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                  <text>L UNDO LUST~ílDO
Año XI.-Tomo,1.-Número 18.

MEXICO,¡M!YO 19 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894•

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1

:...

S. M. VICTOR MANUEL 111.
De quien ha sido hu~sped en esto&amp; días el Presidente de la República Francesa.

Subscripción mensual foránea ...... $ 1,60
ldem

ldem en la Capital.$ l. 2ó

Gerente: LUIS REYES SPINOOLA

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Humanidad y Jlnimalidad

do á la hembra, que el oso que ha desalojado
á su hermano de la caverna, que el gallo que
ha monopolizado el gallinero, que la gata hambrienta que ha devorado á sus hijuelos.
Como para los animales no existen ni el pudor ni el remordimiento, como viven exclusivamente para sí mismos, como el mundo ideal
y extra-animal les son ignorados y desconocidos, para ellos la necesidad satisfech11, el instinto realizado, son toda la vida y toda la felicidad. Al rededor del animal, la sensación, el
apet:to y la pasión presentes, le trazan el círculo restringido, limitado, infranqueable y no
franqueado de toda su existencia. El «ver de
terre amoureux d'une étoile~, es creación de un
poeta; esos gusanos enamorados de los astros
son concepción humana, extrahumana y sobrehumana; los g usanos no aman más que el estiércol y la podredumbre.
Si el hombre no hubiera sido más que un
animal pu1·0 y simple, jamás hubiera dejado de
ser feliz. Hubiera vivido pobre, hambriento,
miserable, desnudo. El estercolero de Job hubiera sido para él el lecho de pétalos de Petronio; las emanaciones del pantano, sus pebeteros del harem; los zarpazos de su hembra, los
besos discretos de Ofelia ó las tiernas caricias
de Julieta.
Pero el hombre es más que un animal. Tiene,
es cierto, los pies en el fango; pero Ia frente en
el empíreo._. Es una tortuga indignada contra
su carapacno; un reptil que aspira á las alas
del águila; un&gt;t babosa que quiere ser lebrel;
un topo que sueña con ser cóndor; un murciélago siempre envidiando á la mariposa.
De ahí la gran lucha. Combate sus emanaciones con perfumes; disiwula sus deformidades con vestiduras; pone las alas de !caro á
sus impotencias; reemplaza la belleza con la
poesía; suple la virtud con la hipocresía; la •

L hombre es un ser híbrido, un injerto
monstruoso, un compuesto extraño de todo
cuanto la Naturaleza ha creado de más
grande y de más mezquino, de más noble y de
más bajo, de más sublime y de más ridículo,
de más admirable y de más despreciable.
Por su estructura física, por sus funciones
fisiológicas, por' sus instintos bajos y por sus
necesidades materiales, es pura y simplemente
un animal, mal oliente como el cerdo, tosco y
pesado como el hipopótamo, ciei:ro y brutal como el toro, glotón como el pelícano, lento y
perezoso como el topo, estúpido y vanidoso como el pavo.
Sobre esta cepa rugosa, resinosa, áspera y
torcida, la Naturaleza ha injertado un alma;
aspiraciones ideales, pasiones generosas, sed
de ciencia, anhelos de virtud, esperanzas de mejoramiento, ilusiones de grandeza.
De ahí que el hombre sea su propio y peor
enemigo y que la felicidad con que sueña no
llegue á ser jamás una realidad para él. El rumiante que pasta, el reptil que se arrastra, el
ave que vuela, el pez que nada, llevan en sí
mismos su felicidad y su destino. Jamás reniegan de su propio ser ni protestan contra su misión en la tierra. Luchan contra otros seres ó
contra la inclemencia inerte y feroz; pero jamás
luchan contra sí mismos, ni contra su naturaleza, ni contra su destino.
Sus necesidades son virtudes; sus instintos
bajos, aspiraciones nobles; la satisfacción de
sus apetitos, gloria; la realización ele sus concupiscencias, placer y orgullo. Nada más
contento ni más feliz que la fiera que ha devorado su presa, que el macho que ha brutaliza-

E

__,,,,,,,.[

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•

'

ciencia con la imaginación; á lo ·real que derriba con una m.i.no, sustituye el ideal que construye con la otra.
¡Eterno descontento .... !Lo que es, no basta,
ni llena, ni satisface; lo que debía ser no llega,
ni se realiza, ni se cumple! ¡Eterno desengaño
también .... I La esperanza ofrece espejismo~
que la experiencia desvanece; la ilusión seduce
con brillantes y engañosas perspectivas que la
realidad dispers\t y disipa; llegado á lo que
creía ser la meta, el hombre se encuentra al
principio del camino; la imaginación crea mundos y el razonamiento los aniquila; la poesía
levanta monumentos que la vida reduce á escombros; todo cuerpo es humo; todo luminar, fuego fatuo; la vida no es más que la.preparación lenta y segura de la muerte; y la verdad, el retoque continuo, incesante y fatigoso
del eri-or.
Y sin embargo, el hombre vive, prospera y
se engrandece. Y es que la vida no es triun.fo,
sino lucha; que la fe licidad no estriba en
poseer, sino en adquirir; ni el poder en dominar, s~no en conquibta1; ni la gloria en subyugar, srno en crear.
Del fondo ele su infortunio surge la felicidad
del hombre. Lo importante no es trazarse límites, sino abrirse horizontes; la dicha consiste,
no en lli&gt;gar, sino f'n caminar, y la única fórmula posible de la felicidad es ésta: proponerse
realizar una obra grande y noble, y luchar, batallar, morir si es necesario, por realizarla.
Así lo han hecho los apóstoles de la virtud,
de la verdad y del bien, y en sus Tebaidas, en
sus estercoler·ó s, en sus calvarios y en sus hogueras. han sido más g-randes y má.s felices que
los sibáritas en sus lechos de pluma ó los dés- ·
potas bajo -sus mantos de púrpura.

Dr. M. Flores.

•

~ /L .

,
#.

'

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\
SRA. DOMITILA HIDALGO DE KUNHARD'l'.

El mes de las flor&lt;&gt;s.-Anlversarlo ¡¡-lorloso.-La
Exposlcl6n en Coyoacán.-Algo
de teatros.

S

E avecina el mes de mayo y con él se avecina todo el florido cortejo de la Primavera. En los primeros días de abril la flora comienza á desentumecerse apenas y sus largos
bostezos, después del sueño de tres meses, embalsaman el aire.
Tímidamente aparecen las margaritas, y los
renuevos apenas se dibujan en las cimas de los
árboles. La Naturaleza toda se antoja en ese
estado de atenta expectativa que precede siempre á los grandes acontecimientos. Es entonces el campo augusto y solemne como un templo. Los vientos parecen torpes, entumecidos,
como si sus alas, en la larga espera, hubieran
sufrido un principio de atrofia. Pasa abril;
mientras los botones revientan en lujuriosas
floraciones, las noches, cada vez más embalsamadas y más cortas, se llenan de los mil rumores imperceptibles, de los mil ruidos de la
savia que asciende á vigorizar los brotes, del
insecto que canta á las estrellas su epitalamio
primaveral, del reclamo de los pájaros en la
rama.
Es un gran laboratorio de vida. El amor,
propicio, recorre el mundo septentrional repicando en los corazones, activando la corriente de vida nueva, poniendo intensas fosforescencias en los ojos de l,...s animales, y perfumes turbadores en los pétalos que esmaltan
las frondas, como una maravillosa orgía de
colores.
Mayo es la virilidad de la Naturaleza. Crecidas ya las flores, cumplidos los antojos amorosos del insecto y de la corola, sobreviene la
beata tranquilidad que trasciende la Naturaraleza cuando su obra está cumplida. El ger·
roen vive ya, oculto en el nectario; el pájaro
ha terminado la labor de su nido, donde la
compañera empolla. Los insectos pasan atareados en proveer á la nutrición de su prole.

***

Mayo es también el mes de las ~almas gloriosas~ y de los matrimonios. La mujer, envidiosa de las nuevas galas que lucen las flores,
las imita, vistiéndose de blanco, como una
gran magnolia perfumada cuyos pistilos fueran las crenchas de seda, de áureos reflejos ó
de aterciopelado negror, sobre las cuales el
azahar, el blanco símbolo, abre los pétalos de
su corola en un espasmo de amor y de alegría.
El azahar es la flor de mayo. El símbolo
irradia su blancura en los naranjos, como invitando á amar á los que pasan. Los perfumes
de la blanca y hermosa florecilla invitan al
amor intensamente.
La mujer va al templo llevando los azahares
en la frente, como una diadema imperial. La
niña que no es sino una mujer pequeña, va
también á ofrecer, flores es cierto, como va á

ofrece~ besos su compaí'lera y hermana mayor:
la novia.
Los blancos ramos en los naranjos recuerdan las vestiduras blancas de la novia, que se
ace1 ca lentamente al altar, bajo la gloria de
la luz del sol de primavera, entre los humos
del incienso y los acordes de una marcha nup·
cial, cantada más bien por los corazones, que
dicha por la orquesta leja.o&amp;. Mayo es el mes
del amor y de las flores; las mujeres y las
frondi.s se visten de blanco cuando mayo se
aproxima.
***
Y es Mayo también el mes de las rojas glo-

rias militares. El Sol de Mayo parece traer
en su aljaba las mismas duras flechas rabiosas
que virtió en los cerros de Puebla, sobre la
cabeza desnuda de nuestros soldados. El Sol
de Mayo al visitar el Valle, parece incendiarse en la gloria de aquella acción de guerra,
lejana ya y siempre presente; legendaria casi
en su grandeza, y dulce y heroica á nuestras
almas.
La celebración del 5 de Mayo forma una
de las fiestas populares que se confunden con
el 16 de Septiembre en los brumosos reci.:erdos de nuestras clases humildes. Podría concebir fil pueblo que se borrara del calenda·
rio la fiestecilla modesta y tradicional del san. to de su barrio; pero de seguro que no comprendería jamás, y menos a.ío aceptaría, que
fueran borradas las dos fechas gloriosas de
los anales de nuestro país, las cifras que marcan dos e~apas en la dolorosa y lenta marcha
del pueblo hacia el progreso y la paz: la noche luminosa de septiembre, sobre la que pasa
la blanca figura del Padre Hidalgo, toda llena de la mansa unción del justo, y el día, lleno de la gloria del sol, en el que se libró la
batalla de Puebla.
Los pueblos necesitan ese manjar del recuerdo, como aire necesita el cuerpo para la vida.
El·pueblo que no tenga sus días de intensa excitación patriótica, será un pobre pueblo muerto, ó cuya agonía se anticipa. El culto de los
muertos-que comenzó en la supersticiosa religión de la tumba- se ha convertido en un fuerte lazo de unión entre los que han muerto, que
han dado ya su cuerpo á la tierra y los que de
ella vi vimos.

