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                  <text>CLAUDIO PELLANDINI
~mtxico, 2a. San francisco, no 10.vv-~6uadalaJara, [óptz Eotilla, 43 y 4s.vv--

Reg!str11do como a.rttc1,!o de segunda claae, en 3 de Noviembre de 1894.

Año XIII-Tomo 1

Impreso en papel do la Flibrlca de San Raf ael.

-------Número 7

México, 11 de Febrero de 1906

l...

V-V

"'"ºE"'"

----A-A~-~~
Artículos para Bellas Artes
+++~++++W......................................

DORADURIA
Molduras, Marcos, eonsolas, Jardineras.

PAPEL TAPIZ
·

IBil §llllIFttncdl&lt;ID mID@§ §~Il~~U@ y mm@§ ~~ U~IID§® ~rm ü@cdléál
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m

m m

~

[6LTI.M:0 RETRATO, IIEOHO POR EL .A.U'IISTA. E. CA.BONl.]

�:rot

Croquis de Viaje.
I
MEDIODIA COSTEÑO

Tendido en una mecedora, desde el volado
balcón del hotel, domino la amplia, plaz_a. Es
un mediodía sofocante. El sol esta furioso y
deslumbrador: caldea y ciega. En la atmósfera
vibra un vaho cálido, y tal parece q~e las cosas
tiemblan á través de un humo sutil espolvoreado de oro. Nada produce sombra en estos
momentos. Las nubes, de un blanco esp~so y
compacto manchan con sus cúmulus capnc\10sos é inmóviles un cielo claro, de acero pulido
en los horizontes y sólo de azul p,Lvonado y
limpio el cenit. Casi toda la plaza-un gr?,n
cuadrado en el que desembocan las calles prmcipales- está ocupada por el jardín, en cuyos
camellones, que acatan alambrndos y bancos
de piedra se desbl)rdan copas de arbustos, rigidos follajes y flexibles ramas de plantas _tropicales. Son largas y bien surtidas ~nast1llas
de hojas y flores. m verde es el matiz qu~ resalta; mejor dicho, los verdes son. los ma~1ces,
porque hay un verde obscuro, bnllante, Jugoso y otro verde flavo, tristón y o~aco, Y otro
ve'rde seco, complicado de carmme~, y otro
verde húmedo y fresco, verde submarino y sonador. Por entre estos verdes, como por entre
una cabellera asoman las vívidas estrellas, de
grana ruborosa, de los tt~lipanes. }~e hacen ~l
efecto de bocas que sonrien, en plemtud de vida nueva. Las calzadas curvas y rectas del
jardin están pavimentadas con un tablero de
casillas rojas y azulosas, y en la rotonda central enlosada de mármol blanco y negro, se
yerguen, superpuestas, las ta_zas labradas de
una fuente. El sol cae sobre sillares y m~rmoles sobre ramazones y verduras, fundiendo
todos los colores en una tonalidad ardie~te y
esplendorosa. Sobre sus columnas de lnerro
pintado los faroles públicos chorrean oro encendido'. Todo se adormece en un sopor bochornoso. Las tazas de la fuente, requemadas
por los ardores del día, _semejan U!)a seca planta de granito. Las miro con fi.Jeza. _Anh_elo
ver saltar en ellas un chorro de agua cristall na
y sonora. Sueño, al contempla~las, en esos
juegos móviles que deshacen las hnfas en polvo de diamante, y, traídas, de seguro, _por una
sensación de sed que me abraza los lab10s, abro
y recoro con la fantasía el primoroso libro dfl
Rusiñol: "Los jardines de España," J; veo las
est.ampas coloridas, los cármenes humedos y
penumbrosos donde brillan los ojos azules de
las fuentes, los brocales de arcilla ~smaltada,
los bulliciosos surtidores, las cascad1llas espumosas que suenan, en el silencio de los parques, á risa de mujer.
,
En esta hma no pasa un transeunte por _la
plaza. Bajo los portales fronteros que. la cierran á un lado y otro-el uno doble y en¡_albegado, construido á la vieja usanza colomal c~n
sus columnas toscanas y sus arcos de medio
punto y el otro embadurnado de a ln:ia'l"re chocante' también de doble arcada semi muzárabe
y barfoca- , bajo les portales s~ s~mbrea_n algunos hombres, de los que no ~1stmgo ~mo Jos
vestidos ligeros y los canotier,s ama! illentos.
Ni una sombra, ni un transeunte, m una voz
ni un rumor. El aire está amodorrado, las nubes quietas. Frente á mí, la catedral, de fachada severa- renacimiento español:-, de fuertes y lisos muros de ocre viejo y patmado, abre
al fin de la destartalada escalinata su monumental y redonda puerta, tapada en parte por
un blanco cancel que deja descubierto _el ht?-eco del arco, por el que se entreyé e~ mtenor
del templo, lleno de fresca y misteriosa so~bra cristiana. Al lado de la catedral, una capilla de simple y baja arquitectura Y verde y
cerrado portón, destaca sus !emates, á manera
de relieve, por sobre las tupidas frondas de los
naranjos única nota de frescura en que se detiene la fui rada como un pájaro sediento. Las
aristas de las dos altas torres reverberan como
si tuvieran perfiles de fuego. El s9l cae á pl~mo, implacablemente, en el febril ado!m~c1miento de las cosas. De repente un clnq~1llo
que llega corriendo de no sé donde, atravies~
la plaza. Es un rapaz, pequeiio como un com!no. Lleva remangados los pant~lones ~ de dnl
y abierta desde el cuello la camisa. :No corre
por huir del sol, 09; parece ~n ave loca. Ba
entrado en el jardm, y va y viene por las calzadas. Lo veo detenerse, inclinarse y recoger
del suelo algo que lo llena de ~legrí~. Lanza
un grito de regocijo, mitad _¡ror¡eo, mitad carcajada. Al pasar frente á m1, se para á verme.
La luz rodea con un ni~bo tr_émulo aquella
cabecita descubierta, rubia y bnbona. El traviesillo en la palma de la mano en alto, me
enseña 'su hallazgo: una m~neda _de cobre. Y
lo miro sonreir en pleno aire ba¡o los dardos
furiosos del sol entre la modorra febril del
mediodía. Me 'acuerdo, en mirándolo, de algunas ligurillas de cinematógrafo que aparecen y desaparecen, con vibración molesta, en
el lienzo iluminado de la pantalla ..... .

