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                  <text>ta casa qut otndt más barato
. dt la Rtpública.

AL

Año XI.-Tomo 1.-Número 11.

MEXICO, MARZO 13 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Registrado como artfc·-Io de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Subscrlpcl611 mensual foránea...... $ 1.60
ldem
ldem en la Capital,$ 1. 26

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

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n

.~
1

Depósito de los Fábricas Nocior1ales

t

Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCOS DE PORTE, los pedidos mayores
de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

1
CABEZA D E ESTUDIO.
O leo de J uan :U, Pach aco.

�1:t MUNDO ÍLUSTRADO
EL MUNDO ILúSTRADO

Notas f'\ etropolitáoas

1

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El Princlpe Abrll.-Combate de flores.-La educacl6n en Méxlco.--Teatro Arbeu.
-"El Surco" y "En el Seno de la Mua-te."

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L Príncipe Abril ha enviado sus embajadas á nuestro valle y se escucha ya el claro tintineo de sus cascabeles de plata. En
una ideal competencia, el fértil suelo contesta á cada estrella que surje en el infinito negro de la noche, con una flor que se a.bre á todos los vientos.
La savia bulle en los retoños, como una sangre joven y exúbera; y se siente en el campo la
misteriosa atracción que ejerce lo que es bello,
lo que es fuerte, lo que es sano. Parece que ha
soplado un gran viento de juventud y de vida,
y que, á su beso, se apresuran los árboles á
cubrirse con la gala de sus hojas nuevas, y
las flores entonan, en el silencioso lenguaje de
sus almas, el hossana al que llega, al Príncipe
Abril, que ha enviado ya sus embajadas.
Viene á desposarse con la Primavera. Se dirá aquella deliciosa "Misa de las Flores" y
tendrán, para los desposados, muchas estre·
llas nuestro cielo incomparable, muchos perfumes nuestras flores y muchos cantos de amor
los pajarillos en las ramas.
Sea bienvenido. La mañana ha limpiado ya
sus celajes, y ha dispuesto sus ofrendas con
toda la pomposa policromía de la flor tempranera. La tarde apresta sus melancolías intinitas, y la música de sus vientos, que cantan á
la sordina la gloria de amar. La noche tiene
para el Príncipe Abril galanterías de mujer enamorada que se entrega, toda llena de temblores deliciosos, á los abrazos de su amado ....

***

para que sepan encontrar en el grupo social á
que pertenecen el sitio que más cuadre á sus
facultades y para que, una vez encontrado este
sitio, sepan cumplir con sus deberes y reclamar su¡¡ derechos en forma.
Cuando los ingleses, admirados por el rápido desarrollo de los Estados Unidos, enviaron
á territorio de la Unión representantes que estudiaran concienzudamente las causas íntimas
de tan prodigioso progreso, especificaron claramente á sus mensajeros cuál había de ser su
papel y cuáles sus labores. Y los emisarios
volvieron llevando á la madre patria la impresión de un vago deslumbramiento.
Admiraban los grandes talleres "de los americanos y su manera genial de conducir asun•
tos de tan disímbola naturaleza; declaraban
que en muchos puntos eJ americano aparecía
superior al inglés; y confesaban que los méto•
dos de tratamiento de los minerales se acercaban á una .rara perfección en los Estados Unidos. Pero lo que más llamó la atención de es·
tos hombres avezados á la lucha y fuertes con
la fuerza de sus experiencias y de sus vidas, .
fué la escuela primaria.
Así lo declararon en su patria. La escuela, el
centro de educación, la manera de "hacer hombres y mujeres," ahí estaba el secreto, ahí estaba el porqué del progreso inaudito de la
Gran República.
Entonces se pensó en adaptar lc,s colegios de
Inglaterra á la manera de ser americana. Las
costumbres, la rutina, pesando con la inmensa

Se dispone un combate de flores, que ·s erá la
resurrección de aquellos que hemos visto y que
por desgracia no fué posible continuar. La
tiesta de las flores, la tiesta de la primavera,
con sus simbolismos y sus derroches de pétalos, ejerce en el espíritu el consuelo de nna
suave caricia femenina.
Será el Combate de Flores una fiesta de la
elegancia y del amor; se citará á la mujer, para recibirla con flores y con música. Porque
si las flores completan á la mujer, la mujer
completa á la música y son, música, flores y
mujeres, el símbolo de la alegría de vivir.
¡Tiene la vida tan escasos momentos de buen
humor! Es una enferma, de crónicos males, cuyo gesto avinagrado impone la nota en todo
tiempo; y cuando, por rara casualidad, una
vaga sonrisa a.parece eq sus labios, debemos
apresurarnos, porque fácil es que no vuelva á
acontecer tal cosa. ¡Es la vida entre nosotros
una enferma que se mu_ere de hastío!

***

La educación.es, por ahora, uno de los grandes problemas en nuestro país y, ya que la gestión administt-ativa nos ha guiado por los senderos que ahora recorremos, justo es que la
iniciativa privada venga en auxilio de la oficial, para dar digno fin á la obra comenzada,
para coronar nuestro progreso y cimentarlo en
sólidas bases. Porque en nuestra época sólo
los pueblos educados triunfan. Es en la escuela eu la que se forman los caracteres que han
de ser después los guiadores de la nación.
EL secreto de la gran fuerza de los americanos del Norte, reside en sus acailemias y en sus
escuelas. LO que el muchacho ó la señorita
americana saben al salir de las escuelas, es
muy suficiente para que se basten á sí mismos,

pesadumbre de una roca, en mucho entorpecieron tan buenas intenciones: pero por fin triunfaron los iniciadores y en pocos mesiis el resultado fué superior á las esperanzas más codiciosas.
Entre nosotros es tiempo ya de que el individuo se una, para formar con los aislados elementos que de otra suerte serían inútiles, un
haz de energías y de voluntades que, bien encauzadas, serán de inapreciable importancia.
para la vida futura de nuestra patria. El Gobierno no puede, humanamente, estar listo para todo, hacer todo, pensar en todo, y precisamente porque es mucho lo que ha hecho, debe
completarse su labor con la de los individuos
de más alcance intelectual que entre nosotros
vivan, para que sea más fructuosa.
La creación de escuelas de educación que se
ha iniciado por una compañía particular re•
cientemente constituída, es un hecho digno de
ser conmemorado. Será, la fecha en que se abra.
uno de estos estable:cimientos, la fecha de nuestra redención social, la fecha en la que se iniciará nuestro progreso futuro, tomando caracteres de solidez y ne fuerza.

***

El Teatro Arbeu sigue siendo el punto de cita de todos los amantes del arte. La compafiía
de Thuillier, que vale mucho, ha cumplido con
exceso sus promesas y ha obtenido, por modo
tal, el triunfo más legítimo.
Después de las dos formidables obras del
repertorio shakespiriano que nos ofreció, ha
puesto en escena el drama de Cavestany "El
Surco," en el que Thuillier hace una. verdadera creación. Los papeles en los cuales el artista tiene que representar edades que ha vivido,
mucho tienen de una recordación, y parecen,
en mucho, la repetición de algo que ha ocurrido y que se conoce perfectamente.
Pero cuando hay que representar edades que
aún no llegan, cu11,ndo hay que fingir el tem•
blor ·s enil que h ún no se experimenta y forzar
la voz para que adquiera debilidades, estando
en todo su vigor, las dificultades se acrecientan y la labor se hace ruda.
La prueba ha sido muy dura, hay que confesarlo, y Thuillier ha salido triunfante. "El
Surco," por otra parte, es una deliciosa obra.
llena del fresco olor del tomillo, y sobre la cual
domina el cielo de una campifia hispana. .
Muy distinta, aunque también hermosa, es
"En el Seno de I a Muerte", que nos ha ofrecido
la misma compal'íía. de Arbeu. La flexibilidad
de Thuillier para adaptar su alma á tan distintos tipos, es de cierto admirable. Hay que
enviarle un sincero aplauso.

***

El Príncipe Abril se avecina. Para recibirlo
ha tendido su amada, la Primavera, una alfombra de flores inmaculadas. Ya despeina sus
rubias trenzas, para ungirlas con óleos balsá•
micos. La naturaleza torna también parte en la
fiesta. El amor y la vida flotan en los aires.

«EN EL SENO DE LA MUERTE.&gt;-UNA ESCENA
DEL TERCER ACTO.

UN PROY,ECTO DE RULETA.

C

ORRO traslado á los fervientes de Birján de un caso que he
presenciado, que casi "he vivido'', como hoy se dice, y que
bien meditado y estudiado puede
contribuir á desvanecer en el espíritu de los jugadores esa ilusión tan
engafiosa como seductora en cuya
virtud se juega con la esperanza de
ganar, y se admite que existen ó
pueden existir combinaciones, sistemas, proyectos infalibles para
subyugará la veleidosa fortuna.
Nos reuníamos con a lguna frecuencia en la redacción de Pn periódico parisiense un grupo de ami·
gos mexicanos y pasábamos buenos ratos hablando de toda clase
de asuntos y especialmente de literatura y de arte.
Un día, al llegar coir.o de costumbre á nuestro centro de reunión, nos
encontramos con un personaje extraño 1),1 grupo y desconocido para
casi todos.
-·Mr. Chimene-dijo el dueño de
la casa, presentándonos al neófito.
Era éste un hombre enorme y extremadamente flaco, de nariz aguileña, cejas oblicuas, ojos negros,
profundos é impenetrables, traje de
luto pasablemente sórdido y uñas
puntiagudas y encorvadas. Algo
así como un Mefistófeles taciturno
y melancólico ó como un D. Quijote ensimismado y meditativo.
-¿Mr. Chimene es literato?
- No; Mr. Chimene. tiene un proyecto infalible para ganar á la ruleta.
-¿Y en qué consiste?
- Es su secreto; pero está deci(iido á experimentarlo y demostrarlo
en nuestra presencia tantas cuantas veces sea necesario hasta que
quedemos plenamente satisfechos
de su eficacia y de su infalibilidad. Una vez ensayado.lo bastante y adquirida convicción plena de
que no falla ni puede fallar, Mr.
Chimene levantará entre nosotros
una subscripción, y reunido un capital decente, aun cuando no sea
considerable, el inventor irá á jugará Monte Cario y los que subscriban se distribuirán las utilidades cediendo á Mr. Cliimene el tanto por ciento que se estipule.
Nos veíamos unos á otros con
cierto asombro,y una sonrisa de escepticismo vagaba por nuestros labios. Chimene callaba y st&gt; conformaba con aprobar con pausados
y cadenciosos movimientos de cabeza.
-Veamos las condiciones de Mr.
Chimene.
- Son muy sencillas y dan todo
género de garantías- agregó el director del periódico, pues el autor
del proyecto permanecía mudo. Hemos traído una ruleta y fichas
que representen dinero. Mr. Chimene hará sus apuestas y se compromete á duplicar el capital que
se Je entregue en cada sesión, sin
llegar jamá s·á perder la cantidad
inicial. Duplicado el capital, se
suspenderá la sesión para reanudarla cuantas veces fuere necesario
en las mismas condiciones. El experimentador está dispuesto á sa-

