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Año XL-Tomo!.-Número 13.

MEXICO, MARZO 27 DE 1904.

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Dlbtd o de Guatll'l'o D oré,

�:Et MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRAD()

Reliquias Históricas

dencia. -Julio 14 de 1867.--Varios mexicanos».
Cada uha de las alhajas está colocada en
su correspondiente estuche.
El señor Lic. Don .Benito J uárez hijo de
quien obtuvimos permiso para publicar e~Las
reliquias históricas, nos ha. manifestado que
por acuerdo de su familia, se ha resuelto qu~
el día del centenario del natalicio del Benemérito, es decir, el 21 de marzo de 1906 el
referido señor J uárez hará., con las formalidades debidas, solemne entrega al señor Presidente de la República 'de esos objetos tan
queridos, rara que sean colocados en el ?iluse~ Nacional, en un_i6n de los otros que allí
e_x1sten y que han e1&lt;lo cedidos por la familia. del grande hombre i quien pertenecieron.
Publicamos también una vi~ta de 1a casa
que el P. Sala.nueva, prot('ctor del señor .Juirez, habit6 en Oaxaca. En esta casa fué donde el Benemérito encontró abrigo y protec-

Las GondeGoraGiones de Juárnz

E

L día 21_d~l actual fué el 9~&lt;.&gt;. aniversario
del nacmuento del Benemerito C. Benito .Juárez, celebrándose con entusiasmo en

Fiestas de flores.-EI Viernes de Dolores y el Domingo de Ramos.-Promesas
para la temporada de Pascua.

fi

.AY grandes -preparativos en los verjeles
del Valle. Desde que el Sol se avecina al
equinoccio y van los días alargándose
lentamente, desde que la Primavera sopla su
aliento vivificador y cálido sobre los retoños
donde la savia comienza á despertarse de su
sopor larguísimo, las flores se preparan á su
fiesta.
Se teñirán las rosas soberanas con los tintes todos de la aurora; desde la sangre roja
y vi va, hasta la palidez aérea, desde la carne
aterciopelada., que se ant-0ja la frente de una
1.uujer hermosa, hasta el carmesí que imita
la púrpura l egendaria, toda la gama del rojo
y del rosado, toda la encendida gradaci6n de
tintas sonrosadas, se extiende en los pétálos
de las rosas. Ejercen el monopolio de estas
.t intas, casi humanas, y apenas si conceden
á los geranios el uso de ciertos rosas empalidecidos y deslavados.
Las violetas cubren sus flores del color
simb6lico de la tristeza y de la· melancolía.
Los pensamientos ostentan una paleta biza•
rra que se cliria fruto de la imaginaci6n enferma de un demente llegado á la locura por
el sendero florido del arte.
Las flores se aprestaq á celebrar dignamente su fiesta titular. Hay actividad en la
confección de los hermosos tocados. Las florei:s rizan sus pétalos y los bordan; colocan
aplicaciones en _los bordes y pi~tan, c?n ~elicadeza femenma, los m1fiuc1osos dibu1os
que tanto admiramos en ellas.
La febril actividad de un taller reina en
los jardine8. Flota en la atm6sfera, caldeada. por los rayos verticales del sol de m~rzo,
el insinuante perfume de las rosas remas.
Es µn derroche de matices y una orgfa de
tonos; precisa que, al llegar el día de la fiesta todas las plantas ostenten orgullosas sus
n~evos vestidos; precisa que todas las flores,
como incensarios vivos, contribuyan á impregnar el aire del día floral coh los capitosos
aromas de sus nectarios.

***

Ante la simb6lica figura de la Virgen Dolorosa la humanidad siente en su alma el
paso de una sensaci6n 'semejante al inefable
vértigo de la muerte. La dolorosa :figura de
la Virgen de los Siete Pufiales, tiene sobre el
espíritu la atracci6n de lo &lt;&lt;ya visto».
Y es que, en el fondo del alma, lleva~~s
todos una Virgen Dolorosa que sonríe cliVJnamente al dolor que la hiere. J6venes ó
viejos, con la cabeza llena de los hielos de
la existencia 6 de los humos embriagadores
de la juventud, todos tenemos en el más secreto camarín de nuestro espíritu )a imagen
simb6lica del inevitable Dolor Humano.
.Al principio, cuando recorremos las primeras etapas del camino poblado de abrojos,
derramando las miradas en torno, con la vaguedad curiosa del asombro; cuando llevamos muchas estrellas en la frente y desconocemos los abismos de la ruta, porque llevamos la mirada fija en el vacío infinilo de la
regi6n sideral, entonces sorprendemos á nuestra auna, á ocasiones, arrodillada ante la
Imagen Dolorosa, como ante un símbolo sagrado. Y sentimos el frío del espanto qu_e
eriza n,uestros C!l,bellos, al recordar que, q';ll·
zá en vidás anteriores, quizá en remotas existencias vagas, que se pierden en la noche del
tiempo y del espacio, hemos sido fervientes

adoradores de esa Virgen Madre, toda llena
de dolores, en cuyo coraz6n arde una flama
inextinguible que hace brillar siniestramente el acero de los siete pufiales implacables.
Después, cuando ya hemos doblado la
cuesta, y el camino no asciende ante nuestros pasos, sino antes bien, desciende basta
perderse en el abismo negro de la muerte, en
el abismo frío y siniestro de la muerte; cuando sangran nuestros pies heridos por los
abrojos, basta entonces visto'l, y se han disipado de nue.&lt;tra frente las estrellas, á lasalida de un sol opaco y triste; cuando apenas
arde en el santuario una llama casi invisible
y 1a miseria humana. ha tr_abajado larga y
tenazmente nuestros cuerpos y nuestras almas, entonces peregrinamos más frecuentemente á la eterna capilla, entonces conocemos bien á la Santa Dolorosa, entonces ya
no nos arredra el espanto. ni sentimos la fría
sensaci6n inexplicable al encontrarnos en su
presencia.
Es que ya nos compreodemos bien, que ya
hemos llmado largamente ante ella y le hemos ofrecido lo que de más humano tenemos:
nuestras lágrimas, nuestras miserias, nuestros miedos y nuestras maldades. Hemos acu dido, agitados por la punzada intensa del
dolor, á su eterno consuelo, y hemos visto
que sus labios, exangües, saben aún sonreír
melanc6Hcamente, á pesar de que brillan en
su pecho los siete puñales !!angrientos.
Más tarde, cuando ya tenemos el alma y
cuerpo entumidos por el frío de la tumba
que se avecina; cuando ya hemos dejado tina
gota de sangre en cada zarzal del sendero y
una esperanza en cada noche del alma, entonces la Santa Dolorosa es un refugio y un
amparo y la última esperanza. Ella es la que
promete la paz, el descanso, la alegría del no
ser, para tiempos no muy lejanos. Nos ha
acompafiado ;,orla ruta y ha visto que son
muy hondas nuestras heridas y muy graves
nuestros dolores¡ como una b uena madre, enjuga nuestra.frente, donde cuaja el sufrimiento en frías gotas de sudor de agonía; como
una buena esposa, nos habla de la paz, que
ha de llegar, y del bien, que s6lo en la som·bra eterna existe¡ como una buena hija, nos
toma de la mano, para que no tengamos miedo al pasará la regi6n del olvido y de la
nada.
Nuestra Sefiora de la Esperanza, para los
que llegan; Nuestra Sefi.ora del Dolor, parn
los que sufren; Nuestra Sefiora del Olvido
Eterno, para los que mueren; pero siempre la
misma, siempre la Madre Dolorosa, en cuyo
pecho arde la flama simb6lica á cuyo resplandor se enciende el hierro de los Siete Pufiales, con tintas de sangre.

***
En los templos, bajo las anchurosas b6vedas sombrías, el himno de paz vibra con sus
notas enérgicas y ehtusiastas. E l ((hossana»
vuela mientras se agitan las palma¡;,, con la
cadenciosa agilidad de cabezas que saludan
al que viene.
Volverá otra vez el Cristo á pasar su angustiosa figura de dolor por la conciencia humana. Llega á Jerusalén ante la maldad, que
se inclina desconcertada mientras prepara el
golpe sangriento y fatal; pasa sereno por encima de la tempestuosa muchedumbre, y s6-

lo brilla en la multitud de miradas torvas
del pueblo el balo lunar que rodea su frente
divinizada por el padecimiento y por la bondad.
La .fiesta de las palmas vuelve á recordarnos los episodios de aquella tragedia, la única que ha tenido potencia. bastante para perdurar por encima de los siglos y de las razas.
Porque la intensidad del dolor, sintetizada
en la iigura dolorosa del Cristo¡ la iniquidad
espantosa dela injusticia humana, siempre la
mii,ma y siempre humana; porque la sangre
entonces derramada sobre las pefias del Calvario, permanecen -vivas y frescas en la con•
ciencia de 1as generaciones y perduran á través del tiempo y de las edades.

***

di versas poblaciones &lt;le la República.
Con tal motivo, juzgamos oportuno publi~r las fotografías de IM alhajas que pertenec_ier~n á a.que! _ilustre patricio y que su famil ia. t iene depositadas -en el Nacional Monte de
Piedad.
Estas alhajas son las siguientes:
Placa de oro, brillantes, rosas, rubíes y esmeraldas, con esta inscrípci6n: «Al Libertador de ~léxico, C. Presidente de Ja República, Bemto Jnárez. Los mexicanos de Oaliforni~ y de Nevada, acogiendo con entusiasmo
la idea del C. Coronel José A. Godoy, dedican esta medalla como muestra. de su afecto
y admi~aci6n al ilustre Magistrado que ha
mantenido desplegado el pabellón nacional
dur_ante la gloriosa lucha que México ha sostemd~ contra los franceses y traidores. San
Francisco Cal. -Septiembre 16 de 1867».
Medalla de oro y esmalte con una estrella
de _brill~nt~~- Tiene por el a~verso la siguiente mscr1pc1on: «Al D. D. Benito Juárez. La
EscueJa de Medicina de Lima11; y por el reverso se lee: «Por el triunfo oblenido sobre
la intervención extranjera. Julio 28 de 1867».
Medalla de oro, con esmeraldas, brillantes

Tenemos una grata promesa. En la temporada de Pascua, en i:t1anto comiencen á
abrir sus puertas los teatros, el Maestro Meneses nos ofrecerá las primicias de una mú.
ca alta y excelsa.
Recordamos aún la temporada anterior en
la que escuchamos «La Virgen» y alg unas
otras hermosas obras del genio humano.
.A.hora senos promete música de Berliotz alta y nobl~, mú,sica que, por deegracia: no
hemos podido aun saborear en México.
La temporada de Thuillier ha seguido en
la senda del triunfo, de la victoria conipleta
y absoluta. Después de Shakespeare, de~pués
de Echegaray, nos ha ofrecido una creaci6n
de &lt;&lt;Tierra Bajai,, la formidable obra de Guimerá, en la que Thuillier hace una de las fi.
guras más hermosamente humanas de 1m :repertorio.

o
Coro a a de ot·o regalada al Sr. Juárer.11or
mexicano•, en .1867.

