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Año XL-Tomo I.-Número 21

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Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA

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MEXICO, MAYO 22 DE 1904.
Registrado como articulo de segunda ciase, en 3 de Noviembre ·de 1894.

Subscripción mensual foránea......$;1.60
ldem
ldem en la Capital, $ l. 26

Gerente: LUIS REYES SPINDDU

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Srlta. Paz Galla rdo.

(Fot. J . G6mez Gallardo,- Gnadala jara).

·

�EL MUNDO ItUSTltAl&gt;O

EL MUNDO ILUSTRADO

3tr. toncurso dt

de la Redacción del periódico adjudicar
los premios ofrecidos, no habiendo, por
lo mismo, jurado especial calificador.
Los originales de las obras que no resulten premiadas quedarán á disposición de los interesados para que los recojan, juntamente con el pliego cerrado
en que conste su nombre y que no será,
en ningún caso, abierto por nosotros.
La Redacción publicará, sin embargo,
todos aquellos trabajos que juzgue
oportuno, ya sea con la fínna de su autor, si éste lo permite, ó indicando únicamente el lema respectivo.
4. \'IS - Tanto el cuento como el episodio á que se refieren estas bases, serán publicados en un gran número extraordinario que prepara "El Mundo
Ilustrado" para el mes de septiembre.
El resultado del concurso se dará á conocer en la primera quincena del mismo mes, entregándose á cada uno de los
vencedores, como recompensa, $ 50 en
efectivo y una pluma de oro.

"El mundo Ilustrado"
Premio: Pluma de oro y 50 pesos

T

ODOS los grandes poetas, los grandes artistas, los grandes filósofos, han amado á
la niñez. Cristo, al decir: «dejad que los niñvs
se acerquen á mi&gt;, escandalizaba~ los judíos,
porque en la antigua Judea, en la mosaica Judea, que presenció la epopeya admirable de la
caridad del Cristo, el niño era algo indefinido
cuya categoría estaba apenas demarcada entre la bestia y la piedra inerte.
El hombre primitivo, al nacer á la vida con
las pupilas empapadas aún de la negra sombra
salvaje en la que palpita su alma imperfecta y
mal esbozada., lo que primero nota en el mundo exterior es la existencia de fuerzas desconocidas para é l, poderosas fuerzas cuyo origen y destino le es por completo obscuro, pero
que le aniquilan con la misma inconsciente fa·
cilidad con que aniquilan al animal, á la planta, á la. roca que, por una fatal contingencia,
se encuentran á su paso.
De aquí la. hosca y cruel hostilidad de los
salvajes. El hombre que primero ha visto en
la. selva primitiva el cadáver de su semejante,
muerto por la mordedura. tóxica de la víbora,
por la espada cintilante del rayo, ha sentido
en su pequeila alma sin fondo y sin luz la. fría
tristeza. que le revela su pequeñez y su insignificancia en el admira ble orden de la creación.
Al sentimiento claramente egoísta que le ha.ce
ver en el hombre muerto un rival aniquilado
por la. obra de la casualidad, sin esfuerzo alguno, un nombre que ya no le disputará la
presa ni le hará su víctima. si es más fuerte
que él, se une el sentimiento de su propia miseria de su propia debilidad. Entonces busca
á sus' semejantes y se reúne con ellos para formar el clan.
Pero la mujer, que come y no trabaja tan
bien como los hombres, que es débil, que es enfermiza, es una especie de necesaria. fatalidad,
de indispensable carga, á la que se le puede
perdonar, es cierto, pero á laque jamás podrá
tenérsele cariño. El hijo, el pequeño, es un
ser débil que hay que defender, que no puede
aportar á la común choza el fruto de sus cacerías. Es, como la. madre, un lujo del salvaje,
un necesario estorbo en la guarida del antropoide.
.
.
Después, poco á poco, la muJer y el mño se
convencen instintivamente de la verdad de su
desgracia, de su situaci~n equívo_ca y propensa á sufrir la consecuencia de la ira del macho y entonces la mujer débil, y el niilo, más
débil aún, ayudan trabajosa.man~ a) macho e_n
la obra difícil, impuesta por la d1v10a maldición de proporcionarse el sustento diario.
Es' solamente en las sociedades ya altamente,
civilizadas en las que llegan ya á los linderos
del vicio (a.'l ta muestra de civilización decadente) que vemos á la mujer alcanzar ~n puesto,
suyo propio, inalienable en la sociedad conyuga.'i. Pero en los pueblos orientales, e':11.os
que el Cristianismo no ha lanzado su meridiana luz, la mujer sigue sumisa á la ley_ del harem y el niño, desnudo, enfermo, seme1ante al
per;o y al pollino, recoge en las calles los restos putrefactos y hediondos de la comida de los
mayores, y aun se le considera muy gravoso
á la familia.

FAR FROM
(Confidencia)

·Te acuerdas?...... Toa tarde, lluvia lenta
Sobre los mudos campos de.0 cendla,
cual pluma que dejara la tormenta
Caer de su ala fria.
Lloraban tras la bruma las campanas
Con sones que llegaban al ?Ido
Tristes como las ráfagas le¡anas
De un recuerdo perdido.
Remedando fantásticas congojas,.
Doblaba el ventarrón las ramas yfo1as,
y arrancaba á los árboles sus _ho¡as
y á las aves sus que¡as.
Azotaban el nido las i.eblinas,
Azotaban el árbol densas b~umns;
Sacudlan sus ramas las enemas
Y el ~jaro sus plumas.
El viento que bajaba de las rocas
Te agolpaba á las sienes el cabello,
y de su mant-0 con las negras tocas
Te heria el rostro bello.

Cristo fué el primero que logró descubrir en
el cristal profundo y claro de las miradas del
niilo el enigma del porvenir de la raza. Al
llamará sí á los niños, Cristo supo que atraía
sobre su cabeza nimbada por el dolor supremo, la ira de los mosaístas, embebidos en la
rancia creencia judaica, como ur:.a mecha en el
aceite de una lámpara. De entonces acá, el
niilo forma parte de la familia., parte integrante y adorno del hogar, debido solamente al
mágico prestigio de la palabra del Cristo.

***
Por eso ha abierto EL MUNDO ILUSTRADO
un concurso de niños, tratando de implantar
entre nosotros una costumbre que en países
del Viejo Continente y en los Estados Unidos
es ya general y da siempre espléndidos resultados. Tras de la sencilla enunciación de las
bases del concurso, deben los lectores ver la
tendencia á estimular la aplicación de los padres hacia la crianza de los niilos. Quiérese
por este medio hacer que se grabe en la ima.•
ginación del mayor número de mexicanos que
sea posible, este axioma: «en la existencia frágil, vegetativa, inconsciente del niilo, está imbíbita la existencia clara y bien delineada del
hombre formal&gt;.
El concurso se dit-ige á los padres, á las madres, y tiene por objeto, secundario, lejano,
trascendental, hacer que crezca hasta el límite
mayor que se puede, el tratamiento científico
del niffo, la crianza lógica y bien dirigida
que habrá de formar la raza del futuro, precisamente la que, por vivir a.ilos después de
nosotros, habrá de tener la necesidad imperiosa de ser fuerte, para llevar á la lucha por la
existencia elementos de combate que le permitan sostenerse, vencer; no ser vencida, antes
de entrar en lucha, por estar desarmada.
Alguien dice que el más grave defecto de los
cuadros de Miguel Angel (hay personas que
encuentran defectuoso hasta el brillo de una
estrella inmaculada) es que los niños tienen
«cara de hombres&gt;. En esta. frase trivial se encuentra sintP.tiza.do un hecho . que muchos han
de haber notado ya: el niño es una. persoaali·
dad completamente original; no es, ni con mucho, un hombre pequeño, un hombre que aún
no se desarrolla; es, por el contrario, el niilo
algo absolutamente ú~ico y. cuyos. ca.racter~s
particularí~imos permiten diferenciarlo á pr1•
mera vista.
El coñcurso de los niños tendrá, á lo queparece, éxito muy grande, en comparación, por
supuesto, y estamos seguros de que será un!!'
buena semilla. sembrada que habrá de fructificar algún día.

***

Sigue en el Teatro ..t\rbeu prac~icand? el Gobierno la obra de caridad artística, -digamos,
que se propuso al tomar en arrenda.miento el
citado coliseo. Después de la temporada. de
conciertos que nos ha ofrecido el maestro Meneses, fué organizado un concierto especial,
síntesis correctísima y valiosa de la obra an-

Herían los guijarros tu pie hre,•e,
En tus rizos cuajé.base la escarcha,
Pero al través de rocas y de nie.ve
Seguimos nuestra marche..
Llegamos al lugar do en otros dtas,
Al lado de los tumbos bramadores,
Gozamos de ignoradas e.legrlas,
·
De ignorados amores;
Teniendo en los transportes de ventura,
Como testigos de ese e.mor á solas,
Las errantes gaviotas en la a!tura
Y á nuestros pies las olas.
Mas ve. no murmurab11n, como enantes,
Las ondas mis amores á la arena:
Que al lleear á le. arena murmuran tes,
Murmuraban mi pena.
y las gaviotas, por la linea angosta
Donde el mar se confunde con el cielo,
En busca &lt;le otro delo y otra costa
Dilataban el vuelo.
-¡Adi6s!-dije á las olas que mor!an
Sobre los recios peñascales rotas;
-¡Adiós!- dije, al mirarlas cómo hulan,
A las blancas gaviotas.
No más citas de amor sobre las rocas,
No más citas de amor en los ribazos,
No más besos de e.mor sobre las bocaS,
NI á. los cuellos abrazos!

teriormente presentada á la admiración del
público, especialmente hecha para la clase
obrera..
Un pensador moderno, parafraseando el refrán universalmente conocido, ha dichc-: &lt;dime
la música que te gusta y te diré quién eres&gt;. Al
decirlo, hi,, enunciado en una forma humorística un axioma. conocido ya de los que se dedican al estudio de la humanidad.
Como una flor de civilización y de progreso,
la música se muere en la atmósfera del atraso
y de la abyección. Es, para ella, oxígeno vivificador el cultivo de la inteligencia humana,
y sólo extiende sus pétalos gloriosos á la lumbre meridiana de un sol que calienta mucho.
Los pueblos, cuando hacen música, han hecho ya su propio progreso, han laborado te·
nazmente persiguiendo el bienestar físico y
pueden buscar e11 la. música la delectación indispensable ya para su inteligencia aguzada,
hiperestesiada, que, de otra manera, se senti·
ría enferma, vacía, hueca., inacabada.
Proporcionar á los pueblos pobres, como el
nuestro, el beneficio inapreciable de escuchar
música, verdadera, alta y noble música, es de
primera importancia, si se quiere que, lenta.mente, con la lentitud misma con la que la naturaleza hace sus obras magnas, vayan crista•
!izando en su cerebro todos esos detalles pe·
queños que, al reunirse, forman el intrincado
mecanismo de una inteligencia civilizada.
Los conciertos se han ido. Tendremos solamente la compañía de drama italiano en la que
como estrella figura la Maria.ni. Es una antigua conocida nuestra, á la que hemos admira.do en algunas de sus creaciones y á la.que, hoy
que vuelve á nuestro país, aplaudiremos sinceramente.

