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                  <text>..........~•:

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de San Francisco
10.

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Registrado como art u,O
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Año XIII Tomo 1

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d~ N oviembre

M

189~.

lmpreeo en papel de la FM&gt;rlca de

San

Rafael.

México, 25 de Marzo de 1906

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Almacenes de Moda

EL CENTENARIO DE J UAREZ

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oara flrtí6ulos 06 B6llas flrt6s uObl6tos oara R6aa1os.

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Vi~rieras Artisticas. ~ ~
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PAPEL TAPIZ

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♦ Autores Italianos y Franceses.v\1--

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60 la SEUUNDfl DE SflN FRflNGISGO NU~~!❖J

... .

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SRES ANTE LA TUMBA DEL BENEMERITO
UN GRUPO DE NINOS PO
(Fot, de ''El ll undolluau-1•0.")

Número 13

�li'undador y Propietario,
LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

Director,
LUIS G. URBINA.

Gerente,
LUIS REYES SPINDOLA.

Secretarlo de Redacción,
JOSE GOMEZ UGARTE.

Subscripción toriinea., por trimestre .... S 4.50
En la. C&amp;.t&gt;lta.l, al mes.. . .. .. . . . . . .. .. .. .. .. 1.2.5
Los asuntos de redacción deberán tratarse directa.mente con el Secretarlo.
No se devuelven originales.

JlJARtZ
(DISCURSO DEL SEÑOR IINISTRO DE INSTRUCCION PUBLICA
f BELLAS ARTES, ES L! VELADA DE ABBEU)
SE~OR PRESIDENTE:

Sefioras, Señores:
Al elegirá un maestro á, quien el Jefe del
Estado confiriera la inestimable honra de colocarlo al frente de las escuelas nacionales, veo
claro en el pensamiento de los organizadores de
esta magníticafiesta mexicana: creyeron que yo
debía ser el intérprete de su devoción á Juárez,
valiéndome de la voz de la tribuna, que es la
que más pronto llega al oído y al corazón del
pueblo, porque Juárez hizo de su existencia una
enseñanza, porque su biografía es un tratado
vivo de eJucación cívica.
Ni cívica solamente, sino moral, sino humana, porque muestra en complexidad cieciente
la acción intensa del medio sobre una voluntad
y la reacción de la voluntad sobre el medio, acción y reacción que no alteran, sino que tienen
por resorte férreo un carácter. Pedagogía excelsa, educación de rey, de un rey de sí mismo,
de un hombre.
Tres hombres han acertado, en nuestra historia de pueblo libre, á encarnar la Patria en los
tres momentos supremos de su evolución. Y los
hombres serán discutidos; el servicio, el inmenso servicio, es indiscutible: un iniciador, un reformador, un pacificador. Estos tres hombres
no han caído del cielo como estrellas, como seres de un mundo superhumano, venidos de improviso y sin antecedentes necesarios á ejecutar un designio divino; son culminaciones, mas
provienen de un levantamiento gigantesco de
aspiraciones, de instintos obscuros, de exigencias conscientes de vida y libertad, de preparaciones lentas y premiosas, obra de otros hombres, de otros dolores, de otros heroísmos, de
otras voluntades; en esos levantamientos sociales ellos son los vértices, las cimas, los puntos
de convergencia, las insuperables alturas; todo
en nuestra historia, en lo pasado, los explica y
determina; todo en lo futuro los demuestra;
ellos son la resultante de una gran labor de la
historia, la historia posterior que de ellos recibe forma, es una gran lab9r suya, no sólo suya,
pero capitalmente suya.
¡Un iniciador, un reformador, un pacificador!
El Reformador fué Juárez. El, Jo mismo que
los otros, grandes clarividentes, sin duda, pero
no creadores intelectuales, ha sido, como se expresa con denominación que nadie define y
todos comprenden, un genio; su genio, como en
este mismo sitfo dijo en grandilocuente oración
fúnebre un estudiante de derecho, &lt;fué el genio
de la voluntad.&gt; Forjóse su mentalidad en la
fragua de su carácter; en esa hoguera iluminó su inteligencia un &lt;querer,&gt; del que entra
lentamente en conciencia, un querer que se
agiganta y crece con los acontecimientos, una
inmensa energia psíquica jamás inferior á su
obra, una energía inmensa en la que se funden
como en crisol incandescente, mezquindades,
egoísmos, ambiciones, debilidades, todo lo que
es humano, todo lo que ancla al hombre á la
tierra en su aleteo perpetuo hacia un ideal. Tal
ha sido la voluntad de esos hombres; por eso
d:.n enseñanza, por eso grabando bien su efigie
moral en el intelecto de los que vienen, de los
que suben, de los que aquí están ya, y de los

que en apretada falange.vienen tras ellos, se les
las horas de dolor habían enjugado man
proporciona la ense!Ianza típica, la que acreteriosas las lágrimas primeras! ¡Cómo a:tntscienta la fuerza viril del alma.
ndonar todo eso, cómo arrojar sobre todo
Juárez nació, puede decirse, de una raza; por. d a d e desafío y de cólera esouna
t orva mua
•
1
que nada había de él que no estuviera física y
atreverse á levantar del suelo la piqueta 1d06mo
moralmente en su raza, nada que lo diferenciaJedora y alzar el brazo y descargar el gol etnora de sus congéneres; es un hijo de la familia
bre aquel edificio inmenso que vibraba~sotzapoteca. Vagar en po,; del rebaño, á orillas
0,
que vivía, que lloraba ...... l
del lago·, entre los naranjales, haciendo resonar
Para Juárez no hubo, sin duda en su t
pequefias arpas melancólicas formadas por él
,
raged 1a
esta lucha entre la aspiración 'á un mundo
mismo, ésa fué su vida¡ ésa era la de todos los
que se ensueña y la poesía del mundo religioso
pastorcillos de las sierras oaxaqueflas. Su fuga
que no es más que una infinita cristalizació~
á Oaxaca por temor de un castigo, por aspirade ensueño~, _no¡ para él la lucha fué entre dos
ción á una vida superior, fué el primer acto que
deber~s;_ midió, pesó y lentamente se decidió;
le probó que era un hombre, que era una volunse decidió una sola vez, sin un suspiro, sin un
tad, que era un rebelde.
paso atrás: &lt;¡el gran impasible!&gt;
La Iglesia lo acogió, lo enquistó en ella, bondadosa, rutinera, sin poesía apenas, sin ensue***
Cuando muerto el federalismo que hacía, ta, _
flos¡ la vaga ansiedad del cielo y el deseo firme
to tiempo agonizaba, después de ensayos con:
de saber qué decían los libros de su protector,
titucio~ales, subrayados con sangre, por Jaseera lo que daba á aquel niño cuenta de sí misgregación de Texas y Yucatán, un centralismo
mo¡ pero el fondo de su alma, que, por la iniciaque era el paso liberal hacia una situación feción en una lengua nueva y en formas menos
deralista fué instituido por las &lt;Bases Orgániinferiores del culto, destacaba ya su individuacaS&gt;, Juárez creyó necesario aceptar un puesto
lidad propia de la personalidad colectiva de su
P?lítico importante en 3U estado natal¡ la políraza, permanecía siendo lo que siempre será un
tica es el arte de transigir, ha dicho Gambetta
indio, un ser religioso. Era un adolescente
con tal de realizar siempre un punto del ideal
cuando tuvo su primer contacto íntimo con el
perseguido; la primera dictadura de Santa Anidioma español y con los libros; idioma y libros
ua, con la que contemporizaron tantos liberales
lo unían más y más con el altar. Su protector,
cegados por sus propias ilusiones respecto de
del altar vivía y al pie del altar murió; todo un
aquel hombre que parecía siempre dispuesto á
infinito de devoción, de esperanzas, de sumisión
salvar á su país, que dejaba cada vez más
y de fe envolvía el alma de aquel niño, como á
hundido en el abismo, exigió de las conciencias
un átomo la inmensidad de la nébula cósmica.
honradas más de lo que éstas, entre ellas la de
Juárez fué siempre religioso; cuando llegó á
Juárez, debla haber consentido, y aunque la
emanciparse, la Patria, el Deber, la lucha por
impureza queda consumida Por el fuego en &lt;;ue
realizar un ideal de justicia y de razón, no fuese acrisoló el bronce definitivo del gran repdron en él un fanatismo, no¡ no fué ni un aluciblico. basta para mostrar que no hay dioses ni
nado, ni un profeta, fué un consciente, pero
semidioses: no hay más que Dios-fuera de totomaron en su espíritu la forma de un mandado nuestro alcance-y hombres; de un hombre
to superior, de la obediencia á un decreto del
hablamos.
Altísimo; y así han sido y serán cuantos sirvan
En los días negros de la invasión americana
de núcleo ó de guía á los hombres. Juárez fué
ese hombre hizo su deber. La Reforma entera
un núcleo; pero puso todos los elementos consse basaba, no sobre el desarme del ejército, sino
titutivos de la psicología de su raza, la astucia,
sobre
el desarme del clero, privándolo de sus
el recelo, el tesón, la reflexión lenta, pero firme
inmensas propiedades; era ésta no sólo una cay decisiva, en la realización de la obra que capitalísima medida económica, sino política; así,
da vez tomaba ante el aspecto más complicado
la resistencia á los grandes pensamientos de
y grandioso, ensanchando el horizonte del conigualdad con la abolición de los fueros, á la suvento hasta convertirlo en el del seminario, y el
premacía del poder civil por medio de la sepahorizonte del Seminario hasta esfumarlo y perración entre la Iglesia y el Estado, y á la conderlo en el del Instituto, en el del &amp;tado, en
quista
de la educación pública suprimiendo las
el de la Patria, en el de los grandes ideales de
comunidades religiosas, sería fácil de vencer y
libertad, de transformación política y social
seguro el triunfo, porque faltaría al enemigo el
que dieron á su empeño el alcance de una emalma de los combates.
presa humanitaria y mundial.
Esto jamás pudo hacerse por simples raEl acto decisivo en esta vida silenciosa y
zones económicas, y eran las fundamentales;
fuerte, nutrida toda de ideas simples y granpor eso fracasó el intento del grupo inteligente
des, fué el paso del Seminario al Instituto, que
y audaz que promovió la reforma en 33 con Gópronto llegó á ser una escuela de &lt;libertad,&gt;
mez Farias. Pero en 47, un interés supremo napor sólo la circunstancia de ser una escuela de
cional se complicaba con los propósitos del par&lt;derecho:~ el Instituto de Oaxaca fué una de
tido que entonces se llamó &lt;puro&gt; y en el que
las cepas del partido del progreso, como la apese afilió Juárez; era necesario proceder como
llidaba el Dr. Mora, Y preparóse en él rápidapollticos y no como místicos; el reflexivo tzapomente la evolución interna de Juárez: las ideas
teca
no fué nunca de la maderade éstos. Altos,
nuevas, sugeridas por sus lecturas y sus an1igos,
altísimos fueron sus ideales, pero para irá ellos
entraban dentro del molde secular de su alma,
no desdeñó ni las curvas ni los compromisos.
y lo que perdían en amplitud lo ganaban en
El santanismo de los hombres de aquella época.
precisión y solidez; las fórmulas del gobierno
se explica por el convencimiento profundo de
libre que desde entonces estudió y defendió coque para despojar al clero del dinero con que la
mo verdades divinas, no oxidaban el inalteraPatria podía salvar su honra, ya que quizás no
ble hierro de sus creencias religiosas ciertamensu vida, precisaba contar con el ejército, y no
te, pero los componentes de la disolución futuhabía oportunidad mejor que aquella en que el
ra se aglomeraban lentos, incontrastables. Si
dinero substraído á la Iglesia iría todo al ejérla pérdida de la obediencia á centenares de
cito.
años de tradición y autoridad ha sido siempre
Santa Anna era el ejército¡ ni el pueblo ni el
en los hombres de reflexión reñidísima batalla,
ejército podían sacudir la fascinación que aquel
en la conciencia de un individuo de la raza que
hombre ejercía sobre ellos; tras de mil veleidala Iglesia había hecho suya, en una de esas condes de divorcio volvian á él, Jo odiaban un mociencias donde, sobre el granito de las sagradas
mento y l.J adoraban siempre¡ la República paenseñanzas se había erigido, molécula por mora aquel seductor era una querida; la dejó manlécula, el edificio de la fe, ¡cuán desgarradora y
chada. Gómez Farías, el ilustre, integérriroo
patética tragedia intima debió de ser esa que
patriarca de los reformadores, era el primer
precedía al acto de abandonar el templo, de
santanista entonces; y lo fué Juárez, pero por
mirar de hito en hito los soberbios muros que
la vez postrera. Cuando después de la reacción
cobijaban las leyendas de la infancia, que se
promovida por la guardia nacional en México
enredaban como hiedras de flores luminosas en
en los instantes en que Veracruz sucumbía Y
las ménsulas, en los festones, e::i las columniSanta Anna, que había querido abrirse paso
llas gráciles de los altares de oro; allí donde
hacia el Norte á través de Taylor, volvía en
habían batido sus alaslos primeros éxtasis yen
tropel de la Angostura vencido, más por la

