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                  <text>L UNDO LU5TN0DO

AL

Año XI-Tomo 1-Número 4

PUERTO

MEXICO, ENERO Z(de 1904

Director: UC.IRAFAEL REYES SPINDOLA

Subserlpel6n mensual foránea ...... $ 1.60
Idem
ldem en la Capital.$ 1.25

Gerente: LUIS REYES SPINOOLA
Registrado como art!culo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

DE

VERACRUZ
Grandes Almacenes
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Segunda Monterilla

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y Capuchinas-México.

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Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores
de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

Signoret,, Honnorat y Comp.
Una Hija del Rhin,
(Colecciór, Pelli.r,clil)i.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO llUSTRADO

J Esus Urueta., delicadísimo artis-

ta. es un hombre todo lleno de miserichrdia. Como el otro Jesús, el
que derramó toda la hiel de su a.ngustia. huma.na. y toda la. dulzura.de
su naturaleza divina en el &lt;Huerto
de los Olivos&gt;, ba dicho: &lt;dejad que
los niños se acerquen á mÍ&gt;, y ha
llevado de la. ma.oo á los pequei'ios,
para que depositen en los santos
alta.res del arte las flores frescas de
su admiración infantil y entusiasta..
La. obra. de Urueta. es una obra. de
amor y misericordia. Ofrece sucora.zóo, como un gran vaso de perfume y de ambrosía, á todos. los que
quieren a.breva.r su sed de ideal ardiente, inacabable. Porque la poesía es a.mor, y es dolor y es misericordia·, y un poeta, de los vuelos de
Jesús, lleva en sí una fuente ioagota.ble de bendición, cuy as linfa.s
limpísimas a.pagarán muchos a.nhelos y fecundarán muchos de esos
&lt;campos interiores&gt; en los cuales
el ideal surgirá como una gran 1·osa.
de fuego.
En nuestro país hemos padecido
inteosa y permanente sed de arte.
En nuestras épocas escolares no
hemos encontrado quien nos guíe
por los senderos floridos doodeban
marcado la. huella de su pie los
grandes artistas.
.
. P'
Panzudos burgueses, deo1os miopes y anhelos porcinos, enfermos
crónicos de tiña. litera.ria., nos hablaban de arte y se erguían sobre
el pedestal de su insignificancia.,
para. vociferar en cualquier reunión sobre asuntos que desconocían. Toda. una generación de pequeiios era. sometida. á la. dura
obligación de aprender de memoria. algún texto imposible.
Se descuidaba por completo todo
aquello que sigoiñcara algo de a.rte, y si alguno, en la escuela., sentía. el beso de la Musa., si alguno
mostraba. tener un ligero conocímiento innato acerca de cómo se
monta. á. Pega.so, si algun_o la.oza.ba
su fantasía por los ubérrimos ca.mpos donde florece el ideal, Y sabía.
cómo ir á esa región de ensueílo Y
de quimera, los compañeros, los
roa.estros, todos, le herían con la.
sátira. burda y soez, le impooí_a.o
nombres denigrantes, le desprecieba.n.
Y los predestina.dosi los que sentían arder en sí la flama voraz de
un a.mor al arte inagotable y profundo, dirigían al cielo tropical

sus largas miradas de a.chelo, in- no. Apenas si ha llega.do, displicen- llenos de flores, y de gorjeos y de
tensas y la.rg:a.s mira.das, como si te y nostálgico, y ba. posado sus frescura., que, de distancia en disquisieran empaparse el alma. del labios ligeramente, muy ligera.men• ta.ocia, esma.l ta.o el desierto de
azul divino, como si temieran que te, sobi·e la frente morena de nues- nuestra. existencia. metropolitana.
tanta sombra. y tanta imbecilidad, tra patria.
de los conciertos que la
les hubieran anegado' el espíritu
Quédase mejor en los países del Despuésperseverancia.
del maestro
para. siempre.
Norte. Gusta de coronar las chi- asidua
Meneses nos ofreció, ha.o venido
Quien haya sufrido tal tormento, meneas de blancos encajes y de fi- los
de uno de los discípulos del
precisa.mente en la. época. en la. cual ligrana.s cristalinas, que son un mismo
maestro, y bien puedA dees el cerebro humano capaz de im- milagro de delicadeza. En nuestro cirse
que es á la labor del maestro
presionarse con facilidad mayor, país no encuentra. chimeneas.
comprenderá cuán grande, cuán
La hirviente sangi·e la.tina. se Meneses á la que somos deudores
los pocos momentos de tranquimeritoria. es la. obra. de Orueta.. El compadece poco con los paisajes de
la.
satisfacción
lleva. de la mano á los pequel'los á invernales. Gustan al Padrelnvier- dado saborear. estética. que nos es
los templos marmóreos donde se no. las lenguas rígida.~ y gutura.l~s
Sea. en persona. el mismo maesrinde culto á la. Belleia.¡_~l abre las de los &lt;bárbaros del Norte&gt;, y a.01puerta.s de oro, iovita'oaó á. todos, "lrña. toda. su .floración de nieves y de tro, sea en su nombre sus discípupara que penetren al santuario.; escarchas l~~ calles d1r·1as aldeas los mejores, ellos son los que basta
donde luce la majestad soberana sajonas, en las que juegan los pe· hoy lleva.o muy alta. la noble bandel Arte; sirve de guía á los que quel'!os muy rubios, y los campos dera del arte musical. De no ser
serán mafia.na hombres, y les llev~ septentrionales, en donde lanzan por ellos, por sus esfuerzos, por
á los floridos bosq uecillos donde el 1as máquinas h0rribles y prácticas, sus labores incesantes, quedaríamos eterna.mente entregados á la
mirto simbólico abre sus sa.ngrien- sus ríspidos pujidos de va.por.
tos pétalos, como labios sedientos
Nuestro país tiene muchas flores, ignominia. del género ínfimo.
de besos.
demasiadas flores que marchitaría
Hemos tenido en las escuelas la. nieve; tiene paisajes espléndidos
***
hambre, intensa. hambre de Arte. que jamás lucirían si se cubriera.o
Tenemos la promesa de un artisMás que en cualquiera otra época de esa inmensa sábana de blaocude la vida, es en l a. pubertad en la ra que el lápón atri.viesa con sus ta y de un sabio, como valiosa esque buscamos ansiosamente algo largos &lt;sky&gt; rápidamente. Sólo en peranza. en un futuro próximo. El
de luz para nuestras almas. Des- nuestras moot!l.ílas, allá en las al• . Doctor Ga.rna.ult, que habla. y se
pués vendrá la lucha; apagará los tas regiones en donde impera. el hace escuchar lo mismo en la.sacaentusi~smos la ola de merca.ntilis- ave sacra jupiteriaoa, sólo en las demias ceñudas y pomposas que
\ Jmo que caracteriza. las modernas
quiebras elevadas y solitarias de en la. cátedra de arte, el Doctor
sociedades. Quedará solo, en los la montaña, extiende sus galas el Ga.rna.ult, que tanto sabe de la.ciencia. de curar, como de la ciencia
altares, el Becerro de Oro, y las al- Padre Invierno.
mas que jamás haya.o soñado, enEn nuestras latitudes jamás el del buen decir y del buen pensar,
durecidas y aoq uilosadas en la a.i'lo es viejo. Muere como morimos nos ha prometido una serie de conatmósfera. oprobiosa. de una vena- nosotros mismos, antes de que el ferencias acerca de la. historia. del
lidad irredimible.
frío de la. vejez cuaje nuestra san• arte.
Será un evidente progreso. Las
Jesús Urueta ha sentido su alma. gre en Ia.s venas; quédese para los
invadida. por una. inmensa. piedad; países grises del Norte el espec- conferencias literarias de Urueta
ha recordado que la.Poesía. es a.mor, táculo infinitamente triste de la ne- y la.s cooferenci a.s artísticas del
y es piedad y es misericordia, y se vasca.
Doctor Ga.roault, se completan y se
ba. dispuesto á derramar sobre la
harmoniza.o. ¡Felices los escolares
legión inmensa de los deshereda.modernos que bajo ta.les auspicios
dos del Arte, toda. la miel y la. dulcomienza.o la vida!
***
zura. de su ta.lento privilegiado.
Los
conciertos
últimos
de
Vil!
aMerece un sincero apla.us'ó. Los
que, como él, tienen el dóo del ver- seiior fueron la. confirmación de lo
***
bo y llevan en el alma todos los que aoteriorme.nte dije. La musa de
En esta temporada, solamente la
perfumes de una primavera. lujú- este artista es una musa sabi a., que noche tiene 11lgo de invernal y de
riosa y viril,. iienen cierta, obliga.- ha pasado tardes crepusculares y hermoso. Cuando en las altas hocióo hacia los'líu'érfaoos y los po- noches inmensas en contacto ínti- ras el sue!'io reina en la. ciudad
con el genio de los grandes múbres. La misma que tienen los mo
como un déspota. africano, brillan
sicos.
magnates respecto á los mendigos,
las estrellas en el cielo, como si un
La
sociedad
ba
recibido
de
Viy los sabios hacia los ignorantes.
Buckingham misterioso hu hiera
lla.sei'lor
las
primicias
de
su
talenSu obra es buena., y es misericoratravesado los abismos siderales
to
y
de
su
estudio.
Se
adivina.
fádiosa. y es santa.. Debe estar satiscilmente la constante labor que ha derramando per 1a.s.
fecho.
sido necesaria. para. que el virtuoso se hay a. elevado á tal altura.
*
**
Los conciertos que acaba. de da.r en
Decidida.rµeote no es nuestro país el Teatro Arbeu, forman uno de
de los predilectos del Padre Inviar- esos pequei'los oasis, deliciosos,

Necrología
8 L. SR. DR. O. CARL.OS Te:J8DA

En los primeros días del presente mes dej6 de existir en México el Sr. Drf Don Carlos Tejeda, Profesor de Clínica Quirúrgica
de Pediatría, ~n la Escuela Nacional de Medicina., y uno de los facultati vos m ás estimados en los círculos científicos, por sus vastos
conocimientos y su amor al estudio.

*
**
El Sr. Dr. Tejeda era originario de Jalacingo (Veracruz); hizo su carrera con notable aprovechamiento, y poco después de haberse recibido, emprendió un viaje á Europa con el fin de perfeccionar sus estudios
en Francia, bajo la dirección de los eminentes facultativos Pajot y Galezowski.

