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                  <text>e la-udio P~llandini

mtxico, 2~. San franc1sco, no

Keglstr11do como arttci.lo de seguuda. claee, en 3 de Noviembre de 1894.

Año XIII-Tomo 1

10.

lmprieeo ~n papel de la FAbrlca de San Rafael.

México, 21 de Enero de 1906

Número 4

LOS ALMACENES DE MODA PARA OBRAS DE ARTE
-./\./'EN~

PINTURAS, IS(UlIURAS, VIDRII RAS, MOSAl(OS.
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VIDRIOS PINTADOS
Y DORADOS.

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El mejor surtido de la
República en~

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CristaEle~~_nas,d
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.~~.. novados en estilos
ras e a11a,

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11f~~3 Frances y Americano

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Consolas,
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= Jardineras,
:~l:t"__: PACSIMILES GOBEUNOS t
J Dorados, Biombos E . =i RIPOLI~ tt
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Esmaltados
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La más
de todas las t
? 3 de nogal. i PINTURAS ESMALTE. t
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4

útil

y

,

1

ESD66ialioao Bn Mat6rial6s-oara flrtistas.
COLORES AL OLEO Y A LA ACUARELA. PINCELES, PAPELES
v'Y TELAS PREPARADAS PARA PINTAR.'1'
Estucbts dt mattmáticas, ütiles y mattrialts para Jngenier0s,

Riquísima Colección de Miniaturas sobre Porcelana.
Oleografía~, Grabados, Facsímilt5 de Acuar,Ia.

AllTK FOTOGKAHCO,

CABEZA DE ESTUDIO
\.,f, J. G0.,'7,A Ll!:Z,-U,.adulojaTO,)

�J:L MUNDO ILUSTRA DO

Pund.atlor y propietario,
LIC. IAFUL IETll ll'IIDOLl,

Director,
LUII 1, UUIH.
Secretarlo d.e Red.t.CCl6n,

Gerente,
LIII H YEI IPIIDOU,

JOSE 80IU U8AITE.

Bub1Crlpci6n fon.nea, pot trimestre.......... U.50
.En la capital, al mes... "........................... 1.25
Lol unnlol de redaoe16n deberf.D tn.tt.ne dlrecta.meñte

oon el secretarlo.
■•

•• 41evuelu■ ■rl1l ■alea.

iToroooo!
Gran tempomda. Toreadores del mejor &lt;'artel imaginable: ganado, en ocasiones, lmwo, de
poder noble y boyante: llenos en todo::; los tendidos: llu,·ias de oro en las cajas de la empresa
y en las arcas, y,L rebosantes, de los ,diestro:,:
sombreros, tahacO!t, ovaciones, ramos ele flores
y abanicos sembrados en el coso: competencias
de audacia. de ciencia y de agilidad, y tres toreros cogidos, heridos ele más ó menos gravedad y más ó menos cerca de las puertas de la
muerte, es todo cuanto la afición puede apetecer y la cátedra exigir de una temporada taurina.

*
**

Uurlosa lndole la del "sport,'' y extrafü1 misión la del ''sportman."
.\. los ojos de la cult nra. de la el vilizaci6n, del
refinamiento de las costumures y hasta de la
moral, nad,i liay más odioso. Y á los ojos de las
necesidades de la vida, del desemolvimiento
Usico, de la educacit'm de la ,·oluntacl, y del
sentimiento estHico, nada m,b íttil ni más
bello.
Tal parece c¡uc el hombre, para akanzar el
desarrollo completo é integral de sus facu llHdes t(!das y para vivir una rida rnsta y amplia.
necesíta, más á menudo flc lo que pai'ecc, de-.cender á lo mez~¡uino. á lo uajo, á lo sahaje .r
á lo animal.
El ca1.ador que abate por centenares las ave,,
6 los roedores, practica hecatombes san~rirntas
de seres Mbiles é inocente,,. En la pampa el
domador de potros brutos rust i¡.ra, e.-,polea, oprime y prodiga el sufrimiento al par que se expone á. tremendos peligros en los que muchos
sucumben.
Para aprender á nadar hay que correr el riesgo de ahogarse. La gimnástica es un perpetuo
amago de luxaciones, fracturas y conmociones.
Boxeando hacemos y nos hacen sangre. Los luchadores de a fici6n, gozan indeciblemente rodando en la arena y maltratando sus carnes
con equ imosis y excoriaciones y, dondequiera
que nos educamos [ísicamentc, estamos seguros de correr serios 1ieligros que pueden llegar
hasta' el de mu&lt;'rte.
No sucede menos con aquellos "sports" qm'
educan á la vez el músculo y la voluntad. Un
herradero es u II esparcimiento lleno de ¡.rra n--.
peripecias y de ernnt ualiclades daiiina.-,. ) 1ucho-.
charros se han mutilado lazando mulas brutas, y muchos otros se han desnucado coleando
re.-;e:s brarias. y las arenas de los cosos han bebido ¡nuchas reces la sangre de los grandes sacerdotes del culto taurino.

provoca y lo afronta. J&lt;:&lt;;quharlo sin huir de él.
buscarlo sin temerlo, dominarlo sin recl1azarle, he ah( la emoci&lt;ín sporti ra.
Y cuando rl llomure rlesfallerP ,· eac, clomi11aclo en vez ele dominador, rencicl~ &lt;'ll Jugar dr
vencedor, vi&lt;'r ima y no verdugo, ent onc(•.s la
furia incitadora se conviertt• en ('0nm iseraci611
profunda : la multitud 110 baja,i1wxorable t·omo
las Vestales,t'I pulgar para pedir el saeri ticio del
,·eneldo: los ojos ardientes se empaiian ele lágrimas; la garganta, {n-ida ele vapores de sangre, se anuda; la voz excitadora se extingue y
• riñ sentimiento-dé tiáüsca 5- dé disgusto-:s ucede
al entusiasmo frenét ico ~- á la al&lt;'gría de.-;bordante.

•• •

;,Por qué esa contradicciún':' ;,Cómo es t1ue
buscamos la emoci6n para después sentir la repngnaucia de haberla resentido'! ;,Por qué incitamos al combate si después hemo:s de deplorar
que hay:t un vencido?
J,},tas incongruencias restas rontrad icciones
tienen sn razi'm de ser. ·El placer sportiro no
consiste en ver real izado el p&lt;'ligro, :sino en verlo burlado. Lo que emociona, lo que entusiasma. lo que enloquece. 110 es el naufragio, sino
la lucha contra la tempc.-;tad.
:;Gustamos de verá un alpini:sta trepar por el
ventisquero, sal l'at· incülume las grietas profun-

das y escala~ victori°:'o los pkos enhies~
cuando tro¡He7.a, clesliza y t•ae, lamenlatnoa
clC'rrot a .r nos dolemos de su fral'aso y de loe
lios que ha sufriclo. Pedimos al l'azador de
nes que abata &lt;'Clll su t·ert1•ro db1mrn á la
sin rel'ibir tle ('l!a el zarpazo ni la dente!
Claro es que si el placer ('0nsist e en do
el peligro{, en pre:,enciar una ,·ictor ia sobre
ruei-1.a esq11e el peligro exista, .r además, que
grande, inminente, difícil de dom inar.
nada hay de grato ni de delicioso en v
hombre vencido por la liera. por el ele
por la fuerza cie¡:a y brutal.
De ahí que asistamos á las proezas spo
('OII entusiasmo y con regocijo, y que cualq
contratiempo 1í cualquier desastre llOI, llene
clC'sadm y amargura.
•

•

4

Hí, no tiene duda: hay salvajismo en el i
de todo "sport," pon¡ue el ''sport'' suponeel
ligro r puede también ocasionar la muerte.
ro mientras el hombre sea fundamcntalm
un animal y s1ílo accesoria y secundariam
un ser racional, todas esas anomalias de su
t ido moral son explicables, y, con las a parle
de lo contradictorio, no son ('11 rig-or sino
natural y 16¡.rica consecuencia de la duall
real d(' la naturaleza humana.
DR. ~[. FLORES.

El nuevo Presidente de la República Francesa

D A MAS OISTINGUIOAS

lnst rucci{m en 188U, senador en 11390. En la
art ualirlacl era presidente del Senado.
Los q11e le 1•on()('l'll hicn, aseguran que e." un
aL&gt;ogado ele talento: hombre modesto, pensaba
retirarse á la vida prirncla dcspu&lt;-s de su carrera política. t·1rnndo el voto de sus coneiudadano:, lo ha llamado ít la. pre;;idcncia de la Repúbl ica. 1':11 el Elíseo seguirá con sus ('0stumbres sencillas: cr&lt;-ese que será un decidido
cont inuaclor &lt;le la obra de C'ombes y \\' aldeck
Rousseau.
La colonia fra11l'esa de )léxico ha recibido
l'on júbilo la noticia de la elección hecha por
la Asamblea de \' ersalle.s. de ~I r. J&lt;'aillieres
para Presidente.

00

(UPON PARA U PROXIMO CONCURSO
.\ 1 frente de la. :-;egunda hoja de este número
encontrarán nuestros subscriptores el cup&lt;Ín
que, conforme á las L&gt;ases respectiras, deben llenar y remitirá. los agentes 6 á la .Administraci6n de "El )lundo Ilustrado" [según que reciban el peri&lt;Sdit•o por conducto de aquéllos, Í&gt; que
directamente se les emle por t.lsta]. para tomar
parte en el concurso popular de entretenimiento•á que convocamos. y que deberá efectuarse
el día 28 del pr6ximo mes de feb rero.
Suplicamos á. nuest ros favorecedores se sin-an
remitir lo más pronto posible su~ soluciones. á
tin de que las listas correspondientes se formen
t·on tiempo y se facil ite de esta ma nera el c!Smpulo respectivo.
Contestando varias preguntas t¡ne hemos recluido sobre el particular, adrertimo:s que el reloj depositado es marca " Longines··, de tornillo, y que su Yalor. en la joyería. " L a Esmeralda.. , es de $10.00.

&lt;&gt;
El Centenario de Juárez
PROfUíOS Dt: llO:\OIK\TO

l l a sido muy visitada la expllsiciÍ&gt;n de los
proyectos de monumento al ilust re Re[ornmdor~ presC'ntados para el concur-.o abierto por
la Comisi(m :-iacional del Centenario.
Dichos proyel'tos están en la ,\cademia :--iacional de Hellas .\ rtes y son once, descollando
entre ellos tres. El primero tiene forma piramidal, á los lados se ,·en dos salones v en el
centro la estatua de .Juárez.
·
El segundo afecta el aspecto de un arrogante arco de triunfo, en cuya altura se ve un rarro alegórico arrastrado por la emblemática
cuadri~, y en el cual rn .luárez coronado por
la P,ttna.
El tercero es un templo g-rie~o. abierto por
un arco en el centro, bajo el cual destácase la
,•statua de .l uárez. En los mu ros de dicho

(ibl. J'adtlo).

templo se ven pintadas escena~ principales que
rec•Jerdan hechos notables del gran polit ico.
El acto de ,ipertura de la exposición estuvo
muy concurrido, a:sistiendo, ent re otras personas, los miembros de la comisii'm, señores Lics.
1''elix Romero, Rosendo Pineda. Carlos Rirns.
General .lestís .\ lonso Flores, Ingen iero (la-

&lt;&gt;
LA CITA
Dejaste en el libOr de porcelana
1.;1 marchito bouquet y pen!;Utiva,
Como una esdava de su amor cautha,
Te acercaste al cristal de tu rentana
En un la¡ro de i',palo y de grana
Se fné aho¡.rando la tarde y fugitiva .
('orno una 111mensa lí1mpara ,·otha.
. Surgi1í la luna en la cxtensi6n lejana.