***

Una exposición de flores se abre hoy en Coyoacán. Las fiestas florales, dentro de las calles angostas de la metrópoli, tienen caracteres
de aristocracia, de lujo, que cuadran mal y
peor se avienen con el instinto de libertad de
la naturaleza..
Jamás quedará mejor un florón de rosas en
un salón cuy a atmósfera trasciende los perfumes de la alcoba, que en una tosca jarra, á los
rayos del sol, en un paisaje sin límites. En
Coyoacán las flores se hallan en casa. Se mues-

tran más coquetas, más alegres, como si tuvieran la conciencia de que añaden una nota de
fresca alegría al conjunto.
Bien merecen l as exposiciones de Coyoacán
el éxito que tienen. Las flores son organismos
tan delicados y complejos como la mujer y
para ser debidamente apreeiadas, deben e;tar
en un medio apropiado y simpático, del cual
tomen algo y al cual den mucho.
Las mujeres acuden gustosas al reclamo.
Flores y mujeres se completan en la villa veraniega, bajo la protectora mirada azul del cielo y dentro de la gloria diáfana de la atmósfera.

***

Hemos escuchado en Arbeu las «Impresiones
de Italia», que son una joya de colorido y de
intensidad descriptiva.. Al oírlas, parécenos
ver cómo en un horizonte de ensueño se esfuma.
el cielo protector bajo el cual el genio de la
raza latrna alcanzó sus mayores triunfos. La
serenidad de una tranquila contemplación llena el espíritu cuando la orquesta. nos va pintando los paisajes italianos poblados de recuerdos de gloria, llenos de los fantasmas deliciosos que evoca la memoria.
Del fondo de la montaña, toda húmeda aún
de rocío, brota como un hilo de agua fresca y
clarísima la tocata del pastor, á la que responde el canto de las zagalas que bajan á la
fuente. Una dulce impresión de frescura nos
invade. Parece que en la atmósfera flota como
un hálito de intensa vida, como un soplo fecundo de creación. Es la mañana.
Después, en el vago escenario de ensueño,
aparece la abrupta montaña que traspone la
planta ágil del cabrero. Los mulos trotan con
el rítmico andar de sus piernas teodino~as y
duras. La cigarra lanza al aire da única nota
de su violín», las piedras calcinadas se quejan;
duerme el sueño soporoso de la siesta el ave en
la rama, y la marcharítmicadelosmulos~igue
su trote cadencioso hasta perderse en el horizonte dorado por el polvo.
.
Y después Nápoles. La divina ciudad del Vesubio. La tranquila mansedumbre de su golfo,
todo azul y oro. Las calles de la ciudad, amontonándose en la falda del monstruoso volcán,
en cuyo seno hierve la rabia de la Naturaleza,
y en cuyos flancos la vid dora sus frutos, invitando á hacer la experiencia del sátiro baudelariano: chupar el jugo, soplar el pellejo y mirar al sol á través.

***

Ea· una mar de oro vivo se disuelven las soro·
bras de la noche, cuando la Aurora despierta
en el Oriente; en la tranquila soledad de lamadrugada, surge el canto del gallo como un signo de victoria; las estrellas parpadean somnolientas .... ¡Oh! si el espíritu tuviera sus a.uro·
ras .. ... .

dintenor Lescano.

VIDA SOCIAL
Dos €leganm matrimonios

TT CABAN de efectuarse en esta capital
J-\ dos iml:&gt;ces aristocráticos: el. del Sr.

Egon Kunhardtcon la señorita Domitila Hidalgo, y el del Sr. Lic.
Joaquín Baranda l\Ic. Gregor
con la señorita Dolores Luján.
El primero de estos matrimonios se verificó en el templo de Santa Teresa, que fué
hermo:aamente decorado con
gardeniaR y rosas. · Fueron padrinos rlA manos el Sr. Don
Juan Hidalgo y la Sra. Sofía
H. de Lemmem, y de velación
f'l Sr. J ..J. LllmmenR y li:t
Sra. Refngio P. de Arlali&lt;t.
Durante Ja mi-a, el quinteto
Rocabrnna ejecutó selectas piezas religio~as.
La concurrencia, enti"e la
que figuraban vario:; miembro,1
del Cuerpo Diplomático, fué
numerosa y d _istinguida.
Del matrimonio civil, celebrarlo el mi~mo día, fueron
testigos los Sres. D. Pedro L.
Rodríguez. General Powell
Clayton, Lic. Carlos Rivas,
Barón Von F loecker, Pablo
Kosidow~ki, Ignacio Torres
Adalid, José Arce y J acques
Lemmens.
La novia recibió valiosísimos regalos.

***

(Fots. Valleto. )

SRA. DOLORES L UJÁN DE BARANDA.

. Terminada la ceremonia, los novios recibie:on las felicitaciones de sus numerosas
amistades.
La concurrencia fué inuy selecta.

o

lf 6.4CION Df CHINA fN MfXICO

P

de Washington, llegaron,
d~as pasados, á esta capital el Señor
De todos los vicios el más odioso, el más
~iang Hsu~, Encargad0 de Negocios
peligroso quizá, es el 'orgullo.
de Chma en México, y su Secretario el Sr
.
Fung Ying Kai.
·
¡.¡¡¡¡¡¡¡;¡;;;;:.;,;.-;;,;iJ
El objeto de su viaje se relaciona con el próximo establecimiento en e_l paí~ de una Legación del
Imperio 9~mo, cuyo jefe será el
actual M1mstro de aquella nación
en Wáshington.
El Señor Liang Hsun vino á
América hace veinte años y se
educó en Amherst, Massachusets
desem¿eñando después diverso¿
cargos en las Legaciones del Celeste Imperio establecidas en los
Estados Unido~, España y Perú,
y en los consulados de Nueva
~or~ y de Manila. En Filipinas
eirv10 durante algún tiempo el
puesto de Cónsul General de su
país.
Hablando de México y sn estado actual, el Sr. Encargado de
Negocios se manifiesta un admirador entusiasta del Sr. General
Díaz, }'. elogia los progresos que
ha realizado la República en los
úl_timos años y el grado de prosperidad á que hoy se encuentra.
. Po~ últi~o, diremos que el distmgmdo diplomático posee un
excelente trato social y que tiene
grandes simpatías por los pueblos latinoamericanos.
ROCEDENTES

***

El matrimonio del Sr. Baranda se efectuó también en el
templo de Santa Teresa, siendo padrinos de manos el Ar.
Lic. Joaquín Baranda y su esposa la Sra. Me Gregor de Baranda, y de velación el Sr.
Luis Terrazas ( J r. ) y su esposa
la Sra. Luján de Terrazas.

La Legación de China. -ws Sres. Fnng Ying Kai y Liang Shnn.

En la fotografía que publicamos, apa~ecen el Sr. Encargado
de NegoCios y su Secretario vistiendo el típico traje de seda al
estilo oriental.
'
Antes de dos meses vendrá á
México el Sr. Ministro, para presentar sus credenciales al Sr
Presidente de la República,
•

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Nueva Fuente de Riqueza
La Compañía Petrolera Mexicana.

S

es que una po.derosa Compañía al
frente de la cual figuran millonarios
americanos, compr6 no hace mucho, á
inmediaciones de Tampico, una va,ta extensión de terreno que, por su constituci6n geo16gica, acusaba la existencia, en determinados puntofl, de fuentes petrolíferas muy
abundantes.
La Comp11.ñía, procediendo en todo á "la
americana," y una vez que tuvo datos ciertos acerca de la importancia y naturaleza de
los dep6sitos de petr6leo, construy6 primeramente una línea de ferrocarril que pusiera en comunicaci6n sus-terrenos con las ciudades más importantes de la República; estableci6 en seguida una- fábrica de hielo y
ABIDO

CÓMO BROTA EL PETROLEO DEL POZO NÚMERO

4.

.

tre los accionistas figuran notables capitalistas americanos, como son los Sres. E. P.
Ripley, Presidente de la Compañía; E. L.
Doheny, Vicepresidente y Administrador

VISTA GENERAL DE LA FACTORIA PETROLERA DEL EBANO.

A este dato, que es indudablemente de
mucha importancia para la Industria, hay
que agregar que el costo del petr6leo PS un
veinticinco por ciento más bajo que el del

--.- ~ ... .¡;- /-·
~

•• ~ .. J
..

'f;--

# .

~

O'l'RA VISTA DEL POZO NÚMERO 4 ANTES DE BROTAR
EL PETROLEO.

en talleres y fábricas, el gasto es casi insignificante, pues según cálculos aproximados,
• es de ochenta á cien pesos.
Ya se ve por Jo que decimos, que la explotación de los pozos de petr6leo resultará en
extremo beneficiosa, no s6lo para los establecimientos industriales, que se ven amenazados á cada paso por la escasez y carestía del
combustible en México,sino también, y muy
especialmente, para las empresas ferrocflrrileras, que se surten de carb6n en los Estados
Unidos .

otras fotografías del Ebano una en que pued e verse el " pozo número' 4" derramando
en un tanque provisional la gian canticlail
de _p_etróleo 9ue pro?uce. Los tanques defimtivos seran de hierro y tendrán capacidad para contener de tres á cuatro mil barriles de aceite cada uno, pudiendo éste refinar~e para ~xtraer ~e él asfalto, alquitrnn,
vaselma, aceites l_ubricantes, petr6leo para
alumbrad_o, gasolma y nafta, próductos tod_os que tienen gran demanda en el comerc10.

***

El propóflito de la "Compañía Petr_olera
Mexicana," es vender al Central l\Iex1cano
todo el aceite que esta Empresa crea necesario para alimentar sus máquinas. En caso
d~ que la operaci6n no se realice, y de que

HABITACIÓN PARA EMPLEADOS.

una planta de luz eléctrica, y, cuando había ya levantado habitaciones c6modas é
higiénicas para alojará sus empleados, di6
principio á la apertura de los pozos necesarios para la explotación, encontrando que
el aceite era de la mejor calidad y que el
rendimiento de los mismos pozos superaba
con mucho al que era de esperarse.
Hasta hoy, se han abierto ya varios pozos; pero el que más ha llamado la atenci6n
por la cuantía de sns productos, es el "número 4." Este pozo, que comenz6 á producir el3 de marzo último, puede proporcionar diariamente quinientos barriles de petr6leo, que, utilizados como combustible,
son suficientes para desarrollar la fuerza que
desarrollan 400 toneladas de carb6n.

