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                  <text>L
Año XL-Tomo II-Ntímero 9
Dlr1ctar: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU

uN·oo· LUSTllílDO
MEXICO, AGOSTO 28 DE 1904.

,

SabllCl'lpcl6• mensual ror,nea......s l . 50
ldem
ldem en la Capital. S t . lió

8111111: LUIS RETES SPINDOLA
Registrado como artículo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

.- - ---- -.. -----;Es_pecialidad -en artículos para Iglesia, Oalonería, .
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R1en1i,_t iú\os, FJ{ANCO DE~PORTE, los pedidos mayores de $ 2-s.oo;. .éüyo
peso nó exceda de' t ~ _kilos: ,
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t· : ✓-i'-~ }•· ~ ·~. • Signorttt Honnorat~y f ~mpañía. ·!

19ill(o ·

. ~'(} .· ·~~
CABEZA DE ESTUDIO.
( De I; colección de la Crlstaler1a de Vergara.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LECTURAS
Un prfmtr capitulo vun gran problema
AY en este minuto una minoría de espíri·
tus, fielmente agrupados ante la rejilla
de un confesor laico, recién reconvertido
al Cristianismo, más bien que por un esfuerzo
de voluntad, al modo de Descartes, por un vago impulso femini~ta, malorientado en el sere
no camino de la ciencia, especie de abate del
siglo XVIII, dispuesto á la ab,olución de todos los pecados siempre que las pecadoras
sean marquesas de pelucas empolvadas.
El sermón que este joven predicador acaba
de lanzar desde su cátedra a bierta á los ere·
yentes de buen tono-clientela formada, espe·
cialmente, de mujeres elegantes, cuyo rezo tiene algo del frufrú de sus vestidos de sedaestá contenido en un flamante volumen de cuatrocientas páginas-cuarto menor, Plon·Nourrit editores, Parh-que lleva, á modo de epígrafe eomentario ó cmotivo&gt;,esta. varonil afirmación, que se me antoja como el brillo de un
pulla! en la media luz de un &lt;bo u~oir;&gt; enerva.ate: «Sin la Verdad no ha.y Conc1enc1a&gt;. El
abate sei'loras mías, es-lo habéis adi vinado
ya- Paul Bourget, y el sermón, su úl timo libro
e Un divorcio&gt;, del que h11,n llegado cuatro mon·
tones de ejemplares que-curiosidad que sigue
á un nombre como al cuerpo la sombra-desaparecerán pronta.mente delas vitrinas de nues·
tras librerías.
«Un divorcio&gt; debiera ser- lo creyó el novelista- una requisitoria contra la disolubilidad
del matrimonio, y-¡oh desastrosa quiebra de
la dialéctical-resulta la más brillante defen·
sa: defensa de los que sufren, de los que aman ,
de los que esperan, de los que tienen fe en la
vida de los que aún no han hecho renuncia de
los n'obles atributos de su ser, de los que pien·
san que no hay que escuchar esa voz de dos
muertos que hablan&gt;, de los que creen que
un rayo de sol es hermoso porque sirve para
caldear la tierra y hacer brotar en ella las simientes nuevas, de los que, frente á ese lívido
cortejo de sombras,ofrecen el alto espectáculo
de la renovación eterna , arrojando á los espacios la luminosa estela ae las generaciones que
llegan, polvo de existencias con su eterno de·
r ?cho a l amor, al ideal, á la dicha, que no es
la mortaja con que el austero eremita se complace en vestir un cadáver, sino el manto se111brado de mundos que esparcen en el Universo
sus centelleos triunfales 1
Pero si en &lt;Un divorcio&gt; no logra Bourget
el propósito que se propuso, sí ha planteado
en el primer capítulo uno de los más acres, de
los más dolorosos, de los más punzantes problemas que pueden presentarse á una concien·
cia femenina, á la conciencia de una muj er
que «cree&gt;, que &lt;quiere creer&gt;, y á la que
la Iglesia cterra herméticamente sus puertas.
¿Dónde está., pues, la redentora tabla de sal·
vación tendida á los que viven en el pecado
por uno de sus Padres: &lt;Vis fugere a Deo?
Fuge ad Deum&gt;. ¡No! El problema propuesto
por Bourget no tiene solución; solución dentro del catolicismo, dent1 o de la Iglesia. La.
Verdad es aterradora. para un creyente; pero
no hay que huirá la. Verdad, porque sin ella
&lt;no hay Conciencia&gt;.
Oid:
Es uno de esos mediodías del fin del invierno parisién: una franja de oro pálido va á comenzar pronto á. tender una gasa rC'sada sobre
los esqueletos de los árboles y la pátina de los
edificios; todavía un lampo de luz gris, de la
discreta caricia de aquel cielo, se enreda pe·
rezos a en las copas de las acacias, que ·pugnan
por estallar en di!u vio de hoja s. Y allá, en un
rincón de barrio,á la puerta de una casa escapada de una página victorhuguiana, llama una
mujer, fina, elegante, uno de esos ejemplares
de la alta burguesía francesa, una belleza respetada por la edad, con un brillo metálico en
su casco de cabellos rubios.
Y el lector de la vieja obra de Bourget cree
encontrarse sobre la pista: U!la aventura galante; el roto y recompuesto molde en que se
funden todos sus relatos. Por esta vez no es
cierto: aquella mujer no va en busca de un
a.mante: va en busca. de un sacerdote. Pero
¿ por qué ha elegido esta casa. y esta hora, y,
sobre todo, por qué ha elegido al aba.te Euvrard, un absorto de la. vida, espíritu abstracto, fórmula humana para quien las tempestades de la. conciencia se aparecen con la rigidez
de una. ecuación a lgebraica? ¡Ah! E s un grave
conflicto que Mme. Darras juzga- frágil razonamiento-que puede ser resuelto por un sabio
antes que por un hombre de mundo. El sabio
tiene algo de cadáver, ha dicho Víctor R ugo.
Y bien, este es el problema:
-Padre mío, hace muchos días, ¡oh muchos!
que me veo atormentada por el deseo de acercarme á Dios. En mi primera juventud he sido
religiosa, he cumplido con los deberes de la.
iglesia. .... Después he dejado de cumplirlos.
Tengo una bija de doce ailos, que he educado
en el catolicismo; llega el tiempo de su prime-

H

ra comunión . . ... He sentido renacer mi fe Y
quiero volver á Dios l. . ..
Todo esto sale atropelladamente de sus la·
bios· se escapa en olas tumultuosas como golpea ~n mar agitado en los ea.otiles de una costa Mas, ¿por qué no volver á E l? ¡,Qué obstáculo hay? .. ..
1 Ah, sí! Uno hay, uno que no basta á borrar
el arrepentimiento má s sincero, el que la trae
á. aquella casa, el que la hace r~lamar un consejo, un amparo, uoa protección .... ¡El obs·
táculo l .... ¡La fa.lta l . .. . ;La grave fa lta! ._. .
Y el sacerdote cree penetrar en aquel miste·
rio:
-¡Eotiendo!. . .. ¡Entiendo! . .. .
.
-¡ No! protesta ella. ¡No ! ¡Mi hij~ es de m~
esposo l Soy una mujer honrada, M1 falta, m1
culpa es o t ra. He aq uí mi historia:
He dicho que soy casada; lo soy ~n segundas nupcias. Soy divorciada de mi primer marido. Muy joven, nii'la ca.si, influencias de familia, iufluencias de mundo, me llevaron á contraer matrimonio con uoo de esos vástagos
gastados de la aotigua nobleza de Fr~ncia.
Bourget es hábil, es penetrante, tiene una
pluma incisi va para pintar estos retoi'los enfe rmos flores mlllsanas de una vieja floración
glorio;a. Toda uoa cohorte de vicios cir~unda á estos personajes de sangre corrompida.
En estas familias, se comienz11, por el heroísmo y se acaba por la depravación.
- Mi primer marido me condenó á una mísera existencia; la orgía y el placer lo arras•
traron como hoja seca. Cayó para no levan•
tarse más, ni para mi amor ni par~ mi ~espe•
to. Un día preseotó demanda de dlvormo; lo
obtuvo ante los tribunales, volvió á. casarse...
-Pero .. . .
- Escucha d: había un hombre que me ama·
ba desde los primeros ai'los de mi juven~ud ; un
hombre que siguió paso á paso mis dolores, Y
cuando sola, abandonada, con mi hijo como
triste resto, como amenaza tal vez en el porve•
nir, del naufragio de mi hogar, se presentó á
mí, y lealmente, noblemente, me tendió su _mano fuerte y me ofreció su nombre. Los primeros lazos estaban rotos por la ley. Acepté y
soy su esposa.
-¿Su esposa?
-Su esposa ante la sociedad, ante la ley. Y
amor, respeto, dicha, educación para el huérfano: he ahí la obra de ese hombre. Y ahora
¿podré, como última aspiración, como felicidad suprema, volverá. Dios? ¿Comulgar con
mi hija? ....
Y tras una pausa, la voz del sacerdote se
elevó lenta y dolorosa.
- No, no podéis acercaros á Dios, porque no
estáis con El: para la sociedad sois casada;para la iglesia, no: vivís en pecado mo1tal. No
podéis comulgar, á menos ...... A menos que
prometáis separaros de ese hombre ..... .
-¿De ese hombre? ¿De mi salvador? ¿Del
que me ':ta dado tranquilidad, amor? .... No,
no es posible. Vuestro Dios, mi Dios no puede
exigir semejante cosa; de lo contrario, dirfa,yo
que su Justicia es palabra vana, y su Bondad,
viento que pasa!
- ¡Hija mía! . .. . ¡No habléis así!
-¡Ah! Es decir que hubiera sido yo infame,
perjura, adúltera, y nada se opondría á que
me aproximase á los altares de vuestra iglesia;
siendo honr ada y leal, el camino está por siempre cerrado. ¿ Es así?
Así es el terrible problema de amor y fe planteado por el psicólogo en este primer capítulo
de su obra. Después .. . . después el novelista
echa por otros caminos, y el conflicto se va
evadientlo del campo á que lo llevó. No importa: el tremendo debate deja una impresión profunda, abre un surco muy hondo. Y a l reco•
rrer los últimos renglones,queda todavía afianzada en la conciencia la duda de la mujer doliente:
- ¿Será entonces su Justic ia palabra vana
y su Bondad viento que pasa?

