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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Diciembre de 1903

•

EL MUNDO ILUSTR.ADO

Domingo 13 de Diciembre de 1903

A una Niña
Quisiera, bella niña,
Que en tu alma pura
No entraran los pesares
Con su amargura.
Que fuera tu camino
Senda de flores,
Y que arrullen tu sueños
Los ruiseíiores.
Quisiera que tu vida
Feliz corriera.
Como manso arroyuelo
Por la pradera.
Que ni una nube vele
tus lindos ojos,
Ni una queja exhalen
Tus labios rojos.
Si fuera un Dios potente,
Yo re daría,
No sólo lo que digo,
Más todavía;
Porque habría de darte
Todo el poder
Que el Dios más poderoso
Pueda tener.
Mas como nada tengo,
Sólo te envío
Estos pobres cantares
-¡Lo único míoly en ellos te aconsejo
Se1· siempre pura,
Que en ello se substeota
Toda ventura.

{~

&gt;.

.;,.t-&gt;.·:";·..

-~ir~

V. MENÉNDEZ

o

La Niña Muerta

VII
De nuestros mayores,
¿qué fué .... ¿Dónde se hallan
el padre amoroso,
la madre adorada? ..... .
¿Qué fué de los seres
queridos que faltan
de nuestros bogares'? ....
Su ausencia llorada
durará eternamente .... lo dicen
las tristes campanas! ... .

MIS HIJAS
¿Que cómo son? Para mí,
que estoy mirándome en ellas,
son hermosas como estrellas,
valen más que un Potosí;
porque ellas son mi embeleso;
porque sabeo co~ exceso
mi acendrado amor pagar
cuando me dan á gustar
toda la gloria de un beso.

I
¡Qué preciosa está la niña
en su cunita durmiendo!
¡con sus bracítos desnudos
parece un ángel del cielo!
En sus labios inocentes,
que dibujan placenteros
una sonrisa divina,
imprime su madre uo beso,
beso que es todo un poema
de ternura y sentimiento,
beso que del amor puro
es un sublime compendio .... !
¡Bendito sea mil veces
-exclama la. madre-el cielo
que me ha dejado mis hijos
para tener un consuelo
que mitigue mis tristezas
de que está lleno mi pecho!
¡Oh! ¡Si te viera tu padre,
aogel mío, así durmiendo,
solamente por besarte
descendería del cielo ...... !

las flores que van mezcladas
con lágrimas y C()n besos
de una madre cariñosa,
toda amor y sentimiento.... .
Ya no sonríe la.niña,
está allá .... en el cementerio,
bajo una tumba cubierta
de nardos y pensamientos
que expresan cuán hermosa. era
y el indeleble recuerdo
que ha deja.do por el mundo
su paso breve y risueño ...
Ya no sonríe la oiíia;
pero mira desde el cielo
á su madre que llorando
está desde que elJa ha muerto,
y desde allí cariñosa
la envía Un amante beso
lleno de dulce ternura
¡para que lo imprima luego
en la carita de rosa
de su hermanito pequeño!

. II

VIII

1'

'· '
.

.,

·e
~ ·

~

'.
.~

...
~

\

SANTIAGO A. NARRO.

Ya no sonríe la niña,
¡la pobrecita se ha mu_erto!
La han colocado en la caja
y de flores la han cub1erto,
que par,a su cara hermosa
son ~l adorno más bello

¡Volvió el polvo al polvo!. ..
¡La nada á la nada!. .....
A ser esto vienen
la torpe arrogancia,
la gloria mentida,
lá. soberbia humanas,
al fid encontrando,
de nuestra jornada,
la justicia de un Dios inmutable
que á todos alcanza! ....
J. H. y HERNÁNDEZ.

