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                  <text>Reg'strado como art!culo de segunda clase, en 3 d~ Noviembre de 1894.

• Año XIII-Tomo 11

Impreso en papel do la Fflbrlca do San Rafael.

México, 29 de Jullo de 1906

EL ANIVERSARIO 0EL FUSILAl\i\lENTO DE HIDALGO.

Urna que guarda, en la capilla de San José, en Catedral, los restos del Padre de la Patria
y de otros caudillos de la Independencia.

Número 5

�Fundador y Pro¡¡ieta.r!o,
LIC. RAFAEL REYES SPINOOLA,

Director,
LUIS G. URBINA.

Gerente.

Secreta.rlo de Redacción,

LUIS REYES SPINDOLA.

JOSE GOMEZ UGARTE.

Subscripción foránea., l)Or trimestre .... S 4.50
En la. caplta.l, al mes...................... 1.25
Números sueltos................................. 0-50
Los a.suntos de reda.cc!ón deberán tra.ta.rse directa.-

mente con el Secretarlo.
llo se devuelven orl¡lnalu.

LA SEl-'\ANA
REVISTA DE TEATROS,

Ahora si todos los teatros de la metrópoli están en plena actividad. ¿Queréis que recorramos salón por salón, y entre una risa y un chiste analicemos los espectáculos de moda't No
será cosa singular ésta, pero si divertida.
¿A dónde iremos primero? Pues á donde primero se le ocurre ir á todo el mundo: á las
tandas. •

.

No es cierto, como se ha dicho, que el público comience á abandonar el Principal. Comienza á aburrirse, eso sí; á enfadarse de estos sainetes y revistas que, recortados siempre sobre
el mismo molde, no ofrecen ya otro interés que
el de los retruécanos y equívocos, cuya gros~ria
sube de punto hora por llora como una creciente marea de fango. El gracejo español, naturalmente burdo, de tosca pureza, de riqueza
inclariticada, corre por estas piececillas teatrales, arrastrando detritus de pornografía audaz
y callejera.
y como el público se fastidia ya de este ir y
venir del chiste obsceno y de la gracia soez,
autores y actores fuerzan la not,a, elevan el
tono y recorren el diapasón de la malicia para
retener en sus sendas butacas á los disgustados y mollinos concurrentes. Los cuales bostezan entre risueños y aburridos, en espera de
que uua copla ca.rmesi salte, bulliciosa y cantante como un pájaro de alegría, para despertar tentaciones canallas y provocar pecaminosos apP-titos. A veces un grano de sal andaluza
de los Quintero, ó un rayo de sol de ternura
ingénua, de Arnichesó Fernández Shaw, se diluyen en la monotonia de los tipos, las costumbres, los diálogos, los enredos, las alusiones,
l¡ue conservan ent,re sí una cognación íntima
y chocante, una factura, un procedimiento
siempre iguales, como el horizonte de la rima
becqueriana.
Hay aquí, con toda evidencia, una explotación de la inmoralidad ambiente, un comercio
legal, como otros muchos, con el _vicio y ~as
malas costumbres, una trata con la 1gnoranc1a,
un convenio con el mal gusto. El público se
prostituye, no cabe duda, pero, como todo prostituído, se hastia. Y les dice á comediógrafos
y comediantes lo que Espronceda les decía á
las mujeres: inventad otro mundo, otros placeres ..... .
¡Más rhin, Ganimedes! Y los graciosos de oficie escancian afanosos en vasijas sin pulimento 6 en copas cinceladas, el vino del ingenio,
hirviente y rojo, del que emborracha más y
perturba más los sentidos.
Así, por la escala de la farsa musicada no se
asciende, al contrario, se baja al subsuelo del
arte y de la decencia, á las regiones miasmáticas de la pornografía y del escándalo.
Las autoridades fruncen de cuando en cuando el ceño, y dan órdenes prohibitivas y severas; hacen enmudecer una copla; destierran un
epigrama ponzoñoso; retocan una frase cruda;
le ponen camisa de fuerza á una mímica picaresca. Pero no cortan, no pueden cortar de raiz
el árbol robusto de la tanda. Arrancan ramajes,
ma-s el tronco queda en pié lleno de savia. A
su sombra venenosa se tiende el público, displicente y ahito, pero habituado ya al espectáculo como un mendigo á su bodrio. El hastío
ha comenzado á inquietará este público. Se
nota que es un forzado del gburo chico; quisiera
romper su cadena, arrancarse su gorra de presidiario. Los empresarios lo retienen y quieren
calmarlo, distrayéndole la mirada con lujos
exóticos, con brillazones de sedas, con movimiento de policromías, con cascadas de luz.
El género chico "e ha convertido en una feerú. Y este prostituido, que es también un infantil, olvida, por momentos, su spleen.
Algunas veces piensa: ¡si pudieran otros espectáculos salvarlo de la cadena perpetua de
la tanda!
Pero he aquí que el condenado no tiene medios de evasión. Porque este problema no es
problema estético, sino económico, y hasta un
poco social. La tanda retiene á su público porque le ofrece oportunidad de divertirse una ho•

ra de la noche, 1a·que él escoja, por un• precio
bajo. La"tanda es~ un divertimiento cómodo y
barato. ,:N'uestra pereza intelectual, nuestra
flacidP.z moral, nos inclinan naturalmente del
lado de un espectáculo frívolo y ligero, que no
pide preparaciones previas, ni exige el ejercicio del pensamiento ó del sentimiento, sino
que, sacL1diendo los instintos, excitando las
maldades antropológicas, rascando é irritando
las innatas perversidades, pone en los labios
humanos una risa de fauno beodo, y quema un
grano de tentación torpe en las almas amodorradas.
¿El gé11ero cbico está, pues, fuera del Arte?
Xo. Pero las obras de arte no se producen con
la frecuencia loca que el público desea. Las
obras de arte, aun las más espontáneas, son
producto de largas gestaciones. Aqui queríamos
una obra de arte cada sábado. No pudieron dárnosla, y, entonces pedimos, no piedras precio·
sas, sino diamantes Gophir ...... y luego, vidrios, y en seguida fragmentos de loza, y basura del arroyo. Teníamos sed de pornografía y
de picardía..
En esta corriente rebotada, flotan rosas de
anchos pétalos, una, dos, tres, cuatro, flores
primorosas del ingeniv español. Xuestras obras
nacionales en el ¡{énero chico hasta hoy no
son otra cosa que imitaciones burdas y tontas,
de las cacharrerías literarias ultramarinas.
Cortamos sobre aquel viejo y corriente patrón,
nuestra fofa y mal tejida estameña artística.
En todas partes hay género cbico, es verdad.
Sólo que en los grandes centros de civilización,
no constituyen un espectáculo de primer orden. Son, en cualquier rincón, el refugio del
gusto rufián y de la curiosidad extranjera..

***

Y ahora vamos al 7?.enacimiento. Allí hay bue-

na fe, buena voluntad, buen deseo de cultivar
el Arte dramático. Indudablemente que este
teatro es como el contraveneno del Principal.
Una labor constante, un afán inextinguible,
un estimulo impaciente son como los resortes,
como los impulsos que agitan en este teatro á
empresarios y cómicos.
l'ero sucede que tanto buen esfuerzo se estrella, se nulifica, ó, por lo menos, se debilita por
falta absoluta de orientación, de dirección, de
criterio. Es este teatro una. nave dirigida por
tripulantes que ignoran el manejo de la brújula.
Una compañía de verso, como se clasifica en
jerga teatral, debe ser, como las otras, armónica, coherente, equilibrada en sus elementos. Y
no sólo ha de buscarse este equilibrio en las figuras escénicas, es decir, no sólo debe tener
cohesión plástica, sino también harmonla auditiva. Como se corresponden y enlazan la mímica y el movimiento escénico, deben asimismo
enlazarse y corresponderse las voces y las entonaciones. Como hay divergencias en la línea y
en el color, hay desentonaciones en el sonido.
Muchas medianas compañías, como la de
Fuentes, muchos grupos teatrales al nivel com{m, deben su buen éxito á esta proporción,
á esta harmonización, á esta afinación. Ese es
el secreto-no analizado por la multitud, sino
solamente sentido-de que gusten y prosperen.
La compañia del Rmacimiento carece de la necesaria trabazón para formar conjunto estético. Están sueltos los eslabones de esta cadena. Los eslabones son malos, son inconsistentes, carecen de fuerza y pulimento, pero si hubiese quien los uniera con orden y buen juicio,
resultarían menos débiles y groseros de lo que
parecen.
El amor al arte no absuelve de delitos. F.s
una atenuante, no una exculpante. Tampoco
salva, en asuntos de estética, el amor á lapatria. Se puede ser un buen ciudadano y un mal
cómico. Para interpretar las obras de Hervieu
no es preciso saber cantar el himno nacional,
ni haber admirado el Ixtlacihuatl en un plenilunio.
Ilonrar á la Patria es alto, es noble; luchar
y triunfar en la vida, en la Ciencia, en el Arte, y luego exclamar: soy mexicano, es hermoso. Enaltecer á la Patria es heróico. Pero ni
noble, ni alto, ni heróico, ni hermoso, es escudar ignorancias y esconder impotencias en el
manto sagrado de la Patria. Poner en ridículo
al terruño con atrevimientos y audacias, es
censurable.
Buscar protección, so capa de patriotismo, es
caricaturesco.
La compañía del ~enacimimto es mexicana;
pero esta cualidad no la autoriza para cometer
irreverencias.
Debe medir sus fuerzas, calcular sus aptitudes, y encaminar y circunscribir sus anhelos.
No por irreflexivo impulso debe lanzarse más
allá de los límites de la dorada medianía horaciana. Amor á la Patria y respeto al Arte. Bien
está no profanar el nombre de estas dos .excelsas deidades ..... .
LUIS

G.

URBIN.A..

¡La Técnica!
Se entiende por ''técnica" en materia de arte, y sobre todo de enseñanza artística, un procedimiento de tortura sistemático, interminable y embrutecedor, al que se somete á todo el
que aspira á cantar algún día el ''Vorrei morir," á tocar danzones y polkas ó á pintar myosotis y claveles á lá acuarela.
Llega el profesor á casa de su víctima y, des·
pués de los cumplimientos de uso, la dice; si se
trata de dibujo:
-Trace Ud. esta línea recta á pulso setecientas veces y cuando haya Crl. concluido de tra7.arla al derecho, vuélvala a tntzar otras setecientas al revés.
Al dla siguiente, el profesor viene de nuevo,
examina con aire de conocedor los cuadernos
de su alumno, y~ frunciendo desdeñosa.mente
los labios,indica al alumno que repita el mismo
ejercicio toda la semana ó todo el mes, según
el caso.
De la línea recta así trabajada en sus diversas manifestaciones de horizontalidad, verticalidad, oblicuidad, se pasa á la línea quebrada,
luego á la curva y luego á la mixta.
Al cabo de tres años, el alumno, anémico y
aburrido,y la familia exhausta de recursos y de
paciencia, piden en cuerpo al profesor que la
victima dibuje un perro de lanas ó el retrato
de su papá, se entiende que de la victima. El
verdugo se yergue indignado y protesta contra
tan absurda exigencia.
-Nada; nada . . . . ¡Ante todo la técnica! Que
la domine plenamente en todas sus fases y después veremos. Tal vez dentro de dos años ó tres
ya rueda empezar á delinear ojos y orejas.
'Y una de dos: ó el discipulo se desespera, cobra horror al arte que anhelaba cultivar y tira
la montera y cuelga los hábitos, ó a~ota su inteligencia y su entusiasmo en esa mgrata labor de ardilla enjaulada, para en definitiva acabar dibujando tan mal como su maestro; que
peor no cabe.
En las artes del dibujo se ha verificado una
revolución. La dichosa técnica va abandonando el campo, y hoy se profesa generalmente el
principio de quedas ganas vienen comiendo&gt; y
de que la técnica de las líneas rectas, quebradas,
curvas y mixtas se adquiere, sin sentirlo, pintando figuras, copiando del natural y de buenas estampas sin gastar tanto tiempo, sin de•
rramar tanta bilis y sin perder la afición al arte, antes bien acrecentando la inclinación que
nos hace cultivarlo.
Pero la técnica, desalojada de sus formidables posiciones en la plástica, se ha refugiado
en la música y ni con yuntas de bueyes se la
podrá desalojar de ahi.
Un profesor de piano digno de ese nombre y
que se respete, ya que no respete á sus discípulos, jamás les permite que se "arranquen"
al piano con un "two step,'' ó una "mattchicha''
antes de los cuarenta y cinco años cumplidos
de aprendizaje de la técnica.
Y como si no fueran bastantes tantas calamidades, la invención sacrílega del piano mudo
ha venido á cerrar con broche de oro las torturas é iniquidades de la técnica.
Para ser pianista, en concepto de los profesores del ramo, se necesitan, aparte del solfeo,
la teórica y otros estudios indispensables y conexos, siete horas diarias durante cuatro años,
-estos_ son los ún\cos de paz y tranquilidad para
los vecmos,-de piano mudo seis años [seis ho•
ras diariasJ de escalas ascendentes y descendentes en el piano sonoro, diez de ejercicios que hablan á todo menos al oído ó al corazón. Vienen
luego otr?s die~ de sonatinas clásicas para arrullará la mfanc1a; luego otros diez de música de
verdad;y el cautivo, el presidiario, el galeote llega á «El despertar ael león&gt; cubierto de canas y
de arrugas_, gastrá\gico y ético y en general sin
asOJ?OS casi de lumde_z de espíritu, de 1fuego de
pasión; pero, eso sí, impecable, irreprochable
f:io y recto co~o una lanza, esculpiendo á dia~
no en sus conciertos estatuas musicales labra•
das en zompantle ó recortando en yesca los más
complicados arabescos sonoros.
Si se ~rata del canto,_¡ni se diga! Para sólo
poner bien la lengua. disponer los labios hormar la laringe, tomar aliento y exhalallo se
necesitan toda una juve1.1tud y toda una vida.
Y Juego crecer, di!minuir, filar_ las notas, ligarlas,
consumen otra vida y otra Juventud si es que
las hay de refacci~n.
'
Y fenómeno curioso, previsible é inevitable:
cuando Y3: se sabe cantar, á juicio de peritos,
ya no se tiene voz con que hacer brillar la técnica.
Obsérvese si no: A medida que va habiendo
más técnica, va habiendo menos cantantes y
sobre todo, menos voces. Al divino Gayarr~ lo
sacaron de una her~eria para llevarlo á la ópera. La pléya~e _glonosa de cantantes que interpretó á Rossm1, se reclutó en mucha part.e en
los campos. en los talleres, en la calle.
_Hoy los cantantes vocal~zan más y más téc·
mcamen~ en las academia,&amp;, y no pueden ni
~ben gor3ear en los escenarios.

EL MUNDO ILUSTRADO

150 PESOS DE PREMIO

concurrirán al acto no sólo
las agrupaciones á que nos
referimos, con sus respecti•
vos &amp;tandartes, sino grupos
de alumnos de las distintas escuelas de la ~fetrópoli y comi·
siones del Ayuntamiento. Gobierno del Distrito, etc., et&lt;:.
Por se1· de oportunidad, reproducimos en lugar preferente una fotografía de la
urna que guarda los restos
del Caudillo de Dolores, juntamente con los de otros hé'roes de la Independenela.

El f'o,1cu.rso cltJ Econom.ía Doméstica &lt;le•· El
Mundo Ilustrado.'' l "n ttma il1tei·esante.

ti nuevo Ministro del Brasil

Y es que la "médula de los leones" del arte
es el talento natural y el entusiasmo espontáneo. Si no los hay, la técnica no los ha de
crear, y si los hubiere, bueno fuera que no los
matara por asfixia el abuso de la técnica.
Es este el caso en que mejor resalta la verdad del dicho frnncés: "Lo mejor es enemigo
de lo bueno."
DR. M. FLORES.

••

Con el propósito de estimular, hasta donde le
sea posible, el estudio de los problemas que
frecuentemente tiene que resolver en la vida
práctica la clase media, «El ~Iundo Ilustrado&gt;
convocó hace poco á un concurso de economía
doméstica, ofreciendo á la mejor solucicín que
se le enviara un premio de $.30.00.
Este concurso, como era de esperarse, dado
el fin que se persigue, ha despertado vi va.mente
el interés del público, y es seguro que tendrá
completo éxito. Se trata, como saben nuestros
lectores, de señalar cuál es el mejor empleo
que un obrero ó dependiente, que esté próximo
á contraer matrimonio, y que no cuente para
su subsistencia más que con el sueldo que disfrute en su taller ú oficina, puede dar á la cantidad de seis mil pesos, en el supuesto de que
le toque en suerte verse favorecido con el premio mayor del próximo sorteo de la lotería gratuita de «El Buen Tono.&gt;
El tema-fácilmente se comprende,-es muy
digno de llamar la atención, ya que no abundan entre nosotros, por desgracia, los hombres
previsores; y hasta podría, en cierto modo, si
llegara á tratarse con detenimiento y á conciencia, prestar un positivo servicio á los desamparados de la fortuna, que buscan en el ahorro el único medio de establecer su hogar.
Decíamos que el concurso ha despertado un
vivo interés, y a.si lo demuestra el ofrecimiento hecho á nosotros por «El Buen Tono,&gt; S. A.,
de otorgar un premio de cien pesos, por su
cuenta, á la persona que obtenga el orrecido
por el periódico.
Recordamos al público que el plazo concedido para la admisión de soluciones expirará el
día 20 de agosto próximo.

..

El !niversar.io de la Muerte de Hidalgo
Siguiendo la costumbre establecida, mañana
se efectuará en la capilla de San .José, en Catedral, la manifestación patriótica. que afio por
afio organizan las sociedades obreras y mutualistas ·para conmemorar el fusilamiento del J&gt;adre de la Patria, Don Miguel Hidalgo.
En esta vez, la manifesteción revestirá mayor solemnidad que en años anteriores, indudablemente, pues, según estamos informados,

...

