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                  <text>��•

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9\BUOTECA UNWERSIT,ARI~
"ALfONSO RE'IES

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FONDO RICARDO CO\/A.RRUBIAS

•

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·. · FONDO
RfC(\RDO COVARijUBIAS

�El ffl1140 Tlutrallo

El fflllllO TIUtrlllO

El Vigor Físico y el Desarrollo Muscular

Lo~que las damas esuiben
A. Mme. L~fevre.

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Castilla, y frotando después la pieza varias veces con una toalla afelpada .
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, lu ua ••u-irta, PWS

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::

=·~-;.
"■

u

L espectáculo

del vigor físico es uno
de los que provocan con más seguridad las aclamaciones de la multitud. Si
han existido en todo tiempo hombres dotados de fuerza extraordinaria y que han
hecho juegos con cargas enormes, nunca
se hablan visto hechos más asombrosos

unidos por una barra y que pesaban 90
kilos, colocaba seis hombres, y con un peso total de 500 kilos, los levantaba a la
altura de su pecho. El ejercicio qu.e le conquistaba más aplausos era el llamado "La
gran rueda," en el cual paseaba por una
plaza una plataforma que contenia muchas

•

•

Elixir
Estomacal
dt

Saiz
dt
farios

MARCA:

'stomalix"
DE VENTA:

Droguerías y Farmacias:

medio de cadenas se hacia descender un
cal'ión que se apoyaba sobre su pecho, pesando 1 , 150 kilos.
En estos ejercicios todos los músculos
del cuerpo contribuyen al esfuerzo; pero
en otros casos el esfuerzo es suministrado
por algunos músculos solamente. y las dificultades son mayores. Un atleta inglés
sorprendía con la fuerza de sus manos:
entre el pulgar y el Indice sostenía ro tacos de billar; desgarraba con los dedos 156
cartas de baraja juntas.
Otros han tenido mayor fuerza en las

E.I Testamento

--

Del llimo. Sr. Arzobispo Feehan
los blem fueron nluados ea S 125,000
La mayor parte de lo testado coñ
sistía en dos pólizas de $25,000

. ÚLCERA DEL
ESTÓMAGO

Pídanse en todas partes.

IERRO

E

~ ~ DISENTER1A,

Baza.

Es una carn. posith'&amp;

Nlno so.l)Ortando un cañón que pesa J,150 kilos.

.Tobn Griinn levantando nna_pleza de 500 kilos.

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digestión, estimulan el apetito y son
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r

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CR
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POUORE
8&amp;VO?f

~ ~

-1i /~)

Pasteles y dulces.-Piezas de baila

Lavado de la ropa.- Crama cocada.- Colores
en 1I traje

i~

. .,.. ;,-. .,. - ),~

Eduarda: Las soletas se hacen con almíbar espeso, al cual se le agrega almidón. Cuando está ya de punto, se retira
del fuego para que se enfríe, batiéndole lavado de la siguiente manera: se ponen á
bastantes yemas de huevo; luego, con una . calentar 500 litros de agua, añadiendo un
cuchara se ponen en papel, haciendo la fi- kilogramo de jabón en pedacitos, rs gragura que se desee, y después se meten al mos de esencia de trementina y 30 gramos
horno.
de amoniaco. En este cocimiento se echa
-El dulce llamado "bocado de reina, "se la ropa blanca y se de¡· a toda la noche. Al
hace de la siguiente manera:
otro dia se saca y se ava con agua y jaSe pone al fuego una mezcla de almen- bón, como se acostumbra ordinariamente.
dra molida, azúcar en polvo, agua de aza-La crema usada para preparar dulces,
har y ajonjoli tostado, hasta que se haga pasteles, refrescos, etc., se hace poniendo
pasta; en seguida se extiende en rebana.:. á hervir leche con azúcar y rajas de canedas de mamon, que se cubren con otras; la y vainilla; se separa del fuego y se dese envuelven en huevo como torrijas, y se ja enfriar, poniendole yemas de huevo bafríen. Se hace almibar con miel virgen, vi- tidas y mantequilla; se pone de nuevo al
no blanco, agua de azahar, pasas, almen- fuego hasta que tenga el punto que se nedras y pedacitos de acitron, y cuando ha cesite, según el potaje que se va á prepaespesado, se quita del fuego y se vacia so- rar.
bre las tortas para servirse.
-Según el manjar, unas veces se baten
-Hay gran cantidad de libros en forma separadamente las claras y las yemas, y
epistolar, pero que se ocupan de asuntos otras veces juntas. lnd!queme Ud. en qué
diversos: históricos, didácl:icos, etc. Indí- preparación desea saber el uso de los huequeme Ud. qué asunto desea.
vos.
-En cualquier repertorio puede Ud. con-Se llama corteza en las frutas á lo
seguir catálogos, donde encontrará las que vulgarmente se da el nombre de cáspiezas de baile que desea.
cara.
-Hay varias clases de cocada: de coco
Yerbas medicinelas.-Prepareción para
y huevo, de coco y leche, de coco y piña,
maquear
etc. ¿A cuál de ellas se refiere Ud?
Soralla: La yerba llamada ttalchicbinole
-En el próximo número de este semase usa como medicina para las enferme- nario, se publicarán los figurines que dedades del estómago, principalmente para sea.
la gastralgia.
-Para las personas de pelo obscuro y
-Para maquear un pavimento, primero de rostro encendido, quedan bien en los
se lava cuidadosamente el suelo y se deja trajes los colores que no sean demasiado
secar bien para que pegue el maque, ó bar- vivos, y también los obscuros, como azul
niz, que se prepara poniendo en una vasi- marino, guinda, beige, etc.
a de barro 500 gramos de éera amarilla, 4
Pintura al temple.-Tinta negra
itros de lejía ó de potasa disuelta en agua,
La pintura al temple se llama
y 4 litros de agua clara; se hace hervir la asíBeatriz:
porque la cola que se emplea en ella no
mezcla por espacio de 45 minutos, al'ia- ha de
ser
ni
muy fuerte ni muy floja; la
diéndole r25 gramos de cola fuerte blanca, mejor es la de
porque es más hmpia,
y se pone á hervir de nuevo por 15 minu- no tiene olor y retal,
no se agrieta. La pintura
tos. Se agregan en seguida 125 gramos de al temple se prepara
de este modo: se emla pintura que se quiera, se retira del fue- pieza por remojar la cola
para cocerla con
go y se agita hasta que esté solamente más
facilidad;
en
seguida
se cuela en un
tibia.
tamiz;
después,
en
una
vasija
se
Se extiende sobre el suelo el barniz con echa yeso y se amasa para queconnoagua
forme
una brocha, que se mueve siempre en la grumos, añadiendo las materias coloranmisma dirección, se le deja secar y se da tes, y luego el agua de cola. Se usan para
una segunda mano; así que el barniz está
pintura brochas gruesas, y debe proseco, se frota con un cepillo para que que- esta
curarse que se seque poco á poco, para
de limpio y brillante.
no quede rayada.
Este maque sirve para madera, ladrillo que
-La tinta negra para marcar la ropa se
y losas.
hace
hirviendo en 500 gramos de a·gua, 32
-El té se sirve, generalmente, en la sala gramos
de agallas y r6 de palo de Campegabinete de reciblf; en las casas de campo che;
se cuela y se añaden 4 gramos de nise toma en ·e1 jardín ó en los C/lrredores.
Un criado lleva la charola con el servi- trato de plata y 8 de goma arábiga. Para
cio de té para colocarla sobre una mesa, y marcar con esta tinta, se moja antes el
la sel'iora ó señoritas de la casa se encar- lienzo con una solución de 32 gramos de
gan de ofrecer á cada persona taza y ser- potasa en 64 gramos de agua.
Para limpiar el coral.-Croma de café
villeta con los pastelillos ó galletas.
-En este numero de "El Mundo IlusAnita: El coral pierde su brillo por El
trado" se publican los modelos de cepille- contacto con la piel; para que lo recobre
ras que Ud. desea.
b_asta sumergirlo durante ro minutos en
una mezcla c.ie 4 partes de aceite de fabuco
Mezcla frlgonfica
y una parte de esencia de trementina.
-Para hacer crema de café, se hiervtn
Aurora: El hielo se suple con una mezcla frigorífica de 500 gramos de cloruro de 6o gramos de café tostado y molido en mecal y 3 litros de agua ligeramente acidula- dio litro de leche con la mitad de nata. A los
da con ácido nttrico; se pone en una vasi- tres 6 cuatro minutos se añaden tres yeja ancha y honda, y á los pocos momentos mas de huevo muy batidas y 120 gramos
de azúcar en polvo, dejando que se rese obtiene un enfriamiento considerable.
duzca todo á la mitad. Se sirve en copitas.
Cocinera: Para preparar esta salsa, se
pasan por tamiz 3 yemas de huevos duros,
y se mezclan con dos yemas crudas, añadiendo sal, pimienta y mostaza. Se espesa
la salsa meneándola sin cesar, é incorporándole aceite y vinagre. Cuando está espesa, se le ponen pepinos picados.

f i MALAS

[1. ,

~ ~~~

. ~&amp;

l.

J~

,

El atleta Nlno.
que los que han realizado algunos de los
más famosos atletas contemporáneos; estos hércules de ambos sexos, han lle~ado
á realizar prodigios que parecen supenores
á las fuerzas humanas.
El mariscal de Saxe tenla una fuerza
notable, y le gustaba mucho divertirse á
costa de los demás, por medio de ella. Un
dia entró en casa de un herrador para que
pusiera herraduras á su caballo. Todos los
fierros que le presentaban, los tomaba entre seis dedos, haciéndolos pedazos. Por
fin encontró uno que le convino; se le puso al caballo, y el mariscal dió un escudo
al herrador. Era el momento que éste esperaba para tomar la revancha.
-Dispensadme. señor, dijo, pero yoos
he dado un buen fierro y quisiera, en pago,
un buen escudo. Y rompió la moneda entre sus manos.
Cinco ó seis escudos corrieron la misma
suerte, hasta que dijo el mariscal: "Puesto que mis escudos son malos, tomad un
luis de oro, que es bueno."
El herrador tomó el luis, y el mariscal
comprendió que aquel hombre era un colega y poseia tanta fuerza como él.
Actualmente abundan los hombres notabias por sus fuerzas: con frecuencia se
ven en los circos atleJas que realizan hechos sorprendentes.
John Grünn, en el Luxemburgo levantaba sostenida del cuello una plataforma con
doce personas; fijos los pies en un soporte, se levantaba llevando en las manos
una pesa de 300 kilos.
Dumont levantaba, ayudándose con las
rodillas y el pecho, una plancha sobre la
cual esta~a. una seño_rita con su piano y
cuatro mus1cos que tocaban instrumentos
de cuerda, y la conservaba en alto todo el
tiempo que duraba la pieza de música.
Pero de todos los que han impresionado
al público por la enormidad de pesos que
.levantaban, el más notable es, sin duda,
Nino. En dos grandes hemisferios huecos,

personas, haciendo un total de 8oo kilos.
Otras veces se colocaba boca arriba, sosteniéndose en los pies y las manos, y por

cada una, tomadas en "La Mutua," Compañía de Seguros ¡¡obre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dfas que se practicó
la apertura del tests.mento del Ilustrfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Chicago
ll.linois. La fortuna del distinguid~
prelado ascendió á cerca de. . . .
$125,000 oro americano; y según el
inventario que se ha publicado 101
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La Mutua," Compafila de Seguros sobre la Vida,
de Nueva York, por
$25,00 oro cada una,
ó sean. . . . . . : . $50,000 oro
Dividendos acumulados
sobre una de las pólillzas. . . . . . . . . . . 9,829 oro
Otra póliza de seguro. 14,000 oro
Acciones en efectivo y
en Bances. . . . . . 37,000 oro

'ª°

Una torre humana.

Entre las disposiciones del
ti.or Arzobispo, en su testamento
se hicieron éstas:
'
A su hermana, señorita K.ate.
Feehan, que estuvo· siempre con e1
hasta su muerte, $40,000 oro en o~
nos Y de $25,000 oro en una de las
pólizas de seguros; á la seíiora
Ana A. Feehan, viuda del señor
Doctor Eduardo L. Feehan, hermano del señor Arzobispo, $5,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oor
en efectivo; á la Academia de San
Patricio de Chicago, de la que e,
preceptora su hermana, Madre
Marta Catalina, $10,000 oro de la
1iltima póliza; á la escuela "wnta
Maria" de enseíianza práctica para varones, de Feehanville, Illnots,
que era la institución por la que
más se interesaba el sefior Arzobispo, se entregaron los $4,000 re•
tantea de la 1iltima póllza.

�e miado nutrade

El m,1110 11utrallo

PUREZA
El cuerpo de un niñito no puede
ser·más puro que lo que le hace el
Jabón de Reuter. ElJabónimpuro
contrae los poros y causa erupciones. El Jabón medicado de
limpia y purifica el poro
,,.. Reuter
más mínimo. La jabonadura espumcsa suaviza y arrastra consigo
cada átomo de suciedad y secreción con~
' /
taminada.
~
~- . - s·1 e1 cutis de un
_
~
niñito no e~ p~ro es la
~
)
culpa del 3abon. El
~ ,
Jabón de Reuter es
conocido en todo el mundo. Es pureza medicada y
Tratamiento de la Piel en Forma de Jabón.

·\=~'

·lltl,

¡\_

~

:-",

tL NARGISO

Loslasnarcisos
corresponden á la das.e de
cebollas de flor, y producen un bul-

~
Y '

~ ~ ~~-

Atleta levantando un hombr e.
mandíbulas: un negro de Bostock sostenla
entre los dientes una gran barra de fierro
de cuyos extremos se colgaban dos hombres. Pero lo que más llamó la atención
hace algún tiem~, en París, fué un acr~
bata que demostro poseer una gran fuerza
en los músculos de los pároados. Se acostaba una negrita sobre dos taburetes y ·se
le pasaba al rededor de la cintura un alambre sujeto á una pequeña placa de metal,

Pruébese el Jabón de Reuter hoy para ventaja
del Cutis de mañana

Estaturas comparadas de la mujer atleta
y del hombre,

rías mujeres dotadas de una fuerza extraordinaria. La señorita Athleta orii¡!;inana de Baviera, era hija de un profesional
de la fuerza, y ella tuvo tres hijas que heredaron la fuerza de la madre· sostenla
sobre el pecho y las rodillas un puente de
fierro sobre el cual se colocaban un hombre Y dos caballos; bailaba llevando sobre .
los hombr:)s cuatro hombres. Viajó por toda Europa, y en f-'raga encontró una rival

élrlma Bentral
Es superior á las mejores
Cervezas de América elaboradas por la - - - - - - -

CERVECERIA CENTRAL
S. A.

bo aovado, más 6 menos grande, co'l sus
túnicas exteriores de color negruzco, las
hojas radicales lisas en fonna de estoque.
y más ó menos largas y estrechas, según
la especie; del centro de ellas nace el bohordo más ó menos alto y termina en una
espata grande de color de hoja seca, que
se abre por un lado, y sale de ella una ó
más flores más ó menos grandes y de diversos colores. La corola es de una pieza
tubulosa, el tubo muy largo, verdoso, casi
macizo, hinchado por una base donde está
contenido el germen. y separado en la parte SUP.erior en dos limbos de color blanco ó
amaFillo; el exterior, partido en seis lacinias más ó menos aovadas, agudas ú obtusas, y el interior, que es lo que llaman
campanilla, entera, en forma de campana
ó de anillo, franjeado ó recortado en sus
bordes, más ó menos largo que el l imbo
exterior, y del mismo ó diferente color,
contiene seis estambres cortos insertos en
la pared del tubo en la corola, un germen
adherente, aovado y casi triangular, y un
estilo filiforme más corto que los estambres con su estigma bífido. La caja es casi aovada, de tres ventallas y tres celdas
con muchas semillas globulosas.
Todas las especies cultivadas de narciso
pueden reducirse á t res clases principales:
primera, narciso de coronilla; segunda,
narciso de lechuguilla, y tercera. junquillos. En la primera clase, que se forma de
los narcisos cuya espata contiene muchas
flores, se incluye al narciso de manojo, el
oriental y el oloroso. La segunda clase.
que comprende los narcisos de flor solitaria ó cuya espata no contiene más de una
flor, se compone del falso narciso, del in-

comparable y del poético; y la tercera clase se reduce á los pinguillos.
Se cultiva un número muy considerable
de variedades de narcisos en los jardines
de flores; en los catálogos se distin~en
con nombres extravagantes, del mismo
modo que se hace con todas las demás flores de adorno, y poF lo regular suelen confundir todas las especies naturales, en los
jardines y catálogos, en narcisos de flores
grandes ó de flores pequeñas, en sencillas
y dobles, en amarillas y blancas, naranjadas y abigarradas.
El mayor número de las·especies de narcisos que se cultivan en los jardines, proceden del narciso de manojo del cual se
hallan mencionadas en los catálogos grande número de castas.
Las dos especies naturales, que aun
cuando no producen un número igual de
flores al de mano¡·o, se aproximan más á
él, son el orienta y el oloroso. El primero
produce la flor con pétal os blancos,y la coronilla dorada campanuda, hendida en tres
segmentos , e~cotada, y tres veces más
corta que los pétalos, es muy olorosa; la
planta es muy parecida al narciso de manojo, y se cria en el Levante. El narciso
oloroso tiene la espata de muchas flores,
muy olorosas, amarillas, mayores que las
del narciso de manojo, y la coronilla es
campanuda, hendida en sus segmentos. y
una mitad más pequeña que el limbo exterior; de estas dos especies se han conseguido i~ualmente en los jardines un número considerable de hermosas variedades
dobles y sencillas.
Además de estas especies, que producen
muchas flores en cada bohordo, se cultivan
con igual cuidado algunas otras de flor solitaria,que vulgarmente se llaman "araga-

panes,"ó"narcisos de lechuguilla." El falso
narciso es la primera especie y la más co;mún, y produce el bohordo de qumce a
v einte cent!metros de alto; la espata contiene una sola flor grande y algo inclinada;
las seis lacinias del limbo exterior de la
corola son aovadas y del color de caña, y
el limbo interior es campanudo, recto, rizado igual con el exterior en muchas variedades de este narciso, y más largo en
otras. Esta planta, natural de España, es
muy vistosa en los jardines. Se conocen
muchas variedades de este narciso; las
principales son las de flores dobles, semidobles, sencillas, amarillas, amarillas y
blancas, y las de flores más grandes, con
su campanilla de color dorado, y mucl10
más larga que el limbo exterior de la corola, que es de color amarillo.
El junquillo, que nace espontáneamente
en muchos sitios de España, produce las

hojas muy estrechas á manera de junco,
la espata con muchas flores amarillas y
olorosas, y la coronilla ó limbo interior c1lindrico aserradito y mucho más corto que
el exterior; tres _de los seis estambres son
más cortos que los otros tres. Hay junquillos sencillos y dobles,de flor más ó menos
grande, de color amarillo y blanco algunas
veces, y también mezclados de blanco~·-'c
color de caña.
El mismo método de siembra, plant!o y
cultivo que queda explicado en el jacinto,
asimismo se puede aplicar en tiestos y
cebolleras, pata forzar durante el invierno
las especies tempranas; se pueden plantar
desde agosto á diciembre; en las cebolleras se colocarán la.s cebollas más abultadas, de manera que lleguen al agua por la
base 6 punta de donde nacen las hebritas
ó raices.

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Fundados en 1894.
Los Colegios Mercantiles de Bagan son de los princlpales
que en los Estados Unidos se ocupan exch¡sivamcntc de
preparará 1 os jóvenes para las carreras comerciales. Bl
de Nueva York es el Colegio Mercantil mayor y mrjor
montado de la Metrópolis; el de Hoboken lo es en el
Estado de New Jersey. Ambos tienen Departamentos
E9Peciales para los jóvenes Latino-Americanos. Para
estos tienen dormitorios.
Están abiertos todo el año, y se puede Ingresar en
cualquier época.
El Colegio Mercantil de Bagan de la Ciudad de Nueva
York, 1\24, Broadway, Esquina de Spring St., presenta
oportunidad especial á los jóvenes Latino~Americanos
para adQ_uirir ta más vasta. instrucción comercial. Loa
padres que se opongan á las grandes ciudades pueden
tener á sus hijos en el Colegio de Hoboken.

Se envía un Magnífico Catálogo Ilustrado Gratis
á quien lo solicite, mencionando este periódico.
DIRECCIÓN:

J Off N J • E A G A N ,

Presidente.

524 :BROADWAY.
NEW YORF', N. Y.

Jlpartado 97J, • • • mtxlco, D. 'J. • • • ttltfoao 119s.

