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                  <text>Grandes almacenes ae4

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·El Sexo Fuerte

MU NYO"N'S

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PARA LOS NIÑOS
EL TIGl'{E

Remedio para la Dispepsia

T

el mundo conoc,:; á esta bella y
temible fiera; su piel es de un hermoso color de naranja, rayado de listas
sombrias; su cabeza.formidable;boca granODO

DENTÍFRICOS

Prefiere el t igre para vivir las grandes
llanuras con zarzales más bien que las sel- _
vas; es un ser apático, espera á su victima cerca de los rios á fin de sorprenderlas
cuando van á tomar agua. El tigre desdeña al hombre y no lo hiere más que para
defenderse; por regla general prefiere retirarse delante de él,andando para atrás s in
de¡ar de verlo; atacar á un tigre en estas

~an Bernabé
TOPO CHICO
Este c~lebre manantial situado en
Topo Chico, Monte r rey, produce las
más saludables Aguas para varias
enfermedades; curan:

Hi9ado,
Rinones,
Bazo.

de los RR. PP.

Pera blanquear la cara.-Adelgazamlento
Pestañas grandes

Nelly: El agua siguiente da al rostro un
color blanco rosado y quita barros y espinillas, comunicando á la piel la suavidad
del terciopelo:
Alcohol de 36grados .... 120
gramos.
Agua destilada......... 6o
Carmln de 1 o! clase ....
Sulfato de aluminio..... 0.30
Acido-oxálico ... ....... 0.30
Báls~o de la Meca. . . . o. 30
Amoniaco. . . . . . . . . . . . . . 0.50
Se mezclan el alcohol y el agua destilada
y luego se les agrega el ácido oxálico, el
sulfato de aluminio y el bálsamo de la Meca, se agita esta mezcla y se pone en una
botella, sujetándola á un calor suave durante diez horas; cuando el bálsamo está
bien disuelto, se filtra.
Después en un mortero se pone el carmin, vertiendo sobre él el amoníaco, y se
muele hasta deshacer bien el color, secoloca la mezcla en una botella, se deja posar y se decanta, conservando la composición en un frasco bien tapado.
-Para evitar el ex-ceso de grasa y conseguir un adelgazamiento conveniente, es
preciso suprimir los alimentos feculentos
y los azucarados y no tomar ningún liquido sino dos horas después de haber comido.
-1,.a baja estatura no puede corregirse
por medios artificiales.
-El crecimiento de las pestañas puede
obtenerse usando algunas de las preparaciones aconsejadas para el pelo; pero se
tiene el riesgo de perjudicar los ojos si llegan á introducirse en ellos lás s1,1bstancias
usadas.

Al hombre le seduce un bonito
rostro; pero más le atraen y subyugan la forma estética y la voluptuosidad de la mujer desarrollada. El
busto bello constituye la perfección
de l os atractivos femeninos. Los
artistas y los poetas, cuyas opiniones son decisivas para juzgar al
bello, sexo, aseguran que la hermosura del busto es i ndispensable en
l a esl)ultura de la mujer. Ninguna
es muy joven para aplicarse el Cerlnart de Le liebre y nadie demasiado
anciana para alcanzar los resultados sorprendentes de esa científica
preparación.
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usándose según el tratamiento de
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envían gratis, el busto desarrollará
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núm. 5. México, D. F.

BlN lDICTIN~S

Alimentos.-Correcci6n enJa manera de vestir ;

Diamante: Los alimentos que no llevan
al organismo grasa y que, por lo tanto, no
producen obesidad, son: la carne, principalmente asada, los huevos, las legumbres
. y frutas secas.
-La mirra para perfumar el aliento, usada en gr~n cantidad, enferma el estómago.
-Los ultimos modelos de París traen
para esta estación el uso de medias caladas y bordadas, constituyendo entre nuestras elegantes, con el fino calzado, la moda del día. Puede Ud. usarlas como dice,
siempre que los bordados no sean tan exagerados que hagan el efecto de medias de
color.
Matrimonio entre primos

Alberto ~eynoso: La causa por la que,
desde los tiempos más remotos, se ha visto como una anomalía el casamiento entre
parientes cercanos, es porque los defectos
é impertecci~nes de una raza se heredan en
las generaciones sucesivas, y unidas dos
personas que pueden transmitir estos defectos, sus hijos, al heredarlos por ambas
partes, son en la mayoría de los casos enfermos, raquíticos y aun deformes.
Socialmente no hay motivo por el cual
se tema el desprecio de los demás,si el matrimonio se hace como lo exigen nuestras
costumbres.
Pintura barata.-Manchas de grasa

Odalisca: Como la forma del rostro y en
general de.todo el cuerpo la dan los huesos, y no es posible, cuando se ha llegado
á cierta edad, que la forma de éstos se altere, no puede, por consiguiente,cambiarse
la forma del rostro, pues el masaje sólo
sirve para corregir las partes blandas del
organismo. ·
-El adelgazamiento se consigue absteniéndose de alimentos que contengan grasas y azúcar, suprimiendo la mayor cantidad posible de líquidos, sobre todo á la
hora de comer, y haciendo diariamente un
ejercicio metódico.
,,

Pascasia: Puede Ud. preparar la siguiente pintura,que da el mismo resultadó
que la llamada de aceite y es mucho más
barata.
·
Se mezcla la materia colorante al molerla con aceite de linaza, que ya se ha puesto previamente al fuego con una mufiequilla de litargirio y una cabeza de ajo. Se
usan brochas de mediano tamafio. Resulta todavía más barata la pintura si se dan
varías manos al temple y solamente la úl~
tima con la preparación indicada.
,
i&gt;ara quitar las manchas producidas por.
el sebo de carro, se empapa la mancha ton·
esencia de trementina y ·se frota suavemente con una esponja, se moja de nuevo
con la esencia y se cubre al punto con ceniza tamizada ó barro de pipa en polvo.
A los diez ó quince minutos se sacude la
tierra y se cepilla bien el lygar manchadQ,
Sí la mancha no desapare~ aün se repite
la operación, y si no da resúM:ado, se Java
la mancha con una mezcla de yema de huevo y esencia de trementina, ó con ácido
clorhídrico ú oxálico.
,..

Calda del cabello

Obras de Shakupeare

Masaje.-Para adelgazar

Si yo pudiese mostrar al pueblo de este
pais l os millares d e cartas recibidas de
ilistintas naciones atestando las curas de
Dispepsia y enfermedades del Estómago
con mi Reme&lt;lio para la Dispepsia, dudo
que baya una sola persona que continua
sufriendo un dia mas de estas enfermedades, teniendo la oportunidad d e ser inmediatemente curado con mi Remedio
para l a Dispepsia. Regulariza, sana y
vigori1..a los estómagos debilitados por los
excesos en la comida, ó cuando las mem•
branas d el estómago han sido afectadas
por medicinas dañinas. Cura toda clase
de indigestión~ de dispepsia, tales como
las acedfas con devolución de alimento, la
pesadéz después de comer,. hinchazón del
estómago, palpitaciones del corazón, falta
de aliento y todas las afecciones del cora•
zón causfil1as por indigestión ; ventosidad
en el estómago, eructos de alimento agri•
ado, m al gusto, mal aliento, desgano; debilidad d el estómago, mala circulación1
leng1m cargada de sarro, cardiálgia o
pirosis1 estómago inflamaao ó ulcerado,
punzaaas en el estómago1 estrefiimiento,
desvanecimiento, decairmento "$' falta de
energia. Si por causa de la Dispepsia 6
por las malas digestiones su sangre está
1mpur~ use alternativamente mi Remedio
para la Sangre con el Remedio pa;-a la
Dis"pepsia, y obtendra. una cura ~J&gt;ida y
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DSdecfmiento. Pfdase la Guia de la Salud
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Otelo: Las obras de, Shakespeare estáQ
Enriqueta Viuda: Use Ud. esta preparatraducidas por diferentes personas. Slrvación contra la caída del cabello:
·se Ud. indicarme de cuál de ellas desea
litro.
Agua de romero . . . . . . . . . . 1
saber el•autor de la traducción.
Espiritu de sal volátil.. . . 7 gramos.
Estudio da la lltaralura
Esplritu de amoniaco... . . 7
Tintura de cantáridas .... 14
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. ..gresos en la literatura, estudie Ud. en prilugar gramática, retórica y poética y
~e mezclan perfectamente estas subs- mer
dedlquese Ud. constantemente á la lectutancias y se fricciona el cuero cabellugo ra de buenos autores .
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dos ó tres veces al dia con una esponja ó
MARÍA L"CISA.
cepillo suave empapado en dicho liquido.

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Agencia General, J. Labadle Buc1?- Y
Cta.; Pro. esa 6, De venta en todal l.u
Dro&amp;11erfas de México.

ti Testamento

--

Del lllmo. Sr. Arzobispo Feeban
Las bienes fueron valuados en S 125,000 ,
La mayor parte de lo testado con
sistía en dos póliz:as de $25,000
·cada una, tomadas en "La Mu•
tua," Compañía de Seguros so•
bre la vida, de Nueva York. ,
. Hace pocos días que se practicó
la apertura del testamento del Ilustrísimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Chicago,
lllinois. La fortuna del distinguido
prelado a scendió á cerca de. . . .
$125,000 oro americano; y según Al
inve ntario que se ha publicado, lo•
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua," Compañía de Seg_uros sobre la Vida.
de Nueva York, por
$25,00 oro cada una,
ó · sean. . . . . . . . $50,000 oro
Dividendos acumulados
sobre una de las póllUzas. . . . . , . . . . . 9,829 oro
Otra póliza de seguro: 14,000 oro
Acciones en efeoUvo y
en Bances. . . . . . :rt,000 oro
Entre Ias disposiciones del ~
fl.or Arzobtspo, en su testamento,
se hicieron éstas:
A su hermana, señorita Ka.te
Feehan, que estuvo siempre con 1 lll
hasta s u muerte, $40,000 oro en oonos y de $25,000 oro en una de las
pólizas de seguros; á l a señqra
Ana A. Feehan, viuda de l señorDoctor Eduardo L . Feehan, h ermano del señor Arzobispo, $6.íl00 oro
de otra de las pó'lizas, y $5,000 oor
en efectivo; á la Academia de San
Patricio de Chicago, de la qúe e a;
preceptora su hermana, Madre
María Catalina, $10,000 oro de la.
1iltima póliza; á la escuela "unta
María" de en señanza práctica para va.rones, de FeehanvíHe, lllnols,
que era la institución por la qu&amp;
má.s se interesaba el sefior Arzobispo, se entregaron los $4,000 re•
tantas de la 1iltlma póliza.

de la

Como Aguas de Mesa facilitan la
digestión, estimulan el apetito y son
un preventivo contra la gripa, tifo,
etc.

Abadía de

Pídanse en todas partes.
Preparados para una cacería.

El

-Painki\\ey
(){ATA DOLOR)

de, con largos bigotes, siendo en los tig~es
Y panteras de Java, de cerca de un pie de
longit11d.
Su talla ~ elevada, un poco más baja
que la del leon;pero es más largo más ágil
más audaz y susceptible de adáptarse á_

BURDEOS (Francia)

condiciones, á la calda del dia ó en las primeras horas de la mañana es una grave
imprudencia, es correrá una muerte cierta
porque la bestia herida vuelve sobre el ca~
za~or,y ~i éste no puede subir rápidamente a un a rbol, perece sin duda.

de P E RRY DAVIS'
Oura CALAMBRES

1

COLICOS
DIARREA

lo 8e confunda el

VERDADERO

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de Q ET Hermanos
dsREVEl (Francia)

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IIIEDALLAoE0R0

enla hpO&amp;icion Unimul dePuia,1goo
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VI1'110 DE

SAN GERMAN.
Atravesando el río en elefantes.

(Saint Germain).

De Latoar Baumet■•
(fo esta preparación se t.::!!'l.n en ::&gt;erl'ecta solución los remedios más efü•ác.,~
contra las enfermedades procedentes rle
la pobreza de la sangt'll y afecciones pulmonares. ·
_Es~- ~reparado ?e tal m anera, q!-)e s1a
as1m1lac16n con el Jugo gástrico en ve1
de neutra li7-11r sus efectos au m'enta s11
intensidad, y p or consigui~nte su acr.ión
benéfica en todo ~I organismo.
Es de una eficacia soberana contrn la
tisis pulmonar y le trae en abunda neis.
las células de s ustitución designada,, pa•
ra reformar el tejido pulmonar, J oídt
p or la tube!'culosis, cavado por 111~ a

los diferentes climas; se le considera como
el animal más feroz y peligroso.Se encuentra en el Asia¡ en el Cáucaso, en las ríberas meridiona es del río Amur, al sur de la

Hace algún tiempo aconteció una terrible aventura á un oficial inglés, en la residenc1a de Bombay. Acompañado de otro
capitán, habia atacado á un tigre en las

t'"'1miri l"let..-o.

bQulna A.IOelOerfe
MBXJCO

VAJIUAS ~díd MtsA

Vl!fO!Ui.

El tigre y su presa.

China, en la Indochina y las grandes islas
del archipiélago de la Sonda, Java y Sumatra.

ultimas horas del día. Una bala alcanzó á
la fiera, que, ligeramente herida, se lanzó
sobre los imprudentes; el oficial inglés pu-

Dr. lOZII Yl'OIICMNI
8I.ANG"3 y OOMOila

c.¡¡..;v.-.Bood!aarll:&gt;dcaa-.
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el vino de SAN G.ERMAN en casos
lisis pulmonar, de anemia y de enferm&amp;daues crónicas de la piel."

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Cuando· usted Envejezca

Núm. r.-Carpeta de raso verde olivo!
con bordados en seda amarillo oro. En e
centro se hace una especie de corona formadp. con hojillas de aplicaciones en paño
verde claro, ribeteadas con cordoncillo de
seda; la cenefa se hace también con aplicaciones que formen un dibujo caprichoso.
Núm. 2.-Detalle aumentado de la carpeta.

su cut is parecerá j oven,- si
lo ha conser vado así con
el uso del J abón de Reuter.
El contacto dia rio con el
Jabón medicado de Reuter,
conserva los poros saludables y puros; refresca
y enrojece la sangre,
-dando color á las
mejillas ; y evita la s
arrugas impidiendo
la sequedad del cutis.

Núm. 3.-Camino de mesa con bordado
al pasado, simulando canastillas con flores. La seda sombreada da un bellls imo
efect o.
Núm. 4.-Detalle aumentado del camino
de mesa.
Núm. s .-Cenefa para cortina de encaje
Renacimiento.

El Jabón de Reuter es un tratamientú
completo del cutis en forma de jabón

bre de s us estados: José 11 dió una ley,
obligando á todas las mu¡·eres que s ufrlan
condena por un delito, á levar corsé; pero
esto fué mútil.

***

Los corsés, formados al principio de tabletas de madera 6 marfil, llegaron á ser
verdaderas corazas.
Bajo el reinad() de Luis XV, el uso del
corsé se generalizó tanto, que los Palses
Bajos autorizaron en 1772 un empréstito
de 6oo,ooo florines, á fin de sost ener la
campaña formada para la pesca de ballena.
Durante el reinado de s u sucesor Luis
XVI, se hicieron los corsés de telas tan finas y se confeccionaron con tal lujo, que
algunos de ellos costaban regulares sumas; pero la moda del vestido ceñido desa pa reció con la Revolución Francesa; la
sencillez en el traje femenino reemplazó al
lujo desenfrenado de los usados durante
el reinado de Luis XV y Luis XVI, y el Directorio adoptó moc;las antiguas, reapareciendo las bandas griegas llamadas tonas,
que se ataban debajo de los brazos sobre
el busto.
A principios del siglo pasado, el corsé
era corto en su parte superior y la rgo en
la inferior, y á fines del primer imperio eran
cortos en los dos bordes.
En 1830 la industria del corsé adquirió
not able desarrollo, alcanzanc;lo gra n perfeccionamiento; desde hace pocos años se
viene usando el corse de varilla recta, que
tiende á hacer desaparecer la antigua curva que aumPntaba el abdomen; esto empezó á iniciarse desde la época del segundo
imperio, en que las elegantes, t ratando de
imitar el t alle de la Emperatriz Eugenia lo
hacian corto y recto; luego se fué alargiin-

do progresivament e sin perder esta forma.
Tal es, á grandes rasgos, la historia de
esa prenda femenina, que se ha usado tantos años y que no desaparecerá tal vez
nunca.

00

URBANIDAD
Debf r es de l c1 vl1lt

E

N primer lugar, el traje que debe vestirse para las visitas de cumplido debe ser lo más eleiante posible. Puede ser
modesto, pero cuidado y de buen gusto.
El color, no tratándose de visitas de luto!
puede ajustarse á la edad, á la moda y a
capricho de la que lo vista. Claro es que
las visitas á que se va en coche, permiten
mayor refinamiento de lujo, sobre todo en
los adornos .
Eso en cuanto á las señoras; los caballeros visten de levita hasta las siete de la
tarde; desde esa hora, de frac. En el campo
y no siendo visitas de ceremonia, puede
vestirse un simple terno de americana.
Los caballeros en las visitas de cumplido, dejan en e! recibimiento ó antecámara los abrigos, los paraguas, etc., conservando el sombrero y el bastón, los cuales
no sueltan de la mano durante la visita;
pero debo advertir que es de tan mal gusto depositar el sombrero sobre un mueble
cualquiera, como llevarlo cogido por el ala

1900 Medalla de orn.

COMODIDADES
ILIMITADAS
POR EL

California
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\'fctlma de su Imprudencia,

do ganar un á rbol y s ubirse entre las ramas; su compañero,menos feliz, fué cogido
por el tigre. ·~&lt;1- ~
La carabina s e habla quedado en el s uelo y durante una hora la fiera jugó con su
victima como podria haberlo hecno un gat o con un ratón. El infeliz llamaba al oficial y le suplicaba llorando que lo salvara;
cuando llegó la noche, se acercaron la hembra del tigre y sus cachorros y el pobre
hombre fué arrastrado á través de las malezas, oyéndose sus gritos á lo lejos.
El oficial bajó del árbol,tomó su carabina
y recorrió el campo en to?as direccjon~
sin encontrar nada. De alh fué recogido a
la mañana siguiente, loco: el t embfe drama de aquella tarde le hizo perder la razón.

Unico Representante en la República:
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suavizar,blanquear y ater-

término medio anual ,novecientos seres humanos matados ó heridos de muerte por los
tigres.

los clubs de cazadores ingleses; son verdaderas expediciones guerreras, con campamentos, a lmuerzos y refrescos; asisten algunas damas instaladas en cómodos palanquines y algunas se han entregado á
las delicias de la ~za, logrando hacer sus
victimas.Para que estas excursiones se hagan en las mejores condiciones, es preciso
OP.erar en el terreno más pla no que s ea pos ible; lo más favorable es una pradera con
algunos árboles donde puedan situarse
los t iradores.
• Los jefes que conocen los lugares frecuentados por estas fieras, colocan á los
cazadores; éstos se ocultan entre zarzales
ó se s uben á los á rboles, donde esperan
tra nquilamente la llegada del tigre, que es
muy desconfiado y que, cuando nota algún cazador emboscado, huye. Pero hay
qu e tener much a r,rudencia, porque el animal se oculta fácilmente, y muchas veces,
cuando los cazadores se acercan á algún
za rzal sin precauciones, el t igre salta de
pront o sobre ellos destrozándolos.

