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                  <text>~

rBlau6io 4ellan6ini. ·
2a.

callt dt Siln f ranclsco, 10. mexlco.J

Registrado como a.rttculo de aegunda clue, en 3 de Noviembre de 1894.

AioXIII-Tomo 1

lmpreeo en papel de la FAbrlc.a de San Rafael,

México, 25 de Febrero de 1906

Número 9

VIDRIOS, CRISTALES, LUNAS.
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UN NORTE EN EL MUELLE DE PROGRESO
( FO(¡

CU " El M11nclo J/IIB/rac/c,11¡

�Es verdad que en Mérida todo el mundo parece ocupado; va á alguna oficina en que Jo es-

Fundador y propietario,
LIC. RAFAEL REYES UIIDOU,

Director,
LUIS O. URIIU.

Gerente,

Secretarlo de Redacc!On,

LUIS REYES SPINDOU.

JOSE OOIIEZ UOARTE.

Subscrlpc!On Ioranea, l)()T trimestre.......... 14.61&gt;
En la capital. al mes................................. 1.26
Los lllllllltoll de redacclOn cleberin tratarse directamente

oon el Secretarlo.
■o••

dewuelwe11 orl1:l11 ■ lea.

Groauts 06 Vl~IB
l'\ERIDA ENTRE DOS L lJCes.

Por el día esta ciudad se ve moderna, modernísima, flamante y pulida como esos juguetes
tinos que los comerciantes !lacan de los estuches
y colocan sobre el mostrador para provocar la
fantástica curiosidad de los niños. Es una ciudad que acaban de desempacar cuidadosamente y que, por lo tanto, no ha sufrido deterioros
n i desportilladuras. Las casas, limpias, nuevas,
recién pintadas de temples claros; los pavimentos, de gris terso, sin accidentes. sin máculas: á
un lado y otro de las calzadas de asfalto, las
banquetas de piedra artificial brillante y compacta; en las plazas, los jal'dines, á la inglesa,
con arbustillos de copit recortada y arriates de
pasto tan fresco y suave, que no parece sino
que sobre el suelo han tendido verdes y aterciopelados tapices de forma caprichosa. :Xada
hay acá muy amplio, ni muy grandioso; ni las
calles, derechas eso si, y formando avenidas
rectas que cuadriculan con exactitud matemática la ciudad hasta los suburbios; ni las fachadas, casi todas bajas, algunas hermosas, construidas ó reconstruidas á la vieja usanza, y
otras presuntuosillas de estilo europeo alquitarizado en estilo yankee; pero á falta de amplitud y grandiosidad, el lujo aseado y la elegancia armónica y virgina1 de las cosas, dan á
la. capital yucateca una simpática fisonomía de
novedad, de h igiene, de limpieza. Esto la hace
rara entre las poblaciones mejicanas,las cuales,
por lo general, carecen del distintivo del aseo.
Y tal aire de salud, tal ambiente de pureza
iniciado y descubierto en las cosas, se conobora
y completa en las gentes, en el pueblo, en la plebe, diré mejor para dar más comprensión al concepto. Son de ver y de admirar aquí «mestizos&gt;
y «mestizas,&gt; vestidos con ropas ligeras, reJ.ucientes de blancura aplanchada, que hacen cqntraste con las cabezas y las manos de un moreno subido y parejo. Las «mestizas&gt;, en particular, son la nota característica. Yarias mañanitas, á la hora en que las viejas campanas de la
iglesia llaman á la pri mera misa, me he entretenido en verlas pasar, rumbo al mercado, bajo
los balcones del hotel. Conservan en la cara las
facciones, y en el cuerpo, los vestidos del indio
puro: pero todo ello lo han mezelado y como ennoblecido con su contacto con los blancos, á los
que embrionaria } lentamente se van aprox imando, ya en un rasgo de la fisonomía, ya en
una actitud, ya en adorno del traje, ya, en fin,
en un gesto gracioso, despojado de la seriedad
de piedra del indígena. Las «mestizas&gt; usan
«hipiles&gt;, pero orlados de encajes y de cenefas
coloridas: usan zapa.tos chinescos, de seda (azul
6- roja ó de otro matiz chillaute) lentejueleada y
bordada; usan largas cadenas de oro, que sobre
los senos turgentes y tremulantes, les forman
dos y tres collares, rematados en . medallo_nes y
dijes. Y caminan con paso enérgico, moviendo
las fuertes y anchas caderas y adelantando el
vientre abu Itado y rotundo. Muchas levantan
los brazos desnudos y rollizos para detener el
cesto, rebosante de verdura, que llevan cargado sobre la redonda cabeza. Son galJardas y exóticas fiiuras decorativas.
Mestizos y meztizas dan por todas partes l:1
visión dominante en el cotidiano tráfico.
Méjico tiene el «pelado,&gt; la nota negra metropolita11:1; ::lférida tiene el &lt;imestizo&gt;, que es
la nota blanca. Y no sólo el símil 'puede aplicarse al exterior, si:-:o también y con igual precisión, á la parte moral y social, porque lo que
personaliza y distingue al pueblo yu~ate~o. ~s
su laboriosidad alegre, su franca dispos1c1on
para el trabajo, su risueña veluntad para cumplir fielmente la tarea, su hábito de moverse en
el diario trajín, y su inclinacióná crearse necesidades que cubrir, á aspirar, á tender al ~ejoramiento. En Méjico el pueblo suele escatimar
el trabajo, hurtar el tiempo, tingir, ó escam~
tear la labor, y dejar en la pulqueria y en la riña las fuerzas que no gasta la tarea, las energías arrancadas por el vicio al t~n~r y á !ª cuadrilla. Allí la holganza es un v1c10; aqu1 es un
ideal. El pensador tiene que buscar las causa,s
de estos fenómenos, que yo apunto á guisa de impresión personal recogida en mis superficiales observaciones,

pera un negocio, ó corre, en las ti picas calesillas, tras alguna transacción mercantil que lo
espolea y enardece. Se respira en el ambiente
la salud de una activtdad generosa. Todo movimiento es vigoroso y enérgico. Esta sociedad
late como las arterias por donde corre sangre
rica. Mi rando y sintiendo este batir inesperado
en provincianas visceras sociales, se me ocurrió pensar en este sencillo proverbio: "A ciudad moderna, vida joven."

***

Sin embargo, si se ahonda algo en estas primeras sensaciones; si después de ver, se mira;
si después de oir, se escucha; si se penetra un
tanto en la corteza, si se deja uno invadir por la
existencia real de esta población moderna, la
impresión irá transformándose poco á poco hasta llegar, tras rápidos análisis, al extremo
opuesto: Mérida es una vieja ciudad.
Si, como las del resto de la República que
fueron fundadas por los colonos hispanos, audaces, rudos, batalladores, religiosos hasta el
fanatismo, tercos hasta la heroicidad, aun
h asta la crueldad; espíritus cuadrados, fuertes,
de poca elevación, pero de mucho arraigo y
gran firmeza; no sutiles, no complicados, sino,
por el contrario, simples, severos, sólidos, como estas casas de muros bajos y rejas tupidas,
como estos, portales que acotan las plazas, como estos templos arquitecturados con precauciones de fortaleza, como estas viejas ciudades
de calles t iradas á cordel, de amplios palacios
almenados, de esquinas que conservan la huella del retablo ó el h ueco de la tosca y sagrada
escultura....
;\Cérida, á pesardesu embellecimiento, no puede ocultar su origen, y qué digo no puede,
no quiere ocultarlo, y lo muestra, y lo ostenta,
por bajo los recientes afeites y las pompas modernas. No destruye, no derrumba, recompone
y retoca, y haría bien en guardar de manos sacrílegas, y de gustos rastacueros, y de snobismus
finchados, muchas de sus reliquias coloniales,
que, como la casa de Montejo, son páginas de
piedra donde se leen entretenidos sucesos de
aventuras y proezas, como en los antiguos libros de caballeria.

** *
.Al mediar de una noche tibia y sosegada, no
sabiendo qué hacer de mi ocio, que amenazaba
tramarse de fastidio, salí del elegante albergue
en que me alojaba ...... ¿á qué sali? A nada, á
hacer soliloquios ca lle jeros, á seguir sin rumbo
por donde el capricho fantaseador y desocupado me llevase.
Una luna de ópalo, una vieja luna de fulgor
opaco y ni mbo cobrizo, caía en el horizonte velado y g ris. La ciudad estaba toda ella compenetrada de sombras en las que, á lo largo de las
calles, sobrenadaban de trecho en trecho los
b lancos manchones de claridad de los focos
eléctricos.
Y en aquel paseo nocturno fué cuando á mis
ojo;; resucitó, en su arcaica severidad, "la muy
noble y muy leal" Mérida, la Mérida del siglo
diez y siete, la que cerraba sus puertas al toqu.e
de ánimas, á la gente de color, y se envolvía en
tinieblas para rezar y conspirar, como era de antigua é inveterada costumbre en las ciudades coloniales. Las bajas casas las calles estrechas,
las torres y fachadas de las seculares iglesias,
los muros enjalbegados y lisos en los que irregularmente se abrían los vanos cerrados de balcones y ventanas, alzába nse y perfilábanse en un
ambiente de vetustez y misterio que me causaba la impresión de caminar dentro de una estampa vieja de esas amarillentas y ensombrecidas por el t iempo.
Me. senté en una de las bancas de la gran plaza, frente á la catedral, pesada construcción de
piedra ocre, cuyos anchos contr afuertes ih1minaba tenuemente la luz anémica de la luna.
Junto á la catedral, la casa del Obispo, de lisa
y larga pared rota en dos ó tres partes por puertas sencillas y ventanas con reja, parecía adormecida en un sueño de .oración ó en una cruel
meditación mundana de vanidRd y poder.
angulosa y gigantesca silueta del templo se ergu1a, dibujada. en la penumbra con fuertes lin eas de plata t rémula. El campanario, clareado por el azul ceniciento de los cielos, destacaba en negro puro las masas cónicas de sus esquilas.
¡Ah! cómo me acordé de la fábula, llena de
verdad y de vida, de «La hija del Judío&gt;! ¡Cómo admiré la fuerza descriptiva y la penetración psicológica del sabio artista Doctor Sierra, recién inmortalizado por la severa ciudad
colonial!
No podía caberme duda: la antigua Mérida
recobraba su existencia de antaño, y, resurgiendo de su corteza, de novedad elegante, y
pulida, se presentaba á mi mirada de pasajero
imaginativo, cou sus graves y severos atavíos
españoles.
Y recogido en mi mismo, extrañando no ver
en mis manos, la linterna llevada por la mano
q ue saliera del embozo de la capa, fuíme camino de mi albergue por las aceras silenciosas,

La.

pensando en que Mérida es, á pesar del pro.
greso, la muy noble y leal ciudad, cubierta
de recuerdos heroi~s y de románticas y caballerescas memorias...... .
LUIS G. URBINA.