I

Cuentos de Manicomio
CRUCIFICADO
Amo á Cristo.
Odio el martillo y los clavos, tao profundamente como odio la. Cruz.
Ha. sido esta. mai'laoa. cuando ha. entrado en
mi alma ese odio infinito, y ya. nunca. se a.pa.rta.rá de mí.
Afirmaba. el termómetro que tenía. 42 g rados
de fiebre~ y sentía en proximidad al, estalli(l,o,
mi pobre cráneo torturado por la implacable
jaqueca..
y se ha metido en la. cabeza-seguramente
imbécil,-de un sirviente del hotel, poner sus
manos á remachar clavos sobre la tapa de una
resonadora. ca.j a de madera..
¡Martirio! El ruido hl!- sido dese~pera.nte,
ahora que extraordinaria.mente, m1la.gros~meote la fiebre seme ha ido del cuerpo, no stn
deja.r~e antes su huella d_olorosa y debilitante,
recuerdo y odio aquel ruido enloquecedor.
¡Cuá.nt~s siglos duró aquel hombre para.clavar la. ca.¡a.!
El ruido se repitió, en efecto, pocas veces, pe•
ro tuvo doloroso eco en mi pobre ca.be11a., un
millar de sucedidos.
.
¡Oh martillo odioso! ¡Ob clavos a.bomtoa.·
bles!
¡
¡Cuántas veces he pensado en a.que res_peta.•
ble y venerado adorador de la Huma.D;1da.d,
compa.fiero mio compaílero sólo por lo iluso,
or lo soñador 'en imposiJ:&gt;le~, no por el a.mor
la. Humanidad, porque si bien específica.!Deo•
te soy como todos los hombres iofluen~i~ble
por las compasiones para todos los sé~es v1 v10Otes · como todos los anima.les, acce~ible á los
am~res oa.ra. los semejantes; en con¡uo_to, aborrezco á. ratos, y á ratos sólo despremo al_ género huma.no, y lo aborrezco por fementid?,
por crimina.!, 1por huma.no! como me desprecio
ó me aborrezco ¡p~r horuJ:&gt;r~I
y he compadecido cr~stiaoamente-só!o ~
Cristo corresponde la Caridad ~erfecta,-s10 fi_
nes egoístas sin espera de ulterior recompensa.,
or eso se c~ee que no fué h~mª!lº. a.bsoluta.~ente, que no perdió su génesis_ div100; sólo á
El corresponde la. sana compa._s1óo,. la verdadera. Caridad, la verdadera. v1rtlJ:d' he compadecido á aquel sublime loc_o C~uc1fica.do.
Sin embargo para sentir s10cera.meote esa
misericordia. h~ necesitado que el eg~ísmo me
la despierte que la. egolatría. me 1~ excite-¡so1
hombrel-q~e el sufrimiento propio !1&amp;ya. venido á recordarme, como sie~pre, el a1~n~; comi
siempré viene también el a¡eno suf_rimiento
hacerme sufrir por el recuerdo propio pasa.do,
ó or el temor futuro, en caso análogo.
bon ese martilleo, co_n ese cl3:ve~o que me ha
dolido más que á la ca¡a. que v1ct11naba. la ne·
cesidad del hombre, qu~ perforaba .la. torpez:i.
de ese mi martirizador mcógmto, ha llegado el

i

•

Permaneció en el extranjero dos años; Y
habiendo obtenido por opQsici6n, á su regreso, el cargo de Profesor de Clínica Interna
en la Escuela de que había sido uno de loe
alumnos más aprovechados, volvi6 á Europa en 1890, con una importante comisión
del Gobierno.
Afio y medio permaneció en París nueva·
mente el Sr. Dr. Tejeda, concurriendo du·
rante ese período á las clínicas de los más
renombrados profesores.
De Francia se dirigió, por último, á Londres y Berlín y á las principales ciudades
de Italia, con el objeto de visitar los hospitales de niños y fundar, á su regreso, una
nueva clínica en la Escuela.
Además, el Sr. Dr. Tejeda concurrió, como
delegado de México, al Congreso Universal
de Medicina celebrado en Moscow, y fué
miembro, durante algunos años de la socie·
dad médica Pedro Escobedo. '
La muerte del distinguido facultativo ha
sido muy sentida.

/
~lb,~

i ~~:~i
~,-, if
,-~)
.,

/

·

NTONIA

lll ~ 6UAO/\LAJA

amor á Cristo por el camino de la compasi?º·
Si yo fuera Cristo, y si á_míme a.mara 3:lguie,n
por compasión yo le odia.ría, porque s1emp1e
he preferido qJe me odien á que me 11_meo por
cvmpa.sión; que me amen ó que me o_dieo, pero
ue no me compadezcan: amar y od1ar:-Yª lo
ia.n dicho muchos intelectua.les-;es digno de
almas grandes, y el a.mor y el odH? están he·
chos para los que algo va.leo, 1:131eotra.s que
&lt;Compasión&gt; fué sentimiento fabricado en a.1guoa. alma pei·versa. que quiso disfraia.rse de
buena para los seres pobres, pa.~a. los hombres
inválidos para la. gente despreciab)t.
Siempr¿ he preferido que al referirse á ~í,
profieran, acompa.fia.ndo á mi nombre, una .m·
juria.; y no que la acompa.i'len con el despectivo
&lt;Pobre&gt;.

***

Sí Cristo; yo te he compa.d~cid?, y~ me he
reco~ciliado contigo de tus m1seri~?rdia.s pe~1· udicia.les para. ti, yo me !1e reconciliado cont~=
0 de tus caridades estériles para la. Humaoi
\ía.d, que contra tus sue!'ios e~ los cuales pervertiste á, Spencer, º? va. cami_no de la. Fra~r=
nida.d y del Amor unt ver~3:l, stno antes s~ p1er
de en el crimen, se esteriliza. en el De!i~, y'
por fortuna., se degenera y agota. en el V ic10; la
única perfección para el género está en la.
muerte. Yo he sufrido en una maña.na tod~ la.
locura. de tu martirio; cada golpe_ de martillo
sobre la. férrea cabeza del cla.vo-!'.&gt;por qué 00
me fabrica.rían• en hierro't--:ba. sido un go1pe
sobre mi cabeza. humana., y me ha. causa.do el
tristemente misera.ble dolor humano que se ~r~duce en el espasmo y que, á las veces, se ridi•
culiza. en el gemido.
.
Cuando sentía yo sobre la cabeza el martillazo golpea.do sobre el cráneo del clavo, cuando me estremecía. sobre el cerebelo el ~olpe
aventa.do sobre el remache del fierro que iba. á
a.se ura.r contra los humanos deseos de robo,
unldecena de botellas de cerveza, he pensado

en Cristo, lo he a.me.do por el ca.mino de la
compasión. l\Ie ha. calenturea.do el cerebro la.
ilusión-delirio de tanta. grandeza-de que yo
era Cristo, sólo que mi suf_rimieoto era m~yor
que el suyo· tendido en mi cama de a.lquller,
en la. cama que en el hotel da. exi~uo rep~so á
mis temblorosos miembros ¡he sido crucifica•
do! Cada golpe del martillo vulgai· que no _sa·
crificaba, '1ue no divinizaba. á un Cristo, s100
que empaquetaba. 12 botellas de lupuloso y alcohólico líquido espumaote, me caía sobre el
cuerpo y me fijaba. sobre la Cruz.
Y sentía. sacrificados los pies, ya. me dolía.o
a.tra.vezada.s las manos, cuando vino aún á
engrandecer mi suplicio, sólo explica.ble por
mi fiebre la. coronación de espinas; sentí cuan·
do me intrudujeron la. corona. en la c3:beza de·
lira.ote; y lo que fu~ pe?r, ¡;y-o be sufrid_o ~ás
que Cristo, yo he sido 10fehz! Ca.d~ espma.que
me perforaba la ea.beza, cada espma. que me
castigaba el cráneo, era una culpa, era. una.
maldad, era. un vicio mío. ¿No sufría. más quf
Cristo? El moría. por las culpas de l?s hombres
y ámí me sacrificaba.o las mías; Cristo, amante de l a Humanidad, moría ~or ella, Y Y&lt;?,\
amante de mí mismo, me sacrificaba por mis
culpas por mi odio a.l género huma.no.
y seguía el claveteo; los judíos, en este ca.si;&gt;~
los justicieros verdugos, que me p~na':&gt;an mis.
culpas seguían crueles en su ci·ucificción, y e.!
golpe~o era más decidido y más frecuente, cp_::o
mo si ~stuviera.n á ca.da segundo más cor.veo• .
cidos de su razón, más satisfechos de su casti,-•
go, más seguros de mi culpabilidad.
Yo sentía deseos-¡oaturalmeote!-de escapar al castigo, y pensaba que podí3: hacerlo,
que podía huír al claveteo _que s?ooriza.b3: contra. una caja de cerveza. el imbécil a.morta.¡ador
de 12 ca.seos del lupuloso, alcohólico y espumante líquido que á los teutones encanta.: pero
no podía. huír· no podía. yo excusarme al frío
de los pies, a.i estremecimiento, al .s~dor del
cuerpo entero, á la. calentura y al ~eh~io. .
Por fin vino el salvador, el misericordioso
golpe de ~Longino&gt; y saltó la sangre. Entonces yo, ¡el Cru~ifica.do! resucité, volví á la vida, y amé á Cristo.
.
Eso sí· desde esta mañana entró en mi alma
el odio para el martillo, la repulsión para Jo~
clavos; el aborrecimiento para la, Cruz; y el
amor para Cristo, aunque por cammo d&amp; la
compasión.. .. .. .
Amo á Cristo y odio el martillo y los clavos
tan profuoda.m~nte como odio la Cruz.

Francisco Zárate CJ?.uiz.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LA ORDEN DE

COETZAL.\N,-CAÍDA DE LOS REMEDIOS.
ZACAPOAXTLA.-CAÍDA DE XILI1' A.

FUENTES DE RIQUEZA
f;L DISTRITO D6 ~AGAPOI\XTLI\

L

A ciudad de Zacapoaxtla, cabecera de Distrito del mismo nombre,
situada á doce kilómetros de la estación «Zaragozai, del Ferrocarril Interoceánico, está llamada, indudablemente, á ser uno de 101:1
piincipales centros industriales, mercantiles y agrícolas de la zona
conocida con el nombre de ((Sierra de Puebla.»
Be halla en una meset:i. limitada al Este y al Oeste por las cuencas
hidrográficas del rfo de Texpilco y arroyo de Teacalco; la circundan
hermosas campiñas y extensos bosques cuyas maderaB podrían ser
objeto de explotación, pues entre ellas abundan las de ciprés, haya,
encina, pino y liquidámbar, que produce una recina medicinal; ayacahuite, tepeilite, ailite y otras varias resistenteH, compactas y de
hermoso color, como la de capulín, aguacate, moral, nogal, etc. i etc.
No soh menos abundantes los productos minerales, pues hacia el
Sur de la región se encuentran algunas velas plomosas con pinta de
plata, hallándose también al Norte, en un punto denominado dnfiernillo,i, yacimientos de carbón de piedra, y en general otros varios
productos, como el tizar, la tierra casel, el asfalto, el yeso y la arcilla blanca.

Pero una de las riquezas más notables, sin duda alguna, de dicha
región, son las numerosas caídas de agua que posee, siendo las principales la de Tepetitlán, de un a altura considerable y que puede proporcionar una poderosa fuerza motriz; la de Apulco, me:nos alta que
Ja anterior, pero de un caudal de agua mucho más vasto; la de Atehuetzian, muy inmediataá la población, y otras varias que hay en
todo el curso de los ríos de Texpilco, Xilitan y Apulco, y que podrían servir para la instalación de varios establecimientos industriales, como fábricas de hilados y tejido~, fábricas de loza, curtidurías,
aserraderos de madera, etc.. y otros que podrían implantarse utili,
zando las materias prima, que abundan en el distrito y que hasta
hoy han permanecido ignoradas.
A fin de que nuestros lectores tengan una idea de la importancia
de las caídas de agua á que nos referimos, publicamos en estas páginas las fotografías de cuatro de las que más fácilmente pueden aprovocharse en la industria.

