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                  <text>AL-PUERTO
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Año XI.-Tomo U-Número 4
Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA

MEXICO, JULIO 24 O:E 1904.

S•b&amp;crlpcl6• mennal torúea......S t.60
ldem

ldem en la CapltaL I t. ti

8111111: LUIS REYES SPINDDU
Registrado como articulo de eegunda clue, en 8 de Noviembre de 1894.

La Gran Manifestación en Honor de Juárez

�Et MtrNDÓ ItUSTttA'.00

NftBOR
V

yo pared por medio de una familia
burguesa y numerosa, á la que jamás tu•
ve el gusto de conocer y que me hubiera sido
posible describir y juzgar con toda perfección.
El tapial que separaba su habitación de la
mfa, bastante alto para salir al paso de la mirada .más penetrante no lo era tanto, que impidiera la transmisión de todos los ruidos, llám~se diálogos, llámense cantos, llámense re•
tozos, desde el cá la rorro niño&gt;, de las nodriza!?., hasta la cStella Confidente&gt;, de las señoritas mayores; y desde el «saquen al toro&gt;, de los
mocosos, hasta el &lt;á ver si se callan&gt;, y el
«estense quietos&gt;, de las personas mayores.
En la imposibilidad de verá aquella familia,
la.había. yo auscultado, si vale el término, y
había.acabado por conocerla por el oído, como
si la hubiera tratado años enteros. El padre,
la madre, las hijas, las tfas, la servidumbre y
hasta las visitas, me eran enteramente familia•
res y había acabado por amar, por tener preferencias y por profesar rencores dentro de ese
mundo auditivo, con el que el azar y las vibra·c iones de mi tímpano me habían puesto en
conta.cto.
El patriarca de aquella tribu frisaba en los
cincuenta y ocho ó los sesenta años; por el tono y acento de su voz, pude colegir que era alto, flaco y calvo. Su esposa, por el contrario,
era baja y gorda y tenía dos hermanas more•
nas y apergaminadas. Las bijas mayores del
matrimonio eran, la una, rubia y esbelta, y la
otra, morena y maciza. Tenían novio y sufrían
persecución por la justiqia.
Entre los bombreeitos había dos, linf.ático
el uno y con tumor blanco el otro, que amaba
yo con lástima lamentando los errores de sus
médicos en punto á terapéutica infantil, en la
que preé!oroin.aban el jarabe de ajolotes y el
· aceite de hígado de bacalao, como quien nada
dice, el timo de los reconstituyentes!
A fuerza de oil' á aquella familia ir y venir,
hablar, cantar y gritar; á fuerza de analizar,
desde el punto de vista acústico, el trajín de
aquella casa, había aca):&gt;ado por poder describir el plano generál, corte y elevación del
domicilio conyugal, el moblaje, la indumentaria, los cmenús&gt; de las comidas, el ca.tole de
cáscara&gt; con que se desayunaba la señora, las
hojas con catalán del señor, las «hojaldras&gt;
de Julia, los caramelos y las violetas garapifiadas de Idonea, nombre que no me -lo parece
mucho, y en fin, todo cuanto hay que saber y
mucho de lo que se debeignorar,relativamente,
á la vida íntima de una agrup.a ción humana.
Acabé por identificarme con toda aquella
gente. Yo, ignorado, solitario y silencioso, y
ellos, turbulentos, parlanchines, bulliciosos y
ruidosos, viviendo al· aire libre, tratando, á
voz en cuello y grito herido, la cuestiones más
arduas y más íntimas, comunicándome á diario, sin tener de ello conciencia ó sin importarles un bledo, todo cuanto pensaban, sentían
y les acaecía., y ofreciendo á la contemplación de mis tímpanos toda su vida, toda su actividad y toda su labor con la casta impudicia
de un desnudo clásico.
Entre todos ellos y todas ellas, sin discutir
las virtudes nt los encantos de nadie, ni rega·
tear elogios á ninguno,mi predilecto era N abor,
el mayorcito de los tres varones.
¡Qué muchacho! Sano, vigoroso, incansable,
ardieQ.te comQ el fuego, raudo como el vjento
y chispeante como· el relámpago. Tenía siete
años dos meses, pesaba treinta kilos; era moreno, 1e ojos negrós rasgados y sombreados
por la¡¡ má-s opulentas pestafias que puedan
da.rse, ¡blancos y menudos los dientes como
granos de.J1,rroz,rojos como cerezas los labios,
cabellera negra, abu.ndante y ruda, ¡vamos!
¡un barbián de tomo y lomo I
IVÍA

Notas ~etropolitanas

L

A atmósf~ra es pr;p¡cia á las
grandes celebraciones florales.
En el'Valle ~e M~x:ico, ál amparo
de los volcanes legendarios y cien
veces seculares, pajo el azul inmaculado del cield, las fie~tas de las
flores tienen atractivos propios,
nunca imaginados po~ el extraño.
Parece. una explo,sión de matices y
de perfumes; cada huerta es una
incubadora de ideales corolas; cada pueblecillo del Valle una canastilla, un bouquet; cada racha del
viento, una fa.ctoría de- enervantes
olores.
El Padre In_vierno es compasivo
con nosotros. Nos ve tan pobres,
tan friolentos, que aparta de nuestro Va,lle sus nevascas homicidas;
lleva a,1 Norte, muy al Norte, la cuadriga teriipesttn&gt;sa -de sus hura.ca-

Pero, eso sí, ¡qué carácter y qué indumentaria! Desde ·mi corredor oía yo sus codos rotos,
sus juanetes de fuera, sus tacones cbuecos, las
manchas de pintura, de grasa y de caliche de
su blnsa, los remiendos posteriores de su pantalón y, sobre todo, sus maldades, sus retozos,
sus latrocinios, sus diabluras de todas clases
y de todas tallas. He oído de él pellizcos á la
recamarera, dignos de una gangrena consecutiva, colas á sus tías, pegadas con cera (no
las tías), que cantaban el credo y siembras de
pica-pica en las camas de sus' herma.nas que
no había más que ver. En una ocasión lo be
oído pintar un venado de ocho días y en otra
retratar al maestro en los muros del establecimiento.
El muchacho no tenía desperdicio, ni por
donde lo desechara el diablo, ni había tampoco por donde tomarlo en punto á travesura;
pero revelaba á mi oído un corazón de oro y
una in~ligencia privilegiada y un apetito y
una digestión á prueba de bomba.
Son previsibles las consecuencias de ese modo de ser y de proceder de mi predilecto. Regaños continuados, amonestaciones no interrumpidas, sermones didácticos del padre, explosiones iracundas de lá madre, conflictos internacionales entre tías y sobrinas, intervenciones de las potencias domésticas y escolares
y á cada rato, encierros en el cuarto de los
trebejos, tandas de nalgadas, series de pescozones, vapuleos opulentos con la vara de sacudir ó con el otate del trapeador, y hasta baños de inmersión en los días de especial excitación del delincuente.
Este, á pesar de que toda demostración naval ó terrestre iba precedida, acompa.ñada· ó
seguida de comentarios y explanaciones que ex•
plicaban su &lt;por qué&gt; y justificaban su &lt;para
qué&gt;, no parecía formarse concepto claro ni
de las causales ni de la finalidad de los castigos que se le imponían. Yo oía lo más hondo
de sus silenciosas meditaoiones, y lejos de sor·
prender en ellas un propósito de enmienda, el
temor anticipado de un escarmiento futuro,
una explicación razonada y razonable de los
cachetes de ayer ó una previsión de los cuartazos de mañana, no le oía más que premeditar
t.ravesuras ingeniosas ó maldades de á folio, y
cuando más, concebir precauciones para no ser
sorprendido infraganti ó resultar convicto del
desaguisado. Pero, de todo eso que los trata.distar¡; llaman remordimiento, sentido moral,
conciencia, etc., ¡ni asomos!
Nabor era travieso como son canoras fas
aves, blancas las nubes, fragantes las rosas,
juguetonas las ondas, suculentos los frutos,
brillantes las estrellas y pálidos los crepúsculos. En el ostra.cismo del cuarto de los trebejos, todavía trémulo y lloroso por la reciente
cacbetiza, discurría substituir con sal en ,polvo el azúcar molida de la cocina y viceversa;
construir alacranes de cera de Campeche para
asustará sus tías, clavar alfileres hábilmente
dispuestos en las sillitas de costura. de sus hermanas, tusar al gato, descrestar al gallo .....
¡que sé yo! ¡La mar, el disloque, el diluvio
universal!
Un día lo oi formular una protesta que iluminó, para mi oído, toda su alma, el fondo confuso é inenarrable de su conciencia infantil,
la psicología pi;ofunda y misteriosa de su ser.
Gritos, ci.rreras, alharaca, golpes más ó
menos contusos y la voz clara, estridi!nte é indignada de Nabor que exclamaba:
-¡Pues qué! ¡También los domingos me han
de pegar!
·
· .
Una vivísima. luz iluminó mi inteligencia y
por la primera vez.oí claro y basta el fondo,
en el abismo de aquel corazón de niño.
Para Nabor, sin duda, sus diabluras y los
consiguientes castigos eran algo de fatal y de
irremediable, que ni él ni nadie podía evitar.
Aquello era como órbita de astro, como caída
de cuerpo grave, como soplar de viento y ru-

nes y deja sólo entre nosotros to.das las flores de la Primavera, como buen viejo galante que sabe
tratar á las damas hermosas.
Las ·f iestas del Carmen, en San
Angel, son· siempre muy bellas. La
f~stividad cae precisamente ei:i los .
días en los. cuales ha florecido-ya
la gala exuberante qe la Primavera, cuai;ido la floración est4 acaba.da, y la Naturaleza, como una
madre jov~n, se recrea en la contemplación de sus hijitos recién
nacidos.
·
. Las familias que veranean se
preparan largamente, y con anticipación, á las fiestas del Carmen.
La Madre María tiene, entre nosotros , muchas devotas , muchas
almas femeninas sinceras que la
aman con la apacible y eterna pasión de sus corazones inholla.dos.
Porque la figura luminosa y dulce
de María, la Madre del Cristo, tiene prestigios inmensos que, sin
comprenderlos, enamoran ciega-

