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                  <text>Registrado como a.rtlcolo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

Año XIII.-Tomo 11

Impreso en papel de la Fibrlca de San Rafael.

México, 16 de Septiembre de 1906.

Los más Grandes y mejor surtidos de la República.
A
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ACABAN
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DE LLEGAR
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•

\

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encaje, torrado con sarga de seda.

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y de Punto; Capas, Abrigos, Zapatos, etc., etc.
Gran Depósito del Afamado Corset Marca C. P. "A la Sirena." El mejor, el más Elegante, el más cómodo de todos los Corsés.

t;.L GRITO Ot;. OOLORt;.S
OIBUJO OE ALCALOE, INSPIRA00 EN UN CUAORO ANTIGUO.

Número 12

�la.-muchedumbre hasta coloca.rse:en:el balcón

Funda.dar y Propietario,
LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.
Director ,
LUIS O. URBIIIA.

Gerente,

Secretarlo de R"ducctón ,
JOSE GOMEZ UGARTE.
Subscrlpelón foránelL, Por trlm"lltre . ... 1 4.50
En la capital, al me.~ . . .. •· ........ " .. .. " 1.=5
Número• su11ltos........... .. . . .................. o.:;o

LUIS REYES SPIII DOU.

l.o,; asuntos 1111 retla.cclón deberán t ratarse direct a mente con .,1 S..cr.,tarlo.
No so dovuolvon orl1lnoloa.

LA CAMP ÁNA HE PALACIO
Fanfaséa W,efrospecfícv:i.

LINAT, el fa.mosoneurópa.ta,ca~ó en versos de extraño r11imo una.
rocesióu de camp:was. Sueílael poeta. que el Jueves Santo descie~1q.en
de sus roldas y negras torres, y, p~regr~n~s,
silenciosas atraviesan el mundo para. llega1 á
Ro a é im,plorar gracias Y perdones d~l Papa,
co~ºo se cuenta de los peni~entes med roeva.l~.
El ronde! produce asombro impreg~ado de mis. 0 y las voces francesas escogidas
con adt 1.c1·:sm,
•
sé
mi rabie maestrla para el as~rnto,_llenen no
cuáles ecos dormidos, qué v1brac10~es ocultas,
ué graves y solemnes notas recogidas y opreq en el bronce, y que aguardan á la· manera
sas
d' d 1
del órgano y las voces del coro, un e~rso 10 e
f.1,ntástico rito para. romper eu majestuosos Y
lit,(ugicos cantos.
.
L,t peregrinación de las c~mpanas de Ro_ll1nat ha sido i mil ad a. e11 l\l éx1co hace unos cuantos alias. La. realidad suele teuer empeño en
vencer á la imaginación; pe~o la realidad no
uetle hacer más que parodias torpes de l~s
P mas de la. fautasia. Entre lo soflado y lo v1P?J0 hay la misma diferencia que entre una
v~trella y una piedni preciosa. No es raro que
~iurttimos á la exbteucl_a uua joy3:, seguros de
que nos IJeYamos la mas grande riquez:i, _de la
· .. la escourlemos á .lasómir.idas
uerra,
ás eund10sas,
b í d
la escondemos en el noc n m som r o . e
n uestra Yivienda, y sólo en la alta noche ó al
. -,•ta.r el día ' cuando el mundo
y
d e:sp~,
b · duerme
1
uinguno puede :-.orµren_dernos, a rimos e arca
como a va ros em pedermdos, y nos rJcrea~os en
contempla r el tesoro arrebatado a. la v~da, el
que ella. uos había. prometido y que tuvimos al
tin que arrancarle por la fuerza. Una mañana,
el desengaño, siempre en acecho, se a.cerca á
nosotros y nos dice: te han engaliado. Y con
sus tiltros corrosivos ennegrece las placas de
oro y con sus rudas 111a11os desmonta todos los
!'amantes
para conYencernos de que son fal1
~ s. En erecto, uos engafló la. vida. perversa; nos
s~camoteó la. felicidad que deseábamos; lo que
•
creíamos
robarle no era nuestra. d'1ch a, a~n q ue
mucho se le parecía:_ era una ~ueva t n steza
que b rillaba desde lejOS como el Joyel de la ventu , a.
., . d .
ade
La. infame vida.!-e alejo nen o sm con_ip ce, se de nuestra. desi lusión, como la ebria del
«lied&gt; de llei11e .. . • • •
.
El mundo del ensueflo no tiene con nosotros
esas cruelQades: cumple sus compromisos;_ nos
da en todos los casos más de lo que_ le pedimos;
nos satisfa('e, nos contenta, nos mima; hace lo
que las madres con los niños: para tenernos en
casa para que no nos separemos de él, pata
evit~r que salgamos á la calle, á la rea)idad, á
que nos atropelle una ~uda ó nos pervierta un
d~sengaño, nos entretiene con cue~tos de hadas nos rodea con juguetes marav11losos, nos
asegura que tenemos una estrella en la freo~
y no se cansa nunca de mover el kaleidoscop10
de las esperanzas.

fü

•
*.
y 0 ví llegar ea procesión clvica la. campana
de la Independencia, enguirnaldada de rosas,
seguida de un cortejo de magnates. Cruzó la.
ciudad al compás de una marcha heroi~, compuesta expresamente para ella, ascendió ante

cent ral de Palacio, fué saluda.da con dianas Y
discursos circuida por la. noche de un esplendoroso cl;culo de fuPgo, copiada por los periód icos cou lujo de pormenores, cantada. por Juan
Mateas, cortejada por los principales !10111ures
de Estado. T octi la hora que nos entus1ama, las
once del 15 de Septiembre, y la ca.tara.ta humana hirv ió locamente muy por aba.jode su bronce sagrado, curiosa de verla. y de oirla, co~ el
vago anhelo de que al volcar sobre la multi t ud
su voz bronca y vibrante, despertara las energ ía.&lt;, dormidas. Sus campanadas debían &lt;le _ser
como una épica narración de nuestras_ glorias;
sus repiques debían de sonar como himno de
t riunfo; ca.da nota sería como el latido de un
corazt'&gt;n de lié roe.
Yo vi al pueblo curioso ltenchir la plaza, sentirse estrecho en el amplio cuadrilátero, desbordarse por las calles cercanas, como el agmt
que se sale del cauce, encaramarse á cuanto
ofrece un apoyo, un saliente, un sitio vacío,
las tazas de las fuentes, las copas d_e 1?5 árboles, las cornisas de las casas, el purt1co de la
Catedral; yo esperaba. a lgo nuel'o que levantara y regocijarn: tenía des~os de e~uchar un
verdadero grito de entusiasmo salido de los
labios populares; recordaba la :Musa. Callejera
de Guillermo P rieto, y h ubiera quen ?o presenciar uno de aquellos arranques viriles que el
anciano cantor describe en sus homéricos romances.
.
Cuentan que en otros tiempos este a.m versario de un gran dia era una epopey~: que_el
alma de Pípila, disuelta en la concienc~a nacwnal vibraua. en la mult,itud como una mmensa
pal pi tación. Fidel me ha dicho muchas tle estas cosas en su lenguaje sencillo y tierno- narración de anciano compasivo y piadoso- . Yo
lo he escuchado como quien oye á la Tradición.
Están muy lejos de mi los tipos de la Mus:i. callejera.
y me d ije: ¿á qué vino la campana? ¿De qué
servirá la exhibición de la reliquia'! Desde entonces me ha asaltado la duda: no tenemos certidumbre del servicio que prestó á la excelsa
causa: alguien atirma que es una embustera,
que no llamó á la misa de la Libertad; que se
q uedó muda. é indiferente, contelllplando el suceso en lo alto de la torre.
.
Las campanas de Rolllnat son unas místicas
auténticas: van á Roma por devoción á ver oticiar al Santo Padre, y á implorar el perdón para sus culpas. F.sta. campana que asegura haber servido de clarín de guerra ha hecho también su larga peregrinación, soñando en una ent rada t riunfal, bajo una lluv ia de laureles,
entre un coro de virgenes y una atmósfera cargada de fulgores y ~e hosannas. Recuer~o que
el recibimiento oficial fué suntuoso, si bien severo y 1fgido como una ceremonia diplomática.
Pero ¡ay! el bronce debe de estar desilusionado
de la carne. De fijo no esperaba encontrarnos
así tan pobres de entusiasmo. La realidad lo
ha herido . ...
Bien estaba en el campanario de una iglesia
de villorrio dominando las campifias baíiadas
de sol los húmedos penachos de las arboledas,
el oro' ond ulante de los maizales, las azules y
hermosas leja.nías. Ahí nadie dudaba de él: era
dichosa porque sallaba ea un pueblo sano y vigoroso, y porque podía, á sus anchas, recordar
lo que había visto una maflana en que el alba
despertó á la par de los pájaros, aladas ansias
en los corazones oprimidos. Ahora está ah í,
jun to al viejo reloj de Palacio, mal puesta, cohibida fuera de su sitio, como una intrusa. en
la asi~étrica fachada. Objeto de curiosidad en
los primeros instantes, ha quedado después,ahl,
avergonzada, nostálgica, en espera de la noche
del aiio en que vuelve á cantar con su voz fina
y triste y oyendo á sus orgullosas hermanas
de la C~tedra.l alborotar y aturdir en la ciudad
á cada momento, coa sus lenguas charlatanas
y escandalosas. Mientras permaneicas mudo,
viejo esquilón campesino, olvídate un poco d_e
nuestras miserias: duerme y suelia. La realtdad es torpe y mentirosa. En tanto que secorrige, di virtámonos con n uestras buenas amigas las ilusiones. Toca cuando puedas tu canción heróica,sin preocuparte de lo que te rodea.
Yo alzaré la vista en ocasiones para mirarte
cuando pase por ahí y vaya pensando en la mujer amada, ea la metáfora luciente ó en la traviesa y fugitiva estrofa.
LUIS G_. URRINA_.

Las conmemoraciones cívicas, las fiestas sun.
tuosas con que los pueblos celebran los aniversarios de los grandes sucesos. las solemnidades
y los regocijos que consagran á rememorar sus
fastos son, no sólo efusiones del entusiasmo y
de la admiración por los grandes hombres y por
las grandes cosas, sino también y muy principalmente, medios importantes y eficaces de
educación pública, de exaltación del civismo,
de crear, robustecer y aquilatar el sentimiento
patrio, el amor á lo grande y á lo bueno y el
anhelo de bienestar y de prng reso.
La naturaleza humana es tal que vive más y
mejor de sentimientos que de ideas, de efusiones que de meditaciones, de afectos que de reflexiones. No le basta jamás que la. razón serena. y fría le demuestre lo bueno y le evidencie lo
grande. Le es forzoso tambitln que lo que la razón sanciona lo recoja y lo fecunde la emoción
y que la simiente seca que disem inó el juicio la
a.coja é impregne de savia el sentimiento y la
transforme en frondas exuberantes y en perfumadas y matizadas flores.
La evolución de una idea no es completa y
resulta frustránea cuando no ha descendido
d~l cerebro al corazón y hecho vibrar sus fibras
más sensibles. Creer en la Ciencia es mucho;
pero amarla es mucho más. Hazonar la patria,
estudiarla y meditarla es necesario: pero sent ir por ella anhelos, desearla grandezas, en ella
vincular esperanzas, deiticarla y adorarla es
más fecundo en placeres y en bienes.
La razón debe ser tan sólo el peristilo del
sentimiento; todo afecto debe ser razonado,
fundado y justificado; pero si se quiere que, á la
vez que focos de luz, sean focos de calor, y que
además de espectáculos para la contemplación
seau móviles de acción, la Ciencia, el Arte, la
Patria, la Yirtud deben descender de la ::orteza. del cerebro hasta el fondo del corazón y en•
cender en él la lumbre del afecto y el calor de
la. pasión.
A eso tienden y eso provocan las ceremonias
religiosas. las agapas científicas, las solemnidades cívicas.
Harmonlns de órgano,humos de incienso, t rajes recamados, templos engalanados, destiles
hieráticos, tal es para los espíritus sencillos y
para las almas sensibles el origen de la emo•
ción y de la fe religiosas; y nada exalta tanto
el sentimiento patrio como las banderas tia·
meando al vient-0, las músicas prorrumpiendo
en marchas tri unfales, las salvas at,ronando el
espacio, las pompas deslumbradoras del aparato militar ostentándose ea las columnas en
marcha.
Y cuando ea esos momentos de embriaguez pat riótica vienen el poeta á entonar sus hi moas y
el orador á desenvolver la pompa de sus períodos elocuentes yde sus ideas entusiastas, sacud ida el alma. hasta en sus más arcanas profundidades, nublados los ojos por las :ágrimas, comprimidos en el pecho los sollozos ó lanzando los
labios vivas y hurras, se siente más ardiente
que n unca el amor á la Patria, se cree en ella,
en ella se confía, todo para ella se espera y los
resortes de la actividad, retemplados al fuego
del sentimiento, impelen é impulsan al bien, á
la prosperidad y (L la. grandeza nacioua les.
Cada alío, al conmemorar los aniversarios de
nuestras grandes empresas y de nuestras grandes conquistas, elevamos nuestra alma por el
amor y la tendemos por el entusiasmo; nos sen·
timos fuertes y dignos, capaces de sacrilicio Y
de herolsmo, formulamos grandes propósitos Y
juramos interiormente ser ciudadanos dignos
de la patria que nos tocó en suerte, que tanto
amamos y que esperamos ver cada dla más
grande, más d igna y más feliz.
Y al calor de esas efnsiones, como el metal
en el crisol, nuestros sentimientos se depuran,
se separan y segregan las escorias y las impurezas de nuestro sér moral y vamos siendo más
dignos y más nobles, más puros y más desinteresados y más capaces de laborar por el bien Y
la grandeza nacionales.

~

IH1 Il 1D)111 IL CG; ~
( H io,11•affa que 11l,t ,u,o el v 1·e11t io de $10Q ufr e~id o 1,u
••_p;¿ Jllu.,.tt u J1u11t1·ucto. '')

n

ACIO Don Miguel Hidalgo y Costilla en el rancho oe San Vicente (lntendencia de Guanajuato) el 8 de mayo de l 753.
.Hizo sus estudios en un colegio de V alladolíd
( hoy Niorelia) con gran aprovechamiento,
siendo más tarde rector del mismo colegio.
Fué un modelo de sacerdotes por su vida humilde, su
caridad y su interés en el bien de los indios oprimidos.
Es Padre de la Patria, porque con su abnegaci6n y
valor nos libertó del yugo español.
Tenía grandes conoc1rníentos en laf ar~es y la~ ciencias. En su curato de Dolores fomento la tndustna y la
agricultura; propagó el cultivo de la uva y la cría del
gusano de seda; estableció una fábrica de !oza y otra de
ladrillos.
,
Como el pueblo lo amaba y confiaba en éi no vacilo
en unírsele cuando lo convocó la mañana del l 6 de septiembre de l8l0 para proclamar y defender nuestra i1.dependencía, ayudado de Allende, Aldama y otros valerosos jefes.
,
El 2¿s de septiembre del mismo año se apodero dd
castillo de Granaditas; una vez dueño de Guana juato,
marchó á Valladolid y de allí á México, obteníenQo sus
tropas el triunfo en el Monte de las Cruces. Su ejército
estaba mal armado y po::o disciplinado; pero !o animaba el amor á la libertad y á la patria.
En enero de l 8 l l fué, sin embargo, derrotado por
Calleja y poco después aprehendido en la frontera, en
Acatita de Baján. Conducido á Chihuahua y sentenciado á muerte, tué fusilado el día 30 de julio de l8ll.
Poco antes había rehusado el indulto que le ofrecía el
gobierno español, contestando altivamente q~e: "el indulto es para los criminales, no para los defensores de
la patria."
Mexicanos, imitémoslo, recordando que "vale más
morir de pié que vivir de rodillas."
[UCl4no 3. RiV4'.

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--...-~:!111

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E statua hecha por Den Clemente Terrazas

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Los Retratos de Hidalgo
,,.
EL ~1UNDO !LUSTRADO reproduce hoy en sus
columnas ocho de los principales retratos que
se conocen del Padre de la Independencia de
México, y los cuales han sido, en distintas ocasiones, tenidos como unos de los más exactos.
Figura en esta galería la famosa estatuita
que se conserva actualmente en el Museo Nacional y que pasa por ser el verdadero retrato
del caudillo. Este aparece en ella de pie, con
sombrero y levita larga de la época .v botas
&lt;fuertes,&gt; extendiendo el braw derecho horizontalmente y sosteniendo en la mano un papel. La figura mide 21 centimetros de altura,
y el pedestal sobre que descansa, 18.
La pequeña escult1.Ha, que estuvo durante
algún tiempo en la Academia de San Carlos, es
obra de D. Clemente Terrazas, artista que fué
compadre de Hidalgo, y que la hizo, según se
ha comprobado, después de la bata\la del Monte de las Crures. Según parece, en los primeros
años de la Independencia la estatua se llevaba
en solemne procesión á la Alameda, para colocarla en un altar, durante la ceremonia cívica
que año por año se celebraba allí para solemnizare! grito de Dolores. En 1888 fué comprada en
$150.00 por el Ayuntamiento de Guadalupe Hidalgo, el cual, con posterioridad, acordó cederla al señor Presidente de la República, á
fin de que se enriqueciera con ella el Museo de
Artilleria.
A los datos anteriores, debemos agregar que
no falta qui én afirme que la estatuita estuvo
en poder de Iturbide durante algún tiempo,
siendo de notar que desde aquella época hasta
el año 1850, en que, como antes decíamos, se
hallaba en la Academia de San Carlos, no logró
conocerse su paradero. En 1853, el Sr. D. Francisco Terrazas, hijo de D. Clemente, reconoció
la estatua como obra de su padre, manifestan-

4111!

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:

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~

Busto que se conaerva en el Colegio del Esta do, en GuanaJuato.

do al Sr. Lic. D. Felipe Sánchez Solis, que era
por aquel intonces su poseedor, que el mismo
D. Clemente &lt;la hizo después de la acción del
Monte de las Cruces, dada por el seflor IIidalfio;&gt; pero que, &lt;temeroso de Rer descubierto, al
llegará Acámbaro, donde terminó la cabeza,
se fué para Querétaro, dejándola enterrada

dentro de una caJa bien embreada, debajo del
piso de una accesoria.&gt; &lt;l\[i padre, agregó el
sefíor Terra1,as. era de Querétaro y era compadre del seiior Hidalgo.&gt;
.
A robustecer estas afirmaciones vino la s·guiente carta del Sr. D. José Eulalio Calde1ón,
que fué C.,'anónigo de la Colegiata de Guadalu-

