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S GRANDES ALMACENES
i DE ROPA Y NOVEDADES m

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_UNDO LU5TN0DO
Año XL-Tomo I.- Número 12.

MEXICO, MARZO 20 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

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UN BUEN PASTOR.
(Fot. de "El Mundo 1111$trado.")

�ÉL MUNDO ÍLUSTRADÓ
Necroló¡rlca.

Los Sres. Gustavo Baz y Dr. lgnatio Pombo

La Semana de Dolores.-La Prlmavera.-Los teatros.

Un drama de amor.

T

IENE la liturgia cat61ica muy hermosas fiestas, símbolos populares de al. tas ideas; formas palpables de abstracciones superiores, que se ofrecen accesibles á todos, e•.wueltas en el manto pomposo de una f6rmula religioc;a.
La Semana de Dolores coincide con la llegada de la Primavera. Entre nosotros, en
el Valle de México, la festividad de la Virgen de los Dolores es la fiesta de las corolas y de las hojas. La figura de la Virgen
Madre herida por los siete puñales del dolor, es una de las más logradas de la liturgia,
sin género de duda.
Porque el dolor es purificador como el
fuego; porque el dolor tiene las excelsitudes
mismas de la gloria, del amor y de la muerte; tres formas en sí del dolor supremo.
Por el dolor, el hombre se eleva sobre los
demás animales de la tierra, por el sufrimiento se depura !.se afina el espíritu humano, hasta adqumr las alas místicas y vaporosas qne da á los ángeles el arte, hasta
llegar á tocar con la frente los misteriosos
cielos en los cuales habita lo más alto, lo
más noble y lo más puro de la esencia divina.
El hombre, sin el dolor, sería el bípedo
implume clásico; sería el "horno sapiens"
de la clasificaci6n zool6gica, y la existencia
de tales seres podría formar una tribu, un
rebaño, nunca una sociedad.
El hombre primitivo, en medio de las selvas profundas en que debe haber surgido á
la exi~tencia, todo lleno de curiosidades y
de temores, el primitivo cavador de grutas,
para elev11-rse á la categoría de ser superior,
debe haber llorado, debe haber sentido la
angustiosa sensaci6n de vacío interno, ,le
aniquilamiento, que acompaña siempre á
las penas mayores. El placer degenera y
enerva; los santos y los sabios lo son porque
saben llorar, unos ante la miseria humana,
pidiendo á la Divinidad perd6n para tantos
excesos y para tanta mentira; los otros, ante
la pequeñez, la insignificancia la miseria de
la vida.
'
Es una fiesta simpática la fiesta de los
Dolores. Ante ella, ante la Virgen-Madre,
no por ser mujer, sino porque ha tenido entre sus brazos el cadáver de su hijo· no por
ser María, la doncella inmaculada
casta,
sino por ser la que lleva los siete místicos
puñales del.dolor en su pecho; ante ella, los
humildes, los pobres, los que no tienen nada, llevan el tesoro inapreciable de sus penas, de sus ternuras, de sus vidas enfermas
y miserables.
Porque el dolor, y el amor y la muerte
son los tres clavos sangrientos con los cuales el destino nos crucifica.
La existencia
del hombre gira siempre en rededor de-esos
tres puntos cardinales. Y mientras el último no llega, mientras la vida se adhiere á
nuestro cuerpo con tenacidades de naúfrago,
el amor y el dolor se disputan nuestro espíritu, como dos hambrientos que forcejean
por un mendrugo.

y

***
Citan las flores con insinuaciones coquetas á las mujeres. Ya se aprestan á dejar
sus más caros perfumes en el seno de las
muchachas, durante la temporada del veraneo. Ha mucho tiempo que alguien dijo
que las mujeres son hermosas, porque se parecen á las flores, y las flores son bellas,
porque en mucho se asemejan á la mujer.
Pero cada afio, cada verano, el milagro vuelve á efectuarse, y cada año nos parecen más
hermosas las mujeres, cuando en medio de
las flores aparecen, y más bellas las flores,
porque son las -preferidas de las mujeres.
Lo que en países de clima extremoso es
imprescindible necesidad del hombre que
trabaja, lo que es descanso y vacaci6n en el
norte, es, entre nosotrO!i, un lujo que s6lo
en nuestro valle es permitido. El verano
es una cita de las flores á las mujeres; una
deliciosa conjunci6n de dos hertuosuras que
se funden en una gloria de los ojos y del espíritu; un milagro, siempre viejo y desconocido siempre, que todos esperamos con la
vaga imprensi6n con que se va á la primera
cita de amor.

***

Los teatros se aprestan á cerrar momentáneamente sus puertas, por lo avanzado de la
cuaresma, que aleja al público de los coliseos,
En Arbeu se despide la compañía que tan
brillante campaña ha sostenido, con el viejo
«Tenorio», con el conocido y admirado de todos los muchachos.
Después del «Cyrano», el «Tenorio" resulta finchado como un fidalgo tonto, y el air6n
de plumas de su sombrerc, parece desgarbado después de que ha flotado al viento el
blanco penacho del héroe gasc6n.
Pero sin embargo, Thuillier logra hacer el
milagro de infundir vida en ese manequí de
farsas y de ampulosidades que engendr6 la
imaginaci6n de Zorrilla. El «Tenorioii es. un
vago fantasma petulante, pero el talento del
actor espafiol salva al personaje y salva á la
obra. Su «Tenorioii resulta vivo, animado,
amoroso, valiente, cualidades todas que son
de Thuillier, no del héroe imposible de Zorrilla.
El Orrin ha cerrado sus puertas, despidién ·
dose por breves días, mientras sacude sus
d"coraciones y refuerza sus elencos. Hasta
la Pascua no veremos la enharinada mueca
de Bell, ni los actos de acrobatismo que nos
ofrece Orrin todos los años. Los nifios, por
escasos días, dejarán de reír con sus risas
que se desgranan como un rosario de perlas.

***

Un pequeño drama de amor, una trivial
historia de pasi6n y de abandono ha venido
á levantar la convulsión del sollozo, en el
seno de las románticas que aún quedan. Es
una de tantas historias en las cuales los capítulos se suceden con la tediosa regularidad
de una novela de folletín, y en la que, cambiándole el nombre á los personajes, queda
la vieja historia convertida en nueva.
Es siempre lo mismo. El coraz6n y el espíritu de la mujer han sido siempre uno de

los misterios más grandes, uno de los mis
indescifrables enigmas que se encuentran en
la vida.
En el dintel del coraz6n femenino, la simb6lica esfinge tiende sus 6rbitas vacías al
· horizonte desierto. Un gran vértigo sacude
á los que se atreven á asomarse, siquiera sea
por un momento. En el fondo, en el interior
dantesco, todas las anomalías, todos los misterios, las degeneraciones todas y los absurdos más inconcebibles, se mezclan en confusi6n desconcertante con los altos ideales, la
sublimidad de la pasi6n y la heroicidad del
sacrificio.
Como en la caja de Pan dora, todos los males duermen sus pesados suefios de bestia
apocalíptica en el coraz6n femenino, mien•
tras no llega el momento preciso en que la
voluntad los despierte y desen&lt;:adene. Pero
á la vez, en absurda promiscuidad, el bien y
la belleza han dejado sus más preciados doñes en esas almas, pequeñitas y frágiles como una porcelana imperial; fuertes, altas y
nobles como el ideal y el ensuefio.
¿Qué milagro de amor habrá desconcerta•
do á esa muchacha, que se entrega al aman•
te, bajo la promesa de un matrimonio leja•
no, y que, cuando su falta se hace ostensi•
ble, apela al suicidio, con fuerza y valordig•
nos de mejor causa? ¿Qué vértigo sopl6
encima de esa energía, que la apag6 como
una débil llama?

Honda sensacion ha causado en la sociedad
mexicana la noticia. del repentino fallecimiento
del distini?uido escritor y diplomático Sr. Don
Gustavo Baz, ocurrido últimamente en París,
donde desempeñaba el cargo de Primer Secretario de I a Legación de México en Francia.
El Sr. Baz principió su carrera diplomática
el año de 1880, interrumpiéndola en 1884 para
ingresar á la Cámara de Diputados, á la cual
perteneció hasta 1890, en que salió para la capital de la República francesa, como Encargado de Negocios de México durante la ausencia
del sefior Ministro. Además, desempeñó con
acierto y d¡screción el cargo de Delegado de
México en diferentes congresos y exposiciones.
El año de 1900 el Sr. Baz fué nombrado Oficial de la Legión de Honor, y en 1892 fué electo
Vicepresidente de la Sociedad Internacional de
Literatos y Artistas de París.
La muerte del Sr. Baz ha sido generalmente
sentida.

***

t

SR. DON GUSTAVO BAZ,
en Paría el 14 del actual.

NUÑEZ DE BALB07-t
Por la atónita selva, que pujante
abres, como rasgada vestid·.ira,
vas corriendo la intrépida aventura
de llevar tu pendón siempre adelante;
mas de súbito escuchas el gigante
rumor de un mar, poblando esa espesura,
y reparas que crece y se apresura
cuanto más huyes tú del mar de Atlante.
Es otro... ¿No lo ves?.. Hacia él te lanzas:
llegas por fin con tu bandera á solas,
y en las aguas del mar entras y avanzas;
y diríase. al ver tu épico trazo,
no que tú penetraste entre las olas,
sino que el mismo mar . ... te dió un abrazo!

Tosé Santos Cfwcano.

La crónica de la semana registra otra nota
dolorosa: á las ocho y media de la mafiana del
miércoles último, después de varias semanas
de enfermedad, dejó de existir en esta capital
el Sr. Dr. Ignacio Pombo, Senador por el Estado de Oaxaca.
El Sr. Pombo era originario de Oaxaca, donde hizo sus primeros estudios para la carrera
de medicina, la cual terminó en México, obteniendo el título profesional el año de 1854.
El Sr. Pombo desempeñó varios puestos de
importancia durante el gobierno del Sr. Juárez y fué Jefe nato del departamento médico de
la Secretaría de Guerra, puesto que dejó vacante para pasar al Congre~o como Diputado,
primero, y después como Senador.
En el Estado de Oaxaca desempefió el cargo
de Oficial Mayor de la Secretaría de Gobierno
en la época en que el Sr. Lic. Don Marcos Pérez fué Gobernador, y, por último, perteneció
á varias sociedades científicas, siendo fundador de la agrupación &lt;Larrey&gt;.
Actualmente era vocal de la Junta Directiva
del Colegio de la Paz.
Los funerales del Sr. Pombo se efectuaron el
jueves en la mañana enel panteón del Tepeyac,
siendo presididos por el Sr. General Don Porfirio Díaz.
La familia del Sr. Pombo ha recibido innumerables muestras de condolencia.

***

El frío ha regalado á las montanas todo
un joyero de cristalinos diamantes. Una~
fiana el Valle se despert6 sintiendo que pal
pitaban en su frente, como una imperial corona, todas las cintilaciones del cielo. La
nevada había hecho el milagro, y desde su
altura vertiginosa, la «Mujer Blancai&gt;, de la
fábula azteca, veía dilatarse hasta los confines del horizonte la blancura implacable de
la nieve, como si, en la noche, todos los án•
geles hubieran desplumado sus alas.

