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                  <text>O~ANDES ALMACENES DE
,

1

.El Palatio ·de 6icrrO, s~ :JI. ·

E~qui-na San Bernardo y-Callejuela.
•
f ~ rr tt&lt;ID cdl

'/'"

· [J Il11n~&lt;ID§ k\l@~Il1l tt~§ ·
. ttcIDlb) Il ~ mru ~ (Q:[ illl nrm éID

cdl ~ IléID §

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•

•-

Apartado 26. México.

éID Il ~ :~ ~ fl)) ®lb) Il ii ~éfüº cdl ~ Il éID
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~"SOTERKENO·su~
&lt;ID~n~cdl éID cdl Irrr®Il11 ~~§~ cdl ~ lLnmm f 'n~.icID -§ éIDil11 ii ttcID rrn@ JP)&lt;ID rr

mru~cdln@ cdl~Il WcID~n&lt;IDº

,1

VETUNl1\
~~
Sacúdir: no hay cosa,más tonta
que sacudir; esta operación consiste
en enviar sobre el sillón de la derecha el polvo que descansaba tranqu\lamente sobre el sillón de la izquierda .... ..... es simplemente un desalo- ,
jamiento, he ahí todo.

Llm,;leza de nn aal6n de una casa particular en Méslco

Obltto vEconomia dd Sisttma "Sottrktnos:t
Suprimir ó abolir el polvo del modo más simple, más
econq_mico y más de acuerdo con las reglas de la higiene,
por medio del Vacío.
Con el vareo á mano ó á máqui:rn.de los objetos que
se pretende limpiar, no se ha alcanzado hasta ahora sino
desalojar simplemente el polvo. Nuestros -aparatos lo ·súprimen y recogen radicalmente, rápidamente, ·sin desarreglo, sin desalojar ni levantar una .,ola de sus partículas:

UtntaJas ·ati tmplto dtl_,_c...
00

§~irIB~~IBN~§

9

~

. El aseo de los objetos que se limpian se obtiene ·de
una manera completa; .ningún depósito _de polvo, por pegueño que sea, ~scapa á la ac_ción de 1~ máquina, que es,
además, incomparablemente más· poderosa que los anti-·
guos procedimientos.
··
Para dar ~e ello una idea, diremos que no solamente
todo el polvo conténido en los tapices, por ejemplo, es
Tnstalactonu dt máquinas· flJas.
arl'.ancado, sino t~mbién el qu~ e_stá, por debajo. ·
Para-los grandes hoteles, oficinas, _hospitales, inmue-··
·Lejos de deteriorar los objetos cuyo aseo ·se verifica,
bles, etc., podemos establecerá domicilio máquin·as fijas les da la apariencia de nuevos.
.
· ·
de este sistema, que permite á los clientes hacer por sí mis. Para los tapices, pri~cipa!mente, u_na vez que el asmos el aseo y conservación de sus establecimiéntos. · · pirado, es paseado por-encima de su sq.perficie, se .ve la
A petición de cualquiera persona, formaremos planos lana levantada y los colores reavivados hasta recuperar
y presupuestos·detallados de una instalación de esté gén~ro. su brillo primitivo.
.

TARIFA DE LOS TRABAJOS .A .DOMIGIL°IO ·D E LA MAQUINA '.'SOTERKENúS" · ·
Alfombras, Tapetes, Cortinajes y colgaduras .....0.15 m. c. Sofás y Chaises longues .......................... ·..... 0.36 pieza
Paredes tapizadas con papel.. ........... ............. 0.06 m.· c.- Pouffd:............. .................... :: .. : ... .-~·.: ....... 0.25 pieza
Sillas forradas ........ . ... ................ .... .......... .-.0.15 pieza Cuadros- y Pinturas ......... ................ ; ... : ... . .. 0.30 pieza
Sillones ................. . ..................... _. .......·:····0·25 pieza
Otra clase de trabajos precios co-9-vencionales.

EL V1\,L1\eIE). O-E HIERRE,, S. 1\

�·,-

---

El Mundo Ilustrado

-- -~------- -

El Mundo Ilustrado

--

f.l Testamento

Del lllmo. Sr. Arzobispo Feehan

G61XIR
6StOIDélGéll

•

Manera de tratarlos

LH bl1111 fueran ,aluados en S 125,000

La ma,yor parte de lo test:ido con
Escritura en miquln1.

06

Subscriptor: Auno.ue el uso de la máo,ui•
na de escribir se ha extendido mucho, em·
pleándose ya en casi toda clase de asuntos,
cuando se trata de superiores ó per$onas
á o,uienes se debe cariño y estimación, es
preferible manuscribir las cartas.

Sf\lZ

Ignorante: .Seguramente o.ue en el Re·
pertorlo harán la obra con mayor perfección; pero si Ud. o,ulere intentarlo, le doy
una receta vara preparar un excelente
barniz:
Se mezclan con un litro de espíritu de
vino de 36'!. resina de laca, benju! y resina
de copa!, todo reducido á p0lvo. Se p0·
nen en una vasija al baño de María, agitando repetidas veces. 1 ·uando las resinas
se hayan disuelto en el alcohol. se aparta
le. vas1Je. del fuego, e.ñe.dlendo esencia. de
espl!ego; se filtre. luego en un te.miz de se•
de. fhro y se deje. resp0sar en un frasco
bien. tapado. Transcurridos 8 días, s.e decanta el lío.nido y se usa aI&gt;llcándolo con
un I&gt;incel fino.

.06
61\RLOS

Para barnizar planos

Caramelo de almendra

Cols: Se wne al fueg0 e.zúce.r bastante
en agua, batiendo sin cesar y espumando
basta o.ne se forme un alm!bar muy esl)e•
so; entonces se le agrega.o unas gotas de 11nión y almendras partidas, se seI&gt;are. del
fuego, se wne en moldes y se deje. enfriar.
Cultivo de pallnu.-llauje el6ctrlco

ISTOMAUX

La Colorada: Ooloo,ue Ud. la I&gt;lante. en
una maceta grande ó en barricas, con buena tierra. y en lugaT donde no le dé el sol
demasiado. Cuide Ud. de regarla todos los
días, ltmpiando las bojas d,el :Poi •o,. y en
:PoCO tlemp0 le. plante. crecerá y se pondrá
muy hermosa.
- En los anuncios de nuestrosl)er!ódicos
encontrará Ud. la dirección de las casas
o.ne prop0rclonan masaje eléctrico.
Tlnh blanca

Cura la
~

DISPEPSIA,
GASTRALGIA,
DIARREA,

DISJffl1ERÍA,
lTARRO
INTESTINAL_,
ÚLCERA
'
Y DILATACION
061 ESTOMAGO,

· •

Armlda: Pe.Ta escribir tarjet•s wstales
de fondo negro, hay tinta blanca o.ne Ud.
puede preparar con cascarones de huevos.
Se e,co¡¡en los más blancos, y se lavan, se
pulverizan sobre un mármol bien limpio
con agua clara, y se deja rewse.r en un
vaso hasta o.ne el :Polvo baja al fondo.
Se decanta, secando el polvo al sol. Se
toma lueg0 Roma de amoniaco, Que se ba.CP disolver durante una noche en ácido
acético; se pasa esta solución á través de
un lienzo blanco y fino y se le añade el
polvo de cascar.in, formándose una tinta
blanca y brillante Que resalta. admirablemente sobre papeles obscuros.
Ell1ir para 11 boc1.-Jabón de tocador

Ingenua.: Doy á Ud. una.preparación o,ue
constituye un excelente elixir usado. antes deacosta1s a1para. enjuagar la boca:
Timol............................ 40 con ti gramos,
Acido benzoico.................. 5 ¡¡ramos
Tinturadeeucaliptus...... 6
Agua ........................... 700
-El jabón de tocador l)uede TTd. prepa·
rarlo con las substancla.s siguientes:
.Jabón bla:qco...... . . .. . . .. . . 500 gramos
Blancodeballena .......... 62
,.
Hiel de vaca. .. .. . ... ............ 30
Jlllel de Narbona............ 62
Esencia de romero ............ 30
Zumo de limón.............. 30
Oleo sauro de limón........ 62
Espíritu de rose.s............ 45
.. Portugal. ... ,.. 45

Belleza de las uñas.-Cemento para porcelana
y cristal

Pobre niña: Cuando la piel de los dedos
está muy seca. ó se han manejado objetos
ásI!eros, aparecen en la raíz de las uñas
padr&lt;1stros: éstos no deb"n arrancarse, sino
cortarse con tijeras afiladas. LRs uñas cor·
vas se ablandan con aceite de lino; las
me.nchas o.ne aparecen en ellas, se Quitan
con una preparación de partes Iguales de
l)ez y tremeDtlna. o.ne se funden en una
ve..~lja, añadiendo luego vinagre Y azufre
l)Ul verizado.
Para o.ue le..~ uñas sean transparentes y
brillantes. se lavan dlariamepte con un
cepillito e mpapado en agua de marrubio
blanco, y luego se frotan con polvo de &lt;;i1&gt;rés y aceite de almtindras amargas.
•·
_ -Un magnífic;o cemento"para pegar
objetos de cristal ó parcele.na, se prepara
con 30 gramos de c::rueso rallado, escogiendo el menos grasoso.
•
Se mezcla con l)esos iguales ae leche sin
crema y cal viva tamizada y se. extiende
con un pincel tino.
·
Uñaa enterradas

.

!ó; •

Pecas

Lollta: Para'uue desapa.rezcan las pecas, se lava la cara..wr:la noche con agu,a
fresca, y desl)ués de secarla se frota con
un lienzo embebido en leche de almendras
amargas.
Buena~ maneras

.

UNIVERSAL.
~DEVENTA

1.

Droguerías y Farmacias

Hace pocos d1as que se practicó
del testa.mento dcl mustrwlmo Sr. Arzobispo · D. Patrii::io
A. Feehan ,en la ciudad de Chicago,
llldnois. La fortuna del distingul:!o
·prelado ascendió A. oerca de •••••
$125,000 oro amerlJCano; y segün el
tnv&lt;enta,rio que se ha publicado, Jog
blienes que dejó fueron como sigue:

' guros sobre la Vida,
de Nueva York, por
$25,000 oro calda .una,
ó sean. . . . . . .$50,000 oro
Di,v:fdendos acumuJados
sobre una· de las .Póll·
lizas. • • . • • • • • 9,329 oro
Otira póldza de seguro • 14,(100 oro
Aioc.iones en etectiv&lt;J y
ie.n Bancos.
. 37,000 oro

A su hermana, señorlit.a Kate
Fe,ehan, qu.e estuvo si8IllJPro oon él
hasta su muerte, 40,000 oro en bonos, y $26,000 oro en ✓una de las
pólizas dé seguros; A la señora
Ama A. F _eeha.n, viuda de': señ-0~
I)r. Edua,rdo L. Feehan, •h ermano {!el señor Arwb.is.po; $5,000 oro
de otra de las p61lzas, y $5,000 aro
en ief.ectivo; A la Acaidetm.ia de San
Paitricto de . Chicago, ae ia que ,es
preceptora su her.mana, Madre
~arfa Catalina, $10,000 oro de la
filtima pólliza.; A 11.;a esouei.a. "Santa
Mairta," de ensefianza. prA.ctlca pa,.
m vlirones, ,de Feehanvdlle, 11llno1s,
·'· 1ue era la lrnstituclón por la que
má.s se lnteresa,ba el .señor Arzobispo, se entregaron lQS :;;4,000 reetantes de la última 1P6111:r.a.
LA ORAN MUEBLER.IA

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Quemaduras, Golpes, Heridas, Panadlws,
Ulceras y demás eutermed&gt;&lt;des de la l)lel;
los cura con toda etlcacia la.
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wrque es la reine. de las wmadas, puesto
que siempre cura, aleinpre aUvla y alem•

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en forma de jab6n
Purifica los poros, haciendo desaparecer todo átomo de secreción
sucia é impura. Los poros sanos arrojan de si constantemente las
impurezas. E1Jab6n Antiséptico de Reuter los mantiene sanos.
El cutis se vuelve sua~e, liso, y se impiden l~s desarreglos.

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Desea i\'\atri rnonio:

€nriqut ti. Stbafer

más pronto y con mayor gusto Que si se lo
mllndamos Imperiosamente. Y yo pre¡¡unto: ¿dejaremos de ser el que manda y el
o.ne ,,ag" para o.ne le sir,,a.n, si en el m,c.ndato emvleamos la dulzur,i~ iNo, ym!l veces no!. a.! contrario: daremos muestras de
perfecta educación y de a.mor á. nuestros
semejantes. pues al nacer, no ha Impreso
l&gt;ios en la frente de cada uno el sitio o.ne
le corre~p0ndí&gt;&lt; ocuoar en el revarto social. No olvidemos uue la carrera de la
vida es accidentada. y QUC en su trayecto
nueden muy bien los primeros de hor ser
los últimos de mañana.
Caridad. clignidad, consideraci6n y respew:
éstos son los cuatro factores o,ue deben
presidir en el t rato con nuestros servidores. Nos Qnej,rn10s á menudo de la indlterenci,c. con Que éstos se ocupan d" nuestros
a..suntos, sin ver Que nosotros la hemos motivado,pues les ºª"°"mos con la misma mo•
neda: es más. les reprendemos cu&gt;indo no
cumplen nuestros encargos; pero c·ullndo
lo hacen á. la perfección, no nos cuidamos
de halagarlos con una frase afectuos•.
Con frecuencia oúnos echar de menos los
criados de otros tlemoo•. Que encarn•ban
en la. familia. Que por ella se sacrificaban,
y yo pregunto: ¿los amos de hoy son como
los de antaño? No lo sé: vero vresumo Que
no. Los señores de la anti.,üedad cnlda·
ban, ante todo. de la parte IQoral de sus
servidores: bo.~. par desgracia, se desatlen·
de esta impartan te cualidad: no se ve otra
cosa Que los servicios que se nos prestan;
se a.tiende más al fin que á los medios.
Hoy no tenemos para nuestrns servidores má.s o,ue lndl!ert&gt;ncla, y ellos nos .pagan en la. misma moneda ...... ¡pero con
usura!
No les hltlai,amos con una frase atectuosa-o.ue en muchos casos e~ de inmenso
valor.-nl tenemos para ellos un consejo
bondadoso que indiQne nos preocupamos
de su suerte.
¡ Y queremos tener derecho á su sacrificio sólo par el salario Que de nosotros reciben!
i Error cras!simo ! Con nuestro orgullo

Claro está o,ue :puede l)rescindlrse de
ciertas extremadas precauciones cuando
se conoce y se está seguro de la fidelidad
de la servidumbre.
Hemos visto, no pOCas veces, dar veinte
órdenes en un momento, todas distintas...
y todas confusas .... iY quejarse de la falta
de actividad del servidor o,ue d ebí" ejecutarlas, sin hacerse cargo de o,ue éste no
tenía ni tlemPo material vara. enterarse
de ellas! Ordenad clara y concisamente,
sin confusión, y tendréis razón para. reprender un mal servicio; y, sobre todo. uo
Haméls á un criado para o.ne aproxime un
taburete á vuestros ples ó eche un leño en
la chimenea. Podéis hacerlo sin esfuerzo y
sin Que par eso pierda un ápice vuestra
respetabilidad. No o,ueráls :pareceros á
los ricos de ocasión, o.ne mandan basta lo
lnveros(mll para hacerse los señores, y
Que no dan las gracias á un criado :Por el
servicio o.ne les presta, "Cobran para
ello", suelen decir, sin ver o.ne al pagar·
le~ su sale.rlo. esos mismo~ criados les dan·
las gracias it.l recibir lo aue es suyo.
"Sed amables, atentos con los criados,
pero sin QUA vuestra benevolencia llegue
nunca basta la confianza, prestando atención á los chismes de escalera abajo; y sobre todo, no dejéis a ue vuestros hijos traten con familiaridad á los criados.
mnalmente, acostumbrail á vuestros
servidores á que os hablen, lo mismo q ue
á vuestros hijos, siempre en tercera persona: " ¿Llamaba la seílora?-¿Qulere al•
go el seilorlto?", etc.-Esto entraña el resveto y excluye la exceslvacon6anza; y pa·
ra terminar. si · o,uiere la desgracia o,ue
os tnane en el reparto una "criada resp0n·
dona", no entabléis discusión: mandadla
buenamente á sus o,uebaceres, y analizad
fr!amente si debéis ronservarla á vuestro
Ja;do ó despedirla, dándola, como es cos·
tumbre, ocho d!as de l)lazo para buscar
nuevo acomodo.
BESTA.RD

DE LA

TORRE.

A

B

2 tapas ple.ta para señora. . . . 18 20
1 tapa níckelpare. hombre .... ·10
2 tapas nickel para hombre... . 12
1 tapa. nickel de tornillo, para
hombre vidrio grueso con locomotora. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11 13
1 tapa acero para hombre, extraplano- . • . . .. . . .. . • . . . . . • .. 14 16
1 tapa plata, para hombre, ex
traplano . .. .. . . . . .. .. .. . .. . . 16 18
1 tapa, oro, 14 quil. para hombre, extraplano . . . . . . . • • • . . . . 62 72
2 tapas oro 14 quil., señora. . . 60 64
2 tapas oro 18 quil., señora. . • . 76 80
2 tapas oro 14 quil., para. hombre ....•...................•.. 74 76
2 tapas oro 18 quil., para hom•
bre .. . •..••.•.•... : ....•• . ... 112 116
2 tapas plata nielada, hombre. . 21 23
con- 2 tapas, plata, nielada, con
incrustaciones de oro para
23 28
2
por ñora•.. . .•.••.. : ......... . . : . . 26 25
2 tapas, plata melada con mcrustaciones de oro, seil.ora.. 27 30

-.:,---- ·
·-·---...-=:-

Labores manuales.-Pañuelo de encaje Ricbelleu, en batista blanca.

CALIOAD

MEilOO, D. F. 2tapas plata para hombre .••. $16 U9

APARTADO 271.

Caballero americano desee. re! aclonarse
con una señorltll joved\ mexicana de muy
buena educación, con objeto de contraer
matrimonio. Teng0 bi¡ena l&gt;OSlclón y manera de mejorar; pero deseo una. comp•.
fiera. a11rradable.
Se guardará toda reserva en la corres:Pondencia.
Hablo espafiol y lo escribo muy bien. Dlrl11rlrse á "Louis.. , Ava.J"tado 1030, México.
D.F.

Tomen las Píldoras Laxantes•
Purgativas y Antibiliosas
del Dr. BREVICK, de París;.
De venta en las Droguerías.

LISTA de precios reducidos de los rolojes de Proclsl6n
"OMEGA"

HLA JOYA"

Entre las disposiciones e.el sefi.or .Arrobispo, en su testaiment,;,,
- se hicieron ésta,s:

MARIA LUISA.

Cuando admire usted un ,rostro
hermoso con un cutis bello, recue!'de
que el cútis bell9 es cutis debido al
Jabón de Reuter.

J1\BE,N
eRIST1\·L INE)
TR1\NSV1\RENTE
OERIEGER

DoB 1)6.llzas de "La Mu-

...

Se admira un rostro bell&lt;i: at.m~
que la_causa esté ocu~ta

INSISTA USTED EN QUE LE VEN•
DAN EL LEGITIMO

,,. tua," Compafita de -Se-

Sonorense: Pida U d. catálog0 á cu al·
o.ulera librería, y podrá Ud. escoger entre •
las numerosas -obras o.ue se ocupatl'. del
trato en sociedad, la o.ne más !e agrade.
Para las can u
•
'
Virgen: A,lguna preparación de o,ue diera yo á Ud. la ieceta, volvería l,\ cabello á
su color, pero,.én largo tlemp0, y tal :yez no
comI&gt;letamente. Aconsejo á Ud. mejór o,ue
"e rape, usandó"I&gt;eluce. mientras el pelo s,_e
vu~1ve á tlUCOnt)."ar en estado de peinarse:'
Desde el día sfiuiente, después de rapada,
lávese U d. la cabeza dlarlau,ente,al levantarse, con ~gua tibia y ,Jabón qe t-10..~tilla,
friccionando después el cuero. cabelludo
con un cepillo duro empal)ado en la si-~
gulente prel)a'.l'ación:
·
•
,
Tintura de Ja.borandl. ....... ao gramos
', +
Tlnturade·nuez de agallas .. 30
..
¡1ntura d_e.sarracenia.:....... 30.
sencia de sasafrá.s........... 10
En PoCO tlemw el ce.bello brotará abunante y de color castaño.