Efitre los distintos cuadroi&gt; qu e
fueron hace poco encontrados en
la Escuela Nacional de Bellas Artes, figura uno de pequeñas dimensiones, pintado al ó leo, que
representa la ceremonia efectuada en noviembre de 1853 en la
Colegiata, con motivo del restablecimiento de la Orden de Guadalupe creada por decreto de la
Junta Soberana Gubernativa de
20 de febrero de 1822.
El Decreto que restableció la
Orden, aparece firmado por el
General Don Antonio López de
Santa Anna, «benem érito de la
Patria, General de División, Caballero Gran Cruz de la Real y
Distinguida Orden Española de
Carlos III y Presidente de la República Mexicana» ; fué publicado
en el DIARIO OFICIAL de fecha 14
del mes y afio referidos, y contiene, á guisa de «Considerandoi,, un
párrafo en que se señala como
el fin vrincipal del restablecí.
miento, el de «perpetuar el gloriorn recuerdo de la Independencia», premiando, al mismo tiempo, «la virtud, la lealtad, el valor, el
patriotismo y las accionef3 meritorias eli todas las clases y jerarquías de la Nacióni,.
Además, y conforme á los Estatutos respectivos, la Orden quedó bajo el patrocinio
de la Virgen de Guadalupe, siendo Jefe Supremo de ella y Gran Maestre el mismo Presidente de la República.

***
La ceremonia que, como antes decíamos,
se efectuó en la Colegiata, fué solemnísima;
comenzó á las 12 del día y concurrieron á
ella todas las tropas de la guarnición, las
distintas corporaciones civiles y eclesiásticas
residentes en la. capital y los representantes
de las naciones extranjeras acreditados cerca
del Gobierno mexicano.
Junto al altar mayor y bajo un riquísimo
dosel de seda con bordados de oro, se colocó
la mesa ante la cual debía instalarse su «Alteza Serenísimai, el sefior Santa Anna, y á lo
largo de la nave del centro, una doble hilera de sillas, que ocuparon los frailes de las
diferentes órdenes religiosas y los personajes
á quienes iban á ser conferidas las insignias
de la de Guadalupe. Sobre la mesa se encontraban un crucifijo, dos cirios encendidos y
una bandeja de plata cincelada, con los títulos, collares y cruces respectivos. El gasto
eroaado con motivo del restablecimiento de
la Orden, fu é de $16,000.
En el grabado que publicamos, que reproduce el cuadro encontrado en la Escuela de
Bellas Artes y que se conserva en el Museo
Nacional, aparece el General Santa Anna poniendo en manos de un religioso el título de
Gran Cruz.

***
COETZALÁN.-CAÍDA DE COHUATICHÁN,
Z ACAPOAXTLA. -CAÍO-A D E TEPE'l'ITL ÁN.

Ya que hablamos de la Orden de G uadalupe, nos parece oportuno dar á conocer los
nombres de algunos de los personajes más
notables que á ella pertenecieron en las tres

GUADALUPE

todos que figuraron en la época
del segundo imperio, en primera fila .

***
Por último, el Archiduque
Maximiliano r estableció la Orden
de Guadalupe, extinguida ya,
nombrando Grandes Cruces á
Don José María Gutiérrez de Estra da, Presidente de la Comisióh
que fué á Miramlr á ofrecerle la
corona de México; á Don Juan
N. Almonte, á Dou Tomás Mejía, á Don Leonardo Márquez,
f~if;
al Arzobispo Labastida, á Don
Mariano Salas, á Don Santiago
Méndez, á Don Ignacio Aguilar
y Marocho, á Don .José López
:Jff
&lt;:-S
Uraga y á otros de sus partidarios, igualmente acreedores á la
distitdón de que fueron objeto,
ya por sus trabajos Pn pro del establecimiento de la monarquía en
México, ya por los servicios personal es que habían prestado al
mi!'mo Archiduque.
Los títulos de Grandes Oficiales, Comendadores y Oticiales, conferidos por Maximiliano, fueron muy numerosos.

-~

ti

·11~

::;t~fa~:·:~;:~!~E;;}·~&amp;~~::distintas épocas en que estuvo establecida,
es decir, en tiempo de Iturbide. en tiempo
de Santa Anna y en tiempo del llamado Emperador Maximiliano.
Bajo el imperio de Iturbide pertenecieron
á la Orden: como Grandes Cruces, el Obispo
de Guadaliijara, Don Juan Ruiz de Cabañas;
el Obispo de Puebla, Don Antonio P érez; el
Obispo de Guatemala, Fray Ramón Casaus;
el Obispo de Oaxaca, Don Manuel Isidro
Pérez, y el Obispo de Nicaragua, Fray Nicolás García; como Caballeros Grandes Cruces, D. Anastasio Bustamante, Don Vicente
Guerrero, Don Manuel Velásquez de León,
Don Pedro del Paso y Troncoso y otros hombres prominentes de la época; y como Caba1:eros de Número, entre otros personajes,
Don Nicolás Bravo, Don Vicente Filisola,
Don Antonio López de Santa Anna, D. Juan
Cayetano Portugal, célebre Obispo de Micboacán, Don Miguel Ramos Arizpe y Don
Juan Francisco Azcárate. A la lista, muy
numerosa por cierto. de Caballeros de Número, se agregó una de ((Caballeros Supernumerarios», en la cual aparecían los nombres
de personas muy distinguidas en los círculos
políticos y en las altas clases sociales.

***
Santa Anna, por su parte, nombró: Grandes Crurei&gt;, á Do!l Nicolás Bravo, Don Agustín Iturbide ( hijo) , Arzobispo de la Garza y
Ballesteros, Don Clemente de.Jesús Munguía,
Don Manuel ·Díaz de Bonilla y Don Teodosio Lares. su Secretario de E~tado, considerando como vivos, «para perpetuar su buena
memoriai,, al Emperador Iturbide, á Don Vicente Guerrero, á Don Guadalupe Victoria y
á Don Juan 0' Donojú.
Entre los Comendadores y 1os Caballeros,
iae contaban personalidades tan salientes en
la esfera política como Don Mariano Salaf'I,
Don Pedro EFpino, a, Don I ~nacio Aguilar y
Marocho, Don Joaquín Velásquez de León,
Don Juan B. Ormaechea, Don José López
Ur¡i.ga y Don Juan N. Almonte, individuos

***
A título de información, reproducimos en
otro lugar los retratos de Don Agustín de
Iturbide, el primer «Jefe Supremo de la Ordeni,, así ·como el de su esposa, Doña'Ana de
Huarte, á quien se consideraba, en ·su época, como una de las mujeres más hermosas
dfl país.

( DE IVAN TUR_GUENEP )
(GLOSA )

l ba yo por cier ta calle melancólica y estrecha,
y un m endjgo me d.:tuvo r.abe el borde de J.a acera,
robosando de a margura, de cansan cio y de aflicción ;
no decrépito mendigo, con los ojos como brasas,
c·on 105 I:ibios como adel fes. carcomidos por las llagas
ha rapiento y destrozado por las garras del dolor.
'
¡Cuán horriblemente habla quebrantado la m iseria
á aquel \'lejo tembloroso de faz triste ,. macilen ta,
,\ aquel vie¡o que imJ.&gt;loraba con pesada y ronca voz!
Me alargó una mano¡a roja, nna mano hinchada y sucia
y al pedirme algl!n socorro, ,;ollozaba de amargura,
'
npoyándose en el ma ngo tosco y r ecio del bordón.
Y busqué por mis bolsillos; pero en ellos ¡oh pobreza?
no guardaba ni un centavo, n i un pailuclo ta n sJquiera.
¡Y el mendigo continuaba sollozando su dolor!
Y min\ndomc con ojos ralcinados por la fiebre
esperaba el sin ventura que mi mano al fin le diese
la limosna que pedla con pesada y ronca \'Oz.
Y confuso, avergor,zailo, sin saber lo que me h acia
en presencia de aquel homore cuyos Ie bios daban grima,
eijtreché su roja mano con protunda compasión.
Luego ale~ la vista al cielo por las lágrima.s nublada,
y le dije al triste viejo desde el fondo de mJ alma:
-Ten paci~ncia, hermano mio, y perdóname por Dios.
En mis ojos fijó el ,icjo sus fosfóricas pupilas.
,. sonriendo con dulzura, estrechó mis manos llmpia.s,
sl~mpre limpias de la infamla y del dolo triunfador.
-Está bien, hermano-dljo con su ,·oz pe,ada y ronca,q ue C&amp;IS m anos compasivas son también una Hmosna,
porque alivian mis tortu ras y dan tregua á nri aflicción.
Y al ver yo que por la a ngosta., negra calle se alejaba,
cxclam~ con voz fervien te desde e l fondo de mi alma :
-¡Dios te alumbre con ~u gloria y te dé fuerza y valor!
¡Dios te ampare y te redima, pobre hermano lastimoso,
q ue ese a!i,•io que tú sientes es tam bién como un socorro
de piedad para mi alma r de inmensa compasión!
GONZALO PIOON F EBRES.

1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

SAFO

Brillante desarrollo de tas siembras de atgo~ón-árbDI

I

E

L cultivo del algod6n-árbol de que en lo~
últimos meses se ha hablado tanto, paso
ya de su período de prueba 6 experimen.taci6n y entra de lleno á formar parte activa
de la industria nacional.
Notable ha sido el éxito alcanzado en las
siembras verificadas desde hace año y medio en las que si ha habido alguno que otro
fra~aso, es á consecuencia de varias causas de
segundo orden, cuales eon: la extremada sequía de la tierra al brotar las_ plantas, la
abundancia de lluvias que ocas10na?a la ~odredumbre de la semilla , 6 la de1?as1~d.~ tierra con que fué cubierta y que 1mp1d10 ~u
germiflaci6n.
Pero estas causas son comunes á todos los
vegetales y el mal se ha remediado plantando nu'evas remesas de semillas.

•No más, no más! Por la inocencia mía
qu~ yo inmolé, Fa6n, á tu hermosura;
por ese filtro de let:11 dulzura , .
que bebo en tus muadas todavia,
por el raudal de i~tensa poesf~
con que ensalcé m1 amor y m1 vent~u
-amor que aún arde en llamarad~ impura,
ventura muerta como flor de un &lt;lrn,y por aquellos ósculos de. fuego.
. .
que en la em~ri~guez de 1mpú&lt;l!cas delicias
dejaban en m1 piel marca ~angnenta,
que pongas fin á mi furor te ruego.:.
y hasta el Cielo me lleven tus canc1ai-,
6 al Averno mis celos y mi afrenta! ,

II
PLANTAS DE .H.GODÓN-ÁRBOL .

canzan en la actualidad un desarrollo de más
de tres varas de a lt ura, presentando además
un hermosísimo aspecto.

*
*'*

La introducci6n y propagaci6n en la República de la semilla de algodón--:árbol, ~s
debida á los e~fuerzos del Jabonoso agncultor Sr. Don Hilario Cuevas, de San Luis
Soyatlán (Jalisco), quien, luchan~o durante año y medio con una constancia y tenacidad dignas de encomio, y alentando á su
vez á los demás agricultores, ha logrado
obtener los magníficos resultados de que ya
hemos hecho menci6n.

¡Vanos mi ruegos y mi lloro han sido!
A ti me acojo, Léucades bravía;
Safo en tu sirte milagrosa fía
que encontrará la muerte 6 el o~vido.
Duélate mi pasi6n, diosa de Gmdo!
Y si en hora feliz la füa mía
vibr6 en tu prez mitiga en mi agonía
el amargor de ~i po~tre~ gemido:
¡Hijas de Lesbos! S1 m1 cuerpo 1~erte
llevai,;e á vuestros pies la onda traidora,
cubridlo de verben11s y amarantos,
y aplaque en él su cólera mi suerte;
pero el fuego q~e el. m~r apag_ue ahora,
rojo esplendor 11rad1ara en mis cantos!

Ricardo del !!Monte.

o
Muchas veces los hombres buscan .lo q ue
saben, y otros muchos no eaben lo que buscan.

~

PLANTAS DE ALGODÓN-ÁRBOL.

il 11· .

lt

j,

Son l os hipócritas y los viciosos quienes
már, se escandalizan de las flaquezas de sus
pr6jimos.-SAN ~GUSTIN.

