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                  <text>YISllf NlOS GRANDfS AlMA(f NfS
Y-V

Reglstr11do como artlct.lo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

"'ºE""
A..A

México, 4 de Febrero de 1906

- Año XIII-Tomo 1

+++"++++w.............................................

.

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. . . . ..,.................................. .
."'V'mtxtco, 2a. San Jranclsco, no 10•.Jv.-.

---

Número 6

--

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Surtido constante y selecto de.Obras de Arte.
Orar,

- --

LA ONDA FRIA

CLAUDIO PELLANDINI
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lmpN!eo en papel de la FAbrlca de San Rafae~ _ _

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o,pósito~d,~

VIORieS. eRIST1\LBS, LUNRS, ESPEJE,S.
El Mauor SurtiOO 06 la R6Dú0116a 60 ·Papel Ttipiz.
MARCOS TALLADOS Y DORADOS DE TODOS ESTILOS.

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I6§ttéólmru IJD®§º ~ rr@ mm&lt;ID§º ~ ir~:dlD&amp;1 cdl@§º
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. Miniaturas sonr6 ror66Iana.
--J""V'V'va ~iirmil un ir@

~§ Ilil11;..@Il

tt~ ºº ~ Il JP) ~ IL Il RF \

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~~

...

UN GRUPO DE INDIGENTES CALENTÁNDOSE AL CALOR DE UNA " LUMINARIA" .

�F11nd1dor y propietario,
LIC, RAFAEL REYES ll'IIDDU,
Director,
LUIS 8, URBIIU,

Gerente,

Secretario de Redacción,
JDSE 80IIEZ UllRTE.
Bnbscripción foránea, Po~ trimestre.......... U.60
En la capital, al mes.................................. l,!IA

LUIS REYES SPIIIDDU,

Loe &amp;8Ullto&amp; de redacción deberán tratarse directamente
oon el Secretario.
lo•• dowuol•o11 orl1lnaloa.

Croquis de viaje
Campeche, 18 de enero de 1906.
Ayer volví á ver el mar, después de cuatro
días de ausencia. Nos hemos hecho amigos el
mar y yo. Gusto de charlar principalmente porque me habla, sin herirme, pero tampoco sin
consolarme, de mis desventuras de ayer, de mis
tristezas de hoy, de mis desengaiios de mañana.
Lo que sufrí, lo que siento, lo que presiento,
vuélvense narración, confesión, confidencia,
cambiadas en el seno de una simpática intimidad que me hace mucho bien porque sé que mi
nuevo amor es discreto y sincero, y digno de
mi confianza y mi cariiio. El sí que no me contesta con palabras triviales, con entonaciones
fingidas, con cli~és y estereotipias de piedad; él
sí que no se ofende por mis torpezas ni me rifle
por mis debilidades. Se contenta con oir lo que
calladamente le cuento desde el fondo de mi
espíritu extático, y, á mis preguntas, á mis insínuaciones, á mis meditaciones, responde siempre con vagos conceptos, con voces misteriosas,
con veladas cláusulas, cuyo sentido, que no logro aclarar, me penetra como la evocación de
un poema arcaico, como la sentencia de un libro de Kábala, como el versículo de una profecía.
Ayer volví á ver el mar. No entré en él, no
acaricié su dorso azul y plata; lo saludé desde
la orilla, sentado en un pedrusco de la playa.
Abrí cuanto pude los ojos y el corazón no bien
lo sorprendí á lo lejos, en el fondo de una calleja
por donde precipitadamente corrí hasta la arena en que el manso oleaje se entretenía en tejer y destejar orlas y bordados de espuma.
-Buenas tardes, señor mío.
-Buenas tardes, hijo.
Y nos pusimos á conversar, libre y desenfa.
dadamente.

*

* la visión radiante
Me he levantado hoy* con
de mi compañero. A mis pies se encarrujaban
en perenne persecución, las olas opalínas y blancas, como llechas de ajenjo y leche; las olas que
se envolvían y rodaban en lentas y
atrevidas curvas, en cavidades arquitectónicas, en voluptuosos y femeninos estremecimientos. ¿Qué
color es éste, inde1i.nible y raro, con
cambiantes de piedra preciosa y
opacidades de cristal sucio'? Es uu
verde diluido en albura brumosa.
que aquí y allá, de pronto, inesperadamente, al salto de una onda, al
brinco de un rayo de luz, brilla y
chispea, con fuegos efímeros y repentinas transparencias. El agua
me distrae, me absorbe, me hipnotiza con la terquedad~cte su monótona agitación. Las olas llegan, se
deshacen, se van y vuelven las mismas, airosas, suaves, con su claro y
corvo seno de jade antiguo, y su flete de vidrio frágil,y tornan á romperse en volutas pomposas de
espuma amarillenta que parecen grandes
flores semideshojadas y deshechas por el soplo del viento.
Mas esto que
sucede aqui á
mis pies, no es
Jo mismo que

pasa un 'poco más allá, donde las aguas de azul
de lapislázuli, de compacto y firme azul, tiemblan dulce y rítmicamente con movimientos de
seda vieja arrugada por una mano cuidadosa.
En la linea del horizonte, enrojecido en la ancha faja del crepúsculo, sobresalen los triángulos blancos de dos velas de barca, y, como esqueleto de pájaro gigantesco y extraí'io, la arboladura de un buque anclado. lle querido mirar
el Occidente; imposible: una rodela pequeña de
oro en fusión es el sol; pero irradia resplandores tan vivos, que las pupilas heridas, que al
momento cubre el párpado como una defensa,
cuando vuelven á descubrirse siguen reproduciendo en el aire sereno las ruedas moradas y
temblorosas del deslumbramiento. Pero el sol
cae con violencia impaciente y poco á poco la
sangre de rubí del ocaso-que las nubes obscuras estrían con rígidas erizadas bandeletas, como fantásticas y enormes salamandras- se
hace enfermiza y anémica, y conrierte sus oros
y púrpuras fulgurantes, en pálidas violetas, en
;vinosos lilas, en cloróticos ocres, en tibios y
románticos amatistas, en cremas desteiiidos,
en lánguidas y oto!Iales rosas. Y ya puede verse
el sol frente á frente: una hostia áurea que se
hunde encendiendo el agua; ya no ciega; al contrario, acaricia los ojos con su oro transparente
y luminoso. Se hunde como una colosal moneda que una gran mano invisible sumergiera en
el mar para lavarla y purificarla. Con una curiosidad conmovida miro este Poniente maravilloso. Ya sólo la mitad del disco quedó fuera
de las ondas; ya sólo se distingue un pequeño
segmento que en el minuto mismo de desaparecer transforma su oro intenso en un hervor
de v ivas y claras esmeraldas.
A partir de este instante, la policromía marina va uniformando su tonalidad en obscuros
amarantos con salpicaduras de diamante, y un
cabrilleo metálico reverbera en las confusas lejanías. El cielo profundo obscurece los zafiros
de su bóveda, y en el pedazo más limpio y hondo, parpadea, con irisaciones de joya, el pensativo Sirio.

***

Y entonces, cuando la tarde comenzó á dormirse, mi buen amigo el mar, que es un insomne delirante, me habló. ¡Qué bien que me habló el mar con sus bitónico chasquido! ¡Chas!
al chocar en la playa; ¡chis! al retirarse. ¡Chas!
¡Chis!
Evocó mi vida. Parece que lo oigo y que descifro sus reflexiones:
-¿Y qué es tu vida, pobre diablillo del mundo, qué es tu vida? Mídela con la mía; compara tu dolor con mi grandeza; piensa en tu destino contemplando mi horizonte; pon tu pensa-

miento sobre la lfnea donde me jmit.o
cielo. ¿Verdad que todo dentro de ttaa
liece, se desvanece, se esconde? Eres 1lll
que sufre, un átomo, y te quejas co
mon_taña. Arroja sobre mí tus penas, y
monas, y tus esperanzas y tus des¡¡
verás cómo caben en el hueco de una
inmensidad que miras, con los ojos y el0
abiertos, bastará para anonadarte en
templación sin ideas. Una sensación de
y abandono, de apacible nirvana, dllut
en un olvido misericordioso. Siente,
suefía, pobre diablillo del mundo, que
sueños humanos pueden compararse á
deza.
¡Qué bien que habló el mar, sobre Jaa
de la playa, con su bitónico chasquido!
Cuando me levanté y alcé la cara al
mento, los tres broches diamantinos del
de Orión comenzaron á hacerme guillos
sos y risueños. Muchas estrellas, inc
en el sombrío turquí del espacio, cln
perezosamente, como la llama, sin tu
las lámparas recién encendidas.
Las calles del pueblo estaban solas; Jaa
tas y las ventanas, cerradas. Mis ples
ban con frecuencia con las yerbas que, en
vimento quebrado, salían por las junt
las baldosas. La noche había caído.
noche de la costa, tibia y callada. Por
de las bajas tapias y de las azoteas de laa
asomaban sus puntas, de verdura em
brada, los jardines. El ruido de mis
apagaba con el coro estridente de los grl
brisa oreaba, susurrante y fresca, mi
mis manos. Un perro callejero seguía
mildad canina mis huellas. Algunos
del alumbrado público picaban la som
su flama rojiza.
Y yo, aconsejado por mi amigo el
una contemplación sin ideas, caml
aquel silencio.
De repente, á la salida del pueblo m
me detuve: era preciso despedirme de
jo mentor que rumoreaba bajo los tem
luminares de la noche. Lo vi largamente:
vía estaba azul, azul ennegrecido y como
sionado en una red de fosforescencias de
Abrazado al tronco oblicuo de una palme
yo penacho, bañado por el fulgor del el
recía un surtidor de luz de estrellas, le
mi amigo el mar:
-Hasta ma:i'iana, señor.
Y luego, le dí la espalda; y, en aquel
trante silencio lleno de rumores misterl
guí mi camino, pensando con tristeza t
la, en una mujer amada y ausente . .. .

. EL MUNDO ILUSTRADO

....-. ·--· ..-... ·- ,.......,,
MIIUCO C~TaT Ct..Ue

PROYECTO DE FACHADA PARA EL EDIFICIO DEL "MÉXICO COUNTRY CLUB."

