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.

L UNDO LUST~ílDO
Año XL-Tomo U-Número 6

MEXICO, AGOSTO 7 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre lle 1894.

Especialidad en artícul,os para Iglesia, Galonería,
Tiraduría. Fábrica de Camisas, Corbatas, Som=
· brillas y Paraguas. Bonetería de todas c.lases.
Espléndido surtido en géneros de seda, lana Y al=
godón. Blondas, Encajes, Pasamanerías y ador=
nos . de todas clases. Artículos para varilleros.
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ros. Perfumería de las mejores marcas. Artículos
de fantasía.

S11bscrlpel6B mensoal foránea ......$ l. 60
ldem
Idem en la Capital,$ l. 2ó

Garanta: LUIS REYES SPINDOU

·'

,
J

OEV1\RT1\MENTE) ESVEeI1\L DE~V1\Ñ0S
Y eRSIMIRES, EL MEJ0R
DE LA REVUBLie1\
1\Ifombras, Tapetes, eortinas
de todas clases.

MUEBLES DE T000S ESTILE,S
1 R

1

Completo y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de 15 kilos.

Signortt, I;onnorat y tompañía.
La Manifestación en Honor de Hidalgo.
Do&amp; aspecto&amp; del desfile-de la Comitiva.

.,

�EL MUNDO ILUSTRADO

La Envidia y la Admiración
L alma. huma.na. es centro de energías y
campo de be.ta.lle. de tendencias contrarias,
a.nta.gonista.s que actúan á la. vez, que se
combinan en ha.ces de componentes, como las
fuerzas mecánicas, pe.re. producir esa. resul·
ta..nte tortuosa. 6 rectilínea., ascendente hacia
lo noble 6 descendente hacia. lo bajo y lo mez•
quino, y que se llama. el carácter.
Este es, como los compuestos químicos del
orden orgánico, no sólo comp~icado en. la
agrupación de sus elementc;s, smo también,
como ellos, variable de un individuo á otro,
según la proporción de los simples de que se
compone, y variable, también, de una época.
á otra. y de una. circunstancia. á otra., según las
condiciones del medio en que actúa.,
Meditando un poco sobre el tipo moral del
envidioso, llega. á discernirse que es tan sólo
un mutilado, un cojo del espíritu, un desequilibrado en quien cierta. propensión natural,
primitiva. y normal en sí misma, no encuentra
contrapeso suficiente en sentimientos contrarios que están llamados á normalizarla y á
equilibrarla.
Admirarse á sí mismo; juzgarse ser superior
é inteligencia privilegiada; creerse ya Adonis
por la belleza, ya Minerva. por la sabiduría,
ya Hércules por la fuerza, ya. Júpiter por el
p~der, es sentimiento que existe en germen en
el "fQndo del corazón huma.no y hasta. en el de
la organización animal.
El pavo, que abre el suntuoso abanico de su
cola espléndida y que se hincha de vanidad 1
satisfacción al sentirse bello; el gallo,que aceita y alisa su arrasado plumaje y lanza su canto de guerra y de amor; el ruiseñor, que en la
rama se arroba con su propio gorjeo y lo desgrana como espiga de perlas en las soledades
del bosque; el caballo, que piafa de orgullo y
hace airosas corbetas al sentirse mirado; la
gacela, que juguetea sobre las roca.s, todos se
sienten bellos y se admiran, como se admiran
de su propia belleza la doncella ante su espejo
y la ninfa del bosque buscando su imagen en
las ondas del lago.
En el hombre, la admiración de sí mismo es
más complexa y abarca sus dones físicos y
mentales, alcanza á las contingencias del nombre que se lleva 6 de la posición que se ocupa,
y se vincula, á veces,no en cualidades reales y
estimables, sino, también, en fruslerías y patrañas.
Si admirarse á sí mismo es una propensión
espontánea y natural y hasta una cualidad estimable, cuando la refrena la modestia y la
encarrilan la recta razón y las nobles aspiraciones, no es menos dominadora la tendencia
y la aspiración á hacerse admirar. Subyugar
la atención, producir asombro, grabar con
fuego en el espíritu ajeno nuestra imagen física 6 mental; arrancar el a.plauso, suscitar el
entusiasmo, todo esto junto que se llama la
gloria y que extraviado 6 mal funda.do se denomina vanidad, es, .en el hombre, uno de los
impulsos más poderosos y uno de los más enérgicos propulsores de la conducta, tan capaz
de bien orientarla. como de completa é irremediablemente extraviarla.
La admiración es, en otra forma, también,
factor no menos fundamental del carácter. Si
gustamos de admirarnos y de ser admirados,
gustamos también de admirar. La admira.ci6n
que los demás nos inspiran, la que es capaz
de suscitar en nosotros todo cuanto nos rode·a,
natura1eza, arte, ciencia, humanidad,es el manantial de los goces más puros, de los placeres más intensos, de las efuslones más ardientes 6 más tiernas de que somos susceptibles.
En el fondo de lo que llamamos sentimiento estético, palpita la admiración como un corazón
dentro d-e un pecho. La admiración es fanal
que alumbra y foco que calienta la. vida; quien
es incapaz de sentir admiración, es incapaz de
ser feliz.
Admirarse, admirar, hacerse admirar .... Si
combinamos estos componentes en proporciones diferentes, resultarán tipos morales diversos, variedades importantes de carácter.
Si predomina la admiración de sí mismo, se
produce la forma concentrada y oculta de la
vanidad, envuelta en los ropajes de la falsa
modestia. Si lo que impera es el anhelo de hacerse admirar, surgen la petulancia y la arrogancia, el &lt;rastacuerismo&gt;,que dirían los franceses, el amor á exhibirse y á figurar y la ambición inmoderada. de glorias, de honores, de
riquezas, de poder. Si, por último, la tendencia á admirar subyuga y se sobrepone, el carácter se hace benévolo, generoso, franco.
El envidioso es todo lo contrario de un ser
bondadoso, generoso y franco, porque en él se
combinan el inmoderado deseo de hacerse admirar, con el embota.miento y la atrofia de la
admiración á los demás.
·
Cuando se sabe admirar, todo lo que es grande, todo lo que es bello, todo lo que es noble,
conmueve hasta el fondo del alma, siéntense
un placer y una efusión inmensas y, á la vez,
ese sentimiento de gratitud profunda hacia Jas
causas creadoras de nuestro placer.
En estas condiciones, la envidia es imposi-

E

ble. No hay odio posible contra el poeta que
nos deleita, contrl:L el músico que nos enternece 6 entusiasma, contra el razonador que nos
convence, contra el conquistador que nos sub·
yuga. Admiramos, admiramos y amamos Y
mueren en nuestros corazones hasta los gérmenes, en ese medio infecundos, de la envid!ª•
del rencor, de la tristeza amarga del bien
aj~.

.

En un corazón bien puesto y en un ~spíritu
bien equilibrado,la admiración de sí mismo se
transforma en labor útil y honrada, el deseo
de ser admira¡lo en estímulo y aliento de nuestra vida, y la admiración á los demás, en ~la·
cer puro, intenso y noble; y no hay ahí nido
para el áspid venenoso de la envidia.
.
El envidioso es, á la vez, repugn3:nte Y d!gno
de compasión: repugnante, por dañmo;y digno
de lástima, por desgraciado.

Dr. M. Flores.

w
NOTAS MHROPOLITANAS
L populacho mexicano,sandunguero y afecto á frascas,recorre, con ávida mirada, el
almanaque colgado á la pared. Nuestra
evolución industrial, violentada hábilmente
por la gestión del gobierno, encuentra un freno formidable en esta natural tendencia á la
glorificación de cuanta festividad religiosa indicó la iglesia en épocas anteriores, en las cuales el año no tenía, ni con mucho, el alto valor
económico que hoy representa.
Es difícil encontrar pueblo alguno más lleno
de fiestas que el nuestro y que, con mayor esmero, busque, en las celebraciones religiosas,
el pretexto para holgar la mitad del afio. Hace
siglos, cuando el encomendero y el fraile se
dividían la riqueza pública y eran manantiales inagotables de fortunas más el púlpito y la
administración que los campos y las minas; en
esas épocas,perdidas ya en la penumbra de un
siglo que se hunde en la noche eterna del tiempo; en esos afios, :dos para siempre, natural
era que el peón, el infeliz hijo de la gleba, que
pasaba cde sol á sol&gt; los días pegado á la coyunda, encontrara la satisfacción de sus íntimas tendencias á la melancólica holganza,en la
celebración de centenares de fiestas religiosas.
Era la buena época. Cuando la atmósfera
implacable calcinaba la arenisca extensión de
la Mesa Central; cuando los magueyes (fuentes de olvido y de miseria) levantaban sus erectas &lt;pencas&gt; culminadas por aguijón hiriente,y
la milpa se moría de sed y de calor, la imagen
de la santa milagrosa salía de su parroquia,
en medio de procesiones numerosas y abigarradas. En ellas iba el hacsndado débil sólo
cuando la expectativa de un desastre le recordaba que sus dineros eran perecederos como
todo; el indio,moreno y abatido, en cuya frente impenetrable elaboraban odios inmensos las
humillaciones su~ridas; el caporal de manos toscas y lengua agresiva, mareado por la
altura á que se veía elevado; los frailes de
trémula voz suplicante; los monagos de veste
roja sangrienta y alba historiada. Y toda esa
multitud, cuya alimentación estaba comprometida por el capricho inconsciente de una nube,
suplicaba á la Reina de los Cielos que les enviara la refrescante y salvadora lluvia.

E

fioritas á las cuales se imparte instrucción
selecta y de irreprochable forma. La escuela
fué fundada en la época colonial por algunos
filántropos, que pensaron sería la base del
progreso de la Nueva España la buena educa,
ción de las mujeres, de las niñas que habrían
de llegar á ser, en un futuro inmediato, las
madres y las esposas.
Se llamó el Colegio de las Vizcaínas y aún
ostenta, en el amplio portón, los escudos en
los cuales revela su alta alcurnia. Hoy es el
Colegio de la Paz; pero si su nombre ha cambiado, no por eso se puede encontrar diferencia alguna en el espíritu de los directores. En
la escuela se educa á las futuras madres mexicanas, á las espos:.is de mañana, que son las
hijas de hoy.
Cuando la fiesta del santo patrón del colegio
se acerca, las alumnas bullen y se aprestan á
celebrarla. Son fiestas entusiastas casi siempre, más por ser de la juventud, que por hacerse en celebración del santo de Loyola. Se
improvisan actrices las educandas; se improvisan bailarinas y vendedores y t ransforman
las viejas arcadas del patio monacal en un pequeño vergel lleno de flores, de juventud y de
belleza. La fiesta es esencialmente simpática;
por eso año por año, en la fecha fijad a, las
damas de la buena sociedad se dan cita en el
colegio de la Paz y comparten con las alumnas
las veinticuatro horas de asueto y de alegría,