EL MUNDO ILUSTRADO
tas y callones, organizando gobiernos en l~s
etapas de un ejército que desco~fiaba de si mismo y de sus generales, perseguido por las ~o1umnas audaces de los más bravos ytemeranos
oficiales de la reacción triunfante. acorralado
por Jas asonadas y las deserciones, desarmado
por Ja derrota y colocado por un grupo de pretorianos traidores, frente á frente de un pelotón de ejecución.
La historia patria ha repujado en bronce_un
alto relieve en que aparece la etername?t~ impasible figura del Presidente, los ~nmstros
agrupados junto á él, los soldados tend1endo los
fusiles homicidas, y el poeta, el T;rte? de la
Revolución de Reforma, el gran ntm1co que
tendió su lira á todos los soplos de la naturaleza, á todos los gritos de la pasión, á todo_s los
huracanes populares, el impíamente_ olvidado
Guillermo Prieto, conteniendo el c~1men con
un ademán sublim~ y acaso con el pnmer verso
de un alejandrino épico:
sna.
Oaxaca fué un ambicioso también;
"Soldados, los valientes, los bravos, no asesiJuárez en
b' 'ó d ha
. hace nada grande sin la am im n e nan."
m se I grande ni para realizar esto hay mePero el episodio de Guadalajara fué un esla~r ª g~ r ue ~l poder. Juárez, en medio de dibón de una cadena depeligros,de vejaciones, de
*
* *caída de Santa Anna,
dio meJo q . . as obscuras se dió bien cueninquietudes atormentadoras ...... El caso era
Al día siguiente de la
ficultades é intr1~,a con sord~ é incontrastable
éste: los principios, los dogmas, como llamaban
los triunfadores se encontraTon con un caos pod Jo que quen
ta e, . uiso el poder en Oaxaca y lo obtuvo.
lítico y administrativo en torno suyo; para l1aá las cláusulas fundamentales del credo _reforenerg1a. q
gobernante en un pequeño go·
cer en este caos la luz, se necesitaba re?Ogercon
·sta aquellos apóstoles y confesores, tnunfa": fué ~md~f~stró bien, bien en toda la exten:~n de seguro; en ello tenían fe ciega, la fe que
mano firme el Gobiemo, hacerlo se~tir en la
b_1ern;, fa palabra. Procuró cuanto pudo po~ el
República entera Y esperar el gran fwt del p~rJes dió el triunfo. Pero para afrontar la tres1ón e
do por norma el respeto estpcto
tido liberal, que org-anizado en Con~res~, promendalucha, era preciso conservar un centro d~
»,tado llevan
.
d
' cuanto pudo por su patna secun ancohesión á, aquella flotante masa de energía h roulg-aba una constitución, la const1tuc1ón deá la ley' iras de los buenos gobernantes que tufinitiva, la que, efectivamente, por habe1: preberal que sólo podía endurecerse en la brega
do las~
. una federación no sólo de
cisado nuestros ideales Y por su marav~l~osa
m ism'a y á los golpes severos de la ?erro~~• ~orvo }[éx1co_ent~~c~~ho dejando á los Estados
plasticidad, ha sido la constitución defimt1va.
que se trataba de aniquilar al ant1guoeJerc1to,
der:c~~•l;~~~tad, libertad emplea~a por los EsPero era necesario, antes de todo, hacer somás deseoso que nunca de pelear, me~or q_u_e
tod
facilitar la tarea del gobierno central,
nar la campana del triunfo de modo que se esnunca bien dirigido y que tenía por caJa m1l1_
tadr
4:desiderátum&gt; de los exce~entes fedecuchara en todos los ámbitos del país Y revelar
tar el tesoro de la Iglesia. Ese centro no podía
tal. u d aquella época que parec,a la prepalo que para muchos era el secreto de la revoluser más que uno, Juárez . .Tuárez mismo, por~ue
rall_stasd e a era de paz y quesólo fué el preámión pronunciando Jas palabras irreparables
n el naufragio de toda la legalidad const1turac1ón e un .
avorosa tragedia civil.
~ue
'anunciaban
todo
un
programa
de
tra~sfor~ional
no había quedado más investidura que
bulo de u_na la!~ª Ptodos los malos elementos
mación Y de lucha, encerrad~ ~n una s1mpl_e
la
suy~, era la ·(mica que podía apa:e~er an~e
La conJ~~:~~~ndee militarismo Y corrupción
fó mula legal. A Juárez, al M1mst~o de Just1toda la Rep-C1blica como bandera, la umcasem,que ,los pe. do dió al traste con aquellas bonanci~
de
la
victoria
liberal,
tocó
decu
esa
palalla
del futuro orden constitucional ~uela?onshab,an deJa , .
el partido conservador,
'bl s perspectivas, Y
bra en la ley que suprimió lo que ha?ía en los
t·tución
misma preveía. Poner esa mvest1dura
1
C1 e
, destronado para siempre con la asofueros eclesiástico Y militar de más 1 nteres3:ná salvo a. todo trance, hacerla inexpugnable,
que parec1a ·anos Y de clérigos que hizo pat lo que constituía lo positivo Y substanmal
era el deber rudimental del Presidente y sus
nada d\pr:~:1nes presidenciales al general Pad:• los privilegios de entrambas clases.. Con la
consejeros. Así lo hicieron por fortuna, por gran
sar por os
.ó r anizado para el combate
Je Juárez, adoptada luego por el const1tuyenfortuna para la Patria.
redes, reaparee1 ' ? g 1·nt,,eligencia de Alamán.
• · por la procer
el levantamiento popular tomó su carácter
dems1vo,
Pero antes de emprender su éxodo á VeJ'có el programa conservador
' . fué una revolución,
prop10:
. la que con la revo1 1
racruz, Juárez quiso dejar org~niz~da, por deSanta Anna c~mp ~a dictadura, vió al país coY seña a a
l uc1'ón de la independencia marca
con su desapo era
meJ· orarlo materialcirlo así, la lucha futura en el mteno: del país
·
" en m archa
uya se propuso
segunda
etapa
del
pueblo
mexicano
y se fijó en Degollado. Fué é~e un ~merto promo cosa sdespojarlo
,
defin1·t.I vamente' erigió la
hacia su destino.
videncial: Degollado era un mvenc~ble; la demente Y Ttar en institución suprema, y dueño
draEn dos afios se complicó aquel magnifico
rrota para él era un incidente pasaJero; de so. •¡
a
fuerza ~1 i _
i antesco, creyó suyo el porvema con u na tremenda lucha. ci v1 ' con unt
de un e)érmto g g
el porvenir puebre un montón de reveses acumulados ~obre él
. ,.~- 1 mismos que 11acen
Const I·tum'ón lanzada en med10 de la. tormen¡·a
su falta de genio militar, por lo bisoño de
mr. -'"'1 os
. Santa Anna hubiese entonen nomb re de D ios , símbolo de la nueva re
á 1den conocerlo. 1S1
. d Santa .Anna! ¡Tan
~~~
tropas, por la indisciplina de sus jefes, él
'd el porvenu e
• cínea,
.
·zado como una bandera frente
g1ón
1,
1 I lla
surgía con bríos mayores, con fe entera,y,con_un
ces conoc1 o .
e aflojan, al considerarlo,
de los pri.V1.legios, á Ja de la tutela. de a gedesolado Y tr1ste,que s 1 espada de la jus'ército nuevo (porque parecía que tema eJér. á
del pasado y del obscurantismo, como se
las manos que empuñan a
sia.. Ia b aba decir entonces; se comp¡·icó con
~Ítos de reserva para el ~la siguiente de la deacostum r
e
f t
rrota). ¿A. qué se debia esto? A una de esas soticia!
'tó desarmará los partidaEl dictador necesi
a consla vac1.1ac1'ón patética del alma de omon
b or Y
beranas fuerzas morales que en las grandes
rios de la ley cualquiera que fuese; de ~n hasta
de
Estado
y
el
plan
de
Tacu
aya,
Y
l golpe
crisis de la sociedad dejan de ser subterrá~eas
con
e
'
6
d
J
á
titución fuese cual fuere; de ~~a reg a, 1 i·
. tri•uofante y la ascens1 n e u rez
la reacc16n ·
'd
'fi
vienen á la superficie en los mares removidos
de una regla de conducta pohtrna; na~:, e ;.
. en que Ja ley había s1 o cruci al Calvar10
~or
el feroz conflicto de pasiones, intereses Y
lencio para oir bien las salvas Y los te uro.
cada.
creencias: esa fuerza, esa virtud, es el amor á
*
la pro~cripción: Juáre~ Y Ocampo'. :~ut~
*"
una idea. Degollado lo poseía en grado excelso,
nalmente odioso al dictador porq
El Vicepresidente de
la República había deen el gndo del sacrificio. que er~ la te~pera0 axala
entrada
á
.
rno
de
oaxaca
en
manos
de
los
d
negado con mucha cor ura
d l . di
jado su gob 1e
tura normal de su alma. Eso explica el milagro
ca en momentos en que todo derecho e m bles colaboradores de su obra; pocos gobe~de la improvisación de milici~ á _compás de la
no
h
merecido
al
par
de
él
el
encomio
vlduo cede á una magna necesidad precomunal,
nantes an
o
daz, 1uzo
·
de
derrota, hasta organizar el e¡érc1to ~ue ~tros
l
ilustre
Díaz
r
Ocampo por liberal absoluto, poi:que cono.
t
que su sucesor, e
más afortunados que él llevaron á la victoria.
cía el odio ingénito en el prec:aro ~ic~~:c:ii
Juárez cuando t uvo que dejar la magistra
. á ura
Cierto, no es posible pensar en este ho11;1-bre
á. todo despotismo, en cualqmera_ e
desu Estado natal, que no debía vo1_ver
ver.
de abnegación Y sacrificio, que tuvo, mártir ~e
. 'ón tramada por el Pres1denteconmas religiosa, moral, pol 1't'ica ' somal ·
La consp1rac1
la Reforma, el Nante de la~ Cruces por Galvano,
.ón misma de que tomaba su
E~ derredor de Ocampo y Juárez, unl gru:
tra la Constitucl
•
·fi
como dijo Juan Mat~os, sm lamentar_que nue~.
n contrasentido tan roam esto,
. de liberales conspicuos se organizó _en os l
tra generación, lamia, la que ha s_ab1do glononge~, era ~e su puesto en el Ministerio, J uátados Unidos, viviendo de su trabaJo persona ,
ficar á los hombres de la Revolución y absolque, pesdaorcreer en ella: en la prisión desperde trabajos humildisimos á veces; pobre, pero
rez no pu
· 1ement e,
Jos de sus errores humanos, cuando los ha
a y se prepar6 s1mp
ml\lonario de esperanza Y de fe.
de
tó de su confianz
.
. d d
:i:prendido realizando el propósito de damos
.
·or
un
censor
.
uno
sola
vez
los
OJOS
atrás,
sm
u
ar
Un historiador, diremos me¡ '
.
sm vo1ver
. •
la patria que hoy tenemos, sin deplora~ que no
. t anee
t n obedecer á su conciencia, Sse preJuárez estupendo de talento yeloc~encá,1at, pe~~
un
ms
h
haya levantado en sus brazos, que empiezan ya
'
.
d
r
nada
sino
ra
V=
.
s
á
cumplir
con
su
deber.
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aque suele ser incapaz e ve
.
ue ha
paró d ec1mo ,
. á i .
á cansarse, el ataúd de Santos Dego~lado, Y_ lo
'
d en este ejercimo s mismo; era
de los cristales turbios de la pasi_ón Y ~º Ala- - bia educa
o
, el homb re de1 d e ber.
haya conducido entre palmas Y cánticos é ~nber
fue
intentado hacer con Juárez lo mismo _q "¡ . _
un bombre de de '
.
d
ciensos
al Jugar en que duermen nue~tros m'd
h
marcado
bien
a
m
El hombre civil por excelencia, al esaparemá.n hizo con H1 aIgo.
d Juámortales, á donde resplandezcan reumdos por
1!.uencia decisiva que tuvo en el ánimo e
Comonfort primero de la ley y luego del
la devoción de los mexicanos los lares de la Re•
cer
rez su contacto pe!50dnial cons~~!:li~· al Genepais, se Vl.6 envuelto en un torrente de bayone•
Cuando el gran lll gena

. . que por el invasor, desconoció sus
fmpe~;:isos y pactó descaradamente con los
comPte del clero suprimiendo á Gómez Faagen 1s uprema revelación se hizo en Juárias, ª.s ógnita quedó despejada de súbito¡
rez; la me b ·e que había sido una esperanza
~11uel hom r
1· d
""' ue había sido un enigma, quedó exp_ ica o
porq
nciencia del antiguo secretario del
b' .
para la co
al santanista León; era un am ic1oso, un
gene~ .
capaz de arrastrar en pos de sí á un
arob1c1oso·erto pero sin una l'dea, sm
· un i'deal·'
pueblo,. c1 efle'J·ando su luz sobre esa ambición,
la Patria, r
T
·
. 1 una vez esplendores de oro en amp1le dió
en ªvgeracr·uz,. • · ·,. pero fueron fulguraciones
co,
tá eas el ambicioso era Jo solo permomen n ,
¡
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·stente, lo s010 Primitivo·• no ten a arrepen
. t· 1si
. lasitudes·' sus accesos
de. patrio
1sroientos, smo
.
&amp;te
an en excesos de s1baratismo.
leí
d
roo seha es
· toria.
· · en
cruzado frecuentemente 1a 1us
tipo
la
decadenc1•a de la república romana se llamó

ral Alvarez, durante la revolución iniciada en
Ayutla, ya era un completo emancipado; del
estudiante Méndez, que fué su iniciador en las
ideas nuevas, al reformador Ocampo, la evolución había sido lenta, pero constante. ¿Cristiano? Probablemente no dejó de serlo nunca; en
su raza, primero vencida, Juego forzosamente
oprimida, y al fin comprimida en una tutela
que la mantuvo en el estado de infancia de que
trabajosamente va saliendo y saldrá en la escuela su redentora suprema; en su raza, era
'
.
.
congénita la necesidad de creer en un J~ez mfaliblemente justo que estuviese por encima de
los jueces de la tierra, y sólo la religión del
Cristo le ofrecía la plena satisfacción de _est~
necesidad fundamental en el espíritu del mdigena después de la conquista: la de que sus_explotadores fueran implacablemente castigados.
d
Cristiano si, pero independiente ya de to a
sumisión á Ja Iglesia, que intentaba ~antener
con la desigualdad ante la ley, es dec1~, ?~n los
fueros, una preponderancia ~u.e impos1b11Itaba
el advenimiento del poder civil.

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.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

pública. Encargamos á la generación que viene
subiendo en pos nuestra, que corrija severamente nuestro olvido y desagravie á fuerza de
admiración y respeto las grandes sombras que
aún no ha cristalizado la patria en bronces ó
mármoles imperecederos.

***

.Juárez en Veracruz se mantuvo á la altura
de la misión que se había impuesto; sólo con
ser invulnerable desbarató moralmente á la
Reacción; como entidad viable, la Reacción habla desaparecido ya cuando sus ejércitos fueron
aniquilados en Silao y Calpulalpan. Todo el esfuerzo del Presidente, admirablemente secundado por los caudillos liberales, aun á costa de
tremendos sacrificios, como el que tuvo por
desenlace la tragedia pavorosa de Ta.cuba.ya,
todo su esfuerzo consistió en ser invulnerable,
en permanecer, en durar; su carácter se prestaba admirablemente á esta función vital.
La revolución era Teformista, toda ella estaba animada por el aliento de la Reforma; á la
cruzada católica que temerariamente predicaba el clero, respondia en las huestes, que suscitaba dondequiera el impulso de los reformistas, u n gran grito de emancipación anticlerical, antirreligiosa casi; el espíritu de Ocampo Y
Ramírez soplaba sobre aquel caos de sangre
y ruina. Faltaban las fórmulas precisas, las que
definieran los desiderata del partido progresista en marcha, y Juárez, que no había vacilado
un momento sobre esa necesidad, pero que se
había reservado el escoger la oportunidad de
satisfacerla, á mediados de 59 expidió el códi•
go que despojaba al clero de sus bienes, que disolvía las comunidades religiosas, que separaba
el Estado de las Iglesias. que instituía el matrimonio civil. Juárez, poniendo el sello de su
autoridad á aquellas leyes que estudiaban Y
preparaban sus magnos colaboradores, les daba
ser y vida; las hacía andar.
IIorrible pareció el atentado en el mundo
reactor, y se sintió que en aquel inexplicable
fratricidio que se llamó "la guerra de tres
años " iba á llegar el momento de jugar el todo
por ¿1 todo. La situación del Gobierno legitimo
era tremenda: las derrotas de las tropas reformistas se sucedían sin tregua; verdad es que
eran derrotas educadoras, pero aplazaban la
solución indefinidamente, y el peligro de una
intervención extranjera se alzaba gigantesco
en el horizonte. Precisamente las escuadras de
las potencias que dos años después debía°: firmar la convención en Londres, deque nacieron
lalntervencíón y el Imperio, estaban en Veracruz llenas, sobretodo la de Espa!Ia, de mala
volu~tad hacia el Gobierno Constitucional. La
intervención europea pedida sin tregua por el
partido reaccionario, podia formalizarse de un
momento á otro, y en la Ilabana se armaba ostensiblemente una expedición que debía contribuir á debelar el inexpugnable asilo liberal.
Los americanos también velaban con sus escuadras, y sólo esto contenía á España y Francia· ellos también querían una intervención,
pe;o más rilpida, más pronta, organizar un
ejército que a.liado ó no con el de los constitucionales, se apoderase de México y restableciese el orden. El problema era formidable: aprovechar, contra todo lo que viniera del exterior,
la decidida buena voluntad de los Estados Unidos pero impidiendo que el Presidente B11chana~ llevase á cabo su proyecto de expedición
mílitar, s6lo podía hacerse á costa de un enorme sacrificio. l!Jste consta en el tratado l\Ic.
Lane: no era un tratado, porque como sabían
muy bien el presidente y el senado americanos,
Juárez no tenia facultad para sancionar definitivamente los tratados. Pero era un compromiso: varios de sus artículos, ó prometen lo
que á todos se concedía, ó _es~ablecen privilegi~s
recíprocos, ó dejan el nacimiento de las cond1ciones en que los F.stados Unidos podían poner
en actividad su alianza, á la iniciativa de nuestro Gobierno; lo que significaba una amenaza
muy grave para nuestra integridad nacional,
era el condominio eri Tehuantepec, y lo establefüdo en los artículos , 69 y 7Q. Quienes tal cosa
pactaban_no nos obligaban legalmente á nada,

pero preparaban un formidable conflicto para
lo porvenir. Cierto; mas primero era ser; ó el
aniquilamiento del corazón de la resistencia
constitucionalista, y probablemente la protección europea y la monarquía, ó la preparación
de una gravísima situación en nuestras relac10nes con los Estados Unidos. J uárez y sus Ministros optaron resueltamente por esto, y los
buques americanos desbarataron en la escua·
drilla de Marín la última esperanza de los reaetores para vencer las resistencia reformista.
Unos con vehementisimos y lógicos análisis,
otros con insultos infames, acogieron el pseudo•
tratado. La prensa, resplandor que todo lo ilumina, sombra que todo lo mancha y ennegrece;
de donde parten todos los vuelos, los más altos,
y en la que circulan todas las serpientes, las
más capaces de envenenar Jo más santo y lo más
puro; la prensa levantó un inmenso clamor.
Resonó la voz de ira del patriotismo, y se oyó
en la tiniebla el rumor de la envidia de cascabel. El partido liberal, seguro de sus jefes y
confiado en el porvenir, se solidarizó con lbs
firmantes del tratado. Y aun ahora .... Todos
conocemos que fué un error, que fué una falta,
que hubiera podido ser un crimen; todos ten·
driamos á honor compartir la responsabilidad
que de este acto resulta .... Y ninguno de nosotros vacilaría en sentarse en el mismo banquillo en que se sentasen acusados de leso patriotismo D. Benito Juárez y D. Melchor
Ocarnpo. Y ya lo veis, el instinto popular no se
engaña; se pueden apurar los razonamientos y
las retóricas y las frases armadas de punta en
blanco; nadie creerá en la nación mexicana, nadie, nunca, que Juárezfué un traidor á la Patria.

***

Al otro día del triunfo de la Reforma, la temida intervención apareció. Mientras toda la
hez removida por tantos años de lucha flotaba
en la superficie y Jo obstruía todo, industria,
comercio, seguridad, vida; mientras para dispersar para siempre los recursos del clero, se
solicitaba el interés individual á fuerza de
derroches y prodigalidades que dejaban sin
la esperanza de una sola entrada importante
las arcas públicas; mientras el ejército liberal,
convertido en un gran cuerpo de policía, perseguía á las hordas que enarbolaban la bandera
de la guerra civil, parte de la Europa rnonárq uica, prevaliéndose de nuestra incurable debilidad, de la falta de brújula política y financiera de nuestro gobierno y de la temerosa división entre los Estados de la Unión Americana
que iniciaban una guerra intima de colosales
proporciones, tramó una conspiración para explotarnos, para protegernos, para someternos.
Imposibilitados para esperar ayuda de ninguna parte, obligados á contar sólo con nosotros
mismos, teniendo en contra la opinión de las
clases despojadas de sus privilegios y de la porción social en quien el celo religioso apagaba
el amor á la Patria, era imposible librar sólo á
la fuerza física nuestra salvación; necesitábamos recurrir á la fuerza del espíritu para ganar tiempo, con el objeto de suscitar el patriotismo; de irrigar hasta por el último canal
vivo de nuestra sociedad cansada, la savia de
la fe, del coraje, del odio, y del amor á la vez;
de ganar tiempo para permitir á nuestra sola
aliada posible recuperarse, vencer á los desmembradores esclavistas y hacer respetar por
nuestros invasores el programa :Monroe; y para
ganar tiempo urgía, aun á costa de gravlsimas
concesiones, nulificar la intervención y, si no
se podía, neutralizarla y dividirla en todo caso.
Prodigioso fué lo que entonces trabajó el talento nacional, estimulado por Juárez, que luchaba contra todo y contra todos. La disolución
de la triple alianza fué el primer resultado de
nuestra diplomacia; el hacer estallar al pie de
la conñanza del ejército francés la gran mina
de gloria del 5 de Mayo, que contuvo por un
año la invasión y nos permitió confiar en nosotros mismos, fué el primer resultado de nues.
tra decisión cívica.
Napoleón m (jamás diremos Francia}, obstinado inconscientemente en facilitar, como los

personajes de la tragedia antigua, el cump¡¡.
miento de su hado, se empeñó en su obra mu.
ch~ más ~ef~sta para él que para nosotros, á
quienes sirvió para transformar el programa
de un partido en el credo de una nación. Gra.
cias á la tipica defensa de Puebla en 63, admirada hoy á porfía, se ganó otro aiio casi. y
cuando llegó nuestro primer gran desastre el
efecto en el pais fué casi nulo durante muclios
meses. Juárez, lejos de darse por vencido suscitó la resistencia por doquiera; nuestros ~udlllos la organizaron, la sangre y el dinero de los
invasores corrieron á torrentes, pero la República vivía, Juárez la representaba ante el mundo, el mundo lo vela, y, cuando el gran drama
imperial mejicano parecía llenarlo todo con su
esplendor, bastaba la presencia de Juárez para
hacer comprender que todo era efímero, que
iba á pasar y á hundirse en no sé qué espantoso naufragio aquella barca de oro de príncipe
artista que venía en pos de un poema y se encontraba con la faz de bronce de la tragedia
clavada en su horizonte.
Gracias á esta decisión, á este empeño de no
ceder, de no aparecer cediendo nunca, cuando
llegó la hora fatidica del fin de la guerra de
Secesión, el coloso americano que se irguió ante
el gran atentado de Méjico, pudo decir: d a &amp;pública mejicana vive, allí está.&gt; Ahí estaba
Juárez.
Y entonc~s, para impedir la tnvasión de la
inmensa masa armada ame1·icana que había
quedado inempleada al día siguient e de la toma.
de Richmond, y para apresurar la retirada de
los invasores, hubo necesidad, exangües y desarmados como estábamos, de buscar entre
nuestros aliados naturales, armas, dinero y soldados, pero constituyendo todo ello ejércitos
mejicanos sometidos á nuestro gobierno. Por
fortuna nada de esto necesitamos al fin.
El programa que se habla trazado J uárez desde el wimer momento de la intervención, se
cumplió entero, y en sus manos la espada de la
victoria se tornó en la espada de la justicia.
La República vencedora lo aprobó y sancionó
sus actos con su voto, como en la República
combatiente, en Jo más t remendo de la lucha.,
había aprobado su resolución de permanecer
en el poder, es decir, en el peligro, pero en la
intransigencia y en la firmeza férrea ante el
enemigo.

** *

¡Gran Padre de la Patria, viste el triunfo de
tu perseverancia, de tu obra, de tu fe; en ese
triunfo te dejamos; en esa luz de apoteosis perdurará tu memoria! Tu vida posterior no fué,
I
no, indigna de tu gran época de luchador; homb1;e de gobierno, quisiste fundar una administración y vencer para siempre los elementos de
la guerra civil, por tus armas primero, luego
por leyes de sabiduría y de justicia; y trataste
de levantar al pueblo mejicano, cuya substancia era tu raza, al grado superior á que tú habías ascendido, transformando las condiciones
del trabajo nacional, protegiendo las grandes
empresas de progreso material; y á la plena
conciencia de sí mismo abriendo de par en par
ante su camino las puertas de la escuela.
Los impacientes de realizar ideales que sólo
lentamente pueden llegar á la vida, protesta.ron armados y sañudos contra ti; muchos eran
tus colaboradores, tus correligionarios; algunos
hablan salido de tus manos armados de su fe
en la libertad y en la democracia; eran tus hijos.
Ese fué tu destino y en la lucha moriste. Periódicamente se levanta al margen de tu memoria la voz airada de la detracción y del odio,
en nombre de la Patria, en nombre de la Historia. Es inútil. Eso sólo sirve para sublimar
tu glorificación y aquilatar tu mérito.
El partido liberal, que hoy es la Nación, en
manos de ella ha puesto tu gran recuerdo. Y
la Nación de mañana, y la de hoy y la de siempre, oirá en cada conciencia de niño, en cada
inteligencia que despierta, las divinas palabras
maternales de la escuela laica, de la escuela
nacional, que cantará tus alabanzas, que bendecirá tu obra. Es justo que ya que no acertas-

DEL CENTENARI O, EN SFBIÓN.
COMISI ÓN NACIONAL
.
"-il. Velasco Vice.p,-esidente· Lic. D. Féli:.t Romero, Presfrlente;
· D Pablo Haced.o Vocale8 · Lic. D . ~,,,. to
•
·
'
d .Al
Secretarios
.
0a rin Secretari08 ; D, Carlo.l .Rivas Y L•c. •
•
Lica .Adalberfo ..t• .&amp;leva y Viclorjano Sala o va.rez,
·
SrfB. Lic. Don Ram6" Prida !/ D . José. sa . ' te· D Joat deLandero Y Cos !/ Ge,,erulD. Joú B. Outlo, "
es,
•
LÁ.

a:a.i .

Ing D Gabriel .Mancera.. v,cepresiden ,

•

, .

•A á vivi·r para presenciar la r esurrección definí-

'"'
tiva de la P atr ia en la prosperidad Y en la paz,
asistas á esta gran época unido al cerebro Y al
pa~s.
COrazón de cada mejicano que ame á su_
die tiene
y nadie lo amó como tú; por eso na
mayor derecho que tú á que sus errores &lt;le sean
perdonados.&gt;
.
·¡ . . . r Todos estamos contigo, será rnúti rn¡ur1a
te ó rebajarte; la diatriba será ~n re~usgo qu_e
hará espuma en torno al arrecife mconmovible, Y pasará Y morirá..
. .
, .
Celebrando los ritos de nuestra religión cinca. Cada generaci.ón, al partir, dirá á la generación que se levanta y llega: &lt;Perseverad como
él, creed como _él.&gt; •. • • · Y le
él' quered COmo
bl luz
entregará la antorcha de inextmgm e ,. . .
ntigo·,
el
día
que
el PacrfiTodos estamos CO
dias
ario
de
tus
postrerns
Cador el gran advers
de lu~ha llevó reverente á tu mausoleo la coro'
tod0 ¡0 pasado quedó
na del recuerdo naciona1,
·
t e •i-l sol . tu
en la sombra y surgió definitivamen
·aeal
Y
tu
glor1·a.
Sea
ella
el
símbolo
de unión
i
_.__._.,,¡,,t.,,t.nt,t,,M,
,t,,t,,t,t,,t,+,t,,t,,t,t-,t.,t,t,,tnlt!tf1l,,t,,tntnt,,t,,..,.,,..

:MEDALLA. OONl1E:MORATIVA DEL
CENTENARIO.-A.NVERSO.

e fraternicey de concordia; sea un ara en
bada la paz
mos los mejicanos. Todavía ser ur
del reposo augusto, que ganaste bien, peraenntue
batallador; pero no podrá nadie arrane r t
bl n i remover us
nombre del alma del pue o,
á ll
á
huesos en t u sepulcro; para llegar de obs se¡
·o antes hacerpedazoslasagra a an e•
neces~n R pública que te envuelve y te guarda.
ra de a e

i~

00

LA BANCE RA
·
•1Salve jirón de gloria!· · ·· 'Iú abamcas
•
'
En tus recónditas campanas,
lo puro· · · ·
· f
bl ·cas
desde que alumbr a el sol, tnu? os pu i ,
os
repicas
y al compáds_de los céfi r
aleluyas Y 1anas.
T, la madre común en cuyos brazos
u
t· d
'
todos y que
1en
cabemos
. á. todos
.
, es
hermanarnos inv1s1bles 1azos,
para á to orgullo en el azul esplendes! ....
¡con cu n
Te columpias al soplo que te aroma.
tu atavío en el ambiente marca
y
1 de la blblica paloma
el -vue o, bOlo de paz condujo al Arca.
que el s1m
d
Iris cuyos gloriosos resplan ~r~
unge Favonio y acrecienta Os1r1s,
.•
. . de paz espléndido a rco m s,
iris
'· D me á besar tus tres colores!.. • •
¡salud!..•., a
.
De mi amor el olíbano r~c1be,
el homenaje de mis lab¡os_ sea
Y
. .0 al numen que contigo ondea,
prop1c1 d la patria que en ti vive.
al alma e
Fuiste al engalanar el _horizonte
deleite de auras, de cela¡es pasmo,
flor de libertad, por llano Y ~onte
Y' ál'• vertió néctar de entusiasmo.
tu
e tz
· bistona
·
Fuiste
el panal que de la pat ria_

envolvió la niñez: ¡sobre la cuna
de tu pueblo brillaste como una
alborada de gloria!
y magnifica, Y bella
Y tm·ta en san"re, de laurel te ornaste;
b
y tras la noche colonial, estrella,
ei heroísmo á la victoria guiaste.
.
Iloy la fulguración de tus matices
nimba de generosos resplandores
el ideal de espíritus felices.
Hoy en Ja conjunción de tus colores
la hoja de oliva su verdor derrama.
¡Iloy repicas, heroico oriflama,
d
t
himnos de ulce paz .... .
Mano extranjera
nunca te oprima ni ultrajarte ose;
sé de tu pueblo el paladión, Bandera• .. •
¡Qué tu sonrisa tricolor se pose
siglos de siglos en la azuI esfera.,
VÍCTOR RAC.AMONDE.

:MEDALLA CONMEMOBATlV.A. DEL
CENTENARIO.-ltEVERSO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

LA SE/'\ANA

•

11111111
.
.

LOS PRIMEROS ANUNCIOS.

.

Los vie~tos marzales se _han adueñado ~e ca:
y plazuelas de esta crndad, ensalzad,i por
11
Hes boldt é 11istoriada por Marroquí. Desde
um temprano comienza el aire maldadoso á
~~~er á pleno sol, aceras y calzadas y á_l~vant a remolinos de polvo, lmracanes en mrniatuar ue dan quehacer á faldas y sombreros,_ Y
ra,eq tienen, siempre dis~uestos, un e~pu¡ón
qura cada puerta que se cierra, y su punado de
rra para cada ojo que se abre.
1ta verdad es que el piso_ de M~xico está en
crisis: sufre constantes é rntermmables altera-