LA NOCHE Tl~ISTE.
Cortés, oculto por el ancha cope.
del árbol triste, en actitud de duelo
miró pasar con desata.do vuelo
'
las fugitivas heces de su tropa:
Pensó quizás en su lejano.Europa;
y, ante el fraca.so de su audaz anhelo
sintió bajo sus pies temblar el suelo, '
crispó los puños y rasgó su ropa.
¡Qué desesperación!. ... Arrancó el broche
que ataba bl cuello; en las convulsas manos
hundió la faz; y pt•orrumpió en querellas ....
Nadie le vió llorar: sólo la noche·
¡mas ao pueden valer ojos humano;
lo que va.le una noche con estrella.si

José Santos Choca.no.

,.,.,.¡08

ci6n y donde empezó á aprender el silabario.

Léanse en otro lugar de este número,
las bases de nuestro segundo
Concurso de 1904.

o

ROMANZA DE TENOR

1EL
1

Grao placa ob,equlada. al Sr. Juárez 1&gt;or ¡ 08 mexicanos ""8ldcotes en Callforma y Neva&lt;la.

y rubíes. En el anverso dice: «EL Estado libre y soberano de Oaxacai,, y al reverso: «Al

Almo de Amér lGa

Los himnos albos al amor eterno, los ma.driga.le_s galantes, llenan las cuartillas mientras
sum1?-o _en pobreza el bardo fü,ge de gran señor.
¡l\hm1 está s?lal Cuando llega el primer rayo
d?l sol de abril, ella. lo recol!"e abl'iendo los
OJOS Y la boca, y su úoica compa.Bera es una
ro-a que lentamente la.espía.
F~e:a, ronca. el ba.t·t·io Latino sus estrofas
ma.hc1osas1 y .los artistas llaman al -poeta. para
tomar el a.JenJo en el hirviente café Momus l
E~ el cielo gris la nieve dibuja sus filigrana~, _erectos campan u.r1os como triunfo del
Cnst1a_nismo, recuerdan á los fieles que llega.
la. media noche, y el poeta de cabellera sedosa.
apoya. sus labios por donde vuelan los besos
sob1·e los de Mimf, y aun sobre su cabecita. de
ave, rueda. la caricia de Setene la madre del
poeta, la mad1·e del músico, l a. i'nadre del pintor, la madi-e del filó ofo.
FRANCISCO GARCÍA CISNE.ROS.

***

AvanZll, coronada de pámpaflos y de rosas
la Primavera. Los campos se cubren de mult icolora túnica de flores, sobre la cual brillan, como un joyel con alas, los colibríes de
fuego y de esmeralda. Vuelve lentamente
el Tiempo la monótona rueda de las horas
Y el espíritu avanza en las tinieblas con 1~
mirada fija en t:1 infinito horizonte n;buloso
en el infinito negro tras del cual la sombr~
extiende sus dominios, en el infinito negro y
profundo, donde la muerte elabora sus misterios.

JJ:stnohe de caoba c¡ue 1rua.rda la corone.de oro.

inimitable patriotismo de su hijo predilecto
Benito ,Juárez. -1867».
'
.,Medalla de pl~ta., con la.siguienteinscrip01on: 1(Al C. Presidente Benito Juárez en su
vuelta á. San Luis Potosí. - Febrero de' 1867».
Medalla de oro. Dice por un lado: «Al C.
Beni_to J uárez, Presidente de la República
Mexicanai,¡ y por el otro: KJunio 24 de 1868.
El pueblo de 8an Juan de Arag6n,1.
·
Medalla ele oro, con e1 busto del señor Juárez, al rededor del cual se lee: «Presidente
de la República }lexicana, C. Benito J uárez.,,.
Al reverso dice: «El pueblo de la Luz en testimonio de amor y gratilud al Benem'érito de
la Patria, C. Benito Juárez.-Mayo 15 de
1867».
Un hermoso estuche de caoba, qu.e figura
un gorro frigio, guarda una corona de oro
qu e tiene al frente un broche de esmeralda
brillantes y rubíel'.', con la siguiente dedica~
toria: ,,.Al C. Presfdente Benito Juárez, que
salv6 á la República y consolid6 la Indepen-

no está en venal-Ni el Soneto pomposo
ni el femenil ronde! surgen del cerebro
de! barcl~, sino vienen los versos, llega la Poesía.: es Mtmí.
Débil, pálida, supremameate bella. y tristemente buena. Sobre u cabecita. de ave cae la
~una.- Selene, madre del poeta, maclre del músico, madre del pintor, madre del filósofo a.rg:eo~a en la. boardilla, donde la. reina Miseria. tiene su trono en el desvencijado sillón
y su corona de laurel. Mimí tiene los ojos
como dos uvas negras y la boca. como un punto
de g-r:a"!late; en su alma viven amores nuevos y
exq ms1teces desconocidas.
. Es_ la casta paloma, la ble.nea perla, la que
rnspi.ra confianza y ca.riflo• espe1·a.d señorita
Rodolfo os va á decit· quién es.
'
'
_-Es e! poeta. ¿Qué hace? Escribe. ·y cómo
vive? ¡vtve!
G

Oasa_donde vlrló Juárez ea Oaxaca. allado de su
protector e l Padre alllJlu.e,..._

�!t MUNDO ttUST1An0

UNA OBRA COLOSAL
CN DICN DC L./\ I\GRIGUL. TURJ\.

JI NA mejora de trascendental importancia
\1 ha emprendido en el importante y pin-

HUIOHAPAN. -LA PLAZA PRINCIPAL.

toresco pueblo de Huichapan el gobierno
del Estado de Hidalgo¡ nos referimos á la.
construcci6n de una gran presa para. el riego de los vastos terrenos de aquella comarca..
Para que nuestros lectores se puedan formar idea de la. magnhud de la obra, ilamo..
aquí algunos datos de c6mo será aquélla.
El espesor 6 grueso en la parte inferior de
la. cortina de la presa, tendrá cuarenta metros. La altura d~sde el fondo hasta el nivel del agua será de CU&amp;renta. metros. EL
mayor largo en la parte superior medirá trescientos cuarenta metros. El volumen de la
mampoateóa que se empleará, asciende á
treinta y cinco mil metroe cúbicos.
Termina.Wl. la presa, podrá contener treinta. y seis millones de metros cúbicos de
a.gua, para poder regar cuarenta. y cuatro mil
hectara!!I de terreno. El canal hasta la pre•
sa Meteté, teodxá una dist.ancia de doce y
medio ki16metros.
Como se ve, la. obra es
colosal y de grandísima importancia para
los agricultores de Huichapan y sus contornoe.
En la actualidad multitud de obreros trabaja.o en las grandes excavaciones que ha sido necesario hacer para la construcción de
los cimientos de la presa, así como en la
apertura del canal.
En este número publicamos varias fotografías de los trabajos emprendidos ni la
presa y obras de la plaza principal de Huichapan y del Palacio Municipal.

o
El Ultimo An,or.
De tal s11erte se comprende todo
en nuestros seres. que ye, no 80
puede decir dónde comienza el uno
y dónde termina el otzo......

E

HOlORAPAN.-l!:L PALAOIO MUNIOIPAL.

BU1Cl;{APAN.-1:XCAVACIÓN 1'"-RA LOS CIMIENTOS DE LA PRESA.

(M:a&amp;terlillok,)

L camino se perdía á lo lejos, bajo la doble hilera de árboles que juntaban sus
follajes como un arco verde y movedizo. El
cielo azul desaparecía entre las ascuas del
crepúsculo. Las hondonadas se llenaban de
sombra. El astro rey, moribundo, que esparcía sus rayos de oro como estremeciéndose, hacía brillar las aguaB tranquilas del
lago con resplandores siniestros. La tarde
dormíase acariciada por las rojas claridades
del ocaso.
Por el Norte, súbitamente, una nube negra y espesísima apereci6 amenazadora y se
lanzó por la inmensidad del cielo, deshaciendo la poesía misteriosa del crepúsculo.
Y los dos enamora.dos, últimos herederos
de razas superiores y olvidadas, caminaban
lentamente unidos por la fuerza de lo bello
y por el horror de las fealdades terrenales.
Sus ojos, reflejo de pasio.i.1es heroicas y de
suefios de edades gloriosas, contemplaban
con disgusto el paisaje que los rodeaba. Las
beUa.s y puras lineas de los enamorados desentonaban el fondo raquítico de una naturaleza mustia y campesina.
Y una tristeza desesperada se apoder6 de
ellos, y se miraron en el fondo de sus
ojos para. olvidarse el uno en el otro.
Rehecho por la claridad que de los ojos
.d e ella .irradiaba, el enamorado dijo: "Yo
sin ti no viviría. Tú para mí eres algo más
que la mujer sofiada: eres la resurrecci6n de
aquellos tiempos que tanto ansío. 8610 delante de tus ojos inmensos, fuentes de luz y
alegria, negros como una noche eternamente oscura, vuelvo fi. la vida. S6lo delante de
esa frente noble y serena, llena de pensamientos amorosos y de belleza indefinida, la
suave tranquilidad me consuela. Sólo delante de tus labios rojos, como dos arcos de fuego sobre la blanoura de tu rostro, que más
se arquean &lt;mando á. ellos se acercan los míos,
siento palpitar mi corazón. Y tus ca.bellos?

