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                  <text>L u·NDO LUSTftílDO
Año XL-Tomo !.-Número 20

MEXIC0, tdAY0 15 DE 1904.

Subscripción mensual foránea ...... $ 1.60
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Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA
RegiS t rado como art!culo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Oerenta: LUIS REYES SPINOOLA

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Estudio Fotográfico.
(De la "Colección de la American Fotho Materlals Co.")

�l:t MUNDO ILUSTRADó

El Miedo á la Muerte

menos de cerca nos acecha. Ya de cerca,
frente á frente y cara á cara, solemos más
desearla que temerla, y al erizamiento de cabellos y á. la convulsión del pánico con que
A muerte no es s6lo la peripecia sucreíamos verla venir, suelen substituirse el
prema y el trágico desehlace de la
reto arrogante y provocativo con que salimos
vida; es también un problema pavoal
frente de un adversario ó la sonriea pláciroso, un gigantesco y siniestro punto de inda y dulce con que salud~mos á u~ amigo.
terrogación sobre lo desconocido, sobre lo
Casi no hay caso de muerte que no lo deignorado, sobre el más allá.
muestre y compruebe. Descartemo.s todos
·Morir es no s6lo salir de lo conocido, de lo
los casos en que, perJida la razón y obnubitangible, de lo real y de lo amado, sino enlada la conciencia, el moribundo no se da
trar en lo misterios0, en lo problemático, en
cuenta de su situaci6n y, por consiguiente, no
lo incomprensible.
puede resentir «ni temores ni esperanzas», y
Al pensar en la muerte, el cuerpo y el alno tengamos en cuenta más que aquellos en
ma resienten un doble calosfrío: el de perder
que los «morituri», los que van á morir, salo que se ama y el de temer lo que sobreben de qué se trata y lo que se les espera.
venga.
Pues bien, en la inmeasa mayoría de los caLa fe y la raz6n, esas grandes y nobles
sos, el moribundo ve venir la muerte con seconsoladoras en todas las grande&amp; contingenrenidad y con resignación, y lejos de pedir
cias y en todas las dolorosas circunstancias,
consuelos y de demandar fortaleza, suele
son, salvo en espíritus verdaderamente priprodigarla á los suyos. El moribundo, consvilegiados y excepcionales, impotentes para
ciente de su pr6ximo fin, de cien casos en
dar la tranquilidad, la rec;ignación, la plácinoventa y nueve, ó manifiesta la más proda sumisi6n al destino manifiesto y la obefunda indiferencia por su propia suerte, ó la
diencia complaciente á la ley inexorable.
más sumisa aceptación de su destino.
La Naturaleza nos ha impuesto im¡-erio-¡Vamos!-dice á su esposa, á sus hijos,
samente y como sentimiento fundamental y
á
sus
amigos.-¡Valor! No hay que desconpredominante, el amor á la vida, y nos ha
solarse. ¡ Ya voy á descansar!
dotado de una curiosidad insaciable, inextinY prodiga sonrisas, consuelos, bendicioguible, que nos impele á averiguarlo todo y
nes ...... Antes se le creería comentador ó esque no nos permite tolerar el misterio. El
pectador del tremendo drama, que su protll.·
amor á la vida y el horror al misterio, de
gonista.
consuno, nos hacP-n atormentadora é intoleLos casos en que el -moribundo protesta,
rable la idea de la muerte.
se subleva, increpa, reclama la vida como un
Los reyes magos tenían por norte un astro;
derecho y señala Ja muerte como un atentalos seres vivientes tienen por meta un abisdo, ~on, lo repetimos, una excepci6n rarísimo. Considerada de lejos, analizada con mima, de la que se habla y que se comenta conuciosidad, discernida con la lucidez de que
mo todo fen6meno anormal y todo aconteciel hombre es capaz, la idea de la muerte remiento extraordinario.
sulta tan aterradora, que tal parece que deY no se diga que son las amargura&amp;, los
bería serincompatible con la vida. «A priocontratiempos y los desengafios de la exisri» y á pesar de las esperapzas que infunde
tencia, los que hacen tolerable y hasta apela fe y c).e )os consuelos que puede prodigar '
tecible la muerte. Lejos de eso; los hombres
la raz6n, la Rola idea_de la muerte, mexoraque mejor han gozado de la vida, suelen ser
ble é inevitable, debería hacer enflaquecer,
los más indiferentes ante la muerte; y suelen
encanecer, envejecer, 'y debería amargar perasirse
con mayor ahinco y más testaruda
petuamente la vida humana.
desesperaci6n á la tabla de la existencia, jusConsu1tada la experiencia, resulta todo lo
tamente los náufragos, los desheredados, los
contrario. Tememos la muerte, sin duda,
perseguidos y los acosados por el déstino. ·
puesto que amamos la vida y puesto que nos
En ccLa Joie de vivre», Zolá pinta como el
ar»edra el más allá; pero la tememos más
más apegado á la vida, como el más renuenmientras p:iás de lejos nos amenaza, mientras
te
á la desaparici6n, como el más aferrado á
' ,-

L

LLA en los últirnos días del
revuelto caos, cuando empezó en el universo la obra de
la clasificación, Dios apartó unos
cuantos frillones de trillones de
espíritus que no te_n ían e~pleo en
los dominios celestiales m en los
infernales, porque, por una parte,
eran inferiores á los ángeles, serafines y demás coros del cielo, y por
otra parte, bo' merecían descender
al infierno, porque'eran una~ pobres
almas de cántaro que carecieron de
la valentía bastante para sublevarse con Luzbel. Y fueron destinados
á crear una especie intermedia entre
ángeles y demonios: la especie humana. Fa:oricó luego unos. cu9:ntos
cuerpecillos con el polvo mút1l de
los escoinbros del caos, sopló sobre
ellos y les infundió las almas.
Dióles voz y pal_a bra por señal!
testimonio-de la nobleza de su origen, para -qu~ se distinguier!l'n de
los animales rnnobles de la Tierra;
aunque es de temer que en aquel
instante no contó con la futura
oratoria de las u.t~yorfas parlamentarias, la cual ·rnduce muchas
veces á confundira.n~s. que á disting-uir las especies vivientes.
y dotado el hombre de cuerpo
suelto y semoviente, de alma q_ue lo
guiase y de voz que lo comumcara
con sus·semejantes-,-~ejóle Di?s entregado á sus prop10s med10s y
fuerzas y al libre albedrío de sus
pensamientos y actos.
Pasaron millares dé siglos, y los
hombres, ensoberbeci~os con aque¡los dones singulares, iban volvién-

A

EL MUNDO ILUSTRADO
la existencia, precisamente al más deforme,
al más enfermo, al más miserable y al más
infortunado de los personajes de la obra. Y
así es la verdad. Un Petronio, un Sardanápalo
pueden, sonrientes 6 altaneroe, abrirse las
venas en el bafio perfumado 6 arrojarse con
sus conéubinas á la hoguera ardiente, en tanto que es frecuente que Job 6 Diógenes derramen lágrimas de sangre al abandonar para siempre su muladar 6 su tonel. Los gladiadores romanos, llenos de vida, henchidos
de ~avia, viviendo en la abundancia, cubiertos de laureles de victoria y entregados á los
más bajos, para nosotros, vero para ellos exquisitos placere~, entraban al circo rnludando ostensiblemente al César y realmente á la
muerte con su grito triunfal y entusiasta:
((¡Ave César, morituri te salutant!,,
Tan trem1mda anomalía, á saber, el miedo cerval á la muerte lejana y la indiferencia por la muerte pr6xima é inminente, parece inexplicable, paradojal y absurda, y es,
en el fondo, comprensible, racional y 16gica.
La Naturaleza, que parece haberlo dispuesto todo fuera de nosotros para obligarfios 'á
la lucha y orillarnos á la derrota y á la muerte, lo ha combinado todo dentro &lt;le nosotros
para asegurarnos la victoria y la vida. Moribundo, el hombre, ese gladiador, busca todavía y encuentra la actitud estética en que
ha de 'lorprenderlo la muerte.
·
Pero no es simple cuestión de estética, sino, en realidad, de ccvida 6 muerte». Si el
hombre no temiera la muerte, no batallarí•a
lo bastante por la vida, y si no supiera despreciarla, no podría emprender y sostener-la
lucha "y decidir, en su favor, de la victoria.
Este dilema, la Naturaleza lo ha retorcido
con una contradicci6n y en definitiva nos ha
hecho terrorífica y odiosa la sombra, y amable y casi apetecible la realidad.
De ahí este fenómeno, que hemos tratado
de hacer resaltar para consuelo de afligidos,
que de la muerte lo único atormentador es
pensar en ella. En cuanto á pasar por ella,
nada resulta más fácil ni más llano.

con el mismo amor á. quien pase
después de nosotros. Nos mostrará
impúdicamente los secretos de sus
formas, como brindando con ellas,
y no extenderá sus brazos para
abrazarnos.
Si es figura de hombre fuerte, nos
mirará con ira ó amenaza provocadoras; le abofeteamos, y aquel Hércules no moverá una mano para
embestirnos ni defenderse. Golp~ad
las figuras y se quebrarán en _cien
pedazos, pero no exhalarán ni. un
lamento ni una lágrima. No sienten el amor, ni el odio, ni el placer
ni el dolor.
¡Qué les falta para ser hombres?
El último y definitivo soplo de l:t
divinidad, el complemento de la vida el fuego invisible que anima la
t,sdultllra de Pigmalión, el alma.
Pasaron otros siglos. Los h&lt;!~-bres pusieron palabras en la musica; las palabras se acomodar?º al
ritmo de los cantos, y apareció en
la tierra la poesía, informe, pop~lar recitando haz.añas de los heroe's ensueños de las fábulas ó encant~s del amor. Reunié~onse los
cantares dispersos, y n_ac1ó el POE:·
ma primitivo, el embrión de la. litera.tura.
Llegó el último, sig'uiendo el crecimiento natural· del ser humano.
El niño tiene cuerpo, tiene v?~•
llora ó ríe, se queja ó se regociJa
desde la primera infancia. Sólo
después de l~nto _desa:rollo aparecen en 61 la mtehgencia, la voluntad, el sentimiento y la palabra;
entonces realmente le elltra el alma
en el cuerpo.
Pasaron más siglos. Los cantares
solitarios se convirtieron en diálogos y nació la forma suprema
de 1~ literatura, la más difícil por
más complicada, la que es evo~ación vívida en vez de _narración
parada, el pot1ma dramá tico,el artealma, creador de ~ombres C?rpóreos que sienten, pLensan, quieren,
andan y hablan, imitando y fing1en,
SR. LIC. DON EDUARDO VILLADA,
do la vida real.
Gob,,-,.nado•• int,,-,.inw del Esta&lt;lo de Méx ico.
El arte-alma se infundió en la
estatua, y la estatua, an~s clavad~
en su sitio, .novió ~os o¡os como s1 articuladv, tomó verbo y signi~ca- fecunda unidad, forman el poder
despar\ara, extendió los _braz_os y ción haciéndose como eco sensible divino, el de crear hombres.
La esc:iltura hace cuerpos; la
sacudió la cabeza, como si se ~1ber- del pensamiento encerrado.
música hace voces; la dramática
Y quedó consumado el &lt;fíat~ y
tara de su propio peso, y sah6 del
mundo inerte, del mundo de lama- hecha la obra de Dios en la Tierra. hace almas. Dios puede descansar
teria, á la región de lo viv~ y _lo Descendió á ella la trinid~d de las mientras vi van las tres artes.
EUGENIO SELLÉS.
espiritual. Su voz, antes sonido rn- potencias creadoras que, ¡untas en
0