Qued6 ya repartida la obra que ofrecimos como prima á nuestros a~~~
de quienes hemos estado rec1bien
bondadosas frases de aprobaci6n ~
haber elegido "La Piel de Zapa"
Balzac.
•
, el
Tal vez antes de que se efectúe
Segundo Concurso de nuestro semanario, repartiremos otro libro no men~
interesante que el anterior.

MUSEO NACIONAL.-EL NUEVO SALON,

SR. DR. DON IGNACIO POMBO,
t en México el 16 del actual.

EN EL MUSEO NACIONAL
En el Museo Nacional acaba de abrirse un
nuevo salón, en el cual han sido colocados los
diferentes objetos arqueológicos que, como se
recordará, fueron encontrados en la calle de
las Escalerillas, al hacerse las excavaciones
necesarias para la construcción de los colectores del Saneamiento.
El salón es bastante amplio; está muy bien
acondicionado, y cuenta con el número de estantes indispensable para la buena. distribución
de los ejemplares á que nos referimos.

~r¡p
Los grandes hombres del pasado no son más
que instrumentos en las manos del presente.

*

Las derrotas se vengan, la.a pérdidas se reparan, las ruinas se reedifican, pero la decadencia en el hombre es irremediable.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

VIO1\ S0eI1\L

POEMAS EN PROSA
EL JUDIO ERR~NTE MODEl~NO

AYER

-- .

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,....4
y

J

me lo encontré, sí, señor. Muy entrapajado y envuelto; calzado con unos
enormes botines; cubiertas las manos en g1·uesos y felpudos manguillos, y fumándose un
cigarro. En el instante Jo conocí, como que
tantas y tantas veces lo he visto! Lectores
míos! vosotros también, y en varias ocasiones,
Jo habéis visto. ¿.Tendré necesidad de pintá•
roslo, ó descifrároslo hoy?
Siempre convenientemente «trajeado;~ obedeciendo á la moda lo bastante pa,·a ser elf'gante, pero no de modo exag~1 a lo; para no hacerse
muy notable, no lleva nunc..1, nada eu las manos. l&gt;ías, apenas se anuncia jel aguacero, es·
ternos seguros que no fa ltará á nuestro tipo el
paraguas debajo del br¡¡zo. De la faltriquera
izquierda de su so?reto&lt;lo, despuntan ous ó
tres periódicos mano~eados, p,rrugados, como
si los hubiese leíuo; pero ui p1&gt;r encima de ellos
ha paseactosus ojos, ni hay tt•adición ninguna,
que nadie lo haya repat·ado en disposiclóu de
lePr.
Se mete entre el barro, camina sobre la nieve,
y sus zapatos están siempre maravillosamente
limpios; sin embargo, preguntad qué llmpiabotas Jo ha visto poner alguna vez los ples
sobre la cajita de los del oficio, y os responderán: ;ninguno! c,No es cierto que es éste un
famoso orig¡nal i'
Pues bien; no es así absolutamente. Es, sí,
la pura vulgaridad. Ni buen mozo ni feo, ni
gordo ni flaco, ni vif'jo ni joven, ni pícarv ni
estúpido; se parece á todo el mu.ndo.
Empero, hemos de confesar y repetir que tiene algo muy particular y de earecterístlca propiedad; helo aquí: N-o se detiene jamás.
L'.1. multitud se C?tnpacta delante de un traficante en cuadro, ó de un vendedor de comes-

~
•

-- "'·
.:.r. .....

Grupo de bailadores de 8 á 10 ailos.-1. Elena Cnesta.-~.11\lartln L6pez.-s.·carmen Gorjox.-4. Jorce
Rocquet.-5. Elena lllatlenzo.- 6. José Gorjnx.-7. Elena Domíngnez.-8. Raúl llarberena.

Baile infantil de fantasía
El Casino de Tampico organiz6, con motivo de las fiestas de C:..rnaval, un baile infantil de fantasía que se eiectuó en los salones de aquel centro de recreo en los últimos
días del pasado.
El baile á que nos referimos resulté, muy
lucido y ha dejado entre los habitantes del
puerto los más gratos recuerdos. Multitud
de nifios se dieron cita en el local, vistiendo
los más variados trajes: babia entre los
concurrentes: «contrabandistasii, «aldeanosii,
«princesasn, ,,caballeros de corte&gt;&gt;, «soldadosn;
todo un grupo de tipos y personajes de distintas épocas y nacionalidades, que se entregaban, con la alegría propia de la infancia, á
las delicias del baile.

Entre los nifios que más llamaron la atenci6n por lo correcto de sus trajes, mencionaremos á Jorge Rocquet, Elena Matienzo y
Elena Domínguez, María Teres~ Jáuregui,
Gracia y Núñez y Raúl Ostos. Los primeros,
del grupo de chiquitines de 8 á 10 años, y
los segundos del dé_4 á 6, que bailaron las
cuadrillas anotadas
el carnet, conquistándose muchos aplausos por la gracia y desenvoltura de que hicieron derroche.
La fiesta, á instancias de las principales
familias de Tampico, se repiti6 el 28 de febrero, resultando tanto 6 más lucida que el
primer día.
Ofrecemos en este número dos fotografías

en

que representan los grupos de bailadores de
4 á 6 y de 8 á 10 años, así como las de lo,
niño Alberto y Raúl Ostos.

00
Quien no sabe obedecerá sus superiores,
no merece ser obedecido de sus inferiores.EvANGELI.
·

*

El teatyo es la literatura de la gente edu.
cada qu:e no tiene tiempo de leer.-SAIN'J.',;
BEUVE.

*

Se tiene siempre el coraz6n prendido
lo que se ha sembrado.-BAzIN.

{f ,~:,· "

«

ea

.

J

BELLAS AR'I'ES.-MATER DOLOROSA.
(Cuadro de autor desconocido, propiedad del Sr. Luis Galván.)

verdadero designio- del que no tiene sin embargo, conciencia,-es sencillamente 'el de estar donde no está.
¡_Lo conocéis ya?
R ecor'.laos. Si sois muy anciano 1 ]o habéis
visto en todas las calles y en toda é poca· lo
h_a?éis visto durante el cólera, en los días' del
s1t10, en los meses de la Comuna, el otro día,

no más, en lo más recio de la tormenta de nieve.. Lo veréis hoy, en el momento en que salgáis ~ la cal le; y _mañana, temprano, lo veréis
i;amb_1é n. Lo veréis, no hayáis cuidado, ó más
prop1a_mente, lo verá todo el mundo siempre.
E~te tipo, es un tipo de París: es el Judío
Errante moderno.
. ~ero, ¿qué voz, así como secreta y poderosa,
lo impulsa á esta marcha sempiterna é !inútil?
P ues en dos palabras os lo diré: se fastidia
Y se marcha á zancajear por ahí.
JUAN RICHEPIN.

BAILE INFANTIL.-Nif-fO ALBERTO J.IOSTOS
tibles; pero él no se detiene á mirar ni la tela
en que el pintor mamarrachero borrajeó el arcoiris, ni el pavo trufado, cuyo hermoso pecho
jaspeado parece la espalda pintarrajeada de
una mujer.
El aun vuelve el rostro á mirar cuando un
pobre rocín se desploma y cae al suelo, envara.das las piernas, jadeándule los ijares, perdida la mira.da. en las angustias de la muerte.
Si oye detrás de sí que gritan ¡al ladrón!, escóndese para dejar pasar a l ratero; y si luego
corre tras él con los granujas, no es más que
para desquitar el tiempo que ha perdido, haciendo la parada. de unos seg-undos. En suma,
su única preocupación es ésta: tiene miedo,
horror, de estar alguna vez atrasado. Pero,
;.dónde diablos va, para que esté tan apura.do
é inquieto?
Ah! en este punto, nuestro personaje llega a
hacerse verdaderamente original. Porque, imaginaos. ó mejor dicho, sabedlo con certeza.: no
va á parte alguna.
Marcb.a sin saber la dirección que lleva·; sin
inquirir el porqué, sin sentir aún el cómo va.
Se precipita hacia un término 6 fin, que huye
sin cesar, ó más claro: que no exis·te. El persigue un vano sé qué, el cual no se preocupa
de aléanza'r, pero que aparenta buscar consta.ntemente. Inclínome á creer que - acasof,s\!,
Grupo de bailadores de 4 á 6 ailos.-1, Gracia Núñez.-2. Fl~roncfo Domlng~ez.- 3, María Te~eSll Jánregnl.- 4. Raúl Ostos.-5, Consuelo Peña,-6, Leopoldo
Dominl:'nez,- 'l', Elena López,- 8 , Juan Cortlna.-9, Sofla Núilez,- 10, Antonio López Cortina,

A las sociedades de elogios mutuos se deben
muchas repu~aciones que son otros tantos sarmos.-V ALTOUR.

*
No te quejes de tu tiempo: si te parecE1 malo
pregúnt8:te á ti mismo qué es lo que has hech¿
para meJorarlo.-CARLYLE.

*
. No ha mu~rto el feudalismo: cada poderoso
t1eoe u_na clientela por él domesticada y por él
defendida. -BARRÉS.

*
El medio más eficaz que ha podido hallarse
p~ra propagar nuestros vicios, es una viva.
pwtura de ellos .en la novela, en el teatro y aún
en el púlpito.-VALTOUR.
* .
Qrítica: arte.de pasar por hombre de gusto,
mostrá ndose disgustado por todo.--COURCE-

LtE.

*
Censura: uno de esos viejos cargos sociales
tan imposible de renunciar honrosamente en
BAILE lNF.AN'l'IL,-NÍ~o RA Ul.i-OS'l'OS.~, ,•;1 ' nuestra ,é poca como de desempeñar con prove,,···&lt;füo.-VAL'l'OUR,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Política Geoeral
En la Cámar a de los Comunes.-El l\llntsterlo pellgra.-Una derrota lnesperada.- Trlunfo de los lrlandeses.-Los llberales en accl6n.-John Redmond héroe
de la Jornada.- La guerra.-Otro bombardeo.-El Almirante Makarolf,-Puerto Arturo ftrme.-Los rusos toman la ofinslva.-En espera
de las operaciones por tlerra.-Sln temores de compllcaclones.-Medlacl6n prematura.

N

O era difícil prever, al abrirse el actual Parlamento, que pronto ocurriría un rompimiento eñtre las diversas fracciones en
que se ha!lan divididos los partidos ingleses. Es cierto que
los puntos principales de disidencia radican en la'cuesti6n financiera que divide y aparta á conservadores y liberales en variados grupos
y en ma.tizadas bJ:1.nderías; pero los irlandeses, que forman la agrupaci6n más compacta de la Cámara de los Comunes, los que obedecen
á las indicaciones del «terrible» John Redmond, jefe reconocido é indiscutible de los que sueñan en la anhelada «Home Rule» para la
verde Erín; los que trabaj\\n sin descanso por dar la codiciada auto-

***
El golpe ha sido duro, y habrá de influir por modo eficaz en debilitar á Balfour y en disminuir su ya menguado prestigio, abriendo
paso á los liberales hacia el poder, escapado de sus manos casi desde
que el «Great Old Man» se eclips6 de la escena política; para buscar
descanso á sus arduas labores de media centuria.
La ausencia del célebre ex-Ministro Mr. Chamberlain es, acaso un
factor que ha de tenerse en cuenta para calcular los acontecimie~tos
futuros en la política inglesa, pues todavía no se ha tratado en el
Parlamento del asunto principal, de la reforma financiera, que es la
que más divide los ánimos y más multiplica escisiones en las antes
apretadas filas que regenteaban el difunto Salisbury y Lord Rosebery. Es cierto que ya ¡;e nos dice que Balfour ha declarado que
en el actual período parlamentario no se tratará de reformas financieras; pero esta misma declaraci6n hace pensar en el pronto regreso
de Chamberlain, quien, á no dudar, procurará impulsar la iniciada
campafia.

