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MEXICO, SEPTIEMBRE 11 DE 1904.

Dl11ctar: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU
Registrado como art1«ulo de seganda claae, en 8 de Noviembre de 1894.

8•bscrlpcl6a mensual toriaea...... $ 1. 60
ldem
ldem en la Capital,$ 1,116

8111111: LUIS REYES SPIIDOU

1

1

1

Año XI.-Tomo II-Número 11

l:

Especialidad ~n artículos para~Iglesia, OalQnerí~," .,.
:
Tiraduría. &lt; Fábrica de Camisas, Corbatas./ Sont~ " ~
brillas y .Paritgoás. - Bonetería de {todas clases. ,-- :·
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Completo y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ ·.,
Mandan1os á vuelta de c orreo tódaslas muestrás- que·se· ~~s pidan.
Remitimos, FRANC(? DE PORTE, los pedido_s, ·m ayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de 15 ·kilos. .
· ·
.. _
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· - Sign0rtt, fi.onnorat-·Ytompañía.
UN SBCR8TO.
Cuadro de Brendam,ur,

�EL MUNDO IttrSTRADO
EL MUNDO llUSTRADO

El Carácter, la Mímica y el Gesto
s cosa bien sabida que cada persona tiene,
no sólo una ex:presión de la fisonomía que
le es característica, peculiar y propia, co·
mo también un «juego&gt;, por decirlo así, de ac·
titudes de ademanes, de modales, que son su
&lt;tipo d'¡námico&gt;, como son su &lt;tipo estático&gt;,
su color, su estatura, sus proporciones, la for•
ma. de su nariz, la amplitud de su frente, la
curvatura de su cráneo.
El modo de andar, la manera de sentarse 6
de estar de pie, los ademanes favoritos cuando
se hábla, -1as actitudes predilectas cuando se
escucha, la posición de la cabeza, etc., etc.,
son de tal modo una segunda fisonomía, si va·
le el término, que de co disimularlas 6 alte·
rarlas hábilmente,podemos, por sólo ellas, re·
conocer á una persona enmascarada ó disfrazada.
'
.
Las personas que,por necesidad 6 por diversión se disfrazan, saben bien que no les basta.,
par~ no ser reconocidas, cubrirse 6 debfigurar•
se el rostro y que esi;án obligadas á fingir la.
voz y á modificar sus actitudes y sus adema·
nes,q ue deconservarse los mismos,podrían bastar á hacerlas reconocer, por lo m1::nos, por las
personas que las frecuentan.
Esta verdad explica ciertos hechos poco com·
prensibles á primera vista y de primer momento. Personas hay de quienes se dice, por unos:
«¡es el vivo retrato áe su padre!&gt; y por otras:
«¡es idéntica á su madre!&gt; Lo probable es
que la persona en cuestión tenga las faccio·
nes las proporciones, lo que hemos llama·
do ~l &lt;tipo estático&gt; del uno, y las actitudes,
los ademanes, la voz de la otra, produciéndose
así un doble parecido que, cuando consiste en
una pura. y simple mezcla de facciones, s~ría
discernible, y lo es en efecto, y no produciría.
ese efecto de conjunto que hace discutible el
parecido.
Pero si el hecho de que la mímica. y el gesto
nos son peculiares y ¡,ersona.les, como lo son
las facciones y las proporciones mismas del
cuerpo, es familiar y conocido de todo el muo·
do el por qué de que a.sí sea, las causas y me•
canismos del fenómeno son, en general, miste·
riosos é ignorados.
Algunas causas hay que no pueden pasar
ina.d vertidas para. nadie y que son de todos
conocidas. Es inconcuso que todos nos explicamos el andar incierto y vacilante del ciego,
como las actitudes antiestéticas del jorobado.
Su origen es físico; su explicación, mecánica.;
y todos comprendemos el por qué de la diná•
mica que caracteriza á esa clase de personas.
En otros casos, en la inmensa. mayoría sin
duda, el porte, la actitud, el ademán, recono•
cen un origen más recóndito: sus causas son,
no ya físicas, sino esencialmente morales y no
siempre discernibles para. todo el mundo.
Claro es, tan claro como frec·uente, que podemos discernir, adivinar 6, como se dice en
medicina., diagnosticar el sesgo fundamental
del tempera.mento y del carácter de una. persona, sin haber tra.b9,do conversación con ella, ni
escudrifl.ado sus ideas ni sus sentimientos, y
tan sólo porque la hemos visto pasar ú observa.do su mímica. sin oir su plática.
Rara vez engaña. ese andar despa.rpa.j a.do,
esa cabeza erguida, ese pecho saliente, esa.
&lt;mira.da.de águila&gt;, dominadora é imperiosa. del
fatuo y del suficiente; ni tampoco es posible
deja.r de reconocer al beato 6 al hipócrita en
la cabeza baja, los ojos oblicuos y fugitivos,
incapaces de mirar de frente, en las manos
siempre á la altura del pecho, prontas á enclavijarse 6 á servir de pantalla; el entusiasta y
el exalta.do ademanizan con furia, con amplitud, arriba. de la cabeza, como artistas trágicos, 6 en rededor suyo, como tiradores de sa·
ble. Entre nosotros, las mujeres honestas an·
dan menudo, llevan los brazos pegados al
cuerpo y los antebrazos en semiflexión sin ese
balanceo airoso y arrogante de las cocottes 6
de las extranjeras; ven frente á sí, observándolo todo, pero sin mirar á nadie.y pasan serias,
rectilíneas, imperiosas é impávidas, con un
fruncimiento latente del ceño, listo para repe·
ler cualquiera agresión.
La ondulación de la. cadera, inevitable y fatal en las personas voluminosas, revela á leguas, en las mujeres delgadas 6 de complexión
normal, una coquetería rebuscada y delibera•
da, y en noventa casos sobre cien permite re•
conocer á una española.
El militar, más acaso el de banqueta. que el
de campamento, se &lt;cuadra siempre á sufrente&gt; si está , en reposo, y cuando se mueve, se
mueve por tiempos y por movimientos; ¡firmes!
¡uno, dos, ,tres, en su lugar! ya saludó á un
i.migo. Oti;a vez ¡firmes! ¡uno, dos, etcl, ya
cambió de: dirección. ¡Firmes! et&lt;!., etc., etc!
Ya hizo los honores milita.res á su novia.
En ca.mbio,qué cosa más ondulante, deslizante, sonriente y discretamente audaz que el viejo calaverón de entre siete y ocho de la noche.
No parece que anda, sino que navega según oscila y se b·alancea. ¡La travesía para Citerea!
En materia de poetas, literatos r artistas,
nada más fácil que distinguir al poeta de salón y al pintor de miniaturas, con actitudes de

E

1

l

•·

abate y sobriedades de dandy, con movimientos de bailarín y &lt;poss&gt; de gomoso. del poeta
romántico, que mira el espacio infinito, que
marcha lentamente, cuyo ademán es sombrío Y
cuya actitud es fata:, y del decadentista mo•
derno generalmente descuidado y bombacho de
traje, flotante de corbata, patula.nte y arrollador, mirada de loco, con una erupción de ca·
bello hirsuto, sobre el volcán ardiente de su
cráneo y coronado todo, como por una aureola
de fieltro, de un sombrero de quesadilla que se
cierne casi en el va.cío á muchos metros so·
bre el nivel de la hornaza.
Ha.y, pues, un gesto y una mímica característicos de cada individuo, según su tempera·
mento, su carácter y el giro de sus sentimien·
tos y de sus ideas; y de ahí hay que inferir que
hay un gesto y una mímica peculiares de ca.da
raza, de ca.da pueblo, de cada circunstancia. y
de cada momento histórico notable, cuya
des9r:_ipc:i..§p.,_ dir..Íli lJn J..rJl..P&lt;;és,_v.!!,le J.a._pJ~!l!!,~lle
ser hecha y cuya explicación es, á ,la vez, entretenida é instructiva. ·
Pero el estudio no ha podido más que que·
dar bosquejado aquí y tal vez tratemos de am·
pliarlo y completarlo en otra ocasión. Más de
un hecho curioso y de una. sorpresa grata encontrarán los lectores que nos presten su atención y que no Ia han fijado en estos fenómenos
interesantes de la vida humana.

...

DR. M. FLORES.

El Sr. Lic. D. Joaquín D. Casasús
Su labor científica y literaria
Ea «La. Cuna. de América&gt;, importante revis•
ta literaria que se publica en Santo Domingo
IQrandes Antillas ), encontramos los dos ar·
tículos que con gusto reproducimos en seguida
por tratarse de un escritor mexicano tan nota•
ble como el Sr. Lic. D. Joaquín D. Casasús.
Mucho nos complace que la obra del distinguido economista y literato encuentre en el
extranjero la misma entusiasta acogida que ba
encontrado entre nosotros, y que el triunfo ob•
tenido por el Sr. Casasús, en esta ocasión, sea
tan legítimo y tan eompleto como son los que
ha. alcanzado en México.

*
*"*

CASASUS
(Homene.je A su di.stinguide.

esposal

óMOLE de la mano, diestra en el manejo del
arpa i del estilo, i tengo á honra no esca•
sa. el presentarlo a los amigos de I as letras
i las ciencias en la Primada de América.
No es el distinguido escritor mexicano de los
que entran en legion 6 figuran i se quedan á
retaguardia en el campo, erizado de eqpinas,
del pensamiento que funda, edifica i civiliza.
Es un obi·ero, de individualidad robusta i activa, de amplio espíritu progresista, en la di·
fícil labor sociológica de la«Economía&gt;,fecunda rama del árbol de la &lt;Sociología&gt;, dentro
del orden jurídico del Estado i de las relaciones internacionales de ambos mundos. Es tam·
bién, un cultivador exquisito de los jardines
de Apolo, i gusta de enflorar su lira con mirtos i rosas de los cármenes de la musa antigua.
De tempera.mento artístico, caldeado al sol
de la tierra baja-pues tuvo su cuna i su hogar
nativo en una de las ardientes zonas vecinas
a. la herradura del golfo espléndido-su fácil
numen, de perfil helénico, es a la vez americano i clásico.

T

***

Fué Casasús uno de los nueve ciudadanos
conspicuos que '.'onstituyeron, de 1901 a 1902,
la Delegacion mexicana en la Se¡runda Confe•
reacia Internacional reunida en México. Fué
el Secretario general de esa ilustre asamblea.
Nunca se hizo eleccion más acertada, pues, Ji.
terato i estadista, dominador feliz de los idiomas usados allí como instrumentos de comuni·
cacion en los diversos actos del Congreso Panamericano, reunía i lucía las más favorables
cr-ndiciones para el cabal desempeño de su complejo cometido. Que era él aptísimo, para el
caso, lo demostró con abundancia de testimonios en los actos i en las actas del Congreso.
Tengo para mí que uno de los votos más justos, cordialís!mo, tanto por lo menos como el
discernido a su compatriota el señor Ledo. Gen aro Ra.igoza, honorable Presidente de la ilustre asamblea, fué aquél, de honorífica mencion,
con el cual se laureó la ejemplar e inteligente
dedicacion del señor Ledo. Joaquín D. Casa•
sús en Ell ejercicio de la Secretaría. general de
la. Segunda Conferencia Internacional Americana..

