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                  <text>- JII Pu~rto d~ u~racruz
• GRANDES ALM~GENES •
E&gt;E-ROPA Y·.
DA-DES 1
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L UNDO ,LUST~HDO
Año XI.-TomoJI.-Número IS.

NOVE

;E~UNDA MONTERlt.LA Y

CAPUCHINAS■

MEX(CQ

r

MEXICO, OCTUBBRE 9 de 1904.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDDLA.

Subscrlpcl6n mensual forinH ..... $ 1. 50
ldem
ldem en la Capital. . $ 1.25

Gerute: LUIS REYES SPINOOU.

Secretario de Redacción: José Gómez Urarle.

Registrado como articulo de segunda claae en S de Noviembre de 1894,

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~os MAS GRANDES yMEJOR SURTIDOS DE. LA REPÚBLICA
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DBoartamBnto 06 artí6nlos oara IOI6sla~
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Sin riviJI stiffitfo en bronces de todas,clases.
Blandpnes; ,CiJJ)deler:~s,.T.ro1:10~,.~~grarios~
Ciriales~RamiJle{~s~.. Caridelabrosl ltániparas,
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Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de 15 kilos.

Signorttt Honnorat y €ompañía.
LA CORTESIA EN LA GUERRA.
U n dra ¡rón Ja ponés ofre'-'lendo l a lumbre á un prision e ro ruso.

•

( De foto¡rafia.)

�EL MUNDO ILUSTRADO

LOS DRAMAS DEL AMOR
ECIDIDAMENTE en los seres de
nuestro tempera.mento y de nuestra. ra.za., el a.mor es una. verdadera. y en ocasiones a.la.rma.ote enfermedad. Pare. nuestro corazón
volcánico, pe.re. nuestro espíritu
ime.gloa.tivo y pe.re. nuestra. voluntad explosiva., el e.mor no es el sentimiento dulce, e.pacible y tierno
que a.socia. dos vol unte.des y une
pa.ra siempre dos destinos; sentimiento ardiente, sin duda.; pero que
ca.Idea. sin e.bra.sa.r y que, como el
fuego del boge.r, calienta, a.lumbre.,
chisporrotea. y fla,mea. regocija.do,
reconfortante y fecundo.
No; para. nosotros el a.mor es pa.•
sión ciega., ímpetu brutal, hornaza
que devora, volcán que a.rre.sa., in·
cendia., derriba y sepulta. y cuyas
violentas erupciones conmueven
he.sta el fondo todo el ser y desquician el organismo físico y moral.
DesUnado por la ne.tura.leza á. ser
germen de vide., de fuerza y de fe·
licidad, se transforma en nosotros
en muerte,en debilidad y en infortunio, y en vez de ca.nta.r melodiosos
idilios, lanza. los gemidos dolorosos
del drama cruel y los tremendos
rugidos de la. tragedia. sangrienta.
Ese amor que une y que confunde
la.s existencias, que hace á dos se·
res ma.rcba.r serenos y felices prestándose mutuo a.poyo y recíproco
consuelo, que da vigor a.l brazo pa·
ra. el traba.jo, energía. á. la. volun-

D

ta.d en la. lucha. por la. existenuia. y
serenidad al espíritu a.nte el infortunio, es, en las e.lma.s pasionales
como la.s nuestras, antagonismo de
deseos, lucha. dfl volunt11,des, anhelo enfermizo de emociones teatrales
y gra.ndiosa.s, más propias ael es·
canario que del bogar, más ca.racterístlca.s del poeta. trágico que del
obrero humilde, y más ca.paces de
hacer de la. vida. un infierno que de
convertirla. en un pa.raíso.
Las ello res del ma.l&gt;, del drama.
de amor, brotan con abunda.ocia.
acres de aroma., rojas de colorido,
conteniendo más acíbar que miel
en sus nectarios y más veneno que
savia. en sus cálices.
Dentro del a.mor a.sí sentido y
a.sí comprendido, ha.y una. forma.
posible de equilibrio que puede ba.cer duraderas y esta.bles las unio·
nes que crea. y la.s familias que funda. Pa.ra. rea.Jiza.r ese equilibrio,
basta. ta.o sólo que si el hombre
asume el papel de verdugo, la. mujer
se resigne á ser víctima, ó que si la.
mujer es una. harpía, el hombre no
deje de ser una. pe.loma..
Y ni aun así! Un drama reciente
y horripilante que hemos na.rrado
en nuestras ediciones cuotidianas,
prueba que suelen no bastar la. dulzura, la. resignacióo,la. abnegación
infinita. é ina.gotable de una. mujer
mártir pe.ra. evitar el desastre fin11,l,
la. bec11,tombe Shakespea.ria.na. y
que un ene.mora.do loco, enfermo
mortalmente del e.lma., excluido de
la. vide. norma.!, monstruo y no arquetipo, puede de.r muerte á la
compaf!.er11, de su vida., á la. esposa

_,, ,.¡¡4

amante y Jiel y dársela. él también
sobre el lecho mismo en que acaba
de nacer el fruto de su amor.
No puede darse na.da. más desola·
dor, más horrible y más repugnante
queese lecho fecundo y bendioo,consa.gra.do por la. maternidad como un
a.lta.r, y en el que un ángel inocente,irresponsabte é inconsciente aún
de su irremediable infortunio, se
revuelca y llora. en la sangre y entre los cadáveres de sus propios
padres.
Y todavía aquella. infortunada.
madre á. quien acaba de proponerse que muera y que ha. aceptado
plácidamente su cruel é injusto destino, tiene como última convulsión
de agonía y como postrera. manifestación de vida un abrazo ardiente y una. a.morosa. sonrisa. para. el
esposo asesino.
Si éste ha. de ser el a.mor; si el
fecundo creador de la. vida ha de
empuf!.ar la. cortante gua.daí'la y segar venturas y existencias, llenando
de luto y de sangre el hogar y de
desolación la. sociedad, hay que renegar del fuego que lo enciende en
el 11,lmá y preterir al ardor, al eu ·
tusla.smo, á la. fiebre ardiente que
lo enloquece y lo extra.vía,la. calma,
la. serenidaa y la fecundidad del
amor burgués, y á. los hervores de
nuestr11, sangre a.rdiente y envenenada., la. tranquila y tibia cir•
culación de savia. de otros temperamentos y otras ra.za.s, menos ios·
piradas y a.rtística.s, acaso, pero
rte seguro más sanas y mejor equilibra.das.
Y cuenta. que los estragos á

....

?J'ai.-iJtie1etif~

que está. llamado ese cdelirium tre•
mens&gt; que llamamos amor y que
entre macabras alucinaciones 008
conduce ta.n á menudo al crimen
tienen en la. virtud y en la resigr•a~
ción femenina. una. atenuación y un
correctivo. La. mujer, en efecto con
su sumisión, con su abnega~lón
con el sacrificio de su bienestar y á
veces también de su dignidad,á loa
arrebatos, á las exigencias, á. loa
caprichos del hombre, evite. á dla•
rio tremendas tragedias, precave
dramas crueles y sangrientos y doblando la. cerviz al yugo, suele'a.leja.r de su propio cuello la. cuchilla
que la. amenaza..
El origen de este mal, que es mal
socia.l por su amplitud, como ea
ma.l mora.) por su baja naturaleza
está., sin duda, en nuestro tempera~
mento pasional y ardiente, en el
carácter instantáneo y a.va.sallador
de nuestras emociones; pero también en la convicción, errónea y
atentatoria.. de que la mujer no ea
una. &lt;persona&gt; con todos los dere•
cho~,. las prerrogati va.s y la. respe•
tabihdad que la. ley y la. civiliza•
ción otorgan á. todo ser humano
sino tan sólo la &lt;cosa&gt;, la pres~
del hombre, y g ue sobre ella no ha.y
sevicia. g ue no pueda ejercerse ni
contra ella. atentado que no pu~da
cometerse.
Contra. la. pasión ciega y brutal
se puede poco; contra el error que
la estimula. y la. a.lienta se puede
mucho,y todo debemos, aunque tar•
de, esperarlo de los progresos de
le. cultura. y de la. educación naciona.les.
DR. M. FLORES.

..

·\
A ca.pita.! se ha. encontrado en plenas fies•
[
tas, durante los primeros días de la. sema.•
na. que e.ca.ha de fenecer; distinguidas persona.lida.des científicas nos he.n visitadv, y la
ciudad las ha. recibido merecida.mente con grandes a.ga.se.jos. Se tra.ta. de sabios en su mayo•
ría., que se ha.n dedica.do e.l estudio del planeta.
que nos sirve de mora.de., de geógrafos y de
geólogos que hace pocas serna.nas se reunieron
en Congreso en el recinto de la. Exposición de
St. Louis Missouri.
Con ellos vienen ence.ntadora.s da.mas, mu·
chas de ell&amp;s de la. raza la.tina. y sa.jona.s Ja.s
otras, damas que también se dedican á. los estudios áridos y á. la.s exploraciones, damas
que a.úna.n á la. gra.oia. femenina., el soberano
atractivo de la ciencia.
·
Es el gusto de las explora.clones geográficas
uno de los que mayor prestigio tienen pa.rá la.s
alm1~s fuertes, pa.ra las almas viriles, capaces
de sentir plena.mente el acre sabor del peligro
y de experimentar el vértigo inmenso que ca.usa. la. vecindad de la. muerte. Si los alpinista.s
perecen, ano por a.lio, empef!.&amp;.dos en arra.nca.r
á la.s nieves su eterno secreto helado; si los
viajeros que dejan el Círculo Polar á la. popa
de sus na.ves, sintiendo al ha.cerio que se extienden entre ellos y ,la. humanidad la.s sabe.nas incónmensúrables que guarda la esfinge
ble.nea; si los que se hunden en la zona. tórrida.
a.frica.na., como en un círculo infernal, en demanda. de un da.to pa.ra. la. ciencia.; si todos
ellos tienen un gran anheJo de saber que les
ca.lienta. el alma, todos ellos, en ce.mbio, experimentan al la.do de la. angustiosa. expectativa.
del temor, la grandiosa. fruición del éxito, la
sincera. explosión de placer que acompa.í'la.siem•
pre los trabajos cumplidos, en el orden físico
lo mismo que en el orden intelectua.l.
Na.da. va.le la. vida. si no se lleva en el fondo
del alma. un ensuelio, como se lleva. una. lámpara. cuando se marcha. en las tinieblas; nada
podría. da.rse a.l mundo, si no se tuviera. como
guía. lJ que los reyes magos lleva.be.o en su
a.ventura.da. peregrinación: una. estrella. nueva,
sobre el fondo a.za.roso de la noche.
Poco importa que los guijarros se multipli·
quen y la.s espinas se aglomeren sobre la. senda. hiriendo la. planta. Cuando se lleva la.
fre'nte muy a.Ita. y la. mira.da. fija. en la fa.nta.smagoría. maravillosa. del cielo; cuando se mira
á distancia., envuelta. en una. lluvia de polvo
de oro y en los ,1ela.jes del horizonte, la. figura.
dl vioa. del ideal, enea.roa.do con el fuego purísimo del astro rey, se puede a.travesar fácilmente la. ruta., por más que en ella abunden
los tropiezos. ¡Felices los que ponen su espíri•
tu muy lejos de la. tierra, aunque 11ea. en una.
estrella.! .•• ,

***

Como era. perfecta.mente natural, ?:uestro gobierno, en cuanto tuvo noticia. de que estaban
decididos á. visitarnos los ilustres huéspedes,
arregló una serie de festejoa, á -fin de hacerles
grata su permanencia. en nuestra capital. La.
presencia. de la.s da.mas ayudó en mucho la. obra
del Gobierno nacional, pues fué bien sencillo
encontrar excursiones, recepciones, jiras, muy
animadas desde luego que se contaba. con la.
participación de las damas.

*
**

Por bando na.ciona.l, en la más solemne de
las formas, se ha hecho público el decreto del
Congreso de la. Unfón que declara Presidente
de la República para. el próximo período al
Sr. Gral. D. Porfirio Díaz, y Vicepresidente
de la misma. a.l Sr. D. Ramón Corral.
El bando por el que se comunicó al pueblo
ta.o fausto acontecimiento, es digno de ser conmemorado; en parte porgue significa. que el
sellor General Díaz se ha. sometido, una. vez
más, á la. voluntad del país, que lo quiere ver
siempre a.l frente de sus destinos, y en pe.rte
porque, por vez primera., vemos realizado el
salvador principio de la. vicepresidencia.

***

Pe.rece que no han corrido buenos vientos á
la. empresa. de bailes que nos abandonó hace
algunas seme.na.s, para presentar su cuadro en
la.s provincias. Se anuncia. ya que ocupará el
teatro Orrin, en donde hará una. nueva. temporada., aprovechando los elementos de que dispone y la. topografía. especial del menciona.do
coliseo.
Si la. empresa que vuelve á visjta.rnos entendiera. sus intereses, debería dar espectáculos
baratos; no im¡.,orta. que fueran pequeiios, la.
mitad, por ejemplo, de los que antes nos había.
ofrecido en Arbeu; pero si el precio resulta. de•
masía.do ca.ro, los escasos habitantes ca.pe.ces
de pagar, exigirán con justicia. una varieJa.d
en el espectáculo, que será imposible ofrecer
para. los empresarios, por la misma. índole de
su compai!ía.
Si, por el contrario, se hacen funciones populares, será distinto en ca.da. una de ellas el
público; verá cien y doscientas veces cNel
Gla.pponne&gt; y aplaudirá. siempre. Tal es el secreto del éxito.

