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                  <text>DE

'

L .UNDO LUST~ADO

T

AL

Año XI.-Tomo 11.-Número":,24.

MEXICO, DICIEMBRE 11 de 1904.

Dlnctar: Lic. RAFAEL REYES SPINDDU.

J GR~~2~Jn!~~~!~~~t~~!~~!}As~JJJ!~~ES J
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r Departamento de Géneros de Lana para Vestidos

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81n1tl: LUIS REYES SPIIDDU.

Secre1a.rio de Redacci6A: JoSé! Gdmez Urarte.

Registrado como artfculo de eegunda clue, en 8 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de la Fábrica de San Rafael.

IL~§ ffJ°A§ ((i~;A1W1D)IB§ W MlIBJJ~~
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Sig~ortt, t;onnorat y e,ompañía.
LAS FIESTAS PRESIDENCIALES.
ICI onrro de la Reforma&gt;' el c;arro de la Pa&amp;,-Un a•pec;to de Platero•, durante la tran prooe•lón c;lvloa,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL BANQUETE

***

El Sr. General D(az, que fué recibido por
11na comisión especial que encabeiaba. el ::lr.
Diputado D. Trinidad García, se presentó á
las puertas del edificio á las ocho y media de
11!' noche, y después de recorrer el loca.!, elogtando et derroche de lujo y buen gusto des•
plegado en el adorno, tomó asiento en la. me•
sa. ue honor, que es precisamente ta que repre•
C: N el hermoso patio de Minería, suntuo- santa ltt. fotografía. que pubilca.mos.
U sameote decorado a.i efecto, se verificó
El seil.or Presidente, que ocupaba el centro
el 2 del actua.l, por la noche, el banquete ofrede la mesa, tenfa á su uerecha á los seiiores:
cido al Sr. General D. Porfirio Díaz por el
Embajador de tos Estados Unidos, Secretar10
Círculo de sus Amigos y por los Sres. Goberde Justicia., Ministro de Gutt.tema.la., Gobernanadores de los Estados.
dor de Colim11., Ministro de Itali11., ~nctt.rga.do
Como esta. fiesta, que constituye, sin duda.
de Negocios de Cnile, Gobern11.dor de R1dal•
una. de las nota.s más brillantes del programa
go, Gobernador de Titba.sco, Subsecretario de
dispuesto para solemnizar el comienzo del
lntrucc1ón Púolica, Mayor Pablo Escandóo,
nuevo período presidencial, ha dejado en los
Tercer s~cretario de la. l!:mbajada. de los .l!:st11•
a.ltos círculos sociales de la Metrópoll los
dos Unidos, y attaché milita.r de la. Legación
inás gratos recuerdos, vamos á referirnos á
a.lema.na A ia. izquierd11. estaba.o las sígulen•
ella, a.uoque sea describiéndola á grandes rastes person11.s: Vicepresidente de la República,
gos, á fin de que nue~tros lectores se formen
Ministro de E,p&amp;.1111., S.icreta.rio de Comunlc&amp;• ,
una. Idea del extraordinario lucimieoto de que
c1one,1, Ministro del J11.pón,.Enca.rgado de Ne·!;
estuvo revestida.
, Lgo~ios dejR.usia, Gobernador de1D urango, Go-1~
ill
7 1EF atrf"::Y-.'N' 1 ~
., í.i
eJ'f liOl'fOR

DEL SR. GENERAL DIAZ.

··--=
felicidad. En sus negras pupilas de criollos la
sombra de los tugurios ha dejado una larga
pincelada persistente.

***

EN

la ciudad, toda esfumada en una sutil
neblina húmeda, las casas y las iglesias
se agrupan como miserables que se aprietan
en una noche de invierno calentando sus miserlas con los latidos efímeros de sus corazones; apenas si las torres, airosas y gallardas
durante la gloria del sol, se empinan, espiando en el cielo bajísimo y fofo, la primera mancha azul ó la primera estrella.
En una madeja de sutiles gotas de lluvia, la
tarde hila sus querellas, murmut•aodo una vieja canción, mientras el vieoto recorre claudicando las callejaq, e:. las cuales se extravía.
como un beodo. Diluidas en li,t, bruma las personas, pierden perfiles y deta!Jes y se agitan
en grotescas contorsiones, procurando evUar
los baches, en los cuales pone la llovizna un
estremecimientc.
La tarde muero con todo el prosaico dolor
de una agonía humana; nada de rojos ea el
cielo; ni una estrella que arda en el horizonte;
la lluvia aplana la atmósfera y runrunea monótonamente en los aires.

***

Los árboles, en el bosque, sobrecogidos de
un v11.g-o presentimiento, apenas si mueven sus
altas frondas, en las cuales comienzan á encanecer los verdes opulentos. Unos hay que se
agrupan, en torno del lago, silenciosos y tré•
mulos, como si experimentaran la sorda atracción del abismo y pensaran suicidarse á la
manera del rey Luiil. Otros parecen cuchichear
medrosamente, con la lenta parsimonia con
que tos ancianos se comunican los detalles todoq de sus lacras y sus memorias.
Un grave hálito de espanto ha soplado entre las hojas, que pierden las fuerzas, se desprenden y caen, formando uoa. crepitante alfombra en las estrechas avenidas, al fin de las
cuales parece que vela. un gran dolor, espiando á los que pasan.
Ea ella.golas barquillas adquieren un lento
balanceo rítmico y pe.recen cosa.s vivas, pero
muertas de frío; los cisnes han enmudecido, y
cuentan af&amp;uosamente los millares de gotas
que hieren la superficie . glauca y despulida,
como la monstruosa pupila de un cadáver
monstruoso. Una figura va¡a atraviesa lenta.menta, á la dista.cela, ocultándose alterna\ivameate tras de los troncos y apareciendo en
los claros, y no parece sino que se ocupa en
hacer una abundante cosecha. de tristezas.
Pero á la. mafia.na siguiente, la. a.urora. se
abre como un gran relicario, y canta. la. luz
en toda.s la.s rama.s;cada. gota. de la lluvia vespertina. adquiere en la. madruga.da el pulimento y el iris de un diama.nte, de una. perle., de
un zafiro, de un rubí sangriento. Parece que,
por la noche, en locas correrías amorosas,
perseguida.e por silfos eróticos, las hadas
han olvidado todos sus joyeles.

*
**

Los milagros de la luz me.tina! alejan el horizonte en un dulce desvanecimiento de tintas
neutras. La multitud se ha levantado de prisa
muy temprano, porque ha sido invitada. Con
paso rápido, marca.ndo un ritmo alegre con
sus taconeos, a.spirando el aire como una golosina., pasa.n y pasan; llevan tras de sí tos
padres á sus pequen.os, cuyos grandes ojos
atónitos apenas si alcanzan á explicarse tanta.

Por la.s calles de la ciudad, de gran gala
una muhitud rebosante de alegría, espera pa'.
cientemente el pasó de la. ,¡-ran procesión; distrae sus impaciencias comentando el adorno
de las facbad11s, en las cuales la nota tricolor
domina; charla, con un ruoruoear constante
que se antoja la. respiración vaporosa de un~
mecánica complicada.. De cuando en cuando
hiende los aires, disparada á quema. ropa Joa
invectiva, y dos ojos, ardientes como d~s deseo~, se clavan en otros dos ojos irónicos, que
lanzan pequeiios chisporroteos fugaces, tras
la reja de las pestaiias entornadas.
_Los chiquillos interr~gan ansiosamente: ¿no
vienen todavíu.? A lo leJos, muy á lo lejos, una.
banda militar ata&lt;'a la marcial melodía de un
himno conocido. Uo gran estremecimiento pasa por encima de la. multitud. Y comienza. el
desfile de maravillas; ya es el grupo de obrera.s, en cuyos cuerpos delgaduchos ha. dejado
el trabajo diario cierta pasividad bovina· ya
es el carro fantástico, desde cuyo vértice 'altísimo una. _doncella ataviada á la antigua, lanza. sus miradas de temor, en el desequilibrio
de la lenta marcha. En todos los rostros resplandece la misma. admiración sincera, como
si al sa.lir de casa hubieran hecho todos el
propósito de admirarse mucho, de admirarse
constantemente, de desfallecer de admiración.
Pa.ra el pueblo, los días más grandes son
aquellos en los cuales se le orrecen espectá·
culos de este género; apenas si la pirotecnia.
nocturna. a.viva.sus admiraciones un poco más
porque a.l ineludible prestigio del color agre'.
ga. el prestigio omnlpownte dela sombra. En
el seno de la. noche estrella.da, cuando el fue·
go de artificio brilla en la altura,el hombre se
imagina que ha logrado crear una estrella.