***

Su labor científica, ceñida al aspecto social
de la Naturaleza, es abundante i buena. Su

obra práctica, de enseñanza, la realiza. en la
Escuela Nacional de Ingenieros, como profesor
de Economía. política: su obra teórica, de pu-·
blicista, como autor de varios libros i opúsculos que son verdaderas contribuciones al estudio de los más arduos problemas de la Ciencia
Ecvnómica. Conozco, merced a su amable ga•
la.ntería de compañero i amigo, tres de sus interesantes estudios, i me cumple hacer de ellos
un examen, aunque somero, para dar alguna
idea del alcance de la labor científica del distinguido economista mexicano.
El Ledo. Casa.sús estudia en uno de esos libros, edicion de 1890, &lt;las instituciones de eré- ·
dito&gt;. Tiene su orijen esa obra, según consta
en el breve prólogo, en la circunstancia de haber figurado el autor en la comision que redactó el Proyecto de Código de Comercio i haber
sido él quien tomó a su cargo la redaccion del
título correspondiente a dichas instituciones.
.._E_q las 4J.Lpáginas del libro, dtJíndole exposit~v~, se da la.!lx~licacion razonada de los princ1p10s que sirvieron de fundamer¡to a aquel
proyecto i la sustentacion i defensa de las teorías que, a. su juicio i a favor del país, se hacía necesario establecer en una o más leyes de
carácter orgánico. En sendos capítulos estudia
con claridad, precision i alto sentido económico, los temas que en seguida se citan: «Teoría
general del Crédito&gt;; &lt;títulos de crédito&gt; sus
seis diversas clases; «crisis comerciales¡' monetarias&gt;; Bancos de depósito, emision i descuento&gt;, i sus varios sistemas; &lt;Bancos hipotecarios&gt;, orijen, objeto, utilidad i operaciones de tales casas bancarias; &lt;Banéos agríco•
las&gt;, problema, soluciones i crítica de los mismos; &lt;almacenes de depósito&gt;, los «docks&gt;· «el
crédito prendario&gt;. En un apéndice se ha.e~ un
examen pormenoriza.do del Banco Agrícola de
Puebla. Subsigue un informe sobre la conce•
sion del Banco de Empleados i un estudio sobre las Casas de Empeño, ambos producidos
nor el sefl.or Ledo. Casasús durante el año de
1886.
U1erra el tomo el trabajo que resume la tesis
del libro: la ley para la. organizacion de las
instituciones de crédito. Es una obra. digna de
loa. En .los ocho capítulos, subdivididos en
107 artículos, se hallan metódicamente articu·
lados los principios i las teorías que informan
el cuerpo de doctrinas expu, stas, a buena luz
por el distinguido economista.
'

proceso depresivo que en ocho años,-de 1892
a 1899-siguió en el mercado londonés el peso
mexicano con relacion al valor de la onza
&lt;standard&gt;.
El porvenir del peso mexicano es el tema fi.
nal del opúsculo. Merece ser reproducido el
párrafo que, con absoluta. conviccion científi·
ca, ha escrito el notable publicista para dar
término a esa útil monografía. Es la síntesis
del pensamiento que domina en el campo de sus
observaciones. Dice así: &lt;Apesar de todo, si
el peso mexicano deja de servir como moneda.
en el Extremo Oriente, no llegará a perder su
prestigio, i continuará siendo en lo futuro un
monumento histórico i la moneda comercial
por excelencia&gt;.
Es optimismo justificado.

***

Tal es la. porcion ciendfica de la fecunda
obra del distinguido escritor i economista.
II
De más osada version al castellano, tal vez
es el segundo libro de versos que tengo recibí'.
do del poeta. Contiene las «Bucólicas&gt; de Publio Virgilio Maron: el cisne de Ma.ntua.
Es un hermoso volumen en 4Q, edicion del
año 1903, de XVIII i 444 pájinas. Las indica•
,da~ con cifras·romana,s,corresponden á un pre•
facio, del traductor, con el cual éste esplica la
razón que tuvo para-no obstante existir va•
rias versiones de esa obra clásica pastorilacometer la ardua traduccion en .versos caste•
llanos de las famosas églogas virgilianas. Un
fin instructivo, si no peda.gójico, le movió tal
empeño: i un cabal éxito coronó su amable intento.
A maravilla le ha servido el mejor texto de
Virgilio, el de Orto Ribbeck, censurado i depurado docta.mente por la crítica moderna. A
dos columnas, en pájinas paralelas, ofrece el
volumen el texto la.tino i la version española.
La última está hecha en versos endecasílabos
de rima asonante. De cómo ha logrado rea.Ji•
zar su difícil labor, con raro a.cierto, darán fe
algunas estrofas comparadas de las «Bucó•
licas&gt;.
Sean t'istas:
MEN:

Lenta salix quantum pe.lle:,ti cedit olivre,
pnniceis humilis quantum saliunca rosetis,
iudicio nostro tantuo tibi cedit Amyntas;
sed tu desine plura, puer; successimus e.ntro,

MENALCAS:

Cue.nto cede al rosal humilde espliego
y al flexible saúz le. oliva pAlide.,
tanto as! en estos montes, e. mi jufoio,
A t1 Amlntas te cede cuan do cantas.

CoR:

Muscosi fon tes et somno mollior herbe.,
et qu&lt;l! vos re.re. viridis tegit arbutus umbra,
solstitium pecori defendite: iam venit &lt;l!Stas
torride., ie.m lento turgentin pe.Imite gem.m&lt;l!.

CORIOON:

Hierbas más blandas que tre.nquilo sueño;
y vosotras también musgosas fuentes,
y madroilos que os cubren con su sombre.,
hoy del solsticio defended mis greyes,
que ya brotan las yemas en las vides
y ya el estío caluroso viene.

***

O~ro de sus libros, de 366 pájina.s, edicion
oficial del año 1896, versa sobre no menos interesantes estudios monetarios. &lt;La cuestion
de la plata en México&gt;-tópico de actualidadcomprende once capítulos. con igual número
de temas relacionados con la crisis del metal
bl_anco circulante. En I a segunda. parte se examinan &lt;el pr~ble_mamone,tario&gt; i el proceso de
las conferencias internacionales en ocasion de
la r_ecien celebrada e~ Br:uselas. Casasús pasa
revista, con docto cr1teno, a los varios pro•
y~ctos i a las distintas proposiciones que hubieron turno en aquella asamblea de econo•
mistas i estadistas. Es el mismo criterio con el
cual im~ugna. .el monometalismo oro i aboga
por el b1metahsm~ que le permi~ despejar de
brumas el porvemr de la plata. Dedica el autor la tercera parte de su libro a un detenido
i concienzudo estudio acerca de &lt;la depreciacion de la plata. i sus remedios&gt;. Ese estudio
está dividido en cuatro temas, conexos que se
enuncian así: 1Q, la depreciAcion de 1~ plata
con respecto al oro; 2Q, causas de la deprecia•
cion e influencia que debe atribuirse a. cada una.
de ellas; 3Q, efectos obtenidos con las medidas
adoptadas para remediar las consecuencias de
la depreciacion; 4Q, necesidad de una conferencia. monetaria. internacional, de las naciones americanas i asiáticas, a fin de buscar remedio, en parte siquiera, a los males que aca•
rrea la depreciacion del metal blanco. Tras el
estudio acucioso de esos puntos, a la luz de su
criterio.económico bimetalista, hubo de llegar
necesariamente el autor a esta conclusion: la
solucion del problema monetario corresponde
al comercio internacional, i la union aduanera de los países asiáticos i americanos puede
contribuir poderosa i eficazmente a una solucion favorable del problema. monetario.
Un extenso informe presentado a. la Comi•
sion de Presupuestos, en Marzo de 1895 con
el cual se hace el historial de los imp~estos
sobre el oro i la plata, ocupa la cuarta i última parte del interesante volumen consagrado
a estudios de 1 a moneda. Todo el libro puede
ser considerado como una contribución, valiosísima, al estudio del aspecto más sujestivo
del complicado problema económico.
***
1
Un folleto de 47 pájinas, publicado erl 1901,
forma el tercero de los referidos vo1úmenes.
Es una monografía, de exposicion sencilla i
clara, con la cual hace el autor un el;tudio
comparado del importante papel que, como medio de cambio i con relacion a sus rivales, des·
er,npe_ñ_p_po_r largQ . ti,!!mpo _el &lt;peso mexicano&gt;,
a la vez que las mudanzas por las cuales hubo
de pasar esa !'.DOneda en los mercados del Ex•
tremo Oriente. Contiene ese opúsculo preciosos
datos esta.dísticos, i, en un cuadro sintético, el

Er, la playa
No lo olvido .... El sol moría
Y del uno al otro extremo
Veracruz resplandecía.
Era el paisaje supremo:
Se escuchaba solamente
E l golpe seco del remo.
Día.na alzaba lentamente,
Del agua. color de lila,
Su disco resplandeciente.
Melancólica. y tranquila,
Como una virgen de Arola.s,
Clavaste en mí tu pupila.
Nos hallábamos á solas,
De pie en la desierta arena
Arrullada por las olas.
Y dominando la escena,
Copiaba el alto castillo
Su torre en la mar serena!
De las estrellas el brillo,
Iluminaba su frente
De Concepción de Murillo.Ignoro por qué en mi mente,

~

_ mc_rocus~et ~dre pjngµes,.1),ic pJurlmus !gn.ts
semper et adsidua postes fullglni nigr!;
· •
hic tantum Borere cure.mus fr!gora, quantum
e.ut numerum lupus, e.ut torrentía Ilumine. ripas.

__-Suelta e.l aire la blonda cabellera,
Atalanta, cue.i Ú ..cha voiadora, , .
corre veloz y la extensión devora
sin que nadie le. alcance en la carrera.

TmslS:

Yo aqu1 tengo un hogar y pingües t~as,
hai aqul siempre en e.hunde.neis. tuego,
mis puertas ennegrece asiduo el humo;
por e.so nos curamos del invierno,
como el lobo del número de ovejas
y un rlo desbordado de los huertos......

Solo Hipomenes competir espera;
que de ella en el estadio se enamore.
y ella ofrece ¡promesa tente.doral •
ser de e.que! que en la lucha le. venciere..

El libro es un joyel de altísimo prPcio. Ilústranlo, ocupando dos tercios del volumen los
do~tos. comentarios de Conington, de N;ttle·
ships i de Haverfield, fielmente reproducidos
en español con eruditas i muí discretas anota.•
ciones del traductor de las célebres «Bucóli·
cas&gt; virgilianas. Comentarios i anotaciones
contribuyen, por modo cumplido, a avalorar el
mérito de la version felizmente hecha por el
distinguido literato mexicano.

*
«Musa a.ntig~a&gt;, el último libro de versos de
Casas,ís, de recien edicion esmerada i nítida
es un exquisito ramillete de sonetos, como ra:
ras flores de los vergeles del Atica i del Lacio
. A los pies de su dama, de su esposa, la pre:
dilecta musa del bardo, exhala ese ramillete su
fragancia en amorosa ofrenda.
Forman los sonetos uno como enjambre de
maripos_a~, o de abejas del Himeto, i lucen las
unas el iris vaporoso de sus alas, o Ji ban las
otras la miel de sus panales cabe las fuentes
castalias del el a.sicismo.
¡Qué delicioso cuadro pastoril -el de la blanda églo,ga. en las flor~stas i las frondas-surja
al hechizo del florecido plectro del inspiraoo
sonetista.! Figú~ome al poeta en un plácido ja.r·
dín de la Arcadia, c-oronado de rosas i animado por el estro de la. musa anti.,.ua, i en torno
suyo los inmortales poetas gri~gos i latinos:
Anacreonte, Teócrito, Tlbulo, Horacio Ovi·
dio, Catulo i Virgilio. Cada uno de ello~, por
turno, pone su ciLaras de eternas armonías, o
su flauta de extrañas melodías, en las hábiles
manos del nuevo árcade-el poeta del Anahuac-pa.ra que cante en sonetos de temas clásicos y de numen helenolatino, oreado11 en pu·
ro i fresco ambiente americano, ya el placer,
el amor y la belleza, ya la vida i milagros de
dioses i di vas i de ninfas i fa.unos.
Tales son, a. la cambiante luz de la emocion
estética, los veintiseis sonetos, de corte clási•
co, que constelan la frente ebúrnea de la «Musa antigua&gt;.. Dije mal, i corrijo de buen grado,
pues son tremta los que forman su diadema de
soles. Los últimos cuatro son excelentes versiones de Igual número de sonetos, arquetipos
del sonetista orfebre de la lírica francesa con'.
temporánea: de Heredia, el deudo i homónimo
del egrejio cantor del Niágara.
Placería.me vaciar íntegro ese estuche de ri•
cas joyas literari_as sobre ésta. i otras pájinas,
para solaz de. q uier:es gusten de buena poesía:
pero, como no ha.i espacio disponible para ese
lujo del espíritu, desm"nto del cím.balo pasto·
·ril que sin duda Ovidio ofreció al poeta en
horas de cordialidad efusiva, esta preci~sa
perla d-e Oriente:

Como un fugaz meteoro,
!:'asó una. esperanza ardiente.
Tú eras mi oculto tesoro,
El ángel de mi ¡iesvelo,
La luz de mis sueños de oro.
¡Y derramando el consuelo,
A tu corazón de nifl.o
Bajó la piedad del cielo!
¡Con qué indecible cariño
A mi pecho palpitante
Llevé tu mano de armiño!
Conmovido y anhelante
De mi dicha en el exces~
Te hablé de Íni amor gigante.
¡Cuán dulce fué en mi embeleso
Oír tu voz placentera.,
Amorosa como un beso!
Y tú me dijiste: &lt;(Espera!&gt;
Y yo ;;entí convertida
Mi existencia. en primaveral
Hoja del árbol caída,
Crucé, á impulsos del destino
Por la senda de la vida.
'
Y hoy, cansado peregrino
En vano, al volver, quisie;a
Soñar con tu amor áivino.

