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                  <text>ELIXIR

ESTOMACAL
SAIZ

DE

CARLOS

PETROL

EL

DEL DR.TORREL,DEPARÍS.

Unica preparación que evita la caída prematura del pelo, lo aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.

Jlfto X-tomo n-núm. u

l"\UNDO ILUSTRADO
m'txtco, Dtdtmbrt 6 4t 1903.

Cierente1 LIJI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAf'AtL RrYf&amp; &amp;PINDOLA,

==

EL USO DEL PETROL
DEL

Dr. Torrel, de París
evita la calvicie prematura, que tanto afea y
comunica al hombre el repulsivo aspecto de
un joven viejo y ganado.
f

r

4il6oras 'lDÍ/Jestivas g Jtnlisépticas

1

Del Dr.BUC!HABD de París.
DE VENTA EN TODAS LAS DROGUERIAS Y BOTICAS.

Ira Jeyerú J lelejerta
l•llilatwMll9l.f.

,

~

·PltOS. . . rf~

Enrique 6. Schafer.
$

,
&amp;rncm.oe

........

.

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.........

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.,,

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es el alimento mú grande y el más recomendado para los nli'io~
desde la edad de seis ti siete meses, y particularmente en el mo
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Perfumer!as.

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A u m enta el apetito, levan t a las fu er zas. h ace engordará los en fermos, determinando mejor utilización de los alimento&amp;

ltt•stit u~·e a l organiRmo la fuerza pt!rd ida por inAueneia de estudios y trabaj os excesivos.

Arte Clásico

DIA.GGI pa,ra, sazonar CALDO, SOPA, Y SALSA.

SabKrlpdcill meaw11 ren■ea su•
Idea.
ldta. e■ la callliUI $1.JS

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILtlSTRADO

Domingo 6 de Diciembre de 1903

l!JL MUNDO ILUSTRADO

• misma fe rígida é intransigente con que nos lanzamos á. la política ó á los negocios.
Gozábamos tal vez menos; pero creíamos acaso más. Aquello no tenía réplica, y puesto que
i!. la sensación habíamos substituido el razonaDebo á Luisa Tetra.zzini una de las emociones
miento, y á la ilusión el cálculo, nuestro arte de
de arte más intensas, más puras y más dulces
hombres hechos tenía. que ser silogístico, mateque me sea da.do resentir; emoción juvenil y primático. Nuestras aspiraciones de progreso hamaveral, de que no me creía ya ca.paz, á l!i- vez
bían dado muerte á nuestros anhelos de placer;
luminosa. como el alba, fresca como la brisa y
«aquello había matado á esto&gt; y :i.pla.udía.mos
perfuma.da. como el prado.
.
.
&lt;Los Payasos&gt; y «La Tosca&gt; con la misma fe con
Cuando se ha tenido, no sé s1 debo decir la
que un matemático aplaude &lt;el cuadra.do de la
dicha ó la desgracia de vivir medio siglo,
hipotenusa.&gt;.
cuando se ha amado hasta el fanatismo una forDe tiemoo en tiempo nos asaltaba. una duda:
ma del arte y cuando se ha asistido hasta su
el canto se había reducido á un mínimum y el
completa transfiguración; cuando, en una palaacompaí'lamiento había alcanza.do un máximum.
bra. se tiene un pie en el pasa.do y el otro en el
Cambiados los papeles, las voces servían de
por~enir; cuando en la juventud se ha visto floacompaí'l.amiento á la orquesta.. Los cantantes
recer jardines, se ha oído cantar alondras y se
cantaban c11.da día menos y cobraban ca.da día
han presenciado alboradas, y en la madurez se
más. Se cantaba. de brazos, como debe torearse,
ha asistido á erupciones volcánicas, se ha escuy se toreaba de pies, como debe bailarse. Se dicha.do r~gido de fieras Y. _se han visto llamear
bujaba en el horizonte del arte lírico una. Isla de
incen&lt;lios; cuando del idilio se ha pasado á la
San Balandrán; los contrabajos, la gran tuba,
tragedia y de la. pastoral á la epopeya., el es~ílos timbales, llevaban la voz cantante, y los vioritu vil.cila y el criterio se ofusca, la preferencia
lines concertinos el bajo fundamental. El fagot
oscila como una brújula loca entre los rumbos
cantaba y el clarinete callaba; las trompas de
opuestos del arte y se llega á dudar del porvemano predominaban sobre los oboes y las flaunir tanto c0mo del pasado.
tas, y entre el bombo y &lt;los ruidos&gt;, se distri¿Qué es mejor? ¿qué es preferible? ¿qué c~sa
buía lo principal del traba.jo lírico.
procura placeres más dulces y puros¡ emoc10Salíamos silogística.mente transportados de La
nes má.$ tiernas y conmoved~ras? ¿_qu_ ~s, en suNavarraise y apeteciendo en el fondo de nuestro
ma más estético y más artístico, Virgiho ó Shacorazón una melodía redonda y una cfioritura&gt;
kes'peare, Fray Luis ó C_alderón, lbs!3n ó Lope,
bien rematada.. Hartos de trufas, de roa.stbeef con
Rossini ó Wagner'? ¿Quién canta. me¡or, Angela.
«asafactida&gt;, de gangas «manidas&gt; y de quesos
Peralta ó Rosa. Ca.ron, quien es más escultor,
putrefactos, soñábamos con un jamoocillo ó un
Fidias ó Miguel Angel, quién es mejor litera.to
buen batidillo de coco.
y mayor poeta, Lamartine ó Víctor Hugo?
Hubiéramos da.do nuestro reino por un ca.ra.melo ó por un confite. Pero nobleza obliga: priEste eterno problema. estético, se yergue ante
mero mártires que confesores, y sufríamos y ca.el «amateur&gt; y el crítico é impide el disfrute simliábamos sin atrevernos á. pedir la música dulce
ple espontáneo, sincero de la obra de arte.
Los que hemos asistido al espléndido crepúscuy el canto gorjeado de que tanto habíamos menester, siquiera. para &lt;desengrasar&gt;, como dicen
lo del arte viejo y á la radiante alborada del ar~
los gastrónomos.
nuevo sufrimos, á pesar nuestro, esa &amp;ngustia
Imposible: con el &lt;bel canto&gt; habían desapade escpger entre dos perfecciones, de o~rgar el
lauro á dos triunfadores, y nuevos Par1s, con la
recido sus sumos pontífices y sus grandes sacerdotisas. Muertas la Malibran, la Sontag, las
manzana de oro en la mano, vacilamos entre
hermanas Marquigio, la Miola.n Ca.rvalho y basacordarla. á. Juno ó concederla á Minerva., busta Adelina Patti, hoy caduca; muertos el divino
cando en vano la Venus Victrix, la incomparaGarcía, Duprez, Tamberlick y Gassier, toda tenble Afrodita., que decida sin réplica. de nuestra
tativa de resurrección de la música gorjea.da era
elecci9n.
. .
.
En (ni adolescencia. y en mi ¡uventud, la músiabsurda y resultaba. caricaturesca..
Una de dos: ó el cantante, queriendo gorjea.r,
ca. y el arte de cantar eran todo melodía. y todo
balaba, se comía las notas y nos daba tan sólo
«bel tanto&gt;. El escenario era una enrama.da.
cuaja a de ruiseí'l.ores, de zenzontles, de clarines
el esqueleto descarnado y el contorno escueto de
de la elva. que dispersa.b~n trin?s Y desparrala. melodía, ó hábil en el mecanismo, no sabía inmaban gorjeos en un ambiente diáfano y en una
filtrar pasión, ni expr.esión ni sentimiento en las
variaciones de &lt;bravura&gt; de su organillo autoatmósfera. tranquila, apenas murmurante de sumático. De Tancredo, de Semíramis, de Puritasurro~ (le hojas_y de rum~res ?e ai:roy~elos. Canos, íbamos á oír una. vertiginosa sucesión de
racteres situac10nes, peripecias, rntriga.s, desenlaces 'cómicos y soluciones trágicas, todo se
notas emitida.s en frío y congeladas en la. región
de las nieves perpetuas, algo así como una gratra.duefa en arrullos de tórtolas, en gorjeos de
nizada sobre un tragaluz, ó bien, si el artista.
a.ves en parloteos en los nidos y en zumbidos en
las coltnenas. Todo era. tierno y suave; na.da haquería expresar algo y hacer sentir alguna cosa,
bía maq.uinado ni artificial. La música y el canabreviaba, suprimía, aligeraba., simplificaba y
to imitaban al pájaro como el lago reflejaba. el
desfiguraba la partición con la sonriente y resigfirma.mento, con la misma transparencia y la
nada complicidad del director de orquesta.
misma simplieida.d.
Una y otra evep.tua.lidad eran funestas á la reA la vez que esta forma infantil y simple del
surrección, á la ge 1vaniza.ción, siquiera, de aq uearte se ostentaba en la escena, en la. vida surgían
llo que fué arte completo y perfecto en su género.
las ilusiOD.es deliciosas, las esperanzas balagüeApenas si Angel a Peralta y. El vira Repetto soila.s las emociones inocentes. Amábamos como
brevivieron á la decadencia de aquel género de
cantaban Edgardo ó Alma.viva: odiábamos con
músic11, nos retrotrajeron á aquellas impresiolos rencores garapiñados de A;ston ó del Otello
nes dulces y tiernas de que ya no nos creíamos
de Rossini. Vivíamos á horca¡a.das en el balcón
capaces, y nos recordaron y nos hicieron medide Ju}ieta. y llorábamos nuestros desenga.í'l.oscon
tar en que cada transformación del arte no es el
las lágrimas de almíbar de la Norma de Bellini ó
aniquilamiento de algo antiguo, sino la creación
la de Sa.fo de Paccim. El vino y &lt;La Sonámbula&gt;
de algo nuevo, y que un nuevo astro en una consencarnaban nuestras des bordan tes pasiones, y el
telación, no supone necesariamente la extinción
rondQ final de la reconciliación ó el aria suspide los otros.
rosa del suicidio, satisfacían nuestros anhelos,
Después de Angela y de la Repetto enmudeció
llenaban nuestras aspiraciones estéticas.
en México el &lt;bel canto&gt; y se eclipsó por com.
Formó se así por asociación de ideas en nuestro
pleto la lírica. vieja, y llegamos á creer firmemenespíritu una a.malgama, un lazo indisoluble ente que había muerto el viejo dogma, porque no
tre el trino y la ternura; la escala cromática. y el
había grandes sacerdotes para el culto, y llega.entusiasmo: el grupeto y la. ilusión; y el &lt;bel
mos también á aceptar seriamente que la muda
canto&gt; y la juventud &lt;hicieron bala&gt;, formaron
gimnasia de salón de Víctor Ca.poul era li. for«block&gt; y se confundieron estrecha, ínti91a, in•
ma suprema y definitiva del arte del canto, como
disolublemente.
··
hemos llegado á. creer que la contrapuntística.
La música dramática., el drama lírico, el canto
metafísica de César Frank es la eflorescencia sudeclamado, lucha.roµ por disociar esa a.malgaprema de la música sinf9nica.
ma. por divorciar ese contubernio y por fundir
Nos afiliamos, pues, resuelta y francamente en
nu~vas ligas en nuevos crisoles. Al trino se subsla nueva secta, nos hicimos iconoclastas de los
tituyó el lamento; al gorjeo, la declamación; al
viejos ídolos, formulamos nuestro flamante y
grupeto, la frase. Los &lt;diseurs&gt; reemplazaron á
ardiente credo, nos dormimos sobre los laureles
los cantantes, los artistas dramáticos á los arde nuestra. definitiva emancipación lírica y sotistas I'íricos, las trompas á I as flautas y la. gran
í'l.a.mos la terrible pesadilla de Tristano é !solda
tuba ,a. la &lt;viola d'amore&gt;.
aJ son estridente de las trompetas de &lt;Los TroEl arte nuevo hablaba á la razón más que a.l
ya.nos&gt; de Berlioz y &lt;Los Argonautas&gt; de Ausentitniento; disertaba en vez de conmover y
gusfll''Urlmés.
demqstraba en lugar de a.gradar. Llegaba. á
De esta sublime, á la par que angustiosa y sutiempo.;para mí y para. los de mi generación. Lledorosa. pesadilla, vino á. despertarnos una hada:
gaba~ el momento preciso en que se va la juLuisa Tetrazzini. Vestida de nubes, coronada. de
ventúd y sobreviene la madurez; en que razonaestrellas y de lirios, blanca, pura y fresca, nos
mos la emoción, disecamos el sentimiento; encautocó con la varita. mágica de su genio, cantó á
zamos eJ ímpetu y canalizamos el desbordanuestt-o oído las canciones ya olvidadas de los
miento. '.
ángeles y de los ruise!Iores; con su luz alumbró
El primer silogismo y el primer copo son conlas tinieblas, con su a.liento disipó los nubarro•
temporáneos. La razón comienza á cristalizar y
nes, abaniqueó con plumas de cisne nuestro acaá revestir forma geométrica cuando la pasión
lorado y jadeante sentimiento estético, ahuyentó
empieza á enfriarse y la ebullición del entusiascon su soplo las quimeras, llamó con su acento
mo á calmarse.
á las tórtolas. Ahí donde antes rugía.o las fieEra el caso para nuestra generación. Comenras, comenzaron á cantar las alondras¡ ahí donzamos á. razonar la lírica. al mismo tiempo queá
de bramaba rudo el aquilón, comenzó a susurrar
calcular y razonar la vida., y fuimos á las nuela brisa, y su mágico conjuro transformó la cavas formas de la música y del canto con la misverna. en prado, la noche tempestuosa en límpida

