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                  <text>Año XL-Tomo 1.-Número 9.

MEXICO, FEBRERO 28 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU
Regis trado como artrc::lo de segunda claae, e n 3 de Noviembre d e 189 4.

Substrlpc16n meDHual for, aea ...... s t. GO
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Ber11t1: LUIS REYES SPIIDOU

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ESTUDIO FOTOORAFICO
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�ÉL MUNDO ILUSTRADO

la "Americanizadón" de las Ciudades
Estétioa de la Calle

E

L hombre civilizado conoce dos aspectos
de los grandes centros que sirven de focos
á la actividad febril y al pensamiento de
la humanidad. Tenemos la ciudad histórica que relata en cada una de sus piedras un
largo y venerable pasado, y la ciudad moderna,
improvisada por decirlo así, brillante, cómoda,
práctica, pero con demasiado olor á cosa nueva. La ciudad advenediza pasa por ser un producto particularmente americano. La vida desborda en ella, pero la poesía falta por completo. Todo allí es científico, progresista, poderoso, todo está de a0-uerdo con las últimas invenciones técnicas, pero nada hay que revele la
preocupación de la belleza. Sus calles son
anchas, pero rectas, como trazadas á cordel, y
largas hasta parecer infinitas; sus casas son
uniformes; y, si en alguna parte aparece un
esfuerzo arquitectónico, una ten tati va de construcción monumental, casi siempre se trata de
la parodia de algún celebre modelo del viejo
mundo.
A este hongo nacido en una noche se contrapone la vieja ciudad europea, que es la obra de
los siglos. :B,sta parece ser un organismo animado, con raíces profundas en el suelo y con
florescencias parado jales, á fuerza de ser lentas.
Sus calles son, por lo general, estrechas, desiguales, empinadas, cuesta arriba ó cuesta
abajo, pero no hay una que se parezca á la
otra.
De la misma manera, cada edificio, casi, tiene su fisonomía propia. A cada empedrado, á
cada fo,c hada, está lig.ado un recuerdo. Se ven,
se huelen los rastros que ha dejado allí una
larga s,erie de generaciones anteriores. Las
épocas desaparecidas hablan en esas ciudades
al transeúnte con el estilo de su arquitectura
anticuada. Evocaciones hacen surgir espectros
de todas partes en pleno día. Hay en el ambiente algo así como ecos lejanos de palabras confusas. Por definición, la ciudad americana es
el teatro de las luchas ardientes por la existencia. El hombre despliega en ellas sus fuerzas,
trabaja, ga·n a dinero, goza materialmente. En
la ciudad histórica, el hombre tiene visiones y
escucha las voces interiores. En ella se pasa el
tiempo y se sueña.
Pues bien: los delicados se quejan en todas
partes, puede decirse, de la tendencia enfadosa
que acusan las ciudades de ensueños y de belleza á perder cada ,vez má.i;¡ su carácrer propio, á
americanizarse, en una palabra. Querrían con·
tener esta transformaci6n. Por todos lados
surgen estéticos que proponen diversos remedios contra el afeamiento de--las ciudades. Pero en el fondo, todos estos proyectos no son
más que una misma idea bajo diferentes formas:
hay que impedir el rejuvenecimiento de la ciudad, hay que desterrar de ella el modernismo,
hay q:ie acentuar su vejez, hay que subrayar
sus arcaísmos; esto exige la belleza. Se forman
sociedades para la conservación de los monumentos antiguos, se organizan exposiciones de
muestras y letreros y o.e vidrieras 6 escaparates, se abren cqncursos de proyectos de embellecimiento, y se protesta poéticamente contra
las irrupciones de los tiempos nuevos en forma
de tranvías eléctricos, de redes de hilos telefónicos, de troles-, de maquinismo y de industrialismo.
H~ visto varias de estas exposiciones de estética de la calle. Su tepdencia, confi.rmada por
la manera como se distrihuyen los premios, es
invariable: el retoi:no al pasado.- Para ser bella, la calle tiene que ser medieval. Fuera de
esta fórmula absoiuta, no hay salv.ación. Todo
lo que no sea r~mate de fachada, puntiagudo,
muestra de hie~9 (forjado que se balancea colgada de un sopo\'td arriba de la vereda, arquitectura gótica. ,es afrentado con el nombre desdeñoso ne «auiericano:1&gt;. El ideal es el París de
la novela de Víctor Rugo,' «Nuestra Señora:i,.

Equivocan el camino: estoy profundamente
convencido de ello. Para conservar á las ciudades históricas su carácter arqueológico único, hay que cubrirlas con fanales, rodearlas
de barreras, proveerlas de molinetes con ventanilla, ponerlas bajo la vigilancia de gu!l.rdianes, reglamentar las horas en que pueden ser
visitadas; y, sobre todo, expulsar de ellas á
sus habitantes, ·para no admitir sino turistas,
peregrinos fervient!ls, artistas y poetas. Mientras las ciudades sigan siendo habitadas ror
gentes vulgares que tratan anacrónicamente de
ganarse la vida por el comercio y la industria,
será imposible satisfacer á los aficionados á
impresiones estéticas que delir:i.n por pasearse
en medio de una decoración de gran ópera. Los
vivos no quieren dejarse tiranizar por los
muertos. No se avienen á habitar un museo
inmutable sino con la condición de ser los guar- ·
dianes asalariados de él, como los guías y los
restauradores de las pequeñas ciudades italianas, cuya única ~ndustria, es la de acompañar

á_ los visitantes extranjeros y pedirles propma.
Lo que me hace sonreír, sobre todo, son las
tentativas de mejcramiento de la estética de la
calle por medio de la introducción del gran arte e n las muestras ó letreros. ¿No habrán pasado nunca por un bulevar los bien intencionados educadores del pueblo que querrían hacer de la calle un museo de arte? ¿O habrán
tea ido los ojos en los bolsillos cuando pisaban
el asfalto? ¿,Para quién sería la obra de arte
en la calle? ¿Para la multitud que, ag uijoneada ~or el~ ambre, por la ambición, por la concupiscenci a , corre á sus negocios 6 á sus placeres, y que, en su empuje loco, atropella y
voltea al que pretende andar indolentemente y
pasearse aquí y allá para mirar y distraerse?
La multitud no tiene tiempo ni atención para
aquello que no toque á su interés inmediato.
El luchador por la vida que anda como en un
sueño y que calcula mentalmente las utilidades
dP, su carrera ; el aventurero que está al acecho
del azar prop1cio; el viejo verde que pisa los
talones al mandaderó ; el comisionista que pasa
revista á su clientela; la obrera que va á entregar trabajo 6 á buscarlo; el artesano con su
mandil de cuero debajo del brazo · ninguno de
éstos se detiene delante de una m~estra que no
es la que les interesa, que no se relaciona con
sus necesidades y que no les enseña ningún
hecho de significación práctica y actual. El
azotacalles es una figura legendaria que se encuentra aún en autores rancios que beben en
f~entes envejecidas, pero que no existe ya en la
vida real. Durante las horas de t1 abajo en
cualquier día que no sea de fiesta, no se ve~en
las calles de la gran ciudad más que mandaderos, gente que anda con un fin determinado
peregrinos del pan, rastreadores de ganancias; .
pero no paseantes sentimentales en busca de
impresiones estéticas. Aquel. que por razones
profesionales no tiene que fijar su atención P,n
la bulliciosa multitud, que no es punguista 6
mez:cachifle, 6_ vendedor de diarios, 6 agente de
P?hcía, se ab1sm_a en la lectura de su diario, 6
sigue sus pensamientos, y no ve de todo lo que lo
ro?ea· más que lo estrictamente necesario para
evitar las carambolas, y esto más bien por
instinto que conscientemente. Tampoco se preocupa el peatón del cuadro-en que se mueve como el pasajero de ómnibus, 6 el que va e~ un
coche de plaza, 6 el que cabalga en bicieleta, ó
el «chaffeur&gt; horrorosamente enmascarado y
arrebujado en abrigos polares, 6 el avaro desu
tiempo que viaja en los trenes asfixiadores del
ferrocarril subterráneo. «¡No distraerse! ¡Llegar!» .... parece gritar cada movimiento de la
multitud de las grandes ciudades. Obligar á
ésta á detenerse, sería una tare!L tan fácil de
llevar á cabo como la de parar el sol en su carrera.
Sin embargo, el comercio realiza este milagro á lo Josué. Pero por medios que no son el
encanto abstracto de una muestra gótica, por
bonita que sea. El comerciante de la gran ciudad, aguijado por la competencia mortífera,
hace la psicología de las multitudes como Monsieur Jourdain hace prosa: sin saberlo. Apela
á las inclinaciones, á las flaquezas y á las necesidades del término medio de los hombres.
Cu~re las paredes de carteles ilustrados, que
repiten centenares de veces hasta conseguir
desp~rtar las distracciones más profundas, fijar
la mirada más vagabunda, domar la memoria
más rebelde, y hacerse una obsesión para el
viandante. El cartel ilustrado caracteriza la
calle moderna como la muestra gótica, pintada ó recortada, pendiente del remate puntiagudo de la fachada, fué el rasgo propio de la calle
medieval.