00
tl VIOLINISTA DtMONIO

Y E,I Violinista flTI06I
Asomarse á )a técnica de ~a~anini, era asomarse á un abismo .. Aquel v10lmista, al decir
de cua~tos lo conoc10ron, era verdaderamente
demomaco por el aspecto y por el temperamento. Alto, escueto, melenudo, siniestro con el
rictus de Mefistófeles, aquel hombre, q~e había
vuelto á crear el violin inventando prodigiosos
r~cul".8os é inauditos artificios de técnica, pa'rec1a eJe~utar pa ra una ronda de b1 ujas en medio
de un mfernal aquelarre.
Aquellas vibraciones, aquellas modulaciones
los &lt;ipizzicatos,&gt; los armónicos, los rasgos relam'.
pague3:ntes de la ejecución,el uso preponderant~, cas~, de la cuarta cuerda, comunicaban á su
eJecuc1ón no se sabe qué cosa de siniestro y de
sobrenatural, que llega_ron á forjar para él la
ley_enda de que era ~l m ismo Satanás el quema!)eJaba el arco y . p1s~ba las cuerdas de aquel
instrumento que Jamas ha sonado mejor en mano alguna.
Gustaba también, 9o~ocedor sin duda de la
índole tenebr0sa y sm1estra de su talento de
!Odearse de u,n aparato escénico positivam¿nte
rnfernal. Soha e¡ecutar en medio de las tinieblas de un escenario que vagamente representaba despeD.aderos de rocas, abismos insondables, grutas pr9fundas..Y solía, dicen s us biógrafos anecdóticos, vestir la capilla corta y la
media roja ajustada de i\1efistófeles.
La actitud y el ademán se inspiraban en el
m ismo prii:ic!pio. La fisonomía de aquel ejecutante prod1g10so_ no expresaba jamás éxtasis ni
~ernll:r~. Su mirada se ~ncendía como por la
irradiación de un fuego rnterior: las facciones .
se contraían como bajo la influencia de inauditos tormentos del alma, y más que movimientos, erai:i los de sus br_azos y l_os de su cuerpo
con vuls10nes y contracc10nes epilépticas. En Jos
pasajes escabrosos y más profundamente sentidos, esponjábase sobre su cráneo la cabellera
COffi:O la mele?a ~e un león rabioso, y la fascinac~ón que eJerCia con este su modo de se1· artístico,, era tal y tan profunda, que el auditorio
se sentia presa, más que de adm iración de terror, y parecía ver que no era un homb;·e sino
un monstruo del averno: quien arrancaba al
violín tan extrañas meloaias.
Aquel genio habla hecho descender del cielo
hasta_ el abismo el instrumento intérp rete de
los tnnos de las aves y de los himnos de los ángeles, y había sabido transformarlos en eco de
fos rugidos de las fieras, en remedo de los aullidos de las furias, en ronco resonar de tempestades y en desencadenamiento de huracanes devastadores.
Lo que en el vulgo de los violinistas es escarceo del canto y murmullo del acompañamiento,
e ra en él vibrante elocuencia melódica evocadora de otros mundos y de otras vidas, más negros los unos y má.s dolorosas las otras que puedan serlo el mundo real y la ,·ida humana.
De ahí tod~s esas leyendas fat ídicas que rodea1?an su einstencia, todas esas biografías fantásticas en que á las peripecias de una existencia de artista se mezclaban las influencias
sobrenaturales, los gnomos y las furias.
Transformar el canto en rugido y el murmullo de la selva en hervidero de volcán, sólo
podía serle permitido á un genio excelso hijo
de los dioses infernales, como lo fué Paganini.
Pero esa transformación de lo dulce en lo
rudo, de lo melifluo en lo áspero y de lo celeste
en lo tenebroso, venia á ser, en suma, casi una
blasfemia artística; y tanto es as!, que después
de Paganini. ni nadie ha podido. ni nadie ha ·
pensado en hacer del violín un instrumento de
8atanás, en vez de umt voz del a rc,ingel Gabriel.
Quedaba á los adm i rndores de la técnica de
Paganini, amantes de los acentos lángu idos
del violín de Cremona, algo así como el anhelo
de la restitución de ese mantvilloso instrumento de arte á su verdadera misi\\ n y á s us verdaderos lines. Qnedábales igualment e la amargura de pensar que Parra11ini que había inventado tantos recursos nuevos J' descubierto ru
las sonoridades del inst.rumeuto tantos secretos y tantas mara villas, nos dejara como una
herencia, no la ttauta de Pan, sino la t rompeta
del juicio final.
. No ha sido as! por fortuna; los sucesores del
rncomparable violin ista se han esforzado por
explotar esos maravillosos recursos, muchos de
los cuales parecen haber sido sepultados ~º!1
su creador, y por retornarlos á su misión d1v1¡
mi y á Sú origen ultraceleste. Todo lo que ~
violín de Paganini tuvo de siniestro y de iróm·
co, han procurado convertirlo sus sucesores
á lo idílico y á lo angelical. Nadie ha que-

EL MUNDO ILUSTRADO

rldo, después de Paganini, ac~so porque nadie ¡0 ha podido dar á la técmca que él creó,
esa rudeza y esas proporciones esculturales. sólo reservadas á un Miguel Angel de la mils1ca.
y después de él, todos cuantos han _amado el
arte lírico y el mejor elem_ento mater1.al ?e sn
Interpretación, han. t_end1do_ á dulCific_ar_ 'f á
purificar si es perm1t1do decHlo, y á dmmzar
todo cuahto el gran genio habí~ encontrado y
había orientado del lago del ab1s_mo, en lugar
acaso de orientarlo del lado del cielo.
y para nosotros, esa encarnación del nuevo
arte y de la nueva técnica ha vei:i,ido á personificarse en un niño cuya mo~e~tia no ofenderemos comparándolo á P~ganm1, pero cuy3: labor estimularemos ofreciéi:idoselo como ~¡emplo como ejemplo, se entiende, de habilidad
profunda y de intensa sensibilid_ad de arte.
y á la vez prevemos, pronost1c~mos y anhelamos que Florizel von E;é~t~r, s1 llega ~ s1::r
un Paganini, no sea un v1olm1sta demomo, sino un violinista ángel.
El arte del violtri habrá encontrado así, ?
llegará á encontrar más tarde, sus dos genuinos y más excelsos representantes: el que cantó el Averno y el que lleg:1rá, no lo dudamos, á
cantar el Cielo.
DR. M. FLORES.

♦

El nuevoMinistro Plenipotenciario de Bélgica
A las 12 a. m. del día 15 del corriente fué ~·ecibido por el señor Presidente de la República
en el salón amarillo del Palacio ~acional el
nuevo Ministro Plenipotenciario de Bélgica,

tenia, por tanto, 75 años
al ocurrir su muerte.
Radicado en Fresnillo,
dedicóse á los adelantos
industriales, inventando procedimientos para.
beneficiar minerales y
hacer sulfato de cobre,
por lo cual obtuvo diversos premios en diferentes exposiciones.
Dedicado al periodismo, colaboró en "El ~fonitorRepublicano," "El
Globo" y otros diarios,
incluso algunos de Zacatecas. Luchó por la patria, siendo capitán en
1856, y coronel en 1962,
en cuyo año fué nombrado Jefe Político de
Hidalgo del Parral.
Desde enconces fueron varios los cargos públicos que desempeñó,
llegando en 1877 á Mag istrado de la Suprema.
RECEPCIÓN DEL SR. 1111NISTRO
Corte de Justicia, y á
Ministro de Gobernación, puesto en el que prestó importantes servicios, como el de reglamentar las fuerzas de Rurales.
En 1879 fu é llamado á desempeñar la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y más
tarde, nombrado Administrador de Correos, de
cuya oficina se separó para encargarse de la Dirección del :Monte de Piedad. De este establecimiento, el Sr. García pasó como Director al
Hospicio de Pobres.
.Además, el Sr. García fué Director de la Escuela de Sordomudos, miembro del Congreso de
Economistas, Presidente de la primera Convención Minera del Paí~ Diputado á la Legistura de Zacatecas, y al uongreso de la Unión,
el cual presidió varias veces.
En todas estas posiciones distinguióse porsu
iniciativa, por su honradez y por su probado
celo.
.A los funerales,que se efectuaron el día 19 en
el Tepeyac, concurrió el Sr. Presidente de la
República.

DE BÉLGICA.-LA CEREMONIA.

"

Mati:imonio Cortina• Bermejillo
Se ha efectuado con la mayor solemnidad el
matrimonio de la señorita Lorenza Bermejillo
con el señor I gnacio Cortina, en la iglesia de
Santa Brigida, que fué decorada de un modo
artístico y elegante.
"
En el pórtico se veían con profusión guirnaldas d e margaritas y gardenias, y grandes panneaua; y estrellas de rosas y crisántemos. El altar era un conjunto brillante de arcos de flores
iluminados con blandones y candelabros de
luz incandescente.
El señor Arzobispo de Guadalajara, Don José
de J esús Ortiz, recibió á los novio~, dánd?l~
la bendición, y en la ~isa de velamones ofició
el señor Presbítero V1ctor S. Maestro.
La figura de la novia se destacaba arrogan~e,
vestida con rico traje de piel de seda, estilo

SR. DIPUTADO D. TRlNIDAD GARCÍA.
DEL CORRIENTE.

L ucina, adornado con encajes de Ohantilly
y gasa de seda.
.
Fueron padrinos de manos la señora; nuda de
Bermejillo y el Sr. Don Manuel Oortrna, y de
velación la señora 1'Iartinez Negrete de Bermej illo y el señor Don .Andres Bermejillo.