***

Tenemos una compañía de bailes á la europea; se trata de un espectáculo nuevo entre
nosotros, de aquellos que distraen más que
educan; pero que tienen, cuando están bien
presentados, un marcado sabor de arte. La
empresa del Arbeu ha pensado cuerdamente.
El baile es todo un arte· y, quizá, un arte her•
mano de la pintura, de la poesía y del canto.
A demostrarlo tiende Miss Duncan, i:la bailarina de los pies desnudos&gt;, que recorre Europa atrayendo la admiración sincera de loa
públicos y el amor de los artistas. Hay en la
danza. todo el ritmo y la belleza de la música,
todo el colorido y la gracia de la pintura, toda
la cadencia del verso y su suavidad y su hermosura.
Miss Duncan ha ~studiado los frisos del viejo P!l-rtenón;ha seguido,en ánforas y medallas,
la silueta fugaz de la bailarina griega, para
reconstruir así los bailes de antaño, las danZ!I-S mism!l-s _que, bajo el cielo turquí de la Grecia precristlana, eran gratas á los dio,es paganos,
Y lo ha conseguido plenamente, á pesar de
la rudísima oposición que en un principio (In•
CC;&gt;D;trara entre los mismos á cuyo criterio se
dingía en demanda de aprobación por s11s
esf1;1-erzos. Porque en nurstro siglo, la idea de
muier está firmemente ligada en nuestro cráneo
á la idea de sexo; y porque si hemos liberado
á la ~embra de la esclavitud medioeval, le hemos impuesto, en cambio, la moderna esclavitud que depende directam11nte del hecho sólo
de que sea hembra.
Miss Duncan ha hecho de~ ba,i le un arte, algo más que La frívola exhibición de una mujer
desnuda, algo más que una serie de movimien·
ws lúbricos, encubiertos por el ritmo de una
orquesta condescendiente. Ha visto en el cuerpo de la mujer la eterna harmonía y ha pensado que la curva, envuelta en un a~orde perfecto, result!I' má~ hermosa á la vista. Y ha triunfado. Bail~ sm compás alguno, sin sujeción
á regl8:s, libre y honestamente, con la suprema
El cuadro correspondía á la época. Era na- , honestidad del arte, llevando las piernas des·
nud8:s,_para que la libertad y suavidad de los
tural, perfectamente natural, y humano, por lo
movimientos completen el ritmo y cooperen con
tanto; pero los tiempos cambian á pesar de la
él al milagro. Su cuerpo se va transfigurando
obstinada resistencia de nuestras clases bajas.
porefecto de la misteriosa virtud del arte hasta
Ya solamente en las crónicas de &lt;Fidel&gt; se enparecer algo sobrehumano y semidivino' algo
cuentra .á la &lt;china&gt; de enaguas rojas lentenuevo.y artístico y hermoso.
'
jueladas y &lt;rebozo&gt; de seda de color ardiente.
Tal es la gloria del baile. Llega hasta prinr
Los sombreros de nuestros pelados han variaá nuestros cerebros, llenos de supersticiones tal
do de forma, como sus trajes &lt;de charro&gt;;pero
v_ez_,más que los de los primitivos, de todas sus
por desgracia, la tendencia innata, heredita~ ·
trniebla~; hace la luz en nuestros espíritus en·
ria, atávica á la fiesta dos 6 tres veces por
sombrec1dos; levanta nuestros corazones hasta
semana, perdura para desesperación de indusel supremo cielo .en el que el Ideal como un
triales y de patronos.
buen dios caritativo y humano se ;evela á los
Estamos viendo en México desmentirse el
elegidos del arte.
'
refrán que dice &lt;que la máquina 'transforma y
levanta al hombre&gt;. La máquina hace evolucionar nuestras industrias 6 las crea total***
mente; trae, á nuestro país, extranjeros innovaLa
lluvia
es
una
gran
demente melancólica
dores, entusiastas, que recogen en poco tiempo
Y obstinada. Teje y desteje los hilos de cristal,
el oro del triunfo y se retiran satisfechos de
en sus largas abstracciones formando con
su suerte; solamente el empleado de baja cateellos misteriosos arabescos. A veces deja vogoría, el peón, el artesano, siguen buscando
la,r su espírit~ mientras, con sus dedos fríos y
ávidamente en el almanaque la próxima fiesta
humedos, repiquetea en nuestros cristales de·
y pidiendo sincera y ardientemente á Dios que
sesperadament~. Parece algo así como si un
tales fiestas se repitan con la mayor frecue~cia
gran amor hubiera lacerado su ánimo con sus
posible.
garras de tigre,_y por, las múltiples heridas
La fiesta de los Angeles es de las que degesangrantes destilara aun el licor del hastío y
neran año por año. Y es una fortuna, porque
de la muerte.
según cuentan los cronistas de los años medio~
Es ~na grandemente la.Lluvia. Porlanoche,
del siglo que pasó, era. de las &lt;sona-das&gt; en
en íntima charla con la Sombra, desgrana en
nuestra capital. La policía daba cuenta exacnuestros oídos su balbuceo infantil basta que
ta del brillo de la fiesta, que se traducía en el
a~uerme ?,Uestras almas en un gra~ anonada·
número de heridos y, á veces, de muertos.
miento misterioso y obscuro.

EL MUNDO ILUSTRADO

La Manifestación en honor de Hidalgo
SOLEMNE y conmovedora resultó la
'f t '6
. !lre de la Patria, organizó el &lt;Cor:am es ~ci. n que en ~onor del Pati yo ~el a.ni versa.río del fallecimiento t~~r16tico Mutuahsta&gt;, con mopubhca el 30 de julio.
e
roe que conmemora la ReEsta manifestación es ciertamente
d 1
que, lejos de opacarse el r~cuerdo del h:r~~coeC ª\fíte~as más clara~ de
más ca.da día en la conciencia del
bl
au i o e Dolores, brilla
acercarse la luctuosa fecha á llevlu1e ~• dedl pueblo que se apresura al
0
nocimiento ante la urna '
r ª
re1;1 a de su amor y de su recobertad de México.
que gua rd a las cemzas de aquel mártir de la li-

Jé

Los manifestantes se reunieron
¡
d
nizándose la comitiva del modo sigifen~~a1za a de la Reforma, orgaLuii~:;ºJed;;!nFf~rica Nacional de Pólvora; niños del Instituto San
dades: Infantil M~t~~,t~~:ni~:;!;ª f51ue¡a _Industr!al Militar; SocieUnión Reformada, Ob~ero~ Libres nJn·/t stlca_Mexican!I-, Mutuali~ta
ros, . Joyeros y Grabadores· Rena~imi:n~ y U 1!1J5tad,CAhanz~, ReloJ~ilencia y Unión Obre O M'Tt
, D1 n Y oncordia, ProviPachuca; Escuei'as de Be~lasl l~::s·d!'r::rr?~l de Auxilios Mutue;&gt;s, de
Preparatoria; y Asociación «Defe~sores ed~1i:t/póbAl_rtes y Ofic10s y
La co "t'
d filó
ica».
Franciscom; ~!te:is h~or \~ Avenida Juárez :Y por las calles de San
por frente á la Diput~ció~ala:1,.,~~:¡sPyor~~ll de_ M'erclladeres, pa~a ~eguir
la Catedral.
'
.
acio Y egar, por ultimo, á
Numerosas fueron las coronas
d
.
que guar.da Ios restos del héroe ins%~!e~ete. et:~l~~ª!~tn alte
l; urna
1
~íis ªJesle~~~i~e:~/~ seiior Gen~ral Don Porfirio Dí~sz~d:efa:;e!~~!:
Tribunal Militar; d~l J~~:~h~~c;e:e~ªI5isf?funifciones;, del SuprPm_o
co; de los ~Sta.dos de Méx:ico M" h
á rTi oby yuntam1ento de Méx1lipas Co h ·¡ O
' ic oac n, a asco, Campeche Tamauchimílco; ~~yª~ac!!~~~• 1!~atán Yí Veracruz; de las Prefectur~s de XoFerrocarriles de Hid~lgo y J:~ri~a~ tneral de lt Federación y de los
y Oficios de Bellas Artes p
. exicano. as Escuelas de Artes
nes merc~ntiles, enviaron iamt1~!rt~ir~~~!i9Ja~~mo algunas negociacio-

f8

Gua~~í:;;eJfd~~;~my°~~s:i~\~~~fe~! ~:rsri~:t~~~~ ca)illa, la s~iiorita
ella, señorita Luz y señor Bernardo Hidalgo y Costll1 os sobrrnos de
1
~fbi~?j~!;Y{~~r~ri~~:;li:dde:~~!~:s~~:tias b!~~~i~:cisTuº~~~!~~~:

A iniciativa del mismo Comité Patriótico Mutualista se efectuó en
el Teatro ~r~eu, la noche del lunes, una velada en honor de Hidalgo á
la cual asistió el sefior Presidente de la República.
'

LLEGADA DE LA COMITIVA',Á C.A.TEDRAL,

***

*"'*

Existe en la capital una curiosa institución
educativa, en la que se admiten solamente se-

ANTENOR LESCANO,

LA COMITIVA ENTRANDO AL T~MPLO.

UN A COMISIÓN DE INDÍGENAS,

�EL MUNDO ILUSTR-ADO

EL MUNDO ItUSTRADO

la. vez que muy anima.do, resultó el baile de claveles que
dió ha.ce poco el «Club Hebe&gt; en la. casa. de la. señora. Tennent, uno
de los principales centros de recreo con que cuenta actualmente la. MeÜRTGINAL, á

trópoli.
El aspecto que ofrecía. el salón, profusamente adornado con exquisitas :flores, era. soberbio: multitud de parejas se encontraban allí reunidas, vistiendo las da.mas, en su mayoría., lujosas &lt;toilettes&gt; a.dorna.das
de claveles, y los caballeros, trajes de fantasía. de distintos modelos y
épocas.
Entre las da.mas concurrentes pudimos verá las señorita.s:Rosa. Beister, que vestía. de azul; Dora. Sta.nley; Keti Struss, de azul; María. Alemán, de color de rosa; ]¡:lisa. del Rivero, ele rojo; Lucila Ma.ldona.do,
de azul; Adela Tova.r, de gris perla.; Eugenia. Alma.zán, de blanco; Jennie Blum, de fa.rita.sía. imitando clavel rosa.; Enriqueta. Mora.les Pereira.;
Dolores Tova.r, de color cbampagne; María. Alvarez, de azul; Sara. Alemán, Inés Leonard, María. de la Peña., Luisa de Frías, Angela. Treviño y
sefforitas Velázquez.
Entre los caballeros que asistieron al baile, se encontraban los señores: Francisco Albéistegui, Ing. Manuel Alva.rez, Dr. Sa.muel Mora.les Pereira, Ing, José Segura., Ing. Alberto Díaz Ruga.roa, Granger
Wi,oton, Néstor Rubio Cázares, Carlos Berumen, J. García Conde
Carlos Luengas, Manuel García., W. Stanyle, Dona.to Contrera.s, Bal'.
domero Zenteno, Enrique Uga.rte, Agustín Sáncbez,Manuel Cervera., Emilio J. Arriaga y Luis
Escobedo.
A media noche se bailó un co·
tillón, haciéndose, antes de terminar la. velada, las elecciones
de Presidente y Vicepresidente
del Club, cargos para los cuales
fueron designa.dos, por unanimidad, los Stlñores Hora.cío Díaz
Ruga.me. y Néstor Rubio y Cá·
zares.
Los convidados fueron obsequia.dos por la Mesa Directiva
con un magnífico lunch.

