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                  <text>Año XI.-Tomo U-Número 2

MEXICO, JULIO 10 DE 1904.

8abscrlpcl611 mennal foránea ......$ 1. 66
ldem
ldem e11 la Capital, S 1, li

Dlractor: LIC. RAFAEL BEYES SPINDDLA
Registrado como a.rtfculo de segunda claae, e-o 8 de Noviembre de 1894.

-==- - - - - - - - - - - - -

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--

L

-~~IÍlllll------'ll-..

LAS FIESTAS DEL 4 DE JULIO
et S~ijor C.er,eral Díaz pres~r,clar,&lt;lo
"
lt .,
..los Ju~ioa atlétlcos,-C.rupo &lt;le r,¡;:,
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..,e azt ecas,,-.sa o ...e savl~ por a.lun,r,os &lt;le! Colea-Jo
'
,. •MJIJt~
·, -r: ur, u.,
...esarn,e."

81rut1: LUIS REYES SPINDOU

�EL MUNDO ILUSTRADO

El Milagro de Vivir
l, y

1;
1

1

os dos recientes naufragios del «Slocum»
del ccNorge&gt;&gt; han venido á producir
terrible conmoci6n en el mundo naval, y
tremenda emoci6n en los espíritus á quienes horroriza todo lo que es brutal, despiadado, traidor é inicuo.
De un lado, un grupo numeroso de touristas en alegre jira, anhelantes de un descanso bien ganado y de una expansi6n bien
merecida alegres, regocijados, expansivos,
'
. 1ontananzas;
pidiendoalcielo,
luz; alespac10,
al mar caricias, ondas y hervores de espumas; ~ujeres, niños, ancianos, hombres llenos de vida y de esperanzas en busca de
ambientes vivificadores, de vistosos panoramas de brisas frescas y de nubes blancas.
Del ~tro mil mocetones robustos, emigrantes em pre~dedores, ansiosos ~e trabajo y de
porvenir, impregnados de savias desbordantes y dotados de exuberantes energías, que
dejan la patriA para llevar J?ás ~llá d_el océano su labor fecunda, su mtehgencia sana,
su voluntad ind6mita; pionniers de los territorios inhabitados, roturadores de los terrenos incultos, N~nrods que purgarán de
fieras el bosque, Isidros que tran~form~rap
en vergel la árida estepa, Tnb_alcames ciclopeos que desen~rañaran y forJaran metal~s,
industriales pacientes que elaboraran y artistas inspirados que crearan.
¡Y allá van ..... . ! El un grupo, en medio
de músicas y cánticos, a~ pl~cer; y el otro, ~n
medio de esperanzas é ilus10nes, al tr:aba¡o;
aquél á disfrutar de lo que ha conquistado;
éste á realizar lo que ha proyectado.

EL MUNDO ILUSTRADO

Y la parca, estúpida, despiadada y brutal, corta y destronca, y arrasa y aniquila,
como una implacable segadora de flores; y
el abismo se vuelve todo fauces para devorar
y todo profundidades para sepultar.
Juventudes fecundas, virilidades enérgicas, promesas de goces, esperanzas de triunfos, perspectivas risueñas, todo se hunde y
todo perece, y todo sucumbe porque _plugo al
destino organizar una emboscada cubierta
con el zafiro de las ondas y á la fatalidad
disfrazar un pefiasco submarino con los armifios de la espuma.
Así es la vida: toda asechanzas em hozadas,
toda peligros ocultos, toda amagos encu biertos. La muerte se oculta y nos acecha lo mismo bajo la ola, que dentro de la nuhe; lo mismo bajo la sombra del opulento mañzan_il101
que en el cáliz de la flor venenosa. De los
espejos de los lagos se desprenden los miasmas del pantano; bajo el brillo diamantino
de las nieves inmaculadas, se abren abismos
tenebrosos, insondables; aquel tapiz de césped
oculta serpientes homicidas; aquellas finísimas arenas son una tembladera, y eñ las linfas tranquilas en que se bafia Susana, acecha
sus blanquísimos pies el pulpo.
Aspiramos la muerte en el aire que finge
vivificarnoe, en las linfas que nos desalteran,
en los alimentos que nos nutren, en el trabajo que nos enriquece, en el placer que nos
seduce, en la ilusi6n que nos encanta, en la
esperanza que nos atrae.
Detrás de cada piedra del camino, de cada zarza de la campiña, de cada gota del
manantial, unacalavera siniestrasonríe y nos
acecha y vivimos la totalidad y la plenitud
de nuestra vida codeándonos sin cesar con
la muerte. Para cada cabafia hay un alud,

para cada palacio un terremoto, para cada
taller un incendio, para cada maquinaria
una explosi6n y para cada encina un rayo.
Y al menos, morir de esas muertes súbitas
y brutales, en medio del :!esastre, tiene mucho de noble y de heroico. Nos creemos héroes caídos en el campo de batalla y nos
consideramos grandes al sentir que nos hiere el hacha y no el aguij6n.
Pero la parca, que es á veces brutal, tiene,
en otras, refinamientos de sadista. Mata empequeñeciendo, degradando, ridiculizando
á su víctima. La ceiba carcomida por lapolilla, la roca enmohecida y derruida por la
intemperie, el le6n devorado por la sarna
y el águila desplumada por la sabandija, son
sus obras maestras. Morir bajo las lavas ardientes 6 bajo las rocas descuajada¡¡ del volcán, es grandioso; sucumbir minado y desagregado por el microbio, es mezquino. ·
¡Y así vivimos ...... l Bajo la eterna amenaza y la inminente acometida de la muerte.
Y á -tal grado nos asedia, nos acecha, nos
envuelve y nos in fil t.ra, que lo que nos sobrecoge y nos sorprende es justamente lo más
llano, lo más 16gico, lo más natural y que lo
verdaderamente milagroso es precif,amente
poder vivir.
La vida es el más inestable y precario de
los equilibrios, y justarp.ente lo sorprendente
es que dure y persista lo que por su esencia
es fragilidad y deleznabilidad.

/

~otos Metropolitanos
ODRÍAMOS llamar al mes de julio el de &lt;las fiestas mundiales&gt;.
No de otro modo merecen ser califica.das las fiestas en las cuales se
celebra, muy especialmente por
americanos y franceses, pero en
realidad por el mundo todo, el advenimiento de la era de libertad,
de democracia y de progreso, cuyo
sol tiñó el cielo con las granas y
los oros de la aurora cuando tramontaba el décimoocta.vo siglo de
la monarquía.
Un acontecimiento de importancia tal, es el de la independencia
de las colonias de S. M. Británica
en América, que podrá afirmarse,
sin hipérbole de ningún género,
que es de esa época de la. que datan
los estados modernos, la moderna
vida humana, la civilización actual
y que de esa fecha arranca la era
de progreso en que vivimos.
A fines del siglo XVIII manifestaba ya el pueblo-el europeo,
puesto que el americano apenas si
merecía el calificativo de pueblolos claros síntomas de un malestar
indefinible, pero perfectamente claro y real. No se trataba ya de alguna. guerra de bandería, tan frecuentes en las anteriores centurias:
se trataba de hondas perturbaciones del régimen social, que delataban á las claras la existencia de
profundísimos errores elevados á
la categoría de derechos.
Como pasa siempre, fué el movimiento inicial simplemente literario y filosófico. Discursos candentes; libros que circulaban ea secreto y que devoraban, en el sigilo
del encierro, la mirada ávida del
pueblo; sermones y pequeños conciliábulos entre gente que pensaba
alto. Eso era lo que se manifestaba
solamente en los años medios del
siglo XVIII.
Pero, como un gusano de voracidad implacable, roía y roía los
basamentos, no ya del trono, de
toda la vieja soéiedad á la. antigua., el descontento que, por general, era . terrible. Hoy una idea,
mañana un pensamiento aislado
sin importancia al par.ecer, después la. brava enunciación de todo
un ideal. Poco á poco el fuego fué

P

cundiendo, transformándose de
pequeña flama insignificante, en
incendio purificador y cruel bajo
las pisadas mismas del noble del
f~aile, muy ocupados en sus n~gocws y demasiado altivos para fijarse un momento siguiera en la fermentación constante y sorda de los
elementos revolucionarios en la
masa sufrida, demasiado sufrida
del pueblo, de la gleba.
'
Súbitamente, á los ojos admirados, dilatados hasta el terror de
la Europa monárquica, aparece la
estupenda figura de un pueblo
creado, no por derecho divino, sino
por derecho propio. En las selvas
ví_rgenes de América, lejos, muy
leios de los capiteles roídos por
mil años de sol europeo, había
anidado un águila, una gran águila caudal, cuyo vuelo era demasía•
do alto para que le alcanzaran las
invectivas de la tierra.

