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                  <text>-- - -- -

AL . PUERTO
DE VERACRUZ

L
Año XI.-Tomo I.-Número 17.
Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA

MEXICO, ABRIL 24 D3 1904.
Registrado como artr IO d
cu
e segunda clase, en 8 de Noviem bre de 1894.

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UELVE ya, en los brefiales solitarios,
á palpitar la potente savia de la flora
americana. Guardan nuestras selvas
aún un vago y formidable aliento primitivo
y salvaje. En la soledad infinita de la montafia, donde el leopardo americano brama y
el águila imperial tiende sus alas por encima del rostro de un sol espléndido, donde
el cactus levanta sus carnosas pencas y las
lianas se enredan como una envidia que ataca á un enemigo augusto, flota algo que se
antoja el último hálito creador de la Naturaleza.
Cuando el Sol, con la parsimoniosa y lenta majestad de un pr6cer, se acerca al signo
primaveral, hay en el seno de la selva palpita.ciones que se sienten, sin escucharlas,
sin tocarlas, coh el sentido apenas delineado
en nuestras almas que la fisiología no ha lo-·
grado descubrir aún.

***

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La selva europea, refinada, civilizada, exquisita, tiene coqueterías de mujer fácil y
encantos un poco artificiosos, como las sonrisas de las mujeres. Las flores, que abren
sus corolas á todos los vientos, están clasificadas en los manuales académicos; se antojan pintad&amp;.s por la mano de una damita sobre un terciopelo verde. El Sol, al penetrar
por los encajes de la fronda, se filtra como
por los vidrios multicolores de una catedral,
con la apacible tenuidad propicia á los idilios elaborados y nimios de una civilizaci6n
que se avecina á la caducidad. Aqui la stlva tiene algo de salvaje: lo grandioso. Tiene
algo de primitivo: el misterio. Y algo también de siniestro: el peligro que acecha en
la cabeza triangular de la víbora 6 en la
t6xica corola de la orquídea. El Sol es brusco y fecundador, como un toro salvaje. La
flora se escapa de los catálogos, y se esparce, libre de la dominaci6n académica, en
milagrosas floraciones, irreverentes y hermosas.
La floresta europea está poblada de fantasmas, es cierto, ¡,ero de fantasmas que lo
mismo habitan los libros de historia que
los lugares de la selva. En cada rinc6n un
hecho hist6rico se acurruca, esperando, con
la sonrisa amuble de un cicerone, que vaya
un sl\bio á descubrirlo. Por dondequiera,
aun en el seno profundo del bosque, la mano del hombre ha impreso su huella, y el
signo de la esclavitud amengua y deteriora
la majestad nativa de la naturaleza.

***

La selva americana está poblada de misterios. ¿Qué tribu fué la que atraves6, al
trote bravo de sus piernas de bronce, el ojo
avizor y la flecha envenenada presta á la
muerte, por estos senderos? ¿Qué generaciones muertas frecuentan aún el misterio
de estos bosques?
El misterio, un 111isteriosecular, envuelve
á la abrupta montafia en cuyo flanco s6lo
braman las fieras, en cuya cima solamente
anidan los c6ndores. El colibrí, esmeralda
animal de reflejos de oro, paea como una
flecha de cristal, hasta perderse en el seno
de una flor de olores enervantes. No ostentan los árboles el coraz6n traspasado, signo
del amor que pasa, envclviéndose en la obscuridad; no tienen los altos encinos la simetría delatora de la mano del hombre. Los
sabinos, como ancianos caciques, tienden al
viento sus blancas guedejas, debajo de las
cuales pasan los vientos familiares al indio,
como largas lamentaciones de una raza que
desaparece en las tinieblas.
Cuando la tarde cae, cuando el sol dirige
su postrimera mirada, horizontal y vacía, y
los volcanes irisan sus nieves en las reverberaciones de un oro que se diluye en el negro de la noche, las luciérnagas, como un
emjambre de estrellas, de visita en la tierra,
vienen y van en la penumbra, con la cinti-

?rlutrno

ILUSTRADO

laci6n temblorosa de una lágrima en el
borde de unas pestafias negras.
Y la noche se puebla de formas, incompletas, rudas, como lm; animales apenas delineados de lafl primitivas creaciones terrenales. El paso del viento se antoja sollozo,
suspiro, grito de angustia 6 alarido de combate. Descienden las sombras de las altas
copas indecisas, y como cuervos sileuciosos,
van cayendo, cayendo.... A 1o lejos, con intermitencias desesperadai&gt;, brilla apenas un
lucero cuyos tenues rayos se quiebran sin
penetrar en las tinieblas, como una flecha
de cristal en un muro de acero. La noche es
mala en las montafias americanas.
No son las brujas ni los trai::gos que pueblan en la noche del sábado las seculares
selvas europeas. Es el nahual que la imaginación indígena creó de la nada; es la lechuza cuyo grito es fatal á los enferm,&gt;s; es
tamhién la muerte, pero con manifestaciones más salvajes.
S6lo se mueve á lo lejos, en el linde de la
llanura, el ladino coyote que, con su tranco
silenci0so, aterra al indígena y lanza en el
seno de las sombras su lúgub1e alarido.

***
Ha llegado la época del veraneo. Se pueblan ya ias quintas graciosas de los pueblecillos del valle y comienzan á brillar entre
los árboles las luces familiares de las reuniones vespertinas.
La ciudad se torna más sileIJciosa aún que
de costumbre. Falta la animaci6n dominical y el bullicio de la metr6poli, en tanto
que las citas y las reuniones empiezan á
animarse en los pueblecillos cercanos.
Ya se inici6 la temporada con una kermesse en Mixcoac. Y otras de ella vendrán
más y más, á medida que la estaci6n avance. Los calores enervan en las calles asfaltadas, donde el sol de abril parece clavar
todas las flechas de su carcaj con la rabia
de un hombre enfurecido.
En Europa, los elegantes, los ricos, van á
la playa. Es una necesidad de la elegancia
y de la higiene. Al propio tiempo se descansa y se hace la "cura de uvas," la "cura de
aguas" 6 la "cura de leche."
Cierto que los climas más rigurosos que
el nuestro obligan á los hombres á recobrar
la fuerza que han perdido, y á las mujeres á
desquitar las obligatorias desveladas que la
etiqueta exige en el invierno. Entre nosotros
el clima es menos riguroso y la necesidad
d~l vE:raneo menos irnperiosa; pero la moda
es también reina y sefiora y manda que á la
llegada de las golondrinas, se apresten las
muchachas á emprender el pequeño viaje á
las cercanías.

ses las caricias del triunfo. Hay que esperar, hay que tener fe en el poder del arte.

***
Un gran soplo de vida regenera en el campo los brotes y hace temblar los tallos. El
Sol se avecina lentamente al signo del equinoccio, regando sobre la tierra todo el oro
de sus miradas protectoras.

8'{emo.

~rw
81LUtTA.
Surge entre follajes su opulenta estancia,
habita un palacio de rara elegancia:
el flordelisado del Rey Sol de Francia.
Es blanca y marmórea como Gala.tea,
en venas azules su san¡rre serpea
y en sus verdes ojos Amor aletea.
Su &lt;livino labio, que á Jesús invoca,
mana tantas mieles, que la abeja loca,
creyéndolo mirto, sedienta lo toca.
Su pie, por pequeíio, cuál sedur.e y tienta:
cabe en una rosa y holgado se asienta
en el zapatito de la Cenicienta.
Por todo lo bello vibrante delir:.i.:
la mano del Arte sus nervios restira
para herirlos cuerdas de una ebúrnea lira.
Vestida con traje de Mari-Antonieta,
el minuete baila, graciosa y coqueta;
mas no con su esclavo y amante poeta.
Causa en el teatro envidia y desvelos:
las mujeres sienten al mirarla celos,
porq UP. á ella se enfocan todos los gemelos.
Cuando con altivo norte de princesa
por los bulevares cruza en su calesa,
provoca en los hombres fruición y sorpresa.
Deja como estrella luminoso rastro,
constelan sus finos dedos de alabastro
gemas irisadas cual fragmentos de astro.
¡Qué bruna la noche de su cab~llera
que al ósculo suave de brisa ligera
triunfante se extiende como una bandera!
¡Oh, quién fuera dulce pájaro canoro
para darle trovas de ritmo sonoro
-desgrane de perlas en copa de oro!
Pero nadié intente hacer] a su amada,
que como en sus cuentos dice Scherezada.,
á toda princesa la defiende una hada.
¿Acaso á la virgen Cupido es infausto?
Al dios no le acepta en dulce holocausto
ni flores ni joyas: ni á Siebel ni á Fausto.
Hay sin esperanza que amar á la diosa:
quemar nuestra alma-débil mariposade sus ojos verdes en la luz radiosa.
JUAN B. DELGADO.
México, á 24 de abril de 1904.

bra~ mov1bles en sus costados vírgenes, impacientes d·e moverse en su futuro elemento».
Las maniobras de botadura fueron dirigidas por el Ingeniero Garelli y por el Jefe de
Ingenieros Sr. Zuali, á quienes estuvo encomendada la construcci6n del buque, haciendo los honores de la casa á los invitados el
propietario de lo~ talleres, Sr. Odero, y' los
empleados superiores de la fábritla.

vi111- v' :J ..
-

~~- 3.J'J.·

,'~

..........