LUISA TETRAZZINI

aJborada y la pesadi_lla. cruel en tierno y du
simo ensueí'lo pastoril.
¡Qué artista.! Ante la inimitable dulzura de
voz, ante la fácil y elegante agilidad de su
g~nta, ante 1~ desp!Lrpajada maestría de au
mea, ante la mtens1dact de su pasión queim
na su canto, ante la sutil y magistral inte!cl
de todo lo que ?ice,. a.n~ tanto talento, tanto
razón y tanta ciencia lírica, rendiruos las a
de nuestra. pedantería., eotona.mos un &lt;mea
pa&gt;, por haber, por un momento, renegado0
arte P':1r? y sano 9.ue arrulló nuestra niiiez
cuyo tibio calor mcuba.ron las ilusiones ~
esperanzas de nuestra juventud; reconocimJ.~
her negado, como Pedro á Cristo, el arte que
enseí'l.ó á amar y á suspirar, y tributamos ho
na.je á q_uien nos ha devuelto momentáneam
n uestr'!' Juventud y 1:1 uestra. felicidad, que creí
para siempre perdidas.
Hagamos confesión general. El art~ su
intérpre~s adecuados. La Ilíada supone rll
das y gr1?gos; e_l romance, troveras y paladinea
la ~raged1a clás1ca., cortesanos y medios moo
q_mcos; Shakespea.re, público observador y
si?nal; Rafael,. resurrecciones de pa.ganlsm
Miguel Angel, rnfiernos del Dante.
La vieja lírica. supone simplicidad de Id
oídos finos, gargantas privilegiadas y senti
tos idílicos, puros, inocentes.
¿Lui~a. Tetrazzini. es una reminiscencia 6
presagio? ¿Es el último canto del cisne ó el p
roer suspiro de una resurrección? ¿Viene á
s~mar una decadencia ó á iniciar una res\&amp;
ción?
Imposible saberlo. Pero si ha venido á dar
finiti va sepultura al viejo arte, ha sabido cu
lo con las flores má_s f:escas y las gotas de
cío más puras. Y si viene á resucitarlo 0
con voz más dulce, sentida. y pura ha 'pod
p~onunciar1 ante ese Lázaro ya putrefacto, el
gico: «Levanta.te
y anda&gt;.
◊RFEO,

00
LA MARIPOSA
Todo de cera parecía el angelito. Su n
de alas inm6viles, era firme y transparente
una moldura de cartílago endurecido. Sua
pilas apenas asomaban en la abertura oo
treñida de los párpados, parecidos á gran
pétalos amarillos. Todo el 6valo de la
era rígido y pálido como el de los mod
esculturales. Y era la suya una rigidez fria
desagradable que producía la erecci6n
vello.
Respiraba, penosamente,
telarafia.s .:in el t6rax.
Estaba muy enferma.
Las manecitus delgaduchas,
so parecía tener una difusi6n casi cireal,
movían lentamente entre la suavidad de
encajes con que la solicitud materna ado
toda la cuna.
De pronto, los ojitos se abrieron mu
brillaron, se movieron vivamente, y una
risa. se dila.t6, como una claridad, por todo
rostro pálido. Se acentu6 la movilidad del
deditos. Y todos los músculos hicieron un
fuerzo como para la incor1&gt;oraci6n.
Una mariposa de grandes alas fugaces
loteaba cerca de la cuna. El insecto parecía
recto triángulo policromo suspendido en
aire y que, al agitarse,fundía sus colores en
matiz completamente violáceo.
La visi6n levant6, en el enfermo, un tro
de deseos que enardecieron su espíritu y
pertaron su fuerza.
Levant6 el cuerpecito, violentamente;
los brazos débiles y pálidos; crisp6 los d
y estruj6 á la hipsipila.
Después, cay6 sobre las almohadas mú
vido; abri6 la mano; vi6 un poco de polvo
color, un polen, y un feo cadáver magull
Se velaron sus ojos, como si un vapor aflu
ra á ellos; sinti6 fríos horribles; tembl6
vulsivamente, y empez6 á llorar en el
lencio.
Tanto llor6, que se fué agravando. 't
una, dos y tres veces, cada vez con m
fuerza, y qued6 muertecito el pobre, como
hubiéra.se agotado la humedad de sus OUD
Y el polvo del insecto, como un embl
doloroso, qued6 entre los encajes con que
solicitud materna había rodeado al angeli
JOSÉ MARÍA QUEVEDO,

Nuestro Número de Año Nuevo
LOS ASUYTOS QUE CONTENDRA
Nuestra idea de publicar una edici6n de
Afio Nuevo, que se aparte por ,,ompleto de
las edicionPS ordinarias de E1. MuNDO ILUflTRADO, tanto por lo que ve á sus dimensiones,
como por lo que se refiere á su material literario, ha. sido-y esto nos compbce,- favorablemente acogida por el público.
Numerosísimos son ya los pedidos de ejemplares que la Administración tiene en su poder para atenderlos oportunamente, y muchas
son las casas comerciales que se han apresurado á tomar planas enteras para la publicaci6n de anuncios.
· Esta prueba de la a.Ita estimación que los
•lectores y los comerciantes tienen por este semanario, nos ha obligado, naturalmente, á ha,cer todo lo que está ele nuestra parte para lograr que la edici6n resulte lo más bella é interesante que nos sea posible.
El sumario de los asuntos que contendrá,
es como sigue:
C&amp;6XICA N°ACIONAL Y CR6xrcA ExTRAXJERA
de 1903, ilustradas con magníficos grabados.
CUENTOS Y POESÍAS, de las mejores firmas,
escritos especialmente para. EL .Muxoo ILo:-TRADO.
ARTÍCULOS DIVERSOS sobre asuntos de actualidad.
LA CrnNCIA EN 1903. -Una ojeada. á las teorías, inventos y descubrimientos más notables.
PoR Los E:;TADOS. - Retratos de todos los señores Gobernadores, con expresi6n de los que
han sido electos en este afio.
GALERÍA DE ARZOBISPOS Y ÜBISPOS ~EXICAXOS.-Fotografías de todos los prelados, con
una breve noticia del movimiento habido en
el afio en las altas esferas eclesiásticas.
DAMAS )lEXICANAs. - U na hermosa serie de
fotografías de sefioras y señoritas distinguidas
de la República.

CALEXDARIO HrsT6Rico. - Este calendario
constituye una verdadera novedad. Cada mes
lleva dos dibujos que representan acontecimientos muy notables de la Historia. de México, y un santoral. Los dibujos están distribuidos de la. manera siguiente:
ENimo: Derrota de Hidalgo en Calderón y
entrada del Ejército Constitucionalista en México. -FEBRERO: Desembarco de Hernán Cortés en Cozumel; el Primer Auto de Fe celebrado por la. Inquisici6n en la Nueva. Espafia; retratos de los miembros más prominentes del
Congreso Constituyente de 1857. -MARZO:
)Ioctezuma. rinde vasallaje á Hernán Cortés;
pronunciamiento de Landa en Guadalajara.ABRIL: Aceptaci6n de la corona de México
por Ma.ximiliano; toma de Puebla por el Sr.
General Don Porfirio Díaz.-MAYO: Fin del
sitio de Cuautla; batalla ganada en Puebla. á
los franceses. - J UJSIO: El último día de la Inquisici6n; entrada triunfal de Maximiliano en
México; fusila.miento del mismo Ma.ximiliano y de Miramón y Mejía.-Juuo: Entrada
triunfal de Juárez en México.-AGosTo: El último día del Imperio Azteca; defensa de Churubusco en 1847 .--SEPTIEMBRE: El Grito de
Dolores; monumento á los héroes de Chapultepec.-OcTUBRE: Batallas de la Carbonera y
Mia.huatlán.-NovnmBRE: Rendici6n de los
independientes en Mexcala; el Primer Congreso Nacional.-DwIE)IBRE: Nuestra primera guerra con Francia; reconocimiento de la.
Independencia de México por Espaiia.