***
Estaba preparado ya el pueblo
para el advenimiento de la libertad. De tiempo atrás, en la soledad
del campo, se reunían hombres
1;11isterin_sos que usaban un lenguaJe especial y que eran considerados por los campesinos como seres
superiores.
Hablaban de libertad, de derechos del hombre, de gobierno del
~ueblo por el pueblo mismo, y calificaban duramente los grandes
errores que la monarquía se empeñaba en sostener.
Pasaban misteriosamente, desaparecían á las veces, sin dejar
de sí la menor huella. Eran los
precursores.
Cu!l'ndo las colonias americanas,
las t10rras nuevas del rey de Inglaterra, se atrevieron á proclamar: su independencia de la metrópoli, clamando la bondad de su
der~cho, más que un movimiento
de ira,_ fué un movimiento de estupefacclÓJ?, de los reyes y los nobles, amigos y favoritos de los rey~s. Hubo quienes apelaran á la
risa par'!- citar el estupendo caso.
P~ro la risa se les heló en los labios cuando vieron cómo se encendía el reguero de pólvora que, sin

ellos saberlo, se había extendido,
atravesando el mar, cuyas salobres
aguas no fueron suficientes á apagar el sacro fuego que de América.
iba.
Como pasa en casos semejantes,
el pánico se apoderó de los débiles,
que lo eran la gran mayoría; la
cólera relampagueó en las pupilas
de los fuertes, de los obcecados,
de los que tenían la conciencia del
derecho divino, del despojo y de
la afrenta para con los pobres.

***

El rey de Francia era débil.
Cuanilo los sucesos alcanzaron
las proporciones de una sublevación general, intentó huir abandonando el trono y quejándose
amargamente, en un documento,
de la ingratitud de su pueblo. La
toma de la Bastilla había enseñado al pueblo la gran verdad de
que toda fuerza emana directamente de su seno.
La fuga del rey fué un incidente
cómicamente doloroso. El espectáculo de ese monarca grueso,
bueno, quizá tonto, nunca mal intencionado, al que domina la. figura altanera de la austriaca huyendo en medio de la noche confiado
á la bravura de un puñado de nobles, y descubierto por la tenaz
sospecha de un villano estúpido y
antipático, que triunfa al fin sobre
la realeza, es más triste que trágico; es más bochornoso para los
que llamaban á Dios en su apoyo,
que grave para la causa de la humanidad.
Desde aquel momento la ola, terrible ya, tomó los caracteres de
una catástrofe. En medio de ella
hubiera sido preciso ser un semidiós para haber conservado la
sangre fría. La guillotina cantaba
su canción siniestra de uno al otro
extremo de Francia. La Muerte
preparaba el camino á la Libertad.

***

Es por eso que cuando los Estados Unidos, fuerte~ hoy, respetados, imperio•s os, llaman á gloria
el día de su emancipación; cuando
la. Francia. de hoy, republicana y

demócrata, recuerda los hechos de
su revolución formidable, el pueblo se conmueve, lo mismo en la
América libr,', discípula de ambos
pueblos, que ea las hondas masas
también. sobre las cuales aún pesa
el prestigio arcaico de una monarquía á la antigua. Los Estados
Unidos son fuertes y son grandes.
Tienen ea sí.la vitalidad que con
los individuos de su raza, tuvieron el error de expulsar los
mandatarios de Europa de sus países, y que ha tomado de las selva&lt;::
americanas, del aire azul y purísimo de las altas montañas, del
mar inhollado y de la fiera libre,
toda. la salvaje energía, que es la.
energía humana por excelencia. A
los cieI! años de edad los Estados
Unidos han logrado, por el sólo
mérito de- su propia iniciativa, colocarse en primera línea entre los
pueblos del mundo. Su pabellón,
que nació en un rincón ignorado,
se ve hoy en los cuatro vientos de
!atierra, y al toquedel«Star Splaned Banner&gt;, pal pitan millones de
corazones viriles, de fuertes corazones que nunca han sentido la
angustia del miedo.
Y Francia, la santa madre intelectual, la. nación generosa en la
que la sangre delos hijos del Lacio
tomó fuerza en los glóbulos robustos de los galos, más fuerte que
nunca, más respetada y más noble
que jamás, celebra también el centenario de su resurrección en medio
de un coro alado que, en todos los
idiomas modernos, levantan sus hijos, los que á sus pechos se han
formado, los que de sus heridas y
errores, grandes á pesar de ser
errores, han sabido tomar las enseñanza~'precis¡¡.s para su engrandecimiento
Por eso las dos fechas magnas de
julio son fiestas mundiales; por
eso la Marsellesa ha llegado á ser
no el canto de una, revolución triunfante, sino la marcha de gloria de
la humanidad ea progreso.

*

* *
La pompa litúrgica
que Sardou
sabe allegar para sus obras, el colorido sombrío, contratado, falso
quizá, pero hermoso en su falsía,
que da á los personajes que resuci-

DAMAS DISTINGUIDAS.-SERORITAS SUSANA, MERCEDES Y CARMEN GARCÍA PIRA (CÓRDOBA),
«La. Sorciere&gt; vive, alienta, está
llena de pasión humana, de alto
dolor y de palpitaciones intensas.
La sangre mora, roja, intensamente caldeada por los vientos del desierto, corre por las vena.s de Zoraya; y si ella tiene en su corazón
las fibras que se crispan dolorosamente al contacto de la. pasión co•
mo de un hierro ardiente, Palacios
sabe encontrar los acentos •mamovedortis de un dolor sobrehumano
también.
&lt;La Sorciere&gt; es de las obras que
perduran. Pasará por encima del
mar de nimiedades y de pequeñeces
encrespadas que al paso le salen;
seguirá en su marcha triunfal hacia
el porvenir, hacia el futuro, «lanzando torrentes de luz sobre sus

ta para presentarlos en la escena,
la armoniosa y sabia unión de elementos, al pa,recer disímbolos, en
un haz compacto, todo nos seduce
y nos atrae en «La Sorciere&gt;.
La obra del viejo maestro galo
está llena de críticas, acerbas las
unas, despectivas las otras, exageracas todas. Si en una novela, en
un cuadro, empleara Sardou, vuelto novelista ó pintor, los procedimientos mismos que le han darlo
gran prestigio en el teatro, sería
justa la crítica que de él se hiciera.
en el sentido indicado; pero se limita á ser un escenógrafo genial, algo
así como un Rodin dramaturgo al
cual podría aplicarse el calificativo
hecho célebre: &lt;es un albañil de genio&gt;.

obscuros deturpa.dores&gt;, como en
el verso célebre el Febo majestuoso
pagano.

La dulzura femenina da! agua; la
lenta y rumoro a corriente qi;e lame con elasticidades serpentinas
los bordes que á su paso se oponen;
el &lt;gluglú&gt; monóte,no del elemento
que se escurre lentamente, desapa•
recen por obra de misteriosas
fuerzas; sobre la superficie antes
rizada apenas por la brisa, se hincha., en convulsión desesperada, un
monstruo deforme y pujante. Saltan las aguas los valladares y desbaratan los obstáculos, y una vez
más la naturaleza triunfa del hom0

bre, vengando en unos cuantos minutos la obra dominadora de siglos
de esclavitud.
Por encima de la revuelta onda
pas11.n, en caravana tristísima, los
despojos; pasan luchando las bestias enloquecidas por el pánico; pasan, caídos y muertos, los árboles;
y pasa., derivando suavemente, algún cadáver en cuyas pupilas, intensamente abiertas, el cielo prende
estrellas misteriosas.

~.&lt;::;;,..&lt;::;;,..&lt;::;;,..&lt;::;;,..s:,,..s:,,..s:,,..&lt;::::::,..&lt;::::::,.Q.¿;z.¿;z.¿;z.¿;z.¿;z,¿:z.¿::z.¿;z.¿:z.¿:z,¿;z.w.
•,:;7•,:;7•,:;7•'27~~~~~~

A LOS QUf SUf RAN
Es mi hermano el que sufre y el que canta,
El que dorna la esfinge y el que espera.,
El que sabe triunfar de la quimera
Y el ala azul de la ilusión levanta.
E, mi hermano el que cruza la garganta
Del abismo, y el fuego de la hoguera,
Y Francisco de Asís, q:ie ama á la fiera,
Y Daniel, que hacia el león mueve la planta!
¡Artista! Evocador de augusta frente:
Deja volar los sueños de tu mente:
A Isis arranca el último secreto!

..

Ten piedad del que envidia y del que odia:
Como el monje, cincela una custodia
O la estatua burila de un soneto!
LEOPOLDO DfAz.

"JAGK"
En este mes quedará hecho el reparto del
tercero y último tomo de "Jack," hermosa
novela de A. Daudet, que ofrece este peri6dico como prima á sus abonados.

CONCURSO DE NlROS,-'-EMILIO LOBATO.-(EDAD: 4 MESES.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La Independencia de los Estados Unidos
Su' celebración en México.-Entusiastas Fiestas

e

ON mayor entusiasmo, si cabe, que en años
anteriores, celebró la colonia americana,
el lunes último, el aniversario de la decla•
ración de independencia de los Esta.dos Unidos.
Las fiestas organizadas con este motivo fueron verdaderamente espléndidas, y han dejado
tanto por el orden que en ellas reinó, como po;
la animación que despertaron, los más gratos
recuerdos en los círculos sociales.
El Tívoli del Eliseo, que fué el local escogido para la celebración del aniversario, lucía
un vistoso adorno consistente en haces de banderas, escudos y piezas florales, cuyos vivos
colores contrastaban con el verdeobscuro de
las frondas del parque. En distintos punoos se
instala.ron hermosos puestos, donde se expendían refrescos, dulces, confetti, etc., etc., es•
tando todos atendidos por damas y caballeros
muy estimables de la colonia.
Las bandas del Estado Mayor y del 149 Batallón amenizaban la fiesta, tocando aires americanos que los concurrentes aplaudían sin ce•
sar.