***
El mismo peri6dico hace del barco la siguiente descripci6n, que extractamos y que
i,;e refiere á su tipo y capacidad y al armamento de que está dotado:
«L~ nave_ tiene sus líneas muy elegantes y
sus d1mens1ones son las siguientes: eslora,
75. 70 metros; manga, 10.30; desplazamiento, 1,200 toneladas, y una velocidad de 17
nudos por hora. La capacidad de sus carborniras le permitirán recorrer una distancia de
5,000 millas á la velocidad minima de 10
millas por hora. Está dotada de dos máquinas de triple expansi6n, con fuerza de 2 OOU
caballos, y son alimentadas por dos calderas
tipo «Bleckyden expresa boiler».
«Su armamento consta de dos cañones de
tiro rápido de 10_0 milímetros, uno á popa y
otro á proa, servidos por elevadores eléctricos capaces de llevar 24 cartuchos por mi.
nuto desde las santabhbaras. En las ar•
maduras y en el puente de mando, tendrán
otros 5 cañones de 57 milímetro~, servidos
también con rapidísimos elevadores eléctricos.

,,La tripulaci6n estará compuesta de 20 oficiales y aspirantes y 90 marinos. teniendo
un departamento capaz de alojar 270 toneladas de transporte, entre oficialee y soldados.
Seis embarcaciones, de lae cuales dos son de
vapor, permitirán el desembarque de toda la
tropa.
«Todos los departamentos están dotados de
ventiladores eléctricos, y la corriente la sumi.

EL CARONERO MEXICANO «BRAVO.&gt;
(De una Ta•':ieta Postal.)

nistran dos dinamos «Bergman», movidos
por motores «Tosin; los cuales producirán
además, la energía necesaria para el alum~
brado, sefiales, elevaci6n de las municiones
talleres mecánicos y para un potente proyec~
tor eléctrico, colocado en el palo trinquete.
Cuenta, además, con una moderna instalación frigorífera para la producci6n del hielo.
«El decorado de los camarotes es verdaderamente admirable por el gusto moderno
de las decoraciones, la elegancia y la justa
entonaci6n de todo el local. La cámara exquisitamente acabada, está dotada de t~bos
de ventilación y provista del más perfecto
confort.
«Espléndidos son los camarotes de los oficiales, y entre todos, el del Comandante está
ricamente artesonado,&gt;.

.
El Nuevo Cañonero Mexicano

***
El Maestro Meneses, con laudable empefio,
se muestra decidido á dominar, á vencer la
indiferencia de nuestro público. Es una tarea honrada, meritísima y muy de la alta
personalidad que la ha emprendido.
La ''Sinfonía Fantástica" de Berlioz es
digna de que la escuche todo aquel que tenga un átomo·de pasi6n en el espíritu. Porque no es la música sabia y pedante del que
manifiesta sus conocimientos ante un público selecto; es el grito de quien siente en su
alma la mordedura del dolor; del que siente
llover sobre su espíritu todos los rocíos del
amor humano.
Se dice que es una autobiografía musical:
bien puede serlo. Los griros de pasión son
humanos, perfectamente sentidos, perfectamente comprensibles; la fantasía vigorosa
de Berlioz crea escenas de una placidez infinita, como puestas de sol en una playa tranquila y azul, en cuyas lejanías se pierden
las velas triangulares de las barcas.
Pero tiene también escenas grandiosas, de
un. alto relieve dramático, como la del sábado en la selva, en la que parece escucharse
el grito de los trasgos, la canci6n de las brujas voladoras, acompafiadas por el coro siniestro de lechuzas, de ojos relampagueantes.
Bien vale el esfuerzo del maestro Mene-

:Et MUNDO ILUSTRADO

Botadura del "Bravo" en Génova

E

L día 22 de marzo último fué botado solemnemente en los astilleros de Odero,
Sestri Ponente, de Génova, el cafionero «Bravo», construido por cuenta del Gobierno mexicano.
Al acto, que se vi6 concurridísimo al decir de la prensa italiana, asisti6 el Ministro
Plenipotenciario de nuestro país cerca del
Gobierno del Rey Víctor Manuel, y su bella
y distinguida esposa, que fué la madrina del
«Bravo» y que rompi6, siguiendo la costumbre establecida para esta clase de ceremonias,
la botella de champaña contra el espol6n del
cafionero. Además del sefior Ministro y de
RU esposa, asistieron á la botadura el Sr.
Welsch, C6nsul de México en Génova, y los
oficiales de nuestra marina Ingeniero Vare·
la, Jefe de la Comisi6n Inspectora; Inge~iero Robles, y el primer maquinista Howard,
quienes vestían de gran unif0rme.
«Hacia las diez-dice EL GoFFARO de 23
de marzo, -los a&amp;tilleros estaban henchidos
de gente. Cruzaban á lo largo dos torpederos
de nuestra marina, llegados para saludar al .
nuevo buque de guerra que, blanco y Jrallardo, bri!laba al sol, entre una profusi6n de
banderas y oriflamas, que reflejaban som

NUESTRO PAÍS.-PRES.A. DE SAN JOSÉ,-(SAN LUIS POTOSÍ.)

***
Terminado el acto de la botadura se sirvi6 á los concurrentes en los salon'es de la
casa constructora, un magnífico lunch, pronunciá?dose en~usiastas brindis, tanto por
los oficiales mex1canoe, como por los marinos
italianos.
. El _cañonero ,,Morelos&gt;, que se construye
también en Génova por el Gobierno mexicano, será botado en junio pr6ximo.
Quien prevé los males y no los previene, súfralos sin exhalar una queja, que bien merecidos los tiene.

*

Los enemigos del progreso lo son sólo en teoría, pues mucho les complace aprovecharse de
todas las ventajas que trae consigo aquél.

�Et :MtrÑi&gt;O ÍLUSTRADÓ

La Ultima Andanza

EL MUNDO ILUSTRADO

O sea el gracioso coloquio que pasó entre San Pedro, Don Quijote
y Sancho á las pnertas del cielo,

fl

UNQUE nada sobre el particular nos dejó
dicho Cide Hamete Benengeli, fueron tales
el dolor y la tribulación de Sancho á la muerte
de su amo y señoi·, que no tardó en seguirle á
la sepultura, dando con ello la. postrera y extremada prueba de su acendrada fidelidad al
ya nunca caballero andante por este bajo
mundo.
No se hallaba Sancho sin la sombra de Don
Quijote, pues el uno para el otro habían nacido
y juntos tenían de morir; así que, por más que
el cura y el barbero le animaron con sus
exhortaciones y Sa,nchica con las esperanzas
de que al fin y al cabo no habría más remedio
que parar en un gobierno mejor que el de ma·
rras, conforme á las predicciones de Don Quijote, que le auguraron títulos para él y los
suyos, hasta sus te1·ceros netezuelos, houra y
consuelo de su madura y suave vejez, entróle
al buen escudero un desmayo, una flojedad y
un descaecimiento, que á los seis ú ocno días.
de dar con sus molidos huesos en la fosa el ingenioso hidalgo, entregó á Dios su menguado
espíritu el simplicísimo villano.

humilde y bien criado, como yo, de llana condición ; hablarle be, y tengo para mí que ha de
abriros las puertas de par en par como ahora
es de noche.
Y diciendo y haciendo, tiró de su amo, y tras
no corta caminata, dieron ambos con el estrecho pórtico de la perdurable mansión de los
j·1stos.
Asomóse al ruido San Pedro y recibió con
grandes albricias á Sancho.
- Bien venidos sean lus pobres de espíritu;
pasa adelante, Sancho amigo, que ya te espe•
rábamos.
- Con quien vengo. vengo- replicó Sancho;
-aquí tiene vuesa merced, señor San Pedro, á
mi señor Don Quijote, de cuya compañía ni la
mesma muerte alcanzó á separarme. Entre él á
la par, como es justo, si no el primero.
-Don Quijote no entrará por ahora-contes•
tó San P edro,- que aún no le ha llegado su
vez.
-Rorros venimos de culpa ambos á dos-

Saocho,-si hasta aquí también llegan los maleficios de los malandrines encantadc.res, que
en los profundos infiernos los vea yo, á trueco
dé que me chamusquen las harbas, como á
punto estuvieron en la malaventurada aventura
del Clavijeño, ó Clavileño ó como fuere, que
escudero soy y no licenciado ....
- Déjate de divagaciones, Sancho amigo,
que veo que no tienes enmienda en ninguna

