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                  <text>L UNDO LUST~ílDO
Año XL-Tomo 1.-Número 14.

MEXICO, ABRIL 3 DE 19.04.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Sut,srr lpclón mensual fodnea ......$ 1. ó0
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Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

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Signoret;ilonnorat y Cpmp.

J~SUS AZOTADO POR LOS JUDIOS.
Dibujo de Gustavo Dor.S.

�'.Et MUNDO !LUSTRADÓ

'.Et MUNDO It..US'.l'RADO

NOTAS M~TROPOLITANAS
La Semana Mayor .-Los Teat1·os.-Los concie,•tos del
Maestro Meneses.-Comvañía de Qpe,•« J!'i-ancesa.-Las fiestas del 2 de A.b1·U.

•

La Semana Mayor está llena de la inmensa sombra que proyecta la figura grandiosa del Cristo. En las melancolías de la
tarde en el augusto misterio de la noche
que ¡e aproxima lentamente, flota, proyectándose á través de veinte siglos, la tranquila figura del Nazareno, en cuyo espíritu,
como en una divina ánfora de cristal, caben
todas las ternuras y tienen abrigo todas las
misericordias.
Vivimos demasiado de prisa para ·que podamos conceder algo más que un septenario á la contemplación interna ·de esa figura
extrahumana, de ese Hijo del Hombre que
pasa hace dos mil años, bajo todos los cielos preñados de tempestad y por encima de
todos los mares enfurecidos y rugientes. De
no ser por el ansia nerviosa que nos sacude
y nos impulsa, de no ser porque ocupa todo
nuestro tiempo la conquista del Vellocino
de Oro tendríamos mayores miradas para
esa pálida figura de hombre bueno, que tiene el prestigio misterioso de lo desconocido
y de lo sagrado, al propio tiempo que lamagia infinita de quien pude comprender el
dolor porque lo ha sentido.
Cristo llega á nosotros, prolongándose por
encima de toda la miseria y de toda la maldad que destilan veinte siglos de vida humana. Nadie como ese humilde hombre del
pueblo ha infl.uído en la marcha del mundo,
no por la brutal imposición de las armas,
no por el prestigio demoledor del genio, !'lino por la apacible influencia de un dolor
que condensa todos los dolores, de un sacrificio que impone el pasmo aun en los espíritus más fuertes, de una angustia en la
que todas las angustias humanas tienen su
fuente y su destino. Po~que el _Cristo_ es el
amor inmenso, eterno, sm límites, sm reservas, y es el dolor infinito, sin consuelos
posibles sin alivio. Porque el Cristo ha lle•
gado á ;er la personifi_caci?? de todo sufr.~miento de toda humlllac1on, de toda miseria; l~ sangre que destilan sus heridas, es
la misma sangre que corre oculta por el corazón humano; sus dolores son nuestros dolores; sus padecimientos son los nuestros.
Encarna y sintetiza todo lo que de dolo~¡;o
tiene la existencia humana, todo lo que de
amargo y duro se oculta en el espíritu, todo
lo que el alma tiene de espantoso y profundo.
Peregrina nuestro espíritu á él con l!l vaga ansiedad -de quien traspasa el umbral
de lo desconocido; pero vemos que sus llagas son como nuestras llagas, y que sus dolores son los mismos dolores que nuestro espíritu oculta sigilosamente. La peregrinación es pavoroRa, pero de ella vuelve el alma llena de inefahles sonrisas.
·"El es la luz, es la verdad, es la vida,"
porque él ha sufrido, P?rque él ha_ amado.
con intenso amor, porque él ha temdo a~te
sus labios secos de fiebre, la amarga hiel
.del corazón
' humano.
, De pie, en los lí!Ilites ?bscuros _de la nada tras de cuyos imprecisos horizontes se
extiende la sombra y la muerte, el Cristo
tiende sus brazos á nosotros. Marcha sobre
el abismo proceloso de nuestra alma, á pie
'e njuto, como por el Tiberiades. Y es el único que nos acompaña, que nos conforta y
nos ayuda cuando dirigimos los ojos desolados á esa' región de misterio y de negación
absoluta á esos horizontes vagos y tenebrosos tras' de los cuales comienza el reino de
la muerte.

***

Uno por uno, á medida que la Semana
Mayor Ee acercaba, los teatros fueron cerrando sus puertas. Nuestra :ipetrópoli no
tiene' demasiados.centros de diversión. Nadie se ha ocupado en hacer estadísticas comparativas; pero creo firmemente que, de haberlo hecho, resultaría claro y seguro que es

Poiítica Ger,~ral

la capital mexicana la población que cuenta
tura. Hemos progresado; y uno de los signos más claros sería, sin duda alguna, la imcon menos centros de reunión, entre las de
plantación en nuestra metrópoli de un essu tamaño y categoría.
¿Somos demasiado hoscos, gustamos demapectáculo culto, por esencia culto, que si
siado del «sweet home» ó influye en esto,
tiene puntos de contacto con el género chicomo en toda nuestra exii,tencia, la malhaco, lleva, sin embargo, la frente suficientemente alta para que en sus pupilas se refledada cuestión de la plata? Es difícil saberjen los astros.
lo. En la ·c apital Argentina, por ejemplo,
cofi una poblar.ión que se puede calcular en
***
Las fiestas militares tienen sobre el pueel doble de la nuestra, los teatros constantemente abiertos al público son tres á cuatro
blo, que á la postre es un conjunto de niños
veces más numerosos que en México. Cier- · grandes, el mismo prestigio que tienen sobre
to que la diversión que entre nosotros es calas criaturas los cintajos, cornetas y demás
rísima, apenas si es cara en aquella hermosa
arreos que ellos fingen insignias marciales.
población sudamericana, y que el asiento
Jamás se logrará, ni en los pueblos más cique pagamos nosotros á un precio alto, se
vilizados, hacer que desaparezca el escal-:-frío
de placer que recorre el alma colectiva en los
pa~a ahí con unos cuantos centavos.
Los teatros cerraron sus puertas, promemomentos en que ·p asa un regimiento lantiéndonos presentarse remozados y limpios
zando al viento de la mañana la pr;mpa de
sus notas de guerra.
en cuanto la Semana Mayor hubiera pasado.
Los elencos, á decir verdad, se resentían ya
. Las fiestas militares son las fiestas popude una carencia extrema de artistas idóneos. . lares por excelencia. Apenas si habrá un
Precisa ahora que las empresas hagan sus
porciento escasísimo entre los que presencontratos á la mayor brevedad, para que los
cian el desfile de un batallón, .que no se
cuadros, completos, puedan atraer la concusienta transportado por la magia multicolo•
rrencia que de otra manera difícilmente se
ra del uniforme á momentos mejores de su
obtendría.
existencia anterior. No importa que sean
extranjeros, no importa que sean viejos.
***
Los unos fingen al paso de las tropas una
Para la Pascua tenemos grandes promesas,
visión de su lejana patria; los otros sienten
dignas la ma_yor parte de ellas de un aplauen sus pechos el mismo latido de placer
so sincero. El maestro Meneses, infatigaque cuando niños sentían en idénticas cirble, tenaz, empeñado en vencer la arisca recunstancias.
sistencia de la so.ciedad, dará una nueva seEl alma de la patria vuela por encima de
rie de conciertos en la que nos ofrecerá las
los batallones en revista, y encarna en la
obras de Berlioz, muy especialmente, en mebandera, que ondea en el polvillo luminoso
dio de otras muchas de renombre universal.
de la mañana como un iris simbólico.
La música de Héctor Berlioz ha sido uno
Por desgracia la civilización tiende á
de los ejemplos claros y palpables de lo que
"cosmopolitalizar"
á los pueblo!'. Pero mupuede perjudicar la bandería artística á un
chos siglos han de pasar aún, muchos desgenio. Música exquisita, llena de un vigor
files militares han de efectuarse, antes de que
asombroso, sabiamente pensada y eabiael pueblo, el verdadero pueblo humilde y
mente expresada, modelo de delicadeza y, de
patriota, dej&lt;i de lanzar los estentóreos vivas
armonía; y, sin embargo, han pasado mual paso de una columna de soldarlos. Entre
chos años antes de que el público conocedor
nosotros se aúna al prestigio de la tropa el
de Europa se fije en ella. Parece que el Berenorme prestigio de ese· nombre que después
lioz crítico musical, en mucho perjudicó al
de llenar toda la patria, se extiende por los
Berlioz compositor, .y que las acritudes que
ámbitos del mundo todo: Porfirio Díaz,
se encuentran frecuentemente en la literatuPorque no cabe duda: apenas se i,abe
ra mutücal del maestro, han sido de .mal
que
el nombre ilustre del Primer Magistraagüero para su propio prestigio, como inspido suena, como una nota de gloria, en la
rado y correctísimo compositor.
,
revista, y ya el pueblo todo, unánime, coAhora la reacción indispensable, cierta,
mo
un solo hombre, se presenta y lo aclama.
segura, llega, aunque un poco tarde, y . la
Su nombre es un símbolo; es una palabra
música de Héctor Berlioz figura con honor
mágica para mover los corazones.
en la mayoría de los programas de las grandes salas de concierto de Europa. Nosotros
En la tarde infinita, mientras en el occino la conocemos. El nombre, apenas, ha
dente tiemblan los últimos rayos de un sol
pasado el Atlántico, para llegar, aureolado
enfermo, el espíritu se encara con el mistepór la fama, á nuestros oídos. Pero las difirio de la noche que llega. Lentamente se
cultades de la exquisita música del maestro,
encienden los luceros con tembloroso brillar,
unidas á la hostilidad inerte que á todo _lo
y á las pupilas interrogadoras contesta. el
suyo se profesaba, han retrasado, hasta hoy,
vuelo tortuoso de un pájaro que parece esel momento de escuchar la "Condenación
cribir con el ala signos cabalísticos de un
de Fausto", que nos promete el Maestro Melenguaje macabro, de un lenguaje presentineses y que esperamos ansiosos.
do y sin\estro .. ... .