***

Sé padre de las virtudes, y padrastro de
l os vicios.-F1uus.

En poblaciones donde el plantío se ha
hecho con más práctica 6 mejores .elementos
atmosféricos, los resultados han sido en extremo satisfactorios.
En Teloloápam (Guerrei·? ), se obt,uv:o
una brillante cor,echa en noviembre prox1mo pasado; en Tlacotálpam (Veracruz) los
plantíos se encuentran ahora en pleno período de fructificaci6n, y en Durango las plan·
tas sembradas á fines de marzo pasado, al-

ltESUM.EN.-1'~1 porvenk de Servla.-lnútUes esfoerzos.- J&lt;:i nieto de Jorge el Negro.
-La expansión d., ltusla.-En Oriente y en Occidente.- La disputa por Corea.
-La. preponderancia sobre Chlna.-El ºhombre enferrno" del Oriente remoto.-La actitud brltánica.-Slempre lgual.-Las reformas de Cha.mberlaln.Su porvenlr.- Su próximo triunfo.

T

RISTE y mísera condición la que ofrece el reino de Servia, azota1o
por el encrespado oleaje de las pasiones! ~bscuro y enlutado por·
venir el que le aguarda, en medio de las . tormentas desencadenadas
sobre su cabeza, suscitadas por el odio y fomentadas pqr el rencor!
Palpitantes todavía é insepultos los ensangren~ad~s despojos de los so·
beranos reinantes,después de la tenebrosa consp1ramón de Belgrado,1con·
tr a l a casa de los Obrenovitch, sube al trono mancillado un representante de las antiguas rivalidades entre los primitivos creadores de la monarquía y se·sienta bajo un solio salpicado con la sangre de las víctimas,
Pedro, l:Íijo de J.orge el N~gr?, comerc\ante en cerdos Y. guerrillero. afortunado de la antigua provrnma balkámca.. ¿,Qué ha podido hacer el nuevo
soberano que inaugul'aba su reinado bajo auspicios tan sombríos'? qué
podía hacer, ante los asesinos triunfantes, que ponían p~r primeras condiciones de su sumisión, quA su tremendo delito q--edara impune, á pesar
de todas las protestas de los pueblos estremecidos y horrorizados ante la
roja visión de l a tr3:gedia palaciega de Belgrado? ~ada, y así fué: costeando agrios arremfes, saltando obstáculos del primer momento, bordeando sirtes profundas, y procurando llegar á puerto, el pobre rey
Pedro ha guiado una mezquina embarcación tripulada por piratas; pero
pronto cansado de la brega fatigosa, trata ya de abdicar su ruin corona de ;spina.s, y dejar á las potencias l µ. tarea de darle un sucesor en su
mengua.do trono.
No se hará esperar la solución; el pa.nslavismo que parece adormecido
en Europa, despertará muy en breve, y tomará bajo su protección á los
servios que son carne de su caro.e y sangre de su s.angre, para._hacer de
ellos un satélite más en el gran sistema solar que gira en torno· del esplendoroso astro de San Petersburgo. Así acaecerá, sin duda, S!.1;11? interpone su veto ese otro agregado de pueblos y de razas q11e se.11:a,fua..el
imperio de Austria-Hungría.

fluencia, sino que cada cual aspira á disminuir la de su contra.río; en
estas condiciones, aunque por de pronto se encuentre una solución pacífica, quedará suspendida una nube sombría sobre ellos, que en cualquier momento puede estallar en horrenda tempestad.

***

Y en medio de esas concupiscencias apremiantes sobre el infeliz «hombre enfermo» de China, se na provocado un medio que parece destinado
á resol ver la cuestión de un modo trágico, y á precipit&amp;.rla desde Ja.s serenas regiones de la diplomacia en que hasta ahora se h-a agitado: los
motines amenazantes en Corea que, una vez desencadenados, harán que
l os pueblos contendientes se precipiten á las armas, cualquiera que sea
la noble ambición de paz qne anime al autócrata de Rusia.
Dícese que los emisarios extranjeros, interesados en la cuestión,se mueven á la continua para provocar nuevos disturbios y motines nuevos, que
obliguen á las potencias preponderantes en la región á deselJlbarcar
tropas en Corea, y por ende, á despertar las rivalidades del contrario, y tal vez á determinar un «casus belli» que baga desenvainar la
e,pada á los dos pueblos que al parecer se respetan mutuamente. Si es
verdad que existen tales manejos, debemos creer, fundados en los antecedentes del soberano moscovita, que no es él quien acude á esas malas
artes para buscar una solución armada, · que parece muy lejos de sus
sentimientos, patentes hasta ahora al mundo. Quédense para los que conservan todavía algo de sus viejas costumbres feudales esas maquin~ciones; quédense para ellos esas al'terías de dudosa justificación; que el promotor del Congreso de l a Paz, estamos seguros, no ha de acudirá, medios bastardos, para defender tiu derecho ó para sostener sus pretensiones.Entre tanto,los aprestos de guerra continúan por ambas partes; siguen
los movimientos de buques, la concentración de provisiones, la actividad
feli.ril en los arsenales, y por todas partes, la acumula"ión de energías
pb.ra lanzarlas en un momento dado contra las fuerzas del enemigo.
~ ._ ~f•'· .: .

. _ ~.~:~-. _,_ ·~. t ·

~,;;¿*

4

Y la Gran Bretaña, que de todo espera sacar provecho, la pérfida Al·
bión que dicen los poetas decadentes, se envuelve en su espléndido aisy mientras en Servia se prepara otro acto de su drama escarlata, y lamiento, que la resguarda de todo accidente, y se promete después del
los revueltos hijos del difunto rey &lt;rastacuer&gt; se disponen, tal vez por combate, recoger los frutos de una victoria que nada le ha costado, pero á la cual ha contribuído con sus sugestiones y ha fomenta.do con sus
extrañas inspiraciones, á, oponerse en cuanto de su par-te esté á la insu- falsas
esperanzas.
rrección que se prepara furibunda. en Macedonia, contra el secul ar y
Y mientras l lega esa hora de aprovechar un triunfo que no le pertenedespótico gobierno de Turquía, para segregar otro jirón de su Y:a bien
cercenado territorio, los poderosos moscovitas, en su afán de conservar ce, mientras llega el momento de ver lo que pesca en el revuelto mar de
sin tacha su preponderanqia en el lejano Oriente, ceden ante las exi- las dificultades ruso-jap&lt;_&gt;nesas, y asegurar para sí un puesto mejor enel
Extremo Oriente, ya se prepara por medio de su temido ex-ministro de
gencias del Japón, pero sin mengua ?e su. pr~pio pres~igio.
Entre las di versas y hasta contrad1ctor1as mformac1ones que á diario las Colonias, por medio del antiguo director d&lt;&gt; su política de expansión
á rec¡rganizar de modo nuevo las relaciones comercia.les de
se dan á la publicidad, difícil es seguir las diferentes fases del embrolla- imperialista,
la Metrópoli con las inmensas colonias del mundo británico.
do conflicto, donde á las veAyer el célebre Chamberlaiin,
ces parece próximo el rompien aplaudido discurso, se premiento, y otras se ve todo
sentó ante el público de la
arreglado de modo satisf~cgrancle y populosa Lond,res
torio para las dos potencias
á defender sus reformas fiscacontendientes. Procura.remos
les, que hace poco sirvieron
resumir la cuestión de la mepara separarlo del gabinete;
jor manera posible, pa.ra.f~nayer, ante animado concurso
dar mejor nuestras opm10se dejó llevar de sus proyecnes.
tos imperialistas, haciendo
*
* * Japón, casi.
ver la realidad posible de sus
Convencido
pretensiones proteccionistas.
hasta la certidumbre, de que
Y habló de las enseñanzas de
el noble soberano de todas
la historia, y se refirió á la
l:i.s Rusias no quiere ir á la
caída de Venecia, y al cuasi
guerra. á, menos que á ello
hundimiento de Holanda, y á
:,e vea ·obligado por las _pro.,-~-'i,J~
.
la desaparición del poder de
vo0aciones de sus enemigos,
las Ciudades anseáticas1 y
crece y crece en sus _exigenapoya.ao en esos da.tos, pidió
cias, y á cada re~oluc1ón c?n·
nueva forma en las relac·10nes
ciliadora del gabmete de t-&gt;a.n
,mercantiles, que en lo sucesiPetersburgo, parece contesvo deben unir á Inglaterra.
tar el gobierno de Tokio con
~. ·•·
con su dilatauos dominioS"couna nueva demanda. Algo
•
·--:
;'loniales.
hay, sin embargo, entre los
p:riunfará al ~~ el antig.u o
asuntos disputados que no
m1mstro,convert1do ahora en
puede resolverse por de pronagitador por virtud de lascirto, y que, tarde ó_ temprano,
cunstrancias? Ta.l vez; no me- •
l levará rusos y Japoneses á,
nos de veinte años duró la
hostilidades activas: es la
lucha iniciada por Huskisson
preponderancia absoluta que
y sostenida por Cobden p·ara
cada cual pretende ejercersoh11,cer triunfar el libre-cambio
bre el &lt;hombre enfermo» del
de los viejos procedimientos
Extremo Oriente.
del proteccionismo. ChamberAsentó Japón suplanta venlain tiene fuerzas bastantes y
cedora. en la península de
energías suficientes para luCorea; levantó sus tiendas Ruchar veinte y más años en fa.
sia sobre la comarca deMandvor de sus reformas; y acaso
■ TROPAS ✓APONESAS t:,C{IA/?DIAS TfLEi 'l?#'.S.JAl'.s ... . FERROCARRILES
churia., y vigilantes los dos
triunfará en no lejauo día·
O ' ; , • RllSAS { o rllt'J/[:/"'S RUSOS'-LIMITES OEL FENROCANRIL
en el golfo de Petchilí, aun~uizá presencie su triunfo 1~
. &lt;1D1!D Bll(JUES RUSOS "8ó' CUARTELESCENERALES ..... LINEA PNOPllESTA PllR lfUSIA
que haya en esas risueñas
,,. _generaoió'n actual.
'
. .,- 1, JAPQNESES~&amp;DEPOSITOSIYAVAUó, - ·- TEI.ECNAf'O JAP0/1/ES
costas centinelas avanzadas
.,,,
. c i, ,.•,•_!!VClESfS ,
11111111 TERRITORIO TOMADO PONRIIS!A .. ,•
de las otras potencias, no
· 2Ó dé enero de 1904.
·
quieren reconocerse mutuam'.lnte l_lsfera,s limitadas de ÍQ•
X, X, X,

***

'11¡

Retratos de Don l\gustín de lturbide y
Doña llna de ttuarte de lturbide.
Erutentes en el l\Iuseo NaoionaL

."

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

.~1 Gonflicto Ruso-Jüponés

Las Ametralladoras Hotchkiss

BUQUES PRINCIPALES DE U ESCUADRA JAPONES!
TAKASAGO,

AZUl\IA,

ASAlllA.

YAKUl\10,

NUEVA ARMA PARA EL SERVICIO DEL EJERCITO

FUJf.

/

¡

***

::IUKASA.