De la inocencia al calor
duermen en paz todavía
y ntesoran más poesía
que el pá.jar·o y que la flor.
Almas llenas de candor
por quienes yo,me desvelo,
pára ellas ferviente anhelo
todo cuan~o bien se encierra,
no solamente eo la tieri-a,
sino también en el cielo.
Sus penas me hacen sufrir,
su alegría es mi placer,
y corno las vi nacer,
no quiero verlas morir.
Pensar que pueda ocurrir,
me causa intensa aflicción.
¡Hijas de mi corazón,
cuyas gracias me cautivan!. ...
¡Que siempre, Seíior, me vivan,
porque mi vida ellas son!
T. TOLOSA H'ERNÁNDEZ.

~

-·: .-:;.~ ~ -7~~ ~~:?~

... ~;:e:-~ ~-;: ,. -":~4.-Elcgantcs ab•igos de la eEti:cion y trajecitos infantiles.
5.-Trajes de

•,nv·,erno, abrigos para damas y niñas y pelerina de medio vuelo

�Domln¡;J 13 de Diciembre de 1903

EL MTUNOO ILUSTRADO

¡¡ol)lingo 13 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRIAOO

Y otros nuevos ¿para qué?
Ninguno ha de ensellarle un pla•
cer no gozado, ni un desengallo no
sufrido.
Y continúa su boca. arqueándose
con la. negligente distensión del
bostezo.

hiel de las lágrimas que se es~nde
detrás de la miel de tinas palabras
que prometen paraísos sollados
No hace ca.so de nada..
·
Los primeros piropos, no obstan.
te, la causan vaga turbación. su

*

* *la. adora. con una.
Su marido, que
adoración que, en el transcurso de
diez allos, no se ha entibiado ni un
solo momento; adoración que, si se
ha transformado con el tiempo, que
todo lo muda, ha. sido como se
transforma la planta en flor y la
flor en fruto; adoración, primero
delirante, después tierna; última•
mente celestial; su marido pasa casi entero el día en sus negocios y
en la Bolsa.
La duella de la casa no tiene hi•
jos.
Está sola y bosteza.
Es rica, hermosa á idolatrada.
Pero se aburre. Su vida ha sido
un bostezo prolongado. ¿Es dichosa? ¿Es desgraciada.? Es lo uno y
lo otro. Sólo bostezan los felices;
pero sólo se bosteza cuando lo que
se posee no satisface.
Aquella sellora podría llamarse
da gran bostezante&gt;.
Su nombre es indiferente. Puede
ser Eloísa, Beatriz, Laura, Margarita, Manón, Dulcinea.
Lo importante es su persona.
Bajo la clasificación de su carácter podrían inscribirse muchas mujeres, quizás las más femeninas.
¿Qué hacer?
Dejar lo que desagrada.

,

Amaba. la existencia; la amaba.
cc,n pasión tranquila, pero firme.
Sus mayores penas no había.n
traspasado los límites de ligeras
desazones. Su tristeza era, para
ella, una tristeza en cierto modo
agradable, un dolorcillo de buen
tono, un rasgo que delineaba la su•
perioridad de su carácter.
Pero, aun en medio del bullicio de
las calles, continuaba abrumándola el fastidio.
Los escaparates de las tiendas la
distraía.o algo. He ahí una. afición
que no se extinguía. en ella. Cada
vez que tornaba á su casa., traía.se
alguna novedad.
Pasaba largas horas en los bazares, en los establecimientos más de
moda, y allí, delante de los primo·
rosos objetos que crea de continuo
la industria, su imaginación se explayaba., tralada.ba con la fantasía
á. su hogar lo que más le agra.daba: trabábanse en su pensamiento
verdaderas batallas de selección;
a.poderába.nse de su voluntad simpatías y desdenes, y concluía por
desocupar su portamonedas en roa•
nos del comerciante.
Ella llamaba á esto &lt;hacer su ni•
do&gt;.
Su nido era su hogar.
Esta era su pasión definitiva, su
única pasión.
No ofreciéndole ningún aliciente
el mundo, deseaba vivir como la.