,.
1

f~

cion¡s· que ver cómo lo estrujan.y lo remueven
tinden. Le hacen más horrores que lo~ que
~l maestro González deseaba para el murciélago

ro

az;g~~~
pavimentos habrá tan agitad_os, ~an
ndereados como éste de la metrópoli, ab1er-

Un Episodio dt la
ADVERTENCIA
Habiendo visto, en la convocatoria publicada
en Oaxaca para unos juegos florales, que se pe&lt;l:ía, entre otras composiciones, "una leyenda
literaria, basada en algún episodio de la vida
de Juárez," y que había de ser en prosa, ocurrióme referir un hecho poco ó nada conocido,
y que honra sobremanera á aquel hombre extraordinario. Mas, no comprendiendo de qué
modo pudiera darse á semejante leyenda (en la
acepción más amplia del vocablo) el especial
carácter literario que se exigía, me pareció bien
escribirla en pro~ rítmica; es decir, en endecasilabos sin rima alguna y con la apariencia,
casi con el estilo de prosa común, imitando en
esto al belga autor del drama "Monna Vanna," escrito en alejandrinos franceses sin rima
y traducido en forma análoga por el Sr. D. Balbino Dávalos. El estilo que me propuse emplear es, además, en lo general tan llano y sencillo, que no desdice del que á mi juicio conviene á toda narración histórica, siendo el hecho
que relato verdadero hasta en sus últimos detalles. Asi mi composición no tendría de literaria más que el juego rítmico áque has-o referencia, en el cual ni aun parece necesario el rigor prosódico, sino en ciertos casos atenerse á
la pronunciación usual entre nosotros.
Por lo demás, la posición que ocupo en el Gobierno y la circunstancia de habérseme elegido
para escoger un regalo destinado al autor de la
mejor "leyenda literaria," me cerraban la
puerta (aun prescindiendo de otras consideraciones) para entrar en el concurso. Publico, sin
embargo, mi composición prosaica para rendir
un humilde tributo á la memoria del ~ran patricio que, hace cien años,1.. vió la luz pruneraen
un rincón de la sierra de vaxaca.
CPl8O0IO