SHTKISHú\IA,

Su mecanismo es tan sencillo como ingenioso: un cañón reforzado
con un irradiador destinado á absorber una parte del calor, cuyo interior, semejante al de un fusil común, tiene perpendicularmente á
su eje una pP,rforación que comunica directamente con la cámara de
gases; un aparato de carga que lleva un carrete giratorio con dos estrellas, un cerrojo con aguja de percusión y un pequefio extractor
con un émbolo de rernrte recuperador; todas estas piezas, que están
encerradas en un cajón metálico, constituyen el mecanismo.
Los cartuchos poseen una bala de plomo endurecido, con ca-q¡isa
, metálica, y se colocan horizontalmente en un cargador de latón.
El arma está colocada en un tripié de compases de acero huecos.
El asiento destinado al artillero apuntador, repoi::a en uno de los
compases colocados detrás de la ametralladora, siendo solamente
necesarios dos artilleros para manejarla.
El artillero ~puntador tira de una palanca exterior al mismo tiempo
que un artillero proveedor presenta al aparato de carga un carga-

ASAHr.

BUQUES PRINCIPALES DE U ESCUADRA RUSA
ASKOLD,

POBIEDA.

dor· la palanca en su movimiento arrastra consigo el émbolo,
que' á su vez mueve el carrete y comprime el resorte recuperador; al
girar el carrete,presenta el primer cartucho á la recámara, estando
desde luego dispuesta el arma para fundonar automáticamente.
Oprimiendo el ~isparador el resorte que está comprimido, _lanza
el mE&gt;canismo hacia adelante, arrastrando un cartucho que mtroduce en la recámara, al detenerse, la aguja que se mueve libremente
entre el cerrojo, y sigue su movimiento haciendo el disparo simultá. neo al tocar la cápsula \fel cartucho.
.No teniendo 1os gases otra salida que la perforación del cañón, pasan á la cámara de gases y
ejercen presión sobre el émbolo hacia atrás; éste,
en su movimiento, saca el cartucho quemado, y
haciendo girar el carrete, presenta un nuevo proyectil.
Los cascos quemados sofi arrojados por un orificio
y
van
á
chocar
contra
un cojinete de caucho que los lanza á dos
J: NTRE las máquinas de guerra metros de distancia, mientras
que el apuntador da al arma un moL, más perfectas y modernas, desvimiento
horizontal,
para
formar
el fuego de «abanicoi,.
cuellan las ametralladoras Hotchkiss, que la Secretaría de Guerra y
:1:**
Marina adquirió últimamente por
Para
hacer
más
interesante
nuestra
información, publicamos en
conducto del Brigadier don Manuel
Mondragón. Dichas máquinas son de invención americana y fue- estas páginas una serie de fotografías relativas al manejo del arma
y á su conducción á lomo de mula.
ron construídas en los talleres de Saint Chaumond (Francia) .
Al ser recibidas en esta capital, una comisión técnica, nombrada
por la misma Secretaría, emprendió un detenido estudio sobre el particular,y tras una minuciosa serie de puebas y experimentos, se
obtuvieron los resultados más sorprendentes y safafactorios.
Lás mencionadas bocas de fuego, tienen por peso total cuarenta
y un kilogramos. Dos acémilas son suficientes para transportará lo'llo
una ametralladora, llevando un cofre de piezas de respeto y ocho
cofres de municiones con RUS respectivos cargadores.
Puesta la máquina en batería., puede en un momento dado disparar simultáneamente y sin interrupción, en siete
minutos, dos mil cuatrocientos cartuchos, ó sean
trescientos cincuenta cartuchos por minuto, consumiendo cartuchos iguales á los del fusil Maüsser,
reglamentario en el ejército, lo que facilita en extremo el aprovisionamiento eJ?, los Parques y Secciones de Municiones.

SISSOI VELnu; ·
OSLIABYA.

SEVASTOPOL, .

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�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

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""~-~~~-::-:'f ,'.:'! .~LAS AME.TRALLADORAS IIOTCHKISS. - ESCUADRA EN:uoLUMNA. - LAI CONDUCCIÓN DE ', HERRAMIEN'l'A s.

TOLSTOI
Después de la muerte del Nazareno _b?hem~o, ningún otro sublime v1s10nano ha desafiado el Gólgota.
L~s pasados ~iglos no vieron
surgir otro nuevo Redentor. La
casta salvadora estuvo estéril por
muchas centurias.
Nadie trató de hacerse mártir
p~r los vi~jos dolores humanos.
Ninguno mtent6 protestar ante la
crueldad de los chacales para con
los albos corderos.
Pero el siglo ha cambiado su
panorama desolador y terrible.
¡No son iguales los tiempos!
Un sacrosanto tronco eslavo ha
dado á la humanidad triste un
nuevo Salvador.
Los mártires tienen ya un mo-

-.

de_rno rabino que. enjugue sus lá~
gn.mas.
La melancolía tiene consuelo
el frío pieles, el hambre pan. '
El alma del eremita nuevo está iluminada por el mismo s~l de
Nazaret.
El evangelio viene hoy de las
estepas de Siberia.
El apóstol es ruso.
Viene armado de la rebelde corn"amusa pastoril-en sus labios
pálidos está la palabra formidable
que habrá de hacer lucir nuevas
auroras.
. Tiene toda la neurosis de los
d~oses, y los enigmas de los magos
hierofantes de la salvación'
Tiene nombre de fiera y ~l alma
de Jesús.
¡Salve al Le6nl

Fotog1•ct fias d e Arriaycr.

JUAN D' SoLA.
LA AMETRALLADORA EN BATERÍA. - PECHO EN TIERRA.

M

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-

·" ,. . " ...

ELITA y Jorge se hallaban muy tristes
desde que Jack, el fiel Jack, había sido
arrojado ignominiosamente de la casa.
¿Por qué aquel noble é inteligente animal, que
tantas muestras de fidelidad diera á sus amos,
que tomaba parte en todos los juegos de los niños y velaba día y noche por la seguridad de
la apartada cabaña, había sido, de repente,
objeto de tamaña ingratitud?-Porque es un
mal perro - había dicho Juan, el padre de Melita y Jorge, como única explicación de su conducta.
A Rosa, la mujer de Juan, la había causado
también mucha tristeza aquel acto, pero la ferocidad de su marido la obligaba á callar, temerosa de recibir algún maltrato ne parte de
aquel hombre inhumano; y cuando los niños,
acercándose á su madre, que cosía sentada en
el dintel de la puerta de entrada, ó preparaba
la cena para el esposo ausente, 1a preguntaban:
¿por qué Jack no vive ya con nosotros?, Rosa
les respondía: Porque así lo ha mandado vuestro padre y es preciso obedecerle. Y procuraba en seguida un nuevo entretenimiento para
hacerles olvidar su pena.
Los niños tornaban á sus juegos, pero bien
pronto, en cualquier momento del juego, la presencia de Jack hacíaseles indispensable, habituados como se hallaban á que el buen animal
tomase parte en todos sus pasatiempos.
¡Cómo se acordaban entonces de la primera
vez en que aquél se ha.bía presentado á la puerta de la cabaña, cual un pobre mendigo que demanda calor y sustento! Era el invierno, la
nieve caía.ten blancos copos, el viento helado
de la noche lu~cía cruFr los árl¡oles de_la.

selva cercana y los niños acurrucábanse cerca
del fogón, . contemplados tiernamente por su
madre amorosa. De pronto, escuchóse un rumor, como: si la puerta hubiese sido empujada
por algúien,'y los niños se estremecieron.
-No temáis- murmur ó la madre, estrechándoles contra su pecho,-es el viento el que ha
empujado la puerta.
Nuevamente el ruido se hizo escuchar, esta
vez acompañado de un débil gemido.
-¿Es el lobo, mamá?-preguntó Jorge.
- Dormid, dormid-replitló la buena mujer,~
que~está bien¡cerrada la puerta, y el lobo no
podrá entrar.
Los gemidos continuaban; Rosa acercóse de
puntillas á mirar por la rehendija: afuera, la
silenciosa. luna dt:,slizábase en el azul recamado de e~trellas, retratándose sobre las aguas
del río que cruzaba á pocos pasos de la cabaña y separaba á ésta del camino que conducía
al pueblo cercano.
-¿Qué miras, mamá ?- interrogaron los niños.
-Miro á vuestro padre que llega por el camino y ha desamarrado la barca, para pasar
en ella.
A los pocos momentos, Juan entró, seguido·
por una sombra que se arrastraba trabajosamente. Era un pobre perro de unos cazadores
que habían pasado por ahí dos días antes, y
al_ cual habían herido, dejándolo abandonado
en medio del bosque.
-Arrojad á ese animal!-gritó el padre.
-Papacito-respondió Melita,- míralo cómo
está. Lo curaremos primero. ¿Quieres?
Y tanto y tanto rogaron los niños, á quienes
su madre había predicado la piedad para con
los antmales, que el padre consintió, á condición de que una vez sano, el animal sería arrojado de la casa.
Pasado el tiempo, el perro sanó, pero los niños no se atrevían á necírselo á Juan, temerosos de que éste recordara la promesa hecha.
Como que el huésped había acabado por ganarse el cariño de Melita y Jorge, lo mismo
que el de la buena Rosa. Desde su alivio,
J ack ( así le habían puesto por nombre) aprovechaba la menor oportunidad para demostrar su cariño y agradecimiento: él vigilaba
por la ~Qc~e1 ll,l red~\!Qr \le lll, cabaña, p11,ra. im•

pedir que el lobo entrase al gallinero· él era
quien acompañaba á los dos hermani~s, cuando su madre les enviaba á cortar yerbas para
sazonar la comida, llevando la canasta entre
los dientes; él quien hacía veces de caballo
arrastrando el carrito con que solían divert.ir~
se Jorge y Melita; ó bien, cuando el viento y
la lluvia arreciaban fuera, ¡con qué grata
docilidad prestábase á todos los juegos de
los niños y se dejaba vestir la vieja chaqueta, y el cuello de papel, y la gorra y las antiparras, contento con la ruidosa alegría que su
facha provocaba en el ánimo de sus pequeños
amos!
Pero una vez en que Juan, después de haber
bebido más de lo regul ar en unión de sus amigos, llegó á la casa, tropezó con Jack, que se
había adelantado á recibirle. Su cólera no tuvo límites, y, 1,.cordándose de lo ofrecido, tomó
un enorme garrote y arremetió ciegamente contra el desgraciado animal, expulsándolo para
siempre de aquel albergue.

***
Desd~ entonces Jorge y Melita se hallaban
muy tristes. J ack rondaba día y noche cercad
láa cabaña, y, cuando la puerta se cerraba, ib:
ec~arse enfrente de ell a, gimiendo sin cesar.
Cierta noche, J'uan, que entretenido por ·sus
amigos, había tardado más que de costumbre, ll~gó por el camino, y desamarrando la
barqmlla, penetró á ella, para pasará la otra
~argen del río. Mas su torpeza le hizo perder
bien pronto el equilibrio, la barca zozobró
. f ,
' y
J uan ue arrastrado por la corriente.
Jack, que había visto esto, acercóse en dos
saltos al río, echóse á nado, y, afianzando por
las ropas al náufrago, logró sacarle victoriosamente hasta la orilla.
Cuando _esto supieron Jorge y Melita, recor. daron !l,l punto la máxima de Jesucristo, tantas veces·r.epetida por Rosa·· «Amad á vuestros enemigos; haced bien á los que os aborrecen.:»
Tacubaya.
A. GONZÁLEZ C ARRASCO.

