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                  <text>•

Al Pu~rto d~- '7eracruz

t

GRANDES ALMACENES
DE ROPA Y NOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCH INAS. MEXICO

1

•

L UNDO ,lUST~ílDO
Año XL- Tomo !.- Número 25

MEXICO, JUNIO 19 DE 1904.

S11bscrlpel60 mensual forinea......$ l. 60
ldem
ldem en la Cap!W.$ l . 2ó

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINOOLA
Registrado como a.rt!culo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Gerente: LUIS REYES SPINOOU

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GO 80
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,
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para senoras, ,l. .. : . . . .. . . .. . . . . . . . . . . . . . 2.00 y 2.25

Un Derrot ado en el C o ncu rso de Niñ os.
(Estudio fotogri!ico del Sr. Lic. los, Luis Requena.)

�tL MUNDO ILUSTRADO

El GonGurso 06 Niños

asaltado por inspiraciones febriles y por iluminismos sublimes; pero enjutos, enflaquecidos, anémicos, pálidos como el lirio, frágiles como la caña y endebles como el junco.
El anacoretismo y el romanticismo propendieron al aniquilamiento del cuerpo para
exaltación del alma, al aminoramiento de la
materia en provecho del espíritu. Quisieron
destruir el frasco para sutilizar el perfume
y propendieron á romper el ánfora para r/
finar la ambrosía. Error comparable al de
los epicúreos y sibaritas que cebaron al animal en detrimento del dios y que ahogaron
y sofocaron los alientos del espíritu entre las
grasas acumuladas y las musculaturas disformes de un organismo hipertrofiado é invasor.
El equilibrio entre estos dos extravíos el
. entre ambos extremos, la concilia'
med 10
ción entre esas dos opuestas tendencias, se
encuentra en la «Mens sana in corpore sano»
de la antigua sabiduría, y ni la salud. ni el
vigor del cuerpo se improvisan.
Una cultura larga, laboriosa, esmerada, es
·tan necesaria á la sana constitución de un
organismo, •como .el desenvolvimiento y perfeccionamiento de un espíritu.
La niñez es la época propicia; más diremos, la única propicia.
En los primeros meses de la vida, el recién nacido es pura y simplemente un animal, un lechoncillo sonrosado, regordote,
tierno, inconsciente. Come y duerme. En el
reducido campo de su minúscula organización, se efectúa una labor intensa, activa,
infatigable, pero puramente material. El niño asimila. Con los materiales ingeridos y
aprovechados, los órganos internos se completan, se robustecen y perfeccionan, preparándose á una _actividad mayor y superior.
No sólamente los músculos, el esqueleto,
las vísceras afectas á la respiración, á la circulación y la nutrición, completan su estructura, consolidan su organismo y acrecientan
su actividad; el sistema nervioso, en general, se desenvuelve y vigoriza; el instrumento de acciqn y de manifestación del alma.
acapara, almacena, organiza el material fie-

MENS SANA IN CORPORE SANO

6

RANDEimpulso han tomado entre nosotros, de pocos años á esta parte, la
educar.ión física y la higiene de la infancia, y lo prueba suficientemente el éxito
alcanzado por esta publicación en el reciente
concurso de niños.
~ocos cultivos son tan interesantes y benefic10sos como el de la planta humana,si es que
hay alguno que le sea comparable, y sólo prejuicios incalificables, malos hábitos arraigados é ignorancia é incuria supinas, pueden
explicar que en tanto el ganadero cuida, nutre y cruza sus reses para mejorar su calidad
y su rendimiento, y el criador selecciona
con cuidado, aloja con esmero y precave á
sus crías del raquitismo, de la decadencia y
de la muerte, se descuide, en general, tanto
la cría por excelencia, el cultivo fundamental, el desenvolvimiento de la más preciosa
y valiosa de todas l&lt;ls plantas, la planta humana.
El hombre es un ser híbrido, un compuesto heterogéneo de materia y de espíritu, de
cuerpo y alma; pero esos sus dos componentes, esos sus dos elementos, aunque diferentes, no son contradictorios, y aunque disímbolos, no son antagonistas. Lejos de eso;
uno y otro se compenetran, .se completan se
ofrecen mutuo apoyo y recíproca asistencia;
la solidez, las energías, el equilibrio del uno,
son garantía del recto é intenso funcionamiento de la otra, y lo mismo influyen la
debilidad, el raquitismo y la enfermedad del
cuerpo en la decadencia, abatimiento y degradación del espíritu, que refluyen las afecciones del alma en la salud y en el vigor del
organismo.
Tan extraños y monstruosos resultan,
como tipos ideales del hombre acabado y
completo, el atleta rudo, hercúleo y voraz;
pero estúpido, ignorante, y vicioso, como el
intelectual, el romántico ó el decadentista

-•~~".

,

EL MUNDO ILUSTRADO
cesario á su futura actividad y el cerebro
a~etargado, adormecido é inerte en aparien:
cia, es centro de una actividad orgánica inconsciente, peroefectiva;latente, pero colosal.
Es éste el gran momento, casi diríamoJ el
decisivo, para el porvenir del relofio brotante, de la simiente en germinación.
~i falta el ab_ono, si no hay preparado
abrigo contra la mtemperie y techumbre contrn la helada; si no se deja á la organización
el reposo necesario para el cumplimiento de
la labor sorda y profuñda de que es teatro
todo puede :perderse ó todo puede, por l¿
menos, avenarse.
¡Ay del niño que come mal, que duerme
mal, que llora sin encontrar quien lo consuele ó que se agita en el insomnio sin hallar
quien busque y combata las causas que lo
motivan!
¡Ay de aquél que pesa lo que la pluma
qu~. abulta lo que el canario! Feliz aquél qu~
rolnzo, sonrosado, corpulento, come como
lobo, duerme como marmota y ríe como ángel! En el primero hay un presagio de dolores, de dolencias, de impotencias de miserias y de d~sdichas. En el segund~ una promesa de bienestar, de energías activas de
salud exuberante, de prosperidad y ¡caso
hasta de grandeza.
¡Quién pudiera seguir esos botones hasta
su plena eclosión, esas semillas hasta su complet~ gei:minación ! ¡Qué grato sería ver plantas a quienes fueran semillas, árboles á quienes fueran retoños, y astros á quienes son
hoy nebulosas.
.
. Pero lo que los ojos no pueden ver la imaginación lo puede forjar y el corazó~ desear
y los niños del concurso se iíos antoJ·an e~
. no muy remoto seres buenos
'
un porvemr
fuertes y felices, capaces de labrar su bienes:
tar y de cooperar á la redención de una raza
abatida y macilenta hoy; pero altiva y vigorosa mañana.

•

~ª$~ltie1e1~~

..

1

por completo la semana, con su figura
maleable y proteica, la Mariani. Asombra[
do, gratamente asombrado, decía hace unos
cuantos días uno de nuestros cronistas que«no
sabemos qué admirar más en esa mujer: si la
apasionada, la ferviente y amorosa, que sufre · y llora en «La Dama de las Camelias», ó
la frívola, la elegante y superficial que padece
en la «Dame de Chez Maxime».
Y tenía razón el cronista. La característica
más conocida de los grandes talentos dramáticos se refiere precisamente á la circunstancia
de ser fácil, para ellos, «vestir» los más disímbolos personajes, hacer que pc,r su boca hablen
las almas, complexas y misteriosas, que ha soñado el autor. Solamente, para comprender lo
que las anteriores palabras significan, basta·
ría fijar un momento la atención en la variedad
asombrosa que presentan, no ya las heroínas
del teatro moderno, sino las de un solo autor,
Alguien ha dicho que el genio de Shakespeare se complacía en crear tipos absolutamente
diversos, en hacer hablar en la escena á fantasmas de su imaginación que variaban en la
amplia gama de la pasión y de la vida humana,
tocando los más lejanos y remotos extremos.
Y es verdad que entre las «Alegres Comadres
de W indsor», por ejemplo, y la dulce y melancólica figura de Ofelia, hay, quizá, distancia
más considerable que entre el mismo Oteloese león de bronce quemado por la brisa salina
de los mares-meridionales-y el rey Lear, .el
vago y misterioso rey septentrional, en cuyo
cerebro cuajan las brumas frías de la región
polar, como cuajar pudieran en los altos picachos cubiertos de nieve en los cuales anida el
vértigo y tiene su asiento el misterio eterno.
La Mariani moldea su espíritu, lo hace cristalizar en la forma precisa para aparecer ante
el público, no como una actriz que hace un papel y repite las palabras que automáticamente
LENA

'i le dieta el apuntador, sino como la mujer mis-

ma que soñara el autor, como la pasión hecha
carne y fuego, que la literatura dramática moderna se complace en torturar en nuestra presencia en los escenarios.

*

**de Donnay ha triunfaLa hermosísima obra
do por completo de nuestro público, Ha conse·
guido interesarnos, conmovernos, hacernos vivir intensamente la pasión que rebosa y que
anima en tal forma á los protagonistas, sacudidos por todos los amores, quemados por to•
das las envidias, mortificados por todas las
fatalidades y por la desgracia inevitable en la
existencia humana.
«L' Autre Danger&gt; triunfará. siempre que se
represente ante públicos que sepan sentir. Especialmente las dos figura.; dolorosamente humanas de mujer que en esta obra se pre¡;entan,
son de mano maestra, Esa madre que sufre en
un matrimonio desigual, en uno de esos matrimonios en los cuales parece que el lote de vida
se divide para que toque á la esposa la parte
dura y difícil y al marido lo restante; esa madre que cuida á la bija, llena de ternuras y de
remordimlentos, que concurre á la cita del
amante despótico, temerosa, no de que el marido á quien desprecia pueda sorprenderla,
sino de que la hija, que ya se hace mujer,
llegue á sospechar el adulterio; esa figura fe·
menina es dolorosa y triste y humana. Lleva
en los labios, al lado de la miel de los besos
del amante, la súplica á un~divinidad informe
y vaga que necesariamente se fingen todos los
que sufren; es una mujer en toda la amarga
acepción de la palabra: es una mujer y una
madre
Especialmente las últimas escenas del 0uarto
acto son pequeños fragmentos de vida trasladados á la escena con la viril franqueza de un

espíritu á quien choca toda mentira y toda
conveniencia torturante. En estas escenas es
cierto que el problema no se resuelve; tampoco
en la vida suelen resol verse los problemas; en
cambio, el alma femenina aparece con todos
esos vuelos altísimos, vertiginosos, que láelevan por encima, muy por encima del ;,,lma mas~
culina. La madre que se sacrifica, sabiendo
perfectamente que no sal va su sacrificio á ninguno de los que aprovecha, lo hace, no por
ignorancia supina, no por falta de anteceden·
tes, sino por heroísmo,
Es admirable cómo Donnay ha logrado sorprender en sus más íntimos s-ecretos el alma
femenina, violando el natural instinto. Ha lo•
grado levantar una punta del velo, tras del
cual, oculta secular y herméticamente, palpita,
como una mariposa inmortal, el alma humana.