En el año terrible para México,
y al descararse la invasión francesa,
en esta hermosa capital vivía
un francés, preceptor muy conocido
que, entre otros niños, daba sus lecciones
á un hijo que tenía el Presidente.
Casado era el francés con mexicana
que á su vez educaba, entre otras niñas,
á todas, ó las más más, hijas de Juárez.
Venido á l:l. República anos antes
en virtud de un proyecto fracasado
de colonización allá en la costa.
que el Goatzacoalco riega y fertiliza,
quedóse en el país y consagróse,
como una profesión, á la enseñanza,
para la cual sobrábanle aptitudes,
pues contaba con ciencia y con talento.
Mas, de genio versátil ú obligado
por salud delicada, varias veces
cambió de residencia; ora en el Norte,
ora en la capital, ora en Oaxaca,
donde más de tres años se mantuvo
y estableció una escuela por contrato
que celebró primero con los padres

:een canal de día y de ~oche, por todas par~s,
r cualquier lugar. no importa dónde, lo m1spoo los intensamente poblados y elegan_tes en el
:otro, que las barriadas lejanas, salpicadas de
casucones destartalados.
,
.A. los que no estamos en el secreto, mama
os parece este afán de zanjar el suel? para haºer uién sabe qué misteriosas operaciones_ subkrrlneas de esas que las c~pitales reqmer~n
Eªrª las necesidades de su vida refinada Y v10-

Uida dt ]Uártz
de Cañas, l\Iariscal, Quiñones y otros
niños de entonces y que ya no viven
con excepción tan sólo del segundo. '
Conociendo el país, que estudió á fondo
escribió, á más de libros de enseñanza '
uno que se llamaba "Le Mexique
'
par Mathieu de Fossey" (era su nombre).
En él, como de paso, procuraba
probar la conveniencia para México
de una amistosa intervención francesa
que nos beneficiara inmensamente
'
con proteger aquí, en el Nuevo Mundo
cual se hiciera én el Viejo con Italia '
á la. raza latina (aunque no abunde '
c_omo especie animal en nuestro suelo),
librándonos así del gran peligro
de ser en breve tiempo aniquilados
por el yankee invasor, con cuanto embuste
á Napoleón sirvióle de pretexto
para su loca empresa mexicana.
El libro de Fossey logró fortuna.
en la corte imperial y desde luego
puso al autor en íntimo contacto
con alg:fu1 encumbrado personaje,
con quien pronto entabló correspondencia.
De un primer matrimonio, á. lo que entiendo
Fossey tuvo dos hijas. De ellas una
'
Manuelita llamábase en Oaxaca
Emmeline en su tierra y en su idioma.
De vuelta ya en Europa con la madre
que no tard? en morir, ~ n se supo;
casó Emmehne en Francia con un joven
oficial del ejército y se hallaba
(por el tiempo aludido en esta historia)
con su esposo en Argel. Su padre, cauto
por demás, remitía estando en México
sus cartas á París por medio de ella, '
en tanto que ella le ¡ruardaba astuta
diabólico rencor segun rumor~
'
por la C&lt;?nducta que Fossey llev'ara
con la difunta madre de Emmeline
ó acaso por cuestión de alguna her¿ncia
ó por otro motivo que se ignora.
'
El hecho es que Emmeline interceptaba
algunas de esas cartas, ya veremos
con qué intención aviesa, inconcebible
contra su padre, á no ser que el hijo oculte
un corazón perverso donde impere
furia infernal que lo emponzofie y mate.
Al recibirse en México el aviso
de que la expedición francesa pronto
sobre esta capital avanzaría
burlando así con fútiles pre~xtos
el armisticio estipulado, inmensa
irritación notóse en los caudillos
del elemento popular, y al punto
tomó el Gobierno serias precauciones
para evitar insultos y atropellos
á la colonia toda de franceses
en nuestro territorio establecida.
Por fortuna, sus miembros dieron muestra
de gran prudencia y gratitud al pueblo
que no olvidó su afecto y simpatía
'
á tan útiles huéspedes. Con todo,

en aquellos momentos bien se pudo
temer una explosión, pues no faltaban
necios que la quisieran, blasonando
de patriotismo estúpido y salvaje.
En situación tan llena de peligros,
llegó por el paquete inglés de Europa
una abultada. carta de la Argelia
á Juárez dirigida y conteniendo
algunas.otras por Fossey escritas
al personaje de que hablamos antes.
En ellas se advertía claramente
que Fossey trabajaba como espía
del Gobierno francés. Era Emmeline
que vendía á su padre denunciándolo
por venganza, ¡qué horror! Juárez, discreto,
no habló ni una palabra, á su presencia
llamó á Fossey, y cuando estuvo á solas,
las cartas le entregó no más diciendo:
"Lea usted." El francés, con gran sorpresa,
tomó la de Emmeline, su hija cara,
ansioso de saber lo que decía.
Apenas comenzada su lectura,
de mortal palidez teñido el rostro
y con trémula voz á Juárez dijo:
"Mande usted al momento fusilarme;
perdido estoy, mi h ija es quien me mata.
Por compasión, abréviese mi vida ....
Osted, señor, es padre y me comprende."
''Ya está usted castigado," replicóle
Juárez, severo al parecer, movido
de profunda piedad. "Mas cuide mucho
de guardar el secreto; ó de otra suerte,
usted se entenderá con la justicia."
Partió Fossey confuso, y sin retardo
de México alejóse para siempre.
Tal era el noble corazón de Juárez,
tal la prudencia del varón insigne
á quien los sicofantes del imperio
que á Francia impuso Napoleón el Chico
llamaban indio rudo y sanguinario.
Hombre de hierro que el deber templara,
jamás contra el deber cedió ni un punto;
mas, fuera de esa inspiración, mostróse
humano y compasivo, sentimientos
que desplegó en su hogar y en el amable
trato que á sus amigos extendía.
Era un varón prudente y bondadoso
á quien sólo el deber y la conciencia
ohligaron en grandes ocasiones
á elevarse inffexible y justiciero.
La fe con que aguardaba la victoria
no fué superstición ni fingimiento,
fue convicción profunda y confianza
en la fuerza invencible de su idea.
''Si en mi vida-pensaba-no lo alcanzo,
otra generación verá el triunfo."
De allí su abnegación y su constancia
que vimos con asombro y que la historia
recordará por siglos venideros
en sus fastos de bronce, consagrando
un lauro inmarcesible á su alta frente.
México, Marzo de 1906.
IGNACIO 1\f.A.RISC.AL.

e~1t, es que el viento no encont rará tal ~'ez en
todo el país, sitio de rec~·eo más á propósito para sus di versiones y travesuras.
En estas calurosas mañanas, en_estas tardes
de bochorno, las repen~if?aS J'. traidoras n1:1bes
de polvo los simounes l1hputienses, las borrascas microscópicas de 3:rena, son la p_Iaga de la
ciudad y la desesperación del transeunte.
Tales juegos, sin embargo, á pesar de su !11ºlestia suelen ser entretenidos, Ypresentar figuras jdcosas y provocar escenas chuscas. Hacen
los vientos marzales, picarescos epigramas CO!l
vestidos de obesas matronas ó faldones de levitas de magistrados, ó chis~eras espeluznadas,
ue al caer dejan al descub1erto cal_vas mondas
venerables. Suelen apuntar también, lo~ muy
a.viesos y tunos, alguno qu~ otro atrevido Y
alante madrigal, con los ba¡os espum~sos de
fas seiioritas art nouveau, y los mantos ligeros Y
voladores de las mozuelas de taller Y de fábrica.
.
de gorr·a, ya viCon la mano ya hecha Vlsera
serade yelmo sobre los ojos, ~e pueden entreve~
las mil y tres picardías del aue en rúas Y pla

l

,

· da de L&gt;ub/án · Dofi a Manue/11 Jv árez de Sa111aril1a; Delia /;oltdarl

Jlij,,• y paritntts p oltticos cU ~,utrtz. -=Do,i a Josefa .Juar;.,~~:. de Sttnchez .Ram(}s y D oi!a María K lerien de Ju árrz.
Juárez cU Ludttchi, Do11a M ar t_a de Jew.s P d Santacüi a Y D ipt1tado Ignacio M. J,uchichi.
Señor,-ll D iputado Benito J uá rez. e ro

i

r

zu~af pesar de.esta molestia. un con~i:ito, un
gran contento, una animación de reg~c1Jo, u~a
sana y general alegria rodean esta ci~dad, a
compenetran, la sat uran. ~De _dón~e VIene est~
especie de fascinación, de mclmaClón al placer,
que pone un gesto risueño en t?da~ Jas _bocas Y
un toque del uz en todas las pupilas? El aire ma¡zal no sólo es molesto, es perv~rso: sobre l
cabalgan gérmenes de aniquilamiento; e~ él corren esos invisibles coraceros de l!}, fieb_re que
atacan en leo-iones invictas: los mrnrob1os. En
cada soplo va un ejército de húsai-es de la
muerte.
- .
ame
No obstante, rodeados de 1os pe11gros Y _ ·
nazas de ese estup~ndo mu_ndo de lo pe.quena,
empezamos á sentirnos fehces. ¿Por qu~?
Pues por la cosa más simple y senc1llf!, que
puede usted imaginarse, señor de los espeJueá&lt;¿8
obscuros de la flaca y amarillenta cara de mine, de'1 abrigo cuellialzado, de la man_o huesosa que lleva á la nariz el pa.'i'íuelo de lnerbas,
como una centinela de las fosas. nasales, par~
que no entren los malignos efluvios ..... ••: po
la cosa más simple estamo~ contentos. Oigala
usted: porque viene la primavera. Y3: esto_s
vientos de marzo traen, entre las colomas m1·
crobiales, ráfagas de difusas y remotas fra&amp;ancias· ya por los alrededores las muchachas sienten 'en sus excursiones de madrugada, el verso
de Zenea: «Huele el campo á flores_nuevas.&gt;
Este baño de oro que toma la Ciudad todas
las maiianas;estos horizontes de!Lzul pavonado,
este calor germ.inal que nos enciende la s~ngr~
y el deseo, este vaho de vida q~e n(!S emp1e~a a
envolver en tentaciones, en ag1tac10nes de 1lusión y de ensuefio, este despertar deesperanza~,
este aleteo este venir de goces y de golondrinas, es lo que comienza á reanimarnos, á sacudirnos á invadir nuestro corazón y reconfortarlo con'una inesperada caricia de bienestar.
No no es mala no puede ser mala_esta Naturaleza que asi sonríe y consuela, senol' de los
espejuelos obscuros· no puede ser mala cuando
asi nos promete al¿gri:1 y salud, cuando así_ se
renueva para complacernos, y en la resnrrecció!),
de las flores y en la reconstrucción de lo~ mdos, resucita y reconstruye en el ho_mb1e el
anhelo de vivir y la esperanza de ser dichoso.••

Mart a Cristina Sdnchez é I sabel D ublá11. SrIToritas J uana J&gt;ubld,i Y Man11ela
ó "an·" la Santacilia dP de la B arra Isabel Sánrhez rle Coron a y
.
~Maria Santa.e, ta "°
req "• """ =
'
Mendwlm; ' . uoras {¡· d Prida . Sefwrita· Marfo Dublán. &amp; 11ores M anuel Coi,lroras, Jost Sllnch(z. seflora
Marga ,·i ta_SaRntac iao ~-&lt;nc,,;z Seii oriia Marnarita Dublán, Su1oras l'tcloria Corona de Sánchtz y
Blanca omer
»&lt;•
,
~
J{l'flacio
Clara MonroY de Conlreras. y señorUa Joseji.M Dublán . Delfln Sdnchez, I ngen1ero .
de la B arra , Di putado Jamr:r Algar a, L ic, Ramón Cor on~, Dr. L aur o Ol&gt;regó,1, L i c.
Ramón Prida, Eduar d o Dublán y Andre8 Sánchez.
·

,.-

NiettJ8 de Juárez y parientes polfücos.-,¡\·"'~~ Ob

,,.e
=

LOS FUTUROS ESPECTACULOS.

Con la primavera se anuncian los nuevos e~pectáculos: el actor Fuentbs con su compañia

Ciudad Juárez.-Edijlcio d e Co,rreo~ que se levafl ta en el l ugar que ocupaba la casa que lt«bit6 Juárez.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRAD◊
taroientos de la República, representantes de
la prensa.
.
Ji~n el quinto grupo_. co~ banderola amarilla,
iban como jefe, el Lic. ,, enceslao Cervantes, y
coro¿ ayudante,el Subt~niente :Manuel Avauz~bia. Este grupo estaba rnteg_r3:(io por 1~. comisiones de los tribunale~ civiles y . m1\1tares,
Consejo Superior de Gobierno del J.?istnto_ Federal, concejales del. II. Ayuntamiento, ¡~fe_s
francos ele la guarrnci~~. genera¡es de d_1v1sión v de brigada, com1s1ón del Circulo Liberal Español, _comisiones de las Cámaras de la
Unión, comisión de la Suprema Corte de J us-

dramática en "Arbeu"; la ópera de Lombardi
en ''Hidalgo:" Viriinia Fábregas y sus coropa:
fl_eros, en el Renacimiento. La poesía y la música van á entrar en lucha.
~l verso y la nota se retan á combate. Comienzan á prepararse armas y máquinas de guerra. Los,empresarios no sedan punto de reposo
Y echan a volar «reclamos,&gt; anuncios y preventivos. La batalla, según parece, va á ser reñida.
En_tr_e tanto el «género chico,&gt; atalayado por
los ~ieJOS muros del Principal, mira todo este
tra¡_m con orgullosa y segura indiferencia.
Tiene llt profunda convicción de la superioridad. Está seguro de que vencerá.
Nuestra seiiora la «tanda&gt; ha celebrado contr~to con su majestad el mal gusto, y esta
ah~nzU;_ es poderosísima. El público no la resiste Jamas: luengos años htt que está dominado
por modo semejante, el monstruo terrible.
'
¿No le dijo ya Lope que había que llablarle
en necio para darle gusto':'
LUIS

G.

URBINA.

++
LAS FIESTAS
DEL

ftntenario de ]uártz
ta proml6n cMca. -Placas conmtmoratluas.-eomlda
á los pobres.-Uelada en Jlrbeu.-€1 hbol
del eentenarlo.

lloras antes de las 9 de la mañana del 21, se
notaba gran animación por las principales avenidas de la capital. Los balcones y las azoteas
de las calles por las que pasaría la procesión
cívica, llenábanse de gente; el adorno de las
fachadas de los edificios era en general muy
bello; oíase por doquiera ese murmullo precursor de los grandes re~ocijos, y todas- las conversaciones se referían a lo mismo, á la gran fecha, al gran día, al acontecimiento solemne
que no podía menos de encontritr eco en el corazón de los amantes de su patria.
La plaza de la Constitución era un hervidero
&lt;'.le j:rCnte. Las comisiones_ llegR~an en grupos
a situarse en sus respectivos sitios, señalados
de antemano por el programa. Todos vestían
el traje severo que recordaba aquella seriedad característica del eximio patriota, y no había más nota de color que las flores que los invitados llevaban en las manos para depositarlas en la tumba blanca del Reformador.

LAS CALLES DE PLATEROS Y SAN FRANCISCO, MOMENTOS DESPUÉS DE LA PROCESIÓN CÍVICA..