Los Oos rnpidos corren: Ate.le.nta
A llipomenes prestlsime. adelanta;
él las pomas le tira, y elle. absorta
ve. tras ellas, las coje, el paso e.corta......
él la aventaje., hasta Je. meta llege.,
y elle., vencide., e.l vencedor se entrege..

En seguida tomo, con igual interior complacencia, uno siquiera de los diamantes de ca•
torce luminosas facetas que abrillantan la lira
parnasiana del gran sonetista Heredia., lucido
ahora en la suya, con harto donaire por el
poeta heleno-latino-americano.
'
Sea el soneto magno, de alto relieve de la
arjentina «Medalla antigua&gt;:
'
-Me.dura siempre el Etne. le. púrpnre. del vino
con que Erigonaantígue.á Teócrito embriagaba;
mas esas cuyo encanto en versos celebraba,
he.lle.r hoy no pudiera el be.rdo peregrino.
Perdiendo la pureza de su perfil di vino
he. m ezclado Aretuse., favorita y escle.va,
en sus venas, do sangre de Grecia palpitaba,
el furor Farraceno al orgullo e.ngevino.
Destruye el tiempo todo. El mlirmol se deshace.
Se ve á Agrigento en ruinas; y Siracusa yace
bajo le. azul mortaja de su induljente cielo;
y sólo el metal gue.rda, vencide. sn dureza
de la flor de las vlrgenes del siciliano suelo
en medallas de plata, le. espléndida belleza:

Hállase Casasús todavía-pues disfruta felizmente, del beneficio de &lt;mens sana in co;po•
re sano&gt;-en la plenitud de la vida intelectual
a_cti ".ª• de la fecunda vida del arte i de la cien•
cia, 1 cabe esper:ar de su poderoso intelecto ¡
des.u. temperamento artístico, armoniosamente
eq mhbrados, nuevos sazonados y floridos fru·
tos que aumenten la cosecha de_lauros con los
cuales él abona su título de Correspondiente
d~ la Acad~~ia E~pañola i de otros céntros
científicos 1 hterar10s, su meritoria Cátedra de
Economía en la Escuela de Ingenieros i su
ilustrada Presidencia del Liceo Altamira'no.
Yo, que guardo en el espíritu los rasgos de
su clara inteligencia i de su carácter sencillo
i franco, i que tanto le estimo como amigo i
compañero de labores en la Segunda Conferen•
cía Americana reunida en la opulenta. capital
del antiguo Anahuac, hago votos cordiales
porque continúe triunfando en el campo auste•
ro de la ciencia i segando laureles apolíneos
en el ameno campo de la poesía: i, de pie ¡ de
cara al golfo espléndido, desde la Ciudad del
Ozama, la Primada de Amt'irica, me complazco
en verlo feliz, al amor del hogar encendido por
su hada. infantil i su predilecta musa, i le saludo pensador i poeta ....
FED.

HENRIQUEZ I CARVAJAL.

¡Que ya te miro hechicera
Atra.vesar por el mundo,
Como mira su bandera
Un desertor moríbundo!
ADALBERTO A. ESTEVA.

~~

AANAHUAC
i India gentil, sacude la cabeza
coronada de olímpicos laureles·
tu paso hacia la gloria se ende;eza
al ritmo de a.tambores y rabeles!

Que fulgure la luz de tü grandeza.·
el amor de tus hijos, nunca infieles '
hará que pronto olvides la. tristeza'
de un pasado fatal de que te dueles.
Hoy ya no sufres odios ni rencores·
al contrario, te arrullan los amores· '
así es que á los impulsos de tu a.nhe1o
y dejando brillar tus regias galas
debes alzarte hasta lo azul del cielo!
para. llegar allí ... ¡te sobran alas!
ALBERTO HERRERA.

Septiembre 3 de 1904.

�EL MUNDO TLUSTRADO

Et ··iroNnO ILUSTRADO

rolítiGa 66n6raI

LA GREDA OLOROSA
[FAbula de Sad1, poeta persa del ~iglo XlII)

La batalla de Liaoyang.-Cuadro sombrio de los por•
fiados combates.-Resistencla cuasi sobrenatural.- Horrores de sangre y de matanza.
-Los resultados.- La serenidad de
Kuropatkine.

Al entrar al baño un día
me puso un hombre en la mano
una greda, que tenía
un aroma soberano.
Toméla y díjela: "¿Estás
de almizcle ó ámbar formª-da?
Que me encantas por demás
con tu esencia delicada. "
- "Tosco terrón antes era,
repuso; mas tuve yo
la rosa por compañera
y este grato olor me dió.
Así cual parezco ser,
tan sólo un barro sería
muy despreciable, á no haber
tenido tal compañía."
EL CoNDE DE NORO~A

V

ne para resistir en Liaoya.ag el empuje
de fuerzas superiores; dura y tenaz la
defensa. en torno de aquellas formidables fortificaciones donde la estrategia rusa. había a.cumulado elementos cuantiosos para hacer inexpugnable la ciudad; firme y resuelta. la. actitud
du las tropas rusas, y desde 1d.S primeras horas
del prolonga.do comba.te se pudo notar su brío
y su denodado valor en el choque contra el
enemigo; pero llegaban los japoneses con sus
lauros recogidos en la serie de comb!l.tes desde
el río Yalú hasta Anshaasháa, iban dirigidos
por generales conocedores profundos del te·
rreno en que operaban y del enemigo á quien
tenían que combatir, y la lucha se decidió al
fin en su favor.
¡ Ah! pero lo que resalta., a.ate todo,en estos
choques formidables, no son sin duda las mara.villas de la táctica ni las exquisiteces de la
estrategia: es el encarnizamiento, la rabia, el
tesón, el rencor, el odio, con que parecen haber
combatido, unos resistiendo a.taques repetidos
con ruda decisión, y otros en asaltos terribles,
con empuje indomable.
Desde un principio, se ha caracterizado la
guerra actual por una crueldad ca.si sin ejemplo, y en la batalla de Liaoya.ng, que puede
decirse ha durado diez días consecutivos, este caráct.er se ha extrema.do hasta producir estremecimientos de asombro y espasmos de ho•
rror. Montañas que semejan crát.eres volcánicos en erupción, vomitando torrentes de metra•
lla y lluvias asola.doras de proyectiles; a.pre·
ta.das columnas de asaltantes que se lanzan
sobre las posiciones enemigas, dejando el campo cubierto de palpitant.es restos é informes despojos de co_mbatientes; la tierra t.emblando en
convulsión genésica., el aire ta.nublado por el
humo del combate y. los vapores de sa.n,:rre; fi.
las de solda.dos que se extienden por varias
millas, y que en medio de los ardores de la refriega, perecen acosados por el hambre y abrasados por la sed, perecl'n de angustia., con el
fusil al brazo y con I a blasfemia en los labios,
matando antes de caer en la eterna sombra,
para mitigar coh la rabia la desesperación
que los devora.

CHAPOLTEPEC.-LLEGADA DEL SR. PRESIDENTE DE LA lll!:PÚBLICA.

Hermosa Fiesta en Chapultepec
NA de nuestras glol'ias na.cioaal_es, uno de
U
tos t1wbres de mas prt&gt;z que encierran las
páo-ina.s de nuestra. bisturia., es, sin duda algu-

na.º la o..lefonsa. he1·oica. que se hizo del ca~tlllo
de 'caapulte(.lec en la época de la iovasióa americana.; lu.:ha. fo1·mida.b1een la que supieron sacrificar sus vio.las los cadetes de 1~ Escuela
M1lha.r, jóvenes educados en el sublime a~or
á la Patria y que, sintiendo en su alma la rnfinita. alegría. de vivir, su(.lieron arrancarse todos sus ideales para morfr como valerosos soldados.
Por eso cada año, el 8 de septiembre, se celebra, ca.bd los corpulentos sabinos que rodean
aq ut&gt;l lugar, testigo de tanta n_obleza, u~a ce·
rellloaia impooeute que es lecc~óa prác~1ca de
civismo para la ju ventad estudiosa y e¡ernplo
vivifica.u,e para. los soldados de mañana.

***

La ceremonia de este aí'io resultó muy solemne, contribuyendo á darle mayor brillo la
presencia del señor general Díaz, de sus Secretarios de Estado y de los jefes de alt_a ~ra.d~ación del ejército. Una numerosa. y dlstmguida
concurrencia. llenaba. la tribuna. monumental
del Bosque, vistosamente adornada con gra.a·
des paoeaux ó trofeos militares, al lado cte los
cuales se destacaban los retratos de Moat.es de
·oca, Melgar, Escutia, Márquez y de la Barrera.

Los acordes marciales de nuestro. Himno N_acioaal aauaciaroa la. lleg lda. delP,·1mer Ma.~~stra.do, y coa la sinfonía. de Wa.gae~, «Ta.nba.~sser&gt; dió principio el acto, prouuaciando el dis•
cur,/o oficial el S,·. Lio. José R. Az(.le, exalumao
del Cu1egio Militar, que _rué ca.riñosam~nte
aplaudido. Ea seguida, recitaron la.,i señoritas
profesoras Ma;ría. Rosales y Laura Ma, tí~e~,
algunas com(.losiciones alusivas á_ la _fes ti Vl•
dad, interesando vi va mea te al auditorio.
Una descarga. simultáne!-1-, uniforme,. única,
a.t,·o!JÓ los a.fres y el coa¡unto armon10so de
100 voces infantiles cantó un himno á los hé·
roes muertos, que produjo en todo el público
una honda sensación.
Las bandas dejaron oir uno de los trozos
más bellos de la música de Verdi, &lt;Aida&gt;, Y el
alumno de 1~ José Isunza abordó la tribuna
para saludará sus hermanos que murieron por
la patria.
El Himno Nacional volvió á escucharse so·
lemae y majestuoso y el señor ~e!IE:ral Díaz,
acompañado de su gabinete, se dirigió al roo·
numen to levantado en honor de los niños muertos en 47, depositando en él una c_orona de frescas flores, símbolo de la gratitud de la Nación.

..
CHAPULTEPEC.- EI Señor Presidente después de
depositar una corona ante el monumento.