"El Mundo Ilustrado" convoca á los
escritores del país á un certamen literario que tendrá por objeto premiar:
1.- AI autor del mejor cuento de costumbres mexicanas.
II.-Al autor del mejor "episodio histórico," escrito en fonna de cuento y
relativo á la época de la Independencia
Nacional.
Las bases á que se sujetará el certamen son las siguientes:
l. \'IS -Las personas que deseen tomar
parte en el concurso, deberán remitimos
directamente á nuestras oficínas-2. \'IS
de las Damas, núm. 4,-antes del 30 de
junio próximo y bajo sobre marcado
con un lema, el original del trabajo que
presenten, remitiéndonos, al mismo
tiempo y bajo otro sobre, marcado con
el mismo lema, un pliego en que consten el nombre del autor, su domicilio y
el lugar de su residencia.
2. \'IS -El cuento y el episodio no podrán contener más de tres mil palabras
cada uno, y deberán ser forzosamente
inéditos.
3. \'IS - Queda exclusivamente á cargo
•

~

&lt;&gt;

SIN H0G1\R

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lo largo el camino p~lvoriento, interminable. Ni una nube en lo a ltv, ni un rumor
abajo. El cielo limpio, ilumina.do por el sol
deslumbrante.
Es una tarde abrasadora de estío.
Ea la lontananza gris de la cuesta, aparece
un punto negro que se mueve, se acerca, se
agranda, se distingue una forma humana . ....
es una mujer que r.amina. lentamente ..... .

~

Con la temporada de lluvias, el Circo levan·
ta su tienda y S'3 marcha. Queda solamente en
los sueños infantiles la enharinada faz de Bell,
cuya mueca socarrona levanta parvadas de
risas ingenuas, de blancas risas cristalinas,
como levantaría parvadas de mariposas la.
brusca agitación de una rama florida.
Volverá después, cuando el Padre Invierno
haya vuelto también de su larga expedición al
Polo, cuando el frío, como mago iracundo, ha.ya. cortado todas !as flores y haya constela.do
nuestros cielos de mucho polvo de oro.

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'c4ntenor Lescano.

Puse un adiós sobre tus labios rojos,
Del llan~o y del amor en los excesos;
Y me dieron sus lágrimas tus ojos,
Y tus labios sus be.sos.
Y-¡Adl6s!-te dije.- ¡Adiós, Rdiós, bien mio!
Y sepulté en tus manos mi cabeza.
Y tus manos U&gt;mblaban. no de frlo,
De amor y de tristeza.
FijR~te con callAdo desconsuelo
En mi pupila tu pupila triste.
Sepultast~ la frente en tu pañuelo
Y gemiste...... gemist~I

***

tras

José Biva,i Groot.

::

,• .

¡

Hoy nos separan anchos hnrizonres,
Uoy nos separan altos valladares,
Y
los valladare,,, recios montes,
Tras los montes, los me.res.
;,Vuelves hoy, como er.tonces, tras las densas
Brumas, á las arenas gemidoras,
y como entonces. en mi amor hoy piensas,
Como en tonccs me lloras?
No sé...... mas al pensarlo, acongojada
lloy tiembla el alma con angustia incierta;
Que no sé si te lloro desposada
O si te lloro muerta.

' -

t.,_.. ',.

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• e~

** *

Llueve. Caen simétricamenie los goterones
sonoros sobre la ciudad sombría, fingiendo una.
redecilla de hilos apretados en cuyas mallas
tiembla, como un insecto et1 la tela de una ara.•
ña, la estrella vespertina. El sordo rumor de
lalluvizna bate á la. funerala sus enigmáticos
redobles, mientras el espíritu tiende sus a.las
humedecidas hacia lejanosraíses brumosos de
ensueño y de muerte, hacia extrailos países
donde la quimera reina y la vida se deslíe en
anonadamientos supremos y divinos.

RAFAEL RAMOS PE0RUEZA.
r-

-.

., _._ ~~·:, . :. .

***

I.a mujer es joven, muy delga.da, lleva en
sus brazos un niño escuálido y avanza fatigosamente ...... .
A veces se sienta sobre una piedra ó en el
borde elevado del camino montañoso; sus vestidos están hechos jirones, viejos y sucios; envuelve su cabeza en una mascada negra, deshilachada y verdosa por el tiempo; su tez enfermiza, descolorida, los ojos agrandados por
cercos violetas y los labios exangües ... . ... .
Con las bellas manos pálidas, entrelazadas,
toma el cuerpo del niilo moi:ibundo ........ ya
parece un muertecito, con el rostro lívido, humedecida por frío sudor !afrente, sobre la que
se pegan sus ricillos de oro.
El sol se va ocultando tras los cerros azulosos .. . . . . . .. .
Una claridad naranjada se difunde dulcemente en el Ocaso, el uisco no se mira ya... . .
Al calor de la t!lrde, sigue la frescura de la
noche.
Todas las cosas se miran de un color más
obscuro; el polvo del camino, las montailas
..... los árboles están ennegrecidos por la sombra. Los pájaros, friolentos, tornan á sus nidos; algunas estrellas parpaaean .. ... .
La mujer deja en el suelo un bulto de ropa
que llevaba suspendido del brazo.... . . explora
con sus ojos el camino hacia atrás, adelante,
por los lados, buscando un viajero, un auxilio ... . . nadie viene ..... .
El niño fija sus ojos turbios y vidriosos,
con expresión de angustia, en el rostro de
su madre; ella lo besa, lo estrecha contra su
corazón, intenta darle calor y vida con sus caricias ...... . El cuerpecito se enfría más y más,
la frente parece una lámina de mármol bajo
la nieve, las manecitas, trozos de hielo...... .
las uñas y los labios están mora.dos, la boca
muy abierta, y los ojos, fijos, fijos . ...... .
De pronto suspira fuertemente y deja caer
hacia atrás la cabeza, mientras el cuerpo se
estira un poco y luego queda inmóvil. .....
Las lágrimas de la mujer humedecen el rostro del muertecito.
El aire grita dolorosamente entre el ramaje,
y la luna asciende con lentitud sobre los montes, derramando una claridau amarillenta, como una enorme lámpara de oro.

..:

ESTUDIOS FOTOGRÁFICOS.-UN PAISAJE,

�Et MUNDO ItUSTRADO

Sociedad fotogrática Mexicana.
A

CABA de instalarse en esta capital una
Sociedad Fotográfica de profesionales y aficionados, que preside el inteligente "amateur" Sr. Lic. D. José Luis Requena, y que
tiene por objeto la celebraci6n de concursos
especiales para premiar los mejores trabajos
que logren los socios.
A este fin se organizarán peri6dicamente
excursiones á distintos lugares del Distrito
y de los Estados limítrofes, que ofrezcan algún interés, ya sea por sus bellezas naturales,
ó por los edificios ó ruinas que en ellos se
encuentren. La primera de estas excursiones

GlmPO D.E SOCIOS DE LA. AGKUPACIÓN FOTOGltÁFlCA MEXCCANA.

Sl{, LllJ J

LUIS Rll:QUl!:NA.

se emprendi6 en días pasados, tomándose
una serie de hermoeas vistas de Xochimilco
que están actualmente sujetas al examen de
un Jurado especial, que será el que las califique y otórg'\le la recompensa ofrecida al
socio que resulte vencedor. Como requisito
indispensable, ha quedado establecido que
las fotografías deben ser tomadas con cámara de mano.

El Sr. Lic. Requena tom6 algunas vistas
de Xochimilco, ayudado por el socio Sr.
Conde, y á él pertenece lo que hoy publicamos juntamente con un grupo en que figuran: Lle pie, los Sres. Miguel Cortina, Ing.
Ignacio Hidalgo, Lic. Benjamín Barrio!'&lt;, Dr.
J. García, Alejandro Riva Fontecha ( Vicepresidente de la Sociedad), M. Jules y Dr.
J. Armendáriz; y sentados, los Sres. Gorgollo, J. Luis Requena (jr)., Ignacio del Collado, F . Mufíoz, M. Prado, Julio Céear y
Jenaro Cortina.
En nuestros próximos números daremos
á conocer otros trabajos artísticos que enriquecen la magnífica galería fotográfica con
que cuenta el Sr . .Lic. Requena.

A una Pecadora
¿Es la comedia c ruel de los amores
La que con &lt;rél» representar hoy quieres?
; Ay! á veces vosotras, las mujeres,
Sois venen0sas corno ciertas flores.
'
Tus ojos, asesinos y traidores,
Son los fríos puñales con que hieres
A esa alma desgarrada, en quien prefieres
Verter toda la hiel de los dolores.
T u belleza magníficc1, atesora
Resplandores y sorn bras, cieno y nieve .. .
Pero surge la duda aterradora
De que, si ese cllnjunto se remueve,
Quede sólo la impura pecadora,
Como el fango en la calle cuando llueve!

V . ACOSTA.
iCARíDAD!-(GRUPO REGALADO POR UN NOTABLE ESCULTOR Á LA CRUZ ROJA RUSA.)

lL Lffi § Il IBMlffis ~Lffi

O

H qué gu:.to! El trabajo había sido duro,
pero ya concluyó y ahora sólo faltab a des·
uncie los animales para ir á. juntarse con la
Clorinda, que estaba ocupada en las casas, y
marcharse después juntos al mísero ranchito,
albergue de su amor recién bendecido por el
cura.
¡Y quó alegre se siente uno junto á la muj er
quflrida despué; del trabajo!
Todo el dfa, bajo e l sol que tostaba la piel,
la yunta de Gcegul'io ha,bía. caminado lentamente en el potrero, de ida y de vuelta, tirando
del arado que manejaba e l peón sudoroso,
oliente á tierras húmedas y hierbas verdes. Y
todo este manto de biznagas y gualputas en
que sobresalían los palquis balanceantes, las
melosas y l os yuyos, está cubie .• to de surcos,
y en la tierra morena sólo se levantan aún los
espinos de tonos grises y troncos retorcidos.
La campiña se adormece en el crepúsculo que
empieza ácubrirla de neblinas, y un vaho tenue
parece brotar del suelo. El grano se ha hundido en su vientre generoso, y en la paz de las
cortas oraciones de otoño ernpit-za desde luego
el proceso glorioso de su germinación.

** *
El peón picaneó los bueyes para llegar más
de prisa.
-Pt, pt, pt.... ¡Liberal, !Jhacolí!
Era preciso apurarse, ya que la vivienda estaba tan distante; pero ¡qué importa si al ñ u
se irán juntos!
A l llegar á las casas, Gregario encontró á
la Clorinda, que lo esperaba desde hacía rato.

SOOIED.\D FOl'OORÁFICA MEXICANA -UNA VISTA DE LOS ALREDEDORES DE XOCHIMlLCO,

Tuvo una sonris .. amable para su mujer, que
ella la devolvió gustosa.
-¿Por qué has demorado tanto, Goyo? Vamos á llegar de noc:he.
-Es que estaba arando en el potrero del risco, más allá del estero.
Se afanaba en desenyugar la yunta, y des pués de haber colocado el yugo con las coyundas enrolladas debajo del galpón, fué á dejar
los bueyes al corral, que impregnaba el ai re
con el acre olor del guano.
Un toro encerrado al lí, con el hocico levantado. husmeando la proximidad de las vacas,
mugía con una voz bronca y suave, como una
cadcia enviada á t ravés del espacio. A la distancia, las vacas que rumiaban echadas en el
pasta!, respondieron con otros mugidos discordantes.
-Cállate, Overo-dijo Gregorio a l pasar,
palmeando cariñosamente el ancho lomo del
animal.
Después se desdobló los pantalones remangados que dejaban ver los calzonc ill os, se p uso la chaqueta, echó sobre el hombro la manta
¡&gt;legada y fué en busca de Clorinda.