f,.

~~~~~~

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•t~.,.~~~,.~-~-,.~-•r~. . --~
-~•~\\'11~...
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~-:.__~.,,.,;.;_~~

~

~(í"Roso-_
-./"\.."

.

d

~"'

~06

Retrato al óleo por Joaquín Ramírez.

pe y contemporáneo del Cura de Dolores:
·&lt;El Bachiller D. José Maria Sustaeta, partidario entusiasta de la Independencia Nacional, tenía en esta ciudad un circulo de amigos,
en su mayor parte artistas y artesanos, entre
ellos Don Pedro y Don Bartolomé Patií'io, Ixtoluique y Terrazas, escultores; Don Pedro

Ocampo, pintor; mi padre Don Benito Calderón, y Don José María Guzmán, carpinteros.
Después de la acción de las Cruces, dada por
el sefior IIidalgo, los liberales de esta capital
manifestaron grandes deseos de conocerá aquel
héroe; el P. Sustaeta, que participaba de las
mismas intenciones, acordó con sus amigos que

Retrato publicado por Bustaman?e.

Terrazas fuera á retratarlo donde lo encontrase.
"Así lo hizo; pero al llegará esta ciudad con
el r~trato, lo supo el Gobierno virreinal v no
sabiendo en poder de quien p3:raba, manci&lt;\ ca~ar las casas de todos los artistas. Temeroso,
sin embarg-o, Terrazas, de que fuera descu bierto más tar~e, entre tanto disponía su fuga hizo una caricatura del Sr. Ilidalgo con una
cuerda; al cuello, indicando que ese eclesil\stico
rnerec1a ~er ahorca.do. Al realizar Terrazas su
fuga, deJó el retrato dentro de una caja embrea~a, enterrado bajo el envigado de una accesoria de la ca!'.a de campo de San Crlspfn
arrabales de la Palma."
'

.. ;,i~-~b~~-~~ ·h¡;~

Tib~-r~1~·. -~~

~-~ ·1~· ~¡/,~·a~.
donde tenía su taller el Sr. Terrazas."

'

*••
Esta estatua,que, como decimos, pasa por ser
el verdadero retrato del caudillo, sirvió en tiempo del Imperio para que el pintor,loaqufn Ra~f~ez tomara de ella las líneas principales é
h1c1era el ret~ato de Hidalgo,m uy conocido, que
se con.serva _en el S3:lón de EmbajadorPs del
Palac1? N~c1onal. D1cese también que Ramírez se mspiró en una efigie en miniatura del
Padre de la Patria que conservaba una monja y
que un~ anc!an_a que conoció perfectamente al
héroE: 1~a diariamente al estudio del artista,
para md1carle las correcciones que, á su juicio,
debía hacer á los rasgos fisonómicos principales. El traje en que aparece Hidalgo en este
cuadro no es, ni con mucho el que usaba y
que era común á todos los curas de pueblo 'en
1810: chaqu_eta corta, chupa, pantalón corto
media y chinela.
'
*
••
Si no 1;100 de los más exactos, sí uno de los
más curiosos, es el retrato que guarda como
oro en polvo el conocido anticuarlo D. Jacobo
M . S. de la Barquera, y que representa al cau-

�EL TAMBORCITO DE VALLADOLID t11
I
La fatal noticia circuló con asombrosa rapidez por la siempre pacífica Querétaro, consternando los espíritus débiles y arrancando a.yes
de conmiseración á los corazones tiernos y compasivos. No habla remedio: Calleja, á reiteradas súplicas de los principales vecinos de la
ciudad, accedía á. indultará los religiosos aprehendidos en la batalla de A culeo, pero se manifestaba duro é inquebrantable para perdonará
los demás prisioneros. Las lágrimas de las damas queretanas ninguna mella habían hecho en
el corazón de roca del Jefe reallsta, y, por consiguiente, la cruel sentencia de muerte dictada
contra aquéllos se ejecutaría ineludiblemente.
Y no era eso todo. La sociedad, aunque nada
acostumbrada á los sangrientos horrores de la
guerra, podría soportar la muerte de los insurrectos prisioneros, pero no consentir en ser
simple é irresponsable testigo de la injusta.
ejecución del inocente nilio Pablo Armenta.,
tamborcito del ejército insurgente, sobre quien
recaía también la severa sentencia de Calleja.
Si era natural que los campos de Querétaro se
humedecieran con la sangre de aquellos patriotas, porque así lo exiglau las represalias de la
¡¡-uerra., a.parecía, en cambio, monstruosamente
mhumano derramar la sangre de un nillo, merecedor, por su inconsciencia, de misericordia,
al menos, si no de absoluto perdón.
-Castlguesele en buena hora. decían los queretanos, mas no se le asesine: ninguna ley, ni
divina ni humana, ha penado con la muerte á
los nii'io.".
No todos desespera.ron, sin embargo; algunos,
aunque muy contados, confiaron en la salvación del pequeilo reo y se propusieron agotar
los medios posibles paraobtenerla á toda costa,
a.un aventurando su propia seguridad personal.
Decididos como estaban, creían vencer cuantos
obstáculos se interpusiesen ant,e sus nobles propósitos y esperaban salir avantes en su empre•
sa.: segura.mente lo conseguirían, porque eran
hombres de fe.
11

Hidalgo en eu Juventud,

Retrato al óleo, propiedad del Sr, Barque, a.

dillo vistiendo el uniforme de Gene•
ralfsimo que usó en Acá.mbaro, al
ser elevado á esa alta jerarquía mi•
litar. Don Diego García Conde, pri•
sionero de los indepenilientes, dicn
rn su oficio dirigido al Virrey de~de Guanajuato, con fecha 13 de d1•
ciembre de 1810. que: "Los nuevamente ascendidos se pusieron sus
uniformes, divisas. siendo el de Ilirlalgo un vestido azul, vuelta, collarín y solapa encarnada, con su
borrlado de labor muv menuda de
plata y oro, con t,ahaií negro, tam·
bié11 bordado, y todos los rabos do·
rndos, con una imagen gmnde de
Nuestra Sei'iora de Guadalupe col·
gada. en el pecho. "
Como se ve, la dcscripci11n que
ha ce el realista García. O•nde del
uniforme que usaba Hidalgo, concue rda en todo con los dt&gt;dalles que
reprorluce el óleo, y t-sto hace que
r.l retrato, por más que 110 sea de
los más parncirlos, ofrezea un gran
inl erés.
Xota blc es tamulén ot,ro retrato
al óleo q ue, juntamt&gt;nte cou el anterior guarda el Sr. Barquera, ~que est á Pll t odo de acuerdo con l_a.
,1escrioc!,í11 que de la fil!ura de 111d::i l¡ro hace 1&gt;. Lu~as_ Alamán en su
«Historia,&gt; descr1pc1ón que puede
considerarse como correcta. aten·
diendo á que el referido historiador
conoció personalmente al héroe. El
mismo Alamán reprodu jo en su
obrc1, otro ret rato distinto, di&lt;?iendo
que de todos los que conoc,a, era
uno de los más parecidos. Este t&gt;S el
q11e publicó D. Carlos Maria de Hustamante en su famosocCuadi:o Ilis·
tórico&gt; y que, andando el t,1empo,
copió también el periódico llamado
«El Museo Mexicano.&gt;

Hidalgo en traje de Generallslmo,

retrato al óleo pintado por un artista que conoció muy bien á Hi dalgo. Este busto representa al hé·
roe en traje sace rdotal. En cuanto
al segundo, en que a parrce Hidalgo,
de ed ad como de 18 á 20 alios, fué
het·bo por 11n pintor de la época co•
Jonia! sobre una placa de marfil.
Est a placa existe en poder del anticuii.rio D. 'I'eodoro Alvarez, de Gua•
da.la.jara, quien la compró á una fa.
milia. residente en Morelia, que la
poseía de largos años atrás, por su·
cesión.
Por último, reproducimos una co·
pia del cuadro al óleo que existe en
la casa qu e habitó en Dolores el Pa·
dre de la Patria y en el que aparece
éste sent ado á su mesa de traba.jo.
Según las noticias que ti&gt;nemos, est e retrato fué colocado en el sitio
en que se encuent ra en tiempos
del Imperio.

Nuestras llustradones en colores

1

*

* * estos retratos,
Al lado de todos
hacemos figurar otros dos, muy dignos también de darse á conocer.
Es uno de ellos un busto escultó·
rico que existe en el Colegio del
Estado de Guanajuato, y que, según
el testimonio de personas muy respetables, fué hecho en vista de un

Retrato que se conserva en la casa de Hidalgo, en Dolores.

'!'odas las t ricro mías y las demás
ilustraciones en colores que apare·
ceo en el presente número de Et
éM1111do /111s/rado, han sido hechas en
nuestros talleres.
Comparando estos trabajos con
los de la misma índole qu e en otras
ocasiones hemos publicado, los lectores notará.o, desde luego, que
nuestros esfuerzos por perfeccionarlos cada dia más no han sido de
t()dO punto esté riles. No estamos,
sin embargo, sa tisfechos del éxito
obtenido, y nos proponemos para lo
sucesivo, seguir t rabajando sin des•
canso, hasta logra r que las ilustra•
clones de este periódico nada. ten•
gc1.11 que envidiará las de las principales nublicaciones ext ranjeras.
Para este lin, hemos pedido á. Eu•
ropa apara tos y útiles especiales
para la hechura de las tricromías,
y pronto inauguraremos importan•
tes mejoras en:nuestros talleres.

Pensativo, preocupado .r taciturno estaba D.
Félix Maria Calleja, en una de las celdas del
Convento de San Francisco, convertida. en despacho improvisado, cuando uno de sus ayudant es Je anunció la visita de Fray Dimas Diez de
Lara, religioso felipense, una de las personas
más caracterizadas de la población.
- Pase Su Paternidad y ordene Jo que guste,
dijo Calleja, levantándose de su asiento y saliendo á. recibir al distinguido visitante.
- Doy gracias á Su Excelencia, contestó Fray
Dimas con extremada cortesía. Una urgente y
delicada misión me trae acá y me obliga á molestará Su Excelencia, á quien ruego me perdone.
-Puede hablar Su Paternidad, repuso Calleja. Soy todo oídos.
- En nombre de las sei'ioras de la ciudad, tan
respeta.bles por su religiosa piedad, y_ en el mío
propio vengo á. rogar á Su Excelencia. sea servido d~ conceder su perdón al infortunado nii'io
que cayó en poder de las valientes tropas de Su
Majestad- que Uios guarde- en la reciente y
gloriosa batalla. de Aculco, el cual, según ruJ?O·
res que hasta nosotros han llegado, será rus1lado hoy mismo por orden de Su Excelencia.
- i\le apena la petición de_ Su Paternidad, !eS•
pondió Calleja vivamente mcomodado, y s1 no
fuera. porque es bien pública su adhesión á. Su
Majestad- que Dios ~uarde-creerla que t¡-a taba. de favorecer á la mlcua causa de los desleales y pé rfidos vasallos que se han levantado en
abierta. rebelión contra nuestro augusto Soberano.
~
E xcelenc1a,
. rep ¡·~-&lt;
- Puede estar seguro Su
l=
Fray Dimas, de que mi ruego está inspira~o
tan sólo en un sentimiento de compasión hacia
el niño de quien hablo. Y agregó, después de
ligera. pausa y ca.mbi3:ndo_ de tono:Yo, q~e nunca abjuraré de mi tidehdad á Su Ma.Jestadque Dios guarde,-creo que para domeliar la
insurrección son Inadecuados los medios hasta
hoy usados, y que !ª _única. manera elicaz de
reprimirla. es la bemgmdadcon los mismos que
han turbado la paz del Reino, porque sólo con
ella se les puede a.traer á la buena causa, }'. n_o
con la crueldad que se ha desplegado, que umcamente ha servido para exasperarles y afianzarles más y más en sus ~xtravia~as ideas.
- Se engaña Su Patermdad. Quienes, en nom•
bre de una pretendida libertad que'?º desean
sino para quedarse sin ley y _sin gobierno que
impidan sus crimenes y latrocmlos, se !')ntregan
con furor salva.Je á saq!lear las pobl_ac10nes, robar á los vecinos, expoliar el CO!D~rmo, profa!)ar
los templos y asesinará los mm1stros de D10s,

( I) De

ei.te episodio histórico habla D. Epigme!}io
González, uno de los comprometidos en la conspir~~ón
de Querétaro, en su "Relación Sucinta de los Princ1p1~s
de la Revolución de 1810 " publicada por los Sres. Lic.
o Genaro Garcla y D. Luis González Obregón en "El
Boletln Histórico Mexicano."

no merecen ni merecerán nunca la. indulgencia.
de los soldados del Reino. Y, no obsta.nte, Su
Paternidad ha visto que. esta misma mana.na,
he otorgado el Indulto á. no pocos prisioneros
de guerra que merecía.o el patíbulo; pero esto
no puede repetirse ya.
- Pero Su Excelencia puede ser severo é in·
flexible con los rebeldes adultos que tiene en
su poder, si, en su concepto, no son act·eedores
á consideración alguna. Mas sea cristiano, benigno é indulgente con los nilios, y otorgue la
rida al pequelio tamborcito,que no sabe Jo que
ha hecho, porque aún no esW. en edad de refle•
xlonar y casi ni de pensar. Devuélvalo á sus
padres ó entréguelo á mi convento. donde se
educará cristianamente y crecerá. fiel á. su Rey.
Su Excelencia nada perderá. en ello.
-- No, de ninguna manera; al condenar á
muerte á ese rapaz no castigo crímenes pasados, sino que evito para siempre que los cometa en lo futuro, que sí los cometería, puesto
que se ha lanzado ya por la peor senda del mal;
si hoy que puedo poner el remedio no lo pongo,
mai'ia.na tendría que lamentar las consecuencias de mi benignidad. Deje Su Paternidad morir en paz á ese muchacho, y no insista en una
petición inconveniente.
- No insisto más en ella, Excelentisimo Se·
i'ior, y me retiro ya. Pero antes quiero hacer
saber á Su Excelencia que estoy resuelto á agotar los recursos todos de que pueda disponer.
para salvará ese niño desdichado. Si es necesario que sacrifique mi vida, la sacrificaré gustoso. Su Divina Majestad me lo tendrá en cuenta.
Calleja. nada contestó, limitándose á hacer un
saludo con la cabeza á Fray Dimas, que salia
de la celda.
III
Allí van, pobre8, demacrados, andrajosos,
cargados de cadenas, en medio de soldados, los
bravos insurgentes del Ejército Libertador.
Acaso en los momentos últimos de su existencia piensan eu su abandonado hogar, en sus pa•
dres. en sus esposas, en sus hijos, seres todos á
quienes tanto a.man, áquienes debían sostene r;
pero si esto les apena, no les hace arrepentirse
de haber tomado las armas en defensa de la
Patria, porque el amor á ella es más grande
que todos los afectos de familia, y porque el de·
ber que tenemos de ampararla está muy por
encima de todos los demás deberes. Caminan,
pues, sin angustia., tranquilos, casi casi contentos, que no es poca satisfacción haber servido
á quien más se ama y haher cumplido con el
primero de los deberes.
Allí va también Pabllto, camino de la .\la•
meda, sin preocupación alguna, indiferente,
sin recordar lo que ha hecho ui pens.u- en el
triste fin que le espera.
Tras de ininterrumpido andar, llegan todos á
la calle del Hospital, donde inesperadamente
se vuelve muy diflcultuosa la marcha, porque
una compacta muchedumbre, al parecer ansiosa de acompaliar á los sentenciados hasta el pátíbulo, se apiña alll y obstruye la calle. Los
soldados de la escolta reparten golpes de fusil
á diestra y siniestra para apartar á los curio•
sos; pero sus esfuerzos son va.nos: la gente no
se aparta y, por lo contrario, aumenta más á
cada momento. Los soldados no pueden avanzar ya un solo oaso; htn1.an imprecaciones contra la·multitud, redoblan los culatazos v hasta

amenazan con hacer fuego sobre aquella masa
humana.
Durante la afanosa brega casi olvidan á los
reos, quienes naturalmente tratan de aprO\'e•
charse del desorden para fugarse y salvar su
vida. En aquellos momentos un fraile se acerca cautelosa.mente á los prisioneros y con extraordinaria rapidez arrebata. de entre ellos
con férrea mano á Pa.blito, le toma en brazos y,
atropellando á sus guardianes, desaparece en
seguida con el niño.
La escolta, ap1;nas se da cuenta. del inesperado incidente, que uo ha podido impedl r, dispa·
ra sus armas sobre el secuestrador, pero no hiere ni al buen fraile que se encuentra. ya muy
distante, ni tampoco á los curiosos apifütdos,
que, como por enca11to, han desaparecido tarubién por las primeras callPs traveseras.
La.calle del Hospital Real queda rlesiert:i
así, ocupada únicamente por los soldados de la.
escolta que, aturdidos, uo saben contra quien
vengarse.
IV
Entre tanto, llega Fray Dimas, jadeante, Sil·
doroso, sin capa ni sombrero, ante la presencia
del temible jefe reallsta D. Félix María. Calleja., y con perdido alieuto exclama.:
-1\11 promesa está cumplida, Excelentísimo
Selior: Pablito es libre. Vengo á entregarme
para que Su Excelencia haga de mí lo que á
bien tenga.
-Acabo de saber lo que ha hecho Su Paternidad, y ciertamente que nosé que determina•
ción tomar.
-;\luera. yo, el culpable, y sálvese el inocente,
repuso Fray Dimas.
-No, contestó Calleja. La acción de Su Paternidad es noble. y yo le perdono. Mas ten¡ra
en cuenta que sólo so.v clemente una vez. Hea
ésta la última que veaá Su Paternidad; no quie•
ro, al verlo de nuevo, sentir el remordimiento
de haber dejado con· \'ida á un pilluelo peligroso.
Fray l&gt;irnas salió de la celda siu chistar.
V

Así salvó aquel ejemplar fraile felipense, con
grave riesgo de su vida, al célebre tamborclto
de Yalladolid . el niño rle doce alios de edad lla•
mado Pablo Armenta.
Uno y otro son 1·erdaderamente dignos de
admiración. ( l. )
Pablito porque siguió á Hidalgo que proclamaba. la más Justa y la más santa de las causas, la de la. libertad de la Patria, y porque. á
pesar de su tierna edad, no se arredró ante los
peligros de la guerra. 1!'ray Dimas porque con
excepcional abnegación y arrojo sobrehumano
llevó al cabo una obra de caridad inspirada en
el más acendrado amor al desvalido, de quien
ninguna recompensa podía esperar.
IGNACIO B. DEL CASTILLO.

(,) La gratitud nacional ha perpetuado la memoria
del tamborcito de Valladolid: en el monumento erigido
en Puebla A los héroes de la lndo:pendencia, aparece de
pié á la derecha de Hidalgo.
N. de la R.-EI episodio anterior fué presentado á
nuestro Certamen de Cuentos de costumbres nacionales, bajo el lema de: "La verdad siempre es oportuna,
áun en sus esferas más hum1ldes.-Genaro Garcla." La
Redacción acordó concedrrle, fuera de concurso, naturalmente por no ser un cuento, un premio de S10.oo,

�~

HIDALGO
(Bloa,.ofía ,,.,,, obtut10 d ,we11,io de $100 ofrecido 2&gt;01' el S...
Tna. D, llliamii F. Ma,-tlnez, DL,-ecto,- oene.-al de
In1trt«J&lt;&gt;/Ó,. Primaria,)

N el hermoso mes en que los campos se
engalanan con flores, nació en el año
de 1753 un nillo llamado Miguel. Sus
padres, Cristóbal Hidalgo y .A.na. Maria.
Galla.ga, vivían en la hacienda de Corra.leja (Guanajua.to) y la administraban. La. Infancia
del niffo Miguel pasó en dicha. hacienda. y vivió la vida.
campestre extasiando su alma en la contemplación de
la Naturaleza..
Ya joven, entró al Colegio de San Nicolás en Yalladolid, del que más tarde
fué profesor y rector, pasando después á l\Iéxico, donde recibió las sagradas
órdenes. Como sacerdote, cumplió siempre con su deber y fué amado de sus
feligreses; sirvió varios cura.tos, obteniendo el de Dolores por muerte de su
hermano Joaquín. Enriqueció sus conocimientos aprendiendo el francés y así
pudo estudiar obras de arte y agricultura para emprender el cultivo de Ja
viña, de la morera y para la cría de gusanos de seda.. Estableció también una
fábrica. de loza, hornos de ladrillo y varios talleres de artes.
El pueblo sufría. el yugo espa.iiol, é Hidalgo, inspira.do en las ideas de la Revolución francesa, sonó para sus compatriotas la libertad ansia.da.
Hidalgo conocía el destino de los héroes; sabia. de antemano que tenia que morir por la libertad y se sintió
con fuerzas para obra. tan magna. El 16 de Septiembre
de 1810 dió el grito de Dolores y todo el país se sintió
conmovido. Después de sus triunfos y campanas, fué
aprehendido en Aca.tita de Baján por el infame EJizondo;
llevado á Chihuahua, se le formó proceso y fué condenado á muerte. El 30 de Julio de 1811 fué ejecutado, y en
momento tan solemne dió pruebas de entereza y amor
á la patria.
¡Honremos á Hidalgo! ¡Amémosle porque fué Libertador, porque dictó leyes aboliendo la esclavitud, porque
él, patriota intachable, es el Padre de la Patria mexicana!
VIRGINIA RAMOS MEJÍA.

México, Julio 30 de 1906.

�t L MUNDO ILUSTRAD O

Patio de la 1llltli;::ua Universidad de llléxlco,

HIDALGO, COMO ESTUDIANTE
AMOS hoy algunas notas que se
relacionan con la vida de Hidalgo como estudiante y con su familia, en la que se contaron
miembros instruidos y distinguidos.
En el Colegio de San Nicolás en Valladolid
fué donde Ilidalgo hizo los estudios fundamen'.
tales q.ue_le sirvieron de base para la carrera
que s1gmó más tarde. Nuestro grabado representa dicho Colegio, tal como se encontraba
en el siglo XVIII.
La vista del patio del edificio que entonces
era la gran Universidad y que fué donde Hidalgo recjbió los grados de bachiller y doctor
en teologia, y que ahora es el Conservatorio
Nacional de Música y Declamación, se tomó de
un grabado hecho en la época en que la estatua
eyuestre de Carlos IV estaba colocado en el patio. Esta obra estuvo algún tiempo en el Zócalo y hoy se ve á la entrada del Paseo de la Reforma, conservándose en ese lugar por su gran
mérito artístico 1'tnicamente.
La ~tra fot,ografía es de un autógrafo del Sr.
D. 0~·1stóbal Hidalgo 5'. Costilla., padre del gran
caud1!10, y puede considerarse como un verdadero tes?ro histórico de gran importancia para
los mexrnanos.
. Este ~ocume1;1to da una idea del grado de
1lustrac1ón de dicho sel'lor, teniendo en cuenta
el estado de atraso y la poca cultura muy general en aquel tiempo.
]!]ste autó~rafo es una carta que escribió D.
Cnstóbal H~dalgo y Costilla á su hermana Doñ!1 ~Iaria Hidalgo y Costilla, encar!fándole que
pidiera á. su hermano la rectificación de unas
mformi.cwnes en que el apellido Hidalgo que
les co!respondía por la línea paterna, se habla
camb1a~o por el de Ramiro de A.rellano que
depend1a de la rama genealógica de su abuela.

O

y de grandes conocimientos, como lo demuestra
la siguiente copia de un párrafo publicado en
la "Gaceta de México."
"El día 15 de Julio de 1785, el Colegio Real y
Primitivo de San Nicolás Obispo, de esta ciudad [Valladolidl obsequió á su lllmo. y Rmo.
Prelado Sel'lor Fr. Antonio de San Miguel, con

dos actos mayores que por la estrechez del
tiempo y ocupaciones crecidas de esta Mitra
sustentaron en el mismo día el Br. D. Felip~
Antonio de Tejada, defendiendo en la maliana
los ci nco tomos de las Preelecclones del P. Serry con todos los puntos de Cronologia, Historia y Critica que aún por iucidencia toca el au-

~r, haciendo ver igualmente que no hay antilogfa al~una en toda su
~octriua; y el Br. D. Juan Antonio de Salvador, defenaiendo en la tarde
puntro volúmenes integros de la Ilistoria Eclesiástica del P. Graveson,
11,mbos alumnos actuales de dicho Colegio. Fué su Presidente el Br. D.
MJguel Hidalgo y Costilla, Colegial Real de oposición y Catedrático de
Prima de Sagrada Teología del mismo."

***
Cuando Hidalgo era estudiante ganó un premio ofrecido al que hiciera
]as dos mejores disertaciones latina y castellana sobre el verdadero método de estudiar teología. Con motivo del triunfo de Hidalgo sobre todos
los que entraron á este concurso, el ct&gt;lebre D. José Pérez Calama le dirigió una carta á la cual pertenecen los siguientes fragmentos, que reproducimos, para su mejor inteligencia, con ortografía moderna:
")[i

querido y estimado Señor

n. ~[iguel Hidalgo:

".\unque circunvalado de negocios, he hurtado á éstos lícitamente, un
poco de tiempo para leer las disertaciqnes latina y castellana que Vd. ha
trabajado.
Ambas piezas convencen de que es Yd. un joven en que el ingenio y el
trabajo forman honrosa competencia. Con el mayor júbilo de mi corazón
preveo que llegará Vd. á ser luz puesta en candelero ó ciudad colocada
sobre un monte. Veo que es \'d. un joyen que cual gigante sobrepuja á
muchos ancianos que se llaman doctores y grandes teólogos; pero que en
realidad son _unos meros ergotistas.
Si Vd. anhela, como supongo, dar el (ti timo complemento á sus sólidas
ideas, le aconsejo que emprenda luego el estudio de las Instituciones Católicas de .F. A. Pouguet.
Acompaño á esta mi amorosa carta las doce medallas de plata que ofrecí por las insinuadas dos disertaciones que merecieran el primer lugar.
El bolsillo de los pobres que Dios ha depositado en el arcediano, tiene
sus ensanches cuando se t rata de premiar de algún modo á jóvenes literatos. Estoy muy dispuesto á restr\ngir todo !fasto y aun á_ comer :poco,
siempre que esto pueda conduc1r á que v d .. y otros Jóvenes mgeniosos sean teóloo-os consumados, sin hollín alguno de la teología espinosa y enmarañada"'que con los más sólidos fundamentos, impugna Vd. á
quien deseo toda felicidad."
Valladolid de )fichoacán, Octubre 8 de 1784.

***
Podemos decir que la familia de Hidalgo era
de las. más distinguidas: sus hermanos hicieron
estudws muy buenos. D. José Joaquín recibió
l&lt;:JS grados de _licenciado y doctor en 1a'Univers1dad de llléx1co; D. José María obtuvo el grado de bachiller en Artes, y D. Manuel Mariano
de bachiller en Teología.
9omo se ve, !_os cuatro hijos de D. Cristóbal
Il1dalgo y Cost1lla fueron hombres instruidos·
pero ninguno tuvo el talento de D. Miguel glo:
rios? mártir de nuestra independencia. '
Figuró entre los sabios de aquella época desempel'lando cargos que sólo se encomendaban á
los personajes de reconocida ilustración y de

Un autó&amp;rafo de D , Cristóbal Hldal&amp;o y Coatllla.

JOSEPB P.ÉREY. CA.LAMA."

**...
'.ranto el autógrafo de D. Cristóbal Hidalgo, como el edicto ~e. reexcomunión del Padre de la Patria, nos fueron bondadosamente fac1htados para
publicarlos en este número por el Sr. D. ,Jacobo M. Barquera.
El Cole&amp;lode San Nlcolá1 de Valladolid, en eISl&amp;lo XVIII,

SATISFACCCON QUE EL Uc,.!D. 'MARIANO FSCANDON
' ,U al pueblo cri,tiano, como gobernador ·.!e c5tc OL,i,rado, sohrc
el hcdHl de lub~r mambdo lixar ~tulon,·s, en los ,1u,, Jc,ant:il'a la
c;:comunion pu.:,ta al cura 11 !dalgn y_ sus sc,¡iiaccs por d ) llm,'.. 8r.
Dr: 1). Man,ud .\ b:ul y Qu..:1po~
dccto de c,ta D,0.:,,1,.

~9!_Pº

Con mi&gt;li,..O el.! IH r:iuk.; 11&lt;nit.:il" ,1111! lkg.uctn i t•U cimb~I, r-,.igrr:t1lH h:N1 ~! til•
timo t:.ra,t,, ,k nnblt·ru.wiun, t•JI \;t ,•nlt.tth ti&lt;:
in,urgeut.,•,; a _I 1_1lc G_uan;1,n:un. luz1,
que ffiU)' rrt·t.·ipiud;tllWllt~ y C'◄lll b.:ut111tc tle,n1 rl11 ,k- _,•-.te. puotwu, ~&lt;:' _.llh•"ol.lr:\•t d
IUntú. Sr. ()hi.;po y d Sr. );11,·uc!t· nh.', :tl."omp:1í'h ~ ,fo hi,; \c·nuo-. m.h _r1nn~ 1p::k,, , ,,1,u•
uu:-1rJ mt tl"rrdr uui\'t'r~:tl ~11· hi, :minu&gt;:- l1,· 111
, crc"yc-n,lu q1H· t·r.1 111c, 11.:t!Jle l I mm:rlC • 0 ¡3 ,lura J· t."'&gt;trcd,2 ,·rn11uni1 J1·\01\ nin l,i- C\'1ll111.::irn1JCI0'-4.: :tu~, 'm:n·or nnvi·d;. 1 ('ll 111, n1:w~ut.,.1,; U·
ligir),1,; y rnk·gi,h J.!' ni I l"i t".~íl'tln 1, •
1
,¡ui• por ruu:1·•k l&gt;\I l'"C'' di":,·nnu:knto 'l" 111': on ,!,· i1h¡uidod,•o,; )" .i:ihi d •.; ,,. (' ¡
rito: ll-',U•ll t·mimo, 111n ap:u-t·ci:1 cu b ,:,·nt&lt;" h:¡,1 itunq1w pOI" Ju\.·r..,t t1tifw,1io. 111r ,r·,,.tstJ qu".l.l
1-,1·11muuio11. ,knJ1, fuh_m11:tJ.1 ~' un ·,•11r,11,L",,,--t, •1 u· :rnn 1111 ,. ':,, 1,,-1
~:itr.ul,,. n:1 im íidr. n,n 1,, ,¡u,· h:1b1:1 ~, , 1,·1 ,lt.•,ru·, i,, ,J,• !.1 ..:1" ' 11. •,
1
T t·m1..-11do ,¡ih· ,•,li' l'h'fÍ(TI t·ou ,·I he, h,1 , .rn,fal,htl lu.r,1 , 1 ¡• ,!ir11 '.: ll ' ·
h•
, ·anr.lr~ l.l c1,,nmuminu por h Úll•rz.1,. y trmil'l-td•
{'1lr otra t'dtc, 11:.e In,,"·' ... , .n-.1:,.1
huhier,, tkri:iuu,~1.,,• 1nu1 tu ~o«:rt·. y ,lri~iH;hl,1
o-. ¡•r.t\ hi:u "· !:1 .k-; , ,Hrt' d. p11(hl • t!i.
vitliJt, y, t·n 11:1rri~I,". ra,,1,; c:n t¡uc .1.,u·nt.1 d
nt'1. l.1i;m 11, ,·,m t 1tr,1:- •¡il◄" 1 .t 1. pu •

,.,i

k\':\nt:1r,l· h ...,, omunion. :n11\ ri•nn1ucci1•111!0 lo
· ron,uh.i d.: 1coh1i;o-, y juri~u,;, que oi ~n jL~nt:1 1
t.m,il-1. tu rom,•ui,·nt..•. y lUJ\ ll('Ct"s:1n11, hx.1r

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sig,1!iNon_ l,h

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tr.ltl! d..• 1mpN1n· p,1r '-'~r.• m,·J1,~,
nu h•mJriJ focre~1t11hl 1-1 in•

,J.•"'""~'"'" ·tr,1¡u~
1ltu m.tl,:~.

P1·ro

:1f~l.·.1

t¡lll' ror b pnwi1l1"nr.h mi~t.·rk

d .ul 111! l:t lp:k,h por ll, :irm,, dd lley, )" c¡11i:
tigo ,k 1:1-. ;itlin;ic,n~·~ ,¡11•· lh'llH)~ 1ud,•1·id1) h;hf.l
1
qu:itru ltomhrc~ tcmcr;ni,h qm· ..:(uuno\ i.111 1:t rl•·
tr .t&gt;U 1:iu,ll~t , e:.1i c.,t1· rut hto en est:itlo 1k• P"
,·ot~('-c; dr lu, que dcb1!1\ llirigirh&gt;t rut"do y:i: m:111,

riui.1t, que l:a cc111;ura hnpue~t:1 :il cuu 1). Migu,·
.. dc Ah3d y Quc:iro, .:I_~( C(')lllr.l el Cllln~ Col\tr:l t•
r111r c1lilk.ns,• de· h.•::11irn:tm.:."IHC su:&lt;rcndiJ;1, \ •1
h&gt;:- dctl.tro i11curiO"i '"u clb , como igu;1lm1·11t~ 1
'( Oinc;c,¡Jno,; de este Rc.")"llll
C'\both'l á trnlt,
uodo dc llldos loi cur:a, \icari'-&gt;,; &gt;"i ckm:í,;
,......,. dt[Xhit:\rios de l.i sJn:a doctrina h1r6n·coo1-.c~r_, JI
d l'CS(l(tO )' obcdicncilll 1 'lll&lt;' :\ [)(S?l.~ de h-i si•c\
'" " dadcroi hij&lt;H. Y para que ltc-g,1c .1 q~tici:a ,le .'!.J,
.. tcdral f ckmh i;OOVc:ntot_d~ r~ligi~ '/ ~,ligio\
mandantk&gt; igu.ahncnta: kt111noa10 p0t1 b&gt;rJdft-r11 q:
r,ara "Iª' • pabllq... Da.to~ la

~ts.1...
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e·.,.: }"

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linquenh·, en ,u 1:,111111111 •ti¡, JU, ••· ·, ,
hr.1d., .:il l'ÍtUt). 1¡\1,· ,·u ..!11 1 ., '- .r 11 1...
hrn~-i, lt'\'J11unJ1 ll t'i• ,J1"1un1111l, L':1'\n
!o,)" no st• ,lt•(pn,:,·io c ....,·111,bli".: 11&lt;•,1°
tt~, qu.... L'R ut i:oaú'lllº fotr,ul ,!,• l1'
rnul·ho llll'- t:rC\L'f11f,, t]Ui• nm t.1 lk•g1,l1
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ftl•JOt.de ¡otiM,110. ,

Edicto del Conde d e Sler rarorda. reexcomulrando á Hldal&amp;o,

�•

Juramento de Bolívar
EN EL MONTE SACRO EN 1805
TOMADO DE LA OBRA "HOMENAJE DE OOLO.MBIA AL LIBERTADOR SIMON BOLIVAR,
EN SU PRIMER OENTENARIO"

Después de la. coronación de Bona.parte, viajamos BOLÍVAR y yo, en estrecha. compa!Iia y
en intima amistad, por gran parte del territorio de Francia, Italia y Suiza. Unas veces iba.mas á pie y otras en diligencia.
"En Roma nos detuvimos bastante tiempo.
"Un dfa., después de haber comido y cuando
ya el sol se inclinaba al Occidente, emprendimos paseo hacia la parte del Monte Sagrado.
"Aunque esos llamados montes no sean otra
cosa que rebajadas colinas, el calor era tan intenso que nos agitamos en la marcha lo suficiente para llegar jadeantes y cubiertos por copiosa. transpiración á la parte culminante de
aquel mamelón. Llegados á ella, nos sentamos
sobre un trozo de mármol blanco, resto de una
columna destrozada por el tiempo.
"Yo tenia fijos mis ojos sobre la fisonomía
del adolescente; porque percibía en ella cierto
aire de notable preocupación y concentrado
pensamiento.
"Después de descansar un poco y con la respiración más libre, BoLfv.AR, con cierta solemnidad que no olvidaré jamás, se puso en pié, y,
como si estuviese solo, miró á todos los puntos
del horizonte y al través de los amarillos rayos
del sol poniente paseó su mirada escrutadora.
tija y brillante, por sobre los puntos principales
que alcanzábamos á dominar.

"¿Conque éste es, dijo, el pueblo de Rómulo
y Numa, de los Gracos y los Horacios, de Augusto y de Nerón, de César y de Bruto, de Tiberio y de Trajano? Aquí todas las grandezas
han tenido su tipo y todas las miserias su cuna. Octavio se disfraza con el manto de la piedad pública para ocultar la suspicacia de su carácter y sus arrebatos sanguinarios; Bruto clava el puilal en el corazón de su protector, para
reemplazar la tiranía. de César con la suya propia; .Antonio renuncia los derechos de su gloria
para. embarcarse en las galeras de una. meretriz; sin proyectos de reforma, Sila degüella á
sus compatriotas. y Tiberio, sombrío como la
noche y depravado como el crimen, divide su
tiempo entre la concupiscencia y la matanza.
Por un Cincinato hubo cien Caracallas; por un
Trajano cien Ca.ligulas y por un Vespasiano
cien Claudias. Este pueblo ha dado para todo:
severidad para los viejos tiempos; austeridad
para la República; depravación para. los Emperadores; catacumbas para los cristianos; valor
para conquistar el mundo entero; ambición para convertir todos los Estados de la tierra en
arrabales tributarios; mujeres para hacer pasar las ruedas sacrilegas de su carruaje sobre el
tronco destrozado de sus padres; oradores para.
conmover, como Cicerón; poetas para. seducir
con su canto, como Virgilio; satlricos, como

Ju venal y Lucrecio; filósofos débiles, como Séneca; y ciudadanos enteros, como Catón. Este
pueblo ha da.do para. todo, menos para la causa.
de la humanidad: Mesalinas corrompidas, Agripinas sin entrañas, grandes historiadores, naturalistas insignes, guerreros ilustres, procónsules rapaces, sibaritas desenfrenados, aquilatadas virtudes y crímenes groseros; pero para.
la emancipación del espíritu, para la. extirpación de las preocupaciones, para. el enaltecimiento del hombre y para la perfectibilidad
definitiva de su razón, bien poco, por no decir
nada.. La. civilización que ha soplado del Oriente ha. mostrado aquí t-0das sus faces, ha hecho
ver todos sus elementos; mas en cuanto á resolver el gran problema del hombre en libertad,
parece que el asunto ha. sido desconocido y que
el despejo de esa. misteriosa incógnita. no ha de
verificarse sino en el Nuevo Mundo."
"Y luego, volviéndose hacia. mi, húmedos los
ojos, palpitante el pecho, enrojecido el rostro,
con una animación casi febrll, me dijo:
"Juro delante de usted, juro por el Dios de
mis padres; juro por ellos; juro por mi honor,
y juro por la Patria, que no daré descanso á mi
brazo, ni reposo á mi alma., hasta que ha.ya. roto las cadenas que nos oprimen por voluntad
del poder espailol."
SrnoN RODRÍGUEZ.

IMPRESO EN PAPEL DE LAS FABRICAS DE SAN RAFAEL Y ANEXAS, S. A.

EN EL ESTABLO
en nuestro Concurso
de Cuento■ de Co1tumbrt1 N1clon1lu.)

(Tr1b1Jo qua obtuvo el primar pumlo

No lejos del establo, en la vereda sur que va
camino de la hacienda, más que andaba, corría
.José ,\ntonio, el de la cabellera sucia y lacia,
el de los trapos en desbarajuste siempre y no
limpios los más días, el muchacho fuet·te y
aguantador para el tajo y sin rival en el establo
para ordeilar más pronto, acarrear el silo, cuidar las vacas en los malos partos, y el más templado en todos esos fregados relativos al esquilmo lechero de la finca.
Allá, cuesta arriba, por la loma del Talayote,
corre que te corre iba José Antonio, con la.cabeza gacha, mirando el suelo, moviendo un
brazo al compás de su trotecito monótono, sudando mucho, no pensando sino en llegar pronto porque así lo mandó el amo, y sosteniendo
con la diestra el eñcargo que traia de San Bartola. Caminaba tan alelado y sonso, que ni siquiera acertó á echar un . vistazo por su casa,
que lo vió nacer, porque .José Antonio, "el de
las vacas," nació en el establo, y alli vivía con
su .Josefa y sus dos chicos.
Se perdla el buen hombre por la. cuesta. abajo
de la Joma, cuando se acordú de Refugio, del
más querido de sus hijos, y ,·olvió grupas hasta
la punta: allí se detuvo uomás para mirar su
casa, y ent-011ces si pensó y sintió, y se estrell'!e•
ció de felicidad el buenazo de José A ntomo.
Porque él no sabia más que dos cosas: obedecer
aJ amo y amará los suyos. Ah, porque ¡eso si!,
aquel jornalero robust-0 de cuerpo y raquitico
de meollo tenía dos cuidados, dos cariños más
grandes que el Cerro, y eran: el de su mujer y
sus hijos, uno: el de su ganado, otro. Por eso al
arrojar su vista por aquel lugar respiró tan

fuerte, y por eso su cara sucia y fea se animó
tanto y latió tan fuerte su corazón.
Entre aquellas cuatro largas paredes. bajo su
techo de teja, en aquella atmósfera de estiércol, orines y calla de ma.iz en conserva, en aquel
establo, estaba su vida entera; allí nació, allí
vivia., alli queria morir ,José Antonio con sus
cachorros del alma, con su Josefa, con sus
cas y becerros, los compaíieros de Rosarillo y
de Refugio; alli quería seguir mirando á sus
hijos jugar con las crias, mirando á maña.na y
!-3.rde, muchas ubres, mucha leche y oyendo á.
intervalos el mugJr del ganado. el rechinar de
las carretillas y Jas canciones de su Josefa.
. Y a~ pensar en su mujer el vaquero sonrió
sm deJar de ver para. el esta.hlo, y asi. sonriendo, sonriendo, se quedó largo rato enclavado en
la cresta de la loma, con los brazos caldos y los
ca~llos húmed~, dejando resbalar por su mugnento rostro las gotas de sudor medio parduzcas, y con un saltar de corazón que levantaba
su ca.misa.
¿Qué pensó? Dios lo sabe y él también. Sólo
sé que después de sonreír inconscientemente
su cara se puso seria primero, fosca después;
sólo sé que arrugó el entrecejo hasta hacersé
un bodoque arriba de la nariz; sólo sé que se

"ª·

quitó ~l sombrero, sacudi6 la engrefiada testa
y ar_roJó ~e su pecho un hondo suspiro, mitad
queJa, mitad lloro, que en el espacio no fué nada y en aquel muchacho fué un dolor inmenso
porque significó una duda malsana.
'
José Antonio no era dueño de su tranquilidad; penaba á ratos sin decirlo; sentía cosas
feas q_ue d isipaba gracias al ir y venir de su
traba.Jo. Era que Josefa en pocos días le al•ó la
-vor tres ocasiones, y ya dos veces le habla clicho
con desprecio que era chongo y bruto. ¡,Porqué'!
No lo sabía José Antonio, y por eso estaba triste.
Iba aquí en sus pensamientos cuando recordó lo más doloroso é injusto.
A9uel sábado que fueron los dos á rayar ,í. la
hac!enda, halló á su mujer de palique con Refugio el carrero, soltando estrepitosas carcaJad~s, y notó que los peones murmuraron y le
vieron al soslayo.-Y no es que sospeche de tí
Josefa.,_-le dijo,-no sellor, ni lo quiera María
Santis1ma, pero esos son malos; no me quieren
porque el_ amo me hace preferencias, y se juntan Pa re1rse y echan habladas de ti, de Refugio y de mf, y quién sabe qué andan contando; ~ro no es bueno, Josefa, no es bueno y por
c/1a11ciarte con Refugio tú tienes la culpa'.

�,,.

EL MUNDOI ILUSTRADO

EL MUNDO_!_LUSTRADO

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1} '

;./

Y sucedió aquel sábado de raya, allí en la éra,
junto al granero, que Josefa, apenas oyó el reclamo. se encaró con su hombre, le insultó, le
dijo maldiciones y denuestos, acabando por pegarle una guantada que José Antonio no sintió en el cuerpo, pero que mal hirió toda su
alma.
¡,Por qué entonces no la volv 1ó sus malas palabras, por qué no la dió de gol pes para pagarle
el ultraje y domeí'iar su rebeldía'? Por ser hombre y ella mujer; por ser la madre de sus hijos