La comisión orga~izadora del centenario,
comprendiendo que era preciso que hubiese
cierto orden en el desfile durante el trayecto
comprendido en las calles de Plateros, San
Francisco, Avenida Juárez, Patoni, Rosales,
San Fernando y jardín de Guerrero, dispuso se
dil'idiese la comitiva en cinco grupos, ostent,mdo cada uno de ellos una banderola de diverso color.
Con arreglo á esto iban en el primer grupo
(bandera verde), como jefe de él, el Lic.•José
"M. Castellanos, y como ayudante, el Capitán 29
José Joaquín Pérez, integrándolo la delegación
y comités del Dist1 ito Federal, autoridades de
las municipalidades del Distrito y de las demarcaciones de la ciudad; comisiones del Colegio :Militar, de la Escuela ~aval de Veracruz
y de la Escuela de Aspirantes; alumnos de las
escuelas nacionales.
En el segundo grupo, con banderola blanca,
iban: como Jefe, el Lic. D. Ramón González

Suárez, y como ayudante, el Teniente Enrique
l\1anon. Estaba compuesto este grupo por las
asociaciones mutualistas, que se presentaron
todas con sus bordados estandartes; los obreros
de las fábricas del Distrito Federal y los de
la Dirección de Obras Públicas.
El tercer grupo (banderola roja), del cual era
jefe el Lic. Adolfo ll'enochio, y ayudante el Capitán l(l Guillermo Sánchez, estaba constituido
por los funcionarios y empleados de la administración pública; representantes de la banca, el C&lt;?mercio, la industria, la agricultura y
compañias ferrocarrileras; asociaciones científicas y literarias, Círculo Nacional Portirista corporaciones privadas.
En el cuarto grupo, con banderola azul, iban,
como jefe, el Teniente Coronel Córnelio M. Zurita, y como ayudante, el Teniente Felipe Garza. Componíase el grupo de las delegaciones de
los Gobiernos de los Estados, representantes
de las zonas militares, delegados de los .Ayun-

LA SE~O"RA JUÁREZ UF. SA.NTACrt,TA DR:SCUBRIENDO LA PLACA CONMF.::11'.0RATIVA DE
LA JIIUERTEDE JUÁREZ.

ticia. delegado del Gobierno ~e Guatemala,
Comisiúu Nacional del f'entenano.
Y tras de toda esta comitiva ofici_al una_ muclrndum bre inmern:a, ávida de rendir el tr1lmto
de admiración al hombre insigne que tanto
significa eu nue.stra historia
,
F,J homenaje que tl~ ,·o, )ugar e~ el _pan~e?n
de San Fernando, rev1st10 1_m caracte1 seH~ro,
digno de imponente solem111dad.

LA VELADA EN ARBEU.-ASPECTO DEL TEATRO.

~

•

. '1

"'-·

\

,.\

Y~~wan,i

Biznietos deJuárez,-Manuel de la Rarra, Antonio Prida, Joaquín de la Barra
y Carlos Obreirón; Esperanza de la Barra, Isabel Corona. y Luz de la Barra;
Me.ría Obregón, Leonor Prida. Maria de la Ba-rra y francisco Obregón;

Javier Obregón y ra,1¡10 Prlda.,

.ASl"l!lCTO E:XTERIOB DEL SEPULOBO DE JlJÁ:BEZ, EL DÍA 21.

...

. 1' (

EL PÚBLICO "PRF.SE!&lt;CIA.NDO l!L DESCUBRI:MI lllNTO D.E LA PLACA.

Aquel desfile de tantos ciudadanos que dep~sitaban flores en la blanca tumba del Benero ·
rito~ aquel silencio propio de Jos rn_omentos_ e~
que Jas almas hablan_ lo que los lalJ1?~ no ~c~e1tan á expresar: la ma¡estad del lug:u
por un sol brillante que parecía acar 101ar el ~t
nebre monumento, todo esto_era c~mo marco
del lienzo que, 1a verdad, nos 1mpres1onó honda.mente.
d fil t
Eran las dos de la tarde cuando el es e o-

~

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DESCENDIENTES

.

-

't,.'"""'

'

'_..~

.

~

DEL BI&lt; N.EMÉlUTO QUE CONC1T&amp;RIERON .AL DESCUBRlMJEN'.1"0 DE·
LAS PLACAS CON:MEMOR.ATIVAS.

�~ - - - - : - .- : . ~ - - - : ; ; : ; - ; ~ ~ ~ - - - - - - - ~EL CENTENARIO DE JUAREZ.-Desjffi

I

,.
$

•

,.

o,.,,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
có á su fin, volviendo á (Juechr
San Fernando solitario Y triste e1 panteón de
cólica necrópolis.
·
corno rnelá11-

Después se wriflcó. 11!1ª ('Omid~ en el c~medor
de tiouor, á la c¡ue as1st 1eron los :-;res. D1p11tado
J&gt;oll Benito .Ju{t_rez? Coronel 1&gt;011 Félix Iliaz
y otras personas mnladas.
YRLADA EX "A.RBEU. ''

DEscu1m111nEN'l'0 DE DOS PLACAS ,

:'.\IORAT1YAs.

co:-nn:-

.\ 1~ tres de la tarde d el día •&gt;i
•
cumplirse otro n(unero del r~ ;.1 ten ia que
cardaba dos hechos de la Yid:fali'~ª•. que reEl uno su
t
, u,1rez.
18 ele .ru¡'¡0 dr:1Y;{/ ; 1 0 ~r~0 0 ;he_!nolviclable del
ta contra el golpe de Estado· :fe'¿~oros., protesla cual estuvo preso en el q11e hoo_rnoufort, por
d_estinado á las grandes recepc·1 Y11 es de_l salón
t1cas.
0 es 1plorná-

° °

Para .1~erpet.uar estas fechas. se dis
colocac1011 de clos gr.mdes pl;u·as con ..PU!-() 1!1
vas, y á la hora indkada ,
~~ morat1mie_mbros de la Comisiór~ ~a&lt;~~n rTunieron los
'11alr11~• el (;ob~rnador del Distrito\ ª1ael !Cerl1tlei.
e e ,eneménto p
d'é
, • ' am a
á descubrir la ' . roce i ne1ose, acto continuo
, primera eoloc'lda
•
exterior ele Pah1cio que da •I l·1 e~~ JI1a pa rte
'.\foneda.
' •• • ca e de la
, La ~~flora Dolía :-.ranuela .Ju·'r . d ,
.
h_a, lnJa mayor del gran pal riotta e1: e__ ó:-;a11tac1trna que cubría J
I·
. : cor11 &gt; la &lt;'orinscripción que d-~ ? aca, pu d iendose leer la
rce. «.\quí estuvo ub· . d· 1
casa en &lt;¡ue murió, la noche d. 1 R
,rn. ,1 a

b~~t1tJ~~~~~~édi~

E

.

N ANZURES.-LOS INVITADOS DE IlONOR.

)~ew¡~ _~lt.r~z,;Pr;s~~i n1!
re~or;ia, consolidó la Ind:1ei:d!·nci~~lal~t,~ia
ei· a Y ~antu rn incólume la dignidad
· .
na 1. )léxico glorifica su memoria
n~c10clentenario de su nacimiento1 ho\ ~~l edl pn mer
e e l!)O(i.&gt;
J ~
e marzo

1

'

..

REP.ART0 DE PA.~ Á LOS POBRES EN ANZURES.
REPARTO DE COlllDA. EN .AXZURES.

En seguida las mismas personas d' ..
á la entrada del S· 16 d. E
se mg1eron
b ·
ª n e mbajactores
á des1
nr111;0~~a.Sápl~hca, Jcuya ('Ortina de:--corri6 la
•
'
n&lt; ez , uárez y Romero la más
JºF!'la.en¡ re los_ bi;,mi~tos del Reformador.
1s~1
Paca dice as1: «.\ qui esturn preso e n
,&gt; ! por haberse opuesto a I golpe de E.st ado
uá~ez,. e1_1tonces Yiccprcsident e d~ la
~ 11 ica) ) lm_1stro de Gol&gt;ernadón.&gt;
·í . con la emoción propia ele UC'los que t r aían
d1a _mente el recuerdo de quien fué 11 11 modelo
~/'hud,~danos, se r~tiraron todos, deja 11do para
iuo~~ ~!!~~~~.rn~.p~teros e.-;a mucstr.i de respe-

~f

nem,tg/

1.A cmno.\ l0PUL.\ lt

f

v/·:1~~~11 pod todos conceptos fué 1.t inicial¡_
b
u a.r e que hasta las clases más pod rcr&lt;JO~o ~!YJrlarau el día gra11dc ele :!Í d e ~l ·1rzo
e_ · · , por eso la comid:L á 10.000 111en~stcr~os .. ,quc . t~vo lugar en l'l parque ., Por fi rio
D1az.1• renst1&lt;í un &lt;',tr,kterdeprofundualt i-uísmo; a ,.,amente demoC'nítico.
v F,n el t·entro de los campos de ,\nzures se ler an~aron las carpas. que bien pronto se ll &lt;'na1e
blo, qnt;_fué Sf: nicto por los Sres. Lic.
'\'11 t'.o1110
. \;1;nne, l&lt;Jrle11c10 llern:índez y l &gt;on
.,
iaz Soto, gastándose en este ban(]uete popula~: ll ,OOO panes, &amp;l,OIHl tortillas rn re~es, ,700 k\logramos do arroz, Hl&lt;IO litros'de friJol, ,l.OOI)
""'&gt; l'b
.d
.
cado
20 hbr.is de manteca• 1•"'"
1 r.is e pes'
ca~·neros, J J,000 pnsteles e¡ ue. r no
habe rse rdec1bldo l;l tie1~po, fueron destirrados á
l as casas e beneficencia.

n!\, l~f

Todo el que haya asistido á la magnifica veJada que tu vo lngaren la noche del 21 en el teatro 11 ,\.rbeu," de seguro que no olvidará fácil•
mente la profunda impresión que en el espíritu
prod11jera.
Realzando la solemnidad de la fiesta, encontríibanse alli el ,Jefe Supremo ele la Nacicín, rodeado de todo el )linisterio, de los miembros
de la familia .J u:trez, de la Comisión del Centenario, y de otras distinguidas personalidades
políticas. En la sala, en palcos, en 1une tas, e11
galt•rfa, l'ncontrábrise una brillante y numerosa concu rrencia, con la emoción pintada. en los
semblantes y la miradri tija en el bronce de
Juárez que se destacaba en el escenario, severo
y obseuro, como para que se reflejara. mejor la
1u1. del es1)írit 11 que irradió de su alma privilegiada.
I&gt;e.~purs de hL obertura de "El Gid,'' ejecutada por la on¡ucsta. del Conserva.torio, el seilor
Lic. Don ,J uslo Sierra, '.\íinist ro de Instrucci6u
J)ública y Bellas ~\rtes, ocupó la tribuna como
orador oficial.
En este mismo mímero verán nuestros lectores el discurso del seiior ~ierra, modelo de oratoria seria y patriút ica, en el cual se huye de
la vulgar garruleria, de losluga.rcscornunes, de
la hojar:1sca patriotera, defecto tan difícil de
evitar en estas oraciones, y en cambio se
presenta el concepto elevado, sin el énfasis que
desfigu re la rnrdad, la síntesis que enseíia en
pocas palabras lo que en muchas sería difuso;
ta silueta trazada en cortos trazos, que es fotografía exacta del hecho y del personaje, y el
juicio sereno é imparcial del historiador crítico, no del apasionado ó del sectario que anhela desfigurar todo lo que no conviene á las doctrinas que profesa.
T erminada esta notabilísima pieza oratoria,
se interpretó por la orquesta la &lt;)Iarcha IIeroica, ·• leyendo después el Lic. Yictoriano Salado Alntrcz un informe sobre los trabajos de
la Comisi6n Nacional del Centenario.
,\ cto continuo, el seilor .José Casarín proclanH&gt;los premios del concurso litera.ria comocado por la comisit&gt;n.
Cor rcspondi1) el primer al seiíor D. Rafael de
Zayas Enriquez, por su obra «Biografía. de ,Juárez.&gt; El agraciado subió al escenario para recibir de manos de.l señor Presidente el diploma
respectivo: en iguales condiciones fueron llamados los señores Lic. I&gt;. LeomHdo S. Yiramontes, quien obturn el accésit por el mismo tema; el premio del segundo tema correspondió al seilor Ingeniero D. Ricardo García
l i ranaclos, por su estudio sociológico sobre la
Hefornm: el accésit del mismo ttima., correspondió al stii1or Lic. Andrés ~lolina Enriquez,
y el d iploma de honor al se.flor Dr. D. Portirio
Parra. Los diploma.s anteriores fueron reco~idos por el sefior Ingeniero I&gt;. , \ gustín .\ragon,
en representación de los agraciados. El premio
del tercer tema correspondió al seiíor Lic. Andrés ) loli na Bnríqnez, por su oda á ,J uúrez; el
accésit, al seiior D. Manuel Caballero, y la
menc ión honorífica. por el mismo tema, al Sr.
Lic. l&gt;. ,Juan A. :'.[ateos.
El señor Zayas }~nriquez di6 lectura á su
canto épico ''La(;ran Obra de .Juárez,''y el
cual publicamos teniendo la seguridad que
n uestros lectores apreciarán las bellezas de est a composición.
Eran las n y :m cuando los acordes del Himno
N acional indicaban que el acto había termirmdo, y q_ue el Primer )lagistrado de la ~ación era despedido e-0n los honores correspondientes cnel pórtico del teatro '', \ rbeu."
EL .\RBOL COJOIE)IOUATl\' O

l

El 22, por la maiiana ,se efectuó la plantacrnn
del árbol conmemorativo del Centenario en la
calzada de la ltefonna. A este acto, &lt;\Ue presidió el seüor Gobernador Landa y I•.scandón,
concurrieron los miembros de la d elegación del
D istrito y de la C'o misi1ín ~acional. la fam ilia
d el Bem•mérito r numeroso público de todas las
c lases sol'ialcs. ·m árbol fué plantado cerca de
l a glorieta de Cuauhtemoc, anojando la. primera 1&gt;aletada de tierra á la cepa el Sr. Diputado
I&gt;. Benit-O J uáre1.. En derredor se pondd una
v erja y una lápida eonmemora.tiva, cuya lle•
c hora se ha encomendado á la J!'undición Na·
cional.
·
¡.; 1 Sr. Dr. D. Luis E. Ruiz tuvo á su cargo
el discurso oficial en tan sencill,t pero simpática ceremonia.

♦
Nuestros grabados
C'omo verún nu&lt;&gt;stros lectores, damos en este
número una informaci&lt;ín completa de las fies·
t as del centenario de Juárez, publicando, a.de-

EL ÁRBOL CONMIDlORATJ\'O Dll:L CE:-ITE.'l.AJUO.

m{is dos grupos: uno de lo~ hijos y otro de los
nietoo del Benemérito¡ la cas:i que éste habitó
en Chihuahua; la. mesa que turnen su despacho
cuando fué Gobernador de Oax:aca; la medalla

conmemoratim del centenario, y otros dosgrupos, uno representando los miembros de la Comisión Nacional, y otro la delegación del Distrito Federal.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
restos de las viandas que nos habían serv·d
ra atraerlo.
1 opa..
Sorpresa y no poca causónos el ver
mal hubiera sucumbido en el vestíb~~e el_a.nide la construcción, cuya compuerta de safJsmo
encont_raba cerrada, impidiéndole la fuga1
m? quiera que no hahíamos tenido el · 11
miento de enveuenarlos manjares no acer~ágamos á comprender cuál era la cau'sa de r amu_erte súbita, y todas las hipótesis fue~quena
cesivamentedesechadas, inclusive la dealn. ~uque c!·eyó que el ratón había muerto de !uien
perac1ón y de dolor/al verse coo-ido en la. tesespa.
"
ram~ no tenía duda, el animal estaba mue
y bien muerto,_ rígi?o, sin respiración, y serto~
ramente también sm pulso, á pesar de ia aliu_
raca que armábanos todos al rededor desu t a

Ó:

~-

El ce,.tenario de Ju.árez -Delt{Jaci6n del Distrito Federal: Dr. .LuÜ! E. Rutz, Magistrado Emeterio de la Garza, In{Jeni~,-o
Sebastidn CamacJ,o (Presulente), Lic. Rafael ReboUar 11 Lic. Ignacio Burgoa.
Lics. Adolfo Jilmochlo, Juan Ci¡api.tal 11 Rafael Pardo

l,a mu6rt6 061 Ratón
(DE UN LIBRO INEOITO: "CARICATURAS")