*
**

Una compa.nía. de ópera. nos visita desd0 la
semana. anterior: hasta. hoy ha. tropezado con
a.lgunas•dificulta.des, y se ha. visto la empresa.

obligada. á Interrumpir la. serie de representa•
clones que había. comenzado, para permitirá
los cantantes un poco de estudio.
. ~enera.lmente, 1as compaf!.ía.s líricas que nos
visitan se forman con demasía.da. violencia en
Europa, sin atender á los detalles, reuniendo
elementos heterogéneos, en ciudades diversas.
Cuando el agente del empresario &lt;tiene su cua•
dro&gt;, embarca á. todos en un ve.por y llegan á
México ca.osados, abrumados por una. larga
travesía., enfermos por la influencia. de la. a.l•
altura _á que se encuentra la capital, y sin re•
pertor10.
De casualidad, algunas ocasiones los a.rtls•
tas todos han representa.do en diferentes épo•
cas, e.o teatros distintos, de ciudades lejanas,
la.s mismas obras del repertorio clásico; con
alguna de ellas se llena. la primera funció n, y
al día. siguiente comienza. la. interminable serie
de ensayos en la. mafia.na, de ensayos en la. ta.r·
de Y representa.clones en la noche, capaces de
agotar al más vigoroso cantor.
Este error apareció claramente en la prime•
ra r~presentación de la. compai!ía. de Arbeu;co•
rreg1do en una. semana de descanso 1 la empresa
ha segui_do ofreciendo sus espectácu los con ma.•
yor variedad y con a.lgún acierto.
En el elenco figuran nombres presti giosos,
nombres que nuestro público ha. recibido con
aplausos inconscientes en anteriores tempora•
das; a.lg•mos de los cantantes parecen pertene~er á la. buena. escuela.. Ha.y que esperarse a.l·
gunos día.s, para poder juzgarlos. repuesto•
ya. de la. fatiga. y aclimata.dos a.l sutil a.ire de
nuestro valle.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Sr. D. Salvador Castelló y Carreras

· En 1~90• el seiior Ca.stelló fué nombra.do so~~ ª&lt;;:ivod dfl la. Colombófila. de Cata.Juña.· r

ma~U&gt; 0 ~ espués fué designado para. la. f¿rcursosn d e un proyecto Y reglamento de convas hast! r~ci~la.ód con educaciones progresiI metros, celebrándose bajo
di
su receló~ los primeros certámenes de pe.lo·
ma.s mens9:1era.s en España.. En 1892 tuvo á su
c~rgo la dirección del servicio de comunicaciones para. palomas en las grandes ma.niobra.s

P ROCEDENTE de Barcelona, llegó á México
be.ce pocos día.s, ~l S~. D. Salvador Castelló y Carreras, Com1sar10 Re"iO de Agric ¡
tura. en aquella provinº •
ucía. espa.iiola., y uno de
los hombres que on los
últimos ai!os, han presta.do á. la. Colombofilia.
y á la. Agricultura los
más va.liosos servicios.
El distinguido viaje·
ro, g ue está emparenta.do con la respetable
sei!ora Ca.stelló de Romero Rubio, acaba de
visita.r la Exnosición
de St. Louis Mlssouri,
y, con el carácter de
Envía.do Especl a.l del
Gobierno espaiiol, volverá.próximamente á. la.
vecina. República á fin
de recoger da.tos muy
Importantes acerca. del
comercio y de la Industria Avícola en el
Norte de América.. En
México, y durante el
poco tiempo que lleva.
de residir entre nosotros, el seffor Castelló
ha dado ya. tres conferencl a.s en la Escue1a. de Agricultura., sentando las be.ses sobre
la.s cuales deben establecerse laq explotaciones avícolas y criaderos de aves de corra.)
pa_ra. que resulten bene:
flciosos.
A estas conferencias
nota.bles por la. brillan:
tez ~e que ha sabido revestirlas el seiior Castelló, adunando á. la
elegancia. del estilo el
método ri¡:rnrosamente
científico, han concurrido numerosas familia.~ Y caballeros de los
meJores círculos socia.les.
Para. los días 7 y 8
del corriente, el señor
Ca.stelló tenía. dispuesta.a dos conferencias so•
bre utilización de Ja.s
pe.lomas mensa.jeras en
campaña., que debieron
efectuarse en el Colegio Militar.
SR, DON SALVADOR CASTELLÓ Y CARRERAS.

*

M h as son las publicaciones,
**
fra./c
espaiiola.s y
do /esa.s pa.rtlcularmente, que se han ocupaCast!ilis esfb~rzos desplegados pnr el sel'ior
Jombofil' en ~en de la Agricultura y de la Co1ª• as como de los cargos que aquel
esti
é me.ble caballero ha. servido en distintas
po_r comisión especial del Gobierno
~r · ·• ó b1~n como miembro de la.s más imhófi~a.ntes sociedades de Avicultores ó Colomos.

lºsª~lª

militares que dirigió en Monzón el General
Ma.rtínez Campos, y que presenció el Ministro
de la. Guerra Genera.lAzcárraga.. El seiior Ca.s·
telló obtuvo ~l. éxito más lisonjero recibiendo
por sus _servicios. la.s gra.cia.s g ue por real orden se sirvió enviarle S. M. la Reina.
Además, y después de publicar su Ji bro cColombofilia.,&gt; que fué premia.do con meda.lle. d
oro e~ la Ex~osición de Amberes, el Sr. Cas~
telló introduJo en España. la ensei!anza. de la.

Avicultura., conforme la. tenían establecida. ya
Fr~ncia é Inglaterra, creando una. Escuela. sostenida. por él y a.graciada. por S. M. la. Reina.
con el título de Real Escuela. de Avicultura.
En dicho establecimiento ha.o recibido ya ensef!.a.nza. gratuita. más de 200 alumnos. Al se•
flor Ca:stelló se debe también la. fundar}iÓn de
la. Soc~eda.d de Avicultores Espa.i!oles y la. celebración en Barcelona del primer Certamen
de Avicultura. y Colombofilia.
A los anteriores da.tos agrega.remos que
después de representar al Gobierno Espanoi
en el Congreso de Ornitología. de 1900, el seiior
Ca.stelló llevó á. cabo la. organización de un
gran Certamen que se efectuó en Madrid en
1902, y en el cua.l estuvieron representadas
Fra.n~ia, Bélgica, Alemania., Holanda., Italia.,
Suecia. y Noruega.. Por primera. vez en Euro•
pa. Y bajo su dirección, se efectuaron entonces
ci&gt;ncur_s?s de palomas mensajeras y experiencias m_1htares de telegrafía. alada..
Habiéndose negado á recibir recompensa. a.l•
g,una. por sus trabajos, S. M. el Rey Alfonso
XIII agra.ció a.l Sr. Ca.stelló con el honroso
ca.rgo de Comisario Regio de Agricultura. en
la. Provincia de Barcelona..
&lt;Finalmente-dice &lt;La Paloma. Mensajera&gt;
de ?l!-rcelona.,-en el corriente 11.iio y a.l tener
not1cui: de la. venida. de S. M. el Rey, propuso
á la. Directora. de la Colómbofila. de Ca.taluiia.
la. organización de un servicio y red completa.
d~ com_u~icaciones, por palomas mensa.jeras á
d1spos1c1ón de su Majestad, y a.ceptado el pro•
yecto, fué nombrado jefe del servicio y de la.
comisión de socios que durante veinte días lo
ha. prestado activa.mente, siguiendo a.J Rey en
sus excursi?nes por Cata.luna. y las Islas Ba.•
lea.res, ha.b1éndose trasmitido más de cien despachos y obteniendo el éxito extraor dinario
que públicamente se le ha reconocido.&gt;

*

El Sr. Ca.stelló trajo* *de Espaiia. pa.ra. rega.•
lar al seffor General Díaz y su distinguida. esposa., cuatro pares de palomas mensajeras
procedentes de los criaderos del Gobierno Se•
gún sabemos, el mismo Sr. Castelló trata de
establecer dos estaciones de pe.lomas correos:
una en la. casa número 8 de Cadena y otra en
Chapultepec.

00
JARDIN DOLIENTE
Tras la blanca muselina
de mi balcón, la arboleda.
dulcemente se adivina.
entre la te.rde de seda.
Jardín mustio, ¿por qué pierdes
tu a.mor tras un tenue tul?
¿dónde están tus hojas verdes?
¿dónde está tu cielo a.zul?
No ha.ble. nadie; y si la. fuente
llora., ¿quién la. va. á. escucha.r?
¿á qué quiero que me cuente
la. copla. que hace llorar?
. ... Tras la ble.nea. muselina.
de mi be.león, la arboleda.
dulcemente se a.divina.
entre la tarde de seda.
Y el cielo, gris y violeta.
Y el jardín entristecido
'
nv tienen para. el poeta.'
más que colores de olvido.
¡Ay 1¿cuánto cuesta una mano
que en estas tardes sin fin
haga. llorar a.l piano
un aria sobre el jardín?
:J1n 11. :Jl■hn.

***

Como si quisiera. ha.cernos un reproche por
nuestra. incurable incredulidad el &lt;cordonazo
de S. Francisco&gt; a.negó nuestr~s ca.Hes y no•
metió en agua. los primeros días del mes: fué
como una. continuación de un ensuei!o brumo•
so, polar, que se prolonga.en otro ensueiio, co•
mo una enfermedad agotante que se prolonga
en una. larga. convalecencia., como unsuei!o que
se prolonga en la muerte, tra.s de la cual no se
sabe si existe el cielo ó la nada ...... .. ... ••·

.................... ·········· ········· ·· ·····

EL ÚLTJMO BANDO NACIONAL.-DESFILE DE LA COMlTIVA POR S FRANCISCO.-LOS SRES. GOBERNADOR DEL DISTRITO y PRESIDENTE DEL
A YUNTA MIENTO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

_ _,til.~1{~U~
11/f}fl/61Jy('O/j/f}Ñf,f/J}IIIJ~tlfllllll/)

EL B.tN0O NACIO~AL -LA BRIGADA DESFH,ANDO POR LAS CALLES DEL FRENTE DE PALACIO Y DEL SEMINARIO.

[. SOLEMNE:BANDO NACIO~AL
TC;:'-L lunes último fué promulgado por Bando Nacional el decr~to de'
ll27 Congreso de la Unión, que declara Presidente de la Repúbhca pa·
re. el próximo sexenio, al señor General D. Porfirio Díaz, y Vicepresi·
dente, para. el mismo período, al Sr. D. Ramón Corra.!.
Desde antes de las nueve de la mañana empezaron á situarse frente
al Palacio Municipal las fuerzas que debían formar la Brigada mixta
designada para acompañar al sei'lor Gobernador del Distrito y demás
autoridades encargadas de la promulgación del decreto.
A las diez de la mañana salieron del Palacio de Gobierno en carruajes descubiertos, el mismo señor Gobernador, el Presidente del Ayuntamiento, los Concejales y el Secretario de la Corporación, deteniéndose
¡ ara fijar el primer ejemplar del decreto en la. esquina Poniente Norte
del Zócalo.
En ese momento toda. la. Brigada presentó armas, las músicas toca.ron el Himno Nacional y las campanas de los templos fueron echadas á
vuelo. En la Ciudadela se hizo una salva. de 21 cañonazos.
El segundo ejemplar fué fijado en la. esquina Sur del Palacio Nacio•
nal, siguiendo la. Comitiva. por las calles del Seminario y el Reloj, hasta. la. esquiua de Cordobanes, donde se fijó el tercero con1los mismos ho·
nores que en la Diputación.
De la ca.lle de Cordobanes, la Comitiva siguió ha.3ta~la;del Facto ,
dando vuelta luego por las de San Andrés y Santa Isabel,;para. seguir
porlas de Sa.r. Francisco y Plateros y volver al Palacio Municipal. En
este momento se hizo la tercera salva en la Ciudadela.
Todas las calles que recorrió la. Comitiva oficial, estaban literalmente llenas de espectadores.

