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                  <text>lrQ!P.saºB•~alsla~

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o de lo~ Intestinos, debe iomar el famoso

ELIXIR

mtxlco, Dldtmbrt lO dt 1903.

HIio X-tomo 11-núm.1s

ESTOMACAL

DE SAIZ DE CARLOS

tL MUNDO ILUSTRADO
S.lllscrl,cill• ■ euaal f1d•ea sue
Idea,
Idea. u la capital Sl.ll

Cierente: LUI&amp; Rtn&amp; &amp;PINDOLA

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bre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado.

HERBERT SPENCER, Ilustre Filósofo Inglés
t EL 8 DEL CORRIENTE.

�Doml:ngo 20 de Diciembre de 1903

1!L MUNDO ILUBTRiADO
Domingo 20 de Diciembre de 1903

Herbert Spe11cer
El mundo científico está de duelo. Herbert
Spencer acaba. de morir dejando en la filosofía un vacío inmenso que acaso no pueda. llenarse en muchos siglos.
Y a. es, en efecto, extraño, que un solo siglo el siglo XIX, haya visto nacer, crecer y
madurar, tres grandes genios filosóficos: Au-.
gusto Comte, J. Stuart Mill y Herbert Spencer. Ese siglo tan fecundo en descubrimientos y en portentosas creaciones en el orde~ de
las ciencias experimentales y de sus aplicaciones industriales que han regenerado, ó por
lo menos, transformado el mundo; ese siglo,
único en la. Historia, que ha visto nacer la
locomotora. y el «steamer», el telégrafo, las vacunas preventivas, los rayos Roentgen, los
grandes explosirns, el fonógrafo y el teléfono;
que ha visto de las alturas d(scender una hada fecunda.nte y ben6fica, que es á la vez, luz
como el astro, calor como el volcán, empuje
como el terremoto, y que, nuevo sol, está llamada á trans[undir y á acrecentar la vida y la
felicidad, ahí á donde llegan sus destellos, tenía que ver florecer los genios filosóficos capa.ce,, de pronunciar el «fialt en el caos inextricable de los hechos concretos, de las verdades disperims, aisladas é innumerables que á
diario vierte ese cuerno de la abundancia inagotable que se llama la ciencia txperimental.
Los hechos aislados y las verdades dispersas son pedrería, rica y valiosa sin duda, inestimable á veces, pero necesitada de coordinación. Quien posee perlas, necesita hilos áureos y broches cincelados para construir collares, y quien tiene á la mano diamantes,
rubíes y zafiros, necesita engastes para formar
brazaletes, collares y diademas.
Comte, Stuart :\lill y Spencer, han sido los
maravillosos joyeros, los portentosos «orfe•
bres» que han sabido engastar en joyeles incomparables, la incontable y valiosa pedrería
que les suministra.roo tantos y tan notables
lapidarios.
Tres pensadores y tres sistemas; tres genios
v tres filoso[ías, tal es el balance del siglo diez
y nueve en punto á ciencia gener.11 y tendencia á la unidad dentro de la inagotable variedad de las verdades científicas.
Como es natural, cada uno de esos pensadores y de esos genios, tiene su abolengo y su
tendencia favorita y predominante.
Por la finalidad de sus doctrinas, más que
por la índole rle su método, Augusto Comte
procede de los Santo~ Padres y aspira á la
unidad del pensamiento y de la actividad humanas dentro de una teología, novisima y
extraña por su origen, pero casi enteramente
calcada en el dogma, y sobre todo, en la disciplina de la Iglesia Católica. Toda su portentosa síntesis filosófica, única en su género,
grandiosa, suntuosa y armoniosa como un
monumento, sólida como pirámide, simétrica
como figura de geometría, inconmovible como
cordillera, vasta y constelada como t.l firmamento, lo conduce á un sistema religioso,
uno, perfecto y compacto, con sus misterios,
sus dioses y su culto; con sus dogmas, artificiales, pero necesarios; su santoral y su martirologio; sus plegarias y sus ritos. Todo cuanto de más genial y de más grandioso contiene
la filosofía, se resuelve en jerarquías, en constituciones de cleros, en adoraciones del «Gran
Fetiche», en «resurrecciones de los muertos
amados», en ,calendarios y catecismos positivistas.»
Y á pesar de que la esterilidad del fin y de
los medios prácticos no corresponden á la inmensidad y á la grandiosidad de la labor filosófica, Augusto Comte pasará á la historia como uno de los más excelsos pensadores de la
humanidad, y la admiración y la gratitud de
la posteridad le están aseguradas, y justa y
brillantemente adquiriias.
· Stuart Mill procede más directamente del
Canciller Bacon, cuya obra filosófiCll., estupenda sin duda, pero frustránea y deforme,
perfeccionó y aquilató elevándola á la categoría de una biblia, de uua Santa Escritura de
la Ciencia Experimental, de un código de las

EL MUNDO ILUSTRADO

leyes y de los métodos de investigación de la
verdad.
En apariencia se propuso un fin más modesto que Comte y que Spencer; pero en realidad llegó, y sobre todo llegará, á resultados
mejores y más grandes.
Mill no se propuso como Comte y como
Spencer, formar, crear diríamos, un Co!-lmos á
la manern del que en manos de Humboldt,
degeneró en una pura y simple enciclopedia¡
no a!1piró á resumir en una magna concepción
sintética, todos los conocimieutos humanos
unificados dentro de un principio único y director.
Stuart Mill se preocupó de encontrar y de
codificar los procedimientos y los métodos fundamentales de la investigación experimental,
y de fundir en uno solo, plenamente sancionado y bien probado, la deducción de Aristóteles con la inducción del Canciller Bacon. Y
lo logró. Y asi como Aristóteles había codi ficado toda la dialéctica y Bacon todo el empirismo, Mill con sus Cánones de la Inducción,
perfeccionó y .racionalizó», digámoslo así, las
intuiciones del Canciller, y con sus principios
del Método Deductivo, soldó y consolidó en
ullo solo, admirable y portentoso, el viejo método silogístico del estagiri la con el método
informe y empírico del Canciller inglés. En
su calidad de codificador de la Inducción y de
amalgamador de los dos grandes métodos de
in vestigadón, Stuart Mill resulta más grande
que Aristóteles y que Bacon, y el verdadero,
aunque remoto, fundador de la filosofía del
porvenir.
Herbet Spencer abarca más que Stuart )Iill,
explora más que él y demuestra tanta congruencia y tanta unidad de criterio cuanta ostentó Comte. Como filósofo, grande, inconmensurable como e!-l, se nos antoja inferior á
sus dos gloriosos rivales.
Así como Comte nos parece, por los resultados de sus principios, proceder de los Santos Padres, y Stuart Mill, por las tendencias
de su criterio, descender de Bacon, Herbert
~pencer proviene á nuestro juicio de Laplace
y de Darwin. El lo ha negado, en lo que se
refiere á Darnin, afirmando que la doctrina
de la Evolución la profesaba antes que el eminente naturalista. Pero, en suma, no ha podido probar, ni era posible, que no se haya
inspirado en La.place.
Spencer, sea como fuere, es un coloso. Explorador audaz, secundado por una longevidad poco común, ha escrito una maravillosa
biblioteca de obras en las que no se sabe qué
admirar más, si la unidad inexorable del método, ó la abundancia y variedad de la doctrina.
.
Su testamento científico es una caverna de
Alí Babíi atestada de tesoros; el «Sésamo» es
la ley de la evolución. Cuando se trata de uh
explorador de esa talla, que ha visitado lo
mismo los polos que el ecuador, los amantes
de la ciencia no tienen otra actitud posible,
que la del respeto profundo, la de la veneración sincera y la de la. admiración entusiasta.
El tiempo dirá si ese Colón, descubridor de
tantos «Nuevos :Mundos», llevaba agujas locas
en sus bitácoras, y si sus triunfales carabelas
hacían agua por alguna parte.
A nosotros no nos toc:i. en el momento presente, más que doblar la rodilla y cubrir de
flores esa tumba ilustre.
Dr. éM. Flores.

..

