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                  <text>..

.Al Puerto de \;)~racruz

L UNDO LUST~ílDO

LA CASA MEJOR SURTIDA
DE LA REPUBLICA·

Año XL- Tomo I.-Núrnero 6.

MEXICO,~FEBRERO 7 DE 1904.

~Director: LIC. RAFm: nms SPINDOLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Su!Jsrri¡&gt;clóu mensual torliuea ...... $ 1.ó0
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Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

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CUADROS POPULARES
Un Observatorio al aire libre.
Eot. de oJ El Muu.clo I/u,Nll'(Hlo, '-'

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO

La ~111briaguez Nu111ano

t,a Mucrt6 061 sr. Goron6l Vill60os

Pesimismo

LOS FU~5RA.L58

y Optimismo
IBL Oriente tiene el opio, el Occidente tiene el alcohol. Ca.da
pueblo, cada raza, cada época tiene su embriaguez y tal parece que
las altas facultades de que el hombre da muestra, todas las proE&gt;zas
que realiza, todas las empresas á
que da cima. y todos los progresos
que conquista., son fruto de un estimulante artificial, de una embriaguez provoca.da y deliberada. y de
una. excitación anormal física, intelectual, moral, económica ó política.
En l a India, las portentosas civilizaciones y las prodigiosas grandezas del pasado, son la natural
resultante de la embriaguez metafísica y mística, que no encuentra paangón en Occidente, como no sea
en las mitología~ escandinavas.
En Grecia se vivía en una.embriaguez estética y dialéctica, representadas, ya por formas armoniosas y puras, ya por razonamientos
silogísticos é impecables que le permitieron crear una plástica, una
poética y una filosofía inmortales
co'n la Ilíada y el teatro griego, con
el Partenón y la estatuaria, con
Aristóteles y Platón.
En Roma imperó la embriaguez
de lo grande en el orden militar,
material y jurídico y en tan vastas
proporciones como en el antiguo
Egipto; pero con mayor armonía y
mejor gusto, tomados de la vieja
Grecia, levantó circos, construyó
acueductos, escribió digestos, realizó conquistas, monumentos todos que aún no,s pasman á través de
siglos y siglos de progreso y de
grandeza.
La civilización medioeval fué una
embriaguez ascética. y mística, como la de la India, y dialéctica, co-

mola de Grecia. Los Santos Padres
y los escolásticos la simbolizan.
El Renacimiento fué una encrucijada de embriagueces, la paga.na y
la cristiana. Tuvo á Rafael á la
vez que á Miguel Angel, vió al Aretino del brazo de Dante Aligbieri;
miró codearse á los dialécticos con
los experimentadores, puso frente
á frente á Galileo y á la Inquisición y tuvo Zoilos para todos los
Aristóteles.
'rodas estas embriagueces que sostienen, pero que enervan y que estimulan á l a acción aflojando y re·
la.jaudo sus resortes, eran meramente mentales y morales: el entusiasmo, el fanatismo, el amor á lo
bello, á lo verdadero, á lo bueno;
y por ser meramente mentales y morales, es decir, inmateriales y superiores, eran nobles y grandes como grandes y nobles fueron, aunque á veces erróneos, sus resultados, y aunque, en ocasiones, quiméricas sus conquistas.
La embriaguez moderna, la que
sostiene, estimula é impulsa al hombre en su portentosa labor industrial, es menos noble en sus fines
inmediatos y más baja y mezquina
en sus medios. Moralmente considerada, la embriaguez moderna es
la sed de lucro, el afán de riqueza.
El hombre de nuestros tiempos se
embriaga con oro, como Cleopatra
coa perlas disueltas, y para allegar
fuerzas, impulsos, energías, fuerza
el vapor de su caldera interior atiza el fogón, acumula el combustible, se agota t riunfando, y, como
Pirro, puede excl amar: «Con otra
victoria. como ésta, estamos perdidos&gt;.

La lucha es tan desmesurada y
· tan desproporcionada á las potencias y facultades norma.les del hombre; el rendimiento útil que se exige
á la máquina es tanto, que sólo á
fuerza de combustibles especia.les y
de ca.lefa.criones exageradas, el dé·
bil y frágil aparato huma.no puede
momentánea y fugitivamente, consumiéndose y aniquilándose, bastar á la ardua tarea y á la agobia.dora. fatiga de la vida moderna.
El hombre moderno no es un sol
perpetuo y perpetuamente br~lla1;1te
y cálido: es un meteoro transitoriamente luminoso, y l a humanidad, á
diferencia del sistema. planetario,
vive de la luz y el calor de una lluvia de estrellas, antes que de las
irradiaciones y de los destellos de
un astro central.
Deficiente de todo punto parabastar á la. ruda tarea á que lo condenan el torbellino y el vértigo de la
vida moderna; necesitado cte impender energías C()losa.les en lo físico,
lo intelectual y en lo monl, y á mayor abundamiento en lo político y
lo social, así como el dispéptico
recurre á los eupépticos, así como
el inapetente acude á los amargos
y como el neurasténico echa mano
de las substancias fosfóreas, el
hombre actual recurre al alcohol,
al tabaco, al café, para darse fuerzas transitorias que acabarán por
ser debilidad, y energías pasajeras
que concluirán por ser enervamientos é impotencias.
.
Vivimos á caballo sobre un sofisma y encerrados dentro de una petición de principio. Por vivir más,
nos acortamos la vida, y por vivir
mejor, nos hacemos intolerable la

existencia.. En busca del placer , caemos en el «delirium tremens&gt;; anhelantes de genio, llegamos á la imbecilidad; sedientos de gloria, sólo
alcanzamos la abyección, y deseosos de riqueza, labramos con nues•
tras propias manos nuestra miseria.
Terrible dilema: ó el hombre se
confina en la mediocridad y sólo así puede ser feliz, ó aspira.
al progreso, á la grandeza, á la
gloria, á la excelsitud, y entonces se condena á la desgracia.; el
péndulo humano oscila entre extremos inaceptables, va del quietismo
. oriental á la fiebre álgida occidental, y pasa, como decía Víctor Hugo de París, de las Termópila.s á
Gomorra. Parecemos condenados á
ser estúpidos é inertes para poder
ser felices, ó á ser desgraciado,;¡ en
fuerza de querer ser dichosos.
Pero este pesimismo sale sobrando. 'l'odo momento de la historia es
una transición y es una crisis; inferir de nuestros vicios de hoy nuestro bienestar de maña.na, es presunción y audacia; nuestras abyecciones y nuestras miserias son
todas cambiadizasy transitorias;la
tempestad no es más que el e,;fuerzo en favor de la calma; el huracán
augura la brisa; el terremoto consolida á l a vez que destruye, y á
fuerza de erupciones volcánicas, de
diluvios universales y de cataclismos generales, 1a tierra se ha hecho
habita.ble y digna de ser habitada.

Alma de América

II nuevo Procurador Militar

PIEL DE PUMA

.1e)JON motivo del fallecimiento del Sr. Lic.
D. Franci~co Pérez, Procurador General del Ejército, ha sido nombrado para sucederle _en_ tan importante encargo el Sr. Lic.
D. Eut1m10 Cervantes, actual Diputado al
Congreso de la Unión.
El ~uevo .Procurador l\Iilitar, que tomó ya
poses1on de s_u empleo, previas las formalidades de estilo, es oriundo del Estado de
~axaca, don~e hizo sus estudios preparatorios y p1:of_e~10nales, interrumpiendo su carrera al i~iciarse la campaña de Tuxtepec,
para servir al lado del Caudillo de la revolución.
Al terminar 1~ guerra, el joven estudiante,
que había obtemdo en el campo de batalla
el gr~do de capitán, regresó á Oaxaca para
conhnuar allí sus estudios hasta recibirse
por último, de abogado. Como jurisconsul:
t?, el Sr. Cervantes ha dado pruebas palmanas de su competencia, sobre todo en asuntos de Derecho Constitucional, ramo del que
fué profesor durante algún tiempo en el Instituto del Estado.
Por lo demás, el Sr. Lic. Cervantes ha
ser_vido, en d~ferentes épocas, puestos de tanta importancia como los de Secretario de Gobierno de su Estado natal y Diputado á la
Legislatura de Oaxaca y al Congreso de la
Unión.
Con tales antecedentes no e3 de extrañar
que el nombramiento hecho en su favor haya sido recibido, en los círculos militares,
con general aplauso.

'&amp;

Rasga el puñal con acerado diente
la pintoresca piel: brotan raudales
de sangrientos rubíes y corales;
y rinde el puma la indomable frente.
Dobla, sobre su cuello, airosamente
la rodilla Nemrod: himnos triunfales
pugnan entre los ásperus breñales;
y se tiñe de púrpura el torrente .. ..
L a piel envuelve, con abrazo estrecho,
la desnudez del cazador fornido:
¡qué orgullo siente, c uando cubre un pecho;
mas su orgullo es mayor, cuando reposa,

á la manera de un tapiz tendido,

bajo los pies de una mujer hermosa!

OO .
EL AÑIL

SR. LIC. DON EUTIMIO CERVANTES,
Procurador de Justicia lllllltar.

[ASUNTO PICTOR.ICO]

LOS COCUYOS
Brinda al pintor el índigo cambiantes
con que luce en l as sedas y en las flores,
prodigando el azul con los vigores
de ocasos regios cuanto más brillantes.
Ya es el añil zafiro entre diamantes,
ya lazo para atar cartas de a.mores,
ya vestidos ae tul que entre fulgores
giran en una danza de bacantes .. ..
Tiembla en el lago, como un brillo apenas;
corre bajo la piel de terciopelo
y se trasluce en perfiladas venas ....
Pero nunca es más noble en sus antojos
que cuando, en un pincel, recoge el cielo:
y en dos lo parte, par a hacer dos ojos!

00

Parpadeos de luces vacilantes
bordan la selva, cuando muere el día,
á manera de extraña pedrería
que relumbra. y se apaga por instantes . ...
En de.iatados círculos errantes,
brotan cocuyos en la selva umbría,
cual si alguien, con la fiebre de la orgía,
arrojara. puñados de diamantes ....
De día ocultos en la verde alfombra.,
sólo en las horas de nocturna calma
di vagan á través de la espesura;
y á fuerza de brillar entre la sombra,
acrecientan su brillo, como el alma
ltue á fuerza de sufrir se ha.ce más pura!
JOSÉ SANTOS CHOCANO.