***

En nuestro número de Año NueYO publicaremos, además, un magnífico retrato del
Sr. Presidente de la República. y fotografías
de los señores Secretarios de Estado y de los
miembros del Cuerpo Diplomático.
Las «cubiertas» de esta edici6n, que constará de más de OCHENTA PÁGINAS, serán de magnífico papel 1&lt;Couche» y ei,tarán impresas al
1&lt;Cromo.»

***

Próximamente nos ocuparemofl de las grandes mejoras que nos proponemos introducir
en EL ~kxoo ILusTRADO para 1904.

LADUDA
Yo conozco una extraña. religi6n-pesada
y simb6lica, hondamente enigmática,-la religión de la duda. Su templo, su enorme templo es el coraz6n humano, y sus silenciosas
oraciones son previvencias de ultratumba que
penetran en el alma fríamente, gravemente,
como dardos emponzotiados en la claridad de
lo real.. ....
Yo &lt;:onozco una ñlosofía extrafia, impregnada de pasmosa vacuidad, una filosofía de
ex6tica rareza que suspende sobre las grandes
concepciones - en los bastidores cartesianosel cortinaje del eterno "devenir».
Y o conozco una poesía extrafia que harmoniza en los mágicos toques de su paleta las
rientes quejas de la música y las sollozantes
carcajadas del dolor, una. poesía sutil que
vibra trémula en deliciosos pestañeos y abarca en la. copa de sus versos las fisonomías de
la. sombra y de la luz, en el férvido beso penumbra!.. ....
Yo conozco un fantasma sigiloso, un fantasma aterrador, que se mueve con un ritmo
espeluznante, con un ritmo que da miedo,
miedo torvo, miedo fosco, con un ritmo que
resuena sordamente en los templos del carifio,
en las selvas corpulentas del amor, en las
frondas perfumadas de los puros sentimientos. ¡Yo conozco ese fantasmal
Yo conozco un magno poema que en mi alma llevo escrito, cual en lienzo de tristezas
un poema. giga.ntezco, que describe ma.jestuo:
so tres columnas y una torre; tres columnas
que sostienen una extra.tia religi6n, una. filosofía. extraña. y una extrana poesía; y una torre de pavor, hosca, imponente, negra, en la
que vive moviéndose, con un ritmo que infunde miedo, «el fantasma de la. Duda!» ¡Ay,
yo conozco ese fantasmal
ANTONIO BERMUDEZ M.

"'

El dolor de haber perdido ~la felicidad por
un crimen, es el primer paso del arrepentimiento.-St:E.

NUESTRO PAIS.-CAMINO DE LA VALENCIANA (GUANAJUATO).

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

La Expedición de Nordenskjold

,,

I'

11

.A.caba de noticiamos el cable transatlántico
que los valientes marineros de la barca argentina ,Uruguay,, después de largos m~es de
trabajo, han logrado salva~ la expecl1ción antártica que había emprendido el Doctor Nordenskjold, bajo la inmediata protección del
Rey de Suecia y Noruega.
La expedición antártica del Doctor Nordenskjold ha sido una de las empresas científicas que más han llamado la atención en
todos el mundo.
Los medios de que la expedición dispuso,
no fueron, en realidad, de los mayores. El buque se mandó construir lo mejor posible, siempre partiendo de l_os datos q':1e han sido_ ya
utilizados en antenores excurs10nes, especialmente por la del Doctor Nansen, en la que
quedaron demostradas las buenas cualidades
de resistencia de un barco que fué construido
conforme /,. esos datos. El casco se hizo de madera reforzado de hierro, dándole la forma
espe~ial que obliga á levantarse á la ~mbarcación toda cuando la presión de la meve es
considerabl~, en lugar de ceder bajo el empuje de la misma presión, como pasó en el caso
de la fatal expedición de la «Jeanuette,, que
el director de un periódico americano fletó para que fuera á los mares del Norte en buse,a
del Paso del Nordeste.
Una vez que la expedición estuvo lista, que
se había seleccionado debidamente el personal y que se contaba en los almacenes con los
alimentos precisos para una larga permanen-

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS'l'R.ADO

cabo de Hornos en la América, Re encuentra
muy lejos. La ¡ona de nieves es más extensa,
más frecuentes las tormentas, más rudas las
nevaclas, y los animales, de la faunn.. característica de estas regiones, escasean, se van haciendo más v más raros cada dia, hasta desaparecer por completo á distancia muy grande aún del Circulo Polar.
Los expedicionarios de la comisión_ de_Nordenskjold debieron permanecer un rnv1erno
en las zo~as del Océano Atlántico del Sur.
Debieron ir á bordo hasta la extrema distancia que pudieran recorrer con las m~quinas;
dejar alió. el buque, descargar los alimentos,
loa trineos, los perro3 1 los útiles, y avanzar, á
pie, hasta que les fuera imposibl? hacerlo por
m6.s tiempo. Entonces debieron mvernar, esperar en las cabañas de nieve que vol viera lo
que se llama el «buen tiempo» en tales regiones, para regresar á la costa en donde les esperara su buque.
.
El invierno pasado, cuando ya habían sido
abandonados en las costas de la inclemente
nieve del Sur, se perdieron las huellas de los
valientes exploradores. Se supo solamente la
historia de la expedición, por las narraciones
de los tripulantes que volvieron á climas rnás
tem piados en espera de que llegara el momento de ~olver á recogerlos en la misma costa helada en la que un afio antes los habían
abandonado.
Pero cuando esto se hizo, sea porque Nordenskjold hubiera perdido sus instrumentos
de cálculo astronómico, sea porque la nieve y
las tormentas hubieran roído la costa, el caso
es que los tripulantes vieron con angustia que
pasaban los días y los meses, y que los expedicionarios no volvían.
Eutonces fué cuando
por el mundo entero circul6 la nueva tristísima,
haciendo que se estremecieran los corazones bien
puestos, co11 el temor de
que fuese la expedición
N orden•kjold la víctima
obligada de las conquistas de la ciencia en aquellas inhospitalarias regiones.

***

En la capital de Buenos Aires ha bian estado,
de recalada, los audaces
expedicionarios que se
LA EXPEDICIÓN EXPLORANDO LAS ISLAS.
temía hubieran perecido,
y se recordaba aún la despedida que el pueblo les había hecho.
cia, se emprendió la marcha. Hay que adverEntonces hubo algunos valientes marineros
tir que son los mares de la región polar del
de la escuadra que pensaron en arriesgar sus
Sur, peores, en concepto de todos los que los
existencias en beneficio de los atrevidos sueconocen, infinitamente peores que los similacos. Recibieron per1J1iso del Gobierno, se les
res del Norte.
dotó debidamente, se equip6 para el largo viaEn la zona Polar ártica se encuentran refuje al «Uruguay» y la expedición salió seguida
gios hasta una latitud avanzada; tierras en las
de la buena voluntad de todos los que sabían
cuales se puede invernar; pues existen animacuán noble era el fin que se iba persiguiendo.
les, aunque escasos, que _propor,cionan á los
Por fortuna la.expedición ha tenido éxito comhombres alimentos en los períod.os de noche
pleto, pues en los mensajes que han circulado
eterna y glacial. Lo contrario pasa en los mapor todo el mundo, se afirma que solamente
res del Sur. La. tierra más cercana, que es el

uno de los
que murió
ú!'ico que
meve .
El Rey

expedicionarios no ha vuelto
en la demanda. Su cadáver ' 11
ha guardado la eterna capa
Osear ha enviado una carta al

El FestiYal de las Escuelas
txito Brillante
El martes último, como estaba anunciado,
se efectu6 en el Teatro A rbeu la gran fiesta escolar organizada por la Direcci6n de Instrucción Primaria y en la cual tomaron parte los
principa!es establecimientos de easeflanzsi que
dependen de aquella oficina.
No cabe duda que esta clase de fiestas Bon,
en la época que atravesamos, de grandísima
importancia, pues al par que constituyen un
estimulo para la juventud estu -liosa, demues
tran muy á las claras los esfuerzos que la Administraci6n Pública hace sin deRcanso, para
mantener á la altura que le corresponde el
prestigio de las escuelas oficiales.
La sociedad mexico.na, que nplaude y con
justicia esos esfuerzos, lo ha comprendido así,
pues no se ex plicaria de otra manera el éxito
que en este año, como en Pl pasado, han te•
nido las fiestas de la nif\ez.
A grandes rasgos, porque sólo disponemos
en nuestras columnas de un espacio muy corto, vamos á dar en seguida la crónica del festival del martes, que tan gratos recuerdos ha
dejado entre nosotros.

EL FESTIVAL DE LAS ESCUELAS.-FIN DEL BAILE DE "LIBÉLULAS."

•
••
UNA CEREMONIA SIGNil'lCATIVA,-LA BA
NACIONAL IZADA POR LOS EXPLORADORES.

sidente Roca, dándole las gracias á nombre
pueblo de Suecia y de Noruega.
Pronto se tendrán detalles acerca de los
bajos de la expedición Nordenskjold.

00
A UNA ASOETA
Oye, oh virgen! ¿tú no sabes
lo que causa mis enojos?
Es que tus labios tan rojos
provocan besos muy suaves!.. ....
Y que siempre entre las naves
de algún templo estás de hino¡os,
al cielo vueltos los ojos
como en reflexiones graves!. .....
Porque esa boca bermeja,
que sobre tu faz de nieve
flor de púrpura semeja,
de la plegaria al exceso
ha de amortiguarse en breve
como al conjuro de un beso!

S. M.

~!EDISA.

o

Quisiera yo vivir indefinidamente, no
que para gozar y enorgullecerme con los
gresos de la humanidad.-AIVEll.

f

'
PREPARATIVOS PARA lNVERNAR.-TRANSPORTE DE MATERIALES.

Domingo 6 de Diciembre de 1903

ENTRE LOS HIELOS.-LA CABANA Y LOS EXPLORADORES,

El adorno del teatro fué severo, pero de
muy buen gusto: en el vestíbulo se colocaron
numerosas plantas de ornato, agrupadas á loP
basamentos de las columnas, cubriéndose los
entrepafios de las paredes con hermosas piezae florales. Eu las pil&amp;stras se veían enredados gruesos festones de m m=go y rosas, que
realzaban notablemente la belleza del conjunto y á la entrada de los palcos y del ¡,atio, habí~grandes«pann:iux• en la composición de los
cuales entraban las violetas, las margaritas y
los crisfintemos, principalmente. Las balaustradas de los pasillos de los palcos, lucían
también un vistoso adorno floral. En cuanto
al salón, que ahora está muy bien decorado,
no tenía compostura alguna.