El señor D. Alfredo de Moraes Gomes Fcrreira, acaba
de ser nombrado ·Ministro del
Brasil en Mt'-xico, y pronto,
según sabemos, arribará á la
capital.
Este honorable calJallero,
que colaboró notablemente
para la organización de la
Tercera Conferencia Panamericana,que inauguró el día 21
sus trabajos en Río Janeiro,
ha desempeñado puestos m11y
importantes, como son el de
?11inistro del Brasil en Bolivia.
Ministro en los Estados Unidos y algunos otros, siendo
una de las personalidades más
conocidas y estimadas en su
país por sus grandes méritos
y elevada instrucción, así como por sus dotes diplomáticas.
l!XMO. SR,
La nueva Legación está ya
instalada en la tercera calle
de Berlin, para cuando llegue
el Sr. Ministro.
El gobierno mexicano ha nombrado á su vez
Ministro de México en el Brasil al Sr. Manuel
J. de Lizardi, quien presentó ya sus credenciales a~ }'residente de aquella Repüblica Sudamericana.

+♦
NUPGIAL
En la mafiana del día 20 del actual se veriticó en la iglesia de Santa Brigida el 'matrimonio de la Srita. Guadalupe Pesado con el Sr.
D. Manuel Castillo. El
templo estaba ricamente adornado; desde el
atrio se velan guías y
ramilletes de flores en
gran profusió:-:. y, en el
interior del t e m p 1o,
adornaban los muros bonitas jardineras y festones de musgo.
El traje que lucía la
novia era bellísimo; el

.ALFREDO DE MOi.U.ES GOl!ES FERREIU.A..

corte estilo Princesa, con encajes en el talle y
en las mangas y, en el borde de la falda, vapo:
rosos volantes de gasa plisados. Formaban la
corte de honor de la señorita Pesado, las señoritas Dolores y .Aurelia .Aguilar, Maria y Luz
Chapital y las niñas Rubín, que en compañia
de Esperanza Murphi y el niño Enrique Torroella llevaban la cola del traje nupcial de la
desposada.
J&lt;'ueron padrinos, de manos y velación, los padres de los novios. Durante la ceremonia religiosa, la orquesta, dirigida por el profesor Ignacio Castillo, ejecutó selectos trozos musicales:
el señor Torres Ovando, conocido barítono, cantó el ".\.ve María" de Saint--Saens y el notable ,

L.A. NOVIA Y SU CORTE.

violinista Sr. Julián Carrillo ejecutó una
selección de Weber con la inspiración que
le es característica.
La concurrencia que llenaba el templo
era de lo más distinguido y elegante encontrándose allí las principales famt'iias de
nuestra buena sociedad, quienes se dirigieron después á la casa de la seliorita Pesado
en Tacubaya, para asistir al enlace civil'
firmando el acta los señores José Ga~
yosso, Lic .resús M. ,\guilar, Luis Serrano
Fernando de Teresa, Manuel Rubín y Pedro
Rendón.

:&amp;NLAOE OASTILLO·PESADO.-LLEGADA DE LA NOVIA

J.. STA. BRIGIDA.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La última manifestación en honor de Juá.rez.-El Sr. Presidente de la República llevando
su ofrenda á. la tumba del Benemérito.

�EL MUNDO ILUSTRADO

"7-~N1ÑA
MAR.ÍA OtLCA--Mfl"I

EL MUNDO ILUSTRADO

VtLl.

R1veRo 1'oi-1E.G 4

Simpática idea [ué la de
interpretai- en una sola noche,
en un concierto, las obras
principales que el inspüado
compositor Ricardo Castro ha
escrito durante su permanen•
cía en Europa.
La velada, que organizó el
Sr. Profesor César del Castillo, tuvo efecto el viernes 20
en el Teatro del Conservatorio, repleto aqu_ella noche de
numeroso público, entre el
que se encontraban los más
devotos aficionados al arte,
todos aquellos que se deleitan
con las hermosas manifestaciones estéticas. Honró el acto con su asistencia el señor
Ministro de Instrucción Pública.
Además de que las piezas
que se interpretaron, eran.
por si solas, suficientes para
despertar el entusiasmo de
los cdiletanttis,&gt;había el gran
atractivo de ser tocadas por
los más aprovechados alumnos del Sr. del Castillo, es decir, por la juventud que, ávida de cultivar el divino arte
de la música, consagra toda
su inteligencia y sus desvelos
á perfeccionarse en su carrera artística.
El programa estaba hecho
con verdadero cuidado, para
que el público fuese admirando sucesivamente la obra del
maestro Castro, desde lo más
sencillo h&amp;.sta lo más complicado; desde lo que pudiéramos

llamar los albores de su inspirachín, hasta lo que constituye, por decirlo así, el fruto
de la madurez de su talento.
Comenzaron la velada. dos
niñas, )la.ría del Carmen Rivera Noriega y Eva Villa.lobos: la primera gustó mucho
en una. Barcarola y un precioso «estudio;&gt; la segunda,
distinguióse en el «Apasiona.to&gt;, bellfsima página musical. Después ºManuel Calderón tocó admirablemente el
"Nocturno" y el vals ''Reveu.se"; Rosa. María Herrera
dos difíciles estudios; Ramó~
Cardona, obtuvo un triunfo
en el hermoso "Prés du Ruisseau," que fué repetido: Maria Solórzano probó en Ja
«Polonesa, su magistral ejecución; y Aurelio l\I. López, fué
muy aplaudido en el «Laendler.&gt; en el vals «Bluette»
y en cuatro danzas, cantando apasionadamente el "Himno al amor." Concluyó el programa con el admirable trabajo musical de la Srita .•\ 1.
ba l!errera y Ogazón, en la
"Smte."
Los aplausos no cesaron un
momento; aquello fué como
un homenaje rendido al maestro ausente, y un tributo de
justa admiración á los intérpretes de su música. En re•
sumen: la fiesta constituyó
un verdadero acontecimiento
de esos que dejan indelebl~
recuerdo.

ERRERA.

NOTA DE AR'l'E.-ASPECTO DEL TJl:ATRO DEL CONSERVATORIO LA NOCHE DEL 20 DEL ACTUAL.

** *
Como complemento á esta nota, agregaremos
unas cuantas palabras acerca de las cualidades
'relevantes de los alumnos más aventajados del
Sr. Profesor del Castillo.
La niña Villalobos descuella, sobre todo, por
la corrección de su fraseo y por la pasión que
imprime á sus interpretaciones. cualidades muy
raras en ejecutantes de su edad; la señorita
Calderón se distingue por su poética manera
de expresar y su fino temperamento; la señorita Rosa María Herrera es notable por la brillantez de su técnica; el joven Ramón Cardona

es un talento en flor que promete mucho por
su facilidad de ejecución; la sel'iorita )!arla Solórzano es una de las más aprovechadas alumnas del :\Iaestro Castillo, y posee, más que nin•
guna otra,una técnica segura, rápida y brillantísima.
Del Sr. Aurelio López puede decirse que es
un temperamento exquisito, con todas las cualidades de vigor y de frescura propias de su
edad juvenil, á cuyos méritos se adunan un
criterio exacto para apreciar con toda seguridad las obras de los grandes maestros y una
extraordinaria facultad de asimilación.
La señorita Alba Herrera y Ogazón, q,11e fué

,,

el broche de oro del concierto. es una maravillosa intérprete de todas las obras que se refieren á las terribles dificultades de la técnica; su
buen gusto es sugerente, y podemos afirmar que
muy pocas alumnas tendrá el Conservatorio
que muestren mejores~, más altas disposicio•
nes para el virtuosismo.
El dedicado y talentoso :Maestro D. César del
Castillo ha mostrado, una vez más,los maduros
frutos de su laboriosa constancia, y por el homenaje que acaba de rendir á Ricardo Castro
le enviamos nuestras más cordiales felicitaciones.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL HOMBRE VOLADOR
El etnólogo consideró pensativo la pluma de
.Bhlmray.
-Parecía no estar dispuesto á dejarla, dijo.
-Es sagrada para los jefes, respondió el subteniente, como la seda amarilla es sagrada para el emperador de China.
El etnólogo no respondió. Vacilaba; luego,en·
trando bruscamente en materia, preguntó:
-¿Qué es ese cuento que relatan á propósito
de un hombre volador?
El subteniente se sonrió débilmente.
-;.Qué le han contado á Ud'!
-Yeo, dijo el etnólogo, que está Ud. al tanto de su fama.
El subteniente comenzó á liar un cigarro.
-Me gustarla volver á escuchar una vez más
esa historia, dijo, para ver hasta donde ha llegado.
-Es estúpidamente infantil, replicó el etnólogo un tanto irritado. ¿Cómo les jugó Ud. esa
broma?
El subteniente guardó silencio y siempre sonriendo se recostó en su sillón.
-He aquí que he dado una vuelta de quinientos kilómetros para recoger los &lt;folk-lore&gt;
que esas gentes han podido conservar, antes de
su completamente desmoralizados por los misioneros y los militares y no encuentro más que
un montón de leyendas imposibles sobre un demonio de subtenientillo de infantería, de cabeza azafranada que es invulnerable, que puede saltar sobre los elefantes, que puede volar!
¡Y mil patrafias más! Un respetable anciano
describió las alas de Ud. diciéndome que eran
de un plumaje negro, pero no más grandes que
una mu1a. Pretende que á menudo, al claro de
luna, ha vist-0 á Ud. revoloteando por sobre las
colinas del país de Shendon. ¡Que el diablo
cargue con Ud.!
, El subteniente se echó á reir alegremente.
-Continúe Ud., dijo. Continúe Ud ....
El etnólogo continuó hasta quedar satisfecho.
-¡Hacer creer semejantes cosas á esos hijos
de las montanas a(m ingénuos! ¿Cómo pudo
Ud. hacer eso'!
-:Mucho me á.pena, dijo el oficial, pero en
verdad me vi obligado á ello. Puedo afirmarle
..á Ud. que la cosa urgía y que entonces no tuve la menor Idea de cómo la imaginación de
esas gentes había de tomar aquello. Ni la menor curiosidad tampoco.
&lt; Puedo solamente invocar que fué una indis-

creción y no la malicia lo que me hizo reempla·
zar el cfolk-lore&gt; por una nueva leyenda. Pero
como parece Ud. estar apesadumbrado intentaré explicar el asunto.
-Era en la época de la antepenúltima expedición contra los Lou-Choc y Waltérs creía que
esas gentes á quienes Ud. acaba de visitar, estaban animadas de sentimientos amistosos hacia nosotros y, por lo tanto, con una alegre
confianza en mis capacidades para salir del
apuro, me envió allí, á la cañada, á veinte kilómetros de aquí, con tres soldados europeos,
una docena de cipayos, dos mulas y su bendi·
ción, para que me diera cuenta de los sentimientos populares de la aldea que Ud. ha visitado. Una tropa fuerte de diez hombres sin
contar las mulas, veinte kilómetros que andar
y en tiempos de hostiUdad! ¡,No ha visto Ud.
el camino"!
- ¿.El camino'?,-dijo el etnólogo.
- Ahora está mejor que entonces. Nos fué
preciso seguir el cauce del río durante mil quinientos metros en el lu¡¡-ar en que el valle se
estrecha. Era una rápida. corriente que espumarajeaba al rededor de nuestras rodillas y corría sobre piedras más resbalosas que el hielo.
Yeía allí donde dejé caer mi carabina. Más
tarde los zapadores cohetearon la. roca con dinamita para hacer la vía más cómoda por donde Ud. pasó. En aquel tiempo se segu1a por la
base á lo largo de las altas rocas cortadas á pi·
co y era preciso rodear el río sin cesar, sin te•
ner en cuenta que debla atravesarse una docena de veces sobre una longitud de tres kilómetros.
Llegamos á la vista del lugar á la mañana
siguiente muy temprano. ¡Sabe Ud. dónde es·
tá! Sobre un contrafuerte á mitad del camino,
entre las alturas, y como comenzáramos á apreciar la engaiiosa tranquilidad de la aldea llena
de sol, nos detuvimos para deliberar.
Entonces, á manera de bienvenida, nos arrojaron un pedazo de !dolo de cobre; el bloque
descendió la cuesta de la derecha, pasó á una
pulgada de mi hombro y abatió á la mula que
llevaba las provisiones y los utensilios. Jamás
ni antes de aquello, ni después, escuché tamaña algara.za. En ese moment-o distinguimos áun
cierto número de caballeros llevando fusiles de
chispa, revestidos de algo como toballas á cuadros de colores y dando un rodeo á lo largo de
un sendero entre la aldea 1· las alturas hacia
el Este.
·
- ¡:Media vuelta, ordené, y en tiradores!
Con ese estímulo mi expedición de diez
hombres dió media vuelta y comenzó á bajar
de nuevo el valle con ágil paso. No nos entretuvimos en salvar la menor cosa de la carga de

EL MUNDO ILUSTRADO

nuestro muerto: pero por un sentimiento de
amistad, nos llevamos á la segunda mula que
lleYaba mi tienda y otros chismes.
Así terminó la batalla, ¡sin gloria! Echando un vistazo hacia atrás vi el valle todo sembrado de vencedores que arrojaban gritos y nos
disparaban tiros. Pero nadie fué tocado. Esas
gentes no son de temer con sus fusiles: no saben dar más que en un blanco inmóvil. "Necesitan ponerse en facha y apuñtar durante horas y cuando tiran corriendo es sólo para hacer
ruido. Hooker, uno de mis soldados blancos, se
creía buen tirador y se detuvo medio minuto
para arriesgar matará uno, pero volvió compungido. No soy un Xenofonte para urdir una
larga historia sobre mi tropa en retirada. Du·
rante los dos 6 tres kilómetros que siguieron
nos fué necesario por dos veces detener al enemigo que nos ¡tpuraba demasiado y cambiar alnos balazos.
Pero en suma, el asunto fué bastante mo•
nótono-jadeaba uno solamente-hasta que hubimos llegado al lugar en que las alturas descienden hacia el río y encierran el valle en nn
simple desfiladero. Alll, muy felizmente, distinl{uí una media docena de cabezas negras que
venían á co¡¡-ernos desde lo alto de las rocas,
por la izqmerda-al Este en realidad. A esa
vista mandé hacer alto.
-Atención ahora-¿qué vamos á hacer?, pregunté á Hooker y á los otros, señalando las cabezas negras.
-Quiero volverme negro si es que no estamos copados, dijo uno de los hombres.
-Lo seremos, respondió otro. ¿Conoces las
tretas de esos canallas, eh, Jorge?
- Van á t,irar emboscados á cincuenta me•
tros, declaró Hooker, en el lugar en que el río
se estrecha. Continuar la bajaba equivaldría á
suicidarse.
Miré la altura de nuestra derecha. Caía casi
á pico hasta abajo del valle, pero parecla poder ser escalada)' todos los enemigos que hasta entonces habiamos visto, estaban del otro
lado del agua.
. -Eso es-¿dónde detenerse?, dijo uno de los
cipayos.
Nos echamos á subir oblicuamante la colina.
Había una especie de vago sendero que subla
atravesado y lo seguimos. Pronto algunos enemigos aparecieron á la vista hacia lo .alto del
valle y escuché algunos disparos. Distinguí entonces á uno de los cipayos que se había sentado á treinta metros más abajo. Se habla sentado sin una palabra, aparentemente para no
dar inquietudes. De nuevo mandé hacer alto.
Dije á Hooker que tratara de derribar algunos
enemigos y me volví hacia el hombre á quien
una bala había herido en la pierna. Lo tomé
en mis brazos y lo llevé hasta la mula, sobre la
cual lC:l instalé- la pobre bestia estaba ya sufi.
cientemente carga.da con la tienda y los demás
. bultos que no tuvimos tiempo de descargar.
Cuando hube alcanzado al resto de la tropa,
Hooker tenía en Ja mano su carabina vacía é
indicaba riendo, hacia lo alt o del valle, una
mancha negra, inmóvil. Todos los demás ene·