** *
Si la semana a.menazaba ceil.udamente con
nub11.rrones persistentes, si el e1elo parecía
adelantar las época.s invernales, en un tremendo lloviznar desesperante, en los últimos días
ei sol nos ha resarcido ampliamente. Ni el aire que zumba irónicamente, levantando falsas
brumas en los estrechos horizontes metropolitanos; ni la. hora avanzada, ni el cansancio de
varios días consecutivos, privados de sueiio,
son capaces de arredrará la gran masa de la
población que acude al reclamo de· las fiestas
populares; pero cuando la. 11 u via. teje y desteje
interminablemente sus hilos como una. lamentable Penélope, cuando las rachas hú•m edas
penetran llorando en todos los intersticios
cuando el asfalto adquiere los líquidos puli'.
mantos de un gran canal de aguas cenagosas
nuestra alegría siente en los huesos el frí~
morta.l, se arrebuja, se esconde, y la.tranquila
paz del hoga.r crece ma.ravillosamente ante
nuestros deseos, que se agiganta.o instintivamente.
Cuando él sol vuelve, como un trasnochador
empedernido, y luce en la altura. inmaculada
todo el oro de su cabellera., la alegría se torna voluble y andariega: &lt;sal de casa,&gt; nos dice, y, tomándonos de la mano, nos lleva á
cualquier parte, á dondequiera. que el sol luzca su límpida. lumbre a.lenta.dora. y béne:fica.
Bien hicieron, por ende, los seiiores del Círculo de Amigos del seiior· General Díaz en
transferir algunas de las fiestas popula.res or-

ganizadas_con ~otivo de I_a toma de posesión
d~ la Pres1denc1a por el mismo es1 a dista egregio cuyo nombre llevan. Bien hicieron y á fe
que una hada benévola los asistió en i;u empello· la fiesta infantil, efectuaoa en el Tívoli y
el desfile en las calles de la ciudad, resultar~n
espléndidos.

La. concurrencla,en las demás me~as del ba.nquete, se hallaba. distrlbuída como sigue:
En ta mesa B, á la. derecha., los Secretarios
del Círculo, delegados de los Estados, a.lternando con los miembros de la familia. del 11enor .l::'resldente, Diputados é industriales.
En la. mesa. C, encabezada. por los seiiores
Vicepresidentes de ambas Cámaras, se agruparon principalmente Senadores y Diputados.
A la. mesa. U se sentó principalmente un
grupo escogido de banqueros, ferroc&amp;rl'ileros
y personajes del alto comercio y de la indusiri11. fabril y :ninera.
A la mesa E, que presidían algunos Generales de Brigada, se sentaron los Oficia.les del
EstadQ M11.yor del sef!or Presidente y otra.a
personas.
La mesa F este.be. presidida. por los Directores de los principales diarios de la. capital.
En la mesa G se veía á los miembros de la
Junta Directiva del Círculo y diversas comi11lones.
Y la mesa H, que presidían los sellores
Cónsules de la. Gran Bretaiia. y de los Estados
Uoidos, casi en su totalidad estaba. ocupada.
por mhimbros distinguidos de las colonias ext'.!,;;~.:,,-_1 rT.i.....:....:...

***

Mientras llega el momento fatal mientras Ja
vid!l prel?ara. hábilmente sus engaiios para
h~r1rnos 1mplacab~emen_te, mientras se tienen
ª?º ten el alma v1rg!mdades, mientrits se ea
miio, bueno es que la alegría. cuelgue todos
sus cascabeles en la ruta, y que todas las músicas de todos los ensueiios, refieran á los oídos atPntos la eterna historia, siempre nueva
de la. cBella. del Bosque&gt; y lle las buenas ba'.
das sus madrinas. La niilez es propicia á todos los sortilegios.
Las manifestaciones más alegres de la. vida
~rotal! con sonoridades de fuente, de las almas
10fant1les¡ donde se reúnen los nii'los,la vida olvida sus querellas, acepta gustosa la tregua y
sabe encontrar una maravilla nueva para
arrancar un gran grito de admiración,á 'los espíritus que llegan. La vida. tiene,para los nlil.os, benevolencias de madre y abnegaciones
carii'losas de hermana. mavor.
Un vago .amblecte primaveral y frasco se
respira en aquellos sitios en los cuales, como
numerosos va~os de esencias puras, palpitan
)os corazones mtactos, en los cuales no hadeJado todavía. el dolor sedimentos turbios · donde los _niilos se congrega.o, se dan cita,' para
a.ga.sa.Jarlos, todos los cariños y todas las alegrías. Las fiestas escolares, en las cuales loa
pequeilos reciben el ansiado premio, tienrn un
gran encanto: el mismo que se apodera indefectiblemente del que mira, á la luz imprecisa
de una madrugada amable, un gran búcaro de
flores frescas, sobre el cual revolotea la. seda
viva de una mariposa.
Cada día la.~ fiestas escolares tienen mayor
brillo entre nosotros; cada. vez se las prepara
con más atención, con más carii'lo, con más fe,
y en cada una. de ellas el ca.pitoso perfume de
la infancia. penetra. más y más hondamente los
corazones. Las últimas fiestas escolares han
resultado completas; nada. ha. faltado á esa
jocunda nota que tiene el privilegio de hacernos buenos, por contagio, al ver tantas bondades infantiles.

***

El viejo Popoca·tepetl ha tenido mucho frío:
una semana, más tiempo quizá, estuvo algo
enfermo; envuelto en sus edredones y sin echar
nna mirada siquiera sobre la ciudad, que, ale•
gre satisfecha, pregonaba su contento con la
met lica voz de ¡¡us mil campanas. El viejo co·
loso hi,, estado enfermo, y el frío intenso ba
despertado en él antiguas dolencias y seniles
achaques: ahora se ha leva.ntado ya; pero en
su alta. frente hay más ca.nas que antes. Una
blancura intensa sobre la cual el sol extiende
una lenta caricia de viejos camaradas.

l:

I

EL BANQUE'l'E AL SR. GENERA$1AZ.-LA MESA DE HONOR,

El adorno del salóneraesplendido: el peristilo estaba convertido en un verdadero jard(n,
en el centro del cual, y sobre un zócalo de
musgo rodeado de palmas, se Jestacaba una
artística alegoría. de la. Historia.. En los ángulos se veían numerosas plantas que, agrupada.s, simulaban bosquecillos, y, de trecho en
trecho, en las paredes, grandes cpanneaux&gt; de
llores, orlados con focos de luz.
El salón doode se dispusieron las mesas esta.be. ta.mbién prlmorosamf'nte adornado: al
pie de la monumental escalera, se distinguía
una figura de la. Fama., y, sa.liendo de una fuente simula.da.con plantas y llores, dos &lt;Pegaso~&gt;
que completaban I a a.legoría, haciendo mucho
más bello el conjunto. A la base de los ¡,ilares,
se colocaron vistosc&gt;s macizos de plantas y, como naciendo de é,tos, guías de flores y focos
que se enredaban á la.s colum::ias. Siguiendo el
contorno de los arcos, millares de luces Incandescentes alumbraban el salón, y sobre los
muros, grandes es pejos reproducían los mil y
mil detalles del suntuoso y a.rtístico decorado.
La esca.lera. 1ucía taro bién un magnífi:o adorno.
A la altura. del primer piso se colocó un
gra.n &lt;plafond&gt;, en el cual, pintados a.l tem•
ple, podían verse un ca.rro de la Victoria y
unas alegorías de la. Agricultura., la Industria,
la Pintura. y la. Ciencia.

