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                  <text>l ,• t iOTEC \ U~iVEW'l ,f' tdA
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2a. San rranciscot
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43=4s.

MEXICO.

GUADALAJARA.

Regist rado como a.rttcu,o de segunda clase, en S de Noviembre cli! 1894.

Año XIII Tomo 1

lm.pneeo e.n papel de la Fibrlca de San Rafael,

Número 12

México, 18 de Marzo de 1906

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.
JUf\REZ
(Amplifitaeión de una fotograíia directa tomada por los Sres, Valleto.)

�EL MUNDO ILUSTRADO

F'undador y Prol)letarlo,
LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA.

Director,
LUIS G. URBINA.

Gerente,

Secretarlo de Redacción,

LU IS REYES SPINDOLA.

JOSE GOMEZ UGARTE.

Subscrll)Clón foránea, por trimestre .... S 4.50
En la capital, al mes..................... . t.25
tos asuntos de re&lt;lacción deberán tratarse directamente con.el Secretarlo.
No se d evuelven origi nale s.

Páginas deJusto Sierra.
Fr11mentos del libro en prons• "Juárez, su Obn y su Tiempo,"
que está editando el Sr. D. S1nti1go B1llescí.

El profundo interés de los estudio&lt;; históricos
del género de este que con gran temor abordo
hoy y que probablemente tendré que rehacer
en lo que de vida me quede, para acercarlo sin
cesar á la verdad, consiste en su carácter psicolóiico. El desenvolvimiento de una alma primitiva que tiene por núcleo un carácter, que
recibe color de los acontecimientos y tiende á
reobrar sobre ellos y con ellos se complica y
trasforma á su vez en acontecimiento determinante de series de sucesos cuya vibración se
propaga indefinidamente en el tiempo, es un
supremo espectáculo; no sé si hay otro igual
para el espíritu; equivale al de una creación de
un mundo, al del descubrimiento de una verdad fundamental. Es más interesante porque
encierra más drama, porque apasiona más, porque intensifica más la vida.
Pues si este drama toma las proporciones de
una revolución histórica., si llega á servir de
medida á la cantidad de influencia que puede
la historia de un grupo humano tener en la de'
la humanidad, entonces resulta para el contemplador algo sorprendente y único.
Tal es, lo digo ingenuamente, sin intención
ni de formar ninguna convicción, ni de exaltar
ningún entusiasmo, ni de anatematizar ningún
odio, la impresión que me ha producido siempre la vida de Juárez.
Ignacio Altamirano, el maestro de la generación á que pertenezco y que declina ya, refería
cómo durante la revolución de Ayutla había
aparecido, en el séquito del viejo geheral don
Juan Alvarez, un personaje insignificante, una
especie de cura de indios, decía Altamirano,
cabalgando, sin un solo movimiento de impaciencia ó cansancio, en una mula habituada á
las asperezas y dobleces de la montaña interminable que separa la costa de Chilpancingo y
Cuernavaca.
Aquel señor, que frecuentemente hablaba
con el general y á quien éste guardaba muchas
consideraciones, era el «Licenciado Juárei&gt;
decía el anciano cacique respondiendo á las
preguntas de su secretario-&lt;un excelente liberal desterrado por Santa Anna á los Estados
Unidos, y que ha sido el mejor gobernador
que los oajaqueños han tenido; lo aprecio y lo
respeto mucho.&gt; Altamirano, indio t,ambién,
pero no impasible, ni sereno, ni mudo como el
licenciado zapoteca, sino todo lo contrario, veía
desde entonces con veneración é interés, aunque sin simpatía (nunca se la tuvo), á aquel
hombre de tanto mérito y de tan pocas palabras para él, el exuberante; muy poco tiempo
después, el licenciado se encargaba, en Cuernavaca, del Ministerio de Justicia de la revolución triunfante. La Secretaría de Justicia y
Negocios Ecclesiásticos, bastante anodina hasta entonces, tornóse en manos de Juárez en el
más importante de los ministerios fué el Ministerio Político por excelencia, fué el de la supresión de los privilegios de las clases eclesiástica y militar- fué, bajo una fórmula sencilla,
el encargado de definir la revolución, el que la
convirtió en la 1·eforma.
Jnárez, como la inmensa mayoría de los liberales de su tiempo (y éste podía parecer el elemento irreductible de su alma, que en esto se
identificaba con su raza) era un hombre de espiritu profundamente reÍigioso: su religión era,
inútil decirlo, la católica; en ella y bajo la forma de la superstición, propia de su raza sometida y calladai había nacido; en esa forma había
podido la re igión conquistadora penetrar en
cada alma indígena y arrojar de ella la creencia vieja, como arrojaban los misioneros al
ídolo de la cima de «Teocalli,&gt; manteniendo el
prestigio del santuario derruido con sólo reempl azar con otro simbolo Ja deidad hecha pedazos y, en apariencia, muerta. Su educación acabó de cerrar su horizonte con la eterna decoración de todo despertar de alma en aquella
época: contornos de iglesias vetustas, de macizos conventos, de pirámides de libros de teología, de siluetas de santos, de perfiles de doctores; todo lo que interceptaba la luz directa y
aglomeraba en los intelectos masas frias de
sombra y de noche.

lJl.sto no es pura retórica, es la impresión traducida en idioma plástico de una realidad
positiva; los libros que se ponian en manos de
los seminaristas no contenían más que proposiciones probadas por la autoridad de los padres
de la Iglesia ó comprobadas por las sutilezas de
la lógica escolástica; el mundo real, las leyes
del mundo realJ en la enseiíanza de entonces,
estaban suborainadas á verdades puramente
subjetivas, que se trasmitían por infinitos ejercicios de memoria al espíritu y se resolvía, á la
primera diticultad seria, por medio de inobjetables proposiciones de fe. Todo esto con vertía
la educación en un mecan ismo comprimente
que atrofiaba las energías psíquicas intelectuales y sólo dejaba campo á la emoción, al sentimiento. El miedo al infierno, ó la aspiración al
paraíso. ó la admiración por los santos, ó el temor de los males de la vida, distribuidos á
su arbitrio por la Providencia, llevaban de la
mano al joven á las practicas piadosas, á los
ritos solemnes y pomposos, que pronto el hábito y la repetición inexpresiva y fria volvían
monótonos insignificantes, somnolentes, sólo
propicios al escape de alma por las regiones imprecisas del ensueño.
J uárez entró en la vida pública en la época
de la primera conmoción reformista que llegó
al período álgido por los años 32 y 33 del pasada siglo; los hombres de pensamiento ó de acción tenian que afiliarse en uno de los bandos
contendientes; se t rataba de una tentativa
seria de trasformación social; se emprendía
asegurar definitivamente la supremacía de la
autoridad civil en la república, condición precisa de la reorganización nacional. Los abogados,
en su mayorla, se agruparon en torno de la
bandera "laica," sobre todo los jóvenes, los
que se formaban ó acababan d~ formarse en los
Institutos de los Estados, ó sorda ó resueltamente rivales de los seminarios conciliares, que
establecidos conforme á las prescripciones trid entinas (por eso se llamaban conciliares), habían entrado en auge desde la expulsión de los
jesuítas. Así era en Oajaca.
Cuando nosotros, los hombres de transacciones politicas infinitas y no siempre confesables
y nunca gloriosas, nos volvemos frecuentemente llenos de pedantesca suficiencia contra nuestros antepasados, y convirtiendo en armas
nuestra ciencia libresca y lo que, gracias á ellos,
nos enseña la historia, pronunciamos sen tencia .
de muerte y anatemas contra su obra (procedimiento que la verdadera ciencia h istórica rechaza hoy con todos sus conatos), haríamos bien
en meditar sobre el estado social en que estos
hombres encontraron al país, en lo que, siendo
una pequeña minor ía, t uvieron que derrumbar
de creencias, de preocupaciones, de hábitos, de
s upersticiones, de falsas doctrinas q ue parecian verdad es i ncontrovertibles porgue en determinado momento lo ha bían sido; haríamos
bien en aquilatar el doble trabajo titánico de
abrir paso dentro de su propio espírit u al propósito de rechazar toda tutela que no fuese la
de la razón y de escombrar y volver llano el
camino en la sociedad, el camino agrio y escabroso que hoy recorremos sin esfuerzo; entonces nos parecerían todas nuestras gárrulas frases vestidos arlequinesco&amp; con armazones de
carrizo; todas n uestras enfáticas sentencias,
cómicamente graves.
De todo ello la posteridad no recogerá sino
un poco de papel y un poco de tristeza, porque
nos comparará y nos hallará pequeños al lado
de los fundadores, de los iniciadores, de los batalladores, de los realizadores de l a trasformación social de México.
Lo que nunca querrá decir que, conrencidos
de que es i njusto y necio empinarlos sobre
nuestra ventaja de ser posteriores á ellos para
imputarles los errores como faltas y sindicarlos
de criminales, prescindamos de examinar, de
analizar, de depurar sus actos, para explicárnoslos mejor, para darnos cuenta de nuestro
respeto y admirar los caracteres y los intelectos:
ó prodigios del genio ó milagros de la voluntad
pocas veces unidos en dosis equivalentes.
No idólotras, ni iconoclastas. Ilombres libres, pero hombres de gratitud, hombres de
patria. Este debe ser nuestro programa, éste es.

