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L UNDO LUSTRADO
Año Xl.-Tomo,I.-Número 19.

,

MEXICO, MAYO 8 DE 1904.

Subscripción mensual foránea ......$ l. 60
ldem
ldem en la Capital.$ 1.26

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA

Gerente: LUIS REYES SPINDDLA

Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

DE

~··1· '
1

¡

.

.

Las Piestas del 5 de Mayo.
El Señor Presidente de la República condecorando á un Jefe del Ejército.

(Fot, de "El lllundo Ilustrado".)

�EI, MUNDO ILUSTRADO
Et MUNDO ILUSTRADO
d H,. el recu3rd~ el!tieade toda la ta.ata.sía de sus e1ocaciones;1tla me-

m)rta, agradecida, extrae de p1•ofundos y complicados sótaüos trajes
de moda a~rasada, espect~culos cuyo brillo · ha opacado la destructora
ma_no del t1em¡&gt;o, tr1stB stl~etas de per,oaas idas, y con todo estematerial foi:m_a, por algunos mstantes, un mundo irreal y delicioso, en
el eual vi_v1mos como amigos de la infancia.
. Y experimentamos ahí, casi sin darnos cuenta cabal, la dulce impre
sión que n_os conmueve cuando, por casualidad meramente encontrarnos
en las pág10as. d_e un libro olvidado una flor sin perfume,' en cuyos pé·
talos aún se d1st1ngue una fecha lejana ....

*

LA

prensa diaria ha dado cuentd., extensa y cruelmente, de
las últimas horas de un obscuro
solau do, al cual la justicia de los
hombres elimma, por pernicioso,
de la existencia.
El hondo misterio de la muerte
protege la turn ba de estos infelices.
Si de los muertos nada se debe hablar que no sea bueno, de los ajusticiados, de los que cun lo más ca·
ro que el hombre tiene han paga·
do sus culpas, no debe hablarse
ni bien siquiera. Merecen dormir
en paz, en la más absolutay duradera paz, en el sE&gt;no de una rniseri·
cordia infinita, tan grande, ó más,
que sus culpas.
La sociedad se conmueve cada
vez que la. ley envía al patíbulo á
un criminal. Es la saludable conmoción que justifica la muerte de
un hombre. Porque de no ser así,
los partidarios ae la abolición de
la pena de muerte tendrían á su fa·
vor un gran argumento. Es evidente que, para el criminal mismo,
quizá fuera preferibltl morir á permanecer por algunos años, por toda la vida, en un ·establecimiento
de corrección, aislado del mundo,
de la sociedad, de la existencia
misma.
Lo damuestran los suicidios de los grandes crimina·
les. En los países en los que,
por exceso de sensibilidad tal
vez, por exceso de miserieor•
dia, se ha abolido la pena de
muerte, precisa tener grandes
precauciones con los forzados, para evitar que dispon·
gan de una existencia que ya
no es suya, que deben; como
una suprema expiación, á la
sociedad que ult!'ajaron con
sus hechos delictuosos.
Los hombres más valien·
tes, los que llegan con la
sonrisa en los labios á los
mayores peligros, tienen un .
estremecimiento involuntario
cuando se avecinan á la
muerte. Domina el gran mis•
terio sobre la vida humana
como una gran ave de presa
cuyas negras alas fueran suficientemente grandes para
abarcar la distancia que exis•
te entre una cuna y un sepulcro ....

***

Un poeta excelso, hace
año~, escribió "La Ultima
Noche de un Sentenciado á
Muerte." Estaba imbuido en
las ideas de una época atrasada, comparativamente á la
nuestra, por más que sus alas te•
nían fuerza bastante para salvar
el abismo de los tiempos y de las
razas.
Se comprende la muerte en el
campo de batalla, al sonar estri•
dente de las trompetas que baten
la carga; sin dejar de ser la muer·
te, toma el duro trance en esos casos caracteres de grandeza tales,
que l.a pequeñez de la vida humana desaparece como un insignificante y lejano lucero que se ahoga en la luminaria intensa de un
sol tropical. La muerte, una en sí,
señora y reina del universo, es
· proteica en sus maaifestaciones,
es siempre igual á sí misma, y .sin
embargo, distinta siempre.
Cuando la justicia ha pronunciado su tremendo fallo, y la vida en
un hombre está en vísperas de terminar bruscamente, cortada por la
descarga homicida, al propio tiem·
po que e~ sacerdote, inv_ade!1 la
triste capilla todas las m1sericor·
días de que es capaz el corazón hu•

ma.uo,

El delito, el obcecante delito que
persigue como un fantasma sempiterno á los hombres, se pierde, disminuye, se va alejando rápidamente, y sólo queda, ante el escuadrón
que prepara las a'rmas, el suspirar
tenue y constante de una vida, de
una existencia que no quiere irse,
que encueo.tra bueno el sol, tran·
{!uila la tierra, que sabe que el
amor,como una gran bendición, purifica todo lo que toca, y que quiere amar, que quiere amar mucho,
amar siempre y amar intensamente.
Y, sin embargo. es preciso. An·
te la azorada multitud -cuyo corazón late en un doloroso espasmo
de piedad, á la gloria del sol que
nace, en la mañana balsámica,
queda el cadáver del infoliz que no
supo adaptarse á la vida civilizada monerna. La justicia está he·
cha. Y un vago soplo de angustia
se adhiere tenazmente á las gar·

El primero, el dos,, el cinco, el
ncho de mayo, son fechas que marcan etapas dolorosas, como todo
progreso, en la historia de los pue·
blos que llevan en :,U alma los restos del alma latina. Nuestra fiesta
del cinco es una gloriosa página
de esa sombría época que hasta
nosotros llega en alas del rE&gt;cuer·
do y que la historia llama "la intervención francesa."
No vivíamos aún cuando los soldados de Napoleón el Pequeño
mordieron el caliente polvo de
Puebla, y, sin embargo, al escu·
chai· la marcha triunfal que entonan los clarines militares en esa
fecha, parece que pasa por nuestras almas uno de esos soplos he·
roicos , que llevaban en épocas
lejanas á la multitud al asalto de
la Bastilla, al triunfo ó á la muer•
te ... quién sabe .... !.
¡Pobres de los pueblos que, al
escuchar la relación .de una epope-

gros, sombríos, en los cuales ela·
bora sus misterios el Infinito que
nos envuelve y nos compenetra.
Es precisamente la muerte la que
sublima y levanta los sacrificios,
b aciéndoles vencer al olvido. So•
lamente la i;nuerte vence á la muerte.

** *
Se acercan ya á su fin los conciertos que la tenaz constancia del
maestro Meneses ha logrado sostener algunas semanas en el Arbeu. La lucha ha sido ruda, ha sido preeiso vencer, primero, los prejuicios estólidos, infundados, que
atacan siempre á los espectáculos
cultos, so pretexto de que son nuevos. Después, vencido ya el primero de los escollos, la indiferencia del público amenazaba seriamente el éxito de la tempor.a da.
Hasta los ínfimos espectáculos er·
· ¡ruían sus cabecillas de monstruos
deformes, para escupir sobre el coliseo de San Felipe toda la mísera
hiel de sus amenazas y de sus có·
leras de pigmeos.
Pero el maestro Meneses, que
debe tener fe en la omnipotencia
del trabajo, ha seguido luchando, y, lo que es más raro aún, ha
luchado con éxito. No el éxito que
fuera de desearse, en vista
de la excelsa magnitud del
espectáculo que nos ha ofrecido; no el tl'iunfo definitivo,
sin ambages ni cortapisas,
que hubiéramos muchos que·
rido; pero sí un friunfo bas·
tante notable, mucho más
notable si se toma en cuenta
que ha sido en nuestra buena
capital donde se ha ganado.
Por desgracia-porque es
una desgracia grande - no
podremos escuchar ·en esta
temporada la "Condenación
de Fausto," que ha sido de·
signada por muchos como la
obra mi,.estra del maestro
francés que tanto poema musical delicioso nos ha legano.
Parece que ha tenido serias
dificultades la ejecución de
esa partitura divina, que bu·
hiera sido un verdadero bro·
che de oro para cerrar la
tempor'lda. No perlemos la
esperanza, sin embargo (nos·
otros siempre esperamos has·
ta lo imposible), y quizá en
la segunda temporada de
conciertos podamos escuchar
-con el espíritu encogido,
como un pajarillo ante la
mirada fascinadora de un
león imperial-la alta y noble
música que se nos promete.

* la inmen;a llanurai 'cuyos hori·
A la roja pompa del sol de m iyo,* en
zontes se esfui:nan en un desvanecimiento de tintas neutras, marcha la
tropa, al rítmico anda_r que marcan los tambores. Un sordo murmullo
se levanta del seno ag1_tado de la muchedumbre, y va agi.,.antáodose basta ~stallar en ada~ac10oes. Y el. ave s\mbólic_a cerniéndose á vertiginosa ~ltura, describe con su ala mmóv1I amphos círculos concéntricos ..