1

PARFUNCERIE
COMODIDADES
ILIMITADAS
POR EL

Vulcana, mujer de extraordinaria fuerza.

9ue tenla la forma de un vidrio de anteo¡os.
. El acróbata colocaba la placa bajo su ce1ª derecha, sosteniéndola por medio de
una hgera contracción; se quitaban después l~s banqmllos, y la negrita quedaba
t;n el aire, sostemda por el alambre atado
a la placa.

California

......
*

Dur~t~ mucho tiempo se creyó q1:1e la
fuerza fls1ca era exclusiva del hombre· pero no es asl, pues se han conocido ya' va-

. Departamento de Pull•
man para personas que
desean el retiro.
Pullman Observaforio,
para aquellos que desean
gozar del panorama.
Salones para Fumar,
para los que desean te•
ner las comodidades del
Club.
Sin duda es el mejor
Ferrocarril Transconti•
lienta].
Se han gastado últi•
mamente millones de pe•
sos con el fin de perf ec•
cionar la vía sobre la cual corre.
.
Se hacen arreglos para departamentos de
u
liman con camas directas.
• .
Diríjase á

-91!!!~-•

W. S. FartlfflJorih, Agente General.
lf 8aD ll'nmclaco, núm. 4, 111(4§,doo, D, F,

en una mujer apellidada Arniotis. Otras
dos mujeres fueroh igualmente aplaudidas
en los. circos: Vulcana y Eugenia wermke.
La primera, desde muy niña asombró con
su fuerza; una vez, en el colegio transportó
ella :'iOla, de una pieza á otra, un pesado
armomco, y otra vez detuvo en la calle
unos caballos desbocados.
La mayor parte de los atletas se retir an
de la escena .á los 45 ó _50 años, pues la
gran fuerza desplegada en sus exhibiciones los hace decaer muy pronto.

· NAUD

ED •

18 PLACE YENDÓME

PARIS
LOS FAVORITOS DEL MUNDO REFINADO
V ELEGANTE

BOUQUE'·r MARIE LOUISE
EXTRACTO, JABON, POLVOS Y AGUA DE TOCADOR

eARFUM GENET D'OR
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Unico Representante en la República:
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LA ÚLTIMA PALABRA DE LA CIENCIA Y ARTE DEL GRAN
PERFUMISTA PARISIENSE: UNA REVELACION PARA LA
PERSONA DE GUSTO DELICADO Y ORIGINAL.

ffltXICO, .Rpartado 567.

De venta en las Droguerías, Boticas, Mercería~
Y Cajones de Ropa.

AS~¡°¿1ªfHEMORROIDES

p;~~~~
1gnfrai:i qué triste enfer~edad constituyen las hemorroides
8
hablar d!cJ rsis j:Cfe~f~¡~~!~s~~,s~ge¡8sl~z~dé8a i~E_e¡i sca°~~áu~g ~e~of°J~
yx1s e es ed_algunos aiios_ un _me&lt;;11camento, el Elí:ltir 4eV1rg1D1a que
as cura i;a rnalmente Y sm nmgun peligro. No hay más que escribh á •
Pharmac1e MOHIDE,. 2, ~ue de la Tacfierie, París. para recibir franco de
corte el folleto explicat1vo. Se verá cuan facil es librarse de'la enfermedad
a mas penosa, cuando no la mas dolorosa. Venta eo todas Droguerías y Farmacia&amp;,

ALGUNAS ESPEDIALIDADES DE LA PARFUIERIE ED. PINAUD
EAU DE QUININE
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EXTRACTO MARIE LOUISE}
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PARA EL TOILETTE

PARA EL CUIDADO DE LA BOCA

PARA EL PANUELO

�.

.

~

-

.

--

VINO·
'de Sometosa

Número 1

México, Julio 2 de 1905
Registrado como &amp;rt.1mllo de &amp;e&amp;'llllda el~ el s de Noviembre de 1894 - Impreeo en papel de la Fibr.e&amp; de San Rafael.

FONDO ·
RICARDO COVARRUBIAS

TONICO,
)N UTRITIVO
.

-

.

y Reconstituye-n ~
te
Eflcacíeimo en las en•
fermedades debilitantes
y en las convalecencias
difíciles. Contiene CAB- .
NE en una, forma fácil~mente asimilable y -ente.
ramente exenta del mal
olor y sabor que es pecu--liar á, los Vinos de Pepto• ,
·na, y Extracto de Carne~
~~

ir.1,

De ver,ta er, todas las Dro~uerias

y Boticas.
Depósito ~general:

ALMACEN DE DROGAS

t

1

rDE JOSÉ UIHLEIN,
Sucesores.
COLISEO NUEVO, .NlJMERO

3.

_M ÉXICO.,
SR. LIC. D. JUSTO SIERRA.
1

MINISTRO DE INSTRUCCIO:X P UBLICA Y BELLAS ARTl!:S,

• '

.

FONDO

J

.

-·

'""'

.

RICARDO COVARRUBIAS

�Fundador, editor y propietario,
LIC. RAFAEL REYES SPIRDOU.

Gerente,

Director,
LUIS G. URBINA,
Secretarlo de Red&amp;cclón,

LUIS REYES SPINDOU.

JOSE GOIIEZ UGARTE.

Subscripción foránea, Por trimestre.......... S!.50
En la capital, al mes.................................. 1.25
Loe asuntos de redacción deberán tratarse directamente

con el Secretarlo.

llo se dewuelwe11 orl1l11ales.

L,f\ 86Mf\Nf\
EL PRIIIER IIINISTRO DE INSTRUCCION PUBLICA.

maledicencia, que siempre está dispuesta
á morder carne sana, y q:ie de ella. se nutre,
y con ella. se satisface y regodea., va. á tener
un ma.nja.r más en su banquete. Yo mismo voy
á ofrecérselo, sabiendo de antemano que gustará. de él y que lo encontrará delicioso. No
es muy alimenticio, no, que no; al contrario,
es ligero, insustancial; pero he de procurar
servirlo á la francesa, con elegancia y garbo,
para. que así a.traiga á. esa golosa maledicencia., que á estas horas, estará abita de condimentos picantes de ironías, y de suculencia.s y
gorduras epigramáticas de calumnias.
Como cronista., voy á dar cuenta. de un suceso que ha. producido un sacudimiento prolongado en el ambiente, intelectual y moral, de esta. sociedad, que está más interesada de lo que
parece en los problemas de lo porvenir, á
1uzgar por la. preocupación y el interés que
despierta. cierta. clase de acontecimientos. El
Presidente de la. República, cuya suprema aptitud de estadista está asent1t&lt;la. en· firme sobre
un inquebrantable cimiento: el a.mor á. la Patria, encontró el instante preciso en que una.
aspiración, crista.liza.da ya. en el núcleo social,
debía. realizarse por fin, y tomar forma libre é
independencia de movimiento en el organismo
político. La. creación de un Ministerio de Instrucción Pública. ha. obedecido, en parte, á la.
idea. biológica de que el deseo del órgano crea.
el órgano. Todos nuestros pensadores, los que
atenta. y cuidadosamente se preocupan, años
ha, en dilucidar las hondas cuestiones de nuestra individua.! supervivencia como nación americana, los que llevan tiempo de estar asomados á la. hornaza donde ha de fundirse el bronce _PO_Pula.r,y que guardan en su corazón, como
a.fhctiva. tortura., el temor de que no surja la.
estatua de la Libertad de los misteriosos moldes del destino, creían en que era necesario
que cuanto antes llega.se, franca y seguramente, esta. época. tranquila durante la. cual se ordenasen los materiales y se robusteciesen los
elementos de lo futuro: la era. escolar. Una inmensa palpitación de vida colectiva. se siente
por todas partes. Hay en la tierra de éste pa.ís
rumores primavera.les. como de jugos nuevos.
El alma. nacional, entibia.da. por el largo estío
de una paz fecunda, tiembla. como una crisálida. próxima. á romper su frágil envoltura: volará.
Sólo que para. que se realice ta.maña. esperanza., para. que la. República. tenga conciencia
a._bsoluta. de es.te fenómei:io que principia á verificarse, precisa. encaminar á una. meta. definida., á la. alta.. meta del idea.! y de la. cultura., á
las generaciones que llegan. Es necesario
a.provechar las condiciones del carácter y del
Il:ledio p~ra. tra.sforma.r, sin deforma.rlo,nuestro
tipo social; para. darnos la. peculiaridad y el
relieve definitivos; para armarnos de firme y
terca. voluntad étnica en el combate de la. vida.
ED: el_ mundo moral no basta. ca.minar, que es
existir; urge ascender, que es perfeccionarse.
Es indispensable, pues, que un grupo educador
que medite mucho, y observe mucho, y experimente mucho y ame mucho su obra, abra senderos y ponga. guías en esta. len.a. y gloriosa.
a.s~nsión. Arduo traba.jo es éste; excelso tra~a.Jo de fe, de amor y de paciencia.: fe apostóhca., amor beatífico, paciencia benedictina.. Las
escuelas son á modo de laboratorios psíquicos
de los que, por acciones y rea.cc1ones, sale u~
nuevo espíritu, unifica.do y puro. Las almas
de los niíios no son otra cosa. que partículas
de la. gran alma. de la. Patria..
Se necesita. en el Estado un órgano exclusivo y especial para. función tan importante. El
Pre~iden~ de la República., que es como la. persomficac1ón de los deseos nacionales, ha crea.do el órgano.

L
A

*

¡Y ahora, prepárate* á* moder, maledicencia.!
Don Justo Sierra., Subsecretario durante cuatro a.ilos de ~ste ramo a._~inistra.ti vo, y colaborador ardiente del Ministro que dividía. sus
a.tencione9: entre dos tremendos encargos: el de
la. Educación y el de la Justicia., fué designado
por el Sr. General Día.z para. desempeñar las
funciones del nuevo miembro gubernamental.
Los hombres de criterio alto, los que suelen

ma.~cha.r iD:1pávidos sobre la. marejada de las
pasiones violentas, han .aplaudido. Y es quE&gt;
más que nada, ven en Don Justo Sierra. un ex:
cepciona.l caso de enérgicos y eleva.dos idea.les
fomentados, cultivados iior una inmarcesible
juventud espiritual, verdaderamente asombrosa.. Hay en Don Justo savia. de veinte años
que estalla en an,~ha.s flores de sentimiento y
de pensa.mient-0. La. salud moral de este hombre produce, á quien por primera. vez se perca.ta. de ella., un raro asombro. Es una. salud
de hierro, á prueba de vicisitudes y desengaños.
La anemia. del escepticismo, la. clorosis de la
experiencia., el normal debilitamiento de la. lucha., no han penetra.do en él, no lo han a.batido. Esa. alma. no conoce ta.les achaques. Es
fuerte, es sana; en ella entra el dolor, pero no
el desencanto. El combate la vigoriza.· el obstáculo la estimula.
'
Si alguno me preguntara: ¿y por qué? ¡,cuál
es la ca.usa d_e que un semisecular retenga., con
ímpetu tan vigoroso, las actividades del ánimo? /,qué clase de corazón es éste, que no ha
mezclado los ajenjos de Ia desilusión a.l bálsamo de las esperanzas? ¿qué especie de c.,rebro,
donde las ide~s se ensaacha.n, se amplifican, se
eleva.0:, adquieren fuerza. a.lada., penetración
Y. cla.rida.d, sin perder sus prístinas orientaciones, su vuelo hacia. la verdad por el horizonte del Bien y de la. Belleza? ¿qué casta. de
hombre, en quien no han dejado huella de
amargura y misantropía. los quebrantos de
la existencia., las pequeñeces y traiciones humanas, las minúsculas infedelidades de la suerte, las engañadoras promesas del ensueño, el
dolor 9.ue hiere á ma.nsa.lva., la realidad que
nos vuelve irresolutos, desconfiados y tímidos,
la. vi~a, ~n fin, que poco á poco nos gasta. y nos
hace mdiferentes ó egoístas? .... ¡Ob ! si alguno
me interrogara. de esta. guisa., yo le contestaría sin tardanza:
-Amigo, para llegar á esta. serena altura,
p~ra desprenderse de estas ataduras de pesimismo, para desnudarse de egoísmos hoscos
y ma.lsa.na.s misantropías, se necesita, antes
4?6 todo, ser bueno; después de todo, ser sabio. He aquí descifrado el misterio.

***

La. salud moral de Don Justo depende de
la nobleza. de su espíritu. El entendimiento
tranquila.mente luminoso, es una. antorcha; per¿
el sentimiento es la mano que lleva esa aatorcha.; la. lleva al Amor, la. lleva. á la Bondad
11!' lleva á la Mi~ericordia.. pon Justo es espí:
ri~u de f~ y de piedad; un ¡oven espíritu que
ahenta idea.les, no de los frágiles, de los efímeros, de los volubles y tornadizos, que son
como la.~ fan~asmagorfas d_e las almas débiles y
las alucmac10nes de las vidas enfermas, sino
de los grandes, de los excelsos, de los que, como las montañas, se ven desde lejos, al comenzar el ca.mino, crecen conforme se acerca
uno á ellos, y hunden la blanca. cumbre en la
infinita diafanidad de los cielos.
Cuando se tiene la. cabeza muy blanca y la
conciencia. muy limpia.; cuando una. larga, una.
perpetua meditación, un recogimiento intelectual, con perseverancia de diamantista., han
pulido el ensueño; cuando se ha. encontrado la.
ruta. definitiva de un anhelo altruista. y santo·
y en ella, sin tropezar, sin caer, hollando co~
pie fi:me la. realidad, se han _ejercita.do los ojos
mter1ores en la. contemplación de la.s aspiraciones huma.nas; cuando del fondo de la creencia y del ideal sabemos sacar una lección provechosa para. el mejora.miento de los seres
con quienes convivimo&amp;; cuando tendemos la
mano para. señalar un horizonte; cuando pronunciamos pa.la.bra.s de fe y de aliento, en las
amorosas prédicas; cuando hacemos la. consagración de nuestros estudios y afanes á la. tarea de despejar los seaderos del porvenir á las
per~grinaciones que ascienden, á las romerías
recién llegadas, no es extraño que en rededor
. nuestro, como en el viejo símbolo de las ovejas y el buen pastor, se agrupen y estrechen
las almas nuevas, ávidas de lo que el maestro
porque lo tiene, da. á ma.nos llenas: fe, espe:
ranza y amor.
Eso ha. sido Don Justo Sierra, desde hace
muchos años, para la. niñez y la. juventud mexicanas: un director, un a.lent'.;.dor, un educador.

**"

La. estupenda. labor que ahora emprende para. la. completa. formación del intelecto y del
carácter nacionales, requiere, á la vez que un
profundo conocimiento del problema., un cordial y persistente impulso de entusiasmo una.
voluntad inconmovible, un arraigado 'y tenaz propósito de no vacilar, de no desmayar
de :Oº dejarse vencer por el obstáculo, por la
fatiga. ó por el desengaí'io. Es preciso, además, haber pensado profundamente en nuestras necesidades psicológicas, haberlas sentido intensa.mente; saber lo que debe hacerse para. confundir1 y mezclar y unimismar en idéntica aspiracion los embrionarios esta.dos de
conciencia &lt;l:e esta gran. masa de primitivos, en
cuyo seno o.:,scuro y triste se esconde la. atávica resignación de las prehistóricas sumisiones, y la. desconfianza de raza de que el pro-

El fflHdO Tiutrado
greso s~a. pa1 a ella una esclavitud más. Hay
que _abrir muchos surcos antes de regar las
semillas.
. La misión, ~omo se ve, es tremenda. No es
sólo la. especialización,no es sólo la. atención
sino el apostolado, lo que ha.y que posee;
para. . no arredra.rsll ante los magnos compro~isos. ~on Justo Sierra. lleva. en sí potencias y virtudes excepcionales. Traba.}ar~ con el a.hinco de su fe, con la clarividencia. de su talento, con la rica sangre de su corazón generoso, con el sereno y alto esfuerzo
de su salud moral.
Por eso los hombres de recto juicio creen
que fué acertada. la. elección del señor Presi~ent~, Y la aplauden. Entrevén en ella. la. reahzación de una gran esperanza..

***

.La noticia del nombramiento del primer ministro de Instrucción Públi~a y Bellas Artes
l~enó la semana., de comentarios políticos y so:
males.
Yo_la. recogí, como era de mí deber, en esta.
crómca; y creí que sería honrado decir en a.1t~ voz una ".ez más y en su oportunidad, lo que
p~enso de mi mae,tro y de su jefa.tura. pedagógica. Adrede, no me he desbordado como
acostumbro, t:n filigranas de tropos
cinceladu.r11.s de estilo: he expresado francamente mi
se~tu·, Y !&amp;J:lMi1én espontánea y lealmente.
Mi a~or 1:ih~l,la a~miración y la veneración
de toaa. mi vida.,no titubearon en el instante de .
c&lt;;&gt;menza.r á escr~bir estas líneas; no se a.vergüenzl!'n al terminar. Tienen la. convicción de
cumphr con el mandamiento cristiano: honrar padre y madre.
Ahora sí, gruñe, glotona., a.hora sí dame del
adulador y delcortesaao;a.hora sí ar.rastra mis
alaba.nza.s PO: el lodazal de tus calumnias. Estoy .complacido de presentarte un flamante
mll.';IJar: está exquisito. Es un afecto puro,es un
cariño santo, es una devoción, es un ideal sagrado el qu_e te pres~nto: ¡anda, maledicencia.,
lobezna. taimada., hmca los colmillos· muerde en carne sana!...
'

y

..

LUIS G. URBINA.

C!NCION DE LA MAÑANA.
(TEIIA DE CARDUCCI)

I

Sobre el limpio cristal de tu ventana
lanza. su rayo el sol, hermosa mía.
y te dice: ''levántate; es la. hora. '
del amor y la vida.:
Te traigo, al despertarte, dulces himnos
de amantes rosas, y las ansias vivas
de tímidas violetas que se yerguen
al resplandor del día.:
Vengo á brindarte de mi reino excelso
para que a.mor y admiración te rinda '
la virgen primavera, hermosa. página
aromada. y florida·'.
Y el año nuevo su correr suspende
en el umbral de tu risueña vida.
para admirar tu juventud tan f;esca
tan hermosa y tranquila.
'

II
"Murmura. el viento á tu venta.na., y dice:
De las monta.i'las y llanuras vengo·
una. es la voz del mundo, igual ahor'a.
entre vivos y muertos:
Allá en el bosque los aéreos nidos
murmuran con primor: "el tiempo ha vuelto
es la hora. del amor y la. alegría,
'
amemos, amemos!"
De las calladas tumbas se levanta
uno c~mo suspiro tierno y vago,
que dice tembloroso: "¡el tiempo vuela.,
amaos, amaos!"

III
Y yo á tu corazón llamo bien mío
verjel de llores y de palma.~ verdes '
y exclamo ansioso, y tímido y a.ma~te:
/,se puede entrar, se puede?
Soy un viajero encanecido y triste·
can§ado estoy, el corazón me duele '
y alto quisjera. hacer de esta. alegrí~
en el risueño albergue.
'
Reposo busco, y lo hallaré gozando
con la. ventura de una. dicha. breve
que no ten~ré jamás si no es en su~ños;
¡de¡adme, pues, que sueñe!
A, MAYORGA RIVAS.