Cuento Aureo
Psiquis, mujer al cabo, era imprudente y
curiosa. Mil desventuras le costó su primera
curiosidad, cuando quiso ver el rostro del
amante dormido, y una gota de aceite escapada de la funesta lámpara, ahuyentó al hijo de
Venus. Desde entonces, y por mucho tiempo
la vida fué para Psiquis una serie de malan:
danzas. Errante de país en país y de templo
en templo, saboreó todas las amarguras; padeció dolores y martirios extra.terrenos; de sus
ojos, convertidos en manantiales profundos,

contiuualll:~nte desboi:dados, corrían, cru
do sus meJ1llas, dos nos de lágrimas; y
nó tanto, tanto, y por tales veredas ue
saug_re v~rias veces tÍl}Ó de púrpura 1~ ~
doH J11zm10es de sus pies, y los jazmines lu
como rosas.
La miseria de Psiquis turbó al fin la i°'
sibilitlad augusta de los dioses· y la m'
cólera de Venus pasó como los incendios
crepúsculo. Fidelidad y constancia dieron
triunfo á Psiquis, y PRiquis, dichosa.yen
reinó sobre la tierra. Su trono, el más alto•
corte, la más ilustre; en ésta no había '
grandes artistas, poetas de corazones pu
filós~fos de }abios d!sertos. ~-os aduladoree
la ~em_a ~man por mcensarios liras, y
úmco mmenso el Verbo, hecho m(¡sica en
cuerdas, flor de luz en los labios. Pero á
no tan excelso y cortesanos tan ilustresdebf
según dijeron mm,hos, corresponder en riq
za y esplendor el cetro, la corona y los ata
reales. Y no más dijeron así, cuando a ·
de gusto exigente partieron á buscar po
das las comarcas del reino, las predioai
más raras, dignas de rrsplandecer en la
el cuello y las manos de Psiquis· revolvi
tesoros, ahondaron minas, rai:ga!on las en
iíus de la tierra y del mar; y la tierra di6
_oro y sus gemas: topacios, amatistas, esm
das, rubíes de sangre milagrosa zafiros de U
ta ideal, diamantes de aguas p;ras mien
el mar, profundo y rico, si bien pdbre de
dras preciosas, di 6, en corales y perlas l&lt;i
jor que tenía de besos muy rojos y e~au
muy castos.
De vuelta á la corte, los grandes a
echaron sobre los hombros de la reina el
to de_ armifio y púrpura; luego se dieron
trabaJar el oro, día y noche puliéndolo
puliéndolo, cincelándolo, pa;a después e~
tiren el oro bien trabajado muchas pi
fúlgidas y acabar la corona y el cetro· por
timo, engarzaron perlas y corales y ~n rio
co~ales y perlas corrió por la garganta de
qms.
El cetro y la corona, fulgurantes como
deslumbraron á la multitud puesta de h'
á los pies de la reina.
Pasaron días, años, generaciones de
b_re!:', y P~iquis, dic)10sa y en paz, oyendo
s1ca de hras y música de labios disertos,
naba sobre el mundo.
Pero una mañana, en el silencio de su
ba real, sola con sus riquezas, que brilla
en la penumbra con fulgores mortecinoe,
sorprendió reflexionando en lo inútil
corona y del cetro, en la mezquindad f
de su_m'.1nto, en la vana luz desusjoyaa,1
arrepmtió de haber aceptado como tributo
presente de las gemas. En eus reflexionee
gó á sentir uno como vago impulso de pi
acompaiiado de un movimiento de rebel
Se despojó de la corona y el manto, dep
cetro, y se vió de pies á cabeza, blanca y
nuda, como en remotos días pasados. Ne
gica de su ser antiguo, se avergonzó de ·
disfra1,ada como una mujerzuela vanidOIIL
sus atavíos regios vió una injuria á so
incomparable, porque la belleza de sus fo
era superior á la belleza de las piedras p
sa.s m{is raras; su cabello mús rico y lum'
que todas las coronas; su desnudez mú
que el armiño.
No contenta con despojarse del manto,
cetro y la corona, Psiquis resolvió destruir
ri_quezas, á fin de no recaer en pecado de
01dad. Pero sus manos, deliciosamente b
das, no sabían destruir como destruye la
no brutal de los hombres. Ella no er¡L
de reducirá polvo inerte su fortuna ydea'f
tar luego el polvo: su piedad infinita,
caba los seres y las cosas, y s~ piedad era·
nita por ser grande su ciencia. Estaba· ·
da en todos los misterios de la vida, y •
no tan prodigioso como el misterio de sa
pia sangre. Nunca se derramó en va
sangre de sus venas: en donde ésta ca.fa,
pertaba el germen de un ser de belleza
graciosa y con alas, como la belleza de P81
y á favor de tan inefable virtud, la so
pensó desembarazarse de sus gemas, con
tiéndolas en frágiles seres primorosos.
Sin echar siquiera una ojeada sobre la

nesta lámpara que debía d_e recordarle ~u imrudencia de antaño, se dispueo á realizar su
p usa.miento en la faja de luz que_ desd~ una
renta.na entreabierta. llegaba. á monr baJO BUS
pies. Con un largo estilo, áureo y tenue como
ra O de sol, hincaba sus dedos, y después c?n
el ~stilo, húmedo de sang~e, t?caba !as liedras preciosas hasta ~o deJar m una sm e, extrat\o bautismo sangnento.
Al contacto de la sangre hubo en todas las
iedras un estremecimiento de vida, y !as ge~as dejaron de ser piedras para convertirse en
larvas. Muy pronto desperezos de alas estallaron en las orugas de color; .Y corales y rubíes
fueron mariposas de alas roJas; las esmeraldas,
mariposas verdes; los diamantes Y. las perlas,
mariposas blancas; el zafiro, mariposa azul;
en tanto que de las piedras policromas volaron
policromas libélula!:!.
Psiquis como todos los cieadores, halló ser
buena su' obra, y se regocijó muc_ho al ver s:u
t,esoro convertido en bandada de_msectos. Libélulas y mariposas, antes de huir, se posaron
en la frente el seno, la espalda. y, sobre todo,
en el cabell~ destrenzado de Psiquh1, y en el
cabello destrenzado mariposas y libélulas fingieron un torrente de pedrería; luego revolotearon llenando la. estancia real de música de
alas y'palpitaciones de élitros, para es&lt;:8parse
al fin al través de la ventana entreabierta Y
perderse á lo lejos, como Psiquis las vió perderee entre las flores, entre los árboles, en ~l
cielo azul, amándose al aire y al sol, muy libre y sanamente.
.
,
La reina., con refinada lentitud, saboreo s:u
acto piadoso y, satisfecha de habertie .c~n~uc1do según el amor y la verdad, no auivmo las
consecuencias fatales de su obra. ¡Ah! no ha.y
como la piedad para co_me~er grandes e~rures,
y el acto piadoso de Psiquis fué el último .Y
el mayor de sus errores. Cuando se apareció
de nuevo ante los hombres, cuando su belleza
en lo alto del trono surgió blanca y de~nuda
como un lirio los hombres la desconocieron:
miopes estult¿s, de no ver sino el esple~dor de
las joyas, habían olvidado la belleza 10comparable de Psiquis. Y no_ solamente _la de~conocieron: entre la multitud hubo 1mbéc1!es
que gritaron al verla: ¡inmoralidadl ¡infamia.!
¡usurpación!
A tales gritos, la muchedumbr~, puesta en
pie, desconcertada y loca, ~eme_Jante á una
ebria de mil cabezas, empezo á girar, á reD;1~linar á titubear sin saber hacia dónde dm•
girse: falta de a~o, sin saber ant~ qué ídolo
postrar sus rodillas de sierva habituada á la
genuflexión y así estuvo, dese:;perando y vacilando ha~ta caer á los pies de un grotesco
mamar:acho de oro, que tení~ forma de asno,
con aire grave de pensador taciturno, S?bre lomos y anca un trapo carmesí, y por OJOS dos
inmensas crisolitas.
. .
.
Aun en lo alto del trono, Psiquis experimentó la sensación desesperante que ha Il;lª·
tado después á muchos hon:ibre~, la sensac1~n
angustiosa de una ooledad mfimta en medio
de la muchedumbre. Viéndose perdida para
siempre, bajó del trono y, como en su antigua
romería expiatoria, se fué por el mundo, de

Y como Psiquis no sabía de ingratitu?es,
no desamparó esa alma. de poeta; antes bien,
la llevó consigo, al irse en busca de u!1 mun•
do nuevo, no manchado de humam~ad; Y
siempre eu compafiía de esa alma, v?lo hasta
posar los cáudidos jazmines de su pies en la
Vía Láctea luminosa y &lt;lasa.parecer por la gran
ruta del cielo, blanca y azul, empedrada de za.
firos y diamantes.
)L\NUEL DíAz RooRÍGt'EZ.

o
En el Conservatorio

Concurso de Piano

SEl-lORI'i'A MARÍA SOT..ORZANO, ALUMNA
DEL CONSERVATORIO.

templo en templo, de país en país, caminando, porque sus alas entorpecidas por la inacción no recordaban el ímpetu glorioso del vuelo. Recorrió todas las comarcas de las cuales
había sido reina y sefiora, y en ninguna parte la reconocieron los súbditos, despojada como iba de suntuosas insignias reales.
Por fin, después de muchos de~e?gafi_os, decidió alejarse de los hombres y V1vir, mientras
las alas débiles cobraban nuevos bríos, en
cumbres deshabitadas. Y asi, alejándose de
los hombres, vengóse de éstos, ¡,ues á medida
que ella se alejaba, los hombres padecfan 1;11ás
y más de una extraña ceguera que les obligaba. á ver las cosas como al través de un velo
áureo.
Pero los dioses reservaban á Psiquis, con la
suprema aleg1ía del vuelo, la alegría de hallar en una de las cumbres á las cuales trepó,
en la cumbre más alta, al único de sus vasallos que supo reconocerla, porqu~ la nube color de oro no empañ.aba sus pupilas. Era un
pobre diablo moribundo en la flor de los a_fios,
mitad mendigo, mitad trovero. Bohemio le
llamaban desdefiosamente los hombres, y lo
creían estúpido porque despreció la riqueza,
el poder y los abrazos infames.
No tenía sino un manto agujereado por las
lluvias del cielo y las piedras del cami~o; pero
él no se hubiera trocado por el más rico poseedor de tesoros. Durante su vida vagabunda recogió claros de luna., puestas de sol, gorjeos de pájaros, fragancias y músicas del bosque, y con todo eso construyó suefios, muc~os
sueños hasta haber en su alma tantos suenos
como hay celdas en el panal y flores por primavera. en las acacias.
.. ,,,.... ""..,,... !f'

El pasado lunes se efectuó en el Tea~ro del
Conservatorio de Música y Declamación, el
concurso de piano abierto entre los alumnos
de ese establecimiento, con el laudable :propósito de estimularlos en su carrera artística.
El Jurado Calificador, después de tomar
minuciosamente en cuenta, tanto las facultades de los alumnos como los conocimientos
que demostraron poseer. acordó otorgar el primer premio á la Srita. María_ Solórza~o, Y, el
segundo al niño Rafael )lontiel. La Snta. Solórzano es muy joven aún y lleva sólo cuatro
años de seguir el estudio del piano. El nitio
Montiel cuenta trece años de edad, y hace
tres que comenzó su aprendizaje, habiendo tomado ya parte en algunos conciertos.