bernador de México, Goternador de Queréta•
ro, Gobernador de Tamaulipas, Subsecretario
de Relaciones, Subsecretario de Fomento, Oficia.! Mayor de Guerra, General Jesús Alonso
Flores, Diputado Trinida.d Ge.reía y F. R.
Me Creery.
Frente al seiior General Díez estabaocupao•
do el sitio de honor el señor Lic. Alfredo Cha•
vero, Presidente del Círculo de Amigos. Teoía
á su derecha á los seiiores Ministro de Rela•
e iones, Ministro de Bélgica, Secretario de Hr.·
clenda., Ministro de Alemania, Lic. José F.
Godoy, Gobernador lle Chihuahua, Encargado
de Negocios de Austria, Gobernador de Mi•
choacán, Gobernador de San Luis Potosí, Go•
berna.dor de Zacatecas, Subsecretario de Go•
bernaclón, Subsecretario de Comunicaciooes,
General Eugenio Rascón, Presidente del Ayuntamiento, D. José de Landero y Coa, y Vizconde de Latour. Estaban ~ su izquierda los
seiiores: Ministro de Francia, Secretario de
Fomento, Ministro de Cuba, Presidente «le la
Suprema Corte, Gobernador da Aguascalien·
tes, Enca.rg-ado de Negocios de China, Gober·
nador de Guanajua.to, Gobernador deOaxac&amp;,
Gobernador de Sinaloa, Gobernador del Distrito Federa.!, Subsecreta.rio de Justicia, Sub·
secretario de Haciendo,, D. Luis G. Lavie, Ge•
nera.l Pradillo, Teniente Coronel Féll;t Díaz y
Conde Kielmanseg.

tranjeras, Presidentes de sus Clubs y Casinos
y jefes de importantes casas mercantiles,fa.briles y mineras.
Durante la hora de la mesa. reinó entre todos
los convidados la más franca. a.nimación y la
cordialidad más completa..
A la. hora. de los postres, el Sr. Lic. D. Alfredo Cha.vero, como Presidente del Circulo
de Amigos, ofreció el banquete al seflor General Díaz, diciendo el brindis que, juntamente con el muy notable que en contestación
á aquél pronunció en seguida el Primer Ma.gistrado, reprodujo &lt;El Imparcial&gt; en su número del 3 del que cursa..
La.s palabras del seilor Presidente de la Repúblic~, que escucharon de pie todos los comensales, causaron la más grata impresión,
arrancando atronadores aplausos. Cerca de
:a.s once y media. de la. noche terminó la. suntuosa fiesta.

�EL MUNDO ILUS'.l.'RADO

LAS FIESTAS . PRESIDENCIALES
BRILLANTE PROCESION CIVICA

E

L domingo último por la m1:1ñana se efectuó la gran procesión ~ívica que, para 80•
lem!1iz1:1r. Ja inaugu_rac1ón del nuevo perfo.
..,.., presidencial, organizó el Círculo de Ami
gos del Sr, (?eneral D . .Porfirio Díaz.
•
.~a procesión resultó tan brillante y 8 ¡ .
n1ñcat1va, que no resistimos al deseo de cof
sagrarle el m_ayor espacio de que podemos dia-p~ner.. Y decin,os que resultó brillante v sigmficativa, no sólo ¡,orque superó en lucimiento
á J_a efec~uada hace cuatro 11ños con el mismo
o~Jeto, sino también porque todas las fuerzas
vivas deJ país estuvieron tepresentadaa en ella
Desde el humilde obrero hasta el hombre d~
empresa, desde el profesiouista hasta el aimpleestuaiante; todo Jo que contrtbuye entre nosotr&lt;?s á Ja magna obra del engrandecimiento
nac10nal, secuudandv los esfuerzos del hombre ~ue rige los destinos del país, llevó su
contiogentt:1 á aquella hermosa manifrstación
del trabajo, qut:1 sin duda hará época en loa
anales mttropolitanos.

***
El desfile, que fué presenciado por el Sr.
General Dfaz desde el balcón central de Pa!ac10, C&lt;?menzó á las diez y media de la mall.ana,
organizándose la gran columna de manifestantes Y de carros alegóricos, en la glorieta
de Carlos IV, en la Calzada de la Reforma y
en las calles de Rosales y Bucarell. Para logra~ el mayor orden posible, se formaron una
11~cción de vanguardia y cuatro di visiones distmt~s, de~componléndose éstas, á su vez, en
varias brigadas cuyo mando quedó encomendado á diferentes jefes. El aspecto que presentaban nuestras pdncipales avenidas, era verdaderamente notab"le: Jas aceras, los balcones
Y las azoteas, se veían literalmente llenas de
una muhitud ansiosa de presenciar el paso de
los carros y de los numerosos gremios y grupos de operarios que, según rez11 ba el programa, debían formar parte de la procesión. La
muche~umbre er.a tal, que sin exageracióñpuede decirse que pasaban de doscientas mil las
personas aglomeradas contra los edificios y
en las bocacalles del trayecto.

** *
La sección de vanguardia, á cuyo frente iba
una descubierta de rurales. estaba al mando
del Sr. Ingeniero Miguel F. Martínez, y se
componía de varios grupos de alumnos de las
escuelas primarias 3 de otros establecimiento_s o~ciales, del personal de profesores del
Distrito y de diversas comisiones de sociedades científicas y li-terarias. En la vanj!'uardl a
figura~an también los empleados del Consejo
Super10r de Salubridad y de las Droguerías
Y Farmacias. El Consejo presentó los trenes
de desinfección con que cuenta, y los farmacéuticos y droguistas un carro alegórico vistosamente decorado.
Inmediatamente después, ~eguía el j!'rupQ de
caballeros que integraban el Uuartel General,
del que era Jefe el Sr. Coronel Antonio To•
var, Y, formando parte de la primera división,
que estaba á las órdenes del Sr. Diputado D.
José María Castellanos, más de tres mil obr11ros de las distintas fábricas del Distrito. Tras
este grupo desfilaron algunos carros aleg&amp;ri•
~os en".iados por importantes negociaciones
industriales y comerciales, de que nos ocupa•
remos más adelante.
La: segunda división estaba formada por el
contmgente de las prefecturas del Distrito Federal, en su mayor pRrte; por el cuerpo de
bomberos, que lucía su uniforme de gala, llevando su magnífica dotación de bombas, esca•
las, etc., etc., y por un escuadrón de &lt;china•
cos&gt; vestidos con blusa roja y pantalón obscuro. El conjunto era muy llamativo.
En la tercera división figuraban los opera•
ríos de la Dirección de Obras Públicas con:sus
·instrumentos y útiles de trabajo, todas· las
agrupaciones que forman el Congreso Obrero,
en número de setenta y r.os, y los ciclistas del
Club &lt;México&gt;, que llevaban sus máquinas
adorar.das, a&amp;í como los representantes de la
Unión Mercantil, más de cien mineros de Pa•
cbuca, con su 'traje típico, y dos vistosos grupos: uno de zacapoaxtlas, y otro de insurgentes, á pie, vestidos con toda propiedad. Cerraba la División la Banda del Estado d11 Aguascalientes, dirigida por el maestro Payén.
La cuarta divi-sión fué, sin duda alguna, la
más notable. Iba al mando de.l Sr. Lic. González Suárez, v, entre otros elementos, estaba
constituida por el personal de la Oficina I~presora del Timbre y de la Unión Mercantil,
por los miembros de las colonias extranjeras
Y por los representantes de la prensa y de loa
Esladoa y Territorios de la Repl1blioa. _