00

c:Antenor Lesca.no.

NUESTROS _GR.ABADOS

TRES RETRATOS YUN AUTOGRAFO

A

pr?pósito del glorioso aniversario que acaba de celebrarse, reproducimos en este número un retrato del General Ignacio Zaragoza, hecho al óleo cuando el futuro vencedor de los franceses contaba
años d~ eda~. Este retrato, que es de un parecido muy notable se~un el test1momo de personas que conociHon bien á Zaragoza en su
Juventud, acaba de ,;er adquirido por el Museo Nacional y ha que dado expuesto al público en el Salón de Historia Patria de ese establecimiento.
Asimismo publicamos en facsímil una carta escrita por el héroe del 5 de l\layo al Lic. D. Manuel Z. Gómez, de México, precisamente en los momentos en que se disponía á resistir el ataque de
las tropae francesas en las Cumbres de Acultzingo acción que como
se sabe, fué desfavorable á las arma, nacionales. '
'

I?

***

pam_os también en esta página un retrato del Sr. General D. Porfirio D1az, uno de los jefes republicanos que más se distinguieron
al lado de Zaragoza por su b~zarría en la célebre batalla de Puebla,
Y otro del Sr. General D. Félix Díaz, hermano suyo, á quien tocó en suerte sufrir en territorio mexic:mo el primer ataque em-

EL SR, GRAL, D. PORFIRIO DÍAZ, EN TRAJE DE CAMPA Fl'A,
[De una fotografía tomada en i876.J

prendido por los franceses contra el ejército
nacional. Este se registró en el Fortín, punto situado á dos y media leguas de Orizaba,
el 19 de abril de 1862: la guarnición del Fortín constaba de 40 hombres, siendo mucho
mayor el número de los invasores.
El retrato del Sr. General D. Porfirio Díaz
representa al héroe del 2 de Abril con traje
gris de campaña. Debemos advertir que la
fotografía, perfectamente lograda, es posterior á la época de la intervención francesa.

***
La Compañía de Opereta sigue en
el Renacimiento, viento en popa.
La mitad de los aplausos son la
obra del entusiasmo que inspiran
los artistas galos. La otra mitad,
quizá dos terceras partes, son
EL HÉROE DEL 5 DI!! MAYO.
aplausos retrospectivos, digamos,
(Retrato que r epresenta á Zaragoza á la edad de 17 años y que se
aplausos que, inconscientemen·
conserva en el Museo Nacional.)
te, tributamos á un dulce f~ntasma que ame los encantados OJOS
gaotas de todos, mientras la tropa ya como la de Puebla, no sientan de nuestra alma aparece cuando
desfil!l- lentamente al son de los en su espíritu la caliente ola. d~l escucharnos la música juguetona Y
entusiasmo ciego que hace ma,·ti- cosquilleante de «La Mascota&gt;, de
tambores cadenciosos.,
res ó hé roes de los simples solda· cLas Campanas de Carre6n&gt;, de
dos y corona la frente de los hom- . tantas zarzuelas que, allá hace
*
**
La primera quincena
de mayo es· bres con la verde palma de la vic- quince años, eran las predilectas,
tá toda llena del marcial redoble toria ó con los a~fodelos siniestros en épocas en las cuales el «género
de la clarinada épica de las tropas de la muerte! Tan ligada se en· ínfimo&gt; aún no establecía su trono
en marcha. Por una de esas her- cueotra nuestra vida á la negación de cartones sucios y de orop~les
mosas coincidencias- que parecen absolüta, á la disolución, al des- deslucidos en nuestra metrópoll. ·.
Vemos en la sala del Ren~&lt;:i·
ser las señas que hace el infinito á canso que llamamos muerte, que
la humanidad,-las fechas glorio• para ser digno de aplauso y subli· miento muchas ma.dres de familia
sas de muchos de· 'los pueblos la· me cualquier movimiento de nues· que sonríen beatíficamente al es·
tinos están comprendidas en los tra alma, precisa que en su ruta cuchar la picaresca música de Ofpase muy cerca de los campos ne• fenbach. Ante sus ojos entorna·
primeros días de mayo.

AUTóGRAFO DEL GENERAL ZARAGOZA
(Propiedad del Sr. Manuel Miranda y Marrón)

SR. GRAL. FÉLIX DÍAZ
(En traje de Coronell

�Ét MUNDÓ ItUSTRADÓ
EL MUNDO ILUSTRADO

EL ANIVERSARIO DEL 5 DE MAYO
Ante la tumba de Zaragoza.-Ceremooia· Cívica en Chapultepec.-lmposicióo
de Coodecoraciones.-Brillante desfile militar.

Mayo, fué, durante el trayecto de San Fernando al Bosque, entusiastamente ovacionado por el pueblo.
La ceremonia cívica consistió .en la lectura del parte oficial de la batalla por el Secretario del Ayuntamiento, en un discurso, que
fué muy aplaudirlo, pronunciado por el Sr.
Lic. Rafael Aguilar, y en la recitación de
una hnmm•a poeRía, de corte moderno, por
el Sr. José Juan Tablada. El poeta impreRionó vivamente al auditorio con frases é
imágenes llenas de vigor y colorido.
En seguida, el señor Presidente de la República hizo entrega á un grupo de veteranos del 5 de Mayo, de las cantidades en numerario que, siguiendo una vieja costumbre,
se les ofrecen como un premio á su buena
conducta en épocas aciagas para la Patria.
Los recompensados fueron Francisco Sánchez, Felipe Longo, Agustín Martínez, Mariano Espíndola y Luis Parada. Una salva
&lt;le aplausos saludó á los supervivientes del
5 de Mayo al presentarse en la plntaforma y
recibir aquel premio de manos del Primer
Magistrado.
La banda de artillería amenizó la ceremonia con escogidas piezas.

***

LA COMITIVA PRESIDENCIAL SALIENDO DE SAN FERNANDO
PARA CHAPULTEPEC.

EL COLEGIO MILITAR EN LAS AFUERAS DE SAN FJIBNANDO.
-UNA CONVERSIÓN,

D

E intento retardamos hasta hoy Ja publicación del presente número de EL
MUNDO ILUSTRADO, para ofrecerá nuestros lectores, con la debida oportunidad, la
información gráfica completa de los festejos
con que se ha celebrado en esta vez el aniversario de la gloriosa batalla librada en
Puebla de Zaragoza el 5 de Mayo de 1862,
por las tropas republicanas contra las huestes intervencionistas francesas.
No hay para qué decir que el entusiasmo
popular se desbordó en esta ocasión hasta el
punto de no reconocer límites, pues sabido
es que los triunfos del ejército despiertan
siempre en el pueblo la más franca alegria, y
que para México, lo mismo que para todo el
país, es el 5 de Mayo una de las fechas más
grandes que registra nuestra historia.
Cuatro fueron las partes principales que
comprendía el programa para celebrar el aniversario del triunfo de Zaragoza: ofrecimiento de coronas ante la tumba del héroe; ceremonia cívica en Chapultepec; imposición de
condecoraciones á jefes y oficiales del ejército por el Supremo Magistrado de la República, y desfile de una brillante columna militar Pº! las calles principales de la población.
LA· CEREMONIA ~N CHAPULTEPEC,-;-EL SR. GRAL. DÍAZ1ENII.A PLATAFORMA DE,HONOR.

GRUPO DE SUPERVIVIENTES DEL

5 DE MAYO,

En el Parque «Porfirio Díaz,, y bajo una
tienda improvisada, el señor Presidente im .
puso después, á los jefes, oficiales y soldados cuya lista completa publicó EL IMPARCIAL, las condecoraciones que les fueron últimamente conferidas, en virtud de los servicios por ellos prestados en distintas épocas
y acciones &lt;le guerra. Mientras se efectuaba
la impo~ición, torio el cuerpo de ejército per•
maneció presentando las armas, y las mú'&lt;icas, tur11ándose, ejecutaron el Himno Nacional.
En nuestra primera plana publicamos una
fotografía en que aparece el Sr. General Díaz
imponiendo á un Coronel la condecoración
que á éste le fué conferida.

*"'*

La nota más brillante del día fué, sin duda, el desfile de la gran columna militar;
pues aparte de que puso dP. relieve la buena
instrucción de la tropa, dió motivo para que
el entusiasmo popular se desbordara resolviéndose en vivas y aplausos á los batallones y regimien'tos del Cuerpo de Ejército y
á sus Jefes.
La columna se des;,rendió de la Reforma,
cuando el Señor Presidente y su comitiva
regresaban á Palacio, para seguir por la Aveni&lt;la J uárez haRta el Zócalo, tomar las calles de Santo Domingo y dai: vuelt::. por la
de CP.laya, para desfilar, por último, por las
del Reloj y el frente de Palacio.