LAS MARAVILLAS

crificar el tiempo que los accionistas creyeren necesario hasta llegar
á convencerlos y después procederá á "levantar" el capital y á jugar de veras.
A estas alturas ya muchas sonrisas escépticas se habían borrado
de otros tantos pares de labios y
algunos que otros ojos tenían el
brillo intenso del entusiasmo y de
la fe.
Chimene callaba y casi sonreía.
Pasamos á la pieza contigua,
transformada en sala de juego, y
comenzó la sesión. Se encomendó
á los más escépticos el manejo del
aparato y se les confiaron las nobles funciones 'de gurrupiés. Chime•
ne recibió mil francos en fichas, algunos de nósotros, destinados á
servir de puntos d&lt;;J comparación,
tomamos diversas cantidades en
las mismas especies y comenzó la
·magna experiencia.
El operador, augusto, solemne y
silencioso, hacía sus apuestas con
varia fortuna y en muy distintas
formas. Acertaba unos golpes,
erraba otros, y según ganaba ó perdía, modificaba su tanteo impasible
ante el hado adverso ó favorable,
y atento y concentrado como un oficiante.
Cuando ya los "puntos de comparación" habíamos perdido nuestros lotes, Chimene tendió la. mano
indicando una suspensión de hostilidades, hizo contar sus fichas y
resultaron mil doscientos francos
de utilidades netas. Chimene había
cumplido en todos los tercios.
Los ojos brillantes estaban en
mayoría; l as sonrisas escépticas,
de capa caída. A lguien dijo:
-Acepto y me subscribo con mil
francos.
El artista cambió una mirada inexpresiva con nuestro anfitrión y
éste indicó:
-Mr. Chimene dice que la experiencia no es aún concluyente, que
hay que repetirla muchas veces para que sea probante, y á pesar de
la fatiga que le produce el cálculo
mental de su tanteo, está dispuesto
á reiterar el experimento.
Se armó la gorda. Unos querían
que la experiencia se repitiera con
un capital mayor; otros más sensatos, la creían más concluyente
con uno menor.
-Más concluyente, sí; pero me·
nos productiva, decían los del pro.
Y los del contra contestaban:
-No se trata de productividad
actual, sino de seguridad de los
métodos y de eficacia del "modus
operandi", y el pequeño capital
prueba, en la especie, m,í,s que el
grande.
Segunda mirada indescifrable de
Chimene al director de escena.
-Nuestro grande hombre reconoce que hay un "mínimum" de capital indispensable para proceder;
pero en obsequio del aud_itorio consiente en operar con cien franco·s
como punto de partida.
Hurras, ovaciones y á ello! Quince minutos después, Chimene volvía á pronunciar con la mano su
"Quos ego" y entregaba trescie.n tos
cincuenta francos y algunos céntimos de utilidad sobre los cien de
capital.
Aunque fatigado, indicó con la
mirada que haría todavía otra ex-

periencia con cincuenta francos de
entrada, y que trataría de quintuplicarlos, bien que con pocas probabilidades de éxito. El cálculo
de su tanteo fué en esta ocasión tan
riguroso y tanto y tan bien se ciñó
el operador á sus fórmulas y á la
secuela general de su proyecto, que
estuvo á punto de desmontar.
El entusiasmo no conoció límites.
Chimene fué abrazado, besado y
paseado en triunfo por los escépticos, y sólo una modestia innata y
orgánica como la suya, le impidió
envanecerse de aquella, ovación tan
entusiasta como espontánea.
Pero nunca ha de faltar una nota
discordante en el concierto más
unánime y más armonioso. ·Ya la
subscripción para explotar el pr&lt;&gt;yecto montaba á tres mil francos
cuando un «aguafiestas&gt;, «trouble
fete&gt;, que llaman los franceses, se
interpuso y dijo:
- No obstante el éxito alcanzado
por el elocuente Mr. Cbimene, tengo objeciones de dos categorías que
hacer á su proyecto, las unas de
orden mecánico y las otras de índole filosófica. En consecuencia, pido
que antes de la votación se hagan
nuevos ensayos con una ruleta que
yo traeré é ins~alaré mafiana y que
funcionará bajo mi dirección. Después promoveré un debate contradictorio entre Mr. Chimene y sus ·
partidarios, de una parte, y el que
habla, de la otra, para promover
un acuerdo en asuntos cuya gravedad nadie aquí puede desconocer.
Dicho y hecho. Chimene asintió
á todo. Se reiteraron las experiencias con distinta ruleta; pero con el
mismo éxito para el operador. En
cuanto al debate contradictorio, fué
un triunfo para las pupilas negras
y profundas de Chime.ne.
Su adversario le argüía y con
sobrada razón aparente:
-Si posee usted un secreto de tanta magnitud y de tan seguros y pingües resultados, ¿cómo sele ha ocurr~do acudir á nosotros, desheredados de la fortuna, en vez de proponérselo y ensayarlo ante los
Rostschild, los Hirsch, los Soubeyran; ó bien, hacerse asignar una
renta espléndida por los empresarios de Monte Cario, ó hacersEl reconocer un capital con la condición
de no jugar jamás?
La; mirada inexpresiva de Chimene respondió por la boca de ganso
de su habitual intérprete.
-Así lo he hecho; pero los grandes capitalistas quieren que les venda el se.creto para explotarlo ellos,
alegando que si me suministran capital, á poco andar yo seré también
capitalista, jugaré por mi cuenta y
los mandaré á paseo. En cuanto á
la empresa de Monte Carlo, no cree
en los proyectos infalibles, y me ha
contestado que puedo ir á desbancarla cuando guste. Entonces he
pensado que los únicos accionistas
poaibles, se.r ían personas de pocas
aspiraciones, capaces de contentar-.
se con subscribir cien francos y ganar cien mil en una semana. Pero
no insisto más y me retiro, porque
voy á ensayar mi proyecto en el
barrio latino, en donde un grupo
de estudiantes está dispuesto á reunirme mil francos de capital, poniendo-á escote todas las escuelas
superiores de Par_ís.

on RADIO.

co con sus rayos.

mN EL SENO DE LA 1,{UERTE.&gt;-ESC~AS niµ. TERCER ACTO.

Así fué. Durante ocho días un
telegrama vespertino de nuestro comisionado, nos informó de la marc~a de nuestros asuntos. Era lacómco y elocuente, como Chimene el
dichoso telegrama:
'
Primer día: Ganados fr
5 712 oo
29
•
' .
39
"
,,
,,
12,575.25
4,;,
"
,,
,,
25,418.14
,,
,,
,,
52,973. 05
5 99
,,
,,
,, 118,002.00
6
,,
,,
,, 312,111.16
715,144.01
,,
,,
,, l. 500,212. 50
. Ma~erialm_ente no vivíamos, ó meJor dicho, vivíamos en el paraíso.
Aquello era la California Australia, el Pactolo. En espera'de llegar
á los cinco millones, peso neto prometidos por Chimene y en ..;fa de .
realización, contraíamos deuda,s
nos dábamos importancia1 comprá:
bamos á plazo joyas y chucherías
Y. el dirE:cto_r del periódico se dab¡
cita á diario con unor, ingenieros
navales á quienes había mandado
h~cer un «yacht&gt; de recreo que babia de llamarse el «Chimene&gt;
El telegrama del noveno d.ía fué
menos satisfactorio. Decía simplemente:
. «Todo l?erdido, capital y ganancias. Ch1mene, desaparecido,-EL

¡~ ,,

,,

,,

CORRESPONSAL&gt;.

¿Qué había pasado? Lo supimos
después. En un momento en que
nuestro encargado de la vigilancia
?ª Chimene se separó de la mesa de
Juego para platicar con una belleza de ~uda Pest, de extraordinarios
atract1v?s, que lo camelaba hacía
días, Ch1mene, ó perdió todo y huyó,
ó se levantó con el santo y la limosna y desapareci6 llevándose todas
nues~ras_esperanzas y todas nuestras 1lus10nes.
La policía le siguió la pista y
creyó reconocerlo en un enano regordete, de ojos azules y extremadamente locuaz que se embarcó esa
noche par3: s~be Dios dónde. Tal
vez era Ch1mene disfrazado.
¡Y es éste el mejor de los proyectos de ruleta!

Dr. M. Flores.

Hemos tenido á la vista una de dichas
partículas, propiedad del Prof. Luis G. Le6n
con la cual obtuvo una fotografía que re'.
producimos en este númer9. El radio emite
rayos X, que se aprovecharon para impresionar Ia placa de que se trata.
La mencionada partícula es casi inapreciable á la simple vista; pero sus radiaciones sobre una plaquita de sulfuro de zinc
sí son p erfectam ente perceptibles y se no~
tan con toda facilidad en el aparato científico especial llamado Spintariscopio.
Yá en este semanario hemos hablado extensamente del referido m etal, y por eso no
insistimos por ahora.

L.a primera fotografla sacada en Méxi•

El mundo científico ha fijado su atenci6n
y la prensa peri6dica ha difundido por todas partes la sorprendente noticia de las maravillas de ese nuevo cuerpo descubierto por
el Profesor y la Sra. Curie en París y que
ha tomado el nombre de radio. .
A México vinieron ya tres partículas del
raro metal, que tiene la particularidad de
emitir indefinidamente fulguraciones que semejan una lluvia de estrellas.

Todas las manos se tendieron suplicantes y retentivas hacia Chimene. No; Chimene no podía abando•
nar á lo~ primeros hombres que habían temdo fe en su genio y vinc:ilado esperanza en su triunfo. ¡No!
¡A la vida ó la muerte! Daríamos
el capit~l, modesto sin duda, pero
necesario, y redactaríamos un cont!°ato cuyo p~ne!)te sería el escéptico de las ob1ec10nes mecánicas y
filosóficas.
Se reunieron á duras penas cinco
mil francos. Chimene estipuló que
sólo cobraría su pasaje á Monte
Carlo y sus gastos á razón de cinco francos diarios, en tanto el caPi.tal no ;hubiera llegado á veinte
mil. Partiendo de ahí, el genial inv_entor tendría ~e_recho al diez por
ciento de las utilidades y la sociedad se disolvería sin ulteriorrecur
S? cuan?º Chimene hubiera ganadr_
cinco millones de francos libres de
polvo y paja. Uno de los ~sociados
lo acompañaría á Monte Carlo
guardaría el dinero y administrarí~
y regentearía los fondos de la sociedad.

