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AL P:U ERTO

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GRANDES ALMACENES
DE ROPA~-.y NOVEDADES .

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I

MEXICO, ABRIL 17 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA
Registrado como artrculo de segunda clase, en 3 de Novlembr~ de 1894.

Subserlpclóu mensual foránea ...... $ I.óO
ldem
ldem en la Capital.$ l. 2o

Gerente: LUIS REYES SPINDDLA

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SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS. MEXICO

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Año XL-Tomo I.-Número 16.

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VERACR~
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L UN.DO LUST~ADO

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D6Dartam6nto 06 ·r6rtum6ría,
flrtíGulos 06 F.antasía u6uant6s:

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Depósito del mara~Hloso ]abón para Desmanchar·Ropa y Pieles.
\ ,precios invariabl~mente fijos y si,n coin:pétencia,
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.,SignOfét, Honnorat y (omp. - ·· ,

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El Combate de Flores en Chapultepec.
"'1ictoric1.·., &lt;le lc1. Src1.. l"'\kt,el (Grár, Pr~n,io,)- "Du&lt;¡uesc1." &lt;le los r,Hjos Díc1.z Rc1.iios c1. CJ"'\e 11c ió11 t,or,oríficc1. .)

�tt MUNDO tt11STltADO

~t ?titJm&gt;o tttrSTitADO

nitot y 6rauizo
A nieve, más aún que la lluvia,
es la fecundidad de la tierra.
Diríase que es su nodriza, según la amamanta de jugos fertil:zantes, según la acaricia con el
contacto de sus copos, según la viste, la engalana y la embellece con
blanquísimos encajes y con platea•
dos hilos, y según la envuelve en
gasas transparentes.
La nieve es melancólica, pero es
dulce y tierna. Sus copos tenues y
como cardados, flotan y se ciernen
en la atmósfera, como las aves sobre sus nidos, ó como las mariposas sobre las flores, antes de depositarse en la tierra ó de posarse
sobre la vegetación.
Ligera y alada, cae sin herir, sin
maltratar, sin destruir. Se posa delicada sobre lll.s aristas más finas,
sobre las ramas más frágiles, sobre
las vellosidades más tenues, sin doblegarlás ni deformarlas ni romperlas. Así posada y superpuesta
en capas finísimas, reproduce en
alto relieve y con absoluta fidelidad, todos los rasgos, todos los
surcos, todas las asperidades y todos los contornos de los objetos,
esculpiéndolos, por decirlo así, en
blanquísimo mármol.
Salvo cuando el huraeán la brutaliza ó el declive la traiciona, la
nieve jamás acomete, jamás ataca,
jamás derriba, jamás aniquila. Todo en ella es caricia silenciosa y
discreta.
Venga después el sol á fundir la, y

L

entonces, convertida en hilos de
plata líquida, se insinúa, se infiltra, impregna la tierra y la vegetación transfundiéndole los gérmenes
y los jugos de la vida, enriquecidos
con los abonos atmosféricos que ha
aprisionado, al formarse, en las
mallas de sus copos.
Llegada la primavera, la nieve
acumulada en el invierno, se transforma en arroyos juguetones, en
majestuosos ríos, en lagos apacibles, en torrentes espumantes, en
regadío de praderas; en fecundidad, en vida, en retoños y nidos en
los troncos, en sombríos y murmurantes follajes en los bosques, en
espigas, en flores, en frutas, en ri queza y bienestar.

*

**
El granizo es tumultuoso
y brutal. Na vega por los aires en colosales barcas negras; se anuncia con
ruidosa artillería, con redobles de
atabales, con estruendos de trompas, con fulguraciones, con fulminaciones. Es un monstruo de alas
negras, pico de acero y garras aguzadas, preñado de odios, agitado
por las furias, sacudido por las
convulsiones de una cólera ciega y
desmesurada
A su llegada, todo se obscurece
en el cielo y todo se estremece en la
tierra. Los animales buscan refugio en el fondo delas cavernas; las
aves cubren nerviosamente con sus
alas á sus polh,elos; las altas encinas sacuden sus·ramas como calosfriadas de terror, y los enhiestos
pinos alzan sus cimas agudas como

saliendo al encuentro del rayo qué
ha de desgajarlos é incendiarlos.
De repente, el colosal é informe
tumor negruzco se abre y el combate comienza. El relámpago ciega,
el rayo atruena, el granizo apedrea,
el viento arrasa y la destrucción y
la muerte se ciernen sobre la Naturaleza.
El follaje desmenuzado gira á im•
pulsos del viento, los pétalos caen
acdbillados; las frutas agujereadas se desprenden de las ramas, y
ruedan por tierra los granos aplastados de las espigas desgl'anadas.
Caen las aves como fulminadas por
lqs disparos de siniestros é i~visibles cazadores, ruedan los mdos,
vuelan las techumbres, se hunden
las cabañas, perecen á montones
los animales y las plantas.
A poco, de lo que era un campo
de maíz, no q_uedan más que cadáve1·es de cañas hacinados y confundidos; los jardines S!3 transforman
en lodo de pétalos; en los bosques
se yerguen despavorido!! y petrificados los esqueletos desnudos de
los árboles ayer frondosos y exuberantes. El caserío es ya ruina; el
barranco, colmado y azolvado,
desborda sus agua.s sobre la campiña y la trausforma en lago de
fango.
El granizo hace harapos de lo
que eran vestiduras; tiestos, de lo
que fueron ánforas; hacinamientos,
de lo que fueron construcciones;
papillas escurridizas, de lo que fueron formas, y el espectro escueto y
demacrado de la miseria se cierne

en lo que fueron centros de prosperidad.
Esparpajar, desmenuzar, dispersi.r y aniquilar todo lo que antes
fué trabajo acumulado, riqueza
creada, vida fecunda y bienestar
seguro, tal es su obra, y ni la imaginación más candente del poeta
más inspirado encuentra la compensación de tanta ruina en la contemplación de aquella tumultuosa
batalla en que los proyectiles son
diamantes.
¡Felices los países de nieve que
tienen el tranquilo y melancólico
reposo del invierno, para disfrutar
después, del despertar espléndido y
suntuoso de la primavera!
Nieve y grsi,nizo ... , para el físico
son una misma cosa. Para el labrador, para el productor, para.el hombre de trabajo y de ahor1·0, media
entre ellos la misma diferencia que
entre la madre que amamantay acaricia y el·monstruo que hiere y destruye. Aquélla es todo amor,. éste
todo odio; aquélla es prosperidad,
éste miseria; aquélla es fecundidad
y éste es aniquilamiento.
Y así es la Naturaleza y así es la
vida. ¡Con la misma gota de agua,
fecunda ó esteriliza, crea ó de1,truye, engendra ó mata, vivifica ó aniquila!

POLITICA GENERAL
La Reina Doñ!l ls,'•bel,-Su vida y su muerte,-Recuerdos de otro• d1as.-Glorlas Que pasan.-El atentado
contra el PrlmAr l!Ilolstro Maura,-Flrmeza del
Rey Alfonso XLII ,-El Soberano en su puesto.-Lamentable desgracia en Puerto Arturo,-Un acorazado perdldo.-Mu&lt;,rte del Vicealmirante Maka·
roff,-Los efectos del accidente.

TRISTE Y sombría ha sido la presente semana para España: ha visto desapareéer á
la reina ~bue!a, á la célebre DI!- Isabel II, que
con su h1stor1a llena casi toda la pasada cen.

se desmoronó su trono, al estampido de los
cail.ones que tronaron en el memorable puente
d~ Alcolea! Después, el destierro, la proscripción, la sombra; los partidos en rabiosa lucha·
la guerra francoalemana que se enciende ai
buscarse un sucesor de la reina destronada·1 el
general Prim que perece al filo del puñal de
un asesino despiadado; el rey Ama.deo quepasa ?ºm~ en visión profética por las gradas del
sollo mmado por la revolución; los- cantonales que desgarran el seno de la patria española: la República que se derrumba á pesar de
la honradez de Pi y Margall y la' entereza de
Castel ar; otra vez la hidra del carlismo asomando sus fauces hambrientas y ensangrentadas: el
cuartelazo de Sagunto; Martínez Campos que
proclama á Alfonso XII; la restauración ....
Y en tanto, la ~eina D._. Isabel, siempre envuelta e? las t"r1stezas de la expatriación, sin
que pud1ora ver de nuevo el sol de sus primer~.s alegrías, ni aun bajo la influencia de su
h110 que ceñía la corona de que ella se había
despojado al impulso avasallador de la revolución triunfante.
S!gu~eron después los años fatigosos de la
ano1a01dad, fríos,- solitarios y tediosos para
la que fué soberana aplaudida y que ~on la
Emp~ratriz Eu&amp;"enia, otra grandeza que se so·
brevive á sí misma, compartió la celebridad
en los centros aristocráticos de Europa· después, el manto del ol vid-o, en medio de la fiebre q_ue consume á las m?dernas sociedades; y
por fin, la eterna prometida, la muerte que uivela con su rasero al prócer y al mendigo, al
noble y al ~lebeyo, en el montón de tierni, que
á t?dos abriga con el mismo carii'io de madre
umversal.

/

Notas M~troPolitanas
SI granlzo.-La nleve.-81 frio.-La fiesta florat.-Los nlños.-Los teatros.

OR un extraño capricho de la Natúraleza,
hemos tenido el espectáculo milagroso de
una gran nevada. Nosotros, que acostumbramos llamar invierno á la estación que buscan nuestros vecinos septentrionales por sumorigerada dulzura, hemos visto el Valle cubierto por la repentina. floración de una nevasca inesperada.
Amado Nervo ha de haber pensado en c:La
Hermana Nieve&gt;. Los divinos versos de su poema acudían á mis labios al contemplar desde
la altura la extensión del Valle, en la que se
antojaba un gran combate de lirios, cuya sangre inmaculada cubría la llanura.
La nieve tiene extrañas harmonías de una
divina blancura. Ella, más que ninguno de los
grandes espectáculos de la Na tu raleza, llena el
espíritu de un gran sentimiento de beatitud; de
paz, de suave y tranquila ang.istia, que se desvanece en un largo estremecimiento. La nieve
es buena y es hermosa. Bajo sus diamantinas
sábanas, hierve la savia de los gérmenes que
han de brotar en la Primavera; ella es la que
cubre las altas regiones en las cuales el pie del
hombre rara vez se aventura; ella es la que
guarda en ·1a infinita soledad del Polo, el secreto que los siglos han sido impotentes para esclarecer, para sospechar siquiera.
•
La nieve se muestra esqui va hacia nosotros.
En nuestros climas de fuego, de eterno y desesperante calor, la nieve no es comp1·endida. Es
una gran esquiva, porque sabe que es hermosa,
que es más hermosa. que todas y por eso nunca
nos visita.
Ha sido preciso un engaño, uno de los deliciosos engaños de la Naturaleza, para que, ante nuestros ojos asombrados se desarrolle el
panorama que presentaría nuestro Valle, de
encontrarse á muchos grados de latitud por
encima de la que ocupa. El granizo, el frágil
y juguetón granizo, que llega repicando en todos los cristales, por una humorada infantil,
nos hizo ver una,; cuantas horas el ensueño
que muchos guardamos para las horas de in•
tensa melancolía, el blanco ensueño que inspiró al divino Teófilo los sublimes verso s de su
c:Sinfonía en Blanco Mayor&gt;.
El hombre podrá penetrar con sus plantas
burdas y sus ojos llenos del ahinco de lucro en
todos los secretos, en todos los tesoros de la
Naturaleza; violará las altas cataratas para
extraer de ellas la electricidad vulgar que mueve la máquina odiosa; robará las fuerzas que
el Gran Todo ha puesto á la disposición del
fuego, las que ha dado por patdmon~o á la rabia que hierve en los volcanes; pero ¡amás penetrará el blanco misterio de la nieve. Es por
eso que sentimos ante la fugitiva visión de esa
blancura de ala, áe lirio, el vago sentimiento
de estupor, el anonadamiento total que sumerge al espíritu en una región ilimitada, en cuyos

P

horizontes inacabables vuelan lentamente todas las quimeras.