$

JUAREZ
IIay hombres que por los azares de la época
en que nacen, del medio en que surgen y de la
educación q ue reciben, parecen predestinados
a verse envueltos y arrastrados por las poder osas corrientes de la historia y, que, levantados
por los soplos de sus huracanes y elevados á las
altas categorías sociales, científicas, políticas y
religiosas, acaban por ser lábaros, símbolo~ de
las grandes causas y banderas de los ejércitos
invencibles.
Las grandes evoluciones y las grandes conquistas h umanas no son, no pu eden ser jamás
la obra de un hombre solo,

:Éln la mitología griega Atlas sustentaba
bre ~u~ hombros al m undo; pero Atlas
SOsem1d1ós y después de él ningún ser hum:ra un
vuelto á realizar el prodigio.
no ha
En el porvenir, la humanidad sin d
venerar á los hombres, convert irá sin d eJar de
c1:1lto_ á l&lt;;&gt;s princi_pios. Practica~do la
~u
d1stnb~t1va, no d!rá, á ciegas ni con fervl cia
fe, el_ siglo de Pericles, sino el florecimien~°cit,e
Grnc1a; no nos hablará tanto de J ulio
cuanto de Roma, _ni de Torquemada. sin r
apogeo de la po)ít1ca católica, ni de Na del
smo de la reacción del despotismo guber~:n,
tal contra el despotismo jacobino y anárqu{n•
y de su_ 1~atural consecuencia, el desenfreno
la amb1c1ón de un hombre ante el desenfr e
de las pasiones y de los ideales de un grupoe~o
soñadores.
e
Y habrán pasado siglos y generaciones l
crítica histórica habrá dicho y fundado
~o, .Y ~davia las masas, la conciencia difusaº
rnstmt1 va más _que racional, de los pueblos. ve'.
nerarán á Per1cles y á César y vituperarán á
Torquemada y á Napoleón, mosquitos acaso
arando sobre el testuz del buey v autores '
responsables y símbolos de las gi·andezas y d!
las decadencias de las naciones y de las ra7.as.
Ante la fría, penetrante y escrutadora mirada de la crí~ica, los _símbolos no deben ser; pero
ante~¡ sent1mental1smo, las aspiraciones r las
necesidades mentales de los pueblos de las razas y de la humanidad, los símbolos ~n.
La ~a~uraleza h1:1mana _es tal, que necesita
matenahzar, persomficar,smtetizar, para poder
comprender y para poder amar.
La Igualdad, la Redención, la Justicia son
P!!-labras abst~act,~: Cristo es su perso~ificac1_ón Y. su realiz!1c1ón concreta. La Verdad. la
9encia, la Ló~1ca, son para la in mensa mayona de la especie humana algo de tan inconsls·
tente y de tan fugitivo como la brisa que sopla
y como la nube que pasa.
Para dar consistencia á esto tan intangible y
tan abstracto, el hombre prefiere evocará Newton, á Galileo, á Aristóteles.
Lo bello, i~ualmente, es, para las muchedumb!es, inacces1e1e_, casi, como concept o; en camb10. Apeles, E1d1as, Leona rdo, Miguel Angel y
Rafael son perceptibles, comprensibles, accesibles y grandes.
Juárez, que ya había tenido en vida la gloria
y la poco envidiable de fortu na de vivir en una
época de transfiguración y de renovación del
medio social y político de México, llega á su
centenario en medio también de otra y no menos trascendental transfiguración de la.&lt;; ideas,
de los procedimientos y de las conclusiones de
la crítica h istórica.
~a la obra humana social, moral y polftica,no
se Jm1ga desde el punto de vista ant r-0pomórfico; el fetiquismo histórico ha palidecido un poco y el «fiat&gt; pasa de la categoría de lo real á la
categoria de lo legendario.
Desde este momento todo el pasado parece
apocarse y desmerecer cuando precisamente todo se afina y se equilata. La obra de los hombres aparece más grande y meritoria!.._precisamente porque no es obra de dioses. Neptuno
pronunciando su imponente y dominador cQuos
ego,&gt;resultamezquino ante los pacificadores de
pueblos; el rey Midas transformando el fango
en oro, es insignificante ante los promotores,
simples mortales, de la pública prosperidad; el
«Abrete Sésamo&gt; acaba por Sólo h acer reir á los
nifios, y el &lt;pionner&gt; modesto y hasta ignorado, supera en veinte codos á Ali- Baba y á medida que son menos dioses, los hombres son má.5
grandes,más excelsos y más admirables, precisamente porque no son dioses, s ino tan sólo hombres.
Los astrónomos y los fotógr afos saben que no
es amplificando en demasía como se obtienen
las imágenes más límpidas y más claras de los
hombres ni de las cosas.
Los t rabajos y los esfuei:zos, tan vituperados,
de la crítica moderna habrán prestad o á J uárez
y á la justicia histórica este eminente se rvicio:
haber mejor enfocado su figura, haberlo hecho
más hombre y menos fetique, haberlo reducido
á su justa talla, siempre g rande, y á sus rerdaderas y reales proporciones siempre humana.'&gt;.
Para nosotros y después de estas justas de la
cl'itica histórica, se nos aparece como la bandera del regimiento, agujereada, destrozada y pol·
vorosa después del combate. pero todavía venerable y admirable, signo de un ión visible en
medio de la batalla, y pabellón alrededor del
cual nos agrupamos exclamando:
- ¡La Guardia muere, pero no se rinde!

