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                  <text>omol

.
FONDO
ARDO COVARR

Número 1

México, Iº de Enero de 1907

r:--------------==~--~~~~~~----IAS

B\BUOTECA UN\VERSIT,AíUA
''ALFONSO RE"'ES
fONOO RICARDO COVARRU9lAS .

!

I

tL M5JOR~f\GUll'IALDO.
(Dibujo de J/l&amp;alde)

FONDG

RICARDO r,r:',,
·. • 'n:_._,J
·:11H11 S
"''- •

�La conceptuosa sentencia del Arcediano d_e :Jfuestra Señora de París no ha resultado profec1a c1ertf'
entre nosotros. No; el libro no ha muerto al edificio.
La metrópoli que hace en grande lo que las otras
capitales de la República hacen en pequefü~, levan·
ta á diario y por todas partes casas, palacws suntuosos !:labitaciones humildes, altas y marmóreas,
pobres' y bajas fachadas, f~bricas a!r~vidas, vulgares y corrientes construcciones. Mexteo se en~an·
cha se sale de sus linderos y tal parece un mons·
tru~ de cal y canto que, en medio de\ valle, exte_ndiese á todos los vientos, largos tentaculos de piedra.
Muy curioso sería critica~ burlescam~nte las nuevas construcciones de la etudad. Casi todas ellasson caricaturescas. Los órdenes, los estilos, las épocas andan tan barajados, tan confundidos y defor·
mes, que apenas hay casa flamante que no sea un
refinado modelo de mal gusto. Entre tales grotescas y desmedradas aquitecturas, los viejo~ caser~nes que Humboldt admiró y que n~ han sido dernbados ni retocados, conserv~n su aire v:etusto, _orgulloso y grave, y recuerdan a esos anetanos v!gorosos y llenos de salud que sonríe~ C?n desprec_1? entre un grupo de jovenzuelos anemicos, encant¡ados
y débiles.

(Fot. Cabo11i.)

Pero es el caso que si, no bonitas, son muchas las
viviendas que se edifican. Hay fiebre de construcción. El progreso material . ... .. perdón, este no es
artículo político y en él no caben los usados clichés
de los editoriales.
Quiero decir que se hacen muchas casas y muy
pocos libros. Un Claudio Frollo nuestro, no hubiera
dicho, en una de las torres de la Catedral, leyendo
un tomo de la casa Mauccí y señalando hacia el Cm·
tro Mercantil: ésto matará á aquéllo.
Hablemos, charlemos, mejor dicho, á l,1 ligera,
á la diable, de los principales libros mexicanos que
han aparecido durante el año.

***

Abre la marcha JUAREZ: SU OBRA Y SU
TIEMPO.-Gran libro es éste; grande en todos sentidos; por el tamaño, por el lujo, por la concepción.
Grande en la forma; grandioso en el fondo. El nom-

bre de esta obra indica, desde luego, su objeto: son
páginas de historia patria.
. .
Don Justo Sierra es un evocador. Sabe v1v1r, re·
vivir lo pasado. Su penetrante mirada de filósofo
ahonda en las obscuridades pretéritas; analiza los
hechos y encuentra en ellos relaciones secretas y
arcanos encadenamientos; mas á tan profundos examenes suele llevar la antorcha de su fantasía empuñada firmemente por la mano de un sólido criterio.
No ve lo que no es; pero no deja de ver nunca lo
que es.
Aquellas tainianas facultades, que deben ser, se·
gún el insigne maestro francés, los elementos fundamentales del historiador, las posée en grado superior Don Justo Sierra.

Y si en el firme campo de la sociología ve, sabiamente, hechos, en la vaga región de la psicología
observa, minuciosamente, hombres. Desmonta, con
sorprendente habilidad, el complicado mecanismo de
las almas .
En este libro magno sus facultades de historiador
parecen crecer en un definitivo y asombroso desenvolvimiento. Se trat.i de una obra de trascendencia
que explica muchos de los fenómenos de nuestra vida nacional.
Los explica amplia y verídicamente, porque sobre
la clarividencia del poeta, y sobre la penetración del
filósofo, Don Justo Sierra tiende, como un velo diáfano, una vasta é imperturbable serenidad. El conoce bien que los juicios de l~s hombres no son definitivos; y que las generaciones que van llegando, se
encargan de retocarlos y rectificarlos incesantemente. Y reflexionando sobre esto, el señor Sierra ínten·
ta y consigue despojarse de pasiones y prejuicios,
sacar á flote el pensamiento sobre los remolinos de
las preocupaciones presentes, y, hasta donde es posfble, ver desde arriba el desfile de los sucesos que
pasaron y de los hombres que fueron.
Eso es Juárez en el ltbro de Don Justo Sierra: un
hombre que pasó, q11e pasa por las hojas de esta
obra, redivivo, reencarnado, con sus errores y sus
adivinaciones; que pasa con su tiempo (en un flujo y reflujo de acciones y reacciones del medio para
el individuo y del individuo para el medio) y que va
siempre tenaz, siempre tranquilo, hacia la realización de una magna obra social, moral y política.
El libro, alabado y comentado en los círculos inte-

lectuales, es digno de un serio estudio critico. Está
dándose á la estampa por cuadernos mensuales. Lo
edita la casa Ballescá. Se ha publicado ya la mayor
parte de esta obra que será un monumento de his•
toria republicana.