perla: encerrada en su concha.. Y
anhelaba que su &lt;concha&gt;fueraca•
da día. más linda, más refracta.ria
al ha3tío, que de vez en cuando
enervaba su&amp; energías. Se proponía
que su casa fuese un estuche. ¿No
había de guardarla á ella'? ¿Y no
era ella. una joya'?
Pero, ¡extrallo caso! aquel día,
mientras contemplaba los escapa•
rates de las tiendas, bostezaba.
No dejó de advertirlo y se alar•
mó muchísimo. ¿Se había acaba.do
en ella la facultad de amar? ¿Esta•
ría gravemente enferma? ¿Se le ha•
bría. muerto algo, dentro, sin sa·
berlo"t
Tomó un coche y partió á la. ca.•
rrera hacia su casa.
Apenas había recorrido varias
calles, cuando se oyó un grito des•
garrador, un grite, de nillo, y se
detuvo el carruaje.
Aglomeróse en torno la gente.
¿Qué ocurrí!\'? Una nilla, una po~re
nilla de cuatro allos, había sido
atropellada por el coche. Apeóse
pres:irosamentela sellora, y acudió
á prestarla auxilio.
No había sufrido lesión la tierna
criaturita. Todo ello se reducía á
un susto.
Pero la niña lloraba sin consuelo.
La sellora la levantó del suelo,
la acarició, besó y abrazó y la subió á su coche.

La chiquilla era monísima; y al
verse agasajada por aquella tan
lujosa y tan buena señora, sondó
al fin dulcemente.
Y respondiendo á las preguntas
de la dama, refirió que era huérfana del todo, sin p·adre ni madre.
Había vi vid o hasta. aquel día con
una tía suya, una viejecita que, en
la, noche anterior, había muerto.
Y la niña, despedida de la buhardilla en que ha.bitaba, se había. lanzado al mundo por esas calles á
pedir limosna y á ver si encontraba alguna mujer que quisiera ser
su madre.
-¡Yo lo seré!-exclamó la sello•
ra, enternecidísima.
Y ahora no bostezaba. ¡Lloraba!
Aquella tarde, cuando volvió su
marido de la casa de Banca, ella,
la esposa, eternamente aburrida,
solitaria en su hogar dorado, pues
el cielo no la había concedido hijos,
dijo á s.i esposo:
-Ya. no tenía. qué traerá nuestro
nido, y he traído esto.
Y echó entre los brazos del bol•
sista á la nilla huérfana y desam·
parada, recogida de en medio del
arroyo.
Y el marido, sin poder respirar
de emoción, replicó:
-Así estará completo nuestro nido.
JOSÉ DE SILES.

Pinceladas
I

Quiero imitar á la abeja
que saca miel de la. flor,
para lo cual, nilla, deja
que yo goce con tu amor.
II

ti Nido Humano
La señora de la casa. bosteza..
Sentada indolentemente en aérea
y muelle mecedora, mueve con ne•
gligente mano el abanico.
Un soplo suave hace estremecer
los ricillos de su frente.
La piel satinada de su rostro, ligeramente sudorosa, recibe con
fruición aquella caricia delicada.
Pero hay momentos en que el
abanico se cierra con estrépito, en
que el cuerpo de la hermosa mujer
se agita entre las flexibles rejillas
de bejuco de la mecedora; y entonces adoptan sus ojos negros, entor·
na.dos, una expresión de fastidio, y
sus labios rosáseos, entreabiertos,
un mohin de aburrimiento.
Y en la can de la deidad se dibu·
ja. una, vez y otra la fea. mueca del
bostezo.
Pasea la vista por la habitación.
Es un aposento donde a.penas ca.be ya un mueble, una silla., un cua•
dro.
En las elegantes rin0oneras, de
dos y tres gradas, los juguetillos y
las chucherías, las figurilta.s de por•
cela.na, blancas, rojas, azules; los
cestitos de oro, rebosando de flores; los cachivaches de cristal, obra

del capricho, transparentes como la.
luz y finos como el aire, forman un
museo microscópico, encanto de la
mirada..
En las paredes, tablas, lienzos y
cobres, reproducen paisajes, gru·
pos, personas, marinas y escenas
diversalil, cantando, con sus gamas
de matices, un hio¡no á la alegría.
Pende del techo brillante a.ralla
de vidrios tornasolados.

