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                  <text>1

Grande~ Alma,enes de Novedade~

1

"EL CENTRO MERCANTIL"
~s. -Robert y

Registrado como arttci.,o de 11e¡unda clue, en II de Noviembre te 1894.

lmpreeo en papel de la FAbrlca de San Rafael.

Número 15

México, 8 de Abril de 1906

Año XIII-Tomo 1

Gía.~

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'

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�Fundador y Provietal'IO,
LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

Directol',
LUIS G, URSINA.

Gel"ente.

Secretarlo de Redacción,

LUIS REYES SPINDOLA.

JOSE GOIIEZ UGARTE.

Subscril)Clón foránea, l)Or trlmPstre .... S 4.50
En la ca.vital, al mes...................... 1.25
Los a.~untos de redacción deberán tratarse directamente con el Secretario.
No se devuelven originales.

LA SEl-'\ANA
ALMAS, IGLESIAS Y GOLONDRINAS

Es un espectáculo curioso. En estas tardesde
sol claro y viento fragante, las puertas de
los templos y los atrios de las iglesias son fondos de cuadros ¡¡,nimados y tipicos. Estamos
en la época piadosa, en el período álgido de
fervor, en los días de la oración y la penitencia.
La multitud cristiana va y viene, entra y sale, vuelve J revuelve, como las hormigas de la
fábula, y catedral, y santuarios, y parroquias
y capillas reciben á diario la invasión de los
:fieles. La mayor parte de esta muchedumbre,
inquieta y silenciosa á un tiempo, es de mujeres. Ni la belleza, ni la juventud ni la elegancia suelen faltar en estas místicas visitas, y
así, no es raro sorprender entre una turba de
beatas encapuchadas y temblonas, la cara risueña y provocativa de alguna muchacha, ó
entre las tocas negras y los hábitos severos Y
rígidos, las flores caprichosas de los sombreros
femeninos, ó los rasos y blondas de los trajes
mundanos, que no siempre la piedad y el arrepentimiento han de cubrirse con estameñas picantes ni de ceñirse con agudos y crueles cilicios.
Las viejas fachadas de nuestras iglesias coloniales, embadurnadas de colores, desteñidos por
lluvias y polvo seculares, presentan á esta hora
de la tarde un raro aspecto de alegría sana y
primaveral. Se rejuvenecen. Las rejuvenece la
luz que las baña, una luz de crepúsculo tibio y
reconfortante, que deslíe en la trasparencia del
aire, partículas de oro, que ni ciegan ni deslumbran, como en el bochornoso medio día, antes
bien, acarician suavemente los ojos y ponen
ante ellos una vibrante gasa, tras de la cual, las
cosas toman un aspecto de poética y dulce vaguedad. Por camisones y nichos, por remates y
molduras, entre las hojas desport.illadas de los
capiteles, en los salientes de los toscos relieves,
comienzan á volar y á parlotear la.s golondrinas.
Y una agitación de alas pardas pone inesperadas y fugitivas aureolas á las esculturas ó
borda los :filos, de cantera ennegrecida, de las
pilastras. Las yerbas parásitas refulgen con
verdes claros, como de bruñidos y pavonados
aceros. Ilay regocijo en los muros ruinosos; hay
alegria en las piedras gastadas. La primavera
no tiene preferencias; da á. manos llenas vida
y bienaventuranza. La dicha cae de arriba, del
cielo en lluvia ardorosa de claridades, y brota
taro bién de abajo, de la tierra, en fecundas savias y fragantes vahos.
Y es en este mes de «Nizan&gt; en el que los espíritus píos buscan el silencio de los templos y
la penumbra de las naves, para hundirse en
meditaciones y contemplaciones torturantes.
Si eres observador trashumante y suelto, si
gustas, viajero de ilusiones, de recorrer sin
rumbo fijo la ciudad para entretener tu fantasía en esos pequeños incidentes que no ven los
miopes del trabajo ó los fariseos de la ocupación, acércate á un templo én estos días y atisba el ir y venir de los devotos.
¿Qué ves? ¡Oh, sí, aquella viejecita encorvada, de tápalo raído y rosario al cinto, sale persignándose el rostro de fruta seca, con una mano que parece una rama marchita; mueve los
labios la anciana, mascullando un rezo. Es una
pobre alma timorata y sencilla. Para ella la religión es un deber; la creencia, una obligación;
el rito, un entretenimiento. Tiene una fe automá,tica, una esperanza instintiva, una caridad

egoísta. :Para orar, para acurrucarse en el rincón del templo, para arrullarse en letanías y
sermones, casi no es un ser, es un mecanismo.
Cerca ya de la muerte,se preocupa sólo de vivir
así, sin intranquilidades, sin estremecimientos,
sin arrebatos. No sabe meditar; pero todavía
su memoria repite, fragmentadas y confusas las
oraciones que de chiquilla le enseñaron; las repite las mismas, con su canturreo arcaico y sus
disparates latinos que han . pasado de generación en generación.
¿Qué ves? . ... Mujeres del pueblo. Las cabezas
indígenas y groseras muestran quién sabe qué
bestiales y terrenales apetitos. Estas no saben
oraciones, no saben plegarias, no contestan las
«avemarías,&gt; no llevan libro entre las manos.
Pero sufren los rigores de la vida, son engañadas, son despreciadas, están tristes, sienten el
dolor físico que les roe la carne, lo sienten dominador y brutal; y embrionario, indeciso, indescifrable para ellas, sienten asimismo el sufrimiento moral, la esperanza fallida, el anhelo
quebrantado y roto, el amor traicionado ó ausente; y vienen á la iglesia á pedir cosas reales
y vulgares: pan, dinero, salud, amor. ~o piensan en el más allá, no reflexionan sobre el misterio de ultratumba. Morir no las preocupa, sino vivir sin el horror del hambre, sin la angustia de la miseria, sin el dolo de la humanidad.
Algunos piden algo más: piden venganza para
sus enemigos. Creen que la Divinidad es mano
armada dispuesta á. herir en la sombra á. los
que ellos señalen: aquel hombre me engañó;
aquella mujer me hizo traición, dicen. Se quejan ante Dios de las pequeñeces de su rutinaria existencia. En su conciencia estrecha y obscura no cabe sino esta idolatría primitiva y estúpida.
¿Qué ves? Una criatura pasa; es una pálida
doncella, en cuya frente se extingue en nubes
de tristeza el fulgor de una desolada melancolía. Esta sí lleva en su interior la visión sagrada.
Este corazón sí que es un cáliz de lágrimas.
Este pensamiento si que está enclavado en la
cruz del dolor. Una historia blanca por fuera y
negra por dentro, ha gastado y abatido esta alma, que sangra herida y se queja en la soledad
de su infortunio. Y h·e aquí que creer para esta devota, es como ascender, como elevarse,
como surgir de las pesadumbres, como romper
las ligaduras que nos atan al polvo; es como un
vuelo, es como una evaporación. Saltar por las
fronteras de la materia, y correr, huyendo de
la jauría del dolor, á carrera tendida por los
campos azules de la fe; correr, correr, que allá,
siempre allá, ei;tán unos brazos de luz que han
de estrecharnos, y unos gloriosos labios á cuyo
beso hemos de deshacernos en amor, en bondad,
en misericordia. Mira bien cómo este di vino
ensuei'io brilla en los febriles ojos de la virgen,
fíjate en que está mirando lo invisible. La~
prédicas han sublimado su entendimiento; las
palabras místicas del sacerdote se le han hundido en la memoria como clavos de oro. Huye
de todo contacto, de toda voz, de toda ternura,
por temor al pecado. Reconcentra sus energías,
nuevas y robustas, en un éxtasis piadoso, donde, como en una fantasmagoría de la "Leyenda
dorada," pasan reyes con mantos de armiño y
púrpura; pontífices de tiaras deslumbrantes,
ermitaños de luengas barbas, monjas de tocas
blancas; y arriba, el Cristo exangüe inclina la
cabeza en actitud de perdón, de santo é inmerecido perdón.
Atisba, atisba, buen viajero metropolitano,
trashumante observador de pequeñeces; esta
salida del templo es un espectáculo curioso: la
viejecilla devota; los haraposos fanáticos, la
creyente alucinada, la turba de vanidosas que
van á la iglesia con el idéntico profano orgullo
con que asisten á los salones, para exhibir sus
joyas y su hermosura; la multitud de fieles que,
más por costumbre rancia que por devoción y
convicción, se arrodilla ante los cubiertos altares, son un fragmento de humanidad que, aquí
en los templos, busca consuelo y bálsamo para
los pesares de la vida.
¿Encuentran lo que buscan? Muchas almas si
que lo encuentran; hay pechos que de aquí sa,.
len empapados de fe y de confianza.

Otros hay que no; una brisna de duda, un átomo de análisis, una gota de escepticismo, envenenan su piedad, entorpecen su plegaria, ahogan en llanto su esperanza.
Y mientras estas grandes y secretas cosas suceden en los espíritus, el cielo de abril, emblanquecido y sonriente, deja caer sus claridades
sobre las viejas fachadas de las iglesias, donde
charlan y vuelan las golondrinas. Y las profundidades del azul sereno se preparan á emperlarse con las primeras estrellas ..... .
LUIS G .. URBINA.

00

El idilio de los Cóndores
(De "Alma América··¡

Como si fuese en pedestal de plata,
en un témpano enorme, en cuya frente
se desespera el Sol, un grupo alado
hulle, sobre la abrupta escalinata
de los Andes.
El cóndor, que se siente
junto de su hembra, una ala enamorado
tiende sobre ella en forma de abanico,
la oprime con vigor á su costado
y en el trémulo moffo húndela el pico.
¡Es el amor!
.
El viento se desata
cual se desata un lazo. Nubarrones
pasan en fugitivos escuadrones,
como una fabulosa cabalgata ....
El señor de los Andes, que fulmina
su mirada de cólera hasta el hondo
valle que hay á sus plantas, adivina
la tempestad que se insinúa: inclina
la sefforil cabeza; y, en redondo,
veinte leguas domina
de tierras desdobladas en el fondo .. . .
Y el cóndor ve los campos, que parecen
telas tijereteadas por los ríos;
y las llanuras, á sus ojos, crecen
cubiertas de pintados sembradíos:
la caffada .... el cafeto . . .. Allá una ruina;
más allá, un humo de ondulante sombra;
á veces, el perfil de una colina,
que en la tierra aplanada se adivina
como un zurcido en opulenta alfombra . . ..
Y el cóndor va arrastrando la mirada
hacia el atrevimiento de su cumbre;
la selva Je parece muchedumbre
que va, de una quebrada á otra quebrada,
en escalonamiento portentoso,
en el que todo monte es una grada
y todo abismo un salto de coloso.
Luego, ya no ve selva. La pelada
roca, musculatura en carne viva,
se contrae en un ímpetu nervioso;
lánzase á la altitud en superpuestas
arrugas cual de frente pensativa,
hasta turbar, con el fragor vidrioso
que se estremece en la plateadas crestas,
el mudo terciopelo del reposo . . ..
¡Ah! y el cóndor miró como en un sueño,
que, desde allá, desde el rastrero llano,
se desprendió la audacia de un empeño
á sojuzgar las cúspides. No en vano
hasta la cumbre sola
en que el cóndor está, férrea serpiente
fué arrastrándose, en circulo ascendente,
como queriendo ensortijar su cola.
¡El tren!. ... En donde el pájaro salvaje
imperó sin rival, ya el tren impera.
El, soberbio, sacude su plumaje:
invita á su amorosa compañera;
y rompe el vuelo; entonces, de soslayo,
lanza al tren su mirada, á la manera
de un nubarrón que descargase un rayo . ...
¡Un rayo! Otro después ....
Y nube obscura
rodeó el picacho y ensayó un estruendo.
¡Qué lobreguez en derredor!
La pura
Jímpidez de la nieve iba saliendo
de esa nube, cual de una sepultura;
porque esa nube, en derredor, sombría,
cubrió la tierra y se ensanchó en la alr.ura;
sólo el picacho, en la mitad, se erguía.
El cóndor y la hembra en sus amores,
rasgaron el azul viendo á sus plantas
la tempestad, que envuelta en resplandores,
tiene el delirio de las iras santas;
y escucharon del trueno el estampido,
mientras cala el agua en los regazos
de las profundas selvas, con el ruido
de una cristalería hecha pedazos ....
Y se amaron así: sobre los vientos
suspendidos los dos. ¡Eran dos vidas
y una palpitación; ó dos alientos
y un ósculo de amor! Las dos figuras
simulaban dos breves carabelas
pero, al batir las alas confundidas,
¡destacábase el grupo en las alturas
como una embarcación de cuatro velas!
JOSE SANTOS

EL MUNDO ILUSTRADO

LA CARICIA YLA EDUCACION
La mayorí11. de las gentes no se dan suficiente
cuenta de la influencia que la caricia, las expansiones del afecto y las manifestaciones de la
ternura y de la simpatía pueden tener en la
educación de las gentes en general, y de los nilíos en particular.
Hase creído y profesado, durante muchos
siglos, que los grandes medios de la educación
eran la palmeta. y la disciplina; que ''la letra
entraba con sangre," y que nada había de mejor para encarrilar al hombre desde la infancia
en el sendero de la virtud, de la honradez y del
deber, como mantener sobre su cabeza suspendida de un cabelJo la espada de Damocles, á
reserva de dejarla caer sobre el cráneo de cuando en cuando.
El sistema hizo sus pruebas y resultaron desastrosas; es claro que bajo la influencia de los
medios de rigor, el hombre acababa, y no siempre, por plegarse al yugo, por inclinar la frente,
por docilitarse á la disciplina y por someterse á
las reglas estrictas, austeras é inflexibles de lo
que entonces se llamaba la buena conducta.
Pero había un lado de la cuestión que los pedagogos y los padres de familia de aquellas épocas no habían examinado con detenimiento.
Ese sistema educativo solía, sin duda, ser eficaz para hacer adoptar al niffo y al hombre una
actir,ud correcta y una exterioridad presentable, en tanto, al menos, que se sentía bajo el
amago del castigo y bajo la presión del dómine
ó del severo padre de familia.
Pero ¿qué género de sentimientos, de tendencias, de aspiraciones, desenvolvía en el corazón de la niiiez ese método sistemáticamente
represivo de todos los ímpetus naturales y de
todas las expansiones peculiares de la nifiez y
de la adolescencia? Pues la experiencia ha demostrado que, si la actitud exterior, que si la
conducta ostensible y aparente, que si el "coram vobis" eran, y lo repetimos, no siempre, lo
que se creía ser correcto y ser debido, en cambio, en el fondo del espírir,u y del corazón hervía un volcán de anhelos reprimidos, de tendencias maniatadas, de aspiraciones sin horizonte y sin espacio, prontas, como los fuegos
interiores del volcán, á hacer explosión no bien
la compresión exterior cesaba ó se mitigaba.
Aquellos nifios nutridos con yesca, aquellos
espíritus enclaustrados dentro del esoterismo,