FOl'OGRAFIA TOMADA CON LUZ DE &lt;RADIO,&gt;

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EL MUNDO ILUSTRADO

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N el Hannover, la catedral, 6, como sella•
ma, el Domo de Hildesbein, es indudablemente uno de los monumentos más antiguos de la Alemania, que se remonta, según la tradición, al mismo Carlomagno.
El Emperador bahía perdido en la caza su
cuerno de marfil que apreciaba mucho, Desesperado, hizo voto, si se encontraba en alguna
parte, de construir en el sitio mismo del hallaz- ·
go una iglesia tan grande como su propio palacio.
Al día. siguiente, uno de sus escuderos vió
balancearse el precioso cuerno en las ramas
floridas de un rosal silvestre.
El Emperador, fiel á su juramento, puso sobre las raíces del arbusto la primera piedra del
templo.
El hecho es que, detrás del coro y debajo del
altar mayor, surge un rosal gigantesco que,
atravesando el muro por una ancha brecha,
ostenta hasta la cúspide del edificio su ramaje
tnpido y florido á pesar de los años y tapiza
con un manto de verdor el conjunto de piedras
obscurecidas por la pátina de los siglos.
Se entra en la iglesia por una elevada puerta
de cobre cincelado, maravilla de paciencia, de
trabajo y de fe, composición maciza y conmovedora en que el buril de algún gran artista de
la Edad ·Media ha trazado, una por una, con
candidez encantadora y pun,zante intensidad,
todas las escenas de la pasión de Jesucristo.
Esta obra maestra, que lleva la fecha del
año 1000, fué hecha para rogar al cielo que preservara al mundo dél aniquilamiento definitivo
de que se le creía amenazado.
El visitante huella la tumba de granito donde reposa San Bernardo, primer Obispo de
Hildeshein.
Cerca del coro donde cuelga, suspendido de
un pilar, el estandarte turco tomado en Belgrado en 1691 («Tropheum fugatae lunae captique
Belgradi&gt;), se destaca un bajo relieve de madera tallada que representa la Resurrección.
Aquí, por ejemplo, el eclecticismo histórico
del autor toma ancho vuelo, porque los dos soldados romanos que montan la guardia, llevan
la cabeza cubierta por el «salade&gt; [casco de celada] al lado del sepulcro desi,. rto del Gólgota,
y están armados con arcabuces de rueda del
último modelo ....
Hay otros ejemplos, sin embargo. Veronese
ha. vestido á sus apóstoles como patricios de
San Marcos.

El tesoro contiene también el famoso cuerno
de marfil legado por Carlomagno, al mismo
tiempo que un broche de su manto imperial, la
zapatilla de no se qué Papa y una serie de otros
objetos más ó menos curiosos, teniendo cada
uno su leyenda particular, de cuya autenticidad me libraré muy bien de salir garante.
Es una iglesia digna de visitarse, como se ve,
y que merece la pena del viaje.
Pues bien: hace unos cincuenta años, el Domo, además de sus riquezas y curiosidades,
poseía un organista famoso llamado Karl
Schneider.

***
Era éste un músico apasionado de su arte,
que había estudiado en Leipzig con el gran
Bacb.
Parn él, las fugas y las tocatas del maestro
no tenían secreto.
Conocía maravillosamente los recursos de !.U
instrumento, cuyos pedales y registros manejaba con habilidad sin igual; y cuando bacía cantar sus «voces celestes&gt;, se hubiera dicho que
era un concierto de arcángeles descendidos de
su trono eterno.
~ra la gloria de la capilla de música, el honor de la ciudad, la ilustración del reino, y
varias veces Su Majestad le había mandado
ofrecer sumas considerables para que abandonara su catedral y sirviera en la capilla del
castillo real.
Pero él se negaba siempre y continuaba en
su pequ,~ñaciudad, donde cada domingo venían
á oírle de los distritos de l as inmediaciones.
El motivo era que Karl estaba enamorado.
Desde que vió á la hija del juez Baun_gartein,
Guillermina, cuyos cabellos se asemejaban á
una cascada de oro líquido, y los ojos azules
á primaveras abiertas al sol de verano, desde
que la había oído una noche en la iglesia resplandeciente de luz y saturada de incienso cantar un died&gt; en honor de Santa Catalina, y
llenar la nave con su voz cálida y vibrante,
cuyas sonoridades llenas le llegaban, como si .
se hubieran cernido sobre las frentes prosternadas, él ya no se pertenecía.
Sólo para ella pedía á su órgano sus melodías más dulces, para ella tocaba sus marchas
alegres, para" ella lanzaba sus acordes triunfales.
Decía sus declaraciones discretas con inte-

rioridades veladas que cantaban una confesión. .
Las flautas, mezcladas á la voz humana, murmuraban notas apasionadas en un roce de alas,
y los clarinetes hinchaban los sonidos con una
insistencia apremiante, una decisión más franca, una nitidez más audaz.
Pero ¡ay!, todo eso era en vano. La adorada
no sentía por el pobre!organista sino una admiración de artista y ningún sentimiento particular.
Le escuchaba con placer , es cierto, pero no
adivinó nunca que todas las notas que volaban
bajo la bóveda de piedra tenían un sentido, que
esos cantos le hablaban á ella y le decían Jos
sufrimientos de un corazón que le pertenecía
por completo.
No sentía esa atmósfera deternuraquelaenvolvía como un rayo de luz tamizada por un
ventanal, y no entendía ni las llamadas desgarradoras, ni las súµlicas, ni las plegarias.
Ella pensaba en cierto teniente de caballería
ligera, que llevaba un penacho de plumas blancas con las armas reales grabadas en el tahalí
de :su cartuchera y que la había mirado, el año
anterior, en la patinación.
Evidentemente, el mísero Karl, con su levitón
negro y sus cabellos demasiado largos, no podía luchar.
Un día .... el organista se armó de valor y
se fué á casa del juez. No era rico y sólo poseía.
su empleo para vivir.
¡Pero tenía tanto talento! Trabajaría, ga.naría dinero, se dejaría oír en las capitales, compondría coros, fugas, sinfonías, quizás óperas.
Seguramente lleg aría á ser célebre. ¡Con tal
que Guillermina le quisiera! ¡Qué feliz la haría!
Era demasiado tarde. Guillermina se había
comprometido ya precisamente con el joven
oficial.
El .desgraciado Karl huyó desesperado, ani•
quilado por el derrumbamiento súbito de sus
aspiraciones y de sus ensueños, quebrantado
de pesar y resuelto á desaparecer para irá llorar en alguna parte sus ensueños de dicha desvanecida.
.
No quiso ya subir al órgano. El instrumento
permaneció mudo durante cuatro domingos seguidos, destacando en el fondo de la iglesia la
hilera de sus lari;os tubos taciturnos, cuya voz
se había extinguido y estaba ausente su alma.
Vagó quejumbroso por los campos, contando
su pena á la brisa que no le oía y asustando á
los aldeanos, que lo tomaban por loco.
Se acercaba la fecha del matrimonio de Guillermina. El juez que había convocado á la ce•
remonia á los consejeros antiguos, á los auditores y á los magistrados, e$taba afligido por
la huída de su organista, que le hacía esa mala
pasada en el momento d~cisi vó.
Pensó en enviará buscar á otro cualquiera,
algún pobre diablo famélico de las inmediaciones, que se daría por muy contento con ganar
alguna retribución.
¿Pero se podía envilecer decentemente el ins·
trumento ilustrado por Schneider\' ¿Se podía
sin deshonor confiar á un torpe el cuidado de
despertar las &lt;evoces celestes&gt; dormidas hacía
tanto tiempo?
E l obispo se oponía, lo mismo que la mayordomía de la iglesia. ¡No! Se cubriría el órga·
no con un velo y se dejaría su masa sombría
ocultarse en la sombra de las bóvedas, avtr·
gon·z ada del abandono del que la animaba.
Así se hizo. Y cuando la rubia Guillermina,
ruborizada de amor y de dicha, subió l::i.s gra·
das del t emplo del brazo del señor Baungarteo,
l.llientras el nov-io, dorado en todas sus costu·
ras, saltaba por det rás, para no tropezar ~us
espuelas en la cola del tr;,,je de desposada,. mn•
guna marcha triunfal acompañó el corte¡o al
altar.
-¡Qué triste es esto, Fritz! -dijo la señora
Bauogarten al oído de su marido.
-Es verdad. ¡Maldito Schneider! Si alguna
vez cae en mis manos, me lo pagará caro.
Pero hete aquí, de r.ronto, mientras el obispo
con su mitra en la cabeza y el báculo en la roa·
no, se acercaba á los novios para felicitarles y
los canónigos envueltos en armiffo se agrupaban con sus cirios alrededor de Su Grandezaé,
un ruido de tr.1eno estalló en la tribuna. Fu
primero un rugido sordo, como el anuncio de
algún cataclismo inminente.

Después se oyeron trompetas que sonaban
estridentes y apremiantes, lanzando á los cuatro ángulos del templo llamadas imperiosas.
Y voces terribles respondieron anhelantes
que parecían salir de las profundidades de los
muros y repercutir contra los pilares macizos.
La_rgos sollozos, rasgados por gritos de angustta, atravesaron toda la extensión de la nave,. acompañados de una melopea lúgubre, seme¡ante al lamento de una alma abandonada
que gime.
Armonías entrechocadas, discordantes, acordes dolorosos, sonidos lamentables, llenaban
la antigua iglesia, aument ando su intensidad
cada minuto bajo la presión del viento desencadenado que llenaba los tubos y hacía temblar la masa de madera oculta allá ar·riba. bajo
su ve!o.
Parecía una falange de demonios aullando
de dolor y de desesperación, un concierto de
condenados abrasados por las lla.nas venga•
doras.
Las ondas sonoras se ensanchaban en un empuje in vencible y parecían comunicará las mismas piedras sus vibraci0nes.
La~ llam~s de los cirios vacilaban, las estatuas rnmóv1les se estremecían en sus nichos de
ye~o, y las cabezas de los fieles se inclinaban
baJo un soplo de espanto y de horror.
l!;l obispo, muy pálido, hizo el ademán de
exorcizar, pero se le escapó de las manos el
báculo.
Los canónigos, aterrados, rechinaban los
dientes y dejaron caer sus ci rios.
Guillermina, como Margarita atormentada
por los demonios, pidió á su madre un frasco
de sales y se desmayó murmurando:
-¡Tengo miedo!
E l ór&amp;"ano calló al fin. La espantosa sinfonía
se 11:pac1guó en una frase dulce y triste, última
q ueJa de amor traicionado y suprema expresión
de dolor.
El bedel, tranquilizado, se disponía á subir
para expulsar al maldito que acababa de evo?ªr con un objeto desconocido á las potencias
rnfernales, cuando se vió aparecer en la tribuna á Karl Schneider, con los ojos extraviados
y los cabellos desgreñados.
~r.ep6 como un gato por las asperezas de la
DaJa del 6r:gano hasta la parte superior de los
tubos, envió con la mano un beso hacia el coro, donde Guillermina inanimada estaba extendid~ y recibía cuidados, y después se lanzó al
vacrn y fué á estrellarse palpitante sobre el
granito de la tumba de San Bernardo.