ILUSTRADÓ

IL

A nota sensacio~al de la semana, ha sido el lamentable accidente
de que fué víctima hace ocho d1as el señor Coron el Don Carlos
Villegas, Inspector General de Policía, en México, é insaculado al
gobierno de Jalisco.
El fallecimiento del señor Coronel Villegas, dadas las dolorosa
circunstancias en que aconteció y que ya conocen nuestros lectores
por lo que acerca del su ceso han publicado EL IMPARCIAL y EL MuN-

honor ante el cadáver. Por la noche estuvieron en la residencia del
finado l os señores Mini~tro de Gobernación, Don Ramón Corral,
Subsecretario cte Guerra, General Luis C. Curie!; los Dipu tados Don
Tomás Morán y Don Ignacio M. Luchichí y algunas otras personas
distinguidas.
Las coronas depositadas en la capilla ardiente, fueron numerosísimas.
Los restos del señor Coronel Villegas, una vez embalsamados, fueron puestos en u na caja de madera fina con adornos de plata, permaneciendo así en la cámara mortuoria hasta las tres de la tarde, hora
previamente fi jada para los funerales.
A este acto concurrieron el 4? Regimiento, con bandera y m úsica,
el Cuerpo de Gendarmería Montada, el de Bomberoe, con uniforme
de gala, y una gran parte de la gendarmería de á pie; fuerzas, todas,
enviadas para. h acer los honores correspondientes al finado.
El cortejo partió de la calle de Donato Guerra en este orden: Gendarmería montada, carroza fúnebre, Cuerpo de Bomberos, Gendarmería de á pie, 4? Regimiento y carruajes particulares. Los invitados tomaron asiento en 1.5 vagones, ocupando el primero el sefior Ministro de Gobernación, Don Ramón Corral, que presidió el duelo
oficialmente; el señor Lic. Don Victoriano Agüeros, que representaba á la familia del señor Villegas; el señor Gobernador del Distrito;
los señores Ministros del .Japón y de Cuba y otras personas.
De la calle de Donato Guerra, el cortejo siguió por las de Bucareli,
Providencia, Alconedo, Nuevo México, Rebeldes, Zuleta, Cadena, Capuchinas y San Bernardo, para dar vuelta por la de Flamencos siguiendo en la misma dirección hasta Peral villa, y de allí hasta el
panteón del Tepeya-c. En las calles del tránsito, multitud de personas presenciaban el desfile.
Antes d e darse sepultura al cadáver, el señor Lic. Angel Zimb rón,
Secretario del Gobierno del Distrito, pronunció una pequeña oración
f6nebre, que fué escuchada por los concurrentes en medio del más
religioso silencio.
La comitiva regresó á la ciudad al caer la tarde.

S,R. CORONE.L DON CARLOS VILLEGAS,
EL 31 DEL PASADO.

t TRÁGICAMENTE

DO, produjo en la ciudad una sorpresa y una sensación verd aderamente extraordinarias. Multitud de personas acudieron al sitio donde el señor Inspector General había sido atropellado por los cahallos
desbocados de un carruaje, á fin d e informarse del accidente, y la
noticia de que se encontraba en agonía, se propagó en la población
con una rapidez increíble.
.
Al recibir esta noticia, y en los momentos en que el señor Coronel
acababa de expirar, se presentaron en la casa mortuoria el señor Gobernador del Distrito, Don Guillermo de Landa y Escaudón, el señor
Diputado Don Benito Juárez y otros caballeros, disponiéndose desde
luego qu~ los principales empleados d e la policía h icieran guardia de

LLEGADA DEL CORTEJO AL PANTEÓN.

00
Los nifios son el alma de la familia: vivimos con ellos, por ellos, en ellos.-GRÉARD.

LOS FUNERALES DEL SR. CORONEL VILLEGAS.-DESFILE DE LOS BOMBEROS Y DE LA. GENDARMERfA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Algo sobre espectácnlos.-La llegada de los marinos
alemanes á Veracruz.- El banquete dacio en la
Presidencia al Administrador de Correos
del Cauadá.-La Primavera.

f!::fJ..UCHOS
han afirmado que la vida e;, un
teatro; que la comedia humana, en el escenarlo de las grandes cindades, lo mismo que
en los poblados cortos, tiene mucho de la existencia febril, falsa, de oropel, de los cómicos,
detrás de las bambalinas. Todo es ficción; todos parecemos, cuando nos encontramos en público, actores, más ó menos diestros, que tememos olvidar el papel, trabajosamente aprendido de memoria.
Cuando llegamos á nuestra casa, ya en la
intimidad, solos con nosotros mismos, arrojamos enfadados la careta, estiramos perezosamente los miembros, encogidos por la larga
«pose» y vol vemos á ser hombres.
Pero es más pungente la impresión que causa un circo. En el escenario de un teatro todo
lo que se representa es el producto de una imaginación que se empeña en tejer intrigas, hilando situaciones con muñecos, los mismos
siempre. El amor, el instinto, la codicia sexual,
arden en ~os ojos de los actores de talento; los
que no lo tienen, hacen la pantomima de un interés que no sienten, y nos producen la misma
impresión desagr¡¡,ctable que experimentamos
ante una nuez vacía. Pero falta en esa farsa
uno de los elewentos de la vida.
No; más que un teatro, es un circo la vida.
La misma sonrisa abre las bocas dispuestas á
reír, así sea ante el curioso espectáculo de un
atleta forzudo, que ante la repugnante figt.ra
de un hombre-víbora. Todos, al ir al circo y
al irá la calle, dejamos nuestro rostro de personas para vestir un rostro de ocasión, obligatorio, necesariamente alegre. Las pobrecillas hestias, deformadas por el yugo oprobio·
so, saltan como falderillos á la voz del domador. Vemos al más noble de los animales rastrear humilde y penosamente, tratando de
acomodar sus garras, hechas para herir, en
un equilibrio impuesto por el miedo. Tal pasa
en la vida. Y luego nmos á una pobre hembra, abatida, con grandes ojos de miseria y
de temor, que domina al instinto difícilmente,
precipitándose en un vuelo peligroso. Seguramente que de tener pan, no lo haría. P ero tiene
hambre; ha de comer; precisa ganar la vida de
algún modo. Y se impone una sonrisa satisfecha, muy semejante á la sonrisa orgánica de
una calavera. Tai pasa en 1~ vida.
A las veces una muchacbilla, impúber aún ,
salta tejiendo caprichosos encajes cte agilidad.
Apenas descansa en un ángulo, cuando la her·
mana (recogida ha poco en cualquier recodo
de la ruta) salta pidiendo un aplauso para
ella, pidiendo su ración de aplauso, sin la cual
las contratas se dificultan. En una competencia
innoble se despernancan y se agitan hasta que
el público aplaude. ¡ Se ha conseguido el objeto! Y se retiran l~ntamente, desapareciendo
tras la cortina, abatidas, como si el peso de la
vida cargara todo entero sobre sus débiles hombros, mientras algún cirquero enamorarlo silba en sus oídos una frase vulgar y roja.
Recuerdo un delicioso cuentecillo que rueda
por ahí. La princesa Colibrí, una enana, reina
sobre un trono de oropel y de misel'ia, sobre
la compañía acrobática que la r ecogió, muy
niña aún, al borde de un camino helado. No
con0ce má!; asunto que el limitado por las telas manchadas y las decor·aciones de relumbrón en las cuales se exhibe, casi desnuda, en
una corte de irrisión, ante los aplaus.o s imbé·
cites de los campesinos. Pero un niño de casa
rica, un escrofuloso y mártir niño de largos
cabellos rubios desteñidos, ha ido por casualidad al circo, ha visto á la princesa Colibrí y
ha pensado en invitarla á un té infantil que
dará en su palacio á sus amiguitos.
La pobrecilla princesa de feria recibe, encantada la invitación. Un coche, tirado por caballos hermosos, con un gran cochero de librea,

llega hasta li. barraca donde la princesa reina,
Ha procurado la enana vestir su mejor traje,
y se mira orgullosa en el espejo, porque se
cree hermosa, se cree elegante.
Pero cuando llega al salón, las cosas cambian. Un grupo de pequeños, ricamente alhajados, baila incoherentemente, con la incoherencia de la vida misma, que se manifiesta sin
ambages. La princesa se siente cohibida ante
a'luel mundo que se revela súbitamente á su
asombrada imaginación. Ella creía otra cosa.
Los niños tienen para ella una curiosidad
semejante en todo á la que los «badauds» ma,nifiestan por un oso encadenado. La vida es
mala, seguramente; y cuando la invitan á un
vals, cuando siente que sus músculos atrofiados se resisten y su pobre cabeza zumba con
los preliminares del vértigo, se retira, se va á
su cuarto deslavado, en la barraca del circo;
vuelve á su trono, á su trono de burla y de
irrisión, á llorar con las primeras lágrimas de
fuego, lágrimas vivas y humanas, que van quemando sus mejillas embadurnadas de bermellón. Tal es la vida.

eterna variación de los dos elementos en pugna, del aire siempre inquieto, del agua siempre femenina y amarga, voluble como una hembra, insaciable, forjan el alma y la baten, dándola aristas agudas y modelándola sólidamente.
Y aun cuando la vida se prolongue con insistencia, más allá de la ambición más ávida;
aun cuando los aiios lluevan su escurcha y el
corazón vaya enfriándose, debilitando el curso de la sangre, el cuño que I a mar imprime en
las almas, permanece apenas ligeramente gastado, C.)mO las efigies de las monedas, por el
largo contacto con la gente; pero siempre perceptible.
Bien venidos los viejos marineros. Son heraldos de paz, por mucho que monten buques
de guerra. Nuestra pobre ciudad les hará los
honores, y se apresta ya á tal cosa, como una
vieja coqueta que, al saber la espera un visitante, revuelve los arcones en busca de las galas que atormentaron á los galanes de su época juvenil.

...
... *

Una de las notas más simpáticas ha sido el
banquete ofrecido en el Palacio Nacional al
Director de Correos canadiense que visita nuestra ciudad. Los amplios salones, hermosamente decorados, se han abierto para recibir al
huésped distinguido.
Desde que el rubio é infortunado príncipe de
Hapsburgo-Lorena dió sus fiestas rumbosas y
vacías, en las cuales flotaba un hálito de tragedia; desde que la República triunfante desterró los usos del régimen monárquico, faltaba
á nuestra buena ciudad el aliciente de este género de fiestas.
Eramos demasiado pobres para celebrar fiestas. Nuestro pueblo, como una Cenicienta india, esperaba la llegada de la hada que había
de convertir en dorada calesa la calabaza panzuda y burguesa. Eramos muy pobres y estábamos muy tristes. Nuestra raza tiene cierta
melancolía innata, como si, para probar la
teoría quimérica de la transmigración, soñara
con vagas existencias anteriores, en las cuales
el destino humano hubiera sido menos cruel
para con ella.
Ahora la buena hada ha llegado. Se llama
Paz y viste un gran traje de luz y de alegría,
en el que brillan, como luciérnagas, los dones
&lt;le la tierra y del trabajo. La buena hada ha
convertido á los ratoncillos y disponemos ya
de un carruaje. El príncipe nos espera.
Y mañana, cuando nuestra. raza sueñe aún
con el espectáculo enigmático y hermoso de la
fiesta, vendrá el Príncipe Azul á buscarla, para medirle el zapatito de cristal, pequeño como la mano de una marquesa y blanco como
un símbolo sagrado.