CASAS PARA OPERARIOS.

carb6n, y que, para adaptar una locomot~ra
al sistema de alimentaci6n con aquel aceite
minern I el desembolso necesario será, cuan' ele setecientos pesos. p or l,o que
do mucho,
toca á las calderas comunes que se utilizan

CASAS DE OPERARIOS.

Para completar estos datos, diremos, por
último, que la formaci6n de la Compañía
para abrir los pozos del Ebano, se debe á
l\fr. Edward L. Doheny, descubridor de los
famosos dep6sitos de petr6leo de California
(E. U.), que han cambiado por completo la
faz del Oeste de la U ni6n Americana, y que
pueden considerarse mil veces máR importantes que los placeres de oro descubiertos
hace muchos arios en aquella riquísima comarca.
La negociaci6n, actualmente, está constituida con un capital de $10.000,000. En-

POZO NÚ M. 4 ANTES DE ENCONTRAR
EL VENERO.-UN DETALLE.

General; C. A. Canfield, W. G. Nevin y
Ch. W ellborn.

***

En. estas páginas damos á conocer, entre

...................
,

IN31'ALACIÓN PARA ABRIR LOS

~ .

-

LA FABRICA DE HIEí,O,

- ~-"
.J:c • - ·~
, .. .
!

1;&amp; ,.

TINACO ,PARA AGUA POT ABLE,

,/

rozos.

el Central suba los fletes de conducci6npues hay que advertir que la vía férrea construida por la Compañía Petrolera eflt.ronca
en el Ebano con aquel ferrocarril, -se construirá un ramal á Tam pico, puerto poco distante de los terrenos rn explotaci6n, para
embarcar a!H el petr6leo, llevflrlo por mar
á Veracruz y traerlo de allá á México, por el
Ferrocarril Interoceánico.
Además-y esto es suficiente pani qne
nuestros lectores se formen una idea de la
magnitud del negocio que nos ocupa-H' tien·e en proyecto, para el caFo de que los pozos produzcim más de la ca1,tidad que 1-i&gt; ha
calculado, la instalación de una cañería
especial desde el Ebano hasta México, dotada, de diez en diez kilómetros, de bombas
impelentes, que aseguran la llegada del líquido hasta los tanques que se establezcan
en la poblaci6n.

A UNA MU~RTA

- - - - -;,té--- •

Sumida entre la l6brega cantera
De mi cerebro calcinado, pura
Como el diamante en el carb6n fulgura
Su faz como la vi por vez prim:ra;
Y, cual rendido lapidario espera
Mi amor, cifia la humilde v'estidma
En que hoy e11vuelvo su ideal figura
De arfüta, de mujer y de hechicera ...._
Si algo palpita en mi poema,-gota
De agua en el arenal-si deja huella
O consigue ligar un alma rota; .
Si desgarra la sombra la centella
De un verso-luz que en el olvido flot-á
En su lejana inadiaci6n: es ¡ella!
'
GuéUermo Valenda.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Política General
Lo Querra rusoJaponesa.-Todavía en los prellmlnares.-Los Japoneses, dueños del mar.-Las operaciones en tlerro-- 61 río Yalú .
y las operaciones de los rusos.-1",ada se ha adelantado,-Francla é ltalla.-La Triple Allanz.a Y la "Italia Irredenta".

S

ERIA faltar á la verdad decir que la marina rusa ha podido caminar con alguna fortuna en la presente guerra emprendida para
resistir las aspiraciones del Imperio del Sol Naciente. Aparte
de la indiscutible actividad desplegada por los japones.es desde el momento en que, dando por concluidas las flegociaciones diplomáticas,
recobraron lo que ellos llaman su libertad de acci6n, á fin de apoyar

to ruso. Habían observado con astuta perspicacia que cada vez que
los buques enemigos entraban 6 salían, lo hacían por la misma ruta
y, en atrevido intento, fueron á sumergir minas en esa senda maríti:
roa en que acechaban, como á la puerta del abismo,á los confiados barcos de la flota moscovita. Los cálculos no fueron err6neos: al siguiente día, el Comandante naval de las fuerzas rusas tropez6 contra esas
minas, y el hundimiento del buque insignia, el acorazado «Petropavlovsk», con el Vicealmirante á bordo y la mt.yor parte de la tripulaci6n, y las averías que recibi6 el «Pobieda», fueron á aumentar las
pérdidas sufridas con los buques «Czarevitch», «Retvizarn&gt;, «Boyarin»
«YenisseÍ&gt;&gt; y otros que han quedado más 6 menos fuera de combate'.

***
Pero 1:1i estos accidentes, imputables directa 6 indirectamente á la
acci6n de los japoneses, juntos con la movilidad incesante de sus
escuadra!I, han dado la preponderancia de los mares orientales á las
fuerzas de Tokio, impidiendo la concentraci6n de las flotas de Vladivostock y de P_uerto Ar~uro, ?aciendo retroceder los elementos que
conducía el Almirante W1renmuR y retardando la salida de la escuadra del Mar Báltico, ya que por ahora no hay que pensar en que quede libre el paso de los Dardanelos para la que guarda el Ponto Euxino, no han hec?o adelantar, sin embargo, la marcha efectiva de
la campaña por tierra, donde, á no dudar tiene que resolverse el
conflicto.
'
Libre en toda su extensi6n el fern,carril transiberiano, aunque á
costa de grandes sacrificioR, ha podido derramar inmensos contingentes de tropas sobre Mancburia, ha podido conducir enormes canti-

y en ese estado, frente á frente los beligerantes, separados por la corriente revuelta
del Yalú, ni los unos adelantan en lo que
llaman su marcha triunfal, ni los otros avanzan con fuerza suficiente en tierra coreana
esperando detener el mayor tiempo posibl~
el paso del enemigo, para atraerlo después á
segura derrota en terreno propio. Tales son
loa que, con el nombre de proyectos del Estado Mayor General ruso, se nos comunican
como de fuente autorizada.
En breve habremos de saber de movimient?s más defin~tivos por una y otra parte, que
t iendan á quitar la monotonía á la tarda
marcha de la campaña.

aqu~l rey, campe6n y fundador de la libre
Italia, que combati6 al Austria! al lado de
Napole6n III.
En ef~c~o, de seguro que no tendrá la
actual v1~1ta los alcances que tuvo en 18,58
la entrevista de Plombiéres, en que, á solicitud del Conde ele Cavour, qued6 reeuelta la
guerra contra la dominación de los Hapsburgos en la alta Italia, tratando de arrancarles el territorio que les había cedido el
tratado de Campo Formio, celebrado por
B?napa~te en nombre y representaci6n del
Directon?; pero no puede ocultarse la circunstancia de que la aproximaci6n entre
l~s dos grandes naciones latinas ocurre prec~samen~e cua~do se han hecho públicas las
***
d1fere~cias y dificultades surgidas entre los
. Entre tanto, háblase ya de un empréstito
d_os abados de Alemania por causa de agitaª}US0do por el Gobierno moscovita con UJl
smd1cato francés que proporcionará
c_10nes en lo que se sigue llamándose la ' 'lta111. Delca•sé, llllnlstro de Negocios Extranjeros
ha ~rredenta, '' dificultades que apenas ha
$160.000,000 al.tesoro de San Petere·b~~g~de Franela.
podido .~esvane~er el Emperador Guillermo
dándole el nervio ele la guerra, indispensa:
M' .
.
con su mfluenc1a y dar por terminadas los
1mst_ros de Rela?10nes en aro bos gobiernos, en reciente entrevista
Cos~ smgular y digna de notarse: cuando desaparecía toda causa d;
9ueJa en~re ~os g_abinetes _de Viena y de Roma, un mensaje enviado
16d1cos mdependientes, p.rovoca cierta alarma, al sacará luz
los
0 que a~ta enton~es se había ocultado con nimio escrú ulo
se
hace púbhco el peligro que había corrido la "Trípliee" ~e n'aJragar e~ los mares de una revuelta interior en el Trentino
. ~era acaso ~ma mera coincidencia esta que señalamos; s~rán supo:!c10~esfratm_tas, _fruto de un buen deseo, las que se lanzan con mo1vo e a p~esenc1a de M. Loubet en Roma; pero no debe olvidarse
que la poht1ca de la paz armada ha sido muy cara á Itar
l~Jriple Alia~za, aun en vida desu autor el célebre Crispí,
oi~~
s1 res y e~em1gos entre los Italianos, y tal vez no falte quien piense
q~i ya e s tiempo de. una reversi6n de las alianzas como Ja que ocurn en 1a _se~unda mitad del siglo XVIII.
'
d Otra coincidencia, si así quiere llamársela: al presentarse el PresiRente
ubet en el Pante6n que guarda los restos mortales de los
yes c1r Manuel II Y Humberto I, forman el cortejo de honor
ve eran?s e la guerra de 1859, ostPntando en sus pechos las condecoraciones que les concedi6 Napole6n III. ¿No es para exclam
que asombran tantas coincidencias?
·
ar
La Visita del Presidente Lonbet á Roma.-Edlficlo de la Embajada Francesa
27
de
abril
de
1904.
(Antiguo Palacio Farneslol.
z. z. z.

f

Pr

t~~¿

~f

b_le, m,ás qu~ 1;1-unca, hoy que los intereses econ6micos tienen influencia mas dec1d1da en el desarrollo de los acontecimientos que transformar:i los, pueblos y encauzan el desenvolvimiento de las naciones
El t1po_a que se dice se han colocado los bonos del empréstito ruso·
es un índ1~e que marca,.~on el crédito actual del imperio ruso, l~
manera de Juz~ar la cuest1on. que muestran los financieros, al aceptar
en ~rme la mita~ de la e~•~i6n de bonos á 98 por ciento de su valor
nommal, con un rnt~rés hm1tado de-cinco por ciento. Una uaci6n que
logra, en p~eno conflicto armado, efectuar una operaci6n tan ventajosa, aun en t~empos anormales da muestra segura ante los ojos vigilantes d~ los directores de las instituciones de crédito. A la hora de las
n_eces1dades, no bni;tan toda.s las ~impatías del mundo para proporc_1onar un solo pern, al que no tiene más que conflictos en perspectiva y se halla en v1Rperas de una tremenda crisi!'. Así se pueden
prevPr los. resul_tados finaleR del drama que tiene por escenario las vastas y fértiles llerra~
Manchuria, y por espectadores á todos los
pueblos del mundo c1v11Izado.

