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                  <text>DE
V

AL

L U.NDO LU5Tlt0DO
1

Año XI.-Tomo II.-Número 19.

MEXICO, NOVIEMBRE 6.de 1904.

Subscripción mensual forinea ..... $1.50
ldem
ldem en la Capital..$ 1.25

Director: lle. RAFAEL REYES SPINDDLA.

B1rant1: LUIS REYES SPINDOU.

Secretario de Redacción: José Gómez Urarte.

) GR~~2~~nf~~~~~~1!~A~Ec~~~!1!A!.~J~!!~ES

Registrado como artfcnlo de eegonda cllLIK' en S de Noviembre ie 1894.

IL~§ FfJ.PJ.§ eci~Ji\W1D)!B§ Y MíIEJJ~~
§ITJ~1f Il1D)~§ 1D) I6 IL~ ~IB~ITJffisILil ~F;i

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OTOÑO

(De la Coleool6n de la "Cristalería d-Vera:ara.")

�nustuno

:tt ittnmó

EL MúNDÓ ítUSTRA.1&gt;0

El Sr. Corral en los Estados Unidos

P

lENE nuestro pueblo costumbres desconcertantes; trescientos años de catolicismo,
_apoyado en la omnipotente fuerza del ele•
ro, apenas si han logrado borrar en su alma
las hondas huellas que dejara la idólica religiosidad de sus ancestrales. En vano la lívi•
aa figura del misionero, en edades ya idas,
increpa á las masas inconmovibles de indios,
levantando su voz en el nombre del Dios nuevo. En balde la Inquisición enciende sus hogueras' y precipita en ellas á los relapsos, ante la
pasmada curiosidad del pueblo, rebelde por
inercia, por dejadez pasiva é inconsciente1 en
va.no todo.
Huitzilopoxtli reina aún; reinará por muchos siglos ea la tenebrosa mentalidad pobuJa.r. Los elementos siguen siendo di vinidadlis,
siempre temidas, y por temidas, a.doradas, y si
la. forma. ha. ca.mt&gt;iado, no lo ha hecho por
ciei;-to el fondo de sus creencia.s: las-brujas siguen vaga.ndo, para nuesu·a.s ele.ses baJas, en
10:J jlancos tent:ibrnsosde la montaña, en cua.rtto
la. noche tienc:e sus sombras propicias al sortilegio ; el a.t&gt;su:-do florece en los bajos fondos
populares, como una flora ma.lsana de enve•
nenados hongos nutriuos de materias muertas.
El prodicrio turma la base de esa. extraña religión po pular, y en torno del prodigio se le•
vantan la.s sencillas rosa.s de sus oraciones.
No es un pueblo fuerte nuestro pueblo; son
hondas sus •supersticiones; tan honuas, que en
vano e¡¡ca.rba. el a.ná.lisis y la. escuela. laica labora. su espíritu infantilmente complicado.
Están los orígenes de la. superstición popular
ta.n lejanos, que resulta. imposible remontar
con pie firme hasta. sus fuentes, para intentar
cega.rla.s; una sombra hostil y sin orillas detiene al osado exvlorador; pone un soplo de
vértigo en sus oídos y desconcierta. sus ener·
gíae; no es da.ble penetrar ha.stB el fondo de
t,Sa~ almas primitivas y obscuras; hay que
conformarse con certilicar los hechos.
YI_ sin emba1·go, ningún pueblo sería. tan profunaa.mente mi.cabro, tan espa.ntosa.mente vol•
teria.no, que diera á. JOB niños figuras de crá.•
neo~ huma.nos. cua.ndó piuen golubinas, ni fa•
bricara. túmulos mortuorios para di versión ae
los 'pequeftos. En la temporada. &lt;de Muertos&gt;,
el pan.que hemos de comer llega. ~ nuestra_s
me~as imiiando un cadáver amortaJa.do; se pide \a. propina en forma de &lt;ca.lavera&gt;; se entrega á las criaturas, como un premio, como
un t,i;tímulo, una tumba diminuta, el simula.cro¡de un entierro, azucarillos en forma. de
huesos humanos. Los grandes arrepentidos,
los igrandes místicos, 1011 tristes habitantes de
las 'l'ra.pa.s, nunca hubieran imaginado nada.
más deprimente, ni más fúnebre ni más blasfemo. El c.memtnto húmú&gt; de la Iglesia católica. es un lla.ma.miento á nuestra intelectua.lida.d, ininteligible para los sencillos, para los
an~lfabetas; los «muertOb&gt; de esta. temporada
dirJgen sus miradas vacías á nuestros ojos,
:~:(~-~ á nuestros oídos, nutren nuestroscuer•

C

y divertirá la infancia. con los atributos de
la muerte; pero si la superstición florece, con
vigores robustos, en el alma. popular, y es el
milagro el dios más poderoso y el que más
ofrenda.s y oraciones recibe, si somos eminentemente crédulos, totalmente miedosos ante la
idea del no ser, ¿por qué extraña aberración

Campeonato de Esgrima

0

1
***I
¿De dónde esa costumbre macabra? ¿Qué espír,tu diabólica.mente chocarrero sugirió al
hombre, en plena civilización moderna, la idea
de celebrar el triunfo de la muerte en tal for•
ma. Si nuestro pueblo fuera un pueblo de in•
teleotuales, un pueblo de degenerados superio~es, un pueblo letrado, naaa. de extraño habría. en la misteriosa costumbre sa.rcástica de
foriµa.r¡«Danzas Macabras&gt; en •las panaderías

t

idea de los ejercicios físicos. Nada mejor, para hacer una raza fuerte, que educarla en la
escuela del &lt;sport&gt; y del aire libre; la. mejor
manera de luchar contra los vicios, es formar
una. juventud normal, físicamente normal, que
tendrá que ser normal bajo todos conceptos.
Ea este sentido se podrá decir que, para. educar á un pueblo en la mora!idau más austera.,
nada hay mejor que hacerlo fuerte. Los apetitos malsanos sou imposibles en un pueblo de
atletas.
Y nada. mejor, para estimular á los que se
sienten con ánimos para. emprender su «educación física&gt;, que esos concursos en los c:ia.les el premio se disputa lealmente, en pi esencia de conocedores. De seguirse la costumbre
de hacer periódicamente un campeonato de esgrima, en pocos años se verá surgir toda. una
juventud fuerte, sólida, perfectamente capaz
de desvirtuar esa ic!ea., hoy tan generalizada,
de que la raza latina es una degenerada.
Los organizadores del último campeonato
deben sentirse satisfechos; el éxito más franco ha respondido á sus esfuerzos; toda11 la.s
clases sociales han seguido vivamente interesadas la contienda, y han aplaudido á. los
triunfadores, no sin expresar su ingenua admiración al convencerse de que aún se pueden
encontrar en esta capital jóvenes capaces de
disputar tales honores.
Si el número de los inscritos en este año no
ha sido exagerado, en los sucesivos torneos
si lo será., ae fijo. Somos adoradores de la
inercia, y el esfuerzo mayor es el que se emplea en imprimir el primer impulso; Jo demás
vendrá. por si solo; habrá solamente que per•
severar, que persistir, que no abandonar el
éxito conseguido.
*
**
La. temporada teatral, en Arbeu, sigue tropezando con ciertas dificultades, á pesar de la
buena voluntad demostrada por nuebtro pú•
blico, y de los deseos de cumplir y agraaa.r
manifestados, tanto por el Director de la
troupe, como por los artistas. Seha ensaya•
do cuidadosamente «Manón&gt;, y, como lo decía.
en la semana anterior, la primera representa.•
ción era prenda segura de éxito en las subse•
cuentes. Cada día el público abonado recibe
con mayor gusto y paladea con más agrado
esa divina partitura moderna. Si las óperas
que subsecueotemente hayan de presentarse,
se estudian con el mismo cuidado que la cManón», tendremos una buena temporada., á. pesar de las deficiencias que desde un principio
encontraron los &lt;dilettanti&gt; en la compai'lía..
El Maestro Polacco ha trabajado mucho y
mucho han trabajado el Maestr·o Golisciani y
la Tetrazzini y la Berlendi. Con talentos co·
molos de las dos divas y dirección tan acertada, aún se puede esperar mucho.