MUNDO ILU'STnA1&gt;O

II
UNA TARDE EN "LA EMINENCIA"

Ya en la meseta de la colina, todos, un po~
jadeantes y sudorosos, nos detenemos maravillados del panorama, y poseídos ~e esa emoción
casi-religiosa, que eleva el espintu ante e~ espectáculo de la Naturaleza. El mar y el cielo,
desde aquí son las dos cosas más bell~s y más
grandes qde he visto hasta h_oy: despierta~ en
mí una idea de infinito glonoso, de eternidad
radiante y serena. Los horizon~es _profundos Y
diáfanos reflejan su clandad J1mp1a Y. pura sobre la. q~ietud joyante de las aguas leJanas. El
ámbar nítido y esplendente del Ocaso, dora á
fuego la remota franja de! mat·. 4-1 :Norte Y al
Oriente el tirmamento, sm tonalidades ígJ?eas,
es de un gris luminoso é irisado con apacibles
brillos de nácar. Las olas son de un azul de Sajonia con extensas y teuues 1:nanchas de luz que
tienen reverberaciones cobr,1z~s. Barca~ y cayuco.,, como frágiles insectos, pringan el 1111:nenso
brocado y van sobre él como saltando á hgeros
y pequeños balanceos.
Desde la meseta de la colina veo la playa de
larga curvatura, que, en div_ersos Jugares de la
orilla conserva en pie los rumosos y rudos fragmentos de murallones de sus seculares fortalezas. Y á nuestros pies, enterrada en compactos
verdores, la vieja ciudad erige cúpulas y campanarios, que rasgan por todas partes la ~pesa
malla de las frondas. Por entre ella, aqm, allá,
acullá, se delinean los grupos rectilíneos de ?ªsas, los paralelogramos de manzanas, las faJas
obscuras de las calles, los huecos de las plazuelas, todo esfuma.d o y como d_esvanecido en_ l&lt;?s
clarores soñolientos del crepusculo. ¡Ah, Vl~Ja
y triste ciudad, fangosa y adorable, extendtda
entre el mar y la montaña, y refrescada, en tu
ardor r,0stanero, por brisas y terrales, Y. arrullada en tu indolencia de criolla lánguida, por
tuinbos de ola y susurros de follaje! En ti vive,
no resucita porque no ha muerto, un pasado
brumoso de aventuras, un pasado de l~yen~s
cándidas y heroicas, de caballerescas hlStonas
de amor, de combates y asaltos de piratas, ~e
encomenderos de jubón negro y gola encarruJada que ahorca y ciñe la barbicana y ceñuda cabeza de frailes de testas rapadas y severos hábito~ de procesión de pendones, de fiestas suntuos~ y místicas, llenas de oros y brocateles,
de épicas y estupendas batallas! ¡Ah, vieja ciudad, triste, fangosa y adora.ble!.. . .
.
La tarde cerraba voluptuosamente los OJOS
cansados. La penumbra, subiendo de la tierra,
a'rrojaba sus diluídas sepias, que crecían como
manchonos de grasa, sobre lustres y colores.
Las aguas ensombrecidas tenían movimientos
espejeantes y fulgencias blancas. Los ~ranates
del Poniente opacábanse en una agoma lenta
y suave. En las copas de los árboles comenzaban á enredarse las sombras. La ciudad se sumergía en una niebla verdinegra.
Y poco á poco, entre charlas y excla1~aciones,
fuimos bajando por la tortuosa y ernpmada veredilla de la colina. A nuestro paso sonaban,
deshojándose) los muros de yerbajes que se alzan á un laao y otro de la banda rojiza del
sendero. Bajo nuestros pies crujía sordamente
la hojarasca.
Me detuve, deseoso de un momento de soledad de concentración, de meditación. Me senté e~ una piedra de la vera, y seguí contemplando el descenso de la caravana. Las muchachas bajaban cantando y riendo, ebrias de juventud y de ilusión. Yo veiafiotar, en el fondo
obscuro de la montaña, sus trajes blancos y vaporosos, y oia el desgrane de sus voces agudas
é infantiles. Tras ellas iba el coro de ancianos,
caminando con majestad patriarcal. Sus voces
graves y pausadas se harmonizaban en el viento con el coro juvenil y jocundo. Las muchachas de dos en dos, ó de tres en tres, corrían
por ia pendiente. Todavía en los recodos remo·
tos alcancé á distinguir sus enfloradas cabelleras de canéfora y á percibir el cuchicheo de los
galanes enamorados que las perseguían. Todavía se perfilaban en la sombra los viejos amigos en actitudes severamente naturales. Algunos'. para apoyarse, habían recogido del suelo
largos varejones y los llevaban á manera de cavado.
Una reminiscencia de antigüedad pagana, un
vago sueño de poesía simbólica, despertó y entretuvo mi entendimiento.
Cuando volví á la realidad, la tarde había
huído, y se abría en los cielos de cobalto una
noche estrellada y solemne, saturada de melancolia y de misterio.
Y yo también fui bajando, bajando, mientras
el soplo acariciador de la brisa me contaba al
oído cosas mías ....
Campeche, enero de 1906.
LUIS G. URBIN.A.

EL MUNDO ILUSTRADO

Para Algo Sirve la Desgrac
A ~nda f~ía es_ la gran ~focadora de fa
mdad. Sm la mtempene, la inclem
huracán que arrasa, la nieve que
- -.__,_, helada que congela, el granizo
vasta y la langoo;ta que devora, el hombre no
ra pasado de la categoría de un cerdo cebado
inútil é imrotente.
'
La gran escuela, para la human idad ha
escuela de la desgracia. Nada aguijonea ' ni
estimula como el peligro. Los amagos'del
como en la India, los de la sed como en el d
los de la desnudez como en Laponia, los de
rra como en Grecia y Roma, y los de la e
cia industrial como en Londres ó París, son
motores directos, eficaces y poderosos del
del trabajo y del mejoramiento.
Pero, no cabe duda, y estudios de todos
lo han evidenciado, el principal estimulante dél
greso humano ha sido el frío.
El primrro, no en tiempo, sino en impa
evidente que las primeras civilizaciones flo
en climas apacibles y dulces, bajo cielos de 2
el fondo de bosques umbríos y tibies, y en las
ras de las colinas fértiles y ricas. Para salir de
barie primitiva y alcanzar cierto grado de b.
y de grandeza, el hombre ha necesitado no
sus fuerzas en luchas desmesuradas con el
inhospotalario é inclemente.
El Japón y el esquimal, lo mismo que el
del Africa Gentral, no han podido caminar
tiempo en el sentido de la civilización, inutili
agotados por la lucha desmesurada con el m
los rodea y ha de nutrirlos. Carentes de ci
industria, de material de trabajo y de elem
lucha¡ lo poco que han podido adquirir, conq ·
asimi ar, apenas les ha bastado para sati
hambre, para medio encubrir su desnudez y
garantizar y proteger un tanto su vida precaria
cierta.
Para alcanzar, pues, cierto grado de progr
bienestlr, los primeros hombres han neces·
auxilio del clima, de la fertilidad del terreno,
abundancia de la alimentación, y sólo en
cunstancias les ha sido posible, no solam
narse el sustento y proveer á sus más apr ·
necesidades, sino también disponer de momeo
paz y de tranquilidad que consagrar á la
ción, al estudio de la naturaleza y á la adqu
gradual de ciertos refinamientos de la vida y
tas nociones preparatorias de un progreso f
Las primeras civilizaciones se han desen
pues, en aquellas regiones del planeta pri ·
por su clima y abundantes en recursos natui
han hecho la vida fácil para los primeros ho
De ahí que en la India, en Egipto, en Grecia,
yan desenvuelto civilizaciones portentosas, y
también que las que en México y en el Perú
traron los conquistadores españoles, hubieran
do bajo muchos conceptos á superar á las ci ·
nes europeas, muchos siglos antes de que és
mas hubieran alcanzado un desenvolvimiento
parable.
Pero no bien el hombre, favorecido por el
la topografía, se hace capaz de luchar pro
mente contra las inclemencias naturales, co
á observarse que las civilizaciones se imp
prosperan y se desenvuelven del lado de los
fríos, más aún que del lado de las zonas
Holanda, Inglaterra, los Estados Unidos, lo
suficientemente y demuestran, sin que de
quedar duda alguna, que el frío es mejor co
y mayor amigo del hombre que el calor.
En el territorio de Alaska y en el Canadá,
vilización impera en todas sus espléndidas .
taciones, y toda vía existen selvas tropicales
sibles al hombre y pobladas tan sólo de tribus
rables y cuasi primitiva&lt;:.
Estos hechos prueban, como ya lo decíamos,
el frío es el gran educador de la humanidad. L
en efecto, la atención toda la masa de elem~n
el hombre ha sabido acumular para combatirlo
ra impedir, en lo posible, sus estragos, Y es
mente not:tble cuánta es la impotencia hu
dominar las inclemencias tórridas y para ven
dificultades que los territorios cálidos .ºP!'
expansión y á la prosperidad de las act1v1
manas.
Contra el frío, el hombre ha multiplicado·
dios de defensa: las pieles en que envuelves~
po, las chimeneas y caloríferos con que enti
hogar, las grandes fogatas al rededor de las
pernocta la tribu, sin contar todos los refinam
que el confort moderno ha acumulado para h
lerables las temperaturas glaciales. Contra el
el hombre no ha discurrido otra. cosa que la
que adormece y el abanico que hipnoti~a.
que el frío estimula á la actividad, excita
miento y al trabajo, el calor enerv~, _ago
branto las energías físicas y no 1eJa l_1berr
para el ensueño vago o para la 1magmac1 n
dente.
,
El frío sugiere la previsión, la econ_om1a;cf0
do el hombre al hogar, le enseña la v!d~ d~
Jo disciplina moralmente como Jo d1se1phna
mente.
bloPara los pueblos inertes, Y, n uest.~~ pu~
que es un pueblo inerte, ningun agu11on máS
y más punzante que el frío.