y por quererla tanto c.. mo la quería.
No deseando evocar más remembranzas ::orno
aquellas que Je enturbiaban los ojos. dejó de
mirar para el establo, se animó su silueta rígida. esfumada en el ocaso. dió media vuelta, se
caló el sombrero, apretó los párpados para exprimir el incipiente llanto. y pensando en el
encargo y' en el amo, "sacudió de su mente la
tristeza," prosiguió su interrumpido trotecito,
igual y monótono, camino de la casa, cabizbajo
y queriendo olvidar sus añoranzas.
Siguió la cuesta abajo, y ya topaba. con el
puente de la barranca, cuando dió en voltear á
la derecha, para el camino real donde moviase
lentamente el carro de la leche que iba del establo al Salto con la ordeña de la tarde. ¿ Y Refugio'? ..... .El carro se precipitaba derecho á la
barranca sin su carrero. Extraí'ióle tanto y tan
justamente aquello, que, á pesar de la prisa que
le empujaba á otro lado, apretó el paso, llegó
al carro. paró las mulas que ya daban con el
precipicio y ........ ·poco susto llevó José Antonio al cerciorar¡:e de que Refugio no iba alli!
Se habrá quedado dormido en el establo ó se
habrá emborrachado y Jast,imado, pensó el vaquero, y trepó en el carro,arrió las mulas virando en redondo, gritándoles mucho y chicoteando de lo lindo por lomos y panzas, y se fué acercando muy despacio al establo, pues no fué poco el trabajlllo que se echó á cuestas, reculando el tiro aquel, cuando se dirigía camino del
pesebre y halando,como halaba de varas, aquel
macho retrnto que era rejego como él solo. Pero
chicota.za va y cl1icotazo viene, y "arre mula"
á esta, é interjecciones á aquella, llegó al jacal
frontero al establo, paró el carro, amarró las
riendas en el mismo, y, más con miedo de hallar mal herido á Refugio que con la esperanza
de verlo revolcado, voló más que corrió al establo, de paso para la zanja pegada á la vega de
San Isidro.
José Antonio no llamó á Refugio, ni gritó á
su mujer, ni al caporal, ni al colero, que estaría. «echando pasturas:&gt; llegó con el silencio del
temor, con la violencia del que se retarda y con
el interés del que va á conocer algo nuevo. Pl\ró
en el zaguán de entrada, á cuatro pasos de su habitación, que no era sino el cuarto único construido á guisa de portería; se llenó de aire los pulmones para hablar á su Josefa, é iba á hacerlo
cuando oyó ruido, un ruido extraño, vibrante1
mitad chasquido, mitad murmullo, que nacio
en su cuarto y murió en sus oídos de un modo
extraño y horrible. Cambió de aspecto instantáneamente, su silencio intranquilo se transformó en enmudecimiento trágico; clavó sus miradas en la puerta de su casa, y escuchó en pocos
segundos el ruido aquel, dos, tres, cuatro ve. ces; y fueron dos, tres, cuatro besos sonoros,

delirantes, convulsivos ...... Y ·sallan:de allí, de
su hogar salían cruelmente aquellos besos, del
hogar de su Josefa y de sus hijos.
José Antonio se volvía loco, idiota; se trastornó hasta no saber qué pensar, ni qué sentir,
ni cómo obrar. Miró á todos los vientos maquinalmeute, arrojó lejos de si el sombrero, estrujóse el pecho con coraje, y aba.lanzándose contra la puerta, la abofeteó desesperadamente
hasta abrirla de par en par.
Todo fué obra momentánea.
Un chorro de luz desparramado en el lecho
de Josefa y José Antonio, rebotó al rostro del
infeliz, ensefiándole su deshonra ...... Josefa y
Refugio estaban juntos, donde nacieron Refugio y Rosarillo ....
Allí quedó en la puerta de su hogar, de pié
ante los adúlteros, aturdido por la sorpresa
con un profundo terror y un odio inmenso. Des:
pués le ocurrió levantar el sombrero de Refugio, para probar el delito. y se fué corriendo
por la vereda del Talayote camino de la hacienda.
Huyó del establo, llevando el corazón maltrecho, el cuerpo tembloroso y el cerebro .obcecado por la punzadora idea de su deshonra.
¡Pobre hombre! Allá trotaba, subiendo y;bajando las lomas, que siempre había pisado·sin
llevar en el alma desesperaciones como entonces, que antes de esa ocasión jamás regó con su
llanto, y que en aquella tarde airosa y fría le
parecieron grandes, más grandes que otras veces y más secas y más tristes que anteriores
inviernos.
¡Qué solo y desampara.do iba José Antonio,
penando y corriendo poresos campos alfombrados de pasto muerto y azotados por el viento,
mugidor y frio, que helaba su mal abriga.do
cuerpo! Corría sin dar tregua á su pecho, que
no cesaba de lanzar gemidos al viento que los
~ata!&gt;a, ni descanso_ á sus p~ernas que más por
inercia que por nae1entes impulsos movía.nse
acompasada y constantemente.
. Cuando l)egó á 13: carretera sud~ba á ma.res,y
sm premeditarlo m quererlo, y s1 por imperio
de la necesidad se paró para restregar su faz
sacudir la testa, dar aire á sus pulmones y
descanso, momentáneo siquiera, á su mal traído cuerpo. En seguida.. siguió loma abajo
no ya trotando, sino corriendo al empuje de la
pendiente, y en poco tiempo llegó al terraplén
de la presa, que bien pronto dejó á la grupa
hallándose al fin, al doblar una esquina de la
Cl'sa, en la entrada de ésta: zaguán enorme como de hacienda., y que con ser tan grande apenas si daba cabida á lo inmenso de sus desventuras. Y llegó á cumplir con su deber primero
poniendo en mano~ de) amo el encargo, y á la
postre con su conciencia, acusando ante el juez
auxiliar á su mujer y á Refugio, "porque los
halló juntos."
Al otro día, muy de madrugada, todos: a.uto!idad, quejoso y acusados, fueron á parar al
Juzgado del pueblo, donde no resultó ni podía
resultar nada bueno, dado que el juez era tonto, iletrado y presuntuoso, y á mayor abundamiento, hombre muy ocupa.do en otros andurriales diversos con mucho de aquello de sentenciar con justicia. y avenir con tino, como
eran el cuidado de su hacienda constante en

trigales·y magueyeras más productivas que todos esos .as~ntos relativ?S á lo equitativo, y,
por cons1gmente, más dignos de sus cuidados.
En el Juzgado se habló mucho, se discutió en
todos los tonos, se hicieron mil conjeturas, hubo acusaciones que degeneraron en insultos,
rlefensas que no eran tales por lo pu&lt;lriles; recuerdos, citas, interpelaciones, gritos, manoteos, y lo que ata.Be, en fin, á. delitos flagrantes
y transcendentales como estos de achaques de
honor. De todo !o cual se vino al cabo: que Josefa era adúltera, que su cómplice era Refu¡i:lo,
que los dos se querían, que sus amores ilícitos
venían de lejos, que todos los peones acasillados
y de fuera lo sabían y comentaban, los menos
compadeciendo y los más zahiriendo á José
Antonio, y, por último, lo más grave, indecente
y digno de severo castigo para ejemplo demen-

/

•

guados: q.!}e Refugio, el último de los vástagos,
no era h1Jo de .fosé .\ntonio, sino de Refugio
el carrero, por lo que llevaba. el nombre que
llevaba..
La sentencia fué injusta. y cruel: no podía ser
~e otra suerte, siendo quien era la autoridad
Juzgadora. A Refugio le ordenó se separara de
la finca, y á Josefa y José Antonio les impuso la
obligaci?n de seguir viviendo juntos, "porque
es la úmca. manera de evitar quihaiga chismes
en el Salto."
La orden fué cumplida. Los esposos regresasaron al establo á seguir viviendo juntos.

El vaquero tomó la delantera con
Rosarillo; alejóse pronto de su mujer, que siguió el camino real, mientras él se dirigía por la vereda del
Magueyal, que si era más larga y
tortuosa, era más sola y triste que
el camino, por lo que fué más de su
gusto en circunstancias como las
suyas, sin contar con la inclinación
que tuvo siempre pot caminar de
cua!'.}dO en vez entre los pinares,
encmos y madroños del monte, teniendo á. un lado las altas peñas
del desfiladero con su majestad imponente, y al otro el regato murmurador, cristalino y coquetuelo
que serpeaba entre piedras lustro~
sas y breí'iales tupidos, arrastrando
las hojas secas, besando á trechos
los piés del caminante y el musgo
del pedregal con sus aguas hechas
espuma, y á todas horas con su
mur~~llo que prodigaba risas y
acanc1aba. siempre ..... .
pejó atrás monte, magueyera,
milpas, casona de la finca, presa y
toriles, y después de tanto andar
constantemente viendo una loma y
al trasponerla otra y otra, se halló,
al fin, en la del Talayote, donde el
día anterior, y enclavado en la punta, había sonreído pensando en su
Josefa.
Pero ya no como entonces le pareció aquel paisaje hermoso y querid&lt;;&gt;: el verde de !os maizales le pa.
ree1ó más obscuro, el Cerro más azul,
casi negro; el potrero más grande· más áridas
las lomas: más silenc&gt;ioso el jacal 'y el establo
sombrío, abandonado r t,riste .....
Y cómo no parecerle si al llegar al patio había
pasado por la puerta de su hogar antes honrado, y al que no entra.ria más con la frente leva11:tada, el corazón dichoso y la sonrisa en los
lab10s; cómo no parecerle si estaba solo entre
aquellas cuatro largas paredes, sin oir el mugir
de\ ganado, las risot_a.das de los peones, el rechmar de las carretillas y las canciones de su
•J ~sefa, y cómo no sentirse, en fin, lleno de verguenza y pena al pensar, en medio de aquel
...,

cuadro evocador de ternuras y dichas pasadas
que todo había cambiado, que todo se iba qu~
todo había muerto....
'
Y lloró José Antonio pensando en aquello que _venía ~ poner delante de sus ojos un
porvemr humi_llante _y doloroso, y en el que no
tendría más d)Stracc1ón que el trajín constante
d!)l establo, m más consuelo que el triste y
tierno del amor de Rosaril!o.
Alzó á. su hija buscando sus ojos negros, y
empapando de llanto su carita, le dijo:-¿Quién
es tu papá, Rosarito\&gt;
-Pues tú, papá, dijo la nifia.
-Sí, tú sí,-tú sí eres mía, tú sí eres mi hija, dijo el padre entre sollozos.
Desp!lés oyó rechinar las puertas del establo,
el J'.!lUgIT de las va_cas b~scando á sus hijos, los
babdos de estos impacientes v hambrientos
a~lomerados á las trancas del ci1iquero; á poco:
pisadas secas y menudas, choque de pesados
cuerpos _contra el zaguán de entrada gritos y
blasfemias de los arriadores, y al fin' contempló extasiado la irrupción encantad¿ra de vacas que llenaron de alegría los patios del establo.
Era la hora de la ordefia.
El vaquero sacó fuerzas de flaqueza, limpió el
llanto de su cara con las mangas de la camisa
parapetó á. Rosario donde pudiera verla cogió
el tarro lechero, descubrióse la cabeza, suspiró
desde muy hondo, y comenzó á ordel'ía.r ....

***
Mientras Josefa, la J'Il;ala hembra, tornaba á
las puertas de su casa, sm arrepentimientos ni
temores, .José Antonio, confundido entre el
ganado, alzaba á intervalos su cara, arriba de
los lomos de las vacas, para ver á Rosarillo y
o~·del'íanqo, ordeñando, dejaba resbalar de sus
OJOS el ~1m!,:Jolo de su desdicha eterna en forma de lagnmas, que iban cayendo poco á poco
en el tarro de la leche blanca .I' espumante ....
México, agosto de 1006.
ISIDRO FABELA •

Lema: "El Arte Por Pl A-rte."

:"'
/
¡.

'!

�HffiTZILOPOCilTLI.

lla de la tarde, los guió hacia la tierra. de promisión, hacia la Meca ideal, hacia la perdida
Iluehuetlapalan, que en este caso era la Libertad!
Por eso, obedeciendo al Imperioso y terrible
atavismo, UD día en el sereno pais de Cristo, en
el tranquilo ambiente de tres iglesias mexicanas, los cirios de los altares se convirtieron en
lanzas con puntas de oro; el aromoso incienso en
acre humo de pólvora; los órganos del coro rugieron los tonantes fragores de las batallas; la
Yirgen de Guadalupe voló desde los altares á
los ástilfs de las banderas, y olvidando los cris/ .' .J&amp;li s toques de alba, y el suspirar de los án_){e s, los campanarios erguidos y clamorosos
itarou himnos de guerra con sus gargantas
de bronce...... .
Por eso de tres blancos apriscos, de tres iglesias mexic ~s, .UDj-rt' de prodigio salieron ru-

QUETZALCOATL

.Es un suefio de ciudadano y de artista, de patriota y de esteta el que me hace ver en el futuro, á México, á. la metrópoli de la Nación, en·
cumbrando en parques y plazas monumentos
gloriosos que con el bronce y el mármol y el
granito, formen la síntesis magnifica de la historia nacional consagrando sus bellezas, sus
ejemplos y sus heroísmos ...... Desde Tenoell
hasta el sabio de los días contemporáneos,~
de el errante capitán de la macana y el chimali, hasta el sabio abnegado ó el artista de genio. Veo una fuente mo mental q e no se parecerla á ningun
memoraría la. fu
vasta fuente al
lago y detenidas en s
do ~r
sus peñascos á flor de a
ms-o-t.J~~-l lele de
dios absortos ante el J2!od
ct m•
plido.
"'-,
En el centro abriría sus a.JM el ág
serpiente ondularía. en sus&lt;g:a-rra.s
que en torno del pájaro soberbio, s
guerreros revelarían el asombro
júbilo del descanso final tras de las p
clones infinitas ...... En un claro de Chapultepec, bajo los recios ahuehuetes, el heráclida
Tlahuicole erguirla. la furia de sus músculos
invencibles sobre la piedra gladiatoria por él
sembrada de cadáveres ...... Sobre un acantilado airoso como un obelisco, el Imperial sagitario, Ilhuicamina, lanza.ria á los cielos sus voladoras saetas ...... Más allá, la estatua de Tizoc
empuña.ria su atlatl terrible y constelarían su
pedestal los hieroglifos de los pueblos vencidos;
Netzabualcoyotl extendería los brazos en llrico
saludo al sol y Moctezuma el último temblaría
lleno de pavor en su «icpali,&gt; mientras á su esDon José Maria
palda.,símbolo de laf
· d asomaría el tlacatecolotl con el crá
oso de la Miquiztli
az
das abrazaría.
....
as águilas de
u vuelo sobre
alaustradas y
del alma indígena, mientras inclinado s
traves los terrif,rasero, espiando en el rostro del regio
ros tigres! · ·}"'
ciad hlípalabra que libra.ria. el tesoro,
su monumenl&lt;\ .,...
qu
or concupiscente y sin piedad d
o por la bravur,a e-/
d Y la sed de oro,todo el protervo
1 dolor fulguran~
espíritu de la Conquista!
iós Cu ht
;f- ..r
oca colonial tendría también
e s. ¿Cómo no hacer albear entr
a. luminosidad del mármol, al claro
s sombríos claustros, á la azucena
·nes monásticos, á Sor .Juan
Cruz'/ .. . .

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g;'.o,dotc

K li

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~brantable y luminosa
ó tu gt:ttr~r¡µ&amp;i en un diamante, y

!R(f,'rr-n.-1,H')'tSQ de invencible guerrero ful-

co~pestad en las batallas. Poralma, como los viejos teocalis, fué al
'------:_.-_ ísnw__tie po un templo y una fortaleza. Por.......__-tffil1\ tu
tu generoso ardió como el copa! de
los viejos incensarios, r porque te llenaste de
sangre como una piedra gladiatoria. Porque
tonante como UD caracol de guerra y terrible
como un atlatl, condujiste á tu pueblo hambriento y alterado á un país de maizales verdes
como las plumas del quetzal y de lagos azules
como los chalchihuites. Porque regaste tu sangre como los teopixques, y batallaste como los
Cuauhtliocelotl; porque, como Nanaoatzin, te
arrojaste á la hoguera para darnos un sol á los
que estábamos á obscuras ...... porsa.nto y por
fuerte, por divino y por terrible. ¡Oh, Morelos!
Sustentando tu pedestal doblegaría como
dos cariátides á los dos dioses más grandes de
mi patria azteca, á ~ue co.nfundieron sus
virtudes en tu almr
sacerdote y de gue'/ g

Morelos.

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Casa de Morelos en Valladolid.

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�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNOO ILUSTRADO

Una página del Interrogatorio á que fi1é somttfdo More/os Por
orden del Vfrr~ Calleja.

~L PROG~SO DE MOR~LOS
Publica hoy "El Mundo ílustrado," en facsímil , ,·arias piezas relativas al proceso del gran caudillo de la Independencia O..rosé María Morelós. En su aspecto original. que nuestros grabados reproducen con pa.rti\!"ular fidelidad , esas piezas eran sólo conocidas por sabios y curio!os y hoy podrán ser examinadas por todos los lectores, que no dejarán de
1&lt;entir á su vista una. honda. emoción de patriótico re.&lt;;peto hacia el inmortal caudillo cuya venerable tigura surge más resplandeciente del fondo de
esas páginas sombrias.
El tremendo fin de ese proceso era ya. presentido por el héroe cuando,
cercado por las fuerzas realistas en la batalla de Texmalaca, adivinó
r¡ue su glorioso y cruel destino iba á cumplirse, y dijo á Bravo empeñado
en morir junto á él:·'Vaya Ud. á escoltar al Congreso, que aunque yo perezca importa poco." E,;a, frase llena de desdén por la. vida, junto con su
respuesta al cirujano Montes de Oca., que intentaba franquearle las puertas de la prisión, exenta de todo egoísmo y rebozando noble altruismo son
la mejor prueba de la infamia con que se intentó empañar su nombrn en
el curso del proceso haciendo aparecer al fuerte héroe como dispuesto, en
pago de la vida, á entregar á sus compaiieros de ideal. ¡,Cómo creer esas
imposturas de que el mismo .\lamán dudó en su parcial criterio?
Las páginas que publicamos, desglosadas del proceso original, llevan
en sí algo palpitante de la infame crueldad con que Morelos fné tratado
en esas l(1g11bres etapas que se inauguran tristemente en Tepecoacuilco,
para concluir de modo siniestro en Ecatepec, y durante las cuales se oyen
sonar los hierros de los grillos con que fué agobiado el gran manumisor.
Encontraréis en nuestros grabados los interrogatorios llenos de perfidia
y la. oprobiosa sentencia en la que Calleja parece querer saciar sus despechos del sitio de Cuautla, durante el cual Morelos tuvo para el jefe hosco
y sangriento los proyectiles de su bravura y hasta los sarcasmos de s u mra ironía. El oourso del alto clero, que también publicamos, más que la
piedad del arzobispo Fonte y demás signatarios, pone de relieve hL crueldad del virrey contra la cual se levanta esa súplica ea cuya sacerdotal
manserlumbre se disuelve la amargura de una protesta.
El sabio y concienzudo historiador de la guerra de Independencia, D .
•1ulio Zárate, se expresa así ha.blando de Morelos: "En todas las declaraciones que se le tomaron respondió con digna firmeza; á nadie a.tribuyó la.
parte tan importante que le había tocado en la revolución, ni sobre nadie
descargó la responsabilidad de sus actos." '·La huída de Fernando VI r á
Francia, dijo, ctevol vió á la colonia su libertad; y los americanos al levantarse contra las autoridades q ue representaban al monarca no hablan incurrido en falta alguna.; al contrario, habían ejercido un derecho sacratísimo."

Primera página de las co11te.~tacio11es de More/os al Interrogatorio

La saña de la autoridad civil contaminó al clero que ordenó una aparatosa degradación en el curso de la cual brilló una. de las raras lágrimas
que surcaron el rostro de bronce de )íorelos.
La Inquisición halló manera de celebrar uno de sus riejos autos de

&amp;emorial de los altos dignatarios del Clero al Virrey Calle;a. Pidiéndole ,w fuera fusilado More/os.

fé y en la mano del héroe, que había asido la espada adamantina y temible puso el afrentoso cirio verde ..... .
Y agrega el mismo historiador citado:
"No obstante que se había dicho á l\forelos que sería fusilado tres
días después de la sentencia, á las seis de la roa.liana del 22 de Diciembre

[18151, Concha lo hizo salir engrillado en un coche con el P . Salazar y un
oficial, escoltándolo la división de su mando, y tomuon el camino ele San
Cristóbal Ecatepec. Al llegará la Yilla de Guadalupe, como el carruaje
se detuviese, creyó el pris ionero que aquel era el lugar sefía.lado para. la
ejecución, pero se le dijo que allí se le iba á servir el desayuno. Después

• 1

---'"- .....
Segunda pági11a de las conteslacio11es de Morelos al Interrogatorio

~

Tercera página del memorial de los. alto.&lt; dignatarios del Clero Pfdiendo
no fuera ftmlado &amp;ore/os

Ultima página del dictamm del J/uditor de Guerra, pidiendo para
&amp;ore/os la pma de muerle.

�EL MUNDO ILUSTRADO

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Smlmcia dt muerte contra More/os

de algunos m inutos prosiguió su marcha la fúneb re comitiva, detenién·
dose en el llamado Palacio de San Cristóbal Ecatepec, tosco edilicio construido Por el Consulado de México para el recibimiento que allí se hacia
á los virreyes. Gran serenidad mostró Morelos en los postreros instantes
de su vida. Mientras se hacían los prepara.ti vos para la. ejecución, se le

sirvió la comida y comió con apetito. l&gt;e repente o.n·, el redoble de los
tambores, y levantándose violentamente de la mesa. exclamó: "Esta llamada es para formar: no mort,itiquemos má'i .... Déme un abrazo, señor
Conch a, y será el último" .... En estos moment.os llegó la escolta q ue debía conducirlo al Jugar del suplicio, y metiendo los brazos en su túnica,
d!jo con donaire:"Esta. será mi mortaja, pues aquí no hay otra." .... Acercóse u n soldado á vendarle los ojos, y él se resistió diciendo: "Aquí 110
ha.y objetos que me d istraigan:" más habiendo insistido el jefe de la escolta, se vendó con un pañuelo que sacó del bolsillo. A ta.dos los brazos
con los portafusiles de los soldados que lo conducían, y arrastrando con
d ificu ltad los pesados grillos, fué llevado al recinto interior del ed ificio.
- "¿,Aquí es el Jugar'/" preguntó con voz enérglca.- Sí, le respondieron.
Obligáronle á arrodillarse con el rostro vuelto hacia una tapia; dióse la
voz de fuego, tronó la descarga, y apenas se disipó el humo, se percibió
el cuerpo agitándose en horrib les convulsiones; dlsparáronle una segunda
descarga, oyóse nn grito penetrante y desgarrador, y quedó inmóvil sobre
una charca sangrienta el más notable y más bravo defensor de la Inpendencia de México."
''La saña desplegada por el gobierno virreinal y los defensores de la
dominación contra el hombre más extraordinario que había producido la
revolución, sólo s irvió para infundir mayor aliento á los demás caudlllos
que combatlan por la libertad de la pat,ria. La farsa ind igna y humi llante de la degradación, la sentencia de los inquisidores, la alianza del clero
con la autoridad política para amargar los últimos días del caudillo qu e
tanto terror les habla infundido, no pueden recordarse sin sentir una
justa y generosa indignación. Después de todo esto, no podía haber en el
curso de los acontecimientos, sino la continuación de la enbravecida concontienda que desolaba la Nueva Espa!'ia desde 1810. "
"Como caudillo, Morelos debe ocupar un Jugar prominente entre los
esforzados mexicanos que lucharon y murieron por la independencia de
su patria. Alza Hidalgo en Dolores el estandarte de la revolución y responde Morelos, uno de los primeros, al llamamiento que dirigió el Padre
da la patria á los buenos hi jos de México. Desde entonces se r evela con
todo su valor á la atención de sus compatriotas y á los dominadores, que
antes despreciaran á los otros campeones del levantamiento nacional" .. ..

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Smtm&amp;ia de muerte contra Morelos,

Lo repetimos: las páginas que con su carácter autént,ico reproducimos hoy so11 un monumento alzado á la grandeza del héroe, porque en su
fondo lúgubre y cruel, hecho con sangre del virreinato y tinieblas de la
Inquisición se destaca más serena y más luminosa la figura de Morelos el
inmortal!

Lf\8 HORf\8 DE MBXIOO
A CIUDAD sobre su rostro dos veces
triste, con la melancolía indígena y la
tristeza colonial y apenas aclarado por
una sonrisa de urbanización moderna,
tiene cien máscaras que velan su fisonomía con gestos enérgicos, placenteros, risueños, inocentes ó apasionados.
Son e~as máscaras las horas del día
y de la noche, en las cuales se condensan los varios episodios de su vida.
Arrancaos á la zona de vuestras costumbres y de· vuestras ocupaciones
habituales y manejando un automóvil
que por rápido pueda burlar el tiempo
y la distancia, cruzad calles y aveni·
das, jardines y plazuelas, y así tendréis en un gigante cinematógrafo á
la ciudad toda, sentiréi~ el latido de su
vitalidad intensa y veréis la cara de
las horas de su vida, un rostro móvil
y fugitivo, pero intenso y lleno de expresión. Así sorprendida la v ida me•
tropolitana tiene un hondo sentido y
una significación clara. Cada hora del
día ó de la noche agolpa la vida en
un lugar y explica el carácter de una
multitud de habitantes. Hay edificios
y seres que en cierta hora son teatros
vibrantes y actores posesionados y
que pasados esos instantes no _so~ ya na~a Y. vuelven, el edificio á _perderse e~
la perspectiva de una calle, el md1v1duo a rem~egrar~~ en, la multit1:1d vaga t
incolora. De uno á otro rumbo, de un cuart~I anstocrat1co a u!1a b~mada popu·
lar. las diferencias y los contrastes ayu Jan a penetr:ir la s1gn1ficac1ón de lasco·
sas y el alma de los seres.
.
.
Pero basta de preámbulos. En el silencio. de_la
ciudad nocturna principian á surgir los ruidos md1stintos y vagos de un lento despertar. En la bóveda
celeste se borra la fosforescencia de las estrellas,
anegada por la luz difusa de la ª'!rora qu~, como un
vapor luminoso, emerge de _los abismo~ or!entale_s.
Estridencias de roncos silbatos de fabrica~, lugu·
bres como sirenas de navíos en alta mar, traf~go de
lejanas locomotor~s, c&lt;;1mp~na~~s que_ llama~ a tem·
pranas misas en iglesias mv1s1bles, 1mprec1sos toques militares en los cuarteles de la~ afueras, todo
fundido en un rumor vago, en un gigantesco murmullo que, más que real, parece producto de un sue·
ño ó de una alucinación.
Es que ta ciudad despierta_y, en el c_uadrante de
las hor:is de su vida, las agu¡as echan a andar ....

jo son el "five o'clock tea," el té de las cinco .. ..
de la mañana. En derredor de la mesa que soporta el caldero humeante, se juntan los veladores que se retiran los trabajadores de paso á su
tarea matinal y el señorito y el golfo unidos por
los azares de una misma juerga fraternizante y
niveladora .... Mientras, allá en los mercados se
In empeñado la cotidiana lucha por la vida. De
las poblaciones del canal y de los lagos, llegan
los carretones colmados de hortaliza; del Rastro,
los guayines llenos de reses destazadas; del andén de los ferrocarriles, los tercios de mariscos
que dejan al paso un aroma marítimo impregE vo l ución de l a E scoba.
nado del iodo y la sal del océano. Bajo las gran·
des naves se in icia un tumulto; los puestos se
disponen y se aliíian; los cestos de flores se vuelcan en avalancha de corolas;caen
las hachas de la carnicería; gritan las aves de corral; de un extremo á otro las
comadres se saludan y los cargadores se apostrofan . . . . . ¿Cómo no recordar á
Zola, y el ''Vientre de París," sus mosaicos murales y sus grandiosas decoraciones?... Ya el sol ha surgido tras de la sierra y el
¡ L as jaletinas • • . !
primer rayo oriental bruñe
de oro una cúpula de azulejos. . . . La energía de la vida que despertó en los mercados madrugadores se propaga ya y comienza á invadir otras regiones.

•**

De paso, rumbo al barrio
de~las estaciones, encontra.

...•

A esa hora temprana de azul penumbra Y atm9s·
fera fría la vida empieza en los mercados de la c1u·
dad. N¿ siendo en esos sitios, en ningu!)a parte ~~ ­
i\.r:&gt; ~06
contraréis una energía robusta y colectiva. Vere1s
por :as calles rondines de gendarmes que soplando
la linterna "rinden" la velada; tropeles de vaca_s
A l a llegada de u n tren .
L u n ch po p u l a r .
que, dejando un olor eglógico,_mugie nd? melancóh•
. réis en vuestro camino rítmicos tropeles de soldados vestidos de gala, que de
camente, pasan hacia la ordena, Y algun gr~po, alguna pare¡a ~e t.r~~nochado
todos rumbos convergen á la parada diaria de la Plaza de Armas. Encontraréis
res para quienes el pregón del jaletinero es la voz de 1~ ~onciencia •yin s~s también obreros hacia el taller; criadas que van de compras; jinetes y amazonas
pec~dores espíritus resuena fatídico, despertando re1n.ord1m1entos! revmd icand ~ de aspecto inglés rumbo al Bosque.
los fueros de la moral ultrajada groseramente, anticipa nd o el1 fno cua ro
En las calles cercanas á Buena VistJ hay un tráfico peculiar de tranvías henhogar abandonado, las fisonomías hoS t iles Y poco ~ratas de ~ esposa en ~eª ch'idos de peatones que se apresuran, de carrua¡·es que van á escape entre reso del padre iracundo. El ¡ale·
,
,
tinero, heraldo del día, surge tallidos de látigos. Un tren llega, otro va á partir. Los andenes tienen distinto
de la noche, está de pie en el aspecto. En uno cunde la espec_tación de la_ llegada y flota _en el otro la mel~nco·
umbral de sus puertas de lía del adiós. Un tren ha partido entre miradas que obstmadamente lo siguen
ébano y si es cierto que en su hasta la curva en que desaparece. Silencio pesaroso y mudo regreso de los que
cajón de turbios cri~~,les po- ~e han quedado; deudos, amigos, simples envidiosos del afortunado que se fué
lkromos guarda quiza la pa- hacia el Norte magnífico, hacia los misteriosos mares. En el andén vecino una
nact'a para los e~tómagos vi- locomotora llega, enfática, solemne, entre pitazos e~tridentes y campanadas vitriolizados por el alcohol, no brantes de júbilo y bocanadas de humo que se despliegan como banderas. Los
lo es menos que con su grito negros "porterj" desd~nden majestuosos, los carros de equipaje avanzan y en·
pone en alarma á todas )as tre abrazos y besos y exclamaciones alborozadas y frases en inglés, todo el an·
conciencias que no se hallan dén echa á andar hacia afuera y en el patio parten los carruajes, electrizados á su
ele acuerdo consigo mismas.... vez por ~n apresl!ramiento co~~,~ioso. Un poco más allá, '! la ~1udad_ indiferenEn esa hora también tiene im· te sigue mconmov1ble ant~ l~s ¡ub!los Y pesares gue se agitan ¡unto a ella._ . Es
portancia única el "puesto de una ribera de basalto y de¡a 1mpas1ble que las vidas humanas, como errat1les
hojas." Las hojas de naran· olas, se acerquen ó se alejen en su orilla ....
Relevo de la Guardia de P a l acio .

f

��EL MUNDO

De la Palmeta al Kinr/ergarfen
A palmetaocupaba
el lugar más conspicuo de la sala de
reunión de los niños, que no de estudio, porque si era
de mañana, cada
uno se entregaba á
sueños diferentes,
y por la tarde, dormitaban cuanto era
posible, cediendo al
bochorno de la siesta, á los trabajos de
la digestión,al sombrío aspecto de la
estancia, al monótono tic-tac del
péndulo del reloj
suspendido de lá
pared. De plano,sobre la mesa negra
·ffl·t,\l'(~lf~il y desnuda, la pal~W~WJ meta á veces gruesa, de madera de pi..__.,.,"
:L......no en blanco, pero
mugrosa por el uso;
otras delgada, torneada y pulida con una mano
de barniz; frecuentemente adornada con un lazo de cinta verde, que era el color emblemático de la Santa Inquisición, alli estaba, allí estaba: temible instrumento de suplicio, centro
de atracción de la chiquillería sufriente, objeto de sus miradas lánguidas é inquietas.
Soñadores ó soñolientos, según la hora y las
circunstancias lo consintieran; divagando en
alas del mezquino rayo de luz que entraba por
la claraboya, ó cabeceando bajo el peso del letargo, de los infantiles labios salía mecánicamente y á coro, el contenido de la primera página del libro de la escuela, incipiente esfuerzo de memorias todavía en capullo. Iba así:
«Catón, Jesús y Cruz, y lo que sigue es A.
Con A, amor se escribe,
Sin él, ¿quién vivirá?&gt;
Luego que el tierno coro desmayaba ó se apagaba del todo, el persistente golpeo de la palmeta, sobre la mesa, repercutía en los corazones infantiles infundiendo terror. Por fuerza
dos ó tres niños del grupo eran llamados á la
plataforma; se los hacia presentar la mano
abierta y tendida para recibir en ella el brutal
golpe: uno, dos, tres ... , . . Por modor10, por ffo-

io, por desaplicado. Al primer palmetazo, la YÍC·

tima, devorando la humillación del castigo corporal, y queriendo mostrar, al dómine, que se
puede á los siete aí'ícis ser muy hombre, cerraba los ojos apretadamente, contraía de un esfuerzo todo el juego muscular y se apercibía al
golpe tremendo, que por fin soportaba mordiéndose los labios y chupándose los dientes; pero
á la segunda descar~a, mucho más cruel que la
primera, los más ammosos y enteros la recibían
bailando y retorciéndose con desesperación, y
la última, la terrible final, próximos al paroxismo, y bafiádos en lágrimas de dolor, de vergüenza y de rabia.
Tal fué el primer peldaño de la escala del saber. El mentor, hombreó mujer, pouía escuela
por lucro mayormente, procurando adunar al
magisterio algún otro oficio ú profesión, de
esos que suelen desempeñarse á domicilio. El
podía ser sastre, ó reparador de vihuelas, abanicos ó loza de China; ella remendona de ropa
de clérigos, torcedora de cigarros ó confeccionadora de "..lulces y postres para cuelgas.
Cualquiera pieza de la casa, aereada ósi n ventilación, bañada por la resolana de la tarde, ú
obscura, espaciosa ó estrecha, era apropiada.
para aula. Los muebles que la ocuparan, fuesen
camas ó perchas, consolas con nichos de santos,
6 cómodas en que descansasen las planchas, ó
la jaula del perico, no hacían al caso. En frente del mueblaje se colocaban las sillas costureras, que cada discípulo traia de su casa juntamente con sendos petatitos de á tlaco, al ingresar en la escuel3,. Las niiias llevaban, además, almohadillas con canevá y enseres de costura, para el dechado de rigor. Los primeros
asientos eran colocados á distancia unos de
otros, cuanto lo permitía el tamaiío de la habitación, con objeto de que los chicos no se asociasen; pero á medida que aumentaba la asistencia, las sillitas iban avecinándose, hasta llegará formar cuatro hileras, una á cada lado
del cuarto. Esta era la ocasión de dar vuelo á
la lengua.
¡Qué reunión tan triste, sin familiaridad, s in
confianza, sin comunión intelectual! Los discípulos llamaban al director ó directora, «seiíor
maestro&gt; 6 «,eí'íora maestra,&gt; y ellos. entre sí,
se mentaban «el niño J uao,&gt; «la nií'ía Dolores,&gt;
y se Yeían de soslayo, con malicia y con desconfianza.
¡El gusto que Je daba á cada discipulo, enseüado tácitamente á odiar á sus camaradas, sorprender en ocasión delictuosa á cualquiera de
ellos! Suspendía el a.liento, por acecharlo: ~·
cuando el culpable se hallaba más descuidado
y á sus anchas, ¡rozando del fruto prohibido,
salía del ~rupo alguna vocecilla tipluda á la,
cual la hipocresía daba inflexiones especiales

apuntando: «Señora. maestra, la nifia Cándida
le está haciendo señas al niiio Perfecto.&gt; Los
acusados, en Jugar de enrojecerse de vergüenza,
se demudltban de temor á la palmeta vigilante y
amenazadora que rara vez faltaba á caer sobre
las manecitas de los culpables.
En el transcurso del tiempo, un rayo de luz
de la inmensa claridad que de repente inundó
la conciencia humana se fué abriendo paso por
las aulas. Dió de mano al Catón; substitu l'Ólo con
la cartilla de San Miguelito, de cuyo imperio
secular nos hablan con veneración toda.vía en
ciudades nobles, villas ilustres y tlamantes,surgidas de la era y el surco de ayer, al cruce de
de ht locomotora y el automóvil. La letra ha
continuado entrando con sangre en las cabecitas
donde el empedernido dómine ha tratado de
aniquilar el pensamiento; la tabor por muchos
1ustros ha. seguido coll dolor, para probar la paciencia. inacabable de las niñas, sembrando anemia, oftalmia., consunción de la. inteligencia y
del alma, á la par que del cuerpo. Se estableció
el castigo del ayuno, la disciplina de la jubilación, ó privación de entretenimientos y paseos,
sin que la palmeta perdiera su prestigio, ni se
abatiera su aura de terror.
Un palote torcido, una greca errada, un verso de la urbanidad falto de preposición ó artículo, eran motivo de buena tunda de palmetazos, lo mismo que confundir la b minúscula
con la d, ó el maravilloso poder del Padre con
los hechos del asombroso Espíritu Santo.
¿Quién inventó para los niños ese suplicio
llamado escuela'?
Los maestros no excedían en instrucción á
las madres de familia; el hogar, por pobre que
fuese, era el dominio donde el hijo mimado ha
sido siempre rey; y arrancar á un soberano de
su trono para arrojarlo en la mazmorra, y mutilarlo y envilecerlo, 1,no es un crimen?
En la vida del hombre, por azarosa que sea
la que comienza con la adolescencia, sólo prevalecen las emociones de la nifíez. Los afectos
más duraderos, permanentes quizá durante la
existencia, son los que se apoderan del corazón
infantil: la madre, la nodriza, el padre, todos
tres va.len igual en el cariño del infante que
mama y no ha salido de la cuna. Por igual se
a.ma después á los hermanos y á los condiscípulos; y con la misma fuerza del alma se aborrece al «Nagual,&gt; á la «Llorona&gt; y al m?.estro de
escuela.
Es imposible t ratar en general de asuntos que
atañen en común al organismo social, prescindiendo de impresiones individuales, porque las
mías son más ó menos las mismas del lector Y
las del vecino de enfrente, y las de éste y las
de aquél y las de todos sin excepción.
Cuando la escuela era la Tebaida, ermitaños

fuímos los desdichados que estuvimos eu ella·
cuando fué Inquisición, los que escapamos d~
la muerte lenta de la asfixia ó la consunción
a~rontamos heroicamente el tormento, nos ce:
film?s en la cabe~a la coraza y vestimos toda
su_erte de sambem_tos con que nos quisieron humillar. Pocos ~e mis contemporáneos se jactarán
de no haber sido befa del grosero populacho
desde el balcón á donde á mí me condujero~
más d~ una vez, con mis orejas de burro, ó de
anteo¡os verdes y gorro militar, por el delito
de tener sed en l_as pesadas tardes de primaYera. Cuántas ~ecc10nes no me aprendí, torturando la memoria, más que por ahinco de saber
porque la maestra había prometido un vaso d~
agua _á la que supiera su parte sin un punto.
_Sahr _al balcón, ó ~l. co~redor, sin permiso,
era arnesgarse á rec1bu siete palmetazos que
con dol~rnos tanto, los preferiamos á la to~tura