Tat.de M TO[!fJ

�EL JlUN'DO ILUST.ltADO

e -Los horrores del anarqulsmo.-Su labor ant1patrl6tlca.-Temores en el exterior
El asesinato del Ministro ruso Von Plehv •
ñ
Manchurla - Los últimos encuentros.
Y sobresalto• en el lnterlor.- Lacampa a en
•"
"
.
.
- Retirada de los rusos.-Avance de los Japoneses.- Allea Jacta est •

N medio de las angustias que provocan los
incidentes varios de la guerra en Extr~mo Oriente donde se halla comprometida, no solamente 1~ influe11;cia de ~usia en aqu_ellas regiones remotas, smo casi su prest1g10
como nación de primer orden; cuando todav_ía
no se marchitan del todo las flo:es que cubrieron la tumba. del general B?br1_k?ff, gobernador de Finlandia, en pleno e1erc1c10 de s~s funciones oficiales, sacrificado por un fanático, un

cima de este cuadro sombrío de I?erfiles dan•
tescos, la sonrisa fatídica. del dehncu~nte político abito de sangre y de ma_tanza, sm comprender la inutilidad de su delito.

***

Siendo de importancia trascendental el puesto que deja vacante la muerte de Von Plebve,
y.,_a se han echado á volar nombres d~ person'\jes que se señalan como futuros posibles suce-

. .J,;

sores Se ha hablado del célebre Conde Ignatieff, Ministro que fué de Alejandro III en el
mismo departa.mento de E~ta.d_o, y cuya obra
principal ha sido la constitución del panslavismo con todos sus sueños de grandeza y sus
ilusio~es de imperialismo, según los cánones
antiguos de I a tradición moscovita, fundada en
lo que se ha llama.do &lt;el testamento de Pedro
el Grande&gt;.
Después se ha pronunciado con m~s _firmeza
el nombre de Mura.vieff, el actual Mmi_stro de
Justicia, cuya labor, aunque menos brillan~,
no ha sido por eso menos eficaz en la constitución de la Rusia moderna, pues su obra va
unida á las reformas penales y á la explotación del inmenso territorio siberiano.
Quienquiera. que sea el suc&lt;•sor de Von Plebve, habrá de recoger una herencia. difíc~l y _llena de peligros. De divers3: manera. ha sido JUZ·
gado el difunto por propios y extraños, pues
si los unos ven su obra como la de un verdadero patriota ruso y 1ea.l servido_r del Imperio,
que deja en su favor huella lumrnosa como la.
reforma rura.l y la nueva organización pe los
campesinos, otros quieren ver en él una figura
siniestra llegando basta acusarlo de las ho·
rribles m'atanzas de Besa.ra.via, que en la primavera de 1903 estremecieron de horror a.l
mundo, ante la sangre derramada entre infel~ces israelitas, que pagan en esta aurora de si•
glo, las explosiones de odios y. manifestacio•
nes de rencor que apenas se conciben como una
pesadilla en la.s épocas más cruentas de los
tiempos medioevales.

***

GUERRA RUSOJAPONESA.-UNA CARGA DE LOS COSACOS CONTRA
grito de horror vieLe á interrumpir la activi•
dad febril de los preparativos bélicos, al escucharse la explosión de una bomba homicida
lanzada por mano criminal bajo las ruedas del
coche que conducía al Palacio de Peterhoff al
Sr. Von Plebve, Ministro del Interior en el
vasto Imperio moscovita y una de las figuras
más prominentes en el complicado mecanismo
sobre el cual se asienta la monarquía de los
Romanoff. Un juclío, se dijo en el primer momento, imbuído en los odios seculares de su
raza, ha siuo el asesino; después se ba. averiguado que había sido 11n fioés, uno de los hijos de la germánica Finlandia, quien ha pri-·
vado á Rusia de la firme ~olumna qua so,t~oía
el régimen actual.
¡Con cuánta ioquioa procedieron los asesinos! ¡con qué exqui,ito cuidado evitaron el
fracaso de su horrendo crirneo l ¡con cuáles
precauciones supieron rodearsr, para que el
sentenciado en los tenebrosos cuosejos de la
conspiración no pudiera e~capar al e-olpe de
sus más sombrías aspiraciones! ¡Cómo se
concertaron para espiarlo en el momento conveniente para su trama infernal, á fin 1e que,
si'una bomba. fa.liaba., no faltara otra en la hora prevista! Y desgraciada.mente todG se hizo
como estaba pre11enido, todo se Pjacutó según
el plan prepa.ra,do con saña no africana, sino
verda.deramente septentrional. pues los reinos
berberiscos nunca bao presenciaao escena.s semejantes á la que se desen volvió junto al canal que conduce á la estación de, Báltico en
las orillas de la. opulenta señora del Neva.
Un coche que vuela hecho trizas, un montón
de miembros destrozados por traidor explosivo, tra.nseúntes arrebatados en la explosión
tremenda, pánico por todas partes, y por en-

LA

CABALLERÍA JAPONESA,

1

Pero lo que más-llama la atención, es qu~el
asesinato político asome su cabeza de reptil Y
esgrima su Jardo envenena.do, en los momen·
tos solemnes en que más comprometida se halla la campaña de Ma.ncburia, donde se está
derramando ta.nta sangre moscovita y se cor.sumen como en un abismo sin fondo los tesoros
de la corona y las energías del pueblo. Lo que
más entristece por la insensatez y falta abso-

luta de pairJotismo, es que se produzcan esas
manifestaciones de protestas armadas y traidoras , cuando la Santa Rusia se desangra en
guerra contra infieles, y los cañones triunfantes de Kuroki barren las huestes moscovitas
en los agrios desfiladeros de Yusbulitzú, las
arrojan de Tatchekiao, las persiguen entre
Lia.oyaog y Haicheng, y atruenan sobre las
fortificaciones del heroico Puerto Arturo. No
parece sino que la perfidia. antipatriótica y la
insensatez enemiga de las instituciones seculares, espía el momento en que hay más lágrimas que enjugar y que restañar más heridas,
para sacudir los cimientos en que descansa el
Sacro Imperio!de los Czares, hiriendo de muerte á uno de los ministros de la Cor'ona.
Es verdad que en el cuerpo del coloso hay
quizá lesiones hondas y necesidades que reclamen remedio urgente; es verdad que Rusia. no
se ha europeizado lo bastante, conforme á las
aspiraciones de los modernos pueblos ;y que las
ideas que se respiran con el ambiente y se engendran en las universidades hacen soñar con algo más que el&lt;Padre&gt; á cuyo solo nombre se
prosterna estremecido el obscuro &lt;muyik&gt;; no
cabe duda deque todos los pueblos tienen un
despertar violento, pero que esa resurrección
sea grande, franca, abierta, libre y majestuosa, y no impulsada por el hálito siempre sombrío de las conspiraciones anarquistas; que
esa reivindicación, si acaso es tiempo de que
surja para la. gran mayoría del pueblo, venga,
como habrá de venir, envuelta en el manto esplendoroso de las enseñanzas y no entre los
cárdenos relámpagos dfl las bombas del ciego
nihilismo.
Es y debe ser doloroso para los amantes de
la. patria rusa., que hoy que todos tienen por
deber y por necesidad que unirse en estrechos
lazos y en comunes aspiraciones, ante el peligro del Extrémo Oriente, haya corazones extraviados que tramen contra la seguridad interior del Imperio, mientras los a.doradores
de Budba se levantan fuertes sobre los despojos de los soldados moscovitas, arrollados en
sus posiciones y empujados al Norte en constante aunque ordenada retirada.

***

Y mientras San Petersburgo viste luto por
el difunto Von Plebve, derribado en medio de
su grandeza por la perfidia y la traición, acércase á gran prisa. el período decisivo en la
campaña de Maocburia. Si los ejércitos unidos
de Kuroki, Nodzú y Okú, tratan de dar el golpe formidable contra las posiciones que defiende el general Kuropatkine, tienen dela.o te grandes resistencias que vencer, inmensos obstáculos que superar, extraordinarios problemas
que resolver, antes de que puedan considerar·
se dueños del campo y vencedores en la tremenda y sangrienta campaña.
Después del paso del
Yalú y la ba.talladeKuliencbeng, se a.bren con
gran esfuerzo y tras
pérdidas de importancia campo ha.cia·1a pe•
nínsula de Liaotung,
dejando regados de cadáveres los contornos
del cerro de N ashan.
Dueños de Da.lny y con
nuevas bases para sus
constantes desembarques de tropas, avanzan sobre los terribies
desfila.deros,y se adelantan sobre el Paso de
Motién, extienden el
campo de sus oneraciones y amenazan los flancos de los ejércitos ene·
migos. En va.no . el de·
noda.do general Kell~r
intenta un reconoc1miento ofonsi vo sobre
estas posiciones: tiene
que retirarse despu~s
del prodigioso arroJo
de sus tropas,· que sucumben ante fuerzas superiores.
Parece que la tácti_ca
de los comandantes Japoneses ha sido basta
ahora tener listas sus
reservas, para acudir
presurosas á los puntos
más amenaza.dos du\., ,,
rante sus a.vanees, ó á
los más débiles en las
~7'
pocas veces que los ru~·
. '
sos bao tomado la ofen.._.
..., .
siva., y de esta suerte,
.
como lo dijo alguna vez
.!-..
•
,
1"'
nn diplomático j ªP&lt;?·
. -M-,-._ nés, siempre han podi~
·,.✓-- ..~ do contar con fuerzas
numérica.mento superiores en casi todos los GUERRA RUSOJ.APONES.A.-EL MARISCAL OYAMA, JEFE DE LAS FUEaZAS
encuentros, aparte de
JAPONESAS QUE OPERAN ENMANCffURlA,

..
......
r . . ._. .

EOOS DEL ASALTO

Á

LAS POSICIONES DE N.ASHÁN. - LOS JAPONESES LEV.ANTANDO
Á LOS .MUERTOS Y HERIDOS.

que su artillería ha sido por demás abrumadora.
Después Tatcbekiao
y Niucbuangquedan en
poder de las tropas del
Mikado; la.s líneas de
combate se extienden en
va.rías millas de frente;los ejércitos que operaban aislados se conceotranen sus ataques y
son las san~rientas jor·
na.das del Paso de Yangsé y de Yushulitzú,
cuyos resultados quedan aún indecisos, pues
"los rusos dicen que sólo han abandonado sus
puestos avanzados, para hacer resistencia más
firme y tenaz en sus posiciones principales; y
aunque el general Kuroki reclama para sí los
honores de una victo:GUERRA_RUSOJAPONESA.-UN ESPÍA JAPONÉS ANTE
ria, diciendo que ha in·
LOS JEFES MOSCOVITAS.
fligido una seria derrota en dos acciones distintas, el hecho es que basta los momentos en
no vaya, por~ella, á entrar
que escribimos estas líneas, los beligerantes
buscando á la Rosalía
se encuentran frente á frente, dispuestos á repara ver y preguntar,
novar el a.taque y á disputar con indomable
como lo hizo el otro día,
brío el puesto que defienden, los rusos resis·
si hay tijeras que amolar!
tiendo, y los japoneses en su intento de cortar
No quiero, en el corredor
las comunicaciones entre Haicbeng y Liaode mi triste patiecillo,
ya.og, como preliminar de su avance sobre
volver á oir el rumor
Mukden y quizá sobre el mismo Harbin, cuarde su alegre caramillol
tel general de los moscovitas.
¡ved que no entre, por favor!
¡Allea jacta est!
Z, Z. Zi
Este artista callejero
3 de agosto de 1904.
que usa flotantes corbatas,
un exótico sombrero,
blusa de dril y alpargatas,
es un pálido extranjero
. que mientras toca y ca.mina
su amolador arrastrando,
EL APILADOR
nunca, al pasar, a.divina
que el refrán que va. tocando
es refrán que me asesina . ...
(Para EL MUNDO ILUSTRADO)
En otras calles hermosas
más suerte pudiera ballar ....
En el mercado de rosas
Ya viene el afilador
las tijeras de podar
tocando su caramillo .. . .
preciso es que estén filosas ..... ·
¡Ayl decidle, por favor.
¡cuánto su dulce estribillo
Y allá, en las callejas bajas,
viene á aumentar mi dolorl
en tiendas y prenderías
llenas de curnos y majas
En esta triste calleje.
que riñen todos los días,
obscura., sola y torcida,
siempre hay que afilar navajas ....
con sus aleros de teja,
¿quién puede ganar la vida.?
Mas aquí, en esta escondida
¡Que cierren pronto la. reja
callejuela silenciosa,
donde la hierba crecida
se mece triste y polvosa ....
¿quién puede ganar la vida.?
¡Ya es demasiado su empeño
en pasar junto á mi reja!
Hasta en medio de -mi sueño
escucho la triste queja
de su arecillo risueño ....
Ya viene el afilador
tocando su caramillo ....
¡Ay I decidle ¡por favor!
que afile pronto un cuchillo
con que matar mi dolor!. ...