***

El cartel ilustrado, con su dibujo atrevido de
grandes líneas, que recuerda necesariamente el
contorno monumental de la pintura al fresco;
con su colorido fuerte, á veces viol.ento, pero á
pesar de eso bien armonizado; con sus alusiones á la actualidad, graciosas por lo menos,
cui,,ndo no ingeniosas; con sus dimensiones; con
su efecto de masa por la multiplicación de su
número, representa el advenimiento de un arte
nuevo infinitamente superior á la pintura de
muestras de un pasado más tranquilo y más
lento. No es un arte noble é ideal, ni mucho
menos un «arte por el arte:1&gt;. P01·0 tiene su belleza, permite el florecimiento de talentos de
ingenio, industria y capacidad, y llena su objeto con una perfección que es en sí mismo un
elemento estético.
Al lado del cartel ilustrado, la vidriera es
la que trata de h ipnotizar al público. Su arreglo ha llegado á ser también un verdadero arte. Quiere causar el efecto de un cuadro. Quiere recrear los ojos por medio de la línea y del
color, de una composición y de una idea, y
también de la riqueza intrínseca de la materia,
ya se trate de telas de seda, de flores, de joyas
ó de vulgares come,tibles. Promete al transeúnte la satisfacción de todas sus necesidades, lo
hace consciente df) las que no ha sentido netamente todavía, y le sugiere otras nuevas. ¿Cómo comparar, ni de lejos, las sorpresas de la
vidriera que cambia cotidianamente, siempre
nueva, siempre animada, con la monotonía

~dormecida de la ingenua muestra que seenveJecía en su inmutabilidad'?
¡Qué 13: calle moderna no es bella'. ¡Pero si
esto es simplemente una blasfemia! Nunca y en
n~nguna parte ha sido más bella que en la gran
ciudad contemporánea. El gigantismo de las
construcciones, la variedad de los estilos que
aunq_ue in';'lig~n~s y sin gusto cuando ;e les
considera 10d1v1dualmente, se rehabilitan por
la abundancia y diversidad de sus formas y
ofrecen un conjunto magnífico; los carteles ¡legres, muchas veces tolerablemente viciosos· los
avisos multicolores sobre los balcones las
a~oteas; !os escaparates ricos y agradables· los
pmtarraJados quioscos de diarios: las col'umnas de avisos de espectáculos; los chalets de
refrescos , de floristas y de otros géneros· el
encli.nto mágico de las iluminaciones más intensas; la miscelánea del tráfico por los medios de
locomoción más vii,r iados en cuanto á formas
y velocidad; todo esto constituye un cuadro al
lado del cual parecerían incoloras é insípidas
Babilonia y h, Tebas de las Cien Puertas la
Roma de los Césares y la Florencia de '10s
Güelfos, la Palmil'a de los Seleucidos y la Nuremberg de la Reforma.
Sólo los snobs estetizantes no alcanzan á
comprender esta belleza abrumadora. ¿Por
qué? Porque todavía no se les ha predicado
sugerido, impuesto dogmáticamente esta belle:
za; en una palabra. porque ella es nueva, porque ella obra por sí misma, no en virtud de un
lío de frondosas frases; porque á ella hay que
descubrí~!~, sentirla, asirl a uno mismo, pues
su exposición no se encuentra todavía en libracos consagrados.
¡A~, estos en~usiastas de muestras de siglc,s
abohdos! ¡estéticos que se creen de substancia
superior! Del presente vivo y animado, ellos
n? ven nada; no lo sienten, no les causa impresión alguna. Para sus ojos vueltos hacia atrás
lo pasado, lo lejano, es lo único que paree~
belJo. Esto es lo único que les produce emociones que ellos tienen por estéticas, cuando no
son más que místicas. La -:a lle gótica les parece más bella que la moderna, porque está muerta y enterrada. Los estéticos profesionales de
la calle son los hermanos menores, infantiles
podemos decir, de los prerrafaelistas en•pintura, de los difuntos simbolistas en poesía, de
l&lt;;&gt;s li~ratos que predican la bancarrota de la
c1enc1a. En resumen: son los merodeadores del
gran ejército de la reacción universal.
París, 1903.
MAX NORDA u.

it

MUNDO ILUSTRADO

y

00

Impresiones y Recuerdos
El Sueño de un Héroe

S

E hablaba del dominio que la sugestión ejerce. sobre los borrachos, alienados, maniáticos y otras gentes, y yo conté esta aventurilla, que realmente me ocurrió, hará obra de
diez años, en Santiago de Chile.
Hab_ía yo ingr~sado_, en cali?ad de huésped,
con m1 entonces ¡uveml humamdad y mis escasos bagajes, á una pensión burguesa, situada
en la calle de San Diego, bonita vía pública
de la metrópoli chilena.
El recuerdo de aquella casa trae á mi mente
figuras ya medio borrosas, auras ya casi olvidadas, llenas de la poesía de las cosas idas
y del encanto de los veinte años, que nos hacen
verlo todo á través de un ideal prisma de belleza. La dueña, «Misiá Filomena:i,, como la
llamaban las criadas en el habla del país: gord_a, opulenta, separada de su l!larido, gran partidaria de la tanda, correctísima mujer al fin
de todo; Blanca, su hija; Misiá Dorilita la encargada ';'iel. ~anejo inmediato d_el neghcio, y
hasta vemticmco huéspedes: m!litares estudiantes, abogados, dependientes delcome'rcio...
¡Ah, una francesa gorda, alta, fresca, con el
cabello literal~ente blanco, á la que se decía,
por_ ant&lt;;&gt;nomas1_a, la «Madama:i,; y su sobrino,
un mfehz á qm~n. malas lenguas asignaban,
respecto de la «v1e1lle femme:i,, más inmediato,
si bien menos honorable parentesco.
Si cierro los ojos y regreso á aquel tiempo
venturoso, veo el piano del salón, veo á lamadama sentada en el taburete y al grupo disímbolo de los huéspedes congreg ado en derredor
suyo- todos de buen humor, todos chisporroteando alegría. de vivir, - entonaodo, con las
voces acordadas á la diabla, una canción del
poeta Soffia, entonces muy en boga:
«¡Oh flores que nacéis tristes,
Entre la y.erba escondidas,
Cuánto no sois parecidas
A unas flores que amé yo!:i,
Y luego, rumor de carcajadas joviales ea días
de campo y en regatas en el«Parq ue Cousiño:i,,
notas de zamacuecas bailadas en fiestas memorables, botellas d!l espumante «chicha:i, que se
destapan con estrépito .... todo eso, que se fué
ya para no volver nunca, como mis veinte
años!. ...
Les conocí á todos, 6 á casi todos, el propio
día de mi ingreso en la mesona común, entre
platos de «charquicán:i, y de «porotos:i, y botellas de buen vino de Panquehue.

Á TEPOZOTLÁN EN AUTOMÓVIL ·
.
.- LOS EXCURSIONISTAS EN LA GLORIETA DE CARWS IV· -EL PRIMER PERCANCE.
. El héroe de aquella mesa redonda era, sin
disputa'. el Mayo: Guill~r.mo Gaona. Tendrfa
60 años, bla.l!co bigote mihtar, uniforme, espada Y uno_s 0¡1tos bondadosos que contrastaban
con el aire feroz que le gustaba imprimí á
su ,fioonomía. Estaba retirado y se comía tr~nq_mlameote su pensión, esperando librar la última de las batallas, la de la ineviGable derrota. i;;u edad heroica fué cuando la guerra del
Pacifico, allá de 79 á 84. Refería, á todo el ue
deseaba escuch~rle, haberse hallado en las &amp;atallas de, Chorr1ll&lt;:&gt;s y Miraflores y haber penetrado, trrnnfante, en la capital del Perú, Mostraba gran respeto Y veneración por el General Baquedano, que mandara en jefe á los chilenos en aque~ln g~err3: memorable, y no se cansaba de repetir episodios bélicos.
. La Madama, cuya lengua era de víbora segúnbdes1pués Pº:.propia experiencia pude ~ompro ar o, me di¡o al oído:
-No le crea usted una palabra: es un «farceur:1&gt;.,. • .y b~rrac~o, además.
¡Ah. lo último iba yo á experimentarlo en
b reve.
d f~rtó mi habitación á quedar vecina de la
.e
a_yor Ga~)Ila. Apenas si las separaba un
1igtísimo tabique que permitía escuchar dese a una, todo lo que en la otra se decía'. Tan
pronto como me acosté-y conste que ten.fa un
sueflo descomunal,el sueflo de mis veinte añospude notar que ,mi vecino se ocupaba en todo
á'.1fnos en dormir. Paseábase por la recámar~
argos pasos, hablaba él solo y de vez en
p~z, llegaba hasta mis oídos' el' gluglú del
isco, que des~e las profundidades de una botta pderua~a, se iba á las profundidades del vienre e1 hi¡o de Marte.
Conciliaba yo apenas el sueflo cuando me
despertó u~ for~idable estrépito; una algaza~\tald 4á,8¡ imagmé que, por lo menos, habían
ra o · a casa dos legio.nes de demonios
oces penetrantes, manotadas, rodar de sillas·
arrastrar. de un chafarote sobre el piso
'
aquello diríase una pesadilla!
····· ·
Apliqué el oído y pronto pude convencerme
de que aquel estrépito no era otra cosa sino
1d~dh~r ~i!ººª seencon!rabaen_plena ba- 1
.
. rri os. 8 us suenos heroicos me . i,
c&lt;;d al rnflu¡o d_el aguardiente peruano -a' ua~- e
1
diente de enemigos tenía de ser _ habí tg
mado forma·
d
. ,
an orna. ,,Y Y?, _esde m1 lecho, tuve la for- l·
tuna de asistir, siquiera fuese de oídas á
de los episodios de la guerra del Pacífico. uno

V

l:i1!