L!!. sellora de la casa se viste y
sale á la calle.
Su gallardía. y su elegancia han
arrancado por todas partes excla·
maciones de admiración, requie•
bros almiba.rados,fugaces declara.•
ciones amorosas.
Pero ¡está tan acostumbra.da á
este falaz incienso, á esos pérfidos
ha.lagos!
Ya conoce ella. á qué sabe la

corazón late más de prisa. Un co•
lorcillo de rosa matiza. súbita.roen•
te sus mejillas. Sus vjos se incll·
na.n hacia el suelo más. Dominadas
estas impresiones, á las que siem•
pre ha. respondido inconscientemen•
te su naturaleza, las frases galan•
tes que escucha la producen dis•
gusto. No ignora el egoísmo del
hombre: ha observado que se arrodilla ante la mujer, á quien hace después su víctima. Y ella no
puede soportar tiranía.a.
En su casa es reina y dichosa.
¿Para qué buscar fuera esclavi•
tud y vileza?
La sellora, aun en la calle, bosteza. Su descontento, sin embargo, no llega basta el tedio de la
vida.
Jamás pasó por su preciosa cabeza. la monstruosa idea del sulci•
dio.
Ni siquiera pensaba que la muerte pudiera destruir un día. iiU her•
mosísimu cuerpo.

¿Que pretendo yo engallarte
al repetirte que te amo?
No lo creas, porque entonces
Soy el primer engañado.
III

Con afán be de estudiar
por ver si logro aprender
lo que debo de ignorar
y lo que debo saber.
ANGEL MACÍAS.

Unos leen su destino
en las estrellas del cielo,
y á mí me bastan tus ojos
para saber lo q.ie quiero.

'..

1 .Rodean la habitación asientos

aterciopelados y mullidos, en· que
se ha previsto, con la variedad de
las formas, todas las exigencias de
la comodidad. Sin embargo, la be·
lla. mora.dora. bosteza.
También, hay allí, en un rincón,
instala.da. en una lujosa estantería,
al alcance de la. mano, abundante
colección de libros. •
Son, en su mayor parte, obras de
recreo.
Son páginas que. la. fantasía tra•
zó para solaz de los corazones en•
tusiastas, para. alivio de los pechos
lacerados.
Prosa y verso, novelas y poemas,
hablan de amor, esa pasión única.
de la mujer, y ese paraíso, y aun á
veces infierno, del hombre.
Pero la. duella. de la casa ha leído
ya todos aquellos libros.

..

7.-Trajes de baile, "salida

6.-"Port.ier" bordado y modelos de pintura y tejidos.