Menor y del Nocturno 5 de Cho pin, que toca.ron a.l pía.no con una discreción y seguridad superiores á todo elogio.
La Sonata de Beethoven, encomendada á la señorita Lozano y VI•
vaneo, la Balada de Chopin , que ejecutó la señorita Muñoz y Marque',
y el vals estudio de Saint Saens, que tocó la señorita. Espinosa, fueron
juntamente aplaudidos por el público, que veía en los adelantos de que
las alumnas del señor Moctezuma daba.o pruebas tan claras, el fruto de
los afanes del mae~tro.
En resumen: la. niñ a Huerta posee un tempera.mento artístico que se
aviene á todos lois estilos; Josefina. Villa.nueva, es tan pronto tierna y
delica.d a. como apasiona.da. y vehemente, y Dolores Aceves, es poética y
soñadora. La. señorita Vásquez interpreta. 11,l ruisei'lor de Varsovia coa
deliciosa. ternura, y debe dedicarse exclusiva.mente -al estudio del genial
autor de los Nocturnos.
El concierto terminó con una pieza para cuatro pianos y cuarteto de
cuerda, en cuya ejecución tomaron parte las discípulas más aventajadu
del distin g uido profesor.
En otro lugar, y como un homenaje al mérito, publicamos los re,ratos de las niñas y de las señoritas que tanto contribuyeron al éxito del
concierto.
Muchas y muy entusiastas son las felicitaciones que el ~eñor l\Ioc'8~uma ha recibido por el buen éxito de sus afanes en pro del arte. El
triunfo es muy merecido, y &lt;El Mundo Ilustrado&gt; le tributa. su aplauso
muy sincero.

o

NOTA DE ARTE
ON el laudable propósito de estimular á sus discípulas, haciéndolas que adquieran la práctica de ejecutar en público, el distinguido profesor de piano D. Luis Moctezuma, organizó un concierto
que se efectuó el día 22 del pasado en el teatro Arbeu, ante un a.u•
ditorio tan selecto como numeroso.
El programa, muy bien escogido, comprendía la ejecución de algunas
de las más bellas obras de Beethoven, Mozart, Lavallée y Chopin; del
&lt;vals- estudió&gt; y del &lt;Vals- capricho&gt; de Saint Saens, de la &lt;Campanella&gt;
de Liszt, y de otras producciones de compositores tan notables como
Grieg, Bach y Scarlatti- Ta.usig.
La niña María de la Luz Huerta fué la primera que deleitó al publico, tocando al piano la hermosa. mazurka del maestro Elorduy que reproduce hoy EL MUNDO ILUSTRADO,y la sonatina en sol menor de .Beethoven, que interpretó , puede decirse, con hondo sentimiento. María
·Hermosillo y Dolores Aceves, dos niñas que son risueñas esperanzas
del arte, entusiasmaron después á la concurrencia, ejecutando con verdadero amor, la primera un rondó del célebre maestro alemán, y la segunda uno de los tiempos de concierto en re menor de Mozart. Josefina
Villa.nueva, otra artista en miniatura, tocó en seguida un estudio de
Calixto Lavallée y el vals 11 de Chopin, impresionando vi vamente al
púb\jco.
A las señoritas Acacia Villa.nueva, Raquel Ibáñez, Julia Vá.squez,
Virginia Lozano y Viva.neo, Her linda Espinosa, Matilde Muñoz y Marquet, Rebeca Purón y Ana María Sá.nchez, estuvo encomendada la parte
más difícil del programa. La seil.orita Purón, revelándose artista de talento, bordó de una manera irreprochable un delicado estudio de Henselt, y un vals de Saint-Saens; Y la. señorita Sánchez, con sus arranques de leona á. manera de Rubinstein, dijo la &lt;Campanella&gt; de Liszt
y el primer tiempo de concierto en da» menor de Grieg, arreglado
para quinteto doble por el maestro Tallo. Ambas logra.ron con su labor
exquisita conquistar verdaderas ovaciones.
Las señoritas V illa.nueva., Ibáñez y V ásquez estuvieron también muy
felices en la ejecución del &lt;Impromtu&gt; número 3, de la Ma.zurka en La

C

Sr. Profesor Luis Moctezuma.

�EL ?liUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

a.

N~ ~1K1~ j~N(
(

.
!lrupo ',le l¡eñorJta~ 1 ~• niñas que tom~ron parte ~n el concierto organ'.zad.o
p.or e 1 se ñor- Moctezuma,

IJ
~~

Grupo de Señoritas y de niñas que tomaron par te en el concierto organizado- por
.- el Señor Moctezuma.

- - ...-;

�EL :MUNDO ILUSTRADO

EL :MUNDO ILUSTRADO

NOVELA MEDIOEVAL
CAPITULO J.

EL SECRETO REVELADO.

E

RA de noche.
Reinaba el silencio en el viejo castillo feudal de Klugenstein.
El al'l.o de 1222 tocaba á su término.
En el torreón más elevado del castillo brillaba una luz con mortecinos fulgores.
Allí se celebraba secreto conciliábulo1 presidido l)Or el anciano seil.or de Klugens~m.
De UDproviso abandonó éste su meditabunda
actitud, y con emocionado acento exclamó:¡Hija mía!
Un apuesto doncel, armado de punta en blanco, que se hallaba ~róxi~o al alto sitial del
conde de Klugestem, dlJo: - Hablad, padre
mío.
-Ha. llegado el momento-continu ó e1 con_d e
-de revelar el misterio que envuelve tu existencia, misterio que tiene su origen en los hechos que hoy te he de exponer.
Mi hermano Ulrico es el gran duque de Brandemburgo. Nuesto padre decidió al morir que
si Ulrico carecía de sucesión directa masculina la corona debería pasar á mis sienes, supo~iendo que yo tuviera hijos varones. En
el caso de que Ulrico y yo dejáramos de tener descendencia masculina y la tuviéramos,
en cambio, femenina, los derechos á la corona
recaerían en la hija de Ulrico, si su . _hon~r se
conservaba sin tacha, ó en nuestra hi¡a, si sobre concedernos Dios algún vástago del sexo débil, no empañaba éste el honor de sus mayores.
.
.
Desde aquel momento dirigimos al cielo, DU
esposa y yo, fervientes plegarias pidiéndole un
bi¡o.
té .
.
t'
Nuestros ruegos fueron e~ riles: naciste u,
colmándonos de desilusión. La riqueza y el poder se escapaban de mis manos; el porvenir espléndido se trocaba en tristísim:a realida~, precisamente cuando yo veía P,róxrmo el triunf&lt;_&gt;.
Ulrico no había tenido b1JOS después de seis
años de matrimonio.
Entonces surgió en mi mente una idea sal va.dora.
Tú habías venido al mundo á media noche,
y sólo tenían noticia de tu nacimiento, el médico del castillo, la nodriza y seis criados. Aquella misma noche los hice ahorcar.
Cuando rompió el día, los siervos del condado estuvieron á punto de enloquecer de gozo,
al anunciar los heraldos que el poderoso Brandemburgo tenía ya un heredero varón.
El secreto ha permanecido cuidadosamente
guardado. Te crió tu misma tía materna, y
basta ahora nos hemos visto libres de temores.
.
Al cumplir tú diez anos, nació á Ulr1co una
bija. Este suceso nos causó mucha peni_i,. Confiábamos, sin embargo, en la escarlatma, en
los médicos y en otros enemigos naturales de
la infancia. ¡Vanas ilusiones! Tu prima creció
saludable y robustd,. ¡Maldiga.la el cielo!
Me tranquilizo, no obstante, pensando en que,
merced á mi astucia, voy á vencer los adversos
decretos del destino. Porque ¿no es cierto que
tengo &lt;un hijo&gt;, que este hijo se llama Conrado y que á él corresponde de pleno derecho el
ducado de Brandemburgo?
Pues bien, bija mía, quiero decir, hijo 'mio:
has cumplido tu vigésimo octavo año de edad.
La vejez deja ya sentir su peso sobre la noble
frente de mi hermano.
La carga del poder es ya muy superior á sus
fuerzas, y por eso me suplica que vayas á sus
Estados, para que los gobiernes en su nombre,

en tanto que llega el momento de tu ascensión
definitiva al trono.
Los servidores que han de acompañarte se encuentran ya dispuestos. Preciso es que partas
esta misma tarde.
Ahora, escúchame bien, y que cada una de
mis palabras se grabe hondamente en tu pensamiento.
.
Existe una ley tan antigua como Germama,
según la cual debe morir aquella mujer que se
siente en el viejo trono ducal de Br~ndemburgo sin haber sido coronada en debida forma
ante el pueblo.
.
Es pues necesario que, en tanto llega el mstan~ de tu' solemne coronación, te apartes del
trono á toda costa.
Afecta la humildad; pronuncia tus fallos desde el sitial del primer minis~ro, q'!-e, según l_as
pragmáticas, ocupa lugar mmediato al sobo.
Condúcete de esta suerte, basta que muera. el
venerable duque, mi hermano, y te salyarás
iluminando con los esplendores de tu remado
los últimos días de este tu anciano padre.
Aunque me parece poco probable que sea descubierto tu verdadero sexo en la corte de Brandemburgo, será p~udente q~e adoptes las pr~cauciones necesarias al ob¡eto. ¡Todo es posible en esta traidora existencia terrestre!
-¡Oh padre mío!- exclamó el_ jove~ Conrado.-¿No estimas ya crueldad inaudita l_:aber
convertido mi vida en un constante eogano, y
ahora maquinas y decides la usurpación de_ derechos que por entero corresponden á un m~fensi vo deudo? ¡Sed bondadoso, señor. Y ev1tadme una traición que repugna á la nobleza de
mis sentimientos!
- ¡Ah, mísero de mí! He ahí la recompensa
que obtengo por l:i. envidiabl~ suerte 9.ue te
preparo. ¡Por los huesos de mi padre que no
he de hacer ningún caso de tus llo_riqueos s~ntimentales ! Has de marchar hoy mismo ¡ó vive
Dios que he de hacer un escarmiento!
Tal fué la plática sostenida en el torreón ID:ás
elevado del viejo castillo feudal de Klugenstem,
cierta obscura noche del año de 1222.
Basle saber que los ruegos y las lágrimas
del amado doncel, antes hubieran ablandado
los berroqueños cimientos de la mansión señorial, que la voluntad del ambicioso conde; sus
férreas decisiones ni se torcían ni se enmendaban jamás.
La desventurada joven vió, pues, cerrarse
tras de sí las puertas de la esperanza.
Al amanecer de aquel día, cabalgaba hacia
Brandemburgo, llevando en su compañía lucida escolta de hombres de armas.
Apenas se habfa perdido de vista en el horizonte la gallarda silueta deo Conrado, el conde
de Klugenstein, que presenciaba la marcha desde la torre del homenaje, dijo volviéndose en
dirección de su esposa:
- ¡Por las barbas de Gambrindo, que el asunto va á pedir de boca! No ignoras que hace
tres meses envié á la corte de Brandemburgo
al hábil y hermoso conde de Detzin, encargándole la diabólica misión de hacerse amar de
mi sobrina Constanza. En el caso de que fracasen sus planes, no ganaremos gran cosa; pero si sale vencedor en su empresa, no habrá
quien impida á nuestra bija ser duquesa de
Brandemburgo.
.
¡ Asaltan mi corazón crueles temores!-rephcó la condesa.-Sin embargo, quizá nos proteja la fortuna.
-¡Callaos, señora! Dad tiempo al tiempo y
no desconfiéis de nuestra estI\ella. Ahora, recojámonos y soñemos con Brandemburgo y sus
grandezas.

CAPITULO II
FIESTAS Y LÁGRIMAS

Habían transcurrido seis días desde que se
desarrollaron los acontecimientos narrados en
el capítulo anterior.
La hermosa capital del ducado de Brandemburgo ardía en fiesta.
.
Por doquiera resonaban las aclamaciones
entusiastas de los leales brandemburgueses.
Vitoreábase á Conrado, el joven heredero de
la corona, que acababa de tomar las riendas
del Estado.
.
La Corte había acogido con inusitadas manüestaciones de júbilo la llegada de Conrado.
La gentil y gallarda apostura del heredero
del trono sus afables maneras, su llano trato,
no despr¿visto de señol'ial dignidl!-d, lo~raron,
en efecto, conquistar desde el primer instante
todas las voluntades.
Anunciábase un porvenir risueño.
Los temores y preocupaciones del duque se
desvanecían ante la presencia de Conrado, cual
se disipan y alejan ante los primeros rayos de
sol matutino las brumas de la noche.
Entre tanto, allá, en una cámar~ apartada.
del palacio ducal, ocultábase un terrible drama.
Constanza, la única hija del Soberano, derra-

maba un torrente de lágrimas. sentada junto al
alféizar de una ventana.
Estaba sola y decía en alta voz, dejando
traslucir graves preocuraciones de su espíritu:
- Ha venido el crue Detzin, ha venido, y
heme aquí sin ducado, sin poder y sin honor.
¡Y yo le amaba; le amaba, aunque sabía que
al amarle desobedecía los mandatos de mi padre!
Pero hoy le odio, le aborrezco, le desprecio
tanto como antes le quise. Estoy loca. ¡Dios
mío! ¡Me he perdido para siempre! ¡No hay esperanza de redención!
CAPITULO III