-Aquel puesto se cubra.... ¡Avance la caballería!. ... ¡Adentro muchachos!
·Atrás
los «ch o1os» ..
, : .... ¡Apunten!
'
.. · · 1 ....
.... ¡Fuego!
El Mayor gritaba como si estuviese poseído
Y repartía con su tizona tajos y mandobles
por.muebles y por paredes.
Si aquello pudo divertirme en el principio
su prolong_ación empezó, naturalmente, á sa~
berme á rAJalgar. Protestédentrodemímismo
dando 3:l diablo á los borrachos y á las casa~
con tabique~ delgados, y procuré dormirme á
pesar de la rnfernal algarabía.
~l ~ayoi:: continuaba, continuaba, imperté~rito, 1nfa~igable, batiéndose, dando órdenes
rnterrum~1~ndose sólo para cobrar ánimo co~
nuevas v1s1t as á la bota del Pisco.
R:esolví tocar con los nudillos ea el liviano
tabique ,Y suplicar al héroe que se acostase y
~e du_rmiese, por estar avanzada la hora para
semeJantes batallas.
-¡V~mos_, hombre! ¡Acuéstese usted como·
cualquier crndadano pacífico y deje en paz á la
guerra del ídem!
Co_ntestóme con interjecciones un tanto exrres1 v3:s Y e~íte~o.;. de cobarde y de traidor á
a páatria, Y s1gmó en sus trece, más borracho
Y m s exaltado que nunca.
Yo renegaba del ejército, de la América del
8 ur y hasta del que inventó la guerra. Pero de
repente se me ocurrió una idea salvadora que
me apresuré ~ poner en práctica.
'
_Ahuequé.mi voz como mejor supe; la dí inflexiones tétricas, imperiosas y terribles y levantándola lo más que pude, exclamé:
'
el-¡ Mayor Guillermo Gaona! ¡Habla usted con
General Baquedano! Si no se acuesta usted
Y ~o se due_rme inID:ediatamente... ¡lo fusilo!...
~Lo venció la fatiga, 6 lo sugestioné de v~
ras?
El hecho_ fué que, cinco minutos después, el
Mayor qmllermo Gaona, el héroe de Chorrillos Y M1raflores, roncaba como un bendito.
ENRIQUE MARTÍNEZ SOBRAL.
México,

1904.

o
Las ideas son como las piedras preciosas:
las falsas deslumbran más.
,

EXCURSION EN AUTOMOVILES
Con:io lo .anunció EL IMPARCIAL, el domin-

g? último se efectuó la excursión de automóvlles que organizaron varios caballeros amantes ~el sport. El punto de reunión fué la
glone~ d~ Carlos IV, de donde partieron los
excurs1omstas á las 8 y 15 a. m.' en tres coches ~e construc?i.ón m~derna y dotados de
los útiles y provisiones mdispensables
Los coches iban ocupados por las siguientes personas:
Sres. Hi!ario Elguero, Angel Algara Terreros, Antomo Coca y Juan N. Rondero.
. Sr~s. Carlos Alvarez Rul y Escalante Julio Z1egner Uriburu, Jacques Lemmens 'y un
«chaffeur».
Sres. Francisco Restori, Alberto Echeverría, M. Ramos y un «chaffeur,,.
l¿- la hora indicada partió la excursión
saliendo por las calles de Rosales Alvarado
etc., hasta la Tlaxpana, para tor:iar la Cal~
zada. de l?s ~allos, en donde ocurrió la primera peripecia del viaje; pues habiendo atravesado los coches por un atascadero, bastante hondo, hul:&gt;o necesidad de sacarlos á ma~o,. para con_tm?,ªr la marcha. Pasado este
mcidente, sigmo la excursión sin novedad
alguna rumbo á Atzcapotzalco la H . d
d E
d'
,
aCien a
~
nme 10, Tlalnepantla, Lechería y Barnentos. En este lugar fué necesario desocupar un?, de los ?ºches, debido á que no tenía
la pre_sion sufic~ente, y empujarlo, también
á mano, al_ su_bir una cuesta. De Barrientos
los e~curs1omstas siguieron después hast~
Cuautitlán, tomando en seguida el camino
para Tepozotlán, que fué el punto designad º como final del viaje.
.,A las tres y _media p. m. salió la excurs10n para México, emprendiendo el regreso
por otros caminos más cómodos y pintorescos.

Á TEPOZOTLÁN El', AUTOMÓVIL,-SACANDO UN COCHE DEL ATAS;ADERO
,-LOS EXCURSIONISTAS

EN

EL CONVENTO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

:tt MUliDO ILUS'rltADO

~n Puebla
Hace pocos días fueron inauguradas en
Puebla las obras de embellecimiento del antiguo callejón del Teatro, que comunicaba
la Plaza de Armas con la calle de la Independencia.
Lae obras á que nos ref1::rimo1:1 consistieron, principalmente, en la const;ucción de
un techo de hierro y cristales á lo largo de
la ví~, y en la de un hermoso pavimento de
mosaico. A uno y otro lado se levantan
además, amplios locales que se destinan
habitaciones y establecimient0s mercantiles.
El aspecto que ofrece el c&lt;pasaje» es muy
elegante, y no cabe duda que con la implantación de esa mejora, ha ganado mucho en
belleza la capital angelopolitana.

eOl)corso de '' El 1--\UQdo Ilustrado"

íi

Una historia romántlca.-Las conferencias
del Dr. Garnault en la Preparatoria.
Thullller en Arbeu

A corrido por la prensa diaria una nota de
sensación, no tanto por sn importancia intrínseca, no tanto por los caracteres deque
está rodeada, sino por su anacronismo mani·
fiesto que la hace tener cierto rancio olor de
guantes olvidadPs en un ropero de moda pa·
sada, de cintas desteiíidas, de papeles amarillentos cuya escritura ha deslavado la obra
lenta• y constante del tiempo.
Se trata de toda una historia romántica, muy
romántica, por más que en ella no entre doncel
alguno, cuando menos aparentemente; que, en
el fondo, es casi seguro que alguno tiene papel
de importancia en el dramita.
Pasa en las sombras olientes á incienso de
alguno de los conventos que la vigorosa mano
del ministro Combes ha cerrado. Los santos,
pintados en rancias telas por la mano de algúr. maestro medioeval, han visto, con sus
grandes ojos de pasión y de tinieblas, desarrollarse algunos capítulos, cuando menos, de la
novela.
Una heredera española (que me finjo guapa,
con la guapeza soberana y riente de la andaluza, con grandes ojos negros, donde caben todos los ensueños y v uelan todas las quimeras),
una pobre muchacha huérfana, á la que han dejado los padres una fortuna considerable, se
está educando, conforme á la moda anticuada
que tanto gusta en Europa, en la Europa latina cuando menos, bajo el cuidado de las Hermanas que forman la Comunidad. Sus parientes por natural y humana condición, la ol vi•
da~ mucho; apenas si, rara ocasión, se presentan con o§tem.ible festinación á cambiar un
consejo ceremonioso y vacfo , por las lágrimas
y quejas de la educanda.
En la fría celda en que duerme visitan á la
pobrecilla sólo las apocalípticas bestias de
San Juan, los iracundos profetas de la Biblia,
el dios vengador y anacrónico que gustan fingir algunos. Y es esto todo. No vuelan en torno de su cabecita los ideales mur..danos, únicos que hacen la vida posible; cada grito de
pasión que sale de su alma, sale refrenado por
la mano de hierro de alguna conseja religiosa.
Su pobre cuerpo, torturado entre aquellas paredes que destilan lentamente hastío y miseria,
pierde ]os lineamientos que hacen de la mujer
todo un delicioso poema de hermosura y de
harmonía.
El tiempo agita perezosamente sus alas en
aquella atmósfera de tedio, sin llevará la huérfana un hálito siquiera de vida y de calor. Se
prohibe sistemáticamente, «ad majorem Dei
gloriam~, todo aquello que es patrimonio de la
juventud y de la belleza.
La Comunidad es expulsada. Vuelan las monjas como hojas secas de un árbol condenado á
esterilidad eterna, por una de las mayores paradojas que haya ideado la inteligencia humana. Salen del país; pero se llevan á la muchacha, que, para los directores, significa muchos millares de pesos, significa un capital adquirido fácilmente.
La última parte de la novela se desarrolla
en nuestro país. Las monjas han llegado en
busca de un asilo donde reposar violando la
ley, y no encuentran este asilo_ideal. Pasan de
casa en casa y de conventículo en conventícu-

H

DEL RECUERDO ...
En el recuerdo lejano
que preso en el alma tiembla,
como en brumoso horizonte
la pupila de una estrella,
á modo de flor de sangre
perdura l a herida abierta
de los últimos ensueños
por las lágrimas primeras.
Reminiscencias perdidas
de la borrasca en la niebla,

lo, llevando sus alumnas, como podrían lleva1·
algún mueble útil que facilita la vida.
Una carta pone á los morosos parí.entes al
tanto de lo que sucede. Entonces se apresuran
á venir al país en busca de la pobrecilla. La
carta destila, como un acre jugo, la intensa
melancolía de esa vida robada á la juventud y
al amor, de esa existencia que se consume en
un vano sacrificio, que se evapora en la atmósfera impasible.
¿Dónde se encuentra la novicia? Nadie losabe. Los conventos, como los sepulcros, guardan bien sus presas y no las devuelven al mundo. Quizá ya haya terminado, con el sacrificio
dolorosísimo de su vida, la pequeiía historia
de su estéril juventud.

***

Las conferencias del Dr. Garnault han comenzado ya, después de haber sido vencidas
ciertas diticultades que por el momento se pre- sentaban; dificultades que son completamente
naturales, desde luego que es en nuestro país
cosa inusitada la celebración de tales conferencias.
Ha pensado bien el hombre de avanzadas miras que dirige la instrucción pública. Nuestra
pobre juventud se encuentra ávida de sensa·

DR GARNAULT

ciones artísticas; padece hambre y sed de ideal,
intensa y febril sed de algo hermoso, de algo
noble, de algo bello y santo.
En el renunciamiento que forma la base de
la vida moderna, nada tan peligroso como dejar inerme á la juventud. Cuando se padece el
crónico hastío que la civilizada vida proporciona, y se vuelven los ojos, como dos grandes
súplicas, en torno, y se encuentra sólo el impasible centellear de estrellas cuyo análisis químico se conoce, es fácil que aparezca la vida á
tal grado desnuda y fría, de tal manera odiosa, que la muerte, la eterna, la inmutable, tome

que habláis de perdidos goces
y fugitivas quimeras;
resplandores estelares
que remedando promesas
de ·opulentas lejanías
iluminasteis la senda
al fingir florecimientos
de engañosas primaveras
para agostar los capullos
de las rosas tempraneras;
melancólicos regueros
de aspiraciones intensas,
que como fúlgidas chispas

caracteres de hermosura tales, que atraiga con
la tenacidad de un abismo en cuyo fondo duerme toda la fascinante gala del misterio.
Es una buena obra de misericordia, una buena obra de humanic.ad la del Señor Subsecretario de Instrucción pública. Ha caracterizado
sus gestiones en el elevado puesto en que 88
encuentra, por el amor rnnato y ardiente á todo
lo que sea arte. Muchas son ya las pruebas
que ha dado de su habilidad para combinar
en la existencia del púher, la suma necesarl~
de conocimientos científicos, con la indispensable suma de conocimientos de arte que deben
formar la base de una educación completa.
Las conferencias del Dr. Garnaul serán apro•
vechadas por los actuales preparatorianos debidamente, porque es un terreno fértil en el que
se siembra y porque la milagrosa facultad del
arte es siempre omnipotente y fecunda.