Ef
:la,

FEDERICO VIII, REY DE DINAMARCA.

J"rnfcl

E l frío es enemigo de la pere_z~, el frío ~s
del hogar el frío precave del v1c10 precav1e~ o
despilfarro, y nada puede apetecerse de_n:ie¡or pa~:
hombres imprevisores, de_sp1lfa rr¡~oS, v~ch;gft'a~ y
una modificación sustancia\ de_1 c ima qu
una mayor inclemencia del invierno.
Las primaveras eternas, ta_n amigas d~l ar~~~~o
lo fueron en Grecia, s..,n hostil~s al trab~Jo h
'
á la perseverancia y á la energ1a del caracter. . del
Las civilizaciones actuales han dado en "'.emr su
lado del Norte con los blirards del p~lo, Y si °nlima
vara mágica una hada lograra trans ormar _e ~
1
de la República y hacer llover sobre su temt1~ºm~:
blancos copos de la nieve fecunqante, antesd
se
cho el carácter nacional se habna traSfigura O Y

1

..

habría trasfigurado en el sentido del mayor progreso
y de un mayor bienestar.
DR. M. FLORES.

El nuevo rey de Dinamarca
Por la muerte del rey Cristián IX, de Dinamarca acaecida como saben nue3tros lectores,
el día 29 del pasado mes de ener&lt;?, fué, ~ro~larnado rey su l1ijo mayor, el príncipe _:Eóe e~&lt;a&gt;~
ue cuenta 53 años de edad, p~es D!LC1 e 1
fulio de 18¼3, y contrajo matnmor1:10 el. _28
julio de 1869 con la princesa Lmsa, h1Ja ... e
rey Carlos XV, de Suecia Y Noruega.

J~

La ceremonia de la proclamación fué breve
y al mismo tiempo solemne, resumiéndose e!1
la frase sacramental: ¡"El rey ha mue~to! ¡-Viva el rey!" El nuevo monarca pronunció ante
el pueblo un sentido discurso mar~ando la ltnea de conducta que había de segun· e!! su reinado conforme en un todo con el camn~o que
se trazó su difunto padre y que ba servido para hacer de Dinamarca un país en el que !ª
paz reina hace mucho tiempo y la_ Il?-onarqma
t iene hondas raíces y profundos mm1entos en
el amor que el pueblo profesa á su~ reyes.
.
La elevación al trono_ del príncipe Fede!1co
fué perfectamente recibida por toda: la nación,
que espera seguir por la ruta progr~1_va porque
le condujo el fallecido monarca Crist1án IX.

�'F.l,

MtJNDó ILUSTRADó
EL MUNDO I LUSTRADO

LAS FIESTAS PRESIDENCIALES EN MERIDA
•

EN CAMINO PARAVERACAUZ.-EL ARRIBO A PROQRESO.-LLEGADA
DEL SR. GENL DIAZ A MERIDA.-OELIRANTE ENTUSIASMO

Toda la vida política de la República está
concentrada en estos días en Mérida, en la hermosa capital yucateca, y de allí nos vienen noticias de fiestas Y relatos de banquetes solemnes y de entusiastas recepciones.
Arcos triunfales, flores y lujos son derrochados por doquiera. Vivas y aclamaciones llenan
los aires y van á. perderse junto con el estruendo del cañón que saluda el paso del señor Presidente de la República y de su brillante comiti va.
El espectáculo que nos relatan los corresponsales es hermoso por todos conceptos, es consolador en grado sumo: es la explosión del sentimiento patrio que se desborda al Yer personificados al adelanto y la paz de que disfruta
el país, en el ilustre ¡?Obernante que rige los
destinos de la Repúbhca.
El ~iaje presidencial ?º es sólo el paso de un
corteJO más ó menos brillante, la visita fastuosa de personajes prominentes y damas distinguidas de. nuestra alta sociedad; significa algo
más, slgmfica la fecha en que se van á inaugurar obras de utilidad pública, edificios que han
de servir para el provecho de los ciudadanos
para el embellecimiento de la península yuca~
teca.
Comprendiéndolo así, El Mundo Ilustrado cree de
su deber dar cuenta detallada y minuciosa de
todas las fiestas y solemnidades celebradas en
Mérida, desde el momento de la salida de la expedición, hasta el día de su .regreso á la capital
mexicana.

PALACIO DE GOBIERNO

máticos; Sr. Porrúa, Sr. Southworth Sr. Lic.
Bejarano y otras distinguidas personas.
1:,os inv~tados se instalaron en un tren que
sahó media hora antes que el presidencial. Ambos t_renes t~vieron ':la libre, no deteniéndose
el pmpero smo_en Onzaba, donde se sirvió una
mag1!1fica comida en un salón adornado con
multitud de flores, banderas y espejos. El tren
q~e condujo a~ Sr. Presidente no se detuvo en
mnguna estación y la comida se hizo á bordo.

EL SE:1.fOR DON OLEO.ARIO MOLIN.A.1 GOBERNADOR DE YUCATÁN, Y SU FA.MILI.A..