•
••
El señor Presidente de la República, que
tan entusiasta se ha mostrado por los triunfos
de la niñez, en todas ocasiones, se presentó á
las puertas del coliseo á las cuatro de la ta_rde,
acompañ.ado únicamente de_los señor~s Mm~stro de Justicia é Instrucc16n Púbhra, Lic.
Don Justino Fernández, y Subsecretario de
Iustrucción Don Justo Sierra. Una guardia
del 109-Ba~llón, e.Ofl-"bandera-y m(,¡¡ica, hizo
los honores al P,imer lllagis\rado.
Al presentarse en l_a sala el señor ~eneral
Díaz, la concurrencia se puso en pie para
aplaudirlo, mientras los niiios, poseí~os de un
entusiasmo desbordante, lanzaban ¡vivas! y lo
aplaudían también.

11

MÉKJOO y EL TRABAJO EN CAMINO Á LA GLORIA.

•
••
El programa á que estuvo sujeto el festi".a!,
fué escogidísimo y llam6 mucho la atenc16n
riel público.
El primer número se cubri6 con una obertura de Beethoven y el segundo con el coro
«Canto á la Escuel~", en cuya ejecuci6nse distinguieron notablemente las nifias de ]as escuelas superiores números 2, ·4, 6, 8, 10 Y
«Miguel Lerdo•, y los niños de las números~,
3, 5, 7 y 9. Las nifias, formadas en cuatro filas, ocupaban el lado derecho. del foro, y los
niños el lado izquierdo, llevando, tanto las
unas como los otros, ricos estandartes de seda
que indicaban el establecimiento á que pertenecían. En el fondo se veían los estandartes
generales de las escuelas de nifios y niñas, Yi
en el lugar de honor, el &lt;¡ue re~rese1,1ta á todos
los planteles de Instrucción Pnmana: éste es
de seda blanca y tiene en el centro una hermosa alegoría pintada al óleo.
Terminada esta parte dél•, programa, que
agrad6 mucho á la concurrencia,. se hicieron
en el escenario, por un grupo de mfia.s que vestían blusa amarilla, falda oorta negra y cho-

•

"MÉXICO OORONAOO POR LA GLORIA.'•

11

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

lllb MUNDO ILUSTR,AOO

EL MUNDO ILUSTRAbO'

tales, .Y decepcionado por el m~l éxito de 11111
experiencias, clama contra la Ciencia. Esta 118
le aparece, lo alienta para emprender sin,.,
cilaciones, el estudio de _Ia ~a.turale.,;, donde
puede encontrar algo mas ut1I y valioso que
el oro, y lo conduce, primeramente á tra,'8
del reino vegetal.
'
~ ,Ciencia» y el «Alquimista» recorren en
segmda el vastís1mo remo; se detienen ante
las ,plantas» principales de que está poblado,
y aquélla interroga al «Henequén» y al ,Tri,.
go• sobre sus propiedades y su empleo en la
industria. El «Henequén» (G uadalupeMeyer)
y el «Trigo» ( CarI?'en Corona), explican entonces los benefic10s por ellos hechos á la hu
manidad, y todas las ,plantas» [120 niftu)
entonan un bellísimo orfeón á cuatro vocee.
El cAlqnimista» es conducido luego por la

~!

«Ciencia»
•reino ani~al», repre8entado poi
oc~enta ~mas que,_ vestidas correctamente con
traJes de msectos, mvaden el escenario. Det-

pués de un interrogatorio semejante al del pasaje anterior, los •insectos» cantan en coro y

un grupo de ,libélulas• bailan un vals.
Par último, el ,Alquimista», conducido
siempre por la •Ciencia», recorre los distin..

EL FESTIVAL ESCOLAR,-QRUPO DE LIBÉLULAS,

tos países de Europa, Asia, Afriea y América,
que aparecen repr~sentad?s en el cuadro po11
un grupo de graciosas mtias. Las nacionea
hablan al «Alquimista» de su estado social de
sus progresos y de su porvenir, y éste,

que

clo de charol, algunos ejercicios gimnásticos,
en los cuales se distiuguieron sobremanera por

sus correctas actitudes, las alumnas Elena
Donat, Elena Ticó, Josefina Mota y Juana
Velarde, de la Escuela número 4.
Otro de los números del programa que más
llamaron la atención, fué indudablemente la
«melopea• intitulada «Los Niños Mártires de
Chapultepee&gt;, letra del poeta Amado Nervo y
música del maestro Jordá. Las voces que entran en el recital son tres: alta. media y baja,
y corresponden á igual número de coros. La
combinación es de un efecto bellfaimo.

,,

Los demás números del programa se cubrieron con algunos ejercicios militares hechos
por los nifios, y la «Revista Científica Escolar»
titulada: cLa Ciencia., la Naturaleza y la Humanidad», escrita por la sefiorita Profesora

Dolores So toma yor, y representada por algunas nifias.

En cuanto á los ejercicios, los nit1os, que
formaban dos pelotones, se distinguieron notablemente por la desenvoltura y precisión con
que ejecutaron distintas evoluciones y por su
destreza en la esgrima de la bayoneta.
«La Revista Científica E;colar» merece que
le consagremos unas líneas aparte.
Un anciano, consumido por el estudio, bm;•
ca la manera de convertir en oro todos los me•

PERSONAJES PRINCIPALES DE LA REVISTA «LA CIENCIA, LA HUMANIDAD Y LA NATURALEZA.&gt;

a[)hela convertirse en el •Traba jo», se une pa-

ra siempre á .México, mientras que la ,Glori»
sonríe á la 'f'atria ofreciéndole desde lo alto de
su escala luminosa

una corona de laurel.

México asciende por aquella escala, y todoe
los nifios de las escuelas entonan el Himno
Nacional. Láa decoraciones empleadas en ea• 1

U: cuadro eran muy

hermosas y ]a combin..

c1ón. de Iu ces fué magnífica. El conjunto ofrecia un golpe de vísta soberbio.
., En cuanto al des~mpeño de los papeles prin:
c1_pales de , La Revista Científica», diremos que
las niñas Julia Moll [«Alquimista], Luz Morales [,Ciencia,], Elena Dpnat [,América&gt;l.'
Gu1tdalu~e López [«México•] y AmaliaAgui·
llón [,Gloria,], los caracterizaro11 con toda
corrf&gt;cci6n, haci ~ndo.3e acreedoras á los aplau•

sos del _público.
);Jerca ae las siete de la noche terminó ello·
cidísimo festival, que hubo de repetirse al dí_a
siguiente CQn el objeto de que pudieran asistir
á él las numerosísimas familias que no concu•
rrie_ron el martes, así como los padres de loe
niilos qu~ tomaron parte en la ejecución del
programa.
La concurrencia
rosa..

*
**
-"Para. terminar, diremos
.q ue al éxito. de-:llrr
PERSONAJES DE LA REVIS'l'A~CLA CIENCIA, LA HUMANIDAD Y LA NATURALEZA,&gt;

fiesta, que se debe en gran parte á los afallel

Domltigo 6 de Diciembre de 1903"' ~

del sefior Director de Instrucción Pública, Ingeniero Don Miguel F. Martínez, contribuyeron muy eficazmente los directores de las ee-cuelas, tanto de nifiae como de nifios, quienes

trabajaron en la organización de aquélla con
positivo em peflo, á fin &lt;le que tu viera el mayor lucimiento posible.

o
UNA RESURRECClON IMPOSIBLE
Me contaron, el otro día, que el Amor había. muerto: me sentí repentinamente acometido de una desoladora tristeza.
,¡Ah! dije, comprendo ya por qué los árboles muéstram~e tan lentos en reverdecer esta
primavera y poi' qué las eglantinas tardan en
abrirse, en los extremos de las ramas, aún negruzcas y secas! Es que, unos y otras, tienen
la conciencia de que, reverdecidos y abiertas,
no tendrían que llenar su misión habitual:
aquéllos, de tender su sombra en redor de las
parejas enlazadas en los musgos; éstas, de ser
cogidas por las manos juntas de los amantes
y ser mordidas por bocas unidas.
¡Injustos dioses! ¡qué fatalidad acaba de
:lescender sobre la tierra!
Puesto que el Amor ha muerto, no habrá
ya ni dolores ni alegrías; las mujeres cesarán
de aparecer hermosas, los poetas no cantarán
más y el silencio nocturno no recordará ya la
voz del ruisefiorl En el infinito azul reinará
también la obscuridad, la melancolla, porque
los astros, á través de las desiertas inmensidades, no cambiarán ya hesos radiantes, y los
sofiadores, enamorados de los conciertos divinos, en vano prestarán oído á las celestes alturas, en donde se unen las músicas de las esferas.»
Mi consternación era tan grande cuanto era
posible. Sin embargo, una esperanza se elevó, poco á poco, en mi espíritu:
,¡El Amor ha muerto, sea! Lo creo, puesto
que se asegura. Pero se le puede resucitar.
c¿Acaso los poetas, semejantes á los hijos
de los inmortales, no conocen las palabras
que hacen surgir á los muertos de sus lugares
de reposo? ¿Acaso los lázaros no salen de sus
féretros cuando se les sabe llamar, según los
ritos y las palabras usuales?
,Iré, buscaré, encontraré el lugar detestable y augusto en que descansa el divino cadáver; y estremeciéndose á mi evocación, revivirá, se alzará, se precipitará de nuevo entre
los hombres y las mujeres, llamarada siempre devoradora y vagabunda, aunque lo hubiesen arrojado en una fosa de hielo bajo la
mole del monte Pelión.
•Lleno de generoso valor, correré por los caminos en busca de tu sepulcro, ¡oh Amorl Y,
sí, triunfaré de tu sueño, merc,,d á las estrofas y á las antiestrofas de alguna oda mlígica,
y los arbustos reverdecerán, y habrá rosas en
los rosales y el silencio no llenará las profundas florestas ni los celestes espacios.•
Pero he aquí que á la vuelta del camino,
un anciano ciego y que por placer tocaba la
flauta-siempre babia sospechado yo que fuese un poco hechicero, --me dijo, moviendo la
cabeza:
-¡Bueno! ¡Bueno! Tu diligencia no servirá de nada, porque, sábelo, el An,or ha sido
enterrado en una tumba que desafía todas las
evocaciones.
-¡Oh! ¿En qué tumba?-le pregunté yo.
-En el corazón de tu amada-me respondi6 él.
Entonces me estremecí y lloré, compadecido la humanidad, para siempre desheredada
de dolores y alegrías.
Porque ¡ay! yo lo sabía: el corazón de mi
amada es tan frío y tan cerrado, que nada lo
oodría en él despertar á la vida, ni hacer sa·
lir de allí nunca,

Catule &amp;!enáés

00
La maternidad es la mejor escolta de honor
de una mujer.-MARC MoMNER.

*

La mujer se casa para entrar en el mundo;
el hombre, para salir d~ él.-TAINE.

FESTIVAL ESCOLAá.-GIMNASIA ESTÉTICA.