Decididamente la situación se había hecho
insostenible. La habíamos soportado muchos
días con estoicismo romano, paciencia cristiana y, en ~ma palabra, con la resignación del
ahorcado.
Pero llegó un momento en que decidimos
romper el yugo, reasumir nuestra dignidad y
nuestra autonomía y acabar con aquel estado
de cosas tan vejaminoso como importuno.
lle aquí los hechos: en casa somos capaces
de dormir bajo el soplo de los vendaYales desencadenados, en la falda de los volcanes en
erupción, en las fraguas mismas de Vulcano, y
ya hemos dado de ello buenas pruebas, durmiendo como unos patriarcas entre los bramidos de las rotativas y los sacudimientos y convulsiones de las prensas de este ilustrado periódico.
Pero eso sí, dondequiera que zumba un mosquito, que sopla una brisa tenue, que murmura
un arroyuelo ó ejecuta un grillo su apática é
interminable melodía en el Stradivarius de su
élitro, ya no hay en la casa quien pegue los
ojos, trastórnanse por completo el método de la
vida y el equilibrio del hogar, y ni nos calienta
el sol, ni nos nutre el alimento ni nos invade
el sueño, como si estuviéramos excomulgados.
Tal dió en suceder con un ratón que encontró
manera de deslizarse en el interior de la fortaleza, y que no nos dejaba á sol ni á sombra con
su sempiterno é interminable roer.
Aquello era, sin duda, dulce y apacible, algo
así de interminable y monótono como el tictac
de un péndulo; pero precisamente por eso se
nos hacía insoportable y atormentador, porque
la índole de Ja familia es tal, que prefiere ser
fulminada por el rayo á ser corroída por la polilla.
Los estragos materiales que el ratoncillo causó en nuestros bienes muebles, fueron sin duda
grandes, y sobre todo,yo no podía perdonarle el
haber reducido á polvo mi correspondencia amorosa so pretexto de construirse con ella un nido.
Pero todo eso, y mucho más, se lo hubiera
perdonado y se lo hubiéramos todos perdonado
si nos hubiera dejado tranquilos reposar de
nuestras diurnas fatigas y conciliar ese sueño
reparador que tanto más se apetece cuanto menos se ha ganado, y del que no es posible, en
manera alguna, prescindir.
Fracasadas todas las gestiones diplomáticas
y disuelta por falta de un avenimiento satisfactorio una Conferencia de .Algeciras promovida
con motivo del tantas veces citado incidente,
resolvimos por unanimidad acudirá los medios
de fuerza, ya que habían sido totalmente inútiles los recursos de la persuasión.
Tres opiniones se disputaron nuestra preferencia: los unos opinaron por la aplicación de
los venenos y, de toda preferencia, del de los
Borgia, que tan eficaz había sido en circunstancias memorables¡ los otros propusieron que tomáramos á sueldo un gato mercenario que nos
desembarazara del enemigo común; y los de

...

más allá se inclinaron á la idea de que todo podría allanarse con la adquisición de una buena
ratonera.
A mí me seducía mucho la idea de atrapar al
delincuente, vivo más bien que muerto. Pero
por complacer á los rojos, tanto como á los moderados, hice votar un plan de campafia en el
que se ensayarían sucesivamente los venenos,
el gato y la ratonera.
Los dos primeros fracasaron lamentablemente. Por más que usamos de toda clase de sustancias hábilmente mezcladas con los cebos
más apetitosos, no se dió el caso de que nuestro roedor tragara el anzuelo y cayera en la red.
Pasamos á ensayar el gato y nos resultó desastroso; el gato, en efecto, dormía sobre todos los
muebles, especialmente los que le parecían más
mullidos, y devoraba cuanto encontraba á su
alcance en sus ratos de ocio, y por las noches
es decir, en el momento psicológico, se ausenta:
ba para sabe Dios qué expediciones aéreas por
Jas azoteas.
No quedaba, pues, más recurso que la ratonera, y con el objeto de que esta arma no nos
estallara en las manos, la escogimos de patente
de triple expansión, de-la mejor marca y de u~
tonelaje respetable.
Mirada desde cierto punto de vista era un
verdadero edificio, y examinada desde 'el de su
mecanismo y estructura interior, era una verdadera joya; componíase, en sustancia, de un
vestíbulo del orden compuesto, en el cual secolocaba un cebo para atraerá la víctima· de ese
vestíbulo arrancaba una escalinata del rhás puro estilo Renacimiento que conducíaá una serie
de departamentos superpuestos y cerrados por
compuertas que permitían al animal entrar sin
dejarlo jamás salir¡ y por llltimo, allá en lo alto de la construcción una trampa perfectamente disimulada daba acceso á un pozo profundo
lleno de agua, en donde el animal acababa por
caer y por sucumbir.
Un plano levantado á escala y un cuadernito
con instrucciones, especie de guía del viajero á
través de la ratonera, completaban aquel maravilloso aparato.
La instalamos en el lugar más frecuentado
por nuestro irreductible enemigo, la cebamos
con los manjares mas apetitosos y más de su
predilección, y nos acostamos á, dormir, seguros
de que al día siguiente no encontraríamos más
que un cadáver.
Dormimos, en efecto, con perfecta tranqufü.
dad¡ el rató~, durante toda la noche, no dió señales de vida, y sea que hubiera adivinado
nuestros planes, ó que hubiera caído en el garlito, el hecho es que nos dejó dormir en paz el
sueño de los justos.
A la mañana siguiente saltamos de la cama
como un solo hombre, y fuimos á visitar la ratonera.
Un eureka de triunfo entonaron nuestros labios, y un llóssana de reconocimiento se exhaló
de nuestros pechos.
En el vestíbulo de la ratonera yacía el delincuente, rígido, inmóvil, mudo, exánime. No había necesitado llegar hasta la trampa, ni caer
en el pow para purgar sus muchos crímenes, y
dormía su último sueño, como nosotros habíamos dormido nuestro primero, en medio de los

~

Para mayor seguridad, con una varita.
entr~ las rejas de su cárcel, Jo hostiganios11r
volvimos de un lado para el otro lo importuno
mos á más no poder, y casi diría.' que lo somett
mos á la tortura.
No ca~ía duda, estaba muerto y bien muerto•
ye! trágico suc_esod_ebedehabersidosúbito inS:
tant~neo; el ammahto debede haber caído como
fulmmado, puesto que no tuvo tiempo ni de asar del vestíbulo á la escalinata, ni menos :&amp;in
de ésta á las suntuosas habitaciones que le habíamos preparado.
Convencidos de su trágico fin no quedaba ya
más que cumplir los últimos y dolorosos debe~es,. levantando el cuerpo y conduciéndole á su
ultima morada. Así lo hicimos, con esa tristeza
Y esa pena profundas que promueven todas las
ceremonias funerarias.
Las señ?ras ten}an las lágrimas en los ojos, y
los hombres sent1amos una vaga opresión en el
pecho Y un apretado nudo en la garganta. Uno
~e los niños que P!dió ~e le regalara á guisa de
Juguete el ~uerpo mammado, fné objeto de una
severa. repnmenda y de una breve y sentida
alocución moral en que se trató de hacerle comprender cuánto y cuán grande debe ser el respeto á los restos que quedan de las almas delos
que fueron.
Y después,solemnemente, con la lentitudcon
que se procede en los trances dolorosos, levanté
la compuerta de la ratonera, á fin de sacar de
allí el cadáver del interfecto.
No bien levanté la compuerta, cuando el cadáver, raudo como el viento, rápido como el
relámpago, «inconsútil&gt; como la exhalación se
puso en pie, emprendió el vuelo y se escabulló
para hundirse burlón y sonriente en el fondo
de su madriguera.
Nuestra estupefacción fué inmensa; no hemos. encontrado después persona que crea en la.
rea!Jda~ de este episodio, y sólo uno que otro
~aturahsta trasnochado ha admitido la posibil!dad de un fenómeno que el que l1abla, bajo
su palabra de caballero, garantiza haber sido
perfectamente histórico.
DR. M. FLORES.

00
UN ANHELO
¿Sabes esta leyenda? Era un dichoso
varón, el monje Alfeo
que hastiado del reposo
del añejo ritual de la Abadía,
salió á buscar.un día
de luz, el devaneo
confortador de la montaña umbría.
Y alli duró cien años·
invisible al Destino,
bajo la fresca paz de los castalios,
embebido, escuchando el argentino
canto de un pájaro admirable.
Escucha,
bien amada: qu isiera
renunciar á la lucha
inútil en la artera
comunidad del mundo,
y en un bosque profundo,
como el monje alemán, durar cien alios
invisible al Destino,
bajo la fresca paz de los castaños,
coronada la. frente
de la pródiga planta que da el vino,
ele rnsas blancas y claveles rojos,
absorto únicament,e
en mirarme en la fuente
charladora y divina de tus ojos.
FRANCISCO VALENCIA,

JUAREZ
GI\NTO tPlGO
(PoHI• que obtuvo el premio de $2,000 en el Concurso convoo1do
por le Comisión N1olon1I del Centenario.)

LEitlA: c~sse titdo 6 tfll6 á musa a.ntioita canta,
º"e outro -vato,· mais alto ae alevanta.
Canioens.

En molde griego omnip~tente mano
Hizo correr el bronce mexicano,
y Juárez resultó. Sobre la cumbre
Del monte giganteo, .
El sol lo baña en su primera lumbre,
y le rinde el postrer rayo feb~.
Entre la bruma de la noche agita, .
como un faro, la luz que en él palpita,
y con sus haces los espacios puebla;
y lo ven con asombro las edades
Como gula, en las horas de tiniebla,
Cual refugio, en las recias tempestades.
Alli surgió, sobre la cumbre andina,
Como nace del cóndor el polluelo;
Si al hondo valle la cabeza inclina,
Después la irgue, desafiando al cielo.
Apréstase al combate,
y cuando tiende el atrevido vuelo,
NÍ lo imposible, con su duro embat_e,
Le hace retroceder, qu!l audaz pr~s1gue
Hasta alcanzar la glona que pers1_gue.
De la miseria en el profundo abismo,
Que al inútil devora
'{ al más apto preserva y _a'figora,
Su esplritu forjó para el c1v1smo,
y empezó su carrera de hero_lsmo
En si propio venciendo al Mmotauro,
Que sólo aquel que triunfa de si mismo
Es héroe y logra inmarcesible lauro.
¿Qué en _su frent_e llevaba taciturna
Aquel subhme pana?
¿Era luctuosa urna
.
De la estirpe infeliz qu_e la nefana
Codicia del señor redujo á muerte?
La luz que en él se advierte,
(.Es el fulgor d~ pira funeraria,
u tea que crepita,
Que amaga, incendia y que devora un mundo?
¿Es apóstol fecundo
.
En quien Dios la esperanza de_pos1ta?
Es profeta inspirado que medita,
ue habla al Eterno á solas,
~ percibe su voz entre las olas
Del hondo Tiberiades, y el lamento .
Que en el bosque de pmos lan_za el viento?.•• •
¡l:s profeta y apóstol! .... Mi.to el alma
Del pueblo sucumbir entre la calma
Del claustro silencioso·
Ceder al vicio la virtud la palma;
Incontrastable al déspota oq~ulloso
El crimen imponer, que el mas odioso
El triunfo legitima;
.
Que todos tiemblan del verdugo al taj_o;
Que la abyección potente se halla encima,
Y la esperanza moribunda, abajo ....
Abajo, do miserias y temore~
Acosados, se funden y acrecientan,
Ycontluyen los rlos de rencores
Que forman cenagal, en que fermentan
Las cóleras inermes, en desmayo,
Y origen son de ta incipiente nube,
Que al soplo de un titán al cielo sube,
Y en él se recombina y brota el rayo.
Y Juárez fué el titán. Su soplo ardiente
Cruzó sobre la frente
Del cenagal humano,
Y seco y puro se ostentó el pantano.
El viejo alcázar, que en los firmes hombros
De áspero cerro, con orgullo ergu!a
Su torreón, derrúmbase en escombros;
Entra en el claustro fulguroso el dia
Y las sombras disuelve;
A la virgen, tan cie¡1;a como pura,
Rescata de su mística locura,
Y al hogar la devuelve.
Riqu!simo el tesoro,
..
Que infecunda aglomera la avanc1a,
E:I dique rompe, y la corrie:ite de_ oro,
Al desbordarse la opulencia m1c1a.
En vano invocan rehgión y fuero
El fraile y el guerrero,
.
Que el diluvio de sangre ha mvelado
Nobles, pecheros, frailes y soldado.
Reviste el pueblo la severa forma_
Del hombre libre; libre la conc1enc1a
Su aspiración y su conducta norll!a,
Ofrece á Dios el culto de la c1enc1a,
Y es su Biblia las Leyes de Refol'll!ª·
Barre potente el med!oeva\ J)rest1g10,
Y al triunfar en el épico htig10,
Sobre lo absurdo se levanta el hecho,
Sobre el "sic volo .'' el popular derecho.
Mas ¡ay! de los vencidos la caterva
De la nación sus vinculos desata,
El patriotismo, en su perj~i:i.o, mata,
Y. á los impulsos deamb1c1on proterva,
Pide á la Europa ayuda;
Impróvida la Patria queda muda .
Al ver que Francia apresta sus legiones,
ue llegan sus invictos batallones.
ue fingen amistad, y que la engañan,
~ al burlarla, felones,
Su gloria, y no la nuestra, es la que empañan.
Al percibir que visten los arreos .
Los traidores del galo, en ronco gnto
La Patria as! prorrum1;&gt;e: "¡Deteneos,
Que aqul comienza el rnfernal delito!

¡No descarguéis los br!IZ!)S .
Sobre la madre que afhg1da implora.
y que borrar quisiera, cuando llora,
El que lleváis estigma de profazosl ...
Y tú francés cruento,
Que'no sabes cumplir tu juramento,
S1 prote¡:en los númenes tu obra,
No abatirán mi vigoroso ahento,
Está conmigo Juárez, y esto sobra!"
Como el Tajo su pecho sacó fuera
Para impreca~ al lúbriC&lt;? Rodrigo, .
cuauhtemóczm, que -.:u?. del enemigo
La dura saña y la trruc1cn rastrera,
De la tumba surgió, sombra gigante,
Y dijo en voz tonante:
-·•¡Armaos de valor! ... Tremenda lucha
Desgarrará de nuestra P'.1-tria el seno;
y si la fuerza del contrano e-; mucha
y grande su tesón, hálleos sereno.
Sellad, sellad la boca,
.
Y no por ella escápese e1 gemido,
Que no á piedad, sino á desdén provoca.
El nauta combatido
.
Por negra tempestad_. no J)Ide ayuda,
No implora 81 mar 01 al viento;
y ¡guay del hombre que en la brega ruda,
Cobarde rinde el brazo al. desahento!
La deidad de la guerra solo acoge
El himno de furor que infunde espanto;
De la viuda recoge
El ardoroso llanto
.
Si el odio engendra y la vengan.za pide,
y á la venganza l!-1 vástago dec14e.
Sin miedo combatid, que la v1ctona
Con el triunfo parcial no se avasalla,
y sólo obtiene el lauro de la 2l_ona,.
Y vive eterno en la inmortal h1stona,
Aquel que vence en la última batalla."
y Juárez le escuchó. Su rostro austero,
Donde nunca animóse la alegria
Ni del pesar nubló la.sombra impla,
Alzó mirando al lnchto guerrero,
Y asi dijo:-"Te juro
Que seré foso y muro
.
E:n donde estrelle el invasor su aud'.1c1a.
No me asusta que avance en el cammo
Triunfal de la victoria: la desg~ac1a
Hará que vuelva yo, de peregi:ino,
A desafiar la esfinge en el desierto;
Mas iré hacia el destino
Sin temor como el nauta que v:a al puerto,
A rumbo fijo y de encontrarlo cierto. .
•No dudes, no!. . .. Los gal9s que depnmen
'ru pueblo, en su arrogancrn, .
No verán coronado el torpe cnmei:i.
Yo no busco la gloria de Numanc1a,
Ni á Leónidas pongo de m!)delo,
Que no hallarán de Francia
Las águilas un nido a qui, en tu suelo.
Deja se ensañe la cruel fortuna,
Sus esfuerzos no son irresistibles;
Cada fosa de mártir será cuna
De legiones de héroes mvenc1bles.
y pues la antorcha de la guerra ardei
y á México el francés el guante arroja,
Paladin sobrará que lo recoja;
Seguirá la prudencia es y a cobarde ....
¡Que entre fuerza y derecho, Dios escoja! .... "
y la guerra surgió_. Sólo un in~tante
La fortuna á la Patria fué prop1c1a, ..
Y ,el sol de mayo, en Puebla. su canc1a
Da á Zaragoza, del francés triunfante.
Después .... la noche densa
.
Cubre á la Patria con su sombra mtensa ....
La traición, la derrota,
.
El éxodo el pat!bulo, el calvano,
La desconfianza que en ~I air~ flota,
El grito de placer del v1ctimano,
El escombro que humea,
.
El montón de cadáveres que opn_me
La madre tierra, que á su peso gime;
La sangre que se orea,
y en sus ondas los campos empurpura ...
y en medio al cataclismo,
Se ve surgir la colosal figura
De Juárez, que fulgura
.
Con la luz de la fe en el patriotismo.