Los marinos alemanes se acercan á nuestras
playas. Vienen, amparados por la banderaglo·
riosa de la Federación alemana, á visitar nuestras costas hospitalarias. Bien venidos.

LA VISITA DE LOS MARINOS ALEMANES
Á MÉXICO.
El Comodoro Schroeder, Jefe de la Escuadra.
Los marineros forman una raza hermosa. Los
aires salobres del mar q neman sus mejillas,
que llegan á tener los reflejos cambiantes del
cobre viejo. Sus hondas pupilas, prolongadas
en un acecho constante y tenaz, parecen tener
profundidades de abismo cuando miran fija·
mente.
El mar esrun gran almácigo de voluntades.
Es una-escuela de virilidad á la que deberían
ser enviados todos esos retoños de la vida metropolitana en cuyas venas corre apenas una
sangre desteñida y pobre. La vida del mar es
grande, y es fuerte y es cruel, y las enseñanzas
que proporciona son modeladoras de la voluntad.
La mar imprime sellos hondos en la existencia de un hombre. El peligro, siempre presente
y posible, acechando siempre como un odio
tenaz y rastrero que vigila á su víctima; el e,:;pectáculo enorme, majestuoso, de la mar; la

PROGRESO.-LUGARiQUE OCUPABA EL MERC.IDO.

r=ORMIDABLt INGtNDIO
ENORMES PERDIDAS

...
... *

.........

RUINAS DE LAS BODEGAS DE LA AGENCIA COMERCIAL.

..

IBL ~elégrafo nos ~ra_nsmitió la. noticia del incendio en Progreso, simestro que !'ev1st1ó proporc10nes alarmantes y que ocurrió la noche
del 21'l del pasado enero.
Hasta hoy se señala como causa pro1?able del desastre, las chispas de
una locomotora que cayeron sobre varias pacas de materia combustible
dando origen al_ incendio, que comenzó entre 8 y 9 de la noche, pero qu~
º? fué notado smo basta las 11 por un policía que disparó al aire su
pistola en demand:i. de auxilio. Acudieron ento~ces el Jefe Político, Sr.
Sausores, el C&lt;?mandante de Policía, Sr. Regil, y cincuenta gendarmes y
soldados, á quienes acompañaban numerosos vecinos que trabajaron sin
descanso para extinguir el fuego.
El lugar df\l siniestro fué una manzana con vista á la calle dela Libertad, en que había grandes bodegas de henequén establecimientos de
abarrotes, un mercado, la estación del ferrocarril d~ vía ancha y las bodei:ras de la misma empresa.
E_l Norte que soplaba con fuerza, hizo más difícil la tarea de extinción,
Y b1e!-1_Pronto, á pesar de las bombas de mano y cubetas de madera que
se ut1l1~aban para_ refrescar las paredes, las pacas de henequén quedaron
convertidas en cemzas; los _tec)los se derrumba_ron con estrépito, y el fuego
se propagó á los demás ed1fic1os con una rapidez extraordinaria.
A las cuatro de la mañana ll~gó un tren de auxilio de Mérida, trayendo
á bord&lt;;&gt; á los Sres. Vales Cast1llo, Escalante, José Gabriel Escalante y
José D~az, representantes de las compañías de seguros, y á otros varios
comermantes de Mérida, el Comandante de Policía, un oficial y veintiocho
hombres, que prestaron grandes servicios.
El Jefe Político, Sr. Sausores, al intentar penetrar á una bodega donde
s~ temía hubiera trabajadores, cayó medio asfixiado por la enorme cantidad de humo, y el Comandante Regil, que· dictaba en esos momentos
diversas disposiciones, fué herido por la .explosión de un depósito de
alcohol, que le produjo graves lesiones en la cara y en el cuello.
Hasta el mediodía de la mañana siguiente se extinguió elfuego debido
á la falta de combustible.
'
. El número de pacas in9endiadas fué de 13,045, salvándose únicamente
mnco en las bodegas que se quemaron.
El valor de estas pacas, deduciendo las que se salvaron, se calcula en

Además de las pé_rlidas á que nos referimos, hubo algunas otras de
mayor ó menor cuant1a, que hacen mucho más lamentable el suceso.
El Sr. Don Alfonso E. López, corresponsal de EL MUNDO ILUSTRADO

Además del henequén, se incendiaron otras mercancías diversas, que
representan un valor de $200,000.
El Ayuntamiento perdió su mejor mercado, que valía $15,000 y le
producía una renta de $700 mensuales.

en Mérid_a, tomó personalmente las fotografías del lugar del siniestro
que publicamos en nuestras páginas y que, unidas á esta breve reseña
servirán_ para que_ nuest~os lectores se formen una idea de las tremenda;
proporciones del rncend10.

OTRA VISTA DEL LUGAR QUE OCUPABA EL MERCADO.

$700,000.

Se avecina, con un cascabeleo alegre, la Primavera, y se escuchan, á lo lejos, los roncos y
plañideros timbales de los h eraldos que la pre·
ceden. Nuestro valle es residencia de las favoritas para ella. Cuando sale de viaje, se aleja
poco, porque no quiere permanecer largo tiempo separada de los viejos colosos que, poi• el
Oriente, se tienden la mano, blanca de siglos y
de nieve, para cerrar el circo donde la ciudad
se asienta. Y el va lle presiente su llegada, sintiendo los e ~pasmos de una lujuriosa, de una
milagrosa vitalidad, que corren por sus 11,rterias. Porque si la Primavera ama á nuestro
valle, éste siente por la hermosa la insensata
pasión que todos 1enemos por aquello que es remoto, que es difícil, que es lejano ó imposible.

Febrero 4.

LAS BODEGAS DE l!lSCALANTE É HlJO, Y EL PATIO DE I..A ESTACIÓN, DESPYÉS DEL SINIESTRO

�EL MUNDO llUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

-

,:

·~~

~

Hay un punto que no menciona el discurso del Trono, punto de gran interés, que puede hasta enredar la ya inextricable madeja
del Extremo Oriente: nos referimos á la expedición inglesa á las casi inexploradas regiones del Tibet. A esas comarcas sagradas
que han sido muy poco frecuentadas por los
viajeros europeos; á esas altiplanicies para
norntros solitarias, pobladas, sin embargo,
de millones de seres humanos de civilización
exótica; á erns apartadas soledades donde se
agit~ un hormiguero de hombres, abrumados
bajo la inmensa pesadumbre del fanatismo
que en ellos mantiene la autocracia omnipotente de los grandes Lamas; allí donde
convergen las aspiraciones de Inglaterra, dueña de la península índica, y los apetitos de
Rusia,soberana de toda el Asia septentrional
se ha dirigido un destacamento de soldado~
británicos para sondear el territorio y ver si
pueden Establecer avanzadas que dominen
las vías por donde el «oso moscovita» se acerca á los risueños valles que inmortalizaron
los Vedas con sus cantos y regaron los cipayos con su sangre y engrandfcieron con sus
sacrificios.
Pero si el Emperador de las Indias no se

. ~
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~:_:;:y:~::P-s--~~;-; -~:.· --

~l nuevo ]&gt;arla1neuto de la Gran llretaiia..-Agitación genet·al de los Jla.rtJdos.-La cuestlóu pa,lpitante,-Las reformas íiscttles.-Divisiones y subrllvislones.

.l,;l &lt;liscurso de la. Corona.-El conflicto rusojapoués.-La neutralidad &lt;le Inglaterra.
La expedición al Tlbet.-Rnsla y la Gran Bretaña, rivales.

((~ UÉ distante la política inglesa actual de
~ la de aquellos buenos virjos tiempos,
en que los destinos del país se vinculaban
en el movimiento de báscula de «tories» y de
ccwighsb: El complicado mecanismo del poderoso Imperio Británico ha traído, como
natural consecuenciit, la multiplicación de
elementos que funcionan en medio del trabajoso andamiaje levantado á impulsos del
triunfante imperialismo, sobre los despojos
arrancados de grado ó por fuerza á los pueblos sometidos, y obligados á girar en torno

del astro esplendoroso de la vieja Inglaterra,
transformada en la «Greater Britain» por el
curso arrollador de los acontecimientos.
No hace mucho tiempo todavía que bastaban dos hombres escogidos de entre los
más sobresalientes de los partidos, para dejar asegurado el perfecto funcionamiento
del Estado inglés, en todos los detalles de
su complexa organización. Russell ó Disraeli, Gladstone 6 Salisbury, eran euficientes á sustentar en sus robustos hombros de
Atlante el peso del mundo británico. ¡Qué
lejos estas épocas
y qué diferente el
,....
movimiento actual
en la política inglesa.!

C:a'.k-.~ER:itA.l]:T J:;N INGLATERRA.- UNA DEMOSTRACIÓN OBJE'l'IV A DE LAS
VENTAJAS DE SU SISTEMA FISCAL.

ENVÍO DE REFU ERZOS RUSOS Á MANDCH URIA.

de los diversos ~rupos en que se han dividido los partidos, ante las tendencias opuestas
y encontradas de las fracciones políticas, que
se acercan, se tocan, se confunden, se alejan, se des:ifían, chocan, se espían, saltan
para eequivar los golprs del contrario, y en
el revuelto entrecruzamiento de palabras que
parecen dardos y de rudos ademanes que simulan estocadas, semejan un tremendo y
descomunal a¡;,aJto de esgrima, de box, de
pugilato, de todos los juegos, ejercicios y
deportes británicos.