OR la información cablegráfica que oportunamente publicó «El Imparcial&gt;, tienen ya
noticia. nuestros lectores del entusia.sta recibimiento de que fué objeto el Sr. D. Ramón Corral á su llega.da á Sa.n Luis Missouri, como
representante del señor Presidente de la. República, así como de los honores oficiales que le
fueron tributados en Se.o Francisco California
dura.nte los primeros días de su permanencia
en a.quella. importante ciudad americana.
En,re las demostraciones de simpatía recibida.s por el Sr. Corral, en San Luis, cuéntanse
un banquete dispuesto en su honor por los Direc,ores de la Exposición, y dos recepciones:
una que le fué ofrecida por la. Comisión mexicana. del Certamen, y otra, que se efectuó en el
pabellón de Missouri, con asistencia. ~l Gobernador de Connecticut y de otras personalid&amp;.des prominentes. Con el Sr. Corra.!, á quien
acompañaba. su esposa la Sra. Amparo E.
de Corral, estuvieron en la. capital missouriana: el señor Lic. D. Roberto Núi'Iez, su
sei'lora y su hija la Srita. Josefina, y los
Sres. General D. Luis E. Torres y señora y
D. Alejandro Redo. El Embajador de México
en los Estados Unidos, sei'lor Azpíroz, el señor
Serrano, Cónsul en Sa.n Luis, y el señor ingeniero D. Albino R. Nuncio, así como otros caballeros distinguidos de la Colonia mexicana.
y de la. sociedad americana, prodigaron al
señor Corral y á sus muy estimables acompan:antes, todo género de atenciones.
Antes de dirigirse á San Fra.n~isco y des•
pués de recorrer los di versos edificios de la.
Exposición, el señor Corral fué invitado por
la. Cámara de Comercio á hacer una visita á
sus oficinas, donde galantemente se le cumplimentó por el Presidente de la. agrupación, visitando también el mismo día. los salones del
Club Latinoamericano.
En cuanto á los festejos, tanto de carácter
oficial como privado, organizados en San
Francisco California en obsequio del señor
Vicepresidente electo de la República.,!&amp; prensa norteamericana se ha ocupado de ellos señalándolos como un verdadero a.contecimi1m,o
socia.l.
Así las a.utoridades como los mexicanos
residentes en la gran ciudad del Oeste, se es•

f

1

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-Nl~OS EXTRANJEROS EN EL ASÍLO DE LA EXPOSICIÓN.

en los Estados Unidos, debe haber salido en
forzaron para cumplimenta.r con esplendidez
al distinguido visitante. La noche de su llegaestos días para Hermosillo {Sonora), donde
da, el señor Corral recibió la bienvenida de
permanecerá una coz-ta temporada. Los vecinos
de la localida.d han dispuesto en su honor una.
las autoridades del puerto y de innumerables
persona.s de representación, asistiendo al si- ' serie de brillantes festejos.
guiente día á un bacq uete al cual concurrieron
En este núll!ero publiaamos un grupo fotoel Gobernador de California, el Almirante Me
gráfico, tomado en San Louis y en el cua.l
aparecen:los seiiores D. Ramón Corral y espoCalla y otros funcionarios de la Unión. El sesa; Lic. D. Roberto Núñez, su seiiora y la seño!.' Corral fué recibido en el puerto con todos
ñorita su hija; la. señora de -Serrano y la se•
los honores correspondientes á su alta. inves•
tidura. En el Arsenal de Marina y á nombre
ñora de García Cuéllar; el jefe de la Comisión
mexicana., señor Nuncio, y los señores Julio
del Ministro del Ramo, le fué, además,ofrecido
después otro banquete.
Poulat, General Rice, Ingeniero M. Chavert,
El señor Corral, que, como decimos, ha sido
A. Bassó , Mayor Samuel García Cuéllar, Isidoro Aldasoro y S. Smithers.
objeto de francas demostraciones de simpatía

***

PREMIO OFRECIDO POR &lt;EL IMPARCIAL&gt;
A'L SR. G.+.BRIEL ELÍZAGA.

buscamos en 1al costumbre una forma de tormento que sabemos es infalible . . . . ?

*

* lentitud que debe
Poco á poco, con la*sabia.
caracterizar á todas las reformas duraderas,
penetra en nuestras costumbres la salvadora

Con la apacible tristeza. de un abuelo cuyos
días están contados, el año se a.vecina. á. su
fin. En la solemne melancolía de las tardes del
Otoño, los cielos se cubren de nubecillas persistentes, como si un presentimiento doloroso
los persiguiera; en las noches lunares, las estrellas palidecen al interrogarnos ansiosa•
mente, y los gritos l9cos del viento se convier·
ten en 11n sollozo prolongado, en un largo so•
Hozo desesperado y trémulo. El año se muere.
ANTENOR LESCANO.

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS KISSOURI.-VISTA LATERAL DE L.+.S 0AS0ADAS.

�EL lroNDO ILUSTRADO

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S 1.empre llegaba tarde para recibir el bien, semejante al poeta de la
fábula, que llegó después que todos ante Jove, cuando ya estaba.hecha.
· · la total repartición de las heredades del universo mundo.
Si su hermana, tras haber derrochado sus haberes, tenía un capricho, estaban ahí los ahorros de Lía. Si su hermana, á la que llama.remos ·Raquel para apurar el símil bíblico que usamos al principio, cometía un yerro, Lía echaba sobre sí la culpa y recibía sin protestar el condigno castigo. Lía era quien rompía siempre los platos, quien perdía lo
perdidizo, quien acababa primero con los trajes, quien quemaba. la. leche de los postres, quien se dejabá robar por las criadas. Lía tenía
siempre la culpa, era éste un principio establecido en la casa.
Y era Lía también quien dormía en el suelo, sobre una estera, á hurtadillas de sus padres, cuando huéspedes inesperados llegaban y faltaba. un lecho. Lía era quien al alba estaba en pie, disponiéndolo todo, recorriendo la casa como una bendición, mientras que los demás holgaban
entre sábanas, disfrutando de esa voluptuosa é intermitente prolonga.- '
ción matinal del sueño.

***

Pero un día aquella alma desnuda de todo, hasta de deseos, sintió
que llamaban paso y con insistencia á su puerta, y pávida se estremeció:
el que llamaba así era el a.mor.
Entre el enjambre de muchachos que cortejaban á su hermana, bella
como un éxtasis, y á quienes Raquel correspondía con un amable y coqueto desdén &lt;colectivo&gt;, uno, Carlos, ¡?uiado quizá por secreto instinto,
había ido, poco 6, poco, alejándose de la hermosa para. a.cercarse directamente á Lía, á la pobrecita. Lía, tan callada, tan fea, tan pálida y tan
tristP, presintiendo quizá la santa piedra preciosa de su espíritu.
Era C'.1.rlos un muchacho silencioso también y pensativo¡ probablemente un ideólogo, un poeta, un se.ntiment3:l que empezaba. por confundir fil amor con la misericordia.
Lía tuvo miedo al principio, U!l miedo terrible de engañarse; luego,
siguiendo su avasalla.dora iendencia al sacrificio, miró hacia todos lados, en la zona de su vida, para ver si alguno delos que pasaban, nece•
sita.do cie a.mor, le pedía el de Carlos, á fin de dárselo . ... Mas nadie apareció en el ca.mino, nadie se dió cuenta deque Lía.era poseedora de un ca.r iño muy grande, muy g r ande, y entonces, la infeliz, como el niño mendigo que tropieza en la calle con un juguete, vuelve tímida.mente la mirada en derredor por miedo de que algún niño rico le reclame el hallazgo y te pegue, y al ver que nadie le persigue, se a.leja glorioso, recatando su tesoro, así Lía echó á correr con su cariño escondido en el más
casto escondrijo de su alma, al rincón más apartado de su vida, y ahí '
se llevó :i.quel amor recién nacido á los labios, con unción infinita., y púsose á besarlo, dulcemente, muy dulcemente, primero¡ después como u na
insensata, en un inopinado despertar de vida, presa. de una poderosa.
conflagración da anhelos, y temores y esperanzas ..... .

=::.-:::::-:-:-~; s ~----

***
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~-i.:!j,o , - . '·/

Otras vidas
I

Lía y

Raquel

dos r.ermanas, las dos hermanas de siempre; eran dos, y, cosque pasan v.eneralmente por el paisaje enlunado de los cuentos mal'avillosos, una rubia, morena la otra; sólo que aquí la
r ubia era hermosa y la morena era fea y contrahecha. La rubia era la
guapa de la familia, aquella para la cual compran las telas y las joyas,
la que el papá y la mamá invitan con insistencia al teatro y á visitas, en
tanto que dicen á la otra: &lt;tú no has de querer ir, ¿verdad? debes estar
cansada&gt; .....
L a. morena ora. una verdadera &lt;Cenicienta&gt;, la Cenicienta sin encanto de esta historia sin interés, una Cenicienta cuyo pie no iría nunca á
busca.r un príncipe maravilloso, para calzarle e! chapín de cristal hall ado en el camino ..... .
Era tímida como lo son generalmente las mujeres contrahechas, y
sus ojos parecían pedir á todo el mundo perdón, perdón de atreverse á
bl'illar, perdón del desacato de ver, como los otros (los que son bellos y
ama.dos), el júbilo color de rosa de las mañanas, el ero en sazón de los
mediodía.s y la austera opulencia de las tardes; la fiesta de las hojas y
las flores en la landa, y la majestad del cedro en la montaña¡ el raso trémulo de los lagos y el azul pensativo de los cielos ..... .
Sabía la fea ( á la que llamaremos Lía, en memoria de aquella triste
her ma.na. de Raquel, de ojos pitañosos, queLabán puso con vergonzante
ca.utela en el lecho de Jacob, como premio de siete años de trabajo), 1&gt;11.bía la fea ejecutar mil primores: era como las antiguas reinas que hilaban en la rueca sus telas y sus sueños, verdadera maga d1&gt; cuyos dedos
salían prodijios: cuántos te¡ridos, que parecían, tal era su finura, hechos
con los propios &lt;hilos de la Virgen&gt;· ó con la sustancia misma de la ilusión . .. . Cuántos manjares dignos de la mesa de un emperador, y, con
esto. una pericia elegante y suave para tocar el piano y el arpa.
Lía había aprendido desde temprano que era preciso vestir su fealdad, vestirla de algo para que fuera menos ingrata ante los ojos de los
hombres, y la había vestido de inteligencia, de bondad y de amor. Su alma era una piedra preciosa, cuyo mayor mérito consistía en un instinto
i ncalculable de sacrificio.
Era Lía uno de esos seres llenos de misericordia y de abnegación,
que siempre ceden su parte en la vida y tornan, si es posible, más desnudos que los otros á la eternidad.
Abundan por cierto tales seres en la familia mexicana: casi siempre
hay en una casa una Cenicienta. que da su parte á los demás y que se
siente feliz por haberla dado. Almas raras que nacen atormenta.das por
una misteriosa desde oblación, divinas sitibundas que jamás se sacian de
sacrificio: Lía era eomo éstas.
Si acertaba á cocinar uno de esos--ma.nja.res sab!'osos y deleita.bles
que son la alegría de una mesa, todos menos ella lo gustaban; porque
era su placer que lo gusta.sen todos, prometiéndose gustar ella lo que
quedase, y por lo común nada. quedaba.