EL TRAYECTO

Letras Yucatecas

I
Ros.A., la hechicera rosa
de aquel valle pintoresco;
la más alegre muchacha
de las muchachas del pueblo,
ha perdido los colores
de sus mejillas, tan frescos,
y palidecen sus labios,
que eran frutos de cerezo.
Y cada vez que se peina
el mazo de sus cabellos,
se cubre el escarpidor
con las hebras de su pelo.
Está triste, suspirosa,
y, con los ojos abiertos,
las noches todas se pasa
sin los favores del sueño.
¡Pobre niña! ¡pobre Rosal
¿Qué le pasa? ¿qué le han hecho?
¿Quién ha arrojado á su cáliz
esa gota de veneno?
¡,Dónde está e! imán extraí'io
de aquel hechicero cuerpo,
que era el asombro del aire
de sus donaires suspenso?
¿Por qué como antes no brillan,
ya de cerca ya de lejos,
los luceros ae sus OjOS1
envidia de los luceros'!
¿Qué será? ¿lo sabe acaso?
¿Lo saben sus pensamientos?
¿Habló á solas con su alma
y ha descifrado el misterio?
Dice el cura que es que ansia
encerrarse en un convento,
y que su madre se niega
á complacer su deseo.
Que es amor chismea el vulgo,
el vulgo, que es siempre afecto
á decir lo que no sabe . .... .
¡y que es tisjs di~ el médico!
Y ni el médico, m el cura
ni la gente saben de eso
que está matando á la niña . . . .
¡y la mata sin remedio!
Il
Se aloja en casa de Rosa,
y siempre de veraneo,
algunos meses del ano,
un anciano caballero;

Sencillo, pulcro, elegante,
cortés, ilustrado, bueno,
que se llama Don Ramiro,
químico y pintor á un tiempo.
Parece ser muy dichoso
y le roba sin recelos
sus paisajes á los campos
y á la ciencia sus secretos.
Tiene en la casa de Rosa
anchuroso alojamiento
con un gran balcón al valle
donde corre un arroyuelo;
en donde pasta un rebal'io
de ovejas y de carneros,
unos blancos como el lirio,
y otros, como el tisne, negros.
Donde se mira un jardín
y se contemplan á trechos,
las milpas y los trigales,
las montañas y los cerros.
En ese balcón el químico
hiw de Rosa un portento,
enseííándola del mundo
todo Jo malo y lo bueno,
su verdad y sus mentiras
y lo honrado y lo perverso,
y sus creencias, sus dudas,
y lo grande y lo pequeíío.
Le entregó la biblioteca,
las ll¡¡,ves de su museo,
y unas notables pinturas
del arte antiguo y moderno.
Rosa, durante la ausencia.
ó la no ausencia del duell:o,
cuidaba todos los días
del artístico aposento
de Don Ramiro, y en él,
y á vueltas con el plumero,
quitando el polvo á los libros,
se desempolvó con ellos.
.Allí nutrió sus ideas
con savia de los maestros,
pero mientras más lela,
sintió más y pensó menos
y abrió sus hojas ardientes
la flor de sus sentimientos.
Sintió que sentía amar,
sintió en su ser y en sus nervios
algo invencible, algo hermoso,
algo enteramente nuevo.
E&lt;;taba enferma, veía
un gallardo mozo en sueños,
bien portado, pulcro, limpio,
un Don Ramiro, no viejo,
sino joven, blanco, blanco
como el marfil ó moreno,
ya rubio y de ojos azules,
ó negros y peline¡ro.

Su ideal era sin forma,
¡era un hermoso boceto
que en el lienzo de su alma
manchaba el amor primero!
¡.Alucinatoria imagen
que proyectada de adentro,
surgía ante sus miradas
para guardarla en su seno!
¿Y era amor? ¡No amaba á nadie;
no era amor era un deseo
doloroso, ardiente y puro
en un corazón desierto!

. Todas las . es~aciones e_staban engalanadas,
siendo las prmcipales: Ap1zaco, Esperanza, Orizaba y Córdoba; estas dos ultimas hicieron un
verdadero derroche de gardenias distribuídas
en "panneaux" y guías con frondajes de palmera.
La especial decoración del pintoresco pueblo
de ~Ialtrata f_ué una de las primeras notas bella~ que .cii:utivaron la atención de los distinguidos v1aJeros.
·
E~ tren presidencial llegó á Yeracruz entre
4 y o de la tarde.
ENVE&amp;ACRUZ

¡Ay! ¡ni el sobrino del cura,
ni el sacristán, ni su nieto
ni el hijo de la alcaldesa '
ni el cuííado del barbero,
que la rondaban de día
y de noche sin sosiego
llenar podrian, sin duda,
aquel delicado pecho!

¡Por eso la linda rosa
de aquel valle pintoresco,
la más alegre muchacha
de las muchachas del pueblo,
ha perdido los colores
de sus mejillas, tan frescos
y palidecen sus labios
'
que eran frutos de cerezo!

PATIO DEL PALACIO DE GOBIERNO

Al llegará Veracruz el señor Presidente fué
o!:&gt;jeto de una cariflosa y entusiasta manif~ta.c1ón popular.
En el andén de la estación se encontraban
el señor Gobernador del ~tado, D. Teodoro A.
D~hesa, el Comandante :Militar, los principales
m1e~bros del Ayuntamiento y los Cónsules extranJeros, los comerciantes más caracterizados
y numerosa~ &lt;?Omisione,s especiales. Los cuerpos
de la guarmción, tendidos desde la estación del

EL TREN PRESIDENCIAL

E,

sá_bado 3 de febrero, á las 7 de la mañana,
salló por la vía del ferrocarril mexicano el
tren presidencial rumbo á. Yeracruz. Muchas hono¡-ables personas acompaí'iaban al sen8or Gen!. Díaz, entre ellas su di~na esposa la
ra. Do!!a Carmen Romero Rubio de Diaz, el
Súr. D. Ramón Corral, Vicepresidente de la Re~ blica; _el Sr. Ing. D. Leandro l!'ernández,
ecretar10 de Comunicaciones y Obras Públicas; el Sr. D. Guillermo de Landa y Escandón,
Gobernador del Distrito Federal, y su esposa;
el Sr. _Dr. D. Eduardo Licéaga, Presidente del
ConseJo Superior de Salubridad; el Sr. Lic. Lorenz? Elizaga y su esposa la Sra. Soffa Romero
Rubio_de Elizaga, el Sr. Barón Haos von Wang~nhe1m, Ministro Plenipotenciario de Aleman!a, Y su esposa; el caballero Aldo Novili, Ministro Plenipotenciario de Italia; Sr. Mayor
Pabl? E.scandón, Jefe del Estado Mayor Presidencial, y los Sres. Mayor Samuel García Cuéllar, Mayor Porfirio Dfaz y Mayor Narno Dorbecker, Capitanes Agustín del Río, Armando
Santa Cruz, Enrique Hurtado y José Montesiros Y. Teniente José Espinosa y Rondero, perenecientes al mismo Cuerpo.
TrFiguraban entre los invitados el Sr. Genl.
evi.i'io, Sr. Gen!. Martínez, Gobernador de
~ebla; Sr. BrigadieT Fernando González, Gornador de México; Sres. :Magistrados de la
S~prerna Corte de Justicia Miguel Bolaflos Cae O Y Manuel García Méndez; Sr. Lic. Calero,
~r. Rubio .Alpuche y Sr. Peón del Valle; Sres.
enadores Carlos Rivas, ]'rancisco .Azpe y Ram6 n 4'lcázar; Sr. Gen!. Alberto Escobar, Sr.
D. Luis Torres Bivas, Introductor de DiploL

III

Murió; ¡pero no de amor,
que la mató el no tenerlo,
c~mo una flor que no tiene
m luz, ni aire ni cielo!
La enterraron bajo el irbol
más triste del cementerio ....
¡Qué nublado estuvo el día
de su muerte y de su entierro!
JOSÉ PEON Y ÜONTRERAS.