El Gobernador Interino
DEL ESTADO DE 111.EXICO

e

ON el carácter de interino,
acaba de hacerse cargo del Poder
Ejecutivo del Estado de Méx:ico,
el Sr. Lic. D. Eduardo Villada,
caballero muy estimado en aquella Entidad Federativa por la hon•
radez y rectitud de que ha dado
muestras en los distintos puestos
que ha desempeñado.
El Sr. Villada naci6 en México
en 1842 y recibió el título de
abogado en 1855, sirviendo primero en el Estado de Hidalgo,
en el Ramo Judicial. y después
en el Estado de México, como
Magistrado del Tribunal Sup:·
rior de Justicia y como Pret1dente de este alto cuerpo.
Hace ocho 6 diez afios, el Sr.
Villada fué llamado á encargarse
del Despacho de Gobierno,. como Secretario, y, con tal carácter,
prest6 importantes servicios á la
Administración del finado Sr. General. D. José Vicente Villada.
Durante el tiempo que este funcionario permaneció en Europa,
fué además Gobernador interi'
no.'
La elecci6n hecha en favor del
Sefior Villada por la Legislatura·
local ha sido muy bien rec~bida
en Estado de México.

et'

Hay una emulaci6~ . n,oble que
nos conquista la _g~?m¡, por e! ~~;
ber· mas la ambic10n, deseo m ...
saciable de elevarse aun ,sobre
las ruinas de los otros, es un vicio más pernicioso áÚn ·p~ra los
imperios que la pereza misma.

/

dose ingratos y olvidadizos con jeres se irán mirando con indifesus hermanos; fué el arte primogéquien se los concedió.
la pareja se acercará sin nito.
Cada ser engendra su ser congé- rencia,
pasión,
ejecutará
sus
funciones
por
El hombre futuro tendría ya voz
nere, y cada _sentimiento su sen.t i- impulso mecánico de la naturaleza
para su creación artificial.
miento correlativo: el amor, amor; desmayada,
como engulle el hamPasaron ms.s siglos; y un día de
el olvido, olvido. Por mucha que briento sin amar
la comida; la raza mucha luz, algún desocupado mofuere su bondad, Dio!&gt; se dolió de irá
y al cabo de algu• deló toscamente el contorno de la
la ingratitud de sus criaturas. Su nasenfriándose,
generaciones nacerán seres figura humana, tal vez la figura de
misericordia infinita le movía al híbridos
perdón, y perdonó; pero apartando neración:i&gt;.incapaces para nueva ge- 'la mujer amada que él tenia siempre esculpida en la retina y se le
su mano de la Tierra y de sus perY el Señor, eternamente bueno y salía afuera como de un reflector
vertidos habitantes, resolvió des- misericordioso,
entenderse de ellos y dedicar sus contingencias. proveyó á tales que proyectase á distancia la. luz
contenida en él.
atenciones á objetos más elevados.
¿Cómo? Enviando á la Tierra.tres
Y nació el arte de la escultura, de
Quizá de esta éµoca data la pobla- soplos
que llevaban partes de sus cuya infancia grosera quedan ves·
ción de los · soles y estrellas del potencias
creadoras;
tres
soplos
de
mundo sideral, que están habitados arte. Porque Dios fué artista al tigios remotos en los monumentos
por seres de naturaleza diferente hacer al hombre. Fué escultor, mo- primitivos.
El hombre futuro tenía ya cuerpo
de la humana, según afirman los delando
e}·cuerpo; fué pintor, co- para su creación artificial.
sabios que no los han visto ni los
Y habiendo voz y cuerpo, hay
verán. Dejada de la mano de Dios. lorando la carne; fué músico, dánalgo más que la estatua, hay homla. humanidad estaba condenada á dole la voz y Ia palabra.
Y sugiriendo á las inteligencias bre, tan completo en la apariencia
desaparecer, si la Suma bondad
no hubiera ¡,ensado por última vez terrenales esas facultades artísti- como el fabricado por el Supremo
.
en ella.
cas, los hombres podrían crearse á artista.
sí mismos cuando fueren llegados
Sólo en.la apariencia: porque en
Y Dios pensó así: &lt;Si esos misetristes días de la infecundidad. la realidad, aquel ser macizo no
rables gusanillos han sido ingratos losDios
dijo «hágase:i&gt;, y el arte di- vive, no piensa, no quiere, no sien~
conmigo que soy su Criador, ¿cómo
vino fué hecho en la tierra. Una te. no anda.
no han de ser ingratos entre sí'r Y
alegre mañana la humanidad amaNos mira; pero ¿09s ve ó no ~os
el día en que la ingratitud llene la neció
canta.nd0, como cantan los ve? ¿Nos oye ó no nos oye? ¡Quién
Tierra, se acabará el amor, y, aca- pájaros
al alborear el Sol. Las sabe! No puede comunicar con nos~
bado el amor, perecerá con él la
trenzaban sus cabelleras otros.
facultad procreadora que perpetúa mujeres
al son de plácidas canciones. Los
Suena, como sonaba la estatu11las espPCies, de igual manera que hombres
iban á su trabajo, y abrían fabulosa al bérirla los rayos clel
no produce frutos el árbol seco
en el campo y sembra- sol. Pero ¿dice algo, expresa a,lg&lt;)
aunque siga en pie, sostenido po~ los surcos
el grano en los surcos al com- aquella voz vaga, aérea, indefini~l!raíces muertas, hasta que las pudra ban
de monótonos cantares. Los de la música sin palabra? ªe queJa.
la misma, humed·a d que las nutre - pás
pastores agujereaban lás ..caña s 'de " á 'veces: también se queja el viento
cuando vivas.
las riberas y, convirtiéndolas en entre las bojas y no habla. Ruge á
«Por ahora, el relojillo humano silvestre caramillo, eqtretenían con veces: también ruge el mar y no
tiene cuerda para algunos siglos: sonatas sencillas los largos ocios liabla.
tanta vida le infundí. Pero se gas- del pa&amp;toreo.
Si la estatua representa una mutará con el uso y el abuso. Atraídos
arte de la música apareció jer nos mirará con ojos enamora•
por otros intereses, hombres y mu- enYelelmundo
antes que ninguno de do~; pero traidora siempre, mirará

NUESTR~ PAÍS.-UN PAISAJE DEL CAMINO DE ffiERRO DEL PARRAL Á DURANGO.

./

�l:t MUNDÓ ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

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~e,eúr~n&lt;!

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La Escuela Pdmarla.-Dl11trlbnclones
de premlus,-Cl.&gt;&amp;nMur.. de la 1Cx•

POHln16n ,i., Flores en Coyo,.cán.-EI nat,.llclo de Hldal11:0. - • La Cond&lt;'oacl6n
de Fausto" en Arbeo.
J..aMarlanL

E

S hermosa y es reconfortante
la vista de esas colmenas humanas que llamanos escuelas primarias. En la mañana tibia, á los
primeros albores del sol, los chicos salen con ojos apesadumbrados aún por la rebelde mano del
suei'io. Caen sus párpados con
persistente somnolencia. mientras,
al paso más lento, van por la vereda, cargando de mala gana los
libros y los papeles.
A medida que se acercan á la
puerta modesta sobre cuyo cerramiento campea, como un estandarte, el lema siempre igual; á medida
que la distancia que los separa del
maestro, de la aritmética, es más
corta, su paso se va haciendo más
y más lento, hasta que, en un arranque de decisión desesperada, penetran al patiecillo i:aludando.
Después, al mediodía, á los calient,es rayos del sol canicular. l&amp;.
escena cambia por completo. Los
que eran horas antes remisos, se
muestran diligentes y ágiles. Salen de la estrecha puerta 'JOmo un
rebaffo humano largo tiempo reprimido en sus instintoos de l iber•
tad, y á la alegre luz meridiana,
sonríen con sus rostros alborozados.
Cada affo la población escolar
se congrega en algún teatro para
recibir los anhelaaos premios, pro-

dueto de doce meses de labor. En
la sala, remozados y limpios, se
encuentran los premiados, soportando orgullosamente las agudas
miradas, mezcla de despecho y de
envidia, de los que solamente como concurrentes han ido á la ceremonia.
¡Cuántas esperanzas en embrión!
Cuando la vida es buena, cuando
aún no se tienen nociones bastante
precisas acerca del mundo y se
cree ep la virtud omnipotente de la
voluntad y del esfuerzo humanos,
el acto solo de presentarse á recibir un premio implica la más grata satisfacción que es dable alean•
zar al pequeño. No importa que
sean cientos ó miles los premiados y que apenas si por un minuto la atención de la sala se condense en los que van rápidamente
sucediéndose en la plataforma. No .
importa que el zurdo profesor se
equivoque al nombrar al premiado. Una atmósfera de bondad, de
benevolencia, envuelve en sus mal] as inconsútiles al estudiante. U na
luz sonrosada y misteriosa alumbra los oojetos todos.
Enfrente del libro en cuya pá•
gina primera se lee la dedicatoria
oficial, el pobre niño sueña. Sus
sueffos, como los de Jacob, se elevan hasta el cielo. La ignorancia
es una madre piadosa, y nadie
más ignorante que los niffos.
En alas de la imaginación, los
affos pasan rápidamente y son tonos venturosos; el premio, los libros, el diploma, forman la basepobre base-de todo un edificio mi-

la.gros?, fantástico, de toda una.
población de las Mil y Una Noches, en la que tienen su natural
habitación todos los sueños y las
ilusiones todas. En esa edad aún
se tienen ilusiones.
'

*

* *de premios forPor eso los días
man en el alma de la población escolar fechas inC?l vida.bles, etapas
perfectamente d1seffadas que no
oastará á desmoronar ni la acción
destructora del tiempo. El que haya p~sado por la escuela no podrá
asistir á esas ceremonias sin sentir que sopla sobre su espíritu la
fresca brisa del recuerdo.
Las fies~as escolares se dirigen
al pequeiltto, al que principia entre gimoteos y besos maternales la
ásper_a subi~a, al que aún lleva en
sus OJOS de lDOCencia todo el brillo que después b,abrán de apagar
los huracaues de la vida. Las distribuciones de premios forman para el estudiante ya avanzado, el anhelo más grande, la mayor de las
satisfacciones y la más dulce de
las esperanz~s en esa parte del camino en el que solamente las rosas
abren sus corolas como una boca
que sonríe. ,