aquellos corazones enjaulados como las :fieras,
no bien sentian alrededor suyo cesar la vigilancia incesante y la represión insaciable, como
aves á las que se abre la puerta de la jaula se
lanzaban inexpert-0s, impetuosos, ávidos é insaciables al disfrute ae todos los goces, á la saciedad de todos los placeres, á la rebelión contra todos los yugos, á la anarquía, en fin, intelectual, material y moral, y niños modelo de
docilidad y de corrección, solían llegará ser
hombres modelo también de inexperiencia, de
corrupción y de vicio.
A seres así educados, á quienes jamás se quitaban las andaderas para que ensayaran la
fuerza y la agilidad desusmiembros, á quienes
se les vedaba investigaré inquirir, porque les
estaba prohibido interrogar, á quienes se les
impedía el contacto con los hombres y con las
cosas tales como ellos y ellas son, única manera
de conocerlos y de manejarlos, no dejaban jamás de ser nii'ios. Inexpertos, á la vez que sedientos, ni podía con:fiárseles la administración
de su patrimonio, ni podía dejárseles fundar y
gobernar un hogar, ni podía entregárseles el
gobierno de la cosa pública sin el temor y la
aprensión, tantas veces realizada, de que no
fueran capaces, ni competentes, ni hábiles ni
rectos para desempeíiar las funciones fundamentales de la vida humana.
Largo tiempo tardó la educación en orientarse hacia nuevos rumbos, y en encarrilarse en
más llanos y más accesibles senderos. Pero al
fin. á esa emancipación, como á todas, Je llegó
su hora, y hoy la educación de la niñez se hace
cada día en más vasta escala y con mayores perfeccionamientos, dentro de la dulzura y de la
libertad.
De las escuelas y de muchos hogares han desaparecido por ministerio de la ley, como por
los progresos del buen sentido público, todos
los instrumentos de tortura todos los procedimientos inquisitoriales, todos los medios de
opresión. A la disciplina ha substituido la caricia; á la claustración,la atmósfera libre y pura;
á la obscuridad, la luz, y á la severidad, el
amor.
Hoy nos preocupamos, no tanto de que el niffo parezca bueno, cuanto de que llegue á. serlo
en realidad; no le pedimos la máscara ni el disfraz de la virtud, sino el sentimiento y la convicción de la virtud. Sabemos que está destinado á la lucha, que tiene que medirse cuerpo á
cuerpo con el error que lo acecha para extraviarlo, con el vicio que le tiende redes para esclavizarlo, con la naturaleza indómita y rebelde

que resiste á sus esfuerzos y se opone á sus pr0gresos, y con el hombre mismo que se le atraviesa al paso para disputarle el pan que lo alimenta, el saber que lo enaltece y la gloria que
lo dignifica.
Contra todos esos peligros lo dotamos de fuerzas, de energías, de actividades físicas, intelectuales y morales, que le permitan forjarse ideales nobles, batallar por alcanzarlos y descabezar
las hidras que se encuentran á su paso.
~ara llegar á tod9 esto; para que estas aspiraciones y estos impulsos no sean tan sólo aparentes y ficticios, sino reales y positivos; para
que la virtud no sea un deber penoso, sino un
P!acer puro y noble; para que el trabajo no revista el carácter de una faena fatigosa y odiosa, sino que sea un goce y un placer intensos;
para que la lucha no sea una constante amargura y un dolor perenne, sino una ostentación
de virilidad y de poder personales es fuerza
educar al niño dentro del trabajo, dentro de la
ciencia1 dentro de la lucha, dentro de la libertad, y aejarle ver patentes y hacerle perceptibles los horrores del vicio y las ignominias de
la degradación.
La educación moderna ha encontrado ya su
camino de Damasco; nada alcanza el hombre
ni nada puede si no lo ensaya, si no lo intenta,
si no lo ejercita y si no lo conoce; la frase de
Goethe moribundo: "luz, más luz," es en la
actualidad su lema; y fundiendo el clamor del
gran poeta alemán con los hábitos tradicionales de la vieja Esparta y con las más puras sugestiones de la moral moderna, la educación
contemporánea da al hombre la suprema trinidad de su fuerza y de su grandeza: el brazo que
trabaja, la inteligencia que investiga y el corazón que guía y orienta.
Y todo esto, tan grande, tan noble y tan difícil, se consigue, no con grillos ni con esposas,
no con silicios ni con disciplinas, sino con sonrisas, con caricias, con besos en las frentes é
inspirando al niño la convicción de que el amor
que á él lo redime, le permitirá á él redimir á
los demás.
La caricia, pues, y no el azote, es el supremo
elemento de la educación de la humanidad.

......,.,,.,,.,,.,...,..,.,...,..,..........,........,,t,,t,,t,...,.,...........,...,.,.........,..........,...,.,.........,..,.,............,..,.,......,.,......,.,......,t,,t,,t,,.,......,.,......,.,.........,.,,.,...,.,,..,.,......,.,.....,........,,.,.....,...,.,,........,.,,., .•,,.,.•..•.,.,,.,......
L a Bat alla de Miah uatlá n

CHOCA"NO

Madrid.

OUADBO onuromo AL SB. GBU.. DÍJ.Z l'OB EL ARTISTA F. DE P. MENDOZA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL :MUNDO ILUSTRADO

PAX ANIMAE

y han corrido en todas fugas por los flancos
montañosos, y á los bordes de barrancos
infinitos, sobre enormes tedios blancos.

¿Que te enseñe á acompañar mi pensamiento
en silencio, sin dejarte ni un momento
entregada al tuyo, sola y sin aliento?

y han bajado hasta los antros más obscuros,
de pavores en el fondo y en los muros
-semejanza del infierno, por impuros. -

No, á fe mla, mi serena y dulce amiga,
que bien pronto rendirla la fatiga
tu -cal'eza, que el buen Dios siempre bendiga •...

Y han subido hasta las cumbres más vetustas,
de serena soledad y auras adustas
-cercanlas de los cielos, por augustas-

Y mejor entre tus manos-azucenas
delicadas-el consuelo hallen las penas
de mis sueños •... ¡Si tus manos son tan buenas ... I

Y viajaron, y viajaron .•.. La barquilla
de la prora silenciosa y de la quilla
de armonla, los condujo á tanta orilla ....

Y ellos han atravesado los desiertos
dolorosos, y los páramos cubiertos
de odio y monstruos, humo y ruinas, sangre y muertos.

Las mil alas formidables de las rojas
tempestades, ¡cuántas veces, como hojas,
los llevaron en un vuelo de congojas .... !

Cuá¿tas veces encontráronlos las densas
majestades de las noches, sus vergüenzas
sollozando en penitencias muy intensas ....
Y viajaron, y viajaron . . . Ya con fieras
armaduras deslumbrantes, y maneras
arrogantes, romancescas y guerreras,

LOS SEROREi SECRETARIOS DE INSTRUCCIÓN, GOBERNACIÓN, HACIENDA,
COMUNICACIONES, J1JSTJCIA 1 Y SUBSECRETARIO DE FOMENTO,
SALIENDO DE PALACIO.

1B IL

~ 1]J) IB ~ 1Bs ~ Il IL

Fellcltnc;lone&amp; ni Sr. Gen l. Dín~.

bien llevando la fe noble del marino,
ó la angustia y el bordón del peregrino,
ó el corcel y la alegria del beduino . . . . ..

En este año, como en los anteriores, se han verificado con la solemnidad
de costumbre las felicitaciones al señor Presidente de la República, con
motho del glorioso aniversario del 2 de Abril de 1867.

Y están tristes y cansados .... Y los llenas
de perfume, si mi frente en tus serenas
manos queda .... ¡Si tus manos son tan buenas ....
Acarlciame .... y no pienses ... Y que siga
reclinada en mi dolor y mi fatiga
tu cabeza, ¡que el buen Dios siempre bendiga .. !
ROBERTO ARGUELLES BRINGAS.

LOS JIIIEMBROS DEL PARTIDO NACIONALISTA, EN PALACIO.

OAXACA.-ARCO DE LOS FERROCARRII.ES, LEVANTADO EN CELEBRACIÓN DEL CENTENARIO DE JUÁREZ.

Fotografía de Felipe Torres.)

Ef ejército fué el primero que entró á
cumplir tan patriótica misión. Iba al frente de
buen núcleo de militares el señor General Don
Manuel González Cosío, Ministro de la Guerra,
quien en sentidas y cortas frases, recordó la fecha que se conmemoraba y fehcitó al Primer
Magistrado por aquella brillante página de Slil
vida militar. El señor Presidente contestó con
palabras inspiradas en altos ideales, diciendo
"que no se debe repetir un derroche de sangre
como aquél sino para salir de una situación
insostenible ó para alcanzar un triunfo decisivo."
El Poder Legislativo entró, act.-0 continuo, á
cumplimentar al señor General Diaz. El señor
Lic. Dondé, como presidente de la comisión del
Sena.do, dijo breves palabras alusivas al acto, y
que merecieron una corta y cortés contestación
del héroe de la jornada.
Después de haber cumplimentado en igual
forma al Sr. Presidente los empleados de las
Secretarias de Estado, y los del Gobierno del
Distrito Federal, entraron los miembros del
Partido Nacionalista, presididos por el Sr. Coronel Tovar. A nombre de ellos hizo uso de la
palabra el Sr. Juan A. 11Iateos, pronunciando
un discurso en que describió á grandes rasgos lo que fué la toma de Puebla.
El señor General Díaz, muy conmovido, expresó en una breve respuesta su mucho agradecimiento.
Entre los miembros del Partido Nacionalista
fué un anciano inválido, á quien saludó con
afecto el Sr. Presidente. Llámase Luis Parada,
y concurrió á la acción del 2 de Abril como cabo del primer batallón de infantería.
Terminada la recepción por el Sr. Genl. Díaz
de varias comisiones de los diferentes organis-

MIEMBROS DE DISTINTAS COMISIONES, EN PALACIO.

mos del país, incluso la de la "Sociedad Fraternal Oaxaqueña," tuvo lugar una ceremonia
nueva este año, y que consistió en la entrega
que hizo el pintor D. Francisco de P. Mendoza, al sefior:Presidente, de un cuadro representando la batalla de Miahuatlán en los momentos en que la victoria se inclinaba del lado de
la República.
Dicha célebre batalla, cuyos detalles no hemos ahora de narrar, está bien tratada en el
lienzo á que nos referimos. El Sr. General Díaz,
á caballo, avanza valientemente, con su Estado
Mayor y con un regimiento de lanceros de
Puebla, recibiendo el fuego del enemigo. Este
grupo llega ya á las lomas del Yolveo. Parte
del escuadrón citado cruza el río que desciende de Miahuatlán, y en segundo término avanzan las infanterías de González y Espinosa, en
líneas de tiradores, procedentes del cerro de los
Nogales, hasta ir a mezclarse con las de· Oronoz, á cuya retaguardia carga con estrépito la
caballería de Ramos. Nubes de pólvora envuelven el campo, viéndose los úniformes de los
zuavos que luchan y mueren.
El detalle de la disputa de dos piezas de artillería resulta internsante, y el colorido del
cuadro denota maestría, teniendo aquél por
horizonte los cerros de Tamazulapan y del
Portillo de la Chila, que parecen unidos, pues
los caminos se distinguen con cierta vaguedad.
El señor General Díaz recibió el cuadro con
verdaderas muestras de agrado, felicitando á
su autor por lo exacto en la reproducción del
suceso con todos sus detalles.
El grabado que damos de él á nuestros lecto•
res en otro lugar, les hará comprender lo justo
del concepto que nos ha merecido.

EL PUEBLO ESPERANDO LA SALID.A DEL SdOR GENERAL DÍAZ, PARA ACLAMARLO.

�:EL MUNDO ILúST!tADO

EL MUNDO ILUSTRADO

O]OS ANTIGUOS .

Todas las autoridades acudieron desde los primeros momentos al Jugar de la catástrofe, para
dictar las medidas necesarias. El señor Inspector de la cuarta Demarcación dió orden de que
fueran detenidos los socios de la casa, señores
Santiago Arecheder, Gustavo Arnaud y Emilio
Mayrand, [pues los verdaderos duellos están en
camino á Francia,] á fin de iniciar la averiguación respectiva.
Se dijo que la casa incendiada está aS(lgurada
en tres compañías, ignorándose en qué cantidad. Las pérdidas son totales; pues lo que se
logró salvar y que está amontonado allí e::i el
suelo dela plaza, representa un valor insignificante.
Todos los balcones del Palacio Xacional se
llenaron de gente á la hora del incendio, asomándose á ellos los muchos empleados que
prestan sus servicios en las diferentes oficinas.
El Sr. General Diaz permaneció también asomado al balcón de la Presidencia un corto tiempo.
No hubo que lamentar desgracias personales.
Sólo sufrió una lesión en la mano izquierda el
segundo jefe del Cuerpo de Boro beros, al pretender subir á uno de los departamentos interiores para combatir el fuego. Creyóse en los momentos del derrumbe que el gendarme 341 había sufrido heridas, pues se le vió salir del portal todo cubierto de polvo y como si hubiesen caldo sobre él algunos escombros. Afortunadamente no le pasó nada; sólo tuvo el sust.o
consiguiente.
Ilasta la madrugada continuaron los bomberos refrescando los tabiques y paredes medianeras, para evitar cualquier evento.

OCEANIDA
En las selvas de Ovidio, las hamadriadas
En la corteza arbórea como diluidas, .
Ascienden por los troncos y en las .floridas
Frondas, la luz esparcen de sus miradas.
Y en fabulosos mares pasan ceñidas
Por tritones de barbas caracoleadas,
Las sirenas azules de oro caudad~s
Y de ojos glaucos como las oceamdas.
Al mirar los sinoples que en los sulfatos
De sus ojos de esfinge queman los gatos,
En un sueño de ajenjo, los luminares
Añoro en las superbas cabezas blondas.
Y en delfin me convierto para esos mares
Y en un alado trino para esas frondas.
~iempre bellas, \u.cientes
Violetas nibelungas. las genbhc1as
Tintas de vuestro esmalte, surcan. las sendas
Del Olimpo germano: frentes patncIas
Os llevan en las diosas de sus leyendas.
Luis de Baviera busca vuestras caricias
En las ondas azules, para él tremendas,
Y en las virgenes rubias lució propicias
A los reyes barbáricos bajo las tiendas.
Dicen vuestro prestigio los horizontes,
Los celestes espacios, lejos, los montes:
Tan inmunes al tiempo como á las Parcas,

.ASPECTO DEL INCENDIO MEDIA HORA .ANTES DEL DERRUMBE.

..

Siempre bellas, lucientes, vagas y tercas,
Lo mismo os resucitan las tardes zarcas
Que el tesoro escondido de las albercas •
Son como un viejo vino.
Cálidas noches árabes, ensoñadoras
En la sombra corvina de su capuz;
Diamantes que cua¡·aron las reinas moras
Con las gotas del c aro sol andaluz.

JUDAS

Idos ojos lejanos de Noemi, auroras
Que los jardines biblicos llenan de luz;
Ojos de Ruth y Sara, las segadoras ... .
Ojos de Magdalena junto á la cruz ... .

[Para El Mundo Ilustrado.]

Me embriagan vuestras hondas lumbres eximias:
Como las uvas negras en las vendimias
No sé qué vino ardiente filtran en mi:
son como un viejo vino del suelo hebraico
Que en un carquesio. insigne-marfil a.rcaico.Me escancian Sulam1ta, Ruth y Noem1.
RAFAEL LOPEZ.

❖

El Incendio de "La Valenciana"

INTERIOR DE LOS ALMACENES.

OTRA VISXA DEL INTERIOR DE LOS ALMACENES.