¿La. amaba Carlos? Oh! sí, sin duda; no hay en el mundo un serbastante malo para burlarse de una fea basta el punto de sacudir con
engaí'iifas la virginidad callada, hertnética. y
poderosa de su alma .... Carlos ño era malo y
Carlos le había dicho que la guaría, así como
era, morena, muy morena, bajita, muy bajita, _,
contrahecha, canija, ñoña y miserable! Tenia,
sin embargo, ·un miedo cerval de que aquello
se trasluciera, miedo y vergüenza, y no cesaba
de suplicar á su Carlos genéroso:
-¡Por Dios,no lo digas, por Dios, que n adie
lo sepa! y añadía p'l.ra su coleto: &lt;Si supieran
que poaeo este tesoro y viniesen á pedírmelo...
tendría que darlo&gt; ..... .
Pero nadie lo supo, por más que magüer el
disimulo de ambos, metódico y reconcentrado,
era tan fácil darse cata de ello, con sólo mirar los pobres ojos de Lía, aquellos pobres
ojos llenos ahora de felicidad, y que la iban
proclamando cá grito herido&gt;, como si dijé-

�EL MUNDO ILUSTRADO
ramos por toca la. casa, y por toda. la. ciudad
y por toda. la vida. . ...
Lo que aconteció fué diferente y monst~uos?,
dentro de la monstruosidad eonsuetudma.ria.
de la existencia.: aconteció que Raquel empezó
á enamorarse de Carlos. ¿Por qué? Por una.:ª·
zón muy sencilla., porque Carl_os era. el únic_o
que se sustraía. á sus e~ca.ntos mefa.bles,el úni:
co que sin que ella. pudiera. comprendor la. cau
sa., le negaba. el pleito homenaje, Y-;- ¡esto es Y
ba sido siempre ta.n buma.nol-na.ci~ en ella.
como en tantas otras en ca.sos semeJa.ntes un
capricho un capricho de conquista.dora. des·
deña.da. que se a.percibe á luchar con el a.rse·
nal. de 'todas sus gracias, que echa. mano de
todos sus recursos. E:npero, el ímp_etu de I a.
hermosa. se estrelló ante la. inconsciencia. de
Carlos. Entonces el capricho se. volvió a.mor,
Carlos no se dió cuenta. a.l principio de los
sentimientos que inspiraba.. Estaba. serena·
mente asomado a.l alma de Lía. .... Pero al fin
los ojos azules de Raquel empeza.ro::i á turba.r·
lo. Lía tampoco se había .&lt;1a.&lt;10 cuenta de· na•
da: amaba. en pleno recogimiento y en absoluto éxtasis .. pero al fin fué nevando sobre su_ es•
píritu la fria lda.d creciunte, l~nta.mente creciente imperceptiblemente inva.sora. de Carlos; Y
u; día después de muchos meses en que los
ojos m~ravillosos y los encantos todos d~Ra.quel habían hecho su obra., yen que la misma
dificultad y lentitud de esta .obra habían sea.·
be.do por enamorar loca.mente á la. bella. tes·
ta.ruda. ésta dejó que saliera. de sus labios un
turbul~nto grito de confidencia.:
'
-¡Herma.na., berma.na., yo sufro mucho, yo
estoy enamora.da. de Carlos!
.
Lía sintió al oír este grito,lo que el mño del
símil cuando le piden el jugue~ que había. en·
contra.do, algo como un rápido '! doloroso
convencimiento, que podría. traduc!rse con estas palabras ó con palabras· semeJ antes á. és·
tas: ¡Es claro! ¿Cqmo pude yo pensar q~e era.
para mí una cosa. tan bella? Pue_s que, c,he tenido yo algo, alguna. vez en la. !1da.?-pregunta. esta última, formula.da. íntimamente, con
naturalidad y sin :a menor sombra de despecho· porque el instinto de sacrificio l~génito,
la. t~ndencia idiosincrática á la. oblación, habían ido borrando toda. idea. de derecho propio y de posesión en aquella a.lma., ca.si toda
idea de individualidad.
Sin embargo fuerza. es confesarlo: Lía. se
defendió esta. v~z;tuvo un impulso, ¡el único de
rebelión! No ta.n aínas se a.rra.nea. del cora.z~n
lo que es ya su vida., ¡,u luz y hasta su propia.
substancia:
-No, respondió Lía., no estás enamorada de
Carlos ..... .
E iba. á añadir: «Carlos me quiere. ¡Me l_o
ha confesado!&gt;
Pero no lo dijo. Raquel, a.bra.zá&amp;dola, besándola. mimándola., como siempre que quería.
obtener 'algo de ella, dejó esca.pa.r un torrente
de palabras:
-Sí, lo quiero, hermanita., lo adoro, es el
·.inico hombre que he querido en mi vida.; y es

preciso que me ayudes, que me ayudes ~on papá. con mamá, e.:&gt;n él mismo .... ¿eh? ¡Tu no sabe~ cuánto le quiero!.•••
Lía se asió á la. última. esperanza., una. esperanza. débil y a.lirrota. que pasaba:
- Pero Carlos .... ¿te ha. dicho algo?
No Carlos no le había dicb_o na.da aú:i.,
Ca.rlJs tenía vergüenza. y remordimiento. Carlos era. bueno en el fondo (como todos. 1os infi·
dentes y los tránsfugas). Pero, en prim_er l \
ga.r si se llegó hasta Lía, fué porque visto a
pri~cipio por Raquel, rodea.da. de a.madores,
con cierto desdén, no cupo en el número de sus
probabilidades la. de ser ama.do por ella.; Y
luego porque Lía. estaba. tan sola. y era. t!'-n
desve.'uda. y tan pequeñita. de?t~o de la _existencia que la. compasión se vistió de ca.riño...
Mas a.hora. Raquel venía. hacia él desplegando
todas sus gracias, cbermosa. com_o la. luna., respl a.ndeciente como el sol, terrible como un
ejército ordena.do en batalla&gt; ..•. ¿Como resis·
tirla.?

*

*
-Lo quiero mucho, *hermanita.,
ayúdame .. . .
Lía enmudeció algunos segundos .... los pocos segundos que ella. necesitaba. para. una
oblación, y luego besó á Raquel con un beso
suave euchicheándole al oído:
·-¡Si hermanita., yo te a.yu~arél
Al dí~ siguiente, Carlos recibía. estas breves
líneas:
.
.e
t d
«Ca.rlos:-Mi herma.na le qmere ,. _us e Y
usted quiere á mi herma.na.; yo, por mi parte,
había. imagina.do quer~rle, pero me eng!'-ña.ba.:
le quería sólo en nomhredeRa.quel y mienti:a.~
ell11o llegaba .... ¿Desea usted hacerme fehz?
pues hágala dichosa.&gt;

***

Esto que refiero, pasó ha.ce muchos a.íios.
Raquel se casó con Carlos y hoy es UD;&amp; venerable abuela. Lía, después de haber sido una.
verdadera. madre para. los hijos deRa.quel,por
los cuales se sacrificó siempre, e~a. una seg~nda. abuela para. sus nietos, por quienes también
empezaba. á. sacrificarse.
Pero en la pasa.da prima.vera. una pulmonía.
se la llevó á la tumba., y la noche en que velábamos su cadáver, observando con pena que
ni la muerte,quees una gra.nembel_leced~ra.,ha.·
bía. logra.do embellecerla, un vieJO amigo de
la casa, católico él á. me.cha martillo, me llevó al hueco de una venta.na. para. decirme con
cierto desdén piadoso:
.
-Ahí donde Ud. la. ve, es muy posible q_ue
esa tonta de Lía. esté á estas horas en el mfierno ..... .
-¿Por qué? le pregunté sorprendido.
-Ah! me respondió rascándose ~a. barba,
[ ademán que le es peculiar], porque si encontró
en el ca.mino de la muerte á u!? pobre ~éprobo,
es muy ca.paz de haberle cedido su b1ena.ventura.nza. y de haberse hundido ~lla. en su lugar
en el infierno por toda. la eternidad ..... .
AMADO NERVO.