~~°::a1:!..:~:~~1:;,. Exla:lr

el
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9, Fa.ubg.Si. Ma.riío,Pa.rís (10&amp;)

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BIEN ESPECIFICAR

~ Manantiales

Labores manuales.- Núm. 1.

Historia del corsé
L corsé no es una invención moderna.
E
Su origen data de tiempos ID'.lY remotos: Homero habla del cinturón que lleva-

ba J uno cua ndo fué á cautivará J úpiter,
y dice que Je ceñía el talle, haciéndolo mác
airoso y esbelto; por esa razón se cree
que más bien que un cinturón era una especie de corsé; Julio Pollux, al hablar de
los trajes ant iguos , describe cuat,o cinturones que las damas griegas y romanas
usaban.
Tácit!&gt; cuenta que las bandas usadas
por las mujeres para oprimir el talle, entraron á la Galia cuando fué conouistada
por los romanos,. conservándose hasta !~
época ce Carlomagno, en que se cambio
esta moda; pero se hicieron entonces los
vestidos exageradamente apretados. Este
traje se conservó durant e varios siglos.

Bajo el reinado de Luis XI esta moda
estaba tan adoptada que se coslan los
corpiños sobre el talle de la persona. á fin
de que resultaran más cefiidos. La reina
Juana de Borbón inventó una especie de
chaleco provisto ~I frent~ de una t ab_lita.
Isabel de Baviera mtrodu¡o en los corp1fios
las ballenas, y algunos a utores at ribuyen
á Catalina de Médicis el corsé de ba llenas
y aceros, cuya moda se difundió rápidamente por toda Europa.
Los retratos de princ~as de aquella
época muestran hasta donde se llevaba
la compresión del talle.
En vano Ambrosio Pa ré se esforzaba en
hacer comprender los inconvenient es de
esta moda y Montaigne y el abate Quillet la censuraban enérgicamente. Hasta
algunos intentaron desterra r esta costum-

del Estado
Francés.

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EL N OMBRE

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antigua? Tome á cada comida uua copita de Elixir de V1qpn1a , q_ue
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cionar la vía sobre la cual corre.
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.ullman con camas directas.

En Conchinchina, Anam y Tonkín, la
proporción es mayor. En Singapore los tigres invaden de noche los plantlos; en . ...
1876 una de estas fieras penetró á un patio donde dormían cincuenta trabajadores;
la bestia pasó sobre estos desgraciado~,
tomó con los dientes á uno de ellos y QUIso salir por la misma puerta, que no pudo
franquear llevando su presa,y entonces la
soltó tomando de nuevo su camino. Cuando hubo desaparecido, los infelices se miraron sin hablar, luego quisieron levantar
á su pobre compañero que había corrido
tan gran peligro, pe~o al llegarse á él, f!O
era más que un cada\"er: el miedo lo hab1a
matado.
·

En algunos lugares de Sumatra se ponen t rampas donde son cogidos los tigres
y ali! mismo les dan muerte; ~ua ndo desean cogerlos vivos 1 les ponen ¡aul_as que
se cierran automáticamente a p1s~r el
dintel de la puerta; en el fondo de la ¡aul_a
ponen un venado ó e&amp;rdero atado, y el tigre á pesar cte su prudencia y desconfianza, 'es victima de s u voracidad.

élrlma eentraf

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Cervezas de América elaboradas por la - -· - - - - -

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Las cacerías de tigres se hacen generalmente en elefantes , y son ofrecidas por los
rajaes á sus huéspedes ó arreg ladas por

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Labores manuales.-Núm, 2.

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El fflll40 ll11ffla4o

LA ALIMtNTACION DU NINO
A naturaleza ha provisto á cada espeL
cie animal de un medio de alimentación especial para sus hijos, y al mismo

Labores m,auuales.- Núm. 3,
entre el pulgar y el Indice, de manera que
se vea su parte interior, á guisa de mendicante.
Las señoras dejan, asimismo, en la antesala los abrigos, sombrillas, boas, etc,
Al entrar en el salón, el recién llegado
saluda á la dueña de la casa informándose
del estado de su salud, limitándose el saludo para los demás circunstantes á una
inclinación de cabeza, colecfr,a, si así
puede llamarse. Empero, si entre ellos se
encuentra un amigo ó amiga lntimos, nada
impide que se estreche su mano.
Es un deber en l os caballeros, cuando la
dueña de la casa está sola para hacer los
honores, cumplir por ella para con las señoras, acompañándolas al deseedirse, aun
cuando sean desconocidas; tributo de galantería que nos debe el mal llamado sexo
feo.
Asl como recomiendo el más exquisito
cuidado en la tot"lette de visita, os suplico
que guardéis para estos casos el má!&gt; gracioso de vuestros gestos y la más amable
de vuestras sonrisas. Si un disgusto, un
pesar,un contratiempo cualquiera os tiene
de mal humor y agrían vuestro carácter
aquel dla, excusaos; no asistáis á reunión
alguna si no tenéis fuerza para dominaros
y disimular, pues de otro modo será á
cuál más violenta vuestra posición y la de
la señora que os reciba en su casa.
Es asimismo altamente impolítico adoptar un aire glacial para con los contertulios
que no os sean simpáticos y con los cuales no queráis entablar relaciones intimas.
Sonreid con ellos como con los demás
mientras se,a general el asunto de conver-

sación; y si la persona que os es antipática lo singulariza y se dirige particularmente á vos manifestando deseos, aunque
encubiertos,de intimar, no han de faltaros
evasivas para que, sin menoscabo de las
prácticas de la más correcta pol1tesse, podáis cerrarle las puertas de vuestra confianza.
Debe cuidarse, sobre todo, de no demostrar disgusto ni contrariedad al encontrarse en una reunión con una persona
enem1~a, ó con la qu( han mediado ciertos
rozamientos. La corrección social exige el
mayor disimulo y sufrir el contratiempo
sin abandonar el salón antes de lo que las
conveniencias sociales permiten, porque
entonces ofenderíais á los dueños de la casa con un desaire que, si bien no dirigido
á ellos, harían suyo, pues parecerla que
les echáis en cara el que reciban á una
persona que no merece vuestras simpatías,
sin daros cuenta de que puede haber sido
grosera ó incorrecta para con vos y portarse hidalgamente con los demás. ¿Qué
situación seria la de la dueña de la casa, y
qué conducta deberla seguir si la impetuosidad de vuestro carácter ó vuestra mala
educación os llevaran á desairar ó á cometer una grosería con ese enemigo? La más
violenta y ridícula que pueda imaginarse.
Además, las reglas elementales de prudencia y generosidad prohiben que se hable en contra del que acaba de ausentarse;
y yo añadiré: "nt encontra ni en favor,"
pues al enemigo del ausente que quede entre vosotros han de parecerle censuras para si todas las· alabanzas que prodiguéis

al ausente, y os ganaríais su animadversión. Esta es la condición humana.
Finalmente, si tal fuese el motivo de
vuestra enemistad con la persona recién
llegada que no os permita conteneros dentro de los límites de la prudencia, fingid
una indisposición, pretextad algo y abandonad el salón inmediatamente. Con ello
faltaréis á la cortesía, pero evitaréis cometer el delito de lesa educación provocando
una escena lamentable.
Teniendo en cuenta estos pequeños detalles, daréis muestras de poseer un tacto
especial exquisit o, y os atraeréis las simpatías de vuestros mismos enemigos.
\Ah! Recomiendo á la madre de numerosas hijas que si ha de hacer las vi sitas
con su prole (suponiendo que ésta se componga de pollttas,) no prolongue aquéllas
más allá de veinte á treinta minutos en
días de recepción, pues es justo que los
individuos que vayan llegando tengan
donde sentarse. A esa madre, á la que
suponemos dotada de buen sentido, le indicará el momento de la retirada el número ae visitas que vayan llegando.
Este número demostrará también el momento de retirarse á los que se hallen ya
en la casa desde primera hora.
Para abandonar el salón,se aprovechará
un momento en que la conversación no esté muy animada, despidiéndose dela señora de la casa y saludando en torno con
una ligera inclinación de cabeza.

tiempo les ha dado órganos diferentes pa-'
ra digerir y asimilar este alimento.
La clase superior en los animales és la
de los mamlferos, que se alimentan en la
primera edad con leche.
Este es un liquido que todo el mundo conoce y que difiere en sabor y composición
según el animal de que provenga. La leche de vaca contiene más grasa y menos
azúcar que la de mujer. Cada clase de leche está qulmicamente formada por substancias adecuadas al ser que las va á tornar, y por consiguiente, la que mejor conviene al niño es la leche elaborada por su
maclr"l, la leche hecha por el mismo organismo, por la misma sangre que ha creado el estómago destinado á digerirla.
La lactancia materna es un deber sagrado al cual ninguna mujer debe substraerse
sin motivos graves.
Las ventajas que tiene el niño cuando es
alimentado por su madre, son muchas; desde luego la naturaleza de la madre es la
misma que la del niño y la leche de ella es
el alimento más apropiado para él. En
efecto, una mujer robusta producirá un hijo sano y vigoroso y secretará una gran
cantidad de leche, que difícilmente produciría una nodriza.
La leche de la madre va de acuerdo con
la edad del niño; as!. la primera secreción,
llamada calostros, es purgante y limpia

Algunas veces las previsiones del médico parecen haber sido equivocas, pues en
los primeros dlas hay tal abundancia de leche, que la mujer se cree excelente nodriza, pero esto no es siempre una garantia
para el porvenir, porque sucede á veces
que la secreción láctea durante los prim~
ros dias se va haciendo menos abundante
hasta que desaparece por completo, y entonces hay que recurrir á medios artificiales.
Cuando la madre no puede alimentará
su hijo, debe sin vacilación recurrir á una
nodriza que, á pesar de sus defectos, nos
ofr~e el mejor medio de reemplazar la leche materna. Escoger una nodriza es una
grave operación en que los más sabios se
engañan.
Lo primero que se tiene que hacer, es
asegurarse de que la nodriza tiene buena
leche y abundante y que sea una mujer
completamente sana
. · dy ldel costumbres
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1 d mot
•
deradas. El análisis
e
ec e Y os
os
tomados dan indicaciones precisas.
Se reconocerá desde luego la dentadura,
pues el mal estado de etla trae corno consecuencia las enfermedades del estómago,
las cuales tienen corno resultado una gran
irregularidad en la secreción láctea.
El examen del hijo de la nodriza dará
una indicación precisa; si está robusto, la
calidad de la leche que lo alimenta es buena, aunque muchas veces estas mujeres
buscan niños sanos á quienes hacen pasar
h..
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1
·
por 110s suyos m1en ras seco ocan.
Es preciso escoger mujeres sanguíneas,
sin preocuparse por el color de la P.iel ó los
cabellos,que son consideraciones ilusorias.
Respecto á la edad, es conveniente que no
sea muy joven ni demasiado vieja, y que
hayá tenido uno ó dos hijos, par a que tenga práctica en tratar niños y no haga en
esa vez sus primeros ensayos.
Todas estas consideraciones son de importancia capital para el buen desarrollo y
salud del niño, debiendo la madre vigilar
continuamente los alimentos, ropa y t odo
lo que concierna á la nodriza, pues de ella
depende tal vez la vida de su hijo.

ª

/

ª

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Purgativas y Antibiliosas
del Dr. BERVICK, de París;
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dras de las mondadas y picadas muy menudas, el molde de la figura que exige la
preparación; se echa la pasta en él , y colocado éste en un sitio abrigado, cuando
tiaya subido la pasta, se pone aquél en un
horno para que cueza á fuego lento. Conseguido esto, se extrae el savariRo del
molde, y colocado en un plato, se roela
con el almíbar propio de tal género de preparación.
ALMIBAR DE SAYARINOS Y BABAS

Este producto se obtiene poniendo en infusión, y pasan de.~pués por un tamiz,
para extender el liquido resultante con un
pincel sobre los pasteles, una mezcla formada con medio litro de almíbar, 12 gramos de almendras y avellanas molidas, 25
gramos de miel de la Alcarria, un palo de
vainilla, un decilitro de kirsch, otro de noyó é igual cantidad de marrasquino de Zara y de Curazao.

r

Labores manuales.-Núm. 5
se coloca sobre un plato; se espolvorea
con azúcar tamizada, á discreción, y tostada con una pala albando, se sirve en seguida.

POSTRES
HUEVOS ALA VAINILLA

Estos se Preparan de1 mismo
·
modo que ·
los huevos .á la nieve, con la única d1ferencia de poner en infusión en la leche de
la cacerola una cantidad prudencial de vainilla. Los de chocolate se obtienen por los
mismos procedimientos también, pero destiendo un poco de chocolate en la leche, en
lugar de la vainilla.
TORTILLAS A LA CELESTINA

Comiénzase por batir dos huevos con
una pulgarada de azúcar tamizada y con
sal fina; se hace una tortilla común, y después de cocida, se instala sohre una plancha de hierro. Se procede del mismo modo
hasta obtener cuatro ó cinco tortillas, que
se cubrirán separadamente con una capa
de mermelada de albaricoques, y se irán
doblando sobr e sí mismas: se espolvorea
bien con azúcar tamizada; se prensarán
con una pala ardiente, y se servirán en seguida. Cuando no sea posible emplear la
mermelada de albaricoques, se podrá sustituir, sin gran desventaja, con mermelada de grosellas.
TORTILLAS A LA CONFITERA

Desde luego ha de prepararse una tortilla ordinaria, pero adicionando sal fina y
una buena pulgarada de azúcar tamizada,
empleando seis huevos batidos. Cocida la
tortilla en la forma habitual, y cuando los
huevos comiencen á cuajarse bastante, se
cubrirá su superficie con confituras y la
mermelada que más agrade al consumidor.
Plegada después la tortillasobre si misma,

TORTILLAS SOPLADAS A LA VAINILLA

Preparados 50 gramos de azúcar tamizada y un grano de vainilla molida, se
echan en un cazo con tres yemas, y cuando se hayan mezclado perfectamente estos
ingredientes, se incorporan con ellos cuatro claras de huevo bien batidas y se cuece la tortilla; se vuelca sobre un plato,
cuidando de que no se deshaga; se abre á
lo largo; se tuesta con una pala albando,
y se sirve sin pérdida de tiempo. Las to-rtillas de naran1a y de li"món se obtienen
substituyendo la vainilla con raspaduras
de las cáscaras de las mencionadas frutas.
SAVARINOS

Para preparar esta pasta, ha de comenzarse por obtener una levadura con 135
gramos de harina extrafina y siete gramos
de espuma de cerveza, que ha de desleírse
con un poco de leche tibia. Cuando, colocada dicha levadura en un sitio caliente,hay a fermentado y se haya esponjado bien,
se formará con ella una masa, operando
del siguiente modo:
Sobre la mesa, que algunos llaman de
torno, se colocan 375 gramos de harina de
flor; se practica un hueco en el medio, y se
echan en él xs gramos de azúcar, 10 de sal,
375 de manteca de vaca muy fresca, seis
huevos completos y un gran vaso de leche. Amasado y trabajado todo bien, después de incorporar la levadura preparada
de antemano, y agregando un huevo más
si resulta demasiado dura, para amasarla
nuevamente hasta que se desprenda de
las manos bien, se unta con manteca fresca, en que hayan tenido algunas almen-

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perfectamente el intestino del bebé, y en
todos los casos la leche materna está hecha para él con toda exactitud,tanto en calidad como en cantidad para cada día de
su vida.
Cuando por gr.ave enfermedad la madre
no puede hacerse cargo de la alimentación
de su hijo, es preciso bus91r una nodriza;
si no la hay, se r ecurrirá a una hembra de
animal cuya leche sea más parecida á l a
de la mujer; y cuando ni esto ruede cons_eguirse con la rapidez que exigen las circunstancias, entonces se tendrá que hacer
un método de alimentación puramente artificial.
En consecuencia, tratándose del alimento del niño, cuatro cosas son las que se
tienen que estudiar con todo esmero.
1 ° Lactancia maternal.
2 o Lactancia por nodriza.
3º Lactancia por una hembra animal.
40 Alimentación artificial.

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La leche de la madre, como ya se dijo,
es el alimento que mejor conviene al niño.
En cuanto al vigor de la constitución y _á
las cualidades de la leche, es necesano
mostrar tanta severidad como con las nodrizas mercenarias; no por eso se exige
que sólo las mujeres dotadas de gran fuerza y salud críen a sus hijos, pues-~ menu_do se ve que mujeres de const1tuc1on débil
que alimentan á sus hijos, los crian robus. tos y sanos, y si para alguno de ellos toman nodriza de reconocida buena naturaleza éste resulta enfermo ó cuando menos
débil y raquítico. _Cuando ,una madre tiene
el propósito de alimentar a su h1Jo, -deberá
consultar á su médico sobre las cualidades
de su naturaleza y constitución; esta cuesl:
es el alimento más ;ra.nde.y el más recomenda.do para. los niños desde la edad tión es á veces difícil de resolver; sin emde 6 á 7 meses y particularment.e e1;1 el momento del destete y durante el período bargo, teniendo en cuenta la edad, estado
d 1 recimiento Fa.~ilita. mucho l a. dentición; a.segura. la buena formación de los huesos; previene y neutra.liza. los general del organismo y alimentación, se
d!fe~tos que su~len~presenia.rse a.l crecer, .é impide la.dia.rrea., que es tan frecuente en los niños.-PARIS, 6 AVE- podrla hacer un pronóstico bastante probable.

La FOS1at'1na f al'1eres.

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�. ,.
,1

JARABE.
DEPURATIVO

'

1_)

Año XII.-Tomo I ·

Número 26

México, Junio 25 de 1905
Regl.Btrado como artlmllo de ~ d a elase el s de Noviembre de 1894..;..JmprellO en papel de la Fá.br!ca de San Rafael.

•

Del Doctor Gaona ·

.._____________________
Vrecio: Sl.50 centavos la Botella
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. .. ........ 't'" --!:· ~.•

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Fundador, editor y propietario,
LIC. RAFAEL REYES SPIIIDOLA.

Director,
LUIS G. URBINA,

Gerente,

Secretarlo de Redacción,

LUIS REYES SPINDOLA.

JOSE GOIIEZ UGARTE.

Subscripción foránea, por trimestre.......... 84,50
En la capital, al mes.................................. 1.25
Los asuntos de redacción deberán tratan;e directamente
con el Secretarlo.

ll o se devuelven orlglnales.