.

He ao,uí uno de los puntos más delicados
y á o.ne debemos dedicar atención prefe•
rente.
El mutuo resveto debe ser la base sobre
oue descanse &lt;&gt;l trato o,ue tenemos con
nuestros servidores.
No basta el salario Qne les damos: les
debemos relativa consideración.pues ellos,
en cambio. nos prestan 8US servicios, y no
estamos autorizados para hablarles ruda.
ó grosernmeute.
Cuando decimos á un doméstico: "llaga
el tavor deesto .... ó lo otro", obedecerá

los alejamos de nosotros, y no tenemos de•
recbo á. exigirles más o.ne lo o.ne rel)r¡,&amp;enta el salario o,ue les damos.
De todas suertes, los Que están condenados á ser servidos wr otros. no deben olvi·
dar los siguleutes preceptos:
"Una dulce respuesta al)aclgua la c6lera; las palabras enojosas aumentan el furor.''
"El Que manda con dureza. á los o.ne están bajo sus órdenes, halla con frecuencia.
un superior.o.ne le manda del mismo modo."
"No seáis rigurosos en el castlllr(); p0r leve a.ne sea, sjempre es duro."
"Es ca~t tan culpable como el o.ne robe.,
el o.ne con su descuido incita y da la ocasión de ser. robado."
La vajilla preciosa. y plata de servicio
deben guardarse cuidadosamente ó entregar,e al ma1·ordomo, mediante lnven~arlo.
y ,L~i se evl ta el Que se :Ponga en acc16n el
refrán Que djce:-''En arca abierta, el jus·
to peca."

m aa&gt;er-tura.

•

Clavel: La causll. de Que las Íuias de los
ples se entlerren,"provlene. generalmente
del calzado estrecno ó del modo impropio ·
decortarlas. Procúrese un calzado desahogado, Que. ofrezca comodidad á los dedos y deje crecer· las uñas con libertad.
Ráspese el centra de la uña enterrada. en
todo su largo, cob. un pedazo de vidrio ó
una. navaja, basta dejarla tan delgada como sea pasible, á 6n de Que los extremos
salgan gradualmente y cese la lncomodl•
dad.
Para evitar o.ue las uñas se entlerren,
deben cortarse rectas ó ligerainente encot,7ada.s.
.
-

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en tela de lino con guarnición de encaje inglés.

�El Mundo Ilustrado
El Múndo Ilustrado

COMODIDADES
ILIMITADAS
POR EL

sonal. preguntar sin descansar ni de noche. Por su parte. el comandante desplegó
la más activa energía: todo !ué registrado
en el ba.rco; pero como POr arte de hechicería. las joyas de Lady .Jerland se hlcleron
invisibles.
- Será preciso explorar hasta el forro de nuestros sombreros- decía yo á
Nel\y; y mostrándole un Kodak, de 9x 12,
con el cual yo la fotografiaba en todas vosturas.-¿no crtJéls-le pregunté-que en un
avarato como éste caben las Joyas de Lady Jerland?
Entre tanto. las Investigaciones no da·
ban ningún resultado. y el reloj del comandante desapareció: furioso.redobló su
ar dor respecto á Rozalne.
Al otro día, el reloj apareció entre la ropa del comandante de segunda. Esto denotaba la manera como Lupín se burlaba de
tocios.
Una noche se oyeron gemidos en el lugar
más obscuro del puente. Un hombre estaba tendido en el suelo, con la cabeza envuelta y los brazos fuertemente atados .. . .
era Rozaine. En una tarjeta prendida á
sus vestidos. se leía: ".A.r.enio Lupt&gt;t acepta

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agradecido /.os 10,()()() francos de Rozaine."

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Los Malhechores Modernos
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rápido, confortable, mandado vor un afable hombre.
1
Su sociedad es escogida y se organizan
animadas diversiones.
Sentíamos allí esa impresión exQuisita de
estar separados del mundo, así como sobre
una lsla desconocida, obligados á aproximarnos unos á otros.
,A 500 millas de las costas francesas, un
dta, en Los momentos de desencadenarse
una fuerte tempestad, el telégrafo sin hl)?s nos.trans¡:nitió el siguiente despacbo:
.Arsemo Lupin, á bordo viwtro, primera clase,
cabellos ,-ubws, herida en et antcbrazó dereeho ·
viaja sol.o bajo el nombte de R . .... . En ese mo:
mento estalló un rayo, y las ondas eléctri-

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Fl•SEGUIN, l66,l.S~,Parls,7 lodt1 lara".

cas se lnterrumpieron;-del nombre bajo el
cu.al se ocultaba Lupfo, sólo se s uPO la
iruclal; esto debería ser escrupulosamen te
guard&gt;LdO, pero era de esos asuntos Que
parec~n forz»r la discreción mas rigurosa,
Y el mismo día, s ln saber cómo, la noticia
se h abía extendido, y todos sabfan aue el
famoso malhechor se ocultaba entre nosotros.
Arsenlo Lupín, el hombre de Quien se
contaban tan tas proezas, el enigmático
personaje con aulen el viejo Ganimard
nuestro mejor POiicía, había Jurado ui:_
duelo á muerte, cuyas peripecias se desarrollaron tan pintorescamente.
El famoso ladrón de los mil disfraces se
encontraba en el r educido espacio de 'un
transatlántico, vi viendo con nosotros, estando á nuestro lado en todas partes, en
el salón, en.el comedor, en el gabinete.
!Esto es mtolerable!-exclamab"' Nelly
Ui~derdown; y dirigiéndose á mí:-Ud..
senor d' Andrezy, ¿no sabe nada?
-Bien Quislel'a yo saber algo PO• complaceros- dije á Nelly, encantadora criatur a de gran fortuna, aue se había forma·
do una corte de entusiastas adoradores.
~ducada p_or su madre, aue era francesa,
iba á reumrse con su padre, el riquísimo
Underdown, deOhicago; una ele sus amigas. Lady Jerland, la acompañaba.
En la intimidad del viaje, su encanto me
había impresionado; ella acogía mis homenajes con amab!lldad; sólo me inauletaba un l'i val, joven elegante, del cual
pre!oría N el\y á veces el humor taciturno
á mis maneras ruidosas de parisiense.
Formaba precisamente parte del gruvo,
cuando Nelly me interrogó.

-Verdadera.m ente-dlie,-el problema
no es muy complicado, teniendo sólo tres
puntosaue resolver: 19, Lupfo se hace llamar R ...... ; 29, viaja solo, y 39, es rubio;
consultemos la lista de pasajeros de .llrimera clase, y procedamos por eliminación.
Hay trece caballe1os cuya Inicial es R,;
de éstos, nueve vienen acompapados de
muieres, niños ó criados; Quedañ cu»tro,
el marqués de Raverdan ......
-Secretario de la embajada-interrumpió Nelly;-lo conozco.
-F,L mayorRawson ......
-Es mi tío, dijo uno.
-M. Rlvolta......
-Presente, exclamó un Italiano, cuyo
rostro desaparecía bajo una barb,i, del más
bello negro.
Todos se echaron á reír. Sólo queda uno
en la lista, dile yo, l\I. Rozaine. Mis Nelly
Interpeló al joven taciturno cuya asiduidad me atormentaba, diciéndole:
- ¿No respondéls?- Todos se volvieron
haciaél.... iera rubio! Yo me estrilmecí y el
silencio general Indicó que los pasajeros
sentían cierta turbación.
-¿Por aué no respondo?-clijo.- Porque,
visto mi nombre y el color de mis cabellos,
debo ser arrestado.-Tenía un aspecto raro al pronunciar estas palabras, sus delgados labios palidecieron y sus ojos se inyectaron.
Neily preguntó:-¿Pero no tenéis herida?
Es verdad, dijo él. la herida falta. y con
gesto nervioso levantó su manga. Los ojos
de Nelly y los míos se encontraron; había
mostrado el brazo izauierdo.
En ese momento Lady .Jerland llegaba
sofocada gritando: "iMe han robado... . ..
mis joyas, mis perlas, mis diamantes, todo! Y han sido escogidas precisamente las
piedras más valiosas."
Esto debía de.haber sucedido mientras
Lady Jerland tomaba el té;enpleno día. en
un lugar de los más frecuentados, habían
fracturado la p u erta. No cabía duda, era
Arsenio L upín.
A la hora de comer se notó que á derecha é izquierda de Rozl\lne, dos lugares
auedaron vacíos. F,n la tarde fué llamado
Por e l comandante, y su arresto nos provorcionó a lguna tranqullldad; pero á la
mañana siguiente, con gran estupor sesuPo Que las pruebas no eran suficientes. y
Rozaine estaba libre. Hijo de un negociante de Burdeos, presentó sus papeles en
toda regla, y además, en ningún brazo tenía cicatrices, comprobándose aue á la
hora del robo R-0zalne se paseaba sobre el
puente.

Y, en erecto, había sido desPOJ"do de su
cartera. ::Se acusó al infeliz Rozaine de haber simulado oste ataaue contra él mismo,
aunQ.ue era imPOslble une él se hubiera
atado de aQ.uel modo.
La duda de 1.1ue R-0zaine no era Arsen!o
Lupfn. llevó el terror á. bordo; todos se
agrupaban para estar más seguros, y la
Imaginación, sobreexcitada. sospechaba á
veces del res_petable mayor Rowson, del
noble maraués Raverdan . yde todos, hasta
de las mujeres y los criados.
Esto me p roPOrcionó hora.5 deliciosas,
poraue Nel]_y no se separaba de mí. buscando mi protección, y yo esperaba conuulstar vronto su cariño.
Ll"fó, Por fin, el término del viaje, íbamos desembarcar; Nelly se apoyaba en
mi brazo.

-¿Veis aquel viejerlllo con paraguas y
levita verde?-ledije.-Es Ganlmard,el célebre Policía que h&gt;L jurado aprehenderá
Lupfn. iAh!-clljo ella con cruel curiosldad.-yo Quisiera asistirá. su arresto!
El deserobaraue comenzó; desfll,..ron el
mara.ués de Raverdan, el mayor Rowson y
otros mucho,; después Rozaine ... ... n adie
lo detuvo. ¿Pero entonces quién es Luoín? - dijo Nelly.-No pudimos esperar
más tlemp0, apenas había ya veinte personas.
Ella avanzó~, yo la seguí; pero no habíamos dado diez pasos, cuando Ganlmard
nosdPtuvo.
-¿Qué has?-exclamé.
-Arsenlo Lupfn-me contestó.
-Yo me eché á reír.
Yo soy-le diJe-Bernard d'Andrezy,
simplemente,

.

i&gt;reeerito por los .lf'édúo•

REGENE

RCSTAURAl'IT

Entre Plateros y Cinco de Mayo
lftEXICO

TOMEN PILDORAS

fiUtbard

La évoca natural del destete es cuando
ha terminado la Primera dentición; el niño
posee entonces los órganos necesarios á la
masticación é insalivación de los alimentos.

Sin embarg0, esta dentición no es completa sino basta los dos ó dos años y medio, y sería lmvosible esperar hast"' entonces para destPtar al nif10. &lt;Juidadosas observaciones demuestran que tanto la nodriza como el bebé se encuentran mal
dPspués de una lactancia prolongada.
Llega. una. é!)OCa en 1.1ue la leche de la
nodriza pierde sus buenas cualidades, y el
'niño reaulere una alimentación más substanciosa.
El destete se hace fiicilmente y sin peligro, cu1mdo so va acostumbrando POCO á
POCO al niño á substituir durante el día la
leche de la wadre con leche de vaca, sop»s
ligera.~ y caldo. Se puede entonces ir sul)rlmlenclo la lactancia sin aue el nlño lo
sien ta, acabando vor destetarlo completamente sin une se dé cuenta de ello.
En el caso contrario, cuando el destete
se bactJ de una manera brusca y sin prepa·
ración, es seguido de accidentes graves, No
es wsible fijar de una manera exacta la
évoca del destete, porque depende de la
constitución del niño y de otras muchas
circunstancias; pero, en general, debe hacerse entre los 12 y 15 meses, cuando ya el
niño tiene 8 ó 10 dientes.
En algunos casos, cuando la dentición se
retarda. y el niño sufre mucho para que
broten sus dientes, no deberá destetarse,
PorQ.ue aqemás d~ aue la inflamación de
sus encías no le permitida tomar otro
alimento, el seno de l a madre ó nodriza es
para él un consuelo del aue sería cruel
pr!Yarlo, y entonces la lacLancia) se prolonga basta los 18 meses.
,...._"'
Según la opinión de un médico ilustre,
el Dr. Tousseau, es absurdo fijar con anterioridad la éPOca del destete.que depende de multitud de circunstancias.
Después de la salida de los caninos es el
momento op0rtuno para destetar al niño,
poraue la aparición de estos dientes es la.
más venosa. __ __:
.
Cuando se efectúa el destete, á menudo
sufren alguna perturbación en su salud la
madre ó h, nodriza, entonces es preciso
suministrarles u n purgante ligero, bebidas diuréticas en pequeña cantidad. disminuir la alimentación y estar en revoso.
Son Igualmente recomendables las fricciones con un linimento alcanforado y pfid oras de alcanfor á la dosis de un gramo
por día.

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lo ae confunda el

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Una hora más tarde circuló un manuscrito en el cual Luis Rozalne ofrecía 10,000
francos á quien desenmascarara á Lupfn.
Durante dos días se vló á Rozaine errar
de derecha á izauierda, mezclarse al ver-

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-Bernard d'Andrezy murió hace tres
años. y ouedo explicaros cómo os habéL5
hecho de sus paveles.
-¡ Estáis loe&lt;r-dije;-Lupín se ocultaba·
jo el nombre de R ......
-Esa es una falsa pista aue habéis lanzado; ,,eamos. Lupfn, mostradnos vuestro
brazo. Yo vacilé un segundo; pero él me
dió un gol ve seco en el antebrazo derecho.
Yodíun grito de dolor: me había tocado en
la berida, mal cerrada, de que hablaba el
telegrama. Era vreciso resignarse; Nelly
escuchaba lívida; su mirada encontró la
mía, y se baló después á la cámara aue yo
le había dado. é hizo un gesto brusco. Yo
tuve la certeza de Q.ue lo babia comprendido todo.
Sf, entre las paredes negras se encontraban las joyas de Lady Jerland y los 10,000
francos de Rozalne. En ese momento todo
me era indiferente: mi arresto. la ho,tllidad de las gentes, todo. menos la. resolución 1.1ue lba á tomar :S-elly respecto á la
cáma1a aue yo le había confiado. ¿Daría
ella, traicionándome, esta prueba. material y decisiva? ¿me perdería, ó hablaría
en su alma aauella simpatía aue YO había
inspirado?
Pasó delante de mí. y yo la saludé;
se mezcló á los otros viajeros con mi Kodak en las manos , y con un movimiento
simulado la dejó caer en el mar; después
la vi alejarse ; su s!luet,a desapareció......
iTodo se había acabado! Quedé Inmóvil
un instante. y después suspiré con asom·
bro de Ganimard, diciendo:- i Podría yo
haberme convertido en un hombre honrado!

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PASTAS Y POLVOS,

es enteramente erróneo é inútil, si es que se desea conservar la dentadura perfectamente sana,
y éste es, á nuestro entender el objeto de todo lo
que se relacio:pa con los cuidados de la boca.
~:==:
Quien quiera conservar su dentadura perfectamente sana, debe,ante todo, acostumbrarse á mantener su boca en estado de perfecto aseo por medio de un líquido antiséptico. La limpifza de los
dientes por medio de una pasta, cualquiera que
. no puede jamás preservarles de la carie,
e11a sea,
~:::==:
sencillamente por la razón de que los lugares que
están más expuestos á ser atacados, tales como
.
de 1as muelas, los dientes
son las partes internas
~~
desportillados, los intervalos de uno á otro dirnte, etc., no pueden ser tocados por la pasta, y es
precisamente en es0s lugares en donde la destrucción se acentúa y prosigue con entera libertad. Un líquido, al contrario, penetra por todas partes, y si su acción es antiséptica, contendrá la descomposición de
los restos de los alimentos. EL ODOL está reconocido como el más eficaz de todos
los líquidos antisépticos que se han recomendado para el aseo de la boca. La pureza pe_rfecta de la boca no se obtiene sino por el uso del ODOL, y esto por la particular propiedad que posee esta substancia de penetrar en los dientes picados -y
de impregnar las mucosas de la boca en virtud de su consistencia oleosa, y ejerciendo allí una acción antiséptica, q~e persiste por varias horas. Rl yDOL merece
pues, considerarse con justicia como el mejor de todos los medios que puedenemplearse para el aseo de la boca.

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€1 ODOJ: st otndt tn todas las butnas Drogutrías y Ptrfumtrías
DEPOSITO GENERAL:

México, 3 de Septiembre de 1905
Re¡¡-istrado como artículo de se¡¡-unda clase el ade Noviembre de 1891.- lmpreso en papel de la Fábrica de San Rafael.

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Alma~n ~e Drogas ~e JOSE UIHLEIN Sucesores.
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Año Xll.-Tomo II.

Arte Fotográfico.
ESTUDIO A~ CAR.BON, p0r L,uper4;lo•

Número 10

�El Mundo Ilustrado

Fundador, editor y propietario,
LIC. RAFAEL REYES SPIIDOU,
Director,
LUIS O. URBIIIA.

Gerente,

Secretarlo de Redacc!On,
JDSE GOIIEZ UGARTE,

LUIS REYES SPIIIDOU.

BubscrlpclOn foránea, por trimestre.......... S4.~
En la capital, al mes.................................. l ..w
Loe asuntos de redacción deberi.n trate.nie directamente
oon el Becre~º· 11 0 so dovuolvon orl¡lnalos.

Lf\ 86Mf\Nf\
Loa espectáculo• "fantásticos."

o viento en popa,ni en mar tranquila., va. la

N

nave d~ ''Arbeu", que a.hora está llena .de
bailarinas. El público, nuestro púbhco
bonachón, acostumbrado á la tanda, parece, no
gustar demasiado de estos espectác~los i:i,uev?s,
feéricos fantásticos, en los que la imagrna.c1ón
se baña' de poesía. sutil é h:~preci~a.. }!' úestro
público no quier~ soñar; qmere divert~rse ~e_gocijadamente srn recurrir á estas misteriosas y va.poros~s evocaciones del ba~le.
.
y sin embargo, todo placer necesita un misterio. El sueño rodea la tierra como una atmósfera. del espíritu: desde los ángeles blancos
del cielo cristiano hasta las huríes del pa.!"aiso de Mahoma, se tiende la arquería . de los
sueños. Lo entrevisto en la fantasía, srn c~nternos precisos y en un abi~mo de plata. virgen se impone á lo que perciben nuestros. sentid~s en el bullicio de la vida real, con lrneamientos marcados y tintes seguros. Los azuleos lívidos del crepúsculo seducen al espíritu contemplativo: bay en ellos mucha~ cosas
desconocidas, muchas vaguedades del rn~nito
que despiertan ideas extrañas y emociones
nuevas.