***
El canónigo que me relató esta historia me
señaló también una enorme mancha obscur~ incrustada e.:i la piedra tumular.
Se dice que cuando cantan en el órgano las
c:~o?es celestes&gt;, aquella mancha se enrojec1;
sub1tamente y toma una coloración de sangre
encarnada.
JULES LEMAITRE.
De la Academla }'rancesa,

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.

Morir y vivir en la memoria de los homhres,
es la posesión de la vida eterna,

*

El pedante habla á Ios niños como si fueran
hombres, y á éstos como si fueran niños.

Agualturbia.
(Fot. Luperclo.)

POSTALES
En el mar de Margarita
Hay, como tú, perlas blondas.
¡Quién inquiriera sus ondas
'
Para darte, Margarita,
Como tú, perlas tan blondas! .

*
Tus ilusiones son rosas
Que guardan fragantes mieles·
Y los tímidos rondeles
'
Son doradas mariposas
Que sueñan con esas mielef',
,¡:

Cuando tu ilusi6n medita
En la rumorosa cuita
Que llega á brindarte aromas,
El ansia de· tus amores
Finge escuchar antre flores
Un idilio de palomas.

':Ramón L. Santel/i,
CliAPUl,Tll,PEO,-UNA CAl."LE D~ l:IOSQUE.
, _ ,. (Fot, dj! "EJ l\l~do IJ-qs~~do,")

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Política General

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.El recluso de la Isla del Dlablo.-.El gran acto civil de Zolá. y la rehabllltaclóu de Alfredo Dreyfus.-La revisión del proceso r&lt;,suelta por fa, Corte de Casacl61:1
de l&lt;'rancla,-Otro bombardeo eu Vladivostock.-L,. politica inglesa en el actual coufllcto.-Pretensioues
de Abdul Hamid.

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HABL6 Emilio Zolá, y la luz fué; y de
sus tumbas salieron hasta los muertos
para declarar eh favor del infeliz recluso de la Isla del Diablo. La verdad se ha
abierto paso á través de todas las sombras
que pretendían envolver .sus resplai:!dores
magníficos, á pesar del tremendo oleaje de
pasiones que se entrechocaban en furia desenfrenada, á pes.a r de las montañas que se
levantaron- para oponerse á su marcha triunfadora. Habló Zolá, y la verdad luci6 con
todas sus lumbres aurorales y cayó en lluvia
de luz y brillo con llamas de fuego sobre las
frentes de los encargados de la rehabilitación
del proscrito, del que sufrió en silencio, con
la protea.ta eterna en los labios, las maldiciones dé una multitud extraviada y los anatemas·de toda una clase social importante de
la sociedad francesa.
El fallo pronunciado por la Corte de Casación, el más alto' y respetable ti:ibunal de
la República Francesa, dt-ja ya entrever la
completa inculpabilidad de Alfredo Dreyfus.
¡Qué distintas las circunstancias de ahora
y las que precedieron y siguieron á la primera sentencia en el consejo de guerra de
París y á su confinamiento á perpetuidad
en la espantosa isleta que se levanta frente
á Cayena! ¡Qué diferente la actitud de los
franceses hoy qu~ se busca la reparación en
favor de un inocente, y la, exaltación que
acompañó las sesiones celebradas en .Rennes,
donde un tribunal preocupado y falto de ·
los elementos ir.dispensables de prueba, lanzó por segunda vez el anatema sobre una
frente que no podía erguirse ante el público sin sentir que caían sobre e~la las blasfemias de un populacho embriagado por las
consejas que querían hacer creer en la existencia de un culpable. Y el culpable quizá

-.

¡.

EN SAN PETERSBURG0.-UNA MANIFESTACIÓN PATRIÓTICA POPULAR ANTE
EL PALACIO DE INVIERNO.
según datos incompletos, sino de los directores de la escena, que entre bastia.ores procuraban dejar indeleble la mancha de traidor en la frente del acusado.
Todo ha entrado en calma; lejos estamos
de las tremendas amenazas de los nacionaliRtas, que ponían en peligro la República;
lejos de las incendiarias alocuciones de Deroulede y de los desafíos inconcebibles de

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-

Y en tantoqueunanubesedisipaenFrancia al resplandor de la justicia, sigue en Extremo Oriente cerniéndose tremenda tempestad, y á la distancia que estamos del teatro
de las operaciones de guerra, se hace difícil
obtener informaciones fieles y cabales de la
marcha de los acontecimientos, y habremos
de verlos por ahora á través del prisma más ó
menos apasionado de los escasos corresponsales que nos sirven al día el platillo condimentado de la noticia sensacional.
Dos hechos, sin embargo, se señalan en la
presente semana y que parecen fuera de toda
duda, pues han recibido oportunamente la .
debidá confirmación: el bombardeo de Vladivostock por la flota japonesa al mando del
contralmirante Uriú, y la cuasi seguridad dada por declaraciones de la Gran Bretaña de
que no habrá las temidas complicaciones europeas por razón de la guerra que desgarra
ya dos grandes pueblos.

Esperemos, esperemos, que al fin la verdad debe abrirse paso
á través de estas brumas y habremos de saber lo que hay en la
realidad de los sucesos
que se nos presentan
como velados por sombras y dudas imposibles de resolver.·
Entre tanto, el regreso á Londres del
Embajador ruso que
había ido á San Petersburgo para decir
adiós á su hijo que
marcha á la campaña,
ha sido motivo de plácemes para los que desean de buena voluntad que ya que la guerra ha estallado, quede

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¿Qué falta para que Dreyfus vuelva á go•
zar de las consideraciones del pueblo? Poco
ó nada; el P1ocurador General, que comenzó
el estudio del «caso» con la firme convicción
de que no había habido error judicial, ha dicho que ante su actitud severa se han desvanecido todas las ideas y preocupaciones de
antaño, y h!l, declarado que, por ahora, no
quedan contra el antiguo convicto, pero jamás confeso, más que sombras que hará desaparecer hasta en sus últimos matices la averiguación suplementaria mandada practicar
para el esclarecimiento de ciertos hechos dudosos que aún quedan en pie, los cuales no
serán bastantes á invalidar lo hasta aquí demostrado para que dejara de prosperar como
ha pro~perado el procedimiento de revisión
acordado por el Tribunal. ¡Honor á los magistrados que han podido fallar sin prPjuicioAI
¡Paso al smtimiento eterno de la justicia universal, aceptado por la Francia republicana!

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LA GUERRA NAVAL'.MODERNA,-EXPLOSIÓN DE MINAS POR
DE CONTRAMINAS.
Después del bombardeo del puerto ruso en
las aguas del mar del Japón, han comenzado, como siempre que algún acontecimiento
fuera de lo ordinario se anuncia, á llover las
conjeturas sobre los fines alcanzados y sobre
las consecuencias posibles.
·
Como si cada persona que suministra las
noticias en los centros di versos de información, estuviera elaborando constantemente
según sus propias aficiones y no según los
datos adquiridos, todo es contradictorio, todo sin coordinación posible. Quién asegura
que los buques rusos han sido destruídos ó
apresados al intentar regresará Vladivostock,
de donde habían salido en movimientos de co
operación con las fuerzas de tierra, para oponerse á desembarques intentados en aquellas
remotas regiones; quién dice, anunciando de
fuente autorizada, su información, que los
b uques rusos estan dentro del puerto todavía á cubierto de sorpresas; y lo mismo de los
movimientos de las fuerzas de tierra y exactamente igual cuando se refieren á ios estragos causados hasta ahora en las posiciones y
en los elementos del enemigo. Los japoneses
ó por mejor decir, las noticias que vienen d~
Tokio son las que más hacen dudar de la
-veracidad de los que las transmiten.

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LA INfl'ANTERIA JAPONESA.-UNA CARGA

Á

LA BAYONETA.

bían agriado las ligerezas de las prensas en
ambos lados.
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:

. MARINA JAJ'0NESA, - ARTILLEROS NAVALES OBSERVANDO LOS EFEJ]os DE UN TIRO.
Gue_rin, en las calles mismas de la ciudadluz; la República, una, fuerte y poderosa.
ni se estremece ni teme sacudimientos porque se hable d e la rehabilitación del que se
j.uzgaba ayer un-culpable aborrecido; ya no
se oyen tampoco los terribles denuest.os de
Drumor:d contra todo los semíticos. Por encima de ese mar, tranquilo hoy. y ayer azotado por vientos de tempestad, flota la serena .
palabra de Zolá, exclamando con voz tonante su imponente "J' accuse, '' que resonó al
fin con alientos apocalípticos y se dej6 escu- EN VLADIVOSTOCK.- LA FLOTA RUSA MANIOBRAN))()
char en las salas del Supremo Tribunal.
A FA voR DEL ROMPE-HIELOS.

.

'ffll,i,".