Gristiana

ANO fué el intento del general Kuropatki-

***

¡Cruel, muy cruel la competencia entre razas
enemigas por tradición y contrat"ias por opuestos intereses! Ruda y sangrienta la lucha entre
naciones que se disputan la primacía. sobre
territorios y pueblos que ninguna parte toman
en la disputa y sólo se ven expuestos á sufrir
los golpes de los beligerantes! Pero cualesquie-

raque sean los ~óv!les y principios de acción
que empujan á rusos y japoneses, nunca había
presenciado la humanidad estremecida. tan formida.bleschoques, quesobrepa.sa.ná las cresciones de la imaginación desborda.et.e y que no
ha registrado la historia en los anales de las
luchas pasadas.
En el de,bordamiento de los pueblos germánicos contra el Imperio roma.no que se derrumbaba. por la podredumbre y caía á pedazos por
la corrupción, no se registraron hechos que
compararse puedan con los que ahora presen·
ciamos; en las irrupciones de avalancha que
acaudillaban las hordas de Tamerlán y Jas
huestes de Geagiskán. se podrían contemplar,
separados, arrebatos individuales, rabias ais•
1a.das y crueldades de persona. á persona; en
las iacursic.nes de los 001 mandos, en las co·
rrel'Ías de los muslines, acaso pudieron verse
explosiones de rencor y manifestaciones de
odio en los paladines y en medio del fragor del
combate; pero lucha tan tenaz y tan porfiada,
coata.ado con los refinamientos todos del arte
de la destrucción y las delicadezas de la estrategia, apenas se puede. concebir; se halla fuera
de los cálculos y previsiones ordinarias una
batalla que dura diez días consecutivos, sin
una tregua, ,s in un armisticio, sia un descanso
siquiera, para enterrar las numerosas víctimas,
para recogerá los múltiples heridos, para so·
correr á los miles de solda.dos exhaustos por
la fatiga, agoiados por la tensión nerviosa,
agonizantes por la sed y el hambre.
Y esto no en un grupo aislado, uo en un destacamento sobre el cu::i.l pesa una sentencia de
muerte y que tiene que recurrirá medios P_xtr~mos, sino en dos grandes y poderosos P-Jérc1tos, compuestos de miles y miles de hombres,
los cuales se acercan, se desafían, se entre·
chocan, se entrecruzan, se alejan, a.pelan á la
gran artillería, en supremo esfuerzo, á la ba.. yoneta en su supremo arrebato, y esto por largos y tremendos días, sin que en ninguno de
los d·os se manifieste el desaliento, se den se·
ila.les de tedio ó de flojedad.
Y el resultado ha sido una enoi·me proporción de muertos y heridos que hacen de la batalla de Liaoyang la más sangrienta, prolonga.da. y cruel de los modernos tiempos.

¿Cuáles han sido sus resultados':' No hay
manera de ocultarlos; la plaza se había preparado á la resistencia por medio de sabias y
bien combinadas obras de defensa, se habían
a.cumula.do allí grandes elementos, y las miradas ansiosas de los rusos esperaban que con•
tra. sus fuertes muros de fortificación semirermanente se estrella.rían los esfuerzos combinados de los generales japoneses. Mas si la defensa. estaba bien dispuesta, el ataque fué preparado con ciencia y previsión.
Ea vez de intentar un ataque decisivo contrii
las posiciones fuertes de la ciudad, que se extendían en un vasto semicírculo, los extremos
de cuyo diámetro se apoyaban en la ribera del
río Taitsé, ataca.ron toda la línea con terrible

fupgo de artillería., cargaron sus fuerzas sobre
el flanco derecho para debilitarlo, y cuando la
resist~ncJa era ma-yor en el centro ruso, y parecí'&amp; y hasta lle~ó á creerse por el resultap.o
de los primeros días de coro bate, que los j11 no·
ne~es habían sido rechazados, el genera Kuroki, que mandaba el ala izquierda japonesa,
cruza, después de varios intt'ntos, el río Ta.itsé, que iba desbordante, y aparece por la retaguardia. rusa, tr11~a.ndo de cortar la retirada,
mientras seguía más que nunca encarnizado el
a.taque por el frent.e.
Kuropa.tkine decide la retirada. Eo uno di' estos comba.les parciulessobre HPyingtai., el general Stukel berg, con el primer cuerpo siberiano de ejército, queda co1t11do del grueso
de las tropas rusas, al p!'oteg!'r una columna
que mandaba. el general Orloft', á punto de 11Pr
copado, y fué y a entonces imposible toda resistencia., y continuó la retirada y fué preciso
abandonar la ciudad con todos los almuceaes
y depósitos de provisiones de boca y gunra,
los cuales, para que no cayeran en poder de
los vencedor!'~,fueron incendiados en su n&gt;ayor
parte y obtuvieron los japoneses, á gran costa.
es verdad, y, con enorm!'s pérdidas, la puse•
sión de excelentes c1,1a.rteles de invierno,

***

Es en vano hacernos ilusiones-dice un pe•
riódico de San Petersburgo-sobre la si,:raificación política y militar que tiene para Rusia
el abandono de Liaoyang; poco ha de servir
para el aliento en la futura lucha pensar que
no lograron las tropas del Mikado dar el golpe decisivo que tenían preparado, y cada paso
que avanzan sobre la Maachuria tiende á extender su línea de comunicaciones y por ende
á debilitar su fuerzi.. Kuropatkine ha podido
retirarse, pero perseguido de cerca por sus
enemigos.
Y en efecto, tal es la condición que_se a.lcan•
za después de la sangrienta. batalla. Pero hay
que admirar, sin embargo, la serenidad delcomanda.ate ruso, que á ti9mpo pudocomprender
las dificultades de su situación, y aunque un
punto pareció sonreirle la victoria, emprendió
la retirada antes que el revés sufrido se convirtiera. en el desastre. Su marcha hacia Mukden con el desaliento natural en s 11s tropas,
después del fracaso, h:i. tenido que ser muy trabajosa por entre caminos que las lluvias han
hecho intransitables y que hacían más pesada
los interminables convoyes de carros carga.dos de pesada artillería y de numerosos heri•
dos. Y todo lo ha vencido con energía á toda
prueba; si alguna vez resaltan las dotes militares de un jefe, es sin duda, no en las embriagueces que preceden ó siguen al triunfo, sino
ea las dificulta.des que acompa.!!an á la derrota
para. evitar el desastre y librar los restos ' de
un ejército del pánico ioterior y del a.brumador aplastamiento de un enemigo victorioso.

z. z. z.
Septiembre 8 de 1904.

***
La. numeroqa concurrencia se retiró conmovida y satisfecha. E~ta.s demostraciones cívicas de la gratitud nacional constituyen la escuela. de la vida socia.!, templando los corazo·
nes en el amor á la patria.

Como en Jordán de gracia me he bañado
en tu santa palabra generosa,
y es gozo la tortura que hoy me acosa,
porque vos, mi Señor, me la habéis da.do.

'

.

A~fuerza de cilicios !te domado
l&amp; fiera de mi carne lujuriosa:
ylhoy te ofrezco mi cuerpo, blanca rosa,
que una lluvia de sangre ha. salpicado!
Así clamó la tórtola divina.
Y Ip.ientras con la dura disciplina
los lirios de su carne maceraba,
la brisa del jardín traía aromas,
y en la ventana abierta se arrullaba
una blanca pareja de palomas!
FRANCISCO VILLAESPESA.

o

NOCTURNO
¡Oh noble melancolía!
Cómo en la noche lluviosa
ru floración rosa, á rosa.,
Viertes en el alma. mía!
Herma.na., cuando moría
Hoy la tarde lacrimosa,
Presumí tu generosa.
Visita. á mi_nostalgia.
Y aun no has venido! .. . Y el viejo
Insomnio de mis enojos,
Como en un borroso espejo,
Toda la noche los ,·ojos
Repliegues del entrecejo
Se estará viendo en mis ojos!
CHAPULTEPEC. - EL PÚBLICO ESPERANDO LA LLEGADA DEL SR. PRESIDENTE,

.

LUIS CHORIÓN.
LA GUERRA EN ORIEN'l'E.-UNA DIVISIÓN.JAPONESA ACAMPANDO FRENTE Á FENGUANCHENG,

�EL MUNDO ILVSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

DAFNIS Y CLOE

GUERRA RUSOJAPONESA

E juntaron en un valle encantador: en las
márgenes d.el arroyo que afluye de un manantial inagotable y frío, se asientan los
huertos, breves, umbrosos, con sus naranjos
verdinegros, á poca costa regados. Más allá
se extienden las viñas ubérrimas en otoño, llorosas en invierno, como una gran sábana rumorosa y oscilante; y cerrando el ancho círculo, pinares aromosos, colinas llenas de «l;Dontes&gt;, de plantas que huelen, de arbustos que
llevan en su savia bálsamos desconocidos, virtudes misteriosas.
Chozas grises y casitas blancas llenan el valle; y en su centro, junto á. un pozo que un jazminero espléndido engalana, se alza la ermita, blanca también, resplandeciente, con su
campanita de argentino son que anuncia el alba como los pájaros; y por la tarde, en la atmósfera crepuscular, balbucea el toque de cAngel us&gt; con una pureza ideal, como oración de
vírgenes y de niños....
.
Dirigían su exiguo rebaño, de arriscadas
cabras, Jacinto; de ovejas mansas y dóciles,
María del Reposo; entrambos en el alborear
de la juventud, en los primeros vuelos ardientes del espíritu.
Y entrá.ronse los rebaños en el monte: las .
cabras con la flor de los arbustos llenas de
miel, henchidas de polen; las humildes ovejas,
paciendo la hierba olorosa, pegada al suelo,
que perfumaban con el olor de las semillas,
con el áureo polvo de sus pétalos.
-A ver tú, so trapajo, si ladeas la. pira y
echas para allá tus cochinas ovejas. ¿No estás
viendo que estoy yo aquí con lo mío?
-Es que dan en juntarse...... ayúdame tú,
peazo de carne bautizáa., y despuéi: de todo, todos comen: unos la. flor qui;) da el monte, otros
la hierba. que da el suelo...... Na.die se estorba;
así debíamos ser el ge.nao que va por el mundo.
-¡Qué sabes tú lo que es el ge.nao del mun·
do, muñeca estripáa! Al recoger la primera
sarnosa, 6......
Y J a.cintillo, con la. cayada en alto, se fuá
hacia. la zagala con ánimos revueltos y sanguinarios.
-¡Contra! que todos los días habemos de tener la. misma fiesta ........ ¿,No quieres largarte?
Pues yo te echaré pa siempre, así. ......
Y se quedó con el palo levantado; sin saber
por qué no :o descargaba sobre aqueJla. carne
débil, rosada, resplandeciente como la pared
de la. ermita, y como ella., indefensa y humilde.
-¡Pé¡rnm", bruto! ¡pégamE&gt;, bruto!
,Y no d1&gt;cía. más la. angustiada. Mariquilla ; y
lo decía llorando, coa una aflicción convulsa,
como si ya tuviera en su piel rosácea la huella
cá.rd('na de los palos.
-¡Qué te había de peg-ar, so tonta! Fueras
tú un zag-al, y ¡ya verías! Pero á ti, muñ1&gt;ca.
blanca, flor de jara, amarga y dulce; cogollo
de romero, que sueltas miel y E:res áspera co·
mola madroñera, ¡qué te había de pegar! Parece mentira!
Y súbito, en un arranque de amor juvenil,
de amor primitivo que palpita en la especie,
Je.cintillo tiró la cayada, fuése al barranco,
cortó una rama de adelfa florida, y con el cu·
chillo de pa,_rtir el pan, hizo una flauta maravillosa, de encantadora armonía, que despertó
á la vida el va.lle pacífico y estimuló en sus nidosá los pájaros amantes.
-¡Toca tú, so tonta! Así por este bujero. -Y
ella ponía sus labios en el pedazo tibio, humedecido, de la flauta de adelfa, amarga y dulce
al mismo tiempo..... . ¡No sabía! y el pícaro Ja.·
cintillo, anheloso de oir el estallido seco y ardiente de una melodía que entonces deseaba.,
puso sus labios en el mismo trozo de la flauta.. ..... y-así, a.sí-decía á punto en que el a.n•
siado aleteo de algo amoroso que Jlena.ba el
ambiente restallaba. en los labios á través del
palo de adelfa, sonoro y admira.ble.

S

·······················•t••···································

Las cabras y l as ovejas pacían juntas, confundidas en una fraternidad de mundo primiti•
vo; los altos pinos parecían gemir en el ere•
púsculo dorado y apacible; vagas colPmnas de
humo azul se levantaban de las chozas grises,
de las casitas blancas, y el gemido religioso,
balbuciente, de la campana de la ermita, llamaba al espíritu á lo alto, á los horizontés
crepusculares teñidos de oro, ensangrentados
de púrpura.
En tanto, cDafnis&gt; y cCloe&gt;. inocentes, amorosos, felices en medio de la Naturaleza. infini·
ta, seg-uía.n tañendo con sus labios juveniles
en la flauta a.marga., ideal y sonora.....
JOSÉ NOGALES.
EL

,--4.:......o,,..

LI'\ F'LECHA V
.