EL MUNDO ll..USTRADO
Oh, tus cabellos! Son ondas de pasión antigua y heroica, torrentes de voluptuosidad
cuando se desligan, símbolo de pu.reza.cuando loa recoges sobre tu cabeza, con aire altivo y guerrero. • Yo te amo, porque eres la
belleui. soberana, domfoadora y absolut,a.
Yo te amo, porque has atravesado este mundo miserable, desdeñosa y ~i invisible, para llegar hasta mí con el bnllo deslumbrador del sol, con la cliuida.d misteriosa de la
luna, con la majestad de las noches estrelladas. Yo te amo, porque en ti encuentro la
belleza espléndida de Semframis yCleopatra
y el hechizo espiritual de Beatrice. Yo m~
arrodillo ante tu cuerpo divino como el héroe griego enfrente del ara de enue. Yo te
amo con la pasión gigantesca y violenta del
Faraón por la virgen eti6pica. Yo mento por
ti la adoración del caballero medioeval por
la. doncella m1stica, de rostro purísimo y de
mirada angéhca. Yo te amo con i.odos los
amores" ..... .
Y en medio de una naturaleza mustia y
campesina, bajo un cielo cubierto de nubes
en la.quietud pavorosa de la tempestad pr6xi~
ma, se abrieron los·Jabios de la enamorada.
Una delicada melodía, como recuerdo de felicidad muerta, brot6 con suavidad en el cami oo desierto.
((Yo te adoro, porque te veo bello como
Apolo, fuerte como Hércules, enamorado á
]a vez como Petrarca y Ovidio. Yo te veo
con los ojos del deseo, sobre un carro de guerra adornado de oro y marfil y cubierto de
pieles de fieras, entre nubes de polvo, mientras el sol hace lucir el cobre de tu escudo
y coo la diestra lanzns el dardo que se pierde silba.nd~ ent!e la hueste enemiga. Y veo,
detrás de tl, millones de soldados, focontables Janz'\Sj percibo el ruido de las llanuras
sacudidas por huellas humanas; llegan á mi;
oí.dos los ecos de himnos de victorias más
~ranrleR que las de Alejandro, de Aníbal y
de César.
' 'Yo te veo sobre la arena. del Coliseo, vencedor de los atletas, con el esfuerzo del pecho robusto y del biceps poderoso.
"Yo quisiera eternizar la voz tuya, cascada
armoniosa, fuente de elocuencia. evoca.dora
de vida, revelación de -belleza. Yo quisiera
para ti la omnipotencia de los reyes de Persia y Babilonia, ]a sabiduría de Salom6n,
las riquezas de Creso, la ·ciega obediencia de
las falanjes roaced6nicas y de las legiones
roma.nas. Y o te quisiera dominador abso•
luto de estos seres mezquinos que se tienen
por hombres y no son buenos ni para e~cla.•
vos .... .. ''
Y la voz tomaba una entonación épica,
bajo la. arqueada. oscura, en un sublime momento glorioso de orgullo y de dominio.
"Te amo por tu mirar de rey, por tus ojos
de ~uila, por tu frente siempre luminosa.
''Te runo, porque, sin hablar, nm.stras a1mas se ven, y viven la vida inmaterial de
las cosas imperecedera11, y tiemblan como
llamas amorosas, y se unen en un fuego inextinguible. Te amo, porque los efluvios
de nuestros corazones, al ensancharse, retrocedarían si no pudiesen unirse. Te amo,
porque soy m11jer" ..... .
Y la voz desfallecía, muriendo como un
deseo de amor, bajo la calma trágica de1
cielo....... ..................... .......... ........... ..

HUIOHAPAN.-l'JtINCTPlO DEL CANAL PARA LA rRESA.

HULOHAPAN. -TERRENOS QUE ATRAVESARÁ EL CANAL.

Barcínonis.

~

AL DESPERTAR
Pues de tus velos grises y livianos
Apenas, muda noche, te despojas,
Y la. mañana. oon sus tintas rojas
Aún no baña los montes y los llanos,
¡Vengan los se.eros libros, á mis manos,
En cuyas bella.¡:,., inspira.das bojas,
Sus a.nsia.s, entusiasmos y congojas
Vertieron los poetas mis herma.nos! ....
Saturado de luz y de armonía.
Me siento al finl ... Ahora de los viles
Vuelva. la. diurna hostilidad impía,
Yérganse en mi sendero los reptiles,
PL1es llevo resguarda.da. el al.me. mí.a
Con la armadura olímpica. de Aquiles!
Lima..
NOMA P. LLoNA.

HUIOlUPAN.-oTRA VISTA DE LAS EXCAVACIONES PABA LOS OIMil!.NTOS,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

na.dos, dejan á la posteridad ensefla.nzas gratas y recuerdos cariñosos.

El canal de Panamá.-De Nú.ilez de Balboa á Fernl\ndo de Le~seJ)S,...!antecedt•ntes.-El derecho y la necesldad,-La nu ,-a Repúbllca.-En inaroha.-KI gabinete de Balfour
flrme,-1 Pobre Traus1•aal 1-.llluRrte d~l Duque ele Cambrlg&lt;le.-Un ,•etnauo ,le Crbnen.-!..,,. i:uerra rnso-Japoueoa.- ltuacl6n
mooótona.-El quinto bombardeo"" Puerto Ar~oro.-La condlolón eoonómtca.

n

o mucho después que Vasco Núñez de Bal-

boa, substrayéndose á.la autoridad de Pedra.ria.s, gobernador de Tie1•ra Firme, se adelantó por coma.reas desconocidas, atravesó el
istmo de Do.ríen, dese ubrió el Océano Pacífico,
y avanzando á pie por entre sus revueltas ondas tremoló el viola.do {,endón de Castilla para tomar posesión de aquella. inmensidad en
nombre del Emperador Carlos V; no mucho
después de esta hazaña, digna. de los tiempos
míticos, pensóse ya en la perfor9:ción de 11quel
istmo para establecer una comunicación entre
los dos Océanos: el Atlántico, que besaba las
tierras del viejo mundo, y el nueva.mente descubierto, que llevaba á playas desconocidas y
remotas. Y tan factible se consideró la empresa, que no tardó un c~pitán ~ene~al de aquellos territorios en pedn· autor1za.c1óu al 1·ey de
Espaiia. para comebzar la. obra de titanes,. con
un puilado de soldados y peones ind1g~nas,
obra gigantesca, donde andando los siglos
fracasaría. el genio de Fernando Lesseps, ese
Moisés de las modernas edades, que, á diferen·
cia. del personaje bíblico, babia juntado las
aguas del Bermejo con las turbulentas del Mar
Interior, que habían presencia?º pura.s y si?
mezcla los tiempos de la humanidad en sus primeras etapas, sin dejarse arrastrar por los es·
fuer1.os de los Faraones tebanos, á través del
istmo de Pelusa y de :S:eroópolis.
Cruzaron los siglos, pasaron las edades, y
llegó la época en que las necesidades del C?mercio del mundo exigieron con más urgencia
que antes la. obra gigantesca del canal interocéanico que había de e1·uzar el istmo de Panamá. Se había,n estudiado las divers~s v~as
propuestas para establecer la. comumcació?
deseada y después de tanteos y reconocimientos' se volvía siempre al proyecto del
&lt;Gran Francés,&gt; consruído y vilipendiado en

mm. sacuden el volcánico suelo de Hispano.América., había agotado en cruenta y costosa
lucha las fuen:as de Colombia; aún quedaban
rescoldos de la antigua hoguerll,, y el departamento de Panamá, que no e1•a de los que menos
babia.o sufrido en la contienda, al ver que el
Senado de la República. reprobaba el tratado
conclufdo con los E tados Unidos, acudió á un
ex1&gt;edi.ente lamentable para los fueros etel'nos
de la. ju ticia, y doloroso en extremo para. la.
nación colombiana: asumió su soberanía,, se
declaró independiente del Esta.&lt;lo rle que había.
formado parte y procui·ó con tituirse á labrevedad posible en república. soberana. y, poi·
ende, dueña absoluto. de su suelo antes que todo y de sus futuros destinos.
Consumada. la. secesión, y aun antes de que
el nuevóE ta.do americano fuera. reconocido
por las p·otencias aquende y allende el Atlántico, nu nuevo tratado ajustado con la poderosa república anglosajona, ase{!u1·~• por :1ºª
parte, la independencia de la repúbhca. naciente y, por otra, la. construcción pronta y efectiva del canal ístmico.

·r,

*
**

. Len~a, monótona., uniforme, sigue todavía la
s1tua.c16n en el Extremo Oriente. Avalanchas
de rusos que se desbordan hacia las llanuras
de Mandchuria., fortitloá.ndose en las riberas
del Yalú, parapetándose en Nueva Chua.ng
leva.atando defensas en Da.lny concentrándos~
en torno de Ha.rbin, en espera.' de tener fuerza
abrumadora para prevalecer á golpe seguro

***

EL DUQUE DE CAMBRIDGE~

GRAL. ESTEBAN llUERTA , JEFE DEL EJÉRGlTO
PANAME°RO~ -

No fueron, ni pudi~ron ser tan certeros contra el mimsterio Balfour, los tiros preparados
por los libera.les ingleses, como el golpe asestado por los partidarios de I a libre Erín. Parece que las lilas ministeriales se estrecha.ron
al asomo del peli~ro, y cuando el &lt;leader&gt; liberal Sir Henry Ca.inpbell-Bannerman pretendió consumar la obi·a de Redmond, proponiendo nn voto de censura para el gobierno por
haber autoriza.do la importación de trabajadores chinos en el Transvaal, los dardos de su
elocuencia se estrel!al'ou ante la serenidad del
Primer Ministro Ba.l!our, resultando en vez de
un golpe teatral, una. simple escaramuza parlamenta,ria.
.
¡Pobre Transvaall mientras tus hijos vencid~s buscan en_ suelo_ extraño consuelo para sus
tristezas, ves mvad1dos tus campos por jornaleros mongoles, por todas partes malquistos
y todos olvidando tus heroísmos. y todos a.par'.
ta.ndo la. vista de tu suelo pro-fa.nado por la
pla.nt~ d~l chino, ~- hacen ahora juguete de
combmac1ones poht1cas y de maquinaciones
parla.mentar;as. Espera., espera, que cuando te
baya.s fortalecido á. la sombra de la &lt;Union
Jack&gt; y te bayas reconstituído en el gobierno
propio de colonia autónoma, podrás aspirar
de nuevo á tu soñada. independencia., qué entonces nadie te podrá arrebat1u·.

No entrar~mos en los detalles que narran los
acontecimientos inicia.dos en noviembre último
por los corifeos de la. nueva nacionalidad;
baste decir que, verificada la. excisión sin efusión de sang1·e, constituida la república istmeña con todos los requisitos del derecho público, establecida.s sus autoridades constitucionales, sancionado el tratado novísimo por el
gobierno de Estados Unidos y reconocido el
· nuevo Estado por casi todos los pueblos soberanos, ya está funcionando en Wásb.ington la
comisión encargada. por el Ejecutivo de dirigir los trabajos y vigilar la construcción de
la vía. interoceánics, que ba de dar gran impulso á las transacciones que á través di'! los mares celebran los pueblos y naciones, pa.r11, cam·
biar los productos de las zonas más apartadas
y establecer el lazc mercantil de la humana.
solidaridad. Pronto la. piqueta del traficante
dará. el pl'iuier golpe, que ha de resonar dolorosamente en el corazón de Colombia, pero
que abrirli. un camino nuevo á la obra de la.
civilización.