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTR.A.00

Rusia en la risuefia poblaci6n de Weisbaden.
En la estaci6n del ferrocarril esperaba el Kaiser
á su cufiado. Cuando la
locomotora anunci6 su
presencia, la banda de
granaderos rompi6 en
un canto guerrero. El
Kaiser llevaba el uniforme del Regimiento de
Dragones rusos, del cual
es Jefe honorario, y el
Soberanomoscovitaportaba el casco y el air6n
de los Grana&lt;leros prusianos, cuyo Regimiento manda, honorariamente también.
Al encontrarse los dos
monarcas, se dieron el
beso de paz. Es la escena culminante que representa nuestro grabado.
, La paz es una de las
aspiraciones más nobles del Czar de Rusia.
El ha sido el que propuso la Conferencia Internacional que ha ido lentamente dando frutos de
tranquilidad y da honor,
y que ha tomado forma
en las cortes de arbi-

EL MUNDO ILUSTRADO

traje que se reúnen, peri6dicamente en la
capital del pequefío reino que gobien:an Jaa
manos blancas de Guillermina. La paz será la
única forma posible de civilización, cuando el
hombre, dominando~ la ~a.turaleza, haya•
cado de la nada los mistenosos medios de deatrucci6n que harán la guerra imposible.
Por desgr~cia, el Czar ha tenido que permanecer más tiempo del que en un principio creyera, en territorio alemán, por la súbita enfermedad de su imperial consorte, la Czarina,
que ha sufrido agudos dolores por la inflamación de un oído. Según los cablegramas mu
recientes, la augusta enferma se encuentra en
vías de restablecimiento. Ilay que celebrarlo,
porque en los actos del Czar Nicolás, seguramente la influencia de la dulce compafiera ha
sido decisiva en muchos casos.

E:,.:·

:~· .

·.-, i,;_J;½ .. 1·::;. ·:.• •

.

***

La ci vilizaci6n moderna, con la lentitud que
requieren las cosas para ser i;Olidas, avanaa
por el Continente Negro, substraído hasta ahora á los beneficios de la moderna existencia.
Lentamente van penetrando por las quebradas y desiertos que pueblan los representantes de la raza etiópica, los rieles en los cualee
irá la triunfal locomotora, llevando la animaci6n y la vida á los más remotos páramos.
La conquista de estos territorios, exten-,
16bregos, selvosos y dilatados, ha sido una
de las más difíciles conquistas de la humanidad y ha sido una de las aventuras más temerarias de nuestra época.
Porque si se sonsidera audaz la tentativa de

Domingo 6 de Dlciembr~ de 1903

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LA VISITA DEL CZAR AL EMPERADOR DE ALEMANIA -EL BESO DE PAZ.

Notas Extranjeras
El beso de paz, entre los soberanos, es uua
ceremonia de arcaico origen. Aun en la Biblia
se hallan descripciones en las cuales se cita el
beso de paz el ósculo que, entre los que 1,e
encontraban, era el símbolo de la hospitalidud
franca, inviolable.
Ahora han caído en desuso, lo mismo el
beso de paz que la hospitalidad á la manera
de hace siglos. Dudamos demasiado los hombree los unos de los otros para que, al encontrarnos. no tengamos cierta sospecha, cierta
adversi6n, que hace nuestras entrevistas frías,
sin objeto, de simple f6rmula social, vacía y
tonta.

Pero entre los sobe- .,. ,
ranos, entre los que
cifien las coronas de
hierro de las modernas monarquías, la
costumbre arcaica y
E-incern prernlece; son
los rt&gt;presentantes de
razas, á las veces enemigas; aliadas alguna
ocasión, y para ellos el
ósculo significa la consen·ación de las relaciones amistosas entre
los grupos . humanos
que gobiernan.
Recientemente se encontraron los monarcas de Alemania y de

,;;;:;:: INCENDIO EN LA BIBLIOTECAIDEL \"ATICAXO.

los i-úbditos españoles que en los siglos XV 1
XVI avanzaron por los territorios que el americano defendía con sus flechas agudas y certeras, mayor audacia hay que concederá 111
empresas del siglo XIX, que van contra~
hostilidad de los reyezuelos negroe, de las tn•
bus antrop6fagas, de la temperatura, de la
fauna, de la flora misma africanaR, adelantan•
do en los valles profundos y entre las selvll
misteriosas, para llevar la bandera de la pa·
tria, que tiembla en sus manos, hasta el cora•
z6n mismo del continente misterioso.
La civilizaci6n moderna exige imperi&lt;&gt;Mmente que no se dejen amplios territorios fuera de la conquista humana; que no per~anescan millares de kil6metros cuadrados improductivos y eriales, mientras el hombre en 111
grandes ciudades busca anheloso nn peda~.~e
suelo en que reposar de sus fatigas. La cJVJb•
zaci6n moderna exige imperiosamente que 118
asimile la humanidad entera el resultado ~e
las investigaciones científicas haAta ahora li·
mitadas al grupo superior de la raza bu•
mana.
Los ingleses, que han Aido reoonocid_os Ypro,
clamados como los más hábiles colohlzad0
acaban de asegurar la posesión de la Costa
Oro, no por medio de una numerosa Y a~errida guarnición; no por medio de tr~tad;~
con las potencias que limitan ese terntono,
sino por un medio más efectivo: la constr_UOci6n de un ferrocarril que une la costa, ílll"
productiva, malsana, cálida, con los terrenOI

7;

LA INAUGURAOIÓN DE UN FERROCARRIL EN AFRICA.

EL REY CRISTIÁN DE Dl:-.A:MARCA,

interiores, sanO!\ adecuados á la agricultura,
valiosos, bien poblados.
La ceremonia de la inauguraci6n ha sido
celebrada con cierto supersticioso estupor por
los negros, con gritos de júbilo por los blan•
cos, y con claras muestras de alegría por todos
los colonos.

***

Uno de los soberanos de Europa que más
méritos positivos ostenta para acreditar el
aprecio y la reverencia del pueblo, es el ~ey
Cristián.. Es .el padte de.toda una generaci6n
imperial.
•

De la Casa Real de Dinamarca han ealido
blancas princesas, divinas y codiciadas, que
después son reinas por la corona y por las virtudes, y que extienden sus manos protectoras
por encima de todos los pueblos, de todas las
razas de Europa. El Rey Cristián es el decano de los monarcas europeos y uno de los más
queridos, no ya por su pueblo, que es pequefio, sino por el mundo todo. Las alabanzas
que se pronuncian al escuchar el nombre del
Rey Cristián, se pronuncian en miles de lenguas á través de todos los pueblos de Europa.
~Con motivo del jubileo del Rey Cristián, se

'

reunirún en la. capital danesa todas las princesas que, en no lejunas época!.', hau salido
del Palacio de Copenhague luciendo los atavíos inmaculados de la de1,poE1a.da. Y es de
notarse que, cuando los parientes numerosísimos del Rey Cristián se encuentran reunidos en Copenhague, cuando la fiesta de algún
domingo engalana las calles, se ve que los
príncipes y las prince,-as salen en grupo. Cada uno de ellos va á la iglesia de su culto·
cuando los ejercicios religiosos terminan lo~
descendientes del Rey danés se reúnen d¡ nuevo en el Palacio y la más cordial unidad de

�***

Hace pocos días que la gloriosa biblioteca,
llena de obras de arte, del Palacio Vaticano
se incendi6, sin que de cierto haya a)guna causa á la que atribuir el accidente. Por fortuna
el luego se hmitó á cierta zona y los trabajos
de los bomberos de la ciudad de Roma, pu
dieron dominar el elemento. Solamente al pensar lo que hubiera podido significar este inc•mdio, de propagarse, se siente horror.
El Vaticano guarda en sus paredes objetos
que h" consagrado el óleo de una tradición de
varios siglos. La biblioteca vaticana, los mu-

Para cerrar esta nota, mencionaremos otro
enlace, el del señor Lic. Pedro Villar con la
señorita Fernanda Arcaraz y Moriones. La ceremonia se efectuó en la capil!a particular del
señor Arzobispo Alarcón, que se encontraba
adornada con hermosas piezas florales. Durante la misa, una buena orquesta tocó escogidos
trozos musicales.

humanidad, perte,1Pcen por derecho propio á
la ciencia y al arte humanos. Son tesoros únicos, que no deben descuidarse jamás. Así lo
ha reconocido el mismo Papa Pío X, recientemente, á propósito del incendio mismo á que
nos referimos.

Cuatro verdaderos acontecimientos sociales
registra la crónica del pasado mes de noviembre.
En el templo de Santa Brígida, consagrado

1
,1

da entre la buena sociedad mexicana.

Suntuosa y elegante fué la fiesta religiosa,
congregándose en el tero plo las nn,nerosas y
distinguidas amistades de los novios.
No menos selecta fué la concurrencia que

invadió la capilla privada del sefior Arzobis-

-¡ Qué fea-decía aquél, -parece un ataúd!
-¡Quiero entrar! ¡Quiero entrar en ella, re-

para cómo se mece!

-¡Yo no! ¡No quiero .entrar! ¡Es muy estrecha! ¡Y está inmóvill
-¡ Me da alegría!
(
-¡Me da miedol
Pero al fin entraron y empezaron á cruzar
el rio.

Li.nea misteriosa entre dos orillas, de las
que una es luz y otra sombra, sin que se pue-

...

j

l

La5 Dos Orillas del Río

Nupcial

ronse el joven y acaudalado banquero Don
Alonso de Regil, yucateco de origen, con la
hermosa señorita Cristina Méndez, sobrina del
señor Lic. Don Luis Méndez, y muy aprecia-

-¡Qué bonita-decía éste,-parece una

cuna!

◊

00

SRA. ' CRISTINA MÉNDEZ DE REXUL.

po de México, para asistir al enlace de la señorita Sara Cha vero con el sefior Roberto Portilla. Los carruajes más elegantes detuviéronse frente al palacio de la calle de Santo Domingo conduciendo á las numerosas amistaC:es de la familia Chavero, que tan conocida
y estimada es en México.
Los obsequios que recibió la desposada fueron innumerables y valiosísimos.

El río no era muy ahcho, pero era muy profundo; tan profundo, que hay quien dice quo
no tiene fondo.
El río era muy largo, muy largo. Ni se conoce la luentecilla •n que nace ni el mar en
que desagua.
Su curso es muy lento:tardamás una rama
que en él se arroje en perderse de vista, que
la felicidad que se codicia tarda en llegar á
quien la espera.
Ni tiene oleaje ni tiene espumas. A trechos
refleja tintas rosadas, como las neblinas de la
aurora; á trechos es totalmente negro, como
noche sin luna y sin estrellas y envuelta en
nubes. Cuando brilla, parece plata líquida;
cuando se obscurece, boca de lobo.
Tiene dos nombres, aunque nadie sabe cuál
es el verdadero.
Unos le llaman EL RÍO DE LA lll:ERTE, otros
EL UÍO DE LA VIDA.