Nansen, candidato
G uANDO días pasados se

pensó en hacer
de Noruega una República, bt·ótó espontáneamente de los corazones y de los labios
noruegos un nombre, el de Nansen, como candidato á la futura presidencia.
¡Nansen! /,Y por qué no'? Si más que la sagacidad y la penetración, si más que la habilidad política y diplomática, un buen gobernante de t e poseer energía, valor, empuje y audacia atemperada por la prudencia, ambición
refrenada por la paciencia. grandes alientos
moderados por la resignación y nobles aspiraciones apaciguadas por el buen sentido,
Nansen resultaba para la presidencia de la
Reptlblica Noruega un candidato ideal y difícilmente reemplazable, un Roosevelt posible ó probable, hombre emin,mte, este último
por su energía, su tacto, su penetración, su
experiencia, su conocimiento profundo de los
hombres y su ardiente y bien orientado patriotismo.
Que en N ansen existe esa materia prima, esa
médula de los leones, es indudable. ~u epopeya en los mares polares, en los yelos inclementes, en las heladas solP.dades australes, es de
ello prueba eminente. En la Edad Media esos
hombres de bronce, grandes políticos después,
conquistadores y subyugadores de pueblos, se
reclutaron entre los aventureros de la espada.
Los Hernán Cortés y los Pizarro no eran otra
cosa y conquistaron á la Corona de España
un nuevo mundo.
Por aquel entonces, también, en las grandes
jiras geográficas, en las expediciones lejanas
en busca de países nuevos y de tierras desconocidas, se educaron y formaron hombres de
acero, indómitos, audaces, remerarios y á la
vez sagaces, cautos, experimentados, hábiles
y hasta geniales: Cristóbal Colón, Magallanes, Vasco de Gam11,, todos ellos valientes capitanes y hábiles diplomáticos, seductores de
pueblos y subyugadores de voluntades.
Entre conducir una ria ve por rutas ignoradas, guiar una caravana á través d~ territorios desconocidos y gobernar un pueblo y llevarlo al cumplimiento de sus destinos y á la
r ralización de sus ideales, no media profunda
diferencia.
En uno y en otro caso hay que afrontar las
mismas tempestades y los mismos huracanes;
hay que saber prever y saber ejecutar; se necesita don de mando para hacerse obedecer y
dotes de simpatía para hacerse amar. La astucia debe adivinar el peligro oculto y sugerir
los medios de conjurarlo; la experiencia debe
ofrecer recursos para todas las emergencias y
expedientes para todas las eventualidades.
Hay que tener fe en sí mismo y en el propio
destino; hay que tenerla también en los que á
nuestro lado luchan, y á la vez hay que desconfiar de sí mismo y de ellos. El arma misma
de que nos servimos puede volverse contra
nosotros 6 estallar en nuestras manos, y ha.y
que saber velar sin fatiga y vigilar sin descanso. El terreno que se pisa puede estar minado,
y ha.y que saber caminar sobre él; en el sendero que se recorre pueden surgir emboscadas, y
hay que saberlas prever y desesmascarar.
Con la misma serenidad debe capearse un
~mpora.l que desarbolar la nave en peligro.
Tan importante es aprender la victoria como
la derrota. A veces hay que colgar del palo
mayor al rebelde, y á veces que esquivarlo y
burlarlo. Quien sabe, como Colón, pedir supli·c ante un plazo á su tripulación, puede hacer
caber en veinticuatro horas su triunfo, su gloria y la transfiguración del mundo, y quien
sabe fusilar al desertor frente al enemigo, puede impedir la desbandada y convertir la derrota en victoria.
.
Fuerza es también seducir y deslumbrar; subir al Sinaí y envolverse en nubes, relámpagos y rayos, y fuerza es también saber repri·
·mir y castigar, tener el valor de destruir el
Becerro de Oro en medio de sus adoradores,
quemar las naves, última esperanza de salvación, y abandonar el buque sólido y confortable por el trineo frágil y desamparado.
Y, sobre todo, hay que saber esperar, ser tenaz, testarudo, irreductible; jamás sentir perdida la fe, ni agotada la paciencia, ni vacilan-

te la voluntad. Hacer; rehacer y persistir haciendo, sin jamás desesperar del triunfo ni
abandonar la aventura.da partida.
Para adquirir y desenvolver estas aptitudes,
paradoja.les y contradictorias tantas veces;
para aprender á manejar hombres y cosas,
para saber á la vez emprender y esperar, avanzar y cejar, imponerse y ceder, no hay escuela
comparable á la de la guerra, como no sea la
de la exploración geogl'áfica.
Así trabajaron y aprendieron Alejandro en
Egipto y César en las Galias, Colón y Hernán
Cortés en América, Napoleón en el corazón de
Europa y as( trabajaron y aµrendieron Líving,ton, Nordenskiold y Nansen, ya en los
pantanos y los arenales de Afriea, yaentre los
hielos polares.
~n el fondo de todo explorador hay un conquistador y un guerrero, y en el fondo de todo
guerrero y de todo conquistador hay un gobernante.
Na.nsen, pues, hubiera podido ser un gran
presidente en Noruega y quién sabe si puedan
reemplazarlo los príncipes de la dinastía de
Bernadotte. Pero, sobre todo, hubiera sido el
gobernante popular por excelencia, amado,
respetado y admirado de una nación que anteP!)ne la energía á todas las virtudes y que habituado á las inclemencias de su clima, gusta,
sobr~ todo, de los hombres que han vencido á
los v10ntos, al oleaje, á las nieves blancas co .
mo el _suda:rio, frías como el sepulcM é invasoras, sllenciosas y homicidas como el miasma.
En Africa se lucha contra el fuego, contra el
sol que abrasa y el suelo que quema; en Noruega se lucha contra. el hielo que congela y
mata.
Y si Lívingston y su salvador Stanley vencieron al fuego, Nansenha sido el vencedor de la
nieve y del cierzo.
Este vencedor pudo haber sido un gran gobernante. Pero el destino quiere otra cosa y de
su sillón presidencial hará un trono para un
príncipe adolescente, acaso, y tierno y delicado
como una dama.
A bien que abajo de él estará el fortísimo
pueblo Noruego y sobre él la Constitución y
el Parlamento.
DR. M. FLORES.

Máximo üóme~

ENtros
lugar preferente éiamos á conocerá nueslectores uno de los últimos retratos

del General Máximo Gómez, caudillo de lá Independencia de Cuba, que falleció recientemente en la Habana.
Más feliz que Martí y que Maceo, el veterano que acaba de bajar á la tumba querido y
respetado de todo un pueblo, tuvo la dicha de
ver realizados los ideales de la vieja colonia,
que tanto y tan heroicamente luchó por su independencia. Ajeno por completo á la política,
pasó sus últimos años entregado á las dulzuras del hogar, á la calma de la vida privada.
La muerte de Máximo Gómez es motivo de
hondo duelo para Cuba. Difícilmmte se olvidará en aquella. tierra, el recuerdo del noble
y valiente caudillo.

00
Libros Viejos
(POR IIANUEL UGARTE)

la ribera izquierda del Sena, junto á los
P murallones
del río, donde instalan sus alOR

macenes los vendedores de libros viejos, se pasea todas las mañanas un hombre extraño, de
ojos apagados y lento andar, que se detiene á
cada instante, hurga en todos aquellos polvorientos archivos de la imaginación, y s,:1 a leja
siempre malhumorado, siempre triste, como si
persiguiera algo que no encuentra jamás.
Curioso por saber lo que buse,aba, reuní cierta vez todas mis osadías en el haz de una pregunta. equívoca y le dije:
-¿Quizás acechamos la misma obra?
Sus ojo~ parecieron desp1&gt;rezarse para abrir
los párpados; me inte,rogó con su mutismo, y,
alejándome un tanto de la o la de compradores
de ocasión, me habló misteriosamente:
-Los libros son almas y son cuerpos. Todos
esos tomos que están apilados sobre las estanterías, han tenido sus noches ensangrentadas
de a.mores brutales y se han retorcido bajo las
manos febriles de un hombre, que los ha arrojado después con desdén, sobre la carpeta de
la mesa de trabajo. Todas las páginas guardan los rastros de apasionamientos egoístas:
hay anotaciones, hay hojas rotas, y hay huellas de dedos nerviosos que han dibujado su
impresión sobre la margen blanca. Y yo busco
u·n volumen virginal, cuyo amante de una noche haya respetado todos los candores y todas

las inocencias; un libro que haya sido leído sin
cortar las páginas, en medio de un recogimiento místico.
_-¿No es posible-afladió,- no es posible aspirar el aroma de una flor sin morderla?
Y me contó una historia de amores juveniles. Una mujer seducida y abandonada. Un libro más en las estanterías de lo~ mercaderes.

••
Nuestro próximo Concurso
MUY IMPORTANTE

fotógrafos de la Capital y
A LGUNOS
de los Estados nos manifiestan
que no ]es ha sido posible aún terminar los trabajos que desean remitir al
concurso de hermosas cabezas _femeninas á que convocó EL MUNDO ILusTRADo, y nos piden prorroguemos
por un mes el plazo concedido para
la admisión de aquellos trabajos.
Deseosos de facilitar hasta donde
nos sea posibleá los interesados la mejor manera de que tomen parte en el
certamen, hemos resuelto ampliar el
referido plazo, señalando el 31 de julio entrante como el último día hábil
para la admisión de fotografías, en el
concepto de que por ningún motivo se
tendrán como enviadas en tiempo
oportuno, por lo que se refiere á las de
fuera de la Capital, las que marquen
en los sellos de correo una fecha posterior al 29 del mismo mes.
***

Como una aclaración á las bases
respectivas, hace~os constar que si
bien se concede un premio á una belleza femenina y otro al mejor estudio fotográfico, no debe tenerse esta
circunstancia como reveladora de que,
en realidad, so:i dos los concursos á
que convocamos, pues nada dificil será, por ejemplo, que el retrato de la
dama que resulte vencedora por su
h ermosura, sea premiado como el mejor estudio fotográfico, 6, por el contrario, que lo sea un estudio para el
cual haya seryic,lo como modelo una
dama que no sea, igualmente, premiada. Los fotógrafos pueden, por lo
mismo-y en igual caso están todas
las personas que lo deseen, aun cuando no sean subscriptores de este semanario,- enviarnos los retratos y es~
tudios especiales que gusten.
El certamen floral, que debía celebrarse este domingo, queda también
transferido. Oportunamente señalaremos la fecha en que deba efectuarse.

-1

...

Martirio

.J

(C111dro de Brunk•ll

�t:I mando 1latra4o
El mundo Tlustrado

EL CASINO ESPAÑOL

EN
nuestra edición anterior dimos á conocer dos fotografías de la puer. ta principal y del patio del nuevo edificio del Casino Español, cons-

truido á todo costo en la calle del Espíritu Santo.
A fin de comp etar nuestra información, reproducimos hoy otras fo' tografías entre las cuales figuran: una de la monumental escalera que
conduce á la planta alta, y otra del gran salón, que tanto se distingue
por el lujo y propieditd de su decorado.
La escalera es de mármol de Carrara y de cantera blanca muy fina,
y tiene, al frente del arranque, un escudo dd Carlos V y una alegoría de
Castilla, primorosamente esculpidos. En los corredores de la planta alta domina el estilo Renacimiento; los pisos son de mosaico y los techos,
divididos en grandes "plaionds", están pintados al óleo.
.
En el salón, que ocupa todo el frente del edificio, se ha hecho un verdadero derroche de buen gusto: dominan allí el mármol y el oro, y hermosas pinturas al óleo, que reproducen acontecimientos notables de la
.«'
Historia de España, lo decoran. Repartidos en el magnífico "plafond"
y siguiendo las molduras del artesonado, hay pequeños focos de luz
eléctrica. El pisQ es de madera imitando mosaico.
Hacia el fondo del corredor, frente á la escalera, se encuentra la
, ?
sala de fumar, cuyas paredes están decoradas al óleo, simulando los
jaspes del tecali. Dos grandes cuadros de reputados artistas y cuatro
estatuas de bronce, completan la parte decorativa, formando el más vis- 1' ¡a.;;'1
toso conjunto.
. ....
A la derecha de la puerta principal se encuentra el restaurant, provisto de finísima vajilla y de lujosos apara.dore~, mesas y sillas america- "'
nas. Al fondo se ve una vidriera artística. Los billares están instalados en el patio, que protege del sol y de la lluvia una hermosa techumbre de hierro y cristales, y que limita la _soberbia arquería del piso ba-

"'1t•''

t -~

Restaurant del Casino Español.

Det alle de la escalera del Casino Español.

SOY CUBANO

00000000000000000000&lt;&gt;00000000000000000000000000000~

IB3 IBILIL111§ 11\ ~u IB§

A.l poeta J!hwique de Ala,-cón.

Visto calzón de dril y chamarreta
que con el cinto del machete entallo·
en la guerra volaba mi caballo
'
al sentir mi zapato de vaqueta.
De ~ntonces guardo un Colt y una escopeta
por s1 otra causa de esgrimirlos hallo·
'
es mi gozo en la pa:,;, lidiar un gallo· '
mi orgullo, improvisar una cuarteta.'
Tengo en el monte una_vivienda pobre
que abrasa el sol y que refresca el río·
una Divina Caridad del Cobre
'
que me resguarda de dolor y murria·
una guajira alegre en el bohío,
'
y una "guajira" triste en la bandurria!
Uno de los corredores.

MANUEL S. P ICHARDO.

jo. Cerrando los arcos, por decirlo así, se ven,
esculpidos en piedra, los escudos de las distintas provincias españolas.
Las fotografías que publicamos fueron ;tomadas pór el Sr. E. Bustillo.

00
DOS SONETOS

SOY ESPAÑOL .
Luzco del mundo en la gentil pavana,
bajo el recio tahalí de ,m i tizona,
una cruz escarlata que os abona
mi abolengo de estirpe castellana.
Llevo en los hombros ferreruelo grana;
guío el mos~acho á usanza borgoñona
y mi blanca gorguera se almidona,
bajo mi crespa cabellera cana.
Tengo cien lanza s combatiendo en Flandes,
mil siervos en las f a ldas de los Andes,
.calderas y pendón, horca y cuchillo,
un condado en la tierra montañesa,
un fraile confesor de la condesa,
diez corceles, cien pajes y un castillo.
E NRIQUE DE ALARCÓN.

CAZAA!--,OSO. ,

CRISAL,IOA.

(T11~1J91 pr1nnhdof 11ulin dt IIOi
El gran salón.

,n P1rl1 p9r 1, ooulter m111l111n, lnrlque Qum■,)
1

�El m1111lo 111strallo

El m11do nutrallo

-N-EeROLOGfA- --- -

ENdeelexistir
transcurso de una semana han dejado
tres hombres notables: el Sr. Lic.

D. Luis García M., Gobernador de-Campeche,
que falleció en la ciudad de este nombre el 15
de.l actual; el Sr. Obispo de Tepic, Dr. Don
Ignacio Díaz, que murió en Acaponeta, en la
misma fecha, y el señor Magistrado D. Vicente Dardón, que falleció el lunes último, en su
r~sidencia de la calle de San Felipe Neri, en
esta capital.
,El señor García M. deja en Campeche recuerdos muy gratos de su Administración; fué
en el desempeño de sus funciones un guardián
celoso de los intereses públicos, y á sus esfuerzos. y su iniciativa se deben muchas y
muy importantes mejoras. La enseñanza de la
ju:ventud, sobre todo, recibió durante su gobierno, extraordinario impulso.
~~

** *

•El señor Obispo Díaz, modelo de humildad
bien entendida y de generoso desprendimi1-nto, era el tipo del verdadero sacerdote cristiano: sumiso, rPspetuoso, acató siempre la ley
civil, y poseído de un ardiente amor hacia los
pobres, enjugó muchas lágrimas y alivió mucqas miserias. Con sus rentas fundó hospitales y escuelas. Este es su mejor elogio.

El nuevo edificio del Casino Español.-Salón de'.billares.

En cuanto al señor L ic. Dardón, que últimamente desempeñaba el puesto de Presidente del
Tribunal Superior de Justicia del Distrito, su
muerte ha sido, con sobra de razón, muy sentida en los •círculos oficiales. Fué un funcionario probo é ilustrado, y los servicios que
prestó al Gobierno en el ramo judicial, fueron
muy meritorios.
A sus funerales, que se efectuaron el martes,
concurr;.eron diversas comisione3 oficiales y
un gran número de particulares.

.00
- LA LECCION DE ESPANOL

t Sr. Magistrado D. Vicente Dardón

Heme aquí convertido en Maestro de escuela.
Ivonne, una adorable muñeca rubia, me . dijo:

-Yo quiero aprender el español. Tu idioma
es dulce como una música; y yo sería feliz si
pudiera hablarlo como tú.
-Nada más fácil; y puesto qu,e tus caprichos
son órdenes para mí, ei:npezaremos cuando
quieras la tarea. Pero con una condición ....
-¿Cuál?
-Comenzaremos por conocer cómo se llaman todas las partes del cuerpo: ojos, mejillas, labios, pestañas, manos, boca., etc. Yo
te iré diciendo su equivalencia en franClés, y
para que no se te olvide la lección, te daré un
beso en cada una de las partes que te vaya en. señando.
Ivonne vaciló un instante, y como suspirando me dijo:
-Bueno: . . .. .
Y la cátedr,a empezó. ..
-Yeux (y aquí un beso) se dice: ojos;joue (y
aquí otro beso) se dice: mejilla; levre, labio;
cils, pestañas; bouche, boca; mains, manos. Y
así sucesivamente la lección continuó.
Para amenizar la clase, yo recitaba en mi
lengua todos los madrigalés en que los poetas

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-r Sr. Lic. D. Luis;García.,M.

t ObiSI&gt;O D. Ignacio Díaz

de mi país han cantado á sus novias las ansias de su amor. E I vonne me escuchaba
ateotamente, queriendo con su curiosidad de
mujer penetrar en el alma de esas rimas sono•
ras_y ardientes, en que cantores enamorados
pusieron todo el fuego de su inspiracipn.
Ivonne hace progresos. Con lo que sabe de
español ya podría avértturarse por tierras de
Castilla ó de América, y dema.ndar con su voz
armoniosa lo que es más necesario en el comercio de la vida.

Pero hay '-~O:' vocablo, un mísero vocablo,
que la pobre muchacha no puede recordar jamás.
Por nada del mundo mi encantadora é inteligente discípula puede retener la -palabra boca.
. Y todos los días, al terminar la clase, con
una divina coquetería me hace la misma pregunta:
-Oomment s'appelle ga1-Y con su meñique
de nácar me seiiala s11 _dulce boca ge _c oral.

..
. "'T ~

-Yo, un tanto indignado-los profesores debemos ser enérgicos,- tengo que repeti.rle por
milésima vez á mi olvidadiza discípula la difícil lección de español.
RAFAEL SlLVA.

París, 1905.