-:¿,

·==-=--- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - _ . : . .___________
LA

GUERRA EN ORIENTE.-ELROORlilSO Á LA PATRIA,-UNA ESCENAIEN
. LAS OALLES DE HIROSHINA.
.

EL CANTO

J;,,! .l littu).

.

,i~\.

,u¡•.

SITIO

DE PUERTO ARTORO.-DESPUÉS

DE

UN DÍA DE LUCHA.

·-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------(Versión libre del inglés de Longfellow)

Una flecha arrojé del arco de oro,
La vi un punto brillar, y se perdió;
Me fuá imposible perseguir su vuelo,
Pues el espacio rápida cruzó.

***

Luego á los aires arrojé mi ca.oto

Al sencillo compás de mi laúd;
Pero no pude perseguir su vuelo,
Porque perdióse en e! confín azul.

***

Muchos años después, la flecha de oro
Intacta en una encina la encontré;
Y la canción perdida de ml alma
En tu a.moroso corazón la hallé!
R. MAYORGA Rrv AS.

"EL HOMICIDIO DEL MISTER"
El cuento publicado con este nombre en el
número anterior de Ec.. MUNDO ILUSTRADO¡ fué
escrito, para nuestro concurso literario, por el
Sr. Eduardo Gómez Ha.ro, que reside en Puebla. Lo hacemos constar a.sí CO!l. la, a,utoriza.ción correspondiep~.

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Las Fiestas de -eovadonga

Acompañado de los miembros de la Junta Directiva de Covadonga el señor Presidente de·
la República recorri6 el tívoli, visitando los
distintos centros de diversión pa:r.a dirigirse
después á la tribuna de honor, desde donde presenció algunos bailes regionales.
Antes de retirarse del tívoli el señor Presidente, fué obsequiado por la Junta con un lunch
que le fué ofrecido á nombre de la Colonia española por el Sr. D. Telesforo García, y al
cual fueron,además,invitados los miembros del
Cuerpo Diplomático y sus familias. Al brindis
muy entusiasta y galano del señor García correspondió el Primer Magistrado haciendo votos por la prosperidad de España y del rey
Alfonso XIII, y elogiando el espíritu laborioso y progresista que distingue á los españoles
entre nosotros.
El señor marqués de Prats tomó después la
palabra, brindando por las damas mexicanas,
c~yas virtudes ensalzó en términos muy expresivos.

Inusitado Entusiasmo
ON mayor entusiasmo que en años anteriores celebró la Colonia española, durante
los días 8, 9 y 10 del corriente el aniversario de la célebre batalla de Covadonga.
.
El espacio de que disponemos no nos perm1te entrar en pormenores acerca de las_ suntuosas fiestas organizadas con este motivo, Y
sólo apuntamos en seguida las notas más salientes del programa á que aquélla11 estuvieron
sujetas.
La función religiosa que se efectuó ~l 8 por
la mañana en et templo de Santo Dom1ngo, revistió extraordinario lucimiento:,el local ostentaba una magnifica decoración floral, destacándose en el altar mayor, entrelazad3:s, las
banderas de México y España. Un amplio cortinaje de seda, con los co].)res nacionales y
orlado con lienzos rojo y gualda, cubría la
puerta principal del ~~plo.
.
.
La ceremonia cons1st10 en la eJecución de la
misa coral de Eslava, en la cual tomaron parte 80 filarmónicos, oficiando el Sr. Inspector
Apostólico, Arzobispo de Spoleto, D. Domingo
Serafini; en el himno á la Virgen de. Covadonga, tocado por el órgano y la orquesta á . la
usanza de España; y en un sermón que predicó
el Padre D. Julián Villalain.
La concurrencia fué tan numerosa como distinguida. Entre las damas asistentes recordarpos á la Sra. Doña Carmen Romero Rubio de
Díaz, á la Sra. Marquesa de Prats, Sra. de
Sougimoura, Sra. de García Vélez, Sra. de
Walker Martínez y sus hijas Sritas. Elisa y
Blanca, Sra, de Wollant y Sra. Suinaga de
Murga. Entre los caballeros pudimos ver á los
Sres. Marqués de Prats, Ministro de España;
K. Sougimoura, Ministro del Japón; Joaquín

G

***

En estos días debe efectuarse la I'ifa de objet-os artís~icos dispuesta poi· la Junta de Covadonga para allegar fondos destinados á la Beneficencia española. Entre estos objetos figura
u0:a copa de oro dedicada por su majestad la
rei_na madre, de España, para el filantrópico
obJeto.

~0-P
Nuestro número

.Especial de Septiembre
Importantes artículos históricos.
Numerosas Ilustraciones.

ELcriptores
domingo próximo se hará, entre los subsde &lt;El Mundo Ilustra.do&gt;,el repar-

EN EL TÍVOLJ.-ADORNO DE LA ENTRADA .

Walker Martínez, Ministro de Chile; Coronel
Francisco Orla, de Guatemala; General García
Vélez, de Cuba; y á los Encargados de Negocios de Italia y Francia, Sres. Montagna y
Vizconde Latour.
La función terminó poco antes de mediodía.

*

UN BAILE REGIONAL.

* * que se verificó en el
En cuanto á la kermesse
tívoli del Elíseo, diremos que pocas, muy pocas
veces se habrá visto en México una fiesta más
animada. El número de personas de todas las
clases sociales que visitó aquel sitio fué incontable, y el entusiasmo no tuvo límites.
A la sombra de los árboles, y dando frente á
las callecillas del parque, las principales casas
mercantiles españolas levantaron artísticos pabellones y kioscos de los más variados estilos,
para vender en ellos cigarros.cervezas, dulces,
refrescos, todo lo que, en suma, es de rigor en
esta clase de fiestas.
Hacia el fondo del tívoli se improvisó un sa- lón de baile, adornado con festones, espejos y
flores naturales, artísticamente combinadas.
Multitud de caballeros, damas y niños de la Colonia ibera se presentaron vistiendo lujosos
trajes regionales.
El Sr. Gral. Díaz visitó por la tarde el tívoli,
siendo objeto, al presentarse á la kermesse, de
una entusiasta ovación. Las bandas militares
tocaron el Himno Nacional, y los vivas á México y España se escucharon por doquiera.
....

to de la. edición especial que prepara este periódico en celebración del aniversario de la.
Independencia de México. El número, queconstará de cien páginas, llevará una portada alegórica. á colores, impresa en magnífico papel
&lt;couche&gt; y contendrá. cerca de trescientas ilustraciones entre dibujos y fotografías.
Los artículos y grabados principales que
aparecerán en el cita.do número, son los siguientes:
TEXTO:
&lt;1810-1821.&gt;-&lt;Cómoles y cómo debe ser el
patriotismo&gt;, por el Dr. M. Flores.--c:¡Surgite!&gt; &lt;La Inde1;&gt;endencia. de Amé~ica&gt;, por el
Dr. C. Peña.Id1áquez.-&lt;La.s relaciones internacionales de México&gt;.-cLos Gobernantes de
México Independiente&gt;.- «Alegría. Heroica&gt;
episodio histórico, por F. Zariña.na., premiad~
en concurso por «El Mundo Ilustrado&gt;.-cLa
F~nda.ción de México-Tenocbtitlán&gt;, por el
Lic. Alfredo Cha.vero.-«El Indio de Noyóó&gt;
episodio histórico por el Dr. Ada.lberto Carrie~
do, premiado en concurso. -&lt;Casas Viejas&gt;
(!as de los nobl~s de_ Nueva Espaí!a).-&lt;Edificws y lugares histór1cos&gt;.-&lt;La.s capitales de
los Estados&gt;.--&lt;El último día de la gran Tenochtitlán&gt;, por el Lic. Genaro García.-«Los
dos claveles&gt;, cuento por Amado Nervo premiado en concurso.-cTodo un Amor&gt;
«El
Barrigón&gt;, episodios históricos, por Eduardo
E. Zárate.-&lt;Los últimos virreyes de Nueva
Espaila.&gt;.-&lt;Los primeros mártires de la Independencia. Mexicana.&gt;, por L uis González Obregón. -«Alm~s Fuertes&gt;, cuento de Abe! C. Salazar, premiado en concurso. -&lt;El Coleadero&gt;
cuento de co~tull!bres mexicanas.-«La prens~
durante el V1rre1na.to y la. revolución de Indep~nd~ncia~, por J. G. U.-&lt;¡Filicidal&gt;, episodio h 1st6r1co.-cU::i. caballo patriota&gt;, por Micrós.
Los a.i:tículos anteriores son inéditos y fueron escritos expresamente pa.ra el número especia.! de &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
GRABADOS:

y

&lt;1810&gt;, bajorrelieve por J. O. Tovar.- Ultimo retrato del seilor General Don Porfirio
Dfa.z. -LR. declaración de Independencia de los
Esta.dos UnidoR. ldem de Venezuela.-Retra.tos
de Hidalgo, Washington, BOiívar, San Martín, Sucre y otros héroes de la libertad deAmérica.-Alegría Heroica.-La Fundación deMé•
xico-Ten&lt;;&gt;chtitlá1?· - El Indio de Noy6ó.C1;1e;po D1pl_o~átlco en el Extranjero.-Ca.sas'
Vie1a.s.-Ed!fic1os y lugares históricos.-Vista.s panorámicas de las ca.pita)e¡,¡ de los Estados. -E! último dí~ de la. gran Tenochtitlán:
ilustracwnes muy 1nteres11ntes.-Los dos claveles.-Retra.tos de los últimos virreyes de
Nueva. E;;pafla.- Los primeros mártires de la.
. Independencia. Mexicana: ejecución delos Avila.s y retratos Y firmas de personajes notables
de .s~ ép?ca.. -Copia_fotográfica. del edicto inquisitorial contra. Hidalgo, expedido en México en 1810. - Facsímiles de· una procla.ma de
Morelos y de la. última página rlel trata.do de
paz celebra.do con Espaí!a. en 1836 etc etc
La. edición contiene, además, a.;tícuÍ~s r~lativos á las principales negociaciones mercantiles é industria.les establecidas enrMexico.
·
COPA OFRECIDA POR LA REINA DE ESE'A~A.
l'ARA. LA RIFA DE BENEFIOENOI4,

TRAJES REGIONALES ESPA~OLES,

UN A&amp;E'ECTO DEL'irNT:&amp;RIORDEL Tfvoµ,

BAILANDO UNA &lt;JOTA&gt;,

OBJETOS DESTIN .\.D()S Á LA RIFA DE BENEFICENCIA,

�EL MUNDO ILUSTRADO

ECOS DE TODO EL MUNDO

m

IENTRAS los japoneses y los rusos se
empefian ca.da día más en I a mortal pe•
lea en torno de la viejas ciudades amu•
ralladas de Mancburia;mientras el público,ávido de noticias que en algo levanten la indiferencia. glacial, característica de nuestros tiempos, busca sola.mente los sangrientos detalles
relacion ..dos con esta ó con aquella acción de
guerra en el remoto Oriente, 1a expedición británica, de la que muy poco se habla hoy en los
periódicos de información del continente europeo, pero de la que de fijo mucho ha de hablarse en poco tiempo más, sigue su marcha,
siempre triunfadora, hacia la santa capital del

Detalle del globo "Vi lle de Saint Mandé".

sa, .describe muy cl&amp;.ramente este peligro, inherente á. todas las excursiones por montañas
elevadas.
Parece impo_sible que el hombre baya llegado

EL MUNDO ILUSTRADO
Europa. por las familia s de los que viven del
mar, son, por regla. general, muy pintorescas.
Alguno de los má s grandes pensadores b.a dicho &lt;que el mar comunica á los que viven en
íntimo contacto con él, ciertos r asgos generosos y viriles, que muy difícilmente podrían encontrarse aun en los de la misma. raza. que habitan á muy larga distancia. de la. c osta&gt;. Na.da
de admira.ble tiene el hecho en sí, desde luego
que es fenómeno común á. todos los grandes espectadores de la. Naturaleza., lo mismo la continua cont.emplación del mar, que la. de las altísimas montañas perennemente oubiertas por
la nieve. Los que en las orillas del mar levanta.o sus miserables chozas para vi vir en comunión íntima con la brava. furia. del océano,aca.ba.n por tomar de él muchos de los rasgos de
su carácter.