***

Siete-µor no decir ocho-distintos partidos se hallan frente á frente, dispuestos á
emprender la lucha, t6niendo por es&lt;::enario
*'!'*
el vasto hemiciclo de la. Cámara de los CoAyer inauguró sus
munes, y por espectadores á todos los puesesiones el nuevo
blos de la tierra, más ó menos interesados
Parlamento, con toen el fin del combate, pues directa ó indida la 1ujosa pompa
rectamente todos están atentos al desarrollo
y fastuoso ceremo- · que h11ya de tomarla cuestión fiscal que ahonial de los períodos
ra aparta., divide, fracciona y multiplica las
de ostentación, usaantes apretadas filas de los viejos partidos.
dos ant~s por la
Procuraremos hacer una breve y somera enumonarquía y casi
meración de los div.ersos grupos.
olvidados en ella en
Delante de todos se deEtacan los ministeel largo y glorioso
riales, los que siguen á Balfour, empe~ados
reinado de la difunen la actual contienda por su propia virtud
ta Emperatriz de
y que forman la falange resultado de la prilas India~, la senmera escisión de los conserv11dores que pretida reina Victoria.
sidía el Marqués de Salisbury; este grupo,
Ayer, en medio de
del que se ha alejado el célebre ex-1\linistro
las aclamaciones de
&lt;le 111s Colonias, el impetuoEO Chamberlain,
los unos y de la indistfoguese por sus deseos de reformas locasaciable cmiosid11d
les, sin llrgar al proteccionismo de sus antide los m~s. ¡::e di riguos colegas, causa primordial, de la pasada
gió Su Majestad Ecrisis en el ministerio.
duardo VII, entre
Formando en filas cerradas, pero con tenlos esplendores de
denciaP, f"i no opurstai;,, por lo menos distinsu brill11nte corte y
tas, se hallan los viejos unionista¡,, separarodeado de pompas
dos en dos fracciones: los librecambisll!s,
cuasi medioevale,:,
que proclaman la libertad del trMico, amá la suntuosa abaplia, pero moden,da; y lo.; ultralibrecam·
día de W estminster
l1ista1&gt;, que defienden r l comiorcio libre, sin
á cumplir con el
rei::tricciones de ningmia especie, sostenienprecepto legal, ante
do ambos que debe rel'petarse el actual sieel Parlamento que
tema fiscal, sin enmiendas ni modificncioneF.
inauguraba un nueDespués vienen los grupos liberales, subvo período lrgisladivididos en tres fracciones: los herederos de
tivo.
las tradiciones del «Great Old Mami, los con·
Grande expectatinuadores de la política de Gladstone, que
ción se siente en toquieren la antigua ,,Home rule» que ha de
das partes, calcudevolver su autonomía á la católica Irlanda;
lando el porvenir
éstos reconocen pot jefe indiscutible é indisdel ministerio que
cutido á Lord Rosebery, y trabajan por represide M. Balfour,
constituir el partido liberal tradicionalista,
ante la agitación
agrupando bajo una sola bandera los elemefl·

tos dispersos de él; vienen luego los que rechazan en cierto modo la libertad irlandesa
Y, bajo la jefatura de Sir Campbell-Banner~an, guardan los demás principios del partido; y finalmente, como para marcar la división completa de .los librecambistas en las
mismas filas liberales, mírase en s;gundo
término, aunque con fuerzas no despreciables, el ccpartido del trabajo", donde figuran
entre sus antiguos colegas, los radicales avan- .
zados, con sus ribetes de socialismo, anhelando ciertas reformas que atañen á las relaciones entre el obrero y el patrón, buscando .
solución al eterno problema entre el capital
y el trabajo.
·
Por en medio de todos, y amenazando con
sus compactos elementos, inclinándose del
lado de donde soplan vientos favorables á las
aspiraciones nunca satisfechas de los cat6licos, está el grupo que dirige John Redmond
las viejas é indomables huéspedes de O'Con~
nell, los representantes de la infeliz Irlanda,
s,iempte repleta de ideales, siempre dispuesta á luchar por ellos.

***

Magnas dificultades y diarios combates es-

peran al ministerio Balfour en la época actual, para poder salir avante en su tarea,
salvando los escollos que las oposiciones levantan en el revuelto mar dela política. Entre
tanto se preparan las luchas futuras y los futuros torneos de la severa elocuencia británica
en la Cámara de los Comunes, el RPy Eduardo ha ofrecido en el discurso del Trono los
lineamientos generales del programa de su
gobierno. Sin detenerse en grandes consideraciones ha estudiado la situación en el ExtremoOriente, señalando los rumbos seguidos
para observar estricta neutralidad en las diferentes fases del conflicto rusojaponés.
No era posible que en un mensaje, por su
naturaleza sobrio y compeñdiado, se expusieran pormenorizadamente las circunstancias
diversas del asunto; pero se nota por la parte
que se ha dado á conocer, que no se extinguen las esperanzas de que haya de en~ontrarse una solución pacífica á las cuestiones
pendientes, y se deja comprender que sin
hacer presión sobre ninguno de los co~tendientes, el Rey procura de todas veras un
amistoso y cordial arreglo de las negociaciones.

.....

...

:::

..,

EMBARQUE DE TROPAS Y MARI NEROS
EN LOS A CORAZADOS ARGENTINOS
COMPRADOS RECIE NTEMENTE
POREL J"APÓN
-

4.

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refie:e en su mensaje á esa expedición, sábese, sm embargo, que ha sido detenida en sus
avances, y aun se ha hablado de que los tib_etan&lt;?s amenazan con la intervención rusa.
s1 los mglese,! pretenden eeguir su marchá
aventu rada. J&gt;ue~e afirmarse, pues, que ha
fracasado este pr1mer intento· no será sin
duda, el último, y para cuando el pró~imo
Re efectúe, habremo:; de contemplar frente á
frente á laa potencias que se dispu tan la
preponderanci11 en el Asia, como vemos ahora á los que con t irnden por el codiciado jirón del Extremo Oriente.

X. X. X.
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LA EXPEDICIÓN AL TIBET.-TRANSPORTES~EN LA FRONTERA DE LA INDIA,

3 de febrero de 1904-.

'1

. En punto á supersticiones y leyendas, deJadnos las que son alegría de los niños. VALTOUR.

-El amor hace á las mujeres lo que el sol
áh las flores: les dd_a color, las embellece, las
ace parecer ra iantes y lozanas · pero cuando es demasiado ardiente, las c~nsu~e y las
agosta.
-:-El hil~ de la vida se aflojaría si no estuviera moJado en algunas lágrimas.

�-

EL lllJNDo n,UffB,ADO
De estos trabjos emprendidos con toda actividad, estáñ ya terminados los relativos al
malecón y una g~an parte de los correspondientes al muelle.
En cu~to á las obras de saneamiento, tanto ó más importantes que las de defensa, con.
!:'~~ten en la apertura de un canal-el de «Ventanas, »-que permita la introducc1on y conserva.ción de las aguas del oceáno en la parte Norte de la laguna de
Cuyutlán dividiendo ésta, por medio de mi dique, de la parte donde ahora
se explo~n )as salinas; y en el saneamiento de otra laguna-fa, dó San Pedrito, mediante la construcción de otro canal de forma y dimensiones determinadas.

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tri ;¡-·-

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' ""'Trrmmir.miiñ~

~Laño de 1900 dieron principio las obras de saneamiento y
l.L2, defensa del puerto de Manzanillo, en la costa del Pacífico,
encontrándose en la actualidad muy avanzadas.
Las obras, en virtuu del contrato celebrado por la Secretaría de
Comunicaciones con el Sr. Lic. Don Pablo Martínez del Río. en
representación del contratista, Mr. Edgard K. Smoot, comprenden lo siguiente:
Un malecón paralelo á la playa; el d ragado necesario para obtener en la bahía una profundidad de ocho metros, cincuenta centímetros, y un muelle perpendicular al mismo malecón, que facilite á las embarcaciones el embarco y desembarco de las mercancías.

Con la apertura de estos canales se logrará, como en otra
ocasión lo dijimos al tratar de este mismo a,mnto, el que la acción directa de las olas del Pacífico impida el estancamiento,
en los depósitos de Cuyutlán y San Pedrito, de aguas y desechos perjudiciales para la @alubridad y que, en opinión de
personas competentes, han sido la causa de las enfermedades in. fecciosas que en ciertas épocas se observan en Manzanillo.
Además y con el objeto de irnpedir que el golpe brusco de
las olas de~truya el canal de Ventanas, se ha levantado á la en-

t'.ada de éste u~ muro de protección, con ·materiales muy res1stente1:1. Al Onente de la laguna de San Pedrito se ha construido una gran presa.
Es indudable_ que con la im~lantación de las mejoras que por
cuenta del Gobierno se llevan a cabo en Manzanillo este puerto será uno de los más importantes y más bien aco~dicionados
de la República.

m

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

fiesta entre Médicos
'7\¡ iniciativa del Dr. Don Adrián de Ga-

Lñl ray, se reunieron hace pocos días va-

RIMAS
¿Sabes por qué te quiero, hermosa mía?
¿,sabes por qué te adoro?
Porque la castidad es un tesoro
que tú no has derrochado todavía.
Porque cuando mi mano temblorosa
te acaricia, al instante
de la serenidad de tu semblante
surge como un relámpago de rosa.
Porque eres más esquiva, más huraña
que los osos que habitan en el hielo,
que el pájaro que vive en la montaña,
que las nubes que pasan por el cielo.
Sé siempre así: sé casta .. . . Si algún día
mi boca te sorprende y te profana,
di que soy Acteón, que tú eres Diana,
y despréciame mucho, hermosa mía.
VÍCTOR M. RACAMONDE-

-Los juguetes de artificio complicado no
hacen más que embrollar el entendimiento.
El niño adora las formas sencillas y regulares de que ya no gustamos nosotros.-MI•
CHELE'f.

-Delicioso es creer en las leyendas 6 fingirlo: la gente, grande 6 pequeña, no puede
ser feliz sin las mentiras. - FouQUIER.
- La caridad callejera perjudica á la sociedad y al socorrido. - FouQUET.

vios facultativos de los que hace veinticinco años concurrieron por primera vez á la
clase de Anatomía de la Escuela Nacional
de Medicina, para comenzar su carréra de
médicos.
Por la máñana se reunieron los doctores
Lorenzo Cbávez, Ignacio Fernández Ortigosa, Adrián de Garay, José Gay6n, José Mangino, Miguel Márquez, Ismael Mendoza Fernández, Ram6n N. Prado, Jesús Tajonar,
Fernando Zárraga y Juan Martínez del Campo, residentes en México; Tomás Pellicer, de
San Juan Bautista, y Ricardo Ortega, de
Piedras Negras, y el Sr. Don Donaciano Morales, residente también en esta capital y que
fué Profesor de Farmacia de todos los compañeros alli reunidos.
El grupo de doctores se dirigi6 al pante6n
del Tepeyac á depositar una corona de flores artificiales en la tumba del Dr: D. Francisco Ortega, que fué su Profesor de Anatomía Descriptiva.
Allí pronunci6 una alocuci6n el Sr. Dr.
Garay á nombre de sus compañeros y en
elogio del maestro, y en seguida el Sr. Profesor Moraler;, habl6 también, felicitando á
los qne fueron sus discípulos, por la muestra de gratitud y cariño que consagraban á
la memoria del sabio maestro Ortega.
De regreso á la capital, los invitados se
retrataron en grupo, y en Chapultepec les
fué servido un espléndido banquete.
il$'. Por la tarde se charló alegremente en el
bosque y se evocaron gratísimos recuerdos,
pues de los noventa y cuatro alumnos inscritos en las listas de aquella época, s6lo una
tercera parte vive.
En un álbum «ad hoc,» los concurrentes
escribieron algunos pensamientos, y por la
noche se dirigieron juntos á un teatro, cenaron en un restaurant, y se despidieron, á la
media noche, deseándose felicidades y citándose para la celebraci6n de las «bodas de
oron, dentro de veinticinco años.