EL NI~0 RAFAEL M0NTIEL, ALUMNO
DEL CONSERVATORIO.

Los adelantoe de que en el significativo torneo dieron pruepas muy claras los dos alumnos, y sus excepcionales disposicione~ ~.la
música, hacen que ee les tenga, y con Justicia,
como una bella esparanza del arte.
El Jural:lo Calificador estuvo compuesto de
los Sres. José Rivas, Presid1,nte; Gustavo E.
Campa, Secretario; Carlos J. Meneses, Al_berto Villaseñor y Rafael Tello, Vocales propietarios, y Julio ltuarte y Luis Moctezuma, suplentes.

o

ti P•ID de Gobleroo en Too.•

TOLUCA.-EL PALACIO DE GOBIERNO, SEGéN EL NUEVO PROYECTO.

Por iniciativa del Sr. Gral. D. Jo&amp;é Vicente
Villa.da Gobernador del Estado de México,
pronto ~ornenzarán laa obras de construcción
de un tercer piso en el Palacio que en Toluca
ocupan actualmente las Ofici!las del Poder
Ejecutivo.
El proyecto, de cuya hermosura. podrán
juzgar nuestros lector.es por el grab9:~o que publicamos, se debe a.l Jefe de la aeccion de Ingenieros de dicho Estado, Sr. Guzmán, quien
ha fijado el costo de la.a obras en $25.000.00
aproximadamente.
No cabe duda que con la ejecución del proyecto, mucho ganará en belleza el edificio mencionado.

�bo~lngo 20 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO

D'&gt;m}ngo

EL MUNDO ILUSTRADO

. de DkiemlJre de

20

1903

BALADA ALEMANA
L.a Rlaueza de los PrínGioes
De sobremesa en la gran sala del ca~tillo de
Worms los príncipes alemanes ensalzan á porfía el n&lt;imero de sus vasallos y la riqueza de
su país.
-Magníficos.ªº? mis dominios--;-dice el
Príncipe de SaJoma-y grande es m1 poder.
En las minas profundas de mis montafias, la
plata se encuentra en abundancia.
-Admirad la fecundidad portentosa de mi
reino-exclama el Príncipe electo del Rin.-¡Qué hermosas cosechas en los valles! ¡Qué
delicioso vino en las montafias!
-Grandes villa&amp;, ricas abadías-interrumpe
Luis de Ba.viera,-he ahí lo que distingue mi
territorio; ¿ valen lo que éstas vuestros tesoros?
l p, .
Eberhard, el de 1a larga barba, e nnc1pe
tan caro al \rurtenberg, habla á su ,·ez:
-Mi país sólo tiene pequefias aldeas; en sus
montafias no se encierra el oro ni la plata. Pero hay en él algo que tengo en más que la plata y el oro: yo, su príncipe, puedo sin tem~r
reclinar la cabeza en el pecho de todos mis
súbditos.
El Príncipe de Sajonia, el de Baviera y el
del Rin exclaman á una voz al oírlo:
- Co~de de larga barba, vos sois el más rico de todos nosotros; vuestro país tiene lo que,
para un príncipe, vale más que todos los tesoros.

&lt;X&gt;

En el Cernenterio

LA 1'.:XCURSIÓN DEL COLEGIO MILITARÁ S . MART1N TEX..\lELUCAN-f;L CA!IIrO DEL SIMULACRO.

L.\ EXCURSIOl DEL COLEGIO MILITUt .
Siguiendo la costumbre establecida de algunos afios á esta parte, en la segunda. quincena del mes de noviembre se efectuó la excursión que, para poner término á los trabajos escolares del afio, debían emprender los
alumnos del Colegio Militar, bajo las órdenes
del jefe del plantel, señor General D. Juan
Villegas.
La excursión se ll!lvó á cabo con resultados
muy satisfactorios, según se nos informa;
pues durante ella, los cadetes tuvieron oportunidad de ejercitarse en la construcción de
algunas obras militares, tan importantes como
las de puentes provisionales, y en el servicio de
campafia.
Antes de su regreso á la capital, los alumno!I tomaron parte en un simulacro de guerra
que se efectuó en las cercanías de S. Martín

Texmelucan, bajo un plan perfectamente concertado.
En esta función de armas, que presenciaron numerosas personas, entre las cuales se
encontraban algunos jefes del ejército, el Colegio demostr6 su buena instrucción y disciplina, haciéndose acreedor á los más entusiastas elogios.
En cuanto á los puentes en cuya construcci6n trabajaron los cadetes, fueron dos: uno
de alambres, colgante, que se tendi6 para
unir las dos oriJlas opuestas de una barranca,
y otro, sobre balsas, en el río Atoyac. Los
puentes fueron sometidos á las correspondientes pruebas de resistencia, haciendo que desfilara por ellos la tropa.

..

¿No consiste el postrero placer en atizar el
pasado, á fin de hacer brotar de él toda vía una
que otra chispa?-BEAUREOARD

Flor de Tumba
Ibamos por el campo de la muerte
hablándonos de amor con la mirada·
te veía en mi brazo reclinada
'
cual yedra débil en el roble fuerte.
De pronto, de un arbusto que la suerte
plant6 en la tumba de tu madre amada,
cortaste, toda trGmula y turbada,
esa flor ayer viva y hoy inerte.

Fué cuando allá abajo
se perdió el cortejo;
fué cuando quedamos él y yo bien solos
en el cementerio.
Fué cuando el sol daba
Su último destello,
dorando las copas de los verdes sanees
y las blancas cúspides de los mausoleos.
Habló el pobre joven,
yo le oí en silencio,
y eran sus pa!abras dolor?_sas como
si fueran gemidos. Y me d110:

LA E..'íCURSIÓ:-l DEL COLOOIO MILITA R.-PlJI•:;o.Tl•: !--OBRE BALS.\S l•'LOTA:N'TES.

-¡Siento
que mi alma se biela
cuando lo recuerdo!, ...

··········· ...... ·· ·· ··· ····· ·· ....... ···········

Gna blanca sábana cubría el cadáver
de mi hermano muerto.
La tela esbozaba,
como en un bosquejo,
la. cabeza rígida
y las manos puestas en cruz sohre el pecho.
¡Cuando cierro los ojos, parécerne
que estuviera viéndolo!
Por bajo la tela de la blanca sábana
los pies asomaban de mi hermano muerto.,
los negros zapatos
.
sur¡dan por bajo de aquel blanco henzo.
Los negros zapatos
-tan negros, tan negroscuya planta ya no volvería
Á. pisar el suelo ...
¡Cuando cierro los ojos, paréceme

que estuviera viéndolo!
Los zapatos que llevan los vi vos,
tienen vida. ,\quellos
que asomaban alzando la"sáhann,
estaban bien muertos ..

················· ............ ....... .

, Se me hiela el alma
¡,uando lo recuerdo!&gt;
Fué cuando I a noche,
como un negro océano,
inundó la &lt;&gt;iudad misteriosa
&lt;1ue habitan los muertos.
Fuó á la triste hora de las 01·aciones,
cuando en el silencio
suenan lentamente las viejas campanas,
y allá en los aleros
de los campanarios, los trág-icos bubos
mascullan sus rezos ....

Me la entregaste y la prendí gozoso
al noble coraz6n que martirizas
con infantil carácter caprichoso.
En él yace con otras emociones:
¿Qué fué ayer?-Una flor sobre cenizas.
¿Y que es hoy?-Una flor sobre ilusionee.

':Juan '13. CJJelgado.

..

México, á 6 de diciembre de 1903.

SONETO
Déjame contemplar con embeleso
La límpid11. mirada de tus ojos,
Y el vívido carmín de tm1 sonrojos
Donde se encuentra tu pudor impreso.
Deja que de mi amor en el exceso,
Sin provocar, bien mío, tus enojos,
Beba anhelante de tus labios rojos
El néctar puro qui:\ secreta el beso.
Y escuchar de tu voz el dulce acento
Re~onando harmonioso en mis oídos,
Embriagándome ¡oh virgen! con tu aliento;
Y en uno nuestros pechos confundid&lt;&gt;",
Del éxtasis sentir en el momentc&gt;,
La sensación que embarga los sentidoe.
IIermosillo, diciembre H de 1903.
PUENTE COLGANTE SOBRE UNA BARRANCA CONSTRUIDO POR LOS ALUMNOS DEL COLJ-XHO MILITAR.

Facundo Berna{, h.

NUESTRO PAIS.-ACUEDUCT0 DE ,\MATZI;o.AC (CUER:N'AVACA.)