La resurrección de la picota
-1~ucho
o¡·o' señores maridos,. del 1lado de la
p:1poderosa república no~teamencana.
.
La luz viene del Oriente; pero _la moral, la
disciplina, la férula, parecen vean de:l Norte.
¡La férula! Si; nada hay de rnet3:fónco e~ el
término y debe tomarse en su sentido genumo
y directo.
Trátase nada menos de un proyecto de ley
presentado al Congreso norteame_rican_o por Mr.
Adams representante de Pens1lvama, e!l el
que pr¿pone que en el distrito d~ Columbia se
restablezca la picota para los man&lt;l:os que maltratan á sus mujeres. No se trata simplemente
en el proyecto de revivir un espectáculo f!º O!vidado para los bobos que abundan en el distrito de Columbia como en todo el haz de la
tierra.
El diputado Adams no se conform~ con un
tablado y un poste en el que se exhiba co~o
delincuentes de sevicia conyu(ral, ya á los atlllados y funcionarios de las sociedades protecto:
ras de animales, ya á los clergymen casados :Y
mal avenidos, ya á los pastores cuáqueros, tan
mal avenidos como mal cas~os. Adams comprende que sin dejar de ser mteresante, puede
pronto deg~nerar en banal el espectáculo de un
redingote, de una corbata blanca, d~ un sombrero de copa y de dos pialeras, al pie de ~bn!L
vi a maestra. Y para salpimentar la exh1, ici8n yexornarlacon todo el decor3:do~~atrezzo»
que amerita y que la "obra requiere , propone igualmente que el "ex.hibito" sea azotado
mJtódicament¡ y á interval~ r~gulares en medio de las aclamaciones del publico.. . ..
El hecho es grave y debe producir_ Just~ficadas alarmas en el mundo conyugal. S1 partimos
del principio de que si todo se hacia 3:ntes á la
francesa, modas, legislación, arte y hter~tura'.
hoy todo propende á hacerse á la 3:mencana,
que el imperialismo yankee todo lo mvade, en
todo se mezcla y á tod_o al~anza, como h~~e un
siglo el imperialismo mgles, nada t~ndna 1e
extraño, de remoto ni de inver~síll!il que ª
picota plantada en el modesto d1~tpto de Columbia, cundiera. floreciera, fructificara Y acabara por invadir el mundo en~ero. .
Nada en efecto más contag10so é mvasor que
el ~al ~jemplo. si el proyecto de
td~::'t:
no fuera un solemne disparate, na :a, a
que temer de él; podría darse por cá~to,&amp;ue
nadie lo secundaría ni nadie llegarla J~i
lo Pero desde el momento en que se tra a e
u~ desatino, todo hay que ~emerlo, la a~opción en el distrito de Colum_b1a, la generaliJªi
ción en toda la Guión amencana¡ el paso . e
dislate á través de los océanos Y ~e las c~rd1lleras, Y la picota. Y el l~tigo gratuitos, umversales laicos y obllgatonos.
.
Ahora bien, Mr. Adams es tanto ~ás m~!~~
sato cuanto que es casado. Puede, sm gé
de eluda afirmarse que no maltrata á su esposa; pero ~in género de duda también ffede aseverat-se que su esposa lo maltrata á . el inNo es comprensible de otro mü&lt;:1° q1;1e
11
forr,unado representante de Pens1ltva~na,p
condescendido en tan escabrosa ma ena J
•
tádose á la resurrección de los azotes Y de las
penas infamantes.
.
t
aSi el proyecto hablara de picota Y azo es!se
ra el cónyu~e que maltrata á su tn{uge,iRdad
Los principios de la igualdda~ Y ~~m~tto en
quedarían á salvo. Pero es e ~1
•
varaque en punto á sevicia no hay mfamia Y

MJ

l.

:lsª

zos sino para el marido, y no,. en su ·caso, p~ra
la mujer, el asunto se complica y ?e. necesita
que el autor del proyecto sea un 1d1ota ó un
subyugado para que se preste á los tenebrosos
proyectos de su esposa y de las esposas de todo
el mundo.
T
, •
¡ y esto pasa precisamente en :N ort~amene:a,
justamente en el país que ha merecido el dictado de &lt;paraíso de las mujere~ con tanta ó
mayor razón que París el de &lt;mfierno de los
niños!&gt;
.
. .
¿Pues qué quiere y á qué asp1ra la mu¡er
norteamericana y en part1cu]ar _la respe~a):&gt;le
Mistress Adams1 ¿A qué &lt;panática&gt; cond1c1ón
el sexo débil quiere _reducir a~ f_uerte y en qué
ergástula quiere obligarlo ~ v1vll'? ¿No le ba"?ta con la libertad de que disfruta .Y con las libertades que se toma? ¡,~o le sat1stace q~e el
marido muera de consunción ~ de d_1speps1a en
su pupitre de hombre de neg0&lt;?10s mientras ella
huelga, derrocha y goza endlamantada como
una odalisca turca y soberana absoluta como
una reina india?
.
Que la mujer mexicana, dulce, SUJl1;1sa, buena, mejor, la peor de ellas, que ~l meJor de los
hombres, pida á la l~y pr~te~1ón Y amparo
contra el marido veleidoso, m~iferent~ ó crue),
santo y bueno; pero que la muJer. amencana p1·
da todavía más cuando t-0~0 le tiene y de todo
disfruta, cuando es más libre,. más resp~tada,
más mimada y mejor obedecida que muJer alguna en la tierra, francamente es_muc_ho cuento y hay que convenir en. qu~ nadie .m nada_ es
capaz de calmar las aspirac10nes DI de saciar
la ambición humana.
El secreto de todo este lío está encerrado en
el dicho vulgar: &lt;Le tienden el pie y se toma la
mano.&gt;
ó
.
. Dondequiera que el hom~re 1.ª mu¡er. !)O
encuentran obstáculos, res1s~encias, OP?SICJO·
nes; ahí donde fácilme!}te ?btienen y fácilmente conquistan, sus aspiraciones crecen ~~ta la
hipertrofia, sus ambiciones hasta el delmo, sus
deseos hasta el frenes!, Llegaf!, co.1!10 Marat, á
pedir la vida de d?sc1entos mil aristócratas, ó
como el tirano antiguo, á apetecer que la humanidad no tenga más que una sola cabeza para tener el placer de cortarla.
No es, pues, absurdo, es lógico por e:1 co~}rario que sea en "el paraiso de las muJeres en
do~de se aspire á crear "el infierno de los hombres "
Turquía la mujer sierva se contenta con
el pañuelo del sultán de tiempo en tiempo¡.
con la ajorca de tarde en ~arde. En N orteam ·
rica la mujer soberana quiere ser ella quien deje caer el pañuelo sin perjuicio de aceptar en
compensación la ajorca.
¡y si ahí pararan las co_sas! Pero nada¡ ahora
aspira á la picota y al látigo para el marido con
el refinamiento y la coquetería &lt;l:e que s_ean precisamente un hombre y _un ~ando quienes los
inicien ante el poder legislativo. . . .
Si el diputado Adams ha procedido ~nst1gado
por las virtudes de su esposa. y sugerido por E:l
respeto que le merece y ha. sido capaz de rnsp1rarle, lo admiramos y p~dlmos para él e~ repo·
so del manicomio; pero s1 ha cedido á ~a tiranía
de su mujer, le compadecemos y pedimos para
ella la picota.
. .
.
El feminismo es la justicia par~ l_a IJ:?.UJer; pero si ha de transformarse en la m~quidad contra el hombre, entonces lo. repudiamos como
una nueva forma del despotismo..
¡Que el feminismo sea leve á m1ster Adams!

En

D:R. M.

FLORES.

El nMexico Country Club..
Muy necesaria es ya en México la existencia
de un gran club en el cual puedan efectuarse
los distintos "sports" que en alto grado se van
desarrollando día por dia.
Con este motivo, varias personas aca_ban de
formar una sociedad para la construcmón del
referido local y en la tarde del 25 del pasado
se verificó el acto de colocación de la primera
piedra de lo que va á ser el ''México Country
Club."
d' . .
l
. ·ta
En trenes especiales se rngieron os mvi ·
dos á Churubusco, donde están los terrenos escogidos para levantar el edificio, que ocupará
una área de 2,000 metros cuadrados, siendo la
superficie total del terreno de 800,000 metros
aproximadamente. Para mobiliario y gastos en
general, se ha presupuesto la. suma de $50.oop.
La ceremonia víóse concurnda por todos l&lt;;&gt;s
socios del nuevo club, por el Presidente, seiior
Henri Bwate. la Junta Directiva y los representantes de ·t odas las asociaciones de '·sport."
El club tendrá instalaciones especiales para
toda clase de juegos de esa índole como bol!·
ches, pis~a_para carre~as de_ caballos, automoviles y b1c1cletas, y gmmas10. Además, habrá
billares, baños, etc., etc.
La música del Estado Mayor ameniz? el acto
tocando escogidas piezas, y en obsequio de los
convidados se sirvió un '·lunch-champagne."

00

NUfSJRO PROXIMO CONCURSO
El dfa 28 del corriente mes celebrará "El Mundo Ilustrado" su primer ''Concurso popular de entretenimiento", conforme á las bases que
oportunamente dimos á conocer.
Las soluciones que se nos envíen
deben escribirse en el cupón que publicamos en nuestro número del 21
de enero último, y encontrarse en la
Administración el 27 del actual, á
más tardar. Las que se reciban después de esta fecha, no se tendrán como válidas al hacerse el cómputo
respectivo.

00
La mayor perfección que puede alcanzarse es
la incapacidad para Yer el mal.

*

La vida superior no es un mero re:flnami_el!to de Jo más bajo, sfoo el despertar de la d1v1na imagen que llevamos en nuestra alma.