do para Conrado una buena fortuna; pero el
de su prima estaba lleno de peligros.
Lo peor del caso era que el duque, lejos de
desaprobar las inclinaciones de Constanza, les
daba estímulo, soffando ya con un matrimonio
por él juzgado ventajoso :í. toda,; luces.
Advertía el duque con extremo gozo, que poco á poco iban desapareciendo de los ojos de
Constanza ciertas sombras de tristeza, que poco antes de la llegada de Conrado había creído
notar.
La bella princesa estaba ciertamente desconocida. Su mirada resplandecía con brillo
singular; su voz era más dulce, más acariciadora; sus actitudes y movimientos más lánguidos .... El amor, sin duda, tiranizaba el alma
de Constanza.
Conrado advertía aterrorizado los progresos
que el dulce sentimiento iba realizando en el
corazón de su prima. Maldecía mil veces el instante en que, cediendo á ocultos impulsos, había buscado el trato íntimo de una persona de
su sexo con quien compartir las primeras impresiones á su llegada á Brandemburgo.
Luego observó que aquel momento de debilidad instintiva, le había planteado el más terrible de los conflictos. ; Constanza enamorada
de él! Y enamorada hasta el punto de llegar á
perseguirle con verdadero encarnizamiento.
Era preciso poner remedio, estableciendo valladares infranqueables entre la apasionada
princesa y el fin¡rido doncel. Para ello ocurriósele afectar creciente desvío hacia Constanza.
En su desconocimiento del alma humana, ignoraba, el misero, que los desprecios, lejos de
entibiar los ardores de la princesa, habian de
ser nuevo combustible arrojado á la hoguera.
Desde el :{&gt;Unto y hora en que adoptó la equi vocada táctica., la persecución de Constanza llegó
á ser an¡rustiosa para el objeto de sus ansias.
Esta situación no podía prolongarse. El enamoramiento de la princesa era la. comidilla de
los palaciegos. El duque empezaba á mostrar
intensa preocupación. El miedo y el desaliento
habían hecho presa en Conrado, convirtiéndole en una sombra. ¡Tan mustio y flaco se hallaba al llegar á este punto los acontecimientos!
Cierto día en que pensativo y con vacilante paso abandonaba su cámara, encontróse con la
princesa. en una galería del palacio.
-"¿Por qué huyes de mí, ingrato?-interrogó Constanza, cogiendo entre las suyas am-&gt;rosamente, la mano del doncel. -¿Qué be hecho yo para merecer cruel desvío y para atraer
tu antipatía\l ¿Crees que he olvidado que á tu
llegada á palacio fui yo quien mereció los honores de .tu amistad'? Ten piedad de mí, Conrado; no te complazcas en torturar este corazón
que palpita sólo por tí. No puedo callar por
más tiempo del que he callado; el silencio me
mataría. Te amo, te amo con locura. Despréciame, si quieres; pero sabe que preferiría los
tormentos más crueles á renunciar á tu amor."
Al ver Constanza que el príncipe continuaba
mudo, palideció un instante; luego se colorearon de improviso sus mejillas, brilló en sus
ojos un relámpago de salvaje alegría, y rodeando con sus ebúrneos brazos el cuello de
Conrado, exclamó:
"¡Ah! Por fin accedes á mis súplicas. Tú co-·
rrespondes á mi amor. Dilo, dilo una y otra
vez. No temas pronunciar las divinas palabras.
Eres libre, yo te idolatro, y nada ni nadie en
el mundo se opondrá á nuestra felicidad."
Conrado exhaló un gemido.
Extrema palidez cubrió sus mejillas. Agitáronse sus miembros con estremecimiento mor!al,. y haciendo un último esfuerzo, rechazó los
1ns1nuantes abrazos de Constanza, diciéndole:
-"Huye ¡desdichada! de mi presencia: ¡lo
que de mi exi~es es imposible! No puedo, no
puedo amarte.' -Y sollozando como un niño
~partóse el príncipe de la hermosa sirena, de:
¡ándola, al parecer, sumida en honda desesperación.
Pasados unos momentos, dirigió Constanza
una mirada de odio hacia la cámara donde había penetrado el desdeñoso príncipe, y, extendiendo la mano, pronunció con voz entrecortada por la cólera la siguiente amenaza:
-Has pisoteado mi dignidad de mujer; has
rechazado como á un perro á la hija del gran
duque de Brandemburgo. Pues bien; ¡juro por
lo más sagrado, que be de vengarme de un modo horrible!

SE ENREDA LA INTRIGA
~~

~~

··-

---·

..._

Otros seis meses han pasado, durante los
cuales la popularidad del joven Regente de
Brandemburgo no ha hecho sino crecer hasta.
un extremo jamás previsto por el conde de Klugenstein.
Los brandemburgueses elogiaban, sin reservas, el sºano juicio, la sabia elocuencia que
presidía todos los actos de Conrado: su modestia igualaba á su firmeza; su espíritu de justicia á su bondad de sentimientos.
- He ahí- decían los ancianos- un príncipe
ejemplar, que hará felices á sus vasallos.
Parecería natural que un príncipe á quien
tanto se amaba, fuera de todo punto dichoso.
).ias ¡cosa extraña! Conrado no podía ser ya.
feliz.
Con verdadero espanto advertía que su prima
Constanza le cobraba afición, demostrándoselo
de-modo .que.no dejaba lugar á dudas.
El amor del resto de los mortales hubiera si-

CAPITULO IV.
TREMENDA REVELACIÓN.

. Pasó el tiempo. La tristeza imprimió ostensibles buel)as sobre las en un tiempo maravillosa~ fa&lt;?Ciones de Constanza. Ni por casualida~ volvióse á ver juntos á los inseparables
Prllllos. El duque perdió por completo las esperanzas de un regio enlace que uniese las ramas de Brandemburgo y de Klugenstein.
Por el contrario, Conrado, libre de los amores de Constanza, empezó á recobrar las fuerzas Y los colores: la alegría reanimó de nuevo
el semblante del futuro heredero de la corona.
Exento ya ~e preocupaciones, continuó gobern_a.ndo el remo con prudencia y sabiduría crecientes.

Un rumor extraño se deslizó en el Palacio
cierto día. Creció el rumor, propagándose á la
ciudad primero, y á todo el ducado después.
Por todas partes se decía que la princesa Constanza acababa de dar á luz un hijo.
Cuando llegó la noticia á oídos del señor
Klugenstein, quitóse éste el casco, y agitándolo por tres veces en alto, gritó:
- "¡Viva el duque Conrado!" Su corona se
halla segura de ahora en adelante. El pícaro
Detzin ha cumplido mi orden con exactitud.
¡Bien merece espléndida y señalada recompensa!
Incontinenti, hizo publicar por sus heraldos
la fausta nueva. Durante dos días, los fieles
súbditos del condado disfrutaron de brillantes
fiestas, pagadas por el generoso señor de Klugenstein.
CAPITULO V

ESPANTOSA CATÁSTROFE

El proceso seguía su curso. Los altos y poderosos feudatarios del duque de Brandemburgo, encontrábanse reunidos en la sala de justicia del palacio ducal. No había un solo puesto desocupado en torno del vasto é imponente
recinto: tanta era la afluencia de curiosos. Conrado, vistiendo purpúreo manto, ocupaba la silla presidencial y dirigía la marcha del juicio.
El viejo duque le había ordenado que el proceso de su bija Constanza se siguiera con todo
rigor.
·.rransida el alma por la pena, renunció el
burlado padre á juzgar el crimen de su hija, y,
luego de encargar á Conrado que hiciera estricta justicia, se dirigió al lecho, comprendiendo que sus días estaban contados. Inútilmente había suplicado el joven príncipe que se
le evitase el dolor de sentenciar á su prima. El
du;;¡ue mostróse inexorable. En aquella numerosa asamblea no había, pues, corazón más
acongojado que el de nuestro héroe.
En cambio, rebosaba de gozo el del conde de
Klugenstein, quien, sin ser visto de su bija,
permanecía oculto en el grupo de nobles, presenciando el imponente acto.
Los heraldos acababan de proclamar en alta
voz el delito de la princesa Cons~anza, anunciando á continuación que iba á dar comienzo
el juicio.
'l'erminaron los demás preliminares; venerable ministro de la justicia. pronunció las sacramentales palabras: "Acusada, levantaos."
La infeliz princesa obedeció con lento ademán.
El presidente continuó entonces:
-''Muy noble señora: hase probado ante los
grandes jueces del Reino, que Vuestra Gracia
ha tenido un hijo fuera de los sagrados lazos
del matrimonio. Nuestras leyes determinan una
pena bien terrible para ese grave crimen, la
pena de muerte. Sólo os resta un recurso para
salvaros; de él podéis hacer uso en la forma
que Su Gracia, el duque reinante, va á poner
en vuestro conocimiento. Prestad, pues, atención.
Conrado, llena el alma de mortales angustias, extendió el cetro y se dispuso á hablar.
Su pobre corazón femenino latía con violencia,
la compasión que inspiraba aquella triste víctima del amor, bacía afluir á sus ojos las lá-

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
El Sr. Lic. Norma obtuvo su título ~e 9:bogado en 1882· siendo nombrado al año s1gmente primero 'secretario y luego Juez del Juz¡do 39 Menor; más tarde desempeñ? los cargos de Juez de lo Civil, y de Secret~rio delJuzg ado 29 de Distrito de esta capital. De allí
iasó á ser Oficial Mayor de la Segund_a Sala.
de la Suprema Corte; y después_ fué Ofic~al Mavor de la Primera Sala del mismo Tribuna!.
En 1902 se hizo cargo del Juzgado 39 de lo Civil, donde ha permanecido hasta la fecha.

CAMBIOS EN EL PODER JUDICIAL
Nuevo Procurador de Justicia del Distrito

r

OR acuerdo del señor Presidente de la Re•
pública, acabad~ st:r nombrado Procu1'.a•
dor de Justicia del Distrito Federal, el Sr. Lic.
D. Luis López Masse, en substitución del Sr.
Lic. D. Emilio Alvarez, que pasa co1;1 el carácter de Magistrado al Tribunal Superior de Jus•
ticia.
El Sr. Lic. López Masse se rec1'b'ó
1 de a bo ·
gado en noviembre de 1885, pasando d~sd~ l_ue•
go á prestar sus servicios en el ram? 1ud1cial,
primero como Juez de Letras de Juch1tán Y m_ás
tarde con el mismo carácter,á uno dfl los distritos' del Estado de MorPlos. Enlel de Vera&lt;'r,uz
desempeñó después el puesto de Pron:iot&lt;?r F1s•
cal y P-n Tehuantepec el de Ju_ez de D1str1to.
En 1897 vino á México, haciéndose carg_o sucesi vq,mente del Juzgado segundo correc~1onal
y del 59 de lo criminal, donde tuv&lt;? ocasión de
demostrar sus conocimientos juríd~cos, llevan·
do á jurado varios procesos laboriosos .Y coro·
plic.ados. Esto le valió el ser promovido al
puesto de Magistrado de la segunda Sala del
Tribunal Superior.
.
El nuevo Procurador es uno de los sery1~0res del Poder Judicial que más se han d1stJD·
guido por su rectitud y probidad.

*

**
A la vez que el Sr. Alvarez, ingresan t~mbién como magistrados al Tribunal Superior,
los señores Lics. Arcadio Norma, Esteban Ma•

** *

El Sr. Lic. Maqueo Castellanos es originario de Oa.xaca, en d_on_de hizo su carrera de abogado con gran lucimiento.
Siendo estudiante, desempeñó la clase de gec!"
grafía en el Instituto de ese EstRdo. / al rec.1birse se hizo cargo del Juzgado del·1 Instancia
de Oaxaca.
. •
N
Posteriormente fué Juez de D1stnto en O·
/!"a.les y en Puebla. El año pasad_o fué electo
JuPz 4-Q de lo Civil, ca.rgo que de¡ó para pasar
al Tribunal Superior.

** *

SR. LIC- DON LUIS LÓPEZ MASSE.

ueo Castellanos y José Loza~o. Viva.neo,
quienes por sus importantes servicios prestados en el ramo de Justicia, s~ h13:n hecho acreedores á aquella honrosa d1st1oc1ón.

El Sr. Lic. Lozano y Vivanco recibió su tí•
tulo en 1881 y en ese m~smo a_ño fll:é nombrado
Juez de Ensenada, Ba¡a Cahfoi:m13:.
Después ha d%flmpeñado ~o.s s1gu1entes puestos: Asesor en la 6~ Zona _M 1htar; Juez de Distrito en el Estado ce Mli~1c~; A•esor en 111. Comandancia Militar del D1str1to Fed~r!l'l; SPcre·
tario de la Suprema Corte de Justicia. Y Juez
59 de lo Civil.
.
.
Como complemento á esta JDformRc1ón pu•
blicamos en este número el r etrato del Procurador, Sr. López Masse, así como los de los
nuevos magistrados.