Toklo.-La mnltltod Imponiéndose de las noticias de la gu.,rra frent.,
á las oficinas de nn periódico,

sus pretensiones en la fuerza de las armas; aparte de los daños efectivos causados por los buques del Mikado en sus repetidos ataques
contra Puerto Arturo, que por lo me!)OS han limitado los movimientos de la flota rusa y obligádola, mal de f?U grado, á permanecer á
la defep.siva, ha habido otros incidentes en el curso de las operaciones, que han mermado la fuerza naval de uno de los beligerantes: verdaderas desgracias ocurridas en el interior de la misma bahía de
Puerto 'Arturo, que han dejado maltrechos algunos barcos, hundiéndose otros bajo el manto silencioso de las aguas que cubren sus míseros despojos.
La última catástrofe, la que cost6 la vida al intrépido Vicealmirante Makarnff, fué. provocada, sin duda, por ese arrojo de los ma•
rinos niponeses, demostrado en el primer bombardeo de Puerto Arturo, que los llev6 á colocar minas en las aguas territoriales del puer-

?~

***

La guerra rnsoja.pon~sa.-Volanta.t·Jos japone~es embarcándose en San Francisco
California rumbo al . Extremo Oriente.

dades de provisiones de boca y de guerra y de material de corobate, y
aprovechando su libertad de acci6n en las tierras manchúes, han fortificado los rusos sus líneas de comunicaciones, se han hecho fuertes
á lo largo del río Yalú, que separa Manchuria de Corea, y han unido por medio de líneas estratégicas sus plazas principales, que son la
base de futuras operaciones en Mukden, Dalny, Harbin y Niuchuang.
Lejos de haberse aprovechado los japoneses del fruto de sus pretendidos decisivos triunfos, intentando desembarques en los puntos antes desamparados y ya hoy á cubierto de sorpresas y de golpes de mano, con las fortalezas levantadas y las guarniciones que últimamente se han concentrado, s6lo han amontonado sus cuP.rpos
de ejército en Corea, avanzando paso á paso por entre las dificulta~ des materiales que ofrecen las imperfectas vías de comunicaci6n en
el territorio coreano, sujeto á su entera devoci6n por virtud del tratado que convierte al asendereado imperio en up. protectorado del
Japón ¡¡,vasall11,dor,

Y_mientras allá e~ el remoto Oriente se va lentamente desenvolv1e!1do la tragedia tremenda de la guerra, al arrullo de las bris~s pnmaverales que despiertan los brotes nuevos en las ramas atendas de los ~a~pos yermos_del helado 1&gt;eptentri6n, y parece corno
que, al renac1m1ento ele la vida en la naturaleza, los odios son más feroces y los rencores más _hondos entre los beligerante¡,, al sur de la
Europa! al dulc~ rumor cte las azules ondas de ese l\lar Tirreno qu
presenc16 los pnme~os pasos de la civilizaci6n latina y meci6 en re~
~otas edades la~ pnmeras trirremes de los romanos, á la sombra maJestuosa del Coliseo y frente á toelos los recuerdos que guarda en
seno la gran metr6poli del antiguo Lacio, se juntan en abrazo ~~
paz el _represe~tante de !a monarquía de Saboya que ha const.ituído
el gobierno la1so de Italia,. y ~l ~~prerno Magistrado de la República Francesa! ma~ que_ n~.mca m1ciada en la ·ardua tarea de fortificarse en el mter1or1 hbrando~e _de las viejas ~r~bas que á su marcha
oponían las comumda&lt;les rehg10sas no permitidas ni toleradas en el
Concordato, celebrado ~n condicioDP.s muy distintas de las que ahora prevalecen en Francia, en su pueblo y en su gobierno.
Sean cuales fueren las declaraciones que extraoficialmente se h _
ya~ hecho sobre la limit~~a F&gt;ignificaci6n que en la política franc~1t:i,hana ha de tener la v1s1ta del Presidente Loubet á Roma concediend?, qu,e sea c~erta la_ afirmaci6n d~l Rey Víctor Manuel, d~ que su
adhes1ori a la_ Tnple Alianza _no le qmta su libertad para entenderse
co~ otra_~ nac10nes en b~nefic10 de la paz, no puede menos de llamar
1~ atenc10n de los que siguen con interés los acontecimientoe el considerar_ con q1;é_ exquisita perspicacia ha escogido M. Del::assé el
habilís1mo mm1stro de Relaciones en el gabinete de París, .eLm~ento lll&amp;S oportqno para la 11,nunciada visita de M. L?ubet al nieto d~

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EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
EL SEÑOR GENERAL DON

EL DESCARRILAMIENTO EN ZACATECAS

Miguel Castellanos Sáncbez
El día 21 del mes próximo
pasado falleció en México, á
consecuencia &lt;le violenta enfermedad. el Sr. General D. Miguel Castellanos Sánchez, caballero que en épocas aciagas
para la patria, prestó importante&lt;, servicios á la causa liberal.
El Sr. Castellanos Sár;chez
era originario de la ciudad de
Mérida y contaha al morir.74
años de edad. Durante la intervención francesa, fué asesor
del Ejército de Oriente habiendo caído una vez pri~ionero en unión del Sr. General
Díaz. Más tarde. y acompañado del General Zepeda, tomó
la plaza de Mérida, que ocupaban los imperialistas, habiendo obtenido por esta acción el
grado de General.

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EL DESCARRILAMIENTO EN ZACATECAS.-RESTOS DEL CARRO~

CÓMO QUEDÓ EL CARRO DE EQUIPAJES Y EXPRESS.

VISTA PANORÁMICA DEL LUGAR DE LA CATÁSTROFI!..

Al restablecerse ]a Repúhlica. el Sr. Caste11anos. Sánchez desempeñó diferentes puestos de 1mportancia en ]a Adminiiatración
como Diputado, Magistrado del Tribunai
Superior, Juez de DiAtrito v Gobernador del
Estado de Yucatán. Actualmente era Senador por el Estado de More]oR. .
Un número considerable de !'enadoreia diputados, abogados, milititreR y particulares
acompañaron e] cadáver del Sr. Castellanos
Sánchez hasta el panteón del Tepevac. donde se efectuó la inhumación, haciendo los
honores de ordenanza á RU cadáver 'una brigada de infantería y caballería.
•

AMPLIA y detalladamente ha dado cuenta «El Imparcial» del terrible
accidente ocurrido en la línea del Ferrocarril Central el día 19 del
mes próximo pasado, y á cónsecuencia del cual perdieron la vida diez
personas y resultaron heridas setenta y cinco.
El tren que rumbo al Paso salió de Zacatecas , á las 12 del día, descarriló en el ki16metro 7101 á una legua de aquell.a ciudad. La causa del

siniestro, según el relato de varios testigos presenciales, fué la extremada velocidad con que entró el convoy á una curva, al salir de un "reba·
je" que hay en dicho punto.
.
La máquina, el ténder, el. cano de equipajes, los coches de tercera,
segunda y primera se volcaron completamente, convirtiéndose en un
montón de astillas, bajo las cuales quedaron septlltados los pasajeros.
Las personas que resultaron ilesas, procuraron socorrer desde luPgo á
los heridos, mientras lleg:i,ba el tren de auxilio que fué pedido á Zaca·
tecas.

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El Sr. Gobernador del Estado, tan pronto como tuvo noticia del suce•
so, ordenó por su parte que se dispusiera un tren, y acompañado de varios médicos, se ,trasladó al lui,-ar de la catástrofe, donde prestó á le.s
víctimas muy impo rtantes servicios, secundado por· algunos pasajeros y '
p0r los empleados de la compañía.
.
.
Transladados los muertos y heridos á la poblaci6n, éstos últimos ~ue- .
ron solícitamente atendidos Pn el hospit.a,l, por señoras de las sociedade,; "Sierv·a s de MRría," y "Angel dPl Ho¡rar."
•'
• Las principales familias de Zacateca.s contribuyeron tnmbién á hacer
menos penosa la situación de las víctimas de la catástrofe, prodigando
á los heridos todo ¡rénero de,11uxilios.
.
Las fotografías que el Sr. Manuel SantJni tomó ilel teatro de los suce·
sos y que publicamos en este número. dan amplia idea, de la magnitud
del desastrP. que ha consternado á todo Zacatecas y Jlevado el descon·
suelo á multitud dP hogares.
Además de esas fotografías, publicamos dos tomadas nor el Sr. Luis
Flores, y que representan los restos qe la máquina y del ténder del tren
descarril ádo, y eI carro de tercera hecho pedazos.

..•
~
~~

........

-

l

.
-..:

EL 'l'REN DE PRIMERA ora.SE FU.i!lRA DE LA VÍA,

...,·".

OTRA F OTOGRAFÍA DEL TÉlNOER,

SR, GRAL. D. MIGURL CASTELLANOS SÁNCHEZ.

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0

RESTOS DE LA MÁQITTNA Y EL TÉNDER.

SITU ACIÓN E:-. QUE QUEDARÓ N LA MÁQUINA Y EL TÉNDE R •

Nuevo Director de la Enseñanza Normal

\.;t?i
,.~.,_,.:.:,-:r~f~&lt;i
::· •~ ;.,. .,·?~l
~ ~ ---:.:_
¡.,' ~:~

"'~"!.
.. .,..

DE TERCERA.

Federales, el Sr. Don Alberto
Correa, uno de los pedagogos
que más han trabajado en pro
de la instrucción en México.
El Sr. Correa nació en San
Juan.Bautista (Tabasco), donde desempefió diversos puestos de importancia, entre ellos
los de Director del ((Periódico
Oficialn, profesor del Instituto
del Estado, Diputado al Congreso Local, Director General
de Instrucción Pública y Secretario General del Gobierno.
En la capital, el Sr. Correa
ha desempeñado también cargos tan importantes como los
de Delegado en divereos congresos de instrucción, Secretario en la Escuela Normal y después Director de la Es~uela
anexa á aquélla. Ultimamente
ocupaba el Sr. Correa el puesto
de Jefe de la Sección de Instrucción Primaria y Normal en
la Su bsecretaría de Instrucción Pública..

el día 2 1 de Abril.