migos se habían disimulado detrás de las rocas
ó habían huído más allá de la curva.
-A quinientos metros, dijo Hooker, y apuesto á que le he pegado en la cabeza.
Lo estimulé para que repi tie1·a ~an buen golpe y volvimos á ponernos en cammo.
El declive ahora se hacía más abrupto y la
vereda menos señalada á medida que subíamos.
Pronto encima y abajo de nosotros no hubo más
que acantilados.
Es el más bello camino que he visto en este
pals de Lou Chai, dije, para animar á los hombres pero dentro de mi mismo tenía miedo de
lo q~e iba á suceder.
Al cabo de algunos minutos, el camino volteab11 al rededor del acantilado. Y eso era to•
do· el sendero terminaba allí.
Al darse cuenta de la posición, uno de los
hombres se puso á jurar y á maldecir la trampa á donde hablamos ido á parar. Nos encontrábamos sobre una especie de plataforma que
debí11, ser, á lo más, de diez metros de an~ho.
Las rocas se levantaban rebasando por encima
de nosotros, de modo que podlan fusilarnos
desde arriba, y ante nosotros se abría un precipicio de dos ó trescientos pies de profundidad.
'
i .
.Acostándonos contra el suelo éramos nv1sibl~ para los que estuvieran del otro lado de
la caí'lada.
.
La única ap roximación que pudiéramos temer era á lo largo del pasadizo, y un hombre
bien emboscado á la entrada valla por un ejército. Estábamos en una fortaleza natural, con
una sola desventaja: nuestras únicas provisiones contra el hambre y la sed eran una mula
viva. :Mientras nos hablamos alejado doce ó
quince kilómetros del restro de la expedición,
pero sin duda cuando notaran nuestra ausencia un día ó dos, mandarían en busca nuestra
al ver que no regresábamos. Al cabo de un dla
ó dos ..... .
El subteniente se calló de pronto.
-¿!{a tenido Ud. sed alguna vez. Graham?
-is unca de esa manera,-respondió el etnólogo.
-¡Hum!, nosotros tuvimos sed durante todo
ese día. durante la noche y el día siguientes,
tomando únicamente algunas gotas de rocío,
obtenidas retorciendoalgunoslieuzos 'i la tienda.de campaña. Bajo de nosotros el r10 corr!a
lleno de glú-glús c~ntra unTa roca que_ se ergma
enmedio de la corriente. ;'l unca. he visto semejante ausencia de i_ncidentes y sem,ejan~e in·
tensidad de sensación. El sol obedec1a, srn duda aírn á la orden de Josué, pues no se movía;
fla~eaba como una hornaza ardiente. Hacia la
tarde del primer día, uno de los dos soldados
blancos murmuró algo que nadie entendió, y
se fué siguiendo el camino por donde hablamos
venido. Olmos balazos, y cuando Hooker fué á
ver á la entrada del pasadizo, el hombre habla
desaparecido. Al día siguiente el cipayo herido
tuvo el delirio y s:iltó ó cayó al despeñadero:
entonces matamos á la mula y ella t,imbién se
desbarrancó en sus últimos estremecimientos
hasta el fondo del precipicio, y así quedamos
ocho.
,
.
Distinguíamos en el fondo del abismo el
cuerpo del cipayo, cuya cabeza se hundía en el
agua. Estaba boca abajo, y hasta donde po·
día uno darse cuenta parecía poco golpeado.
A pesar de todos los deseos del enemigo por
tener aquella cabeza, no se atrevieron á acercarse antes de que cayera la noche.
.
,\1 principio hablamos de las probablhd~des
que había de que el grueso de la tropa hubiera
oído nuestro tiroteo, y tratábamos de calcular
en qué momento notarían nuestro retardo y
mil otras cosas más. Pero nos desecábamos
realmente á medida que las horas p~aban.
Los cipayos jugaron entre ellos con gmJarros,
luego contaron cuentos. La noche fué bastante
fría. Al día siguiente nadie habló. Nuestros
labios estaban renegridos, y nuestras gargantas
ardientes, y permanecíamos extendidos sobre
la roca mirándonos unos á otros. Uno de los
regulares se puso á trazar sobre la roca blasfemias é invectivas á manera de testamento, Y
tuve que hacerlo cesar. :.\lientras que veía en
el fondo del valle al río correr y borbotear, tu•
ye intenciones de reunirme al cipayo. Eso parecía atrayente y deseable: precipitarse á lo
largo de la pendiente, habiendo abajo algo que
beber-ó á lo menos dejar de una buena vez de
tener sed. Sin embargo, á tiempo recordé que
mandaba el destacamento, y que era mi deber
dar buen ejemplo, lo cual me impidió cometer
una tontería.
Fué al pensar en eso cuando una idea me vino. l\Ie levanté y examiné la tienda y sus cuerdas y me admiré de no haber pensado antes.
Después fuí hasta el borde del acantilado para
medir á ojo la distancia. Esta ve_z la altura me
pareció mayor, y la postura del cipayo algo _más
penQ1&gt;a. Pero uo existía mas que ese med10, ó
nada .... y para decirlo á Ud. sin más rodeos,
descendl en paracaídas . .... .
Tomé un gran circulo de tela de la tienda,
como unas tres veces más grande que la carpeta de esa mesa. Le hice un agujero en la mitad,
até ocho cuerdas alrededor, que se reunían en

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.

el centro para formar un paracaídas. Los otros
me miraban, creyendo, sin duda, en al~ún nue:
vo género de delirio. Entonces expllqué _m1
plan á los dos regu lares, y en cuanto. el rápido
crepúsculo se volvió noche plena, mt~nté la
experiencia. Los dos hombres ma?~uv1eron el
instrumento elevado, y yo tomé m1 _impulso en
toda la anchura de la plataforma. )li paracaídas
se llenó de aire como una vela, pero _debo confesar que al llegar al borde senti miedo y me
detuve de súbito.
, .
Pero al punto tuve vergüenza de m1 mismo;
regresé á la extremidad de la plataforma Y me
lancé de nuevo. Esta vez salté-con una espe•
ele de sollo1.0, lo recuerdo-salté de lleno en el
vacío con la gran vela blanca que se inflaba sobre de mí.
..
)lis pensamientos debieron prec1p1tarse con
una velocidad espantosa. Pareció transcurrir
un largo momento antes de que pudiera est&lt;!-r
seguro de que mi instrumento permaneceria
vertical. Al principio se balanceó de uno Y otro
lado.
Después distinguí la muralla de rocas que
parecía subir ante mis ojos, mientras que yo
me tiguraba permanecer inmóvil. )Tiré ~or debajo de mí y ví las aguas so.mbr,las. del no r el
cadáver del cipayo que ve_man a. !111.enc~entro.
Pero en la indistinta clandad d1stingu1 también tres enemigos azorados de_verm!l llegar, Y
al cipayo decapitado. A esta vista bien hubiera querido volver á subir.
Al mismo instante mi bota entrnba en la
boca de uno de mis enemigos, y ~I y yo no formábamo.c; más que un so1o montón con la tela
que se abatía sobre nosotros al desinflarse. Sin
duda debí haberle saltado los sesos al homhi:e
bajo mi pié. Y no esperaba más qne ser asesinado á mi vez, pero los pobres paganos, que
nunca hablan oido hablar de Baldwin, emprendieron inmediatamente la fuga
l\Ie desembaracé de la tela y del cadáver y
eché una ojeada en mi derredor. A cerca de
diez pasos se encontraba la cabeza del c1pa~o,
con los ojos fijos, al claro de luna. Luego d1st.inguí el agua y corrl á beber. Xo _había otro
ruido en el mundo sino el de la precipitada fuga de los enemigos, un débl I grito que me llegó
desde lo alto y el murmullo de la corriente.
Una vez que bebí á mi antojo, descendí á lo
largo del rio.
Tal es la explicación de la historia del hom·
bre volador. Durante los doce kilómetros que
hice para hallar á la expedición, no encontré ni una alma viviente. Llegué al campo de
Walters hacia las diez, y el estúpido im~écil
que estaba de centinela, tuvo la ocurrenc1a de
dispararme un balazo cuando surgl afuera d~
las tinieblas. En cuanto logré hacer entrar m1
relación en el duro cráneo de \Yalters, cincuenta hombres se pusieron en camino para ir á
despojar el valle de los enemigos y rescatar á
nuestros hombres. Pero yo por mi parte había.
tenido sed suficiente para no ir á provocarla de
nuevo acompañándolos.
Ud. sabe qué especie de leyenda han fabricado con eso. ¡Alas grandes como una mula, ¿,eh?
y plumas negras! El guapo subteniente transformado en pájaro. ¡Bueno, bravo!
Un instante el subteniente permaneció sumido en jubilosa meditación; luego agregó:
-No lo creerá Vd., pero cuando llegaron
nuestros hombres á la plataforma, dos cipayos
habían brincado al abismo.
-¿Y los demás estaban bien?-preguntó el
etnóÍógo.

~

~

-Estaban bien, aparte de la sed.
Y á ese recuerdo el subteniente se sirvió un
nuevo vaso de whisky y soda.
!IERBERT G. WELLS.

..

(Traducción expresa para El Mundo Ilustrado.)

CASTIGO
Dos pu!iales agudos
templados al fuego,
yo quisiera clavarte en los ojos,
azules y grandes rincones de cielo;
sacar los puñales
después, los terribles pu~ales de acero,
y ver en tus cuencas vac1as y obscuras
resbalar los raudales sangrientos ....

Y ver los abismos
helados y negros,
que á través del cristal de esos ojos
[extintos ha tiempo]
volcaron desdenPs y rayos de ira
en estos los mios de lágrimas llenos! .....
Ventanas obscuras en donde se asoma
mi esplritu enfermo.
Quiero castigarlos
con castigo eterno,
sólo por haberle negado á mi noche
su luz siendo limpios y ardientes luceros!
Quiero ver tu alma
entonces en esos
rincones azules, de pronto trocados
en dos agujeros!
Pero más quisiera clavarte esos rojos
puñales de fuego,
por ver un eclipse,
¡qué trágico eclipse.... un eclipse de cielo:

..

J U LIO FLOREZ

A MI CORAZON
No al duro ceño del dolor insano
Cobarde rindas tu indomable brio:
Exalta tu valor, deja t.u hastio,
Y apréstate al combate soberano.
No te arredre del bárbaro tirano
La negra saña de su enojo implo;
Tu destino es luchar, corazón mío,
Y saldrás de la lfd, fuert~ y lozano.
Cuando el reposo plácido y sereno
Debiera suceder á la fatiga
Del recio batallar, de rabia lleno
El mal, sin tregua, tu inquietud hostiga :
¡Oh corazón! A la clemencia ajeno,
Tu enojo enciende y sin piedad castiga.
MANUEL GREOORIO ZAPATA.

.

~

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

I

MR. ROOT, SECRETARIO DE ESTADO
DE LOS ESTADOS UNIDOS.

de la población, así como las fotografías de los
edificios que ocupan dos de los mits importantes periódicos del Brasil. Publicamos también
el retrato del Presidente de la República Don
Francisco Rodríguez Al ves y un grabado que
representa el Palacio donde celebra sus sesiones la Conferencia, así como un busto del Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mr.
Root, cuya visita á, las principales repúblicas
de Sud América coincide con la reunión del
Congreso.

RIO JANEIRO.-.AVENID.A CENTRAL.

La Tercera Conferencia Panamericana
El dia 21 del corriente inauguró sus sesiones
en Río Janeiro la Tercera Conferencia Panamericana,á la que asisten representantes de todas
las repúblicas del Continente, con excepción
de Venezuela y Haití, y cuya importancia será
aún mayor que la que tuvieron las dos Conferencias anteriores: las celebradas en Wáshington y en México.
Cuestiones de gran trascendencia para todos
los países de .América serán objeto de los debates y de los acuerdos de la .Asamblea, muy especialmente en lo que se refiere al ensanche de
las relaciones comerciales que unen á las distintas repúblicas representadas. "Entre los asun•
tos de vital importancia que han de sujetarse
al estudio de los Delegados, figuran también:
la prolongación por otro período de cinco años
del tratado de arbitraje sobre demandas pecuniarias que aproM la Segunda Conferencia, y
un tratado sobre naturalización que, al ser
adoptado por todos los países concurrentes, permita evitar los abusos que á la sombra de las
«nacionalidades&gt; se cometen y que dan margen
en numerosas ocasiones á serios trastornos.
México, como lo dijimos oportunamente, est,á representado en la Conferencia por los se!io·
res Lic. D. Francisco L. de la Barra, Ministro
de nuestro país en Bélgica; Ing. D. Ricardo
García Granados, Diputado al Congreso de la
Unión: Lic. D. Ricardo Molina Ilubbe, y Lic.
D. Bartolomé Carbajal y Rosas, Secretario de
la Legación de México en Sud América (lado
del Atlántico). Los Delegados de las otras repúblicas son todos personas de las más conoce·
doras en las materias de que se va á tratar,
contándose entre ellos hombres de verdadera
significación política é intelectual.

***
r· La primera de las sesiones ordinarias de la
Asamblea se efectuó el lunes último en el her-

moso edificio que el gobierno del Brasil destinó á ese objeto y que es el mismo que en la última Exposición de S. Luis l\fissouri sirvió para exhibir en sus salones el contingente de aque_
lla rica y progresista reg ión de Sud ,\ mérica.

SR, DON FRANCISCO RODRÍGUEZ ALVES,
PRESIDENTE DEL BRASIL,

MUSA GALANTE

..
RÍO JANEIRO.-EDIFICIO DONDE CELEBRA SUS SESIONES LA TERCER.A CONFERENCIA
P.ANAMB:RICANA.

cano. Los telegramas cambiados con este motivo entre el Sr. Lic. de la Barra, jefe de la
Delegación mexicana, y el señor Ministro de
Relaciones, D. Ignacio Mariscal, fueron. publi-

RIO J.ANEIRO.-.AVENID.A CENTRAL.

Uno de los primeros actos fué aprobar un voto de gracias á los sellares Presidentes de México y de los Estados Unidos por su oportuna
mediación pacífica en el conflicto centroameri-

a
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gados á. la Tercera Conferencia Panamericana
son objeto de las atenciones todas por parte del
Jefe Supremo de la Nación y de las autoridades municipales, reproducimos en estas páginas algunas vistas de las calles principales

Número tres nacarado:
¿fué mi ruego el bien llegado? ..... .
¿No fué? Pues ciérrate, flor,
y no dejes que en su oído
se filtre ningún sonido
que la estremezca de amor.

··-1:q t' 11 11

;r ·~i ·~ti

~

**
A propósito de Río *Janeiro,
donde los dele-

w~

~:-~~
Jft
;;!

cados ya por la prensa diaria y han causado
una grata impresión en el público.

Interrogante de rosa,
de un mar dorado á la orilla;
cincelada puertecilla
de una caja misteriosa.
Caracol: ¿,qué verso ó prosa
floreció como semilla
de pasión, en la celdilla
más pura de su alma hermosa'!

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RIO J.AN.e:ISO,-EDIFICIO DE "EL PAÍS,"
BIO JANEIRO,-PARQUE DEL

15 DE NOVIEMBRE.

RÍO J.ANEIRO,-BDIFICIO DEL "JORNAL DO COMERCIO."

RIO JANEIBO,-PASEO DE LA BAHÍA,

)fANUEL

s. Pion.ARDO.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

EL BAILE EN EL CIRCULO FRANCES
Digno coronamiento de las fiestas celebradas
este afio en México por la Colonia Francesa,
ha sido el brillante baile que tuvo lugar la noche del sábado 21 del corriente, en el Círculo
establecido en la calle de la Palma.
Delante de la puerta se vela una preciosa
rnarquesina de ti.lores, iluminada por potente
foco de luz eléctrica. Bellos grupos de plant,as
de salón se pusieron en el za¡nián. El patio del
Casino era espléndido salón de baile, cuyas paredes cubiertas con anchas franjas de gasa ple•
gada azul y rosa, presentaban bonito y alegre
aspecto, pendiendo del centro del techo una
gran lámpara dorada, y por doquiera luces
eléctricas irradiando con clarísimos matices.
La mesa de honor para el «buffet&gt; se colocó
en la sala de recepciones. Dos orquestas no cesaron de tocar piezas bailables de sumo gusto,
y la concurrencia fué de lo más selecto y escogido.
El senor General Díaz honró la fiesta con su
presencia, llegando al Casino á las 10 de la noche. acompafiado de sus ayudantes, y siendo
recibido por los seffores Conde Pierreti de la
Rocca. Encargado de Negocios de Francia, y
Don Luis Sarre, Presidente del Comité del 14
de julio. A la hora de la cena se pronunciaron
entusiastas brindis. siendo el del sef!or General Dfaz por )fr. Falliéres y por la Colonia
Francesa residente en México.
El baile tuvo un sello de suma distinción,
viéndose en él al señor Vicepresidente de la

EL BAILJC JCN JCL CÍRCULO FRANCÉS.-ADOR:-1O DJC LOS CORREDORJCS.

¡ NO LLORES, AMOR MIO! .....

•

Las lágrimas tan blancas
en tus ojos tan negros,
parecen, amor mio,
diamantes engarzados en acero,
estrellas que titilan
de noche obscura en el profundo cielo.
Quizás eres más bella
llorando que riendo:
mas si tus ojos ganan con el llanto,
pierde tu boca con el pliegue austero
del dolor que tus lágrimas derrama.
No llores, amor mío, te lo ruego;
ríe mejor y que abran las sonrisas
de tus labios los pétalos sangrientos
para poder mirar tus dientes blancos,
blancos como un rebaño de corderos;
tus dientes, esas dos hileras de ángeles
que custodian el cielo,
el cielo de tu boca á que vo aspiro
para gozar la gloria de tüs besos!
Rfe mejor, no llores,
no llores, te lo ruego,
aunque las blancas gotas de tu llanto
en tus ojos tan negros,
parezcan, amor mío,
diamantes engarzados en acero,
estrellas que titilan
de noche obscura en el profundo cielo.
ARTURO
BL BAILI: BN BL CÍRCULO FRANCÉS.-EL SALÓN PRINCIPAL.

Julio, 1906.

República. los Sres. Secretarios de Estado, á
casi todo el Cuerpo Diplomático y á numerosas
damas de la mejor sociedad, que con su Ju jo y
belleza daban la nota brlllante á la soirée, que
dejó en todos gratísimos recuerdos.

..

FELINA
Con la oblonga pupila dilatada,
y arqueando el cuerpo dúctil y sedoso,
el felino, de un salto prodigioso,
Je da alcance á la presa codiciada.
Después, en juego cruel atormentada,
la suelta con alarde generoso,
y ot,ra vez, sanguinario y voluptuoso,
aprisiona en su fuga á la cuitada.....

L.

CASTARARBB,

RUSIA.,-LA BALA DE PASOS PERDIDOS DJC LA DUMA DURANTE LA SUSP&amp;NSlÓN DE UNA D111 LAS SJISIONEB,

LA CRISIS EN RUSIA
DlbOLUCION DEL PARLAMENTO,

Los sucesos de Rusia adquieren cada vez proporciones más terribles. El zar, convencido de
que la Duma queria sobreponerse á su opinión,
decidió en un Consejo de )Iinistros celebrado
en el Palacio de Peterhoff, proceder á dlsol verla, y as! lo ha hecho, declarándose á favor de
una nueva elección de representantes los seflores Goremykin, Kokovetseff y Stolypln, cuyo
dictamen ha sido aceptado.
El texto del úkase por el cual se disuelve la
Duma dice que, de conformidad con la ley
fundamental, el zar ordena que el Parlamento
sea disuelto, y que se fije como fecha para la
reunión del nuevo Parlamento imperial el 5
de marzo de 1907.
El efecto que ha producido en Rusia este
nuevo acto del emperador ha sido muy desagradable, aunque la opinión sensata no pueda
menos de confesar que el Parlamento hasta
cierto punto, se habla extra.limitado en sus
funciones; pueblos enteros están ardiendo, y
San Petersburgo vive bajo la ley marcial, ~uspendiéndose periódicos, clausurándose las imprentas, y siendo todo causa de motines, en los
cuales siempre hay sangre derramada.
La situación se complica dfa por dia. Ninguno es capaz de prever la marcha de los acontecimientos futuros, y en tanto hay quien cree
que Rusia llegará á establecerse bajo una base
constitucional, otros opinan que la revolución
es inevit:i,ble, y que revestirá caracteres de verdadera. hecatombe.
Mientras, el Palacio de Tauride, donde celebraba sus sesiones la Cámara Popular del Parlamento, ha sido claus11rado, y la policía impide -en absoluto la entrada al edificio.

té. Acudió la pollcla para reprimir el desorden,
y se entabló un combate en que los agresores
usaron de piedras contra los gendarmes; mu·
chos de éstos resultaron heridos, y cuando llegaron refuerzos, el populacho i~ició alguna resistencia, pero al fin tuvo que dispersarse.
Tal situación crea una tirantez de relaciones
entre el gobierno y los ciudadanos, que se tra·
duce por arrestos en masa, y por toda clase de
medidas violentas. Los trenes salen repletos de
gente que huye, previendo un futuro peor
aún que el presente. En todas las provincias
del Imperio la disolución del Parlamento ha
ca.usado el mismo deplorable efecto.