:ii

C~:/
f

1•

'J:i

EL SEl!l'OR EMB.AJADORTHOMPSON Y EL PRIMER SECRETARIO D E L A
EMBAJADA, EN SU DE SPACHO,

RtGtPGlON DEL NUEVO fMBI\Jf\DOR
DELOS

~ &amp;todo&amp; U nido&amp; •

Con la solemnidad de costumbre ha teniqo
Jugar la presentación ofici3:l del señor D~v1~
E. Thomhson, nuevo EmbaJador de la_Repu bhca. Norteamericana, ante el s~ñor Pr~1dente.
El salón amarillo del Palamo Namonal. en el
que se efectúan estos actos, estaba lleno de numerosa concurrencia, y mucha parte de ella
t uvo que quedarse en los corredores, por no caber ya en el referido salón.
A las 12 a. m. apareció el señor General Diaz,
vestido de etiqueta, ostentando en el pecho l!l,
banda t ricolor mexicana, y rodeado de sus Ministros y ayudantes.
Momentos después entrab~ el señor Thompson vistiendo también de etiqueta Y acompanado del G-obernador de Palacio, Genl_. Agustín Pradillo del Introductor de EmbaJadores,

EL SE:ROR EMBAJADOR THOMP SON, SALIENDO PARA P .ALA.OJO
EL Di.A DE SU RE CEPCIÓN.

Don Luis Torres Rivas, y del prim~r Secretario
y el "attaché" militar de la Emba¡ada.
Una vez frente al señor General Díaz, el ~r.
Embajador pronunció en inglés un expre~1vo
discurso, en el cual están refle¡a~as l as corrientes de simpatías que unen á México con los &amp; tados Unidos, y los vínculos de afecto con que
vi ven ambos pueblos.
.
. . á
El señor Thompson recordó su_ pnmer".1aJe
México en 1876 y 1877,:y loss':1ces1vos, haciendo,
con este motivo, cons1derac1ones halagadoras
sobre el progreso y desarrollo del país. Concluyó su d iscurso con entusiastas votos por la prosperidad de la República Mexica~a..
El señor Presidente de la Repubhca.contestó
en frases llenas de patrioti~mo, mamfestan~o
la complacencia con que recibía al nuevo ~nviado deseándole feliz y agradable esta~c1a en
México, y haciendo votos por la_ prospenda~ de
su país tan digno de consideración y aprec10.
Ten:ri'¡nados los discursos y hecha la entrega
de las credenciales, el señor Thompson perma-

..

neció conversando unos di~z minutos con el señor General Díaz. En segmda fué presentado á
les Sres. Secretarios de :Estado.

EL SR. LIC. VERDUGO
Víctima del tifo, ha fallecido el señ?r :r,ic.
Don Agustín Ver dugo, en su casa hab1tac1ón,
calle de Capuchinas, núm. 8.
Su pérdida ha sido muy sentida, pues el se-

'

nor Verdugo constituia una verdadera joya del
foro mexicano. Autor de una obra sol;&gt;re "Derecho civil de México" y de un.' 'Estudio S?bre la
Elocuencia," su último traba¡o fué un dlscurso
muy notable sobre la. consul~ hecha !J?l' el Gobierno á la .Academia de J unsprudenc1a Y Legislación, acerca del descubrimi~nto de p9zos
de petróleo en terrenos de propiedad particular.
El cadáver fué inhUmado en la cripta que la
familia del finado posee en el panteón francés.
El Sr. Lic. Fernando Vega hizo el elogio del d istinguido jurisconsulto, pronunciando tambi én
sentidas frases en su honor el Sr. Lic. D, Luis
Méndez.
l\l!IG~l!ISO DEL ~O&amp; EPAJADOl\ Á. SU l\ESlI&gt;BNOli,

