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                  <text>L U.NDO · LU5Tfi0DO
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Año XI.- Tomo II.- Número 16.
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J--- ~ IL~§'lW~§

OOilDES .ALMACENES DE\RO'A 'Y NoVGDADES
SEG_UNDA M:ONTE:a.ILLA Y CAPUCIDN~S.'-::---.MÉXICO ·, . .

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MEXICO, OCTUBBRE 16 de 1904.

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Subscripción mensual forán ea .....$ 1.50
Llde m
ldem en la Capital.. $ 1.25

Gerenta: LUIS REYES SPINDOLA.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.
Secretario de Redacción: José Gómez Ugarte.

Reglstrndo como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

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L A GUERRA EN ORIENTE.
EH Cier,qr11.I KuropMl\ir, y los •Uir,a.ta.rios c t,l11os ei, l"\a.i,clluria.,

(De fotografl,.)

�EL MUNDO llUSTRADO

O TOl'lO
ya. en pleno otoño. Empuja.dos por los vientos del Norte, reinantes en esta estación,
densos nubarrones se amontonan
sobre las altas cimas de la cordillera é invaden nuestro cielo como
invaden los mares polares la.s ban•
da.das de cetáceos. El inmenso
alambique en el que la.s tierras cálidas forman el caldero, las tierras
a.Itas la cucúrbita, y los desfiladeros y cañadas de la cordillera el
serpentín, comienza. á funcionar.
Los vapores se levantan del mar
y se elevan, amontonan y condensan en los picos de las serranías;
los volcanes se envuelven en gasas
y se coronan de turbantes blanquísimos de nube¡ el cielo se encapota.: un cierzo picante silba y azota,
arrancando de la.s ramas las primeras hojas muertas; las aves se
refugian en sus nidos; una lluvia.
finísima. y silenciosa desciende más
bien que cae. En los campos, las
pra.deras prenden en cada. yerba
un dia.mante y tienden encada surco un espejo. A lo lejos se dibujan
vagament-e, esfuma.das como paisajes de ensuei'io, la.s arboledas y los
caseríos, envueltos en tul gris; los
animales, tra.nsldos , desprenden
vapor, y el vaho de su aliento, condensa.do, se escapa de sus fa.uces y
de sus na.rices en chorros de humo.
Por los r espira.deros de la.s ca.-

E

STAMOS

bai'ias se esca.pa.n los gases amarillentos de la.s lumbra.da.s, y las
ventanillas y postigos se destacan
en rojo sobre el fondo a.pizarra.do
del paisaje.
Todo es, en rededor, silencio; ni
el a.ve gorjea, ni el ga.llo canta, ni
el buey muge, ni pía el polluelo.
La simiente acaba de madurar silenciosa en la. espiga; arados y
carretas, hoces y guadañas, hacinados en las granjas, esperan inmóviles el momento de la recolección, y la naturaleza. toda parece
prepararse al melancólico sue!Io
del invierno.
De tiempo en tiempo, un rayo de
sol se ahre paso á través de la nube y de la niebla y se para, ya sob re un campana.río que envuelve
en oro, ya sobre un rosal que hace cintilar toda la pedrería. de su
rocío, ya sobre las agua.s estancadas que lo devuelven irisado y
multicoloro.
Es la estación del reposo y del
ensueño; bajo la presión del silencio y de la melancolía. de las cosas,
el hombre se siente invadido por
una. deliciosa la.nguidez. Frente á
la chimenea suei'ia ó medita y deja
correr, sin contarlas y sin sentirlas, las hor as monótona.s y dulces
de squel paréntesis de la vida.
A todo el silencio y toda la. inacción exterior responde el fuego del
hogar con sus alegres chisporroteos, con su flamear intenso, con
sus desprendimientos de ca.lor vivifica.nte. Los le!Ios hechos a.scua

I L MUNDO ILUSTRADO

e;,tallan á ratos y desparr aman y
lanzan estrellas de oro, como los
fuegos de sa.lva en un combate;
r uedan á veces y se derrumban de
la pira, levantando nubecillas de
blancas cenizas y desprendiendo
humos blanquísimos que tuercen 'Y
ascienden en elegantes espirales
como serpientes de armi:i'io.
L as llamaradas, verdosas, azul adas, sonrosadas ó rojas, se buscan, se persiguen, se abrazan, se
funden y ascienden como en las
apoteosis las almas de los amantes . Y toda aquella actividad,
aquella vida, aquellas energías
desencadenadas, acaban por disiparse en tibios efluvios y por convertirse en vistosos penachos de
l:umo en las chimeneas.
Hay dos cosas, decía. Selgas, en
que puede pasarse, sin sentirlo, la.
vida: en ver correr el agua y en
ver jugará un ni!Io. Y en ver chisporrotear el fuego del hogar, ai!adiríamos nosotros.
Y si en esas tres cosas puede pasar se la vida, es porque
ellas son los más acabados r emedos de la vida. En el correr
del arroyo, en su irremediable carrera. del manantial al mar, es
decir, de l a cuna á la tumba., se
contemplan como en escorzo todas
las fases de la vida.. Los cabrilleos
y la.s espumas y los saltos de la
primera etapa, son la niñez sonriente, estérilmente activa, bulliciosa. y feliz. El transcurso á través de las sel vas frondosas, entre

las flores de la pradera, en el cauce de arenas de oro y bajo el cielo
transparente y luminoso, es la juventud. E: curso lento y majestuoso del río engrosado ·y amplificado á través de los médanos áridos
y de los pantanos ¡¡a]obres de la
playa, es la madurez. Y su fusió n
con las ondas del mar y I a pérdida en ellas de sus aguas, es la
muerte.
El niño que juega, relileda también la vida con sus empresas locas, sus luchas afanosas, sus catástrofes tremendas, sus ilusiones
dulces y sus desengaños amai-gos.
Y el fuego que flamea es también
actividad, desplegamiento de energía, calor fecundo, como el amor ;
luz deslumbradora, como la inteligencia; vaivén, agitación y ruido
como el trabajo; destrucción y aniquilamiento como el combate; h umo como la ilusión, y cenizas como
la muerte.
El otoño inaugura. el reinado del
fuego en el bogar, y el fuego nos
enseña lo que es la vida. Ante la
chimenea. todos lleg-amos un poco
á poetas y á filósofos; porque la
chimenea es poesía. y porque, siendo símbolo, es filosofía.

NUPCIAL

E

L día 7 del act.ual y ante una concurrencia
formada por familias y caballeros de nuestra mejor sociedad, se efectuó en el templo de
Santa Teresa el matrimonio de la bella y distinguida señorita María Elena Bulnes, hija del
Sr. Diputado D. Francisco Bulnes, con el señor D. Gustavo Struck (jr.), miembro de una
honorable familia alemana radicada en México
desde hace algunos años.
Fueron padrinos de los desposados el Sr. D.
Francisco Bulnes y la Sra. Antonia Alvarez de
Struck, el Sr. D. Gustavo Struck y la Sra. Teresa J. de Bulnes, oficiando en la ceremonia el
Sr. Pbro. P: Leandro Daydi, amigo personal
de las fam1has de los contrayentes. Al terminar
el acto religioso, los novios pasaron á la sacristía del templo para recibir allí las felicitaciones de sus numerosas amistades.
L os regalos de boda que recibió la señorita
Bulnes fueron muchos y muy valiosos.

*

El matrimonio civil *se*efectuó el mismo día á
las cuatro de la tarde en la casa que habita en
el Paseo de la Reforma la familia de la desposada. A las seis los recién casados partieron
rumbo á Guadalajara.
Tanto el Sr. Struck como su distinguida esposa, cuentan en México con innumerables simpatías,y con esto está dicho que su matrimonio
constituye una de las notas más salientes en la
crónica social de los últimos días.

•

La Independencia de México
tTESt.11 En [JI JjJIBJln.11
[ OS mejores periódicos que se publican en
la Habana, traen noticias de cómo se
celebró por los mexicanos residentes en aquel
puer Lo, el 94Q aniversario de nuestra Independencia.

Ha.y escritores de fama que niegan la exis·
tencia de la raza latina. Los descendientes de
aquellos pobladores del Lacio, de aquellos ciudadanos romanos que llevaron su civilización
y su mitología á las apartadas regiones del
mundo, hasta las fronteras de los sitios tene·
brosos en los cuales "hay leones" ,como decían
los cartógrafos medioevales, los que en las venas creemos llevar la sangre noble de aquellos
hombres, estamos hondamente equivocados. La
raza ha muerto, desleída en infinidad de mezclas; somos la natur al descendencia de uniones
que reprueba la naturaleza.
En la vida, los pueblos que se debilitan se
suicidan: la lucha eterna ·da en poco tiempo
cuenta de ellos. Desaparecen en la vorágine
cita.dina los hombres débiles, los enfermos, los
idiotas, y de la misma manera en la vorágine
de los siglos, las razas desapare!)en dejando
apenas tras de sí el vago recuerdo de sus haza·
ñas de mejores días.
La raza latina ha muerto y ha muerto por
debilitamiento. No importa que las razas que
se han mezclado con la originaria del Lacio
hayan sido razas puras, y que una ley fisiológica diga que los pueblos que no se mezclan
están condenados á la degeneración, por igual
forma que los individuos de familias reales,
siempre uniéndose entre sí, han terminado por
convertir los tronos en camas numeradas de
una clínica. La raza latina, nuestra raza, si no
ha desaparecido por completo, está próxima á
desaparecer.
Y las razas sajonas, germánicas, entre tanto, se perfeccionan y se afinan cada día más.
¿Hay un buen Dios que rija la existencia de los
hombres venidos del norte y nos condena sin
apelación posible, á desaparecer, por débiles y
oor inútiles? Sí; este buen Dios se llama el
''Sport".
Dondequiera que la juventud es, no solamente instruida, educada, sino formada para la
lucha; dondequiera que el ejercicio físico al
aire libre es algo obligatorio, la raza estará
segura de su propio porvenir. Si, por el contrario, como pasa en nuestro país, las madres
sufren al ver que los. pequeños salen al sol, temen el aire, y condenan á sus proles á la vida
sedentaria en el ¡rineceo, la raza, así fuera la
sajona más pura, llegaría á hacer dudar de su
propia vitalidad, alcanzaría los honores de
&lt;raza degenerada&gt; y muy próxima á desapare·
cer en pocos siglos.

***

Los ' 'sports'' entran de lleno en nuestra vida
actual; solamente falta generalizarlos un poco,
ya que en la parte primera de la partida el
triunfo es innegable. Hace unos cuantos ai'ios

aún, en la prensa seria de la capital, cuando
se daba cuenta de alguna reunión esportiva,
amén de que se le destinaba á la crónica la
cuarta plana, se hacía bien clara la extrañeza
del cronista: ¿en México, ejercicios de sport?
¡,para qué sirve eso?
Y ha servido, sin embargo. En las escuelas
superiores, en la Preparatoria, en todas partes
se alienta con premios al que se dedica al ejercicio físico y al que cuida de su cuerpo, haciéndolo perfecto, conforme al criterio sajón, que
tan buenos frutos ha dado al transplantarse á
la tierra del norte del Río Bravo. Los campeonatos, extraños, imposibles casi, hace algunos
meses, son ya cosa conocida, aclimatada, nuestra.
El campeonato de la esgrima se ha jugado en
las últimas semanas. Se ha citado á todos los
aficionados al arte, de los cuales pocos son los
que no han respondido gustosos á la iniciativa.
Los salones en los cuales se jugaban las "poules" han estado concurridos, no por ese publico heterogéneo que lo mismo asiste á un drama
y llora, que asiste á una ejecución capital y
ríe; no por el grupo siempre i~al y siempre
conocido de los " flaneurs" inutiles, que en•
cuentran un lugar donde lucir sus f eI'sonillas,
cualquiera que sea el espectáculo a cual se les
cita; los concurrentes han tomado parte, han
deliberado, se han dado cuenta. de la transcen•
dencia y significación que entre nosotros tiene
un campeonato de florete.
Porque cualquiera que sea el ejercicio físico
al que dediquemos nuestras facultades, este
ejercicio ha de ser el que redima á la raza, en la
orilla misma. de la tumba que para ella han
abierto los más fuertes. Así, y sólo así, podrá en
siglos venideros surgir del suelo de América,
entonces emporio de la civilización, la raza que
ha de llevar de nuevo á los confines todos del
mundo, hasta las fronteras de los sitios "donde hay leones", el pabellón latino.