***

La semana ha sido de distribuciones de premios. Después de la
ceremonia del Teatro Arbeu, la de
Coyoac~n; después del premio á la
aplicación escolar, el premio al
trabajo. Al más poético de los trabajos, que en un país ideal debería

ser campo abierto solamente á la
actividad femenina.
En el coqueto edificio de Coyoacán tienen su asiento todos los perfumes y s11 dan cita todas las rosas
del Valle. Las celebraciones son
patrocinadas pe&gt;r l!ls selloras, son
)as.damas las que presiden, y 3ería
1ns1gne desconocimiento dti la estética no invitarlas para qne acoplen
S';!S rosas á las otras ,·osas y sus
OJOS á las azules miosotis. La floricultura debería estai· exclusivamente reservada á las mujeres, como lo está la fabricación de flores
artificiales. Mal cuadra en un macizo de geranios la figura de un
hombre, y en manos masculinas,
parece hasta que pierden sus aromas las gardenias y las rosas.
Las fiestas de Coyoacán tienen
la fresca hemosura natural que las
flores cowunican á todo aquello
que las llama en su auxilio. Es un
inaudito brote de corolas y de verdes bojas; la gama del rojo, del
azul, del verde, se agota en combinaciones delicios11s, y tal parece
que se han dado cita en el recinto
todas las maravillas florales del
Valle.

de bendición, se extiende por encima de la patria, de esa pobre patria que él cononoció pequeffita y
que se ha ido lenta y trabajosamente desarrollando debido á su sacrificio.
La revuelta época de la independencia está toda llena de la tranquila majestad del Padre Hidalgo
y de la roja figura militar de Morelos. Con ellos basta para la gloria de una nación, con sólo ellos.
Porque el Padre Hidalgo es la
encarnación de un alto ideal que
marcha-no importa el tiempo, no
impo1•tan los sacrificios-á su objeto, con la marcha impávida de
quien lleva un hálito de calor en
el pecho y una gran estrella que lo
guíe.
La alta figura del Padre Hidalgo
llena con su augusta grandeza la
época más borr11scosa de nuestra
historia. Se esparce de él algo
como un hálito de maravilloso esplendor, que turba, como la luz de
una aurora boreal, tranquila y
suave, que dora las tenebrosas profundidades del horizonte.
El culto que el pueblo le rinde
tiene mucho del afecto filial y persistente que ata á los miembros de
ganeraciunes sucesivas. Más que
el imponen.te temor que causan los
héroes sangrieutos, el Padre Hi-

dalgo tiene sobre nosotros el aliciente sobrenatural de su esenciá
superhumana. Los héroes de lapatria tienen entre sí algo de común
siempre. Es en los campos de batalla, regados por la roja y fecunda
sangre del pueblo, donde be encuentran mejor; tiene la olímpica grandeza de un Zeus, cuyas iras estt·emecen el cielo y lanzan á la tierra
los airados fuegos de su diestra
poderosa. El Padre Hidalgo, solo
en su camino del calvario, pasa
lenta y suavemente por nuestra
imaginación, llevando en sí la
prestigiosa fe que es capaz de mover las montañas, la fe en el porvenir de un pueblo que mal podía
conocer, puesto que aún no se formaba.
Y los siglos lloverán sus polvos
de olvido sobre las figuras bistó1·icas y sobre los hechos, sin que la
alta personalidad del Padre Hidalgo se conmueva. Los huracanes de
las pasiones políticas, los odios,
los movimientos convu lsivos de un
pueblo en vías de formación, ningún efecto han tenido ni tendrán
sobre el culto, más religioso que
patriótico, consagrado á esa gran
figura de nuestra historia, á ese
Padre que lo fué en realidad de su
pueblo, á ese sa,nto cuya fe es la
estrella que nos ha guiado por el
desierto.

El maestro Meneses ha tenido su
eserata d 'onore&gt; en estos días y ha
visto premiados sus esfuerzos, por
la presencia de muy distinguidas
familias en esa noche. Como un
regalo-exquisito y noble regalo de
un virtuoso á su público-el maes •
tro Meneses puso en su beneficio
algunos números de la «Condenación de Fausto&gt;, la obra maestra,
al dPcir de los críticos, del inmortal Berlioz.
Anteriormente habíamosescuchado el &lt;Lelio&gt; y la &lt;Sinfonía Fantástica&gt;, y con ellas ·habíamos
abierto nuestras relaciones con
Berlioz. Muy alta y noble música,
no cabe duda; pero más alta. más
inspirada. más noble la que Meneses nos ofreció redentemente.
Por uno de esos contratiempos
que jamás dejaremos de lamentar,
la música de la &lt;Condenación de
Fausto&gt; se retrasó y fué completamente imposible que en esta temporada escucbáranios la partitura
completa.
Los pocos números que oímos,
dan. sin embargo, clara idea de lo
que ha de ser la obra entera, que
en opinión de alg-unos críticos eu•
ropeos,es lo más elevado y hermoso
que en su vida escribió el músico

***

Terminada la, actual temporada
de conciertos, tendremos en el Arbeu á la Mariani, nuestra conocida
antigua, nuestra admirada y admirable cvnocida, que vuelve con el
prestigio de muchos aplausos que
ha recibido en sus tour·nées en Europa, y en Cuba más recientemente.
Al decir de los cronistas de la
Habana, donde estuvo trabajando
Teresa Mariani, vuelve la artista
italiana muy m,e jorada en todos
sentido~. Su compaffía es completa,
homogénea, tal como pocas ocasiones hemos tenido oportunidad de
verlas en México.
Podemos, por ende, dar libre curso á nuestro entusiasmo y dejarlo
que vuele, como un pajarillo ebrio
cte luz y de vida, en la atmósfera.
transparente de una iie estas madrugadas de primavera.

*

**
La luna, con rubores
intempestivos, se recata y oculta el rostro
tras de nubarrones de hollín, plenos de relámpagos. La lluvia suena sus monótonos tamborileos ....
llueve, llueve tenazmente.
dlnfenor Lescano.

-,

,,.

***

Entre las sangrientas brumas
que ocultan los µrimeros años del
décimonono siglo, perdiéndose en
la vaga penumbra de los tiempos,
se alza la figura, tranquila como la
de un mártir, apacible como la de
un pastor y heroica hasta la más
alta grandeza, del Padre Hidalgo.
Su blanca mano, en un gran signo

TRADICION ESUYA

La luna esplende en el zafir sin mancha
y, como inmensa sábana de lino,
su lumbre arropa el silencioso valle,
el lago azul, el imponente abismo,
constelando de perlas los arroyos
y de trémulos prismas el rocío.
El ruiseffor, maravillosos cantos
al viento esparce, y su perfume místico
exhalan somnolentes
sobre la grana los tempranos lirios.
Cual profundos lamentos
de algún doliente corazón surgidos,
las doce suenan en la antigua torre
del poblado vecino ....

***

Pf\lSf\J~.

de corazón y de talento que se llamó Héctor Berlioz.

***

[De la "Colección de la American Fhoto M&amp;teriala Co."I

que el mar estrella en la distante playa,
la de la nieve que circunda el monte
vívida, tPrsa, luminosa, intacta.
¡Es el traje radioso y sugestivo
de las encantadoras desposadas!
En sus manos finísimas y ágiles
-suaves manos de hadascentellean en áuricos anillos
diamantes, y rubíes y esmerallias.
Fingen zafiros sus pupilas, fingen
-llenas de encanto y de imposible gracia-húmedas fresas sus carmíneas bocas
que amor inspiran y de amor se inflaman.
Tienen sus rostros el blancor lumínico
de las perlas arábigas, ,
el de los arduos ponderosos témpanos
de las medrosas soledades árticas.

Del solitario y viejo camposanto
que Primavera de verdor esmalta,
surgen y flotan en el claro ambiente
fosforescentes llamas
que luego, al són de misteriosas músicas
de sistros de oro y cristalinas flautas,
formas adquieren de hechiceras vírgenes
de blondo rizo y esbeltez de estatua.

Son las c:wilis&gt;, las gráciles doncellas
que, amantes incansables de la danza,
,cayeron en la negra sepultura
como azucenas eu botón cortadas,
antes que el casto beso de himeneo
resonase en sus almas.

Sonrientes, ligeras, vaporosas
por las campiñas odorantes vagan.
Su traje ofrece la impecable albura
del duro mármol que el artista labra,
la de la espuma de las broncas olas

Ahora, como en vida,
en las praderas olorosas bailan
al dulce són de milagrosos sistros
y cristalinas flautas,
coronadas las frentes ideales
de camelias, y lirios y campánulas.

Mas ¡ay del viajador á quien sorprendan
las beldades fantásticas!
una tras otra arrastrarán al mísero
en rauda, bella, interminable danza,
hasta que al fin, rendido de fatiga,
sangre brotando de la herida planta,
sóbre la tierra moribundo ruede,
ó llevado en las alas
de raro sortilegio,
del lago se hunda en las_s:lentes aguas .. _....

***

Interrumpe la fiesta peregrina
el cántico jocundo de la alondra
que anuncia, desde el álamo plateado,
el fenecer de las nocturnas horas.
Los sistros enmudecen,
enmudecen las flautas melodiosas,
cual pájaros heridos
por la flecha traidora.
Las doncellas las rústicas guirnaldas
á los floridos céspedes arrojan, · ~
y se van, y se pierden en la niebla¡
como un albo tropel de mariposas,
como un bando magnífico de cisnes
que el vuelo tienden á región ignota,
mientras en el azul del horizonte
en su rojo corcel surge la aurora
cubriendo con el oro de sus rizos
el valle, el lago, la cerúlea comba!
AUGUSTO

MÉNDEZ-LoYN A z.

�lL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

•

fl CONCURSO Df LOS NINOS
El número de fotografías que hemos recibido hasta la fecha, nos indica que no nos
equivocamos en la elección del asunto al
abrir por primera vez en México un con~urso de niños, y nos hace suponer que el certamen tendrá un éxito completo.
Muchos son los retratos que de todas partos del país se nos han enviado por nuestros
sub8criptores, contándose entre aquellos los
de algunos «bebési, dignos de llamar la atención por su corpulencia y hermosura.
Esto nos satisface en gran manera tanto
más cuanto que.el buen desarrollo fí~ico de
los nifios en sus primeros afios, reviste capital importancia, y nog alienta en nuestro deseo de hacer de EL MUNDO ILUSTRADO un
periódico verdaderamente útil á las familias.
El resultado del concurso se dará á conocer en el número de este periódico correspondiél).té al segundo domingo de junio, publicándose al lado los retritos de los vencedores, los de aquellos niños que nos parezca
más conveniente.

.
El Puerto de Manzanillo

MODELO EN RELIEVE DE MANZANILLO.-COLONIA. PROYECTADA
EN LA PLAY A DE EN MEDIO

Un Modelo en Relieve.

r

RÓXrnA~IENTE será remitido á la Exposición de San Luis Missouri, un curiosíHimo modelo en relieve del Puerto de Manzanillo, que mide cuatro metros de frente
por dos de ancho y que representa I.i. bahía
y la playa, tal como deben quedar á la conclusión de las obras de defensa y t&lt;aneamiento contnitadas por el Gobierno con el
Sr. Coronel Edgad K. Smoot.
El modelo, cuya hechura se dehe al Señor
Ing. Luis Basilio Castell-Blanch, es un trabajo digno de llamar la atención, por la suma de paciencia que acusa y por la escrupulo!'a exactitud con que está ejecutado. El
malecón, los muelles que de él arrancan, los
edificios todos, el rompeolas y los cerros están sujetos ,á rigurosa egcala, siendo de ad,·ertir que hasta las piedra!! que representan
el enrocamiento del mismo rompeolas, tienen en el modelo el peso y tamaño que relativamente les corresponden. La vegetación
de los cerros está simulada con estambre
verde de cuatro matices distinto!', y es tal
el lujo de detalles que el Sr. Castell-Blanch
ha desplegado en su trabajo, que no faltan
al "puerto en miniatura" ni focos de luz,
ni tinacos µara el agua, ni trenes urbanos
ni ferrocarriles de vapor; hasta los habitan•

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DE LOS MUELLES PRINCIPALES Y PARTE DE
MODERNA OE: MANZANILLO.