•••
La p:sicología de fas multitudes en estos casos el¡ digna de meditaci(m. El p(1blico, las maPoi· ..'lfl rotos, ha · sido 11roclamado ,..por l,·1 :
ronnre; el ti de noviembre
sas f~briles y entusiastas, piden proe1.as, exigen
Asamblea
;'\acional, Prrsidrntl' ele la Hepúbli- l
en la act nalidad, 1;:; año,. ~i¡ruió la carrera
prodigios, gustan de ver la v id.t de un hombre
ca ]francesa, \Ir. Clem~inte .\ rmando Faillii-~
leyrs. y 110 bih1 la h11ho terminaclo. cu ando
circulando sobre el alambre de Blond(n, oscilante' en el trapecio vettlglnóso, encertaa.i,-co: - Tes,· quien torna~·.p(r.lec'IH\rtdc :-m ·itll-o i 'it1·go-el· - ~ menzó ,í rlist-inguirsc en la vida polí tica, OC
18 de febrero proxnno.
pando di Yersos puestos 1·omo el de alcalde
mo dentro de un paréntesis, en la cuna de un
F..ste ngmbramiento ha sido _ p_crfect amcnt e
Xerac, dipn tado r 11 IS'ii, suhserreta r io del I
)[iunt ó de un Veragua.
acogido por la opinl(m liberal fi,:ancesa, que coterior, (Gabinrte .1 nle.-, Ferrr) en L~O, dipU
¡.Ay del diestro si teme, si vacila, si se •·achunoce
las
ideas
del
nuern
Jeje
del
Estado
.r
sus
tado en 1~1. ministro del 1;1terior (Gabine
cha!": sobre él caerán todos lo~ imp1·operlos, tomerecemientos para la alta magistratura que
Duclerc) en 1882. jefe del (}abi11ete en 1
das las maldiciones, todas las Injurias. El plava
á
desempeíiar.
ministro de l nstrucci&lt;Ín J&gt;ítblica y d ipnt
cer exquisito y salrnje está todo en el peligro
Nació :\Ir. l'aillieres en ~I ezín (Loivre et Gaen 1885, roinbtro del Interior, de J11stil'ia Y
mismo, en ver cómo el hombre lo promueve, lo

hricl :'.\lancera. Diputado Trinidad García y los
::--ecretarios L ic. Ramón Prida, .Adalberto A.
1'};teva, \'ictoriano Saludo .\harez ;i' .José Casarln.
Esta com isi6n f11é r&lt;'dbida por el ingeniero
_\ n1uitecto :'\icolás .\lariscal, quien hizo una
detallada ex plicación de los proyectos, que han
causado muy buena impresión en el público.
J,;1 .Jurado los está e:;tudiando detenidamente
y antes del :11 del corriente mC's emitirá su fa! lo detin it ivo.

Cn .-,ecreto rubor prcndi6 sus dardo,-,
l•~n tu alma virg inal, porque los nardos
l&gt;e tus lhe¡illa.-, ,-e tornaron rojos
Cuando !'iele11e, heraldo mensajero,
\ ino á be,ar con su fulgor primero
Las húmechts tu rquc~as ele tus ojos.
::OALVADOR )l.AK'l'l~f:Z _\..LOJ\lU .

Proyecto de mon ument.o , Ju ,rez..

�EL )IGNDO TTXSTR,\DO

EL :'lflJSI&gt;&lt;&gt; ILU~TIL\ I&gt;O
de Enero ele 1006, )léxico." ".JuLileo
11al, del seílor 1&gt;r. 1&gt;011 l~cluanlo Lici:· } ~
. l&lt;,I acto co11eluy,í l'Oll el marnr ;tga11..1
s1mdo despedido el l'rcsidcntP·&lt;IP 1~'
1 s
., _su _acompaíla111it&gt;11to, á los al·orclc'. 1 elpl
\ a&lt;'IOlla l.
s &lt; ~ 11

1\

Terminado e...te arto de cortesía, los delegados estuvieron departiendo con el señor General Dlazs mediante la amable autorizal'i&lt;m de 1
Primer )lag-istrado, nuestro fot,ígrafo tomó e1
intl'resa11te grupo qur puhlicamos en otro lugar y qtte de seg-uro ha de ser d!'l agrado de
nuestros lectores.
4

La visita ele los mie~11Jros del Congreso al
Hospital neneral ha sido otra nota digna ele
consignarse por la l&gt;urna im¡wesi{m que dejlÍ en
todos, diciendo alg11no de ellos 11ue no suponían
fuera una inst itudi',11 tan grandiosa.
Rreibidos por el ,\dminist raelor del hospital,
Dr. Prisciliano Figuema. re&lt;·orrieron todos los
pabellone.-,, admirando el orden. la higiene. el
acertado método que a II i se obsl·l'l·a. no s,·,10 en
la construl'ch',n del edificio, sino tambitln en la
marcha de los S!ll"l'icios facultatirns.

*

El Congreso tc1111inl s~1s tareas el martes rn
con una solemne sesit'm de clausura. en la t·ual
se prornm&lt;•iaron notable.-; di-;cursos por varios
delegados que Y11el\'en sat,isfrcho,; &lt;le la acoi:-ida
que han obtenido
del punto de \'ista ,·erdaderamente elevado de todas las discusiones.

r

i"fr:

:t-,.

.....-·+

NUEVO SALON MUSEO

Distribución de premio,;, los alumno, de la Escuela de Asp\ra.ntes.

En la Corolsloa di Parasltologia

Una sesión del Congreso M(dico.

. T~rminado_csto, el sciior )le11diz¡íbal l'oloc1í
,11_ hcneral 1~iaz_ la medalla conmemoratiYa de
010, COII l~SSll{Ul('llll'S illS('ripcio11es: .. \sa111hle·1
de la Soe1eda&lt;l ·•Pedro Eseoht•do": !1, in', 11 y Ú

El Congreso Médico Nacional

'

Las sesiones de e,,te Congreso, convocado por
la ~&lt;?Cieda&lt;l )l_édica "!'edro Escobedo", han reycst1do suma 11nportancia, 110 súlo por los puntos t ~atados tm luminosas discusiones, sino por
el brillo y el esplendor &lt;¡ue ha11 tenido todos
sus actos.
La inaug-uraciún tu\'O efecto en el salún del
Co11serrntorio :'l'acional. que presentaba hermoso golpe de \'ista, con .el foro lleno de los delegados yenidos {i )léxico y de comisiones de los
princiP,ales centros cientílicos de la República,
destacan~osc en el cen!ro el sitial para el Primer Magistrado &lt;le la );adún, que honní el acto
con su presenl'ia.
Cuando cesaron los acordes ele una bien i11terpr~tada. piez,t ~rnsical, tomó la palabra el
I?r. t, rcgono :\lcnd1zál&gt;al, Presidente de la Sociedad "Pedro Eseo~edo", y con frase galana.
peri~os eloc uent t~-., 1mágenes elevadas1 most ro
e~ pnmer término_ la grlttitud al seiíor (:eneral
!haz por _l!a~er ,~:-i1st ido_ á l_a inath(liración, y
despnl's dio 11 mas cordial bienvenida á los delegado~, d~-.eandoles gran éxito en sus trabajos.
.\.cto cont _111uo! se ext endh~ en consideraciones
sob_re la h!stona de la medicina, haciendo sintesis acl1!1irable-; dt: sus prngrcsos y adelantas.
.\1 term1!iar su discurso, fué muy felicitado,
s1~n,dolo 1gualm~n1e el señor Dr. J&gt;on Bduardo
L1ce!1ga. por el importante trabajo 11ue le.ní en
seg111da llablancio de la liebre amarilla, ,. del
cual nos oc111&gt;amos c11 otro lugar.
·

J&gt;r. Gr~irorlo Men~_1zábal, Pr,sldente de lo. ~ocled14
l'ed ro Kscobedo."

La &lt;liscusit'ln rué m111· inl erc-x1n¡e 11·111•1
• inl'ipit•ntes,
• ' auhc1ose
·P·1&lt;ele ..hs
'¡ fal
.. s,-1~• .• t u berc11los1s
de
cia/ N:i~gia, "'11!1om~t prel'&lt;!z de la euferm
ne pr . t· esdtu dios ) crmltt as eonsideraclo.
~' esen d,l as por rnrios de los eongresist
-"'11 1
·
·
ble·1
elatar. e dl•l
. 111·1 smo
e¡·.
1,1 se ocupo. la Asam
it '
e ~a fiebre, .r l'Oll!o esta e11fcrm
~.rt_a t,mto ¡\ los países tropit'ales, hubo
o en.u-se los t raha¡os llenos de ob,Prntcio
~~~e,~~ Pdn:s~ntaro1_1 para formar eompl&lt;'to dlllf:
os l(O e l,t l&lt;'rrihle enfermedad.
1

**4
,. Pocoant.~ ~e las ~iete cll' la tarde los deleg~~l~_se chrigieron a la recl'pci,ín 1111c se les
1
hp.ue.-.t_a en el palal'io ~I unieipal, l'm·a
ta?ª· ,ldOI 1!ada ele_ganteme11te. \' los salon
l u~ 1; 11dlio bnllant&lt;- !lumi 11ari&lt;Í11, 'presenta
1n.t~n.1 &lt;;o golpl• de ,,st a.
he¡-1lrnlos los congre)'listas por 1·1 eornisl,
~~~1}~~:~~~11. al t•l'ec,t 0 1 tomaron asil',;, o ro&lt;lea
rl6n . n' ~'.'· l&gt;. &lt;,m!)ermo ele Landa r Esra
) . ¡. l rnauclo J l lllf'llt&lt;'l ' j&lt;'•wo·t&lt;"I
A nombre
. · · 'l11zo
~ ' "'uso
· de 1
palabm
,
.del ' \ J•un_t,11111e1110
. t .,.e1 1,,c. 1&gt;. ,los(• 1,. As¡ie 1¡11ien en
1 rl'&lt;:. o u lS('ll
•
· . 1"·o ~l. 1ll d o· a· Ios &lt;l&lt;•le&lt;"'tdos
dándol
_, '
1a l)ICllVl'nHla.
1 _Lic l&gt;..Jo;;t: Pcü11 ch•l \'allr cont c.-.tó
1eimb11•10s muy le,rnntados, da111l0 las iracias
1101.n. '&lt;'. de la ~ot·iedad "!'edro Esl·ohedo",
~&gt;~ 1. 111111110, l~ablarou los l&gt;res. Eurique ller
~Y Alfon,,o I rtllll'da. dcle 0 ,1ch, el 111·1·1n"rO
"
· ,.
'· '
\ eraC'ruz.
'l'enni_na~
. l~..e.l al'to. pa~aro11 los imitados
con
h'1H!~~~I01,slli1t•11close all1 un ·'l1111d1-ehalll

~.1f .

Medalla conmemorativa. del Congreso.

Hace unos días se ha inaugurado un nueYo
salún museo en el local que en Betlemitas tiene la t'omisitSn de Parasitologia.
)lide el referido salún 15 metros de longitud
por _6 ele lat_itud: es ancho. espacioso, elegante,
teniendo crnco graneles puertas de cristales
que dan á la escalera principal del est ablecimiento. y por las que entra clara y resplandeciente luz.
Dentro de él se encuentran cokccionadas cosas verdaderamente dignas d&lt;' estudio y que
prueban el celo y la buena dirección que preside á los trabajos que allí se ejecutan.
Existen predosas acuarelas representando
los perjuicios causados por los insectos, las
plantas atal'adas por hongos, las aves benéficas
á la agricultura por deYorar insectos malignos:
las mue.-;t ras de trigo atacado por el clwhuixtle.
Además, allí se ven modelos de bombas irrigadoras de todos los sistemas. murciélagos insectívoros que los agricultores deben proteger,
pues matan lo que tan clailoso es á los productos de la tierra. y el último modelo de un aparato destructor de hormigas. Este se halla
compuesto de dos cuerpos unidos por un conducto de goma. En uno se echa la sustancia
que los inventores han ideado, se da come,\ una
especie de uomba en el otro cuerpo, y se desprenden vapores, los cuale.&lt;; salen por un tubo
de ali lada punta que se sumer~e en los hormigueros. C'reemos la invenl'it'm de grandes resultacios prát•ticos.
También se acalla de adquirir en estos días
un nuern aparato llamado t&lt;lemicro~co11io para
rer las cosas pequeñas á gnm distancia. ~e
compone ele un anteojo colocado en su pie correspondiente. y mediante aquella visual. se
obsen·an los trabajos de los insectos, sus costumbres y su modo de ser, lo cual es muy útil.
)lara luego estudiar si del&gt;e11 ú no extinguirse
dichos animales.

Premios á los Aspirantes
Inusitada brillantez revistió el acto de rcpartir:-;e los despachos y espadas á los sargentos 1·
aspirantes que terminaron el período reglame1itario de estudios en la Escuela )lilitar.
El acto tuvo lugar en la tribuna rnonument al de Chapulteper, adornada con severa elegancia. La concurrencia, numerosa y distinguida, estaba ansiosa por presenciar tan solemne acto.
A las 10 y :lo minutos lleg-6 el señor General
llíaz, vistiendo el gran uniforme de gala, \' oc11pú el sitio de llOnor, teniendo á su derecha al
seíior )linbtro ele la Guerra I á su izquierda al
sei1or Secretario de Hacienda.
El sol plácido de una mañana templada se
filtraba á travé.,; del follaje del bosque, iluminando los bordado;: de los uniformes militares
que ostentaban numerosos representantes del
ejército. El conjunto de la tribuna en estos
momentos era espléndido, y todos escur.haron
con atención el informe leido por el Teniente Coronel, Comandante de la Escuela, señor Don )Jiguel Ruelas, quien hizo una detalla•
da reseña de la march,t del establecimiento desde su fundaciím hasta la fecha.
I&gt;espués subió á la tribuna el poeta non ,José
.Juan 'l'ablarla, recitando una hermosa poesht
llena de conceptos verdaderamente in~pirado,-,.
lle.-;pués se puso en pie el seilor Presidente de
la República, !latiendo lo mismo todos los l"ireunstantes, y diú principio el reparto, acudiendo uno por uno ele los agraciados á recibir de
manos del Primer ::\Iagist rado clP la Nación la
recompensa que les correspondía. Era muy simpático aquel deslile de caras alegres por la emoción, de j,henes risueños que parecían ostentar
con orgullo el brillantt• uniforme.