EL SR. l!IINISTRO DE BÉLGICA EN EL S.ALÓN
DE E1\IB.AJ.A.DORES.

Mr. Charles C. Wauters, quien fué acompañado en tan solemne acto por el Secretario de la
Legación, Mr. J. Everts, por el Genl. D. Agustín
Pradillo, Gobernador de Palacio y por el Sr. D.
Luis Torres Rivas,Introductor de Embajadores.
Con el St·. Genl. Diaz estaban en el salón
todos los señores Secretarios de F.stado, form!J.ndo á lo largo del recinto en doble tila los
altos J efes del Ejército y los oficiales francos
de la guarnición, en traje de gala.
.
El nuevo )[inistro portaba elegante nm forme con calzón, mert ia blanca y zapato de charol:_ al pecho llevaba puestas va1·ias condecora"1ones.
L'.)s discursos que se cambiaron entre el frimer :Magistrado y el distinguido diplomát1co,
fueron afectuosn'&lt; PO grado sumo, lo cual prueba las buenas I elaciones que l iuan á ~léxico Y
Bélgica.
"

00

El Sr. Don Trinidad García
V:íctima de una pulmonía, ha fallecido _en la
capital, la madrugada del día 18 del corn ente,
el sei'lor Diputado Don Trinidad García, caballer.o _generalmente estimado, así en los círculos
po1It1cos, como en la buena sociedad mexicana.
Nació el s eñor García en Zacatecas en 1831;

t EL 18

M,ATRIJl!ONIO CORTIN.A·BER.MEJILLO.-S.A.LIDA DEL A NOVI.A DEL TEMPLO.

�EL

MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

La Legación de México en Roma
Damos á conocer en este número algunas fotografías del. elegant.e edificio que ocupa en Roma la Legación Mexicana, y que está situado
en el. Corso Vittorio Emmanuele,Palazzo Giaumelh.
Los a11:plios salones y magnificas galerías de
la Legamón, se encuentran decorados á todo
lujo: hermosos tapices cubren los muros, suaves y espesas alfombras se extienden sobre el
pavimento.y grandes cortinajes de seda decoran
las puertas.
El mobiliario es escogido y aristocrático· las
tapicerías son de tonos elegantes, en per:fecta
armonía con el conjunto, y formando el principal adorno se ven por dondequiera, en las mesas y consolas, en las paredes y rinconeros bellísimas obras de arte, jarrones primorosaihente cincelados, cuadros de gran valor y artísticos
ramilletes de flores.
En el salón número 1 se destacan sobre el
muro principal y en primer término, los retratos del Sr. General D. Porfirio Diaz y de su
distinguida esposa, la seiiora Doña Carmen Romero Rubio de Diaz.
Hay otros tres salones arreglados con igual
lujo que el primero, pero todos diferentes entre
si en estilo y decorado.
. El comedor es muy hermoso; ocupa una galena grande, perfectamente iluminada, con un
gran tapete de Persia que casi cubre todo el
pavimento.

SALON NÚMERO 2.

tanela la empinaaa loma, escueta de árboles,
con una vegetación menuda y fresca que la cubre lujosarnente:con un manto de color de esmeralda; tras el cerro se ele,,a el techo pajizo
de una cabaña; acullá, la chimenea del próximo
tngenio como un obelisco coronado de humo,
alb&lt;&gt; con la blancura del algodón, que esponjando su capullo en la cápsula, revienta hormigueante entre los sembrados; del lado del N orte. un claro del monte deja ver á los médanos
semlcalvos, adornadcs de verduras que á Jo le•
jos ttenen el color fuerte del azul índigo; súbitamente se dibuja''.por este lado del horizonte
la. silueta movible de un vapor que avanzarátdo con un penacho de negro humo cual la ca~ tiznada de un cíclope vulcanio; y aquí, en la
verdinegra rama de oloroso naranjo, pia la implume avecilla,y canta, y gorjea y trina la amantisima madre, y á cada revoloteo, á cada salto
de rama en rama y en derredor del nido, cae
copiosa, por sobre la cabeza de la infelice loca,
embebecida con el frescor del paisaje, una bendición nupcial de azahares olientes y húmedos,
enflorando sus cabellos de ébano, así como si la
muerte misma llevara para su frente la corona
de la virgen que habrá muy pronto de bajar á
la tumba.
¡Y en tanto, el padre, miserable y enfermo,
duerme tendido en el céspede irisado p01·-·e1 rocio _diamant ino de una maiiana estival! ÜAYET.A.NO RODRÍGUEZ BELTRÁN.

♦
El Carnaval en la Opera

S.A.LON NÚMERO!.

ción¡ donde florecen bastas las hierbecillas del
~am.mo y los cardos del cercado· ved al padre
rnclmando las entecas espaldas del cuerpo que
parece buscar la t ierra en que ha de abrirse la
fosa, para cortar las campanillas que, cuajadas
de rocío, después de trepar en ascensión triunfal P&lt;?r lo alto d.e la tapia, descienden en gulas
colondas á tapizar el musgo de la apartada y
umbrosa vereda; compadeced á la pálida doncella sentada sobre el haz de verde y oloroso zacate dejado por el mozo de la cuadra á orillas
del sendero para llevarlo á la carreta del mayoral
que pasará ludiendo al caer de 1a tarde· mirad
C?mo ,se dilatan sus pupilas febricitante's de UsICa, sorobreadas de largas pestafias y circundadas de violáceas ojeras, en las cuales la muerte
ha dejado el soplo de su aliento. ¡Qué amargamente triste es la sonrisa que ondula sus labios
exangües! ¡Qué cadavérica, fina y delgada es la
mano que pasa lánguida por su cabellera de
ébano!
¡Pobre enferma! ¡Infortunada loca!
Y allí en ese ambiente saturado de perfumes
campestres pasa el día, mientras el padre mísero, como un perro leal, descansa de la fatiga
de sus años y del peso desus desgracias tumbada su f!á.gil humanidad sobre el verdd césped,
que se 1nsa al beso ardoroso del sol otoñal.
LQué cuadro tan poético al par que t riste!
Los árboles, copiosos de hojascon una variedad de verdes de todos los tonos: el rerde glauco en el extremo de las ramas, el intenso eu las
copas. apretadas; más allá el amarillo anémico:
por cima de una exuberancia vernal un polvo
s~til de oro, en el cual chispea á las reverberaciones de la solana el rojo de las fraguas; á dls-

Los aparadores, cristaleros y trinchadores
son del mejor gusto y hacen lucir extraordinariamente las finas vajillas de porcelana de Sevres y de cristal Baccarat que contienen.
La biblioteca está bien dotada; sus estantes
encierran gran cantidad de libros) entre los
9.ue figuran obras de reconocido merito, tanto
literarias como científicas y prácticas.
El Ministro Plenipotenciario de México en
Roma, es el señor Don Gonzalo A. Esteva, que
está al frente de la Legación. Viven con él su
honorable esposa1 la seííora Feliciana Cuevas
de Esteva, y su hijo el Sr. Eduardo Esteva, que
es el Secretario de la Legación.

JIDClfiOTIJI

o
EL ENCUENTRO

De la vetusta iglesia castellana
por la puerta escondida tras la ojiva,
entraste aquella vez muy pensativa
mientras llamaba á muerto la campana.
Y al regresar del templo esa mañana,
supe que una sonrisa fugitiva
puede al lirio tornar en rosa esquiva
Yá la nieve poner color de grana.
Nos hallamos de pronto en la escalera
que baja desde el atrio hasta el retiro;
mi rostro se tornó como la cera,

(Para "El Mundo Iltlstrado.l

,,

A

París.

00

Vedla por las calles de la ciudad, suelta la cabellera de ébano; extraviada la mirada de loca;
enflaquecidas las carnes de Afrodita; vacilante
el paso de reina; de brazo del padre, viejo y enfermo, doblado bajo el peso de los años, y al peso, aún más enorme, de las desgracias truculentas.
Allá van por las calles alfombradas de verde
césped, buscando las afueras donde el campo es
pleno bOsque; donde el aire es puro y benéfico
para los carcomidos pulmones; dodde el sol acaricia y enardece la savia anemica de la vida;
donde el cielo es más azul y el concierto eterno
de Ja Naturaleza entona un himno á la Crea-

Giroust en la delantera del
palco, de codos sobre el terciopelo y con
la barba apoyada en las dos manos, y C¡¡,rlos en la misma actitud, contemplaron por largo rato, sin hablarse, el salón de baile.
En lo alto, en el plafón, veían esparcidas manchas de púrpura, carnes sonrosadas, la cadera
de una diosa y jirones de un manto, todo arremolinado en un cielo borroso y entre nubes fugitivas.
Abajo, constelaciones de candelabros, algo
como un cendal deslumbrador de luces blancas;
las guirnaldas doradas de los balcones, cordones de follaje que se balancean entre los instrumentos de oro; y atestados los palcos, reflejándose en los espejos incrustados en el fondo
rojo, las corbatas blancas, las caras enrojecidas
por el calor, el triángulo claro de las camisas
de los hombres, y sombreros y fraques negros;
sombras de mujeres vestidas de obscuro, y pares de guantes blancos que suben ó bajan al
vaivén de la conversación los flecos de lascaretas sobre la barba. Allá á lo lejos, en los flancos
de la sala, sobre las dos escaleras rojas y entre
los guardias municipales atónitos, se precipita
la oleada de bailarines disfrazados, la oleada
de mujeres que de grada en grada taco?ean
Impacientes piafando al compás de las piezas
de baile, y acá está el salón que todo lo absorbe: Jo blanco, lo rojo, lo rosado, lo verde, las
plumas, los cascos, los hombros, las faldas, los
bordados de oro, los sombreros, los penachos y
los diamantes falsos. . . . Es como un mar de
ráfagas que se cruzaran: mangas por el aire,
faldas que giran, cuadrillas que se entrechocan, galopas vertiginosas, mientras vuelan al
viento los encajes, las cintas y las plumas. A
todo esto acompaila la música con sus cobres
desencadenados, las baterías de tambores, los
truenos de la orquesta y el ruido de la sala:
hurras, vivas, gritos y cantares y el coro de voces que chillan, que claman; las llamadas
acompañadas de taconeos,ó imitando los carracos ó palmoteándose los muslos, y el runrún
del piso, que se estremece al peso de la danza.
El arco iris y el aquelarre todo sube á sus
ojos y á sus oídos como una bruma llena de rayos, como un murmullo de todos los rumores,
como una nube de fuego, como un vapor dorado hecho de polvo y del hálito de una bacanal.
EDMUNDO y JULIO DE GONCOURT
RRELLANADO

S.ALON NÚMERO

3.

tu pecho se agitó bajo el respiro,
Ycon una mirada mensajera
nos lo dijimos todo en un suspiro.
:MANUEL UGA.RTE.