de respirar el aire.viciado por el aliento de cuarenta ó setenta cnaturas, muchas de las cuales
e~taban enfermas de males contagiosos é infurtidas en mugre. La escuela nos enseñaba, entonce..'l3 más q~e _el hospital á los médicos: allí
se hacia conoCJm1ento con la tuberculosis la tiiia, la s~ma, la hediondez de los miembros del
cuerpo o por desaseo ó por dolencia. El maes~ro no sólo toleraba ~l _uso del apodo, sino que
a '!Ilenudo era autor e mventor de él: cosa cornente era que el nifío ó niña, desde que entraban en la escuela. olvidasen sus apelativos
y nombres de bautismo. Las que en los tiemp~s del Catón y la cartilla de San Mig-uel se hubieran apellidado «la niña Petra&gt; 6 «la niña
Felipa&gt;, en la incipiente escuela pública y gratuita, se Jonformarian con ser llamadas la. llizca, la 9a~ariza, la T~m~ona. Con todo, aquellos
padec1m1entos nos mdlcaban el camino á mejores centros de instrucción. Ya á la indiferencia del dómine que ocupado en martillar la pla.t~ de la batiojeria, en tanto que los chicos recitaban los artlculos de la fe, y á la estulticia
de la dómina que repartía bofetones, que enseñando á ~el~~rear decía: p, r,. e, ere, e, i, 11,cu, tzos,
CELOS, s1gu10 la era del cultivo de la memoria
del adestramiento del aparato vocal, del des:
pertar de la razón: porque á fuerza de repetir
palabras sin entenderlas, fueron éstas cobrando sentido en las mentes apenas desbrozadas.
La palmeta, en la primitiva escuela gratuita,
no se apartó de la mesa sino para aplicar pretendidas justicieras correcciones, por las manos del dómine.
El arcoiris de aquellos lúgubres afios en que
la epidemia dominante se llamaba anhelo de
saber, fué el espíritu optimista que todavía nos
animaba: qué delicioso era levantar la frente,
en el ámbito sombrio de la escuela, cual si sin-

i

I LUSTRADO

,:

l1/
tiésemos que la cií'íera ocultamente la radiante corona del pensamiento; qué placer nos causaba, en el ánimo, el mezquino rayo de sol, á
que oponían el paso gruesas cortinas ~· puertas
herradas; qué alPgre nos llegaba el piar ne las
golondrinas. Era que dentro del pecho llevábamos ca.da uno el talismán de la folicidad. A
medida que los libros senos tornaban, de cábala incomprensible, en claros razonamientos. é
íbamos entendiendo mejor los misterios y milagros de la Yida, sentimos germinar en el corazón el inapreciable privilegio deque goza el
hombre sobre los demás organismos de la creación: el del amor humano. La escuela dejó de
parecernos cárcel, y el maestro ejecutor de la.
venganzadel destino: sentimos ese anhelo imperioso de vivir que es inst into no más en el niiío á punto de nacer. Obscura y misteriosa. como la gestación del ser era la inteligencia; y
su emancipación no menos dolorosa. que el alumbramiento.
Fe en Dios, fe en nuestros padres, en el 1\11gel de la guarda, en los niños, camaradas nuestros, en el maestro que nos azotaba, en la sociedad que ni se detenia á mirarnos siquiera,
en todo en fin: era la fe en nosotros mismos, en
nuestro individualismo y solidaridad, reflejándose en las cosas que nos cercaban, como se miran y retrataf0as constelaciones del cielo en

los baches llenos de agua de lluvia que circundan nuestra casa. Lo porvenir no nos guardaba ya ninguna sorpresa; para cada geroglifico
había uua clave, para cada problema una solución; y aprendimos á perdonar al maestro de
escuela, y á pensar en la felicidad de la niñez.
Darle educación sin sujetarla al martirio fué
un problema complexo que hizo fruncir la frente de varios pensadores: había que aniquilar la
sinrazón, disolver la injusticia hereditaria, desrraigar funestas y rancias preocupaciones, rematando de un golpe la crueldad y el sacrificio
de la infancia. Oos hombres principalmente
Frobel y Pestalozzi, sintieron que la época d~
ofrecerá las divinidades el tributo de la carne
de niños había pasado para siempre. En el alma
sensible de esos dos pellsadores cristalizó el dolor maternal y cayeron las lágrimas de la infancia como bajan las gotas de rocio sobre el tronco de la robusta encina.
La solución del problema surgió al fin de
aquel los cerebros potentes esclareciendo el tenebroso ámbito de las aulas medioevales. Ya no serían _los claustros lúgubres ó su remedo.las estancias cerradas y obscuras, la crujía única que
condujese al templo del saber; la instrucción por
medio de especulaciones y teorías, con las que
ap_enas pueden contender los sabios en sus inquisiciones científicas, sería exclusivamente

�EL MUNDO ILUSTRADO

para ellos; para ellos que han encanecido investigando _Y á quienes de las la lozanía de la planta, sino que anhela procurar su producción. Ya no
galas y placeres de la juventud sólo les queda esa cluspadorad!), que se quiere destripar el muñeco para saber qué hay dentro de él; lo formará
tija con tenacidad en la retina cuando se ha contemplado largo tiempo el con barro, así como la vasija, el monumento artistico, la guirnalda de
disco solar. Instruir jugando. educar sin oprimir, dar ~ltura á los ?f?dOS, trébol que adorne la casa ideal.
En el Ki11dergartm los secretos se van convirtiendo en productos de inensanche á la inteligencia, vuelo á la fantasía, entusiasmo al esplt"ltu é
ideales, afectos dulces é imperecederos al c01:a~&lt;&gt;!1: tal fué la obra no~_Je dustria, en principios científicos, en expresiones del sentimiento humano
y grande de los ilustres pedagogos que han m1C1ado la transformac1on moldeados en la ~ul_t1:1ra y. la. belleza. Cuando, en los albores del mun.
do, los hombres pnm1t1vos eJerc1taban sus fuerzas y pujanza. guiados por
social.
Ante el marnYilloso resultado de la metodolo6 ía moderna, el asombro el instinto y el poder de observación, siguiendo cafüt cual sus diferentes
común cree haber presenciado la extracción del
inclinaciones, deoro en la me ntaña, sin empleo de barreno ni dinabieron se11t ir el
mita el pulimiento del mueble de taracea sin que
primer impulso de
ni e1'11acl1a del leñador ni la herramienta del ebaamor }t slis semenista hayan herido los árboles del bosque.
jantes. En lo que
En J,t nue1·,~ esc11ela 110 tiene cabida la palme! a:
110 tardarí;~ muJos niños de I,~ generación actual que la viesen cacho su atención
sualmente sohre la mesa, preguntarían qué cosa
en li i,tl-SP, ha de
es y para qu(&gt; sirl'e. c·_on la misma_curiosidad qu_e
haber sido, segu.
les despertarn11 los mil y tantosobJetos de exposiramente, en la
ción en los museos. La maestra de chiqueadores
cort,a duración de
negros y enormes antipa_rras, con su cofrade el d~la vida; así, cuanmine en zapatillas de allombra ó babuchas de orido con tenacidad,
llo mal hu morados y resentidos devoran su despey ya envejecidos,
chb dcsc'le alguna accesoria de barrio, donde. bajo
1ucharon por da r
el callado título de escuela católica, mantienen
cima á útiles t-mabierto plan! el. Lo preside algún santo milagroso
presas, por perde 1;sos que por veinticinco ó cincuenta cent arns
feccionar ó crear
van de Yisita ála cabecera. de los enfermos, á recoim·entos, por descubrir propiedager microbios para su propagación.
des innúmeras en
Allí todavfa se rinde culto {~ la cartilla
la mat&amp;ria inordel P. San Vicente y al silabario de San
gánica, no fuécon
:\figuelito, el cual ha pasado á engrosar la
la mira de aprobiblioteca clásica. En esas escuelas de
vec harse del rebarrio ó de pueblo. la palmeta se turna
sultado de sus lacon la disciplina de cinco cordeles y con
bores, sino con la
el pedazo de marco de pizarra que, á la
de procurar el biehora de la aplicación del correctivo, cae
nestar y la dicha
indistintamente sobre la cabeza, los brade las generaciozos y las espaldas de los niños de aquell~s
nes futuras.Aq uepobres topos qu_e no g:ustan que sus hillos viejos niños trabajos pierdan el tiempo Jugan~o en los esjaron en el vasto jardín
tablecimientos modernos, ni menos que
del mundo, de que es
gasten Jo~ !·ªpatos PO! hacer _gimnasia.
modesta y pulida copia
Los chiqmtrnesque concurren a esas mazel Kindergarten. El germorras arcaicas, paliduchos y desmedraditos miran con enYidiaá los que salen
men de clesinterés, abnegación y noblez¡t que
marchando gowsos, del Ki11der( arlt11, cargados de las llores que ellos mismos han
nuestros antepasados
sembraron, con sus macult,ivado en el j,trdín. :\qnénos callosas y rndas, lo
1\os, sometidos á la tHania
cuidan con esmero las
escolar durante cuatro horas
manecitas débiles de
seguidas,al llegar ásus casas,
los tiernos niños en la
buscan á compensarse de la
escuela moderna. Eninacción y el fastidio hacientretejiendo tiras de J)a•
do travesuras sin cue11to, en
pel, ensartando cue11tas
las que la tendencia ,ti a~ede colores, cosie11c'lo, y
lanto unil·ersal se revcht, 1_11•
modelando arci 11,t, el esconscie11tes de ella los travrnpíritu se nutre, se dessos chiquitines.
arrolla y acrece como
El tiinado hijo de un car·
bonero de 'facubaya, l¡ue ~o
en los primeros tiempos de ht
concurre á las escuelas nac10humanidad. Sabedores de que
nales, suele jug-ar en_ la banno es ei trabajo ajeno el que
queta for111a11cloe11 hilera hasemancipa, sino el propio, los
ta cincuenta pedazos g-randcs
educadores del presente siglo
de carbón, conectados unos
quieren la libertad de conciencon otros por medio de har\J,•
cia y el albedrío del alma, forpos, tenien~o en_ la rantas1a
mando entidades independ ienrudimentaria la idea de un fetes, activas y responsables de su
rrocarril. El pedazo de carbón
individualismo; unidades cons·
que va por &lt;lelante, represencientes de su valor intrínseco y
ele sn precio colectivo.
tando la máquina,es·
Convencionalmente los l1omtá colocado vertic,tl•
bres llamaron Primavera Ít ese
mente. El carbonericonjunto de primores que luce la
to goza. indecibletierrn cuando l¡t besa el sol; ,:,qué
mente bufando conombre darán á esta corriente
mo locomctor:i. y rede ellu vios del espíritu que acasoplando, á 1~ ,·ez 9 uc
rici;m y buscan al espíritu hutira de su 1magrnario ferrocarril. En
mano, á estos primores del sentimiento quQ se desborda en nootro pueblo,_ al_ reti;
bleza. y generosidad, á esta tenrarse lasch1qu11lasa
sus casas, salen co11
dencia ámimr hacia arriba, ácsta insael rebozo tendido y
ciable aspiraci6n al bien, á este inacaba•
abiertos los brazos,
ble sueño en ideales sublimes'? Lo llamap,ua figurar un p,tr
rán, sin duda alguna, fruto bien sazode alas. Se sueña11
nado de la escuela moderna.
p;í.jaros,quizá porque
En los di ver.;os departam entos del Ki11·
envidian la libertarl
dergarteil juegan los rayos de sol con los
de que éstos disfruchorros de ag11a cristalina: las mariposas
tan para. moverse y
de raros matices bajan á posarse ~n las
transladarse de un
flores, y los trovadores alados mezcla~,
con la. de los niños, su canción. La ch1sitio á otro.
Para los en vejequilleria, dist,ribuida en peq4,eños grupos. trabaja al unisono y en concierto,
cidos prematura·
obediente á. la voz de mando de su menmente por la entor, en entretenidas labores manuales que
con-ación sobreel
adiestran los dedos y des¡mvuelven de .:;u
pupitre ó sobre el
capullo la razón. Cada J)iílo ocupa un silibro, es una espetio que le ha sido designado en propie•
cie de sibaritismo
dad, y posee objetos por los que toma inobservar la aleterés mayor, porque está seguro de que
gría de la niíiez,
mientras trabaja
le pertenecen; miJ'a por el bien de sus caen el Ki11de1gartt11.
maradas, como miembro de la misma comunidad y apr~nde á prestarles ayuda
Todo ese encanto
que envuelve11 los
material y moral, convenciéndose de que
En el Kindergarten: - ! . Juegos espontáneos.-2. E n la mesa.-3. Cu l tivando
la unión constituye la fuerza.
secretos de la 11ael Jardin.-4. Lavado de ropa.
turaleza atrae las
:\Iientras fabrica pan, nace en su espírimentes embrionarias, las concreta á. un solo y único puuto: imitar, pro- tu la estimación de las tareas doméstjcas que ha visto desempeñará
ducir. El nillo no se conforma con aspirar el perfume de una flor y admirar su madre y hermanitas mayores, á la vez que adquiere la noción de la im-

E L MUNDO I LUSTRADO

portancia ~el hogar, del que la escuela es sólo
una extensión. ~archando ordenada.mente comprende la necesidad de la disciplina y jugando
c~m método en C!)mpañia de sus camaradas adv1er~ l_as ventaJas del concierto en todo y la
a'loC1ac1ón. A _medida. que la int eligenci;L se
d••~an:olla. el 111s~lnto se somete á ell:L; y ií su
cnteno
su¡etandose los actos de la ,·olunt'.1d,_desoyendo los gntos del instinto. Es ins~ll!t":º l_e1•antar la mano en respuesta de una
1nJ_urn~ o ~e u~a amenaza, pero no es ge11eroso
lo 1nstrnt1vo srno lo consciente porque Jo primero procede de la materia br~t:I. y lo último
del espiritu ennoblecido por la cultura
Ji:11tre los benetici~?OS por los pedagogos mode1 nos, con la ~reacwn del Kindergarten, las madres ocupa_!) p_nmer puesto: ellas que confund1an sus lagnmas de_. indignación y de dolor
con el llanto de sus h11os, tan ignomin iosamente yejado~ y envilecidos, ellas que atendían con
sohc1tud a curar los cardenales causados por la.
odiosa pflmeta, bendicen hoy á los redentores
d_e la nmez. _No faltan por supuesto adeptas al
s1stem,L antiguo, pero ya se sabe que el hombre
es conservador por naturaleza y que sólo la educaci6n esmerada lo hace liberal.
Los nii1os van gozosos al Ki11dergartm sin que
s~ les alargue el tiempo que permaneckn en él.
1!:ntran de _lleno en la importante y penosa tarea de la vida, con empuje, con ánimo, con vehe_mentes deseos de tomar participación lo
mismo en sus dolores que en sus alegrías. Se
arman para la lucha sin rehuir la responsabili·
dad _que les c~rresponde, y se convidan á los
festmes de la JU ventud y la ilusión con espíritu alta.mente optimista.
'
La plática del día despierta su interés por los
fenómenos de la natu raleza, el cuento los llama
á preocupars~ de !a vida social, del inapelable
fallo de la Historia, del grato deber del sacrificio P?r los semejantes. Con los j1ugos gtnmásticos
adquieren desarrollo muscular los cuerpecitos
endebles, gracia los movimientos, vigor la mente y pureza. la sangre. Jugando á El borreguito,
La.~ P~l'?mas, El carpintero y los pollitos, á la vez. que
se 1n~c1an en l!J, dificil ciencia del cálculo, ap renden a tener piedad de los animales, cuyo puesto en la creación ha sido hasta aquí mal interpretado por la soberbia del hombre. .Manejanno p11i1arlos de arena se fam iliarizan con la
Gf?Ograría topográlica y descriptiYa., pues lo
mismo forman un valle 6 un promontorio, que
const,ruyen aldeas y ciudades importantes. Cose11, tejen, anudan, enlazan. perforan, cortan,
todo á mano libre, preparando su habilidad y
su atención á las industrias del porvenir. Dibujando .v pintando como Dios les da á entendt-r, conciben la forma, y van derechos á la PSI ética agrupándose con arte al compás de marchas .Y so11atas de los ingenios del clasil'ismo
musical.
De la PHI meta al Ki11dagartm, ,·a. la. dlsta11cia
del error ,t la ,·erdacl, tra:, de l.tcual vamos disparados haeia los siglos venideros. Por eso
cuando pen:,amos en los redento res de ht 11 iílez,
en los que libraron á nuestros hijos del 1:íti!{O
que nos hizo brot,tr sangre cuando aún éramos
indefensos, sentimos agradecimiento y ansias
ele bendecir. El los paSMOII calladamente ÍL perderse en la tumba; pero así como traspuesto el
sol deja iluminado el horizonte, cuando los be·
nefactores ele la humanidad se alejan para
siempre, nos dejan en el alma el reflejo esplenclent e de su espi rit u.
LAt' ltA l\TKNl&gt;J,Z DE ('11EN&lt;.:A.

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En el Kindergarten:- ,. A masan do la harina
para el pon. - 2 . Recortado de figuras de
papel , - 3, Aseo personal.-4, Siembra,
5, Ejercicios:de constr ucción .-6
A seo de l a E scuela,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Lfl INQUISIGION EN MtXIGO
Su establecimiento,-Los autos de fe.-Las cárceles.-Supresión del Santo Oficio.
.
_No podfa menos de traer España, á las Américas por ella descubiertas, todas las
mstituc1ones y leyes sobre las que asentaba su poderlo allende los mares, pues si bien
p!15aron largos años desde 1521, en que Hemán Corté~ consumó la conquista de México, hasta 1571, ~n. que vmo el D?ctor D. Pedro Moya de Contreras , nombrado Inquisidor May~r, com1s1onado por Fehpe 11 para establecer el Santo Tribunal de la Fe, era
de presumirse que no habla de faltar, entre las nuevas Instituciones la de la Inquisición,
tanto más cuando que el Papado y la Monarqula encontraron en ella el resorte poderoso para afianzar su _pode_rlo E.bsoluto, y no eran los tiempos muy propicios que digamos á condescendencias m transac1ones, y mucho menos con pueblos recién convertidos á la fe católica, exagerada y fanática en el siglo XVI.
Un pregón solemne hizo saber á los habitantes de México y su comarca que todos
los _hombr~ y mujeres, de cualquiera calidad y _condición que foeren. de ,; atlos para
arnba, asistieran el 4 de Noviembre d~I referido año á la Iglesia Mayor de la ciudad,
para oir misa, sermón y prestar Juramento de la Fe, so pena de excomunión mayor.
Y unos con el miedo de mcurnr en tal castigo y otros por curiosidad. el caso fué que
el Templo estaba repleto, al aparecer bajo sus naves el Doctor Moya de Contreras,
Inquisidor Mayor; el Virrey Enriquez. los Oidores Villalohos. Puga y Villanueva , y
el Lic. Alonso Hemández de Bonilla, Promotor Fiscal del Santo Oficio, que llevaba el
Estandarte de fa Fe, ( el cual era de damasco carmesl con una cruz de plata dor:ida);
el secretario Pedro de los Rios, el Alguacil Mayor Verdugo de Bazán, y el Receptor
Arriaran, caminando todos entre los Regidores de la ciudad, precedidos de los maceros
Y. abriendo la marcha los doctores y demás individuos de la Universidad, cuyos bedeles
iban al frente de fa solemne proce.;ión.
Una vez dentro de la iglesia, colocóse el Inquisidor en el lado derecho, rndeado del
Cabildo Eclesiástico, y de las tres Ordenes, de San Francisco. Santo Dom!ngo y San
Agustfn, y junto á las gradas del altar y en un sillón, el Lic. Bonilla con el Estandarte
de la Fe . Después se dijo la misa, y acto continuo del sermón predicado por Fray Bartolomé de Ledesma, subió al púlpito el Secretario Pedro de los Rlos. que leyó las provisiones y mandatos del rey Felipe 11. para que se dieran al Santo Oficio, "el auxilio y
favor del brazo real," las notificaciones de esas cédulas al Virrey. Audiencias. Cabildos eclesiástico y secular, y el titulo que acreditaba en su cargo á D. Pedro Moya de
ContreMs, procediéndose en seguida al juramento, por el cual no se admitiesen ni
consintiesen herejes, sin denunciarlos al Santo Oficio, prestando á éste todo el auxilio
y ayuda necesarios.
El pueblo en masa levantó la mano gritando en coro con estruendo ensordecedor:
''si juro." El Virrey poniéndose entonces en pié, y apoyando la mano derecha sobre
los Evangelios.prestó igual juramento. Los oidores y regidores hicieron lo propio en
manos del Secretario y en nombre de la ciudad, y después se publicó solemnemente el
"Edicto General de Gracia," mediante el cual se concedía un plazo no de 30 ó 40 días,
como previno Torquemada en sus Instrucciones, sino sólo de "seis" para que toda persona que se hallase culpada de herejfa ó apostasía, manifestáse sus errores, en dicho
término, sintiendo contrición y arrepentimiento, en cuyo caso se verla libre de cárcel,
pena de muerte y confiscación de sus bie_nes.
.
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Con esta lectura terminó la ceremonia, quedando establecida la lnqu1s1c1on en
Nueva España, el 4 de Noviembre de 1571.

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Desde este dfa, que pudiéramos llamar nefast~ en los anales de nuestra historia, el
pavor y el miedo s~ apoderaron de todos los habitantes de México: porque aparte de
lo que se contaba de la Inquisición española, lo que más i!"presionó, lo. que era c~u!Ja
de que la intranquilidad y el desasosiego reinasen por doqmer~, fué ~I !IIISterio, el s1g1lo
con que supo rodearse el Tribunal. Bastaba la menor denuncia anomma para que se
apoderase de la persona, y comenzara un proceso en. el cual, á la fuerza siempre, se
daban declaraciones que, fuesen como fuesen, Jperjud1caban al reo y atraían el tormento y la muerte.
Y del mismo modo que al terrible Consejo Veneciano de los " diez," le bastaba con
recibir fas denuncias, lanzadas en la boca del León de San Marcos, para proceder ~ntra infelices que de esa manera eran v ictimas de miserables venganzas, as! fa lnqms1-

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'Páginas del proceso seguido por la [11quisi&amp;ióu de (México &amp;011/ra ..A11lonio Lópei.

�tL MUNDO ILUSTRADO

ción en México, como en todas partes, se revistió de gran
aparato de crueldad y de pavorosas ceremonias en sus
solemnes Autos de Fe.
Relatos de aquella época dan cabal idea de lo que
fueron estas solemnidades. Levantábanse tribunas para que desde ellas se pudiera presenciar la ceremonia,
cual si fuese alegre espectáculo. Asistlan la Audiencia,
los Cabildos, la Universidad, las familias más distinguidas, y el público, ávido de presenciar lo que quizás
bien pronto les pudiera sucederá ellos mismos. Procurábase que estas tribunas, sobre todo la del Virrey,
quedasen inmediatas á un edificio¡ al cual se pasaba por
puentes, á cuartos amueblados ujosamente, y en los
que se disponla opípara comida y hasta alcoba para que
el Virrey durmiese la siesta.
Los inquisidores ocupaban rico estrado, bajo suntuoso dosel. Muy cerca de ellos, velase el púlpito desde el
cual se leian las causas y las sentencias; y abajo, en
gradas, colocábanse los reos llevando las insigmas de
su delito, aterrorizados, casi exámines por el tormento
sufrido, y esperando quizás con ansia la sentencia de
muerte que los librara de la infamia de los hombres, para descansar en la misericordia de Dios.
Cerca del lugar en que estaba el Tribunal del Santo
Oficio, levantábase otro tablado para el Corregidor que
dictaba las sentencias de los "relajados," es decir, de
los que se entregaban al brazo secular, pues la Inquisición, como todas las tiranlas que se revisten de hipócntas fórmulas, cuidó bien de que sus sentencias jamás
declararan, sino que el reo, como relajado, serla entregado al brazo secular, y no que debla morir, ni mucho
menos la clase de muerte que debiera aplicársele.
De manera que la sentencia ó relajación tenla tres
partes: el fallo inquisitorial, la sentencia del Juez de
fuero común y la ejecución: todo ello en un mismo dla,
en seguida, sacándose de las cárceles á las victimas
cuando aquéllas estaban bien repletas y podlan proporcionar largo espectáculo al pueblo, y á los señores congregados en las tribunas, como en divertidos palcos de
lujoso teatro.
Las sentencias de la Inquisición eran de "absolución," de "cargo" si el reo prot-aba su inocencia, de
"instancia" si el fiscal no podía demostrar la culpabilidad, y de "reconciliación" si confesado el delito, mostrábase arrepentido, en cuyo caso se lela el auto de su
culpabilidad y retractamiento; pero estos criminales si
bien se salvaban de la muerte, eran confiscados sus bienes, y una cárcel horrible y perpetua les esperaba mientras viviesen.

***
Serla interminable e,te articulo si fuéramos á consignar los procesos más célebres que abrió la Inquisición
de México: desde el más famoso de todos ellos. incoado
contra Doña Francisca de Carvajal, por judaizante, y
en el que fué comprendido Don Luis Carvajal, que era
Gobernador del nuevo Reino de León en Nueva España,
y toda su familia muriendo en la hoguera muchos de
ellos, hasta otros, no menos tristemente conocidos, que
las historias de aquellos tiempos relatan.
Nos limitamos en este número, por lo mismo, á presentar á nuestros lectores unas fotograflas tomadas directamente de una causa,no sólo como dato curioso de la
fonna que la Inquisición usaba en sus auto~ procesales,
sino también como demostración de que la frase más insignificante era motivo suficiente para caer en el tormento y en la hoguera.

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E:L MUNDO ILUSTRADO

de la silla, éste por no considerarse como tormento y
los otros por muy rigurosos y de riesgo cierto siendo
los más usados el de los cordeles y el del potro.'
Algunas veces se suspendla el tormento porque el reo
C(!menzaba á confe~ar;_ pero otras, ya sea.porque no tuviera nada que decir, o por su mucha entereza para soportar el.martirio, se le pasaba al tormento del agua
que consIstla en tender al acusado en el mismo potro '
hacerle tomar á cada admonición cierta cantidad del
quido. dada de tal manera 'I con violencia tan fuerte que
producla ansias y dolores msoportables.
'
Si á pesar de esto nada confesaba el reo, se decla que
"habla vencido el tormento," como sucedió en el caso
de López antes referido, según se ve en el proceso·
"Quitósele la argolla de hierro de la garganta, que
se qmten los garrotes y levantar del potro; y levantado
fué amon~stado, que pues se usa con el_ de esto, diga la
verdad; dIxo que él recorrerá su memoria y si se acordara de algo lo dirá, aunque ahora no tiene que decir
otra cosa."
"Lo cual todo visto por los señores Inquisidores y
Ordinario, mandaron cesar en el tormento, no le habiendo por suficientemente atormentado y con protestación
de lo rontinuar cada y cuando que convenga, y asl se le
notificó y dixo que_ ya ha dicho la verdad y que recorrerá su memona y sI se acuerda de otrn cosa lo dirá."
"Y con esto fué desligado de las vueltas de los brazos y llevado á una cárcel cerca de la cámara del tormento, !!onde fué curado y mirado con cuidado, aunque
algo lastimado, no habla lission ni quebradura."
"Y al venir á la cámara del tormento los dichos señores Ioquisidores dió las cuatro horas de la tarde y
acabóse esta diligencia del tormento como un cuarto de
hora antes de las cinco. "Passo ante mi P. de Mañozca."
En todo, hasta en el menor detalle, procuraba la Inquisición sembrar el pavor y el miedo, para que los esplritus má~ fuert~s se s_obrecogieran de este modo, que
la fe _católica se Impu~Iera por todo lo_ C(!ntrario que
debe imponerse, es decir, no por la conv1cc1ón, sino por
el terrorlfico espanto.

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***
U11 impmile11te
Antonio López, comediante, natural de Sevilla, hijo
de Diego López Regalón y de Ana López, su esposa,
ambos portugueses, encuentra un dla á un muchacho en
la calle, le pregunta á dónde va; el interrogado contesta
que á misa, añadiendo si López "no era amigo de ir á
misa," á lo que respondió: "no le diga nada de eso."
Bien pronto tuvo efecto la denuncia, y por "sospechoso judaizante" y "fautor de judlos," López sufrió primero el tonnento de las cuerdas, y después el del potro,
muriendo al fin en la hoguera.

***

Con respecto á los instrumentos de tortura, eran dif e;entes los usa1os por cada Inquisición, si bien ya por
aquellos tiempos no se empleaban los de brasero, plancha de metal caliente, toca con siete cuartillos de agua,
ladrillo de piñoncillo, escarabajo, tablilla, sueño, ni el

Al vistoso aparato de los autos de fe, á la solemnidad
que los caracterizaba, á la muchedumbre espantada que
presenciaba aquellos horrores, se unta el traje especial
con que iban al sup_lici!) l~s penitenciados y cond_enados,
y que era como la ms1gma de su delito. Consistía en
una coraza, especie de mitra del mismo color del "sambenito," el cual era un saco sin mangas, amarillo, que
en un principio tuvo la forma de una túnica, pero que
llegó á convertirse en un escapularjo ancho que llegaba
un poco más abajo de la cintura. Los penitenciados llevaban al cuello una soga, y, en sus manos, una· vela
verde.
En los ·sambenitos pintóse, en los primeros años,
una cruz roja; pero por orden del Inquisidor General,
Cardenal Cisneros, fechada en Segovia el 10 de junio de
1514, se prohibió siguiérase poniendo aquel signo, que
fué desde entonces substituido por el arpa de San Andrés.
Los inquisidores hicieron de ese "hábito" muchas variaciones: los "reconciliados" llevaban en el sambenito el arpa de San Andrés; los que deblan morir por el
garrote y ser quemado su cadáver, llevaban en el mismo
sambenito y en la coroza un busto y un haz de llamas
vueltas hacia abajo,para indicar que no serian quemados

Carolo IV E'T Aloysia Regibus:
generalem Hi]nie /nquisit1onem
Exmo. D. D. aymundo ab Jlrte
el ba11c mexica11am . D. 'Prado, JI /faro et Flores
procura11tibus.
Custodia ista,pane coltaJ&gt;sa, fu,I Jlmpliori
politioriq11e forma refecta: et publicae inspectioni
exj&gt;osita. Amw 'lJni. &amp;. 'IJ. CCC lll
et 'Pontificalus 'Pii VII. IV Qjtmto }dus Decembris,

vivos; en tanto que en el traje de los impenitentes figuraba el fu_ego P!&gt;r ~odos lados, ast como caras y cuerpos
de demomos, sigmficando que éstos cargarlan con el alma de aquellos condenados.
Los sentenciados al hábito perpetuo andaban por las
calles con el sambenito, y algunos con tal descaro
que de _alU vino la frase: "Hacer gala del sambenito.';
A proposIto _d_e esto, refiere el Pa~re Motolinia. ponderando la facilidad que tentan los mdios para imitar todo
cuanto velan, que alguno de éstos pensó que los españoles usaban aquella ropa por devoción á la cuaresma
Y. que luego '·fuese á casa_. é hizo sambenitos muy
bien hechos y pmtados, y sallo por México á vender esa
ro1,&gt;a entre los e_spañoles_, y decta en .lengua indtgena:
¿Tle cohuasaequI sambemto?, que qmere decir: ¿quier~s comprar samb~nito? Fué la cosa tan retda por ta
tierra, que creo llego á España, y en México quedó como refrán: ¿"Tiqui quis benito?"
¡DI" esta ml!-ner_a el_ puebl(! iba tomando á chanza aquella pavorosa msbtucIon, quizá por haberse ya familiarizado con ella!. .. .... .

i1

*

El Tribunal del Santo Ofi"ci~ ocupó, desde su establecimiento en México, la misma casa que tenía al ser complet~e_nte extingui~o. en 1820, Cl!,Saque fué donada por
la familia Guerrero a los Domlmcos, que la habitaron
durante algún tiempo, cediéndola después á la Inquisición para instalarse definitivamente en su nuevo con·
vento.
El edificio, exteriormente, no tiene nada de particular.
Construido de tezontle, con su esquina' 'chata," presenta un aspecto tnste y ~ombrlo, aún en la actualidad, en
que la E~cuela de Medicina está ali! radicada y la turba estud1ant1l la llena con sus alegrías juveniles.
Después de la fachada, el zaguán no se distingue más
que por la puerta de hierro que lo separa del patio, que,
además de espacioso, está circundado por una hermosa
arquerta sostenida por columnas toscanas, y en las cuales llaman mucho la atención los cuatro arcos volados
de los ángulos, que coinciden en un solo punto sin que
nada los ~OP.orte, pareciendo que están al aire, en prodigioso eqmlibrio.
Cuando en los tiempos inquisitoriales se subta por la
escalera llena de esculpidos adornos, se lela en grandes
letras la sil':uiente inscripdón:

"Simdo Sumo 'Pont{fice Clemente XII: Rey de España
,, de ta, Indias FeHpe V: inquisidores generales sucesiva·
mente los exmos. señores O.Juan de Camargo, obispo
de 'Pamplo11a,y D. Andrés Orbe y larreategui, ario·
bi'spo de Valencia: i11qu1'sidores actuales de esta Nuroa España los señores tics. D. Pedro Navarro de Isla, D. Pe·
dro A1tselmo Sa1tcl1e{ de Tagle,y D. Diego {Mangado y
Clavija, se comen,ó esta ob1 a, á cinco de Dieiembre ae
1732y se acabó en fin del mesmo mes de 17:;6años á honra y gloria de Dios, y tesorero DoJ/ Jlgustin Antonio
Castritlo y Callantes."

Tapizando los muros verla el visitante en aquel entonces 40 retratos de los principales inquisidores, con
sus rótulos correspondientes, en los que estaban consignados los datos biográficos de aquellos personajes,
y ya con semejante impresión en la mente, entrar!a
en el célebre salón de audiencias, teatro de tanto dolor
y de tanto fanatismo.
Era amplio, hermoso, ricamente decorado con lienzos
de rojo damasco en las paredes; con un altar en el fondo, sobre el que se destacaba un cuadro representando
á San lldefonso en el momento que recibe la casulla de
manos de la Virgen; con la mesa presidencial, y tres si-

.

Además de este edificio, poseía el Santo Tribunal otra
casa en el lado del sur, que servia para cárcel perpetua,
y en la cual quedaban recluidos los que obtenían esta
sentencia, bajo el cuidado de un alcaide, y á la vista de
los inouisidores. Esta prisión se construyó ¡\ fines del
siglo XVI, siendo Inquisidor Don Alonso de Peralta, y al
lado de ella, junto al Santo Oficio, estaban las casas de
varios inquisidores, los cuales tenían sus Cocheras en
la calle que hoy por ese motivo se llama asl.
El edificio de la Inquisición pasó á ser propiedad del
Gohierno por d11creto de las Cortes Españolas de 22 de
febrero de 1813, promulgado en México en 8 de junio,
pues en dicha disposición se mandaba suprimir el Tribunal. Pero restablecido en 21 de enero de 1814 vuelve á
poder del mismo hasta el año de 1820, en que dejó de
existir para siempre. en el memorable dla 31 de mayo, que se jura en México la Constitución de 1812, primera que se conoció en España.
Pasando por alto disquisiciones históricas sobre fechas acerca de la extinción del Santo Tribunal en México, vengamos al 1 de junio de 1820, cuando á las diez
de la mañana salió del cuartel Cuatro Ordmes Ovfilita·
res, hoy dd cuerpo de Ingenieros, un piquete de tropa
compuesto de setenta hombres y dos cañones pedreros,
al mando del Capitán Pedro Llop, y del Subteniente José Maria Camiñes.
Sígámosles por la Plaza de la Constitución, las calles
del Empedradillo y Santo Domingo, y véamos cómo hacen alto en la esquina de la ex-Aduana y la calle de la
Perpetua.
A la voz de mando, los soldados presentan las armas,
y el Notario D. Jose Ignacio Negreiros y Soria da lectura al bando que mandaba clausurar la Inquisición,
bando que se fijó en la esquina del edificio que hasta
entonces había ocupado el referido Tribunal.
Contrastando con las voces y algazara con que años
antes habla el pueblo jurado el cumplimiento de los decretos de la Inquisición, ahora se oyó el de su clausura
con imponente silencio; sólo los curiosos esperaban que
las puertas del pavoroso edificio se abrieran, pero en
vano. Tuvo que gritar fuertemente el Capitán Pedro
Llop, amenazando con hacer fuego, y entonces las puertas giraron sobre sus goznes, entrando jefes, soldados,
notario, pueblo, con precipitación, c.:;mo si quisieran
ahorrar minutos de sufrimiento á los que llevaban largos allos en la obscuridad horrible de inmundos calabo-

°

Sambenito.
llones forrados de terciopelo carmesí con franjas recamadas de oro; con magnifico dosel de terciopelo también
de igual color y borlas del mismo metal, y, sobre el ll'.lobo de las armas reales en el d?sel bordadas, un crucifijo
y el terrible lema de la tnq::isición:

Exurge, Domine, }tuiica, Causam T1,am.
Cerca de la Presidencia estaba la puertecilla llena de
escopliaduras circulares y oblicuas, para que el delator
y testigos pudiesen ver al reo sin ser vistos por él. y
otra puertecilla conducia al patio de las prisiones, lleno de calabozos, tras de los cuales se encontraban otros
tantos lardincillos llamados "asoliaderos," á donde se
llevaban los presos á tomar el sol, pero construidos de
modo que no se vetan los unos á los otros.
Tal fué el famoso patio llamado de los 11aranjos, que
aún existe en el número 9 de la calle de la Perpetua, y
en el cual se leia la siguiente inscripción en lattn:

zos.

La palabra libertad sonaba con el eco du Ice de una
amorosa palabra; los tugurios infectos se abrían al
nombre del Rey libertador: más bien que seres humanos,
esqueletos aparectan á la vista atónita de los circunstantes, y balbucientes preguntaban si les habla llegado
su última hora, pues no podtan figurarse que sus tormentos cesaran más que con la muerte; apenas podtan
andar; se encontraban solos en el mundo; eran como la
representación genuina de lo que el progreso habla aniquilado, de aquellos horrores y martirios de una época
i1~fausta y de matices trágicos, que por fortuna pasó, paso para no volver.

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'Páginas del proceso seguido por la !llqu1S1c1ón de Méxrco contra Antonio lópe{

'Páginas del proceso seguido por la htquisicióti de Mexicc contra Antonio lóPer.

�EL SALTAPAREDES
(TRABAJO QUE OBTUVO EL SEGUNDO PREMIO EN NUESTRO OONOURSO DE OUENTOS
DE COSTUMBRES NAOIONALEBl

A la orilla del río que alegremente col'ría entre los sauces llorones y los fresnos, saltando
de piedra en piedra., quebrando sus linfas clarísimas en espumas rumorosas, junto al viejo
paredón del ,tbandonado huerto. entre cuyas
piedras crecian las yedras y los musgos y por
encima del cual colgaban los festones de campánulas y rosas blancas, se hallaba un grupo
de muchachas que lavaban ropa, y desgranaban
risas y entonaban canción tras canción, mientras sus manos y sus brazos, desnudos hasta los
codos, se mojaban en la fresca agua corriente, y
la espuma del jabón iba formando en los remansos manchas irisadas en las que jugaba el sol
quemante de un mediodía de primavera, con
un cielo azul que no empaiiaba la más ligera
nube.
Más allá de los árboles del río que agitaban
sus copas blanda.mente, se veía el campo, barbechado á trechos, salpicado de girasoles y
amapolas, entre los que pastaban medrosamente algunas cabras flacas cuidadas por astroso
muchachuelo, vestido á medias, con la cara sucia y el cabello lacio caído sobre la frente,
quien, flecha en mano, buscaba algún descuidado pájaro en Quien ejercitar su punteria; un
perrlllo amarillent,o y terroso le seguía los pasos. deteniéndose si se detenía, coniendo si corría, agobiado por el sol. Más allá, una magueyera recortaba sus puntas; asomaba tras de ella