CRONICA. METROPOLITANA

L

A época de la conquista en México tiene
los caracteres rojos y trág icos de una vlolent&amp;. pesadilla. Cuando se recorre la prosa arcaica y sincera de alguno de los conquistadores-cronistas, ó se leen las páginas,
empapadas en sangre, en las cuales ha quedado para siempre impresa la aventura de aquellos aud&amp;ces ca~tellanos, pasa por el espíritu
el escalofrío misterioso que acompa.Ha las grandes congojas. Aparecen ante nuestra imaginación, cuyos ojos dilata el terror, las figuras
férreas de los conquistadores y las figuras
broncíneas de los aztecas; y unos y otros, en
el fragor de un combate á muerte, despedazan

sus carnes, rompen sus armas, l anza n al aire
el grito agónico de su deses per ación, ó aclaman á sus dioses, poseídos del vér tigo de la
victoria.
La é poca f'ra heroica: allá , los h ispanos se
lanzaban á los cuatro vientos en busca de nuevos territorios que engarzar en la corona de
su rey ; acá, los aztecas fund a blln , en el ¡¡.
mo cenagoso del lago á la a ltura en que las
águilas sueí'lan al calor de un sol rad ioso, la
ciudad mística de sus ensueHos, la Tenox titlán
tras de la cual generacil"nes y má s generaciones habían emprendido l a marcha, con los pies
descalzos, la frente obscurecida por densos nubarrones de tormenta; pero con una gran esperanza, confusa, es cierto, pero siem pre real,
en los destinos de su raza . ... Y fué el choque
de dos energías, la épica luch a entre dos fuerzas, más aventajada la una, más tenaz la otr a;
la intensa batalla entre dos ca pr ichos sangrientos, el despedazamiento de un león hirsuto y de un águila cuya. frente ha tocado las
regiones del l'ér°tlgo y de la muerte . .. .

•••

De toda la época de la Conquista , la figura
de Cuauhtemoc se desprende en ia actitud belicosa misma con que nos la ha representa.do el
talento del estatuario. E l monarca sabía que
en sus venas elaboraba.el destino la sangre de
los ira.ndes sacrificios ; se sentía ág uila, sabía
que sus alas eran poderosas y que rasgarían
fácjlmente las atmósíeras altísimas, hasta repofa.rse en la iofinita soledad aérea; pero el
destino había hablado y había dicho que sería
un águila, en verdad, pero un águila que cae
del cielo ... .
Cayó como caen los grandes: con la ag itación tremenda de su alma heroica, que era casi
incapa z de comprender la derrota, aun sufriéndola; con la inmensa desesperación del que
siente moverse en sí la fuerza que gravita sobre las grandes catástrofes y, á 1a vez, experimenta la penosa crispación que lo imposibilita
para obrar.
Sus frases, las pocas que pudo pronunciar
en los escasos días quecii'ló la espléndida diadema de los monarcas aztecas, han sido piadosamente recogidas por la histori a para,con ellas,
formar aforismos, para legarlas á las genera.clones por venir, como un decálogo de altiva.
energfa, de orgullosa y sensata suficiencia.

habían enviado algunos centenares de cartuchos, encargando con aquellos escasos elementos, á los generales, la. defensa de la capital.
E ncerrados en aquellos melancólicos patios,
deben haber sentido el amargo frío de la derrota, infiltrarse lenta y prematuramente en
sus pechos de hombres honrados.
Y el sacrificio se consumó, con la fatal seguridad con que el destino consuma sus designos. Aquel grupo de hombres, casi indefensos,
parapetados tras los muros deficientes-como
fortalezas, - recibió el fuego enemigo,caldeó su
entusiasmo, para apagar los reproches que el
instinto de vivir hacía de cuando en cuando, y
en el atardecer tristísimo de aquella jornada,
cuando el vencedor imponía sus condiciones,
aún supo contestar 00n una gran frase-que
debe haber sonado en el trá gico silencio como
uoa bofetada- á. las pretensio nes altaneras del
triunfador.

••*

Después de las dos solemnidades, casi fúnebres, de los días 20 y 21, la patria t iene que ir
á. llorar en la tumba de los mártires de Cha pultepec. En estos días, en los cuales comienzan los árboles á lanzar al viento los gemidos
precursores del largo suei'lo invernal, Méx ico
tiene que hacer la recordació n de todos aquellos incidentes dramáticos de su historia de
pueblo libre.
Pero en seguida el himno triunfal se levanta, y por encima de los viejos volcanes, que
presencian impasibles la obra de los siglos; la
voz de la patria canta el ·epinicio de la victoria; la alta y noble figura del Padre, de Hidalgo, pasa en la gloria matutin a; las campanas lanzadas á vuelo, saludan en sus lenguas
argentinas,mieotras las aves del Valle, en sus
alegres parloteos, ensalzan á I a Na tu raleza, á
la eterna victoriosa, á la. maga quosabe, dela
obra de la Muerte, aprov, charse para la obra
de la Vida....

•••

Hemos tenido muy hermosos cball.,.ts&gt; en el
Arbeu. La empresa que ocupa en la actualidad
el coliseo de San Felipe parece que ha venido,
aunque lentamente, triunfando de la indiferencia del público.

Una modesta empresa de ópera, aprovechando los elementos que residen en la capita.l, ha
logrado presentar algunos días de la semana
dos ó tres óperas, escogidas entre el popular
grupo de l as que más han gust ado á nuestro
buen público. Hace bien la empresa, y es digna de alabanza la compañ'ía. Espectáculos de
esta naturaleza jamá s son demasiado largos,
ni demasiado frecuentes, ni demasiado numerosos.

••*

EL SR. J. L. REGAGNON

El día 15 del corriente celebró sus bodas de
plata, como periodista, el Sr. J . L. Régagnon,
uno de los miembros de la Colonia. francesa
más conocidos y estimados en México.
E l Sr. Régagnon comenzó su carrera en 1879,
ingresando, como redactor, el 15 de agosto de

En la melancólica apatía. de la t arde que
desmaya, cobran los árboles del B osque los
tonos heroicos del cobre, quemadas sus hojas
por el cierzo del otoi'lo; es más dulce y más
noble la ca ída de la tarde, como una madre
joven que se duerme, atentamente espiada por
sus pequeí'ios.
T,as a ves emigradoras se apresta n ya á emprender el vi aje anual á regiones má s benévolas, en las cuales maduran en todas las estaciones los granos sabrosos; un gran hálito de
melancolía sopla ,por encima de las flores que
se despiden de la vida, y en el Bosque glorioso los manes de los ñéroes vagan apaciblemente, flotando en el c laro de luna..
A NTENOR LESCANO.

~*

DIALOGO DE SOMBRAS
¡Oh tó, doliente sombra, que marches al Erebo!
Hagamos el camlno sobre la ruda barca
Que. cual uua a•a tónebrc. su negra vela enarca
Al .opio de la Estigia, d onde ml sed a brevo!
Acércate, ¡oh hermana! Dime? quién fulste? ...... Llevo
Una o ración AAt ropos, inexorable Parca:
El hueco de su mano toda la ,1da abarca.
Desde el radiante Olimpo al renebroso Erebol-M! tienda se alzó al borde del mar azul de Mirtos,
Prop!cio·I\ los alciones-sombreada por los mirtos.
En una tierra dócil A la ])(&lt;Ciencia humana.y la pareja bla nca de sombrllll peregrines,
~nrcando del Estigia lftll ondas •lbllina.•.
Perdfó,-e entre la niebla de una visión lejan a.

*••
El destino t iene muy extrallos eapriohos. El
monarca á cuyo nombre los pueblos, d~de las
planicies ceotrales, hasta las vertientes en las
cuales serpentean con sus cuerpos viperinos
las corrientes mayores; el soberano que tenía
la facultad de escuchar en los silencios de la
noche la alta voz de la raza q ue pregonaba laa
lúgubres profecías; el soberano vestido con las
túnicas de arte refinado y cuyo cuerpo bailaba
la goma suave destilada por los á rboles de la
selva tropical, pereció en un árbol como vulgar foragido, con los pies reales c alcinados
por la lumbre de la ambición , con el cuerpo
magullado por los reveses de la fortuna, con
la frente llena de todos los odios y el alma ensombrecida por todos los a scos y todas las rebeldías.

•
*.

Tranquilos en la contemplación del infinito
creador, á cuyo servicio se habían destinado
voluntariamente, los frailes sabían edificar
pesa!)os monumentos, en los cuales l a hiedra
encontraba seguro asilo y los escamosos lagartos tendían al sol sus panzas de malaqu ita
viva. Los conventos, en la revuelta his toria
del México que empieza á vi vir, han tenido el
triste privilegio de ser tomados y vueltos á tomar; asaltados, incendiados, derribados . ... Se
aprovechaba inconscientemente la formJdable
ext-ensión de sus paredes ; la recia estructura
de sus sardineles y de sus cor nisamieutos, para hacer de ellos fortificaciones permanentes,
ya que las defensas netamente militares estaban por hacer.
Unos cu_anto~ cortes, unas cuantas troneras,
y la fort1ficac1ón quedaba impro visada. En
Churubusco aún pueden verse las series de celdas en las cuales el apac ible espíritu de algún
fraile se elevó en arrobos sempiternos, unidas
entre sí para formar trincheras. Los pati os, en
medio de la hierba protectora, llevan aún la
d(?ble huella de las inscripciones latinas, por
una parte, y de los cascos de g ranada, por
otr a.
En Churubusco existe aún la página Je pie·
draque a caba de conmemorar la gratit ud nacion a l,y que ha de recordar, por muchos siglos
aún, aquellas jornadas, tanto más grandes
cuanto más desastrosas, en la s cuales la
inexperiencia de nuestros gobiernos fu ó t an duramente castigada, en la vida misma de los
mexicanos.
Fué en Churubusco donde un heroico pull ado de valientes supo esperará pie firme á la
muerte que se acereaba. Batían á. la funerala
los tambores á la aproximación del enemigo,
seguro del trittnfo, porque estaba seguro, no
solamente de su fuer za, sino de la debilidad de
aquellos valientes; de prisa, muy de prisa, se

BODAS DEPL!TA DEUN PERIODISTA

LEOPOLflO DIAZ.

ese ai'lo, al antiguo "Trait d'Union"-ahora
"Le Courrie1· du l\fexique"-que fundó y sostuvo en la Metrópoli un francés, á cuyo cargo
quedó el consulado de su país en México, al interrumpirse las relaciones diplomáticas entre
las dos naciones.
P eriodista distinguido por su honradez y
constante labor en pro de la amistad franca y
sincera que existe entre franceses y mexicanos,
el S r. Réga.gnon ha sabido captarse numerosas
simpatías, lo mismo entre sus nacionales que
entre la clase culta de )léxico. Actualmente es
propietario de "Le Courrier du Mexique," diar io que le ha. ser vido para darse á conocer como escritor de talento ~· de energía, y está condeco1·ado con las palmas acadómicas por el gobierno de 1\f. Loubet.
Con motivo del aniversario y de haber sido
el 25 del actual el onomástico del Sr . Régagnon,
los redactores del d ia rio que dirige organizar on, en su obsequio, una fiesta, que se efectuó el
jueves último y que estuvo muy anima da.
El Sr. Régagnon ha sido objeto de numerosa s felicitaciones al celebrar sus bodas de
plata.