'B

�r

llÉRIDA .-ARCo:DEL PlJEBLO:EN LA AVENID.A
"'
PENITENCU.RiA.

\

EL MUNDO ILUSTRADO- . - - ,_
olla con la crema; sin embargo, se precipitó al
corral, y vió que un águila se llevaba un pol)uelo, y con él todos los demás, Inclusa la gallina;
mientras que el mujik permanecla con la boca abierta mirando, un puerco que penetró en
la cocina, derramó al suelo la mas,~ y se puso á
devorarla, y otro puerco se apoderó del mijo;
entre tanto, el fuego se apagó.
Cuando entró el mujik, á la vista de tantas
calamidades no supo qué hacer sino toma~
la cabeza con las dos manos.
La mujer1 viendo ásu llegada vacio e~ &lt;:orral,
~ltó del caoallo
y entró á la choza d1c1endo:
-/. Dónde están los pollos y la gallina?
-Un águila se los Jleyó; yo los habla amarrado unos con otros con la gallina para que
no se extraviasen, y un águila enorme se los
llevó.
¡,Tutá puesta la. comida?
.
¡La. comida! Cuando uo hay m fuego.
;. Y la mantequilla.? ¿,Ja batiste?
·
:No, porque al ir al corral tropecé, y la olla
~ quebró, v los perros se comieron la crema.
¡, Y esa ·masa esparcida por el suelo'?
·E-sos maldito:; chanchos, que entraron
aqul mientras yo estaba en el corral, se comieron el mijo é hicieron pedazos la ma_sal
¡Que bien has trabaja.do- dijo la muJer-yo
he concluido de labrar mi campo, y estoy ya
de vuelta, bien temprano!
-¡,\h l ¡qué gracia! Allá sólo hay una cosa
que hacer, mientras que aquí hay que hac1:rl?
todo á la vez; prepara esto, cuida aquello~ ng1la Jo otro y piensa en todo, ¿cómo pueae hacerse tant-0'?
-Sin embargo, yo lo hago todos los días.

t

:MÉRID.A.-AllCO DE LA COLONIA ITALIANA.

EL SR. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA VISIT.ANDO LAS OBRAS DEL ORAN COLECTOR DEL SUR.

Las Obras del Saneamiento de la Ciudad
Próximamente quedarán terminadas las importantes obras que tanto han de servir para.
sanear la. capital mexicana.
E&lt;stán concluidos ya los trabajos correspondientes á la colonia de Santa :Maria de la Ribera, y el tramo que abraza el colector número
37, que comprende desde Nonoalco á las calles
de Carpio.
En la cuarta zona se ha construido el colector general del Sur, rlesde el crucero de la calzada del Campo· Florido y A venida Oriente 12,
hasta. el de la misma calzada y A venida 24,
donde comienza el colector número 4, que se
prolonga basta la Avenida 24 Oriente y callejón de Na.va, habiéndose construido, además,
diversas secciones de atarjeas, que llegan á. las
nuevas colonias de la Condesa y Roma..
Créese que todas las obras se terminarán en
el presente afio, y que tendrán un costo total
de $1.000.000.00, aproximadamente. En la actualidad hay terminados 1,700 metros del colector del Sur, que importan un gasto de$157.00
el metro.
El grabado que hoy publicamos representa. la
visita que en días pasados hizo el Sr. Presidente de la República á las obras del colector últimamente citado.

♦
fL PRIMfR fERROCARRIL Df TABASCO
)Ierece consignarse como nota imyortante la
inauguración de los cinco primeros kilómetros
del primer ferrocarril en Tabasco.

Hace poco más de un ano que empezaron los
trabajos y se encuentra ya terminada la parte
de vfa que antes indicamos.
La inauguración ha causado muy buen efecto
entre todos los habitantes del Estado que consideran este hecho como de gran trascendencia
y de suma importancia.
Hay que advertir la necesidad que en Tabasco había de un ferrocarril , no sólo por ser una
de las más fértlles...v productivas regiones del
pais, sino por los medios escasos de comunicación que hasta el presente existían.
Toda la parte del Estado comprendida de
San Juan Batista. á Nacajuca., Jalpa y Cunduacán, se encuentra sin más comunicack\n que
rlos más ó menos navega.bles, con penoso tráfico á caball&lt;_&gt; ó en «cayucoS&gt; que á duras penas
pueden satisfacer las más apremiantes necesidades.
Conociendo todo esto el seiior D. Arcadio
Ze~tella, organizó la compaiifa constructora del
pruner ferroca_rril de vapor en Tabasco, ayudando á. tan importante obra el Gobierno del
Estado con una subvención, y varias personas, que coadyuva.ron á reunir el capital necesario para tan importante obra.

GU~NTO RUSO
El marido y la mujer discutfan ú menudo
sobre cuál de los dos tenia una tarea más dlffcil que desempefíar en el hogar; el hombre decfa que él, y la mujer pretendfa lo contrario.
Un día de verano cambiaron sus ocupaciones: la mujer se fué al trabajo del campo, y el
marido quedó á cargo de la casa.
- ¡Fíjate bien!-dijo la mujer al lrse---sueltd
tiempo las vacas y los corderos; da de comer i
los pollos, y ten cuidado de que no se pierdan;
ten pronta la comida antes de mi vuelta, prepara la mesa y bate la mantequilla: sobre todo,
no te olvides de moler el mijo.
Dió, pues, la mujer todas las órdene.'i necesa-rias y partió.
Antes de que el mujik hubiese pensado si•
quiera en soltar el ganado, los animales estaban lejos. y c-00 gran trabajo consiguió alcanzarlos.
_Yolvió:á la casa, y para impedir que se per•
diesen los_polluelos, los amarró á todos de una
pata, y en seguida los ató á la pata de la
gallina.
Se habla fijado en que su mujer molla el mijo
y á la vez amasaba, y quiso hacer lo mismo;
empezó, pues, á amasar y moler, y para poder
batir la mantequilla casi al mismo tiempo, se
amarró á. la cintura la olla con la crema, Yse
dijo: "cuando esté molido el mijo, la. mantequl·
lla estará lista."
Apenas habla empezado el mujik su tarea,
cuando oyó gritará la gallina "¡kikirikikl!" Y
piar á los polluelos: trató de ver qué era Jo que
pasaba en el corral, y tropezó, quebrando la

llÉlt lDA.-ARCO DE LA COLONIA AJ\!ERJC.ANA.

)[ÉRTDA.-INTERIO'R DE LA CATEDRAL.

Bueno pues no vuelvas á discutir, y decir y repetir á. cada instante que las due!'ías de casa
no t,ienen nada que hacer.
LEÓN TOLSTOY,

'

, 00
EL VIAJE PRESIDENCIAL ! ~ERIDA
NOTAS C.01"\l'Ll!f"\l!!NTA~l~5

Deseosos de completar, nuest,ra, 1~formaci6n
relati va al viaje del sellor Genei:al D1az á la ca-·
pi tal yuca.teca, reproducimosen el presente o,ítmero · yarias fot-0g_rafías to1!)adas·en Progreso
á la S1a1ida del Primer MagIStrado para Yeraauz \· en este puerto al arribo de la. flotilla de
guer'ra. asi como las de alguno~ de los arcos 1~vantados en Mérida en honor del señor Pres1·
dente.
· que "El '1
ne esta manera podemos decir
., undo llust,rado'' ha !:eguido paso á pa~ el viaje á
Mérida desde el momento de la salida por la
estación del )[ex!cano hasta. el regreso por la
misma linea, sin que se Interrumpiera nuestra
información un solo momento en los n:iuchos
festejo.-; que tm·!eron lugar y en las dnersas
ceremonias que ~e llevaron á efecto.

'

,,.
•:.MÉRIDA..-Anco DE LA COLONIA CUBAN.A.

EL PRIMER FERROCARRIL EN T.Al3.ASCO.-GRUPOS DE CONCURRENTES Á LA IN.AUGURACIÓN.

:MÉRIDA,-ARCO DEL.A OOLON!A ESPA.i:fOLA.

�J

1
del 111119 ª de Progreso al embarse
1 y 2 .-Aspectos
o·az
para
eracruz
el señor Genera1 I
d 11 R , •
-El
sr.
Presidenta
~ud
epublica, á bordo del re3
moi~ador "Cantón," es
ado por los pasajeros del
"Bísmarck!'
y su cornit·
•va á bordo del remol4 .- EI sr. Presidente
cador "Cantón."
dO del
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5 .- ~I "Bravo" seg~,rao-u:z:.ca,.onero "Morelos," entrando en la bahia?,e vettcruz.
6 El "Bismark
,-

•~.-111,
i.r-- ••.ilflo1tl•••• h"EI Mundo lluatra,o.")