***
Este incidente, que amenaza la yida del Ministerio Balfour, hará
apartar á Inglaterra la vista de los acontecimientos que con gran lentitud van desarrollándose en el Extremo Oriente, por más que en todo el Reino Unido dase importancia capital al duelo que sostienen
Rusia y el Jap6n, por prevalecer cada cual c.o n absoluto predominio
sobre aquellas regiones abiertas al comercio y á la Ó:plofaci6n de los
pueblos occidentales.
Pero si la Gran Bretaña deja por un momento de preocuparse, si
posible es, por la marcha de la guerra, el mundo sigue todavía con
creciente interés las operaciones y espera con ansia los movimientos
cj.e las tropas rusas y japonesas que se congregan en los confines de
Mandchuria, atisbando con mirada escrutadora la hora de los combates que tengan siquiera apariencias de definitivos; pues hasta ahora
nada se ha adelantado en los encuentros por mar y tierra ocurridos
entre rusos y japoneses.

Cierto que ~or depronto los ejércitos del Mikado han podido desemba_r~ar r.uas1 pacíficamente en Corea, á favor de la preponderancia
adqumda en los mares orientales por los primeros movimientos de
sus flotas, que han logrado mantener á las escuadras enemigas
unas encerradas ~n Pu~r!o Arturo al abrigo de las fortificaciones d¿
la plaza, y otras rnmov1hzadas en Vla_divostock, parte por los hielos
~e la comarca que con_fina con las reg10nes hiperbóreas, parte por las
Jiras de los cruceros Japon~ses que ~a1;1da el Almirante Togo, los
cuales se mueven á la contmua en d1strntas direcciones buscando
los ~uques enemigos, á fin de procurar anonadar el pod~r naval de
~us1a _y quedar _du~ños de los mares, y por ende dejar reducido al
imperio mo~covita ª. la ~ase de provisiones que á gran costo le ofrece
el Ferrocarril Trans1benano.
A ese objeto ha tendido sin duda el bombardeo de Vladivostock
el cual~~ definitiva pareci6 más un reconocimiento, según la primiti~
va version ~e San Petersburgo, qu~ un_ at~evido golpe de mano, como _pret~n?ian lo~ que toman sus mspuac10nes en la capital del imperio dei Sol Naciente. A eso han tendido también los repetidos
a_taques contra Puerto Artur?, el úl~imo de los cuales parece haber
sido _más eficaz que los ~nte:10res, á J~zgar, no por los ditirambos que
provienen de procedencia mponesa, srno por las pérdidas confesadas
po_r los rusos, que ~n esta vez,. ?omo en toda la campaña, son los
primeros en comumcar la:s noticias referentes á la situaci6n naval de
Puerto Arturo. Ya no se contenta el vicealmirante Makaroff como su
predecesor, con esperar sencillamente los ataques del contr~rio· impetuoso al parecer, busca en ~ovimientos activos nuevas probabilidade~ de triunfo y se le ha visto en el combate del día 10 salir con
dos simples cruceros protegidos á rescatar un cazatorpedero ruso que
se hundía, aun cuando era de temerse que encontrara como encontr6
al ~rueso de la flota enem_iga. Esta_ tentativa, aunq~e haya resulta~
do 1~fru~tuosa por las circunstancias en que se emprendi6, habrá
servido sm duda para levantar el espíritu de sus subordinados, pues
según afirman los e~pertos,. las tropas se fatigan en la inacci6n y se
cansan en la espera mde:fimda de los ataques del contrario.

***
Entre tanto, permanecen firmes en sus puestos los defensores, y ni
remotamente han pensado ab3:ndonar su fuerte posici6n, por más que
una Y otra vez se haya anunciado así en informes de origen japonés.

LA GUERRA RUSOJAPONESA.-EMBARCO DE TORPEDOS,

Y en espera de}os ~utu~os acontecimientos, s6lo una. cosa puede
darse por segura o ?as1: que las dos pot~ncias contendientes quedarán
solas en la lucha sm que hayan de temerse complicaciones· pues
desv~n~cida la pos;bilidad de i,ltervenci6n de Gran Bretaña, d~spués
del VIaJe del Em baJador ruso que llev6 de San Petersburgo á Londres
Y de L?ndres á San Petersburgo prendas de amie.tad y confianza de los
respectivos soberanos; y expedida la proclama de neutralidad de los
Estados Unidos por el Presidente Roosevelt que con satisfacci6n tan
franca recibieron en Rusia, los temor.es tod¿s se han deshecho, y hasta se ha lle~ado á apuntar, aunque sm fundamento, que Francia y
Estados Umdos estaban llamados á intervenir de modo amistoso
para la cesaci6n de las hostilidades. Verdaderamente, es á nuestro
e!)tender pr_ematuro cualquier intento de mediaci6n en las actuales
circunstancias; después, quién sabe; tiene muchos escondrijos la
competencia de los pueblos.
16 de marzo de 1904.

o
LA GUERRA RUSOJAPONESA.-EL GOBERNADOR DE VARSOVIA PASANDO
REVISTA A LAS TROPAS ANTES DE LA SALIDA DE ÉSTAS
PARA MANDCHURIA.
LOS JEFES DE LAS FUERZAS RUSAS EN ORIENTE.-EL(GENERAL
KUROI'ATKINE Y EL ALMIRANTE MAKAROFF.

nomía á Irlanda, desde hace muchos años; los que fueron derrotados
con P~rnell y cayeron con las promesas del gran Gladstone, que ya
anunciaba cercano el deseado triunfo; esos mismos que se inclinan á
uno ':( ?tro la~o d~ los partidos dominantes, según las tendencias de
·los yieJOS «tor~e~» ? de los modernos «wigh~», haciendo á cada paso
vacilar el _eqmhbrio _de la Cámara, han logrado en la primera escaramuza de 1mportanc1a, substraer la mayoría parlamentaria con que
.contaba el Primer Ministro, Mr. Balfour, y en poco estuvo que el Gabinete no fuera completamente derrotado.
Tratábase de una simple cueeti6n administrativa referente á Irlanda: de la prohibici6n de la ensefümza del gaélico en las escuelas irlandesas, y el golpe preparado con tacto exquisito sorprendi6 aun á los
mismos partidarios y n0 menos á los liberales, 'que no esperaban una
derrota tan patente en asunto de tan escasa importancia. Y, sin embargo, así fué: mientras Mr. Balfour charlaba tranquilamente con un
amigo de las galerías, la discusi6n, que casi pas6 inadvertida termin_6. en _silencio, .Y _al r~cogerse la votaci_6n, se vió, con asombro'de opos1c1omstas y mm1ster1ales, que el gobierno había llegado á una minoría de once votos.
·
El entusiasmo que se sigui6 entre lo? vencedores, fué' una especie
.de tregua que supo aprovechar con mucha cautela el derrotado Primer Ministro, llamando á toda prisa á sus ausentes partidarios, pues
cuando se pretendi6 hacer constar que el gobierno carecía de la exigida mayoría, se vi6 que ya la tenía de veinticinco votos: es decir
que mientras la liga liberal-irlandesa se entretenía en apláusos y fe:
licitaciones mutuas, los unionistas habían podido llamar treinta y
~ei~ qe SlfS n,iieillbr9!3 ¡&gt;ara impedir la retira,da del Ministerio,

z. z. z.

Solamente _de una manera se conservan las naciones: cuando representan grandes ideas y cuando están representadas por grandes hombres.

*

No hay casualidud, no hay más que coincidencias.

Siguen imperturbables aguardando la
concentraci6n de tropas en Mandchuria,
que no tardarán en ser en número suficiente para comenzar operaciones agresivas
coutra los soldados niponeses, que, por
su parte, continúan llegando á tierras coreanas, donde mandan como verdaderos
dueños, ya que el tratado celel;&gt;rado últimamente con el Emperador que nominalmente reina en Seul, los deja en completa libertad de acci6n, aunque hayan pretendido negar que la administraci6n del
imperio peninsular no estaba supeditada
á sus órdenes y exigencias; siguen preponderantes desde Seul hasta Pingyan,
construyendo vías férreas, removiendo
empleados, cambiando la organizaci6n
general del país, y dictando todas las disposiciones que creen convenientes para
los futuros movimientos estratégicos.

***

LA GUEMA RUSOJAPONESA. -UN BUQUE DE GUERRA ,TAPQNÉl$
PROVEYÉNDOSE DE CARBÓN,

Tal es, al terminar la presente semana,
el estado que guardan los beligerantes,
frente á frente los dos, recelándose mutuamente de intentar por ahora ningún
movimiento que pueda comprometer el
porvenir, que cada cual considera favorable para sus propios intereses.

LA GUJlJRRA RUSOJAPONESA,-CO?i!CEN'J.'JUC¡óN PE ~OPAS RUSAS EN LAS RIBERAS PEL YALÚ,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
!

'

Notas de sport

El "Rtforma Jltblttic tlub"

TIRANDO UNA BALA DE 16 LIBRAS.

SALTO CON GARROC'HA.

Sr. C, 1\1. Bntlln.

Sr, T, R, Phllllps, Presidente.

oY conmemora el «Reforma AtbleticClub&gt;
el X aniversario de su fundación.
Este Club, que puede considerarse como
el principal centro de «sport&gt; en la República
Mexicana, fué definitivamente organizado el
20 de marzo de 1904, por unos cincuenta caballeros, de entre los cuales se formó la Mesa
Directiva compuesta por los señores P. de la
Poer French, Presidente Honorario; H. C. Waters, Presidente; L. J. Nunn, Vicepresidente, y
T. R. Phillips, Secretario y Tesorero, habiendo sido socios fundadores los señores A. P. de
la Poer Frencb (Ministro inglés), H. C. Waters,
A. J. Cam'pbell, E. W. Jackson, FelipeM. Robertson, Chandos S. Stanhope. Charles O.
Pl¡.illips, L. H. Rouzer, Lionel O.arden, J. H.
Hampson y Richard Honey. Entre los socios
figuran personas de representación de la colonia inglesa, como banqueros, capitalistas, apo•
derados y representantes de varias
compañías, etc.
Actualmente. el Club tiene 233 socios, de los cuales solamente 80 no
son ingleses, estando incluídos en
este número 30 mexicanos.
Durante todo el año, el Club ce- .
lebra en los terrenos de la Reforma
los juegos de «Cricket&gt;, «Lawn Tennis&gt;, «Football&gt;, «Polo&gt;, «Hockey&gt;
y «Quoits&gt;. De éstos los que cuentan con mayor número de aficionados, son el «Cricket&gt;,el «Lawn Tennis&gt; y el «Football&gt;.
Los seis primeros meses cel año
forman la temporada del «Cricket&gt;,
y los otros seis la del «Football&gt;. ·
El 12 de diciembre es el llamado
por los socios ·« sporting day&gt;, y
en este día, año por año, se celebran distintos juegos atléticos, otorgándose á los vencedores valiosc,s
y artísticos premios.