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�e1:mun110 llustfa4o

€1 mundo Tlastrallo

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-~

~lizablde el Vagabundo
veces, mientras trabajaba en
~quel abandonado jardín, Elizabide el
.
Vagabundo se decía al ver pasará
Maintoni, que volvía de la.iglesia:
- ¿Qué pensarái' ¡,Vivirá satisfecha? ¡La vida de Maintoni le parecía tan extraña! Porque
era natural que quien como él había anó.ado
siempre á la buena de Dios rodando por el
mundo, encontrara la calma y el silencio de la
aldea delicioso; pero ella, que no había salido
nunca de aquel rincón, ¡,no sintiría deseos de
asistir á teatros, á fiestas, diversionPs, de vivir otra vida más esp éndida, más intensa? Y
como Elizabide el Vagabundo no se daba respuesta á su pregunta, seguía removiendo la
tierra con su azadón filosóficamente.
- Es una majer fuerte-pensaba después-; su
alma es tan serena, tan clara, que llega á preocupar. Una preocupación científica, sólo científica, eso es claro. Y Elizabide el Vairabundo,
satisfecho de la seguridad que se concedía á sí
mismo de que íntimamente no tomaba parte en
aquella procupación, seguía trabajando en el
jardía abandonado de su casa.
Era un tipo bastante curioso el de Efüabide
el Vagabundo. Reunía todas las cualidadPS y
defecto, del vascongado de la costa: era auda1.,
irónico, perezoso, burlón. La ligereza y el olvido constituían la base de su temperamento:
no daba importancia á nada, se olvidaba de
todo. Había gastado casi entero su escaso c¡¡,pital en sus corerías por América, de periodista en un pueblo, de negociante en otro, aquí
vendiendo ganado, allá comerciando en vinos.
Estuvo muchas veces á punto dehacer fortuna.
lo que no con~iguió por indiferencia. Era de
esos hombres que se dejan llevar por los acontecimientos sin protestar nunca. Su vida, él la
comparaba con la marcha de uno de esoi¡ troncos que van por el río,que si nadie los recoge,
se pierden al fin en el mar.
Su inercia y su pere,,a eran más de ~ensamiento que de manos, su alma huía de el mucas veces: le bastaba mirar el agua corriente,
contemplar una nube ó una. estrella,para olvidar el proyecto más importante de su vida, y
cuando no lo olvidaba por esto, lo abandonaba por cualquier otra cosa, sin por qué muchas
veces.
Ultimamente se había encontrado en una estancia del Uruguay, y como Elizabide era
agradable en su trato y no muy desagradable
en su aspecto, aunque tenía ya sus treinta y
ocho años, el dueño de la estancia le ofreció la
mano de su hija, una muchacha bastante fea
que estaba en amores con un mulato. Elizabide, á quien no le parecía mal la vida salvaje
de la estancia. aceptó, y ya estaba para casarse cuando sintió la nostalgia de su pueblo, del
olor á heno de sus montes, del paisaje brumoso de la tierra vascongada. Como en sus planes no entraban explicaciones bruscas, una
mañana, al amanecer, advirtió á los padres de
su futura que iba ·á il.· á Montevideo á comprar
el re¡alo de boda; montó á. caballo, luego en
TJíH~S

M

EL PúETA
Inclinada la frente soñadora
al peso abrumador de triste idea,
que surge en su cerebro y centellea
como chispa de fuego abrasadora;
consolando al que sufre y al que llora
con las notas del arpa que rasguea,
y entre sombras y abrojos, sin que vea
un rayo bienhechor de lu.z de aurora:

así cruza las sendas de la vida
el poeta que gime ein consuelo,

lltva.ndo tl alma dt dqlor henéhid&amp;,

y así tal ver. se aliente él a-lma mía
con los dulces recuerdos del pasado.

¡Compadecedlo en su profundo duelo!
A ve que vuela con el ala herida
en busca de su nido, que es el cielo.

_¡Oh mi madre, mi amor! Implora al cielo,
como yo de rodillas se lo pido,
que retorne al hogar; tal es mi anhelo.

A MI MADRE

El pájaro que hoy canta entristecido
bajo tus alas hallará consuelo.
¡Tú eres la alondra que calienta el nido!

¡Oh mi madre! Cuán lejos de tu lado
me separó el destino! Ave sombría,
enfermo de pesar y nostalgía, _
en busca voy del nido abandonado.
f •

1

•

I

,

JUAN

1

Ayl Quiero ver mi ho¡a,r pobre y honra~o, '
la ouna. 1n c¡uo durmiendo 101u•1!a,
·

B. Dm:,OAIX).

111 tro~¡ llt¡ó

Á la, oe.pit¡i,J,

se embai-06 9n uA

trasatlántico, y después .de saludar cariñosamente la tierra hospitalaria de América, se volg ió á España.
Llegó á su pueblo, un pueblecillo de la prov incia de Guipúzcoa; abrazó ;; su hermano Ignacio, que estaba allí de boticario: fué á ver á
su nodriza., á quien prometió no hacer ninguna
escapatoria más, y se instaló en su casa.
Cuando corrió por el pnfb]o la voz de que no
sólo no había hecho dinero en América, sino
que lo había perdido, todo el mundo recordó
que antes de salir de la aldea ya tenía fama de .
fatuo, insubstancial y vagabundo.
El no se preocupaba absolqtamente de nada
por estas 1:osas: cayaba en su huerta, y en lbs
ratos perdidos trabajaba en construir una canoa para and_a r en el río, cosa que á todo el _
pueblo indignaba.
·
•
Elizabide él Vagabundo creía que su herma:
no Ignacio, la mujer y los hijos de éste le desdeñaban, y por eso no iba á visitarles más que
de cuando en cuando; pero pronto vió que su
hermano y su cuñado le estimaban y le haéían
reproches porque no iha á verlos. Elizabide
CQmenzó á aiiudir á casa de su be_rmano conmás frecuencia.
La casa del boticario e~taba á la salida del
pueblo, completamente aislada; por la parte

del camino tenía un jardín rodeado de una tapia., y por encima de ella saHan ramas de laurel de un verde obscuro que protegían algo la
fachada del viento del Norte. Pasando el jardín estaba la botica.
La casa no tenía balcones, sino sólo ventanas, ;, éstas abiertas en la pared sin simetría
alguna; quizás esto era debido á que algunas
de ellas estaban tapiadas.
Al pasar en el tren ó en el coche por ·1as prov incias del Norte, ¡,no habéis visto casas solitarias que, sin saber por qué, os daban envidia? Parece que allá dentro se debe vivir bien,
se adivina. una "Xistencia dulce y apacible; las
ventan11s con cortinas hablan de interiores &lt;'asi monásticos, de grandes habitaciones a.muebladas con arcas y cómodas de nogal, de inmensas camas de madera: de una existencia
tranquila, sosegada, cuyas horas pasan lentas, medide.5 por el viejo reloj de 11,lta caja que
}~11101,
111. ii.ocb§ 11u 1H&gt;n9ro tiiotaQ.

e"

La casa del boticario era de éstas; en el jardí n se veían jacintos, heliotropos. rosales y
enormes qortensias que llegaban hasta la altura de los halcones del piso bajo. Por encima
dela ta,pia del jardín caían como en cascada
un torrente de rosas .blancas, sencillas, que en
vascuence se llaman chornas [locas] por lo frívolas qu~ son y por lo pronto que se marchitan y se caen,
Cuando Elizabide el Vagabundo fué á casa
de su herma110, ya con más confianza, el boticario y su mujerJ seguidos de todos lós chico¡¡,
]e enseñaron la casa, limpia, cl~ra y bien
oliente; después fueron; á yer 111, huerta, y aquí
Eli,.abide el Vagabundo vió por primera vez á
Maintoni, que, con la cabeza cubierta con un
sombrero de paja, estaba recogiendo guisantes
en latfalda del delants.l. Elizabide y ella se sal ud aron fríamente.
- Vamos hacia ei río-le dijo á su hermana
la mujer del boticario. Diles á las chicas que
lleven él chocolate allí.
Maintoni se fué hacia .la casa, y los demás,
por una espe,,ie de túnel largo formado por perales que tenían las ramas extendidas como las •
varillas de un abanico, bajaron á una plazoleta que estaba junto al río, entre árboles, en
donJe había una mesa rústica y un banco de
piedra. El sol, al penetrar entre el follaje, iluminaba el fondo del río y se veían las piedras
redondas del cauce y los peces que pasaban
lenta,01ente brillando como si fueran de plata.
La tarde er.a de una tranquilidad admirable; el
cielo, azul, puro y tranquilo.
Antes del caer de 1a tarde las ·dos muchachas
de casa del boticario vinieron con bandejas en
la mano trayendo chocolate y bizcochos. Los
chicos se abalanzaron sobre los b izcochos co- ·
roo fieras. Elizabide el Vagabundo habló de
sus viajes, contó algunas aventuras y tuvo
suspensos de sus labios á todos. Sólo ella,
Maintoni, pareció no entusiasmarse gran cosa
con aquellas narraciones.
-Mañana vendrás, tío Pablo-, ¡,verdad?-le
decían los chicos.
-Sí, vendré.
Y Elizabide el Vagabundo se marchó á su
casa y pensó en Maintoni y soñó con ella. La
veía en su imaginación tal cúal era: chiquitina, esbelta, con sus ojos negros, brillantes,
rodeada de sus sobrinos, que le abrazaban.y le
besuqueaban.
Como el mayor de los hijos del b nticario es•
tudiaba el tercer año del bachillerato, Elizabide se dedic'ó á darle lecciones de francés, y á
éstas lecciones se agregó Maintoni.
Elizabide comenzaba á sentirse preocupado
con la hermana de su cuñada, t an serena, tan
inmutable; no se comprendí.a si su alma era un
alma de niña sin deseos ni aspiradones, ó si
era una mujer indiferente á todo lo que no se
rel acionasecon las personas que vivían en su
bogar. El vagabundo la solía mirar absorto.
- ¡,Qué ·pensará?-se preguntaba. Una vez se
sintió atrevido , y la dijo:
-¡,Y usted no piensa casarse, Maintoni'I
-¡Yo! ¡casarme!
·
-1,Por qué noi'
-¿Quién va á cuidar de los chicos si me caso? Además, yo ya soy rwscazarra [solterona]contestó ella r iéndose.
-¡A los veintisiete años solterona! Entonces ·
yo, que tengo treinta y och o, debo de estar en
el último grado de la decrepitud.
Maintoni á esto no dijo nada; no h izo más
que !!Onreír.
Aquella noche Elizabide se asombró al v~t·
lo que le preocupaba. Maintoni.

-¿Qu, olaH dt mujtJ'

e■

áata.?-110 deoía.,-

�€1 fflHdO TI1stndo
€1 miado llatrado
De orgullosa no tiene na.da, de romántica tampoco, y sin embargo ..... .
En la orilla del río, cerca de un estrecho desfiladero, brotaba una fuente que tenía un estanque profundísimo, el agua parecía allí de
cristal por lo inmóvil. Así era quizá.s el alma
de Maintoni-se decía Elizabide--y sin embargo .... -Sin embargo, á pesar de sus definiciones, la preocupación no se desvanecía; al revés, iba haciéndose mayor.
Llegó el verano; en el jardín de la. casa del
boticario reunía.se toda la. familia, Maintoni y
Elizabide el Vagabundo. Nunca fué éste tan
exacto como entonces, nunca tan dichoso y tan
desgraciado al mismo tiempo. Al anochecer,
cuando el cielo se llenaba de estrellas y la luz
pálida de· Júpiter brillaba en el firmamento,
las conversaciones se hacían más íntimas, más
familiares, coreadas por el canto de los sapos.
Maintoni se mostraba más expansiva, más locuaz.
A las nueve de la noche, cuando se oía el sonar de los cascabeles de la diligencia que pasaba por el pueblo con un gran farol sobre la
capota del pescante, se disolvía la. reunión y
Elizabide se marchaba á su casa haciendo proyectos para el día de mañana, que giraban
siempre al rededor de Maintoni.
A veces, desalentado, se pregunta.ba:-¡,No
es imbécil haber recorrido el mundo para venir á caer á un pueblecillo y enamorarse de
una señorita de a.ldeai' ¡Y quién se atrevía á
decir nada á aquella mujer tan serena, tan impasible!
Fué pasando el verano, llegó la época de las
fiestas, y el boticario y su familia se dispusieron á celebrar la. romería de Arnazabal como
todos los años.
-¿Tú también vendrás con nosotros?-le preguntó el boticario á su hermano.
.
-Yo no.
-¿Por qué no?
-No tengo ganas.
-Bueno, bueno; pero te advierto que te vas
á quedar solo, porque hasta las muchachas
vendrán con nosotros.
-¿Y usted también?-dijo Elizabide á Maintoni.
-Sí. ¡Ya lo creo! A mí me gustan mucho las
romerías.
-No hagaslca.so, que no es por eso-replicó
el boticario - Va á ver al médico de Arnazabal, que es un muchacho joven que el afio pa•
sado le hizo el amor.
-¡,Y por qué no?-exclamó Maintoni son·
riendo.
.
Elizabide el Vagabundo palideció, enrojeció;
pero no dijo nada.
La víspera de la romería el boticario le volvió á preguntar á su hermano:
-¿Conque vienes ó no?
-Bueno. Iré-murmuró el Vagabundo.
Al día siguiente se levantaron temprano y
salieron del pueblo, tomaron la carretera., y
después, siguiendo veredas, atravesando prados cubiertos de altas hierbas y de purpúreas
digitales, se internaron en el monte. La mañana estaba húmeda, templada; el campo, moja·
do por el rocío; el cielo, azul muy pálido, con
algunas nubecillas blancas que se deshilachaban en estrías tenues. A las diez de la maíiana
llegaron á Arnazabal, un pueblo en un alto,
con su iglesia, su juego de pelota en la plaza,
y dos ó tres calles formadas por caseríos.
Entraron en el caserío, propiedad de la mu·
jer del boticario, y pasaron á la cocina. .Allí
comenzaron los agasajos y los grandes recibimientos de la vieja de la casa, que abandonó
su labor de echar ramas al fuego y de mecer
la cuna de un niño; se levantó del fogón bajo,
en donde estaba sentada, y saludó á todos, besando á Maintoni, á su hermana y á los chicos.
Era una vieja flaca, acartonada, con un pañuelo negro en la cabeza; tenía la nariz larga
y ganchuda, la boca sin dientes, la cara llena
de arrugas y el pelo blanco.
-¿Y vuestra merced es el que estaba en las
Indias'l-pre~untó la vieja á Elizabide, encarándose con el.
-Sí· yo era el que estaba allá.
Com~ habían dado las diez y á esta hora
empezaba la Misa mayor, no quedaba en casa
más que la vieja. Todos se dirigieron á la Iglesia.
Antes de comer, el boticario, ayudado de su
cuñada y de los chicos, disparó desde una ventaI\a del caserío una barbaridad de cohetes, y
después bajaron todos al comedor. Había más
de veinte personas en la mesa, entre ellas el ·
médico del pueblo, que se sentó cerca de Ma.intoni y tuvo para ella y para su hermana un
sinfi~ de galanterías y de oficiosidades.
Elizabide el Vagabundo sintió una tristeza
tan grande en aquel momento, que pensó en
dejar la aldea y volverse á América. Dur~nte
la comida, Maintoni miraba mucho á .Ehzabide.
-Es para burlarse de mí-pensaba éste.- Ha
sospechado que la quiero, y coquetea con el
otro. El golfo de México tendrá que ser otra
vez conmigo.
.
Al terminar la comida eran más de las cua·
tro; había. comenzado el baile. El médico, sin

separarse de Maintoni, seguía galanteándola,
-¡Maintoni! ¡Aquíl-le dijo su hermana, y
y ella. seguía mirando á Elizabide.
ella se alejo de él ; pero se volvió á mirarle
Al anochecer, cuando la fiesta estaba en su
una vez, y muchas.
esplendor, comenzó el aurrescu. Los muchaY siguieron todos andando hacia el pueblo
chos, agarrados de las manos, iban dando
por los camino¡¡ solitarios. En derredor vibravuelta á la plaza, precedidos de los tamboriba la noche llena de misterios; en el cielo palleros; dos de los mozos se destacaron, se hapitaban los astros. Elizabide el Vagabundo,
blaron, parecieron vacilar , y descubriéndose,
con ·el corazón anegado de sensaciones inefacon las boinas en la mano, invitaron á. Mainbles, sofocado de felicidad, miraba con los ojos
toni para ser la primera, la reina del baile.
muy abiertos una estrella lejana, muy lejana,
Ella trató de disuadirles en vascuence: miró á
y le hablaba en voz baja.....
su cuñado, que sonrda; á su hermana, que
también sonreía, y á Elizabide, que estaba fúPío BAROJA.
nebre.
-Anda, no seas tonta-le dijo su hermana.
Y comenzó el baile con todas sus ceremonias
y sus saludos, recuerdos de una edad primitiLIBO
va y heroica. Conc1uído el aurrescu, el boticario sacó á bailar el fandango á su mujer, y el
médico joven á Maintoni.
Afuera, el viento gime, la lluvia cae.
Obscureció: fueron encendiéndose hogueras
Adentro, una balada brota del piano:
en la plaza, y la gente fué pensando en la vuelEs que la rubia enferma con lenta mano
ta. Después de tomar chocolate en el caserío,
A un blanco, silencioso país me atrae.
la familia. del boticario y Elizabide empren·
En dos bandas de fuego su trenza rubia
dieron el camino hacia casa.
Deslizándose, toca su blanca mano.
A lo lejos, entre los montes, se oían los
Y la lenta balada brota del piano
irrintzis de los que volvían de la romería, griY afuera, el viento gime, baja la lluvia.
tos como relinchos salvajes. En las espesuras
¡Qué mórbida. tristeza respira el piano!
brilla!: an los gusanos de luz como estrellas
A un país de silencio la rubia. enferma
azuladas, y l~s sapos lanzaban su nota de
Me lleva con doliente, rítmica mano.
cristal en el silencio de la noche serena.
Y evoco una infinita llanura yerma
De vez en cuando, al bajar alguna cuesta, al
Y un Castillo y una alba Princesa rubia
boticario se le ocurría que se agarraran todos
Que agoniza, en mi mano su frágil mano;
de la mano, y bajaban la cuesta cantando:
Mientras el viento gime, baja la lluvia
Aita San Antoniyo Urquiyolacua.
Y la lenta balada brota del piano ....
Ascoren biyotzeco santo devotua.
J. T . ARREAZA CALATRAVA.
A pesar de que Elizabide quería alejarse de
1905.
Maintoni, con la cual estaba indignado, dió la
coincidencia de que ella se encontrara junto á
él. Al formar la cadena, ella le daba l a mano,
una. mano pequeña, suave y tibia. De pronto,
al boticario, que iba el primero, se le ocurría
pararse y empujar para atrás, y entonces se
daban encontronazos los unos contra los
UBLICAMOS en este número una fotog rafía
otros, y á veces Elizabide recibía en sus brade la fachada del hermoso edificio donde se
zos á Maintuni. Ella reñía alegremente á su
encuentran establecidas,.en Viena, las oficinas
cuñado, y miraba al Vagabundo, siempre fúde la Legación de México en Austria, así conebre.
mo algunos interiores entre los cuales pueden
-Y usted, ¿,por qué está tan triste'?-le pre·
verse el Despacho del Sr. Ministro, D. Jesús
guntó Maintoni con voz maliciosa, y sus ojos
Zenil; el de su Secretario y la Sala de espenegros brillaron en la noche.
ra.
-¡Yo! No sé. Esta maldad· de hombre que
Las oficinas están amuebladas y decoradas
sin querer le entristecen las alegrías de los decon senci•lez y elegancia, viéndose en ellas a lmás.
,
g,mos cuadros de mérito y los mejores retra-Pero usted no es malo-dijo Maintoni, y le
tos del Sr. Presidente de la República y del
miró tan profundamente con sus ojos negros,
Sr. Secretario de Relaciones.
que Elizabide el Vagabundo se quedó
tan turbado,quepen•
só que hasta las mismas estrellas notarían su turbación.
-No, no soy malo
-murmuró Elizabide;-pero soy un fa.
tuo, un hombre inútil, como dice todo
el pueblo.
-¿Yeso le preocup a á usted, lo que
dice la gente que no
lo conoce?
-Sí, temo que sea
la verdad, y para un
hombre que tendrá
que marcharse otra
vez á América, eso
es un temor grave.
-¡Marcha.rsel ¿,Se
va usted á marchar
-murmuró Maintoni con voz triste.
-Sí.
-Pero ¿por qué?
-¡Oh! A usted no
se lo puedo decir.
-¿Y si lo adivinara?
-Entonces lo sentiría mucho, porque
se burlaría usted de
mí, que soy viejo ....
-¡Oh no!
-Que soy pobre.
-No importa.
-¡Oh, Maintoni!
¿,De veras? ¿,No me
rechazaría usted?
-No; al revés.
-·Entonces ..... .
¿me querrás como
yo te quiero'?-murmuró Elizabide el
Vagabundo en vascuence.
·
-Siempre, siempre
. . . . . . Y Maintoni inclinó su cabeza sobre el pecho de Elizabide, y éste la be•
Fa.chada de la Le¡¡-a.ción de México en Viena.
só en su cabellera
casts.fia.