HoJa

~OP
de álbum

En tomo tuyo avanzan, formando alegre coro,
Los d ioses que presldeo la hermosa Juventud:

¿Qué mucho que te sigan, pulsando su harpa de oro,
Lo!! pr1uclpes del a rte, los reyes del latl.d?

¿Qué mucho si eres pura cual nieve inmaculada;
Qué mucho si eres bella cual pétalo de flor;
.¡;1 hay en tus negros ojos fulgores de alborad a
Y hay en tu acento notas de dulce ruiseilor'/
Si el éxtasis sublime absorbe tu alma blanca
Y llenes el eocanto divino &lt;le la re,
¿Qué mU(•ho que del lauro que de su !in, arraoca
El bardo forme un césped para posar tu ple'/
Estrella que apareces surgiendo de los cielo-.
¿De qué mundos regresas y A qué unive™&gt; vaS'/
¿Adónde tfe:2des, t\nget. tus apacibles vuelos?
¿F.o qué vergel ¡oh r()68.! tus hojftll abrin\s!
Lo Ignoro; pero lleva tu meno encantadora
t:n funslble lirio: tn virginal candor,
Y dice 11 los poetas tu faz deslumbradora
Que vas A lllll celest,-s reglones del amor.

Mas hoy que no enguirnalda voluble la fortuna
Con mlrt05 y heliotropos tu alabastrina ~len,
Y son tus pensamientos los rayos de la luna
v tu niñez tranquila el mlstcrioao Edén;
Mientras se anuncia el alba en su clarln de pla ta
Y al cielo te remontas, alondra malino],
¡Que tienda el ala de oro la dulce serenata,
Y c,;parza sus aromas la ftor del m adrigal!
Que canten los poetas tu gracla y tu inocencia,
Hoy q ue tus alllll cruzan un ciclo rosicler:
Me.llana que a t ravieses el mar de la existencia,
¡Que arrullen nuestros cantos tus rueños de mujer!

TIPOS NACIONALES. - UN PA STOR.

ADALBERTO A . ESTE VA .

�EL MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO !tUSTttADO

DIA DE illOLES EN ZACATECAS
En la pintoresca ciudad de Zacatecas se efectuó. en días pasados, una fiesta altamente simpática: la organizada ·por las autoridades loca.les, con motivo de la plantación de árboles
en un campo que se extiende cerca de la presa
&lt;García de la Cadena&gt;.
El acto fué presidido por el señor Gobernador del Estado, asistiendo á él las principales
señoritas de la sociedad zacatecana, en calidad de madrinas.
Después de la plantación, se improvisó una
animada verbena popular, en la que reinaron la mayor alegría y el más completo orden.
Una de las fotografías qut&gt; publicamos representa P.l camino de Guadalupe en el momento en que el público se dirige á la. verbena popular; la otra, la antigua garita Oriente, donde se efectuó el acto oficial, y la tercera, el aspecto general de la verbena, cerca de la presa.

00
En honor de Cuauhtemoc
mañana del domingo 21 del actual se
efectuó en la glorieta de Cuauhtemoc, del
Paseo de la Reforma, la ceremonia que
anualmente organiza el Ayuntamiento de la
Capital en honor del último Emperador azteca.
El acto, que fué presidido por los concejales
Sres. Dr. Luis E. Ruiz y Profesor Donaciano
Morales, dió principio con una obertura ejecuA

[

PUERTOS MEXICANOS,-BAHÍA DE 'l'OPOLOBAMPO,

UN! VISION DEL AÑO 2000
El Napole6n Amarillo

UANDO he

leído, en estos días, la noticia. de
la guerra y el ataque de la flota rusa, me he
acordado de una &lt;narración&gt; que yo quise escribir antes sobre el peligro amarillo y que
ha queda.do en estado de proyecto: el &lt;Napoleón amarillo&gt;.

C

Era un sueño, pero la guerra actual nos manifiesta. que podrá ser un día una realidad, el
día que las hormiguitas c~lor de oro se liguen
todas contra. la vieja Europa.
El &lt;Napoleón amarillo&gt; na.ció en China, la
noche de una derrota que los europeos habían
infligido á los celestes.
Muy niño, había oído á su padre, un mandarín letrado, hablarle de un ho~bre extraor-

..
'

VERACRUZ,- UNA BARCA PESCADORA,

,

dinario que sometió, en otro tiempo, á toda la
Europa de los bárbaros de Occidente. Y el niño chino, al soñar en los relatos de su padre,
había dicho: &lt;Yo seré el Napoleón amarillo&gt;.
El niño fué á Europa, convertido en hombre.
Había trabajado, había aprendido, había dedicado su idea fija y su fortuna á estudiar, y
de regreso á su país había despertado en el
pueblo de China, acostumbrado á. las invasiones, la idea de patria y el culto de las vfrtudes
n:µlitares. Transformó el armamento.
Y una rebelión-enorme y pululante-como
las sublevaciones chinas, una rebelión que sa•
cudía á la vieja China de su letargo le permi•
tia demostrar, por el hecho brutal, los progresos realizados por el ejército chino, regularizado y disciplinado bajo su dirección.
Aplastaba á los 'insurrectos, y jefe militar
de millones de hombres, destronaba. al viejo
emperador aletargado en su trono de Pekín,
y, como Bonaparte, se hacía consagrar empti·
rador.
Entonces, el Napoleón del Asia quería llegar á ser rey de la tierra.
Admirable táctico, sabiendo manejar la dinamita, los ferrocarriles y el valor humano,
soñaba con agrupar todos los pueblos del Asia.
en un inmenso imperio y arrojarlos en seguida
á la conqulsta del mundo.
·
Se anexaba el Tonkin y el Anman, se apoderaba de Siam y de las islas de la Sonda,
sacudía á las Indias de su letargo, y ayudado
por los cipayos que se habían sublevado, expulsaba á los ingleses; en el norte penetraba.
en Siberia, inundando con sus millones de soldados amarillos,el Imperio de los zares, mien·
tras que sus buques, sus acorazados, después
de haber franqueado el Mar Rojo y bombardeado Alejandría, asolaban las costas de Italia y de Francia.
'
La Europa entera se había ligado contra el
peligro común; pero el depósito inagotable del
Asia derramaba sobre ella, sin cesar, metódi·
ca.mente, sus millones de soldados amarillos.
Las llanuras de Rusia y Alemania habían
sido inundadas por este torrente de hombres,
y de victoria en victoria, de capital en capital,
el Hijo del Cielo, omnipotente, llegaba un día
al palacio de las Tullerías, al palacio djll Napoleón de que le habían haulado antes.
Ya no había Europa. Sólo había el «Napo·
león amarillo&gt;. Y él reinaba. La emperatriz,
procedente de Pekío, había desfilado por las
ct~!les de París, delante de lo que quedaóa de
parisiense, raza casi desaparecida.
Y los años pasaban. La tierra entera no es·
ta~a ~onquistad_a. Quedaban sus grandes terr1tor1os, y allí Juntamente las poblaciones se
agitaban en rededor de un mahdi que había.
conquistado ya una parte de Africa.
Soñaba todavía eon expediciones lejanas el
&lt;Napoleón amarillo&gt;, é impulsaba sus armamentos, pasaba revistas, cuando una noticia.
telegráfica le comunicaba que los negros habían e21:pulsado sus tropas de Argelia, pasado
el Mediterráneo y que el Mahdi había desem·
barca.do en Marsella.
Entonces el «Napoleón amarillo&gt; movilizaba
su ejército, y ahora la invasión amarilla te·
nía q_ue luchar. contra la invasión negra; la
formidable Afr1ca desbordaba sobre el viejo
mundo.
Esto no es más que un cuento: no es sino un
sueño y un mal sueño, una visión macabra del
año 2000. _Pero no por eso dejo de pensar en
esa narración que yo quería escribir y que no
escribiré jamás, al ver desarrollarse delante
de mí ese duelo sangriento de la Rusia y del
Japón, de la Europa y del Asia, esa guerra
que yo creía lejana y que se efectúa en el momento mismo en que escribo estas líneas.
JULES CLARETIE.

EL DÍA DE ÁRBOLES EN ZACATECA S.
EL ACTO OFICIAL,

EL DÍA DE ÁRBOLES EN ZACATECA~.-ASPECTO l'EL CAMINO DE GUADALUPE,

Hunt y Cort.és, que vestían trajes de guerreros
aztecas, cantaron el Himno Nacional.
Los representantes de las sociedades mutualistas que fueron invitados al acto, depositaron
ofrendas florales al pie del monumento del heroico Emperador azteca, con lo cual terminó la
significativa ceremonia.