"'**

En Arbeu sigue su marcha triunfal Thuillier.
Las primeras batallas fueron gentilmente ga•
nadas y ahora recorre el sendero del triunfo
con paso rápido. 'Lo merece.
Porque no es solamente un actor exquisito:
es un actor de talento universal. Su talento es
maleable como la cera y toma con pasmosa fa·
cilidad los relieves todos de los moldes de al•
mas que han vaciado los grandes dramaturgos.
Pocos, muy pocos han de ser los actores que
puedan ser geniales con Shakespeare, y geniales con Dicenta, y geniales con Sardou; en al•
guno de estos grandes dramaturgos ha de existir l a cuerda antagónica de la que predomine
en el alma del actor, y el resultado de una aso•
ciación entre ellos debe ser funesto por modo
Sej!"uro.
Thuillier es discreto, muy discreto, y tiene
alto y noble amor á su arte.
De aquí que sepa, de aquí que tenga la intul•
ción de cuándo debe detenerse y hasta qué al·
tura sus alas le pueden sostener. Este es
gran mérito, sin género de duda.
Después de los dramas españoles, que do
mina perfectamente, nos ha ofrecido algo d
repertorio shakespiriano, en el que se eleva
una altura envidiable, por más que no roceco
sus alas en estos casos las diáfanas capas d
cielo donde los genios habitan.
Son tan grandes, tan enormes los personaj
de Sbakespeare, que ante ellos se experimen
ese misterioso desasosiego que hacía supon
un dios en la sombra del templo de !sis Y
las tenebrosidades de la conciencia human
Sin embargo, la discreción de Tbuillier
un gran escudo que lo salva, y mucho debem
agradecer al Destino que nos haya traído
actor de su talla. ¡Ojalá siempre pudiéram
decir cosa semejante!

o
EL REY Y EL POETA
(Pragmento.)

E

L Rey Skule.-Me hablarás de eso den tro de poco.
Pero dime, Skalda, tú que has errado
tan~o por países extranjeros, ¿has visto una
muJer que ame al hijo de otra? Y cuando
digo amar, entiendo amar no con un sentimiento pasajero, sino amar con todas las ternuras del alma.
El poeta Jatgeir.-Eso no acontece sino á
las mujeres que no tienen hijmt
El rey.-¿A ellas solamente?
. El poeta. -Sobre todo á las que son estériles.
El rey.-¿Sobre todo á las que son estériles? ¿Aman entonces á los hijos de otra con
todas las ternuras de su alma?
'
El poeta. -Sí, á menudo.
E!I rey. - ]l., ¿no es cierto?, sucede que esas
muJeres estenles mlltan á los hijos de otra
despechadas de no haber tenido ellas.
'
El poeta.-Sí. Pero eso no eP obrar prudentemeHte.
El rey.-¿Prudentemente?
El poeta.-No, no es obrar prudentemente, porque dan á aquellos cuyos hijos matan
el don del sufrimiento.
'
. E~ rey.-Pero ¿crees tú que el don del sufrimiento sea una buena cosa?
El poeta.-Sí, señor.
E! rey.-;-Islandés, hay como dos hombres
en ti. Estas entre la muchedumbre, en algún alegre festín, y pones un manto sobre
tus pens~mi~ntos. Se está á solas contigo, y
te asemeJas a los raros á quienes voluntaria-

PREMIO OFRECIDO POR LA JOYERÍA «LA PERLA.»-(TERCERA PARTE DEL TAMA~O NATURAL.)
VéansE&gt; las Bases respectivas en otro lugar de este núme..0 .

m?nte se escogería por amigos. ¿Por qué es
as1?
El poeta. -Señor, cuando os queréis bañar en el río, no os desvestís cerca de donde
pasan los que van á la iglesia, si no que buscáis un lugar solitario .... . .
El rey.-Naturalmente.
El poeta.-¡Y bien! yo también tengo el
pudor del alma y por eso es que no me desvisto cuando hay mucha gente en la sala.
El rey.-¿Eb? Cuéntame Jatgeir cómo
has llegado á ser poeta y quién te h~ enseñado la poesía.
El poeta. -Señor, la poesía no se aprende.
El rey. -¡La poesía no se a prende! Entonces, ¿cómo has hecho?
·
El poeta.-He recibido el don del sufrimiento y así he llegado á ser poeta.
El rey. -Así, pues, ¿el don del sufrimiento es necesario al poeta?
El ~oet~. -Para ~í fué necesario; pero hay
otros a qmenes ha sido concedida la alegría
la fe ó la duda.
'
El rey.-¿Aun la duda?
El poeta.-Sí; pero es preciso que sea la
duda de la fuerza y de la salud.
El rey.-¿Y cuál es la duda que no sea de
la fuerza y de la ~alud?
El poeta. -Es la duda que duda aun de su
duda.
E l rey. -Paréceme que eso debe ser la
muerte.
El poeta.-Es más horrible que la muerte
misma: son las ti.a1ieblas profundas.

*

*
A medida que el año*avanza,
nuestro valle
colma de d0nes, como una novia cuyo señor
á llegar en poco tiempo. Nuestro valle meil
cuerda aquel jardín encantado de las M
una Noches, en donde cada árbol estaba cu
jado de piedras preciosas, mientras un gr
soplo de hastío flotaba pesadamente por e
ma de sus copas.

dejáis temblorosa estela
en las trágicas penumbras
de las humanas tristezas;
voz simbólica de aliente
inicial de la contienda,
como r itmo que vibrara
reclamo de heroica brega,
desvanecida en el hálito
de prematuras tormentas
y extinguido en el silencio
de soledades inmensas;
aromas embriagadores
de corolas entreabiertas,

cómplices de vagos suefiOS
y exaltaciones secre~as,
que simuláis de la vida
embalsamar la tragedia,
dejando en la áspera ruta
ambiente de flores secas .•• ·
Perduráis eternamente
haciendo la herida eterna
en el recuerdo lejano
que preso en el alma tiembla
á modo de flor de sangre
ó de inmarcesible adelfa.
FEDERICO URBACS:,

PUEBLA. -&lt;PASAJE&gt; QUE COMUNICA LA CAI.LE DE LA JNDEPENDENCIA CON LA PLAZA DE ARMAS

Fot, B t ~ ~ t l ) .

ENRIQUE IBSEN,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
que han de sostener las pretensiones moscovitas en los campos manchúes.
Y llegará el momento en que se consideren con fuerza suficiente para tomar la ofensiva, y en que se crea al ~nemigo obligado á
aceptar el reto, y, acaso, entonces tengan los
japoneses que retirarse de los puntos que hayan conquistadó y volverse en las naves que
les queden después de una cam:r,aña prolongada.
No, no parecen estas declaraciones rusas
fruto de alucinaciones ni engendros de megalomanfa: hay mucho que está en el orden de lo posible. S6lo hay, ánuestro entender, un pequeño obstáculo: el dinero que
habrá de necesitarse para un período de
grandes y fuertes gastos que una campaña,
aF&lt;Í realizada, significa para Rusia. El problema financiero es el eje de ésta, como de
todas las cuestiones que afectan, en lo íntimo, á los grandes agregados orgánicos que
constituyen las modernas sociedades.

DALNY, CAPITAL DE LA MANDCHURIA RUSA

Política General
Los perjuicios de ta guerra.-Pánlco en ta Bolsa de Parls.-General expectación.-Ansiedad
en todas partes.-La actitud de R.usla.-Sus proyectos para et porvenir.- A ta defen•
slva solamente.- Seguridad en su triunfo futuro.-Bt tem~r de los Balkanes.
-Turqula y Butgaria.- Las reclamaciones macedónicas Y la paz.