La cuesti6n reliaiosa ,m ll'ranr.ia.-Waldeck-Roussau
11 Combes.- B&lt;1dieales 11 ult1•amontmnos.-El Eliseo
11 el Vaticano.-Fraw,ia é Ltalia.-Recuerdos histl&gt;•·icos,-Las .,,sita&amp; al Rey Victm• ill'anttel.-..4.ntes y
ahtn•a.- La uue1"1·a 1·usojci,ponesa.- A.taq11,es 111·Psi1r
te11.cia.-Las flnianzasjaponesas.-La actLwd de Tokio.

D

ESDE que el célebre Waldeck-Rousseau
se encargó del poder, presidiendo el Ga,
binete francés, el parlamentarismo, que
!había hecho de la República. un campo de comibate eterno y de luchas estériles, ha quedado
sometido y las filas de los diversos partidos
'marchan en pos de sus idea.les, buscand() tran•
¡quilas la. realización d,i sus aspiraciones, sin
,amenazará ca.da paso la. existencia. de los Mi!histerios, que antes apenas podían subsistir en
¡nedio de las tormentas deshechas. Aquel Gabinete, que pudo calmar la tempestad levant·a.f$a por el caso Dreyfus, que ponía. en peligro
1ha.sta la. existencia. misma de la. tercera Repú'blica., domeñó también los desmanes pa.rla.men·
:tarios, sujetó las ambiciones no satisfechas,
¡~
· ca.116 los apetitos desbordantes, serenó las
1 a.siones desenfrenadas, y cimentó un gobier•
• .o COJDO no se veía. desde los tiempos de GamB·etta..
' 'Pero dejaba pendiente un problema en cuya
sólución solamente había dado el primer paso:
el' problema de las comunidades religiosas.
~ Combes, el sucesor, lo ha. abordado con áni•
.roo sereno y con firmeza no desmentida., y siem·
pre con a.poyo de las Cámaras, donde han do·
mina.do los elementos radicales, ha ido poco á
poco avanzando, no sin tener que sofocar por
la fuerza. de las armas las algara.das de las
multitudes, en ciertos Departamentos donde
los religiosos regula.res tenían su asiento principal y deslumbraban al pueblo con el polvillo
de oro de sus predicaciones.
' En vano han clam11.do los partidarios del ul•
tramontanismo contra. lo que llaman persecueiones religiosas; en va.no han tratado de resistir al complimiento de la. ley; el poder civil
se ha hecho respetar y su preponderancia so•
bre las autoridades eelesiásticas es actualmente una. conquista alcanzada. para. siempre en la.
Francia. republicana, fundada por 'l'hiers y
santificada. por Carnot.

***

La aproximación de la República al vecino
reino de Italia, que por tradicionales lazos debieran de estar unidos para siempre, ha traído
de nuevo á la discusión el asunto religioso,
que parecía, si no olvida.do, por lo menos en
un período de relativa calma. Todos los hombres de buena voluntad han visto con regocijo
cómo se allanan los caminos y se enderezan
llJ:ª veredas para que los pueblos latinos,
aquende y allende los legendarios Alpes, vivan
en una armonía perfecta q,ue jamás debió ver-

se quebranta.da., ya. que á ello se oponían la
razón histórica junta con la razón económica.
El país que recibió de Francia la. ayuda. más
eficaz en la época gloriosa del &lt;ressorgimen·
to&gt;, que vió á sus hijos peleando como buenos
al la.do de lo~ frances1:&gt;s, por el principio de las
nacionalidades, no podía olvidar ni ha. olvidado esas tradiciones fraternales. El sobera•
no actual de Italia no fundó la. &lt;Tríplice&gt; y,
por ende, se ha. encontrado en disposición de
anudar unos lazos que las circunstancias más
que las personas ha.bí..n desata.do. Su visita
á la capital francesa fué un viaje triunfal, y
como no ha. de tardar en recibir la. respuesta. cortés del Presidente Loubet, vuelven
de nuevo á hablar los ultra.monta.nos de las re•
laciones entre Francia y el Vaticano. ·
No ha muchos días que un diputado pretendió en la Cámara francesa oponerse á que se
votaran los créditos necesarios al viaje del
Supremo Magistrado de la República, y una
vez más quedó demostrado cómo ha avanza.do
la opinión radi~al, pues se obtuvo lo solicitado, en medio de aplausos que supo arrancar el
popular Ministro Delcassé, hablando de la.
alianza francorrusa, alusión muy á propósito
en los momentos actuales, para levantar dudas y desvanecer gratuitas supo11iciones que
deiaba.n circular los desafectos á la gran República.
·
Nuevo incentivo á la. disputa tradicional, ha
sido el discurso de S. S. Pío X ante el Sacro
Colegio, censurando la. política francesa. A él
ha. contestado el Embajador de Francia. en el
Vaticano con una enérgica protesta. y con una.
declaración más enérgica. .el Primer Ministro
Mr. Combes.
Y marchará dentro de poco el Presidente
Loubet rumbo al país &lt;do florece el naranjo&gt;,
y la patria de Cavour y de Ma.zzini saludará
entusiasmada. al que llega. en nombre de la paz
y de la solidaridad de los pueblos, á hablarle
en representación de la patria. de Cremieux y
de Ju.les Ferry. Y esperará en vano el suc.esor
de León XHI y de la política. tradicional del
Pontífice del «Syllabus&gt;, que llame á sus puertas el Supremo Magistrado de un poder eminentemente laico; y las cortesías acostumbradas en la. corte del Vaticano, no encontrarán
dificulta.des, porque la. visita será exclusivamente dedica.da. al soberano de la. casa de Saboya., que ha heredado con la corona que Carlos Martel puso en la frente del Rey Papa, los
derechos transmitidos por la voluntad del Pueblo Rey, entre los escombros de la. Puerta. Pía,
el 20 de septiembre de 1870.