gir de tempestad. Pura fenomenalidad, determinismo, fatalidad. Ni luchaba contra sí
mismo, ni protestaba contra los demás; bacía
á pesar suyo, y á pesar suyo, también, dejaba
hacer; nada le extrañaba ni en su propia conducta ni le sorprendía en la ajena. Para él, la
corrección era simple consecuencia de la falta, como la ebullición efecto del fuego; el brillo, consecuencia de la luz; el eclipse, resultado
de la interposición de un astro opaco.
Veía la ley de ·causalidad, no con el sentimentalismo de un moralista ó de un poeta, sino
con la impasibilidad y la sangre fría de un
filósofo. A tal causa, tal efecto; de tal palo, tal
astílla; no hay que pedir peras al olmo ni ha
de dar el encino más que bellotas. Tal parecía
ser su filosofía práctica iluminada por una
conciencia confusa de las cosas. Yo venía
oyendo todo eso bacía buen tiempo en su conducta inmodificable y en su 1olerancia y su resignación ante la adversidad.
Pero el día en que protestó contra un castigo dominical, vi toda su alma.
-¡Cómo! le oía yo decirse á sí mismo-el
díllo sagrado, el día inviolable, el día infantil
por excelencia; el día en que se cierran las aulas y se abren los circ0s, teatros y paseos; el
día de la raya, de las agapas, del mamón y
del caramelo, de la ropa limpia y del calzado
nuevo; ~se día sagrado á la niñez, consagrado
por la religión y por la ley civil á la expansión libre, al recreo delicioso, al agasajo grato; ese día fausto y exquisito ¿se alzan todavía
picotas, y se erigen cadalsos, y se esgrimen dis·
ciplinas, y se ciñen borceguíes, y se coartan las
libertades humanas, y se esclaviza, y se atropella y se abusa? Bien ·está que en días ordina•
rios, en circunstancias normales, en condiciones aceptables, rijan la palmeta, el calabozo,
las orejas de burro, lo que se quiera! Pero al
menos que se respete el día festivo, el día de
guardar, ese paréntesis que el buen sentido ha
abierto de trecho en trecho en el trabajo en
la lucha, en la monotonía ó la aridez de l¡ vida cotidiana, y que no me peguen los domingos, ·
ya que no cesan de hacerlo toda la semanal
Por _lo v:isto, Nabor c~eía en la. eficacia, en
la eficiencia y en la santidad del domingo, como los austeros creen en el Carnaval y los golosos en el día de vigilia. Admitía todo el orden natural sin reticencias; pero con etapas.
~oblaba la cabeza al yugo seis días; pero, con:1º el Cr~ador, creí3: deber descansar el sép•
timo; olvidaba que si pedía reposo á la expia·
ción, debía conducirlo también á la falta; y al
protestar contra el castigo dominical, descono·
ció que si exigía la tregua á los verdugos, debía también imponerla al delincuente.
Este error lo perdió. La injusticia. fundamental que oía yo en el fondo de su filosofía
mora.l, le fué funesta, como á todos los hombres
les es fun~sta. la falta de equidad.
Un domrngo, deseoso, sin duda, de obligar
al descanso á sus verdugos, sin descan3ar él
m_ismo, se salió á ~ravesear á la calle y orga.mz6 unas banderillas al quiebro contra el
tranvía.. La fiera hizo por él y lo antecogió.
Yo no 01 más que un crujido de huesos una
confusa gritería y yacerá Nabor en el pavimento.
pesde aquel día no volví á oir más que gemidos y lamentos del otro lado de la t1,,pia. El
Judas de aquel apostolado había con su muer•
te, entenebrecido y enlutado aquel feliz bogar.
Ca:~bié de casa extrañando sin cesar aquel
bulhc10 y aquel tumulto de otros tiempos y
aun perdí algo desde entonces el oído.
'
¡Abl Si N abor h?biera sabido,como Jebovi.b;
desc~nsa~ el séptimo, qué felices .hubiéramos
seguido siendo: él traveseando, sus tías defendiéndolo, sus hermanas soportándolo sus pa.•
dres castigándolo y yo oyéndolo!
'

mente á los espíritus femeninos. Es
más grande, más noble, más santa
y divina la Madre Dolorosa que
sigue con-los ojos preñados de lágrimas el espantos0 drama del Calvario, mientras vuelan todas Sus
ternuras, toda~ sus blandas y excelsas ternuras á la. frente sudorosa
del Hijo amado.
Y, si á la pompa estival de nuestro Valle, se agrega la imperecedera. admiración del espíritu femenino haciá la Dolorosa, quedan
explicados los milagros que vemos
en las fiestas de San Angel. La
pequefia ciudad se engalana; las
huertas se despoja.o de su túnica de
flores multicoloras, para llevar su
ofrenda fresquísima á los altares
de la Madre; las mujeres, las flores humanas, encienden sus ojos á
la lumbre de un afecto profundo y
visten de gala sus miradas. La fiesta reina en los aires y en las almas.
Las casitas i las cvillas&gt; se pier-

Dr. M. Flores.

de1;1 en el derroche de galas que la
Primavera prende en cada rama·
los caminos se pierden á lo lejo~
en convulsivas sinuosidades, basta alcanzar los poblados de la montaña. Por encima de los pequeños
valles flotan las brumas coposas,
como ~a.dejos que lleva el viento,
'! el AJusco, con la impasible ma.•
Jestad de sus siglos, contempla la
alegría humana, no de otro modo
que un pa~re, ya anciano, contem·
plaría el Juguetear bullicioso de
sus pequeñuelos.

***

Año por afio, cuando se aproxima el 18 de julio, vuelve á ·Ja.s al·
mas la opresión angustiosa. del
gran drama. Los grandes bc,mbres,
los que en su naturaleza carnal
ll!3van la esencia suprema del gemo, no mueren solos. La muerte
tiene para ellos misericordias de
enamorada, y sus gigantes almas
no pueden desprenderse sin que

EL MUNDO ILUSTRADO
una intensa convulsión sacuda brutalmente á toda una. raza.
El tiempo, qua tiene. bálsamos
ignorados y sutiles para calmar
las heridas que la muerte produce,
se muestra ineficaz en estos casos.
Poco importa que sea un siglo ó
que sean dos años los que han transcurrido desde que uno de estos hombres geniales ha dejado la existen·
cia; de cualquier manera, la impresión es la misma., y tan intensa,
que en vano las horas destilan pausada y tenazmente sus licores de
olvido: el recuerdo surge siempre
como un fénix que rena.ce de sus
propias cenizas.
Juárez ha llegado á incorporarse al espíritu na.cional. Los que vi~
vían en la noche del 18 de julio de
1872, viejos ya y con el alma encanecida en la lucha áe la existencia,
recuerdan las horas de intensa
amargura, de estupor aniquilante,
de espantoso decaimiento que siguieron á la fatal noticia. La misma sensación de anonadamiento
que sigue inmediatamente á los
grandes desastres, invadió al pueblo cuando se le dijo: «Juárez ha
muerto&gt;. Era Juárez el padre; era
el :sacerdote; era el amigo y era el
jefe; el caudillo. Con su muerte
quedaba huérfano el pueblo. Y la
amarga opresión del sollozo agolpó á un tiempo mismo las lágrimas
en los ojos de doce millones de mexicanos.
Después, á medida que el tiempo
pasa, la flama purificadora de la
Historia ha venido alejando de la
figura excelsa del Reformador todas las nubecillas que la envidia
había agolpado, para ocultarle á
las miradas de la posteridad; cada

(Inédita para EL MUNDO ILUSTRADO)

-Allá en el camino
áe Sierra Morena-.
dijo, a.legre, el mozo
á Pedro el poeta; á la sombra triste
de una vieja higuera
que el viento despoja.
y el polvo blanquea;
allá en el camino
de Sierra Morena,
en aquel recodo
que hace la vereda,
tras un por"talucbo
que invade la hiedra,
ruinosa y aislada,
allí está la venta ....
Unas blancas manos
las copas ordenan,
cortan los jamones
y a.bren las botellas ....
esas manos blancas
que barren la venta
y q uita.n el polvo
de las alacenas
donde están los vinos ·
puestos en hilera,
esas blancas manos,
que por dos pesetas
dan de negro mosto
tres copas bien llenas,
una rebanada
de queso de oveja,
carne de tocino,
tortas con manteca,
mermelada áe uvas,
y en final de cuentas
el plato de estaño,
con las frutas secas,
esas manos blancas
son de la ventera.
La vi en una tarde,
sentada á su puerta,
mirando á lo lejos
como quien espera
ver en el camino
algo que no llega .. . .
Por probar el agua
de la triste venta,

año que pasa, el pueblo vuelve la
vista á Juárez en el aniversario
de su muerte, y cada afio lo con•
templa más grande, cada afio lo ve
más alto, como, si en vez de alejarnos, nos acercáramos á él día
por día.

*

*
En lo porvenir*nuestros
pósteros
verán, en una de las más berinosas
avenidas del Oeste de la Metrópoli, el nombre de un bravo. La avenida. del General Prim recordará
á todos que México ha sabido apreciar, en lo que vale, la. conducta de.

aquel valiente hispano que honró
á su patria y á la humanidad.
El proyecto existía hace algún
tiempo; pero, por circunstancias
que no son del caso, basta la semana pasada se pudo realizar. En
medio de una fiesta sencilla y significativa, el nombre glorioso del
· Conde de Reus fué saludado, al
parecer, dando nombre.á la vía pública. Así se comprenderá basta
qué grado es noble y alta la acción
del pueblo mexicano al incorporar
á sus propios destinos, al I ado de
los nombres de sus grandes héroes,
el nombre de aquel ilustre espafiol.

*

El General Prlm.

por gustar un rato
de su sombra fresca,
bajo el portalucbo,
-cuyas hondas grietas
remedan las mallas
de una red de pesca,detuve mi marcha
y ví á la ventera .. . .
Eran sus dos ojos
como las almendras
que en aquel platillo
pro!lta me sirviera,
y sus dos pupilas
de-misterio llenas,
' el color tenían
de las tristes hiedras ....
Me partió las nueces
con sus manos bellas,
en jarro de arcilla
me dió el agua fresca,
me habló tres palabras
con voz de sirena,
y tras un saludo,
tomó las monedas
que puse en la orilla
de la vieja mesa,
levantó las copas
y entró se en la -venta.
Cuando ya de nuevo
tomé la vereda
por seguir mi marcha,
al fin pude verla
otra vez sentada
junto de la puerta,
mirando á lo lejos,
como quien espera
algo que ya es ido,
algo que na llega .. . .
-Si v:as de camino·
por Sierra. Morena.dijo el mozo á Pedro,-:;_
tú que eres poeta
y que gustas tanto
de las cosas bellas,
busca en el recodo
q·ue b'ace la vereda
el portal derruido
donde está la venta,
y si la descubres,
haz un alto en ella ....

* *sigue en el Arbeu
Teresa Maria.ni
triunfando con el mágico influjo de
su genial talento dramático. Cada
obra que se estrena en el coliseo
mencionado, es una boja más en la
corona de triunfos que se ha con·
quistado la egregia actriz italiana.
Pero si la cosecha de laureles ha
sido granae, la de prosaica moneda
parece que es bastante exigua. Para lograr unir al éxito artístico el
pecuniario, la empresa cuenta con
hacer una temporada en la que los
gastos sean menores, en la que se
paguen -~ntrada.s más baratas, es
cierto; -pero en la que pueda también apuntarse, en la partida de las
ganancias, una suma menos escasa.
Para ello ha tomado el teatro
Orrin. En el pequeño teatro se ba.rán las mismas piezas que tanto
hemos aplaudido en el Arbeu, si
bien, como se comprende, la decoración no podrá ser tan lujosa.
Poco importa: lo esencial es que
el público amante de lo bello tenga un sitio en que encontrar espec-

Quizá la muchacha
de ojos como almendras
que busca á lo lejos
algo que no ilega,
en sueños te ha visto,
y á ti sólo espera ....
Mas Pedro, que escucha
con la mano puesta
sobre el rostro, dice
abogado de pena:
-Ha tiempo el camino
conozco, y la venta ....
Mi solar tenía
en Sierra :Morena;
soy de allá, y la ruta
crucé con frecuencia ....
Lo has adivinado:
la. triste ventera
qlJ.e se hirió de amores
por este poeta,
fué mi amada un día ... .
y no volví á verla . .. .
Por vender mi casa,
por vender mis tierras,
hace poco tiempo
fuí á Sierra Morena ....
mas ¡ ay I de mi suerte,
¡nunca vuelto hubiera!. ...
En. aquel recodo
que hace la vereda,
bajé del caballo,
lo até en una •higuera
y en busca de vino
y de sombra fresca,
dirigí mis 'Pasos
rumbo hacia la venta.
Bajo el porta.lucho
que invade la hiedra,
donde en otros días
probé dichas buenas
rociadas con vino,
por el suelo ruedan
los despojos viejos
del banco y la mesa ....
¡Ay! mis ti;istes oio.s
vuelvo hacia la puerta,
y busco, temblando,
los de la ventera. ... .
¡nadie hay en la casal ... .
¡sola está la venta! ... .

táculos que levanten su nivel moral
y agraden al ánimo. Teresa.Maria.ni, donde4uiera que se presente,
ha de ser la excelsa actriz; su compañía será la misma, homogénea. y
discreta, y las obras, que se escogerán entre las más notables, muy
gustadas. El diamante será el mismo, pero et engarce será menos valioso. Esto es todo.