......
*
Por una de tantas anomalías de nuestro carácter híbrido, las fiestas florales son raras
entre nosotros. Preciso es que venga algún extranjero á admirarse ante los prodigios de
nuestros jardines, para que tengamos la noción, siquiera sea la noción incompleta y deforme, de lo mucho que valen y de lo mucho
que podrían producir bien aprovechados.
En nuestro Valle, las flores se ofrecen en un
eterno afán de pródigo. Las hay blancas, muy
blancas, con pétalos de cera en los cuales una
sangre anémica apenas si circula con lentitudes
señoriales; las hay rojas, tan rojas como una
desesperación sin límites y sin remedio; las hay
azules, como los ojos impregnados de bruma
de esas turbadoras mujeres septentrionales; la.s
· hay de formas correctas y simétricas; las hay
llenas de perfumes incitantes; las hay casi ca1·nales y femeninas como labios, como frentes y
como piel de mujeres hermosas.
Las rosas, con arrogancias de hembras va. nas, irguen sus corolas que el-paciente esfuerzo humano ha plegado; rosas hay que tienen la
morbidez de la carne, de la fresc¡i, carne joven,
llena de emanaciones y de redondeces; rosas
existen en las cuales parece hervir la sangre
criolla en tumultuosos giros. La camelia imperial extiende sus pétalos de cera, frágiles y satinados· balancean sus pequei'ias corolas, como
estrslla~, las margaritas, caras á los amantes,
y los miosotis se empeñan, sin.conseguirlo, en
·copiar el color de los cielos serenos.
Son las huertas del Valle la residencia favorita del Príncipe Abril, porque en ellas, co•
mo en el verso del sudamericano, parece que
.la tierra contesta al cielo con una flor por cada estrella.
· Las fiestas fl.órales hacen :falta entre nosotros.
Demasiado escasas son las fiestas que nos quedan. Es tiempo y a de que la adusta esquivez
que nos legaron nuestros padres, vaya desapa
recíendo en una sociabilidad que haría menos
monótona la existencia metropolitana. •
El ensayo, por lo pronto, ha sido feliz. Los
carruajes adornados llevaron á la fiesta la doble delicia de las flores y de las mujeres, muchos
perfumes y muchas hermosuras. Tam1;&gt;ién los
niños tuvieron su parte y no fué, por cierto, la
menor ni la menos agraciada. . Los pequeíl.os,
los que llegan á la vida abriendo grandemente
sus grandes ojos, con el pasmo el!orme de los
primeros años, deberían figurar siempre en e_ste "'énero de fiestas.
.
Para ellos ijon, en realidad, las mayores delicias y las estupefacciones más grandes en ta- 1
les casos.
.
.
El niño tiene sus sitios privilegia.dos, tiene

sus espectáculos predilectos, y justo es que los
mayores se acuerden frecuentemente de que también en esas cabecitas rizadas la idea tiende
sus alas condorinas para iniciarse en vuelos
vertiginosos.
Los niñQs .. . . Todos los grandes hombres,
los pensadores que ilustran y levantan á la humanidad, han ama.do mucho á los pequeños.
Jesús, el Cristo, gustó mucho de hablar de ellos,
de servirse de ellos en sus simbólicas y misteriosas prédicas.
Bien están los pequeños y las flores. De ser
posible, para que la fiesta fuera completa, habría que invitará los pájaros á ella. Pero son
demasiado esquivos; hemos sido tan crueles
con ellos, que ahora nos temen y nos castigan
con S:l alejamiento.
La fiesta floral de hería establecerse entre nostros, debería ser un privilegio del Valle, que
tanta¡, flores ofrece. Porque tan es un privilegio del Valle esa orgía de colores y de aromas,
que nuestras mujeres se parecen más á las flores que las de cualquiera otra raza. La mujer
del Norte, la frágil y harmoniosa hembra septentrional, es más humana, más celeste si se
quiere; pero menos floral que la nuestra. La
mujer helénica fué una competidora de las dio•Sas; la nuestra es una competidora de las flores. Algo tiene de los pétalos de rosa.

***
El maestro Meneses ha cumplido sus ofreci•
mientas y nos ha hecho oír la. fantasía de Héctor Berlioz, en la que el poeta músico pinta la
pasión más grande dé su existencia. Están lós
críticos de acuerdo-cosa inaudita- al reconocer el c:Lelio&gt; y su primera parte, la &lt;Sinfonía
Fantástica», como una de las obras maestras
de la música moderna.
Por desgracia, nuestro público se ha mostrado algo esquivo. ¡Hubiera sido tar¡ consolador,
tan bueno, verlo acudir al reclamo!
Tenemos también una Compañía de opereta
y de ópera cómica, como hace muchos años la
deseábamos. Quizá _sea éste el género que más
cuadre á nuestros gustos. De aceptarlo francamente el público, tendremos siquiera un refugio modesto, pero hermoso, para las largas
veladas.

...

... *
Abril es un nigromante prestigioso. Cada
crepúsculo nos presenta una nueva gloria de
fuego en el occidente; cada ocaso es un luminoso milagro, un derroche de sangre sideral, en
la que nada Venus como ur¡gran diamante que
se ahoga en un incendio.

cl/ntenor Lescano.

en su odio satánico, pretenden ahogar en san•
gre á los representantes del Estado moderno.
~ay muchas sombras de ignorancia y de misel'la en las capas del bajo fondo social que en·
gendra tempestades sordas en el subsuelo y
]lrecisa llevar por todas partes rayos de Ju~ y
pedazos de pan, á fin de satisfacer al que ruge
entre los horrores del hambre y las soledades
de la orfandad inteh,ctual.

***

_Por su parte, el Rey Alfonso se ha mostrado
digno de su corona al l'8alizar el viaje acordado á Barcel&lt;;&gt;na, pues sus propios en'"migos, si
a~aso los tiene un soberano que apenas comitinza á trazar las primeras líneas en la historia C!e su reinado, nabrán de confesar la entereza de su corazón, firme en la serenidad de
una conciencia tranquila. Después de hi,.ber
recibido tln las aguas ele Vigo al poderoso Emperauor &lt;le Alewauia, que hizo al joven lliy
un saludo de cortesía, y de haber reanudado
los lazos dt1 amistad co1·dial que lo m:ian con
su difunto padre el .Rey Alronso XII, debía
procur_ar COL.l ·su presencia l.rnscar los medios
ue con¡urar la tormenta que se cierne sobre las
p1·ovmc1as catulanas. 81 no lo consigue es
oastauw ménto para él haberlo intentado; pueUtl ~~tar sat1sfec1.10 de su conducta que ha me1·ecido aplausos de propios y de extraftos..

**...
Un ac_ontecimiei:ito do_loroso para el Imperio
moscov1La ha venido á interruwpir la monotonía de los incidentes de la gue,·ra que lentamente se va des,:,n volviendo eu el I emoto Oriente: cuando se acei·caban á Puerto Arturo los
buqutlij Japoneses para iutentar un nuevo atalJ.Utl, el Vkealruiraute Makaroff, Jefe de las
tuerzas navales de Rusia, ;,alió uela bahía con
sus IJuques escogidos, á fin ue hacer frente al
tlnemigü, y vienuo la superioridad numérica ae
los dt:llltllltos del Contraalmil-ante '.l.'ogo, volvió-al ¡,uei-to, trovezanuo, desgraciaaamente
cont1·a una Uti las ruinas QUtJ Utefienden la en~
tracia y hunctiéuuose cou su buque insignia el
acorazado &lt;.l:'1:,tropav lov;.k&gt;, y perecieLUO á. su
lado la mayor pa1·te de los tripulantes del barco peruido.
· Ronda sensación ha producido el fatal accidente en los cent1·os de la metrópoli rusa que
ve desapa1·ecer, en un momento, al Jefe en quien

Entreoista det E,npel'ltdo,· Guittm•m.o y el Be¡¡ A.lfo11sn
á bo1·tlo de la, "Gfralda,"

turia, y ha provocado en Barcelona una escena
de horror en que los odios de la anarquía estuvieron,_á puuto de dejar acéfalo el gobierno
ue su MaJestad, pretendiendo as1:,star golpe de
muerte en la persona del Primer Ministro Sr.
•Maura.
¡Cuán varios y encontrados serán los sentimientos del pueblo espai'iol, viendo bajará la
fo~a á. la augusta hija de Fernando VII, que
fue en el segundo t ercio del siglo XIX el ído :o
de los espauoles, po1· cuyo trono se derramaron torrentes de noble sangre hispana se sacudió la sociedad ha~ta ~n sus fundam~ntos, y
se luchó y se combauó srn tregua. ni descanso,
¡,or muchos all.os, trayendo como consecuencia
~a creación de caudi!Jos que Juego quisieron
imponer su voluntad, inauguranuo la era de
los motines militares que habían iniciado, con
.el mfaute D. Carlos, los pa1·t1dal'ios del absolutismo, y que dejaron profuuda huella en la
est1·uctura. de la ruonarquía, ue la cual trabaJosamente se va 1·ecobrnndo hasta en los comienzos del nuevo reinado.
CJ
Y después de haber siao adorada de su pueblo, uespués de haber alcanzado gloria, ¡cuántas tempe$~ades se desencauenarou sol.Jre ella!
¡córuo rugió el ,·ayo sobre su cabezal ¡cómo es·
1;a1laron 10s rencores y explotaron los odios y
romp1erou sus diques las pasiones, hasta que

La. Beina Isa.be(,-t ••eaie,itemente en Pa••Ís,

¡Pobre Señora! s;u vida se extinguió como
lo_s últimos resplandores de uno de esos soles
leJanos que ll_egan á nuestras pupilas, cuando
h~ce mucho tiempo habían dejado de existir.
Ni pudo recoger el postrer aliento de su ama•
?º hijo, ni,recibió sobre su frente helada por
,a agonía,. el ósculo postrero de su nieto. Cosas d~ la p.olític~: En su lecho mortuorio sólo
estuvi_eron sus ln¡as, las que con ella juntaron
sus tristezas.