..

••

La Legación de México en Viena

P

El Sr. Zenn en su Despacho.

El Sr. Zenll acordando con su Secretarlo.

Desvacho del Secretario.

MMMWWWMMMWMMMMWMWWMWWWMWW•

L1\UT1\RE)

Prisionero Cal'Ó, Valdiv!a. entonces,
De aquel heroico nlño,enamoradr
Se sintió, al verlP despreciar los bronces
Y, con la punta de sonora flecha,
Abollar hi coraza de un soldado
Y quedarse después firme en la brecha.

(DEL LIBRO "ALMA DE AMERICA")

I
La tribu, estrevitosa muchedumbre,
Entre cantos y ruidos de timbales,
Baja, de salto en salto, de la cumbre,
Entre los temblorosos matorrales,
Que abren ante ella el esvantado seno
Como á un empuje de torrente bronco,
Mientras que, al par Q.ue se desgalga el trueno,
El hacha cruje en el macizo t ronco.

-Heroico niño, ven. Toma el cuidado
-Le dijo así-de mi corcel plafante,
Me seguirás l)Or donde vaya. JJ as dado
De tu gentil valor mue~tra bastante,
Para ser digno de la noble vronda
De amistad Que te ofrezco: ilr á mi lado,
Poner mi estribo y alcanzar mi rienda!
III
Y corrieron los años; y el tumulto

¿A dónde Irá esa tribu de salvajes,
Las chatas sienes entre erectas plumas.
Jlial ceñidos con hórridos pelajes,
Los labios entreabiertos con espumas
Y los _puñ~ cerrados con tatuajes?
I.A dónde, á dónde irá, de salto en salto,
Mientras Que p0r encima huye una garza
O un cóndor hace círculos en lo alto?
¿A dónde Irá, .l)Or el espeso monte,
Quebrando con su ple la dura zarza
Y buscando con su hacba el horizonte?
A veces, ante el ímpetu bravío
De la tribu guerrera, se abre un llaneo
De la montaila y se descuelga un rfo,
Que va á estrellarse al fondo de un barranco:
A veces, sobre el gru.l)O, un ancha nube
Rasga su abri¡¡-o de flotante seda,
La lluvia cae, la neblina sube,
El rayo se d isloca, el trueno rueda:
A veces, desde el seno del boscaje
Un alarido la extensión espanta.
Una encina sacude su ramaje,
Una.culebra silba, un ave canta.:
Y p0r en medio, así. de la aspereza.
Avanza, uno tras otro, el ¡¡-ru.l)O entero.
Sin inclinar la Indómita cabeza,
Resuelta la actitud, el gesto ufano,
Un brazo firme en el broquel de cuero
Y un bacha erguida entre la diestra mano ....

II
Es la tribu araucana: ella á p0rfía
Resiste al espailol, Que, siempre noble,
Se entusiasma ante aquella rebeldía,
Oyó mil veces el clarín hispano
y el a.tambor del épico redoble,
Que ensordecieran á la l!'ama un día:
Pero. al estanca.miento del pantano
Que se resigna á su apacible suerte.
Pre6r!6 el movimiento tumultuoso
De espumante raudal : previó la muerte:
Y combatió sin m iedo y sin rep0so:
Y cuanto más bregó, se hizo más fuerte.
Tal, una vez, tras de batalla horrenda,
Pudo el conquistador entre sus lazos
Cogerá un prisionero: él era un niño.
1.Qué mágica. pasión ó qué leyenda
Sup0 arrancarleá los maternos brazos,
En Ja busca tal vez de otro ca.riño?
Amor de gloria le fijó otra senda:
Amor de gloria le empujó, sin duda,
A buscar el arrullo en la. contienda
Y las caricias en la selva ruda ......

ANTE U. TUMBA DE BUSTILLOS.
21 DE JUNIO 1899.

·Era
apenas ayer! Del lago en calma
1
Ib a tu barca en los cristales tersos;
Llevabas muchos sueíios en el alma
y en la pálida frente muchos versos.
¡Era apenas ayer! ¡Cuántos celajes
En la atmósfera azul ; cuántas canciones!
En la vida, ¡ qué espléndidos mirajes!
y en la mente, ¡qué mundo de ilusiones!
Er a tuyo el fulgor que trémulo arde
En la gloria triunfal de la mañana.,
La luz crepuscular, la roja_ tarde
Y el azul de la noche americana.
Tuyo era el porvenir; enamora.da
Besó tu frente el alma Poesía,
y la Gloria, tu novia inmaculada,
Amame, que soy tuya-te decía.

De los sucesos no turbó un Instante
En aQuel niño el entusiasmo oculto.
¿Quién era el niño aauel? Lautaro el nombre.
El tlem.l)O, siempre igual. siguió adelante...,.....
Y aQuel niño sintió que Iba. siendo hombre!
,Ay! ;Cuántas veces contempló enjaulado
Al cóndor de los Andes! iCuántas veces.
El. también como EU cóndor, al pasado
Vol vló los ojos y apuró las heces
· De inetable dolor! ......El ave, un día
Libre y fellz en la nevada altura,
Cuidados en su Jaula recibía
Del niño auuel. Q.ue, en su Infantil locura.
Así le hablaba:-¡ Tu aflicción es mía!Mucbas veces el viento,
Triste como un larguísimo lamento.
Llegaba de los Andes y traía
El olor de los bos&lt;iues y el arrullo
De los pájaros 11 bres y la fría
Pureza de las nieves y el murmullo
De fuentes claras entre selva umbría:
Y entonces fay! entonces, el salvaje
Cóndor. en su letal melancolía,
Eswnjaba su olímvlco plumaje,
El curvo pico apenas se entreabría.
Y. clavando en el cielo sus miradas
De nostálgica an¡¡-ustla, lentamente
Las alas iba abrlendo .... y de repente
Las desplegaba como nunca bellas,
Para que, al sacudirlas desplegadas,
Pasase el viento Por debajo de ellas ..... .
IV
Y sucedió que, el día
En que la tribu errante
De las cumbres bajó, ronca POrffa
Trabóse al fin con la aguerrida hueste
De los COnQulstadoresi Oh j ·¡ Qué instante!
Hubo una Díada autóctona y agreste:
Ercllla la cantó. i Xo hay oulen la cante!
Cuando, tras la perínclita batalla,
La flecha cae, et arcabuz se calla
Y quedan los hispanos vencedores.
Siente Lautaro el eco en sus oídos
De la Infancia revuelta entro frag0res:
Y prefiere. á gozar con sus seilores,
El pasarse á sufrir con los vencidos.
¡ Vencidos! ¿y qué es ello? tÍº es la suerte
Una esclava del hombre. La victoria

Es un capricho de mujer. La muerte

l',u·a. ceñirse con laurel .r roble,
¡ No basta ser audaz, sino ser fuerte,
No basta ser feliz, sino ser noble! ..... .
y
Tal es como. vibrante y satisfecho,
Se aleja con el gruw de vencidos
El mancebo gentil. Sobre su frente
Ciñe plumas de cóndor; en su oecho.
Piel de tigre; en sus brazos refornidos.
Pulseras de metálica serpiente,
Y ahí va ......
Mas, de pronto, en la montaña.
Sopla un viento cargado de perfume:
La intonsa cabellera se enmaraí'ía;
El pájaro sus a las desentume;
La hojarasca. levánt!I.Se en un giro:
El arroyo hace bucles con sus ondas :
El ramaje se envuelve en un suspiro:
Y hay un g0lpe de látigo en las frondas .... ..
Entonces iay! el juvonil atleta,
Al vensar en el viento que boL pasado,
Guarda en su pecho rma. emoción Inquieta,
Porque piensa en el cóndor enjaulado ..... .

Viento de libertad, viento salvaje,
Que pulsus como cítara el ramaje,
Restregando tus al as tragaros as
Contra los Andes de Insolentes crestas,
Vuela, vuela, robando de las cosas
Que acaricias, un algo y envolviendo
Ayes y rlsas. cánticos y oruuestas,
Entre los anchos pliegues de tu estruendo:
Vuela, vuela basta el cóndor, que encogido
En su picacho y en su vida errante,
Yace en la jaula, anímale un Instante.
Oazle pensaren su silvestre nido,
Y luego oue él se esponje y abra el pico.
Y. olvidando sus íntimas auercllas,
Las dos alas desdoble en abanico.
Pasa en tu vuelo I&gt;Or debajo de ellas,
Estremece el laurel de los hispanos
Y, huyendo de tus bosQues seculares,
Devora leguas en los verdes llanos
Y anda á perderte en los azules mares ..... .
VI
Súbito, ,iquel que se pasó al vencldo.
En soberbio picacho encuentra el nido
De un cóndor; luegoá él: símbolo augusto
De indomable vigor. Bajo la garra,
Una res ha tronchado su robusto
Cuello y el vico Je venetra un flanco
A manera de corva cimitarra;
Y la sangre gotea hacia un barranco......
Lautaro, Que ama al cóndor prisionero,
Espanta. á ese otro cóndor con un grito ......
Y el ave colosal, Q.ue en su fiereza
Se encara contra él, bate primero
Las alas, después yergue la cabeza
Y desde la ardua cumbre de granito
Se desprende l)Or 6n ...... como un velero
Que zarpase con rumbo al lnflnlto.
Y en tanto Que se aleja el cóndor fiero.
Lautaro abre su trocha en la aspereza·
Y le sigue callado el grup0 entero,
'
Resuelta la actitud, el gesto utano.
Un brazo firme en el broquel de cuero
Y un bacba. erguida entre la diestra. mano . . ..

Vence á la vida, pero no á la glor ia.

Jos:tí SANTOS ÜHOOANO.

¿,Y cómo fué después? .... Un soplo helado
Apagó de tu vida los ful¡wres;
Y ya sólo nos queda, atribulado,
Tu recuerdo, una cruz y muchas flores.
Y ante la ruda realidad que espanta,
Contemplando tus gélidos despojos,
Un sollozo se anuda en la garganta
Y se llenan de lágrimas los ojos.
¡Qué hondos pesares en el alma dejas!
¡Cómo ha quedado pensativa y triste!
¡Eras feliz y joven, y te alejas!
¡Eras honrado y bueno, y ya te fuiste!
Y te vas para siempre . ... La plegaria,
La. rebelión, el ruego .... ¡todo es vano!
¡ Y te vas en tu barca solitaria
Hacia la eterna sombra, pobre hermano!
¡Adiós! Vas á surcar las negras olas;
Te llevas nuestros íntimos dolores ....
Y ¿qué nos queda? .. ¡Nuestra pena. á solas,
Tu recuerdo, una cruz y muchas flores!

[Inéditos].

F. M. DE 0LAGUIBEL.

�€1 ffllldO Tillth'IIIO

Al que no está hecho á brag~s .....

L

A calleja era una de aquellas estrechas y largas
que dicen nos legaron los moros. Las construcciones, altas. El sol no tenla espacio para meter las narices
entre los tejados, y el suelo, ¡claro esl, guardaba la humedad de las últimas lluvias, hasta que llegaban otras
nuevas y ¡tardaban no poco!
. ~n el guardacantón de la esquina sentado estaba un
v1e¡o. Contemplaba un casón situado á su izquierda, ca-

són de paredes ventrudas y largas; la fachada no terminaba nunca, debla dar la vuelta á toda la manzana. Las
ventanas, colocadas simétricamente y protegidas por
contorsionadas rejas; el alero, de mucha sombra; la puerta, grande, grande como boca de gargantúa. El revoque
sucio y desconchado de la pared, dejaba ver á trechos el
armazón de añosos ladrillos. Una baldoseta valenciana
de un palmo en cuadro y con caracteres verdes, chiquitos. clasificaba aquel edificio de "Asilo de ancianos desamparados."
El viejo seguía contemplando el casón, y pensaba par a su andrajoso capote, que debla aventajarle en años,
pues aun cuando él no sabia á ciencia cierta los que llevaba sobre su espalda, por las trazas al otro viejo se le
podian contar más cicatrices y arrugas de las que se
vela en el rostro cuando pasaba por delante de los escaparates de las lujosas tiendas del centro de la ciudad.
¡Y que eran poco lucidos los vidrios de tales escaparates! Cuántas veces hablan le servido para mirarse !a lengua l os dias que el estómago protestaba de que su dueño se permitiera algún extraordinario agasajo.
El viejo sacó un papel del zurrón. donde guardaba toda su hacienda, no para leerlo-le habia estorbado lo
negro toda su vida,-sf para cerciorar,e que no sufrió
extravfo. Aquel papel le iba á abrir la puerta del Asilo,
y aquel papel le proporcionó una sorpresa muy agradable; por él pudo enterarse cuando se lo leyeron, que se
llamaba José Rodrlguez y Gracia, noticia absolutamente
nueva, pues estaba persuadido de que su nombre no era
otro que Greñas, el tio Greñas, como le decia todo el
mundo, desde que tenía uso de razón.
.
El tfo Greñas queria cobijarse bajo el techado de la
beneficencia oficial, después de cinco años de hondas
meditaciones, en las cueles examinaba, pensaba y media las ventajas y desventajas que podría reportarle el
abandonar aquella existencia de vagabundo y someterse
á la metódica holganza del Asilo, que él conocia por referencias de otros contemporáneos rebeldes á la pérdida
de su libertad.
Sentado en el guardacantón, todavia titubeaba entre
penetrar por aquella abertura grande que le atrafa con
las bocanadas de aliento tibio, llegadas hasta él cada
vez que se abria, ó volver pasos atrás, dejándosearrastrar por la fuerza de la tradición de muchos lustros pasados. como el picaruelo pajarillo que no puede soportar
la prisión de estrecha jaula, asl sea de dorados alambres.
¿Mas qué dirta D. Nemesio, el hornero, ~lcalde de barrio al verle otra vez mendigar, después de haberle molestado para. obtener del municipio su admisión en aquella santa casa? No, no habla remedio, era preciso decidirse. No estaba ya para bromas: su cuerpo se encon:aba hacia la tierra, y resultaba indecoroso que cualquier
dla Je encontrasen muerto en el arroyo como los perros
que no tienen amo.
.
y él ¿qué habla sido durante su ya lar¡a ex1stenci11.

más que un perro &amp;In amo? o, chlqíútln, Ql&amp;ndo apenu

sabia balbucear las palabras, encontróse un dia sin padre y sin madre, en medio de la calle, y de la calle hizo
el teatro de sus hazañas y correrlas.
No recordaba haber dormido ba¡·o cubierto. Cuando el
cierzo soplaba, los soportales de a plaza Mavor constituía~ su más abrigado lecho; si el bochorno éaldeaba la
atmosfera, los bancos del glacis ó de la Glorieta brindaban cómodo espacio para poder estirar el cuerpo. De la
bucólica no se mquietó jamás. Cuál mano generosa le
alargaba un mendrugo, cuál otra una moneda, y cuando
no, de los muchos cuarteles él sabia dónde sobraba el
mejor rancho, y qué cabo furriel era el más generoso para repartirlo. No, él no llegó á conocer el hambre. Rodando de calle en calle y de plaza en plaza, llamando de
puerta en puerta, se habla convertido en una molestia
precisa para todos los vecinos de la ciudad, que mirand~ la miseria con la ind1ferenci_a que generalmente se
mira, de¡aban prosperar en medio de la sociedad á aquel
parásito como á tantos otros, convirtiéndole en institución privilegiada, no sometida á la ley general impuesta
por Di"S á todos los descendientes de Adán.
Esto bien lo sabia el tío Greñas, y de ello se holgaba;
lo hi:bla oldo decir á los predicadores en las iglesias,
cuando, en las malas mañanas de cuaresma, cansado de
pedir en el atrio, se guarnecia de la humedad en el interior. Sf, mil veces lo escuchó; todos los hombres debian
comer el pan con el sudor de su rostro, y vea usted, él
no estaba seguro que los demás sudasen para ganar el
sustento, pero el suyo jamás le habla costado esfuerzo
alguno, y ¿para qué? Una filosofía subjetiva, propia, le
enseñaba la clave de aquel misterio. Es que los demás
hombres, pensaba el tio Greñas, son unos ambiciosos;
¡si cada uno se contentase con lo que tuviera! El nunca
había tenido nada, y con nada se había contentado, y
ahora, 1quécosa tan rara!, ahora, después de tantos años,
se sentia ambicioso y quería tener casa, lecho y comida
asegurada ....
El sonido de una campana recordó al tío Greñas la necesidad de decidir de una vez sobre su vida futura, y
abandonando el guardacantón, se dirigió con paso vacilante hacia el portal del Asilo.
.
-Indudablemente tocan á cenar, se dijo. Entretanto, la
noche se habla echado sobre la ciudad, y l os mecheros
del alumbrado público asomaban su rojiza luz uno trasde otro, quedando después en continuo parpadeo.
Greñas entró en el portal, hizo fa señal de la cruz al
percibir en una hornacina la imagen de la Virgen, y tiró
con cierta timidez del cordón de la campanilla. La mirilla
se abrió, y unos ojos relampaguearon detrás de la celosia. A los dos segundos se abrió también la puerta.
-¿Qué quiere hermano?-se oyó con voz gangosa, al
mismo tiempo que aparecfa la figura de una monja de
hábito azul y toca de anchas alas, cual si hubiera sido
repentinamente dibujada por m~gico pincel en el hueco
de la cancela.
-Entrar deseo; vea este papel-contestó Greñas alargándole el que llevaba en la mano.
-Pase pase-y después de cerrar la puerta, añadió la
monja:-Entre hermano, entre en el despacho. ahí, á la
der echa.
El tfo Greñas obedecía las indicaciones, y mientras
otra hermana de la caridad examinaba el pase y hacia
sus apuntaciones en el libro de entradas, de pie y con
su raído sombrero en la mano olfateaba cierto vaporcillo
bien oliente; como de á sopas con huevo, que salía de la
vecina estancia y alegraba el estómago.
No, no se hab1a equivocado; á los diez minutos, admitido en el establecimiento, ocupaba un asiento en los
bancos de madera del largo refectorio y sobre la mesa de
mármol tenia ante si una gamella colmada de humeaQte
sopa con huevo, que fué ingiriendo poco á poco, con la
ayuda de la cuchara de reluciente boj.
Terminada la cena, el capellán de la cas:! rezó el rosario, y después el tío Greñas, siguiendo la larga fila de
asilados, que con paso tardo iban saliendo del refe,torio, subió á los dormitorios, donde una hermana le indicó el lecho que se le habla destinado.
Los ancianos miraban al recien llegado con esa insolencia y menosprecio con que se recibe siempre al novato en todos los establecimientos donde se hace vida común. y más entre ta gente miserable, dominada por la
idea de que los intrusos pueden ser motivo de que se fes
acorte su ración cuotidiana.
No paró en ello la atención el tío Greñas. Se fijó con
P.referencia en la cama que por primera vez en su vida
iba á servirle para reposar su zarandeado cuerpo. ¿Resistir á la tentación de examinarlo todo? ¡Imposible! El
tocó primeramente con sus manos aquel armazón de hierro, y lo hizo oscila.r con disimulo para asegurarse que
~e tenía bien sobre sus cuatro patas. Después levantó
con cuidado el colchón por una punta, y vio que debajo
de él habla otros tres pequeños, que por el ruido que ha-

e, fflH dO Tlastrado
cían al golpearlos, debfan estar llenos de hojas de mafz
Por último, desembozó la sáb¡rna supenor, que estabá
cubierta con manta de lana, y como resultado de su inspección, se le oyó exclamar en voz alta:
-¡Carambita, y qué bien se debe dormir aquí dentro!
Y aún hay qmén dice que no se puede estar en estas casas. ¡Envid1ososl
Lo que hizo sonreír á sus vecinos.
Cuando todos los asilados de aquella cuadra estuvieron acostados, las luces de gas fueron apagándose y la
estancia quedó débilmente iluminada por una lamparilla de aceite, colocada en el centro.
La campana dió el toque de sile11cio para que cesaran
las cónversaciones de los viejos, impenitentes habladores, y un cuarto de hora después solo se e.scuchaba la
melodía de suspiros hondos y respiraciones disonantes
acompañada por cascadas toses y ronquidos cavernosos'
que eran los bajos obligados en aquel concierto de la hu~
manidad decadente, al rendirse en los brazos de Morfeo.
El tio Greñas, una v~ metido ent_re sá1&gt;anas, al contacto del mullido colchon y la espon¡osa manta, sintió un
calorcillo muy agradable:
·
-¡Esto es delicioso! murmuraba en voz imperceptible.
-Qué. bien se encuentra el cuerpo; sobre toao la cabeza
y ¡cómo se me hunde! Tendré que darte la vuelta á este
Imito para ver si del otro lado está más duro. ¿Y por
que no me habrá ocurrido vernr antes? Mira que he sido
tonto toda mi viaa . .. .
En su cerebro com1mzaron á bullir nuevas ideas, descubriéndole aspectos de la exist encia por é1 ignorados
hasta aquel momento .... y á la vez sacudían de sus párpados el sueño reparador, que nunca habia f111tado a su
llamamiento aun en las más rigurosas noches pasadas a
la intemperie.