EL MUNDO ILUSTRADO

***
La. nota más brillante del destile fué el contingente del Círculo de Amigos del seil.or General Díaz, que presentó tres bellísimos carros: el de la Independeoaia., el de la Reforma y el de la Paz.
El primero tenía al frente un gran león imitando bronce y, á lns la.dos, dos ángeles que
representaban la Victoria y la Fama. Hacia
la parte posterior se levantaba un arco de flores en cuyo rematf&gt; SA veía un retrato del Padre de la Patria, D. Miguel Hidalgo, y bajo un
dosel de terciopelo, representadas por bellai¡
sefforita~, se agrupabRn la IndPpendencia, la
Pll.tria y la Hi,toria. Una bambalina sobre la
cual se leían los nombres de los caudillos principales de 1810. cubría la parte inferior del carro, completando el adorno severo y elegante
que lucía.
El carro de la Reforma, simbolizandO la nave del Estado, llevaba á proa una hermosa fi.
l!'Ur&amp; de la Pa.z, y en cada una de las bandas
(habor y estibor) cuatro sefforitas, vistiendo
túnicas romana.~,empuñaban los remos. En el
centro se elevaba un mástil con la ve! a recogida, y en la parte posterior; sobre la. popa,
un rlosel dan&lt;lo sombra al busto del Bt1nemérito ele América, que coronaba la Diosa Minerva. Seis hermosos caballos, ricamente enjaezados, tiraban de este carro, que llamó con
justicia la ateocí6n del públiro.
El carro de la Paz era,sin género de duda. el
más bello y el más rico en ornamentación. Estaba formado por una amplia plataforma á cuyo frente se veían dos carros griegos conduciendo á dos niños que representaban heral•
dos. Seguían después dos figuras: la riqueza
y la agricultura nacional, y más atrás, una
gr&amp;n concha adherida á un peil.asco,dentro de
la cual se encontraban simbolizadas la Ciencia, la Industria y las Artes. Sobre el peffasco
descansaba el trono de la Paz, representada
por una hermosa sefforita que, llevando en una
mano una rama de oliva, parecía sostl'ner en
la otra un busto del señor General Díaz. A
sus pies se destacaban dos figuras muy bellas,
la Fama y la Victoria, y en la parte posterior
del carro, otra figura que representaba la
guerra encadenada. Un numeroso grupo de jinetes preced~a á este carro, llevando pendones
en los cuales se leí o, esta inscripción: cPax&gt;.
El carro del ejército, que también formó parte de la cuarta di visión, simulaba un parapeto, dentro del cual se veían, artísticamente dispuestos, varios atributos de guerra. Hacia el
fondo se destacaba la figura de la Paz coronando un busto del seffor Presidente de la Re•
pública, mientras otra figura, simbolizando al
ejército, le imponía una condecoración.
Otros de los carros que más llama.ron 1a atención fueron: el de las Prefecturas del Distrito,

DESFILE DE LA COMITIVA FRENTE Á PALACIO.

ÉL·-DESFIU: POR L AS

CALLES DE SAN FRANCISCO.

�EL XUNDO ILUST!tADO
EL 1.:.UNDO ILUSTRADO

jes estilo Luis XV Los troncos eran soberbios, iban cubiertos con lujosas gualdrapas
de fleco de oro y empenachados con plumajes
azules.
Precediendo al carro, marchaban dos heraldos que sostení~n, en dos lanzas, un letrero
que decía: &lt;Al Puerto de Vera.cruz&gt;. Los Sres.
Signoret, Honnorat y C~ han sido elogiados
por la esplendidez y el buen gusto de que dieron prueba en esta ocasión.

tas tompañiH dt luz vfuerza tltrtrlcas.
Muy original y muy bien decorado era. el
carro con que l&amp;s Compaíiías Mexicana de
Gas y Luz 'E lécirica., de San Ildefonso y Méxicana. de Electricidad, unidas, c·ontribuyeron
a.l mayor lucimiento del desfile. Sobre una.
plataforma. donde, artística.mente agrupados,
se veían motores, dinamos, etc., etc., extendiéndoi.e diversas instalaciones eléctricas en
miniatura., descansa.ha un globo terráqi.eo,
rodeado por señoritas que representaban: la.
noche, el alba y el crepúsculo, llevando como
diademas loquitos de colores, y vistiendo vaporosos trajes de seda si:..lpica.dos de lentejuela.. Sobre el globo se levantaba. la. esbelta. fi.
gura. de una. señorita, envuelta en luciente gasa, que sosten fa en alto un foco de arco.
Ea los cuatro ángulos del carro se veían
otros tantos postes substentando una. red de
alambres, cuyos aisla.dores retenían en sus
manos cuatro angelitos, sentados á los pies de
la figm·a. principal, y que rea.Izaban notablemente la. bel!ez&amp; del conjunto. Sujetos á los
postes, flotaban unos gallardetes con los nombres de las tres compañías citadas.
Los troncos, que llevaban en las guarniciones y á guisa. de penachos foquitos de colo•
res, iban gobernados por palafreneros vestidos á la. inglesa. Juntamente con este carro

CARRO DE ''AL PUERTO DEVERACRUZ. ''
los de las colonias espaíiola y frances11. y el
de los ferrocarriles. El segundo, sobre todo,
se distinguió notablemente por su originalidad
y la belleza de su decorado. Las fotografías
que publicamos darán á nuestros lectores una.
idea del buen gusto y de la elegancia desplegados en el adorno de estos carros.

•

El contingente de las casas comerciales
é industriales
".111 Puerto dt Utracruz"
La conocida casa de este nombre, fué una
de las que más se distinguieron por el lujo,
elegancia. y sencillez de su contingente. El ca·
rro que envió era. una. obra. de arte, en la. extensión de la palabra.. Estaba forma.do por
una gran caja. forra.da por completo de finísimo raso azul pálido con flores de lis color de

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oro, lleva.ado en la parte superior una ebfer a.,
tambiéa azul y rodea.da. . por una. faja q ue te·
nía ea relieve esta inscripción: «190l. GLORIA
AL HEROE DE LA PAZ&gt;. Sobre la. esfera, ta·
chonada. de estrellas y baíiada. por rayos de
oro de muy buen efecto, se veía. el águila. me·
xica.na. Eo los ángulos de la. caja. se veían,
r eal zando la. belleza del conjunto, cuatro lla·
ces de lanzas, y entre uno y otro de éPtos, un
haz de banderas mexicanas y francesas, s uje·
tas por un escudo con las inicia.les cP. V.&gt; Un
vistoso adorno, que simulaba festón de enci·
no, rodeaba. a.l carro, cuyas ruedas aparecían
cubiertas por molduras doradas y pllsés.
Guiaban el carro cuatro palafreneros Y un
cochero y un laca.yo , vistiendo finísimos tra·

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�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
tes detalles, hicieron de este carro uno de los
más dignos de elogio.

"El Butn tono."
Una. de las fábricas de cigar:-os más antiguas que existen en la. Capital y que ha. prospera.do, casi al mismo tiempo que todo el país,
al amparo d~ la. paz, es la. de «El Buen Tono&gt;.
Esta. importante negociación, que dirige el
Sr. D. Ernesto Pugibet, quiso, al concurrirá
la. solemne manifestación preparada. en honor
del Sr. General !)íaz, no precisamente hacer
ostentación de lujo, sino rendir un simple
tributo de respeto al Primer Magistrado de la
República..
No obstante esto, el carro alegórico que
presentó fué uno de los más nota.bles. La composición era muy original y artística. Siiµulaba. un pabellón morisco, irreprochable pfsta.
en sus menores detalles de gusto y de riqueza.
Hacia el fondo del pabellón se veía. á una.;sulta.na. representada por una hermosa. joveií vestida. con vaporoso traje de gasa blanca, salpicado de lentejuela., y ata.viada con collares de

CARRO DE:' ' EL BUEN TONO.' '

fundltlól dt "tas Iltllda,."
Esta antigua. ne&gt;gociación industrial, á cuyo
frente figura. el Sr. D. Tomás Phillips, miembro muy estimado de 1~ colonia inglesa., contribuyó a.l mayor rea.lee de la. fiesta. enviando
un bonito carro, cuyo adorno principal consistía. en piezas flora.les del mejor gusto y en ha.ces de banderas, britán1.ca.s y mexicanas. Sir·
viendo de remate al conjunto y dentro de un
marco de folla.je y flores exquisitas, se encontraba. un retrato del señor Presidente de la.
República.
Dentro del carro a.parecía. un grupo de
obreros de la. fundición, llevando sus trajes
de traba.jo, y á uno y otro lado, en gracioso
desorden, distintos instrumentos y berrsmienta.s, como tornos, yunques, martillos, etc., etc.
El Sr. Pbilllps, Gerente de la. negociación y
amigo personal del Sr. General Díaz, hizo todo
lo posible porque el contingente de ·la. fundición correspondiera. á. la. suntuosidad de las
fiestas, y á fe que lo consiguió, pues, como
puede verse en la. fotografía que publicamos,
el carro por él dispuesto fué uno de los mejor arreglados y más hermosos.