Italia., entre tanto, está á la. orden del día.
Mientras espera. agasajar al Presidente de
Francia, ha concedido una cordial acogida. al
Emperador de Alemania, y derrochado en su
honor los tesoros de su entusiasmo, formando
un hermoso cuadro que tenia por marco el cie·
lo azul de la antigua Parténope en medio de .

los esplendores del puerto, que vigila. como
centinela el magnífico Vesubio, y a.ca.ricia. con
sus ondas verdosas el encantado Pausilipo.
Allí se han reunido el monarca teutón y el
soberano latino, y en abrazo fraternal han ha.blado de paz y de concordia; allí se han hecho
recuerdos de los lazos que unen al imperio germánico con la Italia unida; pero de seguro no
habrá olvida.do Víctor Manuel III que si la
visita a.ctua.l representa las rotas de Custozza,
la. futura que en breve recibirá en el Quirinal,
debe traer á la memoria los espléndidos días
de Solferino.
*
**
Y en medio de estas cortesías que se cambian
entre soberanos y jefes de Estado, en medio de
estas manifestaciones que unen á los pueblos
con lazos de paz y los estrechan en compromisos de a.mistad, la guerra. en Extremo Oriente
sigue desenvolviéndose lentaIIJ.ente, mientras la
madre primavera. extiende sobre las heladas
coma.reas del Septentrión su falda de verdura,
para hacer menos ingrata la. ta.rea de los que
tienen que combatir en defensa de su bandera..
Hasta hoy Rusia se ha. limitado á resistir los
ataques de su enemigo; una y otra vez en Puerto Arturo y 'en Vladivostock. Cinco ocasiones
los acorazados del Mikado se han presenta.do
frente al puerto que domina. la península de
Liaotung, y cinco ocasiones se han retirado sin
poder rendir la formidable fortaleza. y su··poderosa. resistencia.. Sobre el mismo puerto se
han hecho dos tentativas para. ta.par la entra.da
del canal estrecho que conduce al interior dela.
bahía, y en las dos han fracasado los japoneses. Si es de alabarse la tenacidad de los que •
atacan, no lo es menos la. tenacidad de los que
resisten, muy especialmente en el último com•
bate, en que, según los informes de la. prensa.
diaria, un solo cazatorpedero ruso, al mando
de un ir:trépido oficial, sostuvo el empuje de
seis buques enemigos.
Y entre tanto que estas hazañas se llevan á
cabo con gran arrojo por ambas partes, la Dieta Imperial del Japón discierne un voto de gl'acia.s entre aplausos y aclamaciones al marino
distinguido que al servicio de la patria. japonesa ha sabido hasta ahora mantener alto el
nombre de los vencedores de Wei-Hai-Wei en
1894, y sostener la. preponderancia en los mares orienta.les. Pero si concede esos honores,
no parece ceder en los puntos principales que
se refieren á los impuestos extraordinarios de
guerra; pues á pesar de las protestas de sumi•
sión hechas en la apertura del Parlamento, ha
rechazado algunos de los proyectos del gobierno del Emperador, y acaso surjan dificultades,
porque son insuficientes los recursos votados.
Veremos cómo sal va el escollo el Primer Ministro Katsura, que, en época bien difícil, tiene
sobre sí inmensa responsabilidad.

z. z. z.
Marzo 29 de 1904.

***

'***

Tendremos una compañía de ópera cómica y de opereta, que, á juzgar por los elencos que nos han llegado, será tan completa
como puede serlo cualquiera. de las que fi.
guran en las grandes capitales.
Tiempo es ya de que algo se intente en
este sentido. El vaudeville francés está tan
distante del "género chico" como lo está el
drama lírico de la "pastorela" arcaica. Quizá haya peregrinado suficientemente nuestro espíritu para que en su viaje ultraterrestre haya adquirido afinidades mejores y haya hiperestesiado su gusto. Quizá cuando
veamos de cerca el espectáculo francés por
excelencia (si no lo ha prostituido el empresario), sintamos la palpitación del intenso
placer que nada iguala ni imita nada.
Es hora de que ensayemos. Porque si el
salero español está más cerca de nosotros
que el chic francés, tiene éste caracteres de
rica universalidad que lo hacen fácilmente
accesible, cuando se le mira desde cierta al-

Antenor Lescano.

Nuestro Primer Concurso
APERTURA DEL FRASCO
Participamos á los subscriptores de
este periódico que hayan tomado parte en nuestro Primer Concurso de
1904, que mañana, lunes, á las ·10
a. m. , se efectuará en la Notaría del
Sr. D. José Arellano [calle del Esclavo, núm. 2] la apertura del frasco
respectivo y la verificación del número de municiones que contenga.
En el número próximo daremos á
conocer el nombre de la persona , á
quien, conforme á las bases, se adjudique el premio correspondiente.
JAPÓN.-LOS HOMBRES QUE HABITUALMENTE ARRASTRAN LOS &lt;RINCKISHÁ,&gt; SON UTILIZADOS PARA EL TRANSPCRTE
DE MATERIALES DE GUERRA.

�'.Et '.MUNDó ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

ta fofradía dtl Siltncio

E,L PASEO DE Lf\S FLORES
EN SANTA ANITA.

l

.1

•

UN ALMOERZO AL AIRE LIBRE.

.·Cori_Nores,
menos ;ntusiasmo .que ,en años antepero todavía con alboroto, se celebr'6 esta vez el tradicional paseo de -l as flores en la calzada y canal de la Viga.
Desde antes de amanecer, una multitud
· alegre ocupaba ya las canoas que surcan el
canal, cantando al sofi de mandolinas y guitarras, mie_n tras por la calzada desfilaba una
hilera interminable de carruajes y peatones.
_Lo curioso de este paseo, como se sabe, es
que conforme avanza el día, va cambiando
el carácter de su concurrencia. Los prime-

ros en retirarse son: el •humilde obrero, la
costurera y los operarios q-e' casas cuyos talleres y despachos abren ~µs puertas en las
primeras horas de la m:¡.ñ_ina. .Eñ seguida
tócales abandonar el paseó á los oficinistas
y empleados de cierta_categt)ría, y finalmentP., á los que, por su 'posi9i6n social, pµeden
á sus anchas divertirs~►,•
El paseo, pues, no liega á verse desierto
á ninguna hora del dfa.
Ir al paseo y no desayunarae atole y tamales al aire libre, comprar 'apio y lechugas y

UN PU.t,;S'l'O DE Vl!:RDURAS,

la indispensable corona de amapolas, es para la mayoría de los paseantes algo asi como falta de patriotüimo, y un desacato á la
vieja costumbre.
La circunstancia de 110 haber habido paseo en•la Alameda este año1 hizo que la
afluencia de concurrentes f¡. la Viga fuera
mayor. La músicas de Zapadores y !a del
10~ Batallón ejecutaron durante el paseo las
mejores piezas de su repertorio.

Por la calle lejana, pasando
viene el Nazareno,
la frente abatida, la cruz á la espalda,
la mirada vítrea clavada en el suelo.
Sólo al contemplarlo
se cuaja la sangre en el pecho;
no mirl!,, y sus ojos traspasan el alma,
no exhala una queja,
·
y en el alma se clava su acento.
Su aspecto terrible
el valor paraliza en los nervios,
y agujas de nieve
saetean de espanto los huesos.
Montañés á su gran escultura
transmitióle un poder tan tremendo.
que al mirarla, las víboras quietas ·
del pecado, sacuden su sueño,
y revueltas el pecho estremecen
la conciencia acosando y mordiendo.
Lenta cofradía,
es la del «Silencio», ·
la imagen conEluce
sin rumores, ni cantos ni ecos.
· Como luna debajo de un lago,
cual figura detrás de un espejo,
.
se mueven las luces y avanzan y avan'zan,
horrándose á veces al soplo del vien'to. ' 1
· La túnica· larga tejida de lirios,
el cíngulo qe oro colgado del cuerpo,
el cabello mezclado de espinas,
moradas las manos
y la sangre saltando y corriendo,
á la luz amarilla resaltan
con los trazos terribles de un sueffo,
y el séquito mudo camina, camina,
como hilera de vagos espectros.
Borrones confusos
que la noche dibuja á lo lejos,
los demás nazarenos deslizan
sus ropajes medrosos y luengos,
tan leves y largos,
que así de la niebla los pálidos velos,
suoen la montaffa
,,
arrastrando sus pliegues aéreos.
A los lados,. las-rejas se abren
llenas de semblantes y de ojos despiertos,
que·en la noche aguardaron las horas.
deli hondo, misterio,.
para v.er·elt1U1,llado desfile·
venir·desp!egando sus círculos lentos.
La luna riela
sin rumor en el' líquido inq_uieto,
que copia las ffores del fresco naranjo
en el trémulo azul de su seno.
La gente se agrupa
para ver en las calles el séquito
y baja los ojos-que, humildes, no-pueden
resistir los del gran Nazareno.
El áureo incensario,
sus ascuas meciendo,
raya la penumbra
con líneas de fuego,
y á los aires arroja la nube
de místico incienso,
que á la luz de los cir\os parece
la escala en que suben plegarias y rezos.
Nada turba la noche; ni cantos,
ni sentidas «saetas» del pueblo,
ni fúnebres músicas,
ni tambores discordes y huecos:
volterianas palomas tan sólo¡
en l'a.s azoteas orladas de tiestos,
á veces· trasmiten, su· arrullo de idilio

EN LA VIGA.-P.ASANDO EL PUENTE DE LA GARITA.

como un largo y ronco murmurio de besos;
pero pronto vuelve
á reinar el augusto silencio;
las 'lolas se arrastran;
los pasos son lentos;
con terrible fatig-a l'a imagen
pasa bajo el tronco del sacro madero;

p cuando de espalda
imponente se pierde á lo lejos,.
las despiertas víboras
del peca.do retornan al sueño,
y en el fondo de sombras del alma;
,
se enroscan y· quedan tranqudlas de nuev.6.
8.A:,LVADOR. RliJED1A: ..
I

i:

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¡,

1-

EL P.ASEO DE LAS FLORES.-ASPECTO DE LA O.ALZADA DE LA VIGA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL CONVENTO

·Muerte del Señor Gobernador de Guerrero

Madre naturaleia, nueva vida
viene á pedirte quien la suya ha dado,
y resucita al fin, desengañado
de la pompa del mundo fementida.
Toda esperanza por mi mal perdida,
buscó un asilo en ti, triste y cansado,
como busca un refugio en el sagrado
recinto del convento el alma herida.
Mi claustro serás tú, natura hermosa; ·
pues tú me brindas en tu seno oscuro
"
para amará mi Dios con santo anhelo: •
una celda en tu umbría rumorosa,
en tus montañas el altar más puro;
y un libro de oraciones en tu cielo.