Y mientras en los pasillos de la Cámara de
los Comunes se preparan nuevas escenas de
la comedla política. que amena.za. al gabinete
Balfour, la suntuosa. Abadía de Westruinsterba.
abierto sus puertas medioevales para honrar
bajo sus altas bóvedas los restos mortales del
Duque de Ca1nbridge, como príncipe de la. real
familia, primo de la difunta. Reina. Victoria
veterano de la guerra. de Crimea. y soldado d~
Jamás a.Ha jerarquía. militar en el ejército del
Reino Unido.
¡A cuántas tristes con¡¡ideraciones da lugar
la. desaparición de esos hombres que, como el
Duque de Cambridge, que acaba de bajar á la
fosa, junto al lecho de piedra. de §o esposa morganática., una actriz del género bufo, son los
representlj,ntes de tiempos para. siempre idos!
El difunto e1·a compañero de aquellos célebres
«hi~blanders&gt; que se inmortalizaron en la planicie de Valaclava, sobre las agi•estes regiobes
del Quersoneso, dando la carga inútil y heroica de caballería q~e hizo célebre á Lord Racle, carga sólo excedida por la tenacidad de
Ma.c Mahón al permanecer impávido en la parte minada de la famosa torre de Malakoff
~,onde quedó P?_rque a.llí estaba: &lt;J'y suis:
J y reste&gt;, que dlJo en arranque laoedemónico.
Hombres como el difunto Duque que · llevan
á su sepulcro las bendiciones de sus subordi-

combat.e á la. península., espían los movimient-0s
de las escuadras de Puerto Arturo y de VI a.di·
vostock, y apenas si logra.u interrumpir la
calma. aparente de la campai'ia., con un quinto
bombardeo sobre el puerto que domina en Lia.otung, el cual, á juzgar por lo que hasta hoy se
ha da.do á conocer, así de fuente niponesa como moscovita., ha. sido tan ineficaz como los
anteriores.
,
Y e!l este ir y venir de tropas, en este incesante movimiento de buques, en estos bombardeos 1·epetidos, las fuerzas económicas se gastan, los recursos se a¡rotan, y el desenlace
drama se aleja más y más.
Por lo que toca á Japón, la Dieta Imperial,
convocada á sesiones extraordinarias, no parece muy dispuesta á escucbar la.sindicaciones
tod11.s del Emperador, que á ella ha. acudido,
pidiendo recursos extra.ordinarios para la guerra: cuénta.se que el monopolio del tabaco, propuesfo, cie donde se esperaban algunos millo•
nes, será desechado y, si como éste, los otros
proyectos sufren menoscabo, no es de envidiarse en situación financiera., á pesar de la.
suscrición nacional de 100 millones de yens.
Rusia, á juzgar por las declaraciones del
Ministro de Hacienda. que hasta nosotros han
llegado, está. en mejores condiciones. Pero de
todos modos, 1a gueaa no puede prolongarse
indefinidamente, sin poner en peligro las fuerzas del coloso.
Marzo 24 de 1904.
z. Z, Z.

PENSAMIENTOS

El ser huma.no cuya conciencia. está pura. y
tranquila., halla en&lt;.:a.nto en todo cuanto le rodea; solamente para él es bella. la naturaleza..

*

Mis atenciones todas se reducen á una sola.:
estudia1•1l.Je, prof□ ndizarme y, sobre todo, vencerme para. hacerme.digno de alcanzar la verdad.- F.ENELÓN.

*

LA GUERRA. RUSOJAPONESA.-LOS COSACOS DEL

CÁUCASODISPONIÉNDOSE Á SALCR
PARA. EXTREMO ORIENTE.

sobre las tropas enemigas, á riesgo de perder
la neutralidad del Celeste Imperio, si no alcanzan por tierra un ruidoso triunfo sobre sus
contrarios.
Los japoneses, por su parte, dueiios casi absolutos de Corea, cuyo Emperador pe.rece supeditado al cowandante de las fuerzas del Mikado, siguel;l mandando nuevos elementos de

Nadie sufre una reprensión con tanta entereza como quien tiene plena. conciencia de merecer ala.ba.nza.-1\IADAME DE LAMB.ERT,

*

Indudablemente es un malestar lleno de defectos; pero mal mayor aún es a.bu.ndar en ellos
y no querer reconocerlos, pues que es a!Iadirles todavía el de una ilusión V'Oluntaria.. PASCAL,
lt

El contento de sí mismo es la prueba y la re-

compensa de la buena conducta.

;DR, MANUifü AM.&amp;llOR, PRESIDENT!l: Dll: 1:,A

REPÚBLICA Dll: PANAMÁ,

la misma tierra. que levantó estatuas á su memoria., porque faltó á su cita el dios éxito, porque no pudo vigilar el derroche y el despilfa.rrQ de los inmensos cauda.les confiados á su
inteligencia y laborío ida(l de fama universal.
);'asa.ron los tiempos, y era preciso comenzar
depuevo los trabajos suspendidos.
Dueíla la. república. de Colomb!a del territorio donde había de construirse el canal, no se
daba. toda la prisa n!=!cesaria para expeditar
los preliminares de la tarea que toma.be. á. su
-cal'go el gobiérno de la Unión Amerfoana.
Pu11o lp,rga. rev1;1l11ción1 de esª1' q,µe 6. Ja, collH~
'--

.

.

.

}?AN AM,\,-J.:íMITES DE LA NPEVA REP'fl'BLJC.o\-

I.A OmraRA ¡il)'SOJ.A.PO:t-.'ESA,-Al'RERENSIÓN DE JAPONESES SOS~(JffOSOS(POIJ LOS OOSACOS,-E;l¡ FERROOAMIL TRANSIB&amp;RIANOI

�EL MUNDO ILUSTRADO

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JERUSALEM EN TIEMPO DE JES CRISTO.-UN PLANO CURIOSO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Nu6stro S6ounao Gonourso 06 1904
Estímulo á los Padres de Familia.

JI

por la extraordinaria aceptación q11e ha tenido, por parte de nuestros subscriptores, el primer concurso
de EL MUNDO !LUSTRADO, en 1904, nos apresuramos á abrir un nuevo certamen de carácter enteramente distinto del anterior, pero
de gran interés para las familias.
Tratamos de estimular, con este concurso,
á todos los que directamente se interesen por
la salud de los niños y por su buen desarrollo físico en los primeros aJ'ios de la infancia,
otorgando un premio á los que reúnan, en
nuestro concepto, las mejores condiciones en
ese sentido. Concursos de esta naturaleza se
efectúan frecuentemeute, tanto en Europa
como en los Estados Unidos, con el mayor
LENTA.DOS

éxito.
Debemos advertir que, siendo qno de nuestros principales prop6sitos el de que todos
los abonados de este semanario puedan lomar parte en los concursos 4ue organizamo ,
no hemos olvidado en esta vez el derecho que
tienen n. que se les adjudique el premio respectivo; pues, como se verá eh las bases que
en seguida se establecen, todos, sin excepción, pueden aspirar á la recompensa, ya
sea que el nifio que resulte vencedor sea hijo del subscriptor ó de alguno de sus parientes 6 amigos.
Además, y con el objeto de que s6lo nuestros ahorrados puedan entrar al concurso, en
El. MuNDO !LUSTRADO del 1? de mayo pr6ximo se publicará un cup6n especial, á fin de

EL LUNAR

P

I

UES, seíior, éste era un príncipe de no sé
qué país. Sólo 3é que no era de Espafia,
porque aquél era. un país muy dichoso.
A pesar de esto, el prfoci peque regía. sus destinos no era feliz, ni mucho menos. Efecto de
alguna causa. desconocida. ó de enfermedad
oculta á los ojos de la ciencia, tenía el joven
soberano (porque os advierto que era. muy joven) una tristeza. tal, que da.be. lástima verlo.
:Muchas veces, en medio de las fiéstas con que
sus cortesanos le obsequia.bFrn, sentíase abrumado por la. melancolfa, y empezaba á ~acer
pucheros no obstante su elevada. alcurma; y
cuantos más esfuerzos bacía. por a.nimarle la.
gente que le rodea.ba, más se entristecía. el pobrecito, acabando siempre por echarse á. llorar
á. lágrima. vi va.
·
Reuniéroose los médicos más afamados del
país, le llena.ron el cuerpo de jaropes, sehicü¡roo ensa.yos de todo género con las hierbas
tenidas por maravillosas, se apeló á. los recursos sobrenaturaíes, consultando á nigrománticos y ancianas tenidas por brujas: todo fué
inútil. El príncipe no gozaba un momento de
a.legría¡ los motivos de _g oceeran¡,araélcausa
de mayor tristeza, y el 10feliz se consumía poco á poco, de tal manera, que iba quedándose
en los huesos.
Prohibióse, bajo terribles pena.s, usar trajts
negros, morados ó amarillos, poi,' haber indica.do alguien que.la. vista de tales colores ,Pr!3·
disponían á la tristeza, y toda, la gente se vistió
de encarnado y verde que daba gusto verla.
Parecía aquel un pueblo de cotorras y g uaca.mayos.
.
. .
Pues nada: á pesar-de tales d1spos101ones y
de hacerse constantes las fiestas y regoeijos
públicos, el ai.gusto m&amp;n';ebo lloraba.como un
chiquillo y no bahía medio de consolarle.

II
Un día. se presentó en palacio un ~xtrai'lo
personaje. Aseguraba. poseer 11n remedio eficacisimo contra la tristeza., y fué introducido
hasta la regia cámara..
El príncipe se enjugó las lágrima.s que entonces como casi siempre, vertía; contestó al
salud~ del r ecién llegado , y entreabriendo los
labios con una meláncolica sonrisa de incre·
d\tlidad, le nreguotó quién era.
ÍiJLaspecto del descon~cid? era lo más á. ¡;&gt;ro·
pó'sito para excitar la b1lar1dad en cua1qu1era.
que no fuese el príncipe triste.
.
Figure.os un v.ejete de corta estatura,-piernas
¡11¡tr~adamente tiacas, cuerpo un t~n~ corco•

que al remitírsenos la fotografía de que se
habla en las bases, lo manden también,
como justificante de que el interesado es
subscriptor de este peri6dico. La Administraci6n cuidará de inutiUzar los cupones de
los ejemplares que venda sueltos, á fin de
que no pueda hacerse uso de ellos por personas que no tengan el carácter de abonados.

BASES
I . Be establecen dos primero!! premios y
dos segundos, para. niños de O á 2 años y de
2 á 4 afios de edad, que consistirán respéctivamente en dos retratos al 6leo, de los mismos ni.ñosJ al tamafio natural, y dos amplificaciones fotográficas, de ignales dimensiones. Los retratos serán entregados con sucorrespondiente marco en nuestras oficina~, en
México, ya sea á los intereeados 6 á las
personas que éstos designen para que los recojan, si residen fuera de la capital.
II. Los que deseen tomar prrte en el
concurso, deberán remitirnos antes del. 20
de mayo pr6ximo, directamente y á la 21!- calle de las Damas, núm. 4, una fotografía del
niño [hombre 6 mujer] que presenten al
certamen, haciendo constar al reverso los aiguientes datos, que escribirán también en el
cup6n respectivo:
A.- La edad exacta del niño, al bace1se
la remisión del retrato.
B.-Su peso, en gramos.