***

-.,;
~

GRUPO DE NlffOS EN 'l'R.AJE DE AZTECA.$,

~

.~.-

.:t:;:
..

Poco después de las nueve de la mañana se
presentó el Sr. Embajador de los Estados Uni•
dos, General Powell Clayton, á quien acampa•
ñaban sus secretarios los Sres. F. R. McCrery, W. Heimke, F. M. Hoefele y el Capitán H. H. Reeves, attacbé de la Embajada.
Una comisión especial que se nombró al efecto,
recibió al seño;:-Embajador, conduciéndolo á la
tribuna de honor, donde debía efectuarse el
acto oficial. Los miembros del Cuerpo Diplomático invitados á la ceremonia, fueron reci•
bid os por otra comisión que presidía. el Sr. W.
Heimke.
A las diez llegó al Tívoliel Sr. General Díai.:,
quien fué objeto, al presentarse en las puertas
del local, de una entusiasta recepción. Los
concurrentes, que á esa hora se contaban ya
por millares, aplaudieron entusiasmados al
Primer Magistrado, mientras las damas agita•
ban sus pañuelos y las músicas dejaban oír el
Himno Nacional. Con el señor Presidente lle•
ga.ron al Tívoli los Sres. Secretario de Gobernación, Don Ramón Corral, y Secretario de
Comunicaciones Don Leandro Fernández, los
miembros del Estado Mayor y el Sr. Inspector
General de Policía, Teniente Coronel Félix
Díaz.
A la llegada del señor Presidente, dió principio la ceremonia cívica, que tuvo lugar en
una amplia tribuna construida expresamente
en el fondo del parque, y que consistió en una
alocución patriótica pronunciada. por el señor
Embajador Clayton y que fué muy aplaudida,
en la lectura del acta de Independencia de los
Estados Unidos, y en un discurso alusivo á la.
fiesta. que se conmemoraba., leído por el señor
Pea.rson.
Una pieza de música ejecutada por la banda
del Estado Mayor, puso término al acto, diri•
giéndose entonces el señor Presidente de la Re•
pública y el Sr. General Clayton, en unión de
la comitiva oficial y de los miembros de la jun•
ta organizadora. de los festejos, al sitio donde
debían verificarse los juegos atléticos anuncia.•
dos en el programa..
Estos consistieron en saltos de garrocha., carreras á pie, asaltos de sable y esgrima. y eier·
cicios gimnásticos, en que tomaron parte algunos miembros de la colonia y grupos de alumnos de la &lt;University School&gt; y del Colegio
Militar. Además, y en un terreno adyacente al
Tívoli, se insta.la.ron pistas y salones especia•
les para distintas diversiones, como números
de baile y de canto, luchas de fuerza, etc., etc.
Todos estos números del programa. fueron muy
del agra.do de la concurrencia..
Al terminar su jira por el parque, el señor
Presidente fué galantemente invitado á un
&lt;lunch champagne&gt; dispuesto en su honor por
el comité ejecutivo d11 las fiestas. Los miem·
bros del Cuerpo Diplomático toma.ron también
a.siento en la mesa, a.sí como los señores secre•
ta.ríos de Gobernación y Comunicaciones y al•
gunas otras personas de representación.
A la hora de los postres, el Sr. Moler, como
director de brindis, habló para dar las gracias
al Sr. General Díaz por haber honra.do con su
presencia. aquella reunión y para hacer votos
porque la fraternidad una siempre á las dos
Repúblicas del Norte de América. Terminó de•
seando larga y próspera. vida al ilustre gober•
nante que rige hoy los destinos de México.
El Primer Magistrado tomó en seguida. la
palabra para pronunciar el herwoso brindis
que ya conocen nuestros lectores, por haberlo
publica.do EL IMPARCIAL y que produjo en el
auditorio la más viva y grata impresión. Un a
sal va de aplausos a.cogió las últimas palabras
del señor Presidente.
El Sr. Marqués de Pra.ts, Ministro de Espa•
fl.a y decano de los Jefes de Legación allí pre-

sentes, pronunció después un corto brindis lle•
no de frases de afecto para México y para su
Gobierno actual.
A las dos de la tarde se retiró del Tívoli el
Sr. General Día;,; siendo despedido con los
mismos honores que se le tributa.ron á su lle•
ga.da..

***

Por la tarde la concurrencia aumentó considerablemente, invadiendo todos los centros de
diversión y ca.llecilla.s del Tívoli. F,a el salón
de Patinar se organizó una liest:i. para los Ni·
ños, en la rnal graciosas parejas bailaban, jotas, Cake Wa.lk y min•iés, y bajo una amplii•
tienda de lona, donde tocaba una magnífica
orquesta, varios caballeros y damas se entrega.ron tamoién á las delicias del baile.
Ea este nú ,nero damos Á. conocer varias fotografías de la.s fiest 1s del 4 de julio, entre ellas
algunas dPI grupo de niños del colel!"iO del Pa•
dre Hunt Cot·tés, que se presenta.ron vistiendo
tra.je,¡ de personajes aztecas y que tanto Jlama.,·on la Htención de los numerosos norte-americanos que visitaron el Tívoli.

$J~

DE LAS EGLOGAS
La a.miga aguanta, con las manos firmes,
Los puntiagudos cuernos de la ca.bra,
QuA dul·&amp;mente se retuerce y bulle.
Y ella, abatida. la figura blanda,
Con el traje en montón sobre la hierba,
Oprime con la mano la ubre tibia.
·
El crepúsculo es hora de misterio
Que hace todas las cosas uniformes
Y magnifica las que están cerca.nas.
Y el l!"rupo de las tres se me aparece
Tan nutrido de cosas de la tierra,
Que en é l se acaba todo y na.ce todo.
Tiembla soberbiamente la aliñama
Forzada á darse en holoc11usto, y abre
Húmedos de pasión, los ojos verdes· '
Las vigorosa~ patas se 1·etuercen '
Como llamas agudas, y recorren
La fina espalda internas sacudidas.
Y lle¡¡rando con calma al torbellino
De aqut:illa fuerza viva. ella reduce
A nn l)lando producir la pasión brava.
Y bajv los balidos, y los golpes,
Y el agrio patPar de la salvaje,
En el "ilencio de la tarde, crece
La blanca espuma en el redondo vaso.
EDUARDO MARQUINA.

LA

luna llena il_uminando un cielo diáfano;
un lag? rodeado de compactas arboledas
de negros ttl&lt;;&gt;s; sobre las a.guas quietas, una
barca heráldica; dentro de ella un muchacho
moreno y robusto, vestido con' pobreza pero
lleno de alegría, rema acompasadamente'; y en
el e~tremo opuesto, sobre un almohadón de
terc10pelo granate bordado. d~ oro, dos jóvenes, bellos Y opulentos, ca.si milos, se reclinan
dulcemente. Eala;,;ando ella con sus brazos el
cuello de su ama.do, canta una bella melodía
y su voz se esparce en la quietud silenciosa
de la no~he; pa_sa. como un sueño sobre el lago dorm1~0, mientras la barca avanza !entamen~, deJando una estela fugitiva, como una
lluvia de perlas que temblaran un instante
sobre el a.gua, para hundirse después bajo las
ondas ..... .
. . . . Y la luna ilumina los rostros juveniles

EJERCICIOS DE F0ERZA -TffiANDO UNA BALA.

y los cuerpos esbeltos. 21 viste un jubón de
terciopelo negro, medias altas, escarpines con
hebillas de oro, una espada ligera pendiendo
.:le la cintura. y una gorrilla. con plumas ondulantes, bajo la cual se escapa su cabellera. obs
cura y larga, encuadrando un rostro blanco y
fino, en el que resplandecen los ojos negros y
tranquilos. Ella envuelve su cuerpo en una
túnica blanca y sus ca.bellos dora.dos descien•
den á los .lados del cuello, como una lenta ca•
ricia, y descansa sus ojos azules en la noble
figura del amigo taciturno, que lleva. en sus

UNA CARRERA Á PDll,-&lt;GUERREROS AZTECAS&gt;.

manos un laúd y acompaña el canto, siempre
dulce, de la. virgen.
Y la voz pura, límpida., fresca. se esparce
en la quietud silenciosa de la noche; pasa, como un sueño, sobre el lago dormido, mientras
1a barca avanza con lentitud, cadenciosamente,
dejando una estela fugitiva, como una. lluvia
de perlas que temblaran un instante sobre el
a.gua, para hundirse después bajo las on•
das . .......... .
RAFAEL RAMOS PEDRUEZA•

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

tXPOSIGION Dt S t\ N L U IS MISSOU RI .