En prensa ya nuestro número antei:io~, se
recibi6 en México la noticia del fallec1miento del Sr. Don Agustín Mora, Gobernador
de Guerrero, acaecido en la ciudad de Puebla el 23 del pasado.
El Sr. Mora fué electo Gobernador de aquel
Estado hace cuatro años y gozaba de grandes simpatías tanto por su laboriosidad como por el empeño con que se dedic6 siempre
á promover el adelanto de 1a entidad que
había sido confiada á su gobierflo. Durante
la época de los temblores en Chilpancingo,
el Sr. Mora no obstante &amp;u edad avanzada,
pues contaba 70 años. se disting~i6 muy particularmente por su afán de acudir, por cua~tos medios estuvieron á su alcance, en auxilio de las víctimas de los terremotos.
Hace poco tiempo, el Sr. Mora empren~i6
una larga excursi6n á caballo por los diferentes distritos del Estado, cayendo enfermo
de pulmonía al regresar á Chilpancingo.

FF:DERICO VILLOCH.
Marzo, 1904.

El buen ejempio dispone el alma al bien;
emana de él algo así como una brisa vivificadora y saludable; c?n.stituye á manera de
una atm6sfera á propos1to para hacernos sanos y fuertes.-LEBRUN.

SR. DON AGUSTÍN MORA

t el di11 Z3 del pasado,
Restablecido un tanto de sus males, se ~irigi6 á Puebla, su ciudad natal, con el obJ~to
de pasar allí el perfodo de convalecencia;
pero desgraciadamente, la e~fermedad volvi6 á atacarle 'y los recursos mtentados para
salvarlo fueron ineficaces.
La muerte del Sr. Mora ha causado honda
impresi6n tanto en Guerrero como en Pue· bla, .dond~ alguna vez desempeñ6 también el
puesto de Gobernador.

,

~OP

SANTA ANITA.- UN GRUPO DE PASEANTES.

Las alabanzas obtenidas por las almas
fuertes y elevada&amp;, acrecientan su ardor y
su pujanza; se avergonzarían de no sa~er
conservar su gloria, dándole mayor brillo
con acciones más bellas aún.

SANTA ANITA. -CARRO &lt;COMPLETO.&lt;&gt;

'?;:--

_

-= . .--::

,i -

~

--

r-:-'"'&lt;l.::

..

LA ORACION DEL HUERTO.

.. ..

~"

.""

(Dibujo de Gnst11vo Doré,)

.

..

. , ..

TIERRA SANTA.
(De1,••viaje:á:Orlente.••)

2 de noviembre, acampado junto

á la piscina de Salomón, bajo las

murallas de Jerusalén.

SANTA ANITA.-CONTRATANDO UNA CANOA,
,

, .I

r,UERIAMOS consagrar un día. á la oración
~ en a.quel sítio hacia el cual todos los cristianos se vuelven orando, .como los mahometanos se vu~l ven hacia la Meca. Rogamos
al religioso que desempeñaba, él s6lo, el cargo de cura en Jerusalén, que celebrase, por
nuestros parientes vivos y muertos, por nuestros amigos de todos los tiempos y de todos
los lugaree, por nosotros mismos en fin, la

conmemoraci6n del grande y doloroso sacrificio que reg6 aquel suelo con la sangre del
justo para hacer germinar en su seno la caridad y la esperanza: todos asistimos á la
misa con los sentimientos que nuestros dolores, nuestros recuerdos, nuestras pérdidas, .
nuestros deseos y nuestras diversas medidas
de piedad y -creencia, nos inspiraban á cada
cual: elegimos por templo y por altar la gruta de Getsemaní, en lo hondo del valle de
Josafat. A esta caverna del pie del monte
de los Olivos se retiraba Cristo, según las
tradiciones, para sustraerse á veces á la persecuci6n de sus enemigos y á la importunidad de sus discípulos; allí se engolfaba en
sus celestiales pensamientos y pedía á su padre que el cáliz demasiado amargo que él

.mismo había- llenado, o.omo, t9dos , no~otros

llenamos el nuestro, pasase lejos de sus Jabios; allí dijo á sus tres amigos, la víspera
de su muerte, que se estuviesen á un lado y
no se durmiesen, y tres veces tuvo que d~spertarlos: tan fácil es de adormecer el ' celo
de la,cai:idad humana; allí, en fin, pas6 aquellas terribles horas de la agonía, lucha inefable entre la vida y la muerte, entre la voluntad y el instinto, entre el alma, que quiere emanciparse, y la materia, que resisteporque es ciega; allí sud6 sangre · y· agua, y
cansado de pelear consigo mismp sin que 1~
victoria de la iriteligencia dieso la paz á sus
.pensamientos, dijq aquellas palabras finales,
aquellas palabras que resumen todo el hombre y todo Dios, aquellas palabras que han
llegado á ser la sabiduría de todos los sabios
-Y que deberían. ser. el epitafio de todas la;

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRA»O

1

MARIA AL PIE DE LA CRUZ.
Colección Pellan din!.

vidas, y la inscripci6n única de todas las cosas creadas: ¡Padre mío! ¡hágase vuestra
voluntad, y no la mía!
El lugar de esta gruta abierta en el peñasco del Cedrón, es uno de loe más probables
y mejor justificados por el aspecto de los sitios, de todos los que la piadosa credulidad
populai, ha asignado á cada una -de-fas etice•

nas del drama evangélico. Aquel es verdaderamente
el valle sentado á la sombra
1
de la m uerte, el abismo escondido bajo los
muros de la ciudad, el hueco más profundo
y verosímilmente entonces el más evitado
por los hombres, donde Cristo, que debía
tener por enemigos á todos los h9mbres,
porque venía·. á atacar todas sus mentiras,

debió buscar á veces un abrigo y recogerse
en sí mismo para meditar, orar y sufrir! El
torrente impuro del Cedrón corre á algunos
pasos. Entonces no era más que un basurero de Jerusalén. Allí se repliega la colina
de los Olivos para unirse con las colinas en
que están las sepulturas de los reyes, y forma como un hondo recodo donde grandes

MARIA RECIBE EL CUERPO DE JESUS.
Colección PellandJnl.

masas de olivos, de terebintos y de higueras
Y aquell_os á~boles frutales que el pobre pue:
bl~ cultiva siempre, en el p_olvo mismo del
penasco en las cercanías de una gran ciudad
d_e?ían ocultar la entrada de la gruta; aquéÍ
sitio, además, no se alteró ni dejó de ser reconocible con las ruinas que sepultaron á

Jerusalén. Los discípulos que habían velad? y orado con Cristo, pudieron volver y decir, sefü~Jando el pe:ñasco y los árboles:¡Allí eral-Un valle no se borra como una
calle, y el menor peñasco dura más que el
templo más magnífico.
La gruta de Getsemaní y el peñasco- que

la cubre están rodeados ahora por las tapias
de una capillita cerrada con llave, la cual
llaye permanece en poder de los religiosos
la~mos de Jerusalén. Esta gruta y los siete
ohvos del campo vecino les pertenecen• la
pu~rta labrada _en la peña Ee abre rnbr~ el
patio de obro piadoso eantuario que se llama

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

r.

,

Un soldado de la guerra de Reforma,
uenaeaor ae pertóatcos.
, t

NUESTRO PAfS.-BOTES PESCAD9RES EN Vl':flACRUZ.

amor en el fondo de la cual se ve y se ama
al «ser evidente,» Dios! ...

