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JIC P.üERCO d~ UERJICRüZ:&lt;i

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e ·RANDES ALMACENES
DE ROPA Y NOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS. MEXICO

1•

Año XI.-Tomo U-Número 7

~glstrado como lll'tlcnlo de eegnnda clue, en 3 di3 Noviembre •e 1894.

_

Completo y Escogido Surtido de
•

Be111t1: LUIS REYES SPINDOU

;

.

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S11bscrlpcl6• memual tor"1ea ......$ l. 60
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MEXICO, AGOSTO 14 DE 1904.

. Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDU

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.

L UND.O LU5Tft0D-O

·

I
/

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, -FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00 cuyo
peso no exceda de 15 kilos.
'

S_ignor~tt fionnorat ·y eompañía.

LAPUERZA.
(Por L. C. Lourl.)

�EL MUNDO ILUSTRADO

ta maquina t,umana
Jlntagonismos inttrnos
A máquina. huma.na.,física. y mental, com_o
todas las máquinas, tiene una. c'!'pac1dad de producción limitada., iova.r1a.ble,
un máximum de acción úe que no puede excederse y que no debe traspasar. Así como par.a c,da
locomoto1·a. ha.y un límite de velocidad 1ufra~qu.,a.ble· asi comv cada bomba da. un rendimiento qui, no puede ser mayor. y caúa ruta•
tlva ofrece un codideute dti eJemp,ares µor
hora.que nadie ui nada pueden mayorar, de
la. mi.. ma ma.oera ca.da. hombre, como cada
a.oima.1, no puede desplegar ma,,or suma. de
energía. que aquella á que, por 11u estructura. Y
la pt'Cuiia.r dispobición de sus órga.nos,ti11tá llamado.
, bl d
ut .. ro que este rendimiento es varia e ~ u_n
hombre a otro. que los ha.y; urga.n1smu.. pr1v1•
ltlgia.du.. ca.¡,11ces de de..1u-rollar euergia.s colusa.tes, ~n t .. utu que otros, wéq uiua.1&gt; t01·µes Y
mal cuustruÍúa.s, bOO 1..ntos y vacua~t..s 110 la
acción, y r1od.,o suwa11 11ptooa.s a.µ1·ec1 a.bles de
trab.i.ju; µero cuu ..iderado ca.da uowbre sepa•
radawtluttl, la cauL1d11d Lotu.l de en,·1 gia que tis
ca.paz úedesarrolla1·, tit1, relu.ttvameute, JiJ11, Y
podríu. r-,prtisentu.rse por uo c0tJic1eute cuns·
tau te.
Como quiera que la actividad de que el bombrtl es t1uscti¡H11.J1e es,µ01· todo i:,xtr.-wo,compl~xa y variu.du.,s1i:,udo,en LOt_u.l, coust11._ute, esen•
dtinte, i:,n vrincipio, qut1 si ~redomlil&amp; en un
sentido, esca.se,u·á y uisrulnuu·á en OLro, Y. que
todo consuwo ex11ger11.uo de energía dti c1tirta
ch.se se hu.rá en útltrimentu de otra ú otras.
TaÍ pasa. eo las plantas y eo lo~ s.oimu.les.
Cuando el árbol 11e vicia en follaJe, su flors.cióo e:1 escasa; los frutos colosales, _como el
melón la. se.odia. la calabaza., provienen de
plant¡s escuetas,' de tallos débiles y. flex_ibl~s,
y las robustas encinas no producen 1,100 10s1g•
nificantes bellotas. Eo estos casos vuede decirse ya. que el fullajt, ha. devoru.do á la. flor, ya.
qile el fruto ha ab..urbido al ta.llo,ya. que la. robustez oel t1·ooco ha. acarrea.do el raquitismo
de Ia. semilla.
Eo los ao1ma.les pasa. otro ta.oto. Los voluminosos y pesados, como la. ballena, el es.cha.lote el hipopótamo, el rinoceronte, soo, genera.l ~eote,estúpidos; y los ligeros y poco voluminosos, como la abeja, la. hormiga y los insectos pequeños, revel11.n instintos y capacidades
meota.les extraordinarias.
Ha.y excevciooes, sin duda.: la. N a.tura.leza.
crea. en ocasiones organismos superiores, armónicos eo su desarrollo, vigoro:.os en todas
¡¡us partes y ca.paces de tle:.arrollar, á. igual
grado y comparable perfección, muchas de las
energías deque son ca.pacas ó de ofrecer órganos diversos é iguu.lmeote poderosos. En la.
palmera. todo es opulento: tronco, follaje y
fruto; el elefante es, á la vez, monumental, rápido é inteligente, y el tipo más acaba.do y
completo, el más armonioso y complexo, el
más capaz de todo, es el hombre.
Pero a.un en estos organismos privllegiados,
la. ley que estudiamos, la. ley de las compensa.ciooes se verifica. En el hombre, por ejemplo,
se observa. que el excesivo desarrollo y el excesivo traba.jo corporal tienden á atrofiar l a.s
fa.culta.des intelectuales. Tal parece que el músculo comprime el cerebro y que el espíritu se
aboga en el desborda.miento de la materia.. A
la inversa: el genio, el simple ta.lento y el estudio asiduo, parecen poco compa.tibies con la
corpuleocia. y con el vigor físico. Así como el
atleta. suele ser idiota., el sabio suele ser raquítico, y se neces:ta. la. privilegiada organización de un Leonardo de Vinci para., á la. vez,
poder ser sano, vigoroso, sabio y genial.
Este a.ota.gonismo, que parece existir entre el
desarrollo del cuerpo y el desenvolvimiento
del espíritu, puede comprc.bs.rse entre las faculta.des mismas del alma y suele verse que el
vigor de una. de ellas dalla. y perjudica. á la.
robustez de otra ú otras.
La. memoria. y el ta.lento parecen rel!idos y
en mucha. parte son a.ota.gonista.s. Generalmente los grandes memoristas son poco ta.lento'!los, y los grandes genios tienen memoria.
poco nota.ble y que no excede de lo común.
No es meaos notable el antagonismo entre la.
razón y la fantasía.. El silogismo parece in·
compatible con la. poesía, el sorites con la.
imsginación. Un matemático que fuera á la
vez poeta., sería un ave fénix, y no ha.y peores
pintores que los geómetras.
Considera.das en conjunto las facultades
afectivas, parecen antagonistas de las fa.culta.•
des discursivas. El entusiasmo, el arrebato, la.
pa.si6n tumultuosa y el sentimiento intenso,lmpiden ó estorba.o el ejercicio recio, sereno y
frío de la sana ra.zóo y Ia. práctica. del pensamiento puro, de la. razón ra.zooa.ote acaban por
atrofiar el seotimieoto y enfrenar y hasta a.&amp;fixia.r la pa.si6n y ha.y que remontar basta. hombres como Napoleón para. encontrar seres á la.
vez poetas y calculadores, sensitivos y razona.dores, que junta.mente son volcanes y ma.-

L

quinarias, rayos y ecuaciones, ceguedades Y
lucideces.
. .
Para. el equilibrio de la act1v1dad huma.na Y
para. el pa.ra.lelismo indispensable con que deben desenvolverse sus múltiples ener~ía.s, es~a
ley de las compensaciones es un pehgro_. C •
rrese á ca.da p·a.so el riesgo de ver muttlado,
deforme, incompleto á un ser grande Y fue~te,
no ta.oto por la. intensidad excesiva. ó exclusiva.
de una. sola. de sus aptitudes, sino por la. armonía y la proporc1óo de todas ella~. Para.
que el hombre pueds.serfuert~ y S?rfehz,d~be,
á la vez ser sano y robusto, 10tel!gen_te é iostruído, ~ensible y enérgico, im11g10at1 vo Y rda.•
zooa.dor, pasional y e&amp;toico y todo _en gra. o
suflci'lnte, sin exceso, ni extremo, 01 ex11gera.cióo.
.
La vida, con sus estrecheces, con s~s exigencias, con sus luchas y con_ ~us. cont1ngen:
cias. Lleude á. romper ese equ1hbrio Y esa ar
mooía necesarias, encauzando en monótonos
surcos uuestra acti vid11d, confioa.odo á estre·
cb11s cárceles nue~tra acción, forzándonos á.
recorrer uo solo seode1 o y á aspirará uoa. so•
la. meta. Ptlro la educación debe tender á. con·
solidar esa armonía para que na.da más tarde
pueda. disolverla ni Hlter111'111. Ella.debe deseo•
volver arwóoic11mente las facultudes Y las ap·
titudes, cut&gt;1·vo y alma, im&amp;l!'iuación y razón,
pas1óo y volunt11.d, para que la vida no pueda.
des¡,ué:1 sacrificar la mitad del hombre para
que viva. la. otra. mitad y crear ese mu.seo de
teratología. mental y moral, cuyos eJ~mplares deformes, hipertrofiados a.qui y mutilados
allá. put-b a.o la. sociedad modero a y consthuyen &lt;~u mejor u.dorno&gt;.

00

Dos Sor,~tos
NOX
¡Oh noche de los t~ó_picosl _N_o ha.y na.da
Compara.ble á tu erótica dehc1a.:
En tus templos selváticos oficia.
Misteriosa deidad enamora.da.
Uo lecho en toda. gruta embalsama.da.
Pródiga. ofreces, a.l a.mor P:0_picia.,
Eo todo aire fugaz una ea.r1c1a.
Y en todo resplandor una. mirada..
Ocú Ita.se en Ia. sombra. el caserío.
Duerme el bosque. Se pierde en la. espesura.
El rumor melancólico del río.
Mientras la. luna., que en lo azul na.vega.,
Eotre los picos de la sierra. obscu!'a.,
Como abanico de oro se desplie¡a.l

AMOROSA

Cuando la noche llega., ensueíl:o mío,
Miro, como visión blanca. en Is. sombra.,
Vagar, de la. lla11i;.ra. por la alfombra,
Tu veste nívea. entre el rama.je umbrío.
Del césped, de los árboles, del río,
Se a.Iza un acento qun doquier te nombra.,
Y el conturbado espíritu se a.sombra.
De tu eterno y creciente poderío.
Todo va. á su destino: el a.ve a.l viento,
Al H11cedor el &lt;Angelus&gt; sonoro,
Y á ti. mi enamora.do pensamiento!
Y mientras te amo en mi ferviente rito,
Enciéodense las lámparas de oro
En el pa.la.cio azul del infinito!
1'da11'trto 1'. Estni..