***

.se fueron. Se fueron á lo largo de los caminos que empezaba á alumbrar la luna. A
los lados, las tierras perfumadas de todos los
olores sil ves tres se extendían Y. uiet as, descansando de la rurla labor del día, con el vien tre
inllndo ~or la siembra, corno una augusta madre; la t ierra fiel, y siempre joven y siempre
amante, que, al llegar la pri.navera, retorna
con creces la ofrenda ea su riente vegetación
de hinchadas espigas rubias. Se fueron los recién casados apretaditos el uno junto al otro
sin hablar pal abra.
'
Daba gusto verlos así. For maban muy bonita pareja y, de cierto, los dos se mereuían.

Ambos jóvenes, sanos, robustos, habían sentido también llegar el tiempo de las plantaciones y se habían amado cariñosamente, libremente, con e l amor puro y santo que despliega
sus alas sobre los potreros, los bosques, los
soberbios palacios, los ranchos humildes.
¡Con qué ausias esperaban ahora el brote del
próximo retoño!
Caminaban sobre una alfombra de hojas secas que crujían bajo sus pies, y algunas que se
desprendían revo lando de los álamos, vinieron
á sujetarse en el pelo de la joven, que marchaba así, a u reolada por la luna, con una corona
de hojas, como una joven ninfa de las landas.
Los tapiales del camino aparecían corno una
línea blancuzca con un ángulo de sombras densas. Los potrero;; recién arados se desenrollaban á lo lejos bajo la argentada luz de la
luna brillando en un cielo transparente. Un
zanjón marcaba su cauce al través con una
raya negra originada por los totorales de sus
orillas. Allá, la cresta de un cerro muestra&amp;u
perfil atrevido y ái.pero sob1·e el horizonte celeste, y má~ distant&lt;J, otros cerros se borronean
eu las neblinas. Los á r·boles manchan el cielo
con sus masas oscuras, y de la inmensidad de
los campos dOl'rnidos surge, se levanta, flota
u□ call ado regocijo que alegra el ánimo.
Los dos campesinos cruzaron en el camino
muy pocas palabras, entregado cada cual á las
i ieas dicbosas de su luna de miel; y cuando
por fin llegaron á· la puerta del rancho, sin
decirse nada, los dos se abrazaron estrechamente y se besaron largamente en la boca an·
tes de entrar.
Un vi,rntt,cito tibio, cargado de polen, empezaba á flotar á Bor de tierra. haciendo estremecer laR ho jas desuoloridas de los á1·boles.
La noche misteriosa cubrí u. la mitad del mundo protegiendo las siembras.....

Guíllermo Laharca Huhertson.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Política General
Ru•la y la GrRp Hretaila.-Rumores de 1111 Hcnerdo trascenrteutal.-La• esferas de Influencia en Asla.-La SUPl'te de C 11nstantlnopla Y el testamento
dtt Pedro e l Grande,-Lo que seria este Rcn~rdo parR IR guerra actual.-Un cambio rte frente.

G

l

ON motivo de la llEgada á San Petersburgo del nuevo embajador de la Gran
Bretaña, háblase otra vez con insistencia de las tentativas manifiestas de mejorar
en lo posible las relaciones anglorrusat1, un
tanto debilitadai;:, no sólo por la marcha df
la guerra actual entre el Imperio del Sol
Naciente y la gran monarquía eslava, siho
por las tradicionales rivalidades que han
apartado y en ocasiones puesto en peligro
la paz del mundo, por las opuestas y encontradas tenclencias de ingleses y rusos en el
Asia central.
,
Encerrado el dominio de los Romanoff en
los límites de la Sarmacia clásica, sin poseer
más litoral que el que le ofrecían los inclemtintcs mares hiperbóreo~, abriéronse paso
primero con la punta de la espada que venció en Poltawa á los suecos, basta las playas del mar Báltico; fundaron la gran metrópoli del Neva, y ocupando las provincias
germanofinesas, convirlieron la potencia semiasiática, que por algunos siglos vivió bajo la dependencia. de los sucesores de Timurlenk; en un Estado europeo, con abiertos y decisivos impulsos hacia la civilización occidental. No bastaba á las aspiraciones
del gran pueblo que se levantaba joven y
robusto, el territorio adquirido para llenar
la misión que se había impuesto en la obra
del progreso: a~ sur de sus fronteras se erguía el imperio muslímico que por degeneracióri de los hijos y parientes del Profeta,
había caído en poder de los feroces turanios,
y contra ese baluarte de una civilización en
plena decadencia, contra esa muralla. que
apenas lograron mellar las fuerzas coligadas
de la Europa cristiana en las romancescas
aventuras de las cruzadas, se dirigieron los
tiros de los monarcas eslavos ohteniendo paso
á paso el dominio del mar Negro, haciendo
al fin del Ponto Euxino un lago ruso, y extendiéndose también gradualmente en d i-

las puertas del Mar Negro á las escuadrad
rusas; luego la ¡rnerra del Danubio, que
asombra al mundo con los esplendores de
Plewna, y luego la Conferencia de Berlín
que en nombre de un equilibrio imposible'
anula los preliminares de San Stépbano, par~
cercenar la victoria al vencedor.
En todas ei,tas operaciones, que w n el
Lo que ee ha llamado el «test.amento de Petriunfo de la moderna diplomacia, vense cladro el Grandei,, señalaba á Rusia como térras6 encubiertas las maquinacionesdelaGran
mino de sus expansiones territoriales hacia
Bretaña, que ya recogen la herencia musulel Sur de Europa, el hermoso Helesponto,
mana, preponderando sobre la tierra de los
las aguas rumorosas del Cuerno de Oro y la
Faraones, ya toman para si la Chipr~ fenibasílica bizantina de la Santn Sabiduría, que
cia, ya dejan perecer á la Grecia romántica,
por luengos siglos ha dormido á !asombra de
acuchillada por los turcos en las llanuras de
la Media Luna. Con esa fe inquebrantable
Larisa.
de los pueblos primitivos, dábase á sí mismo
Por eso llama la atención de una manera
el moscovita la misión providencial de rescaque raya en asombro, sabn que un diplotar de los infieles á la imperial ciudad de
mático extranjero apunta la poeibilidad de
Constantino, luz y espejo de la fe cristiana,
que Inglaterra pre~cin&lt;la de su oposición
emporio brillantísimo del mundo oriental y
tradicional á los avances rusos, indicando
cuna y origen de los ritos y creencias esla\'as,
-¿quién lo crPyera?-que para determinar las
recibidas en la soledad de las estepas por meesferas de influencia en el Asia, como se han
dio de los misioneros que enviaban al Norte
determinado con Francia las et&gt;feras de inlos sucesores más ó menos degenerados de
fluencia Pn Africa, Ee da carta blanra á la
los J ustinianos y Leones Isáuricos.
corte &lt;le Petersburgo para abrirse el paf&gt;O de
En ese camino triunfal, no una, sino repelofl Dardanelos, y quizá para ocupar la perla
tidas veces, han tropezqdo los legatarios del
del Bósforo, la imperial Bizancio. ~i no esimperio que inauguró el heredero de Iván el
tuviéramos acoetumbrados á las sorpresas,
Terrible, con la1:1 fuerzas británicas, ya solas,
si no pensáramos que á veces lo más inveroya aliadas con otras para detener el vuelo de
las águilas de Petersburgo. Pudieron encon- . símil es la verdad, consideraríamos la nota
informativa correspondiente como un «catrar apoyo en las potencias occidentales cuannardi, de marca mayor; pero todo cabe en
do se trató de dar vida á la madre Grecia,
lo posible, en esos paeadizos estrechos y
que caía desangrada al filo de los alfanjes
obscuros por los cuales camina la diploma•
musulmanes, sin conseguir su ansiada libercia. ¡Quién sabe cuántas cosas nos aguardan
tad; pero la cuestión de Oriente se hace euen la marcha de los acontecimientos, que
ropea, y por celos de los avances moscovitas,
parecen orillados á verdaderos portentos!
por dondequiera encuentra paladines el imPues ¿no se insinúa que esa aproximación
perio otomano á fin de retardar la caída de
anglorrusa tiene cierta relación con celos no
Stambul en manos de los autócratas del Neocultos, por el crecimiento ine1:1perado de la
va. Primero es Crimea con todas RUS ~lorias
marina alemana? ¿,No hay que recordar tam•
y sus grandeza!', que ilu!-tran á los beligeranbién que el principal p1otector del sultán
tes; después el tratado de Parí~, que cierra

rección del risuefio Oriente, del encantado
Cáucaso, del histórico Iram, hasta tocar los
limites del Imperio de la India bramánica
que para sí guardaban los ingleses, celosos
de las hazañas de Hasting y de Clive.

LA GUER~~ ~~ pRIENTE.-UN SOLDADO itV[&gt;O, PRISIONEHQ
DE LOS JAPONESES,

***

l,A GUEHRA EN ORIENTE - UN SOLDADO JAPONÉS, Pl:USIONERO
DE LOS JlUSOS .

APERTURA DE LA EXPOSICIÓN DE S AN LUIS.-EL MINI STRO TAFT PRONUNCIANDO SU DISCURSO.

sanguinario, del rojo Abdul H amid, es el
monarca teutón?...... Esperemos.