00
Al lado de una buena esposa, las penas del
hombre se reducen á Ja mitad y los placeres se
duplican.
CORTÉS.

** *

. Una mujer casada es una esclava que es preciso saber colocar en un trono.
A.Y.ALA,

***

El mejor gobiuno de la familia es un buen
ejemplo.
Co:NFUOIO,

PALACIO )(UNICIPAL

�EL MONDO ILU3rRA.DO
EL MUNDO ILUSTRADO
ferrocarril Mexicano hasta el muelle, hicieron
los honores de ordenanza. El adorno de la ciudad era muy bello, y todos los barcos surtos en
la bahía estaban empavesados.
La comitiva no se detuvo para nada en ·veracruz, y en cuanto se hubo hecho el emba1que,
zarparon los barcos de la excursión.
El Sr. Gen!. Dlaz se embarcó á bordo del
cañ~nero ''Bravo," el mejor dotado de nuestra
manna de guerra;su dist.inguida señora esposa
y los invitados ocuparon el "1:!'ürst Bismark," de
la línea hamburguesa-americana. La travesia se
hizo perfectamente con un t iempo bonancible.

se!íor Presidente fué conducido á su alojamiento.
HA.SITACION DEL GENERAL DÍAZ

En la casa del Sr. Sixto García, situada en la
calle 63,se preparó lujoso y cómodo alojamiento
para el Sr. Genl. Díaz y su digna esposa.
La casa del señor García es una de las mejores y más suntuosas de las muchas con que
cuenta Mérida; los departamentos destinados á
prestar hospitalidad á los distinguidos huéspedes, fueron dispuestos y a;rreglados á todo lujo
y con gran esmero y escrupulo.
El sefíor Presidente tomó posesión de su alojamiento, y las fuerzas que formaban la valla
desfilaron frente á la casa haciendo los honores
de ordenanza.
A las 4 p . m. estaban citados para concurrir
á presentar sus respetos al señor Presidente las
autoridades, corporaciones, gremios y particulares, reunidos previ_amente en el palacio municipal.

ENTUSIASMO EN YUCATÁN

La anunciada visita del Sr. Gral. Dfaz á Yucatán despertó un entusiasmo grandísimo en
todo el Estado; la mayor parte de los habitantes de los diversos puntos de la península se
congregaron en la ciudad de Mérida, encontrándose también allí un gran número de personas
que fueron de Campeche y Tabasco.
. F~é tal la aglomeración de gente, que los a_loJamientos no bastaron. Los adornos de la c1uda~ eran bellísimos, hechos á todo lujo y del
meJor buen gusto.
Las calles, plazas y sit ios públicos estaban
arreglados y decorados de tal manera que ofrecían un aspecto seductor.

EL BANQUETE

MÉRIDA

•

La ciudad de Mérida es en la actualidad una
de las poblaciones más importantes de la República, como centro social, científico y mercan-

CALLE

60,

POR J)()~DE

mzo su ENTRADA EN MÉRIDA EL

SR. GENL. DÍ.A.Z.

El sefíor Presidente instalado ya en su alojamiento, recibió las comisiones que fueron á
presentarle sus respetos. El banquete ofrecido por el señor Gobernador del Estado quedó
preparado para servirse á las 8 p. m. en el
palacio del Poder Ejecutivo . .Al terminar el
banquete, algunos de los invitados concurrieron á la gran serenata organizada en honor de
los huéspedes de la población en la plaza de la
Independencia.

PL ATAFORMA EN.EL PASEO "MONTEJO," DONDE EL SEROR PRESIDENTE MUNICIPAL
RECIBIO AL PRIMER M AGISTRADO,

ARCOS TRIUNFALES

SALA PRINCIPAL DE LA CASA DEL SR, D. SIX:TO GARCÍA, DONDE SE ALOJO EL SE~OR PRESIDENTE

Gobernadoi: ~el Estado, Lic. D. Olegario Mollna! las com1S1o~es del Poder Legislativo y del
Tnbunal Sup.enor de Justicia el Jefe de las
Armas y otros funcionarios públicos quienes lo
a~mpañaroi:i al t ren oficial, tribntándosele al
Pmner Magistrado los honores militares de ordenanza.
Una comisión de las más encumbradas damas
de la s~c~edad meridana concurrió á Progreso á recibir á la Sra. Romero Rubio de Dlaz.
A las 3 p. m. llegaron los viajeros á la capital del Es~do; en la estación se encontraban el
señor Presidente del Ayuntamiento los miembros del Concejo Municipal, los personajes que
for1~aban la Junta Directiva encargada de orgam~ar las fiestas, los empleados de las oficinas
públicas, locales y federales, las comisiones de
gremios y corporaciones y todos los invitados.
, El Presidente del Ayuntamiento ofreció al
Sr. ~enl. Díaz la hospitalidad de la ciudad de
Ménda Y se efectuó en seguida la ceremonia de
la re~pción. F~rmaron valla de honor al paso
del Pritner Magistrado los miembros de diversas asociaciones con sus estandartes é insignias,
los alumnos de las escuelas nacionales y partl•
culares con sus directores y profesores, y los representantes de los diferentes Partidos del ]B.
tado.
. D~sde la estación del ferrocarril hasta el aloJam1ento del señor Presidente estaban tendi·
das las fuerzas federales, la guardia nacional y
la de seguridad del Estado colocadas en el orden que dispuso el Jefe de Armas.
Termir:afa la ceremonia de la recepción, la
comitiva ocupó los carruajes preparados, y el

til de grnn movimiento. Está situada en una
extensa llanura árida y seca que sólo se eleva
8 metros sobre el riivel del mar; sus animadas
calles son amplias y tiradas á cordel: todas se
cortan en ángulo recto y sus bellos edificios son
por lo general de estilo morisco. Su clima tr(?pical es refrescado constantemente por las brisas de la costa; en sus inmediaciones no hay
pantanos ni depósitos de agua estancada, por
lo que la salubridad pública es buena.
La ciudad está alumbrada por luz de arco é
incandescente y posee una gran red de ferrocarriles urbanos que ligan el centro con los barriós más lejanos.
Mérida tiene varios edificios notables, entre
otros la catedral, el palacio de Gobierno, 1~
Penitenciaría, el museo y un gran establecimiento fabril para manufacturar el henequén.
El museo contiene una bella colección de m9nolitos, estat,uas, cariátides, obras de alfarena
y diversos utensilios de los primeros pobladores de la península, cuya grandeza se comprueba con los monumentos que dejaron á ~u pasc?Engalanan la ciudad seis hermosos jardines publicos.
La instrucción pública está en Mérida m_uy
adelantada, pues cuenta la población 90n vánas
escuelas primarias, institutos. litera1;1~s, escuelas normales, deJurisprudencia, Medicma, Farmacia, Ingeniería y Comercio .

CORREDOR DE LA CASA DEL SR. D. SIXTO GARCÍA.

SR. D. A.GUSTÍN VALES CASTILLO, JEFE
POLÍTICO DE :MÉRIDA.