•
Notas Metropolitanas

la. mies lentamente en la. soledad
armoniosa del campo. A la sombra. bienhechora de la arboleda, el buey recapacita, dejando que su tranquilo espíritu flote en
lejanas regiones, donde la pastura crece en imposibles exuberancias, la hierba. endulza al
calor de un sol amable y la linfa cristalina de
los manantiales se encuentra. á pocos pasos de
distancia.. Quizá por Is. brumosa. imaginación
del tardo animal pase el fantasma de una. existencia remota, larga, apacible, en Is. que el hombre sea el buen amigo, el protector tal vez, nunca el amo.
En la oscilación mareante de las espigas se
recuesta. el viento perezosamente, fatigado de
tanta. correría; las mariposas ag-itan apenas la
seda viva de sus alas. A lo leJos, en la recta

M

ADURA

vera.da del surco, avanza, metódico y lento, el
campesino que escarda.
Desde los valles profundos se levanta ~n hálito de fresco vapor, en el que han vertido las
florecillas humildes tod_as sus per~adas almas• en el pedregal ca.lema.do por la. ira. solar,
los lagartos extienden sus brazos escamosos,
termina.dos por manos casi humanas; frota. deespera.damente el grillo la. metálica cuerda,
f1a.mando á la hembra. y reclamándola.; el sol
arde rabiosamente en la. altura. de azul candente.
Los geniecil!os ~el estío mue~en en todas las
flores una savia rica [ fecunda., ~levan _los granos de oro del polen los nectarios ávido~, excitan á. los insectos cansa.dos á. proseguir la.
obra. de eterna. fecundación, y madura.o en la
cápsula. hermética. la. simiente dorada y sabrosa..
A la vera del ca.mino tortu_oso ca.!lta. sus amores el pájaro, en una. sonata. 1ntermma.ble, llena.
de trinos y fermatas, pregonand&lt;_&gt;,~ voz en cuello la. dulzura del nido y las dehcia.s de la. pa.ter~idad que se a.vecina. El pesa.do viento de
horno más entorpece que anima., derramando
sus opios en los párpados semicerrados del labriego, que va. mecánicamente esc'!-rds.ndo la.
milpa prometedora. Y allá, muy le1os., tras de
la. quebrada. abrupta de la. ser~a.nía. limítrofe,
una nube de tormenta. ruge y deJs. esca.par de su
seno la. lluvia. clamorosa. y fecunda.nte.

*

* *de las flores y de los
En el estío, las fiestas
frutos resultan perfectamente adecua.das, homogéneas propicias á la. risa. y á la alegría.. En
las a~as ha.y también floraciones exuberantes tras de las cuales vuelan parva.das de marip~sa.s; ha.y también en 1os espíritus estaciones. Las"kermesses" que los franceses arreglan
en la. metrópoli, como indispensable complemento de sus fiestas patrias, tienen siempre el
doble aliciente que les comunica, poruns. parte,
la. franca. alegría. gala., la. inimitable manera. de
.divertirse de los franceses, y por la otra. la_ estación del a.lle en que se efectúan. Las ca.lleJuelas del Tivoli se encuentran ya. pobladas, sombrías, frescas y tranquilas: ha.y ~uchas flores y
mucha música. de a.las en los aires. El cuadro
espera sola.mente la. aparición de la. mujer para
completarse.
•
Resultan siempre muy agra.da.bles ta.les fiestas
semirrústics.s, y los franceses intuitivamente lo
saben y arregla.o sus aniversarios en forma. ta.!,
que la ''kermesse'' nunca falte. Citan á sus compatriotas, á las francesas. á la flor huma.na más
refina.da.mente hermosa., más deseable y a.legre
que ha. producido la. civilización de las razas
que tuvieron su origen en el Lacio.
.
Y con ellas, con las francesas, van las meucanas también, que aportan ála. fiesta la alegría
sandunguera. de sus ojos negros y la. florida.
carnación de sus cuerpos menudos. Se reunen,
al amparo de la. alegría sana, mujeres y flores,
músicas y pájaros. Las fiestas tienen que resultar lucidas y rememora.bles.
*

**
Se avecina. ya el aniversario
de Cuauhtemoc,
de aquel pobre y noble príncipe de sangre azteca. purísima, en el que cuaja.ron sus glorias la
bravura y el martirio, el sacrificio y la. desgracia.
La. figura de Cua.uhtemoc, toda de bronce éVi•
co, se destaca. con perfiles vigorosos en la tiniebla que envuelve los tiempos de sangre de la
Cobquista.. Crece indefinidamente ámedida. que
los s.íl:os pasan, y mientas más crece y se agiganta, más á las claras muestra. su indomable
estirpe y su grandeza. de alma.. Pasma ver sintetizarse en ese enorme mona.rea semisalvaje las
virtudes que siglos después habrían de ser aún
muy escasas hasta. entre las razas de más refinada. civilización; ca.usa. profunda. admiración
el gesto siempre altivo y sereno, lo mismo enla
desgracia., casi siempre, que en la fortuna, muy
pocas veces, con que el último azteca se impone
á los destinos adversos de su raza.
Ante la. tenaz perseverancia. de Cortés¡ la. fi~ra. de Cua.uhtemoc se yergue con toda. a. ma.Jesta.d del derecho, no menos noble, alto y respeta.ble, por desgraciado. El emperador azteca
lleva en las venas, sin saberlo, la. misma sangre roja. y viva. de los héroes legenda.ríos delas
grandes epopeyas. Caerá, es cierto; pero caerá.
como "un águila. real que baja. del cielo." A
él podría. perfecta.mente levantarse un monumento corona.do por el águila. herida. que el genio
de Gerome imaginó para. personificar en ella. á
las huestes napoleónicas que sucumbieron ante
el destino adverso en los siniestros campos de
Ws.terloo. También el príncipe indio es un
águila que es.e con el a.la. ~echa pe~azos por
una. flecha.; pero en sus ansias a.górucas, cuando ya. circula. por sus venas el frío de la. muerte, y se ase á sus garras tenazmente el crispa.miento rebelde del dolor, tiene aún la. fiereza.
necesaria para. desafiar al cielo, con sus grandes ojos san~rientos, donde brillan los relámpagos de la ira. en cintila.cienes sombrías.
Cua.uhtemoc es una de las figuras más dignas
del bronce heroico y de la. piedra. inmortal. Su
luminoso espíritu parece desprendido por un
avatar imposible de generaciones de la. época.
heroica.. Por una maravillosa. unión, por una
coincidencia única.,en ese espíritu se condem,aba.
la brava. enerl!"Ía de su raza indígena, el genio
militar de un ñeleno de la leyenda troyana., la

Et MlJ?mO ILUSl'RADO
perseverancia. de un guerrero moderno. To~a su
historia. se encuentra en unas cuantas págmas;
pero páginas son en las que pueden enco:13trarse ilustraciones para. toda. una generación de
valientes. Su frase en el tormento corre por las
literaturas de países lejanísimos, y reconforta
el ánimo de todos los que sufren los embates de
la suerte.

'***

En el Arbeu tenemos un espectáculo nuevo.
Los eballets&gt; que en ese coliseo se están efectuando eran para nosotros desconocidos. Apenas si
en algunas de las mejores compa.llía.s de ópera.
que nos han visita.do hemos tenido oportumdad
de ver, sueltos, desgranados, sin cohesión, algunos de los números más importantes de las
piezas coreográficas ofrecidas á. nuestro público por la. empresa de aquel teatro.
Algunos de los bailes y pantomimas que ha.o
sido representa.dos son muy hermosos. Pierrot
pasa por la escena., luciendo la. enharinada.
mueca desespera.da., á la. luz de la. luna bienhechora; ó bien se nos traslada. á la. tierra del
Mika.do, para presenciar al?.unos de los pasos
litúrgicos, bailados por las ' geisbas" canta.das
por los poetas orientales.
El espectáculo es culto, elegante, inspirado.
La música es hermosa., y sólo por escucharla
debería apresurarse el público á. asistir á las
vela.das de Arbeu.

*

**
Mientras llega el invierno,
que ya se avecina la noche se arropa. friolenta. en edredones
ob~curos y acolchados. La lluvia canta. indefinidamente sus tristes canciones de olvido y de
muerte, y en el silencio infinito, tropezando con
las densas tinieblas, pasa.o las aves espantadas
en busca. de sus nidos. La lluvia. se queja. con
voz infinitamente triste.
ANTENOR LESCANO.

'$
L OS PEÑASCOS
Hundidos en la luz, solos, encima.
de la inmensa quietud de las monta.ñas,
viven toda su vida los peil.ascos,
los triunfadores de la enorme sima.
que ostentan, por co1·ona. á sus b11zaiia.s 1
plumón de nieve en los bruñidos c11.scu:1.
Lejos del alborozo de las gentes,
eterna.mente graves, se agig11nt11.n
absorbiendo 111. luz que los 1·oue11 1
y, estalactitas huérfanas, sus frentes
á recibir del a.it-e se levanta.o
el gotear continuo de la. idea.!
; Soo hijos del deseo! .... Eo la~ ~da.des
eo que la Tierra. se formaba., h1c1t,rou
una. vida. de luchas; incubaron
del a.gu11, eo hui profundas soltida.des
su ideal de victorias, y extendiel'Un
los titánicos miembros y triunfaron!
Las viscosas serpientes, los sombríos
monstruos del ma.r, las húmedas b11busa.s
oprimía.o su espalda.; pero fieros
los pella.seos surgieron, y los ríos,
ciñéndoles con ba.nda.s victoriosas,
roda.ron de sus hombros de guerreros!
Y hoy viven en la. cumbre de los montes,
ricos de soledad, frescos de viento,
clavando en todo los serenos ojos
y cerra.ndo los amplios horizontes
á las mira.das del rebaño hambriento
que husmea. el musgo con los labios flojos.
La. Vida. en torno de ellos, como el ruido
de su pr~pio y o~ulto pe_nsa.mient&lt;?,
derrama su canción no 1oterrump1da;
y ellos la. prestan atención; su oido
nutren en calma., y, cuando pasa el viento,
da.o su respuE1sta al verbo de_ la. Vida.
Místicos, religiosos, sumarg1ctos
en la neblina. de la. tarde, a.aora.n
el a.ocho Sol, que á los mortales ciega;
y, quietos en sí mismos, y encendidos
a.l calor de la la.va. que atesora.o,
en su ardiente quietud todo se a.negal
Funden las nieves pálidas, recogen
la humedad de los musgos, se abandonan
de la niebla á los besos repetidos,
prestan sombra. á los árboles, acogen
á las águilas rojas y _c&lt;_&gt;rona.n.
su austeridad de bulhc1osos 01dosl
¡ Padres del Pensamiento! .. Eo vuestro seno
Is. vida es como el hilo de uoa. fuente
que derrama. frescura.; vuestra boca.
habla. en la soledad, y cua.odo el trueno
quiere barreras, le ponéis enfrente
vuestra. inmutable voluntad de roca!
¡YQ be de vivir como vosotros! Quiero
habitar en las quietas soledades
de donde baja. el a.gua. á la. llanura.;
me llenaré de sol; me daré entero
á. los golpes de viento y las verdades
corooa.ráo, como águi1a.s, mi altura.
Haré que entre mis bomb1·os de gigante
cuelguen a.beja.s de oro sus cdmena.s;
tendré los pinos á. mis pies; las fuentes
ba.bla.rán por mis labios cuando cante,
y de mi vida. inagotable llenas
me escalarán a.migas las serpientes.
¡Hiende, espíritu mío, como roca
de los montes antiguos, la fundente
pesadez de las a.guas que te oprimen!