�~L MUNDO ILUSTRADO

•

- --

LOS TRES PRESIDENTES

Juárez, Lerdo yPorfirio Díaz

•\

~~~J-·
\ l 1 11

1
1

11

(Fragmento de un nohblo articulo do Manuel Guttérrez

&amp;~

Nijen.)

. El frac de Don Benito, prenda inseparable,
s1 no de su persona, sí de su personalidad, era
significativo: le imprimía el carácter de gobernante civil: tenia la gravedad de un principio
polltico, y á la vez que indicaba la burguesía
del repúblico, era signo de superior autoridad.
Aquel frac, que llegó hasta caminar en diligencia, y no doblado en la maleta, sino en activo
ejercicio, aparece, infundiendo respeto, en los
anales de nuestra combatida democracia, como
símbolo de la victoria alcanzada por una doctrina y no por un ejército. Ese frac representa
el Estado laico.
¡Qué tranquilo y qué sereno era el rostro de
Juárez! Se le veía á aquel hombre impasible
el aspecto de quien trae MISION al mundo y
tiene la certidumbre de vencer, porque la montana irá forzosamente á él. Era una fe de bronce Don Benito. Conocía él su alta investidura,
no se le ocultaba que cuando la autoridad viste
chaqueta, los codos desgarrados de las mangas
se ,ríen de la autoridad, y siendo humildísimo
como era, gustando de que le llamaran el ' 'indio de Guelatao," comprendía que como gobernante, como personificación de un credo social,
le era preciso no perderse en la masa común
dejando de ser patriota para ser populachero, y
su distintivo fué ese frac que denotaba el origen civil de su mandato y el decoro y la dignidad del gobernante.
El archiduque Maximiliano había apelado á
recursos teatrales para popularizarse: se había
vestido de ranchero, de CUERUDO, y estos pueriles halagos á la plebe sólo sirvieron para desprestigiarle más y más.
El frac de Lerdo tiene menos significación
que el de Juárez. Usábalo, no á diario, sino
cuando lo exigían las circunstancias pragmáticas de la culta urbanidad, ó en las solemnes
ocasiones. Don Sebastián era un hombre vestido de color obscuro y abrigado en las noches
por su capa española.
Poned el retrato de Lerdo junto al de Díaz.

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A Lerdo se le puede poner bonete, y es un fraile· montera, y es el rector de un seminario.
toga del magistrado le sienta á maravilla.
Los per~aminos reflejaron su color amarillento
en el cutis de aquel hombre, que habria nacido
para el claustro, á nacer cien arros antes. La
luz que convieneá esa cara para realzar sus líneas y darle el colorido propio, es luz artificial,
luz de lámpara, luz de aceite ó luz de luna.
Habla de vigHias ese cutis pálido. Los ojos son
de águila; pero de águila que trasnocha; espaciosa la frente, revelad0ra de un talento supremo pero con algo de arquiter.t ura monacal;
delgado el labio, á modo de arco elástico pronto á disparar la ironía; correcta y pulcra, toda

La

la figura, mas con cierto aire de severidad que
recuerda á esos santos sabios cuya venerable
pali~ez nos ha _transmitido la pintura espaíiola
en henzos destrnados á crujiasó celdas de conventos. En los salones, en la conversación, Lerdo cobraba mayor intensidad de vida. Era amenisimo en la plática de sobremesa, como un
abate letrado del siglo dieciocho. Pero [dicho
e~tá] como un abate, muy atildado, muy gentil conversador, pero que ya no es de este mundo, sino de la edad galante en que la gola. de
encaje se acercaba a.l hombro desnudo de la
marquesa peinada de polvo.
El ingenio de Lerdo brillaba mejor, como las
bujías y como los diamantes, de noche. La

,

OSE JuÁREZ

'l VEvi;

Af:Jos

r,,uERTO A LOS

étj_NEw Yo~k,

SR J)¡p BENiTO JuÁRE.4.

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MUSEO NACION.AL.-C.AMA. EN QUE MURIÓ JUÁREZ.-SILLÓN OBSEQUIADO Á JUÁREZ POR LAS ALUMNAS DE LA ESCUELA DE ARTES PARA MUJERES.-l'INTURA AL ÓLEO REPRESENTANDO EL ESTADO ACTUAL DE LA O.ASA DONDE NACIÓ JU.ÁREZ.-ESPEJUELOS y TARJETAS DEL USO DE JUÁ·
REZ.- llANDA TRICOLOR DESTINADA Á LA INSCRIPCIÓN DE LOS NOMilR&amp;S DE LAS PERSONAS QUE ACOMPA1fARON Á JU.Á.REZ Á P.ASO DEL NORTE,

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�EL Ml'YNDO ILU'STRADO

SE:f:lOR DON PEDRO SANT.A.CILIA.
irrespetuosa caricatura atinó al dar á la cabeza
de Don Sebastián semejanza con la de la lechuza. Gustaba él de los paseos nocturnos, prolongados y solitarios; de los amigos viejos; de los
afectos quietos, sin pasión; de la holgada capa
que calienta la sangre, aunque estorbe los movimientos, y de los largos monólogos á que se
habituó, paseando á media noche y á la temblorosa luz de los mecheros, por los amplios corredores de San Ildefonso. De él queda á los jóvenes, como impresión física, el recuerdo de un
caballero bien vestido, sin afeite impropio, que
iba al paseo todas las tardes, soLo, en una carretela forrada de azul. SOLO: esta palabra nos
da la clave del enigma. Lerdo estaba solo.
Al ver su retrato, decimos:
-¡Qué ciencia y qué talento ha de haber tenido ese hombre!
Pero á la vez notamos que atardece en ese
espíritu; que ya consumó su obra y que no tendrá, por su raza, la resistencia pasiva de J uárez, ni tampoco, por su culto á la doctrina abstracta, por su enervante misticismo político,
bríos para abrirse paso á hachazos por las selvas virgenes.
¡Porfirio Dlaz! Es suficiente poner en parangón esas dos caras, para predecir quién de ellos
triunfar;\ en la lucha por la vida. Don Porfirio
viene de la montaffa, con energías de la savia
tropical en las venas ; se ha batido entre cedros,
entre robles, descuajándolos; ha amado á la libertad en los bosques, allí, donde es fir.ra, ó
huracán1 ó incendio, ó salmo de las frondas y
de las hirvientes cataratas; su tez ha sido tostada por el sol; sus ropas, no puestas á secar en
la playa, conservan todavia la humedad y la sal
del océano; no tiene en su espírit u ligas más ó
menos flojas con el pasado, ni rezagos de las
creencias de sus antecesores· es un hombre bueno, sano, vigoroso, adiestrado desde niffo para
el combate y deseoso de aventuras y proezas.
La robustez de su cuerpo no degenera en
~ordura malsana: es la del hombre habituado
a los ejercicios córporales, á los alimentos nutritivos y sencillos, al aire de las cumbres, al
remo en el mar á la escopeta en la selva.
Su cuerpo todo expresa un equilibrio perfecto: la cabeza no agobia un cuello enjuto; los
pulmones funcionan con regularidad de maqui-

SE:f:lOR.A. JIU.RÍA KLERIAN DE JlJÁREZ.
naria .bien construída; ninguna depresión en el
pecho; vigor y elasticidad en las piernas; recia
musculación, brazos de púgil, manos de luchador cuyos progenitores blandieron la clava de
los Hércules 6 el hacha de los leñadores. No se
PRONUNCIA L.A. NARIZ como queriendo fugarse
de la cara; la barba no acusa judaicas zorrerías
de logrero avizor; en los carrillos no hay plasticidad de glotonería; en el cutis no hay signos
de intemperancia ó de vigilia; y los ojos, fijos
en su puesto, como los centinelas en sus garitones, no giran caprichosos, ni tienden á acercarse á las sienes, ni se djlatan ni se embozan.