1

r

. 1

• 1

tfijJON motivo de} ~niversar~o de la promul~ gaci6n del Cod1go Político de 1857,_pu,
blicamos en nuestro número del domrngo
último l~s retratos de los cuatro únicos Di.
.
putados' al Congreso ConFtituyente
que. viven y una vista que reproduce el antiguo
salón de la Cámara, en el Palacio Nacional,
donde fué solemnemente jurada la ley suprema de la República..
.
Por considerarlo de importancia desde el
punt&lt;;&gt; de vi.sta hif:t6rico, ,d~mos hoy á _c~nocer, en fotografía, dos pagmas del ongmal
de la Constituci6n, firmado el 5 de febrero,
y que se comerva actualmente en la Secretarfa. de la Cámara de Diputados.
El refeiido original forma un volumen de
más de cien páginas, e8tá escrito _con letra
muy clara y uniforme des?e su p_nmera hoja hasta la última, y contiene, biiJo l?s n~mbres de los Estados puestos en letra «IZCJU!erdilla», las rúbricas de todos los represe~tantes que juraron la ley fundamental, siendo
de advertir que no_ se encuentr_~ en todo el
texto más que la hgera correcc10n entre renglone1,, que aparece salvada por la nota que
figura inmediatamente después de la fecha
de expedici6n.
En la misma Secretaría de la Cámara se
encuentra también el original de la llamada
«Acta de Independencia del Imperio ~exicana», que firm6 D. fg_ustín de ~turbide y
que publicaremos prox1mamefite a título de
curiosidad hist6rica.

o

- p ABADOS: n,,·es. Rafael Orteya, MiyueZ M. Má,•quez, José Manyino, To,nás Pellice,·, Jesás 'l'ajona ,·, José P. Gay6n, Ad,,•i&lt;Í-n &lt;le Ganty, Juw:• M, de~ Ca,npo • .
SENTADOS: D1·es. I. Mendoza Fe,-nández, Lo,·en.o Chávez, P,•ofesor José Donaciano Mo,•ales, D,•es. Fentwndf&gt; Zá1•1•aya, Ra&gt;rwn N. P••ado, Ignacio Fenwndez Ol't1tgosa.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MU:NDO ILUSTRADO

LA BARRICA DL ORO
IEN la pla.ya baja y arenosa se
congregaban unas dos ó tres
mil personasquevenían áconstituir,
en suma, la población entera del
pequeño puerto. El viento favorable
hinchaba las velas de los barquichuelos, que, llegada la hora de
volver de la pesca, dirigían sus
proas, negras de alquitrán, hacia el
pequeño muelle, henchido de espectador-es.
De 1a cercana fábrica de artefactos de cinc, que era la riqueza y el
orgullo de la población bretona,
salían las muchachas con sus locas
risas en los labios, y una, larga flama d~ amor en los azules y profundos OJOS. Todas ellas esperaban,
en aquella tarde de sábado, acabada la dura labor de la semana, á
sus novios, á sus amantes, á sus
maridos, que terminaban también
la semana de pesca y volvían en los
buquecillos á favor del terral.
Cada barquilla que iba llegando
al muelle, arrojaba media docena
de robustos marinos, en traje de
labor, con los brazos hinchados
por el ejercicio diario. La pipa en
los labios, contestaban á las preguntas de aquellos más cercanos al
muelle. Las preguntas eran.siempre
las mismas, y lo eran hacía ya varios ~ños. ¿Cómo va la pesca? ¿El
sol pica? ¿Cuándo podrá cambiarse
el anzuelo por la red?
Muchos de los marineros llegaban, enlazaban con la mano callosa
la cintura de alguna muchacha que
llevaba en los brazos á un pequeño.
Sonaba un beso, y los amantes se
dirigían, lentamente, saboreando
la dicha de amar y de estar vivos,
en aquel crepúsculo glorioso.
Las obreras seguían llegando en
grupos charladores y pomposos, en
los cuales las risas flotaban como
un «lied-motiv» argentino y sonoro.
Se detenían en la fina arena de la
playa, cerca del muelle, y esperaban, con los ojos fijos en alguna de
las velas que se perfilaban en el
horizonte, la llegada de sus novios
ó de sus maridos.

La muchacha, á fuerza de hábiles
maniobras con los codos, se acercó
á los que en aquel momento ponían
pie en tierra, abatidos, confusos,
sintiendo sobre sus cabezas las miradas interrogadoras y burlonas de
todo el pueblo reunido para recibirles.
·- Bien-dijo María, asestando á
Jean una mirada rabiosa. - Se han
manejado tú y tus compañeros como
unos can·allas. ¿,Qué significa esa
sangre y ese aspecto de criminales
aporreados por la policí1,:?
-Bueno; tenemos que verlo todavía. Ha sido un acaloramiento
de cabeza y nos hemos dado algunos golpes. Pero yo y Pictou tene-

bala vejez en aquel pueblecillo de
la costa bretona, comiéndose los
ahorros de su juventud.-¡Buena
pesca; pero ha de ser un cuñete, no
una barrica! ....
-No-le interrumpió el más cercano.-Un cuñete valdría, es cierto;
pero no valdría tanto como una
barrica. Jean lo ha dicho bien claro: se trata de una barrica llena de
buenos «napoleones», de «luises»
y de monedas muy raras, que tienen
retratos de reyes extranjeros y qi;e
llevan la inscripción defechasmuy
atrasadas.
Aquel pobre hombre, por refere ncias, daba, ya las señales del hallazgo; su voz se im ponía en el oleaje

***

De los botes de pesca, era el «Esperance» el más grande y mejor
dotado. El patrón, Couzels, era un
viejísimo lobo de mar que conocía
los cielos de todas las latitudes y
había vivido en todos los buques,
bajo todas las banderas. Poseía
algunos botes de vela para la pesca; pero de entre ellos escogía el
mejor, el más bien dotado, para
dirigirlo personalmente. Eran de la
tripulación Jean Houtré, muchacho
fornido y recio; Pictou, el marinero
más par lancbín del pueblo; Lo rain,
y dos muchachos, dos «ratones»
como en el tecnicismo marino se
llama á los pequeños que desempe-·
ñan los oficios subalternos en los
barcos. Todos ellos formaban un
grupo unido, amistoso, grupo de
fraternal amistad y de verdadero
cariño, y parecía que tal conducta
les granjeara las bendiciones del
buen Dios, porque era la«Esperan- mos razón, y y a se verá quién triunce» la que siempre despuntaba ror fa ante el comisario ....
sus buenas pescas, por el tamaño
Tales palabras fueron bebidas
de 5us pescados, por la fortuna en ávidamente por la atención curiosa
la navegación, difícil, de aquellos de todos. No explicaban nada. Augolfos plagados de escollos.
mentaban mejor el enigma. María
Entre los espectadores indiferen- preguntó, ya con cierto interés en
tes, la gran mayoría, queformaban la voz:
cola en el muelle, corrió rápida- ¿Y se pue&lt;!e saber por qué ha
mente la voz de alarma.. Los del sido la batalla?
«Esperance» venían heridos. Dos
-Por nada; por una barrica de
de ellos tenían los ojos reveutados,
sangl'ieotos, y el capitán mismo, el monedas de oro .. ..
patrón Couzels, llevaba un gran
guiñapo empapado de agua de mar,
por encima de la nariz. ¿Qué había
No fué necesario más que dijera
pasado á bordo? Rápidamente, como un reguero de pólvora, la noti- el mocetón, para que cordera, la
cia corrió avi rnncto la curiosidad noticia hasta las últimas filas. ¡Una
de aquellosespectadores que habían barrica de oro! Siempre habían
ido precisamente á ver qué sucedía sido muy afortunados los de la «Esperance». Bien valía la pena de romy á tratar de divertirse algo.
María, la novia de Jean, vió, con perse la boca y cambiar algunos
gran pena, que su amado era uno bofetones por la presa. ¡Una barri·
cte los más maltrechos, y recibió, ca de oro!
- ¡ Buena pesca!- declaraba á voz
mordiéndose los labios, las pullas
de sus compañeras de taller. Debe- en cuello uno de los concurrentes,
rían casarse, ella y el marino, en anciano de grandes barbas quemapocas semanas, y en el pueblo eran das por la brisa de muchos mares,
bien conocidos por todo el mundo. antiguo capitán retira.do, que pasa•

•
humano, con el prestigio que siempre encuentran los audace¡,.
El capitán, al escu@har esto, recordó la historia de los galeones
españoles. Era cierto. El mismo lo
había oído referir á viejos marineros que habían estado en los momentos de la pérdida de tales galeones. Los navíos del rey de España,
allá, hacía muchos años, habían
naufragado en el Golfo de Gascuña,
muy cerca del pueblo. Cosa muy
fácil era que, á la larga, la fuerza
de las olas hubiera levantado un
barril de pe luconas, y después de
haberlo hecho danzar por espacio
de algunos años, lo habrían llevado
á las redes de la «Esperance». ¡Buena suerte!
El grupo cómico de los cuatro
marineros, había acabado lamaniobra, y caminaba ya, en medio
de una masa comp.,,cta en la que se
distinguían Jean y su novia, rumbo
al edificio en que estaba la Comisaría marítima del Distrito. La
muchacha, más que cualquiera,
ardía en curiosidad por saber de

fijo lo acontecido en 1a barca de su
novio. El mocetón caminaba lentamente, cogido de la mano y procurando disimular, tras el cuerpo de
su amada, el rostro cubierto de cuajarones de sangre.
¿Que cómo había sido la lucha?
Cuestión de mala cabeza. El, Jean,
y Pictou creían firmemente que á
los que descubrían la barrica, á los
que la habían sacado del mar, les
tocaba la mitad. De la otra mitad
debería pagarse, por partes iguales,
al patrón y á los demás marineros
del afortunado barco. Pero el patrón Couzels era muy testarudo.
Había alegado que á él le tocaban
dos partes, una por su persona y la
otra por ser suyo el buque. ¡Y eso
no, sangre de Cristo! Eso debería
llamarse un robo, que ninguno toleraría.
Con esto se habían acalorado los
ánimos, y habían llegado á las manos, cambiando algunas bofetadas.
Eso era todo.
El gendarme de guardia, que los
vió llegar á la puerta en compacto
grupo, les advirtió cuál era su consigna. E l Comisario estaba jugando en esGs momentos su partido de
ajedrez en la _casa del maestro de
escuela, y no queda que se le
molestara. Pero cuando escuchó de
labios de algún acomedido la narración sucinta del acontecimiento,
abrió los ojos y chasqueó la lengua:
--¡Una barrica de monedas de
oro! ¡Bien vale la pena de venir á
avisar al Comisario! ¿Cuánto será
lo que valen las monedas de oro?
Eran muy distintos los pareceres.
Los unos, calculando por el volumen, decían que ¡bien sería un millón! ¡No tanto!, decían los otros;
aunque bien visto, el oro estaba
muy caro, y esos españoles gastaban oro de primera en sus monedas.