C.-Su nombre y apellido.
D.-El nombre, lugai- de residencia y domicilio del que lo presente ~l concurso.
Los cupones vendrán firmados preoisamente por un médico que corrobore la exactitud de los datos sobre edad y peso. Sin
este requisito, los cupones no tendrán valor
alguno.
Nos reservamos el derecho de comprobar
tanto la autenticidad de la firma del médico
como el hecho de que los niños han sido re, tratados recientem¡mte. .
JII. Las fotografías deberán ser suficientemente claras, y su tamafio, ~uando menos,
el "Imperial," prefiriéndose los retratos de
''medio-desnudo.''
IV. Los subscriptores que no tengan ensu
familia niños de O á 2 ni de 2 á 4 afios, podrán hacer uso del cup6n correspondiente
remitiendo el retrato de algún nifto que, ásu
juicio, merezca figurar en el certamen, ó bien
regalar el mismo cup6n á otra. persona para
que lo utilice.
V. El resultado del concurso se dará á conocer por EL MUNDO ILUSTRA.DO en su edición del segundo domingo de junio. En esta
edición, además de las fotografías de los niños vencedores, se publicarán las de los otros
nifios que á nuestro juicio lo merezcan.
La ejecución de los retratos al óleo que
ofrecemos como premios, será encomendada
á un artista competente.

- Descuidad, que estamos completamente
vado, cara extremada.mento pequeña., con una.
nariz extra.ordinaria.mente gorda y colorada.,
solos.
-En este ca.so, vais á saber la sencilla. may una boca grandísima con un único diente,
nera. de curar á. nuestro amado monarca.
que tembla.ba de verse solo.
-Decidle. pronto, que ya estoy impaciente
Los ojos, muy pequeño11, pero negrísimos y
de una mira.da viva y penetrante, daban á la.
por saberla.
El príncipe no int.errumpió este diálogo sino
fisonomía. una expresión animad R. y alegre.
con unos cuantos sollozos ca.paces de conmoVestía. una especie de blusa roja que remaver á. las piedras.
taba en picos adornados con cascabeles; unos
-Pues bien- dijo al fin el risuello hombrecicalzones ceñidos, de aquel mismo color; y un
llo:- el medio único para curar esa profundo.
gorro puntiagudo rematado por nna campatristeza. consiste en encuntrar una. mujer que
nilla.
tenga. un lunar negro, del tamafio de una lenCualquiera hubiPse creído ver en el vejete
teja, sobre el homb1·0 derecho, y que esa.mujer
una. caricatura de Momo.
dé un beso al princi pe en la. frente.
- Poco debe importaros, señor- dijo al prínEl ministro se echó tí reír y el rey á llorar.
cipe,- saber quién yo sea. Básteme deciros que
E l hombrec!llo se puso serio. acaso por primeposeo el secrPto de vuestra felicidad.
ra vez en su vida; pero muy bien pronto, reco•
- ¿.Y q ué quieres por revelá.rmelo?
braodo su 'alegre aspecto, alladió:
- Absolutamente nada.
-¿ Dudáis de la eficacia de mi remedio? No
-En ese caso, debo estarte doblemente agra.importa.. Bien sencillo ha de ser el praatica.r•
decido.
lo, y nada perderéis en ello. Además, para
- Una sola condicióll impongo pare. descuque con fe ló busquéis, sabed quede esa. mi!ma
briros el medio de matar la tristeza, y es que
enfermedad he curado, por un medio análogo,
nadie sino vos y otra persona. de vuestra abá un potentado del pa.ís ve..}ioo. lnformaos si
soluta confianza se enteren del secreto. Y exijo
es cierto, y cuando lo sepá.is, confie.réis seguta.nta. reserva porque perdería. su eficacia. el
ramente en el r esultado que ha de &lt;lar lo que
remedio en caso de llegar á. ser conocido.
-Mi palabra. de rey y el interés de aliviarme
os be propuesto.
- Basta-dijo el prfocipe Uorando siempre,
te garantizan el exacto cumplimiento de esa
condición- dijo el príncipe echándose á llorar
- basta, yo necesito creerte; yo haré que bus' quen una mujer que tenga un lunar negro, code una. manera. desconsoladora.
mo una lenteja, sobre el h:,mbro derecho, y
-Ve", seflor, que urge el remedie&gt;.
que me dé un beso en la frente. Desde hoy
- Mucho, muchísimo- ail.adió el príncipe,
mismo se la buscat'á- añadió dirigiéndose a.l
dando cada suspiro que partía. el alma..
- Pues en ese caso, designad la persona á
ministro:-yo lo mando, yo necesito creer á
quien hemos de hacer partícipe ciel secreto y
este hombre, pot•que si perdin·a la esperanza
busquemos cuanto antes la medicina.
de curarme, moriría.
E l príncipe, vertiendo lágrimas como avellaY más desconsolado, al parecer, que antes,
oa s, pensó unos cuantos minutos, y por fin
rompió á llorar de nuevo.
- Señor-dijo el hombrecillo, cuyo semblandijo :
-Nadie me parece más á propósito que mi
te ofrecía un contraste extraño con el del prín·
primer ministro.
cipe,- yo me retiro.
- ¿Pero insistís en no pedirme na.da por el
-Llamadla al punto.
Hízolo así, en efecto, y bien pronto se preremedio?
- Na.da: volveré á veros cue.ndo estéis más
sentó el ministro haciendo r everencias.
a.legre que unas castail.uelas.
Y haciendo una pirueta y un gracioso r;nohín,
III
&amp;alió de la. estancia.
Era. el tal hombre ya viejo; pero toda. la graIV
vedad que los aí'i.os le habían prestado, se la
quitaba el traje de color de cereza con adornos
- ¿Con que no crees lo que me ha dicho ese
verdes que vestía, para no aumentar la tristehombre?-preguntó el soberano e.l ministro,
za. de su augusto amo.
en cuanto aquél hubo salido.
En cuanto éste le dijo la. causa de haberle
- Señor, no quiero disgusta.i-os, .Pero me per•
llamado, el ministro, que había. reprimido dimito &lt;l,udar de ello. Podemos, s10 embargo,
fícilmente una. carcajada al ver el ridículo asaveriguar si es cierto que por un medio semepecto del hombre que se proponía. cura.r al prínjante ha cura.do á quien nos dijo; y si resulta
cipe, demostró visible¡g.ente el interés que le
verdad; yo, como vos, confiaré en ~1 remedio
· inspiraba conocer él secreto.
que pro¡,oi:ie1 y b\l&amp;Ciu-emos ui:ia mu¡er que ten•
....ved si alguien puede eacucln,rnos.

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"""'ga. ese lunar, haciendo paraencontrarla.·todos

los esfuerzos imaginables.
-P11es deseo que se averigüe al momento i,i
en efecto ba curado á ese que padecía como yo.
-Se preguntará inmediatamente.
Y á muy poco se supo con certeza. que aquel
hombre, pol' un medio desconocido, pero, según el interesado, muy sencillo, leba.bía cura.do de una antigua y horrible tristeza en poquísimos días.
Averiguado esto, y aunque sin decfr para
qué objeto, ma.ndároose miles de emisarios en
busca de una mujer que tuviera el lunar apetecido.
Además, en todos los sitios públicos se colgaron carteles que decían, poco más ó menos,
lo siguiente:
«Toqa mujer que tenga sobre el hombro derecho un lugar negro del ta.maño de una lente•
ja, se presentará en el palacio del primer ministro.~
V

A pesar de tantas averiguaciones y de tan
numerosos anuncios, la anhelada mujer no parecía..
Infinidad de ellas se presentaron: unas tenían
el lunar un poco más a.-rriba; o tras, un poco
más aba.jo; éstas, un poco máscbico,; aquéllas,
un poco más "rande.
Por fin, pareció una que lo tenía en el sitio
designado, y del tamaño preciso; pero no era
negro, sino de un color de chocolate claro.
A pesar de esta pequeña falta, se hizo entrat•
á la mujer, que et·a, por cierto fea y vieja., en
la. cámara real, y con el mayor secreto dió un
beso en la frente al monarca., que en cuanto ló
recibió, se puso más triste que nunca. y empezó á llorar á cborros.
Despidieron de mala. manera á la mujer del
lugar, que no acertó á comprender todo aquello, y se continuó buscando con más ahinco á
la que tuviese las necesarias condiciones.
VI
El tiempo corría, y el monarca empeoraba.
A tal extremo había. Uegado su desconsuelo,
que lloraba baste. dormido, y nocbe hubo en
que, para que no se ahogase ensu propio llanto, tuvieron q_ue sacarle de la cama.
Entretanto, enflaquecía poco á poeo, basta
EJ.Uedar en sus puros huesos, y el infeliz ya no
tenia fuerzas más g~e pa.r~ $Ollozar, solt~nd_o

cada suspiro que parecía imposible saliese de
aquel cuerpecillo tau débil.
Y la mujer del lunar no parecía, poi· más que
se la. buscaba sin descanso. ¡Tao difícil es,
&amp;]!D á los p1,focipes, halla.r aquello que más
desean!
VII

Llegó la prima.vera. Los árboles se pusieron
sus trajes verdes, y cantarotl los pájaros lo
mejor de su repertorio. Todo en el campo era.
alP!:\'rfa..
Una 1uaflana. de las más r i sueiias, en que no
había una sola nube en el cielo, el príncipe se
hizo trasladar en hrazos desde el lecho, que
ya por sí no podía abandonar, á un sillón colocado junto á un balcón abierto sobre el jardín dP.1 palacio.
AlJí lo dejaron solo, porque la gente le en•
tt•istecfa más. y se entregó á su sabor á la más
profunda melancolía.
El hermoso e pectáculo que ofrecía á su vista
la naturaleza, le producía un pesar i ndecible.
El pobrecito lloraba bilo á hilo y- á •través de
sus lágrimas miraba el jardín, donde los ruiseñores gorjeaban á su gusto.
De pronto vió aparecer por entre los árboles
una mucha.ch.a que l'Ontaría quince aiios á lo
sumo, y que, vivaracba , cantanélú como una
alondra y corriendo como una cierva, hollaba
apenas con u planta el suelo florecido.
El príncipe tuvo envidia de aquella chicuela.,
bija. del ja.rilinero:
Di1·igióse ésta á una fuentecilla. que vertía un
chorro de agua fresca y bulliciosa, y después de
mirar en toruo suyo, como para cerciorarse de
que nadie la veía, se quitó el corpiño de la.na
a.z1üque llevaba y empezó á l avarse, jugueteando con la clarísima corriente.
El príncipe, al verla, lanzó un grito, y la
muchacha, asustada. se cubrió rápidamente.con
el corpitio y echó á correr; ocultándose entre
los árboles.
El pl'íncipe, que desde algunos días antes no
había podido moverse del sitio en que le colocaban, hizo un supremo esfuerzo, púsoseeo pie,
y cogiendo el cordón de una campanilla., Jo agitó con violencia.
Acudieron varios servidores.
-¡El ministro!-e:xclamó el príncipe;- que
venga. pronto, pronto.
Salieron á buscarlo, y pocos momentos después entró en la estancia.
- Oye-le dijo elpríqcipe, esfQrzándose para

.