*
Existen los austeros del vicio y los orgullosos de la virtud.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MONDO ILUSTRADO

fL "M4TCH" fN fLHIPODROMODf PfRAL
Desde que en las últimas carrpras de caba
8e llevó el premio ofrecido por el señor Gen
Dlaz la yegua &lt;Oriveta&gt;, propiedad de ()
jandro de la Arena, quedó concertada ' e,.
apuesta entre este caballero y el señor f'ortin'"'·
dueño de la cWootsey Winiord,&gt; á fin de ·-,
e!1traran en juego los dos animales. muv
c1dos ya por sus magnflicas condiciones ·
Con ~8_1 e motivo. se efectuó una fiesta hl 1
el df~ 2i) del corr1ente, cruzándose en
cantidad. de $6,000.00 entre los propietarios de
las refendas yeguas.
)íontaba la &lt;Ori~·eta&gt; ~I Sr. 1&gt;. Alejandro
,\ mor; la otra, el Sr. Sm1t h, jockey atabadc,
de l)egar de los Esta~os l'nidos. La lucha em,
pezo con gran entusiasmo, notándose desde
principio que la «Ori veta&gt; sacaba gran venta
En el tercer obst áculo (la carrera era de
plee Chase) iban las yeguas iguales, pero al saltar la del seilor Cortina, tomó el salto bajo tropezando en el obstáculo y dando una v~elt4
c~mpleta.. 1!]1 jockey Smi~h quedó en el suelo
sm conocnm ento. La «On,·eta&gt; siguic\ corrie
do y lle~ó á la _«meta&gt; entre_ grandes aplauS&lt;a..
~l senor Sm1th fué r~cog,do y enviado á l&amp;
enfermería, pues resulto con la nariz fractura.
da, desgarrados los labios y algunos dientes ro,
tos. Su estado no es grave.
·
,, Después, se jugó una carrera de «Polo Ponies,&gt; tomando parte en ella, entre otros aficionados, los Sres. N. Hert, ~\ngel )fartínez del
Campo, Alejandro Arena, Bazaine, Furber 7
Felipe !turbe. Lleg6 primero el caballo que
montaba este tílt imo «sport man.&gt;
La fiesta terminó poco después de las cincode
la tarde.

~

\l

NACIQ,NAL

co\
e11f:

HIPÓDROMO DE PERALVILLO. -UN GRUPO DE CONC1JRRENTES.

A

..

TlJLf\

Al término fatal llegaré en brern,
que ya me agobia de la vida el fardo
y mi espíritu en balde pide fuerzas
á un organismo débil y cansado.
De la terrible lucha cotidiana
puedo apartarme con la frente en alto:
si en aquélla sufrí muchos reveses,
también el triunfo me otorgó sus lauros.
No te acongojes. Bien ó mal cumplida
mi labor terrenal, busco el descanso,
esperanza postrera de los míseros
y único galardón de sus trabajos.

. ...... .......... ... ····· ·· ........ .... .
,

.. c'~~~ci~~~pi1:é); ¡;a:¡¡;;r· ¡¡~i·e·;a:s· C()IÍ~~elo
á_tu profunda penar desamparo,
piensa que me alzarias redh·irn
si pudiese tu afán hacer milagros.
.r que, fiel á mi amor, doquier me encuentre
te mandaré á tr,w~s de los es11Rcios
mi fragancia mejor, s i flJere rosa,
y si estrella, el más puro de mis rayos.
Mas si otra humana vida me aguardase
en la región ignota de los Rstros,
hacia ti volarán mis pensamientos
m ientras que no tornemos á juntarnos.
LA. YEGUA "ORIVET.A. 111 QUE GANO LA .A.PUESTA DE $6 1000.00.

lmport a 11 tes,
b,ijo todos aspectos, son las materias de qnese ocu.
pael JnstitutoMé.
dico Nadonal de :\léxico, creado por decreto del Congreso
de la Uniún de 19 de rliciembre de 11:!~8, según iniciat irn
del entonces Secl'etario de
Fomento, General Don Carlos
Pacheco.
El estudio ele la florn, fa une, geografía y climatología
:\fédicasXacionalesy snsaplicacionC's útiles con relación á
hi medicina, á la indm,tria y
á l.t explolaciú11 de los productos naturales, constitu_ye,
sin duda algnna, una gran
necesidad en el vasto campo
de ht ciencia. El señor General Pacheco recibía constantemente ejemplares de plantas indígenas, á las qne la
más vuli,rnr y remota ant igiiedad atribuía propiedades medicinales ó aplicable;;; :í. la
industria; y esto Je sugiriü el
pensamiento de crear un instituto destinado á emprender
en toda regla, los estudios necesarios, contando ya con un
v,tlioso contingente de datos
acerca de la llora y la fauna
mexicanas, recogidos por la
Secretaría de Fomento con
anterioridad al año de 188!J.
Concluido en febrero
de 18!JO el proyectode reglamento general del
fnstituto, cuya formación fué encomendada
á los seiiores Doctores
Don Sec undino Scs:1. y
Don l:&lt;'ernando .\ ltamirano. creyüse llegado el
momento de iniciar
la instalaci(Ín detinit iva del establecimiento,
la cual se hizo en la Cflsa n(unero :3 de la antigua plazuel~ de la Can-

*
**

..

11

{Fot. áe J. Yíüalpanáo .)

J

El edificio, á cuyo conjunto
se ha procurado dar un asoecto monumental, eligiéndose
para la fachada el estilo griego, consta de_ dos
pisos. La parte baJa, ó
basamento, está reseryada para almacenes y
maquina ria. mientras
que en el piso alto se
han agrupado todos los
laboratorios y oficinas
de la manera más satisfactoria para el objeto á que se les desinta.
Los muros del basamento han sido construidos ron Lasalto de

EL MENSAJERO RUO DE SOL

NUESTRO P.AÍS.- PLA.ZA DE LOS MÁRTIRES Y CA'rEDRA.L DE MORELIA.

v

delarita, hoy jardín '·Carlos J&gt;acheco."
Como el loc:il
era muy reducido, tomóse en arrendam iento un corrnl anexo y situado hacia la parte norte de
la casa, en el que se construyó provisional ~ent e un :IB;loncito. para gabmete ele f1s10logía, U:na barraca para enfermos en observación y los secadore,;; de hierbas medicinales sujetas al estudio del establecimiento.
Pero eada día se notaba más
la necesidad de ampfütr é insta lar convenientemente las
ofi&lt;'inas, y lrnbiéndo&lt;:e presentado la oportunidad de comprar un amplio teneno situado hacia el SO. de la. casa
primeramente ocup,tda, en la
esquina de las &lt;',tlles i:~ del
.\yuntamiento y 2'~ ne la avenida de Balderas, llevóse á
feliz término la idea de construir un local ex profeso, conforme al proyectado por el
seíior .\rquitecto Don Carlos
Herrern. La constntcción dicí
principio en el mes de marzo
del año siguiente de 1898.

.ANTONIO C ISNEROS Ü.ÁMARA.
La anterior compoaiciónf,it escrita por el poeta y11coteco A..
tonin ,Cilnurns Cámara, fall.eMdo .eci.el!teme,,i,,, tluranle d 1-IQfc
que hizo á Putbla en l&gt;usca ,u saluá, ábrrdo del i-apor ''Jl(Jll#rrey'' en Abril de 1905.

Un rayo de sol, mensajero mio, llegó á tu ventan ansioso de penetrar e n tu aposento.
Y, se d etu vo, temblando, ante tu persiana.
que le vedaba la entrada. graciosamente, con
sus flores y sus pájaros, que allf pintados, con
vivos colores las unas y en actitud vigilante los
otros. parecían celosas y consentidos guardianes tuyos.
El r ayo de sol, galante y adu Jador, acarichi a\
las flores y á los pájaros, quienes por eso se creyeron flores~- pájaros de veras.
en soplo de brisa, que yo envié en auxil io de
mi áureo mE&gt;nsajero, movió la persiana: y se
coló e l rayo de sol en tu aposento...... .
Tú no sentiste su llegada. F,stabas pensatlm,
entrecenados los párpados, como sumida en
sueño de amor ...
'fraveseó el fa.)'O ,1e sol en t n aposento. lloró
con su luz tus muebles y tus libros; chispPÓ en
tus espejos; calentó tu lecho: se perfum6 en tus
ropas: y, por fin, atrevióse .. .. y besó su are, dulcemente, tus labios ....
.Al sentir la caricia enamorada y tibia, te estremeciste y suspiraste. Como una flor abre sus
pétalos, así se abrie ron tus labios. El rayo de
sol entró, entonces, á tu alma.
Y allí en vano llameó en busca del recuerdo
d~ mi amor. Pn soplo de olvido lo ech ó afuera
v10Jentamente; y pálido y triste, el rayo de
tornó hacia á mí, trayéndome un mensaje e
dolor y desolación.
,Le h~ dado albergue eu mi alma; y aq~í \'ivl·
ra lummoso, porque es el destello de m1amor,
que n o se apaga.
R. MAYORG.A R1vAS.

.-

}'áCJIADA DET,_EDU'JCIO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO !LUSTRADO
gia, y en la part~ alta una a.zotehuela para los animales que
estén en observación.
En la misma parte quedan el anfiteatro, el almacén de instrumentos, el guardarropa y, finalmente 1 las secciones cuarta
y quinta,q.ue ~iene_n igual forma é
idénticad1stnbuc16n que las ya descritas.