Ilace seis aí'ios, en la noche del 27 de septiembre de 19001 sufrió también un voraz incendio
el cajón de ropa "La Valenciana," que en la
tarde del día 4 del corriente ha sido de nuevo
víctima de tan horrible desgracia.
Sin que se pueda precisar con toda exactitud
la causa de la catástrofe á las horas de escribir
estas líneas, el caso es que estalló de pronto; á
las tres y media, y cuando estaban todos los
empleados en sus labores, et?p~zó el incendio
por el piso bajo del establec1m1ento, quemándose los muebles, que fueron como combustible
para la gran hoguera que después habla de
servir para que se convirtiera en ruinas el conocido y acreditado cajón de ropa.
Los primeros auxilios los dió el Comandante
de Policía Sr. Fernando Elzaurdia, que pasaba
por allí para recibir órdenes en la Comandancia de Policía, y quien al oir la voz de alarma,
se apresuró á prestar su ayuda en lo que fuera
necesario. También accidentalmente pasaban
unos empleados de "Sorpresa y Primavera," y
ptocedieron á ayudar á los dependtentes de la
casa incendiada.
La llegada de los bomberos no se hizo esperar. A. pesar de esto, el fuego era ya imponente y amenazaba invadir las casas medianeras,
por lo cual tuvieron que entrar aquéllos por la
número 13, en la que habita D. Félix Cuevas,
derrumbando tabiques, para que las llamas no
tuvieran nada en que hacer presa.
En tanto, el edificio era un completo volcán
y temerario hubiese sido meterse allí. La muchedumbre llenaba por completo la plaza dela
Constitución; numerosos soldados procuraban
evitar que se acercara la gente al edificio
que ardía, pues de un momento á otro era inevitable la caída de la fachada, como en efecto
sucedió á las cinco y treinta minutos, quedando únicamente en pie los muros y col uro.nas que
forman el portal, y algunos pies firmes del piso
bajo.
La cristalería contigua, propiedad del señor
Dupont, sufrió algunas pérdidas de consideración. En la parte superior de esta cristalería se
encuentra el archivo de la sociedad "Leopoldo
Río de la Loza," y precisamente junto al cajón
incendiado, de modo que quizás ile hubieran
quemado documentos valiosísimos, á no ser por
la actividad del Secretario de la expresada asociación, que con verdadero riesgo los salvó de
una pérdida segura.

•

Es la noche plácida.
La luz de la luna clarea por entre el follaje
del silencioso huerto de los Olivos.
Jesús, postrado de hinojQs, ora místicamente.
De pronto el bosque se enrojece, y, á lo lejos,
trémulas teas encendidas se acercan lentamente.
La soldadesca camina haciendo brillar las
puntas afiladas de las lanzas y la redondez maciza de los cascos.
Judas se adelanta con paso seguro y besa á
Jesús en la mejilla.
Después del beso de paz, los centuriones
aprehenden á Jesús y le conducen á presencia
de Pilatos.
Judas corre al templo y recibe de manos del
príncipe de los sacerdotes treinta monedas de
plata: es el precio nefando de su traición.
Clamorea el pueblo en lontananza; Pilatos se
lava las manos y envía á Jesús á presencia de
Herodes; en tanto Judas huye; dentro de su
pecho, cual áspides ocultos, se agitan los remordimientos; quiere devolver los treinta dineros, mas ya es tarde; Jesús fué exhibido como
rey de burlas á la multitud desordenada y será
crucificado.
Judas, con el cabello rojizo revuelto, la boca
seca, las manos crispadas, sale por las puertas
de la ciudad; intenta arrojar las monedas, pero
la bolsa se adhiere fuerte y rebelde entre sus
dedos; huye, huye como un condenado perseguido por legión demoniaca¡ atraviesa el campo; las aves de rapiña, negras y chirriadoras,
le siguen obstinadas; el lobo aúlla en el cubil;
las fieras rugen en sus cuevas; densas nubes
plomizas obscurecen el cielo; el camino se estrecha y las rocas calvas presentan aquí y allá
árboles escuetos sin sombras ni susurros, sin
pájaros ni frutos; Judas, jadeante, horrible en
su desesperación, cae sobre la pelada roca, dejando oir en su calda el sonido metálico ae las
treinta monedas que le acusan del crimen de
traición y le obligan á proseguir su marcha,
mientras allá en Jerusalén humean las teas
fulgurosas de la plebe vociferadora ..... .
Al borde del abismo arraiga, medrosa y desgarbada, estéril higuera, punto de rnposo de
les aves rapaces que bajan á la llanura á hartarse con los desperdicios de las fieras; y allí,
entre sus débiles ramas, Judas piensa en el
suicidio, pone el cordón, corredizo y fuerte, al
cuello criminal, se inclina, y allá por cima del
vacío. poblado de graznidos tétricos y de sombras fúnebres, se balancea, rígido y miserable,
el cuerpo del apóstol maldito .... . .
En tanto el pueblo grita en casa de Pilatos:
•'¡Cruciflquenlo! ¡Crucifiquenlo!"
ÜAYET.ANO RODRÍGUEZ BELTRÁN.

EL INCENDIO DE "LA V.A.LENCIAN.A."-RUIN.AS DE LOS PISOS SUPERIORES.

�EL MUNDO ILUSTRADO
todos. La "alternancia" era el trato fino, la.
entrada libre en toda.s partes, el vivir mano á
mano con los seliores y entender de letra y entrar en el teatro, aunque no se tuviera dinero,
lo cual no tenía que ver con la gana de ilustrarse y divertirse. La "alternancia" era no excluir
de todos los sitios amenos, y calientes y agrada·
bles al hombre cubierto de andrajos, sólo por
los andrajos. Ya que por lo visto iba por Jo Jar~o lo de que todos fuéramos iguales tocante al
'cumquibus," ósea los cuartos, la moneda, y pudiera cada quisque vestir con decencia y con
ropa estrenada en su cuerpo; ya que no había
bastante dinero para que á todos les tocase algo .... ¿por qué no se establecía la igualdad y la
fraternidad en todo lo demás, en lo que podía
hacerse sin gastos, como era el llamarse ricos y
pobres de tú, y convidarse á una copa, y ense!'iar cada cual lo que supiera á los pobres, y saludarlos con el sombrero, y dejarles sentarsé
junto al fuego, y pisar alfombras, y ser diputados y obispos, y en fin, darse la gran vida sin
ofender, y hasta lavándose la cara á veces, si
los otros tenían ciertos escrúpulos? Eso era la
"alternancia;" eso había creído él que era el
cristianismo y la democracia, y eso debía ser el
socialismo .... como ello mismo lo decía: socialismo .... cosa de sociedad, de trato, de juntarse .... "alternancia."

*

_..... - f

**música á escape, hecho
Salió del kiosco de la
una sopa, echando chispas contra el Fundador
de la "alternancia" y contra su Padre, y se metió en la población en busca de mejor albergue.
Pero todo estaba cerrado. A Jo menos, cerrado
para él. Pasó junto á un café: no osó entrar.
Aquello era público, pero á Chiripa le echarían
los mozos en cuanto advirtiesen que iba tan sucio, tan harapiento que daba lástima, y que no
iba á hacer el menor gasto. A un mozo de cordel en activo le dejarían entrar, pero á él, que
estaba reducido á la categoría de pordiosero ... .
honorario, porque no pedía limosna, aunque el
"uniforme" era de eso, á él le echarían poco
menos que á palos. Lo sabia por experiencia... .
Pasó junto al Gobierno de provincia, donde estaba la "prevención." Aquí me admitirían si
estuviera borracho, pero en mi sano juicio y sin
alguna fechoría, de ningún modo. No sabía
Chiripa qué era todo lo demás que había en
aquel caserón tan grande; para él todo era pre•

- ·--1

r· . .·r-;

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'

La Convers.i on de Chiripa
Llovía á cántaros, y un viento furioso, que
Chiripa no sabía que se llamaba el Austro, barría el mundo, implacable; despojaba de transeúntes las calles como unacarga de caballería,
y torciendo los chorros que caían de las nubes,
los convertía en látigos que azotaban oblicuos.
Ni en los porches ni en los portales valía guarecerse, porque el viento el agua los invadían;
cada muchuelo se iba _su olivo; se cerraban
puertas'con estrépito; poco á poco se apagaban
los ruidos de la ciudad industriosa, y los elementos desencadenados campaban por sus respetos, como ejército que hubiera tomado la plaza por asalto. Chiripa, á quien había sorprendido la tormenta en el Gran Parque, tendido
en un banco de madera, se había refugiado primero bajo la copa de un castaño de Indias, y
en efecto, se habla mojado ya las dos veces de
que habla el refrán; después había subido á la
plataforma del kiosco de la música, pero bien
pronto le arrojó de al lí álatigazo limpio el agua
pérfida, 9-ue se agachaba para azotarle de lado,
con las fnas punzadas de sus culebras cristalinas.
Parecía besarle con lascivia la carne pálida que
asomaba aquí y allí entre los remiendos del
t raje, que se cala á pedazos. El sombrero, duro
y viejo, de forma de queso, de un color gue ha·
cía dudar si los sombreros podrían tener bilis,
porque de negro había venido á dar en amarillento¡ com'o si padeciese ictericia, semejaba la
fuente de la Alcachofa, rodeado de surtidores;
y en ouanto á los pies, calzados con alpa1·gatas
que parecían de teri·acuota, al levantarse del
suelo tenían apariencias de raíces de árbol, semovie.i:ttes. Si, parecía Chiripa un mísero arbolillo ó arbusto, de cuyas cañas mustias y secas
pendían míseros harapos puestos á .... mojarse,
ó para convertir la planta muerta en espantapájaros. Un espantapájaros que andaba y corría, nuyendo de la intemperie.
Tenia Chiripa cuarenta alios, y tan poco ha•
bía adelantado en su carrera de mozo de cordel,
que la tenia casi abandonada, sin ningún género de derechos pasivos. Por eso andaba tan mal
de fondos, y por eso aquella misma y trágica
maliana le habían echado del infame zaquizamí
en que dormía; porque se habían cansado de
sus escándalos de trasnochador intemperante
que no paga la p"osada en años y más alios.
-Bueno, peor para ellos-se babia dicho Chiripa sin saber lo que decía, y tendiéndose en el
banco del paseo público, donde creyó hacer los

l

huesos duros; hasta que vino á desengañarle la
furia del cielo.
Así como los economistas dicen que la ley del
trabajo es la satisfacción de las necesidades con
el mínimo esfuerzo, Chiripa vagamente pensaba que lo del mínimo esfuerzo era lo principal,
y que á él habían de amoldarse también las necesidades, siendo mínimas. Era muy distraído
y bastante borracho; dormía mucho, y como tenía el estómago estropeado, le dejaba vivir de
ilusiones, de flatos y malos sabores, comida ruin
y fría, y mucho líquido tinto, y blanco si era
aguardiente. Vestía de lo que dejaban otros miserables por inservible, y con el orgullo de esta
parsimonia en los gastos, se creía con derecho
á no echar mano á un baúl sino de Pascuas á
Ramos y cuando una peseta era absolutamente
necesaria.
Un día, viendo pasar una manifestación de
obreros, á cuyo frente marchaba un estandarte
que decía:
"¡Ocho horas de trabajo!''
Chiripa, estremeciéndose, pensó:
-¡Rediós, ocho horas de trabajo; y para eso
tiran bombas! Con ocho horas tengo yo para
toda la temporada de verano, que es la de inás
apuro, por los baliistas.
En llevando dos reales en el bolsillo, Chiripa
no podia con una maleta, ni apenas tenerse derecho.
Pero tenia un valor pasivo, para el hambre y
para el frío, que llegaba á heroico.
Generalmente andaba taciturno, tristón, y
creía1 con cierta vanidad, en su mala estrella,
que el no llamaba así, tan poéticamente, sino
la aporreada .... en fin, una barbaridad.
Su apodo, "Chiripa" (el apellido no lo recordaba; el nombre debía de ser Bernardo, aunque
no lo juraría) lo tenia desde la remota infancia,
sin que él supiera por qué, como no saben los
~erros por qué los llaman N elson, N ey ó Muley;
si él supiera lo que era sarcasmo, por tal tendría su mote, porque sería el hombre menos
chiripeyo del mundo. Ello era que hacía unos
treinta años (todos de hambre y de frío) eran
tres notabilidades callejeras, especie de mosqueteros del hampa, «Pipá,&gt; «Chiripa&gt; y &lt;Pijueta.&gt;
La historia trágica de Pipá ya sabía Chiripa que
había salido en papeles [l], pero la suya no 5ª,l(1)

Véase Pipá, novela del autor.

dría, porque él había sobrevivido á su gloria.
Sus gracias de pillete infantil ya nadie las re·
cordaba; su fama, que era casi disculpa para
sus picardías, había muerto, se había desvanecido, como si los vecinos del pueblo, envejeciendo, se hubieran vueltt&gt; malhumorados y no es·
tuvieran para bromas. Ya él mismo se guardaba de disculpar sus malas obras y su holgazanería como gatadas de pillo célebre, como cosas
de Chiripa.
"¡Bah! el mundo era malo; y si te vi, no me
acuerdo." Veía pasar, ya llenos de canas, á los
señoritos que antaño reían sus travesuras y le
pagaban sus vicios precoces; pero no se acerca·
ba á pedirles ni un perro chico, porque no que·
rían ni reconocerle.
Que estaba solo en la tierra, bien lo sabia él.
A veces se le antojaba que un periódico, ó un
libro viejo y sobado que oía deletrear á un
obrero, hubiera sido para él un buen amigo; pero no sabía leer. No sabía nada. Se arrimaba á
la esquina de la plaza, donde otros perdían el
tiempo fingiendo esperar trabajo, y ola, silencioso, conversaciones más ó menos incoherentes
acerca de po!itica ó de la cuestión social. Nunca daba su opinión, pero la tenía. La principal
era considerar un gran desatino el pedir ocho
horas de trabajo. Prefería, á oirdisparates, que
le leyeran los papeles. Entonces atendía más.
Aquello solía estar mejor hilvanado. Pero ni
siquiera los de las letras de molde daban en el
quid. Todos se quejaban de que se ganaba poco; todos decían que el jornal no bastaba para
las necesidades ...... Había exageración: ¡si fueran como él, que vivía casi de nada! Oh, si él
trabajara aquellas ocho horas que los demás
pedían como mínimum (él no pensaba mínimum
por supuesto), se tendría por millonario con lo
que entonces ganaría. "Todo se volvía pedir
instrumentos de trabajo, tierra, máquinas, capital. . . .. . .. para trabajar. ¡Rediós con lamanía!" Otra cosa les faltaba á los pobres que nadie echaba de menos: consideración, respeto,
lo que Chiripa, con una palabra que hab1a inventado él para sus meditaciones de filósofo de
cordel, llamaba "alternancia. " ¿Qué era la "alternancia?" Pues nada, lo que había predicado
Cristo, segú.n había oído algunas veces; aquel
Cristo á quién él sólo conocía, no para servirle,
sino para llenarle de injurias, sin mala intención por supuesto, sin pensar en El; por hablar
como hablaban los demás, y blasfemar como-