)

echar del cuerpo la voz; -la hij11, del jardinero,
que venga ... tiene el lunar negro... en el hombro derecho .. . como una lenteja.
- ¿Es posible?
- Si: la. he visto. .. ¡Que venga.!
Y dicho esto, se echó á llorar amargamente,
mientras el ministro salía. de la habitación.
A muy poco volvió acompe.ñado de ia·mucba.cha, que aún traía quitado el corpifto y pinta.do el rubor en el rostro.
-Es cierto, stmor-dijo al entrar el ministro·
- ¡va.is á ser feliz! ¡Tiene el lunar! Vamos...'.
Ml.adió dirig iéndose á la joven,- da un beso en
la frente al rey.
La; muchacha se resistía, y el soberano lloraba más que nunca.
- Vamos- repitió el ministro, tomando á la
joven por un brazo y obligándola. á acercarse
al enfermo.
La muchacha se aproximó, y encarnada como
una amapola, le besó en Ia.11·enre:
Así que el príncipe sintió aquel anhelado
ósculo de felicidad, sonrió dulcemente, pintándose en su rostro la alegría más completa.
- ¡Qué feliz soy!-dijo, rJendocomo un niño.
- ¡Y hemos busca.do por todas partes lo que
teníamos aquí!-exclamó el mlnistro. - Dale
otro beso-dijo á la muchacha.
Esta se acercó de nuevo y le besó como antes
El pr~ucipe soltó un a. carcaj a.da sonora. y cerró
los OJOS.
~ ? l!:stáis y a contento, señor?- le preguntó el
m1n1stro.
¡El príncipe n.o respondió! ¡Estaba muerto!
La muchacha dió un grito; el ministro se quedó aterr11.do.
. Y cuan~o poco después salía. de la habitación.' ~e01a pai:a s\ el buen vi~jo llorando:
- ,Siempr e lo mismo! El primer momento de
verdadera felicidad es el último de la vida,

..

RAMOS C ARRIÓN.

L a virtu~ no entra sino en una. alma.cuhive.da, perfeccione.da por un ejercicio contiBuo·
nacemos para. e1la, pero no con ella. Los hom~
?res ~ás fel!zme~~ nacidos tienen, e.ntes de
mstrU1rs~, d1~pos1c1ones para. la virtud mas
no son aun virtuosos.
'
i¡

Una conciencia pura es una blanda almoba_da en que sólo el ll.oQlbfe de bien pued4;¡ reposar. -

�Et Mtrih&gt;o IttrSTWó
EL llll'NDO ILUSTRADO

UN PLANO OllRIOSO DE JEltOSlLEN

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es la colección de figurines
que en las preeentespáginas de la c&lt;ModaJ&gt; ofrezco á la consideraci6n de mis
lectoras. Trajes de casa, de paseo, blm:,as,
s?mbreros y faldas forman 1a colecci6n. Inútil es manifestar una vez wás á nuestras abonadas q~e todas estas prendas de ropa son
de la últuna moda y que han sido tomadas
de los mejores periódicos especialistas llegados á nuestra redacción.
Habiendo dado mi opinión, en anterior
ARIADÍSIMA.

M

y elegancia. La tela es de seda, y las aplicaciones de encaje son las que dan vida á la
confección. El otro traje, también de visita
confecciónase con tela de seda 6 lana, colo;
obscuro, y se adorna con aplicaciones de cinta negra maravillosa. El ancho cuellohombreras, esclavinado, se hace terminar en ángulo por la. parte delantera.
Graba.do número 2.-Traje «reforma¡¡ para
casa, confeccionado con tela diagonal color
obscuro y adornado con una hermosa·aplica.ci6n de encaje que atavía el frente del talle
y principio de la falda. En la parte final de
las mangas se aplican adornos semejante@.
Las mangas se hacen terminar por puños de
seda blanca y negra. La imitación de escote
del talle se cubre con gasa de seda adornada
con tiras longitudinales de plisé.
Grahado número 4. -Modelos de sombreros para la estación de verano. Nuestras lectoras harán bien en fijarse detenidamente en

Flor Negra

~ PÚ·b-»9 . 4~~'-4
~

Por ser de oportunidad, publicamos en este número un antiquísimo plano de la ciudad de J erus!l.lén en el cual aparecen representados, tanto los lugares cuya historia se
relaciona. con la vida y muerte de Jesucristo·
como los edificios principales q lie existían en
aquella época. Entre éstos se cuenta el palacio de Pilatos, el de Caif6s, la torre de David, el gran templo, la casa de Simón Cirineo, el «arco del Ecce Horno», etc.
A la izquierda del plano se ve el camino
seguido por Jesucristo desde la casa de Pilatos hasta el Monte Calvario, y en la parte
superior está representado el huerto de los
Olivos y la escena del «Prendimiento,,. Finalmente, en la parte de abajo y al extremo
opuesto del Calvario, se ve el sitio en donde,
según la. tradición, Ae ahorcó J udM.

Páginas de la Moda

//4v~-~~ ~ ~4
~ ~ ,/4

7·

Cu ANDO á. la. media noche me despierta.
El medroso aullido
De mi perro, que aes.so mal dormido

En el .imbra.l obscuro de mi puerta.,
De los trasnocha.dores el ·rüido
Oye en la calle lóbrega. y desierta.;
O el alerta
Del gallo,
Que en las hondas tinieblas sumergido
Cela, ampara y vigila. su serrallo;
Me incorporo en mi lecho,
Me incorporo y medito
En el daf1o espantoso que me ba.s hecho.
En el me.l infinito
Que me ca.usó tu a.mor .... 1 amor maldito
Que a.rranoar no he logra.do de mi pecho.
Y abro los ojos en la sombra, entonces,
Mientras que á. mis oí.dos
Llega.o los melancólicos tañidos
De los leja.nos bronces.
Y evoco, soñoliento,
Los recuerdos queridos
Que llenaron de luz mi pensamiento,
Recuerdos ¡ a.y I de las difuntas horas
En que bébí la luz de· tus pupilas
Negras, pero brillantes como auroras!
. ' ············ ....... ····· ····· ·· ... ..

UN AUTÓGRAFO DE RUBÉN DARfO.

···· ·· ... .

¿Porque os fuisteis tan presto,horas tranquilas,
¡Muertas encantadoras!
Bogotá.
JULIO FLOREZ.

Fig. número 2.

la elección de sombrero que es uno de los más
difíciles problemas que tienen que resolver
~as sefioras. Por lo regular, no encuentran
Jamás uno á su gusto, y sólo después de ver
numerosos modelos logran escoger el que
creen adecua.do. Depende esta dificultad del
poco cuidado que las señoras tienen en estudiar las medidas de su cuerpo. Si lo hicieran, no tendrían dificultades para la elección
del sombrero. Es una de las prendas efectiv_amente, más difíciles de elegir, pe;o si se
tiene en cuenta la estatura, el grueso de la
persona, la forma del rostro y otros detalles

Flg. n&lt;imero 1.

artículo, acerca de los trajes que deben llevarse en Semana Santa, s6lo me resta. deciros, en respuesta á algunas consultas sobre
el particular, que las telas de seda son las
más adecuadas para los vestidos elegantes de
ca.lle.
Hay en la actualidad una hermosa tela
&lt;(parisina», que es un verdadero primor par~
trajes de calle. El color perla es el más elegante en est8 clase de telas. La «parisina» es
aún muy poco conocida y sólo he visto diez
ó doce trajes, á lo sumo, confeccionados con
~a tela .. Este es el D?omento oportuno para
smgular1zarse y vestu con todo tcchic», empleando la hermosa tela.

***

s

ESTUD10 FOTOGRÁFICO.

(Coleoclon!de la "Orlataleria de Verirara,.")

Grabado número 1.-Representa dos trajes de visita. El primero, estilo «princesa »
es un verdadero modelo por la originalid~d

estos modelos de formas, pues
seguramente las encontrarán
muy elegantes y de alto tono.
Tales como éstos son los sombreros que están de moda en
Europa. Las formas de paja de
ala doblada, los campesinos con
copa de céfiro y los inclinados
hacia adelante, son de muy
buen gusto.
Advertiremos, de paso, que

Flg, n&lt;imero

a,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
deliciosa amistad, entre los veinte
años de ella y unos cuantos más
de él. .....

por este estilo, que al parecer son de ¡Joca
monta, no se dificultarfa la elección del sombrero.
Por regla general, y esto es un buen consejo, nuestras lectoras harán bien en confeccionarse por sí mismas los sombreros que deban usar. Cómprense las formas de paja ó
fieltro y adórnense al gusto en el hogar. De
esta manera el costo total 1·esultará menos
caro, ylapreudamuyvistosa,si se han terudo modelos que imitar.
Grabados números 5 y 6.-Estos dos grabados representan una colección de seis blusas para casa. Todas son muy elegantes y de
fácil confección, como vamos á e:x:plica.rlo.
Elíjanse telas á cuadros 6 labradas y adórnense cou botonaduras metálicas 6 aplicaciones de enea.je 6 cinta. El corte de todas estas
blusas ha de ser apropiado para los corsés
de varilla recta, que son los que se estilan y
los únicos que pueden dar la forma exacta á
las confecciones modernas. Cualquiera de las
blusas que representa este grabado pueden
confeccionarse á domicilio, pues siempre
procuramos publicar en las páginas de la
«Moda» figurines que por su sencillez en la
confección puedan hacers~ en casa. Sería
muy di!:lpendioso gastar en modista cuando
una mujer hacendC1sa y de hogar puede des·
empefiar el trabajo con tanta perfección como la mejor de las modistas.
Grabado número 7.--Tres faldas de verano es lo que representa este grabado. Los fi.
gurinea de las enaguas soh sencillísimos, como puede verse. Las enaguas se pliegan longitudinalmente y dos de ellas se adornan en
su parte inferior con pliegues transversales.
También estas faldas deberán llevarse con
corsés de varillas rectas, pues de no ser así,
no tomar~n la forma precisa, que es la única elegante. Estas faldas, lo mismo que las