*
**

Y hemos también tenido en nuestros labios
la franca, la sincera. la buena sonrisa que habita normalmente París y que de cuando en
cuando emprende viajes de circunvalación, ansiosa de recorrer los buenos mundos en los cuales· siempre se le recibe amorosamente.
La «Dame de Chez Maxime» es una deliciosa
figurilla de mujer hermosa moldeada por Tanagra, cocida en los imperiales hornos de Sevres, en los cuales la porcelana se transforma
en obras de arte. Es un lienzo descolgado de
algún salón parisino, en el que vertió sus amores de boulevard y sus risas de cabaret algún
artista de veinticinco años.
Una franca y dulce risa acoge la aparición
en las tablas de la frágil figuri.lla, toda frio·
lenta y llena toda de sonrisas. Porque la mujer de París es toda ella una sonrisa inefable.
Lo mismo ríen en ella los ojos picarescos y llenos de intenciones, que la boca- en la que los
dientes parecen tocar diana con la blancura de

marfil de los quince años,-y el talle, y el cuerpo, y la cabecita y los rizos locos que vuelan
al viento que llega, como un enjambre de mariposas locas,
Toda!ª obra est_á escrita en un lenguaje ático y sutil, que encierra mayores malicias que
las que dice, y dice más, mucho más que lo
que escuchamos. Toda ella es una estatuita oe
Tanagra, un madrigal galante y sutil, un ramo
de mimosas primerizas.

***

Mucho es lo que hemos llorado con «La Dama de las Camelias&gt;. Ha sido «La Traviata&gt;
para nosotros algo más que una amiga y mucho
más que una simple conocida. Si hubiéramos
vivido en los años románticos, habríamos sido
sus enamorados sinceros y fervientes.
En esa figura pálida de tuberculosa hemos
encarnado nuestros ensueños, y á su llegada
nuestras rimas de adolescentes ha surgido cantando su pasajera hermosura. Es una resurrección de viejos amores, una súbita aparición de
un fantasma que mucho hemos conocido, porque hemos amado mucho.
Teresa Mariani ha traído ante nosotros toda
una época ya ida. Al escuchar esas frases de
honda pasión incurable, tan incurable como
la tisis misma que roe sus pulmones, resucitan
en nuestra alma los versos que acompañaron
nuestros dieciocho años, y sopla por encima
de nuestro corazón un hálito de tumba, consolador como una promesa de mejores vidas en
un futuro no lejano.
Son palabras todas que hemos oído con el
alma llena de ternura; son suspiros que nos
han hecho palpitar de emoción y frases de cariiio que la juventud dejó grabadas perpetuamente en nuestro espíritu. No; la pobre tísica
que se muere tosiendo y cantando su amor, no
se lleva al sepulcro la pasión desen.f¡:-enada de
Armando solamente; se lleva también nuestras
almas de adolescentes, nuestras pobres almas
sinceras y cándidas, que no volverán á amar
nunca.

*

* *es algo parsimoniosa
Nuestra vida literaria
y lenta. Los que tienen la «manía poética&gt; la
ocultan lo mismo que ocultan sus males los enfermos, y más parece que se insulta al que se le
llama «poeta». ¿Es ésto el resultado natural de
nuestra hostilidad innata á todo y á 'todos?
¿Derívase, mejor, de la falta de aficiones en el
pueblo á las bellas letras, que se traduce claramente por la falta de estímulo absoluta?
¡Quién sabe! Pero lo cierto es que agonizan
nuestros literatos, literariamente, heridos por
un ostracismo injustificado.
A remediar hasta donde sea posible esto,
viene el concurso que lla abierto este periódico para premiar, más con el estímulo y 00n la
buena intención, que con una suma de dinero,
insignificante para algunos, el mejor cuento de
costumbres mexicanas y la mejor tradición referente á nuestra época de luchas por la independencia.
Pocos países habrá en los cuales la revuelta
haya formado un sedimento de tradiciones, de
cuentos, de pequeñas anécdotas fácilmente asimilables á la forma literaria, Alguien ha dicho
que un país que no ha hecho la guerra no puede tener liter atura y ha dicho algo muy cierto.
Los cuentos, la forma más moderna de la literatura, puesta en moda y llevada á un alto
grado de perfPccionamiento por los franceses,
se presta mucho á servir de molde á todas esas
anécdotas, á todos esos hechos que en la intrincada serranía que cubre nuestro pafs, espera'n solamente que vaya á despertarlas de su
sueiio la voz del poeta y del literato:
«Crecen laureles hijos de la sombra
Que esperan liras, para asirse á ellas,
Allá en la obscuridad en que aún palpita
El grito del silencio y de la selva .... &gt;

Al restablecerse la
República, y encontrándose efi México,
recibió del Sr. Juárez
el encargo de embalsamar el cadáver de Maximiliano, operación
que llevó á efecto con
verdadera escrupulosidad, y á completa satisfacción del Gobierno. Más tarde el distinguido facultativo
prestó muy buenos
servicios á la Instrucción Pública, colaborando con el inol vidable D. Gabino Barreda, en la solución de
algunos problemas relacionados con aquel
importantísimo ramo.
Además, el Sr. Alvarado fué profesor de
Fisiología, por oposición, en la Escuela
Nacional de Medicina,
Director de la Escuela
de Agricultura, Médico de los hospita.l'=s
sostenidos por el Gobierno, vocal del Consejo Superior de Salubridad y miembro de
la Academia Nacional
de Medicina. En distintas épocas desempeñó comisiones especiales del Gobierno en
los Estados Unidos,
SR, BARÓN VON WANGENHEIM,
dejando escritos, enMinistro Plenipotenciario de Alemania en J,[éxico.
tre otros trabajos que
lo acreditaron como
hombre de estudio y de labor, uno sobre el
mal de San Lázaro y otro sobre la fiebre amarilla.

EL NUEVO MINISTRO DE ALEMANIA

***

La muerte del Sr. Alvarado ha sido muy
sentida tanto en México corno en San Luis
Potosí, donde se tributaron al finado justos
y merecidos honores. Su cadáver fue expuesto en el salón de actos del lnl:ltituto Científico y Literario del Estado, haciendo ante él
guardia de honor, por turno, loQ médicos de
la ciudad y los alumnos de la Escuela de
Medicina.
,
• A los funerales, que se vieron muy concurridos, asistieron el Sr. Gobernador de San
Luis, Ingeniero Blas Escontría, y numerosas personas de representación.

cllnlenor Lescano.

o
MUERTE DEL SEÑOR DOC'fOR

Don Ignacio Alvarado
A la avanzada edad de 75 años acaba de
morir en San Luis Potosí el Sr. Dr. Don Ignacio Alvarado, muy conocido en México
por los importantes servicios que prestó en
la Escuela Nacional de Medicina, y por haber sido, durante largos años, miembro de
nuestras más importantes agrupaciones científicas.
El Sr. Al varado, quecelebrósus bodaRde oro
como facultativo el 5 de septiembre últ.irno,
fué el médico de cabecera del Beneméiito
Dofi Benito J uárez y quien impartió á éste los auxilios de la ciencia en sus últimos
momentns. En su juventud, el Sr. Alvarado
se dedicó á la carrera de las armas, asistiendo, como cal:Jo, á la defensa del convento de
Churubusco, en agosto de 1847.

SR, DR, DON IGNACIO ALVARADO,

t recientemente en San Luis Potosi,

E

martes último fué recibido en audiencia solemne, por el Señor Presidente de
la República, el Sr. Barón von Wangenheim,
nuevo Ministro Plenipotenciario del Imperio Alemán en México.
El Sefior von W angenheim comenzó su
carrera diplomática después de servir como jefe de escuadrón en el ejército de su
país, hace aproximadamente quince años,
destinándosele como Secretario, primero en
las Legaciones de Portugal y Espafia y después en las Embajadas de San Petersburgo
y Constantinop1a. Durante su permanencia
en esta última y con el carácter de Encargado de Negocior,,, el distinguido diplomático
tuvo oportunidad de intervenir directamente en el arreglo de los asuntos de Macedonia,
haciendo de esta manera efectiva la amistosa intervención del Kaiser en las diñcultades que tan hondamente conmovieron
aquel territorio, levantado en armas contra
el .Gobierno del Sultán de Turquía.
El Sr. Barón von Wangenheim, que provisionalmente ha establecido su residencia
en Coyoacán, es un excelente pianista y un
entusiasta por la caza.
La familia del nuevo Ministro se ero barcará próximamente en Alemania rumbo á
México.
El nombramiento !lecho en favor del Ba~
rón von Wangenheim por el Kaiser, ha sido
objeto de los más favorables comentarios por
parte de la numerosa Colonia alemana que
reside entre nosotros.
L

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LUIS

ARCARAZ '( GORDÓN

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1.-Enrique Bandala Diaz.
2.-Guillermo ◊lace.
S.-Dolores Chávez y Arteaga.
4.-Edmundo A Treviño.
5.-Leopoldo Canales y Mora.les.
6.-Jorge Manuel César.
7.-I•abel Díaz.
8.-Norberto Aizpuru Saenz.
9.-Manuel Rodriguez.
10.-Armanda Ilfontemayor.
11.-Fernándo Sánchez Gutiérrez.
12.-Guadalupe Garcia Larrañaga.
13.- 0cta vio R. Romero y Brocado

@

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
yores precauciones y
demandan mayor
cautela de los beligerantes, para no
verse envueltos fácilmente en tremendas derrotas, más
que nunca costosas,
por 1 os altísimos
gastos que imperiosamente pide la i·eposición de los elementos de combate.