POLITICA GENERAL
l. U ANDO en lii. arena. política de la InglateU rra parlamentaria todos se disponen á la

porfiada lucha. que ha iniciado el antiguo Ministro de las Colon:as, el célebre Chamberlain,
los un0s para sostener el libre cambio con las
tradiciones de Cobden, y los otros, en una supuesta regresión,pretenden volverá las gasta•
das fórmulas del proteccionismo, so pretexto
de estab lecer Jigas econóip.icas con las ext1:msas, múltiples y dilatadas colonias -del gran
Imperio Británico, desaparece entre los más
con~picuos luchadores el &lt;leader&gt; liberal Sir
William Vernon Harcourt, dejando un vacío
difícil de llenar en Jas filas de los combatien•
tes. Político eminente, caldeado en más de trein•
.ta años de lucha pa.rlamentaria,fué SirW illiam
una de esas figuras que al envolverse en las
sombras misteriosas de la muerte,no dejan ni
odios ni rencores, y su desaparición eter na es
llorada por los propios y sentida por los extraños. Educa.do y crecido en medio de aquella.
generación robusta y sana queformaron Glads•
tone y Disraeli, fué Harc.o urt un Bayardo de
la tribuna parlamentaria, caballero perfecto
que nunca hirió á traición al adversario, y
cuando supo vencer, siempre fué esgrimiendo
las armas de la razón ó escudado con la armadura. de la justicia. Amigos y enemigos, adversarios en la lucha, lo mismo que los que
comulgaban en sus propios ideales, todos han
rendido el homenaje debido á los méritos indiscutibles del gran orador y distinguido lib:&gt;ral
ini;rlés.
Y mientras falta pitra siempre en los bancos
de la oposición S ir Vernon Harcourt, quE&gt;,con
Campbell Bannerman en primera fila y Lord
Rosebery en segundo tÉ;rmino, constituían el
baluarte principal contra el programa de los
unionistas, al iniciarse la. campaña para la
próxima renovación del Parlamento, el Jefe
del Gabinete br itánico, el heredero de :3alisbury, el continuador de la política fi rme que ha
mantenido el poder en manos de los viejos
ctories&gt;, en un reciente discurso abandona
decidido los medios términos y, rompe de frente con las propuestas reformas económicas de
Chamberlain, se declara abiertamente partidar io de la tradición librecambista, que ha con•
tribuído :i.l engrandecimiento del Imperio, y
consuma por modo definitivo la anunciada excisión entre los unionistas, haciendo que se
constituya y consolide el grupo que preside y
dirige el que fomentó las depredaciones del
Doctor Jamesson en el Transvaal, el que preparó la guerra contra las Repúblicas Suda.frica.nas, el que enriqueció al Imperio con los territorios de los boeros, el que hizo avanzar

hacia el Norte la &lt;cruz británica&gt; del continente negro, el ex-Ministro Cbamberlain, que
pronto habrá de contestar á Balfour en rudo
batallar, buscando en los comicios apoyo á
sus reformas económicas.
Entre tanto, al ver ese rompimiento, que tiene más importancia real de la que es de presumirse, el partido nacionalista irlandés se pre•
para, al decir de su jefe John Redmond, á recoger el fruto de sus prolongadas fatigas y el
abelado ideal de todos sus esfuerzos en la
cHnome RulP&gt;, que ya. considera cercana para
la oprimida E río , pues cree que su grupo parlamentario es bastante fuerte para hacer inclinar con su peso, ya acercándose, ya oponiéndose á los ministeriales, las decisiones de
la Cámara de los Comunes.
Apenas estamos en el prólogo del drama que
ha dP. representarse bajo las hermosas cúpulas
de Westminster. Esperemos.

***
¡La independencia de Filipinas! ¡Qué bien
suenan estas palabras en los que siempre hemos creído que la tragedia iniciada el 19 de
Mayo de 1898, a.l resplandor de los cañones de
Dewey que at¡onaron en Ca vite, tendría este
hermoso desenlace, presenciando con asombro
los contemporáneos cómo incubaba una nueva
república bajo las potentes alas del águila
americana!
¡La independencia de Filipinas! ¡Con cuánta
alegría la vP.mos anunciada los que creímos que
la obra de Estados Unidos era obra de educaci6n y nunca de conquista!
En un banquete ofrecido en Manila por el
partido federal á los delegados indígenas que
vinieron al territorio de la Unión en viajfl de
estudio, en un banqujlte presidido por el Gobernador Civil del Archipiélago, se habla con
libertad de independencia, se exponen las an•
sias y los temores de los patriotas, se abren
los corazones á la esperanza, y el representante clfll poder, el que lleva la voz del gobierno
de Washington, el que se expre~a en nombre
del imperialismo, el que en las Islas tiene la.
invPstidura de su alto encargo por voluntad
da! jefe de la nación, que representa también
un partido que no quiso dar en su plataforma
promesa semE'jante á la que ofrece su contrario el grupo democrático, ese estadista distinguido y republicano sincero, con las tr,.,diciones de los inmortales fundadores de la Unión,
habla. á todos de esperanzas próximas, los conforta con buenas razones, y tratando de la
misión de los Estados Unidcs, á la que llama
un accidente &lt;le la victoria, quiere que los filipinos vuulvan á la realidad de los cosas, para
que traba.jE'n de consuno con sus tutores de
hoy día, á fin de alcanzar más pronto la soña-

da completa libertad. Y recorre en breve frase las etapas ya vencidas, presentando como
prenda de mañana los adelantos obtenidos en
los pocos años de administración americana.
Así se educan los pueblos para sus altos destinos; así se forman naciones dispuestas y pre•
paradas al gobierno propio.

***
Ni l Rs resolucioo·es tomadas por el congreso
de la U nión Parlamentari a Internacional, celebrado en St. Louis Missouri; ni las resol u·
ciones aeordadas por el décimo tercer Congreso de la Paz reunido en Bostoo; ni los consejos é indicaciones que secretamente se presen·
tan á los beligerantes por s:.is aliados y amigos, son bastantes á detener por un punto la
guerra encarnizada y cruel oue se desarrolla
hace oobo meses en el lE'jano Oriente. La convocación de un asegunda conferencia de La Haya que,á solicitud de la asamblPa de St. Louis,
había prometido expedir en breve plazo el Pre·
sidente Roosevelt, se ha apl11zado indefinidamente, por razones obvias. Encaminada principalmente á intervenir de una manera amis•
tosa en la porfiada contienda armada, no puede tener resultados eficaces, porque ninguno de
los dos combatientes e~tá dispuesto por ahora
á suspender la lucha: Rusia, por ver perdido
el prestigio de sus armas,que precisa recobrar;
Japón, porque á pesar de sus repetidos triun·
fos, no ha logrado en realidad dar u n golpe
decisivo, y ve todavía con asomhro que resiste Puerto Arturo y que Kuropatkine con elementos de combate formidables disputa palmo
á palmo el terreno que ocupa, á las armas
triu nfantes del Mikado.
Se habla de mediaciones más directas, se
insinúa la intervenció n del Papa-cosa extraña entre naciones,la una griega ortodoxa y la
otra absolutamente fuera de la comunión cris•
tia.na-y se indican las labores infructuosas
del EmpArador de Alemania, amigo de Rusia,
y de la. República l!'rancesa, su aliada leal, y
nada se consigue, nada se adelanta.
Nos parece, dadas las circunstancias de la
campaña,queentraren ne~ociaciones de paz significa para el Imperio Moscovita retirarse de
la lucha en condiciones poco airosas, abandonar quizá sus pretensiones para siempre y dejar menguado por modo definitivo su prestil!'io
en Extremo Oriente. Para Japón la situación
no es trabajosa; ¿pero sería de aceptarse una
paz impuesta.,que acaso podría arrebatarle todos los frutos que espera de su victoria?
6 de Octubre de 1904.

SRES. LICS. D. JOSÉ LOZANO Y VIV ANCO, D. ESTEBAN MAQUEO CASTELLANOS Y D, ARCADIO NORMA.

BLANCURAS HEROICAS
e
e)

OY nívea y ligera como plumón de garza,
dijo la espuma del océano; pero me en•
gendran choques, me sacuden huracan_es Y sur;
jo de las terribles convulsiones del ~b1sm&lt;:&gt;, Mi
fráo-il vestidura se endereza del crispamiento
del°oleaje que g-~ita. al azotar las rocas de !os
cantiles. Me nutro con el vapor ennei;rrec1do
que arrojan la'I fauces de la tormenta. El al~a
tenue que en mí descubres, con.oce el gran mis•
terio de los abismos y la furia de los mons•
truos que amedrentan al espíritu del h_o~bre.
A trechos surjo del pavoroso. sacud1mi_el:\to
de los naufr,i,gios, y llevo en m1 ser .remJDlS·
cencias de aflicciones, ecos qe horrorosas 9:gonías y vapores de llanto vll!'tido ante el pa1sa·
je dantesco de los vórtices sombr~os ..
1Canta, poeta, mis extrañas delicadezas 1.
Soy nítida y esbelta, y me levanto _al c1~~0
como la ilusión en el alba de las nupcias, d!¡o
la cumbre nevada de la montaña; pero. me en·
geodra formidable sacudimiento plutóm~o, _soy
hija de los espasmos del abismo enro¡ecido.
Mi esbeltez tiene su origen en los mares de
lumbre que abrasan las entrañas del plan~ta,
y desde antes de ceñir mi toca de pei:egr1~a
blancura han caldeado mi fnente remohno_s e
vapores tenebrosos, y me han azotado las iras
de rugientes aquilones.
.
¡Oh poeta! Se embelesan tus pupilas ante~1
yelmo de mis hielos inhollados; te mecen adpi•.
raciones de gloria.; te acarician sueños ra. io·

sos cuando contemplas mis ní~~das turgen~ias,
y acaso no piensas que soy b1¡a de a~gust1osa
cadena de dolores. ¡Canta, poeta, mis soberbias gallardías!
.
Soy nívea como el enea.Je d~ la esp?_ma Y enhiesta como la nieve de las cu:~as, d1¡0 la me·
lena encanecida. Fuí selva v1~orc-'la, Y ?ºY
muestro en mi blancura la subhm~ ~J.nguidP.z
que denuncia pasadoR estremec1m1entos de
energía. Entre la escarch~ de mi follaje, flotan
siluetas de visiones heroicas y fantasmas de
recuerdos que me iluminan con la lm; de los
fuegos fatuos que danzan sobre las tumbas.
Siempre ostento en mi blancura el rastro de la
vida intensa. Broto sobre las tes~as humanas
por el flujo de las · grand_es emociones. que sacuden al hombre en su tr1pletrayector1a de ser
pensante, afectivo y sen~ua.L .
En la cabeza del.libertJDo, sur10 tras del bar•
tazgo de los placeres, y en mis hilos ~e revuelven el zumo de los besos de Afrodita, el vapor
de las tabernas. el eco de las c1tnciones callejeras, la horrible muec!I' de diabólic:i,s. ~esadiJl as y el sopor inaefin1ble de las v1g1has tumultuosas. ¡Oh poeta. levanta la copa de Fa•
lerno y canta á los delirios de mis noches pa·
sionales!
_
Soy la melena ~ana que brota. del &lt;';11alestroon~ de las miserias humanas. Da brillo á
mi blancura el zumbido de la calumnia que
clava su diente sobre las honras; me enderezo
ante la llama. bermeja de los odios que triturán nombres; ante_ el viento glacial de la in·
gratitud y del olvido; ante todo lo negro que
la bestia humana arroja desde los páramos de
la envidia 6 en las luchas por el mendrugo.
En mi blancura h&amp;Y resabios de dolores com-

primidos; reminiscencias deinqnietudes supremas 'y humedad de Jlnnto vertido en el !Diste•
rio de las sombras. ¡Oh poeta, pulsa la hrB- de
Ossian y canta al apocalipsis de mis noches
desventuradas!
Soy blanca como el encaje de_ la espum~;
blanca como el turbante que oprnne al gr9:n1to de las cumbres dijo la melP.na enc,inecida.
sobre la frftnte p~nsaclora. Surjo en e_l proceso de las altas abstracciones del esp[r1tu; Yen
la misteriosa combust,i ón cle las celd1Jlas cere· ,
brales mP. levanto sobre l as testascomo lace•
niza a~rojad a ·sobre los montfls por el soplo
eruptivo de los _volcanP.R. En mis_ alburas es•
plP.nden rastros de vigilias ilurnmadas por el.
sol eterno de la verdad. Soy bija de _labre¡ •
ga silenciosa mantenida por el espíritu. cle
homhre contra el espíritu de lo dftsconoc1do.
Mi blancura es el polvo que el espíritu _lev~nta al ascPnder por las montañas de la C1enc1a.
Mi espíritu está formado con :rnmo de dolores
y alegrías· con toques de miríficos ensueños.Y
nublos de' terribles desencantos. Sobre mi18
frondas marchitas reverbflra un ra~tro de E!
chispa engendradora de todos los triunfos.
el campo dfl mis hielos p!l.lpita un ¡-ayo de 1a.
mirada de Dios.
is
¡Oh poAtas &lt;le liras portentosas, cantad m.
glorias! Soy la invencible soberana en eld~e~:
no de todas las alburas, porqueelarcadT .
de broto, tiene abismos y cumbres más g or{~;
sos que las cuencas de todos los mares Y
cimas de todas las montañas.
BENITO FENTANES,

1904-.