éMaría Enríqueta.

M
PELEA DE GALLOS
Nervioso, esbelto, la actitud apuesta,
Fino pluma.je y tornasol golilla,
Altivo como un rey de horca y cuchilla
El noble gallo á combatir se apresta.
Llega el rival, y '&gt;U arrogante cresta
- Que nunca el miedo en el combate humilla
Orgulloso levanta: mientras brilla
Curva navaja entre ~us patas puesta..
Míranse de hito en bito los campeones,
Y esgrimen con furor sus espolones
Hasta que 11,Jguno á su enemigo hiere;
Porque de pronto, en púrpura teñido,
A uno de ellos se ve, que, al fin vencido,
Vacila., canta, se desploma .... y muere.
RA ÚL ARMANDO ESTEVA.

�EL .UNDO ILUSTRADO

ouerra

RusoJo poílesa

EL MUNDO ILUSTRADO

El tañontro mtxicano "Bravo"
propósito del lanzamiento del cañonero
A mexicano
&lt;Bravo&gt;,en los astilleros de Sestri Ponente ( Génova, Italia), publicamos hoy
una hermosa fotografía que representa el aspecto de la playa durante la maniobra mencionada.
El &lt;Bravo&gt; ha hecho ya sus primeras pruebas de resistencia y velocidad con resultados
muy satisfactorios, según puede verse por los
siguientes datos que han llegado hasta nosotros:
La velocidad máxima del cañonero fué de
17.82 millas, alcanzando un promedio de 17. 70.
Su consumo.á catorce millas, fué de O.k 828, y
á 16 de O.k 825 por caballo á la hor.i.. pudiendo andar, con una sola caldera, ha~ta 145 piillas.
Los alojamientos que contiene el buque son,
relativamente, amplios; están muy bien amueblados y nada dejan que desear por lo que respecta á comodidad. ll]stos alojamientos son los
s iguientes:2 para el 1 Q y 29 comandanres,6 para
oficiales de á bordo, 4 para maquinistas superiores, 10 para aspirantes, 4 para 3os. maquiniqtas, 8 para. los empleados de la maestranza
y 80 para marinos y fogoneros.
Para el servicio de trasport s, el «Bravo&gt;
cuenta coa un camarote para el jefe de la tropa, con 18 para oficiales y con el local suficiente pa1 a 240 soldados, estando todos los
departamentos del barco alumbrados con luz
eléctrica. La ventilación es artificial.
La potencia ofensiva del cañone.-o, es de 2
cañones de tiro rápido de 10 centímetros y de
6, también de tiro rápido, de 57 milímetros; su
radio de acción es de 4,900 millas al consumo
económico de carbón, y está provisto de dos
máquinas de triple expansión,que desarrollan,
en junto, 2,500 caballos de fuerza. Las calderas son dos, dos las chimeneas y dos las hél~ces con que está dotado.
Además de la fotografía del barco y de una
que representa el saloncito del comandante,
publicamos en este número •m grupo en que
n;parecen los señores Luis Robles y Carlos Z.
Varela, Ingenieros Navales de 2llo que forman
parte de la comisión bajo cuya vigilancia se
construyó el barco, y señor Jorge Nowan, primer maquinista del cañonero.
0

o
El viejecito que no sabía nada
XISTEN unos hombres profundamente simpáticos: estos son unos hombres que saben
muchas cosas y, sin embargo, parece que
no saben nada. Y existen otros hombres todavía más simpáticos: estos son unos hombres
que fueron grandes sabios y á los cuales ya
se les ha olvidado todo. Yo he conocido uno.
¿,No os inspiran también una profunda simpatía á vosotros?
Una gran desgracia, una enfermedad larga
6 sencillamente el tiempo ha pasado sobre ellos

E

LA RECONCILIACIÓN EN LA MUERTE, CADÁVERES RUSOS Y-JAPONESES, LADO A LAt.&gt;O, -DESPUÉS DEL COMBATE

LANZAMIENTO DEL CAl::fONERO MEXICANO «BRAVO&gt;.

y ha limpiado el espíritu de todas las vanidades y pompas mundanas, dejándole sereno, sosegaáo, transparente. Yo be conocido uno.
Era un viejPcito pálido, arrugado y limpísimo;
llevaba siempre un tra je negro y una corbata
blanca; sus manos largas, finas y transparentes, manejaban un bastón de éhano, que tenía
por puño un redolín de plata. Todos los días,
cuando llegaba el crepúsculo vespertino, este
viejecito entraba en el jardín del Casino y se
paseaba por la ancha alameda de plátanos,
cerrada por dos rígidcs setos de aligustres.
i.Qué había sido este viejecito? Yo no lo sé á
punto fijo; tengo una vaga idea de que ha.bía
sido un sabio formidable; de que había revuelto muchas bibliotecas; de que había trabajado
por el mundo; de que había aprendido tres ó
cuatro ó seis idiomas; deque había desempeñado cargos considerables en la administración y en la política ... . Y ahora ya no era nada; á mediodía, después de comer, una porción de señores del pueblo iban á su casa y
hablaban con él, mientras sorbían el café á
menudos sorbos en torno á la mesa del comedor. A la tarde, cuando se iba aproximando la
noche, todos estos señores, que después del café se había-o dispersado por sus majuelos, por
sus huertos ó por sus bodegas, volvían á juntarse de nuevo en las avenidas del jardín para
charlar otro rato hasta la hora de la cena. Y
todos paseaban en ancha columna, lentamente, entre las dos ringlas de plátanos. El viejecito marchaba en medio. La tardA iba muriendo; una suave claridad rojiza iluminaba el
cielo por Poniente; las palmeras perfilaban á
lo lejos su silueta rígida en el ambiente diáfano; una campana comenzaba á sonar el «Angelus&gt;. Entonces, en el silencio del crepúsculo, la fina arena del paseo, que rechinaba bajo
los oie~, dejaba oír más fuerte su voz discreta, dulce, resignada.
Y entonces era también
cuando el viejecito sentía como unas ansias de evocar sus
recnerdos. Y cuando él hablaba, dando golpes suavlls
con el bastón en el suelo, todos se paraban de pronto y se
quedaban mirándole. Yo po-

CAl::fONEROl&lt;BRAVO&gt;. -SRES. JORGE NOWAU, CARLOS Z.
V ARELA Y LUIS ROBLES.

dría poner ahora en su boca algún pequeño discurso fantástico, como hacen los novelistas con
sus héroes, pero no quiero. Esto sería como
una profanación. Lo que sí recuerdo es que el
viejecito, de rato enrafo, cuando se hallaba
engolfado en una dti sus evocaciones, cuando
se veía en el terrible trance de tener que citar
una fecha ó un nombre, se detenía un momento ... Todos callaban en un profundo silencio;
las estrellas comenzaban á brillar en lo alto.
Y luego que el viejecito había hecho una breve
pa~sa, durante l a cual habfa estado buscando
en vano en su cerebro ése nombre ó esa fecha,
sonreía con una sonrisa suave, y decía:
-· Yo antes sabía estas cosas; pero ahora
ya no ~é nada .. ..
Y todos tornaban á pasear tranquilamente.
Y ahora, yo, cuando pienso en este viejecito
que había sabido muchas cosas, pero que ya
paseaba tranquilo y feliz entre los plátanos
sin saber nada, digo: «He aquí la bella «ataraxia&gt; de los helenos&gt;.
J. MARTÍNEZ RUIZ.

00
De todas las épocas, las mejores cartas de
crédito han sido las que la victoria ha rubricado.

' *
Donde la naturaleza pone una necesidad, un
placer, el hombre pone un hábito, una pasion:
dobla sus cadenas.

*

Nuestra voluntad se convierte en nuestra
ley, y nuestra incontinencia adquiere una fuerza á la cual nos oponemos después inútilmente.

*
Cuando el hombre justo é inclinado á lo bueno sostiene su propósito, atribuye poco valor
á las recompensas ó alabanzas de los hombres

*

La amistad tiene el derecho de ser más susceptible que el amor, porque no tiene las mismas indemniz·aciones.

SALONCITO DBL COMANDANTE Á BORDO DEL CAí::fONERO &lt;BRAVO&gt;.

�EL MUNJJO ItUSTRADO

EL MtTNDO ItUS'l'itADO

fitrmosa fitsta tn s. l:uis Potosi

El espacio se inunda. de colores,
Vibra. una. voz en\todos los rumores,
La.te un esfuerzo de creación inmensa.

Entre el me.r ondulante de verdura.
Ya. se encienden las rojas amapolas,
Y en la fuente que brinda su frescura,
Donde moja sus ramas la espesura,
Han abierto los lirios sus corolas.

SPLÉNDIDAS,en toda la extensión de la palabra, estuvieron las fiestas que proyectó y
Un intanso perfume nos halaga
llevó á. cabo le. Colonia. francesa residente en
Se.n Luis Potosí, pe.re.
celebrar el e.ni verse.río
de la gloriosa jornada.
de le. Bastilla..
V e.ríos fueron los fes·
tejos dispuestos con te.l
fin• pero el que más
lle.~ó la atención, fué
la kermesse que la ci·
tada Colonia, de acuer·
do con el Sr. Dr. Miguel R. Soberón, orga·
nizó en el Tívoli de San
Francisco, destina1:1do
los productos íntegros
de la. fiesta. á favor del
Hospital civil.
La. kermesse, en la
que tomaron parte le.s
principales damas de
la sociedad potosina.,
resultó verdaderamente
lucida por el derroche
de elegancia. y buen
gusto desplegado en el
adorno del recinto.
De los puestos lla·
maba.n la. atención: el
de I a. banca., por la.
riqueza. de su decora·
do· el de dulces, que
si~ula.ba. una tienda.
japonesa.; el de confetti, que representaba. la
Bastilla., y el de flores,
que era una. hermosa.
y artística. gruta. de_ he·
no y plantas trop1ca.·
les.
Este puesto estuvo á.
cargo de las Sras. Ma•
ceyra. de Bolaños Ca.·
cho Gedovius de Unna
y A~reola. de Marga.in,
y de las Srita.s. Leonor
b ona, María Luisa.
Garza., Carmen Ma._r·
ga.in Maria Antonia.
Alo~so, Refugio Cava.zos Eva Rodríguez,
An~ María. Fa.cha., Sa.•
bina. Bolaños Ca.cho y
SAN LUIS POTO.:SÍ.-GRUPODE VENDEDORAS AMBULANTES EN
Ma.ceyra. y Celia. Unna.,
LA KERMESSE.
(Fot, Lobato),
cuyos retratos a.pe.re•
ceo, en grupo, en estas
páginas.
Desprendido de rosas y jazmines,
Huelga decir que el resultado pecuniario
Nos envuelve en sus ondas, nos embriaga.·
obtenido fué en extremo satisfactorio, debido,
Es un errante espíritu que vaga.·
'
en gran parte, á. la valiosísima. cooperación de
Es el alma de todos los jardines'.
la alta sociedad de San Luis.
Rasgada. por los áureos esplendores
Se ha. disipa.do la. neblina densa;

El misterio se cumple, y en la. boca
De la mujer ama.da ya. palpita.
El beso ardiente que el a.mor invoca;
El corazón, al beso de esa. boca,
Como tú, Prima.vera., resucita..