Política G~o~ral
La cam,paña en Manchuria.-Nueva actividad en las ope.-aciones.-Movimientos po,· man· v tie,•1•a,-La empresa del viceal1nfrante Sk1·vd.loff.
La escuad,·üla de Vladivostoclo.-Una jvra atrevi&lt;la,-La 1&gt;ataUa de Yafanioow.-El combate d e Fttcl•Ú.
Japoneses t1-iunfantes y •·echaza&lt;los.-E:x,pectaeión oeneral.

pasado ya cuatro meses, desde que resonó el primer cañonazo en la bahía de
Chemulpo, lanzado por los barcos japone•
ses contra el «Variag&gt; y el «Korietz&gt;, que g-loriosamente desafiaron una fuerza enemiga abrumadora; bao pasado cuatro meses desde que
la escuadra del almirante Togo, por orden de
su gobierno que había dado por rotas las negociaciones de paz y, seg-~n sus propias. declaraciones, recobrado su hbertad de acción, es
decir, se consideraba con buen derecho y en
actitud de emprender las hostilidades, abrió
fuego sobre las fortificaciones de Puerto Arturo, y sólo al cabo &lt;Íe este largo plazo, ve~e que
la campaña entra en el período activo, t·mto
tiempo esperado por unos y por otros temido.
Puede creerse casi con certidumbre que todos
los movimientos anteriores y todas las operaciones previas ban sido preliminares, y que en
la presente semana se ha inaugurado la guerra
con todos sus borrores, la lucoa tremenda entre dos razas enemigas, que se disputan la preponderancia política y económica sobre la inerte Corea y sobre el petrificado Imp.irio del
Medio.
Es verdad que en estos preliminares ya ha
corrido en abundancia la sangre moscovita .Y
niponesa; es cierto que los repetidos ataques á
Puerto Arturo, y las diversas escaramuzas en
las aguas orientales, han ocasionado algunas
pérdidas de importancia que han quebrantado
las fuerzas navales de Rusia; que el paso del
Yalú fué sangriento y sangriento también el
combate en ei cerro de Nashan y en los alrededores de Kinchú; pero todos estos episodios y
otros, más 6 merlos favorables á las armas japonesas, hacen comprender lo implacable que
habrá de ser en lo sucesivo el duelo á muerte,
concertado á la faz del mundo, entre el Imperio del Sol N 11,ciente, lleno de todos los ardores
de los pueblos jóvenes, y el coloso moscovita,
que á pesar de su organización un tanto prirnitiv&lt;1., y quizá por eso mismo, tiene en su seno
elementos poder0sos y vitalidad suprema para
resistir los impulsos del t:1ontrario; todo esto
anuncia con sombríos tintes qué cruel, qué encarnizada habrá de ser en lo de adelante e¡a
justa en que han de dirimirse cuestiones de inAN

H

mensos intereses, no por la voz de la razón y
las aspiraciones de la justicia, sino como en
los antiguos juicios de Dios, por medio de la
«ultima ratio&gt;, por la ciencia más avanzada,
por la estrateg:a más perspicaz, por la táctica
más sabia, por el alcance mayor de los caño•
nes, la habilidad may0r en la dirección de los

***

combates y la mayor resistencia en las corazas
de las máquinas flotantes sobre las olas encrespadas del revuelto mar.

***

Cuando en Joq primeros días de abril, forzó
el general Kuroki el paso del río Yalú, donde

GUERRA RUSOJAPONESA.-ACOPIO HE MUNICIONES DE
BOCA Y GUERRA EN HARBIN.

á haberse obedecido las órdenes del jefe moscovita, sólo debió haber habido una escaramuza y no una batalla sangrienta que costó más
de tres mil hombres entre muertos y heridos á
los rusos; aunque difícil, quedaba abierto al
ejército que invadía Mancburia el camino hacia las ciudades rusars que forman la base de
sus operaciones: libres eran también los japoneses desde el principio de las hostilidades
para moverse en el mar, y libres para acumular todos los elementos á su disposición en los
puntos que me¡or y más acomodados fueran á
sus planes de ataque. M:í.s de un mes transcu•
rrió, sin embargo, antes deque se emprendiera
algo positivo contra Puerto Arturo, y sólo
después de haber acumulado otro cuerpo de
ejército en la península de Liaotung, comenzó
el ataque por tierra. no sin hacer antes escrupulosos reconocimientos y astutas inquisiciones sobre la fuerza enemiga y sobre sus elementos de resistencia.•
Entonces fué cua ndo se vieron los bravos batallones japoneses lanzarse contra posiciones
formidables y desafiar serenos la muerte que
sembraba en sus filas la artillería rusa, y eran
diezmados por las bomb11 s del cañonero «Bobr&gt;
que desde las ª"'uas de Taliengu{tn procuraba
detener el avan~e de las tropas asaltantes. Dícese ahora que las fortificaciones en Nashan
eran pasajeras ; pero de cualquier modo, siempre harán honor á las armas niponesas, tanto
los preparativos para este combate, como el
valor desplegado en el asalto y toma de un
puesto que abría el camino por t ierra del baluarte de los moscovitas en Extremo Oriente,
como los rusos han llamado á Puerto Arturo.

&lt;,-UERRA RUSOJAPONESA.-UN SACERDOTE RUSO REZANDO ANTE UN GRUPO
Dl!. 'DLDAD03 LA ORACIÓ!'J DE LA TARDE.

***

Posesionados de Corea, dueños de la desembocadura del Yalú, cortadas las comunicaciones rusas en la península de Liaotung, con una
base de operaciones en la Manchuria rusa,
desde que pasaron el río y tornaron Fenguancheng, abandonado por los rusos, al día siguiente de la batalla de Culiencheng, podían
los japoneses, desde mediados del pasa&lt;:Io mes,
haber dado principio á las operaciones activas, así contra las posiciones de Manchuria
que á su paso se abrían, como contra el puerto
que quedaba asediado por mar y tierra; no ha
sido así, sino que caminando con precauciones,
nunca excesivas, han marchado lentamente,
pero de una manera firme y segura, desarrollando su plan concebido con calma y llevado á
cabo con decisión imperturbable.

Ya sea que á las
órdenes de los jefes
japoneses haya menosfuerzasde lasque
se ha supuesto,6 bien
que la lentitud de la
marcha entre en los
planes de campaña,
parecía que ésta se
bacía demasiado lenta y tediosa. Cuando
se recuerda que la
guerra de Italia, á
mediados del siglo
XIX, se resolvió en
menos de tres meses,
después de Magenta
y Solferino ; que la
guerra de Austria
fué como un relámpago que brilló en
los desfiladeros de
Koeniggraetz, dando á las armas prusianas el espléndido
triunfo de Sadowa;
que la campaña soure Plewna desató
el nudo de la guerra
turcorrusa, y que
apenas los combates
de Larissa bastaron
á desenlazar el drama desigual en la
guerra turcobelénica; cuando se recuerda todo esto, causa
cierta extrañeza que
con los modernos
adelantos, que tienden á hacer las guerras más sangrientas
quizá, pero más rápidas, estemos ahora, al cabo de más
de cuatro meses, apenas en'los preliminares de la campaña 6
poco más.
Es que la misma
perfección en los métodos de guerra, los
adelantos en el arte
eficaz de destruir al
enemigo, exigen ma-

.,, . . ,,r, \;_,., . :. . .
'-

(tU,Jl:ERA RUSOJAPONESA , -SOLDADOS RUSOS RECOGIENDO EN LA PLAYA LOS CADÁVERES DE LOS MARINOS MUERTOS
EN EL DESASTRE DllL &lt;PETROPAVLOVSK&gt;.

tGUERRA RUSOJAPONESA.-MATERIAL DE GUERRA RUSO LISTO PARA
ENVIARSE Á EXTREMO ORIENTE.

De todos modos, el
pPríodo acti vo ha comenzado con desusado empuje en la ac·
tual campaña. Cansado de la inacción
el Vicealm i rante
Skrydlvff, destinado
á sustituir en el mando al infortunado
Makaroff, ba emprendido con los pocos barcos de que

una nueva fase en las operaciones navales de
los beligerantes.
Por tierra nótase también una actividad extraordinaria; el General Kuroki que se movía
lentamente de l!, enguancheng, hallando débiles
6 nulas resistencias, emprende ya con más decisión el ataque contra las posiciones rusas de
Liaoyang, no sin encontrar un fracaso en cierto modo en Vafangow, pues tratando de flanquear el ala izquierda del enemigo, fué rechazado con terribles pérdidas, según anuncian
los últimos informes de fuente moscovita.
Háblase también de un movimiento emprendido por tierra contra Puerto Arturo, y añádese, según informes &lt;le fuente niponesa, que
una batalla reciente en Fuchú causó l a pér dida
de mil hombres de tropas rusas, l~-s cuales se
retiraron en desorden abandonando con sus
posiciones sus bocas de fuego y dejando avanzar al enemigo hacia l a línea interior de las
fortificaciones de la plaza sitiada.
Noticias éstas, de última hora, habrán de ser
confirmadas 6 ratificadas, y hasta entonces se
poctrán hacer comentarios acertados 6, por lo
menos, con mejores datos apreciar el alcance
de estas operaciones.

z. z. z.
16 de junio de 1904.

GUERRA RUSOJAPONESA.-DAMAS DE LA CRUZ ROJA EN HARBIN,
DISPONIÉNDOSE Á RECIBIRÁ LOS HERIDOS EN CAMP.ARA.

·dispone en Vladivostock, una jira peligrosa y atrevida, intentando, probablemente, una concentración aventurada
con la flota encerrada más 6 menos eficazmente en 1a bahía
de Puerto Arturo. Y a
se habla de combates
navales, ya se apuntan precauciones emprendidas en aguas
coreanas contra los
transport,es que á la
continuacruzan rumbo á las costas manchúes 6 los puertos
del sumiso reino de
Corea; ya se habl a de
intentos efectuados á
favor del puerto asediado por mar y tierra; y aunque la empresa es atrevida, como decimos, no está
fuera de lo posible
que se logre, y entonces prtisenciaremos

RIMAS
I

¡Ah! déjame partir. En su ancho seno
luchas ofrece el mar.
Me atrae lo insondable, lo infinito
de aquella inmensidad.
¡Ah! déjame partir. .Allá las olas,
gimiendo, me dirán
cu,ál de los dos abismos es más hondo:
el corazón 6 el mar.

II
Todo en el mundo acaba, acaba todo
como acabó tu amor:
pero todo renace y todo canta
el triunfo de la vida bajo el sol.
Todo en el mundo acaba y todo vuelve
á cantar bajo el sol;
sólo callaron, para siempre muertos.
el corazón en mí y en ti el amor.
·
4\.Li1'REPO ~A~UERlZ9

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Exposición de San Luis Missourl.

Exposición ae San Luis Missourl.

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INTERIOR DEL EDIFICIO DE MÉXICO.
EDIF ICIOS Y J ARDINES DEL JAPÓN,

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LOS ALPES TIROLESES,
UN ASPECTOLDE LOS EDIFICIOSJGENERALES DEL CERTÁMEN.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
son tus ojos enfermos de tristeza
dos conchas rebosantes de agua verde.

*

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1

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••~ -1,,.