· ·Á¡ ariúñéiár ·é, ·rérol ·1as ·,iricé,-éi ·úó. ·¿¡.efias · coiit"ó ·iás
campanadas y quedó admirado de no haber podido conciliar el sueño en las tres horas que llevaba en la cama.
Trató de cambiar de postura ¡Cosa inútil! Su inquieta
imaginación no se avenía con la tranquilidad del reposo.
En los ojos parecíale tener unos resortes que le obligaban á abrirlos cuando él trataba de tenerlos cerrados.
Por fin, después de haber oído las tres de la mañana
llegó un momento en que quedo sumido en ese estado
intermedio entre el sueño y la vigilia en el que va uno
perdiendo msensiblemente la nociou de fa ex1~t,mc1a ...
Aquello duró un instante, un fuerte g'llpe de tos del vecino de la derecha, que incorporado en su teche, continuó
largo rato recorriendo todo e1 d1apason de su asmat1ca
canturía, le desveló de tal modo, que fueron inútiles ya
todos sus esfuerzos para pegar los ojos en el re.sto de la
noche.
Las gratas ilusiones de primera hora trocáronse en
irascible catilinaria, .¡ue se dirig1a á si mismo. La fatiga
y la lasitud que aquella noche de forzada vigilia de¡aoa
en sus miembros, despertaron todos sus instintos rencorosos y agriaron su carácter hasta un extremo inconcebible.
-¿Y para esto he venido al Asilo? ¡Para no dormir en
toda la noche; lo Que jamás me había sucedido!
Pronto tomó una determinación. En cuanto tocaron á
levantarse, vistióse como los demás, y sin querer esperar la hora de la primera sopa, estuvo acechando un
descuido de la hermana portera y con toda la ligereza
que Je permitían sus piernas, se salió ... hacia la calle.
La recorrió toda, sin volver la vista atrás, y luego otra
y otra, y cuando se creyó bien lejos del Asilo, sentóse al
borde de la acera para enjugar e1 rostro sudoroso con el
dorso de la mano.
En su aturdimiento no había reparado que estaba frente á la botica de su protector D. Nemesio. Cuando éste
salió para quitar los tableros de su escaparate, extraña- ·
do de la presencia del mendigo, exclamó:
-¿Cómo es esto? ¿No hab1amos quedado en que iba
usted á entrar ayer en el Asilo?
-Y entré, señor Nemesio, entré.
-Pues pronto se ha cansado.
Después de breve pausa, el tio Greñas, encarándose
con su protector, le preguntó:
-Oiga Ud., señor Nemes10, ¿no ha dormido usted nunca fuera de su casa?
-SI, hombre, cuando voy de viaje.
-¿Y ha dormido usted igual en su cama que en la de
la posada?
-No siempre, alguna vez he extrañado la cama, sobre
todo si era muy blanda.
-Pues eso me ha pasado á mi. ... he extrañado la cama ....... .
Y siguió su vida errante, renegando de las comodidades que su protector le había proporcionado.
R. PAMPLONA ESCUDERO.

El Problema de las Habitaciones

. j -; 1

COMO PUEDE ADQUIRIRSE CON A1lONOS MENSUALES
LA PROPIEDAD DE UNA BUENA CASA

UCHO se ha habla.do entre nosotros acerca. de las dificulta.des con que tropieza la
clase media para obtener habitaciones cómodas, á bajo precio, y no una, sino muchas
veces, hemos expuesto en los diarios de esta
casa nuestra. ideas sobre el particular, aconsejando, como uno de los medios más seguros
de contrarrestar la. tira.nía de los arrendatarios, la formación de empresas que se dediquen
de toda. preferencia á comtruir edificios que,
por su costo relativamente peque!lo, puedan
ofrecerse al público mediante un corto desembolso a.l contado y un abono mensual reducido .
·
Salta á la vista.,desde luego, la conveniencia
de una combinación semejante, no sólo porque
de esta. manera los que no cuenta.o con más capital que ~l producto de su t r ab_ajo pued~n adquirir en propiedad su casa., smo también-y
esto es muy importante -porque a.sí se logrará estimular el a.horro que es, como se sabe, la
salva.guardia del rico y la única providencia
del pobre.
Tratando en cierta ocasión del mismo asunto que hoy nos ocupa, decíamos que el problema de las habitaciones es de la mayor trascendencia social, puesto que influye de modo muy
directo en el desarrrollo sólido de las poblaciones: hallar el medio ele que el maym· número de
habitantes ele un punto esté en posibilidad ele seidueiio ele su hogares. aun cuando 1w disponga ele
abundantes recursospecuniario.~,es, afirmábamos,
la. única solución posible á aquel problema que
tanto nos interesa, toda vez que el alza en el
precio de la. propiedad urbana. se acentúa más
cada.día y que el promedio de los tipos de arrendamiento sube, como es natural, á- medida que
áquélla es más marcada.
Para la clase media, para la bemérita clase
media. á cuyos esfuerzos debe t_anto el país, l ~
cuestión reviste grandísimo mterés; pues si
bien es cierto que los jornales son ah?ra
mucho mayores que ha.ce veinte a.iios, gra:cias
al ensanche de los negocios en general, cierto
es también que el aumento que ~n ellos se nota
no está,ni con mucho, en relació~ con el aumento en los precios de arrendamiento 4\10 se
observa. De aquí proviene, como es na.tura.],
que hombres que durante largos a!los han trabaja.do con el anhelo de allegar r~cursos que
los sal ven de cualquier emergencia 6 que hagan más tranquila su vejez, no pued3:n llevar
á la. caja de ahorros un sol~ peso 01 pue~a.n
tampoco acudir á las necesida.das de la. vida
diaria con la eficacia que requieren en cada
casi) sus exigencias.
Este malestar, esta situación anómala que, á
no ser porque obedece á causas perfectamente
definidas, parecería ine~plicable, se ha hecho
sentir lo mismo en México que en M&lt;;&gt;n~rrey,
en Guadalajara y en otras d~ las prmcipales
ciudades del país, donde la vida parece se~ cada día más difícil, no o bsta?te la prosperidad
del comercio y de la industria. .
Ahora bien ¿cuál es el remed10 que debe ensayarse para 'combatir los desastrosos efectos
de esa situación i'. . ... "El bienestar de las poblaciones será tanto más g~and~ cuanto roa.y~~
sea el número de sus p~opfe~a.rios urbanos,
y ya. hemos dicho al prmcipio de ~ste artículo
cuáles son en resumen nuestras ideás a~erca
de este punto, ideas nada. nuevas por _cierto,
ero que que sí conducen~ un fin pr~ctico, co~o uede comprobarse viendo el éxit~ que en
estepsentido han alcanzado algunas ciudades
de la. vecina República del ~or~e1 entre ellas
Filadelfia á la 9ue con ¡ust1cia se llama
"city of homes," 'ciudad de los hogares."
"Solución de un problema al parecer: tan
complejo-decíamos no ha.ce m~cho,-no tiene,
sin embargo, nada de extraordl~a~io ó de sobrehumano, y á la inversa:, participa en gr~ndedeese espíritu llano y em~n~ntemente práctico
que cara.eteriza los procedimientos y obras del
vi oroso pueblo de allende el Bravo. El mil~gr~ de Filadelfia, efectivamente! no se ~ebe siquiera á la iniciativa de su gobierno, s11;10 qu~
ha sido únicamente c,bra del e~fuerzo_ privado;
han sido los particulares qu~enes idear_on ;¡
llevaron á la práctica. la creaci?n ~e ~ociedadestoopera tiva s, anónimas ó de mstituciones de
crédito, para fomentar en gran~e escala Y por
diversas maneras la. construcción y venta. de
fincas urbanas y de todas categorías. Este objeto resultó luego una. de las más oportunas Y
seguras inversiones que podí~1;1 ~arse á los
fondos que se a.cumulan en las ca¡as de a.horro " bancos mutualistas, etc., y así fué como ·
la idea prosperó con tal fortuna, que ha pocos
a.ilos ha podido dar los inmensos resultadqs de_
que hablamos
Todas esas instituciones, qu~ pode~os comprender bajo el nombre genérico de Compañías de Construcciones y Préstamos,' ' no solamente facilitan dinero prestado á los dueilos

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Casas construidas wr el Banco Americano.-Acer" O. d&lt;' la calle dP Yenecia.

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Casas construfdas por el Banco Americano.-Esqulna de las calles de Li\,erPoOI Y Yenecia

Casas construidas por el Banco Americano,-Acera O, de la C!Ll!e de Venecia l' escrnina de Li ,•erpool.

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Casas constru(das ¡;¡or el Banco Amerlcano.-Acera P, de la calle de Venecia y esQulna con la de Marsella.

de terrenos, lotes ó solares, para edificación
de casas, ó se encargan ellas mismas de realizar los trabajos, sino que acometen,además, l a
construcción ó reconstrucción de rumbos enteros de las ciudades, alista.o.do casas modernas,
cómodas, higiénicas, hermosas y adecuadas á
t odas las fortunas, y las cuales logran vender
fácilmente á los mismos ocupantes, por abonos
mensuales que casi nunca excede11 del precio
acostumbrado en los arrendamientos comunes
y éorrientes.
·
Las Compañías de Construcciones han hecho
un negocio soberbio; pero á la vez, ha11 prestado un servicio inapreciable á las ciudades y
á los hombres de su país.
Y aquí es donde debemos notar cómo el empeño de que hablamos, ha sido una de las combinaciones financieras más feliz y fecunda de
los tiempos actuales: que aparte de su propia
prosperidad, fomenta el ''ahorro popular,"
embellece materialmente las ciudades, y mejora la condición so::ial del hombre en la vida
moderna.·•

El Banco Americano ha seguido con lauda.ble empeflo cultivando este género de negocios
y ha logrado, durante el tiempo que lleva de
haber asumido su dirección, darles cada día
mayor impulso.
En la nueva Colonia del Paseo, el Banco
Americano ha levantado treinta y tres casas
de l as cuales ha vendido ya 17, sin inter ven:
ción de. corredor alguno y sin que haya sido
necesario, para llamar la atención de los compradores, recurrir á anuncios más ó menos
rumbosos. Quedan aún por vender sólo cuatro
de á $11,000 cada una, y doce de á $9 000 que
pueden adquirirse, según ha tenido 1a' bo~dad
de informarnos el Banco, pagando $1,000 al
contado, y el resto en abonos de $84.00 y $68.00
mensuales, respectiva.mente.
Antes de hablar de las magníficas condicioD:es que ~n punto á situación, comodidad y solidez, reune!! las casas á que nos referimos,
nos parece Justo consignar un detalle que mu
cho honra al Sr. D. Víctor M. Garcés Gerente de la institución de crédito á que n~s referimos. ~es~oso el Sr. Garcés de que al proponer al publico la venta de las habitaciones en
abonos, resulten únicamente beneficiadas las
personas de escasos recursos que practiquen el
ahorro, ha desoído las ofertas constantes de
los especuladores, á fin de que éstos no puedan
tomar por su cuenta la compra de una casa para arrendarla. después en una suma mucho
mayor, si se quiere, que l a del abono, dando
a.sí margen á que los inquilinos, transcur ridos
algunos años, hayan pagado por arrendamiento más de lo que el Banco les cobra por
darles en propiedad las mismas casas. El Sr.
Garcés, por lo demás, ha tenido especial empeño en lograr que todas las familias que coro-

---

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-~.1-~

A mayor abundamiento, daremos á conocer
la opinión que acerca de las casas construidas
por el Banco Americano, ha emitido el Sr. Arquitecto D. Carlos Herr.ira, Profesor de la
Academia Nacional de Bellas Artes y Director de las obras de construcción del Instituto
Médico Nacional y del Instituto Geológico,
quien después de hacer un minucioso estudio
de las mismas, ha encontrado:
19 Que en las disposiciones de los planos no
se encuentran combinaciones viciosas que puedan comprometer la estabilidad de las casas.
29 Que las secciones de los di versos elementos constructivos están de acuerdo con los resultados del cálculo de resistencia, y que en
los muros de tabique está trabajado el material con una carga inferior á la de resistencia.

39 Que se han tenido en cuenta, en la construcción, todas las disposiciones vigentes en
punto á condiciones sanitarias, servidumbres,
etc., etc.
49 Que los materiales empleados y la manera de utilizarlos, están de acuerdo con los
principios de la construcción, y
59 Que á pesar de que las mamposterías hace nueve meses que se terminaron, no se nota.a
desperfectos en la construcción; no hay desplomes, desoí veles ni grietas; los pisos son rígidos, y las obras de carpintería y plomeria
e~tán en muy buen estado.
Esta opinión, de persona tan competente como el Sr. Herrbra, es la mejor recomendación
que pued_e _hacerse con respecto á las magníficas cond1c10nes en que se encuentra la serie
',.- :

00
AERE PERENNIUS
Sobre la onda azul, en donde ardía
la esencia tropical de la mañana,
la barca se alejó, como extra.humana
quimera que á los cielos se volvía.
¡Y con ella te fuiste! . ..... La armonía
- de tu belleza mística y profana,
al irradiar su magia soberana
divinizó la na,e que partía. ·
Ho ¡ , que evoco, ya lejos, tu figura,
la extraña dualidad de t\L hermosura
en mi recuerdo la tristeza ahonda;

Porque tiene tu forma anadiomena
la aoble línea de la estatua helena
y el pensativo enigma de Gioconda.
DARÍO HERRERA.

Haba.na, junio, 1905.

. /,.. 0~;¡---¡.,;-;;;--:;-:;=rrr.T"- --,--.-::==r--:-,:

-

/

,

1

Tres casas en la calle de Marsella

pren su casa al Banco sean honorables, lo
cual para los vecinos es de primera importancia.
En cuanto al precio de las habitaciones
y á los abonos mensuales, son, ciertamente,
muy bajos: pues hay, en la actualidad, qnien
pague $115.00 mensuales por arrendamiento de
nna casa que puede adquirirse en propiedad
con sólo $1,000 al contado y $84 al mes, como
abono.

**

* baratas, están situaLas casas, con ser tan
das en la colonia más hermosa. con que cuenta
la Metrópoli-la del Paseo-y han sido fabricadas con los mej ,res materiales de construcci6n. Los cimit&gt;ntos son de concreto de ca.l hidráulica; los rodapiés, de piedra volcánica., y
los muros, de tabique, estando los techos constituidos por viguetas de acero, bóvedas de ladrilo y enladrillados á prueba de resistencia.
Las fachadas, de bonitos diseños, son de materiales finos, como tabique de Monterrey, Sa.1tillo, Aguascalientes y Celaya; chiluca y cantería, y azulejos. Los pisos son de duela americana de la mejor clase, cemento y mosaico,
siendo toda. la obra de plomería de la mejor
calidad: cada casita tiene estufa, brasero, instalación para baño de agua caliente; cocina y
oficio; instalación de luz y campanas eléctricas
con indicadores, así como zoclos de madera en
todas las piezas.
En cuanto al decorado de las habitaciones,
se nota desde luego que la elegancia y la sobriedad se hermanan allí perfectamente: no
hay recargo de colores ni contrastes bruscos,
y el alumbrado natural es perfecto. Las puertas y ventanas lucen vidtieras artísticas del
mejor gusto.

El Banco Americano es, ciertamente, acreedor al más alto encomio por haber llevado á
)a pz:áctica una idea que no puede menos que
10flu~r grandemente en el hienestar de la población. Nosotros se lo tributamos sin reserva, felicitando también al honorable Sr. Gar
cés por el buen resultado que, como Gerente
de la ne_g ociación, ha obtenido.

Es&lt;1ui na de las calles de l\Iarsella ~- Venecia

***

· Afortunadamente, en México se inicia ya un
i;novimiento muy marcado en esta clase de negociaciones, como lo demuestra el éxito obtenido por el Banco Mutualista y de Ahorros
que estuvo abierto al público en el número 12
de la calle de Santa Isabel y que quedó incorporado no hace mucho al Banco Americano.
Hasta fines de 1903 aquella institución había
construido más de sesenta casas. que representaba, en junto, un valor de $760,000.00, y las
cuales fueron vendidas á pagar en abonos
mensuales. La primera se construyó en enero
de 1901, estando, casi todas, ubicadas en las
principales colonias de la población.

d!3 casas puestas á la venta por el Banco Americano.
El Sr. I ngeniero Don J. G. de la L ama, á
quien el Banco encomendó las obras respect ivas, merece ciertamente un elogio por su buen a labor como arquitecto.
Por último, diremQs que las casas t antas veces referidas, está n situadas en el lote número
6 de la Nueva Colonia del Paseo, que está
limitado por la Avenida Reforma 6 (calle de
Liverpool), y por la Avenida Reforma 8 (calle
de Marsella), punto que tocan en su itinerario
loq trenes de Tacubaya. Mixcoac, San Angel
y_ Reforma. Todos los efectos de primera necesidad son llevados á la colonia por vendedores ambulantes ó en carros rep artidores, lo
cual evita á las familias la molestia y los inconvenientes de enviar á los criados á comprarlos.