*

*
En el Teatro * Hidalgo
sigue la
misma modesta compañía de verso,
en la que figura Elisa de la Maza.
Ha adelantado mucho esa actriz,
de suyo discreta. Podría, perfectamente, figurar en cualquier elenco
y con honra para sus compafieros;
prefiere, sin embargo, la modesta
vida del Hidalgo. Las funciones
populares, en ese teatro, son muy
concurridas y hermosas. La alegría franca y noble, sincera y sencilla de los artesanos, de los pequeños burgueses, llena el teatro
con sus risas sonoras.
*

* * anciano que
Como un viajero
vuelve de su expedición á remotas
tierras, se anuncia ya, á lo lejos,
el Padre Invierno. Ha enviado á
precederle á sus ordinarios embajadores: el frío y el silencio, y comienza á dar la orden de marcha. á
las parleras golondrinas. Por la ,
noche, en la i-nmensa desolación de
la sombra, la luna asoma su palidez enfermiza; vuelan los murciélagos con alocadas curvas y sólo
se escucha á la distancia, en las
callejuelas enredadas de la metrópoli, la voz trémula de algún t,rasnocbador que increpa duramente
á las estrellas.
ANTENOR LESCANO.

Entro, grito, llamo,
¡nadie me contesta l. ...
Las a.rafias tienden
su plateada tela
sobre los tocinos
que del techo cuelgan;
un espeso polvo
cubre las botellas ....
sucias cucarachas
corren y aletean
bajando y subiendo
por las alacenas ....
Abro los cajones
con ansia secreta
por buscar en ellos
un rastro .. .. una huella,
quizá alguna carta,
quizá alguna sefia ....
¡nada!. ... de su fondo
la polilla vuela ....
y un ratón que roe
la vieja madera,
salta sorprendido
y huye por la puerta ....
¡Ay! por los rincones
crece ya la hierba ....
•••• I Sólo el viento ha,bita
la casucha vieja!. . ..
Con las manos frías,
con el alma llena
de ·a sombro y espanto,
salgo de la vent¡¡.,
llego á toda prisa
donde está la higuera,
desato el caballo,
le pico la espuela.,
y presto, de vista
pierdo la vereda ....
¡Ay I en el camino
de Sierra Morena,
ya nunca mis ojos
volverán á verla ....
¿A dónde habrá ido
la hermosa ventera? ....
Mi alma no adivina,
en su triste pena,
cómo ha de llorarla:
si casada ó muerta ....

EMa.ría Enriqueta..

4

..i

�EL ltlJNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRA.DO

En Honor de Juárez
La Gran Manifestación del día 18

Los Enamorados
Celina va á la fuente,
reposado el andar, alta la frente,
sonriendo con mueca deliciosa ....
Celina es rubia, tímida y graciosa:
tieoe cara infantil, manos de niña,
armónico perfil y ojos dormidos:
tiene su boca el dulce de la. pifia,
suena su voz con lánguidos sonidos.
El pañuelo que lleva á la cabeza
sirve de marco al 1·ostro y lo aureol,i.
con círculo de gracia y de pureza,
de expresión española.
Tiemblan sobre el corpiflo suavemente,
movidas por el céfiro silente,
las puntas del pailuelo de colores
que al rost1·0 dan su alegre colorido.
La falda, recogida en un prendido,
deja ver de los pies, esbeltas llores,
el nacimiento. que &amp;üave arranca
con corrección de poesía llena,
y en sus brazos desnudos, brilla blanca
la carne de azucena.

.ASPECTO DE LA PLATAFORMA DE HONOR DURANTE
EL .ACTO OFICIAL,

J: s verdaderamente plausible el empe~o con

L, que los liberales de toda 19: Repú~hca se
11,presuran al aproximarse el a01versar10 de ll\
muerte de' Juárez, á honrar la memoria del
ilustre patricio á quien propios y extra~os. re·
conocen virtudes muy grandes y mer(c1m1en·
tos muy legítimos.
Tanto en México, como en las capitales de
los Estados y hasta en las poblaciones más
pequer.as, el culto á aquella noble figura de las
aciagas épocas de la Reforma y de
la Intervención, ha ido extendiéndo·
se más cada día; y á esto se debe que
no haya, puede decirse, en toda la
extensión del territorio mexicano, lu•
gar donde no se tributen a.l héroe manifestaciones más ó menos solemnes;
pero siempre hechas por un pueblo
que lo proclama como á uno de sus
hijos predilectos.
** *

La. manifestación organizada en la
capital por el «Comité Liberal de México&gt;, fué brillantísima y se vió concurrida por una muchedumbre de persoaa.11 de todas la.s clases sociales,
que acudieron á Sao Fernando ansiosas de depositar, ante la tumba
del Benemérito, su ofrenda.
La comitiva, que se reunió en la.
Plaza de la Constitución, estuvo integrada por la.s siguientes personas y
corporaciones:
Comisión del Colegio Militar, miembros del Comité Liberal, Sr. Inspector General de Policía D. Félix
Díaz, Sr. Lic. D. Félix Romero,
Magistrado de la Suprema. Corte; Sr.
Don Ignacio u.e la. Pel'!.a;miembros del

LOS .ALUMNOS DE L.l. «UNIVERSITY SCHOOL&gt;
DESFILANDO,

ca.Hes de Plateros, San Francisco, Avenida
Juárez y Rosales, basta llegar á San Fernando.
Una vez que el Sr. Presidente dela República
tomó asiento en las tribunas levantadas en el
exterior del Panteón, acompal'!.ado ae sus Secretarios de Estado y de los miembros del
«Comité Patriótico Liberal&gt;, dió principio la
ceremonia. oficial, que consistió en una obertura ejecutada por la banda de Zapadores, en
un discurso pronuncio.do por el Sr. Lic. Este•
ban Maqueo Castellanos y ea una
poesía que recitó el Sr. Lic. Miguel
Bolal'!.os Cacho.
·
Tanto el discurso del Sr. Maqueo
Castellanos,q ue fué una pieza literaria
de altos vuelos y forma elegante, en
que hizo resaltar los grandes méritos
del Sr. Juárez, como la inspirada poesía del Sr. Bolaflos Cacho, fueron muy
aplaudidas por el auditorio.
El señor General Díaz, al terminar
la ceremonia, se dirigió al mausoleo
de! Benemérito para depositar allí, el
primero, una hermosa corona de flores
naturales. Después fueron colocadas
ante la tumba las ofrendas de los des•
cendieotes del Sr. Juá.rez, de los Se·
cretarios de E,tado. de los comisio•
na.dos del Congreso, de Los represen·
tantas de los Gobiernos de los Esta·
dos y las del Ejército, y, por último,
las de la interminable fila de mani·
festantes. El número de coronas fué
tal, que faltó bien pronto lugar para
colocarlas.
Siguiendo una antigua costumbre,
loa jefes de alta graduación del Ejér·
cito hicieron, dura.ate el día, guardia
EN EL SALÓN DE EMBA·
de honor ante la tumba del héroe.

Cuerpo Legislativo y del Cuerpo Judicial, em·
pleados de la.s Secretarías de Estado y de la
Administración de Justicia Militar, alumnos de
las escuela.s profesionales, y sociedade3 mutualistas «La Columna Social&gt;, «El Siglo XX&gt;,
«Conductores&gt;, «Fraternal Artística.&gt;, «Emplea.dos de Policía.&gt;, «Unión y Trabajo&gt;, «Infantil
Mutua.lista.&gt;, «Obreros Libres&gt;, «Mártir de
Cuilápa.n&gt;, «Benito Juárez&gt; y otras varias.
EL desfile de la. comitiva se efectuó por las

EL CADÁVER DEL BENEMÉRITO EXPUESTO
JADORES, (JUL10 DE 1872).-COPIA DE UN CUADRO
DE FERRANDO.

Calina va á la fuente,
reposado el andar, alta la frente ....
Lleva al hombro un listón que se cimbrea
y á cada extremo de él se balancea.
un blanco cantarillo ....
Es media. tarde,
Hace calor: en los espacios arde
resplandeciente el sol. La calle invita,
de sombra de sus árboles cubierta,
al sueño que en la atmósfera palpita.

EN HONOR DE JUÁREZ.-LOS MIEMBROS DEL COMITÉ LIBERAL RECIBIENDO
AL SR, GENERAL DÍA Z,

Sentadas á la puerta,
varias comadres cosen ....
Juan, el rudo
pescador, el que lucha con la muerte,
paladín si!l escudo,
juguete de la suerte;
Juan, que á la puerta de su pobre casa
uoas redes repasa,
ve á Celioa. y suspende su ta.rea.
Ella ve á. Juan .... La misma dulce idea
brilla eo sus ojos coa rubor amante:
las miradas se eocuentrao, y un instante
se eola1.an y se besan,
y una misma emoción las dos expresan.
Las comadres sonríen .... Juan, turba.do,
cree que muere la. luz, siente tristeza,
y viendo huir la vida de su lado,
alarga la cabeza.
para. verla aleja.rse ....
Ella, inocente
del ajeno dolor, leal y esquiva,
reposado el andar, baja la frente,
pro~igue su ca.mino peosati va ....
J. ORTIZ DE Pnmoo.

...

ROJO V BLANCO
-Rojos son tus claveles,
roja tu cara;
rojo me tienes, niña,
con tus palabras.
Anda con ojo,
no juegues eón el fuego,
que ya está rojo.
Tienes blanca la blusa,
blancas las manos,
y me ha dicho mi novio
que eres .-un blanco&gt;.
..\oda, patoso;
que con el color b'aaco
no casa el rojo.
L. F . .

GRUPO DE PROFE'lORES DE LAS 'ESCUELAS NACIONALES, LLEGAN{&gt;() Á SAN FERNANDO,

~

CRECIENTE
Crece y desborda el soaoroso río
Y ea ímpetu brutal se desenfrena.;
R1Lrre la margen de mer.uda. sren:i.
Y ameoaza al tl'igal y al case1 ío.
No como ayer bajo del a.reo umbrío
De, ;o&lt;; copudos árboles serena
Su linfa azul enamorada suena
l!'t·esca. tewplando el fuego del estío.
Alamo enorme que tronchó la ira
De s,1i'ludo huracán, pasar se mira
Como una barca gigantesca y rota,
T Llevan~o en la prisión de su ramaje,
Una ave implume que en extraño viaje
No sabe cómo va ni á dón:le flota.

ENRIQUE GONZÁLEZ MARTÍNEZ.

ESTANDARTES DE LOS GREMIOS Y CORPORACIONES CONO'ORRENTES

J. L4 M4NlFESTACIÓN,

00

ASPEC1'0 DJ;L P..l.NTEÓN DURANTE EL OFRECIJl¡:J!NTO DE CORONA&amp;,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUÑDO ILUSTRADO

Política General
tm puntos lntmsanm tn la guma.- ta tscuadra ooluntarla rusa.- Sus comrlas tn d mar l\olo.-eompllcaclonu inttrnaclonalts.- Pro•
ttsta dt la 6ran Brttaña.- ta actitud dd ezar.-€1 combate tn d Paso dt motlfn.- to qut putdt aprootcbar Alos
rusos su retirada.- tas posiciones monocldas.- ta muadrllla de Uladioostock.- euAlts
son sus plam.- €1 amoldo almlrantt Btzabrazoff.
NTRE los acontecimientos de la. guerra. rusojapooesa. que se han
sena.lado en la última. semana., hay dos que se destacan pi-iocipa.1meote por su significación el uno y por las comnl:caciooes que
puede ocasionar el otro: se trata. del combate en el Paso de Motién
y los desfiladeros cercaoc,s que ocupan los japoneses, y de las correrías
que algunos barcos rusos armados de cruceros bao t-fectuado en las
a.guas del Mar Rojo, deteniendo buques neutrales y buscando en ellos
contra.bando de guerra.

E

GUERRA RUSOJ APONESA.- SOLDA DOS NIPONES C0'11S1GNAND0 EN SUS
&lt;DIARIOS&gt; LAS PERirECIA S DEL DÍA.