E

(La alegría. ba. llega.do( Cuanto existe
La proclama radiante vencedora.;
De espera.nz\l,S nuestro ánimo reviste;
Muere algo de nosotros cuando triste
Y a.margo pensamiento nos devora.
El dolor nos consume y envenena;
Son una. cruel y silenciosa. muerte
La.s horas tristes, la. profunda. pena;
Mientras ha.y juventud,la. vid'a. es buena ·
¡Que el Ideal resurja., que despierte!
'
El invierno está. lejos; sus rigores
No han neva.do las frentes todavía.:
¡Es la estación de todos los amores!
¡Como se a.bren al sol las anchas flores,
Abramos nuestro pecho á. la. a.legríal
¡Entonemos un canto á la Belleza.!
Las mafia.nas son diáfanas y hermosas.
1Que corone el laurel nuestra cabeza.!
¡Arranquemos del alma. la tristeza.!
¡Celebremos el triunfo de la.s rosas 1
No estemos tristes; con la negra duda
No se alcanza. la gloria de las palmas.
¡Que el amor nos exalte, nos sacuda,
Y en medio de la noche triste y muda,
Resplandezca. la aurora de las almas!
EDUARDO COLÍN.

~OP

EL BRINDIS DEL BARDO
-&lt;¡Que brinde el trovador!-dijeron todos·¡Que cante la. caída de las bellas!&gt;
'
Y apaga.ron sus gritos de beodos
Al rumor de los va.sos y botellas.
Y el poeta. brindó. Con débil mano
Alzó una. copa., pálido y erguido,
Y su voz, como cántico leja.nQ,
Sonó lúgubremente en el oído.
-«Gusto os daré - exclamó.-- Sies un espectro
De otra Edad, la figura. de Julieta.
Debe el poeta. _transformar ~u plectro,
Como el histrión que ca.mb1a de careta.

¿Por qué pedir purezas á. la. lira
Amor á. la mujer y Dios al cielo?

REALIZACION

«Tenéis razón. El desengaño crece
Y no ha.y desea.oso en la batalla. ruda.·
El ángel de la fe dese.parece:
'
Sólo queda el demonio de la duda.

(Un sueño)

«Brindo porque nos ha.lle la mafia.na.
Cuando asistamos á. nocturni. cita
Oyendo, como Fausto, en la venta.~a.
Serenatas del diablo á. Marga.rita&gt;. '
Y el poeta. calló . ... Mientras sonaba.
El frenético a.plauso de la. gente
Ona. visión blanquísima. cruzab~
El negro Tibe.-iades de su mente.
Y i.l record ar I a. insólita. ventura.
De su primer amor, dulce y sencilla.
Una lágrima., llena de ternura.
'
Resbaló por su pálida. mejilla.i ....
ADALBERTO A. ESTEVA.

~OP
SUZON
Ha muerto Suzon; quince a.l'ios tenía· ha
muerto. La. pusieron en un pequeflo ataúd, no
más grande que una. cuna. Se le encomendó á
un marmolista. una. piedra tumula.r con una.
inscripción: &lt;Es a.qui donde descansa. Suzon
muerta á. los quince a.ños&gt;.
'
Volvía yo de bien lejos, ¡oh! de tan lejos
par!!' pedirla. un ~eso que elln me había pro~
metido en otro tiempo, cuando era nifla. Pero
alguien me dijo en el ca.mino: &lt;¿Cómo? ¿Ignoré.is eso? Ha muerto Suzon; quince años tenía·
ha muerto&gt;.
'
Yo exclamé: «¡No puedo creeros! Existen en
el país tantas viejas gentes que viven aún. Las
lilas no se marchitan en la. prima.vera&gt;. Me
conte~taron: &lt;L&amp; pusieron en un pequeño ataúd,
no mas grande que una. cuna&gt;.
En el cementerio busqué su tumba. Primera.•
mente no la. hallé entre tantas otras. 4-Sel'ior,
,:,podéis decirme dónde enterraron. á Suzette?No, sel'ior; sólo sé que se le encomendó á. un
marmolista. una piedra tumula.r con una. inscripción&gt;.
Pero, al pie de un abedul, vi una. diminuta.
rosa blanca que se entreabría.. ¡Ah! ;qué linda.
era. y cuán oelicioso su perfume! &lt;Seguramente, me dije, es aquí donde descansa. Suzon,
muerta. á. los quince al'ios&gt;.
CATULLE MENDES.

cDejémoslo todo en orden no ocasionemos
la menor perturbación&gt;, dij~.
Estábamos, al parecer en una. casa de cam·
po. ¿De dónde? No lo sé: no recuerdo sino el
recogi~iento, la paz y la beatitud del lugar.
El ambiente era. tibio, a.pacible. Ponía.se el sol
Y s~ luz.rojiza llegaba. hasta la casa., bañando
su 10ter1~r de·ese. melancolía. y placidez que
caracteriza. la hora de las meditaciones. ¡Qué
en armonía. estaban nuestras almas con el sosiego inm_enso de la naturaleza.! ¿Quiénes éra.·
mos? ¡Quién sabe! La impresión cte lo individual, de lo personal, estaba. muy lejos de nos·
otros .... Nuestras almas vibraba.o armónicas
Y confun~i~a.s. Nuestros pensamientos y nues·
tros sent1m1entos transmitíanse con ta.l poder
é intensidad, y á la vez con tal armonía que
nuestras conciencias parecían como nu~stro
ser, una misma..
Recuer~o que a.pena.s hablábamos y que
nuestras ideas brotaban más bien del corazón
que del cerebro; nuestros pensamientos se ex·
terioriza.ba.n sintética.mente ..... .
Salíamos. Estábamos en el dintel de aquel
hogar que íbamos á abandonar para siempre.
Todos en la. casa debían conocer nuestra. par•
tlda.. Oíamos el murmullo de seres amigos y
queridos, murmullo plácido que partía del in·
terior sin que nadie se viera. «Sabíamos&gt; que
nuestra partida. era considerada como algo
natural, y todos obrábamos con extraña. inde•
pendencia.. Eramos seres &lt;libres&gt;.
Llegamos a.l vestíbulo. Nuestra.s vestiduras
flotantes y blancas armonizaban con el a.m·
biente. Seremos entonces, plácidos y fuertes
sin emoción, llenos de intensa, muy intens~
confianza., estrechamos contra nosotros los se·
res, los objetos mismos que nos afectan perso·
n_a.lmen~ .... Les enviamos después nuestro último _a~1ós. Algo dul?e y angélico, como una
beüd1c1ón comenzó á 10uoda.r lenta.mente nues·
tro espíritu. No era expresa.ble la. sensación
que experimentába.mos; era. contacto de luz de
vida, era paz .. . . .. Diríase que despertaba.' en
nosotros lo que era. eterno, envolviéndonos en
sus a.ura.s, que brotaba en nosotros la. emoción
inefable de estar en íntima unión con el todo ...
, Sí; estábamos á merced de la. Ley. Renunciábamos á todo lo personal; utilizábamos

nuestras existencias en a.uxilio del alma. uni•
versal. Y en aquellos momentos solemnes la.
Ley se.grada nos infundía. energía. y poder.
Eramos la encara ación misma de la. Ley; nos
habíamos hecho conscientes en ella ....
No era el nuestro un sacrificio: no era. una.
renunciación, pues renunciar á sí mismo, á la
persona.lida.d, es renunciar aún á algo determi·
na.do; y «renunciar&gt; implica. estar aún a.dheri•
do á. algo ....
Nuestra. renunciación era. placidez, beatitud
y armonía.. Era. la voluntad de la naturaleza.
obrando en nosotros, la. expansión de la flor
de nuestras vidas .... ,,
¡Entregarse á la. Ley! ¡Cuánto valor y cuán•
ta expresión no tenían para nosotros estas pal abras! Significaban a.mor, confianza., seguri·
dad, vida. y vida. inmensa., grandiosa, armónica.. Dentro de nosotros pa.lpitab11. el universo.
Entonces desperté; bajo la impresión de
aquel profundo é intenso sentimiento, desper·
té .... y comprendí que había contempla.do la.
pálida imagen de una realidad que llega.ría.
algún día: el eterno Sacrificio que es eterna
felicidad.
ZOÉ.

o
fnla fxposición de San Luis
Hemos publica.do ya diferentes fotografías
de los departamentos más interesantes de la.
Exposición de San Luis Missouri, y hoy, con·
tinuando nuestra. labor informativa., inserta.•
mos la. vista. panorámica. de una. gran para.da.
en el Pike.
En este Jugar, uno de los mh extensos del
certamen, es donde están insta.ladas todas las
diversiones públicas, tales como circos, tea•
tros, cafés-conciertos, salas de pugilato y esgrima., ba.iles, etc., etc.
El Pike es frecuentado diaria.mente por mi•
les de personas que va.o á distraerse, ya sea.
admirando á. algún cirquero ó actor notable,ó
bien á. una. &lt;baila.ora&gt; de fla.menco.
Las diversiones que más éxito han logra.do,
son aquellas donde se presentan tipos y costumbres regionales de distintos países.
De la importancia. del Pike podrán juzgar
nuestros lectores viendo la fotografía referida..
El personal que trabaja dentro de este recinto
pasa. de 10,000.

cS~ a.vara. cubre á la postrer María
La. tierra. de la. pampa americana.
Brindemos por las flores de la orgía
Que marchita. el fulgor de la ma.l'ia.na,

1

&lt;!Amar!. .¿Y para qué? Muere la idea
Y tri1;1nfa. y vive la. terrena. forma:Los t1e.mpos son de Aspa.sía y de Frinea.
No son los tiempos. de Lucrecia. y Norma: ·
&lt;Si todo es fango, va.nida.d, mentira.·
Si todo es nada en el mundano suelo,'

CANTO DE PRIM74VER74
(Composición que obtuvo el primer premio en el Concurso
Literario celebrado en Oaxaca recientemente)