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tas ttr\lturías.
Las compaflía.s cerveceras de Toluca, Orlzaba. y Monterrey presentaron un hermoso y
artístico carro, cuya." fotografía. no nos es
posible publicar hoy, por fa.Ita. de espacio. Esperamos hacerlo en nuestro próximo número.

CARRO DE ''EL CENTRO MERCANTIL.''

desfiló un numerosísimo grupo de empleados
de la Compañía. Mexicana. de Gas y· Luz Eléctrica., que portaban gallardetes con el nombre
de la negociación.

"Ia etgamra mtxteana."
El contingente en vi a.do por la. popular fábrica de cigarros de este nombre, fué también
muy nota.ble: se componía. de un precioso carro de más de cinco metros de largo por tres
de ancho; de otro carro adornado vistosamente con flores, y de seis guayines repartidores.
El carro principal era. un taller en miniatura.: en él se instaló una. máquina. &lt;Bonsak&gt;,
haciéndose á la. vista. del público, por un grupo de obreras, la. elaboración de los cigarrillos, que, en elegantes envolturas, eran después distribuidos entre los millares de curiosos que llenaban las a.venidas. La máquina.

engargola.dora., que funcionaba. sin cesar dfsperta.ndo el más vivo interés del público, estaba. movida por gasolina.. Al frente del carro
y sobre un caballete de peluche, se veían: un
buen retrato del seflor Presidente de la. República. y un á. inscripción en que se leía. lo siguiente: «Con la. Paz hizo feliz á. su Patria.. El
pueblo le ama y Dios le bendice&gt;.
El carro estaba. circunda.do con banderas de
todas las naciones y con guirnaldas, y tras
de él venía un gua.yin revestido de flores, que
llevaba., formados con gardenias, el nombre
de la negociación y la. fecha. «1 Q de Diciembre
de 1904&gt;. Un11o concha., formada también con
flores, protegía de los rayos del Sol á un grupo de sefloritas encarga.das de obsequiar a.l
. público los productos de la. casa-. Plantas de
tabaco colocadas en _el centro del carro, bacía.o más interesante y llamativo el conjunto.

Los seis guayines repartidores estaban también enflora.dos. A la vanguardia. y retaguardia. de los carros, marchaban cerca. de quinientos obreros entre hombres y mujeres, llevando aquéllos banderolas roj as y vistiendo
las operarias traje negro y blancos.

"El etntro mmantll."
Esta importante casa. comercial, uno de los
más vastos almacenes de ropa, tomó también
parte en el desfile, presentando un o de sus carruajes repartidores severamente engalana.do
con felpa. verde borda.da. de oro.
El vehículo, tirado por dos troncos de frisones enjaeza.dos con todo lujo, representaba.
una. «estufa&gt; estilo primer Imperio. Los cocheros y lacayos vestían trajes de la. misma.-época..
La. origina.lid ad del decora.do y la. sobriedad
que se advertía. hasta en sus más insignifica.n·

perlas. La. sultana. iba graciosa.mente reclina.da. en un rico cc,jín damasquino, que hacía
juego con las tapicerías que decora.be.o el ca.,
rro.
Al pie del estrado en que se hallaba. la figura. principal, veía.se un grupo de jóvenes Y, sefloritas en traje oriental del mejor gusto. Frente á este grupo se a.Izaba. un enorme pebete~o
rodea.do de plantas exótica.~, y en la. pe.rite
posterior del carro fué coloca.do un bonitoJscudo co-n las banderas mexicana, francesa. y
española..
Delante del lujosísimo tren iban como trescientas obreras divididas en tres grupos, vistiendo. las del primero, enagüilla. 1 oja., 'llusa.
blanca. y rebozo de seda. verde; las del segundo, falda. amarilla. y blusa. y mantilla. espa.i'lola. rojas; y las del tercero, fa.Ida. a~ul,
blu1!18. roja. y mantilla. blanca, grupos que simbolizaban respectivamente las banderas. de
México, Espai'la. y Francia.
Siguiendo a.l carro, en correcta. formación,
desfila.ron los empleados y obreros (tipógrafos, carpinteros, herreros, etc.) con que cuenta. la. fábrica.

OBRERAS DE ''EL BUEN TONO. ''

�Et ll"tfNDO llUSTlW&gt;O

EL HUNDO llUSTRADO

E r, el mar

LA PROCESIÓN CÍVICA. -CARRO DE LA FUNDICIÓN DE LAS DELICIAS.

•

El navío rompe agua, rompe, rompe. El cielo está azul El mar,en calma. La noche plá.cida. La brisa sopla fres~a, saludablo. Brilla á.
Jo lejos una luz roja. Y el mar está en calma
el viejo mar sonoro, llene de claridades y d~
murmullos. E l lírico mar.
Somos cuatro. Un joven pensativo, los ojoa
verdes y trágicos. Una. dama., los ojos azulea
alemana, del Rin dA las baladas. Junto 8 ~
esposo, alto, serio. Yo leo á Heine.
'
El ruido ñe la máquina parece esta noche
más tenue. Nos rodea. 1a honda. poesía del mar.
La noche está llena de un encanto d ulce bajo
el silencio luminoso de las estrellas. La'brisa
se queja blandamente en las jarcias. El nav(o
rompe el agua, rompe, rompe.
La dama abre el plano y toca un aire del
~annhauser&gt;. La música se esparce, febril y
profunda, hecha como de penosa ansiedad.
El joven pensativo se levanta y se acerca á
la dama. Brilla en sus ojos un reproche doloroso. Le dice algo, y ella alza loa ojos y con
voz llena de angustia le dice quedamente en
alemán:
-¡Ah! ¡tú no sabes!
El joven se aleja pensativo. La múska ■l•
guA, febril y profunda, v_ibrando en el plano.
Un erito rompe de súbito la serenidad de la
hora. El navío detiene la marcha. El piano
calla.Se hace una confusa alarma. ¡Un hombre
a l agua! El pensativo joven de los ojos pensativos y trágicos se ha lanzado al mar.
Ella dobla la cabeza. Se lleva el pafiuelo á,
los ojos. Su esposo la pregunta:
-¡,Llori.s?
--No, tengo suef!o.
• El navío sigue su marcha. Y el mar está en
calma, el viejo mar sonoro, el lírico mar.

..

EMILIANO HERNÁNDEZ,

POEMAS TRUNCOS
Ea su balcón los tiestos tlorecí&amp;n.
Bien lo recuerdo. Eran claveles rojos.
Yo pasaba. Y oculta, me veían
t ras las cortinas sus obscuros ojos.
¡Cuántas veces, allá en la ca.llejuel&amp;,
oculto en los s11rmientos de unas parras,
quise mir a.ria. Y sólo vi la. abuela.
con sus verdes y enor mes antipa rr as.
Y en l a. mente borda.ndo sueiios va.nos,
en una noche azul ñe prima.vera,
¡cuánt&amp;s veces sof!é bes&amp;r sus manos,
y destrenzar su negra cabellera!

UN ASPECTO DE LA CALZADA DE LA REFORMA DURANTE EL DESFILE.

Y ronda.ndo la. casa. noche y día,
11tisba.ba los largos corredores....
Y sólo por l a tarde la veía.,
cuando regaba en el balcón las flores.
Era. un idilio en flor. Yo perfumaba
los afioii de mi dulce adolescencia,
con el primer aroma que volaba
del vaso juvenil de mi existencia.
Y siempre sllenciosa y pensativ11t,
cuando pasaba yo por la calleja,
una mirada r ápida y furtiva
me enviaba entre las tlores ds la reja.
Hacia sus labios pálidos y tersos,
románticos y lívidos corales,
volaron todos mllt primeros versos,
como al maizal de oro los turpiales.
Siempre tímidos fueron mis amores.
Siempre la vi lejana y misteriosa.
La amaba cual la tierra a.malas flores,
como el terrón obscuro ama la rosa.
;.Estás muerta? ¿Estás vive.? ,:,Qué misterio
c11.yó, como una so mbra.. en nuestra. vida?
¿Moras en el rincón de un cemei:iterio
bajo una cruz, en polvo convertida?
Y siempre muda, lánguida, discreta,
al cruzar yo la calle la veía.. ..
Para ella, alguna vez, fuí yo poeta;
y ella fué para mí la poesía.
A. FERN ÁNDEZ GARCÍA.