¡Sube á las libres soleda.desl ¡Toca.
las abundantes nubes con la. frente
y olvida., en tu victoria., á los que gimen!
Vive con los peña.seos .... Los distantes
fuegos del sol disiparán tus dudas;
a.lli la Vida., en plenitud, se bebe;
allí sarás quien eres; allf errantes
te besarán Jas Dríadas desnudas
entre una sana. frialdad de nieve.
E. MARQUINA,

~r¡p
INI\UGURI\GION OFIGII\L.
DE: LA ''E:SCUE:LA ,\'\IGUE:L LE:RDO"
UNA Fle5TA SIMPATIGA

día. 2 del a.ctua.l fué inaugurada. solemneELmente
la Escuela. Prima.ria. Superior, con

sección comercia.!, que lleva por título el nombre del gran estadista Don Miguel Lerdo de
Teja.da.. La ceremonia fué presidida. por el sellor Lle. Don Justino Fernández, Ministro de
Justicia.é Iostrucción Pública., asistiendo á ella.
los sellores Secretario de Hacienda., Lic. José
!ves Llma.ntour; Lic. Justo Sierra, Subsec~eta.rio de Iostruccióo; Lic. Pablo Me.cedo, Lic.
Ezequiel Cbávez, y Profesor Alberto Correa,
a.si como un gran número de maestros que a.l
efecto fueron invita.dos.
Conoce ya. el público este importante plantel por la. información que acerca de él dimos
no ha. mucho en este semanario. Dota.do coa
todos los elementos necesarios,es, sin duda, el
mejor de los de su género.. Ultima.mente ~e a.gr~gó a.l edificio un tercer piso, pues era. imposible que el local contuviese el crecido número
de alumnas que á la Escuela. concurren, tanto
á. la. sección diurna como á la. nocturna. El
cuerpo de profesoras, dirigido por la. seíl:orita
Raquel Sa.ntoyo, es de lo más selecto que en
el magisterio pudo encontrarse y los programas de los más liberales y mejor pensados para. impartirá las alumnas la. ~ducació~ pri·
maria superior, y dotarlas de c1ert~s s.putudes

comercia.les, que las haga.o cap!lces de ~anarse
una posición venta.josa. en la. vida. soc1a.l.
Con motivo de la inaugnración, se organizó
en el amplio pa.iio de la. Escuela. una fi~sta. que
resultó brillante. El programa., conocido del
público en todos sus detalles por nues~ra.s edi:
cionea diarias, tuvo como puntos culm1oa.~tes.
las piezas de música. ejecuta.das por el qu10teto Ge.lindo· el informe de la. seiiorita Directora.· el a.etc ~mocioos.nte del descubrimiento del
retrato del señor Lerdo, que fué saludado con
una. peroración por el seil.or ingeniero pon Miguel F. Ma.rtíoez, Director de Instrucción Prima.ria, que concurrió al acto, así como el cuento lírico cEI Ciego&gt;, de los sei'Iores Berrueco
y Romo y el poema. inglés &lt;La vuelta. al Deber&gt;. Nuestros fotógrafos tomaron algunas
escenas que damos á conocerá los lectores de
&lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
«El Ciego&gt; narrando su historia en un patio
al recreo· las mujeres griegas en una la.menta.ción · l~s hadas en sus vistosos bailes, todos
fueron' grupos artísticos, bien dispuestos, propiamente vestidos, que, al complacerá la. concurrencia., mostraron de lo que son ca.paces
las maestras de la Escuela.
Planteles de la. importa.ocia. del que nos ocupa. son de a.Ita trasceodeocia. para. el progreso
del país. Sabemos que pronto van á. orga.nl·
za.rse dos planteles más, para varones el uno,
con sección comercial,y el otro con sección de
industrias.

@
OBRAS ESCULTORICAS
En este número publicamos las fotografías
de tres hermosas obras escultóricas que se exhiben en la. Exposición Internacional de San
Luis Missouri con los nombres ded,a. Fuerza&gt;,
&lt;El Alma. del Atlántico&gt; y «Victoria&gt;, y que se
deben, respectivamente, á los artistas L. C.
Louri, Isidoro Konti y E. B. Langma.n.
Próximamente daremos á conocer las reproducciones fotográficas de otros trabajos nota·
bles que enriquecen los salones del gran certamen.

EL ALMA DEL ATLÁNTICO.

( Bronce de !, Kontl),

�EL MUNDO ILUSTRADO

EI MUNDO !LUST!f!"DO

ESCUELA "MIGUEL LERDO DE TEJADA"
ESCUELA "MIGUEL LERDO DE TEJADA"

-

~

EL D.ULE DE LAS H A.D \S EN &lt;LA. VUELTA AL DEBER&gt;
&lt;LA VUELTA ALDEBER.&gt;-MUJERES GRIEGAS EN UNA. LAMENTACIÓN.

··'
l.

UN GRUPO DE HADAS EN &lt;LA VUELTA AL DEBER,&gt;

'

l

,

&lt;EL CIEGO,&gt; CUENTO DE LOS SRES. ;BERRUECO Y ROMO,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
premio de todo su arrojo fué el Cerro del Lobo, distante todavía de las líneas interiores
moscovitas.
Columnas en apretadas filas que se lanzan
impávidas al asalto, resistiendo el fuego de las
baterías rusas y de los cañones de la escuadra
que acuden á protegerlas; una lluvia de proyectiles que barren las huestes agresoras· las
fortificaciones semejando volcanes en erup~ión
bajo los rayos de un sol canicular· los asaltantes en busca del nirvana que es la 'muerte en
su ciego fanatismo, y por encima de aquel cuadro sinie~rso, C?n colo~es d~ sangre y resplandores de mcend10, el cielo rmpasible la natur aleza impérturbable, el &lt;anank{,&gt; d¡ la eterna
lucha de los humanos por un pedazo de tierra
por un jirón del sudario que á todos nos h~
de cobijar.

*

ta toma dt Putrto Jlrturo.- Tnconslstmla dt m rumor.-1:a mlstmla dd baluartt dt l{usla.- .Jlctloldad tn la campaña.-Optracionts por mar V
tlma.-1:os ataquts á Putrto Jlrturo.-1:a toma dtl emo dd tobo.-ffrandts sacrificios dt las tropas nlpontsas.-ta salida dt la muadra.-1:a situación dd gmral l(uropatklnt.-Sus mfrltos monocidos tn toklo.

guer ra rusojaponesa ha entrado decididaL mente
en un período activo, lo mismo ante la
A

plaza sitiada de Puer to Arturo, que en las oper aciones por tierra en los campos manchúes.
Aunque con algún retardo, por la dificultad de
las comunicaciones con el baluarte de Rusia,
han llegado detalles acerca del ataque emprendido por las fuerzas sitiadoras en los últimos
días del pasado mes. Eco del terrible combate
librado por tres pías contra las fortificaciones
exteriores de la plaza, que defiende por t ierra
el general Stressel y con la división naval del
Pacífico el contraalmirante Withoff, se lanzó á
los cuatro vientos de la publicidad y se trasmitió por todos los cables transoceánicos la sorprendente noticia de que el puerto había caído
en poder de los japoneses. Jugada de Bolsa ó
entretenimiento de algún corresponsal desocupado, el rumor sensacional fué recibido con incredulidad en todas partes, pues bie5onocidas
son l as formidables condiciones de
ivas de
la plaza, donde hasta ahora se ha estre lado el
arrojo de las tropas niponesas.
Y había, en efecto, grandes motivos para dudar de la verdad del r umor. El ejército que se
llama de Tak:ushan, por el runto de desembarque, y que era al mando de general Nodzú, se
h abía dirigido al Norte para apoyar los movimientos contra Liaoyang,y aunque es cierto que
nuevas tropas de refresco habían acudido de
diversos puntos á relevarlo, no era de creerse
que hubier a ya fuerzas suficientes para emprender un asalto general, si acaso se consideraba
posible que los sitiadores hubillran avanzado
ya hasta estar enfrente de las fortificaciones interior es, que inmediatamente defienden la plaza.
Pero no había motivos en que fundar estas suposiciones ; vagamente se había anunciado la
toma de algunos puntos exteriores abandonados por los rusos, ya porque los juzgaran inútiles ó que quisieran atraer los sitiadores á un
avance atrevido donde podrían recibir rudo escarmiento.
L a información posterior al gran «canard:&gt; ha
venido á dar la razón á los. ~ dudaron. Es
demasiado prematuro habla~:i&amp;lto contra una plaza fuerte de primer orden, tanto más
cuanto que nada por áhora impide á los súbditos deMatsuHito continuar el asedio con calma
y serenidad, esperando rendir por falta de víveres ó de municiones á los descendientes de
a9-~ellos bravos que resistieron el memorable
s1t10 de Sebastopol contra las fuerzas coligadas de Francia, Gran Bretaña, Turquía y Cer-

..

Después se habla de* *un ataque nocturno de
los torpederos japoneses en el interior de la
bahía, en que los rusos no pudieron apoderarse de los buques enemigos; se refiere un encuentro más formal entre los barcos de las escuadras contrarias, en el cual se fueron á pique
dos cruceros del almirante Togo y un cañonero
fué desarbolado; y todo esto demuestra que hay
todavía muchas resistencias que vencer antes
de que el sitiado puerto caiga con sus h~1·oicos
defensores en poder de las fuerzas que por mar
y tierra lo asedian.
A última hora se ha sabido que en un supremo esfuerzo, y desafiando á la escuadr a sitiadora, los barcos rusos han salido de la bahía y
per~eguidos de cerca por la flota japonesa, ha
ha1:ndo combate ,en alta · mar , cuyos resultados
se ignoran. ¡ Que potente energía demuestran
l?s marino~ moscovitas en esa inesperada sah dal ¡Qué dignos son de loa por su arrojo ante el peligro cier to á que se exponen, tratando
de arrollar la flota bloqueadora, huyendo del
encierro en que por largos meses han permanecido!
Los seis acor azados y cuatro cruceros con su
correspondiente e_scolta de torpederos y destroyers que han sahdo de Puerto Arturo, si no
son 'suficientes á hacer frente á la escuadra de
Togo, quizá más mermada de lo que parece, y
con los defectos que forzosamente han de haberle producido seis meses de permanencia frente al puerto bloqueado, sí es capaz de infligir
bastante daño, de es9.uivar en todo caso un
combate decisivo, aleJarse hacia otras aguas,
fraccionar sus elementos, para reconcentrarlos
después en sitio convenido, y luego, unida á la
división naval de Vladivostock, tomar la ofensiva en provechosas y atrevidas excursiones
por las costas japonesas. ¡Quién sabe! acaso
pueda prolongar un nuevo estado en una lucha
continua de escaramuzas, mientras llega por fin
. á los mares orientales la por tan largo tiempo
esperada escuadra del Mar Báltico.

***

LA GUERRA EN ORIENTE,- UNA BRIGADA N AV AL JAPONESA DffiJGIÉNDOSE
Á LA COSTA PARA DESEMBARCAR.

deña. Es ve~dad que los defensores del gran
puerto de Crllllea nunca estuvieron aislados de
sus bases de operaciones; empero si en medio
siglo han podido transformarse Íos elementos
de C?mbate, 1;10 ha influído ni podido influir esa
media centuria para cambiar los atavismos de
raz~, y h'.1-~r~mos de contemplar de por fue1·za
las mflex1b1hdades que en otro tiempo manifestaron los defensores del Santo Imperio, y hoy
habrán d~ mostrar como dignos hijos de una
raza heroica.