***

Así eres tú, mujer. Falaz é impura,
me daz la libertad en mis excesos;
y cuando, conociendo tu impostura,
quiero huir de tan ruines embel~os,
siento el zarpazo cruel de tu hermosura
y la garra traidora de tus besos!
CLARO ÜB~CURO.

i!lL BAIL&amp; EN EL omcuLO FRANOÉS,- BL OOMJCDOR.

Vista. la clausura de la Duma por los miembros del Parlamento, éstos se retiraron á Vlborg, Finlandia, para proseguir formalmente
sus sesiones interrumpidas en San Petersburgo.
El Gobernador les advirtió bien pronto que suspendieran las junt,as, y acto continuo lo _hicieron. no sin haber lanzado antes un mam~esto
al pueblo, protestando contra la ilegal disolución de la Duma, y haciendo un llamamiento
á todos para que dejen de pa~ar los i~pu~stos,
y para que se nieguen á servir en el eJérc1to, y
á reconocer la emisión de nuevos empréstitos.
A todo esto hayqueagregarlosconflictos sangrientos á que ha dado margen en San Petersburgo el úkase imperial, suscitándose refriegas con cualquier motivo, como pasó por~ue un
grupo de individuos de la "Mano Negra' quiso sag_uea-r un establecimiento donde se vend!a

RUSU,- :MESA DE T.4QU!GR.4FOB AL

EL GALLO DESPLUMADO

La tia Babette Zoé, de La-Haye-la--Xeuve,
esperaba á comer á. su nuera el domingo de la
Trinidad, y se decidió á matar su viejo gallo
para alimentar la olla.
Tomo unm; granos de trio-o, lleo-óse hasta el
umbral del cortijo y llamó: f&gt;lo, pfo, pio ... Los
pollos se aproximaron familiarmente, corriendo
sobre la punta de sus largos dedos. El gallo,
orgulloso con sus barbas rojas, los segula. y la
tia Babette lo agarró.
En seguida fué á coger en la gaveta de la
mesa su más menudo
cuchillo, que le servía
para. mondar las papas.
De paso, lo amoló todavla en una grada de la
escalera. Después se puso en cuclillas y sosteniendo el ave entre sus
rodillas, buscó un momento el sitio más pro•
pio para cortarle el pescuezo. ,Pero viendo el
aspecto enloquecido de
su gallo, que sin defenderse parpadeaba con
sus lindos ojuelos redondos, de color de tabaco\ á. la tía Babette
le fa tó corazón y soltó
la bestezuela, la cual
huyó con la cabeza. estirada hacia adelante,
con las plumas erizadas,
tan arisco y rebelde
ahora, como era de costumbre manso.
~in embargo, la tía
Babette adquirió de
nuevo, poco á poco, valor. Habiéndose calado
sus anteojos, de brazos
guarnecidos de lana,
mordiéndose los labios
y caminando en medias,
se aproximó al gallo por
detrás, con su chanclo
en la mano, y le asestó
con él un gran golpe en
la cabeza. El gallo cayó.
Fué á coger en la boca del horno el canasto
en que secaba su provisión de plumas, y, á. fin
de no ensuciar el apos en to recientemente
PIÉ DE LA TRIBUN4
lilllpio, enladrillado con

DE LOS ORADORES, EN LA DUMA,

�'EL Mt1NDO ILl1STR.A!&gt;0

Et MÚNDO ILUSTRADO

EXCURSIÓN ESCOI,AR Á SAN JUAN TEOTIHUACÁN.-UNA INSTANTÁNEA DEL CAMrNO.

ladrillos rojos, se instaló en la avenida, delante de la puerta y se puso á realizar la tarea.
Con leves tirones iba arrancando la pelusa del
vientre; se mojaba en saliva el pulgar para
arrancar las plumas fuertes del dorso y tiraba
con todas sus fuerzas de las alas.
Y mientras estaba en esta labor, la tía Babette se iba poniendo alternativamente triste,
porque su viejo gallo estuviera muerto, y sastisfecha por encontrarle tan buenas carnes y
muslos gruesos como la muñeca de un niño.
A menudo se detenía para sopesarle, estimándolo unas veces en cuatro libras y en cinco un momento después.
Y calculaba con placer que le sobraría de se/!Ul'O, después de la comida, para la cena, y así
podría pasarse aquel día sin ca,ne del mercado.
La tarde caía. La tia Babette, que no encendía su lámpara en verano, depositó el gallo
desplumado en la ttLbla del aparador, dejando
el ponerlo en la marmita para el día siguiente,
antes de misa. 11'ué después á sacudir las plumas que se le habían adherido á las faldas, en
el umbral; se quitó los piojillos dorados del volátil que le corrían por la piel arrugada, recalentó en el caldero una taza de café, comió y
subió á costarse..\.1 día siguiente la tía Babette se levantó con el alba, arregló su lecho, y
bajó.
Echaba ya alguna leña menuda en el hogar
disponiéndose á encender el fuego, cuando al
volver el rostro lanzó un ronco grito y juntó
las manos. En la vieja canasta del pan, estaba
recogida sobre sí misma, silenciosa, una extrafia bestezuela, de piel amarilla y azulada, llena
de gránulos sangrientos, sin pluma ni pelaje,
de huesos salientes, patas escamosas, largo cuello enjuto, cabeza adornada de rojo y ojos fijos
como ojales de botina, ampliamente abiertos. E
instantáneamente la tia Babette reconoció su
gallo. No estaba muerto, y todo desplumado,
había vuelto en sí por la noche, habla saltado
del aparador y se calentaba en las cenizas. La
tía extendió hacía él sus manos temblorosas; el
animal no hizo ningún movimiento para huir ni
á ella le pti.só por la mente la idea de rematarlo. La tía Babette había pensado el día anterior comerse su gallo; pero nó hacerle mal. Y
ahora estaba en un estado tan lastimoso, que
ella, llorando, lo envolvió en su pañoleta y se
la anudó alrededor del vientre, con el nudo
vuelto hacia la rabadilla.
Le dió grano y agua en abundancia. Lo colocó en un ángulo de la chimenea, como un enfermo que no se deja ver de nadie, ni aun de
sus pollos, en tan lamentable situación. Durante el estío el gallo emplumó de nuevo con pelusa
y plumas blandas.Entonces la tía lo soltó. Muv
contento, sin su cola, continuó cantando á su·s
anchas. Pero aquel domingo la tía Babette Zoé
no ofreció á su nuera más que caldo claro...

..

LUIS DELATTRE.

UNA EXCURSION A SAN JUAN TEOTIHU!CAN

EL LA PIRÁMIDE DEL SOL.

. ..,1· V"'" -

! ·,

'(;J..
,

7.

,,

GBUl'O D.IU.LUMNAS Y PBOFBSO!U.S DE LA BSCUELA NORMAL.

En uno de los primeros días del mes de junio, se verificó una excursión escolar á la cual
concurrieron 60 alumnas de la Escuela Normal
para Profesoras, la Directora del establecimiento, Sra. Juvencia Ramírez, viuda de Chávez, la Srita. Profesora de Historia Patria y
algunas otras empleadas de la Escuela. Partieron las excursionistas por el Ferrocarril Mexicano á las 7 de la maíiana y regresaron á las 7
de la noche.
Las alumnas hicieron importantes observaciones en las ruinas históricas de San Juan Teotihuacán, que testifican la grandeza del extinguido pueblo Tolteca, y el encargado de las
obras de reconstrucción hizo á las excursionistas un relato detallado del origen de las pirámides y de las causas que parecen haber determinado el estado de destrucción en que se hallan.
Las alumnas ascendieron á la parte más elevada de la Pirámide del Sol, con el objeto de
mirar el hermoso paisaje que se desarrolla ante la vista, y la Srita. Profesora de Historia
Patria les llamó la atención sobre los montecillos de tierra cubiertos de plantas~ que parecen
esconder en su seno templos y eaificios construidos por los toltecas; Jes hizo que notaran
el progreso que alcanzó la arquitectura y las
pinturas que han podido conservarse d~rante
tantos años.
Visitaron en seguida el pequeño Museo que
se encuentra al pié de la pirámide, el cual contiene mu~has piedras históricas con jeroglíficos
grabados y otras que representan ídolos.
Al medio día, las alumnas y profesoras se di¡igieron á la pintoresca cueva que lleva el nombre del Sr. General Don Porfirio Diaz y allí
se sirvió una sencilla comida campestre,' en la
cual reinó la mayor alegría; en seguida un fo.
tógrafo tomó varios grupos, y la Directora permitió á. las jóvenes educandas que se dedicaran
á jugar un rato.

A la hora conveniente se dió la señal de partida, y las alegres excursionistas tomaron de
nuevo los trenes que hablan de conducirlas á
la capital. Durante el trayecto no decayó un
momento la animación que habia.n mostrado
en todo el día, ocupándose, mientras la locomotora recorría los campos inmensos, en ordenar
en su memoria los mil detalles presenciados,
para escribir el informe que debían presentar
en su próxima clase de Historia Patria.

..

POR AMOR ALA PATRIA
Enero. Frias nubes grises cubren el cielo; el
viento sopla fuertemente, con interrupciones,
y el deshielo hace que el frío se cuele hasta la
misma médula de los huesos.
Ahí, abajo de la calle, viene una pequeíia
procesión fúnebre: por delante, dos chinos traen
suspendido de un palo que descansa sobre sus

~
-~
hombros, un féretro forrado de crespón blanco;
vjene luego una "jinriksha" tirada por un hombre joven. de rostro muy triste. como de unos
26 aí'!os; dentro de la "jinriksha" dos _pequeños
muchachitos, con los cuerpecitos cubiertos por
una manta roja, con las caritas azotadas por
el viento y con grandes ojos redondos llenos de
preguntas sin contestación.
.
La madre de los niños reposaba para siempre
en ese singular ataud que cargaban los chinos.
¡La noche anterior estaba tan extrafia, tan
blancal No les respondía. Cuando se apag6 la
lumbre y sintieron frío, le rogaron que les permitiese acostarse junto á ella y el &lt;bebé&gt; en su
caliente lecho. Pero en vano. Por fin, el mismo
frío los había adormecido.
A la mañana siguiente al despertar, la pie·
cecita estaba llena de gente y oyeron á alguien
decir:
-Llévense á los chicos á mi casa, que yo llevaré al bebé.
Y fueron áotra casa tan pequeña como la suya, y allí una mujer les había dado camote ~ado para que comieran. Toda la noche estuvieron ahí y hasta el día siguiente muy tarde los
llevaron á su casa. Entonces fué cuando los
metieron en esa "jinriksha."
Ellos creyeron que se trataba de un viejo
juego que mucho conocían, pero no; los hablan
montado en el vehículo y habían comenzado su
camino con la cabeza baja, los ojos fijos en el
suelo· y no hubo broma alguna como otras veces c~ando tenían que pagar el viaje.
No, no hubo nada de eso;y seguían adelante,
siempre adelante. Salieron de los límites de la
ciudad, se hizo de noche, y se durmieron.
Cuando despertaron se encontraron en los
suaves cojines del templo. Su padre hablaba
con el sacerdote y éste, al ver que despertaban,
les dió arroz y les sirvió té en unas pequei'las
tazas.
Siguió una larga caminata de regreso á su
casa· durmieron otra vez, lo olvidaron todo, y
volvieron á despertar al día siguiente, cuando
el Sol se encontraba ya muy alto en el cielo.

*

* *primavera perfuma el
Febrero. Un soplo de
aire y de casi todas las pequefias terrazas del
pueblo los enanos ciruelos, en sus macetas azules y bÍancas, envían la agridulce fragancia de
sus cogollos.

Una estación de "jinrikshas" en la esquina
de una calle tiene todo su frente abierto para
dejar paso á los rayos del sol. Se pue~en ver
las "jinrikshas" de brillante laca, coJmes de
terciopelo y gruesas piele~ para los pies,. en dos
hileras sobre el suelo sepia de la calle, mientras
en las paredes de madera del cuarto cuelgan
sandalias, papel aceitado, abrigos impermeables y una que otra manta policroma.
En una banca, cerca de la puerta, están sentados todos los hombres que tir::.n de las "jinrinkshas" fumando sus pipas, conversando y
esperando algún cliente.
Allá lejos viene un hombre á toda carrera sonando una campana y gritando:
-¡ Gogai, gogai!
El espectáculo es electrizador. Los hombres
salen disparados á la calle en pos de las últimas
noticias.
¡GC'ERR.\ ! ¿Qué otra palabra sacude el alma

como ésta, así sea el alma ~e un
cobarde que se encoge y s1e!'}te
miedo así el alma de muJer.
fría y paralizada, ó el alma del
soldado, en cuyo corazón, que
siente un ~ran placer, se lluye
la sangre huviente y se derrama
por sus venas, en un santo orgullo de servirá la patria?
A todos se llamaba para que
tomaran las armas; á todos, menos á los ancianos y á los hijos
únicos de viudas.
Tokichi no estaba entre esos.
Así es que tenía que buS:&lt;'.ar
quien se enc_argase _de sus hlJ(?S
pequeños, mientras iba á servir
á su patria.
La guerra no duraría mucho y pronto estaría de vuelta.
rl'Qdo el día lo pasó buscando quie!1 qu\sier:i
cuidar de sus pequeños, pero buscó sm éxito.
Al día siguiente, amarrando á bebé_ en_ sus espaldas, metió á los otros dos en l_a "Jlllnksha, '.'
y fué á los pueblos vecinos ofrecie~do á sus hijos á quien los quisiera; pero sucedió que todos
tenían trabajos propios y nadie lo pudo ayudar. Corría, entre tanto, el ti~~po. Al (?tro
día debía salir á unirse á su regimiento, ó s1 no
sería arrestado y fusilado como desertor. Al
pensarlo, la sangre se helaba en sus venas. S_uavemente salió de su cama. La luz era débil y
muy escasa; no podían distinguirse los objetos
con claridad· pero él sabía bien en donde estaba su navaja. Sí, allí estaba. Probó la hoja con
el dedo, estaba filosa, mas
no lo suficiente: debía afilarla. Buscó á tientas y encontró la piedra.
"Souch, Souch," gemía la
hoja sobre la piedra; parecía
gruñir como un sér viviente.
Tokichi, instintivamente, dirigió una mirada sobre los
nií'!os dormidos. No se habían movido.
Una lejana campana de
iglesia sonó la hora de la media noche. ¡Qué fuerte se
oía!
Uno de los nifios suspiró en
su suefio, y, sacando su gordo
bracito, se volvió al otro lado
y siguió durmiendo.
La lucecita crugió, crugw,
y se apagó repentinamente.
El «bebé&gt; primero; pues si
despierta puede llorar y despertará los otros. ¡Qué cuellito tan pequeño! Ahora, á
encontrar el lugar sabido por
todos los japoneses en donde
se puede apretar la navaja
sin dar tiempo á sentir dolor. Ahora el siguiente. Pronto, mientras su brazo esté firme aún.
¿,Qué? ¿Es ya el turno del
primogénito?