Después de los movimientos de avance de las tropas japonesas que rechazaron de sus posiciones á los rui:os, ocupando los estrechos desfiladeros quA dominan los .iamioos á Liaoyang y Siuyéo, encontrábase el
General Kuropatkioe falto ele datos suficientes sobre los puntos ocupados
por el enemigo y de las fuerzas que los guaroecfao, y re~olvió, en consecuencia, emprender un reconocimiento sobre los puestos principales á.
fin de poder normar sus d_isposicionPs y evitRrse una sorpresa.. Al efecto,
destacó do~ columnas al mando del Óeoeral &lt;:onde Keller, no con el intento
de ba~ir al contrado, sino sencilla.mente para determinar su resistencia.
Ea vueltas en las sombras de la. noche, el sábado últ.mo, y cubiertas por
las brumM de la. mañana, al amanecer del domingo, avan1.aron con ímpetu las columnas rusas, pero su brío se estrelló contra las filas japonesas, que en posiciones venta.josas resistieron el em,&gt;uje del enemigo,
cedi¡:ron un punto, y auxiliadas por poderosa. artillería, siempre domi·

GUERRA BUSOJAPONESA. -

nante en todas las acciones de la. presente campafia., rechazaron á loa
a.¡rresores ha.cjéndoles daño considerable.
Rudo fué el encuentro, terrióle la. refriega. que en los primeros momentos a.sumió el carácter de combate personal, cuerpo á. cuerpo, en que
queda.ron frente á frente, como en otras ocasiones, la. rabia. de los asaltantes y el brío de los a.saltados, el denuedo de los que atacan y la. serenidad de los que resisten, la. bravura. de los rusos y el valor de los japoneses; lucha. dantesca, en que se confunden los combatientes como en loa
combates homéricos, y al disiparse las sombras, alumbran los rayos del
sol un montón de cadáveres entrelaza.dos por el abrazo tremendo de la
muerte.
Después, intervienen nuevos elementos; los bata:Iones se repliegan;
las filas se estrechan¡ entran en acción las reservas, y á la carga de la
bayoneta sucede la potente voz de los cañones; la. metralla barre las columnas que avanzan, y el campo queda. cubierto de yertos despojos.
Otra vez ha. prevalecido la. boca de acero que lanza torrentes de proyectiles con pasmosa celeridad, sobre el arma. portátil y sobre el valor per•
sooal de quienes la. manejan. Los rusos se retiran lentamente, paso á
paso y en buen orden, hacia sus primitivas posiciones, dejando sobre el
campo más de mil hombres entre muertos y heridos. La. tentativa., aunque no era esencialmente orensiva, ha. servido para precisar la. coloca•
cióo de las fuerzas contrarias y determinar la calidad y resistencia. de
las posiciones c,cupa.das.
El combate del Paso de Motién ha siqo otro fracaso, que será, sin duda., aprovechado por los rusos en sus movimientos ulteriores, y preveo•
drá, acaso por ahora., la batalla general, ta.etas veces dispuesta. y con·
certada por los generales japoneses y estratégicamente esquivada por
el jeíe ruso, mientras no tenga. á su fo.vor las circunstancias que le bagan presumir el anhelado triunfo.

s ;n descubrir sus iateociooes, sin hacer a.larde de sus fuerzas y so•
metida. á las duras prescripciones del trata.do de París, que le impuso
Europa, después de la guerra de Crimea, Rusia hizo pasar por el estrecho de los Da.rdaat&gt;los dos de sus barcos mercantes que se dirigieron sin
tardanza al Mar Rojo, y allí, convertidc,s en cruceros auxiliares, ha.a
estado ejerciendo la vigilancia. de dquellas aguas por donde se encauza.
el comercio ele Oriente; un cuidadoso espionaje Je había 1evelado que á
la. continua. marchaban buques de diversas nacionalidades cargados con
elementos quA se bao declarado contrabando de guerra, y que las leyes
de la. neutralidad prohiben que se despachen á ninguno de los belig-eran•
tes. Era urgente de toda necesidad detener esa corriente, y decidió ejer•
cer por si misma la. policía marítima. Al efecto, el cSan Petersburgo&gt; y
el cSmoleosk&gt;, de la llama.da flota. voluntaria., quedaron encargados de
dt&gt;tener, inspeccionar y registrn los buque3 neutrales que se dirigieran
á los mares orientales, para. evitar aquel tráfico perjudiciul á todas luces
á sus intereses.
No podía. llevarse á cabo esta. determinación sin herir el comercio
del mundo, y especialmente el de Inglaterra, la. seilora de los mares, la
grao traficante de todos ios climas, la corredora. de todos los mercados,
y pronto ha asomado en el bori1.0ote la sombra de las complicaciooe,i
icternaciona.les. que amenazan con nuevas dificultades al ya aseade1eado ¡robieroo de Petersburgo.
Los primeros barcos detenidos han sido ingleses y alemanes; uno de
ello~, el va.por d1alacca&gt;, de la Compañía Oriental Peninsular, fué cap·
tura.do como presa de guerra por habérsela encontrado á bordo muc iciones ¡ y á otro, el &lt;Prioz Heiot ict&gt;, de 1~ Germa.n Lloyd, se le dejó &amp;eguil'
su derrotero, desp•1és de haberle decomisa.do la. correspondencia que conducía, la cual uaa vez rl'gistra.da, fué entregada. á otro vapor que bacía
rumho á los mismos m11res orientales.
Y&amp; Inglaterra. ha presentado una protesta. enérgica no sólo contra la
actitud de Rusia, exigiendo la. i~me~iata entrega. del buque apresado,
alegando que su carga.mento no rnfrrngía las leyes de la neutralidad más
estl'icta, sino contra toda iotervt-ncióo de los barcos auxiliares de lama·
rina rusa., que por su acción entorpecen la marcba regular del comercio
de_ las _potencias neutrales.. Alemania., por su parte, sólo ha pedido exphcac10nes acerca del registro de ~us buques, en cuanto se rdiere á la
ocupación de la correspondencia que conducían á Extremo Oriente.
La prensa rnglesa, exaltada. más de Jo que conviene á. su ~erenidad
proverbial, atiza la actitud tomada. por el gobierno y hasta. los jefes de
la. opo-sición en la. Cámara. de los Comunes dan u~a. tregua á. sus ata·
ques contra. :Mr. Balfour. y ofrecen su apoyo al Ministerio en sus recia·
maciooes contra Rusia. Y la tormenta. arrecia. de tal modo, parecen tan

LA AR"rILLERÍA JAPONESA. PREPARÁNDOSE PARA ENTRAR EN ACCIÓN,

GUERRA RUSOJAPONESA. -LOS CORRESPONSALES DE LOS PERIÓDICOS EXTRANJEROS y LOS AUXILIARES DE LA ARMADA
JAPONESA PRESENCIANDO UN COMBATE.

ca:ga~as de el_ectricidad las nubes que se amontonan en el cielo de lapolítica rn~rnac1ona.l, del Imperio Moscovita, que ya. se apuntan algunas
declara.c10!1es del Czar, que tenderían á demostrar, que, ea obvio de
mayores d1fi~ultades, se baila. dispuesto á transigir con los reclamantes
y á desautorizar, por ende,la. conducta que han seguido los comandantes
de los barcos de la escuadra. voluntaria que han ejercido una buena.
obra_ en favor del _santo Imperio, al dete~er el contrabando de guerra.
consigna.do ~ los Japoneses por el comercio europeo. Si la razón está á
fa.v&lt;;&gt;r ?e Rusia, como aparece de los informes llegados basta nuestro co·
no~1m1e_nto, Y. el ~mperador, guia.do por su buen corazón, cede ante las
ex1genc1a.s br1táD1cas, más phreceria. debilidad que conciliación. Si el
&lt;Malacca&gt; llevaba. á bordo contrabando de guerra., es una buena presa
y no lo l?uede proteger el pabel_lón de la. poderosa Albión; si como a.legan los ingleses, los artículos 1ba.n consignados á Honkong, al Comandan~ naval d~ a_quell_a plaza, entonces hay que reconocer el error¡ pero
cootrnuar la. v1g1laoc1a. con gran cuidado para. evitar equivocaciones
de trascendencias. Así lo esperamos.

de la que depende le suerte futura de dos grandes imperios, uno que represen~&amp; á la raza amarilla., entrando de lleno en el conciert-0 del mundo ~c~1?eot~l, y ~tr? á. la raza. eslava, la. última llegada al banquete de
la c1v1hzac1ón cr1st1ana.

z. z. z.

21 de julio de 19-04.

***

La. escuadrilla. de Vladivostock, que en más de una ocasión ha. dado
fatigas á los buques japoneses, ha. emprendido una nueva. jira por las
a.guas del Océano Pacífico. tratando bien de amena.zar las costas orienta.les japonesas, bien de ejert·er en aquellas regiones la vigilancia. que
ejercen otros barcos en el Mar Rojo, ó lo que parece más importante
tratar de llamar la atención del vicealmirante Kamimura amedrenta.;
en lo posible las poblaciones desguarnecidas, para que se ;ea ob1igado
el comandante na.val á. debilitar sus fuerzas frente á Puerto Arturo, yendo con algunos elementos en so..:orro de los puntos amenazados. Sea. como fuere, ya el contraalmirante .I3eza.brazoff ha mostrado sus aptitudes
en sus ¡.,rovecbosas jiras y c1•eemos que esta vez como en las anteriores,
será. de benéficos resultados, y no seria extraño que recibiéramos dentro
de poco alguna noticia sobre las ha.za.ñas llevadas á cabo por el atrevido roa.rico, que tiene ea estoll momentos fijas las miradas de todos los
que con interés observan el desarrollo de la ca.mpaíla. por mar y tierra,

GUERRA BUSOJAPONES.A.-FJECUCIÓN;DE UN CHINO A CUSADO DE
PROPORCIONAR NOTICIAS DEL CAMPO JAPONÉS
Á LOS.RUSOS.

GUERRA RUSOJAPüNESA.-UN DF.STACAMEN'IO DE COSACOS SE
ENTREG&amp; PRISIONERO Á LOS JAPONESES,

GUJi:RRA RUSOJAPONESA.-EL ALMlRANTE SKRYDLOF OBSERVANDO DESDE EL•BUQUE INSIGNT.A Lo\ DFSTRUCCIÓN
DE UN TRANSPORTE JAPONÉS POR SU ESCUADRA,

�EL MlJNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

El Arsenal Nacional

de las olas a.Itas como montai'ia.s,-Mar de los
abismos que se abren á manera. de zarpas y de
fauces,
ARRÚLLAME.

Condecoraciones conferidas por el Gobierno Alemál
u Majestad el Emperador de Alemania,Gui-

S

FACHADA DEL ARSENAL NACIONAL.

llermo II, acaba de conceder una condecoración a.l señor Capitán deFragata, Casimlro Pérez, y otra. á D. Jua.n Ruiz, Comandante
interino y JefA de Talleres,respeetivamente,del
Arsenal Nacional, con motivo dé la.s reparaciones que en dicho establecimiento sehiaie10n
á los cruceros alemanes «Falke&gt; y &lt;Gacelle&gt;
d ura.nte su esta.nci a. en 1a bahía. de Vera cruz,
el mes de febrero último.
A propósito de este hecho, juzgamos oportuno publicar algunas fotografías de anual establecimiento, en el que el Gobierno ha. puesto
toda su atención.
El Arsenal Nacional fué proyecta.do y construido bajo la. dirección del señor Coroael Don
Flaviano Paliza., actual Jefe del Departameilto
de Marina. de la. Secreta.ría. de Guerra, y ocupa
la. mayor pa.rte de la exforta.leza. de San Juan
de Ulúa.. Consta el Arsenal de va.ríos departa•
mentos,en los cuales se encuentra. instalada la
maquinaria.. Esta es de los últimos modelos,
pues tanto las sierras, tarrajas, escoplos, tala.drvs y tornos, como lo¡¡ demás útiles y apara.tos con que cuenta., son de l0 mejor que se
conoce. Los talleres de fundición y de modeles
están montados á todo costo, lo mismo que loa
de carpintería. de blanco.
El personal del Arsenal es numeroso, perteneciendo todos los obreros y aprendices á la
Armada. Nacional.
Dentro de la. ba.bía. de Veracruz se bailan 11
gran dique flotante, donde se efectúan las reparaciones de los buques, y el varadero, que
ocupa. una. gra.n extensión y que se utUiza parala construcción de embarcaciones pequeñas.
La instalación del Arsenal ha. sido elogiada
por los marinos extranje1·os que la han visitado, y con esta es la segunda. vez que el Gobier•
no alemán concede rondecoraciones á sus jefes; pues el ai'io de 1901, el señor Coronef Pa•
liza,que era. Jefe del Arsenal, fué objeto de Lal
distinción por las importantes reparaciones
que allí se hicieron bajo su vigilancia al crucero a1emán «Geier&gt;, de 3,000 t0neladas.