Hay miradas que no siempre observan al que
está hablando; miradas que mientras el conversador teje la tela de su plática, se duermen
como al arrullo de monótono ruido, suben como espirales de humo por el aire, desenmadejan el multicolor carrete de los sueños, y rehuyendo el diálogo, monologan, sondeando misteriosas lejanías; miradas que se miran en las
pupilas del interlocutor, y que sin perder nunca su YO intrínseco, bastándose á si mismas,
poco ó nada ganan al cruzarse con otras.
La mirada del General Diaz siempre está en
guardia. Desde el toque de botasilla hasta el
de queda, se la ve alerta y armada. Los ojos de
que parte, son brillantes, con brillantez de acero pavonado. ¡Y qué memoria la de su retina!
Todas las fisonomías que en ella se retratan alguna vez, todos esos transeúntes con quienes
tropezamos en la vida. y á los que luego olvidamos, guárdalos fotografiados y distribuídos
en batallones ó cuarteles, esa prodigiosa cámara obscura. Cuando se habla con Don Porfirio,
es difícil sostenerle la mirada. Nos desarma en
el primer asalto. Está- él haciendo un examen
de conciencia; pero no de la conciencia suya,
sino de la nuestra. No es torva esa mirada, no
es despótica, no es cruel; sale recta, rígida, y
nos penetr&amp;. como una hoja de estoque. Esa
mirada que madruga y se baña en ·agua fría,
intimida á las trasnochadoras. Y - ¡cosa rara
en el hombre de tan superior voluntad!-hayen
sus ojos muchas veces humedades de ternura;
lágrimas reclusas que se evaden cuando el recuerdo las guía con su lámpara por los pasadizos de la cárcel en que viven, ó cuando el cari-

Se levant6 del fondo de silencio profundo .
en que, ca~sada y triste, duerme su heroica ra~a,
la que erigió los_templossol~mnes en que abraza
la selva los misterios del gramto, fecundo
en tremendos enigmas. Tal vez su adusta traza,
hecha piedra en un templo de aquéllos, amenaza
desde hace muchos siglos la iniqu~dad de un mundo.
Era muy silencioso. Su corazón, d1sp~esto .
á humear ante un ídolo por cumphr meditado
deber de ritual grave, siempre_ encontró c~rrado
el labio á ofensa y queja. ¡Qué vigor del enhiesto
y escueto tronco que irgue su empeño desolado
en desierto afligido de ráfagas cruzado,
y no tiene una rama para un canto funesto.
Era impasible, fuera del poderoso anh_elo
que impulsó su serena voluntad hacia lo alto,
y dentro del terrible, general sobresalto
que á la Patria rodeaba en su gran desconsuelo.
¡Oh, la montai'ía es firme, por salva~ el basalto
desu cima, en un triunfo de soberbio r~al}'ü,
del fuego de la tierra, bajo el fuego del _cielo.
Silencioso, impasible, como hecho á for¡a le~ta
en gigantescos trozos de bronce, con mart~llos
manejados por cíclopes, su gra~deza de brillos
eternos en eternas gratitudes asienta .. • •
.
,
•Lob~s Jes dais en vano filo á vuestros colmillos._. •••
,
/serpie'ntes, perdéis fuerza de odio en vuestros arul}os. • • ••
·No habrá para vosotros un rayo en la tormenta.••··

SEJ's'OR DON DELFIN SÁNCBEZ.
ffo las llama al pie del torreón. La naturaleza
toma el desquite, la bondad asoma. Suele el
invicto propugnante no saber por qué llora, y
es que, reprimiéndolas para que no estorben
los movimientos de su voluntad, ha acumulado
afectos, gratitudes, recuerdos, emociones, y éstos, obedeciendo á ineludible ley moral y física, se externan, no en el álgido instante de la
acción, pero sí en el reposo y en el sosiego del
espíritu."

1

*

La ansiedad en las almas y **
el rencor en los pechos.
El Pasado en sus alas de sombra, negro amparo
~ndiendo' en las conciencias. ~o más santo Y más caro
al corazón, por triunfos de perdidos derechos_,
ofrecido como una mercancía. Ante un claro
.
amanecer, la pugn~ de la tiniebla. Un raro
tesón de erguir verguenzas sobre famosos hechos.
El más atroz conflicto de ideales, arma~os
.
.
de punta en blanco, en guisa de horr\ble reto á muerte.
y un fatídico buitre, desde la noche merte,
presagiando exterminio total á los cansados

LA SANGRE DE JUAREZ
Presentamos á nuestros lectores, reuni~os en
distintos grn pos, los retratos de los desce1!d1entes
del Gran Reformador, colocando en PrJ!D,er lugar el de su esposa, la 8ra. D~_ña Ma_rganta Maza de Juárez, y los de sus h13os: Sra_. Manuela
Juárez de Santacilia, .José y Antom? Juárez,
muertos de 9 y 2 años de edad, respec~1 vamente,
en New York: Sr. Diputado D. Bemto Juárez,
.

.
SEi:tOR

DON JOSÉ SÁNOBEZ

luchadores que estaban sangrando de tal suerte, ,
que la Pat~ia lloraba ...... ¡la Patria noble Y fuerte.
la Patria, madre de esos hijos infortunad?S- .... •!
y luego, la maldita profanación de audac1,a,
consumada en el suelo donde ~anto hero1s!110
fecundó tantas flores de glona. en ese m1sm_o
suelo donde la sangre de tanto héroe ~s. la grama
de color de las rosas, donde rugen llr!smo
épico los torrentes, donde callan su abismo .
los volcanes que saben la tremenda desgracia.••.••
Parecía que un águila presa iba á ser de.alguna
de otras dos poderosas, de garras de millares
de uñas .... [una de aquestas atravesó l?s mares]
Pero Dios no lo quiso ... .Y de las dos, mnguna
de las enormes águilas Sll;Ció sus seculare~
. .,
apetitos .... ¡La otra águila segura quedo ~n J uá1ez
desde que abrió las alas sobre su pobre cuna.
~

*

** adustas
Las efigies talladas en 1as rocas
ue uardan los teocalis, do espera~ e_l momento
qte habrán de contarnos el prod1g1oso cuento
de los Grandes Imperios, tienen muestras augustas
de alegria de orgullo, por el alt~ portento: .
¡ un hombre de la estirpe bron~mea, tuvo apento
para alzar torres áureas sobre rumas vetustas.
y usó de su misión de nube de tormenta
para llenar las horas de lucha y de quebranto
que el Tiempo descorría s~bre ~l m01tal espanto
de la Vida con una fulguramón violenta
de leyes 'como r?,yos, que fulminaron cuanto
erguimiento altivo mostraba el desencanto
del error en el fuego de una epoyeya cruenta.
·Yusó
de su firmeza para abrumar el falso
1
deslumbre de una corte de mengua, y á una extraña
ostentación de fuerza, de c~u~ldad Y de sa~a,
con el poder de un íiero patr10t1smo descalzo. _
¡Y á Ja ambición 3:rt~ra, que ~n la sangre se_bana,
con gesto apocahpt1co y actitud de montana,
la puerta para siempre cerró con un cadalso!
ROBERTO ARGUELLES BRING.A.S.

in

Sra Josefa Juárez viuda de Dublán, Sra. María de Jesús J uárez de Sánchez Ramos, Sra. ]feli ·t
Juárez de Sánchez. Y Sra. _Margarita
J~á:esz de Paumgartner. Hija también del Benemérito es la Sra. Doña Soledad .T!}árez de
Luchichí, cuyo retrato no nos _fué posible obtener oportunamente para publicarlo.
.
De los doce hijos que tuvo el ~enemén!,&lt;J,
fallecieron además de ,José Y An~~mo,_antes md. d s ,\ mada Guadalupe Y E ranc1sco1, qued1caai ~1~nuela '1a ma_yor ,que cas?con el:,r. D.
:iedro Santacili'a, Secretario pa,rt1cular del Sr.

R.All0S.

SE~OR~ VICTORIA. CORONA DE SÁNCBEZ JU.ÁREZ.

SE~OR.A. BLANCA ROMERODE

SE1fOR ING. DON IGNACIO L. DE LA. BARRA,