H

En los diferentes «sports&gt; al aire
libre, corresponde al «Reforma
Athletic Club&gt;, la honra de contar
entre sus miembros á los mejores
jugadores de la República. A coni;inuación damos los nombres de

Srlta, PatrJcla Bntlin.

Sr. Shrap.

Sr, 1\1, S. Tnrner.

algunos de ellos, con expresión de los juegos
en que se distinguen y la fecha en que batieron el &lt;record&gt;:
M. S. TURNER.-Carrers de velocidad á 100
yardas; tiempo, 10 segundos dos quintos (diciembre 12 de 11J02). En carrera abierta á larga distancia no ha tenido competidor en México, hasta la fecha, el señor Turner; es un completo «sportman&gt;. Ha pertenecido al «South
London Harriers Club&gt; (el primero en el mundo en su género), al «Vesta Rowing Club» y al
«Otter Swimming Club&gt;, obteniendo grandes
premios como nadador, remador y corredor
(con y sin obstáculos). Nadando ha hecho 40
yardas en 24 segundos, 60 en 36 y 90 en 61. Andando á paso veloz, ha hecho 19 millas en tres
horas 15 minutos. Ha obtenido grandes triunfos en el juego llamado «Water Polo&gt;; y remando en las grandes regatas &lt;lf 1 Támesis, ha con-

quistado los primeros lugares. Tiene 27 arios
de edad, de los nuales ha dedicado 12 á toda
clase de ejercicios atléticos.
H. J. HOLT. - Salto de altura. 5 pies 4 y media pnlgadas ( diciembre 12 de 1902). Carrera de
obstáculos y velocidad, 120 yardas en 17 segundos dos quintos. El señor Holt es, además, un
gran jugador de «Base Ball:&amp; y uno de los primeros jugadores de Cricket en la República.
C. M. BUTLIN. - Salto á distanda, 20 pies
y 3½ pulgadas (julio 4 de 1903). Salto con garrocbi,,: Altura, 9 pies dos pulgadas [diciembre
12 de 1899). El señor Butlin es también un
gran «sportman&gt;. No ba llegado á ser vencido
en el «Lawn Tennis&gt;, consArvando bast.a la fe·
cha la copa. Ha sido campeón en el salto con
garrocha y hasta la fecha ninguno ha alcanzado la altura que él brincando en competencia. Sin embargo, el señor Sharp puede considerarse como el actual campeón
en este ejercicio, pues si bien es
cierto que no ha llegado á brincar
los 9 pies 2 pulgadas alcanzados
por. el señor Butlin, es de creerse
que teniendo competidor, pueda batir el «record», porque de dos años
á esta parte ha vencido con facilidad á sus contrarios. El señor But·
lin no puede saltar en la actualidad
lo mismo que en el año de 1899, por
haberse fracturado un brazo.
OSCAR BRANIFF.- Arrojar
una bala de 16 libras á mayor distancia: 31 pies 6 pulgadas [Diciem·
bre 12 de 1901). El señor Bra.niff
es un verdadero atleta y siempre se
ha disting'Gido como jugador de
«Base Ball&gt;, «Football», «Salto con
garrocha&gt;, etc.
JUEGO DE CRICKET.-No obstante que el «Reforma&gt; ha perdido
la «League Cup&gt; por muy pocos ta.utos, en los dos últimos años la ob·
tuvo y conservó durante los años de
1900 y 1901. El Sr. C. M. Butlin tiene
el «record&gt; más alto al «bat&gt;, haciendo en Puebla el 22 de febrero
de 1903, 175 carreras, sin que lo·
graran ponerlo fuera. El señor Butlin es el mejor jugador de «Cricket&gt;
EL &lt;REFORMA ATHLETCC CLUB&gt; EN UN &lt;SPORTING DA Y.&gt;
en el país, y mientras fué Capitán

del «Reforma Athletic Club&gt;, su team conservó
el campeonato en este juego. También se han
oistinguido t&gt;n el «Cricket&gt; los señores Geo
Kennedy, H. E. Brook, F. Trollope y George
Ga:vnor.
FOOTBALL.-El Club t~mbién cuenta con
muy buenos jugadores de «Football&gt;, entre los
que figuran, en primer lugar, los señores Johson, Parada, R. BlackmorP, Clifford (Capitán
del Britisl.l Club), Bennet, Turner y Bourchier.
LA WN TENNIS.-Por muchos años tuvieron el campeonato en este juego los señores
Wm. B. Woodrow y C. M. Butlin [en los «doubles&gt;). El primero de estos señores obsequió
al Club las dos valiosas y artísticas copas que
i=;irven de insignia á los campeones de este
juego.
En los «doubles&gt; son actualmente campeones
los señores Butlin y T. Honey.
Entre los jugadores pertenecientes al bello
sexo, no ha. podido competir, hasta la fecha,
ninguna con la señorita Patricia Butlin, y aun
entre los hombres hay muy pocos que puedan
competir con tán hábil y simpática jugadora.
Ojalá siguiendo el ejemplo del «Reforma
Athletic Club&gt;, tan hábilmente dirigido por el

¡Muchos escriben libros! ... De la Gloria
rnnchos corren detrás;
más, la página eterna... la soi'iada...
¿cuántos la escribirán?
MANUEL DEL p A LA ero.

o
Los pueblos j6venes no ven sino lo que
tienen que ganar; las naciones vif'jas piensan en lo que tienen que perder. -GROS·
CLAUDE.

&lt;CLUB REFORMA. &gt;-POLO,

PIERROT TRISTE
Pierrot acariciando la mandolina,
y dibujando el ritmo con su pirueta,
rasguea una romántica cavaleta
que gustaba á su pérfida Colombina.
Entona su voz dúctil y cristalina
una canción vibrante como saeta,
mientras corre una lágrima en su careta
cual transpar•.nte y húmeda serpentina.
«CT,UB REFORMA.&gt;- LA WN TT&lt;:NNIS.

La historia es una buena consejera porque
es la experiencia comprobada y condensada.

Su novia, la de mística faz de plata.,
con otro más hermoso fuése la ingrata,
llevándose su dulce gracia divina;
Pierrot mezcla en su canto risas y enojos
y la lágrima a ,uella brilla en sus ojos
cual transparente y húmeda serpentina ....

-MAZADE.

RAMIRO HERNÁNDEZ PORTELA.

&lt;CLUD REFORMA,&gt;-SALTO Á DISTANCIA.

señor Thomas R. Phillips, se fundaran algunos
clubs de mexicanos para fomentar entre nosotros la afición al sport.

00
LA PAGINA ETERNA
Tonos los que escribimos la soñamos
magnífica; ideal;
la buscan en el libro nuestros ojos,
y en el libro no está.
Engendro del placer 6 la amargura,
del combate 6 la paz,
vive allí con el alma del poeta,
el alma universal.
La hallaron en la fe Milton y Dante;
en la duda, Balzac;
Shakespeare en la miseria; en el regalo
Byron y Chateaubriand.
A la mentira la arra.ncó Cervantes;
. Tácito á la verdad:
y es, lo mismo plegaria que blasfemia,
en io&lt;los ir¡mortal,
CARRERA DE .Nl;~O!'¡ ..

FOOTBALL.

VERA CRUZ. -BA~ ADORES,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

,

Ella se irritaba un poco. El socarrón se
callaba.
-¿De veras? ¿No conseguiría ella hacerle
contar una de sus buenas fortunas de bastidores, una sola'?
-Pues bien, amiga mía, concluyó por responder Fa.bree, sonriéndose; ya que usted lo desea
tanto, voy á decirle cuál ha sido mi primera
pasión.
-¿Por una mujer de teatro?
-Sí, pero le advierto á nsted que la acción
no pasa en la calle Richelieu, en el teatro Francés, y la heroína no es &lt;sociétaire&gt; con parte
entera. Tenía yo entonces diecinueve años y
comenzaba mis estudios de derecho. Era cándido y tímido.

*
**

L

Una noche entré en el teatrito de los Gvbelins, donde se representaba la &lt;cBerlina del
emigrado,&gt; y quedé herido de amor por la dama
joven, que se llamaba Blanca Lilas, tan pronto como apareció en escen.a,. ¿Era joven? ¿Era
linda? Me lo pregunto á mí mismo hoy que sé
que la belleza de una actriz puede desaparecer
con cold-cream y dos toallas, y que las «ingenuas&gt; tienen generalmente un hijo teniente
de caballería ó subprefecto.
Pero entonces, mademoiselle B lanche Lilas
me aparecía como la más adorable de las mujeres.
.
Sólo vivía para soñar en ella, y, para admirarla con más frecuencia, en el escenario de
los Gobelins, de Montparnasse y de Grenelleporque la compañía era ambulante,-vendía yo
todos mis libros á los puesteros de la calle
Cujas .... Gracias á Blanca Lilas, conozco el
repertorio de los antiguos melodramas.
rQué encantadora estaba en el «Cretín de la
Montagne,&gt; y en «Polder, ó el Verdugo deAmsterdam.&gt;
·
Es la única mujer por quien he hecho versos.
Eran execrables, pero sinceros, y nunca, como
es de suponer, me consideré con audacia para
dirigírselos.
.
Las vacaciones me llamaron entonces á m1
provincia, en casa de mi familia. Las pasé contando las horas, y, la noche misma en que regresé á París, corrí á los Gobelins, después á
Montparnasse y luego á Grenelle.
El nombre de mi actriz no figuraba ya en
ninguno de los tres carteles.
.
.
La inquietud, la espantosa mquietud que

i:r~~a:~ tt~r;i!~~ ~! ;~!~;º~~

La Camarera de Teatro
EN

!)l Odeón se daba aquella noche el «Depit amoureux,&gt; como "petite piece "y la
hermosa Sofí.a Cherubín, que desempeñ~ba el
pap!)l de Marinette, estaba todavía en el escenar~o, cuando Fabrec-ya lo conocéis, Fabrec,
~l dip_utado de barba de oro, con su aspecto tan
JUveml, á pesar de sus cuarenta años, y á quien
S«;l encuentra en todos los estrenos-entreabrió,
sin llamar, la puerta del camarín diciendo
&lt;¡Cu-cúl&gt;.
'
El malvado, que hacía algún tiempo coqueteaba con S?fía, creía sorprenderla en el momento de quitarse los afeites, en el más seductor desorden, como á veces se lo ofrecía la
suerte.
La escena de falso pudor é indignación fingid.a que representaba la comedianta divertía
siempre mucho á Fa.bree.
'
-rQué indiscreto! Le prohibo mirar ..... .
. Vuélvase lle espaldas .... el tiempo preciso para que me poni;a el peinador .. . . ¡Qué monstruos de hombres!
Y es~o. co_nclufa generalmente con un beso de
reconc1hación en la nuca de la bella joven.
Por eso se encontró algo contrariado al encontrar vacío el camarín.
Pero Constancia, la vieja camarera, que estaba ~etrás de un ?iombo, salió y le dijo:
-Si el señor quiere tomarse la molestia de
se_ntarse .... la señora volverá dentro de cinco
mmutos.
Fa.bree se dejó éaer en un sillón de Persia
floreado, cruzó las piernas, y, al mismo ·tiempo que golpeaba con la punta del bastón su
b&lt;?tín charol~d?, s&amp; ·sumergió en · reflexiones,
mientras la vieJa arreglaba las chuchería,$ en
la mesa del tocador,

Aparte de todo, ¿,para qué había ido al cuarto de Sofía Cherubín?No era por amor. Apenas
por distracción.
Un día que se puso apremiante, ella le dijo,
con cierto aire razonable:
-Escuche usted, señor Fabree. Es usted muy
amable. Pero yo tengo cuarenta mil francos
de deudas, y para ustedes se ha concluído el
hermoso tiempo del Panamá. Venga á charlar
aquí todo lo que quiera, pero sólo seremos
buenos compañeros . ...
Francamente, ella tenía razón. Sin embargo,
un atractivo llevaba siempre allí al hombre de
buena fortuna, un atractivo casi desinteresado,
porque, contento con obtener aquí y allí lo que
nuestros antepasados llamaban los &lt;menus sufrages,&gt; se complacía al lado oe esa artista de
raza tan bella y tan alegre, y se reía francamente de sus salidas espirituales y sazonadas
con un asomo de cinismo.
¿Y además, qué? Hay que matar el tiempo.