La misma fecha.

DESPUES DE LA CRUCIFIXION
Dibujo de Gustavo Doré,

el sepulcro de la Virgen; éste pertenece á los
Griegos; la gi:_uta es profunda y alta, y está
dividida en dos cavidades que comunican
entre sí por medio de una especie de pórtico subterráneo. Hay muchos altares labrados también en la roca viva; nadie ha desfigurado este santuario, dado por la naturaleza, con tantos ornatos artificiales como todos los demás santuarios del Santo Sepulc[ºi
la bóveda, el piso y las paredes son la roca
misma, destilando todavía, como lágrimas,
la humedad cavernosa de la tierra que lo
rodea; solamente han aplicado, encima de
cáda altar, una mala representación en láminas de cobre pintado de color de carne y
de tamaño natural, de la escena de la agonía de Cristo, con los ángelee que le presentan el cáliz de la muerte; si se arrancasen
estas malas figuras qu~ destruyen las que la
..i.8:laginaci6n piadosa gusta ~-e orearse en la

sombra de aquella gruta vacía; si dejaran á
las miradas húmedas de llanto subir libremente y sin imágenes sensibles hacia el pensamiento de que está llena aquella noche,
esta gruta sería la más intacta y religiosa reliquia de las colinas de Sion; ¡pero es preciso que los hombres estropeen sieLl pre un poco todo lo que tocan! ¡Ah! ¡Si hubieran alterado y estropeado solamente las piedras y
las ruinas de estas escenas visibles! Pero
¿qué no han hecho con los dogmas, las doctrinas, los ejemplos de aquella religión de
razón, de sencillez, de amor y de humildad
que el hijo del hombre les enseñó á precio
de su sangre? Cuando Dios permite que una
verdad caiga sobre la tierra, ·los hombres
empiezan por maldecir y lapidar al que la
trae, luego se apoderan de aquella verdad
que no ha~ podido matar con él, porque la
verdad es mm9rt_a¡¡ pero como la pieclra pre•

ciosa que los malhechores arrebatan al peregrino celeste, la engastan en tantos errores que no es posible reconocerla, hasta que
de nuevo brille la luz sobre ella, y separan. do.al cabo de siglos el diamante de su cerco,
dice la filosofía:-He aquí lo cierto, he aquí
lo falso: ésta es la verdad, éste es el error!
Esta es la razón porque todas las religiones
tienen dos naturalezas cuya asociación __¡tdmira á las inteligencias: una flaturaleza
popular, milagros, leyendas supersticiosas,
vergonzosas, impura liga con que los siglos
de ignorancia y de tinieblas empañan el pensamiento del cielo; una naturaleza racional
y filosófica que se descubre espléndida é inmutable, borrando con la mano el orín humano, y que, presentada á la luz eterna é
incorruptible-, que es la razón, la refleja pura y entera, é ilumina toda cosa y toda inte•
ligencia con aquella c}~riq.ad de verdad •Y

Existe, no lejos de la gruta de Getsemaní
un rinconcillo de tierra sombreado todaví;
por siete olivos, que las tradiciones populares señalan como los mismos árboles bajo
lo~ cuales se tendió y lloró Jesús. Estos
olivos, en efecto, llevan impresa realmente
en sus troncos y en su-s inmensas raíces la
fecha de los diez y ocho siglos que han trascurrido desde aquella gran noche. Estos
troncos son enormes y están formados como
todos los de los añosos olí vos, de. u~ gran
número de tallo·s que parece que se han incorporado al árbol, bajo la. misma corteza
•Y forman como un haz de columnas reuni~
das. , Sus ramas están ~así desecadas, pero
todavia dan algunas aceitunas. Cogimos las
, q?~ habfa en el suelo debajo de los árboles;
hicimos caer algµnas con piadosa discreción
Y, n~s llenamos con ~!la~ los bolsillos par~
llevarselas, como rehqma de aquella tierra
á ~uestr~s amigos. Concibo que sea cos~
dulce para el alma cristiana orar revolviendo entre los dedos los huesos de las aceitu_nas de _a1uellos árboles cuyas raíces regó y
fecundizo ~case J esú~ con sus l~grimas cuando por última vez oro sobre la tierra. Si és- ·
tos no son los mismos troncos, son prcbablemente retoños de aquellos árboles sarrrados ·
. -pero nada prueba que no sean idénti~amen~
te los mismós. He recorrido todas las partes del mundo donde nace el olivo· este árbol vive sigloE', y en ninguna parte he hallad9 otros más gruesos, aunque plantados
en un terreno pedregoso y árido. En la ci~ª- del Líbano he visto cedros que las tra., d1c10n~s árabes hacen ascenderá los afios de
Salomon. No hay en esto nada imposible·
la nat~raleza ~a da~o á ci~rtos yegetales má~
durac~on que a los imperios; ciertas encinas
han visto pasar muchas dinastías, y la bellot_a que pisamos con desdén, el hueso de
aceituna que revuelvo entre mis dedos, 'la
manzana_ de cedro que barre el viento, se
rep!oducirán, florecerán y cubrirán todavía
la tierra con su sombra, cu::.ndo los centenar~s de generaci~nes que nos siguen haya·n
1evuelto á la tierra este puñado de polvo
que una á una. le van robando. Esto no es
una señal dt: desprecio de la creación hacia
nosotro~: la 1m portancia relativa de los seres
no s~ mide por la. duración, sino por Ja intensidad de su existencia; más vida hay en
una ho~~ d~ pensamiento, de contemplación,
d_e oracion o de amor, que en una existencia to~a entera de hombre puramente física:
más vida hay e~ un pensamiento que recorre el mundo--.y sube al cielo ._en un espaciO',

de tiempo inaprP.ciable, en la millonésima
p_arte de un segundo, que en los diez y ocho
siglos de ~egetacié,n _de l~s ?livos que estoy
tocando, o en dos mil qmmentos años de los
cedros de Salomón.

La misma fecha.

iftODO anciano, por humilde que sea su
~ condi~ión, inspira siempre respeto, y
mas aún si, como Te0doro Candia, cuyo retrato ¡,ublicamos hoy, tiene tan honrosos
antecedentes.
. Candia, que hoy se dedica á vender periódicos, es nada menos que un viejo soldado
que hizo la guerra de Reforma y toda la
campaña contra la Intervención y el llamado Imperio.
Duran.te su servicio en las filas conoció á
casi todos los jefes liberales y recorrió gran
parte de la República, concurriendo .á diferentes batallas.
Ingresó al ejército como soldado raso á
las órdenes del General Santos Degollado
c_uando el primer sitio de México, y asis~
tiendo al de Guadalajara se batió contra
Castillo, Woll, Gua,larramay Blancarte. Al
concluir la. guerra de Tres Años y después
de tomar parte en la batalla de Calpulálpam, Candia se dió de baja; pero un poco
más tarde .se incorporó á la Guardia Nacional de Pachuca, pasando por último al pri.
mer batallón de Toluca, que prestó sus i,er.
vicios en la gloriosa acción del 5 de Mayo.
Cuando el General González OrtJga sitió~
México, Candia venía á sus órdenes incorporándose finalmente á uno de los ~uerpos
q~e ~ormaron. ~l Ejército del Korte y que
asistieron al sitio y toma de Querétaro.
Después de esta acción, Candia estuvo en
los principales hechos de armas que se libraron, y al darse de baja el afio de 1880 :figuraba en el 13~ Batallón, que mandaba 'el General Pradillo.
Candia tuvo la f,irtuna de no resultar herido nunca en campaña, y de no haber sido
hecho priFionero más que una vez. El haber perdido sus documentos y diploma del
5 de Mayo, ha hecho que el veterano Candia
no pueda alegar sus derechos á una pensión·
pero hay varios Jefes que lo conocen
espera que ellos certificarán los servicios que
prestó al país.

He almorzado, sentado en las gradas de
la fuente de Siloe; he escrito algunos versos, ";( luego los h'e rasgado y tirado al manantial. La palabra es un arma mellada•
los más hermosos versos son los que n~
se pueden escribir. Las palabras de toda !engua son incompletas, y cada día el corazon del hombre halla en los matices de
~us sen_timiento!l, y la imaginación en las
1mpres1ones de la naturaleza visible cosas
que .l a boca no puede
'
expresar por falta de r - -:--------- ---~~-......,.:..,___-------===.--;
voces. El corazón y el
pensamiento del hombre son un músico precisado á ejecutar una
música infinita en un
clave que no tiene más
que algunas notas.
Más vale callar: el silencio es una hermosa
poesía en ciertos mo-·
mentos; el espíritu la
oye y Dios la comprende: basta.

y

cA. de Lamartine.
La conciencia habla

á todos los hombres que

no s,_e l:Jan hecho, á fuerza de depravación indignos de oírla. '

No puede ser feliz nadie que no goce de su
propia estimación.