J&gt;ara terminar el acto, el señor Tenit•11te Coronel Hafael Eguía Lis pronuncit'1 un discurso
alentando la l~bor de los aspirantes, y concluido tiste: se ret m'1 el spiior Presidente. siendo, al
d~sp_ed1rse, saluda&lt;lo con los al'orde;; del Himno
);al'tonal ~· con entusiastas aplauso,.;.

❖

~• Sr. D. Sabás Garcia
Tenemos que consignar una nnel'a desgracia
causada por los trenes ell1ct ricos: nos referimos
al accidente de que fué victima el Sr. D. Sabás Garcla.
El accidente se produjo en la e;;tachín de Chapultepcc: \'enía una carroza destinada á llevar
materiale.'-, con inusitada Yelocida.d, y el sefíor

Sr. U SHhá~ GM-r ct9'.

?~

1l&gt;e fot&lt;&gt;a-rafía antl1rua..)

l:a_rda. que l&gt;ajab:t ~., un tren de Tacubarn
fne atro¡w)l:!&lt;lo hornblernente, siendo recogldo
poi· la pol1c1a 1·011 pol.'as esperanzas de vida
.\qul'l la 111bma 11od1e íalleciii
·
,Era cl,fi11a&lt;lo: natural &lt;lel Estado ele )lichoacan .. tenia 80 a11os de_ rdad y ligur() siempre en
las tilasdl'I partido lill!'ral. tmna111lo ,·arias ,·e,.,..'.la:-, armas e11 &lt;lt&gt;íe11-.a &lt;le la patria.
, l· ne. 1lr.. lo~ lun&lt;laclon·-. del bat all&lt;ín d&lt;' la
l,uar&lt;l1:_1 :"\al'tonal ele IIi&lt;lalgo, org-anizado en R
&lt;I~ ~l"PI 1embrc dl' l"-Hi, prc...tanrlo en rl sus serncws ~·11a ndo _l,a i11,·asiún nor1 eamericana. En
la glo1:wsa ae&lt;·1011 &lt;(el l'as1illo de Cllapnltepec,
mando 1111 e-,l'\ta&lt;lro11 por hall(&gt;r caído lwrido el
coma1ula11te.
. J&lt;'u{, _el. f~1.11&lt;1ador &lt;le! Rl•gistro CiYil, c11n1 otit·111:1 &lt;ltr1g10 l)Or a!l?.Ílll 1 il'mpo con acierto.
. l• UP. acll'lll.t&gt; \'lsttador &lt;le llal'ie11cla, ~omi~1.orn!cto l'sprc._:ml •en el rf.'gist ro rle empleados
¡mhllco,-, 1ls1ta&lt;lor de la Hcnta &lt;lcl Timbre
11 1-.p(•t·t01· dl' cs&lt;'ticlaso1il'ia les l'll 11 ida lgo. r 111:
l llll.lllll'.lllC, l'll l!llll, ,isita&lt;lnr lle las jefaturas
de llacJClllla.
La muc_rte ,inlenta del sciior García ha sido
lllt.JY :sentida e11 todas 13.l; clases_:;c&gt;ciales.

~t;

'J' 1 · 10:i· lcn!,h
, t~·at;1&lt;lo,, en las dcm¡í-; sesl
lll's
t · ,~ll sido &lt;11scut1dos COI! 1111 COlllX:it11klll
.~ 11, ~r,l!H!~ de la 111at cría, 1¡11e prueba 1·t•rdade
1'1 e, u&lt;ltctl'll eu los congresistas.

\?

Los Dele¡-a.dos saliendo de sesl6n.

4

*•

vi~i!a &lt;tU&lt;i hil'iero11 los delegados al !'asti•
110¡¡ e C,h,tpultcpec para ol'rccl•r :-;11s re,petos:I
se_~ or &lt;•l'lleral l&gt;íaz. ha dejado m t0tks muY
!!''•' tos recuerdos.
..\. las once r mecli.t de la rnaiiann &lt;le! día 1
sr prcs~~•.~a!·on. en la rc,;idc11cia presidencia~
s_end~ 1e~1b1dos por t•I SPiiOI' Capitán ~:spin(lll\
) . 0 ,cte,~ •.\.) udante dl•I sdior ne11cral p[aJ,
&lt;d1u 1en los mtrodujo al sal,í11 &lt;¡lll' da •í h tcmua
e1 eastillo.
• •
1'~1 sl•i1o: _Dr. Llcéag-a en breves frases hizo ta
pre&gt;;ent~ri'.rn ,ch• l!)s _con¡!'rcsistas al sctior l'reil~eI~~~ de l,t ,hc1_1111Jhca, qtJÍl'n eo111est1"i ,í la ah&gt;
c_u&lt;: 1;m ~11 t &lt;•rm11i~s mur afcct nosos,dando á Je,
coug,~si,,t_w, la h1enve11ida y felicitúrnlollli lJOl'
sus tr,1baJos.

Xu evo sal611-M usco de l'arasll.ulo,ría.

..

�EL MUNDO ILUSTRADO
Tal embarcación era la de Pancho, que regresaba, casi
al atardecer, con abundante pesca, abarrotada debajo de
los bancos y del talamete de proa.
Corrió Paquito á lo largo del muelle con más confianza y con la ligereza que podtan darle sus débiles piernas; llegó á las escaleras de piedra en punto que el bote
pescador atracaba y se amarraba á una grúa.
La gente se arremolinó en derredor del bote; Pancho
en un siantamén vendió el pescado, que en hondas y resistentes nasas era conducido á sucios y trepidantes
carretones.
Sil sucedieron tas maniobras de acoderar el bote á poca distancia del muelle; después los compalleros de Pancho, sacadas las cuentas y terminada la ganancia, se
distribuyeron la partil de dinero que les correspondla en
aquella pesca; tomó cada quien por su rumbo; Pancho se
echó al hombro cuatro remos, de los que nendian varios
cordeles erizados de anzuelos; Paquito cargó, á más no
poder. con una nasa y un aparejo, creyendo que con esta faena conquistarla la estimación de su padre, y uno
tras otro se fueron por debajo del cobertizo de la plazuela del muelle, tomaron la esquina del faro de San Francisco, se internaron en el apenas alumbrado patio, en
tanto afuera las luces incandescentes fulguraban d~tellos verdecinos, las estrellas cintilaban en el claro firmamento y el mar á lo lejos murmujeaba sordamente ...

•
••

LA SlLIDA DE PAQUITO
(Pnra "1':I lll1rndo I/11atrado")

¡Qué mal llevados, ¡ayl,aquellos ocho años al peso de
hereditarias enfermedades y de contumaces y crueles
dolenc1ru.l
¡Pobre Paquitol
Todo enteco, cacoquimio y misero, era lástima verle
pasar su cuerpec1llo por la exttndida lobreguez del patio. pnblado de moradores que vivlan en comunhlad hosca y huralla, lejos de tratamientos lntimos, ajenos á comunicaciones familiares y. avaro~ de amisto,as prodigalidades por la natural md1ferenc1a de esa su cond1c1ón
egotsta y esqu1va1_ muy pro¡,ia de vecinos que no arraigan en domicilio riJO, sino que viven al azar como aves
de paso sin dar tiempo á calentar el nido.
Los hombres, en esta vecindad, nada caseros, pasab•n el tiempo en sus habituales ocupaciones unos, en ta
taberna otros, y no pocos en el ocio y en la holganza,
para obtener, á fuerza de fatigas los más y con el gancho de la artimalla los menos, el sustento cotidiano.
El patio, que fué en la época colonial un convento, del
que apenas quedaba una que otra arcatura con tal cual
archivolta, semejaba ahora una Babel, no por la multitiplicidad de lenguas que sus habitantes hablaran para
no entenderse, que esta confusión justificarla lo hurafio de tales habitantes, sino por el entrar y salir de individuos de antagónicas contexturas.
A lo largo de los corredores, que evocan la austera
apacibilidad del claustro, se ,-ucMen puerta tras puerta
de igual suerte que las piqueras de una colmena, dentro 1a cual no falta algún zángano de hombre que aprovecha el trabajo de su mujer para vivir con descanso y
con holgura. y medrar sin nesgos ni sudores ....... .
Aqul. la vivienda del alhallil, sobrio y·recogido; allá, 1a
del botero, que bien sabia los domingos regalarse y andar de trapos nuevos y zapatos con rechino; acá, et
músico de murga, con registros atiplados y fuera de
tono en el incanslble clarinete; acullá,el ec:cnbientillo de
alto cuello y largos faldones los dtas festivos, y de miserable pelaje entre semana; de,pués, la lavandera,
cantadora en la dura faena del lava1o, y en los sábados, dlas sofocantes de pla11cbar la ropa; y asl, por este