M. :\IAGALLA:-IES M0URE.

�1903
D'&gt;mingo 20 de Diciembre de

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUS!l'RADO

Domi'ogo 20 de Diciembre de 1903

•Que no hay Dios? ¡Qué blaslemial
Dios ..... .
( En aquel casto y puro
primer beso de amor,
cuando de nuestras almas
las nupcias consagró.)

yg he contemplado á
Alos Agente, l Subirriptore, de

"El Mundo Ilustrado"
U\S NUEVIIS PRIMI\S
Entre agentes y subscriptores de este
nario, ha surgido la duda de si d
aumentarse. el precio de subscripci6n por
valor especial del número extraordinario
3 de enero pr6ximo, y desde luego h
constar: que cuantas mejoras se hagan en
edición, serán á heneficio &lt;le todos los a
dos, naturalmente, sin aumento de gaatoe
ra ellos.
Todas las personas que nuevamente ,e
criban,. á contar del mes citado, recibil'ÚI
el precio normal de subscripción tanto
ejemplar,que aisladamente valdrá 'cN
como las novelas que repartirá este peri
ya encuadernadas á la rústica y cuyo im
no baja de S 1.50 en las librerias.
Deben, puee, apresurar todos sus
para que se puedan atender en su o
dad, pues de lo contrario,pueden quedane
el número extraordinario, que ha tenido
una demanda inusitada.

w.-.......-.....v.....................
la Colegiata, hubo loterías, rilas de oh"
juegos permitidos por la ley, siendo i
bles los vendedores de golosinas que, ·
dos al aire liore, anunciaban á. grito
las frutas de la estación ó los •platilloe,
ritos de los «romeroi=:».
Las ceremonias religiosas fueron sol
ma•. Por la mafiana hubo misa cantada,
ciando en ella el Sr. Arzobispo, y por la
de, un «ejercicio•, que se vió muy conc ·
En cuanto á los escándalos que en
• tiempo fueron de rigor en la Villa porla
afluencia de forasteros y de gente del p
bajo de la Capital, parece que van, poco i
co, desapareciendo; la policía tornó en
vez las medidas indispeneables para evitar
Uesórc.lcnes que puditrnn ocurrir, y no ha
por fortuna, más que riñas insign ificaotel.

..

RIMA

LA VERBENA DE GUADALUPE -ENTRANDO AL SANTUARIO.

Ld Verbend de GUdddlupe
Las fiestas que nño por afio se celebran en
la Villa de Guadalupe el 12 de diciembre, tuvieron en esta ocasi6n un lucimiento extrnordinario. Multitud de ,peregrino•• de los Estados limítrofes y de los pueblecillos del Valle,
acudieron ese día al Santuario del Tepeyac,
insuficiente parn dar cabida 1\ la muchedumbre qu see ngolpaba II sus puertas, ansiosa de

concurrir {l In. gran función que se efectuaba
con asistencia del Sr. Arzobispo A!arcón, del
Cabildo iletropolitano y de innumerables familias y corporaciones piadosas.
El aspecto que presentaba la Villa, ordinariamente triste, era de llnmar la atenci6n: las
plazas y las calles se veían concurridísimas,
notándose en todas ellas el desbordamiento de
entuRiasmo á que dan siempre ocasi6n, entre
nosotros, laR graneles verbenas populares. Bajo las «tiendas» improvisadas en las afueras de

¿Que no hay alma? ¡Insensatos!
Yo la be visto: es de luz ......
(Se asoma á tus pupilas
cuando me mira• tú. )
¿Que no hay cielo? ¡Mentira!
¿Queréis verle? ¡Aquí está!
(Muestra, nifia gentil,
ese rostro sin par,
y que de oro lo bañe
el aol primaveral.)

J,.A VERBENA pEQUADA1'CPE.-ASPEC'IO DEL\ PLAZA l&gt;E HIDALGO ,

¿Que no hay infierno? ¡Sí hay ...... !
(Cállate, corn.z6n,
que esto, bien, por desgracia,
Jo sabemos tú y yo.)

Rubén Daréo.

o
EN EL "C0TILL0N CLUB"
Hace algún tiempo que un grupo de seíío·
ritns y caballeros muy estimables fundó en
México un centro recreativo con el nombre ele
,Cotillon Club», 11 fin de organizar, periódicamente bailes y reuniones de caracter íntimo.
Estas 'reunioñes se ven siempre con?urridas
por numerosas damas de nuestra sociedad y
de l~s colonias extranjeras y se efectúan en los
elegantes salones que la Sra. Tennent tiene
establecidos en esta ciudad.
l!ltimamente y con el objeto de celebrar la
reelección de la presidenta y de la vicepresidenta de la. agrupación, el «Cotillon» organizó un baile de «cabezasi&gt; que, tanto por su
originalidad com~ ~r lo s~lecto de la concurrencia que ;í él as1s1Ió, ha sido uno de los más
notables que se han efectuado en aquellos saloues. Las damas vestfan lujosos_ trajes, de
seda en su mayoría, y llevaban pemados caprichosos.
En otro Jugar ofrecemos fotografías de al~unas de las principales 8eñor1tas concurrentes al baile.

o

POSTALES
Tu cabellera, que llueve
sobre tu rostro arreboles,
es una explosión de soles
sobre una rosa de nieve.
Y ese lunar que fulgura
en tu rostro, es una estrella
sobre una ideal blancura ... .. .
Es una cosa muy bella
sobre una cosa muy pu'ra.

•
••
Tu oscura cabellera
Cae sobre tus hombros de alabastro
Lo mismo que un follaje en primavera;
Brilla en tus ojos el fulgor de un astro,
Y en tus labios, botones encendidos,
Aletean los besos,
Como si fuesen pájaros traviesos
Que pugnan por volar hacia otros nidos.
VÍCTOR RACAMONDE.

LA VERBENA DE GUADALUPE. -EN LA S

¡Cuán corto le p~rece siempre el tiempo á
quien ama el traba¡o!-OTro.

*
Prop6nte dar:e gusto al mundo, . y no tendrás un solo momento de tranqmhdad. -ER·

AFU ERAS DEL SANTUARIO,

La misericordia es parte integrante de la
justicia. -X.

*

Los niños de los hombres malvados, son los
más dignos de protección y carifio. -A1YER.

*

y_.\..HltUNG.

*
Hazle caso á la gente incivil cuando se bu~le de ti, y el resultado será que se mull!phquen sus burlas.-EYANGILE.

LA VE;&amp;l}ENA~DE

Por lo regular, las naciones poderosas h_a•
cen una vasta siembra de male-s para sí mismas al abusar de RU fuerza en contra de los
pueblos débiles. -XIEl!A~D.

QAUOA~U~E.-ASPECTO DE UNl\.

CALLE,

�Domingo 20 de Diciembre de 1903

IIIL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTIUDO

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"Baile de Cabezas" en el CotiUon Club.-Damas eoneurrentes.

"Baile de Cabezas" en el CotiUon Club.-Damas eoueurrentes

Domingo 20 de Diciembre de 1903

�D:&gt;mingo 20 de Diciembre de 1903

EL MUNDO ILUSTR.ADO

Eb MUNDO ILUSTIUDO
e..z=

Por el Estado de Guerrero

I lI

El manto azul que la ola había colgado en
los hombres de Edda, lucía como los olandos
tintes de un cielo tropical, y en los encajes
ron que la eflpunm había urna&lt;lo los bordes
del vestido, reflejnban los camhinntes colores
del lucero matutino, que pestafieaba ya rnhre
c•l Jpjano horizonl&lt;'. l'nn diadema d(' ·blancas
perlas ceiiía la fre11tc de la niiia, ~· caprichosos
corales se enredaban al rededor &lt;le los brazos
v del cuello, que robaron el suave tornai-ol al
'finísimo y fre~co nácar. A nidndos en las vueltas de la riza1la cabellera de oro y ei:rondidoR
entre los pliegues del ropaje, asomaban i;u~
picarescaR cabecillas los recuerdos, esos meni,ajeros del amor, que atraviesan veloces }os
tiempos y laR distancias y que, ya introduciéndose en el oído con música agradable 6
en los ojo11 con un rayo de luz, yn, en fin, ilega1vlo al cerebro envueltos en desvanecidos
perfumei;, oFan eacudir las fibras de un alma
adormida, para llevar á ella Ir. vidá, la ilui-ión
y la esperanza.
Edda recorrió con paso ligero unas tras otrns
las habitaciones del castillo hast.'l. que halló ni
Clan i;1entado en el extremo de su alcoba feudal. El insomnio manti&gt;nía abiertoi- los púrpados enrojecidos del seductor, y al detener:-c
Edda delante de él, volaron los recuerdos que
1&lt;e habían escondido en su vestidura de cristal

Viaje del Sr. Gobernador

Con el objeto de cerciorarRe de la situación
en que Re encuentran lo!:1 diYersos Distritos de
la Entidad que ~obierna, el Sr. D. Agm,tín
~lora, Uobernador de Guerrero, emprendió
hace poco un largo viaje á trav&lt;:s de aquel I~stado.
Acompañaron al Sr. ~lora durante su excursión sus ayudantes y un grupo de sus amigos, quienes partieron de Chilpancingo, juntamente con aquel funcionario, rumbo á l\1exquititlán y Apihualco. En las fincas azucareras que posee en Guerrero el Sr. Gral. Frisbie, el Sr. Gobernador y su comitiva fueron
obsequiados con un almuerzo. De allí continuaron su marcha, al día siguiente, con dirección á Sila, Cacha.pe, Chapa, Teloapan,
Almoloyan y Aguacate, terminando la joma.da en Cusamalá. De Cusamalá, el Sr. Mora y
sus acompanantes paf'aron á Coyuca de Cata•
lán, uno de los pueblos más florecientes en
la industria minera. Por último, el Sr. Gober•
nador visitó Otoletlán, Guerrero del Oro, y
Xanzintla, atrave~an&lt;lo l&amp; Sierra Madre, para
regresará Chilpancingo. Durante su excur11ión, el Sr. Mora recibió de sus gobernados
inequívocas muestras de adhesión y respeto.
En este número publicamos algunas fotografías de lugares pintorescos é históricos, tomadas para nuestro semanario por uno de los
caballeros que acompañaron en su viaje al Sr.
Gobernador.
•