***

Bien decían los miembros del Gabinete español, que era peligroso que Su Majestad D. Alf?nso XIII se dirigiera á la capital del princ_ipado de Catalufta, en jira de carácter polít1co, pues Barcelona se ha distinguido últimamente P?r sus agitaciones y por ser el centro
recono~ido de maqui~aciones malsanas y de
explos10nes anarqmstas. Bien hacían en
q!1e!er disuadir al monarca de su proyectado ·
via¡e, pues parecía que un presentimitnto les 1' T.-&lt;t ouen•a en O,'iente,-El Yi.céatn,i,•a.ite Tooo
di rigiendo una 1naniotn~ana11al.
anun&lt;liaba la catástro· ·"•
fe. Afortunadamente, el ·
golpe estuvo mal prehabían puesto su confianza el Emperador y sus
parado y peor ejecutaesperanzas los patriotas moscovitas. y en efecdo, y el Sr. Ministro
to, desde que el difunto Makaroff tomó el manMaura, á quien fué dido de las flotas del Extremo Oriente, manifes'rigido, pudo escapar
~óse una nueva fase en la mat cha de la campacasi ileso de las asena¡ ya no. se esperaban l?s ataques del enemichanzas odiosas del
go al abrigo d~ las formidables fortificaciones
anarquismo. Bay que·
d~l puerto; en mcesante movimiento y con anfelicitar á España por. s1a de corresponderá la confianza del Czar el
que por esta ocasión no
nuevo Comandante salía para desafiar más' de
ha perdido al hombre
una vez, en mar abierto, las fuerzas del Mikapúblico que tiene sobre
do, l_as cuales se conservaban á respetable dissus hombros todo el pet~ncia para no comprometer las ventajas obteso del gobierno responmdas_ en los_primeros encuentros. Supo, adesable de la monarquía,
m~s, ~nfundir en sus subordinados desde el
y por que no ha tenido
prmcip10 de su mando un empuje y una energía
que lamentar, ·con proque parecía se iban perdiendo en la inacción
fundo terror, la repetien que pe~manecían _antes de su llegada.
ción del tremendo suce. La pérdida del Vicealmirante Makaroff deso de Santa Agueda.
¡a un vacío _que sabrán llenar otros jefes, digDe seguro que el atennos de contmuar las tradiciones gloriosas del
tado contra el Sr. Mauque ~caba de perecer en un accidente tan desra, servirá para redograciado como lamentable.
blar las precauciones
14 de abril de 1904.
Z. Z. Z,
tomadas sin duda contra los enemigos jurados de la sociedad, que
La uuerra en Oriente,-]{/, G611,61'al Kuro,,aiki11, en ,u du¡,(l,(Jho,1

&lt;&gt;

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Er,tre Aves

El Comb·a te de Flores

INCO a.í'!os ha que tengo de vecino á un viejo y achacoso sauce que siempre he amado
y que hoy amo mucho más porque bajo sus
decrépitas frondas, amenazadas ya por laca l·v icie, he sentido muchas ternezas y pensado
muchas estrofas.
Ahí está juc.to á l as t api as de mi hogar, como centinela curioso de mi vida que se complace en espiar mis actos, en oír mis palabras y
en referir¡ne, á la continua, los secretos de sus
viejos amores, de sus dolencias presentes y de
sus g lorias pasadas. Ahí
est á ulcerado y quejicoso,
empinando su cuerpo esqueletado para sorp render
mis pasos, . balanceando
sus . tísicos ramajes con:
movimientos que remedan
el saludo a paratoso de un
viejo cortesano.
Ese buen árbol de testa
venerable, con quien be
tenido confidencias de cosas muy sanas, se me antoja á las veces el abuelo
cariñoso de los árboles
que lo rodean haciendo
alarde de garrida juventud. Es mi vecino predilecto, es el complaciente
consejero de mis musas, y

C

Hermosa Fiesta en Chapultepec

1
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'

1 1

A nota más brillante de los últimos días, ha
sido la fiesta con que se celebró el domingo pasado, en Cbapultepec, la llegada de
la Primavera. El bosque, el viejo bosque de
ahuehuetes milenarios que alberga entre sus
frondas un enjambre de rosas aladas, y que
guarda, piadoso, eternamente loado por la fama, el recuerdo de uno de los más grandes sa-

L

UN DETALLE DEL CARRUAJE QUE OBTUVO EL
GRAN PREMIO.-SRA. MICHEL Y
SRITAS. DACHARY,

crificios por la patria, abrió ese día
sus puertas para congregar, bajo la
arcada de sus avenidas llenas de sombra y de frescura, á la mujer, que alegra nuestra vida, y á la flor, que es
perenne alegría de los campos.

*

T..a fiesta r esultó bellísima. Multitud
de carruajes adorn¡i.dos, unos lujosamente, y otros no, se dieron cita en el
terreno del combate, ofrecienclo á las
miradas ávidas de sensaciones de la
muchedumbre, un a~pecto verdaderamente encantador.. No cabe en los
estrechos límites de nuestras columnas
la descripción detallada de todos y

cada uno de los vehículos que tomaron parte
en el concurso, ni la lista completa d&amp; las fa.
milias á cuyo·buen gusto se debe el derroche de
gracia desplegado en su adorno; pero no resistimos á la tentación de describir, siquiera sea
á grandes rasgos, los carruajes que más llamaron la atención y que obtuvieron los princi·
pales premios.
.
«Victoria&gt;, de la Sra. Michel. ( Gran Premio.)
-Elegantísima: toda cubierta con flores morado, blanco y lila, ofrecía un soberbio golpe
de vista. Un caballo blanco, .ricamente enjaezado, tiraba del carruaje, que ocupaban, vistiendo hermosos trajes primaverales, la Sra.
Michel y las Sritas. Dachary.
.
Automóvil, del Sr. Lic. W. A. McLaren.
(Gran Premio).- Adornado coa flores diversas
imitando «almohadillados&gt;. Ocupaban el ve-hículo el mismo seí'!or y su hermana, la Srita.
Elena.
«Duqnesal', de los niños Díaz Raigosa.Comp,.etamente revestida de miosotis, fué una
de las que más llamaron la atención por su
originalidad y elegancia. Los cuatro asientos
del primoroso cochecito estaban ocupados por
los niños Porfirio y Luisa Díaz Raigosa, hijos
del Sr. Capitán Don Porfirio Díaz, y Esperanza y _Margarita Maza, hijas del Sr. Antonio
Maza, quienes lucían bonitos trajes blanco y
azul.
,
Un «pony&gt; con penachos blancos y curiosísimas guarniciones adornadas con flores ar1,ificiales, tiraba de la «duquesal', llevado de
la brida por un lacayo de librea. Nutridos
aplausos saludaron el paso del carruaje.
«Dog-car», de la familia Brassetti.-Artístico adorno, consistente en «pencas&gt; de palmera
que figuraban cucharillas, y flores rojas.
«Duquesa&gt;, del Sr. Agustín Galán.-Decorada toda con azucenas, conducía una pareja de
niños en traje de ceremonia nupcial. Un &lt;heraldo&gt; vestido con propiedad y caballero en
un «pony&gt;, caminaba delante del cochecillo y
d~trás de éste un grupo de
pajes.
« Dog-carl', de los hermanos Salari.-Adornado con
flores naturales y telas
amaril{o y rojo.
Automóvil, de la familia
González.-Adornado con
flores artificiales; entre las
qµe dominaban los colores
blanco y rosa.
«Victoria», de la familia
Goudet. -Este carruaje estaba engalanado con multitud de flores distribuidas
en artístico desorden, llevando las ruedas cubiertas
con listones azules y blancos. Detrás, y remolcado
por la «victoria», marchaba un pequeño carruaje,
tirado por un «pony&gt;,
que ocupaba un grupo de
niños.
«Victoria», de la familia. Sarre.-El adorno de

este coche consistía
en profusión de fióres que formaban
guardas onctuladas.
'l'anto á los niños
Díaz y Raigosa como
á los dueños de los
demás coches que
acabamos dtl mencionar, se les otorgó
por el Jurado, como
recompensa, un «recuerdo&gt;. Estos consistían en hermosos
estandartes de seda
lila, con una iciscripción alusiva. Iguales
estandartes fueron
adjudicados á las siguientes personas:
Sra. Laurent; Sres.
Daniel Garza.Guerra
y Javier Gardida;
niños del Dr.Ramos;
· Sr. Casto de la Fuente Parres; familia
Pérez de León; Sres.
JohnHanfield, y Lic.
Manuel Vida.urrázaga; niños Casasús;
Srita. Elena Ballescá; Sres. Victoriano
Coutelonne y Antonio Escandón; niños
Pimentel y niños Azcué, y Sres. H. González y F. Argüello. A los
propietarios de «El Puerto de Vera.cruz&gt; y de
c:El Palacio de Hierro», se les adjudicó también
un «recuerdol' por los «carros repartidores&gt;,
adornados, que presentaron al Concurso.

COMBATE DE FLORES. -CARRUAJE DEL SR. JUAN HADFIELD.

momentos en que el suelo se viera casi cubierto por completo con rosas destlojadas, gardenias y otra multitud de «proyectiles&gt; de los más
variados colores.
El combate se reanudó por la noche en Plateros, San Francisco y la Avenida Juárez con
tanta ó mayor animación que la que habí~ reina.do en Chapultepec por la tarde. El «boulevard&gt; ostentaba un adorno sencillo 1 pero elegante, y una profusión de focos de arco é incandescentes:
La concurrencia. que hubo, tanto en el Bosque como en Plateros, fué numerosísima.
En suma: el combate de flores del domingo,

1

.