***

Y ya comienza á comprenderse á qué costa habrá d6 consentir Turquía en el anhelo
de esos buques encerrados é inútiles para la guerra: ya se dice que el astuto Abdul
Harr:::d pide nada menos que manos libres en
los Balkanes como precio de su disimulo en
la vigilancia del Cuerno de Oro, i&gt;i es que los
Sea para bien de la paz del mundo y pa- · ingleses consienten Pll cerrar los ojos como
quiere el Sultán. Y á ese precio no es de
ra el mantenimiento de las dos naciones
creerse que admita Rusia el convenio; no
que arrastradas por comunidad de intereses
son de abandonarse su prestigio y su predo- ,
en la dirección de Oriente, pueden muy bien
minio en los pueblos eslavos, no son de
un día hallarse frente á frimte, como se
desdeñarse sus sueños de panslavismo, para
decía en un libro azul á prop6sito de la exque á .una necesidad del momento sacrifipedici6n del Tibet emprendida por Inglateque sus aspiraciones de toda la vida. Ya
rra y fio con muy buenos ojos vista desde el
habremos de ver de _qué otra manera se logabinete de San Petersburgo. Sea para bien
gra acariciar á la Sublime Puerta sin que
de los hombres de buena voluntad , que ya
haya de apelarse á un expediente que por
temían que el veto de la reina de los mares
&lt;le pronto no puede aceptar el Emperador
impuesto al Sultán para que fio permita que·
Moscovita.
la escuadra rusa del Mar Negro atraviese los
9 de marzo de 1904.
Dardanelos, fuera ocasión de un rompimiento 6 por lo menos de
z. z. z.
que se resfriaran las
relaciones entre los
dos pueblos,que ha-

:~

ha existido, pero no fué el capitán. Dreyfus:
allí está.. , clamando desde su sepulcro, las
declaraciones del suicida coronel Henri; allí
las afirmaciones del 'encargado de los aréhivos,asegurando bajo juramento y demostrando las falsificaciones ejecutadas con saña
inexplicable,. en los· llamados documentos
de convicción; allí está todo el proceso nue,vamente rec0nstruído en la Corte de Casaci6n, mostrando á la faz del mundo, que ha
seguido con interés las fases diferentes del
drama, hasta dónde ha podido llegar el error,
no diremos de los jueces, pues ellos juzgaban

~..

......

MEDIO

en lo posible reducida á las dos potencias beligeran~es, sin que otras se mezclen en ella produciendo acaso una conflagración europea.
El Embajador llevó á Rui;;ia una carta autógrafo del rey Eduardo,llena de frases conciliadoras, y ha vuelto con una carta del Czar para el soberano de la Gran Bretaña, auguran-do que los temores de desavenencias rusobrit.anas no entran en cuenta de los poderosos monarcas.

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UN TORPEDO AU'l'OMÓVIL.-EXPERIENCIAS EFECTUADAS

Á

BORDO DE CAZATORPEDEROS.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

EL CARNAVAL EN MERIDA
~cos de las Fiestas

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AMOSAS rnn, en toda la República, las
fiestas que con motivo del Carnaval se
celebran, año por año, en Mérida. Los
habitantes de la población, lo mismo el rico
que el pobre, lo mismo el obrero que el acaudalado, abandonan durante los días que prec-eden al "tiempo santo" sus ocupaciones ordinarias, y se lanzan por calles y plazas ansiosos de distraerse, de di vertir,;e hasta sa-.
ciarse.
En esta ocasión las fiestas de Mérida han
tenido un lucimiento extraordinario, pues

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NIÑA MARIA GUERRA Y RUBIO.

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NIÑAS FERNANDA

no parece si~o que en aquella próspera ciudad, muy al contrario de lo que sucede en
• México y en la mayor parte de las poblaci0nes del Interior, el entm•iasmo por esa clase
de holgorios ha ido en aumento sin descanso.
El programa á que obedeci6 la serie de festejos que acaban de efectuarse con gran pompa, comprendía un desfile de · pequeños carruajes tirados por caballitos ó borregos y
conducidos por niños de corta edad. Más
de cien vehículos lujosamente adornados y

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ESTHER ZA V ALA.

que representaban distintas figuras, tomiron
parte en el concurso, entablándose entre los
chiquitines que los ocupaban, un combate
en que, á guisa de proyectilee, se hizo derroche de juguetes, flores y serpentinas. Por
las calles discurrían innumerables parejas de
"chinos,'' "japoneses," "novios," "pierrots,'' "polichinelas," etc., etc. Los niños
fueron obsequiados en la Lonja coh dulces y
juguetes, otorgándose premios especiales á
los que por su disfraz y el buen adorno de
su¡; ''carruajes' ' se hicieron acreedores á ellos.

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....__!

Tipos del día.- Uh cosaco.
PENSAMIENTOS.

La conquista tiene un· límite natural: la asimilación.-SOREL.

*
El singular derecho dematarque, segúnPascal, limitan una montaña, un río, tiene, para
ejercitarse, todos los puntos del globo donde
viven, sufren ¡ ¡µuer~n seres humanos, -VAir
TOUR; ' ' ·
.. . ,

*
Si la ciencia nos proporcionase medios de
comunicación con los otros planetas, nuestro
primer anhelo consistiría en iz: á guerrear en
ellos para imponerles nuestras ideas y nuestros
productos. -V ALTOUR.

*
Hay horas en que la mejor mane_ra de amar
á la humanidad es amará la p11,tr¡a,-VfCTOR
HUGO.

*

Las revo!ucion~s nace:i de causas baladíes Y
ponen en juego grandes intereses. - LACOUR,

*

Lo falseado puede corregirse; lo envilecido,
envilecido se queda.-HAUSSONVILLE.

*

El valor de la verdadera amistad es inapre·
ciable; el de la amistad fingida es detestable.

&lt;X&gt;

CARRO &lt;ANF_'ORA.»-SEÍ'fORI':l'AS ROS;\ GUERRA Y MERCEDES RUBIO,

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:: Fots, de Guerra

NIÍ'fA MARIA RUBIO IBARRA,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

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merosísima, cerrándose las fiestas por la noche con dos grandes
bailes que se efectuaron en los círculos
"Uni6u" y "Liceo."
Más de 700 parejas se
contaban esa noche en
aquellos aristocráticos
centros de reuni6n. En
las sociedades ''Paz y
Reuni6n'' y ' 'Recreativo Popular" se dieron también bailes.
siendo éstos para mestizos.
En este número publicamos algunas vistas de pequeños carruajes y carros aleg6ricos, tomadas para
nuestro Semanario por
la Fotografía Guerra..

NI~AS'ERMILDA Y MARIA CÁMARA.

El día 16, el máR grande de las fiestas, hubo una batalla de flores durante la cual multitud de carruajes, ricos y vistosamente engalanados, recorrieron las calles de Mérida.
Las señoritas que ocupaban los coches lucían magníficos trajes de fantasía, así como
los miembros de las comparsas y estudiantinas concurrentes al combate.
Terminado éste, las damas y caballeros fueron obsequiados con flores, dulces, juguetes, libros y
peri6dicos, adjudicándose por el Jurado á
los dueños de los coches mejor adornados,
valiosas recompensas que consistían en artísticos estandartes.
Las calles donde se efectu6 la batalla quedaron cubiertas completamente de flores,
serpentinas, confetti.
Para que nuestros lectores teJ?gan una
idea del extraordinario lucimiento de las
fiestas, diremos que el número de carruajes
adornados que desfilaron por las calles de
Mérida, fué de mil cuatrocientos cuarenta y
cinco. Los carros aleg6ricos, entre los cuales había algunos verdaderamente notabl~s
por la riqueza de su decorado y por su originalidad, fueron diez.
El carro fúnebre del Carnaval fué acompañado, el día 17, por una concurrencia nu-

POEMA DE SANGRE

H

AY dos medios para llegar fácilmente
al coraz6n de la mujer: el arte y el valor.
Los héroes nunca llaman en vano con
el pomo de rn tizona á la puerta cerrada de
un coraz6n femenino; los poetas con la música de sus versos rindieron siempre el ánima remisa de la mujer. Seré un héroe, ya
que no puedo ser un poeta.
Y el joven córonel, abrochándose el último dorado bot6n del uniforme, sali6 del cuartel entre los honores de su rango marcial.

*
El camino era largo. La noche, propicia
al amor. Una armonía estelar llenaba el
ambiente de·misterio.
-Si esta noche no me da esa mujer una
esperanza, m_oriré en la primera pelea. La
tristeza de un nuevo desdén me prestaría va-

·1or. Esta noche venceré su3 dudas.
necesario, las ahogaré en mi sangre.

Si es

*

En·el arrabal silencioso, la casa de la novia se ve como un nido, blanqueando entre
los árboles, bajo la luna radiante.
El coche rueda rápidamente, después lentamente, y se detiene al fin.
Un piano gime. Un verso de Tosti vuela
como un pájaro por el espacio luminoso y
sonoro.
El Coronel pone en orden el tahalí de su
espada, ajústase el kepis, sacude el polvo recogido en la pechera del dormán, lleno de
botones de oro y alamares de seda, y entra
en la casa de la novia, ahogando su emoci6n
con el ruido de sus botas.

*
- Mañana, sí. La guerra es interminable. Sin odiarnos nos matamos. Mafiana
volvemos á campaña. Para la rubia madeja de tus cabellos de oro, yo traeré del campamento un laurel. Pero debei;, alentar mi
coraz6n. Dime que me quieres. Si rne voy
sin saberlo, caeré en la lidia, si no herido
por una bala, muerto de tu desdén. Di ¿me
quieres?
-Sí. ¡Te quiero! ¡Te quise siempre! Ahora
has de contestarme esta pregunta, -y tu respuesta será como un solemne juramento: ¿me
olvidarás?
Sobre una mesa vecina estaba el Album
de Auristela, lleno de aut6grafos valiosos.
El joven soldado lo abri6. Con un movimiento rápido sac6 del dormáfi un fino puñal; con su punt.a agudísima se rasg6 la epidermis del índice derecho; y con tan rara
pluma escribi6 con sangre, en la última hoja
blanca del Album, esta palabra: ¡Nunca!

El Internado en la Preparatoria
LOS COMEDORES
Como es sabido, está ya resuelta la implantaci6n del internado en la Escuela Nacional Preparatoria, y s6lo se espera, para la
admisi6n de alumnos, que la superioridad
fije la fecha en que deben comenzar á recibirse en el plantel.
En el presente número publicamos fotografías de los comedores para el internado y
de la cocina que pr6ximamente se inaugurarán en la Escuela Nacional Preparatoria.
Con ese objeto han sido construídos dos
grandes salones que se destinarán á comedores, en uno de los ángulos del patio del «Colegio Chico», los cuales están provistos de sus
correspondientes mesas y sillas de construcci6n americana.
Tocla la vajilla es inglesa y tiene grabadas
las iniciale'l del plantel, y cada mesa está cubierta con un mantón de franela gruesa para
evitar que se mt.ltraten lvR manteles. En uno
de dichos salones se halla un dep6sito de
agua provisto de un filtro «Pasteurn, que rinde aproximadamente 150 litros por hora y
que i,;e cierra automáticamente tan pronto como el mismo dep6sito está lleno.
Los salones son suficientes para dar cabida á 300 personas.
La comida que se ha de servir á los ínter-

COMEDOR NÚMERO UNO.

mío! Cuando tenga cien canarios, se me reventará la cabeza. ¡Ya se metió el otro, mamá ... !
Siento que se besan.
Los padres lloraron.