En las bocacalles, en los balcones y en
las aceras había una muchedumbre incontable de espectadores.
El Cuerpo de Ejército eRtuvo á las órdenes
del Sr. General D. Manuel F. Loera, y se
componía de tropas de las tres armas, del
servicio de Ambulancia y de algunos Cuerpos rurales. El Sr. Gral. Díaz prP.senció el
deRfile desde el balcón central de Pal:i(\io.
Por la noche se quemaron en el Zócalo
bonitos furgoR artificiales y i;:e &lt;lió una gran
serrnata. El Palacio Nacional, la Diputación
y Catedral estuvieron profui;:amente iluminados.

&lt;&gt;

NECROLOGIA

EL SEÑOR GENERAi.

DON JOSE VICENTE YILLADA
A última hora recibimos la noticia de (1Ue
el Sr. Gral. Don José Vicente- Villada, Gobernador del Estado de México, falleció -el
viernes último en Toluca, á comecuencia de
una repentina y terrible enfermedad.
Los honrosos antecedentes que distinguían
al Sr. Gral. Villada como Roldado y como
gobernante, justifican la dolorosa impreFdón
que su fallecimiento ha causado, no sólo en
la entidad que gobernaba, donde era generalmente querido, sino también en México y
en otras poblaciones del país, donde tenía
numerosos amigos y contaba con francas simpatía!l.
El distinguido funcionario comenzó á sentirse enfermo el miércoles 4 del actual; al día
siguiente fué llamado su médico de cabecera, Dr. Don Ignacio Guzmán, y como el estado del paciente inspirara FerioR temores, se
unió á aquel facultativo el Dr. Don Antonio
Vilchis, para hacer entre 11mbos el diagnóstico de la enfermedad, que fué el dP. pulmonía
infecciosa. Adt&gt;más, la familia ilel Sr. Villana i,olicitó los servicios del Sr. Dr. Don José
Terrés. quien i,alió violentamente de México
para Toluca, el día 5 por la tarde.
La gravedad fué acentuándo,:e y P.] Sr. Viliada dejó, por fin, de exif'tir, al lado de su
familia, á las cuatro y diez minutos de la
tarde del 6.

***

Acerca de su vida de soldado tenemos los.
siguientes datos: después de haber trabajarlo como tipógrafo y como comerciante en
México, se afilió con el gra&lt;lo de Subteniente al ejército liberal, cayendo prisi,mero en
Puebla en 1863. Al ser conducido á Veracruz
como deportado á- Francia, logró fugarse al
pa!!ar por la cañada de Ixtapa, y dirigiéndo-

***

A las nueve de la mañana comenzaron á
reunirse en Palacio los señores Secretarios de
Gobernación, Justicia, Comunicaciones, Fomento y Guerra, los Magistrados de la Suprema Corte de Justicia, las Comisiones de
las Cámaras de Diputados y Senadores, los
miembros del Ayuntamiento y los empleados superiores &lt;lel Gobierno del Distrito, así
como los jefes del ejército y los oficiales francos de la guarnición, que debían acompafiar
al Sr. General Díaz durante los distintos actos á que estuvo presente P.l Supremo Mandatario.
,
La comitiva, en carretelas descubiertas, se
dirigió primero al panteón de San Fernando,
donde se encuentran sepultados los restos del
insigne General Zaragoza; y una vez que fueron depositadas antP. el mausoleo, por el señor Presidente de la República y por los altos
funcionarios de la Administración, hermo~as
coronas de flores naturales, volvió á organizarse para seguir rumbo á Chapultepec, pasando por la Calzada de la Reforma, donde
se encontraba formado el cuerpo de ejército
que más tarde debía desfilar desplegando la
hermosa bandera que desplegara en Puebla,
cuarenta y dos afios antes, á los cuatro vientos de la gloria. El Sr. General Díaz, que
combatió brava y heroicamente al lado de
Zaragoza en la memorable jornada del 5 de

se á San Luis Potosí, ingresó á las fuerzas
que mandaba el General Caamafio para hacer con él una expedición por el Estado de
Michoacán. Su brillante conducta en el ataque de la plaza de Morelia, en diciembre de
63, le valió el ascenso á Coma~dante, distinguiéndose más tarde en la Villa de Reyes, en
una acción que dió por resultado la completa derrota de una columna francesa.
A los pocos meses ocupó la plaza de Tacámbaro, recibiendo, ya al consumarse la
victoria, una herida en la cabeza que puso
en peligro su existencia.
Por último, cayó prisionero en compañía

SR. GRAL. JOSÉ VICENTE VILLADA,
t el 6 del aotuaL

de los Generales Salazar y Arteaga en Santa
Ana Amatlán, librándose en esta vez de ser
pasado por las armas, juntamente con aquellos patriotas, víctimas de la infoua ley del
3 de Octubre.
Al restablecimiento definitivo de la República, el Sr. Villada fué electo dos veces diputado al Congreso de la Unión. Durante
algún tiempo se dedicó con todo empeño á
las ~areas periodísticas, siendo Director de
la "Revista Universal'' y de "El Partido
Liberal."
·, Corno gobernador, bástenos decir que supo poner al servicio del Estado de México
todaa sus energía!&gt;. y que las obras por él llevadas acabo, fueron muchas y muy importanteR para el progreso y bienestar de aquella próspera región del país.

.

EL CISNE Y EL LOTO

DESFILE DE LA ARTILLERÍA FRENTE Á LA ALAMEDA.

Ea el estanque azul donde dormía
La flor divina, como airosa nave
Batiendo el ala de marfil, el ave.
El agua. quieta y misteriosa hendía.
La penumbra sus velos desceñía;
El cielo estaba límpido y suave;
En el hondo zafir la luna grave
Opalescente claridad vertía.
Dijo el Cisne: «¿Eres perla, 6 eres bada?&gt;
Pues abres tu corola inmaculada
De la intangible sombra al casto beso&gt;.....
Dijo el Loto de lánguida hermosura:
«Soy hijo de la Luna alba, y por eso
Brilla sobre mi frente su blancura&gt; ....
14:0POLDO DfAZ.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO IlUSTRADÓ

POLITICA GENERAL
Nueva fa.se de la campaña.-Segundo periodo de la
guerra rnsoJapooesa.-La batalla del Yalú.-Vlctorla. &lt;l&lt;,l general Kuroki.- Los
en la segunda
linea.-Retlrada de•astrosa.- Los héroe• lgoorados.-El hundhutento del ' 1&lt;:inshtú l'11t-rlt''
Recuerdo de Chemulpo.-La escuadra. de
Vladlvostock.-Ataque frustrado contra
Puerto Arturo.-LoR pcellmlnares de
nuevas actitudes.

""ªº"
1

samente tenía que seguir el ejército japonés.
Una impetuosidad, pues, del jefe ruso, ha
hecho que se haya convertido uu movimiento de retirada estratégica en una derrota de
más ó menos significación para la campaña.

***

Pero hay más todavía: es probable, casi
seguro, que el general ruso, comandante de

l.,

A nueva fase de la guerra entre Rusia y
el Imperio del SQl Naciente se ha iniciado con un triunfo de las armas niponesas, alcanzado con gran resonancia á las
orillas del río Yalú, que también presenció
hace diez afios la marcha avaRalladora de las
huestes del Mikado contra las furrzas del
Celeste Imperio, petrificado por seculares estratificaciones.
Considerando verídicos los informes del
cable sobre los planes que se proponía seguir el General Kuropatkine, comandante
en jefe de las fuerzas rusas de tierra, en los
que se decía no era de esperarse una gran
resistencia al avance de los japonl)ses en las
orillas del Yalú; teniendo en cuenta que las
posiciones ocupadas en la ribera derecha
fueron escogidas por los moscovitas con plena
deliberación, para detener el mayor tiempo
posible ese avance, pero no para impedirlo,
s(&gt;lo hay dos circunstancias que expliquen
el sangriento c0mbate y sus dolorosas consecuencias para los rusos.
El jefe de la línea del Yalú, dispuesto á
resistir, no de¾ía, en atención á los planes
apuntadoR, comprometerse en un combate general, sino retirarse á la brevedad mayor que le permitieran las peripecias
del movimiento del enemigo, y ocupar las
posiciones de la segunda línea que con anterioridad se había determinado, para no
exponer sus fuerzas á un accidente de~graciado, sin ne0esidad, puesto que no se esperaba batir al enemigo hasta que hubiera
éste penetrado en Mandchuria, donde están
acumulados los mejores elementos, -en líneas
estratégicas convenientemente fortificadas y
escalonadas á lo largo de las vías, que prrci-

LA GUERRA RUSOJAJ?ONESA.-TRIPULACIÓN
DEC. CRUCERO RUSO &lt;BA Y AN&gt;.