·Entonemos el ca.oto de la vida.,
El1 canto del a.mor! La Prima.vera
Ha dicho a l triste corazón: ¡olvida!
y al impulso creador estremecida
Se ha cubierto de flores la pradera.
¡Cuánto dice la. ráfaga. del viento!
¡Cómo estalla.o las ramas en botones!
EL ;umor de los campos, libre acento,
Es un himno de a.mor, himno de aliento.
¡Que florezca.o las nuevas ilusiones!
¡Cómo al beso del sol cruje y se inflama.
Naturaleza. que al placer convida.
y ha.y un nuevo retoño en ca.da rama.!
¡Cómo todo fecunda., todo a.roa,
Todo es calor, y movimiento y vida!
¡Oh la inmortal resurrección! Hay mieles
En los frutos que cuelgan del follaje,
y han brotado, en los rústicos vergeles,
Esas flores de sangre, los claveles,
Como al soplo de un ímpetu salvaje.
Todo revive; mayo florecido
Ha reventado en explosión furiosa.;
En la flor, en el árbol, en el nido
Hay un germen prolífico escondido
Que se agita con fuerza mistt,riosa.
Los insectos ya. liban, á su paso,
En el licor que los nectarios llena;
Es ca.da flor un desbordado vaso,
y ha. vestido su túnica. de raso
Esa. mística. virgen, la. a.zuceua.,

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-UNA GRAN PARADA EN EL PIKE.
SAN LUIS PO'l'OSÍ.-GRUPO DE DAMAS QUE
POESTOS EN L : ~ : s ! . SU CARGO LOS PRINCIPALES I
(Fot, Lobato),

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

€1: €ORE€[ D€ 0UERRJI
BALADA
Destrozado el arzón, rotas la.s bridas,
a.l a.ire dando la.s revueltas crines,
los corceles briosos que á la guerra.
marcha.ron, vuelven ya..
Muestran en su pupila. dilata.da
de la. guerra. inclemente los horrores ....
sobre sus lomos, que flagela. el a.ire,
ningún jinete va.
Vieron morir, como héroes, á sus dueilos,
que vertieron su sangre en cien combates
y con la fe de ardientes paladines
lucha.ron por su rey ....
Y vieron que en los campos de batalla,
que sangres generosas fecunda.ron,
imperaba., por leyes de la. guerra.,
del vencedor la. ley.
Corrieron por los campos, y al castillo
en busca. de consuelo á su fatiga.,
para. labrar el campo abandona.do,
vuelven, por dicha., ya..
Del castillo de piedra. silencioso
el corcel entre todos favorito,
mensajero de amores, con sus ca.seos
en los portones da..
Al oír el estrépito una dama.
de noble faz, donde el dolor anida.,
del castillo de piedra. sale ansiosa.
con tembloroso pie;
buscan sus ojos bellos al amante

que á la. guerra. ma.rchóse ebrio de gloria
para ganar más la.uros á su nombre,
.... y sólo el corcel ve.
Sordo rugido de dolor inmenso
que estremeció los valles y monta.ila.s
rompió el silencio, a.lgún alivio da.nd~
a.l noble cora.zón.
Sus manos, que de mármol parecían,
con a.fán indecible recogieron
del corcel favorito un pliego breve
sujeto en el arzón.
Con los ojos nubla.dos por el llanto
el mensaje de a.mor, con sangre escrito,
leyó la. dama., por la pena. loca ....
y del breve pa.pel
el perfume aspiró de sus amores,
y un a.lma. recogió, porque su amante
su último beso en el mensa.je puso
¡y envolvió el alma en él!
Acaso de la. vida del caudillo
el hilo se rompió cua.ndo pensaba.
en los día.s felices .... ¡más felices
porgue pasaron ya!
Lejos de todos remontó su vuelo
el alma. generosa á las regiones
del Creador; igual que siempre, el río
hacia los ma.res va. ....
La noche con sus sombras se extendía.·
brilla.ron en el cielo las estrellas;
'
la luna, con sus rayos melancólicos,
los campos alumbró . ...
Ocultóse el castillo entre las sombras·
y el &lt;;iue de a.m_or fué trist~ mensajero,'
rendido de fatiga, á los pie'I mismos
de la. dama. murió.
LUIS BRUN,

PAGINAS DE LA MODA
LOS SOMBREROS
Por lo demás, las combinaciones más ra.ra.s y que antes juzgábamos ext:a.va.gantes,
gozan hoy de los favores de la. diosa. -c:Mut~bile&gt;: a.zul con violeta., sombreros de pa.Ja.
verde con cinta.s púrpura .... La e_xtraña
a.sociación de colores na.ce, en los tiempos
a.ctua.les la novedad de un sombrero. ¿Son
lindos e~tos contrastes sa.l va.jes? No, pero
son nuevos y los deslumbra.n:tes _rayos sola.•
res de esta estación parecen mchna.r el gus·
to á los colores su bidos, de idéotica. suerte
que bajo el ardiente cielo a.fricano.
Como para compensa.r ta.les excesos_, están
en boga. ruidosa los sombreros de paJa, cuyos adornos sean de i_gual color, ~ fin de
quetienda.n f,. confundirse con la. pa.Ja.,
.
El torneo de estas vistosas metamorfosis
constituye, en resumen, una. a.noma.lía. del
Arte.

VERY thing

on time, cea.da cosa. á su tiem•
po&gt;. Este a.da.gio inglés, de frecuente uso
en la vida. práctica., tiene también aplica•
ción en la. Moda.
¡Qué triste fuera ver un sombrero de colores
fúoebres, privado de la. ra.diante lozanía. de las
flores, en esta ¡a.lana. estación!
Follajes tiernos, perfumadas violetas, guirna.ldas de frescas rosas, todo lo que forma
parte Je la. frescura. y a.legría de esta parte del
a.ilo, ofrece la. moda. pa.ra. los sombreros.
Los lindos guipures se presta.o igualmente para. la confección de los sombreros, á los
cuales se agregan a.hora. encajes y entredoses
que alternan con cintacometa. de terciopelo, lo
que rea.Iza el resto del adorno de una. manera.
tan nueva como indepeodiente. El enea.je, otra.s
veces, se borda con sedas de colores, figurando rosas; otra.s, con hilo de oro ó acero, lo
que ha.ce soberbio efecto á la luz del sol; otras,
en fin, se entrelaza. con hilos irisa.dos de crin

E

NÚMERO

C. GALINDO,

l.

El General de los Indios de Xkanhá
A título de información curiosa. publicamos
hoy el retrato del llamado General Eugenio
Arana., jefe de los indios pacíficos que ocupa.o
el Cantón de Xka.nhá, en el Oeste del Est11do
de Campeche.
Hasta ha.ce muy poco tiempo estos indios vi-

ama.dos, sin recurrir, para ello, á ningún medio
vio iento y los resultados que ha. a.lean za.do son
fructíferos, pues á la. fecha Arana es Presiden•
te Municipa.l de Xkanhá y marcha. de perfecto
acuerdo con las autoridades, habiendo tenido
última.mente una conferencia con el seilor Go.-

./4

~ \ ~~.·
'-t·~

1

-

.

.., .
NÚMERO

Pa.ra. las señoras de eda.d, las copelina.s negra.a, gua.rnecida.s de entredoses de cguip?re&gt;,
esca.ra.pela.s de muselina. ó roseta.a de terc1opelos, son distinguida.a y seri:l.s.
He observa.do una señora. de cincuenta. silos
que lleva.ba. una. ca.pelina. «Directorio&gt; negra.,

CONCURSO DE N~OS,-Elena Co11to, Ricardo
_ Aoosta. Ricardo Nieva y Ester Cloero,

vieron completa.mente apartados de la acción
de la.s autoridades, siendo entre ellos Ara.na.
u;n seilor de vidas y haciendas que dominaba.
sm más ley que su voluntad absoluta..
Con el ma.yor tacto ha procura.do el Gobierno de Campeche a.traerse á Ara.na y sus subor-

berna.dor Lic. Luis García. M., de la que este
gobernante sa?ó mucho provecho.
Arana.,que tiene más de ochenta.a.flos de e~a.d,
se conserva robusto y saludable y es un hom·
bre astuto en a.lto grado.
(Fol. llartinez.-Camptcht.)

NÚMERO

2.

teñidós de cierta. ma.nera., que les da. una. bri•
llantez tan original como hermosa..

***

·1

gua.rnecida de una. a.bulta.da. roseta. de guipure
tramado de acero hacia. el frente, y en la. parte izquierda. del a.la., una. colecita. de tul negro,
sirviendo de asiento á un c-aigrette&gt; blanco encorvado hacia. atrás. Era muy rico y de un
gusto perfecto.
La. paja. inglesa., de a.specto liso y satina.do,
es muy transformable y se emplea. gra.ndemen·
te en toda. clase de sombreros: toca.s, ca.pelinas,
sombreros de a.ncha.s a.las, cplatea.ux&gt;, etc.
Las nuevas tinturas le dan seductores matices,
siendo los más a.precia.dos este año el verde
lechuga, el verde océa.no, azul pálido, el rosa.
tierno; pero la última. pa.labra. de la. moda da.
la suprema.cía á la gama. entera. de los bayos:
tinte «melena de león&gt;, cta.baco&gt;, cca.nela.&gt;, choj a seca&gt; y otros por el estilo.

3.

NUESTROS MODELOS
NúM. 1.-Sombrero para. excursiones en el
campo. Dos garbosos nudos al frente y cruce
de listón atrás.
NúM. 2.- Sombrero de visita.a y tea.tro. Fondo de cchenille&gt; blanca, bordes de tafetán
bla.nco recorta.do, grueso racimo de violetas
de Parma.
NÚM. 3.- Sombrero guarnecido con rosa.s.
En el bonito modelo de paja de arroz verdema.te, se refuerza. el a.la, 15 c. ancha., por den·
tro con alambre, hasta. 4- c. desde el borde,
cubriéndola. después en igual a.ncho con tul

NÚMERO
NÚMERO

4.

6.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
de zapatilla sujeta al pulgar y colocadas sobre grandes suelas de madera, a.marradas con
cintas. Usan, para sus paseos, unos carruajes
de dos ruedas, especie de silla de manos, conducidos por hombres. Dos tipos especiales son
las &lt;geishas&gt; y las &lt;oirans&gt;. Las primeras,
muy semejantes á las bayaderas de la India,
son indispensables en todas las fiestas privadas y públicas. En la ceremonia anual de
&lt;Taynno Michiki&gt;, el famoso concurso de belleza donde se eligen las &lt;oirans&gt;, las &lt;geishas&gt; marchan al frente del séquito.
Entre sus costumbres piadosas está la oración por los que están en la guerra. Las madres, hermanas y novias de los soldados, se
dirigen al templo de Tokoshira, y arrodilladas
ante el altar del dios, ruegan cien veces por
los ausentes. Van y vienen de la puerta exterior del templo y llevan cien tiritas de papel
en la mano. En cada oración dejan un papelito á los pies del altar. Cuando han depositado
los cien, ha terminado la plegaria. por los guerreros.
La poesía es cultivada por las mujeres. He
aquí unos hermosos versos amorosos que han
sido traducidos á nuestra lengua:
QUBJA

&lt;En mi corazón el amor se desliza impetuoso como un rápido torrente que, escondido entre los bosques, corre al pie de una montañ.a.
&lt;Todas las noches, al contemplar las nubes,
pienso en una persona que vive bajo otros cielos.

NÚMERO 8.