*

La easa está alegre.* *Ha llegado un alienista notable, el hermano del pobre joven.
El loco es nuevamente tratado hasta que
aquél, viendo la inutilidad de su ciencia, tiene
una idea.
-Te voy á sacar esos canarios -le dice á su
hermano.
El loco salta de contento.
Como se comprenderá, vendan al loco, y el
alienista le hace una incisión en la parte superior de la cabeza.
El loco cree de veras que le sacariin los canarios.
- ¡Ya vienen! ¡ya los agarré! ¡infames!-dice
el alienista.-¡ Aquí están!
Al joven le quitan la venda y le muestran
dos canarios que su hermano tiene consigo.
· -¡ Bendito sea Dios!-exclama el loco. - Ya
estoy bueno. Cosan bien la herida para que
no vuelvan á meterse esos animales. No, mejor mátenlos.
Y á presencia del loc*o matan los canarios.

Rafa.el Síl'CJa,

00
-La hipocresía no es una pasi6n, sino la
careta de todas las pasiones.
-La mora! es la higiene del alma.
-Ser señalado con el dedo, es el diminutivo de anatema.

COMEDOR

nos, estará compuesta de dos sopas, un huevo, un beefsteak que, ya cocido, pese lo menos dos onzas, un guisado, frijoles, fruta y
dulce.
Por lo que hace á la cocina, el departamento está dotado con las baterías más modernas y con todos los útiles indispensables
para el buen servicio.

NÚMERO . DOS.

* el joven ha olvidaLa familia es feliz, *pues
do su tema. Pero una semana después que el
alienista "sacó" los canarios, el joven se entristece.
- ¿Qué tienes?- le pregunta su hermano.
--¡Ay hermano!-le contesta el loco-Mesa&lt;'aste los canarios, dejllndome el nido con una
docena de huevitos. Estos luego inqubarán,
y ... doce canarios, cien canarios, mil canarios, un millón de canarios dentro de mi cabeza.... ¡Oh! ¡Esto es horrible, Dios mío!
El alienista exclama entonces:
-¡Es incurable!

e:::;

~O{)

EL LOCO DE LOS CANARIOS
(Cuento ajeno.)

Era joven, rico y dP. noble familia. Un día
se levantó de la cama diciendo:
- ¿Oyen?
-;.Qué?
- Tengo un canario de"ntro de la cabeza.
-;.Un canario dentro de la cabeza.... ?
-Sí; y ¡cómo canta! pero me mortifica. .$e
ha callado; ya vuelve á cantar. Me duele la 6abeza, porque el canario me pica los sesos. ¡Ay.!
¡Loco!
La tema consistía en creer que un canario estaba dentro de su cabeza.
Como los médicos más notables asistieron al
desgraciado y ninguno pudo curarlo, su hermano dijo:
-Estudiaré la medicina; tal vez yo ....

*

* joven seguía peor de
Pasaron diAz años. * El
su locur:i. Un día dijo:
' -Temo, papá, que el compañero del canario
que tengo dentro, se meta también; y entonces,
los dos harán un nido y se procrearán. ¡ Dios
MÉRIDA, -CARRO &lt;LIRIO,» - SRITA, BIBIANA CASTRO.

MÉRIDA, -c.A,RRO «EL PROGRESO,l-SRITA. ANITA CÁMARA B.

E. PREPARATORIA,-LA[COCINA,

A. l!letes Bolaffos.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

SILENCIOSAMENTE

Páginas de la Moda

Courons vers l'ho rizon, il es tard, courons vite
Pour a.traper a.ux moins 1m obligue rayonl
CII. BAUDELA!R E•

. . . . Y he vuelto al sitio donde ayer apenas
á tus caricias vinculé mi vida,
donde al amor rompiste las cadenas
y entre mis brazos te miré vencida.
Hoy, el canoro ruiseñor no anida
sobre el naranjo en flor ; en las serenas
mañanas, una alondra d9lorida
lanza sólo sus pobres cantilenas.
Y en tanto que las buenas y sencillas
segadoras recogen sus gavillas
con rostro esquivo y con mirar risueño,
Cruza á lo lejos, por la pampa verde,
un extraño viajero que se pierde
tras la ignota colina del ensúeño.
1904.

DELIO SERA VILLE.

EDIFICIO DE LA ADMINISTRACIÓN DE CORREOS
EN CIUDAD JUÁREZ.

EL ESTADO DE CHIHUAHUA
Vistas interesantes.
Hace poco tiempo publicamos en este semanarío algunas
fotografías de lugares históricos y pintorescos del Estado de
Chihuahua, siguiendo nuestra costumbre de dar á conocer
todo aquello que en punto á información gráfica,· revista alguna importancia.
En este número aparecen ahora otras fotografías del mismo Estado, que esperamos sean vistas con interés por nuestros lectores. Una de ellas representa el local que ocupa en
Ciudad Juárez la Administración de Correos, y que se levanta precisamente en el mismo sitio en que 'se encontraba en
1865 la casa que habitó el Benemérito de América durante
GARITA MEXICANA EN CI.UDAD JUÁREZ.

Pensamientos
Verdad ó quimera, la idea del infinito nos atraerá siempre.
-RENÁN.

*

La vida es una adición de esperanzas fallidas. - X.

*

El poet~ añade poco á las ideas de si;¡ tiempo; las graba en
monedas o en medallas, y las difunde ó las conserva. -VAL·
TOUR.

* .

-~
.. ~ ~ t
~-_:;,,J- - -

Ag::iardando la suprema constitución de los Estados Unidos de Europa, cada pueblo tíene puesta la mano en el pomo
·de su espada; de otro modo, podría él desaparecer antes del
gran día.-KANT.

*

El trabajo es el padre del bienestar y de la virtud.

EL RÍO BRAVO EN DÍAS DE GRÁN A VENIDA.

su permanencia en la ciudad mencionada. En el pórtico dela-moderna construcción se ve un busto en bronce del ilustre patricio y una inscripción en letras de metal, que dice: ·
«En eate lugar residió el Presidente Benito J uárez sosteniendo la autonomía nacional cuando el ejército francés invadió
la República.-1865-66.~La Patria debe á su constancia y
energía la reivindicación de sus derechos».
Los demás grabados que aparecen ~n esta pagma, representan la Garita mexicana, ó sea el punto limítrofe con los Estados Unidos; el Río Bravo en un día de fuerte avenida, y
una vista del camino ferroviario de Parral á Durango.
Tanto estas vistas como las que hace poco dimos á la publicidad, formarán parte del ,,Album Directorio del Estado
de Chihuahua» que ha ordenado el señor Federico García y
Alba y que verá la luz próximamente.
.....s.~~~~~

~-Z7•C7•C7~~~.,,...

La historia suministra argumentos para todas lairtesis; es
el arsenal común de todos los partidos. - VALTOUR.

*

Nadie es más apto para mandar que el que sabe hacer lo
que manda.

FERROCARRIL'DE~PARRAL Á DURANGO,-UN PUENTE,

Fig. número 1.

C

ONTINUO ocupándome de los trajes de
paseo, ya que esta faz de la indumentaria femenina tiene gran interés
para nuestras lectoras. Para esta página, lo
mismo que para las anteriores, he escogido
los más elegantes figurines llegados á mi
mesa de trabajo. Figurines europeos que
constituyen la última palabra de la elegancia
y el buen gusto en las populosas metrópolis
del Viejo Continente. ·
Antes, quiero hablaros un poco de moda
europea; pues es ésta la moda que hemos
aceptado con toda franqueza, por más que
la americana trate de imponer su dominio
entre nosotras. Ambas modas tienen entre sí
diferencias fundamentales. Sin analizarlas,
diremos que más cuadra á nuestras costumbres y á nuestra raza la moda del Viejo Continente. Si la americana la adoptamos, es
solamente para trajes sencillos, µero nunca
para vestidos de etiqueta. Los trajes amei-icanos son más fáciles de llevar, menos complicados en su confección y menos costosos;
los europeos son, ante todo, trajes de "gran
tenue", sin que esto quiera decir que no los
hay sencillos para faenas domésticas.
En las ciudades de Europa, especialmente
en las de Francia, las mujeres, rindiendo
culto á una inveterada costumbre, salen de
paseo por avenidas y bulevares en las últimas horas de la tarde y primeras de la noche. Natural es, por consiguiente, que los
trajes de calle sean, para las europeas, un

Fig. número 2.

artículo de lujo que ostentan con donaire.
Se explica así que la mujer francesa, particularmente, ponga especial atención y dedique todo su empefio en que las confecciones
de calle sean de lo más irreprochable y vistosas. Desatienden un poco la indumentaria
del hogar y sólo las damas Je posición re
preocupan en la hechura de trajes de soirée.
La calle, en París, es á manera de un campo militar donde pasa una incesante revista
la airosa juventud femenina.
En México se observa, aunque en menor
escala, semejante costumbre. Nuestras calles de Plateros y de San Francisco, el bosque de Chapultepec y, en general, las avenidas céntricas de la población, son visitadas
á diario por un ejército numeroso de señoritas que se preocupan de la corrección de i,u
indumentaria. Ya en otra ocasión he dicho
que la moda en México ha evolucionado
notablemente, aunque se encuentra todavía
en un período de desarrollo. En la actualidad hay más elegancia que hace veinte
años.
Si, pues,fel traje de paseo debe ser para
nosotras las mexicanas objeto de gran atención, justo es que estudiemos á conciencia
los modelos más adecuados á nuestras costumbres y á nuestros gustos. Creo haber seleccionado debidamente los figurines y espero que serán de vuestro agrado los que aparecen en la presente página. Publico, además,
dos de trajes de primera comunión.