***

Si lograra Rusia el acuerdo con Inglaterra
que se anuncia, si llegaran á terminar'!e las
dificultades pendientes, dejando á los dos
grandes imperios sus respectivas esferas de
influencia en las regiones asiáticas donde
tienen ambas intereses encontrados, libre de
extrañas preocupaciones podría dedicar todas sus energías á la solución del problema
de la guerra con Japón, que es hoy el punto
objetivo de toda su actividad.
En ese caso, no tardaríamos en ver march ar hacia las aguas chinas y á los mares
orientales las escuadras del Báltico y del
Mar Negro, las cuales, unidas y con los elementos ele buques auxiliares que en este
tiempo pudie11an agregárseles, serían bastantes á recobrar '31 prestigio moscovita en el
mar, que ha quedado hasta hoy á merced de
los buques del Vicealmirante Togo, permitiendo á las fuerzas del Mikado desembarcar
en todos los puntos donde le ha parecido
conveniente á sus proyectos estratégicos,
amenazando el centro mismo de las posiciones rusas en Puerto Arturo, en Dalny, en
Niuchuang, en toda la penínRula de Liaotún , y basta en el corazón de la Manchuria
rusa, acercándose á Mukden y tratando de
llegar hasta Harbir;.
En efecto, aislado Puerto Arturo de comunicaciones y entrega.do á sus propias
fuerzas para resistir al empuje de los elementos contra la plaza acumulados por mar
y tierra; abandonado casi el puerto y la ciudad de Niuchuang, que se había fortificado
para la defensa, aunque no estzba en jurisdicción de Rusia; volados en Dalny los muelles y obras construidas para el servicio del
puerto á costa de varios millones, creyendo
el general Kuropatkine que no tiene disponibles tropas suficientes para aventurar u n
combate decisivo, limitase por ahora á moVP.rse en actitud meramente defensiva, esquivando un encuentro, pero espiando, sin
embargo, los movimientos de avance ele las
fuerzas que rompieron la primera línea en

las riberas del Yalú, para en caso posible curso, y, acto continuo, por medio de un incaer sobre ellas en ataque abrumador. Con genioso mecanismo, sobre todos los edificios
aquel refuerzo, la suerte de la campaña po- á u1; tiempo se izaron millares de insignias
dría ser otra.
nac10nales que, flotando al aire, anunciaban
Y entre tanto, no decae el ánimo de los que el gran Certamen quedaba abierto al
h ijos del Czar; no sienten más que desalien- mundo.
tos pasajeros, y esperan , esperan que al fin
triunfe su causa, á la que llaman la causa
A las doce y quince minutos hora de San
de la religión, por más que los japoneses digan que en la presente contienda nada tiene Luis, según se había dispuesto previamente
que ver la raza ni la idea religiosa.. Por eso el Presidente Roosevelt, desde la Casa Blan~
eléctrico el cual hizo
aclaman á su «Padrei&gt; y señor a l pasar á ca, oprimió un. botón
.
'
poner
1:;n
movimiento
toda la maquinaria
de
cumplir una especie de exvoto á un santuario escondido en las entrañas de la Ru- la Exposición en medio de grandes repiques
sia Roja. A veces la fe hace milagros que y de los aplausos y vivas de la multitud.
Uno de los números más notables del prosorprenden.
grama d e apertura, fué el desfile de la comi19 de mayo de 1904.
tiva oficial, en que figura?ªº diplomáticos y
z. z. z. soldados de todas las naciones con sus variados y vistosos uniformes; pero nada llamó
~OP
tanto la atención como la presencia en el local de la Feria, del príncipe chino Pu Lun
que actualmente visita los Estados Unidos
que se ~reser.tó acompañado de un grupo de
mandarmes que formaban su séquito.
L 30 de abril último quedó solemnemente
Aun cuando pocos países han terminado
inaugurada la Exposición Internacional la instalación de sus edificios, y no es poside San Luis Missouri, abriéndose al público ble tener todavía una idea exacta de la imlos edificios generales del Certamen.
por!,ancia 9ue alcanzará el Certamen, puede
E l acto de apertura de la gran feria de 1904, dec1rse, á Juzgar por el entusiasmo que ha
con que se celebra la adquisición del territo- despertado en todo el Continente que será
rio de la Luisiana por los Estados Unidos
uno de los más famosos que se h~yan efecfué en extremo sencillo, si hemos de atener~ tuado en la Unión Americana.
nos á la crónica que de él trasmitió el cable.
Las fotografías que publicamos represenLa ceremonia dió principio á las nueve, con tan el aspecto de la gran plaza donde se vela entrega de las llaves de los distintos de- rificó el acto inaugural, durante la lectura
partamentos á los funcionarios de la Exposi- del discurso del .Ministro de la Guerra,· Mr.
ción, y con la lectura del discurso inaugural, Taft; los pa_laci~s de _la E lectricidad y de Inque estuvo encomP-ndado á Mr. Francis, en dustrias Vanas, Ilummado con millares de
la gran plaza donde se levanta el monumen- focos la noche del 30 de abril.
to &lt;:onmemorativo de la compra de la Luisi~na. En representación de los expositores extranjeros, habló el Sr. Ingeniero Albino R.
Nuncio, Jefe del Departamento Mexicano '
para dar las gracias por la buena acogida qu~
ee les había dispensado en San Luis y para
encarecer la importancia de la Exposición.
En seguida :Mr. Taft, Ministro de la Guerra de los Estados 'Unidos, pronqnció qn die•

***

y

La Exposición de San Luis

E

r

�EL MUNDO ILUSTRADO

La Exposición de San Luis Missouri.

FACHADA PRINCJPAL DEL EDIFICIO DE LA ELECTRICIDAD.

EL MUNDO ILUSTRADO

La Exposición de San Luis Missouri.

EL EOJFICIO DE LA ELECTRICIDAD, LA NOCHE DEL 30 DE ABR[L.

EL EDIFICIO DE INDUSTRIAS V ARIAS, LA NOCHE DEL 30 DE ABRIL,

�EL MUNDO ILUSTRAno

EL MUNDO ILUSTRADO
de Gasea, combatiendo contra Gonzalo Pizarro; pues á principios de marzo aparecieron en Trujillo Diego Martín y Juan Viejo,
soldados ambos de las tropas de Diego de
Mora, con carta de éste para Escobar, quien
los aposent6 en la casa.
Pocos días deepués, en la mañana del primer domingo de abril, los dos advenedizos
penetraron en la casa de la Barbarán, le
cortaron las trenzas y le hicieron un feroz
chirlo en la nariz, dejándosela como "nariz
de camello," según hizo escribir la víctima
en la querella que interpuso ante la autoridad.
Los dos malsines, despuéR de realizado
el cobarde delito, se hicieron humo emprendiendo la fuga hasta incorporarse en el ejército.
Gasea nombr6 con el carácter de juez pesquisador al licenciado Gómez Hernández,
quien se traslad6 á Trujillo, y después de
tomadas las primeras declarnciones, expidi6
auto de prisi6n contra don Diego de Mora.
Hallábase este oficial todavía en campafia cuando le fué notificado, y contest6 que
mal podía ir á la cárcel quien como él, aparte de ser hidalgo de solar conocido, era también el capitán más antiguo entre todoe, los
del reino, razones que pe;:aron en el ánimo
del pesquisador para no insistir en lo de ponerlo entre rejas. Buen peine de escardar
lana fué el tal don Diego. No hubo revoluci6n en la que no figurara entre los más
comprometidos; pero siempre, á la hora de
apretar, decía ya vuelvo 6 hasta aquí llegaron las amistades, y desertaba para presentarse en el campo realista. Fué un politiquero de sutilísimo olfato.
El proceso que existe en el archivo nacional y que he ojeado y ojeado, consta qe
más de 800 folios, y duraría hasta .!::.oy día
de la fecha si á Diego de Mora no se lo hubiera llevado al otro mundo la Tiñosa en

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MJSSOURI.-ILUMINACIÓN DEL EDIFICIO DE INDUSTRIAS V ARIAS.

LA NARIZ DE CAMELLO
(Tradición peruana.)

Se narra el porqué, en la nochebuena de 1547, no hu•
bo en ',rrujlllo misR de ,rallo, sino misa
de gallinas.

DOÑA María Lazcano (conocida después
con el apodo de la «Nariz de camello») era,
el año que la presentamos al lector, de lo
más granado de la ciudad de Trujillo. Era
andaluza y de agraciada lámina, á pesar de
que ya frisaba en los cuarenta y cinco diciembres, y lo zalamero y nada orgulloso de
su carácter le había conquistado muchas
simpatías entre la gente del pueblo.
Era viuda de Juan d6 Barbarán, compañero de Pizarro en la conquista, al cual en
el reparto del rescate de Atahualpa le correspondieron, como á soldado de caballería,
362 marcos de plata y 8,880 pesos de oro.
En 1538 era ya el aventurero Juan de Barbarán todo un personaje, como que investía.
el gra&lt;lo de capitán, era regidor en el cabildo de Lima y poseía una de las principales
encomiendas en el fértil valle de Chicarna.
En ese año hizo venir de España á su mujer, que era una sevillana &lt;le mucho rPconcomio y con toda la sal de la tierra de María
Santísima.
Asesinn.do Francisco Pizarra, Barbarán y
su mujer vistieron el mutilado cadáver con
el hábito de los caballeros de Santiago y le
dieron cristiana sepultura en el patiecito &lt;le
celos Naranjos)), anexo á la catedral. Siendo
tan entusiasta y leal amigo del jefe de la
conquista, está dicho que tom6 activa participación en la guerra contra Almagro «el
Mozo)), terminada la cual, harto de aventuras, peligros y desengaños, fijó su residencia en Trujillo. Fué Barbarán de los poquisimos conquistadores que no tuvieron muerte desastrosa. Muri6 de Médicos y p6cimas
en 1545
En 1547 no era la viuda de Barbarán la
única dama española con sµpremacía 6 prestigio en la ciudad fundada por Pizarra.
Competía con ella doña Ana de Valverde,

mujer del capitán don Diego de Mora, uno
de los fundadores de Trujillo y su primer
gobernador, riquísimo encomendero en
Huanchaco y Chicama, y el primer hacen•
dado que implantó trapiche para elaborar
azúcar en el Perú, después de haber hecho
traer de México caña para las plantaciones.
Aquello de que la primera azúcar peruana
se produjo en Huánuco, no pasa de ser una
novela del historiador Garcilaso. como lo
comprueban Feyjoo de Sosa y Mendiburu.
Acostumbraba·do:fía Ana, que era muy
gentil hembra de treinta navidades bien disimuladas, ir á misa en compafiía de la mujer del mariscal Alonso de Alvarado, y su
criada se encargaba de tender las alfombrillas sobre la losa que cubría una sepultura.
La costumbre, según doña Ana y según muchos publiciatas, constituye lo que llaman
derecho consuetudinario y parece que como
á tal lo acataban las trujillana~, pues ninguna osaba arrodillarse en aquel sitio tenido como propiedad exclusiva de la exgobernadora y de su amiga la mariscala, á quien
la primera tenía de huésped mientras las
cosas políticas cambiaran de rumbo y regrN•ara Alvarado á la capital del virreinato.
Llegó la noche buena de 1547, y con ella
la famosa miRa del gallo. A las once y inedia entró en la iglesia, muy emperifollada
y luciendo carabanas con brillantes como
garbanzos, la jamona viuda de Barbarán,
acompafiada de la gaditana Pepita de Montúfar, muchacha alegre, allá en su tierra, y
que á poco de llegada al Perú cas6 con un
alférez.
General fué el cuchicheo entre la gente y!t
congregada en el templo, al ver qm la criada tendía las alfombrillas sobre la antigua
sepultura.
Aquí va á haber algo muy gordo, se decían y no se equivocaron.
Un cuarto de hora después llegó doña
Ana con su inesperable amiga la mariscala,
ambas puestas de veinticinco alfileres y deslumbrantes con el brillo de las alhajas.
Al encontrar ocupado s-a sitio, doña Ana
se detuvo sorprendida: pero rehaciéndose
en breve, dijo á doña María:

¡Qué de risas en los labios!
¡cuánta d ulee sensaci6n
reflejada de los ojos
en el plácido fulgor!
Y en los aires la campana
con su aguda y limpia voz
proclamando la alegría
de la vasta creaci6n.
Cada nota, cada acento
del metal resonador,
va á encender una esperanza
6 á avivar una ilusión!
S6lo en mí, nauta sin rumbo
que la playa nunca vió,
hoja errante del otoño
que en el surco seca el sol!
S6lo en mí, de esa campana
la gozoza vibraci6n
no despierta más que angustias,
y sollozos y dolor!
TIPOS NACIOl&lt;ALES.-INDIOS ZACAPOAXTLAS
EN TRAJE DE BODA.