'

COMBATE!J&gt;E FLORES. -CARRUAJE DEL SR. RE NÉ SARRE,

COCHE DE LOS NIROS DE:L

fué un éxito completo y debe estimular á los
organizadores para, que, por cuantos medios
estén á su alcance, procuren la implantación definitiva en Méxito de fiestas t an hermosas como
la que acaba de llevarse á cabo.

nocro&amp;! RAMOS.

el que abre á mis ojos horizontes vivamente
azules cuando mis sueños, en parvada alegre,
v uelan á su copa en busca de fragancias, roa- tices y _gorjeos. _ . . _
. - Todas las mañanas, al d&amp;:rle yo los b uenos
días, me embeleso mirando entre sus ramas algún tierno idilio de pájaros enamorados que
se besan, ó el atrayente cuadro de los inquietos picamaderos que se asoman á las bocas de
sus nidos llevando el alimento
á los polluelos de temblorosas cabecitas implumes. Muchas veces, ante la mágica
dulzura de esas escenas me
ha parecido oír u na mtlsica
lejana de ósculos que• se desatan en suaves ondulaciones
de caden.cia. Muchas veces
ante la gloria·de e¡;¡os connu'. ,
bios.sugesti vos, he creído escuchar entre las entecas ramazones del viejo sauce, un

Además ' de las familias y caballeros que hemos mencionado, muchos fueron los que enviaron sus coches al torneo. La mayor parte de
éstos iban ocupado., por damas que lucían pri•
morosos trajes de Primavera.

***

Al brillante desfile de trenes adornados frente á la tribuna que ocupaba el Jurado calificador compuesto de los Sres. Regidores Best,
Itu;be, y Algara y Terreros, siguió un reñidísimu combate en que, á guisa de proyectiles, se
derrocharon todas las flores que en ese día pudieron obtenerse en la ciudad. El entusi asmo
fué, durante toda la tarde, grandísimo, y hubo

EL JURADO CALIFICADOR,

: '

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,..

""

�Et MUNDO II.USTRADO
pajarillos con sus ojazos de sátiros hambrientos, sus ceñudas cabezas glo::,iformes y
sus plumas entintadas con matices de hojas
secas.
En los buhos s iempre be visto las aves de
tipo criminal. La uniformidad torturante de su
canto; la opacidad de su plumaje pardo; su pasión por los sótanos umbríos y la dureza de su.
mirada recelosa, son caracteres que denuncian
en esas aves la crueldad de su~ instintos, mal
embozados por apariencias de hipócritas mansedumhres. Los pája r os les temPn y huyen azorados de su pre,eneia. Como los hombres malos, esas aves están condenadas á no vivir en
sociedad. Su canto pone muchas tristezas en el
alma; su pupila centelleante lastima como lp.
punta de una daga; su presencia es mortífera
para. las otras avecillas, y no pocas veces las
letanías de su voz suenan para las almas moribundas, como el eco de una cita de ultratum-

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EL MUNDO ILUST¡t.ADO
de aquellos lugares. De
pronto cesó su canto.
Movi ó la tor va cabeza
felina con vivacidad siniestra y vi que de un
salto se avecindó á la
boca de uno de los muchos nidos que han formado los afanosos picamaderos. El bubo
asomaba su atigrada
cabeza diabólica en el
umbral del oculto recinto. E l momento er a
propicio para un cri·
meo. El tri unfo sería
se!!uro.
Los polluelos implumes modulaban amorosos píos. Creyeron, en
el a lbo'r de sus instintos, que el hubo era la
madre que les llevaba
como de costumbre el
alimento matutino.
Los p11jaril!os r11pazuelos acentuaban más
y más sus trinos inri·
pientes,cuando de pronto vi, no sin estremecer·
me, escabullirse rápid'1.mente al alevoso car·
nivor o. y, con agilidad

f\DIOS . ..
Yo t.e soñé en mis noches como una
visión azul, y te soñé en mis días
como un hada oportuna..... .
Con el amor de las melancolías
se unió mi pecho al tuyo,
y fué esa idolatría dolorosa,
como un nupcial arrullo
y una lánguida rosa.
Vengo á decirte adiós. El verso mío
florece en un crepúsculo sombrío;
y en el albor de tu boquita roja,
golpeado por el ftío,
como un ramo de lirios se deshoja.
· ¡Adiós! Una alborada
te vislumbró mi musa enamorada
en la pomposa catedral severa.,.
y b ablaro.~ á mi alma, ya de hinojos,
la seducc1on cambiante de tus ojos :
y el zafir apagado de tu ojera.
¿Para qué más? Nuestro carifio mudo
como un pájaro canta en la montaña,
cantó, por sobre abismos, en la meta·
y sólo llevo en mi fatal escudo,
'
la orquídea azul de tu pasión extraña
y la fina esheltez de tu silueta.
En el viejo reloj suena la hora
de la partida ntroz ..... .
En fin, oh flor de Exilio!. ...... una sonora
carcajada ¡y adiós!. .. .. .

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!~

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.'

COMBATF. DE FLORES -AUTOMÓVIL DE LA
FAMILIA GONZÁT.EZ (MENCIÓN
HONORW!CA. )

extraño susurro de
diálogos indecibles
en su amorosa expresión.
Este árbol Ps, sin
duda, el más discreto confidPnte dA las
aves, porque á él miro llegar de diario
una gentil paloma
tr ajeada de plumas
cenicientas de tornas6lados brillos, · que
va á buscar ramajos secos, ·para llevarlos, en u n vuelo
bulliciosc, á lo más
intrincado de una
ceiba
paradisíaca
que engalana el ba'rrio. Hay otras aves
que hac dado en visitar al viejo sauce
desde antes que Ja
primavera dejara oír
el taconeo aristocrá•
tico de sus chapines,
bajo su inmenso pórt ico de fl.01·es. Son
los bubos esas aves;
los bubos que tanto
miedo infunden á los

EMILTANO HERNÁNDEZ.

..

~

FACHADA DE LA CAS A D"1 DON EMJLTO
CABAS!-UT, EN Ef, PASF.O DE LA REFORMA.
UNA DEL •\ S Mi&gt;.JOR AD()Rfll'ADAS
EL DÍI\ DEL COMBATE
DE FLORES.

ba, como un llamamiento preludiado por la
mner te.
Hace pocos días fuí testigo de una escena
tormentosa que me conmueve todavía al recordarla. Era una mañanita enr ojecida de sol y
saturada de fragancias. Iba yo á ver el viejo
sauce; á darle los b uenos días y á deleitarme,
como otras veces, bajo su sombra apacible,
donde be sentido tantas ternezas y pensado
tantas estrofas.
Un buho cantaba medio oculto entre l as hojas amarillas de una rama seca. Ningún otro
plumaje se o~tentaba por allí; la arboleda est aba sola; el bubo .era el único huésped del
v iejo sauce; él reinaba allí como dueño y señor

¿'tÍ:
/IJ

COMBATE DE FLORES,-UNA CARRETELA ADORNADA .
COMBATE DE FLORES.-MAD JANE AVAERT
Y MAD. ROSINE RN EL CARRUAJE
QUE OCUPABAN.

pasmosa, arrebatar del fondo de aquel nido á
los dos pajarillos que quizás mi nutos antes se
a limentaban coa sueños de caricias maternales.
Salpicaduras de sangre inocente sobre la
gruesa cama que encerraba al nido; plumillas
grises diseminadas sobre el follaje, y silencio
absoluto en torno del viejo sauce, tal fué la
escena que la madre halló al retornar á su escondida celda llevando alimento y amor para.
sus hijos.
•
•
Después de haber penetrado al silencioso albergue, aq nella ave rlespojada de sú tesor o
filial, saltaba con movimientos de pavor sobre
las ramas; exploraba el azul del cielo con miradas locas, volvía á hundirse en la oquedad
sombría de su nido, y en tanto que sus ansias y
sus gritos me movían á piedad intensa, y mientras pensaba yo con horror en las madres que
abandonan á sus hijos, escuchaba vibrar hacia
lo lejos el ca.oto monótono del buho, que sonaba. en·mi~ oídos como el eco de angu.~tiosa letanía, CO{IlO el toquedeunacitadeultratumba.,
como un llamamiento preludiado por la Mue1·te.

'Benito Fenfanes.

Nuevo Gerentede los Ferrocarriles
DEL DISTRITO.

mas líneas, en beneficio de la población.
El nombramiento hecho en favor de Mr.
Wheatly, ha sido favorablemeflte comentado en los círculos ferrocarrileros.

En substitución del Sr. Carlos Clegg, acaba de hacerse cargo de la Gerencia de la
Compañía de Tranvías Eléctricos de México,
Mr. William Walter Wheatly, persona muy
versada en este género de negocios, por su
larga práctica adquirida en las principales
compañías de los Estados Unidos, y por sus
vastos conocimientos en el sistema adoptado
para las líneas del Distrito.
En la vecina República, Mr. Wheatly fué
por algún tiempo despachador de trenes en
Brooklyn, primero; ayudante del Superintendente de la División de Buffalo en el
"West Shore Railroad"; Superintendente de
División en la "Brooklyn Raped Traint Co."
y, por último, jde de todar las líneas de la
Compañía. Mr. Wheatly se dedicó después
á escribir sobre asuntos ferrocarriler0s, dando á luz un trabajo, que mereció muchos
aplauso!'!, relativo al problema del gran tráfico en Nueva York. AdemáP, fué Primer
Vicepresidente del Club Ferrocarrilero de la
referida ciudad y Secretario del mismo.
El nuevo Gerente sé muestra animado de
las mejores intenciones para corregir las deficiencia~ que actualmente .se notan en el servicio, y para impulsar por cuantos medios
estén á su alcance,~el ensanche de las mis-

- J
COMBATE DE FLORES. - OTRO CARRUAJE ADORNADO

(JOMBATE DE FLORE$. -VlCTORIA DE DON JUAN GALÁN (MENCIÓN HONORÍFICA.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LA GRANIZ.ADA DEL 9 DE ABRIL

Muerte del Sr. Enrique C. Rébsamen

M

J ¡~
!
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1·.

-.