EL SITIO DE PUERTO ARTURO,-ATAQUE DE UN FUERTE POR LOS JAPONESES,

z. z. z.

�EL MUNDO ILUSTRADO

ASCENSOS EN EL EJERCITO

E,

N esta plana publicamos los retratos de los
señores Brigadieres D. Ignacio Salamanca, D. José B. Cueto y D. Pedro Troncoso, y el
del coronel Joaquín Beltrán, que fueron ascendidos últimamente: los tres primeros, á generales de brigada, y el último, á general brigadier.
La carrera militar de los jefes á que nos referimos es muy honrosa, como puede verse por
los siguientes datos que tomamos de sus hojas
de servicios:
.
El general Salamanca ingresó al Colegio Militar como alumno, el año de 1858, permaneciendo allí basta 1860,en que fué clausurado el
plantel. Dos años después, al abrirse nuevamente el colegio, causó alta por segunda vez
como cadete: pero á consecuencia de la guerra
de IntervAnción, se suspendieron las clases y
hasta 1869 pudo continuar su carrera, ingresando ya con el carácter de teniente de caballería, para formar parte de una de las compañías del nuevo plantel.
En 1872 obtuvo el despacho de teniente de
artillería permanente, y á los cuatro años los
de capitán 19 de la P. M. F . de la misma arma y Je:!e de División de la mencionada Plana
Mayor Facultativa.
Por sus buenos servicios le fueron concedí·
dos los siguientes ascensos:
A Teniente Coronel, en 1878; á Coro nel, en
1885; á Coronel de la P . M. F. de Artilleria,en
1886; á General de Brigada graduado, en 1892;
á General Brigadier de Artillería, en 1900, y á
General de Bdgada, el 15 de Septiemb1·e último.
El General Salamanca ha prestado muy bue·
nos servicios en la Maestranza y en la Fundición Nacional, en el Parque Ge!leral de Arti·

A la acción de Chocawan contra las fuerzas
francesas¡ al sitio de Puebla, en 1863; á. ls acción del Chiquero; á la defensa de la plaza de
Jalapa contra fuerzas que acaudillaba D . Manuel Díaz Mirón; á la acción de la barranca
de Altihuetria, contra fuerzas belgas; al asalto y toma de la plaza de Texmelncan; al sitio
y toma de la plaza de Puebla en 1867¡ á la persecución y derrota de Márquez en San LorenZ';)i y al Sitio y ocupación de la plaza de Mé&lt;
x1co, cooperando más tarde á la pacificación
de los Estados de Oaxaca y Yucatáo.
En varias ocasiones el General Cueto ha sido electo Diputado al Congreso de la Uni ón,
Y tres veces ha desempeñado el puesto de Comandante Militar de la plaza de Vera.cruz.

EL MUNDO ILUSTRADO
sí, cuando apenas contaba 16 ai'ios de edad
obteniendo á los 18 el grado de Capitán en di'.
cho batallón.
En 1871 pasó con el mismo grado á la milicia de auxiliares, siendo asct&gt;ndido á Comandante tres años después. En 1877 fué nombr ado Teniente Coronel de Infantería Permanente, y un año más tarde Coronel de la misma
arma. En 1884 obtuvo el grado de General Coronel de Infantería, y en 1891 el de Coronel de
Caballería, que conservó hasta 1900, en que fué
nombrado General Brig adier. Su ascenso á
GeoerAl de Brigada, data del 15 de Septiembre
último.
El General Troncoso concurrió, de 1862 á
1867, á diversos combates librados contra los
franceses y los imperialistas. De 1872 á 1877
tomó parte muy activa en la campaña de los
Estados de Hidalgo, Sao Luis Potosí, Zacatecas. Durango, Sioaloa y Jalisco, encontrándose, además, en 1878. en las de la Sierra de
Galea.na, Estado de Nuevo León y Coa.huila.
Las condecoraciones que se le han concedido, son : la Cruz de Constancia de 3~ cl ase y
la Cruz y Placa de Constancia de 2~ y 1 ~ clase.
Cuenta basta la fecha 46 años, 2 meses 12
días de servicios.
'
Actualmente es M'a yor de la Plaza de México.

Páginas de la Moda
NMENSA variedad de estilos hay en los nuevos _modelos de esta estación, debido á la
copia que se hace de los trajes de diferen·
tes per ío_dos hist~ricos. Hoy se usa todo lo
que qued a brna y I!leJora el aspecto de las ersonas; por s~puesto, dentro de los límite; de
l~s moda~ rt:inantes. La fantástica imaginación .de dibuJantes
ba dado u n so1
t á y modistas
• •
b er b_iO &lt;sato a r s&gt;, 1m1taodo con tenacidad
ca si con escrúpulo las di ver~as teodenci as e~
boga de _1830 y del período del D irectorio. Las
faldas siguen en general la misma idea de entonces, Y. ya los más recientes modelos presentan el triángulo d~l freo~ 'Y la vuelta de los
adornos en el sentido vertical
.
· Toman á menudo é s t ~s 1a f orma de pliegues que se arreO'lao
en la c1Dtura y caen por sus dobleces oat~ra-

1

eleg_ido Y tan inteligentemente colocado,que el
extensiva á los cuerpos; y se ve por ejemplo
una cha_q ueta de corselete pu~tiagudo (mu' con¡unto resulta fascinador.
Madama Pompadour se nos representa.engapronu!lciado al frente ) de muselina de seda. i~
lanada con embrolla.ates atavíos de encajes
agraciada P&lt;?r una capa pelerioa de terciopelo.
d ~n los traJes «sastre&gt; existe la bonita idea moños, &lt;b?uil_lonoes&gt;, rosetas y flores y, si~
e os _sacos de faldón cuyo delantero es de una embargo, ,:,quién _puede negarle su exquisitez
so I ª pieza del cuello á J a bastilla lo mismo en el arte de vestir? ¿Se la tacha acaso de falta
qne la espalda: el faldón se une á, las otras de gusto?
Salvamos el tiempo, y á través de las edades
p _a rtes sobre las caderas, donde forma una gracwsa curv_a. Las vueltas de un deoímetro de
ancho arr1b,a y terminando abajo en punta se
mueS t r a n aun en los más espléndidos tr~ jes
c:~astre&gt;. Se hacen de terciopelo, paño ó tela
d~agonal de Suecia, ó bien en una. combioac~óu de los tres. E ste estilo de vestidos se deciden por !ª manga «pierna de carnero&gt; mejor
que por mnguna otra.
· '

*.,.
*

El señor Brigadier Beltrán comenzó su carrera como alumno del Colegio Militar en 1873
b~ciendo bUS estudios con notable1 apr ovecha:
miento. Como cadete, obtuvo nueve primeros
premios y cuatro segunuo·s en las materi11.s que
cursó.
_En el mismo Colegio fué ascendido á S ubtemente alumno, expidiéodosele, al termin ar sus
estudios, el despacho de Teniente de Caballería. En 1878 fué nombrado Ayudante de Estado Mayor del Ejér cito, y al crea rse el Cuerpo
de E~tado Mayor Espe'.lial, ingresó á él con el
carácter de Capitán 19. En esta corporación

SR. GRA.L. D, IGNACIO SAL AMANCA,

Tiene concedidas condecoraciones por el Gobierno General y por los de los Estados de
Veracruz, Puebla y Tht.xcala. Además, le bao
sido otorgadas por el Gobierno placas de constancia de 3~, 2~ y P clases.
Sus servicios basta la fecha, contando todo
el tiempo doble que tiene abonado, son de 47
años, 4 meses, 12 días.

*

**
El señor General Troncoso
se dió de alta en
1862 como subteniente de Infantería, en el ha.tallón de Guardia Nacional de San Luis Poto-

SR. BRIGADIER D. JOAQUÍN BELTRÁN.
SR. GRAL. D PEDRO TRONCOSO.

- --

-

--

lleria, en la Fábrica de Armas y en el 3er. batallón de artiller os. Actualmente desempeña
el car go de Jefe del Departamento de Artille·
ria en la Secretaría de Guerra.
Siendo alumno del Colegio Militar, el nuevo
General de B rigada concurrió á la acción de
San Cosme el año de 1858, y por su buen comportamiento obtuvo el grado de Subteniente
de infantería.
Dos veces r.a desempeí!ado en los Estados
Unidos y en Europa comisiones técnicas á completa satisfacción del gobierno. A fines del año
de 1903 fué nombrado Oficial Mayor interino
de la Secretaría de Guerra.
Tiene concedidas las condecoraciones de
Constancia de 3~ y 2~ clases.
Sus servicios, hasr,a la fecha, comprenden un
período de 34 años, 8 meses, 21 días.

El General Cueto comenzó su carrera como
subteniente de I.ofanterí a eola Guardia Nacional del Estado de Veracruz, en 1861, per maneciendo al servicio de la misma basta 1869, en
que obtuvo el gr ado de Teniente Coronel. Dos
años después pasó con el mismo empleo á la mi·
licia de auxiliares del Ejército.
En 1816 fué ascendido á Coronel .de Infante~
r ía de Auxiliares; en 1886. á General de Brigada Permanente, y en 1900, á General Brigadier, con la antigüedad de 1866. El 15 de Sep·
tiembre último le f ué conferido el ascéoso á
General de B rigada.
Desde 1862 hasta 1903 ha concurrido á los
siguientes hechos de armas:

SR, GRAL. D. JOSÉ B. CUE'IO,

obtuvo los empleos su bsecueotes, siendo ascenili d o á Mayor en 1880: á Teniente Coro nel, en
1~84; á. Coronel, en 1890, ."r á General Brtgad1t&gt;r, el 15 de Septiembre del corriente año.
En 1879, el señor Brigadier Beltrán prestó
sus servicios en la campaña de Occidt&gt;nte, en el
Estado Mayor del General Manuel González.
Entre las comisiones científicas que ha desPmpeñado. se cuentan: el reconocimiento del
Ferrocarril para buques en el Istmo de Te·
huantepec y 1a organización de los trabajos
par&gt;\ el levantamiento de la carta reneral de
la República en la región Sur del Estado de
Tamau\ipas. En la comisión de Orien te, llevó
á c,._bo los cálculos de las operaciones hechas
en Teziutlán, Tantoyuca, Tamiabua y Y atipan, ocupándose también en situar astronómicamente varios puntos de diversos Estados
deo la RPpúhlica.
En 1899 fué comisionado para asistir á la.
Exposición Universal de París. habiendo sido
nomhrado por la Junta de dicha Exposición,
Delegado al Congreso Internacional de Zapadort&gt;s y Bomberos, al Coojl"reso Intern acional
de Colomhofilia v á los de Obras Marítimas Y
Ciencias Geográficas. En 1890, 1a Secretar ía. de
Fomento lo nombró In¡,pector de las explora·
ciont&gt;s carboníferas del E stado de Sonora,
Por último, t&gt;n 1902 fué promovido á Director
del Colegio Militar, donde llevó á cabo im·
portantes mejoras.
Actualmt&gt;nte es Jefe del Departamento Y
Cuerpo de E stado Mayor de la Secr etaría. de
Guerra.
Las condecoraciones que le han sido conce·
didas, son las de Constancia de 2~ y 3~ clase,
Cuenta un total de servicios de 31 anos, 7
meses, 127 días.

lea:las
esto
·
en
t se verá
á 1? mismo
en· el terciopelo que
L
e1as m s ligeras.
faldªa novedad extrema consiste en guarnecer l a
terial co n un holán plegado ó en forma, de ma•
así uiii~eiJº ~l empleado en el resto de ella;
lan'te d a .ª e muselina de seda lleva un voe terciopelo &lt;chiffon&gt;. Esta. novedad es

Alguien ha llamado al tiempo presente «La
er~ de los faral~s&gt;; Y, en efecto, todo está tan
acicalado, tan atildado, tao elaborado, que toca al extremo; pero las damas ingeniosas no
parecen recargadas de ad?rnos, aun cuando se
hallen recamadas de franJas y moños Y rosetas y c:puffs&gt;, porque ca.da ornato está t an bien

�EL MUNDO ILUSTRADO

, '.tL ltUNDó
tomamos nuevas lecciones de esti·
los, formas y combinaciones de co•
lores; reunimos esta enseñanza á
nuestros actuales conocimientos y
surgen de la imaginación nuevas
creaciones llenas de belleza y per·
fectamente adapta.bles á la época
actual. ¡Qué derroche de tentadoras
galas y qué lindos modelos se han