T,AS FIESTAS DEL 4 DE JULIO,-LA CONCURRENCIA PRESENCIANDO LOS JUEGOS ATLtTICOS.- UN ASALTO DE FLORETE,

L1 EXPOSICION DE SIN LUIS M
ISSOURI
€1 f ontingente 'filipino
Acaba de inaugurarse en la Exposición de
San Luis Missouri, con gran entusiasmo, la
exhibición filipina que es, sin duda, la más extepsa del Certamen y en la cual ha gastado el
Gobierno de los Estados Unidos más de un
millón de pesos.
El espacio que ocupa dicha exhibición es extenso, todo sembrado de chozas de palma semejantes á los jacales de tierra caliente, donde habitan grupos de indios salvajes y semisalvajes, llevados expresamente del Archipiél ago fil i pino, tales como &lt;igorrotes&gt;, «visayos&gt;, &lt;negritos&gt;, «moros&gt;, etc., que se pasan
los días bailando, tejiendo, limpiando arroz,
navegando en balsas de bambú y comiendo
perros.
Cuidan el orden en la exhibición un batallón
de soldados filipinos y tres compañías de policía rural.
Los &lt;igorrotes&gt; casi todos están tatuados: á.
los hombres les sirve el tatuaje para llevar la

LAS FIESTAS DEL

historia de sus hazañas ¡ruerreras y recordar
el número de cabezas que han cortado.
En la fotografía. que publicamos se ve un
grupo de &lt;igorrotes&gt; danzando al son de tamborcillos que ellos mismos tocan.
La otra fotografía representa un grupo de
indios de Arizona (Estados Unidos) cuyo parecido con los indios, kikapoo, de Coahuila,
es notable.

~0-P

P A ISAJE
El cielo, muy azul; las va¡rarosas
brisas susurran en la clara fuente,
y del río la límpida corriente
da á los aires sus notas armoniosa~.
Un enjambre fugaz de mariposas
Pn torno gira de un rosal; ardientP,
fecunda el sol, la tierra, y el ambiente
se impregna del perfume de las rosas.
Todo es color y vida; la alegría
colma de placidez y bienandanza
con este hermoso y esplendente día..
Mas me apena no ballar en la bonanza
que en todo advierto, para el a lma mía,
ni un átomo de paz ni de esperanza!
ESTEBAN FONCUEVA.

Palomas Blancas
Juntas huyeron de la selva, acaso
por anuncio feliz del eco breve,
cuando crujió, del cazador aleve,
la seca alfombra al imprudente paso.
Mientras del día entre el fulgor escaso
la niebla del crepúsculo se mueve,
allá van, como triángulo de nieve,
con temeroso vuelo hacia el ocaso.
Allá van las palomas-ilusiones
que espantó el desengaño-á otras regiones,
honrando, al agitar sus abanicos,
de aquella hora las dolientes brumas,
con el rojo escarlata de sus picos
y el armiño inviolado de sus plumas.
UoóN A. PÉREZ.

Nunca la grandeza. es absoluta; ni aumenta
ni disminuye sino por comparación. El mismo
bajel que en un río es un navío, en el mar sólo
es una barquilla.

4 DEJULIO.-UNA ASCENSIÓN AEROSTÁTIOA. - LUOHA DEFIJERZA.° CON UN

osó.

INDIOS &lt;IGORROTES&gt; DE ll'ILIPI ~AS, DANZANUO.

INDlOS :OE ARI;i:ON A,

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EL MUNDO ILUSTRADO

LAS ULTIMAS lr'llJr'IDA~IOr'ltS

po inmenso. Tal era Dell' Acqua, . empresario de un circo de fantoches que iba á Valparaiso ft dar funciones con su trovpe de pa·
pier maché ó de corcho. Con su metro de estatura con su cabei:a y su busto, á los que
la co~paración con lo liliputiense de las
piernas ministraba no sé qué airt: de grandiosamente horrible, el hombrecillo aquel
excitaba entre todos lo9 pa,:ajeros cierta curiosidad mezclada con lástima, que tenía
también sus puntas de horror y de rep~gnanda. Parecía brotado de nlguna tétrica
leyenda alemana, ó recortado de alguna
macabra ilustración de Ruelas.
Por la noche, sobre la cubierta, á la luz
de una luna deliciosa y mientras el barco,
meciéndose como una hamaca voluptuosn,
se deslizaba sobre la superficie tranquila de
un mar de plata, el monstruoso enano, entre sorbo y sorbo de champagne, nos contó
su vulgar y dolorosa historia......
)
Se llamaba «Dell' Acqua ...... ¡,Por qué?
Ni Jo eabía ni lo ¡:upo nunca. Su nombre
era para él un misterio indescifrable, como
lo era todo lo que con su origen se relacionaba. No sa~ía de dónde era: no recordaba
cuál fué la lengua de su infancia...... Su
memoria era una noche obscurísima. ¡Ah!
Entre las tinieblas densísimas de esa noche,
brillaba á vecllS el fulgor de un astro, pero
muy remoto, muy tenue, muy esfumado....
¿Era un recuerdo que acaso vendría de ultratumba, una memoria de la vida anterior? ...... El no sabía nada.
-«Recuerdo vagamente un algo delicioso,
infinitamente dulce, que jamás he vuelto á
ver...... una música divina que nunca ha
tornado á acariciar mis oídos ...... yo digo
que serían los besos de mi madre ...... n
¿Quién le llevó al circo una noche? ¿Por
qué le olvidaron, dormido, bajo la carpa?
Lo cierto es que al día siguiente despertó
muy lejos.
-«Los empresarios del circo me robaron:
eso lo he podido averiguar más tarde, cuando mi razón me permitió formularme á mí
mismo la incógnita. indescifrable de mi vidan.
DeÜ' Acqua vivió en el circo y para el
circo: ascendió á los trapecios; voló por el
espacio encerrado en las carpas; saltó sobre
las ancas de los caballos¡ hizo volteretas
mortales; divirtió á todo el mundo; recorrió
muchos países; aprendió elementos de muchas lenguas, siempre en ese oficio doloroso
que, no sé por qué razón, divierte tanto al
}'úblico.
NAPOl....iEON
(Exposición da San Luis Mlssourl.- Escullura da J. Galertl.
El empresario abrigaba, respecto del niño
robado, un proyecto de sórdida codicia y de
crueldad infame: le condenó á ser enano.
Hice reír, hice iozar, acaso inRpiré lástima.
cerrado fln un molde de hierro que impidió
Venteaba en la explotación de un monstruo,
¡Cuántos niños felices deben de haber visto
su crecimiento
un filón riquísimo é inagotable. Y el pobre
interrumpirse su sueño con mi horrible re...... -«Después, cuando el monstruo esniño, que entonces se llamaba Romeo, fué en
cuerdo! ¡Parece que nadie soc,pechaba que
tuvo hecho, seguí recorriendo el mundo.
yo era inteligente y sensible! Al principio
aborrecí á la humanidad. Ahora le tengo
una lástima inmensa. Al fin llegué á con•
naturalizarme con mi fealdad y con mi oficio y esta vida acabó por conquistarme. He
sido amado por mujeres extravagantes: he
llegado á tener fama ...... al fin paré en empresario y ahora soy rico. Pero eso sí, soy
empre~ario de fantoches: por lo menos esos
no sieuten, por lo menos esos no sufren!&gt;,
El mar, niquelado por la. luna, parecía un
disco enorme en cuyo centro el buque se
mecía voluptuosamente: el champagne 1:e había acabado y en !a cubierta el enano deforme y horrible tenía algo de grandioso y de
sublime.
¡Había sufrido tanto!. .....

El Río de la Piedad y el Río Hondo
En nuestro número anterior publicamos
algunas fotografías del aspecto que presentaban las calles principales de la Piedad, al
día siguiente de haberse regist~ado el_ d~sbordamiento del río que pasa á mmediac10nes del punto, y la inundación de las casas
de aquel pueblecillo.
Ampliamos hoy la información gráfica,
relativa al lamentable suceso, dando á conocer otras fotografías que representan los
trabajos emprendidos por los soldados del
14? Batallón para reforzar los bordes d_el río
é impedir de esta manera, que las crecientes
abran nu~vas brechas y se precipiten sobre
la Piedad.
Los trabajoc referidos se comenzaron con
toda actividad bajo la vigilancia de los oficiales del Cuerpo, empleándose en las obras
los materiales de que violentamente se. pudo
disponer y que se juzgaron más apropósito.

***

Posteriormente el río de la Piedad volvió
á desbordarse, invadiendo la población, y
aunque el suceso no alcanzó las proporciones del ocurrido el día 27, los vecinos abandonaron desde luego sus casas, que habían
vuelto á ocupar, para ponerse á salvo de un
peligro que consideraban inminente.

LA PIEDAD.-UNA CHOZA EN RUINAS.

El Río Hondo, que se conoce, además, con
los nombres de Naucálpam, de los Remedios y de las Armas, se desbordó también
en días pasados, inundando el pueblo de San
Bartolo y los campos cercanos. En la vía
del Nacional Mexicano ocurrieron algunos
desperfectos, contándose, entre ellos, la destrucción del puente tendido sobre el rfo de
aquel nombre, casi en los momentos en que
un tren de carga pai::aba por él.
A causa de las fuE'rtes lluvias de estós
días, algunas otras poblaciones inmediatai;,,
como Atzcapntzalco y Tacubaya, se han
visto amenazadas por las aguas, siendo muy
numerosos los terrenos donde las siembras
se han perdido por completo.
La Dirección General de Obras Públicas
ha dictado ya diversas medidas encaminadas á prevenir la repetición de accidentes
que, como los que nos ocupan, podrían ser
de fatales consecuencias.

00

Recuerdos é Impresiones
LA PIEDAD.-DERRUMBE PARCIAL DE UNA CASA.