�EL KUNDO ILUSTRADO

El rODER DE UNf\ GUNf\
POR \V. R LIGHTON

Arreglo del inglés Pl4'ª
''.El Mundo Ilustrado,"

En una pequefia ciudad del oeste americano,
volver á los primeros días de su vida, ~e su
era conocido, y lo era también en veinte leguas
existencia libre y aleg1'e de hombre trabaJador
á la rednnda, por lo menos, Bill Ansley, pay
pobre.
triarca de los buenos tiempos; vecino de los
Otra vez fué á visitar al administrador de
más antiguos y millonario, según decían las
mente triste por la forma en que había crecido
viejas de la localidad.
sus bienes. Señaló entonces á la que llevaba su
su hijo. Era evidente que Billy se avergonzaba
mismo apellido ciertas rentas, que le permitirían
Era uno de esos tipos viriles que, á pesar de
de su padre. Y una tarde, cuando tomaba el
vivir elegantemente, y pareció olvidarse de que
haber pasado ya la marca de los cincuenta
fresco el viejo Bill en la acera, vió que, entraexistieran sobre la tierra un hijo suyo y una
años, permanecía tan fuerte-física y moralje de etiq neta, su hijo y otros varios meq uetremujer que le pertenecía.
mente-como si hubiera vivido tan sólo cuatro
6 cinco lustros.
fes de su edad, entraban á una cantina. Queriendo saludarle, porque hacía tiempo que no
Había sido un rudo trabajador. Cuando los
le veía, atravesó también él y se presentó ante
indios amenazaban constantemente á los pocos
el grupo de elegantes.
blancos que se atrevían á instalarse en la reNo había pasado un año, cuando se rumoró
-Billy-aijo,-yo pago esta copa.
gión, y cuando era preciso al inmigrante cocon insistencia que Billy, después de haberse
-Yn.
te
he
dicho
que
cuando
me
veas
con
menzar por desmontar sus tierras, para hacerse
embriagado en todas ].,.s tabernas y de haberse
gente decente. , ..
luego un campo y una choza, en esos lejanos
exhibido en ridículas situaciones, se disponía
No acabó la frase el presumido. Indignadítiempos, Bill se había distinguido por la enérá casarse también. Por supuesto que la novia
simo, ardiendo en ira, el viejo le dijo en alta
gica. actitud que conservaba en todas las cirera una señorita elegantísima y tonta, que se
voz,
para
que
le
escucharan
todos:
cunstancias de su existencia, no siempre muy
preocupaba solamente por la forma en que de-Me has cansado con tu actitud irreverente.
feliz ni muy tranquila por ende. Los buenos
bería llevarse la falda 6 por el tamaño que
Soy tu padre y deberías acordarte de que es
tiempos lo habían visto igual que los malos.
marcaba la moda última para los sombreros 6
precisamente mi dinero el que tanto gastas y el
los abrigos.
No parecía haber cambiado porque en su casa existieran á la feEl· viejo Bill supo el casamiento
cha comodidades, ni porque en el
de su hijo por un vecino que se
pueblo se le llamara respetuosapreocupó lo suficiente para ir á
mente el «señ:or Bill». Era siemturbarlo en su aislamiento y copre el mismo hombre, franco, a biermunicarle el suceso. Ni un múscuto, lleno de afecto para sus amigos
lo de la cara del viejo se movió al
y de adora&lt;1ión para el trabajo.
saberlo.
Había sido casado. Pero la pobre mujer que lo acompañó en la
***
época de prueba, que guisó para
Pero cuatro años después, sila comida de él y de su hijo en las
guiendo por las mismas calles, á
quiebras de la montaña, amenazala misma hora, conlsu mismo traje
da por los lobos, no había podido
de trabajador, su paseo cuotidiano,
vivir lo suficiente par·a ver cómo
tropezó con una señora joven, herel pueblo se hacía villa y la villa
mosa, pero con un resabio de malse convertía en una hermosa ciudad
dad en los ojos, elegante, pero con
progresista, industrial, rica. La
,.
cierta suma de efacatción en toda
pequeña casa en la que había pasasu persona.
do su vida de hombre casado, era
La señora llevaba un niño, pepara Bill objeto de culto reverente
queñito y enfermizo, que lloraba
y, para poder dejarla intacta, una
desoladamente. La señora, irritayez que la buena madre de su único
dísima, lo arrastraba materialmenhijo hubo muerto, construyó en el
te, para que, con sus débiles piercentro de la población un h0gar á
nas, lograra sPguir su marcha rála moderna. Pero muchos días los
pida. El viejo Bill tuvo un arranpasaba en atenta observación, en
que y se acercó al pequeño, llasu viejo hogar, como si quisiera
mándole la atención á la madre.
evocar la sombra de aquella comNi uno ni otro se conocían.
pañ:era de su vida de miserias y
Pero al preguntarle al niñ:o su
de trabajos.
nombre, el viejo quedó estupefacUn pesar amargaba su existencia
to. Era su propio nieto, al que no
y lo hacía más rudo, más arisco ·
conocia, de cuya existencia sólo teaún que lo que siempre había sinía una vaga noción, por haberle
do, al decir de sus camaradas de
comunicado el hecho ali¡ún vecino.
cincuenta años atrás. Su hijo úniPero jamás se había detenido Bill
co, Billy, como en toda la ciudaC:
á pensar que era abuelo.
le decían, parecía no haber sido
Al ver á la criatura,con sus granhijo de aquel valiente hombre de
des ojos inteligentes y llorosos,
labor y &lt;le aquella señora dignael anciano sintió rápidamente que
mente miserable. Parecía mejor un
su naturaleza toda se removía.
señorito, y sus amistades así lo haLas afecciones descuidadas años
cían notar, burlándose de su oriatrá~ no habían muerto. Se engen.
contraba súbitamente en presencia
Bill, el padre, era un hombre
de su nieto. Y creyó que el mundo
adusto. Conservaba los mismos vestodo cambiaba, cuando las miratidos baratos y amplios que toda
das del pobre niño enfermizo se
su existencia había llevado. Unas
fijaron en él con la dulce confianbotas altas de recio cuero; un pantalón de pana,
za de la inocencia.
que te permite rodearte de amigos elegantes. En
siempre de la misma forma; un sombrero de
-¿Te quieres ir conmigo?-le preguntó.
lo futuro seremos dos extraños; absolutamente
anchas alas, y su cam.isa de franela. Tal era
Y el niño quiso. La madre lo golpeaba y
extraños.
siempre su vestido, tal era su atavío. Lo mismo
cualquiera que en esos momentos se hubiera
Y abandonó silencioso la taberna.
cuando en un terreno árido y seco se encorvaba
ofrecido á amarle, hubiera sido seguramente un
bajo los rayos de un sol ardiente, que ahora
salvador para él
.
que en su despacho existía una caJa fuerte, la
No
tuvo
inconveniente
la
señora cuando el
más sólida y la más bien provista de la locaviejo Bill, diciéndole quién era, le pidió perPor varios años el pueblo entero vió cómo
lidad; lo mismo cuando ponía sus «vales» al
miso para llevarse al pequeño, en concederlo.
cada día era más triste la actitud del viejo Bill.
único tendero de la villa, por unos cuantos cenTenía demasiada prisa por llegar á la parte
Pero una sola palabra de desconsuelo jamás
tavos de abarrotes, que ahora que ponía sn
céntrica de la ciudad, en donde debería gastar
escucharon sus amigos. Jamás se le vió detefirma bajo documentos que valían mile~ de pealgunos dineros en las tiendas de novedades.
nerse, ni dirigir una mirada cuando por casuasos; siempre, en todas las estaciones, Bill llevaba la ropa descrita.
lidad se encontraba en la calle con el hijo. Apenas había' salido de.la taberna el día del suceso
Había enviado á· su hijo á la hermosa.Acafata.l, que tanto le envejecía, se dirigió á su
demia Militar que en aquel entonces existía.
El viejo Bill tomó cuidadosamente á la criaadminbtrador y le dió órdenes para que cierta
I,e había dotado espléndidamente de modo que
tura y la colocó en sus brazos. Recordaba
suma, cada mes, le fuera entregada á Billy,
tuviera no solamente lo indispensable, sino muemocionado la época en que su hogar estaba
«Ni un centavo más», le dijo,
cho de Jo superfluo. El resultado no se hizo
completo, vi vía su primera esposa y su hijo e1 a
Pero era evidente que el enorme hoirar nuevo
esperar. El muchacho creyó que sus padres
tan pequeñito que le podía llevar en los b1·azos.
era demasiado grande para aquel pobre homeran unos millonarios neoyorquinos, elegantes
Mientras el chico, que había adquirido confiany refinados.
bre solitario, en la decadencia de su vida.
zi. al verse tratado de tal manera, decía en su
Cierto día, los vecinos se decían, alarmados,
Cuando volvió de la escuela, en vez de pedir
infantil lenguaje plagado de preguntas inge«que Bill estaba porcasarse&gt;j y hasta se citaba
al padre que se fuera á descansar y ponerse él
nuas, todo lo que sabía acerca de su casa. Contó
el nombre de una vhda que se había distinguial frente de los muchos 1.e,;ocios, se sintió de, que su padre iba rara vez á su bogar. Que se
do por la largueza que empleó para gastar el
ilusionado por la baja a,curnia de sus progepresentaba ebdo frecuentemente; á veces pegadinero de su primer marido. La cosa era cierta,
nitores, evitó salir á la calle con ellos, y como
ba á la mad1·e. y el niño decía tener entonces
el padre no tasaba sus gastos, acabó por irse · según se supo después, pero esto sólo fué el día
mucho miedo. El viejo Bill se sintió indignado
mismo en que el viejo Bill y la conocida viuda
del brazo de algunos elegantes amigcs semasólo al considerar que un hombre que llevaba
se presentaron ante el juez.
nas enteras, sin comparecer en el hogar pasu propio ·apellido, fuera capaz de pegarle á
terno.
Sucedió entonces lo que muchos habían preuna mujer. Se acordó de la escena de la tabervisto. La esposa de Bill solamente se preocuna, en la que, años atrás, había quebrado por
paba por la manera de gastar dinero en .excen·
completo con su hijo. Y preguntó al niño:
tricidades, y el viejo marido volvió á encerrar- Dime, ¿no sabes que tienes un abuelo?
se en el mutismo que le caracterizaba, después
Bill, aunque nada decía., estaba profundaEl niño lo ignoraba. Nadie se había cuidado
de unas cuantas semanas en las cuales pareció
de decirle quiénes eran sus parientes. Bill se

EL MUNDO ILUSTRADO
l
. t'ó orno si su nombre fuera el de un
sintió angustiado al safe.~
1 ºj 0sii \ 6 ~ue la criatura hablara de todo,
hombre
muerto
ya.
Y
o
:
ªí
·
mientras su pensamiento segu a.en e¡ anos puntos ' en la pasada historia
de su Yidi. ya muy larga.
. • B'll
6 que el sol alumCuando_ llegaron á la casa, anttesb soltta;J.1:~ d:coi~i~s. La charla del
braba me¡or, que los cuartos es a an m
h
pequeño era suficien~ para alfgr~ todo ;\uf~~~~iso que la criatura se
Pasaron muy rápidamente as oras u parte tampoco deseaba volfuera. Bill envió al pequeño, que por s
ver á su hogar.