expresivo y movible rostro, y contó, con locuacidad•
tenor, se sucedtan una diversidad de tipos disimiles y
relación á sus cortos años y mu~ de su envidiable
abigarrados que ocupaban la cuarterla del patio.
lud, otras tantas lindezas, con tan brillante colorido
En ~ta promiscua colectividad nació y creció Paquiexpresiones garrulas y vehementes, que embelesaron al
to, úmco dt: Pancho, pescador arrojado y hombre robusraqultico rapaz, de manera que no hubo sino acep
to de enJ1abladu humor, pero de sentimientos nobles y
las como alivio pasajero en las constantes tri&lt;;tezas dtl
arranques generosos.
incurable muchacho; y éste, en un impulso de gratttut
El mal humor, no contenido ni amenguado, le vino por
infantil, para pagar con largueza la bondad mespera
haberle salido frustrada la ilusión de toda su vida de
que le h tela compañia, metió resueltdmente manos á las
casado: la de tener un muchacho fortachón, entero y
colmadus bolsillos del pantalón, sacó un pu liado de coasaludable; pero el sino, como para burlarse de un sollachitas y caracoles, tan diminutos como sonantes, y las
do deseo, hizo que la muJ~rdel pescador diera al mundo
brindó á Rosita con un a&lt;1emán lleno de cómica graveun chiquillo enfermizo, temoso y llorón, que amargaba
dad; y Rosita, de la mejor t&gt;uena gana y con .:od1cioso
con estado tan miserable la exi~tencia conyugal y potalante, los arrebató de las huesudas y temblonas manla discordia• en la vida de aquel matrimomo.
nos de Paquito.
Pancho maldecla de su suerte entre sus compañeros
Desde entonces quedaron inseparables amigos.
de pesca, y envidiaba, muy en razón, á su compadre
El médico, llamado á instancias de la madre, no sll
•· h\al Rayo " porque su buena estrella le habla agravencer al cabo de violenta reyerts la terca resistencia
ciado con el regalo, ¡pero qué regalo!, de dos rollizos pedel padre, hizo el milagro: Paquito, con alegria de Roloms, futuros camaradas en las peligrosas sahdas de
sita y asombro del vecmdario, ya andaba mas ligero de
pesca, y seguros y valientes compalleros en la hora de
pies y estaba menos entumecido; cumplla los diez ab
tormenta.
cuando suceJió este 1nddente; tenla menos 11.mojamade
Para el decepcionado Pancho, su hijo venta á ser á
el rostro y más fuertes y seguras las piernas, bien que
modo de remordimiento vivo y per;;istente;y se afirmaba
estaban flacas y torcidas como siempre fueron.
más esta creencia cuando recordaba, no sm lastimera
Rosita tambien habla cambiado un tanto; era de mapena, que él habla desdeñado alla en sus moceJadesyor estatura que Paquito, con quien ofrecla acentuado
en tiempos en que el pensar e,, ligero y las resoluciones
contraste; pues si aquél tenla flaco el cuerpo y desga.inmediatas-hacer su esposa á una muchacha robusta
bada la figura, la otra abundaba en carne.•, lucia torneay sana, algo ri&lt;;ueña y marisabidilla, con sus puntos de
dos brazos, presentaba regordetas la manos y gallardeavanidad y sus ribetes de orgullo, para casar:,e, por el
ba á cada paso el e~belto talle, amén de llevar sonrosamal consejo de reparón amigo, con la madre de Paquido el rostro y guiñar picarescamente los negros ojos•
to, mujer flacucha, sedentaria, taciturna y bonachona
cuanto parloteaba con ,,oz cristalina al tímido y qulá
que á todo decta amén, por cualquier cosa jesuseaba y
muchacho.
no se alteraba por nada; ¡y ast podla caer sobre el patio
El convaleciente hijo del pescador no cabla en si di
la inmediata torre del taro de San Francisco por tuergozo; y é!:&gt;ta tan poco usada alegria en las murrias dt
za de algún formidable utaclismo, que a4uella mujer de
Paquitn, que nunca la tuvo mayor ni más ruidosame
Lot quedarla malteradal
comunicativa, provenla, acaso, de que su padre dispuse
Y á esta mu1er, á esta pobre mujer le cabla, según el
que todas tas tardes fuera el mozo en ciernes esperarobstinado pensar de Pancho, la mayor parte de culpa
lo al muelle á la hora del regreso de la pesca, en tiempo
con haberle dado por fruto de bend1c1ón un desmedrado
sefialado para ella.
retofio en vez de un roble pu¡ante y recio. Pa4uito, pues,
El dla que por vez primera concurrió al muelle Paquivenia, por modo desd1chadls1mo 1 á tenerse en el nogar
to, ¡cuánto se despertó su imaginación. oculta y do
como un podrigono, como una remora viviente é irremeda por largos y sufridos años en aquel sotano de patle,
diable, y de ello tomaban germen interminables disputas
en el cual un rayo de sol era una fiesta, y una carcajay frecuentes alt~rcados conyugales .. . .
da argentina de Rosita una sinfonla de celestiales .,..
¡Pobre y siempre misero Paquítol Era aquel patio,
pegios! ¡Qué asombro al ver en toda su inmensidad el
obscuro y triste, su cautiverio voluntano; á él estaba
azuloso mar, que á retazos conocta en gracia de ha
condenado por sus crecientes y nunca curadas dolamas,
s, escapado á inocentes y temerosas correrlas por
y por la vituperable indiferencia d.: sus padres; en él
calle frontera á la casa en que vivtal Y luego, con ple
pasó una lactancia pobre y de.c;cuidada y una dentición
vaci !ante por la emoción . ¡cómo recorrió el muelle en 1t-:
llena de contratiempos y enfermedades, de las que redos sentidos, admirándose de maravillas que nuncat"."
sultaran las escrofulas rebd Jes,
en sus,constantes trastrueques de cerebro enfenno, ar
para dejar en el enteco cuello fresbia soñado!
cas cicatrices de los lamparones
Los trasatlánticos mmen,os, pegados de borda 111
cortados, estigma de prematura y
muelle, le parectan monstruos fabulosos, de aquellol
cercana tuberculosis; y por bajo la
que pasaron sus deformidades y grandezas por el cu
densa sombra que daban los correto de brujas y gigantes, dejando surcos en la mente,
dores paseaba anora sus ocho allos
hondas y pavorosas obscuridades, en las noches calltcon calvicie incipiente, boca desdas de una nii'\ez pobre y desvalida; el ruido de los atadentada y figura escuálida, muy
reados cargadores y las voces de la marint:ria de los
propicia para poner lástima en el
ques haciendo la descarga, sonaban á estruendo me...._
pecho más despiadado.
co, ensordecedor, mfemal, que semejantes no lo hu-¡Cuántas veces,en tanto una turron los antros del terrible "Barba Azul", coco de lol
ba Je chicuelos jugaban al toro en
nifiO'- y encanto de las criadas; y con andar presu
el extenso patio, en ocasiones que
esquivando el rodar de las ruidosas carretillas y hu
no habla tendedero de la lavandedo del ir y venir de pesados fardos, se deslizó has
ria m redes y velas pues tas á seextremo del hoy dilatado muelle; una vez alll, se 9u
car á la solana, se quedaba en accon
los o¡os encandilados por la serpeante palp1taaóD
titud re~sada, altas y puntiagudas
las
apacibles olas, abierta la boca y anhelante el ali
las rodillas, con la barba sobre el
to, aspirando á bocanadas el aire salino y refres
aplanado pecho, largos y laxos los
del mar, que en ondas salubres se le iba en hilo
descarnados brazos, brillante y hulos débiles pulmones; y lo primero que pobló de da
meda la mirada y tiesas y atentas
des su ya alborotada imaginación, en términos de
las orejas, impedido de piernas por
yectar en ella formas borrosas, sin lineamientos fi
la anemia que le consumla para
á igual que los confusos contornos que se esbOz!ln
correr y saltar y dar gritos é invenlas quimeras de una pesadilla, fué el añoso castillo
tar mugidos que pusieran encarre"San Juan de U lúa", con sus ennegrecidos muros Y..-·
ra tendida á la vocmglera chusma
vaclas troneras, que, los ojos espantados de Paq......,
infantil que caracoleabd y se solafiguraban boca sin dientes de mutilado tritón, por lar&amp;!
zaba ante sus ojos febriles y huntiempo encallado ali! en el legendario islote como uní
didos!
de la remota t!poca virreinal, que el empuje de las olas
E-;taba en una de estas posturas
bla pue~to á flote en una de sus arrebatadas furias; lasv
sfmicas cuando ocurrió, jubilosa y
las blancas, venidas de muy lejos, ora resultaban 1
bullidora, Rosita, la saltarina hija
de inveroslmiles aduares con traza mistenosa, cu•
de la lavandera, con buenas mtenno crelalas vuelos de pájaros gigantescos, ignotos,
ciones de sacar al melancólico y
gicuos, dejando un reguero de plateadas pluma~ en
meticuloso Paquito de sus dolorode quién sabe qué apartadas regiones, que la 1gno
sos y acostumbrados postramíencia del infortunado niño forjara en la diafimdad de
tos.. "¡Anda, tú, levántat_e , y vamente, en la cual se miraban de mágica manera Y.....,.
mos á jugar al •·toro toron11l 'l .. ..
al través de un vidrio convexo todas las cosas Y • Paquito hizo una mueca de eslos objetos extrailos á su conocimiento.
panto al pensar que no poJria haSegula en esta profunda y fantásticacontempl!'d6!\
cer correr al montón de huesos que
un mundo nuevo, aparte del reducido y mezquino
llevaba encima.
del patio, cuando oyó una voz familiar que con un 1ta-:
Ante tal pasividad, Rosita no tuglco ¡eh. eh Paquitol le sacó de su abstracción para
vo más que acercarse melosa y remarte á la realidad desde á bordo de un mediano
suelta; qe sentó en el suelo al lado
que con la vela amainada, venia á cuatroremoscos
del enfermo nillo; hizo mi! monedo la punta del muelle.
rlas que bien cuadraban con su

a

a

te en el estrecho catre para encontrar postura propia
para el descanso; aquellas palabras contadas por Pancho que dijo el pescador antes de perecer, le zumbaban
en los otdos; querla traer quietud á su imaginación y
dar fortaleza á su esplritu, y no lo consegula, pues
cuanto más empeilo ponla en ello, tanto más segula el
desvarto; el mar era.en estas imagi_naciones tan presto
aracible como luego iracundo; el gnto de los marineros
e empuje de las olas, las rae.has del furioso viento el
crujir formidable de los mástiles, todo formaba un clamor de rudo é intrincado batallar y un plañidero quejido
de gente sin. defensa que ~ucumbe sin auxilio. . .. "iEI
que tenga miedo que achique!".... Y la embarcación
tomaba agua, y los remos se quebraban, y las manos
se levantaban suplicantes, las bocas escuplan blasfemias, y la lastimera voz de viejo marino le zumbaba
obstmadamente en los otdos; volvla un momento de reposo para en seguida oir la voz moribunda del desespeperado náufrago. que gemla en lo más crudo del peligro:
"Sálvense ustedes... . yo no veo .... estoy ciPgO
••
para quedar el silencio de la muerte y el pavor de la tormenta La cabeza del insomne muchacho cayó al peso
de tales_y tan trágicos devaneos s_obre la almohada, para hundirse en las pasajeras y quietas obscuridades de
un sueño ligero ....... .
"¡Eh, eh, Paquito, arriba! ¡Yft son las tresl"
Y saltó el adolescente del lecho, mohíno, amodorrado
y bo&lt;;tezante; restregóse los ojos, púsose maquinalmente la tosca chamarra, el duro pantalón de lona
y el desaliñado sombrero de fieltro; y en pie cerca de
la mesa! bebió casi de un _sorbo el · _parco desayuno;
en seguida Pancho y su hijo anduvieron de puntillas
para no despertará la madre. que á corta distancia
dormla; sacaron cautelosamente los aparejos del bote y
los utens1hos de pesca, y asl como sintieron el relente
carraspearon seco y tosieron hondo; el patio estaba
silencioso y la noche serena; el chirrido de la llave al cerrar la puerta fué el único ruido que interrumpió el silencio _en la den~a obscuridad del patio; cercano sonó
el reloJ de palacio tres potentes campanadas; á distancia cantó un gallo su quiquíriqul monótono y solitario, y
después oyó P,!1qu1to una tos tlmida, msinuante, fememna; miró hacia el lugar de donde salia voz humana tan
de madrugada, y en el fondo de los tenebrosos corredores vió tras entornada puerta las ropas blancas de una
mujer que agitaba su pañuelo: era Rosita, que, en vela
mtneos por los rayos crepusculares; las jarcias se entambién, salla á despedir á su amigo y á esperanzarlo
marafiaban como imposibles telas de araña, y la noche,
con su presencia ruborosa é inquieta, ...
que se avecinaba¡ ponla incendios trémulos en el mar,
El muelle estaba callado cuando llegaron; á poco se
cuando allá en e ocaso se apagat&gt;an vagos fulgores,
oyó el arrastrar de las carretillas de plancha en que desahogándose en una faja sangulnea que marcaba por vez
cansaban
los botes que iban á ser echados al agua; ya
postrera la lejana linea del horizonte, para quedar sobre
estaban esperando á Pancho dentro de su embarcación
el negro capuz el ronco sonar de las mmensas crespalos compañeros de faena: ,.El Bache,'' ·'Teporingo "
duras del Golfo.
"El Toro," "El Diablo," "FI Lechón" y otros tres pescadores, más conocidos por sus apodos que por sus pro**
pios nombres.
Pancho lo habla ofrecido á Paquito, y Pancho era
Al verá Pancho acompaílado del flacucho de Paquito
hombre de palabra: "En cumphendo catorce años irás
exclamo "El Diablo" rara expresar su extral'leza: ¡Hola'
conmigo á la pesca."
conque también viene t I parguete?
'
No en balde el pobre muchacho se zambucaba tarde
-¡SIi-contestó secamente Pancho para cortar toda
con tarde en el agua. pataleando medroso y haciendo
averiguación.
gárgaras amargas; no serian infructuosos sus paseos
El bote se acercó al flanco del muelle; se acomodaron
por la bahta pegado al duro banco y aferrado al indolos jalabarts, las nasas y los cordeles; se apercibieron
mable remo; sabia nadar y no se desdtñarta de turnar
las tablas costaneras y los indispensables cabos; debaun remo para ir á bogada larga del muelle al castillo de
jo del banco de popa se colocó la galleta y la carne salaSan Juan de Ulúa sin pedir relevo; y aun, si mucho lo
da, yrovisiones del viaje; un medio barril, acuñado junexiglan, tomarla la caña del timón y con discreto goto a mástil, iba lleno de agua hasta la piquera, y cada
bierno conducirla un bOte á donde se le mandase.
quisque llevaba una botella con aguardiente. No muy
Era la vlspera de la primera salida del halacabullas
distante se escuchaba el ajetreo de armar los remos, arde Paquito.
bolar los mástiles y desplegar las velas; eran botes y
A Rosita fué á la primera á quien dió la nueva de tan
lanchas que también saldrtan de jornada.
esperado suceso, con un énfasis y una arrogancia que
Listo el bote de Pancho, tomó la vela un tanto del
daban al relato de la expedición futura prestigio igual
viento reinánte; cuatro bogas empuñaron los remos y á
á la peligrosa de los Argonautas en busca del vellocino
buen andar salieron, evitando los cables que ímpe&lt;lirlan
de Oro.
el paso, el obstaculo de las bOyas y el peligro del choDespués de la cena, modesta y sobria, de codos sobre
que contra las embarcaciones ancladas en el fondeadela mesa, con palabra reposada, refirio Pancho, como
ro; por delante se velan dos, tres y hasta cinco velas
para advertir al mozo las peripecias de un viaJe, las haque segulan la misma ruta; por el velamen y por las
zañas y percances de los pescadores, y de manera muy
voces de sus patrones conoció Pancho que le llevaban la
trágica, tanto, que Rosita, presente ahl como siempre,
delantera "El Aguila," "El Veloz," "El Velero" y "El
cuando se contaba un pasaje borrascoso y temible, claPorvenir" yla poderosa lancha ·'El Pájaro del Océano".
vaba sus tan radiantes ojos en el alelado Paquito, como
Paqmto, hf'cho una etcétera, iba sentado cerca de su
diciéndole con canñoso ruego: ' ¡No vayas, por Dios, te
padre en un montón de cabos, sin que le marearan el
lo suplico!" Y el muchacho esquivaba estas tentadoras
fuerte 11lor á brea y los tumbos del bote, esperando ocamiradas, para no quemar en ellas las alas de su entusión de t"mar tumo entre los bogas.
siasmo y no quitar atención á los interesantes y atraSal tan todas las embarcaciones de pesca por la boca
yentes relatos de Pancho.
del puerto; tomahan derrotas diferentes rompiendo el
-¡Ahora á dormir! ¡Y antes que amanezca, al botelenlilamtento que antes llevaran, á punto que e bote de
dijo Pancho á guisa de buenas noches.
Pancho trasponla los dos rompeolas situados al N. E. y
Rosita se despidió silenciosa, y salió luego, no sin
al s. E. y dejaba atrás las dos valizas, con luz blanca
huscar antes con la mirada á Paquito, que, á cabeza dola una y roja la otra, que parpadeaban á cada trique,
blada sobre el pecho, hurgaba en su pensamiento para
no sin formar, antes de eclipsarse en sus frecuentes
hilvanar la madeja del ovillo de sus constantes sueños,
ocultaciones, un perfecto triángulo, del cual era vértice
poblados de ilusiones lejanas, de proyectos frustrados
el faro de "San Francisco," que á lo lelos, sobre el fuly deseos contenidos por el largo esperar de muchos pagor disperso de los focos eléctricos, fanzaba destellos
cientes años.
en dirección de la salida de la bahla.
El pobre muchacho no pudo dormir en las horas que
Veracruz fué borrándose en pa1te; apenas quedaban
habla de aprovechar el sueño; se revolvla á cada in~tan-