•

vención; cosas para "prender," ó echar multas,
ó tallar á los chicos y llevarlos á la guerra. Pasó junto á la Universidad, en cuyo claustro se
paseaban, mientras pasaba la tormenta, algunos magistrados que no tenían que hacer en la
Audiencia. No se le ocurrió entrar allí. El no
sabía leer siquiera, y allí dentro todos eran sabios. También le echarían los porteros. Pasó
junto á la Audiencia .... pero no era hora de oir
á los testigos falsos, única misión decorosa que
Chiripa podría llevar allí, pues la de "acusado"
no lo era. Como testigo falso, sin darse cuenta
de su delito, había jurado allí varias veces decir la verdad; y en efecto, siempre había dicho
la verdad .. .. de Jo que le habían mandado decir. Vagamente se daba cuenta de que aquello
estaba mal hecho, pero ¡era por unos motivos
tan complicados! Además, cuando señoritos como el abogado, y el escribano, y el procurador
y el ricacho le venían á pedir su testimonio, no
sería la cosa tan mala; pues en todo el pueblo
pasaban por caballeros los que le mandaban declarar lo que, después de todo, sería cierto cuando ellos le decían.
Pasó junto á la Biblioteca. También era pública, pero no para los pobres de solemnidad,
como él lo parecía. El instinto le decía que de
aquel salón tan caliente, gracia-s á dos chimeneas que se veían desde la calle, le echarían
también. Temerían que fuese á robar libros.
Pasó por el Banco, por el cuartel, por el teatro, por el hospital. ... todo lo mismo, para él
cerrado. En todas partes había hombres congorra de galones, para eso, para no dejar entrar á
los Chiripas.
En las tiendas podía entrar . . .. á condición de
salir inmediatamente, en cuanto se averiguaba
que no tenía que comprar cosa alguna, y eso
que todas le faltaban. En las tabernas, algo por
el estilo. ¡Ni en las tabernas había para él "alternancia!"
Y, á todo esto, el cielo desplomándose en chubascos, y él temblando de frío .... calado hasta
los huesos .... Sólo Chiripa corría por las calles,
como perseguido por el agua y el viento.
Llegó junto á una iglesia. Estaba abierta.
Entró, anduvo hasta el altar mayor sin que nadie le dijera nada. Un sacristán ó cosa así cruzó á su lado la nave y le miró sin extraliar su
presencia, sin recelo, como á uno de tantos fiel~s. AJ)í .cerca, junto al púlpito de la Epístola,
v1ó Chmpa «otro» pordiosero, de rodillas, abis-

mado en la oración; era un viejo de barba blanca que suspiraba y tosía mucho. El templo resonaba con los chasquidos de la tos; cosa triste,
molesta, que debía importunar á los demás
devotos esparcidos por naves y capillas; pero
nadíe protestaba, nadie paraba mientes en
aquello.
Comparada con la calle, la iglesia estaba templada. Chiripa empezó á sentirse menos mal.
Entró en una capilla y se sentó en un banco.
Olía bien. «Era incienso, ó cera ó todo junto y
más; olía á recuerdos de chico.&gt; El chisporroteo de las velas tenía algo de hogar; los santos
quietos, tranquilos, que le miraban con dulzura, le eran simpáticos. Un obispo con un sombrero de pastor en la mano, parecía saludarle
diciendo:
-¡Bien venido, Chiripa!
El, en justo pago, intentó santiguarse, pero
no supo.
No sabía nada. Cuando la oscuridad de la capilla se fué aclarando á sus ojos, ya acostumbrados á la penumbra, distinguió el grupo de
mujeres que en un rincón arrodilladas, forma•
ban corro junto á un confesionario. De vez en
cuando un bulto negro se separaba del grupo y
se acercaba al armatoste, del cual se apartaba
otro bulto semejante.
-Ahí dentro habrá un "carca"-pensó Chiripa, sin ánimo de ofender al clero. creyendo sinceramente que "carca" valía tanto como sacerdote.
Le iba gustando aquello. "Pero ¡qué paciencia necesitaba aquel selior para aguantar tanto tiempo dentro del armario! ¿Cuánto cobraría por aquello? Por de pronto, nada. Las beatas se iban sin pagar."
"Y nada. A él no le echaban de allí." Cuando la capilla fué quedando más despejada, pues
las beatas que despachaban, á poco salian, Chiripa notó que las que aún quedaban, se fijaban
en su presencia.
-¿Si estaré faltando?, pensó; y por si acaso,
se puso de rodillas. El ruido que hizo sobre la
tarima llamó la atención del confesor, que aso·
mó la cabeza por la portezuela que tenia delan·
te y miró con atención á Chiripa.
"¿Iría á echarle?" Nada de eso. En cuanto
el cura despachó á la penitente que tenia al
otro lado del ventanillo con celosías, se asomó
otra vez á la portezuela y con la mano hizo seña
á Chiripa.

�EL MYNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
Cuando ya se creían fuera de las minas-t-Odas
las víctimas de esta terrible catástrofe se han
encontrado en las galerías trece min~ros que
habían estado alimentándose de carne de caballo putrefacta.
De todas partes del mundo han llegado socorros para las Yictimas. La colonia francesa de
Méx!co ba mandado ya las primeras remesas
de drnero, producto de la subscripción que abrió
Y que se espera dé los mejores resultados.

00
Las Fiestas del Centenario en Tampieo

T.AMPICO.-EL BOTE "EOLO" QUE JUGÓ LA PRIMER
REGATA EN EL RÍO PANUCO.

Con el mayor entusiasmo se celebraron en
Tampico las fiestas del centenario de Juárez.
Pero lo que verdaderamente constituyó el número de_ más atractivo, fué el de las regatas
q,ue tuvieron lugar en la tarde del día 20 en el
rio Panuco, y en las cuales triunfó el "Nereo"
del Club de Remadores de Tampico, y la falda
del Resguardo marítimo.
El concurso de botes engalanados, y el com-

T.AMPICO.-EL BOTE "NEREO," TRIUNFANTE
EN LAS REGATAS.

LA. CiTÁSTROFE DE COURRIERES.-DEPÓSITO DE CADÁVERES.

- ¿Es á mi?- pensó el exmozo de cordel.
A él era. Se puso colorado, cosa extraordinaria.
- ¡Tiene gracia!-se dijo, pero con gran satisfacción, esponjándose.
Le llamaban á él creyendo que iba á confesarse, y le hacían pasar delante de las señoritas aquellas que estaban formando cola. ¡Cuánto honor para un Chiripa! En la vida le habían
tratado asi.
El cura insistió en su gesto, creyendo que
Chiripa no lo notaba.
- ¿Por qué no?- se dijo el perdis. Por probar
de todo. Aquí no es como en el Ayuntamiento,
donde yo quería que me diesen voto, pa ver lo
que era eso de sufragio1 y resultó que aunque
era para todos, para m1 no era, no sé por qué
tiquismiquis del padrón ó su madre.
Y se levantó, y se fué á arrodillar en el sitio
que dejaba libre la penitente.
-Por ahí, no; por aquí-dijo el sacerdote haciendo arrodillarse á Chiripa delante de sus rodillas.
El miserable sintió una cosa extraña en el pecho y calor en las mejillas, entre vergüenza y
desconocida ternura.
- Hijo mío, rece usted el acto de contrición.
-No lo sé-contestó Chiripá humilde, comprendiendo que allí había que decir la verdad...
verdadera, no como en la Audiencia. Además,
aquello del &lt;hijo mío&gt; le había llegado al alma,
y había que tomar la cosa en serio.
El cura le fué ayudando á recitar el &lt;Señor
mio Jesucristo.&gt;
- ¿Cuánto tiempo hace que no se ha confesado'?
- Pues .... &lt;toa&gt; la vida.
- ¡Cómo!
- Que nunca.
Era un monte virgen de impiedad inconsciente. No tenía más que el bautismo; á la confirmación no había llegado. Nadie se había cuidado de su salvación, y él sólo había atendido,
y mal. á no morirse de hambre.
El cura, varón prudente y piadoso, le fué
guiando y enseñando lo que podía en tan breve
término. Chiripa no resultaba un gran pecador
más que desde el punto de Yista de los pecados
de omisión; fuera de eso, lo peor que tenía eran
unas cuantas borracheras empalmadas, y la picara blasfemia, tan brutal como falta de intención impía. Pero si jamás había confesado
sus culpas, penitencia no le había faltado. Había ayunaao bastante, y el frío, y el agua y la
dureza del santo suelo habían mortificado sus
carnes no poco. En esta parte era recluta disponible para la vida del yermo; t enía cuerpo d~
anacoreta.
Poco á poco el corazón de Chiripa fué tomando parte en aquella conversión que el clérigo
tan en serio y con toda buena fe procuraba. El
corazón se convertía mucho mejor que la cabeza, que era muy dura y no entendía.

El clérigo le hacía repetir protestas de fe, de
adhesión á la Iglesia, y Chiripa lo hacía todo
&lt;le buen grado. Pero quiso el cura algo más,
4.ue él espontáneamente expresara á su modo
lo que sentía, su amor y fidelidad á la religión
en cuyo seno se le albergaba. Entonces Chiripa, después de pensarlo, exclamó como inspiraao:
- ¡Viva "Carlos Séptimo!"
-¡No, hombre; no es eso! .... Xo tanto- dijo
el confesor sonriendo.
-Como á los carcas los llaman clerófobos ....
-¡Tampoco, hombre!. . . .
-Bueno, á los curas ..... .
En fin, aplazando las cuestiones de pura forma y lenguaje, se convino en que Chiripa seguiría las lecciones del nuevo amigo, en aquel templo que había estado
abierto para él cuando
se le cerraban todas las
puertas; alli donde se
había librado de los latigazos del aire y del
agua.
- ¡,Conque te has hecho monago, Chiripa?le decían otros hambrientos, burlándose de
la seriedad con que,
días y días, seguía tomando su conversión el
pobre diablo.
Y Chiripa contestaba:
- Si, no me avergüenzo; me he &lt;pasao&gt; á la
Iglesia, porque allí á lo
menos hay ...... ''alternancia."

La causa, como siempre, fué debida á una
fuerte explosión de &lt;grisú.»
Sólo la mitad de los cadáveres fueron identificados, y nada tenemos que decir sobre escenas
horribles que se desarrollaron entre las familias de los muertos.
El gobierno, desde los primeros momentos,
acudió en auxilio de los necesitados, y personas
ricas, de esas que siempre están para los grandes auxilios, han aportado también sus socorros. Mr. Henry Rotschild cedió la suma de
veinte mil francos.
Entre los muchos hombres que se dedicaron
á extraer los cadáveres, distinguiéronse los mineros westfalianos, los cuales, según las últimas noticias, han sido condecorados por el emperador Guillermo.

T.AMPICO.-EL BOTE "FRANCE," QUE OBTUVO EL
PRIMER PREMIO EN EL CO.MBATE DE FLORES.

'

b_ate de flores que entre ellos tuvo lugar, constituyó un precioso espectáculo por lo vistoso de
las galas que los barcos ostentaban, y por lo caprichoso de los disfraces que llevaron.
El primer premio lo obtuvo el bote «France &gt;
de los señores Borde y Pereda; representaba Jn
gran cisne todo hecho de gardenias, ocupándolo ~as Sras. Obregón de Borde y l\1aur de Prom
Snta. Carmen Laffon y niíias Gloria l\fatienzJ
y María Alonso Castelló.
El segundo premio lo obtuvo el bote&lt;María :&amp;
d~l _Sr. Amado N. Jáuregui, ocupado por la f~m1l1a de este caballero y la Srita. María Piña.
El tercer premio fué concedido á la góndola del
Cluyb de Remadores de 'l'ampico.
:S uestros g~·abaq9s dan una completa idea del
aspecto del no en estas fiestas, q,rn fueron dignas del objeto de ellas y de la culta y elegante
sociedad tampiqueña.

❖
MELANCOLIA
T.A.MPICO.-COMBATE DE l&lt;'LORES EN EL PÁNUCO.EL BOTE "MARÍA,., QUE OBTUVO EL

Para 111i pintor

1

EL V.A.POR "IIID.A.LG0 ' Y LOS BOTES "NEREO,"
" IRIS" Y "EOLO," EN LAS REGATAS.

TERCER PREMIO.

Tienda la tarde su argentado velo
sobre el enjambre neutro de las cosas·
pueblen el firmamento las borrosas '
nubecillas de róseo terciopelo.

LEOPOLDO ALAS.

Difúndase en el aire el ritornelo
de músicas lejanas, misteriosas,
Y retraten las aguas temblorosas
la moribunda claridad del cielo.

♦
U CAT.ISTROFB

DE COURRIERES
Nuevamente ha ocurrido en el fondo de las
minas uno de esos accidentes que siembran la
. consternación y la desgracia.
Las minas de Courrieres,
departamento
del Paso de Calais en
Francia, han sido katro de la muerte de 1,100
mineros, cuyo número
es mayor que el de la
catástrofe de 1895, registrado también en
Francia, en que perecieron 293 obreros.

TAMPICO.-LA ESTATUA DE JUÁREZ, EN LA PLAZA DE LA LIBERTAD MOMENTOS
,
DESPUES DE DESCUBRIRLA.

Confúndase entre pálidas neblinas
la cruz de la alta torre; las encinas
sus murmullos desgranen en el monte;
trace el aura en el mar nítida estela
y perfílese el blanco de una vela
sobre el pardo confín del horizonte ....
RAMIRO HERNÁNDEZ PORTELA.

LOS BOTES "EOLO" Y "NEREO" DEL CLUB DE
:REMADORES DE 'l:'AMPICO, EN LAS

REGATAS
LA CATÁSTROFE DE COURRIERES.-IDENTIFICACIÓN DE CADÁVERES.

T.AMPICO,-EL VAPOR " HIDALGO, " EN LAS

REGATAS,

�1DL MUNDO: IL'OSTIU.DO

EL MUNpü ILUSTRADO

fl INSTITUTO GfOlOGl(ONACIONAL

..;¡,

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7\'
•~r~ --Tf

u..