i8 ·

***

t

.
á enviar al netezuelo. Pero la
1
1 1•
Esperaba el ~i~jo Béildl qdu~ e vo :~fen Un amigo semanas después,
noticia que rec1b1ó fu e 1versa n
· b
f • ' • que el radre hafué á decirle «que el peq~ñ~e~~
s:se:~º
~t1::a~r!ns:~!idntraba
en el ca.ro1
1
cía
algunos días
no 1 aam1g_as
• • c »· Añ:adió
que el niño' en su delirio, le
po ya
visitando
á algunas
.
1
ua'ma_ba, y que ¡la ~~fe':-Tfªturªlf!
~~~~ª·del hiJO desconocido. Dej!5
1
Olvidó
todo
e
v1e10
d.í
.
pre
á la cabecera del pequeño deltpasar las noches y los as, siem
rante. y así pasó una semana. d. do or el insomnio y la angustia, el
Ciert3:
~oche,
cuandoba,yaperct
re~b!16 c~rto ruido en la puerta. Su hijo,
pobre
vteJO
se doblega
el padre de sul nie:ecilii teu=~~º~!rfab~;;t:.en~.guramente ba~ía paLlevaba
en eanter10r
ros _ro srn
. d ormir.
. A pesar de ello' ni una sola idea de
sado
la noche
venganza pasó por el cerebro del abu~o.la inmensidad de su deshonra
y le 1~ª:ín~r~l\g:t:~l
d!l~o:~e,~;:;Jitª
1/pb:~r:i!~ºdi!~:cir~td!á~.clent~~ó
que
yac a e pequenue
? •
.'
cariñosamente
la mdeano¡'·
d1ménNdol!e'
despiertes· Velaremos juntos á su
-Y a está fuera
pe 1gro.
o
lado.

o
b da ligereza. aunque la lealtad muevaSleo~~~t~~sª~,U~~~sef~~~!zcón\seºnc~do de los má.s hidalgos sentimientos.

*

1
aal irascible· empiecen por contemplarle algo
lo~~u~e sei~:nti~~ué ~!~e~~e,d3:d_padec~; no le irriten; no le puncen; concédanle siquiera lo qu&lt;i en 1ustte1a se le debe.

*

No se ha de buscar en el irascible solo el remedio co;tra. c~rtás.:e:;
afinaciones de su temperamento, sino también en la1 pru enc1a e qui n
se le acerquen y le traten.
*
Con dar la razón al que la tiene, no se agravia á :n¡i.die y se evita que
las cuestiones se caldeen. ·
*
Fruto que no alimenta, ¿de qué sirve en la heredad sino de estorbo?
JOSÉ M. PEREDA.

NUESTRO PAÍS.-PUENTE DE ZARAGOZA (COLIMA),

�EL :rrrom,o ll.USTBADO

I

EL MUNDO ILUSTRADO

~PAÜl~AS Dt LA MODA~
- ToGados Modernos\

\
\

\

'\
\

\ ....

Creo que con lo expuesto
bastará para que mis lectoras se formen una ligera idea
de los tocados, y procuren
emplearlos con toda coirecci6n, pues como dije en un
principio, nuestras damas
n o fijan toda su atenci6n en
esta parte de su atavío.

llevar pedrería cuando asistan á bailes
de etiqueta 6 representacionos teatrales de 6pera 6 conciertos.
Como el presente asunto es más extenso de lo que parece y debe ser tratado de varias maneras, lo amplearé
en las páginas de la moda que aparezcan en lo sucesivo en este semanario.

'írví)~

tL NlflGflRft

D

algunas líneas en este número al estudio del tocado femenino. A primera v.ista
salta la imp01tancia del asunto
desde el memento en. que nuestros damas, y tengo que decirlo
con toda franqueza, desatienden
un poco este arte. Lo llamo arte,
porque es el nombre que le ~orresponde; en efecto, se neceeita
un verdadero trabajo de imaginaci6n, una cerebr&amp;ci6n en toda forma, para confeccionar un tocado
sencillo y elegante.
No todas las cabelleras son igualmente abundantes, ni todos los
cráneos tienen la misma forma, ni las estaturas de las dam&amp;s son todas iguales ni son unas mismas las circunstancias de la vida para
usar un soÍo tocado. De aquí depende la diversidad de peinados que,
si no raya en lo infinito, si está muy pr6ximo á lo ini:ontable.
Designar «a priori" cuál es el tocado que ~ebe usarse, seria pei:der
el tiempo lastimosamente y no conseguir mngún resultado práctico.
Así pues eli las presentes líneas haré una ligera descripci6n de los
to~dos que m ás en boga están, y advertiré, como lo advierto desde
ahora, que las damas deben usar el tocado que más cmadre con su
estatura, abundancia de cabellera, etc.
E DICARÉ

***
Los numerosos modelos que presento á la consideraci6n de mis
lectoras en estas páginas de la moda, son apropiados para llevarse
en diversas ocasiones. Así es como encontraréis tocados para teatros,
bailes conciertos, soirés, «five 6 clock,,, etc.
Par~ puntualizar más mi cr6ñica y apropiarla á los modelos que
tenéis á la vista os diré que actualmente se usan, por regla general,
los peinados de'resplandor, es decir, aquellos en que la cabellera circunda por completo el cráneo, aumentando ficticiamente sus di~ensiones y formando lo que se llama una «gran cabeza.,, Estos pernados sientan perfectamente á las señoritas de dieciocho á veinticinco
años, y se llevan en paseos y visitas.

Los peinados «bajos,)) es decir,
aquellos en que la cabellera se
trenza y se acondiciona en la par•
te posterior del cráneo, son apropiados también para señoritas de
dieciocho á veinticinco años; pero s6lo deben usarse en visitas de
pésame, pues su natural confec·
ción indica languidez y displicen·
cia.
Los peinados de «raya,, so~
aquellos en que la cabellera se divide en dos á mitad del cráneo,
haciéndola caer á ambos lados,
rizándola ~obre la fi~ca y orejas, y recogiéndola con gracia para fo~mar un pemado «baJo" en la parte posterior de la cabeza. Estos pe1~ad_os, aunque ~6lo sient~~ bien á las niñas, pueden llevarlos las senontas en reumon~s fam1hares y bailes de confianza.

J OSEFINA.

Como en supremo arranque de heroiswu,
salta el tropel de espuma alborotada,
de peñón eu peñón , de grada en grada;
y revienta en perpetuo cataclismo.

Sigue el tropel en épico alboroto,
como un inacabable terremoto
que ingentes peñas.arrancó de cuajo.

(oj

Pf\Nf\Mfl
¡No! Tú no eres Corinto, en el que un día
se disputa.tan el laurel pagano,
en ardua pugna, hermano contm hermano,
hasta cejar alguno en la porfia.
Istmo de Panamá, no:en la bravía
lucha persigas el asombro)rnmano,
sino en hacer de dos sólo un oceauo;
que eso es paz, y es unión y es armon!a....
· • - ~ - ~..............,.__. ._ . _ _ __ _ ~

'Q

Ave hay que se abre el seno en los prolijos
cuidados de su amor: ¿de qué te ext ra.ñas,
si es por calmar el hambre de sus hijOS'I

¡Y, oh poder de un alambre, ese torrente
sólo llega á servir humildemente
para,mover las ruedas del 'l'rabajo!. .....

Tú, como esa ave, con tu propio acero,
te vas también rasgando las entra.ñas,
para darle la vida á un mundo entero! ...

..,.,,,. ,.ii~Ji\MtlA)'

***
El peinado de bailes de etiqueta 6 soirés de alto tono deben ser
serios y _apropiados á la fiesta en que_deben lucir. Los peinados de
«raya,,, o «baJos,&gt;J son porcompleto madecuados á estas reuniones¡
los que se llevan en tales circunstancias, son altos es decir formad os con toda la cabellera, de modo que esta se halle,
en su' mayor
'
parte, sobre.la cabeza, reservando algunas ccmatas)) para los lados Y
parte posterior. Estos tocados deben llevar un rizado compacto y fino,
d_e manera _de nacer que el cab~llo aparezca como «quebrado,)) es decir, como rizado al n atural. Sm estas condiciones el tocado de reu•
niones de etiqueta desmerece en lo absoluto de 1~ elegancia del traje y del carácter de la fiesta.
Los tocados de naturaleza diversa que no hayamos mencionado
en. estas lineas, los podrán ver n uestras leqtoras en los grabados
adJuntos. Por lo que hace á los adornos de los tocados manifesta1é
á mis lectoras lo que ya deben saber, es decir: que nada sienta tan
b!en al t?cado de una_señorita, como una rosa blanca prendida con
cierto deJo y con grama¡ que las señoras no deben llevar flores en el
tocado, á no ser que se trate de fiestas campestres, y que deberán

0)~