N

ADA ha cambiado substancialmente en
la situaci6n de los beligerantes que en
Extremo Oriente se disputan la preponderancia sobre aquellas comarcas, y, sin embargo, ya se dejan sentir con punzantes r-esultados los efectos de la lucha cruel, que amenaza ser tenaz y despiadada. Nada se ha vi~to
que parezca decisivo en las primeras operac10nes, impetuosas por parte del ~ap6n, prudentes y recatadas en cuanto á Rusia corresponde;

contemplar el drama que lentame~te se va za, están más expuestas á las agresiones de
desenvolviendo en el golfo de Petch1lí, don- los poderosos.
de se han desarrollado las primeras escenas,
mientras se prepara el desenlace en Mand***
churia.
Entre tanto, una alta autoridad rusa, seEsa ansiedad por todas partes sentida, ese gún informes de una agencia de noticias, ha
interés con que se ~igue la ma_rcha de_ los hecho declaraciones muy importantes, poacontecimientos explican la tens16n nerv10sa niendo en evidencia la actitud de Rusia y
que produce un~ atm6sfera carga~a de ~lec- su firme creencia de que al fin el triunfo setricidad que hace á todos susceptibles a los rá suyo, cuando logre poner ~n el _campo de
'
cambios más peque- operaciones, que debe ser la discutid~ Mandños en el estado de la churia los elementos de que puede disponer,
guerra. Cierto que que e~ materia de fuerzas de tierra, no ee
apenas hay motivo exagerado decir que son inagotables. Para
- .
ostensible para espe- entonces se dice, el número habrá de pre--..
. ~ ?-'~
rar
complicaciones valecer, pero no el número ciego é indisci,;
' .
internacionales, pues plinado, sino las huestes apretadas de los
las potencias, en ge- súbditos del Czar, que de todos los puntos
neral, han asumido de su dilatado imperio, han acudido al llauna actitud neutral, mamiento del PADRE en defensa de la tierra
conforme á las leyes que guard1t las ceni~as de sus antep~s~dos,
que rigen las relacio- las glorias de sus apostoles y las tradiciones
nes de los pueblos de sus mártires; las huestes unidas en una
cultos; pero aparte de sola aspfraci6n, sostenidas por patri6ticas
que esa neutralidad energías y apoyadas con todos los ele~ent?s
puede ser más 6 me- que el progreso moderno presta á la ciencia
nos eficaz, y de que de la guerra.
varían en cada naY en esa virtud, como para explicar esas
ci6n las disposiciones declaraciones, ya se sabe que el Virrey Aleaplicables á los beli- xieff ha transladado sus cuarteles generales
gerantes, n6tase una de Puerto Arturo á Harbin: movimiento esactividad desusada, tratégico de alta significaci6n, pues colocado
así en Dinamarca co- . el centro de las futuras operaciones en la
mo en España, en misma Mandchuria, quedando Vladivostock
Suecia como en otras y el puerto que domina la entrada del g?l•
EL EMPERADOR DE COREA SE DIRIGE AL ~TEMPLO ÍI ROGAR
partes, simple y sen- fo de Petchilí abandonados á sus propias
QUE SE CONSERVE LA PAZ ENTRE RUSIA Y EL JAPÓN
cillamente para sos- fuerzas defensivas, no temen los directores
tener la neutralidad; de la guerra en Sau Petersbúrg~ que e~as
pero está el aire cargado d~ tan~snubesde torsiendo de advertir que, excepto Gran Breta- plazas caigan en poder del enemigo; y s1 á
menta, es t.an grande la mqme_tud que ~eneña, no son las grandes potencias las que más pesar de sus formidables fortificaciones lleralmente se siente, y son tan vivas y ex1g_ense preparan, sino aquellas que, por su situa- garan los japoneses á rendirlas, no sería detes las ambiciones de los especuladores, que
ci6n g,~ográfica y por su relativa escasa fuer- cisivo ese golpe, ni afectaría la marcha geneha bastado la insistencia de un rumor ala~mante en la Bolsa de París, para producir
una profunda depresi6n en el m~rcado que
ha traído consigo enormes pérdidas, en las
cuales seguramente se vieron envueltos_ los
mismos especuladores, q~e·_pensaron re~hzar
ganancias á favor_ del pamco que supieron
sembrar en aquel importante centro de negocios.
En vano intervino oportunamente el Gobierno para desacreditar los rumores esparcidos que tendían á favorecer la alarma; en
vano los financieros, viendo amenazados sus
propios intereses, pro.curaron contrarrestar
los efectos de la onda mvasora de la depresi6n, que subía y su?fa tomando espan!oeas
proporciones: el pámco fué, y poco falto para que se registrara otro VIERNES tan NEGRO,
como aquel cuya memoria se conserva en los
anales de la especulaci6n americana, en los
últimos días de la serna~~ que acaba d e
pasar,entre sombras y maldic10nes, en las encrucijadas de la Bolsa de París.

EL PRÍNCIPE FERNANDO DE BULGARIA

ral de la campaña, porque quedaría aún el
núcleo de la resistencia rusa en las plazas
fuertes de Mukden, Harbin y Dalny, donde
han de librarse las batallas más sangrientas
de la campaña por tierra'.

***
Más todavía: la misma Corea, que será á
no dudar base de operaciones japonesas, se
deja á un lado, se la abandona á las tropas
de desembarque, que en número no despreciable han tomado posesión de aquel territorio, recibiendo constantemente los refuerzos que de T::&gt;kio se envían. Y eeguirán las
giras de las escuadras japonesas, seguirán los
ataques sobre Puerto Arturo, con resultados
más 6 menos indecisos, y hasta es posible
que prevalezcan en los mares orientales los
buques de Matsuhito; pero ahí está el Ferrocarril Transiberiano que, á gran costo, es
verdad, presta importantes servicios; ahí está para derramar miles y miles de hombres,

en su seno y protege de modo franco; s6lo
falta una chispa que puede partir de los vencidos el año pasado, por las atrocidades de
los «bashi-basuks", de los impacientes macedonios, que aguardan en vano su manumici6n de las reformas proyectadas y en vano
esperan hallar su libertad en las tardas negociaciones de las cancillerías.

***
S6lo parece posible, en medio de esta general tirantez, una complicaci6n que puede
asumir proporciones de importancia apenas
previsible: la agitaci6n en los Balkanes, ocaRionada á producir un rompimiento entre
Turquía y Bulgaria, que pudo brotar en la
última insurrecci6n de Macedonia, y que á
duras penas lograron conjurar las potencias
con su intervenci6n y Rusia con el ascendiente que ejerce sobre el príncipe Fernando.
La situaci6n no es la misma que era en el
verano pasado; Ee ha anunciado para la pr6x ima primavera la renovaci6n de hostilidades contra el dominio musulmán; las reformas acordadas por Austria, en acción común
con el gabinete de San Peters.burgo, y presentadas á la Sublime Puerta para su cumplimiento, han sido, como siempre, indefinidamente aplazadas; y hoy no está Rusia en
condiciones de fijar su atenci6n toda en ese
embrollo, hoy no está cohibida Turquía por
la acci6n de Rusia; y como no se ocultan sus
resentimientos hacia Bulgaria, ni ésta ·vela
sus simpatías por los macedonios que acoge

LA LEY MARCIAL PROCLAMADA EN UNA
ALDEA DE LA FRONTERA MACE.DONIO·BÚLGARA.

Se hacen, por una y otra parte, protestas
de sus pacíficas intenciones; pero ahí siguen
los preparativos y pronto se sabrá el resultado.
S6lo hay una probabilidad de paz en los
Balkanes: que Austria -sostenga su actitud
de los pasados días.
Febrero 24 de 1904.

***

y as6 ya la tremenda crisi_s, dejando las
huellas de su acci6n en las rumas deiort_una
y despojos de opulencia que_,muchos,miran
ahora con ojos de desesperac10n. ~aso, pero
ha venido á demostrar de modo evidente la
;i,nsiedad genera.i que embarga al mundo, al

.I

EN LOS BALK.ANES,-UNIMONTA~ÉS TURCO lNCITANDO;Á SUS COMPAREROS Á LA MATANZA y AL PILLAJE
J,OSjCOS ACOS INSPECCIONANDO EL FERROCARRIL TRANSIBERIAN O

X.X.X.

�EL MUNDO ILUSTRADO. .pebrero 28 de 1904:

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�EL MUNDO ILUSTRADO
1

La Sociedad Protectora de Animales

los abusos y crueldades que se cometan con
las bestias y que constituyan una infracción
de las disposiciones legales correspondientes.
El establecimiento de esta Sociedad ha
sido recibido con aplauso por la gente sensata.

fl

semejanza de las sociedades protectoras
de animales establecidas en Europa y
Estados Unidos, acaba de fundarse en México una agrupación cuyos fines principales
consisten en combatir, por todos los m6dios
lícitos y posibles, la costumbre, muy generalizada entre nosotros, de maltratar inútilmente á las bestias.
La agrupación, que preside el Sr. Lic. D.
Ignacio Sepúlveda, se propone hacer propaganda en las escuelas, de libros, grabados y
otras publicaciones que expliquen el objeto
de su fundación, para lograr mayor número
de adeptos y para que, poco á poco, se generalice en México el sentimiento de horror
que despierta en todos los pueblos cultos el
maltrato que se da á los animales.
Para hacer más fructuosa su campaña, la
Sociedad gestionará la expedición de las leyes y reglamentos necei;arios, nombrando,
por su parte, inspectores ó agentes que estén
obligados á dar parte á las autoridades, de

EL MlJNDO ILUSTRADO

00
CELAJE
Una nube vagaba por los cielos
Y un alma triste por el mundo erraba;
Del sol un rayo hirió á la blanca nube,
De unos ojos la luz llegó hasta el alma;
Brilló en el manto de la nube el iris,
Brilló en el alma triste la esperanza;
Sopló el viento en los aires, en la tierra
El infortunio desplegó sus alas;
La nu•e se deshizo en blancas perlas
Y el alma al punto se deshizo en lágrimas.

~Of
Sr. Lic. D. Ignacio Sepúlveda,
Presidente de la Sociedad Protectora de Anlmales.

Nada provoca tanto las iras del envidioso,
como la humillación que cree recibir cuando reconoce que hay alguien superior á él.

Grupo de Jefes y Oftciales.-Caballete de ti.ro.

yoría ha salido del Colegio Militar, concurre todas las noches de 7 á
8,. á la academia que da en el mismo cuartel y que dirige el' Sr. Temente Coronel Agustín A. Valdés.
Los lunes, miércoles y ~ueves de -~ada semana, practica todo el personal del ~uerp?, sus m~mobras ¿e mstrucción, y los martes y jueves
~as de fort1ficac10n; haciéndose estas á las primeras horas de la ma~ana Y ~}as, órdenes del Coronel ó del Teniente Coronel. El grado de
mstrucc10n a que se encuentra la tropa es muy notable así como su
destreza en el manejo de la pala y el z¡papico.
'

el _Bafallón de 3apadores

***

A estos datos tenem?s que agregar que el Batallón de Zapadore3
es, hoy por hoy, el úmco que cuenta con local especial que se destina á ?omedor y qi:e e~tá dotado con todos los muebles y útiles necesanos para el obJeto. En uno de los grabados que publicamos puede verse el departamento respectivo.
'
El Jef~ del Batallón de Zapadores es actualmente el Sr. Coronel
Ingemeros Don Bernardo A. Z. Palafox, uno de los militares más
ilustrados y más expertos que se han educado en el Colegio Militar.
El Sr. C?ro_nel Palafox fué por el año de 1896 Suodirector de aquel
Establecimiento, donde desempeña ahora el cargo de Profesor de Matemáticas.