*
**

La temporada teatral se abre en favorables
condiciones: la empresa de los bailes y pantomimas que en Arbeu aplaudió nuestro público
elegante, se ha decidido, por fin, á hacer una
temporada en el Orrin para dar sus espectáculos á precios populares.
Entre nosotros, todo es cuestión de precio; no
es humanamente posible exiiir á la sociedad
metropolitana la asistencia diaria á funciones
teatrales que se cobran tan alto. Si el precio es
razonable, razonable también es la concurrencia, y el éxito es casi seguro, por escasos que
sean los elementos con que las empresas cuenten para hacer "flotar" la temporada.
En Arbeu, la ópera se va abriendo paso por
en medio de la indiferencia que provocaron los
primeros ensayos generales, pues no merecen
el nombre de :hj.nciones de abono las que en la
primera semana presenció el público. La Ber-

lendi,sobre todo, es una actriz consumada, que
tiene por delante un gran porvenir y es capaz
por sí sola de tener en constante atención á la
sala.
La voz de oro de la Tetrazzini es un elemento valioso para la compañía, por más que su
tesitura se preste poco á la interpr~t~ción de la
música moderna. P ero aun en las vie3as óperas
de la segunda mitad del siglo que pasó, es tal
el encanto que dimana de esa garganta melodiosa, que el éxito acaba por desarrugar los
ceños y por hacer batir las palmas.
Como si fuera poco, para nuestra pacífica,. y
tranquila y morigerada ciudad, se nos anuncia
ya la venida de Novelli, el actor italiano que
mayores triunfos ha conseguido en nuestros
días. N ovelli tiene que trabajar en los Estados
Unidos, después de terminado su contrato en
América del Sur, y aprovechando tal circunstancia, una empresa le ha contratado para algunas funciones.
La promesa es tentadora. Novelli es de los
muy pocos artistas de fama mundial á los cuales la crítica es favórable, sin restricciones, lo
mismo en la vieja Europa que en las ciudades
milagrosas de Norte América. Su presencia en
México habría de significar una hermosa tem·
porada de arte puro. Y las promesas de ese género son tan escasas ... .

E ntre los principales festejos organizados
con este motivo, se contó una suntuosa. recepción ofrecida por el Sr. Ing. D. Gilberto Cres•
po y Martínez, Ministro de nuestro país en l&amp;
Isl a, y á la cual concurrieron personas muy
caracterizad as de la Capital Antillana y gran
númer o de compatriotas nuestros. La recepción se efectuó en la. hermosa. residencia del
se!Ior Cr espo y Martínez, en la. calle del Ve-

Sra. Mari, Elena
Bulnea de Struck,

dado.

Terminada la fiesta, los mexicanos que se
h&amp;bí&amp;.n r eunido en la casa del señor Ministro
pasaro n a l Hotel &lt;Miramar&gt;, donde se sirvió
un banquete dispuesto por el Comité Patriótico encargado de organizar la celebración del
aniversar io. &lt;El adorno de la &lt;terraza&gt;-dice
un per iódico de la Haba.na.-fué espléndido:
banderas de México y Cuba, luces con los colores nacionales, flores y gallardetes, alegraban la vista y esparcían el ánimo. La cordialidad y el entusiasmo fueron las notas del banquete. En el preciso momento en el que el inmortal cura Hidalgo hubo de tafler la campana,

***
Se acercan ya las fiestas presidenciales. Con
la llegada del mes de diciembre coincidirán
los festejos que han de acompañar la toma d_e
posesión del señor Presidente y del Vicepresidente electos últimamente. También los programas que hasta hoy se han publicado están llenos de promesas.
En la alegre temporada de Navidad continuarán estas fiestas. Parece que el año, al despedirse, tiene para nosotros tantas galanterias
como rigores tuvo en los meses estivales.

congregando á los defensores del ideal de in•
dependencia., inició los brindis el Ministro,
señnr Crespo y Martínez. Nutridos a.pis.usos y
vi va.s espontáneos acogieron el inspirado brindis, que inici6 la serie de los que allí se pronunciaron, y entre los que son dignos de mención el del señor Palomino, cónsul de México,
y los que, en verso, hubieron de pronunciar
nuestros amigos y compañeros en la prensa
señores Juan B. Uba.go y Antonio Zaragoz~
Escobar.
&lt;Los vivas á Cuba.y á su Presidente, alternaron con los que aquella. entusiasta colonia. dedicó á la. patria ausente&gt;.
A la. una. de la mafia.na terminó el banquete,
retirándose de &lt;Mirama.r&gt; los invitados, para.
asistir el día 16 á otr a. recepción. Estafué ofrecida por el señor Palomino en el Consulado.
La alegría más franca. y la. cordialidad más
completa reinaron en la simpática. reunión.
Por la noche, en la. residencia. particular del
sei'ior Cónsul, se improvisó una animada tertulia, prolongándose ésta hasta la.s primeras
horas del día. 17.
En este número verán nueskos lectores el
brindis en verso del poeta Ubago.

•

PORFIRIO DIAZ

***

Audaz supo arrancarle á la Victoria
los laureles que el tiempo no marchita·
en los muros de Puebla dejó escrita '
la -fecha más brillante de su hisioria.

Con la llegada de los arrasantes primeros,
parece que se escuch a, á la distancia, el monótono galopar de los Reyes Magos. El invierno
está todo lleno de los fulgores misteriosos de
la estrella de Belén, hay algo de bucólico en
la atmósfera, se respira la santa paz que ha de
haber rodeado aquellas escenás que ya sólo en
nuestra memoria existen y que están ya tan lejanas, que parece han sido fruto de un en·
sueño, engendros de la noche y del silencio,
humo lejanísimo, nada .... . .

Le guardaba el Destino mayor gloria.:
no es ya el guerrero que á luchar incita
sino e! Apóstol de la paz bendita
'
quien hará perdurable su memoria..
Si grande fué cuando luchó valiente
por librará su tierra. desgraciada
de la invasión traidora é imponente,
más grande fué cuando envainó la. espada
pa.rs. hacer de la patria. independiente
una nación dichosa y respetada.
JUAN
El Sr. Ministro de México en Cuba y loa concurrentes 11benqueto efectuado en 11hotel "Miramar" (H1b1n,).

Septiembre 15 de 1904,

B. UBAGQ

�EL MUNDO ILUSTRADO
ÉL :MlJNDÓ

rtUSTRA1&gt;0

MIENTRAS LLUEVE
Í:..AE sobre J~ ciudad taciturna una lluvia helada y sutil,•que en el crepúsculo temblo·
1·uso, lleno de luces opacas, vierte sobre el corazón un hálito de melancolía, esa misma melancolía, aguda y honda, que sentimos en las
tardes del cementerio, ante las losas sin fechas
y las tumbas sin rosas. La ciudad tirita como
un nene, bajo el gris obscuro del cielo nebuloso. Extiéndese, allá, sobre la cordillera fu·
námbula, la neblina. espesa y blanca, .flotante
y perezosa., como una conjunción de nubes. Un
ambiente monótono, flor del otoño enfermizo,

U

fl.ota. sobre la. desolaci6n de las cosas, envueltas en un sonambulismo doloroso.
El a.gua corre por las calles, limpia aquí,
como un hilo de nieve, sucia allá, como una.
ola de andrajos. Los ojos la ven correr, len•
tamente, bajo el hastío del momento, henchido
de vagas supersticiones y de lejanas memorias.
Corre el agua, corre lentamente. Y el pensamiento vuelve á la. infancia juguetona de pasados tiempos, y lanza mentalmente, bajo la sugestión del recuerdo, diminutos barquillos de
papel á la corriente líquida.
La calle es de un curioso paisaje. El atareo
humano corre bajo la llovizna mortificante,
en busca de refu,:rio ,fugaz, donde la humedad
enciende las pupilas con la luz del deseo. Una.
pareja femenina atraviesa la calle con serenidad yanqui, con heroica trivialidad, acaso bus•
cando en la lluvia fría. una rara sensación de
invierno y de calentura. Allá va un grupo, el
paraguas extendido hacia atrás, razonando tal
vez sobre el &lt;mal tiempo&gt;, haciendo cada quien
un manual de astronomía barata.
Y la calle está llena de pilluelos raí_dos, de
granujas hambrientos, los ojos abiertos en un
gesto de graciosa picardía.. Los pilluelos son
tristes,como los manicomios. ¡Cuántos de esos
labios marchitos por la blasfemia y por la miseria., no han mascullado pan desde ayer! ¡Cuántos están acechando al transeúnte próspero para enhebrar la súbita matemática del centavo
extraído, con mano felina y ágil de ladrón.
La calle es un kaleidoscopio funambulesco.
La dama elegante, el guante en las manos fi.
nas, recogido el enfaldo, serpentino el andar.
La muchachita de los ojos verdes, como dos
esmeraldas, obscena y linda, floración dolien.te de belleza y de oprobio, caída en la igno·
minia una norhe de hambre. Y así el mundo
heterogéneo de las grandes ciudades que des•
fila en la tarde lluviosa, bajo el doble abrigo
del paraguas y del egoísmo, risueño y triste,
jovial y maligno, abnegado y feroz, flamante
y obscuro, ese mundo complicado de las me·
trópolis que va desde el petardo de dinamita.
hasta la limosna anónima.
Viene ya la noche sobre este México pensativo, envuelto en sus nieblas y en sus recuer•
dos. Viene la noche. En el cielo apagado bri·
Ha la última luz vespertina. Una mujer, la juventud en el rostro, la angustia en las pupilas,
lleno el semblante de expresión de febril an•
siedad, hunde el pie lindo y descalzo en el lodo
callejero y se queda como absorta en el incidente. Acaso la humedad del a,gua fangosa la
ha traído desde la desolación de su pensamien·
to basta la realidad aciaga. Hay en su rostro
un ';OOhín de pa!urda sorpresa,'que puede tra·
duc1rse en &lt;Hasta el fango me injuria&gt;. ¿Quién
serás tú? ¿Qué mano brutal te arrojó como de
un puntapié al ludibrio de las noches sin cas•
tidad y de los días con amargura? ¿De tu paso
por el ~ía crucis humano quién dará cuenta?
De tu vie~tre saldrá 6 qué? ¿El presidiario es tul•
to y fatal? ¿El pulcómano taciturno? ¿La griseta venal? ¿,O el redentor, el esperado que
a.guardan los poetas de hoy y los videntes de
ayer? ¿Jesús, Lulú ó C:i.serio, qué brote excel•
so, qué fruto vil, qué germen trágico dará. tu
seno, oh desconocida melancólica'/
La_ lluvia sigue, monótona y sutil. A lo lejos
un piano toca un aire de Gounod trémulo y
profundo como una despedida.
'

Muerte de dos Generales

D

OS jefes superiores del Ejército Mexicano

ba.n fallecido ú ltimamente: Al señor Gene·
ral de Brigada D. Jesús S. Jiménezy el señor
General Brigadier D. Juan de Dios Irízar.
El señor General Jiménez desempeñó.durante su carrera militar, di versas comisiones y
cargos -de importancia, contándose entre éstos
el de Jefe del Detall de la Maestranza y del Departamento de Artillería. de la Secretaría d11
Guerra, el de profesor del Colegio Militar y el

~a Comandancia Militar dispuso que una
brigada, al mando del Coronel Mario González, hiciera al cadáver los hónores de ordenanza. Los funerales del señor General Jiménez
se efectuaron el lunes en el panteón de Do·
lores.