,, d teatro y sombrero de invierno.
e

�Domingo 13 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

Convaleciente
¿Sería ilusión? ¿Sería vaporosa
imagen creada por mi febril estado?
No lo sé, pero lo cierto es que no
vivo en mí, sino en su ser, y sólo
siento la felicidad cuando en la belleza de su rostro me recreo. Al
contrario, el hastío y el dolot: apodéranse de mí al no encontrar el
original (si existe) que me infundió
el inmenso amor que corroe mi débil existeilcia, pero procuraré con·
tarte todo lo que me sucedió en
aquel extraordinario caso.
Estaba enfermo. Acostumbrado
á aquella artificial atmósfera de la
alcoba, érame imposible soportar
los aromas de las siel'ras,demasiado fuertes para mí. No podía respirarlos sin sentirme vacilante y con
la cabeza desvanecida.
Mi débil cuerpo sentía mucho
bien cuando llegaban hasta mí los
aires puros de la pródiga naturaleza.
Una mañana en que el sol obsequiaba á las plantas con todo su
esplendor, vi un delicioso. ra~o de
luz que penetró enla estancia, mundándola de una envidiada aureola
de felicidad.
Por la venta.na penetraban la a.le·
gría y los perfumes en que na.tura se ahogaba. Reclina.do sobre
ella, contemplé los árboles yel jar·
dincillo qua a.nte la puert~ de ent~ada. había. Hubiera querido baJa.r
al bosque para dar un paseo por
entre aquellos mares de desbordante salud; pero no tuve más remedio
que dejarlo para más adelante, an·
te el temor de no poder resistirlo.
Bien entra.da la primavera y con
todo mi ser lleno de ese vigor, de
esa energía que ostentan en esta
estación los campos y montanas,
pero con la razón un poco desequilibrada á causa de la fiebre producida por esa misma pujanza. bajé
á pasear por la selva.
El día estaba hermoso. Lucía el
sol en medio de aquel salvaje crecimiento de hojas, como si fuera. una
gasa de oro tendida sobre los ver•
des prados; sus rayos quedaban
pendientes de los 4rboles Y la naturaleza presentábase libremente
sin embozo ni careta alguna, tal
cual era, mostrando sus alegr~as y
asperezas, sus flores y sus espmas.
En el jardincillo crecían los rosales á capricho. Algunos espa.rcía.n sus ramas por el suelo, alfombrándolo de verdemusgo; las rosas
parecían en ellos como bellos dia.·
mantas que lucieran sus irisa.dos
colores ante los rayos del sol.
Otros, ena.mora.doa de las alturas,
dirigían sus trepadoras ramas _ha·
cia arriba.,y con el entrecru11_am1ento de sus tallos formaban vistosos
arcos, salpica.dos de sonrisas a.legres y retozonas.
Entre ellos mismos había rivalidades. Utilizaban.. sus ramajes co·
mo prensoras armas de com.Jate.
Los vencedores eran siempre los
que ascendían; aba.jo quedaban
los anémicos, los faltos de robustez y vida, que sin energía para
continuar luchando, dábanse por
vencidos á los pies de los otros.
Presuroso y aspirando los fuertes perfumes que las rosas desprendían, pasé por debajo ~e los arcos.
Reconocidos á los m1mos que en
otros tiempos Je¡¡ prodigar~, inclinába.nse á mi paso y sus hoJa.s desprendidas alfombraban el suelo
que había de pisar.
Entre aquellas dulces ca.ricias llegué á le selva. Los ar:~oyuelos estremecía.nse de regoc1JO ,Y murmuraban á mis oídos los ruidos de los
ardientes besoc; del sol.
No sé si soña.ba,ó estaba despier·
to ó padecía un ata.que de fiebre; lo
cierto es que aquel delicioso momento no hubiese querido termina·
ra nunca.
Fatiga.do por el cansancio, dejéme caer en el suelo cubierto de musgoCreí distinguir á lo lejos la silue•
ta de encantadora joven que amorosa acercábase hacia mí. Llegó á
donde yo estaba, y dirigiéndome
una de sus más cariñosas sonrisas,
sentóse á mi lado. Pronto su flexi•
ble talle vióse a.caricia.do por fe·
bril mano; sus ca.bellos caían en
desorden sobre sus espaldas; ¡qué
melena tan hermosa! me infundía

EL MUNDO ILUSTRADO

tasiarme en aquel mar de felicidad
que la casua.lidad me depa.1·aba
Al mi1·ar á mi alrededor, me 'hallé completamente solo al abandonarme la. ilusión.
En mi corazón quedó grabada la.
impresión de aquel prodigio de belleza. No la he podido olvidar y
desde entonces base apoderado de
mi al_ma una melancólica nostálgica tristeza, que de seguro vivirá en
mí hasta la muerte.
Todo lo que te he contado, pasó
como un sueño rápido, fugaz, pero
de los qu·e dejan huella de su paso.
Yo creo que la naturaleza. tieneno poca culpa en mi mal, en mi
desgracia..
La voy buscanélo y no la encuentro; al fin de mis desenga.iios resul•
tará que ha sido una ilusión hija
de mi febril estado, en medio deaquellos mares de dicha y felicidad
por las impresiones, en mi imagi,
nación, de sus abigarrados colorines.
J. P. DEL H. MONTEAGUDO,
México, D. F., Septiembre 8.

Ullllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllti
8.-Espaldar de capota-abrigo.

el deseo de comérmela. á besos, pero me resistía ante el temor de deshacer sus bucles, sus rizos, al contacto de mis labios.
Ante mi pueril temor, lanzó una
sonora carcajada. ¡Qué risa más
inocente la suya! parecía. los gor·
jeos y trinos en oue se arrullan los
pajarillos, entre los verdes ramajes de los árboles.

Era su hermosura. una hermosura retozona. que salía por todo su
ser, por lo a.gracia.do de su rostro,
por las finas y delicadas líneas de
sus formas, en donde anidaban el
placer y la alegría, y por nosé qué
que emanaba de toda ella.
Fué tal la atracción y el poder de
su belleza, que no pude menos de
estrecharla. entre mis manos y ex·

..
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

,• ••••••• ••• •••••••••• ••••• •••••
ADenver, laasas City, St. Louis, Chlcago, llew York,
San Francisco y Los Angeles

'IIP'"J:.'l~~~n.

Siempre he hecho y E'igo haciendo muy buena apreciaci6n
de la Emulsión de Scott de aceite de hígado de bacalao, prescribiéndola constantemente á mi
clientela, por el buen resultado
que siempre he obtenido con su
administración, desde hace quince años que ejerzo mi profesi6n
de médico y cirujano.
Las anteriores palabras fueron
escritas y firmadas por el Dr.
Manuel S. Izaguirre.
CURACIÓN DE ALMORRANAS GARANTIZADA.

Bn todu 1a1 formas. Si no u earan no se ¡,ap,
Los droguistas estin autorizados por loa f-br1cu•
tea del cUNGUENTO PAZO• paradevolnr el im•
porte, oi falla. Cara caso• ordinarios eu 6 dlu, J
los mú desesperados en 14. La primera cura tru
la tranquilidad, Quita la come16n instantaneamente. Ea un nuevo descubrimiento y el único que p•
rantiu una curación completa y que devuelve •
importe ai no cura. Si no lo encuentra en lu Droguerlu, pídalo adjuntando estampillas por valor So
cu. oro á la París Medicine Co., St. Louis, Mo.,
U. S. A., fabricantes de las famosas pastilw Lanates de Bromo-Quinina para curar un resfriado.

PARA CURAR UN RESFRIADO EN UN ~

Tome las putillaa Luantea de ~

aada...,

al botica&amp;rlo le de•ol•er6 n cllDero II ao • &amp;. firma L W. Gron • balla ea

EL TESTAMENTO

Dtl

n.■o.

sr. Jlrzobtspo 'f«li1.

Los bienes fueron valuadOI
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos p6llza11 de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Línea de Santa Ft,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSW0RTH.-Agente General.

••• San F,-anol•oo, #ilm. 8, IIIIIJxloo,

a. F.

·······························•··

Hace pocu~ u1as que se practicó la
apertura del testamento del I l u ~
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. l'MIII&amp;
en la ciudad de Chlca¡o, Illlnoll.
La fortuna del distinguido prelado UcendlO a. cerca de $125,000 oro am•
rlcano ; y segdn el Inventarlo que N 11&amp;
publicado, los bienes que cejO tueroa
como sigue:
Dos pOllzas de "La Mutua,' • Companra de Seguroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, O sean. . $ 50,000 oro,
Dividendos acumulados sobre una de laa pOllzas 9,329 oro.
Otra pOllza de seguro . . • H,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre las f!sposlclones del eellor Az·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
éltal:
A so hermana, senorlta Ka.te FeehU.
que estuvo siempre con él hasta. 1111
muerte $40,000 oro en bonos , $25,000
oro ei{ una de las pOllzas de seguro;
a. la senora Ana A. Feehan, .-luda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del eellor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de laa pOllzas, y $5,000 oro 1111
efectivo ; a. la Academia de San Patrl·
clo de Chlcqo, de la que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina,
$10,000 oro' de la dltlma pOIII&amp;; l la
escuela • 'Santa Marta' ' de enaellaDD
practica para varones, ie Feeha11,'ille.
llllnola, que era la tnstltuclOn por la
qne mf.s se Interesaba el aellor Anoblepo, ae entreproo loa St,000 rwtaD·
tea de la 1lltlma ¡:6llaa.