el pajizo techo de un jacal que humeaba, luego
una obscura arboleda, y lejos, muy lejos los cerros azulosos sobre el cielo sin nubes, intensa.mente azul.
Las muchachas del río seguían su faena riendo y cantando, harmonizando laga.ma. de sus risas con el murmullo de árboles y espumas, y
levantándose de vez en cuando para poner al
sol la ropa húmeda.
-Jesús, cómo está el sol, parece lumbre,decla una que volvia de tender su ropa,-y poniéndose en la cintura las moja.das manos y
enarcando los brazos desnudos, añadió:-no se
puede estar allá. Sacudió la cabeza con soltura., haciendo revolotear sus cabellos negros sobre la frente trigueffa, se puso de rodillas. cogió una prenda del montón que al lado tenla y
se entregó de nuevo á su faera, cantando alegremente:

- Señora. su periquito
Me quiere llevar al río,

Y .vo le digo que 11011es
Porque me muero de frío ....
- Oye, Luz, cxclam6 una interrumpiendo la
canción. ¡,Tampoco este aiio tendrás novio'!
- ¿Yo novio'! ¡Vaya! Para cariños, con el de
mi padre me basta por ahora.
- ¿Y para después'!, agregó otra jabonando
con presteza un pañolón encarnado.
- ¿Para. después'!. .... ¡Quién sabe! ~o quiero
ponerme como Juana.
- ¡.Como yoi', preguntó la aludida, irguiendo
el busto, mirando á Luz con sus ojos garzos de
grandes pestaffas y apartando de su frente, con
su mano mojada, un mechón rebelde.
-Si, que siempre estás más triste y más callada que pareces enferma. Desde que se fué
tu cabo con el batallón á pelear con los indios
á .. . . bueno, á esa tierra donde se muere uno de liebre, no
haces sino llorar y pensar que
no lo vol verás á ver ..... .
- Es que quiere á José.
--¡Y yo, si tuviera un novio,
no babia de quererle!, y rompió de nuevo á cantar:

- ¡,CanLó triste, verdad?, preguntó .J ua11a,
toda temblorosa.
- Sí, contestó gravemente otra de ellas.
- ¡ Una desgracia! ....
- ;,Por qué?, al contrario, dijo Luz, ¡,por qué
si cantó alegre'!
- No, Luz: no, cantó como si llorara,-dijo
.Juana, volviendo la vista al paredón, algo nos
va á pasar ....
Xadie vió más, nadie habló más, sólo, después de un rato, Luz recomenzó en voz baja su
canción:
-Señora su periquito
Me quiere llevar al río,
Y yo le digo que nones
Porque me muero de frío ....

&lt;.J.
/ Í

De repente, sobre el ruido
del agua y de las frondas, de
los cantos y el restregar inquieto, se levantó el canto de
un pajarillo, que cantaba desde el viejo paredón; fué una
escala descendente, argentina
y temblante, luego una nota
aislada, ... luego otra .... después una tercera ....
Cesaron bruscamente las
risas y los cantos, cesó el restregar afanoso del jabón y la
piedra, y todos los ojos se volvieron al paredón, alcanzando á ver solamente el pajarillo que volaba hacia los árboles del huerto.
-¡El saltaparedes!, y se miraron unas á otras medrosamente; ¿qué nos anunciará?...

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- Pica, pica, pica perico
Pica, pica, pica la rosa ....

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El viento que hacía susurrar las apretadas
hojas de los árboles, trajo el lejano sonido de
un silbato de fábrica, lastimero y quejumbroso.
- Las doce.
-Vámonos va .. ... .
Se fueron levantando una por una, hicieron
sus líos de ropa, secáronse las manos y los brazos con los delantales, y con su carga á la cabeza, comenzaron, silenciosas y pensativas, á andar hacia el pueblo ....
-¡Eh! Juana,¡,tequedasi' no digo bien. Ya.esUt llorando; a.oda., mujer, no seas tontia, vámonos.
El chicuelo de las cabras, asoleado y rendido,
se había acostado junto al tronco de un fresno,
y mordisqueaba un pedazo de pan, mientras su
perro le miraba con ojos ávidos y las cabras seguían pastando por los barbechos, entre las
amapolas. El humo del jacal subia. lento hacia
el cielo, y un zopilote, en pausados giros, manchaba el cielo azul con su negrura.

tuvo asombrada.: la gran puerta. de madera claveteada no estaba cerrada, como hacía mucho
tiempo, y en el patio habla unos soldados que
layaban las cuadradas losas, atareados.
-¿ Volverá ya.el batallón'l-se preguntó, y un
temor impreciso se derramó en su alma, porque
ella sentía vagamente, sin explicárselo bien
claro, que la suerte de su hermana desapare-

cida estaba ligada con aquel cuartel vacío, con
aquel batallón que se había ido.
Se apresuró á llegará su casa, contó á su padre lo que habla visto y al sorprender la mirada hosca y sombría con que acogió la noticia
y al oi rle decir en voz baja: ~¡, Vendrá ó lo habrá castigado la Providencia'?&gt;, su temor se hizo terror y en una retrospección de su imagi-

_., , ~ ---.. . . . .,/ ....
~

.7
' ,}, .

*
Por el camino del pueblo, entre las magueyeras, Juana se acercó á Luz.
- Dime, ¿tú crees en el «pajarito'?&gt;
-¡,Yo? . . . . Sí, contestó Luz, tras una pausa,
vacilante.
- ¿y no tienes miedo'?
- No, porque yo creo que nos anuncia algo
alegre ..... .
- ¿Pues por qué entonces le oí yo tan triste'!
-Lo oirías así porque sólo piensas en tristezas, por eso.
- Es que hace dos meses que no sé de él. ...
Habían llegado á las primeras casitas del poblado: en una. puerta estaba sentada una _viejilla arrugada, echando maiz á unas gal hnas
que cacareaban.
- Madre, dijo Juana, hemos oído el canto del
"pájaro."
La frente de la vieja se arrugó más, dejó de
echar el maiz, y como una oraci~n, murmu~ó:
- La Virgen de los Remedios nos asista.
Adiós, Luz
.
Y Luz se alejó, sola ya, por la angosta callejuela.. A su pesar quizá, se acordó del canto del
ave agorera, y pensó en su padre, en el _Pobre
viejo que desde aquella tarde_ en que Luisa, su
hija mayor, habla desaparecido de la casa, estaba tan triste. Ya hacia. mucho tiempo de esto; había sido la misma tarde en que Juana le
habla dicho:
Ya se fué el ba.tall6n, José no volverá, me
lo dice t&gt;l corazón.
Y todas las noches al acabar los rezos, después de pedirle á Dios el descanso para aquella.
madre que Luz no conoció, por habery;&lt;: ido de
la vida cuando ella. llegaba á ella, el vieJo agregaba con voz sombria:
- ¡Ilaz! Señ.or, en tu infinita misericordia que
nunca vea yo á ese hombre, nunca ...... Padre
nuestro que estás en los cielos ..... .
Caminando para su casa, Luz pasó frente al
vetusto caserón en que estaba el cuartel, el
cuartel del batallón que se había ido, y se de·

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�EL MUNDO ILUSTRADO

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nación apareció en su mente la visión trágica
'
.
.
de su hermana,
corriendo por los cammos
rnterminables, bajo el sol y la lluvia, tras el ba·
tallón que marchaba, marchaba ..... .

•
*.
-Padre, ¿qué tiene Ud't
-Nada, hija, ... . y como si hablara á su alma, á su recuerdo, murmuraba: Yo lo vi rondar
mi casa cuando ella estaba sola, muchas veces;
al vol ve~ del campo yo lo vi esconderse de mis
ojos. Muchas veces lo ví con otras, para ?Cuitar su fin; pero yo lo sabía. Luisa estaba cieg~,
quise obligarla por la fuerza á dejarlo, no quiso, negó . . .... Luisa estaba cieg~, yo no. El, él
me la robó y robó mi•honra y mi paz . . .. ¡Haz!
Seffor en tu infinita misericordia que no vuelva. P~dre nuestro que estás en los cielos .....
Una harmoniosa escala descendente, argentina y temblona, rompió el silencio angusti~soJ
Luz sintió un terrible escalofrio, y se arroJó a
10s piés de su padre.
- Pádre, padre, .... el canto del pájaro, parece que llora ....
. . . .. .. ············ ...... ······· ......... ..... .

................. ................. ...... ........

Brillan al sol las afiladas bayonetas, sobre un
amontonamiento de uniformes blancos; el batallón se acerca al pueblo, á su viejo cuartel Y,
sin embargo, en el silencio del campo no se escuchan ni cornetas ni tambores. El campo está
cansado de tanto sol, de tanta vida; duerme
bajo el cielo sin nubes; ¿vendrán cansados los
tambores de redoblar, marchando hacia la
muerte·?
El chico de las cabras llevó la noticia, y todo
el mundo sale á verlos. Allá vienen, sobre el
camino polvoriento, sin ruido apenas. Un agudo son de corneta parte del amontonado grupo; los soldados se detienen, se forman; l~s bayonetas brillan simétricamente, con refleJos de
pláta, y al frente los tambores tienen destellos
de oro; los árboles, y las casas, y los montt's se
empinaban por verlos. El campo dormía. Otro
toque de corneta, y, á un tiempo, baten todos
los tambores, suenan todas las cornetas, Y el
batallón avanza al pueblo saludándolo con su
alegre :ra.n farria, que despierta ecos en las mon·
tañas, y ecos en los corazones.

/~11.

. -¡Los soldados! ¡los soldados!, gritan palmoteando los chiquillos y echando á correr hacia
el camino.
-¡ Los soldados!, claman las mozas, asomándose á puertas y ventanas.
-¡Los soldados!, suspira Juana.
-¡Los soldados!, murmura Luz, mirando á
su padre, que repite en voz queda:
-¡Los soldados!
Ahí están ya, ya entran en el pueblo; eran
más cuando partieron, muchos más!
-¿Será de los que faltan?, piensa Juana.
-¿Será de los que vuelven?, piensa Luz.
Tienen todos los rostros amarillos y los ojos
hundidos, y una capa de polvo cubre los cha·
cós enfundados, los uniformes de dril amarillento y las negras correas y las mochilas. Vienen cansados, mucho, muy cansados, sus pies
casi descalzos golpean el suelo con fatjgada cadencia; y la misma tristeza, el mismo desaliento
tiene pintada en el rostro el soldado que marcha entre las filas, que el coronel sobre su yegua escuálida.
Y pasan, pasan redoblando sin tregua los
tambores y vibrando sonoras las cornetas, rodeados de la turba de harapientos chiquillos,
que, en alga.zara juguetona y bulliciosa, gritan
y marchan é imitan con destempladas voces el
«paso redoblado .... &gt;
y pasan, .... pasan las apretadas filas de rostros demacrados y unüormes polvosos, y, con
ellas, las mujeres del batallón cargadas como
bestias, con canastas, petates y cazuelas, sudorosas y jadeantes, seguidas de los perros hambrientos que han seguido á sus amos á la
guerra.
Luz no quería ir á verlos, tenia miedo, su
padre la llevó casi á la.fuerza, y miran también
pasar al batallón, ella angustia.da, ól pensativo. Juana. se les ha unido, ansiosa, inquieta..
Todo el mundo mira á los soldados, menos
Luz que mira á su padre. calla.do y hosco.
y el batallón sigue pasando con su fatigada
cadencia. Ya el redoble se oye.lejano. Juana está cada vez más pálida, sus ojos fosforecen con
inquietud, su pecho respira trabajosamente;
Luz no quita los ojos de su padre, cuyas cejas
se juntan más y más.
Las últimas filas han entrado al pueblo, en
ellas vendrán los esperados, .... ¡ó no vendrán

ya más! Los corazones palpitan, las miradas
parecen dardos que se clavan en los rostros macilentos de los soldados, las manos están frias,
los labios secos. Cuando. la última fila pasaba
frente al ansioso grupo, Juana dió un grito.
¡El, José, al fin!
-¡Sí, al fin!, rugió una voz junto á Luz, y ésta vió á su padre arrojarse sobre un cabo, y
clavarle su cuchillo de monte en el pecho. El
cabo cayó pesadamente soltando el fusil, cuya
bayoneta tuvo un relámpago siniestro. Todo
fué en un instante. Cuando Luz vió á su padre
lanzarse hacia el cabo, perdió el sentido y cayó
al suelo. El batallón se detuvo; sólo los que ya
iban lejos, siguieron marchando, ignorantes
del caso. Los soldados rodearon al asesino, amenazándole, injuriándole. Juana se arrojó sobre
el cuerpo del cabo derrumbado llamándole, llamándole inútilmente, y entre el tumulto,
abriéndose paso, llegó una mujer demacrada y
sucia, con un chiquitín en brazos, envuelto entre los pliegues de un desgarrado rebozo azul.
- ¡José, José!. ... y al mirar sobre el cadáver á
una mujer y entre los soldados á un hombre de
mirada torva, exclamó: ¡Juana!. ... ¡Padre!. ...
- Ahí le tienes, míralo, .... y empujado á culatazos por los soldados, sin apartar la vista
del muerto,que parecía mirarlo con sus ojos vidriosos, se alejó del desolado grupo de las dos
mujeres que llorando se disputaban el cuerpo
ensangrentado, rodeadas de soldados macilentos, de mujeres harapientas y chiquillos asustados.
De lo alto de una pared un pajarillo desgranaba una esca.la argentina y temblante. Nadie
parecía escuchar su canto; sólo una mujer, levantándose del suelo, se volvió al a.ve anuncia.dora de la pena, murmurando con voz hueca:
-¡Canta, canta, pájaro malo .... canta más!

"

-¿Y qué pasó después?, me pregunt1í Ella,
con una voz melodiosa.
-¿Después? Ya lo sabes, lo de siempre, un
encierro muy largo en un calabozo obscuro y
frío, muchas lágrimas de corazones, quizás inocentes, que expiaban el peca.do de amar, y, una
maflana nublada de invierno, una descarga de
fusilería.
Ella permaneció callada. Tras los cristales
de su venta.na se vela el crepúsculo dorado; un
rumor de frondas llegaba hasta nosotros ....
Fijó Ella en mi sus ojos, que parecían dos lagos sombreados por los sauces,en un atardecer,
y me preguntó:
- ¿Tú crees en eso .... '?
- Estando junto á ti, creo en ti ..... .
-¿Y lejos de ml?
- Lejos .... no creo en nada.
y quedamos de nuevo silenciosos, viendo el
crepúsculo dorado, apagarse tras los cristales
de su ventana.
SANTIAGO llfÉNDEZ ARMENDÁRTZ.

Lema: L' A1no1n· est enfant de .Boh,1ne.

Julio de 1906.

✓gu, ..At. ~~~~~~::::
~~-u,.Á

Docreto de Morelos sobre acuñación de moneda.

•
(De /a colección de a11/ó(Ya/os del Sr. Lic.

D011

Genaro Garcia.)

�l)¡~t palau,qta\Í¡¡/

o

a;t aut"mmñ1

8 Reales, de plato.

Lf\S MONBDf\S DE, MORELOS
Todo lo que se refiere al insigne caudillo, el
General insurgente n . .José María Morelos, debe tener gran interés para la Ilistoria, dadas
sus hazaflas de soldado, su talento politico y
sus grandes condiciones de capacidad. mejor
apreciadas conforme van pasando los años.
Uno de sus más importantes actos políticos
fué la acuñación de moneda de cobre, que representaba un valor muy superior al intrluseco de ella. ¡,Qné razones tuvo para esta decisión? .... Los siguientes párrafos de una carta
escrita por ~lorelos ·al Lic. n. Ignacio füiyó11,

La moneda de Oaxaca es de mejor gusto, de
mayor corrección en los dibujos, y en todo muy
superior á la otra. Tiene en el anverso un león
coronado en el centro y alrededor: &lt;América.
Morelos. 1813.&gt; En el reverso, el arco y la flecha, y en el exergo: &lt;Provicional de Oaxaca.&gt;
No tiene la marca del valor, pareciendo por el
tamaño un medio real: carece decordón.
En la. &lt;TTistoria. Militar del General MoreloS&gt;
escrita por D. Carlos María. de Bustamante,
que no es otra cosa que un extracto de la causa que le mandó formar el virrey Calleja, nada
dice ni en el cint1:-rrogatorio&gt; ni en las &lt;respuestas.&gt; con referencia á la moneda que mandó acuñar con su nombre. y solamente habla
rle la que por orden de la .Junta y á nombre de
la Nación ordenó se sellara.

***

2 Reales, de plata.

y fechada en Tixtla en 12 de Agosto de 1811,
nos las dan á conocer: cfJallándome- dice- sln
socorro y adeudada la Caja en algunos miles,
por causa de tanto comisionado, devorante, he
resuelto sellar cobre en calidad de libranza,
pues de este modo nos presta el pobre y el rico,
lo que hice publicar por bando en el comercio
del ejército, y en la provincia de Tecpan, para
que nadie la repugnase, y tenga su debido valor en el mercado, cuyo bando también remito á V. E. para que si lo tuviera á bien lo
mande publicar en los lugares convenientes,
pues es regular que esta moneda se extienda. en
el mercado de otras provincias.&gt;
Como verán nuestros lectores, publicamos en
facsimilel referido bando, en el cual están especificadas las clases de moneda que mandó
acu!Iar Morelos, con la orden respectiva. de que
se admitan en el comercio para las transacciones, y de que los &lt;tlacos&gt; existentes puedan ser
recogidos ó sella.dos como la nueva moneda, &lt;á
costa de una corta.contribución que harán para
el socorro de las tropas, á proporción de la cantidad que pretendan sellar.&gt;
Esta determinación la quiso tomar Morelos
de acuerdo con Hidalgo, y aunque así lo manifiesta. en el referido bando, el caso fué que, se¡rún dice en la carta referida., Hidalgo contestó
aesde Guadalajara. &lt;que pida prestado y libre
contra Ja Caja Nacional cualquiera cantidad,&gt;
lo que no pudo hacer Morelos, por no· haber
encontrado quien hiciera tal préstamo para el
socorro de las tropas.
La moneda de Morelos es de los aí'ios de 1811,
1812 y 1813,siendo de dos clases, la fabricada en
el Sur y la hecha en Oaxaca; la hay de plata y
de cobre, con los mismos va.lores representativos; unas piezas troqueladas, vaciadas otras.
Todas tienen en el anverso un monograma compuesto de una M., cuyo primer trazo es una S,
rematando el cuarto en una O, (Morelos;) debajo el valor (8r.- 2r.- lr.) y en el tercer renglón el año respectivo: en el reverso un arco
con una flecha y debajo &lt;Suci_&gt;

7

En un interesante folleto escrito en inglés y
debido á la pluma del señor Lyman, de Nueva
York, se habla de que un joven arqueólogo
americano, excavando cerca.de Tlacochahuaya,
en Agosto de 1885, encontró un saco que contenia 4-28 monedas de
cobre, todas del cuí'io de
l\forelos, y algunas tan
raras que hasta la fecha
no habían sido dadas á
conocer.
Comparando todas las
encontradas, se puede
ver que existen entre
ellas algunas diferencias, de las que ligeramente nos ocuparemos.
El valor y fecha presentan muchas variantes, en cuanto á la situación, tamaño y forma de los caracteres y letras, y en la puntuación
que precede,media ó sigue á éstas. El &lt;arco&gt; presenta muchas variedades: desde el &lt;estrecho&gt; y
&lt;largo&gt; hasta el &lt;corto&gt; y casi &lt;ovalado ó semicircular;&gt; otras veces semeja un par de «alas
puntiagudas.&gt;

Moneda de Fernando VII con el resello
de Morelos.

La &lt;Cuerda&gt; se encuentra tanto &lt;lis~.&gt; como
&lt;emplumada.;&gt; unas veces á la derecha, otras á

'/

I

8 Reales, de cobre.

la izquierda: por lo común está &lt;tira.nLe;&gt; pero
en pocas piezas, donde la extremidad del a.reo
está vuelta sobre sí, la cuerda está &lt;floja&gt; en el
centro.
Las más raras que se escogieron para. mencionarse tienen fecha de 1812, que parece ser la
época excepcional en el período de la acullación. Una. tiene una &lt;estella&gt; que precede,
otra va en medio y otra sigue al &lt;valor&gt; y dos
tienen &lt;puntas de flecha&gt; en el &lt;valor&gt; con una
&lt;coma&gt;antes y después de la fecha.
Alfunas de estas particularidades pertenecen
quizas á las monedas falsificadas, que las hubo
en gran esca.la. y por esto se empezaron á usar
resellos en las de 8 reales,que fueron las que más
se falsificaron , pues hay que advertir que del
tamailo y del &lt;peso&gt; i:e cuidó bien poco en esta
tosca acullación, hecha en tiempos de extrema
necesidad, y esto se comprueba en monedas de
cobre de 8 y 2 reales, que con el mismo valor
nominal tienen peso y tamaflo dobles.
Aventurado es, sin documentos precisos, sefialar el lugar primero ó el principal de la acufiación de l\Corelos. Por el solo hecho del ha-

8 Reales, de cobre.

llazgo de monedas en el Estado de Guerrero,
no puede deducirse que allí fuera el primer sitio en donde se acuííaran. Fundándonos en la
carta de Morelos á Rayón, creese que sería
más lógico señalar á 'l'ecpan como la cuna
de esa labor, y á más de un viajero visitando
los cerros de cCarabali&gt; y &lt;El Veladero&gt; se le
han enseñado unas ruinas y excavaciones, diciéndole: &lt;Aquí estaban los hornos en que hacia dinero el Sr. Cura irorelos.&gt;
Las monedas de oro se hicieron en muy corto
número y como curiosidad. Las de plata, aunque no muy raras, no deben haberse hecho en
cantidades crecidas: las más comunes fueron
las de 2 reales, siguen las de 1 real y las de medio real, si bien son difíciles de hallar.
La moneda de Morelos circuló solamente en
los actuales Estados de Guerrero, Michoacán y
Oaxaca: suelen encontrarse en pueblos limítrofes de los Estados de México y Jalisco, con sus
correspondientes de Guerrero y Michoacán,
y en los de Puebla con Oaxaca, tales como Tehuacá n y Mixteca-s. El máximun de la circulación fué en el Estado de Oa.xaca..
Los datos anteriores, en su mayoría, están
tomados de un curiosisimo folleto publicado
por el Sr. Dr. D. Nicolás León.

OMO se caminaba antes y cómo se viaja
ahora; cuáles eran los
medios de transporte
para personas y rnercancias en los pasados
tiempos y cuáles son
en los presentes; qué
dilaciones, qué incomodidades, qué peligros
por lo accidentado de
nuestro pafs y la falta
de seguridad, antano, y
qué rapidez qué "confort" y qué tranquilidad, hogano: ¡serian ternas sugestivos para un
libro de curiosa erudición y de múltiples episodios!
Pero si Uds. gustan,
emprenderemos I argo
viaje al través de las
edades, en el cómodo
vehlculo de la imaginación, llevando la gula
exacta de viejos cronistas haciendo escala en cada una de las épocas históricas,
sin 'sufrir el polvo ni la lluvia, ni el frfo glacial ni el_ calor sofocante; sin temor de ser atacados por ~and_Idos
de mirada torva y sin las penas del cansancio, m del
animal que cae rendido por la gran Jornada, m del carruaje que se rompe ó se atasca. No padeceremos los
tormentos de la sed y el hambre, ni la falta de bebidas
ó de alimentos en las viejas ventas, mesones y hospederlas que desvergonza
. damente ostentaban sucios Y
rotos .iianteles en las mesas, é inmundos abrigos Y duros colchones en los lechos.
PRIMERA JORNADA
Los cataclismos de la naturaleza ó las guerras, las
hambres y las pestes. impulsaron á _las. tribus de los
primitivos pobladnres de nuestro territorio á emprendE?r
largos viajes. Caminaban á pié, guiados por sus cau.!1llos cargando á cuestas ninos. ancianos, armas Y menesteres del hogar; llevando en palanquines á sus dI0:ses como en las pinturas nahoas se ve al fiero Hufti1lop~chtli, que es conducido por los sace_rdotes de su
culto, yrecedido de un llera.Ido que anuncia con ronco
caraco que ahl va el sangriento numen.
.
En las estaciones duraban anos, á veces siglos. Descansaban fundando una población, l~vantando u~ templo Las huellas de sus plantas indican los caminos Y
los·cuadretes crono~ráficos el número de años que se
detenlan en cada sitio.
Ya establecidas las tribus en el fondo de los ~osques
ó en las islas de los lagos, los viajer_os eran únicamente ejércitos que iban en pos de conquistas y mercaderes,
gremio ó clase entre los aztecas, que "estab_a perfectamente organizado con sus ordenanzas propias, gozando de muchas y grandes inmunidades." Lqs pochteca,
asl se llamaban e~tos mercaderes, se di~bngulan por
las riquezas adquiridas en la venta de obIetos que llevaban á lejanos pafses ó que tratan de retorno á la gran
Tenochtitlan, para satisfacer las necesidades _de_ los pobres ó la vanidad de los reyes. También se d1stinguf_an
por su papel polftico y cientffic_o; eran esplas, emba¡_adores; hac!an recuentos de habitantes en las _poblaciones que visitaban ó levantaban planos de ciudades Y
mapas de provincias. Iban como encargados de cobra,r
tributos ó como mensajeros á de&lt;,:larar la guerra. Su Tribunal residfa en Tlatelolco, barrio de México.

Los poclzteca, viajeros, hacian sus caminatas en grandes caravanas. Se reunlan para efectuar el viaje en
Tlalelolco; eleglan un jefe que llamaban pocl,/uatlaloque; colocaban sus mercancfas en petlacall1, en tapext/1
o en cacaxtli, utensilios que les servlan para conducirlas
en hombros de los tlamama ó cargadores, pues careclan
de bestias; y llenos de encargos y acompanados de los
muchachos que llevaban de aprendices, asistfan á un
convite que les daba el jefe de la caravana.
Elegfan un dfa en que reinara un signo fausto fara
emprender el viaje. A la media noche invocaban a SJI
fuego, á la Tierra, al "dios que guia," Yiacatecutli, ó al
"dios de los mercaderes." Yacoli111111i, "el de la nariz
aguilena." Hacfan sacrificios de coaornices ó de papeles que goteaban 111/i derretiJo, y ellos mismos punzábanse las orejas y la lengua hasta sacarse sangre con
púas de maguey. Avisaban al rey, de quien recibfan regalos para sus amigos ó les decla observasen á sus con•
trarios, y en este caso les dab1 1,6oo c11achtli para iastos; cantidad que se dividla entre mercaderes 111ex1cay
/lalelolca. Una vez en camino, en largas hileras uno
tras otro, llevaban en la mano un bordón de negro palo,
sin nudos, sfmbolo del "dios gula," y un mosqueador
grande y vistoso de plumas, papel ó madera delgada.
Rendlan sus jornadas en sitios en que hab!á construidas c!to,as, que se reparaban durante las lluvias, y que
lo mismo servlan de hospederlas para las caravanas
que para los viajeros comunes. En las noches, re_unlan
los poc/1/eca todos sus bordones, atados por una cinta y
enhiestos, y dos ó tres veces, ante ellos,1hac!an _autosacrificios de su propia sangre. As! prosegulan sin temor
por tierras amigas: empullando sus armas y enarbolando sus estandartes en países rivales: los esplas caminando sólo de noche, vistiendo los propios trajes. observando las mismas costumbres y hablando iguales
idiomas de los pueblos que iban á estudiar, sin despertar sospechas y esparciéndose por todas partes.
Durante la ausencia de los pochteca, sus parientes en
México no se lavaban la cabeza, aunque se bailaran,
sino de 8o en 8o dlas. Cuando sabfan la muerte de alguno celebraban sus exequiac; y á los 4 dfas se lavaban la
cabeza. En cambio, si morfa en el viaje un pochlecatl,

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Motecutzcma en sus andas.
(De un ¡rrabado del sl111,lo XVIII.)

sus colegas le ponian un teute/l en los labios, le pintaban los ojos de negro. la boca al rededor de colorado, y
atado á un cac.ixtti fuertemente, le dejaban en el camino, de pie, junto á un palo hincado en la tierra, en l11s
llanuras ó en lo alto de las montanas. Se consumla su
cuerpo y ellos declan que no habia muerto, sino que moraba en el Sol eternamente.
Cuando regresat,an de sus largos viajes, entraban de
noche á J\\éxico, eligiendo también signos prósperos, haciendo nuevos sacrificios y ofrendas á lo~ dioses é invitando para un banquete á sus deudos. El rey ola las re-

EspaPiol caminando en hamaquillo.
(Del Lienzo de Tlaxcala.)
ladones que le daban como espias. recibía los obsequios
que le enviaban sus aliados, les recompensaba con dádivas y distinciones sus servicios,excitando muchas veces la envidia de los nobles; y los habitantes de la 7 euochtillan fastuosa iban á los mercados para adquirir
los lienzos, las joyas, los frutos, las aves canora~ ó de
brillantes plumajes, que los pochteca hablan tra1do de
remotos pafses, tan lejanos como Chiapas ó Guatemala.
SEGUNDA JORNADA
Asi caminaban los pochteca. En cambio, los nobles y
principales eran conducidos, como los dioses, en lujosas
andas.
Motecuhzoma, "cuando salla de su Palacio, no iba en
sus piés, dice un cronista, sino en andas, levantado en
hombros de Senores, y si habla de bajarse de ellas, le
ponfan una alfombra nea donde pis:ise: acompañábanle
muchos senores y principales del Reino, y toda la gente
que estaba en las calles, ó caminos, le hacfan profunda
reverencia y acatamiento, humillándosele, sin levantar
los ojos para mirarle, y estaban, hasta que pasaba. de
aquella manera, muv caldos sobres sus rostros .... "
Cuenta Dlaz del Castillo, que en "ricas andas" salió
á recibirá los espanotes el gran Motecuhzoma cuando
entraron la primera vez á México. y en "ricas andas"
los acompalló para visitar el teocalli de Tlatelolco.
Hasta ent'&gt;nces, pecheros y reyes, no hablan conocido
otra manera de caminar que á pié ó en sillas de manos;
pero al desembarcar los espalloles en Veracruz y emprender su larga caminata hacia la Capital del Imperio
Azteca, todos contemplaron con sorpresa, cómo algunos
de ellos iban sobre otros seres para ellos desconocidos.
Eran los primeros que á caballo atravesaban el camino
desde el veracruzano puerto hasta la ciudad mexicana,
y el buen Dfaz del Castillo nos ha conservado memoria
del núm~ro y nombres de los jinetes, del sexo y color de
las caballerlas, con la curiosa particularidad de que una
misma bestia era propiedad de dos duenos á la vez, pues
dice que Pedro de Alvarado y Hernán López de Avila,
trajeron "una yegua alazana muy buena, de juego y de

�lfL MUNDO ILUSTRADO

carrera," y que llegados á la
Nueva Espat'la, AJvarado "le
compró la mitad de la yegua ó
,:;e la tomó por fuerza." Con
excepción del caballo de Cortés,
que se murió en San Juan de
Ulúa, los antiguos habitantes de
Tenochtitlan vieron entrar á
cmco yeguas y diez caballos: los
primeros q::e hollaron con sus
cascos los pavimentos siempre
pulidos, limpios y regados de
la vieja Capital Azteca.
Al llegar Pánfilo de Narváez
á las costas m~xicanas, envió
para not1tkar las provisiones
que tra1a á un clérigo Guevara,
á un tal Amaya, á un Vtrgara,
escribano, y á tres testigos,
que fueron mal recibic!os en la
Villa Rica por Gonzalo de Sandoval, quien al ofr que el cléri., go llamaba traidores á lo~ castellanos que allí estaban, le dijo que mentla "como un ruin,"
y luego mandé á sus soldados
que llevasen presos á México
•·al Guevara y colegas," y no
lo hubo dicho, refiere Berna!
Silla de mano del siglc XVII.
Diaz, cuando m ltamaqw'/ta de
(Dibujo ae Vlllasana.)
redes, como ánimas pe~ad\)ras,
los arrebataron muchos md1os...
que los llevaron á cues~as y en
cuatro días . ... cerca de México, que de noche y de dia con indios deremudacammaban,
é iban espantados desque vieron tantas ciudades y pueblos grandes ... 11:s traian
de comer .. unos los tomaban y otrc;s los dejaban ... . dizque iban pensando s1 era encantamiento ó sueño ... "
Cortés, al saber por la posta ó correos indios, que todavfa se les adelantaron en el
camino se compadeció de aquellos infelices magullados,y les envió cabalgaduras "para
los tres más principales." Empero, tan incómodo vehfculo de_bióles gustará ªti,~ellos
bárbaros y f~rreos hombres de la Conquista, pue~ en el "Lienzo de Tlaxi;~la, est_á
pintado de modo sugestivo un castellano que camina á lomo de wdio y en hamaqu1lla de redes," muy risuet'lo y satisfecho. Después las redes flleron ~amb1adas por una
silla con una especie de pedal para colocar tos piés, y en la cual silla, sentado el ca-

EL MUNDO ILUSTRADO

catecas, y continuó en su oficio hasta el año de 1552, en que resolvió vender sus carros por él construidos é introducidos en la Nuevá Espat'la.
El camino de México á Zacatecas era entonces peligros!simo. Las fieras é indomables tribus de los indios chichimecas asaltaban, robaban y mataban á los mercaderes y
viajeros que iban en aquellas carretas, tarda y mansamente arrastradas por los novillos ó buey e:' con tanta habilidad. enseñados por Sebastián de Aparicio, quien domestico tambIen á los bárbaros md1os asaltantes, no pocas veces. llevándoles semillas y bujerías de regalo. Pero cuando el Santo Varón traspasó sus carros éstos fueron
una plaga por donde pasaban en el siglo XVI. Fr. Jerónimo de Mendieta nos informa
que los carreteros usaban "hurtar la mujeres" ~ '•hijas aje~as" en los pueblos. llevarselas encerradas en los carros, "entre las pipas" ó barn(es, á ciencia y paciencia
de la justicia, y con tan mal ejemplo muchos indios se aplicaron á ~er carrrt eros. porque v1v(an "como en la ley de Mahoma, en libertad, borrachos y amancebados sin saber cosa alguna de doctrina cristiana, más que los mesmos moros."
'
A fines del siglo XVI, en que escribia Mendieta. ya se hablan introducido los primeros coches en México, pues el 24 de noviembre de 1577, el Rey Felipe II los mandaha
prohibir, alegando que se olvidaba el ejercicio de los caballos, que eran la fuerza y defensa de la tierra; ordenando que ninguna persona, de cualquier estadu y condición que
fuere, anduviése en coches ni carrozas, ni los tuviese, ni tus trajese aqul m á otra parte de la América, ni labrarlos en estas partes, so los pena de 500 pesos de oro y pérdida de carruajes, mulas y caballos á los dueflos, y 200 pesos de oro á los introductores
y fabricantes, item más á los que lo contrario hiciesen, ser desterrados perpetuamente
de las Indias.
Pero aquella Real Cédula, como muchas sus congéneres, se obedeció y no se cumplió, pues en 1,6o4, Bernardo de Balbuena nos habla de que en México habla "coches
carrozas, sillas y literas," y el célebre Mateo Alemán, en 1,613, menciona la "carroza•;
que habla usado el limo. Arzobispo de México, Fr. Garcia Guerra.

Coche &amp;lm6n.
(De lltoa:rllf[a antll,\'ua,)

y de que le dijesen misas, como si ya estuviese difunto. montaba en el "bombé", llevando más provisiones
de boca y trajes que~¡ fuese al Polo, con la servidumbre femenina en la hamaca colgante de las varas, deba/o del carruaje, expue:;ta á ahogarse al pasar un río;
y os criados del otro sexo, caballeros armados de punta en blanco, escoltaban aquella máquina cubierta con
polvosa funda de manta gruesa.
iY cuántas penalidades en el viaje! ¡Qué tristeza ver
á orillas del camino cruces clavadas en el suelo ó labradas en los árboles, conmemorando que ali!, una víctima
asaltada ó un bandido asaltante hablan muerto! ¡Qué
horroroso era vPr, pendientes de las ramas de esos árholes, el cadáver rlgido de un ajusticiado con tamaña
lengua fuera, ó sus huesos descarnados y amarillentos!
¡Qué ahogarse con el calor y el polvo cuando el sol cal-

La estufa del Virrey en el siglo XVIII.
(De un cuadro del Museo Nacional.)
Con el transcurso del tiempo, en los siglos XVII y XVIII, por las carreteras y calles
de México ~e velan pesados "bombés" ó coches de camino, que de cuando en cuando
y en jornadas hasta de 20 dias, recorr!an distancias relativamente cortas; "hteras de
mulas" que mucho se empleaban entre Jalapa y Veracruz, y aún se usan hoy en remotos lugares del Sur de nuestra Repúhlica; sillas de mano en que iban los nobles de la
Nueva E,pat'la y que desde el siglo XVI conduelan negros esclavos ó lacayos de rica librea; alguna~ de e~as sillas eran modelos de valor y elegancia, revestidas de carey ó
artísticamente pintadas en su exterior y forradas en el interior con lujosos taf,tanes,
sedas ó terciopelos; estufas de virreyes, arzobispos y t!t.ilos de Castilla, también
lujosa y pomposamente decoradas, y coches de gente menuda, forlones, volantas y
quitrines, aquéllos de cajas pesadas, sin mueUes ni pescantes, y los últimos ligeros,
frágiles y velozmente conducidos por un caballo. Había coches cerrados y de cortinas;
los primeros sin más ventanilla que la de la portezuela; los segundos las tenían por
Un "Bombé."

(Litografía de 1843.)
Un• calua de medlado8 del •htlo XIX.
[Lltograf\,. antla:na.]

minante, era conducido también á lomo de indio. As( viajó el Barón de Humboldt y asi
se viaja todavia en Oaxaca por algunos puntos.
.
Casi en el primer tercio del siglo XVI no se conocieron otros medios de transporte
para cosas y gentes que las sillas de mano ó los indios, quienes lo mismo conduelan
en sus espaldas mercancías que cristianos, pues con excepción de los m_uy contados
conquistadores ó encomenderos que posefan caballos, todos caminaban á pie; hasta los
primeros frailes misioneros vinieron "en el coche de nuestro seráfico padre Señor San
Francisco," y el propio primer Obispo de México, D. Fr. Juan de Zumárraga, "no
tenla bestia alg,ma, caminaba á pie siempre que se le ofrecia," y no tué sino después
de consagrado cuando Mendieta lo hace irá Tepetlaztoc "en un jumento harto humil-

Una litera de mulas.
(Litografía de 1843. )
todos lados. Los cocheros iban montados en el caballu ó mula, que llamaban de silla, y
tus lacayos de pié y en la tablilla posterior de las estufas ó carrozas.
¡Con qué r espeto y devoción recorr(a las calles la estufa del Divinisimo! Se fundó en
1758 una cofrad1a especial, cuyos hermanos servían de cocheros, y muchas veces iba
montado en la mula de srna el conocido Conde de Santiago ó un encopetado Oidor. A
su paso, los transeuntes se hincaban de rodillas; la guardia de los cuarteles batia
marcha, presentaba las armas; acompañaban á la estufa unos tres soldados, y los vecinos sal(an á las ventanas, á los bakones y á las puertas de sus casas con cirios encendidos de blanca cera.
Caminar en los tiempos coloniales era cosa más de pensarse que de llevarse á cabo.
Caminaban por necesidad los nombrados para algún cargo en la Nueva España: los virreyes, oidores, arzobispos, inquisidores, curas, canónigos, etc.; los comerciantes, que
ya en atajos de numerosas mulas, guarneci:ias con ricos y bordados aparejos, ya en
convoyes de p?sados y entoldados carros, conduelan las mercanclas y la plata en barras ó acuñada; los estudiantes que iban á cursar las aulas en las Universidades de
Guadalajara, México ó en los colegios de otras ciudades, y que retornaban á sus puehlos, ora en sendas mulas escoltando los atajos, ora en ~arros ó coches de alquiler.
Pero uno que sólo por recreo empr endiese un viaje, figurábase que estaba en la antesala de la muerte: cumplla con la Iglesia; otorgaba testamento; despedfase con lloros
y suspiros de amistades y parientes; y después de encomendarse á todos los santos

deaba, y qué pena, en la estación lluviosa, quedarse
atascado con el carruaje en el fango, y no poder!(? sacar,
sino con yuntas de mansos bueyes que se iban a sohcItar á la hacienda ó rancho próximo! ¡Qué espanto cuando el "bombé " dando un salto en una rambla, se desarmaba como 'por un conjuro, desgranándose las ruedas,
rompiéndose las sopandas y la lanza, y estrellándose la
caja!
..
Todo esto, sazonado con el mal serv1c10 d~ posa~as Y
ventas donde se com!a ó dormfa, ó por me1or decir, se
forjaba' uno tales ilusiones, pues el pan i;ra fr!o, la carne dura, la leche agria, el queso como piedra Y los _techos más fr!os, duros y agrios que todo el almuerzo o la