***

El señor Bril!adier Iríza.r falleció en la cinll ad de León ( Guanajuato), donde reside el 2Q
RPgimiento, que era á. su mando, y su cadáver
fué traído á esta capital para ser inhumado.
La carrera militar del señor Genera.! Irízar
fué a.l tamentehonrosa, pues sirvió aquél á. 1a República desde la época de la intervención fran•
cesa, comenzando su carrera como soldado 1 aso, y conquistándose los grados superiores en
el mismo campo de ba.talla,donde se distinguió
siempre por su valor y disciplin11-. Hace quince
años fué nombrado jefe del 2Q Regimiento,
puesto que deoempeñó hasta su muerte.
•
La Secretaría de Guerra dispuso que una
brigada hi~iera al General Irízar los honores
de ordenanza.
La inhumación se efectuó en el Panteón fran•
~és;, ha.hiendo presidido Pl duelo los señores
Lic. Benito Juárez y el Coronel Gabriel Me.Ida.. El señor Juárez pronunció una oración
. fúnebre, encomiando los méritos del viejo soldado como valiente defensor de la patria y como liberal distinguido.
El Sf&gt;ñor Irízar había sido ascendido á General Brigadier el mes de septiembre último.

modernas de tubo de agua, y dos hélices de
aspas desmontables y paso variable á. volun•
tad, tiro forzado y cámara cerrada con ven•
ti! ad ores.
Como auxiliares de maquinaria, contará el
barco, según el proyecto, con:
Una caldera de va-por; dos dinamos; una
máquina para. hacer hielo; un telégrafo de señales eléctricas, y una completa instalación
para torpedos.
Todo el crucero tendrá alumbrado eléctrico
con lámparas incande,scentes y dos proyectores con lámparas de arco. Además, en todos
los departamentos del buque habrá ventila•
ción artificial,•

..

La Marina de Guerra Mexicana
PROYeCTO

De

CRUCE!RO

por el' señor Capitán de fragata
D. Carlos Z. Va.rala, hemos visto el proF
yecto de construcción dA un crucero protegido
IRMADO

SR. GENERAL D. JESÚ!'I S. JJMÉNEZ,
t el 9 del actual.

de presidente de la asociación que lleva el nombre de ese esta.blecimiento.
Al obtener el grado de Coronel, el Sr. Jiménez fué comisionado por el Gobierno para marchará Francia y recibir allí los cañones sistAma &lt;BangP&gt;, adopt'l.dos para el servicio del
Ejército no hace mucho tiempo.
Hace tres años que el señor Jimé~ez, por
ca.usa de enfermPdad, dejó el nuesto que desempeñaba en la Secretaría de Guerra, permaneciendo desde entonces retirado á. la vida pri ·
va.da.

de 2,400 toneladas y 19.5 nudos de andar, para la Marina Mexicana.
Para la mejor inteligencia del dihujo que
damos hoy á conocer á nuestros lectores, consignamos en seguida algunos datos relativos
al mismo proyecto.
La potencia ofensiva del crncero, será de:
2 ca!iones de tiro rápido dA 15 centímetros;
8 de 10 cimtímetrM; 8 de 57 milímetros; 4
ametralladoras de37 milímetros y 2 tubos lanzatorpedos de costado (móviles).
La potenc~a defensiva estará representada
por:
Una cubierta acorazada de 75 milímetros de
espesor, corric.a á todo lo largo del buque; un
blockouse, ó torre de combate acorazada; dos
carboneras laterales y un doble fondo corrido. El radio de acción, á la velocidad económica, será de diez mil millas.
Por lo que respecta á. propulsión, el crucero
tendrá máquina de triple expRnsión, suficiente
para desarrollar en junto 7,000 caballos indicados; dos calderas ordinarias cilíndricas de
doble frente; tres chimeneas; cuatro calderas

EMILIANO!HERN ÁNDEZ

-

- . _- ...:z - - --

PROYECTO DE CRUCERO PARA LA MARINA MEXICANA,

SR. BRIGADIER D. JU.ANDE DIOS ffiÍZAR,
t el 6 del actual.

Perfectamente. acondicionados, la nave ten·
drá. alojamientos para el personal que sigue:
. Un Comandante, un segundo Comandanti&gt;,
seis oficiales de á bordo; diez aspirantes de 11!'
clase; cuatro maquinist.as superiores; diez
3os. maquinistas; dos oficiales de mar de 1 ~;
doce individuos de maestranza; cien de mari•
nerfa; cien fogoneros y diez criados.
Para el servicio de transporte, el crucero
tendrá los departamentos necesarios para. a.lo-

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
j ar á. un jefe de tropa., veinte oficia.les y dos•
cientos setenta. y seis solda.dos.
La. na.ve estará dota.da., a.demás, con todos
los a.pa.ratos é instrumentos más modernos,

tanto en materia. de navegación, como tn lo
que se refiere á. máquinas, ca.ldera.s, artille·
ría., torpedos, etc., etc.
Por último, el buque tendrá horno para. la.

fabricación de pa.n, cocina. de va.por, bafios de
tina. y regadera., independientes, y todo aquello que sea. necesario para el buen servicio del
mismo.

ras del Níger Superior hasta el Atlántico y el
Mediterráneo; y asícomoinglaterraquedarádominante en el Nordeste de Africa, Francia prevalecerá en el Noroeste. ¡Qué lejos estamos ya
de los tiempos de Fashoda; qué lejos de ver á
dos grandes pueblos resol ver por medio de las
armas sus tendencias coloniales! El convenio
celebrado en abril último al reconocer la preponderancia de Inglaterra alcanzada por Kitcbener en Ondurman, recobra para Francia la
grande empresa iniciada en el primer tercio de
la pasada centuria para asimilar al pueblo
francés las extensas comarcas de la antigua
Numidia fundando una especie de Francia africana, llamada ágrandes destinos en el continente negro.

*

l:a$ dmlonts tn Ttam1.-IO$ p·artldO$ st a91tan.- 1tmom dt tmtornos.- €1 _porotnlr dt mmums.-Triltado anglofrancts.- Jldbtslón dt España.-€! lm•

puto colorilal francts- Ia campaña dt mancburla.- )\uropatkint h la oftnslva.- Prlnclpio dt una gran batalla.

UANDO después de largos afios de ansie•
dad y de anhelanteespera,que el pueblo italiano ha experimentado por el temor de ver
extinguirse l a línea directa de la casa de Saboya, pasando la , orona á la rama segunda de
los Duques de Aosta, la Reina Elena ha dado
por fin un Príncipe que desvanece todos los temores y realiza todas la-s esperanzas; cuando
el caballeroso Víctor Manuel III, digno sucesor del ''Gallantuomo' ', para huir de nuevas
complicaciones con el siempre celoso Vaticano,
da á su hijo muy amado el título de Príncipe
del Pie.monte, pudiendo proclamarlo, como po•
dría haberse esperado,Príncipe de Roma, unien•
do á su título de heredero el nombre de la ciudad eterna, sede y asiento de la monarquía y
símbolo y bandera de los heroicos fundadores
de la unidad de Italia; cuando todo esto debería ser motivo de unión y de concordia para
los buenos ciudadanos, que viendo resuelta la
cuestión dinástica, trabajaran de consuno en
consolidar la prosperidad del país, haciendo
desaparecer las aspiraciones utópicas que los
apartan y las tendenciascontradictoriasque los
dividen, mirase con asombro de propios y de
extraños una desusada actividad en los círculos políticos, y nótase una agitación basta cier•
to punto malsana en las fracciones y parcialidades de los grupos que se preparan con ardor
extraordinario á hacer prevalecer susprogramas
en las próximás elecciones generales. Radicales liberales, socialistas, y hasta anarquistas,
todas las fracciones que se oponen al régimen
liberal y de orden del gabinete que preside el
signor Giolletti, todos se aprestan á la lucha
y se echa de ver con cuánta anticipación aperciben sus armas de combate y con cuánto afán
se disponen á füsputar los asientos en las Cámaras, en los aprestos que por su parte hace el
gobierno para no permitir que el ejercicio del
sufragio se convierta en manifestaciones tumul-

G

* * por resolver: los dereSólo quedaba un punto
chos alegados por España á ejercer influencia
en el Imperio berberisco. Recordaba la nación
castellana las heroicas hazañas del emperador
Carlos V y llamándose heredera de los Almora.vides, pretendía ser la llamada á moderniza1· Marruecos. Pero le han faltado elementos
para realizar esas aspiraciones; y cediendo á
la fuerza de los acontecimientos, acaba de firmar un gran convenio con Francia, en el cual,
sin renunciar á sus antiguos derechos, se adhiere á la convención anglofrancesa, reconociendo por ende la supremacía de la República
en el Imperio marroquí.
Ya era tiempo. Centro, Marruecos,de un gran
movimiento comercial con la Europa del Sur,
y verdadero depósito y almacén para las transacciones mercantiles con las comarcas centrales de Africa, necesita un gobierno fuerte, una administración firme que domine las
tribus levantiscas, y haga cesar la tradicional
anarquía y profunda corrupción en que se
mueve el país. Francia lo hará y una vez emprendida la ardua tarea, quedarán los sultanes de Fez, al amparo del gobierno de París,
con un ejército organizado por oficia.les franceses, fuerte y disciplinado, P,ara sofocar á las
tribus inquietas, que en los ultimos años han
sido una amenaza constante para el poder público, y á las veces han hecho estremecer al

El Contralmirante Viren, jefe de la
escuadra de Puerto Arturo.

MUKDEN.-LLEGADA DE UN TREN DE LA CRUZ ROJA .

defienden Yentay y las minas de este nombre,
teniendo, por punto avanzado, el pueblo de
Benziaputzé.
Los reconocimientos repetidos, que con pasmosa celeridad llevaban á cabo los cosacos del
General Mistchenko, para determinar con presición la fuerza y posiciones japonesas, dieron
á conocer en tiempo oportuno á Kuropatkine
un punto débil en la línea japonesa,y contando
ya con fuerza suficiente, creyéndose capaz de
tomar la ofensiva, volver por su honor y prestigio militares que sus continuas retiradas habían puesto en tela de juicio, lanza primero una
proclama para reavivar el ardor de sus tropas
fieles, habla á sus soldados del santo amor de
la patria r usa, les señala el peligro que corren
sus hermanos siete meses ha sitiados en Puerto
Arturo, y con firme resolución y confianza,
marcha sobre los japoneses en extensa línea de
frente. Enseñado en los recientes triunfos alcanzados por el enemigo en esta larga campaña, inicia con buen éxito un movimiento envolvente sobre el flanco derecho japonés, se apodera de un cerro desguarnecido que domina
Benziaputzé, enfila su poderosa artillería sobre aquella posición que se hace insostenible,
quedan rotas las líneas japonesas y el Mariscal Oyama parece emprender la retirada par'.1- fortificar sus l_íneas en sus principales posiciones.

tuarias y en desórdenes turbulentos que serán
reprimidos con robusta mano.
Sólo nuestro inquieto temperamento latino
puede explicar estas agitaciones; sólo allí se
puede encontrar la raíz de esos movimientos
convulsivos de los pueblos que tan caros cuestan y están muy lejos de procurar el ansiado
triunfo. Si el gobierno dispone y prepara las
fuerzas militares, es porque supone que el orden puede perturbarse y quiere evitar trastornos. Ojalá la prudencia del poder público y el
patriotismo de las oposiciones ahorren á Ita·
lia un choque violento entre las fuerzas encon·
tradas, y la renovación pacífica del parlamento en los próximos comicios se haga en buen
orden, alejando toda nube de tormenta, y así
podrá el Rey, ayudado por su gabinete liberal, seguir trabajando por el progreso del rei·
no y cooperando en la labor de paz y de concordia de los pueblos civilizados.