***

La joven casta que en la ·alcol,a tibia, den~r?
de las cortinas del lecho, sueña con un pórtico
de resplandores tras el abierto zafir del cielo,
y en él ve la túnica de nieve de Sánta Cecilia,
la esbelta, la purísima, la gue_ en la clave divina deja posar sus manos rnv10lada.s que perpetuamente preludian el himno de los angeles,
estlÍ- unida con vínculo intangible al árabe solitario que bajo la techumbre policroma y frente al amplio ventanal que corta un pedazo de
azul profundo y luminoso, en el cielo que se
encorva sobre la franja de ópalo de una muralla de palmeras, me!1ita ~elirando en el harem
oriental, en las Fátimas rnmortales que aguardan á los eternos desposados con los ojos lánguidos y el beso que nunca acaba, palpitando
sobre el carmesí de los labios. L a Le:yenda de
Oro y el Korán unen su voe~ía. místic~ ~n la
tranquilidad de la noche; el mc1enso cristiano
mezcla en las alturas del espacio sus nubes
empapadas de oraciones, con las columnas de
humo impregnadas de voluptuosos deseos, de
los pebeteros orientales. En el fondo de ~odo
espíritu aletea el sueño . Y por eso, lo mismo
en nuestros amores que en nuestras tristezas,
buscamos á esa hermosa prometida que á cada
instante nos ofrece venir: la Felicidad: ya en
el teatro estamo.s seguros de no poder ser felices.
.
Agotamos la locura de los goces, y toda.vía
con la copa exhausta en la mano, pedimos como la ebria de Campoamor: más Rhin, Ganimedes. E morto il carnavale. Nuestras a.spfraciones han cambiado de rumbo. Desdeñamos
una costumbre pensando que en la otra, en la
flamante, en la recién inventada por nuestros
caprichos, vamos á encontrar la felicidad.
¡La felicidad! El problema perpetuo, el monólogo de Hámlet recitado á todas horas por
ese yo trágico que llevamos siempre en nosotros. La Margarita del Fausto deshoja, pétalo á pétalo, una florecilla. de las que Siebel
puso en su venta.na, para buscar la felicidad.
Aquella alma· buena decía: "Ser feliz, es ser
ama.do." Lady Macbeth, ante las sombras de
una galería, pone un puñal en la mano trémula. de un cobarde. Aquella ambición, hecha mujer, pensaba: "Ser feliz es ser poderosa." Harpa.gón, el ávaro clásico, tiende su mirada vidriosa al agujero de su hucha y, oprimiéndose
con las manos la seca entraíla., murmura: "¡La
felicidad! 1lariquezal" La.calva. cabeza de Fausto, bajo el birrete doctoral, entre los infolios y
retortas de su entenebrido gabinete, reflexiona: "La felicidad es la verdad." Juan Valjean
repetía á Coseta: "Si quieres ser feliz, sé buena."
Y la verdad es que somos descontentadizos:
todos hemos sido felices. La dicha se agazapa
en los rincones de n,uestra vida; pero no puede
ocultarse tanto, que alguna vez no la sorprenda. la memoria. Sobre ese lienzo brumoso de

los días que pasan, ·aquí y allá ha.y brillos de
lentejuela.: son los instantes de felicidad, los
que ha bruñido el placer, los que encendió el
amor, los que la gloria buscada ó el triunfo
fugitivo prendieron entre las obscuridades de
la tristeza. Sumemos esos moment.os, agrupemos esos átomos de tiempo, y, de seguro, podremos formar una lápida bastante grande para esculpir en ella la palabra Felicidad.
La queja amarga no debe estar en nuestra
boca con un reproche continuo.
Hay rayos de sol en todas las lluvias del alma. En el regazo de la amada, en los ojos de
la novia, en la carta del ausente, en el aplauso sincero, en el libro flamante, junto á las mujeres hermosas, frente á la copa en cuyo fondo
ríe el vino delicioso, en todas parte,, á todas
horas, sentimos la caricia esperada. de la maga buena. Cuando llega el dolor, es cierto que
despedaza y que tritura, que se detiene mucho para robarnos, g_ue nos lleva al supli~io
lentamente, pero ved ya al extremo del ca.mrno
cómo llega entre una nube de poi vo el heraldo
de la felicidad: el olvido.
Somos ingratos con la dicha. Musset tuvo
razón: hay recuerdos meteoros que iluminan
nuestra noche. ¿Que son rápidos? ¡Bah! La
existencia. oo dura mucho.
&lt;1,No gusta el baile'! Pues no os asustéis: nos
queda tiempo toda.vía para inventar otra cosa
con que soñar en ser felices. La vida, con ser
tan corta, tiene este lado bueno.

tros de ópera y hasta de salas de concierto.
Quizá por esto mismo es tan activa la vida artística en París, y como si quisiera tomar la revancha sobre sus hermanas menores las ca.pita.les de provincia, yér~uese altiva y fiera, á
tal punto que proclamándose á sí misma la primera. ciudad musical del mundo, no acepta ni
reconoce como bueno, con notoria injusticia.,
sino lo propio, el elemento nacional, los artistas sa.lid0s de su conservatorio ó que cu~ndo
menos han hecho su educación con maestros
franceses.
Esta intransigencia y orgullo h Hcen terrible
á París. Artistas extranjeros de ju~tificado renombre han allí fracasado: Liszt y Rubinstein,
los dos más grandes pianistas que han existido basta hoy, fueron al principio e,cuchados
no sólo con indiferencia, sino hasta censurados; y el colosal Wágner sólo fué aceptado con
el transcurso de los a.ílos y después de conti·
nuados y supremos esfuerzos.
Actualmente todavía virtuosos célebres, admirados en otras partes, suelen ser allí criti·
ca.dos con acritud, y no hace muchos años aún
que Busoni, D' Albert y Sauer eran descunocidos del público parisien1,e.
Creo que hasta ahora no han tocado en París Stévangahen y Réissenauer, dos Je los más
notables pianistas alemanes. Esta intransigencia, ó provincialismo-llámesele como quiera,
-es grandemente injusta y á veces ha1&gt;t11. ddicula, y por esto merece los más serios reproche,;
una capital que camina á la vanguardia de lll
civilización y cuyo foco intelectual poderosí***
simo ilumina al mundo entero.
No obstante, el segundo baile estrenado en
Mas el éxito en París es el deseo más dulce,
"Arbeu" es un encanto. Es un sueño de niños,
el más embriagador ensueño del artista: es el
un cuento infantil realizado, una adorable fanángel mismo de la fama, que con sus brillanta.,ía de chicuelos.
tes alas viene á tocar su frente, y es buscado
"El Hada de las Muíleca.s," con su música
con ansia loca, vehementemente, apasionadaligera, suave, esfumada, com_o la que n?s de~mente; con tanto mayor ardor cuánto más dipierta en la alta noche, rompiendo el silencio
fícil es de alcanzar. Porque ese éxito es nada
de la alcoba, traída melancóllcawente por una
menos que la consagración definitiva é inaper áfaga de luna; con sus evoluciones de muñelable del genio y del talento, y el laurel concos y chucherías, que saltan y desfilan, moviquistado allí, será en todas partes la enseña
dos por una taumaturgia. de ensueños candogloriosa del triunfo. Esto sábenlo todos, y de
rosos; con su decoración de juguetería, ilumi-.
los más diversos países acuden á la gran canada, de improviso, con columnatas de iris,
pital centenares de artistas que van en busca
escalinatas de alabastro transparente, arabesde una consagración que, poniendo término á
cos de mármol diáfano; con sus trajes vistosos
sus luchas, ¡sea el coronamiento de toda una
y multicoloros, con su aparato de magia desexistencia consagrada al arte!
lumbrante, es una seducción de los ojos y de
Pero una vez ganada la batalla y obtenido
los oídos, vuelve niños á los viejos, y ángeles
el elogio de esa. crítica de París, tolerante siemá los niños, y deja en el espíritu la visión pupre con los suyos, mas con frecuencia cruelra y ama.ble de que no es verdad que la infan•
mente injusta con los extraños, suélese fácilcia. desaparece en nosotros para siempre.
mente trinfar en todas partes, porque la pren•
A los que comienzan la vida, ¡cómo los ensa parisiense tiene una fuerza de expansión intusiasma. y alegra este espectáculo!: parece decreíble, el eco del éxito alcanzado repercute
cirles, como el buen Lamartine: "Acuérdate
por doquiera y muchas veces el ignorado de la
del cielo, querub." A los que concluyen _la
víspera encuéntrase con su nombre conocido y
existencia., ¡cómo los consuela!: á ésos les dice
estimado en lejanas tierras.
como Echega.ray: ''Niño de los cabellos blanEntonces las dificultades empiezan á allanarcos, prepárate á dormir en tu camita de tiese, el camino no está ya tan lleno de espinas, las
rra."
puertas que antes permanecían cerradas, se
abren más fácilmente, y la carrera. del artista,
LUIS G. URBINA.
ese vía crucis dolorosf simo, puede quizá concluir
en un apoteosis, en una glorificación.
:El nombre de Paderewski irradió sobre el
mundo cuando triuofó en París después de largos años de lucha cruel.
Allí acaba de hacer vibrar Kubelik las cuer' das de su maravilloso violín y hoy es ensal·
za.do por la Europa entera. Pablo Casals, que
(Pan "El Mundo lluatrado")
conmueve los corazones más duros con los cantos intensa.mente apasionados de su violoncelo,
La múolca en Alemanla,-El provincialismo Francéo,
arrancó a.l público parisiense el primer grito
de admiración.
La conoaa:raolón de los artl&amp;tao en P10ri1.
Hastaisadora Duncan, ·esa "danseuse" extravagante, que fracasa en Viena y en Berlín, va
á buscar á París la consagración de su neuroRoma, julio 30 de 1905.
tismo, danzando en ritmos y ondulaciones extrañas, las mazurkas y valses de Chopin.
De todas las naciones europeas es induda.·
Y para que nada nos pueda parecer extraño,
blemente Alemania la que ha alcanzado en
el americano Sousa, el autor de marchas y
nuestros días el más alto grado de desarrollo
Two Steps célebres en los Estados Unidos, múen la música. Escuelas y conserva.torios de
sico mediocre y vulgar, se exhibe coo subanprimer orden están diseminados por todo el
da militar y se anuncia con ese ampuloso reImperio; aun en las poblaciones más pequeñas
clamo yankee, ¡creyendo candorosamente sorexisten excelentes orfeones y sociedades coraprender y cautivar el gusto refinado y quintales, en todas partes se encuentran magníficas
esenciado del público parisiense!
salas de concierto, y como la enseñanza está
Porque en París todos los espectáculos que
extendida grandemente, ha.y una cultura musi·
se ofrecen al público son bellos: desde el pecal generaliza.da., que suele penetrar hasta las
q ueñ.o teatro de vaudeville y el café chwn:tant moclases humildes.
Berlín, Dresden, Múnich, Léipzig, Fránk- - desto, hasta la Comedia Francesa y la Gran
Opera; desde la divette ó el simple chanssonier
furt, etc., son centros artísticos de la más alta
hasta Alvarez, el formidable tenor; ó Réjane la
importancia.
gran actriz, todos en su esf~ra. son artistas verL'a Bélgica, no obstante ser una na.éión pedaderos, y claro es que no hay ni puede haber
queña, cuenta, a.demás de su capital. con cenmistificaciones ni charlatanerías.
tros de arte tan importantes como Anvers y
Liege.
Durante mucho tiempo puede decirse que,
La Italia, que por tantos años empuñó el ceen punto á música, he oído á cuantos artistas
tro del arte como soberana del mundo, á pesar
sehan presentado al público, y seguramente que
de su actual decadencia, tiene ciudades de gran
no todos han sido genios ó talentos extraordiinterés musical-como Milán, Florencia, Roma,
narios; pero por lo menos eran músicos serios
Bolonia, Turín y Venecia.
que poseían á fondo su arte y siempre había
No sucede lo mismo en Francia, en donde la
en ellos algo digno de elogio. Nunca me eneducación a.rtística., y consiR"uientemente el gus·
contré delante de un farsanteó de un charlatán,
to por la música, permanecen concentrados en
y mi aplauso, más ó menos entusiasta fué siem·
París.
pre justiciero. Sólo que París suele ser tamExt:eptuando quizá á. Lyon y á N ancy, en donbién la ciudad de los contrastes, y entre todo lo
de existe un buen conservatorio, en el resto del
excelso que ofrece, no falta á veces la nota gropaís ha.y pocas audiciones y se carece de teatesca., extravagante y hasta deforme, que á la

postre viene á. acentuar más su grandeza, como en esos cuatros de Wiertz, cuyo fondo sombrío hace resaltar aún más la belleza de sus
personajes y la majestad de- sus contornos.

..

RICARDO CASTRO.

Nuestro Número Extraordinario de Septiembre
AMOS á continuación el sumario de los trabajos literarios y de las distintas ilustraciones que contendrá la gran edición extraordinaria. que prepara este semanario, en
celebración de la Independencia. de México, y
que se publicará el día 16 dei entrante:
"Un perfil de Historia,'' por Justo Sierra.
"1810. ' ' -Dibujo á colores, por_Alcalde.
Fotografía del señor General Don Porfirio
Díaz, tomada en su despacho de Chapulte•
pee.
''Hermenegildo Galea.na ''--Oda por Roberto Arguelles Bringas.-(Dibujo en colores.)
'' 15 de Septiembre,'' por Manuel .!&lt;'lores. [ Dibujo de Flores.J
'·La J uanita." -Episodio histórico de la vida del señor General Díaz, por Cayeta.no Rodríguez Beltrán.
Edificios notables de la época colonial.-Planas á colores.
''Nuestra Señora de Piedra,'' episodio histórico por Constancio Peña Idiáquez. (Dibujos
al carbón.)
"Urónicas olvidadas. "-"La jura de la Independenda,'' por Luis González Obregón. (Dibujos á colores y á plum11,.J
'' El Llorón,'' cuento de Benito Fontanas.
[Dibujos á colores, por Lillo.]
"Indio Huichol." - &lt;Un paisa.je.&gt;-Oleos de
A. Garduño, reproducidos por el procedimien-

D

to de triC\'Omía, en los talleres de EL MUNDO
!LUSTRADO.
Objetos histórlllOS nota.bles, existentes en el
Museo Nacional de Artillería.
•·El Dios de Netzahualcoyotl," leyenda por
José Juan Ta.blada.-(llustración á cuatro tintas, por un nuevo procedimiento.)
'•Evocación," poi· Francisco M. de Olaguíbel.
(Ilustración al óleo.) &lt;'Sueño de Libertad,&gt; por Daniel Ross.(Apuntes á lápiz.)
'·Alma del Terruño," por Ezequiel A. Pimentel. (D1bujo á lápiz.)
":Soy M,;x1cano, " soneto de M. Carpio.
''.l!:l rnmulto acaecido en la ciudad de México
en lti92," por Jenaro García. (Ilustraciones enl
colores.)
Do.:umento¡¡ históricos notables.
.. ~1 movimiento autonomista de 1806," por
Carlos Perey 1·a. (Ilustraciones á pluma.)
".El ReloJ &lt;le Ca.tedral," !amasia lúnebre por
José Juan Tablada. ( ~•otografias ae J.Yl. Hamo s.)
.. 1-'a.ra "El Mundo," dos danzas del maestro
Hilario Zul'ita..

***

Nos permitimos, desde ahora, llamar la a.tencioa uel ¡,úuu.:o a.:1::1·ca. de las diferentes
ilustrac1"n"s que a.nunc1amos, s1::gu1·os ae y_uc,
seran v1stas evo agrado por uue:,tros lecto1·.,s.

00
ESTIVAL
Cuantas veces al tiempo en que la tarde
Finge un ascua de oro en el v11,cfo,
Y susurra.a las auras del estío,
Y un sol canwular parece que~arde.

..

tarta dt Ricardo tastro

IndeciBlón,-DlbuJo de Glbaon.

Cuantas veces, entonces, sin alarde,
Mi espíritu se acoge á su des vio,
Y pienso: ¿cómo ha.y seres sin hastío
Y hombres cuya esperanza. nada aguarde?
Como van las conciencias soñadoras,
Hacia un lejano é impenetrable mito,
En busca de las p lácidas auroras.
¡A donde se ahogue para siempre el grito
Del eterno bregar de tantas horas,
Preñadas del amor al infinito!
1905.

SALVADOR CORDERO.

&lt;X)

No hallará paz quien busque dicha 1terrena
(lnédltoo, par" ".1!:l _Mundo llnstrado. ••)

Por el pasado a yer suspiro agora,
que el ete1·no gemu· es 1t,y tiran.. ;
111e eutnSLel.CO mir11,nuo la tiaOaua
que agoniza de sed devo1·adora ...
Maldigo de la lluvia bienhechora,
pues qut: á cerrar ill8 obliga la vefüana;
diera, follz, el hoy ¡,or el mañana,
y suspiro en la nocne por la aurora ....
t::- ¡Oh mundo veleidoso y tu1·bulento

que, al igual de un i núOmito rebaño,
caminas en profundo deseo.atento!. ...
¡Libres están aquí de pena y daño,
la monja entre los muros del convento,
y en el fondo del monte el ermitaño·
MARÍA

ENRIQUETA.

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RetratoJ1ei1', i•lta. Débora Martínez, oor Blanco Arag6o 17a. mencll'inl.--;--Estudlos
e os res. 1,uperclo (5a, mención) FA, J. Gonzátez (Gil, menc16n.l

�El Mundo Ilustrado

ella que correr ·p eligros y hacer nuevos gastos.
Si se ve en su otorgamiento una simple confesión de los a.taques del gobierno ruso contra los
derechos del Japón-una declaración de la justicia abstracta que asiste al gabinete de Tokio,-es redundante la reparación, supuesto
que el vencido otorga sin protesta lo que se le
pedía antes de la guerra.

LA ISLA SAHAKALINE

30 de julio.

29 de julio.
prensa belicos!l. de Rusia quiere que se
rompan las negociaciones de paz. Cree que
un trata.do sólo servirá para. sacar al Japón
de una situación financiera. catastrófica y garantizar los intereses del capital norteamericano invertido en préstamos japoneses. Roosevelt busca fama de pacificador y la obtenqrá
sacrificando á Rusia. El Japón ya. no puede
con el peso de la guerra y se vale de su amigo
Roosevelt para salir de aprietos.
La prensa londinense dice que si fracasan 1as
negociaciones, en lo futuro no querrá ninguna potencia. que lleve la mejor . par!.e en
una lucha, suspenderla. para entrar en arreglos antes de que su adversario pida la paz.
Estos y otros comentarios con que se quiere
entretener la ansiedad pública, durante el receso de las conferencias, nos recuerdan que la
guerra no ha acabado, sino que se ha suspendido en su período terminal.
El tratado de paz que la resuelva, da.do que
las negociaciones no se interrumpan hoy, tendrá necesaria.mente que reflejar esta situación,
si una vez siquiera. los hombres no se niegan á