Si al empuje del galo todo cede,
Juárez ante él soberbio se levanta,
y la Parca le mira y retrocede,
Que la sublime intrepidez la espanta.
¿El suelo, infiel, se negará á su planta? ..
¿Desertará, por fin, de su bai:idera? ....
¿Terminará su éxodo en efugio? ....
Ya toca la frontera,
.
Que es de la Patria el postrimer refugio,
'{ ni aun allí se abate y desespera.
Asciende á una atalaya
y ve que de horizonte en horizonte,
Desde la playa al monte,
y del monte á otro monte., á la o~ra playa,
Las rocas, valles, r!os, cielo y tierra
Todo ruge furor, venganza y _guerra! ....
y ve que se detiene la conquista; .
y columbra, entre sa:ngre, la alta ansta
Del efímero trono, d1buJada,
y al imbele Hapsburgo, nao que flota
Al vaivén de la fuerte marejada,
Ya sin timón y con la vela rota; ..
y entre las cruces del atroz martmo
de tanto apóstol, ve que diligen~e
En su último corcel monta Porfirio,
Abre paso á la gloria en el Oriente,
y en Carbonera, Miahuatlán. oaxaca,
En Puebla y San Lorenzo audaz ataca,
y arrolla, barre, y cual simún destruye
aianto su marcha obstruye,
y en una apoteosis, se destaca
Cual genio que la Patria reconstruye.
En la occidua región lucha Corona,
El Bayardo sin mácula ni miedo,
Aquien la Fama triunfador pregona;
y al septentrión el 11:)~lito Escobedo,
Con Naranjo y Trevmo. Sus legiones,
Que á la vanguardia arrojan al denuedo,
Avanzan con sus rápidos bridones,
D~de el Bravo á Quer~taro, tnunfales;
Empujan á las huestes 1mper!ale~,
Las acosan, las ciernen, y el (nstmto
Del luchador en ellas ven extmto;
Y el humilde pechero,
Ilustre vencedor en San Jacinto,
Recibe el roto acero
Del monarca heredero
.
De la gloria sin par de Carlos Quinto.
¡Qué terrible sarcasmo!... . .
Haber nacido sobre el trono regio,
De principe gozar el_ privilegio ..
En los hombres vemr del entusiasmo
Para ocupar el ,;;olio,
Y, al concluir la trágica ~pol)eya,
De la cima rodar del Cap1toho
Y ser precipitado en la Tarpeya ...
¿Podrá mano plebeya
Atentar á la vida
Del procero varón, de aquel mae:nate .
Cuya frente por Dios se encuentra ungida? ....
¡Sublime es el perdón tras el combate!
Aquel que triunfa, crece
Si en la victoria su rencor abate
y mano amiga al que sucumbe ofrece ....
¿Qué dices, Juárez? ... :¿Tu alma no estremece
Del universo el compasivo coro? ....
Si hay en tu corazón blanda una fibra,
¿Cómo es que no vibra
De augusta madre al contemplar el lloro? ....
Verdad que el Nuevo Mundo
Mira á los reyes con desdén profundo;
Que no admira más púrpura que aquella
Que tiñe el sol, cayendo en el ocaso,
Y es la fúlgida huella
Que en cielo azul imprime de su paso;
'{ verdad que no acepta más corona
Que la del sabio, que tejió de encino,
'{ el laurel con que al héroe galardona.
Pero ¿qué hace de Anáhuac al destino
Que haya un principe más, que destronado,
Viva en destierro y muera abandonado? ....
Juárez oye el clamor .... piensa .... vacila ..
Mas, entre sombras, con horror descubre
una fecha luctuosa ... ¡El tres de Octubre!. ...
Y Salazar, Arteaga, y otros cientos,
Cual fantasmas sangrientos,
Surgen y arrastran los sudarios rojos,
Y al cruzar macilentos
En Juárez filan los airados ojos;
Y la corriente de piedad se tmnca,
Y Juárez dice al fin:-"¡Ahora ó nunca!"
un relámpago vivido, y estalla
El ronco trueno .... Un grito de agoala ....
Y después todo calla ....
Se desvanece al aire la sombr!a
Nube del humo, y en la estéril roca
Fusilada se ve la Monarquia ... .
La carcajada se oye de una loca ... .
Y en el Imperio que la Ley derrumba
La proterva traición halla su tumba.
Y regresa triunfal Juárez coloso
E incólume la Patria con él vuelve;
Su estandarte glorioso
En onda tricolor se desenvuelve,
y el águila, seflora del espacio,
Toma altanera al Nacional Palacio.
El astro que en Dolores
De México la noche trocó ea día,
A raudales derrama sus fulgores
En el titán á quien sirvió de guía.
La fama del apóstol y profeta
Cunde en el orbe, que inmortal le llama;
El título de PADRE le decreta
El pueblo, que por égida le toma;
BENEMERlTO un mundo le proclama;
Sus virtudes envidian Grecia y Roma;
Y en la cumbre más alta le contemplo,
Simbolo consagrado de energfa,
De patriotismo y de valor.ejemplo,
Y le sirve de altar la patna mla,
Yes lo infinito de su gloria el templo.
RAFAEL DE ZAYAS ENRIQUEZ.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO I LUSTRADO
-¿Pus qué no he pagado? .... váyase el roto á bus
madre....
car
Juárez se retiró á otro asiento; en el entreacto f
acomodador á explicar su falta a l ranchero dicié~~
que era del sef'lor Ministro de Justicia la luneta
oe
-1Ave Maria Purisimal-dijo el ranchero pon¡'énd
s~ las manos en la cara-¡Ave Maria! ¡pus buena 01a
~cl
Dirigióse el ranchero á satisfacer al Sr Juárez •
no permitió _que se le molestara, y le supiicó que s~fn
se en su asiento; aquel ranchero, cuyo nombre no ecu~rdo, nos prestó, af'los despu_és, muy importantes s:
v1c1os entre Guadalajara y Cohma.
En la correspondencia qu_e mantenia el Sr. Juárez co
pers~~as notables deMa~nd, se_ hizo notar la correcció~
y facihdad con que mane1aba el idioma español s us ·
ros castizo~ .. la gala d_e _dicción; y fué tan notable es~q~e le_ escn~1eron fehc1tándole Por ello. y no recuerd '
bien s1 ~freciéndole que serla socio correspondiente de
Academia Española.
a
El ~ecretario del Sr. Juárez contestó generalidades co~
exquisita cortes la.
Cuando el secretario dejó de estar presente escribió
el Sr. J1;1árez al pie de su firma U':J!l posdata que decla
poco ma~ ó menos. que la correcc1on de s us cartas y
buen E:5tilo .se debian al Sr. D. Pedro Santacilia. su secretano, quien era acreedor á las favorahles calificaclon_1:5 que se le ~aclan; que él no tenia parte en la redacc1on de la elo1nada correspondencia.
Pero no tratamos de la biografla del benemérito de
América. Volvamos al hotel de Baranda Conti.
Mis compañeros y los amil(OS que con nosotros paseaban, se a¡¡;olparon bajo el _farolillo, y oían. al'parecer
con i:o!lrcado mterés, la relación de las aventuras de la
famtlta mferma.
Uno de aquellos señores, para mi de mucho respeto
me instó para que contase lo sucedido en Guadalajará
cuando la revolución de Landa. Yo quise excusarme
porgue figuré en aquella escena; jamás en veinte año~
hab1a desplegado sobre este particular mis labios no
obstante las mentiras que he visto estampadas en' las
biograflas del Sr. Juárez.
-Ahora no se escapa Ud.
. -No, sef'lores .......voy á darles gusto ........y como
dice el poeta, á hacer que se escuche la voz de mis dolores:
"El año de 1858 fué para la historia de la Reforma el
año novelesco por excelencia.
. Comonfort, retrocediendo espantado de s u obra, hundiendo su prestigio y su gloria en el lodo sangriento ael
11:olpe de Estado. Juárez, preso primero en PI jardín de
Palacio, en las mismas piezas en aue el mot in militar
se desbordaba en corrientes de fanfarronerla y de cinismo; después organizando su fuga con Sahás lturbide y
Nicolás Pizarro Suárez; al último, frente á frente de Mejia, en San Juan del Rio. con Manuel Ruiz. debiendo su
salvación á su san11:re fría inverosímil.
Rzmlrez, cayendo en unión de Morales Puente. en
Arrovozarco. en poder de Mejla, quien pretendió fusilarlo al momento. salvándose JoaquinTéllez, Bablot y Mateos milagrosamente de aquel trance, por el propio aturdimiento de los aprehensores.
Degollado, saliendo á caballo como demandero cuitado entre envoltorios, por la garita de San Cosme, mustio y despreciable. y apareciendo ante sus perseguidores al momento de aprehenderlo, temerario, arrollándolos y vitoreando á la Reforma á las puertas de México.
Y yo, favorecido primero por Martin Chávez, gobernador de Aguascalientes, después, precipit ándome en un
barranco en Omealca, para escapará la muerte, llegando á Querétaro por el Cimatario, arreando unos burros
disfrazado de arriero, y cayendo en los brazos de Doblado, quien me reciblacon el nombramient o de Ministro
del Sr. Juárez, con asombro y contentamiento de mis
compañeros los burreros.
Y á pesar de todas estas peripecias, la revolución de
tres años era alegre, ardiente .... se llevaba á los pueblos la buena nueva de su regeneración ... ... . las almas
despertaban á la luz del progreso, se producia espontáneo lo épico y lo grande, y nos creiamos grandes, porque
no media nuestras tallas el Ministro tesorero, s ino el
verdugo.
Asi, en medio dela conmoción universal, se instaló el
Gobierno en Guanajuato, donde Doblado y D. Francisco
de P. Rodriguez fueron los colaboradores más eficaces
de nuestros trabajos.
La proximidad de la batalla que terminó con la derrota
de Salamanca, hizo precisa la salida del Gobierno General de Guanajuato, con dirección á Guadalajara.
La salida se verificó en la noche en los guayines que
tenían por nombre sillas de posta, que yo est ablee!, é
iban en esa vez con los lienzos negros echados, con
criados que llevaban hachas encendidas á los lados del
convoy, que tenla el aspecto de convoy fúnebre, Yque
velan las gentes pasar en silencio, como s i se tratara de
las exequias á la libertad.
A mi me designó el Sr. Juárez para que quedase representando al Gobierno en Guanajuato. y para la conclusión de importantes arreglos que pude llevar á cabo en
medio de una tremenda agitación, con el auxilio de _Ponciano Arriaga y de Francisco cendejas, ambos patnotas
eminentes v amil!;OS muy queridos de mi corazón: de allf
marché á Guadalajara.
La derrota de Salamanca aconteció el 10 de marzo; el
dta 12 se recibió la noticia en Guadalajara; a l concluir
de leerla Ocampo, el Sr. Juárez se volvió á mi chanceando. y me dijo: "Guillermo, ha perdido una pluma nuestro
f[allo." Juárez era la personiñcación de la fe en la Reforma, y por eso triunfó.
Citóse junta para las ocho de la maf'lana del 13.
Ahora está de todo punto cambiado el palacio de CiU!f-dalajara; procuraré reunir mis recuerdos para descnbir,
aunque sea muy imperfectamente, cómo se encontraba
entonces.
·
El edificio, como ahora está. es un gran cuadril~ngo
rl_ividido en dos secciones ó patios, el exterior y el inte-

r

i°

su

CHIHUA.JIUA.-CASA QUE HABITÓ JUÁREZ (HOY ESCUELA DE NI~AS.)

JUlREZ PINTADO POR GUILLERMO PRIETO
TRES ANECDOTAS DEL BENEMERITO.-LA DEFECCION
DE LANDA EN GUADALAJARA.

Nos sucede frecuentement~ á los viejos, que encontramos U!) bulto en la calle ..•,.esa no es una mujer, es una
calamidad, es un personaJe de pesadilla . ... es corcovada ... entre un desmoronamiento de facciones torcidas
arrugadas, distinguimos una boca diagonal desdenta~
da, náufraga; pero nos fijamos en los ojos:' ¡cómo! ¿es
ella ... ? es la mujer que nos embelesó de hermosura y
ante quien nos embriagamos de admiración y voluptuos_idad .... y la dueña saca un brazo de esqueleto y nos
tiende la mano carnosa, y nosotros queremos pedir socorro para que se aleje la visión.
Tal fué la impresión que me produjeron el patio inmundo, las tablas arrancadas, el conjunto de ruinas del
hotel, que despertaba de una manera enérgica mis recuerdos.
Retrocedi á d~nde ~taban mis amigos, y como hablan
dudado de la ex1stenc1a del hotel, al ver frustradas mis
diligencias por encontrarlo, "Vengan udes.-les gritaba,-vengan aqui ...... alli tienen Udes. la habitación
de Juárez; más adelante estaba Ocampo .... León Guzmán, Cendejas y yo por aquel corredor .... en esa extremidad Pl!Saba sus hor!lS Manuel Ruiz .... " y estos recue_rdos 1lumma~an.m1 alma, y como _que exigia mi voz
canf'lo y homena1e a los hombres emmentes que en primera linea figuraron en la grande epopeya de la Reforma.
Juárez, con toda su elevación, se imponia en mi memoria; su frente despejada y serena, sus ojos negros
llenos de dulzura, su impasibilidad de semblante, su
cuerpo mediano, pero desembarazado y airoso, su cabello lacio y como de azabache, cayendo en abiertos hilos
sobre su frente.. . . todo queria se apareciese á los demás.
Remedaba yo á Ocampo con su largo cabello cayendo
hacia atrás, su faz redonda, su nariz chata, su boca
grande, pero expresiva, su palabra dulcisima y sus manos elocuentes, porque accionaba de un modo que las
manos eran el complemento y la acentuación de la palabra.