***

GUERRA ROSOJ4POm)SA,-LA ESCUAl&gt;RA l)J!lL l3ÁJ,TTCO ALISTÁ?'l'DO~E EN CRONSTADT,

Después del tratado anglofráncés que dejó
definidas las cuestiones pendientes entre las
dos grandes naciones coloniales, especialmente en cuanto se refiere al Norte de Africa, que
ha sido por mucho tiempo motivo y ocasión de
agrias dificultades, dejando á la Gran Bretaña.
en pacífica administración del semiprotectorado que ejerce sobre la antigua tierra de los Faraones, de la que es soberano nominal el Sultán de Turquía, ha quedado Francia en liber·
tad de ejercer su influencia en el Imperio Mo·
grebino, destinado en no lejana época á coro·
pletar el territorio africano sujeto á la ac~ión
de la Repú'blica, extendiép.d9se desi;le las r1be•

*

* * como se decía el
No quedó tan quebrantado
ejército ruso que se retiró de Lioyang, des•
pués de cinco días de sangrientos combates,
pues pudo efectuar su retirada en perfecto orden, no obstante que fué perseguido de cerca,
por las valientes t ropas del General Kuroki,
que había intentado un movimiento envolvente para aplastar á los moscovitas, frente á
los muros de sus fort,ificacioñes en torno de
aquella ciudad. Ni un solo cañón, ni un solo
prisionero dejó en poder del enemigo el general Kuropatkine, ni uno solo de sus numerosos
heridos en la porfiada lucha, quedó desamparado; paso á paso, y perseguido de cerca por
fuerzas enemigas, atravesando por terrenos
pantanosos, donde los soldados tenían que
ayudar á las bestias de carga á empujar los
carros y el pesado tren de artillería, el comandante de las fuerzas rusas se replegó á sus
nuevas posiciones extendidas de Mukden al
Paso de Tie, de las riberas del río Hun á las
gargantas de Da, y allí pudo dar descanso á
sus tropas fatigadas y esperar, esperar ~:r:me y
sereno la llegada de refuerzos para equ1hbrar
siquiera, si no superar numéricamente sus tropas con las del contrario.
Y pasaron los días, no sin g_ue con frecuencia hubiera escara.muías en ~os puntos más
avanzados. También• los japoneses tuvieron
sus horas de descanso; la toma de Liaoyang,
había mermado un tanto sus fuerzas y era preciso cubrir en lo posible las numerosas bajas,
siquiera fuese retirando algunos regimientos,
de los que asedian Puerto Arturo.
Frente á frente, después de algunos encuentros de poca importancia en los puntos más
avanzados, quedaron los ejércitos contrarios,
uno, apoyado en Mukden y en el río Hun, y
otro en Lioayang y en lis altura.s que al Este

•

z.z. z.

IN!UGUR!CION DE UN PUENTE
asistencia del señor Gobernador D. ArisCON
teo Mercado, se inauguró en Uruapan (Mi-

mundo civilizado con sus horrendos crímenes.
Una nueva vía se abre al imperio de los Mogrebes, y como Egipto bajo la administración
inglesa, podrá levantarse de su miseria y postración y entrar de lleno en el movimiento civilizador de los pueblos modernos.
TOKIO -DA MAS DE LA ARISTOCRACIA JAPONESA PREPARANDO LAS VENDAS
PARA LOS HERIDOS EN LA GUJ:RRA.

Lo que al principio pareció un simple movimiento estratégico contra la derecha japonesa,
se convirtió desde el día·9 en un combate casi
general. Para resistir el movimiento de flanco
los japoneses concentraron sus fuerzas al Este
y al Nor te de Yentai, y teniendo por punto obJetivo la aldea de Bensihú, tres días continuados de combate han podido mostrar el empuje
de los rusos alentados en sus movimientos ofensivos, y la resistencia de los japoneses, para
mantenerse en sus posiciones.
Cosa digna de notarse: mientras Kuropatkine, en sus movimientos trata de cortar las comunicaciones de los japoneses, interponiéndose
entre Liaoyang y Fenguancheng, una fuerte co•
lumna japonesa se ha dirigido también al Este,
para atacar el paso de Tie é interponerse entre
Mukden y Harbin.
En los momentos en que escribimos estas líneas hay una expectación general: la batalla
continúa, y aunque aparecen ciertas ventajas
alcanzadas por los rusos, todavía nada hay de
decisivo en sus r.esultados.
13 de obtubre de 1904.

El Vicealmirante Rodjestvonskl, Jefe de la
escuadra del Bilt íco.

choacán) el mes de septiembre t1ltimo, un magnífico puente de mampostería. construido sobre
el río Cupatitzio, á inmediaciones de la misma
ciudad.
El puente, que mide 25 metros de largo por
10.40 m. de ancho, está emplazado sobre un
compuesto de 27 metros de longitud,por 14.40m.
de anchura y 2.50-m. de profundidad.
Para llevar á cabo esta importantísima mejora, el gobierno del Estado contribuyó con ..
$10,000 en efectivo y con g r an cantidad de ma•
teriales de construcción, calculándose en. . ...
$35,000, aproximadamente, el costo total de la
obra.
El Prefecto Político del Distrito, D. Luis G.
Córdova, dirigió personalmente los trabajos
de construcción,activándolos sin cesará fin de
que cuanto antes pudiera inaugurarse la nue•
va vh,.

l'Ul!.NTE l3ENlTO JUÁREZ, -URUÁPAM,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL 14UNDO ILUSTRADO

A MIGNON
En libro de metales preciosos tabrlcado
alzas tu voz divina.
como en gótica rorre 6 en pórtico dorado
vibrante golondrina.
Tu undosa cabellera, oue en rizos se desata.
esparce los aromas
de fértiles naranjos. en oue hay llores de plata
y nidos de palomas.
Al rayo de tus ne1tros meridionales ojos,
se abren los corazones;
de miel y amor rebosan tus finos labios rojos,
ide besos tus canciones!
Cruzando vas, al•tda, oor lóbrego paraje,
triste y fascinadora,
iCutLl esplendor que alumbra, tras lúgubre cehtJo!
icomo un alba que llora!
¡Canta en céspedes blandos y hojosas arboledas,
cigarra enardecida!
¡Canta. Mlgnon. que iay! pronto te apla,:.tarán las ru&lt;!d,.s
del carro de la vida!

1
1

MANUEL REINA.

vida ... . De súbito, todo se aleja; los planos se
desvían, y el foco de la luz y del calor, elevándose majestuosamente, Jenama. muy lejos en
el espacio, y á, torrentes, las ondas de la fe•
cundid ad y de la vida. Los solewnes acordes
del modo mayor dilatan en el infinito Pl sublime poema de la melodía sagrada .... E l padre
y dios de la luz ha aparecido; y su disco in·
menso relumbra entre el purpúreo cortinaje,
que el Oriente descoge presuroso, para hacerle
dl'bido cuanto digno recibimiento.
Todo renace, todo se ilumina., todo vive y
todo canta. La. ardiaote esfera. del Sol epa.re·
ce majestuosa. sobre el mar de fuego que le
servía. de lecho; las mootaña.s se a.tumbran
sobre los valles, que así despiertan; en suma:
el sueño ha terminado. ¡Ahí la luz¡ ahí la. ac•
tividad; ahí el día! Maravilloso instante en
que la naturaleza. entera parece resucitar; espECtáculo sublime, ante el cual, entusiasmada

POEMAS EN PROSA
UNA SALIDA DEL SOL

é insensiblemente, la blanca. y g rata.
claridad de la. aurora se había. acentuado;
y semejante á un refulgente océano de luz,
inundaba. la atmósfera.. Así como la melodía
de lejana. orquesta. pareoe, á primera impresión,
un eco imperceptible, y progresivamente aumenta haciendo cada vez mayor el dulcísimo
murmullo, así era. para. -los ojos, la. luz, lo
qne la. música es para el oído. La tierra esperaba. en tanto en un solemne recogimiento, despertada. de su sueí'io reparador, pero como
oprimida, a.bruma.da. por ol prestigio de la. belll'za. celestial.
Naturaleza, desde luego enmudecida.. Y si
los pajarillos y otras avecillas gorjeaban ó
cantaban, era. esto solamente como tímido preludio á los himnos del día. En brevísimos ins·
ta.otea un brillo como de oro brotó del Oriente,
á semejanza de un a.ba.nico deshecho en materia. radiante que tiñera con sus cambiantes y
a.tornasola.dos colores las nubes más altas de
la atmósfera., y encendiera. sus contornos con
tintas como de oro y rosa.
Toda la. naturaleza atmosférica. se declara.
ele fiesta para saludar la salida del ·sol. Las
nubes distantes se colora.o y parécense á los
Alpes ilumina.dos por el sol poniente. Los más
tenues vapores se tiñen color de rosa. en botón.
Brotan del purpurino lecho del astro radiante
ha.ces, manojos de luz, y fioalmeote, a.dórna.nse
las nubes superiores con áureos y ofuscadores
retoques,
La orquesta. aumenta; y ya., entre las gasas
jlotantes, entre los arrullos y enca.ntoo de la,
ENTA

L

UNA JIRA CAMPESTRE,-HAClENDA DE TECUILA (VER.) .

harmonía., se distinguen, algo así como estre•
mecimieotos celestes, como vibr aciones de lo
alto. De repente, y en el instante mismo en que
el alma, embelesada., se siente a.traída. por el
magnetismo del divino canto ha.cía _sus más
puros ensueííos, el órgano universal, cuyos
registros están todos a.biertos, entona con absoluta. plenitud la. estrepitosa. alegría. de la.

el alma., vive con doble vida., y goza con pla.•
cer doble, al contemplar en una. altiva. felici·
dad esta inmensa extensión de los reinos de
la. tierra. que, ahora, vibra. y palpita en la fe•
cunda. luz del astro del día., del calor y de la.
vida ....
CAMILO FLAMMARIÓN,