•

VIAJ~RA
/\ ur,a a.n:,lg:a

Te vas .... y tu recuerdo flota en las a.Jmas
como fina cadencia, cual un perfume;
cual la luz de la luna sobre las palmas,
que al besar sus corolas no las consume .. . .
¡Te vas y tu recuerdo flota en Jas almas!
A las rosas ardientes las mata el hielo;
del Trópico sin nieves aman la lumbre
y del Trópico hijas .. aman su cielo;
del Septentrión va á harirte la pesadumbre ..
¡A las rosas ardientes las mata el hielo!
Buscarás de tu cielo las alboradas,
cuando de otros países entre las nieblas
el fulgor se amortigüe de tus miradas;
y cuando abras los ojos en las tinieblas,
¡buscarás, de tu cielo, las alboradas!

EL DÍA DE ÁRBOLES EN ZACATECAS -LA. VERBENA POPULAR.

tada por la banda de Zapadores, ocupando en
seguida la tribuna el Sr. Pedro Malabeha.r para pronunciar un discurso, que le fué muy aplaudido.
El Sr. Pbro. J. Sandoval pronunció después
una entusiasta alocución, en lengua nahuatl,

traduciéndola luego al castellano. Esta pieza
oratoria fué escuchada con agrado por la concurrencia. El joven Adolfo Méndez cerró la
parte literaria del programa recitando una
poesía.
Finalmente, los alumnos del colegio del Padre

Tu amigo inseparable será el invierno;
no intentes, en la ausencia, buscar en vaI;to
el sol de nuestros climas, que en un infierno
convierte nuestras tardes en el verano.
¡Tu amigo inseparable será el invierno!
Pensarás en las brisas de tus montañas,
cuando el dolor tu alma ya no soporte
y las lá.grimas tiemblen en tus pestañas;
cltando te hiera. el frío soplo del norti,,
¡pensarás en las-brisas de tus montañas!
JUAN DUZAN.

ASEEC'l'OS DE LA GLORIErA DEICUAUH'l'EMOC, DURANTE LA MANIFESTAC"lÓN DEL DÍA

21,

�EL MUNDO ILUSTRADO

POLITICA GENERAL
';rancla y el Uatlcano.-marcba bada la lndo,endencla entre la T~lesla yel Estado.- Ca política de la
nueva Republica.. . :. .una causa de extrañeza.
Re\lolución en Uruguay.- El pan de cada
día. - El sitio de Puerto Jlrturo.
Ca suerte de la campaña.-'.Ja·
pón dueño de los mam
orientales.

L

cristianísima Francia guiada por Combes,
al que llaman apóstata los clericales, mar·
cha con paso firme en el camino de su emancipación del Concordato. Quéjanse los amigos
del antiguo régimen, los que sueñan todavía
en la preponderancia de la Iglesia sobre el po·
der civil, de decadencia en el episcopado fran·
cés, y echan de menos aquellos tiempos en que
los prelados de energías viriles se ponían fren•
te á frente del Estado para sostener los fueros
eclesiásticos. Ciegos voluntarios, no quieren
ve!:'. que, á pesar de todo, las nuevas ideas van
infiltrándose por todas partes, y es natural, es
A

debidoquedespués delos consejos deLeónXIII,
recomendando el reconocimiento de la repúbli•
ca y su adhesión á las autoridades constituidas, los prelados mismos que no están inbuídos en doctrinas tradicionales inflexibles, se
acomoden mejor á la warcha. triunfal de la.
república.
¿Qué falta ahora para que se dé en Francia
el paso definitivo, declarando 1a independencia.
entre la Iglesia. y el Estado? Suspendidas' las ·
relaciones diplomáticas. retirado el embajador
de Roma. y el nuncio de París y suprimidas en
el presupuesto las partidas correspondientes á
la. embajada ante el Vaticano, sólo falta denunciar el Concordato, para que la.República
reasuma su soberanía absoluta y completa en
materias eclesiásticas, y- si es que no se lrega
á constituir la ig-lesia nacional que apenas
apuntó Bossuet--declarar cuando menos que los
asuntos religiosos son por su naturaleza ajenos al poder civil y que pueden gobernarse,
según los cánones, sin intervenctón del Estado
laico, pero también quedando suprimida en el
presupuesto la lista eclesiástica que cubre á
todas l&amp;.s iglesias y subvenciona á todos los
ricos.
Difícil será este paso y ocasionado tal vez á
contrariedades interiores; pero es seguro que
habrá de darse en no lejano porvenir, ya sea
bajo la dirección del &lt;apóstata&gt; Combes ó del
que le suceda en el poder, que tendrá por necesidad de continuar la obra comenzadH; pues á.
medida que pasan los tiempos, se ve más imposible una reacción ~n la Francia republicana
que creó Thiers, ilustró Gambetta, engrandeció
Ferry y _salvó del último conflicto-el del asunto Dreyfus-el célebre Wa1deck- Rousseau, que
obscurecido y sin pompa acaba de bajará la
tumba con la conciencia tranquila de haber
cumplido con su deber.

***

MONSE~OR LORENZELLI, NUNCIO DEL PAPA
EN PARÍS.

EL MUNDO ILUSTRADO

.

Ya casi extrañábamos no haber dado en estas notas semanarias la tristo y dolorosa de
algún conflicto sangriento interior en alguna
de las repúblicas lat,inoamericanas que todavía padecen los espasmos de la fiebre de crecimiento. La nota roja nos viene ahora del
remoto Uruguay, aquel jirón hermoso de tie·
rra amPricana amamantado por los jesuitas
durante los tiempos coloniales, y hecho célt·
breen la historia por los tristes é imborrables
recuerdos de D. José Gaspar Rodríguez de
Francia.
Fruto natural de las tierras ameriéanas, la
revolución ha asomado ahí su cabeza de hi·
dra; las cal les de la Asunción se han salpicado
de sangre y han sufrido el bombardeo de los
revolucionarios. Hasta ahora el gobierno. ha
podido resistir: pPro las armas triunfantes del
general Ferrara, titufado ya presidente de la
república, amenazan derribar por completo el
gobierno constituido. Ha habido necesidad de
que el cuerpo diplomático extranjero interven-

LA GUERRA EN ORIENTE -EL GENERAL RENNENKAMPF RODEADO DE
SUS FUERZAS LLAMADAS &lt;CIEN LOBOS&gt;.

ÚLTIMA PÁGINA DEl, CONCORDA'JO FRANCÉS,

ga de manera amistosa para librar á la capi·
tal de un nuevo bombardeo; celebráronse conferencias entre los re bel des y los representan•
tes del gobierno nacional , pero fueron estériles: los rebeldes aspiraban á tener la mitad de
los puestos en Ias cámaras y todo el ministerio
á su devoción. El presidente rechazó las proposiciones, y la lucha sigue; la tierra tiembla
y se estremece al rugido de los cañones y' se
levanta el hermano contra el hermano; la pam·
pa,caldeada por el sol americano,seabre para.
recibir la sangre vertida y se repiten las escenas con esa dolorosa monotonía que se regís•
traen la historia de nuestras repúb!icas hermanas, hasta que el jefe rebelde triunfe para
caer otra vez más tarde en la interminable serie de los -disturbios.
Terrible sino el que pesa todavía sobre el
suelo latinoamericano.

*

tropas japonesas se apoderen de Puerto Arturo á cualquier precio, parece suspendida la
campaña contra las posiciones del general Kuropatkine y aplazado el ataque sobre Mukden
y el avance sobre Harbin.
Con desesperada furia se han lanzado las
legiones japonesas sobre las fortificaciones
que defienden la plaza sitiada. Háblase de con·
tinuos combates, de constantes y terribles bombardeos, de asaltos desesperados. que se hacen aparecer como los últimos esfuerzos para
rendir el baluarte moscovita. En medio de ese
fragor de 1a feroz contienda, apenas ll~gan á
nosotros como €COS perdidos sobre el resultado del combate.
Unas veces, se dice que la plaza está á punto
de capitular, que el esfuerzo hecho será el decisivo contra ios formidables reductos; en
otr1ts, se nos cuenta que los sitiadores son rechazados, que vuelan á millares arrojados por
las explosiones de minas traidoras; se refiere
en ocasiones que las huestes japonesas toman
1uertes y asaltan posiciones que se creían
inexpugnables; que han traspasado las líneas
exteriores y llegan hasta el corazón de la for•
taleza; en otras, se nos dice que todos esos es·
fuerzos se estrellan ante la constancia y firme·
za de los sitiados.

LA GUERRA EN ORIENTE _:_UN 'TREN DE REFUGIADOS DE
PUERTO ARTURO, DESPUÉS DE UN DESCARRILAMlENTO

..

Hay, sin embargo, dos circunstancias bien
averiguadas: un oficial japonés se presentó á
las Jíaeas i:usas á. !ntimar rendición de la pla·
za, y á pedir permiso para que de ella salieran las mujeres, los niños, los extranjeros y
en general ·todos los que no eran combatientes
á fin de que no perecieran bajo los escombro~
ó en los estragos del furioso bombardeo. El
general Stoessel, con una entereza digna de los
defensores de Crimea, rechazó Ias propos!•
ciones.
La otra circunstancia, y que tiene relación
con la suspensión -de las operaciones en Manchuria, se refiere á los grandes esfuerzos enviados á los sitiadores por los generales que
tenían cercado en Liaoyang y flanqueado por
el norte al .comandante de las fuerzas rusas.
La separación de estos elementos de combate
e~ momentos decisivos de la campaña pontra
Ltaoyang y Mukden, hacepresumirqueen los
consejos superiores del Japón se ha decidido
de pref~re_ncia la toma de Puerto Arturo. ¿Podrá re~i~t1r esta plaza los ataques decisivos que
se_J~ ~1r1gen? ¿Podrá Kuropatkine, sintiendo
debilitadas las líneas enemigas qüii1o cercan
al su:, abrirs~ paso en un esfuerzo supremo y
ac~dir en auxilio de la fortaleza que peligra,
á riesgo de verse cortado completamente en su
aventurado empuje? .. ..