LLEGADA DEL SE:íl'OR PRESIDENTE

El día 5 de febrero en la ma!íana llegó el barco que conducía al señor Presidente, al J?Uer,to
de Progreso·el desembarque se hizo á medio d1a.
Recibieron álos distinguidos viajeros el señor

En el trayecto recorrido por el seíior Presidente1 al llegar á Mérida, se instalaron arcos trmnfales que ofrecían un aspecto bellísimo. Los más notables fueron: el del Ayuntamiento, que se levantó á la entrada del paseo
&lt;Montejo,&gt; de estilo español antiguo con adornos

.ALOJAMIENTO TIEL SE~OR PRESIDENTE.

churriguerescos. El de la colonia italiana, construido en la plaza de Santa Ana, y en el cual se
destacaban, á guisa de columnas, dos figuras
simbolizando la Victoria. En los pedestales se
colocaron gran cantidad de banderas mexicanas
é italianas.
El arco de la col onia china era todo de madera amarilla, con columnas octogonales Y ventanillas cubiertas de cortinas de seda de colores
muy vivos. La gran cantidad de farolillos que lo
adornaban le daban, por la noche, un hermosisi mo aspecto'.
La colonia cubana levantó un be1lo arco de
columnas macizas: en el frente lucían los escudos de·0uba-y Méxcieo enla,iados-.
Frente á la catedral se construyó un gran
arco en el que se trató de conservar toda l_a pureza del estilo maya; lo remataba una figura
dorada, representando el Progreso.
Al lado Sur de la plaza de la Independencia
l se colocó el arco costeado por los hacendados Y
comerciantes. Su estilo era airoso y el~gante,
rodeado de escalinatas y con altos mástiles coronados de banderolas.
El arco de la colonia turca, colocad~ en la ~squina de las calles 46 y 50, era de estilo mons-

CORREDOR DE LA LONJA MERffi.A.NA•

•

�LAS FIESTAS PRESIDENCIALES EN MERIDA.•

�EL MUNDO ILUSTRA.DO

EL MUNDO ILUSTRADO
co, con sus arabescos afiligranados y tapizado de
cort inajes orientales.
El de la colonia espaffola era de forma esbelta, semejando un torreón almenado; en el frente se velan los escudos de México y España.
El arco de la colonia alemana era sencillo Y
el~gante, todo blanco, rematando en un faro
rOJO.
El del Ayuntamiento, de estilo corintio, con
esbeltas columnas y bellos pedestales.
El de la colonia americana era también gallardo y elegante.

Después, el carro de la Apoteosis, con una
columna triangular, donde iban apoyadas las
fio-uras de la ]'ama, la Historia y el Trabajo; al
f:'ente dos leones, y entre ellos, recostada, la
figura del Progreso sosteniendo una an~orcha;
en la cúspide el busto del Sr. General Diaz, coronado por la gloria.
.
Con este carro se cerró el desfile, 9-ue tuvo
como itinerario la calle 59, de Santiago á la
estación la calle 61 hasta la plaza de la Independencia, calle~ 62, 63, hasta la 68, regresando
Juego para Santiago.
Al terminar la procesión, debe de haberse dado un banquete de 200 cubiertos, y en seguida
un baile popular de la clasé obrera.
VELADA ARTÍSTICA
Para el jueves 8, el Sr. Gobernador del Estado, L ic. Don Olegario Malina, organizó una velada en honor del Sr. Presidente, en su finca
henequenera "Bodzil." La finca se decoró con
todo lujo; en la avenida de la e~trada se l~vantaron mástiles con fo~os eléctricos y guirnaldas de flores, y Sé construyó un hermoso arco
triunfal y varios artísticos kioscos.

INAUGUltACION DE EDIFICIOS
La inauguración de los importantes establecimientos: el hospital «O'Horan &gt; el asilo &lt;Ayala&gt; y la Perntenciaría, se preparó p_ara el martes
6, quedando invitados el señor Presidente, su
señora esposa y las distinguidas personas que
formaban la comitiva. Los actos inaugurales
revistieron extraordinaria solemnidad.
UN ORAN BAILE

•

El lillsmo día, por la noche, se efectuó en los
salones de la Lonja Meridana el gran ba.ile organizado en honor de la señora Dol'ia Carmen
Romero Rubio de Diaz. E l edificio estaba lu.iosa, y ricamente adornado con flores y tapicerías
del más exquisito gusto, y la concurrencia fué
muy numerosa. Toda la alta sociedad yuca teca
se dió cita en los suntuosos salones de la Lonja.
El señor GeneralDiaz y la Sra. Romero Rubio
de Diaz, concurrieron al baile, ocupando el sitio de honor que se les tenía preparado en un
ángulo del salón.

ARCO DEL AYUNTAllllENTO, EN CONSTRUCCION.

EL PASEO IDSTORICO
El miércoles 7, á las8 p. m., debe haberse efectuado la procesión histórica, siendo presenciada por el señor Presidente y la numerosa comitiva de invitados, desde los balcones del palacio del Poder Ejecutivo.
Las diversas comisiones encargadas de organizar las fiestas, trabajaron activamente en el
arreglo del paseo histórico, y el desfile fu é ordenado de la manera siguiente: la descubierta,
formada por una sección maya de caballería, de
hondinos y flecheros con el traje de "huite," de
mandil atado por delante, penacho de plumas.
y mantón á la rodilla; en la diestra la flecha y
á la espalda el carcaj. En seguida un grupo de
guerreros, lanceros [ agallas precedidos de un
capitán. Siguiendo esta primera sección, se
dispuso la parte llamada "El ídolo Cuculcan,"
el cual iba en una parihuela, llevada en hombros por cuatro hombres seguidos de .dos turiferarios, tres sacerdotes vestidos con grandes
mantos y brillantes penachos negros y adornados con sartas de cuentas, y25 indígenas,que
ejecutaron un baile; tras de éstos, los músicos con trajes de aquella época, y tocando instrumentos primitivos, tales como tum-kules,
zacatanes, derochoques y caracoles guerrero!&gt;.
Cerró la sección maya el carro de·la tradición, representando unas ruinas mayas, y sobre
ellas un chacmal junto á una hech icera que llevaba ~n la diestra una gran piedracon la tradición de la raza.
' LA CONQUISTA
Al frente de este grupo iba unafia-u1·a re pre-

***

El viernes 9, según estaba anunciado, debe
de haber emprendido su viaje de re~reso á ~éxico el Sr. Presidente de la República, á quien
el pueblo yucateeo, en masa, ha aclamado y
aplaudido con tan franco y espontáneo entuPENITENCIARÍA "JUÁREZ."
ARCO MAYA, EN CONSTRUCCION.

sentando á Montejo, el conquistador de
tán, seguido de numerosos esclavos, ese
ca~itanes, nobles, arcabuceros, ball
frailes, y después el carro alegórico de la
quista, formado de una ¡¡-ran fiase de estilo
ya con un pedestal churrigueresco, sobre el
se alzaba la figura alegórica de llférida en
pos de la conquista. A la derecha se d
una figura con casco y coraza, á la izq
dos guerreros españoles, y al frente un
franciscano.
Marchando á continuación, desfiló el
de la Dominación Española, que lleva
frente 4 heraldos, 2 maceros, 8 regidol'el'
Ayuntamiento, 2 alguaciles, el Capitán
ral de la Provincia, el abanderado tenien
Rey, el oficial de la Real Hacienda, 2 capl
del Real Ejército, 10 inquisidores, 2 curia
franciscanos, 3 encomenderos con 10 pajea,
capitán de fragata con 10 soldados y pira
una música de la época.
Cerró este grupo un carro alegórico
simbolizaba el trono de España, rodeada
damas, pajes y heraldos con estandartes;
derecha iban un fraile y un indio.
GRUPO DE LA INDEPENDENCIA
Formaba la vanguardia de este grupo
no alegórico muy bello, destacándose en
figura de la patria libertada, frente á la
üa A.na Maria Quintana Roo, que coro
busto del libertador Velásquez.
En seguida venía el carro de la Paz, el
carroza cubierta de palmas. En el cen
pie, veíase la Paz guiando al Progreso,
los costados del carro, artísticas :figuras
sentando la-s Bellas Artes.