En Rubstitución de] Sr. Profesor Don Enrique Rébsamen, que falleció hace poco en
Jalapa, ha sido nombmdo Director de la Enseñanza Normal en el Distrito y Territorios

SR. O. .ALBERTO CORREA,
Dlr&lt;'ctor de¡,. Enseilanza Normal del Distrito.

,._

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

fI Iemplo de la fnseñanza Antigua

ci6n, habiendo dejado á Lea acostada en el regazo de una hada cariñosa. Al verme dormido, sonrió,
y mientras leve brisa agitaba su
ba1·ba rubia, larga de un milímetro, se le ocurrió una extraña venganza.
Con gran cautela se introdujo por
el cañón de mi oído derecho hasta
la cavidad del cerebro. Una vez
allí, tomó la sustancia gris que lo

C

ON motivo de la reconstrucción del Palacio de Justicia de Cordobanes, se tiene el proyecto de demoler el templo
de la Antigua Ensefianza, que se encuentra
situado precisamente entre el edificio que
hoy ocupa la Suprema Corte de Justicia y
el que acaba de construirse para las oficinas
del Tribunal Superior y Juzgados de lo Civil y de Distrito.
El templo referido perteneció al convento
de La Enseñanza, del cual fué funJadora
Sor María de Azlor Echeves, y se construyó
á fines del siglo XVIII. Consta de una sola nave y aún se ven en ella las rejas de dos
coroA altos y de dos bajos; posee nueve altares con sus colaterales dorados de arriba
abajo, y constituye una de las mejores y más
preciadas joyas del arte churrigueresco y
barroco que f'xisten en México.
El altar mayor e3 verdaderamente notable, tanto por 1a delicadeza con que está trabajado, como por las magníficas esculturas
que en él se hallan.
La fachada es muy artística; pero no puede apreciarse bien, á causa de cubrirla un
gran arco levantado para sostener las dos
alas de la fachada. del exconvento.

_,.,ce::rt

V\ f11

integra, y, con una habilidad rara,
modeló un pájaro de grandes ojos
redondos y pico encorva.do.
Y yo aún dormía cuando Chabriantes pególe en la cabeza tres
golpecitos con su varita mágica de
avellano, para inspirarle vida, y
deslizándose por el cañón de mi
oído derecho, huyó á contarle su
travesura á Lea, la princesa diminuta que nació de las espumas.

El pájaro cruel aleteó fuertemente y con su pico corvo empezó
á picotearme sin misericordia. Desperté con el fiero dolor, sentí un
tactac continuo en las cavidades
del cerebro, y buí, huí lejos de aquel
jardín de los Ensueños, hasta llegar á la gran carretera de la Realidad, en donde prorrumpí en amargo llanto ....
Y ésta es la causa de que yo no

haya vuelto á reír nunca más con
esa mi antigua risa franca, burlona y despreocupada; porque llevo
en el cerebro un pájaro cruel, de
grandes ojos redondos, que me hace
sufrir espantosos dolores, mientras
eternamente picotea allí adentro
con su pico corvo y afilado.
AURELIO MÁXIMO,

Panamá.

st't

~

FACHADA DEL TEMPLO DELA ENSE~ANZA ANTIGUA .

EL PAJARO GRIS
O reía en aquella hermosa ma-

Y

ñana de la vida con risa franca,
burlona y despreocupada; y
deseoso de sorprender los secretos
de los gnomos, entreabrí con mis
rudas manos de disector á lo Max
Nordau, lacorolaperfumada de un
lirio. ele un gran lirio, blanco como
las túnicas de las vírgenes hebreas.
Y vi allí-¡oh júbilo!-á Lea, la
. princesa diminuta que nació de las
espumas de un: lago, peinando la
barba, larga de un milímetro, de
Chabriantes, hijo de Cbabriar v rey
del país azul de los Sueños floridos.
Ellos, al verme, dejaron escapar
un grito de asombro, fácil de confundir con el immbido de unamosca Chabríantes, rojo de có lera,
r odeó la. cintura de Lea con sus bra-

zos nervudos-aristas de paja,-y
golpeando con su diminuta vara de
avellano en el cáliz del lirio, volaron prestos hasta perderse de vista,
mientras yo, libre de inquietudes,
r eía á más y mejor con risa franca,
burlona y despreocupada.
Poco después, cansado de corretear tras las mariposas doradas y
de gustar la ambrosía de las flores,
me tendí wbre la yerba. al lado de
un fresco arroyo en cuyas aguasde Tántalo-había procurado en
vano apagar mi sed eterna.
Allí quedéme dormido y soñé muy
luego recorrer, vestido de trovador
y con el laúd al costado, un extraño país lleno de vetustos castillos,
al pie de los cuales entonaba cántigas á las castellanas hermosas de
amante y sensible corazón.
Y mientras yo feliz dormía, apar eció Chabriantes, que paseaba solitario, indignado por mi indiscre-

..

ALTAR MAYOR DEL TEMPLO DE LA ENSE~ANZ A,

Una Cabellera Notable
Como nota curiosa, reproducimos el retrato de una joven que vive
en un rancho inmediato á Aguascalientes y que llama la atención
por la abnnda:ite y larga· cabellera que posee.
Esta joven cuenta, en la actualidad, 16 años, y la abundancia
capilar le vino desde que tenía cinco. Excusado es decir que el enorme pei:io del cabello le causa graves molestias y le produce cefalalgias
y otros trastornos. Sin embargo, es tal el carifio que la joven tiene
á su cabellera, que ni remotamente ha pensado cortársela.

00
El Premio del Primer Concurso
Según recibo- que obra en nuestro poder, ha sido ya entregado al
Sr. Roque Rodrígu ez, de Gómez Palacio (Dgo. ), el bronce artístico
ofrecido como premio al que resultara vencedor en el Primer Concurso de EL MUNDO !LUSTRADO.

TIPO DE CHARRO MEXICANO DECENTE.
El retrato del Sr. Diputado Don Thomas
Morán, que aparece en esta página, dará una
idea exacta, sobre todo á los extranjeros, de
lo que ~s eptre nosotros el cccharro1, decente.

Muy al contrario del «charro,) inculto, aquél
se distingue, á primera vista, por la sobriedad de su traje, desprovisto siempre de adornQs y relumbrones, y h1uita por la sencillez

de la montura ó «silla&gt;) que lleva su caballo.
El cliché es de los mejor logrados, tanto
por el efecto del col'.!junto, como por ¡~ buena impresión fotográfica.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO Il.USTRADO

La Confesión de Juan
RA Juan Dimas todo un buen sujeto, francote, sincero y decidor, como lo son todos
esos hombres barbudos que entre sus médanos abriga el pintoresco puerto de Al varado. Eo su a.oalfabetismo, era un rústico generoso, incapaz de hacer mal á nadie y siemprA
con el ánima dispue,ta á favorecerá los que á
su cabaña se llegaban demandando abrigo.
Mas por dura. ironía de la suerte, poquísimas
veces se sintió alimentado por el júbilo que
acarrea uoa hacienda bonancible y sobrancera.
Ca.osado de maltratar su cuerpo en trabajos

E

lacas para volverse al venturoso hogar. Caminaba tranquilamente por uno de aquellos
reducidos senderos que conducen á la.s milpa.s más cerci.na.s. Caminaba, ojo a.visor y
oíño a.lerto á los &lt;chapa.rros&gt;, y en su apacible divagar oo repar ó que, siguiendo su huella y á clistancia. no nada larga., iba. pasito
á pasito Periquín, el menor de sus chicuelos,
atraído sin duda por la ilusión de ver cuáles
artes empleaba Juan Dimas para matar esas
a.ves que tantos júbilos ponían en sus ojillos,
cu ando en se odas cacerolas, adobadas 1as veían.
Entretenida en sus quebaceres de cocina.,

\►

,,,,.
poco productivos
y sabiendo que el
cultivo de la yuca no le sacaría
de fatigas y pri·
vaciones, se metió
pescador sin más
recursos que su
buena voluntad,
ni más útiles que un par de viejos remos y una
pobre red carcomida y diminuta..
Pronto J ua.n Dimas se con venció deque no era.
para él la pesca ocupación lucrativa, y casi
desalentado, aturdido de puro vivir amarga
vida de miserias, aguzó el magín, tratando de
ha.llar solución ventajosa. al obscuro problema
de su existencia.
Enredado su espíritu en intrinca.da. madeja de
locas imaginaciones, no sabía qué partido to·
marse, y á punto estaba ya de dar al traste coo
su paciencia, cuando cayó en sus manos, como
el maná en el desierto, uoa. carta que desde el
pueblecillo de Ixmatlabuac1m le escribió su
viejo compadreHesiquio Pérez, llamándolo C?D
urgencia para ponerlo al frente de grandes tierras sembradías, de que era dueño el generoso
compadre.
Juan Dimas no se hizo esperar. Luego trasl adó al indígena villorrio cachivaches y familia, y en pocos meses logró ver resultados lisonjeros en el nuevo·campo de sus afanes.
A la sombra bienhechora de su compadre,
llegó á disfrutar de esa sabr?sa tranqui~idad
que 'lonsigo trae la abundancia de la. hacienda
y el trabajo alternado con la huelga..
Dados el buen viento que soplaba á sus em•
presas, y su natural f~stivo y charlador, no era
extraño que Juan tuviera de vez e1;1 ~u ando entre sus amigos y aun entre su fa.milla, desbordamientos de sencillas alegrías que no escasas
veces terminaron en borra.cheras que se recrude:iía.n en los fandangos ante el bullicio armó nico de las vihuelas y el rítmico zapateo de las
jarochas enfloradas y llenas de colorines. Y
ahí era de verse á Juan Dimas, regodeándose
de lo lindo entre guapas a.culteca.s y llaneras
que le a.legraban el corazón y lo excitaban a l
baile y á la. gresca.
La mayor parte de sus ocios consa.grábala á
ejercicios de cacería, y a.sí, era frecuente ver á
Juan por l as tardes huroneando «~haparr~s~
y matorrales con su flamante cara.brna terCJada. al hombro en acecho de &lt;.,hacha.lacas, ve~ados ó candiles, que tanto ª?undan eo las canadas boscosas de aquellas tterras algodoneras.
¡Qué de chillarías jubilosas armaban los rapazuelos de Juan cuando éste vol vía~ su cabaña con un haz de aves muertas pendientes del
cañón de su certera carabina! En momentos
ta.les la felicidad de Juan tomaba las proporcion~s luminosas de un sol que le mo~~raba.
iri sa.dos horizontes de muy santo~ regoc1¡~s.
Una. tarde, Juan.Dimas, tan feliz como siempre, salió al campo jlOn_el propósito de merodear únicamente por los ceroanos montecillos,