***

Decididos á apoderarse de uno de los puestos que consideran de importancia para sus
operaciones ulteriores, los japoneses fuertes de
cinco divisiones, según afirma el general Stoessel en parte oficial que se ha publicado, abrieron un mortífero fuego de artillería en toda su
línea ofensiva, y después de tr~ días de esfuer·
zos _inauditos contra las fortificaciones, en las
varias veces que fueron rechazados con enormes pérdidas, el sacrificio de tantas vidas, el

Después de la batalla de Simucheng, en que
quedó el campo por los japoneses y los rusos
tuvieron que abandonar sus posiciones fortificadas en Haicheng, y dejar á merced de' sus enemigos la impor tante plaza de Niuchuang, el
general Kuropatkine se vió rodeado en sus
atrincheramientos de Liaoyang por fuerzas numéricamente superiores, por los tres cuerpos de
ejército que sobre él habían concentrado los japoneses.

Rota quedaba la línea
y abierto el camino hacia Mukden por lo menos para las avanzadas
septentrionales del general Okú. Era inminente un ataque en todas
las líneas que comprometiera una batalla decisiva; todos esperaban
á cada momento que se
r ecibiera el anuncio de
que ese ataque bahía comenzado en la difícil posición que ocupaba el
comandante de las tropas moscovitas. Pero
dos eran los objetivos
de los ejércitos japoneses concentrados en torno de Liaoyang: cortar
las comunicaciones del
enemigo y avanzar hacia el norte amenazando
la plaza fortificada de
Mukden. A ese efecto,
una fuerte columna se
desprendió de Niuchuang para ejecutar
movimientos de flanco
contt-alas posiciones rusas, y una escuadrilla
de buques de poco calado ascendió por el río
Liao pa1·a oponerse á la
posible retirada hacia
el oeste. Todo presagiaba un desastre, y hasta
llegó á decirse que al
jefe ruso no le quedaba
otro recurso que rendirse ante el destino incontrastable.
Han pasado los días;
los japoneses parecen
habersuspendidosu movimiento de avance y la
batalla decisiva esperada hace dos meses no se
ha dado todavía. ¿Acaso las fuerzas de Kuroki
L A GUERRA EN ORIEN'l'E.-TOMA Ol': KINCH Au POR L OS J AP ONESES.
ydeOkúconlasquemarL OS RUSOS RESI ST IENDO UN ATAQUE Á L A B ~YONETA.
chaban de Niuchuang
y las del general Nodzú han terminado el mocerse, como lo han hecho los'm ismosjaponeses,
vimiento en vol vente, y se han lanzado hacia el
la habilidad del comandante ruso para esquinorte sobre Mukden, casi sin amparo? No es
var el golpe que ya parecía suspendido sobre
fácil, porque se ha dicho repetidas veces, en
l as fuerzas de su mando. Es que, como decían
partes oficiales, que los rusos no han tenido node Tokio días pasados, el general sabe sacrifivedad e~ su situación, y Kuropakine ha hecho,
car hasta su prestigio de militar por la salvapor medio de exploradores, reconocimientos en
ción de sus tropas.
distintas direcciones, y apenas ha habido escaz. z. z.
r amuzas entre las avanzadas enemigas. Ya se
11 de Agosto de 1904.
habla en cablegramas últimamente recibidos
de que los rusos han podido retirarse hacia el
nor te sin abandonar sus fortificaciones en Liaoyang y así se termina el período de reposo que
No hay cosa s tan peque!Ias q ue no puedan
por una semana se ha observado.
llegar á. ser terribles por la. masa y 111, cohe ·
Será que las lluvias tor renciales en las cosión. El Océano n.o está hecho más que de gomarcas manchúes habrán venido en auxilio de
t as de agua.
Kuropatkine para sacarlo de su situación un
tanto comprometida y quizá orillada al desas*
tre, que tanta ansiedad causaba en San Petersburgo. ¡Quién sabe! por ahorá el desenlace de
S9 necesita menos diplomaci a. par a. disimul a campaña se ha aplazado de nuevo, y otra
lar lo que se sabe, que para. ocultar q ue no lle
ve~, como en Fenguancheng, habrá de reconosabe na.da.

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TIPOS Y COSTUMBR~S, MEXlCAN AS,-T,A COSll:PHA.

LA G UERRA EN ORIEIII TE.-CONDUCCIÓN DE HERIDOS RUSOS Á
LOS CA1'4P M4ll.N'r0S JAPO!fESES,

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A'EN ORIENTE, -LOS CORRE SPONSALES DE LA PRENSA
VISITANDO Á LOS PRISIONEROS RUSOS.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL TESORO
C

la rica coma.rea. que riega el Ulla. vivía un viejo y acaudala.do labrador,
viudo y con un hijo, en quien cifraba todas
sus esperanzas. Educólo con amor en el cuida.do de sn hacienda., que no era poca, y en el
temor de Dios, esperando darle una hereo~ia
susceptible de aumentos que el hijo a.crecenta·
se á. su vez y lega.se á. los suyos, si llegaba á
tenerlos.
E~te hijo era un guapo muchacho llamado
Colás, lleno de natural despejo, obediente á su
padre y sumiso á sus mandatos. De esta suer·
te llegó ba~ta los diez y ocho años contento y
~

N

de si obraba por su voluntad ó contra ella,
:va había saltado la venta.na., que era muy
baja, y se acercaba á la señora. con ademán
respetuoso, pero decidido. Echaron á andar.
-¿A dónde vamos? preguntó el mozo.
-i A la victoria, al mundo, al porvenir rosa.do y riente. á la riqueza, al amor ioextingnible y apasionado, al goca perpetuo de todos los dones de la vida.!- dijv con aire de iluminada ó de profetisa. la seilora de la gaita.
Colás no entendió bien aquello. Todas estas palabras le parecieron más altisonantes
que de claro sentido, pero no estaba él en

propio cuerpo, tenía que sa.lta.r los vallados
con no pequeilo trabajo, romper por entre lo»
tojos que le desgarraban los vestidos y las car•
nes, precipitarse al fondo de los b&amp;l'l'ancos y
1,aojas, para trepar lueg-o por la. vertiente
opuesta, hiriéndose lastimosamente los pies, y
todo esto le cústaba no pocos susph·os, esfuerzos, magullamientos y desgarrones.
Llegaron por fin á la ribera del caudaloso
río que fecunda aquella comarca. Colás rendido y su hermosísima guía sonriente y divina
como antes. Volviósele ella entonces y le dijo:
-Vamos ahora á hundirnos en la corriente.
-Pero ¿cómo lo ba.ré yo-preguntó espanta•
do Colás,-que no tengo costumbre de andar
por debajo del agua?
-Si eres cobarde-dijo la señora-puedes
volverte. Yo solamente quiero conmigo á los
mozos animosos.
-Vamos allá -dijo el rapaz, ya sin juicio
de sí mismo y resuelto aunque fuer&amp;. á morir
ahogado.
- Bueno -dijo la señora. uniendo la acción á.
la palabra., torna esta. punta de mis largas trenzas de oro, y sígueme.
Tomóla. el mozo y siguióla.. Andando siempre dentro de su estela de luz, fuése tras ella
hundiéndose en la corriente fría.
Primero mojóse los pies; poco á poco iba
cubriéndole el agua basta. llegarle al pecho.
' 1
1
En este estado tuvo un
• 1/
rf
·• • li_/, ¡ .....,,
momento de duda y de
desfallecimiento y pregun·
tó con ansia:
~- ·1 ,•
. ¡- , .., . . .
-¿Quién eres? Sepa. por
lo menos quién me arras•
tra de este modo después
:- ,, /1,
de haberme sorbido el jui,•
.' !f/11;¡; t
cio hasta el punto de be.·
guirte sin pensar cómc;&gt;
. , '¡,
voy á salir de esta a.ven·
-· tura.
-.--~···
-Soy 1a Ambición-dijo
la guía luminosa-que vino á despertar tu corazón
·~
y á prepararlo para 1as
grandes empresas. Soy
la Ambición que te promete un tesoro.
Y siguió andando y lle·
vándole en pos de sí. El
agua que por aquel sitio
corría con gran violencia,
disposición de sustraerse al poderoso encanto
los cogió á ambos en su torbellino, y en él
que le embargaba las potencias.
se hundieron mientras por encima de sus ca·
-¡E,ta será, sin duda, una maga!-pensó
beza.s corrían unas tr&amp;.s otras las olas arrepara su chaleco; y recordando que las magas
molinadas que ana.straban al mozo por pro•
poseen el secreto de los tesoros, preguotóle
fundida.des desconocidas.
en voz alta:
Después de esta misteriosa aventura, pasa.- Y dime, si te sigo, ¿encontraré algún teron muchos &amp;!!os durante los cuales nadie vol•
soro?
vió á tener noticias de Colás. En la aldea se
--¡Ya lo creo! ¡Como que be venido á busdijeron mil cosas á cual más estupendas: que
carui para ponerte en posesión de muchos de
lo había arrebatado el águila; que lo había.
ellos.
devorado el lobo; la verdad del caso nadie la
-¡A mí!-exclamó Colás creyéndose loco!
supo, y sin saberla pasaron años y aiios, más
-Sí, á ti, á ti mismo.
de diez. Una. tarde, tarde de invierno cansada
-Pero, señora., ¡si yo no soy más que el hijo
Y triste, apareció Colás en la ribera del Ulla
de un labrador!
cauda.loso, y se dirigió hacia su casa pal pi·
-Por lo mismo, yo vengo á redimirte de
taote de emoción y de fatiga., mustio y arrecido.
tu esclavitud. Y vengo á llevarte á la cumbre
Cuando_ llegó á ella se le arrasa.ron los ojos
de un monte, desde la cual se aba.rea. el mundo
en lágrimas a.1 verla muda, hosca triste coentero; vengo á mostrar a.ate tus ojos, basta
mo un ataúd. Empujó con mano oomerosa. la
hoy ciegos y desde hoy alumbrados por nueva
puerta, cuyos goznes enmohecidos rechinaron
luz, cuanto en el mundo ha.v: llanuras extencon gruñido tristísimo; no salió á recibirle el
sas, vegas fértiles, ciudades ricas, múoar·
Perro, y apenas hubo entrado en la cocina le
quías poderosas, reinos florecientes, toda Ia.
heló el corazón aquel vabo de bogar apag~do
opulenta. variedad de cuantas cosas hay en el
Y desierto, aquella melancólica y ¡.,unzan te arimundo, y á decirte: ¡Todo es tuyo!
dez de casa. vacía que parecía flotar en el aire
-¡Mío!-dijo Colás con incredulidad prohelado é inmóvil.
funda.-¿no te burlas?
Sentóse al apagado bogar y lloró. Apoyan•
-Aunque los hombres que no me merecen
me tachan do:, loca, todavía no me han tildado
de embustera.
--Pero aun cuando sea verdad cuanto prometes, ¿cómo be de poder alcanzarlo yo, mísero destripaterrones, que no sé ni entiendo
sino de cavar, rastrillar y majar?
-Precisamente por ser quien eres--dijo la
seilora deteniéndose y mirando al atónico mo•
zo con celestial sonrisa:-- po1 que has de saber
que precisamente ahora hemos descubierto que
a los pequeilos les están reservadas las gran dezas todas de la tierra, y ya no serás tú el
primero que desde porquero ha llegado á
conde, rey, emperador y papa en un periquete, y casi, casi antes de que se enteraran ellos
mismos.
Calló el mozo convencido y siguió á su guía
procurando no apartarse de la estela de luz
que dejaba en el aire. La buena señora caminaba. en línea recta, atravesaba. los sembrados-que á Colás, acostumbrado toda su
vida á respetarlos, le daban lástima. pisar, salta.ha. toda valla, atravesaba impávida. por
los tojales y salvaba de un vuelo todos los
barrancos y zanjas que topaba por delante, sin
esfuerzo, como llevada por interno impulso
que la hiciese ingrávida..
Colás, no. Colás sentía bien el peso de su