Si se observa con detenimiento el desarrollo
de!ª C!)lt_ura dt:1 país, ~e verá que junto al desem:olv1m1ento rndustnal de la riqueza, marcha
C?mo_en recta linea paralela la evolución de la
c1enc1a.
~l !~do de la fábrica y el taller, la escuela y
el mst1tuto: frente á la máquina que representa un adelanto manufacturero el aparato que
aplicado á_ un_o ú otro objeto, 'dará nuevos da~
tos á. la c1enc1a; el capitalista. trabajador codeándose con el químico, el geólogo el sabio· y
e!1 tanto q_ue el primero desde su despacho dinge_ negocios y m~neja cif_ras, el segundo, en su
gabmete de exper1mentac1ón, inYestiga secretos y arranca la clave de los misterios que
repgrt~rán beneficios á la humanidad.
l\adie duda que esto es halagüeilo, consolador, l)ermoso. La capital se ensancha, y en las
coloDJas nuevas vemos modernas edificacion_es Y. mezcladas con ellas las mansiones de la
c1enc1a.
~jemplo de lo -iue venimos diciendo es la coloDJa de Santa María de la Ribera.
_\.llá en el costado Poniente de la Alameda
se destaca un magnífico edificio de estilo griego, de blanca fachada, de amplia escalinata
con 1:S~ltas columnas y un ancho y elegant~
fron~1sp1c10, en que se lee: "Instituto Geológico
NaCJonal."
Entramos en el peristilo todavía sin concluir
Y vemos las dos alas de férrea escalera que llevará. peldai'ios de ~ármol; la luz, entrando á
torrentes por amplia bóveda, el arte decorativo esbo~ando lo que luego ser bello conjunto
de preciosos detalles.
. Tres pi~os componen el edificio: uno para oficmas y Dirección, otro para museo permanente; y el baJo, para bodegas.
H~ce seis afíos empezaron las obras de este
Inst1_tuto, que s~ inaugurará en septiembre
P!óx1mo con f?-Ot1 vo del gran Congreso Geológico Internacional que debe reunirse en México. Era á la sazón )Iinistro de Ji'omento el Sr
Genera) D. Carlos Pacheco, quien encargó 1:i.
formación_ de_l proyecto y la construcción de
todo el ed1llc10 al arquitecto D. Carlos Ilerrer~, q!le n?s parece tuvo bastante acierto en la
d1st~1 ~uc1ón de las salas, en la idea general que
pres1du~ á los planos, y hasta en el estilo severo, clá.s_1co, arrogante, sin muchos adornos, con
la sencillez hermosa de la casa que va á guardar los J?roduc~o~ d~ la naturaleza que no gusta de ahílos m ficciones, sino de la espontaneidad en sus frutos y riquezas.
i Y cuanta riqueza hay encerrada, por ejemplo, en la sala de los másmoles? . . .... Preciosos
aparadores de ~ristal guardan los productos
ma~ll?-oreos &lt;?las1ficados por su análisis de compos1c1611. AJusco, Tepepa, Durango, Pachuca,
muest~a~ !º que su suelo encierra, la. piedra
que serv1ra de fachada al palacio del potentado, _ó de b_ase al monumento para el heroe ó de
lápida quizás en el solitario panteón.
'
La mirada se extasía viendo tantos ejemplares con v/.et~s ~e todos colores, con dibujos que
el ~ás h,tb1I pmcel_no pudiese pintar: con un
puhmento qu_c excita á la caricia suave delicada y femenil.
•
?erca de este salón está el de los fósiles . .Junto á la tersura ~e los otros, las arrugas de ésLOs.
Aqu_el~os con bnllo seductor, con matices vivos·
l?s fósiles llenos de surcos, con el color terroso
Y el aspecto desagradable de lo que es del pasado, present~ndo. en tin, una existencia ya
marct:1ta. Y s11_1 ei:nbargo, algunos de estos colos geodas, smt1eron palpitaciones de fu~go
on corno lavas de volcán que rodando por sie:
rras y brefias1 por montes y abismos, adquieren forma reaonda como para concentrar quizás todos aquellos ardores que siendo su vida
caldearon su organismo mineral, y que lue O s~
les echa de menos, cuando en el ocaso de vida, y de,.,pués de rodar y rodar no se sienten
los dulces calores de las ilusiones ni el aliento
de fue~o de la naturaleza impulsora vibrante
que agiganta el espíritu, y lo eleva' y lo en'
grandece, ¡ )o sublima para hacer el genio qu~
todo lo ad1_vma, ó el Sitbio que todo Jo aprende
)Iuy cun_o~o es también el gabinete de balan:
zas de prec1s1ón de todos los sistemas americanos Y franceses. Allí se pesa hasta el último
átomo,. p1ra hacer sin error alguno el análisis
ge_ológ1co. L_as bal~nzas, encerradas en sus vitrm~s de cnstal, tienen cierta rigidez, que impres~ona. Se las ve tan iguales, tan exactas, tan
precisas, que se comprende son como Jueces sever~s para los c~ales no cabe equiYocación al
aquilatar las acc10nes. En los brillantes platillos d~ aquéllas no podrá el hierro pasar por
oro, DI ~l cuarzo por plata, ni el mineral bajo
d_e precio por el_ subido de valor. El fiel punt_iag:udo_no admite soborno en su perfecto e ui~b{10, .) , por tanto, la ciencia se sirve de glas
adanzll;S como procedimiento seguro para las
d e u~rnnesque necesita.
Y s1_ éstas fallaran, que no es fácil, ahí está
el gabmete de química analítica. Los frascos
en sus anaqueles, líquidos de todos colores guar-

l

INSTALACIÓN DE LA CERVECERÍA. "CUAUBTEMOO" EN LA PRIMERA DE PLATEROS, NÚMERO 4, EL DÍA 2 DE .ABRIL.

México en el Extranjero
UN TRIUNFO HONROSO.

EL °MUNDO !LUSTRADO se ha referido en más
de una ocasión á los triunfos alcanzados por la
industria nacional en la&amp; grandes Exposiciones
que asl en América como en Europa, vienen
celebrándose cada día con más frecuencia, para
bien de los pueblos que fundan su más legítimo orgullo en el ensanche de sus fuentes de
riqueza en el grado de cultura intelectual que
los distingue, en la suma de aptitudes y ener¡tiasque despliegan, en una palabra, en las ara uas labores de la paz.
Estos triunfos, puede decirse que los vemos
todos los días en una de las industrias más populares de la República1 cuyo desarrollo es 110torio y cuya importancia significa mucho para
un país en que, como en el nuestro, la indust ria vinícola. vale aún muy poco; nos referimos
á la de la fabricación de la cerveza, que tanto
ha adelantado en los últimos años.
No están muy lejanos los días en que esa bebida era de la peor clase. Su precio módico no
compensaba. la mala calidad de ella. Había que
recurrir á la cerveza americana, ó beber las de
otros países, obteniéndolas siempre á precios
que las poman fuera del alcance de todas las
fortunas.
Entonces se vió que algunos capitalistas empezaron en unión con varios industriales, á
dedica~e á la elaboración de una cerveza que
llenara las condiciones de buena. sabrosa é higiénica, y que pudiera ser accesible á todas las
clases. Este ejemplo fué seguido por varios
otros hombres de industria, que constituyeron
sociedades y lograron bien pronto ver realizados
sus planes, viniendo el éxito á coronar sus empresas. Y en poblaciones donde antes noexistía. la menor idea de esos progresos, vióselevantar de pronto magnificas editicaciones, arrogantes moles de piedra, con esbeltas chimeneas,
que lanzando al aire su negruzco penacho,
pregonaban el triunfo del trabajo, el esfuerzo
del hombre que abría un nuevo cauce al progreso.
Prolijo seria seguir paso á paso todas las evoluciones de la industria cervecera en México.
Ni ése es nuestro propósito, ni esta clase de
estudios encajan en la índole de "El )[undo
Ilustrado." Pero si diremos que á tal punto ascendió la perfecta elaboración de nuestras cervezas, que vinieron las Exposiciones Universal es, esos grandes concursos á. donde acude lo

mejor, lo más brillante de todos los productos
del mundo, y á ellos fueron las marcas mexicanas de cerveza· allí, en París, ante el orbe entero congregado en la feria, obtuvieron grandes
recompensas como las que se concedieron á la
cervecería "Cuauhtemoc", de :Monterrey, que
obt u vo en el Gran Certamen Medalla de Oro.
Esta importante negociación habla obtenido
ya Primer Premio en Chicago, en 1893, como
obtuvo posteriormente el "Unico Gran Premio"
en la Exposición de San Luis, :Missouri, en
1905, y como acaba de obtener en el Gran Certamen l nternacional de Lieja (Bélgica), también el Unico Gran Premio, en competencia
con los más renombradas fábricas de América,
Alemania, Austria y otros países del mundo.
Esto, que nosot ros consideramos como un
triunfo brillante de la industria nacional, sigtica un gran paso, no sólo para México, sino para toda la América, y si nos ponemos á considerar lo que son estos adelantos cuando h ay que
importar del extranjero las materias primas
para la fabricación, nada decimos á lo que llegarán cuando encontrándose aquí el terreno
á propósito para el cultivo de todas aquéllas,
no sea necesario salir de las fronteras de la
República para encontrarl as, y por tanto, el
coste sea menor y los productos más superiores· y nose diga que esto no es factible, pues
nadie ignora que en México se disfruta de todos los climas, desde el más cálido hasta el más
frío.
Y ya que estamos hablando de esto, no creemos de más hacer presente que el uso de la cerveza puede ser un remedio para la intemperancia, y á la vista tenemos informes de reputados doctores. los cuales sostienen la misma
tesis, después de muchas observaciones hechas
con verdadera escrupulosidad. El departamento de Agricultura de los .l&lt;-:Stados Unidos tiene
en su poder un estudio sobre esta materia, y
en él se afirma que la cen•eza es un alimento,
y que su consumo ayuda en vez de oponerse al
trabajo y á la temperancia.
Vemos, por tauto, los dos conceptos de la
cuestión : uno que pudiéramos llamar económico, industrial, por el que se indica un nuevo
adelanto en la República; otro que es el higiénico, el que, dicho se está, redunda en beneficio de las masas, en provecho de la salubridad, no perjudicando ésta, sino, al revés, tonificándola en grado sumo.
~Ias para llegar á este último fin, se hace
preciso que la cerveza reúna buenos materiales
de elaboración, que esté hecha. con Yerdadera
escrupulosidad, para que no sean contraproducentes sus efectos. Y como no todos los consumidores tienen los suficientes conocimientos
para distinguir la buena de la mala, de ahí que

tiene que servir de base la opinión de los peritos, y nada mejor para probar las excelentes
condiciones de una marca sino cuando se la
ve luchando en las Exposiciones con las mejores de Inglaterra, Austria, Bélgica, Hola nda,
Alemania, países todos cuya fama, en este concepto, es universal, y que explotan la, referida
industria desde mucho antes que México pensara siquiera en estos negocios.
Esto ha conseguido la Cervecería "Cuauhtemoc" S. A ., de Monterrey, y era de ver en las
referidas Exposiciones cómo muchos de los visitantes se quedaban admirados al contemplar
la grandiosa instalación coronada por el águila
mexicana y puesta con gusto refinado, lo cual
es mucho decir tratándose de esos certámenes,
en los que todos los países extreman el arte y
aguzan el ingenio, para atraerse las miradas de
los infinitos visitantes.
Como al hablar del desarrollo de la industria
cervecera en México, no hay más remedio que
decir algo de la. fábrica. "Cuauhtemoc," S. A.,
de Monterrey, aprovechamos la ocasión para
hacer presente la manera de cómo toma parte
en todas las festiYidades del país, en aquellas
que por signiflcar épocas memorables en la historia patria, debe todo ciudadano celebrar
dignamente.
En una de las principales calles de la capital, como es la Primera dé Plateros, tiene
un magnifico despacho la cervecería de que venimos hablando, montado con verdadero derroche de lujo. Cuando las fiestas del Centenario
de Juárez, aquello fué una arrogan te alegoría
del suceso que se conmemoraba, una apoteosis
digna del gran ciudadano, y la inmensa conc urrencia qu e transitó en esos días, no pudo menos de tributar justos elogios á la negociación
que de manera tan espléndida conmemoraba.
tan glorioso día.
Ahora, en el 2 de Abril, ha vuelto á repetirse la exhibición, mejor aún, si cabe. Antes era
el retrato del Benemérito el que aparecía entre laureles v banderas: últimamente fué el del
héroe de Puebla, el del se!ior General Díaz, el
que se destacaba, cuadro admirable, en el fondo
de un adorno que se abrillantaba con el derroche de luces que alli hay, como si fueran los
destellos de las grandes glorias de la Historia.
De este modo, y por semejante procedimiento, se presentan al pueblo los beneficios del t rabajo di~no y honrado, hermanándose asi las
aspirac10nes de la Patria, que desea ciudadanos trabajadores y, á la-vez, amantes de la República.

s1º

1i

,

DEPARTillBNTO DJII

QU0004:;.u,f~A

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO IL.:OSTitA.Dé&gt;

L

dados en ellos unos ~grandes, otros medianos,
otros chiqui~s. Estos quizás podrán causar la
muerte con su contenido, pero sin saber por q_ué,
ustan más, son amables, parecen m_ás simiáticas las substancias que guardan baJo su tapón esmerilado.
, •
Cierto olor desagradabl~ delata las ~ultip1es
combinaciones, los estudios que alli tienen lugar, y despa.rrama~os por ~as anchas mesas,
ret-0rtas, sopletes microscópicos, etc., son manejados por los expertos pro~esores. . .
Distinto ambiente se respira en la 1:nbhoteca,
no muy amplia, pero del moderno sistema de
celdillas, que es el que se us~ en lo~ Estados
Unidos. Los estantes son d~ hierro pmtado de
un color verde oscuro. Los llbros están á lamano con facilidad suma y colocados en los dos
pisos que forman este salón, yde seguro que ~u
tranquilidad se verá turbada con los congresistas que vendrán en el otoño próxi~o, creyendo
no encontrar un Instituto tan admirable como
el que tenemos.
Para entonces, daremos ot.ra vuelta. á ver lo
que aún está sin concluir. Y nada demmos del
orden de la tranquilidad beatifica que allí se
obser;a, en ¡0 cual se ve la . acertada labor del
Director, Don José G. Agmlera.
. .
.
Cuando salimos la maíiana estaba tibia, pnmaveral, Los árboles de la alameda se !.?alanceaban á las caricias del viento, y nos pareció que
con sus rumores de hojas queria_n saludar al
otro reino de la naturaleza, al mmeral, en~errado allí, en el palacio griego del Geológico
Instituto.

♦

INSTITUTO GEOLÓGJCO,-DEP.+RTAMENTO DE BALANZAS DE PRECISIÓN,

Congreso espiritista en México
Las doctrinas del espiritismo tienen en la
República Mexicana bastantes adept~s Y aun
más en los Estados que en la metrópoh., .
Esta razón es la principal que ha movido á
los espiritistas para celebrar un Congreso, no
sólo con el fin de ver el estad? de ~us fuerzas,
sino también para puntualizar importantes
cuestiones de gran interés para e~ circul&lt;?, . c_omo la reglamentación de las prácticas esp1nt1st,as en la nación, los trabajos desde el ~~n~
de, vista científico, y erigir un templo espmt1sta en México.
·
Todos estos problemas y los que con ellos .se
relacionan, han de ser trata9-os muy amphamente, no sólo por oradores, _smo por ~radoras.
pues, según noticias, son varias las muJer~ que
tomarán la palabra en el curso de las ses10nes.
La inauguración tuvo efecto con bastan.te
solemnidad en el teatro del Co~servato!10,
concurriendo 35 delegados de vanas capitales de la República. El lu~r de la presid~ncia lo ocupaba el Sr. D. Enrique Ba1g, qmen
después de la obertura ejecutada por la orquesta del Conservatorio, pronunció un correcto
discurso,-dando-cuenta de los que serían los
trabajos del Congreso, y el orden de las materias objeto de discusión.
Después ocupó la tribuna el Sr. D. Luis G.
Rubin, recitando una bella poesía, que fué
aplaudida.
A ésta siguió el discurso del Sr. J. Salvadores
Botas, una poesía del Lic. ZayasEnríquez,._otra
del Sr. Rafael Otero Dondé y la Sonata .t'atética de Beethoven, ejecutada al piano por la
seííorita Angela Rubín.
El presidente declaró oficialmente abierto el
Congreso, con lo que terminó el acto.