1

SR. D. AUGUSTO L. PEON, PRESIDENTE :MCJNICfPALDE MÉRIDA.
siasmo. Las autoridades del Est~do, por su_
parte hicieron todo lo que era posible por dar
á las fiestas el mayor esplendor, y en tan honrosa tarea, vieron secundados sus_ esfu~rzos
por todas las clases sociales: cap!tal1stas, rntelectuales y obreros, todos contnbuyero~ gustosos á hacer más grata la ~ermanenma_ ~el
Primer Magistrado y de su brillante COJillt1va
en la península.
.
Cerramos aquí esta cr9nica, ~?rita á vu!:la
pluma. En nuestra próxima ~~ic1ón la ampl}aremos publicando interesant1simas fotograf1as
de las' fiestas¡ pues con el objeto de que _nuestra información resultara comple~, _env~amos
á Mérida con muchos días de ant1c1pación, á
nuest,ro r'ot-0grafo. Todas las fotografias .que
hoy damos á conocer, fueron. tomadas expresamente para nuestro semanano.
Presentamos, además, á nuestros lectores, en
este mismo número, un grupo que repres~nta
al Sr. Gobernador Molina y á su muy estimable familia, y dos retrato~: ~ldel Sr. D. fugusto
L . Peón, Presidente )[umc1pal de :Ménda, Y E:l
del Sr. Jefe Politico, D. Agustin Vales Cast~llo á quienes como miembros de la Junta 0 1 ga!lizadora d~ las tiestas, se_ debe, en mucho, el
brillantísimo éxito que tuvieron.

CORREDOR DE LA CASA DEL SE~OR GOBERNADOR MOLINA.

00
MINIATURA
Alcoba: tras los balcones
toda la gloria del sol;
dentro, una cuna de mimbres,
caliente nido de amor:
en ella, un niiío muy rubio;
cerca de la cuna, dos
seres felices y amantes,
puesto que los padres son,
¡y la escena iluminada
por la sonrisa de Dios!
llfANUEL :MAYOR.A. 0.

....
.
VIST.A PARCIAL

..
DE LA l"ACHADA DEL

HOSPITAL

"o'nORÁN. "

�EL MUNDO ILUSntADO

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS F='IESTAS PRESIDENCIALES EN MERIDA

LA OFRENDA
DCL BRAMAN

Postales
yucatecas

I

Yo era un bramán conocedor del Veda·
yo me vestía mi ropón de seda,
'
y el concurso de santos y de sabios
oía, cual rumor de la arboleda,
toda la inspiración, la ciencia toda,
manar, al escaparse de mis labios,
los versos de Valmiki, en la pagoda.
Yo congelaba el iris,
y al rayar de la aurora,
las nieves eminentes
de los Dawelaguiris,
nimbadas de vapores refulgentes,
que haría un soplo de oración sonora,
eran timpanos cándidos de rimas,
rapsodias profundisimas y extrañas
con q ue daban á Brama, las montañas,
gracias por las edades de sus cimas.

II
Oyendo mis cantares y refranes,
acatando mi fe y sabiduría,
en premio dispusieron cierto dla
obsequiarme una virgen los¡ bramanes.
Y eras tú, mi Aogandyra enamorada,
de dulce, y triste y lánguida mirada;
tan atractiva y pálida belleza,
que toda la India te juzgó al extremo
de un esfuerzo supremo
del arte de la Gran Naturaleza.
Y eras mía. Y en medio de oraciones,
Mago solemne, pensador agreste,
hice las misteriosas abluciones
y desceñí tu inmaculada veste;
y entonces con ternura
di un beso á tu cintura
fácil cual junco, y adorable y g rata,
y se enroscó á las formas de tu talle
un deslumbrante cinturón de plata.

m
Cual fuente que desborda de su lecho,
como hebras del tejido de la noche,
formaban mauto misterioso y vago
tus cabellos rodando por tu pecho
con inocente y con sensual halago.
Y en el cuello de nieve, casto y bello,
donoso cual de blanca cenatilla,
posé el labio, apartándote el cabello,
y entonces, luminosa gargantilla
cual sierpe de oro, se anudó á tu cuello.

IV
Nevada é inocente,
cual la espuma más alba de la playa,
admiré la blancura de tu frente,
pura como el carámbano
que corona la sien del Himalaya.
Allí mi labio, que amoroso quema,
dió un beso ingenuo cual la luz del día,
y cuajada de lumbre y pedrería ,
engarzóse á tu frente una diadema.
y
Te alzó en mis brazos mi efusión sencilla,
y con el más sagrado de los ~oces,
doblé ante los altares la rodilla
y pura-¡asl!-te devolví á los dioses.

8.

Wt

PJJJ.

·&amp;-: 1 .

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...

FRANCISCO A. GAVIDIA,

00
11.1s

__ ...

Aquella noche,y ¡cuán lejana está esa. noche~
cayó una estrella en el arroyo. «¿,Te imaginas,

.1
UNJ. ltEUNION DE MESTIZOS

C.ATULLE U.ENDES,

~

.. -:.. {

•

~

.

a: Htiu;~
---.:1.,,

CJI BUEDJI ESCREJ:l:JI
me dijo, que yo, sin una razón para ello, he cal·
do del maravilloso azul sobre ruestra obseura
tierra? ¡Qué error el tuyo! Yo sabía muy bien
que tú pasarlas por la calle en el momento mismo de mi calda; y si tu lo quieres, agitando yo
mis rayos como si fuesen las plumas de un ala,
te transportaré á las regiones di vinas de la pal
y de la luz. Allá arriba, muy alto, más alto todavia, las r ealidades de la vida no existen. Eso
que vosotros llamáis lo \'erdadero, jamás ha entristecido los ojos de los astros claros; pero, en
cambio, los suenos son los paseantes habituales
de las rutas luminosas!&gt;
&lt;No vacilo, le respondí á la estr ella. Despliega tus alas de llamas, arrebátame, llévame contigo, hermosa ave formada de resplandores.&gt;
Al momento la estrella me lle\·ó hacia el pals
de la quimera y del eusueí'ío. Y desde entonces
no he vuelto más á la tierra.

t"

"!'

PLAZA. PRCNCfPAL DE MÉ:RIDA,- 2, UN.A. CA.LLE DE
0
PROG'RES0.-3. PALACIO MUNICIP~_t :
·
4 ALREDEDORES DE PROGRESO,
·
. DE MÉRIDA.- 7. UN.A RESIDENCIIlARTlCU·
L.A.R EN PROGRES0.- 8 . PALACIO MUNl·
CIPAL DE MÉRIDA.- 9. UNA :RESI·
DENCIA MODERNA EN MÉRIDA,
10. CASA. DE SR. D. AUGUS·
'l'O l'EON 1 EN )(ÉlUD.A.,

1

rn~~~1:

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--

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MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTltADO

L!S FIESTAS PRESIDENCI!LES

El viaje del Señor Ministro de lnstrueción

EN MERIDA

las expediciones que el seffor SecretaENTRE
rio de Instrucción Pública y Bellas Artes

ARCO DEL AYUNTAMIENTO EN llIONTEJO.