!a línea del Yalú, ni tuvo informes e~actos
sobre las fuerzas japonesas q·u e habían de
emprender un movimiento decisivo de avance sobre el río, ni pudo calcular siquiera la
abrumadora superioridad de las bocas de
fuego de que aquéllos disponían y que, por
su alcance y número, hacían enteramente·
inútil y excesivamente pelig1 osa toda resistencia.
Dueño p'or su parte el General Kurokí de

la situaci6n; conocedor de todos los acciden- ·
tes del terreno que debía atravesar con sus
fuerzas, poseedor de formidable artillería
que había de dominar de seguro la del e'!lemigo, ~uxiliado eficazmente por la flotilla
de cañoneros que lograron desembarcar cañones de poderoso alcance, procedió sobre
base firmísima, procurando atraer á las fuerzas rusas á la resistencia que esquivaban, á
fin de que su obra de avance no sólo se ejecutara en buenas condiciones, sino que se
resolviera en una victoria de sus arma1:1, que
quebrantara las fuerzas de los rusos y tuviera como ha tenido, inmensa resonancia
d~ntro y fuera de la tierra niponesa.
Y así sucedió; iniciado el movimiento el
martes de la semana pMada, por medio de
la ocupación de pequeños islotes que en medio de la corriente fo1man una excelente
base de operaciones, y lanzados atrevidos
puentes provisionales sobre las revueltas
aguas, comenzó el avance; quedó forzado el
paso del río y desbaratados los planes rusos;
pues al comenzar la resistencia con más
energía de la que se había previsto, la retirada no pudo efectuarse en perfecto orden
y al fin se convirtió en ~na derrota, que_ los
japoneses llegan á apellidar fuga con nbeteR de pán:co. De tres á cuatro mil hombres
fuera de combate, entre ellos muchos oficiales muertos herido1:1, ó prisioneros, algunos cañone; en poder del enemigo, y bajo
la influencia de una derrota, las armas moscovitas han tenido que sufrir las consecuencias aciagas del primer combate por tierra
en que la fortuna les ha sido contraria.
Por su parte, los japoneses no han dejado
de comprar cara la victoria; sólo en la persecución emprendida el día 2 de mayo contra los rusos que se retiraban á la segunda
línea de sus posiciones, en direcci6fl de Fenguancheng, perdieron 3PO hombres, durante
la resistencia que hicieron las columnas rusas, que al fin fueron vencidas, cuando habían perdido la mayor parte del ganado y
de los hombres de su artillería que cayó en
poder de los perseguidores.

***

Hay que reconocer que en el primer com•

-.:1
1

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de,;graciado «Kinshiú .Marú». E,; que los hijos de Nipón, émulos de las glorias y los heroísmos de Chemulpo, en que los rusos se
hundieron entre los esplendores del incendio
al son de marchas triunfales, en los barco~
«Variag» y ccKorietz», que se envolvieron en
el manto de las olas, al fragor de los cañones
del Mikado, ellos también, los soldados del
«Kinshiú Marú», quisieron competir en su
serenidad heroica con sus enemigos. Es que
lo mismo cristianos que budistas, lo mismo
los yue esperan una eternidad de gloria en
las celestes lumbres, que los que sueñan en
el eterno nirvaua, fijan su mirada hambrienta de luz en el espacio azul, y perecen arrul!ados por incompremibles harmonías, y
mueren como los héroes de todas las edades,
como los mártires de todas las religiones.

***

LA GUERRA RUSOJAPONESA.-LOS PRELADOS RUSOS BF.NDTCIENDO Á UN BATALLÓN QUE
MARCHA AL EXTREMO ORIENTE.

batfl, si los japoneses han mostrado arrojo y
bravura, los rusos han sabido resistir con serenidad admirable y han i,,abido 0aer con
gloria envueltos en ios pliegues de su bandera, azotada por la lluvia de fuego que lanzaban 160 cañones de que disponía el General
Kurokí, en su avance sobre el Yalú, empujando fuerzas superiores en número y en las
posiciones ventajosa,s de que supo apoderarse en un prii;i.cipio.

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Eu vano ha intentado de nuevo el Almirante Togo cerrar la entrada de la bahía de
Puerto Arturo·; como en las tentativas anteriores, la vigilarrcia rusa no ha podido ser
sorprendida por el arrojo japonés, y 10s buques lanzados á toda velocidad hacia el canal que recorren los. barcos rusos en sus movimientos y que sirvió de tumba bajo el sudario movedizo de las olas al Vicealmirante
Makaroff, i,e hundieron fuera de la bahía

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En las operaciones por mar, si los rusos
han estado más afortunadm,, los •japoneses
han tenido ocasión de n:.ostrar la impasibilidad heroica de su raza y la admirable manera con que desafían una muerte segura. Pudo el Almirante Yeszen, Comandante de las
fuerzas navales de Vladivostock, emprender
una jira á través de las aguas coreanas, y
burlando la vigilancia de Jo.,, cruceros japoneses y esquivando con rápidos movimientos el encuentro de fuerzas superioreR en rnar
abierto, llegará Gensán, penetrará la bahía
y dedpués sorprender un transporte japonéi&lt;,
que se fué á pique llevando á bordo el resto de
la fuerzct que conducía, á las costas coreanas,
fuerza que uo quiso rendirse á las intimaciones de muerte y á las amenazas de los rusos,
sino que, antes bien, con un torpedo clavado
en la mitad del casco de su buque envuelto
en llamas, hizo fuego hasta !)l último momento desde la cubierta desmantelada del

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LA GUERRA RUSOJAPONESA. - UNA COLUMNA JAPONESA MARCHANDO ENTRE LOS HrELOS.

ilntes .q ue llenaran su misió!'l de embotellar
la escuadra moscovita. Según las noticias de
última hora, nueve barcos destinaba el comandante ele la flota japonesa para su frustrado intento, y unoi- voladoR por las mibaR
del pnerto, otros arrojados sobre la co~ta, y
los más tocados por las bombas que de los
buques y de las fortificaciones de tierra Re les
lanzaron, todos se hundieron antes de llegar ·
al punto deseado. Puerto Arturo queda toda vía libre; aún tienen paso franco lo&lt;, barcos que en brPve quedarán al mando del Vicealmirante Skrydloff, amigo, rncesor y ~amarada del antiguo· bravo marino ru~o que
murió como bueno, á bordo de su buque insignia, en el desastre del «Petropavlovsk», que
iiún cubre de luto á tantas madres moscovitas

***

EC.. BOMBARDEO

om P'OER.T01ARTURO,-BOMBAS JAPONESAS C AYENl?GI S ABRE B A~GA ~
PE:iQAOO.R.AS CBlfll.AS¡ JDfll

mr.

Pt1l!l!\'l'Q1

La guer_ra ha entrado en una nueva fase\
laR opnac1011es de la campaña habrán de
aRnmir, sin dud11, nueva é intere~ante actividaa, dP.Rpués de los últimmi acontecimientos que tienm en suspenso el :ínimo público
en todo el mundo civilizado. que sigue con
ansia y con febril expectaci6n todaR las peripecias de una lucha que ha de influir p,or
modo eficaz en los destinos futuroe del encantado y remoto Oriente,

, 4 de mayo de 1904,

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Las Fiestas del 5 de Mayo.

Las Fiestas del 5 de Mayo.

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EN LA REFORMA.-BATALLÓN EN LINEA DESPLEGADA.

UN A SECCIÓN DE ARTILLERÍA.

LLEGADA DEL SR. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA AL «PARQUE PORFIRIO DÍAZ.&gt;

EL JEFE DE LA BRIGADA DE INFANTERÍA REVISTANDO
SUS TROPAS,

ANTES -DEL DESFILE.-ASPECTO DE LA CALZADA
DE LA REFORMA.

.
EL GENERAL EN JEFE Y SU ESTADO MAYOR.

UN BATALLÓN DESFILANDO EN COLUMNA.

EL SR. PRESIDENTE DE LA REPÚBLTCA DIRIGIÉNDOSE Á LA 'TIENDA LEVANTADA EN EL PARQUE.

DESFILE DE UN RE&amp;IMIENTO,

DESFILE DE UN CUERPO DE RURALES.

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Por Emilia Pardo Bazán.