Las Letanías del Mar

GRUPO DE JE!&lt;'ES Y OFICIALES í'EI, ARSENAL,

Na. sido una. visión piadosa.
Os he visto-como en una tarde de Venecia
lord Byron á la Virgen de la Anunclación,cortPjada por las constelaciones, bajo un blan•
co fulgor de luna, posada dulcemente sobre un
suave vaivén de ondas azules ... Acaso soña•
ba. yo con vuestra. pe.tria, cuando os be visto
en esa ideal a.succión sobre el padre óceano.
A vuestra actitud divina., á vuestra. túoie11
de resplandores, juntas las manos y eotrea.biertos los labios, sólo faltaba.o las preces de
la. infinita. piedad, que Sa.int Pol-Roux p•1so iD
el pecho de vuestros hermanos de la A1 .nórica
ferviente.
Üi traigo ~se místico florilegio.
Cuando volváis, Oceánida., á posaros dul•
cemente en espíritu sobre el vaivén de vuestras
onda.s, deprecad y decid:
«Mar bermosa..-Mar bPlla,-Mar libre, Mar fioreeida, -Mar grandittsa,
AMAME.

&lt;Mar que te mofas de las meda.lla.s y de los
vi,tos,-Mar de los calvarios imponentes sobre
los muelles,- Mar de los que perecen sin cirio
y sin sarcófago, -Ma.r de los fucos siniestros
como mortaja.s,-Ma.r de los cadáveres enver•
decidos que rueda.o sobre la. ola., con los ojos
11,~ierws,
COMPADECE
Á LOS PROSCRIPTOS.

&lt;Mar pérfirl a. y villana. de los tiburones y la.s
ballenas, -Mar de los bajeles en zozobra, que

no vuelven más,--Ma.r de los a.acianos sin sos•
téo, de las viudas y de los buérfa.nos,-Mar de
todas las lágrimas de la. buma.nida.d,--Ma.r que
se diría una. cobarde veng1rnza. del buen Dios,
Mar de las blasfemias, de los adioses, de los
espantos y de la. muel'te,
APIÁDATE DE LOS QUE
.VIAJAN POR TU IMPERIO.

ORACION
¡Oh! Ma.r, antigua. y joven, graciosa. y bur&amp;.ffa., Relna. de las pavesas de los festines, Soberana. de las tormentas, déjame depositar la.
ce.ricia. ingenua. de mis ojos sobre tus mejillas
a.iulesl Sé clemente con los que van sobre tus
oaElás, ¡ob! Mar de los bijgs y de los padres! Y
que el vuelo de tus alba.troa y de tus gaviotas,
de tus alondras y de tus cuerves, sea. por siempre tu gesto de esperanza y de bendición!&gt;

«Ma.r de la. brisa. y de las canciones,-~far
de la perla y de la nRcar,-Mar de los peces
que pe.recen frutos de arcoiris,- Mar de los
batelillos festoneados dA redes,-1\J ar de las
velas enhiestas como cofias JevantaElas,-Mar
del blondo musgo de las jarcias,
B~SAME,

«Mar de los ble.neos filamentos sobre las
bara.ndillas,-Mar de la.s pupilas azules y de
los anchos senos,-Mar de las pescas milagro•
sa.s,- Mar dA la.s primeras rosas sobre los di•
ques,-Mar de la.s vírg-enes de porcelana. á lo
largo de las riberas,-Mar en donde se miran
los dijes de or&lt;;&gt; y de plata del firmamento,
SONRÍEME,

l&gt;fAE~TROS, OBREROS y APRE;'.DTCE;S DElI, A~SENAI,.

«Mar de los bellos ensueños de la. pa.rtida,Mar de los retornos gozosos, de triunfo y de
gloria.,-Mar de la.s corrientes y de los gare•
tes,-Ma.r de los escollos y de las me.reja.das,
-Mar de los relámpagos y tdel trueno,-Mar

ARSENAL NACIO!'iAL.-EL DIQU.1!. •.FLOTANTE.

ELOY G. GONZÁLEZ.

"

LA MARSELLESA
(De Paul Déroulede)

1No la cantemos más, no la cantemos,
por piedad de nosotros y honra. nuestra!
Llegó el dfo,: marchemos silenciosos,
sin pNferir ni gritos ni blasfemias,
como fieras veocidas que, seguras
de sus esfuerzos trágicos, no encuentran
más que no térmico al da.ño: la; revancha,
6 un reourso: la muerte ....
Escuchad esta
horrible 1iistoria., para. que se os gra.be
ea el rec.uerdo con señal eterna.;
si os la. contaron ya., mejor, oídla:
Al clavo ma.rtilla.do, más no entra..
Nuestro himno popular ¿verdad que amáis
eon su aliento y su cólera. tremenda?
Vosotros, ciudadanos orgullosos
de aquella. edad heroica, lo veneran,
qne á su fecuoda voz surge Al sublime
pasado que admiró toda. la tierra.
Nuestra patria, exteodida por el mundo
en el triple color de su bandera,
pueblo~ domando. enloqueciendo reyes,
la gran Fl'a.ncia, ¿ verdad que os la. recuerda?
Pues bieu, oídlo: el día. del desastre
eo Sedán-este nombre os avergüenza.franceses, recordadlo, en ese día
ruieotras nos entregábamos y mientras
nuestros sGlda.dos, tristes y sa.ni;-rando,
llora.°!)a.n su desgracia. y su miseria.;
cuando la pobll8 pe.tria. dividida.,
nuestra. Francia., bumillábase iodefonsa.,
¡oh, golpe cruel é irónico! tocaba
el prusiano ciaría "Le. Marsellesa.!"
MANUEL S. PICHARDO.
Julio, 1904

ARSENAL NACIONAL.-ANTIOUO FARO DB ULÚA.

~~
PAGINA DE ALBUM

«Mar primera., -Mar buma.na,-Ma.r divina,
-Mar de la sa.l eterna,-Mar de todos los do•
mingos,-Ma.r de toda.s las pervincas,
AC IRÍCIAME.

\

COLLI\R oe Rll"\AS

El alma del poeta. es una. rosa.
en ouyo ciliz, perfumado y terso,
brilla, como uoa perla. milagrosa.,
la. cristalina lágrima. del verso.
El alma. del poeta es una tarde
donde la. rima que fulgor destella,
en medio del crepúsculo que arde
es la. lágrima de oro de la estrella.
El alma.del poeta es una mina.
en cuyo viejo fondo deslumbrante,
es la pá.lida estrofa diamantina.
la. l,ígrima de piedra del diamante.
Es un bosque de álamos, en donde
el verso, de 111. noche bajo el manto,
cual taciturno ruiseñor escoode
la. lágrima de música. del canto.
Y esas lágrimas todaq, uoa. á. una,
quiero dejar entre tus macos finas,
ata.das con un hilo de la. luna,
como un collar de perlas cristalinas.
A. F'ERNÁNDEZ G ARCÍA.

¡904,

EL VARADERO NAC,'lONAL,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL :MUNDO ILUSTRADO

1\mor Sublime

n

o es cuento imaginario lo que te ofrezco, lec-

tor curioso. Es una historia verdadera ocu•
rrida. ha mucho tiempo en mi terruño. Es un
asunto deliciosamente sentimental que tuve la
dicha de sor¡,reoder en uno de esos ratos en
que damos expansión al espíritu, dejándol?
huronear al través de los escombros mara.vi·
Jlosos de los recuerdos. Lée, y no dudes ni un
momento de la autenticidad de mi narración.

***

Tía Cbonita., como todos la llamaban en el
pueblo, era una piadosa y vi vara.cha viejecilla.
que, en el retraimiento apacible de su vida.,
nada envidia.be. á los que presumían de a.como·
dados y felices. Para ser dichos a, le bastaba
ocuparse ea el a.seo de su casa., la cual, de puro
limpia. y arreglada, brillaba siempre como ta·
cita. de valiosa porcelana.; ba.stába.le cumplir
con Dios, dedicando dos horas después de la
comida á la lectura de su devocionario y mi•
nistrar toda suerte de cuidado~ á los animalitos que la acompaiia.ban en su soledad, pr o·
porcionándole momentos de muy santas alegrías.
La gente de la villa se hacía lenguas de la
hacendosa. viejecita., á quien muchos visitaban
por el sólo antojo de verla, con cabeza en·
florada y ánimo contento, en sus labores do·
mésticas, y oir de sus labios delgaduchos los
sabrosos humorismos con que daba lustre á
sus pláticas ingenuas.
¡Qué aspavientos tan sanos y sencillos los de
la nerviosa viejecita, cuando al ir al galline•
ro algún pollo remilgado ó alguna gallina
irrespetuosa, le saltaba al cesto portador de
la pitanza! ¡Qué de cosas no decía la. tía Chonita cuando daba de comer á sus animales!
Regañaba á la gallina «patizamba&gt; por ansiosa y á. la «copetona&gt; por entumida.; se reía infantilmente de los pollos que rodaban por el
suelo enarenado, disputándose algún grano,
y mascullaba frases de compasión al ver á la
«pinta&gt; legañosa estirar el pescuezo desde le•
jos, temiendo ser estrujada en aquella me.reja•
da de plumajes.
De todos sus animales, sólo al gato no veía.
cvn buenos ojos, por modorro, y no escasas
veces le propinaba sendos pellizcos y man azos
al endemoniado felino, que con frecuencia. gui!l.aba sus pupilas de lumbre al animalito más
consentido, al ser más mimado de la casa: al
lorito.
La mayor ofensa que se le podía hacer á la
buena anciana, era menospreciar I as vi vez&amp;s
y sabiduría de la locuaz avecilla.. El loro era
su encanto. Nadie como él, según frases de
ella misma, interpretaba sus sentimientos,

porque cuando ella r eía, él carcajeaba á grito
herido; cuando ella ta.rareaba. algún canto po·
pular, el Joro se estremecía en un desborda.miento de notas musicales, y si acaso la viejecita, al recordar escenas de su vida pretérita.,
lanza.be. algún suspiro lacrimoso, la. genial
avecilla doblegaba la cabeza. y fiogÍI• un torrente de ayes tan exage1·ados y de sabor tan
cómico, que aun á la misma dueña movían á
risa. Imposible que eJJa comiese cualquiera
golosina. sin colocarle en el pico algún bocadito. ¡Y qué bien que sabía el animi.l corresponder á tales muestras de cariño, con besos
y palabras de regoeijol
Desde a.ates que amaneciera se oía gritar al
animalito desde su jaula., estas frases sacra.mentales que saben todos nuestros loros educa.dos: ¡Buenos días, lorito! Lorito, ¿eres casado? ¡Currujajajaja.y, señora, qué regalo!
¡Canta, lorito, cantal
Y las vocfs del animal eran el mejor despertador dti !'.lo señora, á quien desde muy temprano se la veía en pie, dando de comer á sus gallinas, haciendo la limpieza de la jaula y ensayando nuevos cantos y repitiendo nuevas
frases que el loro retenía admirablemente eb
su memoria.
Cuando tía Cbonita y el primoroso animal
se sentían vivir ea más íntima comunión de
afectos; cuando entre el los radia.be. con mayor
intensidad un plenilunio de bonísimos contentos, la frágil viejecita fué presa. de mal indefinible y repentino, de dolencia. martiriza.dora
que consumía sus fue1·za.s, que destrozaba su
buen humor y la hacía. presentir, para. su ,ida,
un-desenlace funesto.
La. enfermedad la obligó á hacer cama, y
desde ese día en el ánimo del lorito se operó
un cambio radical. Ni besos, ni canciones, nl
voces de cariño, ni gritos de entusiasmo se
oíab salir del pico del ave enmudecida y melancólica.
Para sentirse a.legre, faltábanle las voces y
los mimos de la buena seí'!ora. En vano acentos extraños intentaban alegrarlo con otros
cantos que no eran los suyos y con otros gracejos que no eran los de la anciana. Apenas
si comía uno que otro grano de su pitanza.;
apenas si balbucía un á3pero sonido gutural
cuando á él se llegaba alguna de las caritativas personas que socorrían á la Pnferma..
Transcurridos cinco días, la tristeza del lo·
rito se trocó en inquietud dolorosa, como si
amargo presentimiento lo hiciese vislumbra.1·
la silueta gesticulante de una suprema desdicha. Con gritos de desesperación ougna.ba. en
la jaula, ansioso de ver á. su dueña, sediento
de sus ca.ricias, sus cantos y sus palabras.
La viejecita. se extinguía, su alma. se evaporaba por momentos en una onda de frígidas tinieblas. Negra ottbe de inconsciencias ensor·
dPcía sus oídos, opacaba la obsidiana de sus
ojillos negros y ponía un velo de brumas trá-