DI;LL'AGQUA
s el Huasco un puertecillo d6 escasísiE
ma importancia, situado en la costa.
septentrional de Chile, entre Carrizal y Co-

l,A PIEDAD.-LOS SOLDADOS DEL 149 BATALLÓN REFORZANDO LOS BORDES DEL RÍO.

quimbo, y del cual no conservo más recuerqo que el de unas uvas monumentales por
lo grandes y el de unas pasas dignas de tales
uvas ...... pasas y uvas deliciosas.
En el Huasco conocí á Dell' Aequa.
Cuando le vi por primera vez, á bordo de
un vapor de la Compañía Sudamericana,
me imaginé que era víctima de alguna mistificación, tal y tan extraña era la presencia de este personaje. Figuraos, alrededor
de una de las mesas del elegante comedor
del buque, comiendo tranquilamente, hasta
media docena de pasajeros; figuraos uno como de setenta años, inmern,amente gruern:
de rostro moreno, muy moreno; de cabellera blanca y blancas barbas :fluvialeB; de negros ojos vivísimos y melancólicos, en cuya
solapa rojeaba la cinta de una condecoración cualquiera ...... ¿,Verdad que no tiene
eso nada de particular? Pues de repente, el
viejo de la barba blanca saltó de su asiento
y nos pareció quil el buque se lo había tragado: cabía debajo de la mesa: sus piernas
no medían medio metro de altura; y, sobre
ellas, su busto enorme, su busto gif,!'antesco,
parecía la cabeza descomunal de algún trom-

ENRIQUE MARTINEZ SOBRAT,.

México, 1904.

LA PIEDAD.-REFORZANDO LOS BORDES DELtRíO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Política General

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una nota discordante. RadloaJlsmos antleslavos de un
sooh1illata.. Laa.lla.nzafranoornisa. FJrmeza yleal-

tad de la República. "La reversión tle h,s alian-

. . e ·1

zas." Rumores infundados. La. -~Tríplice"

inconmovible, La campaña

.

en l\Ianchu-

rla. EvoluoionPs y eRca.ramuza.s. Los

~

~

planes Japoneses. Kuropatklne resiste. Fracaso de una hazaña.

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1
l,' t

contra Puerto Arturo. Estos incidentes de
trascendencia indudable para la suerte futura
de la campaña no pueden tomarse en cuenta
en nuestros ¿omentarios, basta que sean
debidamente rat ificados por el cable.
Para demostrar cuánta es la resistencia que
ofrece al enemigo el puerto ruso asediado por
mar y tierra, hay que señalar el fracaso que
experimentó el último domingo el Comandante

~

pocos años han pasado desde que el pueM
blo parisiense, en medio de esos entusiasmos arrebatados de que sólo él sabe dar·muesUY

tras al mundo entero, acogía con fanatismo
frenético al Czar de todas las Rusias, derrochando en su honor los tesoros de su regocijo,
y ya se deja escuchar una frase discordante
que aboga por la denuncia de la alianza francorrusa, que era considera.da como la mejor
garantía de la paz en el continente europeo.
Un jefe socialista en la Cámara. de Diputados,
un fogoso campeón de los más avanzados radicalismos, ha hecho resonar su voz en un centro obrero de primtira importancia como es St.
Etienne, declarando extemporáneo el tratado
iniciado en Cronstadt, madurado en Tolón y
perfeccionado en fll Palacio de Peterhoff, cuando el plebeyo M. Faure, sentado á la mesa de
los descendientes de Alejandro I, el vencedor
de Napoleón y del Grande Ejército en 1812, y
de Nicolás!, el vencido de Crimea, selló con un
abrazo fraternal la unión de dos pueblos apartados por la distancia y unidos por la simpatía y atados por el común interés.
Jaurez, hablando delante de un concurso numeroso en St. Etienne, apoyando su denuncia
en la posibilidad de complicaciones en Extremo Ol'iente, en donde Francia- dice el orador
-no t iene intereses positivos, hace recordar
in voluntariamente los bellos días que se siguieron á la celebración de la alianza, en que
todo lo ruso se puso de moda en París, en Ja
República F1·ancesa entera, en todo el mundo
l atino, donde se sigue con ansia el movimiento y las palpitaciones de la «Ville-Lumiére&gt;.
Fué la época en que privaba la literatura, la
música y hasta la cocina moscovita, y un estremecimiento de panslavismo circulaba por
todas partes.
¡Qué lejos aho1·a esa corriente rusófila! ¡qué
lejos aquellas explosiones de entusiasmo y
aquellas manifestaciones á favor de cuanto
procedía del revuelto Volga ó del helado Neva! ¡qué diferencia entre los optimismos de
entonces y los temores de hoy!
Convengamos, sin embargo, en que la opinión del «leader&gt; socialista no es la dominante
en el pueblo ni mucho menos en el gobierno
francés; convengamos en que la nota lanzada
á los cuatro vientos, en el centro obrero de
donde más de una vez han partido gritos de
rebelión en son de huelgas formidables, está

Descúbrese en todo
esto el plan que guía á
los japoneses: intentar
un ataque decidido so·
bre las posici ones de
Haiche!!, para apoderarse de la via férrea,
y luego marchar sob!'e
Liaoyang, logrando así

....,
,;,
¡'

'

~

..

SAN PETERSBUUGO. -UNA DEMOSTRACIÓN DE SIMPATÍA HACIA EL CZAR,

en abierta contradicción con las declaraciones
últimas que nos llegan de Francia, en las que
se asegura, que, como una muestra clara y
evidente de l a amistad francorrusa., el gobierno permitirá á la escuadra del Báltico tomar
carbón, todo el que necesite, en los puertos
franceses, en su largo y trabajoso camino hacia
los mares orientaies,y esto sin infringir I as leyes
d, , la neutralidad más estricta, sin menoscabo
de los preceptos del derecho internacional; sin
que puedan despertarse los celos y suspicacias
de la nación belig-erante enemiga en la actualidad de Rusia; sin que nadie se atreva á objetar con buenas razones la determinación tomada, por más que se comprenda bien á l as claras, que si se tratara de otro país con quien no
hubiera ligas y compromisos, tal vez se buscaran moti vos ó pretextos para proceder ele manera distinta. Pero se trata de la Santa Rusia,
de la nación que ayer era proclamada á la fa z
del universo como la amiga leal y l a aliada
sincera, y hav que darle una prueba, que le es
altamente útil en las circunstancias actuales
y que á nada compromete.
Sin esta coneesión no podría de seguro esperar Rusia que la Gran Bretaña proporcio-

nara. carbón á sus barcos, en la dilatada travesía que tiPnen que hacer, desde la desembocadura del Ne va hasta 1 as remotas 11guas de
que hoy se enseñorea el Almirante Togo, con
sus divisiones de cruceros y sus flotillas de
&lt;destrovers:..
La dÚicultad del combustible parece salvada ;
veremos cómo se vencen las demás que se oponen á la marcha de,la escuadra del Báltico, que
con su presencia en los mares orientales inclinará á no dudar l a suerte de la campaña, si
]lpga á tiempo para socorrer Puerto Arturo,
asediado con todos los elementos disponibles
por las fuerzas del Mikado. así desde la península deLiaotung, cou,o desde las aguas que r o•
dean las fortaleza moscovita.

** *

Y pues la nota discordante del socia.lista Jaurez no ha podido influir en la opinión pública
francesa, nadie creerá que baya dado motivo
á los rumores que han circula.do Pntre cier ta.
prensa europea, los cuales anuncian ante el
mundo absorto lo que á mediados del ·siglo
XVIII se llamó &lt;la reversión de las alianza.s&gt;,
indicando como probable la unión de los tres

LA GUERRA EN ORIEN'l'E.-LOS COSACOS RECHAZ ANDO UN ATAQUE
DE LOS JAPONESES,

empera dores, de Alemania, de Rusia y de Austria-Hungría, á fin de contrarrestar los efectos
de la novísima unión concertada entre Gran
Bretaña, Francia é Italia. De dónde pudo haber nacido semejante especie, a.penas esconcebible, pues si son bien conocidas las tendencias manifiestas en el tratado colonial anglofrancés, las explícitas declaraciones del rey
Víctor Manuel, al hablar de la visita del Presidente Loubet, no permiten la duda de q ue la
aproxi~ación entre la. Italia_ Unida y la Francia Republicana no t iene Ill puede tener por
ahora trascendencia política, y por lo mismo
no puede debilitar los estrechos lazos de la
&lt;Tríplice&gt;, ni menos aún llegar en sus éfectos
remotos á desatar la alianza fra.ncorr usa.
En la lucha actual de grandes intereses entre
razas distintas, que se desenvuelve en el Extra•
mo Oriente, palpables son las simpatías de
Alemania y Francia en favor del pueblo moscovita, que representa la idea cristiana y la
civilización occidental en aquel tremendo cho•
que de opuestas tendencias. Pero si juntas est án esas simpatías á favor de Rusia; si hay un
acuerdo entre dos pueblos rivales por tradición,
respecto á la contienda actual; si hasta pudiera llegará creerse, por suspicacias sutiles, que
los dos se disputan en secreto la aliar,za moscovita., no ha.y motivo para creer en esa p re•
tendida &lt;reversión&gt; que uniera Italia á Francia, arrojando á Rusia en brazos de Alemania.
.
Creemos pues, que semejantes rumorfls carecen de tod~ fundamento; son quizá novedades
que se l anzan á la publicidad comv Pª1'.ª son·
dear la opinión y ver hasta dónde son srnceras
y leales las relaciones estipul a.das en los t1·a·
ta.dos vigentes. Los buzos de l_a polític3: internacional y a se habrán con venc1dv de la firmeza
que existe en esos l azos.