+

EL ASTROLOGO
Vivl en el siglo trece. Por el decreto
de Dios Nuestro Señor, las peligrosas
rutas investigaba del Ideal.
Yo ful sabio v astrólogo, supe el secreto
y la virtud oculta de muchas cosas,
hallé la Piedra Filosofal.
Sorprendl en mis retortas áureas huellas.
As! encontré en mi obscuro laboratorio
de los metales la misteriosa transmutación.
Yo escrutaba destinos en las estrellas,
y vióse en altas horas mi obs~rvatorio
abierto como estaba m1 corazon.
01 de Albertus Magnus las prestigiosas
y saludables predicaciones,
y oyéndolas vibraba todo mi ser,
como en jardln cerrado lleno de rosas,
ó como si llenaran dulces canciones
un melancólico amanecer.
De mi mano en las lineas profundas, una
linea sinuosa me señalaba
como mártir de un grande sueño de amor.
Y por eso en mi frente, desde mi cuna,
en este siglo nuevo, la fiera y brava
señal impresa llevo de mi dolor.
Servl á Su Majestad el Rey Católico,
ful colmado de honores, pero perdida
vivió siempre mi alma para la luz
del Amor que buscaba. Soy melancólico.
Después de setecientos años, mi vida
del Ensueño clavada sigue en la cruz.
SESIÓN INAUGUIU.L Dm- CONGR!tSO ESP[RIT.A,

MANUEL DE LA PARRA,

LA LOTERIA

DE, "EL, BUE,N TONO"
El Sr. D. Ernesto Pugibet, Direct-Or general
de "El Buen Tono," S. A.., ha recibido grandes
mu~tras de entusiasmo y agrado por parte del
público que consume los excelentes cigarros de
aquel importante establecimiento industrial
con motivo de la primera lotería que acaba d¿
verificarse en obsequio de sus favorecedores.
En el patio principal del elegante edificio que
ocupa la famosa fábrica se ha construido un
amplio salón destinado á Íos sorteos, que se verificarán cada dos meses. El local se adornó ~
meradamente con haces de banderas mexicanas, francesas y espai'iolas y con grandes guías
de flores artificiales; en el fondo del salón se encontraba una mesa rodeada de slllas,y enfrente
de ella los cuatro grandes globos de metal niquelado en forma de reja á través de la cual
se pueden seguir perfectamente las diversas
evoluciones de las bolas.
A las once. de la maííana llegaron los Sres.
Lic. Indalec10 Sánchez Gavito, quien ocupó el
lugar de honor;. teniendo á su derecha al sei'ior
Félix Michel, vomisario del Consejo de Administración, y á su izquierda al Sr. D. Julio Limantour, Consejero; D. Ernest-0 Pugibet, D.
Rugo Scherer, D. Enrique Tron
algunas
otras personas distinguidas. Frente otra mesa, tomó asiento el Sr. José Juan Garza Galindo, interventor nombrado por la Secretaría. de
Gobernación.
El público, que tuvo entrada libre, llenó el
patio completamente.
El Sr. Benoit dió lectura al plan de la lotería y en seguida empezó el sorteo.
Las billetes que jugaron fueron 36,000. numerados desde 00000 hasta 35,999, y la. loter!a constó de dos sorteos. Para el primero se hizo uso de
cuatro globos. En cada uno de los tres primeros había 20 esferas numeradas del o al 9· en
consecuencia, cada número se encontraba en
dos esferas. Estas eran de madera, con las cifras pintadas de negro, menos en el globo que
ocupaba el segundo lugar de la izquierda y que
contenía los números que representaban cente•
nas, te_niendo 10 ~las con números negros y 10
con roJos; en el ultimo globo de la izquierda estaban los millares, representados por 36 bolas
numeradas del 00 al 35.
Para hacer el sorteo conforme al plan adoptado por &lt;El Buen Tono,&gt; se sacó l bola de cad~ globo, y al número que se formó con la cinco
cifras extraídas le correspondió un premio de
~ste modo: al primero en que salió una bola' roJa, 5,&lt;¡00 pesos; al segundo, en las mismas condiciones, $1,000; al tercero, $500; al cuarto, $250
y a_l quinto $150. A los cinco restantes en qu¿
salieron bolas rojas, les correspondieron $50 á
cada uno. Los 10 números que contenían todas
sus cifras negras, tuvieron $20 cada uno.
Resultaron favorecidos con $ 10 los 25 números ~nteriores y los 25 posteriores á los que obt!J-vieron los $ 1000, $ 500, $ 250 y $ 150 respe~
t1 vamente.
'
Para el segundo sorteo isólo hubo tres globos,
que contentan respectivamente las unidades
decenas y centenas. En dichos globos se en:
contraban 10 bolas numeradas del O al 9· de cada globo se extrajo una de ellas hasta formar 20
números de 3 cifras.
. Todos los bille~es cuyas terminaciones eran
iguales á estos numeros, obtuvieron un premio
de$ 5.00.

l

APARATO EMPLEADO EN LA LOTERIA DEL "BUEN TONO"

MIEMBROS DEL CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN, PRESIDIBNDO EL SORTEO.

***
Es~a original idea de "El Buen Tono" de
verificar sorteos periódicos, ha sido acogida
con mucho gusto por el público, que cada
vez .se convence más de que la mencionada.
fábrica se empei'ia extraordinariamente en f~
vorecer á sus numerosos consumidores no sólo
con la excelente calidad y magnífica' elaboración de sus cigarros, sino con la facilidad de
encontrarlos dondequiera por medio de los hombres "sandwichs" y de las "cantineras " ofreciéndole, además, ocasión de poder adquirir una
regular suma de dinero.
Los agraciados con los principales premios
del sorteo fueron los Sres. Miguel Ramos de S
Bias [Tepic.], que obtuvo el de$ 5,000; ReginÓ
Rincón, de Uórdoba, que obtuvo el de t 1 000·
Lorenzo M. Michel, de Guadalajara, que obtu~
vo el de $ 500, y Francisco M. Carbonero de
Colula [Jal.], y Pilar Plata, de Atlaco [M'éx.]
que obtuvieron, respectiva.mente, los 'premi~
$ 250 y $150.

GENTE DEL PUBBLO PBESJCNOUNDO JCL SORTEO

�·.

p

EL ?tHJNDO ILUSTBADO

EL MUNDO ILUSTRADO

l)Odía. ¡¡0za.r de ese privilegio. Plerrette
ha.bita.ría. un pabellón de ca.za. construído
en el corazón de la. selva. por los señores
Duln,it: se componía. éste de dos t&gt;lezas,
con grandes venta.nas; una. servía. de cocina y comedor; la. otra, de sala. Y alcoba. Lo
que enca.ntaba. á Plerrette. que no estaba
La. selva. de Doussa.rd cubre el va.lle que
acostumbra.da. á lujos, eran los grandes
separa. la. montaña.del Carbón de la. de Ve·
espejos Incrustados en las paredes: cua.nla.n: su superficie es de más de 100 bectá•
do se veía. en ellos lr y venlr, le parecía.
reas. En el fondo del va.lle corre ~n torrenque su Imagen la. acomt&gt;aiía.ba en su triste
te, el Ire, cuyas a.guas se despenan entre
rocas ta.plzadas de musgo. Un sendero
soledad de todo el día., Que la. hacía. sufrir
ta.nto, calmándose sólo por la. tarde cuanconduce al Jlla.rtlnet, caserío abandonado
Y rulnoso que ofrece a.l vta.Jero un especdo los leñadores re11resaba.n del trabajo Y
táculo que Impresiona entre aquellas so- con ellos su marido. Los grandes árboles
con sus gruesos troncos y sus rPmas enla.ledades.
zada.s la. Inquietaban.
El Ma.rtlnet es un abrigo pAra. los leñadores en la. él)OCa. en Que se explotan los
Se encerraba. con doble vuelta. Y procu •
bosques, La. selva. estuvo mucho t.lemJ)O
ra.ba no ver J)Or las ventanas.
protegida. J)Or la. superstición J)Opula.r que
Los leña.dores llevaba.n entre sí muy
la creía. ha.bita.da. J)Or Jobos, osos y seres
buenas relaciones, debido á la. Influencia.
sobrenaturales Y terribles; pero la. neceside Plerrette. y aun, el "Piamontés" paredad de dinero acabó con el miedo, y, al fin.
cía. haber olvida.do sus rivalidades con
Tomás y lo trataba. con resl)0to Y defe·
fué vendida.,
rencia..
Aquellos árboles espléndidos que habían
Con Plerrette llevaba. muy buena. a.missol)Orta.do el peso de siglos y cuyas ramas
formaban una. bóveda. Impenetrable, fuetad, le había enseñado' á guisar los macarrones dé siete maneras diferentes Y a.bue·
ron condena.dos á muerte,
Un hombre llamado Delettraz empren- có un sabino al frente de la casa. Y colocó
dió la. explotación reuniendo 40 obreros;
en él un nicho con una. !roa.gen de la. Virpero era. preciso buscar un Jefe enérgico Y
gen y el Niño Jesús, para. conJura.r los mapensó en Tomás Vleugy, de 50 años, que leficios de¡,. selva. que tanto aterrorizaban
se a.ca.baba. de casar. Y que rivalizaba. en á la. joven.
creía. escuchar quejas, lamentos Y aufuerza. Y t&gt;erlcla. como leñador con un bom.
La. ha.cía. reir Imitando á los otros leña.- ·- -iPor qué ya no ríes como a.ntes?, le prellidos.
,
bre llama.do Vtncent Ma.rlnl, que tenfa. el
A las seis ya era de noche Y nlngun ledores y no perdía. ocasión de distraerla. y
g~taba. Tomás con aire sombrío.
1
sobrenombrel del "Piamontés."
ñador volvía., y, entre tanto, la terrible
divertirla., y J)Or eso ena. sentía-hacia. él un · -No tenlt() ¡¡a.nas. contestaba. ell~,
tempestad estalló. los relámpagos desga.•
quieta.; se me figura. que cada. noche a. 8
Los leña.dores dlscutfa.n Y comentaban afecto lleno de gratitud,
rra.ba.n la sorobra., el pabellón tembiaba.
Mientras Plerrette demostró igual a.fecva. da. un paso ha.eta. mí,
·
f é
sobre cuál de ellos era. superior.
to á todos los leña.dores, no hubo celos: 1)0•
Una. ma.t'ia.na. la. lma.gen de la. Virgen u
con el estruendo del rayo Y sobre los árbo·
Un día., un caballero peQueño Y grueso
ro cuando comprendieron su predilección
encontrada. hecha. pedazos Y Plerrette ereles caía un torrente de agua..
se presentó en la. aldea preguntando J)Or
Pierrete, estremecida de terror, miraba.
yó que aquello le a.nuncla.ba. una. de~g;~~
Tomás Vleugy. Pronto corrió la. noticia. por el "Piamontés," llenos de despecho
el ca.mino; al fin los trabajadores a.parehicieron injurlosa.s aprecia.clones.
cta. y este pensamiento se comunicó
por todo el veclnda.rlo,y cuando el extranTomás había. vencido su repugna.neta. y
más. Y mientras el "Piamontés" se moscieron. los reconoció á la. luz de los relámjero llegó á la puerta. de la casa. del leñatraba. jovial y a.legre como si el de..,tlno le
v•gos,va.saron y notó Que Tomás y el "Pla·
era un b uen a.mi ""
... del "Piamontés·" mudor, lb" seguido por casi toda. la.población.
montés" faltaban.
chas veces le encargaba que dirigiera. 1tl·
fuera. propicio.
ó b ti
Tomás comía. servtdo l)Or su mujer,
Cuando los leñadores se alejaron, ella.,
l!'una maniobra., y cuando éste Iba al pa.beLlegó un día en Que se determin a a.dí:
cuando el recién llega.do se presentó pre·
llón y Tomás estaba. ausente, lo esl)0l-a.ba.
al glll'a.nte de la. selva., cuyo tronco me
llena. de miedo, se sentó de espaldas á la
¡¡untando:
9 metros de circunferencia..
venta.na. y a.sí permaneció acurruca.da. Y
Tomás se levantó muy temprano para
medrosa mucho tiemJ)O.
da.r sus últimas disJ)OSlclones, M. Delettra.z
Repentinamente lanzó un grito espanto·
quiso asistir á la operación.
so. se levantó y cayó sobre el pavtmento
Desde que el leñador salló de su casa, el
retorciéndose en horrible convulsión; ha"Piamontés" se deslizó hacia. ella. con roo•
bía. tenido una horrorosa. visión.
virolentos de culebra.. Plerrette estaba en
Cuando Tomás entró empapa.do wr la.
la cocina, absorta. en su traba.jo, Y no oyó lluvta. y el sudor, encontró á su mujer desabrir la. puerta.; de pronto sintió que la.
maya.da, la. levantó, la. sacudió, y cuando
abrazaban; espanta.da. dló un grito Y se
ella. volvió en sí. se arrojó en los brazos de
desprendió de los brazos del "Piamontés,"
su marido sollozRndo.
diciendo sofoca.da.:
-¡Cómo has tardado!, le dijo.
-Yo se lo diré á mi marido y ya veréis
-Hace mucho tlemJ)O que llegué, contessus pufios.
tó él, pero tú dormías y no me oíste.•
-Tomás no sabrá nada., J)Orque na.da le
-El recuerdo de la pesadilla volvió á
diréis; de lo contrario JI[. Delettraz lo a.rro·
Pierrette, y con los ojos desmesuradamen·
Jará. á la. ca.lle y yo auedaré en su lugar.
te abiertos repetíi.:
-¿Porqué?
-¡Es horrible, es horrible 'lo que he
-Ese es mi secreto.
visto!
El leñador entró y los encontró así en la.
-¿Qué viste?
cocina.: él. agita.do; ella., aterroriza.da.
-¡ Ah, no. Dios mío, fué una espantosa.
-¿Qué haces a.auí?. preguntó al ·• Piapesa.dtlla.! He visto que asesinaban al
montés."
"Piamontés."
-Invito á tu mujer á la. fiesta., puesto
- · l Que lo asesinaban? i Estás loca.!
que los honores del gran árbol te corres¿Quién? ..... .
J)Onden.
-Yonosé.
-Eso no te Incumbe, ¡Vete ya.!
-Si has visto á la víctima, debes ha.·
Cua.ndo quedó solo con Pierrette, comió
ber vi~to al a.sesino.
de prisa y en silencio, y se dlsJ)Onía. á sa- No, él meda.bala espalda y le partió á
lir, cuando ella.se precipitó diciendo:
su víctima la cabeza de un hachazo. Des•
-¿A qué hora volverás?
pués ya. no vi wás.
-Por la. noche.
-¿Dónde pasó todo eso?
-¿Muy ta.rde?
-iAQuí!
-Tal vez M. Delettra.z está allá.
-¿ Donde estabas?
Plerrette abrazó á su marido Y rompió á
-Sentada frente al muro, y mirando la.
pared. he visto eso tan:borrlble.
llorar exclamando:
-¡Tengo miedo, mucho miedo!
-Estás loca. cállate.
El la. miró larga.mente y salló sin abra.·
- Tengo miedo, Tomás.
z..rla.. Afuera se veía.u los árboles entre
-iOálla.te. rué una pesadilla.! Y tomán·
dola. en sus braws. la acarició dulcemente
fulgores rojos.
-¿Se Quema. la selva.?, Interrogó Pier•
basta Que al fin la pobre joven se quedó
rette.
dormida.
-No, es que amanece, tendremos un día.
de fuego ó de sa.ngre; cuando el sol se le•*•
vanta. rojo, es mala seña.1: habrá tempesA la mañana siguiente cuando Plerrette
tad J)Or la. tarde.
despertó, Tomt\s ya. había partido; salló
Vleugy se alejó perdiéndose entre los ár·
ella. y osó que dos leña.dores decían que el
boles. A J)()COS momentos desfl laron los le"Piamontés" no había. vuelto. Ella aue era.
ñadores; el "Piamontés" Iba. al último.
supertlclosa. y creía. en toda. cla,.qe,de suce•
Pierrette cerró puertas Y venta.na.s con
sos sobrenaturales, refirió á todos los Que
llave; el atrevimiento del "Piamontés" Y
encontraba., su pesadilla..
el ma.l humor de Tomás dejaron en su
Por la. t arde no se hablaba de otra cosa.
alma. un íntimo terror: tenía. seca. la. ga.rque de la visión de Plerrette y de la. desll'.9.nta. y las piernas débiles.
aparición del "Piamontés."
Pasó todo el día sobresalta.da, el menor
El brigadier de la. gendarmería. que re·
charlando con Plerrette, y Tomás, que los
ruido la. hacía. temblar. Un pesado calor
- ¿Sois Yleu¡¡y?
sldfa. en Doussa.rd se trasladó á la. selva. Y
sornrendía
riendo
alegremente,
no
sentía.
anunciaba.
mala.
tarde.
Y á la. pobre mujer
-A la orden de Ud., contestó el leñador.
en medio de su excitación nerviosa.. le pa.• empezaron las vesquisas; todos los leña.por~ello la. meno r sospecha.
-Yo me llamo Delettraz y soy el contraPero una. vez el leñádor recibió un a.nó·
recía. ver allá a.bajo á los hombres Que se dores y entre ellos Tomás aseguraban hatista. de la. selva.. • •
ber visto al "Piamontés" pocos momentos
nlmo
lleno
de
verg0nzosos
comenta.rlos
y
la.nza.ba.n
terribles mira.das. El amanecer
y en pOCas palabras le propuso Pl ca.riro
antes de la. tempestad.
Tomás
empezó
á
dudl\r,
había
anuncia.do
un
muerto:
¿cuál
de
los
de Jefe de la. partida., llevando á sus órdeSe formó el proceso y todo el personal de
Lleg6
septiembre
con
sus
presagios
de
dos
sería?
nes a.l "Piamontés."
la. administración de justicia se reunió en
tempestad
y
sus
bru~
caídas
de
noches
No
pudo.comer
un
solo
ooca.do.
Y
á
las
5
Tomás consintió, J)Onlendo Por única.
ta.n favorables á los fantasmas y Plerrette
un furioso viento em-oezó á soplar, sa.cu- l~el..a,_
condición llevar conslll'.() á su esposa..
Aquel extraño ca.so de Pierrette, Que P
empew
,
entrlstecene.
.
...,
dteudo
espantosa.mente los árboles, Y ella.
Pelettra.z aceptó, pensando que el Jefe

.. La Visión de Pierrette
...