-Cepos quedos-saltó Sancho bastante
a~ostazado-ú oírnos han sordos, que nadie
viene á hacer usanza nueva, y alguno se entró
derecho por esa puerta sin que fuera.o á impedírselo sus fierezas, como aquél, que no digo
Y yo me sé. que de un t ajo rebaoóle la oreja á
Mar_cos ó Marco ó como quiera que se llamase
el hi de ....
-Alto ahí-vociferó á esto Don Quijote sin
poder contenerse,-ese que tú dices Sancho
fué Maleo, castigado con razón por' el seño;
San Pedro, y no conviene semejanza alguna
en el caso. Muchos caballeros acometieron con
las armas que tiñó la sangre, y no andará Je-

~q~ilatan, por la misericordia divina, en la
ultnna prueba mi purificación espiritual. Las
que el mundo todo recibió por sublimes locuras m_ía.s, sin que faltase algún mentecato que
las diputó de necedades, con lo que se contrastó su .v!!-lor, tienen en esta postrera andanza su dec1s1va consagr,. ción.
Ello _fué que Sancho no quiso entrars-a solo
en el cielo y acompañó en la penitencia á su
amo, hasta que por fin se entraron juo~os y los
dos están á la diestra de Dios Padre sentados
como es bien que estén para descansar de un~
vez de sus ya dtfioitivamente acabadas andanzas en este mundo y en el otro.
JOSÉ IJE LASERNA.

()
SELLOS HISPANOS
EL ESCORIAL

Terrestre leviatán, mole infinita
donde penetro atónito y remiso '
la parrill~ del Mártir-que el Rey quisocuán propiamente tu estructura imita.
El ánimo en tus bóvedas medita,
y á tus grandezas fúnebres sumiso, .
al ~ontemplar el cielo de improviso
sahendo de tus muros, resucita.
Por tu celda medrosa aún mira el mundo
cruzar rezando al Príncipe iracundo·
eres, alcázar, de su estirpe ejemplo: '
memorias dentro, soledad afuera
y vetusto y aislado, te contemplo '
cual la imagen mortal de España entera!

Manuel S. Píchardo.

•
Murió, pues, Sancho, acrecentando su pre,maturo fin y acabamiento la desolación que .va
reinaba en toda la Mancha por las nuevas del
fallecimiento de Don Quijote, y lo primero en
que pensó al em¡H'endtr el largo vil\je de la
eternidad, encaminándose derechito al cielo
(para donde el cura de su lugar había.le extentlido en cristiana confesión los pasaportes), fué
en reunirse allí nuevamente á su amo, lo que
Je ensar.chó el corazón rebosando alegría.
Pucos p11,sos había andado, cuando por la
opuesta verena divisó, nubláodosele un punto
el jubiloso rostro. una cuerda de condenados
que á más andar conducían unos espantables
Jemonios hacia los infernales antros.
-Priesa lleva esa gente-murmuró Sancboá lo que parece, y ligera como por florido cés·
ped camina. Por cierto que, ó yo no soy quien
soy, ó el mismísimo Ginés de Pasa.monte es
aquel que va de los primeros. Buena pro le
haga, que yo, fuera parte que no soy rencoroso,
no soy ·olvidadizo y pagarme ha la del Rucio.
Luego ·dando un gran suspiro, añadió:
-¡Oh Rucio mío, y cuán de menos agora te
echo para atajar estos vericuetos, que como
más de una vez oíle á mi buen Don Quijote,
que tanto tenía de predicador como de andante
caballero, llenos de espinas y zarzas habían
de estar, por ser los que á la bienaventuranza
eterna conducen!
Anuando, andando siguió Sancho Panza,
puestos los ojos en una· luz lejana y resplandeciente, como á modo de fa.ro celestial, cuando
apenas perdida en lontananza la endiablada
muchedumbre, topó su mirada con otra huma•
na figura que grave y melancólica y como
ensimismada, parecía vagar sin coocit:ncia ni
rumbo por las soledade« aquellas.
Acercóse Sancho, y abriendo desmesurados
ojos, entre medl'oso y asombrado, con asombro
y temor infinitos prorrumpió á grandes voces:
-Para mi santiguada que á quien. t engo
delante·no es otro q ne mi dueño y señor Don
Alonso Quijaoo el Bueno en cuerpo y alma.
¡Eh! Oigame, pardiez; vuelva en si, sefiot· mío,
que yo mismo soy, Sancho Panza, su fiel escudero, que en su busca venía, ai:&lt;i Dios me salve.
Salió de su letargo Don Quijote, pues él era,
y abalanzándose á Sancho, no tuvo más pala.oras que decirle sino echarse á Jlorar en sus
brazos como un chiquillo. Lagrimones como
bellotas lloraba también Sancho, y largo tiempo estuvieron a.mo y criado dando rienda al
gusto y al contento de vol ver á verse hasta
después de muertos.
Repuestos algún tanto, entablaron amigable
plática, que fué como sigue:
-::.;;Dígame por su vida, seilor mío-comenzó

..L. /,

&gt;

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~Wt~~:1\IiU

,:;r-"/

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1 \ _,

·C\__

parte - interrumpió con paternal
acento Don Quijote.
Digo que me diga vuesa merced,
y para siempre me perdone, que
Sancho nací, Sancho morí y Sancho resucito, sin que á esto se le
halle compostura ¡.,or el sécula secuiorum amén, si no es cosa de encantamento el
que, no en el cielo, donde debiérades estar,
pero aquí dé con vuesa merced malencólico y
macilento ni más ni menos que el día que os
abandoné á vuestras penitencias en la Peña
Pobre, hecho un Beltenebrps.
- No es-con reposo y mesura respondió Don
Quijote-lance ninguno de encantamento, como
tú sueñas, Sancho amigo, el que aquí me retiene, pero como tú bien dices, penitencia, aunque distinta de la que tú piensas.
-¿,Penitencia de qué':'
-Penitencia de mis pecados. Este, Sancho,
es el castigo que llaman del purgatorio, y cuantos en él se veo, como yo me veo, pecador de
mí, tanto se hallan distantes de Jos atroces
tormentos del infierno cuanto de las d\cbas y
venturas celestes, puesto que en eso consiste el
purf!atorio, donde es el purgar de culpas y
pecados con las ansias y el anhelar de la
g loria cercana y sin poder en ningún modo
~atisfacerlos, mientras Dios Nuestro Señor no
sea servido.
- Eso es entonces como aquel de quien vuesa
merced me decía en cierta ocasión, nq sé si
mago, ó encantador ó á lo menos · gigante, que
abrumado de sed y el agua á la boca, no podía
beber, y descaído de hambre y con Jos frutos
á la mano, no podía comer, y así quien en tal
estado se mira, de él puede decirse, según di·
cen, que pasa las penas del purgatorio.
-Así es-dijo Don Quijote,-salvo que no
fué mago, ni encantador ni gigante, que fué
Tántalo aquel infelice. Yo lo mismo tengo que
resignarme al suplicio de la hambre y Ja sed
de Dios y su divina gracia que sin tregua me
acometen, hasta que, redimido, me abra el se•
flor San Pedro las puertas del cielo.
-Pues si en eso está -repuso el tozudo escudero,-véngase, sefior mío, conmigo, que tengo
entendido que el señor San Pedro era sujeto

r~.

jos el señor San Diego Matamoros, de los primeros entre los primeros, que me abonaría·
más ésos pelearon por la iglesia de Cristo:
nu_est~a santa madre, no como yo por mis anto¡ad1zas y arrepentidas fantasías.
-Pues siendo así, cada uno tiene su alma en
su almario, y no digo más, y quédese esto para
más &amp;Jlelante, y bueno está todo, pasémoslo al
raso, desnudo nací, desnudo me hallo, días
vendrán y n.trnca es tarde, si la dicha es buena
-gruñó Sancho, con otro sin fin de sentencias
refranes Y. _aun bellaquerías de su cosecha.
'
D~n Qu1¡ote, con gran resignación y parsimoma, exclamó:
-Estas son, ¡oh Sancho hermano! mis más
preciadas ejecutorias: sufrimientos,co'ntratiempos y amarguras hasta el iiltimo trance, que

()

En el Conservatorio
LA i il'Rll!IERA AUDICION PRIVADA
El día 16 del corriente se verificó en el Conservatorio Nacional de Música la primera de
las audiciones privadas mensuales que el plantel ha organizado con el propósito de estimular
el adelanto de los alumnos y el empeño de los
profesores.
La Srita Julia Genis, que fué quien obtuvo
el primer lugar entre los alumnos que tomarc,n
parte en el concurso á que nos referimos, tocó el

\

SRITA. JULIA GENIS.

vals &lt;la bemol&gt; de Moszkowski-una hermosa
p~eza, de técnica-y la tocó sin tropiezos, ha01endo desde lu~go sentir que iba enlazada su
propia sensibilidad á las bellezas musicales de
la composición. Sus condiscípulos, que llenaban la sala donde se efectuaba el torneo, la
saludaron con una salva de aplausos.
La Srita. Genis se inscribió en el Conservatorio el año de 1898, teniendo 11 años de edad·
de e~tonces acá ha obtenido siempre altas cali~
ficac10oes y más de una vez el primer premio.
Ahora cursa quinto año de piano y es discípula del Sr. César del Castillo, á quien debe desde los principios, su conocimiento de l¡ música.
Cursa, además, cuart o año de arpa, y tiene
verdadera vocación por este instrumento.