***
MEMORIAS DE MIS TIEMPOS.-GUlLLERMO PRIETO.-No podré olvidar nunca la figura
desgarbada, venerable y simpática de este gran poe·
ta. No podré olvidar el levitón negro, empolvado y
manchado;el ancho fieltro alicaído, y bajo él, asomándose por detrás de la cabeza la montera abrigadora.
No podré olvidar aquella cara risueña, toda arrugas,
y aquellos ojos, todos malicia, tras los brillantes vi·
drios de los espejuelos; y aquella frente toda bondad y talento, y aquella boca grande, rodeada de
amarillentas canas, toda elocuencia irónica.
En mis oídos sonará siempre aquella voz grave,
voz de sochantre en coro, con vibraciones de bronce,
á propósito para conmover á las multitudes, para
convocará los fieles como las campanas.
Para eso sirvió en otros tiempos; precisamente en
los tiempos de Juárez. Fué la voz de la Libertad, la
voz de :a Patria.
Ahora los literatos atildados, los versificadores ex-

tFot. Moreno.)

quisitos, los pulcros prosistas, los que hacen música
vagneriana con las palabras, los que cantan la recónd,1a armonta de las voces, no diré desprecian, toleran, menos aún, dejan pasar este libro delicioso,
antigramatical, antiliterario, pero sentido hasta la
médula, pintoresco hasta el deslumbramiento, movido hasta el vértigo.
Resplandece como una joya. Palpita como un corazón. Está lleno de luz y de vida. Y no de·una vi·
da, sino de mil vidas, de todas las vidas posibles:
las de las gentes, las de las cosas.
Es el cuento de una existencia, la novela de un
poeta que, para ver el mundo, se alumbraba ya con
la lámpara de Aladino, ya con la linterna de Diógenes. Es la realidad, vista á través de un temperamento soñador; es el día visto con prisma de cristal.
No se puede pedir más animación, más color, más
intención á los vocablos. Estas páginas ardorosas
y matizadas semejan el pavimento de una plazuela

j&lt;

u ....

SEÑOI~ GENtRAL DON PORFIRIO D174Z
( Fol. Crr.:ces. )

�só un verdadero alboroto. Un asunto atrevido, ex·
traiio, si no fuera de la realidad por completo, sí
fuera del equilibrio humano, fué narrado por Nervo con gran sobriedad y terso estilo, todo él salpicado de poesía. Llamó la atención este cuento doloroso, por el ambiente místico, saturado de incienso,
que lo rodeaba, y también por el intenso y exquisito
sentimiento de la naturaleza que formaba un cuadro
de égloga á un trágico y cruento dúo de amor. El
sacrificio, de ofuscación insana del Bachiller, nos provocó repugnancia y hasta su poco de asco, complicado de difusa ironía; pero no así la vida entera,
amable, adorable, que se brindaba al infeliz alienado, corno se brinda al amado simbólico, la enamorada
del Cantar de los Cantares; llena de aromas, de deseos, de voluptuosidades, de promesas. El campo,
pintado por Nervo, aquí y allá en cuatro pinceladas,
era una delicia, un paisaje de Corot que no necesita
de detalles de miniaturista para entrársenos líasta
el alma. La muchacha tentatriz, una flor del campo,
estaba dibujada de mano maestra.
- He aquí un novelista-dijo la crítica entonces.
Nervo llegará: lleva en sí extraordinarias potencias
de narrador.
La profecía, corno todas las profecías que se cumplen, encerraba una verdad.
Nervo es un poeta que sabe ver. Hay poetas que
sólo saben ver. Este no; sabe ver y sentir. Y
sabe, además y particularmente, imaginar. Teje
con hilos de sueño una fábula sutil á la que da vigor y consistencia con hondas observaciones del
mundo exterior. Y así parece que lo soñado es lo vivido. El absurdo se vuelve verdad y nos engaña,
nos conquista, nos seduce. El Donador de Almas de
Nervo es una obra maestra, de inverosimilitudes
fascinantes. Y es que dentro de la trama fantástica,
corno dentro de la hueca esterilla metálica del cascabel, suena un pensamiento trascendental. Un principio filosófico, vestido de fantasía; eso son estos
cuentos, hechos á la manera de Gautier, con libertino desenfado y arte exquisito y pintoresco.
Yo quisiera hablar aquí del Nervo rimador, del
Nervo rnúsic.&gt; que trae en su espíritu inauditas armonías, cuyo eco son esas estrofas cuadrialadas y
susurrantes de sus poemas. Un gran poeta moderno
es Amado Nervo. De él es necesario hacer un estudio vivo y sentido, no de esos que sirven de pretexto para estudiar escuelas literarias, sino de
los que copian y analizan á los hombres, retratos
psicológicos que sirven más que esos ensayos de revista, atiborrados de erudición muerta.
Pero aquí se debe hablar sólo de Almas que pasan.
Es un interesante libro de cuentos. Prosa fina que
corre con garbo y escarcea con donaire, no atildada
ni pulcra, antes bien suelta, descuidada, gallarda·
mente espontánea, antiacadérnica. Estas prosas que
son corno corrientes fluidas que manan de la inspiración como de una profunda vena, suelen arrastrar
limos é impurezas, más también llevan arenas de
oro y son claras y saludables. No son aguas de farmacia, pasadas por filtros y alquitaras, sino líquido
montañés que se ha puriricado en las entrañas de
las rocas y embalsamado con las flores de las márgenes.
Aquí las cualidades del Nervo novelista están
más briosas y robustas: sentir mucho; ver bien. Asoma en estas páginas el absurdo fantástico; sólo que
no está hecho ahora á la manera de Gautier, sino
á la de Wells: la tllti111a guerra. En general todas las
historietas están experimentadas, (ya de un modo
directo, ya indirecto) por un temperamento, refinadamente sensible.
El cuento los dos claveles es un modelo de punzante ternura; un pedazo de existencia triste .... como todas las existencias . ..