ILU$TltAD0
sin restricción la forma del momento; ante todo debe ir á. sus anchas
en su corsé,sea cual fuere la moda.
Los colores tienen en el éxito de
un traje de mujer de cierta edad,
una parte algo mayor que los materiales mismos.
Porque no debemos ocultarnos
que el cutis está en esa época más
ó menos ajado (la mujer de edad
que se pinta y se estuca, da pena
verla); esto, y el color ya cambiado del cabello, debe estudiarse para armonizar la «toilette&gt;.
El gris, en todas las tonalidades
sienta bien en los cabellos grises ó
blancos.
Pero si se t iene además una tez
d~ una palidez algo amarillenti.,
convendrá con algún arreglo de
encaje negro ó crema, en la parte
del cuello, modificar el contraste
desagradable del gris al lado del
rostro.
Todos los obscuros, los azules,
los rojos obscuros, pueden conve•
nir á esa misma clase de tez, al
mismo tiempo que á. cabellos que
han quedado negros, si se tiene el
cuidado de animar la parte superior del corpiño, con encaje blanco
algo rojizo, nunca blanco puro. El
corpiño de una &lt;toilette&gt; negra se
combinará, en semejante caso, con
blanco crema ó algún color claro
que siente bien.
Una mujer cuyo cutis ha continuado fresco, puede llevar todos
los colores que le agraden, sea cual
fuere su e&lt;lad.

do negro; falda de anchos pliegues
cuerpo con delanteros cruza.dos y
gran cuello de guipure ocre reJ a
mado de cchenille&gt; negra. Se re
quieren para la confección 6 metros
de paño y 2. 50 de guipure.
NúM. 5 -Vestido &lt;sastre&gt; de paño gris guarnecido con cintas de
fantasíá. Necesítanse para hacerlo

Hay que conceder atención particular á las líneas del talle, y so-

¿-~--,. . .
~·

bre todo á la.s de la espa.l·
da. No se trata. de hacer
eta.lle fino&gt;, sino solamente de obtener un conj unto
de líneas armónicas.
Una guarnición cual·
quiera sobre la parte superior de la falda, detrás,
como por ejemplo, uria
faldeta postillón, siempre
produce buen efecto.
Pocas mujeres de cierta
eda.d parecen favorecidas
con blusa:el corpiño en ar•
monía con la falda es siempre preferible.
El cuello de una mujer
dice mucho más sobre su
edad que su rostro, por
eso reside el secreto del
éxito de un traje en la dis·
posición de la parte del
cuello.
No convieneol vid ar tampoco que en la indumentaria. de una mujer que ya
no es joven, todo debe
conservar una nota suaviza.da: telas flexibles, encajes blandos muy fruncidos,
en puños y camisolines,
colores na.da chillones y
línea.s ligeramente esponjosas.
El rosa, &lt;el azul celeste&gt;,
son colores naturalmente
ina.decuados, tan pronto
como se ha pasado de los
cincuenta: pero siempre se
puede llevar el blanco en
cua.lq uier edad.
La.princesa Matilde, que
ha muerto este invierno á
los ochenta años, casi
siempre iba vestida de
blanco y á na.die se le ocurría considerarla. ridícula..
Hasta estaba siempre
escota.da., con sus hermo-

,:,".

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{efé:
1/'fd;fa,

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Na.da más gracioso y elegante
que un traje escota.do, para una comida, para una reunión algo numerosa, si no se quiere descubrir
completamente los hombros.
Las mamás y hasta las abuelas,
se inspirarán bien, mandando ha·
cer con sus hermosos encajes de
antaño, alguna linda fantasía de
esta clase. Con anchos encajes negros de Chantilly sobre un trasparer!te de muselina de seda blanca
bien adornado, estas combinaciones a valorarán siemp1 e la ctoi•
lette&gt;.
Las señorit a.a llevan con gusto,
por la noche, chales de tul liso en
armonía co~ su tri.je. Como es de
supon~r, se los quitarán para bailar, de¡ándolos en la silla,para ponerlos sobre los hombros-terminada la danza.
.
Es muy gracioso y al mismo tiem·
po muy prudente.

Volviendo á los encajes, he aquí
ahora un chal de buen efecto.
Es una larga tira de Venecia fo.
rrada de raso liberty gris plata, y
orlada por una estrecha tira de
chinchilla.
.
El manguito que se lleva. será
mu.Y &amp;.ncho, forma saco, todo de
gmpur forrado de raso gris.
. Sólo las dos aberturas serán de
p1e_l Y esta.rá todo forrado en el interior con chinchilla.
Un gran ramo de orquídeas malva se coiocará ¡;obre el manguito.
Ya ve1.s, señoras, que el reinado
del enca¡e está lejos de termina.r y
que allí do_nde en~ontréis, pc,déis
hacer a~pha provisión, pues siempre servirán para un empleo fácil
Y elegante.
He aquí dos &lt;toilettes&gt; de señorit~s,quehan llamado mucho la atención en .1a embajada de Austria.
La pri~era era de &lt;colienne&gt; azul
muy pálido: la falda semilarga us·
taba orlada. hasta la mitad de la
~ltduracon pliegues tendidos de tres
8 os de ancho Y tocándose.
El corJ?iño, con punta redonda,
e taba dispuesto en forma decoraz n por pliegues de &lt;colienne&gt; con
cuadros de guipur que formaban
&lt;berth ª&gt;, Y el conjunto estaba. todo
rodeado de volados de muselina de
seda del mismo azul.
. Una coronita de ros.a s blancas
srn f?l!aje, circundaba. el rodete
erguido sobre la cúspide de la ca~
beza..
Es curiosa la observación de que te años. La cuestión es no exagerar b La otra &lt;toilette&gt; era de gasa Ji.
sas perlas alrededor del cuello y
erty blanca.
un chal ligero puesto sobre los los sombreros muy cargados de nada y quedar en los medios tintes.
flores convienen mejor á las muje•
La parte inferior estaba hecha
hombros.
con un ancho volante plegado sobre
No me a.trevo á recomendará mis res ya. avanzadas en edad que á las
señora.s jóvenes.
el cual estaba puesto un tras arenlectora.s que si¡:ran este ej~mplo.
Hace mucho tiempo que no se ha te Y un entredós de Irlanda. p
Una. toca hecha enteramente de
La. princesa. Matilde,á. pesa.r de su
eda.d avanzada, poseía aún tal se· violetas, pensamientos, rosas ó innovado nada tan lindo ni tan graUna nesga de raso blanco esducción y tal gracia, que podía c ualesquiera otras flores agrupa· cioso como la mezcla de los enca- punteado en l_os dos bordes, for~ajes.
permitirse la0sadía de enseñar aún das, muy apretadas, constituye el
Antes, la armonización del encaje ban lazos Y &lt;Jetés&gt; de cintas enlasombrero que más bien les sienta.
los hombros.
·
era
un punto muy importante. Se zadas de ?n modo muy elegante.
Las violetas, los pensamientos,
En general, los hombros de una
hacían
los mayores esfuerzos por b El corp_iño de seda plegada esta.mujer anciana no son muy hermo- son siempre lindos sobre cabellos
a pr~ndido en el tl\lle por tln anencontrar
la misma. redecilla, el
sos á la. vista y me parece basta.nte grises ó blancos; pero el cutis de~ho cinturón de raso blanco, cerramismo
dibujo,
la
misma
anchura
be siempre determinar la elección
prudente ocultarlos.
o por un gran broche de flores
Tan pronto como una mujer se de su matiz exacto; los tonos rosa- de la tira.
'
Actua.lmente sucede de otro mo- formado de &lt;aubepine:. rosa.
d_a. cuenta. de los ultrajes que el dos se armonizan mejor con los
&lt;Berth ª&gt; de gutpur de Irlanda
tiempo hace á su belleza, debe es- colores pálidos, y los tonos azula- do. El capricho toma alas en esos gran
lazo de raso blanco de dos d!.
accesorios tan á propósho para
forzarse en disimularlos, y como dos con el cutis encendido.
dos de ancb_o, cerrando el delanteLa. misma observación se aplica completar y adornar el traje.
yo decía hace poco, el cuello es la
Sobre los trajes frágiles y ador- ro del corpiño.
primera. p~rte de nuestra persona á las rosa.s; los tonos rosados muy
Las dos _tiras del lazo ceñían haspálidos y los encarnados de un nados como los vemos, las fantaa.tacada por la vejez.
Con encajes y boas de pluma.s se púrpura profundo sientan también sías del encaje están muy indica- ta las rodillas, teniendo cada uno
das.
en la P?nta dos ramitos lig-eros de
consig_ue hacer ilusión; y además, di versa.mente.
He aquí, por ejemplo, un tapado caubeprne&gt; rosa.
un t~a¡e cerrado puede ser tan de
La señora de edad debe proscrivestir como un traje escotado: la bir también la falda. corta de su todo de encaje que os dará una
Un lazo de raso•blanco se ·erguía
cuestión consiste sencillamente en guardarropa., que .:arecería para idea de lo que os digo; es una cor- delante de los cabellos como dos
ta
manteleta.
alas de mariposa.
escoger una tela de color claro y ella de solemnidad.
~uarnecerla. con riqueza, con encaLe está vedado todo lo que es úlLa espalda está rayada á través
En esa_ misma reunión, ha llamaJes ealpicados de lentejuelas, pasa- tima novedad, y en resumen, ha.rá por entredoses deguipur. Dos gran- do tam~1én mucho la atención una
manerías brillantes y otros ador· bien en adoptar únicamente el ne- des alas de Venecia antiguo caen fetñora. Joven que llevaba una &lt;toinos.
gro ó el blanco y negro.
sobre los hombros formando las
e te&gt; de tul blanco salpicada de
Pasar desapercibida debe ser su mangas. En los intervalos, delan· gran~es borlas de seda blanca
objetivo y envejecerá así por com- te y detrás, «flotantes:. de punto á arroJadas como copos de nieve '
~a cue~tión de los sombreros es
pleto, de una manera digna.
la aguja caen blandamente, hechos
La. P.arte superior de la falda· esde igual importancia.
Es una ilusión creer que una pe- como para no abulta.r arriba y taba a¡ ust~da por una serie de plieUna. señora de cierta edad no luca rubia, a.lgo de carmín en los guarnecer abundantemente la parte gu~s fr~nc1dos,mientras que la parpuede continuar llevando los som- labios y en las mejillas y una línea inferior.
te rnfer1or estaba adornada con dos
breros que antes le sentaban muy de lápiz d.a da en el ángulo je los
Delante, una fruslería de encaje anchos volantes terminados en una
blen.
&lt;ruchette&gt; blanca de tafetán
ojos puede quita.r alguna de esas de Alengon del ancho de la mano
ta.do.
recorPor bello que sea el tocado v el prima.veras que se echan de menos. forma una deliciosa chorrera.
cabello á la última moda, deberá
Es simplemente ridículo. N adíe
Cuello plano, de guipur rodeado
B ARONESA LIVET.
nota.r cada año, que ya no puede · se engaña y cuanto más queráis de una estrecha. tira de armiño sal¡sa.úrl ~! sombrero que le iba bien en rejuveneceros, más visible será el picada con moti tas negras, que llatima temporada.
peso de los afios en vuestro rostro. mamos aquí &lt;herminiette&gt;. La misA esa edad el rostro se pone más
Lejos de mí aconsej aros que pon- ma tira subraya la cabeza de la
~eá.adá a.bajo, y entonces le conven- gáis toda coquetería á un lado. Es guarnición de delante. El conjunto
• r tem s una toca que avance bas- preciso, por el contrario, cuidar de está montado sobre una muselina
,an por dela.nte.
su tocado aún más que á los vein- de seda blanca,

6

FIGURINE~ 6 Y 7.

inventado para satisfacer ei gusto
más refinado de mujerl
No sólo copiamos literalmente
las pasadas modas, sino combina·
mos las olvida.das á las modern!ls
fantasías, armonizlindolas en sus
detalles y conjuntos y alcanzando
por este procedimiento deslumbrante éxito.
Es de notar que nada desagrada·
ble ni contrario á las leyes de la
Estética se ha toma.do de otros
años: únicamente se adoptan las
ideas hermosas, las concepciones
atrevidas y hechiceras, de incom·
para.ble seducción: he aquí por qué
la moda actual posee un a.tra.cti vo
irresistible.
MARÍA LUISA,

Nuestros Figurines
NúM. 1.-Traje sastre en paño
céveque&gt; para señoras de edad.
Falda guarnecida de volantes lisos;
bolero ornado con aplicaciones de
guipure, recamadas de cchenille&gt;
violeta; bajos de mangas de encaje
de hilo negro sobre muselina de
seda violeta. Metraje: 6.50 metros
de paño y 2 metros encaje.
NÚM. 2.-Traje de lana suave
color castaíla de Indias; falda á
pliegues religiosos; bolero aplegadillado sobre una alta cintura drapeada en terciopelo, gran cuello
y puño5 en guipure color ocre. Metraje: 7 metros de _lana; 1.50 de
cguipure&gt; y 1 de terciopelo.
NúM. 3.-Sencilla toilette en sarga azul marino adornado con trencillas negras y guipure blanco,
para. jóvenes.
NúM. 4-Toilette de paño satina-

5 metros de paíio y de 20 á 25 me•
tr0s de cinta.
NúM. 6.-Traje de casa en velo
rojo; canesú 1830, incrustado de
cguipure&gt; cenizo y bordeado por
una. esca.rola de muselina de seda.
La misma escarola se continúa en
la berta de velo y en los entredoses
de la falda.
NúM. 7.-Peinador en tela sedo·
sa blanca; mangas, de vueltas
amarillo dulce, fijas sobre los hombros por botones de la misma tela;
cuello en bordado inglés; corbata
de seda suave amarillo dulce.
NÚM. 8.-Vestido en velo cardenal, provisto de estrecho galón en
ruedas violeta, blanco y negro y
de borlas de pa.samanería de seda;
cuerpo cruzado con canesú de pliegues ocultos abierto sobre un pe·
cherito dra.peado en raso blanco
con pequeñas vueltas bordadas de
oro: falda con dos volantes en forma; sombrero de tul carden&amp;.! aplegadillado, adornado con una gran
pluma sombreada.
NUMS. 9 y 10.-Trajes estilo &lt;germano&gt; para visita y paseo.