ha hecho durante su viaje á la capital yucateca, ha sido una de las más importantes la efectuada á las ruinas de Uxmal.
Antes estuvieron en Valladolid, siendo muy
aga.sajados, tanto el seffor Sierra como sus acompaflantes; visitaron los edificios, y les agradaron mucho la parroquia, el puente "Porfirio
Díaz," los cenotes, los suburbios de San Juan
Sisal y de la Candelaria y la estación de Uaoma.
Entre tanto, el señor Batres, con los seffores
Müller y Thompson, conocidos arqueólogos, reconocieron con la piqueta en la mano el basamento de las ruinas de Uxmal, encontrando
bajo el palacio de los antiguos monarcas mayas,
en Chichén, otra construcción.
Este hallazgo asegura el sefior Batres que es
un gran éxito 1 porque demuestra una vez más
el esplendor ae la vetusta civilización maya.
Créese que este edificio es distinto del descubierto anteriorme11te, cuando las investigaciones se hacían torpemente y causando sólo desperfectos.
Con este motivo se han dado órdenes al conservador é inspector de monumentos en el Estado, de que las referidas investigaciones sigan
haciéndose con cuidi¡.do y científicamente, para
que de ese modo los descubrimientos tengan su
verdadero efecto, pudiendo aparecer intactos,
para la mejor consecución del fin que la ciencia arqueológica é histórica se propone.
Además de las ruinas de Uxmal, el Sr. Ministro visitó las de Mayapán, muy importantes
también desde el punto de vista arqueológico.
Durante la excursión se tomaron algunas fotografías, entre ella.s la que publicamos hoy
juntamente con la del banquete con que fué
obsequiado el Sr. Sierra en la casa del seflor
D. Vicente Solís, y con la de·las célebres ruinas de la Casa de las MonjasdeChichén Itzá.

BANQUETE OFRECIDO AL~SE~OR MINISTRO DE INSTRUCCION EN LA
HACIENDA DEL SR. VICENTE SOLÍS.- ASPECTO DE LA .MESA.

♦

PUGITIVA

ARCO DE LA COLONIA CRINA.

ARCODEL AYUNTAMIENTO EN LA AVENIDA PENITENCIARÍA.

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-'¿:_,¡--~,
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.

AROO DE LOS HACENDADOS Y CO:MEROIANTES.

..

ri,.,~;~
., -.

Pálida como un cirio, como una rosa enferma.
Tiene el cabello oscuro; los ojos con azuladas
ojeras, las señales de una labor agitada y el desencanto de muchas ilusiones ya idas .... ¡.Pobre
niña!
Ema se llama. Se casó con el tenor de la
compañía siendo muy joven. La dedicaron á las
t,ablas cuando su pubertad florecía en el triunfo de una aurora espléndida. Comenzó de comparsa; y recibió los besos falsos de los amantes
fingidos de la comedia. ¿,Amaba á su mat·ido'?
No lo sabía ella misma. Reyertas continuas, rivalidades inexplicables de las que pintaiia ])audet; la l•1cha por la vida en un campo á.spero y
mentiroso, el campo donde florecen las guirnaldas de una noche y la flor de una gloria fugitítiva; horas amargas. quizá semiborradas por
momentos de locas fiestas; el primer hijo; el
primer desengaño artístico; el príncipe de los
cuentos de oro, ¡que nunca llegó!, y en resumen,
la perspectiva de una senda azarosa, sin el miraje de un porvenir sonriente.
A veces está meditabunda. En la noche de la
representación es reina, princesa, delfín ó hada.
Pero bajo el bermellón está la palidez y la melancolía. El espectador ve las formas admirables y firmes, los 1·izos, el seno que se levanta
en armoniosa curva; lo que no advierte es la
constante pTeocupación, el pensamiento fijo, la
tristeza de la mujer bajo el disfraz de la actTiz.
Será dichosa un minuto, completamente feliz un segundo. Pero la desesperanza está en el
fondo de esa delicada y dulce alma. ¡Pobrecita!
¿En qué suel'ia? No lo podría ya decir. Su aspecto engafiaría al mejor observador. ¿Piensa
en el paí.s ignorado á donde irá mañana, en la
contrata probable; en el pan de las hijas? Ya
la mariposa del amor, el aliento de Psiquis, no
visitará ese lirio lánguido; ya el príncipe de los
cuentos de oro no vendrá; ¡ella está, al menos,
segura de que no vendrá!
¡Oh, tú, llama casi extinguida, pájaro perdido en el bosque humano! Te irás muy lejos,
pasarás como una visión rápida, y no sabrás
nunca que has tenido cerca un soñador que ha
pensado en ti, y ha escrito una página á tu memoTia, quizá enamorado de esa palidez de cera,
de esa melancolía, de ese encanto de tu rostro
enfermizo, de ti, en fin, ¡paloma del pafs de
Bohemia, que no sabes á cuál de los cuatro
vientos del cielo tenderás tus alas el día que
viene!
RUBÉN

ARCO DE LA COLONIA ESPA~OLA.

O.ASA DE LAS MONJAS DE CIDCHÉN ITZÁ.

(FOT. GUERllA.)

D.ARIO

EL SEgOR :MINISTRO Y SUS ACOMPAff.AN'l'ES1 EN LAS RUINAS DE MAYAPAN.

�EL MUNDO ILUSTRADO

NUESTRO PAÍS.-PLAZA DE ARMAS DE TAMPICO.

El olvido es forzoso.... ¡lo presiento!
Pero de la pasión que se consume
y exhala ya su postrimer aliento,
gocemos hasta el último momento
y bebamos el último perfume.
Ayer el loco impulso, el desvarío
del dulce beso y la caricia ardiente;
hoy el beso de ayer es breve y frío:
como una impura ráfaga, el hastío
hoy pasa por tu frente y por mi frente.

Del ánfora de amor apenas brota
una tenue fragancia de deseo:
apuremos, mi bien, la última gota
y, después, caiga el ánfora, ya rota,
en las dormidas aguas del Leteo.
La ilusión abandona el templo en ruina . . . .
Apresúrate á oir la voz amante
del pájaro de amor que peregrina:
tiempo es de que la vieja golondrina
por vez postrera en nuestras almas cante.

con la honda y fatal melancolía
de la oscura gaviota en agonía
sobre un peiión de la desierta playa.
Tiempo es ya de vestir negros sayales....
¿Qué nos resta? ... Un deseo casi extinto;
anticipemos los futuros males;
nuestro amor, semejante á Carlos Quinto,
hoy celebra sus propios funerales.
Caracas, 1905.

¡Es tiempo ya! ... Milbeso, reina_mía,
lo mismo ,que~tu ósculo, desmaya

LA TE~RAP.A. E~ OltRIN,-LA POl\lADORA. EN LA JAULA DE LOS LEONES.

VÍCTOR RACAMOXDE

�CLAUDIO PELLANDINI
""V'-mtxico, 2a. san francisco, no 10.~ . •
""V'-6uadalaJara, J:óptz tottlla, 43 y 4S.~

.

Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Año XIII- Tomo 1

Impreso en papel d e la Fábrica de San Rafael.

México, 18 de Febrero de 1906

LAS FIE:STJ--\S Pl~ESIDENC17\LES EN ,\i\El&lt;ID~.-EL PASEO l ll~TOl~ICO.

Y-V

Artículos para Bellas Artes
+++W++H.W.++HHHW♦.W.,.♦♦♦.W.HW.W.MH.W.M++

DORADURIA
Molduras, Marcos, eonsolas, Jardineras.

PAPEL TAPIZ
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CARRO A L.EGORICO DEL.A SECCI ON MAYA .

Número 8

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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