L

A

ser anima.les lógicos. Ya no se trata de cons'.
dera.r las causas de la guerra y las consecuencias de su continuación. Poco importa saber
que Rusia dió lugar á la lucha con sus actos
agresivos , y que, en definitiva,quedará fuera de
combate en tierra como en el océano, pues pa·
ra zanjar las cuestiones pendientes, da.do el
"non possumus" que opone á la demanda de
indemnización, no se concibe otro argumento
japonés que no sea la derrota de Linevitch y
la ocupación de territorio siberiano.
Vuelvo á decir, como en otras ocasiones,que
es jactancia afirmar, como lo hacen algunos
periódicos rusos, que para imponer una indemnización de guerra sea preciso el bloqueo de
San Petersburgo y la toma de Moscú: nada de
eso se necesitaría, y en una sola campaña que·
d aría Rusia reducida á la extremidad de comp r a r en dos mil millones de pesos su salida al .
Pacífico y su desarrollo comercial en China.
Pero el pÍenipotenciario ruso se niega al pal!'o
de la indemnización sobre la base del estado
actual de las fuerzas contendientes.
Por otra parte, aunque él personalmente quisiera la paz á toda costa, tiene que vencer mayores resistencias en
San Petersburgo que en
Portsmouth. El plan del
militarismo sólo á más
no poder admitirá en
su _programa que Witte
salve al ejército ruso
de seguir durante otro
alío fogueado por los
"shrapnels" japoneses,
retrocediendo de colina
, en colina ante su enemigo invi~ible y dejando en los campos de
Manchuria otros cuatrocientos mil hombres
muertos, heridos ó prisi.oner·os. Ciertamente,
Rusia no está inutiliza.da, pero si se quiere,
pronto lo estará, y de
una. manera total.
Aquí termfoa la obra
de Witte y comienza la
de Roosevelt. ¡,Witte no
puede, no quiere ahorrar nuevas carnicerías?
Pues si Witte no toma
á su cargo el reconocimiento de la probable inhabilitación de
Rusia en otra campaña; si no consiente hoy
en pagar los dos mil
millones de pesos que
gastaría en seguir la
guerra, economizando
en cambio sangre y más
oro para una indemnización; si las negociaciones por todo esto lle gan á un callejón sin
salida, aún no está per•
dida la esperanza: Roosevelt, llama.do por im-

béciles periodistas de San Petersburgo, ins•
trumento del odio japonés, llega á convertirse
en abogado de Rusia. y árbitro de la. situación.
¿Cómo? Por la habilidad de los negociadores
y del presidente.
Estas conferencias son un acontecimiento excepcional. Lo son desde que se convino en celebrarlas para interrumpir una. guerra. colosal,
no concluida. Nombra.do Witte plenipotenciario de Rusia., en sustitución de Mura.vieff, empezó á advertirse que las conferencias de Portsmouth iban á sumar más ta.lentos que la mayor parte de las juntas de esta especie. Rusia
iba por primera. vez, desde que empezó á agitarse la cuestión diplomática en 1903, á presentarse decorosamente ante su adversaria,
que sólo l a. había visto en tanto tiempo bajo el
aspectó de mediocridad ó indignidad de nombres como Bezabrazoff, Alexeief,Kuropatkin, y
Muravieff. Mas al llegar á Portsmouth, Witte ba sobrepujado todas las esperanzas. Es
pasmosa su habilidad. La diplomacia que ha
desarrollado es de muy altos quilates. De una
manera. rápida., sin regateos, aceptó las demandas japonesas que se apoyan en los resultados de la guerra. Rusia, que había. aceptado
las negociaciones de paz á pesar de la obstinación del partido militar, aceptaba también
su derrota naval : 33 cruceros y l6 acorazados
perdidos en la guerra, la obligaban á retirarse de Liaotung y á reconocer la. expansión ja- .
ponesa.. Estos procedimientos, por su hermosa
sencillez, cautivaron al pueblo norteamericano, y el mundo entero se puso de parte del plenipotenciario ruso.
Cuando se presentó el punto relativo á la indemnización, Witte pudo decir que su conducta anterior garantizaba. la buena fe de Rusia,
y que si por dinero fracasaban las negociaciones, la: culpa sería del Japón. ¿No era esto
apelar discretamente, sin ademanes trágicos,
sin frases oratorias, al mundo civilizado? Y
el mundo civilizado concentra su esfuerzo (¡oh
ira secreta. de Guillermo II!] en torno de Roose·
velt, gestor oficioso de la paz, para que no se
trunque la obra del presidente. Apelar al mundo civilizado era, pues, apelar á Roosevelt, y
éste, con las maneras bruscas de "cow-boy"
universitario que lo distinguen, abrió lá puerta del salón de conferencias y tomó asiento entre los delegados.
Ya no hay tales conferencias. Aquello es un
"cleal'ing-house", y los delegados, meros agentes de sus gobiernos. Roosevelt tomó en su
mano toda la cuestión, con un desenfado que
haría morir de rabia á Métternich.
Y entretanto, ¿qué hace Komura, Komura el
silencioso? La tierra cl:ísica. de la diplomacia,,
ó la tierra de la diplomacia clásica, es hoy el
Japón. Así, pues, Komura calla y otorga,
mientras su gobierno delibera y otorga también todo lo que es compatible con sus intereses vitales. Esta ha sido para el Japón una
guerra cte expansión y de predominio. La expansión está asegurada con la mano libre que
tiene sohre Corea, y el predominio nace de sus
adquisiciones en Liaotung-. ¡,Vale la pena. dti
seguir la guerra por una indemnización pecuniaria? Si esa indemnización se considera como una ganancia, es ~pref~le;:renunciar~á

Cuarenta. y ocho horas hacía que el presidente Roosevelt aguardaba el resultado de sus últimas gestiones en favor de la paz, cuando ayer,
á la una de la tarde, se le comunicó que los
plenipotenciarios habían llegado á un acuer~o,
y que la guerra rusojaponesa pasaba á la h1s;:;
toria. El Japón retira tres de los cuatro puL!!
tos de divergencia: no exige indemnización,
entrega de lo, buques internados en aguas nue•
trales ni limitación del poder naval ruso en el
Pacífico. Por último, convienen los plenipotenciarios en dividir la isla de Sakhalien entre
las dos potencias.
Cuando recibió esta noticia el presidente
Roosevelt, en su residencia. veraniega, las esperanzas le habían abandonado ca.si por completo, aunque no el propósito de persistir basta lo último en sus esfuerzos. La noticia fué
para él una sorpresa en el mismo grado que lo
ha sido para todas las cancillerías. El, más que
nadie deb3 de haber sentido la. 'elación que se
difunde por el mundo, y que r egistrarán ma.iiana !as cotizaciones de los centros financieros.
Acantonada la dip'omacia. rusa. en su punto
irrefutable, podría decircon un per i6dico'de San
Petersburgo, el Slovo: "Para el Japón, la guerra, lógicamente, ba terminado." ~,El reconocimieuto de esta verdad no es g lorioso para. la
diplomacia japonesa?
El tratado de paz que formulan en estos momentos el Profesor de Ma.rtens y Mr. Denison,
no es, sin embargo, un triunfo de los que avero-üenzan al que cede. En este tratado no se en~uentra un solo rastro de los desbordamientos
pasionales que hac,m de la diplomacia trasunto de atávica bestialidad. No, afortunadamente no había en Portsmouth ningún bárbaro de
genio, como llamó Th'ers á Bísmarck. El
tado de Wáshington será un producto espiritualizado, de cabezas frías, de anim.a.les lógicos, variedad rara en la fauna política.
El regocijo no me impide meditar sobre la
significación de este hecho. Hela_ aquí : ~ooseve1t·, el jefe de la gran democracia. americana,
ha interrumpido una guerra en pleno desarrollo; el Japón, sin embriagarse con sus• victorias ha podido contener el desenfreno heroico
de s~ ejército, y moderar sus exigencias; W itte,
el buen gigante, se ha labrado un pedestal. Es
la figura más noble y más bella de la nueva
Rusia, de la nueva Europa, de la nueva humanidad. Con llaneza de hombre práctico, interviene en la tragedia, para serenar el ambiente

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1.- 0alle de Vlllage.-2. Cabo 0ri11ón.-3, Al&lt;lea de Lutc&gt;ga, adonde bRn llegado los ja{)Oneses.-4. Prisiones
en Alexandrovsk.-fl. Def..nsas de Alex,mdrovsk.- 6. E,tablecimlentos de ueaca.
7.-Aldea y vuerto de Tlkhmenskl.

y poner á su patria en el camino de la restauración. En quince días, Rusia ha ganado prestigio, simpatías y crédito. Witte es _el hombre
del día, favorito de los pueblos y cliente cor-

J avón -TII&gt;08,'.temeninos.

tejado de los plutócratas, que se disputan la
primacía de los empréstitos rusos.
CARLOS PEREYRA.

�El Mundo Ilustrado

CUENTOS DE LA INDIA
MOTI GUJ .-MUTIN
'

N~Allfo, en cierta ocasión, existía en la In-

A

dia. un plantador de café que d eseaba. obtener cierta extensión de sel va par a. desmontarla y hacer en ella. un plantío de cafeteros. Cuando hubo derrib11.do todos los árboles
Y quema.do la mala hierba., quedaban aún las
' raíces . La dina~ita es muy cara, y el fuego
lento es lento. El intermediario ideal para desembar~zarse de las raíces es el señor de todos
los animales: el elefante arrancar á l!i. r aíz del
suelo con ayuda de sus colmillos1 ó bien la extirpará por medio de cuerdas. El plantador en
consecuencia,alquiló elefantes y puso man~s á
la obra.
El mejor de todos los elefantes pertenecía al
peor de todos los cornacs ó mabouts y el nom.
bre de ese animal superior era "Moti Guj" Era
la absoluta. propiedad de su ma.hout lo· que
nunc~,hubi_era -~~cedido bajo la ley i~dígen a ,
pue~ . Moti Gu¡ era una criatura que causaba
envidia á los reyes,y su nombre traducido signifi~aba. la '.'Per_la de los Elefantes". Como el
gobierno británico ocupaba el país Disa el
mahout, gozaba. de su propiedad t~anquilamente. Pero ei::a un disipado. Cuando había he•
cho mucho din.ero gracias á la fuerza de su elefa.!1.te, s~ em~~iagaba al extremo y propinaba
á Moti Gu¡ . una gol piza sobre las ui'ias sensibles de los pie~ de adelante, con una. clavija
par~1 a.ma:rar.~:e~das. Nunca en esas ocasiones Moti Gu¡ pisoteó á Disa, pues sabía que
una vez concluida la tunda, Disa le acariciaba 1~ trompa, llorando le llamaba su amor,
s_u v1~ ~, alma de su alma,y le daba licor. "Moti Gu¡ 1 ai:na.ba grandemente el licor, el a.rak,de
preforenc1~, aunque á falta de él se contentara co_n el Jugo fermentado de la palmera. Luego D1sa ~~ iba_ á d&lt;;&gt;,~mir entre las patas delanteras de Moti GuJ , y como Disa escogía para hacer ,es'? generalmente 19: mitad precisa de
la vía. pubh_ca, y que "Moti Guj" estaba de
guardia encima de él sin permitir que caballo
peatón ó carro pasara P?r allí, la circulació~
se encontraba futerrumpida basta que á Disa.
le daba la j!'ana levantarse.
.
No se dormía durante el día en el dominio
del plantador: los salarios eran bastante subidos para. que nadie se atreviera.. Disa sentado
S(?bre ~l cuello de "Moti Guj", le d~ba órde·
nes mientras que el elefante arrancaba las raíces, pues poseía un magnífico par de colmi-

llos; ó bien "Moti Guj" tiraba de una cuerda
-pues tení~ un par magníflco de lomos-mientras que D1sa le pegaba con e l pie detrás de
las orejas, diciéndole que era el rey de los elefantes. Lleg_ada la _noche, "Moti Guj" empujaba las t rescientas libras de alimento verde con
ayuda de una ración de arak, y Disa., después
de haber t&lt;?mado su parte, se ponía á cantar
e_ntre las piernas de "Moti Guj" basta que era
ti~mpo de irse á dormir. Una. vez por semana
Disa conducía á "Moti Guj" al río y el elefante voluptuosamente se extendía. sobre el
flanco en los charcos,mientras que Disa se afa?aba. en su derredor aseándolo con un manoJO de cáñamo y un ladrillo.
, J_amás "Moti Guj" equivocaba el ruido del
ultimo con el del primero, que le advertía que
tenía que le_vantarse y voltearse del otro lado.
Ento1:1ces D1sa le veía los pies, le examinaba
los _oJos, levant aba el borde de sus poderosas
ore¡as para los casos posibles de excoriacio?es ó d_e oftalmía incipiente. Después de la
lJ?,Spección volvíanse los dos, Disa con la canción en los labios y atando los sueltos mechones de su cabellera a.ún húmeda y ''Moti Guj' ·
negro y r eluciente, blandiendo' en su tromp~
una, rama de doce pies de largo arrancada de
algun árbol a.l paso.
Tal fué l a e1.:istencia, apacible y bien retribuida, ba.sta el día. en que Disa fué asalta.do
por el deseo de beber fuerte. Suspiraba por
un~ orgía.. Las copitas que á nada llevaban le
quitab11.n toda virilidad.
Fué _á ver a.l plantador:
-Mi madre ha. muerto- le dijo llorando.
. -Ya había muerto desde la. última plantación, h~ dos meses, y murió otra. vez antes
que traba.Jaras para mí, el añ,o últimor-dijo el
p lantador, que sa':&gt;ía á qué atenerse sobre las
maneras de obrar. de los indígenas.
-Entonces es m1 tía, y era para mí absolutamente como una madre--dijo Disa llorando
m~s f~~rte que nunca.-Deja diez y ocho nii'ios
chiquitmes ª?solutamente sin pan, y yo soy el
que está _obliga.do á llenar sus vientrecitosagregó pisa golpeando con su cabeza. el siielo.
-¿Quién te ha traído la noticia"i'-preguntó el
plantador.
•
--El correo-respoJ:!dió Disa.
-No ha. habido correo desde la. semana pasada. ¡Vuelve á tu sitio!
,

.

•

- Un mal devasta_dor ha caído sobre mi puebl_o, Y ~das las mu¡eres están moribundas-gimió D1sa.ll, orando esta. vez de veras.
-Llam~n á ~~ihun, que es del mismo pueblo q~e D1sa-diJo el plantador.-Chihun ¿sabes iji este ~.ombr~ tiene nna mujer?
'
1
-1El.;--d1Jo
Ch1hun.-No por cierto; no hay
un~ mu¡er en el pueblo capaz de fijarse en él•
me~or se casarí~n con su elefante.
'
Ch1hun escupió con desprecio. Disa siempre
llorando, rompió á mugir.
'
-No tardarás en atraerte un disgusto-dijo
el plantador. -¡Vamos á trabajar!
-PU!)S bien, _voy á_ decir la verdadera. verd~d-:-sol~ozó_ D1sa, ba¡o el imperio de una súb~ta msp1ración. - Hace dos meses que no he bebi&lt;;Io. Deseo m9:rcharme á fin de poderme embri~gar conyemE&gt;ntemente, lejos de esta plan.tación lendita. De esta manera á nadie le ha- '
ré ma.l.
Una sonrisa asomó á los labios del plantador:
-Disa, has ~icho la verdad y te daría tu libertid al punto si en tu ausencia se pudiera hacer
a ágo de "Moti Guj". Sabes que no obedece
m s que á tus órdenes.
--Pue~as, ¡oh tú luz de los cielos, vivir cuarenta mil 1.ños! No estaré ausente más qu.,, diez
p~queños días. Después, por mi fe, mi honor y
m1 ~lma, vol v~ré Por (? que hace á ese pequeño m¡ervalo, (,tengo, b1¡0 del cielo, el gracioso
perro so de llamará "Moti Guj"?
ll"~l permiso fué da.do, y en respuesta al ahui o pen~trante de Disa, el poderoso a uidermo salió balanceándose de la somJaq de
una pequeña arboleda donde en espera de su
a mo había estado rodándose con polvo todo
e1 cuerpo.
- Luz de mi corazón, protector del borracho
montaña de fuerza, préstame oído-di¡·o Disa'
parado frente á él.
'
"Moti Guj" se puso atento Y saludó con la
trompa.
-Ya me voy-dijo Disa..
Los ojos de_ ''Moti Guj'º parpadearon. Amab a las e11,Purs1ones tanto como su amo
Podía entonces apoderarse de toda· es ecie
de ~osas b~enas a) borde de los caminos. p
-Pero tu, especie de cerdo majestuoso tienes que quedarte aquí Y trabajar duro.
'

El parpadeo se extinguió, mientras que "Moti Guj" trató de a.parecer encantado.
Detestaba esa tarea de arrancar raíces en la
plantación, porque á veces le daba dolor de
muelas.
-Estaré diez días ausente, ¡oh deleitable!
Acerca la pata derecha para que se te grabe
lo que digo, sapo pustuloso de un cha.reo de
lodo seco ..... .
Disa tomó una clavija de amarrar tiendas y
pegó diez golpes en las uñas de "Moji Guj".
El elefante gruñó y cambió de pie.
-Diei día~, aña.uió Disa, trabajarás y jalarás y desarraigarás los árboles, según lo que
te mande Uhihun,aquí presente. ¡Tomad á Cht·
hun y colocadlo sobre vuestro ~uello!
' 'Moti Guj" anudó la. extremidad de su trom·
pa, Chihun puso el pie y se vi6 balanceado al
punto hasta el cuello dé la bestia. Disa le tendió entonces el "ankus", el aguijón de hierro
para elefantes.
Chihun golpeó_pesadamente la testa calva. de
' 'Moti Guj", como un pavimentador pega en la
orilla de una banqueta..
"Moti Guj" trompeteó.
-Está.te quieto, pue, co del fondo de las selvas. Chibun es tu mahout por diez días. Y
ahora. dime adios, bestia. amada de mi cora·
zón. ¡Oh ¡,eñor mio, mi reyl ¡joya sin precio
entre todos los elefantes de la creación! ¡ lio-io
d"' los rebaños, conservad vuestra preciosa salud, sed bueno y virtuoso! .... ¡Adiós!
•·Moti Gu¡" em·edó su trompa alrededor de
Dísa y lo sacudió dos veces en el aire. Era su
manera de decirle hasta luego.
-Ahora trabajará, dijo Uisa al plantador.
¿Tengo permiso de irmei'
El planta.&lt;1or inclinó la cabeza y Disa desapareció en el bosque. "Moti Guj" se volvió
á arrancar las raíces.
Chihun se ma.nejó con toda benevolencia; pero no por eso "Moti Guj" dejó de conceptuarse como un infeliz abandonado. Chihun le dió
un haz de hie1·ba.s aromáticas, le hizo cosquillas en la barba., el hijo de Cbihun vino á juga.r con él una vez coucluído el trabajo, y la
esposa del nuevo mabout le prodigó toda especie de zalamerias; mas como Disa, "Moti
Gu¡" era celibatario por instinto y no comprendía las emociones domésth:as. Suspiraba
por la. vuelta de la.s alegrías de su universo:
el alcohol y el sueño de beodo, las palizas salvajes y las sal va.jes caricias.
1!:ntretantc-, trabajaba bien y el plantador se
extasiaba. D1sa, por su parte, había. vagado
por el borde de los caminos, hasta el dia en
que encontró el cortejo de b,das de una mujer
de su ca.sta., y entonces, bebiendo, danzando y
bromeando,se había dejado arrastrar con ellos,

sin querer conocer nada relativo á la marcha
del tiempo.
Apuntaba el alba. del undécimo día y Disa
no llegaba. "Moti Guj" fué libertado de sus ligad.ira.s para. el trabajo cotidiano. Se sacudió,
miró á su alrededor, levantó las espaldas y se
echó á correr hacia la selva como alguien que
tiene negocios en otra parte.
-¡Hi! ¡bo! ¿Quieres volver y subirme sobre
tu cuello, especie de montaña mal hechaº/ ..... .
¡Vuelve, esplendor de las colinas! ¡Ornamento
de todo Hind•í, levántame, pues si no lo haces,
no dejaré una sola uí'ia·en tus pies delanteros!
"Moti Guj" tuvo un ¡rentíl gluglú, pero no
obedeció. Chihun corrió detrás de él con una
cuerda y lo volvió á coger. pero "Moti Guj'~
echó las orejas para delante, con lo cual Chibun se dió por advertido, aunque con muchas
palab¡.as quisiera salir airoso de la situaeión.
-Nada de tonteras conmigo-dijo. i.l\. tu corral, hijo de Satán!
-¡Hrrump!-exclamó "Moti Guj", y eso fué
todo, eso y las amenazadoras ore¡as echadas
hacia delante.
"Moti Guj" hizo luego un gesto de supremo
desdén, mascó una gran rama á guisa de lim ·
píadientes y va¡ró á travé,; del cla1·0 del bosque, burlándose de los demás elefante~ quedócilmente venía.o á entregarse al traba¡o.
óhibun se fué á dá.rle su queja al plantador,
quien sa.lió arma.do de uo fuete de caza .que hi·
zo restallar con furiosos ademanes. "Moti
Guj" condescendió con el hombre blanco hasta el punto de cargarlo en un tramo de más de
un cuarto de milla á través del terrE&gt;no eles montado y dejarlo hasta el "verandab". DPspués
permanedó frente á la caso ,muriéndose de risa,
sacudido de la. cabeza á la. cola por accesos de
hilaridad: tan cómica así le parecía la situación á su criterio de elefante.
-Vamosá castigarlo-dijo el plantador.-Va
á recibir la más famosa paliza que haya recibido un elefante. Dale á Ka.la Nag y á Nazim
doce píes de cadena á cada uno y diles que le
apliquen veinte golpes.
- Kala N•g-quesignifica Serpiente Negra-y Nazim eran dos de los más grandes elefantes del rebaño, y uno de sus deberes consistía en administrar los castigos de cierta gravedad, puP.sto que no hay un hombre capaz de
calltij!'ar eficazmente á un elefante.
Tomaron las cadenas y las hicieron entrecbocarsA en sus trompas. pasando al lado de
"Moti Guj'', á quien quisieron colocar entre
ellos. ·'Moti Guj",en toda. su vida de treinta y
nueve años, jamás había recibido el fuete, y
de ninguna. manera deseaba entregarse á nue·
v as experiencias, de manera que esperó balanceando la cabeza de derecha á izquierda, cal-