UN SUSTO
,._

F

RENTE á Brusquet hay un dique.
El ?eoa. corre hacia. él insensiblemente, entre dos orillas erizadas de ¡uncoii, atravesando allá campos morenos y amarillos sig~iendo a.q_uí al p ie de un ca.miooquecootorneael bosque sombrío.
Arriba de! d1que,dos a.Ideas. Brusquet y Cha.stevil, están un afrente á
la otra. La pri!Ilera se esca.lona, al borde del agua. donde se amarra.o sus
barcos, en casitas de color borra. de vino y rosa salmón presumidas casitas incrusta.das de _vidrie~as de color y coronadas po; torrecillas. Esferas fo~ma.odo espe¡o refie¡a.o_ allí el paisaje deforma.do. La. otra. aldea,
~ba.stevil, completa.mente rústica., yergue por entre la vegetación sus teJ,a.s colora.das, sobre las cuales se desliza y muere, todas las tardes el
ultimo rayo del sol.
'
_El Sena, en ese para.je, es ancho. Una isla. lo corta en dos corrientes
desill'ua.les .. El suave rumor que rebosa.o por sobre el dique, canta á la
sord10a., mientras que en un ba.rcola.vadero, que sirve de establecimiento
de baños, los golpes de moza clava.o en el silencio desde el alba hasta.
el crepúsculo, incesantes chasquidos.
'
Un barquero hace el servicio, de una orilla á la otra, y conduce en
un l?e~a.do bote á las luga.rei'ia.s que van al merca.do deChantevil, ó á los
parisienses de paseo que se asusta.o ante la. perspectiva. de un largo desvío, pues hasta. Thomel no ha.y puente.
Ese barquero está siempre ebrio.
Un Parisiense, M. Da.rsot, sobre la azotea de una de las primeras casas de Brusquet, fumaba, al levantarse de la. mesa. su cigarrillo.
Soltero desocupado y r ico, iba todos los afio; á pasar un mes á la
aldea.: _la pesca y el remo llena.bao allí todo su tiempo. Ese vera.no, por
casua.hd_a.d, se aburría, pues había. quebrado con su amante; y uno¡¡ amigos, vecinos suyos, con quienes contaba, se habían ido ese afio al mar
&lt;?ontempla.~a, con expresión melancólica., su canoa, la. &lt;Aster&gt;, qu~
duplicaba, al pie de una esca.lera. de madera, su casco de abeto barnizado y su palo con banderola., en el agua. lisa. como un espejo. Imposible
a.nda.r á v~la., por !alta de viento. Y el calor no daba. absolutamente ganas de sa.hr á ca.m10ar por el bosque.
Había dado la una, casi al mismo tiempo, en las dos aldeas. Las palas del lavadero habían.callado, y también las esca.las del piano que todo el día. s~lían volando por las venta.nas. El sol caía. á plomo sobre el
río, que chispeaba como un pez de oro. Las márgenes va.cías dormían un
sueñv ?11luroso. Un oro fluido y ardiente baí'iaba. la atmósfera.. Se habría. dicho qu? 1&gt;ra,aquélla. la decoración encantada. de la Hermosa del
Bosque Dormido.
M. Dar_sot, que bostezaba, divisó, en la vuelta del camino una falda
rosa, deb~¡o de una. sombrilla roja. Se inclinó, reconoció á Ía. elegante
Mm. Grat1enne; Y, su aburrimiento desapareció de repente.
Era porque picaba su amor propio esa. joven señora. despreciativa.
que parecía orgullos.a. de la.fama. de su marido, el pintor del gran rnuo~
do, or¡?ullosa de su fortu~a., orgullosa. sobre todo de su belleza.. Entre
ella Y él se había esta.ble~1do. una especie de hostilidad: de parte del hombre, un galanteo terco é irón1co; de parte de la mujer, coqueterías engai'iosaR, á VPCes !11UY dukes, frecuentemente crueles.
Mme. Grat1eone, delante de la. esca.lera., esperaba. al barquero.

*

** la había alcanza.do y saluda.do.
M._ Da.rsot, en menos ~e un minuto,
-c.Va. usted á Chastev1l, sefiora? Permítame que la pase.
Y desi~oa.ba ~_on la mano la canoa, a.marra.da. á corta distanci:i..
-Grac1as-dl¡o ella. secamente.-Espero al tío Ocoq.
-Esbun hombre muy imprudente, recuerde-observó él,contra.ria.do;
-es un orra.cho que toda.vía. ha. de ca.usar una desgracia..

-iBah!-exclamó la. joven desdeñosa.mente.
-¿No tiene miedo?-preguntó él con una sonrisa agresiva..
-¡No!-respoodió ella; y miró á su interlocutor de arriba abajo muy
hermosa con su tez mate, sus ojos negros muaré sus fuertes labi~s de
color sangre: Sus c~bellos !1e tinta, torcidos e~ caracol, evocaban la.
fuerza. Respiraba _bien la vida y la. salud, dentro de su traje rosa. ajusta~o en el busto é 10flado en las caderas. Se a.divinaban sus pechos deba¡o de la fina tela; .Y, como la. fa.Ida. era corta, sus pies, calzados de cuero charola.do, se estiraban por deba.jo de ella punteando con su ca
blanca el ca.lado de las medias de seda..
'
rne
M. Da.rsot insistió:
-Bien ve usted que el barquero no está.
Ella replicó con frialdad:
-Sí; ahí viene.
Y los dos, con la. mano como pantalla. sobre la. fr~nte, vieron el bote
del tío Ocoq que se sepa.raba ~ente.mente de la otra. orilla.. Cortaba el río
al sesgo, ~ golpes de remo, vigorosos y regula.res. Una lugareña lle a.da demasiado tarde al emba.r?adero, llamaba en va.no a.l barque;o fra.
que tuese á recogerla.. Sus gritos prolongados repercutían de una. i!a,08•
r a. s10~ula.r en el ~ací&lt;?· L 9: espalda. del tío Ocoq y sus movimientos te·
nían marta expres1_ón 10qu1etante á medida. que el hombre iba. a.p
· á
dose. Y imando d~¡ ó ver s~ ca~a. enz:ojecida., en la que brillaba~º~-\~! :un color azul sucio, y la risa. imbécil que agitaba los plie,,.ues r J
e
de su barba., M. Da.rsot no pudo menos de decir:
º
ugosos
-V.a á echarla. al_aguo; está completamente borracho.
La. ¡oven se encogió de hombros:
-¿Y á usted q 11é le importa? Supongo que no me acompañará .
El aceptó el desafío:
-Disculpe usted- dijo, y le tendió la mano para hacerla.
barco.
pasar a 1
Una. falsa. maniobra. del tío Ocoq estuvo á punto de hacer!
agua.
es caer a 1
Una vez instalados en el bote:
'
-¡No tengan miedo-di jo el barquero, escupiéndose las manos a te
de volver á tomar los remos.
n s

***

¿Que no había qué tem~r? Fácil era. decirlo. ¡En fin!. ... Ya
despecho lo había hecho subir á ese bote peligroso dAtrás de M q 11 el
tieooe, fuerza. era que M. Da.rsot tomase su partido'. Gracias á n·e, ra.bía. nadar. Pero ¿y la.. joven:' Si llegaba áocurrir un a.ccident/º1•
que a rri~sgar él su_ vida. por ella, con ella? iSi Jo a.mara. al
' l 1 en a
Y ~irab~ á la ¡ove~, rabioso, irritado de verla tao berm~!~~8.¡j¿ ·~ ·
sombrilla. ro¡a, un r_efle~o de fuego caía sobre su rostro y lo ilumio bu
con una poesía. de vitrail; una de sus manos en esa sombri.
úa ª
se matizaba. con un tono verde muy fino; la. dtra, colgante al 80furp re~,
ba. de la. borda., pare~ía. una mano de luz, y los dedos rayos blor arri-¿Por qué .me ~nra us~ed a.sil-preguntó al joven'.
aoco s.
El respondió, s10 desviar sus ojos:
-¿Trabaja ahora Gra.tienne?
La. joven respondió:
-No; ha ido á París.
M. Da.rsot preguntó después de una pausa:
-¿Va usted á verá los La.nfry?
E indicaba. con un ademán una. bonita propiedad
tejos al tresbolillo que bajaba hasta el Sena.
' con un plantío de
- No; voy á Cha.stevil, á. comprar. alhucema en la fa.rmaci
Disgusta.do por esta sequedad, el Joven volvió la. ca.be
a.
za. v contem-

J

ªt"

�EL- MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

C!I- limpio; sin fe, porque no conocía á Dios;

9º ,'
ORLANDO MANUEL
qué lloras, pobre niño? preguntó una
señora á un muchacho macilento, encorvado, andrajoso y feo.-¿Qué tienes?
El niño levantó los ojos hacia ella; ojos azules como un cielo de primavera., tristes como
el desengaño y tranquilos como el dolor que
no estalla.
-¡Mucho frío! la contestó.
- ¡Infeliz!
~
- .... ¡Y mucha hambre!
-¡Pobrecito! ¿Qué es de tu madre?
Cer ró sus ojos como para buscar en su mente algún recuerdo extraviado. Su ennegrecido
y feo rostro se contrajo dolorosamente y luego, h aciendo con sus hombros un movimiento
cuya signi ficación fué intraducible, dijo sollozando:
-No la tengo.
-¡,Que no la. tienes?
-No. Un caballero, irritado porque equivoqué un periódico al vendérselo, me dijo que yo
nací del abismo. Jgnoro lo que es eso; pero se
me figura una cosa muy negra.
- ¡,Cuál es tu edad?
- Yá soy viejo.
Muy viejo, sí. Ejos seres desventurados
que nacen para escarnio de los felices, cuentan los años por docenas. Para ellos todo es
prematuro: la vejez, el cansancio, el hastío
crúel que ha.ce odiosa la existencia. Y á todo
se resignan sin maldecir ni blasfemar; es que
no sabeo que existe Dios.
La dama continuó preguntándole:
- ¿Tu nombre?
El niño la respondió:
-Me llama.n Edmundo, Juan, Armando ....
¡de cu11olquier modo! Seguramente que no poseo uno propio. ¡Qué me importa!. . .. Lo que
me irrita es que algunas veces me ponen apodos que me dan vergüenza.
·
-¿Quién lo hace así?
Mis compañeros; los que como yo se llaman
Armando, Juan, Edmundo ....
-,;.Tú no los insultas del mismo modo?
- Nunca, señora. Los trato con el cariño de
herma.nos; ellos son más c;lesgracia.dos que yo.
-1. Por qué lo dices?
-Porque ríen mucho.
-¿Y t ú?
-Lloro.
-¿Luego supones que el que llora, es más
dichoso que el que ríe?
- Creo que el que ríe, no es tan feliz como el
que llora.
La dama, profunda.mente emociona.da ante la
adorable sencillez de aquella desgraciada criatura, reflexionó un momento. Luego prosiguió,
con voz i nsegura, su interrogatorio:
-¿Pudieras decirme por qué causa?
El niño le contestó con firmeza:
-No sabría exáctamente; pero lo be experimentado en muchas ocasiones, y le aseguro
que cuando no puedo llorar, siento en mi pecho ?º ª cosa muy grande que me ca.usa angustia y me da gana de morir. Una vez que me
desahogo, me siento tan dichoso como -debe
sentirse el que usa gabán y tiene casa.
-1,Tú no la tienes?
-No.
- ¿,En dónde vives, pues?
-Aquí.
-,!En este sitio?
- En todos. La plaza es grande, y en este lugar.como en otro, paso la noche pensando casi siempre, pues el frío me deja dormir muy
poca s veces .
. La. da_ma llevóse una mano al corazón, y deJÓ 9-_ue libremente corriera una lágrima por su
me¡~lla, lág1·ima bendita, vertida ante el infortunic de aquel &lt;viejo&gt; que no tenía madre, ni
nomb_r~, ni casa., ni gabán; agobiado por la
ma.~dic1ón del cielo, que con sus ojos, obscurecidos á fuerza de llorar, ~o había visto nun•

P

OR

16 el agua Una selva delicada se transparentaba. en ella: lianas flexibles culeb;as de hierba, tallos de nenúfares blancos, abetos ~e río, de .
ramillas dentadas; toda una. selva móvil y glauca, hecha de cri~tal, á la.
que la corriente,muy fuPrte,doblaba completamente, y que ~alp1taba así
en un continuo y vano esfuerzo por enderezarse. Pe&amp;es lumrnosos vagaban por ella manchas cla.ra-s aquí, fugas de sombra allá. Y el rumor de
la ca.sea.da d~l dique, próxima ya, gruñía, de momento en momento, cada vez más sordamente.
.
Un cbooue arrancó á M. Darsot del ensueño en que se había perdido
de pronto. El joven se sobresaltó: apretándose contra él, completamente
álida. con sus grandes ojos negros que se habían hecho . en?rmes. _Ma~ame Gratienne temblaba de pies á cabeza. ~- Darso_t siguió 1~ direc. 6 de su mirada y vió a.l tío Ocoq. Congestionado, hosco y riéndose
ci t~e dientes el barquero sacudido por un hipo extraño, remaba con
d
fu~rzas torpem~nte. Había. dejado que la. corriente a.rrast~ara.
:si:u; la. emb~rcación penaba entonce·s . inmóvil, contra el _empuJe de
fa~ ~gu'as; y, por una ilu.si6n, parecía q~e éstas, al correr rápidas como
una caída, la llevaban directamente al dique.
.
,

t1

..