Modelo número 1.-Traje estilo alemán
para paseo. Confeccionado con tela de · sed~
color obscuro y ataviado con pasamanei;ía
de cordoncillo y cinta maravillosa. La falda
ajustada en sus dos tercios superiores, arran~
ca en vuelos cortos en su tercio inferior. Este tercio debe plegarse lo máA extemamente
que sea posible,de acuerdo con las dimensiones de la persona que lo lleve. Las dama&amp;
altas de estatura harán bien en dar largos
vuelos á sus faldas. La blusa es enteramente
moderna y sugestiva. Es tal) e "esclavinado."
Llámase así por su semejanza con Jas e¡:clavinas de _capa: Las mangas se "agloban" en
su parte mfenor y se hacen terminar por
pufios estrechoi;i. Los adornos son de encaje
y cinta maravillosa, á los que se agregan
cuatro borlas de seda colocadas simétricamente en la parte anterior.
Modelo número 2. -Dos elegantes vestidos
de visita, propios para sefioritas de quince á
diez y nueve años. El de tela oscura consta
de falda entallada y corpifio "esclavinado."
La enagua consta de faida y Robrefalda y
ambas rematan en vistoso adorno de ~ncha cinta de terciopelo negro, llevando de
trecho en trecho botone~ metálicos. Los
adornos de la esclavina, en el corpiño son
enteramente i~uales á los de la falda
sobrefalda. Las mangas son también engloba•
das en su parte posterior y terminadas por

y

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

ACTUALIDADES.-NIKKO
Nikko wo minai ucbi wa.,
¡&lt;lCekko&gt; to iu na.!

L

A traducción al castellano de las pala-

1,_,:);

bras que encabezan este artículo, es la
siguiente: No podrás decir Kekko ( espléndido), has~a que hayas vi~to Ní~ko.
· Nikko está situado á unas Cien millas a-1
Norte de Tokio, la capital del Japón, y es
tenido en gran estima por los japoneses, por
estar allí enterrados los dos grandes, Yeyasu
y Yemitsu; para los viajeros que }o visitan,
Nikko es ccKekko,,, por sus magmficos templos, sus grandes faroles de pied;a y de bro~ce, sus curiosos tallados sobre piedra de ammales fabulosos, y de los mayores monstruos
que jamás existieron; por sus montafias, barrancos y cascadas, y, sobre todo, por su
avenida de pinos de treinta millas de extensión. Se reúnen en Nikko todas las bellezas,
las naturales y las que el arte crea, contribuyendo de este modo la naturaleza y el hombre á que el lugar sea, sin disputa, el mejor entre los mejores del Universo.
La mayoría de los lugares célebres por
cualquier causa, producen una decepción á
quien los visita por primera vez, debido, sin
duda, á que la idea que se ha hecho es superior á la realidad; dos puntos, sin embargo, existen que pueden exceptuarse de esta
regla y son: Taj Malhal en la India y Nikko
en el Japón.

~f.:·ttj_..-J/
• / ;:.,:·. :

,·:

J•

·::-:

. ... ...:

Fig. número 5.

Fig. número 4.

Fig. número 7.

pufios estrechos, tal como lo exige 1~ moda
de nuestros tiempos. El segundo traJe es de
''plisé'' de seda blanca. La falda es lisa, de
siete cuchillas· el corpifio se adorna con ancho cuellohodibreras de encaje ingléE&lt;. Un
cinturón de seda es indispensable para los
dos trajes que representan estos modelos.
Modelo número 3.-Traje francés de paseo hecho con seda ó sedalina y adornado
cod cuello y pufios de encaje de Alenzón.
Para este traje es indispensable el corsé de
.varilla recta, pues sólo con él se logra dar á
la enagua la forma debida que representa el
modelo. El talle se rodea con cinturón de
seda llevando broche metálico 6 de concha
náca~. El sombrero ha de hacer "~efl.dant,''
á fin de completar esta elegante mdumentaria.
.
.
Modelos números 4 y 5.-TraJes para primera comunión, confeccionados con seda
blanca ó crema pálido. Las blusas, de plisé
de seda, y el velo, de punto de~ mismo ~olor
que el traje. Los velos para traJes de pnme:
ra comunión son cortos y no deben llegar
hasta el pie de la falda. Nada ~ay más impropio que un velo largo en tra-Jes para estas ceremonias.
· Los modelos restantes
representan trajes de casa y pl\,seo, de última moda.
JOSEFINA.

o
La nobleza y la virtud
i-on una sola; luego no
hay má11 nobleza que la
· virtud.

*
Callar es el silencio manifiesto, y es la . elocue~cia de las situaciones difíciles.

~-:

Flg, nGmero 3,

Entre las muchas bellezas de 'Nikko,
rece citarse el llamado puente rojo sobre
Daiyagawa, un río de cuarenta pies de anc
y que es necesario cruzar para entrar en 1
templos. El puente en sí mismo es una
ravilla, y está todo cubierto de laca de col
rojo; es considerado como sagrado y eetá
rrado al público por dos puertas, una á
extremo, las que ee abren solamente dos
ces al afio. Su origen es en extremo in
sante. Cuentan que cuando d primer san
budista llegó á aquel sitio, encontró el ri
lo que le impedía continuar avanzando; vi
do esto el santo, cayó sobre sus rodil1as y
menzó á orar, apareciendo á los pocos i
tantes en la orilla opuesta un ser de tama
colosal, vestido de azul, con un coJlar
cráneos colgado al cuello, y llevafido en
manos dos culebras, una verde y otra
las que depositó sobre las aguas. Tan p
to cayeron sobre el río las culebras. se tra
formaron en un hermoso puente, por el q
cruzó el santo, pero al llegar al otro lado
ir á dar las gracias á su protector, tanto ,
como el puente desaparecieron. En el
mo lugar se construyó el puénte actual.
Subiendo una colina, encuentra el viaj
una serie de templos muy difíciles de dese
bir con exactitud, en atención á su rara m
nificencia y lo complicado de su ornam
tación. Los templos de Nikko son para,
Japón lo que es el Partenón para Gr
para Egipto las pirámides, y la Capi11a
tina para Italia; todos encierran model?9.
lo más exquisito que produce Jaindustna_
ponesa, y en tan gran número, que no se f
be, al describir, por dónde empeza1..
En conjunt~ hay uno(i treinta edificios, d
los cuales algunos son templos, otros
sas de vivienda de los sacerdo.tes, campana
ríos y pequefios mausoleos.
Entre otras cosas notables visitan los tu
ristas el caballo sagrado, qt{e vive en un,
elegante caba1leriza y se alimenta _exclUSl
vamente con judías, las que se le sirven
1m gran plato de porcelana.

•

"SflNTfl FE" l,fl MEJOR RUTfl

Fig. número 6.

Pasemos ah~ra á los árbol{ls, á la inmensa avenida de treinta millas
de largo. Es tan magnífica, que es difícil describirla tal cual es. A
ambos lados de tia avenid.a se alinean majestuosamente los pinos,
entrelazando sus copas.
·
La hi~toria de la avenida es la siguiente: Cuando el gran Yeyasu
inició la subscripción para construir los templos, puentes, etc., recibió de algunos dinero en efectivo, mientras otros le mandaron estatuas de bronce ó grandes farolas de piedras; pero un individuo le
mandó á decir que siendo pobre, no podría hacer grandes regalos,
pero que en compensaci6n mandaría sembrar algunos árboles. Mandó con este objeto á sus criados, quienes sembraron miles y miles de
árboles, y en la actualidad su nombre es el único que se recuerda
entre todos los que contribuyeron al engrandecimiento de Nikko.
(Del inglés.)

e: tESt.11mEnto

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
Los bienes fueron valuados en $125,000.

La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York. ·

He-ce pocos dl'.as que se practicó
la apertura del testamento del Ilus-

trfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Foohan en la ciudad de Chicago.
l11inois. La fortuna del d!stinguido
)relado ascendió á cerca de. . . .
$125,000 oro amerioano; y según el
inventario qu,e se lUl publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua;'
Compafiia
de Seguros sobre la
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada.
una, ó sean . . . . . $ 50,000 oro.
Dividendos a.cumulados

A Denver, Kansas Oity, St, Louis, Ohicago,-New York,
San Francisco y _Los Angeles

M. RODRÍFUEZ ÉMBI L.

sobre una de las póliztis. . . . . . . • 9,329 oro.
Otra póliza de segqro. 14,000 ox:o.
Acciones e!l) efectivo y
en Bancos. . . . • . 37,000 oro.
Entre -l as disposiciones del sefior Arzobispo, en su testamento, se
hicieron éstas:
A su hel1!Ilana, sefiorita Klllte
F1eehan, que estuvo siempre con él
hasta su muer.te, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en 'llna de las pólizas de seguro; á. lai sefioro- Ana A.
Feehan, viuda del sefior Doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; á la Acaidemia de San: Patricio de Chicago, de la que es preceptore- su herma'Ila, Madre Marra
Catalina, $10,000 oro ije la, última
póliza; á la escuela "Santa Maria"
de ensefianza práctica para varones, de Feehanv!lle, Illlnols, que
era, la Institución: por 'la que mlis se
Interesaba. el sefior Arzobispo, se
entregaron los $4,000 restantes de
la tlltima póliza.

Se reservan camas en Carro Pulman para todos los puntos en
los Estados Unidos. Los R estaurants y Carros Comedores de Harver en la Línea de Santa. Fe, son renombrados en el mundo entero.
Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

W. S. Farnsworth. -Agente General.

'

1' Sao Francisco, Núm. 8, l\Iéxlco, D. F.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
do, se le quitan los hilos y espetones y se echa en un platón.
En el centro se ponen las papas
amasadas, valiéndose de una talega de pastelería con tubo de estre•
lla para darle á la masa vistosa
forma en la cima.
Los guisantes se colocan en el
borde del platón.

fl L,QS tNFERMOS
DeL

tbuletas francesas con setas, ú bongos.

i

~§

¿Sufre usted del est6mago, no tiene apetito, digiere

~ con dificultad, tiene usted gastritis, dispepsia, gastral-

§

-S. gfa, disentería, úlcera ~el estómago, dilatacíod'? del ~~ tomago, neurastenia gastrica, anemia con ispepsia, ■;
=: una enfermedad de los intestinos?
■:¿Por la mañana, al levantarse, tiene la lengua su- ~
~ cía, mal olor de aliento, está bilioso, tiene aguas de :;

~

~
.._

..

boca?

::
¿Después de las comidas tiene usted eructo, agrios, ~

~ gases, pirosis, vahídos, pesadez de cabeza, ruidos en ~
■; los oídos, sofocación, opresión, palpitaciones al cora- '$,
~

~

~

:-■:• zón?
¿Tiene usted dolores al vientre, á la espalda, vómitos, estreñimiento, diarreas?
•
Se altera usted con facilidad, está febril, se írri=: ta por la menor cosa, está triste, abatido, evita el
::
1
,..,
,..,
•• trato socia...,
teniendo por la noch e ensuenos,
sueno
~ agitado, respiración difícil?
~
Desea evitar el mar_eo del mar al tener que embar~
~ carse?
••
::
¿Ningún remedio, ningún régimen ha podido cu~
,S. rar á usted?
::
No se desespere, tome pronto

~

::
::
••

§

~

..