?e

••

La tropa eu la Escuela•

EL SUPLICIO DEL CARACOL
PATIO PRINCIPAL DEL CUARTEL.

EJERCICIOS DE ESGRIMA,

E

N este número damos á conocer varias
vistas que representan los principales
departamentos del local que ocupa el
Batallón de Zapadores, así como algunas escenas de la vida de cuartel que sorprendió
nue1,ttro _fotógrafo durante una visita al mismo Batallón.
El Cuerpo de Zapadores es el más brillante y más bien equipado, sin duda alguna, de
todos los que forman el ejército mexicano.
El edifici_o en que se aloja, es amplio, está
muy bien acondicionado para el objeto á que
se le destina, y cuenta con todas las dependencias indispensables para el buen servicio
interior y para la comodidad de la tropa.

bartería y armería. Al frente de estos talleres figuran co::no maestrof;, operarios muy
hábiles. La dirección &lt;le la escuela está encome1,dada al Sr. Gumersindo Rocha, Profesor
titulado, que tiene la categoría de sargento
segundo.
Por las noches, tanto los cabos y sargentos como los zapadores de primera, reciben
lecciones sobre fortificación, topografía, reglamento de maniobras y otros ramos de la
instrucción militar, estando la enseñanza á
cargo del Capitán 1? Ayudante Alberto Franco y del Capitán 2? Emiliano López Figueroa.
En cuanto á la oficialidad, que en suma-

El caracol sonoro que un día las sirenas
tocaron, coronadas de pámpanos y rosa,
arrancándole el alma cálida y voluptuosa,
sobre la playa ardiente de la sagrada Atenas;
El caracol i;onúro que un día las escenas
miró de los tritones sobre la mar famosa,
y los senos desnudos y blancos de la diosa,
y las finas violetas de sus pálidas venas;
Empotrado en la piedra, en la nave sombría
junto al altar de Cristo, en la vieja Abadía
'
está lleno de agua.... pero de agua bendita'. ...
, Y en donde un día pusieron sus labios los tritones
una vieja rezando gangosas oraciones,
'
mete ahora la mano, arrugada y marchita.

el/.. Fernández Garda.

ESCALERA QUE CONDUCE Á LOS DORMITORIOS.

DIS TRIBUCIÓN DEL RANCHO.

En el cuartel se encuentra establecida una
escuela de primeras letras á donde concurren los soldados diariamente y en la cual
reciben clases de aritmética, lectura, escritura, geografía, etc., etc. , estando también
abiertos, para el servicio del mismo Batallón,
unos talleres de herrería, carpintería, tala-

DISTRIBUCIÓN DEL RANCHO.
Es,:rima_del marrazo•.

Lavaderos Para la tropa.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Escuela Modelo en Campeche

EL MUNDO ILUSTRADO

En la ciudad de Campeche ha quedado abierta al servicio del
público la primera escuela modelo para niños que se establece en
la poblaci6n.
El plantel ocupa un edificio perfectamente acondicionado y cuenta para la comodidad de los alumnos y la buena distribuci6n de
las clases, con todos los muebleE y útiles necesarios. Para la enseñanza, el Gobierno ha adoptado un plan enteramente conforme con
los procedimientos pedag6gicos más modernos, sin omitir en este
sentido esfuerzo alguno que redunde en provecho de la niñez estudiosa.
Es indudable que la nueva escuela acarreará á la sociedad campechana muchos y muy grandes beneficioe.

&lt;&gt;
''El tastillo dt moct~zuma"

CAMPECHE.-EDIFICIO DE LA PRIMERA ESCUELA MODELO.

En nuestra edici6n del último domingo publicamos tres fotografías de la antiquísima fortaleza_que existe en Tepeji Viejo y
que fué visitada hace poco por los señores Frank Pierce y Félix
Carrera.
Completamos hoy nuestra informaci6n gráfica relativa al «Castillo de Moctezuma», nombre con el cual se conocen las ruinas entre los campesinos de Tepeji, publicando el aspecto que presenta
la fortaleza por el lado E,:;te, y una fotografía de la parte de un muro en el cual se hallan abiertas algunas ventanas.
El Sr. Pierce, que se encuentra actualmente en los Estados Unidos, piensa emprender á su regreso una
escrupulosa exploración de las ruinas,
á fin de comprobar
su valor hist6rico.

&lt;&gt;

Ptnsamltntos
CAMPECHE.-SALÓN DE CLASES DE LA ESCUELA MODELO.

Para odiar bien·á
alguno es preciso
amará otro.-GAuTHIER.

*

Poesía y Moral
jamás han vivido
juntas en buena inteligencia. -SAINTE
BEUVE.

TRAJES DE CASA Y DE PASEO

T

RAJES de casa y de paseo, únicamente,
es lo que presento á mis lectoras en estas Páginas de la Moda. Una mujer d, 1 hogar debe vestir siempre con correcci6n aun
en los momentos en que se dedica á sus labores domésticas. Así, pues, desde el momento en que abandonéis el lecho, arreglad
vuestro tocado y vestid un tra_je limpio y propio del hogar.
De un momento á otro podéis
recibir visitas, y no será bien
visto que las hagáis esperar
mientras cambiáis de traje. Esta es una mala costumbre un
un poco generalizada entre
nuestras familias.
Vosotras
mismas, quizás, habréis hecho
esperar á vuestras amigas
mientras trasformáis vuestra
indumentaria.
Los vestidos del hogar deben
ser siempre sencillos y exentos de atavíos ridículos y presuntuosos. La indumentaria
femenina para el hogar, ha de
estar en consonancia con la .
placidez de ese mismo hogar.
Telas de lana en época de
invierno y ligeras muselinas
en la estaci6n de calores, deben ser las preferidas para esta clMe de trajes. Inútil es deciros que las sedas se excluyen
por completo. Las «batas» han
sido, de muchos años á esta
parte, el traje preferido para el
interior de la casa. Esta moda
está cayendo en desuso y en la
actualidad se llevan vestidos
de talle y falda. Esta, por regla general, se cubre casi siempre con delantales con bandas
de seda.

lantales para señorita y niña, y dos blusas
de paseo, vistas por sus partes anterior y
posterior. Los delantales están confeccionados con tela de seda uno; con sedalina bordada de encajes el otro. En la hechura de
estas prendas es eficaz colaborador el gusto
de las interesadas. Como fio son prendas de

***

*

El deseo es el parlre de la esperanza.
-MAx NoRDAU.

*
Quien dice grandeza dice franqueza. - VÍCTOR HuGO.

Páginas de la ·M oda

'J'EPEJI VIEJO.-VENTANAS DE LA FORTALEZA.
,¡::

Cuando la pobreza entra en una casa por la puerta, la estimaci6n,
la amistad, las deferencias y las consideraciones salen por la ventana.

*

No depende de nosotros tener 6 no tener pasiones, pero sí el poderlas dominar.
CAMPECHE.~LOS ALUMNOS DE LA ESCUELA MODELO.

En los grabados que ilustran
estas páginas hay'delantales de
falda, delantales de talle y falda y algunos trajecitos de niños; estos últimos para paseo.
El número 1 representa un
traje de casa para señorita de
14 á 15 años, y una enagua
blanca y bajo corpiño de 1ujo. El primero se
confecciona con tela de color obscuro. La
falda es lisa y lleva solamente un gran pliegue en la parte inferior. La blusa es suelta y
luce un ancho cuellohombreras que se hace
bajar basta la mitad del pecho. Las mangas
son ajustadas cerca del hombro y abultadas
en la parte inferior.
El grabado número:2 representa dos de-

Fig. número 1.

etiqueta y no tienen que sujetarse á reglas
:fijas de entalle y elegancia, pueden diferir
de los modelos según el deseo de las personas. En las blusas sí debe seguirse para su
confecci6n el figurín, pues como no son de
casa, sino de paseo, sería grave falta pecar
en el entalle ó en los adornos. Estúdiense
bien nuestros modelos y sujétense á ellos las
prendas que hayan de cortarse.
En el número 3 veréis dos trajes de

,
.,...

.

·,
.;,

:~
- :.

Flg, número 2,
TEPEJl VIEJO. -ASPECTO :PE!i COSTADO ESTI!l DE l;A FQR'l'AI.EZA

calle, estilo sastre. Se confecqionan con tela
de lana, cuyos colores pueden variar á discreci6n. Las faldas son de siete cuchillas;
una de las blusas cae sobre la falda, y la otra
es cubierta en su parte inferior. Los adornos
de los puños han de ser semejantes á los del
cuello. Esta es una regla general que debéis
observar en la confecci6fi de todos vueetros
trajes.
El número 4 es uri figurín para traje de
paseo, propio para señoritas de 16 á 18 años. La falda es corta, tal como se estila hoy en Europa, y la
blusa ha de estar perfectamente entallada, pues de lo
contrario se alteraría la elegancia del vestido. El sombrero, muy sencillo y vistoso, debe hacer «pendant&gt;&gt;
con el traje. La falda se
pliega longitudinalmente en
toda su extensi6n. Cúbrase
el talle con vistoso cuellohombreras; y las aplicaciones, de cinta maravillosa,
así como las botonaduras
metálicas que adornan el :figurín, deben ser iguales
en la blusa y en la falda.
En el número 5 veréis un
traje para nifia de 12 á 14
afios y dos vestiditos infan-

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL Mll'NDO ILUSTRADO

tiles. Todas estas pr(;lndas se confeccionan con telas de lana, cuyos colores y dibujos pueden variar á discreci6n. Estos trajes se tablean longitudinalmente. A prop6sito os debo
advertir que en la actualidad los trajecitos infantiles se llevan siempre
tableados, y de no hacerlo así, se

descoloridos y trémulos sólo han
podido verla los genios de la tiniebla en las noches negras, intensamente negras, símbolo del luto de
su' alma.
Conoce las dulces exquisiteces de
los dolores eternos; sabe de la suprema voluptuosidad del supremo
dolor.
En sus pupilas negrísimas hay el
esplendor aivino cte las grandes
tristezas.
Y reina en la noche, porque la
noche es como ella: misteriosa y
triste ....
HÉCTOR DE GALARD.