*

* * terminado el
Recordaba cómo,
vals, le tomó él una de sus manos,
pequeñas y nerviosas, sin que ella
se resistiera, pues sólo creía ver en
ese acto ya la. vieja. costumbre de
Jorge de pasa.i· revista. á, sus sortijas, repitiendo de paso sus inocentes bromas sobre novios. Pero aquella -vez se sintió turbada por su mirada profunda, cual si hubiera
transmitido en ella todo el deseo
del alma rebelándose contra el silencio. Y al recibir la luz de sus
ojos-se lo confesaba con íntimo y
secreto deleite,-vió alzarse á.nte la
opacidad de su existencia. lllonótona, todo un porvenir de vida pla.•
centero, todo un horizonte de coloraciones aurorinas.
Luego recordaba su primer impulso de arrancarse de su lado, ante la. visión del deber, señalándole
lo imposible de esa
uni.ón, pues él, con modestos medios de vida,
no podía constituirlo un
hogar digno de ella. Y
recordaba que ese mismo cálculo frío y egoísta, la condujo, en el ac•
to, á retenerle, á recompensarle con su mirada
en Jaeua.lleorreció---en
,_ .
espontáneo ananque,
y adivinando por fin los moti vos .....
de su actitud-las bondades y los
sacrificios necesarios para el florr.cimiento de aquella pasión.•.... Y
recordó por fin cómo, sin haber
cambiado entre ellos pa.la.bra alguna., sus labios se unieron en un be·
so interrnina.ble, el poema de la
atracción de los seres.
Y ante este nuevo y violento recuerdo, su cuerpo, lirio humano, se
agitó en un sollozo comprimido....
*
**

Fig. nCimero 4,
tantes é insinuarle á su vez, con
datos velados. historias galantes
que se Je atribuían; y sonreía al
considerar el empeiío de Jorge en
eludircontestaciooes, y los cambios
de con-versaoióo bruscos, amenos ..
En la época evocada, cqno_cía la
ad versión de Jorge á los novia~~os
oficia.le , á. los Pncuentros en s1t1os
púb1icos, antechi mografías impertinentes, á. todo cuanto significa1·a
&lt;legislación de afecto&gt;; y salvo galltnterías superficiales ofrecidas ca.si por hábito á reinas de belleza.,
no le conocfa, á la verdad, asiduidades con ninguna niña, crnyéodole
libre de preocupaciones amorosas.
Aqui&gt;l conversador enketeoido y
amable, aquel artist&amp; por tilmpera.•
mento, á. cuya amistad debía la
placidez de muchos momentos, era
entonces para ella. un misterio, pre•
Fig. número 5.
blusas de nuestros grabados anteriores, pueden confeccionarse á domicilio, con la segurida.d de obtener un trabajo perfecto y economizar lo que debería emplears&amp;en el pago
de modista.
JOSEFINA.

&lt;&gt;

ALMA DE MUJER

A

L arrancar del teclado el último acorde
de un vals zíngaro, recuerdo para Marta
de todo el eucanto y el misterio de su
desgraciado amor, quedó inmóvil freute a.l
piano, íntimamente conm&lt;_&gt;vlda. por aquella
música. Couio Je ocurría. srn c%a'r desde mucb.a.s semanas, evocó el momento en que, seis
meses antes, en ese mismo sitio, Jorge- el
compañern de todas la.s horas de un berma.no
suyo -después de ese mismo vals, escuchado
con gran atención, sorprendióla. con muda,
pero elocuente declaración de a.mor.
Recordaba perfectamente esa mira?ª. con la.
cual envolvióla uo segundo, tan distinta de
la.s fflaternales de otras horas de con.fiado
abandono en que solía bromearla. con una lista
interminable de festeja.ates, fingiendo ella molestarse, sólo por el gusto de discutir unos ins-

dizo ó bruta.lmente incapaz de
amarte .... como un herma.no.
Tu felicidad ha sido, es y será.
siempre mi guía.
&lt;Esta es mi última.-JORGE&gt;.

Flg. nC.moro 6,

auntándose muchas veces si habría
amado sin atreverse á dilucidar el
punto 'con él, pero resolviendo _el
problema.- inconscientemente satisfecha -por la negativa.
No lo había. creído por eso inca•
paz de amar; al contrario, lo con•
cibió como un amoroso, replegado
en sí, un tímido dentro de un osado temeroso de equivocarse y halla~ desgracias donde buscara. feliciclaaes.
Y Marta, en esa primera parte de
sus recuerdos, recordó, admira.da,
los muchos momentos dedica.dos
por eJla, a.ntes de la. sorpresa, á l_a
investigación del a.lma. de su ami·
go, y pensó, por primera v~z, no
fuese lo inesperado de la actitud de
Jorge la causa única de su amor
por él-amor del cual nunc9: tuvo
a.rrepentimientos,-sino también la

Quiso aparta.r la. evocación. Pasó
al jardín donde las plantas florecían a.carici&amp;das por la brisa pri•
mavera.J, y COt&gt;tando llores, hizo,
inconsciente, un pequeño ramo. Su
vista qm;dó fija. en una rosa de co •
lor de fuego, de las que -rél&gt; prefería. ¡Otra. vez &lt;él&gt;! Y su cerebro,
incapaz de dominarse, se abandonó
nneva.mente á la evocación de aquel
drama íntimo, á. nadie referido ni
a.un en los momen105 de prueba. Y
asi, siendo sola á experimentar su_
dolor, si sus congojas la desgarra•
bao sin el bálsaooo del consuelo,
también sólo pa.t•a ella sería el re·
cuerdo de los momentos felices ....
Reclinado el cuerpo sobre un bao·
co, á la sombra de un afloso árbol, el
ramo incoocluído sobre la.s faldas,
la rosa oprimida en los labios, sintiendo su suave perfume y mordien•
do los pétalos sanguíneos cual si
fueran formas del a evocación amable del pasa.do, Marta., instante tras
instante, recorrió en la embriaguez
del recuerdo los sitios, los muebles,
los adornos, testigos de las deliciosas peq ueffeces bl'indadas por
aquel a.mor de pocos días, diez á. lo
sumo, hasta la hora fatal de la
reacción hacia el frío deber, inicia.da. por él, irrevocablemente, en nombre de la felicidad de ella. ¡Cuánto
hubiera anhelado ballar en Jorge
más egoísmo, más olvido del deber!
¡Cuánto hallarlo menos altruista,
pero más humar.o!. ... iY qué bruscamente la sorprendió con su deci•
sión de no verla más! Ella, si:l sensaciones siquiera, en medio de un
estupor que la. paralizaba, le dejó
partir sin pronunciar una queja.
Después trató de atraerle con cartas sin térmtno, con renglones imperativos. Todo en vano: no volvió.
Y ante tales recuerdos sufría una
confusión completa de sus ideas,
espantosa obscuridad en la cual
por fin a.parecía, paulatinamente,
la cl&amp;ra visión del deber. Pero la.
idea de signiJica1· esa pasa.da comunión di} afecto&lt;i 11na mácula para sn
concitncia-, lo. rebelaba, tal como en
las heuatombes de lo~ antiguos ntos se rebelara en silencio una. víctima., contra. "l sacrificio ineficaz,
est.éril. ...
Conceptos confusos de honor 1.,.,
agitaron, pero en ningún momento
surgió la acus~ción pa.rael amado.
El la había provoca.do á a.mar, era.
cierto, después de aquel -va.Is ..... .

Fig. nCimero 7.

Pero ¿lo rechazó acaso? Y además,
¿no fué él quien luego la retrotrajo
al deber? La última carta., la únioa.
conservada., ¿no era de fraterna.les
consejos, insospechable en sus finest'
E investigando el jardín en el temor de ser sorprendida, buscó en
su seno la. carta, ansiosa de leerla.
una vez más.

***

En muchos dobleces, si;.có de entre los sencillos encajes del batón
un papel arrugado. Quitó de sus
faldas las .flores, hizo pasar los
restos de la rosa al sitio donde
guardar&amp; la carta, y, protegiéndose de mira.das ímposibles, con la

amplitud de las mangas, desdobló
la. carta. Fechada dos meses antes,
Marta creía ha.llar siempre frases
nuevas, nunca.leídas .... Un sobre·
nombre cariñoso que la daban sus
amigas, reemplazaba al suyo:
&lt;Ghiyal Te suplico una vez más
comprendas juiciosamente mis esfuerzos; en vez de rogarme, a.pruébame. Si no te a.dorara tanto, sería
inc"mprensible, torpe, mi actitud.
&lt;86 juiciosa., Ghiya; debemos
tra.nsfol'm&amp;r nuestra pasión en sentimientos amistosos. Muéstrate valerosa; si así no Jo haces, lograrás
mi desesperación. Ante tu felicidad,
ta.l como debe ser, todo lo abdico.
Cuando nos veamos de nuevo, sólo
con pensamientos amistosos en la
mente, saca energías de tu cariño
fi.lia.l. Y siempre, á través de mis
aparentes fria.Ida.des-repara bien
en esto,-oo me creas un ser olvida.

Por un 1·ato***miró las letras
sin verlas .... Después, la. fuerza
de las cosas, tanto tiempo impo•
tente, hizo pt•esión en ella. Y ante
la reacción roga.da por él, ante
ese deber implaca.ble para su
amoroso anhelo, donde queda.·
ría en ruinas su juventud, sintió
apoderarse de ella energías, no
encauzadas aún, pero ini~-iales
de una conducta futura.
Entre sus manos,
en un postrer momento de vacilación,
sostuvo su cabeza.,
inimitable de belleza, donde el ca.bello
era palio bajo el cual
dos ojos magníficos
lloraban sin lágrimas ....
La imagen de J orge ap e.recia. nítida en
su mente. Sintióse in•
vadida por exquisita.
ternura y, muy mujer, tuvo orgullo de
ha.berle ama.do, de
amarle tanto. Fuá el
último recuerdo ....
Luego, ya decidida á la tortura.
de vivir sin él, dijo penosamente,
hablándole como en el ayer de los
dulces abandonos: «¡Tú lo has que1•ido........ pero nunca., nunca. me
amaste bien I&gt;
Y como si tal reproche la hubiera restituido á. su existencia anterior, bajó basta ella una insensibilidad de aniquilamiento.
Y al salir de aquel rincón del jardín, SU'- ojos, ojos de dolor y de
anhelo, iban apartándose de las flores, besa.das por el sol de mediodía .. ... .
MARCELO DEL 1\uzo.

Poco cuesta la confesión de las
faltas á quienes se juzgan capaces
de repararlas.

et tatJmtEnto

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan
Los bleaes fueron valuados en $125,000.

La mayor parte de lo testado consisti a en dos pólizas de $26,000
cada una, tomadas en "La Mutua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York,

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA.
A Denver,._KansaB Oity, St, Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

Hece pocos dta.s que se practlc6
la apertura del testa.mento d.el nustrf.simo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feeha.n eo la ciudad de Chicago,
Illiuois. La. fortuna del d!stlnguido
)rala.do ascendió 1 cerca. de. • • .
$125,000 oro a.mel'ica.no; y según el

inventario qu,e se h.O publicado, los
bienes que dedó fueron oomo sigue:
Dos póllzae de "La
Mutua,"
Compaftfa
de Seguros sobre la
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, 6 sean. . . . . $ 50,000 oro.
Div!tlen&lt;loe acumulados
sobre un.a. de las pólli:lls. . . . . . . •
9,329 oro.
Otra. póllza de seguro. 14,000 oro.
A&lt;:eiones ell! efectivo y
en Baneos. . . . . . 3'1,000 oro.
Entre las disposiciones del se•
ñor Arzobispo, en su testamento, se
hicieron éstas:
A su her,mana, seliorlta Kate
Feehan, que estuvo siempre'. con él
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en una. de las póliUI.S de seguro; á la. señoril· A.na A.
Feilba,n, viuda del señor Doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; 6. la Academia de San• Patricio de Chicago, de la que es preceptoni su hermana, Ma&lt;ire Marra
Catalina, $10,000 oro de la, filtima
póliza; á. la escuela "Santa Marta"
de enseñanza. prá.ctica para v:erones, de Feehanville, Illlnois, gue
era. la lostltuclón- por la que mAs se
interesaba. el ee.iíor Arzobispo, se
entregaron los t•.ooo restantes de
la Ql.Uma. póliza.