00

La pluma se vuelve pesada para quien con
ella lucha de continuo por ganar el pan de cada día.-GALTIER,
.

, ...,.._.!.,. ,e••••- '

insistió Sancbo, - y cosa jamás vista sería que
el escudero se entrase dejándose al caballero
á la puerta, cont,ra todo fuero y toda ley de
las andantes cabaI!erías.
-No hay caballerías que valgan, señor Panza, sino puntas y ril.ietes de soberbias y vanidades quti purgar, amén de otros pecadillosprosiguió San Pedro mirando de reojo á Don
Quijote, el cual tenía.se á un lado mudo é im·
¡,asible-á que le llevaron sus fierezas, puesta
la mano al hierro, en más de una injustificada
coyuntura ....

ESTUDIO FOTOGRÁFICO,
(Colección de la ''Cristalería de Ver11:ara,")

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Política •General
¡ les.-La unión de tos dos pueblos.-Bcosde la Ouerra.-La muer•
Francia y Alemanla.-Un antiguo rencor.--;-Utoplas lmpos : .
lid des tradlclonales.-Las dificultades pendientes.
te del Almirante Makaroff y la cortesla Inglesa.1va
a
R.usla Y la Oran Bretaña.- Tendenclas opuestas.-Asplraclones contrar1as.

S

I no fuera tan arraigado el sentimiento de
enemistad que por luengos años ha a par•
tado á Francia de su poderosa vecina; si no
hubiera en el fondo de ese antiguo rencor el
a¡nargo dejo de las derrotas sufridas y no se
sintieran en las manifestaciones antigermáni•
cas de los galos las explosiones de la pasión;
sí por otra parte, Alemania no estuviera tan
e~greída con la posesión del Rin, ni bu~iera
trabajado tan asiduamente durante las últimas
décadas por alcanzar la germanización cabal
y completa de las provincias que recobró por
medio del tratado de Francfort; sí no fueran
desapareciendo poco á poco, después de una
generación, las diferencias nacionales que .ª1:tes caracterizaban á los habitantes de la v1e1a
Lotaringia, podrían acept:i.rse con verdadero
regocijo, por los que sueñan en la unión cordial de los pueblos, las versiones que nos ba
comunicado el cable sobre aproximaciones é
inteligencias entre los gabinetes de París y de
Berlín. Se ha dicho, así como quien lanza una
noticia para sondear la opinión, que el Empe·
rador Guillermo, antes de terminar su viaje
de recreo por las aguas azules del Mediterrá•
neo estaría dispuesto á encontrar al Presiden~ de la República Francesa en su próxima
visita á Italia, y de ahí naturalmente se llega
á pensar que no estaría lejano el día en que se
vieran unidos por lazos de franca y leal amistad los dos grandes pueblos, apartados con
odios y alejados con resentimientos desde las
catástrofes de la guerra de 1870.
No se confirmaba todavía el rumor por medio de una nota más explícita, cuando un nuevo cablegrama vino á desvanecer la opinión
que pudo acariciarse por un momento: un periódico alemán, generalmente inspiraC:o en los
círculos oficiales, ha declarado las dificultades que se oponen á la anunciada aproxima-

ción, por no exaltar-se dice-el orgullo francés, que podría conside~ar este paso corno una
muestra de debilidad, y lejos de traer la solución anhelada ocasionar nuevas y más agrias
cornplicacione~. Las relaciones de Alemania
con Francia- concluye el diario aludido-de·
ben limitarse á las de dos países vecinos que
se miran con mutuas consideraciones; pero sin

el Grande, fundador de la dinastía reinante, después de abrirse paso
á través del reino de Suecia, para las aguas del Báltico, pensó en asentar sus reales á la sombra majestuosa de la basílica de Santa Sofía; data del tiempo en que buscando salida hacia los mares orientales para
su inmensa posesión de S iberia, buscó en el Asia del Centro la entrada
á los mares de China, amenazando por ende el imperio &lt;le la India; de
la época en que para atacar de flanco á la Sublime Puerta, dueña casi

en los pechos franceses la espada vencedora
de Moltke durante el «año terrible». Tal vez la
nueva generación, nacida lejos del odio tradicional, pueda ballar el olvido de la derrota;
difícil es, pero no es imposible, que al fin se
estrechen las manos los dos grandes pueblos
á través del Rin de arenas de oro, donde, en
las noches azules, todavía juguetean las valkirias y á las veces palpitan unidas las estrofas de Reine y de Musset.
Entonces las razas afines que resistieron con
los Vercingetórix y los Arminios á la dominación romana y llegaron á formar una nación
bajo el cetro de hierro que empuñaba el germano Carlo Magno, podrán trabajar en la
obra de la humana civilización unidas por
los mismos ideales, ya que á una se le debe la
libertad de examen predicada en la obscura
celda del fraile de Witenberg, y á la otra los de
rechos del hombre, alcanzados en medio de
relámpagos y trueno¡; de entre los escombros
humeantes de la Bastilla y al resplandor de la
revolución más portentosa de las modernas
edades.

***

EL ALMlRAJlo'lE l,KRlDL01''h', SUCESOR DE
MAKAROFF EN EL EXTREMO
ORIEN.T E.

nada má; que las que dependen de las relaciones diplomáticas.
Después de esta declaración, nada puede esperarse por ahora; ha de pasar algún tiem~o
antes de que se cicatrice la herida que abnó

UN ES:Pt..\ JAPONÉlS ANTE UNA COR'l'Elld:AROXAt.:nusA,

y á propósito de «entent.es,&gt; báblase también
de una aproximación entre Rusia y la Gran
Bretaña, á que ha dado origen, aparte de las
relaciones personales de los soberanC's de
los dos poderosos imperios, el británico
y ell moscovita; háblase de una cordialidad
posible provocada por las manifestaciones
de condolencia da.das por la prensa inglesa en la sentida muerte del Vicealmirante
Makaroff. El hecho es bastante jnteresante para que nos detengamos á analizarlo por un
momento. No son de ahora las rivalidades
ano-lorrusas; datan de la época remota en que
cada uno de los dos pueblos pensó en el dominio del Asia Central, de la época en que Pedro

UN GRUPO DE AMAZONAS RUSAS.

de la Corona, hecha
en ocasión solemne
ante la Cámara de
los Comunes, es una
fantasía del Gobierno moscovita, á la
cual no accederá de
buen grado el Gabinete de St. James.

LA ARTILLERÍA RUSA EN CAMPARA.-UN ACC'IDENTE.

por completo del Mar Negro, arrebató las pro•
vincias caucásicas, marchó sobre el Turkestán
y se aproximó á la planicie del Iram, que va
á desembocar en el Pendjab; de la época en
que, por su parte, comenzó Inglaterra á codiciar la posesión de Egipto, á fin de oponerse á
los avances alcanzados sobre el imperio musulmán; datan, en fin, de las dos cuestiones
de Oriente, el cercano y el remoto, cuya posesión despierta las concupiscencias todas;
de la suerte que se destina á los dos «hombres
enfermos», el de Europa y el de Asia, cuyos
despojos cada cual para sí desea, y en la imposibilidad de conseguirlo, procura conservar
por artificios diplomáticos una vida facticia
en aquellos cuerpos sociales destinados á perecer, galvanizándolos pvr reformas de tendencias modernas, la mayor parte inaplicables á
esas petrifiicaciones de nacionalidades.
En esa virtud, no es sólo la supuesta 6 real
tendencia proniponesa que ha mostrado la
prensa del Reino Unido desde antes que esta•
liaran las hostilidades, lo que aleja entre sí á
Rusia é Inglaterra; no es sólo la alegada co•
munidad de intereses que se dice existe entre la
señora de los mares con su gran imperio colo·
nial y las aspiraciones del recién rejuvenecido
Japón, lo que hace trabajosas las aproxima•
ciones anunciadas.
Podrán los publicistas britanos manifestar
una cortesía más 6 menos sincera ante un acontecimiento que llena de luto al pueblo ruso;
podrá verse disminuída la corriente niponófila
hasta agotar las explosiones de rusofobia que
en estos días se han observado; pero eso, que
es nada más que la apariencia de las cosas y
que no significa ni puede significar la verdade·
ra wndencia del pueblo y del gobierno de la
Gran Bretaña, no puede dar la solución de
los problemas pendientes ni dar satisfacción,
ni con mucho, al deseo de San Petersburgo de
obtener un puerto en el Golfo Pérsico, lo
cual, 1&gt;or declaración oficial de un Ministro