¡Parece tan corto el tiempo desde que él Y su
joven esposa lo llevaron al templo á. bautizar,
y le compraron el collarcito que le había de
traer todas las virtudes, y, sobre todo, un corazón valiente!. . . . . .
. .
Sus manos temblaban ya. Y smt1ó gruesas
gotas de sudor helado rodar por su fre~te. La
navaja parecía resbalársele y le daba brmcos en
las manos.
,, ,.T .
¡Sería un cobarde después de todo. ¡.._,o, Jamás! Ya habla pasado. El sacrificio ya estaba
consumado.
.
Levantando los cuerpecitos los envolvió en
una manta roja y colocándolos en la &lt;jinriksha&gt;
volvió á recorrer con las piernas temblorosas
el mismo camino que seis semanas antes recorri6 para llevar á la joven esposa á descansar
eternamente en la tranquila fosa. del cementerio.
,
La luna se levantaba sobre las colinas,_y ~ la
triste luz que proyectaba encontr6 Tok1cl11 la
tumba; y no lejos, el azadón.
Se puso á escarbar con toda su fuerza y acabó pronto la tarea. Entonces, rodean~o la !osa
de hojas de palma, colocó los cuerpec1tos, Juntos muy juntos, á los pies de la joven m_adre.
¡01; si él también pudiera descansar alli Junto
á ellos! Pero su tumba tiene que abrirse en lejanas tierras y en países extraños. Rápidamente rellenó la fosa con la tierra húmeda; despdés, cruzando los brazos, recitó en voz baja
una. oración.
.Estallada la aurora cuando dirigió sus pasos
al templo.
Pasó por donde se encontraba el sacerdote y
en pocas palabras, pues el tiempo era escaso,
le contó su historia. Cuando hubo acabado
dijo:
-Mi deber aquí está terminado. Soy libre
para poder dar mi vida por nuestro Emperador.
A la puerta encontraréis mi "jinriksha" que
os dejo, lo mismo que esto.
Y Je dió la manta ensangrentada. En seguida, pidiéndole su bendición,l,53.lió.
Toda la ciudad estaba ya despierta., y el sol,
elevándose, brillaba sobre millares de tiendas
de campaña, con banderas que flotaban alegremente movidas por la brisa de la mañana. Las
calles estaban llenas de una multitud ansiosa
de ver partir de un instante á otro el regimiento. Las trompet,a s dejaban oír su clara voz.
Era la últ.ima revista que pasarían los soldados en su pais natal.
-Tokichi Malsushima.
-¡Presente!
Diez minutos después, al desfilar, al compás
de la fanfarria, la muchedumbre vitoreaba al
regimiento.
No había un soldado más feliz ni que marcl1ara más orgulloso que Tokichi.
¡,Un criminal'? Sí, conforme al modo de pensar de los bárbaros del oeste, pero un héroe
ante los ojos de la gente del oriente. ¿No habla
sarrificado su propia sangre en el altar sagrado
del patriotismo?
i,Sacrificádola para poner su vida como ofrenda á la Patria?
**
En el templo de un*lejano
pueblo del Japón,
un sacerdote vende á los fieles amuletos, que
dan al que los lleva consigo un patriotismo
inacabable. El los hace con sus propias manos,
y cada bolsita de seda con su cordón de plata,
contiene un pedazo de la manta roja mancha·
da de sangre.
Arreglo del inglés para EL MUNDO ILUSTRADO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

El Aburrimiento de Adam
.. Y Dios, solazándose ante la perspecti v3: ~e
que su obra nada dejaba que desear, dir1g1ó
111. vista al Paraíso. Miró un Instante, y creyó
que todo era una ilusión. Yolvió á mirar más
atentamente, pero, esta vez, su Espíritu sufrió
una grande decepción. El petimetre de Adam,
porque en esos angustiosos momentos_ Adam
había descendido en el concepto de D10s á la
intima calidad de petimetre, daba seiiales de
un aburrimiento y malhumor extraordinarios.
Después de mucho vacilar, Dios se acercó á
Adam, preguntándole sobre el pecho:
- ¿Estás aburrido, .Adam?..... .
-¡Oh, ya lo creo!-respondió éste instantáneamente-Tú me habías dicho que el Paraíso
era un sitio de deleite, pero yo debo declararte
que no encuentro en é\ diversiones de ninguna
especie. El continuo murmullo que producen
las aguas del Phison, y del Hevilath, y del Tigris, y del Euphrates, al cabo de tanto olrlo, se
ha transformado en un martirio verdaderamente insoportable para mi. Los acrobáticos ejercicios que con muchísimo placer hacía en un
principio, encaramándome á los árboles más
elevados del Paraíso, y saltando de un lado para otro, me tienen ahora extremadamente fastidiado. Ya nada sé que hacer para distraerme, y por eso me ves aquí tendido en el suelo,
con el rostro apoyado sobre mis brazos, vegetando conmigo el más estúpido aburrimiento
que Tú puedas imaginarte.
Dios, mordiéndose los labios hasta hacerse
sangre en ellos, guardó silencio, pero bien pronto su naturaleza sensible le indujo á hablar.
Compadecido sinceramente de la miserable
existencia que Adam llevaba en el Paraíso, y
no obstante la cruel decepción que le había
proporcionado, díjole carifiosamente:
-No tienes por qué afligirte, Adam, pues yo
te haré feliz.
Y pronunciadas estas proféticas palabras, el
Seffor se alejó del Paraiso, pero con la seria
preocupación de no saber á ciencia cierta cuales eran los motivos que producían el aburrimiento de Adam.
-¿Será esto? ¿Será aquello?-decia Dios á
cada instante-pero nunca podia acertar con el
descubrimiento que tanto lo Interesaba.
Cuando Dios habla ya empezado á impacientarse, dió felizmente con una idea que le pareció muy eficaz para hacer desaparecer el aburrimiento de Adam y entonces rué cuando na•
ció en su Espíritu bivino la famosfsima concepción de Eva.
Hizo caer en Adam un profundo sueilo, y
cuando creyó que estaba perfectamente dormido, extrajo con un arte envidiable aquella célebre costilla con la cual formó á la que fué
primera mujer sobre la tierra, y luego, para
que Adam al despertar no sufriese ninguna incomodidad en su cuerpo, hinchó carne en el
lugar que la extracción de la costilla dejó des•
ocupado.
Después que terminó estas difíciles operaciones, Dios se puso en acecho para observar pacientemente desde un sitio próximo la grata
impresión que la presencia de Eva iba á producir en el ánimo de Adam.

-¡Qué alegría efectivamente para Adampensaba Dios-cuando viese á su nueva compafiera, que era carne de su carne y hueso de
sus huesos, habitando junto á él en el Paraiso! .... El aburrimiento y el malhumor que le
habían tenido exasperado, aleja.ríanse tal vez
para siempre de su espirilu, y entonces ¡oh!...
ya no dudaría de que el Paraíso era verdaderamente un sitio de deleite, como El desde un
principio le habla asegurado.
Adam se despertó, pero desgraciadamente
más malhumorado que nunca. CJn escozor que
le molestaba con mucha insistencia en el costado izquierdo le hizo hablar pestes sobre las
causas que originaban las picazones en el
cuerpo humano, y después de haber pretendido infructuosamente neutralizar el mal frotándose con la yema de los dedos y á veces también con las uilas, restregóse ios ojos que atín
estaban perezosos y volvió desesperadamente
la vista hacia la parte afectada por la comezón.
Un rojo cardenal que se extendía paralelamente á la disposición de sus costillas, y que
vió perfectamente aunque habla mirado de un
modo oblicuo, le llamó poderosamente la atención. Queriendo verificar con más exactitud
sus autoinvestigaciones, llevó las manos hacia
él, palpó Juego con fuerza, y quedó entonces
profundamente horrorizado ante la poca con.
sistencia que su cuerpo presentaba en ese Jugar: la carne cedía fácilmente á la más leve
presión que hiciera sobre ella, como si faltase
alguna vértebra de la armazón ósea.
En estas graves circunstancias, Adam, haciendo algo análogo á lo qµe había hecho á
menudo en sus horas de aburrimiento para entretenerse, comenzó á contar inmediatamente
con el índice de cada mano. el número de costillas que tenía en ambos lados del cuerpo.
- ¡No hay más-gesticuló entonces Adam,
dando un salto y poniéndose en pie-aquí me
falta una costilla! Yo siempre he tenido una
cantidad igual de ellas tanto en el costado derecho como en el izquierdo, y sin embargo, ahora resulta que en el costado izquierdo tengo
una de menos .... Durante mi malhadarlo sueno he sido víctima indudablemente de algún
espíritu maléfico, pero juro y rejuro como que
me Hamo Adam, que hoy he de concluir con
todos los seres vivientes que encuentre en el
Paraíso.
No había terminado aún de decir Adamestas sacrílegas palabras, cuando el Seilor, abandonando precipitadamente su escondite, se puso muy cerca á él para impedir, si era necesario, la realización de tan siniestros proyectos.
-Díme, Adam,-preguntóle con dulzura¿por qué pretendes exterminará todos los seres vivientes del Paralso, sin antes haber consultado Conmigo? .... Tú ignoras tal vez cuanto habrías perdido, y es necesario que lo sepas.
Entre esos mismos seres que pretendes exterminar, y escúchame bien, está precisamente
aquel que ha de labrar la felicidad que Yo te
he prometido; acércate á ~Ji, y te convencerás.
Adam, con la consiguiente sorpresa que produjeron en su espíritu esas suaves é inesperadas palabras, se aproximó á Dios, que le condujo al sitio donde descansaba Eva.
En un principio Adam examinó á ésta recelosa.mente. pero cuando Dios le afirmó que nada· absolutamente tenía que temer, procedhS
con más soltura. Después de haber estado ol-

fateándola minuciosamente durante un largo
rato, Adam creyó que la preciosa Eva podía
realmente brindarle la felicidad por Dios prometida, pues sentía verdadero placer de estar
con ella, y entonces el Señor, que también estaba muy gozoso por el éxito obtenido, e~pezó
á referirle de qué modo había El producido el
maravilloso nacimiento de Eva.
Cuando Dios le reveló lo referente á la extracción de la costilla, todo se echó irremisiblemente á perder. Adam, que le habla escuchado
hasta entonces con mucho agrado, no quiso saber ya más nada; la tranquilidad desapareció
completamente de su espíritu, y no pudiendo
contenerse, exclamó, terriblemente exasperado:
-¡Ah! ¿con que fuiste Tú? ..... .
Y después de hacer una pausa para cobrar
alientos, continuó. moviendo la cabeza rle arriba abajo:
-Yo, francamente, jamás hubiera pensado
que habiendo sucedido lo que sucedió, tuvieses
el coraje de venir á vanagloriarte en mis propias barbas de todo lo que has hecho, porque
al fin y al cabo, suponiendo que yo efectivamente llegue á ser feliz .... seré feliz, pero ....
á costa de mis costillas.
VICENTE J. GRIC.LO.

++++++++++++++++++++++++++++++++
TEATROS

EL TRAJE DE UNA DAMA ELEGANTE.-BANDAS
Y

Mi buena lectora: Si debemos ocuparnos de las
notas más bellas de la moda, consignadas en las revistas extranjeras, mucho más deben llamar nuestra atención algunas pinceladas verdaderamente hermosas que nos ofrecen respecto á modas algunas
de nuestras lindas compatriotas. .
.
Quiero hablarte ah?ra de un 1;n!Jloroso t~aJe que
tuve ocasión de admirar en el ultimo concierto, y
que agradó seguramente á muchas de mis buenas
amigas que se encontraban en el teatro.
.
Me refiero al traje que llevaba la Sra. Antonia
Ochoa de Miranda; un traje bellísimo, blanco y negr~
La combinación de estos dos colores es muy d"f'
1 1cil· la mayor parte de los vestidos hechos reuniendo
el ~egro y el blanco, son feos, tienen un aspecto fúnebre y vulgar· y es porque la asociación de estos
tonos posee la particularidad de que, hecha_ con buen
gusto, resulta encantadora, pero descuidando el
más insignificante detalle, es detestable.
La árdua tarea de disponer un traje negro y blanco sólo deben acometerla las damas de exquisito talento, y en ese caso no hay nada más bello ni más
elegante que una toilette hecha en estos dos colores
tan diferentes, tan disímbolos y tan hermosos.
El vestido de la modesta y simpática dama era
de esos que muestran el tacto de la mujer cuidadosa
é inteligente.
La falda amplia, de J?liegues suav~s, se prolof!gaba en una cola de bonito corte y sm exageración;
el corpiño llevaba un gracioso can~sú en pico, ~e
guipure calado, subrayado por dos cmtas de temopelo negro; las mangas, de última moda, se co_mpletaban con el fino guante de brazo de un color ligeramente marfilino.
La tela de que estaba hecho el traje era una gasa
transparente y vaporosa, de fondo blanco con dibujos negros.
En general, podemos deci~ . que el traje de la di~tinguida artista era elegant1s1mo en su gran sencillez.
Nada de recargo de adornos; un corte y una con·
fección de irreprochable corrección.
¡Cómo es verdad que el carácter, la manera de
ser, el talento y la delicada finura de una mujer, se
reve!Jn á primera vista en su traje!
La elegancia, mi que_rida lectora, no reside en los
crujientes brocados, ni en los grupos compactos de
volantes, encajes y listones; el sello de la suprema
aristocracia está en la sencillez.

HEBILLAS.

-~ ._~
•·
·i'

---=:~ ~

---------

***

++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

PILAR GARCÍA,
Bailarina de la -.»npaiUa de zar:utla de .Atbeu.

LA SUPLICA
Dice un canto el obscuro pasajero
bajo el silencio de tu reja muda;
dice su misterioso desespero,
como la golondrina sin alero
que llora sus quebrantos de vi:uda.
Y su canción en vano te saluda:
sobre el hondo gemido del trovero
está el silencio de su reja muda.
Abre la puerta el errabundo. Arranca
otra rosa al rosal. La gloria blanca
de su hermosura encenderá en su lacio
espíritu un fulgor.
El peregrino
reposará esta noche en tu palacio
y seguirá mailana su camino ....
ECOS DE LAS FIBST.AS FBANCESAS.-TOMAND0 BEFBESC8S,

de la NIoda~

~ ~ágina~

JESÚS SElIPRÚlI.

En la competencia establecida
entre los trajes Princesa é Imperio, parece que han alcanzado la
supremacía los primeros, tal ve2l'porque el talle luce más bajo s~ línea
ajustada, que entre los pliegues
flotantes de los segundos.
Sobre todo para las mujeres un
poco gruesas, el corte Imp~rio _aumenta el talle, y es, por cons1gu1ente. poco favorable al conjunto;
mientras que los trajes 'Princesa, por
el contrario adelgazan, hacen esbelta la silueta y resulta el talle emcellecido.
A todos los trajes de estos dos
cortes acompañan bandas más ó menos largas, que cruzan por debajo
de los brazos ciñendo el busto y
van á anudarse al frente en un gran
lazo dispuesto artisticamente y sujeto, por lo general, con una gran
hebilla, ya sea dorada, ya de metal
blanco de nácar ó de piedras de
diferen'tes colores; pero si se adoptan estas últimas, es ·preciso hacer
entre ellas una escrupulosa elección, y escoger las
más sencillas, porque nada hay de pe~r gusto que
la exageración en el recargo de l~s piedras, S?bre
todo si, como sucede en la mayona de las heb1lll!s
destinadas al adorno de los tra¡es, son de pedrena
falsa.
Por mi parte, aconsejo á mis queridas lectoras
adopten mejor las hebillas de dorado mate; son las
más graciosas y las que están más ~e moda en~re
los trajes confeccionados por las modistas de Pans.
MARIA LUISA.

~

..

FlGUlUNES 1 Y 2,

Explicación de los Figurines
Núm. r.-Traje Imperio en gasa bordada color paja
con fondo de raso amarillo.
Falda bordeada de angostos volantes. ribeteados de
listoncillo nee;ro, que suben formando abanicos: canesú
de guipure alargado en pico, con volantes; banda de seda liberty. rodeando el busto y abrochada al frente con
gran hebilla de nácar; manga corta con un amolio bullón
terminado en volantes, que caen sobre un ahuevado de
gasa.
Núm. 2.-Traje de pailo suave color beige obscuro para seilora de edad.
Falda bordada al punto de ae;uja, abriendo sobre un
delantero liso· corpii'lo con pechera de encaje v hombreras bordadas que balan disminuyendo hasta la cintura;
man11;a de doble bullón con puilo de encale.
Núm. 3.-Blusa de cambray sobre fondo rosa, adornada con entredoses de 'Dalenciemus y angostos volantes

de la misma tela; escote cuadrado y manga semilarga
con doble volante.
Núm. 4.-Blusa de lanilla á rayas. c_on un tablón al
frente y adornada con dibujos de trencilla de seda ancha y grupos de botones; manga plegada en el hombro,
ajustando hasta terminar en un puilo volteado.
Núm 5.-Blusa de tul sobre raso azul: canesú de alforzas y entredoses sesgados; cuerpo plel!;ado en tomo
del canesú, y adornado con anchos entredoses verticale~: manga i-emilarga con volante.
Núm. 6.-Traie para niila de 7 aflos.
Falda adornada COR alforzas y volantes subrayados
por angosta puntilla de bolillo; blusa con canesú cuadrado y un ancho entredós que rodea el cuerpo; manga
semilarga con volante.
Núm. 7.-Trajecito para niilo de dos años. Pequeila
falda formada por dos volantes; cuerpo largo con canesú de tira bordada y dos rosetas de listón angosto: manga corta con un volante pleirado sobre el hombro; banda
de ancho listón liberty, anudada en un gran lazo sobre
el lado izquierdo.

�EL MUXDO ILUSTRADO

carta de una Parisiense
,To11a..-Lo, dijo,-EL" tea-jacket."-

Flore, ..,, eL corJ&gt;iño.-Co)ln,a.-

Totl en to, cabello,.

Más que nunca la tendencia á llevar Joyas me parece que toma proporciones gigantescas. Antes, sólo la perla se admltla
y con carácter muy modesto: perlas atornilladas á las orejas, una pobre hilerita
que se ponla al cuello por detrás, sin permiso de ostentarla á la luz del dla sino
delante, por encima del escote.
'
Actualmente, son metros, kilómetros de
perlas, y hasta deberla decir que ~e arrollan al cuello, aun á las diez de la manana.
Los diamantes, las piedras de color se
llevan en broches, en pendientes, en bÓtones de puflos; pero lo que se busca sobre todo, para las Joyas del dla, es IÁ fantasla.
Por eso una de las alhaJas más vistosas es la cadena de reloj, á cuyo lado se
cuelgan toda clase de dijes más ó menos
raros. Todo lo que se puede descubrir de
curioso, antiguo, nuevo, se cuelga con entusiasmo.
Cada uno de estos dijes está prendido
á una cadenita fina de dos dedos y sujeta á su vez á la gran cadena sauloir. De
modo que toda la cadena queda guarnecida por PSOS pequenos objetos, y cada uno
de ellos ec; un recuerdo de amigo. Los pequefl~s hue\'OS de Pascua o~upan un puesto principal en esta colecc1on. son minusculos, como es de suponer, ya de oro esmaltado, ya de ágata, ó cualquier otra
piedra. No está prohibido darlos muy ricos, de oro, ado_rnados con_ pedrerlas.
Los corazoncItos. las piezas antiguas
engastadas en un circulo de pedrerlas los
sellos grabados. están muy de moda. '
En cada ocasión, los amigos que conocen la afición de la coleccionista se prestan obsequiándola con la última chucherla de moda.
Los dijes que llevan suerte. ó amuletos
c;on siempre los más solicitados, desde 1á
aralia con largas patas de oro y ojos de
ruhles con un cuerpo de perlas; la rana
verde esmaltada, con caparazón de brillantes, hasta el avestruz y el elefante de
oro. Este ultimo animal es mejor mascota
que el lindo lechoncito que todas las selloras prendian en su brazalete.
A fuerza de ver á las mujeres de ahora
cubiertas de Joyas á todas horas del día y
de la noche. resulta la convicción de que
las llevan falsas.
Quizás sea verdad. Es indudable que
muchas personas, sobre las cualec; se ven
aderezos admirables, tienen la mitad de
sus perlas ó de sus pedrerlas perfectamense 1m1tadas.