Se reservan ca.mas en Carro Pulma.n para todos los puntos en
los Esta.dos Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de Bar•
ver en la Línea. de Santa. Fe, son renombra.dos en el mundo entero.
Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á,
W. S. Fams'Worfh.- Agente General.
1' San Franclaco. Nlll'.D. 8. I\Uxtoo, D. F.

�Et MUNDO nusT:a.ADO
EL MUNDO ILUSTRADO
t

PANTASIA.

D

EL ARGUMENTE, OE UN OR1\M1\.

de la comida., charla·
hao alegremente va.ríos ámigos
en la sal a destinada á furoar.
Y el judío Pereira, Director de
uno de los Teatros de París, decía
en tono solemne:
-No hay obra buena. cuyo argumento no pueda referirse en cinco
minutos.
-No i,or autor dramático-con•
testó Mauricio L .... agregado de
Embajada, - pero si Ud. quiere,
a migo Pereir a, le contaré una -anécdota de la que podría. sacarse un
buen partido con destino a l teatro.
Pero el plazo de cinco minutos para
relatar el argumento, es demasiado
breve.
-Bueno-exclamó el judío, -le
concedo á Ud. un cuarto de hora.
-Pues bien; la historia que voy
á referir causó en Austria gran
sensación, en los tiempos en que yo
residía en aquel país.
Babia á. 1a sazón en Viena un
médico de extra.ol'dinaria fa.roa pa·
ra. las enfel'meda.des del corazón.
El doctor Arnold, que así se lla•
ma.ba, tenía cuarenta. arios y con•
iaba. con una magnífica. clientela.
Una fa.milla. rusa, la familia de
los Skebe1off, residente en Viena,
llamó cierto día. al doctor para que
visitara á la seilorita de la casa, en
quien la ciencia había. descubierto
un principio de aneurisma.
Arnold auscultó á la hermosa
Eva, y se enamoró locamente de
los enea.otos de aquella. admirable
morena de diez y ocho ailos.
-Mauricio-interrumpió el dueño de la casa.,-eso pa.rece una comedia, y nos has prometido un
dt·ama..
- Todo se hará.. Al poco tiempo,
el doctor contrajo matrimonio con
Eva, y los Skebeloff se fueron á.
vivir IÍ. MOS'lOU.
Arnold ama.be. á su mujer, como
á. su esposa y como enferma., adorándola. y cuidándola. con singular
esmero.
Eva, cuya salud se iba. resta.ble•
clendo por momentos, volvió á fre•
cueotar la sociedad y hasta se per•
mitió bailar en repetidas ocasiones.
- ¿A pesar de su enfermedad del
corazón?
ESPUÉS

(Coleoclón de la "Crl8talerltt dt, Ver¡rRra.'')

_ _ _ _ _ _ _ _ __ _ _ _ _ _ _ NUESTRO PAÍS.-CANAL DE T.ENEXT.EPANGO,-ESTA.00 DE MORELOS,

- Sí. Y esta.ha, a.l parecer, tan
bien curada., que su esposo le había
permitido bailar, como médico,
aunque de buena gana. se lo habría
prohibid o como ma.rido celoso. Porque el elegante Capitán Blazewitz
-un Apolo con uniforme-.dgura.ba.
siempre en primera línea. en el pro·
grama. de baile de la seilora. de Ar·
nold.
-¡Col'riente!- dijo Pereira.,-ya
está. hecha la exposicióñ de la. obra.
-Sí, sei'ior¡ y abora vamos al
nudo del drama. Cier to día descu•
brió Arnold un paquete de cartas ...
- Ese es un recurso muy usado.
-Es Ud. insoportable, amigo Pe·
reira; pero no es posible falsear la
Yerdad histórica. Las ciertas car•
tas ..... .
-Demostraron a.l marido sudes·
honra.
-Eso es.
-Si conoce la historia, ¿por qué
no la. cuenta Ud. mismo, a.migo Pe·
reira.?
-No la.conozco; pero la. supongo
y la desarrollo. Conque el marido
se vengó ... .
- Cometiendo uno de esos crímenes que quedan ignorados.
-Pues entonces, ¿cómo ha tenido
Ud. noticia. del caso?
-Porque el doctor habló en con·
fianza, movido por ese instinto que
obliga á los culpables á. revelar el
secreto que poseen.
-Adelante.
-Elesposoofendidoimaginó una
venganza. terrible, sólo permitida
á un""hombre de esa profesión. Eva
no esta.ha radicalmente curada de
su enfermeda.d, y desde aquel día.
consagróse A1·nold á. devolvérsela
y acrecentársela por todos los me·
dios imaginables.
Por las cartas que había sorpren•
dido, conocía el doctor la intensidsd de la pasión que dominaba. á
los dos a.mar;tes.
Aquel Me.quia.velo doméstico
contuvo su indignación y puso es•
peoial cuida.do en estorbar con
disimulo las entrevistas de los cri•
minales, interceptando la corres•
pondencia y procurando empeorar
cada. vez más el estado de su esposa.
El doctor iba. matando á su mujer

con la. misma precisión con que
antes la. había curado.
Y el hipócrita le decía.: &lt;¿Pero
qué tienes, mi querida. Evai' Mi
ciencia no me sirve ya de nada.
Estás triste y cualquiera diría que
te mueres de pena.. ;,No eres feliz
conmigo?&gt; Al cabo de seis meses,
los síncopes ere.o más frecuentes y
las palpitaciones más rápidas. ha•
bien do reaparecido todos los síntomas del aneurisma. ¿A que no interrumpe Ud. a.hora., amigo Pereira?
-Sí, seftor, le interru,npiré á Ud.
para. decirle que ése es el segundo
acto, el nudo de la obra. Venga
abora. el desenlace.
Al instante. Una. tarde entra e1
doctor como un a tempestad en el
cuarto de su mujer, y le dice de
repente: c:Lo sé todo, miserable. El
seí'ior de Bla.zewitz es tu amante.&gt;
La pobre Eva palideció, como si
fuera á exba.lar el último suspiro,
y dijo: «¡Mátame si quiere.&lt;1!&gt; Era.
lo que la infeliz deseaba.. &lt;No pondré mis manos sobre une. mujerrepuso Arnold.-Tu cómplice ha
pagado por los dos. Acabo de ba.•
tirme con Bla.zewitz .... y . . .. le he
mata.do!&gt; Eva cayó sobre la alfombra.. Pero el doctor había mentido,
pues DO era. capaz de atreverse
con el Capitán, que pasaba como
uno de los mejores tiradores de
Viena. Arrodillóse junto á. su mu•
jer, tendida en tierra, y le cogió
una mano. El pulso latía aún y
Eva vivía. Entonces, el ver'dugo
procuró reanimarla con un cot·dial.
&lt;Vas á vestirte y á ponerte toda.a
tus joyas para. acompaílarme al
baile de la .Embajada fra.ncesa.&gt;cNo puedo, me serfa. imposible.&gt;Vístete y partamos. He dado por
pretexto para. mi desafío con Blazewitz una. cuestión de juego y mi
honor esta. comprometido. Es pre•
ciso que nos vean del brazo esta
nocbe, para. que nadie crea. que me
he batido por ti. &gt;
Eva obedeció, no pudiendo resistir á las exigencias del hombre á
quien había. ultrajado ta.o cruelmente.
El doctor Arnold llevó á Eva a.l
baile de la Embajad't~.
Al llegar, dejóse caer la. infeliz

en una butaca. del saló o de entra.da
donde un ujier proclamaba. á cad~
momento el nombre de las per sonas
que se iban presentando.
El doctor permanecía. e.o pie de•
trás de la butaca de su esposa..
De pronto se acercó al oído de
Eva., como para diri¡?i rle una galantería, y le dijo: c¿Y aún no t.e
ha matado el dolor, miserable?&gt;c_¡~odavía no!&gt;-~urm~ró la ajust1c1ada.-cPues bien, mira, aíla.dió
el asesino, indicándole la. puerta.Y muere de alegría.&gt;-En aquel momento, el bujier anunció con voz
i:;onora.:-c:¡El Ca.nitán Barón de
Blazewitzl&gt;- EI oficial entró y bus•
có con la mirarla á. E\•a, á la que
a.penas rfCODCCÍÓ .
L~ setlo1·a de Arnold se levantó
de su as:ento, como movida por un
rE&gt;sorte, lívida. y desencajada.; llevóse la. mano á la. ga.rganta y cayó
muerta. sobre el pavimento.
El escá.nda.lo fué espantoso. El
doctor se precipitó sobre el cadáver
de su esposa, lanzando gritos de
dolor, y la desesperación de Blazewitz habría dado mucho i, ue ha•
blar, si un amigo no le hubiese
sacado á toda prisa del sa.lón.
Retiráronse los convidados, y el
cbuffet&gt; fué entregado á la voraci·
dad de la. servidumbre.
Mauricio guardó silencio y á los
pocos insta.ates se pr esentó la d ueíla. de la casa:
-Vamos, SE-flores, ¿todavía. no
han acabado Uds. de fumar?
Al pasar al salón, dió Pereira. el
brazo á Mauricio y Je elijo:
-,:.Pero qué b.a sido del doctor?
-En un momento de imprunpncia
tuvo la. debilidad de vanagloriarse
de su crimen, que, por Jo dewás, se
i:;ustrae á todo género de castigo.
En la. actualidad reside en Varsovia, donde tiene una. clientela. de
primer orden, y continúa repitiendo
á los enfermos de su espeoialidad:
c:¡Sobre todo, nada de emociones
fuertes!&gt; Y ahora. dígame Ud . con
franqueza, ¿qué le ha parecido á
Ud. el argumento del drama?
-No me parece mal. Pero tengo
la seguridad de que los orHfoos
dirían que es una. Imitación de la.
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Tomo XI-Año 1-Nómero 14

Abril J de 1904

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�L UNDO LUST~ílDO
Año XL-Tomo 1.-Número 1-1.

MEXICO, ABRIL 3 DE 19.04.

Dlnctor: LIC. RAFAEl REYES SPINDOU
Registrado como artículo de segunda cl11Be, en 3 de Noviembre de 1894.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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