***
Y mientras pensaba, Fa.bree miraba maquinalmente á la camarera, y, bruscamente, lesacó de su ensueño el rostro de la viejecita reflejado en el espe:jo.
'
¡Qué ruina! ¡Qué desconsoladora fealdad!
Seca como un palo, arrugad a como una manzana en invierno, con greñas color ceniza
ojos muertos, dientes amarillos y demasiad~
largos que mordían unos labios amoratados:
daba miedo. Y probablemente había sido una
mujer linda, y amada en sus tiempos.
Debía tener por lo menos setenta y cinco
·11,j¡o!j;.- -Y; Fabree, cuyo corazón era. bueno, se

co1:11padeció de esa lamentable vieja, que traba.Jaba hasta la muerte; pero, en su refinamiento, sentía también algo como una repugnancia
al ver esa bruja con harapos de luto, que parecía manchar, al ~ocarlos, los encajes, las frusler:~as de plata cmcelada, los peines de carey
roJ1zo, todas las cosas de lujo, delicadas y
perfumadas, que brillaban sobre la mesa de la
actriz.
De pronto, la puerta se abrió y Sofía Cherubín apareció con una rosa en la oreja, con su
rozagante falda de Marinette.
Estaba fresca como un capullo la divina trigue_ña, y estallaba de juventud, de belleza, de
afeites y de desenvoltura.
-¡Fa.bree! exclamó alegremente. Llega usted
oportunamente, pues vamos á hacer una pequeña fiesta. Dentro de poco vendrán á buscarnos
á mí y á mis compañeras, con trajes de teatro'
para llevarnos á la Gaité, donde representare~
mos para un &lt;beneficio.&gt; Mientras tanto charlaremos, y durante este tiempo, Constancia
n?s preparará un ponche. Siéntese y sea juicioso.
La camarera pasó detrás del biombo.
Charlaron, y Sofía, según su costumbre se
puso á bromear con el hermoso diputado sobre
los. numerosos éxitos de galantería que se le
atribuían en el mundo del teatro.
Vamos á ver, ¿era verdad todavía su historia
con la &lt;divette&gt; del teatro Nouvea~tés?
Pero Fa.bree era discreto.
. El verdade~o hombre afortunado con las muJe!'es lo es siempre, porque las ama por sí
mismas, y no por necia vanidad.
A l~s preguntas de.Sofía, Fa.bree no respondía s1uo eon bromas, siu decir na¡la.

~~p~º;:r~~
se había renovado el contrato de mademoiselle
Blanche Lilas y que no se sabía lo que había
sido de ella.
Pues bien, querida amiga: créame si quiere,
pero sentí ese día mi más doloroso, mi más
amargo pesar de amor, y pasaron muchos meses antes de consolarme.
-¿Y eso es todo? preguntó la comedianta.
-Ni más ni menos.
- Fabrec, es usted un mistificador, y se burla
de mí con sus recuerdos estudiantiles.
Pero, de pronto, la camarera de la actriz entró en el uamarín.
-Señora, esos señores y señoras suben al
coche. No esperan más que á usted.
Y la voz del director de escena gritaba en la
escalera:
-¡Señorita Cberubínl ¡Pronto! se nos va á
hacer tarde.
En un minuto, una sirvienta tomó de las manos de la vieja los paquetes.
Sofía se envolvió en una piel. ...
-¡Hasta la vista, Fa.bree!
Y las dos mujeres salieron corriendo:

LA AGRUPACIÓN DE &lt;DIONISIANOS.&gt;-SOCIOS CONCURRENTES AL úLTIMO BANQUE'l'E,

Tres meses después de haber salido del teatro; me dediqué á ganar la vida limpiando. casas y ayudando á los quehaceres domésticos
como sirvienta. Gracias á un antiguo compañero que desempeñaba los papeles de característico, conseguí, mucho tiempo después, esta
colocación de camarera de teatro.
Pero ya no puedo más. Sólo me conviene !)l
hospicio. Mi solicitud está en la Asistencia
Pública. Puede usted preguntar. Mi no~bre
verdadero es Constancia Poireau. Y ya que en
otro tiempo se dignó usted fijarse en mí. ...
Ella se interrumpió, como avergonzada, temiendo disgustar al hombre á quien pedía un
favor.
Afortunadamente para ella, él tenía buen corazón.
-Iré .... mañana, dijo él con una voz casi
temblorosa.
Tranquilícese usted, voy á ejercer mi influencta en las oficinas. Y si, por el momento, agregó, con los dedos en el bolsillo del chaleco,
pudiera serle útil. ...
Pero ella hizo un ademán de negativa, discreto y muy digno.
-Gracias, caballero .... Todo lo que deseo
es entrar en un hospicio . . .. Allí con mi corto
socorro anual de la Sociedad de los Artistas,
estaré muy satisfecha.
Por un movimiento cordial, antes de separarse de ella, le alargó la mano. Pero cuando ella puso la suya, seca y arrugada, no pudo contener un estremeeimiento al pensar que
veinte años antes, hubiera llorado de alegría
á haber podido depositar, sobre esa misma
mano, su tímido beso de adolescente.
Y al irse por los corredores del teatro, con
una ligera palpitación de corazón, se sorprendía, á resar de su experiencia, de esa extraña
vida de París, donde él, casi un joven todavía, tenía el deber de conseguir un lecho de incurable para la mujer que le inspiró su primer ensueño de amor.

***
El diputado iba á salir á su vez, cuando la
vieja Constanza se acercó.
y levantando hacia él su rostro de miseria:
-¡Caballero .. . . ! dijo tímidamente.
-¿Qué quiere usted, buena mujer?
-Deseo pedirle una cosa. Estoy muy fatigada. Y a no t:engo salud. Ape~as si. pued?
hacer mi traba.JO, Por eso he pedido m1 admisión en un hospicio.
-Está bien, dijo distraídamente Fa.bree.
Cuando yo vuelva otra vez, me entregará usted una nota.
Pero la camarera no lo había dicho todo. .
-Además, caballero, hay una cosa que quizás le hará interesar algo más por mí. Le he
oído hace poco, cuando hablaba -qsted con la
señora. Pues bien: yo soy Blanca Lilas.
Involuntariamente, Fabrec lanzó una exclamación y retrocedió un paso. .
.
¡Blanca Lilas! ¿Era Blanca Lilas, esa horrible vieja harapienta, con ese rostro de veladora de muert0s·t
Exclamó, muy turbado, casi con espanto:
-Pero ¿qué edad tiene usted?
La vieja se sonrió lamentablemente.
-No la que parezco, es verdad. He sufrido
mucho. Pero tengo sesenta y dos afios, y tenía ya cuarenta y uno cuando me vió usted representar, en un teatro de los suburbios. La
edad de las cómicas no se ve desde la sala.
Pero á pesar de esto, me ~espidieron pre~isamente ese año. Me consideraban demasiado
vieja. Y después llegó la, llÜ$eria.

Francisco Coppée.

La "Agrupación de Dionisianos"
En días pasados celebró s1;1,banque~e a1_1~al
reglamentario la «Agrupa~1on de, D1oni~1anos» sociedad en la cual tienen solo cabida
los que en su juventud fueroñ alumnos del
plantel que dirigía el señor Don Dionisio Gómez.
Entre los viejos condiscípulos se cuentan
actualmente hombres de mérito y de elevada posición que, lejos de echar en olvido el
recuerdo de las horas pasadas en la escuela,
procuran mantenerlo siempre vivo, reuniéndose en amigables convivialidades.
Al último banquete, que se celebró en uno
de los principales restaurantes de la capital,
concurrieron los señores Lic. Don Roberto
Núfiez, Subsecretario de Hacienda; Don Rafael del Castillo, Don Agustín Earriaga, Don
Bernardo A. Z. Palafox, Coronel del Batallón de Zapadores; Don Jesús Rábago, Diputado; Lic. Don Eugenio Ezquerro, Juez
3'! Correccional; Lic. Don Manuel M. Dávalos, Don Fernando S. Padilla, Don Jqaquín
Zerecero, Coronel Don Manuel P. Villarreal,
Don Adolfo Toussaint, Doh Félix M. Escalante y Don Francisco de P. Echeverrla, discípulos todos de Don. · Dionisio Gómez, así
como algunas otras personas que también
pertenecieron á la misma escuela. Además,
asistieron al banquete los señores Don José
León y Don Luis Reboulet, que fueron profesores del establecimiento en la época en que
cursaban la instrucción primaria los miembros del círculo actual de «Dionisianos».
Durante la comida reinó entre los concurrentes la más franca animación.

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•r-- ~-:--,'"'
f

••

11'-

;NUESTRO PAIS,-VlSTA GENERAL DE C. JUÁREZ,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Páginas de la Moda
Los trajes de Semana Santa.-Para la Pascna:
trajes de baile y de paseo,

cuanto á las segundas, muchas
son las reuniones familiares
que se están organizando.

E

STAMOS en pler¡.a cua-

SR. ARZOBISPO DON PRÓSPERO MARÍA ALARCÓN.

El Visitador Apostólico.