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS PILDORAS

LAXANUS-PURGATIVAS Y
ANTIBILIOSAS

. . -.

~- - --...

ll - ·- ~-

.

vl1'·

-

DEL DR. BtRVICI,

~

F'IOURIN.Kli II Y i.

Para una rubia, he aqul una de tul rosaJuntar lo útil á lo agradable. La manga se hubiera dado una vuelta por el jardln,
do, sobre la cual se pone una profusión de
tomando una flor aqul y allA.
será corta sin pasar del codo, puesto que
pétalos
de rosas rosadas.
Lo que os digo para la /oilelle, puede
es la última palabra de la moda y un enLa segunda novedad es el tul del mismo 1
aplicarse
también
A
las
habitaciones.
caje algo ancho se fruncirá ligeramente
color que los cabellos, con que se guarneNo os fijáis, queridas lectoras, si vuesalrededor del tapado y de las mangas.
cen los sombreros por debajo. Son tan letros salones y vuestras piezas comienzan
Con esto se put&gt;de recibir cualquier vi,•antados esos sombreros, que se necesita
á pareceros algo ajados, pasados de moda
sita, sin temor de ser vista de trapillo.
algo para llenar los huecos: el afio pasado
en
una
palabra:
una
insignificancia
puede
Estas ligeras fantaslas de buen gusto
se ponlan rizos de cabellos; este ano, se
darles
un
nue\'O
sello
de
lujo
y
de
moderson las que dan á la mujer ese aire de sureemplazan mucho por grupos de tul ligenismo.
Son universalmente aceptadas como
prema elegancia que se admira tanto en
ro, armonizándose por completo con el coAdmitamos que vuestra chaise-longu, 6
lor del cabello de cada persona.
ciertas senoras.
el mejor \axant~ casero.
vuestro
canapé
estén
algo
gastados,
paY no creáis que esto sea únicamente
De venta en las Droguerías.
BARONESA LIVET.
1
cuestión de dinero: conozco muchas muje- sados de color. Al momento, un encaje
res que no tienen grandes presupuestos bastante ancho, de red bordado por vosode toilnte y que hallan, sin embargo, me- tras, se extenderá á lo largo de los bordes
disimulando perfectamente manchas y agudio de presentarse siempre elegantes.
jeros; después, echad como al azar, alguEs porque son diestras y prácticas, Innos cojines hechos por vosotras con troformándose un poco en todas partes de
zos de telas antiguas, guarnecidos de galas buenas casas y tomándose el trabajo
lones, de franjas de volados de cinta. El
de encontrar barato lo que los demás paestilo más nuevo es el cojln llamado de
gan caro. Además, hacen trabajar mucho
lencerla, bordado sobre muselina, incrusen su casa, teniendo cuidado de escoger
una mucama diestra que copie perfecta- tado con puntas de encale ó de guipures y
puesto sobre un transparente de::olor claro,
mente los buenos modelos que las buenas
ó también de tela antigua adamascada,
amigas se sirven prestarles.
11:uarnecida de guipure de Irlanda 6 de red
Por eso el tapadito de que acabo de haantigua.
blaros puede hacerse fácilmente en casa.
Cualquier trozo de encaje ó de guipure
A vosotras os toca unir los entredoses á
APARTADO OORREO 2185.
pue;le
servir; se reunen Juntos con cuidalas cintas. Terminado este trabajo, vuesdo á punto de zurcido. como un verdadero
tra mucama ó costurera no tendrá más
++++++++
que cortar ese corto paletó como si se tra- mosaico; los fondos de gorras de nodriza
pueden servir para adornar estos cojines.
tara de una simple tela.
Una Imitación de -.:almcinmes forrada
Los abultados manojos de flores artifiy
ciales adornan todas las vestes de los tra- por voladito plegado de muselina de seda,
jes tailleur. También esto entra en mi idea ó de tafetAn ligero reco,tado ''hoja de rosa,"
cerrará
la
vuelta
del
cojln.
de la elegancia fácil para todas. Un traje
Pueden hacerse cuadrados, redondos,
taillmr muy sencillo, pero de buen corte,
largos y esta profusión de lindos cojines
á la forma del dla, se embellecerá al moy
mento, por medio de un lindo ramo de de colores diferentes dará á vuestro moblaje un ligero aire de renovación y de
flores.
elegancia muy refinada.
, Pero qué florts?, me diréis.
He ah! cómo una mujer hacendosa y de
También aqul la moda ha decretado sus
y
leyes. La rosa bien abierta, acompaflada gusto puede utilizar su destreza y su tiempo
en adornar su persona y su hogar.
de hojas y de botones, será siempre la reiDad
vosotras
el
ejemplo
á
vuf!&gt;tras
hina de las flores; pero se usa sobre todo
con traje de nocht:. Se prefiere el ramo de tas y ensefladles desde el r,rimer momenmugurl (lirio de los valles). de pensamien- to á ser como vosotras, buenas dueflas de
tos de terciopelo, de myosotis, de heliotro- casa.
Os sel'lalo tamhién dos novedades; ante
po de claveles.
E,tas llores se imitan tan bien, que pro- todo, las u harpes,ó tiras (bandas.) hechas
con crysantemas de cmtas de gasa risaducen hermoso efecto: hasta se ha llegado
al último refinamiento posible, puesto que das; se montan en nubes de tul rosado 6
blanco; se usan en bailes sobre los homse perfuman cada una con su fragancia
bros desnudos y forman un marco maranatural.
villoso á los rostros Jóvenes y frescos.
E,; encantador y de la ultima novedad
Se hacen también muy lindos para las
el ramo formado por varias flores diferensefloras de más edad, de tul malva fruntes: un tallo de mimosa. una anémona,
cido y salpicado de violetas.
una margarita, algunas violetas, como si

mmt. JI. tafagt suera.

• modas, • • Donas, • • sombnros, • • torstts. •
10. AVENIDA JUAREZ, 10.

Esta antigua acreditada casa recibe mensualmente las
últimas novedades de Europa, en telas para vestidos, adornos,
sombreros, etc., además, cuenta con un personal recién lle•
gado de París, para atender debidamente á su numerosa clien•
tela, dejar satisfecho el gusto más delicado de las señoras
que la honren con sus pedidos.

Enolisb Spoktn.

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/

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Para sazonar Caldos, Sopas, Salsas,
Legumbres, etc.

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FIOUBIN.ES

JUGO MAOOI

.

3, 4 Y 5.

* ::7 HlGIENE DURABILIDAD, tontado
J,_!I~
J I LIMPIEZA YCONFORTABILIDAD
1

!-Jay muchas sefloras que no tienen escrupulo alguno en ostentar as! piedras falsas: otras, por el contrario, y son las de la
antigua escuela~imx feu-como se dice
ahora, no sabrlan disfrutar el efecto producido por sus joyas, sabiendo que no son
piedras verdaderas. Estas últimas escrupulosas son muy pocas. La imitación desempel'la un gran papel en el atavlo. En
efecto: para las perlas en pa1ticulary para
• ciertas piedras de color se ha llegado á la
pe~ec.ción de la copia. Hasta se ha conseguI_d~ dará las perlas el peso normal. Era
la un1ca cosa que permitla reconocer de
un modo seguro, la supercherla. Entre
nuest_ras ~el'loras de la alta sociedad, el
dedo msld1oso de una amiga se deslizaba
con frecuencia debajo de las perlas de un
collar y su ligereza revelaba la astucia
Actualmente, la imitación es bastanté
completa para que hasta los Joyeros hábiles den su fallo.
Algunas sefloras qne tienen hilos de
pe~las Y h!lbituadas á usarlas siempre, no
quieren p_nvarse de ellas ni un solo dla ni
aun en viaje.
'
Pero el temor de perderlas ó de que se
las roben. les aconsejarla dejarlas tranquilamente en ca~a, en un buen coffrefort. Por eso han inventado un buen medio _de poner de acuerdo su gusto y su segundad. Encargan imitar perfectamente
un coll!lr y ellas lo llevan en viaje con casi el mismo placer que si fuera auténtico.
Verd_ad es que no todo el mundo puede
perm1tIrse llevar joyas falsas. Las personas más ricas pueden permitlrselo mejor,
p0rque_á nadie l_e ~cumrá la idea de que
llevan Joyas de 1m1tación cuando pueden
pagar las verdaderas.
Para las piedras de color se ha inventado ~ace poco una trampa bien ideada para
satisfacer á los bolsillos modestos. Se hace lo que se llama piedras doubUes es
decir, ~ue bajo la delgada placa de 'una
pieo/a dura cualquiera, zafiro blanco ó topacr~,que son de poco valor, se aplica por
medro de una fuerte presión un trozo de
cnstal coloreado.
Estas imitaciones inalterables tienen
sin embargo, cierto precio. El rÚbl, sobré
todo, es asomhroso en la semejanza.
Algunas personas, amigas de la apariencia, hacen montar en oro, con brillantitos procedentes de joyas antiguas pa.cadas de moda, piedras doubU1s como las
de que he hablado antes, rubles, esmera!-

das ó zafiros, y pueden tener as! con poco gasto Joyas adornadas con esas piedras gruesas que son la moda de las mod!',S, Se hacen también en este estilo las
predras reconstruidas.
Son, según parece, fragmentos de piedras, hábilmente unidos unos á otros y
que dan absolutamente la ilusión de la
verdadera piedra hermosa.
Lo que continúa inimitable es el diamante. El puro -y hermoso brillante antiguo
llmp1do y srn mancha, tiene siempre un
precio efectlyo. Los pendientes cuy a boga
habla dlsmmuldo, vuelven A su anti~ª moda. La generación de las sel'loras
Jovenes á quienes, en su infancia se habla P_erdonado esta ligera mutiláción de
la oreJa, no vacilan en someterse á ella
Hasta se vu_elve á ver caravanas con col~
gante. Lo mismo en los botones de perlas
que en lo.s solitarios, se prenden colgantes de bnllantes en el estilo antiguo montados muy ligeramente.
'
Por lo demás, se montan las piedras con
un gusto Y. una habi_lidad perfectos, recordand~ las Joyas antiguas estilo Luis XVI
especialmente.
'
'
La estación primaveral avanza en
Parls, y todos piensan con ansiedad
lo que será la moda de maflana.
Por el momento, no veo ninguna gran
n~vedad en el horizonte: nada sorprendente:, pero en cambio, muchas lindas cosas
v_Ienen en este momento á punto para va~ar la_monotonla de la temporada estacIonana.
He aqul, ante todo, para q11edarse en
~a, á sus anchas, con el objeto de recibirá algunas Intimas que vienen á pediros una taza de té caliente entre dos excursiones, la lea-jacket una'adorable chaqueta flotante,. muy ligera, ·que hará una
competencia tnunfal, según cree al 1, ag&lt;Xt11, su hermana mayor, pues la comodidad de este tapado estriba en poder ponérsele fácllm~nte sobre cualquier falda
si no se tiene tiempo de vestirse del todo.
Se hacen con abullonados de raso /fberV' alternando con entrtdoses de encaje
todo blanco, blanco y negro, cereza y negro, malva, etc.
Este tapadito, muy flexible, no debe pasar del talle. Los abullonados de raso pueden reemplazarse por cintas cosidas en
plano. Una li gera franela por dentro para

1

SON LAS PRINCIPALES CONDICIO~ES DE NUESTROS

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9

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

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· -¿Qué enfermedad tiene Luis?
-Creemos que son viruelas, pero el
médico hace quince dfas que lo asiste y no
se atreve á declarar la enfermedad.
-Y ¿qué es lo que aguarda?-A ver si el enfermo queda marcado.

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Contiene más de 160 pági•
nas y muchos grabados ma.gníftcos y láminas en colores.
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Este libro eaU escrito de una manera clara
y coucisa, p,-ra que todo artuelque lo lea pueda
oom11renderlo. Por medio de este libro lnteresantu se han salvado muchas vidas, y salvará
s.ón muchas más por muy cercanas que se ha•
llen de la sepultura.
Está escrito e~cluslvamente para los Hispa•
no .Americanos 6 más bien para lá raza Espa•
í'lola por el Profesor E. C. COLLI NS, de la
Universidad de New York.
Todo el que ha leido este libro dice que vale
11, peso eu oro. Es un libr.:, para todo el mundo.
Para las peraonas que gocen de buena Blilud
recomendamos los capitulos que tratan sobre
la m~nera de impedir las enfermedades.
A los que se bailan enfermos recomendam o
los capítulos que tratan de todas las enferme
dades en general
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Dr. E. C. Collin.s

Un Curador Prodigiosa.
Cura á los enfermos por medio de su poder misterioso.
Nuevo y maravilloso descubrimiento por medio del cual pueden c;urarae
toda clase de enfermedades.

El Profesor G. A. Mann.
" Creo que es un crimen el hacer experimentos con la salud de las personas,"
ilice el Prof. Mann, Presidente del Instituto de Radio¡_&gt;atía. "Si yo no tuvie~e la
plena convicción y la 9:bsoluta segun~ad
de que por medio de mt nuevo tratam1en•
to puedo curar toda clase de enferm~dades aún aquellas en que otros tratamientos' han resultado ineficaces, no osaría
prometer el devolver la salud á los enfer•
mos. No hay nada más precioso par~ el
hombre que la salud ; nada más temble
que nna muerte pre.matura."
. . .
"Algunas dolenoas pue son al pnnc11?10
insignificantes pueden degenerar en senas
enfermedades crónicas. Firmemente creo
que mi nuevo descubrimiento, la Radiopatía es el tratamiento más maravilloso
de todos los hasta el día conocidos y es
mi deseo el que todo el mundo obtenga
los beneficios que de él pueden derivarse.
Es mi deseo curar á todos, grandes y
chicos· me prooongo decir á los enfermos,
absolutamente· gratis, como pueden re•
cobrar la salud. Con franqueza digo,
que preferiría ser llamado " el ~nefactor
de los enfermos" que poseer lai, tnmensas
riquezas de Creso."
Estas declaraciones tienen mucha imG A MANN
portancia; pero aquellos que conoz~an al
• ·
.
Prof. Mann, ó hayan estado sometidos á
cuyo atestado ha echad'! una_luz tan viva sn tratamiento pueden garantiz..r la verasobre la Rad1opatía
cidad de ellas.
"La enfermedad me había colocii:do al borde del sepul&lt;:1°º•" escribe el Sr. Eti~11:ne
Ducret, residente en Nantes, Francia. "Para d9:rle una 1de!'- de.l esta~o tanto fis~co
como moral en que me encontraba baste decir que babia sido visto por var10s
médicos y todos me habían desahuci~do. No podía atenderá mis quehaceres y Y.ª
empezaba á creer que mis días .estaban con~dos. Tan pronto como llegaron á mis
oídos las noticias de las maravillosas curaciones llevadas á cabo por el ~r,of. Mann
por medio de su descubrimiento, completamente desesperanzado le. escnb1 dán~ole
á conocer la deplorable situación en que me encontraba. . El me d1ó ~n _claro diagnóstico de mi caso, sin cobrarme 1;1n solo centavo. También. me pre~cnb1ó un tratamiento que empezé con poca ó mnguna fé ; pero, doy gracias al Cielo, hoy soy lo
bastante dichoso para Poder decir qu7 est?y completame~te ~uraeo .Y que soy un
firme creyente y partióario de la Rad1opaha. Por experiencia propia creo que el
Prof. Mann puede casi resucitará los muertos."
.
.
. .
La Sra. A. J. Siefred, qu,e habita_ en Stowe,. Oh10, escnbe la S1gu1ente carta
concebida en los términos mas expresivos de gratitud.
••Padecía de un grave caso de eczema que se extendía por todo el cuerpo. Bl
picor que sentía era á veces insoportable. Escribí al Prof. Mann, y después. de
cuatro días de haber estado siguiendo los consejos que me dió, tanto la erupción
como el picor empezaron á desapare':er. _En diez días qu.edé perfec!amente curada,
sintiéndome ahora mejor que hace diez anos. Los conseJOS del Pror. Mann son una
bendición para todos aquellos que sufran y con especialidad para aquellos que no
puedan pagar grandes sumas á los médicos."
"Los enfermos me inspiran profunda simpatía," dice el Pr?f· Mann. "Deseo
curar á todos aquellos que padezcan de alguna enfermedad cr~mca ; d~seo delll:ostrar
al mundo entero que es lo que puedo llevará cabo por me~10 de mt. t~atam1ento ;
deseo que toda persona que se encuentre enferm!'- me .e scnba desc_r1b1énd.ome los
síntomas principales de su enfermedad, que yo mmed1atamente d1agn?st1caré su
caso y le haré uua breve reseña del tratamiento que con absolu~a segundad b~ de
curarle. Yo no cobraré por esto ni un solo centavo. También le será enviado
enteramente gratis, mi libro titulado "Las Fuerzas ~ecretas de la Naturaleza."
Escriba con toda confianza lo que usted crea conveniente acerca de su persona :
nunca. le pe,ará el haberse toma.do esa. pequeña molestia. "
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Vanidad de la mujer

=

Un día. que visitaba yo
manicomio,
el médico Que me acompañaba me dijo:
-Te voy á. enseñar una celda donde una
mujer de unos cuarenta años. aún bella,
sentada en un sillón, se contempla obstinadamente el rostro en un esvejlllo de
mano.
Desde que nos vl6, se levantó, corrió al
tondo de la habitación á. buscar un velo
uue había sobre una sllla, se envolvió la
cara con gran cuidado y volvió después á.
sentarse. contestando c n una lncllnaclón
de cabeza. á. nuestros saludos.
-¿Cómo estamos hoy? le preguntó el
doctor.
La mujer lanzó un vrofuodo suspiro Y
cnntestó:
-Oh, mal, muy mal. Las señales de las

viruelas se agrandan más cada. día.
-No veo nada, replicó el doctor. Le asel!'Uro á. usted Que se equivoca.
Acercóse entonces la loca vara murmu·
rar casi en el oído del médico:
-No, estoy cierta. He contado diez 111!'Ujeros en la mejllla. derecha, cuatro en la
Izquierda y cuatro en la trente.
!Es horrible! ihorrlble!
iYa no me vodrá ver nadie, ni mi hilo!
Estoy verdlda ...... y desfigurada para
siempre!
Levantóse el médico, y saludándola, salimos de su celda.
-A hora escucha, me dlJo, la historia de
esta desgraciada:
Es viuda. Fué muy bella, muy COQueta,
muy amada. Era una de esas muJeres vara. Quienes el deseo de a¡¡radar constltu:re
la aspiración de su vid11.