;·•r··•,;

GUERRA RUSOJAPONESA,-UNA BATERÍA DE PUERTO ARTURO RECHAZANDO UN ATAQUE DE LOS JAPONESES,

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UNA FASE DEC. ASALTO Y TOMA DE KlNCHAU POR LOS JAPONESES

LA RISA DE JULIA
US labios de coral, en que la. risa. repica.
sus fa.laces campánulas de oro, pidiéronme aquella. tarde una dulce canción risuei'la., que atenuara. el bostezo de las horas, lento
y largo.
Desde el fondo de mi ensueño la musa de
frente pálida-la musa. triste-me miraba con
sus ojos a.negados de angustia. y de sombras,
adormecidos en el vago pesar de los recuerdos.
Quise cantarle la canción que me pedía. Mas
¡le mi boca fluyeron todos los gemidos del ínti·

S

mo sinsabor. El tedio de las tardes juntó, en
A mi 'memoria. acudió entonces un antiguo
un wismo raudal amargo, galanterías y querecuerdo. El recuerdo de una vieja medalla,
jumbres.
encontrada. entre muebles arrumbados y cosas
Y mientras yo hablaba, Julia reía. Reía á.
inútiles. Tenía esculp,jda. la. med11lla, de un lacarcajadas, febrilmente, siniestramente, como
do, un grupo que ta_l vez explicaba la leyenda
poseída. de un mal extraño, y su carcajada,
para mí indescifrable '.lel exergo. Una pareja
cristalina é implacable, se mecía resonando
de bacan.tés ebrias agitan sus tirsos enrama-.
sob,re las flores del . jardín y la canción del .... dos de hiedra y tuercen sus cuerpos serpentiag"ua de la fuente, para subir lue~o, como un
nos en impuro ademán sobre el cadáver de un
pájaro in'Visible y jocundo, de· infa.tlgable trihombre que sostlene,entre sus dedos crispados,
no, á difundirse en la pompa carmesí de los
una enorme lira .... -Quizás Oríeo, el cantor
cielos, donde el crepúsculo encendía. maravimágico.
llosas florestas de grana. Y el cielo devolvía.,
JESÚS SEMPRUN,
ell colores y luz, la risa exaltante de Julia.. '

feliz, satisfecho de la vida que llevaba y sin
pensar en el porvenir ni pl'eocuparse de lo
que en el mundo pudiera ha.her más allá del
horizonte que limitaba. su a.Idea, de la cual no
había salido jamás, como no fuo:,se á las foria.s
de los alrededores, á donde solía ir con su padre, ya á comprar bueyes, ya á vender terne•
ras ó cerdos, que con perdón de ustedes, a.sí se
llaman.
Una. noche calurosa de vera.no, cuando todo
á su alrededor dormía, los hombres y la naturaleza, Colás estaba desasosegado, dando
vuelt11.s en su lecho y sin poder dormir. Jamás le había acontecido tal cosa, á el, que estaba acostumbrado á no despertarse basta
que el primer rayo dll sol entraba. por su ventana, que de propósito dejaba si~mpre entr~abierta. para desvelarse con la primera claridad del día. Pugnó en va.no por dormirse
de nuevo cambiaudo de postura.; cerró con
voluotlíd firme los ojos, pero no consiguió
concil ia.r el sueño.
Estaba enfermo, sin duda, porque se ahogaba en una atmósfera sofocante, y sentía que
se le iba la cabeza. PdrO era el suyo un ma.•
]estar gustosísimo, aun á pesar de ser molesto 1 en medio del cual notaba él como si dentro
de su alma se levantasen impulsos jamás
sentidos, ansias de no sabÍ&amp;. que, pero poderosas y domina.doras .
Comprendió que le sería imposible descansar en aquel lecho, donde ta.otos años había
dormido á pierna suelta, y que ahora parecía
tener espinas, y salió de él medio ebrio, vis·
tiéndose á tientas y asomándose á la ventana,
para. ver si el fresco de la. noche aplacaba.
aquella. nunca vista agitación.
Quedóse espanta.do de lo que vió. Allí enfrente, de . cara á él, sentada. en el vallado
que limitaba el salido ó corralillo de su casa,
vió una joven de maravillosa hermosura vestida. como él jamás había visto, que le sonreía y le miraba mientras tocaba en una
1·ústica. gaita, hecha de una paja de maíz, una
sonata extraña y desconocida., llena de enea.oto. La celestial figura estaba envuelta en
resplandores tenues que llameaban alrededor
de su cuerpo, de una extrema.da gentileza. CoJás, al verla, se estremeció, y sin atreverse á
dirigir la palabra, quedóse fascinado mirán•
dola.
Cuando la aparición terminó su extra!!&amp; tocata., que Colás escuchó con pasmo del alma,
se dirigió hacia él diciéndole:
~¡Quieres venirl
Antes de que Colás se huli''3r&amp;o dado cuenta

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILlJSTRADO
do los codos en las rodillas y escondiendo el
dolorido rostro en ambas manos, dejó que se
desbordara. de sus ojos el raudal de la.s a.ma.rgura.s de diez a.í'los; diez a.í'los de sequedad de
espíritu, de egoísmo, de ansias inacabables,
de desencantos y de derrotas.
Aquella. tarde lloró Colás con lágrimas solitarias y sinceras, todo cuanto había. sufrido
durante su larga ausencia..
Los recuerdos de su vida. errante y desacordada., le dolían como llagas abiertas; la va.ni·
da.d de aquellos años perdidos le pesaba en el
alma. y sentía. deseos de morir.
Mientras estaba así, cerró la noche, y al leva.otar la. cabeza. Colás, vióse envuelto en
sombra.. ¡Qué diferencia. de aquella. otra. noche
memora.ble en que con tan loco ardimiento palpitó su corazón de nií'lo ambicioso! Trató el
mozo de rehacerse y de encender una. luz, cuanlo vió un resplandor que se acercaba..
-¿Habrá alguien en ca.sa.?-pensó.
Sí que había, porque á muy poco vió en la
puerta., de pie mirándole entre severo y compasivo, á un viejo labrador tocado con un
sombrero a.ocho y vestido de parda. esta.meí'la.,
en chaqueta., calzón y polafna.s. En una. mano
traía un candil de hierro que sepa.raba. de sí
para. ver mejor.
-¡Mi pa.drel-dijo Colás ca.si sin voz.-Y
miró a.l a.parecido con tanto pasmo, que éste
se sonrió dulcemente, y sin moverse del umbral. ha.blóle de esta. manera:
-Yo soy, Colás, yo soy, que con especial
permiso de Dios vuelvo á este mundo para
verte. Pero como Dios no me concede sino el
tiempo preciso para advertirte, según mi deseo, lo haré seguida.mente para no volver á
verte más.
Colás jurara que su padre no habla.ha. con
voz humana, sino con quejido tierno apenas
perceptible, que parecía.sonar, no en los labios
del a.parecido, sino en el propio corazón del
mozo. El viejo continuó:
-Tú has buido lo tuyo. como tantos otros,
en busca de un tesoro que no has encontrado
en el mundo, y que sin saberlo tú, tienes en tu
casa.. Yo te lo a.selluro; pero te aseguro también que en vano harás si tanteas sus paredes
pat-11. hallar huecos, ó si levantas losas del
piso para encontrar enterradas arquetas llenas
de doblones.
Dios cegará tus ojos y entorpecerá tus manos para. que no tengas ocasión de malgastar
en poco tiempo lo que en muchos a.í'los r.e reunido para ti; cuando por tu buena. conducta. te
bagas digno !de disfrutarlo, y cuando hayas

cumplido la. penitencia. que voy á imponerte,
que será como precio dA tu dicha.. Es á sa1:&gt;e::
que por término de veinte a.í'los has de. v1v1r
aquí cuidando de esta casa. en que naciste, Y
labr~ndo con a.mor la heredada. tierra porque
nada. purifica como el traba.jo. Y como la tierra. es agradecida para. quien la cultiva., ella
te dará para. ti y para tus hijos, si te casas, esa
paz que no da el mundo y que vale m,s que sus
tesoros, 11.un sin contar el ca.so que á ti te a.ftige
de no haberlos encontrado.
Diciendo estas razones, cayósele el candil
al viejo, de la mano temblona, y todo quedó
á obscuras, borrada. la. visión y el mozo consolado.
El cual, por cierto, fué ejemplo en toda la
comarca de hombres honra.dos y laboriosos.
Habíase aplicado á remediar en su hacienda
los muchos daí'los causados por el abandono
en que la. ba.bía tenido, y á cultiva.ria con afán
y provecho.
A la vueltá. de cierto tiempo casóse, tuvo
mujer que le animó, hijos que le ayuda.ron,
paz y ventura que le envidiaron todos y por
las que él daba gracias á. Dios que le quiso
volver al buen ca.mino de un modo tán maravilloso.
Una. vez, al cumplirse los veinte años justos
de la noche de su vuelta á la casa na.tal, estando en el campo con su hijo mayor, ya mozo
de diez y ocbo abriles, desbrozando un .baldío
que quería. Colás poner en la.hra.nza, ha.lió por
a.caso una. arqueta. puesta. deba.jo de un mediano pedrusco, y vió, cuando la. hubo abierto,
que estaba toda. llena de monedas de oro brillador, de buena ley y bien sonante.
Volvióse entonces á su hijo y le refirió por
menudo toda su historia., para. que Je sirviese
de ejemplo y de precaución provechosa; y cuando la hubo terminado, le dijo:
-Ya ves cuán útil es el traba.jo para el alma
y para el cuerpo; y ademáe, es tanta su excelencia., que sólo trabajando se encuentran
otros bienes en los que acaso no se pensaba,
como ahora. nosotros hemos encnntrado este
tesoro.
-¿Valdrá mucho?-le preguntó el muchacho.
-Eso lo sabremos cuando lo hayamos contado. aun cuando á la. vista está que su valor
no debe ser pequeí'lo. Sin embargo, creeme,
hijo, que más gratas que estas monedas me es
la posesión de lo que por mí mismo be trabaja.do y regado con mi sudor durante ta.otos
a.í'los. Todo el oro de los reyes no basta. para
fabricar un grail:o de maíz ni para hacer flore•
cer una mata de guisantes. Y es que no ha.y en

el mundo te11oro que tanto a.proveche como el
trabajo de esta tierra. agra.decida y feraz, que
da ciento de cosecha. por uno de sembradura.
I

AURELIO RIBALTA.