•

!~

'V

•

..

recía. un acce.so de telepatía, excitó en a.lto
grado la.curloslda.&lt;l, y !11. Fremont, el procurador, se dirigió al pabellón acomvaña.do de algunos a.gentes. Interrog6 á la. jo·
ven y ella empezó á relatar su sueño, des•
comJ)Onléndose su rostro J)OCO á J)OCO y
a.ca.bando enlOQ.ueclda. de terror.
- ¿Y á Quién se parecía. el asesino?, pregunt-0 el procurador.
-No tuve tlemJ)O de mirarlo, me volvía.
!la. espalda. y fué i.quello extra.ordinaria.mente rápido.
llf. Fremont quedó satisfecho en su lnterro¡¡atorlo y se perdía en meditaciones
pensando cómo a.Quena. mujer tan nenio·
sa. fué afectada l)Or la. escena. trágica. á
través de la. distancia.
Se interrogó á Tomás como jefe Que era,
y se mostró.al resJ)Onder, muy lmoreslona.·
do J)Or la muerte de su compañero.
Al día. siguiente se empezó la. exploración dela selva. en busca. del cadáver.
El procurador dló cuenta á su Jefe de sus
lnvestl11aclones. Y éste rió burlándose de
su subalterno, que creía en los sueños.
-No ha. sido u.n sueño, señor, repetía.
Fremont; 11,(luella. mujer no estaba. dorml·
da. cuando tuvo la. visión de lo aue tal vez
sucedía. en esos momentos al otrc la.do de
la. selTa..
·
-Será una loca..
No una loca.. pero sí una. alucina.da..
Agentes y leña.dores registraban en tanto la.selva., de pronto uno Ja.nzó un grito:
había. puesto el ple sobre una. ma.sa. bla.n·
da., apretada. entre dos grandes piedras á
orrlllas del torrente. Era el cad:tvcr del
"Piamontés."
Se le reconocía. perfecta.mente á pesar
de estar hincha.do, llevaba sobre la cabeza.
una. enorme herida. del lado derecho.
La. visión de Plerrette se trocaba. en realidad, Y todos se sintieron llenos de terror:
el misterio de a.Que! crimen se había. revela.do á distancia..
Oua.ndo la. joven S(lJ)O esto fué acometida.
de un temblor nervioso.
Al otro día. se hizo un minucioso lnte·
rroga.torlo á los leñadores y de éste se sacó en limpio Que entre ~•omás y el "Piamontés" había. una sorda mala. voluntad.
aunque el jefe esta.l&gt;a al abrl110 de toda
sospecha J)Or su carácter rel)Osado y Juicioso.
También la ))Obre Plerrete sufrió el tor·
mento de un nuevo interrogatorio; y ante
el Juez repitió espantada su triste reta.to:
-Yo esta.ha allí sentada, espera.ndo' á mi

marido, mlra.ndo la. pared, J)Orque la. venta.na. me aterrorizaba., cua.ndo la. pieza. se
Iluminó y en frentede mía.-oa.reclóel "Piamontés" en el momento en que un hombre
le partía. la cabeza de un ha.cha.w........ ..
-¿De qué la.do recibió el goll)0?
-Del izquierdo.
-¿Estáis seirura.?
- Ella. parecía. concentJoa.rse en sí misma.,
su rostro fué P'llldeclendo. su mira.da. se
puso 8Ja y brillante.
-iHela. ahí en e.~ta.do de sonambulismo!
dijo l?remont.
-¡Sí, á la.lzqulerda!a.flrmó Plerrettecomo soña.ndo.
-¿Qué pasaba en esto? El "Piamontés"
tenía. la herida. del la.do derecho.
-¿Dónde sucedió 11,(luello?, prosiguió el
Juez.
-Aauí en la. pieza.
-¿Qué rodeaba. al 'Piamontés"?
-Arboles......y detrás de él había. una ha.•
ya. con una. gran ra.ma. rota..
-¿Y el asesino? llo vtstels?
-No, me daba. la. espalda.
Y hablaba P!errette con los ojos desmesura.da.mente abiertos. el ca.bello en des•
orden, las manos extendidas y sacudiéndose nerviosa.mente de una manera. horri·
ble. El juez Insistió, tratando de forzar el
recuerdo de la. infeliz alucina.da..
-Mirad, allí está el "Piamontés" junto
al asesino que Je parte el cráneo de un ha.·
chazo; fija.os bien en él. lno lo reconocéis?
¿Es alto ó bajo, grueso ó delga.do? ¿De Qué
color viste?
-iNosé! iXosé!,repetía. la oobremujer.
De pronto se quedó un momento como
en éxtasis y gritó:
-¡ Es-oera.d 1
Todos los asistentes se estremecieron
con 11,(luel horrible grito.
- Ya. veo, murmuró la. mujer, tiene el
asesino una. cuerda. al rededor de la. cintura.. Y como si 9.(luel esfuerzo la. hubiera.
a.gota.do.se dejó caer sollozando.
- Ya. despierta., dijo Pl procurador.
El detalle de la.cuerda. prontose su1&gt;0en·
tre los leña.dores y todos lo conocían cuando el juez llegó al lugar en que trabajaban
en a.batir un enorme árbol.
También la. tarde de la. tempestad se ha·
bfa derriba.do un árbol gl¡¡a.nte.'ICO y todos
debían haberse servido de sus cuerdas; en
consecuencia. el único que no la hubiera
usa.do era el a.seslno.
- Deteneos. gritó el juez á los leñadores

aeu descargaban gol
sobreel tronco
del árbol.
-¡Adela.Dtel iTres
¡¡olpes más!. excla.·
mó Tomás, mirando
con desprecio a.l juez,
-!Deteneos. en nom·
bre de la. ley!
-iSe&amp;"uid!, ordenó.
el jefe.
Los leña.dores des
carga.ron aún varios
hachazos en el árbol
que vaciló, y todos
vieron con terror aue
en el momento en
que éste caía. con estruendo. Tomás corría. á colocarse deba.jo de él SOJ)Orta.ndo
el enorme peso aue
lo redujo á una. masa.
informe.
pes

Rl suicidio de Vteugy Jo delataba. como
autor del asesinato.
Tan terribles golpes extraviaron la
razón de la Pobre
Plerrete, y cuando
fueron al pabellón á recoger á la. infeliz
loca.el Juez se detuvo 1e pronto y dijo:
-iMlra.d!
-Una ha.ya con una rama rota.
-Y precisa.mente enfrente de la ventana; J)Or consill:'ulente, Fremont. bodo está
explica.do y no hay aue creer en casos de
doble vist1&lt;.
- 1,Cómo?

flcado al otrolado de¡
t-0rrente, sino á unos
cuantos pasos del pabellón. Por la maña.·
na. Tomás sorprendió
al "Piamontés" con
su muJer y los dos en
extraña. actitud; .POr
la. noche, al regresar
Vleugy, encontró á
su rival frente á su
casa. y lo ha. herido.
Los golpes contu•
sos 11ue a.parecen en
el cadáver, demues·
tra.n que fué arrastra.do hasta.el torrente, donde se detuvo
entre las piedras;
después el asesino re•
gresó á su casa., don·
de está demostrado
aue llegó muy tarde.
-¿ Y la. visión de
Plerrette?
-Plerrette no tuvo
ninguna. visión, -oresencló la. realidad.
-;,Pero cómo, si estaba. de espaldas á la
ventana?
- Lo ha visto todo
en el espejo á la luz
de un relámpago, y esto explica. oor Qué la
herida aue está :t la derecha, ella. a.segura.
haberla visto á la. lzaulerda.
Fremont tuvo aue convencerse. sintiendo mucho que no existiera aquel hermoso
ca.~o de alucinación aue él había creído en
la ))Obre víctima. de la sel va, en la lnfellz
Plerrette.
Tra.d,

-Es muy sencillo. El crimen no se ha.ver!·

"LA JOYA."

Ross.

LISTA DE PRECIOS DE LOS RELOJES DE PRECISIOII

"OMBOA••

Elr141t 6. Sdtaftr.
APA&amp;TADO 271,

lllARlA LUISA

1\.

B.

2 tapas plata, para.hombre......... $ 16
2 tapas plata., -oa.ra. señora....... .
18

20

CALIDAD

lllEll00, D. F.

-- --

1 ta.pa. níquel,pa.ra. hombre .... ..
2 tl\pas nfQuel, pa.ra. hombre .. ..
1 tapa. níQuel, de tornlllo, para.

10
12

hombre; vidrio gi:ue.so, con locomotora................................... . u
ltapa. acero.para. hombre.ex
tra.pla.no ...................... ..
14
1 tapa plata., para. hombre, extra.plano................................ .
16
l tapa. oro, 14 quil.• para bom•
bre, extra.vis.no .............. ..
62
2 ta.pes oro, 14 Quil., señora.......
60
2 ta.vas oro. 18 Quil., señora.. ..
76
2 tapas oro, 14 Quil., para hombre ...................... ..
74
2 tapas oro, 18 quil.• para.
bre ........................... .. 112
2 tapas plata. niela.da., hombre.
21
2 tapas plata niela.da, con incrusta.clones de oro, pa.ra. boro·
bre ............................. .
26
2 ta.pa.s plata. nlela.da., vara se·
ñora. ........................... ..
23
a.pa.s plata. nielada., con lntrusta.clones de oro, seilora ....
27

h'om:

19

13
16
18
72

64

80
76
116
23

28
25

30

Estos relojes se garantizan por escrito
por cinco años.

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BRONQUITIS,
.,

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CATARROS CRÓNICOS

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ENFERMEDADES

DEL

P..uus. 43, l\ue de Bainton11e, PAI\IS y

PECHO

Jl'.&amp;.RM.&amp;.CI.u.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

+f?ágina~ de la NIoda4
Trajes y sombreros de primavera.-Encajes Y corsés.

r

busto muy baja; las cadenas quedan completamente
dentro del corsé, los tirantes va n dispuestos dos á
los lados y dos a frente.
1:,a tel? preferida para el corsé es el cutí, y el varillaJe, siempre de b~llena; últimamente se ha n
fabricado unos corses de caucho sin costuras
que han s_ido bien rec_ibidos á causa de su suavidad;
no co~pnmen dem31s1ado, y las personas que usan
el corse todos los d1as, desde que se levantan se enc~entran muy bien en éste, que es suave y m~y fle·
x1ble.
MARIA LUISA.

!-

,1
1

♦

Explicación de los Figurines
bl Nlm: r.-Trajecito para niiia de ro ailos. Falda de doe umca con pespuntes y delantero de una pieza· blu
sa de tela escocés con alforzas y un ancho tablón al
rrente, adornado con grupos de botoncillos· hombreras
isas; ml!,nga ajustando en un puño que sÚbe un
co
míf.aba¡o del &lt;:?do; cinturón de terciopelo con hebil~
um. 2.-Tra¡e para nil'la de 8 ailos. Falda tableaáa·
bl~sa con alforzas sobre los hombros y botones al fren!
te, medanga con puno volteado; se adorna con pespl!ntes
des a gruesa.
Núm. 3.-Pantalón interior con tirantes para niila de
4 ail~s. Se hace en tela de algodón delÚda de corte
am pho; se ajustan por debajo de la rodilla 'con ligero
p11e~e, Y se r'ldean de volantes de tira bordada
Num. 4.-CS.miseta pa~a nil'lo pequeiio_; se abrocha sobre los hombros por _medio de botones planos, y se adorna al rededor del escote con bordado al punto de aguja.
Núm. 5.-Pantalón para_nino de s ailos. se hace en
pano ~uave, color azul manno, con un ancho corte que
se ~u¡eta á los !&gt;&lt;Jtones de los tirantes; se ajusta á fa
rod1!la por med(o de una Jareta de resorte.
Nuf!l. 6.-Tra¡e de calle,estilo Princesa, en velo dePa~s gns acero. Falda de delantero liso, adornada con
cmtl!- de seda, formando picos detenidos con botones·
corp1flo figurando bole~o con cintas y pequeiios rizados!
pechera y cuello de gu1pure; mangas con dos volantes y
un puilo que a¡usta sobre el codo.

Flgurine, 1 1/ 8.

Núm. 7.-Tra¡e estilo Imperio, de seda color violeta
con solapas bordadas y pedlera de muselina de seda!
man_ga sencilla de un bullón ajustado sobre el codo po;
medio de un angos~o pullo rodeado de un volante; una
gran banda de hston rodea el talle por arriba de la cintura y se anuda al frente en un gran lazo.
·

---------- -=-- ·-

Núm. 8.-Traje de visita. Falda estrecha adornada
con soutache, que cubre las costuras y forma'
f
q1;1e rodea 1~ falda; bolero tableado en torno d~n:nc~~i
sahu de ednca¡e; manga de pequeiio bullón con pullo de
ueva o y volar.te de encaje.

J..

Flgurinu l, !, $,:41/.5.

Lectora mía, estamos ya en plena primavera, y es
preciso preocuparse por el arreglo del "trousseau''
que nos ha de servir para toda la bella estación.
Los terciopelos suaves, los paños finos, las lani•
Has y cachemires, irán á dormir un prolongado sue•
ño, ya son inútiles; las rachas heladas han desapare•
cido, las brumas del invierno se disiparon completa•
mente, y bajo el cielo diáfano y resplandeciente á la
luz dorada del sol primaveral, empiezan á surgir las
telas ligeras, esas que hacen nuestras delicias con
sus pliegues vaporosos y sutiles, esas que remedan
nubecillas blanquísimas, y cuyo tejido es tan sutil
como las alas transparentes de las libélulas.
Como ya te había yo dicho, mi buena amiga,
aquel domingo en que hablábamos cerca del velador,
hojeando El &amp;undo Ilustrado, las telas floreadas son
las que llegan precedidas de mejor fama, y son aco•
gidas con el mayor entusiasmo.
La moda quiere ahora que en los trajes femeniles
haya un remedo de los campos y jardines, desea que
así como el césped se borda de florecillas policromas,
también la~ telas lleven flores, ya en ramilletes borrosos y desvanecidos, ya salpicadas en gracioso
descuido. Todos los escaparates lucen esta clase de
géneros, por dondequiera se ven estas lindas telas
plegarse suavemente, enredarse á los maniquíes,
mezclarse á listones y gasas.
Estas telas se avienen perfectamente con los volantes de gasa plisada, no hay mejor adorno para
ellas.