-·•·
1

�EL MUNDO ILUSTRADO
bservaban á todos los niños, miraban todos los
lcOS para ver si de ninguno ele ellos sobresabarrita de caram1:lo ,~r_de entera.
-lada! Sus miradas mqu1s1doras. ~sas mira1
d~ extraordinarias, que,tomo rs sa.lndo, tenian
la f••mltad de adivinar el p~nsam1ento de los
nlñir no lograron desrubnr absolutamente
nada.
• [ m•, q_ue
· mnf{UI
·
1a d e
y ¡0 más extraordi nano
las temibles invest1gadonts ,Penso en mirar d~trás de Bouclé, la cual en pie delante de su nt·
do con el delantal ¡tpartado ~on ambas mano;;,
lívida y sin aliento, se asemeJaba á un soldado
que espl•ra Ja muerte e_n su puesto.
.
Sin embargo, im~,;t1gal_ian con terr!ble convencimiento. y las mvest1gadoras ~anas veces
pas:tron por delante de Bouclf .... ~ o, no SP les
ocurrió, ,L pesar _de que ,ranos ~entenares ~e
miradas, en medio ~lel s1ienclo imponente, se
clavaban en cierto nnc6n deJ patio.... _ .
Habla que darse por ,·enc1da, y _la sefiora di·
rectora hizo una solemne. declaración: .
-Después de todo, preliero no saber QUJén ha
tomado el carnmelo. Porque el culpable, bien
~
sea varón ó mujer. l'S segur~mente el_ más malo
de Ja escuela. Y me causarni demasiada pena
,,
saber quién es el pl'Or de la escuela: no cabe duda de que ese nií'ío debe pe1sar á sus compañeros no querer á su papá, m á su mamá, y no
ten'er ningún sentimiento humano ....
La seílora directora no insistió: algunos ros•
tros se erguhtn en señal de protesta. Suce_de á
veces que los defensores torpes son más pehgro•
sos que los denunciadores.
.
.
En definitiva, todas las señoritas estuneron
ro~formes con esta solución; ya no querían or
hablar de la cuestión del caramelo, hajo ningún pretexto; ese hecho auominable les causaba demasiada impresii'H1: no habfa más, no debla hacerse la más leve alusión al asunto.
Por otra parte se iba á tratar de anular el
hecho, pues el c~ramelo desaparecido formab~
parte de un gentil re¡,,ralo de lai:; damas patrocinadoras. ¡Y qué regalo!: un:i, barrita_ de ~ara!fielo para cada chico, Condmda la dLstnbuc1ón,
cuatrocientos caramelos licitos habrlan enterrado el illcito. Sólo que tal vez faltara. uno
para la clase de los medianos, en donde había
sido roba.do el verde, entero.
Pues había una caja de caramelos para cada
clase· pero no se sabia exactamente cm\ntos
con~nia, r si faltaba alguno, era de desear que
fuese el aiumno "menos merecedor" (¡,han comprendido bien'?) e! que se v_iese privado de s~
parte. F,sas seilontas parecian estar convenc,1das de que cierta "justicia", algo vaga, podia.
realizarse por medio de una especie áe "casualidad" ....

~

u~\

·•

.

·--

..

_

Cierto día, durante el primer recJ~O de la escuela maternal del barrio de Saint-l,Jagloire, la
seuora directora se acercó á un ángulo del patio donde algo anormal se producía en ese instante.
¡.\migos míos! ;qué espectáculo! Bouclé, de
cinco años de edad, golpeaba á Gudot, de dos
años: ni más ni meno~.
La seilora directora, después de cerciorarse
de que Gudot no habla sufrido ningun dallo,
tomó un aspecto trágico.
¡Cómo! ¿,Es posible, Bouclé, que tú, una
grande, me estés deteriorando á este niilo?
¡,Xo sabes que un nifio es algo que cuesta muy
caro'! Tiene~ dinero, acaso, para reemplazármelo"! .... ¿,Conque tienes un centavo'? Y ¿crees
que por un centavo me darán nada bueno? ....
Sí, ya sé, no está muy descompuesto: los brazos
se mueven y los dedos también, y puede dar
vuelta!&gt; la cabeza. . . pero tal vez esté deteriorado por dentro. ¿Qué haría yo mailana si no
volviera á encontrarlo en el patio'/
Por la cabeza de Bouclé pasó tal vez la idea
de que bien podía soportarse la ausencia de
Gudot. puesto que cuatrocientos chicuelos berreaban entonces en el patio, al rededor de la
señora directora; pero esta última agregó:
- ¡Jamás rnlveré á encontrar otro igual!
Esa si era una consideración inatacable,
pues nunca y á. nin~(m precio era posible esperar que se tendria un macaquito tan feo
como Gudot: patizambo, victima de la coxalgia
y que querla andar ágatas antes de caminar
derecho.
.
Para decir la verdad, sólo fué por impulso de
una especie de instinto ambiente de que era
menester ocuparse del desgraciado Gudot que
Bouclé había tenido la idea de pegarle (para
que no se arrastrara por el suelo): sólo habla
pecado por error en la elección del modo de
manifestar su solicitud. Yera fácil verlo. Ahora sostenía con carillo á Gudot, y su hociquito
puntiagudo de morochita de pelo corto y erizado, y de ojos vivarachos de pajarito, palpitaba con generosa emoción.
La señora directora habría querido ser iridul~ente r echar tierra sobre el incidente; pero,
en verdad, no era posible.
- ¿ Qué vamos ú, hacerle'/ dijo con senti miento, obligada á ceder ante un3: necesidad superior. .\hora me Jo has deteriorado) ya no me
encargo más de él. . . Te lo doy, tu lo educarás: en todos los recreos te ocuparás de él, lo
vigilarás, lo cuidarás.
¿Y qué más deseaba Bouclé'! Sus facciones
asumieron la noble gravedad de la abnegación;
se apodení de Gudot como si fuese un tesoro.
y desde entonces, durante los recreos, nadie
más' tuvo derecho de Jeyantarle, limpiarle, hacerle andar. Boudé tomaba á su cargo todos
esos cuidados; delgaducha, pero nerviosa, lleva-

ba á Gudot de un sitio para otro, según fuesen
las evoluciones de los grupos batalladores que
perturban los recreos. Lo abrazaba y lo CQn,,.
templaba con éxtasis; á veces ocurría que, cansado por tanta admiración, el otro le lanzara un arañazo que dejaba huellas en su rostro.
¡Ah, qué ricura, qué angelito; pero jugaba demasiado fuerte! ....
Tres veces al día., con mucha importancia y
gravedad iba Bouclé ¡\ decir á la sei'lora directora:
- Seilora, Gudct está bueno, se va. "desestropeando."
So protectora idolatría iba hasta exigir que
se manifestara respeto hacia Gudot.
- Señora, Filln le dijo una mala palabra á
Gudot.
- ¡,Qué mala palabra?
- No puedo repetirla; es muy !ea.
- Xo importa, dímela.
-Le dijo "puelco. ''
Y la pobrecita se sofocaba muy cerca de llorar: jamás produjo tanta indignación el epiteto de "puerco.·•
Pero ocurrió que Gudot dejó de acudir á la
escuela.
Y se vió á Bouclé, durante los recreos, que
erraba lamentable, con los brazos tendidos y la
cabeza cafda, y que se acercaba obstinadamen- •
te á los malos, los que antes solian causarle mil
dolores, haciendo rabiará Gudot: éstos eran los
que mejor le recordaban al querido ausente.
Al cabo de tres dias, condujo ante la. directora un rapazuelo.
·
-Sel'iora, en lugar de Gudot, ¿puedo "educar'' á este otro'?
-¡Nody! Pero ¡,cómo no'lPuedeseducar áNody.
Seguramente que Bouclé lenia esa vocación;
era una especiahdad que se uabia descubierto,
y contaba conserrarla. Sin vacilación, entre los
cua.t,rocientos rapazuelos, había acertado con el
más horrible, el más desconsolado: Xody, casi
tan de:;heredado como el mismo Gudot, era deforme y mal equilibrado, wbre sus patuchas
irrisorias, arqueadas hacia adentro.
Tanto como su predecesor, fué mimado, regalado y adulado.
¡:E!ero Bouclé no conociatodavla los caprichos
de la suerte! Cierta maflana reapareció Gudot
ven un santiamén administró una felpeada á.
NodJ. ¡Trágico momento para un corazón ma•
ternai! Despo,é.s de unos moinentosde retlexión,
empleados en remendar á los dos adversarios
esparcidos por el suelo, Boucl~ resolvió quererlos á los dos. ,
Obtuvo la autorización de conservar esa doble tutela. ·
En verdad, la educación de dos niños necesi-

ta. cierta organización. He apropió un ángulo
del patio, abri~ado P!)r el alero de un techo, y
proclamó que ese sena su "nido," en adelante.
A cada recreo, allí los instalaba, el uno junto
al otro, sobre un lindo montón de guijarros muy
elásticos. ¡Era el plumón del nido!
Pronto se acostumbraron á su nido. Como ~u
clase era la primera en salir al recreo, los dos
se arrastraban solitos hasta alli. Poco después
llegaba Bouclé, llena de solicitud, á cobijarlos
bajo el ala.
¡Pero qué trabajo! Los chiquillos solían pelearse, se mordían y arafla.bao: era menester
imponer la paz, con toda equidad,ó si no.de repente, Gudot trataba de escurrirse por un lado, con andar de cangrejo, mientras que Nody
se deslizaba por el otro. á lo sapo.
Después de todQ, eran . contratiempos Inevitables; bien sabía Bouclé"que los niños siempre dan mucho trabajo á quien los educa.
Su verfadero pesar provenia de un pr_ofundo
sentimiento de envidia. Era celosa por • sus pequefiitos; nunca tenlan golosinas, ni bombOnes, ni chocolates ni masitas. ¡Y había otros
que siempre tenlan algo que chupar, y que estaban pegajosos de los pies á la cabeza; :míen•
tras que, desgraciadamente, podla tocarse á los
suyos sin descubrir en ellos ninguno de esos
agradables pegotes que deja el azúcar.
·
No podía perdurar semejante desigualdad;
"Bouclé se iba poniendo amarilla. y por póCO ha.•
bria ca.ido enferma de despecho. El agiotaje, la
diplomacia y el sacrificio personal acudieron en
su ayuda. Obtmo golosinasen pago desusebue•
nas notas,&gt; de sus hábiles zalamerias. y de su
consentimient-0 en recibir sopapos. [Los va.ron•
citos de tres á cuatro años, los rubios cabezones-¡no confundir!- se dejan fácilnuinte. arraP:
car las pastillas de regaliz, mientras se rieo,por ·
haberos administrado un coscorrón,}
v, '
Bouclé traía 1,u cosecha al nido y rnJcntru 1~ •
pequeñitos chupaban sus fl'Olosinas, los contemi
piaba con ho;;ca satisfacción. ;Xo siempre.J1a•
bian de ser los mismos los que se regQdeasen-!