LA DIOSA CAPRICHO
o hay que creer una sola. palabra de cuanto
la moda. finge prometer, y parece conquistar. Esta divinidad veleidosa. y voluble,
finge á cada paso acatar las leyes de la estética, los principios de la. higiene ó las reglas de
la comodidad, y á ca.da. paso también las viola, las infringe y las desconoce.
No puede darse nada. más antiestético que
los peinados monumentales de la. época. de
Luis XV; navíos cuando no fortalezas, hortalizas cuando no castillos feudales, remedando
unas veces las Pirámides, y otras la Torre de
Babel.
Lo mismo los paniers, esP.ecies de boyas de
sal va.mento sobrepuestas á las caderas de perdición, y los tontillones y los chapines de tres
pisos, y todo el bataclán de una. moda. amanerada y decadente, en el seno de una sociedad
frívola y disoluta.
Después dt- la. Revolución, bajo el Directorio
y el Imperio, la. moda. pareció recobrar el juicio. Yolvíó á los majestuosos drapea.dos de
Grecia y de Roma, á. sus semiveladas é higiénicas desnudeces, al flojo cinturón de Venus,
a.! peinado simple y noble de Juno y de la.
madre de los Gracos. Pero no hizo siao á medias sus concesiones. Vistió estética é higiénica.mente á la mujer, y ridícula. y risiblemente
a.l hombre. Aquellos casacones desmesurados,
imitados y amplificados de los personajes de
Moliere, aquellas pelucas rubias, aquellos
bastones nudosos, aquellos sombrerones de
quesadilla que admiramos en Madame Angot,
hacían del petimetre un figurín de mampara y
una. ridícula. calcomanía..
Vino la restauración, y después las austeras cuanto románticas revoluciones de 1830 y
1848, y la. moda. se hizo como ellas, romántica.
y austera.. La. bata. blanca. y flotante como un
sudario ó como una. vestidura de aparición, la.
cabellera al viento, la zapa.tilla baja y sin tacón, para las damas, y el redingote severo y el
corbatín alto del pensador, a.sí como la cabellera. ondulante del poeta y del soñador, para
el hombre: tal fué la moda.de aquella. ép9ca. utópica., de derecho al traba.jo, de tallere,; nacio-

N

na.les, de abolición de la. pena de muerte y de
barricadas homicidas.
Vino el segundo Imperio y oon él nueva. decadencia y nueva. moda., y la flor· de aquel árbol
fué 1:. crinolina. y el coronamiento de aquel edificio, el descomunal sombrero de copa..
La. Emperatriz Eugenia., asedia.da. por el recuerdo de María Antonieta, resucitó en la. crinolina. los pániers de Watteau á la. vez que coronó su cabeza., más que con la diadema. imperial,con los gorros y sombreros extra.va.gantes
del Consulado y del Imperio.
La. moda. ha. sabido herir á la. mujer en sus
tres puntos más vulnera.bles: en el flanco, como
á Agripina.; en la cabeza., como á María Estuardo; y en el talón, como á Aquiles.
El corsé, el sombrero y el calzado, dan su
carácter y su tipo á la. moda.
El corsé, que entre las sabinas, madres del
pueblo romano, era. una cuerda anudada con
descuido y que dejaba su desenvolvimiento á
las formas y su expansión á las vísceras, llegó
á ser en Marga.rita de V a.lois una. triple coraza. compresiva., mal sana, deformante y atrofia.nte de los órganos más nobles y delicados,
para llegar en nuestros días con el droit devant á una transacción momentánea., á una condescendencia bondadosa. con las exigencias de
la higiene femenina, ya que no con la. verdadera estética.
El sombrero, desconocido en los pueblos primitivos y sanos, ha. pasa.do por todas las metamorfosis y todas las transformaciones imaginables. Reducido á veces á las proporciones
minúsculas de un simple solideo, ha. a.sumido
en otras las de una. construcción monumental en
la. que se han dado cita. las flores, las plumas,
las a.ves, las pedrerías, las ga.sa.s, toda la fauma. y toda. la. flora, toda la. naturaleza. y toda
la. industria.. A veces se posa. sobre la. cabellera ligero y a.lado, como una mariposa, y á veces gravita. aplastante y agobiador sobre la.
cabeza., como una. montaña..
En ocasiones, tal parece que es la cabeza la
que lo sustenta., y en otras, tal parece ser él el
que lleva la. cabeza, como lleva el cóndor a.l cabrito entre sus garras.
El tacón, nulo en la. ·china. poblana. y en la
Emperatriz Josefina., se yergue, crece y se levanta bajo el pie menudo de la. Duba.rry ó de

la. dama. japonesa, y hay mucho de imitación
de las costumbres chinas en la. prensa. hidra.ulica. á que suelen someter sus piececitos la.s da.mas occidentales.
Cada. vez que la. moda. hace una concesión á
la. estética., á la. higiene y á la moral, artistas,
higienistas y moralistas entonan himnos y
cantan hossanas y creen llegado el día. en que
la Diosa Moda ha entrado en contubernio con
la Diosa. Razón.
Al día. siguiente ya es otra cosa y llueven.
aunque infructuosas, las protestas y á los himnos y hosa.nas suceden los a.na.temas. La Diosa Capricho ha. vuelto por sus fueros. ha vuelto á renegar de la. higiene, de la. moral y de la.
estética. y reasumido su soberanía en el imperio movedizo é inconsistente que se ha. creado
y el cual domina. é impone su 1ey.
Y es que la ley de la.moda. no son la. higiene,
ni la. moral. ni siquiera. la. estética, sino pura
y simplemente la. variedad. Nos aburre, nos
fastidia, nos carga, veenos los unos y las otros
siempre dentro del mismo forro y dentro de la
misma. vaina.. Anhelamos la variedad,el ca.mbi.o, la. transformación en sí mismas, y por sí
mismas.
Nos importa. un bledo que un drapea.do sea.
feo, un calzado incómodo, un sombrero ridículo, una. desnudez inmoral; con tal de que sea.n
otros y distintos de lo que eran, los aceptamos
y _adoptamos. Sanos y estéticos, nos cargan el
mismo peplum ó la misma. túnica.. Cambiamos
gustosos el albornoz por el mac-fa.rla.n, el
uurbante por el ca.seo, la. mantila. sevillana. por
el mantea.u, con tal de vernos diferentes de lo
que érámos ayer y de producirnos mutuamente la. impresión de la. novedad y de la. sorpresa..

Y pierden lamentablemente su tiempo quienes pretenden convertir á. la. moda. á los sanos
principios. La. moda empuña. el cetro de la Locura, y no 18, escuadra. y el compás de la. esencia; es un kaleidoscopio y no un cuadro, es un
médano y no un monumenlO. Su brújula. es una
veleta. y su propulsor el viento que pasa voluble y caprichoso.
Resignémonos y no pidamos peras a.l olmo.
DR. M, FLORES.

La vía eléctrica á Atzcapotzalco.

nueva. línea pasa por el centro de la. colonia
de "El Imparcial" y se extiende más allá de
la. plaza para. terminar en la ca.lle de los ReAnimado fiesta
yes.
Los puestos de la. ja.ma.ica., que visitó el
os vecinos de Atzca.potza.lco celebraron el
Sr. Corral, simulaban macizas construcciones
último domingo la. inauguración de una.
de arquitectura. azteca. y ofrecían en conjunto
mejora. de gran importancia: la prolonun aspecto llamativo. Las bellas vendoras,
gación, hasta. aquella. villa., de la línea de
ostentando la típica. indumentaria. de los anuranvías eléctricos que une á. la capital con
Popotla y 'l'acuba..
tiguos pobladores del Va.lle de México, salpicada de lentejuelas y cuentas de colores, era.n
Le.s fiestas organiza.das con este motivo, fueron, en verdad, dignas del entusiasmo que reiel toque más brillante de aquel cuadro. Un arco monumental, estilo también azteca., daba.
nó en la pintoresca población desde el momenacceso al j a.rdín.
to en que se supo que el establecimiento de la
vía, tan ansiosa.mente esperado, era. un hecho.
Los puestos estuvieron atendidos en esta.
Para solemnizar tan grato suceso, se organiforma.:
zaron un banquete, que tuvo efecto en el Palacio
Contetti: Sra. de Fernández Guerra. y Sritas.
Municipal, y una ja.ma.ica típica, en la que toMaría, Delfina, Concepción y Luisa Fernánmaron parte, luciendo trajes de indias, las sedez, que vestían de indias ma.yas.-Cen:eza:
ñoritas más distinguidas.
Srita.s. Soledad Basurto y Campos, Luz, DoEl tren inagural llegó á la plaza á las diez
lores y Carmen Campos y Dolores Venegas.y media de la. maña.ne., conduciendo á bordo,
Sodas: Srita.s. M:a.ría Mellón, y Tomasa y Trientre otras personas. á, los Sres. Vicepresidennidad Vallejo ["olmecas"].-Aguas mi11erales:
te de la República., lJ. Ramón Corral; SecretaSrita.s. Luz Loza.no, Concepción Arenas y Mario de Comunicaciones, Ing. D. Leandro Ferría. Teresa.1Iellón.-Banca: Sras. Hermelinda.
nández: Gobernador del Distrito, D. GuillerPaz de Zimbróa, María Ortega de González,
mo de Landa y Escandón.v Gerente de la. ComLuisa. M. de Luna., Ea.surto de Campos y sepañía. de Tranvías, Mr.. \\'. \V. Wbea.tly. A
ñorita. Ester Velasco.-Flol'es: Sritas María
esa· hora. se echaron á vuelo las campanas, miAlcántar, Ester Pietra. Santa, Carmen Pastor.
lla.res de cohetes atronaron el espacio, y I a cony María Muñoz Silva. ["otomíes"].-Dulces:
currencia., que llenaba. el jardín Hidalgo y las
Niñas María. Luisa y María. Magdalena. Díaz
ca.Hes cercanas, aplaudió entusiasma.da.. La.
de la. Vega, Raquel y Adelina. Hill.-Pasteles:
Sra.. de Parra y Sritas.
Arcadia y María Pa.rra,Luisa Osorio y María. Pezo. - Cigarros:
Srita.s. Elvira. Sánchez
Alda.na., Guadalupe Gu-.
uiérrez. Rosaura. Gómez, Elisa. Montes de
Oca y niña Dolores
Sánchez Al da.na. ( · 'aztecas" ).-Tamales y atole: Sritas. Luz T,·ejo,
María Esperanza. Senil
y Elena y Gertrudis
Echandía. ["aztecas").
Oert:eza: Sra. Manuela.
R. de Ra.mfrez y sus hijas las Sritas. Carlota,
Elena. y Delfina..-Oon.Jetti: Sra. Julia C.de A lfaro y Srita.s. Elisa
Peimbert, Sara y Emilia Alfaro, Leonor Pií'ia
y Estela Campos ["tehua.na.s"]. ConfeUi: Sritas. María. Luisa Casas, y:Evangelin&amp; Pola.
['tlaxcaltecas').- Fairy
twss: Srita.. Ana Peña.
Lle gada del señor Corral al Ja rdfn de Hidalgo.
y niña. Eloísa Leal.

L

Un aspecto de la plaza de Atzcaootzalco.

. Durante la jamaica, que duró todo el día se
hizo un derroche extraordinario de flore; y
confetti.
La animación fué grandísima.
Al banquete, que como antes dijimos, se efectu.ó en. el _Palacio Municipal, ashtieron el Sr.
Vicepresidente de la República y los Sres. Mini_str~ de Comunicaciones, Gobernador del
Distrito. Gerente de la. Compañía. de Tranvías
y Presidente de la misma, Mr. Ch. E. Smith,
a.,í como otros caballeros distinguidos, entre
los cuales recordamos á los Sres. Coronel Félix ~ía.z, Diputa.no Tomás Morán, Ing. Luis
Espmosa, y Prefecto de Atzca.potzalco, D. Ricardo López Ochoa..
El banquete fué ofrecido a.l Sr. Corral en
nomb~e de la. Em~resa. de Tranvías y de' la.s
autoridades y veciaos de la población por el
Sr. Alfredo N . .«costa, á quien contestó aquel
elevado funcio0:a.r_io brindando por el progreso y en¡rrandec1m1ento de Atzcapotzalco.
·
. ~e,r~mnad~ el banquete, los invitados se dirig:iero~ a.l Jardín .Hidalgo, d:onde continuaba.
la Jamaica. en x:a,edio de la mayor animación. El
regreso á México se emprendió ya. entrada. la
tarde.

�El ffllll40 11utra40

El ~eñpr Corral y su comitiva, en la Jamaica,-Sellorltas r nl!las, en traje de Indias.

El ffllll4011utra4o

Señoritas y ulñas en traje de indlas.-El primer t ren de vasajeros.

�El m11uto llustrado

)

\'

-,

La Cámara Roja
-¡Le aseguro á Ud. que se necesitarla un fantasma
bien tangible para espantarme!
Yo me levanté de junto al fuego, con mi vaso en la
mano.
-Ud. es quien lo quiere-dijo el hombre del brazo paralizado, mirándome de reojo.
-Hace ya veintiocho años que existo y jamás he visto
un fantasma.
-¡Ehl---&lt;lijo ella,-hace veintiocho años que existe Ud.
y jamás ha visto una casa parecida á ésta, ¡eso es todo!
Todavta quedan muchas cosas por ver cuando se tien~n
veintiocho años .... muchas cosas que ver y que sufnr.
Balanceaba lentamente su cabeza. Yo suponta que
los dos viejos trataban de aumentar, por su monótona
insistencia, los terrores que su casa 1 ·iraba al esplritu. Dejé sobre la mesa mi vaso vacl
xaminé la pieza
en donde estábamos y me contemplé corzado y ensanchado con imposible musculatura en el singular espejo
antiguo de la extremidad de la pieza.
-Y bien---&lt;lije,-sí veo algo esta noche, no seré sino
más sabio, pues intento la aventura sin la menor idea
preconcebida.
·
-tEs Ud. quien lo quiere!-repitió el hombre del brazo
paralizado.
Escuché el ruido de un bastón y de un pesado andar
que se arrastraba sobre la arena del paso exterior, y la
puerta rechinó sobre sus goznes; luego otro anciano entró, más encorvado, más arrugado, más viejo aún que
los primeros. Se apoyaba sobre una muleta única, sus
ojos estaban cubiertos por una pantalla, y su labio infenor, medio torcido, colgaba páhdo y sonrosado, descubriendo los dientes picados y amarillos. Se dirigió hacia
un sillón del otro lado de la mesa, se sentó torpemente
y rompió á toser. El hombre del brazo paralizado echó
sobre el recién llegado una mirada de positiva repugnancia; la vieja pareció no notar su llegada y permaneció
con los ojos fijos en las flamas.
-Se lo digo á Ud. . .. ¡es Ud. quien lo quiere!-insistió el hombre del brazo paralizado, cuando la tos del otro
hubo cesado un instante.
-Soy yo quien lo quiere-respondi.
El hombre de la pantalla notó entonces mí presencia y
ladeó la cabeza y la echó hacia atras para mirarme. Distingul por un momento sus pequeños ojos brillantes y
encendidos. Luego volvió á toser y á escupir.
-¿Porqué no bebe Vd?---&lt;li\"º el hombre del brazo paralizado, acercando al recién I egado la jarra de cerveza.
El hombre de la visera llenó lfn vaso con mano trémula, regando buena parte del liquido sobre la mesa de madera blanca. Una sombra monstruosa se proyectó sobre
el muro, remedando su gesto cuando se sirvió la cerveza
y la bebió. Debo confesar que no esperaba encontrarme
con esos grotescos gUJ1rdianes. Hay, á mi juicio, algo de
inhumano en la senilidad, algo rampante y atávico, las
caracterlsticas humanas parecen de dla en dla escapará
los ancianos. Aquellos tres me produjeron la impresión
de enfermos con su silencio muerto, su encorvado andar
y la evidente antipatla que demostraban no solamente
hacia mi sino los unos hacia los otros.
-Si quisierais llevarme á ese cuarto donde espantan,
trataré de instalarme confortablemente-les dije.
El viejo de la tos echó la cabeza hacia atras con un
gesto tan brusco que me- hizo estremecerme y me lanzó
bajo su visera una nueva mirada con sus ojos enrojecidos; pero nadie me respondió. Esperé un minuto examinando alternativamente á los tres personajes.

-Si queréis-repetl con voz más fuerte-llevarme á
esa cámara en donde espantan, evitaréá Uds. el disgusto de mi presencia.
-Hay una bujta sobre la alacena_, cerca de la puertadijo el hombre del brazo paralizado, mirando mis pies,pero si vais esta noche á la cámara roja ....
-Esta noche entre todas las noches-interrumpió la
vieja ....
-Iréis solo.
-1'\uy bien-respondl,-¿y qué camino debo seguir?
-Seguiréis el pasadizo, hasta llegar á una puerta que
da sobre una escalera en espiral. Subiréis esta escalera
hasta un descanso delante de otra puerta cubierta de
sarga. Entrad por esa puerta y segmd hasta el extremo
de un largo corredor. La cámara roja está á vuestra izquierda, arriba de los escalones.
-¿He comprendido bien?-&lt;lije, y repetí sus indicaciones.
Corrigió un detalle inexacto.
-¿Pero es que de veras va Ud. á ir ... ? preguntó el
hombre de la visera, mirándome por la tercera vez con
un raro balanceo de la cabeza.
-¿Esta noche entre todas las noches?--&lt;lijo la vieja.
-A eso es á lo que lle venido-respondl dirigiéndome
hacia la puerta.
En ese momento el viejo de la visera se levantó y trastabillando dió vuelta á la mesa, aproximándose asl al
fuego y á las demás personas. Al llegar á la puerta, me
volvt y miré á los tres muy ¡untos unos de otros, sombrlos contra la claridad del fuego, mirándome por encima
de los hombros, con una intensa expresión de espanto
sobre sus viejos rostros.
-Buenas noches-&lt;lije abriendo la puerta.
-Ud. es quien lo ha querido-me gritó el hombre del
brazo paralizado.
Dejé la puerta abierta de par en par hasta que la bujla
estuvo bien encendida, la cerré luego y avancé en el pasadizo glacial y sonoro.
Confieso que la rareza de aquellos tres viejos retirados, á cargo de quienes la condesa habla dejado el castillo y el antiguo mobiliario ennegrecido del cuarto en
que estaban reunidos, me afectaba vivamente á pesar
de los esfuerzos que hacia para mantenerme en un estado de esplritu tranquilo y positivo. Aquellos vi~os parecian pertenecer á otra edad, á una edad más remota,
en que las cosas espirituales eran distintas, menos ciertas que ahora de una edad en que se creia en los presagios y en las brujas y en que no podian negarse los fantasmas. Su misma existencia era espectral; el corte de
sus vestidos pertenecia á una moda nacida de algún cerebro muerto ya. Los ornatos y las comodidades de su
cuarto tenían un carácter fantomático y en él los personajes pareclan más flotar en este mundo que formar parte de él. Con un esfuerzo me arranqué de tales ideas. En
el largo pasadizo subterráneo soplaba una corriente de
aire y á su soplo la flama de la bujla danzaba haciendo
temblar y saltar las sombras. Los ecos resonaban en la
escalera de caracol; una sombra me siguió arrastrándose, otra huyó ante mi hundiéndose en [as tinieblas. Llegué hasta el descanso y me detuve un instante, escuchando un rumor que habla creldo percibir; luego, satisfecho por el silencio absoluto¡ empujé la puerta forrada
de sarga y permanecl inmóvi á la entrada del corredor.
Absolutamente no me habla esperado ver lo que vela,
pues la luna, entrjl.odo por la gran ventana de la escalera, hacia resaltar cada cosa en negro intenso ó en clari-

dad aumentada. Todo estaba en su lugar. Podfa haberse creido que la casa habla sido abandonada la víspera,
siendo que hacía ya dieciocho meses que estaba deshabitada. Aún estaban las velas en los candelabros, y el
polvo que se habla depositado en las carpetas ó sobre el
piso encerado, se ostentaba tan uniformemente, que era
invisible á la claridad de la luna. Dí un paso hacia delante y reculé bruscamente.. En la antecámara se ergula
un grupo en bronce que un lienzo de pared me habla disimulado. Su sombra se proyectaba con una finura sorprendente sobre el lienzo blanco y me hacia la impresión
de alguien queme esperase emboscado. Por medio minuto qmzás permanecl pertifricado. Luego,con la mano sobre mi revólver, en una de mis bolsas, avancé para reconocer un Ganimedes y una águila cintilando al claro de
luna. Este incidente calmó un instante m1 nerviosidad, y
sobre una mesa de Boulle, un chino de porcelana cuya
cabeza se balanceó silenciosamente á mi paso, no me
causó ningún temor.
La puerta de la cámara roja y los escalones que llevabau ella se encontraban en un rincón obscuro. Antes
de abrir la puerta, llevé mi bujla por todas las direcciones á fin de darme cuenta de la naturaleza del nicho dentro del cual me encontraba. Recordé que alll habla sido
donde se habían encontrado á mi predecesor, y el recuerde de esa historia me dió una súbita aprehensión. Dirigl por sobre mi espalda una ojeada al Ganimedes y abrl
nerviosamente la puerta de la cámara roja, medio volteado aún hacia el pálido silencio del vestíbulo.
Entré, cerrando inmediatamente la puerta tras de mí,
dando vuelta á la llave que encontré pegada á la cerradura, y levanté mi luz cuan alto pude.examinando la decoración del lugar de mi velada: la gran cámara roja en
la cual el joven duque había muerto, ó más bien en la
que habla comenzado su agonfa, pues había podido abrir
la puerta y habla caldo, cuan largo era, sobre los cinco
escalones que yo acababa de traspasar. Tal había sido
el fin de su velada, de su valerosa tentativa para triunfar de la tradición que poblaba de fantasmas el castillo y
jamás, pensaba yo para mí, la apoplejía había servido
tan bien á la superstición. Exístlan también otras historias más antiguas á propósito de la misma cámara, hasta el increlble principio de la leyenda: esa historia de
una esposa tlrnida y del fin trágico que tuvo una broma
de su marido, que qJizo asustarla. Al ver esa gran pieza
obscura con los huecos sombríos de sus ventanas, sus
rincones y su._ alcobas. secomprendia perfectamente que
hubieran surgido tantas leyendas de sus recovecos negros y de sus tinieblas fecundas en terrores. Mi bujía te_,,.-,.-,
nfa una pequena lengua de flama cuya claridad no llega- ~ ..i.
ba hasta el otro extremo de la cámara y que dejaba á su •
alrededor un océano de misterio.
Resolvi entregarme inmediatamente á un examen sistemático de la p1eza,disipando las imaginaciones fantásticas que sugería esa obscuridad, antes de que lograran
imponérseme. Tras ·de haberme asegurado de que la
puerta estaba bien cerrada, comencé á examinar bien la
pieza,haciendo la inspección de cada mueble, levantando
los cort(n!lj·es del lecho y separand~ los tapices. Levanté los v1s1l os y me aseguré del cierre de las diversas
ventanas antes de cerrar las hojas; me arrodillé para espiar por la negra abertura de la chimenea; di golpes en
los bastidor~ de v!eiO enci~o para d~cubrir alguna tramo:ra secreta. Hab1a eia 111. camara dos inmensos éspejos,
teniendo de cada lado un par de candelabros de porcelana. Encendí todas las bujias, una después de otra. El