Llegó el Comisário, animado por
la narración que, en pocas palabras, le había hecho el gendarme
mismo, poniendo de su propia imaginación los detalles que le falta·
ban. Parecía el señor Comisario
alegre, á pesar de que se le había
turbado en su partido cuotidiano
de ajedrez, único que siempre terminaba á conciencia.
Difícilmente conseguían los gendarmes tener afuera de la sala á los
curiosos. Los cuatro marineros,
contritos y arrepentidos, se unían
en uno de los rincones obscuros,
pugnando por retroceder y mar·
charse á su casa, dejando el asunto
en tal estado. Los aparatos de la
justicia les causaban cierta sensación de abogo, molestísima.
Con una entonación benévola,
con sus mejores palabras, el señor
Comisario interrugó al patrón, al
principal de ellos:
-Veamos, Couzels .. Diga usted
claramente el asunto: ¿qué ha pasado en la «Esperance»' que así se
han molido á bofetadas?
-Habla tú, Pictou - dijo el patrón,-tú sabes mejor cómo estuvo
la cosa. Tú y Jean comenzaron el
negocio.
Pictou se acercó, eoroJlando su
gorra entre las mano•, en la actitud chusca y cortada oe un pillas·
tre á quien se coge «con las manos
en la masa». Pugnó por decir algunas palabras. No le fué posible Y
se acercó á Jean, tocándole con el
codo para que hablara.
-Bien-dijo decidiéndose Jean.
-Yo y Pictou estábamos en labor·
da y veíamos el mar, iluminado á
lo lejos por el sol ....
-Adelante-inter rumpió el Comisario.-Vamos al grano.
-Bueno; estábamos Pictou y yo,
y el patrón no estaba con nosotros,
porque f&gt;staba lejos con Lorain Y
con el «Ratón» pl aticanco.
.
-¿Cuando pasó lo de la barrica
de oro? Siga sin rodeos.
-Pues bien, sí; yo decía que nos
había de tocar á nosotros dos, á
Pictou y á mí, la mitad, y que de la
otra mitad habrían de tener partes
iguales lo mismo el patrón que
Lora.in y que el «Ratón~ .....

-La ley dice-continuó el Comisario-que
en los casos en los cuales se encuentra un objeto cualquiera, de poco ó de mucho valor que
Ilota en la playa, hay que esperar un año 'para
que se sepa de cierto que ya no tiene dueño.
Después se reparte, el Estado es acreedor á la
mitad y, de _la otr:a mitad, la tercera parte
es_para la tripulación, por partes iguales, lo
mismo el patrón que los marineros ... .
-Pero, ::on permiso-dijo tímidamente el patrón Couzels,-me parece que el buque tiene su
parte en la ganancia, lo mismo que una persona ....
-No; esto solamente se toma en cuenta para
la repartición de utilidades y no para los hallazgos, para los encuentros fortuitos.
-Ya lo decía yo-gritó Jean,-ya lo había
dicho y por eso llegamos á las manos: ¡Tenía•
mos razón, Pictou !
-Vamos al grano-persistió el Comisario.Ya enterados de lo que la ley dice díganme
¿dónde está la barrica de oro·?
'
J ean miró con grandes ojos de loco á Pictou
y Pictou mir? as?mbrado al patrón, y el pa'.
trón al Comisar10. Parecían no entender lo
que se les decía. No se daban cuenta.
-Perdón-dijo Jean,-la barrica era sólo
una suposición. De&lt;!ía yo que si encontráramos una barrica de oro, nos tocaría á ..... .
. - Imbéci~es-3:hulló_el Comisario, indignadís1mo.-¡Trip_les imbéciles! ¿Y ha sido por una
sola supos1e1ón por lo que os habéis maltratado '?¡ Gendarme, pronto, meta usted á la cárcel á esto_s idio_tas! Dirá que yo los mando por
ser más im béclles de lo que permite el reglamento ....
Y por eso los del«Esperance» durmieron tres
días en la cárcel; por una barrica de oro que
suponían encontrar en el mar ....
A. LE BRAZ.
[ Traducción de ''El Mundo Ilustrado."]

00

Accidentes ferro viarios
W N este número damos á conocer á nues1.Lo tros lectores dos fotografías relativas
al choque de trenes ocurrido la noche del 26
del pasado, en la Estación del Ferrocarril
Mexicano, en Puebla.

PUEBLA.-LA MÁQUINA DE PATIO, DESPUÉS DEL CHOQUE.

En la fotografía que publicamos puede
verse uno de los carros descarrilados que la
Empresa mandó apartar del camino con el
objeto de no interrumpir el tráfico. Esta fo.
tografía fué tomada por el Sr. Fidel C. Hernández, quien ha tenido la· bondad de remitírnosla.

o
Los dos Templos
I
En el fondo de la nave
O en la gótica fachada,
San Pablo ciñe la espada;
Muestl'a San Pedro la llave;
Y bajo la mística Ave,
Cu~ncto á orar al templo asisto,
En el a ltar siempre he visto
Que se abren, rasgando el velo
Que hay entre el mundo y el Cielo
Los brazos de Jesucristo.
'
II

De Dios.se miran los rastros
Fulgir en los horizontes: .
Sus altares son los montes,
Sus girándulas los astros,
Las cumbres los alabastros
De su Catedral inmensa,
Y la llamarada intensa

Fot. Bustatnan.te.

Del volcán su ardiente pira,
Y el Sol, que á sus plantas gira,
El ánfora que lo inciensa.
FELIPE TEJERA.

o

OASIS
Por la pálida fiebre consumido,
En los mares de arena del desierto
Ve, de pronto, surgir en lontananz~
Verde paisaje, el ávido viajero.
'
Tendiendo la mirada con cariño
Al lejano confío, en un supremo
Esfuerzo, la distancia salvar quiere
Mordido sin piedad por el deseo.
'
Hasta él siente llegar la perfumada
Dulcísima caricia de los céfiros ·
Mas ¡ ay¡ soñando en fuentes cri~talinas
Y flores, halla tumba en el desierto ....
Mi corazón_, sediento de te.r nura,
Busca el oasis de tu amor; viajer0
Perdido en el desie1to de la vida
Cargado de esperanzas y recuerdos.
Da á ese pobre mendigo la limosna
De una mirada de tus ojos negros
Para que no maldiga de su ~uerte '
Muriendo de dolor en el desierto.'
VICENTr-:

AGOSTA.

UNO DE LOS CARROS DEL F. C. DE VERACRUZ
AL PACfFICO, DESPUÉS DEL
DESCARRILAMIEN'.l.'O.

El choque, según parece, fu é odginado
por la torpez1t del maquinista que conducía
un tren de pulque y que lo hizo entrar en la
estación con mayor velocidad de la acostumbrada. La máquina de patio, que en esos
momentos remolcaba un carro de primera.,
fué alcanzada por el tren y lanzada fuera de
la vía, rompiéndose completamente el «ténder». El tren de pulques quedó también, á
consecuencia del choque, algo averiado y
fuera de los rieles.
En la línea del Ferrocarril de Veracruz al
Pacífico, se registró el día 30 un accidente
que pudo ser de fatales consecuencia!&gt;. El
tren de pasajeros descarriló al llegar al kilómetro 6, junto al puente de «Trapiche Viejo», volcándose casi por completo. ,
Los pasajeros, que resultaron por fortuña
ilesos, se vieron en peligro de perder la vida, pues los carros, al salir de los rieles, quedaron á la orilla de un profundísimo barranco y estuvieron á punto de rodar basta
el fondo.

PUEBLA.-EL TREN DE PULQUE FUERA DE LA VÍA.

Fot, Bustamante.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

4á9inas 6e fa Jf{o6a

La número 3 se confecciona con
satín de color claro obscuro. El
cuello de guipur se remata en
sus extremidades con colgaduras
ó cordoncillos de seda, con borlas metálicas.
La blusa número 4 se confecciona con crepa de China, y el

Trajes que pueden hacerse
'7\1 LGO práctico presentamos á
Líil nuestras lectoras en estas páginas de la Moda: la man era de confeccionar, á domicilio, vistosas blusas y trajes de paseo y reunión, haciendo un cálculo aproximado del
costo de estas prendas de ropa.
E l grabado número 1 representa
u n traje de calle, confeccionado con
tela azul de cheviot. Para el traje se necesitan diez metros de tela, cuyo costo aproximado será de diez ó doce pesos. Para la blusa y cuello se emplea metro y medio de un
terciopelo suave y de color obscuro, que costará, á lo sumo, cuatro pesos. Dos metros y
medio de cinta oriental para las aplicaciones;

sin intervención de
la modista

.rameada, tan alegre á la vista y tan
de moda actualmente en las ciudades europeas. Seguramente que los
comerciantes habrán importado ya
este artículo y dentro de pocos días
podremos verlo en los escaparates de
los almacenes.
El ,grabado número 4, que reproduce un traje de visita, puede hacerse con cachemira, aeolina ó cualquier otra
tela igual en consistencia á las mencionadas.
Los precios de estas telas fluctúan entre setenta centavos y dos pesos el metro. Ya se
ve que hay dónde elegir, de acuerdo con los
medios pecuniarios y sociales de cada persona. El costo total del vestido importará, á
lo sumo, veinticuatro pesos, empleando n ue-

1,1

Modas.- F ig. número 1.

cuello espaldilla se bordea con
cinta maravillosa. En el centro
de la blusa y partiendo del cuello á la cintura, se aplican rosetas
de encaje, tal como lo representa
el modelo. El conjunto tiene que
resultar muy agradable.
En cuanto á las blusas que aparecen en los_ modelos 5 y 6, pueden confeccionarse con telas delgadas, adornándolas con cintas ó
encajes de un color apropiado.