LA

POBLACIÓN

EN EL &lt;CLUB REFORMA&gt;,-EL MATCH.
tes están en el modelo, representados por
figuras que miden tres milímetros de altura
y que se distinguen perfectamente en los
muelles y á bordo de los buques fondeados.
Tras de los cerros se ve la bellísima laguna
de Cuyutlán, atravesada por una calzada de 4
kilómetros que se destina al paso de los trenes que corren entre Colima y Manzanillo.
En cuanto á la topografía del terreno, el
Sr. Castell-Blanch ha logrado la mayor ·
exacti.tud.
,
Como datos complementarios, ,advertiremos que de los ocho muell~s que aparecen
en el modelo, seis tendrán 200 metros de
longitud por 75 de base y 25 de frente al
mar, ~iendo, por lo mismo, suficientes para
que fondeen en cada uno de ellos cuatro
vapores de gran calado. La profundidad del
mar, en el fondeadero, será de 10 metros.
Los otros dos muelles se destinarán á barcos
de menor calado.
En este número reproducimos una vista
panorámica del puerto y dos de sus principales detalles, tomados directamente del
modelo á que nos referimos.

GRUPO DE SOCIOS DEL &lt;REFORMA&gt;.

los dos años anteriores estuvo en poder de
los «México C. C."
Se distinguieron por sus notables jugadas:
a! "bat", los Señores William Kennedy
(Capitán del «Reforma A. C.,&gt;), quien hasta
la fecha, en la actual temporada, conserva
el primer lugar, pues él solo ha hecho más
de cien carreras en un solo juego. En este
afio ha demostrado mucha más habilidad y
coDOcimientos que en los anteriores. Ha
adelantado notablemente.
Acerca de los demás jugadore~, pueden
hacer&gt;Se las siguientes apreciaciones: .
C. M. ButLi.n. - No obstante que este se- .
ñor es de los primer._os jugadores de México,

•

DE 5PORT

L

Colonia I~g~esa resid_ente en ~~ta ciudad, orgamzo una serie de partidos de
Cr1cket, comprendiendo entre estos 7 matchs
para jugadores de primera, entre el ''Reforma Athleti1; Club" , contra el ,,México Cricket Club)); 2 para los «Home born» y los «Colonialsll, 2 para «Solteros)) contra «Casados,,
y 6 para jugadores de segunda fuerza entre
«Puebla Athletic Club», «Méx ico Cricket" y
«Reforma Athletic".
Los juegos que más llamaron la atención
y á lo:3 que asistió la concurrencia más selecta y numerosa fueron, como de costumbre, los del «Reforma A. C.,, contra el «México C. C.," habiendo triunfado los primeros
y ganando la copa del «Camponeato" que en
A

en este año ha bajado muchísimo en su juego.
Charles N. Hitchins.-Su manera de jugar al «bat" se hace notable por su elegancia y estilo, ptestando, con sus muy buenas
jugadas, una valiosa ayuda á su Club.
Los jugadores que siguen tienen un juego tan igual que no hay manera de distinguirlos entre sí, pues pegando, han alcanzado casi el mismo número de carreras: E.
Burgois, T. Trollope, R. Licke, E. I. Johnson, L. H . Parry, P. C. Clifford y P. M.
Bennett.
"Tirando la pelota" , se han distinguido:
los Sres. P. M. Butlin, por la fuerza que
imprime á su bola; T. Trollope, por el efecto yue da á la bola, haciéndola Sf'guir constantemente ' 'curvas", y Charles Blackmore,
quien, sin estar á la altura de los anteriores,
juega bien y promete mucho.
En uno de los juegos ganados por su
Club, fué él quien obtuvo la victoria, salvando á sus compañeros de una derrota ca1:1i
segura.
"Fielders." Los jugadores del «Reforma
A. C.,, que «defienden el campo,&gt;, son en general débiles, no pudit-ndo mencionarse
más que á los Sres. Bennet, Butlin, J ohnson
y Clifford.
Del «México C. C. ,&gt; se hicieron aplaudir
poi,: sus buenas jugadas los Sres. A. Amor,
los hermanos Branch, Wm. Saunders, F.
.T. Mason; G. Hodgers, L. H. Hendricks,
G. Kerse, C. M. Sharp y A. E. Sayer, tanto al «bati&gt; como tirando la pelota.
De los 5 partidos jugados, el «Reforma
A. C." ha ganado 4.

o
Avaro se llama al que no osa tocar su dine•
ro, del cual es tan sólo triste guardián, y parece no reservarse más dereeho con relación á
sus tesoros que el de contemplarlos. ¿Cuál,
pues, es el provecbo que de ellos obtiene?

*

MR.

G.

SAUNDERS (M.C. C.) BATEANDO.

Contentarse con lo que uno tiene, vale tanto
como ser rico.

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MR.

VISTA PANORÁMICA DE M~NZANILLO, TOMADAIDEL MODELO EN RELIEVE.

COOMBER (M. C. C.)

BATEANDO.

LOS

DOS CAPITANEi!:

G.

KENNEOY (R. 4. ,C.)

Y A, AMOR (M, C. C. )

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La &amp;'nerra eu el Extremo OrlentA.-La tercera Unea IIA
los ruso• en Manohurla.-Uetlra&lt;la lle Fenll:'nancheng y abRndouo de Nnev11 Chuan,t,-LII ¡:ran b9,talla en Llaoyan,t,-La slt,mrlón de Puerto Arturo
-Noticia• nontradlctorJAS.-Re•tableolmlento de oo·
monlcac lonee.-••paclencla, paciencia".

I

NFATIGABLES en la actividad que desde el principio de las hostilidades han
desplegado los japoneRes, vese al caho
de tres meses de guerra cómo van der,arrollando sus planes de ataque, á fin de obtener
las mayores ventajas sobre ei enemigo, poco
dispuesto, según sus propias declaracioner,,
á entrar en una campafia. de trascendencia,
al tiempo en que to.davía parecía co11fiar
en la eficacia de las gestiones diplomáticas.
Después del avance decidido sobre el río
Yalú, donde las huestes niponesas esperaban
~randes resistenciaR, y donde previamente se
había asep;urado que los rusos, a posta dos en
la ribera derecha, habrían de estorbar, pero
no tratarían de impedir el paso del enemigo;
después de la reti rada del General Zassalitch
á la segunda línea, abrumado por la artillería preponderante d el General Kuroki, y rechazado por fuerzas muy superioreí', creíase
que, atrincheradas las tropas moi,,covitas en
Fenguanchenp;, no retrocederían rumbo hacia el Norte, sin aprovecharF&lt;e de la posición
escogida estratégicamente, y se harían fuertes en esa plaza, donde se habían acumulado
grandes elementos de combate y formado
una barrera al avance de l11s fuerzas contrarias. No ha sido aRÍ: iniciada la persecución
á través de los eFOcabrosos senderos que cruzan el valle del Yalú, la segunda línea fué
abandonada como la primera, sin ninguna
resistencia, no sin que ocurriera un episodio
cerca de Hamatan, donde otra vez la suerte
fué desfavorable á las arenas del Czar, per-

diendo ~h el encuentro varios cañones de
campaña y dejando en poder del enemigo
buen número de prisioneros. Fenguanclieng
fué drsocupaclo, sus almacenes volados y
quedó libre el paso que los japoneses trataba11 de abrirse entre las estrofas horrísonas

tirada .v ab:mdono de SUR primitivas posicio-·
neFO, háhlase &lt;le que los rusoi; han comenzado
la de Nueva Chuang, puerto y ciudad que se
había f,,rtiñcado, aun e~tando como está
fuera de la ei,fera directa é inmediata de la
influencia moscovita; ha principiado ya esa

L~ GUERRA RUSOJAPONESA -EXPLOSIÓN DE UN TORPEDO CONTRA
•
UN CRUCERO.

LOS RUSOS OBSERVANDO DESDE PUERTO ARTURO LOS MOVIMIENTOS
UE LA ESCUADRA JAPONESA.

de su artillería y al empuje de sus apr Jtados
ha tallones.
Para completar la información sobre la re-

retirada, y tal vez á estas horas sea una plaza que deja libre otro punto ele desembarque
á los japoneses. La base actual de re~istencia
parece ser ahora Liaoyang, puuto situado en
el camino de Mukden, y que 8i es abandonada ó cae en poder &lt;le los niponese8, después del combate reñido que allí se espera,
dejará enteramente á merced de los invasores de l\fanchuria la1:1 líneas de comunicaciones ron Kharbin y Nueva Chuang, y la región
occidental que conduce por vía férrea á Puerto Arturo y á Dalny.
Si como Fe o.ice, el plan· primitivo del General Kuropatkine no se ha modificado por
los reveses del Yalú, si todavía se pretende
dejar que las fuerzas enemigas avancen al
corazón de Manchuria, para darles un golpe
decisi\·o, quién sabe hasta d6nde llegarán
esas tendencias meramente defensiva•, que
levantan el eRpíritu de los enemigos y Jeben
influir de modo contrario en los que casi paRivamente wn adelantarse las tropas del l\likadn, hasta puntos que eran baluartes levantadoR para oponeree á los avances ahora
consentidos.

***

Lo que parece resultar claramente de todos
estos movimientos opurstos, es que no eran
tan numeroFas como se afirmaba, las fuerzas del General Kuro¡.,atkine, y era mucho
más extensa. de lo que se ha confesado la
fa.lta'de preparativoe en Rueia, para la caro•
.Ql!lSP'.tTiPJ 0.1!1 LA &lt;\RTlhl.l!ilUA JAHN:IIA POR r.,\I 1UIIRAI J)Jll, YA.I.C,

paftá¡ que 10 preoipitó por parte del Jap6n,

E:1 qne el Bar6n Rossen, ministro moscovita on Tokio, ó confió dema1:1iado en la acción de la diplomacia, ó pasaron inadvertidos á sus ojos investigadores los preparativos del p;obierno japonés, que á no dudar
ha venido disponiéndose á la guerra desde
que recogió )a indemnización china, y por
virtud de la intervención de San Petersburgo, ayudado por los gabinetes de París y de
Berlín, vi6 cercenados los frutos de su victoria, alcanzada hace diez años, casi en los mismos sitios donde ahora triunfan el almirante Togo y el general Kuroki, y antes prevalecieron Ito y Yamagata. Es que el almirante Alexieff, enviado en misión especial,
no solamente para arreglar las dificultades
pendientes, provocadas por el Jap6n, no
pudo ó no supo imponerse bien de la actitud
verdadera del gobierno de Tokio, quien
mieutras dejaba la debida acción á los diplomáticos, no perdía tiempo en inútiles expedientes, sino antes al contrario se armaba
en alta fuerza, y quizá con el consentimiento ó la tolemncia del débil Emperador de
Corea, iba acumulando elementos en la tierra que había de ser base segura de sus operaciones. Es que el Czar, generoso en grado
extremo y hasta inconcebible, en sus grandes ideales de paz. no creyó que sería obligado á la guerra por la marcha de los acontecimientos, y por lo mismo, confió más en
la eficacia de los expedientes que en la acci6n resuelta de los inmensos elementos de
guerra, que pudo poner oportunamente en
las comarcas objeto de discusión, ó acaso, no
queriendo despertar más las suspicacias de
su enemigo, no quiso emprender movimientos que hubieran podido precipitar las hostilidades que trataba de evitar.
Sea de estas meras conjeturas lo que fuere, el 9aso es que á nadie se oculta ahora
que Rusia fué sorprendida del todo y se vió
casi desprevenida, al sonar el primer cafionazo enfrente de Puerto Arturo, en la madrugada del 8 de febrero, y se halló en cir,
cunstancia" difíciles, cuando supo con do,
lor que ·en la misma fecha se habían hundido dó11 de eu11 barcoé de comba.te en la bahía

d, Ch,=.ulpo1 oubr1'ndo11 oon tl pab1ll6n

UN PUESTO RUSO DE SOCORRO5'.

que flotó en Navarino las tripulaciones del
"Variag" y del "Korietz," al buscar bajo
las olas el sudario de sus glorias, en medio
d e los himnos triunfales que acompañaron
su rota.