si nada se opone á
sus intentos, dar un
golpeter, itlealgrueso de las fuerzas
moscovitas y quedar
dueños de los caminos que conñucen á
Harbin y á Mukden.
Por su parte el ge·
ner al Kuropa.tkine,
LA GUERRA EN ORIENTE,-LOS JAPONESES RECOGEN FRAGMENTOS ,DE
teniendo empleada.
GRANADAS DEL ENEMIGO PARA COMPROBAR .ElL CALIBRE
g!'an parte de sus
DE LOS CA~ONES RUSOS,
fuerzas en la vigilan
el.a del ferrocarril,
para mantener siemde las fuerzas navales del Japón, tratando de
pre libres sus comu nica.ciones, no ha podido
repetir la hazaña que hace diez años llevaron
todavía tomar la ofensiva.
á cabo en un puerto chino los torpederos del
Hoy mismo se ha recibido una noticia suelMikado ... . Abrigados por las sombras de l a
ta, indicando que ha comenzado un combate
noche penetraron cu~tro «destroyers&gt; al inteq ue puede generalizarse, ó bien quedar limitarior de la bahía, t1·atando de torpedeará los
do como las sangrientas escaramuzas en los
buques all í anclados; pero fueron descubiertos
pasos de Dalin y de Maotién, ocupados por
á tiempo y cañoneados por las ba.tería.s de la
los japoneses en sus movimientos de flanco y
costa. Dos de los buques enemigos se hundieluego abandonados al pa.l'ecer, fing- iendo quizá
ron, uno sufrió averías de importancia y sólo
una retirada que no ha existido. Sabíase
el cuarto pudo retirarse sin daño alguno.
t ambién á última hora que el general Okú,
Otra vez se ha visto el arrojo y la. audacia
que hasta hoy ha cooperado en la campaña
japoneses estrellarse contra la serenidad de
sobre Liaoyang, se movía hacia el sur, tralos rusos.
tando de unir sus fuerzas á l as va numerosas
z. z. z.
7 de julio de 1904:.
que por la península de Liaotung marcha n

*

* * de Europa se finge
y mientras en el centro
esa lucha para alcanzar la amistad de Rusia,
allá en las comarcas manchúes sigue desenvolviéndose la tremPnda tragedia de la guerra.
Cuerpos de ejército Pn movimiento; evoluciones constantes á través de países difíci les por
su naturaleza y más difíciles por la estación
de lluvias que ava.nza; tendencias de los jefes
japoneses de avanzar hacia el Norte, inte~t~ndo cortar la retirada y flanquear las pos1c10nes de las trorias moscovitas; resistencia tenaz
del general Kuropatkine á los. avances del
enemigo, oponiendo á la estra~eg1a. de la astucia. l a. táctica de la prudencia; escaramuzas
sangrientas en los puntos más difíciles, ocupados hoy, abandonados mañana y l1;1e~o reocupados por los beligerantes; mov1m1Pntos
hacia el Sur contra las formidables fortalezas
que defienden Puerto Arturo; concentración de
tropas para amagar con mayores y nuevos elementos la plaza sitiada: tal es, en breve resumen, la marcha general de la campaíla en los
últimos días.
UN ENCUENTRO CON EL ENEMIGO,-LOS RUSOS BA'l'JÉNDOSE EN RETIRADA .

LA GUERRA l!.N OR!ENTE. - UNA MARCHA DIFÍCIL PARA LA ARTILLERÍA RUSA,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

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P AGINAS DE LA MODA

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L~S

mod~~ extranjeras anuncian una
rnnovac10n que va á ser sumamente
notable par~ l~s damas; se trata nada menos
que de suprimir la cola en los trajes de calk.
En nuestro paí'.s, particularmente en México
con sus abundantes lluvias que hacen peque~
fio~ charcos en los pavimentos, la falda muy
baJa y de cola, es molesta y se ensucia fácilm~nte; Su uso tiende á desaparecer, según
lo ~n&lt;:11~an las revi.~tas especiales de la moda:
s~ rn1C1a 1~ evoluc1on en los trajes para señoritas de diez y seis á veinticinco afios en cuyos trajes se sustituye la cola de la f¡lda por
el vuelo de é~ta en forma de lirio, de úampa~a ó de -~bamco. Poco á poco se realizará la
mn?vac10~ completa, quedando en el ir y
ve~ir caprichoso de las modas, proscritos los
traJeB demasiado largos.
ULTIM O Acro - · ELMOT,t,N OELPUEBLO

***

No es todavía_absoluta _la proscripción de
la c~la en los traJes fememnos á que venimos
refiriéndonos, y así, para dejar libertad de

GRUPO N ÚMERO l.

obedecerla ó no,. publicamos figurines de
ambos cortes y diferentes estilos. Nuestras
lec~oras encontrarán en el primer grupo tres
traJeS de calle.
Es ~l primero Je cachemira, de ese color
de hoJa seca tan de moda actualmente y es
uno de los más sencillos de corte y sob~io en
ª?ornos. La falda es de tablones toda ella
sm el m~s pe9uefio volante, cefiida al tall~
co~ un cmturon de la misma tela con aplica?1ones de metal. . La blusa es plegada y
abier~a, co.n embutidos de guipiur; manga
am~ha, triangular, con pufio recto y cuello
de lino.

El figurín del centro es un traje de a
de se.da cruda, con falda de delan ter/ r!~f¿
te;:1finada en cuatro alforzones sencilloF. un
ru
gura la enagua. La blusa hace "' en
dant" á la falda con sus mangas de alfcfrza;
y su cuello recto con rulós y aplicaciones de
pasamanería.
Para una sefiora joven está ideado el traje

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
Un abanico figura la enagua, de alpaca blanca, con
una cinta azul pálido que
recoge y ciñe los tablones.
El talle es de esa tela de
seda va porosa y delicada
que se denomina acordeón,
con embutidos de arriba á
abajo hasta el talle, que sujeta un cinturón de alforzas
de alpaca. El cuello y las
mangas llevan aplicaciones
de encaje.
Puede verse en tercer lugar un trajfl de "foulard''
de seda verde nilo, de falda
lisa con embutidos y treucilla, formando figuras capricho1!aS. Lleva dos volantes,

Agradecerán las amables lectoras de esta
sección que les presentemos una bata de
casa, elegante y discreta. Es de "foulard"
de seda azul pálido, lisa, con cuatro embutidos circulares y un pequeño volante de encaje. Va ligeramente escotada, con un peto
de trencilla, vuelta con un olán y encaje, y
manga amplia adornada con embutidos y
blondas. Los adornos son de color crema,
que cuadra muy bien cou la tela indicada.
Describiremos el último figurín. Cualquier género obscuro puede servir para ese
traje de calle. La falda lleva un delantero
recto con varios rulós, siendo la parte de
atrás de tablones sueltos hasta la orilla. La
blusa es de tablones y alforzas con un entredós de seda negra y pufio de tul con botones
de azabache. Cuello á la americana· y corbata de toalla de la tela del entredós.

LOS VIAJEROS
A la Risa dije: Enloqueces;

y al Placer: ¿de qué sirve esto'/
- Eclesias~.

I

JI

trovador y caballero, hizo
edificar una ermita en la falda de una
colina.
Y abandonó su castillo (en las puertas
de su castillo había cadenas de hierro, real
honor) y llevó á la ermita la indiferencia de su
corazón.
Porque en su espíritu había crepúsculo, así
cuando la Prima.vera reía en las hojas rojas de
las rosas, v en la nieve de los jazmmes y en la
albura húmeda de los lirios, como cuando el
Estío hacía cantar á las cigarras entre las hojas y el Otoño tornasolaba las uvas en las viñas y el Invierno guiaba sobre la tierra sus
tristezas frías y blancas.
Pero la soledad no habló á su oído esas suaves y consoladoras palabras que han escucha•
do todos los solitarios: «Oculta bajo las alas
del Tiempo, vive la Esperanza&gt;.
Y escribió en un muro: «En el lugar en que
cayere el árbol, allí quedará&gt;.
Desde la ventana de la ermita, por entre la
fronda, iba su mirada al camino zigzagueante
al pie de la colina. El sol hería los rostros de
los viajeros, ó la lluvia caía sobre sus cabezas,
ó la nieve blanqueaba sus hombros, ó la bruma
los envolvía con mantos fantásticos. Anthropos los veía espolear sus caballos y pensaba:
Van a.l amor; van á la ambición; van al miedo.
NTHROPOS,

II
Una noche llegó un viajero y le pidió hospitalidad.
Era una noche tempestuosa y sonora. Las
tinieblas se aglomeraban en las copas de los
árboles y se dispersaban bajo los relámpagos
ó huían de los ecos del trueno en las hendidu•
ras de las rocas. El viajero tenía noble y se·
vero aspecto; en sus ojos había tristezas profundas.
Anthropos le cedió su lecho y esperó la aurora, mirando por la ventana abierta el descenso de las serpientes luminosas. Pero he aquí
que rayó el alba y vió que el huésped estaba
muerto; y en sus ojos abiertos no había tristeza, sino infinita paz.
Y murmuró: ¡Tal vez la muerte ...... !
Sobre er corazón del viajero halló un peque!io pergamino que deci&amp;.: «Señor, mi rey; vuestro enemigo ha dicho: cualquiera que me entregare el cuerpo de mi enemigo, será grande delante de mí&gt;.
Anthropos supo entonces que el viajero era
un rey vencido. Y puso el cuerpo del muerto
sobre sus hombros y subió á la cumbre de la
colina, abrió un boyo y allí lo enterró.
Y volvió á su ermita y por la ventana abierta siguieron sus miradas el vuelo de las aves
gozosas después de la tempestad.