gicas sobre los últimos fulgores de su razón.
La mañana en que el cadáver de la señora
yacía tendido en mitad de la. salita, el loro
sintió redoblarse sus ansias, aleteó con furia,
como si pidiese libertad en la agitación de sus
movimientos.
Compasiva mano le dió salida, y al verse Ji.
bre de su prisión, en un vuelo desespera.do se
posó sobre el cuerpo rígido de su dueña, ca.minó sobre él, modulando besos y canciones y
agitando las negras vestidurtts del cadáver en
un florecimiento de aleteos bulliciosos.
Ante aquella masa insensible, el infortunado
lorito seenca.minó, silencioso y torvo, hacia un
extremo del lecho funeral, y de pie sobre una
barandilla del catre encresponado, permaneció ahí adormecido y caJJado basta la hor a en
que el cuerpo de I a viejeciti, fué llevado a l cementerio.
Cuando el féretro era conducido al camposanto, el loro, inconsolable, lo seguía volando tardamente á cierta. altura y, acaso, abismado ante la tétrica e!ocueocia de aquellas negruras pavorosas. Lo seguía tenazmente; parándose de dista.ocia en d1sta.ncia sobre las
copas de los árboles más próximos á las calles
por donde avanzaba la doliente comitiva.
Llegado que hubo el cortejo al fúnebre recinto de la muerte, no faltaron acompa!ia.ntes
que, atónitos, contemplaron al huérfano lorito, de pie, sobre árbol desmelenado que seerguía fuera da las tapias, pero muy ce ·ca de
aquel campo pletórico de túmulos y de cruces.
Coocluída la dura labor del sepulturero, la
desolada avecilla fué cogida y cariñosamente
lleva.da á su casa por varios amigos íntimos
de la. difunta.. Pero entonces na.die la oía cantar; na.die volvió á escuchar aquella jubilosa
algarabía. con que al amanecer despertaba á la
señora.
·
Después, durante varias tardes, á la hora. en
que fué sepultada tía Cbonita, el inteligente y
amoroso animalillo se echaba á volar hasta
posarse sobre el árbol desmelenado del cemen·
tedo. Ahí lo hallaban siempre sus nuevos
amos, como centinela. callado de su inolvidable viejecit&lt;1..
Pero una tarde el lorito no parecía, ni en su
casa, ni en el árbol simbólico. Lo buscaron
mucho, lo buscaron por todas partes, sin que
nadie imaginase que estuviera. entre las tumbas del camposanto.
Y ahí estaba, !lbí lo bailaron a.l siguiente
día con el plumaje revuelto, con el cuerpeci to
rígido y la cabeza eusangrentada. Ahí estaba
sobre la huesa de tía Cbonita, con las alas tendidas y hormigosas, como si, en el último es·
tertor de su agonía, se hubiese sentido feliz
tendiendo las verdes a.litas sobre el polvo que
amortajaba al cuerpo de su ama.da vieja.
BENITO FEN'fANES.

FIESTADE CARIDAD EN OAXACA
ABEXEFICIO DE LA CASA DE CUNA
floN el fin de allegar recursos para los huért:J fanos de la Casa de Cuna de Oa.xa.ca la
familia del Sr. Lic. Constantino Cha.pita!' organizó una función lírica en el teatro"Juárez "
poniéndose en escena la zarzuela. "Marina."' y
el sain~te "La Lluvia de Oro," por un cuadro
de afi?10nad_o s t:n que figuraban distinguidas
señoritas y Jóvenes de la buena sociedad.
L os distintos papeles de ".Marina," obra
cuyo desempeño agradó mucho á la concurrencia., estuvieron distribuidos de esta manera:
"Marina," Srita. María Chapital.' ·Teresa "
Sri ta. Josefa. Pacbia.no. ''Uoa Pescadora'"
Srita. Luz Rendón. "Joree," Sr. Joaquín B~stama.nte. "Roque," Sr. Fla.vio Ramírez ''Capitán Alberto," Sr. Federico G. Sandosa·. "Marineros," Sr. Manuel R. :Magro y Sr. FaustC'
Ra.mírez.
El coro lo integraron las señoritas María
Soto, Josefina Pacbiano, Luz Rendón Berta
Bena.vides, Rosa Pachia.no, Soledad García
María Magro, Carmen Rueda, Mariana Fan~
dino, Rosario García, María Muñoz Beatriz
Barboso., Tdnidad Agüeros, Luz R~jas, Mercedes Aguirre, Isabel Rendón, María S. Ca.voso, Soledad Bracbetti y Consuelo Cba.pita.1; y
los señores Rafael y José Navarrete,, Arcadio
Ortega, Indalecio Val verde, Enrique y Gerardo Montero. :\lanuel D. Cbávez, Manuel 11ueda, Rafael H. Pimentel, l•'a.usto N. Ramírez
Felipe Martíoez, Guillermo Pimentel, Daniei
León, Fernando Ramfrez, l!'ederico Saodoval
y Luis Pérez Castro.

- ,.,

EL CA:F!ONERO MEXICANO «TAMPICO&gt; (TIPO IGUAL AL DEL «VERA CRUZ&gt;).

Todos los compartimentos de los dos buques
están perfectamente distri buídos; los camarotes del comandante y oficiales tienen todo el
confort necesario, y el departamento de la tri1,ulación es muy cómodo y bastante amplio.
El de transporte, con tres filas de camas de
hierro movibles, tiene capacidad para
250 hombres. La cocina, repostería,
de,pensa, bodega.o,
maquinaria. y saotabá.1·bara. están, asimismo, bien acondicionados.
La tripulación necesaria. para el servicio de cada barco
es de 120 hombres;
pero la actual sólo
se l'ompone de 50
marinos y 3 oficiales.
Los buques están
alumbrados con luz
eléctrica, teniendo
dos. ma~níJicos r.e•
llectores de gran potencia.

La llegada de los
nuevos cañoneros á.
Veracruz ha sido en•
tusiastamente celebrada. A las ocho
de la maíiana del día
14, el vi¡?ía. de San
Juan de Ulúa señaló
EL &lt;TAMPICO&gt; Y EL &lt;VERACRUZ&gt; EN LA BAHÍA.
á la vista los cafloneros «Tampico&gt; y
«Vera.cruz&gt;, é inmediatamente la noticia se
El teatro 'ué elegantemente adornado y la
propaló por toda. la ciudad, pooi6odose ea
concurrencia que asistió á la representación
movimiento los habitantes de ésta.. M¿men·
fué sPlecta y distinguida.
tos después, nume1·osa. concurrencia ocu¡,a•
La función de beneficencia á. que nos rPferimos ha dejado muy gratos l'ecuerdos ea Oaxa•
ca, tanto por el éxito artístico obtenido, como
por el filantrópico objeto á que estuvo destinada.

ba lo~ mue~les, y todas las azoteas de las
fincas 10med1~tas al puerto se vieron invadidas
por una multl_tud de pe1·sonas que, anteojo en
mano, escudriñaban el horizonte en busca de
los barcos.
A las once, ambos cai'ioneros entraban á la
bahía en medio de los a.plausos de la multituc.
Una vez ancl~~os los buques, el«Tampico&gt; y el
«Veracruz&gt; h1c1e1·on el saludo de ordenanza
disparando veinte cnñonazos,ú. los que contes•
tó la batería del l!'ue1te de Sttntillgo.
Todos los buques &amp;urtos en la bubfa so engalanaron, presentando un conjun10 encantador
y .en los. edificios públicos fué izada. la insig~
n1a nacional.
El sei1or Coronel Izaguirre, Director de la.
Rscuel~ Na.val, fué ,.¡ ¡,dmero que abordó el
«Tamp1co&gt; para dar h bienvenida al Coman·
da.ate y á. la oficialidad del cailonero.
El s~ñor General Rosalino 1\Ia.rtínez, Subsecretario~~ Guerra y :.\Iarina, fué comisionado
P!l-ra rec1b1r los cañoneros en nombre del Gobierno.
Al llegar á bordo el ~eñor General :.\Jsrtínez
fué sa.lud~do con los disparos reglamentados.
. El domrngo 17, á la una, en la Lonja Mercantil,. .se efectuó el banquete que el Comandan
M11!tar de V~racruz, Jefes del Ejército y de}!
Armada re~1deotes allí, ofncieron al
ñ
Subsecretario de Guerra.
se1 or

***
Por ser de oportuoiclad publil'Rmos además
de las fotografías relativas al «Tampl&lt;'o&gt; y a.!
«Veracruz&gt;, una que representa. ul cllravo&gt;
otro nuevo ~uque de guena mPxicano. en Ja~
pruebas oficiales efectuadas el 21 de abril en
Génova (Italia), donde fué construido.

Cuando descubráis en vuestros esposos alguna falta, recúrdad que I a unión con los ánaeles está prohibida. desde el diluvio.
º

o

Los Nuevos Cañoneros Mexicanos
fl "Tampico,'' et ' V eraauz" y el ''Bravo"
de varios días de navegación llega1·on por fin á Veracruz, la se mana pa•
sada, los cañoneros mexicanos «Tampico&gt; y
«Vera.cruz&gt;, mandados con~truir PO" nuestro
Gobierno {~ Eli:t.al:&gt;eth Port, [ E. C. A.]
Los nuevos buquPs de guerra, de astillado,
tienen el tipo del «Zaragoza&gt;, pero son más
airosos y de más e,lora y dimensiones; amb&lt;'s
están pintados de blanco y lus chimeneas de
rosa El armamento consta de dos grandes cañones de tiro rápido, seis menores y un tub &gt;
lanzatorpedos. Todos los cañones están l'esgua.rdados por corazas de acPrO niqu ladas y
son movidos por electridad; su maneio es verdaderamente nota.ble pc.,r su sencillez. PUi s
basta, para el sPrvicio de ca.da pieza, un cabo y
un ayudante. El aparato de lanzatorpedos que
está coloca.do ea el inte1·lor de la proa, tiene
su máquina. de airecomprimidocon 2,500 libras
de presión.

º

EsPof;s

0

NAPOLEÓN EN RUSli: LA RETIRADA,

{DlbnJo de Llllo).