Ya he hablado de este tema interesante, puesto que todas debemos
envejecer y toda.s tenemos, en todo
caso, á. nuestro lado,sea. una madre,
sea una tía que recurra á. nuestros
buenos oficios para aconsejarla en
la grave cuestión de la &lt;toilette&gt;.
Así, pues, creo haceros un bien
conversándoos todavía hoy de lo
que deben llevar las señoras de
eda.d.
03 diré para comenzar, que nin·
guna &lt;toilette&gt;, por selecta. que sea,
podrá ataviar á una señora que se
ha dejado caer en ruinas.
Para llevar bien sus vestidos, la
mujer debe ante todo comenzar por
arreglar su propia persona.
Una de las primeras condiciones, en materia de &lt;toilette&gt;, es
tener un corsé apropiado: digo
«apropiado&gt;, porque una mujer que
avanza en edad, no puede adoptar

~~~

CARTA DE UNA PARISIENSE
Tollettea para señoras de edad.
EnoaJes,-V.,stldos para
señoritas

UCHAS veces seme ha preguntado cómo deben vestirse las mujeres que ya no son jóvenes. No
me atrevo á decir las ancianas, ni
aun las mujeres de cierta. edad, porque ellas se esfuerzan en hacer su
eda.d muy incierta. ... . sin lograrlo
siempre.

M

ª

FIGURÍN 8,

�EL líUNDO ILUSTRADO

COLONIA CUAUHTEMOC

ECOS DE TODO EL MUNDO
A guerra ruso-japonesa ha tenido grandes
y frecuentes sorpresas, lo mismo para
aquellos que estudian los problemas militares, que para los que prefieren el estudio de
las masas humanas en esos momentos de abanuono en los cuales el espíritu aparece claro y
palpable. Los que á los asuntos militares dedican su actividad, encuentran en la guerra
enseñanzas numerosas, nunca esperadas, y deducen de sus observaciones preceptos que corren ya impresos por el mundo entero: no menos fructuosa ha sido la campaña en Asia
oriental para aquellos que procuran estudiar
los caracteres morfológicos que dominan en las
diversas razas humanas. La guerra ha tenido

L

,

BEZIÉRES,-UNA REPRESENTACIÓN AL AIRE LIBRE,

soldados, las madres y hermanas de los combatientes, los comba.tientes mismos, que vuelven del campo de batalla heridos y cansados,
oran fervorosamente y hacen promesas á sus
dioses, pidiéndoles el pronto triunfo de sus
armas.
Día. por día, durante las horas que las iglesias permanecen abiertas, y muy especialmente las grandes catedra.les rusas que, como las
de Ka.san y San Isaac, tienen gran número de
fieles, permanecen llenas de grupos compactos
de gente del pueblo, que lleva los pintores&lt;,os
trajes regie,nales del vasto imperio, grupos que
oran ante los &lt;iconos&gt; gloriosos y rezan dejando en una súplica suprema la expresión de
su fe y de su angustia. Al lado de estos grupos
sencillos se ven los uniformes de todos los regimientos regulares é irregulares que sirven
al Zar Nicolás, y los trajes á la francesa de
los habitantes de las ciudades.
RCJSIA,-LAS PRECES POR EL BUEN ÉXITO
DE LA GUERRA,

fases de crueldad tales, que todos los eje.nplos
conocidos desaparecen a.ate la magnitud de las
catástrofes que han regado con la. sangre de
dos raza.s las campiñas y los valles de Manchuria..
La circunstancia de que sean dos raza.s distintas, antagónicas, las que se encuentran empeñadas en el combate, influye por notable
modo en el interés que el mundo entero muestra
por conocer hasta los menores Y. al parecer insignificantes detalles de la. contienda. El pueblo japonés, por una parte, se ha manifestado
distinto, por completo, al que en biombos y
abanicos pintaban los artistas nipones mismos
y al que en sus libros mentirosos nos habían
descrito los pocos viajeros que basta la fecha
habían paseado su vaga mirada por los hori_zontes que el Fujiyama domina con su cónica
.cima..
Pero si el pueblo del Mikado se ha revelado
.á los atónitos ojos de Europa. como un pueblo
capaz de a.provechar las lecciones de civiliza..ción que se le han da.do, el pueblo ruso también ba. mostrado en las angustiosas cireunstancia.s actuales su alma sencilla y crédula, su
alma. llena. de fe y de adoraciones, su alma. humilde y tranquila de campesino ajeno á, todas
las exquisiteces de la. civilización misma. La
fe moscovita. ha. sido siempre conocida, y mu·
cho es lo que los viajeros que han cruzado las
"fronteras del Imperio ruso han escrito acerca
de este rasgo característico de los rusos, especialmente de aquellos que habitan á lo lejos de
las villas y demás centros de población; pero
de lo que nos habían dicho, á la realidad, hecha aparente por la angustia de la. guerra., hay
una distancia. enorme.
·
Las coincidencias del destino son asombrosas: estos dos pueblos que se despedazan despiadada.mente, que luchan á muerte, sin darse
cuenta exacta de los motivos de tal lucha. que
mueren en los abrasa.dos campos, sin saber, á
punto fijo, cuál es el objeto determinante de su
muerte tienen, como un punto de contacto extraño ia. misma fe en su causa, desconocii!:i.;
en su~ dioses, desconocidos también; en sus
destinos ignorados de los humildes ; en el mérito de 1~ guerra y en el beneficio aportado á
los suyos por su sacrifi0io. Los dos pueblos
combatientes tienen el sentimiento religioso
exalta.do que tanto sirve, á veces, para JDclinar la balanza del triunfo en sentido. propio,
pues convierte el sentimiento de veneración hacia los gobernantes Y, el amor ~a~ia la. patria,
en adoraciones fanáticas, &lt;:onvirt1endo al solda.do en apóstol y en mártir.
Por eso desde que la guerra ha comenzado,
en 1as pagodas del J a,pón y en las iglesias del
culto ortodoxo moscovita, los padres de los

*

* * parte se está mani·
De algún tiempo á esta
festando muy claramente en Francia e~ sentimiento popular por la reconstrucción de los
espectáculos enormes que tanto gustaron al
pueblo romano durante la decadencia. del Imperio.
De la. época de la. conquista de las Gali11,s
quedan aún las ruinas de anfiteatros construí·
uos á la romana., en suelo francés, para. la representación de aquellos espectáculos de fuerza y de crueldad que ensangrent1!.rQn los años
postreros ele la existencia del mágno imperio.

cuales se encuentra más armonía con el local
en que han de efectuarse las representaciones,
y se han escrito otros, especialmente para el
caso.
Al principio, como siempre sucede, el público se mostró esquivo por completo y aun seescribieron sátiras sangrientas contru. la tentativa de resurrección de los espectáculos romanos y helenos. Poco á poco la belleza misma.
de este género de representaciones fué triunfando de sus detractores y entonces se vió al
gobierno francés mismo tomar por su cuenta
J a. reconstrucción de las &lt;arenas&gt; para. adaptarlas al nuevo uso que, después de veinte siglos de olvido y de abandono, estaban prestando.
La. belleza de los espectáculos ideados para
las &lt;arenas&gt; es suprem'a. y de magnitud incomparable; el cielo puro de la región meridional
sirve de fondo á la escena, que se levanta.en
forma de cuerda ·del a.reo que describen los
asientos destinados al público. El alumbrado
natural, producido por el sol glorioso y libre,
realza la belleza. de los mármoles auténticos,
de la piedra labrada que forma los capiteles
de la única decoración. Los actores hablan y
se mueven en pleno aire, y las notas de la orquesta. se esparcen en el polvo dorado de la.
tarde. Y como se tiene el cuidado de arreglar
ta.o sólo aquellas tragedias y dramas susceptibles de realzar el s~ncillo decorado, y la. orquesta. tiene solamente partes adaptadas á la
grandeza de la representación; como los actores declaman en voz a.Ita y el verso fluye libremente de sus labios, la bermosu:-a del Pspectáculo e.s completa, y el triunfo obtenido por
los organizadores y propagandistas del teatro
al aire libre, de los más ca.bales y merecidos.
La última pieza estrenada con grandes aplausos de los espectadores se titul9, &lt;d' Armide&gt; y
parece que merece bien el éx ito obtenido, al
decir de los ceñudos críticos de arte que de la
representación de Beziéres han hablado.

***

FRAN CIA.-EL NUEVO &lt;LOOPING THE LOOP&gt;,

En Beziéres existen aú n las carenas&gt; que.en
tiempos anteriores fueron teatro de los especticulos gladiatorios sangriento.s y que durante los siglos desde entonces transcurridos han
· ido lentame.nte desmoronándose, basta constituir un grupo de ruinas majestuosas. En distintos lugares de la Francia. meridional se encuentran también &lt;arenas&gt;, ·m uchas de ellas
nota.bles como reliquias arquitectónicas de un
estilo arcaico y puro.
En estas &lt;arenas&gt;, por la iniciativa del poeta .Mistral, se han venido efectuando de años
atrás espectáculos teatrales, de aparato, en los
cuales toman parte los más distingi;idos artistas lírtcos y dramáticos del país; se han arreglado y traducido los dramas griegos en los

Para divertir á la actual generación es indispensable exponerse, cuando menos, á un
grave accidente. Ya el &lt;looping the loop&gt;, que
tanto tiempo entusi11smó á los públicos europeos, ha. caído en la. mas vulgar de las banali·
da.des y cualquier pequefio de once ai'los se
atreve á descender en biciclo la peligrosa pista; hay que buscar algo más fuerte y más sen·
sa.cional.
Parecen haberlo encontrado los &lt;managers-.
que explotan un circo-salón de París,en un acio
que titulan &lt;el auto- bólido&gt; y que es verdadera.mente' atrevido, si se toma. en cuenta que la
primera acróbata que se atrevió á recorrer en
automóvil una de esas pistas endemoniadas,
pereció en el circo de Parish,de M actrid, en una
de las exhibiciones.
El auto- bólido se compone de dos partes:
una pista de madera que desciende del cielo de
la sala., y que tiene la forqia aproximada de
una J., en un principio invertida., y normal en
seguida; entre las dos partes de la S que forma la pista entera, se encu.,ntra un se¡¡-mento
bastante grande, en el cual el bólido no tiene
punto de apoyo alguno. .
.
El bólido es un automóvil de forma especial
que llev a. un gran contrapeso en su extrem!dad
anterior, y ruedas que engranan en los rieles
dispuestos en la sección superior de la pista..
Del techo desciende la acróbata, que es muy
guapa,al decir de los cronistas, en su, a.ut?m~vil· éste adquiere en virtud de la rápida inch·
na~ión del tablero, una gran velocidad, sufi·
ciente para que, cuando falta el punto de sustentación, siga su marcha hacia adela.nte de~cribiendo una curva. La parte final del viaJe
se efectúa. en una pista de madera simplemente,

• ,r

La más hermosa Colonia,no·sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo de la Refórma, sino porque las personas que están comprando lotes, perte~ecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
épóca no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
~oda y ~l cen~ro de las lujosas residencias de la
ciudad de Ménco.
·
Sírvase investigar el alza á que ·ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
Y se convencerá de que no ha.y inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofre- ·cernos.
. Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
s1~mpre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta ·Colonia. Siendo ~ste
lugar para edificar fincas que Uenen,todos los rrquisitos de salubridad y, ✓.por consiguiente, para: ·que
residan personas-de refinada cultura, se hacen irecesarias estas restricciones.
-En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos quepara fines del presente a-ño, todo3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, est~ lugar ~erá el más hermoso y saludable de la ·Capital , de la
República.
•·
-' Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natu~
ral, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en-n~eve años• .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
dllay alguna proposición de terrenos mejor que

éstaP
Para mayores informes, dirigirse á

llnited States y Mexican Trust compaoy,
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Gerenta: LUIS REYES SPINDOLA.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.
Secretario de Redacción: José Gómez Ugarte.

Reglstrndo como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

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§[J~iiiliD)~§ -ID)IB ILR ~IBIPlIJ1B3ILil~Fl' ·
111Íi:1-.,.-·-;);'-.,

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L A GUERRA EN ORIENTE.
EH Cier,qr11.I KuropMl\ir, y los •Uir,a.ta.rios c t,l11os ei, l"\a.i,clluria.,

(De fotografl,.)

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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