00

El Ciar, d~ Staffa
I

1 •

Sobre la costa erizada de arrecifes se levanta el peñasco gigantesco contra el cual rompen con furor las olas embravecidas del mar
de Caledonia. Los árboles seculares tuercen
sus brazos flexibles, y saltan las hojas amontonadas en el estrecho sendero, girando en
remolino al compás de la música con que gime el viento helado del Polo al subir los picachos que se yerguen sobre la tierra, medio
cubierta ya de nieve. La mansión solitaria
del Clan refleja su faz de piedra en los charcos que á su paso deja el torrente y contempla con sus abiertas ojivas el espantoso abismo en cuyos bordes reposa los duros pies.
La luz que sale por las ventanas se dilata
en l~s ~ieblas que ~a envuelven como ligero
conbnaJe, y el clann del heraldo anuncia. la
llegada del huésped que viene de lejanas tie-

Domingo 20 de Diciembre de 1903

G U EnnErtO. - PL,\Z,\ PRINCil'AL DE COYUCA,

G U ERHERO. - U~ RINCÓN DEL\ CASA QUE OCUPÓ EN CHICHIHUAL CO EL GR\L, D, NICOL.\S BRAVO

mis á tomar parte en las fiestas del svberbio
señor.
Uua sombra se desliza impelida por aterra ·
dor fantasma junto á los callados muros del
casti~lo, y baja luego jadeante por encima de
los nscos,llevando en sus brazos una criatura
recién nacida que llora entumecida por el frío
buscando con la boca entreabierta el nécta~
de la vida que vierte el fértil pezón. Pero al
ll~gar al borde del peiiasco, la sombra y la
mña. desaparecen al empuje de la enorme mano que las condujo al precipicio: se oye caer
un cuerpo en el a~ua, la ola pasa, y d &lt;!spués
de tragar dos vfot1maP, escupe rabiosa e!!puma sobre la frente de piedra del majestuoso
pefi6n.

...... .................. ................................. .
~

A la ma.fiana siguiente, la humilde cabaña

de Edda, la perla de Staffa, estaba desierta,
y contaban las sencillas gentes del lugar que
un año antes había entrado en ella la seducci6n bajo la figura de un joven Clan· que el
remordimiento había cerrado la pue:ta de la
choza, basta. que la noche anterior el negro
fantasma de la desesperación había arrebatado á la muchacha y al fruto de su falta en sus
robustos brazos, para precipitarla en el mar
desde la roca de Sta.fin.

y espumas y fueron á posarse sobre la frente
abrasada del desdeñoso amante.
Este se levantó, y as6mando~e á una de las
ventanas, vió á lo lejos la silenciosa cabaña,
que envuelta en las dudosas sombra:;, parecía.
desierta.
-¡Pobre Eddal -exclamó el joven, y ansioso de ensanchar sus pulmones con el aire fresco que bafió su rostro, salió á respirarle fuera
con más libertad.
Dirigió inconi-ciente sus paflOS hacia la cabaña,ante la cual se detuvo sorprendido.
-¡La puerta abierta, desierto el hogn.r!exclam6; y amontonados los recuerdos sobre
su frente, extrajeron una lágrima que vino á
refrescar SU!'I ojos. A través de aquel cristal
las formas de Edda Ele hicieron entonces visi~
bles, y arrojándose el Clan en su seguimiento
salió tras ella de la cabafia.
'
El fantasma del remordimiento, sentado
junto al revuelto lecho de la niña, babia pueRto á aquel hombre su mano &lt;le fuego sobre el
altar de la conciencia. y moi;trádole Ja¡;¡ huellas del crimen consumado por Ali ca.usa.
-¡Edda, Edda.!-clamaba el Clan pen;i11:uiendo la vaporosa sombra que se ~lejaba
hasta que al llegar ú la roca, le envuelve en:
tre sus brazo,-, desprende lo,-. pies del suelo, se
mece un punto sobre las olas embravecidas y
se sepulta con su amante en el fondo del abismo.

II
En el fo~do d~ las profundas agua11 del mar
de Calecloma, baJO las peñas y arrecifeRdel11
costas escocesas, tiene la Reina de las hadu
del mar uno de sus más 11untuosos palacioe.
Apenas flota sobre Jai;; ola!I el cuerpo de un
n~ufrago, cuando un enjambre de gallard11
mnfas le arrebata, y haciéndole girar de mano en mano,le arrastra. en confuso remolinoi
la manf!i6n de la Poberana.
. Allí fué conducida. Edda, que abrazada al
1~ocente fruto de su amor, contemplaba con
OJOS asombrados las vastas galerías de coralee
y de ~erla~ que se extienden á lo lejl)R en todas direcciones, hasta que en medio del l'I•
pléndido sn_lón del trono, iluminado por la
fo~foresce~c1a qu_e, semejante á una lluvia de
m1crosc6p1cas chispas, derrarnahan lascorrien•
tes subt~rr{meas por todas parte~, se hall6 en
presencia de la bella y absoluta Reina de aquellas regiones.
La. pobre nifia no osaba levantar los ojoe,
deslumbra.da por tanta luz y hermosura· pero
el hada del mar, haciéndola. sentar sobr~ mullido diván cubierto de algas de limpios y bri•
llantas colores, le tomó las manos con carifio,
y besándole la frente, le dijo:
-:No.temas, preciosa joven, haber veni~o
á m1 remo á aumentar el número ya infindo
de mis v~sallos. Una vez traspasados IOII Jími•
tes de m1 vasto imperio y abiertas las puerlll
de la muerte, se ha entrado en el reino de la
igualdad y de la justicia.. Allá en el mundo
~n que viviste, has sido víctima de las dee1g~aldades y de la pasión; yo habré, si tu
quieres, de hallar para ti la reparaci6n que
mereces.
-Entonces---dijo Edda - devolvedme el
carifio del Clan de Staffa. '
-Oye!-contest6 la Reina de las hadas.Mira. al tra~é;i de esas aguafl. Mi reino y mí
poder son mmen.,oe; pero i-us límites se detienen allí donde la tierra le levanta una ha·
rrera y dl)ncle Iuchnn mil olas encret-padas con
las huesteR que ¡:obre ella~ de~ata el viento,
Pero si quieres subir otra ,·ez á ei:,e mundo de
donde has venido, yo hnré que la DiOf&amp; de
las nieblas te leva11te en RUS brozo?, y nRf, en·
vuelta en manto ele transparente e11puma, podrá~ conducirá mi pal&amp;cio nl Clan eng11ru1dor
que la soberbia. arrebat6 /\ tu cnriño !'iempre
qué sepns despertar en su coraz6n ~l recuer•
do de su amor.
Y á la hora misma en quP abandonando 1'1111
choza8, cuchicheabnn los p~sradores mientni•
que tendían flUS redei;1, la 11iebla mb.tinal, al·
zando en sus brazos á la joven E&lt;lda, la bacf•
entrar por las ventanas del viejo torreón,

··············································· ············

Al retornar los pe¡;cadorei::, ya alto el "ºl en
el cielo, hallaron tres cadáveres tendidos en
un recodo que forma. el mar en la orilla.
Hoy repoi-an juntos los tres bajo las bóvedas del casti)lo de S~affa, mientras es fama que
tres almas viven felices y para "iempre unidas en la gruta donde tienen su morada las
hndas del mar de Caledonia.
&lt;:. S&lt;·nwKn:n LA)L\H

00
Mi Sueño Familiar
DE YERLAINE
T f•n,:o A mct.nH~n n n 1-11e1io, qnC' ('lío mt II!.l yc r enennto
c•o n m i cic:!--l'(•l &lt;~ 11ln q tlt• ,o 0 1110, 11 1 t • ll' t• ,,/t,-nt ·
•

c¡ue por eompl.-.to no t :,i, In m l:-11111 nnt~ ,p u~a h ur;,
1,t pu r compl oto~ otrn ¡ ,· me f"OIUJ•f'l'r ric taanto! •

¡~,\lo t.•lla me c-omprenrlp! }" hicn ('(llJOl"'C t un uto
fc,rma t•l problema ~ny! trh,tc dt• mi ,1 dn h old oru'
Ji&lt;1.., fm~o., q\lC atornwtlhlll mi fN·nto nht 1&lt; NHl11ra·
l'lh1 sl,to los .ah(&gt; refrew,ir con su llanto
·
---:-i.E~ 10ort•rn1 ti(•~ rnhiA.,- -&lt;·limo t·~ c•lln. lo IJ.: tlflro
-¿."'--u nnmhre'T Yo recuerdt, q ue es dul&lt;"c y es w nÜro
t·omo CS(.1:- ch• ln."I noliu~ pc ntidas ¡,ronhuut•nh•.'"'
•
l&gt;c IM e,!Jltua., tiene aquel ml111l'lnclcrto

,, t'.n "'\l V f)Z ele otro mundo, h luncln y t,ent.vc.' 1'(0 sit•nt~•
1a tnllexlón de la.~ ,·occ,¡ amada.• que ,o han muerto! ·
)IA~t'EL S. l'ICHARDO.