cena juntos!
.
. .
.
Durante la guerra de independencia los v1a1_es se mterrumpieron por la inseguridad de los cammos. Los
viaj~ros tenfan que cammar con los convoyes, escoltados por las tropas del Rey, y temiendo el ser asaltados á
cada paso por los insurgentes.
La suspensión del tráfico por la guerra hacia_ que los
convoyes fueran muy numerosos, tanto de pas~1eros como de bestias de carga. Hubo convoy q_ue ocupo una extensión de ~eis leguas, y otro, que habiendo comen7:ad_o
á salir de México el 21 de junio de 1812 no concluyo sino hasta el 28, reuniéndose todos en Tlalnepantla, donde se organizó la marcha. Se compon!a de 5,430 terc10s

Aa11lto á. un'I dlltgi,ocla[ ll.eco1111t, u.,;olóo mud.,ru11,]

de efectos de la Real Hacienda, 6,276 de particulares, 79
coches con viajeros; sólo de remuda y equipajes 632 mulas, y 130 asnos de carga; contándose entre pasajeros,
arrieros y soldados de la tropa, 5,920 personas.
TERCERA JORNADA.
Consumada la independencia. los caminos continuaron presentando un aspecto pintoresco, atravesados de
continuo por los coches bombés con sus empolvadas fundas, por las literas con sus pasaieros sentados ó indolentemente recostados, por los guayines ligeros, por las
recuas con sus arrieros que cantaban ó silbaban á las
mulas para azuzarlas, por los asnos paclficamente soportando los duros bultos. y por los indios, con sus
huacales á las espaldas, pletóricos de quesos, mantequilla, chorizos. huevos, aves de corral y loza de barro,
llevando, como los antiguos poclttecas, sus báculos largos y corriendo con su trotecillo caracteristico y tradicional.
Entonces no habla tranvias urbanos, pero los supllan
los amarillos ómnibus de 16 asientos y de 4 caballos frisones, que iban al Paseo de Bucareli, á San Angel, á
Tlálpam y á Tacubaya, valiendo cada asiento en 1836,
Sr al punto más cer~ano y S r.75 al más remoto. Habla
también carretelas de cuatro asientos que hacian viajes
á los mismos sitios, y quitrines de dos asientos, costando cada viaje en éstos S6, y SS, ó ,&lt;;20 en aquéllas.
Pero lo que constituyó una novedad para nuestros
abuelos, en principios del segundo t ercio del si¡¡;lo XIX,
fueron las diligencias, tan rápidas en relacion á los
otros coches, como ahora las locomotoras de vapor,
comparadas con los viejos vagones de mulitas. Las hubo de 6 á 9 asientos, y los precios hacia 1,851, eran por
cada pasajero: 83 á Pachuca y Cuautla, S 6 á Cuernavaca, S 7 a Puebla, S35 á Veracruz, S6o á Guadalajara y
88o á Tepic. A Veracruz se hacia el viaje en 3 d,as y medio, y á Tepio en 9. Todos los dias salían diligencias,
menos los sábados á Veracruz, y en la linea del interior
para Tepic, lunes, miércoles y viernes, pasando por
Arroyozarco, San Juan del Río, Querétaro, Salamanca,
Guanajuato, León, Lagos , San Juan de los Lagos, Pegueros, Guadalajara y Tajo; durmiendo los viajeros en
unos puntos y almorzando en otros, y haciendo paradas, á fin de remudar las bestias, en las postas.
La administración general estaba en el entonces callejón de Dolores, hoy r'" de la lndependen~ia, dond~
fundó la empresa D. Manuel Escandon, segun unos, o
D. Anselmo Zurutuza, según otros, siendo lo cierto que
éste último corrió mucho tiempo con ella.
Un viaje en diligencia era rápido, pero ¡qué _de incomodidades y contratiempos! Muy de mañana iba el vehiculo colorado y lleno de cueros, remolcado por el
tronco'[ las guias, mulas ó caballos, que sacaban chispas de empedrado, haciendo un ruido infernal que despertaba á los vecinos de las calles por donde salla. Ya
fuera de garita, la diligencia caminaba con toda la velocidad posible.
Los primeros tintes de la aurora alumbraban, fuera,
al cochero, postillón ó sota, y algún pasajero que iba en
el techo, y á la covacha, par~e p_osterior del_ carrua1e,
repleta de equipajes, y en el mterior 11; los pa~1entes pasajeros, que si ocupaban todos los asientos, iban como
en prensa, y si algunos, como peces en aguas agitadas.
Qué tumhos y qué saltos, qué remolinos de polvo colandose por las ventanillas. y qué corrientes de aire á
pesar de las cortinasl Los viaja~tes siempre eran heterogéneos, en sexos y _e_n profes10nes, en e~ades y en
humores. Juntos un m1htar y un cura, una Joven y un
anciano un colegial y un abogado, un comerciante meditabundo y un doctor locuaz. Primero se reconoc(an

todos con miradas hoscas ó risueñas; después quedaban
unos callados y, otros, sonrientes, iniciaran las conversaciones. Y qué temas tan seductores: en lo general,
los pronunciados y los ladrones!
En aquellos buenos tiempos se confundian ambas especies en una sola familia, y con un mismo ideal: robar
asaltando. Las escoltas de dragones, con chacós altos y
negros, capas amarillas y pantalones blancos, llegaban
á prestar auxilio, casi siempre á posleriori.
.
¡Qué pánico y qué terror á la hora del asalto! S1 habla
re•1stencia la sangre corr!a, el que menos era apaleado,
y todos, hasta las s~ñoritas, quedaban casi desnudo~.
Los pasajeros experimentados, que hablan sido victimas de ocho ó diez asaltos, y muchas veces en un mismo viaje, preferían rendirse y no presentar resistencia
alguna.
La escena, empero, era espeluznante, cómica y trágica. Al enterarse el cochero que se acercaban los bandidos, disminufa la velocidad de la diligencia, ponla el pié
en el garrote para detenerla, saltaba el sota para contener las mulas de los guias, y el propio cochero, dando
golpes sobre el techo y con el mango del chicote anunciaba el peligro, ó se inclinaba hacia las ventanillas,
gritando:
-¡Los compadres!
Los compadres eran los ladrones, que se acercaban
unos por el lado. dere~ho y otros por el siniestro,. metiendo sus carabmas o mosquetes por las ventamllas,
dejando apenas adivinar sus feroces rostros mal encuhiertos con mascadas negras, é 1mpenosamente ordenando:
-¡Naide se mueva, y si algún tal lo hace le ra10 el alma!
Humildes, obedientes, callaban las vlctunas. Se las
hacia bajar de la diligencia. Unas eran heridas, s1 aprestábanse á la defensa, y otras atadas á los árboles del
camino. Aqui una joven imploraba misericordia; allá un

UnOmnlbu•.
(De un dibujo de la é poca.)

respetable caballero, con ojos pavorosos, ".'eía amenazada su existencia ante la boca de colosal pistola; y acullá un jovencito, atadas las manos por detrás, sufri_a
paciente é inclinado el cuerpo, aquella humillante pemtencia.
La generalidad de las veces ha~ía_n a,o1'1'illarse á los
pasajeros, en posturas las más com1cas. A,ornlla.r, en

La estufa del Divinisimo.
(De una lámina antigua.)

de " aunque entre los bienes de su testamentaria sólo se
menciona"un macho grande donde Su Señoría solla andar."
Tocóle el mérito de introducir hacia 153,; nuevo modo de
locomoción en la Nueva España, á un joven que, andando
el tiempo, seria muy conocido con el nombre de Fr. Sebast1án de Aparicio, por haherse metido á leg&lt;? de la regula~
observancia de N. P. S. Francisco; el cual Joven se aphco
aqul, recién llegado de la Madre Patria, á la ocupación,
entre otras, de amansar y domar novillos, y después arbitró el modo "de formar carretas, á que uncidos los novillos, ya bueyes mansos. completó el todo de la utiHsima
máquina (ignorada también hasta entonces en el pais)
con que se comenzaron á transportar las semi llas de las
haciendas de campo, y mercaderlas, que desemharcahan
en el Puerto de Vera-cruz, á las Ciudades de Puebla y México." No se conformó con esto el buen Aparicio, y cuando
ya contaba con número bastante de carretas, "abrió" el
camino de México á las recién descubiertas minas de Za-

Un atajo de mul"•·

(Dibujo contemporáneo.)
El ~arro de uu convoy.

(Reooo1truido en vlata de noa llto&amp;"rafia de 18113.)

Cochero• de la orlmera mitad del aislo XIX,
(De lltoa:rafía• antl11:ua1.)

�EL MUNDO ILUSTRADO

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1rroredlmlrnto de raalro rol~rr, especial de ••¡.;¡ llundo llu•trado,.. )

el vocabulano de los bandoleros, era poner á uno boca
abajo, en cuatro p,h; postura horizontal que impedlll
ver lo que haclan los ladrones. F!'tos, entre tanto, como
aves de rapiila, arrojaban los equipajes d_e la covacha:
abrlan baúles romplan maletas, se metian al cocheó
trepab:in al techo; dE,snudaban á los pa_~ajeros ó azota·
ban á una infeliz anciana, que habla gntado, presa del
espanto! Hubo vez que el capitán ordenó á uno de sus
muchachos sacase una valiosa sortija del dedo de una
senonta, y'como no pudiese por estar el dedo hinchado,
aquel malvado mandó se lo cortaran . .... 1
¡Pero olvidemos tan salvajes episodios!
¡J\\aldltos sean aquellos tiempos en los que la mo~struosa y fratricida Revolución amamantaba á esas hienas rapinadoras y asesinas! ¡Bendito el silbato del Progreso que las hizo huir como á ponzonosas vlboras!

***
Ya el l ector estará cansado. En otra

ocasión viajará

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Lms GoNzÁLEz OBREGÓN.

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con nosotros en cómodo pul111a11, remolcado por veloz
locomotora. Es inútil que va,·llmos á los pintorescos
pueblecillos de los alrededores·: muchas veces irla m t'agó11 de nmlilas á la Villa de Guadalupe ó Tacubaya, y
cuántas irá todavla m 1111 tléctrico á S:i.n Angel ó Míxcoacl Subiremos en el a11/0111~il, para hacer un paseo
por Chapultepec; veremos de paso á las btá.-/tlas, y de
regreso pasearemos, ya de noche, por las calles de San
Francisco y de Plateros, á fin de contemplará nuestro
s~bor to~a clase de carruajes: unos arrastrando las vanidades 1untas de duei'ios, lacayos y be&lt;tias; otros todas las miserias, la que se asoma por la ventanilla, la
que se encarama en el pescante, y las caballerlas, flacas, huesosas, con las orejas caldas, desmayadas por
el trabajo y haml-irientas por el ayuno! Después iremos
á dormir, para sonar que quizás algún dla viajaremos
en globo por los aires!

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Reproducimos en esta edición extraordinaria
de "El Mundo Ilustrado" tres fotog rafías de la
fábrica ' 'El Progreso Indust rial,'' perteneciente á la. Compa.flfa de San Rafael y Anexas, S.
-~-, yen la cual,desde hace algt'm tiempo, viene
haciéndose el papel en que se imprime nuestro
periódico.
Dignos de consignarse son los progresos que
esta fábrica, notablemente ensanchada en la
actualidad, ha realizado de poco tiempo á esta
parte, mejorando r,0ntinuamente sus productos hasta el grado de hacer que compitan, por
su magnifica clase, con los mejores del extranjero. Buena prueba de lo que decimos es el
magnifico papel ''couché" en que se imprimieron nuestros números especiales del 16 de Septiembre del año pasado y del 19 de Enero de
1006, así como el que ha servido para la tirada
de esta edición. Notables fabricantes de papel,
de Europa .v E~tados Un'dos, reconocen la excelencia de la manufactura, ase~u rando que el
referido producto muy poco ó na.da tiene que
en\'idiar á los similares de otros países.
F.ste papel es en nuestros días un artículo indispensable p,Lr:J. determina.das industrias que,
como la imprent,L y la litografía, sólo pueden
producir trabajos finos y bien acahados contando con él. La Compañia de las Fábricas de
San Rafael y Anexas,- á la que México deberá. sin duda al~una, el beneficio que á aquellas
industrias reporla la fabricación de ese hermosísimo papel,- lo ha comprendido así y acaba
de montará todo costo una nueva máquina de
"couché'' de dos cara:;:, americana. Para instalar esta máquina fué necesario construi r un
departamento espechil suficientemente amplio
y bien acondicionado, encomendándose á. un
habilisimo «papelero&gt; el manejo de la nueva
instalación.
Como lo hemos dicho ya en otra vez, la fábrica ''El Progreso Industrial" se dedica especialmente á la hechura de papeles finos para impresiones, rayados y ~rrespOJ?d~ncia. En este
ramo, todos sus traba¡os se d1stmguen por su
magnífico "batido" y su perfecto acabado. He·
mos tenido ocasión de ver, en estos días, unas
hojas de papel de lino para cartas, blanco Y
de color, imitando tela, y hemos quedado realmente sorprendidos deque en "México haya podido rabricarse. Comparando esas hojas con las
de procedencia extranjera, del mismo aspecto,
color y corte, se ve que superan á éstas, con
mucho, sobre todo en punto á buen "batido"
y á tersura.
Según sabemos, la Compañía de San Rafael
y Anexas, S. A .. ha emprendido también notables mejoras en la fábrica de San _Rafael, _levantando nuevos edificios para la rnstalaciói:t de
otras tres modernas máquinas que le permitan
acrecentar, hasta donde sea posible, el monto
de la producción actual, para poder, de esta
manera, satisíacer todo el consumo de papel de
la República.
Di¡tno de aplauso es, por todos conceptos, la
marcha que está siguiendo es~a Compañia, pues
en poco tiempo ha puesto la mdustna papelera
1í. la altu ra de las del extranjero.
.
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Hoy puede afirmarse que entre las rndustnas
del p,tis, una de las más adelantadases lapapelera, y con seguridad es la que más ha progresado en los tíltimos años.

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ROM /\1',GC OC LI\ MIGI\JIT/\

''Deténte! que está rendida,"
eh! contente, no la mates!
y aunque la gente gritaba
y corria como el aire,
cuando quiso ya no pudo,
aunque quiso llegó tarde,
que estaba la Miga.jita
revolcándose en su sangre ... •••
sus largas trenzas en tierra,
con la muerte al abrazarse,
la miramos de rodillas
ante el hombre, suplicante;
pero él le dió tres metidas
y una al sesgo de remache.
De sus labios de claveles

salen dolientes los ayes,
se ven entre sus pestañas
los ojos al apagarse .. . . . .
y el Ronco está como piedra
en medio á los sacrifantes.
que lo atan codo con codo,
para llevarlo á la cárcel.
"Ve al hespital, Migajita,
"vete con los platicantes,
"y atente á la Virgen pura
"para que tu alma se salve.
"¡ probe casa sin tus brazos!
"¡probecita de tu madre!
"¿,Y qu ién te lo hubiera dicho,
"tan preciosa como un ángel,
"con tu rebozo de seda,
"con t us sartas de corales,
"con tus zapatos de raso,
''que ibas llenando la calle,
"como guardando tus gracias,
"porque no se redamasen.
"El celo es punta de rabia,
"el celo alcanzó matarte,
"que es veneno que hace furias
"las más finas vol unta.des."
Esto dijo con conciencia
una siñora ya grande
que vido del peapa al pepe
cómo pasó todo el lance,
Y yendo y viniendo días
la Miga.jita preciosa
fué retoí'lando en San Pablo;
pero la in feliz era otra,
está como pan de cera,
el aigre la desmorona,
se le pintan las costillas,
se a.levanta con congoja;
sólo de sus lindos ojos
llamaS de repente brotan.
"¡~Iuerto! .... ¡dése!" A la ventana.
la pobre herida se asoma,
y vió que llevan difunto,
por otra mano alevosa,
á su Ronco que idolatra,
que fué su amor y su gloria.
Olvida. que está baldada.
y de sus penas se olvida,
y corre como una loca,
.r al muerto se precipita,
y aulla de dolor la. triste
Llenándolo de caricias.
'•)Jadre, mi 1mtdre [le dice]
- que su madre la seguia" vendan mis aretes de oro,
"mis trastes de loza tina,
"mis dos rebozos de seda,
"y el rebozo de bolita;
"vendan mis tumba.gas de oro,
"y de coral la soguilla,
"y mis arracadas grandes,
"guarnecidas con perlitas;
"vendan la cama de tierro,
••y el ropero y las camisas,
"y entierren con lujo á ese hombre
"porque era el bien de mi vida;
"que Jo entierren con mi almohada
"con su funda de estopilla,
"que pienso que su cabeza
"con el palo se lastima.
"Que le ardan cirios de cera,
•·cuatro, todos de á seis libras;
'•que le pongan muchas flores,
"que le diga.n muchas misas,

"mientras que me arranco el alma.
''para hacerle compal'lía.
"Tú, ampáralo con tu sombra,
"sálvalo, Virgen Maria:
"que si en esta positura
"me puso, lo merec!a;
"no porque le diera causa,
"pues era suya mi vida" ..... .
Y dando mil alaridos
la infelice )liga.jita,
se arrancaba los cabellos,
y aullando se retorcía.
De pronto los gritos cesan,
de pronto se quedó :lija:
se acercan los platicantes.
la encuentran sin vida y fría ,
y el silencio se destiende
convirtiendo en noche el día.
En el panteón de Dolon•s,
lejos, en la última fila,
entre unas cruces de palo
nuevas ó medio podridas,
hay unacruz levantada
de pulida cantería,
y en ella el nombre del Ronco,
"Arizpe José l\laría,"
y al pié, en un montón de tie1 ra,
medio cubierto de ortigas,
sin que lo sospeche n;,die,
reposa la )1 igajita,
llor del barrio de la Palnrn
y envidia de las catrinas.

BL SOMBRERO JARANO

Albricias, lindo sombrero.
porque el francés te detesta.
porque te aborrece Al monte
y te prohibe la regencia .... .
Sombrero charro. tú no eres
para traidoras cabezas;
sólo para el china.cate
eres aureola y diadema,
y como copa de fresno
cuando su frente sombreas.

Ven con nosotros, sombrero,
que los fandangos alegras,
que orgullo eres del jinete
que recorre nuestras sierra'&gt;,
que forman dosel tus alas
1í la atrevida t riguei'ia,
si cabalgando en su cuaco
va garbosa á nuestras fiestas
con su rebozo terciado.
su enagua con lentejuelas,
sus puntos de ampo de nieve,
su gargantilla de perlas ..... .
Valiente tü, sombrero ancho,
sé signo de Independencia;
tu arriscada lorenzana
diga á los franceses: guerra,
porque eres muy mexicano,
porque eres flor de mi tierra.
Tú no sirves al gabacho,
que eres burla en &amp;u cabeza;
ven á adornar nuestras fllas,
jarano, como presea.
que no te desdeñó llidalgo
en su divina pelea,
y te llevaba Guerrero
con orgullo en nuestras selvas.
Ven aquí, que .va humillaste
á los Riaños y Callejas,
y sobre t us anchas alas
dejó caer su luz excelsa
el sol del Cinco de Mayo
para :Xapoleóu afrenta.
GUILLERMO PRIETO.

1863.

�''LA GAVIOTA''
E:L MUNbO ILUSTRADO

[Para El Mundo /Justrado.]
Era el café de &lt;La Paloma&gt;en Veracruz, punto de reunión de una treintena de socaireros
de tan extra.ñas como asquerosas cataduras que
se confundían en mezcolanza. de la más subida
holgazanerfa.: marinos sin contrata, pescadores
sin faena y vagos con todos los vicios del hampa marinesca.

una rubicundez con pintas violáceas se encendía al rojo por el fuego del aguardiente; el
frontal calvo, y blanco por el resguardo del platillo de la boina. que se le venía perennemente
á las cejas; en las narices congestionadas, con
pápulas vergonzosas, se abrían de par en par
dos grandes ventanas tapizadas de pelos, por
las cuales salía in'1 • '_ ....... ,,. \
terminable el humo
: · .\·¡¡1¡n
·:, 11¡ 1 ·. ,
que arrancaba á la
y f¡ 111'/Jj . :J, '••i'· i1
ennegrecida y nunca
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11 • ~ •• ;: I' 1
apagada pipa; la bo,¡ H ¡. l;,,, ¡Jfl:
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ca dura, apretadauna de esas bocas
que hablan por mo,'.,
nosílabos silbantes,
rotundos, de persona
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habituada á sostener
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luengos y pertinaces
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soliloquios con el pen1
samiento- monda. de
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bigote, parecía hecha á yunque para
soportar la andamiada de la descomunal
pipa turca con incendios de caldera y boca.nadas de chimenea;
las me.nos, velludas y venosas, acusaban tener
una fuerza de aparejo: los piés, desnudos, escondfan sus deformidades en unas sucias alpargatas; no puede asegurarse si es alto ó bajo, gallardo ó desgarbado, porque siempre se
vió su humanidad apoltronada dentro de las
estrecheces de una silla desvencijada. que á
cada triquete se zangoloteaba: la postura cotidiana del viejo era reposada, quieta, casi
inmóvil, á semejanza de la esfinge: y en verdad que para los concurrentes del cafetín la
,·ida y milagros de aquel pontón humano tenían el incentivo jel misterio y la. curiosidad de
lo desconocido, pues no se sabía de donde venfa
ni quien fuera: unos le tenían por pirata, algo
así como un descendiente di recto de Lorencillo:
cuales, por un Jobo marino, despojo del mar
conJenado á vivir en tierra., ya que no pudo
morir en el naufragio; tales-y eran los másEl recinto resultaba pequeño para bien conhilvanaban una novela de folletín alrededor de
tener á la parroquia en las últimas horas de la
la mesa, en que el viejo gruí'iia con voz aguarmafia.na y en las primeras de la noche; todo
dentosa, y gesticulaba. con ademán agresivo anallf era brumoso á causa del humo del tabaco,
te la caneca de ginebra, inevitable compañera
y negro, parte por el pelaje tiznado de los conen sus añoranzas lejanas y en sus morriñas recurrentes, y parte por el desaseo creciente de
novadas ..... .
mesas y paredes, que, para mayor y más repugnante aspecto, contenían las unas en sus tapas
de mármol, grasientas por el uso, figuras y jeroglíficos, en los cuales una ancla daba. la clave
Quedó huérfano Juan en edad en que no se
del enig-ma, cuando no los atributos de Priapo,
da. uno cuenta de tamaña desgracia; pasó por
la idea de la moral que gastaba aquella gente;
los altibajos de todos los desheredados: primero
cuanto á las paredes, las telas de araíía; amamedró-si estar á diente es fortuna-con el ir
sadas con polvo, y la nube rebullente de mosy venir llevando recados y trayendo chismes;
cas, eran suficientes indicios para suponer la
más tarde. cuando tuvo fuerzas y pericia para.
clase de colmena en que se guarecían tales biello, ocurrió al duro remo y al fardo pesado, se
chos.
revolvió con esa turbamulta de los muelles, teLo único blanco, que contrastaba irresistimeraria, procaz .Y picotera, impregnada de sablemente con las blusas ahumadas y las boinas
litre y transcendente á brea; después, de tanmugrientas, era la ropa que usaba el patrón,
teo en tanteo y de frasco en frasco, vino el
patán metido en carnes y engordado por la a vaprosperar soñado con la adquisición de nna. lanricia, que es el pasto que nutre á estos bececha pescadora: ese fué el norte de su fortuna.
rros de oro en mostradores y trastiendas; resulpara concluir en fuente de su desgracia.
taba el tal mostrenco mancha. lechosa que se
No había en el litoral de los muelles-y cuenufanaba en retlejar un espejo, colgado allí para
ta que menudeaban embarcaciones-lancha
retratar-verdaderos carbones de Goya-en su
luna color de pizarra, por lo empafiada y opaca.,
los contornos betunosos de los marchantes.
No he de decir que la muestra que se extendía sobre la puerta de entrada también tenía
color bla.nco, porque el pío lector, con saber el
nombre del establecimiento conoce ya. que el
ejemplar columbino que le da título es blanco
de toda blancura, desde el excelso Paracleto,
adorno de retablos y cátedras sagradas, hasta
las alegorias pornográficas que representan a.l
hijo de Venus en prostíbulos y esquelas de enamorados.
En aquel conjunto de boinas encasqueta-das
al desgaire sobre el entrecejo, de gorras ladeadas fanfarrona.mente hacia la oreja y de cachuchas echadas perezosamente a.l cogote, siempre se distinguió la. figura huraña., esquiva, taciturna de un viejo nunca acompafiado de nadie como para afirmar que el mundo y los mortales no tenían para él ningún atractivo ni lazo alguno que le sujetara con pa.rentescos y
amistades·\ eso si, encppt:r:aba en la caneca de
~inebra, a alcance constante de su mano, el
unico confidente en los aislamientos prolongados y en los mutismos contumaces de aquel extraño persona.je.
No babia en él nada que no fuera propio de
un marino: los ojos, escondidos entre un pelambre de cejas canas, miraban fijos y tozudos con
la pupila acostumbrada. á dilatarse ante la extensión inconmensurable del océano; encima de
la pátina; que babia deja.do como sello indeleble
de un largo cautiverio el aire salitroso del mar,
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más ligera ni ~ás intrépida; ninguna como ella
para eso _de evitar escollos, escapar peligros y
sortear riesgos; con viento fresco era una saeta.·
con mar picada un pájaro acuático que mojab~
sus alas en las salpicaduras inmaculadas de las
rebotantes olas; blanca de casco, fuerte y panzuda de bandas, es~elta de velamen y afilada
de proa, era maravilla verla tomar rumbo con
los trapos sueltos y la escota tirante en tiempos que el alba ceñía su faja blanca y argenta.da en el brumoso horizonte; y luego, aquel
vo!ver con la abundante pesca y la codicia
abierta.
. Juan no era egoísta ¡qué había. de serlo! al
igual de todos los seres expansivos que se forjan solos en la amplitud de una libertad selvática. necesitaba compartir la que se Je figuraba-puras imaginaciones-felicidad eterna; pero no con otro compinche de faenas de los muchos q~e le compraban a.mistad con una copa
y un cigarro, y le pagaban con envidias y reconcomios, sino con una mujer-al fin humano-que prometía á sus anhelos delicias sin
tregua y dulzuras sin bastfo.
No fué cosa de mucho buscar en aquel Ulises
á la Penélope apetecida: hallóla en muchacha
sana, fresca y honesta entre mil que le habían
ofrecido dichas sin cuento y felicidades sin
mesura, y sólo le trajeron celos tormentosos y
esquiveces amatorias.
El tugurio obscuro y solitario tornóse en el
más encantado edén que haya sollado ningún
iluso: el aseo mujeril y la coquetería femenina
trasmutaron las cosas con viso tal de pulcritud, que daba alegria ver la vivienda; en el ojo
de patio, unas matas se esforzaban en dar flores galanas y echar retoños frescos contra. la
ardentía del sol: en la cocina, la comida estaba
pronta y sazonada; en la alcoba, el lecho llmpio y blando, y la ropa blanca y olorosa; para
las fatigas de las peligrosas jornadas, había el
saludable reposo y el ocio honesto; y para los
retornos, tan esperados como temibles, unos
brazos lagoteros que abrazaban con efusión
.r unos labios carnosos que besaban con cariño.
La felicidad salía muy grande para que fuera duradera
Por el mucho repetir los dingolondangos ruidosos y el más ofrecer prodigalidades para al
punto cumplirlas, bien pronto la Penélope dejó
de deshacer de noche lo que de día tejía.; vinieron el lujo y la molicie á. enfermará aquel espíritu antes candoroso; perifollos y afeit,es, pomadas y aderezos, baños prolongados y aliños
minuciosos dieron al traste con la sencillez y
honestidad de la. muchacha; ventaneaba á mafia.na y tarde· y en saliendo á. la calle á pindonguear, tras ella se iban el floreo callejero y las
miradas codiciosas, tan del gusto de las mujeres casquivanas; olla á lilas blancas en vez de
hederá cebollas: Maritornes se convertía por
arte de barbiloque en la princesa :llicomicona:
un encantamiento de que es fama sólo hubiera podido conjurarlo el valeroso caballero de
los Leones. .....
•
De todas estas diabluras resultó que Juan
hedía á tabaco y apestaba á aguardiente por
todos los poros para el esquilimoso olfato de la
encumbrada Jacinta, tan de lleno metida en
esencias que inebrian y en pomadas que encalabrinan ...... ¡Allá. ella!

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Al cabo de tres años de este trastrueque maléfico. sucedió lo que las circunstancias vinieron elaborando en un proceso de psicologia casera: el desdén pecaminoso de Jacinta y los celos Irascibles de Juan; el altercado violento y
la amena.za horrorizante.
No hubo protestas ni demandas; citaciones
de juzgado ni careos de testigos; pesquisas de
policfa ni argucias de leguleyos; el adulterio
siguió sus pasos contados, y al fiu 1 y para remate vino la fuga por oferta y el aeseugaño por
ultraje; la pareja se fué lejos; Juan dejóla ir
con viento fresco contra de lo que se esperaba.
de sus celos reiterados y de sus amenazas horripilantes; acaso habíase curado de un amor
funesto, dome!'iando los ímpetus generosos de
un alma grande, ó perdonaba á la perjura á
cambio de un olvido absoluto, capaz por si solo
de borrar en un periquete lo que se arraigaba
allá dentro con salvajes contumacias.
Con todo y este propósito firme, fueron los
primeros dfas de la fuga una. prueba amarga
para el carácter indomable del botero; supon fa
-y no era aventurad&lt;rque todos leían de corrida en su abatida frente el sello afrentoso de
la ignominia; la vecindad del tugurio daba
rienda suelta á las murmuraciones y deslizaba
una que otra chanzoneta que sacaba de quicio
y hería á Juan con un pinchazo de hierro candente. El zapatero socarrón, á r,oma y daca con
el martillo tenaz y la húmeda suel¡i, cantaba,
para las perspicacias escolimosas del pescador,
más de su derecho aquel sonsonete zandunguerv de:
'·Yo soy el jardinero
Que vengo á regar las flores,
¡Que vivan los amores
Del negro guarachero!. ... "
Y para más apretar la inalicia de Juan, también el loro, el parlero y mimado loro d~ la y~ci na cotorrera, unía.se á la befa de los mqu1h11os malévolos cuando repetía hasta ensordecer
el atiplado diálogo de sosa canturria:
-Lorito, ¿eres casado?
-Jurijajay ¡qué regalo!
- ¿Y tu mujer es hermosa.'?
~orno una rosa.
Yo la visto, la calzo
Y otro perro borracho la goza ..

;--~--- ~ -.-=-.;:
.-::::::- ~-

favorito donde, lejos de los vi:ijes peligrosos}'
de las jornadas productivas, se endureció aquel
corazón de cera, en el cual se dibujaba, á despecho de todo heroísmo, la imagen de la ingrata con la precisión y firmeza que en sus nervudos brazos azuleaban los tatuajes.

***

Jacinta rodó desde la marmórea escalinata
que himeneo ornó de flores hasta el lodazal del
arroyo, amasado y alimentado por el vicio.
En el fondo llamativo de un periódico local,
con gruesos caracteres, se daba cuenta. del asesinato de una mujer.
Los lectores de diario pasaron indiferentes
la vista por la narración del suceso: pero Juan,
al leerlo, sintió a.fluir la sangre á la cabeza, al
propio tiempo que el corazón le daba un vuelco: aquellas líneas, desaliñadas pero precisas,
traían, descarnado, sin retóricas ni metáforas,
el final de la historia de sus desdichados amores: el galán que huye hastiado de la hembra,
y la hembra. que se prostituye por las contrariedades del sino, ó por las leyes de la. herencia; la borrachera de orgía. y el homicidio por
epílogo.
Alejó la vista de aquel cuarlro. que en las letras apiñadas de molde se desenvolvía. como
la cinta movible de un cinematógrafo: aspiró
con avidez un torrente de humo para. luego
arrojarlo impetuoso por las hoscas fosas nasales; bebió de un trago la copa de ginebra; dió
un manaza sobre la mesa que rt&gt;tembló del golpe; púsose en pié, con escáudaJo de la. parro-

..... . .... ........... ···········

¡ Para España, para España y

110

para Portugal!

Aquellas paredes que cercaban la accesoria
en que Juan vivía semejaban muros de cárcel,
y el lecho criminal era cepo en que se retorclan refrenados deseos, ni satisfechos ni colmados; incentivo para su pena y ludibrio para
su honra; para remedio de desazones dejó
la vecindad husmeador11, y hazafiera, y fuése
á barrio opuesto, no abandonándose á la
desesperación sin tasa y á las lágrimas sin
medida.; la copa le ofreció en sus heces un lenitivo pasajero y humillante; el tabaco le trajo
en sus volutas intangibles tre?ua¡a.ra sus pesares y el café de "La Paloma.' fu el albergue

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quia que jamás había visto tan altivo al tagarote de hombre, y salió á los trompicones por
la pequeña puerta, mezquina para deJar el paso sin agacharse al corpulento marinero ....
Anduvo á la ventura un buen trecho hasta
dar con la playa por el rumbo del sur: á tiem·
po que llegaba. caía la tarde; la resaca descorria muellemente su oleaje risueño dejando
al raso la arena brillante y reblandecida, donde
se había resuelto en efervescencias el impulso
rftmicode las olas; las aves marinas, en giros
dilatados, se zambullfan en las aguas para irse
seguidamente en busca de sus escondrijos ocultos en los islotes sombrlos y en las desiertas
riberas;y allá, entre las piedras verdinas, amontonadas como inútil defensa contra las impetuosidades de la marejada, tendida rle una ban·
da. y agujereada. del maderamen por la carcoma y la. intt&gt;mperie, cou las miserables costillas
al desnudo, yacía la lancha de ula1,co casco y
de andar ligtlro, &lt;La Gaviota&gt; de Juan, cansada.
de los viajes y abandonada. de su amo, quien,
de espaldas á la ciudad, hundía sus ojos Pn el
extenso l1orizonte parn apartar la vista del
mundanal ruido.,. a.hogar los zollipos contenidos en los formidables retumhos del Golfo, el
cual parecía gritarle al oído para proclamar las
flaquezas humanas:
Así las cosas de este mundo: nacen ofreciendo una dicha. duradera. y acaban como &lt;La Gaviota,&gt; siendo nido de miserias y signo de podredumbres!
CAYETANO RODRÍGUEZ BKLTRAX.

Tlacotalpan, (Yer.)

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MuNbo

ILUSTRAb6
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FIGURINES DEL DIA

MuND.Q. 1LuaTÍIA06

FIGURINES DEL- DIA

Traje de baile en tul bordado. Falda amplia _con aplicaciones de
valenciemm y borde de volantes de tul negro; corpiño con escote redonFalda de tul bord9,do.
Falda guarnecida de volantes plegados; bolero largo, abierto so-

bre el fondo de raso; manga semilarga con pequeñas gasas de listón en
el puño.

Fot. "Félix," de París, para "El Mundo Ilustrado." - Modas Bechoff David.

do, bordeado de rosas miniatura, gran bertha de blonda; manga cortada con adorno análogo al de la falda; cinturón de satín color de rosa.

Fot. "Félix," de París, para "El Mundo llustrado."- Modas Bechoff David.

�Ei. MUNDO ILUSTRADO

LOS RESTOS DE LOS DEROES

.DE LA INDEPENDENCIA
Después de la muerte de los primeros caudillos de nuestra Independencia, los mexicanos
consagraron á su memoria una profunda veneración y se ocuparon, tan pronto como las circunstancias lo permitieron en reunir sus restos
para tributarles el debido homenaje.
Aquellos hombres il'lStres hablan sido sacrificados y sepultados en lugares muy diferentes
de la República, y cumpliéndose, únicamente
en parte, el decreto de 19 de julio de 1823, que
dispuso que sus restos fueran traidos á la capital1 sólo pudieron reunirse los despojos mortales de D. Miguel llidalgo y Costilla, D. .Juan
Aldama, D. Ignacio Allende, D. José María
Morelos, D. Mariano Matamoros, D. Francisco
Javier Mina y D. Pedro Moreno; habiendo sido
imposible por entonces recoger los restos de
los Bravo, de los Galea.na, de Aba.solo y de Jiménez.
El lugar designado para depositar provisionalmente los restos de los héroes fué la Colegiata de Guadalupe donde se guardaron conforme fueron llegando, hasta el 17 de Septiembre del mismo año, que fué el d(a designado
para transladarlos, primero á la iglesia de Santo Domingo y después á la Catedral.
Se organizó al efecto un solemne ceremonial,
una gran procesión en la que figuraron los diversos cuerpos de tropa de la guarnición, la oficialidad y las distintas corporaciones civiles y
eclesiásticas.
Las urnas que contenian las cenizas de los
héroes fueron llevadas por el Jefe PoHtico, el
Jefe del Estado Mayor y los principales oficiales. Los destacamentos de caballeria que marchab¡i.n al frente iban lujosamente ataviados y
escoltaban la procesión dos largas filas de coches.
La procesión llegó á la iglesia de Santo Domingo; allí fueron depositadas las urnas, y por
la noche el Jefe Politico se encargó de separar
los restos para ser conducidos al dia siguiente
á la catedral, pues hay que advertir que en cada urna se encontraban despojos de dos ó tres
de los héroes.

A

La mafia.na del 18, después de una misa solemne cantada en la iglesia de Santo Domingo,
se organizó la comitiva, presidida por el General D. Vicente Guerrero, Presidente de la República, y el padre prov-incial F..J.·a-y-:I,uis Carrasco, de capa pluvial.
El desfile fué grandioso é imponente; después
de la caballería y los callones de batalla que rodaban con gran estrépito, seguían las comunidades religiosas, las cofradías y archicofradías,
las diversas hermandades y el clero, todos con
velas encendidas.
A continuación, marchaban los cuerpos militares rodeando el majestuoso carro que conducía los restos gloriosos, y al frente del cual
poclia leerse esta 1nscripción:
La marcita de muerte para ser inmolados por lapat,il, en el cadalso, es la marcita del héroe que camina al

templo de la inmortalidad.

En el centro del carro se levantaba un gran
catafalco que contenía las sagradas cenizas.
Escoltaban el carro los miembros del Poder
Ejecutivo, el F.stado Mayor y la Audiencia.
El aspecto de la ciudad era imponente, todas
las casas de comercio permanecieron cerradas
y las puertas y balcones se adornaron con cor•
tinajes blancos y lazos negros; la multitud que
llenaba las calles guardaba respetuoso silencio
y al paso del carro todo el mundo se descubria.
.A las doce del día llegó á la catedral la comitiva y se escuchó una salva de artillería.
Sobre una pira de terciopelo negro, adornada
con galones de plata, se colocó la urna. de cristal que guardaban los huesos, y el lugar donde
se levantó la pira lucía elegantes colgaduras
de terciopelo negro. En los cuatro ángulos de
la pira se veían candilejas de luz verde y pebeteros con perfumes. Abajo se encontraban dos
grandes lápidas de mármol con inscripciones.

***
La función religiosa revistió gran solemnidad, se cantó por primera vez en México la célebre misa de Ilossini y á la hora de la elevación de la hostia la artillería. hizo una descarga.
El sermón duró una hora y fué elocuentlsimo.
Al terminar la ceremonia. tomó la palabra el
General D. Vicente Guerrero, pronunciando

una. conmovedora alocución, visiblemente emocionado, con los ojos llenos de lágrimas.
Los restos de los héroes de la Independencia.
quedaron depositados bajo el altar de los Santos Reyes, hasta hace algunos afias que se co.