confusión de un negro rojizo, tremulante en sombras
que se reflejaban en las azulosas aguas; en el caserto,
con blancuras borrosas y amarillentas, fulguraban los
últimos destellos del poniente; y, en el fondo, un caos
de negruras intensas, encajonadas en la mescolanza
multicolora de las discordes azoteas, anunciaban las
cercanlas de una noche plomiza, prendida ya en las ondulaciones de los médanos y en la obscuridad de una
perspectiva que iba ciñendo y r~uciendo el horizonte,
donde á intervalos se vela el vuelo de bandadas de fúnebres zopilotes en busca de albergue por las sucias torres y los altos cocoteros; y arriba de este amontonamiento de lineas ángulos y cubos, revueltos en una
mezcla indescriptible, la cúpula de la parroquia resistta
al dominio de las sombras y brill¡¡.ba con reflejos argentinos que se nublaban apenas en el globo macizc, de su
media naranja, y el reloj encendía sus cuatro carátulas
transparentes ...
Acá, del lado del mar, la lucha de la luz y de la sombra era más rellida: se tenlan las ondas de un tono de
orujo, casi negro; las pesadas barcas se confundlan en
una sucesión brumosa; á la altura de los mástiles, ligerameote balanceado~. desnudos de vela, y de banderas,
sublan los farolillos diminutos, enrojecidos, opacos, car-

Aquélla fué la última escapatoria de Rosita á la orilla
del mar; otras veces habla ido á instancias de su amigo;
pero una que otra felpa de la lavandera contuvo la afición al paseo marítimo.tan del gusto de los rapaces. que
lo recordaban con delicia. Ahora, Paquito, con apañado
ruego, consiguió que Rosita le acompañara en las correrlas por la playa. ruidosas y alegres. sin temor de un
peligro que la nifiez ignora y con la inocencia de una infancia que no conoce las tentaciones.
Era muy temprano cuando salieron con dirección al
muelle; una vez en él, lo dejaron por indicación de la rapaza, y tomaron derrotero de la playa; saltaba Rosita su
gallardo cuerpo como pájaro libre que olvida los rigores
del encierro, seguida de Paquito, que también daba rienda suelta á su no menos manifestado contento.
Paquito descalzó sus angulosos pies de unos toscos
zapatos con más de un remiendo y con no '{&gt;OCOS agujeros, al par que Rosita hacia lo mismo; pusieron á buen
recaudo los zapatos, á modo de que la marea no los alcanzase; Paquito se arremangó de perniles hasta las rodillas para dejar desnudas sus lastimosas piernas, y
Rosita, para no ser menos, se enrolló la corta falda á la
cintura, mostrando las pantorrillas carnosa~ y redondeadas .... y con desbordada alacridad se aventuraron
por la playa. Chapoteaban en el agua y hutan de la resaca, que extendla dulcemente la deshecha onda en un
coronamiento de bordadas espumas; tan luego eran estampados los píes de los muchachos en hondos surcos
sobre la reblandecida y lustrosa arena, como eran borradas en seguida las hue las por la explosión del oleaje. ¡Qué placer para Rosita sentir en sus piernas la ola
que la besaba con salpicaduras inmaculadas muy cerca
de las rodillas! Y Paquito, hecho un pajarraco acuático,
cómo corrla tras el vaivén de las aguas para alcanzaras y escapar presto del desbordamiento impetuoso que
le empapararla los calzones!
' -¡Huy, mira qué cangrejol-exclamó Rosita abriendo
más de su derecho los ojazos de su fresca cara.
De la hendidura de una piedra salió á grandes trancos un cangrejo padre, abuelo quizás, para al momento
ser seguido por un ejército, ya medianos, ya minúsculos, de crustáceos, que en marcha torpe se enfilaban sobre sus patas, cuyas delanteras pareclan zancos en
aquellas retrógadas andaduras.
Paquito tuvo ocasión de mostrará Rosita todo el arrojo de que se sentla capaz, por una de esas altiveces del
varón ante la hembra, y se fué resuelto tras la turba de
cangrejos. capitaneados por el mayor de ellos; y en este
arrebatado correr semejaba el entonces presuroso Paquito, un flamenco sin alas por esa su carrera .de largas
zancadas; al cabo de tenaz perseguimiento logró hacer
presa en el cangrejo grande, cuidando de no tomarlo por
las pinzas delanteras; y muy ufano, muy héroe, puso la
caza, sin soltarla de la mano, á los pies de Rosita .... La
chicuela palmoteaba ruidosamente para atenuar el miedo
que le salta á la boca en repetidas interjecciones, en
tanto el cangrejo daba tenazadas de rabia1 y Paquito,
para domeñarlo, le metia los dedos en los OJOS salientes,
que, como dos cuentas descoloridas y sin brillo, se redondeaban en la cabeza del tórax de un verde azuloso
que la luz de la tarde ponla tornasolado ... Llegó el
tiempo de regresar; puestos los zapatos, cargaron con
el cangrejo como rica presa de aquella última correrla;
iban abrazados, con las cabezas acanciadas por el viento vespertino del mar; Paquito llevaba á rastras el medio muerto cangrejo, y Rosita hablaba atropelladamente
de muchas cosas á la vez .... El sol se hundta en el horizonte, bañando en tintes de tostado tono los buques
de la bahla, que perdlan el contorno de sus cascos en la

*

f

�dos al Congreso Médico, en Chapultepec.
El Sr. Pre!oidente de la Rep ública Y

(Fot,

de '' Et ,lftu1do IhriJtra.do," )

�EL MONDO(' ILUSTRADO
fulguraclones tenues, movedizas, y puntos rojos que
asomaban sus pálidos brillos entre los centelleos de las
valizas de bicolora mirada y el faro de_ San Francisco,
el cual, fijo un instante su ojo rotativo, se ocultaba
repentino, como si nube Intensa borrase la estrella
máxima de una extraila é inexplorada constelación.
Se ola el ludir de los estrovos contra los toletes al
empuje poderoso de la~ remeros, que se impulsaban poniendo el pie en los bancos; Pancho llevava la cana del
timón y "El Bache" la escota· Paquito casi se acostó
sobre los cabos y puso la cabéza en una de las bandas;
sus ojos, cansados de la monotonla del obscuro color
del mar y del indeciso paisaje, observaban el firmamento, que por cima dilataba la mconmensurable y transparente comba1 constelada de estrelllas cintllantes, admirándose oe un maravilloso espectáculo que nunca
habla contemplado á semejante hora; ofusC?ba su vista
y despertaba su imaginación aquella nea y jamás
comparable pedrerla del amplio y dilatado manto celeste: Sirio, el de la luz arJiente, acababa de ocultar su encendida cahellera tras el misterio del infinito; de la constelación de los Gemelos sólo quedaban Cástor y Pólux, esos inseparables hermanos
en la teogonla griega, condenados á 1r uno seguido ~e
otro en marcha sempiterna. El Centauro parecla huir
perseguido por el Lobo y en segui"!iento de__la Virge~,
que levantaba en alto, como insignia de auxilio, I• Espiga de la próvida Ceres, dejando en el galope de su carrera un reguero de enjambres estelares, que eran otras
tantas chispas desprendidas de sus aureos cascos. En
pleno Golfo, Vega, con trémulas irradiaciones, surgla
del horizonte; después Régulo, cor~ón de oro,. corrla,
corrla á perderse en las profundas simas de los ignotos
abismos siderales, y J\\arte, rojo heraldo del alba, por
oriente anunciaba la cercana presencia del astro rey ....
(Eh, muchachos, arrlen esa velal
Y la vela, gris por el uso y con blancos parches en
sus panos, fué arriada.
Estaban en el pescadero del Rizo, frecuer,tado por
Pancho; para llegar á él, tuvieron que dar un gran rodeo
mar afuera, y asl sortear los bajos y evitar los arrecifes
en la obscuridad de la noche; la luz de la aurora vino
opaca y sin pompa, á causa de los densos nubarrones
que envolvlan el sol; el rumbo del norte estaba cerrado
por una obscuridad plomiza; por Yeracruz, en escamosas interposiciones, las nubes, ya na:aradas, ya violáceas, se revolvlan, se enmaranaban, dejando pasar por
las que semejaban vede/as de ªfiñada lana, la cresta
altanera, nevada y refu gente de Pico de Orizaba que
1
reverberaba por los tempranos rayos d1sparaoos
á
trechos, como inmenso y abollado casco guerrero de
brul'lida plata.
Las ráfagas aument11ban en violencia; se izó la vela,
y de bolina se fué el bote; tumbos y más tumbos; _ola va
y ola viene, y el débil esquife comenzó á hacer guilladas
y á tumbarse mucho de sotavento..... ¡A los remoslgritó Pancho, bien aferrado de la caña del timón. A piernas abiertas corrieron cuatro hombres á tomar los remos
y á pegarse con furia á ellos. Habla que ganar tiempo,
coger rumbo fuera de los escollos antes que el no1te desatara sus explosiones funestas. Paquito no sabia
qué hacer; recordaba el insomnio de la pasada noche y
le venia un miedo cerval . . . . "¡Tú aqull" aulló Pancho
casi apresándole entre las piernas. El bote ~olaba sobre los surcos cóncavos que por momentos aumentaban
sus marejadas¡ los remos se cimbraban porque la bogada no se poola hacer larga á causa del encrespadomar; á lo lejos se cel'lla el horizonte de espesa mebla,