UCHOS años hacía que no se desataba sobre la capital una granizada tan
fuerte y de tan larga duración como
la que cayó el día 9, .ocasionando grandes
pérdidas á los propietarios de fincas, y algunas desgracias personales.
Serían las tres de la tarde cuando,después
de una lluvia muy tupida, comenzó á. caer
el granizo, siendo _éste en tan gran cantidad,
que las calle!! se vieron en un ~omento cubiertas por una gruesa capa de meve, que llegó á tener, contra las paredes, un espesor de
más de treinta centímetros. Las azoteas,
sobre todo las de los edificios más elevados,
quedaron también cubiertas en su totalidad
por el granizo, que, obstruyendo los t?bos
de desag~e, hizo que el agua se filtra_ra a las
habitaciones ó se derramara deter10rando
muebles y paredes.
En varias casas de comercio, el fenómeflo
causó serios perjuicios, pues rotos los vidrios
de los tragaluces, el agua _inundó salones
en los que había telas y obJetos de valor.
En la plaza Martínez de la Torre, el gr~uizo que se acu_m uló ~o?re el te~ho de lámina, hizo que éste se vm1era uba¡o, causando

• ·u
-.-.....,.---

En la ciudad de Jalapa, á donde había ido
en busca de salud, dejó de existir, el 8 del
corriente, el Sr. Don ~nrique C. Rébsamen,
notable pedagogo alemán á cuyo empeño y
relevantes prendas intelectuales debe el país,
en gran parte, los progresos realizados en el
ramo important[simo de la Instrucción Pública.
Era el Sr. Rébsamen originario de KrenzlingP,n-Egelshofen, donde nació en 1857.
Sus primeros estudios los hizo en la.Escuela
Normal de aquella población, recibiendo allí
mismo el título de Profesor de Instrucción
Primaria. Después cursó en la Ac¡¡.demia.de
Laussane y en la Universidad de Zurich las ,
asignaturas correspondientes á Profesor de
Instrucción Secundaria, haciendo su práctica en una escuela de Baviera primero, y en
una de Londres después. Tras un largo viaje por los principales·países de Europa, vino
á México, poniendo sus vastos conocimientos en pedagogía al Servicio del Estado de
Veracruz en 1885. En la ciudad de Jalapa •
fundó la E~cuela Normal de profesores que ·
tanta fama adquirió andando el ti'empo, y
está considerada todavía como la primera de
la República. Los Estados de Oaxaca, Guanajuato y Jalisco, deben también al Sr. Rébsamen servicios muy meritorios. El distinguido pedagogo, que desempeñaba á su muerte el cargo de Director de la Enseñanza Normal en el Distrito y Territorios Federalel'l,
era joven aún, pues no contaba más que 47
años de edad.
.
La noticia de la muerte del Sr. Rébsamen
causó, tanto aquí como en el Estado de Veracruz, una impresión muy dolorosa: la casa
que habitó en Jalapa fué luego visitada por
numerosas personas de la mejor sociedad, y
por los amigos y discípulos del finado que
residen en aquella población, y las ofrendas
florales depositadas en la capilla ardiente
fueron incontables.

.

EL GRANIZO EN LAS AZOTEAS DEL EDIFICIO DE &lt;EL IMPARCIAL,&gt;

..

· Para que nuestros lectores de fuera de la _capital, p~edan forma~se
idea de la magnitud de la granizada, publicamos vanas íotograf1as
del a1,pecto que pres~ntaban algunas azoteas y calles poco del:'pués de
. haber cesado el fenómeno. ·

f

......

·4,. ·,-. .
•

Y'

~OP

•,

Los viajeros salieron de esta capital para
Amecameca el jueves santo, y al día siguiente, á las trP-s de la mañana, emprendieron la
caminata hacia el volcán, empezando la asc~nsi6n á las cinco y media, para llegar á la
cima á las ocho de la mañana, no sin haber
sufrido algunos accidentes, afortunadamente de poca importancia.

SR. DON ENRIQUE C. RÉBSAMEN,
ten Jalapa el 8 del actual.

Después de hora y media de descaT)so, los
excursionistas comenzaron á bajar, llegando
al punto de partida á las once de la mañana.
El Sr. Carlos Marte! tomó .varias fotografías de diferentes lugares del volcán. De entre ellas, hemos escogirlo las que publicamos
en este número y q1,1e son las má¡:, importantes.

fXCURSION Al POPOCAUPIJL

...
JUNTANDO GRANIZO EN UNA AZOTEA.

Aprovechando los días de descanso de la
Semana Sa¡¡ta; los señores Clemente Jac-

la mul)rte.al vel~d0; del mercado y á un niño, é hhiendo á dos comerciantes que se . encoritraban cerca del lug~r del derrumbe.

La coquetería tiene sus mártires, exactamente como la religión.

El Perro '7irtuoso
(PABULA)

J: RA muy famoso en todo el

país por su
virtud y su inteligencia, un perro que
llevaba el hermoso nombre de c&lt;Bruto». Era
maestro en moralidad, paciencia y discreción.
O[ase alabarle y elogiarle cual á un Natán, el
Sabio de los cuadrúpedos.
Era una verdadera joya aquel perro 1tan
noble y tan fiel! ¡Qué alma tan hermosa!
Depositaba en él su amo su confianza para
todo, y hasta podía enviarlé á casa del carnicero. Llevaba entonces el noble perro una
cesta cargada de la boca, cesta en que el cortador metía filetes, carnero y tajadas de cerdo. ¡Cómo a traía el grato aroma de la grasa!
Pero «Bruto» no tocaba hueso alguno, sino
que tranquilo y seguro, con estoica dignidad,
llevaba á casa la preciosa carga.
Hay, sin embargo, entre los perros como
entre nosotros, una cáfila de maleantes, mastines comunes, holgazanes, envidiosos, pícaros, sin sentido para los placeres morales,
encenagados en la embriaguez sensual. Habíanse conjurado tales perdidos contra c&lt;Bruto», que fiel y alerta, con su cesto en las fau- ~
ces, no se desviaba del sendero del deber.
Y un día, cuando volviendo de casa del
carnicero tornaba á casa, vióse d·e pronto sorpre!ldido por todas lac; conjuradas bestias.
Arrebatáronle el cesto con la ·carne, cayeron
al suelo las sabrosísimas tajadas y toda la
hambrienta canalla se preci~•itó ansiosa sobre
la presa. Contempló al principio «Bruto» el
espectáculo con filosófica tranquilidad; más
cuando vió que todos aquellos perros se regodeaban devorando carne, tomó también él
parte e_n el banquete y se engulló una piernecita de carnero.

L,

***
¿«Tu quoque, Brutus», tú también, 'Bruto mío, también tú comes? Así exclama.pesaroso el moralista. Sí, el mal ejemplo seduce, y ¡ay! lo mismo que todos los demás
mamíferos, tampoco es enteramente perfecto
el perro virtuoso. ¡Come!
·

·*

ENRIQUE REINE.

El ni vela miento social es continuo: se
efectúa, ora por la exaltación de los humildes, ora por la caída &lt;le los poderosos.

*

Varios acddentes chuscos ocurrieron en la. calle, pues á cada: paso
se veía caer trarn,eúntes, poco acostumbrados á andar sobre el hielo y
los muchachos for[I)aron én diferentes calles su campo de batalla,
arrojándose, bolas de nieve.

En. un país doude ~odos Eon amos, todos
son criados.
'

*

LAS AZOTEAS DE LA ESQUINA DE LAS DAMAS Y _SAN FELIPE NERI,
DESPUÉS DE LA GRANIZADA. ,

-

Anuestros subscriptores

..,...

~

~

La abnegación y' el h~roísmo en las calamidades públicas, honran al hombre sin justificai: la calamidad.

" ...
·••-·

*

Toda energía moral es amor transformado.

'

-

- ::.,c.~·._.

- _k-

~

q

--

,

El Segundo Goncurso.- Otra prima á los
abonad'Os.

~-

A

LGUNAS persÓi;ias; quizá.por no haberse Jijado bien en los términos de las.
. bas(!s publicadas, han pretendido que
en los tall~rrs de eáta ca_¡:a se hagan las fotograffas de los ,i:iiños que, han de ~ntrar al
concurso· y ·como no sena materialmente
posible obsequia¡ tanto Úábajo extraordinario, adyertimos á ~qs interesados que no po&lt;lemo,1 'hace,r tal excepción en provecho de
los reside.ntes en la capital.

r·:

/-

.

EN EL POPOCa'J.'l!)l:'.l!a'L.-LOs l!:XCUlt~lON1~•1•as
DEN'l'RO DEL CRÁTER.

Estando casi concluí&lt;la la edición del primer tomo de :' 'J,ack' ', una de las mejores
obras de Daudet, que vamos á regalar á los
abonados, es probable .que no concluya: la
semarra pi;ó~ima sin que se haga el reparto.
Esta ¡edición lleva ilustr~ciones-heqhas ep.
los il\Heres ele, '_''E¡, Mv:rrno li,vi,rRA:pQ ."
.,.,AS AZOTEAS DE :¡'.¡A ESQUlN A DE S, JUAN

y PUB)N1'E quEBRAD0 1•DE_S PU~~ l;)El liA GRANlZADA,

~

ques, Juan Fabre., Carlos Marte], Francisco
Bellón y Vicente Gallego, miembros distinguidos de la Colonia Francesa, organizaron
una excursión al Popocatepetl, deseosos de
admirar las bellezas de la blanca montaña y
de contemplar el hermoso panorama que se
e~tiende á, sus pie&amp;,
.

EL IXTACIHUALT VISTO DESDE EL
POPOCATEPETL.

'

Para ser pícaro sin remordimiento, es preciso haber comenzado desde la niñez.
f"

EN EL POPOCATEPETL.-OTRO G~PPO-DE

LOS_F,XQ l]fi~QN,JST As.

*

En esta época de política univer1,al, una
lucha entre dos naciones, es una partida de
juego en que todos los pueblos tfopep apues.

tas.

�EL MUNDO ILUS'fRADO

ILUSTRE HUESPED

de los Abruzzos tom6 la palabra, expresando sus simpatías por México y por el Señor
Presidente de la República.