•

{¡

hace normal? El espejo es el símbolo más brillante de que todo en
e~te mundo no es más que apariencia; 6, por lo menos, de que no hay
nada que sea más re:i.l de una manera que de otra ..... .
Nadie, s in embargo, tiene más
motivos que yo para amar á estos
mue!;&gt;les ínt!m~s; uno de ellos, una
prec10sa psiqms, con marco de ébano, ha hecho realmente el papel de
hada en mi existencia.
¿Qué sería yo hoy sin la intervención de ese travieso espejo?
Yo tenía entonces 23 años y pertenecía á la tonta corporación de
los jóvenes tímidos. Y puedo asegurar que no era tímido á medias.
Chateaubriand, que se jacta de haber sido de una torpeza consumada
en su juventud, pod ría haber pasado, relativamente, por una águila
de audacia y de buen tino. Si he
perdi.do este defecto, ¿no se lo debo
también á la psiquis? ... .
II
Tenía, pues, 23 años y est aba
enamorado. Pero enamorado sin
esperanza. El castillo próximo al
nuestro había sido alquilado ese
verano por una familia lombarda,
y las circunstancias crearon pronto
vinculaciones entre mi padre y los
recién llegados. Eran lombardos
i•ubios, especie que no es rara; seres radiantes de petulancia, de ingenio, de elegancia. El padre parecía un retrato de Van Dyck; lamadre conservaba vestigios de una
belleza deslumbradora, y la bija,
Francesca, agregaba á la luz, á la
frescura de las rubias, ese encanto
divino, esa flexibilidad armoniosa,
esa vivacidad feliz y rítmica que
sólo dentro de muchos siglos habrá
pasado de las razas meridionales á
las razas del Norte.

JOSEFHIA.

EL ESPEJO

Cu

I
'

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I

Fig. número 2.

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;.

F ig. núm ero 1.

cuatro met ros de lienzo fuerte para forro ºdel
jaquet, y siete metros de cambray moaré.
Con estos materiales, de reducido costo, se
puede confeccionar un traje elegante y vistoso que se ajusta á los figurines más modernos.
El grabado número 2 representa otro traje
de calle, que deberá llevarse en los primeros
días de la primavera y que se confecciona
con tela de color.
El número 3 representa un traje de paseo
vespertino, gracioso en su hechura y vistoso
en su conjunto. Debo advertir aquí que las
señoritas que no estén muy
diestras en el corte de sus
vestidos, deben ensayar primeramente con moldes de
papel y después hacer sus
trajes con telas de 12 á 15
cs. metro á fin de corregir los d~fectos y percibir
hastalos menores detalles de la hechura. Así es
como se logrará adqui-

rir maestría en la confección, sin malgastar
tiempo ni dinero en trabajos perdidos. Así
que los moldes ·y el traje de tela corriente
bayan salido bien, puede emplearse el género que en definitiva constituirá el vestido.
El de este modelo puede hacerse con tela

F ig. número 3.

ve metros de tela, nueve de forro, cuatro de
cinta y los botones y broches correspondientes.
BLUSAS

Fig. número 4.

Además, mis lectoras verán en esta sección una hermosa serie de blusas que en seguida paso á describir.
La blusa número 1 es de seda azul, adornada con encaje de Alenzón; las espaldillas
y junturas se unen por medio de cinta maravillosa y cordoncillos que se extienden á
los lados del talle, en forma simétrica.
La número 2 también se
confecciona con seda, ó puede hacerse con sedalina, para evitar un costo mayor.
Suave cifita de satín se ·emplea en las aplicaciones,
muy vistosas por cierto, comu puede observarse en el
grabado.
Esta cinta se entrelaza á la mitad del pecho y ·en el
cuello.

I

ANDO era niño, contaba Claudio Berney, los espejos me inspiraban gran terror. Me parecían
abismos, cosas vacías y vertiginosas ante las cuales no me animaba
á detenerme. Durante el crepúsculo, de noche sobre todo, se me hacían terribles. Las cosas se mueven
en ellos á esa hora de una manera
tan extraña, con reflejos tan lejanos,
tan profundos, tan misteriosos . ...
Había en casa, en el fondo de un
corredor, un horroroso espej-0 verde, que se me representaba como
l a entrada á un mundo de fantasmas, de almas en pena, de vampiros;
¡cuántas veces se me han erizado
los cabellos al tener que pasar por
fuerza por ese corredor, á la hora
tenebrosa en que andan los murciél agos!
Después, mi terror se disipó, pero
be conservado siempre un recelo
instintivo á los espejos. ¿No hay
algo de perfidia y de embuste en
esas superficies casi invisibles, donde los objetos aparecen invertidos,
donde lo que está al levante se presenta al poniente, donde nuestra
mano derecha parece ser la faq uierda, donde la escritura al revés se

Modas.-Fig. número 2.

Modas. -Fig. número 3.

Y o la amé casi inmediatamente,
y este amor se acrecentó de una manera prodigiosa en pocas semanas.
Pero cuanto más la amaba, tanto
más cohibido me sentía .en presencia de ella. Además, .estaba real y
completamente convencido de que
esa magnífica criatura no podía
quererme. Por lo común, hay siempre una esperanza oculta en el fondo de las desesperaciones más intensas. Mi caso no era ése. Un teorema de geometría no era para mí
más evidente que la imposibilidad
de que yo llegara á ser el marido
de Francesca. Por lo tanto, no había pensado ni por un momento en
hacerle la corte. La amaba con
desinterés; disimulaba mi pasión
como se disimula un sentimiento
grotesco 6 vergonzoso.
De modo que, por sutil que fuese,
la joven lombarda no sospechó nada; me había acogido con una afabilidad cordial, pero debió concluir
por tomarme por un osezno; me hablaba raras veces y con frialdad.
Francesca tenía locos á todos los
jóvenes de la comarca, y por mucho
tiempo se most ró indiferente al homenaje universal. Pero al fin hizo
su elección. Visiblemente, A lfredo
Frontault obtenía una preferencia
marcada sobre sus rivales. Francesca, sincera y sin coquetería,_ no
disimuló el gusto que le inspiraba
este joven, y yo no podía dejar de
reconocer que él era superior en
todo á sus rivales. Esto, sin embargo, no me consolaba. La idea deque
Francesca iba á casarse, me ponía
loco. Me paseaba por la orilla del
río, con la cabeza ardiendo, el co-

Modas.-Fig. número 4.

razón, ora oprimido de angustia,
ora palpitando con fuertes latidos
dolorosos, y pensaba continuamente en el suicidio.
III
Una tarde, los Luragbi nos hicieron una larga visita. Francesca,
mi hermana y una de nuestras primas, se habían retirado, después de
un paseo por el parque, á la gran
cámara roja, uno de esos aposentos
sin destino bien definido que existen en ciertas viejas mansiones. Yo
babí_a entrad? en él, quizá por casuahdad, qmzá arrastrado inconscientemente por el deseo de estar un
momento con Francesca. Mi prima
me había retenido haciéndome algunas preguntas. Y allí estaba yo
todavía, hacía ya media hora sentado un poco lejos. Mi berm~na y
Francesca me daban la espalda.
Mi prima fué la primera que se
marchó; después salió mi hermana
para ir á buscar unas fotografía;
que deseaba mostrar á su amiga.
~ubo _un momento de silencio, un
silenc10 pesado, opresivo. Yo habría querido huir, pero los tímidos
no saben irse.
Me quedé, pues.
Francesca me dirigió algunas palabras, á las que respondí apenas,
Y se sumió luego en una especie de
abstracción.
Sus miradas se fijaban-así lo
creía yo por lo menos- en la ventana, y no podía verme sin volver
la cabeza. Esta circunstancia me
infundió la audacia necesaria para
contemplarl a largamente apasionadamente, sin apartar p¿r un momento mis ojos de su fulgurante cabecita rubia. Elcorazón melatíacon
tanta fuerza, que me sentía como
sof?~ado. Me asaltó una especie de
dehrio; y. seguro de no ser visto
con un impulso maquinal, me llevé
111, mano á los labios y envié un beso á Francesca.

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I·
Modas.-Fig. número 5.

Un minuto después entró mi hermana, y tuve a,l fin valor para levantarme y salir.

IV
Transcurrió un mes. F rancesca
multiplicaba sus visitas. Me hablaba má s á menudo, con una familiaridad tan sencilla y tan cordial, que
á veces me olvidaba casi de ser tímido.

¡Cosa extraña! no demostraba ya
ninguna preferencia á Frontault.
Le manifestaba más bien una espeoie de frialdad. Esto me hacía feliz,
sin que tratara yo de averiguar la
causa; era feliz, instintiva, aturdid amente feliz, como lo es uno á los
20 años.
Ahora bien: un día volví á encon trarme con Francesca en la cámara
roja. Estaba sola, sentada delante
de una gran psiquis con marco de
ébano. Hice ademán de retirarme.
-Qnédese un momento-me dijo;
-su hermana n.o ha de tardar ....
Además, quisiera preguntar á usted
una cosa.
Me había hecho seña:;; para que
me aproximara. Me quedé de pie al
11!-do de ella, impresionado, como
siempre que me hallaba en su presencia; un poco trémulo t ambién.
Francesca continuó con una voz
burlona y dulcísima á la vez:
-¿Cree usted que los espejos sean
sinceros? ... .. Yo estaba interrogando á éste . . .. Le preguntaba si me
había dicho la verdad ó si me había
mentido. .. éuando me contó que...
Fijé mis miradas en ella, desconcertado, confundido ante su rostro
risueño y sus ojos chispeantes.
-Espere-me dijo.-No está bien
colocado para responderme... Siéntese ahí, en esa silla .... y yo voy
á sentarme aquí. .. . Míreme bien
ahora, y piense bien lo que va á

~

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'/ ,-· !

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..
· .·

"""

Modas.-Fig. núme r o 6.

decir .. . . Sobre todo, le ruego que
su respuesta sea sincera . ... porque
ella ha de sacarme de una gran perplejidad .. . .
Esta vez temblé de pies á cabeza:
los dos estábamos en la misma
p~sición de un mes antes, cuando
mi hermana nos había dejado allí
solos para ir á buscar unas fotografías.
-¿Y bien?-dijo ellaá media voz
-Si el espejo me ha contado la ver:
dad, toda la verdad .... hay que hacerle hablar otra vez.
P?r fortuna, en este instante maravilloso en que se decidía mi suerte, a~nque tímido y medroso, no fuí
estú pido.
Respondí como había que responder: ~e llevé la mano á los labios
y envié á la cabecita rubia el mismo
beso de la otra vez .... y, como la
otra vez-pero entonces pude verlo
-la psiquis repitió fielmente mi
ademán.
Y Francesca me dijo con !gravedad:
-¿Es para siempre?
Y o me había echado ya á sus pies
Y besaba, la orla de su vestido con
un sollozo de amor, mientras ella
murmuz:a_ba, movida por el instinto
superst1c10so de su raza:
- ~No cree usted que los viejos
espe¡os, á fuerza de estar mezclados á la vida íntima de los seres
a~aban po1· tener también una espe'.
cie de alma?
J. E(. ROSNY.