y al través de ella se velan otras presur~sas velas Que
ganaban la costa; el trapo flameaba ra~!oso é 1mpedla
fa marcha progresiva. "¡Abajo esa vela! ordenó funoso
Pancho. Sólo los remos trabajaban; pero aQuell?s hombres no eran de bronce necesitaban de relevo, asl lo
comprendió Pancho y mandó. "Teporingo," "Bache,"
•, Lechón " á remudar remos; y tú, l'aQulto, toma
el tuyo, 'que ya es tiempo que te desent_umas, le
dijo empujándole con la manaza Que le de¡aba hb,e
la caña del timón. "Teporingo," "Bache' Y "Lechón" dejaron de achicar para cambiar tarea con los
bogas, y Paquito, encomendándose á to&lt;1os los santos, tomó el remo; el norte estaha deshecho; entre
brumazones se vela la costa; cerca las culminantes
espumas denunciaban el escollo y los bajos; el bote se elevaba ligero en las montarlas de las olas. y
dejaba en seco y en el aire á los remos, para sumergirse luego é inundar de agua la embarcación; de pronto
una fugada hizo sesgar el bote, se ladeó de . 1mprov1so
y PaQuito cayó del banco y soltó el remo á tiempo que
un formidable golpe de mar le sacó por estnbor; todo
paso como un relámpago; Pancho tuvo un impulso generoso; se puso en pie sin soltar la calla del timón é hizo lmpetu de lanzarse tras de su hijo. que como una
flecha habla caldo al agua; pero repentinamente pensó
Que su arrojo hubiera sido temerario, Que no salvarla_á
su hijo, y que en vez de un náufrago serian dos; sm
contar con QUe la embarcación quedarla á merced de las
furiosas olas y se estrellarla contra los escollos, pereciendo en ellos sus fieles compal'leros de jornada; y con
todo este rápido pensar se Quitó el primer impulso, se
sentó de un golpe sobre la popa, enderezó el bote hacia
la costa menos cercada de peligros y gritó con voz empal'lada por la emoción: "¡Eh, •·Teporingo," lárgate una
tabla á ese muchacho!" Y dirigió por última vez la vlHa
sobre la ola inmensa, en cuya cima se vela como un
punto negro la cabeza de PaQuito, que luchaba desesperadamente por tenerse á flote ....
La tahla fué echada; los marineros siguieron bregando con el mar, y el norte amen¡:uó notablemente en la
zona á Que Pancho habla dirigido la prol; ya s~ vela la
playa; la tierra salvadora estaba cerca; los remos, infatigables, veloces, ponlan alas en aQuella desesperada
y fatigosa marcha; se hallaban inmediatos á la onlla;
súbitamente, traidoramente, vino una racha de viento
y un golpe de mar, y el bote se volcó en las aguas; todos quedaron nadando desaforadamente; Pancho, con
valentía muy del caso, se zambulló por el lado de proa
del bote, y salió con parte de un cabo apresada entre los
dientes..... (Ahora, muchachos, á tirar de este chicote! A grandes braceadas llegaron á donde Pancho estaba todos los tripular.tes, nadaron Juntos hacia la
playa, que se vela alll nada más, y por término de este
desasosiego pusieron pies en tierra; después se arracimaron al cabo y con fuerza tiraron hasta situar el bote
á buena distancia; volvieron otra vez al agua, se pegaron de hombros á una de las bandas para voltear el bote; en seguida se pusieron á achicar; el viento seguía
soplando menos intenso; el oleaje arrojó á la playa los
remos y_ otros aparejos; colocáronlos dentro de la embarcación y por la playa se fueron arrastrándola hasta
ponerla en lugar seguro y cercano de Veracruz.
Acoderado el bote, á pie siguieron camir o del puerto;
llegaron entrada la noche sin hablar palabra; Pancho
iba cavilando la manera de dar la fune;ta noticia á su
mujer. •. ¿qué harta? .... y con este pensar se encontró
en el zaguán del patio. Entró resutlto; su mujer, como
de costumbre, rstaba embutida en inmutable SIiión haciendo flores con con chitas y caracoles, las cuales bien

EL MUNDO ILUSTRADO
vendla á los arribenos en todas las temporadas
viemo; era _
ocupación muy suya, á falta de otra:.
concordancia con sus achaQues.
-1Ya estoy de vuelta! . .
La mujer de Pancho mostró extraneza por
tan inesperada, ~briendo mucho los ojos.
-No tuvimos bempo de pescar....jQué hablamos de
nerl .• . . el maldito norte nos cogio cuando está
para encamar los anzuelos ..•• y lo corrimos
lt
creo que lo corrimosl. ... Alli está el valiente ••re·--IYl
y el lengua larg~ del "Diablo" , que pueden dec rlo
¿y? .... ¿y?•..• 10ué demonios! ¡Paquito se ahogóf ··•·••
No hubo explosión de exclamaciones porpartede._,
lla mujer; vinieron las lágrimas á sus ojos; dejó de lat
manos la flor comenzada; se apretó la cabeza como si•
ella hubiera recibido un remazo de Pancho y llorósn.,
ciosamente, con quejidos débiles, QUe parec1an los . .
llidos de un cachorro ..•
Era hora de Que visitara Rosita el cuarto de Pancllo:
en viendo llorará la entrada á la madre de Pa~ulto, ,
éste ausente y á Pancho hosco y murmurante el
zón le dijo en un vuelco lo .¡ue no pudieron decirle la
mudez de aquella enferma mujer y la brusquedad
aquel impasible hombre . . --¡·Pacol ¿vtrdad?...-asutcontc?Stó Pancho. Y la donce la ~e desató á gimotea,
con &lt;1esbordada pena, y entre sollozo y lágrima vtn,
contó sin rubor que era promttida de Paco y Que mlldló
lo Quiso desde que fueron pequenos; abrazaba á la adre. y para inQuirir los pormenores de la tormenta llebiaba á borbotones á Pancho. Se divulgó por la
la noticia; unas vecinas compadeclan al pescador yotra
dec1an:-1SI. él tiene la culpa, por haber llevado Apescar
á un monigote_ Que e~tabn bueno par1;1 usar muletas!. ...
Rosita ofreció acompal'lar á la familia de Paquito-.
ta Que se cumpl eran lo:. nueve dlas del duelo; y se que,
dó á dormir con permiso de la lavandera.
A los tres dlas de esta desgracia, muy de mallllll,
cuando aún los vecinos dormlan. se escucharon ~
dos golpes en la putrta de Pancho ... ¡Diantre de~
tel. .. •refunfunó Pancho volteAndose del otro lado &lt;111
propósito de quedarse dormido. Los golpes volvien,n
con más frecuencia; entonces se levantó muy de ..a
humor; se vistió en un momento; los golpes segulan ....
-¿Quien es?-gritó Iracundo, y con grito tal recordU
Rosita.
-¡Soy yooo!-respondlan &lt;le fuera.-El diablo que sapiera quién era y o, porque Pancho y Rosita lo 1~
raban.
Abrió Pancho la puerta, y por las claridades matutinas vió á tres pescadores de, la lancha "El Pájaro del
Océano", en seguida apareció Paquito, sin sombrero,
cabizbajo y transido ....
-¡Abraza á tu padre!-ledijo el patrón de la lancha.Paquito se echó en brazos de Pancho: Rosita, entonces,
salró rápida al umbral, y de,atrnAda, sin importarle la
presencia extra/la de aquellvs hombres, sobre la frente
ei.tampó á PaQuito un sonoro beso, borrando en su fuego la humedad salobre de la tormenta para en un Instante endulzar toda la triste vida del cuitado muchacho;
ante aquel grupo los marineros tomaron discretamente
la puerta, que Pancho cerró luego; se acerrarcn á la cama de la madre del náufrago, que despertó sobresaltada
y lloró ruidosamente, mientras Pancho re1a á más y mejor y Rosita cantaba las peteneras que tanto agradaban
á su novio ...
La vecindad, todavfa entre sábanas, para condenar
tan impertinente alharaca, murmuraba:
"Esa gente e:.tá loca."
CAYETANO RODRIGUEZ BELTRAN.

coi.

vednclat

++++++++++++❖+ff+❖❖❖❖❖❖❖i-❖+ff+++++++++❖❖❖++++++++++++++++++++++++++++i-❖++++❖++❖❖❖❖❖+❖❖❖❖❖❖+H+++++++++

l'olonla,-0urlosa. costumbre de Navidad,

Londres -En esDerO. del alio nuevo.

Una anrloea ceremonia de Navlda!I

ALREDEDOR DEL MUNDO

ª

En la Cln4adela de Londres

.
1 uertas de la ciudadela de Londres,
Al llegar_ ll!- no~he ~e c1err~~arJf/mmtar. El guardallaves ó portero
que queda v1¡i-1ldadal por ualn ªragv llama al jefe de la guardia; éste le prese coloca ,11 pie e a ese e ' ,
nta:
gu - ;.Qué traes'?
- Llave.,;.
-¡,Qué llaves'?
- Las llaves del rder
d. ·1ge á recibir las llaves diciendo:
El jefe de la guar 1a se 1r
,
'
-A Dios
guarde
al
rey.
lo que todos contestan:
-Amén.
.
.
durante la noche.
11
Las puertas se cierran y el oficial cuida las aves

.

que a ves
y fieras
fueron
En conmemoración de la leyend que cuenta
•Menes
olacos
vestidos
de
á. ofrecer sus homenajes al Niño Dios, algunos,1n de cafi en ci1.sa ofrecienanimales, general~ente de ~vestruces ~~g:bi!n. recibiendo. además, en
do fn)tas y ~anec1ldlos1 que es stºe~eJ&gt;ªque les son obsequiados. Esta cerecamb10, exqms1tos u ces Y pas
monia se practica también durante el Carnava1•
,Snpentl.,lón de Aí'lo Nuevo

.
hay respecto -í la felicidad que
Entre las muchas superst!c1ones qui extremo curio~a, en Londres.
puede traer un nuev~año, ex~st;l~nst!ne las 12 de la noche, se agrupa la
Momentos antes e que e r
. 1 mpezar á sonar las campanas
familia en el descansr de la. flesc;i:t~rln~ip1o
del'otro, empiezan todos á.
que anuncian el fin e e un a 0
d e een que cada. uno de los doce
bajar,
dando
un paso
por era
é~tos traerán ~onsigo felicidad ,Í
escalones
bajados
represen
a uncam~a;tuª~
m
en el nuevo año.

++❖❖❖❖❖❖❖❖❖+++++++++H+++++❖+++++++++++

~~J,++++++++++++++++++++++++++❖❖❖❖

++++++++++++❖❖❖❖❖++++++++++•h·+ •· ..-

recisa á. veces con las lagunas que suelen
~~lsfntar l~s lejanías ~e unlt1.1oóizontet marino
J
ue el tumbo del olea.Je ~cu a mu~ r~..
-q La visión de su infanc_ia !'esplandec1a) la. fa~cinaba sin que se arrepmt1e.&lt;;e de ello 1redd~
Aquellas pascuas serían¡ para )laría Ypara
de su presente felicidad, porque_ su ic ia
Berta el colmo de la ma a ventura, _dpuels ami
novia se le antojab~ consecucn&lt;:1a de aq_uellos
• . 1
1 más amado de sus I ca es, e
0 r~~ct~ict~1~
bas re;~!~~~~'Lt~ ~ns i1 mas blancas con aromas
años de bullidor~ mii~z:.si, 1
que_ P. t 'praneras· Maria, aquel hermoso Y
adorado caballe1i, ~1~1;~~ 1·fie ,os l~ Ílabían unide IO:"'\s _el? d c·1rn~ había fijado su borla pa~esd;t~!ct~~~te~
Ella no f1bía con certeza
cánd1do lmo
Noel' y Berta, el lindo y frá0
e
á d us almas se pertenecían, pero ern
r:_i, l~ ma~zn~'l.de\~is ahos, recibiría del amable,
de~de
_cu
n
°.s
fald't
de batista no alcanzaba á
gil Jugue ~ Saint Chus una muñeca grande,
clnq~illa, cugt~rrill~. y ya entonces sentltt gad~I bu~nod e c~mo ella 1'a queria, con ojar.os
cubrir la
cuando los estudios de Carlos lo
bien g1 an e,
. d 1.. so color de ro:;a.
nas de Jlor~e su lado para retenerlo alejado en
azules y zapatos e \1aban en ideal peregriseparaban. del pupil~je durante los intermina¡Cuántos srefo~ dJ! 1; e~amorad,t virgen! La
la cla,usui~tes dlas de toda una semana. Pero,
nación por e .ª :~i~nes' anhelos incoscientes
ble~) tr lborozo de los sábados compesaba con
caravana de il·~ba dejafu10 en su esplritu como
¡a.h. suª lh; sus primeras amarguras, entrepasa~a Y. repai, b~illa~tcs astros, como su_ave
c~ecds .ª~~ fr~icÍcln á su amor precoz y verda.irradiac1on'7_ afiares Yentre un desbordam_1e_naªn ose 1ºue iodetinido aún para ella.
perfume d&lt;:; ,tz, d Jizáb·isc acaso alguna del 1c10erf.:
%e había sufrido mucho, y dcsqlacla,
to de_ alegnas, d~ ,. ~l:la1;c{1Íica despedida á
sa tristeza, mu ,L ·!
1d
l\ ~.:\.~~,as habían sido fecundante 1·oc1!&gt; _de
s.us la~i~ d angustia. nacidas en aquel umco
sus aílos df c_c,trn~~\~~.,°~~11~a~ ºbalbuceada ante
las ~oie:, ebrio de su vida,cuando Carlos, abanLa con csi_on
· · , ra' ne la casaría el
period~so~or y tentaciones, se fué á la guerra.
aquel ~iejec~¡° Í \;~~1~ocirncai- toda la historia
do~an ~~10 seducido por su bandera amlJ' su
Jia fehz, ha a e . . . ra encantada que deca.si un1 . so
.
de aquellos afio~, P~~~1 1~ 0 como hálito de flolde~I
·qué dicha! Tras las zozobras. t~as
Jaba su rom~nti~ después de la confesión, dia
l ~ ~:isÚo~'l. desesperación del amargo parenres de pascu1sm zcla r !\ las locas espea ~r
tras los sollozos, eni tan feliz, q1:1e palm9tras dia. goz~~ise e~e~~riasde lejanas fechas,
1
tes
altanclo como vivaracha colegiala el~}ª
ranzas del m,111ana,,
desianecidas, ((lle per~e\~~~to como cmtndo habhi ~oñado tam? 1,en
algunas tan re~1?~1 t~~ la niebla, borrándose
'una 0 ;uneca grande, con 01azos azules) zadianse co~~~stapiz de su recuerdo.
a~o:; rolor de rosa.
en el fast
.1d
ena cruzaba, reconsp e ·los hal&gt;h vuelto victorioso: allí rstaba el
·Cuánta
•
esemen t e pol&gt;lada
por. to1 d . encant
or aquell,L
,
ado~:tdo c~bailero rubio, el prl mo ru~io.: gallartruyén ose, .P1 _ . infantilismos ele sus d1ecldo y seductor que en la mañana de ~ oel serla
dos los capr~c io:&gt;y~ toda misteriosa cadena en
su esposo, ¡su esposo! ¡Qué raro tener ella un
siete anos! 1tból~
~rend
¡~
u;
suceso
regocijado,
1
1
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esposo! Pero .... ¡cuánto Jo anhelaba!
que
cada.
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su
cerebro,
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veces
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CUENTO DE pASCUAS

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Londres,-Oeremonla de entre8'a. de las llaves de la ciudadela.