loca.ron con toda. pompa en otra capilla de la
Catedral, la llamada de Seffor San José.

***

La capilla de los Santos Reyes, aunque estuvo consagrada á una advocación de la Virgen
se le llamó a.si porque se construyó á semejan~
za de uua capilla de la catedral de Sevilla
destinada á ofrecer sepultura á los reyes.
'
La capilla de México es de madera tallada y
dorada y empezó á levantarseen elaffo de 1718
terminándose hasta 1737. Su retablo es de ma:
dera, de forma antigua; en el centro se ve un
lienzo que representa la adoraeión de los Reyes
Magos y las demás pinturas esparcidas en el
retablo representan diversos pasajes de la vida
de la Virgen. En el centro, y abajo del lienzo
de los Reyes Magos, hay una imagen de la Vir•
gen de la Espectación, obsequiada por una dama que fué muy conocida y apreciada por sus
virtudes: la Src1.. Marquesa de Casta.ffiza, quien
legó una renta. considerable para sostener el
culto de dicha imagen, que poseía un gran capital en alhajas. Poco á poco fué disminuyendo el esplendor de las fiestas religiosas celebradas en honor de dicha imagen y la riqueza de
ésta, hasta que todo terminó con la nacionalización de bienes eclesiásticos.
En los costados de la capilla, se levantaron
altares á San Luis Rey de :Francia, San Luis
Gonzaga, Santa Rosalia y Santa Rosa de Lima,
y se guardan allí reliquias de estos santos. Las
imágenes eran estatuas de plata quintada. que
en la actualidad ya no existen, habiéndose cerrado los nichos que las guardaban con unas
puertas dora&lt;:las.
Por último, se encontraba en esta capilla un
santo Cristo riquísimo¡ era de fino marfil, la
cruz tenía cantoneras ae plata y del mismo
metal eran las letras,clavos, corona y una gran
lámpara que se conservaba siempre encendida.
Tal es la capilla que guardó primero en México y durante mucho tiempo los restos de los
héroes de nuestra Independencia..

***

En el aiío de 18!J5, la Corporación llamada.

......
... i

eg;-f/11'..-Cxo//,

}l,;:re que

L/1 n'.a~o hl,rhara. !~ mano de iniquidad y de
n~s dommara por tres s,r;los, recompensa el ¡,ntriulisnw y las
,,,rtudes de los primeros hrroes de mu•slro liht'rtrul, huriérulolos e~pirar en 1111 rada/so, y prodi¡:wulu la exPrraCÍ&lt;Jn J" /a in/anua sobre sus restos y Sil nombre respetables. Empero lwy
que la patria es libre. '1&lt;J_r que l1e111os jurado morir primero
r¡ue i·ofrrr al 1,111inoso yu:;o. lwnrarlos es mus/ro primer
rll'ht•r y rl'pnmr 1•n lo ¡H,sible tanto n;,rario. Dm este objeto
seri'm crmdurit!os el 1¡ d,•/ l'Orriente rt esta Sa11la fgle~ia (,'a.• t~rlral ron todu el apara/u fiinehre que prerieue el soberauo
derr&lt;'IQ di· la malt'ria.
Com¡)ll/ri,1tas: ni el Gife po/,tirQ superior ni el ✓Jyur,­
imnimlo co11stit11cit,nal. enrar;;adus de dar el nur,Qr /uslrl'
posible ti un acfo lfw .~,,/;,_nu,,·, m:ce~tlu11 de escilar ti e~le ¡;,,
;·,us/n, ¡u1lri,;fit1111, y i·ue:;trr., re/o. Ellos est,.u, p,rsuat/i·!r,s de
•¡ue la ¡;ratu 11u•m1Jrl11 de ta11 ilurtre:; •·ktima;; ·¡,,,,.,,.murr ,. s,·
.:c/laru :;frtup!Y ;:ral,adu r11 el c..ru;:,,.,11 de l&lt;Js mu,riu.u,,,;.
l.'irico 1 ¡ t/¡- s,fl,..,,,hre de t~':!..3.

Un documento curioso relativo é la traslación é la capital, de los
restos de los héroes de la Independencia.

Sus productos han obtenido en las Exposiciones del Mundo

~L lJNIGO GRAN PR~MIO.

I6rrn ~&lt;IDmIDITD~Ü~ITll~Iléól

~&lt;IDITll tl@cdléól§ Iléól§ ~~IrV~LZ~§ cdl~Il (Ci Il@Iw@o

Carta Blanca, Bohemia, Salvator, Monterrey, Cuauhtemoc y Estrella,
SON LAS MEJORES DE AMERICA.
Altar de loa Reyea, en Catedral, en cuya cripta estuvieron depoaltadca
los restos de loa héroes de la Independencia,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Altar de 101 B•ye■ en Catedral.

"Gran Familia Modelo" tomó la. inicia.ti va para que se transladaran los restos de los héroes
á otro lugar más digno que el que ocupaban.
Las agrupaciones mutualistas a.cogieron esta.
idea con gran entusiasmo y en poco tiempo se
colectaron cantidades que superaron á la que
se necesitaba para comprar una bella urna.
:&amp;ta se eligió de forma. esxagonal, estilo Renacimiento, hecha en plata alemana y metal
dorado, con medias cañas de plata y canelones
de oro; en la tapa tiene dos mascarones y so-

bre la urna, el águila nacio::ial en metal dorado.
Una caja de madera de caoba, colocada den•
tro de la urna forma el depósito de los huesos.
El mausoleo destinado á contener la urna
fué obsequiado por el Ministerio de Gobernación y erigido en la Catedral de México, en la
capilla. de Selior San José.
El monumento está hecho en mármol gris
obscuro; la estatua que se encuentra de pie
rematando en la. parte superior, es de mármol

blanco de Garrara y representa á la Patria; los
peheteros son de mármol negro.
Al exhumarse los restos de la capilla de los
Reyes, se encont raron muy deteriorados á ca.usa de la humedad del Jugar, y se tuvieron que
lavar cuidadosamente y exponer al sol durante
varios dlas.
En el salón de Cabildos se organizó una. capilla ardiente para honrar á los héro~ durante
la noche que permanecieron allí depositados
y al dia siguiente se llevaron, escoltándolos
una gran comitiva al Jugar designado.
Los restos se transportaron en una elegante
plataforma. forrada de terciopelo negro v adornada con guías de rosas; detrás de ella caminaban las bandas militares ejecutando el Himno
Nacional.
En el patio de la ex-Aduana se celebró una
ceremonia en la.cual se pronunciaron discursos
y poesías ante la. urna. colocada en el centro del
patio, sobre un altar adornado con pabellones
tricolores.
El acto revistió gran solemnidad y fué presidido por el Sr. Gral. D. Porfirio Dlaz, Presidente de la República.
Después se organizó el desfile hacia Catedral,
y en la capilla de Sefior San José se colocó la
urna dentro del mausoleo, con toda pompa..
El Primer Magistrado de la Nación y todas
las personas presentes depositaron grandes co•
ronas de flores, como un homenaje á la memoria de los ilustres caudillosde nuestra libertad.
Desde entonces se conservan alli, acompafiados sin ces1tr por el carilio y veneración de los
mexicanos. no faltando jamás ante el monumento, coronas que envían diariamente las sociedades científicas, las literarias y las mutua.listas, y todas las agrupaciones importantes
del país, mezcladas con los sencillos ramilletes
que los nil:ios de las escuelas depositan con carilioso fervor.
Los restos de los héroes sacrificados por nuestra libertad reposan en un elegante sarcófago,
en el majestuoso silencio de la Catedral, y l;i.
memoria de aquellos hombres que nos dieron
Patria, rodeada de bendiciones, se conservará
eternamente en un altar mucho más hermoso,
más rico y más sagrado: ¡el corazón de los mexicanos!

.

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"Cv~C.:i.:1-~ ~ ~

-~·j i ~ =

\

Altar de la capilla de San Joeé, donde ae encuentran 101 reato•
de 101 héroe■ de la Independencia.

Bldala:o ante de la Hl1torla (De un antla:no cuadro al 6leo,
propiedad del Ir, Don Jaoobo M, S, Barquera,)

EL BALNEARIO DEL RIEGO
Conocidas en toda la. República son la.s aguas
del Riego por los saludables efectos que producen, remediando muchas enfermedades del
estómago y de los intestinos, y que estín reputadas hasta hoy como infalibles paralospadecimientos del hígado, vejiga y riñones. :&amp;ta razón
nos hace ocuparnos, en este número, del establecimiento con cuyo nombre encabezamos estas
líneas, y que puede considerarse, sin disputa, como uno de los mejores, si no el mejor, de todos
los de su clase que existen en la República.
El Riego se encuentra situado en medio de
varias haciendas y pequeños pueblos que adornan el establecimiento dándole preciosos panoramas. Los caminos planos presentan puntos
muy amenos donde, al pie de hermosos ahuehuetes, brota abundante y cristalina agua de
rico sabor, y hasta el que tenga afición á la caza la encontrará en los alrededores, donde abundan conejos, liebres y perdices.
Dentro del establecimiento, el "confort"
más completo satisface todas las exigencias. El
comedor, elegante y amplio,está servido con el
más exquisito refinamiento: hay magníficos bi•
llares y boliches para recreo: amenos corredores y jardines rodean el edilicio; salón para descanso, que ostenta muebles del mejor gusto;
Courts de Lawn Tennis; baüos rusos, de regadera, a.gua. tibia: los tanques de bafio siempre están cambiándose de agua, y los hay cubiertos y hasta en algunos puede ejercitarse la natación; en fin, desde la Alame1a, llena de frondosos árboles frutales, se contempla una vista.
exuberante de vegetación, que seduce y embelesa el ánimo.
Todos estos atractivos son elogiados por las
personas que han estado alli á medicinarse, y
al mismo tiempo ha.y la ventaja que el viaje se
hace con bastante comodidad, bien se salga por
el Ferrocarril Mexicano, ó por el Interoceánico, ó bien se prefiera dormir en Puebla, ó continuar el viaje directamente á Tehuacán, en
cuyo punto está el tranvía que conduce á la
gente al mismo establecimiento.

Bailoe,

Las revistas médicas más acreditadas han
hecho grandes alabanzas de las aguas de "Riego" siendo analizadas por las eminencias facultatl vas que las han comparado con las célebres
de Carslbad: y de esta opinión era el difunto
General Villa.da, que visitó aquel establecimiento, y decía ser superiores á aquéllas las de
Tehuacán. Con este motivo se mandó á Yiena
al Ministro de México en aquella capital, una
"sal residuo'' de las aguas del Riego, para que
la examinaran los técnicos y últimamente el
célebre Dr. Tresenius, de Berlín, analizó en su
laboratorio un garrafón de agua natural que
hizo el viaje de seis meses, sin sufrir descom-

sis el ácido bórico y los boratos, todo ello de
innegable remedio para las enfermedades antes
referidas, como igualmente una buena cantidad de cloruro de sodio y de bicarbonato de sosa. Además, aliadia el certificado del examen
que se podría usar como agua de mesa muy
conveniente al estilo de las de Vil bel, Zollhaus,
Tiinach y otras similares.
Esta prueba de la bondad de las aguas ha
motivado su uso ya general en todas partes de
)léxico, en las casas, en los hoteles, en las cantinas, para lo que diariamente se despachan en
el establecimiento una gran cantidad de garrafones á distintos lugares de la República..
.Esta agua se embotella en el mismo manantial
y de manera que no le dé ni el aire, por Jo cua.J
puede tomarse con la seguridad de que se obtiene ese líquido tan puro como si lo tomaran
en el lugar de su nacimiento.
Xo permite el espacio el consignar una relación detallada de las personas que han encontrado alivio y curación con estas aguas, en el
establecimiento de Riego. )las no hemos de
ocultar que enfermos de todas las clases sociales se muestran agradecidos á sus beneficios.
Entre ellos sólo mencionaremos á los Sres. Lic.
Gumersindo Enríquez, Blum. Gerardo Lascuráin, Luis Lavie, Vicente Pliego, Hilario Elguero, Rafael Bernal, Remigio Noriega, General R. Cuéllar, Presbítero Jerónimo Dfaz, y
otros muchos, pues el establecimiento posee
larga lista de personas que hoy se encuentran
bien mediante el viaje á El Riego. Esto prueba.
que México, á las muchas riquezas de su suelo
une el tesoro inapreciable de contar con aguas
minerales que son de gran utilidad y merecen
que de ellas se haga mención, por ser beneficios
inapreciables de la. naturaleza, que hombres
emprendedores é Inteligentes, como el propietario de dichos manantiales, W. Mont, procuran poner al alcance de todos para remedio de

Be1taurant del Bl~a:o.

posición ninguna. La co11testación no se hizo esperar, y fué satisfactoria en grado sumo, reconociéndose los saludables componentes
que tenía, y en los cuales entran en graneles do-

las enfermedades, sin que haya necesidad de
acudir lejos y en viajes costosos en busca de la
salud.

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ELMUNDO ILUSTRADO

La Compañía Mexicana de Vehículos
BLCGTRIC08

Almacenes de la compaf'Ha Mexicana de Vehículos Eléctricos.

Automóvil para el servicio postal,

Si el siglo XIX se llamó el "siglo de las luces," el XX se deberla llamar el siglo de la velocidad; tales son el deseo, el ansia, el furor de
aprovechar el tiempo, de correr y correr, devorando kilómetros y distancias.
Por eso el automóvil encarna perfectamente
en el pensamiento de los modernos días. Y México, que sigue el desarrollo y el progreso en
todas sus manifestaciodes, posee cada vez más
número de esos vehículcs y siente ya la fiebre
del automovilismo como las primeras capitales
del mundo.
Desde el más sencillo autómovil hasta el ''National" de seis cilindros y de fuerza de 50 á 60
caballos, todos los modelos más conocidos vemos por nuestras calles y calzadas. Las familias
más aristocráticas consideran como sefial de
buen tono el pasearse en sus magníficos automóviles, y el hombre de negocios, y el &lt;Sportman,&gt; todos con uno ú otro objeto, el caso es
que no abandonan la máquina, movida por gasolina ó por electricidad.
Entre las casas que con el nombre de "Garage" se dedican al negocio de los automóviles,
está en primera fila la "La Compañia Mexicana de Vehiculos Eléctricos," establecida en la
primera calle de Humboldt, y que se fundó en
el afio de 1900, bajo la dirección del Sr. Charles
L. Seeger, dedicándose en los primeros tiempos á importar automóviles eléctricos, fabricados por la "Electric Vehicle Co.," laCompafiia más importante en su género que existe
en los F..stados Unidos, y que después emprendió
la fabricación de automóviles de gasolina, bajo
patentes originales y propiedad de dicha casa.
Los primeros "Columbia" de 24 caballos que
aquí vimos los trajo este ''garage." Después,
cuando el automovilismo progresó con otras
marcas, importó los "Cadillac," de 8 á 10 caballos, los cuales por el poco precio y lo prácticos
que son, tienen gran aceptación, habiendo vendido hasta la fecha unos 150, número que prueba el crédito de la casa.
Mas la afición iba creciendo; las grandes excursiones se pusieron de moda; era preciso hacer venir máquinas de mayor velocidad, y en
1905, es decir, el afio pasado, trajo esta casa las
afamadas marcas ''Pope Toledo," de 30 caballos, y los "Columbia," de 40; más adelante los
de la primera marca, pero de 35 y 40 caballos, de
los cuales importó 14; los '·Pope Hartford," los
"Rambler," y por fin, los "National" de 50 á60
caballos, que han llamado verdaderamente la
atención.
Al mismo tiempo, comprendiendo que mucha gente prefiere la finura á la velocidad, la
Compañía trajo de Europa los "Mercedes" y
"Panhard,', que son lasdosmejores marcas del
mundo.
Pocos "garages" como el de que nos ocupamos pueden presentar la colección de máquinas que éste presenta. En cuanto sale una nueva de los grandes talleres americanos ó europeos, ya la tenemos en México, merced á la hábil dirección de la casa de que hacemos mención, pues sigue paso á paso todos los inventos,
no sólo en lo que toca á la perfección de las
máquinas, á su velocidad, á su consistencia,
sino también en lo que se refiere á los diferentes detalles, á los más pequefios pormenores, á
lo que parece insignificante, y que, sin embargo, depende á veces de eso la garantía del automóvil.
Visitad los talleres de este "garage" y veréis
qué profusión de útiles y accesorios se tienen
ali[. Las composturas se hacen por ese motivo
con una celeridad sin ejemplo en parte alguna,
pues poseyendo múltiples elementos, dicho se
está que nada falta para que el menor desperfecto sea en seguida remediado.
Por todo lo dicho, no es de extrañar que la
Compañía haya vendido desde que se fundó
cerca de medio millón de pesos, y conociendo
el mismo Gobierno la importancia de esta casa, la ha preferido para pedir, por su conducto,
un carro automóvil de tres toneladas de peso
para el Servicio Postal.
Con gusto consignamos todos estos datos, que
prueban la importancia que en México tiene
ya el automovilismo.

"U

KOHINOOR"

Una casa floreciente
Al fundarse hace tres afios en México la Joyería y Relojería "El Kohinoor," de los señores
Motz y Cia., hubo ocasión de observar que este establecimiento significaba un gran progreso en los ramos que abarcaba, á pesar de
que teníamos ya muy buenas joyerías en la
metrópoli.
Bien pronto las personas de gusto y que saben lo que es el usar joyas, es decir, que no deben ostentarse si no están montadas con arte
exquisiw, y si no son de suprema calidad, empezaron á distinguirá ''ElKohinoor,"acudiendo allí á proveerse de todo lo que necesitaban
para regalos de boda, para adornos que lucir
en las grandes recepciones, para. finas piedras
preciosas que ostentar, en suma, en los banquetes, bailes y demás fiestas de la más refinada elegancia.
Los aparadores de esta Joyería tienen siempre las primeras novedades de Europa y de los
Estados Unidos; en ellos se exhiben brillantes
y piedras preciosas, no sólo de valor cuantioso,
sino también montadas con todo el lujo y perfección de la orfebrería moderna.
Aparte de todo esto, y de tener una colección tan grande de joyas, que no hay casa que
la aventaje, "El Kohinoor" ha sido la casa primera que ha introducido en México el célebre
cristal cortado para jarras, vasos, floreros, centros de mesa que constituye la última palabra de la moda en este
ramo, y aunque luego
muchos establecimientos análogos lo han traído también, cábele la
honra á éste de ser el
primero que nos hizo
ver esa maravila, que
asemeja cascadas de vidrio, que por arte má•
gico se petrifican, conservando la brillantez
de sus cristales y la pureza de sus prismas.
''El Kohinoor" es el
único agente de la renombrada marca de ese
cristal que se titula
"Hawkes Cot Class , "
de cuyos artículos publicamos un gr aba do.
Igualmente la joyería
de que nos venimos
ocupa.ndo, vende los fa.
mosos relojes de bolsillo "Kohinoor," que son de origen suizo, y, por
tanto, tienen las magnificas condiciones de todos los que se hacen en aquellas renombradas
fábricas, que no los expenden sino cuando están seguras de su buena marcha y de su completa exactitud. Dicho reloj no tiene más que
una clase de máquina para caja de níquel, plata
ú oro, la cual es a.ntimagnética y de 15 rubíes;
su forma es plana, y tanto por esto como por
la perfección de su funcionamiento, son muy
apreciados entre las personas que gustan de
llevar siempre la hora exacta.
Todos estos productos han dado á "El Kohinoor" la celebridad de que ya justamente disfruta. Las colonias extranjeras se proveen, casi todas, en la joyería á que nos referimos, pues,
además de los artículos de que hemos hecho
mención, se venden alli carteras finísimas y de
última moda~ preciosos bastones, útiles de escritorio, de p1ata y oro, y esos portam.on~das
de última novedad, para guardar los 'hidalgos" de cinco y de diez pesos, que están haciendo furor por ser la joya de moda.

***
Felicitación entusiasta merecen los señores
Motz y Cía., por su magnífico establec!miento
de joyas y relojes, tan digno de la capital mexicana, y que, como se sabe, está abierto _al
público en la esquina de la 31.\ de San Francisco y Espíritu Santo.

Aparadon1 de "El Kohtaoor,"

�AGUAS CRUZ ROJA
De Tehuacán.

El Ensueño
ORIENTdlL.
-;Allah Akbarl. .... El guiará mis pai;os y
pronto, no lo dudes, volverá á tus pies el dervich de tus sonriAAS, el alfaqui de tu voluntad . ... :-; o llore:;, nada temas. Cuando las flores languidezcan en tus cármenes, volveré, Balewa, y mi amor dulcificará la ausencia: porque
entonces .... ;oh divina hurl, te amaré más si
cabe, esperando á que el ángel Azrael conduzca nuestras almas al paraiso! ... . Estnlchame
asl entre tus brazos: ellos son mi más suntuoso
harem ........¡Adl6s, por última vez, llalewa
idolatrada! ... .
Dijo el Príncipe y partió.
La virgen africana. quedóse en la mayor tri:steza.. en el fondo del misterioso camarín, sin
que bastaran á contentarla las danzas de las

SON LAS MAS PURAS Y ALCALINAS.

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al meas, las trinos de los ruiseñores, los perfumes de los azahares, arrayanes y jazmines.
Y pasaron días, r pasaron meses, hasta que
el "almuedln" anuncM al pueblo. después del
"almagrlb," la llegada del Príncipe rodeado
con la aureola de la victoria.
A las puertas de la ciudad se agolpa. aphlada
multitud, e:;peraudo al Emir. Tan sólo un prolongado penacho de polvo Indica su caravana
inmensa, raptando lentamente por los confines
del desierto. Pero de repente se destaca un
punto que avanza rápido: ese! Príncipe. Su caballo negro de espumantes fauces, sus flotantes atavlos, le dan el aspecto de águila de potentes alas.
Un atezado etiope, el eunuco Alí, ábrese paso entre el gentio, é hincándose frente al Principe le entrega un pergamino, escrito por Ila.lewa, y que dice: "Hassan; los buenos án¡eles
te protejan y a.nadan á tu futura dicha todo lo
que yo pueda haber disfrutado. Tu Halewa ya
no existe.
En su lugar, queda en el mundo una sombra

horrible . ......¡Soy horrible! ¡:-;f, IIassan de mi
alma!. ... rna enfermedad cruel me ha transformado mi cara en mezcla Infame de negruras
y horrores, y ...... no! ... . no! . ... quiero que me
veas! .... jamás! . ... Olvida nuestros amores v
que otra. más afortuna&lt;ta huri goce de tu ternura . ... "Tla.lewa."
El Principe corre hacia el palacio, pero en
balde: no logra ver á su adorada. La llama sin
conse¡?ulr nada, y desesperado de angustia se
revuelca entre cojines de damasco y sedosas
pieles del pals del Ganges.
Por fin toma heroica resolución: su mano
crispada busca un pomo de oro y vertiendo de
él un liquido negrusco, se unta los ojos, lanzando un grito estridente de dolor ....
-;Halewa! .....;Halewa!. ;ábreme! ... .¡Mira, ya estoy cle¡¡-o! . ... ; Para mi siempre serás
hermosa! .... exclama junto á la artística puerta del camarln de la. mujer amada.
Esta abre, ve al Príncipe, se abalanza á. él y
corren á raudales las lágrimas, por aquella cara que fué de rosas y jazmines.
La. vida de aquellos amantes era tristísima.
Ella convertida en un monstruo de fealdad; él
ciego, pero viéndola en el rondo de su conzón.
.
Un dia presentóse un sabio que venia de
apartadas tierras, peregrino venerable ornado
de santas reliquias, y ofreciendo á los dos infelices unas hojas amarillas, les dijo:
- Fumad este obsequio del gran Profeta. El
ensuel'Jo más delicioso Inundará vuestra. fantasia .........Tú, Ilassan1 serás la. mujer querida
como eras antes, la. mas bella del soberbio califato; y tú, llalewa, creerás tener en tu seno
abrazado al Príncipe arrogante, de mirada ardiente y pupila luminosa.
Desde entonces el tabaco turco tiene delicias
encantadoras: aroma perfumado, y envuelto en
su blanco humo, la. mente suena y el ánimo
goza.. E.'! el tabaco de la felicidad.
Mas no todo el que se vende produce los mismos efectos; ha de ser escogido,blen elaborado
como el de cEl Butn Tono,&gt; S. A.,&gt; que cada
d_ía tiene má.'! aceptación, y la dama aristocrá.t1ca lo saborea con deleite, prefiriéndolo á todos: El tabaco de cl!;l Buen Tono,&gt; S. A. es el
que trajo aquel p, ,,,rinc ornado de santas nli'quias,
para consolar á los mfellces amantes. Para eso
se fuma., para aliviarnos de los tristes realismos de la existencia.

•

�EL. MUNDO IL.0 8TftADO

"E,L FE~ON"
LAS AGUAS MAS SALUDABLES DEL PAIS.-MAGNIFICO ESTA·
BLECIMIENTO BALNEARIO.-HOTEL CONFORTABLE

Con gusto nos ocupamos en esta ocasión del
gran hotel y establecimiento balneario conocido con el nombre que encabeza estas lineas,
así como de las magnificas aguas de mes?, que
allí se embotellan, ya que la fama que Justamente han adquirido es universalmente reconocida.
d "..,, p
Los análisis hechos de 1as aguas e .e,1 eflón" por personas tan competentes como el
Sr. Prof. D. José D. Morales, Quimlco del Consejo Superior de Salubridad de México, han
confirmado las noticias que acerca de sus maravillosas cualidades curativas se tenían desde
tiempos muy remotos, pues se ha comprobad~
que contienen, como mezcla gaseosa, áz&lt;&gt;E:, oxio-eno y ácido carbónico, y como substancrns ~jas sulfato 1 fosfato y bicarbonato de cal; bicarbonatos demagnesia.,d(: sosa, de.potasa y de
fierro: cloruro de sodio, sih&lt;?C, alumma, m~nga
neso, litina, ácido bórico, iodo y materia orgánica; componentes, todos éstos, 9ue hace!1
de las aguas mencionadas un remedio muy eticaz para la gota, el reumatismo, las en~ermeda.des del hígado, los catarros de la veJlita y
las dolencias del corazón; artritis y debilidad
de los huews y otras muchas que no enumer~mos, pero que son tan terribles como las ya dichas .
.
d
Las preciosas propiedades de las agua_s e
«El Peñón&gt; han alcanzado tanta. celebridad.
que son también preferidas,como aguas de mesa, á todas las similares que se c~mocen !)n la.
plaza. Esto ha estimulado á _la Compañia Explotadora del famoso man_ant1al para a~ender
ca.da día con mayor eficacia á las e~igenc_rns del
consumo acordando, con gran sa.t1sfacc1ón de
todos 1os' consumidores (que se cuentan por
mlllares) venderlas no sólo embotelladas, sino
también' en sifones y barrilitos de cristal, al
intimo precio de veinticinco centavos ca.da uno,
es decir más baratas que las otras que se expenden con distintas marcas, no obstante su
Insuperable calidad.

~ r?ágina~ de la NJoda4
A BRIGOS LIG EHOS.- SA LIDAS DE BA ILE y TEATRO.
El abrigo, lectora mía, es una prenda que existe
trajes esc?tados ó de canesú calado, seria de mal
siempre en el guardarropa. No importa que no haga
con encaje inglés¡ el punto de Irlanda luce mucho
tono y peligroso afrontar la intemperie sin abrigo.
frío, que, por el contrario, se sienta mucho calor, coen este caso, sobre todo si la seda del abrigo es de
Es un error, por lo tanto, creer que para los meses
mo en los días del estío; el abrigo es indispensable
un color claro, champagne, gris acero ó resedá.
de calor no hace falta el abrigo· es tan necesario copara salir del teatro, de un baile, de una casa en noEn torno del canesú se sujeta el cuerpo del abrimo en el invierno, sólo que su ~orte y la tela de que
che de rrcepción .
go, la mayor parte de las veces plisado ó con alforse hace son absolutamente diferentes en uno y otro
Claro está que seria ridículo llevar por la tarde
zas que se prolongan nada más hasta la mitad.
caso.
en tiempo de calor, un grueso ;.brigo, y áun un
Las mangas muy amplias, con puños anchos reL(?S abrigos de p~imavera y estío •on delgados;
abrigo ligero, salvo el caso de que una enfermedad
cargados de adornos y terminando en dos ó tres vose elige para confeccionarlos bien el paño suave, bien
reciente ó crónica ó accidental obligue á ello.
lantes de muselina de seda en un tono más claro
la seda.
· Pero cuando por la noche, y después de estar en
que el de la tela, bordeados de rizado de listón ó
• Se cortan mucho menos largos que los de invíerel interior de un teatro 6 salón, donde la aglomerafina puntilla de encaje que armonice con el de cano y se procura q11e sean amplios y flotantes. Trane~ú.
ción de rersonas y la gran cantidad de luces hacen
taré primero de los abrigos que se llevan para calle
la temperatura demasiado elevada, se sale al exteAlgunos de estos abrigos se abrochan disimuladaó
paseo,
cuando
después
de
un
aguacero
la
temperior con un amhiente fresco y las más veces con
mente, otros,por el contrario, lucen al frente unadoratura baja bastante.
ble hilera de botones de nácar ó de metal labrado.
Estos abrigos pueden ser esclavinas formadas de
Los abrigos para salir del teatro, de un baile 6 de
volantes defoulard plisados sobrepuestos con fondo
una velada, son muy distintos; en ellos se hace dede raso ó de tafeta: se cortan estas esclavinas como
rroche de lujo, la tela que se elige para su confección
S! fueran "collets," pero más largas que cubran la es
de color muy claro y no deben economizarse en
cmtura,y procurando que la estola que cierra el frensu
adorno enc:1jes, volantes ni gasas.
te llegue hasta la mitad de la falda, por lo menos.
Como nota de última moda, vienen los pequeños
Las esclavinas son llevadas, generalmente, por las
abrigos de cabeza, unidos á la "salida de teatro,"
s~ñoras, aunque haciéndolas un poco más cortas
formando un gracioso capuchón que flbriga mucho
sientan perfectamente en una señorita.
más que los delgados chalecillos de burato ó de gaLos sacos llamados paletós de estío pueden ser
sa que se habían llevado hasta ahora.
lisos, cortados en piezas más estrechas en la parte
Si se quiere reforzar el abrigo, se puede forrar
superí..,r y ampliando progresivamente hasta el borel capuchón Lle alguna tela y áun acoginarlo, con lo
deó también con canesú de cualquiera forma : recu:il ~e hace más útil, más elegante y más confordond(?, ovalado, en cuadro 6 en pico, generalmente
tahle.
recubierto con grueso tul trapeado, con guipure ó
,\1AR1A LUISA.
LABOR.BS M ANU A L BS

***
En cuanto á los bailos y al hotel, la estancia
en el establecimiento, ya sea por un rato. ódurante algunos días, {pues ha.y qu~ ad vertu que
multitud de personas pasan a.lit. tem~oradas
más ó menos largas, por prescripción racult~tiva) se hace agradable en grado sumo: el edificio ~ bello y confortable: la cantina y el restaurant están perfectamente atendidos): montados á la altura de los primeros de la ~mdad:
los baños ofrecen toda clase de comodidades,
estando al alcance de todas las fortunas, Y en
los alrededores existen sitios amenfsimos, ~ )os
cuales van continuamente numerosas familias
que organizan días de campo para gozar de los
hermosos panoramas que se extienden ante su
vista.
ó
Todas estas razones hacen que cEl Peí! n,&gt;
como antes decíamos, goce de fama muy merecida en toda la República. Y no puede ser ~e
otra manera, puesto que verdaderas notabilidades médicas como el Sr. Dr. D. Eduardo Licéa a Presidente del Consejo Superior de Salubfú°iad de México, ha recomendado el ~so de
las aguas que a.llf nacen para la curación de
determinadas enfermedades.
A mayor abundamiento, y tratán_dose de las
aguas de mesa.1 diremos que obtuvieron en la
última Exposición de San Luis Misso1;1ri el
Oran Premio, en competencia ron las mas re:
nombradas del mundo. El local donde se ei:n
botella.o estas aguas está situado á corta. distancia de los ba.ilos, hacia el norte, y consta de
un gran salón de bello estilo arquit(&gt;ctónil'o,
de una pieza donde está instalado el labo ra~&lt;?rio de Qufmíca y de otros cuartos que se utilizan para el lavado de las botE:11~ y el almac~naje de los productos de la fa.bnca. La do~ación de aparatos y útiles para el laboratorio,
etc., etc., es completa y está montada. á todo
costo.

mmt. JI. caragt sucra.

• modas, • • Donas, • • Sombrtros, • • eorstts. •
lO. AVENIDA JUAREZ, JO.
APARTADO CORREO

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Aquellos de nuestros lectores que no han , ¡.
sitado «El Peñón&gt; deben hacerlo, con la seguridad de encontrar allí, si están enfer_mos,
salud 6 muchos y muy variados motivos e
entretenimiento, si só_lo acuden á tan pintores:
co sitio ansiosos de distraerse. Pronto qu~da.
rá inaugurado un servicio de trenes eléctr. cos
hasta el Peí'lón; ahora, para hacer ~1 v1a Je,
pueden utilizarse los trenes de tracción a.rt
mal, que parten del frente de Catedral ca a
veinte minutos.
r
s
El despacho para la venta de 13:5 a.mosa
aguas de mesa. «El Pellón&gt; está abierto en e1
número 2 de la calle de Cocheras.

Jª

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participar á su distinguida clientela,
que acaba. de recibir
de Parfs un buen surtido en sombreros de
última moda, telas
de seda de las últimas creaciones, géneros de lana, corsets, etc., todo lo
cual, agregado á las
novedades que siempre tiene en existencia en sus ~alones,
y al personal escogido con que cuenta
en sus talleres de
confecciones, la pone en aptitud de atender las órdenes que se le encomienden en la seguridad de dejar satisfecho el gusto más delicado de
las Sefforas que la. honren con sus pedidos.

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tienen mayor demanda y las que prefiere la sociedad elegante
y de buen gusto, porque á la variedad de estilos, que constan=
temente se renueva con las remesas que periódicamente reci=
bimos de los Estados Unidos, se reune la convicción de que son

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Polvos de benju! ..... .. ... 50 gramos.
Alcohol de 90 grados...... 5 decilitros.
Vinagre fuerte y puro...... 5 ·,,
Se colocan los ingredientes en una redoma,.y se tienen en elladiezó doce dlas,
agitándolos con frecuencia.
En seguida, se guardan en frascos de
cristal con tapón esmerilado.
Para que se disuelva bien el polvo de
benjul, se deslíe en una pequeña cantidad
de vinagre y alcohol, y se añade después
el resto del liquido sin dejar de agitar la
redoma.

El T6stam6nto

Sois Demasiado Baio.

--

Del lllmo. Sr. A.rzobispo Feehan

Si vos sois de ba,ja estatura, apreciaréis
la posición desagrada,ble y humillante del
hombrecillo que representa el presente
grabado; pero probablemente ignoráis de
que no se necesita. ser bajo y sentirse incómodo más tiempo.

gramos.

40

,,

2

cada una, tomadas on "La Mutua," Compañia do Seguro, aobro
la Vida, do Nuev;i York,
Hace pocos dias que se practlc6
la apertura del testamento del IIU8trtsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la ciudad de Chicago
llllnois. La fortuna del dlstlngul1¿
prelado ascendió á cerca de . . . .
$125,000 oro americano; y segtln el
Inventarlo que se ha publicado, loa
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua,'' CompafUa
de Seguros sobre la
vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, 6 sean . . . . .
Dividendos acumulados sobre una de las
pólizas . . . . . • .
Otra póliza de seguro .
Acciones en efectivo
y en Bancos . . . .

litros.

En una redoma se ponen el agua de Colonia y la tintura de benjul, y, en seguida,
se echa el vinagre.
Se tiene la mezcla en la redoma durante
diez ó doce dlas, agitándola frecuentemente, y después se filtra á través de un papel de estraza ó en un filtro "ad hoc."

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tía escrita por 10 años á los prectos
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Curan radicalmente las enfermedades del bíga•
do, las calentu•
ras y sus

$50,000 oro

Entre las disposiciones del aeftor
Arzobispo en su testamento, ae
b.lcleron estas:
A su hermana, sefíorlta Kate
Feehan, que estuvo siempre con él
basta su muerte, $40,000 oro en bonos y $26,000 oro en una de las p6llzas de seguros; á la Sra. Ana A.
Feehan, viuda del seiior Doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
sefior Arzobispo, $5,000 oro de otra
de las pólizas, y $5,000 oro en efooUvo; A la Academia de San Patricio de Chicago, de la que es pr•
captora su hermana, Madre Mar1a
Catalina, $10,000 oro de la dltlma
póliza; á la escuela "Santa Maria"
de ensefianza práctlca para varones, de• Feehanvllle, Illlnols, que
era la lnstl(uclón por la que más se
Interesaba el sefior Arzobispo, 10
entregaron los $4,000 restantes de
la dltlma p6llzL

AVISO MUY IMPORTANTE. - El único VINO auténtico de
S. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho de llamarse así, el solo
que es legítimo :v de que se hace mención en el formulario del
Profesor BOUCHAP.OAT es el de M" CLEMENT yC'•, de Va.lence
(Dr6me, Francia.). - Cada. Botella. lleva. la marca. de la Unión de
tos Fabrlcontss y en el pescuezo un medallón anunciando el •-- - - - - - - - - - " CLETHAS ''.-Los demas son groseras y peligrosas falsitlcaciones.

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rtLDORf\S
f\ZTGGf\S

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que suele venderá bajo precio el comercio
de mala fe, las personas acostumbradas á
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LflS

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Alas 2 ¼.-d (Jue pintaré P

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dadea en general
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ENVIE Á ESTA OFICINA ALGUNAS ESTAMPILLAS DE CORREOS. JUNTO CON
EL NOMBRE Y DIRECCIÓN, RECIBIRÁ
UNO DE ESTOS LIBROS.

Dr. E. C. Collins
MEDICAL INSTITUYE,
14:0 West 34: St., New York.

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~ Hasta las 4y Jf - Come pró¡i'mo.

Alas .5. -Arregla la palela.

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Alas .5111P. -Se ruma una cajel1lla de
los dquísimos cigarros

CANELA P/Jl?A. O

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JABON
APOLO
Premiado con Medalla de Oró.
Lo mejor para tocador, que
no debe faltar en ninguna fa•
milia.

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Alasltlóelanoc/Íe.-SemeteensumagníAles 6. -Se óeóe algunasóolellihJs dela sin las l-Cena.y fÍlospostresmas cerveza!/ ¡;ca Cama del Jlt1LCANO. /'úma su último cigarro CANELA P!ll?A,y....... /mañana será
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Grandes Pre·m·ios.Paris 1900 y S~ Louis Missouri 1904.
/A JfEJOJt'EJVEIA1/EIJ/IEPUBIICA ElIADEMOCTEIUMA-OHIIABA.

LINIMENTO
.......,. GENEAU
rorico
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rMmplasand• tl
l'llego oia dolor 111
caida del pelo, cara
tapida J te.ara ••

_111 CoJena.Za...-

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,París, 165,Rue S1-Honor6 J todu rarma~

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Miranda

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El Testam«rnto

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Manufactureros de Trajes Sobre Medida é Importadores de Sombreros
y Calzado Americanos.
Cortadores de Nueva York

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Chloago.. U.