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O tenían más hijo que aquél
los duques de Toledo, pero era
un niño como unas flores: sa.
no, apuesto, intrépido y de condici6u tan angelical y noble en la edad
tierna, que le amaban sus servidores
punto menos que sus padres. Traíle su
madre V\lstido de terciopelo, que guarnecían encajes de Holanda, con guantes de olorosa gamuza y brincos y joyeles de pedrería en el cintillo del birrete;
y al mirarle pasar por la calle bizarro
y galán cual un caballero en miniat\J.r-t,
las mujeres le echaban besos con la punta de los dedos, las vejezuelas reían guiñando el ojo·como para expresar: «¡Quién te
verá á los veinte!,,, y los graves beneficiados y los frailes austeros, sacando la cabeza de la capucha y las manos de las mangas,
le enviaban al paso una bendici6n.
Sin embargo, el duque de Toledo, aunque muy orgulloso de
. su vástago, observ6 con inquietud creciente una mala cualidad
que tenía, y que también iba en aumento según avanzaba en edad el niño don Sancho. Consistía el defecto en una especie de manía tenacísima de cautar la verdad
á troche y moche, viniese á cuento 6 no viniese, y en cualquier asunto y delante
de cualquiera .clase de personas. Cortesano viejo ya el duque de Toledo, ducho en
saber que en la corte todo es disfraz, adivinaba con terror que su hijo, por más listo, valiente, gallardo é ingenuo que se mostrase, jamás obtendría el alto puesto que
le era debido en el mundo, si no corregía tan funesta propensi6n. «Reñida está la
..
discreci6n con la verdad, como que la verdad es á menudo la indiscreción misma»,
advertía á su htJO el duque. &lt;&lt;P?r la boca solemos morir como los simples peces y no es muerte propia de ho::nbre avisado, sino de imimal
bruto, frío Y torpe», solía añadir. Corríase y afl.igíase el rapaz de tales reprensiones y advertencias, y persuadido de que erraba al ser sincero, proponía en su coraz6n enmendarse; pero su natural no lo consentía: una fuerza extraña le traía la verdad á los labios, no dándole
punto de reposo hasta que la soltaba por fin, con gran afl.icci6n del duque, que se mataba en repetir: 1cHijo Sancho, mira que lo qµ.e haces ...
La ve~dad es un veneno de los ~ás activo_s; pero_en vez de tomarse por la boca, se saca de ella. E~parcido en el aire, es cuando mata. Si tan
atractiv~ te pare~e, guárdala en t1 y para ti: no la repartas con nadie, y á nadie envenenarás».
Oc1;1m6 q~e _frisand? en los t1:'ece ,años, y siendo cada vez más lindo, desemb~razado y gentil el hijo de los duques ~e Toledo, un día que
la Rema. saho a oír misa de panda a la Catedral, hubo de verle al paso, y prendada de su apostura y dP. Ja buena graCia con que la hizo una
reveren?ta profundí~ima, quiso !nformarse de quién era, y apenas lo supo, llam6 al duque y con grandes instancias le pidi6 á don Sancho
para paJe de su real persona. Mas asustado que Jisonjeado, particip6 el duque á su hijo el honor que le dispensaba la Reina.n Aquí de miA
recelos, aquí del peligro, S~ncho.... Tu funesta manía de decir la verJad, ahora es cuando va á perderte y perdernos. Si la prudencia y el
arte de callar son buenoa siempre, en la cámara de los reyes son indispensables; te lo juron. «Antes pienso, padre-replicó el precoz don
Sancho,-que al lado de los Reyes, por ser ellos figura é imag~n de Dios, alentará la verdad misma. No cabrá en ellos mentir11, ni 11cci6n
q_ue deba ser oculta 6 reservad~»: Confuso y perplejo dej6 al duque la respuesta, pues le escarabajeaban en la memoria ciertas ·murmuraciones cortesanas referentes á hvia!1dades y amoríos regios; y tomando aliento, «No, hijo- Hclam6 por fin,-no es así como tú 13uponee....
~uando seas mayor y tu. raz6n maaure, entenderás estos enigmas. Por ahora sólo te diré que si vas á la corte resuelto á decir verdades, meJOr será que tomes ya mi c~beza y se la entregues al verdugo». Cabizbajo y melanc6lico se quedó algún tiempo don Sancho, hasta que, como el que promete, extendió la mano. «Yo sé el remedio-declar6. -Mentir me es i1,1posible pero no así guar&lt;lar si~encio. Haced vos, padre, _correr l~ voz de que un accidente me ha privado del habla, y yo os prometo, por hacero~ favor, ser mudo hasta el último día de mi vida Ri es preciso».
.
Pareci6 bien el arbitrio al duque y divulg6 lo de la mudez· siendo lo notable del cai;:o que la Reina sabedorn de que el lucido rapaz era
mudo, mostr&amp; alegría suma y mayor empeño en tenerle á su ;ervicio y 6rdenes. En efecto, desde aq'uel día asistió don Sancho como paje
en la cámara de la Reina, sella.dos los labios por el candado de la voluntad, viendo y oyendo todo cuanto ocurría, pero sin me&lt;lios dt:: revelarlo.
Poco á poco la Reina iba cobrán.dole extremQ cariño. Sancho se pasaba las horas muertas echado en los cojines de terciopelo al pie del
sillón de su 2.ma y recostando la_cabeza en sus faldas, mientras ella con la fina mano cargada de sortijas le acariciaba maternalmente los
ob~~uros y sedosos bucles. Las primeras veces que dc,n Sancho fué encargado de .abrir ·1a puerta secreta á cierto magnate y le vi6 penetrar
furtivamente en el camarí~, y á la Reina echarle al cuello los brazos, el pajecillo i::e doli6, se indign6, -y á poder soltar la lengua, Dios ~abe
la tragedia que en el palac10 se arma. Por fortun11, Sancho era mudo, oía, eso sí, y las pláticas de los dos enamorados le pusieron al_ comente de,co~3:A ha;t~ grav_es, ,de secretos de Estado y familia, y entre otros, de que el Rey, á, su vez, salía todas las noc~eR c~n m11rav1}loso re·
cato a visitar a cierta Judia muy hermosa, por quien olvida ha i;:us obligaciones de esposo y de monarca, y por cuyo mfiuJo proteg1a á los
hehreos, con perjuicio de sus reinos y mengua de sus tesoros. Esta intriga, envu!'lta en el misterio, no la 8abían más que !'l magr.ate Y la
Reina; y don Sancho, transladando su indignaci6n del delito de la mujer al del marirlo, celebr6 nuevamente no haber tenido voz, porque
así no se veía en riesgo de propalar verdad tan infame. Pasado algún tiempo, la confianza con que se hablaba delante del mudo pajecillo,
instruy6 á édte de varias maldades gordas que se tramaban en la corte: supo c6mo el privado, disimuladamenter hacía mangas Y capirotes
de la hacienda pública y c6mo el tío del Rey conspiraba para cle,-tronarle; con otras infinitas tunantadas y beilaquerías menudas que á r;ada momento hacían fluctuar de aquí allá la c61era y la virtuosa impaciencia de don Sancho, poniendo á pr ueba su cons tancia en el mutis·

mo absoluto á que se había eomprometido,

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Sucedía, entre tanto, que le amaban todos
mucho, porque aquel lucido paje silencioso
tan caballero y tan obediente, jamás habí~
cansado. No hay para qué decir si le fayorecerí~n las damas viéndole tan gentil y estando ciertas de su discreción; y desde el Rey
hasta el último criado todos le deseaban
bienes y solicitaban su 'adelanto, hallándose
conformes en P.Ste deseo los que eran enemigos entre sí. Tanto aument6 su crédito y favor, que, al ?umplir l~s diez y ocho años y
tener que deJar rn oficio de paje por el noble
empleo de las armas. colmáronle de merce~es á porfía el Rey, la Reifia, el privado y el
mfa11;te, acrecentando los honores y preeminen?ias de su ca&lt;:ia y haciéndole donación de
alcaidías, fortalezas, villas y castillos. Y
cuando, húmedas las mejillas del beso emPª fado de lágrimas con que le despidi6 la
R~ma, que le quería como á otro hijo; oprimido el cuello con el peso de la cadena de
oro que acababa de ceñirle el Rey sali6 don
Sancho del alcázar y caba1g6 en eÚogoso andaluz que el infante le había hecho presP.nte; al ver cuántos males había evitado y cuántas prosperidades había traído su extraña
resoluci6n, tent6se la lengua con los dientes
y, meditabund~, dijo para sí [pues para lo~
demás estaba bien determi11ado á no decir
ost~ ni mos_te]: «A la primera palabra que
sue.tes al aire, lengua mía con estos dientes 6 con mi puñal te corto y te echo á los
canes,,.
Hay un erudito que sostiene la opinión de
qu~ de esta his~ori~, proviene la frase vulgar
y sm otra exphcaú10n posible: «al buen callar llaman Sanchon.

COYOACÁN.-GRUPO DE DAMAS CONCURRENTES Á LA APERTURA DE LA EXPOSICIÓN.

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A las once de la mañana dió principio el
acto, que
presidido por la Sra. María
Ü$iO de Ibáñez y amenizado por la banda
del 14 Batallbn. La Srita. Guadalupe Rodríguez ocup6 la primera la tribuna, para
pronunciar un discurso que fué muy-aplaudido por el auditorio. En seguida, la Srita.
Concepci6h . Granja di6 una cohferencia
acerca de algunas plantas exóticaR en el Valle de México, y, por último, la niña Clotilde González García habló de los colores de
las flores y de las plantas, y de la influencia
de la luz solar en la vegetaci6n. Tanto la
Señorita Granja, como la niña García, fueron
también muy aplaudidas.
.
.
Terminado el acto oficial, la concurrencia

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La Exposición de Flores.