EL MUNDO ILUSTRADO

POLITICA GENERAL
La segunda conferencia de 11 Paz, convocada por el Presidente
Roosevelt.-Diflcultedes pera su reunl6n.-EI problema de
la guerra.-EI Incidente del Mu del Norte.-Fln de lu
dificultades anglorrusas.-Arreglo paclfico.-LI
suerte de Puerto Arturo y la escuadre
del Báltico.

G

OMO consecuencia. inmediata. de las sesiones celebradas días pasa.dos en St. Louis
Missourl, por la. Unión Pai:la.mentari_a. Internacional, a.-1aba. de expedir el gobierno de
Washington una. clrcular á todos sus a.gentes
diplomáticos en _el exterior,con ob_jeto de sondear la disposición de las potencias signatarias de la Convención de La Ha.ya, de julio de
1899,paraconvoca.r definitiva.mente una. segunda. conferencia. de la paz, que complete y perfeccione los a.cuerdos entonces toma.dos, dando según dice el texto, un paso más en favor
de '1a justicia. y del derecho, á fin_ de evitar los
conflictos arma.dos entre las nac10nes y, por
medio de precepto1:1 aceptados generalmente,
acl'rearse a.l reina.do de la paz i:;obre la. tierra.
No se oculta al Presirll'nte Roosevl'lt y al
Secreta.río de Esta.do en Washington, Mr. Ha.y
la oposición que acaso habrá de encontrar _la
noble iniciativa. en la.s cancillerías extran¡era.s, pues se juzga poco oportuno el actual mo•
mento histórico para hablar de paz y de concordia., mientras en Extremo Oriente dos grandes pueblos se desangran en guerra desastrosa. y cruel, que á la.s veces produce estremecimientos de horror y ca.losfríos de a.sombro ante las espantosas hecatombes frente á la beróica. plaza de Puerto Arturo y en los campos de
muerte que se extienden desde Liaoyang be.na
las riberas del río Sbakbe. ¿Cómo podrán senta.rsetra.nq uilos los gra.ves:diplomá.ticos ádiscutir loR problemas de la pa.zJutura.,cua.ndo en todo elmundorepereuteneon horrísono estruendo
los cañones japoneses y moscovitas que atruena.nen las desoladas eampiíla.sdeMukden? ¿Cómo no han de escucharse cual si fueran dolientes ironías ó crueles sarcasmos, los discursos
de unión,de paz y de concordia. entre los pueblos, cuando permanecen impasibles las ~ra.ndes potencias continentales y marítimas, viendo
destrozarse en lucha despiadada. dos ejército■
que parecen forma.dos por héroes legendarios,
que no por hombres mortales? ¿Cómo habrán
de resonar bajo las altas bóvedas del salón de
conferencias los ele.mores de miles y miles de
heridos, los a.yes doloridos de miles y miles
de víctimas .... ?
Pero ha.y algo más que esta. indiferencia. cuasi culpa.ble de los neutra.les, que. se opondrá á
la. reunión próxima de la. a.nuncia.d1;1- eo~fereneia., y es la decisió&amp;, que en a.pa.rien~i!I' b_a.n
manifestado los beligerantes, de no admitir nin-

LA GUERRA EN ORIENTE.- ARTI LLERÍA RUSA PASANDO UN RÍO.

guna. extraña intervención para. el arreglo de
sus diferencias ó para los trata.dos de paz. Ca.- ·
da cua.1-se ha. dicho-está resuelto á entenderse directa.mente con el contrario, cuando juzgue llega.da. la hora de suspenrler la tremenda.
lucha., y ámenos que se empleara. la. fuerza para. hacer cesar las hostilidades, lo cual es bien
dudoso, todo anuncia una. larga. campaña pa.·
ra. la cual se toman disposiciones lo mismo en
San Petersburgo que en Tokio.

***
Exeúsa.se Mr. Ha.y en su nota circular de
convocar el segundo Congreso de La Ha.ya en
las actuales difíciles circunstancias, diciendo
. que el primero se convocó cuando aún no se
había firma.do el trata.do de Parí~ que puso fin
á la guerra hispanoamericana.. Muy distinta.
es a.hora la situación. En primer lugar, la
iniciativa del Czar vino cuando las hostilidades se habían s•1spendido después de la. rota
de Ca.vite y de la rendición del General Toral;
cuando habían caído envueltos en su bandera
Cadalso y Vara del Rey, y tras los sa.n!!'rientos episodios de le bahía de Manila, de Caney
y de San Juan; cuando se hacían los preliminares de paz, pues nadie podía suponer que el
armisticio firmado tras la rendición de Santiago consecuencia. del admirable desastre de
Ce~vera., fuera interrumpido con nuevas operaciones ofensivas. Y para entonces la. suerte
esta.be.echa.da. y nadie dudaba del'fin que aguardaba. al resto del imperio colonial de España;
11,c¡í s~ explica que en la conferencia de La
Ha.ya. nin¡:tuno pretendiera. inmiscuirse en lo
que podrá considerarse como hecho consuma.do.
Hoy no, siéntese por todas partes la imperiosa. necesidad ne intervenir en favor de la.
paz en Extremo Oriente; pero na.die se a.trev~,
ni a.lidos, ni amigos, ni simpatizadores; nadie
se atreva á intervenir contra la voluntad manifiesta. de los beligerantes á. quien se pretende
favorecer, por más que la humanidad reclame
la suspensión de la tremenda. lucha. q ue sólo
en la. última batalla de las orillas del Sba.khe
y de las minas de Yenta.i ha. deja.do, según los
cálculos más prudentes, más de setenta mil
hombres tuera de comba.te.
No, no puede ser•propicia. la situación pre•
aeote para. la reunión de un Congreso de paz,
ámenos que. 11.cepta.ndo el otro a.cuerdo a.proba.do por la Unión Parlamentaria. Internacional, se pretenda. hacer presión sobre los beligerantes, en nombre de los perjuicios que sufren los neutrales, ya que no en nombre de los
fueros de la humanidad empapa.dos en torrentes de sa.ngre,ó que se quiera., por medios coercitivos, hacer que lo;; comba.tientes depongan
las armas y cese una lucha que, si ha. sido favorable á las tropas dal Mika.do,ha. demostrado de manera palpa.ble cómo saben morir los
moscovitas en defensa. de su bandera., y cómo
sólo ha.n!podido ceder ant-e una. serie de cir-

cunsta.ncia.s fortuitas y poco previsibleS:a.llcomún sentir de los hombres.

***

Bien decíamos en la. anterior semana., cuando llegaban á su período culminante las difi•
culta.des provocadas entre Rusia y Gran Bretl!.ñ&amp; por el desgracia.do incidente del Mar del
Norte, en que fueron averiadas y echadas á
pique varias barcas pesca.doras ingll'sas por
los barcos del Almirante Rojestvensky; bien
decíamos que teníamos esperanzas de que el
conflicto terminad-a. pacíficamente, arreglándose de modo satisfactorio por las dos potencias interesa.das. La primera. versión publica.da. sobre el incidente, que procedía. de fuente
inglesa., forma.da. por los informes de los pesca.dores, fué bastante á. exaltar los ánimos del
pueblo inglés, y por momentos se espez&lt;a.ba. un
rompimiento, si no llegaba. la satisfacción debida que se exigía en plazo perentorio. La. nota informativa. del Almirante ruso, publicada.
primero como una. entrevista. celebra.da. en Vigo, y luego como parte oficial enviado á San
Petersburgo, vino á arrojar nuev0s datos en
el obscuro problema.. Se decía. que los barcos
rusos habían hecho fuego en defensa propia,
pues se vieron a.mena.za.dos por \orpederos enemigos, t11.nto más temidos cuanto que se había
a.nunda.do su presencia.en aquellas aguas por
informaciones de diferente y variado origen.
Inmensa. excitación ,produjo esa. nota, que
cont ra.decía. a.bierta.mepte la versión inglesa;
llevados de las primeras impresiones y dando
mayor crédito sin duda á las propias investigaciones, los ingleses casi rechaza.ron lo asegurado por Rojestvensky, y en ocasión solemne, el Primer Ministro de Eduardo VII, tachó
de fantástica y novelesca la. declaración del
Comandante de la escuadra. rusa. Pero era.
preciso reflexionar antes de lanzarse á. un conflicto armado, cuyos resultados y extensión
bien pudieran preverse. y la mediación oportuna. de M. Delca.ssé, Ministro de Relaciones
en el gabinete de París, y por ende en admirable situación para. ofrecer sus buenos oficios
como amigo de los dos contendientes, fué un
triunfo de la diplomacia. francesa..
Se nombrará una comisión internacional
que proceda, see-ún los preceptos de la Convención de La. Ha.ya., como tribunal de investigación; ante él se presentarán las decla.raeio•
nes de los oficia.les rusos y de los pescadores
ingleses, para a.ver)gua.r si la escuadr,a. rusa
procedió, como sed1cP, en defensa.propia y para rechazar un peligro inminente, ó sufrió un
error lamentable, confundiendo unas barcas
con torpederos enemigos. Sea. como fuere, y
mientras se reune el alto tribunal que ha de
decidir del incidente, á pesar de los rumores
alarmantes que han corri&lt;!o, y de la. inusitada. actividad que se ha. desplegado en Gibraltar, puedi: da.~se por c&lt;:rncluído el conflicto sin
las eomphcac1ones serias que por un momento
fueron .de temerse. ,