fL DUQUt Dt LOS ABRUUOS tN ACAPULCO

~~~

D

ESPUES de algunos días de permanecer en aguas de la República Argentina, ha llE'gado al punto de Acapulco
el crucero italiano ccLiguria», del cual es comandante el príncipe Luis de Saboya, Dnciue de los Ahruzzos é hijo de D. Amadeo I,
Rey de España.

S, A . EL DUQUE DE LOS ABRUZZOS.

El Duque· es una de las personalidades
más ilustres del mundo intelectual y uno de
los ¡niembros de la Casa de Saboya más populares y más queridos en su patria.
El príncipe realiz6 con gran éxito, el afio
de 1898, una expedici6n científica al polo
Norte en la corbeta ce Estrella Polar», habiendo llegado á mayor altura que la alcañzada
por todas las expediciones anteriMes. En
este viaje, el Duque sufri6, por háberi,ele
helado, la amputaci6n de dos dedos de la
mano derecha.
En Acapulco, el Príncipe Real de Italia
ha sido recibido con todos los honores que
merece su alta personalidad, y en obsequio
suyo se han organizado varias fiestas, entre
ellas una cacería, en la que el comandante
del «Liguriai, demostr6 su agilidad muy poco común en ese sport.
En la Laguna de la Coyuca se sirvi6 después de la cacería una comida al estilo nacional. A la hora del champagne, el Duque

LA SOCIEDAD "GUILLERMO TELL"
CONCURSO DE TIRO

TT PENAS hace un mes que,

á iniciativa
de un grupo muy pequeño de caballeros entusiastas para todo lo que se relaciona con el sport de la caza, fund6se la
sociedad ccGuillermo Tell,,. De entonces acá,
la idea ha tenido tan buena aceptaci6n, que
muy probablemente durante el mes que cur•
sa la cifra de cincuenta, fijada como máxim~n de asociados, será aumentada en vista
de las nvmerosas solicitudes de ingreso presentadas á la Mesa Directiva de la agrupaci6n.
·
Representa á ésta, como presiden~e elect&lt;?,
el Sr. D. Vicente Luengas, Secretario Particular del Sr. Secretn l'Ío de Hacienda, y el
Sr. Corl. Ricardo Trujillo, Director de la
Fundici6n Nacional de Artillería, como Secretario de la sociedad, contando ésta, entre
sue más distinguidos miembros, á los Sres.
Lic. D. José Ives Limantour y Gral. D.
Francisco Z. Mena.
Por concesi6n obtenida de la Secretaría
de Guerra, el club cuenta con un vasto campo de ejercicios en el establecimiento arriba
mencionado, en el cual, y á diario, los señores socios pueden ejercitarse en el tir') al
blanco. Esta facilidad, según el rPglamento respectivo, será otorgada al público en
gPneral, pues una de las princi_pales miras
de la sociedad es la de 11yudar al adelanto
en el difícil manejo de las armas.
La.agrupaci6n cuenta con buen número
de armas de fuego de diversos sistemas, los
más modernos, y entre ellas, -cierta cantidad de fusiles Maüsser, que, como se sabe,
son actualmente los reglamentarios en nuestro Ejército.

J-\

El domingo último, por la mafüma, verific6se el segundo concurso de tiro al blanco,
. á ciento cincuenta metros de distancia, con
arma de guerra y sobre blancos de cincuenta centímetros por lado. Disputárome el
premio, consistente en un hermoso cuchillo
de caza, los socios señores Vicente Luengas,
Adolfo Iberri, Norberto Domínguez, Van
den Hende Alberto Kerzman, Daniel Garza, José Agustín, Alejandro y Alfredo Saldívar Sabathé, Arturo y José Posada, José
Mondrag6n, Amoldo Casso L6pez, Mares,
Díaz Reynaga, Mac Dowell Graves, Roque•
ñí, Urbanowitz, De la Serna, Jacobo Jaime
y Daniel Garza, hijo.
El premio fué adjudicado al Sr. Ing. :\fo.
Dowell Graves, quien hizo los mejores tiros.

Los Mártires de Tacubaya

primiría. las fronteras, no pasa.ría por arriba
de las barreras aduaneras. Es cierto que sería
difícil instalar un servicio aduanero aéreo·
pero también es cierto que no sería absoluta~
mente indispensable hacerlo. Porqui&gt;, si no se
pudiesen establecer en los aires oficinas fiscales, en tierra la policía se halla.ría. siempre
bien organiza.da en todas partes. Los transportes no podrían estar cerniéadose etername?te en la atmósfera; tena rían por fuerza que
ba1ar en algún punto. ó subir de algún lugar,
y estos dos actos serían mucho más difíciles
de ocultar entonces que la fabricación de monedas falsas 6 de bombas anarquistas, hechos
que la policía de estos tiempos ha conseguido
ya impedir casi por completo.

ta maniftstattón &lt;ltl ala n.
Con el mismo entusiasmo que en años anteriores, se celebr6 el día 11 del corriente, en
el expante6n de Tacubaya, la manifestaci6n
que año por año se organiza en honor de
los liberales que fueron inicuamente fusilados en esa ciudad el afio de 1859.
La ceremonfa, que fué prPsidida por los
Sres. D. Juan A. Mateos y D. Benito Juárez, result6 muy lucida. La parte literaria
estuvo á cargo de la niña Aurora Zamora y
de los Sres. Toribio Pujol (jr. ) , Juan Mateos
( jr. ) , Carlos Ezeta, Pedro Allende, Manuel
Mateos Cejudo é Ignacio de la Peña, quienes hicieron el panegírico de los Mártires,
recordando al mismo tiempo las virtudes y
sufrimientos de los que, en los aciagos días
de 1!1. Reforma, supieron sacrificarse por la
Patria.
El monumento, que ha sido rodeado de
un hermoso jardín, se ví6 ese día cubierto
por infinidad de coronas de flores que fueron depositadas por los manifestanti?s.
La concurrencia que asisti6 á la ceremonia
fué numerosa y distinguida.

***

Hay en esto un dilema inexorable: ó los pueblos son lo bastante cuerdos para comprender
las vent~jas de una libertad absoluta. de las
tran~lac1ones humanas y de las permutas econ6m1cas, y en este caso no necesitan transportes aéreos para echar a.bajo todas la.s barreras
aduaneras; ó no están preparados para ese
concepte, y entonces el transporte aéreo no
podrá imponérselo.
Y si un pueblo más inteligente ó menos es·
crupuloso que los demás, concediese á los
tra.!1sportes a~reos plena libertad en su territorio y orga.mzase una especie de contrabando
en grande, los 4'&gt;u_ebl_os atrasa.dos, imbuidos
todavía de pro~ecc1omsmo y de exclusivismo.
respondería.o srn demora estableciendo un bloqueo que podrían hacer perfectamente eficaz.
Los aeronautas se:-ía.n puestos fuera de la ley·
se aboliría para ellos el derecho de gentes
se les trataría como á anima.les salvajes contra.
los cuales se po&lt;1ría bacer fuego impunemPnte
Pn todas p3:rtes y en cualquier momento. Dadas estas circunstancias, ¿qué es lo que PO·
dría.~ tr~n~po1·tar las aeronaves de un país á
o~ro. Nmguna. de la_s gra.~des materias primas
01 merc~de,·í3:s que tienen unportancia. para la
econ_om1a u01v~rsal; cuando mucho, piedras
preciosas, enca1es, tal V&lt;-Z publicaciones prohibidas ~n. Rusia; pe('O esto en nada altera.ría
las cond1CJones de existencia. de la. humanidad.

y

00

La Navegación Aérea
L

A conquista de los aires!

¡La navegación
del cielo con el globo dirigible! ¡Qué cuento da hadas!. ...
Por nada de este mundo quisiera yo echar
un balde de agua fría en la hoguera de entusiasmo que han rrovocado los recientes progresos del arte aeronáutico. Pero debo confesar que no creo en los globos dirigibles,
construídos por el principio de «más ~eve que
el aire&gt;, por cuanto todas las leyes físicas, así
como todos los hechos de la aviación natural,
prueban hasta la evidencia qu~ e_l principio d_e
«más pesado que el aire&gt; es el un1co que permite esperar algún resultado.
Los globos construidos por el primer principio, nunca serán diri gibles sino con un tiempo
casi completamente en calma. Al menor viento
estarán Á merced de las corrientes aéreas,
eKacta.mente en las condiciones de un viejo aerostático, fu¡,ra ya de moda, que no tenía en
sus buenos tiempos niás pretensión que elevarse en la atmósfera y cernerse y sostenerse en
ella unas cuantas horas. Para alcanzar el fin
que con tanto ardor persigue la gran descendencia de los hijos de Icaro, es preciso cambiar de rumbo. La teoría de «más pesa.do que
el aire&gt; está ya establecida y ha. de realizarse
tarde ó temprano. Se trata de encoütrar un
motor que sea á la. vez muy liviano y muy poderoso, y no se pide nada á la fuerza. aseen·
sional del ga.s hidrógeno, ni de ningún otro.
Y esta solución no está muy lejos de las posibilidades de la ciencia. actual.
Sólo que .... voy á hacer otra confesión tam·
bién pesimista. Estoy convencido de que el
día de la solución real y definitiva del proble·
ma, la humanidad ha de sufrir una dolorosa
decepción. De ninguna invención se ha prome-

***

TACUBAYA,-EL NUEVO MONUMESTO A LOS MÁRTIRES

tido aquéllá. tantos reeulta.dos deslumbrantes
como del transporte aéreo. Espera que éste ha
de ca.usar una revolución completa en todas
las actuales condiciones de existencia.. Y esta
esperanza. es va.na.
Es siempre arduo predecir el porvenir. Es
difícil, y á. veces imposible, establecer por an~icipado cuáles van á ser los efectos de una
mnovac16n. No hubo un solo contemporáneo
que se formase una idea, ni aproximada. siquiera., de las transformaciones que debía. provocar la invención de la pólvora y de la tipo·
grafía.. Más todavía: en los primeros días de ·
los ferrocarriles, en 1834, un hombre tan sa.ga.z '
como Thiers, decía con desdén que esa nove•
dad era un juguete con que la gente se distraía
l'l:10m'lntáneamente, pero que, al cabo d9 poco
tiempo, pasa.ría de moda y sería olvidado.
Este e_rror, grotesco por su enormidad, debería.
desamma.r á todos los que se sintieran tentados
f. aventurar una profecía sobre la suerte que
ha de correr una innovación.
Sin embargo,
no obstante esta lección, que parece hecha expresa.mente para imponer circunspección á los
que hacen pronósticos, me atrevo á manifestar
la opinión de que el transporte aéreo, por perfecto é irremisiblemente seguro que sea, no
realizará ni podrá realizar las promesas que
ha hecho y está haciendo á las almas poéticas,
embriagadas de ideal.

***

.

SOCIEDAD ''GUILLERMO:TELL.-UN GRUPO'.DE:socros.-APUNTANDO AL BLANCO.

:..
~~

:......-.. -~--

Los soñadores líricos ven como consecuencia de la. construcción de máquinas perfecta.mente dirigibles, una revolución de todas la.s
condiciones económicas y políticas del mundo,
Y por lo tanto, de toda la. existencia de la humanidad. Se ac abó el proteccionismo a.dua.naro. El aire no tiene fronteras ni admite barre'ras. Libertad ilimitada en toda la tierra, emulación sin obstáculos de todas las fuerzas pro•
ductivas, diferenciación extrema del trabajo.
Se crearán todos los productos en todo lugar
donde las condicioaes naturales · fueren más
ven~ajosas. De ahí el mejor empleo de la capacidad del trabajador, la abundancia., el bajo

precio y la permuta más intensa de los productos, y una facilidad para la vida material que