Y cuando ardiente mi pasión se arroba
en tu beldad, y entre los brazos tuyos
besos amantes á tu labio roba,
brillan en la penumbra de la alcoba
tus glaucos ojos como dos cocuyos.

... ,,

. ., "

*

Todo fingen tus ojos: breves flores
azules; gotas de agua de los mares;
abismos insondables de dolores;
coruscantes insectos tembladores
y esmeraldas de brillos estelares.

..
~ ·r·
,-:,r,,

1f. . .
"

*

1

¿Son verdes, son azules? Imposible
precisar su color. Tus ojos claros
tienen verdosa gama indefinible
y los alabo, erótico y sensible,
por bellos, por lumíneos y por raros.
JUAN B. DELGADO.
México, 31 de mayo de 1904.

~~~

EL RIZO
QUEL jardín encantador era inmenso.
Variedad infinita de plantas crecían á lo
largo de los canteros, cuyos límites marcaban caracoles de diversas formas.
Las gardenias, con su fuerte olor, embalsamaban el aire.
Las violetas, ocultas bajo las bojas, dejaban sentir su delicado aroma.
El jazmín y l as clemátidas rivalizaban en
perfume.
El geranio y la albahaca mezclaban sus esencias con las demás.
Era una sinfonía de olores, en lacual tenían
pui&gt;sto todas las flores.
Sin embargo, aquel olor «sui generis~. adorable, voluptuoso, mareante, que llenaba mis
s&lt;'&gt;ntidos, no acertaba á saber de dónde procedía.
•
No era tan fuerte como el del jazmín, ni tan
penetrante como el de la gardenia, más delicado que el de la rosa francia, más suave que el
de la violeta.
Tenía aromas robados al incienso, perfumes
quitados á la mirra.
Era algo humano y divino, hermoso y gran·
de ... .
En vano me acercaba á todas las flores buscando aquel olor delicadísimo que avara aspiraba mi alma, que se aposentaba en mi cerebro, que entorpecía mis facultades.
Fuí aspirando el perfume de todas las plan·
tas, una á una .... ¡siempre aquel olor á ninguno comparable erá superior á los demás!

A

MISS ALICE ROOSEVELT, HTJA DEL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS,

La Exposición de San Luis
EL MUNDO ILUSTRADO ofrece hoy á sus lectores juntamente con algunas fotografías de
las instalaciones principales de la Exposición
de San Luis, una que representa el interi&lt;.,r
del pabellóu de Méxiao en aquel Certamen, re•
cientemente abie1·to al público y que ha visto
ya desfilar por sus salones á millares de visitantes.
La hija del Presidente de l a vecina Repúbli·
ca, Miss Alice Roosevelt, que tan popular se
hizo durante su permanencia en S'an Luis, visitó detenidamente el edificio mexicano, demostrando su complacencia por las atenciones de
que fué objeto de parte de la comisión que preside el Sr. Nuncio.

***

Desde la apertura del Certamen ha habido
solemnes fiestas en todos los pabellones extranjeros; pero la que más ha llamado la atención
ha sidv, sin dnda, la celebrada en el recinto
japonés. El Mikado no levantó palacio como
las demás naciones,. sino únicamente dos pabelloncitos de estilo asiático que r eprentan, uno
el famoso templo de Kyoto (Kinkakuji) y la
otra una casa de la isla Formosa, rodeada de estanques, arroyos y j~rdinP-s, por los que p~seaban ricamente ataviadas numerosas muJeres
japonesas. La decoración de los pabellones,
que consiste en grandes cortinajes de raso, donde bordado á colores se ve el «Sol Naciente»,
los abigarrados colores que abundan en la ins•
talación asiática, ofrecen un alegre y original
golpe de vista.

***

Otra de las fiestas notables fué el heterogéneo desfile en el «Pike» (lugar donde se encuentran los circos, teatros y otras diversiones) al
que concurrieron más de cien mil personas, no
obstante haber caído una horrible tormenta
sobre el campo de la Exposición.
La reproducción al natural de los Alpes tiroleses ha ca usado verdadero asombro por la
fidelidad que se advierte en ella y por las escenas pinto~escas en que aparecen represen~ados los habitantes de aquellas hermosas regio- ·
nes de Italia.

Damos en este número, además, un grupo de
los miembros de la Comisión mexicana, que está formada de la manera siguiente:
Sr. Ingeniero Alhino R. Nuncio, Comisionado General de México en la Exposición.
Jefes de departamentos: Sres. Ingeniero
Eduardo Martínez Baca, Minas y Metalurgia;
Ingeniero Lauro Viadas. Agricultura; Mayor
Samuel García Cuellar, Transportes, Electricidad y Maquinaria, y encargado del contingente especial de la Secretada de Guerra; Isidoro Aldosoro, Bellas Artes y Antropología;
Enrique H. Garibay, Forestel'ía, Caza y Pesca; JulJo Poulat, Educación y Economía Social; Maximiliano Chabert, Artes Liberales;
Jesús M. Nuncio, Manufacturas, y J. Alberto
Mac Dowell, Horticultura.
Adjuntos: Sres. Antonio Sierra Cruz, Octavio Andrade, Lic. Isauro Bustamante, Daniel
Rodríguez de la Vega, Benito Navarro, Leopoldo Téllez Cervantes, Miguel Peinado, Al·
berto Ocampo, Juan Rentaría, Jorge Salazar,
Manuel Costa, Teniente Manuel García Lugo,
Teniente José Ortiz Monasterio.
Agregados: Sres. Miguel Ahumada, José
Campillo.
Miembros honorarios: Sres. Dr. Plutarco Ornelas y E . H. Talbot.

*

Satanás

¡Ridícula soberbia! ¿Desconoces
ú olvidas mi poder? Nada se exime
de él en la vasta creación; las voces
de cuanto lucha, desespera ó gime
sobre el haz de la tierra le pregonan,
acompañadas por los roncos gritos
de todos los bestiales apetitos
que el himno inmenso de mi triunfo entonan.
Soy el arcángel que de Dios hechura
contra su Dios se revolvió orgulloso,
y encendiendo en el sol la tea impura
de la primer discordia, con su nombre
turbó el augusto primordial reposo
en los mundos aún vírgenes del hombre.
Soy la ambición, que en el desastre mismo
no cayó despeñada de la altura
sino para reinar en el abismo,
y que la fuerza y el poder comparte
con la Divinidad desde aquel día
en que alzando rebelde su estandarte,
el «non serviam» lanzó grito de guerra
que á través de los siglos todavía
estremece los cielos y la tierra.

Mefistófeles

¡Ja,· ja, ja! ¡Voto á ti! ¿Por eso crees
mayor que el mío tu poder? Mal afio
para ti, viejo abuelo. No es extraño

En tus alas mi espíritu camina,
Lejos del polvo vil que lo refrena;
Tu triunfal aparato me encadena,
Tu sacra majestad mi frente inclina.

En vano alguna vez busqué la calma,
Tú siempre, tempestad, marchas conmigo,
¡Cuando en los cielos no, dentro del alma!

Cuando derramas llanto de terneza,
y tu mirada en el azul se pierde,
y d&lt;;&gt;blas como un lirio la cabeza,

Meflstófeles

Soy tu heredero; el infernal dominio
de tus manos decrépitas recojo.

Al desplegartr, tempestad divina,
Ardiente inspiración mi mente llena;
El fragor de los truenos me enajena,
La luz de las centellas me fascina.

OJOS RAROS

*

Satanás

¿Quién eres tú que arrebatarme intentas
el imperio del mal? ¿Tú, que engendrado
por la actual corrupción que ,·epresentas,
hoy en mi trono secular te sientas
y me arrancas el cetro del pecado?
¿Quién eres tú, de iniquidad dechado,
hibridación de sátiro y harpía,
que tu procaz desenvoltura opones
á mi grandeza trágica y sombría,
y al rugiente volcán de mis pasiones
la ponzoña sutil de tu ironía?
¿Tú, por quien todo en rededor se siente
descomponerse y perecer; que posas
de esta generación sobre la frente
tus alas lle murciélago a.squerosas,
y que ves impasible el exterminio
doquier sembrando sin piedad ni enojo?

que en tu vejez, ridículo, chochees.
Tú conturbaste el mundo con el dafio
de luchas y catástrofes ruidosas
encaramado sobre la alta cima;
yo sordamente las humanas cosas
desmigajé burlón, las más hermosas
mordiendo con el ácido ó la lima.
Tú revolviste el mar con la tormenta,
yo estanqué el manantis.l. ¿Tú eres la furia?
yo soy la maquiavélica perfidia
que se enrosca en el alma sofiolienta.
¿,Tú tienes el dolor? pues yo la injuria.
Yo soy el diablo de hoy. Yo soy la envidia
cuando escupo mi hiel sobre la gloria;
soy el escepticismo cuando niego
la preclara virtud; soy el sarcasmo
si tiznando de negro la victoria
hielo en el corazón el entusiasmo;
profanando el amor, libertinaje,
pues por mí es hora bizco el nif!o ciego,
sus flechas alfileres, y su traje
sayo de mico, y su dtilirio un juego.
Tus blasfemias ¿qué son sino plegarias,
· plegarias al revés'? ¿Pero mi risa? .. ..
Nacta á su mueca cínica resiste:
ella envenena el aire como brisa
que lleva en sí mortíferas y v8rias
las ponzoñas de todo cuanto existe.
Hay una risa generosa, humana,
que es fuerza y es salud: la que las flores
como labios despliega en la mañana;
la que vibra del sol en los fulgores
y mueve de los pájaros cantores
la lengua en melodía soberana;
la que irisa magnífica la bruma:
la que el follaje de las. selvas dora
cuando el rocío en perlas se desgrana
que á fuerza de reir el alba llora;
la que es en el torrente onda y espuma
y rosicler espléndido en la aurora.
Tal risa desconozco; agria y siniestra,
la mía el diente que de~garra muestra.
Con ella arrastro al umverso todo
entre un respl andor cárdeao de infierno,
torpe y dando traspiés como un beodo,
á un insensato carnaval eterno.
Deja el trono que usurpas insolente.
Llegó la hora feliz de mi r einado;
yo soy el mal amable y atrayente;
yo soy un Satanás civilizado.
EMILIO FERRAR!.

¡Me había dormido, teniendo sobr e mis labios el rizo que aquella tarde ELL;A- había cor·
tado de su cabellera!
EL MARQUÉS DE SAN EMILIO.

....

Cuando presa de celos y de enojos
fieramente los abres, surge pardo
color en los abismos de tus ojos,
y asoma en ellos entre puntos rojos
la felina mirada de un leopardo.

Satan ás.-Meflstófeles

Al eco de mi apóstrofe iracundo,
el germen de odio universal que hervía
dentro de todo, respondió en el mundo.
En las montañas las sulfúreas bocas
se abrieron de los cráteres ardientes,
rugir se oyó á las fieras en las rocas,
volcáronse en las simas los torrentes;
el mar con turbulenta sacudida
se encabritó del viento al acicate,
nublóse el sol y atravesó la vida
un vértigo de furia y de coinbate.
Ultimo y formidable cataclismo
que desgarró la creación entera
para que el mal, del seno del abismo,
á mi imperiosa evocación surgiera;
hora de sóbresalto, en que espantada
tembló la obra de Dios, cual si quisiera
retroceder de nuevo hacia la nada.
De aquellas gigantescas convulsiones,
la cordillera en sus abruptos flancos
guarda las epilépticas torsiones;
aún encanecen al terror los blancos
picos del monte, y en las aguas vivas
aún de aquellas congojas primitivas
corre el frío sudor por los barrancos.
Y entonces fué cuando se alzó en el seno
del hondo mar el pérfido bajío,
cuando en el lago azul se formó el cieno,
cuando erizóse el matorral bravío
y en el perfume se exhaló el veneno.
Y entonces fué cuando la sombra helada,
amenazando la extensión celeste,
brotó de mi fatídica mirada:
ct.ando las rocas calcinó mi mano,
cuando mi aliento difundió la peste
y amargó mi saliva el Oceano.
Y entonces fué cuando al perderlo todo
vertí mi úaica lágrima de fuego,
lágrima inmensa que cayó en el lodo
con el que al hombre se amasara luego.
Calla y ante mí póstrate sumiso:
así el que f:Iera mi señor lo quiso.
La nube es mi bandera desplegada,
los vientos mis corceles de pelea,
y el zig zag del relámpago wi espada
que desnucta en los aires centellea.

.········
.... · ·········· ..... ···················
Al despertar comprendí fácilmente mi sueño.

Nacido, al fin,' para el combate eterno,
Imagen de mi sér, yo te bendigo
Y en tí hallo arrullos de cantar materno.

Según te hiere misterioso rayo
cambian tus ojos de color: parecen
cuando sonríes con sensual desmayo,
dos miosotis que al ósculo de mayo
ebrios de polen de oro se estremecen.

SUPREMACIA

~amón Maria fJV!enénáez.

00
HEI Primer Dolor."
Reproducimos en nuestra página á colores
un estudio fotográfico que lleva el nombre de
«El Primer Dolor», y que repr esenta á una ni·
fi.a llorando al ver su muñeca hecha pedazos.
Tanto este trabajo como el que aparece en otro
lugar con el título de &lt;Un derrotado en el Con·
curso de Niños» son obra del inteligente «ama·
teur» Señor Lic. José Luis Requena.

MIBMBROS DE LA COMISIÓN MEXICANA'.EN LA EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LOS AMORES DE SAN ANTONIO
(TRADICION PERUANA)

Gentil amiga, lo que hoy te cuento,
se halla. en un códice
amarillento,
por la polilla roido al fin,
escrito en Lima ya ha.ce años ciento,
y en buen latln,
por fray Fulgencio Perlimpimpin,
maestro de Súmulas
en el convento
de nuestro Padre San Agustln.

I

fl LARO! ¡Qué van ustedes á saber d6nde

~ está Chaupi-Huaranga! No los haré pe-

nar en averiguarlo.
Chaupi-Huaranga es una aldehuela en la
circunscripci6n del Departamento de J unín ·
y ella fué allá por los tiempos de las guerra~
civiles entre pizarristas y almagristas, teatro
de la tradición popular que hoy echo á correr cortes:
Mi abuela tiene un cabrito,
dice que lo matará;
del cuero hará u,1 tamborcito,
lo que suene ...... sonará.
Matrimonio feliz, si los huho, era el de
Antonio Catari y Magdalena Huanca ambos descendientes de caciques.
'
El, gallardo mozo de veinticinco años de
ánimo levantado, trabajador más que ~na
colmena y enamorado de su mujercita hasta.
la pared del frente.
El laboreo de una mina le proporcionaba
lo preciso para vivir con relativa holgura.
Cuando iba de paseo por las calles de Jauja 6 Huancayo, no eran pocas las hijas de
Eva que corriendo ya peligro de firmar contrato para vestir á las ánimas benditas, le
cantaban:
Un canario precioso
. va por mi barrio ......
¡quién fuera la canaria
de ese canario!
Ella, una linda muchacha de veinte primaveras muy lozanas, limpia como una onza de oro reluciente, hacendosa como una
hormiga y hembra muy mucho de su casa y
de su marido, á quien amaba con todas las
entretelas y reconcomios de su alma.
La casa del matrimonio era, valgan verdades, en cuanto á tranquilidad y ventura, .
un rinconcito del Paraíso, sin la serpiente,
se entiende.
Cristianos fiuevos, habían abjurado la religi6n de sus mayores y practicaban con fervor
los actos de culto externo que el cristianismo
impone. Jamás faltaban á misa, en los días
de precepto, ni á serm6n y procesiones, y

mucho menos al confesonario por cuaresma.
¿Qué· se habría dicho de ellos? ¿O eomos 6
no somos? Pues, si lo somos, válganos la fe
del carbonero.
El adorno principal de la casa era un lienzo al 6leo, obra de uno de los grandes artistas que Carlos V ocupara en pintar cuadros
para América, representando al Santo patrono del matrimonio. Allí estaba San Antonio
en la florescencia de la juventud, hecho todo un buen mozo, con sus ojos de azul marino, su carita sonrosada, su sonrisa apacible y su cabellera rubia y riza.