LA PR DIELL\ E:-iTREYTST.\. [nlbujo de Gibson)

�e1 1m1ae10 llutrado

El lhaado flffll'adó

Páginas de la Moda
Explicación de los figurines

parte inferior con alforzas. El corpiño lleva pliegues, y en la parte
superior, bies del mismo género; sobre éstos va un cuello marino de
paño blanco, adornado con guipur e. Las mangas tienen la misma
disposición del corpillo, completando esta graciosa toilette una corbata de.seda.
Fig. 5.-Traje par a niña de a á 10 años. La falda de este vestido
se hace en cheviotte azul pizarra, dispuesta en todo el derredor en
pliegu~ huecos muy largos, adornanos en lo alto con botones
dorados y ojales imitados con trencilla. La blusita lleva también
tablas y botones, y tiene un cuello de picos que se abr e sobre un
pequeño chaleco de soutache crema. Las mangas van fruncidas
en el hombro con ahuevados, y se ajustan al codo sobre un puflo.
Fig. 6.-Traje de reunión, para nifla de 12 á 14 aflos. Se hace en
velo de Paris color beige y lleva una doble falda orlada con cinta de
seda. El corpiño tiene al frente un tablón guarnecido de botones;
una doble v uelta de terciop~lo beige obscuro, r ibeteada de cinta,
cae sobre los hombros al rededor de un canesú de gasa blanca.
J\\anga estr echando para formar puño, qu e cierra con uría hilera de
botones. El cinturón se hace con terciopelo.igual al de la vuelta.

Fig. 1.-Traje de tarde, en cachemir malaqueta. Falda montada
en pequeños pliegues redondos y adornada de tres cordoncillos•
Corpiño fruncido con pliegues hacia adelante. Estola,chaleco y careras de los puños en guipure color crudo. Manga de gran bullón
con puño al codo.
Fig. 2.-Traje de paseo. Pequeña manteleta bolero en pasamanería trenzada de listoncillo; canesú de terciopelo incrustado de una
banda de seda. La falda va fruncida con pliegues interiores, imitande tablones . Las mangas llevan puños altos con frunces en las
costuras, simulando alforzas.
Fig. 3.-Traje en lanilla azul marino. Falda adornada de alamares de soutache azul; iguales alamares en ~l corpiño, guarnecido de
trencill a floj a blanca; cuello de gasa y mangas de b_ullón y largo
pullo.
Fig. 4.-Tra.je para señorita de 15 á 17 ai'los.-Este vestido se
hace en lana plomo obscurn. La falda lleva sobre cada costura un
tablón liso, y entre éstos van_las demás piezas, adornadas en su

r

ECOS DE UNA FIESTA
es el buen gusto que distingue á la sociedad de Campéche en la ·organizaci6n de fiestas que, como las efecCoNocrno
tuadas no hace mucho, en honor del Señor P residente de la República, constituyen para la población un verdadero acontecim}ento, así por el entusi~smo desbordante que en ellas reina por lo general, como por el derroche de
elegancia que hace el elemento fememno.
.
.
Eco de una de· esas fiestas es la fotografía de la Señorita Isabel Oliver Escalante, que reproducimos en esta
página y que representa á la hermosa dama en traje de fantasía. La fiesta lució extraordinariamente, contribuyendo
más que nada á su mayor realce el chic de las bellas campechanas y el lujo desplegado en sus "toilettes" .
, E n la composición fotográfica aparecen algunas botellas y envolturas de la exquisita ''Carta Blanca," producto
de la gran Cervecería ''Cuauhtemoc" de Monterrey, así como un cuadro que reproduce la vista general de la Fábrica, establecimiento que, como se sabe, obtuvo el único gran pl"emio en la Exposición Universal. de S. Luis Missouri,
·en competencia con los más renombrados del mundo.

Fi¡ru rlne s l. 2 :r 3.

�€1 mundo Tlustrado

7rnw

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ILR© [JJER1]J)~§ 11))16

§JE IlWMiIBJJ~~~183ILIB

llclgurines 4, ;í .r 6.

CAMA,
ROPERO CON LUNA,
PEINADOR,
LAVABO,
MESA,
2 BURÓS Y 3 SILLAS
_POR EL PRECIO

Los delantales y Peinadores

Los

delantales, lejos de ser, como antes,
una prenda destinada á preservar el
traje, manteniéndolo limpio, son objetos de
lujo ó comodidad, excepto en algunas ocasiones cuando las ocupaciones lo requieren, pero entonces no es un delantal propiamente dicho lo que se lleva, sino un segundo vestido de tela corriente llamado
mandil y que cubre perfectamente el traje,
aun las mangas; en efecto, de nada servirlan, en una persona dedicada á la reposterfa,esos delgados lienzos que la moda y el
buen gusto llenan de encajes y listones.
En cambio, al servir un té, cuando los
criados se encargan de llevar las charolas
y de todo cuanto pudiera ocasionar manchas en el traje; cuando l a dama,atendiendo á sus visitas ó á sus invitados, les ofrece galantemente las tacillas de fina porcelana, les presenta el azucarero ó les ruega
acepten una galleta ó pastelillo, entonces
es cuando el delantal luce y reina, no para
evitar que los trajes se manchen. pues es-

to lo realizan los criados aptos é inteligentes, sino para mostrar en la reunión el
buen gusto de la señora ó sei'loritas.
Tratando continuamente la veleidosa
imaginación femenil de improvisar variaciones nuevas sobre los temas ya conocidos, unas veces sujetándose á las reglas
ya establecidas, otras olvidando todo por
seguir su capncho, se ha podido observar en reuniones donde se ha servido té ó
café, gran diversidad de delantales, descollando unos por la fina clase de sus telas,
llamando otros la atención por el prjplor
de sus adornos y la novedad ,le su confección.
Los delantales bordados en tela de molino se han llevado mucho1 lo mismo que
los pintados sobre esta misma tela ó en
raso, muselina de la India. etc.
La forma se escoge al gusto ó se hace
especial para dar mayor lucimiento á tal ó
cual corpi i'lo: redondeados y con una delgada punta de guipureá la orilla, en cuadro y
con incrustaciones de entredós, de alto peto ahuevado, de delgados y artlsticos tirantes de listón, y de otras mil maneras
donde puede darse vuelo la inventiva y el
lujo. El delantal no desap~recerá nunca;

Delantalll~ de etnruln:L bordados de est:.mbrt'.

se hace cada vez más indispensable en las
kermesses,en¡las reuniones donde se obsequia té y para recibir clases de pintura,
dibujo, etc.

Delantales par:. niños.

Los peinadores son de gran utilidad; en
las horas que siguen despues de abandonar el l echo, y que se destinan á la toilette,
se hace precisa una prenda de ropa ancha
y cómoda que nos permita el libte moví-

DE$942.

u~§

DE MADERA DE OJO
DE PA,JARO

ID)IB

Tenemos una colección de
l&gt;~talles del hordado de los delantales de etamina.
miento, y nada más á propósito que esa especie de bata de fina tela que las damas
elegantes usan en las primeras horas de la
mañana. No hay que confundir el peinador
con la bata de casa propia de l as señoras;
el primero sólo debe llevarse en la i ntimidad de la recámara ó del tocador, mientras
dura el arreglo personal, no siendo correcto en ningún caso que se reciba á personas
extrañas con este traje, excepto las amig_as
de mucha intimidad o los parientes á quienes se les profesa gran confianza, como á
la madre y hermanas.
Los peinadores se atavlan según el gusto de cada persona, pr_efiriéndo~e los color es pálidos, que se avienen me¡or con ese
estado de languidez que conserva el rostro
momentos después de haber dejado el lecho.
•
Toda clase de adornos, lo más fino Y delicado desde los diminutos ahuevados
hasta'l as anchas blondas, desde las delicadas alforcillas hasta los tablones, todo
queda bien en estas prendas, que se hacen
en telas muy delgadas y vaporosas, como
nipis, linón, foulard ó gasa en la época de
pnmavera, y en invierno, sobre todo en los
climas donde se hace sentir un frlo intenso. se acostumbran peinadores acolchados,
llevando algunos una delgada capa de algodón entre la tela y el forro. Esto no se
hace necesario en nuestro pals, donde
puede decirse que reina eternamente la
primavera.
MARIA LUISA.

AJUARES DE RECÁMARA
realmente buenos y bonitos,
y á precios muy baratos.

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MERLUZA A LA'.MARINERA

Se machacan unos ajos con un poco de
azaf~á~, perejil_ y un tomate bien pelado y
exl?nm1do1 poniéndolo todo en aceite muy
caliente. La merluza, asada, salada y partida á rajas, se tiene ya dispuesta en una
fuente, y cuando la salsa está frita, se
mezcla con ella y se da un par de vueltas.
Hecho esto, añádase caldo en corta cantidad, y apenas cueza tres ó cinco minutos
lo más, se sepai:a de la lumbre y se sirve
caliente este guisado, tan económico como
apetitoso.

CORTE DE ROPA
EX A GUA l X T E RIOR

E STA enagua se forma con cuatro piezas

el delantero, el costado, la parte posterior y la pretina. El patrón se construye

con el largo de la enagua y la medida de
la cintura.

MERLUZA EN SALSA

JACINTOS

2.

Después de limpia y partida en trozos
se frie con aceite, perejil machacado y un
diente de ajo; se rehoga á fuego lento· se
sazona con sal molida y se añade caldo 6
agua, y para espesar la salsa, se maja un
poco de pan tostado y se le echa.

E

MERLUZA ESCABECHADA
K

S~ limpia, se parte en rajas y se frie en
ace1te;cuando está fria,se pone en una olla
gr_ande que no esté vidriada, y se llena la
mitad de agua yvmagre fuerte unas ra¡·as
de limón y alguna hoja de l~urel; á as
veinticuatro horas que esté en esta salmuera, pue&lt;¡e servirse ó dejarla hasta que
sea necesario.

'-- _____..1-_..,_--_:-:-:
_---..... - ....•

e

PAJEL

Este pescado abnnda en las costas del
Mediterráneo; tiene la carne blanca, de un
perfume agradable, y la cabeza es bastante gruesa comparada con el cuerpo; el color, plateado, y las extremidades de sus
nadaderas, un poco rojas. Se prepara sobre la parrilla, frito, asado ó en salsa.

1..--c:::==iH
D

e

PAJEL A LA CLERM0NT

Delantales para niñas.

Uelant11les de muselina par,1 seílorlta.

El pajel, cortado en trozos, se pone en
salmuera formada de aceite, zumo de li-

Prendas de estambre ó seda
Boas

S

E ha inventado un sencillo aparato para confeccionar objetos con estambre ó
seda, prefiriéndose generalmente el primero, por ser más grueso y menos costoso.
Prendas de estambre.-Aparato para hacer la boa.
Este aparato tiene la ventaja de que es
hecho fácilmente por cualquier obrero, y
puede una señorita ó una niña hacerse
ella misma multitud de prendas que compradas resultarian costosas.
El aparato P.Stá hecho de una gruesa
plancha de madera que lleva cinco ó seis
varillas, y dos carretes que se ponen sobre dos de los palillos y en los cuales se
ha devanado el estambre con que se va á
trabajar. Los hilos se van enredando en
las varillas, deteniéndose luego con un
cordoncillo del mismo estambre. Esta operación se repite cuantas veces sea necesario y tanto más cuanto mayor sea la prenda que se va á confeccionar. Se cortan luego las gasas ó simplemente se espónjan,
colocándolas sobre un forro que tenga la
forma de la boa, gorro, manguito,etc. Puede hacerse con seda, pero se necesita gran
cantidad para que quede bien cubierto el
fondo. En algunas gorritos se completa la
labor con gabeados que dan un efecto muy
agradable. Se emp1ea también estambre
sombreado ó de dos rolores, pudiendo llevarse á cabo multitud de combinaciones.

...

PESCADOS
BESUGO A LA VIZCAINA

Prendas de estambre.-Boa

Después de vaciado, escamado y limpiado el besugo del modo ordinario, se seca
con un lienzo y se echa un poco de sal, untándole bien de manteca, no sólo al exterior, sino también por el vientre y agallas.
Aparte se corta cebolla, ajo y un poquito
de perejil; se rehoga con manteca, y cuando la cebolla ha tomado un hermoso color
dorado, se pone en la besuguera, colocando encima el pescado; se vuelve á la lumbre, poniendo también fuego encima de la
tapa{ á fin de que cueza suavemente y por
igua , y cuando est~ suficientemente coci-

Prendas de estambre.-Cómo debe quedar la seda enredada.

do, y momentos antes de servirlo, se le
echa una jícara de buen vinagre, y luego
se sirve.
BESUGO ASADO

Se limpia, escama y divide en cuatro
partes, 6, si se quiere, se deja entero. En
una cazuela besuguera se pone cebolla
bien picada, Y. en ella se pondrá el besugo
como se ha dicho. Cuando esté rehogado,
se tuesta pan y se hace polvo en el almirez; se saca la cebolla de la cazuela y se

món, cebollas recortadas para disminuirlas y perejil. Media hora antes de servir,
se sacan los trozos de la salmuera y se
enrollan sobre migas de pan blanco y fino, y se van colocando sobre unas parrillas calientes y untadas de aceite; se les
hace cocerá fuego moderado, volviéndolos
y rociándolos tambien con aceite, y cuando estén cocidos, se ponen en el plato y se
sirven con salsa á la mayordoma, ó bien
con una salsa de alcaparras y anchoas,
que se presentan aparte.

Prendas de estambre.- Los bllos transversales se detienen DOr medio de nudillos.
une el pan pulverizado, de modo que forme
una especie de masilla; se añade un poco
de pimienta; y si no gustase el picante, un
poco de perejil fresco machacado. Este
conjunto desliese con un poco de caldo, y
echándolo sobre el besugo con zumo de ltmón, se sirve.
MERLUZA ASADA

Después de- escamada y limpia, se le
~uita la cabeza, y bien enjuta con un paño
ltmpio, se pone en la parrilla hasta que tome buen color dorado; luego Sé frie aceite
con ajos, pimienta, un poco de vinagre y
a~ua; en esta salsa se echa la merluza,
sirviéndola muy caliente.

El delantero (fig. 11 se traza dent ro de
un rectángulo A B D C, cuya longitud
A C es igual al largo de la enagua, más
dos centímetros, y cuyo ancho A B es la
tercera parte de la medida de la cintura,
más 3 centímetros . A 2 cent ímetro;; de A y
sobre la lfnea A C, se fija el punto F y se
traza desde luego la oblicua F B; sobre la
mitad exacta de la linea A B, se fija el
punto E y se traza en seguida la oblicua
E D; de la intersección I de las oblicuasi
se miden 3 centímetros hasta G, sobre la
recta B F, y se baja la oblicua G J, que en
ningún caso excederá de la sexta parte de
la medida de la cintura; por último, se toma la dist ancia D H, que es de 2 centímetros, sobre la vertical B D, y se lleva una
ligera curva de H á C, con lo que queda
terminada esta parte de la enagua.
El costado [fig. 2) se construye sobre
un rectangulo A B D C, que tiene de longitud el largo de la enagua, más 5 centímet ros, y de ancho la mitad de la medida de
la cintura, menos 3 centlmetros. Se prolonga la base C D hasta E, de tal modo
que toda la extensión C E sea igual á la
medida total de la cintura; se baja la oblicua B E, y con un radio igual á B D, hacienda centro en B, se traza el arco D K.
Para determinar los piquetes, se hace la
construcción siguiente. Sobre la linea A C
se miden 5 cent lmet ros hasta F; se traza
en seguida la oblicua F B, y su paralela
9 H, entre las cuales debe existir una distancia igual á la sexta parte de la medida
de la cint ura; después se toma sobre la
oblicua F B la distancia F 1, que eS' de 3
centlmetros, y se t raza una ligera curva de
convexid.1d exterior, de I á G; las paralelas oblicuas I B y G H se dividen en tres
partes iguales, marcando con las letras J y

o

~

L las divisiones de I B, y con M y N las
de G H; á uno y otro lado de la división J
se toma una distancia de 2 centlmetros,
resultando dos puntos equidistantes, que
unidos por oblicuas á la división M, producen un ángulo agudo¡ cuya bisectriz es
la linea puntuada J M; a misma construcción se hace á los lados de la lfnea puntuada L N, y los dos ángulos que resultan
señalan los piquetes del costado de la enagua. La parte posterior (fig. 3) es un rectángulo que tiene el largo de la falda más
2 centimetros y por ancho el del género,
1
siempre que este
sea de 50 á 57 centímetros.
La pretina (fig. 4) es otro rectángulo del
tamaño de la medida de la cintura por 3 ó
4 centímetros de ancho; pero se puede ha-

A.--------,8

3

L mayor número de las variedades· de
esta planta, que indist intamente se
conocen en los jardines con el nombre
de jacinto y de bretaña, cultivadas l;JOr los
floricultores, debe su origen al Jacinto
oriental, que se cría espontáneo cerca de
Constantinopla y otros parajes de Levante; algunas otras se han conseguido de semillas de las especies naturales descritas
por Lineo, con los nombres de No escrito,·
Cabizbajo y Ametistino. Estas tres especies se encuentran frecuentemente en varios distritos de España, como son los viñedos de Galicia próximos á la mariná. En
las inmediaciones del rio Miño nacen espontáneamente muchos jacintos dobles,
que ali! llaman campanillas, por lo común
azules algunas veces blancos; el jacinto
orienta produce un bulbo redondo, compuesto de túnicas gruesas que se cubren
unas á otras: las exteriores algo rojizas, y
las interiores blancas; su tamaño varia según su edad y variedad; pero regularmente tiene de tres á cuatro centlmetros de
diámetro; de su base salen unas raicillas
fibrosas y blancas; de lo alto de las cebollas nacen de cuatro á ocho hojas radicales
largas, angostas, acanaladas, lampiHas
de un verde reluciente y algo carnosas; de1
centro de éstas se eleva el bohordo, de
ocho á diez centímetros de largo, casi cillndrico,•hueco, lleno de médula, de uno á
dos centímetros de diámetro en su base, y
disminuye progresivamente hacia su extremitlad superior.
El número de flores varia considerablemente en estas plantas, y cada bohordo
produce de seis á treinta ó más flores en
sus diferentes variedades; cada una está
sostenida por un piececillo más ó menos
largo, desde tres centímetros á diez, con
una bráctea muy pequeña en su base. Las
flores que tienen los piececillo~ cortos
conservan una posición horizontal al 00"
hordo, y las que los tienen largos, son cabizbajas y están colocadas á la distancia
unas de otras de uno á diez centímetros,
y son muy olorosas.
La corola es de una pieza tubulosa, hinchada por su base, partida en la parte superior en seis divisiones oblongas y revueltas; contienen seis estambres cortos,
insertos en el tubo de la corola, y un estigma sencillo; la caja es casi triangular, de
t res celdas y de tres ventallas, con varias
semillas negras casi redondas.

r

...** ·

e

t'

cer esta enagua sin pretina, poniéndole un
bies ó forrito al derredor de la cintura y
haciéndole un ojal en el punto I de cada
costado, para frunci r la parte de atrás, en
cuyo caso no se le deja abertura, ó manera.