***

Hace tiempo que ante la ruda insistencia de
los japoneses para apoderarse de Puerto Arturo, por tantos meses sitiado por fuerzas
considera.bles de mar y tierra., se ha comprendido la suerte de Ia beróica. forta.leza., destina.da. á caer con sus admirables defensores entre montones de espantosas ruinas. Nunca habían contado los sitiadores las víctimas que
precisaba. sacrificar para adueñarse de la. plaza; pero ante las sa.ngrienta.'I hecatombes que
sin resultado eficaz ca.usa.ron los últimos a.taques y a.saltos parcia.les de la inexpugnable
serie de fortificaciones, que mutua.mente se apoyan y protegen; han cambia.do de táctica y á
fines del pa.sa.do mes se propusiAron en otra
serie de a.saltos, no rendir la. plaza., que se qefiende aún con su mermada. guarnición sino
obtener un punto firme donde sostenerse, para
ulteriores ataques, y estrechar el sitio, eo~tinua.ndo los incesantes bombardeos. El a.vanee sobre los montes Rihlung, Itzé y Sungchu•
pu. hace creer, aunque no se han recibido noticias ca.bales de los resulta.dos alcanzados,
que á toda prisa se acerca. el desenlace del tremendo drama.. En dolorosa. despedida. el General Stoessel, tres veces herólco Comandante de la plaza hace tiempo aislada y abandona.da. á sus propias fuerzas, ha pedido su bendición al Emperador, antes de envolverse en
la bandera. que ha de servirle de glorioso sudario.
La escuadra del Báltico, detenida. unos días
por el desgraciado incidente del M9:r del Norte, ha. zarpa.do por fin para hacer su larga travesía., dejando sólo los oficia.les que deben declarar ante la comisión internacional de investigación; y allí Ta rumbo al golfo de Petehilí, teniendo que proverse de carbón de sus
propios barcos auxilia.res, pues hasta Espa.íla.
les negaba hacerlo en el puerto de Vigo; allá.
va con la. esperanza. del desquite, y quizá con
la seguridad de que á su lle¡:tada. á. aquellas
a.guas y a habrá. sucumbido Puerto Arturo,
falto de los auxilios que pretendió llevarle
Kuropa.tkine; allá. va con las bendiciones y
los votos de todo un gran pueblo.

z. z. z.
3 de Noviembre de 1904.

�EL MUNDO llUSTll.ADO

EL MUNDO llUSTllADO

La Exposición de San Luis

R~demptio

r -oNTINUAMOS hoy la. publicación de foto\:,1 grafías del Certa.m~n Inttirnacional de
San Luis Missouri, ofreciendo a nuestros lectores, entre otros grabados, uno que representa. la. vista. lateral de las cascadas que embellecen la. parte céntrica. de los terrenos de la
Exposición, y otro en que puede verse un grupo de niños de distintas nacionalidades en el
Asilo de que hablábamos en el número anterior de este semanario.
A título de curiosidad, reproducimos las vistas de un templo irlandés y de una. pagod a. china que forma n parte de la. serie de iglesias levantadas en San Luis, a.sí como los g r upos
en que a.parecen repre~enta~os _cuatro de los
&lt;personajes&gt; de &lt;El Asia. M1ster1~&gt;-una de
las diversiones más notables del «Pike,&gt;-y un
hombre y una. mujer judíos.

¡Cayó, un loco amor, libre, s:n freno,
De su inocencia. destrozó las galas;
mariposa. infeliz dejó en el cieno
el polvo de oro de sus leves a.las 1
¡El la. dejó después! ¡Eterna historia
que á. tantas hunde en el dolor profundo;
que abundan los reptiles en la. escoria
y abundan los canallas en el mundo!
¡Aún recuerda. al fiel! Tórtola. herida.,
su grito de dolor es: «¡Vuelve; te amo!&gt; . . . .
mas no halla eco su queja dolorida.,
¿cuándo acuden las hienas a.l reclamo?
¡Pobre mujer! 1Sus noches son horribles,
sufre el rigor del hambre y del invierno,
y hay en su alma tormentos más terribles
que los que viera Dante en el Infierno!
Siente su falta, quiere ser virtuosa;
pero del hambre el torcedor supli0io
la empuja con su fuerza poderosa
al infamante y negro precipicio.
Y llegará, sin duda, á despeñarse
del mii,l en las vorágines ignotas ....
¿Cómo podrá del cieno levantarse,
pobre avecilla con las alas rotas?

2 DE NOVIEMBRE
Entre la fiesta. a.legre y ostentosa.
en que el llanto de ayer trocó se en flores,
ha.y pobres tumbas huérfanas de amores
sin un recuerdo en la grietada losa.
Sólo turban su calma silenciosa.
del humano bullicio los rumores,
- ·y los piadosos ca.otos gemidores
que rima. el aura en la arboleda. umbros a.
¿Qué queda de esos n:iu.ertos que h_an sentido
ansias de dicha y ambición de gloria?
¡Ni un nombre, l!i una fecha, ni un_ latido
en que vibre un instante su memor1_a.!
¡Sólo un manto de sombras: el olvido,
y una. siniestra. realidad : la escoria!
CLARO OBSCURO,

ESTATUA DE SAN LUIS EN LA EXPOSICIÓN MISSOURlANA,

Pero es madre: y entonces transformada
en ese amor que lo in.finito alienta,
su alma vu9l ve á. brillar transfigura.da.
como el iris, después de la tormenta.
En su cerebro acongojado y loco,
surge .!Omo un ensueño la confianza.;
sus dolores se alejan, poco á poco,
y renace en su pecho la esperanza.
Y ... «Me alzaré-murmura con fi rmeza.;no temo ya al dolor, ni temo al frío;
para calm:i.r mi llanto y mi tristeza.,
¿no estás junto de mí, dulce hijo mío? . . .. &gt;
Y enloqueoida. al niño contemplando,
mientras sus brazos con pasión lo oprimen,
c¡Si caí por amor- dice llorando,un nuevo amor me salvará del crimen!&gt;....
ALBERTO HERRERA.

SAN LUIS MISSOURI.-UNA PAGODA CHINA,

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SAN LUIS MISSOURI,-Tll'OS DE &lt;EL ASIA MISTERIOSA,&gt;

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SAN LUIS MISSOURl,-TIPOS JUDÍOS,-UN TEMPLO IRLANDÉS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO llUSTRADO

Los Funerales del General Huerta
En nuestro número anterior dimos cuenta
del fallecimiento del ameritado genera.l de División D. EpitacioHuerta, ocurrido en Coeneo,
del Estado de Michoacán, publicando al mismo tiempo su retrato. Como com,&gt;lemento á
nuestra información, reproducimos dos fotografías que nuestro corresponsal en Morelia
nos ha remitido y que representan el cortejo
fúnebre y la ca.pilla ardiente ·d onde estuvo expuesto el cadá ver.
Los funerales se efectuaron con todo el ceremonial que la. ordenanza prescribe,presidiendo

LOS FUNERALES DEL GRAL. HUERTA .-EL CORTJ!'JO F ÚNEBRE,

Inauguración de un jardín en S. Juan Bautista
SRES. GUSTA YO GARMENDIA, LIC. ADOLFO VALLES Y GABRIEL ELÍZAGA ( CAMPEONES EN EL TORNEO DE ESGRIMA).