San Angel: en los patios
llevan en la parte inferior una hilada de recinto; en la fachada están revestidos con grandes bloques de piedra de
Cerro Gordo y de Tulpetlac. Las mochetas de
las puertas que dan á
los patios se construyeron de chiluca de Tepepa; los umbrales de las
puertas y ventanas son

de acero.
La puerta situada en

el ángulo NO. del te-

rreno da entrada á un
vestíbulo exornado con
dos hemiciclos; de éste
se pasa á un patio ochavado, en el que se hallan, en el lado Norte y
en el basamento, la
escalera, la portería y
la bodega; en el ladQ E.,
las depencias del arch ivo y el pasillo para el
segundo patio; en el lado Sur, los almacenes
de la sección primera y,
por último, en'el lado
Poniente, la biblioteca.
La planta de la sección primera tiene la
forma de ura doble T.
En el eje de esta T y en
el primer piso, está un
salón destinado al mu-

l.
ll

seo,·que recibe luz cenital, y por los cuatro
lados se ha construido
un corredor intermedio
para instalar en él los
herbarios.
En las extremidades
de este salón y á los lados se encuentran dos
gabjnetes de trabajo,
uno para el profesor y
otro para el ayudante;
el museo de drogas y
una biblioteca.
La planta del pabellón de la sección segunda afecta ]a misma forma de doble T. En el
primer piso y ocupando
el eje, se encuentra el
laboratorio,
que recibe
luz por sus
cuatro lados
y que está
comunicado
con cuatro

piezas que fo rman las
alas _de la T y que 11
destinan, respec tiva,.
mente, al departarn
to de balanzas pre;
paración de exti-ac~
biblioteca y análisl
de ~ases. E n el sal
destmado ,¡ lalloratc,;
no están colocados
un lado las estufas
secadores y alg u'naa
mesas para el vacío eo
g-pnn~l; Pn Pl 1~tto

opuesto están distribuf..
dos convenientemente
los instrumentos yapa~
ratos de anális is gene,
ral, mirrnnuimica é bldrotemetría.
La sección tercera ea,.
tá separada de !asegunda por un patio, que es
igual al que separa la
sección primera de la
segunda.
La planta de la ción tercera también
tiene la forma de una
doble T. El salón qoe
ocupa una parte del eje
se destina al laborat-Orio de fisiología experimental, y la pequen&amp;
pieza que le sirve como
de vestibulo, al de qulmica biológica y bacteriologfa. La niPz~ sitn,._
da en el ángul o SO.
sirve de sala para ,•ivl:.,," sectionPs de cierta im- portancia, c o m o s a ngrías, suturas intestl•
nales, etc. La del NO.
se des ti na á. guardar
instrumentos de precisión, y la del .NR para
instrumentos pesa do &amp;i
como hornillas, est,ufas.
etc., ero.
En el basamento se
han instalado los motores, bombas. d inamm,
estufas, cámaras neumáticas, etc., etc. Además, hay una pieza para lavar, desinfectar y
ac.estesiar á los animales que deben ser operados.
En el lado
Sur del basamento es-tá el dep&amp;r•
tamento de
bacteriolo-

•••

Sería larga la tarea de extractar
el resultado de los trabajos del lnstituto desde su fundación hasta la
fecha q ne abarca un periodo de más
de dobe años, por lo variadas y numerosas que son las tareas que const ituyen su constante labor, divididas en cinco secciones.
En la primera, dedicada á colectar los herbarios, se han coleccionado más de 110-0 ejemplares botán icos. clasiticándolos: en géneros y
especies más de 6,000, y, prnvisionalmente, en familias, más de lllOOO.
En la sección segunda, donae se
hacen los análisis de las plantas, se
han extraído nunierosos principios
activos, tales&lt;¡omo resina:s, esencias,
ácidos alcaloides, matenascolorantes. &amp;.', hasta el númerode,'700. Afüídense á estos trabajos ~analíticos
otros muchos relativos á substancias alimenticias, aguas minerables, aguas potables y abonos de
t ierras, los cuales
llegan á 20-0.
Enla sección ter-

cera se han estudiado
experimentahnente cerca de 100 plantas, comprendiéndose los estudios de anatomía y de
histología patológica, los
análisis de química biológica r:aun las preparaciones farmacéuticas necesarias para los experimentos. Igualmente
se han asociado á esta,
sección los estudios bacteriológicos y los de microfotografía.
La sección cuarta ha
ensayado ciento y tantas plantas, para averiguar sus propiedades
cu rativas. En ella se
han hecho ademá.s,grandes estudios especiales,
como el de la linfa Koch;
el del tratamiento de la
tuberculosis y del asma
por el aire comprimido;
Yarias experiencias con
el aire enrarecido; análisis de aguas minerales
del país, las estadísticas
de _esta-s mismas aguas, y otras semejantes.
La sección quinta., corno labor tiene ~a formación del
Indice Geográfico Médico de la Repúb!Jca, Y en ~lla Je
han escrito varias Memorias especia~es, corno las~ ~
1tAclimataci6nde las colonias extraoJeras E:~ e1_pai~{
&lt;~Iortalidad en la ciudad de México durante 2&lt;&gt; anos, e
.
comparación con la cantidad de lluvia&gt;i «I~tlu_encia de la. deseca~1ón. del
lago de Texcoco en la mortalidad en la Cap1tab, Y 4:0ngen, distribución y consumo de las aguas públicas en el Valle de Ménco.•

El Instituto ha resuelto en varias ocasiones sobre asu
encomendados por la Secretaria de Fomento, ya de batán-.....,_
zoología, ya de química. Entre ellos podemos citar una consulta acerca del picudo, insecto que ataca al algodonero; otras
sobre los peces voraces del Pacífico,
clasificados, como tintoreras; acerca de la hierba de la cucaracha, co~
roo parasiticida para el beneficio de
los naranjos; acerca de la lepra; del
abono y tierras vegetales; de las
plantas que producen hule; de la
estadística floresta!, para el problema de la repoblación de los bosques; del estudio de las aguas de Te~
huacán, y de otras varias materias.
Cuenta el Instituto con un grllpo
distinguido de colaboradores 1 tauto
en el país como en el extranjero,
pudiendo citarse entre ellos á los
señores Bocquillón, Limoussin y
Houdás, en París; de Candotte, en
Ginebra; Janssens y Crismer, en
Bruselas; Britton, en Nueva York,
y Rémington, en Filadelfia.
Actualmente, el personal del Instituto está formado de la manera
siguiente:
Director, Sr. Dr. Fernando .A.Jtamirano; Prefecto, Prof. Carlos Espino Barros, y Secretario, Dr. Leopoldo Flores; Jefe de la sección 1!.1,
Sr. Dr. José Ramirez; Conservador del Herbario1

L . Gabriel Alcocer; Di
bujante, L. Adolfo Te.
nono.
Jefe de l&amp;. sección segunda, Sr. Dr. Federico Villaseñor¡Ayundantes, Profs. Mariano Lozano Castro y Miguel
Cordero.
Jefe de la.Isecciólljtercera, Sr. Dr. Eduardo
Armendárizi Ayudante,
Sr. Dr. ])aruel Vergara
Lope.
Jefedelasección cuarta, Sr. Dr. Juan Martínez del Campo; .Ayudante, Dr. Ricardo E. Cicero.
lt:. Encargado de las preparaciones farmacéuticas, Prof. Juan M. K oriega.
Jefe de la sección M·,
Sr. Dr. Antonio Loaeza.

,.

••
Juntamente con al~unas fotografías

de las distintas secciones y de la fachada del edificio, publicamos una d~l laboratorio especial para inyecciones hechas á los ammales, para comprobar las propiedades de ciertas substancias.

El matrimonio establece al hombre en sus derechos, á la sociedad en
sus leyes, y al género humano en el verdadero orden.-MARTÍN,

�'
EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
Cuando el "rnyador'' (',ll'l'ce ele medidas
los áridos, el esclavo ele la gleba presenta
sombrero, sal&gt;iendo que la copa equivale al
to necesario ele lllaíz para el ~u,;tento de
d!a.
El mendigo, para ejercer su protegida y
crativa industria, no ha menl•ster sino un
d6n, una buena bttrl&gt;a ele patriarca, unos
talones rotos, un jarrita y ~omhrero capaz,
clareado: dentro de éste, sin remilgos ni falq
pudores, dispo11e dos tortillas á ma,u•ra de J'&amp;l
vestimiento, y ''¡echen toda la olla,, almas ca~
tati\·as, aunque sea revuelta, que .ro pepen
Jo que me euadre, á mano limpia!"'
Durante el suefíocubre la cara del durmien
y si su dueño desea viajar de inc6gnito,
echárselo por los ojos no lo &lt;·nno('e ni el due
de la pulquería.

** *

(

f

El Sonibrero Ancho
Los sombreros mexicanos llamados "charros,"
están adquiriendo gran popularidad en Texas,
especialmente los que tienen anchos galones y
elevada copa. Las gentes- dicen- se aglomeran
en las sombrererías norteamericanas para comprarlos á cualquier precio y sin regatear: su uso
se extiende no sólo en la clase obrera, !=.ino ta,mbién en la acomodada.
"So hace muchos años vino ít ":\léxico }lr.
Bryan con el objeto de recoger datos sobre el
metal blanco, y se enamoró á tal grado de los
"jaranos," que se llevó varios de los que pudieran llamarse '•bimetalistas'' por contener e!l
la toquilla chapetones y demás: ambos, metales
preciosos.
Esos sombreros ocuparon la atención pública:
en "magazines" y en revistas fué tópico aquel
objeto de indumentaria, grande, extraTiode forma, joyante, cintilante cuando el sol juega en
la trama de los galones. Un cronista decía por
aquel tiempo que ciertas gentes del campo llevaban en la cabeza el sueldo de todo un afio:
que el sombrero ancho representaba en la República un importantísimo papel.
Tan es cierto lo anterior, que para reducir á
la nada á nuestros centenares de miles de mexicanos, basta con quitarles el chilapefio y substitulrselo por boina. ó gorra 6 boleado: ya son
otra cosa, no son nadie.
El sombrero ancho es símbolo; el sombrero
ancho es histórico; el sombrero ancho es la más

reconcentrada esencia del "mexicano:" el sombrero ancho es un dún del cielo, un complemento
indispensable de la cobija, del traje de manta v
del cacle indestructible.
·
El avío, la indumentaria, el guardarropa de
centenares de mexicanos consiste de un sombrero muy grande y un bulto mu~· pequeño,
compuesto de frazada ó tilma para los hombres,
y de rebozo, enaguas de castor y un par de botines, para las damas, cuando las damas usan
botines sin medias: con eso pueden ir hasta Roma: con eso, como los caracoles, lleYan la casa,
la cabaña. la tienda, á cuestas.