***

Y entre tanto que en.las tierras de Manchuria se dirime á cañonazos la preponder~ncia de los beligerantes, siguen las operaciones por mar con varia fortuna, pero siempre al parecer favorables para las escuadras
rlel Mikado. Dueños de las bocas del río
Yalú, después de la batalla del día 1?, pretenden ahora haber dejado encerrada y sin
remedio á la flota moscovita en el interior
&lt;le 11,. bahía de Puerto Arturo, habiendo logrado, en su tercera tentativa, hundir ocho
barcos mercantes cargados de piedras en el

canal quE conduce á la bahía. Si la versión
japoñef'a, según parte oficial del Vicealmirante Togo, da por concluida la obra, declarando que queda "embotellada'' la flota
rusa, la versión r.ooscovita señala un nuevo
fracaso en los intentos japonesei::, diciendo
que los brulotes fueron echados á pique por
el fuego de las baterías de tierra y de los cruceros que salieron á impedir el éxito de los
planes del enemigo. Y en esta vez, como
en otras, nos encontramos ante noticias contradictorias que no se compadecen y dejab
al observador imparcial en condiciones de
no poder decidir la verdad de lo acontecido.
Pero si Puerto Arturo queda 6 no cerrado para los barcos rusos, no se ha vuelto á
hablar, sin embargo, de nuevas operaciones
del comandante naval en esa plaza, y aunque la divisi6n de Vladivostock parece que

�EL MUNDO IlUSTRADO
ha emprendido una jira por aguas coreanas
no ha sido bastaEte áimpedir los desembar:
ques efectuados eh la península de Liaotung,
los cuales, exagerados en un principio provocaron desaliento en Petersburgo y ~xplosiones de entusiasme en Tokio, entusiasmo
y desaliento que p~onto se desvanecieron, al
saberse que las interrumpidas comunicaciones, que se creyeron definitivas, se han restablecido yi¡, merced á la escasez de las fuerzar de desembarque-no se sabe todavía6 á movimientos ofensivos de la guarnición

Desoloción

sitiada, que río nudo hacer una salida eficaz
para su propia seguridad. Contábase que los
japoneses, apenas desembarcados, habían
cortado el telégrafo, destruído el ferrocarril y
fortificádose en excelentes posiciones; la
noticia de que Puerto Arturo está otra vez
comunicado, demuestra de una manera evid.ente que las primeras relaciones de los desembarques japoneses fueron muy abultadas,
y que la fuerza que op'lra en Liaotung era
insuficiente para sostener su posición en la
parte más estrecha de la península, donde

-¿Por dónde '¡'as, animal?-oye exclamar
lona, desde los primeros pasos, en la masa
negra que sube y baja. -¿Por dónde diablo
vas? Toma á la derecha.
El oficial se enfada.
-¿No sabes guiar?..... Toma á la derecha.
Un cochero de lujo jura; un transeúnte que
atraviesa la calle y á quien han rozado la es-

parecen haber tomado nueva base para atacar por tierra la plaza que el General Stoessel llama y con razón '·baluarte de Rusia en
el Extremo Oriente."
Entre tanto, y esperando la marcha de los
acontecimientos que vuelvan su prestigio á
las armas moscovitas, digamos las palabras
con que el Est~do Mayor General ruso responde á la ansiedad del pueblo: "Paciencia
paciencia.''
'
11 de mayo de 1094.

z. z. z.

por ciega; y tiene aspecto de no comprender
en dónde está ni. por qué está allí.
- ¡Qué imbéciles!-exclama el oficial. Se diría que se han puesto de acuerdo para ponerse
delante del caballo. •
lona se vuelve hacia su parroquiano y mueve los labios.
.
Quisiera decir algo, piiro no sale de su gar-

.

palda las narices del caballo, mira á lona de
un modo furioso, y se sacude. lona, como si
estuviera sobre alfileres, se vuelve en su asiento, menea los codos á derecha é izquierda,
mueve los ojos, como un hombre á quien el va-

,l!JJ/~~f~
-iiiiij1(lüll~il11uím'íiffli1,,~~~i
?A;.
~
...¡--~
.
.

\

ganta sino un sonido ronco.
-¿,Qué?-pregunta el oficial. ,
Una sonrisa contrae la hoca de lona, hace
un esfuerzo y dice con voz sorda:
-Mi hijo, señor..... ha muerto esta semana.
-¿,Eh? ¿De qué ha muerto? '
lona vuelve el busto y dice:
-¡,Quién lo sabe?.... De la fiebre probable·
mente..... Ha estado tres días en el hospital,
y ha muerto. Hágase la voluntatl de Dios.
-¡Ten cuidatlo!-exclama una voz en las
somt rns.-¿Vas ciego? Abre los ojos.
-Anda, anda-dice el oficial,-ó no llegare·
mos hasta mañana..... Arrea un poco.
El cochero tiende de nuevo ·el c•1ello, se yerg-ue y agita el látigo. Varias ·v eces se vuelve
hacia el oficial; pero el oficial ha cerrado los
ojos y no parece dispuesto á ~Rcucharle.
El oficial baja en el cuartel Viborg, y lona
quéda parado en aquel sitio, sin menearse. La
nieve blanquea de nuevo á su caballo ..... Pasa
una hora, luego otra.
Tres jóvenes llegan disputan'do. El uno es
bajo y jorob:i.do; los otros dos son altos y del·
gados.
-Cochero, al puesto de policía- gr~ta con
voz cascada el jorobado.-Los tres, vemte ko•
peks.
•
lona tira de las riendas y casta.ñe~i¡. ~os la·
bios. Veinte kopeks es un prPcio 1rr1sor10~ pe·
ro no piensa en el precio. Un rublo 6 CJDCO
kopeks, todo le es lo mismo ahora, con- tal die
llevar gente. Los jóvenes, empujándose~ d ·
ciendo palabras gruesas, se acercan itl. tr11:eo
y quieren subir los tres á un tiempo: D1scutedn
sobre quiénes han de sentarse y quién ha e
permanecer en pie. Tras un largo debate, de·
ciden que el jorobado, como más pequeño, per·
manezca en pie.

!t MUNDO ILUSTRADO
-Vamos, anda-dice el jorobado, instalándos~ y soplando en el cuello de Iona.-¡Arrea!
i Y tienes un sombrero, amigo!..... No se encontraría uno semejante en Petersburgo.
lona ríe:
- ¡Ji, ji'..... A&amp;í es .. .. . .
-Bueno, arrea, arre11,....... ¿Vas á irá este
paso todo el tiempo':'
--La cabeza se me parte... -dice uno de los dos
mayores.-Ayer noche, en casa de los Doukmassov, Vasca y yo hemos bebido cuatro botellas de coñac.
. --;No comprendo que se mienta así-exclamó
md1gnado el otro alto.-Miente como un animal.
-Que Dios me castigue si no es cierto.
-Tan cierto como que tose una gallina.
lona sonríe:
-!Ji, ji! S?n señores alegres.
- ¡Que el diablo te .... !-exclama el jorobado. -¿Quieres andar. viejo apestoso? ¡Valiente
paso! Arrea, arrea firme.
lona siente detrás de su espalda el cuerpo
que se mueve y la voz que tiembla del jorobado; oye las i~j~rias que le dirige, ve á las gentes, y el sentimiento de la soledad comienza
insensiblemente á suavizarse en él. Los dos
altos se ponen á hablar de una tal Nodejda
Petrovna.
lona se vuelve hacia ellos á cada momento.
Aprovechando un momento de calma, murmura:
-Esta semana ... he perdido á un hijo ....
. -Todos morimos-suspira el _jorobado, enJugándose los labios después de un acceso de
tos.-Vamos, arrea. De prisa. Señores así no
podemos ir. ¡,Cu•ándo vamos á llegar?'
-Reanímale un poco pegándole en el cuello.
-¿Lo oyes, viejo':' Si gastáramos cumplidos
con yosotros,_habría que irá pie. ¿,Lo oyes,
serpiente Gormytcb? (*) ¿Te b urlas de lo que
decimos?
.
Y lona, aunque no los ve, oye el ruido de los
golpes que le pegan.
-¡Ji, ji!. ... ¡son señores alegres! Dios ,les
conserve la salud.
-Cochero. ¿ Estás casado?-pregunta uno de
los altos.
-¿Yo? ¡Ji, ji! Mi mujer es ya bajo la tierra
húmeda; ¡ji, ji! la tumba, vamos. Ya ven mi
bijo ha muerto y yo vivo ¡Qué cosas! La ru~erte se ha _equi vocado d\l puerta .... En lugar de
venir á mí, ha ido á mi hijo.
Y lona se ha vuelto para contar cómo ha
muerto su hijo.
Pero el jorobado, lanzando un ligero suspiro
anuncia que, gracii.s á Dios, han llegado ... '.
lona recibe sus veinte kopeks y se queda mirando á los ióvenes, que desaparecen por un
portal sombrío.
.
¡ Solo otra vez! Y una vez más empieza el silencio .... Su pena, un instante calmada, renace y angustia su pecho con una fuerza mayor.
Los ojos de lona recorren ansiosos los grupos
cte gentes que se apresuran por los dos lados
de la calle; ¿no se hallará entre aquellos miles
de personas alguna que le oyera? Pero las gentes pasan sin fijarse en él ni en su pena ....
¡Pena enorme, sin límites! Si el pecho de lona estallara y su angustia se esparciese, parece que inundaría el mundo entero, y, sin embargo, nadie la ve.
lona ve á un agente y se decide á hablar
con él.
--Amigo-le dice,-¿qué hora puede ser?
-Las nueve dadas... ¿Por qué te paras a quí?
-le responde el agente.-Si¡rne.
Jona avanza algunos paso.s, se recoge sobre
sí mismo y se entrega á su pena .... Ve ya que
dirigirse á las gentes es trabajo perdido.
Y no han transcurrido cinco minutos, cuando levanta la cabeza como si sintiera un do!or
agudo, y tira delas riendas ... No puede más...
«Al relevo- se dice,-al relevo&gt;.
El caballo, como si lo comprendiera también,
empieza á trotar. Al cabo de una hora y medii.i,, lona está sentado junto á una gran estufa
sucia. Otras personas roncan tumbadas en el
suelo. Hay una atmósfera irrespirable... lona
mira á los que duermen, se rasca la cabeza y
se arrepiente de haber vuelto tan pronto.
«Ni siquiera he ganado mi avena-piensa;por esto me aburro .... Un hombre que hace lo
que debe hacer, cuando ha comido y su caballo
también, está siempre tranquilo&gt;.
Un cochero joven se levanta desde un rincón,
se queja medio dormido y va á coger un jarro
de ag-ua.
-¿.Tienes sed?
-Sí.
-Pues bien, átusalud. ¿.No sabes, hermano,
que mi hijo ha mnerto en esta semana en el
hospital? Es una historia.
lona quiere ver el efecto que han producido
sus palabras, pero no ve nada. El cochero se
ha vuelto á tapar la cabeza, y duerme. lona
suspira. .. Vaáhacer ya una semana que su hijo ha muerto, y todavía no ha podido decírselo
t.ranq uilamente á nadie. Habría que decirlo con
orden, respetuosamente; contar c6mo su hijo
cayó enfermo, cómo sufrió, lo que dijo antes
de morir y cómo murió .... Habría que contar
su entierro. Le queda una hija en el pueblo,
(*) Serpiente que desempell.a un gran papel en los cuentos