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domingo último se efectu6 la apertura del certamen floral que anualmente organiza la Sociedad de Concursos de Coyoacán en el amplio edificio que ésta posee en
aquella pintoresca población.
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~OYOACÁN,-vuu:TANW \7N W'l'lil,

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se dirigi6 á los corredores donde se encontraban instalados los distintos lotes de la
Exposici6n, examinando con todo detenimiento los diversos ejP.mplares exhibidos.
Los lotes que más llamaron la atenci6n
de ~os visitantes, fueron el de Concepci6n
NáJ~ra, de San _Angel (rica variedad de ger~mos) el de V1dal Nájera; (hermosa colecc16n de azaleas, clemátidaR y bugambilias)
y ~l del Señ~r Me D~well, de Tacubaya:
quien presento una serie de plantas decorativae:, arnucarias, pinos, cedro", etc., etc.
Entre las damas distinguidas que asistieron á la apertura se encontraban las señoras
de Rivas, de Ibáñez, de Hegewisch, de la
Barr11, de Barreda, de Pomier, de Vértiz, de

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EL MUNDO ILUSTRADO

:tt MUNDO ItltSTRAi&gt;ó

Huink, de Le6n, ne Urueta, de G6mez, de
Noguera, y las señoritas Teresa Rivas, Luz
María Ibáñez, Luisa W olff, Ema y Rosa
Pomier, Maclovia Aneiro. Dolores y Luz
Carbajal, slaría Sicilia, Concepci6n Rivas,
Isabel Zárate, Mercedes Huink, Concepci6n
Quijano y Publia González.
En representaci6n de la Escuela Normal
para Profesoras, concurrieron á la E,xposici6n
varias niñas y señoritas de ese importante
plantel.
~. t Momentos antes de la una se retiraron los
invitados, llevando una grata impresi6n de
la hermosa fiesta primaveral.

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ARTISTAS JOV~l'!~S
RAFAEL GALINDO

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L público que concurre á los conciertos
que vienen efectuándose en Arbeu bajo la direcci6n del maestro Meneses, ha
tenido oportunidad de aplaudir en estas noches á un jovencito que figura en la orquesta como violinista y que está llamado, en
opini6n de los inteligentes, á ocupar uno
de los primeros lugares entre nuestros artistas.
El joven Rafael Galindo-que así se llama el
aplaudido violinista-cuenta apenas quince
años de edad y comenz6 sus estudios hace
poco más de cuatro, al lado del Sr. Rafael
Galindo, µadre suyo, y notable violonchelista. Su ingreso al Conservatorio Nacional
de Música, data del afio de 1902.

Los adelantos que durante este corto -período ha realizado el joven Galindo, son verdaderamente notables; pues á su conocimiento de la música, que sorprende en una
-persona desu edad, _reúne una coml?rensi6n
facilísima y una delicadeza como eJecutante, que muchos, tras largos años de trabajo,
ambicionarían poseer.
.
A esto hay que agregar su excesiva modestia y su amor al estudio, cualidades muy
dignas ciertamente, del que ansía llegar ála
meta, palmo á palmo y por sus propios méritos.
Ojalá que los aplausos que Galindo ha obtenido lo estimulen- ya que tan buenas
muestras d.e su talento nos ha dado-á proseguir sin descanso en su carrera.

CHOQUE DE TRENES

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LANO 'lE: LA C:IUDAO Y ·vALL.E: DE: ME:XIC:O. HACIA 1555 POR ALONSO DE: SANT

sando de allí en 1572 á Stockolmo, donde
permaneci6 deposita.do en la biblioteca de
la universidad &lt;le Upsal.
El año de 1892, con motivo 1üel centenario del descubrimiento de América, el plano
figur6 en la Exposici6n Colombina., y á fines de 1903, en los talleres litográficos del
ejército sueco se hizo una reproducci6n
exacta de él bajo la inspecci6n del f1abio arque61ogo Sr. Bohallius. ohteniéndose entonces, por acuerdo del Sr. Presidente de la
República, dos ejemplares dP. la copia.
En la valiosa carta se notan multitud de
incorrecciones comunes á los trabajos geográficos del siglo XVI; tanto,. que faltando
la escala, no están debidamente apreciadas
las diRtancia;;,
.
La Secretaría de Relacionef1, á la que Pe
debe la. cionaci6n del plano al Muf'eo, hizo
entrep;a formal de él a.l profPsor de arqueología, Sr. Ing. J. Galindo y Villa, quP. fu é comisionado al efecto por el director de aquel
establecim.iento.
La sala de Historia Patria. cuenta, pu'es,
con un valioso documento que da clara idea
de lo que era la ciudad de México á los
treinta y cu11.tro años· de la dominaci6n española.

*** la fotografía de un
En esta página ofrecemos

mueble curiosísimo que se encuentra también en el Museo Nacional: se trata de una
hermosa mesa de Cf'dro, tallado, que perteneci6 al convento de San Francisco y tiene
la particularidad de que la cubierta, que mine l. 70 por 2. 70 metros, es de una sola pieza. La mesa fué construída por el obrero
mexicano Francisco Ruiz el año de 1787, y
puede reputarse como una de las obras antiguas de carpintería más notables que existen en la República.
En la fotografía que publicamos aparece
sentado á la IDf'f1a el Sr. D. Santiago Sierra,
secretario del Museo, á fin de que puedan
apreciarse á la simple vista las proporciones
de aquélla.
Las sillas que rodean la mesa son también
obras muy notables, pues además de eRtar
artí~ticamente talladas, están cubiertas con
piel muy fina 1 &lt;le color rojo, primorosamente decorada. Esta sillería perteneci6 á la
~ala capitular del convento de San Agustín de México.

•

CHOQUE DE TRENES EN PUEBLA. -

GRUPOS DE C'URIOSOS EN EL LUGAR DEL SINIES~'RO.

DELIRIO
I
En un charco de sangre, alll estabas tendida,
Para siempre callada, para siempre dormida,
Con los ojos abiertos, muy abiertos...... abiertos,
Y mirándome siempre como miran los muertos,
Sin amor y sin odio, sin placer ni amargura,
Con sutil ironía y á la vez con ternura.

II
El puñal en mi diestra todavia humeaba;
Pero ya á mis oidos el furor no gritaba,
Y crecla el espanto, y la angustia crecia,'
Y humeaba en mi aiestra el puñal todavía,
Con el vaho candente de tu sangre ardorosa,
De tu &amp;1ngre de virgen, de tu sangre de diosa.
III
¿Cómo fué ......? ¿Quién lo sabe, si lo ignoro yo mismo?
¿Fué a.scensión á la cumbre? ¿iué descenso al abismo'/
::;&lt;,Jo sé que en tus ojos vi otros ojos impresos;
Que sentí e ntre tus labios el calor de o eros besos,
Y, entre sombras y dudus mi razón 1tgil.lida,
Quise hallar á tu sangre otra sangre m ezcl¡tda,
Y al vengar mis agravios y entre¡¡arte á 111. muerte,
Hasta el último instante, hasta el último, verte,
Y ver cuál se borraban en tus yertos dcspojos
La impresión de esos labios, la impresióu ae esos ojos,
Y en tus ojos ya muertos, y en tus labios ya fríos,
Para siempre dejarte la impresión de los mios.

IV
Era ya media noche, y en la obscma alameda
Murmurab11n las hojas con voz débil y queda,
Mitmtra.s dulce y tru.nquila, tru~ tin18lmo velo
De neblina, la luna se devava en el cielo.
-¡Cuán hermosa es la vida! ¡cuán hermosa!-dijiste.-Si, lq. vida es hermosa-contcsté,- pero es triste
Que se acabe tan pronto......-Y seguimos and,mdo,
'l't\ pensando en la vida, yo en h1 muerte pensando.
V

La avaricia es más opuesta á la economía
que la liberalidad.

*
Hay que merecer las alabanzas y que sustraerse á ellas.

-SI, la muerte, la muerte-murmuré, y asustada,
'l'e paraste y me viste con medrosa mirada;
Y en tus ojos tan grandes, en tus ojos t,m bel!os,
Vi brillar más que nunca la mimcta de &lt;&gt;1,quéllos,,,
Y en mi liebre inextinta de pasióu y locura,
Recorrióme la suave sensac\ón de frescura
liel que asciende á la cumbre 6 desciende al abismo.
Y después ...... ¿quién lo sabe, si lo ignoro yo mismo......?

VI

CHOQUEDF, TRENES EN PUEBLA, - LOS CARROS HECHOS PEDAZOS.

En un charco de sangre, a llí estabas tendida,
Para !-.iiempre callada, para siempre dormid~,
Con los ojos abiertos, muy abiertos...... abiertos,
Y miníndome siempre como miran los muertos,
Sin amor y sin odio, sin terror ni amargura,
Con su til ironía y á la vez con t ernura.
VII
Todavia en mi diestra el puñal humeaba;
Pero ya á mis oidos el furor no gritaba,
Y crecía la angustia, y el espanto crema,
Y humeaba en mi diestra el puñal toda via......
Mas ¡oh dicha, que en medio de mi crimen surgiera!
Al dejar en tus labios mi caricia postrera,
·
Vi quo al lin se borraba~ en t~s yertos despojos .
La impresión de sus labios, Ja lillpres16n de su.s OJOS,
Y en tus ojos ya muertos, .Y en tus labios ya J:_rws,
Para siempre quedaba la 1mpres16n de los mios.