fueg:&gt; estaba preparado-atención Que nunca hubiera esperado del viejo guardián;-lo encendl para evitar toda
propensión á tiritar, y cuando hubo prendido bi,:;n, le di
la espalda para examinar bien el cuarto por nueva vez.
Habla acercado á la chimenea un sillón recubierto de tela de Persia y una mesa, formando una especie de barricada delante de mi; sobre la mesa coloqué mi revólver al
alcance de la mano. Mi examen minucioso de la pieza me
habla tranquilizado, pero, no obstante, hallaba aún la
obscuridad de las partes lejanas de la pieza y el perfecto
silencio muy estimulantes para la imaginación. El eco de
los crujidos y de los chasquidos del fuego no me tranquilizaba en manera alguna. La sombra de la alcoba y
la del fondo en particular, tenían esa indefinible cualidad
de una prt:Senc1a que se disimulara, la extraña suge~tión de una cosa viva en acecho, impresión que tan fácilmente se apodera de uno en el silencio y en la soledad. Al fin, para tranquilizarme, tomé lá vela, avancé
hasta allá y me com·encí de que nada tangible se encontraba. Coloqué el candelero sobre el piso de la alcoba y
lo dejé en esa posición.
En ese momento estaba en un estado extraordinario
de nerviosidad, aunque mi razón no pudiera explicarme
la causa. Admití sin la menor prueba que nada extraordinario ni ,,:,t,,cnatural podía suceder, y para pasar el
tiempo, me puse á rimar la leyenda original del castillo.
Declamé algunos versos en alta voz, pero los ecos me
causaron desagrado. Por·ta misma razón abandoné al
cabo de poco tiempo una conversación conmigo mismo.
sobre la imposibilidad de fantasmas y aparecidos. Me
representé de nuevo á los tres viejos estropeados de la
portería, y procuré interesarme por ellos. Los negros y
los rojos sombrlos de la cámara me turbaban. Aun con
las siete bujías encendidas, la sala estaba todavía á
obscuras. La bujla de la alcoba se encontraba en una
corriente de aire, y los movimientos de la flama hacían
sin cesar danzar y bailotear las sombras y la penumbra.
Buscando cómo remediar esas tinieblas, me acordé de
las bujlas que había visto en los candelabros del pasillo,
y con un ligero esfuerzo sali al claro de luna, llevando
una vela encendida, dejando la puerta abierta y volviendo después con otras diez buj1as. Las coloqué en los bibelots de porcelana que adornaban el cuarto aqul y allá,
las encendl y las dispuse en los sitios en que la obscuridad era mas profunda, unas sobre el pavimento, otras
en los huecos de las ventanas, y por fin mis diecisiete
luces quedaron arregladas de tal manera, que el menor
sitio del cuarto estaba directamente iluminado por una
de ellas, cuando menos. Me vino á !a mente que cuando
el fantasma entrara, podrla advertirle que no pisara mi~
luces. La cámara estaba ya brillantemente iluminada.
Había algo de alegre y de tranquilizador en aquellas
llamitas, cuyas mechas me ocupaba en despabilar, lo que
me daba la consoladora sensación de que el tiempo pasaba.
Aun en tales condiciones. la amenazadora espera de
aquella velada pesaba abruníadoramente sobre mi. Fué
después de la medianoche cuando la bujía de la alcoba
se extinguió de pronto, tomando la sombra negra su lugar. Yo no la habla visto apagarse. /'r\e volv1 simplemente, y notando que la obscundad estaba 2111. me estremecl dP la misma manera que se estremece uno ante
la inesperada presencia de un extraño.

-

-¡Dios Santo---&lt;lije en alta voz!-esta corriente de aire
es v1olentisimal
Tornando los cerillos de sobre la mesa. atravesé el
cuarto con paso negligente para encender la bujla .. El
primer cerillo no quiso encende~e. y como cons1gmera
inflamar el seeundo, algo parec10 parpadear en el muro
frente á mi. Me volvi involuntariamente y me di cuenta
de que las dos bujfas sobre la mesita, cerca de la chimenea estaban apagadas. Me levanté inmediatamente.
_'.1Extraño!-pensé-¿las habré apagado yo mismo en
un momento en que estaba fuera de mi?
Volví hacia la chimenea, volvl á encender una bujía, y
al mismo instante vi otra en el candelabro de la derecha
de uno de los espejos. parpadear y apagarse de un golpe; casi inmediatamente la segunda ~izo ,otro tant~. Ya
no 1&gt;9dia engañarme. La flama se extmgu,a como s1 las
mechas fueran súbitamente prensadas entre el pulgar y
el Indice, dejando la mecha negra sin chispas ni humo.
Mientras que estaba allí con la boca abierta, la bujía del
pie de la cama se apagó, y Jas sombras parecieron dar
un paso hacia mi.
-¡Ya esto es demasiado!-me dije.
Al mismo instante, una primero y"luego otra de las bujias de encima de la chimenea se apagaron también.
-¿Qué sucede?-grité con una voz de timbre agudo
y extraño que no pude evitar.
La bujla sobre el guardarropa se apagó y la que había vuelto á encender en la alcoba la siguió también.

-¡Basta yaltengo nec~i~ad 4e esas !~ces-ordené con
un tono imperativo, medio mqweto1 al tiempo que frotaba un cerillo para volver á encenoer las bujías de la
chimenea. Las manos me temblaban de tal manera, que
¡los veces froté el cerillo al lado de la lija. En el momento en que el mantel de la chimenea emergia de nuevo
fuera de las tinieblas, dos bujiaS en el hueco de la ventana más retirada se echpsaron. Pero con el mismo cerillo volvl á encender los candelabros de un espejo y las
bujías que estaban sobre el piso de modo que un momento pareció que ganaba en velocidad á las extinciones. Entonces de una sol'a vez se desvanecieron cuatro
I\Jces en distintos rincones de la cámara y encendl otro
cerillo con ansia trémula, vacilando y preguntándome
por qué bujía comenz~r..
.
. . .
Mientras permanec1a indeciso, una mano mv1s1ble pareció arrancar la flama de las dos bujías de la mesa. Con
un grit~ d~ terror me precipité hacia la alcoba,. luego hacia el nncon, luego hacia la ventana, encendiendo tres
bujías mientras otras dos se apagaban junto á la chimenea; luego,discumendo un medio mejor, arrojé los cerillos sobre el cofre de hierro y tomé un candelero; de esta
.manera evitaba el retardo de raspar los cerillos; pero á
pesar de todo, las extinciones contínuaban regularmente
y las sombras que temia y contra las cuales luchaba,volvi:m deslizándose sobre mi, ganando un paso, ya de un
lado, ya del otro. Era como una nube tempestuosa ydesgarrada que barriera las estrellas. De tiempo en
tiempo una bujla permanecla encendendida un minuto y
se apagaba luego. El horror de las tinieblas crecientes
me invadfa hru.ta el frenesí y mi sangre fria me abandonaba. Brincaba jadeante y descabellado de una á otra
bujía, en esa lucha vana contra el.avance implacabledel
enemigo,
·
Me fastimé un muslo contra la mesa. Tiré una silla,
tropecé y cai arrastrando conmigo el tapiz de la mesa.
Mi buj1a fué á caer lejos de mi; pero al levantarme cogi
otra. De subito se extinguió también ésta al tomarla vivamente de encima de la mesa, quizás por el rápido movimiento,é inmediatamente las dos bujlas que quedaban
encendidas se apagaron. Pero aún había luz en el cuarto, una luz rojiza que rechazaba las sombras. Era el fuego de la chimenea. Sin duda podía aún pasar mi bujla
entre· los barrotes y encenderla.
Me dirigí hacia las flamas que danzaban entre los carbones 11rdientes, dejando rutilantes reflejos sobre los
muebles; di dos pasos hacia la reja y al punto las flamas
disminuyeron y se desvanecieron,las ardientes brasas se
ennegrecieron, las flamas saltaron y desaparecieron y al
momento en que hundla la bujía entre los barrotes de la
reja,las tinieblas me envolvieron como un ojo que se cierra, me ahogaron con un abrazo sofocante, me cegaron y
anonadaron en mi cerebro los últimos vestigios de razón.
La bujía cayó de mis manos.
Extendi los brazos en un vano esfuerzo para rechazar
aquellas abrumadoras tinieblas y, con todas mis fuerzas,
me puse á gritar, una, dos, tres veces. Recuerdo que
pensé de pronto en el corredor iluminado por la luna, y
con la cabeza baja y los brazos hacia adelante me arrojé hacia la puerta.
Pero habla olvidado en qué lu~ar se encontraba exactamente, y violentamente choque contra la esquina del
lecho. Bamboleándome me volvl,pero arrojé ó ful arroja-

�e, manito Tiutr~lto
do contra algún otro pesado mueble. Tengo un vago recuerdo de haber ido tropezando .de aqui ·para allá_ entre
las tinieblas, de haberme_ debatido entre mil obstacul_os
y de haber arrojado salva¡es gntos á cada nuevo tropiezo, y por fin,de un golpe violento que recibt e~ la frente,
con una horrible sen~ación de calda .:iue duro un siglo,
y mi último y frenético esfuerzo para permanecer en
pie .... En seguida de na~a pue~o acordarme .... Cuando
abrt los ojos, era ya de d1a. Ten_1a la cabeza vendada,y_ e)
hombro del brazo paralizado atistaba m1 rostro. Mire a
mi alrededor procurando acordarme de lo que habla su-cedido pero durante algun tiempó no pude n;conocerme.
De soslayo distinguí á la vieja; que, no teniendo ya su
aire absorto de la víspera, vertta en un vaso algunas
gotas de una droga contenida en una pequeña redoma
az~¿Dónde estoy?-pregunté;-me Pª!~ce que conozco
á Uds. pero no puedo acordarme d~ quienes SI?º·
Me refirieron l'l que había sucedido y los (!I hablar de
la cámara roja donde espantaban, como alguien que oye
contar µn cuento.
•·
· ·
-Lo encontraron á Ud. á la madrugada--0_110 e1 v1e¡o,
-Y tenía Ud. sangre en la frente y e~ los lab10s,
.
Fué muy lentamente como recobre la memona de mi
velada.
. .
é"1s que espantan en la
-Y ahora-&lt;lijo el v1e¡o-¿cre
cámara?
.
Ya no me hablaba con el _tono de alguien que acoge _á
un intruso, sino como alguien que se afhge por un amigo desgraciado.
-Si-respondt,-¡espantan en la cámara!
-¿Y lo habéis visto? ..._. .. Y nosotros, que heJ_llOS pasado aqui toda nuestra ex1stenc1a, no hemo~ podido verlo nunca .... Porque nunca n~s hemos atrevido. . . Diganos úd. si es de veras el v1e10..duque el que ....
-No-"respondí,-no es él._._.. . .
-Bien lo sabía-interrump10 la v1e1a, ~on su vaso en
la mano.-Es su pobre· esposa,q!}e tuvo miedo. . . .
.
-No es ella-&lt;lije;-no hay m fantasmas de duq_ue m
fantasmas de duquesa en _la cámara¡ no está habitada
por ningun resucitado, smo por a go peor ... mucho
peor ..
-¿Por quien?-exclamaron.
-Por la peor de todas las. C"sas qu~ sobresal~an_al
mortal-respondí,-¡por el Miedo! el Miedo.que no qu!ere ni luz, ni ruido, que nada tiene que_ ver con la razon,
que aplasta y ciega .... El me ha seguido por el corredor
y ha luchado conmigo en la cámara ..._.
.
Callé y hubo un intervalo de silencio. Lleve la mano
á las vendas de mi cabeza.
. . ,,,.,,.
Entonces el hombre de la pantalla ante los o¡os,- arrojó un suspiro Y. habló:
.
-Eso es--01jo;-yo sabia ~u~ eso era, el poder de las
tinieblas. ¡Arrojar una maldic1on seme1ante_sobre una
mujer! ¡Y alli está, alli está siempre!_ Pode1s s~ntirlo
aun durante el dla, aun durante los mas b_ellos d1as ~e
estlo, en los tapices, en las cortinas, ocultandose detras
de cualquier lado que uno voltee. Cuando. c~e la tarde,
se desliza á lo largo del corredor para seguir a uno y nadie se atreve á voltear. Es el Miedo quien ~abita ese
cuarto de mujer .... ¡El Miedo n_egrol ... ¡Y alh permanecerá mientras exista esta maldita casa .... !
HERBERT GEORGE WELLS.

(Traducción especial para "El 111uudo Ilustrado")

1 •

CRONICA EXTRANJERA
EL CONFLICTO FRANCOALEMAN

os sucesos que lenta.me.y con ext,rem_a
prudencia fueron eslaboSndose por la diplomacia francesa durante largos meses,
y que alcanzaron la aquiescencia de Italia para que Francia tomara sobre _sí la_ labor de
reorganizar á Marruecos y la discutible venta-

l,

M. Loubet, Pr{lsidente de la República Francesa.

jade ejercer allí una hegemonía económica; los
acont~cimientos que en seguida la misma hábil
diplomacia fué rigien1o para obtener el acuerdo de Inglaterra en el propio sentido desde el
s··de abril de 190!; los que, en fin, se realizaron para lograr la conformidad de Espaíia, en
la política ext~rior relacionada., agruparon,como es sabido, las voluntades de todas las potencias cercanas á Marruecos: de Espaíia,qué frente á Marruecos queda. y que en Marruecos encla.-

s.

~l. Guillerruo II de Alenrnnia.

va posesiones reducidas; de Italia, que al Noroeste de Marruecos se encuentra, separada sólo pqr estrecha parte del azul Mediterráneo;
de Francia, que por .Argelia linda con Marruecos y que á Marruecos ve desde Marsella,
desde el Sur de la República Francesa; de Inglaterra, en fin, que avanza sobre Marruecos
por el artillado peñón de Glbraltar, en la puerta occidental del Mediterráneo, en el estrecho
en el que la imaginación fecundísima de los
helenos situó las famosas columnas de Hércules, como uno de los límites del mundo.
La diplomacia francesa no consideró, _sin
embargo, indispensable,obtener, como sanción
de su política, la aquiescencia explícita de las
potencias que no pudieran llamarse en cie:to
modo limítrofes de Marruecos: no creyó preciso
exponer su situación y sus propósitos, al prestigioso dualismo político austrohúng-aro, al
águila bicéfala que es alemana y madgiar, italiana y eslava; ni apoyar oficialmente sus tendencias en el. acuerdo del Zar de Rusia, del potente autócrata su aliado; ni comunicarlas al resuelto Emperador ge_rmánico, al formidable
dueño de la Europa central.
·
Verdad es que Alemania tenía intereses mercantiles en Marruecos, como tantas otras potencias, sin duda no preponderantes, al Norte
del Africa; verdad es que. como lo afirman, al
decir de la "Fortnightly' Review," los periódicos alemanes, tiene también intereses económicos, distinguidos por la prensa alemana de
los intereses mercantiles, porque son, digámoslo así, intereses eu potencia, intereses que van
desenvolviéndose, que necesitarán el riego de
los años para prosperar; pero ni unos ni otros
fueron considerados por los franceses como de
igual importancia que los que da la vecindad
material de las otras potencias, y en consecuen·
cia, no se pensó en consultar la voluntad germánica para resolver·lo que Francia intentara
hacer en Marruecos, aunque en to:io caso Francia expuso clara y terminantemente, y tantas
veces cuantas se quiso, que ni trataba de destruir la soberanía del Sultán, ni de atentar
contra la independencia de la áspera y florecida tierra marroquí, ni de impedir el libre comercio de todos los pueblos, sino que lo único
que quería. era organizar la cultura europea,
extirpar la anarquía endémica y cosechar, la
primera, no la .única, lós frutos del orden y de
la paz, de la tranquilidad interior, del re, peto
á la vida y á las humanas libertades, por tantas centurias desconocidos, lo mismo en el declive en que el Mabgreb inclina su rico tapiz
de espléndida. vegetación hacia el Mediterráneo, que en l_a.s altas m1;sas y en los feraces
valles, ó ·en los agudos picachos, en las acantiladas eminencias, y tanto en los blancos é
inquietos aduares, como en los caseríos que
cvmo palomas se ani~an á los pies de los minaretes.
¿Ha sido la abstención, el olvido ['?) de Francia, de dar noticia oportuna á Alemania, de sus
actos y de sus deseos, en cuanto á Marruecos,
lo que motivó la visita del Emperador Guillermo á Tánger súbitamente, cowo para debilitar la confianza del Sultán en los franceses, según pude dtcirlo en mi crónica del 2 de
mayo ú ltimo'!
¿Ha sido el temor de que se perjudicaran los
intereses comerciales y económicos alemanes,
lo que hizo qúe el Conde Tattembach, el exper-

e, m11110 Tiutrallo
to conocedor de Marruecos, fuera enviado por
el emperador á Fez,· á principios también de
mayo último, como para luchar en influencia
con los mismos franceses?
¿,Han sido, en fin, j1;1ntamente.el amor pz:opio
herido por la abstención,acaso rnvoluntaria,de
Francia para comunicar sus intenciones á Alemania, y el temor de que se perjudicaran sus intereses germánicos en el Mahgreb, lo que ha originado las sugestiones, los manejos, los esfuerzos de la diplomacia alemana sobre el
Sultán, y la gestión hecha por éste para que
se sujetaran á una conferencia internacional europea las pretensiones, un tanto ::mánto
contradictorias sin duda, do Alemania y de
Francia, sobre la rica y semibárbara comarca
que oéupa el· Noroeste del Africar
Si fuera esto solo, sin duda el conflicto desaparecería pronto: ya Francia, en efecto, como
para satisfacer en cierta manera á Alemania
por la habitación de que ésta se quejaba, aceptó
la dimisión del excelente Ministro de Relaciones
Exteriores Monsieur Delcassé y sacrificó así el
poder político y la cordura, la sagacidad y la
destreza de uno de lo.s más hábiles diplomáticos de los últimos tiempos, del.hombre á quien
cupo la buena suerte de atar los lazos de la
alianza franco-rusa y qe ligar los de la entente
francoinglesa; ya,por otra parte, para satisfacer lo que puede haber de justificado en las reclamaciones de la prensa y del gobierno alemán,
la gran República latina repitió y ratificó oficialmente que en nada trataba de restringir la
libertad del comercio ni de herir los intereses
de nadie, y que sin duda todos se desarrollarían, como se desarrollan las plantas, bajo el
benéfico sol de la paz; ya, en fin, el jefe del gabinete francés, Monsieur Rouvier, el sucesor del
ministro Delcassé en la difícil cartera de RPlaciones Exteriores, dijo á Alemania, por medio

causa de la que la cuestión de Marruecos no
más que el fútil pretexto,y esa causa debe buscarse en la entente francoinglesa.
Por la entente francoinglesa, agregan los
que esto piensan. Alemania ve robustecida la
fuerza de su enemigo en
las grandes contiendas
económicas, la fuerza
de Inglaterra, y por lo
mismo su empeño todo
estriba en aniquilar la
entente franco inglesa:
por eso _se entre?'ª á
bélicos preparativos;
para ver si así Francia
hace un cuarto de conversión y se entiende
francamente con Alemania, abandonando á
Inglaterra;por eso también escritores alemanes pintan á. Inglaterra
como ansiosa de la lucha y le prestan pérfidos intentos cuando
sugieren que Inglaterra
)J. RoU\·ler, eu su gabinete de trabajo.
anhela el 0ombate, y
de las frecuentes y rexplícitas conversacioi:ies
que si lo anhela, es porque, unida con Frantenidas entre el Ministro Rouvier y el Príncipe
cia aniquilaría la flota Alemana y vería, adeRadolin, embajador alemán en París, ~sí com_o
má.~ con placer, cómo Alemania debelaría. las
entre el Canciller von Bulow y Monsieur Bicomarcas francesas, de suerte que así las dos
hourd el Ministro francés en Berlín, una agise debilitaran y se desangraran, mientras que
tación' estupenda conmueve los ánimos? ¿Por
maquiavélicamente ella, la Gran Bretaña, se
qué de uno y otro lado de la frontera se conmantendría eu realidad acrecida por las recentran los ejércitos, se movilizan las tropas,
cíprocas derrotas de los contendientes.
se examinan los planos militares y se aprestan
Los franceses, á pesar de todo y no obstante
todos no una guerra inminente?
.
las insinuaciones de un grupo de ellos que. no
La mayoría de los alemanes reconocen, sm
han entendido que la unión de Francia y de
embargo, que aun cuando Francia no se di~puInglaterra significa un impulso .c~losal á la
siera como se dispone á dar todas las explicacivilización del planeta, han resistido basta
ciones sobre el asunto de Marruecos y á presahora á todas las maquinaciones por las que
tar todas las garantías posibles para el desse ha tratado de cambiar la orientación de su
arrollo del comercio alemán en el sultana.to
brújula. Los ingl~ses, por ~u :parte, sintiendo
occidental del Viejo Mundo, los intereses gercomo sienten meJor á ca~a mstante . que su
mánicos son allí pequeños, y que, no o1!stante
verdadera rival es Aleman1a, han mamfestado
la importancia de algunos de ellos, particularuna opinión firme y una actividad resuelta
mente los de la potente casa mercantil de Krupp,
para mantener y asegurar mejor que an!e~ su
no valen la pena de pensar ni por un momento
entente con Francia; y por fortuna su decisión,
en una guerra aue desquiciaría á Europa y que
así como la de los franceses, templadas, no
enlutaría al -siglo XX.
obstante por la cortés y obsequiosa voluntad
Hay otra causa entonces, piensan cuantos
de complacer cuanto sea posible á Alemania
este gravísimo asunto consideran, hay otra
en lo que sólo á Marruecos se refi1;ra, hacen
causa que impide la inteligencia•de los imporque en los últimos momentos la tirantez de
tantes pueblos que en el continente europeo rela situación disminuya.
presentan el grado mayor de cultura: hay otra