populares rlll!OI,

~ni,si_a; también habría que hablar de ella.
1Qu1s1era habl3:r de tantas cosas! .... El que le
escuchara suspiraría, gemiría y sabría compadecerle. Contárselo á las mujeres sería wejor
aún; son tontas, pero basta con dos palabras
para hacerlas llorar.
&lt;Tengo que ir á ver á mi caballo-se dice
Iona,,-:--¡Ya tendr_ás tiempo de dormir! No tengas miedo, dormirás bastante&gt;.
Va á la cuadra.
Piensa en la avena, en el heno en el tiempo '
que hace.
'
No puede pensar en su hijo cuando está solo.
Podría hablar de él con alguien; pero pensar
en él estando solo Y representárselo en vida es
atrozmente penoso.
'
-¿Corues?-pregunta á su caballo.-Vamos,
come, come. Puesto que no hemos ganado para
~vena, comamos heno .... Sí. ... Ya estoy vieJ~ para ha!'er de cochero .... A mi hijo le iba
bien. pero no á mí. El era un verdadero cochero. No tenía más que vivir.

lona se calla un rato, y luego dice:
-Sí, caballo, así es. Ya no tenemos á Kouzm a Yougtch .... Haqueridodejarnos. Leco~ió
así de repente, y ha muerto sin motivo .... Mira, supongamos que fueras padre de una jaca
y que, de pronto, esa jaca te dejara solo· ¿n¿
serías desgraciado?
'
E l caballo come, escucha y sopla sobre las
manos de su amo.
.
lona se o lvi da de que es un ser irracional, y
se lo cuenta todo.
ANTÓN TCHErlrov.

00
Tanto varían las cosas sujetas al capricho
humano, que llegan á cvofundirse l as más re-cientes con las mis antiguas.

*

Preciso es contentarse con su posición y sacar de ella toda la ventaja posible. No existe
condición tan dura que un hombre razonable
no pueda halla:r algún consuelo en ella.

7

......

1,

Un Lansquenete.
(Soldado alemán

del Sl¡rlo XV.)

Dibujo or~clnal de J. N. Rondeni,

�EL MUNDO ILUSTRADO

TIV0S DEL 0'1.~.

tt MUNDO ItUS'l'RAl&gt;O

_
P ara las Dan,as
LOS GUANTES.

11

mismo la mujer elegante dispuesta á gastar tiempo y
dinero para lograr los mayores refinamientos de gusto en su
toilette, que la abnegada madre de
familia que no dispone ni de tiempo
ni de dinero, encontrarán en estas
breves líneas consejos prácticos y
fácilmente aplicables á las condiciones de su vida.
Para ir de lo simple á ·lo compuesto, hablemos primeramente de
los guantes que usl\ todo el mundo,
P.S decir, de los que á diario se llevan eu calles y visitas, y después hablaremos de los guantes de reunión,
de automóvil, de equitación, etc.
El único medio para lograr estar
sic,mpre bien ''enguantada" aun
con el traje más sencillo, consiste en elegir guantes fuertes y de buena
calidad y en tenerlos constantemente limpios. Esta última condición no puede
realizarla una mujer económica sino teniendo guantes fáciles de limpiar. Hay
algunos que quedan listos con una simple enjabonada y éstos son los que especialmente recomendamos á las mujeres
de hogar. Aunque es cierto que cuestan
un poco más que los otro¡:,, duran, en
cambio, muchísimo más tiempo y se pueden lavar hasta quince veces sin que se
"marchiten", es decir, sin que Sil ajen
hasta quedar inútiles. Con estos guantes
se evitan los gastos del tintorero, los de
la bencina, y, además, acostumbran á las
sefioras á esta clase de faenas domésticas.
Sobre todo, con este sistema lle evitan
los desagradables accidentes que se han
registrado y en los cuales se inflama
espontáneamente Ja bencina de que están
impregnados los guantes, causando algu~
nas quemaduras y serios sustos á las damas.
Nada hay que temer con el lavado del
jabón. Se ponen los guantes en la mano
como para ser usados y en esas condiciones se lavan con agua tibia y jabón. Este
lavado se hace con varias aguas y en la
última se pone una cucharadita de glicerina para litro y medio de agua. Antes
de dejarlos, se secan con un lienzo grueso,
pero no frotándolos, sino tocáudolos suavemente, para evitar que se separe la piel.
Una vez secos los guantes, se soplan hasta inflarse y así se dejan para que no pierdan su forma. Se les cuelga y se les deja
á la temperatura de la pieza por unas
ocho ó diez horas.
Si se quiere activar el secado, se les
puede acercar al fuego ó al tubo de una
lámpara de petróleo, pero evitando siempre una temperatura demasiado elevada,
que los maltrataría. Después de cinco ó
seis lavados, los dedos pulgares de los
guantes tienen una tendencia marcada á
contraerse; se evita P.Sto llenándolos,
mientras se secan, con pedazos de papel
de china. Estos guantes lavablei&lt; son de
cabritilla de todos colores. (Figura 1 ).
Son muy bonito¡:,, especialmente los
grises. Este color, poco "chillón'',
conviene particularmente para los
paseos matinales y visitas de confianza. En el invierno se preferirá
la piel de antílope, pero siempre
de color gris. Estos guantes se lavan muy bien y en estos tiempos
son más "chic" y elegantes que los
de cuero de Rusia, que tanta demanda tuvieron en los últimos años.

***

UN CENTINB~A RUSO.

Los guantes de piel de gamo ó de
antílope son más abrigadores que
los forrados y más fáciles de llevar.

Para visitas de cumplimiento y para paseos elegantes, deben preferirse
los guantes de cabritilla _blancos ó,
en general, de colores claros. (Figura 4).
Los guantes para automóvil ( Figura 2) , son de piel de perro y con
altos puños, cuyo papel principal es
preservar la mano y brazo de los
polvos y del viento que sopla en los
caminos. Como aun en verano los
pies y las manos se enfrían fácilmente cuando se camina en automóvil, estos guantes sirren igualmente para preservar al que los lleva
de una baja temperatura. Estos
guantes,'muy caros, pueden remplazarse por guantes de lana blanca, á
los cuales se les añaden puños de
tricó, á fin de cubrir el antebrazo.
Los guantes de soirée deben ser
blancos, gris, perla ó negros. (Figura 6) . Estos deben escogerse de la
mejor calidad, porquP- la piel negra,
generalme:::i.te, es débil y se destiñe
con facilidad.
A caballo, una mujer debe enguantarse
de blanco ó de gris. (Figura 3) . Para todos los caso" de que hemos hablado se
sobrentiende que los guantes no se 'han
mandado hacer á la medida, sino que se
han comprado en los cajones. Por último, aconsejamos que cuando se compren
los guantes, las personas se cercioren bien
de su perf~cto estado, pues hay muchos
que aparentamente no tiern,•n roturas y
sin embargo, basta con u~arlos una sol~
vez para que queden inutilizados.

&lt;&gt;

la luz Roja y el sarampión
Experimentos de un médico español

&lt;El desconocimiento de la causa íntima
del sarampión, enfermedad infecciosa con
localización en la piel, de origen microbiano seguramente, pero cuyo agente patógeno
no se ha hallado aún; la falta de medicación fundamental contra esa fiebre eruptiva,
que en sus formas regulares no exige tratamiento, y en las anómalas ha de ser combatida sintomáticamente, y la poca eficacia
de la_ higiene_para prevenir un mal tan generalizado y que, con apariencias tan leves
tiene la importancia que supone el bech~
de haber ocasionado sólo en Madrid durante los últimos doce aílos. desde 1889 á
1900, 5,863 víctimas, 6 sea el 29 por 1,000 de
la mortalidad total, justifican cuantos esfuerzos se hacen para hallar un medio cap~z de atenuar los estragos de esta pande1ma.
«Entre las nuevas tentativas hechas al
efecto, se halla la aplicación de la fototerapia por la luz roja, procedimiento que,
por haberse puesto de moda con extraordinaria rapidez, ahora que todos los medios
físicos ganan terreno en el tratamiento de
las enfermedades, merece ser estudiado
clínicamente, prescindiendo de sus fundamentos teóricos, para apreciar con exactitud su verdadero valor terapéutico&gt;.
Con estos párrafos empieza el Dr. Monmeneu una de sus dos interesantes comunicaciones al Congreso internacional de
Medicina celebrado recientemente en Madrid. Y en efecto, el Dr. Monmeneu ha
hecho un estudio experiment al y prolijo de
los efectos dela l uz roja en los enfermos
de sarampión.
Las conclusiones que saca de su estudio
práctico son interesantes. Declara que
de sus experimentos no ha resultado
probada la hipótesis de que lo,; rayos
rojos, modifica dort&gt;s, según Finsen,
de los estados inflamatorios y supuráticos de la cubierta cutánea, modifican la erupción de todo el cuerpo
y atenúan la enfermedad acortando su
duración. Si la luz roja modifica la
erupción de la cara, debe ser en grado demasiado insignificante para que
sea posible apreciarlo con exactitud, y
en todo caso, su in fluencia no se extiende á la totalidad de la infección y
menos á la evolución de la enfermedad. Así lo afirma el Dr. Monmeneu.
Este, sin embargo, ha podido observar que la luz roja ejerce una acción
indudable sobre el catarro de los ojos,
gue suele acompañar al sar~mpión, y

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

que, por lo tanto, dicha luz roja es un remedio
aprovechable de fácil aplicación en todas par·
tes, pues se le. puede emplear colocando gruesas cortinas rojas 6 capas de papel rojo superpuestas en los cristales de las ventanas y
cubriendo de igual modo las lámparas eléctricas.
Avalora estas observaciones la circunstancia de que el Dr. Monmeneu es uno de los
médicos más estudiosos y de más rráctica de
Madrid.

reina en la naturaleza. Aparte de estas ''razones po6ticas' ', digámoslo así, están en favor de lo que decimos las razones de comodidad, pues las telas de colores claros absorben menos los rayos del sol y permiten que
el cuerpo se mantenga á un grado relativo ,
de frescura, muy agradable.