**
-¡ Eh! tío Ocoq !-gritó M. Darsot.
-¡Ten'go miedo:-dijo la. joven.
. .
Las aguas corrían; la resistencia del bote dismrnuyó. ~a embarca'6 describió un cuarto de círculo, indecisa; después se de¡ó arr~strar
~~u~camente, perdió una rlecena de metr?s en tres segundos. Desorientados los remos, golpeaban el agua est~pidamente.
-·Bestia!
¿Qué es lo que está haciendo?
.
y I con un ~ovimiento instintivo, M. Darsot se leva~tó á ~ed1as.
-Yo sé, yo sé; no tengan miedo-dijo el barquero, sin deJ:i,r de reír
t dientes·· y echándose sobre los remos,con unafalsaman10bra que
~fz~egirar el 'bo'te, remó firme siguiendo la. corriente .... Jderecbamente al
diquiaej¿~;:z~oltó un grito. y M . Darsot la sintió toda sobre él, contra
él
éi con los brazos al rededor de su cuello, el rostro contra su ~ostr~~las piernas contra sus piernas. La joven lo abrazaba, lo paralizaba balbuciendo:
'-JSálveme! ¡Sálveme!
El respondió:
.
-Suélteme inmediatamente. No hay pehgro.
Y ordenó:
~1Tío Ocoq, démelos remos!
..
~¿Mis remos? ¡de ninguna manera!-decía el barqu~ro con unar1siremos me conocen.. No conocen
á nadie más que iá mí.
t a b-Suélteme,
ur1·0 n a •-Mi·sseñora-repetía
·
el ¡oven;- 1e ¡uro
que no corre n ng ú n
peligro.
. de1 b razo, repi·t·1end o.·
y á la fuerza se desasió
-No se mueva de ahí; déjeme hacer á mí. No haga un solo movimiento ó estamos perdidos.
.
La'joven, par';l-lizada y prendida al bote, se de¡6 soltar. M. Da.rsot
se inclinó se deslizó basta el barquero.
.
-·Lo~ remosl-le intimó completamente lívido, con los ojos duros,
1
la expresi6n homicida, dispuesto á todo.
_ ¡Váyase al diablo! -dijo el barquero.
.
Un uñetazo, asestado como para matar un buey, en el medio de la
p 1a·stó al imprudente· Se desplomó, soltando los remos, de los
frente, ap
qu~ se apoderó M. Darsot.

..

**

Ya era tiempo, pues estaban á veinticinco metros apenas tlel dique.

Las aguas se deslizaban con una rapidez vertiginosa; se oía el ruido de
su caída un hervidero furioso.
.
. t ? p·
Ento~ces la angustia fué otra: ¿.lograrían salir de la corrien e. 18
á pie centím~tro por centímetro, el joven luchó, ganó un poco de terre·
no d~s ués más. Más tarde confesó que ese momento ?e _espanto, por
cr~el q~e hubiera sido no había igual ado pa.ra él en sufrimiento al e~tupor del primer instant~ de confusión. Entonces l~ebaba al _menos, un ~~stinto de batalla lo exaltaba. Al ver á Mme. Grat101:1ne casi desvanec r:~
sin co:iciencia y sin movimiento, en esos pocos mrn_ut?s se enamor n•
pentinamente, locamente, de ella. Preveía ya el movimiento
qr, ;edo
cido deslizándose poco á poco hacia una muerte segura, so ar a 0
y se 'precipitaría sobre ella, la estrecharía furiosamente, á fin de salvarl a ó morir en ese beso supremo.
11 ó
Un cuarto de hora después tocaban la orilla; y M. Darsot se ev _
precipitadamente á la joven, dejando que el barquer~ recobrarhl el co.
nocimiento bajo los golpes del agua que unas lugarenas queba anacu
dido le echaban en l a cara, renegandc, :
-¡Viejo borrachón! ¡Ha bebido basta. reventar!
.
M. Darsot llevó á la joven á casa de los La1:1fry, que _estaban a usen
tes. Le hizo traer un vaso de agua, que ella beb16 con avidez.
-¡Cómo se siente, señora?-le preguntó respetuosamente. .
u
-i'Bienl ¡oh! ¡muy bien!-respondi6 ella, y mirándolo con o¡os m Y
dulces, humillada y tierna, bajó la cabeza.
.
ó la
El comprendió que ella lo amaría. De pronto, la ¡ov~n le tf{° ar
mano y depositó en ella un beso, después de lo cual rompió\ so í oz deÍ
Los dos vol vieron j:mtos, al caer la tarde, por el largo e~=
_
puente de Tbomel, porque por nada del mundo habría vuelto el_
P3a·
sar el agua. Habían hablado mucho, sin duda, pu~s no se bab\~!an ~0 :
pero sus ojos y sus sonrisas tenían cierta expresión enternec
Y
lemne.
l
El temor á la muerte había hecho nacer, en ella Y en él, e amor.
P . y v . MARGUERITTE.

6

i~

á.

EL SONETO
Catorce.versos son, donde chispea
con fl.ecbitzos de luz, la fant!lsía;
joyel de fulgurante pedrería
donde el fuego del numen centellea.
Es el soneto, la imperial presea
que enamorado el soñador, envía
á esa diosa gentil, la Poesía,
su inmaterial, su casta Gala.tea.
Y no hay sarta de perl as albeantes,
ni collar de riquísimos diamantes,
que á pesar de sus fuegos irisados,
!luperen en belleza y valimiento
á los catorce versos enhebrados
en el hilo de luz de un pensamiento.
ALBERTO HERRERA.

,,,·.&lt;·_
... :..:~·.

::

::· ,.

1

fil.

sm amor, porqu~ no era a.1;0ado; sin alegrías,
porque era un triste, un triste envejecido á la
ed8:d de trece años . ... ¡Oh, los felices! La bis·
toria de uno de estos seres es l a de todos ¡y
hay muchos! No os costará trabajo encontrarlos. Merodean por todos los lugares públicos·
no tienen uno propio. Del mundo no les perte:
nece más que la tierra que pisan. Harto bien
sabe_n_los infelices que ni aun siquiera tienen
un sitio en algún corazón . . .. Y vosotros olvidái~ en vuestro egoísmo que ese ser anónimo,
nacido no sabe dónde, solo y errante por un
mun~o que le es indiferente y que por su inocencia no ha llegado á serle odioso, lo que,
por·otra parte, es un siano de bondad innata·
abatido por un destino" cruel, sin merecerlo:
puesto que es inocente .... olvidáis que ese
pequeño infortunado es vuestro hermano. Te- _
nedle compasión. Ved cómo en sus ojos hay
m_ucbas sol!lbras, son sus vigilias, sus insomn_10_s, su tristeza e~rna.. ¿Por qué lo desprec1á.1s? Recordadlo bien, muchas veces le habéis
arrojado una moneda á cambio de un periódico, y el probrecillo se ha inclinado á recogerla, sonriente, con humildad cristiana.. La humillación no la comprenden estos ser es que
viven muriendo; por eso sonríen en vez de
maldecir . . . .

*

* * tuvo miedo de seLa dama guardó silencio,
guir interrogándolo. Sabía demasiado, y después de mucho reflexionar, llegó á la conclusi6n de que es mejor ignorar el infortunio ajeno. El no saber nada, es una felicidad que por
desgracia sólo se aprecia cuando se sabe todo.
Ser ciego, es preferible mil veces á mirar lo
que trueca en inquietudes la dicha con que se
nace. Por otra parte, se encontraba ante un
infortunio que nunca imaginó, representado
por un pobre niño nacido en la sombra, sin
madre y, por tanto, no sólo huérfano en el mundo de la vida, sino en el mundo de las afecciones; acaso malo á la par que inocente.
En los grandes dolores, l a blasfemia sube
del corazón á los labios; pero en los de la piadosa dama, ésta se trocó en oración. El niño
levantó !03 ojos creyendo tal vez mirar cómo

la plegaria de aquella buena mujer se elevaba
hasta el cielo. Y por la primera vez en su vida sintió un estremecimiento parecido al de la
agonía; sólo que fué la convulsión que vuelve
á la vida, y no la que precede á la muerte. Fué, en una palabra, la crisis de la terrible enfermedad de su alma . Su semblante, de
pálido y feo, tornóse en purpúreo y hermoso;
la trasformación moral obligó la metamorfosis física. c¡Qué grande es Dios!&gt;-dijo en un
arrebato de fiero entusiasmo.-c¡Madre mía!&gt;
Sentir y creer en estos dos seres, es despertar á una existencia de goces puros, ascender
á las alturas desde el fondo del abismo, despertar á la luz, r eír.....
Y ri6. Ya no era. ·un triste, ni un viejo, Su
vejez y su t risteza. desaparecieron, substitu•
yéadolas una felicidad tanto más grande cuando que le era desconocida.
Justo es decirlo en su obsequio, no era malo, como la dama. se ave)lturó á suponerlo. Si
alguna vez obró en favor del diablo, fué ignorando que lo bacía en contra de Dios. El bien
y el mal no lo puede discernir una conciencia
dormida, y sin embargo, era bueno de natural. Su bondad quedó revelada en la.s siguientes frases, dichas cun encantadora inocencia:
- No quiero vivir más así, señora, lléveme
con Vd.
-¿,Quier es venir conmigo?
-Sí. ¿Pero me pondrá Vd. mi nombre?
El semblante de la dama se ensombreció. Le
vino á la memoria el recuerdo de su único hijo, muerto.
A aquel muchacho .... ¿le pondría el nombra del muertecito? ... .
-Sí, le dijo, te llamarás Orlando Manuel.
-Gracias, señora, contestó Orlando Manuel
entre sollozos.

*

* *rodaba silenciosamenUn momento después
te por la gran a.venida un coche de sitio conduciendo dos miserias : la una vestida de seda.
y la otra c~bierta de harapos. Era una madre
sin hijo y un hijo sin madre; los acompañaba
Dios.
·
México, septiembre de 1904.
FERNANDO VILLAS"EROR.

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V1-l(

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TEAT~OS.-Pllar Leredo, Tlph¡
¡!el Prlnc;lpal,

�EL ?tiUNDO llUSTRADO
EL MUNDO llUSTRADO
d a., poco fruncida. en lo alto, y de estrecho de·
la.otero, está circuída por dos hileras de galones que se detienen en &lt;ca.pucin&gt;sobre las costuras del delantero. Este galón es muy lindo:
tramada de lana y seda de un tono más obscuro que el terciopelo, sobriamente esclarecida ·
por un hilo de plata, esta trenza de fantasía ~..:,,,~~
oculta la montadura de los dos volantes en
,. .
forma que dan la amplitud á lo bajo de la fal-J,i ··
da. El bolero, recto y tocando la cintura, está
\:cm
coqueta.mente ornado de un doble galón y re-:"'At'
cortado sobre un pechero de paño blanco, raya.do por bridas en presillas de seda gris; ha..-. /4
cia abajo de los delanteros de cada lado, una
f-::::~"'"-.=-··
rosácea galoneada con un botón d~ plata en el
centro; la misma rosácea, pero un poco más
;..
pequeña, se encuentra sobre el cuello de paño
,
blanco, cuyo borde recuerda la ornamentación
del pechero; la manga es derecha, oprimida.
por vueltas mosqueteras de paño galoneado;
dos filas de trenzas ocultan la bocamanga. Este tr aje puede hacerse en terciopelo café ó ci·
r uela con galones adecuados, ó simplemente
guarnecido con bieses de paño del mismo tin·
te, como la fig. 2. Este segundo modelo, igual·
mente de terciopelo inglés, pero de un tono café
dorado, á la vez dulce y abrigador, que trae á
la memoria los ricos follajes del otoño, es de
una elegante sencillez; la falda lleva en lobajo t res pliegues religiosos, tomados de la misma tela, y el delantero está cercado por una.
doble fila de &lt;straps&gt; de paño adecuado, pes t unteados con lana tan gruesa como un &lt;sout ache&gt;. La blusa tiene una cintura drapeada.
de terciopele; un bies de paño pespunteado encuadra un pechero en piel crema, cubierto de
arabescos en &lt;soutacbe&gt; café, sembrado de
botoncitos de seda; la manga es amplia y está
retenida por un puño de la misma. tela que el
pechero; en la bocamanga., un bies de paño

t!'!