***

Entre tanto, los japoneses son dueños de los
mares orientales; no pudo el almirante WietsoPft romper con éxito la línea de combate del
almirante Togo; rotos y maltrechos sus barcos, la mayor parte tuvieron que rPgresar á
Puerto Arturo, y los que se aventuraron en
alta mar han tenido suerte malhadada. El
«gza.revitcb&gt; fué desarmado en Kiaocbeu; el
«Novik&gt;, que más logró alejarse de la escuadre. enemiga, fué á sucumbir en la isla Sakali•
ne, muy cerca de Vladivostock, al ataque de
dos cruceros japoneses; el &lt;Askold&gt;, que se
encuentra muy averiado en Shan¡rai, si no se
desarma habrá de provocar un conflicto por la
presión que ejerce el Japón sobre las autori•
dades chinas, y si se resuelve á salir al mar,
será para caer fatalmente en poder de los japoneses. Sólo el &lt;Diana&gt; ha podido llegar á.
puerto seguro, á la Indochina francesa, de
donde tendrá que i:etirarse también á mares
más remotos para no provocar complicaciones.
.La escu9:drilla &lt;l,e Vladivostock perdió también.. el ·meJor .ne. sus elementos al ver hundirse
el crucero &lt;Rurik&gt;, y mientras. la escuadra del
Bálticn cuánto tiempo tardará? ....
Agosto 24.

•

Sea á consecuencia *de* las lluvias torrenciales que con fuerza extraordinaria han caído en
Manchuria, ó sea que en virtud de la orden
que se dice dada por el Mikado para que las

LA GUERRA EN ORCENTE.-EL GENERAL RENNENKAMPF
AL FRENTE DE SUS &lt;CIEN LOBOS&gt;.

LA TUMBA DE UN SOLDADO.-INCIDENT.ES DE LA, GUERRA
RUSOJAPONESA.'

z. z. z.

�EL MUNDO . ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

ECOS DE TODO EL MUNDO
4

Costumbres populares italianas.- La caballería y la
infantería en la guerra.-Un accidente en París.- EI "Criket" á bordo de los buques
ingleses.- Escuela de enfermeras
en Inglaterra.

AS costumbres populares de Italia tienen
ulgu de infantil .v de arcaico, que les comu.J nica un eocanto muy singular. Uemos_dado
ya á nuestro&lt;; lectores, á medina que el tiempo
va pasando .v las fiestas populares italianas
llegan, algunos detalles acerca de ellas, en es-

I

BALADAS ESPANOLA"
LA Dl!:'10TA

No eres vaso de alfarero
que, si lo colman, rebosa:
¡Santocristo silencioso,
mar de amor profundo y fiero
donde todo es poca cosa!

Sa.otocristo Nazareno,
vengo á datte el alma mía;
tómala, no me la pagues.
¡Si no supiera que es bueoo,
lo mismo te la daría!

Porque es grande la porfía
me ha robado el corazón:
¡ Santocristo-N azaren o,
tiene sed el alma mía
de crearte otra Pasión!
E. MARQUJNA

En el arco rle la luna
-arco de luna en crecientecuando estaba en occidente
colgué mi loca fortuna
y aguardé confiadamente.

Y á la mañana siguiente,
¡oh dolor! taimadamente
surgió el arco del a luna
por el impasible oriente
volcado y sin. mi fortuna ..

¡Ay, ese amor ¡:&gt;or que mueres
y que nadie ha cooocido!
¡Ay, amor oculto y fiero!
Si entero dármelo quieres,
yo lo guardaré escootlido.

FEDERICO U HBRACll.

1904.

•

Como tu pasión, la mía
siempre crece y nuoca acaba:
Santocristo Nazareno,
¿qué iba á. hacer el alma mía
si en tu amor no la empleaba?

ta sección. Sin embargo, la distancia existente entre los diversos pueblos (distancia 'más
bien étnica que-kilométrica) hace que siempre
se encuentre en ellos al¡!'Una costumbre curiosa, desJonocida, ya sea á propósito de las solemnidades religiosas, ó ya de las labores del
campo.
En los puPblos católicos, muy especialmente,
la idea del Diablo llena la imaginación popular, que no encuentra medio de librarse del
enemil?O que ronda sus casas aprovechando
todas la'I oportunidades para perder al hombre. La idea va poco á poco arraiganrlo Pn l&lt;;&gt;s
que creen en este símbolo religioso del mal,
hasta el j?ra.do de que puebloq existen en los
cuales el miedo oblie-a á rendir un culto más
franco y más o~tensible al Diahlo que á Dios.
En Val del Rose, donde la fabricación d!ll
vino es la mayor de las fuentes de riqueza qe
los mora.dores, comienza,a.l acercarse la é poqa.
de la cosecha, cierto temor de parte de é"tos,
sea á. las neva.~cas prematu1·as, sea á. los fuertes vientos que destrozan h. vendimia. Por
supuestn que se atribuyen al Diablo todas las
desgracias que en estA sentido acaecen. Ln mejor. para librarse de él,es recurrirá una fiesta
especial. traniciona.l en el puehlo q ue bac&lt;i
tanto" si!!'los surte con el jugo de sus vides á.
toda Italin .

Un accident~ en el globo cautivo de París.

do disparando, al fin de la maniobra se p~edeu contar los dispa1 os efectivos y dar así
mejor dirección ó modificar, en la forma conveniente, el sistema de tiro de la inf.antería.

***

RecientemPnte fueron víctimas algunos aficionados á l"a. navegación aérea del más curioso incidente posible, que por fortuna ninguna
desj?racia personal ocasionó.
Eo la Pol'te !llaillot, de Pa1 is, existe un globo cautivo que explota. una empresa particular. En ese globo encontraban la manera de
divertirse, á poco precio, numerosas persona.s.
Hacé unos cuantos días el g lobo sufrió, á la
llegada de una brusca temptistad, primero, la
apertura de una válvul a de seguridad; después,
la cuerda de acero que detenía el cable en tierra. se rompió por efecto de la exagerada tensión, y los aeronautas se dieron el gusto de
hacer una travesía en globo libre cuando solamente habían pagado una ascensión en g lobo cautivo. La. tempestad babia arreciado, y
el globo filé á. caer cerca de la estación de un
ferrocarril. Las órdenes que el, capitán bahía
dado y la sangre fría de los &lt;aeronautas&gt;,
fueron suficientes para preservarlos de una
desgracia lamentabl.!.

***

Las maniobras inglesas con solllados de cart6n.

C uando el jPfe da la voz de orden, ap:i.recen
los soldados•manequíes y avanzan al j!alope
a.rtifici1d producido por la rápida ma,cba de
los soldados ocultos, que dirigen los cab111los
motores. La ilusión es completa, y .c omo en el
intervalo los soldados de infantería han esta·

La raza sajona. se ha distinguido siempre
por su tendencia á disfrutar, . Pn dondequiera
que se baile, de los ejercicios físicos, que son
µara esa ra za algo tan indispensable como el
a limento para las demás.
Nada de extraño tiene, por lo tanto, que aun
los marinos que se encuentran destacados á
muy larga distancia de . su país natal, se¡:&gt;an
aprovechar los momentos de reposo para entregarse al Pjercicio de uno de los sports favoritos en lni?laterra: el ccric-ket&gt;.
Los marinos no disponen de los llanos precises para que el sportmencio,rndopuedaefectuarse; p ero,en cambio, tienen la c ubierta de los
j?rancles acora zados, grandes como una ciudad
á la que, por supuesto, no falta su pequeña
pla za pública.
Esta plaza es la cubierta. Es suficientemente

TR.~BAJOS DE ESCULTURA
En nuestro número anterior dimos á conocer, en fot0grafía, alg unos trabajos del joven escultor mexi9ano Fidrncio L. Nava, á quien
el Gobierno ba pe nsionado en Europa,con el ti.o de que pueda pe rfeccionar sus estuáios.
Completamos ahora la publicación de la serie de fotogra.fías que
tenemos an nue~tro potler,y que representan las obras más notables
del aventa j ado artist~, re produciendo la. de «Las Sílfides&gt;, h ermoso vaso decorativo, y la.s de los
trabajos titulados: e Vacaciones&gt; y
cSileno (niño).&gt;

¡Ojos dulces, ojos j?ran les,
ojos de dolor' cargados!
Al mirarlos tao doliente,,
- ¡Señor, no me lo demaade.s!¡los codicio eoamorados!
¡ Ay, tú que muere3 de amor,
callado en el padecer!
¡Quién aprendiera de ti
á gozar en el dvlor
sin gastarse en el placer!
Santocristo Nazareno,
mira por qué me has vencido:
pÓrque á. ver te cada dfa
vengo con el pecho lleno;
me marcho como he venido.

•La fuga del Diablo en Val del Rose.

CONSTELACIONES

De la noche son; rente
pasé el tiempo dulcemente,
soñando que mi fortuna,
al ir creciendo la luna,
fuera creciendo igualmente.

¡Ay, esos brazo; abiert'.&gt;S,
tan ahiertos noche y día!
Cuaodo te miro y los miro,
entre esos dos brazos muertos
'sin dolor me moriría.

***

La guerra en Oriente ha servido de acicate á
la actividad &lt;le todos los ministerios de guerra
eo Europa. La po11ibilidad de que estal,lencomplicacioues, y basta lu misma. serie de enseñanzas que la _guer1·a ha tenido para los técnicos,
causas son que avivan, y mucho, la diligencia
de los encar:tados de organizar los ejércitos y
hacerlos formidables.
Eu Rusia, en la misma potencia.que sostiene
hoy la guerra con el Japón, se han imaginado
muy curiosos sistemas para. adiestrar á lo3
reclutas en poco tiempo. El ideal es hacer de
cada soldaco una miíquina de matar lo más
precisa posible.y para conspguirlo, no importan los medios de que baya que echar mano.
~a Inglaterra, las cargas de caballería. han
sino famosas en la historia militar de la nación. Y á resistir las cargas de caballería, es
á lo que hay que acostumbrar al infante. Porque si es bieo cierto que con los elementos de
guerra que actualmente pone la industr-ia en
mf!,nOs de los hombres, es bien difícil que un
regimiento de caballería cargue con éxito con•
tra un batallón de illfantes, ta.m.liién lo es que
cuando la. caballería ha sabido buscar su abrigo y cae,como una avalancha, sobre los infantes, la. mayuría de éstos, desconcertados, dejan
sus armas y son víctimas de su p'ropio temor.
~ay que acostumbrarlos, por lo tanto, á este
r1~•go.
P"'"ª ello, se ha. echado mano de un procedimiento por demás curioso. Se hacen grandes
cartelones que representan un solnado de caballería al g11 Jope y se Jps coloca en marcos de
madera que reposan so?,e carretillas, que·á
su vPz mueven, por medio de cuerdas, algunos
caballos, ocultos en las sinuosidades del terreno.