Puede decirse en todo caso que la conservación del equilibrio inestable que en estos momentos caracteriza á Europa, depende sol'!-·
mente del patriotismo,.del amor á la humamdad, de la discreción y de la cor~ura. de los
estadistas alemanes, franceses é i¡:igleses, en
cuyas manos se encuentra la paz eu~opea; pero
si, como parece augurarlo el estudio complet_o
del asunto, los temores de una_ guerra_ próxima se desvanecen en un porvemr también próximo, quedará siempre el conflicto laten~ Y
por instantes podrá. volverse agudo; confll?to
¡,francoalemán, como el título ~e 1;sta crómca.
lo sugiere y como lo dicen los diari?s telegi:amas;'tconfl.icto angloalemán más bien; confüc-

El Prfncioe Rodelín, Embajador de
Alemania en París.

to fundado en oposición profunda de intereses
en rudas competencias; de suerte que desgraciadamente aunque el pretexto marroquí se
destruya, la pugna de los ~o~ fuertes pu~blos
que se disputan el predommio mercantil en
gran parte del mundo es de temer que, para sucitar menos pretextos, llegue á provocar el n~cimiento de espíritus más fecundos en maqmnaciones que el del sagaz héroe heleno, el astuto Odisseus.
México, 28 de junio de 1905.
EzEQUIEL A. CHÁ VEZ.

Conde Ilulow, Canciller del Imperio Alemán.

de una nota oficial,que Francia estaba dispuesta á. concurrir á ·una conferencia internacional
para tratar los asuntos de Marruecos,siempre,
no obstante, que se definieran los puntos precisos que en dicha confe110ncia hubiPran de tratarse, y qu"', naturalmente es de presumir que
así lo exprese la nota referida, no se pusieran
á discusión los arreglos particulares que con
determinadas potencias, por ejemplo con Inglaterra, hubiera hecho Francia, ya que no podían
considerarse ni Francia ni Inglaterra en estado de tutela.
¿Por qué, pues, no .obstante esto, y á pesar

•

FLOR DE CENIZA

1\l. Delcassé, ex-ministro de :Negocios Ext raujer?S

•

de Francia. ·

·Quema mi cuerpo cuando el beso frío
d~ la muerte, en mi boca haya. apagado
el calor de los tuyos, amor mío!
Y en el tosco jarrón descolorado
por el tiempo y la lluvia, dond1; un día _
sembraste aquella flor, que el cierzo helado
de noviembre s.e có, mi blanca y fría
ceniza. arroja y con la tierra oscura
revuélvela . ... ¡ si es tiempo todavía!
Ya. verás cómo presto la fre&amp;CU;r&amp;
tornará á'quella flor, hoy de1h0Jada,
aunque tu mano el rie¡ro le procva.

¡Piensa entonces, 9-ue á'quel~a flor pre iada,
le dió perfume, y a.limen~ y vida
esta pobre materia.organizada 1 •
Esta. triste materia en que se amda
el Dolnr, que, con garras de _pantera,
despedaza mi pecho : ¡su guarida!
Verás cómo, al llegar la primavera,
será esa flor la más esplendorosa,
¡ y entre todas tus flores, la primera!
Con la lluvia benéfica y copiosa
de tus lágrimas, riégala si acaso
me recuerdas entonces . ... alma hermosa!
Y cuando el sol, con vacilante paso,
hunda la frente, luminosa y ancha,
en los piélagos rojos del ocaso,
Cuando la noche como inmensa mancha
cubre montes, y valles y colinas
y sus dominios el silencio ensancha,
Hora; en que las piadosas g-olondrinas
cansadas ya de recorrer el-cielo,
se esconden en las l{rietas de las ruinas,
¡Anda y besa tu flor!. ... con loco anhelo
hunde tu rojo labio en su corola,
¡en su corola blanca como Pl hi.elol
Yo sentiré, como quemante ola.,
llegar á mí tu beso apasionado
y entonces .... ¡no te sentirás tan sola.!
• ¡Sabrás que estoy allí, cerca, á tu lado,
oculto, recibiendo tu caricia
de esa flor entre el cáliz perfumado!

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~i;ici~~;.-y :¿t~¿ ·~¿;~;~.

. iú~·,. ~i ~~~~~- ~~
le quieres ofrendar como prinncia
de tu afecto esa flor, en el instante
entrégasela al dueíio de ,tu vida ....
¡mas, no le digas que la flor aquélla.,
con mis átomos guarda, refundida,
de mi sangriento CQrazón la huella!
JULIO

FLóREZ.

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El fflHdO 1115trado
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(POR CA RlllES ·sYLVA.

Reina de Rumania.)

Al observar los movimientos de la. mano, ¿no
os ha. sorprendido cierta. vaga. a.na.logia. con
alguna flor maravillosa, cuyo cáliz pr ofundo
· -se abre -y se cierra. á voluntad, como si abriesen y cerrasen cinco pétalos de extremos rosados? Cinco es el número favorito en el mundo
de las flores: la &lt;eglantina&gt; y el &lt;miosotis&gt;, la.
reina. de los prados, la. modesta aufrasia, y la
pimpinela. roja. de sangre, toda.s tienen cinco
pétalos, exacta.mente como las corolas de la. cicuta y de la f lor de sauz.
;Nuestra ma.¡¡.o ha. sido formada., pues, por el

(Cundroalea,órico ele Sldncy P. Ilall.) .

patrón de todas esas flores, de acuerdo con el
principio universa.! de harmonía que hace, al
parei:er, que todas las cosas que existen sobre
un mismo planeta, estén destinadas á. vivir
prestándose mutuas ventajas y trabajando en
un fin común. Por lo cual, lo mismo que las
flores, .ius modelos, nuestra.s manos deben hacer oficio de cáliz que recoja. el rocío y la miel1
para. nutrir el cuerpo y para distribuirlos a
otros seres que lo han menester. Así, la mano
liberal es siempre la más bella, la mano que
derrama generosamente, para que otros gocen
y se regocijen, los beneficios que la sabiduría.
y la. habilidad acumuladas de varias geceraciones han deja.do en herencia.
Por eso la. mano es el instrumento más perfecto imaginado porl a. Providencia. para regalar al hombre, quien debe emplearlo digna.mente, recordando en la. gracia rítmica. de cada
movimiento su o:,;¡;n divino: de aquí el placer
que experimenta
al seguir a.l verdadero ar-

ti~ta. en la. ej~ución de su obra.. ¿Puede concebir~e na.da. ma_s E:ncantador que un ni!'!ito que
ext1E';nde sus ~1m1nutas manecillas , de pa lmas
gentiles semeJantes á concha.s marinas y exquisitos dedos que parecen péta.los de rosa para
a.sir y retener el vacío'?
'
Si, pues1 como me -ple ce figÚ rármelo, l a. mano-la mas fiel a.miga del hombr e y su servidor más digno de confianza-evoca realmente
en sus grandes líneas los más bellos y más frágil~s ornamentos de la. tierra, podemos concluir que la. forma. flor11,l fué escol!'ida. para su
modelo, eon el designio de ennoblecer su gesto
y de conservarle la pureza de cada. acción. Si
no_ ~ubiese sido hecha para. otra cosa que la
ut1hdad, le ~a.bría. bastado la. simple fuerza. y
a.sí habría. s1d? aún más útil, independientemen~ de esta ligereza. de estructura, que le da
gracia á cada uno de sus móvimientos y que
ofrece una. perpetua satisfacción á nuestro sentido estético.

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UN DON PERFECTO

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Con flicto ruaoJaponéa,-Entre l a 1toerra y la paz,

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�El mundo n11,trado

Flor del Ca_
rr,po

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ODAS las taráes, á la hora en que el canto
de las chicharras se iba extinguiendo
entre las ramas de los viejos árboles y en -que
de la sombra de los cafetales paso á paso salían las g-allinas en busca del gallinero; á la
hora·en que los últimos rayos del sol poniente
se prendían en la cima del Palma y en que de
la sombra de los montes vecinos comenzaba á
emerger la tranquila claridad de la luna; cuando en el espacio, todavía salpicado de luz dorada, tímidamente empezaban á brillar los luceros y allá, entre las policromas esplendorosidades del Ocaso, Venu¡¡ abría su fulgurante
pupila azul, como una lumínea flor de zafiros
en fusión, el garrido . ranchero pasaba por la
vera del camino. frente al rancho de Juliana,
el azadón al hombro, terciada á la siniestra la
filosa moruna, con gallardos andares y canturreando los más lindos y más amorosos sones
que en abajeños bailes se hubieran oído.
Pasaba y á. su paso había como un amanecer
en el espíritu de ,luliana: se llenaba de un mal
disimulado alborozo al oír aquella voz que venía del tranquilo ca_mpo y cuyas cadencias recordaban alg-o de los rítmicos acordes del arpa; no se podía estar dentro de casa, salía con
cualquier fútil pretexto, arreaba los cerdos hacia el corral, regañaba con los perros que gruñían á la proximidad del extraño, correteaba
al perezoso gato, que tranquilamente aprovechaba los postreros rayos del sol bajo el copudo naranjo, y luego entreteníase con cualquier faena doméstica en tanto que se acercaba
el mancebo. Y eran de verse los prodigios de
candoroso disimulo con que miraba aparecer
por el portillo la figura del bien amado, y e1·a
para no creerse la intensa emoción que embargaba á la núbil rancherita á. medida que la voz
del cantador se acercaba y á medida que, con
ella, se acercaba también el momento infinitamente grato en que su mirada amorosa y casta
encontrábase con el ardiente y apasionado mirar del moreno mozo. . . ·
Luego ella quedaba con la vista fija en un
ignoto punto de la at boleda, como inconsciente, en una especie de éxtasis, escuchando la cadenciosa y robusta voz que seguía cantando la
tierna copla y que, cada vez más lejana, parecía diluirse en la opalina luz vesperal con un
delicioso dejo de melancolía dulcísima, en tanto que en los labios de la doncella-rojos como una fruta en sazón-vagaba una casi imperceptible sonrisa de ventura, como una mariposa sobre una floración pletór~ca de mieles.

***

Era por los días en que se celebraba la feria
de la Cruz en el vecino pueblo, cuando una cálida noche de principios de mayo, Juliana se

despertó sobresal
tada.Fuera se oía
rumor de caballos
y de armas; los
perros ladraban
azorados; otros
perros de ranchos
vecinos res pondían á aquellos
ladridos; el caballo piafaba y, entre aquelJmido insólito y el habitual silencio de
la noche, surgió
sonora, melancólica, llena de hondo sentimiento y
con cadencias tris
tísimas, la voz del
a puesto ranchero
entonandounacopla que se adivinaba era una dolorosa despedida ....
Juliana sintió
una . mortal sensación de frío en
la tibieza de aquella noche primaveral, pú- :1.:::--..
sose á temblar como bajo la influencia de una
pesadilla y siguió escuchando entre inconsciente y medrosa. Por entre las junturas de los
jonotes gue cerraban la choza, la luz de la lu
na se deslizaba trazando en la sombra interior
líneas de plata; los perros,soñolientos,ya sólo
dejaban oír uno que otro ladrido de tiempo en
tiempo; el silencio se restablecía y en med10 de
la profunda calma de la noche, únicamente se
distinguían ya, lejanas é inciertas, las cadencias de aquel rústico canto que tristemente se
iba apagando en la solemnidad de los campos
dormidos....
•
**
Al otro día todas las lenguas del contorno
lo decían y· Juliana lo supo: el apuesto rancbero había salido sorteado y marchaba ue reemplazo ar ejército....
¿Dónde está toda aquella silvestre alegría de
la comarca, antes regocijada bajo el beso milagroso -y fecundan te del sol? .... Los maizales
están silenciosos como una lápida inmensa;
bajo el cafetal el viento produce rumores que
parecen gemidos; el sendero está solitario; el
gavilán vuela en los espacios tranquilos acechando á los polluelos; los campos permanecen callados; basta et buen sol parece que calienta menos . . ..
Juliana está tris~, muy triste, parece que va
á enfermar; su faz, apiñonada con tonos rosa-

~

dos como los ·del durazno maduro. palidece día
á día perceptiblemente; ya no va á los alegres
bailes en gue, al son de selváticos arpegios, se
oyen amorosos cantares de agrestes y deliciosa inspiración; ni al tianguis ni •á la misa de
los domingos quiere ir tampoco; Juliana está
triste, muy triste, y, sin embargo, nadie ha
sorprendido en sus ojos la humedad de una lágrima; sólo al atardecer, cuando el canto de
las chicharras lentamente va extinguiéndose
entre el ramaje de los viejos árboles y las pr i- .
maveras concluyen sus garrulerías para meterse en los nidos; cuando los rumores del río parecen una plegaria de la tardeó un sollozo de
las aguas; á la hora en que en la cima d el Palma se·prenden los últimos rayos del sol, mientras que de la sombra de los montes orientales
emerge la tranquila claridad de la luna y allií,
entre las luminosas policromías del Poniente,
se abre la azul pupila de Venus, cual una fulgurante flor de zafiros en fusión, Julian·a sale
á. la vera del camino canturreando muy quedo
una tristísima copla de baile abajeílo, dolorosamente melancólica, cuyas confusas harmonías parecen diluirse leútamente en el opalino
claror vesperal, y, en una especie de éxtasis,
hunde su nostálgica mirada en la cruel soledad
del camino, por el mismo rumbo por donde
aquel rústico canto se fué apagand.o tristemen·
te una tibia noche de mayo, en la augusta solemnidad de los campos dormidos ..... .
EzEQUIEL A. PIMENTEL.
Córdoba, 1905.

�~~..

e, maado Tlastrado

México en San Luis Missouri
LA GRAN FABRICA DE MOSAICOS DE LOS SENORES QUINTANA Y HERMANOS

E

números anteriores nos hemos referido al
éxito alcanzado por nuestro país en el
Gran Certamen Internacional de San Louis
Missouri, de 1904, puntualizando, hasta donde
nos ha sido posible, los ramos-de la industria
nacional que mejor estuvieron representados
en aquel torneo de la actividad humana, y que
más llamaron la atención de los innumerables
visitantes de todos los países del globo, que
tuvieron ocasión de recorrer los pabellones de
la Feria y de admirar las maravillas en ellos
.expuestas.
México, como es bien sabido, envió á la Exposición obras de arte y científicas, productos
industriales, maderas prociosas, etc., etc., contando para la instalación de los distintos lotes
en que estuvo dividido su contingente, con un
edificio acl hoc, que fué levantado por cuenta
de nuestro Gobierno y decorado con todo el
lujo y propiedad que reclamaba el fin á.que se
destinó. "Una simple visita á aquei certamen,
nos decía un amigo nuestro que estuvo en San
Luis, bastaba para formarse una idea de lo
mucho que nuestras industrias han adelantado
en los último:, años, gracias, indudablemente,
á la protección que reciben en la República todas las empresas capaces de contribuir á la.
prosperidad de la nación, pero gracias también-es justo confesarlo-á los esfuerzos de
nuestros más acreditados industriales, que- no
descansan en su empeño de elevar por sí solos
sus fábricas y sus talleres á la altura que les
correspondé.''
Y como prueba de lo que afirmaba, nuestro
amigo se deshacía en elogios, hablándonos del
bellísimo pavimento construido en el Pabellón,
Mexicano con mosaicos y losetas de cemento
comprimido, por los Sres. Quintana y Hermanos, de esta. plaza, que tienen establecida una
gran fábrica de aquellos p1·oductos en la . calzada de San Antonio Abad, número 7, y que
gozan entre nosotros, justa y merecidamente,
fama de ser, en los centros manufa.ctureros,
unos de los hombres de mas bien cultivado espíritu de empresa.
El hermoso pavimento á que nos referimos,
era estilo árabe, y estaba tan bien acabado,
que muchos de los visitantes de la Exposición
dudaron, en un principio, de que aquellos mosaicos hubieran sido ·h echos en nuestro país;
pero ante la afirmación de personas respetables. y en vista de la marca de fábrica, no pudieron menos que rendirse á la evidencia, subiendo de punto su admiración cuando se les
informó de que las losetas y mosaicos de cemento comprimido para pavimentos y pisos,
que allí se habían empleadó y que tanto contribuían á la. belleza. del edifici'o, eran especialidad de los Sres. Quintana, pues en ninguna
otra parte del mundo se fabrican 11,ún. Como
era natural, abundaron los elogios para los
fabricantes, siendo muy numerosas las casas
de comh.ionistas norteamericanos que se dirigieron desde luego á aquellos inteligentes industriales solicitando el envío de muestras y
listas de precios. Este solo dato basta para
justificar el crédito que entre nosotros han sabido conquistarse los Sres. Quintana, merced
á sus constantes afanes y la decidida atención
con que ven todo aquello que redunde en bien
de su establecimiento.
Como era de esperarse, los Sres. Quintana
obtuvieron en, la Exposición uno de los mayores triunfos, pues el jurado, por unanimidad,
les concedió un Pl'imer Premio, distinguiéndoles de esta manera entre todos los expositores
que tomaron parte en el Certamen presentando productos análogos.
N

Casa Administración do la Fábrica.

Expo,;l&lt;'lón ele producto.,; el,• la F,ibri('a en los bajos &lt;ll•l &lt;'aslnn Es1miíol.

)

"*"

Salida ele ope r arios de la Fábrica.