sdo:a. LIO, l&gt;O:N BillÓ:N l'RmA,

Juárez; Josefa, con el Sr. D. :E&lt;~uar~o Du~
blán; Felícitas, con el Sr. D. ,Delfm. Sanchez,
Benito, con la 8ra. Doña Maria K~enan, Sol~da.d con el Sr. Diputado D. Ignac1-0 }1. Luch1chí ,' )1argari ta, con los _Sres. D. Pe_dro Contreras y D. :Manuel Mendiolea, sucesivamente; Y
)IaríadeJ esús,con el Sr. D.JoséSánchez Ra~~s.
Frutos de estas uniones son las fam11Ias
Santacilia-Juárez, Sánchez-.Juárez, DublánJuárez y Sánchez Ramos-Juárez. Tanto el señor Diputado D. Benito, co~o la Sra. de Luchichí, no tienen descendencia.

smi:JOR DR. DON LA.UROOlllUl:GÓN,

SÁNCHEZ

JVÁ.ll,EZ.

SE:f:lOR JAVIER .ALGARA. Y CERVANTES.

�MARiA Luz. E.sP

"'° d

o \)

~,
. ~i,,.,
A

~~

~:

. .

•

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
Los nietos del Reformador son los siguientes:
Sra. Manuela Santacilia de la Barra, casada
con el Sr. D. Ignacio L. de la Barra; Sra. Margarita Santacilia de Prida, casada con el Sr.
Lic. D. Ramón Prida, Sra. María Santacilia de
de Obregón, casada con el Sr. Dr. D. Lauro
Obregón.
Sra. Doña Isabel Sánchez-Juárez, casada con
el Sr. Lic. D. Ramón Corona; Sra. Carmen
Sánchez-J uárez de Algara, casada con el Sr. D.
Javier Algara, hijas las dos del Sr. D. Delfín
Sánchez.
José y Andrés Sánchez Juárez, casados, respectivamente, con las Sras. Blanca Romero y
Victoria Corona de Sánchez-J uárez; Sr. Delfín
Sánchez-J uárez; Srita. María Cristina SánchezJuárez, hijos del Sr. D. José Sánchez Ramos.

CASA QUE HABITÓ LA FAMILIA JUÁREZ EN OAXACA.

'

más grandes: una choza en contraste con las
demás del caserío, situada á 50 metros del Palacio Municipal, y una estatua que destaca en
el jardín. La estatua representa á un indio que
nació en la choza: á Pablo Benito Juárez.
De este indio, ejemplar peregrino de energía,
cuyos padres fueron Marcelino Juárez y Brígida García, quedan de pie todavía gentes de su
sangre: :Maria Ruiz, de edad de 103 aíí~~ mujer de Justo Juárez, primo hermano de roarcelíno; y sus hijos Ruperto, Juan y Anastasio,
que cuentan, respectivamente1 53, 61 y 68 años.
Vive también Felipe García, ae 93,· p rimo hermano de Pablo Benito Juárez. Dice Felipe que
este su primo quedó huérfano de padres cuando rayaba en los 8 años. "'farcelino falleció en el
portal del Palacio de Gobierno de Oaxaca, en

_Guelatao y Juárez
PRIMliROS ALBORES DEL HOllBRE GBJNDE

SERORA CLARA MONROY DE CONTRERAS.
Señoritas Manuela Mendiolea y Juárez, Aurelia Contreras y Juárez; Sr. Guillermo Mendiolea y Juárez, y Sr. Manuel Contreras y Juárez, casado con la Sra. Clara Monroy de Contreras.
Señoritas María, Margarita, Josefina, Juana,
Isabel y Sr. Eduardo Dublán Juárez.
Los biznietos del Be::;eméritoson los siguientes:
María, Luz, E:speranza, Manuel, .Joaquín.
Fernando y Octavio L. de la Barra Santacilia.
- Paz, ~!atilde, Amparo, Antonio, Pablo y Leonor Prida Santacilia.- Francisco, María,Javier,
Aurora, Carlos, Luis y Rafael Obregón Santacilia.-Isabel Corona Sánchez Juárez.-Blanca
Isabel Sánchez J uárez Romero. -José, .Antonio,
Carmen, Javier y Delfín Algara y Sánchez.

San Pablo Guelatao es un pueblecillo asentado en la rama oriental de la Sierra Madre, á
55 kilómetros de la ciudad de Oaxaca. Su perímetro mide 20,950 metros, y el número de sus
habitantes asciende á 354. Sus casas son de
adobe y teja; y sus . edificios principales, dos
ig-lesias de arquitectura moderna, el Palacio
Municipal, el panteón y un portal donde están
las escuelas de niños y niñas yla biblioteca pública. En el centro del poblado hay un jardín,

L

Á

JUÁREZ EN GUELATA0.

y junto, una laguna de 80 metros de diámetro,
cuyas aguas límpidas y serenas cambian de co-

RAMÓN

CORONA,

lores por quién sabe qué artes; unas veces son
claras; otras, negras; otras, purpurinas; otra~.
de color café; en fin, pasan y repasan por mil
matices. Por esto la denominan laguna encantada. Frondosos y altos fresnos ciñen sus riberas y hacen delicioso el lugar. Aquí las familias celebran días de campo y verbenas, )' discurren en los de fiesta al toque de la música
del pueblo.
El clima es tropical y templado. Se produce
el limón, ei naranjo, el mahg-o, la ~aña, el durazno, el membrillo y otras frutas. !
Sus habita.ntes viven de la agricultura y la
horticultura. Cosechan maíz, frijol, alverja,
lechuga, rábano·, , tomate, cebolla, ~jo y col,
Siembran en primavera y otoño, per la primera siembra es de :i;egadío. El acued · cto llega
al río Illoovetoo, afluente del rí9~· g,:ande del
distrito de Ixtlán.
En este pueblito hay dos cosas que son las

a

una de sus idas para vender frwta, y descansa
en el Patrocinio; Brígida, en Guelatao, y yace
en uno de los templos.
No le dejaron recurso alguno á Benito sino
su trabajo, que fué siempre su sostén. Entonces buscó retugio en el hogar de su tío Bernardino, de índole recta y severa, que tenía por
intereses un solar contiguo á la laguna enca{!tada y un rebaño de ovejas. El huérfano ded1cóse á su cuidado. Antes del pastoreo, entraba
en la escuela particular de Domingo García,
nativo del lugar. Después, arreaba á sus animalitos. A veces, trepado en un árbol, les peroraba en su lengua, en zapoteco.
Un día, el miércoles 16 de diciembre de 1818,
por andar jugando cou uno de sus amiguitos de
iniancia, no advirtió que el rebafio había entrado á saco en una sementera. El propi etario
tomó en renes á, las ovejas, en tanto no le fuese reparado el daño. Perdido de ánimo el pa~torcito y puesta su consideración en la sevE;rI·
dad de su tío, huyó del pueblo y tomó cammo

DEL BENEMÉRITO BENITO JU ÁREZ
A~O DE 1865..

eff¡~~

s':

MONUMENTO

ffIJAS

el año de 1865. Por último, reprodudcimáoJs án:
buen hombre co!llfotoo-rafía del monumento levanta o
u re
pletó su instrucció~
n San Pablo Guelatao.
.
.
primaria, y en segrne Estas fotografías son de gran 1mportanc1a,
da se matricul_óen _el
Colegio Sem1Dano,
en que había dos cátedras de gramática,
una. de filosofía, una
de teología y otr_a de
teología dogmática.
El 8 de enero de
,
JUÁREZ EN EL PASEO QUE
1821 abrió sus puerESTATUA DEL BENEMERITO BENITO
A.XACA
tas el Instituto de
LLEVA su NOMBRE, EN o
.
Ciencias y Artes del
E t do Y él fué uno de los primeros alumnos:
de Oaxaca Iba el pobrecito con sola su _ropa
fn~ribió en 1~ ~¡¡, adula, querri1alapire
en el cuerpo· sombrerito de palma, camisa Y
cho natural Y C1v1l, esempe
calzoncitos de manta, y cacles. A trechos part
José MaríadArlt~aga. 30 de julio de 1829, en el
cía detener el paso para escu~har 1\ voz d:m~r
La noche e Jueves
•bl" esta, fesis
conciencia en la lucha sostemda en re e1sí con
Instituto, defendió en acto pu ico
s
á su l1ogar Y el temple de su carácter. A '
de
derecho:
.
.
deben
mezestas tempestades en su alma, hermosa ~ P ra
1::i Los poderes cost1tuc10na1es no
.
1iio Kfas:llegó á la ciudad, pregundtó por 1
clarse en sus íui:cioni~erza que mantenga la
govia, y paró en la casa e Don
'
21:1 Debe haber una . . . d
t s poderes.
español y amo de su hermana Josefa.
independencia Y edl ebqur~el;~~t~ e~ ~ribunal de