NÚMERO 7.
plegado y apoyándola con una segunda ala de
terciopelo. Al rededor del casco se adapta una
corona de grandes rosas &lt;La France&gt;, con hojas de diferentes tonos verdes, y se guarnece
el ala, torcida hacia abajo por detrás con zarcillos de tallos de goma y púas de lo mismo.
Debajo del ala se dispone, á la derecha una
roseta de tul, y á la izquierda, una rosa con
hojarasca.
NóM. 4.-Sombrero de enorme ala levantada á la izquierda; copa y parte superior del
a.la de tafetán lila. con pliegues superpuestos
cosidos al través; cara inferior del a.la de muselina de seda verde malva; pluma blanca y
nudos de listón &lt;Liberty&gt; verde yedra.
NóM. 5.-Capelina de paja de trigo velado
con fino encaje. Copa a.Ita corona.da de cocas
de cinta de paja.
NóM. 6.-Gran sombrero de muselina de seda ocre, guarnecido de una corona de hortensias en tonos naturales.
NÚM. 7.-Sombrero fantasía con broches de
acero, asegurando las amazonas. Verde es la
cara inferior del ala y gris-acero la superior
y la copa.. La. pluma. posterior es verde,y grisacero la anterior.
NóM. 8.-Elegante sombrero de tafetán y
muselina de seda azul pálido. Nudo de la misma muselina, dando salida á una pluma y un
&lt;aigrette&gt;negro,recubiertosen la base por una
hebilla de acero.
NóM. 9.-Sombrero &lt;Paulette&gt; con dos amazonas gigantes y un buquecito de rosas.
NóM. 10.-Sombrero Marqués, de paja de
trigo adornado con tul, amazona blanca y
adornito de acero.
NúM. 11.-Toca de paja Mordoré, guarnecida de ramilletes de florecitas blancas y amarillas y lazo de cinta.
NóM. 12.-Sombrero de paja de trigo, lamina.do de paja blanc a, muRelina de seda, guirnalda de rosas y hebillu de acero.
NúM. 13.-Sombrero Marqués, de paja azul
celeste, muselina de seda, terciopelo negro y
amazona. azul.

NÚMEROS 13, 14

NúM. 14.-Sombrero de paja &lt;vieJa&gt;, con
amazonas blancas, tul, cinta y hebilla de
a.cero.
NÚM. 15.-&lt;Toquei:. de paja verde almendra,
pañeado de tul y corona de rosas.
NÚM. 16. -Sombrero de paja color champa-

gne, ama.zonas blanca y negra, torsade y lazo
cinta, hebilla y velo encaje blanco y negro.
N~M. 17.-S011:1brero de paja de arroz negra,
lammado de pa.Ja blanca, velo de encaje ne•
gro, pluma y &lt;aigrette&gt; blanca.
NúM. 18. -Toca de crin fantasía color de
trigo, guirnalda de adormideras encarnadas y
terciopelo negro.

~fJP

LA.S MUJERES DEL ]A.PON

NÚMERO 9.

tftODOS volvemos hoy nuestras miradas ha\., cia ese her~ico y bizarro país del Japón,
. y nos entusiasma ver que ese viejo imper~o, contemporáneo de los de Babilonia y Nímve, resurge ahora como una gran nación moderna. Entre sus actualidades más interesantes, está, sin duda, la de sus mujeres aunque
no hay _que poetizar demasiado sobre ~ste punt~. La Ja.po_nesa es bastante linda, tiene bellos
o¡os expresivos, y sus labios un tanto gruesos
.son de un dibujo muy corr~ctc; pero para u~
europeo no pueden pasar por dechados de belleza.
_Una de sus más lindas cualidades, son los
~1entes, de una blancura deslumbradora. An•
tig~amente,. al casarse, se los pintaban de negro, pero dichosamente esta tradición desaparece Y sólo las mujeres del campo conservan
e~ta extrañ.a costumbre. La cabellera. es soberbia Y muy negra,, 9.ue recogen habitualmente
en un moño volummoso y complicado. El peinar.se ~s para ellas una operación importante
Y ~lfícil, que las ocupa largo tiempo. Para
evitar est?, es frecuente que duerman sobre
una espeme de rollo llamado &lt;makotra&gt;1 dispuest? de tal modo, que sólo el cuello de la
durmiente se apoye y no se descomponga. la
cabellera. .
.S?n muy aficionadas á los afeites; en sus
via¡es 6 paseos largos, llevan una bolsa con
el paíl.uelo, el espejo, los polvos -y los pinceles
fiara ~arse carmí? en las mejillas y negro en
as ce¡as, operación que hacen delante de to·
do~ con la mayor naturalidad y sin el disim_u o de las. europeas. Casi todas llevan una
pipa pequ~íl.ita, el tabaco y los avíos de fu:ar. Las Japonesas visitan mucho las &lt;casas
óe te&gt;. Las concurre?tes se s ientan en cojite,
en ~l. suelo, Y las sirven de rodillas tazas de
exquisito te verde, sobre peq ueflas mesas. Algunks cantantes tocan un instrumento llamado
&lt; oto&gt; Y entonan sus canciones
·
. Algu nas ~aponesas
visten á .la europea no
di~ eleganeia.; pero su traje nacional es ~era er~mente aparatoso. Consiste en una larga túnica rameada Y cerrada por una cintura
uyos . dos extremos se anudan formando u~
~zo giganteaco. Las mangas son q-e una longitud excesiva! Y la falda es tan estrecha, que
:nvu lve las yiernas y dificulta los movimiencºii· on en e hogar sumamente hacendosas y
u ivan ~~chas artes útiles. E n k, que son
fina notabilidad, es en el coloreo áe fotogra1. ª¡~ 4ciue hacen con prolijo arte y son muy soic ª as en todo el mundo En el calzado no
son tan desgraciadas como '1as chinas Y no se
someten á la mut'l
i aci'6n. Llevan una especie

f

8

NÚMEROS 10, 11 Y 12.

NÚMEROS 16, 17
&lt;La semilla del pino brota sobre las J)eíl.as.
El amor no es, pues, difícil de satisfacer.
&lt;Debilitado por el amor, mi cuerpo se con-

Y

18',

vierte en una. sombra; pero en una sombra. que
no sigue á nadie.
&lt;Las mangas de mi traje están húmedas de

Y

15.

lágrimas; pero si se me in~rroga por 9-ué, contestaré que es por la lluvia ~e la. prima.yera.
&lt;Sin la esperanza, yo moriría hoy 1~11s~o.
La promesa de volvernos á v~r será m~ vida.
&lt;Mi cuerpo se ha. alejado de t1 , pero mi corazón te sigue como la sombra.
.
&lt;Yo creía que la hierba. del &lt;olvido&gt; na&lt;?ía
de una semilla; pero no: nace en el corazón m•
constante del hombre&gt;.
.
Por supuesto que las virtudes de aseo Y limpieza que son característica del Japón, se cultivan mucho en el sexo femenino. ~obre e_ste
particular, un viajero japonés publica un mteresante artículo en la &lt;Revue&gt; de Par_ís, ~n
que dice: &lt;El pueblo japonés es el más limpio
del mundo. En casi todas las casas y en todas
las fondas ha.y una sala de baíl.os, de instalación modesta, pero suficiente para. los fines á
que se dedican. La puerta del ~ua.rto del _baño
jamás se cierra. con llave: los Japoneses igno·
ran ciertas formas de nuestro pudor y de nues·
tro impudor· en el Japón &lt;se ve á menudo al
desnudo, per~ no se le mir.,_ nunca&gt;. H a.y gr~n
número de baños pÚ"blico5 que cuestan en Tokio
once céntimos. Los japoneses de condición más
humilde, se baíl.an, por lo menos, una vez a.l
día; muchos, tres y cuatro veces&gt;. . .
Gracias á estas costumbres de higiene, comunes á todos, la multitud japonesa es la más
limpia. y agradable que hay en el mundo. Se
ha notado que desprende un ligero olor á &amp;'eranio, debido al perfume que se dan las mu¡eres
en la cabeza. Inútil demostrar que estas cos•
tumbres de limpieza no son importación de
Europa.

Be0S OB T0O0 BL MUNOE)
_ erl eclas de la expedJc16n,-El "lllennebbl" en lli fábrica de cañones Crensot,-Una escnela de bnzos.-El centttnarlo
Los Ingleses en el Ttbet. P
P
de Jor¡ce Sand,-Sanatorlo para tnberculosos en In¡claterra.

OR vez primer11, en la historia
de la humanidad se a.cercan, á
paso rápido hacia Lasa, !1-1·
gunos europeos. Hasta hoy la &lt;ClU·
dad sagra.ca&gt; del budismo lam~ta
había sido algo más que un enigma: había sido el cementerio de los
exploradores.
.
Parece que la naturaleza misma.
ha rodeado el valle sobre el que ~e
asienta la capital religiosa del Tibet, de todos los riesgos y de los
peligros todos, al txtremo de que,
para encontrar reunido un cúmulo de obstáculos semejantes, habría
que ir al polo mismo.
Los expedicionarios franceses,
bajo la protección del gobierno de
París han intentado algunas oca·
sione~ acercarse á la capital tibetana, más por conocer bien el va.lle donde corre el alto Meckong,
que con objetos políticos; pero la

P

suspicaz vigilancia de los tib?ta.n'o s ha hecho imposible la realización del empeñ.o. Se ha dado todo
género de auxilios á los que pretenden salir del territorio que domina el &lt;Lama-Da.la!&gt;; pero se han
opuesto infranqueables barreras
á los que intentan ver de cerca
Lasa.
.
d
Montañ.as de siete mil metros' e
altura, donde reina el inv_ierno ~os
doce meses del a!'!o; desiertos mhospitalarios en los cuales la muerte acecha en forma distinta á los
viajeros, població~ rebelde á to~o
tráfico con extran¡ero~ y _aus?ncia.
total de caminos y de 1nd1caciones
precisas en los mapas, tales son
las dificultades que esperan á los
que, confiando en su buen!!' estrella emprenden la. exploración del
Tibet. ·
El Zar de Rusia, al que intere-

sa sobremanera entrar en relaciones con el &lt;Da.lai-Lama&gt;, ha enviado alguna. vez misioneros budistas haciéndolos acompañar por
cosacos del Turkestán, de religión
budista también, á guisa de peregrinos que llegan á pagar la. deuda que han contraído con la divinidad, visitando los santos templos de la capital tibetana; nada
ha servido á despistar la na.tura.!
suspicacia de los tibetanos. Apenas si un viajero, á despecho de
las dificultades propias de una expedición semejante, ha logrado penetrar á. Lasa, permanecer a.lgu•
nos días en la ciudad y tom ar secretamente fotografías interesantes. Hasta hoy la expedición inglesa ha ido avanzando, no sin tener
que bata.llar con los obcecados tibetanos, dueñ.os de las posiciones
más bien escogidas, dueíl.os de ce-

rra.r los altos desfiladeros, interrumpiendo y estorbando así la
marcha. de la expedición, ya que
impedir el avance es cosa absolutamente imposible.
Muchas pérdidas ha costado á la
misión del general Mcdonald acercarse á Gyantsé, la. primera villa
de importancia, situada en el camino de Lasa y á corta distancia de esa ciudad.

***
Los imperios africanos, en los
cuales aún predomina la ley de
Mahoma, y el sistema teocrático
de gobierno que inició el &lt;profeta&gt;, tienen muchos de los rasgos
aventureros y heroicos que tanto
gustaban á los novelistas de folletín ha.ce diez aflos y más.

�EL MUNDO ILUSTRADO

\;)ea

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí está el

p

'

'

.

~

.

i

J,. .