~mingo 20 de Diciembre de 1903

Carta de una Parisiense
Flores y jarrones
La mujer que no ama. las flores, no
es verdadera mujer, y el salón desprovisto de flores parecería sin encanto y sin vida.
Así, pues, ucupémonos de las flores de salón, porque este culto necesita ser sostenido entre nosotras.
&amp;Llenar de flnres la habitación,
colocar en jarrones, en canastillas,
los haces olorosos que ha ido á buscar una por sí misma, por la maña.na, ó que la vendedora de flores ha.
enviado, ó lo que es aún más agradable, que se recogen en su propio
jardín, es una de las ocupaciones
más delicadas á que puede dedicarse una mujer.
Hay todo un arte en disponer las
lores en ramos como para obtener,
del conjunto de bUS matices, de la
combinación de sus perfumes, una.
variedad infinita de sensaciones,
como las que excitan en nosotras la
música y la poesía.
Los japoneses han complica.do este arte de la comoosición de los ramos, hasta .ninuciosidades impracticables para personas tan presurosas de vivir como nosotras.
Hay en el Japón una gran diversidad de tipos y hasta de escuelas,
en este arte de arreglar grupos de
flores.
Todos esos estilos y escuelas tienen, sin embargo, algunos princi•
píos comunes.
Consienten en dar á las composiciones cierta impresión y expresión adaptarse á la naturaleza particular de la vegetación, de las
plantas usadas, conocer la estación
en que conviene emplear tal ó cual
flor, saber lo que convendrá hacer
de lo botones de flor, de las flores
abiertas, de las flores ajadas, etc.
Se debe, ante todo, en una combinación floral, sea cual fuere, prestar gran atención á la dirección que
deberá imprimirse á los tallos y á
las ramas.
Desde el punto de vista técnico,
la superficie del agua de donde se
levantan las flores es como el verdadero suelo en que han crecido.
No es indispensable mantener los
tallos ve1·ticales; pero si están inclinados es preciso que lo sean fuerte y n~tamente: se deben evitar las
curvas y ángulos poco marcados.
Para ser conservadas, las flores,
antes de ser arregladas en los ja·
rrones deben ponerse en un sitio
fresco en agua: de este modo los
ta.llos se empapan de agua y quedan en un buen estado basta el momento en que se reúnen_ en ramo.
Ct\9 ndo transcurre cierto tiempo
entre la recolección y la colocación
en agua- ó bien c~ando se trata_ de
flores que han viaJa.do-es prec1s_o
tener cuidado de cortar la extremidad de los tallos, cerca de un centímetro.
Los vasos conductores del agua,
están compuestos de una substancia muy permeable, cuando el tallo
está en la planta ó en el a.gua, pero
que pierde su porosida? al s~r cortada la flor y quedar c10rto tiempo
sin ser puesta en el agua, P?rq;1e la
· evaporación .1a deseca, prmcipalmente P,Ct ca del corte.

y

1.-Trajes de baile, de gasa y seda.

Una rama cuyo extremo se dese·
ca así, sumergida en _el agu_a, queda tan ajada como si se _de1ara al
aire libre, pues la desecación, y por
consiguiente, la contracción de los
vasos por el corte, son un obstáculo á la aspiración del :i,g:ua.
.
Y si las flores han v1a1ado en m-

vierno, después de haber cortad? el
extremo de sus tallos, es preciso
sumergirlos antes en el agua algo
tibia.
Por eso la lila blanca que vive
en invernáculos en invierno, ómás
bien en los sótanos, si está algo
ajada, vuelve á adquirir su vida y

á erguirse, si se sumerge la. rama.
por la cabeza en un jarrón lleno de

a.gua caliente.

***
Otro consejo: no recoger nunca
las flores en pleno calor se a.jan

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 24, Diciembre 13</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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