***
El sombrero ancho de palma es el techo de
un jacal, un techo tan ligero como sufrido; la
lluvia no lo deshace, lo limpia; el sol y el pol\'o
no lo desmenuzan, lo endurecen: la cal escurridiza, el goterón de pintura de aceite, el fango de
la vía, no lo ensucian, lo decoran; si se cae al
agua, flota; si lo arrebata el viento, no se maltrata, rueda hasta topar en pared; en Yerano,
en la fuga, en la jormtda, en el desamparo de
los caminos, sirve para sacar agua de los ríos:
para ser lanzado como trampa contra los pajarillos: para "tumbar," previamente lastrado
eon guijarros, el fruto maduro de los árboles:
para guardar en él como en un cesto las verl&gt;as tónicas ó medicrnales.
·

La gente pobre no tiene casa, ni armario, q¡
baúl, ni escritorio de cortina, ni cartera ó portamonedas; para eso dispone de un sombre
de doble piso, para guardar en él desde las got,;
das enchiladas y los cigarros, hasta el santo (e
su devoción, y el mechón de pelos de su cha
rrita, obtenido en rifia.
A veces entre las yerbas medicinales y al
nos documentos privados, se encuentra un p&amp;,,
ñuelo, precisamente arrugado y rojo, que nousa para fines estornutatorios, sino para rest;a;.c
ñar la sangre en caso necesario, porque en es,,
ta vida, muchas veces sale uno en l&gt;usca de.
hojas de naranjo, y regresa á su casa empap
en tintura de árnica; ¿quién no tiene un en&amp;migo ó un faltoso que le mire feo, le ataje
paso, le dé un caballazo ó le chifle una ton
despreciativa 't
Hay centenares de miles de mexicanos cu
vida, como la de las águilas, está á merced
las alas.... de las alas de un sombrero.
chilape!1o y el charro (hasta el fondo de t-Om,
peate de los mozos de amasijo) tienen su nombre especial; los pobres carecerán de retóri
de declamacioneb, de ademanes cttballerescos,
pero con una sola cabezada dire11 lo bastante f
más, para buscarse un ruido.
Este se lo ladeó cuando pasaba la mujer
don }Iargarito; aquél se lo echa atrás cuan
"devisa·• á Vicente el tne1to; el de más al
tuvo la atingencia de soplarle el polvo cuan
tanque ó tina en mano, brindaba do!l Trini
por los que prefieren pudrirse en la cárcel
robo, á vivir de la gorra- que vale más q
un sombrero ancho, aceptando medidas slll
corresponderlas; y esos actos, al parecer sla
mayor significación, constituyen causa grav
justificada, urgente, para ·'imitarse á reilir.
En la riña, el sombrero es un factor
triunfo: quien sabe valerse de él, como un

dante de su escudo, tiene segura la bartolina y el ju rada, quizás hasta la pena capital.
Cae el vencido, vienen los gendarmes, ¡nadie lo mueva!: el corro
ser{l capaz de robarle los centavos que trniga en el cinto; pero eso
sí, cuando llega la camilla, uno de los curiosos de mayor representación ;;e acerca, recoge ele la em,angreutada arena el sombrero, tinto de hemoglobina heroica, le quita las basuras y Jo deposita piadosamente, no en la rabeza, sino á los pies del valeroso.
¡Cuántas veces en la accesoria donde Yive la mujer del preso, todo
se ha empeñado, hasta las planchas, y queda como recuerdo del
amo ausente, ya colgado de una alcayata, ya envuelto en periódicos y trapos, arriba del trastero, "un charro." &lt;1ue sin·e de recuel'do
y dl.' respeto, mientras en la cama de tablas, muy asentadita y vistosa, campea la frazada de colores con todo y la cuchillada que le
cortó los flecos y parte de la cenefa.
¿,Qué tañedor de guitarra ó salterio no se arrisca el sombrero para
arrancarse con una "rnloua?" ;,qué rural no lo afianza para la carga'? ¿,qué Ya&lt;¡uero no se sirve de tll para espantar las reses'!

...

Y cuando llega el momento histórico del •·jarabe,'' cuando la tarima se convierte en una ·'protesta'' 6 "en un voto de gracias,'' por
la cantidad ele rúbrkas y 11oreos que en ella trazan los pies alados
de la china retrechera, de pronto, un indomable enamorado de la
. -""'
bailadont se quita lo mejor que tiene, su prenda más valiosa, sus
~
ciento y pico de pesos de fieltro ó pelo. y galonei; de oro y plata y ,..,
-=monograma de lo mismo, su sombrero miel JO, y esconde su gran co~ __.
(
razón en la ancha copa y lo arroja al suelo para que ella Jo esquive.
ó lo pisotee, ó lo recoja y se lo ponga, e11t1e gritos, aplausos y sombrerazos; miéntras se revie11tan las cuerdas del salterio: ¡¡tal es Ja
rabia con que las arañan, y eeha humo la guitarra de puro fatigada!!
Hay sombreros de lujo que rnlen hasta cien pesos: tienen el color, la1- pulsivo, domador de potros, expresa su admiración lanzando hasta los 1ibrillazones r forjanteos de flores monstrusoas, son el arma irresistible tones de la res caída su prenda de más lujo, ¡;u sagrada prenda de eonpara deslumbrar á las rancheras de ojos bajos :r sonrisa burlesca; ¡guay quistador y de "alma sin miedo:'· el sombrero ancho. Ji][ espada lo ha rede quien osara tocarlos!: el machete los defiende como si fueran corona cogido y se lo ha puesto, saludado por ''dianas'' enloquecedoras. El gade aristócrata; nunca han caído al suelo, no conocen más que una tierra, loneado; desde ese instante, no se daría ni por un ran('h0 con tres yuntas:
el fango sangriento del cozo. Cuando el diestro vestido de luces, valiente ha pasado á la categoría de reliquia inalienable.
y sereno, desputls de clásica faena igualó al toro y lo hizo rodar de una
¡La primera deuda de centenares de miles de paisanos se contrae pani
sola en su sitio, el inteligente aplaude, el villamelón patea, el charro im- darse el lujo de estrenar un jarano: la últimii cosa que se manda á

11·

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO IL USTR.A.DO

un empefío para una Terbena, es el propio galoneado!

Y al regresar del entierro- en la, clase gratis
de muchos proletarios, - cuando en la morada
mortuoria persiste todavía el olor de lu.s flores
podridas, del tabado ele mala calidad y de los
ponches fuertes del velorio, la madre acaricia
la cabeza del chiquitín, le señala la prenda capital, que despide chispas en la toquilla á la luz
trémula de un cirio, y le dice:
- ¡Ahí te lo guardo para cuando te venga! Es
pari ti, nada debe; precisamente la víspera de
que tu padre entrara al hospital, pagó el últi-

•

mo abono!

¡Lo que podría escribirse sobre los sombreros
de combate!
TIX-T.A.K.

EL REY CRISTlÁN

y '.su F.A.MILIA.

.
El rey de Dinamarca -·
.

•*•

¿Quién sabe lo que sueñan
tus ojos solíadores?
Si sueñan lo que inspiran,
afirmo que tus sueños son de amores.

Rmmoo

\1

o
HtRMOSO MONUMtNJO A JU4RtZ

POSTALES

I',,

1,1 1

1

,,,,

El amigo verdadero
ha de ser como la sangre,
que acude siempre á la herida
sin esperar que la Ha.roen.
MANUEL DEL PALACIO.

Madrid, 1905.

•**

~

"
''
,;

.

~

Flor maravillosa es
la felicidad humana:
lejos se busca, y cercana
la tienes y no la ves.
Mas dondequiera que estés,
si alegre adelante vas,
ó triste miras atrás,
si en ti mfama ella no crece,
y en ti misma no florece,
nunca esa flor hallarás.
FRANCISCO SELLÉN.

Nueva York, 1904.

PALMA.

Lima, 1903.

••*

Para ser gran mujer bastan dos cosas
que son mu¡; femeninas:
Encenderse en ru or como las rosas
y no tener espinas.
RAFA.EL ÜBLIGADO.

Como es sabido, la Comisión Nacional del
Centenario de Juárez, en una de sus pnmeras
sesiones, acordó se abriera un concurso arquitectónico con el objeto de premiar con la suma
de diez mil pesos el mejor proyecto de monumento que se presentara, destinado á perpetuar la memoria del gran Reformista.
Entre los varios proyectos en viadas al referido concurso, uno de los •.que con justicia han
llamado más la atenci6n:-ttel público, es el que
lleva el lema de 11 Gratitlli:d Nacional", pues á
la belleza de su estilo '.Nú.ne una gran expresión y suntuosidad, forfhando un conjunto armonioso y de notable hermosura.
La planta consta de dos partes. La primera
de éstas lleva sobre un esbelto pedestal una
gran estatua. en bronce del ilustre Patricio; y
la segunda, ósea la que!:ürvede base al hemiciclo que forma parte del monumento principal,
estádestinada•á sustentar las figuras de los colaboradores más distinguidos del Benemérito, lográndose de esta manera que Juárez ocupe el
lugar preferente .
El Jurado calificador está formado por los
reputados arquitectos Don ..Antooio Ri vas Jifercado, Nicolás Mariscal, y Velásquez de León,
quienes el d.ia 1«:&gt;, según se esperaba, deben
de haber pronunciado su fallo.

00

Buenos Aires, 1905.

.· ·"·

6-:·\ ._.. ;•

El día 29 de enero último, falleció, casi ,i.
repente, á las tres r media de la tarde, el
de Dinamarca, Cnstián IX, quien á pesar
sus 88 arras, Yi vía bastante bien conse rvado.
En la mañana del día de su muerte, dió una
l&lt;;trg~ audiencia; poco después, en el almueno,:
srnLió algo así como una gra.n fatiga. En•
gu ida \'ioieron los médicos; pero todo fué i
til para reanimar las fuerzas del monarca, que
falleció al fin en su alcoba, rodeado del pri
pe Jf'ederico, heredero del trono, de la princesa
Luisa, esposa de éste, y sus hijos, y de la empeo-:
ratriz viuda de Rusia, María Da.groar.