.....
UiSita ele "€1mennebbi'' á la fábrica ele ereusot

Difícilmeute se podría encontrar
en Europa, en Asia misma, quizá,
el tipo original de &lt;El Mennebbi&gt;,
cuya historia romántica y novelesca es digna de figurar en las aventuras de algún imaginativo narrador. El alto personaje cuyo nombre mencionamos,ha tenido en cierto momento en sus manos las intrincadas redes de 1a política marroquí, y como todos los de su especie, ha terminado por disgustarse con su jefe y señor y por salir
destet·rado del país que dominó por
algunos años.
Era el Niennebbi ministro de l a
guerra en Marruecos. Es de origen
inglés, escocés á lo que parece, y
es hombre de alta inteligencia y de
energía poco comunes. En Marruecos aparece hace algunos años con
grandísimo prestigw, con influencia decidida sobre el sultán Abdul
Azziz, á quien hace emprender cierto género de reformas que á su
pueblo no gustaban, pues es una
de las características de los imperios musulmanes la referente á
la sorda y tenaz hostilidad con
que tropiezan losinnovadores siemµre que alguno hay, llámeseel sultán mismo, que trate de hacer despertar á eso¡¡ pueblos inmovilizados á través dti los años, en la contemplación de un ideal sagrado, lejanísimo y fatalista.
El sultán enajenóse la simpatía
de los &lt;santones&gt;, que en él vieron
una amenaza, desde luego que procuraba instruir al populacho y hacerlo entrar por la vía del progreso. Se predicó la guerra santa, sorda l constantemente; se negaron
los impuestos al. monarca infiel á
la doctrina de estancamiento eterno, que forma la base del mahometismo, y se recordó que él, como
sus antecesores todos, tenía en
su cuenta actos criminales que le
habían permitido afirmarse en el
pod~r. Había enterrado en vida, en
un «m pace&gt;, á su hermano mayor
y había disfrutado del poder en
esa forma. La guerra civil estalló.
El Mennebbi salió entonces jine-

t a Escuela ele Buxos inglesa

1

~

€1Principt ele 6ales inaugurando el nuevo sanatorio

te en su corcel blanco de batalla, Barreta, admiradora sincera del
lleno de. condecoraciones y de cin- talento de Geor,re Sand, dijo unos
tas, y llevando un estado mayor versos aplaudidísimos.
Pero la parte más importante de
de &lt;cheicks&gt; historiados. La guerra siguió con fortunas muy diver- la celebración del centenario, es,
sas, hasta que fué lograda la de- sin duda, la que se efectuó en la
noche en el Teatro de la Comedia
rrota del pretendiente.
Pero el Mennebbi, por circuns- Francesa. Se representó la mejor
tancias desconocidas, riñó con su obra de George Sand, &lt;Claudie&gt;,
maestro y jefe, y el resultado es con toda la sincera devoción y taque actualmente recorre Francia, lento artístico que sólo saben aporlleno de palabras dulces para los tar á una fiesta de esta clase los
miembros del gobierno que le re- pensionados del primer teatro de
ciben. Recientemente hizo una vi- · Francia y del mundo. Cuando la
sita á. la fábrica de Creusot, en la escena terminó, el busto de la esque se hacen baterías de cañones y critora apareció en el escenario,
corazas para buques, estando pre- precisamente en la decoración que
sente en los momentos en que se soñó para desarrollar el drama
hacía la forja de una de estas enor- más ,ralano que escribiera su plumes lámfoas de hierro.
ma. Una comisión especial coronó
la estatua, en medio de la ovación
*
**
Acaba de celebrarse
en Francia de la selecta multitud que llenaba
el centenario de George Sand. La el coliseo.
genial ~scritora, amiga de Musset,
***buzos! No cabe
que baJo el seudónimo ocultó su
¡Una escuela de
obra entera, tiene ya en el Jardín duda; los británicos, los sajones
del Luxemburgo una estatua se- en general, entienden la vida en
d~nte. En ella. el escultor ha que- forma algo diversa á . la nuestra y
rido reproducir los rasgos fisionó- saben encontrar en ella todo lo que
micos de la escritora en su mejor de bueno se nos oculta á las veces
época, en su época de amor y de á nosotros. En Portsmoutb acaba
gloria, en su juventud.
de inaugurarse la primera escuela
La fi_esta ha ~ido patrocinada por p_ara buzos de que se tienen notiel gobierno mismo de Francia. A ctas.
la ceremonia oficial del descubri_Se comprende que, para princimiento de la estatua, estuvieron piantes poco aptos aún á la mapres~n.tes a!tos empleados de la niobra, sería difícil, si no pe1igroadmi01strac1ón, qu,e áportaron á, la so, e~prender descensos á las profiesta el contingente áe su alta re- fundidades del mar mismo. Para
pre~entación. LE&gt;yóse un discurso que vayan enseñándose lentamenoficial, un panegírico de la román- t~ Y sin peligros, á desempeñar detica escritora, y la Sra. Worms- bidamente sus peligrosas comisio-

Ud. á Su Derecha.

nes, se ha instalado un tanque de·
diez y ocho pies de alto, con ventilas á través de las cuales el instructor percibe los movimientos del
alumno- buzo y se comunica con él
por medio de un teléfono. Así se
logra que se ense!Ien pronto, y sin
peligro alguno, los fut uros buzos,
cuya utilidad es cada día mayor,
tanto en los di versos servicios de
la marina de guerra, 0omo en los
diferentes empleos dependientes del
comercio.

*

**
¿Será la tisis siempre
el azote·de
la raza humana? Parecería á un
escéµtico que eran vanas todas las
precauciones y que todos los gastos eran inútiles, puesto que la tuberculosis ataca lo mismo á los ri•
cosque á los pobres, á los blancos
que á los negros, á los que habitan
en climas tropicales que á lo~ habitantes de la región helada. Pero
si la enfermedad es la más grave
que la humanidad padece, los esfuerzos de todos deben unirse para
luchar con ella. Los príncipes que
pertenecen á la familia real inglesa
se han distinguido siempre por sus
esfuerzos en pro de l a curación de
la tisis y de la asiste ncia faculta•
ti va cientffica y racional de los tuberculosos.
Recientemente base gastado cerca de un millón de pesos en construir ~ equipar al hospital de
~earts1de, en Inglatf!"ra, en un sitio cuyos aires tendrán influencia.
benéfica sobre los tuberculosos.
La empresa ha sido patrocinada.
por el príncipe y por la princesa
de Gales, que asistieron á la inauguración del sanatorio.
Cien enfermos podrán ser asistidos en Heartside y tendrán los elementos todos indispensables para
favorecer, según los últimos descubrimientos de la ciencia la cu·
ración de sus males. Fundionará
el hospital desde luego bajo el alto patronato del Estado y será
aten_dido por un estado ~ayor de
médicos y enfermeras, especialmente educados para el 'caso.

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

STILWELL PLAC-E
se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo· las ventajas de sus precios. Venga á n~estra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

STILWELL PLACE
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han pasado?

111auguración del monumento ele :JorQe Sancl en el Jardín de tuxembur90

ta e¡q,ecllción del t ibet~rect,azanclo unataque

liomenale á !Jeor9e Sana en ti teatro ele 1a eomeclia ;r.1nctsi

1,

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�Año XI- Tomo Il - Núm. i

Un "Chez soi," elegante y artístico, es ·sin duda, el lugar más agradable
para pasar las horas alegres ·6 tristes de la existencia.
Este lujo y la elección de amistades son preocupaciones que ilustran. E l
punto, á veces de difícil solución, es lo costoso de un a instalación 6 de algún
mueble faltante y que armonice con los de nuestra h abitación.
"~I Palacio de Hierro" posee la Fábrica de :Muebles más grande
de la República y es ya reconocido que allí se h acen tan to m uebles de gran
lujo y arte, como de lo. más modesto, siempre en fabricación ir reproch~b~e_
y en precios extraordinariamente baratos.

:. F l'o r ·es , B e 11 o : S ex o , -Pe r fu rm ·e $
Las flores son en la mujer, lo que el perfume es en la flor: la una sin el
otro-es incompleta.
Con este proverbio coincide el completo triunfo del Pala~io de Hie-

rro por sus extractos:
Ideal Creur de Jeannete, L'aiglon, Wonderful, que exh alan un embriagador aroma por su olot suave y -delicado.
Vemos con placer la fama. qu~ &lt;lía á día alcanzan estos perfumes·, que toda dama elegante desea encontrar en el ambiente que la rodea. E n el Departam~nto-de Perfumería d.e

"EL PALACIO DE HIERRO"
Encontraréis estas novedades y un inmenso surtido
de Perfumeria en general.
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.

· · EN LOS BOULE\7AROS
Durante nuestros paseos vespertinos, siempre llenos de nuevos atractivos,
detenemos nuestras miradas en los almacenes y herrp.osos edificios construídos recientemente en la Capital.
He aquí que al llegar al Palacio de Hierro, quedamos sorprendidos
al ver en sus aparadores los precios tan increíblemente baratos de los vestidos.
Para dar una idea, imagináos una deliciosa "Toilette" de Cambray ó de plumetis; adornado de encajes y forrado por $38.00; y otros vestidos de cachemir ' 'Estilo Sastre" de un corte irreprochable, forrados desde $35.00, realmente la frase ' 'Increíble" es aplicable para quien no los haya visto.
Es de creerse que todas las señoras irán á hacer sus compras á los Al macenes de

El Palacio de Hierro
R~ALIZA~DO f\81 U~A ~~ORM~ ~GO~OMIA

Talleres de Vestidos, Talleres de Trajes Estilo Sastre.
Tenemos al frente de cada,
. uno de estos tal lereR, verdaderos artistas parisiense~ de m tiy merec1·d a f:ama por
sus encantadoras pro d ucc10nes.
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Especialidad en Trousseaux para Desposada

VISITAD LOS ALMACENES DE EL PALACIO DE HIERRO, S. ·A.
Galle de San Bernardo

..--..._ M~XIGO

m

Apartado número 26

Agosto 14 de 1904

Precio del ejemplar: 50 cs.

�. 1

JIC P.üERCO d~ UERJICRüZ:&lt;i

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e ·RANDES ALMACENES
DE ROPA Y NOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS. MEXICO

1•

Año XI.-Tomo U-Número 7

~glstrado como lll'tlcnlo de eegnnda clue, en 3 di3 Noviembre •e 1894.

_

Completo y Escogido Surtido de
•

Be111t1: LUIS REYES SPINDOU

;

.

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S11bscrlpcl6• memual tor"1ea ......$ l. 60
ldem
ldem en la Capital.$ t. li

BELLAS ARTES

·oEV1\RT1\MENT0 ESVEeI1\L DE V1\N0S · ·
Y e1\SIMJR.E S, EL MEJ0R
i
_ DE L1\ REVUBLI~1\
1\lfombras, Tapetes, eortinas
de todas clases.
MUEBLES DE T0O0S ESTIL0S

r

MEXICO, AGOSTO 14 DE 1904.

. Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDU

Especialidad en artículos para Iglesia, Oalonería,
Tiraduría. Fábrica de Camisas, Corbatas, Som= .
brillas y Paraguas. Bonetería de todas clases.
Espléndido surtido en géneros de _seda, lana y al=
god6n. Blondas, E~c~je•s, Pasamanerías y ador=;
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L UND.O LU5Tft0D-O

·

I
/

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, -FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00 cuyo
peso no exceda de 15 kilos.
'

S_ignor~tt fionnorat ·y eompañía.

LAPUERZA.
(Por L. C. Lourl.)

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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