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ha.clan los prepara.ti vos de la bo.M1en rr
rmenores del blanco traje ó
~Íia~~ªctelºbo~ciuet de desposada no embargab
or completo su atención, entretenlase
,f~rl para distraer los vagos temores que á.
~-eces ilbergábanse en su alma, en charla con
hermanita. Berta, aquel pájaro revoltoso
s~1 todo lo alegraba al desgranar el collar de
:hoenadas de su lógica infantll.
-~lira, Bertica: tu muñeca ha de ser m~y
linda, vestida.,_ de n?¿i\ comi/~~ l~e i:aev~\~t
me, ¡,sabes? )' a ve1_ C&lt; mo
b'
T _
Claus, pero es preciso que t_e portes ien. ~n
drá los ojos azules, Y el t raJe será blanco, acu rdate.
.
y Berta meditaba en aquel tra}e de que
tanto oía hablar y del que suloconoc1a el colo¿,
grabándose con persistencia en su cerebro e
ñiña la idea que de él se formara.
.
Berta y :María soñaban, soñaban co_ntm_u~mente con sus amados id&lt;:alcs: el ~•ánd1do hno
de carne y el lindo jugnet1co de se1s.a!'lo,;, P:isa·
ban los dias ansiando la llegada ele :ia!n~ ºtus.
y cuando el_sol de la mañana de Noel or~ba con su gloria las flore,; de pasc~ia, un n~~ 0
til&gt;io fué á be.c;ar ht frente eucarística de "\1~rfa,
del hermoso Jiri_o tro!lchado por la fiebre,
acababa de morir dehrando dulcemenbte cd~n.óe
liudo caballero desu alma Y con la en 1c1 n
viejecito.
,
\.si entre flores, muchas llores, sobre el tum~lo 'albo, como su traje, como su ~}ma. cqmo
sus castos azahares hi sorprend10 Bert1ca,
que a(m medio dormida y toda azor_adti por el
extraño espectáculo de muerte, emp1!3&lt;he so~re
la punta de los pies para ve~la meJor, exc amando sonriente en su obseslon:
-¡Ay, qué linda! .... ¡,Es ml mníleca, mamá?

ft

qu1

re1

F_~DERICO UnRBACH.

�EL :'IIUNnO ILUSTRADO
bravos, es indudable, sobre toclo el primero Y
el quinto.
Fuentes estuvo muy bien en su primer toro,
haciendo una labor de inteligente, serena, tranquila y como merec!an las condiciones _d~I toro,
alf{o receloso en la Ílltima parte de la llcha.
En el resto procuró salir del paso. y en banderillas dejó bien sn famit adquirida.
)lontes estuvo admirable, sobre toclo en el
quinto, derrochando valor. C'on banderillas, lut'ido rn dos pares.
.
"Bomblta," c·omo siempre, ale¡!re. traba¡ador, siendo, en tin, el torero moderno que sedu- ·
ee al pÍlblico en gerwral. En bandtirillas, no l'a.be pl'dir más, y por todo esto su rogidiL caust'&gt;
profunda impresión.
Era el sexto cornÍlpeto, negro jir(m, bizco del
derecho, manso r traidor. ·•Bombita" estaba
ebrio de placer por la ovación continuada que

r la cándida avidez
del que ignora toda t•osa:

EL )IUXDO 1Ll'H'THADO

y pienso: ¡,qu(I pensará
el gracioso rapazuelo'!
;.Hi acord{111dose estan\
de algo que dej6 en el cielo'!
;, Por qué tan grande atcncii'i n
en su mirada profunda,
que me toca el l'oraz,ín
y en dulce dicha me inunda'!
lloras enteras de paz
inclinado sobre el niño,
mirándolo faz á faz
con inefable cariño;
sobre el cochecito aquel
que el bordado tul cletiencle,
soRtengo siempre con él
diálogos que nadie entiende ....
:'iliento: porque á traducir
súlo la madre ha acertado
mi callado discurrir
con el niño sonrosado.
EN!IIQUE I!EHNAXOE¼ :\(!\' .\RES.

00
A LUCASTA
(De Lo1,elace)

Xo me llames criiel porque el enl'anto
de tu cariiio dejo:
no me llames l'riiel, bailada en llanto,
porque á luchar, cual paladín, me alejo.

Ricardo Torres. "Bomblta",

La última corrida de toros

Un astro nuevo en mi sendero luce,
tenio otra nueva amada·
un nue,·o amor mi corazón seduce:
'
el acero fulgente de mi espada.

La cogida de ''Bombita''
El beneficio de Fuentes, que por sí solo enL
ya motivo de gran entusiasmo para los aficioUna buenP ttvara."

habla recibido, y deseando hacer algo grande,
Janz6se á los medios de la plaza para hacer el
cambio de rodillas. El toro sali6 con gran velocidad de las tablas: "Bombita" cargó la suerte
á la derecha, pero inútilmmte; el to10 no hizo
caso del engaño, chocando formidablemente sobre el cuerpo del torero, arrastrándole en su
vrrtiginosa carrera.
Rl espada se levantó pausadamente, di6 al,uno.s pasos. pero no pudo más, siendo conducido á la enfermer!a. La cogida ha sido de gran
importancia. por ser un fuerte varetazo que
rompió parte de las l'Ostillas, lesionando éstas
y uno de los pulmones.
·
Xo obstante, esptlrase la t·uración del diestro.

•

MUDO IDIOMA

Una. estocada de "Bomblt:1"

nados á los torns, dejan\ recuerdo indeble en el
ánimo del públiro, por ht rogida que sufri!', el
simpático mal ador Ricardo Torres. ''Hombita."
La entrada en la plaza fué monumental, pues
ante la buena fama de los toros de P1l'clras Xegras y los tres espadas que toreaban. no era posible pedir nada mejor ni más escogido.
Que los toros cumpliero11 en ieneral como

ruentcs r, m'l.llt:ulo un '\¡ultc".

)J as mi incostancia, que te arranca llan
perdonarás un dla:
sabrás, al fin, que no te amara. tanto
si no amara el llonor m{is todavía.
ls)rAEL EN!HQUE , \ RCI~IEOAS

00

Saleen ondas fu~aces de la azul chimenea
y al espacio se extiende cual simbólico rncaJe;
ya se esfuma en las redes del ob:,euro boscaje,
ya se pierde en el campo do el 11enMar florea.
Sabe historias sangrientas que copiara la 1
para el rojo profundo de mi negropaisaje;
y es el incieuso que huJe por el seco ramaje
de la rosa.que sobre las colinas humea.
Cuando alegre se escapa tras el mistico p
por la rieja ventana del hogar adorado,
dice de la caricia de los casto:. amores¡

Sobre el cochecito azul
en que reposa mi hijo,
abriendo el bordado tul,
en sus ojazos me fijo;

Arte foto¡¡rtlflco.-Pa.ls&amp;Jes de Invierno del bos11ue de San l'edro (Morel!a.), J)OT ,Jesús Vlllalpando,

EL HUMO

Y al trepar confundido con las nubes tranq
parit el PadreDhino de las rerdes pupilas
llera el himno robusto de los trabajadores.

y él me mira á mi á su vez
con la mirada curiosa

l&gt;ELIO SERAYIL&amp;

Recuerdos de mi Patria
:X,tda llar 111.ís lindo ni más sublime que ,en!{a
ít reju\'enecer al anciano y á avirnr el ardien~e
,tmor del jo,·en que hacer reeuerdoscle la patna
en pab extraiio.
Quien haya salido una vez sola ít oir.ot ro id_io·
ma. á rer otras constumbrcs, otras fisonomias
que no se parecen á ni!ig-urn~ de las que nos son
familiares, habní sentido, sm duda. esa her!n0·
s,t sensación que endulza la ridit y ~OIT.lpmne
el coraz(m con tanta ternura que casi siempre
nos obliga á llorar. Xo si: si por fortuna ü .~or
desl{racia he sent iclo muchas ~cces es,t opres1~rn :
siempre me ha herllo llorar: siempre he sentido
esaopresitín cl1•l cora1.ún que me hiere Y que
por razún naturaldeherí(tevadir.~· sin embargo,
quiero sufrirla toda la Y1da Y qmero \'0lvet· a
mi encantadora )hhico .'1 cada momento.
.\doro ;', Espaiia porque a&lt;¡ne!la tierra (]ll_l'
baiianel turbulento ma.rCantabrico Y las ap,tc1bles ola,; del ~lcditerríweo. no tiene m{\S de
malo 1¡11e Jo, c,;patiolt•s que la abandonar.
Aq11elht tierrn benclit,t lllf cn~eñ&lt;'&gt; amar á_ (•L
mía, , por eso la adoro. 1 ue., b1~n. ,1unque, 1, 0
en 1,:~paii:1 desde 11itia, s,&gt;y mexicamt, y_cuando
resohí \'olver ;Í )lt•xico por sexta ,·ez, v111e por
Ja tierra de W,hhington y, desembarqué en
Xurva Orle.íns.
La Luisiana fu(, t iernt fra11ce;;a y til'ne mucho de latiuo aün: por (,sta raz.iín cuand? dcsembarqutl en Xuc,a Orl!'áns. oi hablar I rancés
con mucho g-usto y me supuse por un momento
est M en San SelJast ián. 'rom(, e! t re!'} en, e_l acto
para ir :í la exposici&lt;ín y lle~ar a mi )ll'xic? lo
1mís pronto posible, y l'Uando me en contre en
St. Luis. :\[o.. nsi me falttH,iempo ~ara miar
;í Ja e:qmsicit',11. :-íaturalmentc, no [u.i en bnsc;~
del pabclli'&gt;n dPl ,Japiín ,~ i _del de (.111!m: llegue
i11st intiYamente al ele ;\lt•xJt''-! r alh n. en menos de un seg-u 11clo, con l,t ande~ de la que . no
,·e su patria en 11111chos aiios. a todo .México,
vorque , i ú t'uaul ,ternot·.
;l}ué 111ommient o tan I indo!;_ ~Jen~it~ sea, el
Sr. &lt;:t!neral l&gt;íaz porqtrn COl!Cihm la 1de.t de le,ant ar ese pedestal qu e e!ieie1:r~ t~do u~ yoema ,. ern,eiía toda una J11storia. \ e~á. Cuauhtemoc en el primer ccrtan~en americano, luchando l'OlllO siempre hrazo a brazo con el mundo me ohli!!t'• :í \'er ,í )léxico nuís altoquecomo
lo l·onciuit'i mi melltt!, ) no pude más que aclamar l'Oll toda mi alma el nombre de aquel azte•

Heguramente hablé muy alto, porque ,·inieron á mí un sinnúmero de sefioritas y me rodearon ll enas de admiraciún; me ,·ieron, y en el
acto, con esa mi. tan melodiosa ele mis paisau itas, medijeroncariiiosamentc: ;.Hace mul'lio
t iempo que no 1d. á '.\léxiro, seiiom'! \' olteal'
y rnrcaras to&lt;lasconoeidas. lo hire en 1111 segundo, y'con absoluta segu ridad les dije: ¡'l'odoun
siglo'. ;.Je:.11s, esta seiiora es andaluza'. X~, señoritas; mexicana. Pues ,·eng-a usted aqui , ,ea
lo que hay de norcdad. En este m~m~nto los
,Jurados cali ticadores h an dado e l 11111('0 grnn
premio á Cuauhtemoc, .í esal'ervezaCal'ta Blanca 1· Bohem ia que ,e usted allí r es, corno su
no;nbre lo indica. l\lexirana, de MontNrey.