H

ACE pocos días l~egó á esta capita;, procedente de Europa, Monseñor Domenico Serafini, Arzobiepo de Spoleto,
nombrado por el Papa Pío X Visitador
Apostólico en México.
'
La misión de Monseñor Serafini se rela-

resma y la Semana Mayor toca ya á nuestras
puertas. El traje negro, por
una costumbre social inveterada se impone en estos tiempo; y mal vista es la dama elegan'te que no lo lleva. Sin embargo, debo hacer una aclaración: el traje negro sólo se usa
en las :fiestas religiosa1:¡ y en
una que otra elegante reunión.
Acatemos la costumbre, que es
á manera de fuerza avasalladora que nos eubyuga, y rindiendo culto á la moda que en estos tiempos cuaresmales ha imperado desde hace largos años,
adoptemos el traje negro.
La Semana Mayor es recibida por nuestra sociedad con
grandes alardeos de lujo y ostentosas manifestaciones de elegancia. No hay hogar, por
modesto que sea, en el que no
se confeccione por lo menos un .
traje para la Semana Santa. Y
tiene que ser así: las ciudades
se animan y hasta los apacibles
pueblos de las serranías entran en un período efímero de

MONSE!il'ORSERAFINI, VISITADOR APOSTÓLICO.

cio~a directa y exclusivamente con &amp;l buen
gobierno de la Iglesia Católica en el país
pues ~egvn las declaraciones que con res:
pecto a su venida han hecho á la prensa personas caraderizadas y que parece están al
tanto d~~ asunto, el Visitador trae el encar~
go esp~mal de cerciorars~ de la marcha que
aquí_ sigue la misma Iglesia, y de poner reme~10, ca;so de que existan, á los males que
advierta.
· -

***

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R·

·-~

_µ

--

[En un cortijo.)
I

Eres todo un filóscfo, borrico;
ni el duelo esquivas ni el ¡,Jacer te afana
y sólo el ansia de pasión liviana
suele tu calma interrumpir tantico.
Pobre en meollo y en paciencia rico,
sul¡es al que te zurra la badana,
y conduces á rústica aldeana
como á desventurado merolico.
:~Quién como tú feliz? Cual muchos hombres
ci,tras todo tu encanto en el ¡,esebre;
y aunque á, la humana multitud no asombres,
que eres, por torpe, de sarcasmo objeto,
consigues que un poeta te celebre
grabándote en el cuño del soneto!
II
Caldo el rabo y la cabeza baja,
¡¡o t,e se&lt;lqce11 i¡:noraqas lides,

}'., parodiando á Diógenes, no pides
srno comer en paz la rica paja.
No ~onoces de orgullo ni una miaja,
Y. sumiso en la cuadra do resides
sm proteHar del pienso te despides
cuando t~ ordena el látigo: ¡trabaja!
Hu_milde, el grano llevas á la siembra;
humilde, traes en la pisca el fruto:
Y sólo cuando corres tras la hembra
s\entes que te entusiasman dnlces goces
Y te transformas en el fiero bruto
que se defiende del rival á coces!
III
Tu nombre es timbre de tontera y cu·\nto
ser C!J~ privilegiada inteli¡¡encia '
'
ambiciona la paz de tu ex1Stencia
que no la turba el sinsabor del llanto!
No te seduce el pasajero encanto
de la fama, el poder y la opulencia
y á fal!'8, &lt;!e saber, tienes la ciencia'
de v,vir sm zozobra ni quebranw,

~

.

El Sr. Ser~fini ha sido recibido por los
prelados mex1cauos con todas las atenciones que le son debidas por el carácter de
que está investido. El día de su IIPgada.
estuvieron á saludarlo en la el"tación del
Ce~tral: el Sr. Arzobispo de México, Dr. D.
Pr_ospero María Alarcón, el Arzobi1&gt;po de
M1choacán, Dr. D. Atenógenes Silva y al
gunos otros miembros del alto clero. '

Lucha en la vida, en el palenque inmenso
el ho!'lbre. y pide al triunfo una caricia,
'
su bnllo al oro y al amor su incienso......
,Y no obtiene, vencido, en su estulticia,
TI) asegurar, cual tú, el diario pienso,
m hallar, en la derrota, la justicia!
IV
Es tu misión de paz; nunca inhumano
tu fuerza apliéas á vivir en guerra,

y cammas en paz por valle v sierra
cargando leña ó conduciendo grano.
En cambio el hombre. con rencor insano
riega de sangre la fecunda tierra
'
Y en su loca ambición al mundo aterra
si _lucha, cual Caln, contra el hermano.
Tú llevas la alegria á Je.g cabañas,
que al pobre ayudas que te da el sustento
y á todos sirves y á ninguno dañas...... '
¡Y el hombre con frecuencia en su locura
lleva el dolor á donde ve el contento,
'
hace la noche en do¡¡de e! sol ful¡:uml

V

Dándola más de alguno de ladino
al ver_ cómo te ensalzo, considero '
que dirá: á tal Aquiles tal Homero,
6 bueno está el cantor para el pollino.
Juzg)len asl, que es un juzgar sin tino
pues d1gno es de un encomio lisonjero '
quien como tú, con el sudor del cuero'
gana la vida y cumple su destino.
'
Tt\ debes imperar: en estos dlas
nn que se pone la virtud á escote
Y se aplauden supremas cobardías,
. Y el mal se yergue, sobre el bien. triunfante,
s1 vale Sancho más que Don Quijote
tú valer debes más que Rocinante! '
1904.

_EDUARDO

J. CORREA.

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.. '

1

ASPECTO DE LA ESTACIÓN DEL CENTRAL Á LA LLEGADA DEL VISITADOR APOSTÓLTCO.

UN f\81'10

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SR. ARZOBISPO DON ATll:N"6GENES SILVA.
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Flg. número 2,

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Grabado número 1.- Elegantísimo traje de calle, corte
modelo y estilo "regencia.' '
Confecciónase con tela de color gris y se adorna con cinta
maravillosa y botonadura metálica. El talle se ajusta mediante un pequeño cinturón de
seda, ribeteado con la misma
cinta maravillosa. La elegancia de este traje consiste, como
puede verse tras ligero examen, en la disposición y corte
de la falda. Consta ésta de tres
sobrefaldas cuyos pliegues aumentan proporcional ro en te.
La longitud del frente ha de ser
igual &amp; la estatura, y en la parte posterior, con el aumento de
pliegues coincide el aumento
de tela hasta formar una pequefia cauda. Esta falda es de
siete cuchillas.
El talle se
adorna con medio cuellohom-

movimiento. Natural es, por consecuencia,
que todas las mujeres nos empeñemos en lucir "toilettes" que no acostumbramol." por lo
general. En esos días nos exhibimos y justo es presentarse ante el público con la corrección debida.
Vosotras habéis observado, tal como lo he
observado yo, que en la Semana Santa las
damas lucen dos clases de vestidos: de color
y negros. Aquél se emplea para la calle y
visitas; el último, para las ceremonias religiosas. El "viernes santo" es de todo rigor
vestir de luto. Entiéndase que hablo en relación á nuestras costumbres.
Hechas las anteriores observaciones con
respecto á los trajes de Semana Santa, paso
á describir á mis amables lectoras la hermosa colección de vestidos de baile y de paseo
que aparece en estas páginas y que les será,
sin duda, de grandísima utilidad para las
fiestas, tanto públicas como privadas, que se
efectuarán durante los días de Pascua. En
cuanto á las primeras, háblase ya de un
combate de flores, para el 10 de abril; y en

Fig. número 1.

Flg. nQmero 3.

Fig. número 4.

breras. Estos medios cuellos sólo cubren
parte del corpiño por la espalda, dejando libre el frente, tal como lo representa el modelo. Las mangas son de estilo "abrigo,"
es decir, un poco más anchas en su parte inferior, sin ser estrechas en la superior. Se
terminan con puños anchos, también de seda, y pequeños pufios de tela, ajustados.
Trajes semejantes á éste, sólo deben ser lle ·
vados por damas de talle esbelto.
Grabado número 2.-Este traje de baile
deben. llevarlo solamente las damas de estatura elevada, pues no es propio para
cuerpos pequeños. Su confección, aunque
vistosa, es sencilla. En este Semanario hemos publicado ya tra.jes semejantes y nada
tenemos que agregar.
Grabado número 3. -Sencillo y elegante
traje de casa, para sefioritas. La falda se
pliega ligeramente. La parte principal de
este vestido es el talle, que de lleno representa nuestro figurín. Para la confección
de este traje debe hacerse uso de tela de color claro, pues náda hay más impropio que

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
mas, fué á pedir á su abuelo protección.
.
-Mira, papá, exclamó, Merceditas me ha quitado la lana.
-Sí, papá, contestó la alu?,ida,
porque hace mucho frío y mi mu· ,.
ñeca está desnuda.
-Pero el ovillo era mío y ella
me lo quitó porque es mayor. . .
Levantándose el General, se dirige á un antiguo a~mario y_ saca de
él una cinta amarilla. y roJa de la
que pendía una medalla y le dice:
-Toma, hijita, abriga tu muñeca
y decórala.
Con esto terminó la querella y
continuó nuevamente la interrumpida conversación.
De pronto la hija del General San
Martín se fija. en la medalla. que la
muñeca ostentaba ufana, la toma y
lee: &lt;Bailén, 8 de junio
de 1808,&gt; y sorprendida
exclama:
-1Padre! ¿Usted no
se ha fija.do en lo que
le ha dado á la chica?
-¿Qué?-dijo San Martín, indiferentemente.
-La medalla con que
el Gobierno espafiol
premió á usted en la.
batalla. de Ba.ilén.
Se ata. la. carne co_n una. tira de
-La aprecio mucho, bija-:eontestó·-en Bailén tuve la gloria de lienzo y se pone encul!a de los veser r;comenda.do en el parte Y des- getales pica.dos, añadie~do 1;1na cucharadita de sal Y medio htro de
pués condecorado.
.
-¿Entonces cómo deJa un re- caldo hirviendo.
Se tapa la cacerola y se pone á
cuerdo como ése en manos de una
chiquilla que no sabe l&lt;? que vale? cocer la ternera. en un horno moderado, como á tresci~ntos grados Fáh
-agregó uno de sus amigos.
-Me hará usted el favor de _de- renheit, por espacio de c~atro hocirme, mi amigo-dijo tra,nqm~a- ras pringándola, es decir, untánmente San Martín,-¿,para qué sir- dol~ gordo de tocino, una. ó dos veve la gloria, si u':1 cinta.j? de éstos
no consigue siquiera en3ugar las cese pasa la carne á un platón Y se
a.dorna. con guisantes cuidadosalágrimas de un niño?
mente cocidos.
Se baten juntas en la cacerola.
dos cucharadas de manteq~ill~ Y
'fricandó dt ttrntra.
dos de harina, se añade medio htro
de caldo y se bate la mezcla hasta
Se escoge una tajada gruesa de que hierva.
.
pierna de ternera, con un peso de
Agré"'uese una cucharadita de
dos á tres quilogramos.
ramillete (laurel, tomillo y mejoSe cubre el fondo de una cacer?• rana), media cucharadita. de s!l-1,
la con zanahoria, cebolla. y apio media de salsa de W orcestershire
picados, y se añaden dos hojas de ú otra de clase superior, y cuélese
laurel.
sobre la carne.

Fig. número 6.

~
.r;. -

·--

.. .