Los primeros que se dedicaron al cultivo
de esta flor y al aumento de numerosas
variedades, fueron los holandeses. De Holanda 1,&gt;asó el entusiasmo y la moda de
los jacintos á las demás naciones, á las
que hicieron contribuir con crecidas sumas
para el logro de las nuevas especies que
constantemente adquirían sus desvelos y
continuos cuidados . Mie'ltras permanecen
en flor los jacintos, pasan todos los floricultores y curiosos holandeses á visitar
los jardines de los demás, donde se hallan
artísticamente colocadas las plantas interpoladas las castas y casados los colores
con la mayor simetría.
No es posible figurarse la solicitud y
continuas tareas que los holandeses em-

plean en este cultivo, y la disposición de
sombrajes y ábrigos para el resguardo de
los hielos, al paso que van creciendo las
plantas, así como para defenderlas del
solJ luego que manifiestan la flor á fin
de profongar su duración por algunos
d!as .
Sin embargo de ser el clima de España,
de Italia y de muchas provincias de Francia, mucho más favorable que el de Holanda para el cultivo del jacinto, han descubierto los holandeses un nuevo ramo de
wmercio con el trtfico de estas cebollas,
que ha hecho tributar á su industria cuantiosas sumas.
Se consiguen especies perfectas en su
clase con el cuidado y cultivo que aplican
los floricultores inteligentes; pero también
suele suceder algunas veces que por casualidad se obtienen variedades del más
alto precio; y entre otros casos raros que
se cuentan, se habla de un zapatero holandés q~e por casualidad le salió en un patior sin cultivo, un jacinto superior, que se
vendió en mil florines.
Todos hacen siembras de jacintos en
Holanda, ya sea para seguir la moda ó
imitar á los demás, satisfaciendo al mismo
tiempo la idea de admiración y de preeminencia que ha adquirido este cultivo en
aquella nación, ó ya con el fin de aventurar su trabajo por si casualmente pueden
sacar utilidad de.sus tareas con la adquisición de alguna variedad nueva.
Así ha legado este cultivo á tan alto
grado de perfección en Holanda, pues además de la satisfacción y recreo que en s i
trae el cultivo de las flores, se agrega la
probabilidad de conseguir alguna casta
nueva de precio con que mejorar el caudal.
No deja de causar admiración y á muchos les parece fabuloso el que se paguen
unos precios tan exorbitantes en Holanda, en Inglaterra y en algunos otros palses
por las cebolfas de los jacintos de especies
sobresalientes; se han hecho ventas en
que se pagaron dos mil florines, ó sean
diez y seis mil reales por cada cebolla de
algunas castas sobresalient es y es muy
común el precio de doscientos florines por
cada cebolla de las especies poco multiplicadas.

SALSA DE SABOYA

Esta salsa es más bien una crema, que
se emplea con especialidad paia el puding
de que hablaremos en el capitulo respectivo, y que se prepara poniendo en una cacerola tres yemas de huevo; se miden t res
medias cáscaras llenas de azúcar, que se
mezcla con las yemas, é igual cantidad de
vino blanco y un poco de corteza de limón.
Se pone la cacerola sobre el rescoldo, se
bat e el liquido hasta que resulte bien espumoso, evitando que hierva, pues debe
resultar ligero y firme con las claras de
huevo batidas. En este estado se retira la
corteza de limón y se sirve la mitad con el
puding, y la otra mitad en una salsera.

De 1.o Bueno

Prendas de esta.mbre.-Termlnada la labor se cortan los bllos para formar la. boa.

-

Gognac Bisquit
~

L~ Mejor •.

Prendas de estambre,-Mauera de enredar la seda.

***

Miller dice en su diccionario de jardineros que en su tiempo se pagaban en Inglaterra veinte y treinta libras esterlinas,
equivalentes á dos y tres mil reales, por
algunas cehollas de jacinto; es cierto que
en el dla no tienen en los expresados palses aquel valor que antiguamente tenían,
pero siempre se aprecian y pagan bien las
buenas especies.
En Holanda llegó el caso de tener que
intervenir la autoridad en las referidas
ventas, señalando el máximum, ó precio
mayor á que deblan venderse las cebollas,
para evitar de esta suerte la destrucción
de muchos capitales. El precio del jacinto
y de las demas flores, pende de la opinión
y del grado de perfeccion de las especies.
Este lo gradúa, asl como á todo otro género comerciable, la escasez ó abundancia,
la moda ó el capricho, y el mayor ó menor

1

_J

�€1 fflllllO Tlutrallo
número de compradores; de manera que si doce divisiones casi iguales, en dos órdeá una cebolla, única en su especie, se afla- nes. Algunas de estas flores, que conserde la hermosura y brillantez de su flores, van algún estambre fértil y el germen en
y, en una palabra, se hallan combinadas estado natural, producen semillas buenas
todas las reglas de la perfección estableci- para el cultivo; pero los floriculitores preda entre los floricultores, tendrá un valor fieren, para hacer su siembra, las semillas
exorbitante; mas después que se haya de las flores sencillas á las semidobles,
multiplicado la casta por el aumento de porque aunque es verdad que con éstas
nuevos hijuelos, bajará de precio por la hay más probabilidad de conseguir algumayor abundancia y por el menor número nas plantas de flores dobles, también lo es
de compradores.
·
que casi todas ellas salen tan despreciaLa flor del jacinto en su estado silvestre bles que es preciso desecharlas del culties azul y sencilla, pero por medio del cul- vo, además de que todas las castas más
tivo se han conseguido innumerables va- excelentes que se conocen, se han logrado
riedades ó especies jardineras de jacinto, por medio de las semillas de flores sencique se refieren en los catálogos de los au- llas. Los jacintos semidobles florecen antores extranjeros. Todas ellas se hallan tes que los dobles y después de los sencidistribuidas en las tres ::!ases principales
llos.
de flores sencillas, semidobles y dobles; sé
Ultimamente, los jacintos dobles, que
diferencia_n J?Or el color de sus flores, y cada
una se distingue con nombres enfáticos son los más preciosos y el principal objeto
que no conocen más regla que el capri- . de los cuidados de los amantes de las flores, tienen el tubo de la corola más ancho
cno del cultivador que se los puso.
y más corto que los demás, y el número de
pétalos ó divisiones de la corola es de
En otras muchas plantas de adorno, co- treinta ó cuarenta que son tanto más pemo la anémona, el ranúnculo, la clavellina, queños cuanto más arrimados al centro.
etc., se desechan comunmente de los jar- "El tubo de la corola no está hueco, como
dlnes las que producen las flores senci- en los jacintos sencillos y semidobles, sino
llas, y únicamente se conservan por los flo- enteramente macizos y carnosos hasta las
ricultores aquellas que por su brillantez ó divisiones, que son más gruesas y carnorareza de colores prometen en lo sucesivo sas que las dos flores sencillas.
alguna variedad sobresaliente por medio
Los colores de las flores de los jacintos
de sus semillas; pero no sucede lo mismo son encamados, de color de fuego, color
con los jacintos de flores sencillas, que son de rosa, blancos, blancos con el centro coel on~en de la~. nuevas especies jardine- lor de caña, blancos matizados de color de
ras, sino tamb1en porque florecen mucho fuego y encamado, blancos con manchas
antes que las dobles y producen mayor nú- y fa¡as purpurinas ó moradas y azules.
mero de flores; los jacintos semidobles tieStimbra.-Las especies jardineras se
nen el tubo de la flor más ancho y más perpetúan legitimas y sin variar, por mecorto que los sencillos, y sus estambres . dio de los bulbos ó hijuelos que produce la
se convierten en pétalos; de modo que, al raíz madre, y dicen los autores holandeses
parecer, la corola está partida en diez ó que tratan del jacinto, que entre diez mil

•••

CAPÍTALSOCIAL

$ 5.000,000

cebollas se hallará con dificultad una cuyas flores degeneren de azul en blanco y
de dobles se vuelvan sencillas, siempre que
se las suministre el cultivo reguilar.
En estos jardines se viene observando
constantemente que se mantienen las castas sin la más leve sella! de degeneración
multiplicándolas por sus bulbos; lo que no
sucede por la reproducción de sus semillas
que varian tan extraordinariamente las
plantas, que apenas se encuentran dos
que se semejen exactamente, y de cien gramos de semilla que se hayan cogido de
una misma planta y sembrado á un mismo
tiempo, nacerán cien variedades distintas
y ninguna de ellas será semejante á la qué
las produjo; las siembras del jacinto se
harán del mismo modo que la anémona, y .
se ehge para este fin un paraje bien ventilado, que no sea muy húmedo y que no
pueda encharcarse con las aguas del invierno. En las zanjas ó cajones donde se
siembren, deben prepararse aparatos de
estacas ó listones de madera que puedan
soportar el peso de la cubierta con que deben resguard_arse las . tiernas plantas: en
caso necesario.
La mezcla \=On que debe llenarse el hueco de las zan¡as o ca¡ones será: muy ligera:
y compuesta de tierra veietal ó virgen, de.
mantillos muy consumidos, de estiércol
animal, hojas de árboles y arena en esta
forma: una parte de ti_erra vegetal, tres de
mantillo muy consumido, una de hojas de
árboles y dos de arena. Esta mezcla se debe tener preparada de un aflo para otro
por lo menos, y á fin de que se incorporen
mejor los ingredientes, se hace un montón
lo más extendido que se pueda, para que
el sol lo penetre más fácilmente, y las materias se colocan allf por tandas y se revuelven de vez)en cuando, ocupando en es-

fLBUfNTONO SA

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M EXI CO.: .
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rnRECTORGENERAL

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r:aje/1/la óe!APIJP/J!ARsumanal'.9vol'lla lisfact:ion

ta op~rac\ón los ratos que nos permita la
estac1on u otros trabajos más importantes
del cultivo; la preparación de esta mezcla
n~ dura,_ por lo común, más que un año, y
s1 se quiere, se p~_ede trabajar otro año pa.:
ra mayor perfecc1on, pero por más tiempo
se desustancia.
'
El fondo de las zanjas se cavará á pala
de azadón, y la mezcla se extiende bien
menuda y pasada por zaranda, formando
la tanda superior.
Las s_iembras se ejecutan por los meses
de septiembre y octubre, tapando la semilla con tres ó cuatro centimetros de· espesor de mezcla. Poco antes del brote de la
segunda verdu(a, se aumenta la cubierta
CC?n otra capa d_e mezcla, para que tomen
vigor y fo~aleza las c~bollita~; se dejan
por tres anos en el sem1llero, sm que exijan más cuidado que el desbroce de toda
mala yerba, que se arrancará á tirón antes
de _qu~ arraigue y pueda causar daño á
los ¡acintos.
Los ~iegos serán escasos y siempre se
cwdara de no encharcar el terreno en fo
q_ue recibirían grande daño los tier~os jacintos, que nunca deberán regarse antes
de_l bro~e ~e las cebollitas, 111 después de
princ1p1ar a perder jugo las )lojas; los resguardos ~on muy _necesarios en tiempo de
f~ertes hielos y nieves, y nunca-se olvidara tapar los semilleros con pajones cuando la crudeza de la estación lo requiera.
_Estas plantas deben permanecer tres
a_nos en los· semilleros, y pasado este
tiempo, _se sacan de tierra con las mismas
r.recauc1oi:i~s que se explica ~n el artículo
Recolecc1on de cebollas." Siendo menudit~ las cebollas de los semilleros, se cribara la berra y se recogerán mejor y con más
brevedad todos los bulbitos pequeños.

Gran JOU6ría uR610j6ría
~~nrique G. Schofer~
la. Plateros, núm. 12 y 14.

Apartado 271.

MEXICO.

-----------------------------------------------------------

Jlgtncia dt los Rtloits dt Prtcisión
11

E)MEG1\''

LISTA de precios REDUCIDOS de los Relojes de
Precisión "OMEGA".

**
de todos*los

. A pesar
cuidados para la
d1s¡¡os1c1ón de se~1lleros y criaderos y del
cultivo por espacio de cuatro ó cinco años
que necesitan las plantas para manifestar
sus buen~s ó malas propiedades, suele no
lograrse a ".eces una planta de algún mérito entre mil, por lo cual muchos se detienen para no malograr tantas diligencias y
afanes á que se exponen sin conocida venta¡a.
Otras veces favorecen las circunstancias
y se ~nsiguen bellezas del _mayor primor,
y as1 es como han conseguido los floricultores holandeses tantas hermosas variedades de jacintos y de otras cebollas de
flor, por medio de un cultivo seguido por
muchos años con la mayor paciencia y cuidado.
.
No ha llegado el ingenio del hombre á
penetrar la causa de estas variaciones y
a_sf1 no es posjblededuc(r una razón que sat1sraga al cunoso. Es ciertamente digno de
maravilla ver que aun cuando se haya
se11_1brado simiente de una misma planta
de ¡acinto y en u_na m_isma caja, no produzca h1¡0s parecidos a la madre, sino tan
diferentes entre si, que hay flores del mayor mérito y otras que no tienen ninguno, siendo una la simiente, el cultivo igual
y la tierra donde se han alimentado la misma.

VISTA INTERIOR DEL EDIFICIO DE LA JOYA.

CALIDAD
Véase diseño número 110, 2 tapas plata para hombre .. . ,.. . ............... , ............ •··· • • • • •
Véase diseño número 111, 2 tapas plata para se•
ñora .......... . ....... . ............... . .... . . . .
1 tapa níckel para hombre ....................... .
2 tapas níckel para hombre . .... . . . . ........ . .... .
1 tapa níckel de tornillo, para hombre, vidrio
grueso con locomotora ......... , . . . . . . . . . . . . ..
Véase diseño número 101, 1 tapa acero para hombre extraplano ....................... . . . . . . .
Véas~ diseño número 101, 1 tapa plata,para hom•
bre, extraplano ...•......... , ........... .- .. . . .
Véase dist1ño número 101,1 tapa, oro, 14 quil. ,para hombre, extraplano ..... , ................... .
2tapas oro 14 quil.,señora .................... . . .
2 tapas oro 18 quil., para señora ................ . .
2 tapas oro 14 quil., para hombre ................. .
2 tapas oro 18 quil.,para hombre .............. . . .
2 tapas plata.nielada, para hombre.............. .
2 tapas, plata, nielada, con incrustaciones de oro
para hombre. . . .. .. . .......................... .
2 tapas plata ,nielada, para señora.. . ........... .
2 tapas, plata nielada con incrustaciones de oro,
para señora .. . ....................... .

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OOUELUCHE

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_ • (Toses nerviosas)
Curación rtípüiayseoura

'!illl'.)'}.y....,;.¡I &gt;
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DISEÑO

CON EL

fu;ndo!JÜió /c17~naóolaeo¡e11lla.jl1tftdo!Ú /ley&gt;o e//inóellerceP¡;ar¡uete,ren/oncesse Alóoólar lo esf/Uina./oalca111oia óejfen•
y o!Pamas. callsanóo~0l'jlresaalaóe¡;en - sano. eonloneantloseeonla/a1retle y&gt;l'anle1a. dienta recbl'donóoler¡ueno /Jaóiasalisfl.
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Los relojes se mandan contra giro pos!al_ó C•. O,.: D.
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•
defuero. y enat¡llel as1Jnlonol;abiamasremedioque ll'ansi¡1'!! i#11eslro óom/Jl'eyae!'aPico/a/a()aóarsulil!imo()1;a/'1'!l apare()1dl?ll
Eldueñorielrlepds!loenfermdrlelpesatt1llelecallsdesa¡;érrl!da. subolsa una lu;osa carteraconlenienr/o un m!llonenMlc/esóeóancol

CALDO, SOPA, SALSAS,
LEGUMBRES, ASADOS, ETC.

Constantemente recibo las últimas novedades de París,
Londres y :Berlín,
--enrique G. SchaferMEXIOo,·n. }', _ _ __
APARTADO 271,- - - -

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DEPARTAMENTO DE OBRAS DE ARTE y ARTÍCULOS DE u·Jo DE LA JOYA.

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terciopelo ............ :. . . . . . . . .... ...... , .......... ................ .
Paletó Sportman con capucha ... ..... . ........ .... .. .......... ..... ..
Paletó Sportman sin capµcha ... ..... ......... : ... .. .. ............. .
Coachman con esclavina,. capucha· .Y mangas .casimir liso,
fantasía y negro .. : ........................ .-...:•• ··30.00, 33.00 y
Irlandais casimir fantasía y negro, con capucha esc_lavina
corrida y sin inangas ....... ......... :.. 27.00,·3·3:00, 44.00 y
Paltó Fournier, casimir color fantasía ............_.:.·......... ..... .
Paltó inglés, casimir·colór, .. cuello terciopelo.... .': .. :.. .'.35.00 y
Impermeables para niños, sin forro, estilo oficial..: .:......... .
Impermeables para nifios, con forro_y capucha .. .'...... .... : ..... . · ·

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15.00
16.00
24.00
28.00
32.00
28.00
35.00
56.00
36.00
36.00
14.00
.22.00

.

IMPERMEABI;ES ·PARA S·EÑORAS.

..

Paletó Sabina, Puño cerrado, fantasía ... .... ..... ... .... . .........
Macferland Princesa, negro y gris, obscuro .• .... .-. H:·:.......... ..
Macferland Siciliana, negro, marip.o : y guinda .... .. ::·:. 22.00 y
Paletó Sans.Géne, con bata, manga derecha'.: .. ... ·... ....... :. ...
Paletó Siciliana con bata cuello y ·pufios de terciopelo ... ..... :

..

19.75
22.00
25.00
27.00
45. 00

CASIMIRES IMPERMEAB~ES.
Telas especiales para hacer sobretodos, muy recomendables por su suavidad y elegancia·, sin ningún olor y muy higiénicos, 140 cm. de ancho .... ..... ... .... .. .. ... ...... ... . ... ...... ..... .4.00, 5.00 y
Mangas de hule blancas y negras ... , ..... .... .. .. .. ...... 72 por 84 ... ....... ...... ... ..... .. ......... .. ... .'.... .... .
Mangas de hule blancas y negras ...... .. ....... ..... .. .. 84 por 96: ...... ... .. .... .. ...... .... .. .... . :.. ... .... ... . :
Mangas de hule blancas y negras ..... .... .. .. ...... ... .. 75 por 95 ... ...... .. ... .... ............ ..... ........ ... ... .
. Mangas Impermeables, caf~, mer~no, negro y be~ge 60 por 80.... ...................... ... ..... ...... ....... ... .
Mangas Impermeables, caf~, mer~no, negro y bHMi!l....,,Ai..I)Or 84 ...... ..... ...... ... ; .. .... .. . ....... ........ .. .. .
Mangas Impermeables, caf~, mer~no, negro ,., _ '-.:.~ , . 84 ...... .. , .. .. ,. ......... . ..... ....... ..... .... .... .
Mangas Impermeables, cafe, mermo, negr i.~&gt;,.: ~~e 7~~ .
. .. .. .. ... .. ... ... .............. ... .:... .. ....... .
Mangas Impermeables, café, merino, neg ~ J '' ej ( , • ..... .. ........ ..... ...... ........ .... . :. L .. . .. .
Zapatos hule para hombre, todas medid -' B.:'.
Zapatos hule para señoras, todas medida
~~ .}\
1. 70 y
1
1
Zapatos hule para jovencito, todas ~edid
•...:.
• \ { ~ ... ....... . · · ·· ·· ·· ··· ·· :·· ····· · • •• ••• • •• 1.50 y
Zapatos hule para nifia, toda$ medidas, p
.. UAN'~. .
..................................... .

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FONDO
RIGARDO COVARRUBIAS

6.00
10.50
14.55
13.-00
16.00
20.00.
21.00
23.00
25.00·
2.25
1.80
1.60.
1.25

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1905, Año 12, Tomo 1, No 26, Junio 25</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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