Por supuesto que nunca le faltaba la mariposilla de aceite; y si carecía del obligado
ramo de flores, era porque la frígida serranía de Paseo no las produce.
Magdalena vivía tan apasionada de su San
Antonio como del hom6nimo de carne y
hueso.
Como sobre la tierra no hay felicidad completa, al matrimonio le faltaba algo que esparciese alegría en el hogar, y ese algo eta
fruto ó fruta de bendición, que Dios no había tenido á bien acordarles en tres años de
conyugal existencia.
Magdalena, en sus horas de soledad, se
arrodillaba ante la imagen del santo, pidiéndole que así como á las muchachns casaderas proporcionaba novio, qne siempre fu.é
San Antonio casamentero y dado á meterse
en líos amatorios. hiciese por ella el fácil
milagro de empeñarse con Dios para que le
concediese los goces de la maternidad.
Y San Antonio erre que erre en hacerse el
sordo y el remolón.

II
Antonio tenía todas las supersticiones de
su raza, aumentadas con las que el fanatismo de los conquistadores nos trajera.
Cuando un indio emprende viaje que lo
obliga á pasar más de veinticuatro horas fuera de su hogar, forma., á poca distancia de
éste y en sitio apartado del tráfico, un montoncito de piedras. Si á su regreso las encuentra esparcidas, es para él artículo de fe
la creencia en una infidelidad de su esposa.
Antonio tuvo que ir por una semana á
Huancayo. Una noche tempestuosa present6se en su casa un joven español pidiendo
hospitalidad. Era un soldado almagrista,
que. derrotado en una escaramuza reciente,
venía mu,,rto de hambre y fatiga y con un
raspet6n de bala de arcabuz en el brazo. Demandaba sólo albergue c9ntra la lluvia y el
frío de esa noche, y algo que restaurase un
tanto sus abatida.s fuerzas.
Mucho vacil6 Magdalena para, en ausencia de su esposo, admitir en la casa á un desconocido. Si hubiera existido ese triturador

III
Pocas horas más tarde Antonio llegaba á
su hogar.
.
Había encontrado deshecho el montoncito
de piedras.
Desde ese día la felicidad desapareci6 par~ los esposo~. El disimulaba sus celos y espiaba las acc10nes todas de su mujer.
Magdalena, con el instinto maravilloso de
que Dios dotara á los seres dé su sexo y sin
sombra cie remordimiento en el cielo ~zul de
su conciencia limpia. adivin6 la borrascosa
excitación de espíritu de su marido. Desde
los primeros momentos le había dado cuenta
de todo lo ocurrido en la casa durante los
días de separaci6n. Antonio sallía, pues, que
en su hogar se había dado asilo á un almagrista herido.
Y la mujer, sin.mancilla en el cuerpo ni
en el alma, pasaba horas tras horas arrodilla~a i,,nte,San Antonio, y fotografiando, por
decirlo as1, en sus entrañas, la imagen del
bienaventurado.
Y en esta situaci6n anormal y congojosa
para el matrimonio, los síntomas de la maternidad se presentaron en Magdalena.
Sombrio y cejijunto esperaba Antonio el
momento supremo.

IV
Ma·g dalena di6 á luz un niño.
Cuando la recihidora ( matrona ú obstetriz
de aquellos tiempos) anunci6 á Antonio lo
que ella estimaba como fausto suceso el marido se precipitó en la alcoba de su' mujer
tomó al infante y sali6 con él á la puerta pa:
ra mirarlo al rayo solar.
¡ El niño era blanco y rubio como San Antonio!
.
El indio, :?cometido de furioso delirio
ech6 á correr en dirección, al riachuelv ve¿
no y arroj6 en él al recién nacido.
V

RICARDO PALMA.
Lima

l•IGUHINJ!:S

1

Y

2.

•

FIGURÍN .NÚM.

•

ALMA Y MATERIA
Soñé que el corazón hecho una rosa
Temblando te ofrecía,
Y que en tu seno de mujer hermosa
Aquella triste flor al fin dichosa
Dulcemente dormía.
Después, en otro sueño,
Con semblante risueño,
Tus m~nos sin piedad la deshojaron,
Pero viste, de horror estremecida,
Que sangraron sus pétalos mi vida,
Y que tus níveos dedos perfumaron.

René López.

muchas de nue·s tras elegantes han salido ó se preparan á salir para
el país bañado por el sol, que se llama la
Costa del Azul.
.
En casa de las modistas se exhiben toda clase de maravillas y allí es preciso ir para sorprender los primeros ensayos de la moda
nueva.
Se ven especialmente muchos colores trigo,
verde, una especie de encarnado que tira á grosella.
El escocés desaparece y las telas mezcladas
pierden su boga.
Se dice que el matiz verdaderamente nuevo,
es el «bois de rose:1&gt;, que no es del todó el rosa
pasado, que no es tampoco el albérchigo, pero
que tiene algo· del uno y del otro.
Del lado de este «bois de rose&gt; difícil de llevar, hay el matiz pergamino, menos original y
más fácil de usar.
Esos son los colores más nuevos.
En cuanto á las formas, no ofrecen nada nuevo. Las faldas se dejan invadir cada vez más
por los volantes é inspiran inquietudes sobre
su amplificación.
Los corpiños se cubren con bertas y
pelerinas.
Las mangas se ajustan cada vez más en
la parte superior, hasta se aplastan,
mientras que en la parte inferior aumentan su volumen.
Esta moda de mangas es cada vez más
difícil de lograr éxito y exige el talento
de una buena cortadora.

JI

a.

La chaqueta Luis XV, queparecíahaberconquistado en la moda un puesto duradero, ha
quedado reducida á la nada.
Sólo queda de ella una faldita, la mismafaldita que se agrega á todo hace ya un año.
Las formas que abultan son demasiado tenidas ya para las mujeres elegantes, para durar
mucho tiempo, y la chaqueta Luis XV encoge y
abulta.
La moda da la preferencia á. los crespones
de China, á los velos, á las telas de aspecto
aéreo, pues se sabe que una mujer pesadamente
vestida pierde la mitad de su geacia.
La parte inferior de las faldas se abre á intervalos y deja pasar los plegados de una tela
adecuada en color y en tejido á la de la falda.
Los camisolines «á lo vieja:1&gt; se encuentran
en todas partes . Es un furor: se colocan generalmente en ondulaciones encima de los volan-

Colores más en boga, Diferentes tollettes, Las pie·
les más de moda,
Carta de una pari~se.

Es tradicional que se vi6 entonces á un
hombre de tipo español lanzarse en la corriente, coger al niño y subir con él al cerro.
Desde entonces el viajero contempla en la
cumbre del cerro fronterizo á Chaupi-Huaranga, una gran piedra 6 monolito que á la
distancia, semeja por completo un San' Antonio con un niño en brazos, tal como en las
P-stampaR y en los altares nos presenta la
Iglesia al santo paduano.

NUESTRO PAÍS,-UNA GLORIETA EN EL PASEO DE SAN PEDRO (MORELlA),

Páginas de la Moda

de palabras y pensamientos que llamamos
telégrafo, de fijo que le habría hecho parte
consultando.
Al fin el sentimiento de caridad cristiana
se sobrepuso á sus escrúpulos. Además, ¿qué
podía temer del extranjero acompañada como vivía, por otras tres mujeres y por cinco
indios trabajadores de la mina?
El huésped fué atendido con solicitud, y
Magdalena misma aplic6 una hierba medicinal sobre la herida. Al practicar el vendaje
levant6 la joven los ojos, un temblor convulsivo agitó su cuerpo y cay6 sin sentido.
El soldado español era San Antonio el
Santo que en su coraz6n lucha.ha con el a:X.or
á su marido. Los mismos ojos la misma sonrisa, la misma cabellera.
'
Con el alba, el soldado abandon6 la casa
y sigui6 su peregrinación.

CTUALMENTE

tes.

FIGURINES

4

Y

5,

Los velos de encaje que caen sobre la nuca
comienzan á adoptarse mucho: forman un mar&lt;?º muy lindo al rostro, pero los sombreros así
guarnecidos deberán ser bien hechos y convendrá que la mujer que los lleve sea alta y de
buena presencia.
¿Os figuráis esos ve~os deenca,je cayendo por
la espalda de una muJer que fuera baja de estatura 6 corta de talle?
Siempre sucede lo mismo y conviene evitar
el mismo escollo.
No escojáis en la moda nueva sino lo que
siente á vuestro talle, á vuestra edad y á vuestra figura.
Pero ¡cuán pocas personas piensan en tomar
estas precauciones! Ante todo, es muy difícil
conocerse á sí misma y son varias las que, al

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

jan su propio relieve en una graciosa armonía.
Otra «toilette&gt; de velo de seda champagne
(color muy de moda) acompañado de pequefio
paletó corto y vago con mangas cortas y abullonadas de tafetán flexible del mismo tono: el
conjunto está adornado con franjitas de seda
champagne.
Vestido de comida: de terciopelo flexible,
gris claro, bordado de oro y plata.
Sencillo traje matinal de pafio gris. La falda
toda derecha, fruncida en el talle y adornada
en los bajos con una ancha nesga de terciopelo
dentellado.
El corpiño, abierto en forma de corazón en
la parte superior de la espalda, sobre un guipur, formaba una ligera y muy corta pelerina
que tomaba nacimiento de cada lado de la abertura y encajaba la parte superior del brazo para detenerse por delante á la misma altura que
en la espalda.
Las mangas abullonadas recogidas por dos
ó tres anchos pliegues, dejaban pasar. un
abullondo de muselrna ae seda gris ahumado.

Este último traje era ligero y suave á la vista, lo mismo que este otro de pafio beige muy
sencillo, pero muy elegante.
La chaqueta era larga, con doble esclavina
guarnecida de botones y abierta sobre un cha'.
leco de nutria con chorreras de encaje imitando la puntilla antigua.
En las carreras actualmente se ven también
algunas lindas «toilettes&gt; que, aunque se acerca la primavera, pueden llevarse tambien en
otofio.
El armiño continúa su marcpa triunfante, Se
arrolla en forma de corbata alrededor de los
cuellos friolento.;;, se e~tiende en manguitos
muy grandes, suave abrigo de las delicadas
manos enguantadas de Su~cia.
El domingo último llamó la atención un redingot tres cuartos de largo, de terciopelo gris
salpicado de anchos círculos satinados y sombreados en el mismo tono del fondo. Lo guarnecían tiras de paño liso, gris también y con
mucha pasamanería, tres, cuatro armiños formaban Ja corbata, sus lindas cabezas menudas
y puntiagudas, con;ojos vivos, se alargaban coquetamente sobre el corpiño. El movimiento era
seductor.
Una de nuestras más lindas elegantes llevaba
el mismo _día un traje de pañ? azul de rey, largo y á pliegues, con un corpiño, un pequeñito
«encadremenb de terciopelo naranja de agradable armonía.
El terciopelo está muy de moda. Más q ue
cualquier otra tela, el terciopelo ha disfrutado
días de esplendor y de destierro, de grandeza
y de decadencia.

NUESTROS FIGURINES

***

Os he hablado hace algún tiempo de la piel
nueva, de la piel de topo. Vuelvo hoy para deciros que es el furor para los chalecos de hombre.
Los pobres topos acorralados,
expulsados, van sin duda á desaparecer de nuestro globo.
Según parece, la manía de las
norteamericanas y europeas en un
~iempo por los portamonedas, ta1·Jeteros y bolsas de piel de aligator
(una especie de cocodrilo) tuvo por
resultado la desaparición casi completa de los aligatores en los Estados Unidos.
. Como esos animales son perjudiciales, no podemos menos de felicitar á los que saben unir tan bien lo
útil á la coquetería femenina.
Se forran también los guantes de
gama ?On topo: es por lo demás
una piel muy suave, muy ligera
agradable de llevar: se tiñe de gri~
ahumado y sn color se ha hecho
tan lindo, que se ven actualmente
muchas telas que toman ese color.
El terciopelo, el paíio color topo,
están muy de moda.

cada hoyo una caída. Ni un perro
le guía al infelice, por que es ciego,
tan desgraciado, que el lazarillo
NOVEDADES, y de las mejor com- fuera en él boato reprensible. Por
binadas, encontrarán nuestras dicha le importa poco que el sol se
lectoras en esta sección; allí tienen ponga; oriente y occidente, mañana
los últimos modelos de trajes de ca- y tarde, día y noche, todo es lo mislle, para verano y media. estación. mo para él; sus ojos duermen á la
Los marcados con los números 1 luz y él anda por el mundo á tien•
y 2, son de muselina con encajes, taparedes, hijo de las sombras, cuplissé, con entredós fino sefialando yo seno conmueve con dolorosos
el corte de la falda, el primero; de suspiros.
crepé azul transparente, fondo de
Llegó por fin á l a ciudad: palpanigual color, ligeramente plegado, do las murallas, cerca de una tiencon abullonados.
da, supo que estaba donde oidos
El número 3, de cacht,mira, for- humanos pudieran reconocer la premado de falda de cuatro volantes, sencia de un hambriento, sediento
tres abullonados á la cintura suje- y desnudo, y levantó la voz y cantando la falda; corpiño con cuello tó un fragmento de su poema.
de olán.
-¡El ciego!-exclaman adentro;
Dos trajes de casa los números 4 --¡el ciego de la montaña ha veniy 5: falda corta con olán volante do! Pide pan en nombre de sus héde tá.blones, manga suelta ceñida roes; démosle en nombre de los diograciosamente con un lazo al codo, ses: Homero es una bendición en tode seda fulard con ahuevados el das partes.
otr o; delantero recto; corpiño suelY una mujer caritativa sale, toto con tres volantes de encajes.
ma al viejo, le entra en su tienda,
Traje de recepción estilo «Refor- le da de comer y le abriga con sus
ma&gt; el número 6; es de pafio, de ta- propias mantas.
lle y manga amplia; cuello corte
Al otro día el ciego besó la mano
sastre.
á su bienhechora, se despidió y se
Primoroso traje de pougé de seda fué á cantar á otra puerta y pedir
con cuello de los llamados cuerpo caridad · en otra parte. Había traestola. Grabado número 7.
bajado cuando mozo; fué mercader,
Cuatro blusas discretas v elegan- corrió mares, visitó puertos; el cietes los figurines números 8, 9, 10 y go había sudado la santa gota de
11. La primera es de estilo berlinés; la actividad humana, buscando la
de encaje i nglés, con cuello recto; vida, combatiendo á la muert.e, gafondo de seda rosa pálido y puño nando terreno sobre la mü,eria;
de felpa de igual color. Las otras fuerza intelectual, fuerza mor al,
son americanas de telas delgadas, -fuerza física estuvieron en continuo
tableadas, con tres distintos cuellos movimiento en esa persona dotada
Chicago: puño largo y cinturón de de todas las fuerzas; y sin embarterciopelo.
go, la desgracia, andando sobre él,
bien como tigre que se aferra sobre
el elefante, le siguió y le devoró
sin consumirlo muchos años. Ese
antiguo estaba en 1.. última vida
como Job: por la inteligencia, la
sensibilidad, la virtud y las desgracias, iba á entrar en la categoría
N anciano está bajando á tien- de los entes superior es. después de
tas por un cerro del Atica apo- haber vivido siglos en mil formas.
¿Quién negará el influjo de una
yado en un bordón: paso entr e
paso, en una hora no ha descendido divinidad recóndita sobre ciertos
diez toesas. Cada guijo un tropezón, individuos providenciales? Ni el

o

EL VIEJO HOMERO

U

FIGURIN NÚM, 8.

,..,,.~.~-? ·