Triunfo tan señalado- y muy merecido por
cierto-nos movió á hacer una v.isita á la Gran
Fá.brica~de Mosaicos de San Anlonio Abad,

•

para recorrer-uno á:uno sus departamentos y
comunicar á nuestros lectores, en forma de nota informativa, la impresión que nos causara
nuestro viaje por aquella ciudad en miniatura..
Lo primero que hay que ver allí, es la hermosa casa-administración, cuya vista reproduce uno de nuestros grabados, y que a.parece,
en las columnas de sus amplios cor-redores y
en sus frisos, totalmente revestida de finísimos
mosaicos de colores que realzan su belleza arquitectónica, formando el más llamativo conjunto.
Los Sres. Quintana nos participaron que debido á las exigencias de la demanda, les había
sido de todo punto indispensable ampliar la
instalación últimamente, construyendo tres
nuevós departamentos que eran de primera im·
portancia.. Entre los que visitamos, son dignos
de mencionarse, muy particularmente, el de empaque, que por su amplitud· y el gran número
de operarios que en él trabajan, acusa desde
lueg&lt;&gt; la alta cifra de producción de la fábrica;
el de preparación y distribución de colores, en
donde se ejecutan con nimia cnriosidad los
trabajos más delicados, por decirlo así; el de
mezcla, donde se encuenñ-a funcionando una
trituradora de gran potencia, y el de prensas
hidráulicas.
Por demás está decir que toda la maquinaria
que se emplea en los talleres es de lo más moderno que se conoce, y que todas las labores
concernientes á la fabricación de mosaicos y
losetas, se hacen bajo la vigilancia de personas competentes y muy familiarizadas con este
ramo de la industria. Tanto es así, que los procedimientos 9.ue allí se siguen se han perfeccionado de una manera asombrosa, y que, debido á esto, la industria á. que nos referimos
ha podido lograr lo que otras industrias no
han logrado todavía entre nosotros, que ~sus
productos compitan con los similares del extranjero, superándolos casi siempre, no sólo
en calidad, sino también en baratura.
La importación de mosaicos al país ha disminuido de manera muy marcada de algún
tiempo á. esta parte, y ésta. es una de las pruebas más terminantes de que la Fábrica. de San
Antonio satisface ampliamente, en la actualida.d, las necesidades de la población. En las
residencias pa1·ticulares más suntuosas, en los
templos, en los edificios del Gobierno, en los
baños y en los hoteles, en todas partes se ven
hoy mosaicos y loseta.s procedentes de sus talleres, y que tan estimados son, entre los arquitectos, no sólo porque la belleza de sus dibujos y colores hacen que se presten admirablemente para. la decoración, sino tambi6n
porque facilitan -el a.seo de las habitaciones
por medio del lavado diario, ya sea que se
trate de azotebuelas, corredores ó piezas donde sea preciso para satisfacer los preceptos de
la higiene.
El número de operarios con que cuenta el
establecimiento pasa de mil, y durante nuestra
visita tuvimos ocasión de ver á algunos, muy
hábiles, traba.Jando en la hechura lle mosaicos
de colores indelebles.

e1 mando Tlutrado

D()partamento de mezcla.

.

.

Departamento de prensas hidráulicas.

"*"
A aquellos de nuestros lecton,s que deseen
cerciorarse por sí mismos de la magnífica calidad de los mosaico:1 fabricados por los Sres.
Quintana y Hermanos, les recomendamos no
dejen de visitar el despacho que en los bajos
del nuevo edificio del Casino Español tienen
abierto al público los mismos señores, y en el
cual pueden verse las muest1 as más variadas
de los productos de la cas·a en este ramo. En
cuanto á las lo set 1s, -en la mayor' parte de las
calles de la Colonia del Paseo se han empleado con mny buen éxito, y allí puede apreciarse, mejor que en ninguna otra parte, su perfecto acabado.
Los Sres. Quintana y Hermanos son, en México, agentes de las más i-enombradas fábricas
inglesas y española s de azulejos de porcelana.

Departamento de empaque.

�El ffllldO lllffladO

Prueba número 2,-Extinción del incendio de una barr!],Ca dé madera con
·
el aparato número 1 de 10 litros de capacidad.

Un nuevo extinguidor de Incendios
nOtJIBCES PRUEBJIS PRJlttT&amp;JIS
éxito muy notable se efectuaron el 22 del
pasado por la mañana, en terrenos cercanos á la glorieta de Cuauhtemoc y ante un
numeroso concurso de espectadores, las pruebas prácticas del nuevo extinguidor d~ incendios, sistema "Biosca," que tan acreditado se
encuentra en Europa y en algunos países de
.América por los excelentes resultados que con
él se han obtenido en distintas ocasiones.
Las primeras pruebas hechas en México con
tan notable extinguidor se verificaron en febrero del corriente año; pero no fué sino hasta es·
ta última vez,cuando el público pudo darse cuen
ON

C

,...

€1 ffllldO lllffl'adO

Prueb:&lt; número 3.-Extin~i6n d el in~andio de 103 kilos de Borra.
con el aparato número 1 bis.

ta de la importancia y eficacia.del invento, ~oncurriendo en masa á presenciar las exper~en·
cias que meses antes habían sido, por decirlo
así, privadas.
El acta que reproducimos á continuación Y
que firmaron la mayoría de los concurrentes, es
por sí sola suficient,e para que. ~uestros lectores se formen idea exacta del éxito verdaderamente extraordinario alcanzado en ellas.
Dice así:
.
.
"Los que abajo firman, invit~dos previame!1te por los Sres. Cantero y RioJa, del comercio
de esta Pla:rn, y D. Mateo Gira 1, Represent~nte en esta República de la importante y patriótie.a Asociación denominada "CREDITO IBERO AMERICANO", S. A., p\ra asisti_r á ~nas
pruebas del in extenso aparato ext1ng~1dor.
rápido de incendios, ''BIOSCA' ',que tan lisonjeros éxitos ha alcanzado ya en Europa Y
gran part'l de América; habiendo con~urrido á
las mencionadas pmebas,que han temdo lugar

Grupo de concurrent es á las pruebas,

hoy día de la fecha, á las 11 y media a. m., en
el solar marcado con la letra A y ubicado en
el ángulo formado por las calzadas Reforma é
Insurgentes, propiedad del Banco de Londres _Y
México, nos complacemos en declarar lo siguiente:
''Que en las cinco diferentes pruebas verificadas en dicho acto, tanto por la forma en que
han sido dispuestas, cuantq por los materiales
en ignición que han sido objeto de las mis.nas,
se ha puesto de manifiesto con toda evidenci¡i.,
la innegable eficacia y rapidez con que obra
sobre ellos el líquido extinguidor lanzado por
los referidos aparatos ''Biosca•·.
''Que las pruebas de referencia han consistido:
"PRIMERO.-En prender fue_g-o, y en su ma:}'Or apogeo éste, apagarlo instantáneamente, á
una pira compuesta de 200 kilos de leña seca,
rociada con petróleo y aguarrás, operané\o con
el aparato No. O., capacidad de seis litros.
"SEGUNDO.-Prende,r fuego,y en el momento de mayor intensidad apagar en un instante
una caseta de pino tea, de 3.50 metr.os de fondo, por 2.50 de ancho y 2.00 de altura, operando con el aparato núm. 1, de diez litros de cavacidad.
"TERCERO·. ~Incendiar y asimismo apagar
en unos segundos, un montón de cien kilos de
borras rociadas con petróleo, operando con el
aparato núm l bis, de 20 litros de capacidad.
''CUARTO- Apagar casi instantáneamente la
inmensa hoguera producida por 250 kilo~ de
chapopote, veinte kilos de aguarrás y 20 k1~os
de trementina, contenidos en una balsa al aire
·ubre, de 4 metros por 2. 75 de superfide, y 30 ó
40 centímetros de fondo, operando con el aparato núm. 2, capacidad de cuarenta litros.
"QUINTO.- Incendiar, y luego aislar á voluntad, el fuego,en la parte central de una gran
extensión de zacate seco, semejando un campo
de trigo y cuya operación se realizó con el
apa.rato' núm. 4, de cien litros de _ca pacida d ..
"Que en las cinco pru~bas descritas se ba E;Vldenciado con toda claridad que el contemdo
de los aparatos, en cada caso, podía dominar
incendios mucho mayores , puesto que sobra
buena parte del líquido en cada una de las
pruebas
''Que las materias y superficie rqciadas con el
extinguidor, quedaban perfectamente refractarias al fuego.
"Que la rapidez,eficacia y sencillez del mecanismo de los aparatos "BIOSCA" no pueden
ser mayores.
''Que el líquido extinguidor es completamente
inofensivo, y finalmente:
''Que las extensas pruebas verificadas hoy con
dichos aparatos "BIOSCA" han sido concluyentes y de resultados ampliamente satisfac-

Prueb:ú1úmcr&lt;J3.-Dcs pués d e extinguido el fuego.

torios, en opinión unánime del numeroso y selecto público que las ha presenciado y ap~audido.
''En consecuencia, no vacilamos en declararlo, felicitando al inventor D. Domingo Biosca, mecánico del distinguido Cuerpo de Bo!Il·
beros de la ciudad de Barcelona; al "Crédito
Ibero Amt;_ricano", S. A . , único concesionario
para la venta de tan humanitario invento; á
los Sres. Cantero y Rioja, delegados para la
venta en México, r, á D. Mateo Gira!, Representante aquí del ' Crédito Ibero America:no"?
S. A., quienes no han perdonado med1&lt;? ni
sacrificio alguno para que fuesen conocidos
en este país tan útiles y excelentes aparatos,
patentados ya en Españ_a con el núm. 28,921, y
en México con el núm. 4,139.
''Y en hecho y verdad, así lo firmamos, en la
ciudad de México, á los ~2 días del mes de ju- .
nio de mil novecientos cinco.
(Firmados ).-Felix Díaz. Ins¡1ector Gener,i l
de Policía; Agustín Pérez, Jefe del Cuerpo de
Bomberos; Jesús Blanquel, 2Q J efe del Cuerpo
de Bomberos; Alberto Muñoz. Comisario de
la Sexta Demarcación de Policía; José Sánchez Ramos, Agustín González, Agustín García, Manuel Pereda, Carlos Markasuza, Benito Zavala, José María Quintana, Pedrn Suina·
ga, hijo;Emili_o Leycegui, _José Vega, We~c~slao Quintana, Bemgno D1°z Salceda, Fehciano Rodríguez, Maximiliano del Rosal. M. del
Prado, Federico Mariscal, Ignacio Mariscal,
Carlos E. Ramírez. Fernando de Zavala, J .
Lacaud, Alfonso Ve larde, · Braulio Iriarte,
Juan Irigoyen, Pedro Martínez, Sinforiano
Llano, José Ribot, Natalio Ulibarri: Por Cía.
S. Rafael, L. Fernández; Fernando Dosal, José Yermo. José Acha y Sauto, Antonio Astiz,
Cipria~o Rodríguez Salvador E~candón, Pe·
dro Marroquín, J. Antonio Basagoiti, Ildefonso B. Armida, J. H. Wiechers, Luis Espinoza y Cuevas, Florencio Sánt hez, Miguel Sobrino. Gabriel Ibarguen, Ing. Eduardo Mancebo, Eduardo Noriega. (Siguen otras muchas
firmas.)
. Terminada-s las experiencias, los concurrentes fueron obsequiados por los Sres. Gira! y
Cantero y Rioja con un exquisito lunch rociado con cerveza "Toluca"
La prensa de Europa y América ha hablado
con elogio acerca del extinguidor "Biosca,"
y muchas son, por cierto, las opiniones que
podríamos reproducir acerca de las magníficas cualidades que aquél reúne para llenar am-

Prueba número4.-Extincl6n del-fuego ele la balsa con el aparato número 2.

pliamente su objeto; pero en la imposibilidad
una con medio aparato Biosca, y se empleade transcribirlas todas, nos conrretamos á in•
ron tres Minimax para la extinción de otra.
sertar lo que "La Tribuna" de Barcelona, de
·• '4~ Para dos fuegos iguales de varias cajas
28 de abril de 1905, decía refiriéndose á los exde madera embreadas y amontonada!:!, se em1
perimentos que allí se hicieron con el ' Biosplearon menos de diez litros del .B iosca r dos
ca:"
aparatos Minima.x.
" Ayer tarde tuvo lugar, frente á la plaza de
"En el líquido que arroja el aparato MiniAntonio López, el ensayo en público de unos
rr ax, observamos que contiene ácido sulfúrico,
aparatos extintores de incendios de los sistec, sa que no vimos en el aparato Biosca.
mas Biosca y Minimax.
''El resultado de las pruebas verificadas ayer
"Asistió al 11,cto, or•
ganizado por la Junta
de Obras del Puerto de
Barcelona., numeroso
público, que aplaudió
á la terminación de cada experimento.
"Se hicieron las pruebas siguientes:
"H Dos tableros de
madera, de 10 metros
superficiales, fueron rociados con 5 litros de
bencina; pegado fuego
y mandado apagar en
seguida para que no se
volatilizara la misma,
apagáronse los dos á la
vez.
"2~ Dos barracas de
mailera,de 21 metros superficiales,pintadas con
alquitrán mineral, als
quitrán vegetal y rociadas de petróleo, apagándose con menor can
tidad de diez litros con
el aparato Biqsca y con
tres aparatos Mínimax
de nueve litros cada
uno.
"Luego se hizo notar
la incombustibilidad de
la barraca apagada eon
Prueba número 5.-E~tinción ele! fue¡;¡-o en una zona de-zacate seco
el sistema Biosca; la.
con el aparato numero 4.
otra no se intentó.
"3~ Dos balsas de diez metros de largo por
dos de ancho, de alquitrán, aguarrás y petróleo. Resultó un fuego imponente. Se apagó la

tarde, par lo que á, extintores respecta, fué favorable al de sistema Biosca. '' ·

�/
EJ ffllldO Tlutrado

JI[ JITRE l:TBRE
(POR HUGUES REBELL·)

el jardín, á la sombra de los gra.ndes árboles, las madres co!ltemplan, á lo lejos, la
arena brillante en la que corren las faldas ligeras y las p equeñas pantorrillas desnudas.
¡Alegre rumorar como de abejas! ¡Claro susurro, como de fuente en verde bosque!
Por dondequiera el frescor y los rayos sutiles y acariciadores, que se deslizan en las ramas de los árboles y ponen velos de gasa dorada en las hojas de tiernos matices.
Por dondequiera los cantos de los pájaros
que regresan y el buen olor de la primavera.
Las madres se abandonan á la dulcedumbre
del día y besan aquellas frentes inf.antiles, en
las que perla. el sudor, sobre carne perfumada,
que trasciende á las telas nuevas.
Las madres ríen con las risas de sus hijas,
y cecean con sus ceceos.
· Yo, que no tengo á quién besar en el claro
jardín, pienso en el misterio profundo de la
infancia:
En todo cuanto dormita en esa cabecilla, en
toda la belleza que contiene esa falda.
He ahí lo que no saben esos impíos que se
llaman sabios, los que niegan lo divino y la
vida obscura del mundo.
Es un jardín claro en donde se aprende la
última palabra de la sabiduría, la suprema revelación de la naturaleza.
Todo lo que brota, se elabora y se crea secretamente, sin la voluntad de los hombres, en
su completa ignorancia, y no por otra cosa que
por vivir.
El pensamiento que ya veo brillar en esos
ojos, sé bien que ninguna ley, ninguna prohibición, ningún obstáculo le impedirá iluminar
el mundo. ·
.
La belleza que se prepara bajo ese traje de
chiquilla, sé bien que se desarrollará y llegará á su madurez para alegría y sufrimiento de
los pueblos.
¡Oh madres, cuando veláis sobre vuestros
pequeños, sois menos que los. esclavos de un
tirano, y por eso os amo!
¡Oh mujeres, qué bien sabéis obedecer los
mandatos de la naturaleza, abandonar y romper todo por vuestra belleza, por vuestro amor,
por vuestro hijo 1
Los legisladores y los moralistas que no han
visto jamás. la hierba de los campos, los sabihondos Que · estudian el mundo en flores secas, que vengan todos al claro jardín de la na·
tu raleza.

E

N

¡Para que aprendan que su voluntad es como
un ciego con lazarillo, y que la savia y el instinto no los necesitan para sus magníficas
creaciones!

00
HYROl'I
Cuando siente et altísimo poetaQue inunda con relámpago de gloria
Arte, leyenda, tradición, histonaEt hastfo clavarle su saeta, ·
En elegir vacila su alma inquieta
El rumbo, que hará eterna su memoria,
Y et oro desligando de la escoria,
Del infinito azul halle la meta:
¿Seguirá el estandarte americano
Que Bolívar tremola en cumbre y llano?
¿Irá á morir por los antiguos dioses? . ...
Mas, te llaman tos mármoles de Atenas
Con sus ausentes brazos, y las voces
Escucha de las pálidas sirenas.
MISSOLONGH~

Y parte, rumbo al Sol, en sus bajeles
El ~éroe, et estratega, et inspirado.
Que con nuevos laureles ha soñado
Cuando su frente abruman los laureles.
Y cabalgando en árabes corceles,
Bajo su yelmo de oro cincelado,
Como antiguo Dioscur resucitado
Llega de Missotonghi á tos dinteles ... .
Alll organiza el triµnfo, y sueña y canta;
A Grecia libre su peán levanta
En estrofas que truenan y que brillan:
"¡Grecia, despierta! .. ¡No! .. ¡que estás despierta!.."
Y los últimos griegos se arrodillan
Llorando, en Byron muerto, á Grecia muerta.
ENSUEÑO HUMANITARIO

Desgarradas tas brumas del destino,
Entre reflejos de inefable aurora,
La triste humanidad que sueña y llora
Verá un nuevo horizonte en su camino.
Fulgura el astro del amor divino;
Replegará la muerte vencedora
Su ala. implacable, y ta canción sonora
Se escuchará de un bardo peregrino ....
Habrá un soto Ideal, una esperanza;
Un nuevo ciclo empezará ta historia;
Se trocará en perdón toda venganza ....
Todos los hombres se dirán he¡-manos;
Y sobre el mundo, un huracán de gloria
Aventará tos últimos tiranos.
LEOPOLDO DIAZ.

€1 fflltUIO TltstradO

REVERIE

Pf@r~~i~ ~E Lm ~zD[] (t~-

la hora del crepúsculo. La hora infinita y
ESnoble
en que la Naturaleza,arrodillada ante Dios, canta la única oración digna del Buen
Viejo de barbas de plata y corazón de oro.
En la costa de Bretaña, este rincón de la playa, este retazo del mar, es como un pedazo del
cielo: sereno y azul.
El camino, tapizado de piedras blancas,es como la vía láctea. Y en el lejano promontorio
la pupila del faro recién encendido parece un
lucero gigante: Sirio acaso ..... .
El cristal de la onda se rompe· á veces, y un
pez dorado salta, describe una rápida curva y
se hunde, como una estrella bohemia rompe 6.
veces el nácar de los cielos, brilla y ise oculta ..... .
En el horizonte sombrío asom3c.el oro radiante de la luna. La Virgen pesca. De día, pesca
almas buenas en los mares hirvientes del Averno; de noche, la bella y buena María pesca perlas en los mares tranquilos, y e,ta noche ha caído en su mágico anzuelo la gran perla luminosa y•divina. María debe estar muy alegre, pues
el cielo se ha llenado de luz. Todas las estrellas han salido.
¡La noche! ¿Por qué hay crímenes de no-

che? ....

Un barco enorme zarpa del Puerto. Un ·viejo barco enorme, con tres mástiles enormes y
un viejo velamen color gris.
En uno de los mástiles enormes del viejo barco enorme, un pequeño fanal brillaba como un
minúsculo lucero.
·
¡,A dónde va la vieja nave?
Va á Cardiff en busca de carbón, pero yo
pienso, bajo la sugestión del paisaje, que el vieJO barco enorme es una antigua y lírica galera que lleva hermosas mujeres esclavas para
algun serrallo de Oriente; y la evocación del
infame comercio, el · imaginario haz de carne
blanca fletado por e-1 miserable judío sin corazón, el horrible sacrificio de belleza inocente y
desvalida, el grosero tráfico de los tiempos
paganos revivido en mi pensamiento por la sugestión del paisaje, me oprime mi rústica alma
cristiana, y de la exigua fuente de mi sentimentalidad mística brota una lágrima, átomo líquido que va á perderse en la grandeza del
océano, enorme lágrima arrojada por el buen
Dios sobre las miserias primitivas de la tierra
vil, su única obra indigna de su infinita sabiduría ... . !
RAFAEL _
S ILVA.