El Domingo en d tampo
Es el campo, y es estío,
y es el día del Señor,
y á los cielos la campana
da su alegre vibraci6n.
Huele á flores y á rocío,
aún no seco por el sol,
que no ha mucho que en el cielo
la mañana despert6.

1

155&amp;

-Sefiora, ese sitio me pertenece desde
que Trujillo es Trujillo, y espero que tendrá á bien irse con su alfombrilla á otro lugar.
-¿Me lo ruega usted 6 me lo manda?contest6 con tono de fisga la andaluza.-Si
me lo ruega, le daré gusto; pero si me lo
·manda, nones y none!&lt;, que en la casa de
Dios no hay sitio comprado-.
-¡Probablemente olvida usted con quién
habla! Guarde respetos y sepa que está hablando con la esposa del maese de campo
don Diego de Mora y con la mariscala de
Alvarado.
La sevillana las midió con la mirada de
abajo para arriba y luego de arriba para abajo, y con la flema despreciativa y desaire insultador de una manola del barrio de Triana, contest6:
-¡Valiente par de perdidas!
Aquello fué ya cosa de taparse lo;i oídos
cor1 algodón en rama para no oír las palabrotas que vomitaron por sus bocas las de
Mora, de Alvarado, de Barbarán y de Montúfar, olvidadas por completo de la reverencia debida al lugar en que se hallaban.
El concurso se arremolinó y, dicho sea en
verdad, mayor era el número de los amigos
y amigas de la andaluza. A la bulla acudi6
el cura seguido dPl i;acristán, y cuando se
convenci6 de que le era imposible aquietar
los ánimos, grit6 furioso:
-¡Basta de escándalo y todo el mundo á
la calle! Esto no es misa del gallo, sino misa de gallinae.
Y el 8acristán cer.ró la puerta de la igle~ia cuando se retiraron los feligreses, quedándose la misa sin celebrar por carencia de
público.

¡Qué bullicio, qué alegría!
¡Cuánto trino! ¡cuánta voz!
cuánta cinta en los cabello!',
y en los senos cuánta flor!

La pobre andaluza,- después de ocho años
de litigio, en que, según tasaci6n de costas,
gaflto 610 pesos de oro y seis tomines, gan6
el apodo de "la nariz de camello," mote
con que ella mi.-ma se bautizara en su primer recurso.

CJ?jcardo Palma.
LIMA.

~
Nuestros defectos, en la vida íntima, no son
á veces más que el desquite de las cualidades
que la vida exterior nos impone.

...

La vida~ es más que la preparación lenta
y seg-ura d la muert1i; y la verdad, el retoque
ttontinuo, · ncesante y fatigoso del error.

...

Si el ~r humano no pudiera quejarse, se
aboguía de pena.

Huele á flores y á rocío
y á inocencia, y paz y amor,
que no hay dolos en el campo,
ni egoísmos ni traici6n.

J. A.

PÉREZ BoNALDE.

➔·--•~

EL ULTIMO INCENDIO
Nuestros lectores tienen ya conocimiento
del incendio ocurrido la noche del día 13 en
las bodegas de una casa comercial establecida en la esquina de las calles de San Juan
de Letrán y Rebeldes, y de las fuertes pérdidas que el siniestro ocasion6, tanto á aquella negociaci6n, como á la familia Hijar y
Haro, que vivía en los altos del edificio incendiado.

Y entre tanto la campana
con su aguda y limpia voz,
en la torre volteando
canta alegre su canción:
La canci6n de la esperanza

en un mundo Puperior,
la canci6n de los que viven
sin luchar contra su Dios;

Y despiertan los creyentes
á su gárrulo clamor,
y en el pueblo todo es vida,
y rn el cielo todo es sol.

OTRO ASPECTO .pi;: LAS BODEGAS CONSUMIDAS
ro&amp; EL FUEGO.

***
Durante ocho días fué Trujillo un hervidero de chismes, y fastidiadas doña Ana y
su compañera, emprendieron viaje á Lima,
dejando al cuidado de la casa y ha'cienda á
Gaspar de Escobar, pariente de Mora.
Indudablemente las damas noticiaron de
lo ocurrido en la nochebuena á sus maridos,
que estaban en Aadahuaylas en el ejército

Que ese bronce que á otros dice
«paz, y amor, y dicha y Dio:,i&gt;;
ay! está tocando á muerto
en mi pobre coraz6n!

EL INCEND!O DEL DÍA 13,-ASPECTO DE LAS BODEGAS DESPUÉS DEI. SINIESTRO.

La alarma que produjo entre los vecinos
el sinie!.'tro, fué muy grandP, y r-610 las oportunas medidas dictadas por las autoridade!',
pudieron hacer que en la zona abarcada por
fil fupgo no se registrnran :lesgracias ni desórdenes.
Los bornhnoR trabajaron con toda actividad, logrando al cabo de una faena verda&lt;leramente ruda, localizar las llamas que
amenazaban á invadir los edificio~ vecinos.
En eflte número v.erán nuestros lectores dos
foto_grafías del lugar donde más estragoe ca:usó el fuego.
-

�EL MUNDO ILUSTRADO

Et '.MU:tqDO ItUSTltADó

PAGINAS DE LA MODA

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N la presente página vamos á ocupamos
detenidamente del sombrero femenino;
pero antes de hacer menci6n de los grabados que ofrecernos y de explicarlos, trataremos un pJco del sornhrero en general y de
los veloi;,, especialmente de estos último,,
cuyo uso es más importante de lo que parece, porque si ponerse el velo es un arte y

el:cvger bien el velo es muy difícil, el ccchic))
es un todo compuesto de mil cenadas", corno
ha dicho una celebrada escritora francesa, y
ponerse bien el velo es una de esas mil cenadas" que forman el «chic". Una redecilla ligera sembrada de puntos obscuros, 6 ccmoscas)), aumenta los encantos de un rostro; y
un velo negro ligero sembrado de puntos

(

'

/

/

I

Modelos números 1, 2, 3, 4,
5, 6, 7 y 8.

�Et Mú'NDO ILÜSTRADó
blancos, áumenta la blancura de la tez. Este
último velo-diremos da paso-debe escogerse con toda discreci6n, pues el tejido más
6 menos delicado y fino, es lo que in fluye en
su buen éxito.
Nada hay más práctico, para decidirse por
tal 6 cual velo, que mirarse al espejo y ver
cuál es el color y tejido que mejor con viene,
6 colocar el velo sobre las manos y mirar el
efecto que produce. El velo muy obscuro y
de tejido muy fino, ob-,curecerá la tez, mientras el blanco, también de tejido muy delicado, aumenta su blancura.
Es necesario, por lo mismo, elegir la clase
y el color del velo según las circunstancias.
Los gruesoi: y muy tupidos, s6lo convienen
para los viajes. Entonces pueden ser de cualquier color. En invierno y en las ciudades,
se usan velos obscuros; en primavera., claros
y ligeros; para visitas y paseos públicos, de
un color semejante al del traje. Para teatros
no se usan de ningún género, pues la buena
costumbre prohibe que las sefioras concurran á funciones teatrales, y especialmente
á v~spertinas, con sombrero y velo.

***

Por lo que respecta á los sombreros, nuestros grabados dan una exacta idea de los que
hoy están más de moda. Generalizando un
poco el tema, diremos que una de las prendas más difíciles de llevar y que contribuye más ~ la elegancia femenina, es el sombrero. Los muy grandes y los muy chicos,
los claros y los obscuros, los de . paja y los
de fieltro, los muy ataviados y los de poco
adorno, todos se usan, todos son elegantes y
todos son apropia.dos. El «quid» estriba en
la acertada elecci6n. Nada más ridículo que
un sombrero grande, con alas voladas, lleno
de flores y encajes, en la cabeza de una mujer de pequefia estatura; y ningún · adefesio
mayc,r que un sombrero chico de paja, con
pocos adornos y alas invertidas, en la cabeza
de una mujer alta y robusta.
Los sombreros de primavera son, generalmente, de colores claros, y sus principales
adornos consisten en flores y gasas. Los de
invierno deben ser, de acuerdo con la regla establecida, de colores obscuros, y sus adornos,
de plumas y terciopelos generalmente; llevando, los primeros, la «forma» de paja, y los
segundos, la ccformai&gt; de fieltro. Hechas estas
ligeras explicaciones acerca de los velos y de
los sombreros, paso á explicará mis lectoras
los grabados de la presente ,,Página dé la
Moda».
Número 1.-Sombrero de paja roja y engalanado con aplicacionee del mismo color.
Un pequeño lazo blanco se coloca en la parte superior de la prenda, á fin de que resalte
más el rojo y pierda un poco su uniformidad,

lo cual es de muy buen gusto. Los adornos,
según lo hemos indicado ya, consisten en
flores y gasas.
Número 2.-Sombrero blanco y negro. La
paja de la forma es negra y los adornos de
gasa son blancos. La com binaci6n de estos
colores resulta agradable, y el sombrero, de
bonito aspecto.
N úruero 3. -Toca «colonial». La forma de
esta toca es de las ccinvertidas», es decir, de
aquellas cuyas alas están dobladas hacia
arriba y forman una especie de canastilla.
Los adornos principales de esta prenda consisten en botones de roRa, nomeolvides y
cintas de terciopelo negro. Esta toca cuadra
bien á sefioritas de mediana estatura, pero
nunca resultará elegante en damas corpulentas.
Número 4.-Sombrero de paja de anchas
alas y de alta copa, adornado con rosae blancas y con una cccolgadurai,, ó velo posterior,
que cubre por parte la mitad del ala. Este
sombrero, por sus dimensiones y forma especial, quedará bien en la cabeza de sefí.oritas robustas.
Número 5.--Sombrero transparente, es
decir, confeccionado con forma de atambre
en forma de rejilla y cubierta ésta con gasa
6 plisé de Reda. Se adorna con nohleolvides y con aplicaciones de cinta blanca. Este es uno de los sombreros más apropiados
para la estaci6n de primavera.

EL MUNDO ItUSTRADó

Modelo número 11.
ta edad.
usarlas.

Las j6venes solteras no deberán

***

cantadora que todos querían y estimaban
como á la joya más preciada y el galard6n
más soberbio que ningún pueblo pudiera
presentar, de belleza y donosura.
Era, ,además, la muchacha, de una bondad y gracia tan extraordinarias, que no s6lo los hombres la adoraban, sino que laR muj~res, ca~o singular ?el que no hay memoria semeJante, también la encontraban deliciosa, á más de bellísima ( que no hubiernn
po~i?o negarle est.3: cualidad, por mucho que
qms1eran )_, deshaméndose, Jodas, en elogios
y celebrac10nes sobre el caracter, la gracia y
la~ ~an~ras que tant_o cautivaban en aquel
pr1v!leg1ado ser, nacido para reinar en todos
los corazones.
La gente de allí estaba apasionada y celosa de su joya y la guardaba como un tesoro de avaro, disputándole al mismo sol los
rayos que acariciaban su frente y palidecían
ante el mirar de sus ojos.
La Hada Amable ( que así dieron en llamarla) vivía contenta y feliz, repartiendo
por igual sus gracias y atenciones, que todos
recibían con inefable dicha.
Una vez pensaron en casarla y se dieron
á buscarle marido.
No era cosa fácil, porque, adorándola todos, no admitían que pudiera ser afortunado poseedor de aquella beldad más que el
que tuviera excepcionales condiciones.
. Y r~unidos los más notables del lugar,
discutieron el problema que á todos interesaba.