*

* * esperando la solución
Entretanto, ahí quedan
des~ada: la expedición al Tibet, la determinación de . esferas de influencia en Persia, la
clausura perpetua del Mar Negro á las escuadras moscovitas y, sobre todo, en la actualidad, la alianza anglojaponesa, que ha dado
ocasióc á las acusaciones de complicidad 6,
más bien dicho, de parcialidad, lanzadas contra Inglaterra á propósito del primer ataque
de Puerto Arturo, que se decía preparado en el
puerto britano de Wei-Hai-Wei, · y al hablar

de la última tentativa emprendida por el Almirante Togo para cerrar la bahía del puerto
ruso, en que se dice que fueron barcQs con bandera inglesa, vistos poco antes, los que echaron
á pique los acorazados y las baterías de la
costa, en el frustrado intento.
Por más poderosa que en el Reino Unido sea
la opinión pública manifestada en los periódicos; por más que tenga apariencias de realidad posi_b le la inteligencia anglorrusa apunti;.da en los últimos dfas, la consideramos fuera
de las circunstancias que se palpan y que hacen por ahora irreconciliables á los dos pueblos, no en lo político solamente, sino en lo
económico, por la oposición de sus intereses en
sus tendencias y en sus aspiraciones, y, por lo
mismo, orillá.dos á contraria suerte, á pesar de
las intenciones pacíficas y de la leal y franca
amistad que animan al Emperador Nicolás II
y al Rey Eduardo VII.
21 de abril de 1904.

LA GUBIRRA RUSOJAPONESA, -BOTADURAIDE UN SUBMARINO :U.N VLAOlVOS'l'OK,

z. z. z.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Carreras en Peralvillo

Rtcutrdos t Tmprtsionts

El Club Hípico Militar y el Club Hípico Alemáu

EL Gttl\PUZON DEL GttlNO

E

GRUPO DB RURALES QUE TOMARON PARTE EN LAS CARRERAS,

LAS CARRERAS EN PERAL VILLO.-TOMANDO REFRESCOS.
EN PERALVIl.LO,-EL CAPITÁN BRIDAT,

Con el fin de allegar fondos para las familiaR de los soldados muertos durante la campaña de Yuratán, y en celebraci6b del aniversario del 2 de Abril, el Club Hípico Militar, con la cooperación del Club Hípico· Alemán, organizó unas carreras que se efectua-

rreras. En la tribuna tomaron asiento, además del señor Presidente, los Sres. Barón
Von F loecker, Encargado de Nrgocios de
Alrmania; Mayor Don Pablo Ei,candón; Don
.José María Mena, Administrador Principal
del Timbre, y Capitán Armando Santa Cruz.

la cuarta carrera, para oficiales, á 400 metros,

con obstáculos y en pista curva, obtuvo el
triunfo el Subteniente Ricardo Villamil. La
quinta, que se efectuó al t.rote, fué ganada
por el Capitán Man uel M. Bridat, y la sexta,
en la cual debían tomar parte únicamente

f/

*w

...;_·-•u=;¡
¡

~

n 1,.

.........
r

Es el caso que al jugarse la cuarta carrera
el caball~ que montaba el Capitán de Arti~
llería Luis G. Gamboa, se encabritó al brincar un obstáculo, haciendo caer al jinete que
sufrió graves lesiones, pues fué arrastrado
y pateado por el brioso caballo. También el
Capitán Manuel Bridat sufrió una caída rec_ibiendo algunos golpes, afor tunadam~nte
ligeros.
El Sr. Gamboa fué atendido con todo esmero en el pnesto de socorros que se instaló
en el mismo hipódromo.
El Sr. General Díaz se retiró de Peralvillo
poco antes &lt;le la una de la tarde hora en que
termin 6 la fie~ta.
'

1a:

,.

ENIPERALVILLO. -EN EL PUESTO DE SOCORROS.

calendas una empresa atrevida por lo peligrosa. Sobre todo, en aciuella mañana hermosísima de octubri, de 1895, en que las olas gruesas, formidables, coronadas por cre~tas de
espu_m a, parecían amenazar con tragarse las
frágiles lanchas que habrían de comunicar al
buque con la tierra.
Sin embari?o, apenas hubimos fondeado tras
del fal1;1cho del Comandante del puerto, q~e se
encabritaba sobre el lomo del oleaje, llegó un
lanchón enorme, una especie de cetfoeo tripulado por ocho reml'ros, destinado á transportar á tierra, en confusión, pasajeros y carga.
Mientras el Comandante, mojado por el agua
de aqu~l _mar silvestri,. subía por Ja. escalera
con agilidad de funámbulo y se iba barco
adentro á_examinar papeles y á libar del pisco
que no deJaría dP. ofrecnle el Capitán M&amp;.cDougall, que mandAba el «ImperiaJ;i,, yo me entretuve Pn ver l'l transhordP. de los pasajeros..:...
distribución que, en los viajes marítimos que

•

E L SR. DETWILER., VENCF.DOR EN LA SEXTA CAHRERA,

ron el domingo último en el Hipódromo &lt;le
Peralv11lo y á las cuales ai;;istieron el f'eñor
Presi&lt;leute de la R"pública y el señor Secretario de (1-tierra y l\Iarina.
El Sr. General Díaz fué recibido por una
comisión espPcial que lo condujo á la tribuna de honor &lt;lescle donde presenció las ca-

VENCEOOR EN LA QUINTA
CARRERA,

RA frente á Salaverry, á bordo del vapor
«' mperial&gt;, de la marina mercantede Chile.
Salaverry es un puerto de la República
peruana. ¡Qué puerto, válgame Dios! Para los
que estamos acostumbrad.os á contemplar los
derroches de I a naturaleza tropical, exhíbese
Salaverry, que se encueati-a en el desierto como
ua bohío horripilante.
'
Así es casi toda la costa del Perú y la mitad
, de la de Chile. Desde Paita hasta Coquimbo,
en una extensióc de más de mil millas el ojo
d!3l vi~jero se fatiga contemplando ua~ sucesión 10te1•miaable de .rocas y de arenales que
no alegra la más mínima verdura como no sl'a
de cien en cien millas, en el lecho 'accident al de
algún arroyo form.ado por el deshielo de los
Andes.
Ocúi:rese preguntar cómo fué posible que l a
conquista de semejante territorio pudiera tentar á los españoles, á los Pizarros Al magros
Alvarados y Valdivias de la epopeya; y s¿
comprende cuán grande ha de haber sido la
fama de las riquezas del interior, para que
aquellos hombres se decidiesen á trasponer la
amarga extensión del desierto.
Estábamos frente á Salaverry.
Allá, á una milla de distancia, el mar se estrellaba furiosamente contra los acantilados
levantando nubes de espuma que, al azotar
roca, se clesenvolvían en abanicos de todos
colores. Hacia adentro, al norte, al sur, en
to?o lo que de la ,tierra a lcanzaba la vista,
m~danos, m{is médanos, rocas pelonas, monta~as arenosas en las cuales un sol ardiente
qmebra su luz con reflejos ofensivos. Por la
!JOche, la naturaleza se envolverá en el suda rió
1mpenetr_able de la «cama nchaca&gt;, esa niebla
sudamericana que extravía á los viajeros que
se 11veaturan en los «t11marugales:1&gt;.
;,Y qué es Salaverry? En las cuatr.o veces que
pasé frente á él, no le vi nunca. Está ocultome dijeron-tras los montes de arena. Desde
61 vapor no se ve sino el resto de un muelle
de hierro que el' mar arrancó en noche de
tormenta. Cerca está la ciudad de Trujillo
famosa en la historia del Perú. , Salaverry e~
el lu~ar por donde se embarcan los trujillanos. _Viénele su nombre d~l General Salaverry,
Presidente que fué del Perú, y hombre bizarro
Y noble, según le describl'. en alg-unas de sus
t~adiciones , el delicioso Ricardo Palma, rrínc1,pe de las letras bipanoamericanaF.
Desembarcar en Salaverry era por aquellas

LA AMBULANCIA LEVANTANDO AL CAPITÁN GAMBOA,

La p ri mera carrera , á 300 mett'os y para
individ uos de tropa, fué g:rnarla por el clarín de Artillería La&lt;lislao Ceballos, y la segunda, para ruraleFI,· por el guarda R,·fugio
l\Ién&lt;lez. Los miembros ,Je los clubs Militar
y AIPmán jugnron la trrcera r.arr.,ra., lleg1mdo primero á la meta el Sr. E. Weltnn. En

lo~ socios dPI Club Alemán, ror el Sr. Detwiler. Por último, la l'épti ma carrr1a se ju¡ró entre oficiales de los cuerpos rura]i,s, rei,nltim&lt;lo vP-nce&lt;lor el cabo primero Gumesi nclo &lt;hil Pozn.
Durante la fiest11, que se vió hastante con rri&lt;ln, ocmrieron dol'l accidentes la mrnt':dile~.