NA V A.-VA9ACIONES.

N.\VA.-&lt;LAS SÍLFWES&gt;, -VASO DECORATIVO.·

Reunidos los más notables agricultores de la ·
región en la µlaza, aµo1·ta.n Jo,, servidores un
pequeño globo de pap.il coo su candileja, se
infla. el aeró~tato y se le cuelga uo diablo, de
cuerpo eutero, que se ha ten ido cuidado de re,
presentar de la ¡wor ma.nera. posible.
Cuaudo e~tA iLJil,1,do el glol&gt;o, se le sueltan
las amarras y e l 1.liablo uesaparece en medio
de las grandes aclamaciones de la multitud.
Los campesinos tiPnen la firme creencia de que
en cuanto el diablo de cartón deja el suelo y
desaparece entre las nubes, quedan libres sus
viñedos de la. maligna influencia. y pueden, por
lo tanto, obtenerse frutos más copiosos de la
vid:

•

~
NAVA,- SILENO (NIRO),

½

El sport on los buques de guerra ingl eses.- Crlckot á bordo
de un acorazado.

La reina Alejandra de Inglaterra,. repartiendo diplomas
6 las enfermeras.

�EL MUNDO ILU.:lTRADJ

EL MUNDO ILUSTRADO
Pues-hay que hacerle justicia-Saverio Bruni era un bandolero religiosísimo que rehuía
el ocio como su más mortal enemigo; y, en
efecto, cuando no se ocupaba en matar á alguno -lo que sucedía raras vece.;-se entretenía en rezar el santo rosario ....
Aquella tarde parecía más pensativo y siniestro que de costumbre, y tenía sobrada. razón: era. el aniversario de la muerte de Peppi-

ancha para que se pueda hacer una cma.tch&gt;,
si bien los jugadores no pueden desplegar la
misma fuerza que desplegarían en el ca.so de
encontrarse en alguno de los parques en los
cuales aprendieron el ccricket&gt;. Hay el ries~o
de que las pelotas vayan al mar; pero se disfruta de una higiénica di versión.
y no se crea que solamente los marineros de
baja categoría toman parte en el .juego; por. el
contrario, los oficia.les y aun los Jefes super10res del buque se divierten sobre cubierta.: ha·
ciendo a.sí más a.grádables y mucho más rnteresantes, para la marinería., las sesiones de
sport.

, '\)~,1~

***

Un ejército nunc~ puede quedar perfec~a.mente administrado, s1 se sabe que el servic10 de
sanidad es malo. Se puede decir huma.na.mente á un solda.do: centra. al combate; si caes herido, aquí tienes esperando á los que han de
arrebatarte de las garras de la muerte&gt;; pero
sería inhuma.no decirle: centra al combate, y si
ca.es, quedarás muerto de sed y de calor en el
campo, hasta que lleguen los anima.les nocturnos á devorarte&gt;.
Esta consideración, muy humana, es la que
ha guiado á los gobiernos de Europa á procurarse un cuerpo de enfermeras laicas, abnegadas que sepan técnicamente su obligación. En
poc~s países habrá este servicio tan bien dirigido como en Inglaterra..
La reina Alejandra misma se toma el traba.jo de irá lasiiesta.s ea las cuales reciben sus
diplomas las courses&gt;, y toma parte en la ale•
gría. general, impulsando así á las mujeres que
adoptan la ingrata tarea.
Tal vez en estos incidentes, al parecer insig•
nificantes, debemos buscar la explicación de la
gran fuerza de que disponen ciertas naciones.
El corazón huma.no tiene sus misterios; una
vez que ha sido halagado, difícilmente·olvida.
Quizá la abne~ación que despliegan por su reina estas humildes enfermeras, sea la causa del
heroísmo de los soldados brita.nos.

***
Entre los marinos ingleses existe también la
piadosa costumbre de socorrer, con parte de

-~&gt;:::'·

MARlNA INGu_i:sA.- SOCORRIENDO Á UNA VIUDA.
los haberes ganados, á las viudas y huérfaoos
de los compañeros que han sucumbido ya sea
en campaña ó á bordo de los barcos de guerra,
en tiempos de paz. El día de pago, las viudas,
llevando á sus pequeñuelos. se sitúan á la entra.da de la oficina del pagador y, uno por uno,
los marinos desfilan ante ellas, deposita.o do
en una bandeja su óbolo. Nuestro grabado
explica. perfecta.mente esta hermosa costumbre.

El: l«RHmEnco
AY todavía en Calabria. quien recuerde el
nombre de Saverio Bruoi, un bandolero
feroz, natural de Longobucco.
La historia. no habla de él, y es lástima pues
la vida de Sa.verio Bruni es un verdadero romance dramático, original, único en su gé·
nero.
La tía Rosa, una buena vieje('ita. que nos vió
nacer y crecer y que entregó su alma á Dios á
la respetable edad de ochecta. y siete años (entre paréntesis, (no le faltaba ni un diente!), recordaba, una por una, las hazañas de Saverio
Bruoi, como yo recuerdo, una por una también. mis travesuras de chicuelo.
(Cómo ansiábamos, en las largas noches invernales, mientras la nieve caía abundante,
que la tía Rosa empezase á contarnos sus historias de hadas y de bandoleros!

H

Al principio se negaba, diciendo que tenia
sueño ó que le dolía la cabeza; pero nosotros
insistíamos tanto, que, por fiti, cedía y ..... .
contaba.

•

INSTANTÁNEAS CALLEJERAS.-UN PUESTO DE NIEV

Entre los varios episodios que nos contó la
b~ena tía,. uno, sobre todo, qued ó impreso en
mi memoria.
Una tarde-una hora. antes de la oracióo,un hombre estaba parado, inmó vil, en el medio de un sendero excavado en el corazón de
la montaña que conducía al molino.
Era bajo, grueso, barrigón, con dos ojos pequeños, pero vivos, brillantes, feroces, y una
larga barba de fraile capuchino.
Las cintas de terciopelo de su sombrero á la
ccirbune&gt;, inclinado hacia un lado, fluctuaban,
movidas por la brisa vespertina, sobre la ancha espalda del bandido que, mientras- estrechaba. con la mano izquierda. su fiel escopeta,
hacía eorrer entre los callosos dedos de la de·
recba. las cuentas de un grueso rosario, del
cual colgaban media docena de medallitas de
plata y de bronce.

nella, su esposa, á quien él había estrangulado
diez años antes por la simple sospecha. que él
concibió acerca de que Peppinella no había
si-!o indiferente á las miradas de un joven
pastor.
-¡Al primero que encuentre, aunque sea mi
padre, Jo mato!-había dicho aquel día Saverio Bruni. .. .
Y mientras esperaba., derecho, inmóvil, en
medio del sendero, murmuraba: &lt;Padrenuestro ...... &gt;
Pero, como si lo hicieran expresa.mente, ni
un alma a.parecía. por el camino de la mon-

aunque sea mi padre, lo mato&gt; . ... Ves, pues...
El pobre molinero comprendió que estaba
perdido; y su cara, tan alegre y serena un momento antes, se vo lvió pálida ....
Sucedió un profundo silencio á. las últimas
palabras de Savério Bruni: sólo se oía, entre
las ramas 1ie los castaños, un ruido de a.las y
un gorjeo de pajarillos ... . . .
De súbito el molinero cayó de rodillas á los
pies del bandido, y con las manos cruza.das
sobre el pecho y los ojos llenos de lágrimas,
empezó á rogarle y suplicarle desistiera del
terrible jura.mento. Le habló de su esposa, de
sus cuatro hijos, el último rle los cuales era
reciennacido: y dijo que él, Titta, era el único
sostén de la casa; que, faltando él, faltaría el
pan .... y tantas y tantas otras cosas, que habrían conmovido á una piedra, pero que no
conmovieron absolutamente nada al feroz é
inflex ible compadre .... A cada frase de Titta.,
no bacía más que contestar:
-¡He jurado!
Vibró por fin alguna.cuerda escondida. en su
corazón, por más que aquel corazón estuviese
endurecido en el crimen; pues, golpeando el
hombro del molinero, Je dijo:
-Te hago gracia de la vida . . . . . .
-¿Eb1 ¡Ob! ¡gt·acias, gracias! Bien decía
yo qua ..... .
- Espera un momento, no he concluído: debo,
sin embargo, cumplir de algún modo el jura·
meo to, te cortaré l 11.s orejas.
-¿Las orejas, has dicho? .... es horrible ....
quedare peor que un animal, no tendré más cara de cristiano .... Pues bien, sí, paciencia; se
puede vivir sin orejas. Después de todo, para
qué sirven?
El bandido sacó del cinto un &amp;.filado cuchillo; luego, agarrando con el pulgar y el índice
de la mano izquierda una de las orejas de Titta, la bajó y acercó el cuchillo para cortarla .. . .
Pero instantáneamente se detuvo, y, dejando
la oreja libre:
-Compadre-dijo,-¡eres salvo!
-¡Oh! ¡gracias, gracias, compadre mío! ....
Estaba seguro de que, por fin, me tendrías lástima. ¡Qué diablos! ¿somos ó no compadres?
-No creas, eres salvo porque, ahora lo recuerdo, no fuist~ tú el primero á quien vi: ...
-¿No fuí yo? ¿quién fué, pues?
-El asno.