. mercial&gt; del problema del transporte por el aire aún se encuentra. muy fuera del alcance del
esfuerzo huma.no, la solución &lt;científica&gt; del
mismo problema. es un hecho rea.liza.do, no solamente en una forma, sino en muchas.Los globos de la forma del &lt;Santos Dumont&gt;, que en
honor de la verdad ha sido igualado, sin llegar á ser sobrepasado, se multiplican, y los
esfuerzos de los inventores han abandonado
ya. los. labora.torios, para salir á los campos
de libre experimentación, en los cuales, finalmente, habrá de encontrarse la dirección de los
globos práctica y comercial.
En París se ensaya actualmente ·un modelo
de globo dirigible, que ha hecho sus pruebas
con gran éxito y que parece ser casi perfecto,
en cuanto á sus fundamentos, sobre todo. Se
llama. &lt;Ville de Saint Mandé&gt; y es de la. forma
misma del &lt;Santos Dumont&gt;, ligeramente modificada. por supuesto. Con este modelo son
cuatro ya los que han evolucionado en París
llamando la atención del público y de los cien:
tíficos, por sus buenas condiciones de estabilidad, dirigibilidad y resistencia á las corrien•
tes aéreas, escollo formidable en el que se han
hundido muchas esperanzas y se ha llegado á
la. muerte de muchos inventores.

***

á poner su planta en regiones tan altas, en las
cuales los edificios más parecen nido.s de águila, que humanas habitaciones. Los indobritá·
nicos, sin embargo, una. vez que tomaron el

00
HACIA ARRIBA
( DE Á LFRED T ENNYSON )

El rey Eduardo, de Inglaterra., es uno de los
más fervientes &lt;sportmen&gt; y uno de los que
con ·mayor asiduidad se entrega. á los varia.dos ejercicios de &lt;sport&gt; que sólo los verdaderos aficionados son capaces de entender y
de disfrutar, por consecuencia. En su yatch
en sus jardines de &lt;lawn tennis&gt; y en sus auto~
móviles, el rey de Inglaterra parece encont1·ar
energías que muchos de sus súbditos jóvenes
no tendría.o segura.mente, ni menos habrían de
sostetlér largo tiempo.
Es el otoflo la época del ya.tch. Los a.ficior.ados de todas las naciones se dan cita á lo largo de las costas y en ellas se ven flotando los
ya.tchs particulares, entre los que so organizan frecuentemente las regatas, norma y fin del
sport. El rey Eduardo, comocsportmen&gt; de pu•
ra s~ngre,_se encuentra actua.lment~ en su yatch
&lt;Br1_tt_a.nma&gt; con un grupo de privilegiados,
adm1t~dos á la. real presencia. La jira. emprendida. por el soberano británico durará
aún algunas semanas.

El globo "Ville de Saint Mandé".

***

Las fiestas del centenario de Petra.rea a.ca.han
de pasar en la. villa de Arezzo, Italia, que se
gloría. de haber sido la que sirvió de cuna al
poeta. Las fiestas han sido este a.ñ.o más lucidas que cualquiera. otra en razón de ser el cent~na.rio. Se ha efectuado una cabalgata. histórica., en la que figura.ron los más célebres pers~najes del si~lo XIV, r~presentados por los
mismos arenzrnos, cuyo tipo se ha. conservado
á través de seis siglos; de manera. que al ves•
tir el traje semejante al que usó Petra.rea la
il_u~ión_era perfecta... En un álbum que la. 'mumc1pahdad tuvo la idea. de formar,escribieron
versos y pensamientos en loor de Petra.rea los
poet!l-s todos de Italia y la mayoría. de los extra.nJeros, para los cuales Petra.rea fué algo
más que un poeta. antiguo, pues es un maestro
eterno de belleza. y de poesía.

- ¡Oh voces silenciosas de los muertos!
Cuando la hora muda.
1
Y vestida. de fúnebres crespones
Desfilar haga. ante mis turbios ojos
Sus fantasmas inciertos,
Sus pálidas visiones. ...
¡Oh! voces silenciosas de los muertos!
En la. hora que aterra
No me llaméis hacia. el pasado obscuro
Donde el camino de la vida cruza
'
Los valles d.e la. tierra;
¡Ob l voces silenciosas de los muertos !
Llamadme hacia la altura
Donde el ca.mino de los astros corta.
La. &lt;gélida. negrura&gt;:
Hacia la playa donde el alma arriba.
Llamadme entonces, voces silenciosa;
Hacia arriba. ..... ¡Hacia. arriba.! .. .'
J. A&lt;:UNCJÓN SILVA.

El Lic. Juan José Ramrrez
A yer fué el primer aniversario de la muerte
del honorable cbia.paneco con cuyo nombre encabezamos estas líneas, y cuyo retrato damos
á conocer á nuestros s ubscriptores.
Fué el Se!ior Licenciado Ramírez un liber al
d!3 profund3: co1;1vicción, siempre fiel á los princip10s const~tuc10nales, h abiendo desempeñado,
con gran acierto, car gos de mucha importancia.
durante largos afios, en varias Administraciones 9-e su Esta.~o, en los que se granjeó la estimaCJón y gratitud de todos lo s chiapanecos.
~u símbolo fu é siempre la honradez y el tr aba.Jo; por eso , al ba jar á la tumb a , todo el Estado 11oró p r ofundamente su. pérdida. • · · · · ·

La "Escala Santa.u
Un ataque á las posiciones tibetanas.

budhismo, á la que tia llegado ya si hemos de
dar crédito á los que envía.¡;¡ recientemente informes respecto á la etapa final de la. marcha.
De todas las expediciones colonia.les que los
europeos, en busca de nuevos mercados para
sus industrias, han emprendido en nuestra épo•
ca a.penas si alguna.de las que s.e han emprendido en el corazón del &lt;Continente Negro&gt; merece ser comparada. con la expedición Macdo,pa.ld a! Tibet, ~o solamente p~r su trascendencia, sino ta.mb1é~, y muy especialmente, por
la enorme serie de dificulta.des vencidas, signo
inequívoco de la importancia. política. y estra.•
t,éo-ica. oue el gobierno inglés a.signa á la. expe•
dición Ma.cdonald . .
Para. la. defensa de su altiva independencia.
y de su a.isla.miento orgulloso, muy pocos pue•
blos habrá que, como el Tibet, cuenten con el
concurso de tfl.ntos y tan varia.dos obstáculo.,
na.tura.les. Las cadenas de monta!las que por
el sur cierra.o las altiplanicies tibetanas, son
las más altas del orbe,y su formación geológica es suficientemente abrupta para. amedrentar
il. los atrevidos que, por ese rumbo, pretendieran llegar á Lasa.
Los obstáculos son de tal naturaleza, que
los audace.s que basta la fecha habían pretendido llegará la capital religiosa. que mencionamos, habían padecido, no sola.mente por las
dificultades propias de una marcha. por países
inexplorados, sino también porque los ca.mi·
nos se encuentran á las alturas enormes sobre
el nivel del mar, alturas que violentan el ritmo
del corazón y que obligan á los viajeros á
acortar inJefinidamente sus jornadas, con gra•
ve detrimento del fin perseguido. El budhista
moscovita. que en primer término alcanzó el
mérito de penetrar á la santa ciudad de La-

Otro detalle del globo.

monasteriq _de Gya.ntsé.logra.ron dominare) ca.mino y deben haber llegado ya á la. capital.
Solamente falta esperar algunos días, para
recibir detalles amplios respecto a.l término de
la. formidable marcha de Macdonald,

***

LaR poblaciones formadas en el litoral de

En la costa francesa. de la Mancha,en el Morhihan especialmente, los hombres pertenecen á
l~ ruda. raza de los i:;-randes luchadores, y viven
s!empre más Y. me1nr que los parisiPnses, por
1•1emplo. La muJer cuyo padre. cuyo novio ó
marido está siempre en inmediato peligro, se
hace paulatinamente reli¡!'iosa., y11. que su sola
esperan za de sal vación reside en la benevolencia divina. De aquí los curiosos rasgos que
prPs1:,nta el pueblo de los litorales.
En santa .Ana de Aubray, cuando el mes de
S!'ptiembre comienza á correr con sus espanto•
sos huracanes, la. «escala santa&gt; de la. iglesia
parroquial (dedicada, naturalmente, á la. santa.
patrona. del lugar ) se ve muy concurrida. Son
las mujeres, madres é bijas de los marineros
en peligro,. que solicita.o de la divina patrona.
1a. rnterce~1ón que ha de salvará sus parientes.
La credulidad y la fe se unen para. oblig11.r á
las peticionarias á que suban las escaleras
que conducen fl.l santuario, derodi1las siempre
implorando, siempre pidiendo el fav~r de la
salvación de sus allega.dos.
El espectáculo de fe sencilla, de suprema esperanza, de crédula.confianza, se traduce por
un sentimiento de infinita paz, que sobrecoge á
los que presencian la constante peregrinación
á la &lt;escala santa.&gt; en la q ue las paredes •se
encuentran tapizadas por los ex votos de mi•
llares de pobres mujeres afligidas.

***

_La. navegación ~érea ha sido la eterna pesa.•
dilla. de la. humanidad, y parece estar destina·
da á seguirlo siendo hasta el momento en que
por fin. la. soluci?n del tremenclo problemas~
pueda hallar, qmzá, en el más sencillo de los
mecanismos ensay ados. Por lo pronto, es ya.
~ucbo lo _qu~ se ha. _conseguido, y se puede de·
cir que, si bien es Cierto que la. solución «co-

Exposición de S. Luis Mlssourl.-'EI Destino dol hombro ro¡"o" · -Por
A. A. Frelnman.
.

En honor de Petrarca.-La cabalgata.

El Rey Eduardo á bordo del Yato "Brittannia ."

Arco triunfal en honor de Potrarca.

�EL MUNDO llUSTRADO

Crónica Metropolitana
L mes de septiembre es el mes de las grandes
fiestas patrias. El siglo dela libertad de que
hemos disfrutado ha iofluído notablemente
ea la formación de nuestro carácter popular,
infiltrando, muy hondamentll en el alma sencilla y tierna de la multitud, la idea. de la gloria
de la Patria y de la eterna remembranza de los
héroes.
Pocos, muy pocos habrán de ser lós pue:til~s
en los cuales, por una de esas extrañas corncideocias del destino, el autor de la Independencia nacional haya tenido la doble categoría. de
sacerdote y guerrero: el reverentismo de nuestro pueblo, natural resulta.do de los tres siglos
de ferviente catolicismo,se traduce, en este sen•
tido por una. adoración al Padre, al Caudillo,
ea 1~ que puede, de fijo, encontrarse la. misma
veoera.cióo y el rei¡peto mismo que se encuentra
en el afecto hacia los miembros de la. familia,
los antecesores y los amos.
Por semanas, por meses, hasta las más humildes de nuestras ola.ses populares, esperan
ansiosamente la. llegada del &lt;gran día&gt; en el
que podrán lucir las pobres prendas de ropa,
obligatorias en las grandes fiestas, y en el que
podrá.o lanzar á. los cuatro vientos los estertores de sus vivas, sinceros en la mayoría. de
los casos.
.
Los ·prepa.rativos para la fiesta de septiembre revela.o hasta qué grado la idea ne patria
se encuentra profundamente arraigada en nuestras clases populares. Solamente al ver la emoción inten3a que se apodera. del pueblo en el
día de septiembre, se puede afirmar que entre
nosotros es muy difícil, imposible por mejor
decir, que llegue á. arraigar la forma monárquica. Se cuenta, y parece que algo de ello es
cierto, que en la~ ~ciagas épocas del imperio,
cuando la imposición de las bayonetas francesas obliuaba al pueblo á manifestarse, si no sa·
tisfecho "cuando menos tranquilo bajo el dominio d~l príncipe de Hapsburgo, se escuchó
con frecuencia, en las calles, el i¡rotesco grito:
&lt;¡viva el emperador de la República Mexicana&gt; ......
Ei en México algo que forma parte ya de los
va.Hes y de las sierras, de. los volcanes, ?-e la
flora del suelo mismo, la idea de repúbhca y
de independencia. No en vano las anteriores
generaciones han regado nuestro suelo, hasta
empaparlo, con la sangre caliente de sus arterias 1 y han sabido recorrer las quebradas y
subi r las cimas, siempre al mágico grito_de libertad. Ea los grandes días de la Patria, en
las celebraciones populares fastuosas, es en
las que puede verse sin cubiertas y desnuda,
en todo el esplendor de su vigorosa naturaleza. criolla., el alma del pueblo.
Toca á la madurez la cosecha. cuando en las
leja.nas haciendas, en íntimo contacto con la
lujuriosa vegetación, en medio de todos los
aromas y de todos los cantos, se celebra la
fiesta nacional. Los pastores vuelven al aprisco mostrando, en la. nieve de sus admirables
denta.duras, la infantil alegría.; los peones olvidan por un solo día todos los siglos de es·
pa.ntosa miseria-más moral que física-en la.
que se han hundido, á causa de la no educación y del fanatismo impuestos por la dominación hispana; y dejan flotar su pobre espíritu
pueril en leja.nas regiones desconocidas, en las
cuales la existencia es mejor, pensando solamente en que, á pesar de sus dolores y de sus
humillaciones y á pesar de sus esclavitudes y
de sus miserias, tienen la infinita dicha de ser
mexicanos.