~,

Monterrey.

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Felipe G-uer,·a-Castro.

AL FRESCO.

~EXICO EN 1555
UNA MBSA NOTABLE

O

RAN interés ha des pertado, entre los
amante~ de la hi;;toriá mexicana, el
hecho de encontra.r~e en poder del
Museo Nacional el facsímil ele un ant.i.iruo
y valioso plano del valle y ciudad de México.
Los datos que acerca de este notable documento se conocen, son los siguientes:
Por el año de 15,55, D. Alonso de Santa
Cruz cosm6grafo del emperador Carlos V,
Jeva~t6 un plano de la ciudad y valle de
México, el cual fué remitido á Espa:ña, pa-

Hace pocos días ocurri6 en Puebla un accidente ferroviario que, por estar fresco aún
el recuerdo del terrible descarrilamiento acaecido cerca de Zacatecas, produjo grandísima
alarma.
·
Un tren de carga del Ferrocarril Interoceánico y el tren mixto del Mexicano que
venía de Apizaco, chocaron á orillas de la
poblaci6n, quedando la máquina del convoy
de pasajeros y cinco carros de carga del lnteroceáuico completamente hechos pedazos.
A consecuencia del choque result6 un hombre muerto y varios heridos. La causa del
accidente, según ha podido averiguarse, fué
la imprudencia de los maquinistas de ambos
trenes, pues al llegar al crucero, ninguno
quiso detener su tren,
Las autoridades de Puebla ocurrieron inmediatamente al lugar dP. la catástrofe, ordenando que los heridvs fueran transladados
al hospital y los maquinistas á la cárcel, para hacer la debida averiguaci6n.
Las fotogr2,,fías que publicamos darán idea
á nuestros lectores de la magnitud del siniestro.

MUSEG.NACIONAL. -UNA MESA NOTABLE.

El parque, donde el musgo fing~ vagos
Tintes de un verde cromoJ :;e re.fl.eJa
Rodeado por la diáfana. y bermeja
Neblina del crepósculo, en los lagos.
Abrense los -campestres jaramagos, •
Y el vespertino céfiro se aleja
Al través de los árboles, y deja
En cada flor abierta sus halagos.
En mármol, por el tiempo, enmohecido,
((Amor)) abre sus alas, y &lt;&lt;Üupidoi&gt;
Con una ninfa su combate traba.
Mientras absorto, de atracciones llenos,
Ve de la ninfa los marmóreos senos,
Heridos por las flechas de su aljaba!
JUAN DuzÁN.

�EL MUNDO ILUSTRAUO

EL MUNDO ILUSTRADO

Páginas de la Moda

no son de primera clase, como no son tam •
poco de lo mejor las flores y cintas que lo
adornan. En partes sueltas, la forma, las
flores, las cintas y demás, nunca nos costarían más de cinco ó seis pesos.
La modista cobra, por lo tanto, noventa
y cuatro pesos por su buen gusto al adornar
el sombrero. Es un . trabaio como cualquier otro, y mientras haya quien pague la
suma, seguramente que será lícito pedirla.
Pero ¿no sería posible hacer uno igual, con
gasto solamente de los seis pesos, que hasta
en la más modesta bolsa puedeu hallarse?
Es evidente que el primer ensayo que haga alguna de nuestras lectoras no ha de dejarla completamente satisfecha. En parte
porque alguna sorpresa ha de haber en un
trabajo nuev&lt;!, y en parte porque siempre
nos atraen las obras ajenas y despreciamos
profundamente las nuestras.
Para demostrarlo, aconsejamos á nuestras lectoras que hagan la siguiente experiencia: pongan en su sombrero, hecho como adelante diremoe, una etiqueta que marque "$ 100" y enséñenlo á alguna amiga.

BLUSAS DE VERANO.

G

N números anteriores hemos dado á conocer á nuestras lectoras laEt más hermoEias y variadas colecciones de trajes
de paseo, de recepci6n y de casa que ha
producido la siempre fecunda imaginaci6n
de las más renombradas modistas de EuroQ

pa.Hemos dado tam b'é
'6d'1co fi I n en este peri
gurines para la confecci6n de trajes de niños, así como numerosos modelos que tienden á facilitar la hechura á domicilio de ropa
blanca, que tanto importa desde el punto de
vista de la economía; pues sabido es que en
el comercio, aquella ropa se encuentra, siempre que sea de regular 6 de buena calidad,
á precios relativamente altos.
Siguiendo nuestra costumbre de hacer que
las Páginas de la Moda de "EL MUNDO lLusTRADo" resulten útiles para sus lectoras, publicamos ahora una bellísima colección de
blusas de modelo americano. Estas blusas,
como se verá por la descripción que hace-

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Figura númer-0 1.
Figura número 2,

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del frente y de la espalda, con hombros estrechos, de una sola pieza. y adorflados, lo
mismo que la parte inferior de las mangas,
con aplicaciones de sedalina blanca, recortada en la forma que lo indica el grabado.
Esta blusa es una de las más apropiadas
para la actual estación de verano.
Número 4.-Representa el modelo de una
blusa gue puede confeccionarse con cualquier tela de la estación. Se adorna con un
gran cuellohombreras, rematando con ángulos que se presentan lo mismo en el frente
que en la parte posterior de la blusa. Los puños se asemejan en todo al cuello,no sólo en
su rlisposici6n, sino en la tela con que están
confeccionados.
Número 5-Blusa para trajes vespPrtinos,
confeccionada con crepa de algodón, con ancho cuellQ de batista, rematando con aplicaciones de encaje y cintas de seda. Las mangas son aglobadas y se Pstrechan un poco en
los puños, que SE hacen adornar con aplicaciones semejantes á las del cuello.
Núméro 6.-Bluf'a tableada de lino, adornada con aplicaciones inglesas. Los hombros son muy estrech0s y su adorno hace
juego con el del canesú ó peto y con los puños. El resto de la blusa es füo y ligeramente tableado. La falda también es lisa enteramente.

Figura número 4.

mos de ellas en seguida, demandan para _su
confección un gasto muy pequeño, s1 se tiene en cuenta su magnítico efecto, la elegancia de su corte y sus excelentes condiciones
como prendas de verano.
Número 1.-Blusa de organdí floreado,
cuyo efecto es de verdadera sorpresa. Los
dos lados del frente del corpiño se hacen
terminar con aplicaciones de batista blanca,
de suprema calidad. · El cuello y el canesú
se forman con seda rameada, Las mangas
son de estilo mo:,quetero, ataviadas con aplicaciones de encaje.
Número 2.-Blusa confeccioñada con imitaci6n de píqué y alargada en su corte, _así
en la parte anterior como en la posterior.
El cuello lo mismo que la parte inferior de
las mang~s se confecciona con batista blanca de buen~ clase. El cinturón está hecho
con piqué.
Número 3.-Blusa de batista entallada
Figura número 3,

,

Figura número 6.

1

1

I \

Así podrá oír lo que ella misma diría ante el escaparate de la modista al ver la obra
ya terminada, sin saber c6mo se ha hecho
en detalle. Con seis pesos, no más, se compra lo siguiente: ocho yardas de paja tejida,
al gusto; un ramo de flores artificiale10,; una
armaz6n de sombrero, de alambre, en la forma del sombrero de nuestra figura, aproximadamente, pues con u nos cuantos dobleces podemos darle la figura. que más nos
conveng~. Además, compraremos una yarda de encaje, una yarda de tarlatana, y de
un género de color haremos el forro.

00

Cómo se l1ace un Bonito Sombrero
Sin ffrandes ffastos

6

UANDO €n los aparadores de las modistas principales ven nuestras lectoras
sombreros marcados con precios fabulosos, deben fijarse en el hecho de que, si se
le hace la disección de los adornoP, materiales y flores que forman el tocado, el precio
de estos, aisladamente, es la vigésima parte,
cuando mucho. del precio que· pide la modif'ta por la obra completamente terminada.
Vemos, por ejemplo, una toca de las que
más en moda están, que vale cien pesos,
porque lleva la etiqueta "modelo de París."
Si nos fijamos en los materiales, vemos que

Figura número 6,

CÓMO SE PEGA LA CINTA DE PAJA.

Todo puede comprarse con seis pesos como decíamos. Debemos preparar también
cierta cantidad de alfileres grandes de los
que la modista usa mucho. Es ést~ un detalle digno de tenerse en cuenta. Los mejores efectos se consiguen por medio de alfile-

res, que detienen, cada uno,
más de lo que detienen cien
puntadas. Los alfileres forman, por decirlo así, la base del arte de la moda. Al
coser debemos usar cáñamo, mejor que seda, porque
el cáñamo tiene cierto acabado poco brillante que hace desaparecer las puntadas.
S6lo los listones de satín
deben coserse con seda, del
mismo culor.