-

.~:.-;:::

los vestidos obscuros para el hogar. Las mangas, ablusadas, hácense rematar por una ajustada pasamanería que substituye al peto. El
cuello debe ser alto y estrecho. El frente ad6rnase con pasamanería
á cuadros y botones metálicos, unidos unos á los otros, los de lado
opuesto, con cordoncillo de seda. Un cintur6n, il,mbién de seda, ciñe
el talle y cubre la parte superior de la falda. EL blusa, por lo sencilla y vistosa, la recomiendo muy especialmente á mis lectoras.
Grabado número 4.-Hermoso vestido de baile, de estilo original,
de confecci6n sencilla y de gran efecto. Se usa plisé de seda 6 gasa
lisa ligeramente encarrujada. La falda debe tener el vuelo necesario
para el objeto á que se destina. El talle se ajusta lo más que sea po-

sible en la cintura y se deja un poco holgado en la parte superior.
El escote es circular. Las guías de rosas que adornan la falda en su
tercio inferior, y el talle al nivel del escote, constituyen los únicos
adornos de esta elegante "toilette." Las mangas, cortas y abundantes, se hacen desaparecer en su parte superior bajo el ancho cuellohombreras del corpiño. El peinado "de raya" se adorna únicamente
con dos crisantemas blancas.
Grabado número 5.-Traje de reuni6n, seleccionado entre los mejores figurines de su clase y confeccionado con tela blanca.
Los adornos de este hermoso vestido son de gasa encarrujada 6 plisé de seda, y su disposici6n es el factor pri_ncipal de la elegancia del
traje. E_n efecto: las bandas transversales del plisé, colocrdas simétricamente, lo mismo en la falda que en el talle, forman un conjunto
agradable á la vez que original.
El cuello debe ser alto y ajustado; las mangas, cortas, sin llegar al
extremo de los vestidos de baile. Un angosto cintur6n de seda rodea
la parte superior de la enagua. La falda se pliega ligeramente. Este
traje, como se ve, se usa solamente con corsés de varilla recta, que
son los únicos que dan la forma debida.
Los demás grabados, del 6 al 9, representan una variada colecci6n
de trajes de calle, casa y paseo. Son tan diversas las confecciones de
estos figurines y sus ~dor?-,ºs pueden variar 41,nto, que es inútil entrar en detallada exphcac1on de cada uno de ellos. Baste decir que
todos son de última moda y que se ajustan perfectamente á nuestros
usos, no obstante ser europeos. Nuestras lectoras podrán elegir el que
más les agrade, seguras de que quedarán complacidas con su nueva
confecci6n.

Josefína.

..

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA.
A Denver,~Kansas City, St. Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

Una anécdota del Gral. San Martín

S

AN Martín, el ilustre héroe
sudamericano, consideraba
las medallas, cordones y cintas,
pruebas de los numerosos triunfos
obtenidos en !alarga carrera de su
gloria &lt;inútiles si no servían para
enjug¡r siquiera las lágrimas de
un niño&gt;.

·. ii~~~~i~;{¡;~¡~ ~·1. o;~¡:. s'¡~ ·M~~:
tín una tarde en su humilde casa de
Blunois, con su hija y nietas, en

tat11mento
del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
€t

Los bienes fueron valuados en $126,000.
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La MU·
tua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

Hoce pocos dfa.s que se practicó
La apertura del testamento d.el Ilus-

Flg. número 7,

trfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Chicago.
lllinois. La. fortuna del d!stlnguido
)relado ascenldló á. cerca de. . . .
$125,000 oro iamerica.n-o; y según el
inventarlo qru,e se hll publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua,''
Compafiia
de Seguros sobre la
Vida., de Nueva York,
por $25,000 orQ cada
una, ó sean. . • . .$ 60,000 oro.
Dividendos acumulados

compañía de algunos amigos que,
sentados cerca cte la estufa, discutían alegremente sobre la patria
ausente, que era el tema. favorito
de su conversación.
Su patria en aquella época de
horror se hallaba. dominada por el
tirano Juan Manuel Rosas.
No muy lejos de ellos dos pequeñas jugaban á las mufiecas, que
adornaban con un ovillo de lana;
de pronto la interesante conversación se interrumpió por la menor
de las niñas, que, con acento dolorido y con los ojos llenos de lágrisobre una de la.s pólizes. . . . • . . • 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones elll efectivo Y
en Bancos. . . . . . 37,000 oro.
Entre las disposiciones del sefi.or Arzobispo, en su testamento, se
hicieron éstas:
A su hemnana, sefi.orita K1llte
Fieehan, que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en une. de las pólizas de seguro; A la, señore, Ana A.
Feehan, viuda del señor Doctor
Edua.rtlo L . Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; á. la Academia de Salll Patricio de Chioago, de la que es preceptoro, su herma111a, Madre Marta
Catalina, $10,000 oro ,de la., última.
póliza· á. la escuela ' Santa Maria"
de en'sefianza prá.ctfoa Para varones, de Feeha.nvllle, IU!nols, que
era la lnstltuclólll por la que mAs se
interesaba el sefior .Arzobispo, se
entregaron los $4,000 restantes de
la. üLtlma póliza.

Se reservan camas en Carro Pulman para. todos los puntos en
los Estados Unidos. Los Restaurants y Cari::os Comedores de Harver enla Línea de Santa Fe, son ~enombrad&lt;?s_eJ? el mundo entero.
Para precios, itinerarios y otros mformes, dirigirse á

W. S. Farnscworfh.-Agente General.
1' San ~nclsoo, Núm. 8, Mlt:doo, D, F.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

SICRfTOS DIL TOCADOR
EL CABELLO

WOMAN'SCROWNINGGLORYIS
HER HAIR, dicen los ingleses,
y efectivamente, en la mujer,
una hermosa cabellera es la glorios_a corona de su ?elleza, pues constituye, con los OJOS y el cutis, sus
atractivos físicos más poderosos.
El color y la calidad del pelo caracterizan el tipo, son el sello de
~az11¡, com&lt;? quien dice. Así que la
importancia de atender á su !J.igiene y. preservación, es evidente.
La cabellera protege el cráneo y
los órganos que encierra, del aire,
del sol, de los cambios atmosféricos. Es, además, una especie de armadura salvadora contra las heridas y contusiones del cráneo.
Cuando el cuero cabelludo se eoc~eotra húmedo p~r la transpiracrón·, el pelo permite que se seque
sin transición brusca de temperatura, llegándole el aire suavemente
tamizado por los múltiples tubos
capila. es.
·se resiente también de todo decaimiento en la salud, y el cabello
de una persona profundamente anémica ó débil, acaba por perder su
brillo y vitalidad; de modo que una
cabellera bella y lozana, es casi
siempre indicio de buena salud, y
para conservarla no hay que descuidar el estado general del cuerpo,
indispensable á la belleza, no obstante las protestas de Baudelaire,
Verlaioe y su cohorte de decadentes enfermizos.
:Jl:q cuanto á los cuidados, puede
sufrir el cabello por exceso tanto
como por falta. Los estirones de la
peinadora y sus tijeras de rizar,
son casi nocivos como el abandono,
pues ar1•ancan el pelo, irritando,
lastimándo el cuero cabelludo y
quemándolo.
·I gual daño hacen los cepillos demasiado duros, los peines demasiado fi.oos, y, sobre todo, el uso constante de lociones que suelen ser peligrosas, á no hablar de tinturas
con base de plomo.
Las atenciones que requiere la
cabeza son muy sencillas: pasar el
peine lo más á menudo posible para que esté el pelo siempre desenredado, el peine fino, una vez al día,
para quitar toda materia extraña
que se deposite ·en el cráneo; ceiiillar, mañana y noche, con un cepillo
Para lavar las telas de seda.
algo suave..
.
El uso del cepillo es absolutamen- ·
Hágase una mezcla de una parte
te necesario; quita las partículas de de jabón blanco, dQs de miel, blancaspa y de polvo, da brillo y una ca tam.b iép, y cuatro de espíritu de
finura sedosa al cabello, provocan- vino. Todo esto se hace cocer lendo, al mismo tiempo, una ligera ex- tamente basta tanto ½ue la mezcla
citación de la raíz, que es altamente lle.g ue á hervir. Se frota con un
favorable á su crecimiento. Esto cepillo muy suave los sitios del a
podría llamarse la «ventilación del tela que se desea limpiar, y se incabello».
trc-duce en seguida aquélla en ag-ua
Dice. un distinguido especialista fría tantas veces como sea necesario, en tanto que el agua no .se ensohre este punto:
«Al penetrar el aire en 1a cabelle- turbie por las repetidas inmersiora, la savia abunda, y resulta que nes de la tela, ·la, que, ni se debe reel pelo adquiere nuevo vigor. El torcer ni frotar. Se coloca después
pelo se asemeja á un vegetal por · dicba·tela entre dos •· lienzos· bien
los jugos que asimila, y por la par- limpios durante una hora, plante que toma el aire en su vitalidad. chándola al cabo de este tiempo,
«De la misma manera que una cuando todavía se .halla húmeda. También se propone una mezcla
planta decae y se march1ta cuando
está constantemente alejada del de dos partes de esencia de jabón -y
contacto def aire, así el cabello de- una parte de miel blanca, aplicáncae y se marchita cuando no siente dola del modo que acabamos de indicar. Hay además una receta que,
esa influencia vi vi.ficadora.
«Moral:- Señoras, dejen flotar según Mr. Chevalier, es-tan excelibremente el cabello, aunque no sea lente para las telas de lana úomo
más ·que por ·breves momentos, ca- . para las de seda; es la siguiente:
da mañana y noche, si quieren us- tómense seis litros de agua; 122
tedes conservarlo en toda su her- gramos de sosa; dos hieles de buey
· purificadas; 61 gramos de jabón nemosura&gt;.
En cuanto á medicamentos, soy . gro y el jugo de un limón . .Se puemuy escéptica; la mayor parte de de emplear en frío y en caliente,.
También hay un procedimiento
las cabezas están mucho mejor sin
ninguno; sin embargo, esto varía para devolverá las telas de seda
su brillantez, y que consiste en excon cada caso.
Las personas de pelo muy seco tenderlas sobre una plancha de manecesitan suministrar artificialmen- dera un tanto arqueada, esponjánte las secreciones lubrificadoras que dolas con 1.1,na solución de almácigo
faltan, y harán bien en frotar dete- en gotas y de alcohol [1 de almácinidamente el euero cabelludo con go, 12 de alcohol], plaochándolas
vaselina ó algún aceite puro, que en seguida con una plancha no
puede ser perfumado si se quiere. muy caliente. Haciendo dicha ope·
Este debe usarse siempre en peque- ranión con la i;eda no hay que teña cántidad, untándolo solamente mer en lo sucesivo las manchas de
en el cráneo y en el pelo. En las agua.
personas q]!e, al contrario, sufren
un excesq , natural de grasa, los
acet~s y pomadas tenderían á ex-

A

...

Para
sazonar las.sopas y
'las
-... : salsas y 'mejorar.
de un modo prodi•
gioso todos
" tos ~oci-"
\'
. dos .
'
en los que se empl_ea caldo,··
~

POGAS.