EL OARONERO &lt;BRAVO&gt; H A CIENDO SUS PRUEBAS EN AGUAS DE ITALIA,

�EL llUlrnO ILUSTRADO
EL MUNDO

nus~RADO

PAGINAS DE LA MODA

fitsta dt taridad tn oaxaca

hebilla igual al frente del escote, sosteniendo
un bouquet de rosas; r,inture. azul pálido.
Sra. Clema.t.-Toilette negra y blanca.. Escote cuadra.do y mangas a.l codo con dos pe•
queiios ola.nes. Muy ~racioso conjunto.
Sra.. de Lange.-Enca.ntador traje de ligera
y finísima muselina. de seda blanca con ramos
á colores estampados en la tela. y pastillas ro•
jas bordadas en relieve. La. falda. llevaba volantes eo festón monta.dos bajo motivos circula.res de tul blanco orlados de angostos liston·
citos verde y rojo. Empiezo de falda y berta.
acaba.dos con similar adorno.
Sra. de Beltrán.-Muy interesante figura. con
el cabello gris, que le comunicaba un aire de
singularidad. Serio traje negro guarnecido de
lentejuela. Escote en cuadro.
Srita.. María Villaseñor.-Esta. jovencita,
recién presenta.da en sociedad, ostentaba un
gracioso traje de seda hlanca con delicados
entredoses del mismo color. Escote cuadrado
rodea.do de esca.rolas de muselina. de seda.. Berta. de angostas alforzas orlada de enea.je; cuerpo blusado. Falda. de cuchillos separados con
entredoses y en la. base tres volantes, armonizando con la berta.
Srita.. Luisa Honnora.t.-Espiritual morena.
de lindísimos ojos, ostentaba un traje de fino
linón blanco sobre fondo azul pálido. Falda.
toda. en angostas alforzas longitudinales; cuchillos estrechos separados por entredoses y
tres vistosos volantes encarrujados formando
festones montados bajo rombos de encaje.
Cuerpo blusado con escote circular.

En los Salones del Círculo Francés,-El
filtimo baile,-Los trajes

Grupos de señoritas y jóvenes que tomaron parte en la representación de Marina,

a.legre y simpática. fiesta. del 14 de julio
ha. deja.do una. impresión muy gi-a.ta. entre
los numerosos concurrentes, sobre todo
entre aquellos que asistieron a.l baile del Ca.sino, pequeño edén de dulce atmósfera. y efluvios emua.lsa.mados.
El edificio estaba adornado con el refina.miento y coquetería. que denuncia.o un verdadero
gusto artístico. Frescura. y suave olor irradiaban de sus paredes, cubiertas de plantas exóticas, y frescura y olores más suaves aún irradie.bao de le.s graciosas beldades reunidas en
aq nellos salones.
Todo el mundo, olvidado de sus penas, pa.·
recia confundido en alegría inmensa. Las jóvenes semejaba.o botones primaverales, y las
señoras de edad, delicadas y espléndidas flores de otoño.
El armonioso conjunto del cuadro era. arrobador: los rostros, sonrientes; los trajes, elegantes, y los corazunes y la orquesta, moviéndose en blandos y unísonos acordes.
El varia.do y selecto programa. musical interpretaba todos los sentimientos y arrek&gt;ataba
las voluntades.
A

L

LOS TJU\JeS

....
..
Los bailes del Círculo Francés, por su ausen-

Gre.n variedad eo estilos, telas y colores,
produciendo exquisitas combloaciooes y hermosos efectos. Cada dama. estaba ataviada. á
su manera, formando un grupo de original enea.oto. Largo y difícil sería pretender dar eo
detalle la descripción de las lindas ctoilettes&gt;,
tanto equivaldría á saber decir cuáles ojos de
mujer tienen mayor brillo y seducción; sin embargo, trataré de recordar los rasgos salientes
de algunos vestidos.
Sri ta. Leoló Mii.vers.-E,ta encantadora. seiiorita lucía un traje blanco y negro que formaba. contraste con el rosa. de su desnudo cuello. L'evaba en el peioacio une. rama de yedra
y un clavillo de esmeraldas y brillantes.

1.

cia de toda. fórmula rigorista, por la cordialidad que despierta. el cosmopolitismo que los

Srltn. lllnrr~ Ch ~¡¡~alf•1a_rimt).-2. Srlta. Luz Rendón.- 3. Srlta. Soledad Bracbcttl.-4. Sr!ta. Consuelo Chn¡¡!tnl.- 5. Srlta. Mario. J\lagro.-0. Srlta. Marht X,íi\ez.- 7. Rr!ta. Rosario
.tre .1. ~-. ~rlt,t. !llarftt Fand!ño.-ll. Sr!ta. Cat"men Rued1&lt; ~ll\gro.- 10. Srlta. Mercedes Agulrl'\'.- 11. Srlt,i. Mario. Soto Ca,•ero. -12. Srlta lsalll'l Ul'ndón 1
13. Sri ta. Trlnldacl A1rulrrc.-l~. Srita. Luz RoJns.-15. Sri ta. Josefina l'arhlano.-10. Srita Rosa Pachiano.- 17. Srita. Beatriz Barh:i. bosa.
·
6

FIGURÍN' NÚMERO l.

Sra. Luisa. Mavers de Natera..--Aspecto dulce y tierno. Traje negro sobre fondo rosa.
Guirnalda de menudas flores circundaba el es·
co1e y una diadema centelleante de luces comph taba su tocado.
Srita.s. La.borde.-Podrían llamarse la. representación plástica de las blancas ilusiones que
su1 gen de improviso en la mente del poeta.. Las
trEs vestían trajes color marfil y llevaban magníficas gargantillas de oro.
Sra.. Conti.-Elega.ntísimo traje de enea.je
inglés sobre fondo rosa. Su conjunto era. la.
he1 mandad de la aristocracia. y la. sencillez.
S1 ita.. Buttlin.-Fa.lda de tul crema con bordado duquesa sobre fondo rosa.; preciosa. aplicación del mismo borda.do en la berta de la.
blusa. Rositas de muselina. de seda pendían
del escote.
Sra.. Bongartin.-Magnífico vestido blanco
de pliegues longitudinales y escote circular,
mangas y volantes de la fe.Ida. en muselina de
seda. plisada, con esca.rolas a.l borde.
Sra.. Piosón.-Traje negro; mangas de dos
bullones recogidos con una. hebilla. de acero-

'

nGUlÚN ?fÓMERO
FIGURÍN NÚll4ERO 2.

1. JoaQuín Bustamante
(Jor¡e).Constantino
Ma1rro -4ÍJ.Gulll
p
Martlnez.-!l.
Daniel2.León.-9.
José Pacblano
Navarrete(Pascual).-3.
Guerrero.-10.Manuel
RafaelRueda
JI!. Navarrete.Fa~~Yta:r::te(::&gt;¡
0 . Sandoval.-0. Gerardo Montero.-7. Felipe
2 F¡&lt;1er~col G
lt. Manuel Dfaz Ohávez.-15. Indaleclo Valverde.-l6. Fcrnand~-R~Ínlrez. rea o rtega.- 13. Enrl&lt;1ue Montero.(Fote. de Felipe Torrer,)

3,

�Et MUNDO ILUSTRADO
Te quiero de tal suerte,
¡te quiero tanto!
que el besar esas flores
me causa. llanto . ...
En vano lloriqueo11
me paso el día;
en na.da ba.lla consuelo
11~ pena mía.
¡Cuán c11,mbiado me encuentro!

preside y por la elegancia. natural que les da
rea.lee, son comentados con elogio muchos
días. Es que perduran en el cerebro las visiones mágicas del placer-culto, el refinamiento
del amor, ese desmayo quejumbroso del espíritu sutil. Escuchamos aún con deleite los torrentes de armonías que se escapan de la. orquesta. y el cuchichear de las parejas abstraídas
dulcemente.
C. GALINDO.

yo que he jurado
que era el a.mor un mito,
me be enamorado;
y cual guarda sus joyas
el usurero,
conservo flores secas
en mi joyero . ...
M. M1rtínez Domfnguez.

=-w--~=

Nuestros Figurines

EGos 06 toao 61 Munao

NÚM. 1.-Sencillo traje de calle en alpaca
negra. Falda con tres volantes recortados en
almenas. Cuerpo cruzado con bolero de pelerinas como la falda. Sombrero de paja. &lt;Yedda&gt; blanca, dohlada con paja negra. Nudos
abultados de raso Liberty se colocan abajo y
por los la.dos.
NÚM. 2.-Atractivo &lt;toilette&gt; de verano de
linón rosa. Alto volante plegado en la falda.
Cuerpo hecho á pliegues horizontales, con bolero de linón crema. bordado álainglesa. sobre
transparente linón rosa. Pelerinas de linón rosa adornadas con entredoses de guipure. El
mismo guipure en el cuello y puños.
NúM. 3.-Este lindo traje de reuniones está
hecho en basés gris claro. La falda se plisa á
sol y se le ajustan motivos de listón de raso
suave plisado. Cuerpo blusa.do con bolero. o~lado de encaje. Canesú y hombros con d1m1nutos frunces.
NúM. 4.-&lt;Toilette&gt; en velo de seda verde-pas-

El avance de los Ingleses sobre Lasa.-Torneos mllitarea en Inglaterra.
Los bandJdos chlnos.- Estratagemaa delos tibetanos.
La copa "Gordon Benet."
A expedición inglesa. que avanza sobre Lasa, la capital santa del
Tibet, ha tenido en su marcha muy desagrada.bles sorpresas. Es cosa ya. axiomática. que los débiles, cuando tienen que pelear con los
fuertes, recurr,'n á medios que en distintos ca.sos y en circunstancias·
distintas, serían perfectamente reprobables.
Si tal cosa se ha visto siempre cuando los dos enemigos se encuentran en muy diverso esta.do de fuerza, se ve más frecuentemente cuando
alguno de los beligerantes no pertenece á las naciones civiliza.das en
las que es una religión el honor y las leyes de la guerra son sagradas.
Tal ha pasa.do con la expedición británica que, al mando del general
Macdonald, ha recibido la. misión de avanzar sobre Lasa. Los fanáticos tibetanos, que según lo anunciamos á nuestros lectores desde hace
algunas semanas, a.tacaron inopinadamente á los indobritánicos, viendo que sus estratagemas en nada perjudican el progresivo a.vanee de
las fuerzas enemigas, comprendiendo que sus armas y sus fortalezas
dejan de :tener influencia. alguna sobre el final éxito de las acciones,ban
recurrido á medios que, no por ser conocidos, dejan de ser perfectamente incorrectos. En el paso de Ka.ro, á unas cuantas millas de Gyangtsé,
sobre el camino de Lasa, los soldados que forman el batallón de
guardias montados fueron bruscamente sorprendidos por el derrumbe de rocas, en grandes cantidades, que de la pa..-te superior de las a.Itas montañas se desprendían á su paso. Los tibetanos, que venían siguiendo la marcha de la columna., cuando supieron que ésta se preparaba á pasar el angosto desfiladero, aprovecharon las circunstancias to-·
pográficas pa.1 a tratar de detener la marcha de la expedición. Acumularon grandes peña.seos en la cumhre de la. montaña.,y cuando los guardias avanzaban por el estrecho paso-no m&amp;yor de un metro de ancho,
-deja.ron caer á vertiginosa. velocidad las moles preparadas de. antemano. Por fortuna. se precipitaron y no hubo pérdida de vidas en las
filas de los ingleses.

L

***

Los &lt;torneos militares&gt; han entrado ya de lleno en las costumbres
de la Gra.n Bretaña.. En la. época del año en la. que se efectúan los torneos mencionados, acude una gran cantidad de campesinos, habitantes de las ciudades provincia.nas y militares coloniales á presenciar las
&lt;luoha.s mímicas&gt; entre milita.res. Se juega especialmente espada, sin
que el florete y el box dejen de figurar en la fiesta. La espada á caballo es la que de ordinario llama. la atención más. En este sport se encuentra. muy aventajado el oficial británico.
FIGURiN NÚMERO 6.

FLORtS StGf\S
FIGURÍN NÚMERO

te!, guarnecido de guipure color crudo. Falda
y mangas plisadas á sol; bolero plisa.do acordeón con empiezo de guipure crudo sobre seda
blanca. Cinturón drapeado y puños altoa de
seda Liberty verde-pastel. Sombrero de crío
negra provisto de rosas blancas y de una pluma grande que cae hacia atrás.
Nú/.f. 5.-Tra.je hecho de velo gris claro.
Fa.lda.·plisada á sol con un empiezo de bieses
de velo y entredoses. Cuerpo plegado en acordeón, con el cuello superior y los puiios de
guipure. Gran cuello formado de bieses y entredoses, orla.do de fleco de seda.
NúM. 6.-Traje de velo matiz Medoc. La falda consta de un doble volante montado en pliegues de cuenda. Al cuerpo lo adornan bieses
de tafetán, en cuyos cruces se pone un pequeño botón forra.do en .seda. Cuello .de guipure
ocre con bies!)s de tafetán.