la madre de Periquín, la hacendosa Aniceta,
no advirtió la ausencia del rapazuelo, que, callandito y á marcha lenta.,- sjguió los pasos de
su padre.
~- (Jo arbolillo de pequeñas frutas enrojecidas
deslumbró las pupil as de Periquín, quien, sin
temer á nada en su inocencia, se desvió del .ca.mino para. entrarse en el herboso vericueto que
ostentaba. 1as frutillas atrayentes.
¡Con qué avidez las churrienta.s manitas del
chicuelo atrapaban los ramillos y desprP-ndían
los racimos escarl ata. Con fruición de muchacho goloso sacudía al arbolillo, sin que el ruido de las hojas abatidas lo hiciese temerá nada que lo pudiera. arrancar de su sabrosa labor.
Juan Dimas, entre tanto, con pasos cautelosos, exploraba. arboledas y caña.das. El rumor
de las ramas sacudidas por Periquín llegó á
sus oídos, y un intenso cosquilleo de regocijo
estremeció sus nervios. Al pun to pensó que
aquel murmullo de r amajes, debía ser producido por aves que en sus nidos se esperezaban.
Juan se apercibió al a.taque, y con todas l as
precauciones que se requieren para lograr certero disparo, apuntó sobre el sitio donde el
ruido se pr oducía, y una estruPnd~sa descarga.
h izo estremecer los montes. Nervioso y desatentado, entre el humo del disparo, corrió á
levantar su presa. ....

Sólo a.mbioionu.ba. uui.,a.r un11o1 oua.n\H oba.oha•

•

Cuando el crepúsculo bordaba de oro las nubes del poniente, el cazador tornó á su choza,
con su flamante esc0peta sobre el hombro; pero
sin llevar como otra.s veces el manojo de aves
muertas ante las cuales sus hijos forma.bao jubilosa algarabía.
-1:M:ala. tarde, Jua.n!-exclamó An iceta desde
el humeante fogón de la cocina.-Hoy sí n&gt;tda.
matajte. Y venir tan sudao y tao dejcolorido .. .
¿Qué tienej?
-¡Nada., mujer, que he caminao mucho traj
laj malditaj chictalacajl
-¿Y Periquín se juécontigo?
- Conmigo no sia ido mujer. ¡Jun! Bújca.lo,
porque yo no sé dónde ejtá esa criatura. ¡ Buen
cnidao de madre!
Con llD poco de coraje y con much&lt;' de preocupación, Aniceta se dió á buscar á Periquín,
que no parecía ni dentro nifuerade l acabañR,
y ya desesperada nnte la ta.,de que moría y las
sombras de la noche que se levantaba., l ,r a.veó
contra su marido, refunfuñó frases de cólera y
de angustia, y ambos terminaron por culparse
de pocos cuidadosos de los paso de Periquín.
Las primeras estrellas empezaban á deshilar
su~ flecos de oro desde la opulenta turquesa de
lo infinito. cuando Aniceta y Juan Dimas, á l a
luz de vieja linterna, salieron á los montes vecinos en busca del extra.viado rapazuelo.
A l as voces de Aniceta, que llamaba al peq ueflín, sólo respondía el canto estrepitoso de algunas aves asustadizas que, soñolientas, se
recogían ante l a augusta soledad de aquellos
montes.
Después de haber buscado sin provecho por
los escondrijos y vericuetos que á su paso encontraban, Juan Dimas y Aniceta, trémulos de
aflicción, con vinieron en retirarse á su cabaña
y esperar el nuevo día.
Y ambos esperaron y Periquín s in parecer.
Los días pasaban y l a. pobre mad r e no tenía
otro consuelo que llorará todas horas ante el
recuerdo vivo de Periquín.
Desde aquella tarde abominable, Juan Dimas
perdió su buen humor. En su casa y aun en sus
trabajos de campo, a.penas si hablaba. lo muy
necesario. Desde entonces odió terriblemente á
su escopeta y maldijo á las chacha.lacas. Agobiado por indecible pesadumbre inmensa, sintió aversión hacia todo, y su cuerpo enflaquecía; sus fuerzas se agotaban y sus entr añas
er an cruelmente roídas por misteriosa enfermedad en que nadie pudo atinar.
Cuando en su invencible postración, Juan
Dimas consideró que era inevitable su muerte,
pidió al cura con insistencia., con ansia febril,
con la fe inquebrantable de quien espera entregar su alma. á Dios, su alma. limpia, pasándola
por l as aguas frías de uoa franca confesión.
Al presentársela el sacerdote, Juan Dimas,
lloroso y moribundo, sólo tuvo aliento de balbutir estas palabras:
-Confieso, padre, queyomatéáPeriquín por
ma.ta.r unaj chicha.laca.j. Un gran miedo me hi·
zo guardar silencio.. .... _. Su cuerp_o está ent.E;·
rrao debajo de un arbolito de fruta¡ colorada¡.
¡Que Aniceta me perdone, que Dioj me salve!
Benito Fe.,tanes.

Mar zo 30 de 1904.

Los Trajes para Señoras.
Crónica Parisiense
Vestidos usastre"
y Chaquetas HToreras. ,.

MODELOS NÚMEROS 1 , 2, 3, 4 y 5.

¡¡ ABLANDO de los trajes para

señoras de
I cie,·t a edad, una nota.ble cronista. parisiense escribe lo siguiente:
&lt;Solameute en la. elección de los colores y en
el detalle de algunos adornos, las mujeres que
no son ya. muy jóvenes deben dar pruebas de
tacto.
Sólo para las completa.mente ancianas, las
formas no son tan adherentes al cuerpo, las
mangas tan extravagantes, los sombreros tan
ca prichosos.
Generalmente, las señoras ancianas no se
ocupan mucho de mod&amp;.s y novedades. Conservan en su mayor parte la moda del t iempo en
que eran lindas y todavía jóvenes, y, en esto,
dan prueba. de tacto.
Conozco una, entre otra.s, que se viste aúo,
los dia.s de gala, con un traje de cachemir ne·
gro perla que llevó hace veinte años por primera. vez, y sucede que, gracias á su tidelidad
á este traje, puede dtcir que, excepto la forma,
está toda.via. de moda, por que cuanto más cambi110 las cosas más se parteen.
Una. de las disposiciones más sobrias para
señoras de 'lierta edad, es la que consiste en
agrupar pliegues, de tres en t1·es, á lo largo de
la. falda y sostener eHos pliegues por pespuntes;
a l llegar a.l tercio de la longitud, se separau y
se abl'en libremente. Un motivo de pasamanería, compue!&gt;to de un ¡;alón en forma de dos
broches enlazados, !:&gt;eñala. el punto donde concluyen los pespuntes.
Para u c:a señora de eda.d, se escoge la veste
entre las semilargas. Los pliegues de la falda.
se encuentran en la. veste, pero están "agavillados" al talle y pespunteados hasta dos centímetros arriba y abajo, y después sueltos.
Esto da. una aµarieueia de finura á un ta.lle
engrosado por la edad.
Para dar más comodid.td á esta veste, se
ponen en los hombros dos esclavinas pequeñas,
corta.das ''en forme," que guarnecen y dan
calor.

J

Se puede adornar la primera esclavina con
un gran guipur de lana brillante, de matices
mezclados, gris, verde y blanco por ejemplo;
esto produce un tono achinado muy ar monioso.
El encaje está incrustado y dispuesto "en
fo1·me" sobre paño blanco, lo cual le da un
relieve vigoroso.
Esta gua.rnición debe ponerse en el borde de
la escla.vina, y sobre el delantero desciende en
dos solapas estrechas, ter minadas en pu ntas,
y formando una línea muy prolongada..
Excepcionalmente, para esta clase de "jaqueite" se hacen dos bolsillos de paño cubiertos de guiµur, u n poco al lado de las caderas, lo cual no perjudica. á la forma del tapado
y a.grada á la que lo lleva.
El adorno de guipur y hasta la doble esclavin a. pueden suprimirse.
Una idea acertada sería. la de bac!'r la. escl a vina. independiente de la "ja.quette" y usar] a
á voluntad, según que se desee vesti1·se poco
ó mucho.
Las franja.s, las bellotas, son guarniciones
que se usan muy bien por las señora.s de edad.
El encaje negro, las pieles oscuri.s, los diamantes, son lus complementos de sus trajes.
De negro, una persona. que no es ya joven,
siempre está bien.
Pasada. cierta edad, como á los sesenta años,
la muje1· comienza á envejecer y no debe ya
escotarse.&gt;
Las anteriores observaciones, como lo he dicho, pertenecen á uo a distinguida cronista parisiense que de largos aflos á esta fecha.se ha ocupado, con toda dedicación, de asuntos femeninos. Por mi parte, añadiré que no son aquéllas
todas las observacionPs y consejos que pueden
darse acerca de los trajes para señoras de edad,
y que, en crónicas subsecuentes, ampliaré el
tema, tratándolo bajo diversas fases.