LA CALLE DEL SEMINARIO AL DISOLVERSE LA PROCESIÓN.

1904.

OTRAS VIDAS
v.
"El Dominio dtl fanadá.''

M

I her mana. Gabriel a, nos dijo L uis, ere. lo
que se llama. una alhaja y de lo más fino.
Alborotadora, traviesa con inventiva. pizpereta y audaz, tenía eter namente con un Jesús
en la boca á todos los de la casa. Mis berma·
nos y yo la adorábamos, por su carácter ale•
g re, por su desplante, por la Inagotable verba.
con que nos entretenía, por la cantidad de bis•
t orias a.bsurdas que se sabía de memoria.. Nos
sugestionaba continuamente y éra.mos todos
sus cómplices en cuanta diablura de chiquilla
le venía á las mientes. En aquel entonces tenía
mi hermana. (que era la mayor de la. fa.mili&amp;)
diez af!os y una imaginación tan despierta como de vei nte. Empezaba á aprender, eon éxito
muy mediano, la geografía., y se sabía. de memoria. los nombres de todas las naciones de
América , sin darse cuenta muy axe.eta. de lo que
significaban ni de loquedesigna.bi.n. Ea aque•
llos tiempos se lo aprendía uno todo oe corrido y llegaba al •i ltimo aiio de escuela ha.bien•
do hecho prodigios de memoria y sin un so•
lo conocimiento serio.
Un d(a mi her mana encontró en su lección
de l!'eografía. esta. denominación: &lt;El Dominio
del CHnadá &gt; No entendió, naturalmEnte, Jo que
significaba dominio; lo de Canadá la. dejó un
poquillo ¡¡t&gt;n~atlva: la. designación completa,
Dominio del Canadá, le sonó de una manera pe•
regriaa. i,r. el oído, y lleva.de. por la más diver tida asociación de ideas (lógica quizá den·
tro de esos vericuetos misteriosos de la memo•
r ia, de lo subconsciente ó subliminal, como se es·
tila decir a.hora, ó quizás atrabiliaria del todo,
pero, de una ó de otra suerte, !asaz curiosa),
dió y tomó en que el &lt;Dominio del Canadá&gt; de•
bía 11er un personaje terrible, un viejo moas•
truoso, especie de ogro famélico, q ue se comía
á los niiios. Y como su natural regocijado la
llevaba sin cesará la broma, en cuanto hubo
imaginado esta atrocidad, nos reunió en concilio á sus cinco her manos y á todos los chi ·
quillos del barrio que frecuentaban nuestra ca•
sa y con una solemnida.d c6micoseria ,Y en un
lengua.je de lo D?~s hiperbólic.o. que ustedes
quier&amp;n oír, nos dl¡o que el Dominio del Canadá,
un viejo espantoso, acababa de llegar al pue•
blo y aquella noche mismísima. iría á nuestra
casa. á hacernos una visita. Todo el cotarro de
mocosos nos echa.moa á temblar y, llenos de cu•
r iosldad, a.brumamos á preguntas á la farsan•
ie GabrJela.
- ¿Cómo es el Dominio?
-¿Nos comerá crudos?
-¿Viene solo 6 acompaiiado?
Gabriel&amp; respondía á cuantas prefluntas le
hacíamos, con una fertilidad de palabra y de
Imaginación dign&amp;s de mejor suerte: el Domi·
nio era un hombre gigantesco, vestido de ne·
gro, muy moreno, con una barba a.lborotada
q ue le llegaba al pecho. Era tan horrib le que
a l verlo lo§ nlfios, caían muertos de alferecía.
Cuando llegara, deberíamos saludarle dicién·
dole: e¡ Buenas noches, Sr. D. Dominio!&gt; Esto
sin alzar los ojos, y en seguida á callar y á
dej ar que él hablara é hiciera lo que quisiera,
inclusive apoderarse de cualquiera de nosotros
pa.ra. su cena de aquella noche. Se alojaría el
Dominio en un cuarto oscuro donde se guardaban los trebejos de la casa, y nosotroli esperaríamos s u visita en el corredor inmediato,
al cual daba una de las puertas de ese cuarto.

Si he de decir verdad, nuestro natural temor
iba mezclado con una buena dosis de curiosidad : ¿pues qué, era moco dA pavo eso de tener
la oportunidad de verá D. Dominio del Canadá,
caballero tan principal sin dudai' Y luego, que
pudiera ser que al fin y al cabo no nos comie•
se á ninguno de nosotros, y hasta acontecer
que, en realidad, el tal D. Dominio fuese la
propia Ga.briela en persona ....
Stn embargo de estas dudas y de e~tos pre•
coces escepticismos, sea dicho con franqueza.:
las emociones que al caer la tarde nos embl\r•
gaban, no eran para contadas.
A eso de las seis y media una docena. de mu•
chachos cuando menos, instalados frente á la
puerta del cua rto obscuro por donde debía sa•
!ir el Dominio del Canadá, esperábamos la visita , sentados en un gran cana.pé de madera
pintada de verde, hablando en voz muy baja,
entrecortada por tal 6 cual nerviosa risita á la
sordina, semiburlesca, semir recelosa. De
cuando en cuando, Gabriela, que ma.ntenía ce·

rrada la puerta de l a pieza en que se ha.bía
confinado con una criada, única confidente de
sus manejos, ?:OS gritaba entreabriendo apenas
las maderas: c¡Ya va á llegar el Dominio!&gt; Y
nosotros, con un estremecimiento decuriosidad,
nos apretábamos unos contra otros y esperábamos ... .
Como á. las siete de la t&amp;rde, y cuando ya
nuestr11o paciencia empezaba á agotarse y la. ten•
sión nerviosa era inRoporta.bl~, la puerta se
abrió y apareció en el umbral un figurón entrapajado, cubierta la cara con una máscara
de barro, de lo más gesticulante y horroroso
que verse pueda, y lanzando un aullido, al
cual respondimos todos con un ¡ah!, mezcla de
espanto y de desahogo, púsose á recorrer con
pasos so lemnes el espacio libre que nos sepa•
raba de la puerta. ... .
Después de algunos minutos de zozobra, durante los cuales el increíble personaje no habla devorado á nadie, limitándose á pasear
rugiendo de un modo espantoso frente al pú•
blico infantil, mi hermano Daniel-¡ alma he•
roica l-se atrevió á preguntar, eso sí, con voz
débil y medrosill a:
- ¿Es usted D. Dominio?
- ¡No! gritó la aparición, que dió un paso
hacia él; yo soy a.penas el último de sus cria•
dos&gt; ...... y desapareció por el negro hueco de
la puerta, que se cerró tras elle..
-¡El último de los criados de D. Dominio,
exclamó Daniel, y ya ven ustedes qué horrible
es!

-¿Pues cómo será el Dominio!. ... sugirió
Lola, una chiquilla de la vecindad, que daba
diente con diente.
-¡Cómo será el Dominio?... repetimos todos
agitándonos en el canapé.
'
Tras o~ro cuarto de hora de espera, Je. puer•
tas~ abrió de nuevo y el personaje de marr!l.s,
vestido aún más estrafalariamente y medio
envuelto en un cobertor rojo, al cuai, llgándo•
lo con unos bramantes, había arreglado unos
cuernos, salió aullando más desaforadamente
que la primera vez.
Pasados loa primeros momentos de estupor
Daniel volvió á interroj!'arlo:
'
-¿Es usted el Sr. D. Dominio?
-¡Nooooooo! bramó el fantasma · soy apenas el segundo de sus criados.... '
Dicho lo cua.l, desapa.reció y quedó apestand-0
á azufre . .....
-¡El segundo de los criados del Dominio!!!
tornó ~ exclamar Lolita; ¿pues cómo será el
Domin10 en persona!l! I!. .. .
-¿06~? será el Dominio en personal- íbamos rep1t1endo todos.
Algunos minutos después, la puerta volvió
á a.brlrse, y el fantasmón, provisto de una larga cola, de un bonete de papel puntiagudo y
llevando sobre el pecho una zalea crespa y
obscura, surgió de nuevo de la sombra, be·
rreando hasta desga!lltarse . . ..
- ¿E~ u.~ted el Dominio?-pregunt6 una. vez
m~s Daniel. apeando al perRon11je el tratamiento. d_e J?on (Jo cual prueba que con todo
se fam1har1za uno, hasta con el Dominio del
Canadá), y éste respondió:
-¡Noo?oooooooooo! Soy apenas el primero
de sus criados . . ..
~pareció aun, todavía más terrible, el
primo del monstruo, luego el tío, luego el hermano, luego el padre .... El Dominio no llegó
á apa~• cer. Debía ser tao tremendo, que ningún disfraz satisfizo probablemente á Gabriela, la c.ual, artist~ inconsciente, t uvo miedo de
desi1!1s1onarnos s1 encontrábamos al Dominio
infer10r á nuestro espanto y acertó con su~ ura·
da~iones ingeniosas á dejarnos suspenso el
ámmo, llenos aún de la ansiedad de Jo inesperado, con un mundo de conjeturas en la ca.bez_a, conse~v!i-ndo al personaje todo el enigmático prestigio que ella había sabido darle y
preguntándonos todavía una semana después
durante la cual en vano pedimos á la mucha~
cha la repetición de la visita:
-Si así eran sus criados y parientes ¿cómo
sería el Dominio de Canadá?
'