***

El sombrero que haremos
será de la forma «turbante»,
que tan bonito efecto causa
en una se:ñorita de rasgos
arredondados. Cuando la
cara de la pNtadora sea de COMENZANDO EL FORRO
rasgos agudos, salientes, suDE PAJA.
primiremos el pico que forma el ala del turbante, y quedará entonces
harmónico nuestro sombrero con los rasgos
de la cara.
Con las manos daremos la forma requerí•
da al molde, á la forma de sombrero de alamb~e que se nos ha vendido. Cuando esté listo, lo forramos con un género cualqu'era
barato, cosiendo sobre el alambre algunas
puntadas que fijen el género. Después, como lo muestra el dibujo, vamos arrollando
lentamente y cosiendo la tira de paja tejida, sobre la forma, de manera que siempre
.quede la vuelta superior montando algo sobre la inferior. El principio y el fin del tejido de paja debe atarse fuertemente, para evique se deshaga la trenza; esto se hace con
alambre delgado mejor que con hilo.
Una vez que nuestra forma quede perfectamente cubierta con el tejido de paja, con
una aguja larga y una hebra de hilo comenzaremos á unir los bordes de la cinta de paja, de manera que entren en contacto por
medio de largas puntadas, en diagonal, que
apenas entren en el borde de arriba y en
una pequefia cantidad de la cinta de abajo.
Hemos adquirido un pequeño fragmento
de encaje; pero si á nuestra lectora no gusta
este adorno, podemos utilizar un fragmento
de terciopelo 6 de género de seda flojo. Con
él hacemos una corona que cosemos en el
hueco que forma la copa, por una parte, y
el ala, por otra. En la colocación de este género es en la que hay que revelar el buen
gusto, pues basta con una ligerísima variación para que el efecto no se consiga. Para.
evitar trabajo inútil,comenzamos prendiendo
con alfileres el género, hasta conseguir que
dé las ondulaciones buscadas, en cuyo mo-

�Et MUmlO ttUST1tAD0

~t tat:mnento
PBNSAMIBNTOS
el'.pecho, y como, ájuicio del médel
Ilmo.
Sr. Arzobispo Feehan
dico, no hubiera muerto á la priEl arte es divino: creaó resucita..
mera descarga, se le dieron tres -ALEJANDRO DUMAS, HIJO,
Los bienes fueron valuados eo $126,000.
tiros de gracia en la cabeza.
Resta poner forro, por una par•
El fusilamiento de Apresa cauLa originalidad consiste. no en La mayor parte de lo test ado conte, y las flores también. El ala s6 gran sensaci6n en la ciudad.
lo nuevo, sino en lo siocero.- TH.
s istía en dos pólizas de $25,000
se levantará hasta donde se crea
ÜARLYLE.
cada una, t omadas en " La Muconveniente, prendiéndola, tamt ua", Com pañía de Seguros sobre
Propiedades de Alqunas frutas
bién por medio de alfileres, hasta
La naturaleza tiene en si misma
la v ida, de Nueva Y ork.
un valor absoluto; pero su belleza
que quedemos satisfechas del
H.o,oo pocos dtas que se practicó
no la comprenden sino los que la
resultado.
Las naranjas, los higos, las ci- · saben ver.- A. MÉZJÉRES.
la apertura del testamento del IlusSegún el peinado que se use ruel'as, los tamarindos y los melotrfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
cotones,
pueden
ser
utilizados
venmás frecuentemente, deberá ha- tajosamente como lax antes.
A. Feehan en la ciudad de Chicago,
se desea ser amado sino pa- Illinols. La fortuna del distinguido
cerae esta ondulaci6n, pues el
- Las granadas, las frambuesf!,s, ra.No
un motivo más de amarse )relado ascendió á. cerca de. . . .
mejor efecto lo da un &lt;&lt;rouleaux,, las bayas de zumaque y el graceJo, á sitener
$125,000 oro a,mericano ; y según el
mismo.-DIDEROT.
de cabellos que venga á llenar, son astringentes.
inventario que se h.O publicado, los
por decirlo a~í, el hueco que debienes que dejó fueron como sigue:
je la ondulaci6n del ala. GeneralDos pólizas de "La
mente habrá que hacer!;¡. sobre el
Mutua,"
CompaflJa.
de Seguros sobre la
lado derecho, y en ella prender,
Vida, de Nueva York,
con largos alfileres, el ramo que
por $25,000 oro cada
hemos adquirido y cuyas flores
una, 6 sean. . . . . $ 50,000 oro.
serán de co1or que harmonice con
Olvirtendo~ acumulados
sobre una de las póel del traje y el adorno de la roliz.tts. . . . . . . . 9,329 oro.
pa.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
El forro se corta en una tarlaAcciones en efectivo y
tana delgada. Se hace primero un
en Baneoa. . . . . . 37.000 oro.
E ntre las disposiciones del secuadro de doble tamaño que el
ñor Arzobispo, en su testamento, se
diámetro de la copa; las puntas
hicieron éstas:
se cosen dentro y se pega el borA su hel'mana, señorita Kate
de al borde del sombrero.
F,eehan, que estuvo siempre con él
Hemos dado una forma de muhasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en una de las póchas que puede adaptar nuestro
lizas de seguro; é. la, señoro· Ana A.
sombrero. El buen gusto de la
Feehan, viuda del señor Doctor
lectora y las necesidades de su
Eduardo L. Feehao, hermano del
toilette, harán que se modifique
señor Arzobispo, $25,000 oro de
BRUNO APRESA, AL IR Á RECIBIR LA DESCARGA, SE DESPIDE,
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
en mucho el modelo presentado.
DESCUBRIÉNDOSE, DE SUS COMPA:1-fEROS.

mento podremos proceder á coserlo definitivamente.

\;&gt;ea Ud. á su Derecha.

***

o

.

efect ivo; é. la Academia de San: Patricio de Chica.go, de la que es preceptoro su herma11Ja, Ma&lt;lre Marta
Catalina, $10,000 oro de la últ!m~
póllza; A la escuela "Santa Maria
de enseñanza prá.ctlca para varoDl'S. di' Fl'l'hanvllle,
Illlnols, que
era la institución por la que mlís se
Interesaba el eeñor A r whispo. se

LUISA.

EJECUCIONDE UN SOLDJ\DO
El 29 de abril último fué pasado por las armas el soldado del
2&lt;? Regimiento de Caballería Bruno Apresa, á quien sentenci6 el
' Consejo de Guerra á sufrir esa pena por haber dado muerte á un
sargento y herido á un cabo, pertenecientes lós dos al mi!lmo Regimiento.
Apresa pidi6 amparo contra la
sentencia y solicit6 indulto del se-

No se adora bien sino lo que se
- Las uvas, las peras y los mem·
brillos, las fresas, las grosell_as Y conoce poco.
h1.s simientes de melón, son diuréticos.
•
- Las sandías y el melón son re• · Es un grao bien divertirse, pero
frigeraotes.
mayor aún lo es instruirse. La ~ec-Las cidras y las manzanas son tura que reúne e;;tas dos "'.e~ta.Ja.s,
refrigerantes y sedantes del estó- se a.semeja á un fruto dehc10so y e n trPli?llrOO IM $4.000 rP!&gt;IRn tes OP
la ~ltlma 111'1 llsa
mago.
n utri ti vo al mismo tiempo.
- La naranj a, tomada "º ayunas
por la mañ a.na, obra eficazmente
c0mo laxante y algunas veces hasta como purgante.
- La corteza de raíz de granado,
en forma de cocimiento, es un vermífugo muy eficaz.
A Denver, Kansas Oity, St. Louis, Chicago, New York,
- Los higos abiertos son excelent es cataplasmas para las quemaduSan Francisco y Los Angeles
ras y pequeños abscesos.

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA.

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asi ento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrar{t el noven ta y
cinco por c:iento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.

-

Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á sn derecha, allí está el

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la: tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquin as de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
l levando sus_herramientas para empezar el drenaj e y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, haee
cinco años, que los terrenos del

STILWELL PLACE
st· ndquirían por una canción. Siga el ejemplo &lt;le los dl'rniÍs y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, 6 á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, P ri mera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en es.ta COLONI A, donde
pie11san edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna ele estas personas
· que han comprado terrenos en

STILWELL PLACE
E L FUSILAMIENTO DE BRUNO APRESA.- LLEGADA DET, REO AL LUG AR
DE LA EJECU CIÓN.

flor Pref'idente de la República;
pero dadas las agravantes que fi.
guraban en la cau~a, estos recursos le fueron negados.
La ejecuci6n se efectu6 en el
llano de la Vaquita ante una multitud de curiosos.
Cada uno de los batallones y
regimientos que se hallan en esta
capital, mand6 una compafiía para formar el cuadro.
Apresa recibi6 tres balazos en

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y la tuberculosis.
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cualidades astringentes, procur9:o .
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hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Lrno de los más prominentes n egociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á Yaler estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año u n diez por
ciento, como ha' ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han pasado?

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Año XI-Tomo 1-Núm ZO ,,..
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Estudio Fotográfico.
(De la "Colección de la American Fotho Materlals Co.")

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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            <text>El Mundo Ilustrado</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 1, No 19, Mayo 8</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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