cula.ndo el lugar preciso en que más profunda·
mente podría hundir uno de sus colmillos en
el grasoso flanco de "Kala Nag·•, que no tenía
colmillos. La cadena era. la inbignia de su autoridad, pero á pesar de eso, en .,,¡ úhimo instante se alejó con paso cadencioso y procuró
hacer creer que tenía la cadena tan sólo para
divertirse. "Nazim" dió media vuelta y notardó en retirarse. No tenía el menor dtseo de
combatir aquella mañana. Y así fué como• 'Mo·
ti Guj" quedó .dueño del campo, con las orejas
echadas para. delante.
Viendo todo esto el p lantador, se decidió á.
no prolongar la discusión, y "Moti Guj", con
su tranquilopabo fué á inspeecionar como amateur el claro del bosque. Un elefante que no
quiere trabajar y que no está suJeto, es tan poco manejable como un cañón de ochenta tone·
ladas suelto sobre la cubierta de un navío en
tiempo de tempestad. Les dió á los vieJ0» amigos un golpecito sobre tl hombro y les preguntó de guasa si las raíces se salían solas del
suelo; dijo mil tonterías á propóbito del trahajo y de los derechos inalienablt,S que tienen
los elefantes para echar una. larga sie~ta.; y
vagando de uno á otro lado, desmoralizó completamente al jardín basta la puesta del sol,
momento en 9.ue volvió á. su establo para comer.
-El que no trabaja no come- exclamó Chi·
hun encolerizado.-E!res un elefante salvaje y
de ningún moJ.o un animal civilizado. Vtte,
pues, de nuevo á tu maniirua.
El bronceado hijito de Chihun estaba en vías
de revolcai-se sobre el suelo de la ca baña y
tendía sus brazos rollizos á la g1·an sombra en
el cuadro de la puerta. ''Moti Guj" no ignoraba que el pequeño era todo en el mundo para. Chíhuo, Se puso á hacer ir y venir su t1 ompa, cuya extremidad anudó de waoer·a más
compromet-ed• ra,y el pequeño ser de bronce ~e
arrojó en ella. dan to gritos de placer. ''Moti
Guj" apretó ha~ta. que el pequ.-ño lan,.ó ¡rritos
de victoria en el aire, á doce pks sobre la cabeza de su padre.
-¡ Señor todo poderoso! dijoCbihun,--al momento van á servirte doce bollos de harina,
de dos pies de larj!'0 y mojados con ron, y con
ellos dos, ientas lib as dé caña de azúcar tierna; ¡ pero dígnate depositar en el suelp á ese alfeñique, á ese niño, que es mi corazón y mí
vida! ....
'·Moti Guj" arregló al pequeño niño de bronce confortablemente entre sus p&amp; tas del anteras.
las cuales hubieran sido ca.paces de reducir á
astillas del tam~ño de un limpiadientes la
cbo1,a entera de Chihun, y así esperó su comicla. La comió, y entonces el niño de bronce pudo alejarse, ya liare y gateando. "Moti Guj"

�El!Mundo Ilustrado
El Mundo Ilustrado
se recogió en si mismo y pensó en Disa. Uno
de los numerosos misterios que envuelven al
elefante, es que su cuerpo gigantesco tiene menos necesidad de sueño que cualquier otro ser
vivo. Le basta con cuatro ó cinco horas por la
noche, de las cuales dos precisamente antes de
medianoche, tirado sobre un flanco, y dos después que ha sonado la una, tirado sobre el otro
flanco. El resto de las horas silenciosas lo
pasa comiendo y agitándose, como en largos
soliloquios y murmurando mil cosas.
A media noche, sin embargo, Moti Guj salió
á grandes pasos de su establo, pues le había.
aealtado la idea de que Disa podía muy bien
estar tirado y ebrio en algún lugar de la sombría selva, sin nadie que velara por él. De manera que toda aquella nocbe buscó por entro
losmatorrales, resoplando, trompeteando y sacudiendo las orejas. Bajó al río y gritó á través de los bancos de arena en donde Disa tenía costumbre de lavarlo; pero no recibiQ respuesta alguna. No pudo encontrar á Disa; pero alborotó á todos los elefantes, y casi hizo
morir dé miedo á algunos vagabundos que erraban en los bosques.
A la madrugada Disa volvió á la plantación.
Se había verdaderamente emborrachado, y esperaba muchas molestias por haber abusado
del tiempo de su licencia. Respiró á sus anchas
cuando v ió que el bungalow y la plantación estaban aún intactos, pues no le eran desconocidos los peligrosos arrebatos de carácter de Mr¡- ·
ti Guf; y fué, por .fin. á presentarse, lleno de
mentiras y de salutaciones. Moti Guj se había
ido á su establo para dtsayunar. El ejercicio
de la noche le había abierto el apetito.
- Llama á tu elefante-dijo el plantador.
Y Disa gritó en esa lenguaºmisteriosa de los
elefantes, que algunos mahouts creen originaria de China, desde el principio del mundo,
cuando los elefantes, y no los hombres, eran los
amos. Moti G1.~f•. que había oído, acudió. Los
elefantes no galopan. Pasan de un lugar á otro
por grados diferentes de velocidad. Si á un
elefante le asaltara la fantasía de alcanzar á
un tren expreso, le sería imposible galopar;
pero le sería muy posible alcanzar el tren. Así,
Moti Guf estaba á la puerta del plantador casi antes de que Chihun se hubiera dado cuenta
de que había salido de su corral. Cayó en los
brazos de Disa, clarineando de alegría, y el
hombre y la be3tia lloraron y babearon uno
sobre otro, y se palparon recíprocamente de la
cabeza á. los pies, para asegurarse de que nada malo les había sucedido.
-Ahora vamos á ponernos á trabajar-dijo
Disa.-Levántame, mi hijo, mi alegría.
•
Moti Guj lo balanceó en el aire, y ambos retornaron al claro del bosque, para ocuparse de
las raíces difíciles.
Y el plantador estaba demasiado lleno de
admiración, para poder manifestar su cólera ....

NOTAS EXTRANJERAS
L príncipe más joven de 13: cas~ de Gales,

E

ha sido bautizado en la iglesia de Santa
María Magdalen3:, recibie_nd_o el 1:ombre !1e
Juan Carlos F r ancisco. Asistieron. la prmcesa Victoria representando á los duques_ de
Sparta. el príncipe de Gales en i:epresentación
del rey de Portugal, y el principb Carlos de
Din&gt;tmarca.
Oficiaron los reverendos Canon Hervey, rector de Sá,,driogham, y H. C. Stáveley, cura
del mismo l ugar.
J

** *

Damos una fotografía que representa á un
grupo de desventurados ruso~ que, errantes _en
las áridas y calurosas planicies de_M3:nchuria,
tuvieron que rendirse á una guardia Ja_ponesa
entregándole todas sus armas,_ mun1c1ones y
bagajes y quedando como c~u~1vos. Este cuadro no es sino una de las mult1ples escenas de
dolor que diariamente se. desarrollan en el
campo de batalla.

***

~n algunas aldeas de Rumania se verifican
todavía ceremonias que recuerdan los _más remotos países del Africa. Niñas y muJeres de
tipo indio, adornadas de flores y ramas, con
pendientes, collares y pulseras de oro y plata,
bailan frente á las casas, cantando extraña-. canciones é invocan?-º á "Babaron!3-a"
para implorar su protección sobre las siembras y cosechas.
Los habitantes salen de sus casas, al pasar
las b11.iladoras, vertiendo sobre las i:am3:s y
flores que las éubren, agua fresca y cristalina.

00
COPOS DE NIEVE
Asomas el rostro breve
al marco de tu ventana,
y miras en la cercana
calle, descender la nieve.
Del cierzo el hálito aleve,
la flor de tu faz azota,
mientras que por la remota
gris inmensidad del cielo,
cruza en silencioso vuelo
una tímida gaviota.
¡Te inmutas!. .. . El sobresalto
te hace su presa, protervo,
como á la paloma el cuervo
en su criminal asalto;

Soldados rusos rindiéndose á un ilest aramento Japon,s.

clavas tu vista en lo alto
donde tu plegaria sube,
como si tras una nube
oriada de irradiaciones,
agitando sus plumones
te llamase algún querube.
¡Cómo se nubla tu frente
y la tristeza la cubre,
cual un nubarrón de octubre
sobre el cristal de una fuente!
¡Cómo el corazón presiente
que te devora el hastío!
Y cuál tiemblan bajo el frío
del tedio, tus candorosas
quimeras, como esas rosas
que mueren en pleno estío.
¡Cómo te punza el quebranto.
y las penas-alimañashacen q ne de tus pestafias
rueden las perlas del llanto!
Yo, presa del desencant?
que contigo está en contienda,
deseara tenei: cual prenda,

RUDYARD KIPLING.

LVersión para El M'Undo ]lustrado.]

00
Salón principal del casino de l'owtla.

BAILE EN EL.CASINO DE POPOTLA

ELración
baile organizado para celebrar la inaugudel edificio del casino de Popot!a se

1
efectuó con brillante éxito. A las 10 de la nóche
se reunieron en el salón principal las señ'oritas
invitadas como madrinas. y los caballeros que
form_an la_Jun~a J?i~ectiva, _se leyó el acta y en
seguida d1ó prmcip10 el ammado baile.
-Durante toda la noche reinó entre los concurrentes la más franca y cordial alegría terminando el baile á las 5 de la mañana'. La
magnífica orquesta y el lujoso decorado del
casino nada dejaron que desear, así como el
"lunch-champagne" con que á la mitad de la
noche se obsequió á. los invitados.
. La_s mejores familias de Popotla y de las poblaciones cercanas y muchas de la capital
asistieron á tan simpática fiesta y también los
miembros del "CotillQn Club" 'y del r,Casino
Hidalguense."
La com~sión de recepción, encabezada por el
Sr. D. Vicente Luengas, presidente del casino, re~ib~ó y atendió con esmerada galantería
á los mvitados, Y, en .fin, podemos decir que no
hub~_una sola nota discordante en la fiesta.
Felicitamos á los organizadores por - el gran
éxito alcanzado.

:Ruman.ía.-Una costumbre curiosa.
Bautizo del hijo de los vrinctoes ae;;oa.1es.

pues tu tristeza imagino,
la lámpara de Ala.dino
para iluminar tu senda.
¿Por qué de tus negros ojos
se 'apaga la intensa lumbre?
¿Por qué tanta pesadum~re
en tus labios siempre roJos?
No hay en tu Pspiriíu abrojos,
porque en tu espiritu tierno
no ha entr ado el dolor eterno,
que á las almas sin defensa,
devora bajo la inmensa
desolación del invierno.
No caigas, pues, del martirio
bajo la mordiente racha,
cual bajo el golpe del hacha
el frágil tallo de un _li;io;
mitiga el mortal dehr10
de tu espíritu .... ¡no llores!
astro, vierte tus fulgores,
porque un espíritu enfermo,
es como un páramo yermo
fin pájaros y sin flores.
JUAN DUZAN.

�El Mundo Ilustrado

LOS DANZANTES
POR CONAN OOYLE.

po'icía Holme_s es~aba ~ent~do hacía
varias horas, s1lenc10so, 10choado sobre su me,a; parecía. uo gran pájaro de
plumaje gris. De pl'onto dijo:
-¡,Qué pensáis de esto, amigo W!l-tsoo?
Y arrojó sobre la mesa una hoJa de papel
donde había figuras que no tenían ningún sentido.
-Esto es un dibujo de muchacho-dije.
- ¡ Qué otra cosa podría ser't
- Eso es lo que quiere saber Hilton Cúbitt,
quien me ha enviRrto ese eoigrnapo~ coneo, y
él mismo debe I egar ahora en el primer treo.
A poco se O)'°' vn pasos e_n la e~calera, y
apareció uo hombre de cara ro¡a y o¡os claros;
sus mejillas colo1·oadas demostraban que su
vida había pasado lejos de la ciudad. Después de saludarnos, iba á sentar_se, cuando vió
la hoja que yo acababa de exammár_.
,
-Y bien, Sr. Holmes, ¿qué habéis sacadol
- exclamó.
-Es un objeto curioso-dijo Holmes; á primera vista parece un dibujo infantil. ¿,Por qué
dar importancia á una cosa tan grotesca\&gt;
-Yo no le concedería, ninguna, pero mi esposa
es quien se preocupa; no dice nada, mas yo leo
el terror en sus ojos, y por eso quiero llegar
al fondo d • las cosas.
Holmes levantó la boja; los sigoos estaban
hechos con lápi:r., y eran así:
L

Los examinó algún tiempo, y luego_ exclamó:
- Esto promete ser un asunto muy importante· me habéis dado algunos detalles en vuestr~
ca\·ta, y os agradecería los ripitierais ante mi
amigo el Dr. "\Vatson.

** *
-Empezaré por relataros-- dijo IIilton--_mi
casamiento tl año µasado. En la época del Jubileo vine á Londres y me alojé en la casa de
huéspedes de la calle de Rússel. donde se ei:icontraba una joven americana llamada Elsie
Pátzick; no tardamos en stit' amigos ~ antes de
un mes nos amarnos. Tal vez pensáis que es
una locura que un hombre de buena familia se
case sin conocer el pasado de la que va á ser
su esposa; pero si la hubierais cono&lt;;:ido, m_e
disculparfa,is. Elsie f~é franca )'. 1!1e deJÓ ~n libertad de retira.rene s1 quería, dlCiéndome.
••He estado mezclada en una sociedad que me
''ha he.·ho sufrir mucho, y deseo no reco1·dar
"nunca una vida tan dolorosa: si aceptáis, po' déis e,;tar seguro de que vuestra,ei,,posa no ti!l"ne nada de que avergonzarse; pe~~ deberéis
' ·contentaros con su palab1·a y perm1t1rle guar'·dar ;.iJe ucio en todo lo que á esa vida be refie"re. Si estas condiciones son duras, volved á
·'Nó rfvlk y o l vidadme."
'Yo le respondí que aceptaba. todo, y no~ casamos siendo durante un año, muy felices;
pe1·0 u'n día m'i mu ¡er recibió una cartl!- de
América: se puso pálida, la l_eyó y la arr~JÓ al
fueg-o, no bal:iendo después mngu~a alusión á
su contenido; de;,de entonces no tiene un _momento de tranquilidad, su rostro exp1·esa_ siempt·e espanto, y parece que teme el porvemr. .
''El marte, de la última.semana. encontré d1bu¡ado~ debajo de una de las ventanas unos
hombrecillos bailando; ·supuse que los había
pintado el la.cayo, pero éste me juró no haber
sido él. Los mandé borrar y se lo conté ~ Elsie: ella be inmutó y me suplicó que s1 encontraba ott-os, Ja dejara verlos; Pl!-SÓ una semana y un día encont1é esta. hoJa sob1·e el
cuad/aote solar; la mostré á mi esposa, quien
sufrió un vértigo, y desde ese momento parece
constantem1,nte p1·esa de extraño terror. A la
mañana sig-uiente. un nuevo grupo de figuras
estaban dtbujada, sub re la puerta de una ca~aña que e.uí frente á la casa; tomé una copta,
que itquf 1:stá:

' Luego los hice borrar, y á los dos días apareció una nueva inscripción; hela aliuí:

H ,ilmes se frotó las manos y dijo:
-Nuestros materia.les se acumulan rápidamente.
- Tres días después-conti11uó,-m;1 nuevo mensa.je fué coloca.do bajo una piedra, sobre el •

cuadrante solar; · mirad
sus caracteres;son exactamente' parecidos al del
anterior
"Después de esto, resolví obse1·var, y me
instalé con un revólver
en mi gabinete. Como
á les dosdelama1iana,
yo estaba sentado en la
obscuridad, cerca de la
ventana, mientras afut:1ra brillaba la luna,
cuando oí pásos detrás
de mí; era mi mujer,
que iba á suplicarme
que me fuera al lecho.
"Yo Je dije francamente que de~eaba saber quién jugaba de esa
manera; me respondió
que aq Jello no tenía importancia, y que no debería inquietarme.
' De pronto vi, al fulgor de la luna,palidecer
su rostro, y su mano se
crispó soure mi esp11 lda; algo se movía, en la
sombra, cerca de la. cabaña; luego noté un bul·
to que se colocaba. ante
la puerta: saqué mi revólver é iba á lanzarme fuera, cuando Elsie
se abrazó de mí y me
detuvo con esfuerzos
convulsivos. Traté de
rechazada. y se estrechó á mí desesperadamente; cuando pude desprenderme, abrí la puerta. y fuí haci'1o la ,;11,baña; pero el hombre ba·
bía desa.1&gt;arecido ~-a,
dejando pintados sobre
la puerta una serie de
danzantes, que he reproducido sob,e este
papel.
"Busqué por todas p11rles las huellas del individuo, y á pesar de todo,ha debido de quedarse por allí, porque á la mañana siguiente encontré en la puerta una nueva fila de figuras,
bajo la precedente.''
-¿,Tenéis ese nuevo dibujo'/
-Sí, es muy corto, pero he tomado una copia:

Cuando Hilton Cúbitt se fué, mi amigo se
precipitó á su mesa. y extendió los papeles, sumergiéndose en profundos cálculos durante
dos horas.
Por fin, dejó esca.par un grito de triunfo y se
frotó las manos.
La tarde oel segundo día llegó una carta de
H1lton. en la cual decía. que había encontra.d0
una gran inscripción sobre el pedestal del cuadrante solar.
Así era la copia.:

i{JfJ'/ltx~xt,Jé.
lrf1iiJ¡lt/Y;f¡
Holmes se fijó unos instantes en la hoja y
lanzó un grito de terror; su rostro denotaba
honda angustia.
-Hemos dejado ir esto demasiado lejos-dijo. ¿,Qué t1·en puede llevar-nos e&amp;ta tarde á North
Wálshami&gt;
Buscó el indicador; el último acababa de
partir.
-Eotonces-dijo,-toma.remos el primero de
la malla.na; nuestra. presencia es urgente.
Al llegará North Wálsbam, el jefe de guardia se precipitó hacia nosotros, preguntando:
-¿,Sois médicos'! "Ella" no está muerta, tal
vez se pueda salvarla.
La frente de Holrnes se obscureció, comprendimos lo que pasaba.
- ¡Es una cosa horrible!-dijo el jl'fe deguardia.-M. Hilton y su mujer han recibido cada.
uno un balazo. Los criados dicen que ella lo
mató y trató en seguida de suicidarse.
Tom mos un coche, llegamos á N órfolk, y nos
apeamos frente á la casa, pas11njo por la cabaña y el cuadrante solar que llabían desempeñado papel tan extrailo.
El inspector de policía, Martín, dijo:
- 1',l crimen se cometió á las 3 de la mañana·
¿cómo habéis podido saberlo?
'