~~p

Grabado 1.-Traje de tela de algodón de
falda plegada y blusa suelta, ataviadas ambas con aplicaciones de cinta negra, colocadas paralelamente en la parte inferior y superior de la falda, cuello y mangas. Además,
un pequeño cuello de encaje cubre la parte
superior de la blusa. La original colocación
de las aplicaciones da mucha vista al traje
de este modelo.
Grabado número 2.-Traje de algodón
cbn ancho cuello de encaje, falda plegada
longitudinalmente y adornos de rameado y

La siguiente es una blusa imitación de plisé, confeccionada con
tela de poco cuerpo y adornada únicamente con aplicaciones de
cordoncillo, pequeúo canesú de encaje, mangas con volantes y puños también de encaje. El modelo que sigue representa blusas toreras con ancho cuellohombreras y aplicaciones de pasamanería.
Incluimos también entre los modelos, el de un primoroso sombrero de verano, y el de un elegante traje de visita.

***

Trajes y Blusas de Verano

NOS

hallamos en plena estación primaveral y es necesario prepararnos á los
grandes calores de verano con trajes apropiados. En la presente página encontraréis
una colección completa de blusas y trajes

Tosefina..

BLUSAS CON CUELLO DE ENCAJE.

de primavera. Adórnanse las del primer modelo con ancho cuello de
encaje; pliéganse t~asversalmente en el corpiño y en las mangas y
hácense éstas termmar por graciosos puños de encaje semejante al
del cuello.
BLUSAS DE PLISÉ CON APLICACIONES DE CORDONCILLO.

MODELO DE SOMBRERO DE VERANO.

dumentaria femenina implanten nuestros
vecinos.

***

los trajes de verano, generalmente, constan de faldas cortas y corpiños sueltos, sin
que, por supuesto, se pasen los límites de
decencia y llioralidad á que deben obedecer
todas las prendas del vestuario femenino.
Además, los colores de los vestidos de primavera deberán ser claros, pues siendo ésta
la época de las flores y de los pájaros, las
mujeres, en sus trajes, deben guardar consonancia con el alborozo y policromía que

MODELOS DE BLUSAS TORERAS•

TRAJE DE VISITA [ESPALDER.O Y DELANTEROl

...........................w ...........................w
SALAMMBO

S

avanzó hasta el borde del terrado. Sus ojos recorrieron un instante el
horizonte; luego los bajó para contemplar la
ciudad dormida, y el suspiro que di(&gt;, al ensanchar su pecho, hizo ondular de un extremo al otro la larga túnica blanca que colgaba en torno suyo sin corchete ni cinturón.
Sus sandalias de puntas encorvadas desaparecían bajo un montón de esmeraldas, y sus
sueltos cabellos llenaban una redecilla de
hilo de púrpura.
Alzó de nuevo la cabeza, miró á la luna,
y mezcl¡tndo á sus palabras algunos fragmentos de himnos, murmuró:
-¡Cuán ligeramente giras, sostenida por
el éter impalpable! El se abrillanta en derredor tuyo, y el movimiento de tu agitación distribuye los vientos y los fecundos
rocíos. Según creces ó menguas, se ensanchan ó se achican los ojos de los gatos y las
manchas de las panteras. ¡Las esposas gritan tu nombre en sus dolores!
AJ.AMMBÓ

Figura número 1.

para la temporada; todas vaporosas, suaves,
trasparentes, de colores claros, sencillas en
su confección y elegantes en su aspecto. Los
modelos son americanos y esperamos que
agradarán á nuestras lectoras.
Debemos manifestar que
hemoi, recibido numerosas
cartas de nuestras abonadas en las que se nos indica la con v~niencia de que
con frecuencia publiquemos en nue;itro semanario
modelos de trajes americanos. Las complaceremos
con gusto, y á reserva de
publicar fig:urines europeos,
daremos á 0&lt;mocer todas
las novedades que en in-

Figura número 2.

cintas en su parte inferior, corpifio moderno,
plegado y ceñido al frente y sujeto por un
broche metálico. Las mangas, amplias y con
pequefíos pliegues transvereales, teÍminan
por puños estrechos de encaje.
·
Grabado número 3.-Tra.je de verano de
tela rameada y adornacto con aplicaciones
de encaje y superpuestos de tela negra en el
corpiño imitación de solapas. Estas solapas
imitadas llegan hasta formar el cinturón,
que es un poco más ancho de lo que generalmente se acostumbra.
·
La enagua consta de dos pequeñas $Obr~faldás· las mangas son englobadas y terminada&lt; como en los trajes, anteriores, por
estrechos puños de encaje inglés.
Los grabados siguientes repre¡:entan
una vistosa y elegante colección de blusas
Fig,u ra nümero 3.

,)

\...

¡Hinchas los mariscos! ¡Haces fermentar los
vinos! ¡Pudres los cadáveres! ¡Formas las
perlas en el fondo del mar!
''Y todos los gérmenes, ¡oh Diosa!, se agitan en las oscuras profundidades de tu humedad.
.
'•Cuando apareces, la quietud se esparce
sobre la tierra, ciérranse las flores, las olas
se apaciguan, los hombres, cansados, se tienden con el pecho hacia ti, y el mundo, con
sus océanos y sus montañas, se-. mira en tu
rostro como en un espejo. Eres blanca, dulce, luminosa, inmaculada, auxiliadora, purificante, serena!"
·
Los cuernos de la luna estaban entonces
sobre la montaña de Aguas Calientes en la
escotadura de dos cumbres, al otro lado del
Golfo. Había más abajo una estrella pequeña y al derredor un círculo pálido.
Salammbó continuó:
"¡Pero eres terrible dueño! ...... ¡Por ti se
producen los monstruos, los fantasmal'! espantosos, los sueños engañadores; tus ojos
devoran las piedras, y cada vez que rejuveneces, los monos enferman!

"¿A dónde val", pues? ¿Por qué cambiar
perpetuamente de forma? ...... Ora pequeña.
y encorvada, te deslizas por los espacios como una galera sin arboladura, ó bien en
medio de las estrellas, pareces un pasto; que
~uarda su rebaño. Luciente y redonda rozas la cima de los montes como la rued~ de
un carro.
"¡Oh Tanit!
''¿Me amas, no es cierto? ¡Te he mirado
tanto! ¡Pero no! ¡Tú corres por el cielo azul
y yo me quedo sobre la inmóvil tierra!
"¡Taanach, toma el nebal y toca dulcemente la cuerda de plata, porque mi corazón
está triste!"
La esclava levantó una especie de arpa de
ébano, más alta que ella 'y triangular como
un delta; :fijó su punta en un globo de cristal y se puso á tocar con ambos brazos.
Los sonidos se sucedían, sordos y precipitados c~mo el zumbido de las abejas, y ca.
da vez mas sonoros volaban en la oscuridad
con el lamento de las olas y el susurro de
los grandes árboles de la Acr6polis.

Gusta.evo Fla.dhert.

�EL MUNDO ILUSTRADO

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(*)

......Y del Tiempo sonó la primer hora
Con claridad d~ Aurora
El Caos se iluminó, y en un espasmo
La Materia en el éter diluida
Se despertó á la vida
De geuesiaco amor al entusiasmo!
Y fué la Creación... La nebulosa
Se condensó radiosa,
Y el Sol foco de luz brillante y pto,
Llevando en pos su regia comitiva,
Comenzó su deriva,
Ma¡estuoso y triunfal, por el vaclo.
¡El Planeta nació; la tosca esfera
Cou intuición certera
Su plaza halló en mitad del inflni~,
Y por cima de un mar de lava mqm~to,
Selabró un esqueleto
Colosal de basalto y de granito!
'l'ibios océanos la extensión llenaban;
Los c\\mulus poblaban,
Preñados de torment.J.s, el espacio,
Y la roca creciendo, firme y muda,
Se usomaba desnude.
.
Del mar inmenso sobre el manto lacio...
¡Y la vida surgió! ¡De lo profundo,
Para poblar el Mundo, . . .
Forma cobró la nómade rnvlSlble;
Y fué cuna grandiosa, asi, el abismo,
Del primer organismo, .
.
Microscópico, obscuro, mdefimble ...!
¡Se siguieron rodando las edades;
Las broncas tempestades
Apaciguaron su clamor de guerra,
Y de lo porvenir para alegria,
En un remoto día
.
,.
La primer planta se prendló ,\ la 'Iierra.1
Después, la c,terna evolución por norma;
Una trns otra forma
En el laboratorio de Natura,
Buscando el arquetipo y los ideales... ·
Las selvas colosales,
Los monstruos que serian nuestra pavura...
De toda estirpe que rodó agotada,
Nos quedó consigne.de.
.
En páginas de piedra la memona;
¡Por eso en cada fósil que se exlv1ma,
El genio lee y consuma
.
.
De la Creación la sorprendente hIBtona!
Y el Hombre apareció ... ¡Salvaje y rudo;
Sin más arma ni escudo
. Para, ganar del orbe la diadema
Y ser el Rey de todo lo existente,
Que un cerebro potente
Y un «Dios y Libertad» por sacro lema!
Por ese cetro, en la tenaz disputa
Venció al oso en la grnta
Y talló el sllex;J en aquel deseo
De no tener riv . siempre inaudito,
Su fuego al Infinito
Por la mano robó de Prometeo.

**• pensamiento...
y el imperio náeió del
¡Del trabajo al ali.ento
.
.
Germinan prodig10sas las creac10nes,
Vencido el toro sobre el campo surca,
Y sobre el mar, la urca
Salva distancias para unir naciones! .
Da á Grecia Egipto el gnomon: Grecia á RoCuando ésta la desploma
(ma,
Sobre el lecho terrible de Procusto,
Mármoles blancos y tablillas de oro,
Una herencia-tesoro
De e.ugtlStas leyes y de un arte augusto.
¡Y después, cuando Roma se derrumba
Como el Sol en la tumba
.
De un ocaso que es !gt.ea florescencia,
mota y se esparce, en nube mdiosa,
De la ruina grandiosa,
.
.
Polvo que es polen de futura Ciencia!
¡Polen á cuyo influjo en la remota
Región, la vida brota
Que hace veriel del yermo; del basalto,
Soberbio pedestal: del árbol, nave,
Y de la idea, un ave
Para subir, aligera, muy alto ... !
¡Ya empeñado por siempre está el combate!
Es fuerza que arrebate
,
El hombre sus dominios al arcano
Y que torne su esclava á la materia
Y al Progreso la arteria
En que palpite el ser del genio ~u,mano.
Mas de la lucha en la tenaz retr1ega,
¡Ay del que se doblega
De fuerzas falto, ó al luchar olvida.
Que es «Dios y Libertad» el lema primo!
¡Rodará sin arrimo,
Como ,roca del álveo desprendida!
•*•

¿Qué fué el pasar de siglos q ue arrastraron,
Cuando al no ser bajaron,
.
.
Ya una raza, ya un dogma, ya un 1mper10?
¡Nunca el 'l'iempo al correr mató la Idea,
Que nace y aletea
La ninfa sobre el mismo cementerio!
¡De los siglos así, sobre la ruina
Que mágico ilumina
El proyector.potente de lf!, Historia,

Su uresurrex1t)&gt; cuanto existe canta,
Y otra vez se levanta
.