~~~

NÚM. 6.

l,

MODO DE Llllll'UR LAS BOTELLAS
mirarse en el espejo, quieran convenir consigo
mismas que tal color las afea ó que tal Eorma
de traje las abulta.
Pero hay reglas que no se deben olvidar nunca; por ejemplo: señoras altas y delgadas deberán evitar los tapados ó prendas demasiado
sencillas y las formas sin guarniciones, mientras que las señoras bajas y algo gruesas deben, por el contrario, por temor á empequeñecerse y embutirse no escoger sino formas muy
planas y netas.
Sucede lo mismo respecto á los colores: así
como las personas delgadas pueden permitirse
los colores claros y hasta el blanco del todo,
del mismo modo las que son algo gruesas deberán evitarlos.
Las capas de noche continúan siendo verdaderas obras maestras: de paño azul, lino, por
ejemplo, con gran cuello de guipur bordado de
oro, ó también de raso negro cubierto de redecilla, bordado oro y turquí, de terciopelo naranja con esclavina de armiño, de faya verde
almendra con aplicaciones deguipur rojizo,&amp;.
¡Y qué lástima es entrar con tan lindas cosas
en habitaciones cuyos sillones y sillas están
siempre cubiertos de un polvo grasiento que se
adhiere á todo!
Si se dan á las .obreras, es otra cosa: las pobres capas se encuentran peor.
.
En realidad, no se puede llevar estos lujosos
tapados sino cuando se posee coche, porque
entonces los lacayos tienen cuidado y los colocan en el coche esperando la salida.