Juárez, e~ el trato familiar, era dulcisimo, cultivaba
los afectos mt1mos, su placer era servir á los demás
c1_1idando de borrar el descontento hasta el último sir~
v!ente; reia oportuno. estaba cuidadoso de que se atendiese á todo el mundo, promovia conversaciones joviales, y después de encender, callaba. disfrutando de la
conversación de los demás.y siendo el primero en admirar
á los ot_ros. Jamás le &lt;;&gt;i difamar á nadie. y en cuanto á
modestia, no he conocido á nadie que le fuera superior.
Se me ocurren, entre otras, t res anécdotas que pintan
el carácter de Juárez, y me van á perdonar mis lectores
que se las refiera:
. Llegamos á Veracruz de noche; el Sr. Zamora tenia
d!spuesta una _&lt;;asa con lulo para las personas del Gobierno; la secc1on correspondiente al Sr. Juárez, como
era natural, era la mejor; pero la primera noche que nos
quedamos alli, hizo el mismo Sr. Juárez un cambio, ordenando que el Sr. Ocampo y yo quedásemos en sus habitaciones. y él pasó á las nuestras. que tenian inmediato el baño; porque lo mismo en Veracruz que en el
Paso pe! Norte, se bañaba diariamente el Sr. Juárez, que
era sumamente aseado.
La jarochita que gob~rn!lba la casa no supo de este
~n:i~10; asi es que ~I s1gu1ente dla de nuestra llegada,
p1d10 agua el Sr. Juarez y algo que nec-esitaba; la salida
del h&lt;;&gt;mbre que J_&gt;edia,~ la azotehuela, su traza ó lo que
se q_1_11era, produ1_o enOJ? en la gobernadora de palacio, y
le d110: "¡H!ib~á 1mpertmentel Sirvase Ud. si quiere."
Juárez se s1rv1ó con la mayor humildad.
A la hora del almuerzo llegó Juárez á ocupar su
asiento; la negrita lo vió, reconoció al que en la mañana habla creido un criado .... y haciendo aspavien··
tos y persignándose, salió corriendo, diciendo la barbaridad que había cometido. El Sr. Juárez rió mucho y
Dolores fué conservada como excelente servidora. '
Recién l_legado el Sr. Al".arez á Mé~ico, el Sr. Juárez,
que era M1mstro de Justicia, concuma conmigo al Teatro Nacional; nuestros asientos est:iban juntos.
Una noche dilató el Sr. Juárez, y uno de estos foráneos cerreros, de primera silla (asl llamaremos á su
levita), se apoderó del asiento de Juárez, se colocó su
sombrero ancho entre las piernas, y se entregó, con su
gran promontorio de cabellos, á ver la ópera.
Juárez llegó á la mitad del acto, se acercó al ranchero
pidiéndole el asiento. . . .
'

d rmia y adelante estaba el Ministerio de Goen que.i~ gue desempeñaba Cendejas en calidad de ofib~aci 'r por ausencia del Sr. Degollado.
cial ~ !ftn 'del Tribunal de ~usti_cia era bastante espa. El . tendrla de veinte á vemt1cmco varas de largo, por
~~oso¿ doce de ancho. Lo dividian, como en tres naves,
iez
robustas y elevadas.
columnas lle ar á su término el salón se abrta una
Antes
co~ su balaustrada, gran dosel y vistosa_ s if¡lª\ª~ºitos lados de la plataforma habla dos cuartitos
d er ~atro varas de ancho por seis de largo, con v~ntaec
daban al segundo patio; en una de esas piezas
~~Pi~~aba y en la otra dormía el Sr. Ministro D. León

OAXACA.-111ESA EN QUE DESPACHABA JUÁREZ. SIENDO 00:BERNADOR DEL ESTADO.

ª

los

d!

G1:Jlespué~ de las ocho de la mañana estábamos en
. nta en el despachito del Sr. Juárez.
1ª ÁI travesar el corredor vi el patio, al que daba el sol
ª 1 do· en el resto había fresca sombra, barrian Y
en ub ~ el' patio unos soldados; dos caballos hermosos
ri\!n atados á los pilares, sostén del corredor.
es ª 1 rimera puerta que daba á la calle, habla abocad E~n: Cieza de artillería, que relumbraba con el solb;soa
ña taba sentado un soldado con la ca eza
br\lá ~u;\ el ~cudo de su chaca también reverberaba
me mr soÍ Yo no sé á qué vienen estos detalles; P!!rO
: ~ c~en de la pluma sin quererlo, y obedezco á ese impulso inemºJ~v:~g-á mis compañeros en el d~pacho del
S P1~fi.e~ Este se hallaba con su caractertstico frac ner. atento y fino como siempre; junto de la mesa estafa°ocampo,_Cendejas al frente, León junto al balcón Y
o á la izquierda de Ocampo.
Y Acordáronse varias disposiciones par_a p~oveer á 1a
se uridad de la plaza, pues se ~otaba. mqwe_tu~, Y .se
~s ultó al general Núñez, vallente Jefe, d1stmgmdo
~ballero. pulcro como nadie Y de una fid~hdad probada.
EraNúñez alto, delgado, moreno y deo1os_negros muy
hermosos; su aliño era tal, que le valla sátiras de ~dus
com añeros de armas; antes que cuidar de su. com1 a,
ba de que no le faltase en campaña su tma para
cui ªrse sus útiles de aseo; siempre estaba elegante
~~~ paia asistirá un baile, jamás contradecla; sus ob•eciones eran tlmidas, su voz dulcls1ma; nunca se per~itla palabra alguna descompuesta con sus subordma-

GENERAL J. SILVEBIO NÚi'IEZ.

soldado que custodiaba la p_ieza: gritos, mue~as, tropel
y confusión horrible envolvieron aquel espacio. .
El tugar en que yo estaba parado era entrada a una
de las oficinas del Estado; alll ful arrebatado, á la vez
que se cerraban todas las ventan as Y la puerta, quedando como en el fondo de un sep1!1cro. .
Por ta calle, por las puertas, por_el pabo, por todas
artes tos ruidos eran hornbles; 01anse. tiros en t&lt;;&gt;das
KirecciÓnes se derribaban muebles, haciendo estrep1to
al despedazarse. y las tinieblas en que estaba hundido,
exageraban á mi mente lo que acontecla, Y me represendo~n el combate era Núñez temerario; parecla jncrelble
taban escenas que felizmente no eran ciertas. .
su transformación; pero con el último tiro se_ d1s1paban
En la confusión horrible en que me hallaba, v1 que alsus iras y era bueno y humano con los vencidos.
gunos de los encerrados conmigo en aquel.antro sallan
Núñez'habla sido ll!lmado_á la junta para la consulta
para ta calle impunemente; y~ no me atr~vi ~ hacerlo,
de algunas providencias m11ttares.
..
pendiente de la suerte de mis amigos, a quienes e.re!
Al terminarse la Junta, el Sr.. ~uáre~ iiropuso se di~inmolados al desenfreno de la_ soldadesca feroz.
._
iese un manifiesto á la Nact0n, d1c1éndole que_na a
Los gritos, los ruidos, los tiros el_rumor de la multt
fmportaba el revés sufrido, y que el Go_b1erno conrnu{tud se otan en el interior del palacio. Co~o pude, Y
ba con más fe y con mayor brlo combatiendo, has a otentaleando, me acerqué á la puerta ~el_salon en que me
grar la consumación de la Reforma.
f d
hallaba, y daba al patio; apliqué el 010 a la cerradura d~
c omo era muy frecuente en aquellos dlas, yo ul _ea uella uerta y vi el t umulto, el caos más espantosq,
si ado ara redactar el documento de que se tratabai Y
lis sold~dos y'parte del populacho corrlan en todas dimrclisp!nla á obedecer, cuando se abno u_~a ~uftegt~
recciones disparando sus armas; de !_as azoteas de
excusada que tenía el despacho, Y. l!-parec10 e r. a
1 cio á tos corredores caían, ó mejor dicho, se deseo gamarena Gobernador del Estad0Ld1c1endo que le hablan
b~n aislados en racimos y grupos, los presos de la ~rvenido Áavisar que el Coronel anda se habla pronun~
e I contigua' con los cabellos alborotados, los vestidos
ciado en el cuartel del sº y que la tropa se d1sponla a
h~chos pedazos, blandiei:1do sus. puñales, revoleando
marchar para palacio.
.
f
·
como arma terrible s us mismos g~1llos. .
El Sr Juárez dió orden ai Sr. Nuf'lez de que_ uese a
En el centro del patio de palacio hab1a algunos que
ver lo que ocur rta, y se volvió á nosotros, continuando
m arecieron jefes y un clérigo de aspecto.feroz.::•
unos me instaron á huir; á mi m~ dio verguenza
la discusión comenzada.
.
.
El Sr ocampo me dijo que no perdiera t1_ei_npo, Y yo
abangdonar á mis amigos. Luché por abnr la puerta... tomé unas plumas y papel para irme á escnbtr á la casa
la cerraba una aldaba, que despu~ . de algun esfuerzo
cedió: la puerta se abrió y yo me dmgl a l grupo en que
de mi querido amigo Jesús López Portilblo, ~i1 !f~~c~~:
mo mla, donde me asistlan y dispensa ?-n
_
estaban los jefes del motin •
.
• t M.
nes, y donde me podla _aislar para traba1ar, como lo ha
A u no de ellos le dije que yo era Gu1_1lermo Pne o, 1nistro de Hacienda, y que queria seguir la suerte del Sr.
clacon mucha frecuencia.
. . ..
d
1
Es sabido que el general Núñez_ se dmgio al cuarte e
Ju!Pr~rias pronuncié aquellas palabras, cuando me senLanda; que alli encon~ó la gl!ardt~ sobre las armas ~
U d h ·do en la cabeza y en el rostro, emrebelada· que vitoreo al Gobierno, que le rechazaron,
~uj~1;i°J~ ~n~eJrc1o en objeto de la ira de aquellas fuque intentó coger por el cuello al oficial, Y 9ue url sol~~=
do que estaba detrás del corneta, le dtspa\o un d ~o mal
'arrado el vestido, lastimado, en situación la más
bre el pecho que le hizo bambolear, Y no e _pro UJO .
d 1 ~ble llegué á la presencia de los Sres. Juárez Y
or ue la b¿la quedó engastada en el reloJ que tema
~ob~e el corazón, en el bOlsillo del chaleco. Esta escena
c':i,~po juérez se conmovió pr.;fundamente; Otcamb.Péº
· .
no haberme escapado, pero am 1 n
se ignoraba en palacio.
~;nde:~~~~º¡:~~esionado, porque me honraba con tierno carii'ío.
_
Apenas recuerdo, después de los muchos banos que
•d0 las personas que me rodea an.
han t ranscum ,
el salón del Tribunal _de Justicia,
Tengo m:J/~~s~~~~l en el fondo. Estoy viendo en el
~~!rf¡fi~e la 'izq~ierdau~i~ iº}:~mfn L~óm~u~;l~s;
Ocamp~, á Ce!]deJ~ujhi"o frente á la puertec1ta del
Grertgo~i
~zarro l aislado y tranquilo; al Genecua o, .
ál
iguiendo al Sr. Juárez.
ra!SR~fu~~a~~~~a~~• Jue nos fusila~ían dentrq de _una
e ª
ocampo escnb1an sus d1spos1c10hora./¡1l~nJo;á'./~~~~ paseabá silencioso, con inverosi!fii:ranquilidad; ya salia á la puerta á ver lo que ocu-

·l

tª-

GUILLERMO PRIETO.

~fi

TEATROS

rtages·
0

!

fu1:~:

P~if~ª

rrlEEªn ,e l
t t~~~b~toii!a~~~saGeneral Dlaz, dde
n as
,
t as personas que no recuer o,
Oaxaca. Cruz A~~~c~ M.~lina verdaderamente heroico,
entre e11as un m San Francisco de donde se desprense orgamzaban en
recobrar palacio y libertardió al fin una columna para
nos.
ullaban materialmente nuestros apreA ese amago, ª
rreras el cerrar las puertas,
1
roe~~i::ft¿
g~!;•d:fu~leria y' artillerla, eran indescripti_bles.
.
la columna en las puertas de
1
El J!!fed4~1mdotinn'pªar~eqrue
fusilaran á los prisioneros.
palacio, 10 or e
Eramos ochenñtla pdorl St~dos~· encargó de aquella orden
unacompa a e
bárbara.
ºd d
a cara que desapareció
una voz tr~~end.!! salt
e in del salón: "Vienen á
como una v1s1on, d110 á la puer a
fusilarlos."
f giaron al cuarto en que estaba el Sr.
Los presos sere I! aron á las paredes· tos otros como
~~!r;~~~e~~~a~e ~!1:aipetarse con las pÚertas Ycon las
mesas.
- á la puerta· yo estaba á su
El sr. Juárez se avanz 0
'
espalda.
. arrollándolo
1 1·n
tokit
Jo:!g:~ie~~; !neoºl°sotr~g~~:
como relámp!lgºf· e:tJ:~tn joven de cabellos rubios;
tremo, cor pis~ fo;maba
aquella vanguardia D. Filo::n~~~ivo,· Gobernador de Colima después.

~¡¡

ª

rior.

El exterior, que da en su frente con sus balconerlas á
la plaza y á las calles laterales de palacio. estaba, ocupado en su mayor parte por el Ministerio de Hacienda,
que yo servia; la ala derecha, comenzada por un J?equeiio despacho del Sr. Juárez y piezas corridas, habitadas
por los Sres. Juárez y Ocampo; en tsa ala se hallaba el
comedor y un angosto pasadizo que comu nicaba ambos
patios; formaban el fondo de ese corredor dos departamentos. El uno, que es hoy el salón de la Legislatur~,
servia para el Tribunal de Justicia; el otro est aba destinado á capilla; el ala izquierda tenla un cuarto pequeno

Aquella terrible columna, con sus armas. cargadas,
hizo alto frente á la ~uerta del cuarto.•• •Y sm má1 esera sin saber quién daba las voces de mando, o mos
Ktstinfamente: "¡Al hombro! ¡Presenten! ¡Preparen!
•• · ·
á
t b
1 uerta
IA¡,unten!"
Como ten o dicho, el Sr. Ju rez es a. I!- en
P.
del cuarto;{la voz_de "8:punten," se asto del pestillo de
la uerta hizo hacia atras su cabeza Y esperó • •.
rostros feroces de los soldados, s~ ademán, la
conmoción misma, lo que yo amab!! á Juarez .... yo no
sé
se apoderó de mi algo de vértigo ó de cosa ~e que
no.roe puedo dar cuenta ... Rápido como ~l. pensamiento,
tomé al Sr. Juárez de la rop_a, \o puse á m1 espalda, Jº
cubrl con mi cuerpo .... abn mis brazos .. _. .y ahoga'? ~
1 voz de "fuego" que tronaba en aquel mstante, gnte.
'~¡Levanten esas armas! ¡levanten esas armas! los va:
lientes no asesinan . . . .. !" y hablé, hablé yo no se
ué· yo no sé qué hablaba en mi que roe ponla alto Y
qod~roso y vela entre una nube de sangre, pe:¡ueño
fodo lo q~e me rodeaba; sentta que lo s_uby!)gaba, qu_e
desbarataba el peligro, que lo tenla á mis pies••. Repito ue O hablaba, y no puedo darme cuenta de lo que
d.. ~ Yá medida que mi voz sonaba, la actitud de los
scild~dos cambiaba .... un viejo de bar~a_s cana~,que teta enfrente y con quien me encaré d1c1éndole; ¿Quie~en sangre?'¡bébansetamla ... !" alzó el fusil_ ... :···
los otros hicieron lo mismo.. . . . .. Entontes vitoree á
Jalisco.
Los soldados lloraban, protestando que no nos matarían, y así se retiraron como por encanto .. . .. Bravo se
pone de nuestro lado.
.
Juárez se abrazó de mi . . ..... mis compañeros me
odeaban llamándome su salvador Y salvador de la Reiorma. ' ... . mi corazón estalló en una tempestad de
lágrimas ... •"
..
•
t
Ya supieron Udes., dtJe despue~ de unos _momen os
de silencio. la historia de Guadala1ara... poco tiempo después. recordamos aquellos sucesos en este hotel, que
ustedes creían encantado. . .
.
A mi regreso de la exped1c1ón que he descrito, encontré en mi cuarto á Manuel Maria de Zamacona, 9u1en
lleno de finura y atenciones, recordaba nuestra amistad
de veinte af'los.

:MIGUEL CRUZ AEDO,

Mis compañeros quedaron en el despac_h~ del señor
Ju árez, y yo salía con mis útiles de escnbir en lamanoEstaba remudándose la guardia, habla sold~!~fe ~~
uno y otro lado de la puerta; po~ la parte de la en tro' el
entrar yo en el zaguán para sahr. serevolvlan
efan
los soldados; á mi me pareció, no séópor qudo ; : solia
arrollados por una partida de ml!las gana
ared
p asar por alli· me embebl rnatenalmente en la P
,.Y
me coloqué tras de la puerta; pero vdolvi lo:sopj:;to~!c':i
el patio, y vi ensangrentado y en a em n

Í~~dt!~!~~~[~~n

en

PIL4R

LEBEDO

EN "DE l\IÉXICO Á VENUS.''

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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