dará á ésta. un carácter paradisíaco.
El marco de las nacionalidades estará quebrado; el de los esta.dos políticos será elástico
ó inseguro. La facilidad de transportes hará
d~ cada u_no un dueño de la tierra. Porque na·
d\e se resignará ya á sufrir los males provementes de una mala organización política
económica. y social· sino que, con el coraz6~
alegre, se decidirá á dejarse transportar á donde se encuentre mejor y á donde represente mayor valor económico. Los pueblos no podrán
considerarse ya r ecíprocamente como rivales
hostiles, ni vivir como salteadores que acechan
una ocasión propicia. para hacer una maldad·
sino comprenderán que dependen los unos d~
los otros, que sus relaciones mutuas tienen
que ser siempre fecundas, que todos son cooperadores de los derechos y de la dignidad, é
iguales en la obra económica del mundo. Y
esto hará desaparecer. necesariamente todo
pretexto de guerra.
Aparte de que la. guerra misma sería un imposible. ¿Qué podrían hacer los acorazados
contra el rayo que los hiriese desde las nubes?
¿Qué protección tendrían las fo1·taleza.s contra.
el enemigo que les nrrojai.e de~de el cielo sus
bombas de melinita? Desde una altura inac·
cesi ble, los ejércitos en marcha ó en campamento serían pulveriza.dos sin peligro y•futa.1mente. Las batallas tendrían que librarse
pues, en los aires, donde los combatientes po.'..
drían destrozarse mutuamente; pero les sería
imposible obtener un resultado decish·o, aun
CTuando tollos e,tarían expuestos á morir en las
más horribles condiciones.
En una palabra, el transporte aéreo significa la emancipación total de:,l individuo de todas sus limitaciones históricas y topográficas
1a. fraternidad de los pueblos, la. paz eterna.'.
Tal es el sueño, 6, si se quiere, la teoría y su
desenvolvimiento lógico. Pero, con seguridad
en la práctica, las cosas sucederían de un~
manera muy diferente.
En primer lugar, el transporte aéreo no su-

La. guerra misil}ª no quedaría suprimi,]a. con
los tral?sport_es ~ereos. El arte militar se transforma.na, úmcamente, como sucedió después
de_ la invención de la pólvora, de los ferrocarriles. ~espués de las nuevas aplicaciones de
la química, de la metalurgia, de la electricidart.
No;_ el tr~nsporte aé~eo no causaría una re·
voluc•ón DI en 1~ -polít1ca nien la civilización.
Su empleo_ ~ráct1co sería muchísimo más limit~d?· Fac1hta.ría y ha.ría. libre de peligros los
v1a.1es de dPscubrimiento. En poco tiempo
n11da. nuevo habría que explorar y_a. en nuestr¿
globo. _Podría plantarse un pabellón nacional
cualquiera. en los dos polos; el Dalailama. no
po_dría.. defend~r ya los secretos de Lasa: los
episodios trágicos, como la matanza de Gor•
rlon en Jártum y el sitio de las legaciones en
Pekín, n.o serían ya posibles. Esto aumentaría
la. segur~da.d genera.! en el mundo; pero, al
mis~o t1em~o,. empobrecería la crónica periodística supr1m1éndole .U!1º de sus elemPntos de
a_ventura y de romant1c1smo, de interés apa.s10na.do y de ansiedad.
Según todas las apariencias, el transporte
a~reo no sería nunca un medio de comunicac~ón para el pueblo. Este, que prevé ya el 6mmbus aéreo con tarifa uqiforme de diez cénti~os. por grado de latitud y de longitud, tiene
ilusiones que son curiosas. El transporte aé•
reo, como el automóvil, es, por su naturaleza
un vehículo individual, no colectivo. Tal ve;
llegue á ser un día el más irra.nde lujo de la.
fl_or de los privilegiados. Ven&lt;'er la gravitación ~s un placer fantástico. No hay sueño
más mtenso que ese en que uno se imagina es~a.r _v9la.ndo. ~l transporte aéreo permitirá al
~nd1v1d~o i:e'!'hzar, despierto, ese sueño. Pero
e,á. qué md1viduo? Al millonario que pueda
comprar ó arrendar esa. costosa máquina. Pero el pueblo no sacará de la invención el más
pequ~ño prove~ho. Ni será más feliz ni más
rnfehz con esa mvención. Sólo tendría un deseo más en la vida.
Todo esto, sin embargo, no puede impedir,
como_se compre1:1derá, la. continuación de los
estudios y experimentos que se proponen hallar la S?lución práctica. &lt;1el problema. de la
n!l-vegac1ón aérea. He dicho ya que toda pred1cc16n es aventurada., y que la.s aplicaciones
q_ue li\ ~ente busca con ocasión de una invenc16n feliz, se substraen á los cálculos de la
lógica. Es posible, por lo tanto, que el transporte aéreo, una vez p!;!rfeccion11do llegue á
ser ~lgo más_ q~e un brillante complc-mento de
la vida. a.rcb1lu1osa.
PARIS.

Max Nordau.

�EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO ILUSTRADO

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Opera y Opereta

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ON «Los Mosqueteros en el Convento,» una de las obras
más conocidas de nuestro público, debutó en el Coliseo
de la calle de San Andrés el día nueve por la hoche,
la Compañía Francesa de Opera y Opereta.
El cuadro cuenta con artistas de fama, y es, sin duda alguha, uno de los más completos entre los de su clase, que
nos han visitado. En cuanto al desempeño de las obras. que
hasta hoy se han puesto en escena, y que han sido, además
de «Los Mosqueteros», «La Hija del Regimiento)) y «Las Cam-

panas de Carri6n», s6lo diremos que la concurrencia-. se ha

manifestado muy complacida. Para el jueves por la noche estaba anuo.ciado
el «Fausto», obra señalada por la Empresa para el debut del ~ar~tono Fre1s_che.
En este número daremos á conocer los retratos de los prmc1pales artistas
que ocupan el «Renacimiento.»
Ojalá que la temporada que se ha iniciado con tan buen éxito1 despierte

entre el público el más franco entusias¡:no,

l . Mlle. Paule l'revost, Primera
"oprano de Opereta.
2. lDle. Marthe Berthet, Primera
Soprano ligera.
3. Mme. Boursier, Primera Soprano de Opereta.
4. M. N. Lacane, Primer Tenor de
Opereta y segundo Tenor de Opera cómica.
5. M. Víctor Audisio, Primer 'l'énor
ligero.
6. Mlle. Genty, Segunda Soprano.
7. M. René Boursler, Primer 'l'enor
de Opereta.
8. Mlle. Perret, Tercera Soprano.
9. M. L. Desfasiaux, Primer cómico.
10. M. Mauricc Meerloo, Director
de Orquesta.
·
ll. M, J. Roussel, Tenor cómico.
12. Mlle. Mary Granier, Primera
característica.
13 y 15. Bailarinas.

�EL MUlmO tt.USTltADO

~t MUNDO llUSTRADO

Páginas de la Moda
TRAJES INPANTILES.

EN

artículos anteriores me he ocupado de la indumementaria infantil,
que, á decir verdad, fólo es objeto de ~t.ención para un contado número de familia~.
Prosigo hoy mi tarea recomendando particularmente á mis lectoras el mayor esmero
y cuidado en la confección de estas prendas.
Una mujer de hogar, una carifíosa madre
de familia que viva y se desvele por la educación y el bienestar de sus hijos, debe
atender con toda preferencia todo aquello
que se relacione con la manera de vestir de
los niños. Si algo hay dificil, es por cierto
el' traje infantil.
Esto debe ser de tal manera, que se apar•
te del lujo inmoderado: el niño no debe usar
vestidos tan elegantes que desde sus tiernos
años deopierten en él, sentimientos de ostentación y de _vanidad que por ~ingún motivo
es bueno que abrigue.
Tampoco su traje
acusará desaliño, pues el pequeñuelo caerá
en el extremo opuesto: en el desaseo y _el
abandono.

Figura número 7.

Figura nlimero 1

Figura ·n úmero 2.

Ya veifl cóino es difícil la elección de los
trajecitos infantiles. Infinidad de figurinP.s
han llegado á mi mesa de trabajo. Los he
repasado uuo á uno, y he seleccionado los
que os presento en estas páginas. Como veréis son demasiado sencillos y muy á propósito' para nifios de -todas edades y condiciones sobiales. Paso á explicar los grabados.
Grabado número l. -Trajecitos para niños
de 7 á 8 afios, de 4 á 5 y de 6 á 7. El primero consta de saco paletó y pantaloncito
corto ablusado. El saco lleva una bolsa-cartera y seis botones metálicos que le en~allan.
EL segundo trajecito, es una ¾ata de pliegues
con cuellohombrerae, y se confecciona con
tela sencilla, de colores claros. Os _debo manifestar que, salvo raras excepc10nes, los
niños deberán vestir siempre telas de colores
claros, pues nada hay que esté más ~n ?ontraposición con el carácter de los chiquillos
que los colores severos en sus traj~s. El último :figurín, sacopaletó con pliegues y
cinturón, consta asimi::mo de pantalón cor-

to ablusado. En el remate del cuel!o hay
que poner corbata maripo~a á fin de que se
cubra la juntura de las hoJaS del saco. .
Grabado número 2. -Capucha para mfios
de 3 á 5 afios. Confecciónase con tela de seda
circundada con aplicaciones de encaje y rematada en su extremidad superior con plegadillos de gasa. Nada hay.má~ sencillo que
la confección de esta prenda, vistosa y ele~ante. Tan fácil es la confección, que en
unas cuantas horas queda lista.

mente; y el segundo, cubierto con una apli·
cación de encaje. Los dos vestiditos son
sueltos. Las mangas, también holgadas, termínanse por pufios un poco estrechos.
Grabado número 5.-Traje para nifias de
8 á 10 años, confeccionado con tela de poco
cuerpo, apropiada para la estación presente
de verano. La pequeña falda, lisa por completo, apenas si se pliega ligeramente en su •
longitud, y se divide, á manera de pequeño
holán, en su parte inferior. El talle, tableado
longitudinalmente, se ajusta á la falda con
cinturón de la misma tela, se adorna con
uu pequeño canesí y se cubre en su parte
superior por ancho cuellohombreras. Las
mangas, !l.blusadas en su parte inferior, terminan en puños estrechos. Este vestido es
muy sencillo, de poco costo y de mucha
vista.
Grabado número 6. -Colección de vestiditos para nifias de 7, 5 y 3 años, }tpropios

Figura número 4.

Figu-ra nO'moro 3,

Grabado número 3.-Representa una blusa de paseo, de cuello.marinero y pufios de
cartera. El cuello y los puños van adornados con aplicaciones de cint_a y pasamanería.
La blusita se ajusta con seis botones metálicos.
Grabado número 4.-Dos trajecitos para
nifias de tres á cuatro años, confeccionados
con telas de lana, color gris. Ambos llevan
cuellohombreras. Uno de ellos, liso entera-

Figura nlimero 5.

para visitas, confeccionados con telas de la estación y adornados con
pliegues y aplicaciones de cinta maravillosa. El primer trajecito constad~ enagua lisa,orlada en su parte inferior por una ancha aplicación
de ?rnt~, y en su parte tmp?rior, ?erca del corpiño, por plegadilks y
aphcac10nes cortas de la misma cmta. El tallecito se confecciona de
manera que los pliegues longitudinales y las aplicaciones de cintas
se al_ternen. Un ancho cuellohombreras cubre la parte superior del
corpiño; las mangas son algo estrechas en su nacimiento continúan