EI tEStJlmEnto

del Ilmo. Sr• .Arzobispo Fechan

Fig. número 6.

ELOIA
Fig. número 3.

-La bandera simboliza la
patria: su orgullo, su gloria, su
salvaci6n y sus recuerdos.

rompe una costumbre adoptada generalmente.
Los grabados restantes, también llenos de eleganciay buen
gusto, creemos·que serán del agrado de nuestras lectoras. La confecci6n de las prendas
se sujetará á lo marcado por los :figurines.

Fig. número 5.

-La Naturaleza es la única que compadece á esos pobres poetas á quienes el mundo llama insignes y divinos, porque después de muertos, sobre la losa fúnebre que cubre sus despojos,
canta versos mil en estrofas de perfumes y, cada año, al llegar
la Primavera, rocía las tiernas florecillas que suelen formar el
epitafio triste de sus pobres sepulturas.
-Hay quien crea que el espiritualismo enfermizo que socava
el alma de los poetas, no debe ya tomarse en cuenta.

"SflNTfl fE" l,fl MEJOR RUTfl
A Denver, Kansas Oity, St, Louis, Chicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

JOSEFINA.

o
El alma es la misteriosa fuente de las lágrimas, y los ojos hablan con ellas el tierno
idioma del sentimiento.
-Los diamantes que
brillan en las coronas
de los reyes, son menos preciosos que las
lágrimas que corren
por las mejillas de los
mártires.
-Al través de las
1ágrimas vemos tres cosas ad mir 'l. b 1es: la
muerte, 'lo infinito y
Dios; esto es: la transfiguraci6n espiritual,
la patria de las almas
y el Ser increado.
-El que censura las
faltas de sus padres,
reniega de su propio
honor.
-Es más estimable
un virtuorn ignorante,
que un sabio corrompido.
-El ideal es la gran
rosa purísima del pensamiento.

La beldad radiante y sugestiva
del día se despereza con mchines
adorables; después de un letargo
delicioso, en el que ha sentido bullir en su mente todo un enjambre
de castos ensueños, abandona su
culto lecho de sombras, su mullido
colchón de tinieblas, y luego de
perfumar sus carnes blancas con
un baño de fresco rocío, lánzase,
indolente, en el inmenso espacio,
disipando con los tenues sacudimientos de su nívea túnica, las den. sas capas de sombra que aún la circundan.
Cada una de las gráciles ondulaciones con que vibra su cuerpo de
hada, produce una intensa claridad que se disuelve en las invisibles lejanías, simulando relámpagos maravillosos.
En sus pupilas arde un fuego vivísimo y radiante que anima sus
rosadas facciones y le prestan un
fulgor ardiente de vida, fulgor nuevo y magnífico que hace temblar en
los guija.rros escondidos, los gérmenes propicios á la triunfante iniciación vital. ...
Las estrellas ocúltanse vencidas
y pálidas dé dolor, ante el espléndido triunfo de una luz nueva, de
una luz divina y más clara.
Las nubecillas, transparentes y
leves, se tiñen de un tinte rosa intenso, calcándose apenas en el fondo diáfano del cielo.
Y en el espacio infinito se extiende
un resplandor luminoso.
¡Ha triunfado la beldad radiante
y sugestiva del día! ....

De los templos silenciosos con sus
naves inmensas.
De las ocultas alamedas, inundadas de misterio y lobreguez.·....
Y la rara sonrisa de sus labios

Los bienes fueron valuados en $125,000.
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua", Compañia de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.
IDl1ee pocos dias que se practicó
La apertura del testamento diel Ilustrísimo iSr. Arzobispo D. Patricio
A. Fee·han en la ciudad de Chicago,
Ll-linois. La fortuna del distinguido
)relado ascenldió á cerca de. . . .
$125,000 oro a.m.erfoan.o; y según el
inventario q100 se hll publicado, los
bienes que déjó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Muitua,.''
Compafí.ía
de Seguros sobre Ja
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una., ó sean . . . . . $ 50,000 oro.
Divi:dendos acumulados
sobre unia de las pó-

•

LA NOCHE

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Flg, namoro 4,

La ninfa de bs ojos negrísimos
y melancólicos, la dulce y soñadorá romántica de la noche. apenas
se oculta Favonio tras el abigarrado pico de la enorme montaña,
apenas el crepúsculo prende su velo vaporoso de penumbras entre
las innúmeras desigualdades de las
nubes errantes, asoma su tez pálido y triste por un claro de luna, y
avanza lentamente, desatando su
negra inmensa cabellera, que sombrea el espacio con sus hilillos de
tiniebla.
Es la virgen luctuosa que no gusta de los resplandores espléndidos
ni de las soberbias iluminaciones.
Ella solamente gusta de las vagas penumbras en apartados recintos solitarios.
De las grutas sombrías y tristes,

con inciertas obscuridades.

Flg, nQmero 7,

Arboles tristes
Arboles melancólicos y mustios
que perdéis vuestras hojas;
'
árboles por la. niebla. circuidos
sin veraor y sin fronda..
'
Árboles silencio,sos y aislados,
como seres proscntos,
que sentís los rigores del invierno,
sm ramaje, sin flores, sin abrigo.
Árboles compañeros del misterio,
que inspiráis al poeta.;
ar boles cual fantasmas,
evoca.dores de las cosas viejas......
En vosotros he halla.do la. nostalgia,
h ermana. de la. ml a ......
El invierno ha arra.nea.do nuestras flores
sin curar nuestra h&lt;&gt;rida..
'
¡Oh tristeza infinita. de los árboles!
¡Oh tristeza infinita.!
E vcca.dora. de las cosas viejas ......
¡Y hermana. de la. mia.!
Justo Past()'l• .Ríos.

lizas.

. . .

Otra 'Póliza die &amp;€guro.
Acciones eru efectivo y

9,329 oro.
14,000 oro.

en Baooos . . . . . . 37,000 oro.
Entre fas disposiciones del señor Arzobispo, en su testamento, se
hicieron éstas:
A su hermana, señorita Kwte
F1eehan; que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en 'llna de las pólizas de seguro; á lai señoro, Ana A.
Feehan, viuda del señor Doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra. de lia.s pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; á la Academia de Saru Patricio de Chicago, de la que es preceptom, -su hermaina, Madre Maria
Ca,talina, $10,000 oro ~e la, última.
póliza; á la escuiela "Santa Maria"
de enseñanza. práctica para varones, de Feehanville, lllinols, que
era la institución• por la que más se
interesaba el señor Arzobispo, se
entregaron los $4,000 restantes de
la última póliza.

�EL MUNDO ILUSTRADO

NARCISA

g- Teatros-Bailes-Reuniones g

g

o -CURRE comunmente que de muchas personas ;

reunidas en el teatro, en algún baile, en la 1
iglesia, etc.. en fin, en cualquier parte donde 1
puede haber colectividad, alguno 6 algunos de los
concurrentes, de regreso al hogar, sienten alguna
ligera indisposición, malestar, pesadez de cabeza,·
etc., síntomas que in., _ dican algún desequ~librio organico á veces pásajero; pero que
en otras ocasiones re, .
sulta"·m~rtal.
Si se pregunta al
enfermo cuál füé la
causa de su mal, res~
ponderá seguramente: .Q ue con seguridad
es ocasionado por el
brusco cambio detem~
peratura que se experimenta á la salida
de estos.centros de reunión Ciertamente
que ésa es una de las
.
causas; pero no la única, desde él momento que no todas las personas reunidas ·e n el. mismo sitio y puestas en iguales condiciones se han enfermado
Hay que escudriñar más profundamente, hay que
suponer con fundamento que· existe un origen netamente individual, que pre&lt;lispone el terreno para
la invasión y desarrollo del mal
Cosa semejante pasa en las familias, en las casas
de vecindad y en las ciudades cuando se trata de
una enfermedad epidémica; pof.!,_gamos por caso el
tifo No todas las personas que están en contacto con
un enfermo se contagian. ¿Deqnédrpendef'sto?SinduJa Je la mayor 6 menor predisposición de cada indi vidqo á contraer Ja enfermedad, ósea lo que ll aman los médicos idiosincrasia.
¿Es esta predisposición una ley fatal á la que naee sujeto el
intli\'iduo, sin poder eludir de ningún modo sus perniciosos efectos?
Indudablemente no, y esta predisposición puede
atenuai'se 6 curarse radicalmente, pues no reronore
otro origen que la falta &lt;le energía orgánica, debilitamiento eh el sistema nervioso y pobreza ó alteración de la sangre. Fácj Imente pueden conjurarse estos males; en la .mano de todo el mundo está el preventivo de estos achaques; de tal modo, que todo el
que experimenta alguna molestia orgánica, puede
atenuar ó combatir sus efectos con éxito seguro.
Aconsejan los médicos, para estos casos, el uso del
· Vino de S. Germán, del Dt. Latour Baumetz, qu~ es ~n
. tónico recqnstituyente admirable .y cuyos compo' nen tes sop: Kola, Coca,' Estricnina, Ichtiol y Aceite dt ·
•§ i.Hígado de Bacalao, combinados en proporciones estpeciales para su asimilación y tolerancia.
, · El Vino de S. Germán se distingue por su sabonumamente agradaole, que es una buena cualidad en cual.quiera prpparación terapéütic~; y siendo un tónico ·
!?Constituyente P?.deroso, adema~ de ser un preve~tivo, es un remedio seguro y radical para la.Anemia, · ·
Clorosis, Tu~erculosis, Nenra~te~ia, lnapeteneia, ~nsomnio, IHJP.O·
tencia, pérdida de la memoria, Jaqueeas, Paludismo, Caquexia,
Linfatismo Eser6fula, etc.; prestando, además, servicios
emi nent~s en todos los casos de Anemia Post-Partum
de las señoras; el debilit~,miento produ?ido por el!~go período de la lactac10n, metrorragia, etc.
· El Víno de S. Germán es el a:r:nigo del niño, el médico
del enferm.o y el cons_uelo del ancian?. Procurem,os ,
tener siempre á mano un frasco ?el Vmo de S. German;
~~ influen~~a benéfica se hará sen\} r en tod?s los c~sos
excepc1on , alguna,-De venta en Drognenas y Boticas.