,·e

A UNA BELLA
;l&lt;'lor di\'ina. de amor y de 1¡uilnrra,
música dr inefable. nwlodía.
A t raYÍ's de mi ardiente fantasía
como 1111 nt}O lunar pasas ligera'.
Saludo tu harmo11iosa primavera.
dlidii y pura eu el fulgor clel día.
y I u CIIC'l'PO gent il ()llC' l'llYidiaría
im ccríltico cisne de BaYiera'.
¡ Blanra virgt•n &lt;le ensueiio r d!• milagro,
á tu alma Jcw que el amor resume
este recm'rdo sidrral cons·igro'.
¡ \'uélnse rosa mi cantar sonoro,
y que tu brr,·e mauo se per_fume
desllojanclo sus pétalos de oro'.
FmnL.\:- T\T1tr10~.

:t

Co;:ld.~ de "Uomblta",-(Apuotc de Alcalde),

ca.

Arte foto¡¡rl1flco,-l'&amp;llsaJe del bo&gt;que de ,an Plldro Morella), por Jesús Vlllai.pando.

�EL MUNDO IL US'rRADO

EL MUNDO ILUS'l'HADO

Hotel ''St. Francis"
Un Estableclmlento llodelo

Fachada del Hotel St, ll'r11.nc!s.

Const'.1nt emente ~e está diciendo que la ca
tal mexicana ncces1t_!l de buenos y grandes ¡
lel~ .~ara &lt;1:lbergar a las personas de elev
pos1c1_0!] social que por recreo ó por ne
110s v1s1tan.
Comprendié!"}dolo así los sefiores Keetfe H
manos, han maugurado un establecimlen
magnífico en la calle de Patoni, n11m. 8, con
título que encabeza estas líneas. El sitio es
lo más he1:moso de ::\Iéxi_co por la anchura de
g-ran avenida, por sus dilatados horizontes
las suntuosas residencias particulares que
l~vantan en aquellos alrededores, y por tan
~1~n puede asegura_rs_e que reúne el nuevo ed
fimo todas las cond1c1ones apetecibles de higl
ne y salubridad.
La_ fachada amplia, bell[sima, de moderna
arqmtectu~a, _sólo con verla ya seduce. En Jo
alto del ed1fic10 se destaca una brillante iln,;
minación eléctrica en forma de medio arco
Rei_na en el interior del hotel ese "comfort"
especial en q_u~ son maestros los americanos.
La sala de v1s1tas para las señoras es una pieza lindamente alhajada, con rica alfombra de
tonos verdes y artístico ramaje, con muebles
cortinas del mismo color, con una magníH!i

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FABRIGA D~ "LOS ANG~L~S"
151'1 TULAl'-{C,11'-{(iO [NIDALCiOJ.

Patio principal
5Jala de recibir.

araña I?endiendo del centro del techo, r =un preC!oso piano que ocupa gran parte de 1a:hablta•
CIÓn.

Restaurant

El "Lobby" (salón de espera) está cubierto
por alta montera de cristales; sus muebles son
an~l10s, grandes, de oscura vaqueta. En las es·
qumas se ven pequeños escritorios, y allí converge, digámoslo asf, todo el movimiento del
hotel, como centro de la vida del mismo.
Tiene varios comedores: uno general, otrai
de familia, otro para banquetes especiales, Y
la cristalería, la vajilla, la mantelena, todo es
de suprema elegancia, de suma distinción, estando al frente de la cocina un "chef" de prl•
mera, no sólo para la comida al estilo francés,
sino también á la americana.
Los cuartos y el mobiliario de los mismos no
tienen igual en ningún hotel de México, ha·
biendo algunas de las habitaciones con bailo
dentro de la misma. Además, hay 15 bailos en
toda la casa.
.\.penas se ha abierto el 11otel «St. FranciS&gt; Y
ya está casi lleno. Las personas de gran posl·
ción que en estos días han llegado á México,
han ido á parar alli1 encontrándose entre ellas
el n:tillonario )lr. Sttllwell,
que ha venido co!1 l~
turistas, 40 de los cuales viYen en el citado
establecimiento.
. Nos deb~mos felicitar de que hoteles de tanta
1~portanc1ay lujo y que signiflcan un fue!te ca·
p1tal, se establezcan aquí; ello prueba la 1mpor•
tanela de la metrópoli, pues sólo así se com·
prende puedan existir.
Creemos que el "restaurant" público del hote) &lt;St. F1·ancis&gt; ha de ser un punto de reunión
anstocrát1co, por la grandeza del salón\ por su
''menú" exquisito y por su delicado "ouffet",
qlle es otro de los mejores departamentos de la

casa.

Entre las negociaciones industriales importantes del pa!s que se distinguieron últimamente en la Exposición de San Autonio, Texas,
se encuentra la del Sr. Martín García,, 11otable,
excelente fíibrica de hilados y tejidos de lana,
fundada en el año de 1888 en Tulancingo [Estado de Hidalgo].
La importante fábrica de "Los Angeles'' ha
logrado conquistarse gmn crédito y fama en toda la República, por la perfecci6n alcanzada en
sus trabajos,encomendados á operarios mexicanos que han logrado adquirir una habilidad en
sus labores digna de encomio.
La instalación ele los talleres se hizo desde
un principio con todo escrúpulo, bajo la dirección del actual propietario Sr. García; todos los
departamentos se dotaron de maquinarias modernas montadas á todo costo y, en general, en
todas y cada una de las dependencias de la fábrica se puso especiál atención para lograr obtener magníficos resultados y para hacer que
los obreros gozaran de grandes comodidades,
pudiendo, así, trabajar con todo agrado, alcanzando actividad y perfección en sus obras.
Desde que los productos de la fábrica empezaron á circular por los centros comercilLles del
país, el público aceptó gustoso dichos productos y en poco tiempo alcanzaron tanta fama
que fueron buscados con \'erdadero ahinco,

siendo preferidos sobre otros muchos del mismo
género elaborados, ya en establecimientos simila1·es del país, ya en casas de origen extranjero.
La constanci,i del señor García, su esmero y
afán, su ,·igilancia constante y escrupulosa, no
quectarun sin premio, pues lograron atraer al
público consumidor, y en poco tiempo las demandas aumentaron de una manera sorprendente y, naturalmente, con ellas el éxito pecuniario.
La gran producción originó nuevas é imperiosas necesidadesque era preciso atender y llenar para dar mayor impulso á la negociación.
Inmediatamente se procedió á hacer la reedificación del edificio, ampliando locales, hermoseando los talleres, substituyendo las máquinas
por otras más perfectas tomadas de los ultimas
modelos, idénticas á las que se encuentran instaladas en las grandes fábricas de los Estados
O nidos y ciudades principales de Europa_
El esta.blecimiento manufacturero se convirtió entonces en uno de los primeros del país, y
sus productos, ya más perfectos, circularon ampliamente por toda la República.
Todos lo individuos empleados en la fábrica
de hilados y tejidos del Sr. Martín García son
de nacionalidad mexicana; ha querido el exce·
lente propietario educar al open.río mexicano,
hacer de el un hombre hábil é inteligente, dar•
le todos los conocimientos necesarios para que
iguale ó supere á los obreros extranjeros, para
demostrará los que no lo creén, que los individuos de la clase trabajadora del país sólo necesit:m ayuda y estimulo para desenvolver las
magníficas facultados intelectuales que poseen.
Las mujeres han encontrado también abrigo
en la fábrica de "Los .Angeles"; 50 mujeres trabajan en los talleres, ganando buenos jornales
que les bastan para llenar sus necesidades, recibiendo á la vez un trato amable y cariiioso
que les hace menos pesado el trabajo_

..

*"

Los productos de la fábrica del señor Garcia
han alcanzado en las exposiciones y certámenes
verificados en diferentes ocasiones, premios y
recompensas, en competencia con artículos de
casas extranjeras de alto crédito, lo que de·

muestra su calidad suprema y su perfecta elaboración.
En la Exposición Coloml&gt;iana de 189:J. alcanzó premio, lo mismo que en la Exposición Universal de París en 1900, en la Panamericana de
Bútialo en 1901, en la del Estado de México en
1903; en otros certámenes de menor importan-

cia ha obtenido también medallas de plata.,·
de bronce y diplomas encomiásticos y, por últi·
mo, en la Exposición de San Luis )lissouri en
1904-,alcanzó una de las recompensas superiores
llamadas "Gran Premio", y en el último certamen veriflcado hace poco en San Antonio, Texas, se conquistó también una grande y merecida recompensa.
El éxito, siempre creciente, de la magnifica
negociación del sefior Garcia, hace creer que en
poco tiempo los productos mexicanos serán es
timados de igual manera que los extranjeros
procedentes de establecimientos norteameric,Lnos y europeos, y las fabricas mexicanas instaladas como la de "Los Angeles",ser~n en breYe
de renombre universal.

�Oriental.
Danza.

Letra de Roben M. Campos.

Lento.

Música de Ernesto Elord11

3

3

3

el mi _ nar;
cie_lo a _ zul. ..

v1er _te su luz de en _ sue_ ño eo la mez
hombros des_pliep;a uo man_to de es..tre_llas

La !u _ na
So_ bre tus

-

p

3

bu_ ya_mos
can _•ta! que

t.

3

pron _to m, duL ce
vue _ le de a_rnor

due_ ño, que es la
can . to á los

-

so
al

_

ña _ da • no _ che de a _ mar!
cá _ za. res de Stam _·r.---- : : r - ...,
t.

,¡,

12.

1

1

•

~

dio_ sa
pron _to!

bu!! Vierten ra

12.

luz de esme

ral _ da
- qu,e
_ ro

tus o_ jos
bP._sar á

be _ llos·
so _ las

.•
•

"' 1!,li

de ver_ de
tu bo_ca eo

y un haz de
Ju,_ na
ven pre_su _ ro_ sa

mar,
flor,

co_ mo gmr _ na!. da
que de amor
mue. ro

•

9

tus blondas
P.n _ tre tus

trenzas tus blondas,
bra_zos en-tre tus
9

3

lt.

11 2.

tren_zas vie_ne á be . sar! Hu_yamos
bra-zos 01 _dodea __r.-------r-"m"-o=r._ _ _ _ _ _-

lt.

112.

•

3

�mtxico, 2a. San francisco, no

1

10.-v\/\A,

. ~0uctdalaiara. toptz totilla, nos. 43•4s

1

Regls t r,ulo como °:Uct.lo de segunda cla8", en 3 de Noviembre de 1894.

¡

Año XIII-Tomo 1

lmp.re8o en papel de la Flibrlca de San Rafael.

México, 28 de Enero de 1906

'

Existencia colosal de~

.

1

:

1

Wil1D)~Il~§o ~~Il§1f~ILIB§o' IL[JN~§o
•

Talleres Modelo para fabricar

1

'

· cragalucts, Uidritras Jlrtisticas, marqutsl~as. .·

•

1

1

.

..

'

· ·Grar,des Almaceoes de Obras de Arte.

1◄ ¡tf!t.¡ ~.¡ :!

fi¡-)fil]lÜ(illlf éál§ 0 !E§~tlllililOllIF@§ Mi&lt;ID§éálll~&lt;ID§0
J1l~tlll@IF~Il@§o ~[b)D~il@§ cdl~ IF@lTilÜéfü§Il&lt;ñl
· • .
1 _,

·

·--

y cdl~ ILlÍIÍni

·.~ I};)©liféfü ~~@@Il@§o

,.

Oran surtido de ESTAMPAS, GRABADOS, FACSIMILES, .·..
CROMOS Y OLEOORAFIAS.
- ..

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1.

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Espoos dt ,antasia, Obras dt cana, tonsolas, marcos, BiombOs;'_ _.
~jardintras•~

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Mat6rlill6S Dilril flrtlStilS. ', --- Utll6~ oara IDOBnlBro¡,
Riquísimo Surtido de E.stuches de Matemáticas. · · .:·,
Lápices, Papeles para Dibujo, Tablas, Cartones
Cajas de Colores al Oleo, Acuarela y Pastel.
Esn,erada f abricaciór, de~

y

Papeles Preparadri,s;

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-. VITRINAS PARA MOSTRADORES, APARATOS NIQUELADOS
· ,
PARA APARADORES.
GrélnOíSIITTO SurtiOO 06 Papel~.Tap_iz~:;:-~ ·
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M~r6o~ Fior6nt1nos uPinturas 6TI ror66Iona. ,· .;~ :· ·.
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MR. PAL.,LIERES,
ELECTO PRESIDENTE DE LA REPU BLICA FRANCESA

Número 5

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1906, Año 13, Tomo 1, No 4, Enero 21</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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