*

* * que ilustran esta.
La colección de figurines

página, representan distintos sombreros y trajes de_ úl~ima moda, 1.:0~0 puede verse por la
descr1pc1ón que en seguida ofrezco á mis lector as:
·
Modelos númei:os 1, 2, 3, 4y 5.-Representan
sombreros de pa¡a, tocas y vestido estilo sastre. En el primer sombrero de paja, redondo
y con guarniciones y bridas de cinta. hay esparcidas pequeñas flores de color de ;osa atadas ent1·e sí por medio de cinta «libertad;. El
lado interior del ala se cubre con tul y se borda dos vecPs la forma. con cinta retorcida. Una
a l a. doble, forrada de terciopelo, da á esta prnnda la consistencia necesaria. La toca de guarn iciones de encaje, se adorna. con perlas de
azabache y con uo penacho de plumas negras
de garza. Se remata. por un grao brvche metálico. Al_rededor de la forma se coloca un galón
de eocaJe. El svmbrero «directorio&gt; número 3
con bridas de cinta, es uoa prenda elegante
de mucha vista.. Se reviste el frente 'de la forma con tul «mali~e&gt;; por encima se cosen p lisés de tul; el medio se cubre con un ancbo lazo
de cinta &lt;libertad&gt; ó ma.ravillosa, que son de
mucho ¡,fecto. La toca con copete de plumas de
11.vestruz, representada en el grabado número
4, se confecciona con materia.! negro, excepto
el gran penacho de -plumas de garza, que es
blanco. El frente de la forma se forra con muselina de seda.
El último figurín, que representa un vestido
estilo sa.stre, se confecciona con tela. inglesa. á
cuadros y se guarnece con cinta 01 gra de terciopelo. La chaqueta se forma de anchos delanteros Cl'uzados en forma de triángulos. El
cierre de la parte anterior se logra por medio
de botonadurametálicadefantasía. l!:l cinturón
se forma cun cinta ancha y se cierra por medio
de un broche decorativo ó de fantasía. Todo
el traje se forra con seda.; al C'.Uello recto se
aflade un sobrecuell o, de puntas modernas. La
falda campana. debe tene1· bast ante vuelo y no
hacerse muy entallada, como por lo general se
usa. en esta clase de faldas. Debo advertir que

y

�l:t MUNDO lLUS'rltADO

Et MUNDO lLUSTitADó

MODffiLOS NÚMEROS 6, 7 Y 8,1
.t:!,'

MODELOS NÚMEROS

aunque los vestidos de estilo sastre no marchan
á la cabeza de la moda como hace algunos meses, son, sin embargo, muy usados y han sufri•
do algunas modificaciones en su confección.
Modelos números 6, 7 y 8.- El número 6 representa un vestido guarnecido con bullones y
sesgos. Se confecciona con etamina color azul
y se adorna con galones de color verde mate,
bordados en máquina, y rosas de cinta «liberty»
plegada en las extremidades. Con esta misma
cinta se forma el cinturón de un ancho de doce
á catorce centímetros. El abotellado de las manga&amp; se forma con dos bullones fruncidos y ador·
na.dos con gasa y con volantes. La enagua se
pliega horizontalmente, y en su parte superior
se abullona finamente.

El modelo número 7 representa una chaqueta•
saco con mangas pelerinás, y es solamente pro•
• pia para señoras de cierta edad. El número 8
rerresenta un vestido con chaqueta torera y
adornos de entredoses d'.l encaje. La guarní·
cióil es negra, de etamina, de tafetán y de. entredoses al bolillo. El cuello recto se cierra por
detrás y se le ajusta y da forma con ballenas.
Tanto este modelo como el del saco anterior,
están de moda y representan la última palabra
del buen gusto. Nos hemos apresurado á darlos
á conocer á nuestras lectoras, seguras de que
serán de todo su agrado.
Modelos números 9, 10 y 11.- El primero representa un traje con cuelloguarnición de forma tichú; se confecciona con tela etamina, ne-

gra, combinada con cinta de terciopelo del
mismo co lor y cinta diberty». La falda, llena
de originalidad y gracia, se pliega transver·
salmente en toda su extensión, para obtener el
bonito ~fecto del modelo. La blusa ó corpiño
se adorna en su parte media con encarrujados
de encaje y gasa. Los otros vestidos de cha•
queta torera, á pliegues el primero, y con talle
de encaje y falda campana el segundo, se ador·
nan con cuellosguarnición bordados, de color
crudo. Este color en los encajes e~tá de moda,
y no obstante eso, se puede conseguirá precios
reducidos.
JOSEFINA,

&lt;&gt;&lt;&gt;

9, 10 y 11.

Cómo se conoce si las telas son ó no (alsifieadas.
Hágase disolver un decigramo del tejido que
s~ s_upone coi:itenga lana, en diez centímetros
cubicos de leJía de potasa, añadiendo la bastante agua destilada para completar el volumen de 10~ &lt;;entímetros cúbicos. Tómese uncentímetro cubico de esta solución y viértanse algun~s gotas de nitroprusiato de sodio. Si el
!~qu1do no t&lt;;&gt;ma un color vroleta, es que el teJ1do no contiene la menor cantidad de lana y
P!l-ra as_egurarse, se afiadirán algunas gotas'de
dis_olución de lana, y se verá aparecer en seguida el color violáceo.

C Un medio para experimentar la calidad de

una tela de seda buena, como el moaré, la fa.
ya, etc., consiste en doblarla á lo ancho, trata!!do en segnidace extenderla á lo largo. Si el
pliegue no desaparece por completo es que la
tela no es suficientemente buena.
'
Par.~ comprobar l a presencia del algodón en
1os te31dos, se obrará del siguiente modo:
Lávese po_r dos veces la tela en agua hirviendo, par~ quitarla el aderezo, y déjesela secar
en ~eguida. Después se·introduce en ácido sulfúrico durante medio minuto y hasta. dos, según

el espesor de la tela; inmediatamente después
se la echa en agua, donde el algodón, transf~rmado en materia gomosa, queda destruido.
Si _la tela e~ de lana, _tomará un tinte amarillo
baJo la a_cc1ón del ácido carbónico mencionado: los hilos de lino se disuelven en parte, r,ero
el algodón queda por completo disuelto. Si la
tela es de seda, basta mojarla en agua de javel
l~ que no ataca al lino ni al algodón, pero cam:
bia la seda ~n goma, con lo cual queda el fraude á descubierto.