fL CAMPfONATO Df fSGRIMA
EL domingo último, ante selecta concurren•
cia, se efectuó en el Teatro Arbeu la solero·
ne repartición de premios á los vencedores en
el Campeonato de esgrima de espada de combate, florete y sable, de que hemos hablado en
este semanario.
·
Para dar mayor atractivo al acto, se organizaron ocho a.saltos de gal&amp;,en los que toma-

ron parte los sefi.ores Lic. Víctor Moya y Zorrilla, Fernando Colín, Rómulo Timperi. Juan
Pedrazzi, Gustavo Garmendia, Rafal David
(ir,), Lic. Pablo Oliva11 Prieto, Mario Rendón
Espada y Lic. Adolfo Valle11.
Por ausencia del señor Ministro de la Guerra, hizo la distribución de los premios el señor General Eugenio Rascón, Comandante Militar de esta plaza.
Las recompensas fueron otorgadas de la siguiente manera:
Sr. Gustavo Garmendia, alumno del Colegio
Militar: ler. premio en el Campeonato á espada, 2Q premio en ei de sable,y mención honorífica en el de florete.
Sr. Gabriel Elízaga: primer premio en el
Campeonato á florete.
Sr. Lic. Adolfo Valles: primer premio sn el
Campeonato á sable.
Sr. Lic. Víctor Moya y Zorrilla: 2Q premio
de Campeonato de espada de combate.
Sr. Juan Pedra.zzi: 3er. premio de Campeonato de e11grima de florete.
Sr. Fernando Colín: 3er. premio de Campeo_n ato de espada de combate.
Sr. Teniente Vicente Calero : 2Q premio de
Ca.mpeon11to de florete.
Al Sr. Ricardo Ma.lagón, que obtuvo el tercer lu1?a.r en el Campeonato de sable,se le concedi6 Diplom1~ de Honor.
Al Sr. Capitán Gustavo A. Salas lefué otorgada. la medalla de oro ofrecida. por el Comité
organizador al tirador más correcto y elegante en el Campeonato de esgrima de florete, y al
Sr. Adolfo Llorens se :ie concedieron, como
prem10 ~ or las mismas cualidades de tirador,
dos sableb 1italianos ofrecidos por el Sr. Bias
Grisi.
En este rúmero publicamos los retratos de
los tres can. peones y de los principales tira.do-

res que tomaron parte en el torneo, a.sí como
una foto¡!'ra.fía. del bronce que como premio
ofreció cEl Imparcial&gt; al vencedor en los a.saltos de florete, Sr. Gabriel Elíza.ga.
Los demás premios, consistentes en objetos
de utilidad y de arte, fueron ofrecidos: uno
por la Secreta.ría de Guarra, otro por la de
Justicia é Instrucción Pública, y el resto por
los Sres. Raúl Milla, Mauriclo Casessús, Luis
Requena, Arsenio Combaluzier y Lic. Pedro
Alfa.ro.

.

'

LOS FUNERALES DEL GRAL. HUERTA, -LA CA·
PILLA ARDIENTE,

el duelo los señores Lic. Luis B. Valdés y Coronel Luis G. G11orcía,en representeción de los
se!'lores Gobernador del Estado y General Valle, respectivamente. ·
El cortejo, seguido de la columna mixta que
formaron las fuerzas federales y la1, del Estado, se dirigió al panteón, siendo inhumado el
cadáver en el sitio que se destina á los michoacanos ilustres El Sr. Diputado D. Melchor
Oca.ropo Manso pronunció ante la fosa una sentida alocución fúnebre, haciendo el panegírico
del finado.
'Al sepelio concurrieron, además delos empleados del Gobierno, distinguidas personalidades
del comercio y de la alta sociedad michoacana.

(

Acaban de ser inauguradas en fa Capital del
Esta~o de Tabasco varias mejoras de import11,nc1!l', contándose entre éstas el nuevo jardín
&lt;Bemto Juárez&gt;, en cuyo centro ha sido colocado sobre artístico pedestal, un busto del Benemérito.
A la referida inauguración asistieron el sefi.or Gobernador del Estado y las principales
autoridades del lugar, así como numerosa,s familias de la mejor sociedad de San Juan Bautista.
Además de la fotografía que representa el
monumento á Juárez reproducimos una del
hermoso y artístico salón de recepciones con
que cuenta el Palacio de Gobierno de Tabasco.

INAUGURACIÓN DEL JARDÍN &lt;JUÁREZ&gt; EN SAN
JUAN BAUTISTA.

.!
SR. TENIENTE VICENTE CALERO.

SAN JUAN FAUTISTA,-SALÓN DE RECEPCIONES DEL PALACI(J DE GOBIERNO,

SRES, LlC, VÍCTOR MOYA Y ZORRILLA1 RICARDO l\ULAGÓN1 JUAN PEDRAZZI Y FERNANDO COLÍN,

&lt;DANGEROO'S&gt;,

Plbujo 49 !,h, O, Glbm,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO ll.U$TRA!l0 ·

ta última Bucólica
Rumor será de llanto
El que hoy se alce del plectro y de la lira ;
Que no es alegre canto
Lo que la Musa inspira,
Cuando por vez postrera se respira.
No ya de los placeres
Gozoso cantaré. ni del divino
Encanto de Citeres,
Ni del licor ciprino
Que en las cráteras bulle cristalino.
Ya no de Anacreonte
Pulsaré el magadís con diestra mano;
Que ya en el horizonte
De mi existencia, en va.no
Un albor buscaría., aunque leja.no.
Ya miro por doquiera.
El sobrecejo de la Parca. impía,
Y es ya. la luz postrera
Del moribundo día
Reflejo de mi próxima. agonía.
¡Cuántos ~n mi memoria.
Dulces recuerdos ha.y de lo pasado! .. . .
Su amor y el de la gloria
Son hoy, de aquel estado,
Los únicos amores que han queda.do.
Allí, bajo esa parra,
Hoy seca, antes rendida de racimos,
La voz de la cigarra
¡Cuántas veces oímos,
Y nuestros labios, al oírla, unimos!
Allí mi Aglaia, bella
Más que el amor, conmigo departía..
Allí su leve huella
Seguir aún podría,
Que el viento no la borra todavía.
No la ha. borra.do el viento,
De su casta beldad enamorado;
Mas si al suave aliento
Del aire, se ha borrado,
En el verso mi Numen la ha fijado.
Ella, mi dulce amiga,
Grato volvía el razonar severo,
Y, como en fuer te liga,
En su candor sincero
Mi espíritu quedaba prisionero.
La ciencia de los sabios,
En las cátedras ruda y rigurosa,
Brotaba de sus labios
Más tierna y melodiosa
Que el silbo de la brisa nemorosa..
Con frases y sentencias
Del divino Platón, mezclar solía
Las dulces confidencias
De su alma, que era mía,
Alma de l uz, de ciencia y poesía.
¡Cuán amorosamente,
Al sentir mis caricias, inclinaba
La ruborosa frente!
Y, cuando la miraba,
¡Con qué temblor los párpados bajaba!
Me h a.biaba de los pocos
Sabios que aun quedan, de miseri as llenos;
Y de unos pobres locos,
Los pobres nazarenos,
Muy ignorantes, sí; pero muy buenos.
·Muy buenos .... ? ¡Abl ¿,quién sabe .. ?
¿Po~ qué, si buenos son, me la quitaron?
¡,Bondad acaso cabe
En quienes me mataron,
Cuando al yermo mi Aglaia se llevaron?
¿Muy buenos .... ? ¡Oh maldita
Secta qua amores cual mi amor maldices !
S~a en tí tu infinita
Maldiuión,é infelices
Tus hijos, y por siglos agonices!
Mis dioses inmortales
Ea cr uz, oh necios, clavarán al vuestro;
Y t,D nuestras bacanales
Ludibrio será nuestro
Aquel á quien llamáis Cristo y Maestr o!
Mas yo, que ago_nizando .
Estov lejos de Agla1a y de mi Atenas,
Nb lo veré: dejando
De correr por mis venas,
Ya siento que la sangre bulle apenas.
Siento que me abandona
Ya la vida como ella .. . . Mas eterno
Como e'l sacro Helicona.,
Ha de vivir mi tierno
Adiós, ante las sombras del Averno.
¡Adiós, oh seca parra,
Rendida, en otro tiempo, de racimos;
Adiós, ronca cigarra,
Cuya canción oímos,
y nuestros labios, al oírla, unimos!

NUESTRO PAÍS.-SALIDA DEL PUEBLO DE SERIS, CERCA DE HERMOSILLO [SONORA].-ENTRADA
DE HERMOSII.LO. -EL RÍO DE SONORA;EN, DÍAS DE GRAN A VENIDA.
( Del "Album Directorio" del Estado de Sonora, que se publicará pr6xlmamente.)

Páginas de la Moda
A moda cambia de una estación á la otra, quizá de un modo un tanto
brusco; mas sus decisiones jamás se acentúan al grado de trastornarlo tOd!J en un día; procede, al contrario, por lentas etapas y de
j ... á n uestro OJO acostumbrarse poco á poco á las diferentes metamorfosis que prepara. Las modistas más ingeniosas pueden crear modelos
más seductores; los más encantadores maniquís de talle sutil y gracias
delica ~as, p~eden_ destilar delante de las muJeres más eleganti,s; tas be·
lla.s clientes rndóclles no aceptan generalmente estas novedades sino desp ués de hu.barias altfü•a.do y mod1Jicado al extremo que el nuevo modelo
r ecuerda. a.penas vagamente el figurín primitivo. Se ha dado un paso
a.delan te, pero la couy_uista. es lenta, y, sin embargo, por una intimdad
de detalles, un modelo substituye al otro, de manera que al cabo de algún tiempo todo se ha. transfigurado, sin que nos hayamos ca.si apercibido de euo. Por ejemplo, tomemos los cuerpos de hoy y compa1émoslos
con los de las esta.ciones pasadas: nos convenceremos de que hemos lleg a.do á darles un a.sprnto diferente, valiéndonos de graua.ciones suce•
11i vas é insensibl_
e s, hasta el momento ea que estas tran~formaciones con•
t1n uas han alcanzado un punto extremo. Así, en este momento se inten·
ta. supr imir las fluctuaciones indecisas de los cuerpos blusados y lanzar
la a lta cintura drapeada. de puntas alargadas, qt.e adelgaza. y mejora
el talle. Esta cintura encamina hacia los cuerpos ajustados, los cuales
y a se muestran en las &lt;toilettes&gt; de tarde y en los trajes &lt;habi!Jé,&gt;. Las
a.ltu.11 cm turas que cambia.o la línea del busto, amoldan el talle y lo a.larg a.o a l frente, son muy ventajosas para. las personas un poco gruesas; se
uu.ceo generalmente en tela parecida. al resto del cuerpo, si uien parece
continuarle en un &lt;drapage savaot&gt;. Lo alto del busto se modela. cuida•
dos amente.