GOTAS

... BAST.A N
Economiza 50 por ciento de
, carne. Esta puede y debe
leducirse á las tres
.
Juartas partes de
'
.
la que se usa
'para el pu•
- cbero.
y)e refuerza con
~

J ,u go~agg,i
el caldo delgado obtenido~
Fuera_de Concurso. Miembro del Jurado\...
·
. _Exposiciones Universales de 1889 y 1900.
~randes Premios: lyon; . 1894; Burdeos, 1895.
De venta: EN ALMACENES y ..ABARROTES.

citar más las ya abundantes secreciones, con el efecto desastroso de
hacerles caer el pelo.
Para esas recomendamos el lavarse la cabeza semanalmente con
algún jabón antiséptico, como el de
alquitrán, de azufre, de cuticura ó
de bicloruro de mercurio.
Inútil es prevenir á la mujer contra el uso pernicioso de las tinturas.
Los químicos de la antigüedad lo
hicieron presente á Aspasia y á
Cleopatra, pero no por eso dejaron
de oiotarse el pelo.
dl faut souffrir pour étre belle»,
dice el refrán, y estamos dispuestas
á snfrir con tal que la pintura nos
embellezca ó nos quite años. La
dificultad está en engañar rompiendo la, harmonía del tipo, pues aunque se le dé al cabello un tinte 'que
no es suyo, queda el colorido de los
ojos y de la tez para proclamar la
mentira; como la mona á quien :visten de seda, la morena que se tiñe
de rubia ó la vieja que se· pinta las
canas, morena 6- vieja se q uPda 'y
no se engaña más que 4 sí misma.
La célebre actriz francesa, Mlle.
Mars, murió de una erisipela á consecuencia de haberse untado una
loción para teñirse el pelo, que
contenía, como casi todas, s~lés
metálicas venenosas.
Para consuelo de mis lectoras,
bueno es que sepan que los hombres
padecen más enfermedades del cut;iro cabelludo que nosotras, y la calvicie, mortificación de tanto amor
propio, abunda más en e.l sexo
fuerte.
· ·
Se ha a tribuido hasta aho1•a ·'á
varias causas, princípalmente á la
costumbre de llevar con exceso la
cabPza cubierta, impidiendo así fa
ventilación tan recomendada. Los
turcos y otros orientales que usan
constantemente el turbante, son ca:1vos muy jóvenes.
Pero el siglo que acaba de morir
nos dió á conocer, como uno de sus
últimos descubrimientos, el secreto
de la calvicie. Es un microbio. Sí,
señores, es un microbio el que les·
come el pelo. Ahora falta descubri.r
la manera de aniquilar el maldito
«bacilus», y al iovestigaqor que logre aclarar ese ir.bterio, le espera
una inmensa fortuna y el agradecimiento de media humanidad.
BLANCHE Z. DEBAitALT.

jo éste, si le molesto, pero usted se
ha servido autorizarme.

-Es á propósito de la torpeza de
aquel pobre sirviente que vi en la
casa de usted, ¿no es verdad?
-Sí, señor.
- Está bien.
Y Roger se dirigió h11cia la caja
que contenía el jarrón de su bisa·
bue la, pensando que la excelente se·
ñOl'a aprobaría su buena acción.
8in embargo, en el momento de
separarse de este objeto, casi lamentó hacerlo y no escuchaba las
p~labras de g-ratitud del sefior Bissoo, cuando éste agregó:
- A mí mismo me presta usted un
servicio, porque al contentar al sir·
viente del barón de Trezal, me aseguro la clientela de su patrón, lo
cual no es de desdeñar.
El joven se sobre.altó y volvió á
colocar sobre la mesa. la caja que
había toma.do.
-Lo siento mucho, dijo, pero no
puedo ¡,restar á usted este servicio,
pues razones de familia me impiden
separarme de este jarrón, que se
asemeja, en efecto, á los restos del
que be visto en casa de usted.
El comerciante, consterna.do, intentó aún abogar por una causa que,
en el fondo, era mucho más suya
que del sirviente de los Trezal.
Todo fué inútil. El señor de Luziére afirmó que no cejaría. en su
resolución.
Al pie de la esca.lera., el autor de
la torpez,a esperaba al señor Bisson, y,· muy desesperado, se fué á
presipir los últimos
prepa'ra.tivos
para recibirá, sus 1patrones, que llegaban ese mismo-día.
El señor de Lu-ziére pensó que era
el día de· las caras disgustadas al
ver llegar, pocos instantes después
de la salida del dueño del bázar, á
su amigo Ma.rcelo.
-La señorita. no quiere casarse,
dijo al momento en tono dt&gt; "requiero." La señora de Arthiel, mi
excelente amiga, que también lo es
suya, me lo ha escrito recientemente.
·
-Tiene razón esa joven. Es un
punto de simpatía eµir.e nosotros.
Te agradezco tus ,buenas intenciones, y para recompensarte te invi•
to á la gran. caceria. qüe mi. padre
orga.n.iza en mi honor f'l lunes próximo, 25 de octubre, con carta blanca sobre la cuestión de los tiradores.
Odette de Treial en su lindo cuartio, tapizado de seda, lloraba. delan·

te del jarrón roto. Quiso volver á
ver los pedazos, los tomó en la roano, los llevó á sus labios, y una
gota de sangre procedente de un ligero rasguño cayó sobre su traje
de espumilla. blanca.
Para su alma, la herida era profunda, porque.le parecía sentir el
desgarramiento de todos sus ensueños de juventud de que era símbolo
la frágil ánfora.
Odette la contemplaba. como una
especie de talismán. ¡:a:abía creído
tantas veces que á las vibraciones
de su cristal se mezclaba la pala.bra imprudente pronunciada por la
anciana: "Roger te amará.!"
Los años habían pasado, la a.usencia, unida á las divergencias de
familia., había arroja.do un velo tupido sobre las relaciones de los
primos, pero la esperanza. había

queda.do en el corazón de la joven,
sostenida p9r su ardiente imaginación.
·
- Ahora estoy segura de que todo
ha acabado. Necesito ser valiente
y no vivir yadequimeras, pensó la
señorita de Trezal, con un último
sollozo. Mi padre me apremia. pa·
rá que me case. ¡Qué contento hu·
biera estado con una alianza que
borrara los tristes conflictos de in•
tereses!
Ya que no debo pensar más en
ello, ¿por qué no he de acoger las
proposiciones de la señora de Artheil que no quise escuchar el otro
día?
·
Se acercó á su ·escritorio y con
mano febril escribió:
"Necesito verá usted.
"Su amiga
Odette."
Menos de una hora después la se·
ñora de Artheil estaba al lado de
Odette sonriendo con la más indulgente simpatía á las coofidenc1a.s
de la joven enamorada de un primo
á quien conocía apenas y cuyo
nombre callaba. por delicadeza.
-Cálmese usted, dijo la sefiora
enjugando las lágrimas quecorrían
aún, y como ella había sufrido mucho en su vida, agregó:
- No hay que llorar por ensueños. La. providencia lo arreglará
todo, créam~, porque según los informes más serios, entreveo grandes gara-ntías de dicha en su unión
de usted con el s¡iñor Roger de Luziére.
-¡Roger! ¿es posible? ¿con que
era él?
Y Odette, loca de alegría, se echó
al cuello de la serlora. de Artheil.
Lo demás se a.divina fácilmente.
El nombre del señor de Trezal figura al frente de los in vita.dos para
la cacería del 25, y la ánfora de cristal, salida de su nido de algodones, reposa sobre la mesa de Odette.
De su cuello elegante surge la última rosa. a.bierta en los futuros do·
minios de la. linda desposada..
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SAN GERMAN, que debido á
picales son los más favoreddos
por la Naturaleza, para el colo- s'lls elementos, restablece el equisal desarrollo de la flora, que librio de las funciones orgánicas
tonifica el si'f'tema nervioso, auforma el principal elemento de
menta
el apet ito y crea rápidavida y de riqueza.
mente
carne
y aangre, sin permi
D'esgraciadamente, lo que es
tir
el
de1sarrollo
de los tejldoa
fuente de vida para el reino vegetal, no lo es para el hoo:nbre, grasOE qu,1 son los causantes de 1a
pues generailroente el excest' de obesidad.
A propósito de este valioso r •;calor aumenta las secreciones, lo
que origina pérdidas orgánicas de constituycnte, univer~a1ment P coimportancia, no reparadas sufi- nocido, EL DR. R. MACIAS,
cientemente por la alimenbt:ión, Profesor adjunto de Olínica expues además de que ésta, por ra- terna en la Escuela Nacional
zones •e speciales, no contiene las Medicina de México, dice: La
substancias proteicas s uficientes, composición del VINO DE SAX
el estómago no ingiere la canti- GERMAN garantiza sus bu'e~1 os
dad de alimento necesario, pues efect os y aquí, en donde tanto
el calor exagerado es una causa abundan las enfermedades por
de atonía intestinal; es decir, que debilidad en la nutrición, será de
el aparato digestivo no cumple positiva ut ilidad para el públi•; ,
El Dr. R. Macías, ventajooacon sus funciones, los movimientos peristálticos son débiles ó nu- ment e conocido como hombre de
ios, la secreción de jugo gástrico cieMia, recomendando y prescri·
y pancreático no es suficiente, y b iendo el VINO DE SAN GERpo.r último, el intestino delgado MAN, hace su mejor alaban.za,
Dulcts da fra11buesas
en razón de la atonía que experi- pues en asuntos de medicina la'
Tómense 135 gramos de frambue- menta por el calor, no absorbe la opinión de un facultativo es de
sas (previamente secadas á la estufa) y pulverícense en un almirez; cantidad suficiente de alimentos gran peso.
Tómese, pues, el VINO Di•;
derrítase por separa.do medio kilo· digeridos.
gramo de azúcar, y échese encima
Todas estas circunstancias re- SAN ,GERMAN sin reserva, esel polvo de frambuesas cuando esté en buen punto de cocción. Una.se unidas, pronto se traducen por un
pecialmente ahora que está próla pasta cita.da más arriba y muéb . • t d 1
'
0
ximo el verano, estación en la
vase todo como se ha explicado, pa- empo reclllllen
e a sangre
raque dé un hervor. En seguida se anemia que trae como consecuen- cual el apetito disminuye, y por
vacía en las cajas de papel.
1•
'
·' d 1 t .. d
Las substancias vegetales emplea- Cl.8. la degeneracrnn e os 8 J1 08, consecuencia, el agotamiento y la
das para. hacer estos dulces deben el adelgazamiento rápido del pa- anemia se desarrollan profusaser secas, á fin de que el azúcar no . t . ote · debilitaru.ienente.
suba.
, cien e, J,11p .ncia,
1 to de las fondones intelectuales,
EL VINO BE SAN GERMAN
·
la t
tiene un ;;abor tan agradable, que
Toluca.? México_, febrero 21. . y a:l cabo de poco tiempo,
uNo tengo mconveniente en ma.m- ' b • los'-· que es el azote de todo
hasta los niños más rebeldes lo
festar-declara el Dr. José Rodrí-' eicu L, .,
toman con gusto.
guez 1 Médico del Hospital Civil,- or"anismo agotado.
que desde que fué _imroducida en
Para combatir todas estas afecProcúrese que el hogar nunca
esta. plaza la Emulsión de Scott de
,
. .
aceite de hígado de bacalao con ciones que, segun hemos m&lt;lw a- esté desprovisto de tan valiosa
hipofosfitos de cal Y deéso.sa, la fe I do son com'll.Iles ó endémicas en medicina, que conserva y alarga
usado con muy buen xito en a
'
·
curación de la ane~ia, !i.nfati~mo los países tropicales·como el nues- la vida, librándola &lt;le enfermeday en algunas a.~ecctio~es crómcas tro la ciencia ha descubierto codes y tropiezos.
del aparato respira orio.
'
.

v.e

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�Año XI-Tomo 1-Número 13

6;Rt\ttDES
fllMf\6ENtS,
06·
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                </elementText>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 1, No 12, Marzo 20</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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