Puro en las acciones
Y en las palabras, sé
puro también en tus
pensamientos y arréglalos tan cuidadosamente
que si te preguntan en
g_ué piensas, puedas
siempre dar una respuesta pronta, sincera
y al mismo tiempo honrosa para ti.

•·EI,)PAPELEBO 'J.lEODORO CANDIAv✓

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

-

(

Páginas de la Moda

1

0S figurines de la presente págma
•
re-

presentan una variada colección de traJes de calle, cte cal:!a y de baile E
.
nana d
• xam1o etem&lt;.iamente u110 á uno todos los
lllo&lt;.lelol:!, l:!e vera 11ue
-. la l:!ubnectad en e 1 a d orno Y 1a curreccwu eu el eutalle so l
•
ci . 1
, n os prmpa el:! 1actores de isu elegancia.
Lll.l:! pal:!aruaneríal:l, 1a1:1 apucacwllt::l:l ruetallcal:! y lois eucaJt::1:! ó ¡,unto1:1 &lt;.ie Aleuzun, sou luis adurno1:1
pnncipaleis qut:: Se llevan en lul:!
LraJt::is mu&lt;.ieruu¡:j, lJe Vt::z en cuau&lt;.iu, Y 1:1010 cuauuo 1rupenol:!ailleutt:: lu rt::qu1ert:: el tigunu, l:!e apncan1.u aUul'llUl:l ÚlVt:n,Ud. .h,u t::.:,LUIS .
ca;:,u1:1 &lt;.itil&gt;t: UIJ;:,t::i'Varl:!t:: grau pruUt::uc1a, pue¡; Ut:: uu 1:&gt;t::l' aoi, t1 U-a.Jt::
lJt:Carn Ut: l'lÚH:UlU.
Lais wuua¡; acLualel:I Jemuet:iLran
Uua marca&lt;.ia Lt:llUt:ucia I.H t:1:&gt;Lllu
«lWJJt:l"lUJJ, qut:: LallLU iuc1u t;U la
t::lJUCa (fo 10.::! LUllSt::d Ut: .lfraucia.
.l!..::1 "' 11 t::1Stt:: _l.lalis Uuuút:: cuweuzaruu
Ut:: uuevu a ilt::VlU'ISt:: y ÚUllUt:: llla:,
l:!e uisau pur ü1,1:1 uawa1:1 elegaULt::l:I
De .l!'rauc1a han pai;actu a tuU~

ESTUDIO FOTOGRÁFICO,
(Colección de la "Cristalería de Yer,:ara.")

ted, ni piense en que vi. á morirse.
Verá usted cómo se ali vía; Dios ha
de querer mandarle la salud.
Pero le temblaba la voz, la conLos oue no llegan á San ttipólito tradecía
en sus palabras la tristeza
de entonación con que las pronunciaba; y delataba sus temores y su
U ENt'Elli!IEllt
cariñoso sentimiento por la próxima partida, el gesto de dolor que
(Pensando en «Sor Filomena». de los h ermanos
le contraía el rostro, á pesar del
Goncourt.)
esfuerzo para conservar su sereniL demacrado morí hundo l la- dad. Durante los días que llevaba
maba á la gec.til enfermera el pálido mozo de recibir de las
manos de la gentil enfermera las
y le decía:
-¡Hermana, no me deje obscuras «cucharadas» y la blanca
usted solo tanto tiempo-y con la leche, ella había encontrado en el
impertinencia febril le pedía:-esté interesante aspecto del «incm·able»,
usted aquí á mi lado; hábleme de la revelación de quién sabe cuántos
Dios, de Amor, de Vida, y no me sufrimientos pasados, la huella de
deje entregado á la. desesperante idea muchas desilusiones sufridas, y !a.
de que la muerte está para mí muy simpatía había nacido para el encercana; me desespera horriblemen- juto y pálido mozo.
Después se había hecho á aquete esa idea; yo que antes he deseado la muerte muchas veces, y que la llas impertinencias febriles del enentreví en lontananza ofreciéndome fermo, que no era como todos los
su eterno abrazo frío, como una enfermos de hospital, que se difede ellos en aquella carisalvación del continuo sufrimiento renciaba
de vivir, como una solución del ñosa súplica para que la enfermera
problema eterno del incierto maña- no se fuese de su lado.
Durante las tardes largas y caluna, boy que la veo rondar en derrecuando los enfermos quedan
dor de mi lecho, me siento aferrado rosas,
sumidos en el sopor provocado por
á la vida, creo que si viviera sería la
«hora sofocante», y ella tenía alfeliz, que progresaria, que realizaría mis aspiraciones, y me desespe- gún reposo, iba á sentarse cerca de
en cuyo colchón sehundíael
ro; no quiero morir; hermana, no la cama,ya
esqueletado, momificado
quiero; pero al menos, si ha de ser, cuerpo
inspíreme usted conformidad; há- del joven, harto pronto envejecido;
game creer que hay algo tras ese 1a atraía aquel rostro varonilmente
hermoso, que, de cuando ~n cuando,
momento indispensable para los contraía
un gesto de amargura.
humanos, en que se pierde uno de
A menudo, durante su inquieto
la vida .... consuéleme usted; haga sueño
se le oía hablar, y sólo saaliro por mi tranquilidad.
Y la mujer, enternecida, Je prodi- lían de sus labios palabras incohegaba el exiguo consuelo de una rentes:
-Dios, Amor, Vida, María, Demujer cuya educación se ha concre- lito,
Conciencia, Desesperación,
tado á la que puede adquirirse á la
cabecera de enfermos de hospital, Muerte ..... .
Y la joven del mandil blanco, la
y como enfermera práctica, ve en
la faz del paciente la aproximación gentil enfermera, fija la mirada
.en aquel cuerpo, al cual se acerci.de la muerte:
-No, hermano; no desespere us- ba la Muerte de rato en rato, aho-

CU(NTOS Df MANICOMIO

E

gaba II!ªl los suspiros y pretendía
fijar la atención, para el cumplimiento de su deber, en los demás
enfermos, pero casi todos dormían.
Sólo se oía en e} largo y ancho
salón de camas, paralelamente colocadas á trechos, el gemido acompasado, el grito intermitente del
«23», y el zumbido pertinaz de un
moscardón que se colara por una
de las ventanillas.

** *
A la madrugada fué; ella, que
allá lejos, en el falso concepto de
los demás dormía, pero que en verdad pagaba á su atávica histeria el
natural tributo, escuchó el aviso
por medio de la campana eléctrica:
alguien necesitaba de auxilio, y ese
alguien era «él».
.
En efecto, «el incurable», como le
llamaban ya en el hospital, porque
él les había dado el nombre, morfa,
y cuando ella llegó, no en cumplimiento de sus deberes, pero sí en
satisfacción de sus deseos, los ojos
y la boca del moribundo se entreabieron-·para ya no cerrarse más á
voluntad del sujeto, sino por ma
no ajena- como si el «incurable»
hubiese dado un adiós á la paciente cuidadora. ·
¿Lo creerán ustedes? Yo lo creo:
á los ojos grises de la gentil enfermera asomaron lágrimas, y en la
boca empezó una tartamudeante
oración.
Después, dos hombres sacaron en
hombros, depositado en una camilla--la improvisada camilla de
hospital,--el cuerpo envuelto sólo
en el largo camisón del muerto, y
ella á hurtadillas, con reprensión
de su conciencia, traducida en sincero rubor para el rostro, contempló aquel cuerpo unos instantes,
los que el paso rítmico de los camilleros duró en el pasillo que conducía al anfiteatro.