ESTUDIO FOTOGRÁFICO.
CONDUCCIÓN DEL CAPITÁN GAMBOA AL PUESTO· DE· SOCORROS. "

,- --. . .

,,_. CONDUCCIÓN DEL CAP{TÁN GAMBOA EN CAMILLA.

(Colecci6n de la "Cristalería de Vergara,")

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
sas familias y caballeros de la buena sociedad tabasqueña.
El nuevo vapor es amplio y muy cómodo
para el servicio á que se ha destinado, y está
construído con los mejores materiales, conforme á un plano detenidamente estudiado.
En ambas fotografías y hacia la derecha,
se ve el "Abraham Bandala" empavesado
con banderas de diferentes naciones y adornado con lienzos de los colores nacionales.

•

El Gobernador de Guerrero

EN substitución del Sr. D. Agustín Mora,

SAN JUAN BA UTISTA,-INAUGURACIÓN DEL VAPOR &lt;ABRAHAM BANDALA.&gt;

duran un mes largo, adquiere singular importancia.
El lanchón en que los viajeros deberían ser
conducidos á tierra, tripulado por ocho cobrizos «cholos&gt;, viejos lobos de mar hechos al p.eligro y hechos á la «chicha&gt;, subía y bajaba
con rapidez vertiginosa. A veces, desde laborda del vapor, hubiese podídose casi tocarle con
las manos. A veces parecía sumergirse en un
abismo insondable. Cuando snbía, los«cho_los&gt;
del lanchón y los &lt;1:rotos&gt; del buque cambiaban
injurias. Rescoldos de la guerra.
Bajar á los pasajeros fué empresa, porque
con semejante agitación del mar, hacer uso de
la escalera resultaba peligrosísimo, cuando
no imposible.
Imagínese que había mujeres y niños .... Pusiéronse en ejercicio las grúas del barco: una
polea que constituye el extremo de un mástil,
sirve para que por ella se deslice una cadena,
cuyo último eslabón se relaciona con la argolla de un tonel, en el que es embotellado un
pasajero. .. . . Luego, el «runrún&gt; del «donkey&gt;
de vapor; la cadena que se arrolla, levantando en alto el tonel; las voces de: «¡aguanta,
aguanta!&gt;; el pasajero que, metido en el barril,
se bambolea y gira por los aires, y, por fin, el
lento descenso con un millar de precauciones,
hasta que el pasajero llega al fondo de la lancha. La escena es pintoresca y la operación,
es, al fin y al cabo, sencilla. Así se desembarca en muchos puertos sudamericanos y en casi
todos los de Centroamérica, en la costa del
Pacífico.
Sin embargo, aquella mañana, el desembar•
co tuvo su nota que pudo haber sido trágica,
su incidente conmovedor al principio, chistoso
al fin, su novedad inusitada. Ya estaba repleta la lancha con veinte ó veinticinco pasajeros
que subían y bajaban, ma,reados en su mayor
parte. No faltaba que bajase sino uno y ese
uno era un chino que venía del Callao. Viejo,
flaco, amojamado, vestido de dril, con&lt;&gt;un sombrerillo de paja en la calavera. En la mano
llevaba una petaquita. Parecía de piedra, tal
era la impasibilidad de su rostro y la inmovilidad de su fisonomía. Le sentaron en el barril. ... runrún, · ya le izan, «¡aguanta, aguanta!&gt;, ya está suspendido á cinco metros sobre
nuestras cabezas y á veinticinco sobre el nivel
del mar .... ya le bajan .... Un estremecimien-

to de terror nos recorrió á todos, lo mismo á
los pasajeros que á los curiosos y que á los que
Pn la operación andaban ocupados. Un sacudimiento bruscG del mar, inesperado, incomprensible, bahía alterado el movimiento de
descenso del lanchón, y matemáticamente se
vió que, dentro de pocos segundos, el chino, en
lugar de caer al fondo de la lancha, sería cogido entre ésta y el costado el vapor, y, por lo
tanto, convertido en tortilla. El que maneja ha
. el «donkey&gt; tuvo una inspiración súbita, genial, rápida como el relámpago. Se vió que la
máquina desarrollaba toda la velocidad de que
era susceptible: de su cilindro salieron cinc:ienta metros de cadena, y el barril, con todo y chino, cayó con la _rapidez de una bala dentro del
mar. Ya era tiempo: un segundo después, la
lancha se estrellaba contra el buque y la cadena quedaba mordida entre ambas embarcaciones.
Segundos más tarde, el mar separaba al vapor inmenso y á la lancha, llena de inquietud
acaso más inmensa, y entonces, impreso ya el
movimiento de retroceso al «donkey&gt;, se vió
cómo emergía, sentado en su barril, con la petaquita en las manos, chorreando agua por todas partes y sin sombrero, pero impasible, inmóvil, semejante á un ídolo asiático, el chino,
cuy.o viaje de treinta metros por debajo del nivel del mar, había durado apenas veinte segundos que á nosotros nos parecieron veinte
siglos ..... .

..

que falleció últimamente, acaba de ser nombrado Gobernador del Estado de Guerrero
por la Legislatura local, el Sr. Diputado D.
Manuel Guillén, persona de honrosísimos
anteceden tes.
El Sr. Guillén nació en el pueblo de San
Jerónimo [Distrito de Galeana, Guerrero]
el 24 de Enero de 1839. A los quince años
fué enviado por sus padres á estudiar á la
Universidad de Boston, E. U., y estando ya
para recibirse de Ingeniero, tuvo que regresar á México, con motivo de los acontecimientos que se desarrollaron en el país al
proclamarse el plan de Ayutla. Pasados estos sucesos, regresó á San Francisco California, donde estuvo colocado como intérprete
en un banco, y después como empleado superior de una casa comerrial en Mary Wille.

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ENRIQUE MARTÍNEZ SORRAL.

El Vapor '·'Abraham _Bandala"
Publicamos en esta página dos fotografías
que representan el acto de inauguración del
vapor de río "Abraham Bandala", construído-en los astilleros de la "Tabasco-Chiapas Trading C&lt;?", en el puerto de Frontera.
A la ceremonia concurrieron el Sr. Gobernador del Estado, Gral. Bandala, los altos
empleados de su administración y numero-

Sr. D. Manuel Gnillé?i, GobeNiador del Estado
de·G-,ierre,•o.

Al poco tiempo, el Gobierno Federal nombró al Sr. Guillén Cónsul de México en San
Francisco, y al:í contrajo primeras nupcias
con una sobrina del General Grant, Presidente de los Estados Unidos de América.
Al fallecimiento de su esposa, pocos años
después, renunció el puesto de Cónsul y se
trar.sladó á Europa, radicándose en París,
donde conoció á su actual esposa la Sra. Virginia Benítez de Guillén, con la que se unió
en matrimonio en la ciudad de Nueva York,
pasando luego á radicarse á esta ciudad.
El Sr. Guillén, lo mismo que sus hermanos Don Ramón y Don Luis, prestaron importantes servicios al ejército, habiendo pe•
recido este último heroicamente cuando con
el grado de Capitán militaba á las órdenes
del bizarro General Jiménez, defendiendo el
plan de Tuxtepec.
Desde el año de 1878 á la fecha, el nuevo
Gobernador ha sido Diputado al Congreso de
la Unión.

***

El Sr. Carlos Guevara Alarcón, que desde
la enfermedad del Sr. Mora desempeíiaba el
puesto de Gobernador interino, hizo ya entrega del gobierno al Sr. Guillén.
Los poetas son hombres que han conservado
sus ojos de niíios.

*

Más apasionadamente tal vez que á sus hijos

oa.rna.lea, ama. el hombre á 1us hijos:intelectuaINAUI.UBACIÓN DEL VAPOR CABRABAM:BANDALA,&gt;-REGRESQ DE LA COMITIVA,

le■,

_Los hombr~s verdaderamente dignos de elo•
g10, :3on sens1bl_es á la estimación, mas los desconciertan las alaba.nz·,.s.

El hombre que apetezca oír hablar con elogio
de su persom.. , guárdese de elo~iarse á sí.mismo, porque el &lt;yo&gt; es ~borrecible.

Envanecerse de su al.;urnia, fortuna 6 talen•
to, es reconocer que no los merece uno,

La modestia es ornamento del mérito1 le d&amp;
fuerza y realce.