GUERRERO.-VISTA DE TELOAPAN,
ESTUDIO FOTOGRÁFICO,

(Col1ccló1 Pellandlnl).

�Domingo 20 de Diciembre de 1903

Dommgo 20 de Diciembre de 1903

mL MUNIDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

•

Notas Extranjeras
Parca se manifiesta por ahora la crónica del
mundo exterior. Los acontecimientos políti&lt;'OS se parecen, en ,esto, á los suicidios; cuando alguno de los miles de desequilibrados que
sobre la tierra alientan, se cama ó se juzga
cansado y atenta contra su existencia, muchos
son los que le siguen. No parece sino que esperaban la voz de marcha, dispuestos á emprender ya el &lt;(Viaje largo». Y lo mismo acontece en el muudo de la política; cuando algún
soberano, por ejemplo, se presenta á hacer
una visita de cortesía á otro de los monarcas
europeos, las visitas se suceden rápidamente
y los acontecimientos con ellas relacionados
varían y pasan con la rapidez misma con que
en los cinematógrafos se sucede una vez y mil
la misma vista, con la diferencia insignificante que produce, sin embargo, la ilusión del
movimiento y de la vida.

en los terrenos planos su mochila, su arma y
sus municiones en el cuadro de acero de la
máquina. En cambio, tiene que llevar en hombros la máquina entera y la dotación reglamentaria en cuanto el terreno se vuelve escabroso. En las anteriores maniobras del ejército francés, por cada día que pudieron marchar
los ciclistas en sus máquinas, solamente se
calcula que una hora hayan debido cargar en
hombros sus aparatos.
Se ve que los esfuerzos bien dirigidos del
Capitán Girard han alcanzado una victoria.
Hace años que se creyó que la bicicleta venía
á resolver el serio problema de la infantería
ligerísima que las tácticas modernas exigen.
Vino después, como pasa siempre, la reacción,
tan desproporcionada como había sido la acción misma en favor de la máquina, y entonces se dudó hasta de que fuera posible hacer
maniobras con soldados ciclistas. A desmentir la especie vienen los trabajos de la Compañía Girard, que han sido comentados con elogio por el mismo Estado Mayor, que toro&amp;
parte en las últimas maniobras.

***

***

Thiers, el Presidente francés, uno de los
presidentes que mayor derecho tendrían al
mármol y al bronce, acaba de ser inmortalizado en una estatua hermosa, obra del escultor
Guillaume. La estatua ha sido ya inaugurada
en la rotonda cercana á la Sala de Audiencias
del Parlamento de París, donde el orador obtuvo tan brillantes éxitos.

Se acerca el invierno, por mejor decir ha
llegado ya s. los puntos situados más al Norte
de nuestro país. Los clima&amp; siemp1e iguales
de nuestras altas mesetas, la &lt;(eterna primavera» que los poetas cantan, no deja de tener sus
graves inconvenientes, y, entre ellos, no es el
menor el de que á una eterna primavera es
indispensable que corresponda una eterna apa-

¡

las reheliones habían sido insignificantes. Pero ahora la guerra anglob6era ha pasado y
los hotentotes han vuelto á sus montañas armados con lo:! fusiles que los ingieses y b6eros les pusieron en las manos durante la campaña.
Ya que los hotentotes han batido á los destacamentos teutones, los bóeros se ofrecen á
su vez á combatir á los negros. Se han presentado muchos voluntarios bóeros á las autoridades militares de Warmbad, solicitando de
ellos que se les admita en las filas del ejército
colonial, en defensa de la colonia misma.
Nuestro grabado representa el acto del juramento, por el cual los bóeros se comprometen á pelear con lealtad en el ejército alemán.

***

ESTATUA ERIGIDA ÁTHCERS EN PARÍS.

riencia de la naturaleza y un eterno aburrimiento.
En los países septentrionales, el frío llega
agitando sus mil cascabeles de hielo. Se aprestan los patinadores; se sacan de las cocheras
los trineos. La sangre bulle, y los sports de
invierno adquieren toda la animación que les
presta la presencia de esos dos grandes misterios y de esas dos grandes blancuras deliciosas:·
la mujer y la nieve.
Holanda, por su situación topográfica especial, es la primera de las naciones de Europa
en las cuales el sport de invierno se practica.
No solamente se patina en los sitios en lod
cuales se encue11tra suficiente espesor de hielo, sino que se adoptan los trineos para todo
servicio durante los meses fríos, porque es
bastante la cantidad de nieve que cae en las
cal les para roantene1 siempre una cubierta helada.

***
La rebelión de los hotentotes en las colonias
alemanas de Afriea, es una de las notas de sensación, no solamente por el hecho de que obligue al ejército del Kaiser á combatir en las
lejanas regiones malsanas y calurosas sobre
toda ponderación, sino porque ha sido la causa de que varios colonos perezcan en W arrobad.
Desde que los alemanes se establecieron en
el Africa occidental alemana, hasta la fecha,
FRANCJA.-LA:cc:MPAJ;1fA DE CICLI&amp;'TAS DEL C'APl'TÁN GlRARD.

Rodean la estatua los bustos, en bronce, de
los que más le ayudaron en los momentos de
peligro y de lucha. La estatua misma es de
mármol pentélico admirablemente tratada, según la unánime opinión de los peritos.
La base del monumento es una obra de arte de por sí. Es de mármol de color, una de
esas escasas obras de mérito, en la cual se ha
hecho una harmoniosa combinación de colores, escogiendo entre los mármoles extranjeros los que mejor se prestan para ello.

***
La Compañía ciclista del Capitán Girard,
está llamando la atención pública en Francia,
por el éxito que regularmente obtiene en las
misiones que se le confían, aun en competencia con los servicios especialeR de Estado Mayor, que son de caballería. La máquina que
montan loa ciclistas del Capitán Girard, ha sido diseñada por éste, con el objeto de corregir
los defectos que en los modelos presentados
por corredores y excursionistas se habían encontrado.
Así modificado el &lt;(caballo de acero», ha demostrado que es capaz de hacer una seria competencia á los jinetes. El ciclista militar lleva
LOS MIEMBROS DE LA CONFERENCIA SANITARIA INTERNAClON;\l, RJ!:U~IPA Ji:N BRUSEl,;\S,

El Congreso Internacional de Medicina que
acaba de reunirse en Bruselas, ha sido un buen
triunfo para la ciencia universal y para los
médicos que en el concurso tomaron parte.
Entre ellos-que de todos los ámbitos del orbe se desprendieron para concurrir á la cita,
-los mexicanos figuran envidiablemente.
Nuestro Gobierno tuvo la satisfacción de
presentar en ese Congreso los documentos que
prueban, por una parte, la buena fe con que
procedió cuando la peste bub6nica invadió
nuestro territorio, y por otra, el hecho consolador de que, aun en esas circunstancias, tuvieron entereza y ciencia para combatir el terrible azote asiático. Damos una fotografía en la
que figuran los congresistas todos.

..

5or,etos italiar,os
Cittá eroica. e voluttuosa.
che portó e sfoc6 nelle sua.
bra.cia. di ma.rmo il piú ricco sogno dell'a.nima.latina..
GABRIELE D' A.NNUNZlO.

Ommayio a Vcmezia.

I
Suspensa en los espacios, á lo lejos
La ciudad del enst•.efio se dilata
Misteriosa y aérea, en mar de plata,
De la tarde á los últimos reflejos......
Las olas, al pesar mármoles viejos,
Arrullan el letargo que la mata,
Y la rein!i. vencida se retrata
De la glauca laguna en los espejos.

EL SPORT DE INVIERNO DE HOLANOA.-UN TRINEO.

II
¡A soñar! Recogidos ya los velos,
Las patricias entonan sus cantares
A Desdémona y Porcia en sus pesares,
A Byron y á Musset en sus anhelos.
¡A la fiesta! Y el chipre nuestros duelos
Haga olvidar; de amor en los altares
Haced propiciación 1 ¡Luego en los mares
La vida hundamos que a"piró á los cielos!

Mas ya sobre San Marcos aparece
La triste luna, y á su luz escasa
El palacio de sueños se derrumba,
Y la ciudad lejana me parece
Un cadáver fantástico que pasa
En su góndola negra hacia la tumba.
CARLOS ARTURO TORRES.

&lt;&gt;

del bien perdido, las ruinas de su querida
quinta, y cuál no sería su estupefacción al
contemplar que el «chalet» estaba allí, respetado, como propiedad inviolable.
Temeroso, vacilante, lleg6 á las puertas y
las abrió, convencido de que el estrago habría
consumido lo que en el edificio se contenía.
Nuevo motivo de extraordinaria sorpresa: to:lo se encontraba en el mismo sitio y en las
condiciones en que Thomas lo dejara. Sólo
que en una de las mesas halló una tarjeta que
decía:
«El Oficial alemán N., sobrino de Beethoven».
Aquel militar que llevaba la sangre de una
eminencia musical, había protegido, por amor
á la memoria de su tío, la casa de Ambrosio
Thomas. Beethoven, ya en la tumba, hacía
respetar las propiedades de su compa:ñero en
arte y gloria.
Rasgo admirable el del oficial prusiano.