Ya que de sombreros hemos hablado extensamente, presentando una hermosa colecci6n de ellos, paso ahora á ocuparme de los
trajes más propios para la presente estaci6n.
Sabéis que en la primavera es indispensable,
para una mujer elegante, vestir trajes claros
con adornos también claros y sombreros de flores, paja y gasas; sabéis, igualmente, que las
muselinas, nansús y demás telas de poca
resistencia y dibujos rameados, son las más
á prop6sito para estos trajes primaverales;
pero lo que debo advertiros es que el estilo
de los trajes de primavera ha de ser, por regla general, «renacimiento». Nada más impropio que llevar trajes ((estilo sastre&gt;, 6 ccchaquetas toreras&gt;, en la estaci6n de calores. Así,
pues, confeccionad vuestros trajes de modo
que fle ajusten en todo á los modelos ccrenacimiento", que no son otros sino los que ya
conocéis demasiado: blusas plegadas con
cuellos de encaje, faldas de gran vuelo, también muy plegadas y con adornos de gasa 6

•,•;::,•·..

f _º;; J~
.

,

Números 6, 7 y 8.-Estos sombreros difieren entre sí y de hs anteriores por el
arreglo especial cte sus «formas», mas no por
sus adornos. En efecto, los adornos consisten en flores y gasas de colores claros. El
número 8 se adorna, además, con plumas
de avestruz. Este modelo y el anterior son
de grandes dimensiones. El número 6 es
apropiado únicamente para sefí.oritas j6venes.
Número 9. -Sombrero azul, de paja. Ad6rnase con encara pelas de cinta azul, muy plegadas y repartidas proporcionalmente en toda la extensi6n del sombrero. El adorno
principal, y pudiéramos decir el único, consiste en un ancho mofí.o de terciopelo azul,
colocado á lo largo, en La parte posterior.
Número 10.-Sombrero napolitano, de pa•
ja amarillo pálido, adornado con satín azul
«liberty». En su ala izquierda lleva dos plumas de avestruz, cuyos matices van de lo
blanco á lo azul obscuro. La copa del sombrero se adorna también con satín azui, para
lograr el mejor efecto.
Número 11.-Toca adornada con gasa crema y blanca, con rosas amarillas y violetas
obscuras. Esta toca, como todas las de .su
género, es de pequefias dimensiones y de
forma circular. La usan, generalmente, las
sefioras recién casadas 6 las señoritas dt cier-

,.....,,......

Hédor de Saa'lJedra.

plisé.
Modelo ·número 10.

• ' • '&lt;:'.•' ·,

:--Debemos casarla-decía un hombre que
pemaba canas--con alguien que tenga mucho talento y le lleve un nombre prestigioso.
-Pues yo opino-contest6 otro que trajeaba lujosamente y tenía los dedos llenos
de S?rtijas cuajadas de brillantes-que su
mando debe ser el más rico. El dinero es
el que da la felicidad.
-¡Nada de esol-interrumpi6 uno que tenía arrogante figura de gladiador romano.Para merecer á nuestra Hada, es preciso ser
el más buen mozo del país. No debe casarse sino con el hombre más guapo.
-Y yo repito que con el más rico.
- Y yo que con el más sabio.
-Pues yo digo que con el más valiente.
-Con el más noble-objet6 un crítico.
-¡Con el más afortunado!-exclam6 un
pesimista.
-Con el más gracioso-murmur6 un hipocondriaco.
-No, sefiores-dijo otro,-debemos casarla con el más atrevido. ((Audaces fortunai&gt; ...
-O con el más tímido-interrumpi6 uno.
-¡Con ninguno!-refunfufi6 un egoísta.
No llegando á iln acuerdo, decidieron concluir _por donde debieron haber empezado:
por consultar la opini6n de la Hada Amable.
. _Llamada á la presencia del Are6pago, la
d1Jeron:
-Te vamos á casar; pero no sabemos qué
marido elegir entre el más sabio, el más rico, el más noble, el más hermoso, ~l más
elegante 6 el más valiente. Escoge tú.
La Hada Amable hizo un mohín encantador y se march6, volviendo de allí á un rato llevando de la mano á un mancebo que
en nada se diferenciaba de los demás hombres y nada ostentoso llevaba en rn persona.
--Me habéis ofrecido-dijo-á mucha gente, para que escogiera el marido que más
me conviniera; pero habéis olvidado preguntarme una cosa que habría decidido el a,c,unto desde el primer momento.
La reuni6n se mir6 asombrada y
nada pudo replicar en el primer momento.
-Quiero-dijo la Hada Amable,
mostrando al joven que la acompafiaba- al que más me ha amado.

ELOATO
(De "Fleurs du Mal", de Baudelalre.)

Mi hermoso gato, ven sobre mi pecho;
retén las finas uñas de tu pata
y sumergirme déjame en tus ojos
bellos, mezclados de metal y de ágata.
Cuando, en huelga mis dedos, acarician
de tu lomo la piel suave y elástica1
en que, crispada de placer, mi mano
tu cuerpo eléctrico y felino palpa,
veo á mi mujer espiritual. Su vista,
como la tuya, bestiecilla amada,
profunda y fría, corta como un dardo,
y de sus pies á su cabeza extática,
aire sutil, perfume peligroso,
en torno de su cuerpo bruno nadan.
MANUEL

00
*

La historia universal enseña que no ba habido en el mundo mayor fuente de males que
una conciencia errónea, pues ella ha sido la
madre del fanatismo, y nada en el mundo ha
causado tantos males como el fanatismo.

I

Josefina.
.....

La Hada Amable
N una ciudad muy populosa, donde sus
habitantes, impulsados por la ola del
positivismo moderno, · se entregaban
constante y febrilmente al traba_jo, no_s~ñando sino con grandes producc10nes agn·
colas con la subida de los precios en el product¿ y con levantar contribuciones para alcanzar mayores rendimientos en las rentas
del Estado .e n esa ciudad, tan entregada al
materialis~o de las cosaE', por la condic~6n
de sus habitantes, que no habían !emdo
nunca otro empefio que el de producir; en
ese país, repito, había una muchacha en•

/
·~

"'
TRAJE DE &lt;FULARD&gt; ADORNADO CON ;J!JNCAJE
DE Ftl'N'l'O INGLÉS,

*

Hay que reservar siempre en el cerebro un
lugarcito para las ideas de los demás.

,)

"

PICH ARDO.

El trabajo es un poderoso reconfortante, una
coraza pesada y molesta, pero que protege muy
bien contra el dolor.

.
.. -~,
.....

Los modelos que hoy ofrezco á mis lectoras, son de moda americana y unos de los
más elegantes que puedan encontrarse.
El número 1 está confeccionado con satín
6 fular blancos y adornado con encaje de
punto ingléf', y es de lo mejor que puede llevarse en la presente estaci6n de calores.
El número 2 es un jaquet, «último estilo",
con homhreras modernas. Este modelo es de
los más bonitos para la estaci6n actual. Se
confecciona con tela «veneciana» de color
gris y los adornos y aplicaciones se coloéan
en ;robos espalderes, al frente, 6 sea en el
peto y en las hombreras.

S.

TRAJE &lt;JAQUET,&gt; ESTIC..O ÚLTIMO,

�.
Et MU'.NDO ILUSTRADO

Laeumbre

E

,.

RAN tres mozuelos, llamados
Juan, Pedro y Diego, no por
hermanos menos distintos unos de
otros, en condiciones físicas y morales, que los demás hombres, pues
está visto que la igualdad, como la
perfección, no es ctiosa de la tierra.
Había en la abrupta aldea donde
nacieron, una montaña tao alta,
que su cumbre, habitualmente cubierta de nieve, se perdía más allá
de las nubes, en un nimbo de luz
que ofu,caba la vista y se coofuoctía cou el cielo.
Y era voz. pút&gt;lica, en varias leguas á la redonda, que más de un
sencillo habitante ae I a comarc~
había intentado escalarla, sin conseguirlo; pues de cuantos s~ propusieran dar cima á tan arriesgada
empresa, ó no se bahía vuelto á tener noticia, ó se contaban todos en
el número de los desahuciados.
Los fracasos ascensionales se repitieron con tanta frecuencia, durante un tiempo, que á la hora ~n
que comienza este cuento, ya nadie
se preocupaba de la grandiosa
montaña sino pa1·a arlmirarla, meet irla con I a vista .y suspirar de impotencia, ante la imposibilidad de
remontarla.
Sin embargo, circulaba también
como cierto que alguien había logrado tocar su cumbre; que ésta no
era ioaccasible sino para los espíritus tímidos y faltos de verdadera
r"soluc1ón, y que bajo el penacho
de nieve que la orlaba, había una
bolsa de dinero, una corona de
laureles y un libro en el cua_l ~nía
cada uno el derecho de escrib11· su
nombre.
El padre de Juan, Pedro y Di0go, al tiémpo de morir, llamó á
aquellos pedazos de su alma y habl6tes de este modo:
- Hijos míos, voy á expirar. Pero no quiero rendir mi cuerpo á la
madre tierra sin revelaros antes
un ~ecreto que he llevado toda mi
vida en lo más hondo de mi alma.
Los hijos del mot·ibundo rodearon á éste con más amor, abriendo
tamaña boca, y el viejo, sollozando con dificultad, continuó:
-Yo no soy un labrador, aunque
lo haya sido. Mis aspiraciones estaban muy por encima de esas que
encorvan al hombre sobre el suelo;
porque el trabajo sólo ~igoifica_ á
quien lo ejecuta obedeciendo á 10constrastable vocación, y yo no había nacido para cultivar Ja tierra.
Intentad subir esa cumbre que,
aunque áspera y alta, no lo es tanto como parece, y si, uoa vez en ella,
os encoutráis con que habéis perdido el tiempo, maldecid á vuest~o
ambicioso padre por el conseJO
que os ha dado. Yo, como os llevaba á cuestas ..... .
A esta, altura del relato, los dientes del viejo moribundo rechinaron
sordamente y é,te expiró en medio
de aquellos hijos, que, una vez llenados sus deberes de cdstianos
para con el autor de sus dí~s, á
quien tanto amaban, no pudieron
uu1·mir tranquilos hasta no dar
cumplimiento á su postrera voluntad.
La noticia de que los hermanos
J ua.u, .Pedro y Diego iban á retnootar la mistel'iosa cumbre después de tanto tiempo que nadie lo
rnteotaba. ya, explotó como U'1a
bomba en la. nativa aldea. Los habitantes de sus rincones más extremos aglo1!leráruuse al pie de la
moutaüa en el momento de la partida, y no es fácil uescifra_r ~i lo
que hteieroo á los excurs10n1stas
fué uoa ovación ó una rel·hitla,
¡&gt;ues estaban muy divididos los
ú.nimos sobre el wodo de apreciar
su conducta.
l!!l caso fué, sea como sea, que
cuando tocaron á p11,rtir, Juan salió adelante con la. rapidez de un
tren poc una vía sin estaciones, resuelto á no resollar hasta no haber tocado la cumbre con la mano.
Pedro lo dejó lucir una J:,ueoa delantera, y sólo después que Juan se
hubo perdido de vista en un recodo de la montaña, se lanzó en su
pos con la velocidad de una exhalación, para alcanzarlo, batirlo y
tomar un largo descanso, bastante