l,

***
Ha.blando de las faldas, voy á insinuar unas cuantas ideas á las: modistas y personas aficionadas.
Hemos dicho en nuestras anterior es crónicas cuál es la moda domi·
nanlej aña.dité ahora que es tan variada y fantástica. la hrnhura, que difícilmeute se encontrarán dos iguales, siendo imposible, en consecuencia,
nombrar cada variedad en estilo ó t xpl icar el método de cada modista,
pues cuando alguna logra un buen éxito eventual, se hace un sistema
pro pio, lo mismo que un come1cio p1·opio: a.provtcba los dibujos originales, los métodos franceses para los arreglos y utiliza las mejores advertencias y sugestiones donde quiera que las halla; pero inconscientemente cae en hábitos de trabajo que, s1 no &amp;on los mejores para los de·
más, son superiores á todos los fXistentes, para ella.

FIGURINES

*
**
Los forros más convanientes son los de seda , porque caen
mejor, visten mejor y son más cómodos al andar que los de
cualquier otro material, si bien es cierto que á ca.usa de supoca duración y precio elevado, no pueden usarlos más que per•
sonas de ciertos recursos.
Debe procurarse hacer los trajei. según el último estilo y de
la. manera más adaptable á la tela Otra advertencia importan te es que si se el aboran varios vestidos al mismo tiempo, se
les dé distinto aire, á fin de que no· se parezcan entre sí.
El setenta y cinco por ciento de las faldas de boy, se hacen
con &lt;refalda&gt; separada., unida á la exterior únicamente en l a
línea de cintura, El veinticinco por ciento restante consiste en
faldas sin forros y de largo al tobillo 6 redondo. Las faldas
de cola requieren un fondo especial de igual longitud. Pero no
hay regla que prohiba. hacer las faldas forradas en anchos· en
este caso lo esencial es que el empalme sea perfecto y el c¿rte
del forro y falda en la misma dirección, ó si, por ejemplo la
falda se cortara. a l hilo y el forro en sesgo, jamás se llegaría á un satisfactorio resultado, pues, como dicen las costureras, el vestido &lt;haría muecas,&gt; lo cual es de pésimo efecto.

¡Adiós, oh leve huella
Que el viento no ha borrado todavía;
Adiós, Aglaia. bella,
...::::!: En otro tiempo mía,
Tu recuerdo embellece mi agonía!
.

5, 6, 7 Y 8,

F, GUERRA CASTRO,
FIGURINES

1, 2, 3 Y 4.

Para no sentir la. mordedura de la. desa.probaci6n en un traje ya acabado, es conveniente meditar en el corte y arreglos
que ájuicio de la ejecutantesel\n más ventajosos para los fines á
que el traje debe responder. Una mujer rica y en condiciones
de sa.fü•facer sus ideas de lujo, puede tem•r sus trajes acaba.dos según los mác¡ recientes modelos de París, con forros de
magnífica seda y sin vestigios de protección para la orilla del
pie; una falda con falso ó protegida. á la orilla por cualquier
artificio, nunca tiene la elegancia. de aquella. sin banda alguna.
y 0:namenta.da ta.a sólo con sed3: ó encaje «balayeuse&gt;. Mas la
muJer que debe baata.rse á sí misma y busca la subsistencia·
la que va á la oficina, á la tienda, á la escuela; que sale ¿
manudo á pie desafiando los elementos; que debe fijar su aten,
ción en el menor gasto y economizar para las épocas adversas
no puede hacerse vestidos en semejante estilo; necesita. pone~
un banda lisa de algo dura.ble al extremo inferior, pues ue
las telas se rozan en unos cuantos días y los trajes raídos p\esentan un aspecto que descredita á la portadora hasta el grado de que se la desestima a.un en los círculos íntimos,

�Et MUNDO ttUSTRADO

Et MUÑDO ILUSTRADO
Los hábiles dibujantes de París han comprendido las necesidades de la clase media.,
que pugna en lucha abierta. con 1a. estrechez
de los recurso·s pecuniarios y las exigencias
de los círculos que frecuenta. Por eso se han
publica.do hermosísimos modelos de faldas a.l
largo ¡;edondo, siendo ahora. de gran boga. y
a.lt11os conveniencias económicas. Para el diario se hacen de telas resistentes, que soporten
sin detrimento las fatigas diarias de todo el
año, si quien las usa. no tiene bastante tiempo
para. a.tenderse como deseara.
C. GALINDO.

EXPLICACION DE LOS FIGURINES

POR LOS PANTEONES
-

NúM. 1.-Este es uno de los más recientes
modelos. Se hace en paño y terciopelo.
NúM. 2.- Este a.dmirabli, y original abrigo

está. hecho de paño azul que contrasta. con el
adorno blanco.
,
NúM. 3.-Tra.je en terciopelo de un bello tono café, en combinación con seda &lt;coq de noche&gt;.
NúM. 4.-Vestido en pafio color ciruela
adornado con cintas de fantasía.
'
NúM. 5.-Traje de visita, de popelina café,
guarnecido de muaré de seda en el mismo to•
no, puesto como &lt;panels&gt;, vueltas y bandas en
forma.
NÚM. 6.-Vestido de cas11,, adornado con
hermosos bordadc,s en sedas policromas.
NúM. 7.-Ingeniosísimo traje con cuerpochaqueta de largo faldón y tres volantes en la
falda. Los adornos del modelo consisten en
bordados orientales que terminan en medallones de ·pasamanería. El color del esquema es
verde.
NÚM. 8.-&lt;Toilette&gt; en t€rciopelo cobre obscuro, combinado con bandas de pafio más cla•
ro, bordadas con &lt;cheni!ie&gt;. Un vívido color
naranjado tiene la pieza en forma del hombro,
lo mismo que los puños. La camisola es de
&lt;chiffon&gt; crema. La falda lleva también vueltas color naranja.
NúM. 9.-Traje de calle en paño azul de
China; el delantero es liso; los lados y atrás
se eomponen de tres holanes superpuestos, con
pespuntes á la orilla. La chaqueta se abrocha
&lt;invisiblemente&gt; al frente y se adorna con botones lisos de plata.
NúM. 10.-Tra.je en paño café y azul.
NúM. 11. -Vestido para el diario, en ssrga.
azul marino. La fa.Ida. lleva pequeños &lt;stra.ps&gt;
termina.dos por botones.
NúM. 12.-Vestido en tweed, bello ejemplo
de la. real hechura sastre.

.,,

...

. .....,~•'
.·

.

1

FIGU,UNl.S 9, 10, 11 Y 12.

MUESTRAS DE ENOAJJ!l &lt;RENACI?dIENTO&gt; PARA APLICACIONES DE VESTIDOS,

XL OSARIO OE DOWRES,-ESCENAS DXL DtA DE KUEI\TOS,

�EL MUNDO !LUSTRA.í&gt;O

E6os 06 toao 61 munao
Los Papuas
A atención del mundo civiliza.do se encuen•
_tra fija. en los :1angrientos campos de ba•
t¡¡,Ua de Ma.ndchuria; y 1a guena ha hecho que
pasen ina.d vertidos mu&lt;:hus hechos de impor•
ta.ocia, en el mundo exLer10r.
La rebelión de los indígenas, en el Africa
ÜlllJldenta.l, lo mismo en las colonias alemanas
que en las portuguesas, na llegado á intriga.r
¡,oderosamente á !as dull potencias directamen·
te interesadas, tanto poi· 111, rápida generaliza•
cióa áel movimiento, cu11.nto por 1... abundan•
cia de recursos de que han d11.do prueba los re•
belde.i negros.
L¡¡,s rebeliones son frecuentes enla.s colonias
m11,1 org11,nizada.s, ellpecialmente; pero en las
coloniao1 alemanas, ea las cuales 01 sistema. de
gobierno e¡¡ Ju mejor da.ble, es curioso, st no
s1gntlicativo, que !OS iaáígena.s se rebelen, le•
vaatánáuse eu a1·ma.s en grupos numfü•o,,í.i•
1nus, tanto como es meaest.t:1· ¡., ...ra áe!'rotar á
lus desta.c...meutus de milic111, culoaia.1 ea viados
en su per ..ecución. .ll:a las colonias portuguesas
isucede algu semejante, y también nao sido de•
notados 10s culuuus '!ue forman las milicias,
y los soldados cte los cuervos de ocupación.
¿A qué .se debe esta recrudescencia. en los sen•
tiu11eutos de hostilidad, inevitables entre los
ctebelactosi' ::l1 se hubieran dictado leyes en las
cuales resultar¡¡,n despojados los negros, ó se
les t:x1g1eran se1·vwiuis extraoraiaarius, no lla1wu·ia la ateu1.aón t11.l circun.sta.ncia; peru na.da
dtl e.sto ha bUceátdo, y la rebelión 4.ueda, por
euue, sin ex¡.,ltcac1óu lógica alguna.
Los holauúeses, por su µaL'te, han tenido
ta.wbiéu que 1ucha1· cuutra los papuas, habitan·
ttls ele ia Nueva Guinea, levautauos en armas
coawa sus conqu1.staelo1·es. Los papua.s forman
una ue las raz¡¡,s más originales 4.ue existen,
no sólo étnicamente, siau por sus cu..tuwbres,
4. ue si oieu son sal v a¡es, ttt:aen ca1·acterí,;ticas
4.ue las ha.cea por dewás interesantes.
Los papuas son altos, bieo forma.dos, robusto1:1, c:uérgicus, ele mil'ada firme y ele cundí·
c10ues mo1·a,es aigaas áe weución. Un expw•
rador que ha perml\aecido dos año.s en .N ue•
va Guiuea y que, coa moLivo de la rebtiiióa
contra el áum1a10 holaaoés,ha. vuelto á :,U país,
lng:1ater1·a, &lt;la acerna de estos insulares extea•
i;os Cltitalles, cte los cuales traducimos algunos
para nuestt-v:s lectores.
[