1

y

***

1
' 1

En la clase de los medianos estaba. la señorita
en pie delante de la caja de caramelos.
Se trataba de proceder {~ la. distribución en
forma plebiscitaria. Se pregunta: "¿Este para.
quién es'! ¡Y e:;te otro"?'' Los alumnos se ponen
de acuerdo en cuanto al destinatario: "Para
Fulano, para )lengano. '' Los votantes se colocan de un lado de la clase y los que están provistos pasan al otro lado, 'á medida que se les
eli~e.
¡Si por casualidad faltaba un caramelo! La
forma piebiscitaria era el único medio de poner á cubierto la re:;ponsabilidad de la señorita.
-¡Atención!
.
.
.
El primer caramelo era magnifico, roJo, br.1llante, irresistible, el más hermoso de la ca¡a
entera., quizá ....

LA 'f~;JIIPOHADA EN ''01m1N.''-ELENA GEltAllD, NOTAIILE EGUESTHE.

· Para. quifn'?
t;~a contestación unátiime estalló:
;Pani Bouclé, seiíorita!.:_
Era la voz del pueblo que á veces trastorna
las leyes. las morales, y que también es la voz
de Jo Alto, y tiene sus razones ....
Y entonces, "la casualidad,'' muy prudente,
permitió que los caramelos hubiesen sido contados con liberalidad y alcanzasen para todos.
LEON Jo'RAPIE.

Diamantes de Montana

*

**
Un hecho espantoso ocurrió
en la escuela: una
barrita de caramelo verde, entera, fué robada
del escritorio de la seilorita, en la clase de los
medianos. ¡Sf, una verde y entera! Si todal'ia
hubiese estado empezada, ó fuese amarilla ó roja, la cosa, no habría sido tan horrible; pero una
verde y entera!
Fué un escándalo sin precedentes. La direc•
tora y las seiioritas tuYieron una larga confe•
rencia, en medio del patio. Quedó resuelto que
.se procedería á una imestigación, después de
proclamarse previamente que los denunciadores
eran pe9rcs que los ladrones.
La directora v sos asistentes recorrieron todo el patio pesquisando de un modo terrible;

La vida transcurriría más fácil si no fuera
por los si y por los _pero que intercalamos en
nue:;tras conyersac1ones.

*

:El pesa; es algo que sentimos por los errores
de nuestros amigos.

*

La misma hora de la adversidad sólo consta
de sesenta minuto3.
En el cielo no debe caber ya la gente, sí he-

mos de creer en las inscripciones de las tumbas.
NUESTRO PAIS.-UN MUELLE DE l'ROORESO,

E.

IIORTA.

-

�~t MUNDO rtus'l'B.ADO
dió sus dos brazos, los pasó en torno del
ten 1 del gigante y lo besó.
cuf fes otros niños,cuando vieron que ~l gigann malo acudieron y la primayera
te no era Y..
'
llegó con ellos.
.
..
-Este jardín es vuestro ahora, milos-diJo el
gigante.

y tomó una gran hacha

y

.

derribó la mura-

n;.diocuando
Jas gentes se fu~ron al mer~ado á
día, encontraron al gigante que 1uga~a

E,L GIOf\NTE BGOISTf\
á tarde, al volver de la escuela, los
niños tenían la costumbre de ir á jugar
al jardin del gigante.
Era un gran jard1n solitario con un mullido
pasto verde. Acá y acullá, sobre la grama, hermosas flores brillaban como estrellas y había
doce duraznos que en la primavera se cubrían
con una delicada floración blanco y rosa, y en
el otoño daban hermosos frutos.
Los pájaros se posaban sobre los árboles y
cantaban tan deliciosamente, que los niños interrumpían siempre sus juegos para escucharlos.
-¡Qué felices somos aqul!- se declan los unos
á los otros.
Un día el gigante volvió.
Habla ido á visitar á su amigo el ogro de
Cornuailles y habla permanecido siete años con
él. Cuando esos siete años hubieron transcurrido, ya había dicho todo lo que tenia que decir,
pues su conversación tenla límites. Entonces
decidió volver á su castillo.
Al llegar vió que los niños jugaban en el jardín.
- ¿Qué hacéis alll?- les gritó con voz agria.
Y los niños echaron á correr.
- Mi jardín es mio na.da más-prosiguió el gigante.- Todo el mundo debe comprender eso Y
á nadie le permitiré que venga aquí á darse
gusto.
Y entonces lo rodeó con una alta muralla Y
colocó un letrero:

T

ARDE

SE PROTIIBE LA
ENTRADA

-

BAJO SEVERAS PENAS

Era un gigante egoísta.
Lo~ pobres niños no tenian ya lugar de recreación.
Intentaron jugar sobre el camino real, pero
como el camino era muy polvoso y estaba lleno
de piedras duras, no les gustaba.
Rabian tomado la costumbre, una vez terminadas sus lecciones, de pasearse alrededor de la
alta muralla y hablar del bello jardín que estaba atrás.
- ¡ Qué felices éramos!-se decían los unos á los
otros.
Entonces llegó la primavera, y toda la comarca se llenó de floreci1las y de pajaritos.
Sólo en el jardín del gigante egoísta duraba
aún el invierno.

Los pájaros no se ocupaban de cantar desde
que ya no babia niilos,Y los árboles se olvidaban
de echar flores.
Una vez, una hermosa flor levantó la cabeza
por encima del pasto: pero cuando miró el letrero, se puso tan triste al pensar en los nií'íos,
que se dejó caer sobre la tierra y se volvió á dormir.
Los únicos que se alegraron fueron la nieve y
la escarcha.
- La primavera ha olvidado éste jardfn-exclamaban;- viviremos, pues, todo el aiio.
La. nieve tendió sobre el cés~ed su gran manto blanco, y la escarcha revistió de plata los árboles.
Entonces invitaron al viento del Norte á pasar una temporada con ellos.
Aceptó y fué.
Llegó envuelto en pieles. Rugía todo el día
por el jardin y derribaba chimeneas á cada instante.
- Este es un lugar delicioso-decía.- Le diremos al granizo que nos visite.
El granizo llegó también.
Todos los días, durante tres horas, redoblaba
el tambor sobre el techo del castillo, hasta que
hubo roto muchas piza.rras; entonces se ponla
á girar a.lrededor del jardín lo más aprisa que
podía. Estaba vestido de gris y su soplo era de
hielo.
- No puedo compre·nder por qué la primavera tarda tanto en venir-decía el gigante egoísta cuando se asomaba á la ventana y miraba su
jardín blanco y frio.- Deseo que el tiempo cambie.
Pero la primavera no llegaba. El estío tampoco.
A todos los jardines el otoño llevó frutos de
oro, pero no llevó ninguno al jardín del gigante.
- Es demasiado egoísta-dijo.
Y siempre reinaba el invierno en casa del gigante, y el viento del Norte, y el granizo y la
nieve, que danzaban en m edio de los árboles.
Una mañana el gigante, ya despierto, estaba
acostado en su lecho, cuando escuchó una música deliciosa. Fué tan dulce ásu oído, que creyó que los musicos del rey iban pasando por
allí.
En realidad era un pequeño chorlito que cantaba ante su ventana; pero hacía tanto tlempo
que no habla oído á un pájaro cantar en su
jardín, que Je pareció que era la más hermosa
música del mundo.
Entonces el granizo cesó de danzar sobre la

cabeza del gigante, y dejó el viento del :Norte
de rugir. Un delicioso perfume llegó hasta él á
través de la persiana abierta.
-Creo que por fin ha llegado la primavera
- dijo el gigante.
Y brincó de la cama y vió.
¡,Qué fué lo que vió'?
Miró un extraño espectáculo.
Por una pequeña. brecha en la muralla, los
nilios se habían deslizado al jardín y hablan .
trepado por las ramas de los árboles. Sobre w- ·
dos los árboles que podía ver había un niilito,
y los árboles se sentían tan felices de soportar
de nuevo á los niños, que se hablan cubierto de
flores y agitaban graciosamente sus brazos sobre la cabeza de los pequeños.
Los pájaros revoloteaban de uno al otro Y
piaban con delicia, y las flores levantaban sus
cálices sobre la hierba verde y reían.
Era un bonito cuadro.
En un solo extremo reinaba. todavía el Invierno: en la parte más retirada del jardín.
.Allí estaba un niño, un chiquitín. Era tan
pequeflito, que no había podido alcanzar las ramás del árbol y daba vueltas alrededor llorando amargamente.
El pobre árbol estaba aún todo cubierto de
nieve y de hielo, y el viento del Norte soplaba
y n1g!a por encima de él.
-¡Súbete nillito!-decla el árbol.
Y le tend{a sus ramas lo más que podía, pero
el muchachito era muy pequeño.
El corazón del gigante se conmovió cuando
miró hacia afuera.
- ¡Cuán egoísta he sido!-;pensó.~Ahoi:a ya sé
porquéla primavera nohab1aquerido .emraqduI¡
Voy á subir á ese chiquitín á las ramas e
árbol; después derrumbaré la mmalla.,y JJ?i jadrdín será para siempre el Jugar de recreación e
los niiios.
Estaba verdaderamente muy arrepentido de
lo que había hecho.
:Sajó entonces las escaleras, abrió suavemente la puerta de la fachada y bajó al jardín.
Pero cuando los niños lo vieron, se aterr~rlzaron tanto, que emprendieron la fuga, Y el Jardín volvió á ser invernal.
Solo el chiquitín no había huido, pues sus
ojos esta.han tan llenos de lágrimas, que no h&amp;bia visto llegar al gigante.
Y el gigante se deslizó tras de él, lo toro6
suavemente en sus manos y lo depositó sobreel
árr~l árbol al instante floreció; los pájaros vinieron á posarse y á cantar, y el pequeí'io ex-