Oojtn de r = a,u!, bordado can ,e,laa cnlor de oro 1'iefo y

can aplicacione• de ti8t6n.

U11 deta&amp; del cojf.n de ra,o azul.

JARABE.-CONSERVACION DE LA MANTECA.-CRIA DE GALLINAS Y DE
CERDOS

Babieca: Para preparar el jarabe simple, se dlsuel ve en frío un kilOll'ramo de
azúcar blanca en medio litro de agua pu·
ra: se le agregan 64 l!'ramos de carbón anl·
mal preparado, y pasadas doce boras se
flltra..
-Para conservar la manteca de cerdn
durante uo tleml)O Indefinido sin Que se
ponga rancla, se a.costumbra. en las l!'randes fábricas de Escocl1&lt; el vrocedlmlento
de adicionarle resorclna disuelta en agua
callente. en la provorclón de trPS gramos
de la solución vor cada kllol!'ramo de man·
teca.
- La cría de gallinas ha sido desde hace
mucho tlemvo un !lSunto mu1· explotado;
con fac1lld11d encontrará: Ud, eo cual·
Q.uler librería tratados de ello: en cuanto
á la crfa de cerdos, se ha escrito menos,
pero vuede Ud. vedir á una librería.catálogos y elegir los Jlbros Que le convengan.
EUIIENES EN EL CONSERVATORIO

Un subscriptor: Escriba Ud. al Secreta•
rlo del Conservatorio N. de M úslca, ex l&gt;Onlendo detalladamente lo Que desea, y dicho señor dará á Ud. amvllos Informes
conforme al reglamento del establecimiento.
TINTA PARA SELLOS.

EL SR. K.

Cortina dosd para cabecera de cama, en etamina color crudo c01,
aplioacúnlt!8 de seda roja 1J l i ~ blanco y bordado• de seda
color de oro.

Tenía un hijo, el cual cayó uu día en
cama.con v1ruelas.
Avenas Jo supo su madre, empezó para
aQuella mujer, consagrada. exclusiva.mente al cuida.do de su hermosura., una. batalla. espantosa.
Desde muy lejos preguntaba á la mujer
Que eulda.ba á su hilo, de la buena salud
de éste.
La mujer contestó una vez:
-Muy mal. Quiere ver á usted.
-IOhl no: eso no, respondió ella. Y salló corriendo.
Tomó todo géner~ de vreca.uclones.
F11é á. casa de un fal'macéutlco Y se surtió de todo género de desinfectantes.
Un día., wr fin, el médico le dijo :
-Aunque sea. vor la ventana. A las dos
de la tarde abro las puertas de los crlstales.
Consintió en el1o la madre. la. cual se
abrigó la ca.hez", tomó un bote de sales.
dló tres pasos á la. ventana Y ocultando
la cara. entre las manos, Pxclamó:
Motivo de ¡,unto de Cf'ut pora labor de tapkef'la.

PINTURA PARA PISOS

Petra Olea: Use Ud. v"ra preparar la.
pintura á que se refiere el 1&gt;etróleo de me·
Jor calidad.

.,•; ..
,..

í::

·:t

LEO MlNGES,

Desde que comencé los Métodos de Ca.rtfla.gos he aumenta.do cerca de ocho pulgadas en est&amp;tura, y los resultados han
sido permanentes y a.sombrosos p_a.ra todos
mis amigos. Esos que me han visto antes
y después de mi a.umen~, están pro:°-tos á
jurar por esta declaración. Estoy mteresado en toda persona baja de estatura y
que le hil. sido imposible obtener una bue~
na estatura, y me será muy_ ~rat~ decir á
cualquiera. cómo pude adquirir m1 aumento en est&amp;tura. El método no es árduo ni
doloroso y no requiere el uso de electricidad, drogas, ó lanceta; ~s un procedimiento que ca.usa. la expansión de los cartnagos y la prolongación de los huesos.
Escríbame el que quiera y tendré mucho
gusto en darle las informaciones necesarias de cómo puede recibir los mismos beneficios que yo he recibido. No se olvide
de decirme la exa.ct&amp; estatura y edad para
poderle dar informacion_es que l? sorp:enderán. También le envuué gratis un libro
que explica todo lo concerniente á este
descubrimiento y que contiene los retratos
y declaraciones de muchas personas que
han aumentado de dos á. cinco pulgadas en
esta.tura. La correspondencia será. c~nfiueneial y los libros y cartas los enviaré
gratis y en un sobre blanco sin otro nombre á. más de el del consignatario. Cualquiera puede aumentar su esta.tura. siempre que no haya pasado de los cincuenta.
años y que use este método, el cual no
solo es beneficioso en ese seuticlo sino que
t&amp;mbién desarrolla el cuerpo proporcionalmente. Escribidme hoy por una prueba.
absoluta de lo que a.cabo de decir. Si me
dáis una oportunidad os p1·obaré de que es
cierto. No es preciso que me creáis, vo~~tros mismos podréis conveneeros. D1r1girse á
THE CARTILAGE COl\lPA....,"Y,
Dept. 46?. F
7 Avenue de l'O¡iera,
París, Franeio,
No deben deaouldane
LAS ENFER1lBD!DBS DE LA. PIEL,
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\los es lo único que varía, vonlendo el
Que se desee: hs demá.s substancias permanecen lo mismo cualQulera Que sea el
color.
Doy á Ud. una fórmula para. preparnr
cualQuler tinta vara sellos:
Color de anlllna ................ 16 partes.
A11"11.a destilada hirviendo ..... t,0 ,.
Glicerina........................... 7 ,.
Jarabe .................... ...... a
YINAGRE.-HORIIIGUERO, ETC.

Jifa.ría Antoola: Sírvase l'd. Indicarme
Qué clase de vinagre desea preparar.
-Para vreparaT los chiles en vinagre,
se e!Jgen los Que estén sin manchas ni vi·

caduras: se vone en un barril una capa de
laurel, otra. de chiles y otra. de rebanadas
rle llmcln y sal :esta cperaclóo se repite has·
ta. llenar el ba.rrll :después se llena. de u gua
hasta. el borde: se tapa perfectamente y
se dej11. vor ¡;¡ ó 20 días: pas,.do este tiempo, se destapa. se sacan los chiles uno á
uno, se a.breo, se desvenan y se vonen en
una fritura. hecha. con aceite de comer,
rebanadas de cebolla, ajos machacados Y
laurel: se colocan los chiles en botes con
vinagre de castilla, la fritura 1· un poco
de orégano de China: se dejan pasar a ó 4
días, y ya pueden usarse.
-Para destruir el hormiguero, rlel!'ue
Ud. las cercanías con aA'ua mezclada con
un wco de petróleo 6 de esencia de trementina..
SOMBRERO DE NIÑA

Orlsa.ntema.: Próxlm,imente tendrá t'd.
el modelo Que desea.
TRAJE PARA KERMESSE

Violeta: Elija Ud. vara. su traje un color Que le siente bien: aconsejo á l'd.
blanco ó azul válido. si es rubia: rosa muy
baio 6 crema, si es morena. En cuanto al
género. debe ser val)Ol'(M\O, nansú, oh,&gt;ls,
linón ó una bonita muselina.
CUENTOS PARA "EL IIUNDO ILUSTRADO"

María Candelaria: Envíe Ud. los cuentos, Que se publicarán 6 no, á juicio de la
Redacción.
PARA BORRAR LAS CICATRICES.- TRAJE
DE NOVIA

Angela Romero: Mezcle l'd. nácar pulverizado con unas l!'Otl\S de zumo de ll•
món, y aplique Ud. esta substancia dos ó
tres vece.q al día. sobre la cicatriz, Que en
voco tlemp0 desaparecerá.
-El raso es un género apropia.do vara
traje de novia, teniendo la ventaj,. de encontrarse de diferentes clases, algunas á
precios bastanta bajos, Q.ue son cómodos
para personas de I&gt;OSlclón social modesta..
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Loreto: Encua.lQuler sedería puede Ud.
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"La reruna me ha hecho más bien
que cualquiera otra medicina que haya tomado, y esto es decir bastante,
pues siete doctores me asistieron en
dos años.
"Sólo siento no haber empezado á
tomar su maravillosa medicina mucho antes, para haberme ahorrado
tanto dinero en doctores.
")Ce sentía completamente acabada
y aím más, desahuciada: pero la Peruna me curó y me dió buen apetito.
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Peruna; no la dejo por ninguna otra
medicina del mundo.
"Les doy las gracias por el bien que
me han hecho, y espero ,ue toda mujer que lea mi declaración, haga un ensayo con la Peruna."
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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

¿Cuáles son las causas del éxito sin precedente de la

EL ULTIMO PRODIGIO DE LA CIENCIA

Quina t:arocbt?·

LA GUERRA. NAVAL•

Hay en los cuentos de hadas castillos
mágicos cuyos puentes levadizos s_e ~ajan solos, cuyas puertas se abren sm_ intervención extrai'la, cuyas luces se encienden á voluntad de un sér encantado, invisible y todopoderoso.
Todas estas hermosas leyendas que

-----~

El sonido y la luz son movimiento~ vibratorios, es decir, se pr_opagan por vibraciones, por ondas par~c1das á las que se
forman en el agua de un_ lago cua,ndo se
arroia una piedra. La chispa eléctrica que
estalla entre dos polos de cobre _es producida también por ondas que son 1mpercep-

La QUINA LAROCHE es Tónica, Reconstituyente más que cua.1g uiera preparación similar, porque lleva. su acción á las células
encargadas de absorber el líquido nutricio, le comunica una VITALIDAD nueva., aumenta. en proporciones enormes su PODER
DE ASIMILACION.
Por la acción de la

QUINA LAROCHE
la sangre circula con mayor rapidez, y por consiguiente, trae con
mayor frecuencia en el mismo tiempo los elementos de REGENERACION y de ACRECIMIENTO á los tejidos que irriga.
Los glóbulos de la sangre adquieren una gran fuerza, el oxígeno se fija. con mayor facilidad, y de ello resulta una. SANGRE
MASRICA. LA

QUINA LAROCHE
es indicada principalmente en los casos óe

,___..---

E;rperimtntos de un torpeiuro, sin tripular, en la rada de .Antibcs.

'---'

El aparato lrainnú&lt;Yr dé las ondas eUctrico.8/uneíoflando.

arrullaron nuestros suel!os infantiles estaban entonces hn alejadas de la rea11dad que sólo podfan forjarse en los episodios maravillosos de _los ~uentos.
.
En la actualidad, la c1enc1a, maga mas
potente que todas las hadas, que to~os
los genios fantásticos que surglan m1 lagrosamente de los relatos de la abuela,
cuando en las noches de invierno, rodeada
de un grupo infantil, contaba histori~ de
prlncipes encantados y de remas ca~t1vas,
la ciencia va transformando en reabdades
los hechos sobrenaturales de la leyenda.
El último descubrimiento cient!fico es tan
encantador, tan maravillos_o, que parece
tomado del dominio de la quimera; sm embargo, al escucharlo de labios del sabio
profesor Branly, n&lt;? pu~e uno menos que
rendirse ante la ev1denc1a.
Fué ya en este afio, en el mes de marzo, sobre la costa de Antibes (Francia),
cuando todas las personas que se pa~eaban por la playa quedaron sorprendidas
ante la contemplación de un extrallo espectáculo: una especie de_ submarin(!, virando á dere("ha y á 1zqu1erda, cam!naba
en el mar lanzando torpedos y volviendo
después al puerto; y aquel torpedero no
llevaba tripulación, ni piloto, ni un solo
hombre á bordol
Tal es el más reciente y más prodigioso
resultado alcanzado por la _ciencia. A_200
ó 300 kilómetros de d1stanc1a, es posible
hoy poner aparatos en movimiento, reglamentar dirigir y suspender á volun~d
su marcha', esto sin que ningún ca~le, ningún hilo, ningún lazo matenal exista entre el operador y sus aparatos.
Esta maravilla del movimiento producido á distancia, de la "telemecánica" es
debido al profesor Branly, quien nos habla dado ya la telegrafla sin hilos. El punto de partida de estos dos descubrimientos
es el mismo; pero para darse cuenta exacta de la base de ellos, es preciso recordar
el principio fundamental de estos extrai'los
fenómenos.

tibies á cualquiera de nuestros_ sen!-ldos.
Un instrumento percibe estas v1braaon~s,
estas ondas eléctricas llamadas hertzianas porque fueron descubiertas por Hertz,
y como suple la percepción de nuestros
sentidos, se le nombra "ojo eléctrico;" este instrumento es el famoso radio conductor de Branly, que consiste en un pequeflo tubo de vidrio, de dos millmetros _de
diámetro, que contien~ limadura metálica
entre dos pequellos pistones.
Supongamos ahora un circuito eléctrico, es decir, un aparato _que co_mprenda
pila y alambres, en cornent_e; s1 en este
circuito interponemos un radio-conductor,
la corriente se interrumpe; pero cerca, á
una distancia donde pudiera producirs_e
una chispa eléctrica, la onda que determina encuentra el tubo de limadura, é inmediatamente ésta vuelve al radio-&lt;0nductor
y la corriente queda nuevamente establecida.
No es esto todo; basta dar un pequello
golpe sobre el tubo de la limadura, para
que cese la corriente, que no se restablece
hasta que se envla una nueva onda.
Después de este descubrimiento, Branly
trató de aplicarlo á todos los ap11:ratos
eléctricos que se fundan en las comentes
establecidas é interrumpidas rápidamente; es el caso del telégrafo de Morse.
En los alrededores de Bololla está establecido un receptor de Morse, en el cual
se ha intercalado un tubo de limadura; la
chispa se produce en Douvres; con una
gran rapidez, la onda se propaga por el
estrecho, .y va á encontrar el receptor
adaptado al tubo en Boloña. Se establece
la corriente en el circuito y el aparato funciona, inscribiendo en el papel _un punto., Y
por medio de repeticiones se pmtan ~anos
puntos que se han convenido segun !In
alfabeto especial. Gracias á un perfeccionamiento realizado por Branly, el aparato
se dispone de tal manera que después de
cada onda el tubo reéibe de un percutor
un pequeño choque necesario para detener la corriente. Asi es que el telégrafo

Ldmparas eMclricas, vtn tilador. pistola y ele,,troimán puestos en acción
pqr las ondas eltc•tricaB.

establecido entre Douvres y Boloña ejecuta los envtos sin que ningún hilo conductor una las dos estaciones. El espacio
es el cable transmisor de las ondas y del
pensamiento.

***

trica interrumpida por un radio-conductor,
podrá bajo la mfluencia de ondas em1t1das
en la estación de partida, por un carrete
de Ruhrnkorff, restablecerse, circular en_el
sistema y accionar en el aparato del circuito.
Sobre una mesa, Branly nos hizo ver diversos objetos cuyo aspecto desde luego
nos sorprendió: un ventilador en reposo,
una sene de lámparas incandescentes,
una pistola y una enorme bala de cañ~n.
Un ayudante del profesor pasó á una pieza vecina donde estaba instalada la estación de partida, para producir las chispas.
Repentinamente la pistola estalló, las
lámparas se encendieron, el ventilador empezó á moverse y la bala fué atralda por
un electro-imán, mientras que durant~ estos diversos fenómenos una gran chispa
seguida de otras pequeñas brillaron en el
carrete de Ruhmkorff. A los pocos momentos todo hahla cesado. J\\aravillados por
este espectáculo que parecla producid(! por
alguna hada invisible y poderosa, pedimos
á Branly una explicación.