*

•

*

�:tt MtTNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Págin as de la Moda

El ídolo referido permane?ió_ expuesto ~urante algún tiempo en la Bibhot~ca Pública.
de Cuernavaca, de donde fué enviado á cambio de algunas publicaciones, al Museo.

o

~'

El Corsé.-Lo que dice una cronista parisiense.-Ropa interior.-Nuestros figurines.

FASES DE: LUNi4

Los rncargan de á tres por vez, .
como para dejar siempre uno eu
reparaci6n en casa de la corsetera; tal reparaci6n es un sencillo
lavado, la cosa más fácil del
mundo hacer en casa, porque no
hay sino un modo de proceder.
Se quita la ballena y la guarnici6n 6 encaje que adornan. la
parte superior del corEé.
He aquí, pues, c6r,lo conviene
proceder una vez descocida la ballena.
Se extiende sobre una mesa de
madera blanca el corsé bien plano, y con un cepillo de uñas bastante grande, buen jab6n blanco
y agua caliente, se frota y lava
con intensidad.

DEL CARNAVAL

-,u ít.

I
La Luna, en esta noche, me da una
varia alucinación de forma extraña:
lo mismo que una luminosa araña
enhebrando su red, es esta Luna.
O es un tenue antifaz con el que alguna
bella estrella, fingiendo que me engaña,
vela su luz, y al empañarse empaña
la semisoledad casi oportuna.
Haciendo de Pierrot y Colombina,
mi Amada y yo dejamo,-, nuestra fina
burla al pasar por la Ciudad el coche;
y ya entre la Avenida me parece
la Luna, una gran not-a que ~mblanquece
la obscura cabellera de la Noche.
MAXIMTLIANO GUEV ARA .

II

VERACRUZ.-GRUPO) DE SOCI~S DEL «CLUB AGUILA.&gt;

Bajo el negro antifaz, corro tras una
aventura de amor y poesía,
y encanto, los disfraces por la vía
van detrás del placer y la fortuna.
No hay en mi corazón tristeza alguna;
ahogué el duelo en la copa de la orgía,

El "Club Aguila" de Veracruz
En este número encontrarán los aficionados
al «sport&gt; dos fotog-raf ías del «Club Aguila&gt;,
recientemente fun&lt;laélo en Vera.cruz por un
grupo de obreros de la localidad.
E l «Club&gt; á que nos referimos,. inauguró sus
ejercicios jugando en competenc1a con el Cluh
«Juárez&gt; al cual derrotó completamente el 16
de septie~bre del año próximo pasado. De
entonces acá, el «Aguila» ha tomado parte en
dieciséis partidos,resultando vencedor en, d&lt;?ce,
y derrotado únicalllente en cuatro .. La ultima
victoria la obtuvo sobre el «Club M1 '{to&gt;, compuesto por socios de otras agrupacion_es análogas y por algunos jugad&lt;?res de México.
Ojalá que f&lt;iguiendo el e¡emplo de la agru•
pación mencionada, se establezcan en los demás Estados, y aun en la Capital, centros de
recreo donde la clase obrera encuentre entretenimient0s tan útiles y agradables como; son
los que ofrece el sport.

o
UN IDOLO CURIOSO
En el nuevo salón del Museo Nacional recientemente abierto al púbI-.co. acaba de colocarse un curioso ídolo de piedra toscamente
labrada, que representa á un hombre y una
mujer sentados.

EL CLUB «Át,.UILA&gt;, DE VERACRUZ, EN EL CAMPO DE EJERCICIOS.

y borracho de vino y de a~egría
en medio al Boulevard, miro la Luna.
La Luna en m1mgua por el cielo sube,
y al desg-ranarel sen&lt;? de una.nube
que mil jazmines lumrnosos v1e1·te,
Su romántico disco se me antoja
la taciturna y amarilla hoja
de la vieja guadaña ele la Muerte.
A. FERNÁNDEZ GARCÍA.

AD~

or¡, '-A.
1

1

kl[

III
Esta noche ele amur, cada radi ante
lucero es un jazruíu.
Bajo la fina
vestidura fantástica. camina
un P ietTot, mela1,c6lico y errante.
L:i. Luna asoma el lívido semblante
allá por la sonárnbulM coliria:
y y;_ ei;; un abanico de la. China
ó una flor de corola extravagante.
Pierrot1 en tanto, en la penuml:ra quieta ,
mira cóm 0 se alar¡!'a su silueta,
y siente vagos y confusos miedos,
pero al mirar el rost ro de su amaela.
la Luna, le dirige una mirnela.
y un beso con la. punta de los dedos.

lSEO
,
!

ALEJANDRO CARIAS,

Caracas, febrero de 1904.

~~p
Ningún siglo ba profesa el o el egoísrr o t3:n eles·
caradamente1como1el nuestro.-JORGE S A.ND,

TRAJES DE RECE:PCfÓN Y VISITA.

D

la importancia inmensa &lt;lel papel que desempeña el corsé ~n la " toilette"
femenina, creo útil teneros al corriente de sus diferentes transformaciones.
De unos años á esta parte han sido muy sorprendentes. El talle se ha alargado, se ha llevado la parte superior del busto muy hacia a rlelante, .
mientras que la par.te inferior del talle 13ntra hastit el punto de hacn
suponer que no existe; las caderas se comprimen mucho y el talle ape- ;
nns está arqueado.
P.
Ha sido, pues, una revoluci6n completa.
~
Ahora todos se han habituado á esta forma y todo el mundo la acepta.
Según parece, va á modificarse.
·
EL talle por detrás, que había quedado corto, vn á alargarse
sensi~lemente y á arquearse más debajo de los brazos.
Creo que el golpe de vista, desde el punto e1ctético, va á gn·
nar.
Otra innovaci6n: IAs sederías chillonas, las hermosaR TOPaR
azules, se dejan para los corsés "reclames, " y los modeloR be- '
chos, para la exhibici6n; las mujeres más refina dasen sus hábitos de elegancia, llevan ahora corsés de cotí blanco, de sencillo cotí de hilo muy fino, tan ligP-ro casi como una batist_a y
q ue tiene la ventaja, sobre los tejidos de seda, de no neces1t11 r
forro, de será la vez flexible y resistente y ocupar el menor
puesto po@ible debajo de los abrigos.
· Se lava fácilmente, y esta operaci6n, lejos de perjudicar la buena
Se enjuaga, se escurre, se seca y se plancha lo mismo que la tela.
forma del corsé como se creería á primera vista, yergue por el conAgrego que este lavado no nece~ita ser frecuentemente efectuado
trarío las balle~as encorvadas por el uso y pone este objeto como si ¿ara_ los corsés. de las señoras cuidadosas, que llevan generalmente
fuera nuevo.
corp1fios exter10res 6 tapacorsés de mansounck fino, provistos sobre
ADA

MUSEO NACIONAL,-UN ÍDOLO CURIOSO.

•

•

�Et MUNDO !LUSTRADO

'.tL MUNDO ILUS'I'RADO
Publicamos también un elegante matiné
ec tat.mnento
de casa, confeccionado con tela de seda y
del
Ilmo.
Sr• .Arzobispo Fechan
adornado con pequefias aplicacionee de listones de seda y plisés de gasa. El matiné
Los bienes fueron valuados en $126,000.
lleva un pequefio escote en el cuello· las
mangas se confeccionan con toda amplitud La mayor parte de lo testado consistía en dos p61 izas de $25,000
estrechándolas un poco en los pufios. Po~
cada una, tomadas en "La Mu..
lo demás, el resto de la prenda es suelto por
tua", Compañía de Seguros sobre
completo y poco plegado, para que sus vuela vida, de Nueva York.
los ~ean lo más amplio posible.
Hoce pocos dfas que se practicó
Las blusas de verano fórmanse con telas
la ~ertura del testa.mento del Ilusde seda ó de sedalina, á cuadros ó de dia- trLs1mo
,Sr. Arzobispo D. Patricio
gonales, que son los labrados y dibujos que A. Feehan en la ciudad de Chicago
más en moda están. La confección de es- lllinois. La fortuna del distinguid¿
. tas blusas cífiese á la forma que dan al cuer- )relad.o ascendió á cerca de. • • .
$125,000 01-0 6iII!erioa.n.o; y segtín el
', polos corsés.de varilla recta de que se ha- i~ventario
qoo se h.O publicado, los
:i bla en las pnmeras líneas de esta página.
bienes que dejó fueron como sigue·
Los cuellos y los pufios ajústanse sin opri- Dos pólizas de "La
·
Mutua,"
Compafifa
mir demasiado. Los adornos constan de
de Seguros sobre la
aplicaciones de cinta maravillosa, colocados
Vida, de Nueva York,
en grecas, en líneas rectas ó en líneas sinuopor $25,000 oro cada
sas.
una, ó sean. • • • .$ 50,000 oro.
. Finalm~nte, la colección de trajes de vi- Dividendos acumulados
sobre una. de las pósita, concierto y calle, son originales · y de
lizes. · · · • • • . 9,329 oro.
buen gusto. Todos están confeccionados con Otra
p61.iza de seguro. 14,000 oro.
telas de seda, que en la estación actual se Acciones eI11 efectivo y
en Bancoe. . . . . . 37,000 oro.
emplean muchís~mo, y ador:nados con aplicaciones de encaJe, gasa y cinta maravillo- - Entre las dl..sposiciones del seArzobispo, en su testa.mento se
sa. Este artículo, como habrán observado n?r.
h1c1eron éstas:
'
nu~stras lectoras, se lleva y se ajusta bien á
A su he~mana, sefiorita Ka.te
la mdu:mentaria femenina moderna. Hubo Feehan:, que estuvo siempre con él
al~ún tlem po en que su empleo estuvo pros- hasta su muerte, $40,000 oro en bonos Y $25,000 oro en una de las pócn to.
·
lizas de seguro; á la, señ.oro, Ana A.
.cº11!-º en páginas anteriores he dado ex- Feehan, viuda del señ.or Doctor
plicaciones detalladas de trajes semejantes á Eduardo L. Feehan, hermano del
es~os, básteme decir á mis lectoras que se señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5 000 oro en
SUJeten en todo á los figurines y procuren efectivo;
á la Academia de San, Pano alterarlos en lo má!:I mínimo.
tricio de Chicago, de la. que es pre-