III
Fué en otra noche lóbrega y tris~ cuando
un viajero llamó á la puerta de la ermita. Sus
ojos eran sombríos y su aspecto sóruido.
Anthropos le cedió su lecho y esperó la aurora, mirando por la ventana abierta los negros hilos de la lluvia que doblaban las hojas
de los árboles. Cuando rayó el alba, el viajero
dijo: «He aquí que yo sé que un tesoro está enterrado bajo tus plantas&gt;.
Y Anohropos no miró siquiera á sus plantas,
sino que dejó ir al viajero y lo olvidó.

negro, de piel de seda, que está al extremo
del primer grupo. Es sumamente elegante y
acaso el más costoso de los que hoy publicamos. Fórmanlo una falda plegada con ahuevados á la cintura y á la parte media, de
donde parte un volante del mismo estilo.
La blusa amplia, de tablones, se recoge á la
cintura, simulando una chaqueta, con cinturóti de raso de seda. El cuello es abierto,
adornado con una ancha blonda; las mangas
abullonadas.

IV
Y fué en otra noche obscura y silenciosa.
cuando oyó llamar á su puerta. Y abrió la
puerta y entró una mujer.
Jamás en los ojos de Anthropos esple!ldió la
belleza de tan deslumbradora manera. Diríase
que en los labios de esa mujer dormían caricias infinitas y en sus ojos atormentadoras y
extra!ias voluptuosidades. Anthropos miró entonces hasta el fondo de su propio ser, y su ser
estaba frío como un muerto.
Y esperó la aurora, mirando por la ventana
abierta la espantosa lucha de las tinieblas en
el cielo. Y cuando llegó la aurora, vió que la
mujer era ida y el Jecho estaba vacío. Entonces se recostó en el lecho y no sintió el suave
calor que había dejado en él el cuerpo de la
mujer. Y mientras su espíritu seguía los caminos misteriosos que conducen á mundos desconocidos, sus li.bios balbuceaban: ¡Tal vez l'l.
muerte .... !

***

Van en seguida dos trajes cortos de am•
plio vuelo. Es el primero un traje de verano
de sedalina guinda; la falda de recto delantero, figurando la enagua; varios gajos con
embutidos verticales terminados en ángulos,
de donde parte el vuelo de la falda iniciado
á la mitad de ésta por ahuevados. La blusa,
cerrada por delante, lleva una bata figurada
de "foulard," mangas abullonadas y ajustadas al brazo por una línea de ahuevados, y
cuello recto con un moño de listón del color
del traje. Llevan la bata y la vuelta de los
puños, aplicaciones y embutidos.
Otro traje de laboriosa y difícil confección
por los tableados dela falda principalmente.

V
GRUPO NÚMERO

de encaje inglés y embutidos el alto, y alfor·
zas y blonda el otro. La blusa es plegada
con cuello también de encaje y embutido~
cayendo en picos sobre el busto. La manga
lleva cuatro embutidos y un pequeño volante á la altura del codo.

2.
PBNSAMIBNTO

Pequeños y grandes, todos tenemos la misión de ensefiar, puesto que la sociedad en
ge~eral no ea otra cosa que una educación
umversal de loa menos inteligentes por loa
que no lo son más.

Una ma!iana dormía Anthropos bajo un árbol y descendió un ave del cielo y le devoró
los ojos. Se hizo la noche en torno suyo; pero
la noche no era más amarga que el día. Desde
entonces llegaron á su oído con mayor intensidad los gemidos interminables del viento en
el espacio sin límites.

GRUPO NÚMERO 3

VI
Pasaron muchos a!ios. Muchas veces las hojas de los árboles fueron arrastradas por los
vientos del Otoño, y muchas veces la Primavera hizo renacer las hojas de los árboles; pero
en el corazón de Anthropos no renacía ni la
alegría ni el dolor, ni el temor ni la esperanza.
Y fué en una noche maravillosa cuando apareció en la ermita el último viajero.
Era una noche del Estío. Por entre las ramas
de los árboles, la luz de la luna era como una
larga mirada clara y consoladora. Reía el
arroyo al pie de la colina y erizaba su dorso
de escamas argentinas. Había en el ambiente
alegrías nupciales, y por la tierra y en el cielo pasaba un soplo del Infinito Bien.
El viajero tenía el rostro suave y pálido y
profundamente doloroso. Un rayo de luna, des•
ligándose entre la fronda, caía sobre su cabeza
y se enredaba en sus cabellos negros. En sus
ojos eKtra!los, la mirada parecía venir de incalculables lejanías. Sus labios murmuraron:
Te traigo la paz. Entonces sintió Anthropos
que la indiferencia de su corazón se deshacía
como la nieve bajo el sol. Y penetró el espanto en el alma, y sudor de angustia cubrió su
frente, y chocaron sus dientes, y se apartó la
carne de sus huesos y emblanquecieron sus cabellos. Y Anthropos murió de terror.
RICARDO JAIMES FREffi'E.

TI;ATROS.
"LA SORGlt;JU:"l."

En otro lugar publicamos algunas fotografías de escenas y personajes de «La Sorciére»,
drama de Victoriano Sardou, representado
por primera vez en México hace pocos días
por la Compafiía Mariani.
La obra, montada con un lujo y una propiedad verdaderamente notables, ha sido recibida por el público inteligente con marcadas muestras de aprobación, debido, no sólo
á la buena labor del célebre dramaturgo
francés, sino también á los esfuerzos de los
artistas que toman parte en el ,Iesempefio y
que han procurado, á todo trance, salir airosos eh su tarea.
La Sra. Mariani y los actores Paladini
y Zampieri, especialmente, han contribuído
al buen éxito alcanzado, caracterizando 1os
principales personajes de la obra, con un a
corrección que los ha hecho acreedores á los
más entusiastas aplausos.

o

El avaro ne se contenta con amontonar lo
suyo, sino que ambiciona lo de los demás y
medita los medios de hacer suyo lo que ~o
le pertenece.

�EL MUNDO ILUSTRA.l&gt;O

J:a flor dtl ftrtzo
Por H. B. Paber

l alguien te preguntase cuál es
el espíritu del verdadero j aponés, señálale la .flor del cerezo
reflejando los rayos solares-dijo
el poeta,-y la mujer japonesa, haciendo de su flor predilecta un emblema, inscribió á su alrededor, en
frases más enérgicas que el poeta,
la misma declaración que éste había hecho, diciendo que es &lt;la primera entre la~ .flores, como el guerrero lo es entre los hombres&gt;.
No es ya una simple afición lo
que sienten los japoneses por la flor
del cerezo; es que se apasionan por
ella, porque la miran como el espíritu del culto á la belleza, y símbolo de lealtad á los hombres y á la
patria. Por todas partes la encuentra el viajero que recorra el Japón;
vela en los árboles durante los primeros días de la Primavera y el
resto del año dondequiera que posa su vista, bordada, pintada ó
labrada. Está en la «kimona&gt; de la
mujer y en la cota del viejo guerrero; en el c:boudoir&gt; de la princesa
y en la puerta de la hostería.
Los antiguos narradores del rico
«Folklore&gt; japonés cuentan cómo
&lt;dos veces fueron lll s aguas encadenadas y otras tantas la Primavera las hizo correr en libertad y la
flor del cerezo cubrió las montañas

S

PfRtGRINACIONfS
A ROMA, A LOURDfS
Y A TURRA
SANTA
1'
De acuerdo con los arreglos hechos por H. Junta
encargada por los limos.
Sei'iores Arzobispos y Obispos de la República, para
organizar una gran peregrinación á Roma, según los
deseos manifestados por Su
Santidad el Romano Pontífice Pío X, el

FERROCARRIL
CENTRAL
MEXICANO
(que fué la línea escogida
para hacer el viaje por St.
Louis y Nueva York), ha
arreglado que, á fines de octubre de 1904, salgan de esta capital trenes especiales
compuestos de coches PULLMAN,
y aun cuando la Peregrinación de que se trata, es exclusivamente religiosa, se
ha decidido visitar la gran

Exposieión Universal
de St. Louis Missouri

•

Las personas interesadas
pueden dirigirse á las que
subscriben.

Pbro. J. Trinidad Busurto,
Presidente de la Junta,
Parroquia de Beg!na.
Méxfoo, D.F.