Sobre el mar y en un cerro cuya.s cuestas
repechaba, en silencio. el pueblo mio,
como trer.a la viila en las enhiestas
colinas nber~ña.s del Bioblo;
sin sueños de ambición y sin amores,
en su clara casita de madera,
sola con su telar y con sus flores
habitaba Narcisa., la encajera.
Encantaba aquel nido. Desde lejos
convidaba á volar. En sus balcones
crecia.n ma.Jva.s en barrile.• viejos,
ven su huerto claveles á montones
pela.rgonia.s ardientes, cardenales
y a.legres mara.villa.s ampulosas,
y un rosal, que atestado de nidales,
a.pla.sta.ba. el alero con sus rosas.

Y encantaba, Narcisa., siempre á sola.s,
tejiendo y desteiiendo alegremente,
con la. malla. sutil de la.s estola.s,
la tela. de su vida. transparente;
ó contemplando el mar azul del puerto
en sus nostalgias y piadosas cuitas,
ó el techo de la. iglesia, junto a.J huerto
poblado de palomas infinitas.

§
8
8
8

88&lt;;in

8

... ..
..,

lP?\;I

(Del libro "Del lllar á la :M ontaña," por Diego Dnblé Urrntla.
Santiago de Chile, 1904.)

.
8
8

8

EL MUNDO ILUSTRADO

Era Narcisa. tan a.fabl~ y buena,
que la. llegamos á adorar los niño,;
comoá una. a.ya. común: de tez morena.,
casi joven, vestida. sin a.liños;
más constantes amigos no tenia.
que se acercara.u á golpear su puerta,
que nuestra. bulliciosa compañia.
y el alma. en pena. de su madre muerta..
Eramos diez, y en su jardln verdeaban
diez siembras diminutas. Diez jilgueros,
que eran nuestros también, se columpiaban
en sus jaulas de caña., prisioneros;
Cuco, su perro, nos queria.; el gato
nos mallaba, á la. siga., dulcemente,
y hasta el azul, sobre aquel huerto grato,
pa.recla. besarnos en la frente.
Cada tarde, jadeantes de fatiga,
trepábamos por sendas y escalones
á saquear el jardln de nuestra. amiga.
ó á escuchar sus conseja.s y canciones;
y después, por la, noche, ya. rendidos,
vagar veía. más de una alta estrella.
por la tierra. sin luz, entretejidos
nuestros ensueños y los sueños de ella......
De este modo, en nosotros, la. encajera.
fué cultivando, con terneza. surna.,
su recuerdo, esta ama.ble enredadera
que hoy florece en nuestra alma., y la perfuma:
dulce oficio con que ella consolaba,
sin saberlo. tal vez en su alegria..
su pobre vid11 del trabajo esclswa..
que a.caso nunca. de otro a.mor sabría..
Pero un dla, ¡catástrofe espantosa!
nuestros padres. con ceño tremebundo,
nos ordenaron. indecible cosa.,
no ver más á Narcisa en este mundo......
Nos hablaron del mal. del Dios airado,
de obediencia filial. de su cariño......
Fué aquello cual si hubiérannos robado
un pedazo del alma á cada niño.
Fué un dolor. No estudiamos. Se hizo eterna
nuestra vida. Soñamos con demonios......
Pero nadie rompió la. orden paterna.,
y ¡adiós! C'ISita azul y pelargonios,
rosal de nieve y mttdreselva. oscura;
y adiós ella también, la desterrada.
que, acaso, moriría de amargura
en tanta soledad abandonada.
Desde lejos mirábamos a l nido......
Mas yo que entonces, al igual de ahora,
sólo escuchaba al corazón, sin ruido
de casa á tientas me escapé una. aurora;

'f á paso de raposa, cuando avanza

Junto á las tapias ó las altas mieses
subi, lleno de miedo y de esperanza
por la senda. ya andada. tantas veces.

Todo estaba. como antes: ni en la lom
se hollaba sangre, ni trala. Ja. brisa
a
olor de azufre. ~ino el fresco a.toma
de ~a. mar y de) huerto de Narcisa.
Chispeaba. el cielo, y á la voz risueña
del dla., mudamente, cerro abajo
cegados por el sol, como quien sueña.
bajaban 1os obreros a.! traba.jo.
'
Un ~a.llo, rezagado sobre el techo
de la. iglesia., cantaba. alegremente
y a.lll _estaba~ cual siempre, en el repecho
la. casita moaesta y sonriente·
'
y a.lli estaban los altos cardenales
y la.s malvas humildes, y la orquesta
de enjaulados jilgueros y zorzales
todo baña.do por un sol de fiesta. '
Entré a.l huerto; temblába.nme de fr!o
las manos yertas, y pisando quedo
sobre el pasto cubierto de roclo ·
llegué á la. puerta, la golpeé con miedo
y una anciane. salió, desconocida
•
para. mi, que con gestos de enfermera
me suspiró: ¿la. quieres ver, mi vida?......
y yo, temblando. contesté: quisiera......

Y entré en la. casa, como entró Aladino
de la C{!eva._encantada, en el sosiego......
¡Qué misterio! Roncando en el camino
Cuco dormía: y al a.mor del fuego
otra. vieja., cubierta. y encorvada. '
puest-0s en trenza los cabellos canos
conversaba con Dios, sin decir nada·
revolviendo un rosario entre las manos.
Sub\ a.l cuarto. Narcisa estaba en cama
y á, su lado una. lámpara mezq•linn
la. llummaba. con su pobre llama
El telar olvidado en una._esquiná:
m un rumor, m una. que¡a., y sólo amigo
ba.J?_aquel techo que quisimos tanto,
uu Jilguero colgado en un postigo
que llamaba. á los otros con su canto.
&lt;c¿Eres tú» ...... cOn voz trémula y mnrchibt

Xarc1sa., al verme, spllozó a.ngustinda ·
uvete, vete, mi bien, que estov mnldit~
pero calla. jpor Dios! no cuentes nada... :::~·
y apartando de mi su c,1ra hcrm.osa
quiso esconder en su desnudo pecho
nna criatura de color de rosa
que dormiaá su lado, sobre el lecho.....

NUESTRO PAÍS.-RÍO DE CUAUTLA (ESTADO DE MORELOS. )

¡Qué sorpresa! Parémc am«Irentado·
pero luego, riendo y en puntilla..
·
lleguéme á verá aquel recién Jlegaño
y á tocarle, temblando. lus mejillas.
¡Era un ángel! ¡Qué dedos tan pequeilOI!!.....
No pude más, y respirando ape1rns,
eché á correr, como se corre en sueñOI!
ya sin dudas, sin cuitas y sin penas. '

"Á la

Y Yolé, deYorando los instantes.
como loco plumón que el viento llera
cerro aba.jo, temiendo morirme antes
de contar á los otros la gran nueva:
y en aquella. mism!~ima alborada,
,.¡ suePO alegre y a.! candor propicia.
no hubo niño, ni pájaro ni a.lmoh8d!\
que no escuchara la feliz noticia.

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Ya. Narcisa. tenía un compañero
que a.le~rara sus años. Dios, que vela
por h,dlcha d~ todos. justiciero,
y queá pobres y débiles consuela,
en un Mrco venido de la China,
de una estrella guiado por el rayo,
un chiquito de boca purpurina,
Je habla envlado cuando canta el gallo.

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LA OENERACION DEL DIABLO
EGUN cuenta la tradición, al
diablo se le ocurrió una vez
cometer la más grave de las
locuras: contraer matrimonio. Su
imperio es bastante dilatado, y aunque no faltarían en el infierno lin·
das y amables muchachas que pudiesen hacer, aun al diablo, uno de
los seres más felice~, no encontró,
sin embargo, en él ninguna que le
conviniera.
Convencido de que no se encontraría allí su novia, resolvió dirigirse á nuestra tierra, y he aquí
realizado el proverbio de la Biblia:
«Busca.el y encontraréis&gt;. Satanás
encontró su compañera entre las hijas de los hombres. La afortunada
que dió su nombre al Príncipe de
los Infiernos, se llama la señorita
Impiedad.
Muchos años vivieron los dos esposos en completa felicidad.
Un día, impelido por un acceso
áe nostalgia, el buen padre se de·
cidió á abandonar la tierra y dirigirse á su patria. Como padre amo-

S

roso que era, IJO quiso irse sin de•
jar colocadas á sus hijas (queeran
doce) de la manera siguiente:
La Ambición, su hija mayor, con
un rico hidalgo.
La Brutalidad, con un potentado.
La Envidia, con un artesano.
La Hipocresía, con uncort.esano.
La Locura, con un soldado.
La Pobreza fué la mujer de UD
maestro de escuela.
La Injusticia fué la fiel compail.era de un juez.
La Prodigalidad formó par con
un joven heredero de una gran fortuna.
Li. Crueldad según la voluntad
de su padre, fué la querida de todo
el género humano.
La Vanidad y la Venganza l&amp;S
dejó el diablo al bello sexo, porque
no pudo encontrarles marido...
Hasta hoy ninguna de las h1J&amp;S
del diablo ha abandonado á su esposo.
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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