**•
Nació Cristián LX. rey de Dinama rca, el 8
de abril de 1818, y era el cuarto hijo del dllunto duque Guillermo de Schleswing-Holsteln
Sonderberg Gliickesburg, y de la princesa LIJi..
sa de Ilesse-Cassel, ascendiendo al trono por el
tratado de Londres de 8 de mayo de 1852 y por
la ley danesa de sucesión expedida el 31 de
julio de 1853, á la muerte del rey Federico VJll,
en noviembre 15 de 1863.
En mayo de 1~42 se casó con Luisa hija del
Landgrave Guillermo de llesse-Casse!, la cual
murió en 1898.
Puece decirse que la mayoría de las cortes
reinantes en Europa llevarán luto por la muer•
te del que Yulgal'mente era llamado ''el abuelo
de Europa"
El segundo hijo del finado rey es ahora el
mona.rea de Noruega, bajo el nom bre de Haakon VII.
La hija mayor es la reina Alejandra de Inglaterra, que recibió Ja noticia de la muerte de
su padre estando en el ca.stilJo de Wlndsor,
noticia que la afectó muchísimo.
Otra hija de Oristián VII es la emperatriz
de Rusia viuda de Alejandro III y madre, por
tanto, del actual zar.
La princesa Thyra es la hija tercera, actual-

•
CRI STIAN IX1 REY DE DINAMARCA,

~

.... ll·

~

..;

~~ri,~,, ·,¡[ ~
PROYECTO DE MONUMENTO Á ;:JUÁREZ,-LEMA.:

1

'GRATITlJD N.A.CION AL ' ' ,

mente duquesa de Cúmberland. Su esposo se
cree con derecho al trono de Rannover.
El príncipe '"\Valderner, el más joYen de los
hijos del difunto rey, casó con la princesa. Maria de Orleáns, hija menor del duque de
Chart res.
En fin, un nieto del rey Cristiá.n, el príncipe Jorge de Grecia, es gran comisionado de las
VO~ncias en Creta y, dícese, casará con la
prmcesa Victoria, hija del rey Eduardo de Inglaterra.
El monarca que acaba de fallecer era muy
querido de su pueblo, sencillo en su vida, af'.1,ble y muy inteligente· llevaba una existencia
Patria rca'.! entre el anior de sus súbditos Y el
eariiio de su numerosa familia.

t EL 29

DEL P.ASADO.

*
••
.Al día siguiente de fallecer el monarca Cristián fué proclamado, en la plaza de Amehen.
borg' fren te al palacio real , como rey de DinamarCa, Federico VIII.
, .
El nuevo soberano, rodeado ~e los prmc1~es 1
recibió á los ministros, al presidente del R1gsdag, al jefe civil y militar de la casa real y á
los funcionarios de la cor_te . ·.
.
Después de esta recepción VIno la cere~oma
importante del día: dirigiéndose el J?Ie~1dente
del Consejo de Ministros al ba.lcón prmc1pal de
palacio, con fue!te voz proclamó ante la much edumbre reum da:
.
-c:·El rey Cristián IX ha muerto! ¡Viva Su
Ma\estad el Rey Federico VIII!

Sonoros y prolongados aplausos estallaron de
entre la multitud congregada frente al ·palacio. Las banderas de todos 105 edificios ondearon á media hasta, y oyéronse ciento un caño·
nazos, salva real, disparada desde los fuertes
de la ciudad.
Entonces el rey apareció en el balcón y, dirigiéndose al pueblo, pronunció breves palabras
muy sentidas hablando de la muerte de su padre, y del espíritu que animará su nuevo reinado, inspirándose en los mismos principios
que fueron la norma de Cristián IX.
Momentos después, el rey atravesó en carmaje la plaza para dirigirse á su propio palacio.
siendo aclamado por la multitud que llenaba las
calles.

�EL MUNDO ILUSTRA DO
EL MUNDO ItúSTltAbó
Oportunas disposiciones gu,
bernativas, enumerada~ ya, P&lt;&gt;r

•

hL_ll~l'IIS.1 dh~ria 1 ~l!lll servido de

ahv10 á la s1tuac10n ele lo!. 1118•
nes~eror-,os, y al mi~mo 1iempo 1,

l'Hndad

110

11:.t podido n1t'llosde

a.eudir al llamamie11tofü• los que

sufren. de los que luchan l'On la
muertr y con sus ric·t imas. l)Ut-s
casi todos los dfas han Reguidu

eneo11trándose C'adáveres ele ge 11•
te muerta por el frío en distintas

calles.
La. distinguida Snt. Doña, }fa..

ría Callas ele Limantour lla. puesto -l-00 frazadas á disposición del
sefior Gohernador, y este mismo
eompró de su peculio particular
1275 p:.ll'a repa.1tirlas entre las
diferentes clema.rcacioncs.

-s:EI Buen Tono», S. . \., r la

J•'ábrica de San Ildefonso ·han
acudido igualmente con gra11des
recuri;;os á remedi.n tanta. d~
ventura. pues si bit:'n~la onda fria
tiende á di!.minuil', par,t lls ht-

LA VIDA. EXTRAORDINARIA
DE ARSENIO LUPIN
POJ:t LETTOl"\E

REPARTO DE FRAZADAS EN LA 4;,i. COIDSARÍA.

LA ONDA FRIA

,. 1

"

La baja de temperatura que se ha registrado en estos días, ha sido causa
de que las clases humildes que viven casi en el arroJoi sientan las terribles
consecuencias del frío, hasta el punto de haber falleciao en un solo día doce
infelices; unes, porque habiendo ingerido gran cantidad de alcohol, en busca de calor para sus ateridos miembros, perecieron al sobrevenir el enfriamiento natural del organismo, después de tanto abuso en la bebida: y otros.
por carencia absoluta de vestido, de llogaT y de alimento.
¡Tristes cuadros los que la miseria produce!
Si Gorki, el escritor de los bajos antros de la pobreza, viera Jos grupos de gente que han acudido á los
patios de la romisaría en busca de la fogata que calentase sus cuerpos, y del té que tonificase sus yertos
estómagos, .de seguro que hubiera encontrado motivo
para sus brillantes descripciones.
.\Jlí, en confuso hacinamiento de ca.rae humana,
multitud de hombres, demujeres. de niños, todos desharrapados, todos tiritando1 con la huella de la miseria en Sl~S T0stros arrugados, en sus cuerpOs flacos,
en su m1rada triste, miran con cariño la flotante llama, que arroja negras espirales de humo como queriendo aca,riciar tanta miseria.

EN LA

l'li PUICSTO
DE "HOJAS''.

1

1

digent&amp;, para los necesitados, la.
situación es alln terrible y todo
lo que rn h1ga es poco en beneficio de los infelices desheredados de ht fortuna.
El reparto se ha hecho e,~ las
comisarías todo lo m:ls eqmtativa.mente posible, procurand? auxiliar. sobre todo, áde,;;graciadas
madres que se presentab:m ~011
sus pequefiuelos apenas cubiertos por misercs harapos.

....,.

1

En las calles Jos
puestos de 1 ·110ias .. \' de ca.f6 \
las Úenclimj,,:,; d"e
frituras atr,tfó6•
ft los incligeaté~ ·

11

1

1 '

«Señor barón:
«Hay en la galería que reúne ruestros dos salones, u11 cua.dro de ]'ilipo de Champa,igne, que
me agrada infinitamente: n1estros H,ubens so11
tambien de mi gusto, así como vuestro pequ~üo
Watteau. En el salón de la derecha, las tapicerías de Beauváis, la, mesita. Luis xrn. el Yelador«J1nperio» y el tofre «Renacimiento». En
el de la izquierda toda. la ,·itrina de los dijes y
las miniaturas. '
«Por ahora me contentaré con estos objetos:
os suplico los empaquéis convenientemente á
mi nombre con el porte pagado, antes de ocho
días; en caso contrario, yo los iré á tomar en la.
noche del 27 al 28 de septiembre, v corno es natural, no me contentaré con los objetos indicados.
«Os suplico dispenséis el pequeño disgusto
que os causo, y aceptad la expresión de mis sentimientos de respetuosa conside1'ftción.

1

que i-;e a.grupalxrn
al calor de los
braseros para rlefenderse del frío,
mientras nó hrillara, el sol de ht
mafia ... , .. Aquel
espectáculo da.ba
1:'.'tstima, movía, (L
compasión.

,P.1 C0.1ITSARÍ.A.

No es un turista digno de este nombre el que
no haya notado en las orillas del Sena 1 rendo
hacia las minas de.Jumieges 1 el extraño, pequeíio castillo feudal del llalaquís, tan fiera.mente
construido sobre su roca en plena ribera. La
base de sus torrecillas sombrías se confunde
con el granito que las soporta, bloque enorme
arrancado quién sabe de qué montaña y arrojado allí por una formidable convulsión.
La historia del )Ialaquis es ruda como su
nombre, áspera y ruda como su silueta. Una
serie de combates, asaltos, robos y matanzas.
En \a.s veladas se recuerdan aún los terribles
crímenes cometidos allí. Se cuentan misteriosas leyendas,. se habla de un famoso subterráneo que iba de la abadía de Jumieges á la mansión de Agnes Sorel. En este antiguo retiro de
héroes y criminales, habita. hoy el barón N"athán Cahorn, el barón «Satá11&gt;. como se le llamaba en la Bolsa, donde se había enriquecido bruscamente. Los sefiores de :\la\aquis, arruinados,
Yendieron por cualquier co:sa la morada de sus
antepasados, y su nuevo dueflo instaló allí sus
admirables coleccio11es de muebles v cuadros.
de porcelanas y esculturas. \'ivía. sóio con treS
viejos y ti.eles servidores . .Kadie ha penetrado
allí jamás; nadie ha contemplado en los muros
de esta antigua mansión los tres Rubens que
posee, los dos "\Vatteau y el púlpito de Goujón y
ta,ntas otras manwillas arrancadas á fuerza de
dinero f las más ricas ventas públicas.
Cada día, al ponerse el sol, las cuatro puertas
ferrada.s que dan sobre las extremidades del
puente r el patio de honor, son cerradas y a~egurada.s escrupulos..1.mente. Así, del lado del Se11a nada hay que temer; del otro, tampoco: la
roca está cortada á pico.
Un día el cartero se presentó diciendo:
-Señor barón, una carta certificada para. Ud.
-¡ Una carta certi ticada!
La tomó y rompió el sobre.
Era una hoja de papel con este encabezado:
&lt;Prisión de la Santé, París,&gt;
Miró la firma:
c.A.rsenio Lupín.&gt;
Estupefacto se puso á leer:

:ESPERANDO El. REPARTO DE FRAZADA$.