***
¡Ah! mucho ha llovido y granizado desde
ento?CAs, a1Iadi6 Luis; mi hermanita Gabriela
murió poco después, de una fiebre escarlatina
Y ¡,qué quieren ustedes? el torbellino de mi vid~
me ha hecho olvida.ria. Sin embargo basta.
que. oiga 6 lea en cualquier parte esta' designam6n geográfica: &lt;El Dominio del Canadá&gt;
para que como un telón que se descorre ante
una escena, mi vieja memoria me muestre con
claridad deslumbr11dora la puerta mistet'losa
el pers&lt;?naje terribla, el canapé verde en qu~
doce criaturas se agru pa.bar. asustadas, y la
voz medrosa de Lohta, exclama.ocio:
- ¡ Si así son sus criados .. .. cómo será el
Dominio del Canadá?..... ... .

�EL MUNDO ILUS'lRADO

EL MUNDO ILUSTRADó

La Verbena Popular en Anzures
El lunes último tuvo efecto en los llanos de
Anzures la verqena popular organizada por
el Círculo de Amigos del seflor General Día
y que,debido al mal tiempo, no pudo celebrar~
se el día para el que estaba anunciada
La ver~ena,que, dicho sea de paso,n~ resul,
tó tan amma~a ?omo era de esperarse, contaba, co!Do pr1nc1pales atractivos, con representac10nes teatrales al aire libre maromas
juegos de agilidad, etc., etc., y.c0h el repar~
á medio día de 5,000 raciones compuestas de
platillos nacionales. Distribuidos en e! campo
se levantaban algunos arcos de musgo en cuyos remates formados con flores, se leían los
nombres de las Prefecturas del Distrito.
El reparto de raciones se hizo en medio del
mayor orden.

00

ROSflS DE f\YER
LA "MAROMA" EN LA VERBENA DE ANZURES.

.....

Como lloran las orquestas
en I ai; fiestas,
refiriendo historias vagas
de tristezas y de amores
que las gentes no comprenden
y que encienden
madrigales en las flores,
en el alma del Poeta,
siempre inquieta,
surgen voces ignoradas
que nos hablan de las cosas
y las rosas
marchitadas.
Tl'iste y solo por las calles,
al azar de la fortuna,
va rimando sus canciones
y evocando corazones
el amante de la I una .. ..
De las antiguas queridas
que han dispersado sus vidas,
sólo queda un camposanto
de aventuras y de amores,
sobre el que cae nuestro llanto,
como el rocío en las flores.
Vagas sombras espectrales,
reaparecen madrigales
y sonrisas que no han muerto,
gestos de alma que han vivido
y han llora.do en el desierto
del olvido.

U~TEATRO AL AIRE LIBRE,

Las siluetas delicadas,
en el pasado esfumadas,
reviven en la memoria
y al conjuro de un detalle
reaparecen en la. calle
refiriéndonos su historia.
Y a pasadas, ya fut4ras,
todas traen en sus cantares
lo que hay sieinpre de pesares
en las locas aventuras . ...

.