El Emperador Guillermo de Alemania
dijo una vez que en
su opinión la órbita
de la mujer debe reducirse á tres kkk:
kirche, kinder y küche; lo que traducido significa.: iglesia.,
niños y cocina.

FIGURÍN NÚMERO 4,

La mujer, que es
el centro del sister ma. social, debe ser
atractiva; si no, los
cuerpospesados, como los esposos, descienden al abismo.

5.

La Qufmica del Pelo
que la composición quími·
SEcahadedescubierto
los ca.bellos huma.nos es distinta, se-

gún los colores de los mismos. Ciertos elemen·
tos químicos se presentan siempre en igual
cantidad, pero otros abundan más en los de
un color que en los de otro, y a.un pueden faltar por completo.
Los cabellos rubios contienen mucha sosa
y bastante sílice; los rojos son aún más abundantes en este último elemento. Los negros, en
cambio, son pobres en sílice y en sosa, en síli·
ce sobre todo; pero abundan en potasa. Hay,
pues, cabelleras silícicas, sódicas y potásicas.
Como el pelo cae ca.si constantemente, bien
por sí mismo ó porque se le corta, resulta que
por los cabellos tiene lugar una eliminación
importante de ciertos compuestos minerales.
En un país en donde baya en núq.iero redondo,
de nueve millones de mujeres cuyas cabelleras
pesen, por término medio, 300 gramos cada
una, r~sultan 2. 700,000 kilos de pelo, en los que
se contienen unos 37,000 kilos de sustancias
minera.les. Cada mujer pierde aproximadamen·
te di~z centigramos de pelo cada día; esa po•
blac1ón femenina. pierde, por consiguiente,
900 kilos cada veinticuatro horas, ó sean
3~,500 kilos al año, los cuales restituyen á la.
tierra más de 4,000 kilos de materia. mineral.
El movimiento de los elementos mir.erales verificado por medio del cabello es, como se ve,
de bastante importancia..

Cual guarda sus riquezas
el usurero,
conservo flores tuyas
en mi joyero.
Flores que tú me diste,
dulce embeleso,
depositando en ellas
ardiente beso.
Y por más que mi mano
las riega y cuida.,
ya. todas se han secado ..
¡ a.sí es la vida!
Aquellas que en sus tallos
mécense ufanas,
por saciar nuestras torpes
codicias vanas;
&amp;in piedad las cogemos
y en ocasiones,
i¡in a.gua las dejamos
en los jarrones.
Después, cuando advertimos
que languidecen,
es cuando en nuestros pechos
las ansias crecen.
-¡La flor que yo quería!..
¡era tan bella!
-Hay más en los jardines ..
·
-Pero ¿y aquella?
El alma se acongoja,
solloza. y grita:
¿Otra? .. ¡No!. .¡Sólo aquella.!
¡Y está marchita! ..
Mas, noto que me pierdo
en digresiones;
tus flores no murieron
en los jarrones,
y durante la ausencia.
las beso t8,;ll to
ó más que una devota
le besa á un santo . ..
Ellas son mi consuelo,
consuelo triste,

porque, al fin, me recuerdan.
que me las diste.
Y que ya no se encuentra.
junto á. mí el hada
que embellr.iió mi vida
con su mirada.
Por la. luz que tus ojos
han irradiado,
¡cuántas veces el pecho
sentí abrasado!
Y al estrechar tu blanca
mano, la mía
no sé qué sensaciones
nacer sentía . .
Y luego que al oído
yo te expresaba.
la pena que cruelmente
me torturaba.,
una mira.da tuya
la deshacía,
cual disipa la niebla.
la luz del día.
¡Qué pena, encanto mío!
nuestros amores
hoy se ven a.margados
por los dolores;
que es horrible la ausencia.
para. el que adora
que cuenta siempre un siglo
por cada hora.
¡Quiera el cielo que nunca
dejes de amarme!
quitarme tu ca.riño
fuera matarme!
ese sería un crimen,
cuando te ha hecho
mi a.mor un alta.rito,
dentro del pecho.
La ausencia., vida mía,
me vuelve loco,
y temo que me mate
poquito á poco,

TORNEOS MILITARESJEN LA GRAN BRETARA,-UN ASALTO Á ESPADA,

�Et :rrroNDO n USTitADO
***

***

La guerra en Extremo O_riente tiene caracteres muy extraños y especia.les. La con~gura.•
ción del terreno, que por regla.g~nera.l rn~uye
tanto en la marcha. de las operaci~mes béhcl;l-s,
en este ca.so es de pequeña. ó nula importancia..
En cambio, la. presencia. de los chinos bandoleros llama.dos &lt;chunchunes&gt; presta. caracteres
especiales, únicos, á 1~ campaña.. De~de que la
guerra comenzó,ios cbrnos de las partidas fron ·
terizas creyeron que llegaba el momento,. tantos años espera.do, de vengar la pres~ncia de
los extranjeros en China, grave dehto para.
ellos.
Las &amp;epredaciones que estos bandl'd os ch'mos
cometen en la. frontera. y sobre la. línea. del Ferrocarril de Siheria,son tal~s, que toda ~onderación es corta. La tendencia á la severidad Y
al refina.miento en materia de castigos, enouentra una oportunidad de practicarse cuan_do los
&lt;chunchunes&gt; caen en poder de las autoridades
chinas. Entonces comienza, para los presos,
una int~rminable serie de tormentos, entre los
cuales no falta ninguno de aquell?s q1;1e la.
crueldad humana ha. sido ca.paz de ima.grna.r.
La crucifixión se practica., per&lt;;&gt; en fo~m.a. tl!-1,
que los infelices condenados no tienen 01 s1quie•
rala esperanza. de perecer e_n un día ó dos de
angustias. Se procura. que v1va. lo más que sea
e,ompatible con el dolor, el bandolero preso,
para escarmentar así á los demás, dicen los
chinos; para saciar su gusto de tortur_as, según
piensan los europeos que presencian ta.les
ejecuciones.
. .
Toda la flora del &lt;Jardín de los Suphc10s&gt;
se puede encontrar en 18:s prisiones c1:1ina.s. No
se trata de actos excepc10nales, no; smo de ~ctos constantemente aplicados, en la extensión
toda del Imperio del Medio:

El automovilismo sigue su triunfal marcha.,
viento en popa, hacia ~n.a celebr~dad que, m_uy
probablemente, ni la. bicicleta. 01 la~ anáteriEÍ
res &lt;modas&gt; podrían haber so~ado 1am s.
automóvil á lo que parece, tiene caractei:es
propios q~e difícilmente se encontrarían en distinto sport, y que, además, r~compensa~ con
creces al &lt;amateur&gt; de lu.s fatigas que. le imponen. De aquí seguramente la boga srn prece-

Creen los pobrecillos pastores que nia,da. ha.
de agra.dar al santo más que verlos desnudos
implorando su intercesión, desde luego que el
santo mismo está representa.do desnu~o Y a.ta.do á una columna., poco antes de ~ufr1r el tormento. La imaginación pop~l~r tiene sus aberraciones y ninguna. tan or1g10al c.º!ll? la. que
mencionamos. Los habitantes de :Wnhl~i corren
presurosos, queriendo.se~ ca.da uno siempreel
primero que, el 20 de Jumo, dí3: ~n que se celebraba el aniversario del martirio del santo,
ofrezca. al bienaventurado los votos de su fe
sencilla. La costumbre tiene tal fuerza., que
por nada deja.rían de presentar.se, hombres y
mujeres, desnudos en la. fecha. citada., seguros
de ser condena.dos, de no hacerlo.

\;'ea

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinc? por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapulte. pee, vea á su derecha, allí está el

***

LOS CASTIGOS CEIINOS. -LADRONES TORTURADOS
EN LA PRISIÓN DE MOKDEN,

Del mismo género que la. anterior, es la co~tumbre que lleva á la.-s mncbachas de l"rusia
Oriental,del cMa.sur&gt;, á. concurrir el día. de San
Juan á los bosques cercanos á_ sus aldeas.
Cada. mucha.cha. casadera (las muJeres &lt;:asadas
no tienen derecho á hacerlo) hace previamente
un a. curona de flores y con ella se presenta. en
los bosques floridos,en los cuales el pu, blo entero se ha. da.do cita. Los muchachos solteros
van ataviados de gala.
Ca.da. muchacha lanza. su corona. á. los á.rboles tratando de que se enganche en las ramas.
Cada. vez que falla. el intento, es uu año que ha.
de esperar para ca.&amp;arse. La que desde la. primer tentativa. logra dejar su corona en una. ra•
ma, se casará al año siguiente; las que no lo
lE&gt;l!'ren, no han de casarse.
y la. diversión del pueblo sigue toda la tarde de San Juan, hasta que las muchachas casaderas todas han interl'oga.do, por tan extraña. forma., al Destino.

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

dentes que ha alcanzado el sport do, la marcha
en coches-motores.
La última. de las gran_des prueb!ls, del ~éne•
ro de las que año por a.no se efectuan en Europa para dilucidar el mérito de cada uno de los
países concursa.ntes,ha. sido un triunfo para la
mecánica francesa y para los &lt;cha.ffeurs&gt; de
esa misma nacionalidad, que han logra.do batir el record que basta la fecha se aceptaba co·
mo el esfuerzo mayor hecho para a.lc8:nzar velocidad en un coche de petróleo. El trrnntador
en la carrera. de la cCopa Gordon&gt; ha sido el
francés Tbery, que monta:ba., _como se compren·
de una máquina de fabricación francesa. Inm~diatamente despué, de él, ocupando el segundo lugar llegó uno de los concursantes, que
montaba un~ máquina. de fa.b ric!lción alema~a.
La carrera se hizo á una v~ loc1dad ?e 87 k~lómetros oor hora, por térm1 no medio; Y s1 es
cierto que automóviles de diversas cl~ses ante•
riormente hanalcanzado mayor velocidad, también lo es quesóloloh_an conseguido e_□ carrer~s
de escasa importa.neta. por su extensión y sob1e
pistas especialmente preparadas parl!- el caso.
L'.l. carrera. de la cCopa. Gordon&gt; ha. sido larga.
y la. velocidad alcanza.da muy notable, pues se
corría. en un camino bastante accidentado.

·· sTILWELL P-LACE

***

UNA ESTRATAGEMA DE LOS TIBETANOS.-EL PASO
DE LOS INGLESES POR UN DESFILADERO.

(

La. religión, tal como la. comprenden los ignorantes tiene siempre algo de anómalo, que fácilmente puede llegar á ~onvertirse en ridíc~lo. Si los sacerdotes tuvie_ra:n u~ poco de_ cmdado cuando ejercen su ministepo en rell'10nes
leja.nas y mal civilizadas, deberían ded~carse
á extirpar de la. imaginación popular ciertas
ideas absurdas. Tal es la que en la. pequeña
villa. siciliana de Mililli impulsa. á los fieles
de la. Ermita. de San Seba.stián, patrono de la
región, á presentarse,cada. año, completamente
desnudos, á ofrecer sus votos al santo.

Ud. á ·su Derecba.

•

j

•

LA CARRERA DE LA COPA «GORDON BEN'ET&gt;. - LA
LLEGADA DEL VENCEDOR FRANCÉS,

'

.

se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8) y le daremos toda clase
,. de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

STILWELL PLACE
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosós que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos. mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez. mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un djez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han.pasado?

LA CEREMONIA EN HONOR DE SAN SEBASTlÁN, EN ITALIA.

LA FIESTA DE LAS CORONAS EN LA PRUSIA ORIENTAL.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 4, Julio 24</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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