AL CALOR DEL "FOGON"

.\rsenio Lupín.&gt;
Esta carta trastornó al barón Cahorn: lector
asiduo de los diaTios estaba al corriente de to·
do lo que pasaba en é1 mundo acerca de robos Y
atr~pe\los, y no ignoraba los hechos extrao¡tinanos de .A.rsenio Lupfn.
.
Sabia que este famoso bribón había sido
aprehendido por su enemigo Ganimard, y que es-

taha bien cn&lt;:arrelado; pero debía temerse todo
tratándose de él.
¡,Cómo había,adquirido el conocimiento exacto del castil\0 1 la disposición de los cuadros T
muebles, si nadie había penetrado nunca á sus
salones?
El barón levantó los ojos y contempló la feroz
silueta deJ castillo, su pedestal abrupt&lt;\ el agua
profunda que lo rodea, y se encogió ae hombros. :Ko, decididamente no había peligro, nadie podría, penetntr a.l sa,ntuario inviolable de
sus colecciones, nadie .... ¿.pero Arsenio Lupín?
La t,trde misma eseribió al procurador de la
repúbliea, le '?nvió 1.a amenazante carta y le pidió ayuda y protección. La respuesta, no tardó.
El llamado .\rsenio Lupín estaba detenido en
la Santé, muy bien vigila.do y en 1&lt;1 imposibilidad de escribrir: por consiguiente, aquella carta
seria, obra de algún bromista.
Los temores del barón no se c:dmaron, estaba
taciturno y repetía el nombre deLupin obstinadarnen~e. ]~asaron dos días., y al_tereero leyendo un penód1co, se estremeció de.gozo.

cEl sueño de Caudebee&gt; publicaba este párrafo:
«Tendremos el gusto de ver entre nosotros
durante tres semanas al inspector de policía
Ganimard, uno de Jos veteranos del servicio,
que cuenta entre sus proezas el arresto de.Arsenio Lupín. Yiene á descansar de sus fatigas
y se dedica á la pesca.&gt;
Una hora de caminor,;epara al castillo de Caudebec v el barón se dirigió allí inmediatamente.
J&gt;espue5 de varias tentatiYas infructuosas para,
conocer la dirección de Ganimard. se dirigió ÍL
las oficinas del periódico, situadas frente al
muelle.
.
,
llabló con el autor del párrafo, quien asomandose á una ventana, exclamó:
- ¡Ganimard! Estad seguro de encontrarlo á
la orilla del agua co11 el anzuelo en Ja, m11.no. Yo
lo reconocí potque leí por casualidad su nombre
en su caf'í:t de pescar ..Miradlo, aquel viejecillo
del levitón y del sombrero de paja que está bajo los árboles del paseo.
Cinco minutos después, el barón abordada al
célebre Ganimard exponiéndole su caso. El otro
escnchó inmóvil, sin perder d~ ,·ista el anzuel(?:
después, volvió la cabeza hacm el barón y le dijo con aire de piedad:
- Sefior no se acostumbra prevenir á las geutes á quiebes se trata de robar¡ -trsenio Lu~ít1,
en particular, no comete seme1antes ton tenas.
-Sin embargo ....
-Si yo tuviera la menor duda, creed que sería para mi un placer habérmelas de nue~·o con
Lupín, pero este pobre hombre está baJo hierros.
- r·.Y si se escapa"?
,
- No es tan fácil escaparse de la Sante.
- Pero él. .....
- No temáis, dormid tranquilo y no me espantéis este pescadillo que Ya á caer..
El barón volvió á su casa: tal seremdad calmó
un poco su inquietud.
Revisó los pasadores y las cerraduras y esperó.
Pasaron 48 horas, la. fecha se aproximaba.
El martes recibió este telegrama:
«Ningún bulto en la estación de Eatignol~es.
Preparaos para mañana en la noche. &lt;.\..rsemo.&gt;
Enloquecido el barón, conió á Caudebec. Ga-

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL :MUlfbO ILUSTl.U.DO

.......

por aceptar, con la promesa de que nadie
que ha intervenido y mediante una fue
roa. Se instala en una pieza cuidando á
tegido y en la galería coloca á dos amigos,
nes á bnena hora descuelgan con toda
los cuadros, escogen los muebles y dijes
valiosos, y por medio de. cuerdas los d,
por ht ventana hasta una banca () lle está
rio, y luego fingen un sueño de narcótico
-¡Todo esto es maravilloso! ¿Y podrl·
cirme quién es el policía bastaiite ilustre
que su nombre haya sngestionado á tal
al barón'!
Sólo hay uno.
-·.Cuál?
.- ~l ilustre enemigo de Arsenio Lupin.
mmard!
- ¡Yo! ¡Esto es increíble!
- Es delicioso. Si el bar611 se decide á h
vuestro deb~r será anestar á Ganimard,
taros vos mismo.
Y Arsenio Lupín rompió áreir á carca
Ganimarcl se le,·antó, su mal humor se
disipado.
- Por fortuna, dijo, 110 hay muchos
usted.
- ¡Hah!- respondió Arsenio con aire h
de- ,es preciso distraerse. pensar en algo.
- ¡.Pero no os basta vuestro proceso?
-Es que he resuelto no asistirá él.
-¿Cómo'!
:'---¡~h! ¿,P~nsáis que me voy á pasar aqot
vida! Arse1110 Lu píu no está en la prisión
que el tiempo que él quiere.
-Me asombráis.
-Mi buen Ganimard, hoy es viernes· el
coles próximo iré á fumar un cigarro á vu
casa, á las 4 de la tarde.
Se estrecharon las manos como dos
amigos, y el viejo policía se dirigió á la pue
- ¡Gauimard!
- •Qué hay'?
- tiue olvidáis vuestro reloj, que se ha mefl
do en mi bolsa. Perdonadme, no es una l'Uli
que porque al entrar aquí me hayan quitado
mío, yo os prive del vuestro. Además, tengo•
un cronómetro que satisface todas mis necei
dades. Y mostró un magnífico reloj de oro oii
una pesada cadena.
_-¿ Y éste de qué bolsa viene?-pregunt.-0 a.;
nunard.
Arsenio Lupín le mostró las iniciales J. B.t
diciendo;
-¡Ah, sí! Jules Bonvier, mi estimado juez de
instrncción, un hombre encantador.

:.1

nimard·pescaba en el mismo Jugar: sin decirle
nada le tendió el telegrama.
-¿Y creéis, dijo el inspector, que me YO\' á
ocupar de una historia tan necia'?
•
-¡,Qué indemnización queréis por pasar en
mi castillo la noche del 27 al 28'1 Pedid lo que
queráis, soy rico.
- Yo estoy aquí con licencia para descansar v
no tengo derecho á mezclarme en eso......
·
-Nadie lo sabrá, me comprometo á guardar
silencio. ¿Queréis 3,000 francos?
-Pues bien, sea, este diablo de Lupín debe
de contar con una banda. ¿Estáis seguro de
vuestros criados?
-A fe mía que.. . .
-Entonces no contemos con ellos, voy á mandar llamará dos jefes de policía, amigos mios.
Por ahora procurad que no nos vean juntos y
hasta mañana á las nueve.
Diez minutos antes de la hora fijada, el barón
mandó á sus criados que se retirasen al pabellón
que ocupaban.
Ganimard llegó á poco con dos agentes y pidió algunas explicaciones, se informó cuidadosamente de las entradas y salidas, inspeccionó
las paredes, levantó los cortinajes y, por último,
instaló á sus agentes en la galería central.
-Estad muy listos, les dijo; al menor ruido
abrís las ventanas del patio y me gritáis.
Cerró, quitó las llaves y dijo al barón:
-A. nuestro puesto.
Había escogido para pasar la noche una pequeña pieza desde donde se vigilaba el puente
y el patio y á donde quedaba la única comunicación con el subterráneo. Se tendió confortablemente sobre unas sillas y se puso á platicar
con el barón. Dió la medianoche. Repentinamente el barón oprimió el brazo de Ganimard,
diciendo:
-¿Oísteis?
-Perfectamente, es la trompeta de un automóvil. Buenas noches.
Ganimard se durmió y el barón, siempre alerta, no oyó más ruidos.
.Al día siguiente salieron de su celda: la serena paz de la mañana envolvía el castillo. El barón radiante de alegría y Ganimard,siempre impasible se dirigieron l 1a galería. Ningtín ruido se escuchaba. El inspector tomó las llaves y
abrió. Sobre dos sillas, con los dos brazos colgando dormían los agentes.
-¡Diablo, gruñó Ganimard, y al mismo tiem~ ~ ~~ ~~ :

.

-¡Los cuadros, la mesita! Y sofocado, tendía
las manos á los lugares vacíos de donde pendían
las cuerdas inútiles. El Watteau había desaparecido lo mismo que los Rubens; las tapicerías
habían sido descolgadas y los escaparates vaciados de sus dijes.
-¡ Y mis candelabros Luis X VI, y el cande1.e ro del regente! . .. . y corría de un lado á otro
haciendo la cuenta de las pérdidas sufridas, Joco de ra.bia y de dolor.
No menos intenso era el estupor de Ganimard; examinaba las ventanas: estaban cerradas, las cerraduras y los pasadores de las puertas, intactos. Aquello se habla hecho mediante
un plan extraordinario. Se dirigió á los agentes
y los sacudió furiosamente, notando que estaban narcotizados.
-¡A.h!, decía el barón, ¿tendré que renunciar
á mis cuadros? Daría una fortuna por recobrarlos.
Los agentes despertaron poco á, poco, no recordaban nada.
Al día sigui ente, el barón presentó su acusa·
ción de robo contra Lupín.