El Mundo Ilustrado

-Lo he previsto, y tenía esperanzas de impedirlo-dijo Holmes.
El médico salió en ese momento del cuarto de
Elsie, declarando que habfa. alguna esperanza.
de salvarla; en cuanto á J:liltoo, tenía el corazón atravesado, siendo impos ible decir cuál de
los dos había hecho fuego, porque el revólver
!lstaba á igual distancia del marido y de la muJer.
El cadáver estaba en su sitio; sólo la mujer
había sido levantada, porque no era. posible,
herida como estaba, dejarla tirada en el suelo.
Se tomó declaración á la doncella y á la. cocinera; las dos mujeres hicieron su relato con
claridad. Habían sido despertadas por una detonación, y un minuto después se oyó otra .
Se precipitaron en busca. de sus amos; la
puerta del gabinete estaba abierta, y una bujía
encendida se encontraba sobre la me;a, ce1·ca
de la. ventana: la señora se apoyaba contra el
muro con una horrible herida en la cabeza y
respirando con dificultad; su amo tirado en medio de la pieza, boca abajo, ¡estaba muerto!
El corredor y la pieza esta.bao llenos de humo y ol 1a.n á pólvora.
La ventana estliba. cerrada.
Con ayuda. del "gr-nom" y del lacayo, lleva
ron á su ama al lecho, y fueron á llamar al
médico y -á prevenir á la J olicía. Elsie estaba
vestida; su marido sólo tema. sus ropas de dormir: nada se había toca.do en el gabinete; su
ponían que había sido una reyerta entre marido y mujer, á pc1sar de no haber notado entre
ellos ningún disgusto.
Afirmaban las dos testigos que el olor de la
pólvora lo sintieron desde que dejaron sus
cuartos.
-Llamo vuestra atención especialmente sobre estedetalle-dijo Hohne,,-y comenza, emos
un examen m•nucioso del gabinete.
El cadáver del descticbact , Hilton estaba tendido en ei suelo; el asesino debió de haberse encontrado enfrente de él en el momento de disparar, pues el proyectil, des pué. de haber atravesado el corazón no salió; la muerte tuvo que
ser instantánea; nin!!'una huella de pólvora se
veía en sus manos ni en su traje, mientras que
su esposa tenía algunas señales en la cara, pe·
ro no en las manos. En el revólver faltaban 116lo dos cartuchos: luego cada una de las balas
había hecho un1:1o víctima.
-¿ Y cómo explicarse-dijo de pronto Holmes -esta tercera bala que ha. atravesado la
ventana?
Todos se volvieron, y en efecto, un agujero se
encontraba en la puerta.
-Entonces--dijo el médico,-si una tercera
bala ha sido disparada, debe haber una tercera. persona..
-He aquí el problema resuelto-dijo Holmes :-recordad que los criados afirmaron haber sentido el olor de la pólvora desde que sa-

lieron de su~ cuat-tos, y para que esto sucediera se necesitó una col'l'iente de aire, que penetró, sin duda, por la ventana., y ésta fué cerrada por Elsie; el tel'cer ¡,ersonaJe de este drama
se encontraba fuera.
En efecto la platabanda que se extendía. debajo de la ~entana., estaba pisoteada, y entre
el césved se encontró un pequeilo cilindro de
cobre.
Holmes preguntó si en los 3:lrededores había
alguna posesión ll_amada Elrige; el muchacho
lacayo dijo que existía una cerca de East Ruston.
-¿ Aislada?
-Sí señor, muy aislada.
-En'sillad un cabal lo-dijo Holmes al muchacho - vais á llevar alli un mensaje-y en uno de
los '"apeles que tenían dibu¡ados danzan_tes, escribió, poniendo lu~go 1:on caracteres irregulares la siguiente dirección:
'·M. Abel Slaney.-Ell'ige, E_~st Ruston."
-Creo que dentro de poco-d1¡0 Hol':°es-te~dremus en nuestro poder á un bandiJo peligroso.
h ·
d 1
y extendió sobre la mesa las oJas e os
bailarines, que habían sido el prólogo de la
horr, ble trag-edia..
.
-Estoy al corriente d~ todas las es&lt;:r1turas
secretas - di¡o,-y el obJeto secreto de esta era
imµedil' que se creyer~ que encerraba u? mensaje, pareciE?ndo d1~u¡os hechos_ por algun muchacho. Ahora veréis ~ómo aph&lt;;:ando las reglas que permiten descifrar los Jeroglífico~, la
solución no me ha s;do_difíc!I. En el_ pr1'.°er
mensaje encont, é la s1go1ficac16n del signo.

"La letra E abunda mucho en el inglés, Y se
la encuentra aun en las frases más _cortas, Y en
el prirnt1r eserito había 5 signos llfo"~ales, q.u~
por con'siguiente correspondían á dicha. leti a,
es verdad que unas veces esa figura te~ía una.
banderita., y otras no, pero de las diferentes
maneras como estaba coloca.da, no dudé que
servía. sólo para. separar _palabras; después
Hilto·o me remitió un mensa.Je que no tenía ~an
derita· pa. ecía ser una s~la palabra. Una idea
feliz O::e permitió descubrir _otras letras.
"Los mensajes venían, s10 duda! de alguno
que había tenido intimidad con )a Joven: s1 yo
encontraba. uua µal abra que tuvtera. dos E, searadas por un grupo d., tres letras, .Pod~ía
~er el nombre Elsie. Noté que esta comb10ac16n
terminaba. algunas frases; luego descubrí ~a
palabra nei:er, jamás. y pr,,nto pude reconstruir
el primer mensaje: A m hete Abe Sl_aney. El seundo mensaje me dió: A Elry is: esta frase
fólo tenia stntido con una t y una Y que faltaban y era el nombre del aibergue desconocido. 1ru ve razón de creer que Abe era. u~ americano, porque esta pa.lahra es CC:)lltracción del
nombre Abe!: telegrafié á la pohcia de Nueva
York, y 88 me contestó que ,t\bel Slaney era el
bandido más peligroso,de Chicago.
, .
"Esa misma tarde recibí de Hilton el ultimo
jeroglífico que decía: El.~ie, reparetomeet tl1y gorl.
"Comprendí que el bandido no tardaría en
llevará .,a,bo sus amenazas, y partí con el Dr.
Watson, llegando desgraciadamente muy ta.r·
de."
· · ·6 á 1a
En ese momento un hombre se d1rig1
puerta; era alto y hermoso, de tez bi:onceada.,
vest do de gris y _con sombrero d1:&gt; P~Ja.. .
Espera.moq ansiosos durante un minuto, por
fin el homt re entró. Holmes de un salto se puso junto á él apoyando en su frente un revólver, y el inspector Martín le tomó de las manoii desconocido lanzó miradas horribles Y se
echó á reír.

-Y bien. señoresdijo,- yo he venido para contestar una carta
de Elsie: ¿,es ella quien
me ha. dispuesto esta
emboscada.'/
-Elsie está moribunda-le contestaron. y el
bandido lanzó un dolo·
roso grito, que resonó
por toda. la. casa.
-Entonces - - exclamó,-¿quién me ha escrito esta esquela?
-Yo--contestó Holmes,-para haceros venir.
- Pero si nadie en el
mundo,que no pertenezca. á. la sociedad Joint,
conoce el secreto de los
bailadores.
-Es que lo que un
hombre inventa, 9tro
puede descubrir. Sabed
que se ha imputado á
Elsie el asesinato de su
esposo, y sólo mi pre·
sencia ha podido salvarla, y lo menos que
podéis hacer, es decir, ante todo el m?ndo, que
ella no es responsable de ese fin trágico.
--Yo no pido nada á na.die, y confesaré la
verdad-dijo el americano.
.
"Conocí á Elsie cuando era muy mila; su pa•
dre era jefe de una cuadrilla de bandidos que
habíamos formado en Uhicago, y él inventó es•
ta escritura que pasaba. á los ojos de los que no
tenían la cl~ve, por dibujos de mu.chachos.
"Elsie fué iniciada en nuestra vida, pero no
pudo soportarla.: ganó algún dinero honradamente, y huyó á Londres. Su padre D?e la. _pro·
metió, ~ ella ~e habría cas8'.do conmigo, s1 yo
hubiese cambiado de profesión.
•'Supe el lugar de su retiro, cuando ya era c~sadli.· le escribí y no ene contestó. Entonces vine y 'Je puse mensajes, donde los viera por
fuerza· hice lo posible por llevármela, pero se
resistió· supe que leía mis escritos, porque una.
vez pus~ su respuesta debajo de uno de ellos;
por tia, ene encolericé y comen&lt;;:é á amenazarla.
'' Me escribió una carta suphcándome quA me
alejara, y diciendo que bajaría á Ja.q tres de la
mañana para hablar conmigo por la ventana.,
si le pr~metía ya dejarla en paz. . .
.
"Bajó traJéndome dinero; esto me 10d1gn6. la
tomé de un brazo y traté de sacarla: en ese momento eot1·6 su marido con un revólver, y me
disparó sin tocarme. Yo respondí y él c~yó;
huí á tra,;és del jardín, y oí otra. detonación.
Esta es la verdad. "
.
Una escolta acababa de llegar; el mspector
Martín puso una mano sobre la espalda de su
prisionero, y le dijo:
'·¡ ~s hora de partir!"
Et americano Abel Slaney fué condenado en
la sesión de N orwich á trabajos forzados á perpetuidad.
{Traducido para "El Muudo Ilustrado.")

w
EL RUE:GO DEL BARDO
He aqul á tu bardo montañés; al rudo
bardo humilde y sombrlo,
que abre el ala de oro á las bucólicas
al herir el doliente caramillo.
Mirame cuál retorno: estoy enfermo,
me siento enve¡ec1do,
mi antes lozana faz está ru_gosa
y se nevó mi barba de capnno.
Escucha: hay en mi tierra un árh_ol triste,
un árbol amanllo,
so cuya fronda, que frescor exhala,
se asombran los cansados peregrinos.
De su lacio ramaje nunca cuelgan .
los pájaros el mdo;
es un árbol sin flores y sin ~mas,
agrietado, y anémico y raqulttco.
Pero bajo su crústula, ¡_qué e_fluvio .
y que savia tan ncosl
Cuando !o hiere el leñador, del hacha
mella y perfuma.el acerado filo.
Lo mismo soy: aunque mi aspecto ~ rústico
(es mi corteza demd10),
cuando me tratas con crueldad, te lanzo
modernas rimas de sabor antiguo.
Asómate al abismo de mi alma
.
como á un lago dormido:
águilas-pugnan por volar mi_s _sueños;vlboras-se ret_uercen mis deLinos;y desgranando arrullo~, dos palo_mas
'
alll tienen su mdo:
el amor que hace tiempo me inspiraste
y el que guardo á mi madre desde mño.
Ven; .... sobre el altozano, serás yenus
en pedestal flondo;
los turlferos nardos, á tus plan~as.
sus nlveas urnas volcarán sumisos;

las aves, al olrte, avergonzadas .
acallarán sus tnnos,
y á tus labios por !Diel las mariposas
raudas irán como a fragantes mirtos.
¡Qué hermoso que hallarás mi rincón verde¡
mi agreste hogar tranqu1 o,
donde se trenzan con palustres lotos
las azules campánulas del riol
Yo iré al bosque á leñar, iré po~ agua
al arroyo vecmo;
que no permitiré que se maltraten
manos suaves y blancas cual los lirios.
Concluida mi labor, cuando desunza .
los tordos bueyes mios,
y del peligro de voraces lobos
resguarde en el redil á mis cabritos,
buscaré con anhelo tu compaña
.
y. en santa paz umdos,
yantaremos los rústicos manjares,
.
muy más que los de un rey, dukes y op1mos.
Ven deja la ciudad. de¡·a el palacio.
'
y el ujo y el bullicio
¿Qué es la vida? .... Una ráfaga de viento
que nos impele á un tálamo muy fno.
Ven á admirar el raso de las hojas,
cuyo frufrú divino
no es el roce de seda que produce
al abrirse y cerrarse tu abanico.
Ven á ver los diamantes de Golconda:
las gotas de roclo
que en las urnas florales limpias tremen
y enhebra el Sol en sus dorad'ls hilos.
¡Oh tú serás en la caliente zona
'
de mi suelo nativo,
una rara beldad en mi montaña
y una Princesa Azul en mi bohío!

Somos aves, volemos .... En la selva
nos aguarda el idilio:
la eterna ley es anidar, ... volemos
ansiosamente á suspender el mdo.
.México, á 26 de agosto de 1905.
JUAN B. DELGADO.

w
Gran Concierto en Puebla
A BENEFICIO DE LAS VICTIMAS DE GUANAJUATO.

catástrofe de Guanajuato causó honda pena en toda la República, y la idea de aliviar de algún modo los sufrimientos de los
inundados, ha ;;ido general en todas las clases
sociales de los diversos Estados.
El último festival organizado al efe&lt;'to. para
enviar socorros á las víctin. as, se Vt r ificó en la
ciudad de Puebla. La iniciauon1, de tau nuble
obra fué la Srita. Débora Martfnez, tan conocida y apt·eciada en los buenos círcu los sociales de la población por sus elevados bentiruientos filantrópicos.
El lugar destinado para la celebración del
hermoso concierto, fué el teatro '·Guerrero'',
adornado con elegantes colgaduras lila y rosa,
y guirnaldas, festones ) ramilletes de frescas
y perfumadas flores . La concurrencia. premió
los afanes de la Srita. Ma.rtfnez llenando completamente el teatro.
El escogido y bien arreglado programa. se
cumplió en todos sus números, pr1ncip1ando
con la. obertura de Verdi '·I Ve~pr·1", dirigida
por el hábil maestro Aurelio de M. y Uampos
y ejecutada por la nume,·osa uryuesta..
L&gt;\ St·ita. !)olores !barra recitó, con naturalidad y elegancia, '·Caridad", de Fdipe N . del
Castillo.
Después, el Sr. Francisco 'falavera tocó en
el violín la r11pso,1ia hún¡rara, que le valió
muchos aplausos; il(ual éxitu tuvo el "potpourri" •·Los Payabos", que e¡t-&lt;uu,100 a l piano,
á cuatro manos, las Srnas. Luclla de Raro y
Maria de los Angele, Ce;,tillo Vt1lab,o. La ni!le. Pilar M. 8andoval recitó un poema, y á
cominuacióo un grnpo de sei'luritas eJ ecuta.roo
algunas piezas en mandolinas.
Los números sobresalientes fueron, sin duda,
las piezas cantadas por las Sritas. Ada Na.varrete v Débora Martínez, quienes reúnt:n á su
natural grada una voz exqui&amp;ita. y megní tica
escuela; ambas son disdpulas del Sr. Cat·nelli.
La. Srita Fausta !barra recitó la dolora de
Campoamor " ¡Quién supiera escribir!" , maravillosamenre, y la fiesta te1·min6 con dos bellísimos cuadros alegóricos.
La simpática iniciadora, las personas que se
presta.ron de tan buena voluntad á tomar parte activa en e l festival , y la selecta concunencia que acudió gustosa. al llamado de la caridad, m&lt;&gt;recen el aplauso de todo e mundo y
las bendiciones de las desventuradas víctimas
de Guanajuato.

L
A

** *
Entre los estudios que obtuvieron mención
horífica. en nuestro Coucurso, figura en otro lugar de este número, un retrato de la Srita..
Martínez, hecho en los talleres del Sr. )3lanco
Aragón.

�..

UN MONASHRIO
"La sclence fera·t•elle un Jour
vour se~ fidéles ce Que la rélll{lon a fn.lt l)Our les slens? Y aura-t-11 jamals un ;Mont Cassln
lal'.&lt;1ue?"-Telne.

e ¡Oh vetusto convento erlgido en la cumbre

en&lt;?!a.vado en. u_n fértil crestón salva.je! Nos pro'.
duJtste una v1s1ón austera, un dulce consuelo
~a~a nuestros cansancios; una ráfaga de misticismo brotó de t~s naves, de tus celdas, de
tus paredes carcomidas y musgosas, mientras
s~ escapaba de una ventana desbandado ejército de golondrinas que describió grandes triáng_ulos sobre nuestras cabezas y se perdió en el
cielo entre un rumor de ala-i y de gritos.
Se destacf&gt; sobre la cumbre el antiguo claustro de 1armelitas, aquella enorme masa de tos~s perfiles, amontonamiento de muros, arcos
y contra.fuertes, coronado por dos torres que se
desmoronan con no sé qué muda tristeza. con
la resigo~da tristeza de las cosas Y 'ante
aquella. ru10a. que surgía. entre la niebla como
entre húmedo incienso, y mientras un ~rroyito repetía su fresco y fugaz ritomelo, su diáfa.nA. y e~erna canción, recordábamos la frase
~e Ga.utie_r: "¿Qué mal hacen las piedras vieJ&amp;S á las ideas nuevas?" .....
¡Cuánto olvido y abandono! Aquellas pesadas puertas monacales, formidables murallas
opuesta.~ á la vida del siglo, que se abrieron
para_deJ!l-rnos e1;1trar, eran el emblema del renunciamiento; pisamos después un amplio patio de lánguida hermosura donde estallaba
profusl!'mente la yerba-esa alegre vagabunda
de la vida vegetal-y donde a.pareció un anciano sacerdote, jovial y risueiio, único reliligioso que vive en el claustro, que salió á recibirnos y nos acompañó á. visitar aquella momia impregnada por todo el encanto de la. leyenda
Mientras ca.minaba. delante de nosotros el
pobre clérigo, vestido con su vieja sotana raída y renco del reuma, ~e quejaba de que la. naturaleza. pronto habría mvadido el edificio, y nos
enseñó cómo la. llora. reclamaba en el templo
sus derechos so?re la montana, trepando por
las columnas, die.demando los arquitrabes y
prendiendo en el altor un gran ramo silvestre.
Visitamos el decrépito edificio en que se
unen cierta sencillez aldeana y cierta majestad, gozamos del silencio de aquel retiro silencio que escuchábamos, que vibraba en n~estro Rer cvmo una íntima y sorda. respiración
y al respirar el olor antiguo y delicado que s¿
escapaba de aquellas paredt&gt;s y aquellos muebles, sentimos que nos salude.be. un 11oplo restrospecti vo de vida conventual.
Hay sitios en aquel monasterio que se encuentran milagrosamente como en los tiempos
en que lo habitaban los frailes descalzos Todavía. aparecen muy bien conservados á l~ largo de un corredor, rayado con anchas fajas

de luz, á la manera de un lienzo de Rembrant
numerosos retratos de obisvos y rectores, ra.~
ved Y sombríos, ~ostros color de marfil, fctitu ~s adusta~, mira.das apagadas por la meditación teológica, y las celdas todavía. nfuesiradn s~ 1eócho de duros tablones, su viejo y 80_
a o si 11 n d~ cuero, y sobre los muros todavía. se ve escrita una frase en latín
·
La imaginación veía salir de las.celdas grupos de sayales, monjes de rostros plácidos
otr&lt;?s de horrible fealdad, obesos y vul ares'
a~cianos encorvados, jóvenes novicios insu~
midos por el éxtasis, de mirada soñadora.
profunda; y todo ese desfile se esfumaba en 1!
penumbra. de los largos corredores, donde trazabban1 bsu sombr!l- las simétricas arquerías y
tem _a. a el refleJo verde del jardín.
Guiados po,· e1 fraile, vimos el refectorio
celdas peniten_ciarias, la sacristía. la. bi:
ioteca, donde. 01eamos viejos perga:riinos y
l eÍ mos el Kempis.
Despué~ vimos palidecer un crepúsculo viola:do, con brillo fugitivo de acero, un tibio crepusculo embalsamado por la resina de los bosques que se agrupaban á nue,tros pies como
una sola. negra mancha. La luz s~ desteñía. á
través de las rejas de una. ventana por dQnde
nos ens~ñaba. el sacerdote un delicioso huerto
:lue cultivaba con sus propias manos invadido
esa hora por toda la poesía de la tarde.
_ES t áb~mos en la celda de aquel mon·e que
viví: !eJos de la. ciudad, de la civilizaci&amp;n, del
estr pito, del fatigoso surmenage de la. vida
moderna.; la luz vesperal había puesto una maraña_ dt sombras en el fondo dd la estancia. y
un mm O de oro Y plata. sobre los cabello~
b lafincods del anci!I-º?• en cuyas manos brillaba
e 1 1o e su brev,áriuni.
1:- nuestros pies vimos un para.je dulce
auieto, una. hue~ta. encerrada. entre los muro!
_e 3:quella.s ru10as, con un gran esta.o ue
hmgio como un11, lámina metálica. donde\a~
ma reselva.s y los jazmines que t;epa.be.n las
ge.redes, se estremecían y hasta nosotros envis.an ¡u ~erfume. que ascendía. confundido con
noA~ qu casta frescura de primavera.
n conservo el recuerdo de aquel cuadro

tt~

~~ vida tra.n_q1;1ila. que suscitaba hondas sensa-

ciones _de f~hcidad; aún conser,o la idea de un
gran sllencw en la paz de aquel claustro· aún
~ons_er_vo t aímbién la dulzura. de aquel deseo
~ v1v_ir a 11 ' e~ el olvido de todo, con esos
m1Sticismos laicos, esa informe religiosidad
esa sed de verdad y belleza que se agita en eÍ
~?6!°a.:1e}: [},~u, esa. vaga Y enorme aspira.El fraile nos invitó á rezar · · · · · • N o rezamos
• pero nos pusimos de rodillas al ledo del
sacerdote, en a_ctitud de orar. Después la no~hoe nos envobelvió Y puso sobre nuestros párpas su gran so de plomo.