El papel de talco, cortado en ped,¡,zos pequeños, sirve admirablemen'=i para. limpiar las botellas, introduciendo en estas últimas cierta
cantidad de aquéllos con un po!&gt;o
de agua. Después se agita, hasta
tanto que el cristal adquiera de nuevo su brillantez. En seguida se enjuaga la botella
con agua. Para conservar
al cristal toda su brillantez, se introducirá en la
botella un poco de algodón
cardado que tiene la propiedad de abso1·ber los vapores de agua.

),
.

'

'/.'-:&lt;:-- ~

Mono DE LIMPIAR LOS ESPEJOS. El mejor procedimiento consiste en
mojar una muñequita de trapo en
agua ligeramente clorurada, frotar
el espejo y secarle en seguida con
una piel blanca y suave.
Los espejos grandes necesitan
limpiarse por partes, empezando
por la más alta y descendiendo gradualmente.
TINTA INDELEBLE.-Mezclar en
partes· iguales rubia é índigo y diluir la mezcla en una cantidad suficiente de agua. Se le hace cvcer
hasta que el líquido se hay.a vuelto
rojo. Se añade un octavo del peso
líquido de ácido sulfúrico.
Esta tinta, al escribir, no deja
los caracteres muy negros, pero á
la acción del calor ennegrecen.
TINTA DE PLATA.-Amalgámese
estaño fino en hoja, con el doble de
su peso de mercurio; cuídese que la
amalg·ama sea homogénea, lo c~al
se obtiene haciendo la mezcla durante largo tiempo para que se
ablande. Tritúrese sobre una losa.

PfRIGRINACIONIS
AROMA, A LOURDIS
Y A TURRA
SANTA

f

FERROCARRIL
CENTRAL
MEXICANO
(que fué la línea escogida
para hacer el viaje por St.
Louis y Nueva York), ha
arreglado que, á fines de Octubre de 1904, salgan de esta capital trenes especiales
compuestos de coches PULLMAN,
y aun cuando la Peregrinación de que se trata, es exclusivamente religiosa, se
ha decidido visitar la gran

•

Exposición Universal
de St. Louis !lissouri

•

Las personas interesadas
pueden dirigirse á las que
subscriben.

Pbro. J, Trinidad Busurto,
PreBir1ente d e 1a Jumta.
Pa,' l'roquia d e R,~oina.

***

He podido ver ú!timamente algunas lindas
«toilettes» destinadas á una recién casada y
ejecutadas por una de las primeras modistas
de la calle de la Paz.
He aquí su descripción:
Traje de raso negro incrustado de encaje oro
sobre el cual grandes medallones de rosas bordadas en tonos diferentes y en gradación arro-

••

Recetas Utiles

De acuerdo con los arreglos hechos por H . Junta
encargada por los limos.
Señores Arzobispos y Obispos de la República, para
organizar una gran peregrinación á Roma, según los
deseos manifestados por Su
Santidad el Romano Pontífice, Pío X, el

BARONNE LIVET.
FIGURÍN

talento, ni la habilidad, ni el trabajo pueden nada contra su suerte;
suerte negra, en cuyos laboratorios
no se destilan sino lágrimas para
los predilectos de la naturaleza y
vino de Chipre y ambrosía para los
hijos de la Fortuna.
JUAN MONTALVO.

M/&gt;x ico, D.F.

W. O. Murdock,
Aumite GenPral de Pasajel'os.
F. C. Centrai M exicano, Pato1ii, 4
M éxico, D. F.

FIGURÍN NÚM.

7

FIGURINES 9 1 10 Y 11.

�,
EL MUNDO ILUSTRADO

U VIIJO DU LOBANILLO
(CUBNTO CHINO)

JHl

una vez un hombre viejo,
leñador de oficio, el cual tenía·
colgando de la mejilla derecha un
lobanillo grande, muy grande, tan
grande como un melocotón de los
más grandes.
Llamábase el hombre Li-Hong y,
no obstante el lobanillo, que pesaba más de dos libras, vivía contento y feliz, porque siendo joven había oído leer los sanos consejos del
filósofo Kong-fu-tseu (que los paganos llaman Confucio) y los seguía
puntualmen ¡e,
Acaso, acaso, quien hubiera podido penetrar en el corazón de L iHong no hubiese hallado en él la
absoluta y religiosa conformidad
que el filósofo recomennaba; pero,
a l menos, el digno leñador no daba
á sus vecinos y parientes él mal
ejemplo de un reconcomio, y mucho
menos de una desesperación manifiesta.
Claro está que á nadie le gusta que
le cuelguen de un carrillo dos libras
de carne sobrante y ociosa, pero si
á Li-Hong no le gustaba, no lo daba á entender.
Un día iba el buen hombre camino de la selva, como de costumbre,
á proseguir el corte que en ell1&gt;. dejara el día anterior, cuando ved
ahí que comienzan á caer del cielo
unas gotas gordas como «taeles&gt;
(moneda china) y á soplar un ventarrón deshecho tan recio y temeroso, que Li-Hong, viendo imposible volverá su casa hasta que es·
campase, buscó refugio en el horadado tronco de un árbol secular.
Allí se acurrucó, temblando de
miedo y de frío, pues se había calado hasta los huesos.
Así, agazapado y lleno de aprensión llevaba y a una hora, cua:ido
sintió invadir el bosque desusado
y extrañísimo ruido de voces que
iban acercándose poco á poco.
-¡Rarísima cosa es ésta!-pensó
Li-Hong;-en todos los años de mi
vida nunca oí en la selva semejante ruido.
Y cuando iba á entregarse á más
hon!las reflexiones, imaginaos que
ve surgir, unos saliendo de entre
los árboles, y otros, al parecer, del
centro de la tierra, un tropel de seres descomunales y nunca vistos,
que aun cuando por su porte y voz
parecían personas humanas, no lo
eran, puesto que unos tenían el cutis roJo como sandía, otros verde
como piel de sapo: algunos sólo ostentaban un ojo enorme en medio
de-la frente; otros, diez ojos en los
diez dedos ·de las manos; cuál llevaba los pies palmados co1110 á nade, cuál una cornamenta cvmo la
de un ciervo añoso detrás de la cabeza; de ellos los había con piel
escamosa y plateada; de ellos, con
patas de cabra ó de venado; de ellos,
con colmillos de jabalí.
Algunos traían grandes antor·
chas que luces rojas, amal'illas,
azules y verdes lanzaban, y toctos
refan abriendo bocazas eno1·mes,
brincaban, cantaban, agitaban las
teas, en confusión infernal. üe lo
cual dedujo, con su habitual perspicacia el viejo Li -Hong, que aquellos seres eran deruo1iios, corno en
realidad lo eran, y que babían a pro,. vechado el fragor de la tempe~tad
• para ven-ir á la tierra á hoJg-arse
con el miedo y estrago de los hombres y haciendas.
Algunos, en efecto, habían venido cabalgando gozosos en el zigzag de un rayo ....
Lo que•suponía Li-Hoog era cierto. Los demonios venían en son de
broma y algazara: pronto, con la
magistral habilid:1d que para ello
tienen, armaron una g ran fogata,
y sentándose en torno, sin dejar de
reír y cantar, hicieron surgir de la
tierra un copioso y abundante surtidor de líquido perfumado, cuyo
grato olorcillo pronto llegó á las
peritas narices de Li-Hong, quien
reconoció y certificó para sus adentros que aquello era vino generoso
y de lo mejor que se ha bebido jamás en el Celeste Imperio, y tal,
que sólo con olerlo, hombres ó·demonios se ponían á medios pelos.
conque podéis calcular que á la media hora de llenar y vaciar copas,
ya se había armado ahí una huelga
ABÍA