A poco de transcurrir tiempo, Josefa le pis?
3::i Esta fne rza e e
de sirviente con Don Antonio Salanueva, ~Ila opinión públicad
1830 en el mismo plantel
cero descubierto de la 31~ orden de San Fdanc~El 12 de,ag?s O e te estas otras conclusiones:
co y encuadernador de libros. Cerca e es e
sostuvo pubh_cóamd~necta es más conveniente en
11:1 La elecm n ~r
.
un sistema rep~óbhca~~ce tanto más necesaria
21:1 Esta elecci n.s~
1 ueblo
cuanto más ilustracif~ ItJ;niffi~e~mpasible y
¿Todo esto no reve , •
la Beforma?
perseverante d~ la Republ~ca y transcurridos
·Y quién babia de creeI que,
uel indito
v~inticinco años di ha~erJ!i[~~o eªJ busca d~
prófugo de su pu~ 10 , atrimonio 'con una hija
fortuna, contraena m
.
del amo de su hermana Josefa.1
ANGEL POLA.

¡~t~

' SE~0R LIC.

A ESPOSA É

8

:r

♦

Reliquias Históricas
'
'd ás de las fotografías deobjetosquetvperero
é ·to y que se canse an
tenecieron ª\?e~;:a,1r~ainos al público :i.lguen el Mus~o r ac1
'á de su agrado y que
nas que, sm duda, ser ~1 1·os ob·etos'farniliarepresentaD; personas, ~ ~ . e~tre itas están la
res para e~ 1i~~2rJJ&gt;li-~~';~'oaxaca la primera
casa quef de Guelatao á dicha ciudad; la cavez que u . .
ñ de 18ó2 cuando era
sa en que v1v1ó eJ?
e1toªdi Ciencias' Y Artes del
t
Director del Ina itu
-ó J uárez para el desEstado; de esta casa sa1J
tierro.
t as fotografías representa la
Otra de nues r
1afio de 1851 en que
habitación de JuárGob~r~ador del ~tado al
tenía el puesr ieonstitución Política locai; la
promulga~eh:,bitó la familia Juárez; un grupo
()3.Sa en qu é h"J"as
del Benemérito, hecho en
de la esposa 1
~

¡

, co
SEROR DON MANUEL MAZA, HERMANO POLITI
SUPERVIVIENTE DEL BENE)!É:RITO
BENITO JUÁREZ.

BASTÓN DEL BENEMÉRITO BENITO JUÁREZ.
SILLÓN DE HONO:R Q,UE OCUPABA EN
LAS CERE:M:ONlAS OFICIALES SIENDO GOBERNADOR DE OA.XA.CA.
porque las personas, lugares 3'. odbjetos q ue -~roducen van intimameute liga os con 1a y1_a
~loriosa del gran patricio,_y P?rque su v1s1ta
voca grandes recuerdos histónco_sque levantan
!n el alma de· los mexicanos patriotas un profundo sentimiento de veneración por el grande
hombre.

�EL MUNDO ILUSTlt.ADO

CAMILO IIERNANDEZ
Todo el que haya t enido asuntos en la Secretaria de Hacienda ó vaya á menudo por alll, conocerá. el actual conserje, ba,jito de estatura,
enjuto de carnes, de color cetrino, mirada viva,
as~t-0 sencillo, y simpática sonrisa, como hombre de espíritu tranquilo y que ve la vida por
su lado práctico, según le han enseñado sus 68
alios, en cuya edad se sabe mucho, aunque se
hay&amp; leído poco.
.\lli en su despacho, detrás de una reja de mad¡ra se pasa casi todo el día., en cont,inua comun'icación con los empleados, con el público,
con sus subordinados, manejando, digámoslo
asl, el t imón de todos los servicios, en su parte

prosaica, que conoce
á la perfección por
haber llegado al empleo que ocupa por sus
pasoscontados, puesto que empezó de
mozo en dicha Secretaría.
Pero lo que da á la
personalidad de Camilo Ilernández gran
importancia en estos
días, es la confianza
que Juárez le dispensó como á uno de sus
más fieles servidores.
Y cuando yo le hice
notar esta circunstancia, Camilo se sonreia, arreglándose el
lazo negro de su corbata y mirándome
de hito en hito como
si quisiera investigar
la mtención de mis
palabras.
- Sí- me dijo,siempre detrás de la verja y ofreciéndome
una silla yo entré al
servicio del ."ieiíor en
1867 al regreso de El
Paso y estuve á su
lado hasta el momento de su muerte en
1872 ....

Y viendo que yo tomaba el lápiz para
escribir, suspendió
su discurso, añadiendo:
- No; no quiero
que Ud. diga nada de mí.. ..
- l)e manera--le dije, sin contestar á sus últ imas palabras- que Ud.erapaisanode Don Benito . . ..
-No,señor; yo soy de Lacha.tao, pueblo enfrente á Guelatao, y hasta los :Jo años de edad
no entré en casa del seí'ior Juárez.
-Que trataba bien á sus ser\"idores, ¿no es
cierto·? ....
- Sí, muy bien .... Era seriecito por temperamento, pero bueno, humilde, sencillo .. . . y &lt;todo
lo que Ud. quiera&gt; . . .. [esta frase la repite Camilo constantemente].
-¡•. .•••.. • •• .• '?

CilULO HERN.ÁNDEZ.

- Se levantaba temprano. Su desayuno era
chocolate ó café. Comía en mesa de Estado- sabe Cd.- con los ministros y regresaba ácenar á
su casa, y á veces salla solo por las noches, envuelto en su ca.pita.
- ¿,Y de su muerte'?- le pregunté.
- .1:'ues mire Ud..... según decían, yo no lo
vi, tuvo un ataque
del que lo salvó el
doctor Lucio, que \'i•
vía. en la calle del
Aguila, 25 ........ El
medico de la familia
era. el Ur. Ignacio
Al varado.
•· La víspera del 18,
en que falleció el «se
ñor,&gt; hizosu \'ida ordinaria: pero en es
te día amaneció e11-

COCIIE DE JUÁREZ.

fermo, y el seiíor Santacilia dijo á otro compañero mío que cuando fuera más de dia,
ensillara el caballo y buscara al Doctor AJ\'arado, que vivía en su casa de campo foera del&amp;
ciudad ....Mi compañero no esper6 más y montando en el caballo, avisó al médico, que bien
presto ,,ino, como igualmente los Doctores Lucio y Barreras, también avisados.
"Las medicinas que dispusieron las fuimos á
buscará una farmacia de un francés, alli, en
San Ji'rancisco, donde ahora hay comercio de
abarrotes, y todo el día el «señor&gt; estu,·o inquieto, pero conociéndonos á todos y hasta de
buen humor
••Eran las 11 y media de la noche cuando volvió la cabeza á un lado .... había muerto.
" Alll estaba, ¡claro!, toda la familia y politicos
y generales que no recuerdo: yo también lo vi
quedarse sin la menor agonía, sin dar la más
pequeña señal de haber muerto ...... y no me

MAS04RILLA. Dlll JUÁREZ,
MUSEO NACION.AL,-SOWJRERO Y DOTAS QUE USÓ JUÁREZ,

�:fijL M'.tJNbO ItUST.RA!&gt;O

BDIPICIOS HISTORICOS

EL MUNDO ILUSTRADO

preugudnte Ud. más .... ni diga nada de i
., nada....
m, sabe
d Así me habló Camilo; quizás he faltad0 á
. eseo~, pero que me perdone en me
• sus
1l_ustre hombre cuyos menores d t 1 0 ria. del
vida se leen con entusiasmo or e ª es de su
n_os mexicanos en estos dias gr~nd~odos los bue. na de la Patria.
s para la glo-

f

..

Lurs DE

LARRODER .

Un primo hermano de Juárez
D. Felipe García nació en el pu bl
latao á principios del siglo XIX e
de Gue.
padres Antonio García y Julian~ G eron sus
abuelos paternos, Pablo García YMar?:cba; s,us
~ sus_ maternos, Francisco García y B arcia.;
Santiago.
ernarda.
Es primo hermano de D. Ben ito Juárez
que la madre de éste, Brígida García f é'
mana carnal de Antonino el padre de l' erCuenta Felipe que muy pequeñito
e !pe,
,Juárez, que vivía con su tío Bernardfinofió á
Jre tde i~rácter duro, al cuidado de su a~u~f1~
d~~~áre/ez, la madre de Marcelino, padre

Th

F rr-

SE~ORlTA ELENA M.A.RiN, NOTABLE CANTANTE MEXICANA.

Elena Marfn
La Srita. Elena ::Marín, que acaba de regresar
de Europa, á donde fué pensionada por el Gobierno mexicano para perfeccionar sus estudios de canto, ha anunciado un concierto que
debe haberse verificado el sábado 11 en el tea·