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El sistema, de aplicación casi universal en nuestros días, para la limpieza de los dientes por medio de

Pastas y Polvos,
es enteramente erróneo é inútil, si es que se desea
conservar la dentadura perfectamente sana, y éste es, á nuestro entender, el objeto de todo lo que se relaciona
con los cuidados de la boca. Quien quiera conservar su dentadura perfectamente sana, debe, ante todo, acostumbrarse á mantener su boca en estado de perfecto aseo por medio de un líquido antiséptico. La limpieza
de los dientes por medio de una pasta, cualquiera que ella sea, no puede jamá.s preservarles de la carie, sencillamente por la razón de que los lugares que están má.s expuestos á ser atacados, tales como son las partes
internas de las muelas, los dientes deportillados, los intervalos de uno á otro diente, etc., no pueden ser tocados por la pasta, y es precisamente en esos lugares en donde la destrucción se acentúa y prosigue con ent~
ra libertad. Un líquido, al contrario, penetra por todas partes, y si su acción es antiséptica, contendrá la descomposición de los restos de los alimentos. El ODOL está reconocido como el más eficaz de todos los líqui4
dos antisépticos que se han recomendado para el aseo de la boca. La pureza perfecta de la boca no se obtiene
sino por el uso del ODOL, y esto por la particular propiedad que posee esta substancia de penetrar en los
dientes picados y de impregnar las mucosas de la boca en virtud de su consistencia oleosa, y ejerciendo allí
una acción antiséptica, que persiste por varias horas. El ODOL merece, pues, considerarse con justicia como
el mejor de todos los medios que pueden emplearse para el aseo de la boca.

La mayor parte de lo teatado con■l■Ua en do■ p6llzaa de '25,000
cada una, tomadas en "La Mutua," Compafüa de Seguroe aobre
la Vida, de Nuev;¡ York,

Hace pocos d[as que se pract1c6
la apertura del testamento del nu.
tr[simo Sr. Arzobispo D. Patrtcto
A. Feehan en la ciudad de Chicago,
llllnols. La fortuna del dlstlngutdo
prelado ascendtó A cerca de • • • •
$125,000 oro americano; y se~ el
Inventario que se ha publlcado, loa
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La
Mutua," Compafi[a
de Seguros sobre la
vida, de Nueva York,
por $25,000 oro cada
una, ó sean. . . . • $50,000 oro
Dividendos acumula•
dos sobre una de laa
pólizas. • • • . . .
9,329 oro
Otra póliza de seguro • H,000 oro
Acciones en efectivo
y en Bancos. • . .
37,000 oro
Entre las disposlclone1 del aetior
Arzobispo en au testamento, ae
b.lcleron estas:
A su hermana, setiorita Kate
Feehan, que estuvo siempre con 411
b.asta su muerte, $40,000 oro en bo,
nos y $25,000 oro en una de lu ~
lizas de seguros; A la Sra. Ana A.
Feehan, viuda del setior Doctor
Eduardo L. Feehan, hermano del
señor Arzobispo, $5,000 oro de otra
de las pólizas, y $5,000 oro en efeotlvo; á la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es pr&amp;ceptora su hermana, Madre Marta
Catalina, $10,000 oro de la. dltima
póllza; á la. escuela "Santa Ma.rfa"
de enseñanza práctica para TII~
nes, de Feehanvtlle, Illlnols, qne
era la Institución por la que mAa n
Interesaba el sefior Arzobispo, ae
entregaron los $4,000 restante. de
la dltima p6llsa.

DBPOSITO OBNBRAL:

AlmaOOn ~e Drogas ~e JOSE UHlEIN Sucesores.

8oooooooooooo~
~®Illl~ «Il~Il ~@Iln§~&lt;ID Nnn~w&lt;IDº rmúhl11IDº Jº MiIBXIl ~~º
.-----.._--~
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. . --6!. . . .-~-0000000000~~~~~~~"""""
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Contiene más de 160 pági•
nas y muchos grabados magnfflcos y láminas en colores.
Se envía gratis al que lo soli•
cite.
Eate I lbro esti eaorlto de una manera olara
J oouclsa, psra que todo aquelqueloleapueda
aom1,renderlo. Por medio de este libro lnten11&amp;nto se han salvado muchas vidas, y aalvar4
adn muchas máa por muy ceroanu que te ha•
llen de la aepultur&amp;.
Est4 escrito exclusivamente para loa Blapa•
no Americanos ó más bien para la raza E1p••
!!ol!' por el Profesor E. c. COLLI NS, de la
Un1versldad de New York.
Tod1&gt; el q ue ha leido este libro dice que vale
14peso en oro. Es unllbr.&gt; para todo el mundo.
Para las personas que gocen de buena 1alud
recomendamo1 los ca pit ulos que tratan aobre
l a manera de Impedir las enfermedades.
A 101 que se hallan enfermos recomendam o
101 capitulos que tratan de todu Ju enferme

dades en gene raL

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ti'l
ti!

ti!
El!

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ANILLOS

Botón de azttlea: Las damas eleirantes
llevan en la a.ctua\ldad con los mitones,
sort!Jas en todos los dedos, 11un en el pul1rar. Esta moda no está muy generalizada
pero es bella l' puede Ud. adoptarla, sin
exairera.clón.
BETUII PARA El CAUADO -CEIEIITg PA·
RA PEGAR

Pepito: Se prenara un betún par:t calzado bajo la sl1r11lente fórmula:
Melaza........................... 125 irramos.
N e1rro marfil........... ...... 12,;
Acldo sulfúrico............ 82
..
Aceite de oll va. ......... 2 cucharada.,.
Vlnairre.........................
de litro.

ª•

Se mezclan prl mero en una vaslJa de lo•
za el neirro Y lit melaza; se vierte luelt'() en
1)8Queilas p0rclones el ácido sulfúrico,
después el aceite, y, finalmente, el vlna1:rre, batiendo mucho la mezcla.
-Para pe1rar meti.\es con otras materias
distintas, se usa un pe1ramento que se ha·
ce mezclando alumbre reirular. cola lfqul·
da con suficiente cantidad de ceniza de
madera. hasta formar una pasta espesa.
La ceniza debe lncorp0rarse en pequeña,
cantidades á la cola cuando hierva, y a,rltando la mezcla constantemente. Esta
preparación, aplicada en caliente á las
dos superficies, las une fuertemente.
UNO YllGODOII

Industrial: Es muy fácil saber si una
tela es de lino o de al1rodón, sumergiendo
el tejido, perfectamente seco. en a.celta y
exprimiéndolo fuertemente, para quitar
el exceso de 1rrasa. Los hilos de lino, bajo
la influencia del a.celta que los empapa,
quedan translúcidos, mientras Que los de
allr(ldón permanecen opacos.
TRAJE DE BAILE

Irene: Le quedará á Ud. muy bien s:.i
tr&amp;Je de baile en una bonita tela de seda
azul pálido; en cuanto á la confección,
a.conseja.ría á Ud. que ell1rlera uno de esos
modelos en que el escote deja á descubierto los hombros, p0r ser uno de los me•
jores para seil.ora Joven. Para adornar el
peinado puede Ud. llevar una &amp;'1)Ía de "no
me olvides."
PERRO ENFERIO.-RATAS

El ODOC st otndt tn todas las butnas Drogutrías y Ptrfumtrías.

I)!

Esta Hermosa Señora Pade•
cía de Fuertes Dolores
De Cabeza Y Es•
palda Y Su
Estado Era Grave.

L11 blem fuero1 nluadoa n S125,000

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Nuestro Taller de Sastrería quedará montado próximamente con todo elemento MODERI\O, á fin de des•
pachar las ORDENES POR TRAJES SQBRE MEDIDAS en 24 horas.
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VASE PEDIRNOS CATALOGO que contiene: Muestras de Casimires, Figurines· de actualidad, Lista de Pre•
cios y formularios para tomar las medidas.
Miranda Hermanos.

00

¡QUE LE PARECE!

Del lllmo. Sr. Arzobispo Feehan

R,b,Ides, 14 y medio, f'-\éxico, D. F.

¡ · ..
J

Hermanos.

EL MUNDO ILUSTRADO

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TODA PERSONA QUE LO SOLICITE Y
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EL NOMBRE Y DIRECCIÓN, RECIBIRÁ
UNO DE ESTOS LIBROS.

Dr. E. C. Collin.s
MEDICAL INSTITUTE,
UO West 34: St., New York.

Gentleman: Sólo un veterinario podr,
dar á Ud. un remedio eficaz para 1.. curación de su perro: I)()rQue en los anlm9oles,
lo mismo que en las personas, para com•
batir una enfermedad se necesita un pre•
vio reconocimiento y estudiar las causas
pa.ra combl&lt;tlr el me.!.
- Para destruir las ratas, se mewla cal
viva en polvo con harina de trliro ó azúcar
en cantidades l1ruales, y se pone en cal\·
tas en los luirares frecuentados p0r las ratas, y cerca del veneno una vasija con
a.1rua para n.pa1ra.r la sed que les sobrevle•
ne Inmediatamente después de haber CO·
mido 1.. prepa.raclón. Al tomar el a1rua, la
cal fermenta. y las quema Interiormente.
quedando muertas sin tener tiempo de
huir á sus cuevas.
USO DE PALABRAS

Curioso: Está bien empleada la palabra
"reor1ranlzar" para Indicar lo que Ud.
desea.
- La., acciones Que pierden d4'recho se
llaman desertas.
DE llTRIIIOIIIO

Lebls11.: SírvllSe Ud. aclarar su primera
pre1runta.
- Es preferible que ba¡ra Ud. su ropa In•
terlor de un género de algodón fino, tanto
I)()rQue se comprendería su sacrificio pa.ra
ha.ce ria de Uno, dada su modesta pOSlclón,
como 'l)()rQue estando próximo el Invierno
no sería propio Que la usara. Ud. de esa
tela.
•
- No hay reglas especiales para la colo•
caclón de la novia en el coche.
-Debe Ud. marcar toda su ,opa lnte•
rlor con las dos letras de su nombre de
soltera. y Ja del apelUdode su espOSO.
SIGNIFICADO DE PALABRAS

María Cbávez: "Bisemanalmente" sl1r-

nlflca dos veces p0r semana. La otra palabra Que Ud. Indica no se usa.

La Peruna La Sanó

DESARROLLO DEL IUSTO.-JUQO DE llllON.-

PIIITURA PARA El PELO

Pimp0llo: Para robustecer el busto, lo
mejor es ba.cer irlmna,;la.
Hay aparatos sencillos y de poeo costo,
con los cuales puede Ud. ha.car ejercicio ,t
domicilio.
-En las ferreterías bay de venta uten•
stllos especiales para extraer el jult'() de
los limones.
Puede Ud. mezclarlo á la 1rllcerlna para
el objeto Indicado.
- No tenemos noticia de tintura aliruna
Que á la lar1r" no resulte perjudicial.
USO DE IIEDICAIIENTOS

Rus!: Como Ud. no cuida, en su pre1runta, de exnresar qué enfermedad padece.
no me es POSlble decirle si la medicina tl
Que se refiere le será 6 no provecho.,a, y
en Qué dosis puede tomarla.
URUIIIDAD

Azucena: La frase con que una señorita
debe corresp0nder, las palabras de lo\'&amp;·
lantería Que le dirija un caballero al ser
presentada con él, dependen de las clr•
cunstanclas especiales de cada caso; no
es l&gt;OSlble establecer una re1rla lnvarla•
ble.

SRA. M. BRICKNER. ·
Pna llfonlta: Consulte Ud. con nn médJ- •
co el tratamiento eficaz para los malesQne
me Indica.
PROPIEDAD LITERARIA

Un premiado: Una vez que se publique
en "El Mundo Ilustrado" el cuento Que
Ud. envió y que obtuvo premio. puede
darlo á conocer en otro perlórllco, ó en fo•
lleto, expresando, naturalmente. Que rué
escrito para el certamen á Que convocó
este semanario.
CONTAGIO POR LOS LIBROS

Aída: Si teme Ud. Que los libros de que
me habla nuedan a.carrearle el conta1rlo
de al1mna enfermedad, ocurra Ud. á las
oficinas del Consejo Superior de Salubrl•
dad para que los desinfecten e¡¡ el dep&amp;r•
tamento respectivo, ó consulte Ud. allíla
mejor manera de hacerlo por sí misma.
IODELOS DE PEIIIADOS.-IIARCAS

María Vira-In la Sonorense: Buscaré los
modelos de peinados y de marcas qne Ud.
desea y tan pronto como los ten1ra á me.·
no se pu bllcarán,
POLVO PARA LA CARA

Costeil.a: Por lo que Ud. me dice. creo
que le convendría prescindir de las ere·
mas y limitarse únicamente á usar el tal•
co boratado.

.MARIA LUISA.

eant Onct no.

99
Milwaukee, Wis., E. U. de A.
"Hace poco tiempo me encon•
traba en un estado muy grave.
Padecía de dolores de espalda,
de cabeza y de frecuentes ma•
reos que empeoraban más y más
cada mes. Probé dos remedios y
me desanimé, pero tan pronto
como tomé la primera dosis de
Peruna, recuperé mi ánimo, y
dos meses después, mi salud."
La razón porque hay tantas dificuJ.
tades en curar casos como el arriba
mencionado, es
Enfermedades debidoá
que, enFemíneas No fermedades propias del sexo feSon
menino no son
Reconocidas reconocidas com unmente como
Como Catarro. causas
del cata•
rro.
El catarro de un órgano es exactamente igual al catarro de cualquier
otro órgano. Lo que cura. el catarro
de la cabeza cura también el catarro
de los órganos pélvlcos. La Peruna
cura estos casos, meramente porque
cura el catarro .

A FLELITIS

¿ Quiere V. ponene al abr1¡0 del embolio1 el accidente más terrible de la
Y_. ~a escapado á é_l,_ ¿quiere V. evitar las hinchazones persistente,,
101 entumec1m1entos, la deb1hdad, que resultan tan á menudo de la flebiti■
anti¡na? Tome i cada comida una copita de Elixir de Virginia, q_ue
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sultados, y p0r esto es que se ha hecho la preferida del público. Ra.~t11. usar!"
una vez para tenerla siempre á prevención, P}'oduce erectos se1rurlsímos en
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�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
:1: La elección del Jabón destinado al uso

!
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diario, merece la más escrupulosa
atención.

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JABON
1 CRISTALINO

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ITRANSPARENTEÍ
l DE RIEGER }
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fjercicios con una toalla
Simple II ngradabU curao de
culturafis,ca. qu, coti&gt;tMl(lr(i et
las crvituras en e,.,ctientt utado
de aalud 11 def,ucura.

Me lma11lno olr decir á una nodriza de la
vieja escuE la.:
-Nunca. se me había ocurrido una. Idea
tan IDsensata. como la de entrega.r á la.a
crlatura.s á estos ejercicios, y sobre todo,
así tan "desnuditas." Indudablemente
co1rerán grandes constloados ....
Pero esta es una. suposición comoleta.·
mente errónea, p0rque cua.nta más luz :r
cuanto más aire caen sobre el cuerpo des•
nudo de una criatura., la harán crecer más
sana. y más fuerte.

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:t: De venta en los mejores establecimientos :t:
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del ramo.
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Zaragoza nú'm. 3.

VERDADEROS GRANOS DE SALUD DEL or FRANCK

Purgatioos, Oepurattoos y Antisépticos

•

Naturalmente sería un absurdo abusa.r
de estos ejerc.clos en climas variables y
exp0ner á una. criatura que acaba de ~allr de una ha.hitación abrl1rada á violentos
ca.mblos de temperatura, tales cua.les los
exl1ren estos elerclclos.
Doy por hecho que todas 111.!' noches la
criatura toma un baño ca.llente, no necesitando por la ma!lana, por consl1rulente,
sino una. ablución rápida de esp0nja., con
a1rua. fría., Sus ples deben estar sumergl•
dos en a1rua. :caliente mientras dura este
procedimiento que no debe prolon11:arse
por más de dos minutos, y al que deben
se1rulr enér1rlcas fricciones con toallas tur•
ca.s. Cuando la peque!la está c11sl seca y
rubicunda p0r efecto de las fricciones, se
le puede permitir comoleta.r la seca de su
cuer.DO, trotándose de la. manera que lndl·
ca el primero de nuestros 11rrabados, es de·
clr, halando á manera de serrucho la toalla, alternativamente, en sus dos olernas.

ESTREÑIMIENTO
y sus consecuencias :

Stn cambiar sn• costumbre• ni disminuir
la cantidad de alime111os, se toman con las
comidas, y despiertan el apeuto.

-

Exijase el Rótulo adjunto en 4 Dolores.
PARIS, Farmacia LEROY, 9, Ruede Cl6ry

CONTRA la, TOS
10s

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..- 1

1

•

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-

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.

3
pensable que no doble las rodillas para el
más provechoso efecto de los ejercicios.
Este movimiento tiene el más excelente
efecto sobre los músculos de la esoalda 1
beneficia los órKanos dhi:estlvosde la crl&amp;•
tura. Se puede repetir basta seis veces.
Un movimiento de brazos puede comen•
zarse ahora.
Que la criatura se colOQue la toalla detrás de la esoalda con las manos sobre el
pecho. Debe lnicltt,r en esta posición movimientos de flexiones, abriendo y cerran•
do los brazos Y cuidando que ellos se man•
ten,ran siempre en la misma dirección,
sin subir ni bajar, á la altura de los hom·
bros. Hech&lt;, este movimiento una. media
docena de veces. camhla el ejercicio, su•
hiendo los brazos en alto y bajándolos des•
pués ráoldamente también Por media docena de veces. Estas flexiones no sólo dee•
arrollan la fuerza de los brazos, sino que
aceleran la resolraclón y la circulación de
la sangre, l)roduclendo muy buenos efec•
tos en el organismo todo.

1

CONTRA &amp;L

BRONQUITIS,

•¡'(.

CATARROS CRÓNICOS

6
te media. docena de veces. Se repite la ooe·
ración con la otra pierna.
Los músculos de la cadera oueden ser
fortalecidos pasando la toalla Por la parte
Inferior del muslo, como Indica la B,ru·

r

DEL

PECHO

IERRO
.
.
UEVENN

Htrmosta y eura
ti eutis.
Pi~za, 50 cs.
en las principal~ Droguerías

~

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activo 1 -n6111lce, el •
ln&amp;ltelÜII ID loe ......

inemla;
Cl1r1sls, Dlblll
llllolJodela
"UnlOII d.. ,.

, I • ua luu-MII. P.WS

•

7

8

Madres de Familia:
del Profesor Francisco Bustillos, para la Dentición de los niños. Calma los dolores y la inquietud nerviosa, arregla
las funciones digestivas y procura un sueño natural y reparador.

Aumenta el oecbo de la. criatura en v&amp;·
rl&amp;S pulgadas, si este ejercicio se lleva,
cabo escrupulosamente dura.nte alpnoa
meses. Como se desarrolla armónlcamen·
te todo el cuerpo, se fortalecerá el chl·
qulllo Por Igual, y en adelante se verlf. 11·
hre de resfriados, de toses y de todas &amp;Que·
llas dolencias Que deoenden de un orira·
nlsmo débil.
Todos nosotros a.mhlclonamos oara nues·
tras bijas hermosas y bien dlhujadaa piernas. Para conseKulr esto, la criatura debe
hacer el siguiente eJerclclo. acostada en
el suelo.
La toalla, doblada como antes, se coloca
bajo la olanta del ple derecho y la co¡re
firmemente de cada punta., halándola ha•
eta arriba y hacia aba.Jo, alterna.ti vamen•

DESCONFIAD D.E LAS PREPARACIONES LLAMADAS
CALMANTES QUE CONTIENEN D~OGAS PERNICIOSAS.

EL JARABE
CALMANTE

/

DE BUSTILLOS NO CONTIENE OPIO, NI ~MORFINA, NI
NINGUNO DE LOS ALCALOIDES DEL OPIO.

2

Satntonge, PARIS Y Jl.t.RM.t.CIA8.

Deben SPKulr á este los simples ejercicios que en seguida enumeraremos. Para
que sell.n orovechosos, es preciso que la
criatura no sienta reougnancla hacia
ellos. oues cualQulera ocuoaclón Que le
ocasionara molestia tiende más bien á su
dallo Que á su bien,
Tómese la toalla y hágase con ella un
rollo en dirección lon,rltudlnal. Que la
criatura la tome de cada. una. de las ounta.s fuertemente y la. ten11:a sobre su cabeza como lo Indica la figura 2. Lueg0 Que
Incline el cuerp0 hacia adelante, sin lncll•
nar las rodillas, ba.sta tocar el suelo, vol•
viendo á su primitiva posición. Es lndsi·

Doctora en medicina,

Premiado con Medalla de Oro.

Jf\Rf\B6 OAL,Mf\NT·E

Remedio insuperable coníra las
43, Ruede

MARGARITA H. RAL:C.AM,

JABON APOLO

Las que padecéis con el llanto y los sufrimientos de vuestros pequeñuelos, especialmente durante la difícil y
peligrosa época de la Dentición, acudid al

ÁPSULAS COQNE
PARIS.

El mal humor ó la tristeza en las cria·
turas son sumamente perJudlclales y de
más graves consecuencias que en los
adultos.
Una buena educación comprende no solamente los conocimientos referentes al
Intelecto. Tal vu es de más lmPortancla
para la vida adiestrará la.s criaturas en
la oráctlca de los ejercicios físicos, desde
Que ellos son la salud y con la salud la
hermosura y las mejores aotltudes para
el trabajo,

ras.
Todos estos movimientos deben hacerse
sin violencia, en especial tratándose de
crh,turas de l)OCOS a!los. No solamente
mejoran los miembros de las oiernas, sino
los músculos abdominales y oroducen un
efecto tónico sobre todos los órganos Internos.
Nln11:una criatura. puede ser completa•
mente sana si tiene las coyunturas de los
toblllos débiles 'S los ples chatos. Los ejer•
ciclos con la toalla pueden servir de eficaz
remedio oara evitar ó curar esta debilidad,
PónKase á la criatura en un lugar me•
diana.mente alto y aplíQuesele la toalla,
haciendo el movimiento representado en
la figura 3. alzando y bajando los pies.
Es precl.So no olvidar que antes de co•
menzar estos eJerclclos, la criatura debe
hacer cinco ó seis profundas aspiraciones
de aire. p0r la na.rlz, conservando los la•
hlos herméticamente cerrados.
Se pueden concluir estos ejercicios prac·

los Médicos más eminentes recetan las

ENFERMEDADES

tlcando un nudo de lluert"a, para lo cual
orestarlf.n á la criatura sus buenos servi•
clos el papá ó la mamlf..
La criatura debe vestirse lo más ráolda•
mente Que le sea posible y tomar un des·
ayuno llKero.
Lo mejor es principiar las comidas del
día con un ola.to de porridge, confeccionado con azúcar ne,rra y regular cantidad de
leche.
Puede completarse el desayuno con una
naranja ó una manzana madura ó una tajada de oan negro con manteaullla, si la
criatura siente aún hambre.
Acabado este refrigerio la mejor· cosa
posible Que uuede hacerse después es dejar correr á la criatura al aire Ubre.
Una vez conclufdo esteJuea:o, el peQue·
!lo se encontrará dispuesto 11. tomar un Po·
co de leche, descansando en se11:ulda, á
menos que su edad le permita dedicarse á
su11 lecciones.
El día uara una criatura debe estar com·
puesto sólo de horas de esoarclmlento y
alegría.

DE VENTA EN TODAS LAS DROOUERIAS Y PERFUMERIAS.
Depósito General:_.-♦--

5

l

Sucesores,~
~J 0S8 Uihlein,
Almacén de Drogas, Coliseo Nuevo, 8. Mexko.

~~===;;;;;;;;;;;;:;;;;;;;;;;;;;;:;;;;;;;;;;;;;;:;;;;;;;:;;;;;;;;;;;;;;;;;:;;;;;;;;;:;;;;;;;;;::;;;;;;;;;;;;;::;;;;;;;;;;~;;;;:;;;;;;;:;;;;;;;;;;;;;;;;;==~-

�EL MUNDO ILUSTRADO
F:L MUNDO lLU~TRAl&gt;O

La Evolución del Baile-

$10,000 DONADOS AL HIPNOTISMO.

Lf\ Mf\Glf\

J!:I Dr. X, La Hotte Sa&amp;:"· rrnombrado hombre de ciencia•, ncala a10,ooo para
deatloan" á la pohllcact6n y dhtrlbuol6o &amp;'••tle de uo vallo11&lt;&gt; tratado
■obre el m11coetbmo per■onal y la lnflo•ocla blpo611t'a.

¿Desea usted

Desea demostrar el valor y la fuerza práctica de esta nueva
ciencia, en los negocios, en la sociedad, en el hogar,
en la política, en el amor y en las enfermedades,
como factor para influir y dominar el
ánimo de las personas.

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Los hombres prominentes de negocios, los hombres de profesiones, los
ministros del Evangelio y muchas otras notabilidadest CC1rdialrnente aprueban esa medida. Un célebre colegio se
encarga de la distribución gratis.

Todo el mundo puede recibir el libro absolutamente gratis, hasta
que se agote la edición, y dominar los misterios ocultos
de esa maravillosa fuerza, en su propia cas.:1.
Muchos seLretos guardados t:.ibilosa•
mente, son divulgados
ah'lra.
Carn!'gio ei;tí~ regafanrlo Ru fortuna pnr:i.
la creación de biblioteca~ ; el Dr. X. La
Motte Sage se 1&gt;ropone que el libro más
útil ele todas Jns bibliotecas, vaya. g1·ntis á
t-Odos los hogares, y al efecto ha l'l·gahulo
$10,000, y una ¡rrnn casa. e,lit-0ra. está ntnrea&lt;la día y nocho1 in1primiendo los lil,ros
para hL distribucion grnl is. El libro c¡uo el
Dr. Saf{!' de&gt;&lt;ca. di~trilmir grati&gt;&lt; so titula
'' La. Pilosolía. de b luflneucia. Pe1-,.011:tl."
Ha. sido recomt&gt;mln,lo COl'1lialmenlo por los
hombr(•S de n i&gt;gol'ios m:is connotados, por
eximios ministros tl,•l culto, hábiles fncultativo,; yctllehr(&gt;S 11,lrado!I de ambos continentes. Est:i b(&gt;llnmente ilustrado con grabados medio tonos hermo~isimos, y cnda
página. rebosa do interesantes y prácticos
informes. Es un libro que no debC'rfa faltar
en ningún hognr. Indiscutibleml'ute e~ la
obra ru{1s notable que de sn &lt;'laso so ha
escrito, y ciertnmenteha en usado gran sensación &lt;'ll el mnndo editorial.
Expli,·a. num,·rosos cnsos en los cualrs
las personas hnn 8ido S&lt;'l'l'C'ta. é instau1áneameute dominndus por l.1 influencia hipnótica. Indica. cómo pl'otrg!'rso u110 mibmo
contra el uso do la influencia hipnótie:i..
Demucqtra cómo puede uno desarrollar y
emplear el poder magnélico para ejncer
r-a. mara,·illoba. in.fluencia. sobre las per1as con qui.-n tmo ~o pone en contacto.
HombrE'~ como los YnudC'rbilt, los Morgan, los Rockf, llcr y mucho:s otros 11otnbl&lt;'s
millonnrios, han estudiado prPciHunt•ute
los mismos métodos que en dicho libt·o so
exponen, y los lrnn empl(&gt;ado para. acumular fahu losas f ort nnas. :En esto libro se
divulga n los secretos de la. vida de los ricos,
que j,\más babia uno soñado. Revela dicho
libro 1011 miRterios oeultos dt'l ma¡:tnetismo
p ersonal, del hipnotismo y de la cura. mngnética, etc. P one de manifiesto la fueuto
verdadera ele la. fuet·za. é inllueneia. en todas
las condiciones de la vidn.. Contiene informes secretos do valor inapreciable 11a1·a las
personas que desean obtener éxito E'n la
vida. La. mayoría de los hombres públieos
más connotados del país, poseen e~te libro
y leen todas sus páginas. Aprovéchanso de
sus enseñanzas para su propio beneficio y
utilidad.
Explica. la fuerza. por medio de 111 cual
uno puede curarse las enfermedades y
malas costumbres, sin la necesidad de drogas, ni medicinas, y asimismo curar á los
demás. Divulga el secreto por medio dt&gt;l
cual instantánea.mente puede Vd. producir
un estado de insensibilidad al dolor (&gt;n
cualquier parto del cuerpo, para sacar
dientes y hacer operacion(&gt;S do cirujía, sin
el uso de la coca!na., e1 cloroformo ó a.nestéticos &lt;le cualg u ier clase.
Explica el modo de aprender la. sugE&gt;Rtión
del sueito en Vd. y en las demás personas
en cualquier hora. del dia. ó de la.noche one
Vd. desée. Explica la fuerza. sútil por melito
de la cual puede Vd. desanollar sus facultades mentales, perfeccionar su memoria,
hacer que desaparezcan caracteres y costumbres desagrndables en los nifios, fortn.lecer la voluntad propia., y hacer que uno
llegue á ocupar puesto prominente en la
comumdad en que viva. Hará. que cierta.monte sea Vd. un hon.bre de mucha. popularidad.
Si Vd. no ha. obtenido el éxito á que
justamente tiene Vd. derecho por su habilidad 6 talent-0 ; si Vd. desea obtener un
empleo con un buen sueldo ú obtener un
aumento en su sueldo ; si Vd. desea. eleYarse en sus negocios ó profesión ; si Vd.
desea ejercer gran influencia. sobre los

clem11J ; Fi Y,I. n11R1a. m gloria. 6 h~ fam1t,
entonces ~n!i(•ito cu el acto nn ejemplar de
este notable libro.
Publica.1110s los siguientes extractos de
varias cartas que se l111u recibido do algunas
do las per!'&lt;onas que han lteído el Ji bro, para
que se tenga una idea. del gran mérito intrinseco que dicha ohra. pns~e.
La. Sra. Mary Miwer, :l 1~ D Street, Pu~
blo, Colonulo dice en carta de fecha recirnte : " &amp;taba. tan euft&gt;rma. y prE&gt;o(•upada, que D-O pod1a ni comer ni dormir.
Usé los m(lto,los en mi misma., &lt;'011 nrnravilloso éxito. En la actualidad est-0y ~ana y
robusta, y por ningún dinero me de•prendcda. de los valiosos informes que Vd. me
suministró."
El Sr. 'l'. L. Linde~tnith, 30 F.. South St.,
Wilke~ba1Te, l 'a., dice : •' l .a obra de V11.
sobre C'l mngnetbmo pcr!101111I, rl'pn•senta
una tortnna á los quA &lt;·0111iE&gt;uza11 l,1 cnrr~ra
do la. vida. .Absolutuwente a.portará el
éxito."
A. J. McGinnis, 60 ()hio St, Allegheny,
Pa., di&lt;'e: "Cu a.u do solicité el libro de Yd.
estnba trabnja.ndo como jornalero. En la.
actualidad soy director do unn, empresa, y
eso es ciertamPnte la. pn1!'ba. má:1 evidC'nte
que puedo presentarse del ¡rrnn n,(•rito de
la obra. AconsPjO á la. person11~ q110 deseen
touC'r éxito eu la. vida, que pidan eu el acto
nn ejemplnr."
El Dr. G. S. Lincoln, JOl ('rutchfield St.,
Dal11111, Texns, e~cr1 lte asi : " Los métodos
de V,1. acer&lt;•a de la iulluenria pl'r&gt;&lt;onal,
son maravillo~os. L"~ ho usndo &lt;'ll mis pacientes con sorprende ni PS rc1:,ultado~. Cnran
In~ enfermC'dudes euando los n·metlios
fallan."
El Dr. R. U. Kingd!'Gilla.m, Jnd., l'f'&lt;'ribe
lo1&gt;iguiC'nto: ••cit•rtameute 1110 han enviado
Vds. el libro más notable que h,· lei,Jo.
SC'grínlos métodos explicados en (&gt;l tintado,
el tlolor do cabeza., el re111uatis1110, dolor de
e~¡mlda y otras eufermedades do largn duración, dE&gt;~aparecen como efecto de uuígia.
No hay fr:1~es suficil'lll&lt;'s pai-a. rN·omrndar
el sistema de in~trucción en el II n¡meti"mo
personal que Vds. obsen·nn. Co111111iica á
uno la. fuerza. é infl n&lt;,ncia para ej, rrE&gt;ilo
sobre otros, á tal gnulo, que yo nunca s&lt;,ñé
fuese posible adl)uirir. El libro de Vds.
va.lo mfts que el oro purn, para to&lt;ln, persona
que comience la calTf•ra. &lt;le la vida. Lo
úuico que drploro es que no eayP1&gt;e su libro
en mis manos eua.nclo era yo joven."
El New York lnslitnte of Scienre, se ha.
encargado do la. distribución gratis dE&gt;I libro
aludido. Día y noche fun&lt;&gt;ionan grandes
prensas de imprimir pnra ab~~tPcer la dcman,la., hasta que se harnn di~lribuido les
$10,000 en libros. D,·bido á los gnrndcR
gR8t-0s en la prepa.raeión é impre~i6n di'
este lib.p, suplicamos que sólo lo pidan
llrl\tis aquellas personas qnl' realme11h.'
estén interesadas en out&lt;'n&lt;&gt;r ninyor éxitfl.
lograr más felicida,l ó c1e cualquier DJodo
mejorar su condición. Suplicamos gue n11
se le solicite p-0r mera curioBidnd, pues Ir
edición gratis es limitada.. Si Vd. deFea. un
libro, solicítelo hoy mismo, pues los ejempla.res se están distribuyendo &lt;'0n wucha.
rapidez. J a.más en la historia. dE' una rasa.
editorial ha habido tal demanda p-0r 1iingún
libro, como la. qne existe en la actualidad
por " La. Filosofía. de la. Influencia. Personal."
TéngaRe presente que el libro será enviado gratis ton porte pago, :l las personas
que lo ~oliciten ahora, dirigiéndose al
New Yol'k Instituto of Seience, Dopt 462:M
Rochester, N. Y., E. U. de A.

Laa danzaa de

Laa Danzea de Afrodita.

El baile se encuentra desde tleml)O In·
memorltll en todos los países: áun en las
tribus más salvajes se verifican danzas
más ó menos bellas.
F.o la actualidad se ha notado que rena·
ce todo lo que los bailes antiguos tonfan
de m"4ltliflC-O r de encantador.
Despué1 de la prlmerll representación
de ,l/rofl.Ua en el Teatro de la Opera 06ml ·
ca de París. nose oí.. más que este irrlio'
-¿Habéis visto á Reirlna Badet? IQué
maravilla'.

Ha revivido ladaozB decarácter:durante mucho Ueml)O los balles del teatro eHu·
vieron reducldns á unos cuanto• pasos,]011
movimientos artf,tlcos de los bailes Rnttiruos se olvidaron ante J,. lnva,,tón de oolkas, mazurkas y 1&gt;hutU,h• en los salones
Y sólo algunos adeptos guard•ban con celosa piedad la tradición de Jo, danzas au ·
tliruas.
No hare mucho Ueml)O apareció una
bailarina llamada Lote l'uller Quien resucitó mucho del b \lle aotlguo. L1&lt; Joven no
era. bailarina, sino actriz de lat Opera C6·
mica; pero un dfa una amlgll suraque
vi"Jaba oor el Oriente le envió una de
esas tolAS maravillosas, de que las vleJu
civilizaciones lfUJ\rdan el secreto: una te•
la suave, fina.. ligera, brlllaot~. como .ior·
dada l)Or manos de badus. Encantada la
C-Omed1ante, se contempluba. eo un ,rran
espejo. envolviéndose y desenvolviéndote
en la tela y buscando posturas Que hicieran resaltar su belleza. ne pronto tu'f'o
una Inspiración.
Por la venta.na abiertB, colocadtl detrlia
de ella, el sol penetraba bailando el cuu·
to con su luz, Que flltrltndose lt través del
tran~par.inte teJido de la tela, formaba en
torno de la Joven un nimbo como de pairo
de oro de unl\ ma¡rla admira ble.
Airltó la tola, lll hizo ondular y sur11ló la
primera Idea del bl\lle de la ,npentina.
que más tarde debía enc-antl\r al mondo
enteror que serla el punto de partida del
renitclmlento de RQuel Brte lncomparahle
que se encuentra en los baile• de la anti•
irlledad.

La Iniciativa de los bailes artísticos estaba tomada. el Impulso fué dado y en·
tonces un mú,lco de talento, que era muJ·
erudito. M. Bour¡rault Ducoudray. qut,o
hacer revi vlr las danzas antliruas y oriranl·
zó para ello una, conferencias en las cuales prei;en~ estudios sobre los bailes de

l..a dente de "Selom6,"

s•cretos de este

·'Antlnol."

los slirlos xvn r X VIII r los de la éllOC"'
floreciente de Grecl,.,
Las artistas comenzaron á dl&amp;tíngulrse
cada una en un iréoero. y mientras un&amp;h
1nventaban l)OSluras que oodrfan encontnrse eo las más bellu ei.tatnas 11rle1ras,
otras se lucfRn en los bailes ceremonlo~o•
de la. Edad l\ledla. enoontrando actitudes
tan eleirantea como las de las damas que
fllfllraron en los salones de Luis XIII, Luis
XIV y Luis X\'.
Los bailes un 'l)()CO irrotescos de la éporB
del Directorio encontraron también aus
• partidarias. y en l)OCO tiempo se pudieron
admirar sobre los tablados de los teatros
loe más bellos det&amp;lles e-0reo11ráflcos.
Se reconstituyeron la.s danzas de Anti·
nol, según los irrabados de II\S piedras y
vasos descubiertos l)Or Garet entre !Hs
arenas del Eirlpto. y se tuvo la orhclnal
Idea de ataviar 11. ta.s bailarinas con lo~
mismos traJea extraídos de las tumbas,
aunque esto siempre evocaba el recuerdo
de que &amp;Quellos trajes cubrieron l)Or mucho tlemp0cadáveres.
Revivieron las danza.sbrahmánlt:as, Que
reoresentaban hermosos noemas y los bal·
les vertlirlnosos de las tribus africanas.
También en IOb salones empez&amp;ron l&amp;s re·
formas y et ..cake-walk1," Q.ue perteneció
algún tleml)O al teatro. rué adoptRdo después en los batles de sociedad. lle11ando
PO último, el l)Opular "mattchlt-cl,P" y el
·kllQUette."

misterioso
.

.
·. :7-

t9 rl~ . .

~"-~

"L.a

lnvocactón, 11 danza simbólica.

'1'erpsfcore procresa. El irenio de los artlYtas se vuelve de nuevo hacia la danza:
se investiga ¡¡ara resucitar las bellezas de
los bailes antiguos. se estudia para Inventar bailes nuevos. artísticos y 11raclosos.

Y'

La Rochester Acedemy of Arts acaba. de
dará luz una obra luJORa.mente Impresa y
adornada con profusión de fotoirrabado•,
titulada: "La.s Maravillas de la Mairia
llloderna." para su dlstrlbuci6n irratls entre todas aquella• personas que estén Interesadas llD el mt.terloso cuanto fascinante arto má¡rlco.
Si desea usted p05eer los asombrosos secretos que han hecho célebre.. los nombres
de Kellar, Trewey y d~ otros vario,; si de·
sea usted l)()tleer el talismán que Je dará
entra.da. en el templo de la Fama; si aspira
usted á hacerse atractivo y conspicuo"º
sociedad: si anhela alcanzar honores y rlr¡uezas. 3· rodearse de una reputación envidiable como lnteltirente y listo, escriba
hoy mismo á la Rochester Academy of
Arts, soltcit•ndo un ejemplar irratls de
"LA!l .'.IIARAYILLAS 1&gt;11 LA ~IAGU MODER
:&lt;A." SI está usted verdaderamente inte•

resRdo. escrlha. á la sl11ulente dirección,
bien en carta 6 tar¡eta postal, debldamen·
te franqueadas:
ROCB:ESTTJ1 ACADl:lll' OF ART8, Oepto.
!02, A .. no, '\q, RocnFrER, N , Y., E. r .

&lt;!AA.

PARFU~ERIE

ED. PINAUD

Ballarlna ruaa.

Y ei:: efecto, la deliciosa b1&lt;tlarlna acaba.
de revelarse una irran artt-ta. Sus danzas
1rrle1r•s, presentachs oon un encanto exquhlto, han agra1ado mucho: sus actitudes son artfstli:as y varladu, ya lánguidas. ~·a animadas de una alegría llgerar
enea ntadora..
Aun cuando las decoraciones no Indicaran que las dBnzas de la célebre bailarina.
son una reconstitución lo m'5 exacta p0slble de las coreografías de la. Hélade. exhumadas y vueltas á la vida después de
dos mil años, se C-Omprenderfa. esto p0r ·
que la danza. misma evoca. el espfrltu de
la antigua Grecia.

18 PLACE VENDÓME

PARIS
LOS FAVORITOS DEL MUNDO REFINADO

Y ELEGANTE

BOUQUET MARIE LOUISE
EXTRACTO, JABON, POI.VOS Y AGUA DE. TOCADOR

PARFUM GENET D'OR
EXTRACTO, JABON, ~Ol..VOS V AGUA DE TOCADOR

Una bailarina de la danza

·•1mperlo, 11
El ba1le In veotado por Lote Fuller tenfa toda su gracia en la tela: los brazos lo
hacfan todo, el busto y las piernas muJ
l)OCO,

:-.,

~

.....
Dani■

elaslaca de Grecia

Oomo si tuera la ejecución de un acto de
W&amp;1rner, el foro está obscuro y tapizado
de ne,rro. Repentinamente se proyoota un
rayo de luz muy Intensa. y se ve una apa·
rlclón extraña y soberbia. una muJer lo·
móvil enmedto de la Inmensa. aureola de
su traje extendido. Después se pone l)OC)O
á l)OCO en movimiento oon un rítmico ba·
lanceo: bajo el Juelf() de luces. los ootores
de su túnica varfan Infinitamente Yaque•
lla mujer toma mil formas, raes una ma•
ril)OS&amp;, ya una flor, ya una estrella.
Es un espectáculo delicioso.
Las Imitadoras de Lote Fuller fueron
muchas y su baile se oonocló en breve par
todo el mundo.

ESSENCE THEODORA
EXTRACTO, JABON, POLVOS Y BALSAMO PARA EL CUTIS

MÁRIE
.. . .. .-·Lóuis·r
.. . " ..
• t.. •

•

LA ÚLTIMA PALABRA DE LA CIENCIA Y ARTE DEL GRAN
PERFUMISTA PARISIENSE; UNA REVELACION PARA LA
PERSONA DE GUSTO DELICADO Y ORIGINAL.

" ....

ED PINJ\UD
·• .

AR.IS,.:.

ALGUNAS ESPECIALIDADES DE LA PIRFUIERIE ED. PINADO
OU DE. QUININE.

PARA EL CABE.LLO

AGUA VIOLETTE. DE PARM( •••

&gt;'ARA H

POLVOS LORIA
PATE. DE.NTE.LAIRE.
ELIXIR OENTlFRICE

PARA LA C6RA

JASON THE.ODORA
EXTRACTO MAR!E. LOUISE
EXTRACTO GEN ET _0'OR
•

PARA EL TOILFTTE

l
f

PARA EL CUIDADO !JE LA BOCA

arte?

)

.

i

BANO-

PAIIA EL PANUELO

�Registrado como artrculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de U!94.

Año Xlll.-Tomo 11

Impreso en papel de la Fábrica de San Rafael.

Número 13

México, 23 de Septiembre de 1906.

Los más Grandes y mejor surtidos de la República.
(~;Tu

.A.

ACABAN
(f, ~~"
DE LLEGAR
,
\.-~,
. , ~~
~=
LAS ULTIMAS
'c,r - .~

=--~~

NOVEDADES

'K\

DE
EUROPA
PARA
LA
PRÓXIMA
ESTACIÓN
DE
INVIERNO

FIGURIXlNIDl. 1

Paletó forma Imperio con ricos adornos de bordado y S
muselina. seda, forrado de_taffetá, clase extra.

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Señor General Don Porfirio Díaz.
(Ul~mo Beh·ato)

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1906, Año 13, Tomo 2, No 12, Septiembre 16</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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