Como un slm bolo eterno de victoria!
y un dla. mientras que lenta, sorda, extraña,
ne la Europa en la entraña
La convulsión fatídica ferm~nta
Como en la muda entraña del nevado
Vive el luego ignorado
Para estallar en erupción violenta,
De una núbil nación americana
Que sacudía su im.ane..
Ultrajante tortura del ilota,
Llegó á la Francia. la fecunda, un sabio
Insigne en cuyo labio
Evangelio es la máxima qne brota.
Alli otro sabio singular le.espera,
A cuya risa artera
.
y nerviosa, el latent~ cataclismo
Como el fuego en la fragua, creces toma...
Risa que, •l fin, desplom~
Un trono secular en el !),blSmO.
.
.
Un nombre para el meto Frauklm qmere;
Pero Voltaire prefiere
A un nombre vano, un inmortal emblema;
y del niño en la frente inmaculada
Su mano descarnada,
- «·God and Liberty-dice,-és~ es tu lema!••
¡Y cuando Frn.nklin á h, Patria torna,
Con ese lema exorna

(*)

Esta compcsición. fné leida por su autor
en el solemne e.niversano de la fundación de la
Sociedad de Geografía y ~stadistica, c&lt;,lebrado el 28 de abril de 1904. El señor Presidente
de la Sociedad di6 al .ªl!tor. como te~a para
esta composición, la ~ivisa «God an? Liberty»
que Voltaire dió al me~ de Frankhn, &lt;;_uando
l'.\ste enviado de Emba¡ador de los Estados
unidos á Francia, al independerse las colonias, pedle. que aquél diera á su meto un nombre.

De la Patria el escudo soberano,
Y en dos palabras el ideal precisa
Y forja la divisa
Mejor, para este pueblo americano!
Lema que, por hermoso y por fecundo,
Será del Nuevo Mundo,
Mientras exista, el grito de batalla......
¡Del mun&lt;lo de Colón, que triunfalmente
Avanza en el presente
Y do el futuro del Progreso se halla!
Que de Franklin, de O'Hlggins y Morelos
Nunca los patrios suelos
'l'eman al vago porvenir... ¡La gloria
Suya será, si enseflan á sus hijos
Que, en ese lema fijos,
La ruta encontrarán de la Victoria!
¡En Dios y Libertad todo se encierra;
Porque al ir por la tierra,
Quien ~ Dios busca, lleva dentro el pecho,
Para luchar, loriga protectora;
Y quien libre labora,
Es grande y fuerte al fin por el derecho!
¡Qu~ ruede el tiempo en cüra no soñada!
Mas al trocarse en nada
La vida en nuestro libre Continente,
En la cima del Ande, augusta y fiera,
Clave con su bandera
Ese lema el postrer superviviente!
E . Jtrt,queo Cast;,Uanos.

México, abril 28 de 1904.

•

Bajo el Sol delas Sombras

L

AS frágiles rosas que se descogen sobre nuestra mesa,
mostrando los granos de oro
de su seno; esas rosas, que desde
Tamarís hasta Mentón, bordan
el mar de blan~os jardines, cuyo
aroma fugaz se escapa con los follajes precoces, esas flores queparece no esperan sino el m vernadero, para darle la bienvenida y
morir, representan mejor que nada la viviente acogida de un país
propiéio á la febril y somnolente
vida de los enfermos en convalecencia ávidos de sol, ó el ·ensueño nostálgico de los artistas
amigos del verdor luminoso y
del agua azul.
Decoración melancólica y encantadora, falsa Africa sin el ardor de los rayos vivaces ni el hálito de la luna árabe, de limón y de
almizcle, falsa Córcega sin el aroma penetrante de sus boscajes,
pero finamente perfumada del
verde de los pinos y de los cistos,
con su suelo rojizo y guijarroso,
sus arrecifes en donde bate el
mar, sus playas de ceniza gris,
esta costa de Provenza, carcomida de golfetes en donde muge el
viento, exhala un hechizo especial, muy triste y muy dulce.
Tiene el esplendor mouótono, la
severidad funeral de un cementerio, el silencio encantado de un
jardín de las almas, de una estufa
de agonfos.
¿Por qué sugestiones fluidas,
imprecisas, á la influencia de
cuáles reacciones nerviosas y cuasi magnéticas se determina esta
melancolía propia de las jornadas
radiosas, esta indecible tristeza
que parece hecha de la inexpli.·
cable y estéril belleza de las cosas de la vibración mecánica de
' y que se agita
. y crece en
la luz,
ondas circulares, semejante á una
cara de agua desgarrada por un
guijarro, á todo contacto y á todo razonamiento con los seres,
con los vegetales, con la simple
mirada de la materia inerte? Explicarlo es imposible, bien que se
siente intensamente.
Acaso las más simples causas
materiales la hayan infiltrado en
nuestro ser, desmayada languidez como absorta de vivir y que,
sin querer morir, suspira y ansía,
extenuada sin ágotamiento, amilanada sin motivo, con esa sonrisa
infantil próxima al llanto de una
mujer que cerrase los ojos y ·abatiese la cerviz... .. .
Una circunstancia más precisa
debía agravar este «sple~n» inex-

plicable ó insuficientemente explicado y matizarlo de una 8entimentalidad confusa, de imposible dese.o y de pesar ilusorio.
Nuestro carruaje acababa de pa•
sar al lado de dos misses vestidas
de blanco, todas con sombrerilios
de paja ingleses, apoyadas en largos cayados de excúrsionistas.
De cara al sol, largas, enhiestas,
pisando firme como muchachos,
~ubían, como nosotros, al observatorio que domina Cannes y el
mar, corta.n do por desechos. Sus
faldas cortas, rasando sobre zapatos de cuero leonado, emergen
ó desaparecen detrás de los sotos.
A veces, el coche las a~canzaba,
y sus enérgicas fisonomías, rosadas y blancas, radiaban del placer de adelantársenos, aunque estuviesen seguras de que nos precedían en la ascensión. Rus bucles de oro retorcidos dejaban
descubierto el cuello, y las frases
que cambiaban brevemente en
inglés, daban un atractivo incomprensible á la mímica parlante de sus rasgos.
Teníamo1,1, empero, de vuelta
en vuelta, huecos de sombra en
medio de mesetas de luz ; habíamos llegado á la pl11taforma del
observatorio; las ingl'lsas, apoyadas las manos en la balaustrada, contem~laban ya la llanura
magnífica, el agua, los montes,
Cannes, las islas. El mar, al sol
de las cuatro, palidecía; sobre el
azul lácteo del golfo, e1,1trías, tornasoles, ondulantes reflejos trazaban cabalísticos dibujos.
De pronto pasó un soplo frío
que hizo vacilar el mar, los rayos
pálidos, los árboles: el soplo traidor que anuncia en aquel país el

ocaso. Las inglesas se estremecieron, alzaron los hombros como sorprendidas, estrecharon sus
brazos á sus talles y, •después de
consultarse con la muada, bajaron vivamente el repecho, pasando y repasando sus faldas !l.l azar
de los taludes.
Aquel, stremecimfonto y la tos
que lo acompafió, una tps ,irritada y seca, discreta y contenida,
una tos di~gll!ltada de1deJ· arse oír
.
1
porque toda tos tiene
una voz en'
esos países de malaria y de languidez: las hay viejas y hendidas,
grosera1&lt;, delicadas, ' ruidosas,
ahogadas, toses que tienen 131 asprcto de las caran que agitan .....
ah! aquel estremecimiento y
aquella tos!
·
Y aquella vez, nuestra ins6lita
trifiteza tuvo un sentido: ella se
había desprendido, seguramente,
de ese país en que las rosas se
deshojan apenas abiertas,en donde tantas agonías se han sumergido, ventanas abiertas sobre las
ondas y el cielo, país qur, con su
verdura monótona, de un tono
de ciprés, parece un gran jardín
de la paz suprema.
Sí, al soplo pérfido del crepúsculo comprendimos demasiado
bien la fuga elocuente de aquellas
jóvenes hundiéndose en la verdura negruzca, blancas bajo la palidez del sol de las FOmbras, de
tantas otras sombras frágiles y
encantadoras como ella1,1, que,
desde hacía años, se h abían desvanecido en aquella claridad y
que poblaban, con su impalpable supervivencia, aquel edén
crepuscular de oro· azul.

Paul et Vídor Marguerítte.

fx~osi(ión ~e San luis.
cuota.s de vi~je redondo, en moneda americana.
Ciudad de México ......... $51\.25
Pacbuca .................. 56.25
Tolur.a ................. ... 55.85
Queréta.ro. . . . . . . . . .. . . . . .. 51. 40
Saltillo ................... 40.05
San Luis Potosí . . . . . . . . . . 46. 90
Tampico ......... ... ...... 55.20

Cela.ya, Silao, Irapuato,
Aguascalient es. . . . . .. . ... $50. 90
Torreón. . . . . . . . . . . . . . .. . . . 45. 60
Parral. ........ . . .. ....... 47.50
Gua.dala.jara .............. 56'.25
Monterrey . . . . . . . . . . . . . . . . 38.15

S7ILWCLL PLACC
La más hermoso Colonia no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo' de la Reforma, sino porque ..las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quíe~es desean construir magníficos edificios, que, en
epoca n9 muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
D?-Oda y el cen~ro de las lujosas residencias de la
mudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura~ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
. Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo estA
lugar pa.ra edificar fincas que llenen todos los requisit~s de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos quepara fines del presente año, todos los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar ~erá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
Para mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican Trust Company,
Los boletos son buenos para hacer el viaje en cinco días en una
ú otra dirección.-El límite final de los mismos boletos es de 90
días, pero en todo caso no serán buenos más a.llá del día.15 de di·
ciembre de 1904.--Se hacen arreglos para apartamentos de Pullman, con camas directas.
Duillev T/10111.as. Agente viajero
de PasaJes.-Apartado núm. 34.
TORREON. Coah.

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Dewit Ha1n1nOn(l. Agente vJaJero
de PasaJes.-la. San J,'ranclsco, 8.
MEXICO, D. F.

S. FarttS'Worfh.-Af!,ente General.
t! · san Franclaco, Núm. 8, Mélllco. D. F.

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ó á los Sres. Prevost &amp; Vail,
Primera de san frand.sco, 8.

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Año XL-Tomo I.-Número 21

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Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA

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MEXICO, MAYO 22 DE 1904.
Registrado como articulo de segunda ciase, en 3 de Noviembre ·de 1894.

Subscripción mensual foránea......$;1.60
ldem
ldem en la Capital, $ l. 26

Gerente: LUIS REYES SPINDDU

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vo podemos .atender con eficacia todos los pedidos que
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Srlta. Paz Galla rdo.

(Fot. J . G6mez Gallardo,- Gnadala jara).

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 1, No 20, Mayo 15</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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