-

--·

6~f

EDUARDO CoLfN.

UN LANCB- (Dibujo de Olbson.)

PAISAJES
LA CATARAT_A DEL NIAGARA

La ca.ta.rata. lleva el doble sello de toda verdadera grandeza.: la facilidad y la. lógica. Es
lógica porque llegada á la orilla de la cortadura. la. montaña de agua cae en el estanaue
interior. La razón y el deseo lo anhelan. Salta,
pues, pero su esfuerzo sin violencia ninguna.,
no la desfigura., la. transfigura. La diviniza.
Le da todas las gracias, todas las alas. Como
precio de su resolución para. el sacrificio, la resucita en nube, la eleva. en los aires, en gloriosa ascensión. Al principio ella. no era sino
a.gua verdosa. y ligeramente ondulada. Las
peque!ias olas blancas corrían sobre el fondo
verde, basta el borde del abismo: allí se empujaban regulares, atro?ella.das como un rebaño, ignorantes del sacrificio. Súbito les falta el suelo rocalloso. No resisten. La montafta.
de agua se redondea, se dobla, cae. Pero la luz
la acechaba, y allí mismo, bajo ese cielo i,rris,
se hace el milagro. Se apodera del elemento
helado: lo metamorfosea. en una deslumbrante
caída de esmaltes transparentes. La substancia del elemento cambia todavía más. Ahora es
un chori-o de perlas. Transcurre un segundo y
las perlas se convierten en plumas. Frágiles y
rizados plumones, apoteosis de blancura. que
no '38 encuentra en la nieve, porque la luz la
a.traviesa como las cuerdas de una lira. Esas
blancuras diáfanas tienen un peso incalculable,
ese penacho de pluma gasta el esqueleto de la
tierra.
RUGUES

LE Roux.

LA GRUTA AZUL

La entra.da de la gruta es tan baja y estrecha, que para entrará ella hay que quitar los
remos y acostarse en el fondo de la. barca. En

cuanto se franquea. el estrecho agujero que sirve de puerta, se encuentre. uno en plena mara.villa. El agua, profunda y clara hasta. dejar
percibir todos los detalles de su lecho, de un
a.dora.ble matiz azul, proyecta sus reflejos sobre
la bóveda ca.Icárea, y le da un color celeste,
que tii&gt;mbla á ca.da palpitación de la húmeda
superficie. Todo es azul: el mar, la barca, las
rocas; es un palacio de turquesa edificado sobre un lago de zafiro. El marinero que me conducía, se desnudó y arrojó al a.gua. Su cuerpo
parecía una estatua. de pie.ta azulada. con sombras de terciopelo obscuro, que variaban con
el juego de sus músculos. Las espaldas, cuello
y cabeza, eran de un negro cobrizo: parecía
una estatua de a.balastro con una cabeza de
bronce florentino. Las gotita.a que bacía saltar
na.dando, y las burbujas que se fo1m11ban junto á él, eran como perlas irisadas de luces azules. El cielo se obscureció y el calor fué entonces menos intenso, sobre todo en el fondo. Se
disipó la nube que velaba el sol, y toda la gruta resplandeció, y todas aquellas piedras arrojaban chispas luminosamente azules. No podía
cansarme de mirar aquel esplendor y de contemplar el hombre blanco de cabeza negra. que
se bañaba en aquellas ondas celest s.
0

MÁXIMO D U CAMP.
LA O&gt;\.TAHATA DEL RIN

¡Horroroso tumulto! He aquí la primera. impresión. Luego se mira.. La catarata. forma golfos esmaltados de anchas escamas blancas. Como en los incendios, ha.y lugarcitos apacibles
en medio de esa. cosa llena de espanto: bosquecilios mezcla.dos á. la espuma; riachuelos en·
cantadores que culebrean por el musgo; fuentes para los pastores arcádicos de Poussein,
sombrea.das por ramitas dulcemonte agitadas.
Y luego aquellos detalles se desvanecen y vuelve la impresión del conjunto. Eterna tempes-

ta.d . .Nieve viva. y furiosa. El abismo horroroso y espléndido arroja con rabia una lluvia.
de perlas al rostro de los que se atreven á mirarlo de cerca. Aquello es admirable. Los cuatro grandes chorros de la ca.ta.rata., caen, suben y bajan sin cesar. Creíamos ver girar an·
te nosotros las cuatro ruedas fulgurantes del
carro de la tempestad.
Las hojas muertas crujen bajo mis pies. En
una hendidura de la roce. he visto una seca
brizna de )erba. Seca bajo la catarata de
Schaffhouse. ¡En ese diluvio le ha faltado una
gota de agua.! Hay corazones parecidos á ese
tallo de yerba. Se secan en medio del torbellino de las prosperidades huma.nas. Ha.y que les
ha faltado ese. gota. de agua que no brota de
la tierra, sino que viene del cielo: el amor.
VÍCTOR

Huoo.

EL CRATER DEL ETNA

Después de haber subido los trescientos metros del último cerro, llegamos á. una estrecha
plataforma.. Delante de nosotros se eleva lentamente una ePpesa nube, y de repente, be.jo
nuestros pies se abre un prodigioso, un espantoso abismo que tiene casi cinco kilómetros de
circunferencia.. Apenas se distingue á través
de los sofocantes vapores la otra orilla de ese
monstruoso agujero de mil quinientos metros
de ancho y cuyas paredes, cortadas á pico, se
hunden en el misterioso y terrible país del fuego. El Monstruo está en calma. Duerme en el
fondo, eQtera.mente en el fondo. Unicamente el
espeso humo se escapa. de la prodigiosa chimenea., que tiene tres mil trescientos metros de
altura.
GUY DE MAUPASS ANT,

�El Mundo Ilustrado

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1a. dt San Jrandsco. Utrgara y tlnco dt mayo.

~ ;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;~;;;;;;;;;;;;;;;
m;;;;;txi;co.
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'J.;;;;;;;
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l .!,;;;;
1

li'lgurtnes números 1, 2 y

a. •

; ; ; ; ; ; ; ;~ ;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;~I

6
;;;;;;,;ss;;;;;;;
.

�El Mundo Ilustrado

El M und o llus

Crónica de la Moda
nicaragua es planta ,i.nual oril!inarla
LAdel
Perú. y se cultiva en casi todo, los

SOMBREROS Y TOCADOS

A fantasía de nuestras modistas busca este año su inspiración en los cuadros de Watteau. Las_máselegantes
damas llevan boy pequeuos sombreros
muY levantados sobre el peinado, Y llen&lt;!s
de gasas. listones y llores de matices lum1nosos y dulces.
.
Estos peQueños sombreros armomzan
maravlllosament!) con la m&lt;;&gt;da del dfa,
añadiéndole gracrn. Y elegancia.
,
Pero el otoño viene ya en pos del est10, Y
bay que buscar variantes que halaguen la
1ma11:lnaclón.
,
Las mujeres traen en los ultimas retratos de Reynolds, pintor de ~das las di~ti~ciones l" todas las elegancias, gran~es capellnas Que fabrican las m!!-nos ág1les de
Jas entendidas modistas parisienses.
Las grandes ca.pelinas tienen un delicado encanto, realzan e_ntre sus tules Y gasas la frescura de los Jóvenes rostros. ofreciendo un cuadro radioso á la mela1?,_Colía
de algunas fisonomías dulcemente sonado-

L

ral'a. fantasía de las modistas no se detiene: va desenfrenada, rev_ol viendp !lntiguos
modelos. buscando un unte or1¡nnal que
dar á un sombrero 6 un tocado para que
sea preferido por el mundo elegante.
. y así vemos surgir de nuevo los sombre·
ros Panamá, y los calottes mu Y altos; éste
guarnecido de una ala de faisán Y de una
gasa.color malva. AQuél ostentando orgulloso una llgera. escarolil)a de t)ll Ilusión,
y más lejos. uno de :oa.Ja. rubia, que se
adorna con bluets y un gran velo del mlsm~~P--?en también los somhreros María
Antonleta, en crin blanca, cubiertos de escarapelas y adornados de nudos de tafeta.
El reino de la paja de Ital!a se extiende
cada vez más: su aspecto lmo Y elegante.
bace sea preferida entre todas.
Pero la hermosura del sombrero. su forma exQuisita, escogida entre las más elegantes de las últimas novedades. no os embellecerá., señora., s\ no armoniza con la
gracia de vuestro pemado.
Ese gracioso sombrero negro, levantndo.
no puede quedaros bien snbre una cabellera. sin ahuecar, y el otro cubierto, de dora.do tul donde brillan mil lentejuelas como
aúreas gotas, donde se lev,intan en graclo;o voropón J»s rizadas vlumas Que tantos
Manes os causaron. no aparecerá. tan ele·
gante éOmO d4'biera, si el rizado del cabello no le pre&amp;t•,. un indispensable complem¡1¡1,~ecad vuestra cabellera, lectora roía,
en grandes ondas, que caen sobre la frente
para. que vuestro sombrero luzca toda su
grl~"iormas decaídos atrás desaparecen
rápida.mente; apenas se atreven algunas á
colocarse tímidamente entre los nuevos
modelos. exager&gt;t~lamente levantados. Para el próximo inY1erno no habrá. uno solo
de ellos. y en estos últimos flgurines Que
dejan al descubierto cas!'toda. la cabeza.se
hace indispensable un cuidadoso peinado
hecho con todo esmero, llegando en algunos sombreros á tal grado la necesidad del
ahuecamiento de la cabellera. uue algunas
modistas parisienses han tenido Que prender bajo el ala de la forma bucles postizos,
Que caen admirablemente sobre la cabeJ~·10 olvidóis, señora. la gracia de los
sombreros de hoy, reside principalmente
en el peinado.

MARIA LUISA.

Fi1rnrines números 5 :r 6.

Explicación de los figurines
Núm. 1.-Traje de :oaseo,en tela g~is :ola.ta, guarnecida de t~la
blanca. cubierta. de cintas. El corpiuo lleva un cuello de lenguetas con botones, y las mangas en bullón.
Núm. 2.-Traje elegante, en tafeta heliotrolJO. En la falda Y las
mangas el adorno consta de un ancho entredós orlado de J?les
de seda alrededor de los cuales ondula. un volante doble fruncido.
Dos voi'antes iguales sobrepuestos dibujan sobre el corpiño un estrecho fichú. cuyas puntas van delante con dos botones de t!)rcio·
pelo. rodeados de volantitos de tafeta.. La especie de canesu que
encuadra el fichú, es Uso en la. espa]da Ydrapea.do !1el~nte. Elcue1lo y Los puños llevan bles de terc10:oelo, con apl1cac1ones _de satín blanco. ribeteadas de cintas, color de oro una. Para senora de
edad se bace el traje en ta.fata negra.
Núm. 3.-Tra.je de casa, estilo princesa, en crespón de China negro, Incrustado de encaje 01 uny sobre fondo azul pálido. El mismo encaje adorna la parte inferior del traje, en forma de ancho
entredós, y lo mismo se adornan las mangas, Que van ahueva.das en toda su longitud.
_
Ntlm. 4.- Trajeclto para niña de S á 10 anos, en cres,:oón azul
Jacinto. guarnecido de bullonados de seda, de un_tinte mas obscuro La blusita llev». una pequeña berta de encaJe.
_
Núm. 5.-Vestido de velo coqueticot, para niña de 7 á 9 a.nos. Falda plisada, blusita de pliegues huecos. adornados con una vuelta.
alforzada. y aplicaciones de gui:oure.
_
Núm. 6.-Traje de ta.teta gris acero, para.senoraJoven. Falda C2n
volante en forma.. disimula.do con una tira ribeteada. Corpino
abierto sobre un chaleco de encaje. Cuello de gu\pure de Venecia.
con estola. Mani::as al codo, con volante.

Figurín 4. : ,

jardines de España, DOr la sobresaliente
hermosura de sus flores. Crece á la altura
de treinta á cuarenta centímetros, y produce el tallo ramoso. rollizo, lampiño y algo carnoso; las boja.5, alternas, oblongas y
festonadas; y las flores, pedunculadas y
axilares. algunas veces solitarias; pero
más comunmente de dos en dos. El cáliz
es carnoso y so comlJ()ne de dos hojuelas
cóncavas y desiguales. la una prolongada
J.)Osteriormente :oor un grande espolón y
terminada en una base por un cnernec!llo
6 punta blanda. y carnosa; y la. otra. más
grande, redondeada en su base, ensanchada en su extremidad, escot».da en flgura de
corazlln. y con una espma. blanda, carnosa, mayor Que la de los cuatro pétalos de
que consta la corola en las flores sencillas;
estos pétalos están ta.mpién escotados en
su ápice, unidos de dos en dos por sus uñas
largas y gruesecltas. que están insert1&gt;s interiormente en las hojuelas del cáliz.
Los cinco estambres rodean al pistilo,
Que se convierte en una caja larga, rolliza,
carnosa, de una celda, Que en bailándose
madura, se abre elásticamente en cinco
ventallas y arroja á cierta distancia. las
semUlas Que encierra.
Es planta muy vistosa, y forma un golpe
poblado de muchos ramos y hojas carnosas, cuyo color verdoso. interpuesto con la.
brillantez y diversidad de colores con que
pintó la naturaleza á. las flores, maravilla
la vista del curioso.
Las variedades de esta planta se di vi don
en dobles r sencillas, habiéndolas de flor
blanca. ele color de carne. de rosa, de fuego. moradas con variedad de tintes, amarillas. y jaspeadas Indistinta.mente con
mt:zcla de todos los indicados colores. Las
dobles son las que únicamente se conservan para el cultivo, y entre ellas se consideran más perfectas las de flores jaspeadas: hay pocas plantas cuyas flores s~
adornen con colores tan permanentes m
tan vivos como los que se advierten en las
de las nicaraguas. No deben cortarse los
ramos de estas flores con el fin de coloc~rJos en los raml1letes. por cuanto se aJan
prontamente y pierden en breves horas todo su brillo. sin lJ()derse lograr Que renueven su vigor perdido en jarrones ó cebolleras con agua.
Es una hermosura efímera que pasa
prontamente. Sus flores carecen de olor,
suelen tener más de dos centímetros de
diámetro, y las manifiestan desde Junio
hasta que las Ascarchas destruyen su vegetación delicada.
Siembra.-Las primeras siembras de h•
nicaragua se ejecutan :oor enero y febrero,
en terrinas ó cajones, á fin de r8-º"uardar
las plantas durante el in vlerno. Da estos
semllleros tempranos se logran la.~ plantas
que manifiestan su flor por junio. Se siembran por surcos ó .l)Or golpes en casilleros
distantes más de diez centímetros: se cubren con un decímetro de mantillo muy
consumido, y se riegan con regadera hasta que hayan nacido, y a.un en lo sucesl vo
basta tanto Que se hallen bien crecidas las
plantas. Se escardan los semilleros siempre QuA bayan naeidoplantas extrañasen
ellos, y se cuida.u de munera Que adquieran medros y se críen lozanas las nicaraguas.
Para esto conduce mucho
Que se dis.l)Ongan abrigas para tender pajones y cubiertas y remediar los daños del
hielo. en vista de Que estas
plantas perecen si penetra
el hielo dentro de los abrigos. Los semilleros se preparan de manera Que puedan precaverse de las inunda.clones. por cuanto la demasiada humedad es lo Que
más perjudica á estas plantas. En cada gol:oe se siembran seis ú ocho granos, de
los cuales generalmente faltan algunos, y en el caso de
Que hubiesen nacido todos,
se entresacarán. aprovechando las plantas sobran·
tes. para picar en el ca.~o de
Que •sí se erea ODOrtuno.
Uno de los principales cuidados á qu_e
debe atender el floricultor es el ~e facil!tar Ja ventllación en estos semilleros de
Invierno. siempre que el_tlem:oo sea favorable. Con motivo de sei: Jugosas Y carnosas
estasplantas, tienen smgula_rmente la demasiadabumedad, y así elprmci:oal esmero
del floricultor consistirá en Prec:\Ver Que
caigan gateras sobre tos ~1:oes, á fin de uue
no se pudran y pierdan: 1gualmentese verifican est,as siembras en macetas que se
resguardan debajo de abrigos, Y en ell~s
están menos expuestas las plantas al da1~0
y destrozos de los 1nsect?s,_ Y puE,den. asimismo mudarse al arbitrio del Jardmero
para evitar las goteras. :oor lo c_ual se
crían más verdes y saludables._ Y siempre
que baya proDOrción, es práctica preferible. Én estas macetas se siembran tres ó
cuatro gol Pes, y de este modo se pued(! á su
tiem:oo dejar el más DOblado Y meJor Y
a:orovechar los restantes para nuevos
plantíos.
Es planta admirable para adornar en las
macetas, y con ellas pue~en dec.orarse los
parajes más vistosos del Jardln: igualmente se siembran por abril Y mayo al raso.
sin necesidad de abrigos. Las p lantas de
estas siembras al raso, florecen da~de agosto basta Que la.~ escarchas detienen su vegetación y las pierden.
Plantío y cultivo.-Se sacan con buenos
céspedes las planta.~ de los semilleros .DO•
mayo y Junio. Juego Que ba pasado el r1_esgo de los fríos, y se colocan en ~as faJas,
canastillos y demás parajes del Jardín. Se
plantan á treinta. centímetros de distancia, y prosperan con más lozaní_a en los terrenos Ui::eros, y los a.bonos ó estiércoles enterizos no suelen ser provechosos, yreQuieren frecuentes riegas durante su florescencia..
~coleccwn de Bimiente.-Para" simiente se
escogenlla.s plantas_de.flor doble más su-

o

perlor y se desechan todas la.~ de flor sencilla, á menos Que se hallen adornadas de
colores extraños Que desee perpetuar el
jardinero. Las plantas más propias para
est;i. recolección de simiente son las Que se
han tra.~pJanta.do. á. cuyo efecto se señalan
los puntos donde estén plantadas las
má&gt;I ~obresallentes: las simientes Que se
obtienen de lbs plantas de las siembras
primeras, llevan considerablemente ventaja á las demás.
·
La semilla de cada ca.~ta ó color debe
guardarse con separación, con lo cual
se podrá determinar con alguna seguridad
de Qué color serán las flores Que con poea
dif.,rencla se perpetuarán en lo sucesivo.
En cuanto á recoger la semilla, es necesnrlo recorrer diariamente las plantas Y
recoger todas las cajas que se bailen gruesas y vayan tomando un color amarlllento.
sin Jo cual se abren al Impulso de los aires
recios y arrojan las simientes á largas
distancias, DOr causa de un movimiento
elástico, DOr el cual se abren las cajas y
despiden todas las simientes Que enclecierran. Así es que al tiemDO de coger estas cajas, suelen saltar y romperse las
más veces. dejando las simientes enlamano del jardinero.

PESCADOS
BARBO ESTOFAOO

Vaciarlo :r limpiarlo con el mayor cuida.do Cortarlo en trozos. Rehogar con
manteca una docena ele cebollet as. Es:oolvorear con harina y dejar Que curzan 10
minutos. Molar con partes iguales de caldo y vino tinto, agregando un ramillete
compuesto, un dit:nte de ajo y una pizca
de moscada. Añadir los trozos del 2escado
para que se cuezan lentamente. Presentarlos en plato caliente, cubiertos con su
salsa reducida trabada. con manteca.
BACALAO A LA "M AITRE D'HOTEL"

Desalar el bacalao, dejándolo U horas en
agua, que se renovará tres veces. Rasparlo, y cocerlo en agua. Escurrirlo y colocarlo en umi cacerola. Rehogar buena porción de manteca con pimienta. gorda, moscada. perejil y cebolleta picados y un DOCO
de harina. y verter esta mezcl a sobre el
bacalao. Ponerlo á la lumbre. meneando
sin cesar. Cuando esté bien callente y la
salsa trabada. pasarlo á una fuente y servirlo, rociado con el zumo de un limón.