-¿El asno?
-Eso es. Consuélate, pues, compadre: es el
asno el que debe morir y no tú.
Titta se rascó la cabeza., dirigiendo al mii,mo
tiempo una triste mirada al pacífico animal que
olfateaba. tranquilamente el pasto, con sus
grandes narices abiertas .... Luego, cayendo
de nuevo de rodillas, con súbita resolución,
ofreció sus orejas al cuchillo del bandolero,
diciendo:
- Corta, compadre .... Prefiero mil veces perder las orejas que el asno, que me costó veintiocho ducados ....
Saverio Bruoi sonrió de un modo extraño,
y, levantando la escopet a, apuntó al asno ... .
-¡ Sál valo, compadrel-gritaba el pobre Titta., con las manos tend idas hacia el baodído,me costó veintiocho ducados, sin contar ..... .
Dos detonaciones, casi simultáneas, cortaron la palabra en los labios del pobre molinero.
Y el asno cayó tendido al suelo, junto con
las dos bolsas de trigo ..... .
PASQUALE MARTIRE.

El mausoleo de la Sra. Jordan de PimenteI
EN OAXACA

en este número una fotografía.
REPRODUCIMOS
que rcipreseota el monumento sepulcral de
la Sra. Amparo Jor&lt;lao 1&gt;sposa del seiíor Gobernador deOaxaca, Lic. D. Emilio Pimentel,
muerta hace pocos meses en la ciudad de aquel
nombre.
El monumento, que se levanta en el panteón
general, es de finísimo mármol y está trabajado, basta en sus más pequeños detalles, con
maestría. Sobre la Josa que cierra el sepulcro
se ve el nombre de la señora de Pimentel y,
destacándose sobre el fondo verde de los cipreses, una hermosa figura de ángel con las alas
plegadas y las manos sobre el pecho. El conjunto, como puede verse en la. fotografía, es
muy artístico.

taiía..

-(Ni un perro! ... -lPadrenuestro que estás
en los cielos .... &gt; Sin embargo, es por aquí
por donde se va al molino y alguien debería
venir .... «Santificado sea el tu nombre, venga
á nos ...... &gt; ¡Ah! ¡Por la Virgen! ¡Aquí viene!
Y con un profundo suspiro de satisfacción,
mientras brilla.ha en sus pequeños ojos un rayo
de odio, Saverio Bruni esperó, estremeciéndose por la impaciencia, á su víctima ..... .
Desde lo alto del sendero bajaba lentamente,
detrás de su asno cargado con dos bolsas de
trigo, un molinero de &lt;San Giovanni in Fiore&gt;.
Caminaba cantando, á media voz, una. cll.nción calabresa.; tenía el aire de un hombre
feliz ..... .
Cuando el molinero se hubo acercado á Sa.verio Bruni, éste, después de mirarlo deteni damente, se mordió un dedo, en medio de exclamaciones de rabia..
¡El que , adelantaba paso á paso hacia la
muerte er.a Titta Greco, un amigo suyo, más
aún, un querido compadi:e!
Titta, á su vez,re&gt;conoció al bandido; pero su
cara, alegre y sonriecte, quedó inalterada. Saverio B-ruoi, el hombre que bacía temblar á
toda la aldea., cuy a cabeza había sido puesta á
precio-¡diez mil ducados!- nopodía.iospirar le temor alguno: era su amigo, su buen compadre; y no pocas veces, hallándose en a.puros,
el bandolero _lo había generosamente ayudado.
- Buenas tardes, compadre Saverio.
No hubo cootestacióri.
Con las manos cruzadas sobre la boca de la
escopeta y la barba apoyada en las manos, ,,,
Saverio Bruni contemplaba al molinero con
aire compasivo.
- Buenas tardes, compadre .... ¿No me contestas? ¿Qué te pasa? ¿Estás, acaso, resentido
conmigo?
- ¡Titta!-dijo por fin el bandido, con una
voz en que se notaba una cierta conmoción,¿ qué mala estrella te trajo esta tarde baci-a mí?
-¿Qué quieres decir? no te comprendo, querido compadre ..... .
- ¡Quiero decir que estás destina.do á morir!
El molinero, al oír estas palabras, miró con
sorpresa. y terror á su a.migo, mientras, instioti va mente, daba dos pasos atrás.
-¡ A morir! ¿Yo?
-¡Sí!
-Pero, quieres burlarte de mí.
-Ni lo pienso.
-¡Yo?' ¿tu amigo? ¿tu compadre?
-Sí, sí. ... lo juré, y l~s juramentos son sagrados para. mí: ca.l primero que encuentre,

, MONUMENTO .OE LA SRA, AMPARO JORDA N DE PIMENTEL, EN EL PANTEÓN
• _ .
· .
. GEÑEJ,tAL DE O.AXA.CA.

�Et :MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO

nusTUDO

o
l. Livia Berlendi, soprano.
2. Angela Penchi, soprano
3. Luisa Tetrazzinl, soprano.
4. Gilda Flor!, soprano.
5. Maria Claescns, mczzosoprano.
6. Guglielmlna Marcbl, m.ezzo
soprano.
7. Glorgio Bazelli, tenor.
8. Cario Cartlca, tenor.
9. Giorglo Polacco,,_maestro director.
JO. Guiseppc La"[Puma, barltono
11 Gulseppe De Mariu, teno:.
12. Luigl Mugooz, bajo.
13. Arturo RombollJ, bar!to:io.
14. Guilio Rossl, bajo.

La Temporada de Opera en Arbeu
E han e~be.rca.do ya. en Génova., con rumbo
á Vera.cruz los- artistas que forma.o el cuaélro de ópera. que ocupará. próxima.mente el
Teatro .Arbeu.
Esta. noticia. ha. sido recibida. entre los devo•
tos del arte con general bPneplácito, pues se
sabe que en la. compa.!iía. figura.o artistas. ~e
mérito indiscutible com~ la.s s?pranos L1~1_a.
Berendi, Angela. Pench1 y ~u1s11, Tetra.zz101;
muy aplaudidas las dos pr1mera.s _en los m~jores teatros europeos, y muy querida. la. últl·
ma. del público de México, á quien tanto entusiasmó durante la. temporada. de 1903;
Entre los cantantes que completa.o el cuadro,

o

S

se cuentan los tenores Giorgio Bazelli, Cario
Ca.rtica. y Otta.vio Frosini;los barítonos Alber•
to Ha.bel Rossi, Guiseppe La. Puma. y Arturo
Romboli, y loll bajo&lt;1 Sebastiano Clrotto, Luigi Mugnoz y Giulio Rossi. Como mezzosopra.•

nos figuran en la. compa.i'iía María. Claesens Y
Guglielmioa Marchi, y como directores y concerta.dores,el maestroPolacco, que tantos tri un·
fos conquistó en el país hace un año, y el maestro Gino Goiscia.ni.
Hay mucho entusiasmo en el público por l a.
próxima. temporada. de ópera., y es seguro que
ésta. tendrá. un éxito completo,

�EL •?tfO'N'DO ILlTSTRADO

EL. MUNDO llUS'.!'RADó

PágiriEls de la Moda

NúM. 4.-Vestido de lino azul pálido para
niña de 3 á 4 af!.os, adornado con embutidos y
tiras bordádas blancos.
NúMS. 5, 6 y 7.- Sencillos trajes de algodón para &lt;garden-party&gt;.
NúM. 8. -Traje para niño de diez y ocho meses á cuatro años; blusa rusa y pantalón de
tennis blanco de rayas rojas; epa.ta&gt;, cuello y
puños de tela nacional roja; cintura. de cuero
rojo.
NúM. 9.-Traje de seda para niña de 4 á 6
años.
NúM. 10.-Vestido marinero para hombrecito de 2 á 4 años.
NúM. 11.-Traje de doble volante con anchos
pliegues prensados; cuerpo blusa.do; canesú y
puños con varias hileras de gavia.dos, lo que
realza el mérito de la hechura; berta de encaje cguipure&gt;.
NúM. 12.-Traje de vacaciones para niña de
10 á 13 años, mostrando una alforza cogida
arriba del volante, que se suelta en ca.so de
estrecharse la tela con el lavado ó bien por el
rápido crecimiento de la niña.
NúM. 13. - Trajecito para niño de 2 á 3 años.
Puede trabajarse en sarga, cachemir, cé~ro y
percal. La. parte delantera del cuerpo se a1usta
á la fald"a mediante un pliegue tablea.do; el
cuello y cinturón están hechos de seda manchada y adornados con pespuntes; las manguitas están alforzadas arriba y tienen puños también de seda manchada.

TRAJES INFANTILES
mejor estación para ocuparse del &lt;troussea.u&gt; de los pequeños, esel vera.no. Las prendas son tan diminutas,q ue fácilmente se llevan
á todos la.dos para avanzar en su labor duran·
te las horas cálidas del día, en que es fuerza
permanecer en casa, ó bien se pueden trabajar
á la sombra de grandes árboles, cuando se
está en el campo.

L
A

TRAJES INFANTILES. -NÚMEROS

EL PEQUEÑO MARTIR
NÚMERO

l.
(Cnento Húnearo)

Los modelos que damos aquí son encantadores y se prestan á cuantas modificaciones quie·
ra.n hacer las mamás, deseosas de utilizar los
bordados ó encajes que ya poseen.
_
Para los niños muy pequeños, los trajes más
prácticos son aquellos que se la.van y limpian
con facilidad y los que se eligen de tela bastante sólida para que duren dos ó tres años, combinando juiciosamente la moda y adornos, á
fin de alargarlos á medida que el niño crezca.
Muy cómodo, el ropón número 1 conviene á
los niños de diez y ocho meses á dos años; mas
no podría escogerse para un bebé que aún no
anda, pues se levantaría en pliegues desagracia.dos al ser llevado en brazos. Este ropón
está hecho de género lavable; conviene ejecutarlo en muselina. y toda clase de materiales
de algodón, &amp;dorna.dos con bordados ó enea.je.
El modelo es de fino piqué blanco. La fa.Id ita
está montada. sobre un canesú muy bajo. El

la.do derecho del frente cruza ligera.mente sobre el izquierdo, al que se a.justa por medio de
botones planos. La faldita lleva en el borde
embutido y tira bordada. La ca.pita está formada aisladamente de un canesú orillado por
dos volantes de la misma tira.