o

�EL MUNDO ILUSTRADO
et tat11mEnto
Esta confesión me derrot? C&lt;?~- mi gusto, la mujer me tendió los l~pleta.mente. Sólo vi ya en m1 v1s1- bios y después huyó en la obscuritante una mujer adúltera. Y me sen- dad.
. ó .
Permanecí largo tiempo mm v1_1,
tí lleno de celos contr~ _el hombre
N aquell a. época., dijo el presi- por quien había t r11.1c10na.do sus apoya.do sobre el parapeto, ebr10
Los bienes fueron valuados en $125,000.
dente Trouville, yo er a. substlt~- deberes.
de amor, medio loco de tristeza.... .
La mayor parte de lo testado con•
J to en J . .. , lugarejo donde ~e vi- ¿Por q ué-dije con a.ma.rgu~a.-;
ve mal, donde no bay una cocmera. haber escogido mi casa por a.~tlo ·
sistia e n dos p61Izas de $25,000
que sepa. ni freír un huevo ó una.
•**
-¡No he escogido- respondió la
cada una, tomadas en "La Mu•
costilla., donde los habitantes ~on mujer b ajando la cabeza;- salfa
- Al día siguiente supe á.quién hatua", Compañia de Seguros sobre
idiotas, sórdidos y hasta mal olien- perseguida.. . he llamado al azar... bía albergado, prosiguió Trouville.
tes; donde llueve tres días de ca.d_a se lo su plico no me abandone!
la vida, de Nueva York.
La hermosa r ubia no había engacuatro, donde I a. fieore, una especie
- Y bien. s~a- dije.-Permanezca. ñado á. su mi.rido, no; lo babia
Hoce pocos dfas que se practicó
de fiebre palúdica, acecha á. cada usted aquí todo el tiempo que se asesinado y en circunstancias atro- la apertura d el testamento del Iluscopa de agua que uno_ se introduce crea en peligr o.
ces· un fantástico asesinato de ca- trfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
en el esófago. ¡ Ah d1antrP, cu á nFué aquella. una. extra.lle. vela.da. bez~ corta.da. y arrojada á los pe- A. Feehan en la ciudad de Chlcago.
to me he aburr ido durante los tres Yo había encendido uo fuego 1e rros.
[l!lnois. La fortuna del d!stinguidCI
ai'los que estuve allí! .
.
leña preparado de antemano, y a
)relado ascendió é. cerca de. . . .
La
razón
del
crimen
no
estaba
Sobre el fondo gris p1z9:rra de mujer se calentaba Y se secab9: sen$125,000 oro americano; y. segün el
mis recuerdos, se destaca,. sm em• tada. en un viejo sill ón de terciope- bien establecida: se sabía sol amen- Inventarlo que se hn pubhcado, los
te
que
los
es¡¡?sos
tenían
frecueutes
ba.rgo, uno luminoso, ~rd1ente, de- lo amarillento. Yo me habí_a colobienes que dejó fueron como sigue·
licioso, terriblti y «roJo&gt;.. ~ua nd o cado del otro lado de la ch1men~a. disputas poi· rnter eses.
Dos pólizas de "La
¡Pónganse ustedes en micas~!
pienso en ello, mi pobre v1eJl;L car• Para verla. mejor, babia encendido
Mutua,"
Compañia
Si la desgracia.da. era detenida.,
ne se despierta y canta e~ «Ht~no&gt; todas las bujías. Después de una
de Seguros sobre ta
de la maña.na.; pero al mismo t1e,n- abstinencia tan larga_ de ? elleza, era yo quien norma I mente cleb_ía reVida, de Nueva York,
po, me recorre la nuca _un ~streme- sólo el refrigerar m_1s OJOS con cia.mar su castigo. Y fué uetemda.. .
por $26,000 oro caJa
tres
días
después,
cerca
de
la.
froncimiento, un frío de guillotina.
aquella l lamarada de Juventud r u11na, ó sean . . . . . $ 50.01111 orn
bia era una especie de orgía, una tera española. Perdí la cabeza é Oivt,tendos
acumnlaoo~
gra've y a.lucinaote orgía que ~cu- iba tal vez á.hacer al guna tontería,
*.*
sob re una de las pócuando una fiebre violenta me sacó
Era una noche como ésta, una no- paba. todas mis facultades admira.- de a.puro; seis seman~s de_ cama,
liws. . . . . . . .
9.!12!1 orn
che de llu vía . Desde bacía tres días ti vas.
una larga convalecenc1a., m1 envio Otra póliza de seguro. 14.Utl0 oro.
Cambiamos
iwenas
al~unas
p
ael a.gua no ~esa.be. de empapa.: la.
á. una ciudad menos malsa.n1;1-, me Acciones en efectivo y
ciudad. Yo acababa. de termml!'r labras. Era inútil y hubiese sido dispensaron de consultar m1 conen B1mcos. . . . . . 37.000 om.
incómodo.
La.
única
cosa,
en
efecto,
una. lamenta.ble cena de carne medio
Entre las disposiciones del seciencia.
de
que
habría
querido
hablar
con
cruda. de espinacas arenosas, dá
La mujer fué condena.da. á. quince flo r Ar zobispo, en ~u lestamento. !'e
ella- la traición que á. su esposo
vino ~itrioloso, cuando lla.maroní
años
de trabajos forzados; como hicieron ésLas:
hacía
mi
buéspeda,-estaba
dE:s~la. puerta. La. mujer que me ~erv a
A su berm:1n11, señorita Kate
confesó
todo, no se le pi_dió ~uenta
rrada.
,je
la
couversación.
Me
hmé·
de cocinera. a.-0aba.b3: de partir preté pues á ofrecerle una ta.za de t ' de su tiempo y guardó s1lenc10 so- Feeban, que estuvo siempre con él
textando un to r tlcoh.
.
E
hasta su muerte, $40.000 o ro en b&lt;'·
Fuí pues á. a.bl'ir yo mismo. _n q ~•. aceptó y que bebi_ó muy lent a• b re su estadía en mi casa. Yo creí nos y $25,000 oro en una de la.Q IJÓ·
el din'tel de '1a. puerta, so_bre las ti· mente, con aire pensativo. Pa.~a~on deber guardarlo también.
lizas de seguro; (t la señore Ana A.
Acaso les parecer á. á ustedes ex- Feehan, ,·luda del señor Orn·to:
niehla.s lluviosas, se pe1·ola.b~ una. t res horas. Los que oo ban v1v1do
sombra. femenina.. No tuve t1~mpo en J . .. no pueden saber lo que va- traño que el recuerdo de esta. aven- Eduardo L. F'eehan. hermano de
tura ha.ya qut1dado _tan bril lante,
de decir dos pala.brns. L a muJer se lieron esas t res horas.
Antes de media. no~hE:, "!º eS t aba. tan delicioso en m1_ alma. __No m_e se11or Arzobl~po. $2ñ.00() 0 1"1 rle
había precipitado en el corredor y
tan enamo1·ado de m1 v1s1tante co- explico esta singul al'ldad. 81 el_ cri- otra de las póii;,.as. y $5.íl00 oro e,,
decía. con voz suplicante:
mo
si la. h ubiera trat a.do desde v~- men de mi visitante ha arro¡ado efectivo; l\ t,1 Academia de San Pa-·Pr otegedmel
rios
meses. Ignoro si el.la lo noto. una sombra. ti-ágica i:obre todo eso, tricio de Chic11g-o, de la qne es prPAÍ mismo tiempo había c_e rra.do
L
o
seguro
es que adquiría m~s y no be podido, sin embargo, confun- ceptoro su hermana. M,11re _~l~rla
l a puer ta.. Yo estaba perpleJO.a.~~r
más
aplomo.
No des vio ya los OJO~, dir jamás lo que pasó en mí s~bre Catalina, $10.000 oro de la ult1111~
naturaleza. soy confiado, bast
.
póliza; A la escueta. ·'Santa ~la'.·t~
~nuo; pero ya. la desconfian~a. pro- me miraba.francamente. ¡Ah, aque- E&gt;l puentR con toda otra sens:.i.c1ón. de enseñanza prftl'l1c11 para v,110ll as mir a.das! Cuando ~ e en volvía y creo, f;·anca mente, que mi amor
?esional ba.b(a. Jabra.do ~u _tunelr8
en su efluvio color de v10leta s~n- por la homicida es el gran amor de nes, de F'eehan vilte, lllinols. qu_e
mi alma. Mi primer mov1m~eu_to u
era la instllul'ión por ta qne m :\s ~P
tíame preparado par a c~alqu1er mi vida.
Mi
segundo
mov1mten~o,
be né VO lo•
In teresaba el señor Arzobispo ~P
t
á
i
Slll·
aventura:
á
una
sella!
hub1e~a
de•
J.
H.
ROSNY
fué de poner en la. puer a
m
en tregaron los $ ◄ .000 rP1&gt;tnntPP tlP
jado
la
magistratura
para
huir
co_n
g ula.r visita nte. Pero !lua.ndo hu~o rni extraña visitante á la extreml·
IA llltl roa pl'lllu
repetido con una. voz J01en, uJ°!í~i dad del planeta..
.
esas voces que obran sbo r\ \acto .
Sin embar go, la pequPña crnd.ad
como una. piel fina. so re e
. estaba.
dormida. desde hacía la.1go
- Prótejame. • • · · ·
Mi tercer movi mient~ _filé de sus- t iempo. No se oía. fuera ~ás ~ue la
pender mi decisión. DtJe co~ tono voz incansable d~_la lluvia. Entonces la. mujer me d1Jo:
Ub me esforcé en óa.cer dur~.
A Denver, Kansas City, St. Louis, Ohicago, New York,
- ¡Voy á part ir !
. .
q -¿Quién es usted y qué viene á.
Tuve un gran estre!Dr c1miento.
San Francisco y Los Angeles
ha._:~s~}u!:a desgracia d al-· susp~- Hubiera querido a.rroJarme s~b~e
ella
detenerla
por
fuerza.
Me
hm11
ró,~y usted puede sal va.rme la vité á. decir:
d a-,.Su
.. ·· · · v ida est..
_,. , pues, '"mena•
-Pero usted no p uede a rriesgarse así sola., en medio de la noche.
za.da'?
S us' ojos se ajaron resueltameLJte
-Sí.
. ?
sobre los mios:
--¿ Por q u1én •
- Por la mai'lana. me sorprende-No p uedo decírselo.
.
Esta respuesta. olía mal : m1 se- rían en el camino que tengo q ue todo movimiento recobraba fuer· mar, y, además, podré salvarme...
gun Pt::r o me dije que desp ué., de
-Por lo menos- proseguí, J.,erno arriesgaba n~da P:olon- diendo completamente la cabeza.,ga.ndo un poco la aver1g_uac1ón, Y puedo acompalla1·la..
.
Sonrió con extrafia sonrisa Y
abriendo 111. puerta d~ m1 pe~U:~º
salón de muñeca, hice entrat . a murmuró:
mujtlr y encendí u n par de buJías.
-El único servicio que p uede us. Ah di11.blo!, cuando b~bo luz, me ted hacerme toda.vía, es acompa.llé inclinado de súbito &gt;i. (a más fl. arme fuera de la ciud11?, al otro
e:cesiva. indulgencia. LamuJer ~ue extremo del puente de F1ercbes • •: •
ba a llí1 moja.da. poi· la. lluvia, Si consie nte en ello, tal vez _me haesta.
con los cabellos cho rreand o de bu • ya. salvado do blemente la vida .• •
medad, era Jo que todo el_ mundo
No vacilé. Diez minutos más ta_r·
llamar ía. u na hermosa rubia.
de, marchábamos juntos ~n l'.!led10
No les diré á. ustedes que era b~- de la lluvia. No hay en m1 ex1ste~11 a como una reina, porque las rei- cia ningún recuerdo que se aproxó
nas son comunmente bastante ~oco me á. la sensación que me caus
titosas comadres; pe10 bub1era. aquella mujer dulcemente apoyada
11,pebo un ran papel en el desfile_ el sobre mi b r azo. .
~í~ del J !key ó del gran pre1~no.
Todo mi RPr clamaba de volupp
mí que desde bacía tremta
11,ra. no'coc.ocia más que l as ma- tuosid ¡1.d. Traté de a.cort~r el pa_so,
a prolongar aquella 1mpres1ó_n
~:~~!es y las disg ustaut~s _burg ue- ~!~orante,
pero la joven t ~nía pn•
ri
d
J
aquella
apar1c16n
iuvo
sa.s e • .. ,
s a · me arr astl'a.ba.
alj!"O de mil a.groso.
.
d
Al fin estuv imos sobre el puente,
Mi juventud a.dormPc1da., se es - lo franquearnos, y cua~do llegamos
ertó á ese mundo del Amor y de á. la orilla del do, m1 compañera.
Gracia que es el único ~~ndo,
.
s· .
spué, de todo; quiero decir el dijo:
-¡Gracia.si .... ;Adiós! . ... iem
&lt;e.
01. el que valga l a pena. de
ú01co ~ r la aventura de vivir. Así pre cunservaré el recuerdo de su
:;r~~!gel substituto que interrbogal~ bondad.
d
. t
y
C
Me sen tí desfallecer e tris eza.
O P ulman para 101los lns punto, Pn
• ·e de dureza en la som r~ e
Se reserva~ camas en a.r\rants Carros Corue,•01•f&gt;~ o,• l lill'·
de
pesar.
y
mi
voz
era
ron~a.
Y
con :~or no se sostuvo largo t1emlos Esto.dos UmddosS. Lot! ~:s!~n renotiibrados "º el mundo eowro.
temblor osa. cuando le respondí.
corr nte ¡1 desper tar del hombre.
ver en la Linea e an
,
d" • •
!l.
-Adiós .... me ha da.do usted va.p
recios itinerarios y otros informes, 1r1g1rse
PºJ'urmuré, siu e1;11ba!·go, para tranrias h oras de a legría Y de belleza.
ara P
'
W. S. Famscworth.-Agente Genrral.
q uilida.d de conc iencia: . éhahe•
Le había asido las manos. Nues-Pero en fin , señor a, e,qu
1t .Sau Francl8oo, Núm. 8 , !Uéxloo. D . F.
tros r ostros se toca.ron. y comprer
cho usted?
.
•
-¡He cometido un c~1men imper· diendv de pronto que s ólo pod a.
darme una recompensa.que fuera. de
dona.ble .... contra. m1 marido!

J:~ Rtfugiada

del Ilmo. Sr. Arzobispo Feehan

E

6

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA.

0

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S7/LWCLL· PLACC
La más hermosa Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contiguo al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas re~idencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Co~onia. Siendo estA
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que para fines del presente año, todo~ los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar será el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Ureemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años • ..Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
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Do!!_Jingo 8 de Mayo de 1904

Precio del ejemplar: 50 centavos.

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L UNDO LUSTRADO
Año Xl.-Tomo,I.-Número 19.

,

MEXICO, MAYO 8 DE 1904.

Subscripción mensual foránea ......$ l. 60
ldem
ldem en la Capital.$ 1.26

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA

Gerente: LUIS REYES SPINDDLA

Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

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Las Piestas del 5 de Mayo.
El Señor Presidente de la República condecorando á un Jefe del Ejército.

(Fot, de "El lllundo Ilustrado".)

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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