Una vez obtenido este resultado, Branly se puso á trabaj_ar_ hasta que consigui_ó
realizar el descubrimiento que hoy admiramos.
-La telemecánica, nos dijo, parte del
mismo principio que la telegrafla sin hilos;
si ya pusimos en movimiento un aparato
que escribe. por qué no habrlamos de mover de la misma manera un aparato que
ilumine, que dispare, que camine y se
mueva.
Y el sabio inventor renovó en su laboratorio ante nosotros, sus experiencias.
-Pero la idea de obtener asl la marcha
á distancia era preciso aplicarla á manejar á voluntad esta marcha, suspendiéndola en el momento que se deseara como
si el aparato estuviera á
nuestra vista y bajo nuestra
mano. Esto pudo ya obtenerse por medio de un aparato.
El doctor Branly nos mostró entonces una especie de
caja metálica que contenla
radio-conductores y otras
piezas y un eje de acero de
20 centlmetros de largo.
-Este eje, agregó el profesor, puede girar gracias á
un motor eléctrico que reemplaza el mecanismo de reloJerla, emp_lea~o en las primeras expenenc1as, y que mar·
chará bajo la acción de una
onda eléctrica.
"El eje está provisto de s
llantas de cobre y cada una
lleva sobre la quinta parte
de su circunferencia una
protuberancia marcad a;
cuando el motorhagamover
el eje, cada una de las 5
llantas vendrá á suvez á ap~yar su protuberancia sobre
un tallo metálico Esta quinta parte de vuelta Establfce
U11 torp edero Bin
el contacto y la corriente eléc

El sabio se expresó as!:
-La estación de partida ha producido
chispas emitiendo ondas; desde la primera. el radio-conductor, que cerraba la corriente producida por esta bobina, ha sido
influenciado, ha dejado pasar la corriente
que ha accionado en el motor eléctrico.
As! puesto en marcha, el motor ha hecho
girar el eje; cada vez que una de las 5
llantas de éste ha puesto su protuberancia en contacto con el tallo correspondiente, la corriente establecida por la acción
de una onda sobre el radio-conductor de
cada circuito ha manifestado inmediatamente su efecto disparando la pistola, encendiendo las lámparas, moviendo el ventilador y levantando la bala.
He aqul el movimiento en sus diversos
aspectos, transmitido por ondas eléctricas; y es sabido que éstas se propagan á
centenares de kilómetros con una velocidad enorme igual á la de la luz (300,000
kilómetros por segundo.)
Este aparato, distribuyendo el trabajo á
voluntad del que lo maneja á distancia, es
verdaderamente prodigioso.
¿Pero cómo ha procedido el operador?
Pensad que la distancia llegue á roo leguas y más ¿de qué manera puede saber
á esta distancia que sus aparatos le han
obedecido, que según su deseo funcionan
ó se detienen, marchan aprisa ó despacio?
Este es el punto más sorprendente del
descubrimiento del sabio profesor.
-Considerad cerca, nos dijo, las llantas
del eje; notaréis que cada una de sus protuberancias está precedida de cierto número de muescas; una para la primera
llanta, dos para la segunda, tres para la
tercera y así sucesivamente. Estas muescas corresponden á un disco de telégrafo
automático sin hilos, y determinan al pasar la inscripción de uno ó varios rasgos
sobre el papel de un receptor Morse que
se encuentra en la estación de partida, de
suerte que el agente de esta estación es
advertido por medio de un despacho de la
llegada de cada llanta á la sección donde
va á utilizarse. Esto no es todo; desde
que uno de los aparatos, el número 3 por
ejemplo, está en marcha, un nuevo rasgo

más largo viene á agregarse á los tres pequeños del primer telegrama; el operador
sabe as! inmediatamente si el aparato ha
funcionado.
Puede comprenderse desde luego que
esta invención tendrá numerosas aplicaciones para el alumbrado de las ciudades,
la tracción de los vehlculos, la ventilación
de las minas, el movimiento de las máquinas, la dirección de los aeróstatos, etc. El
torpedero de que hablábamos es debido á
un joven ingeniero, M. Lalande. El portatorpedos se compone de dos cilindros huecos; el superior llamado flotador, sale apenas del agua; dos pequellos mástiles inclinados hacia atrás soportan el receptor
de las ondas. Sólidamente unido al flotador, el segundo cilindro se sumerge un
metro cincuenta centlmetros en el agua y
contiene un motor eléctrico con una bateria de acumuladores y ,por último, una fila
de ejes que distribuyen el movimiento á
la hélice, al timón, al lanzatorpedos y á
todos los demás accesorios, sin encontrarse ni un solo hombre en este pequello submarino; el que lo dirige está en la costa á
2, 3 ó 4 kilómetros de distancia. Este operador envla las ondas eléctricas, reglamenta la dirección, la duración y la frecuencia, mueve á su voluntad la hélice,
maneja el timón y hace los movimientos
necesarios.
En el momento preciso y desde tan enorme distancia descarga el aparato, lanzando los torpedos á los flancos del gigantesco acorazado.
Este descubrimiento está llamado á efectuar una gran revolución en el arte de la
guerra marltima.
Las ondas eléctricas transmitidas á distancia serán en el porvenir las hadas maravillosas que efectúen hechos sorprendentes, todos los milagros que surglan de
los cuentos fantásticos; las encantadoras
ficciones de la leyenda se convertirán en
bellas realidades, al contacto de la varita
mágica de ese genio que se llama Ciencia!
(Traducido expresamente para El Mundo
1/utrcu.to,)

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GEL LE FRE.RES,, ·r&gt;aris.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

Las mvje,-es del Niotr d. orillas del rio,

TRANSPORTE DE LOS NIÑOS
EN LOS DU'Ell.ElTES PUSES
De mil maneras ingeniosas ban resuelto
las madres el difícil uroblema de llevar
consigo á sus hijos pequeños y dedicarse ,í
la vez á sus faenas.
En su cuna, entre suaves holanes debatiste., entre encajes y listones, el niño se
despierta y tiende sus bracltos.
La.madre que comprende este dulce llamamiento, lo levanta y lo e.),)Oya cariñosamente contra su uecbo.
Sólo la madre adivina uué J.)OStura no
incomoda al bebé, sólo ella sabe l&gt;L manera de llevarlo tranquilo l' contento.
Pero si en los países civilizados la maycr ue.rte de los niños conocen la dul•ura
de re).)Osar entre los brazos maternales.
en otros lugares d1,l globo es esta una co: a ignore.da wr millones de seres.
Los bebés negros, amarillos y cobrizos.
son ~rrancados de sus cuna..~. Que wr su
bárbara dls).)OSlclón no son á menudo más
que Instrumentos de tortura, uara v1v1r
una existencia •zarosa, erizada de uellgrosas aventuras. Apenas cuentan algunos
meses de edad, cuando seles lmwne la vida del gimnasta, del acróbata y del equilibrista. Nade. más extre.v&amp;ge.nte á urlmera viste., y ne.de. más lóiñco en realldad.
La naturaleza del país, el clima, el géne-

goooo

ro de vida y de traba.jo Indican á cada
madre el Interés de su hilo, lo que nos ua.rece dictado uor la más caprichosa fantasía.
En le. reglón africana. que ve. del Sudán
á Zambeze y de la Guinea á Zanzíbe.r, el
hombre es exclusiva.mente cazador y guerrero. La mujer está encargada de todos
los tra.balos: cultiva las ulantaclones de
arroz, aba.te los árboles y transwrta. la
madera: nunca sus manos están Inactivas,
nunca. sus brazos están libres. Y durante
sus faenas no puede dejar lt su blJo en la.
cboza. á merced de las bestias salva.les y
de los animales venenosos. Se rodea. la estlalda. con un peda.1,0 de tela. en forma de
bolsa y en ella. Instala á su hijo, que, con
ayuda de los brazos y las ulernas, se sostiene mal que bien sobre la espalda de su
madre; desuués ella se uone á la. obra.
El negrito saca. fuera. del saco, con movimientos de mono, una. uequeña. cabeza
hirsuta. donde resal tan los ojlllQl; mu:v
blancos.
A menudo la tela. se desata., con los movimientos bruscos que el traba.Jo exige á
la ).)Obre mujer, y el negrito ca.e al suelo
lanzando gritos horribles. Un J.)OCO más
tarde la. madre puede ya. tener sus movimientos más libres, suprime la. tela. con
que sostiene al ulño y la. reemulaza par
un cinturón, con el cual sostiene al pequello.
Ea la. reglón del alto Níger, la.s negras
van á lavará las orlllas Inundadas,
Como el agua es allí J.)OCO urofunda, se
aventuran en el lecho desbordado del río
y se Introducen en el agua, permaneciendo allí va.ria..~ horas. Cada vez que se lncl!nan para. coger agua. el negrillo ulerde
el equilibrio y se a.6a.nze. con terror de la
madre. Cuando las mujeres ca.minan J.)Or
un sendero abrupto, con un fardo sobre la
cabeza, la. situación del ),)Obre negrito no
es menos crítica y á cada uaso slent3 gran·
des sacudidRs.
La costumbre de llevar los niños á la. espalda. es, J.)Or decirlo así. general entre las
tribus africanas: uero los procedimientos
varfan: el de la. banda de tela es el más
común y tal vez el menos b:irbaro. En la.
re¡¡lón del Klllma Nadja.ro, las m~Jeres
amarran sólidamente á sus hilos detrás
de ellas con cordeles; en el Congo, se les

lla. como momias, con bojas de banano
secas. Un día una wbre negra del Gabon
recibió unos tirantes á rayas rojas, rob3dos ),)Or su marido de un car¡¡amento europeo: sin saber el uso de aquella..~ urendas,
no encontró nada mejor en Que emplea.rl•s que sostener con ellos á su hilo y el ).)O·
bre pasó muchos d!as cruelmente oprimido por el resorte de los tirantes
En el Jauón, donde la. civilización está
muy avanzada., cuando una campesina va
á los ca.mws, cualquiera. que sea el tlem).)0 Que baga, Instala. á su bllo á su esua.lda
apretá ndolo con su "klrlmun," trabaja as!
cargada, y mientras que llmula un sembrado de ma!z ó de sorgo, una cabe~lta

Cllmpesifla japo11Q4 trabajando tn un p/aflllO

EL MUNDO ILUSTRADO

El Testamento

Del lllmo. Sr. Arzobispo Feehan
Los bienes fueron uluados en $125,000

JfüJe,-es traspormndo fardos.

rapada aua.rece curiosa y vi va. entre la
tela..
Esto se a.costumbra. en las re¡¡lones calurosas: veamos ahora los usos de los lugares donde el frfo es muy Intenso.
Calzada de a.Itas botas de ulel bien forradas, urotegldas por cubiertas esuesa.s y
con la. cabeza hundida. en un garro se ve á
la mujer esquimal: pero no es esto lo mll.s
raro de su aspecto; Imaginaos en su espalda una ¡¡ra.n bolsa.. en la cual sólo se hubiera hecho un agujero circular, y dentro
de ella. colocado un pequeño sér Que auenas se mueve, sin dejar ver más que la.
parte superior de su ca.rita amarillenta..
Así aprisionado, el niño groenlandés no
tiene libertad en sus movimientos, ¡¡ero
puede arrontar los más ri¡¡urosos Críos
pala.res.
En el Tbibet, entre las tribus nómades
Que recorren aQu~llas reglones lnbosultalarlas y Que cambian sin cesar de ca.mp1,mento, uertenece exclusivamente á las
mujeres el cuida.do de trans),)Ortar los
equipajes. Se les ve atravesando penosamente sendero.~ uedrell'()Sos, vestidas de
gruests trajes de lana. cubiertas de uleles
de cabra, recorriendo desfiladeros de montañas, á mucbos metros de altura, sobre
rocas áridas. resistiendo el rnplo de los
vientos del norte, donde lo. temperatura
desciende basta. treinta. y cinco grados bajo cero.
Sobre la. espalda de aquellas mujeres,
sostenidos wr cuerdas, se ven enormes
uaquetes de vestidos, uleles y utensilios
domésticos, y de aquel Cardo Que pesa. sobre ellas, salen á veces gritos a.uagados, y

El sistema, de aplicación casi universal en nuestros días, para la limpieza de los dientes por medio de

La mayor parte de lo testado consistía en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua," Compafíía de Seguros sobre
la Vida, de Nuev::. York.

\~' I ·'

!J

Hace pocos dfas que se practicó
la apertura del testamento del Ilustrisimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Chicago,
Illinois. La fortuna del dtsUnguldo
prelado ascendió á. cerca de. • • •
$125,000 oro americano; y según el
inventario que se ha publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua," Compafiia
de Seguros sobre la
vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, ó sean . . . . .
Dividendos acumulados sobre una de las
póllzas • . . . . . .
Otra póliza de seguro •
Acciones en efectivo
y en Bancos . . . .

$50,000 oro
9,329 oro
14,000 oro
37,000 oro

Entre las dlsposlclones del sefi.or
Arzobispo en su. testamento, se
hicieron estas:
A su hermana, sefi.orita Kate
Feehan, que estuvo siempre con él
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000 oro en una de las pólizas de seguros; á. la Sra. Ana A.
Feehan, viuda del señor Doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $5,000 oro de otra
de las pólizas, y $5,000 oro en efectivo; á. la Academia de San Patricio de Chicago, de la que es preceptora su hermana, Madre Marta
Catalina, $10,000 oro de la t1ltlma
póliza; á la escuela "Santa Marta"
de enseñanza prá.ctlca para varones, de Feehanvllle, Illlnols, que
era la institución por la que mAs se
interesaba el señor Arzobispo, se
entregaron los $4,000 restantes de
la última póliza.

este sistema. es la que se usa en las Islas
Tua.motou.
Esta es una costa encantada, donde las
ola.~ lr,sadas van á morir entre la..~ arenas
de oro de la plR:ra.. á la. somb ra. de los bananos. cocoteros y ma::gla.res.
Con el agua á media. pierna, las Indígenas lanzan sus redes, recogiéndolas des·
pués llenas de pescados. Estas m uJeres
tienen una ancba. tela &lt;1ue rodea su esua.1da., formando J.)Or delante una bolsa, en la
cual se encuentra. EI recl/ln m\Cido.
Alguna.~ mujeres no uueden llevar á sus
hijos ni sobre la esua.lda, ni uor delante.
:r pcr eso las hindúes, los aseguran sobre
su cabeza..
En Benares se ven la.~ mujeres en vueltas en muselinas de colores, dlrhrléndose
al tlan¡¡PS: en una. mano llevan la. vaslla.
Que van ,t llenar de a¡¡ua y en la otra un
canasto, donde está colocado el niño.

LAS PIANOLAS

DE "CHASE YBAKER, CIA".
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~;{Sf~"º

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7

r:na mvjer del T/,ibet.

PIANO
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entre los obJetos amontonados sobre los
hombros de las Infelices, se asoman algunas caritas pálidas :r tristes.
Y con aquel car¡¡amento de objetos y
criaturas, recorren Incansables muchas
lea-uas por los senderos desiertos y helados.
Después de la. montalla, la. selva. lma.a-lnaos un bosque del Atrlca ecuatorial,
donde los árboles distan unos de otros solamente ala-unos CPntfmetros, donde las
maleza..~ alca.nzau alturas urodiglosa..s y
las llanas forman verdaderas marañas:
no hay senderos practicables, es preciso
avanzar penosamente, Ir cortando á cada.
momento zarzales y ramas para dar un

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Plt. San Francisco 7 y s.

MCXIGO, D. F.

Giycozone

),)380.

Las nea-ras de Guinea y del Congo no
pueden atravesar estas sel vas uellgrosas
con su bljo á la espalda., J.)OrQue estaría.
expuesto á ser herido uor las ramas á cada instante: entonces se pasan wr el cuello una. cuerda. Que sostiene una peQu·eña
hamaca, donde colocan al niño, y c n las
manos extendidas ca.minan, descuidándose ellas ),)Or evitar al niño cualquier a.ce! dente.
Y así los bebés de la costa lle Ma.r61 viajan lmuunetuente por el coraz6n de aquellas selvas esuesas, donde ni el sol puede
penetrar,
Entre las mujeres de N'gapou, las de
BondJlos y otras tribus de Oubangul, la
hamaca es reemulaza.da ),)Or una especie
de saco; uero la más curiosa. variante de

Un Germicida Inofensivo y Poderoso
CURA LA

DISPEPSIA
y otras enfermedades del estómago
Está aceptado por la profesión médica, y
se vende en las principales farmacias
y droguerías
i·na nodriza europea.

Pastas y Polvos,
es enteramente erróneo é inútil, si es que se desea
conservar la dentadura perfectamente sana, y éste es, á nuestro entender, el objeto de todo lo que se relaciona
con los cuidados de la boca. Quien quiera conservar su dentadura perfectamente sana, debe, ante todo, acostumbrarse á mantener su boca en estado de perfecto aseo por medio de un líquido antiséptico. La limpieza
de los dientes por medio de una pasta, cualquiera que ella sea, no puede jamás preservarles de la carie, sencillamente por la razón de que los lugares que están más expuestos á ser atacados, tales como son las partes
internas de las muelas, los dientes deportillados, los intervalos de uno á otro diente, etc., no pueden ser tocados por la pasta, y es precisan;i.ente en esos lugares en donde la destrucción se acentúa y prosigue con entera libertad. Un líquido, al contrario, penetra por todas partes, y si su acción es antiséptica., contendrá la descomposición de los restos de los alimentos. El ODOL está reconocido como el más eficaz de todos los líquidos antisépticos que se han recomendado para el aseo de la boca. La pureza perfecta de la boca no se obtiene
sino por el uso del ODOL, y esto por la particular propiedad que posee esta substancia de penetrar en los
dientes picados y de impregnar-las mucosas de la boca en virtud de su consistencia oleosa, y ejerciendo allí
una acción antiséptica, que persiste por varias horas. El ODOL merece, pues, considerarse con jm:ticia como
el mejor de todos los medios que pueden emplearse para el aseo de la boca.

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"Xtrtz =Quina Ruiz''

Ea Jey).)Ore el urocedlmlento no es me-

nos ulntoresco. En la. gran calle de la clu·
dad, con sus casas, palacios y mina.retes.
que la. luz tiñe de un rosa. delicado.entre el
ma.dl)Os~o de la. multitud, entre los soldados del Ra.jab, brillantemente 1&gt;tavlados y
los mercaderes ambula.oles, entre los grupos de camellos, bue3·es uac!6cos :r elefantes enormes, uasan las mujeres d el pueblo.
Sobre su cabeza re),)Osa un pesado vaso
de cobre l" su hijo, Que sostienen con un
brazo. va. montado sobre la. cadera de la
madre.
As(, en los di versos pa.íses todo cambia.
seg,ín el clima, la naturaleza del suelo y
la del criollo: uero bay una cosa Queslemure es semejante en todas la..~ latitudes:
ya. sea la madre blanca, negra, amarilla.
ó cobriza, ya. lleve á su hijo en los brazos,
en la esualda ó en l a. cabeza., el Instinto de
la. ternura. maternal es el mismo.

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TOMEN VINO ·oE Sf\N úERMflN

LLEVA MI rn,MA.

Qulmico, Graduado de la "Ecole Centrale dea
Arts et Manufactures de París" (Francia).

63D Prince St., New York.
P(dase el libro : "Cómo deben prevenirse 6
curarse las enfermedades."

�Reg'strado como articulo de segunda chuie, en 3 de Noviembre de 1894.

Año XIII-Tomo 11

lmp11eso en papel de la Fibrlea de San Rafael.

México, 5 de Agosto de 1906

EN HONOR DE HIDALGO

Las alumnas de las escuelas oficiales desfilando por Plateros.

Número 6

�</text>
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        <name>Dublin Core</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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      <name>Dublin Core</name>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1906, Año 13, Tomo 2, No 5, Julio 29</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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