W, D. Murdock,
A.gent.e General de PasaJe,•os.
F, C, Ce,itral Mexicano, Patoni, 4
Méxfoo, D. F .

con el bello color rosa de sus pétalos;, En la literatura japonesa
juega papel tan importante la flor
del cerezo, como el crisantemo, la
flor nacional.
La leyenda popular, transmitida
de generación á generación, explica el origen de la flor del cerezo con
sencillez conmovedora.
&lt;En tiempos prehistóricos-dice
la leyenda,-mucho antes de que
hubiese árboles eo las montañas y
murmullos en los arroyos, no se
conocía el color rosa. Las montañas eran grises y verdes los valles;
aun en el cielo no había color, todo
era gris.
&lt;Empero, aparecieron un hombre
y su esposa, vi vieron en la falda de
la montaña, en una ruda choza de
toscas piedras. Ella era la mujer
más hermosa del universo.
«Cuando aparecieron, había gentes en gran número en la tierra que
ahora se llama Nippon, pero constituían un pueblo salvaje, rudo,
que sólo hablaba de guerra, que
peleaba constantemente. No hablaba del amor, del bien ni del color;
la guerra, sólo la guerra le preocupaba.
«Cuando aquel hombre trajo á su
mujer á vivirenla falda de la.montaña, se habló por primera vez en
la tierra de amor; hablóle él del
amor y de la belleza, y cuando le
dijo que era hermosa, ruborizóse
ella y hubo, por primera vez en el
mundo, color rosa.
cHablóle de nuevo de belleza, de
la delicada frescura de su piel y le
habló de su cabello que, abundante y largo, caía.le á ella por la espalda envolviéndola como en hilos
de luz. Hasta entonces, basta que
se vió el cabello de O'Tome, no
hubo en el mundo líneas de luz.
«Volvió él á hablarle; esta vez de
la música de su voz. Hasta entonces no se conoció la música en la
tierra. Cuando ella le oyó, rióse

et tat11mento
del Ilmo. Sr. Arzobispo Feehan

con risa. dulce y plácida, en la que
expresó cuánta era su felicidad, y
fué entonces que el manso arroyuelo comenzó á arrullar con suave
murmurio al amor que á su lado se
albergaba, y desde aquel día siguió
cantando dulcemente, y comenzaron á cantar, alegres, todos los
arroyuelos, imitando, en la cadencia que produce el rodar de sus
aguas, la dulce risa de O'Toroe.
«Llegó un día en que el gra.n caudillo llamó al marido de O'Tome
para que combatiese en la guerra
que contra sus enemigos había declarado y fué á combatir; pero antes ¿e emprender la marcha, besó á
su mujer en los labios. Hasta aquel
momento no había besado ningún
amante á su amada.
&lt;Sintió O'Tome el beso, subió la
púrpura á sus labios, preguntó él
la causa de aquello y ella le dijo
que era la sangre de su corazón que
por un momento lo abandonaba para asomarse á sus labios, á hablarle de su amor. Desde aquel instante
hubo color púrpura.
«Cuando el marido desapareció,
ella quedó sola en la choza hecha
en la falda de la montaña, cerca
del murmurador arroyuelo, que
continuaba imitando el plácido reir
de O'Tome, cuando y a todo era tristeza en su pobre corazón y no quedaba en sus labios risa feliz que
respondiese al arrullo de la pequei'ia corriente que se deslizaba blandamente á sus pies.
«Un día llegaron mensajeros con
la noticia. de hab•r sido asesinado
el marido de O'Tome. Sin decir una
palabra, hizo O'Tome una gran hoguera y saltando á ella, cortóse el
cuello y salió por la herida la sangre de su corazón, cayendo al suelo á borbotones.
«Ya del precioso cuerpo de O'Tomesólo quedaban lascenizas;entonces llegó el sacerdote de un templo
coreano y las arrojó al aire pa.ra
que el viento las esparciese. El
viento batía del Sur; se apoderó,
orgulloso, de las preciadas cenizas
y las regó por todas partes; depositándolas cariñosamente sobre todos los árboles, brotaron de éstos

flores, flores rosadas y blancas que
llevaban en el centro una mancha
púrpura.
&lt;Jamás, hasta aquel día, hubo
Primavera; pero cuando las cenizas de la bella. O'Tome cayeron sobre los árboles del mundo.
~Así vinieron al mundo el color
la luz y el sonido; porque en la fto;
del cerezo está el color rosa que un
día tiñó la.s mejillas de O'Tome
para denunciar su rubor; el color
blanco de la flor es la luz del sol
que alumbró la belleza de O'Tome
y en el púrpura que ocupa el fondo
de la flor está el color de la sangre
del corazón de ella, cuando subió á
sus labios al besarla su marido.
Bella es la flor, porque lo era ella.·
y la música que el céfiro arranca á.
los viejos árboles del bosque, 83 fiel
reproducción de la risa de O'Tome,
traída por el viento Sur, Ell mismo
que esparció sus cenizas sobre las
copas de los á rboles, para hacer
surgir ante nosotros la Primavera.
mientras el arroyuelo murmura me:
lancólico buscando en vano, para
besarlos, los pies de la desdichada
O'Tome&gt;.
VíCT0R Mui::toz, trad.

40~
LA CANCION Df LAS PALMAS
(POSTAL)
F.s.meraldas rumorosas,
porciones del patrio suelo
que os levantáis orgullosas
para besar am, roi;as,
el gran zafiro del cielo:
Vosotras las que mirástei~
caer el post,er soldado,
que piadosas lo arrullásteis
y en pie, soberbias, quedásteis
eobre el campo ensangrentado.
Con lenjuage misterioso,
ya que tan alto subisteis,
contadle al azul radioso
el secreto doloroso
de la canción que aprendisteis.
Decidle cuánta amargura
vuestro suave arrullo encierra
en su infinita dulzura,
y repetid en la altura
lo que visteis en la tierra.
Que en el viento confundido
llegó á vosotras un d!a,
del primer cubano herido
el lamen to dolorido
que repetls todavln!
DULCE MARIA BORRBRO.

Los bienes fueron nluados en $125,000.
La mayor parte de lo testado co~sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua," Compañía de Seguros sobre
la vida, de Nueva York.

Hace pocos d!a,s que se praoticó
la wpe11turu. del testamento del l'lus·
tr!~mo Sr. Arzobls,po D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Uhicago,
Illinoiis. La fortuna del distinguido
prel!:ido ascendió á cerca de. . . •
$125,000 oro americano; y según el
inventario que se ha publicado, los
bienes que dejó tuaron somo sigue:
Dos pólizas de "La
Mutuu,"
Compañia
de Seguros sobre la
Vida,die Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, ó sean . . . . . . $50,000
)ividendos aicumulados
sobre una de 'las pólizas. . . . . . . . . 9,329
Otra póliza de seguro. 14,000
Acciones en efectivo y
en Bancos. . . . . . 37,000

fx~osi(ión ~e San luis.
cuotas de viaje redondo, en moneda americana.
Ciudad de México ........ . $511.25
Pachuca .................. 56.25
Toluca .... ......... ... .... 55.85
Querétaro ................. 51.40
Saltillo ................... 40.05
San Luis Potosí. . . . . . . . . . 46. 90
Tampico ...... ........ . ... 55.20

Cela.ya, Silao, Irapuato,
Aguasca.lientes. . . . . .. .... $50. 90
Torreón .............. . .... 45.60
Parral .................... 47.50
Gua.dala.jara ....... .. ..... 56.25
Monterrey( ................ 38.15

oro.
oro.
oro.
or.o.

Entre las diSIPO&amp;iciones del señor
Arzobisipo, en su testa.mento se
hicieron esbas.
•
A su hermana, señorita Ka.te
Feeha.n, que estuvo siempre con él
hasta su 'IIllUerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en una de las pólizas de seguro; á la señOI"a Ana A.
Feeha.n, viuda . del señor Docu..r
Eduardo L. Feeha.n, hermano del
señor Arzobi.s¡po, $5,000 oro de otra
de las palizas, y $5,UOO oro en efectivo; á 'la Academia de San Patricio de Chlca.go, de la que es preceptona s u hermana, Madre Mar!a
Ca,talina, $10,000 oro de la última
!l)Óliza; á la escuela "Santa Maria"
de en.señanza prá:ctica para varones, de Feehanville. lilnois que
era la institución ¡por la qu'e más
se interesaba el señor Arozbispo,
se entregaron los $4 000 restantes
de la última póliza. '

Los b&lt;?leto~ son buenos para hacer el viaje en cinco días en una.
ú otra d1recc1ón.-El límite final de los mismos boletos es de 90
dfa.s, pero en todo caso no serán buenos más allá dél día 15 de diciembre de 1904.--~e -hacen arreglos para. apartamentos de Pullman, con camas directas.
Dudlev Thomas. Agente viajero
de PasaJes.-Apartado nwn. 34,
TORREON, Coab.

DewitHammond, Agente viajero
de Pasajes.-la. San Francisco, 8.
MEXICO, D. F.

W. S. Fams&lt;r»orlh.-Agente General.
1t San Franclsco Nñm. 8, México, D. F,

STILWCLL PLACC
La más hermoso Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar ps.ra edificar fincas. que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que para fines del presente año, todo3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar 8erá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años • .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto1
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
Para mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican Trust Company,
Primera de San francisco, 4,

ó á los Sres. Prevost &amp; Vail,
Primer• de San francisrn, 8.

�EL PALACIO
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Galle de San Bernardo

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Año XI-Tomo 11-Núm. 3

Julio 17 de 1904

Precio del ejemplar: 50 cs.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 2, Julio 10</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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