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RIMA.

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JCJLIÁN DEL CASAL.

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OCASO
Es el atardecer; el sol declina.
Trenzando su radiante ca be llera,
Y esfúmase á lo lejos, cual si fuera
Una. sangrienta. y colosal retina.
Nada. turba la. calma vespertina..
El mar, como áureo espejo, reverbera;
Y las nubes, flotando en la ribera.,
Fingen chales de ble.nea muselina..
Muere la luz .... Los últimos reflejos
Van á perderse entre los sauces viejos
Del bosque, y, rotos en dore.das hebras,
Iluminan un tronco carcomido
Que sirve entre las rocas escondido,
De tálamo á un connubio de culebras.
RAÚL ARMANDO ESTEVA,

El mentiroso más grande es aquel que cree ó
pretende creer que en todo y en todos no hay
más que mentira.

*

En un viaje el niño no ve más que la partida; el hombre, el fin; el anciano, el regreso.

La temporada de Baile y Pantomima en Arbeu

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-•: ~:l)

Arbol de mi pensamiento,
Lanza tus hojas al viento
Del olvido,
Que a.l volver las primaveras
Harán en ti las quimeras
Nuevo nido;
Y saldrá de entre tus hojas,
En vez de amargas congojas,
La canción
Que en otro mayo tuvi ..te
Para consuelo del triste
Corazón.

LA TEMPORADA DE BAILE Y PANTOMIMA EN .ARBEU.-PERSONAJES DE LA OBRA &lt;EN EL JAPÓN&gt; QU"' SE Á
Ó
"'
R PUESTA EN ESC'EN A PR XIMAMEN'IE.

POEMA EN PROSA
EL ALMA DEL BOSQUE
~ URGE la prima.vera., brota y se abre pe.·
~ so en verdes pimpollos que luego se tor-

Vy

---.....

......,
\'!

PERSONAJES DE LA OBRA "EN KL JAPÓN" QUE SERÁ PUEST.. ; EN ESCENA PRÓXIMAMENTE.

nan delicadas uí'la.s y dedos de esmeralda., y,como fuegos de artificio, se elevan, estallan y ca.en en lluvia de menudas bojas: es la.
gloria de lo verde y amarillo, de lo amarillo
sobre todo. Colosal y virgen enea.je envuelve,
cual redecilla labra.da., los negros y vetustos
troncos; con estremecimientos de luz centellean
milla.res de seres-las hojas-que como pájaros
palpita.o. Y se aspira. la carne del bosqu~, la
sangre de la savia., la eterna. juventud.
Por todas partes e.lientos de vida: langostas
que dejan aquí y allá, en zigza.gs, su fosfora.do
surco, un lagarto gris trepando por sobre la
roca., insectos de todos colores, éste azul acero, aquél oro subido, más lejos verde lecbuga,
se abren camino por entre la hierba;ora. el exquisito y fresco olor del estanque, el aroma
húmedo de los hongos; ya el perfome seco, resinoso y penetrante de los pinos; aquí un soplo de almizcle, allá un suspiro de brezos y
doquiera. el profundo respirar del bosque tierno, grande empuje de fuerza y nueva vida.
Vuél vese más y más tupido el follaje de las
bayas. En este verde concierto, entre el verde
uniforme del estío y en la es.:a.la. ascendente y
precipita.da. de los blondos, el oro pálido, los
azufres verdosos, los amarillos que de minuto
en minuto se hacen más subidos, á lo lejos,
brumosos, se entrevén los robles atrasados,
mástiles de navío rectos y rugosos, pila.res de._
catedra.les inconclusas, iguales todos con er
débil matiz que le dan las tiernas hojas.
¡Adelante por las a.venidas de a.rene.! Penetremos hasta el infinito en la 11.zul ojiva. por
entre el follaje embriagador y deliciosa.mente
uniforme, olas cambiantes y monótonas, de
matices siempre iguales, y nos sentiremos invadidos por el espejismo, ataca.dos por la. fiebre de languidez, la magia. del bosque que nos
subyuga. y nos encanta.. Música. sin palabras,
el alma sorda y confusa. de las cosas, sortilegio exquisito y pérfido, el bosque nos atrae y
nos domina; ya no nos pertenecemos. Lejos ce
nosotros los recuerdos de tiempo,' de lugar, de
deseos y pesa.res, sólo nos queda el instinto de
vagará la ventura. horas enteras sin objeto,
viviendo la. vida. de los sentidos y dejando
errar el pensamiento hasta perderse en un en•
sueño!
Amo ese bosque que me parece lleno de mí
ser y que siento ser mío y existir sólo para mí.
Amo la magia que exhala el sortilegio de
sombra gla.uca. con que baila a.l paseante solitario.

1A cuánta. distancia. se contempla. la vida de
los huma.nos_ hormigueros desde ese océano de
verdes rama¡es, puros y armoniosos olas que
no obstante la. débil brisa, murmura.~ con mur~
~ullo a.penas sensible, pero claro, profundo
inmenso, como la respiración de las cosas! '
Atrás la misera.ble agitación de las ciuda.de~, de las ambiciones malsanas, del deseo de
brillar, de la. confusa. y horrible lucha de los

intereses, de los negocios, del pan que unos á
otros se arrebatan en el polvo de esas calles
gasta.das hasta los huesos por los pasos de
milla.res de hombres. ¿No os sentís con áeseos
de pisar la. hierba virgen, de aspirar un aire
que no sea. compartido por Innumerables bocas? ....

NUESTRO PAÍS,-SELV.A OAXAQUEi:fA.

PAUL MARGUERITTE.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

BELLAS ARTES.- VICTORIA,
Bronce de E. B. Langman.

TO/w\A5
Lema: "Et puis pour-quol?"

L

O encontramos casi cubierto de nieve y

acurrucado en el portón de una mina
abandonada; quisimos ver si aún vi vía y le
aproximamos á. la boca. el cristal de un reloj;
en vano: el cristal quedó sin mancha¡ le buscamos alguna hel'ida y no había en sus harapos ni una gota de sangre; entonces pudimos
ver que tenía estrechamente a.brazado, así como se abraza. á un niño, el cadáver di, un perrito flaco y feo; pero lo que no se me olvidará
jamás, es aquella. cara en la que no se adi vinaba ningún dolor, ninguna desesperación;
aquellos labios plegados ligeramente por una
sonrisa i rónica y aquellos ojos sin pupilas,
blancos como la nieve, abiertos. muy abiertos
y fijos en el cielo como si le hicieran una pregunta suprema, ó le dirigieran una imprecación. «¡Pobre cieguito, dijo mi mozo, se murió
de frío!&gt; y volviendo á. montar en nuestros caballos, seguimos ci..rretera. ad¡¡la.nte, en ta.oto
que la nieve continuaba ca.yendo y cubría con
blanco sudario la montaña., el sendero, los tapia.les y la hermosa. ciudad cuyos esbeltos catnpanarios se dibujaban allá. en el horizonte.
Yo conocí á Tomás en la plenitud de la vida:
era alto, robusto, de bronceada. tez, hermosas
facciones y tenía unos ojos negros y brillantes que revela.bao inteligencia. y 'alegría. Todos los días lo veía descender á. la mina con
sus compañeros de trabajo. siempre animoso,
siempre satisfecho, y los domingos me lo encontraba. en la plaza del pueblo luciendo zapi.•
tos de cuero bayo, pantalón de casimir estrechamente ajustado á las piernas, limpia camisa de pechera. bordada. y sombrero ancho con
galones de oro; lo acompañaban su mujer joven y hermosa. y su hijito vivaracho y travieso. El administrador de las minas quería mu,
cho á Tomás porque era una excepción entre
los de su clase: ebrio de felicidad y de esper a.nza.s, el minero no necesitaba. acudir á la.

embri aguez del alcohol, depresiva. y embrutecedora..
Un día tomó la.s pesa.das berra.mientas y bajó á la. mina. como de costumbre, satisfecho y
confiado¡ penetró á la galería húmeda y obscura. en cuya extremidad había que ta.ladrar l a.
roca para. arrancarle el filoncito de metal, que
era el pan de ma!Iana, y vió á uno de sus compañe ros introaucir la punta de la. ba.rrt&gt;na en
el taladro, vió levantarse el pesa do martillo,
describir una curva ea el aire, caer .... y una
explosión tremenda, ensordecedora, una luz
vivísima., un huracán que lo arrojó á. lo lejos
y luego .... nada, obscuridad, silencio .. . .
¿Culpa.r?- A nadie¡ fué una. desgracia¡ el
cartucho de dinamita que no explotó á su tiempo y se quedó ignora.do¡ la chispa. que brotó
del acero al castigar la roca y la po~a. precaución del compa!Iero que perdió la vida.-La.rgas y tristes fueron las horas de sufrimiento, pero no de tan intensa amargura como
el momento en que salió á la puerta de su tu•
gurio y se encontró sin luz; no tan dolorosas
como aquel instante en que, oyendo llorará su
hijito, lo estrechó contra su corazón, le besó
la frente, pero ya oo vió más aquellos ojos que
derramaban llanto.
· ·
¡Qué triste se fué deslizando la vida para el
pobre Tomás! ¡Qué interminables eran aquellos días pasa.dos sin lUz y aquellas noches sin
abrigo y con hambre! Su hijo lo conducfa de
la mano, y su perro. siempre fiel , lo seguía en
1as interminables peregrinaciones por l a.s calles del pueblo y por los arra.bales óe la ciudad, pidiendo en la.s casas caritativas un pedazo de tortilla para que el muchachito se lo
llevara á la boca, y tocando su guitarra. á las
puertas de las tabernas para que los ebrios le
arrojaran el miserable centavo. Cierta vez que
lo encontré desea.osando á la vera del camino
~e acerqué á darle una. limosna.-«¿Y tu mu'.
Jer, ;,To~ás?&gt; le preguoté.- «Mi mujer, amito,
¿qué le diré? . . .. Se murió. Sólo mi hijo y mi
perrito no me han abandonado: ¡ya sQlo ellos
me quieren; á la ingrata, que Dios se lo perdone!,
Las vecinas notaron queel(oleguito no .salió