.. - .' -

~~~:

-:C~.,¿;2,,;,,-.~

Que el "adiós" es una muerte
que roba al alma una estrella;
¿quién sin lágrimas advierte
la melancólica suerte
de tantos que fueron "ella"?
Por una razón fatal
que agobia al sentimental,
sus penas no pueden ser
tan leves como las penas
de las rubias ó morenas
que le sonrieron ayer.
Y al recordarlas andando
por la calle solitaria,
le parece ir recitando •
en una triste plegaria,
todas las quimeras locas
que desgranan los poetas
sobre la flor de las bocas
de las mujeres coquetas.
MANUEL UGARTE,

LA VERBENA EN ANZURES.-UN "ROMPECABEZAS".

FIGURINES

La moda de Otoño é Invierno
REGLAS DE BUEN TONO

E

L interés de vestir y parecer bien no se
funda sólo en la vanidad. La crítica mascuiina lo atribuye á deseo insaciable por
ser admirada y al instinto del propio
adorno; pero aunque el deseo del agradar entre en miras efectivas-lo cual es una de las
más estimables virtudes,-aseguramos, sin temor de equivocarnos, que el traje revela el
gusto, la posición social, la medida de refina.miento que s~ posee. y áun el carácter de quien
lo lleva.
Se nos juzga. ampliamente por exterioridades y, en consecuencia, se han formulado r 'lglas sobre el vestir concernientes á la. buena
educación que ninguna. mujer debe ignorar.
Una de ellas está expresada en el a.nti¡rno adagio «Hermoso es lo que sienta bien&gt;. También
es regla entre gente culta que en la calle,cuando se camina á pie, el vestido debe ser 11erio.
El gusto y la moda convienen en que el traje
para la calle consista de falda corta de pallo
y jacket, el cual puede ocultar un blusa. de
cualquier grado de elegancia, manifestada.

1, 2 Y 3.

cuando se quita el jacket en la case. 6 visitas.
- En la malla.na,el sombrero que se lleva es la
«toca&gt; ú otra. forma. chica y guantes castor ó
piel de perro; ,en la. tarde, un sombrero más
ataviado y guantes blancos.
Seña.lo las reglas de etiqueta; mas la moda.
introduce excepciones constantemente; una.por
ejemplo, que desafía los buenos preceptos,
permite á las da.mas usar collares de perlas
durante el día y aun en la calle; otra dicta
guantes blancos ha.jo las mismas circunstancias, excepto en la malla.na. El mismo árbitro
caprichoso establece tal distinción. entre la
pana y el terciopelo que la. primera, alterna.da
con el pa.µo, puede usarse en todas ocasiones,
mientras que un traje de terciopelo solamente
es de calle cua¡:¡do se va. en coche.

••*

Para aquellas quo no puedan contar con el
auxilio de modistas experimentadas, es conveniente el uso de la. falda lisa..Y jacket de buen
c·o rte, 1 o cual dura más y se-ve mejor que un
ata.vía.do traje, según la última. novedad: lo
primero se ve como el &lt;costume&gt; diario de una.
dama; lo otro, como una imitación barata. de
una clase de vestido fuera de los alcances de
la porta.dora.
En la joven que encontramos en la. calle con
enormes sombreros colocados ridículamente,
guarnecidos de plumas que recuerdan las de
los plumeros,é hilos de perlas falsas en el cue-

llo, reconoce_mos la persona. de clase baja. con
Ideas extra.viadas de lo que constituye cuna
dama&gt;, y la. compadecemos por su mala escuela. El secreto del mal vestir está generalmente en el esfuerzo para. ocultar su posición social imitando á las personas de superiores re•
cursos.

***

A cualquier fiesta diurna se concurrirá con
trajes de cuello alto y mangas largas ó al codo; únicamente después de las 6 p. m. se permite el escote, y esto exclusivamente en ·bailes
cenas y ópera.. Para el teatro y concierto Jo~
trajes se ha.ceo de cuello alto, colores claros
y telas )igeras; y durante el espectáculo ls;s
señoras deberán quitarse el sombrero, ex~epto
las que ocupen palcos, quienes pueden retenerlo. En todas estas oca.sione3 llevarán guantes
blancos.

***

Las cpnvidadssá cluncheons&gt;, tés y recepciones, 'l levarán sombrero y conservarán sus
guantes puestos cuando simplemente se les obsequie C&lt;?D refrescos; se los quitarán, sin embargo, s1 se las sienta á la mesa y se les sirve
algo de comer.

*
**

El ama de casa debe vestir con má.s sencillez
que-sus huéspedes y no 1:1sarñ guantes.

�.

EL MUNDO llUSTRADO .

COLONIA CUAUHTEMOC

FIGURINES

El cuidado minucioso acere&amp; de los pequelios
accesorios del traje es del&amp; más alta impor•
t&amp;nci&amp;: no se deje suelta ninguna cinta ni se
vaya faltando un botón en los guantes 6 zap&amp;·
tos: el traje y sus dependencias constituye la
piedra de toque de una mujer, en punto á ele•
g&amp;ncia.

..

.. *
L9'. curios&amp; cortesía biblica nos

aconseja ya
gemir con el que gime y regocijarnos con quien
se regocija; en consecuencia, á los funerales
se llevarán vestidos y guantes negros 6, cuan•
do menos,obscuros; á. las bodas, al contrario:
las personas que estén de luto colóquense don•
de no estén muy visibles y aliadan, si pueden,
á. su adorno un ramo de violetas, para dar un
toque de festividad á. su sombrío aspecto, en
tl;'nto qu~ los otros huéspedes portan sus más
ricos tra1es y guantes blancos. La novia lle•
vará. velo ó sombrero á. la ceremonia, y las
huéspedes sombreros.

•
**

Parece haber una pequelia confusión entre
algunas de nuestras lectoras con respecto á las
batas para té. El único caso en que se usan
correctamente es después de la siesta, cuando
se ha despojado del traje de calle y aún no se
está lista para vestirse con el de tarde. Si los
amigos llegan á. esa hora, ella está. irreprochablemente vestida; pero es la más informal
de las toilettes y la menos apropiada para el
día de recepción.

**del
* refinamiento de una
Una prueba suprema
mujer es su apariencia en su propia casa.

4, 5, 6 Y 7.

***
Ninguna mujer está bien vestid&amp; cuando su
traje atrae la atención de tal suerte que su per•
sonalidad queda obscurecida. Los trajes deben
ser lo que el marco para el cuadro: siempre
de import&amp;noia secundPria. El mismo sentí•
miento debería conducirnos á. adaptar lamo•
d&amp; predominante á. nuestro propio estilo, edad,
cara y figura; ni se llevarán los mismos modelos á los diez y seis a Hos que á los sesenta. U na
cara arrugada jamás se ve tan viej!lo come bajo un sombrero juvenil, y la edad se nota me•
nos con trajes serios que prestan un dulce aire
de dignidad, que es la coquetería de la vejez.
Cuando, en una familia, las hijas visten mejor
que l&amp; m&amp;dre,revelan f&amp;lt&amp; decultur&amp;. Por otra
parte, la. simplicidad tiene un valor artístico
que las jóvenes parecen desconoct&gt;r.

***
Si, como es natural, desean las jóvenes h&amp;•
cerse atra~tlvas á. los ojos masculinos, vísta.n•
se con sencillez. La reputación de vestirse bien
y con poco costo es c&amp;si t&amp;n Importante como
la fama de que se posee un exquisito tr&amp;to y
una esmerad 11. educación.
La limpieza, pulcritud y frescura son indis•
pensables á I a toilette de una joven, y, para
estar en su papel, debe olvidarse de sus vestidos como el pájaro de sus plumaje. El deseo
palmario de llamar la atención es raRgo re•
pulsivo en una mujer.
Madame de Girardin dice: cUn solo medio
hay de saber llevar un hermoso traje y es ol•
vid arque se lleva&gt;.
MARiA LmSA.

berta Y posad? sobre dos holanes superp1,1esto1
de enca1e, te01endo el mismo ancho que el pri•
mero.
2.-Toilette de baile, para jóvenes. Está hec~a. de seda Llberty blanca y guarnecida con
listón verde pálido; la falda, posada libre•
mente sobre el forro,está dispuesta en pliegues
alrededor, ornados á la misma altura por una
cinta verde pálida de 8 centímetros de ancho
que se pasa bajo los pliegues.
El cuerpo, escotado en redondo, tiene una
berta de 15 centímetros de altura, montada bajo dos hileras de frunces hechos sobre el mismo listón ó cinta verde pálido; bandas del mismo listón sostienen el cuerpo de los hombros·
la cintura es de seda.verde drapeada.
'
3.-Este grabado representa una elegante
toilette en muselina de seda rosa blanca guarnecida de guirnaldas de rositas hechas ~n mu•
salina de seda.. La falda, circuida pcr dos guir•
n&amp;ldas de rosas. está orna.da en lo be.jo por
un ancho volante con hojas y follaje pinta.dos~
las mangas, semilargas, están adornadas de
igual manera.
4. -Traje para niños de 7 á 8 aflos, en palio
azul marino.
5.- Peq~eíia toilette para. niflas de 8 á 9 años.
6.-TraJe guarnecido de galones para. niflaa
de 10 á 11 aílos.
7.--&lt;Costume&gt; para niílos de 11 á 12 años, en
palio gris guarnecido de pespuntes.
8 -Paletot y béret para nilios de 4 á. 6 a.flos.
9. -Saco-paletot para niñita de 14 á 15 años.

•

ésta~

EXPLICACION DE LAS LAMINAS

FIGURÍN

l.

1.-Traje de baile,en tul bordado,para jóvenes. El tul es blanco puntuado; el transparen•
te se hace de tafetán brillante paja; la alta
cintura está ejecutada en tafetán semejante.
La falda.está guarnecida de grupos de pliegues
teniendo respectivamente¼ de centímetro, un
centímetro y· l¼ centímetros de anchura; el pliegue inferior de cada grupo está orillado por
un volante doble de muselina de seda de 5 cen•
tímetros de ancho; termina la falda por un volante de tul que remonta hacía atrás y va cir•
cuido por cuatro pliegues de á 2 centímetros
de ancho. El cuerpo, escotado en redondo, lle•
va una berta en muselina de seda de 15 centí•
metros de altura,guarnecida de pequelios pliegues y ornada. por encaje cguipure&gt;; los delan•
teros, ligeramente blusa.dos, cierran al frente.
La.A manga.a, abofellada.s, llevan al borde un
volante de muaelina de seda. semejante al de la

La más hermosa Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contigua al l'aseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en estia parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan persona8 de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la caarta parte de este terreno, y ·esperamos quepara fines del presente año, todo3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar ~erá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y e\ resro en nueve años • .Ningún interés se paga sino después de que se hayan eonchúdo: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema complet.o de agua•
¿Hay alguna proposición de rorrenos mejor que

Para mayores informes.. dirigirse á

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su fr.isu.

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FIGURÍN 9,

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AL P.UERTO DE VERACRUZ
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L UN.DO LUSTK0DO
Año XI.-Tomo II.-Número}25.

MEXICO, DICIEMBRE 18 de 1904.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOU.

Subsorlpcl6n mensual forinea ..... $1.SO
ldem
ldem en la Capltal.. $ 1.25

81rnll: LUIS REYES SPINDOLA

Secretario de Redacción: Jo~ lidmei U,rarte.

Registrado como articulo de segunda clase, en 8 de Noviembre de 1894,-Impreso en papel de la. Fábrica. de Sa.n Rafa.el.

. .,
~-

r

· Oalonería, Tiraduría.
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Fábrica de Camisas, Corbatas, Sombrillas y -Pa~aguas.
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Talleres de Modas y Gonfecciones.
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1

w

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Departamento especial _de Paños y Casimires.

JfCJOmBRJfS. ~ (JfP€(€S. ~ EORtlnJfS.
MUEBLES DE TODOS ESTILOS.
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DEPÓSITO
.DE PAPEL -TAPIZ.

El Baile en lionor de la Sra. Doña Carmen Homero Rubio de Díaz.
Detolle prlnclpol del adorne, del salón.

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 24, Diciembre 11</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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