00

BARBO A LA MARINERA

Frutas Secadas al Horno

Escámese y vacíese. Divídase á lo largo, y córtense en trozos la.~ dos mita.des.
colocándolos en una cw.erola con un medio caldo de vino tinto. Déjese cocer durant e 15 ó 18 minutos. llecántese el líquido, dejando el pescado en la cacerola, y
con aquél prepárese una salsa, la cual.
después de reducida, da~ongrasada y pasada por tamiz, se añadirá al pescado, con
una ó dos docenas de cebolleta.~. A los diez
minutos de cocción moderada, sírvase.

PERAS APLASTADAS

Las peras aplastadas constituyen un excelente .POstre y :oueden comerse secas 6
en comoota.
Pueden prepararse de esta suerte todas
las buenas peras, con tal que no sean
dema.~ia.do pegueñas. DOr cuanto se Quedan reduclda!':'casi á la nada al secarse.
Las peras tiernas son las mejores para
secar: sin embargo, también pueden emplearse otras clases. de:ot-ndiendo la calidad de las peras aplastadas de la naturaleza buenaó mala de esta fruta cruda.
Cuando las peras están bien maduras. se
la.~ pela .l)Or completo, sin partirlas. conservándolas el rabillo. y se la.~ coloca en
una fuente honda, amontonándola.~ ba.~ta
más arriba de los bordes de esta. fuente,
Que puede muy bien ser do barro cocido.

ANEl fiA.

OLoRosis.
EL VINO

DE SAN GERMAN.
(Saint German)
l&gt;E LATOUB :BAUMETS.

Tónico Reconstituyente,
en poco tiempo enriquece la sangre, crea

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las celdillas puh¡10nares gastadas 6 des•
truídas; estimuia el apetito y regulariza
la digestión, asimilando los alimento•
que se ingieren diariamente.
Es de u11a eficacia absoluta contra la,
enfermedades de languidez de las mujores y señoritas. Cura rápidamente la
An emia y la Clorosis.
Fc,rtalece, prolonga la vida y asegun
ti perfecto desempeño de loe órgano~
P""-

l~

.. La composic1ón del VI NO DB
SAN GERl\IAN, garantiza sus buenos
efectos, y aquí, en donde tanto abundan 1:-ts enfermedades por debilidad en
la nu lrición, será de positiva utili,1ad
para el público.''
DB. R. MACIAS ,

Profesor adjunto de Clínica Exler1•• • •
Escuela Nacional de Medicina de M ~.
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abores manuales.-Asiento de silla con bordado estilo Luis XV.
También pueden emplearse cacerolas de
cobre, pero son preferibles los peroles de
hacer dulce.
A veces, las fuentes de barro se rompen
ó dan mal sabor á la confitura. Una vez en
la fuente, cacerola ó perol, se cubre á las
peras con sus :oro:oias mondaduras y se
vierte un vaso de agua en el tondo del recipiente, Después se las mete en el horno
al mismo tiempo Que el pan y no se las retira sino después de él. A veces es necesario dejarlas permanecer en el horno una
hora más. á. contar desde la extracción de
la hornada., teniendo cuidado de que la
:ouerta del horno permanezca bien cerrada.
La cantidad de tiempo gue tardan en cocerse las peras varía segun las especies de
Que se trate.
Al sacarlas del horno se Quitan las mondaduras.Que generalmente resultarán quemadas,y después se tomarán las peras una
].)Or una :oara colocarlas sobre los zarzos;
cuando todas se bailan ya perfectamente
acomoda.das en los citados zarzos, se las
v u elve inmediatamente al horno.
Recógese con cuidado el jugo oue se halla en el fondo de las fuentes y Que algunas veces es muy abundante.
Al día siguiente se ha.ce reducir el Jugo,
si es claro, para formar una especie dejarabe en el cual se bañan las peras cuando
se las ba retirado del horno y antes de meterlas en él DOr segunda vez. después de
haberlas aplastado con los dedos.
Se las coloca sobre los zarzos del lado
opuesto a.l en Qae estuvieron la vez primera.
El horno, para esta segunda vez, no debe
estar más caliente Que para las cerezas.
Si el indicado jar1tbe no fuere suficiente,
lo Que sucede muchas veces, Podrfa agregársele agua y ponerla á cocer después de
haber metido dentra algunas peras cortadas en cuatro partes, prefiriéndose las Que
no puedan ser aplastadas :oor demasiado
peQueñas.
A menudo las peras están suficlentemen·
te secas desvués de haber permanecido
dos veces en el horno · debo ..dvertlr Que
no hace falta Que estén endurecidas, sino
bastante secas _para que puedan conservarse, cosa. Que en seguida se aprende á
conocer.
Si no estuvieren bastante secas, se las
baña de nuevo en el resto del jarabe y se
las vuelve á meter en el horno, cuyo calor
debe ser más dulce Que la.5 veces anteriores, :oor cuanto el más mínimo exceso de
calor las Quemaría, ó DOr lo menos les da·
ría un tinte demasiado obscuro Y, DOr oonslg:ulente,:ooco agradable á la vista.
J:'ueden cocerse también las:oera.5 ante
el fuego, en ollas de barro ó de cobre esta·
ña.do. Se las a.pila. y aprieta tanto como sea
:ooslble en esas vasijas, sa.cudiéndola.5 y
golpeando suavemente en el fondo de la.
misma sobre una mesa.
Se llena el recipiente de a_gua y, cuando
las peras la han absorbido ó se ba evaporado por la ebulllclón, se añade agua hirviendo; es necesario que las peras estén
siempre bañadas, para Que se cuezan bien
y ].)OrQue Jas,ollas de barro se romperían
si permanecieran al fueg0 con :ooca agua,
puesto Que el volumen de la.~ peras dlsmlnnye mucho al cocer.
Cuando están bien cocidas. se las enfila.
en los zarzos. Se recoge el jugo Que Queda
en los recipientes, para bañar las peras la
segunda vez Que se las meta en el horno.
Si ese jugo está demasiado claro.se le ha.ce reducir al estado de Jarabe haciéndole
cocer en el horno en una vasija cualQuiera, con tal Que no sea de hierro.
Este procedimiento vale lo mismo Que el
otro y es más fácil.
Cuando la.5 peras están suficientemente
secas. se las deja enfriar y se las acomoda
ordenada..nente una :oor una en cajas 6 en
canastillas :orovi~tas de papel blanco.
Las peras Que se han caldo del árbol ó
Que son de mala calidad ó muy peQueñas,
se emplean para hacer bebidas.
MANZANAS APLASTAC!AS

Las manzanas son poco propias para ser
secadas enteras, como golosina.
Si se las Quiere hacer secar, sería necesario pelarlas y Quitarlas el corazón por
medio de un vaciapatatas, :oeuueño lnstru-

mento de boja de lata de la forma de un
tubo de soplete, Que corta por la punta
más estrecha, la cual debe ser del tamaño
del corazón de una manzana.
El reborde del otro cabo está redondeado á fin de Que no hiera la mano al sacar
el corazón de la manzana, lo Que se verifica awyándola sobre una mecha é int roduciendo el instrumento :oor el sitio del rabillo.
Se colocan las manzanas crudas sobre los
zarzos y se las introduce en el 1.torno después de veritlcada la cocción del pan.
Si las manzanas son de especie tierna,
será necesario sacarlas pronto, .l)Or cuanto de otro modo se desbarí~n. Cuando están-cocidas, se las vuelve de otro lado y se
las mete nuevamente en el horno, calentado á una temperatura COil\'eniente. La.5
manzanas asf secas se las puede destinar á
comDOta, pero no habría necesidad de hacerlas secar para este uso, á menos Que se
temiera perderlas. 'l 'a.mbién pueden comerse sin otra preparación, pero son :ooco
agradables al paladar. en esta forma.
Jiay un medio empleado para. sacar partido de una gran abundancia de manzanas,
que se estro:oea.rfan tan pronto como fueran cogidas del árbol, ó Que se ecbaría.n á
perder antes de la completa. madurez de
la mayoría, á consecuencia de no poderse
conservar :oor estar :oic».das :oor los gusanos. Las grandes manzanas de reina del
Canadá, tan abundantes algunas veces,
son propias para este uso, lo mismo uue
todas Las manzanas llamada.~ reina.
Se pelan y cortan en cuatro pedazos;después se :oonen á cocer con fuego abundante en un perol ó cacerola grande con un
:ooco de agua y cubierta.5. Cuando llegan
al estado de mermelada, cosa Que sucede
pronto, se las mueve constantemente con
un cucharón de madera. ó con una esvátula, para evitar Que se agarren al tondo y
para ayudar la e vaporación del agua. Procediendo en esta forma, pronto se forma
una parte bastante espesa. Que se coloca
desi,ués en platos de mesa de 4 ó 5 centímetros de espesor, Lueg0, se introducen
esos :ola.tos en el horno después de haberse
concluido la. cocción del pan. Al día. siguiente la pasta se ha reducido de voiumen singul&amp;rmente, habiéndose adherido
fuertemente á los bordes de los platos.
Con un cucWllo sA despegan esos bordes y·
la pasta de ma1mma sale entonces como
una galleta Que saliera. del molde. Algunas veces Queda un poco de pasta sobre el
plato, Que se coloca al lado de la galleta á
la cual pertenece. Esta operación se termina colocando las galletas,ó sea la pasta.
sobre zarzos para meterlos en el horno á
un fucg0 lento y dulce. AJ día siguiente
las manzanas están secas y forman una
conserva muy agradable, Que se guarda
perfectamente como las ciruelas pasas. las
p~ras aplastadas, etc. Puede entonces cortarse esa pasta y dársela la torma que se
desee, constituyendo un bonito plato de
postre. Si se Quiere hacer más agradable
al pala.dar esta. pMta, se le agrega, durante la coccJón, un poco de azúcar, de canela, ó de raspaduras de corteza de limón
etc., convirtiéndose entonces en una ver'.
dadera golosina. Se azucara á voluntad al
prob~r la pasta.
De esta pasta de manzanas puede bacerse, si se uniere. mermelada, haciéndola
hervir con un poco de agua en una cacerola..

BESUGO MECHADO

Escamarlo, vaciarlo y suprimirle las agallas. Echarle una pulgarada de sal en el
Interior, y mecharlo exteriormente, con
ajos corta.dos. pedacitos de limón y tocino.
Dejarlo a.5í, durante unas cuanta.~ bo.ras. Ponerlo á fuego lento en una cacerola con aceite y un :ooco de caldo. Termina·
da su cocción. servirlo. rociado con aceite
y vinagre ó zumo de limón.
CALAMA RES GU I SADOS

Limpiarlos y lavarlos perfectamente.
Ponerlos en una cazuela, á la lumbre, con
cebolla cortada, aceite. sal. un :ooco de vino blanco ó aguardiente,~- agua. A media
cocción, espesar 1:. salsa con yemas de bue·

YAJl[lAS ~ara_MfSA
'Dt LOV. Y

l'Offlltl.W

l5LAN(jM y-DOMDiia
c..¡;;¡¡yv.-, Botcllu r...,. l o o ~

,~~dcad&lt;claK-'
. hui. la ,w !!na(

JUBGE)S. _LAVAMANe)S~ __
ESeUPIOERAS.
cnvut&lt;d&amp;dqu&lt; no
en . ~
'
K~

parte.

Aró&lt;uloo de lulo r
-

l&amp;n...,,

pua ol&gt;ocqulol,

'.í. ¡qgoo_lln ~

�El Mu~do Ilustrado
CANGREJO-$ A LA MARINERA

voy harina. sazonando con azafrán y pimienta.. Dejar &lt;1ne den un par de hervores, y servirlos.

Cocer u nas cuantas docenas de cangrejos en vi.no blanco, Escurrirlos, p asando
el cocimiento á través de un pa.ílo. Suprl-.
mir las patas menores. Rehogar liger amente en manteca una cebolla picada. l\Ioj,.rla con t!l cocimiento de los cangrejos.
Añadir un voco de vino. Hacer o.ne hierva el lf&lt;1uldo. Espesarlo con 100 gramos d e
manteca amasada con miga de pan y perejil oleado, á fin de obtener una. salsa al- ·
go consistente. Terminarla con una pizca.
de cayena y zumo de limón. Servir los can
grelos en una fuente, rociados con la salsa.

CANGREJOS A LA BORDELESA

Hágase hervir, durante media hora , un
caldillo ,rn vino blanco, ó part.es iguales
de vinagre y agua. con tomillo, laurel. zanahorias. cebolla..-,, sal y pi,,.ienta. ll1ientras hierve. agregar los cangrejos. y á los
diez minutos apartar de la l u mbre, par a
o.ue se enfríen en el caldillo. Rehogar , con
manteca, zanahoria..~ y cebollas cor tadas
en d:,dos. Mojar con vino blanco y un poco del caldillo. Dejar Que se redu zca. Sazonar con perejil y pimienta de Cayena..
Incor porar los cangrejos, escurridos. Cinco minutos después. trasladar el guiso á
una cacerola de legumbres, y servir .

,

$ 5.000.000

EL BUENTONO.S A Di~ECTO~GENERAl .
MEX I e o.

•.

•

E.PU GI BET
,:¡;

~\

"""",...,__.,

Lf\S
PILDORf\S
f\ZTGGf\S

Pero como e ca,nmoeslán,oendienle. reve o //fado a·apearse. llevando e/jaco de la rie11da.

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1\.

;;_ ~

-,"'.;~':~:\- _,,"$~~;::- ~~.. --.. ~ -- ~~-

,... ;,.

\:, - - :~--J...

a.=; .. ....,_

· f a l'18r8S esde el6 á'7
alimento más g;a.nde y el más recomenda.do fara. los nii!.os desde la. edad
La FQ~1at lfia
meses y particularmente en el momento de destete y durante el período

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El
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.Decide aóantionarlo. conlmuando ilsucamino,mie,?/,'as el Renóldo de fali9a.1deó ftlinar cir¡arros IIABANEl?Otdei81/EII
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Algunas gotas de este jugo, añadidas á cualquier
manjar, le dan instantáneamente un gusto exquisito y
sabroso. Es un recurso inapreciable para todas las coci•
nas, se emplea en el

Escamarla, vaciarla y suprimir las agallas. Lavarla. con aguardiente. Sazonarla.
Ponerla á la lumbre en la besuguera , sobre un lecbo de ruedas de ceboll" co11 hierbas finas, y uu lnce minutos desvués, mojarla con abu ndante vino blanco y un vaso de agua, agregándole dos anchoas majada.~ y u na porción de manteca amasada
con flor de ha..rina. Dejar aue cueza. lentamente, y cuando esté cocido el pescado y
reducida la salsa á buena consistencia,
t r asladarlo á una fuente, y servirlo cubier to con dicho Jugo pasado vor tamiz.

Cocer en vino 2 docenas de cangrejos.
y escurrirlos en un tamiz, reser vando el
cocimiento. Calentar en una cacerola, cou
manteca. 500 g ramos de jamón crudo, cor·
ta.do en dados. Añadir 2 cucharadas de
h arina. Menear la mezcla. y desleírla en
un voco de lecbe cocida y el cocimiento de
los cangrejos. Seguir meneando la salsa
h asta hervir, y hacerla reducirá consistencia de crema, terminándola fuera de la
l umbre. con 100 gramos de manteca yun
voco de l)erejil picado. Colocar los cangrejos en vlato caliente, suprimidas las patas
menores, y servirlos coronados con la
salsa..

Premiado con Medalla de Oro

MAGGI

Escamarla y vaciarla. Cortarla en trozos. Derretir manteca, en la cacerola, con
un voco de harina. Agregar unas cuantas
cebolletas. y luego más manteca, vereJII,
chalotas, setas, 1aurel, tomillo y una pizca de moscada. Molar con cantidades iguales de caldo y vino tJnto. Añadir los trnws de carpa, taitar la cacerola y poner!" á
lumbre regular. Cuando esté á punto, servirla. en la fuente, rodeada de rebanadas
de pan fritas, y cubierta con su salsa.

Después de cocerlos en agua Y &lt;1uita.rles
las patas menores, se freirán en mante&lt;1uilla, con setas y patatas cortadas. Luego se mojarán con caldo de vescado, manteniéndolos á fuego lento, Y terminando la
cocción con dos yemas de huevo desleídas
en leche, y una cucharada de per ejil picado.

JABON APOLO

Jugo

CARPA ESTOFADA

CANGREJOS A LA INGLESA

CA_PITAL SOCIAL

E l Mund o Ilust rad o

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:"lí BUEN1011/J,"S.A. lie1Je regislradt1 C9!Jfolmeala le!Ila/Jf'(}J}iedJ.r/tfe estos 11nu11&amp;ios

sus consecuencias, la falta de
apetito y todas las enfermeda•
des originadas por envenena•
miento de la sangre y desarreglos del vientre•

Dt vtnta tn todas tas Boticas v
Drogutriás dt ta Rtpública.
L~l&gt;orAtorlo y Depósito ii:er,,tr~l:

••

Droguería Veracruzana
Vicario, 21
VCRACRU~.

,G 'IDIB ffio_
~ ·,1B3JLJI6Né6:0
1

TOMEN

Vlno s. 66rman.

-~ Ik~ MlIBJJ~~~

Neuralgia

Lumbago

�O~ANDES ALMACENES DE

El Palacio dt -fii~rro, s. JI.
Esquina San Bernardo y Callejuela.

Apartado 26. México.

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I'

Sacudir: no hay cosa,más tonta
que sacudir; esta operación consiste
en enviar sobre el sillón de la derecha el 'polvo que descansaba tranquilamente sobre el sillón de la izquierda ...... ... es simplemente un desalojamiento, he ahí todo.

Llmpleu , de un 1al6 0 de una casa par tic ular en Mh leo

Obitto y Economia dtl Slsttma "Sottrktnos."

•

Suprimir ó abolir el polvo del modo más simple, más
económico y más de acuerdo con las reglas de la higiene,
por medio del Vacío.
Con el vareo á mano ó á máqui::1a,de los objetos que
se pretende limpiar, no se ha alcanzado hasta ahora sino
desalojar simplemente el polvo. Nuestros aparatos lo suprimen y recogen radicalmente, rápidamente, sin desarreglo, sin desalojar ni levantar una :.,ola de sus partículas.

lnstaladonts dt maquinas filas.
Para los grandes hoteles, oficinas, hospitales, inmuebles, etc., podemos establecer á domicilio máquinas fijas
de este sistema, que permite á los clientes hacer por sí mismos el aseo y conservación de sus establecimientos.
A petición de cualquiera persona, formaremos planos
y presupuestos detallados de una instalación de este género.

UtntaJas dtl tmplto dt1___.._

ºº§~1rIB~~IBW~§QQ
El aseo de los objetos que se limpian se obtiene de
una manera completa; ningún depósito de polvo, por pequeño que sea, escapa á la acción de la máquina, que es,
además, incomparablemente más poder osa que los antiguos procedimientos.
Para dar de ello una idea, diremos que no solamente
todo el polvo contenido en los tapices, por ejemplo, es
arrancado, sino también el que está por debajo.
Lejos de deteriorar los objetos cuyo aseo se verifica,
les da la apariencia de nuevos.
Para los tapices, principalmente, una vez que el aspirador es paseado por encima de su superficie, se ve la
lana levantada y los colores reavivados hasta recuperar
su brillo primitivo.

TARIFA DE LOS TRABAJOS A DOMICI LIO DE LA .MAQUINA "SOTERKENú S"
Alfombras, Tapetes, Cortinajes y colgaduras .. ...0.15 m. c. Sofás y Chaises longues .. ..................... .. ...... 0.36 pieza
Paredes tapizadas con papel.. .. .. .. ... ....... .... ... .0.06 m. c. Pouffs ....................................... .... ...... .... . 0.25 pieza
Sillas forradas .. .... ... .... .... . ....... .. .... ......... .... 0.15 pieza Cuadros y Pinturas ............ .... ... .. .. ........ ..... 0.30 pieza
Sillones ... .. .... .... ... .. .. .... ... ................ ........ 0.25 pieza
Otra clase de trabajos precios convencionales.

BL V1\L1\eI0 OB HIERRE), S. 1\

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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