-----."-Js

~
Adoroos,-Cnellos.-Ooraeletea y cinturones

tas comidas, matinées, conciertos
P y otras
mil ocasiones que obligan á
ARA

presentarse con más elegancia que de costumbre, nada bay tan práctico como tos
adornos independientes del corpiño, tos
adornos movibles de encaje ó pasamanería.
Los grandes cuellos que cubren casi enteramente et corpiño, hacen et~ante ta
blusa más sencilla, cubriendo las mperfecciones del corte y pudiendo dar novedad á
un talle que se ha llevado ya en varias es··
taciones.
Hay mil maneras de combinar estos adornos según tos elementos de que se disponga: entredoses anchos ó angostos, medallones y rosetas de guipure ó de pasamanería, encajes que se completan y asocian
bien, aunque sean de épocas diferentes.
También tas formas pueden variar mu•
cho, desde el ancho cuello pelerina en los
trajes de mangas cortas, hasta el pequeño
cuello redondo, que hace resaltar tan graciosamente los boleros .y corseletes. El valor y elegancia del cuello depende princi..
palmente de tos encajes que to forman; ca-

da señora tendrá en cuenta,'al confeccionarlos, su edad y su estatura.
No es necesario poseerá fondo la~ nociones del corte de ropa para llevar a cabo este trabajo; una gran hoja de pape_! extendida sobre una mesa se pone debaJO de
tos patrones de ta espalda y delantero del
corpiño; éstos se disp&lt;;men enfn:nte uno de
otro sobre ta costura ae ta espalda, sepa·
rados
un espacio &lt;le un centímetro. _Se
hace e corte deJando et contorno exterior
para darle después ta forma que se desea
con lineas curvas, sinuosas o quebradas.
Los cuellos cortos y redondos son propios
para guarnecer los boleros, y son de mucha vista tos que se hacen con finas Y delicadas tetas. El uso de estos adornos, que
pueden aplicarse sobre el c~ryi ño de cualquier traje, es de gran utilidad ¡&gt;ara las
damas porque además de contnbu1r l_ll
embellecimiento de un vestido, son economicos por ta facilidad con que se hacen.

for

do ya quedando sólo en algunos blusas,
pero siendo muy cortos. Los delanteros se
cortan ahora reducidos y se entallan perfectamente, completándose con tos corseletes que cada vez se hacen más anchos. Se
amian sobre un forro de tarl!)-tan~ engomada formando al frente un pico mas grande
po~ ta parte superior, y atrás una ondulación ligera; se cierran abrochando por delante ó por detrás_ con broches, botones de
presión ó cordonc1ttos.
Una vez cortado el forro de ta forma que
más agrade y del tamaño exacto _de la .cintura, el arreglo de ta tela de e!}cIma !!5 en
extremo fácil y rápido: basta 1r cubriendo

•••

El buche en tos corpiños ha desaparecí-

Pornichet: 190.ó.

TEATROS

I

Figurines números 1, 2y 3.
Sra. Con.suelo López de Solano, d istin gwda actriz mexicana.

Sr. Telssler, primer actor de la compañía L ópez ele Solano.

�El fflll40 Tllffllllo

Figurín número 4.

la tarl~tana, haciendo antes los pliegues,
ahuevados, alforzas, etc., que se quiera.
En algunos de los últimos modelos de
París Vlenen los corseletes, unos calados,
y otros terminando al frente en una hilera
de escarapelas de ~asa ó listón que se
continúan en el corpiño, subiendo hasta el
cuello, y muchas veces bajan á la enagua,
produciendo la ilusión de que todo el tra¡e es de una sola pieza.
Los cint urones se llevan cada vez más
anchos y con grandes hebillas; es la única manera como podrán competir con los
corseletes que son ahora los mimados de la
moda.
MARIA LUISA.

00
Explicación de los Figurines
Fig. 1.-Traje en foulard verde absinto,
doble falda adornada de aplicaciones, con
una escarola en la parte inferior. Corpiño,
imitando bolero sobre guipure. que sube á
formar un canesú. Manga plegada sobre
puño que sube hasta el codo.
Fig. 2.-Tiaje estilo sastre,en paño mezclilla. Falda recta guarnecida de dos galones de pasamanerta negra. Levitón cerrado con grandes botones, abriendo en la parte superior con pequeñas vueltas de seda
blanca sobre otras más anchas negras.
Manga guarnecida de galones, terminando
el puño en una tira de seda negra.
Fig. 3.-Traje en satin Medoc. Falda
adornada de doble cenefa de ahuevados.
Corpiño con fichú de linón bordado; a l frente tres nudos de punto de Inglaterra; pequeño chaleco de gasa blanca. Mangas
ahuevadas en la parte superior, cayendo
sobre varios volantes de punto.
Fig. 4.-Sombrero depnmavera, en paja
de seda, adornado con un lazo de listón 11berty y un grupo de plumas rectas.
Fig. 5.-Sombrero de gasa, con escarapelas de seda y dos alas de pluma blanca.
Fig. 6.-Paleiot de entretiempo, para niña de 4 á 6 años. Se hace este paletot en
paño azul marino, con una tnple esclavina
y cuello volteado de terciopelo, adornado
con angosto ·galón; lo mismo que los puños; se cierra al rrente con grandes botones.
·
Fig. 7.- Trajecito para niña de 10 á 12
años, en cheviotte blanco guarnecido de
cintas azul obscuro.
La falda y el corpiño van tableados; el
cuello, volteado sobre un pequeño chaleco,
lleva en los ángulos unos bordados.

..

L A PIEL
S tanto lo que contribuye la: piel á la
belleza en general, que muchas que
pasan Por hermosas, no tienen otro
mérito que la suavidad y la blancura. de
la tez; de a.hf o.ue á esta.parteesencia.l dedique la. mujer el más asiduo cuida.do. La
ma.yoría de los cosméticos no tienen más
objeto o.ue el de conservar a.l cutis su buena ca.lidad ó d1simula.r y remediar sus defectos.
Se llama hermosa á una piel blanca. con
un ligero tinte rosado y o.ue sea fina y
mórbida. Así la tenía Ana de Austria, madre de Luis XIV. laque era tan delica.da,

E

que no Podía encontrar tela de b~tista lo
bastante fina. pa.ra hacerse ca.misas y
cha.robras. Por lo cua.l le decía el Cardenal
Mazarino que si Dios la condenaba. al infierno, el suplicio mayor que I&gt;Odrían darla era. dormir entre sábanas de Holanda.
Es muy raro el cutis qu e reúne toda.5 las
condiciones necesarias para ser perfecto,
y aun siéndolo, hay varias causas Internas
y externas que á diario se conjuran para
hacerle perJ.er su perfección, y así, según
el estado de los múlth,&gt;les órganos Internos, experimenta diversas alteraciones.
viendo obscurecerse la epidermis PoCO á
PoCO, basta Quedar~e ¡¡TiS, cetrina, encarnada ó densamen te pálida.
:El estado aparente del cutis depende en
gran parte, como hemos dicho, de los órganos internos; por eso eu Italia el color de
la piel es considerado como un termómetro de la salud. Y diga en Italia, Poro.ne en
aquel clima benigno la blancura de la tez
deja observar perfectamente hasta las
gradaciones más delicadas. Así unas meHilas frescas, unos labios ourpurinos y
unos ojos brillantes, iudlcan excelente salud, al paso que un semblante lívido y flaco, unos ojos velados y unos labios descoloridos, acnsan desorden en las f unciones
del cuerPo, y par consiguiente, alteración
de salud.
No menos que las causas Internas Influyen la.5 externas en la belleza del cutis,
y la alteran é insensiblemente la destruyen. Estas causas externas son el aire, la
luz y el calor, Y¡¡ las t res reunidas, contribuyen á que esa.parezcan de la piel el
brillo y la. blancura que le dan vida y lisonjean la vista. Todos notan la diferencia
q_ue existe entre las partes del cuerw que
están siempre cubiertas, ylas qúe, pnr el
contrario. están expuestas al contacto del
aire y la luz.
Esta incontestable verdad hizo Que se
compusiera el primer cosmético, que era,
como veremos más adelante, una especie
de ·pa.5ta qne se aplicaba de noche sobre
la cara, lavándose á la mañana siguiente,
y de ese modo la preservaban del contacto
exterior durante todo ese tlemoo: por la
misma razón, los antiguos vendedores de
esclavos solían cubrirles la cara con una
esoecie de visera, y las venecianas. tan
célebres por la singular belleza de sus carnes, usaban una pasta compuesta de flor
de harina y clara de huevo para hacerse
una máscara. o.ue aplicaban sobre el rostro, recordando lo Que los antiguos escritores diieron de Popea y los modernos de
"Enrique III. Este procedimiento partía de
una teoría incontrarrestable; pero debía
ser muy incómodo y participaría de muchos inconvenientes, Por lo a ne se recurrió
á otros medios.
De-Senac, médjco francés, hizo-observar
auepudiendo conservar la mujer el semblante joven, Podía conservar igualmente
eierta apariencia de exuberancia y buen
color, producido oor la plenitud de los vasos sanguíneos. El color aplicado artísticamente no es sino un vano remedo de lo
que debía ser, y De-Sena.e encontró un
medio para obtener en realidad lo que sólo er&amp;. blanco y bello en apariencia; para
ello Indicó Que ~e debía impedir la transpiración del rostro, I&gt;Oro. ue a.sí se formaría
en los peo.ueños vasos san guíneos una fell1, obstrucción de linfa, permaneciendo la
piel más tirante; el carmln y el alba.yalde
evitados, no podía pedirse más. Añadía
que.bastaba frotarse con aceite para impedir la snsodicha transpiración y no
aplicarse á la cara ninguna cosa que no
contenga aceite como ingrediente vrlncipal, y con ello seobte1•drií el efecto apetecido,
·
El consejo de ese médico es bueno bajo
más de un conceoto, pues ciertamente nada contribuye tanto á la belleza de la piel,
como retener el producto de la transpiración, Q.ueinsensiblementese aglomera, pero á pesar de esto.no conviene en todos los
casos, sábese dé una señora á la que se le

nosotros, pues generalmente no llamamos.
bella sino la mujer que tiene un rostro de
plácida nltidez, wr lo que aconsejo á mis.
lectoras que se libren del aire como del
oeor enemigo, aunque no es el único, desgraciadamente; pues también es muy perjudicial una vida laboriosa. el exceso de
los olaceres, el dormir demasla.qo, el descansar muy I&gt;OCO, las ocupaciones fatigosas, el tedio de una existencia ociosa y
apática, las pasiones melancólicas y concentra.das, el temor. la inquietud, la t risteza constante. la falta de allmentos sanos, nutritivos y proJ;&gt;Orciona.dos, y los
sentimientos rencorosos, todos los cuales
destruyen la belleza del cntis, empañan
sn brillo y alteran el buen color natural.
Por el contrario, una vida pacífica y regaladá, afectos dulces. generosos y magnánimos; la práctica de la virtud unida á
la satisfacción interna. que es la mejor·ree&lt;!moensa, son cansa.s aue mantienen la..
fieXJbilidad de la eoidermls y la libre circulación de los humores, cuyo resultadoson l_a salud y la hermosura, al par o.ne la
grac ia.
El método de vida Influye, particularmente, en el color de la piel. Buffón dice
que la piel fina y la fisonomía de rasgas
nobles de la.5 personas ricas, se deben en
parte á los t•llmentos de nae se nutren,
Hace observar, Por ejemplo, que el pan de
cebada Pone pálida la piel. y que los que
comP.n carnes secas y saladas tienen '3xcelente color. En varias obras de medicina
hemos hallado observaciones en apQyc, de
lo expu esto I&gt;Or Buffón.
No es menor la influencia del agua en la
belleza de la carne, y puecle Juzgarse de l a.
calidad de las a.guas de una comarca fijándose en el color del rostro de sus habitantes, Por lo que es excelente para el eutls beber agua pura y saludable.
El hígado hace brotar sensiblemente én
la piel sus padecimientos. Según l os médicos, tiene con el laeorresp0ndencia directa.
Las afecciones hipocondriacas dan á l&amp;.
cara un asoecto verdoso y apagado; en
. las personas de ese temperamento, las enfermedades cut:tneas son muy frecuentes,
dándose repetidos casos de erisipela., queal caer la costra degeneran en liebres
cuartanas. fuertemente arraigadas.
Creemos haber demostrado Que es Inútil
combatir con cosméticos ciertos defectos
Figurín número 5.
del cutis, y sobre todo el color aceitu nado
y obscuro de l a piel; para ello bay qu e
apelará remedios internos.
estropeó el cuello con el uso del acel te, en
Se elogia mucho la Influencia del hiSOPo,
vez de hermosearle. Puede afirmarse que
y se d ice también que comiendo cebolla
en muchas ocasiones el aceite no da el rese adquiere muy buen color.
sulta.do apetecido y causa perjuicios.
He aqu1 una sal h epática, cuyo uso está
Está comproba.d"o que humedeciéndose
Indicado pa.ra conservar el color y volverle
bello:
la cara con un cosmético untuoso, se la•
preserva, en lo oosible, de las causas exSe toman dos libras de raíces de acrimoteriores que destruyen su belleza. Pero
nía; 1 de raíz de achicoria y 1 de escorzotambién existen otras causas Interiores y
ner a ; de amaro, eringe y cúrcuma, media
más pellgrosa.5 que hacen ineficaces los libra de cada una; 4 onzas de cálamo aroremedios- que se apliquen Por fuer a. De
mático y 4 de rapónchigo; ajengo áspero.
nada servirán los tópicos, si los defectos
abrótano, yerba julía, escolopendra, veróde la piel dependen de un desarreglo del
nlca, hepática de fuente y fum ..ria, t r es
estómago, de una dolencia del hígado, de
onzas de cada una. Se amasa todo en un
una ateeción al pecho ó de r.ualqulera sehornillo de reverbero, se le añade desoués.
creción interrumpida. en cuyo caso debe
ceniza de ruibarbo y de cañafístula leñoacudirse al médico, y cuando los órga.nos sa., onza y media de cada una; se mezcla
dañados sigan su curso natural, volverá al
todo en un cocimiento de flores hepáticas.
cutis su frescura y brillo habituales.
y resulta rá la sal según prescribe el arte.
Atiéndase, pues, primeramente á remeEsta sal expulsa la bilis, imolde las obsdiar las causas internas. y con la salud se t rucciones
intestinales, cura la ictericia,
a.dqulrlrá después la belleza.
hace desaparecer el color lívido de la carLos antiguos apreciaban la blancura de ne y da al cutis un tono sonrosado y agr ala tez como signo distintivo det1ermosur~,
dable. La dosis que se debe tomar es ele U
y en esta apreciación están confor mes con
á86 gr amos.

Papel y Sobres de Fantasía.

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�El mundo Tiustrado

El fflltldO lltstrado

Labores manuales

Gorte de ropa
F
1(

o

Enagua con corpiño, para niña

1--"-CF------,H
ESTA pieza se compone de espalda, delantero y enagua, cuyos patrones se
construyen con la medida del busto y de
la cintura. Para la espalda (fig. x.) se traza el rectángulo A B D C, cuyo ancho A B

A....-=------B
!:. 1------''--~:'..__J F

t)

D

K

J

o

es igual á la cuarta parte de la medida del
busto, más 2 centlmetros, y cuyo largo A
C representa la mitad de la misma medida
del busto. Esta longitud A C es, en una
niña proporcionada, igual á la distancia
que existe del hombro á la cintura, considerada por la espalda. Sobre las líneas A
C y B D se toman las distancias A E y B
F, iguales á 1116 de la medida del busto, y
se tira la paralela E F; sobre e.&lt;;ta última
l!nea se miden 3 centlmetros de Fa G, y
se traza en seguida la oblicua G H que
corte el lado A B en un punto tal, que de
esta intersección al extremo H quede un
centimetro de distancia; por último, se
traza una ligera curva A H. La oblicua es
el hombro, y la curva representa la caja de
cuello.

ya l&lt;in~itud A C sea igual á la mitad de la
medida del busto, más 2 centlmetros, y cuyo ancho A B sea igual á la cuarta parte
del busto, más 4 centímetros, se toman
las distancias A E y B F,iguales á 1116 del
busto, y E G y F H,iguales á ¼ del mismo,
y se trazan las paralel as E F y G H. En
la primexa de estas paralelas tomamos la
distancia E 1 con una abertura de compás
igual ~ E A, con otra abertura de compás
igual a la sexta parte de la medida del
busto, y desde l señalaremos el punto J
sobre la lfnea A B, y trazaremos la oblicua
J 1, que coincidirá con el hombro H G de la
espalda; sobre la línea F H y á un centlmetro de F marcaremos el punto K, que,con J,
determina la cuerda cuyo arco es precisamente la caja del cuello en el delantero.
En la paralela G H se mide un centimetro
de G á M; ála mitad de la lfnea E G se
traza la paralela P N, cuya longitud es
igual á E I más s centimetros;se fija la oblicua N 1, y considerándola como cuerda, se
traza con un radio iguaf á ella el arco que
le :orresponde; de iguai modo se fija la
cuerda N M y con un radio igual á esta
misma se traza el correspondiente arco.
La curva total I N M es la sisa del delantero.
Por último, sobre el lado C A del rectángulo se toma la distancia C O, que es de
dos centímetros; se traza l a oplicua o D,-

C1-C'--'------'---_;.:_---'-----_JO
En la !idea F D tomaremos la distancia
F 1, que es igual á dos veces B F; bajaremos la oblicua I G, y considerándola como
cuerda,trazaremos su arco.que nos dará la
sisa. Por último. señalando sobre el lado
D C el punto J á un centlmetro de D, se
baja la oblicua I J, con lo que queda terminada la espalda. Si el corpiño va escotado,
se señal a el punto K, altura del escote que
se desee, y el punt o L, que es la mitad del
ho~bro; en seguida se traza el arco L K
haciendo centro en un punto de la línea A
E, ó su prolongación, que esté equidistante de los puntos K y L, y ese arco representará el corte escota! que se desea.
El delantero [fig. 2.l se corta del modo
siguiente: en un rectángulo A B D C, cu-

ligeramente curva, y queda terminado el
delantero. Si el corpiño es escotado, se señala sobre la longitud B D el punto Q, altura del escote; se fija el punto L, que es
la mitad del hombro I J; y con un radio
igual á L B. medido sobre Q B, se traza el
arco L R, que r epr esenta el corte escota!
que se desea.
La ena[tua [fig. 3] est:. constituida por
un lienzo derecho que, bien extendido, tiene por longitud el triple de la medida de la
cintura, y cuyo ancno, que en este casQ es
el largo de la enagua, será de la extensión
que se quiera. Este lienzo se pliega al rededor del corpij'io, procurando que el pliegue sea mucho más cargado hacia la parte posterior.

Elegante cepillera. _La armazón se hace de madera blanca, esmaltándola óespues del
color que se quiera. Las tabletas sobre los cepillos se sostienen pormedio de
goznes y lazos de seda de un color que armonice con el esmalte atándose
en los extremos de los palos que sirven de armazón. El fondo es de raso con un sencillo bordado al pasado.

En SOETEDJID
LA CONVERSACION

R

OENIGSMACK. He aqui el titulo de
una Condesa que fué en el siglo
XVII el modelo de las señoras de
su tiempo, pues es fama que poseía una
amenidad de trato irresistible. La Condesa Maria Aurora fué tan nombrada, llegó
á tanto ·la fama que adquirió por lo agradable y seductor de su trato social, que se
tenía á gran merced ser recibido en una de
sus reuniones.
"El asunto de conversación-dice en sus
Memorias-debE participar tanto de la belleza objetiva como de la subjetiva, y la
que la dirige debe poner todo su esfuerzo·
y todo su cuidado en que interese, sin fatigar; que sea chispeante, variada; ligera,
sin ser insubstancial: es cuestión de tacto, de roce y de talento."
.
¡Y no se crea que l a Condesa era habladora, no!
Tenia-según sus contemporáneos, y
por lo que. leemos en sus Memorias-un
tino especial para hacer hablar á cada uno
de aquello que más le agradaba, permitiéndole lucir su erudición o recrearse en sus
aficiones artlsticas.
En cuanto empezaba á llenarse el salón,
dedicaba todo su cuidado, pero haciéndolo
de manera que pasaba inadvertido, en
aproximar á las personas de idénticos ó
parecidos gustos y aficiones. á fin de que
la velada les fuera agradable; empleando
atención exquisita en no dejar que la conversación !anguideciera un momento, hablando de artes con los artistas, de modas
con las señoras jóvenes, etc., y·procurando
con su ejemplo animar á los más retirados
ótlmidos.

Con suma delicadeza procuraba que ninguno de sus contertulios se aislara de la
conversación general , y si sucedía alguna.
vez, y comprendia qae ese aislamiento era
debido al temor de mezclarse en lo que no
p~di!l ~iscutir, por no entenderlo; se dirig1a a el de vez en cuando para que no hiciera un papel desairado, consultándole
puntos de orden general, relacionados con
el asunto de que se trataba, y eso precisamente es lo que se hace hoy por las señoras más discretas y amables de nuestra
buena sociedad, las cuales, mejor que á su
propio placer, atienden al de las personas
á quienes reciben en sus reuniones.

La señora que recibe visitas no abandona un momento el corro general formado
por éstas.
Su atención· está completam'lnte fija en

Labores manuales.- Detalle aumentado
del bordado de la cepillera.