más allá del ,Paraje en que lo había pasado. · Diego, sin preocuparse poco ni mucho de la marcha
inicial de sus hermanos, midió una
vez más con la vista la montaña y,
sin olvidar se de nada que pudiera
hacerle falta, echóse á andar al paso y se dejó sorprender por la noche á la altura del recodo en que,
de mañana aún, se había perdido
de vista su primer hermano.
El pueblo, que, á pesar de las encontradas emociones que allí lo
congregaba, había aplaudido á
Juan y victoreado á Pedro, al ver
la pachorra con que Diego se ponía en marcha, se echó á reír estrneodosameote y lo despidió con
la rechifla más grande que el lector
pueda imaginarse.
-¡Va á llegar pronto! dijo un
viejo irónicamente.
-Sí, apoyó un jovencit?, comtemplaono la cumbre con eterta envinia. Nos hemos de morir todos
sin tener noticia de su llegada.
-SI es que se puede llegar á al·
guna parte con la locura, t~rmioó
no tercero, porque, para mi, esto
no pasa de cosa de locos.
Así comentando el suceso, los
r&gt;ircunvecinos de Juan, Pedro Y
Diego echa1·00 una última mirada
á la montaña.y, en vol viendo en otr_a
de conmiseración á los atrevidos excursionistas, se retiraron á
sus casas, mieüGras éstos, siguiendo el camino que en forma de an·
gosta y áspera eS'))iral conducía á
la mistPriosa cumbre, daban cumplimi•mto al consej~ del a~tor de
sus días, Juan corriendo siempre,
Pedro descansando el tiempo que
le ganaba á Juan, para volver ~
pasarlo en un nuevo esfuerzo si
é,te se le adelantaba, y DiPgo marchando cada vez á mayor distancia
de ellos, con un paso tan lento que
resultaría ridículo si no fuese tao
firme.
Al poco tiempo de la partida,
Juan que había. adoptado el sistema d~ correr sin descansar, rodó
cuesta abajo, víctima de la fati~a
que lo aquejaba, y un poco mas
tarde. aunque algo más arriba, sufrió la misma suerte Pedro, que, en
uno de sus intervalos de traba.jo,
cayó para n0 levantarse m:í.s. Sólo Diego seguía subiendo con la
misma pachorra, pero con igual firmeza, descansando si se sentía fa.tigado, y poniéndose en marcha
cunado se hallaba fresco.
A este paso, avanzando lenta,
pero constantemente, llegó después
de mucho tiempo ála ansiada cumbre tal vez sin pretenderlo, y al
poder los pies en ella, e;xtrañando
no encontrar allí á ninguno de sus
hermanos, sintió allá abajo, muy
abajo, un ruido sordo, confuso, estruendoso que llegaba basta él, cabalgando en alas del viento.
Diego puso la mano encorvada
detrás de la oreja y escuchó, pareciéndole que lo a.clawabao; llevóla
después á la altura de la_s cejas, á
manera de pantalla, .v onró; pero,
entre el amontonamiento de caras
que se movían al pie de la montaña. no alcanzó á conocer ninguna.
..:..¿Serán aplausos? - preguntóse
á sí mismo ingenuamente. ¿Por
qué me aplaudirán?
y sin perder tiempo en averiguarlo, sintiendo la cabPza y la
barba completamente cubiet·tas de
copos de nieve, se puso á sacudirlos con la punta de los dedos,
notando sólo eot0nct:s, con mayor
asornbro que el producido en su alma por los pre~untos aplausos, que
se hall aba cubierto por J a nieve
de los años, no de las alturas: tanto era el tiempo que había empleado pn la ascensión de la cumbre.
-¡Diablo!-exclamó, cont»mplando con cierto desconsuelo la bolsa
· de oro, la corona de Ja.urtles y Pl
libro en que se disponía á escribir
su nombre.-¿ Y de qué me servirá
todo esto ahora q'.le soy viPjo?
Pero sintiendo que lvs aplausos
seguían resonando al pie de la
montaña, escribió su nombre en el
libro de la historia, aseguró la corona de laureles en la cabeza y, distribuyendo en sus bolsillos las monedas que le brindaba la bolsa, se
dispuso á bajar la gran cuesta con
la misma calma con que la había
subido.
A la mitad de la bajada encontró los despojos de Pedro, despa-

rramados por el viento; un poco
más abajo, los de Juan, carcomidos por los aflos, y comprendiendo entonces que sólo había llegado á la cumbre pasando sobre los
cadáveres de sus hermanos, sintió
en el fondo de su alma haber sido
más afortunado que ellos.
Sin embargo, los aplausos que
le rendía la multitud apiñada al
pie de la montaña, ahuytntaron de
su pensamiento las ideas que lo
acongojaban, y tranquilo de conciencia, prosiguió su descenso con
la mente fresca y el corazón puro,
pero sin fw~rzas para retribuir los
vítores con que era recibido: tao
viejo se sentía!
Era célebre, rico, feliz, pero estaba muerto, y la herencia á tanta
costa alcanzada, sólo aprovechó á
gentes desconocidas para él.

Los bienes fueron valuados en $126,000.

á su Derecha.

La mayor parte de lo testado consist!a en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mu,.
tua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

H.e,ce pocos diaa que se practicó
la apertura del testa.mento del Ilustrfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la. ciudad de Chicago,
llUnois. La fortuna del d!stioguido
)relado ascendió á cerca de. . . .
$125,000 oro americano; y según el
inventario q'll!E! se h:o publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
NUMAEL EZPER.
Mutua,"
Compañfa
de Seguros sobre 111
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, ó sean. . . . . $ 50.000 oro.
E:VOCACI0N
Divi&lt;leo-dos ai·nmnladoA
sobre una de las póBlancas noches de lunas tropicales
li:ws. .· . . . . . . 9.329 oro.
salpicadas de est&gt;'ellas atPridas,
Otra póliza de seguro. 14.000 oro.
ensueños de las vírgenes dormidas Acciones en efectivo y
en lechos de.rosales.
en Bn n,cos. . . . . . 37 .ooo oro.
· Entr-e las di~poslciones del seVerdes tintes de tardes odentales, ñor Arzobispo, en su testamento. f'il
de languidez y de piedad teñidas,
hicieron éstas:
que besais como láuguid as queridas
A su hermana, sE&gt;ñorita
Kate
desiertos aren a les.
F1eehan. qne estuvo siempr0 ,Al:J él
hasta sn mnerte. $~0.000 oro en boDulce quietud de noches venecianas; nos y $25.000 oro en nna ele las pópupilas de las vírgenes cristianas
liza~ de seguro; lí la SPtioro Ana A.
nubladas por el llanto;
Feehao. viuda rlPI señor nocto'
Eduardo L. Feehan. hermano del
¡Verted sobre mi espíritu afligido
seiior Arzobispo. $%.OllO oro de
todo el poder inmenso del olvido
otra de las póliza~. y ~~.000 oro en
que necesito tanto!
efectivo; (1 la Aca,demia de San Patricio de Chicala!o. de la q11e es prP•
RENÉ LóPEZ.
ceptoru su hermana. Mn1rP Ma ría
Diciembre, 1903.
0atalina. $10.000 oro &lt;le la Ílllima
póliza; á la escuela "Santa Marfa"
de enseñanza práctica para vorones, de Feehaoville, Illinois. qne
Para la gente de vergüenza. la el'a la institución por la qne mAs SP
recompensa más valiosa de sn tra- Interesaba el sefior Ar7,oblspo. i;e
bajo consiste en la aprohación de entregaron los $4.000 rPst11otes de
I• C\ltlms nflllu
aquellos nara quienes lo hace.

•

o

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Pacbuca .................. fi6.25
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Saltillo ................... 40.05
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Tampico .................. 55.20

•

et test11tnentt
del Ilmo. Sr. !rzobispo Feehan

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Ao-uascalientes . ......... . . $50.90
T;;'rreón ....... . ........... 45.60
47 50
Parral. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5o•25
Guadíllajara ............. • ·
Monterre_y ................ 38.15

..

SieJl\Pre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á• determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invari.ablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en eI Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siei:µpre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí .está el

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de euqaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teia, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas par~ empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á. sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

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se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, ·obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina ' Primera de San Francisco,
númei:o 4, ó á la de nuestros Agen.
tes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Franci~co, número 8, y le daremos toda ~lase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

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Los boletos son buenos ¡&gt;ara hacer el via)e en.cin&lt;&gt;o oías e~ u;~
ú otra dirección.-El límite final de los mismos bolel?s d: didías, pero en todo caso no serán buenos más allá del dia
_
ciembre de 1904.--Se hacen arreglos para apartamentos de Pu 11
man, con camas directas.

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d., Pasajes.-Apartado núm. 34,
TORREON, Coah,

w.

DewitHonnmon/L, Agente viajero
de Pasajes,-la, San Francisco, 8,
l\lEXICO, D, F,

S. Farnsworth.-Agente General.
¡! '.San Francisco, Núm. 8, Mél&lt;lco. D, F .

y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
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la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
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--Visitense Nuestros Apara dores--Año XI-Tomo 1-Núm. 22

Dominga 29 de Mayo -de 1904

Precio del ejemplar: 50 ·centavos.

�EL MUNDO ILUSTRADO

La Guerra Barata
El Globo y. el Acorazado
ue la guerra parece ser, como la enmedad y la muerte, una calamidad
irremediable y un mal incurable y
necesario que ha de aquejar sempiternamente á la humanidad, nada más loable ni más
meritorio que esfprzarse por limitar sus estragos, por abaratar su costo, que es otra
manera de hac.e rla menos desastrosa, y que
preocuparse de que sea menos mortifera y
cause menos viudeces y orfandades de las
que es común que acarree y ocasione.
. Un sistema de guerra que no·costara á nadie un centavo, ui una gota de sangre, dados
los instintos batalladores de la humanidad y
el desarrollo de sus gibas de combatidad, sería un dilettantismo, un sport delicioso y un
verdadero placer de sociedad, tanto 6 más
que las charadas animadas 6 la danza del
Kanguro.
Pero de ese ideal estamos tan lejos como
de Jauja, y entretanto podemos llegará combatirnos sin hacernos dafio y sin gastar un
real, tenemos que conformarnos i:on algo menos.
Ese «algo menos», sin embargo, es ya por
sí mismo mucho más de lo que de un día
para el siguiente podríamos esperar, y bastará por sí solo á hacer agradable y apetecible
la guerra y, sobre todo, á facilitarla y difundirla poniéndola al alcance de todas las fortunas. ¡Qué diablo! los grandes goces y las
grandes satisfacciones de la existencia deben
ser patrimonio de todo el mundo, y no ve•
moa por .qué lae repúblicas de San Marino y
del Valle de Andorra no se ·han de procurar,
al igual de las grande3 potencias, la satisfacci6n de guerrear y hasta la de vencer!
El portentoso descubrimiento, como la luz,
viene de Oriente, y como el huevo de Colón,
es de esas cosas inauditas, _estupendas y portentosas que todo el mundo pudo haber descubierto y que, sin embargo, á nadie se le
habían ocurrido.
En breves términos: trátase de arrumbar
los acorazados, los cruceros, los torpederos
y «destroyers", ·de relegar al cuarto de los trebejos las baterías de costa y fortaleza, los
.campos atrincherados, las plazas fuertes, las
baterías de sitio, de batalla y de montafia,
las ametralladoras y los fusiles de pequeño
calibre y largo alcance; de condenar al ostracismo desde el ariete y la bombarda hasta el Bange de doce metros y el Krupp de
veinticuatro, desde el arco y la flecha hasta
el Maüsser y el Mondrag6n, y substituir todo ese attre:no pesado, caro y brutal como la
barbarie, por algo de elegante, de barato y
de airoso como la ci vilizaci6n.
De airoso, 's í. Nada más airoso, en efecto,
que lo que se nos ofrece en cambio de lo que
se nos fuerza á desechar. ,
Digámoslo de una vez: se trata de reemplazar el ccPetropavlovsb, erizado Je cañones, por el ccVulcano» de Cantolla y Rico,
cargado de granadas de Iidita ó de panclastita.
¡El globo de escuadra, el aeroplano de línea, la guerra en el aire y por el aire, Belona alada, el halc6n substituyendo á la ballena, y el águila reemplazando al drag6ri ...... !
Ante estas cosas estupendas, la primera impresi6n es reír, la segunda meditar y la
tercera aplaudir.
¡Qué progreso! ¡qué revuluci6n! ¡qué
transformaci6n! Se acabaron la vieja táctica y
la antigua estrategia. No hay ya para qué
fortificar plazas, ni atrincherar campamentos, ni instalar baterías, ni remover tierras
ni construir reductos. Plewna y Sebastopol
estarán ya á merced del primer Santos Dumont que quiera bombardearlas sobre la vertical. Todas esas patrafias de avanzadas, de
vanguardias, de cortinas de caballería, de
grandes guardias y demás implementos del