~~~~

Se revuelve el caudal sobre si mismo:
y tinge ante la extática mirada,
la ilotante melena enmitrañada
de un león que ruge en el profundo itbísmo.

~~~º

Cada volcán levanta su figura,
cual si de pronto, ante la faz del cielo,
suspendiesen el ángulo de un velo
dos dedos invisibles, de la altura.
La cresta es blanca y como blanca pura,
la entraña h ierve en inflamado anhelo;
v sobre el fuego aquel contrasta el hielo.
~ual sobre una pasión un alma dura.

Cruje el taladro; el garfio que se aferra
destroza el pedernal: salta el cascajo;
y á cada s6n que repercute abajo,
lo que va abriendo el hombre,el mar lo cierra.
El agua se hace fango y miasma luego;
y envuelta en ese miasma se desprende,
como una irradiación de las montañas,

Los volcanes son túmulos de piedra,
pero á sus pies los valles que florecen,
fingen alfombras de pintada yedra;
y por eso, entre campos de colores,
al destacarse en el azul, parecen
cestas volcadas derramando flores!....

'

Contra Natma en formidable guerra,
triunfa la eucaristla del trabajo:
antes de unir dos mares con un tajo,
se unen todas las razas de la tierra.

,

la fiebre tropical, garra de fuego,
con que la Madre Tierra se defiende
del que le va arrancando las entrañas...

José Sanws Chocano.

�EL J4UNDO llUSTlW&gt;O

LOS VIEJOS
Agoniza en el mísero aposento
1a llama del bogar. Un melancólico
fulgor oscila al pie del blanco muro
y alumbra tristemente los contornos
de las combadas vigas.
A intervalos
sopla el viento sus lúgubres rezongos
por entre las rendijas de la puerta,
y entonces de la hoguera se alzan rojos
fulgores que en la sombra se dilatan
con.,o miradas de terror que á poco
se extinguen en un súbito desmayo.

***

Cae la lluvia . .Rómpense los chorros
en las s~noras charcas y chasquean

de la fugaz corriente. Un calofrío
estremeció los descarnados troncos,
cuyos ganchos sin hojas se agitaron
en un espasmo convulsivo, como
si fueran á romperse ...... »
Con voz suave
la anciana dice tristemente:
«Somos
en nuestra soledad como los viejos
árboles sin follaje. En el otoño
de la vida perdimos nuestras galas.
Del cierzo de la muerte al frío soplo
cayeron nuest!'OS hijos, como al viento
caen las hojas otoñales. Solos
estamos en el campo de la vida
como esos negros y torcidos troncos
que las rachas combaten.
Uno á uno
se fueron nuestros hijos al i¡:moto
país á donde van viajeros p á lidos

de la sombría estancia, se quedaron
mudos también, y sus abiertos ojos
se dilataron en la negra sombra,
y mirando sin ver, en cruel insomnio,
quedáronse pensando en otros tiempos ...
... Cuando vertía el sol sus rayo, de oro
sobre la limpia choza, y era buena
la vida, y florecía el campo y todo
respiraba contento. Cuando alegres
resonaban los cánticos sonoros ·
de los rubios muchachos que corrían
entre las flores del jardín y en torno
del alero volaban gorjeando
risueñas golondrinas . . ..

***

Cuando el alba
filtró un tenue reg_uero luminoso
por el resquicio de la puerta, siempre
los dos viejos tendidos en el fondo
de la estancia sin luz, permanecían
mudos y sin cerrar sus turbios ojos ....
M. MAGALLANES MOURE.

••

RUTA
En la escala gloriosa del arte
en estancias el alma comparte
el sendero de mágica lumbre;
el placer, que las rutas inicia,
el amor, que eh la brega acaricia,
y el dolor, que conduce á la cumbre.
Es efebo, el placer, que sonríe
al perfume inicial qne deslíe
en el alma la flor del deseo,
y á su influjo, se anima y palpita
la sensual concepci6n de Afrodita,
del color 6 del mármol trofeo.
El amor es audaz v1s1onnrio
que persigue Bethleen 6 Calvario
y en el alma fecunda su empeño
que en la malla del arte aprisiona:
simbolice capullo 6 ma&lt;lonn
de la rima y del ritmo es en;urño.

ll:L MUNDO ILUSTRADO

TU CONFESION
Te estoy mirando de hinojos
del confesonario al pie,
y hay tal unción en tus ojos,
que el que te ve siente antojos
de hacer lo que hacer te ve.
Eres un bello argumento
de fe para el corazón;
con santo r ecogimiento·
te adora mi pensamiento,
ángel de la contrición'.
Mas .... bajo el fervor d ivino
yo no sé qué alcanzo á ver:
aun divisar'imagino
tras del ánge;l peregrino
el Luzbel de la mujer.
Y en ese velo que, puro,
cual un piadoso conjuro
protege tu confesión,
estar viendo me figúro
retozar l't tentación.
Sube de pronto tu duelo,
tu confesión larga va ....
y alcanzo á ver tras el velo
cierto rubor .... ¿Es el Cielo
quien tales rubores da?
Tus linda, manos ahora
con golpes de pecadora
hieren tu pecho á. porfüt,
¡en mala parte, á. fe mía,
das esos golpes, señora!
Te haces la ci-uz. No diré
si bien ó mal hecha fué;
Mas, si con verdad te hablo,
mucho me temo que esté
detrns de la cruz el diablo.
Aún no te levantes, no,
Que un consejo voy á dart1 :
por si algo se te ol vidó,
Juzgo muy prudent~ yo
que vuelvas á coafpsarte.
R&lt;ifael Po»ibt&gt;.

México, D. F.
La prime&gt;ra Médica Cirujana de
la EscueladeMéxico, DoctoraMatilde P.Moatoya, baescrito y firmado lo siguiente, que bien merece ser
leído:
«Ea esta époC'a y en este país, en
donde ta.ato abundan los niños escrofulos0s y débiles, difícilmente
h·•brá un médico que no recete todos los días la Emul~ióa de Scott,
que por el aceite de bacalao y los
hipofosfitos que contiene, se considera como uno de los más preciosos remedios en la terapéutica i nfantil».

Et tEst.11mEnto

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan

"SflNTfl FE" ~flMEJOR RUTfl

Los bienes fueron valuados en $125,000.

A D~nver, Kansas City, St. Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

La ma!}'Or parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

Hace pocos dfas que ee practicó
la aipertura del testa.mento del Ilustr!simo Sr. ArzoMspo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Ohicago,
Illiaois. La fortuna doeQ distinguido
prelado ascendió á ,cerca de . . .
$125,000 oro americano; y según el
i,n ventario que se ha publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos póli:z,as de "La
Mutua,"
Compañia
d.e Seguros sobre J.a,
Vi,da, de Nuev,a York,
por $25,000 oro cada
una, ó sean. . . . . $ 50,000 oro.
Divid•e ndos acumnlaidos
,s obre una d•e las pólizas. . . . . . .
9,329 oro.
Ot11a póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en efectivo y
en·Baaoos . . . . . . 37,000 or.o.
Entre los disposiciones del señor Arzobispo, en su t-estam•ento, se
hicieron ésl.as:
A su hermana, señorita Kate
F'eehan, que estuvo siem1¡1re coa él
hasta su muerte, $40,000 010 en bonos y $25,000 oro en unai de las pólizas de seguro; á la señora A,na A.
F'E&gt;ehan, viuda d~I s,eñor doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Ll\rzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efeclivo; á la Academia d·e San Patricio de Ohicaigo, de la qu,e es preceptora su hermana, Madre Maria
Catalina; $10,000 oro de la ú.Jtim,a
póliz.a; :i la escuela "Santa Mar!ai"
doe enseñanza prá.ctica para va.rones, de Fe€ib.a.nvme, Illinoi,s, que
era la institución por la que más se
interesaba, el señor ArzobiS'PO, &amp;e
entregaron los $4,000 resta,nt,e,s de
.Ja última póliza.

b \:· 1t:.:, c1 ,,.,,. t:i..l 11u..:, c11 \..,a,1 1·v 1..., u 11uau µ"'n:t. Luuus lus lJUutos eu

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1' San Francisco, Núi:n. 8, México. D. F.

El dolor es tirano que oprime
6 Jordán ideal que r&lt;idime ......
¡pero siempre en el alma perdurn!
y á su imperio tenaz que reclama
al llegará la meta, se inflama '
rima y ritmo, color y eRcultura !

la llustrMión
ts~añola
Americana.

FEDERICO DRRBA~H.

Es en su clase el Periódico
de más circulación en México.

00
Pensamientos
P ? co hec_ho y trabajado est(t el lenguaje literario espanol, pat·a asimilarse los matices de •
la conversación cori-iente.-PÉREZ GALIJÓS.

*
Las diferencias entre la manera de escribir y
la man.era de hablat·, son desesperación y escollo del novelísta.-PÉ1rnz GALD6s.

*

¡Una limosnita.....!
( Fot.

las gotas que con ímpetu rabioso
arroja el vendaval contra los vidrios.

***
En la mísera estancia, al melancólico
resplandor de la lumbre agonizante,
hundidos en su.; lechos haraposos,
los viejos hablan muy pausadament e.
Dice el anciano como en un sollozo:
«A la tarde, hoy be visto desprenderse
las postrimeras hojas. Poco á poco
cayeron, y como aves moribund&amp;.s
trazaron amplios círculos en torno
de los desnudos árboles. El cierzo
vino después y las echó al arroyo.
Entonces yo las vi cómo subían
y bajaban flotando sobre el dorso

L nr,el'cio.)

que no vuelven jamás.
En el otoño
de la vida, como árbole, perdimos
nuestro follaje único ..... .
Los troncos
volverán á cubrirse en primavera
de nu_evas hojas verdes .... y nosotros,
por siempre nunca recobrar podremos
nuestras hojas caíd as .... »

***

En el lóbre"'o
aposento la llama moribunda º
del hogar se apagó. Los bulliciosos
chasquidos de la lluvia se extinguieron ·
del viento se acallaron los rezongos
'
y, en medio del silencio de la noche
los dos viejos, tendidos en el fondo'

Sea cual fuere l a categoría de un ir:dividuo
su talento, instrucción, etc., es un contrasenti~
d? ~l llamarl~ honrado 6 decente, si tiene el
victo de embriagarse. Envenenador de su proP!ª sangre y d~ la de aquellos á quienes da la
vida; desmoralizador de su familia; malversad?r del _propio y,_ muchas veces, también del
aJ_eno drner1; envilecedor é inutilizador de sí
unsmo; .escandalo de la sociedad de que por
desgracia forma parte: verdugo de quienes están. bajo su abo~reci_ble imperio, es indigno el
ebrio consuetudmar10 de que se le apliquen
aquellos tan honoríficos calificativos. -OIINET.
¼

No solamente la parte intelectual sino también, y en gran manera, lo merame~te material
de la prensa de un país, da una idea bien clara
del actelanto por él alcanzado.-BRYAN.

Publleación predilecta de las damas americanas como la mfts completa y 11til,
&lt;1ue ft la vez que constituye un repertorio de educación y de recreo, lnspiraido en
la moral mfts estricta, permite armonizar la economía con el decoro y la elegancia.
Contiene selectos grabados de modas, Yarindisimas labores, art!stlcos figurines
Iluminados, l1ojas de patrones trazados al tamaño natural, dibujos para bo1•&lt;i:ados.
Publica novela-s, crónicas de teatros y salones, poesías, müsica, recetas, &lt;:ontes•
taciones ft consultas, etc., etc. Cada n11mero consta de ocho pftginas, un figurín iluminado y una hoja de patrones, labores ó bordados.
ANO

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Revista de Bellas Artes
Literatura y Actualidades.

LA ILU::.'l'RACIO~ ESPANOLA Y A~IERICA;,,A, i.evista de Bellas Artes, Ll•
tera tura y actualidades, se publica los dfas 8, 15, 22 y 30 de cada mes, constando
cada ano. d:e sus números de una cubierta y dieciséis p!iginas, v,ulas de ellas con selectos grabados, debidos al 1'1.plz y al buril de los primeros artistas.
Consecuente con su trtulo, que es al prop:o tiempo su programa, LA ILUSTRACI0:--1 reproduce por medio d el grabado, del fotograba.do y ó:e otros procedimientos moñ·ernos, ,los sucesos Importantes del mundo entero que atraen la atención
general, ~uadros y esculturas notables de todas las escuelas, monumentos arquitecLXII DE PUBLIOACION.-SE PUBLICA LOS DIAS 6, 14, 22 y 30 tónicos antiguos 6 modernos, ren,atos de los personajes de reconocida notoriedad, etc.
La E.ecci6n literaria, confiada ft los mis distingul&lt;fos escritores, contribuye efiDE CADA MES. PRECIOS DE SUBSCRIPCION
cazmente !l. hacer de esta publlcacl6n una verdadera en'Ciclopedla ó:e nuestra época.
EN MEXICO Y SUS ESTADOS,
Cuando la abundanda ó el interés de los asuntos artlsticos y de actualWad lo reclaFRANCO DE PORTE
ma, se qistrlbuyen Suplementos gratis para los señores Subscriptores, los cuales son
Un año, 18 pesos.
también obsequiados con lindísimas l!imlnas esmerao·a mente ejecutadas en -croSeis me~s, ~ peso$
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&lt;le Abril, lp. de Jnlio ó lo. de Octubre.
NO'f.A. rMPOltTAN'l'K-La Agencia General, en la imposibilid.ad '&lt;i:e hacer el servici-0 direeto ft los muchos miles de subs~riptores con que cuenta esta publicaci6n,
tiene nombrados Agentes en las principales poblaciones; é.~tos ha&lt;:en entregas, cobros, etc., ete., asi qne cua'.quier reclamación que haya re&amp;pecto del -servicio, debe
bacet·se al Agente en cada población, y de no ser atendida, ;l. la Agencia General.

Los señores Agentes en lo~ Estados, ~ebcrán cobrar
los precios" arriba expresados.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION, PAGADEROS EN PLATA POR ANTICIPADO EN M,EXICO Y SUS 'ESTADOS, FRANCO DE PORTE

Un año, $15.00

Seis meses, $7.50
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Toda sub_scripcl6n hecha por año, gozará d:e 1'::--' ALMA;,,AQUE ARTISTICO publicado por LA ILUS'l'RACION ESPANOLA Y AMERICANA. Las subscripciones por
seis meses, de la preciosa novela del eser! tor
m~xlcano,
Don Jes1ís Urueta,
"I!'RESCA."

Ag~ncia General en la República Mexicana,

Herrero Hermanos,
MEXIC0.-10, Callejón de Santa Clara, 10.-Apartado 671.

�Año XL-Tomo L-Númer 5,

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Enero 31 de 1904

Precio del Ejemplar, 50 centavos',

LMUNDO
LUSTRADO

�UNDO LUST~ílDO
Año XI-Tomo !-Número 5

·JII Pu~rto ·a~ u~racruz
Grandes Almacenes

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de Ropa y Novedades.

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MEXICO,ENERO31 de 1904

Subscrl¡icl611 me11sual forá11ea ......$ 1.50
ldem
ldem en la Capital,$ 1.26

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Registrado como art!culo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

Segunda Monterilla

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LA PRIMERA L.ECCION

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l ?ot. de EL JEUNDO I LUS1.'1U .DO

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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