una mañana y entra.ron á buscarlo. _Tenía fiebre fué el boticario del pueblo y oprnó que el
mai era el tifo. Ese mismo día saca.ron al mendiuo de la casa envuelto en sus andrajos, lo
subieron en un carro y se lo llevaron para el
hospital de la ciudad. El muchachito lo vió ir
y se quedó llorando; el perro se fué siguiendo
el carretón que se alejaba.d&amp;ndo tumbos en !os
baches de la carrete1·a.
¿,Estuvo mucho tiempo en el hospital? ¿i;:stuvo poco? Tomás no se daba cuenta.; aquello
había sido un sueño, un sueño muy largo. Salió á la calle fxtenuado, envejecido, débil y
emorendió á tientas el camino del pueblo, camino que esa vez se le hizo interminable y más
negro que nunca. Quería estre1har á su hijo
flntre sus brazos, oirlo hablat· y besarlo mucho. mucho. Por fio, la contera del báculo tropezó con algo muy conocido y mny deseado:
el pl'Ímer empedrado del pueblo. U n esfuerzo
más y Ancontraría. á su hijo. Reconoció la esq uioa de la ca.lle, una. dos , tres puertas, allí,
sí, allí era. ¡Qué vuelco le dióelcorazón cuando palpó la vieja cerradura! ¡Cómo se estremeció la noblfl entrañ a cuando é l tocó quedito con los nudillos!-«¡Hijo!&gt;-Nadie contestaba; llamó más fuerte: «¡ Hijo! ¡Hijo de mi alma! ;.no estás?&gt;- y golpeaba mu.v fuerte con el
bastón herrado.-De pronto o.vó pasos cerca
de él y una mujer que decía: &lt;D. Tomás, ¿es
Vd'? ¡qué gusto d6 verlo! si todas crt&gt;íamos que
se había muerto en el hospital. ¡Pobrecito!
¿,Ahora qué va áhacer tan ~olo l'D el muo do':'....
¡Cómo lo hemos compadecido! Deme la mano,
véo1?ase á mi casa porque comienza á neva!· y
puede helarsl'. ¡Cómo habrá sufrido!. . .. que
le sirva de consuelo saber que nada le faltó,
que el amo le mandaba sus remedios y sus alimentos y nosotras lo cuidábamos Yo misma lo
tendí y fuí á enterrarlo. ¡Tan liado que era su
muchachito!
-¡Mi hijo !. . .. ¡Se muri ó mi hijo!. ...
El pobre hombre sintió que en su corazón
estallaba. algo tremendo, una t&gt;xplosi ón más
horrible que la que Je robó la vista. Las piernas le flag uearon .V azotó contra el suelo. Largo rato estuvo sollozando sin poder alcanzar
oi el consuelo de las lágrimas, que no podían
salir de sus marchitos ojos, cuando sint ió que
una lengua húmeda y caliente le lamía las manos, luego uo hocico que le rozaba la cara:
«¿Eres tú, Sultán'? dijo; sí, ¡pobrecito! vente,
¡ya nos quedamos solos en el mundo! ¡ya se
murió él, que ta.oto te quPría.! ¡,Qué hacemos,
Sultancito't ¿,Qué hacemos? ¡Tú eres mi único
amigo! ¡Tú eres ya mi único compaflero en esta vida!&gt;-Cogiendo al perro lo estrechó entre sus brazos con ternura, como una madre
que acaricia. á un niño, y tomando entre ambas manos la cabeza. del animal, cariñosamente le dió un beso.
No quiso quedarse en el pueblo á pesar de
las instancias de Doña Petra.-«Me voy, le
dijo, quiero irme muy lejos, muy lejos, porque
aquí me ahogo; las voces conocidas me martirizan; las piedras que pisaba. mi hijo, son es•
pinas. ¿La nieve? ¿El frío? si no lo siento, estoy a.costumbrado. Vd. es muy buena .... ¡quédese con Dios I....
Desde la esquina de la ca.lle vió Dona Petra.
que se alejaban el cieguito y el perro carretera abajo, hasta que se perdieron entre las plumitas de nieve y las sombras de la noche.
Nunca se borrará de mi memoria el cadáver
de aquel hombre que abrazaba. amorosamente
el cadáver de su perro, ni aquellos labios ple•
ga.dos por la postrer sonrisa, ni aquellos ojos
sin pupilas, blancos como la nieve, abiertos,
muy abiertos y fijos en el cielo. ¿Qué le pre•
guata.rían al cielo aquellos ojos?

EL MUNl&gt;O ILUSTliADO

raoinas 06 la Mooa
LOS T RAJES BLANCOS
VILLAS de buen gusto y coquetería. resultan las innnM merab:es
combioaciooes del blanco. Estos liados vestiARll

dos, tan ligeros y flotantes, son de uo encantador efecto durante los meses de sol ardoroso y ofrecen igual conveniencia. en el campo que en la ciudad: ¡cómo fluctúan y evolu•
donan estos trajes al aire libre! ¡qué bellos contrastes forman con la verdura de los campos y cuán dulcemente desestaca una. bl a.nea silueta en el azulado crepúsculo de las
ta.rdt&gt;s de estío!
He dicho que estos vestidos, al par que cómodos,son ele·
gantes, y tan lo consideran así nuestras más aristócratas jóvenes, que muchas de ellas no componen su guardarropa. de
viaje, sino de un vestido de camino, consistiendo el resto única.mente en &lt;toilettes&gt; blancas.
Con 1?ra.n facilidad se adornan estos trajes, que, de todos modos, dan vistosa aparienci a.. Los orla.o con volantes
festoneados. plit&gt;gues de ropa blanca, incrustaciotes de encajes, bordados fantásticos de mil descripciones ...... cuanto
la imaginación puede inventar se aplica este verano en los
trajes blancos. He visto un modelo de increíble senucción:
est11 ba hecho, de arriba á aba io, de entredoses de «Cluny&gt;,
valencianos y de bordado inglés, separados los unos de los
otros por bandas aplt&gt;gadilladas de batista; lo terminaba un
alto volante con dibujos bordados ea relieve y Grillado por
una triple fila de entredoses. *

**
. ? ¿por
¿A qué se deberá la. pre¡,uudcrancia.
de estos traJes.
qué el gusto por el blanco ofusca y desvanece el de los otros
colores?

(De noP8tro cononno de epl9odJos
hl8t6rlcoa y cuentos.)

o
EL R O MANCE
(Pa ra EL Ml!NDO ILUSTRADO)

Es un encaje de hierro y plata,
tras cuya urctimbre de hilos ligeros,
surgen cadencias de serenata,
ruidos de copas, choques de aceros.

NÚMEROS 2 Y 3.

Por él desfilan en ronda grata,
gentiles hembras, frailes severos,
y homes que llevan cruz escarlata
ea sus justillos de caballeros.
¡Viejo romance que rit&gt;ga flores

Es que armoniza con todos los tintes de la piel, comunicando
al !'Ostro una expresión de belleza. que cautiva y seduce, y, á los
ojos, un brillo que encanta y fascina, á sentir de las modistas
europeas.
•

o

y habla de guerras y habla de a.mores!

¡Arcaico verso, fácil y airoso,

MARÍ A LUISA.

l'llJeSTROS FIGURl l'leS

que libre surge y así tremola!
¡Tal es el dije maravilloso
de la. divina fabla española!

Alherfo Herrera..

NÚMERO

l.

NúM. 1.-«Toilette.&gt; verde-reseda; falda con volante plegado á
cuenda y, en la parte superior y media, agraciado de menudos
pliegues reli1?iosos; bajo de la falda con una doble hilera de entredoses de Drilanda, color ocre claro; cuerpo blusado, plisado en
acordión alrededor de un canesú aplegadlllado, bolero de «guipure&gt; interrumpido por cintas de seda suave y medias lunas bordadas de verde y oro; mangas á. pliegues religiosos; pui'l.os de«guipure&gt;. Toca de paja «Yedda&gt; verde-dulce, con fondo blanco con
un «pout&gt; de plumas sombreadas de verde y blanco.
NúM. 3.-Traje verde-resada. guarnecido de frunces y enea.je
blanco.

�EL MUNDO ILtrSTltADO

EL MUN'l&gt;O ILUSTRAITO
NÚM. 9.-Tra.je de piqué azul pálido y entredoses crema. Sombrero de paja inglesa.
NúM. 10.-Traje en escocés, a.dorna.do con
pliegues religiosos.
NúM. 11.-· Este gracioso vestido está hecho
en lino rosa; la falda tiene un alto volante,
montado bajo tres hileras compuestas de frunces y creseas; el cuerpo hace juego con la. falda y va a.~racia.do con un ancho cinturón.
NÚM. 12.-Sencillo traje en lanilla. azul mar ino provisto de pliegues y &lt;stra.ps&gt;; plastrón
orna.do de trencilla. de seda negra.
NúM. 13.-Vestido de la.na.malva;falda. á vol antes aplegadillados enga.lanadoscon&lt;stra.ps&gt;
de tafetán; bolero fruncido con cuello guarnecido de cintas y cerrado por una corbata de
terciopelo malva mosqueado con blanco.
NúM. 14.-Traje de paseo para jóvenes, de
color espliego; guarnición de festones fruncidos á dos cabezas y bulloncitos; canesú y pu·
iios de encaje ocre .

...

JARDINBRIA
lodo de construir grutas bellisimas en los Jardines
para este fin. el carbón de piedra á
USASE,
medio consumir, que presenta facetas muy

semejantes, por su brillo, al de los cristales
nativos, añadiéndole guijarros y piedras silí·
ceas.

NÚMERO 6.

Trajesde ' 16arden-Party''

NÚMEROS 4 Y 5.
NúM. 2.-Vestido en paño de estío verde-resada, provisto de bandas de tafetán del mismo
tinte; plastrón y bajos de mangas de muselina.
de seda y paño blanco bordado.
NÚM. 4.-Vestido para. viaje de palio ligero;
hechura sastre, sencilla. y cómoda.

NúM. 5.-Traje de alpaca luciente color acero. Falda. con bieses que desciende al frente
en forma de pico; cuerpo de pelerina. alentada
por botones y cintas de pasamanería.

NúM. 6. -él'oilettt&gt;&gt; muy elegante para &lt;garden-party&gt; en linón crema; falda lisa en lo alto
y ornada, al nivel de las caderas, de un mag•
nífico volante montado con siete hileras de
frunces, y, en el borde, un enea.je superpuesto.
Blusa de linón semicubierta por un bolero
del mismo enea.je &lt;luxeuil&gt;, enlazado por de•
lante con cintas de seda glicina.
Mangas con triple volante de linón bordado,
también con cintas entrelazadas; prolongación
de mangas efectuada por volante de enea.je.
NúM. 7.-Bonito vestido de linón blanco con
entredoses de encaje valenciano.
NúM. 8.-cToilette&gt; de medio luto.

NÚMEROS 12 Y 13.

~ ~4,~:·;-r(r. .. ~
,f.. , 1':'" L !!' ':if;?. ,..

V

-~•1f,
li
Í"';, J

•r
.

1

NÚMERO 14.
NÚMEROS 7, 8, 9, 10 Y 11.

Si se quiere aparentar que la gruta. posee ramificaciones de coral, se
usa el procedimiento siguiente:
En una cacerola de cobre se disuelve pez y resina clara mezclada
con bermellón fino en la proporción de 100 gr. de resina por 20 gr.
de bermellón, y se remueve perfecta.mente la mezcla. Se eligen re.mas
de buena conformación que estén
bien secas ó que se sequen artificialmente al fuego, después de des•
corteza.das. En seguida ·se las pin·
ta con el líquido anteriormente descrito, por medio de un pincel, cuidando de que la composición esté
caliente. En seguida. se someten las
ramas á un fuego lento de carbón,
dándoles vuelta encima, de modo
que se calienten sin quemarse y se
pondrán lisas como si estuvieran
bruiiidas, imitando perfectamente
á las ramas de coral.
Para adornar la gruta, se juntan
los guijarros y el carbón de piedra
con el coral artificial así construido, añadiendo pedazos de espejo,
mariscas, etc., y se une todo por
medio de otra composición dispuesta como sig ue:
En dos partes de
resina blanca. muy
clara se ponen cuatro de cera amarilla.
derretida.. U na. vez
bien mezcladas amba.s substancias, se
afia.de la. piedra en
polvo que se quiera.
elegir, según el color que se desea dar
a.l cemento.y se agre·
- ga una parte de flor
de azufre. En un fuego poco vivo se incorpora.n todos estos
ingredientes y se los
amasa con la. mano,
en agua. caliente.