Se llevan también mucho las muselinas, sean de
algodón, lana ó seda,y el velo de París, que se pres•
tan mucho para plisarse sobre corpiños ajustados y
llevar por solo adorno una berta; los pliegues de los
trajes Imperio y Directorio quedan bien en estas te·
las, y entonces la blonda y el guipure son los adornos indicados, alternando con bieses de muselina de
seda, bullonados de raso, volantes dobles de satín
Líberty, entredoses de Valenciennes ondulados, en•
cuadrando el canesú y bordeando la falda.
En los trajes elegantes de soirée se ven los encajes
más preciosos: el de Irlanda, punto de Alenzón, punto de aguja, de Francia y de Inglaterra. El encaje
inglés se lleva en vestidos lujosos, hecho en color
crudo y sobre fondo de cualquier color, siendo preferidos el salmón, el amarillo oro y el verde eléctrico.

*
**
Las formas de los sombreros no han sufrido cambios notables; únicamente se ha alterado el material
que entra en la composición. El terciopelo y el fieltro
han sido substituidos por la paja y la etamina; las
grandes plumas amazonas y los pompones rizados,
por guias y ramilletes, y sólo los aigrett,s subsisten,
largos, ligeros y algunos con lenteJuelas pequeñas
de oro, plata ó nácar.
Entre los sombreros de encaje y de guipure, se
ven algunos de punto de Irlanda liso _6 drapeado,

asociándose á la gasa de oro ó á los bullonados de
raso.
El tamaño del sombrero es más bien pequeño, sin
que las formas grandes, sin ser exageradas, hayan
caído en desuso; pero para los teatros es mejor elegir
sombreros pequeños.
Para conciertos ó espectáculos donde se lleve la
cabeza desnuda, hay que ;irreglar el peinado con
mucho escrúpulo; un descuido en este sentido, sería
deplorable.
Que el adorno del peinado armonice con la fison~mía y el conjunto del traje; para las niñas y señon·
tas, los nudos de liston angosto de color claro, mez·
ciados á los bucles; mariposas ó libélulas de alas
cubiertas de polvo brillante; pequeñas guías de flores
ó de follaje de oro 6 plata; plumillas ne~ras, dispues·
tas como para un tocado "Mefisto, ' lucen, so·
bre todo, en las cabelleras rubias.
Las mujeres de cierta edad llevan su peinado ha·
bitual, cuidadosamente arreglado y con el cabello
bien ondulado.

'

***

Al arre~lar el equipo primaveral, buena señora, no
olvidéis fi¡aros, ante todo, en el corsé, que es la bas~
del aspecto general del traje. El corte del corsé ~1
no ha variado; la moda de los trajes Imperio.y 01•
rectorio no ha modificado su forma; sigue siendo la
varilla delantera recta, la parte de atrás alta, y la del

Flgurin 8,

Laboruman"4lu.-&lt;m1ina delocador, ennip ü =u con borcladoa&lt;te s«ta color ...

""roaa.

�EL MUNDO ILUSTRADO

ESENCIA PARA EL PAÑUELO
POLVOS DE ARROZ
JABON, LOCION
DE

LUBIN
11, Rue Royale, 11

Sombrero sencillo en paja calada, color gris plata.
La copa va cubierta por un gran bullonado de raso, color plomo claro, rodeando la falda se !lrr~gla una gran
gula de rosas, color de rosa, con folla¡e llgeramente argentado.

Traje de terciopelo rojo,para niña de 7 años. Falda tableada: blusa marinera con boton~ dorados; pec~era
y cuello de seda blanca; corbata de ltstón; manga a¡ustada en un puño alforzado.
.

Sombrero de paja color crema, levantado sobre el
lado izquierdo y adornado con un gran nudo de seda al
frente y una pÍuma que cae fobre la parte de atrás;_ en
el levantado se coloca un ramo de rosas y florec1llas
menudas.

~.~. . . . . . .~ ~ ~ - m @ - @ @ ~ •. .• •. .•

....

: 1
: Pazos

• ....

ºontado
11~

TENGA usTED PRESENTE 1
QUt tl llBRtRO fü(IONAL

Uino d~ Somatosa

9\'-'l,~~ri,ick~

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ES EL ORIGINAL

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..........
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Su costo es menor qur el de muchas imi•

en
en
en

taciones, y en calidad ninguno hay que le

~

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pueda igualar • • • • • • • • • • • • • •

e&gt;
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t as enfermedades."

Los Baños
Hace mucho tlemPo Que los médicos ha.n
recomendado los bai'íos, como favorables,
no sólo á la salud, sino á la belleza..
Los griegos representaban á Venus saliendo del fondo de los mares. Que siendo
significar con ello oue el agua es madre
de la belleza, y oue en sus hondas confortantes crecen y se perfeccionan las más
seductoras formas.
Véase si no cómo en las naciones Que es
más frecuente el uso de los bai'íos, sus habitantes se distinguen p0r su perfección
tísica y Por una salud más sólida.,
A. tan saludable costumbre se atribu yen
la longevidad y el vigor de los pueblos an•
tlguos.
SI se compara con la nuestra la vida de
los roman as. se ve oue Ja suya se acercaba
más á la naturaleza, Al medio dfa se dedl·
ca.bao á los ejercicios corp0rales ; á las tres
Iban al baño, y el Que dejaba de hacerlo
era tachado de vergonzosa negligencia.
E n los ballos públicos se reunían todos y
recitaban los p0etas sus versos, extendién•
dose de a.llf su fama á tod a la nación.
SI bien están conformes los médicos en
cuanto á la utilldad de los baños, no lo están respecto al modo de tomarlos, pues
unos aconsejan los calientes y otros los
tríos. Antonio Musa. Médico de Augusto.
concedía tanta virtud á los últimos, que
para él eran un remedio universal.y cualQniera. que fuese la enfer medad, hacfa
sumeri¡:ir al t&gt;aclente en agua fría., lo cual
p rodujo á. veces admirable efecto. La casualidad tormó. pués. la reputación de
Antonio Musa, Que fué considerado ca.si
como un numen ; se le erigió una estatua
l" Augusto le concedió el anillo de oro. Pero algún tlemPo después el joven Marcelo
enfermó; Musa le ordenó el bailo frío. y
el desgraciado murió víctima de la lgno•
rancla. y de Ja. lnlouldad de este médico.
Por l argo espacio de tleml)O so~tuvleron
los doctores la. acción debilitan te y enl'r•
dora de los baños calientes; después han

probado Que, lejos de debilitar, fortifican.
siempre Que el a¡¡,ua no exceda en tempera.tura á la del cuerp0.
Esto último parece ser lo adopta.do por
todos los médicos oue aconsejan los baños
f r íos, Los romanos, el baño de agua. termal Jo dedicaban á Hércules, dios de la
fuer za. Para entr ar en el baño es preciso
no estar sudando ni tener mucho frío. l' al
salir, tener cuidado de enjugarse bien el
cuerp0, sin dejar la menor humedad.
El agua muy f r fa l)()ne la piel escamosa
y dura, lo cual puede ser nocl vo á la salud
por q u e Impide la t ranst&gt;lraclón.
Los bai!.os calientes son buenos para. la.
belleza., pues dan frescura y buen color al
cutis.
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da.
Los qu e se abstienen de bailarse experiejor por 3.000
mentan una gran t&gt;OStración, se les reLimpia. la dent
vuelven los humores y les atacan fiebres y
n a y vigoriza 1
otras enfermedades.
p url6ca el allen
El baño muy caliente perjudlca. á la her·
tru yendo las
mosura. ajando y arrugando la piel.y tamdañosas, llega
rament e á ser u
bién enerva las fuerzas. Por tanto, los baños termales no deben exceder de 18 á 20
grados de temt&gt;eratura en Invierno, y de
22 á :U en vera.no, pues ba de ser relatl va á
De venta en todas l as Droguerías y
l a de la atmósfer a , comprendiéndose oue á $0.50 t ubo No acepta ningún substituto u
un baño de 18 grados parecerá templado gase cuidado da n o obtener el lel!'ítlmo. 111
en Invierno y algo trío en verano. El baño, mejor de lo mejor .
Hecho solamente l)Or la
como su nombre lo Indica., restaura. las
fuerzas, dilat a los p0ros y normaliza la
circulación de la sangre.
Hay ot ros baños compuestos exclusl va••••rk, J., U. •. S. l.
m ente para l a. '"toilette, y son aou ellos á
los a.ue se a.grega.n sustancias Que aumentan su eficacia ó les comunican nuevas
p r opi edades.
Puede ai'íadlrse al baño un l)OCO de Jabón. p ues así obra mejor y limpia más el
cutis; en vez de jabón ordin ario debe emplearse jabón odorífero, t&gt;ara dará la piel
REMEDIO SOBERANO
un grato aroma..
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IUIIUCOSAS, Hyglenedel T
También se suele echar en el agua yer(8oln1 intime,)
bas aromáticas l' al gún emoliente; de este
Empleada con Inmenso ldtt
modo se da. morbidez á la. piel. y á la vez
en
los
ao■pllllle•
o.e ......,
o u e la. su a.v!za, l a perfuma.. Los egipcios
empleaban el bórax para. dar brillantez
11 llalla en In prlnclpalee ,.,_..
al rostro. Pero los más célebres son los de
leche de hurra, de los que dejó recuerdo

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El sistema, de aplicación casi universal en nuestros días para la limpieza de los dientes por medio de

Pastas y Polvos,
es enteramente erróneo é inutil, si es que se desea
conservar la dentadura perfectamente sana, y éste es, á nuestro entender el objeto de todo lo que se relaciona
con los cuidados de la boca. Quien quiera conservar su den tadura perfectamente sana, debe, ante todo, acostumbrarse á man tener su boca en estado de perfecto a~eo por medio de u n líquido ant iséptico. La limpieza
de los dientes por medio de un a pasta, cualquiera que ella sea, no puede jamás preservarles de la carie, sencillamente por la razón de que los lugar es que están más expuestos á ser atacados, tales como son las partes
internas de las muelas, los dientes deportillados, los intervalos de uno á otro diente, etc., no pueden ser tocados por la past a, y es precisamente en esos lugares en donde la destrucción se acentúa y prosigue con ente~
ra liber tad. Un líquido, al contrario, penetra por todas partes, y si su acción es antisépt ic:i, contendrá la descomposición de los restos de los alimen tos. El ODOL está reconocido como el más eficaz de todos los líquidos antisépticos que se h an recomendado para el aseo de la boca. La pureza perfecta de la boca no se obtiene
sino por el uso del ODOL, y esto por la particular propiedad que posee esta substancia de penetrar en los
dientes picados y de im pregnar las mucosas de la boca en virtud de su consistencia oleosa, y ejerciendo allí
una acción antiséptica, que persiste por varias h oras. E l ODOL merece pues, considerarse con jm:ticia como
el mejor de todos los medios que pueden emplearse para el aseo de la boca.

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UN DETALLE DEL DEPARTAMENTO DE BA.LA.NZAS DE PRECISIÓN.

A UNA NOVICIA.
Vas á partir, á penetrar en el misterio de un
claustro remoto, y vivir la vida de la meditación que sube al Cristo como nube de incienso, y del soliloquio que fluye en las celdas como un hilo de agua murmurante y perpetuo;
á veces llevando flores muertas, á veces impregnada su dulzura de la acritud de las lágrimas solitarias ..... .
Estás en el umbral de la puerta de ébano
que separa para siempre la vida vulgar de la
vida á que aspiras y á la cual te diriges. Te
vas perdiendo lentamente, en la profundidad
de la ignota mansión, ¡oh imagen de la belleza!, como la sombra ae la virgen clarisa cuyo
destino sugirió al esteta tan divina figura de
su intensa emoción comprensiva ..... .
Con el derecho que te asiste á cumplir tu
destino según las leyes impuestas á tu natura-

DETALLE DE W BIBLIOTECA..

leza, persigues la felicidad en la forma que tu
revelación interior te ha señalado y á la cual
los ritmos de tu ser dúplice tienden á regular
tu existencia infatigablemente.
Todas tus nobles fuerzas, estériles por el ambiente y la desfavorable eventualidad, concurren hoy á la posesión del bien á que los místicos invitan á la criatura mortal, ungida por el
óleo evangélico.
Pensaste primero en el imperio mundano de
los salones, en manejar el cetro de la galantería, y tejer á la vez intri&amp;"as é idilios en la refinada y discreta suntuosidad de los gabinetes.
Hoy prefieres el oratorio, la luz de la lámpara mortecina ante la efigie nocturnal.

** *

Cubre de ceniza tu cabeza. Dejen tus rodillas
profunda huella sobre la alfombra de los templos. Ilaz tu paso sutil y silencioso. Vele tu
rostro blanca ó fúnebre toca; y adopten tus

manos, pías y diáfanas, las mudas actitudes de
la plegaria y del recogimiento. Ciñe á tu gracia el halo puro de la renunciación ....
Vierte un reflejo extraterreno sobre el suei'io
de tu carne y en la transparencia de tu alma,
así como el misterio de una flor solitaria sobre la quietud de una agua muerta. E5trecha
los marfiles de los crucifijos, perfuma con tu
hálito la flor de sus Bagas; abstráete con las
manos ceñidas por los rosarios hechos con el
corazón de las simientes ásperas y perfumadas ...... Pasea tu sombrai tu silueta flexible y
vaga, por los jardines sin uz, bajo la frondosidad de los álamos negros.
Suspende el ritmo de tu beatitud ante el rítmico fantasma de las fuentes y oye devotamente su continuo y pausado monólogo, su
cántico lejano reflejado por el grave eco; alaba
el acto de unción que cumplen al humedecer
la verdura de los musgos, y consagrar, con la
santidad del rocío, la miseria del polvo . . . .. .
BOGELIO lLLARRAMENDY.

•

Tu flaca mano esculpe las huellas del quebranto
En las jóvenes frentes y en las frentes ancianas,
Y siembra de asfodelos el jardln del espanto
Donde el destino espera las ofrendas humanas.
Son tus aves heráldicas los cuervos milenarios,
Que heroicamente graznan dentro de los osarios
Floreciendo de cráneos nudos, solemnes, yertos.
Y cuando en tus festines vas á las sepulturas,
¡Tiembla el aire ante el vuelo de tus aves obscuras,
Y hay muecas espantables en la faz de los muertos! ...
ARMANDO DE VfANA.

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Señora de la vida, emperatriz del llanto:
Tu mano marca el fúnebre compás de las campanas,
Y abre las arruinadas puertas del camposanto,
Donde el Reposo vela dormidas caravanas.

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LA MUERTE

INSTITUTO GEOLÓGICO.-DEPABTA.MENTO DE MINERALOGÍA.,

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días que tiene de haberse ofrecido al público, ha alcanzado mayor demanda en competencia con cervezas ~mportadas, debido
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Año XIII-Tomo 1

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1906, Año 13, Tomo 1, No 15, Abril 8</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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