todo de faldetas, porque las primeras sefi.ales se producen
siempre en el talle.
Así protegido el corsé de cotí blanco, conserva su frescura durante meses y meses. Se puede hacer desaparecer
una ligera mancha accidental frotando el cotí con un poco
de miga de pan.
El corsé de cotí de color claro, rosa, azul, paja se usa
tambiéu mucho; se ensucia menos fácilmente, pe~o también se limpia con más dificultad.
El tapacorsé, de que hablaba hace poco, es una de lae
prendas de "toilette" íntima que salen más caras y que
no se pueden comprar ya hechas.
La mujer elegante, cuidadosa de su "toilette," será
muy dificultosa para su tapacorsé. Debe sentar tan bien
como un corpifi.o muy ajustado.
Especialmente con la forma actual del corsé, que se lleva muy escotado por delante, el tapacorsé debe ser bastante ajustado para sostener perfectamente el pecho.
Si la señora es algo gruesa, es hasta preferible i;acrificar
la riqueza de esta prenda á su utilidad.

•

Josefina.

Avergonzarse de su condición anterior ó del
humilde linaje de sus padres, cuando se ha escalado alguna _altura, es mostrarse ingrato
para consigo mismo, es manifestará un tiempo
estrec_hez de espíritu y mal corazón orgullo y
estupidez.
'

la tlltlma p6Jba.

MATINÉ DE SEDA.

BLUSAS PLEGADAS, PARA TRAJES DE PASEO.

Los pliegues, los entredoses, los encajes,
ocupan puesto y no son resistentes para desempefi.ar el oficio que 1:1e exige de ellos. ·
Es preciso, pues, tomar un percal bastante
fuerte y ajustar exactamente cada tapacorsé como un verdadero corpifi.o sin ballenas.
Del mismo modo, debe ser bastante alto.
Basta una simple escotadura suelta rodeada
de un pequefio encaje.
Muchas sefioras mandan hacer sus tapacorsés de tafetán blanco, considerando que
esta tela es todavía más rei,istente·que el
percal, pero es aún menos agradable.
El corsé de cintas no es admisible sino
para las señoras muy delgadas, y hasta no
es posible que siente muy bien con la form:1 actual.

cepto.re su hermana, Ma&lt;lre Marta
Catalina, $10,000 oro de la ültlma
póliza; á la escuela "Santa Mar[a"
de enseñ.anza práctica para varones, de Feehanville, Illinols, que
era la institución: por la que más se
Interesaba el eeñ.or Arzobispo se
entregaron los $4,000 restantes' de

Este corsé de tul ofrece los mismos inconvenientes. Carece de resistencia, pero es
menos caliente y es una gran ventaja en los
veranos de grandes caloreR.''
Pertenecen las anteriores líneas á una cronista francesa de indiscutible mérito, que
es por decirlo así, el portavoz de la moda
e~ el gran mundo parisiense. Vosotras h~béis observado que no puede ser más precisa la extensa observación que hace iespecto
al uso de los corsés.

***

Paso ahora á explit ar los grabados de la
presente página. Verfis en ellos prendas de
ropa interior, corpifios de casa y paseo y
trajes de visita y calle.

Por lo que hace á la ropa interior, debo
deciros, ante todo, que no obstante el dominio de la seda en esta clase de confecciones, déjase el uso de esa tela para personas
adineradas y capaces de gastar lo que sea
necesario para satisfacer su capricho. P_ero
como la mayoría de nuestras familias, la inmensa mayoría que forma nuestra sociedad,
no debe ni puede hacer grandes desembolsos, deberá suplir la seda por telas de lino
ó de algodón. Aquél para el verano y primavera, y el último para invierno.
Estas prendas de ropa interior: camisolas,
justillos, batas de noche, etc., se adornan
con tiras de encaje y listones de seda, y como no requieren un talle ajustadísimo y cefiido en todo á las reglas de los . trajes, pue-

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA.
A Denver,:.Kansas Oity,_ St, Louis, Ohicago, New York,
San Francisco y Los Angeles

TRAJE DE PASEO, PARA LA ESTACIÓN.

~en confeccionarse con entera libertad y á gusto de las personas
interesadas. Sin embargo, debe procurarse ante todo la holgura
para que no dificulten los movimientos del cuerpo.
'

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los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de Har·
ver en la ~íne~ ~e Sa~ta Fe, son renombrados en el mundo entero.
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W. S. Famsworfh.-Agente General.
1 t '.San Franolaoo. Núm. 8, llléxloo, D. F.

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BLUSAS DE SEDA, PARA 0ASA.

CAMISOLAS DE LINO Y ENCAJE,

•

•

�EL MUNDO ILUST'B.ADO

·BELL·A S ·ARTES

'7ea Ud~ á su Derecha.
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y_
cinco p9r ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chaputtepec, vea á su derecha, allí está el

STILWELL PLACE
Adelan te de Cuauhtemoc, pasando la~tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen .número de obreros
1levando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus am1gos, hace
cinco años, que los terrenos del

STILWELL PLACE
se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
ofi cina; Primera de San Francisco, número 4, 6 á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, númer9 8, y Je daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
pie11san edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

STILWELL PLACE~
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que

hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y_dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿,Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos noove años que
han pasado?

EN ESPERA.

•

(()uadro de N, Gord.l1rlan1l)

�GRANDES ·
.ALMAC.ENES
E.L
·_ PALACIO
DE

[Sociedad AnónimaJ

i\-,..

t

CALLE

DE
S~n BERNAR_DO

. .v
CALLEJUELA
MEXICO.
Constantemente recibimos en estos artículos,
así como en

DIPARTAMINTO DI CONff(CIONtS
Y SOMBRIROS.

SOMBREROS PAPA SEÑORA,
las últimas creaciones de la 1\Ioda, procedentes
de las primeras casas especialistas de París.
Contarnos con los Talleres mejor montados
y dirigidos por

Vestidos de Taffetas, Gas~, Foulard, Crespón
de: China, Velo y Eolienne, Collets y Boas de
Gasa y :Muselina, Cuellos, . Plastrones; ·Corba... ta~, Blusas (gran variedad de estilos), Trajes
estilo Sastre.
·

Sastres y Modistas
de verdadero mérito artístico.

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Tenemos d gusto de ofrecer á nuestras amahl es lector~s, un mo4elo de v_estido .de Primavera, creación hecha en Eolienne; la falda y
Corpiño adornados con galón crem_a, estrecho,
a.:vivado por imperceptibles vivos de hilo rojo.
La armonía con el tono, de preferencia Beige, .
de la tela, es de un efecto completo.

Trousseaux completos para Desposada.
· Pídase el Catálogo. ·

Oran Exoosi6ion 6n 612° oiso u6n los floaraaor6s

�L UNDO LUST~ílDO
Año XI.-Tomo,1.-Número 18.

MEXICO,¡M!YO 19 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894•

.;

t

"D·-·
-·

-.

'

1

:...

S. M. VICTOR MANUEL 111.
De quien ha sido hu~sped en esto&amp; días el Presidente de la República Francesa.

Subscripción mensual foránea ...... $ 1,60
ldem

ldem en la Capital.$ l. 2ó

Gerente: LUIS REYES SPINOOLA

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 1, No 17, Abril 24</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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