�EL MUNDO ILUSTRADO

La canonización de Juana de Arco
A Doncella de Orleans, la visionaria patri6ti•
ca que en los campos de Francia vi6 llegará
los ángeles misioneros de Dios para entregarle la
espada. de fuego que h abría de arrojar del país á
los enemigos; la dulce J uana de Arco, la más divina histérica que jamás baya alentado grandes
ideales, gobernado pueblos, coronado reyes y sufrido la consagraci6n del martirio, está en vísperas de ten er sus altares y de son reír desde lo alto
de sus tronos á los bu enos y sencillos campesinos, á los visionarios humildes que la crean en
el cielo rodeada de todas las venturas y de todas
las purificaciones y que vayan á ofrecerle, en holocausto, la amargura de sus existencias de vencidos.
Pocas santas habrá que seah tan simpáticas, tan adorables como esta frágil mu jer del campo,
toda saturada de los perfumes d e la mejorana y
del tomillo y que ha escuchado, en el gran silencio de la sel va, la voz de la fe, la gran voz de su
fe y de su imaginaci6n, que le habla en sonoras
estancias de lo más d ulce, de la patria, de la familia, del pobre rey sin corona; la visionaria que,
armada de todas armas, combati6 al enemigo,
venciéndolo dos veces, la primera con la espada
flamígera, la segunda con la profunda con vicci6n
y la maravillosa intuici6n que la hicieron reír
apaciblemente á las flamas que la devoraban, á
las flamas de aquella hoguera encendida por los
ingleses, en la que se evapor6 la substancia, toda
lirios y rosas, de su cuerpo, quedando el vago
aroma inefable de su espíritu, que aún flota sobre
la extensi6n entera del paír:! de F rancia.

IL

CRISTALERIA

LOEB_.HERMANOS
Prl mer6 Pl6te ro&amp;
C&amp;quln6 Alo61c;eria.

v_ajillas_para mesa
de Lom.J Porcelana, l..
blanw y detoradaa.
C.,,,,.. 1Fr~a. Bolelln• 11 10 (10•

El Papa Pío X ha escuchado, en la Sala de Consistorios del Vatieano y m uy recientemente, la lectura del decreto can6nico por el que se reconocen
las cualidades de heroicidad y las virtudes de J uana. La curia romafia inclina la frente ante la dulce figura de la Doncella de Orleans, á la que los
ángeles mismos armaron, para la defensa de su
país y de su fe. La figura triste y blanca de J uana, encarnará en la carne blanca del mármol cristiano, para sonreír, der,de lo alto de sus a ltares, á
los pobres, á los h u mildes, á los siervos, á los vencidos, á todos los que llevan, como ella, un gran
soplo de amor y de luz sobre sus almas.

lL~ §F;íIL[J1D) Y lL~ Wil1D)R

EL GRAN ·TRIUNFO de la CIENCIA

00
HtLADO AMOR
Tú no sabes amar: ,;,acaso intentas
darme calor con tu mfrada kiste?
El amor nada vale sin tormentas,
sin tempestades el amor no existe.
¿Y con esa frialdad dices que me amas?
No, no es amor lo que hacia mí te mueve;
el amor es un sol hecho de llamas,
y en los soles jamás cuaja la nieve.
El amor es volcán, es rayo, es lumbre;
y debe ser devorador, inmenso;
debe ser huracán; debe ser cumbre;
debe alzarse hasta Dios como el incienso.
Pero tú piensas que el amor es frío,
q ue h'I. de brillar en ojos siempre yer tos.
Uon tu anémico amor, anda, bien mío,
anda al osario á enamorar los muertos.
JULIO FLÓREZ.

Bogotá.

loa o rl1«ulo,, tü rrl llla l , delld~ cla,e

.,,..,.,..,.,,. haáta la u táa /lna. J .
.JU EGOS. (•
LAVAJIIANO!!.
&amp;"!CUPIDKBAII

..: ""-rleclad. 'v,,o ,.,; u

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SAN GB:RMAN

..'""''"" J)G'f't~.

At-Ctcu/oa •le 1"40 11 f wntasio pro-'
olu1equlo6, cí ¡,-recJ.Ós ah•
lgt&lt;fJI.
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.JHOIO 1&gt;«ra

~ EXTRACTO DE ACEITE
· OE HIGADO DE' BACALAO~
tMO!UIHUOL.)

1CHTYOL, ROLA Y ESTRICNINA,
~on los principales c omponen-

tes de e1Jt&amp;maravillosa preparación, que ha beobo tan grandee beneficios A la humanidad,

PLACAS FOTOGRÁFICAS

JOUOLA

DOSIS.·- tfoa cucharada
rrande ante&amp; de cada oomida
) al acoat.arse, de manera qae

-545, Rue de Rivo li, 4 PARl1'.

Man eutro al dfa.

HIERRO
QUEVENNE

· PN,parado ll)lament,e por

Latolll' Ba~ ·

!probadopn la!C!D.d• IIIEDICIIU 1, P!BIS

PA.{itJS

El mú activo y económico, el único
Hierro Inalterable en los países d.Hdos.

-

cura: .Anemia, Clorosis. Debilidad

................

1'o N testtlmo li DO lln a la tlraa

higlrelSellodela "Union de,F ■bricants"
14, Bae des Beau-Aru, P!BIS

.

LOMBRIZ SOLI'l'Adl a
µ ul•' " º • ~-'" '" "
en DOS horas, sin PUltBA. pu· lu• • A,,.• ,.
las L. K I RN. Evlta&lt;i lmltaetonP• 1,,.,,, .. ,
to : F a rm. l:lAUOOU, 64, bou levH r&lt;I '•l~H•
Qnlnet. Parfs y en toda,, la~ f • rm••·•••

El

-Painki\\e.y

Una de las conquistas más asombrosas de la Farmacopea, á fin es del siglo XIX, fué sin duda la combinación de ~lementos n a,turales en una forma simple y agra&lt;lable para enriquecer la sangre, fort alecer
los m úsculos en el hombre, y crear carne suave y delicada en la muj er, dándole un color sonrosado.
El Vino de San Germán evita y cura la Anemia, Clorosis, Tuberculosis,
Neurastenia, Debilidad y todas las enfermedades originadas por ia pobreza de la sangre.
Su uso se recomien da por los médicos más: eminentes, como que ellos saben el valor científico de los
agentes fisiológicos que entran en su composición.

(MATA DOLOR)

,le PER RY DAVIS'

Es una cura rapida para
Reumatismo

....

Neur algia

Lumbago

iCUIDADO, SEÑORAj

Vd. e mp,.,za á engrosar,y engro~ar ea
e n vejece r . Tome pues,toda s las m R 1.ffl- DB.B
en ayunas dos gra jeas de THYROIDINA
A OUTY y su talle se conFerva z-a esoeüo
6 vol verá á serlo.- El frasco de 50gr ajeas 10'.
PARIS Laboratorio, 1, Rue de ChAtea udun,

Dt vinta tn todas la¡ Drogutrias vBoticas.

IEDIC!IDITO CIERTO É INOFENSIVOEN ABSOLUTO.
Téngase cuidado deexigir:Thyro1d/na Bouty.

-

S . S . PIO X ESCUCHA L A OECLARACION DE LOS MÉRITOS Y VIRTUDES DE J UANA DE AR CO

�Año XL-Tomo !.-Número 7.

''EL MUNOE) ILUSTR.1\O0"
Primer Concurso de 1904.
Premio ofrecido por la Gran Joyería "l,A Pf¡R_l,il\" de los Sres. Dlener Hermanos, esquina
de la Profesa y GalleJon de Sant.a Glara .

Estimulados por l a decidida protección
con que el público nos favorece, deseamos hacer más positivos· los efectos de
esa protección, correspondiéndole prácticamente por "diversos medios que iremos aprovechando en su beneficio.
Queremos interesar más vivamente en
nuestras labores á-los mismos abonados,
y para estrechar esas relaciones, les abri•
mos una nueva puerta para penetrar, por
medio de concursos sencillos y agrada•
bles, á un campo más vasto que lleva co•
mo emblema la posible adquisición de
un objeto precioso, de valor efectivo y
artístico.
Entre los concurs0s que abrirá este año
EL MUNDO ILUSTRADO, los habrá de ver·
dadera sensación y originalidad; mas pa·
ra no retardar el principio de la serie,
comenzamos por ahora con uno sencillí•
simo y al esfüo de los que ya se practi·
can con gran éxito en el extra}ljero.
BASES

I. El tema del primer Concurso de EL
MUNDOILUSTRADO,será acertaró aproximarse al número exacto de municiones
que contenga el frasquito cerrado y la•
erado que reproducimos en fotograbado
al tamailo natural. Queda depositado dicho frasco en poder del Sr. Notario Don
José Arellano, y en presencia del mismo
se abrirá el 31 de Marzo próximo, para
verificar el 01\mero de que se trata, ante
los testigos y personas que deseen estar
presentes al acto.
II. El período de Concurso (para ha•

Tamaí\o naturaL

cerlo extensivo á todos los subscriptores
de los Estados), será del l Q al 15 de Marzo entrante, y sólo tendrán derecho á to•
mar parte en él quienes estén al corrien•
te en el pago de subscripción.
III. Los subscriptores de la capital
mandarán su contestación al Sr. Alberto
Santibáiiez (2~ :ndependencia 2, H) · y ~os
de los Estados y Territorios, á los A.gen·
tes por cuyo conducto reciban elperiodi·
co, 6 á la Administración quienes con ella
se entiendan directamente, dentro del tér·
mino seiialado. No se admitirá sino una
cifra por persona..
IV. Los seilorss Agentes de EL MUNDO
ILUSTRADO, cuidarán de anotar en una
lista el nombre del subscriptor y nú·
mero indicado, remitiéndola á la Admi•
nistración, certificada, el día 16.
V. Si dos ó más acertaren la cifra de
que se trata, se sorteará el premio entre
ellos. Si nadie hubiese acertado, corresponderá el premio á. quien más se haya
aproximado, 6 se sorteará si también hubiere empate en las aproximaciones.
VI. El premio consistirá en un bronce
artístico, cuyo valor no baja de cien pesos, el cual ha sido ofrecido bondadosa•
mente por la Gran Joyería «La Perla,&gt;
de los Sres. Diener Hermanos, la prime· _
ra casa de su género que existe en la República. Tal premio será entregado á
quien corresponda, con una orden que
se le dé por nuestra Administración, al
efecto.
Si el premjp recayere fuera de la capital, el agraciado podrá comisionar per·
sóna de su confianza para que lo recoja.

Febrero 14 de 1904

Preoio del Ejemplar, 50 oentavos,

�..

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Al.Puerto Qe;~ ·tracruz .
LA CASA MEJOR SURTIDA
DE LA REPUBLICA

UNDO LUST~ílDO
Año XL-Tomo J.-Número 7.

MEXICO,FEBRERO 14 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

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Gerente: LUIS REYES SPINDDLA

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S, M, GUILLERliO II, EMPERADOR DE ALEMANIA
Susto en br,nce, propiedad del
Sr, Coronel Fernando Gonzílez

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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