Rasgo Admirable

Cuando los prusianos, en la guerra de 1870,
sitiaron á la ciudad de París, Von Moltke resolvió el formidable bombardeo, contra el cual
Muere la tarde pálida de octubre,
en vano reclamaron ante Bismark el patriotisY el Adnático viene entre la bruma
mo y la diplomacia de Julio Favre.
A gemir en los túmulos del Lido ..... .
En esa época, sometido á la suerte de los
parisienses, vivía encerrado en los muros. de
Y cuando el manto de la noche cubre
la capital del mundo _el célebre com_Posltor
· La vacía extensión, todo se esfuma
Ambrosio Thomas, gloria del arte musical. El
En la Sombra, el oilencio y el 01vido.
autor de ccMignon" poseía en los alrededores
•
de París un delicioso
«chalet&gt;, y estaba convencido de que el cañón prusiano ó la saña de los enemigos de
su patria, destruiría
aquel albergue de su
genio, donde tantas
veces le había visitado
la inFpiración, para
que legara á la humanidad las admirables
composiciones que inmortalizan su nombre.
*
Pasado el duelo y
la humillación de la
entrada de los alemanes á la antigua Lutecia. Ambrosio Thomas
se encaminó á las cercanías de la ciudad,
para ver, con el dolor
LOS BOEROS EN EL EJÉRCITO ALEMÁN,-UN GRUPO DE VOLUN'l'ARIOS,

00
Hay en nosotros dos seres: el actor y el espectador. -SIENKJEWICZ.

*

Una maldición es como una bala disparada
al acaso: nunca se tiene la seguridad de que
no mate.-TINSEAU.

*

La moral es la aritmética de la felicidad.
VINET.

&lt;&gt;&lt;&gt;
EN EL COLISEO
Por fin, augusta ruina, puedo verte
Y mi huella profana en tu sagrodo
Poi vo estampar, por siglos amasado
Con sangre, en holocausto al pueblo fuerte;
Su dolor vence y su marasmo inerte
El espíritu aquí. Miro aterrado
Las trágicas visiones del Pasado,
El imperio del Tiempo y de la Muerte ......
Bárbaro errante, solo en mi tristeza,
Vago de noche por tu inmenso escombro
Que el vigor de otraR razas atestigua.
Y en muda comunión con tu grandeza,
Arde mi mente, trémula de asombro,
Al soplo evocador del alma antigua!
CARLOS ARTURO TORRES.

Roma.-1899.

�Dommgo 20 de Diciembre de 1903

mL MUNDO ILUSTRADO

El f\sceoso

ít este 6 á aquel general; que el combate era aeblo se supo que tal cosa sucedía, muchos pa·
En la pacífica villa de.último orden en la
guro; que el gobierno de \\'áshington habla
dres
dirigieron
á
sus
hijos
mayores
largos
que Ma.rcelo habitaba, seguramente que nadie
dado orden de combatir contra los que sostediscursos acerca de la patria, de los derechos
crey6 posible que esta persona fuera algún
nían éste ó aquel credo político.
del
hombre
y
de
algunas
pamplinas
que
ni
día un soldado de la Unión Americana.
Después de varias horas de espera, el con,.
ent,mdían ni practicaban; pero en el enganEra joven; pero parecía un niño por lo desnel dirigió una alocución á sus hombres. Se
che
veían
la
oportunidad
de
salir
del
gasto
criado, enteco y enfermizo, y á. éstas condicioemprendié, la marcha y se embarcaron todoe
que los hijos les causaban, primero, y ele connes debía el mote que en la escuela se había
en una estaci6n cercana, á bordo de un tren
seguir,
además,
algunos
dineros.
La
avaricia
ganado. Le decían los camaradas «el conejon,
del ferrocarril.
tradicional
de
los
labriegos
se
exacerb6
notay fio era precisamente porque corriera coh
Viajaron algunas horas. Y cuando se lea
blemente.
más prisa ni m11.yor espacio que los demás;
sino porque en las peleas, que nunca faltan
en las escuelas primarias, había demostrado
ser más amigo de !a paz que de la guerra.
Las padres de Marcelo eran pobres. Cuan- do ya sabía leer en «letra de molde», le sacaron del colegio vecinal, porque «era más útil.11,
en el sentir de la madre, en su propia casa,
donde podría desempeñar ciertos oficios para
los cuales no era necesario ser ni un hércules ni un león, que en la escuela, «donde
solamente malas mañas le enseñaban».
En su casa fué el pobre «Conejo• la víctima
obligada. El padre, ebrio, tenía siempre provisión inagotable de puntapiés para Marcelo; la
madre jamás dejaba de estar urgida. de algo
que era preci~o ir á. buscar á las últimas casuchas de la población, especialmente cuando
Y sucedió que desde los primeros días sA
la noche había cerrado y cuando llovía ó nepresent6, entre otros mozos, Pedro, más anivaba copiosamente.
mado por el padre que sediento de gloria,
Y el &lt;,Conejo» segnía acarreando el agua y
como declaraba en público. Dijo que «era la
la cesta de la compra á su domicilio, esquicarrera militar la mejor que se podría escoger
vando las cuchufletas de sus compafieros y
y que él, personalmente, se sentía dispuesto
recibiendo á veces bofetadas que en silencio
á los mayores sacrificios, por ser su alma gransoportaba, cual s1 quisiera arreditar debidade y eu coraz6n bien •:mesto».
mente el mote que pesaba sobre él.
Asombró algo el hec'ho; pero cuando el asombro de los campiranos y de las comadres no
***
tuvo limites, fué cuando se supo que Marcelo
el «Conejo» había ido á presentarse y había
En el pueblo mismo de Marcelo, y casi de
sido admitido por el sargento.
la misma edad que él, había un cierto Pedro
que parecía tener en un puño, en la escuela,
Muchos Stl negaron á creer la Pspecie. Pero
á los que con él concurrían y que, ya fuera de
no había duda. En pocos días más se vi6 que
la rudimentaria cátedra, se mostr6, frecuenel «Conejo» lucía los uniformes mismos que
temente, brusco y atrabancado. Los compalos demás mozos portaban ya, los mismos enfieros le huían, no tanto por la fuerza de sus
torchados y las insignias mismas. Era un solpufios, cuanto por la virul_encia de_ su lengua,
dado, en la extensi6n de la palabra.
siempre dispuesta á. ensuciar á quien tocaba.
Cierto que, por indicaciones de Pedro el
Era Pedro más alto seguramente que muchos
sargento dió al «Conejo» el peor de los ~nide los de su edad; pero la energía y robustez
formes que lltlvaba, y que limit6 el dinero del
de su organismo le servían lastimosamente.
enganche á lo estrictamente indispensable;
Abusaba de sus fuerzas, inconsciente quizá.
pero era ya l\farcelo un soldado y así lo deEra bastante aborrecido; pero se imponía en
mostraba el uniforme.
'
lus juegos y paseos, porque se temía á los frecuentisimos accesos de rabia canina que le
***
convertían en un animal.
Vino, después, la vida de cuartel, en la leDesde la escuela, como siempre pasa, era el
jana población. Pronto en el regimiento ente«Conejo» la obligada víctima de Pedro. Apero se supo que Marcelo era «el Conejo» y el
nas si algún día pasaba. sin que los escasos
porqué de tal apodo, con las ilustraciones que
centavos de que disponía l\farcelo no pasaran
eran
necesarias. Pedro, si en la. escuela haá la bol!'-a de Pedro. Cuando la propiciatoria
bía aprendido muy poco, en el cuartel se ilusvíctima se negaba, torpemente, por falta de
volvi6 á extender en correcta formaci6n,
tr6 debidamente y pocos meses des¿ués era el
costumbre, recibía en premio algunos tromun campo de algodoneros, escucharon á lo
clown
más
apreciado
entre
los
imbéciles
y
el
pones, con los cuales quedaba convencido de
jos algo que parecía el lejano retumbar
azote
de
los
que
no
tenían
ni
su
desvergüenla inutilidad de su rPbeldía y de la eficacia
trueno. Era la artillería, que disparaba.
za
ni
sus
puiíos.
Se
le
puso
por
mote
«Traga.de los procedimientos animales, en las luchas
Pedro, sin quererlo, dej6 escapar el f
balas» y no pareci6 conmoverse por ello.
de la humanidad.
cuando los oficiales dijeron que en unaecQ&amp;Ot
Marcelo seguía la aburrida existencia del
tas horas más habría que combatir. •'l'rlP!
cuartel ~011 la. m_isma pasividad con que habalas• estaba pálido, sin aliento, absol!ltait
***
bía seguido sus diferentes etapas en la vida.
mente conmovido, según dijo, «por la d1
Se
le
había
dicho
que
un
tiro
en
la
cabeza
es
Cierto día pasó por el pueblo un hombre
que le espemba al tener que luchar por
seguramente mortal, y se limitaba á pedirá
lleno de entorchados. Los que habían ido
patria,&gt;. Marcelo, «el Conejo11, por lo con •
Dios
que
le
librara
de
éste
género
de
muerte.
frecuentemente á la ciudad,decían que era un
había permanecido tranquilo; solamente
Los
dia.s
y
los
meses
co:itinuaban.
En
ciersargento y que venía á buscar voluntarios,
día. á su Dios •que no le hirieran en el
tas
ocasiones
los
sargentos,
en
la
madrugada
porque la guerra se aproximaba.
neo.»
levantaban rápidamente á sus pelotones. Sa~
Se discutía mucho, en todas partes, la cues
lían,
antes
deque
alumbrara
el
sol,
á
la
}lq,.
ti6n de la esclavitud. Se alega.ha en pro 6 en
***
nura, se embarcaban en incómodos trene11,
contra de ella con los argumentos acalorados
avanzaban
algunas
millas,
para
volver
al
Pocas
horas
después,
como los oficialee
que en el Pa~lamento mismo utilizaban los
cuartel
á
11eguir
la
misma
serie
de
sucesos
anomos
lo
habían
dicho
se
acercó notablem
que tenían grandes propiedades que perder y
dinos
en
la
existencia
insípida
del
soldado.
el
tiroteo.
Y
a
en
ton'ces
se
escuchaba ciaro
los directamente interesados en el asunto. En
Hasta que cierto día fué el mismo coronel
fuego de fusilería. Un oficial á caballo
el pueblo los argumentos degeneraba.i freel que levantó con voces de mando y grande
á galope tendido, conferenci6 por algunOI
cuentemente en riñas.
algarabía á sus tropas. Se formaron en el frenmentos con e1 coronel y volvi6 á partir al
El eargento de los muchos entorchados
te
de
la
plazuela
anterior
al
cuartel
y
espelope.
El coronel consult6 su reloj con
abrió en la plaza única del pueblo una oficina
raron pacientemente.
'
cuencia, hasta que, llegado cierto momento,
de alistamiento, en la que se pagaba á buen
Se decía en las filas que el ene1Digo se acerdirigió á los soldados, les habl6 de la .
precio á los que se enganchaban haciendo el
cab:i.; que había que sahr á cortarle la. retirada
en peligro, les hizo notar que «era de viali
sacrificio de su libertad. Desde que en el pue-