Cognac Bisq_u it

~ll!ls, y atiende á todas con la mayor solicitud, ev1t,ando h_acer conversación de
asu_ntos delicados o escabrosos.
. S1 en el_curso de !a conversación ésta se
c1rcunscnbe á dos o tres personas y nota
que los t~nos de ella se agrían ó van siendo demasiado v1_vos, debe acudir inmediatamE:nte 0011 su mgenio á cortar el tema de
la misma, o darl~ otro giro que cambie por
completo la atmosfera agresiva que se va
formando entre los que contienden.
S1 con su~ agudezas ó sonrisas no puede consegmrlo, v~lgase del medio menos
v1olen~o, mas deh&lt;,ado; pero no deje que
contmuen en su mconveniente tono los
que, _faltando á las reglas de cortesia, han
querido convertir su salón en un circo ó
reñidero de gallos.
.
. Sobre todo, y porque es campo abonado
para esos choques, evite las conversaciones sobre materia religiosa ó politica respetando las opiniones de cada uno. '
El encauzar y dirigir la conversación es
asunto fá9l y por todo extremo agradable
en quien tiene costumbre de recibir visitas
y má_s agradable aún y más fácil en esas
reumones y veladas con que se obsequia
á los amigos en determinados dias de la
semana.
Ella sabe á quién recibe y procura rodearse de gentes cuyas aficiones artísticas ó literarias estén en armonía con las
suyas_; c_onoce á todos y cada uno, y ese
conocumento del terreno que pisa sí así
puede decirse, l e permite hacer sus' veladas agradables á todos y en primer lugar
á ella misma.
Finalmente, no cometa nunca el error de
invitar á gentes frlvolas y ligeras á una
velada en que predominen los hombres de
ciencia y en que se traten asuntos relativamente serios.
Sí tal hiciera, condenaría á perpetuo tormento á unos y otros, y toJo su talento de
nada serviría para generalizar entre ellos
la com·ersación y hacerla agradable.

"La conversación-dice Shakespearedebe ser cordial y familiar, sin groseria;
espiritual, sin ser rebuscada ni afectada;
libre, sin licencias; discreta, sin pedantería y sin aires de suficiencia extremada",
etc.
No es ¡¡osible hacer un r epertorio, ni una
colección de frases para los asuntos de
conversación. Debe esto fiarse á la discreción de cada uno, previniéndole que, excepto en l as conversacione.,; banales y sin
objeto determinado é importante, no debe
nadie discutir lo que no comprenda, ni rebatir cortésmente aquello de que no esté
absolutamente seguro.
Existen ciertos entes-y por desgracia
seguirán frecuentando la sociedad-que
monopolizan la atención de su interlocutor,
hablando sin ton ni son, y haciéndonos
perder muchas veces un tiempo precioso,
obligándonos á ent erarnos de lo que nada
nos importa, y sin atender á nuestra impaciencia ó contrariedad.
A éstos l es recordaremos lo que lord
Chésterfield decía á sus hijos: "Guardaos
de retener á aquel con quien estéis hablando sujetándole de las solapas de la levita
ó reteniendo sus manos entre las vuestras.
Cuando alguien no tenga gusto en escucharos, haréis mucho mejor conteniendo
vuestra lengua que conteniendo al que no
quiere oíros."
¿Hay algo más sandio y ridículo que esos
tipos que os obligan á escuchar lo que nada o~ importa, ó los que monopolizan la
conversación y á nadie dejan dar su opinión, condenandoles á perpet,po silencio?
Huid de ambos defectus por altamente
reprobables, y recordad que lo mismo se
peca por exceso que por defecto.
Evitad, estando en reunión, enredaros
en polémica alguna, sea cual fuere el asunto de que se trate.
Dael, cortés y brevemente, vuestra opinión, _sin intentar imponer vuestro criterio,

PARA EL HOGAR

Eruplead, sobre todo, un lenguaje sobrio
pero sin criticar lo que se diga, aun cuany siempre adecuado y en armonla con la
do esperéis salir airosos, y , sobre todo, no
clase 4e oyentes que os depare la suerte ó
interrumpáis jamás al que está en el uso
la ocasión. ¡Ah! una advertencia: en un
de la palabra. Finalmente, por insulsa é
EL PESO DEL NiRO,-SU ALIJ\1ENsalón vereladeramente elegante no se hainsubstancial que sea la conversación, no
TA.CION,-EL LLANTO
bla nunca de intereses.
manifestéis i111paciencia mientras hablen
los demás.
Demuestra la peor educación enterarse
Siempre os queda el recureo de excusaabiertamente de la fortuna que 'posee tal
peso medio del niño que viene al munros y no asistir a reuniones que no sean
ó cual familia. Debemos contentarnos con
do, es de 3.000 gramos, aunque esta
de vuestro gusto, y por tanto, el aburrilo que demuestre la posi.ción que ocupen
cifra puede variar, pues depende de la
miento no ha de ser mucho.
en el mundo. Podra ser inmerecida la fama
edad de los padres y de su salud. Durante
Huid de toda afectación en el lenguaje,
de rico que tal vez se adjudique á alguno
los dos primeros días, el niíio disminuye
no empleando sublimes conceptos para exó algunos, pero eso debe teneros sin cuixoo gramos ó más, pero debe reponerlos
presar asuntos prosaicos ó de poca entidado.
durante los cinco dias siguientes; á partir
dad.. Esto_ daría una pobre idea de vuestra
de este mom·ento, debe aumentar de una
De
interesaros
dir
ectamente,
han
de
somtellgenc1a y de vuestro tacto social.
manera regular de 25 á 30 gramos por dia
braros medíos de información particular,
No entabléis conversación con uno de
sin que hagáis ostentación de una curiosi- durante el primero, segundo y tercer mes,
los circunstantes sobre materias que no
20 gramos del cuarto al sexto, xs del sépdad inconveniente y reprobable, al ocupaestén al alcance de todos. Recordad que
timo al noveno, y xo del décimo al duodéros de ello como principal asunto de conos está prohibido convertir una velada
cimo. De manera que el niño debe pesar
versación entre muchas personas.
amistosa en cátedra científica ó profesiomás del doble á los seis meses, y poEs asimismo reprensible que al hablar poco
nal.
del triple al año.
de un ausente cualquiera, y al decirse por comas
Procurad que vuestra sorpresa por un
No
hay ningún medio de asegurarse del
uno de sus amigos: ·•¡Oh! ¡es muy rico!
acontecimiento imprevisto de que se haga
buen
estado
de salud de un niño, superior
¡riquísimo!", se pidan antecedentes y deconversación en la reunión en que estéis
al de la balanza; en efecto, todo niño que
talles sobre el sujeto en cuestión y se anano rebase los límites de lo prudente.
'
se cría bien, y cuya nutrición es suficienlice la procedencia, cuantia y empleo de esa
Un asombro extremado es de mal gusto,
debe aumentar cada día cierto número
riqueza. El que tal haga demostrará una te,
C(?mO lo es 11;simismo la extremada impaside gramos, que varia según su edad.
curiosidad impertinente ó un refinado egoís- Cuando
bilidad tratandose de cosas excepcionales.
este aumento no tiene lugar, la
mo, pues no faltará quien crea que apre- madre debe
El justo medio os dará el tono que emplea
buscar la causa que lo imcia á las personas sólo por lo que tienen ...
la buena sociedad en ciertas cosas.
pida.
ó por lo que puedan dar de si, metálicaEvitad también demostrar inusitada exLa
balanza
es, entre l as manos de la
mente hablando.
trañeza si descubrís en alguno de vuestros
madre, el más seguro criterio de la salud
conocidos algún talento ó habilidad ignoDéjense esas groseras inconveniencias
de su nijo, pues manejada con delicadeza,
rada hasta entonces por vosotros, sin que
para los corazones comerciantes pur sang,
traducir~ las más ligeras indisposiciones
por eso dejéis de celebrarlo hasta donde
que sólo miran el mundo á través de un
de su h1Jo. Durante las primeras semanas,
permiten las buenas formas sociales, afecprisma, por cierto nada envidiable.
conviene pesar diariamente al niño; destuosa, calurosamente si queréis, pero senSobre todo, á las señoras les r ecomenda- pués, basta hacerlo cada seis ú ocho dias,
cillamente, sin frases hiperbólicas y de reaunque algunos médicos recomiendan que
mos la mayor prudencia en esto, porque
lumbrón.
se pese diariamente durante el primer
podría
prestarse su curiosic.lad á torcidas
Sobre todo, no incurráis en el defecto de
año.
mterpretaciones.
habla~ en vi~ita de la vida privada de nadie, m hagáis asunto de conversación lo
que pasa en vuestra familia ni lo que pueda personalmente interesaros. Sí interesa
á vuestras relaciones, no faltará quien lo
haga como justo culto rendido á la amistad.
Soportad la contradicción con calma y
Verda?-era
Manantiales
Agua
Mineral
•
_
del Estado
sin alteraros.
7
Si no _podéis convencer al que os lleva la
Natural de _ __...,_.
. ._
Francés.
contraria en cualquier asunto¡ no os dejéis
arrebatar por la razón que ta vez os asisBIEN ESPECIFICAR EL NOMBRE
ta ó por la violencia de vuestro carácter.
Antes que descomponeros en vuestras
Gota, Enfe:medades de l~_Piedr&amp;
maneras, cortad la discusión de la mejor
.
y Afecciones de la. VeJ1ga.
forma posible, y demostraréis tener imperio so~re. vosotros ~í~mos, que es una de
las pri~c1pales co_nd1c1ones que se exigen
del
para v1v1r en sociedad.
Sin que se pretenda presumir de poseer
dotes oratorias, es preciso fijar la atención
en la elegancia del lenguaje usado en viEnfermedades del E3tómago.
sita.
Las repeticiones cansan, fatigan la imaginación y la atención de los oyentes.
Acostumbrémonos á decir lo que debamos con la mayor concisión y claridad posibles, y la atención que se nos preste será doble, pues estará en relación con el interés que despierte lo que digamos.

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.
'
-

�El miado TIIStl'ado
Si el niño se pesa un dla cuando durante varias horas no ha tenido ninguna evacuación, y al otro dfa, por el contrario,
cuando acaba de tenerlas, la balanza ó no
acusa ningún aumento, ó tal vez alguna
cantidad inferior; estos detalles debe tenerlos presentes la madre.
/
La balanza es también un medio para
asegurarse de si la nodriza alimenta al niño lo suficiente. Para esto, se pesa al bebé antes de mamar, después se deja que
lo haga y se le vuelve á pesar, obteniendo
así la cifra exacta que representa la cantidad de leche tomada. Si es la madre quien
alimenta al niño, podrá, por este medio,
saber si su leche no disminuye en cantidad.
En r esumen, la balanza traducirá fielmente el estado de salud del niño, y si se
ha tenido cuidado de anotar el peso del bebé en cada pesada, se podrá así seguir
gradualmente su progreso físico.
La menor indisposición, una mala digestión, por ejemplo, será notada desde luego.

..

**
Respecto á l a piel, puede observarse que
el niño nace con un color rojo vivo, lo cual
obedece al contact o del aire más frlo que
l a temperatura del bebé; despu és el cuerpo
del pequeño se habit úa á esta temperat ura, y la sangre circula menos vivament e
ba¡·o la epidermis, y por consiguiente, el
co or palidece, haciéndose casi amarillo.
Después la piel empieza á levantarse en
forma de pequeñas descamaciones, quedando ligeramente rosada, col or que ya se
conserva.
Sucede á veces que durante los primeros

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(Soin, Intime,)
Empleada con Inmenso 6xlto

dlas de su existencia, el niño presenta· un
ligero grado de estrabismo, es decir, que
la dirección de la mirada de un ojo ilo es
paralela á la del otro; pero esto no debe
mquietar, pues es ocasionado por la falta
de ejercicio en los ojos. Este estrabismo
cesa al cabo de algunos días.

caso el llanto cesa cuando se desatan los
lienzos que oprimlan, y en el segundo, suministrándole algún medicamento prescrito por 1m doctor.
El frio puede también causar llanto en
los niños. Estos pequeños sere~ pierden
una gran cantidad de calor, sufnendo enfriamientos excesivos que los hacen gritar
mucho tiempo. Entonces es preciso cubr irlos con lienzos calentados, y poner cerca
**
Al principio el niño llora, no sólo porque
de sus pies botellas con agua caliente. En
ten¡?;a algo que le moleste, sino porque nefin, la costumbre de cuidará los niños y la
ce~1ta hacerlo; llorar es para ellos un acto
asiduidad maternal, ahorran á los bebés
j:&gt;or medio del cual se muestra s u existenmuchos sufrimientos.
cia individual. "Como el primer estado del
Una madre atenta y cariñosa que vigila
hombre es la miseria y la debilidad, dice• sin cesará su hijo no t arda en reconocer
Rousseau, sus _primeras voces son gemipor su manera de horar, las causas que le
dos." El niño sient e necesidades que no
producen molestias, y con exquisito tino
puede satisfacer; si t iene hambre, sed, frfo,
cabe prevenirlas y evitarlas .
calor, necesidad de movimiento ó de reposo lo puede manif estar sólo llorando. Es,
pues, á madr e ó á la nodriza á quien toca el
cuidado de traducir exactamente los gritos
d_e_l bebé y darles su verdadera explicac1on.
Para encontrar en el llanto del niño la
COL RELLENA
expresión del h ambre, hay oue tener en
cuenta otros signos que son muy especi aSe toma una col de buen r epollo, se lava
les. Este grit o se acompaña de una agitay se pone á cocer un cuarto de hora en
ción muy viva de los miembros superiores,
agua; d_espu és de lo _cual se la pasa por el
el niño v uelve la cabeza á un lado y otro.
agua fna comoantenormente, expnmiendo
y si se acerca á sus labios un dedo, ejerce el líquido y rellenando el centro del repollo
mmediatamente grandes esfuer zos de succon un r elleno de carne ordinaria picada y
ción.
mezclada con carne de salchicha bien conEl llanto, cuando es de dolor, no cesa ni
dimentada. ?.reparada asi la col, átasela
por darle de mamar; los cólicos, t an frey se la pone á guisar de la misma manera
cuentes en los recién nacidos dur ante los
que la col con t ocino. Se reduce el zumo de
primeros meses, son á menudo ocasionala cocción y se slrve la col con él.
dos por los vestidos muy apr etados ó por
Hay otro mét odo más sencillo. Se toma
mdisposiciones digestivas; en el primer
una col de buen repollo y se lava. Hácese

I

1
1

..

o

COQINA

CAPITAL SOCl'AL

$ 5.000,000

en su parte media, por la parte del tronco
un agujero redondo y por ali! se introducé
una fibra de relleno ó más aún, según el
tamaño de la col. Atase con hilo y se la
condimenta con pimienta, tomillo y laurel
poniéndola después en una cacerola her:
méticamente cerrada. Debe cocer de cuatro á cinco horas.

Gran JOU6ría uR610i6ría

~~nrique G. Schafer~

COLES PEQUEÑAS (ESPECIE LLAMADA
DE BRUSELAS )

Se las echa en agua hirviendo y se las
deja cocer un cuarto de hora con sal· refréscaselas, déjaselas gotear y se les da
un guiso en un a cacerola con un buen pedazo de manteca, pimienta y nuez moscada, remojando ~n caldo. Hay que tener
cuidado durante la cocción para que no se
deshagan.

la. Plateros, núm. 12 y 14.

11

Se limpian y. preparan bien las coliflores
s~ 1~ lava y se las pone á guisar en agua
h1r v1endo, donde se ha echado previamente
sal y un poco de harina desl eida para conservar blancas estas legumbres. Retlresela_s cuando ceden á la presión del dedo,
pongaselas en un plato, acercando unos á
otros l os pedazos de modo que parezcan
una sola coliflor, y sirvaselas con una salsa blanca, de tomates ú otra cualquiera
según el gusto particular de cada uno.
coliflores pierden en su aspecto, pero ganan en gusto cuando se ponen en la cacerola donde ha sido hecha la salsa, y se las
saltea allí.

0MEG1\''

LISTA de precios REDUCIDOS de los Relojes de
Precisión "OMEGA".

Las

COLIFLORES CON MANTECA

Una vez guisadas y escurridas, se las
hace saltar en la cacerola con. un pedazo
de m~nteca fresca, sal, pimienta y cuatro
especias.

fLBUENTONO SA DIREcrO~G~~,;~;~"
E.PUGIBET

VISTA INTERIOR DEL EDIFICIO DE LA JOYA.

B11li/J11',1er,11111111/e lá m11r9U1s~, t¡ue ¿ or
lopi/ido y des1111lrido, le ,1pe/l io'.1hn "el
compelidor de Svt'ci•

MEXICO.

Jlgtncia dt los Rtloits dt Prtcisión

en los Bo■pttale• ae :aaana. ,

Se halla en 11:;;;;,.. Farmaclu

Apartado 271.

-----------------------------------------------------------------------------------

COLIFLOR EN SALSA

MEXICO.'.

LA JOYA~~
CALIDA D
Véase d iseño número 110, 2 t apas plata para homb re. . . . .. . .. ... ....... ...... . . .. . . .. .. . . .. .. .. .
Véase diseño número 111, 2 tapas plata para señora . . ... . .......... . . . ...... . . . .. .. . .. . . . . . .. .
1 t apa nkkel para h ombre .... .. .... . . . . ... . ..... .
2 tapas ní.ckel par a hombre. . . . . . . .......... . ... . .
1 tapa níckel de tornillo, par a homb re, vidrio
grueso con locomotora. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..
Véase diseño número 101, 1 ta pa acero para hombre extraplano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Véa s~ diseño número 101, 1 tapa plata,par a homb r e extr aplano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .....
Véas~ d is~ño númer o 101,1 tap a, oro, 14 quil.,para hombre, extr aplano . . .. .. .. . . . ..... , .. . ... .. .
2 tapas oro 14 quil.,sei'ior a . . . ...... . ........ .. .. .
2 t apas o r o 18 quJl., para señora .. . . ... . .. . . ..... .
2 t apa s or o 14 qml. ,para hombre . .... . ... . ....... .
2 tapas oro 18 quil. ,para hombre . . . . . . . . . . . ..... .
2 t apas plata nielada , para hombr e ... . ..... .. ... .
2 t apas, plata, niela da, con incr ustaciones de oro
L p ara hombre. . . . ..... ... .. . . . ... . .. ..... . . . . .. .
2 tapas pl ata nielada, pa ra señora . ... .. . .. .. ... .
2 t apas, plata nielada con incrustaciones de oro ,
para señora .. . ... . .. . . ... ... .. .. . . ..... . .. .. .

A

B

$16

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62
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116

26
23

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27

30

21

23
28

lodo su lla/Jerse redvcía ilos Avsera/Jles
cen/,1vos t¡_ue ;an,1¡},¡ /¡Jc,1n,to en eles/reno
de ,1/¡un lendiljO// de /J,1mo. :
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111.

DISEXO

110.

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DISEÑOS 101.

Los relojes se mandan contra giro.postal ó C. O.D.
Localidad A se garantí.za por escrito por 5 años,
B, por l Oaños.

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/eórfdt1des se tlisn ~ º 'í
cnarla m-1no deiJ;/!a ~;:s;, Mor
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Ye/rep.rr&gt;se1,'qnle ue unapoderosa compañía, Sultlarra .!"e ,t.; aJ,ora la fll'i111 vrda desr¡vi/817e esrre, seap¡;esvro_ a comprarle sv rnvenlo,pa¡ar,.1o óose de susf3S3tlos .1¡1111os.,yem,olea11óo SIi
/lem17.oen fumar los cr; arros delA PDPIIU/1
por él1,'R li,,/lr!n o'e óollars
(Ju.e lveron 111hse de sv/ortvna.
1

'1l BUEN TONO.'~ A. lie/lete.Qistr11t/11 conformeJla /e_q IIIpropletlar/de estos anuncio.1.

ALGU:SOS DE CORADOS DE "ART !\"OUVEAG'' EN RELOJES DE ORO.

Pídase Catálogo ·especial ilustrado en Joyería
fina y barata.
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L1\ V1\M1\NE,S;
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DISEÑO

J'-e11meó'iode(.1_sor¡,res.1 9
,
• 111·menlo em/!.eZQ_il_loc,1r''ü Bol!em1,1;' con 8ult/,111',1 Vt~ o/cielo fbterlo_.-lHe et¡_uimi
/a,nJ:,1 p_elleccron, ('()mo pud,er,1 ll1cer/o e/me. lorl11n1, -ÓljO,-lo óif'ml e.s/1 en csm'/Jür T11vo unndu.-con un /ipiz escrroió e11 el
¡orsoltsli.
elrepertorw,
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c19,1rr;1 l,1 l',1/¡/Jr,1 •hlom,1"

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Conflicto franco alemán</name>
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