Entonces maldijo la 'curiosidad
de los practicantes que iban á despedazar aquel cuerpo que ya ama·
ba ella.
,

***

Su aroor--entreoracióny oración,
para salvarse de aquellas mundanas tentaciones, entre arrepentimiento y arrepentimiento, se lo confesó á ellamisma,-su amor á aquel
muerto la llevó á la falta: cuando
ya todos habían salido del anfiteatro, cuando ya la luz solar acababa,
entró hasta la plancha, se aproximó al cadáver y cortó el rizo de la
cabellera negra que se desbordaba
sobre la frente fría. Fué entonces
cuando de rodillas pidió á Dios
perdón por sus amores; eran puros;
eran los amores q:ie iniciaba con
un muerto.
Desde aquel día se aman. Ella lo
mira todas las noches, cuando «éb
viene á buscarla, y sus amores siguen siendo puros-¡los amores de
un muerto!
Sólo una vez «él&gt;, atrevido, pretendió besarla en la frente, pero
ella no lo consintió; «Dios se enoja», le dijo; y «él», ¡claro!, como
muerw, no insistió.
Ella, la gentil enfermera, la enferma también, enferma de amor,
seguía creyendo que sólo Dios y
ella sabían de sus amores.
Sin embargo, ya ustedes ló saben, y como buenos .amigos, como
buenos hombres, Jo contarán á sus
conocidos, recomendando, por supuesto, «:el secreto&gt;.
¡Pobre enfermera; mañana todos
conocerán sus amores que ella cree
puros y secretos porque son con
un muerto, y ello habrá sido porque yo lo conté á ustedes! Me arrepiento, pero ya no tiene remedio.
FRANCISCO ZÁRATE RUIZ.

Morelia, 1904.

1,

'l

Fig. númer&lt;? 1,

Europa y aun á la América aunque aquí no
se han generalizado todaví¡ como fuera de
desearse. El traje ,cimperio)) es muy elegante
y t;i,l vez el único que se adapta perfe.c tamente a los talles esbeltos. Una mujer de buen
cuerpo, hará bien en llevar trajes de este es' -..\ l

• ¿,,

..:-'~

tilo, pues la belleza de su cuerpo lucirá de un
modo notable.

***

. Actualmente están en pugna los modistos
mg!eses y los franceses. Aquéllos tratando
de 1m poner la falda de corto vuelo y el talle
englobado, y é•s tos propagando por los cuatro vientos los ta1les
con corsés de varilla
recta y la,s faldas de
corto vuelo, pero no
tan ajustadas como las
inglei;as. No puede decirse cuál &lt;le las dos
modas es la triunfante
Sí creemos que la ba:
lan;a se inclina un poco a favor &lt;le las niodas parisienses.
Como para nuestros
usos y costumbres la
moda francesa es la
que más con viene :í
México, reproducimos
solamente vistosos figurines parisienses. De
vez en cuando daremos cabida á g;abados
ingleses y alemanes.
Grabado número l.
-Colección de traje:-1
de cas~, paseo y baile.
El pmnero de estilo
modernista, consta de
falda abundosa en pliegu_e~ Y de un corpiño
or1gmal. no sólo por su
cuellohombreras de
«picos», sino también
por 1&gt;US dobles manga1:1
englobadas y de entalle. Los dos trajes de
paseo también son de
a \to tono y muy apropiados para paseos matutinos. Finalmente
el cuarto, de baile'
consta Je falda lisa Ji~

�EL MUNDO ILUSTRADO

'.8L MUNDO ILUSTRADO

geramente plegada á1 lo largo y de gran vuelo, como deben ser todas
las de estos trajesr y de un corpiño de escote semicircular. Tanto las
mangas como la parte delantera del corpiño, constan de encarrujados
y de encaje; la combinación resulta de efecto. Puede variarse, á voluntad de las interesadas, la combinación de los encajes. Siñ. embargo, aconsejamos que se siga el modelo. Creemos oportuno advertir
que nuestros figurines son de trajes que se han llevado en las ceremonias para que son propios, y no se deben á la fantasía de las modistas
ni de los dibujantes, como otros figurines que aparecen en infinidad
de publicaciones. Esto constituye una verdadera ventaja para nuestras lectoras, que no experimentarán por vez primera el efecto de los
trajes, vistiéndolos, siho que reproducirán solamente los que ya han
sido aprobados y aceptados por el mundo elegante.
Grabado número 2.-Dos trajes de visita, para la estación, propios para señoritai;. Consta el primero de talle «embuchado» y falda
ajustada, y el segundo de saco «abrigo» y falda también ceñida. Como se ve por el modelo, estos dos vestidos se distinguen por su sencillez y elegancia. Los adornos de pasamanería y las aplicaciones de
cinta maravillosa constituyen, á no dudarlo, un atavío de buen gusto. Estos trajes deben llevarse para visitas de confianza 6 de media
etiqueta, pero jamás para reuniones de tono.
Grabado número 3. -Representa este grabado do.&lt; elegantes vestidos para reuniones selectas. Estos trajes, aunque de hechura diversa
de los anteriore~, son más vistosos que aquéllos, y su confección, co-·
mo. es natural, presenta mayores dificultades. Kl alforzado del primero, tanto en el talle como en la falda, es el principal adorno que
lleva el traje. Estos alforzados en la falda, decrecen proporcionalmente hasta terminar en ángulo los dos tercios inferiores de la enagua.
Las mangas, aglobadas, también se alforza,1 en su tercio inferior y se
hacen terminar por puños estrechos de la misma • tela. El segundo
traje, torero, ha de agradar sobremanera á nuestras abonadas, pues su
confecéión sale de lo vulgar,-no obstante pertenecer á un estilo muy
ge:neralizado. La falda no se ajusta tanto como en el otro vestido, sino

Conserva de grosellas
Se coge 1 kilogramo de grosellas desgranadas, que se pone al fuego en un lebrillo para
comenzar la reducción; estas grosellas ablandadas y derretidas por el calor del f~ego se
ponen sobre el tamiz, haciendo que por éi se
pas~ la pulpa. Recógese esta pulpa sin pérdida
de tiempo_, á fin de reducirla, al fuego, por la
ev3:porac16n, hasta que, agitándola, se vea
fác1~mente el fondo del barreño 6 del lebrillo.
Se t(ene :J'.'ª preparado el azúcar en estado de
clar1ficac16n y se derrama sobre las grosellas·
menéase todo bien para que el almíbar se in~

Fig. número 2.

que se le da un poco de más amplitud. Se r,liega ligeramente en la parte posterior, se adorna con pasamanería y pequeñas alforzas
transversales. La blusa consta de dos cuellos
hombreras. El peto es de plisé y encaje,, y
las solapas, lo mismo que los bordes del primer cuello, adórfianse con aplicaciones floreadaF, de cinta y encaje. Estas aplicacionts
son vistosísimas y por mil títulos las recomendamos á nuestras lectoras. Las mangas
agl6banse en su parte inferior y se hacen terminar por estrechos puños de la misma tela.
En el remate de los puños, se aplican pasamanerías semejantes á las de la chaqueta y
cuello.
.
Grabados número 4.-Presento tres traj'es .
de baile y uno de casa. Los primeros, de estilo «imperio», son la última palabra de la
elegancia; el tercero no carece de originalidad, y, por último, el cuarto es muy apropiado para señoritas de corta edad: Hay que
estudiar detenidamente todos los detalles de
estos vestidos y hacer que la: confección se
sujete á Jo indicado por los modelos. '

.

Josefíf)a,

Recetas Utiles

~

C?rpore J'. que 13: mezcla no se pegue al barreño, lo que podría su d
s1 no hubiera cuidado; al retirar el b1:1-rreño de encima ctel fuego se
er
meneando hasta que en la masa empiecen los borbotones
'
• gue
Esta receta puede servir también para las «frambuesas&gt;· las f,
las «cerezas.»
,
« 1 esas&gt; y
Se aplica, además, á la conserva de las «cuatro ºfrutas rojas&gt; (grosellas, cerezas, fresas y frambuesas).

~f

Conserva 'de piñas

Flg. número

a,

Se frota la. piña 6 «ananas&gt; contra un pedazo de azúcar; á medida
que el frote va ablandando e1 azú·
car, se le raspa la superficie con un
cuchillo; la raspadura se deposita
en un plato, sobre el cual se exprime el jugo de la piña cortada en
cuartos; bátase todo. Se cuece á la
par de 1 á 2 kilogramos de azúcar
y se echa en ·este azúcar, después de
cocido, el jugo y la raspadura, removiéndolo todo. Se deja · enfriar
un poco y se pone en los moldes.
De iguaJ.manera se preparan las
conservas de «naranjas&gt;, «limones&gt;,
&lt;cidras&gt;, etc.