ablusadas y por último terminah por estrechos puños' que llevan
adornos análogos á los del talle y falda. Los otros dos vestiditos
constan de «bata imitación,» es decir, de vestido suelto en el que simu~an la fa_lda .Y el coroifi.o. Co~o puede verse por los grabados, no
encierran dificultades las confecciones de esos trajes, y menos aún
desde el momento en que, como ya lo be dicho en ocasiones anteriores, )os trajes infantiles no deben ser entallados sino más bien holgados.
Grabado número 7.-'frajecitos para niños
de 2 á 4, de 8 á
9yde4á6afios,
Figura
respectivamente. El primero
consta de saco «regencia» y pantalón «mosquetero." El saco rodéase por cinturón de cuero y atavíase con ancha aplicación de holanda ó dril, que
cubre los hombros y continúa en forma angular
hasta terminar en pico junto al cinturón. Los purtos Jóblanse al exterior imitando los que llevaban los caballeros de los tiempos medioevales. El
pantalón «mosquetero» llámase así, por ser muy,
holgado y lucir bullones 6 aucbos pliegues.
El segundo trajecito es de confección más sencilla: pantalón corto ablusado y saco imelto,ablusado también, terminado en su parte superior por
cuello angular de piqué. Finalmente, el tercer
figurín representa un traje de cadete marino. Se
confecciona con pana ó cheviot de color claro. El
pantal6n, liso y holgado, termina en «campana.»
El saco imita chaquetín y chaleco á semejanza
del traje original; solamente que en el actual no
están separadas estas dos últimas prendas, sino
que forman una sola pieza. Las espiguillas de las
mangas, la botonadura metálica grabada, y el
cuello marinero, completan el agradable traje de
que hacemos mención y que tan usado es por los
niños de París.
Grabados 8, 9 y 10.-Por último, estos grabados representan una hermosa camisita de calico
con adornos de encaje, y cuatro trajecitos para
niñas. Todas estas prendas de ropa son de última
moda. Los trajecitos se confeccionan con telas de
color «foncé» (oscuro) y se adornan con cintas de
seda oscura negra y aplicaciones de encaje blaaco
Figura número 8,

6 crema. --]osefliu.

número 6.

Figura nCimero 9,

�EL MUNDO llUSTRADO

EL TRAJE MASCULINO.

\;)ea

L" ú ltlm" mod,.,-1 nglaterra al freote.-Corsés y chalecos.-Traje de "solrée".- Las
11
Joya.s.-El ..canotler" y el panamá."

(Ca,•t,i de"'"" va1·isiense).

¿Queréis permitirme 4ue me ocu- formal, por mucha fortuna que
posea, se vestirá siempre de un mope un poco del traje masculino'?
Tenéis marido, hijo 6 herma.no á. do sobrio y mesurado.
Se contentará. con llevar trajes
quien profesáis cariño y que deseáis
ver elegante y ataviado lo más po· cortados por el mejor sastre, camisible: este tema no será., pues, desa- sas lisas, pero aumirablemente
gradable para vosotras, tanto má.s, planchadas y de una tela muy fina,
cuanto que generalmente esos seño- escasas joyas, pero adornadas con
res tienen confianza en nuestro buen pedrer ías de primer orden. Hay
gusto y quieren consultarnos sobre que dejará la juventud todo lo que
es vistoso y de iantasía.
la ele~ción de sus trttjes.
La prenda de cabeza varía. El
Se dice siempre que las mujeres
son presumidas, y yo respondo que panamá de todos precios, de todas
mu0hos hombres lo son otro tanto. las formas y de todas dimensiones,
Es verdad que ellos afectan to- se encuentra todavía sobre todas
mar aires de desdén, cuando se tra- las cabezas; pero ha decaído como
ta de esas fruslerías; pero no por sombret o de vestir; se prefiere el
eso dejan de interesarse por el cor- canotier de paja gruesa con pequete de un traje, por el color de una. ñas alas, lo mismo que el sombrero
tela., ó p.or la forma de una cor- de fieltro blando gris con a las algo
ancbas.
bata.
Tambióa son grises los guantes
Según parece, se vuelve segura¡mente á las modas de 1830, y la. de piel de Suecia, y también cier· p rimera cosa que exige este estilo tos zapatos que, con los botines
blancos y rojizos con empeines ales' tener talle.
Por eso los hombres se inclinan tos y punt&lt;\S redondeadas, son los
á llevar corsé. Ya no se nos echará calzados del día, mientras que los
en cara el talle de avispa; esos se- zapatos de charol son los de noche
que acompañan á la media de seda
ñores nos reemplazarán.
y pronto se instalarán corseteros negra lisa con dibujitos bordados.
El bastón «crochet&gt;, ó de gancho,
en los barrios con tiendas eleganse hace de madera natural y se
tes.
Se lleva la coquetería hasta usar adorna con un a nillo. Los hay que
corsés de seda con los colores de ocultan en el puño un elegante lasu caballeriza de carreras, y en In- picero.
BARONES.A LlBET.
glaterra de donde nos llegan las
modas ~omo una consigna, los
señores ostentan los corsés, los tirantes, los elásticos que sostienen
Es un fenómeno hallar una mujer
los calcetines, con los colores de que haga la. felicidad de su marisus «clubs&gt; ó de sus escuelas, por- do.-MLL E. DE SOMMERY.
Fig. número 10.
que en ese país cada «club&gt; "!( ~ad_a.
El amor es una fiebre ardiente
escuela tiene sus colores d1stmt1- cuyo atributo es cambiarlo todo, y
su locura, creerse eterno.- MME.
vos.
Los más, di&lt;?en lo que saben; y de sus catástrofes, como lo son de
Los sacos tienen grandes sohl,pas COTTIN.
sus epidemias las ciudades mal adlos menos, saben lo que dicen.
y un ancho cuello. El chaleco es
ministradas y que descuidan el
*
generalmente de color. El chaleco
Las sociedades son responsables aseo.-CHANNING.
de tapicería, bo;dado por una. mi!-·
Et t€StJ1mEnto
no femenina amiga, ha pasado hgerarnente de moda, sobre todo en
la. ciudad.
Pero, en cambio, el chaleco de
Los bienes fueron ,aluados en $125,000.
punto de lana muy fina realzada.
poi· hilos de seda de color, está toLa m ayor part e de lo t estado conA Denver, Kansas Oity, St, Louis, Ohicago, New York,
da.vía en plena boga.
s ist ía en dos pólizas de $25,000
Se varían los colores, pero los
San Francisco y Los Angeles
cada un a, toma das en " L a Mu•
más de moda son el encarnado oscuro adornado con seda del mismo
tua", Com pañía de Seguros sobre
color más clara, y, sobre todo, el
la vida, de Nueva York.
chaleco de punto blanco por cuyas
ranuras corren hilos de seda color
IDlce pocos dfas que se practicó
oro ó negro.
ta apertura del testamento del nusEl chaleco y los bolsillos están trisimo Sr. Arzobispo D. Patricio
orlados por anchos galones de se- A. Feehan en la ciudad de Chicago.
da. del mismo color que las rayas.
llllnois. La fortuna del dlstinguidC\
El sombrero de copa vulgarmen- )relado
ascendió á cerca de. . . .
te llamado c:gibus&gt;, se lleva más $125,000 oro america.no; y según el
ancho y alto; los botines son lar- inventario que se h.O publicado, los
gos y con punta. El pantalón, bas- bienes que dejó fueron como sigue:
tante ajustado sin ser estrecho, debe caer absolutamente recto y el Dos pólizas de "La
pliegue del medio debe ser impeMutua,"
Compañia
de Seguros sobre la
cable.
La moda del cuello actual, tienVida, de Nueva York,
de á pasar. Se prefiere el cuello
por $25,000 oro cada
muy alto con puntitas de bordes
una, ó sean . . . . . $ 50,000 oro.
redondeados.
Divifieodo~ acumula.dos
La corbata es má.s ancha y se
sobre una de las pó• vuelve á las grandes pec!}eras. ]!:l
liws. . . . . . . . 9.329 oro.
color violeta ó violáceo y el ro¡o Otra póliza de seguro. 14.000 oro.
algo oscuro son los colores de mo- Acciones en: efectivo y
da. Los lazos hecbos no se admiten
en Bancos. . . . . . 37 .000 oro.
sino en viaje; la corbata blanca
Entre las dlsp0siciones del separa ir con frac de soirée, debe ser
bastante ancha y de muselina muy ñor Arzobispo, en su testamento. se
hicieron éstas:
fina.
A su hermana, señorita Kate
La pechera de la camisa toda lisa,
de hilo muy fino, es lo que se usa Fieehan, que estuvo siempre con él
basta su muerte, $40,000 oro en bode más distinguido.
Sin embargo, sobre todo para la nos y $25,000 oro en una de las pó«toilette&gt; de noche, se admiten los li'.63s de seguro; á la señore Ana A.
caprichos; piqué rayado, pliegues Feehan, viuda del señor Doctor
]Eduardo L. Feehan, hermano del
anchos, etc., etc.
La ca.misa de color de zefir, de ,señor ArzobispO, $25,000 oro de
batista de seda, se llevan de día -otra de las pólizas, y $5,000 oro en
con los' puños de la misma tela, y efectivo; á la Academia de San Patricio de Chioago, de la que es preel cuello de hilo b lanco.
.
Se reser,, an camas en Carro Pulman para todos los puntos en
Detalle importante: los hombres -ceptore su hermaDa, Madre Maria
los Estados U nidos. Los Restaurants y Carros Comedores de H arusan más joyas: cadenas, botones Catalina, $10,000 oro de la última
ver en la Línea de Santa Fe, son ~enombrad&lt;?s.e~ el mundo entero.
de chaleco, botones de camisas pue- :póliza; á la escuela "Santa Marta"
Para precios, itinerarios .y otros mformes, d1r1g1rse á
den ser de lo más rico; hasta los oe enseñanza práctica para voroW. S. Farns&lt;Worfh.-Agente General.
broches de los tirantes son de oro. nes, de Feehanville, Illinols, que
Este lujo sólo se lleva por los era la institución por la que más se
1' San Francisco, Núm. 8, llléxlco, D. F,
interesaba.
el
eelior
.Arzobispo,
se
jóvenes muy ricos y muy lanza.dos
entregaron los $4,000 restantes de
en el mundo elegante.
El padre de familia., ó el señor la tUUma póllsa.

o

del Ilmo. Sr. Arzobispo Fechan

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA.

Ud. á su Derecha.

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha.. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el P aseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí está el

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
·
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

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se adqui rían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, 6 á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vai l, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
pie11san edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

STILWELL PLACE
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿,Cuánto llegarán á Yaler estos lotes dentro de nueye años, si siguen aumentando en cada año un diez por
eiento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han pasado?

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Año XI.-Tomo I.-Número 17.
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e segunda clase, en 8 de Noviem bre de 1894.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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