que con toda verdad podía decirse
q;de dos mil diablos», y no quedaba
un demonio que no estuviese calamocano como .... como .... pero no
vale seffalar.
Todos sabéis que el vino cantado
Y bailado no es vino peligroso, y
com&lt;? esta regla, según parece, reza
lo mismo con los diablos que con
las personas, figuraos la zambra de
canticio y bailoteo que movieron
los demooio3, ya que estaban repletos de horchata de cepas. Divertíanse y solazábaose como unos
buenos diablos, cuando uno de ellos
qu!' ~videntemente era un espíritu
o:igi1:1al y refinado, emitió la atrevida idea de que aquella diversión
resultaba un poco vulgar y que de
buena gana la reemplazaría por
algo más nuevo.
. Entretanto, al viejo Li-iioog, metido en su cubil, viendo la jarana
y atractivo jaleo de los demonios
y oliendo el vinillo, se le hacía la
boca agua y se le ponían larguísimos lo's dos dientes que cooserv aba;
cuando oyó al demonio revolucionario y modernista echar de menos
algo original y que rompiera los
moldes de las jue1·gas demoniacas,
no pudo contenerse más, sino que
sali;aneo ágil y alegre fuera. del árbol, entre el general asombro de los
demonios, que nunca habían visto
á su lado un mortal tan risueño y
complacido, comenzó á hacer cabriolas, brincos, desplantes y batimanes con inusitado regocijo y nunca visto ardor coreográfico, de
suerte que todos los demonios se
descacharraban de risa viéndole
danzar, con el gorro terciado y los
puños en las caderas, y y.o os aseguro que, sin ser demonio, cualquiera se hubiese desternillado
viendo tao ridículo y sin par espectáculo.
Cuando rendirlo de tan violento
ejercicio el viejo Li-Hong hubo apurado algunos vasos del delicioso
néctar que de la tierra surgía, acercósele uno delos demonios más significados y principales, el que ostentaba detrás de la nuca una herm,?sa cornamenta de ciervo, y le
dtJO con voz grave y auto1·itaria:
- ¡Oh tú, quienquiera que seas:
en verdad te digo. que bailas á las
mil maravillas; y como todos deseamos que desde hoy tomes parte
en todos nuestros regocijos y diversioues, vas á prometérnoslo y á
juní.moslo; pero debo advertirte
que, sabiendo muy bien nosotros
los demonios lo poquísimo que hay
que fiar en las palabras de los hombres, menester será que nos dejes
una prenda en garantía de que vendrás cuando y donde te llamemos.
-¿Y qué prenda queréis?-preguntó Li Hong, á quien el vinillo
había desatado la lengua.
-Y;¡, comprenderás-arguyó el
dPrnooio pedantescamente-que no
vamos á quedarnos con una futilidad cualquiera, como tu hacha, tu
abanico ó tu pipa, no; queremos
una cosa que tú estimes en mucho;
y como posees ese lobanillo tao hermoso, que entre vosotros los chinos
es señal l'. 11güero de riqueza y fortuna, nos quedaremos con él para
fianza de tu vuelta.
Y dicienao y haciendo; el demonio .... del demonio, alargó la garra
y le sacó el lobanillo sin dolor ni
sangre, como sacan muelas los dentistas cochiocbioos en el mercado
de Tieot-Sin; y después de sacado,
lo contempló y lo sopesó entre las
manos y se lo guardó con mucho
eacargo.
Li-Hoog manifestó gran sorpresa
y hasi;a un dolor que en ninguna
manera sentía por la extracción de
su lobanillo, pues ya hemos dicho
que Li fl'.)ng ei·a un grao filósofo,
y siempre le pareció despreciable y
vitanda la preocupación vulgar referente á las C:ichas y bienaventuranzas que los lobanillos proporcionan, dado que él, hijo de leñador había nacido y leñador seguía
siendo en su vejez, sin mayores aumentos ni prosperidades. Pero como
hombre astuto engañó á los demonios fingiéndose muy contrariado
por la pérdida de su a-péodice, llevándose las manos al raso y mondo rostro con ademán condolido y
murrio. Al verle hacer visajes y
gestos de tristeza, los demonios, á
quienes ya no divertía Li-Hong,
huyeron cada cual por su lado.
Cuando hasta el último había des-

a.parecido, Li-Hong, clavándose los
puños en los ijares, lanzó una grandísima y sonora carcajada que debió de retumbar en el Infierno, y
apretando á correr con la ligereza
de quien ha perdido lo que más ~le
molestaba, llegó en diez saltos á su
domicilio. Su mujer no le reconocía; sus vecinos tampoco, y el buen
hombre se vió obligado á contar
toda la · aventura, declarando que
en jamás de los jamases pensaba
volver á rescatar su lobanillo.
La historia se divulgó pronto, de
suerte que llegó á oídos de otro
hombre llamado W!l-ng-Fiog, el
cual tenía otro lobamllo semejante
al de Li-:iioog, y aun quizá un poco
más g:0rdo, en la mejilla izquierda;
Y sabida que hubo la aventura de
Li-Hong, echó á correr hacia el
bosque el primer día que hubo tormenta, SA escondió en el mismo hueco del árbol, y cuando llegaron los
demonios se acercó á ellos humildemente, ofr eciéodose á bailar cuando se lo mandasen, á condición de
que le recompensaran. corno habían
hecho con su vecino Li-Hoog.
Los demonios, que no entendieron
muy bien estas proposiciones y que
ya estaban bastante beodos, creyer&lt;?º que Wang-Fing era el mismo
Ll-Hoog. Excitáronle á que bailase, y lo hizo, pero con tanto miedo
al ver aquellas espantables cataduras. y ~or consiguiente con tao
poca gra01a, que adelantándose el
demonio autoritario y pedantesco
le dijo:
'
-Nos ~as engañado, amiguito.
Ahora bailas muy mal y no tienes
el menor chiste, por lo cual, como
ya no queremos nada contigo, torna
tu pre;11~a y vete á freír espárragos.
Y diciendo y haciendo sacó el
lobanillo guardado y bo~itarneote
se lo f)P!!Ó en la mejilla derecha al
ti:iste Wang·Fing, dándole de proprna dos nalgadas, con lo que el
pobre chino se vol vi6 á su casa llorando, todo corrido y con dos loban!llos en vez de uno, para que
hubiese alguna simetría.
Al contar su desventura á Li·
Hong, éste le dijo filosóficamente:
-Amigo Wang-Fiog, al demonio
no se le engaña más que una vez...
Y coloring &lt;'Olorong.

et tat.11mento
del Ilmo. Sr. Arzobispo Feehan

\;&gt;ea Ud.

Los bienes fueron valuados en $125,000.

La mayor parte de lo testado consistta en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mu•
tua", Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York,

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapu ltepec, vea á su derecha, allí está el

H.eoo ·POCOS dl'.a.9 que se practicó
La apertura del testa.mento diel Ilustrfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la. ciudad de Chicago
llUnois. La fortuna del distinguido
mjado ascendió á cerca de. . . .
~125,000 oro a,m ericano; y según el
mventario que se ha publicado los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua,"
Compañia
de Seguros sobre la
Vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, ó sean . . . . . $ 50,000 oro.
Dlvirlendos acumulados
sobre una de las póliws. . . . . . . .
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. 14,000 oro.
Acciones en: efectivo y
en Ban&gt;COS. . . . . . 37,000 oro.
Entre las disposiciones del señor Arzobispo, en su testamento se
hicieron éstas:
'
A su her,mana, señorita Kate
Fieehan:, que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40,000 oro en bo~os y $25,000 oro en una de las póbza,s de seguro; á la, señoro Ana A.
Feeban, viuda del señor Doctor
Eduarldo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $25,000 oro de
otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; a la Academia de San: Patricio de Chicago, de la que es preceptore su herma111a, Madre Maria
Catalina, $10.000 oro de la. última
póliza; á la escuela "Santa Maria"
de enseñanza práctica para verones, de Feebanville, lllinols, que
era la institución: por la que más se
interesaba el eeñor Arwblspo, se
entregaron los $4.008 reatt111tes de

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas· verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los t ubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles C'0n asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á. sus amigos, hace
cinéo años, que los terrenos del

la l\lttm• ~lln

.Ix~osiüón ~e Sdn luis.

STILWELL PLACE

cuotas de viaje redondo, en moneda ameri(ana.
Ciudad de México ......... $5fl.25
Pachuca ........... . ...... 56.25
Toluca ...... .... ....... . .. 55.85
Querétaro ................. •51. 40
Sal tillo ... , . . ............. 40.05
San Luis Potosí .......... 46. 90
Tampico.. . .. .. . . . .. .. . . . . M. 20

á su Derecha.

Celaya, Silao, Irapuato,
Aguascal ieotes... . . .. .... $Y). 90
Torreón ................... 4i.60
Parral. .... ·.... ........... 47.50
Guadal ajara .............. 56.25
Monterrey ................ 38.15

se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agen - ·
tes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta CO LONIA , donde
piensan edifica1'. sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

•

, Los b&lt;?leto~ son buenos _para hacer el viaje en cinco días en una
u otra dlrección.-El límite final de los mismos boletos es de 90
dfas, pero en todo caso no serán buenos más allá del día 15 de diciembre de 1904.--~e hacen arreglos para apartamentos de Pullman, con camas directas.
J&gt;ud,l,ey Thomas. Agente vla.Jero
de PasaJes.-Apartado núm. 34.
TORREON, Coa.h,

w.

DewitHa,,111m.ond, Agente viajero
de PasaJes,-la, San Francisco, 8,
MEXICO, D, F,

S. Fanwworfb.-Agente General.
1~ :san Francisco, ·NÚJ:n. 8, México, D. F.

STILWELL PLACE
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para cornp1·a r

el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos qiil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿quánto llegarán á valer estos lotes dentro de nuew años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo duraute los últimos nueve años que
han pasado?

�(
I

Año Xl-Tomo 1-Número 26

Galle de San Bernardo

..-.-...._Me.XIGO_.-..._

Apartado número 26.

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Domingo 26 de Junio de 1904

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�L

Al Putrto· &lt;:I~ ·\7eracruz
·'

t

GRANDES ,ALMACENES
DE ROPA Y NOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS. MEXICO

AñoXI.- Tomo 1.-Número 26

1

MEXICO, JUNIO 26 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDU

Subscripción mensual forúea ...... $ 1. 60
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Registrado como artfculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Oereat1: LUIS REYES SPINDDU

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8
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2.50
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8
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3.00
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8
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,,
8
,, .. .. .. .. . 4.50
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8
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5.00
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,, ......... 64
,,
8
,, ... .. .. ..
5.25
,,
,, Niquelados,
,, .... ..... 64
,,
8
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,,
,, sin costura, 'Gloria, Seda...... 64
,,
8
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Paraguas Mignon, sin costura, ,,
,, ......... 64
,,
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,, ....... ..
6.25
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,, ..... .. ..
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Velox, Presidentes, Extra.... ..... .... 64
,.
8
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9.00
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Mignon, Extrafinos ..... .. ...... .. .. .... 64
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7
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Sarga Seda..... , ....... .. ....... 59
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7
" ... ..... . 6.50
Stick
,,
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Velox, Presidentes ...... .. ........... .. 59
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,,
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~langas de Hule asargadas, blancas y negras 72 84 ·
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,,
,,
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74 94
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Mangas Impermeables, un color
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,,
,,
,,
:'
72 86
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,,
''
''
74 96
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Mangas impermeables, dos vistas
60 80
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''
,,
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72 84
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!
t
74 94
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l •

l l

l

23.50
24.50
25.50
27.00
32.00
28.00
35.00
7.00
9.00
10.50
12.00
14.00
17.00
19.00
21.00
18.00
20.00
22.00
1.50
1.75
2.50
3.00
2.25

1

'

Las últimas e xpe r ien c ias militare s en la Escuela d e Tiro.
Construyendo un puente.- EI Sr. General Dfaz y su comitiva Inspeccionando las obras.-Voladura del p u ente.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 1, No 25, Junio 19</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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