Conserva de c!Jooolate
Se deslíen c_on esmero y acabadamente 64 gramos de chocolate en
pequeJia cantidad_ de azúcar clarificada; se cuece aparte medio kilo una
de azucar Y se le ¡unta la mezcla; remuévase hasta que el
, gr:tmo
borbotones. Se retira todo y se echa en los mol Ges para termi!:~~ar haga
Pasta· para dulces de frutas

Flg. número .¡,

Los/~lces Y pastas ?i~eren de las conservas, aunque aquéllos y é t
sean e rutas, por adw16n de una pasta que se com O
d
s as
huevo batida con un poco de azúcar bien t amizada. p ne e clara de _
Para dar, color á los dulces, no hay más que dárselo á 1
lo que aquellos resultan del color que se desea· se le d a lasta, ~on
con el azafrán; el rojo con el carmín.
' ·
a e amarillo

�STILWELL

ESTCJDIO FOTOGRÁFICO.

uBauti~mo de "Belki~"
.A bo1·&lt;1,o ele "Et Rnit1•e'-'.

La gata ,le J&gt;ie1·1·e Lotí.-:Los &lt;letalles
de la oe1·enionta.

E

N el diario «Stambul_» ~ncontrarnos la curiosa notICia de una
ceremonia singular que acaba
de efectuarse en las aguas d~ «El
Bósforo», á bordo de «~l Buitre&gt;,
quecomanda ellugartemente denavío Pierre Lotí.
Pero dejemos la palabra al colega turco:
-Entre íntimos, Pierre Lotí cele•
bró el bautismo de su g11.ta. L~ fiesta se efectuó á bordo de «El Buitre»,
en los departamentos del comandante maravillosamente dPcorados
para ~l acontecimiento. U~ alt3:r
con~agrado á Odín había sido erigido en el salón comedor, Y la gata,
pl'Udeaternente oculta en una cesta,
esperaba el momento de hacer su
aparición.
La ceremonia comenzó por una
audición de la sinfonía budesca de
Romberg, ejecu~ada por el comandante y sus oficial e~.
.
Uno de nuestros simpáticos ag-regados de Embajada, portaba ~abatuta de jefe de orquesta.
El alegro, el minueto y t;l fi nal,
fueron eJecutados con un b_rio notable Después á los ma¡estuosos
ac~rdes del trío de «Sigurd», al cual
se habían adaptado las pala br~s
del caso el representante de Odm
apareció. todo vestido de blanco,
envuelto ·en un resplandor ~e luz
eléctrica; ofreció á la ma~nna la
trompeta misteriosa al somdo de la
cual la gentil neófita s~ldría de su
cesta, al rugido estrepitoso de las
kohals vencedoras.
.
.
El gran sacerdot~, h~ hiendo m v~cado en seguida los ritos escapd1navos á Octín, el dios salva¡e Y
,;ever~ bautizó á la gata c~n el
nombr~ de Belkis, nombre e _su
graciosa y bella madrina, y recitó
el poema siguiente:

y que radien lan tásticos entre la noc,he obsc'.,ra
y alumbren los temblores de tu espma dorsal.

Los asistentes penetraron en la
sa,l a de los oficiales donde estaba
servido el ambigú, después de la
ceremonia. Entre los invitados de

E[ tEStJlmEnto

del Ilmo. Sr. .Arzobispo Fechan
Los bienes fueron valuados en S125,000.
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mu•
tua", Compañía de Seguros sobre

Pierre Lotí, se encontraban el Conde y l.a Condesa de Seynes; rn.a?ame
Roux representando la fam1ha de
la gata· el padrino, Mr. deFeaelón;
Conde Condesa Ostrorog; Mlle.
Chiniere, Coquelin Cadet; Mdrnes.

y

Ledoux, comandantes de vapores
extranjeros, etc.
.
El mú sico de S. A. el Pi ínc1pe
Mirza Riza Khan, encantó á la c~ncurrencia cartLando algunas canciones persas.

"SANTA·FE," LA MEJOR RUTA.
A Denver,'Kansas Oity, St, Louis, Chicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

la vida, de Nueva York.
Ro-ce pocos di.as que se pr-acticó

la apertura del testamento del l!u~trfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Chicago,
lllinois. La fortuna del distinguido
Jrelado ascendió á cerca de . . . .
·$125,000 oro americano; y. según el
in•ventario qu,e se h.0 pub!Jcado, los
bienes que dejó fueron como signe:
Dos pólizas de "La
Mutua,"
Compañta.
de Seguros sobre la
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, ó sean. . . . . $ 50,000 oro.
Divi&lt;lendos acumulados
sobre una de las póliws. . . . • . . . 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en: efectivo Y
en Bancos . . . _ . . 37.000 oro.
Entre las disposiciones del señor Arzobispo, en su testamento, se
hicieron éstas:
A su hermana, señorita Kate
Fleehan•, que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40.000 oro en bonos y $25,000 oro en un~ de las pólizas de seguro; á la, se:1oro Ana A.
Feehan, viuda del senor Doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y _$5,000 oro en
efectivo; á 1:1 Academia de San Patricio de Chfoago, de la que es prece toro su herma[la, Madre M~ria
·Oh gata de pelo sedoso,
qJe sumergida entr~ una .c~stit,
Citalina, $10,000 oco}e la últim~
duermes sin angustia la siesta,
póliza; á la escuela Santa Maria
sin ningún sueño doloroso.
. de enseñanza práctka ~ara varoYo en el nombre de tu~ hermanos
con la lustral agua_benq1ta
nes de Feehanville, Illmols, que
toda viJ infamia qmta,
era' la institución: por la que. más se
fuuebautizo
cual los cristianos.
interesaba el sefior Arzobispo, se
• Y llevarás el nombr&lt;,, rutilante Y J~~d~oro
entregaron los $4,000 restantes de
de Bel~0~~:b;;~~gh%YI~i~~imall
·
la 1lltlma póliza.
.
ojos de ópalo, conserva el agua pura,

re1:

(Colección de la "Cristalería de Vergatca,")

A más hermosa Colonia, no sólo por su posición, que lo es contiguo al
Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando
lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quie•
nes desean construir magníficos edificios, que, en época no muy lejana,
llegará á ser el lugar más de moda y el centro de las lujosas residencias
de la ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad,
de algunos años á esta parte, y se convencerá de que no hay inversión
más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido para siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad, y
por consiguiente, para que residan personas de refinada cultura, se hacen
necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de la cuarta parte de este
terreno, y esperamos que para fines del presente año, todos los lotes habrán sido tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar será el más
hermoso y saludable de la Capital de la R,epública.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la
primera fila por sus edificios, en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja
natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bafo nuestro mismo plan, es decir, veinte
por ciento al contado y el resto en nueve años. Ningún interés se paga
sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto, banquetas de
cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
·

¿Hay alguna proposición
de t~rrenos mejor
que ésta?
Para mayores informes, dirigirse á

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~~ssssssss~ssssssssssss~ssssssss

Tomo XI-Año 1-Número 15

Abril 10 de 1904

Precio del Ejemplar, 50 cs.

�UN.DO LUST~ílDO
!ño XL-Tomo !.-Número 15.
Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA

MEXICO, !llRIL 10 DE 1904.

Subscripción mensual foránea ......$ l.óO
ldem
ldemen la Capital.$ 1.26

Regla t rado como artrculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Gerente; LUIS REYES SPINDOLA

Lós má-sorano6s um6ior surtiaos 06 la R6DúbliGa.

m
.J

lnformamos á nuestra numerosa y distinguida clien=
tela, que hemos recibido y puesto á la venta un es=
pléndido surtido de telas de lino y de algodón fanta=
sía, propias para trajes de Primavera, suplicando á
nuestros favorecedores se sirvan visitar nuestro

-oe~artamento ~e Géneros ~e lino y Al~Món fantasia
en donde hay un inmenso y sin rival surtido de Cre=
tonas, Muselinas, Crespones, Sedalinas,. Cappets, Li=
nons, Telas de Vichy, Nansús, Cambray~ Piqués, Cé=
firos, Oxfords, Organdís, Satins, Brillantinas, Telas
de :Uno fantasía, Velos, Etaminas, Plumetis, etc.

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;tonftttionados ·para blusas y
/otstidos.
-Esp,cialidad tn trttonas para mutblts y cortinas.
'

,

l

Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCOS DE PORTE, los pedidos mayores
de 25 pesos cuyo peso no exceda de 15 kilos.

Signoret, Honnorat y Comp.

51 aniversario del .2 de Abril de 1867
1:¡1 Señor General Díaz. recibe en Anz.ures la fellcltaclón d

•
e un viejo subalterno , .

(Fot, de "El Mundo Ilustrado,")

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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