E

1
1

'.

y en la alegría. heroica de septiembre, por
uo fenómeno curioso, ya no tiene lugar el odio
al español, que antes formaba la mitad, cuando menos, del contento del día; desde que las
últimas desdichas de España,consecutivas á la
guerra con los Estados Unidos, fueron conocidas en sus dolorosos detalles por el pueblo,
una especie de misericordioso afecto substituyó al odio, más legendario que efectivo, que
de generación en 2"eneración se trasmitían las
clases poco ilustradas. La madre patria. era
algo fabulosamente malo; a.lgo cuya crueldad
se citaba como modelo en las pláticas familiares. La. guerra vino á demostrar que en la leyenda. negra de Espaiia mucho era lo que á
nosotros mismos se debía, y desde aquel momento el corazón de nuestro pueblo, lleno de
arranques y de impulsos, amó en España el sufrimiento, el hondo y desesperado sufrimiento
de la derrota.
Por eso en las fiestas que los espaiioles celebra.o se escucha.o, á la vez,los &lt;olei:&gt; españoles
y ]os alegres &lt;vivas&gt; mexicanos. Y los iberos
sa.beo divertirse cuando se deciden á hacerlo.
En los últimos días lo han demostrado suficientemente: todo aquello que á la raza latina
gusta. todo lo que puede traducirse por una
hora de esparcimiento, fué dispuesto por la. comisión en forma tal que no dejara que desear
ni á, los más difíciles de contentar.

EL MUNDO ILlJSTRADO

Los· OBREROS

***

Si el mes de septiembre tiene, para nosotros,
la alegría de la.s fiestas de Indepencencia, tiene también, por desgracia, las tristes record&amp;·
clones de Molino del Rey y de Chapultepec.
Cierto que en los dos casos citados, en las dos
jornadas sangrientas, inútiles, ~oloros'!'s, l_a
gloria, por una de las compensaciones misericordiosas de la suerte, no fué precis11mente de
los vencedores; cierto que, en la vida remota,
infinita., de las naciones, los aniversarios de
esta natura.laza deben ser aniversarios de glo·
ria; pero es ta.mbién cierto que el triste recuerdo de la inutilidad del enorme sacrificio nos
persigue con la tenacidad de una. pesadilla espantosa. Los niiios de Chapultepec, sacrificados en la brutal forma en que el destino toma
sus víctimas, han dejado un largo reguero de
luz propia y serán siempre un ejemplo d~ ab·
negación: los ejemplos nunca son demasiado
numerosos.
Pero las jornadas de Molino del Rey y de
Chapultepec, con ser dolorosas, sangrientas,
ejemplares, no tuvieron el efecto inmediato
que, si no justifica, cuando menos aminora la
enormidad del desastre. La ambición de un
militar soiiador cubierto con las ropas de un
césar, la impericia magna de Santa-Anna y sus
graves errores, hicieron-que fuE&gt;ra un camino
de vietoria el que trazaran las águilas ameri·
ca.nas en nuestro país, cuando bien podría haber sido una vía dolorosa.
La. suerte nos fué infiel. Por fortuna, la infi·
ta misericordia del padre Tiempo ha venido
lentamente curando la llaga y vertiendo en
nuestros recuerdos la consoladora. bruma. del
olvido.

***

Avecínase ya el invierno con su grato cortejo de tardes macilentas, que parecen estar
muy enfermas, de madrugadas frescas y blan·
cas, de nocbes copiosamente regadas de la plata estelar. Los que no aman al invierno, los
que no saben traducir en palabras que llegan
al alma las misteriosas armonías de la tarde invernal, no dejan de llorará la aproximación del frío. El frío, como el dolor, como la
muerte, son nobles, son santos, son consoladores.....

Páginas de la Moda

Bajo la aurqra roja, que clarea
por el camino blanco de la aldea,
desfilan los obreros en cuadriga ..•
Resignados y mudos, los colosos
dejan colgar los brazos poderosos •
al azar de la marcha y la fatiga.

Trajes de Otoño.

Tienen perfiles anchos y salientes,
el cabello les cae sobre las frentes,
las espaldas son bloques de cantera ...
y cuando están dispersos y distantes,
se recortan al sol, como gigantes
que marchan al asalto de una hoguera.
Ante ellos, entre tules de neblina,
alzan las chimeneas de la USINA
sus dos brazos de sangre coagulada,
y en la amarga, tristeza del paisaje,
aquella obscura muchedumbre en viaje
parece una gran fuerza maniatada.
Deja tras ella muerto el caserío
donde tiritan de dolor y frío
las mujeres, los niños, los ancianos ..•
... Al obrero que vuelve la cabeza
se le anega_n los ojos de tristeza
y se le crispan, sin querer, las manos.
Pero por sobre el ala de amargura
que cubre, como un techo, la llanura,
flota una claridad deslumbradora •••
Es la esperada redención que viene:
entre las manos, como cetro, tiene
las fulgurantes llamas de la aurora.
Y la obscura y doliente caravana,
entonando los cantos de mañana,
entra á su negra cueva de dolores,
como una tempestad hecha poeta,
que al fin estallará sobre el pla.neta
en una colosal lluvia de flores.

ANTENOR LESCANO,

MANUEL UGARTE.

L

modas para otoño é invierno muestran
ma.yores cambios que otros aiios. Las
.
ma.nga~, que son el barómetro de los est1~0s, son, generalmfnte, anchas hacia arriba,
111ustándose al brazo del codo á la muñeca.
Los cuerpos parecen ser de dos distintas clases: una, adaptada á las mujeres delgadas y
ot~a, á las gruesas; ya se deja entender que 1'as
primeras llevarán cuerpos holgados en ianto
que las últimas habrán de usarlos ~strechos.
En la.s faldas, le.moda.ha ido al extremo: son
muy anchas y serequiE&gt;re. para hacerlas, gran
cant_idad de género. Una. fa da de moda. debe
medir, cuando menos, 4.50 metros de ba!le,
pues la ma.yor parte mide 9 ó 10 metros al re·
dador de la. bastilla.
No será fácil arreglar las faldas de moda y
me!1os lo ~erá adap~ar las del pasado afio al
estilo corriente; con todo, se les dará cierta
novedad por medio de ol3ines y entrepaños. Las
nuevas fa.Idas serán circulares en su mayoría·
las de cuchillas se acomodarán á la figura me~
die.ate pliegues, en lugar de cortar las tela, como lo hacemos hoy. Ea verdad, el problema
más a.brumador de este año será la confección
de una falda.
Las bandas y bieses sufrirán también modiAS

TEATROS.-Rachelle_Fabrls, bailarina de Arbeu.

FIGURINES NÓ.MEROS

1, 2 Y 3.

�Et MUNí&gt;O

EL MUNno ILUSTRADO

ILUSTRADO

continuándose en la espalda para. formar una.
especie de chal. Gran cuello de tE!rciopelo amarillo bordado, cruzando por med10 de pasamanería..
.
1·
NúM. 6.- &lt;Toilette&gt; de inter10r en muse 10a
de seda amarilla sobre fondo blanco,mont ada
á frunces en el canesú de galones, formando
greca. Rombos de &lt;guipure&gt; adornan las estolas, mangas y bajo de falda.
.
.
NúM. 7.-Traje de doulard&gt; azu~ páhdo impreso con pastillas negras guarnecido de escarolas de tafetán y de listones Liberty azul pálido. Metraje: 15 metros de doulard&gt; y 25 metros de listón· 5 metros de tafetán.
NúM. 8. - V~stido en etamina ~risclaro guarnecido de abullonados de la. misma tela Y ~ncaje «Cluny&gt;, Metraje: 6. 50 metros de etam10a
y 5 metros de enea.je de 15 centímetro~ de ª?cho.
NúM. 9.-Traje en paño neg:o h~ero, alto
cuello y corbota de encaje; cuelhto _c~rcular de
terciopelo rayado de negro. Me~ra¡e. 6 metros
de paño 25 centímetros de terciopelo Y 3 metros enc~je de 15 centímetros de ancho.

ficaciones: ahora se plegarán ,y unirán á los
trajes encabezándose por uno ó ambos lados,
ó bien la unión se efectuará por gruesos cordones generalmente de color y tela distint'!' del
traje. ' Asimismo se puede obtener_ un precioso
adorno de bandas cortándolas circulares', de
7 á 8 centímetros de ancho, y a.plegadillándol~s
hacia el centro, guarneciendo la circunferencia
con estrechos galones.
Los ola.nes son de gran &lt;chic&gt; y se hará:° más
pequeños que hasta. el día.: ¡qué &lt;met:a.Je&gt; se
empleará para un traje siendo los vestidos tan
amplios y llenos de olanes!
.
Las nuevas falda.;, son considerablemente
cortas a.un para los trajes más lujosos de casa; y, diré más: casi no se verán las colas e_n
ningún vestido, siendo todos de ~n largo umforme, á pesar de lo cual se necesitarán de 8 á
9 metros de género do ble ancho, y, en tafetán
ó materia.les estrechos, de 18 á 24, pues que las
mangas, cuerpos y faldas, serán de intrinca.da.
confección.

•

***

Las chaquetas y sacos de a,brigo variarán
mucho en forma, llevándose los boleros, las
chaquetas de cortos faldones, de 48 á 50 centí•
metros, y las levitas muy largas. Los faldones
son á veces separados del cuerpo, Y, acerca.
del contorno, no hay regla cierta: pueden ser
de igual largo al frente y espalda, ó descender
de la espalda al frente, de 6 á 12 centímetros ó
pueden estar cortados al ni ve! de la cintura
por el frente y formar caída á la espalda, ó
bien caer en punta en el delantero y espalda,
dibujando arcos lateralmente; en suma, se per·
mitirán toda clase de fantasías, con tal que
ofrezcan un bello conjunto. .
.
.
Las mangas del severo estilo &lt;D1r~ctor10&gt; no
serán muy ajusta.das en la parte baJa.;_ el puño
muchas ocasiones es del mismo material Y, en
otras, del género usado en ~l adorno, y queda
muy bien con caída. de enea.Je.
C. GALINDO,

LAS PASAMANERIAS
(Carta de una parisiense).