Páginas de la Moda
J: NTRE las lindas novedades de otoño es pre-

L, ciso seña.lar un delicioso terciopelo inglés,
suave. serloso de una. frescura. radiante Pn los
tintes ·oálidos.' y de una obs11urida.d ilumina.da.
de reflejos en los tonos sombríos.
. .
Con estos terciopAlos se hacen elegantes &lt;to1lettes&gt; y trajes sencillos. prácticos, que podrán
llevars"' todo el oto!lo é invierno. La tela &lt;le
que hablo se frunce, pliega y abullona á la

NÚMERO

NÚMERO 2.

medida del deseo y se la emplea para vestidos
de hechura. tan fina como si fueran de batista,
pues este terciopelo, suave como un foulard,
se presta á modas nueva.s é imprevistas: los
frunces en &lt;nido de abeja&gt;, toda. clase de bu·

SOMBRERO UE_ OTOffO,

t-,

&lt;"outa&lt;'he&gt; ñA algorll'\n formA. un delicioso orn1nnento ,.ohrA Pl tPr&lt;'iOnPln ine-lés.
.
~
Lss b lm,11s &lt;le tprc;opelo hl:in&lt;'O pueden JflllRlmAntA prPstar grl!ni!Ps sArVi&lt;'iC:s, ya. sean bordPdas. ya. in&lt;'rnst11ñ11s r'IA en&lt;'SJP.
Los tonnc¡ c]p terc;opPln onA han a.l!'anza?O
m11:vor éxito r'lespnés r'IPl blnnco. son _E&gt;l PR~R.
Al malva. vernA 11.lmPndr11-. un rosa vivo mny
armonioso y, en fin, un azul pálido de seduc-

SOMBRERO UE OTOÑO.
flXPLIGAGION

Dfl LAS LAM I NAS

NúM. 5.-«Toilette&gt; de otoño sastre, en &lt;cheviote&gt; azulnegro adornado con terciopelo; bo. tones de terciopelo azul.
NúM. 6.-Elegante vestido de paño &lt;beige&gt;
con bandas más obscuras,orlada.s por gruesos
flecos.
NúM. 7.-Trajeen paño azul liso, guarnecido
de paño cibelina. y de pequeños &lt;straps&gt; de tafetán.

l.

ll~nes dispuestos en bandas aplega.dill a.das, los
encontramos hoy en este gentil terciopelo.
· El terciopelo inirlés de color crema ó blanco
se limpia. á mara.villa y se _111:va como m:i pañuelo: llena todas las cond1c1ones reque~1da.s;
también se ejecutan con él hermosas &lt;to1lettes
de soir&gt;; y nada es más. encan~ador que un
traje de comida., de terc10pelo _rnglés bl~nco
liso con incrustaciones de venec1a &lt;rouss1&gt;.
Ei traje sast re de terciopelo blanco se realza
á menudo con una guarnición de &lt;straps&gt; pespunteados en terciopelo malva ó verde almendra. Estos trajes hoy hacen furor en PA.rís;
reempl azan á los de sarga ó paño en el día, y
á los de tafetán ó muselina en la noche. La

NÚMERO 3,

NÚMERO

NÚMERO 4,

6.

oculta la montadura. de una &lt;epauiette&gt; que amplifica lo alto del
busto;. pequeño plastrón y cuello drapeado de terciopelo malva.
¿Queréis un modelo más elegante, más esmera.do, que convenga
para. teatro, comidas y visitas?
Allí está la fig. 3, en terciopelo de algodón &lt;bis&gt; de un tinte champaña: este traje no:. muestra .;n nuevo empleo del trabajo de los frun•
ces. La. falda tiene un canesú fruncido y un delantero angosto abotonado de cada lado por botones de pasamanería· á la altura de la
rodilla está montado un volant'e aplegadillailo, lle~ando en u:: espa:
cío intermediario los frunces arabescos de &lt;soutache&gt; de fantasía..
La blusa está recogida por una. cintura de raso· los hombros están
aprisionados por un canesú aplegadillado que te;mina. en una banda
'Jordada. de seda. matizada; mangas derechas, fruncidas
bajo un volante que reposa sobre otro de encaje.
El terciopelo inglés negro es también de lindo efecto
0omo lo indica la fig. 4. La falda está ornada. de bao:
das de peño negro dibujando dientes puntiagudos y acaba por un volante en forma que sigue movimientos ondulados. Esta combinación del paño y del terciopelo es
muy apreciada. La blusa tiene un canesú trabajado á
pliegues de ropa, el cual está guarnecido de un bies y
de un volante ondulado de paño doblado de &lt;surab&gt; de
color que se ve a.l menor movimiento. Un alto puño cubierto por bieses de paño de anchuras diferen•
tes termina. la. amplia manga.
MARÍA Lur~A.

tora delicadeza; también puede contarse entre
los colores más felices el gris, la. gama de los
leonados, el violeta y el ciruela.
El gris, tan elegante como fácil y cómodo de
llevar, es a.ltamenteconveniente. Nuestrafi.gura.1 representa un precioso modelo hecho de
un gris argentado, de reflejos blancos; la fal·

SOMBRERO DE oTOffO,
NÚMERO 5,

MODELO DE PEINADO,

NÚMERO

7,

�Et :MUNDO ILUSTRADO

lt :t.tuNDO ILUSTR.ADO

PUESTO DE Li\ CERVECERíA DE TOLUCA,

Los Fiestas de Govodonga
L domingo último,como estaba anunciado,
se efectuó en el tívoli del Elíseo la romería y rifa de beneficencia organizadas por
la Colonia Española para cerrar con ellas la
serie de festejos con que en esta ocasión se celebró en México el aniversario de la batalla
de Covadonga. ·
Para completar nuestra información relativa
á las suntuosas fiestas á que nos referimos,publicamosen estas páginas algunas fotografías
ds los puestos de las principales casas comer·
ciales que más contribuyeron en este año al esplendor de las mismas fiestas.

E

"El Buen Tono", S. A.
Conocida de todos es la proverbial galantería que distiogue á los propietarios de &lt;El
Buen Tono&gt;,S. A., y la solicitud con que siempre toman parte, lo mismo en las fiestas de los
españole.s que en la de los franeeses, lo:i italianos y los americano:;. El puesto que mstaló expresamente «El Buen Tono&gt; para la romería de Covadonga, fué,sin duda alguna,unode
los más hermosos; hecho todo de &lt;papier ma•
ché&gt;, se distinguía por la belleza de su ornamentación, apareciendo vistosamente engalanado con guias de flore:i y con bande.ras mexicanas y espaffolas.
Un grupo de agraciadas sefforitas, llevando
la clásica mantilla, atendían con el mayor esmero á los consumidores, poniendo en circulación los cigarrillos especialmente fabricados para las fiestas, con artísticas envolturas
alusivas á la solemnidad del día. Este puesto
fué uno de los que más llamaron la atención
del público.

pecial de los &lt;Antojos&gt;, &lt;Tabacalera&gt;, «Cazadores&gt;, &lt;Predilectos&gt; y &lt;Damitas&gt;,marcas, todas, que gozan de envidiable popularidad en
todo el país, debido no sólo á la magnífica
elaboración del producto, sino también á la
elegancia de sus envolturas.
El público encomió con justicia la magnífica
instalación presentada por los seffores Basagoiti, Za.Ido y Compaffía.
Por último,diremos que "La.Tabacalera Me•
xicana", que lleva cinco affos de fundada, ha
realizado últimamente muy grandes progresos
debido á la buena dirección de sus negocios.

La "Cervecería Cuauhtemoc"
Esta importante negociación, una de las má

prósperas que existen en la República, estuvo
también representada en las fiestas de Cova·
donga, de una manera muy brillante. Su ins·
talación se distinguió, no precisamente por su
lujo, sino por la considerable existencia de
sus productos que puso á la venta y que apenas fueron suficientes para satisfacer las exi·
gencias de la demanda.
La predilección del público por las cervezas
de Monterrey, es una de las pruebas más ?la.ras de la insuperable calidad deaquéllas,y JUS·
tífica plenamente el empeño que sus propietarios despliegan sin cesar para hacer que la fábrica se eleve cada día á mayor altura. 1
Las distintas marc&amp;.s que proceden de 1 a Cer·
vecería &lt;Cuauhtemoc&gt;, entre las cuales se en·
cuentra la famosa tCarta Blanca&gt;, son cada
día más solicitadas en los merca.dos naciona•

les. Es indudable que esta fábrica, por. los numerosos elementos con que cuenta, y por la
superioridad de sus productos, está llamada á
ocupar uno de los primeros lugares entre to•
das aqnellas que contribuyen al engrandecí·
miento de la industria en México.
En la Exposición de S. Luis Missouri,la Cer·
vecería &lt;Cuauhtemoc&gt; acaba de obtener el gran
premio entre todas las cervecerías del mundo.

Dado el crédito de que gozan entre los fumadores de buen gusto las diferentes marcas de
&lt;Lá Cigarrera Mexicana&gt;, huelga decir que la
instalación fué una de las que atrajeron durante las fiestas de Covadonga mayor número de visitantes. Los materiales empleados en
la fabricación de los cigarrillos son de reconocida superioridad,y los métodos de elaboración, los más modernos que se conocen.

La Cervecerí!l de Toluca.

La "Compañía Harinera".

Notable también, por la sencillez y buen
gusto de su adorno, fué el puesto donde la
«Compaffía Cervecera de Toluca y México, S.
A.&gt;, puso á la venta sus productos, tan apreciados por los consumidores y que tantos
triunfos han obtenido, lo mismo en las exposiciones nacionales que en las más importantes de Europa y Estados Unidos.
El numeroso personal encargado de atender
al público.apenas fué suficiente para despachar
á los innumerables consumidores: tanta era
la demanda que tenían las magníficas cervezas
de Toluca.
En el graba.do que publicamos aparece el
grupo de seíioritas que tuvo á su cargo el despacho, y que pudimos fotografiar momentos
antes de abrirse las puertas del tívoli al público.
La instalación de la. «Compañía Cervecera
'J:'.oluca y Méxlco&gt; en el gran certamen in~ernac1onal de San Louis Missouri. ha llamado al•
ta.mente la atención de los millares de visitantes que recorren el departamento donde se encuentra.

Indudablem1mte que el mejor y más artístico
puesto que se instaló en el tívoli durante las
fiestas espaffolas, fué el de la «Compaíiía Harinera y Manufacturera.Nacional, S. A.&gt;, cuya
fábrica y almacenes están situados en la calle
de los Arcos de Belén, núm. 25.
La fotografía que publicamos basta por sí

sola para dar una idea de la belleza y eiegancia de la instalación. En cuanto á los productos de esta importante fábrica, que compiten
ventajosamente con los mejores del extranjero,
sólo diremos que la demanda que tienen a.e·
tualmente en el mercado, es,por decirlo así,?x•
traordinaria.
La fábrica surte no ,;ólo la plaza de México,
sino también las principales de los Estados y
gracias á la perfecta elaboración de sus pro'.
duetos y al crédito que ha sabido conquistarse, es, sin duda alguni., la primera en el país.
Las galletas que elabora la «Compaffía Hari•
nera y Manufacturera. Nacional, S. A.&gt; son de
calidad suprema y no tienen competencia en
la. plaza. El númeroso público que asistió á
las ~estas ~e la Covadonga. así lo comprendió,
elogiando Justamente la soberbia. instalación
donde se exhibieron los excelentes productos
de la casa á que nos referimos.