SRA . SARA CHA VERO DE PORTILLA.

Una pequeña barca flota en él; pero la barca no tiene remeros.

O la corriente por si ó una fuerza misteriosa, la lleva alternativamente de una á otra
orilla.
En cierta ocasión, y en hora que no Ee sabe
si era la del amanecer ó la de la calda de la
tarde, porque la luz del cielo era pálida, y asi
podía ser la del alba como la del último crepúsculo y aunque el sol rozaba el horizonte,
en él p¡recía enclavado, fingiendo lo mismo
un sol naciente que un sol que llegó á su ocaso; en aquella ocasión, repetimos, y e~ aque-

lla hora indecisa, llegó á una de las orillas un
anciano anhelante y fatigoso, como si viniera
de un largo viaje, y sobre una ancha piedra
se sentó, que no podla más y deseaba descanso.
Sí. Venía sin duda de un largo viaje y estaba á punto de llegar al fin. . .
Diríase que el fin de su peregrrnac1ón y fin
desconocido, estaba en la otra orilla, según

era la expresión de ansia, de duda y de espanto con que fijaba en ella sus enturbiados
ojos.
Y esper6 á que la barca ee acercase.
Así pasaron algunos momentos.
De pronto llegó corriendo,. alegr~ y j1;1guetón, un niño de cabellos rub10s y o¡os brillantes.
Según el ímpetu de la carrera, de muy cerca. venía, que si vi_niera de lejos como _el ahciano más despacio llegara y más rendido.
Al ~nciano se acerc6 y pronto se hiciero!l
amigos. Y á la voz cascada de aquél se mezcló la voz argentina de éste; las manos rugosas y exangües estrecharon las manitas sua-

ves y r,,sadas; los labios áridos se posaron sobre la fresca tez; los hilos de plata se enredaron á los hilos de oro. Sí, se habían hecho
amigos.
Extrafios amigos, porque en nada estaban
conformes.
Si el niño decía : «¡qué mañana tan alegre!•
Murmuraba el viejo: «¡qué tarde tan triste!»
Si aquél exclamaba palmoteando: •¡mira
cómo su be el soll»
Este se le oponía, replicando: rno sube, no;
que se hunde.»
Las que eran nubes de grana para el uno,
eran densos nubarrones para el otro.

Y cuando el pequeño se mostraba impaciente por pasar el río, el abuelo le sujetaba
col'.! angustia y le aconsejaba en voz baja que
tuviera paciencia; «ya lo pasaremos, ya; no

tengas prisa: quién sabe lo que hay en la otra
orilla.•
Y en esto la barca se acercó.
Y ni aun respecto á la forma del barquiSRA, W ALDA VEZ DE LOZANO.

fot,, 1,1111,,

SRA. JOSEFINA ALVEAR DE COUTO.

Dos Cantares Aztecas

nifio.

***

seos vaticanos, los tesoros vaticanos son de la

1

chuelo, estuvieron de acuerdo el viejo y el

En la parroquia de Tacubaya, ante escogida y selecta concurrencia, electuóse también
el matrimonio del sefior Manuel M. Lozano
con la hermosa señorita Walda Vez, miembroe
los dos de la mejor sociedad tacubayense. El
templo en que se efectuó la ceremonia fué
primorosamente adornado y los novios fderon
objeto de las más cordiales felicitaciones.
Finalmente, en uno de los más aristocráticos templos, recibieron la bendici6n nupcial
el sefior Don Manuel Couto y la sefiorita Josefina Alvear, miembros los dos de familias
muy estimadas. La ceremonia, que fué muy
suntuosa, se vi6 concurridísima.

criterio predomina, á pesar de la diversidad
de credos religiosos.
Bien merece el anciano danés las pruebas
de amistad y simpatía qne de todas partes se
le prodigan.
Ha merecido bien de la humanidad entera
y la humanidad lo qniere y lo conoce como su
benefactor.

de antafio á ceremonias aristocráticas, unié-

Domingo 6 &lt;le Diciembre de 1903

l!D'... MUNDO ILUSTRIADO

l!D'... MUNDO ILUSmAl&gt;O

Domingo 6 de Diciembre de 1903

da comprender cuál es sombra y cuál es luz.
Lindero móvil vago y fluido, entre el ser
y la nada, que s~ ignora si marca un fin 6 un
principio .
Río de vida ó río de muerte, que corre
aguas abajo, ó sube aguas arriba.
Luces y sombras, penumbras y destello•,
todo está confundido; la barca con su imagen
en las agua•, ataúd que parece el reflejo de
una cuna; el cabello blanco &lt;lel anciano y el
cabe1lo rubio del nii10, oro que es plata ó plata que es oro· una sonrisa que no se adivina
en qué labio; está, y lágrimas que pasan de,
unas á otras mejillas como insectos cristalinos
que saltan; y si se asoman al borde de la bar-

Me reconcentro á meditar profundamente
dónde podré recoger alguna• bel_las lragan!,es
flores. ¿A quién preguntar? Imagmaos que mterrogo al brillante pájaro Zumbadcr, trémula
esmeralda; imaginaos que interrogo á la amarilla mariposa; ellos me dirán que ,aben dónde se producen las bellas y fragantes flores,
si quiero recogerlas aqui en los bosques de
laurel, donde habita el Tzinizcan, ó si quiero
tomarlas en la verde selva donde mora el
«Tlauquechol.» Allí pueden ser cortadas, brillantes de rocío; allí llegan á su perfecto desarrollo. Tal vez podré vedas si han aparecido
ya, ponerlas en mi «cuexantli~ y saludar con
ellas á lvs nifios y alegrar á los nobles.

Al pasear oigo como si verdaderamente las
rocas respondieran á los dulces cantos de las
flores; responden las lucientes y murmuradoras aguas; la fuente azulada cant.., se estrella
y vuelve á cantar; el «cenzontle» contesta, el

•coyoltotoU. suele acompañarle y muchos pájaros canoros esparcen en derredor sus gorjeos
como una música. Ellos bendicen á la tierra

haciendo escuchar sus dulces voces.

ca á mirarse en el cristal, el anciano se. ve ni:fio y el nifio se ve anciano.

◊

Región extraña, región confusa, región en
que todo se transforma.
,Y llegaron á la otra orilla, y oaltaron á tie-

Las mujeres son más murmurn.cloras; los
hombres más indiscretos. -WEI88.

rra, cogidos de las manos como buenos amigos.
Pero tampoco en esta orilla estuvieron conformes en nada.
Sólo que habían cambiado de gustos ó de
impresiones, y todo lo velan al revés.
-¡Oh, qué mañana tan hermosa!-decía
el viejo.-¡Sí, si, tenías razón! El día empieza, el sol sube, la luz me inunda; ahora, ahora es cuando empiezo á vivir. Ven conmigo,
ven, pequeñuelo.

-No, déjame-decía el niño.-Quien tenía razón eras tú. ¡Qué tarde tan triste! ¿Ves?
¡Ya casi no hay sol! ¡La noche, la noche que
llega! Yo no quiero estar aquí, quiero volverme á la otra orilla.
-No es posible. hijo, no es posible. Hay

*

La moda, sin tener microbios, es ]a más
activa de las enfermedades contagioeas. VALTIER.

*
Todo es historia, hasta las novelas.-JORGE
ISAAC.

*

Es una felicidad para los criminales, así
sean los más empedernidos, el poder oponer
á la época de sus crímenes y desafueros, algunos afios de paz y de inocencia. -SuE.

que caminar; hacia a-

tris no puedes volver.
Y le cogió de la ma no y siguieron hacia

adelante. E l viejo, animoso y esperanza-

do. El chiquitín, de
mala gana y llorando:
á la fuerza casi.
-¿Cómo ,e llamaese
río que hemos pasado?-preguntó el pequeño.
-No sé-le contestó el viejo.-Unos le
llaman
VIDA¡

EL Rfo DE LA

otros le llama.u

EL RÍO DE LA MUERTE.

-De la muerte debe ser-dijo el niño,
haciendo pucheritos,

-que me parece que
me he muerto.

-De la vida dijera
yo -replicó el anciano, - que me siento revivir.

Y se alejaron de la
orilla: el viejo mirañdo hacia adelante y tirando del niño• el niño resistiendo y mi-

rando hacia atrás.
Y el río allá se quedó esperando más viejos y más niños.

&lt;José Ecliegara)I.

fol 1111110.

�Domingo 6 &lt;le Diciembre de 1903

Eb MUNDO ILUSTRADO

mL MUNOO ILUSTRADO

dudo, me hará usted el favor de dramatizar para que en ella aparezca ante el público,
por primera vez, su amiga.-Juanita.»

***

,·
;'111/I

'\ 1:

'Q '
1

Martín era un hombre feliz. Hacía diez
días que se ccnsideraba desgraciado, hasta
donde es posible que
un hombre lo sea; pero una vez que hubo
terminado su obra, su
magna obra uCoronas
de Laurel» y la había
presentado á su editor
y el editor la había
aceptado con agrado,
prometiéndose ganane i as considerables,
Martín sintió el abrazo de la fortuna, se
crey6 salvado por su
obra, glorioEo, celebrado, grande en su renombre y en su fama.
Precisamente recorría las cartas que habían
llegado en su correo de la mañana. La ocupación habitualmente era agradable, porque de
cada diez epístolas, tres, cuando menos, hablaban de su obra, de «Coronas de Laurel», de la
obra más querida; de la que habría de darle
provecho y fama, á la par, en pocos afios.
Pero aquella mañana su correo era bien exiguo; solamente tres cartas se ericontrabatí en
su escritorio, tres cartas netamente diferentes,
de procedencia claramente disímbola. La una
era una hermosa vitela violeta claramente femenina. Se desprendía de ella un ligero perfume señorial, que Martín reconoció desde
luego. Era Ja otra una carta de negocios, carta cuadrada, de escritura en máquina, y la
tercera era muy semejante en su aspecto á la
segunda.
Martin era muy bum chico. De ordinario,
desde que habían aparecido sus novelas, su
correo estaba formado por simples peticiones
de aut6grafos, que hacían miles de personas
ignoradas por completo para el autor y que
olvidaban frecuentemente enviar sus estampillas para pagar el porte de vuelta de la carta. Mart!'.n, con toda calma, y admirándose de
que le pidieran los rasgos de su fiima, escribía unas cuantas líneas, tomaba un timbre de
correo y franqueaba la carta del anónimo pedigüeño.
Pero en esta ocasi6n era algo más lo que detenía la mano de Martín. Sin haberlo confesado jamás, estaba enamorado. Enamorado
hasta el fondo del alma, de una muchacha
hermosa, de distinguida familia; pero que te•
nía la locura de las tablas y estaba decidida á
hacer su debut en la primera temporada que
se abriera. J uanita, que así se llamaba, era Ja
ilusiórt más acariciada de Martín. La muchacha quizá de na.da se había percatado, pues su
eterna afición, la. locura del teatro, le cegaba
en lo absoluto; pero no por eso Martín se desalentaba; no por eso creía factible el debut de
J uanita, ni soñaba. en más que en casarse con
ella.
- -