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~
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■:

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·.•

••
-S.
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:-~

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-:

~

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'$,

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..

Elixir Estoma6al

:■

DE

~

!

~ Saiz de Carlos -:
~
,S.

~

Es el remedio d el día u sado en el mundo entero,
..• el que {micamente t riunfa de las enfermed acl es re:■ beldes á to&lt;lo tratamiento del estómago é intestinos.

•■:
~

Preguntad á -todo el que lo tom e y os &lt;lirá:

~

..'$,
..
•:

(l&lt;'ot. Luperclo.)

BAJO EL YUGO
en bru(o pinfaclor d e arqueado cuello
v ino á ver la ta ren de la gente.
Rccoglnnse al bosque los zarzales.
y en la tibia extensión, roja y escueta,
un a c(ilida tinta d e violeta
sonrooabn colinas y jarales.

I
Ln tierra erial crujía
bañada por el sol del mediodía,
y sobre las colinas y collados,
como sarmien tos q ue la nieve aplasta,
por el yugo impla cable domeñ ados
iba n los bueyes, d e mirada casta.

Al pie nudoso de un cerril espino,
rendido neaso del ran..&lt;,ancio rudo,
habíase dormido el campesino.
Refrescaba la tu rde su d esnudo
pecho, y ln yunta, por el sueloechada,
rcposabn, en silencio, In jornada.

Tras ele ellos él arado, bruscamente

d esgarraba la tie rra enrojecida,
y el rústico boyero, con la lren te
empapada en sudor. iba en seguida
retando al ciclo y !t la suerte esclava,
mie ntras que, airado, con la férrea punta
de la pica mentorn, desgnrrabn
los ~ancos macilentos de la yunht.

Al verlo el nmo, que hi estanci,i jira,
cual mastln que Íl la prcsii carga ciego,
rompió su fusta , rebosante en ira,
sobre el pech o desnudo d el htbricgo;
y con voz que á las aves espa ntaba.
«¡qué te duerme~! rugínle el bandido,
¡nndn, bestia! In tarde a un no se 11cnbn
y tú te estás, como u n ladrón , dormido!• ...

Par:1bnnsc los bueyes, jadeantes,
" veces, cua ndo e ra áspero el repecho,
y e l la briego feroz, lanzando g ritos
que asustaba n los p.1 jaros e rrantes
que se~tcnban al sol d e trecho en trecho,
les d ccla, aguijándoles: ¡malditos! ......
y agregaba en su mudo pensamiento
el v:illn no violent-0:
¡buey n aciste! ¡buey eres! ...... y In m ucllL
yunta a rañaba la pendiente rucli1,
y descendía por la fnldn opucstt1,
y otm falda snbla y o tra cuestn;
en tanto que en Jn vega, que ,·ercleab11,
debajo de los árboles e.stirns,
el noble toro mujidor sestcab11
en medio á los re baños pensati vos.

Y as! como u u vit1jcro que en ht inrierui
noche,~ d utr mc sobre sierpe impurn.
y mordido por ella se despierta,
y 8111tu l' h uye por la sclm obscurn,
así el boyero dt•spcr tó Psp1rntndo
y ante el a.roo Cj,,1i\udo q ue le agn\.,~ia,
toro mal herido, con su a nido
~e nlcj6, dcvo1,'rnclosc su mbin ......

;,m,1

1

IJI

Desde en'.onces ht yunta y el boyero,
bajo el yugo común que lo. fatlgn,
de aquel campo hasta el guijo postrimero
riegan, a ra ndo, ron su sang re ami€a ......
])iego ])11b/l: l"rr ulia.

II
Cala ya la tarde, mansamente,
cuando el amo y seilor de todo t\quello,

~
~§§§~
•Z7•Z7•Z7•Z7•Z7•Z7~•'S::::,•-S:S,•"S::::,•-S::S•'-S·
Hay cadenas que son de oro cuando se las ve de lejos, de piorno cuan·
do se las lleva encima, y de fier rn cuando se las ve romper. - SCRIBE.

*

No vivimos sino en lo presente · pero se escapa y cae en la nada, como
el relámpago que surca ht. nube y' desaparece. L a vid a es un recuerdo,
una esperanza, un punto.-CASTlGLIONE.

••
~

~

::

•'EL ELIXIR EST01\\ACAL de SAIZ de CARLOS (~to= ,s._
■: malix) me ha curado radicalmente, mientras que los de= '$,
~ más medicamentos no me habían ni aun aliviado."
~

:.~

~

E s seguro en ~us efect os y

••

~ SlfMPRI l~OfINSIYO ..~

't■:

:■

::
:■

::
,s._

aunque se use añ os seguidos.
.
Cura las diarreas &lt;l e los nifios, aumenta e1 apet1~ to, tonifica y ayuda á las di gestiones, por lo que es
■: de uso n ecesario.
.

i

se vende en todas las Droguerías y farmacias.

:;
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"!.•• ■-----■..11
• • • • • • • • • • • • • • • • • • ~• • • • • • • • • • • -~~ • • • • • • ■1
••••.-.-.---.-a•• ■■■■•.-.-.--.-■• ■••••••• ■--•••• ■• ■- ■ r■ a ■■

...-.--.

E SCENAS DE LA VIDA MILITAR,-EL &lt;RANCHO,&gt;

Se les quita la parte flaca á doce
chuletas de carnero.
Se lava y se corta en tajadas delga.das medio quilogramo de hongos
frescos y se echan en una olla con
una cucharada de mantequilla, una
cucharadita de sal y 1,1na más chica
de pimienta; se tapa y se cuece poco
á poco por espacio de veinte minutos.
Se moja una cucharada de harina en un poco de leche, se junta con
las setas, ú bongos, se remueve la.
mezcla hasta que hierva y se pone
en seguida por veinte minutos sobre agua caliente mientras se asan
las chuletas.
Se tendrán disponibles tajadas
de pan tostado, que se acomodarán
en un platón caliente.
Las chuletas se ponen sobre las
tostadas, se espolvorean con sal y
pimienta, se les vierte encima la salsa de setas y se mandan á la mesa.

Bistec á la borllalesa.
Una vez prevenida una tajada de
carne grande y como de pulgada y
media de grueso, se mezcla una cucharada de mantequilla con una de
harina y se añade medio litro de
caldo muy gordo, una cucharada
de cebolla picada., una hoja de laurel, una cucharadita de semilla de
api:o, una de sal y una de pimienta.
Se hace hervir esta mezcla y se
mantiene hirviendo á fuego lento
durante media hora.
Se introducen en el horno por
diez minutos unos diez hongos grandes, se agregan á Ia salsa, se tapa
ésta y se pone sobre agua caliente
mientras se asa la tajada de carne
á toda prisa por uno y otro lado,
hasta que se deseque, y Jespués des•
pacito por veinte minutos.
Se sirve en un platón caliente y
se espolvorea con sal y pimienta.
Se le agrega á la salsa una cucharada de mantequilla, se sacan las
setas, se ponen sobre la carne y se
les vierte encima la salsa.

tandón egipcio.
Se pica finamente un quilogramo
de carne de res; se añaden y mezclan dos cucharaditas de sal, una
de pimienta, un cuarto de litro de
almendras ó de avellanas tajadas,
una cucharada. de perejil picado y
dos cucharadas de cebolla rallada.
Hágase un rollo compacto, envuélvase en papel aceitado, póngase en una cacerola y ai'iádase un
cuarto de litro de buen caldo y una
cucharada de mantequilla.
Se cuece al horno, pringando sobre el papel, por espacio de tres
cuartos de hora.
Se quita el papel y se pone el canelón en el centro de un plato.
Se baten juntas dos cucharadas
de mantequilla y dos de harina; se
echa la mezcla en la cacerola con
medio litro de caldo; se remueve
hasta que hierva; se añade una cu-

charadita de sal y dos cucharadas
de extracto de jitomate, siempre
que se tenga á la mano.
Se cuela esto sobre el rollo, el
cual se adorna con rebanadas de
pan tostado.

...

turtosidadts
A~ué es la atm6sfera~
El Profesor J. Hann, de Viena,
de los más célebres meteorólogos de
nuestros tiempos, ha dado en aquella capital una reciente conferencia,
en la que ha expuesto un análisis
más preciso del aire atmosférico, el
que, además del oxígeno y del ázoe,
contiene los siguientes elementos:
argón, néon, cripton, xénon y helio,
nombres bárbaros de gases que tienen propiedades distintas.
Ademas, observaciones directas
hao permitido comprobar la exis•
tencia del hidrógeno, este principio
del agua, considerado hasta hoy
como extraño ó ajeno comµletamente á la atmósfera terrestre. Gracias
ií las nociones exactas que hoy poseemos de estos diferentes gases, de
sus pesos, de su temperatura de liquefacción, etc., hase podido determinar y fijar muy bien las proporciones ea que se encuentran en las
varias alturas, y esto es lo que ha
tratado de precisar el sabio meteorólogo austriaco.
La atmósfera de las llanuras ó
planicies poco elevadas, contiene
78 por ciento de ázoe; 21 por ciento
de oxígeno; 0'9 de argón; 3 diez milésimos de ácido carbónico, dado
que el hidrógeno no figura sino como un diez milésimo; y los otros
elementos cuyo volumen varía de 1
cien milésimo á un millonésimo, no
se estudian y conservan sino como
curiosidades de laboratorio.
A diez kilómetros de altura, se
encuentra en el aire un 81 por cien•
to de ázoe por 18 de oxígeno. En
esa altura, el argón y el ácido carbónico son la mitad, ó sea, un 50
por ciento más débiles que en las
llanuras; pero en cambio, el hidrógen() es mucho más abundante. A
50 kilómetros de altura y con un
frío de fl0 grados, la proporción del
ázoe disminuye á 79 por ciento; la
del oxígeno se reduce á 7 por ciento; la del argón es en cantidad igual
á la del ácido carbónico en la llanura, y allí, el ácido carbónico ha
desaparecido; el hidrógeno se ha
aumentado considerablemente y
ocupa el 14 por ciento del volumen
total; y el helio-del que no había
hasta esta altura ni trazas en el aire, - entra, sin emt&gt;a.rgo, en la proporción de un milésimo.
Cuanto más ascendemos, más se
rarifican el ázoe y el oxígeno, y
proporcionalmente aumenta el hi·
d1·ógeno. En las regiones muy altas
del aire, es por fin el hidrógeno el
que reina en absoluto, acompañado
de un poco de helio; al paso que en
estos medios en que nosotros respiramos, son los gases pesados los
que constituyen el mayor contingente de tantos y preciosos elementos.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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