IIIL MUNiDO ILUSTRA.DO

Doml11go 20 de Diciembre de 1903

tes sostener la posición en que se encontra-

ban• y les comunicó la orden recibida. Había
que sostener el punto, que en pocos minutos
rob sería atacado; debería el regimiento desalojar de la cercana aldea al enemigo, que violentamente se acercaba.
Y lleg6 el fuego á ser tan cercano, que los
árboles recibían, en las inmediaciones del sitio en que el batallón se encontraba formado,
las balas, y los disparos se percibían claramente, entre el follaje de un bosque cercano; «el
ConPjo» seguía impávido, asombrado consigo
mismo y esperando que le dieran 6rdenes los
oficiales. Después de algunos breves mandatos, los oficiales subalternos ordenaron «fuego
á discreci6n», y «el Conejo» dispar6 su arma.,
sin comprender qué se ganaba con hacer tal
COPO., desde luego que los enemigos estaban
muy distantes, escondidos en el bosque y fuera del alcance de los fusiles. El sargento que
más cercano tenía le dió varias veces la orden
de hacer fuego. «Tragabalas11 se acerc6 á pedirlecartuchos, «porque había disparado todos
los suyos y El enemigo se echaba encima de
elloE•.
Un leve golpe en el pecho hizo salir de su
éxtasis al ,Conejo». Se llev6 la mano al sitio
doloroso y vi6 que estaba sangrando.¿ Pero un
tiro en el pecho podría matar? El sólo habfa
oído decir algo acerca de los balazos en el cráneo. ¿Sería ya él mismo un hombre muerto?
Estaban todos pecho á tierra. l\larcelo sinti6 un invencible sueño; el dolor casi había
desaparecido. Se durmi6 tranquilo.

***
Le despertó una feroz algara.hía. El fuego
era tan cercano, que los disparos cegaban á la
tropa. Marcelo se incorporó, llevándose las
manos á la cabeza, único punto vulnerable en
su concepto. Vi6 que no había sido herido y
entonces dirigi6 una mirada al bosque.
En el lindero se destacaban muchos soldados; pero estaban vestidos de color gris, mientras ellos estaban vestidos de azul. Era la única diferencia, pues los sargentos eran iguales,
iguales los oficiales, y los fusiles, y los clarines
y todo. Después vió á su lado. «Traga.balas»
se encontraba seguramente muerto. Yacía en
. un foso, detrás de un tronco de árbol, inm6vil. Aunque víctima eterna de Pedro, l\larcelo no le quería mal, y se acerc6 á ver de prestarle algún auxilio.
Su Horpresa fué bien grande. Pedro estaba
sano, salvo, perfectamente bueno. Ni siquieta tenía herido el pecho, como lo tenía él mismo...... Pedro, sin incorporarse, explicó á
Marcelo ,que estaba en espeTa de la oportunidad para dar una carga el enemigo». Añadi6
«que habría que hacerse el muerto, no para
pasar inadvertido, sino para 1:.1orprender á los
grises que aparecían en el lindero del bosque11.
l\larcelo comprendi6 mal probablemente;
pero sí se di6 cuenta de que los enemigos
avanzaban y de que sus propios compafieros
estaban ya á cierta distancia. Sin decir una
palabra, tomó una bandera que encontró cerca de un cadáver, la tramol6 al aire, repitiendo después las frases que había eecuchado
previamente, y cuando vi6 que un grupo de
soldados le rodeaban, avanz6 á paso veloz hacia el bosque enemigo.
Cuando se encontró entre los árboles mil!lmos en los cuales anteriormente se parapetaron los otros, sinti6 haber hecho aquello, porque carecía de 6rdenes; pero grande fué su
1;orpresa cuando vi6 que se acercaban al galope varios oficiales, que se dirigieron á él y
que hablando en términos encomiásticos, le
abrazaron y le colgaron al cuello una condecoración y unas cintas de oro en las mangas.

***
Día despufs, en el cuartel mismo dedon:le
habían salido, «'fraga.balas" refería á sus camaradas cómo, permaneciendo siempre al lado ele l\larcelo «el Conejo11, le había él personalmente, P.,dro, obligado á ir al bosque en
persecución del enemigo. A él le debía ser
ahora sargento.

«Ni un solo momento me separé de Marcelo decía. Siempre estuve á su lado, dirigiénd~le y alentándolell. Pero jamás volvieron á
llamar á Marcelo el »Conejo». Otro era el que
merecía el mote.
Arreglo dll laglés para "El liudo !lastrado."

00
LO 7\DOl~i\BLE

Pensamientos
Las cualidades vienen de la nat¿raleza; pero la.s virtudes son el fruto tle nuestra educaci6n.

*

Todos los fi.16sofos consideran la educación
come una segunda existencia dada al hombre.

*
La educaci6n es el aprendizaje de la virtud;
la instrucción, e1 aprendizaje de la ciencia.

*

No son sus labios frescos y encendidos
que siempre me sonríen halagiiefios,
ni sus rizos obscuros y sedeiíos
sobre sn espalda m6rbida caídos;

El hombre que se eleva por sus propios esfuerzos, tiene un mérito tanto mayor cuanto
más humilde fué su cuna. -NIE)L\:-D.

No son sus ojos tristes y adormidos
propicios al amor y á los ensueños,
los de mi coraz6n únicos dueflos,
tanto más dulces cuanto más queridos!

No hay accidente de~gracia&lt;lo que la gente hábil no sepa aprovechar en favor suyo.

Lo que amo en ella con ardiente anhelo,
lo que mi altiva admiraci6n asombra,
es su alma inmensa como el mar y el cielo!

Si se reformase la educación de la ju,·en-_
tud, se conseguiría reformer el linaje humano.

Su alma, que encierra en lides tormentosa!!,
odio y amor, irradiaci6n y sombra,
negras simas y cumbres fulgurosas!
JEn6xmo J. RErnA.

*

*

*

Cuando alguno os alaLa, sed vosotros mis
mos los jueces.

�. . - .00000000

'

~

1

'THEODORA'

Del Dr. B. Huchard,-

Perfume Exquisito
para ti pañutlo.
La fragancia de millares
de flores
en una gota de

ED. PARIS
PINAUD

1110 X-tomo n-núm. 16

de París

THEODORA
El más popular dt los cfltbm txtractos dt 1a
PARFUMERIE

EL

oras Digestivas y Au 1sé1»t1ra

MUNDO ILUSTRADO
mtxico. Dldtmbrt 17 dt 1901.

Sobscrlp(i6n measaal for,aea SI.SO
ldem,
ldem. ea t. capital SI, U

tierente: U JI&amp; Rfl'ftt t;PINDOLA

91rCcter: uc. RAFAfL Rtl'l:t; &amp;PINDOLA,

Dm,du, i,ara los casos con lllarrta.

Plattallas, para los cuos sin dlarrta.

8
8
8

M12y e::rrerime::it.a.das ~n las enfermedades d~l Apara.to digestivo.
Cotl!'nen a ,mnter1a. activa. de l &lt;;&gt;s fermentos digestivos y los anti-¡
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DIL DR. TORBEL DE PAII,.
De n nta en todas la.s Droguerílll

La visita del Sr. Presidente de la Repúbli(a á Querátaro.
E l Sr, Qr:i-1 , Dí:i-z y su comitiva.,,., la Fá.brica. &lt;le liércules,-D,sfll, &lt;le n,ar,lfe~ta.r,t,s por la.s ca.11,s &lt;1, la. ciucla.&lt;I,
el Ca.rro &lt;le la. P'a.z,

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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