''Coronas de laurel", se los concediera». A:üadía la carta que «era Stone un sujeto con el
que se podía siempre tratar negocios de esta
índole; que estaba encantado de la obra de
Martín; que había pensado que en su futura
temporada fuera esta obra la que predominara, y que pagaría por los derechos una suma
que sería suficiente para que Martín no volviera á tener apuros.
La carta contenía además algunos consejos.
Martín quedó encantado, y por algún tiempo
dejó que vagara su fantnsía en amplios horizontes color de rosa. Era evidente que la fama, que hasta entonces había sido tan esquiva, se había vuelto enamorada de sus obras.
La segunda de las cartas era muy lac6nica.
Apenas si tenfa dos líneas y era, precisamente, de Winfild Stone, el empresario célebre,
que le decía: «quiero los derechos literarios y
dramáticos de ''Coronas de Laurel''», sin más
ceremonias y sin más embages.
Martín casi no titube6; concedería los dere-

***

Cuando más abstraído se encontraba, como
una ráfaga de frescura y de juventud penetró
al cuarto, charlando, Juanita misma. Iba sofocada.. Se comprendía. que estaba de mal humor, por el mohín delicioso de su boca. Hablaba precipitadamente, ante la admiración
amorosa de Martín.
-He venido porque mi carta ha sido tal
vez poco explícita. No ha recibido contestaci6n, á pesar de que hace ya un día que la debería tener Ud. en su poder. Quiero que me
conceda desde luego los derechos de su obra,
que la dramatice, para mí, para que yo haga
mi debut, y que no haga caso de lo que le pida ese imbécil de Stone........ .
Martín la. ei;;cuchaba embelesado, con el
ahinco inconsciente de quien escucha al ser
amado. J uanita. se percató de la atención rle
Martín y en silencio sonri6 enigmáticamente.
Después sigui6:
-Estoy sofocada. He venido casi corriendo, porque quería que no me llevara la delantera Stone.
Antes de que hubiera reflexionado, Martín
se había levantado.
-Iré por un «ice-cream soda» á la esquina,
le dijo ...... y salió á la carrera, como si de su
violencia dependiera la salvaci6n de la existencia de la muchacha. Juanita se había sentado enfrente del escritorio que, al saludarla,
abandon6 Martín.

***

***
Precisamente la carta de vitela violeta debería ser de J uanita. Martín lo conocía. en el
olor suave que la joven despedía siempre. Algunas vueltas di6 Martín á la vitela sin atreverse á abrirla. ¿Qué le diría J uanita? ¿Qué
nueva fantasía de la muchacha encerraria su
carta?
Abrió mejor la carta comercial que primero
vino á sus manos. Era de un amigo, casi de
un protector suyo. Le recomendaba encarecidamente que «en caso de que el empresario
Stone le pidiera los derechos de propiedad de

Pero la tercer~ carta apareci6 en aquelloe
momentos, y libre ya de preocupaciones,
Martín la abri6, con mano ligeramente convulsa. Era de Juanita, en efecto. Pero lejos de
ser u,1a nueva locura de la deliciosa muchacha, era un verdadero conflicto para el pobre
Martín. Decía. la carta: «He estado P.n la catta
del empresario Stone para pedirle que me
"lanzara" en su teatro en la temporada siguiente. Stone ee un hombre incivil, grotesco
y, además, bastante imbécil. Cuando hubo
escuchado mi solicitud, cuando yo esperaba
que me contestara aceptando mi proposici6n
ma ha. dicho: &lt;&lt;Lo siento mucho;'pero me ~
im rosible presentar á usted en el teatro» ..... .
No quise oírmás;meseparérápidamente, abrí
la punta del despacho de tan estúpido empresario y llegué á mi casa con jaqueca. Quiero que me reserve los derechos de "Coronu
de Laurel" porque estoy segura que el tipo
de Rut me viene de molde; quiero precisamente hacer mi debut en esa obra, que, no lo

Martín quedó anonadado, por algunos segundos, á la lectura de esta carta. Amaba sinceramente á Juanita, aunque nunca se había
atrevido á declarárselo, y creía firmemente
que la muchacha nada sabía, ni se había jamás fijado en las galanterías asiduas de Martín. Evidentemente que había de darle los
derechos de propiedad de «Coronas de Laurel»;
pero á la vez, Martín se detenía ante la consideraci6n de que, en el fondo de su alma, no
deseaba que J uanita saliera á las tablas. ¿,Qué
hacer en este caso?

chos de propiedad de su obra álStone; dramatizaría la narración novelesca, que había aparecido solamente en esta forma. Y el teatro
vería sus triunfos, como los había visto ya la
biblioteca. No era de dudarse; había que concederá Stone los derechos que de tan lacónica
manera. solicitaba..

Mientras Martín iba á la dulcería, en busca
del helado, la. muchacha pasaba. distraídamento los ojos por los distintos papeles que
haeían quedado en el escritorio. Vió la carta
que había escrito Stone; la que le recomendaba á Martín aceptar la oferta del propietario.
Y también la suya, que había quedado encima de las demás. Y en la base vi6 la palabra
«amiga» que se destacaba de la vitela.
Permaneci6 pensativa por algunos minutos,
con la pluma en la mano. En voz muy baja
monologaba ... El pobre de Martín me ama. Y
me ama hace ya mucho tiempo, creyendo probablemente que yo no he comprendido lo que
pasa. Me dará seguramente la preferencia sobre el empresario; pero en ello va. su fortuna,
va su porvenir, aquí se lo anticipan».
Después su pensamiento siguió otro giro.
Pensó en la manera atenta y cordial de Martín, en su reserva, en lo mucho que había trabajado, quizá solamente por agradarle. Tom6
la pluma nuevamente, y con un grueso tacho
borr6 la palabra «amiga» en la base de su propia carta. En su lugar escribi6, con letra menudita: «Tuya siempre» ...... .
Martín llegaba en esos momentos con el vaso del helado en la mano. Se escucha1on los
pasos en el corredor, y luego, abriendo la puerta, apareció en el dintel. Sonreía con benevolencia.
J uanita, sorprendida, había quedado con la
carta en la mano. Se sinti6 molesta ante la
mirada de Martín, balbuceó algunas palabras
de cumplido, para responder tan s6lo á las que
Martín le decfa, ofreciéndole el helado, y se
levantó para irse, diciéndole: «que ya no deseaba los derechos de «Coronas de Laurel,,,
porque estaba decidida á no aparecer jamás en
el teatro».
Martín, estupefacto al principio, crey6 que
eu acci6n había molestado á Juanita, y !le sin-

ti6 morir. 3e acercó á
ella, tembloroso de
miedo, de pasi6n, de
temor de perderla.
Juanita misma, como
un niño á quien se sorprende en la despensa,
presentaba un aspecto
de mortificaci6n que
desgarrab,i el alma á
Martín.
-¿Por qué tan rápida visita?-le decía el
pobre autor -¿acaso
algo de mi conducta
ha disgustado á usted?
Quiero saberlo, porque
me apena sobremanera
verla en tal actitud.
Los vecinos pueden
creer que ha salido de
mal humor. Se pueden
sospechar mucho ..... .
Ju11.nita se iba retirando hacia la puerta, confusa y sin sa •
ber de cierto qué contestar. Martín, en cierto momento, vió la
carta en sus manos, y
se fij6 en la palabra
rRyada y en la que había substituí&lt;lo. Los
ojos de ambos se unieron, interrogando los
de él, afirmando los de
ella.
-¿Será posible? l\fe
he engaíiad'l entonces
al suponer que le era
indiferente por completo...... ¡Oh! Quiero
que me lo diga, quiero oírlo de sus labios.
-Pues bien, sí. Sí; mil veces sí. Pero déjeme inne ahora, 6 borraré lo escrito, dejando
lo que había borrado ..... .
Martín, ante la amenaza, retiró su mano.
J uanita huy6 precipitadamente.

***

Tan precipitadamente, que en la escalera,
atontada como iba, con el cerebro lleno de encontradas ideas y el corazón rebosando, tropezó con una persona q110 subía en esos momentos. Apenas se dió cuenta del choque, pero
escu~h6 de pronto una voz conocida que le decía:
.
-¡Hola! Tan violenta como siempre. No
contenta con dejarme con la palabra entre los
labios, en mi oficina, me tropi43za ahora y ni
me saluda.
-Sefior Stone. ¿Qmén creyera encontrarle?
-Voy á visitar á Martín, á decirle que se
deben contestar las cartas lo más rápidamente
posible ...... Voy á pedirle los derechos de su
obra para usted. Si me hubiera escuchado con
calma, me hubiera entendido. Le decía solamente que me era imposible «lanzarla» en mi
próxima temporada, ámenos que consiguiera
previamente los derechos de propiedad de
«Coropas de Laurel», porque estoy conv~ncido de que el tipo de Rut sería en ustea un
éxito enorme..... .
Juanita le escuchaba casi sin darse cuenta.
Ante sus ojos pas6 la escena en la que acababa de ser protagonista Y contest6 á Stone:
-Es inútil; no debe subirá ver á Martín.
Ni yo me presento al teatro, ni él e~tará contento con otra cosa que no sea concederá usted los derechos que le ha pedido por escrito.
· --Pero, ¿conoce usted á Martín? ¿Le ha hablado algo?
-¿Que si le conozco? Es mi novio. Nos casaremos en cuanto esto eea posible. Ya verá
usted si lo conozco.
Como viera que Stone dilataba ampliamente los ojos, admirado, Juanita subi6 rápida•
mente los escalones que había descendido.
Abri6 la puerta del escritorio de Martín. Este
permanecía aún abstraído, en contemplaci6n

Domingo 6 &lt;le Diciembre de 1908

ante la carta tachada por la mano de J uanita.
El vaso de helado quedaba en la mesa.
Y cuando Stone llegó al dintel, Juanita, pasándole los brazos por el cuello amorosamente á Martín, le decía:
-Explícale, querido mío, al seíior Stonelo
que pensamos. Creo que tu helad&amp; servirá
siempre. Pero no para quien lo habías comprado.

..

Arreglo del Ingles para "El Mundo Ilustrado."