Una vez hecho el cemento, se extiende en las
paredes de la. gruta y se adhieren á él las piedras, sobre todo si se las ha calentado un
poco de antemano.
Así dispuesta la. gruta, tiene el aspecto de
natural y dura mucho tiempo sin destruirse
por la acción de la humedad.

ECOS DE TODO EL MUNDO
Los heridos Japones~11.-El regreso á la Patria,
Las casas de té, -Los ln&amp;"leses en el Tlbet,
Monumento á Paetenr.- Exonr·
alones al B6sfuro.

UANDO los cañones del almirante '.('ogo
- entonces perfectamente desconocido,
p-or cierto- atronaron por vez primera
los a.iras en la. bahía de Puerto Arturo, los
bandos que miraban en l a guerra una especie
de juego de azar exageradamente interesante,
lleva.ron la. hipérbole hasta los últimos extremos.
Los japonófilos decían, á voz en cuello, que
en pocos días habrían de verse los éxitos nota.bles que el Mikado había. cuidadosa.mente
prepara.do por espacio de tantos años, y los
rusófilos, por su parte, as¡,guraban que las
huestes japonesas quedarían reducidas á polvo
tan pronto como se aventuraran á ponerse en
tierra frente á frente de un adversario muy superior á ellas en elemPntos y basta en bravura..
La guerra. be. durado ya seis meses; los japoneses ba.n hecho e~fuerzos maravillosos
han obtenido éxitos en parte y en parte ha~
fracasado; han tri uofa.do en donde meno-:Se esperaba, y la ca.mpaíla no solamente no se precipita á su fin, sino que parece entrará cada
paso en una. nueva. faz, siempre interesante
pero jamás decisiva.
'

G

�ÉL Mll'NDO ILUSTRADO
N atural es que los heridos, más numer osos
en esta guerra que en cualquier a de las anteriores, debido especialmente á la perfección de
l as armas moder nas y de los explosivos, vuelvan á su país á restablecer sus fuerzas, á cur arse, y a.sí se ve que cada día. es má;:; grande
la tr iste car a.vana de l os que r egresan á su patria. faltos de los alientos que tuvieran al marchar á. los campos de batalla.. En el Japón,
donde los sentimientos popul ares son exage·
re.dos por la i nfluencia. del clima, de l,a educación y de la idiosincrasia. m isma de l a raza,
l a vuelta á la patria de uno de esos heridos,
constituye la más sensacional de las noticias,
no ya para los habita ntes de los pobl acos de
escasa importancia, sino para los de las ciuda·
des de primer orden del Imperio del Sol que
Nace.
Si el pueblo del Japón ha tenido la suficiente abnegación para reconocerse á. sí mismo y
confesar , en u n momento da.do, que sus métodos
de civilización eran poco prácticos y que er a
preciso cambiarlos; si pudo estudiar los siste-

***

En sus pr opias casas, en los hospitales Y
asilos los sold ados nipones que vuelven de la
guerr¡ encuentran la benévol a atención de
todos sus compatriotas, lista á exaltar se ante
el heroísmo lesplegado por los súbditos del
Mika.do. Prestan oído á los relatvs más ó me·
nos exagerados que el paciente hace de los
asaltos y encuentros á. que concurrió, y felicitan cor dialmente á los militares que han vuelto á. su país cubiertos de la glori a. del combate. De aquí ha de nacer en poco tiempo una. literatura especial, h iperbólica, ardiente; pero
muy hermosa, y este será, quizá, el úqico bien
que de la guer ra resulte.

*

Los oficiales navales japoneses, en una casa de thé,
en Tokio.

mas europeos para. ponerlos en planta en las
i sl as nipo nas, no por eso pensó en abandonar sus costumbres basta el grado de que se
perd iera. la característica fisonomía. popular
que ha. hecho de sus hijos u n pueblo digno de
a tr aer I a. atención de los sabios. Las costumb res propias del Imperio, que en nada se oponía.a á. la adopción rápida de la civilización
occidental, han sido cuidadosamente conservadas; el Mikado mi~mo monta á caballo á la
europea: pero en cuanto se encuentra libre en
sus habitaciones, fuera de la indiscreta mira.da de los d iplomáticos y de los servidores palat inos. toma sus amplias vestidur as orieutales, calza la zapatilla nipona y reza fe rvorosamente ante el altar de los ante pasado s.
Las &lt;casas de te&gt; son en el Japón, desde
tiempos inmemoriales, el centro social más

S7ILWCLL PLAC:C

amado por el p ueblo; no se oponen á l a.existencia. &lt;occidenta.lizada&gt; y por eso el gobierno
l as ha dejado subsistir. L os oficiales, mar ine·
r os, sold ados, que han esta.do en la c9:mp ai'!_a
en Ma.ncbu ria y que vuelven á su patria heridos bailan en ellos auditorio constantemente
dispuesto á escuchar, así sea por décima.quinta vez I a ser ie de relatos de aventuras personales ~orridas en la formidab le campai'!a. En
estas condiciones, nada de extr año tiene el h echo de que, desde que l a. guerra dió comie~zo,
las &lt;casas de te&gt; hayan aumenta.do y la cl~entela de las más a.creditadas se baya duplica.do, con beneplácito ínt imo de s us dueños.

* * que, á l as órdenes
La. expedición británica
del General McDonald, sigue s u derrotero impasiblemente hacia Lasa, la ciudad santa
que basta hoy b ahía sido inaccesible basta
para los más atrevidos explorador es eur opeos
y que, á lo que parece, est_á, destinada á. ren_dirse en pocQs_ meses, perdiendo así s~ pres_t1gio de ci udad inexpugn a ble; la. exped ición inglesa, decíamos, acaba de obtener el triunfo
más significativo de todos lo~ que hasta hoy
constiLuyen la campaña británica en el 'l'ibet.
La. ciudadela avanzad a de L asa está for ·
mada poi· la i.glomeración en los dos cerros
que dominan la única_ vered'.l. practicable _que
conduce á la capital ttbetana, tie dos formidables ciudadelas, de modelo p r imitivo, es cierto,
pero cuya sólida constr ucción y elementos múltiples de comba.te hacen de ellas reductos muy
difíciles de capturar. Las fuer zas indobr ita•
nicas han tenido que luchar enérgicamente para conseguir la toma de la fortaleza de Gya.n tsé en l a que ahora se han fortificado, aprove•
ch'ando sus gruesas pa redes y su magnífica. posición, para formarse una avanzada que los
tibetanos d ifícilmPnte rescata.rán.
L a. fo r taleza de Gyantsé se encuentr a situada á 145 m illas solamente áe l a «Ciudad Santa&gt;, mientras que, de la fron tera indotibetana
á, este reducto, las fuer zas llevan recorridas
ya unas 213 millas de pésimos caminos, llenos
de cortaduras y centros favoritos de epidemias
y sor presas.

Los r elatos de la guerra. - Un herido japonés cuenta
sus aventuras á sus vecinos y parientes.

que representan_ los &lt;bene~cios de la obra de
Pasteur&gt; simbolizado s admir ablemente.

***

En la época actual, dura.ate la estación calur osa del año, los ingleses muy especialmente pero en gener al los vi a jPros de la Europa
odcidental, busca.o en la or illa del mar la frescura que eo l as regiones interiores y especialmente en las grandes ciudaces, hace falta. Los
grupos de excursion istas afluyen á todos los
sitios de l a playa en los cuales pueden sentirse,
a.l caer de la tarde, lo s benéficos soplos del terral.
Algunas circunstancias conocidas ya y rela.•
cionadas con el p aso d':I los Dardanelos por
buques de gue:ra r usos, han atraído estfl ai'lo
á. la. costa del Bósforo á. muchos de los babi-

***

En la Plaza Breteuil, de Par ís, en uno de los
más encantadores sitios de la incomparable
ciudad- reina, se levanta ya el monumento que
1a. g ratitud de los. franceses ha _er ig_ido á la
memoria de ese g igante ae l a c1enc1a que se
llamó Pasteur. Es el monumento muy hermoso, como que la insp ir ació n del artista encontró en la existencia fecunda. de Pasteur, precios0s elementos para. l a. glorificación del genio
humano y excelso del sabio, con l a. blancur a
del mármol. Lo que más ha ll amado la atención en el monumento r ecientemente inaugura.do , ba sido la figura noble y muy hermosa del
descubridor de la vacun a. de la r a bia, y las fi.
guras decorativas que form an el peuestal y

El monumento de Pasteur.

tuales excursionist as, y muy frecuente es ya la
escena que representa. uno de nuestros gt·abados. L as mujeres turcas, con sus grandes mantos blanquís imos y sus antifaces misteriosos,
sl!'len ~l caer d~ la tarde ávidas de r espirar el
ture hbre; extienden en el césped, fre nte a l
mar , sus t apicer ías multicolor es y toman su
co_laci_ón alegremente agrupadas: ante la adm1r ac1ón un p~co infantil de los britanos que
van ~ esas regiones con el propósito firme de
admirarse de a.lgo.

La más hermoso Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de !luestra ~ociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar µiás de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial. se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo estíl
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que para fines del presente año, todo3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar será el más hermoso y baludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
Para mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican Trust Company,
Primera de San frandsco, 4,

ó á los Sres. Prevost &amp; Vail,
La fortaleza de Gyantsé, á una corta dist a~cla de Lhassa en el Tlbet.

Costumbres turcas.- La colacl6n de la tarde frente al B6sforo

Primera de Sdn framo, 8.

�Año XI-Tomo 11-Núm. 8

~ ~1-\\RIID) IB§

1-\\ ILM11-\\ ~IBRIIB§ 1D) IB

El Palacio d~ fii~rro, _S. JI.
,; ,;
r ¡Gr-an Venta Especial!
Galle de San Bernardo

MtXIGO_-..

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Apartado número 26

Sólo esto SernonH ,;

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fN
LOS
DfPARTAMfNTOS
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Agosto 21 de 1904

Precio del ejemplar: 50 cs.

�UNDO LU5Tf{000
Año XI.-Tomo U-Número 8

MEXICO, AGOSTO 21 DE 1904.

Subsulpcl611 mensual torin11 ......s 1.60
ldem
ldem e■ la Capital.$ l. li

. 8111111: LUIS REYES SPINDOU

Dlmtor: LIC. RAFAEL IEYES SPINDOU
Registrado CODlo articulo de segunda claae, en 3 de Noviembre de 1894.

1

Especialidad en artículos para Iglesia, Oalonería,
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.

.

1 p

•

Completo y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se no
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores
peso no exceda de 15 kilos.

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1

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Signorett Honnorat y f ompañía.
Estudio Fotográfico
(M. Torres.)

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Antagonismos internos</name>
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