El asunto ocupó la atención pública, el nombre de .\rsenio Lupin se mezcló á historias y
cuentos de lo más fantásticos y el hecho llenó
las columnas de los periódicos.
Se registró el castillo de arriba abajo, se observaron las cuadras á la luz de las antorchas,
se examinaron las cuevas; todo fué en vano, no
se encontró el menor vestigio de subterráneo.
La policía de Rouen comencida de su impotencia, solicitó ayuda de la de París. Se llamó al
inspector principal Ganimard, quien escuchó
atentamente á su superior y dijo:
- La solución no se encuentra en el castillo,
sino cerca de ii.rsenio Lupín; pido autorización
para pasar una hora con él. AJ venir de América, nos hemos hecho casi amigos y creo lograr
mucho.

***

Era un poco más de medio día cuando Ganimard fué introducido á la celda de Lupín. Este
lanzó un gritó de alegría.
-¡Ah! es una verdadera sorpresa: mi querido Ganimard aquí. Dispensadme que no pneda
ofreceros más que este banco y un vaso de cerveza, pero estoy aquí de paso. Gracias á Dios
que veo á un hombre honrado; ya estoy cansado de las caras de los espías y carceleros que se
pasan la vida revisando mis bolsas y las paredes para ver si preparo una evasión. ¿Pero á
qué debo el honor de esta visita?
-Al asunto Caborn, contestó lacónicamente
Ganimard.
-¡.Ah, si! tengo tantos negocios. Y veo por
los periódicos que no adelantáis nada.
-Por esta razón me dirijo á usted.
-Estoy á vuestras órdenes.
-Desde luego, ¿el asunto ha sido dirigido por
usted?
-Desde el principio basta el fin.
-La carta, el telegrama ..... .
-Son de vuestro servidor.
-Yo os creí más vigilado, sois un diablo,
contadme la aventura.
-~Qué pensMs de mi carta al barón?
-1q,1,ue habéis querido divertiros.
-Os creía más malicioso, Ganimard; yo no
me ocupo de esas puerilidades. ¿Oreéis que hubiera escrito al barón si pudiera desvalijarle
sin escribirle'? Esta carta J:i.a sido el punto de
partida de toda la trama. Suponed un castillo
rigurosamente cerrado, inaccesible; tentar el
asalto, sería. estúpido; introducirse ocultamente, imposible; el único medio es penetrar invitado por el mismo propietario. Ahorn éste recibe una carta advirtiéndole lo que se trama
contra él y firmada por Lupín; ¿qué hará?
-Enviarla al Procurador ~eneraJ.
-Este se burlará de él diciéndole que Lupín
está bien preso. Entonces, inquieto el pobre
hombre, se dirigirá al primero que pueda en
demanda de auxilio. Precisamente lee que un
policía célebre esta de paseo en la ciudad vecina y se dirige desde luego á él.
"Para conseguir esto, Arsenio Lupín ha enviado á uno. de su~ más hábiles amigos á instalarse en dicba Ciudad, entrar en relaciones
con un redactor del periódico al cual está subscripto el barón, y dejar entrever á éste que él
es el célebre policía. que está allí de paseo. El
periodista, apenas lo sospeche, anunciará inmediata.mente el suceso en su diario y el barón
correrá á buscar la ayuda de uno de mis amigos en contra mía.
-¡Sois admirable, Lupín!
-El supuesto policía rehusa al principio con
insistencia las ofertas del barón; pero acaba

bo:f

(Trad. dt "El Mundo nustrado.")

♦

ECOS DE LAS FIESTAS ALEMANAS
LA CERVECERIA "CITAUHTEMOC"
La proverbial galantería de l a Cerncerfi
"Cuauhtemoc", de Monterrey, se hizonotaraa
las fiestas alemanas, pues no sólo hizo T8lllr
especialmente para la colonia su finísima rA1IJ
veza "Klosterbrau/' que desgraciada mentem
la podemos beber a diario en esta capital, !!!MI~
que en su brillante Exposición de la 1:.i de ~
teros, núm. 4, exhibió un magnífico retrato
Emperador de Alemania engalanado con
banderas de aquella nación.
El obsequio, por sí solo, es indndablemen
una idea de que en esa negociación se piensa ~
todo, pues no hay fiesta de colonia extranjellé
en que esa "Cervecería JHexicana" no hlPii
cualquier sacrificio para hacer patentes ~
manifestaciones de simpatía por todas las colo,
nlas, pues hay un detalle que excede á
los obsequios, y es el homenaje que rindió ,
S. M . el Empetador, exhibiendo s u retrato,_~
galanándole con una inscripción que textllllP
mente dice: ''Viva el Emperador Guillermo.
Viva la Colonia Alemana en :México."
Cervecería "Cuauhtemoc, S. A.," de Mont,o.
rrey, N. L.
.

t-

LA TEMPORADA EN "ORRIN" .-KAIUN.A, CONTORSIONISTA Y OIMNASTA ..-LOS SERXOS KARINA, CORTORSIONISTAS.

do con gran a rmonía pi ezas musicales: Mme.
Gerard es una francesa elegante y bella, que
va conduciendo una linda "charret" toda llena
de flores y t irada por caballo á la alta escuela.
Muy nuevos son los saltos que dan dos gimnastas excéntricos sobre una mesa de billar sobre
la cual hay extendida una lona flexible. Magníficos son los grupos de fuerza que presenta
una numerosa familia árabe, sorprendiendo por
sus alardes de vigor; y merece todas las noches
aplausos entusiastas el arrojo de Miss Adgie
Castillo, entrando en una jaula don de hay un
león y dos leonas. Con ellos juega, baila, los
exacerba, los castiga, los trata como á p errillos
falderos domándolos por completo sin llevar
más defensa que una débil caña, la que sirve
más bien de juguete que de otra cosa.
Además y aparte de los artistas que han de
presentarse en el resto de la temporada, todas
las noches antes de empezar la f unción, ha;y en
la plaza de Villamil un espectáculo gratuito y
de gran efecto.
El norteamericano Lee W. Schuyer se. arroja desde lo alto de una pirámide de cien pies de
altura, dando vueltas en el aire para caer dent ro de un tanque de madera lleno de ~gya, que
tiene solamente cinco pies de profundiaad. . La
multitud apiñada en los alrededores del circo
aplaude noche tras n oche este acto de valor
verdaderamente temerario.

Plaza de toros "México"
BENEI'IOIO DEL GERENTE

El público acudió en gran número á la corrida á beneficio del señor Rivero, Gerente de la
empresa "El Toreo", que con tanto acierto es-

:FUENTES ENTRANDO Á MATAR.

tá organizando aqu éllas y tan á gusto de la
afición.
Los toros de A.tlanga estuvieron muy ~bien
presentados, doliéndose al castigo, acudiendo
tardos á las banderillas, y casi inmanejables en
el último tercio. E l sexto, que salió huyendo,
pronto crecióse al castigo, pegando muy fuerte
á los montados, que le propinaron nueve varas,
cosa no vista en lo que va de temporada. El
ejemplar de Muruve, hermoso, bravo, noble y
voluntarioso.
Los matadores Fuentes y Montes tuvieron el
santo de espaldas. El primero, con excepción
de dos ó t res pases buenos en cada uno de sus
toros, lo vimos desconfiado en los trasteos, despegándose de los cornúpetos, y al herir, echándose fuera. El de M.uruve desarmó dos veces al
maestro, achuchándole otras tantas. En banderillas estuvo mejor, clavando al quiebro u n
par primoroso.
:Montes también apareció desconfiado, sobr e
todo en su segundo toro. :Mal pasando de muleta y mal matando. En el sexto de la tarde hizo
una faena movida; en cambio, al matar, entró
con decisión y tomando la recta. En banderillas dejó también mucho que desear.
El servicio de plaza fué bueno, y el que:diri•
gía la lidia acertó al devolver_al corral _el tercero de.A.tlanga.

♦

CIRCO "ORRIN"
IIa empezado con muy b nenos ausplci~:
temporada en el circo «Orrin&gt; que atrae,di;.,,r.
siempre¡ al público aficionado á esta clase e""'
pectácu
'
De los os.
92 artistas &lt;;ue componen la compal!
son bastante notables los que hasta ahora
mos visto. Ilay unos malabaristas que h
con aros de madera juegos de rar a habill ,i,{,
La "trouppe" de zuavos se distingue porejercicios originales, ejecutados con prec (lf18111:';
militar. Las "Dientes de Oro" son dos prec1 w;
jóvenes que en el trapecio sostienen conI
boca pesos grandes entre la admiración
los concurrentes. La orquesta «Bimm Bo
Brorr&gt; toca instrumentos nuevos, interpr

MONTES

J. ptJNT() DE SER COGIDO,

UNA VARA..-ld:ONTES .AL QUITE.

�:liJL MUNDO ILUSTRADO

PAGlNAS ~DE ·~LA 'MC:lDA
SOMBREROS DE INVIERNO

3
1[
- - - - - -- - -- -.d

4

5

..,
1. Sombrero de pami blanca, _horrleado de_ tcn:iopelo negro J ~dor_nado
con un torl'ido de felpa l'Olor gns, que ter1mna, sobre el lado 1zQu1e rdo
en un lazo de donde parte httcia atrái,; una gran pluma amawna wmbrea-

. 1o; a.tras
' y
,cla:2. S¡¡mbrero
redondo de gusam·1lo, cub'1erto de tul azul c1e
debajo d el ala se coloca un pompón de plumas blancas.
.l

__,

.

:t ~ombrero fieltrot·olor tabaco, con la copa rodeada de terciopelo negro

y al lado izquierdo un gran pájaro de plumaje color verde metálico.
4. Rombrero uegro adornado con terciopelo, una gran hebilla y dos

plumas amazonas.
5. Sombrero de tela de oro, adornado con una. banda de listóu crema Y
plumas blan cas .

�CLAUDIO PELLANDINI
~mtxico, 2a. San francisco, no 10.vv-~6uadalaJara, [óptz Eotilla, 43 y 4s.vv--

Reg!str11do como a.rttc1,!o de segunda claae, en 3 de Noviembre de 1894.

Año XIII-Tomo 1

Impreso en papel do la Flibrlca de San Raf ael.

-------Número 7

México, 11 de Febrero de 1906

l...

V-V

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Artículos para Bellas Artes
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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