D
oficio, darán higa en lo de adelante. Sobre el
vibouac, el campo atrincherado, la fortaleza,
la ph.za fuerte, lloverá fuego como llovió sobre Sodoma y Gomorra, y sólo el paraguas
blindado puede atenuar la catástrofe sin evitarla del todo.
¡Pobres estratégicos y pobres tácticos! Verse obligados á renunciará cubrir su retaguar•
dia, á proteger sus flancos, á explorar el campo, á mantener los contactos, á asegurar sus
comunicaciones, á facilitarse una retirada, y
todo esto bajo el ojo avizor y la sonrisa sardónica de un aerostato que, enseñoreado del
espacio, va á vomitar sobre el ejército todo
su lastre de explosivos y á volcar sobre la
falange de héroes el cesto de basura &lt;le sus
proyectiles de panclastita! ¿De qué van á
vivir esas gentes, y, sobre todo, d6n&lt;le van á
vivir que no les alcance la lluvia de fuego?
¡Sólo en las galerías de las minas ó en el fondo de las cavernas!
Pero, se me objetará, tanto hay de dar como de recibir; tan puede tener globos combatientes el Japón como Rusia; porque es el
.Jap6n, apresurémonos á decirlo, el portentoso inventor, según se dice, de esta escuela
~e guerra.
Pues precisamente en eso consiste, para
mí, la importancia sin igual del nuevo invento. Si sólo un.a potencia pudiera tener
globos de guerra, vería yo con terror esa forma del progreso, porque la potencia monopolizadora se haría dueña del mundo. Pero
puesto que todos po&lt;,]emos poseerlos, la cosa
cambia de aspecto y todos podemos, igualando nuestras fuerzas, hacernos frente é imponernos respeto recíproco. El globo de guerra
es, pues, por ~o menos, la democratización de
la guerra, la igualdad ante la ley de la fuerza, como no sea el fin de . la guerra misma.
Si el globo de combate llega á ser un hecho, y no vemos dificultad insuperable para
ello, se habrá verificado una evoluci6n comp8rable á la que operaron las armas de fuego; una democratizaci6n también del art'.l
militar. Pero esta evoluci6n será más benéfica y más grandiosa, porque las armas de
fuego encarecieron la guerra y los globos de
combate la abaratarán.
Un globo de primera línea, y hasta dirigible, cosa que en rigor no creemos indispensable y tal vez ni posible, cuesta la centésima parte de lo que cuesta un acorazado de
escuadra. Muchos globos en campaña más
bien se estorban que se ayudan. La guerra
puede hacerse, demos por caso, entre Rusia
y el Japón con uh centenar de globos por
barba, es decir, por naci6n, y con tripulaciones de dos 6 tres hombres por globo. Incluyendo el costo de los explosivos y proyectiles y suponiendo que todos los combatientes perezcan en la contienda, la situaci6n se
liquida con doce 6 quince millones de gasto
total y con un sacrificio de seis ó setecientos
hombres que, escogidos entre los huérfanos
sin padre ni madre, los viudos sin esposa ni
hijof:)-y abundah estas variedades de ciudadanos,- resúltarán regalados,ysobre no dejar
quiep. los llore ni quien reclame pensiones al
Estado, morirán cubiertos de gloria. Y esto
sin contar con que el paracaídas puede evitar muchas muertes y no escasa efur,i6n de
sangre.
Dentro de estos principios, una guerra CÍ'vil puede reducirse á un duelo aéreo entre
Cantolla y Rico, y Acosta, y una guerra internacional, á un encuentro atmosférico entre
Nicolás II y el Mikado.
Y será poético y noble, y grande, y huma1iitario y barato, ver á dos potencias, represeniadas por dos hombres y tripulando dos
Montgo:fiers, darse cita en las nub1cs, conducidos por las brisas, para dirimir las contiendas y sol ventar los odios y los rencores de
dos pue~los.

Et :M:trNDO ItUSTkAl&gt;O

"JACK"
La semana entrante comenzará á ha~

cerse el reparto del segundo tomo de
"JACK," hermosa novela de Alfonso
Daudet, que "El Mundo Ilustrado" ofre.
ce como PRIMA á sus subscriptores.

•.

El Sr. Inspector••
General de Policía

..

:

·..

En substitución del Sr. Brigadier Don Fernando González, que acaba de ser electo Gobernador substituto del Estado de México por
la Legislatura local. se hizo cargo de la Inspección General de Policía el Sr. Teniente Coronel Don Félix Díaz.
Las numerosas simpatías con que cuenta en
México el nuevo Inspector y las cualidades
que lo distinguen como militar y como caballero, han hecho que su nombramiento sea acogí-

do con beneplácito por todas las clases sociales.
El Sr. Teniente Coronel Díaz prestó la protesta de ley el domingo último, tomando desde
luego posesión ile su empleo, en presencia de
los emvleados superiores de la Inspección General y de las diversas comisarías. El Sr. Brigadier Goozález hizo a:n te los empleados la
presentación del nuevo Jefe de la policía, y éste, en correctas frases, se dirigió á sus subordinados, manifestándoles .que ingresaba á la
corporación animado de las mejores intenciones, y que esperaba contar siempre con su ayuda para salir avante en sus propósitos.
El Sr. Teniente Coronel Díaz ha sido Diputado al Congreso de la Unión, Cóosnl de México en Cbile .v miembro del Estado Mayor del
señor Presidente de la República.

00

fl f stado Mayor del Sr. Presidente
UBLICAMOS en este número una fotografía en que aparecen, en grupo, el Señor Brigadier D. Fernando González,
como Jefe del Estado Mayor del Señór
Presidente ·de la República, y los Sres Mayor
de Caballería Pablo Escandóo y Capitanes de
Ingenieros Porfirio Díaz, Agustín del Río, Ar·
mando Santa Cruz y Enrique Hurtado, miem·
bros también de la misma Corporación.
El{ceptuando al Señor Mayor Escandóo, que
se educó en Europa, todos los ayudantes del
Señor Presidente de la República son hijos del
Colegio Militar.
El Señor Brigadier Goozález ingresó al Estado Mayor á raíz de la muerte del Sr. Gral.
D. Manuel Gon~ález, padr~ suyo, quedando
más tarde como ¡efe de él; ha desempeñado distintas comisiones del Gobierno, asistiendo á
las c&amp;.mpañas de Yucatán y de Torin, y últimamente, después de servir el delic&amp;.do puesto
de Inspector General de Policía, fué electo Gobernador substituto del Estado de México por
la Legislatura de aquella Entidad federativa.
En cuanto al Sr. Mayor H!scandóo, sirve en
el Estado Mayor desde 1898 y está condecorado por el Gobierno de 'l.ustria eon la Corona
de Hierro. Actualmente~s el Jefe de la Corporación.
El Sr. Capitán Díaz, del Estado Mayor Especial, salió del Colegio Militar el año de 1892;
ascendió á Capitán 29 en 1895, y á Capitán 19

Sr. Capitán Enrique Hurtado.

Sr. Mayor Pablo Escand6n.

en 1901; está condecorado con el Aguila Roja
de Alemania, y es, además, Caballero de la
Legión de Honor.
En cuanto á los Sres. Capitanes del Río y
Santa Cruz, terminaron sus estudios en el Colegio en 1894, pasando ambos al Estado Mayor
del Señor Presidente, donde ascendieron en
1901 á Capitanes segundos w primeros en 1903.
El Sr. Santa Cruz ha diriglflo, como ingenie·
ro, algunas obras de importancia, como la del
Palacio de Justicia Civil de Cordobanes, y es
Inspector del Ferrocarril de Cuernavaca al Pacifico.
·
El Señor Capitán 29 de Io~euieros Enrique

Sr. Capitán Armando Santacruz.

Sr. Brigadier Femando González.

Hurtado ingresó al Estado Mayor hace seis
años, ·ol;Jteniendo en 1903 este grado. Aunque
no figuran en el grupo, pertenecen también al
Estado Mayor del Señor Presidente los Sres.
Tenientes Coroneles Francisco H. García y
Félix Díaz, y Capitanes primeros José Montesinos, Naroo Dorheker y Samuel García Cuéllar.
•
La fotografía que reproducimos, perfectamente lograda, fué hecha en los talleres «Art
Nouveau&gt;, establecidos en la 1~ de San Francisco. La propiedad artística está asegurada..

Sr. Capitán Aguslln del Río.

Sr. Capitán Porfirio Díaz.

LA EXPOSICION DE SAN LUIS.
Ampliamos nuestra información gráfica relativa á la apertura del grao certamen inter·nacional de Sao Luis Missouri, con una hermosa vista que representa el pintoresco lago
formado en Jos terrenos de la Exposición, y el
edificio de festividades que se levanta á orillas
de él y que puede considerarse como uno de
los más nota.bles por su belleza arquitectónica.
En nuestras próximas ediciones publicaremos otras de las fotografías que nos han sido
enviadas por nuestro corresponsal.

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AL
PUtRT
Dt VtRACRUZ
'

Año XI.-Tomo 1.-Número 22

I

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'

MEXICO, MAYO 29 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA
Regis t rado como arUculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Subscrlpcl6n mensual foránea ...... $ 1.t o
ldem
ldem en la Capital.$ I. 26

Gerente: LUIS REYES SPINDOLA

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Si&amp;noret, Honnorat y comp.

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'

------■--------

Srlta. Gabrlela Saldaña,

CABEZA DE ESTUDIO.
(Fol. Gómez Gallardo, -l uadalaJara.)

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Concurso Mundo Ilustrado</name>
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