(: EGUN parece, no hemos concluido aún con
las pasamanerías
Este género, á qtie i,e ha vuelto hace dos ó
tres años estuvo abandonado durante tanto
tiempo q~e ha sido necesario formar nuevas
obrera~ y emplear un aprendizaje completo.
Este trabajo da hoy los más hermosos resultados y los adornos de pasamanería realzan
un gran número de &lt;toilettes&gt; y hasta forman
abrigos.
.
Se hacen estolas enteras, esclavinas, anchas
tiras en las mangas, con esas hermos!l's pasamanerías de seda labradas como enca¡e en que
varios cordoncillos de seda de tamaño mezclado reemplazan el hilo.
He visto sobre una capa de forma japonesa
de terciopelo negro, una boa finamente traba·
jada terminada en un ancho trenzado con be•
Ilota~ colgantes para adornar el delantero de
la capa.
La guarnición se completa con un par de
hombreras con franja, que dibujan los hom-

e}

o
NUtSTROS FIGURINtS
NúM. 1.- Bolero y falda á propósito para
tafetán luisina., velo, pongee, etc. Nuestro modelo es'de tafetán raya.do con puntitos blancos
y malvas, adornado con anchas bandas blan•
cas y &lt;stra.ps&gt; estrechos pespunteados en tafetán malva liso. El cuello, la banda del fondo

FIGURÍN NÚM. 4.

en el bolero, la guarnición de las mangas y el
peque!'lo ornamento de los lados de la falda,
son bandas de bordados de sedas que remedan
el estilo de Oriente. La. falda es en tres volan·
tes: el superior se detiene á los lados del de111.ntero y está extrañamente recortado.
NúM. 2.-&lt;Jacket&gt; y falda modificación de
estilo &lt;Directorio&gt;, il!'ualmente adapta.ble á
la.nas ligeras y sedas. Modelo en verde claro;
chaleco y vueltas de Suecia blanca y cuello y
bandas de terciopelo verdeobscuro. La falda,
en largo redondo, tiene un angosto delanter_o,
plegándose al rededor de las caderas con phegues invertidos, lo que da un efecto agradable.
.Puede recortarse la tela al revés al nivel de las
caderas. La chaqueta lleva un corto faldón á
los lados y espalda.
NúM. 3.- Traje dibujado para sedas suaves
negras. La falda está en largo redond?, con
trece cuchillos, cayendo en blandos phe_gues
naturales á lo largo; está montada á la cintura por pliegues del ancho del cuchillo que bajan insensiblemen~ por las caderas, s10 pe~puntearlos. El abrigo se hace con forro ó sm
él. El adorno del traje consiste en bandas fruncidas por el centro y figurando rosetas en los
extremos. El cuello y puños muestran &lt;straps&gt;
diagonales de terciopelos verdes sobre un fondo de seda crema..
Nú M. 4. - Elegante traje en tela blanca con
tres volantes bordeados por ba ndas de raso;
los dos superiores se abren en el delantero,
guarnecido de bandas cruzadas y abotonadas
debajo de un canesú de encaje. Blusa de encaje adorna.do con bandas como las de la falda;
mangas obispo con dobl~ vol~nte.
.
NúM. 5.-&lt;Toilette&gt; de 10ter10r, fruncido por
encima de la cintura. Mangas muy amphas,
)

FIGURINES N ÚMEROS

bros, mientras una larga punta del mismo tra•
bajo se alarga en la espalda pasando del ta.lle.
Todo el contorno del abrigo está adornado
con un ligero saliente de armi!'lo.
La forma japonesa es vaga, recta y flexible,
con mangas rectas muy grandes. Este abrigo
puede ser muy corto y así tendrá más gracia.
Esta forma es muy elegante y los adornos de
pasamanería de que hablo y que se aplican
igualmente sobre toda clase de pa!'los, seda ó
piel, agreg an mucha riqueza al traje.
He visto una estola de pasamanería. a.plica.da sobre terciopelo color madera en gradación
de tonos, rodeada de volantes del mismo terciopelo cortados en «forme&gt;, con amplitud y
derroche de tercio pelo sobre el delantero como
para alargarlos en manteleta.
El conjunto estaba rodeado de una tira de
visón con un pequeño &lt;empiecement&gt; y cuello
oficial de visón.
Este abrigo de fantasía es una. linda entrada
de temporada para los días algo frescos, pero
que no requieren aún el uso de un abrigo caliente.
El fondo es acolchado. E l volante es muy
flexible. Esta forma es muy agradable para ponérsela sobre los hombros con un traje de pa·
ño claro para hacer visitas. Equivale á un
abrigo de piel como en&lt;toilette&gt; de ve~tir.
Se ven también lindas guarniciones de pasamanería ya preparadas para adornar la parte
superior del corpiño.
El cuello alto y varias tiras de pasamaneria
de unos dos dedos de ancho1 sirven para lo
mismo. La punta de las tiras termina en peques
i'los motivos de roseta y bellotas.

1

,,_~.

.

~
\ \11_____ ,.,,,~_,________.)
FIGURÍN NÚMERO 5.

F IGURÍN N Ú MERO 6.

7, 8 Y 9,

Muchas bellotas enormes ó una ligera lluvia
de bellotitas en &lt;pampilles&gt;. Los corseletes que
e~tán muy en moda y favorecen un talle bien
ajustado, están adornados también con motivos de pasamanería para disimular el cierre.
He aquí una &lt;toilette&gt; muy linda de tafetán
color madera salpicado con motitas color malva satinadas de diferentes t amailos.
La. falda disminuida arriba está fruncida
muy fiua alrededor de las caderas, dejando un
pequeilo espacio plano por delante para.formar
un delantero e;,trecho.
Tres volantitos en &lt;forme&gt; guarnecen los bajos de la falda. Una estrecha pasamanería co. 1or madera toda franjeada. de bellotitas, se extienden sobre la cabeza. del ú ltimo volante.
El corpi!'lo forma blusa con un corselete hecho de tafetán semejante. Está hecho con &lt;empiecement&gt; el corpiño. Dos volantitos dan la
forma esclavina, sobrepuestos con la misma
pasamanería..
Anchas mangas, con volantes, fruncidas de
arriba abajo sobre el centro del brazo, requieren el mismo adorno con abullonados de muselina de seda color madera hecho de un plegado abun dante.
Esta. manga es corta y se detiene en la parte
inferior del codo s0bre anchos puilos de &lt;guipure&gt; de Irlanda; la misma &lt;encolure&gt; de «guipure&gt; puesta sobre un fondo de pana color
malva.
Estas faldas de tafetán flexible no están fo.
rradas, para dejará la tela toda su flexibilidad y blandura.
Un viso de tafetán color madera, liso, ador•

nado con volantes para armar bien los bajos
de la falda. r ~emplaza a l forro de seda.
Esta falda toca al suelo, apenas arrastra por
detrás y el viso está á dos dedos del suelo.
El más ligero movimiento de la mano ó hasta un botón ó una brida bien puestos, permite
levantar ligeramente para andar la parte de
cola de la falda.
Las mangas del traje que he descrito es lo
que más se usa actualmente.
Como os decía, se hacen bastante anchas,
sujetas al dorso del brazo por una serie de tres
ó cinco fruncidos y se det ienen debajo del codo, terminadas con un volante ó un encaje
fruncido.
Y para terminar la manga. se ha inventado
uná especie de mitón de encaje que se pasa sobre el brazo y que se sostiene por medio de un
elástico, bajo el volante de la manga. Este eu•
caje de puño es calado sobre la piel y se detiene en la mano. De este modo se puede tener á
voluntad, una manga larga ó una corta.
Es muy pr áctico y elegante á la vez.
Los corpiños, todos de &lt;guipure&gt;, continúan
usándose mucho y se g uarnecen coa prvfusión
de valenciennes. E ste enca je parece que va
siendo el favorito. La forma bolero que se abre
sobre una camiseta de muselina de seda, es l a
más adoptada.
Un ancho cinturón corselete, de tafetán flexible de dos tonos muy claros, malva y azul
celeste, ó rosa y maíz pá lido, r ejuvenece y renueva un poco este estilo de corpiño siempre
tan cómodo para adaptarse á todas las faldas,
BARONESA LlVET,

�EL MUNDO ILUSTRADO

1nstala6lón OB 1a Gomoanía GBrVB6Bra ' .TOIU6a uM6Xi60. s. fl."
E.n la E.xoosiGión d6 St. Louis Missouri, 6n 61 orBs6nt6 año.

tx~osi,~flLl
san-tui~,

Palabras que no
se pagan con oro

de

~
Los consejos ·y las ·)piniones de· extraños, tíenen más ó me::10s valor, según la importancia de la persona _,que los prol!uncia;
desde luego las opiniones de los sabios y sus consejos, sirven de
guía á los que no han podido deáic:arse enteramente al cultivo- de
la ciencia, sea por escase!'. de recursos, falta de tiempo ú otras circunstancias.
Afortunadament e hombres ilm,tre3 se han_ dedicado por
completo al estudio, sacrificando su j1Lventucl, sus pasiones, y su~
placeres, en bien d€ los desheredados de la ciencia, y ellos no&lt;i
aconsejan y guían, ens€ñándonos á escoger lo bueno y á aprov€char lo útil en todas la.e; fases de nuestra vida.
.Así hay palabras rectas y severas, dignas de transmitirse á la
posteridad ; conceptos imperecederos y opiniones que siempre vivirán en la memorill. de las multitudoo que han sabido aprovecharlas.

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Entre ellas podemos contar á la del Dr. Rafael Lavista, emimmte Médico, cuyo recuerdo vive latente en tQ&lt;los cuantos han
oído hablar de él, quien se expresa de este moclo en un autógrafo
que tenemos al frente :
.." Habiendo _expe.riJ;l'.lentado en algunos enfermos el "Vino de San
Germán," lo recomiendo como un buen tónico y reconstituyente.
- Dr. Rafael Lavista.- Rúbrica.
La opinión de este ilushe médico, que fué Subdirector y Profesor de Clínica de la Escuela N. de Medicina de }féxico, es de un valor inmenso, pues gracias á ella, todo aquel que por desgracia sienta sus pulmones roídos por el implacable bacilo de la Tuberculosis, tan común en nuestr~ país; agotado por el terrible Paludismo, endémico en nuestras tierras bajas, debilitado por la .Anemia,
propia dé nuestro clima tropical, Impotente, Inapetentes, falto de
energía, inútil, en fin, para cnmplir con su misión en el mundo,
sabe que puede encontrar en el ''Vino de San Germán," el remedio
seguro de sus males y el mejor antídoto para toda clase de enfermedades endémicas ó epidémicas, pue3 tonifica y recon.citituye
el organismo.
Se recomienda por su agradable sabor y debe tomarse por
las personas que deseen cc,nseryar su salud, ó recuperarla, si la
han perdido.

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Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de 15 kilos.

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Enfermos del Estómago

•

L UNDO LUST~ílDO
Año XI.-Tomo II.-Número 12.

Subscripción mensual foránea ..... $ 1.50
ldem
ldem en la Capital..$ 1.25

MEXICO, SEPTIEMBRE 18 de 1904.

Gerente: LUIS REYES SPINDDLA.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOU.
Registrado como artrculo de segunda clas.t' en 3 de Noviembre de 1894.

Es conveniente convencerse de que el

DIGESTIVO MOJARRIETA
1

1

es lo único positivo, lo único en el universo que en realidad cura
rompletamente las enfermedades cróniras drl estómago é intestinos. Opuesto este medicamento á la engañosa acción de todos
los otro~ que se anunrian y e~tando muy prolrnda Ja superioridad
que posee contra cuanto exi~te, cada enfermo aseg·ura su vida
exigiendo que esté gTahado sobre cada oblea el nombre

1

j

DIGESTIVO ·MOJARRIETA
DISPEPSIA, GASTRALGIA y ENTERITIS CRONICAS

r

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1

. l.

Con sus síntomas: Agrios después de Jas comidas ó Acidos del estómago, Sed excesiva, Hinchazón del estómago ó peso en el vientre por poco que
se coma, Digestiones lentas ó incompletas que producen Sueño, Repugnancia, Mareos, Dolores del estómago ó del vientre, Vómitos persistentes y Diarreas
cron1cas.
Son enfermedades que según enseñan millares de
personas bien conocidas y respetables, á quienes se
vió!sufrir durante muchos años medicinándose inutilmente, y además reconocen eminencias médicas
de\varias naciones, sólo se curan completa y radicalmente con el

\\~

.

•

·a,aESTIVO . IIIOJARRIETA
Depósito general:

José Uihlein, Sucesores,
Almacén de Drogas, Coliseo Nuevo 3. MEXICO.

· 1 81 O
l!ajorrelleve de J. C. Tovar, para " EL MUNDO ILUSTRADO."

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 11, Septiembre 11</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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