Como todos los pueblos primitivos, los pa•
pua.s son muy afectos· á las danzas, que lo mismo ejecutan en sus templos, for!Il&amp;ndo entonces
el baile parte de la ceremonia religiosa, que en
las festividades de origen privado, como los
matrimonios y los entierros, y en las festivi•
da.des genera.tes de 1-a. tribu ó nación á. que los
ba.ilarrnes pertenecen. Con ligeras diferencias,
todos los bailes son iguales.
Para ser admitido en un grupo de danzantes,
deben presentarse los jóvenes debidamente ataviados. Forma su atavío una serie de braza.le•
tes que lo mismo portan en los tobillos, que en
las lilUfiecas y ea til cuello, brazaletes que están
forma.dos por un tejido grueso ae fibras vegeta•
les, trenza.u as y pintadas de vi voscolores,de las
cuales penden largas plumas de colores vi vos.
En el cuello llevan todos, colla.res de dientes
ue perro, debidamente perforados é igualados;
ea ia freute llevan uu 11,neo ue fonua especial,
que termiua un airón de plumas de alguno ae
ws muchos pá.ja.1·os que abuudan en los bosques de Nueva Guinea.
Lo que más gusta á los papuas es un adorno
especial que lleva.nea la na,·1z y que está fo,·
wado por una barrilla dti coucha, labrada fi.
uamente, eu cuyo ctiutro se deJa un pequeño
orificio ¡&gt;M'a aúherirla á la na1·iz, y ea uuy as
extcemid11.des be laoran distiutas Jiguras. Cowo
,;ola.mea te en ciertos puntos de la uobt&amp; existen
conchas de las que pueda hacerse el a.ctorao
meac10nado, los habitantes de los valles lejanos del liL01·al comercian con los artífices cus•
teños, cambiándoles vegetales,alilj'.lentos y a.ni·
males, por los codiciados adorifos.
* .
* *'
La poligamia forma la base de la religión
de ta.les :,u.lvaje.. ; ti! 1·espetu á los mue1·Lus, li.
adu!'acióu al sol y á 10s elementos, juntos con
cierta iuea áe mor11.lidad rud1meatana,cumpletd.u ,m credo rtiugioso. Cuando ua muchacho
Jlega á la edad en que uet&gt;ti t:mpeza1· á turnar
mu¡erto~, Stl hacen tiestas especiales en las que
se coucierta.n los matriwoa1us; después se si·
guen ue1eb1·aado feste¡o11 :,emejanLe11 á medina
y_ue las novias va.a llegando uti las tribus ea
4.ue hasta esti mumeatu na.a viviao, y van sien•
uo eutt·egadas á los novios. El matrimonio,
cowo eu 1as 1:oociedad'es occidenta.1es c1 villza.Clas, es, para Jos papuas, la cbase de la socte•
da.u&gt;, y s1 alguna 1ey tienen, ise reliere especial•
mente a tides uawues.
Cuando !as mujeres quedan viudas, se tiñen
el cuerpo de aeg1·0,acompa.ñan liuraado al ca·
aá ver uel mariuu muerto, dura.ate tres días, ea
cuy a~ uoches se acerca.a á. la cnoza los amigos
y parientes y beben el_licor fuaeral-forlllaáo

,,1.. .

-

}!~~~

**•

~{

por la fermentación del jugo de las palmeras
y de un cocimiento de arroz,-mientras los mú~
sicos llamados especialmente para el caso, tocan sonatas siempre monótonas y tristes.
Los cuerpos son enterrados, en unas angarillas cubiertas de adornos y de los trofeos del
muerto, ó bien se les lleva á. ua árbol altísimo
y en una rama bifurcada se les asegura. Es~
sistema de funerales es una. de las más curiosas costumbres de los papuas.

COLONIA CUAUHTEMOC

***

Los instrumentos de música, como se comprende, son bien primitivos; se reducen á tambores de forma especial, muy historiados, que
se toca.a, sea. con el puño, sea con varillas de
madera. Producen un sonido ronco poco agradable. También tienen flautas formadas por un
madero hueco, ea cuya extremidad vibra una
lengüeta, pero que no puelen producir sino
cuatro 6 cinco souidos que, comoinados, for.
man toda la música papua.
Las armas que usan los negros son muy curiosas, y ise rtiducen á flecha.is, arcos y lauzas,
de tamaño ml.l)_' variado, según el empleo que
ue ellas se va a hacer. .Para la. guerra tieten
a.reos poderosos que disparan flechas cuya
extremidad es de hierro, y que son capaces de
atravesará ua hombre ele parte á ¡,ar·te, á una
distancia de cien ó doscientos metros.
Las lanzas las emplean especialmente en la
caza; el pueblo pa.pua se mantiene, tau to de las
cosechas de arroz y mijo, en cuyo cultivo se
encuentran bastante adelantados, como de la
carne de los animales salvajes, que abundan
en aquellas islas.
Son mariae1·os bastante audaces; construyen
canoas de fondo vlaau, ea las 4.ue viaja.a por
los ríos, dirigiéudolas vor wed10 de l)é1·tigas,
muy tláb1lmeute. Hacen también lanchones, de
quilla, uniendo eutre sí tablones re:,i,,tentes y
aotaado á tales emt&gt;arcac10ues de palos y vi,las. Así ise Jes ve 1r a Jas i::,las cerca.nab, en
doudti come1cian, manejando sus buqueci!los.
Tales embarcacioni,s, que llaman clakatoi&gt;,
estan furmaúas, mu&lt;:ha&lt;i vece", vor quince o
vemte grandes canoas, !&gt;Ólidamcnte atada:, entre sí, y movidas, ta.ato ¡.,or meuio de remos,
como pur velas tdangulares, bOSteuidas por
bambú:1 uni\:tos á las canoas coa resi:,teutes
cuerdas.
La iddustria de la alfarería. ha adelan•
tado notoriamente, deoido á la circun.;tancia
ue ser wuy comunes en Guinea las arcillas
plásticas, de las cuales se fabl'icaa ollas y pla•
tos. La fiesta más grande se ha.ce, precisawente, en los momeutos ea que laexpeu1ciónha de
zarpar, llevando los objetos labrano,; en un
afio.

La más hermosa Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro dé las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar p&amp;ra edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos quepara fines del presente año, todo 3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar será el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará ·á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles .de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema complefu ~e agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?

Para mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican Trust company,
Prlmm de San friOOSCII, ~.

ó á los Sres. Prevost &amp; Vait
Primen de S.n frand.s&lt;.o, 8.

TIPOS Y ESOEN.A.S ,DE NUEVA GUINEA,

�Año XI-Tomo 11-Núm. 20

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Noviembre 13 de 1904

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Ruz
AL
J GR~~!~!o!~!!J!!!~A1!Ec!~!!}As~J!!1~ES J

Año XL-Tomo II.-Número 20.

M~XICO, NOVIEMBRE 13 de 1904.

Dtnctor: lle. RAFAEL REYES SPINDOLA.

Bennte: LUIS REYES SPINOOU

Secretari-0 de Redacción: José Gómez Urarte.

Registrado como articulo d e segunda clase, en 3 de Xovlembre de 1894.

IL~§ ~Fil§ ((i~~W1I))JB§ V MUBJI(@~
§ lIJ ~,rIl11))~§ 1D) JE IL~ ~ IB JW lIJ 1Es ILIl ~Fil

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Departamento de Géneros de Lana para Vestidos

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Tbeodore Roosevelt,
erecto Pre1,ldente de los estados Unidos, el d¡a s del actual.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 19, Noviembre 6</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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