"La Cigarrera Mexicana".
La instalación de esta fábrica fué notable
por todos conceptos y superó, sin duda alguna,á todas las hechas por la misma negociación en años anteriores.
Estaba primorosamente adornada con «pannea.ux&gt; de flores y palmas, y festones, presea•
tando, por la artística combinación de su decbeora~o, un golpe de vista verdaderamente sorb10.
t ~n el centro del hermoso pabellón se leva.oa a.una torre «Eiffel&gt; en miniatura-reproducc1ón exacta de la de París, -y grandes focos ~e Ju~ de arco se veían suspendidos del
rrn1s.am1ento,completando el adorno exterior
e1 1u.iosísimo puesto. Los consumidores eran
~,ndd1dos por graciosas señoritas,encargadas
e espacho de los cigarrillos.

"La Tabacalera Mexicana".
Un hermoso salón árabe, en cuyas portada
lucían los colores rojo y g~alda, constituía el
puesto instalado en el tívoh P&lt;?r a9.uella gran
fábrica de cigarros. Tanto el interior como el
exterior estaban adornados con palmas y flores graciosamente combinadas. Durante los
rincipales días de las fiestas, la orquesta
~Lerdo&gt; tocó aHí escogid~s piezas_, bailán~oi;e
jotas y «Cake Walks&gt;. Seis seffor1tas vestidas
con trajes de fantasía ql!e representa_ban las
banderas espaffola y mexicana, obseqma.ban á
la. concurrencia con cigarrillos de las más afa•
madas marcas de la fábrica.
.
Entre éstos, debemos hacer mención muy es-

PUESTO DE LA &lt;CIGARRERA MEXICANA. &gt;

:!PUESTO DE &lt;LA TABACALERA MEXCCANA&gt;

PUESTO DE «EL BUEN TONO&gt;,

PUESTO DE LA CERVECERÍA &lt;CUAUHTEMOC&gt;,

PUES1'0 DE LA «COMPA:i:fÍA HARINERA. Y MANUFACTURERA NACIONAL, S. A,&gt;

�EL }¡UNDO ILUSTRADO

ECOS DE TODO EL MUNDO
A guerra rusojaponesa ha tenido muchas
sorpresas para todos los que en algo se
[
preocupan por las grandes etapas de la
humanidad, una de las cuales parece iniciarse
en la. invasión de Mandchuria por las tropas
del Mikado; pero muy especialmente para.
aquellos que, por ser milita.res al servicio de
una. nación, se encuentran en la precisa. necesidad de estar al tanto de todos los adelantos
huma.nos en el arte de la guerra., y de todas las
enseila.nzas que de una ctt.mpaña se deriven.
Los ejércitos europeos se están renovando
sin cesar, y es preciso que la enseilanza.
de los principios tácticos y estratégicos se
baga. de un modo efectivo, si se q u1ere evitar que en pocos años el batallón esté formado por reclutas que desconocen hasta los más
r udimentarios cánones de la. guerra.

tirarse, ya que no es posible prolongar la. ficción has,a el momento en que los hombres se
atacan, haciendo que los muertos y los heridos disminuyan la fuerza. de alguno _de los
eontendientes y lo obliguen á desa.lo¡a.r sus
posiciones.

***
Connaugbt,

El Duque de
que tiene el gra.d?
de general en el ejército briiánico y es un militar de mucho prestigio, fué el que tuvo el papel de árbitro en las últ imas maniobras.en l as
cuales cerca. de treinta mil hombres tomaron
parte. Uno de los bandos llevaba. los unif?rmes pardos, «kqaki&gt;, que son reglamen~arios
en los ejércitos modernos, durante el tiempo
de calor, y en las expediciones colonia.les, 1~jos de la. madre patria.; el otro tenía. su.s un1formes azules, también reglamentarios, por lo
que uno de los cuerpos, el invasor, se llamó
de los «brows&gt; y de los «bleus&gt; e~ otro.
.
Sigilosamente, como en tales c1rcunstan01as
conviene, los «pardos&gt; fueron desembarcados
en Clacton-on-Sea, por una flota de cruceros

creía completamente imposible, muy difícil
cuando menos, resulta hasta fácil y hermoso,
siendo que se le consideraba ridículo y deforme. Los ferrocarriles de vapor, en la época de
sus comienzos, fueron rechazados por emioencids científicas, por grandes hombres de estado, entre los cuales a.lguoo dijo que &lt;era r idículo suponer que aquellos pequeftos coches q ue
tan trabajosamente caminaban en sus carriles
de fierro, llegaran algún día., por mucho que
~e les perfeccionara, á suplantará la silla de
postas, tan cómoda, tan elegante, tan ligera.,
tan hermosa . .. .&gt;
A pesar de todo, los coches de motor cada
día invaden más el mercado, y las grandes ciudades de Europa se encuentran ya completamente dominadas por el automóvil, que cada
día. es más comodo, más barato, más bien hecho y más práctico.
Tanto es así, q ue en l as playas en la s-cuales
l a. sociedad europea veranea, los administra.dores de hoteles, teniendo en cuenta. 1a circunst ancia de ser raro ahora el que no gusta del
s port del automóvil, hao ideado cambiar por
completo la. forma de sus galerías, de tal manera. que los automovilistas puedan penetrar
directa.mente en los patios donde se sir ven l as
cenas, dela misma. manera que aoteq se deja.ha.
á los ,}iclista.s entrada libre y sitio especial
para la guarda de sus biciclet11s.
Una áe las playa.A más elegantes, por su
clientela. especialmente, es la de la peque!la. pob lt,,ción de Di ves, puer tecito de la Mancha.
Es una vieja ciudad en la que la iglesia tiene
las huellas oe los siglos numerosos que han
desportilla.do sus torres; cuenta. coa una. playa
hermosa, y con un hotel en el que el propietario ha te01do la buena idea de poner la galería
baja. al servicio de los automovilistas. Los
buenos caminos que atraviesan Francia en to·
das direcciones, son esperialme::te cómodos en
aquella región y los &lt;cbaffeurs&gt; abundan por
ende.
El plan ha da.do todo el resultado que de él
se esperaba.¡ la sociedad que veranea. en Di ves
es cada dia más numerosa, y más y más lo son
los afü,ionados al automovilismo. Al ver el número de automóviles que penetran en el restaurant, ar reglado para el caso, se tiene la exacta visión cte lo que ba de ser el mundo en pocos affos más de cmo.torismo&gt;.

*

DIVES,-LL"EGADA DE AUTOMÓVI LES Á UN HOTEL.

Las maniobras se han efectuado en Inglaterra ha.ce unos cuantos días, y para mejor
aprendiza.je y enseñanza de los reclutas, se
formó un plan que parece ser el que más se
presta á este g6uero de simulacros militares.
Ona parte de los ejércitos, a.l mando de los geuera.les que l a superioridad ordena, toman el
papel de invasores, se les se!lala cierto número de buques que los.transporten bast a. la cost a previa.mente elegida, se les dan los materia.les exacta.mente iguales á los que en campaña habrían de llevar, y se les marca solamente á grandes rasgos la. obligación que tienen.
Por otra parte, se seña.la. á otro grupo de
fuerza. equilaleote al grupo invasor, y también
á gra.ndes rasgos, el sitio y la hora en que ha
de efectua rse la invasión simulada.y se le provee de elementos suticientes, tal .:orno si el departamento de Guerra. recibiera aviso de que
un cuerpo de ejército extranjero se apresta. á
de~embarcar en las costas propias, y se apercibiera. á 1·echazar el intento de desembarco.
l!'io al mente, uno de los más prestigiados entre los jefes del ejército, recibe los datos que
se han comunicado á los unos y á los otros y
hace el papel de árbitro, declarando en el mo•
mento oportuno quiénes son los que deben re-

y de transportes, cuando ya en la costa los
marineros que formaba.o la. fuerza de desero
barco de los cruceros, habían construido balsas en las cuales fueron transportados los
hombres, doce mil en número, que habían de
jugar el papel de invasores.
Se pusieron en ,iráctica. cuantos medios la.
guerra moderna tiene; se desarrollaron exten·
sos planes estratégicos, y posterior mente, reunidos invasores y defensores, discutieron, en
unión del árbitro impar, las eose!lanzas que
de la.s operaciones podrían sacarse.

***

En F rancia es el automovilismo una industria. nacional, plenamente protegida y en pleno
progreso. Los modelos ct•mbian aílo por año
y han ido perfeccionándose con tal rapidez,
que coches de tres y cuatro estaciones dfl uso se
ven ya. viejos, raros, de formas anticua.das y
ridículas. Ha sucedido en materia. de automovilismo lo que en otra.s muchas: durante varios
lustros la industria solamente lanza a l mercado
modelos considera.dos más bien como un juguete
científico, sin importancia. práctica de ningún
género; en cierto momento alguien se atreve á
romper los viejos moldes; toma por sil cuenta
&lt;lanzar la. moda&gt;, y a l año siguiente, lo que se

* * los pueblos eminen•
La cosecha. marca, para
temeote agrícolas, el momento del año en el
que se verá. si los esfuerzos han sido fructuo•
sos; después de la labor de meses enteros, al
calor abrasador del sol, la uva. va tomando
color y azucaránoose. Cuando llega la época
de la. vendimia, los pueblos todos en los cuales
se hace el cultlvo de la vid, se encuentra n en
plena fiesta.
En el Valle de Oro, en Italia, se producen
los mejores vinos del reino y en las actuales
semanas se hace la vendimia.. Ataviados con
sus pintorescos trajes regional~s, los mozos
6 arridos llegan guotando las primicias de la
vid en el vino nut:lvo; los compradores que llegan de leja.nos pueblos á hacer sus contratos
con los productores, animan el mercado. Todo
se vuelve fiestas, cuando la. vendimia es bUficiente.
En el Va.lle de Oro son varias las semanas
de fiesta debidas á la vendimi a, y en esta. época. es en la. que se consuman los noviazgos,
porque la mayoría de las parejas espera.o «el
vino nuevo&gt; vara ir á la e_rmita cercana á q~e
el buen fraile una sus destinos. A la.~ fest1 v1daues de la cosecha del vino se unen las oup·
cía.les, y el valle entero se torna, de monótono
y triste, en alegre y bullicioso.
Y año por aí'!o se repiteo,desde tiemp~ inmemorial, las fiestas venctimiarias que a01man Y
alegran tos fecundos valles en los.cuales el sol
de halia fermenta y madura el jligo generoso
de la vid¡ 11ño por año los a.Idea.nos, coa la
alegría en los ojos. cruzan el valle y se reúnen
en fa.ráodolas animadas.

.'7ea Ud. á su Derecba.
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á det.e1'JDinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean 8ll8 cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, alli está ; ·

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glor ieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á
Gi.nco afios, que los terrenos de.'

SUB

amigos, hace

se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demá.s y compre
SUB lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primer a de San Francisco, n úmero 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sr es. P revost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

L a Colorjia Cuaubtemoc~
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que

hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los m ás prominentes negociantes roexicanos acaba de oomprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el ~tilwell Place,
la semana pasada~ No pagó má.s de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á. valer estos lotee dentro de nueve afios, si siguen aumentando en cada &amp;ñ.o un diez por
ciento, como ha ido sucediendo duran+-..e los últimos nueve dos que
han pasado?

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L AS VENDIMIAS ITALIANAS. -CELEBRACIÓN DE LA COSEOHA,

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El Palacio de Hierro,. S. A.
Galle de San Bernardo ~-M~XIGO

t\partado número 26

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Año XI.-Tomo II.-Número 17.

MEXICO, OCTUBRE 23 de 1904.

Dlractor: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.

Subscrlpcl6n mensual foránea ..... $1.50
ldem
ldem en la Capital.. $ 1.25

Gerenta: LUIS REYES SPINDOLA.

Secretario de Redacción: José Gdmez Urarte.

Registrado eomo artlculo de eegunda cl&amp;M en 8 de Noviembre de 1894.

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seda.
Trajecitos, Paletots, Vestiditos, Boinas, última
novedad.
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Signor~t, t,onnorat ·v fompañía.
Pío X y su Secretario de Estado en los Jardines del Vaticano.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 16, Octubre 16</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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