me los niños en el jardín más hermoso que Jacon
, .. t
más se hab1a vis o.
Todo el día ju~aron, y en la tarde fueron á
despedi rse del·g1gante.
.
- Pero ¿dónde está vu~tro comp;ñen,tol dijo -el chiquitin á qmen subí al arbol?
ekse ~ra á qmen el gigante queria más, porque lo había besado.
-No sabemos- respondieron los nU!os;- ya se
fué.
. f lt
-Pues decidle que venga mafiana sm a a
-replicó el gigante.
Pero los niños dijeron que n&lt;? sabían dónde
vivía y que nunca lo habían VJSto.
y ;l gigante se puso muy triste.
Tarde á tarde, al volver de. la escuela los ninos venían á jugar con el gigante; pero no se
vol{·ló á ver al chiquitín á quien tanto queria
el gigante. Con todos era: muy t?enévolo; pero
echaba de menos á su primer amiguito y á menudo hablaba de él.
- ¡Qué ganas tengo de verlo!- ten!a por costumbre decir.
• Pasaron los años, y el gigante enve1ec~6 Y s~
debilitó. Ya no podía tomar parte en los Juegos,
permanecía sentado sobre un. gran sill~n, Y miiaba jugar á los niños y admiraba su ¡ardin.
- Tengo muchas bellas flores-decía;- pero
Jo, niños son las flores más bellas. .
Una mañana de invierno, al vestuse, m~ró
por la ventana. Ahora ya no detestaba a_l m·
vierno, pues sabía que es el sueño de la primavera y el reposo de las flores.
De pronto se frotó los ojos sorprendido y miró con atención.
Ciertamente era una visión maravillosa.
A la extremidad del jardín había un árbol casi cubierto de preciosas flores blancas. Sus ramas er.1n todas de oro, y de ellas colgaban. frutos de plata, y de}:&gt;ajo del árbol estaba el mño á
quien tanto quer1a.
El gigante bajó á todo correr las esyaleras,
transportado de alegria, y entró al _Jardm. _Corrió á través del césped y se aproximó al mño.
Y cuando estuvo enteramente juntó á él, su
rostro se empurpuró de cólera y d ijo:
-¿ Quién se ha atrevido á herirte?
Sobre las palmas de las manos del niño estaban las huellas de dos clavos y también las huellas de dos clavos sobre sus piececitos.
-¿Quién se atrevió á herirte?- gritó el gigante!- Dímelo. Voy por mi gran espada Y lo
mataré.
-No-respondió el nilio;-son las heridas del
amor.
-¿Quién es?-dijo el gigante.
Y un temor respetuoso Jo inYadió y se arrodilló frente al niñito.
Y el niño se sonrió con él y le dijo:
-Una vez me dejaste ju~ar en tu jardí{!·
Ahora vas á venir á mi jardm, que es el Para1-

so.

Y cuando los niños llegaron aquella tard~,
encontraron al gi~ante tendido y muerto ba¡o
el árbol, todo cubierto de blanquísimas flores.
ÜSCAR WILDE,

[Traducción para El Jl[undo ]lustrado.]

CA~ON DE 80 MILÍMETROS, SISTEl1A

MONDRA.GÓN DE TUl,0 RÁ.PIDO (TIPO PODEROSO.)

:~Yifr~~etfar ~f!~f&amp;neie,r~~1r:i~t~1ff¡k~u:
otorg.arle el diploma Y la medalla á que nos re-

COND(CORACI0N C0NCfDIDA

Al Sr. Genl. D. Manuel Mondragón
La Asociación del Colegio Militarbdeseando
distinguir á su socio e~ Sr. Genl. · Man_uel
l\londragón por sus trabajos Y hechos . mentgrios ue tanto lo honran, acordó, en v_utud e
prO[Jista hecha por quince de sus miembros,

.,.. N MONDRAGON DE
C..\,.O

80

f ª~tf

JlllLÍMETROS, DE TIRO RÁPIDO (TU'O PODEROSO).

d · ploma y una medalla de oro,
concede~le ~1tu~o l u gar el día 10 del corriente
cuya en reg ¡ad.a que se celebró en el teatro
en so1emne ve .
depl Conse~~to~gó desconocidos los servicios
ara n le 1 señor Genl. Mondragón en los
~Jes:~osqu~º{i:va de pertenecer á la milicia, Y
10 tanto que hablemos ahora de
juSto esá• potrables
inve~tos, ya que sus trabajos
sus m s no

ª

fe~~~f·año de 1890, el señor Genl. _Mondragón
inventó el fusil y el callón de 10 mil~etdos de
montana que llevan su nombre, ce ien o ~us
derechos de patente de privilegio ábla
en 18 de octubre de 1892 y 23 de octu re e
•
respectivamente.
•¡¡ t
En 1894 inventó un mortero de 8 mi me ros
de montaiia, y más tarde el callón de campaña

de 75 milimetros,«Salnt Chamond-~fondragón~,
el fusil y la carabina automá~1cos «Porfirio
blaz&gt;; transformó los cafi?nes si~tema Bange
en cañones modernos de tiro rápido, ~daptando á los de batalla un cierre por él 1d~ado, Y
royectó el baste nacional reglamenta.no en el
~Jército para la artillería de monta~a, que fué
adoptado posteriormente por el Gobierno espai'iol, mediante la concesión respectiva que le

CA.~0:t,f BANGE TRANSFORMADO EN DE TIRO RÁPIDO (Tll'O l'ODER-0SO,)
CA~ON SISTEMA B.A.NGE DE SO :WLi:METROS,

�:tt MbNno ItusrrRADÓ

!t MUNDO ILttS'r:8.ADO

l,f\ JOYERlf\ "Lf\ E8MERf\LDf\"
-......
,

'

~

V-¡

!~
:. ....... -.... . .

La joyería de "La Esmeralda" es conocida
por todo el público, no sólo por el lujo con que
está montada, sino por las obras verdaderamente artísticas que en ella se encuentran. Las elegantes vitrinas de esta casa ostentan constant emente primorosas joyas, que son una muestra
clara y precisa de la perfección del trabajo, del
buen gusto y de la refinada elegancia que distingue las mil y mil preciosirlades que consti-

EL FUSIL MONDR.AGÓN y LAS PIEZAS DE QUE CONSTA.

SR. GR.AL. D. MANUEL MONDRAGÓN.

que_el ~otable inventor ha desempeñado en el
ext1~n¡ero para el estudio d~ ~iferentes pro~lemas, co_mo el de la telegraf1a sm hilos y que
e han valido distinciones y recompensas muy
honrosas; pues además de varias medallas y dip~orr.ias c_on que en diferentes épocas se le ha
ctistmgmdo, otras como la que se le concedió
en el _certamen de París de 1900 por su sistema
de &lt;Cierre&gt; aplicado á los caflones de iO milímetros, Y en el Panamericano de Búfl:alo donde
obtuvo otra, de plata, por el «cierre&gt; automá.tico de los cañones de 80 milímetros "S. D. B."
La v_e,(ada. que se celebró en el teatro del
Conset ,ator10 resultó brillante, no sólo por la
~umeros~ concu_rrencia de militares que quisie•
ron re,nd!r su t,nbuto de simpat,ía al que iba á
ser, pub!Jc~me11~e, agraciado con una valiosa
con?ecorac1ón; smo también por el espíritu entus1~ta _que se reflejó en todos los discursos
que sirvieron de homenaje al agraciado.
El ~eñor Gen!. l\londragón muy conmovido y
~moc1onado,dió las gracias e~ frases que verdaeramente le sallan del alma, no considerándo-

:MEDALLA. Y PL~ CA CONFERIDAS AL SU. GRAL. MONDitAGÓN.

** *

)íuchasé importantes han sido las comisiones

♦

Interior &lt;le "La Eemc,•alda."

damos al público, el edificio que ocupa esta joyería, y que fue construido ex profeso, es ex•
traordiuariamente elega11te; el interior es beJlisimo, y en hermosos escaparates alineados,
pueden admirarse las maravillas artísticas que
contiene '·La Esmeralda" en alhajas, objetos
de fino cristal, "bibelots" de orfebrería, y relojes.
Los aderezos má.s bellos se encuentran allí:
diademas, collares, prendedores, sortijas, pulseras, pendientes, hebillas, dijes, relojes de suprema calidad, alhajas, en fin, en q•rn lucen las
más ricas piedras preciosas: brillantes, perlas,
esmeraldas, rubfes, zafiros, turquesas, ópalos,
topacios, ametistas, diamantes, etc.; todo trabajado primorosa.mente. Es de ad,·ertirse que á
pesar de los altos precios que justamente valen
algunas alhajas, se t iene la más estricta legalidad en todas las ventas, ya se trate de grandes
ó de pequeñas sumas.
La joyería de ''La Esmeralda," que puede
considerarse como la primera del país y que está justamente acreditada por la buena fe con
que procede en todas sus rnntas, iguala en lujo
á las mejores joyerías europeas.

La Manifestaeión en Honor de Guerrero
S_iguiendo la costumbre de todos los años la
socu~dad "~l Mártir de Uuilapan" organizó una
mamfestac1ón en honor del General D. Yicente Guerrero.
En el desfile que se organizó frente al portal
de la piputa?ión tomaron p~rterepresentantes
de vanas sociedades mutualistas con sus esta11dartes correspondientes, oficiales francos de la
guarnición y comisiones de las agrupaciones
•· Defensores de la, Patria, " "Hijos de Guerre•
ro, " Y "Tesoro del Hogar," así como de la Escuela de Artes y Oficios, marchando á la cabez~ de la cot~mna los_Ge~erales D. Agustín Pradillo, ]). :N 1colás Pmzon y Lic. l&gt;. Ricardo
Guzmán, Secretario del Gobierno del Distrito.
Un~ ve~ organizada la procesión, en la que
también iba un grupo de liJ niñas 1•estidas de
blanco y llevando en el pecho una banda tricolor, marchó por las principales calles hasta lle·
gar al circo "Orrin," engalanado convenient eIJ?ente y. donde tuvo lugar una patriótica ma•
tm~, recitando una composición poética el lng~mero D. Abe! Díaz Covarrubias, y pronunciando una elocuente alocución el Sr. J alier
Santa )faría. El acto fué ameniza.do con varios
números de música que interpretó perfectamente la banda de Policía.
Terminada la ceremonia anterior la comitiva fu~ al panteón de San Fernando, donde se
depositaron coronas.

li

hizo el Gobierno mexicano. 'füdas las patentes
de estos inventos las ha cedido al Gobierno el
sei'ior Gen l. )[ondragón. mostrándose, así, aoradecido de la ayuda que el señor Presidente de
la República y la Secretaría de Guerra le han
dispensado siempre, para el mejor éxito de sus
estudios.