PORTADA
Es la poesía que la frente sella
de un elegido, la deidad proscrita
que una vez más preséntase á la cita
eternamente enamorada y bella.
Todo, desde el gusano hasta la. estrella,
hacia ese centro de atracci6n gravita;
todo sube hasta Dios en la infinita
evoluci6n universal, por ella.
Saludadla en cada astro que aparece,
en cada esfuerzo juvenil, aurora
de un porvenir que espléndido amanece;
en la generaci6n que, triunfadora,
del mar del arte en que la sombra crece,
las soledades vírgenes explora.
Emilio Ferrari.

..

Pensamientos de Aiver
¡Muy bien venido seas, Afio Nuevo con tal
que, por lo menos, no me traigas enf~rmedades; gozando de cabal salud, me sobrará entereza para arrostrar las demás penalidades de
la vida!
·

*

Los corazones bien nacidos sienten por los
beneficios recibidos un agradecimiento tanto
mayor cuanto más larga es la distancia á que
los contemplan.

*

Asombro causa encontrar mujeres casadas
que se ofenden si se les da el muy honorífico
título de sE~ORAs, pues quieren se las siga llamando SEÑORITAS.

�Domingo 6 de Diciembre de 1903

GRACI~ DE DIOS
-Mía aquella zagala que ya. pide novio,
Y allá en el molino
Tuícas las mai'ianas, en tanto que almuerza,
Trisca con los mozos, que están derretíos ...
Hoy, cuando juü.ba, el pan de las manos
En la gresca caérse1e he visto;
_
Se ha apaga.o su risa.: se ha q~e.da~ suspensa,
Como si su padre, que es un vieJectco,
Fuera el que en el inten
Se hubiera caído ....
Luego, forma.lle&amp;,
Su pan hacogío,
Besándolo á un tiempo .... los mozos en esto
La han deja.o tranquila, y á la vez han dicho:
c¡Ay, quién por su suerte,
An hubiera. sío!&gt;
-Ya. vez, al remate,

Lo que yo te digo:
El pan no se tira,
Porque mata el Seílor, hijo mío¡
Lo tienes de sobra, y otros pasan hambre...
Déjalo en la leja pa algún pobrecico,
¡El pan no se tira,
Porque está bendito!
Se coge y se besa ....
Al besarlo 1 dices c¡amén!&gt;, hijo mío;
Pal ca.so, hastecuenta.que, eo Dios puesta.el alma
Rezas a.bonico:
cEl pan nuestro de cada día, dánosla hoy,
¡ Y perdónanos, Seilor!&gt;

n,

EL MUNDO llJUS'NUOO

y el lento hervor de la calderilla. Arroja
pequefias ramas y luego sopla, de suerte que
los rojos resplandores se reflejan mágicamente en su rostro virginal, y sobre eus medio desnudos hombros que, blancos y deliciosos, asoman por entre su tosca camisa, y sobre la diminuta mano que sujeta el zagalejo
que cierra su cintura.
Mas de improviso la puerta se ab1e, y el
nocturno extranjero entra en la cabafia¡ lanzH.
una mirada dulce y penetrante sobre la hermosa y blanca niña, que temblorosa se mantiene en au presencia, semejante á un lirio
asustado. El caballero echa á tierra su capa,
sonríe y dice:
-Ya lo ves, hija mía, que sé cumplir mi
palabra, pues he regresado, y conmi~o vuelven también los antiguos tiempos en que los
dioses del cielo se acercaban á las hijas de los
hombres, y con ellas engendmron aquellas
razas de reyes que llevan cetro, y equellos héroes del mundo maravilla.-Así, pues, mi
querida, no te asuste mi divinidad, y hazme
preparar, te lo ruego, un té bien caliente con
delicioso ron, porque fuerte sopla el cierzo en
la playa, y. en noches como ésta, también nosotros, con ser dioses, sentimos frío, y podemos
coger un divino reumatismo y una tos inmortal.
ROBEnTO E~PrnOHA

GIRIO
Rasgando neblinas la lluvia. caía.
Las brisas de invierno con el ala. y;rta.
Lleva.bao al alma. de sombra cubierta
Ráfagas de suenos y melancolía.
Las nubes espesas borraban el día
La nave del templo callada y desiert~
Y en un tenebrario, rasgando la inci;rLa
Penumbra, la llama de un cirio que ardía.
Al ver ese foco de luz colocado
Cual .~ud~ plega.ri~, por alguien que ha muerto
Me d1Je mirando m1 templo arruinado:

Semeja un recuerdo leja.no y querido
Sobre el ar&amp; 1 ot&amp; de un templo desierto'
La luz amarilla de un cirio encendido.

Drroo Uame.

00
Son lo• hipócritas, los fanáticos y los viciosos quienes menos perdonan los descarríos de
sus semejantes.-BossUET

***

La desconfisnza es madre de
-NIEMANO.

***

El dominio sobre sí mismo es una de laa
mayores virtudes humanas,__:.BRAEME.

·······"········ ............................ .

El pan está santo:
Oye esto, hijo mío,
El padre, en el campo trabajando, riega
Con sudor el trigo ....
Hace el pan la madre,
Y hace en él una cruz al heflirlo ....
Por San Marcos espiga la siembra,
Y bendicen los campos floríos ....
El pan en sus manos
El Señor bendijo ... .
El pan es la vida . .. .
¡Es la gracia. de Dios, hijo mío!

··············· ........................................... .

¿Qué no quiés pan solo.... ?
¡Pan que no nos falte yo al Seiior le pido!
Páece que suspira.o al decir los padres:
c¡El pan de mis hijos!&gt;
Pe. dárselo á un pobre, se besa .... lo bes&amp;
El pobre al tomarlo, tan agradecío. ..
Cuando al suelo se cae, lo cogen
Y lo besan tuícos,
Como cosa saeta que tiene misterio
En que algo se encierra d~ humano y divino ....
¡ Se coge y se bese.
· : ¿ Como un plazo vivo
Del alma. y la carne
Que el golpe 1 al.caerse, lo hubiera sentío!

··········

······••"""''"'''"'"'"'

...................... .

El pan no se tira ... sl no tienes gana,
Se pone en la leja pa algún pobretico.
No lo tires nunca,
!Que 81 pan es la gracia de Dios, hijo mío!

...

VlCENTE MEDINA .

En el Mar ..del Norte
[DE H. HEINE]

La Noche en 14 Playa
Está fría la noche y sin estrellas; el mar inquieto y sobre el mar el sordo viento del norte al :Uodo que lo hiciera un viejo regafi6n,
h~bla con voz gemebunda y misteriosa, y
cuenta locas historias, cuentos de gigantes,
antiguas leyendas llenas de combates heroicos, y, por intervalos, como que ríe y aulla
á la vez, y todo aquello con tanta alegría feroz con tanta burlona rabia, que los blancos
hij~s del mar saltan al aire y lanzan gritos de
contento,
En la playa, entretanto, sobre laarena donde la marea ha dejado su humedad, se adelanta un extranjero cuyo corazón e,tá aún
más agitado que el vient_o y que las olas. Por
donde quiera que camina hace con los pies
saltar chispas del choque de las conchas; va
cubierto de un manto gris, y camina con paso rápido, en medio ~e la noche y del viellt'!,
guiado por una lucecilla que tenuemente brilla en la cabafia solitaria del pescador.
Padre y hermano están en el mar, y sola
del todo ha quedado en la cabafia la hija del
pescador, con su hermosura que enagena dulcemente. Sentada está junto al hogar, escuchando el sordo chisporroteo de la.s rama.s y

NUESTRO PAIS. -ACUEDUCTO DEL

GUAYAVO (CUERNA VACA).

M'UNDO n.,uSTRIAOO

Domlngo 6 de Diciembre de 1903

�R los enfermos del

~L MUNDO ILUSTRADO

ESTOMAGO
E

:CNTESTJ:NOS

¿ Sufre Vd. del estómago, no tiene apetito, digiere
con dificultad, tieue Vd. gastritis, dispepsia, gastralgia., disenteria., úlcera. del estómago, dilatación del
estómago, neurastenia gástrica, anemia. ~n dispepsia,
una enfermedad de los intestinos?
¿ Por la mafiana, al levantarse, tiene la lengua. súcia,
111&amp;1 olor de a.liento, está bilioso, tiene aguas de boca?
¿ Después de las comida.a, tiene Vd. eructo, agrios,
g'd.808, pirosis, vahídos, pesadez de cabeza., ruidos en
los oídos, sofocaci6n, opresión, palpitaciones al cora.zón P
•

istreñimiento, diarreas ?
Se altera. Vd con fa.cuidad. e@tá febril. se irrita
por la menor cosa, está triste, abatido, evita el tra'social, teniendo por la noche eusuefios. sueño agita.do
respiración difícil ?
i Desea. evitar el ma.reo del mar a.l tener que es
barca.rse?
¿ Ningím remedio, uingím régimen ha podido cunu
Vd.
No se desespere, tome pronto

Gerente: LUI!; Rtl'l!; !;PINDOL4

• rector: LIC. RAl'AlL Rn'l!; !;PINDOLA.

&lt;I Tiene Vd. dolores al v1eotre. á la espalda., vómitos

S.bscrlpci&lt;I• measaal fo,jaea $1.5'
ldem.
ldtm. ta la capital SI, H

mtxico, Didtmbrt u dt 1903.

Jlfto X-tomo 11-núm.14

La Fosfatina Fa.11ba

el...,

el a.J.imento máe ~
ble 1
recomenda.do para loe nifioa JJeecle la
eda,d de aels A. alete meeea aobre todt
en el momento del destete 1 d'lll'aDW
&amp;1 periodo del creclmlent&lt;.&gt;. "FacWta
la dentición, asegura la buena forma,
clón de loe huesos."
PARIS, 6, Avenue Vict oria, y en todll
011

las farmacias.

ELIXIR ESTOMACAL de SAIZ DE CARLOS
.€a el remedio del día, usado en el m~ndo entero, el
que únicamente triunfa de las -enfermedades rebeldes
á ·todo trata.miento del est6rn~ é intestinos.
Preguntad á todo e] que lo tome y os dirá: "EL ELI•

XIR ESTOMACAL de SAIZ DE CARLOS (Stomalix)
me ha curado radicalmente, mientras que los

.)

demás medicamentos no me habían ni aún all•
viado."
Es seguro en sus efectos y siempre inofensivQ
aunque se use años seguidos. Cura. ia., diarreas d1
los niños, aumenta. el apetito, tonifica. y ayuda á lat
digestiones, por lo que es de uso necesa.rio. Se vendf
en toda.a las, Droguería.a y Fa.rma.ci&amp;:i.

AVISO IMPORTANTE•
Ell toetato de cail q~ entra ea: la
oompoeic100 de la Foefat ma "B'IUe,

res," estA preparado por on lJl'OCl4I.
mtento eepecl&amp;l con aparato &amp; , . _
sito, 1 no se enCUC1tra en el comtrele,
Deeconffen de las lmitaclonee 1 111,
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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