tro "Arbeu."
La hermosa artista viene precedida de gran
fama; en Roma alcanzó brillantes éxitos, sobre
todo en la célebre obra "Iris," de Mascagni,
donde desempeñó el papel de la protagonista,
haciendo de él una verdadera creación. Ultimente dió un concierto en Mérida, donde se
conquistó una grande y cariñosa ovación, y
ahora se presenta al público mexicano, que sin
duda acogerá á su artista compatriota con todo
entusiasmo, premiando la labor de la bella cantante con muchos y muy justos aplausos.
Publicamós dos fotografías de la Srita. }fa-

. Bernardino le enseñó á leer y á escribir med1ana_mente y la cartilla del padre Ripalda.
.Fehpe ha venido á México tres veces: dos, á
pie, _desde Guelatao para visitar á su primo D.
Bernto, cuando era Presidente de la República.
La tercei:a vez, en 1902, ¡::ara dar la bienvenida
á su sobrino .Benito, hijo del Benemérito que
llegó de Europa, restablecido de grande e~fermedad, el 15 de septiembre.
Felipe viste camisa y calzones de manta y
porta sombrero de petate. .A pesar de sus afios,
93, anda erguido, tiene completa v maciza su
dentad~1ra y apenas blanquean sus cabellos; en
su plática dem~estra inteJigencia y buen juicio,
Y. tiene veneración por su primo á quien llama
siempre don .Benito.
'
S~ hospeda siemp1 e en la casa mímero 3 de
la 1,., calle de la.Industria donde habita la seflora ,Josefa Juárez, viuda de Dublán. Su numerosa pa_r~ntela, que es de la alta sociedad y
ocupa pos1món brillante, le llena de agasajos.
Cu3:ntas_veces han querido sus parientes que
Fel_1pe v1~t3: levita ó siquiera saco, 11a puesto
res1stencia mquebrantable y aun se ha indignado.
- Con esa ropa, dice, me siento como preso; Y
no por vestirme así, dejo de ser indio.
O.ASA DONDE VIVIÓ JUÁREZ AL LLEGAR DE GUELATAO Á O.AX.A.CA CASA Q
TÓ
BEZ SIENDO DIUECTOR DEL INSTITUTO DE OIENOI.AS DE OAX.AOA,-C:::AH~
JUÁ·
HABITÓ JUÁ.lUIZ EN 1857,

rín, en las principales escenas de "Iris," donde
lució con exquisita gracia un airoso traje de
japonesa.

con que la empresa Fuertes-Leredo ha puesto
la referida zarzuela.
Todas las noches un público numeroso aplaude la música, que es bonita, sobre todo el vals
coreado que canta Pilar Leredo luciendo un
bello traje de astro, y los "couplets"' de Gavi-

"De México á Venus."
Esta obra, de autores mexicanos, representada en el teatro del Renacimiento, ha obtenido
un gran éxito, contribuyendo á el, en gran parte, el vestuario y las decoraciones, que son
magníficas,
La idea, sin ser nueva. (pues ya Julio Verne la desarrolló con su profundo talento en
su novela "Un viaje á la luna"), está bien
desarrollada en cuanto á chistes y á escenas
bonitas y sugestivas, sin que en ellas se pueda
pedir más que el recreo y el pasatiempo.
Los grabados que presentamos dan bastante
idea. del lujoso decorado y de todo el atrezzo

PILA.R MONTERDE Y CONSUELO VIVANCO EN
DE "MÉXICO Á VENUS."

la.nes,sal picados con la gracia característica del
f amoso actor cómico.
Los ~aila~les por la Monterde y la Vivanco
se repiten siempre entre aplausos.
:E5to es uno de los mayores atractivos de la.
ob ra "de México á Venus."

.t.

00
GÉNERO0H10O,-1.rn4 ESCENA DE "MÉXIOO

J. VENUS,"

�EL MUNDO ILUSTRADO

UN NUEVO EXITO

DE "EL BUEN TONO", S. A.
Simpática manera de (onquistarse y afirmar
su ellentela
El buen sentido práctico dei público, qu~ naturalmente no ha debido ni podido extraviarse
al impulso de elementos malsanos ó mal aconsejados del comercio, en una campaña de ob~truccionismo, por fortuna impotente, ha rembido con general aplauso los esfuerzos de noble
emulación y de sincero entusiasmo con qu~ la
dirección de "El Buen Tono, S. A .. ha vemdo
parando los golpes que se le dirigían.
.
En esa lucha de intereses, que todos t ienen
por principal fundamento atraerse ó enajenar
la voluntad del mismo público, por fuerza ve~cerá quien mejor sepa agradar á sus consumidores, ofreciéndoles, no sólo un producto excelente y perfectamente trabajado, sino que, además como lo ha venido haciendo "El Buen
Ton~," S. A., lleva su buen gusto y su chic has-

ta el extremo de presentar sus mercancías de
modo verdaderamente sugestivo y simpático,
haciendo que bellas y airosamente ataYiadas
sefioritas desfilen por los paseos públicos y por
las calles más concurridas, ofreciendo sus magníficos cigarrillos en una cestilla muy limpia,
donde se ven en conjunto las diversas marcas
de suscigarros.
Todo el mundo sabía,por «El Imparcial,&gt; que
«La Unión Mercantil&gt; trataba de retirar del
mercado (naturalmente entre los asociados de
ella) la venta acostumbrada de estos productos.
Entonces "El Buen Tono", S. A.., haciendo
uso de su legítimo derecho, puso en acción su
ejército de «hombres-sandwiches&gt; y los lanzó
á vender á su constante público que siempre lo
favorece, todas las marcas de los cigan-illos
que aquellos comerciantes querían boic,1tear.
Tan eticaz fué el efecto producido por las
ávanzadas de este ejército, que poco hubieron
menester de los refuerzos de las graciosas cantineras, que desde su primera salida á campaña
acabaron con el obstruccionismo de los recalcitrantes coligados.
También el público en general encontró graciosa la ocmrencia de la activa empresa y premió con su aprobación unánime los esfuerzos
que bace por complacerlo

Si es verdad que nadie es sensible á los halagos que lo seducen, «El Buen Tono&gt; ha hecho
muy bien en procurarse la simpatía de de sus
numerosos clientes demostrándoles todo el interés, todo el cariño con que saben que siempre
ha tratado esta fábrica á sus client ea y consumidores.
Buena prueba ha si.do esta á que las circunstancias lo han orillado, y buena muestra ha dado de su potencia para salir victorioso, desplegando toda su actividad y energía para obtener
el triunfo.
Ilustramos esta página con dos grupos tomados de algunas de las vendedoras ambulantes
que &lt;El Buen Tono&gt; bautizó con el nombre de
"cantineras" del ejército "sandwich," todas
jóvenes entusiastas por la causa á la cual consagraron sus servicios.
El resultado no podía ser dudoso.
Personas que antes no fumaban han hecho su
debut desde luego, atraídas por la norndad.
La propaganda crece de modo fabuloso, y h~y
todo el mundo se hace lenguas de la estrateg1,i
de «El Buen Tono,&gt; S. A.
No es sólo simpatia,sino admiración general,
la que ha despertado esta manera de servirá
sus favorecedores.

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Registrado como art u,O
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Año XIII Tomo 1

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lmpreeo en papel de la FM&gt;rlca de

San

Rafael.

México, 25 de Marzo de 1906

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EL CENTENARIO DE J UAREZ

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UN GRUPO DE NINOS PO
(Fot, de ''El ll undolluau-1•0.")

Número 13

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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