El estuclJe es de piel muy fina y su interior está revestido de seda. La condecoración es de
oro, con cua:tro aspas esmaltadas que lucen los
colores nacionales y que alternan con cuatro
haces de rayos de oro.
La inscripción, muy sencilla. dice:
&lt;Asociación del Colegio Militar.&gt; c)férito.&gt;
. En el centro se ve el escudo del Colegio l\fihtar.
En la placa que va dentro del estuche que
guarda la medalla, están grabados los 110 111•
bres de los socios que hicieron la propuesta 11a.
raque se concediera este honor al Sr. Oenl.
Mondragón, la fecha en que tuvo efecto la ce•
relD:onia, y los n?mbres de los Sres. Coronel ll.
Féhx Diaz, ~res1~ente ~e la Asociación.y Capitán D. Gabriel F . .\gu1llón, Secretario.

s~ d(l¡'no, según dijo, de recibir la honrosa distrnc101~ que se le otorgaba.
El d1plom,a 9ue se entregó al Sr. Genl. ~1ondrag6n esta linamente hecho a pluma 0_, tacáucto~e en él el castillo de Cllapultep~c ~na
alego11a que representa á la Ciencia Militar y
el monumento de los ~iños Héroes de -17 co:-onado por el escudo del Colegio militar. '
La medalla es una verdadera obra de~ arte.

J'Mha.ta de "La &amp;meralda.''

tuyen su magnífico surtido, sin igual en toda
la República.
"La Esmeralda" sigue con toda atención los
usos y costumbres, las reformas y progresos del
arte de la joyería, observando los más acredita·
dos modelos europeos, y de aquí que las alhajas
que vende sean de ultima moda y puedan competir con las joyas más valiosas que puedan
comprarse directamente del extranjero.
El justo crédito que posee "La Esmeralda"
se ha afirmado más con motivo de las fiestas
presidenciales celebradas en Mérida, pues casi
todas las alhajas que tanto las damas metropolitan as como las de la capital yucateca lucieron
e n el gran baile de la Lonja iJeridana, fueron
compradas en esta joyería. Cada aiio va á Mérida un agente de "La Esmeralda," realizando
siempre brillantes negocios, porque esta casa
es la preferida de la buena sociedad yucateca.
Como puede ver.se en las fotografías que hoy

ª"

Ricn rollar de hrillantes !/ ru.oll•.•auloir &lt;Ir r,rla•. iUo r/e t
/mllantes ·• Sa,-etu •" y placa (le collar &lt;te br,1/antrs.

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.Rango, de perla,, ccn brOCM de briUnntcs;
prmdedor con una ;,!erla. blanca eztra
y cuatro br iUa,,,tu acorad-08,
11 pe,idant(f macan-6n de perlai y lmll&lt;lntu.

LA TUMBA DE D . VICENTE GUERRERO, EL DÍA
DE LA :MANIFESTACIÓN

Collar de perla¡¡ 11 brillo.ntu. v rrlnj,to con
prendedor dt rublu y llrillonta,

C&lt;,llar dtperla8 y ~r~nto, ~reta rl.e perta~ ao¡,u 1¡ brillante,
arete.e solilarl0$, y de amera/da 11 brutan°tef
'
V Ballloir de perlas ,llnaa,

�~t

MttNDO ILOSTRADO
hiciera arder de amor á Pasifae.
Más de una vez el huracán indómito
que hunde los punos desgarrando el roble
bajo el cálido cielo del estfo
'
sopló al paso su fuego en mis narices.
Después fueron las luchas. Era el puma
que me clavó sus garras en el flanco,
y al que enterré los cuernos en el vientre.
Y tras el dfa caluroso, el suave
aliento de la noche, el dulce sueno;
sentir el alba, saludar fa aurora
que pone en mi testuz rosas y perlas;
ver la cuadriga de Tritón que avanza
rasgando nubes con los cascos de oro,
y alrededor de la carroza lfrica,
desparecer las pálidas estrellas.
Hoy aguardo martirio, escarnio y muerte.
EL BUEY.

¡Pobre declamador! Está á la entrada
de la vida un esfinge sonriente.
El azul es en veces negro. El astro
se oculta, desparece, muere. El hombre
es aquf et poderoso traicionero.
Para él, temor. Yo he s ido en mi llanura
soberbio como tú. Sobre la grama
bramé orgulloso y respiré soberbill.
Hoy vivo mutilado, como, engordo,
fa nuca inclino.
EL TORO.

Y bien: fara ti el fresco
pasto, tranquila vida, agua en e cubo,
esperada vejez ... A mi la roja
capa del diestro, reto y burla, el ronco
gnterlo, la arena donde clavo
la pezuna, el torero que me engalla
ágil y airoso y en mi carne entierra
el arpón de la alegre banderilla.
encarnizado tábano de hierro:
fa tempestad en mi pulmón de bruto,
el resoplido que levanta el polvo.
Mi sed de muerte en desbordado instinto,
mis músculos de bronce que la sangre
hincha en hirviente plétora de vida;
en mis ojos dos llamas iracundas,
la onda de rabia entre mi pecho loca
que echa su espuma á mi encendida fauce;
el clarln del bizarro torilero
que anima fa apretada muchedumbre;
el matador que enterrará hasta el pomo
en mi carne fa espada; la cuadriga
de enguirnaldadas mulas que m1 cuerpo
arrastrará sangriento y palpitante;
y el vitor y el aplauso á la estocada
que en pleno corazén clava el acero.
10h, nada más amargo! A mi los labios
del alma fria que me da la muerte;
tras el escarnio el crudo sacrificio,
el horrible estertor de la agonia ....... .
en tanto que el azul, sagrado, inmen:.u,
continúa sereno y en la altura
el oro del gran sol rueda al poniente
en radiante apoteosis ....... .
LA MUCHEDUMBRE.
¡Otro toro!
EL BUEY.

(Callal 1Muerel Es tu triunfo.
LA TEMPORADA EN ORRIN.-ARTIST.AS DEL CIRCO.

ta Cragtdia dtl Coro
PERSONAJES:
EL TORO.-EL BUEY.-LA MUCHEDUMBRE.

Plaza de toros. Es la tarde. El sol brilla radiosamente_en
un cielo despejado. Alrededor del redondel hay un inmenso número de espectadores. En la arena, después
de la muerte de varios bichos, la cuadrilla se prepara
para retirarse triunfante. El primer espada cerca de
una huella sangrienta, está gallardo y vestido de ~zul
y oro, muleta y espada bajo el b~azo. Los banderilleros visten de plata y ocre de Oriente. En las chaquetas de los picadores espejean las lentejuelas al resplandor de la tarde. En el toril han quedado un toro,
hermoso y bravo, y el buey que sirve para sacar las
reses de la plaza.
Són del clarfn.
LA MUCHEDUMBRE.

EL TORO.

1Atroz sentencia!
¡Ayer el aire, el sol; hoy el verdugo! ....... .
¿Qué peor que este martirio .... ?

EL TORO.

.
.
¡Pampa!
¡Libertad! ¡Aire y soll Yo era el robusto
sei'ior de la planicie, donde el aire
mi bramido llevó cual són de un cuerno
que soplara un titán de anchos pulmones.
Con.el pitón á flor de piel, yo erraba
un tiempo en el gran mar de verdes hojas,
cerca del cual corrla el claro arroyo
donde ap~gué la sed con belfo ardiente.
Lue~o, fui bello rey de astas agudas;
á m1 voz respondfan las montanas
y mi estampa magnifica y soberbia

EL BUEY.

¡La impotencia!
EL TORO.

¿ Y qué más negro que la muerte .... ?
EL BL'EY.

1EJ yugo!
ltUDÉN DA RIO

!.

¡Otro toro! ¡Otro toro!
EL BUEY

¿Has escuchado?
Prepara empuje, cuernos y pellejo;
ha llegado tu tumo, ira salvaje,
banderillas y picas c,ue te acosan,
aplausos al verdugo, al fin_ la ~uerte,
y arriba, la impasible y sohtarta
contemplación del vasto firmamento.
Yo, ridfculo y ruin, soy el paciente
e,;clavo. Soy el humillado eunuco.
Mi testuz sabe resistir, y llevo
sobre los pedregales la carreta,
cuyas ruedas rechinan y en cuya alta
carga de pasto crujidor, á veces .
cantan versos los fuertes campesmos.
Mis ojos pensativos, al poeta
dan sospecha de vidas misteriosas
en que reina el enigma. Me complace
meditar. Soy filósofo. Si sufro
el golpe y la punzada, reflexiono
que me concede Dios este derecho:
espantarme las moscas con el rabo.
Y sé que existe el matadero ....

1

'L
.

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_ .....-~::!"":

FOTOORMÍAS DB ACTU.ALID4D,-UN P4L.A.CIO DlllL REY DE DINAMARCA.

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Blau6io 4ellan6ini.

calle de San francisco, 10. mtxico.
GRANDES ALMACENES
2a.

Registrado como arUcu.o de eegund&amp; claee, en 3 de Noviembre ff 1894. lmpneeo en papel de la Fábrica de San Rafael.

Año XIII-Tomo 1

México, 4 de Marzo de 1906

ACTUA~IDAD BXTRANJERA

Yi~rios~ (ristales, lunas y Is~ejos
t

Grandes Talleres

pa.ra. la. fa.brica.ción. de

.

i

OBRAS DE TALLA
y Escultura.s,

Materiales
para Artistas,

Vidrieras Artísticas,
Marquesinas

Colores, Pinceles, Telas,

y Tragaluces,

Estatuas
de
Mármol

Espejos
y

Alabastros

Marcos
Florentinos.

2

s

y

modtlos tn rtso para Esrntlas.
Vttrinos oara Mo~traaorBs, ·
floaratos ntauBiaao~ oara floaraaorBs,

PAPEL TAPIZ
,

Cromos, Grabados negros y de color, Facsímilis de Acuarela,
Cuadros al Oleo y Acuarelas.
~-)~)·~~~.,,,~-~
. • •
• • .
~V~

Debido á la excelencia de sus trabajos, esta casa fué premiada en la Ex=
posición de St. Louis, Missouri, con eJ

El ·Oran Premio y Medalla de Oro.
El Rey Alfonso XIII y su prometida la Pri ncesa Ena de Ballenberg,

...

Número ID

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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