***
Para los niñitos que van á las escuelas de
párvulos, no hay nada'tan apropósito como la
blusa rusa y los trajecitos &lt;estilo túnica&gt;, hechos de sarga ó cheviot azul obscuro ó gris,
igualmente primorosos para los dos sexos. A
estos trajecitos se ponen canesús cortos en el
delantero y espalda, el cuerpo se monta sobre

encontraba en Nagy Szeven cuando tuve la.curiosidad de asistirá una reunión
de rumanos. Uno de los asistentes atrajo en seguida mi atención. Era muy moreno y
tenía el rostro rayado por una larga cicatriz.
-¿Os habéis fijado en ese hombre?-me preguntó mi vecino.
-Sí: tiene una fisonomía interesante.
-Es cierto: examina.dio cuidadosamente y
ved la cicatriz que le cruza la cara.
E

M

NÚMEROS 5, 6 Y 7;

el canesú en pliegues tableados que se pespuntean á la altura del cinturón. En los trajes
para hombrecitos, el ancho pantalón asoma
cerca de dos pulgadas debajo de la túnica. Los
vestiditos para niñas se hacen casi lo mismo,
con la única diferencia de cortarlos un poco
más anchos y formar mayor número de pliegues para conseguir soltura y vuelo en la parte inferior.
El modelo número 8 es sumamente elegante;
se hace de &lt;lawntennis&gt;, de fondo blanco, rayado de azuló rojo y se guarnece con «straps&gt;
de paño del mismo tinte que el rayado. La blusa ó túnica cerrada de lado sienta muy bien á
los niños de tres á cinco años.

***

NÚMERO 8.

NúM. 14.-Traje túnica de corto canesú al
frente y espalda..
NúM. 15.-Estilo túnica.,dejando ver el borde
del pantaloncito.
NúM. 16.-Traje de casa para niña de 18 meses á 4 años, provisto de un canesú á pliegues
de ropa rodeado de festón hecho á mano.
NóM. 17.-Vestido de verano para niña de 6
á 10 años, en velo blanco guarnecido de tres
pliegues religiosos y montado en frunces &lt;ni·
dos de abeja&gt;; berta compuesta de biesesitos
de tafetán.

10 Y 11.

- ¿,Proviene de algún sablazo?
-No: es una maldición.
Miré á mi interlocutor, quien me dijo.
-S&amp;lgamos á dar un paseo por el jardín y
en tanto, os contaré la historia..
'
Encendi~os nu~st~os cigarros y mi compañero me hizo la siguiente narración:
&lt;En 1849 los imperiales, de acuerdo con los
rumanos, sitiaban una ciudad húngara defendida por sus habitantes y por un puñado de
&lt;r.omeeds&gt;.
La resistencia de la ciudad irritó al comandante austriaco, y éste decidió fusilar á todo
hombre que se aprehendiese con las armas en
la mano.
Suc~mbió, a.l fin, la ciudad, y el comandante
cumphó su palabra..
La luch';I- había sido ardiente, desesperada,
y entre gritos de cólera y vociferaciones los
soldados se apoderaron de la última ca~a é
hicieron salir á los que la defendían.

Desde que el riiño adquiera el hábito de limpieza compatible con su edad, puede vestirse
con telas finas de seda en los días de fiesta ó
de visitas.
El i:nodelo número. 9 muestra un trajecito de
seda Japonesa para niña pequeña. La totalidad
del adorno está trabajada á mano, y aquí se
requiere la paciencia y tiempo de la mamá. El
canesú se compone de sesgos de ropa unidos
por medio de gavia.dos, de los cuales se elabora una doble fila en el borde de la faldita, así
como en los puños.
La faldita y mangas se juntan al canesú me·
diante pliegues á cuenda montados bajo una
banda aplegadillada de muselina de seda que
da un bonito efecto.
El ancho sombrero se compone de seda y
encaje.
C. GALINDO.

TRAJES INFANTJLES.-NÚMERO

NU~STROS FIGURIN~S

NÚMEROS 2, 3 Y 4.

NúM. 1.-Ropón para niña de uno y medio á
dos años.
NúM. 2. - Traje de linón blanco para niña
de 2 á 3 años, adornado exclusivamente con
pliegues de ropa y bordados.
NúM. 3.- Capita ligera para bebé de 1 á 2
años.

NÚMERO 9.

TRAJES INFANTILES,-NÚMERO 12.

13.

Entre ello_s se hallaba un hombre, joven todavía., á quien seguía su hijo, un muchacho de
trece años.
P?cos minutos después las dos víctimas
arr~mada.s á un muro,1ban á ser fusiladas u~
oficial se ace~có y se puso á observar al ~iño
bello y enérgico, en cuyos ojos brill b
'
llama.
" a una
- ¡Altol- gritó á los soldados que se
rab_an á hacer fuego. -¿.Este muchacho prepha.bat1do con los otros?
se a
- ~í-contesta~on los soldados.
-¡Es una lástima, murmuró el oficial , d"lrl•
.

�.

EL ltUNDO n;usTRADO

TRAJES INFANTILES.-NÚMEROS 14 Y 15.

giendo una mirada de compasión al niño, que
no soltaba la mano de su padre.
- Señor-dijo el padre,-veo que tenéis buen
corazón: antes de ejecutarme, otorgad me un
favor. Permitidme que envíe el dinero que ten·
go en esta cartera á mi esposa, que está en h,·
gar sea-uro.
En aquel momento se presentó el coronel
acompañado de algunos oficiales y de un jefe
rumano, el tribuno. El padre repitió su de•
manda.
- ¿Con quién queréis enviar el dioero?-pre·
guntó el coronel.
-Con mi hijo.
Los ofici'.des murmuraron. El padre queda
salvará su hijo. Miraron al niño¡ su ~raje estaba. en desorden, y los trazo~ de la pólvora
eran visibles en él.
-¿Creeis que quiero salvar á mi hijo?-dijo
el padre¡- tranquilizaos, pues volverá. .
- Vol veré, señor oficial-declaró el niño con
tono resuelto¡-no penséis que pretendo huir.
-E.-tá bien, contestó el coronel: toma. el dinero y ve ligero.
El niño cogió el dinero que le dió su padre
y se fué corriendo.
Los oficiales, emocionados, le vieron alejar·
iie; muy pronto desapareció. Sólo el tribuno
lo había observado con cólera, como mira el
buitre la presa que se le escapa.
Los oficiales entraron en una posada conti·
gua. y dejaron al tribuno con sus hombres.
Estos se prepRraron á ejecutar la orden recí·
bid a: veinte tiros partieron simultáneamente y
concluyeron con la v:da. del desgraciado padre.
-¡Qué lástima. que hayan dejado escapar al
mucbachol-dijo un pastor de la. montaña.

-¿Qué te importa?-le contestó uno de sus
compañeros¡ ese es asunto de los oficiales¡ ellos
saben lo que hacen.
-Mira, tribuno -exclamó uno de los hom•
bres¡-Dios tofo, ¡el muchacho vuelve!
Los ojos del tribuno relampaguearon.
En efecto, el niño acudía, jadeando, al lugar
del suplicio. El sudor le corría por la. frente
y los cabellos se le pegaban á ella.
Abrió se paso por entre los rumanos sorprendidos y se acercó al muro, donde le esperaba
un espfCtáculo horrible.
- ¡Obl padre mío, padre querido. ¿Por qué
no haberme espera9oi1-exclamó sollozando.
Y se arrojó sobre el cuerpo ensangrentado.
El rostro del tribuno se contrajo, como si se
trabara una lucha entre su cólera y el sentimiento que le inspiraba tanta energía, tanta.
fuerza moral eo· el niño.
Después, haciendo un esfuerzo, exclamó con
voz terrible:
--¡Fusiladlol
TI;es_onaron otra.vez veinte tiros: el cuerpo,
acr1lHllado de heridas, se desplomó, mientras
que el valor, la fuerza., el honor, todo lo que
formaba esa alma pura, voló ha9ia las alturas
rnmaculadas del cielo, hacia el Todopoderoso.
.P oco después salían de la posada los oficia.les; el coronel, como si de pronto recordase
algo, se dirigió al tribuno.

l·S7ILWCLL PLACC

T.RAJES INFANTIL-ES.-NÚMERO

La más hermosa Colonia, no sólo por su posición,
que lo e·s contigua al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra ~ociedad, quienes desean construir magnífi~os edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México. .
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de· algunos años·á esta parte,
y se convencerá -de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resulta:dos que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo est0
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos quepara ·fines del presente año, todo 3 los lotes habrán sido
tomados, .Y dentro de unos cinco años, este lugar ferá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
~reemos que en un tiempo ·no muy remoto, México llegará á ocupar la primera· fila por sus edificios,
en el·hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
. Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años • .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto1
banquetas ·de cemento, drenaje y un ·sistema completo de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
fara mayores informes, dirigirse á

17.

-¡,Ha vuelto el niño?- le pr, guntó:
- Sí, ha vuelto.
-¡,Y qtré han hecho de él?
-Lo que se había decidido: lo hemos fusilado.
El coronel retrocedió un paso, como si hubiera pisado una víbora.
-¡Canalla! - rugió, al mismo tiempo que con
su varilla castigaba. a.l rumano en pleno rost0o, donde se dibujó lenta.mente un surco sao•
griento ... . &gt;
-Entonces ¿ese individuo que acabo de ver
es el tribuno?-pregun1é á. mi compañero.
- No; es demMiado joven para serlo.
- No comprendo ....
- E~ el hijo del tribuno.
- Pero .... ¡tiene la marca del latigazo en el
rostro!
-Ha nacido a.sí.
U a escalofrío me sacudió.
-E,; la mano del Dios vengador; lleva h
huella de la sangre del pequeño mártir!. ... Pesa .sobre él una. maldición y-concluyó el narrador-no puede casarse, porque las mujer e~
temen tener un niño que lleve ese signo mal·
dito&gt;.
v. Rocosv.

o

La vida es un tráfico; no se obtendrán ni hará.o grandes ganancias, sin éxponerse á grandes pérdidas.

*
TRAJ[S.INFANTILES. -NÚMERO 16.

El carácter es una. de las mayores fuerzas
motrices que existen en el mundo.

/

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Primera de San francisco, 4,

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... ,.,.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 9, Agosto 28</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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