barrio: los cacharros, los guijarros, las basuras, brillan al sol. Son como un sembrado de pedrería.
Y luego la ternura, casi enfermiza que se derrama
por estos colorines! .... Sobre ese montón de joyas
llueven lágrimas. Y despiertan en nosotros, los lectores, una emotividad infantil, de novela sentimental.
Este poeta, el único poe~ nuestro, de todos, el
único nutrido, coln-0 nuestros árboles, con savia del
terruño, el que dió flores espontáneas de inspiración,
no trasplantadas, ni artificiales, éste poeta que, en
horas de esclavitud y de angustia y de sombra, llevó su cancioncita de libertad y de amor por todos
los rincones de la República, y la prendió en los labios del pueblo como una mariposa de esperanza,
este poeta escribe sus memorias. Es el México de
antaño, el que nos pinta con su pincel empapado
en iris.
El abuelo cuenta un cuento. Nos agrupamos como los niños y escuchamos en el silencio del hogar la
bronca voz del simpático y dulce viejo.
iY qué sabrosos cuentos sabe contar el abuelo! .....

***

LIRA LIBRE.- JESÚS E. VALENZUELA.Este libro es íntimo, es triste. Como los viajeros
que no quieren llegar, mira para atrás á cada instante. Piensa mucho en el camino recorrido. Es como
un cementerio de recuerdos: cada memoria tiene su
nicho; cada nicho su lápida.
¿Es un libro crepuscular? Sí; el sol cayó pero todavía está encendido el horizonte. Y en el cielo melancólico y azul, se presiente la eclosión de una noche en plenitud de estrellas.
Es este un poeta sincero, á veces hondo; frecuentemente pensador, casi siempre original. En donde
quiera que pone la mano, deja la marca de su _vo. Lo
que más resalta en él es la personalidad; de modo
que tiene la primera condición del artista. De imaginac,ón turbulenta en la juventud, se ha aquietado
en la edad madura; y la corriente, antes turbia y
atronadora de sus versos, es ahora fontana de aguas
transparentes, en la que puede verse hasta el fondo
de una alma.
¡Y qué alma! Pocos artistas la han tenido tan pu·
ra, y pocos han conservado en ella como se conservan en ésta, intactos, los generosos sueños de la
adolescencia.
Es posible que Valenzuela no haya logrado el absoluto dominio de la forma. A sus ideas, generalmente bellas, suele faltarles el gallardo atavío. Las
telas de que van vestidas son ricas; las gemas son
luminosas; pero los brocados no caen siemore con
majestad estatuaria, y los diamantes pierden, á veces, un poco de su esplendor, porlos malos engarces.
En ocasiones no están bien cortados estos briales
de reina. Pero á Valenzuela puede aplicársele el festivo soneto de Tomé de Burguillos: Más eres sol que
sastre .....
Sí; es más poeta que versificador, mucho más, y
respetando los fuero~ del arte, que es para él una
religión- la única religión que no muere-deja que
su fantasía vuele con la túnica libre y vaporosa de
la Victoria de Samotracia. No es un orfebre minucioso, pero es, en cambio, un desenfadado y elocuente rimador.
Yo quisiera explayarme aquí. El creador de Al·
masy Cármenes y de Lira libre, es excepcionalmente
distinto de los demás; es sui géneris. Dejo, contra mi
voluntad, este tema fecundo. Otra vez ataré el hilo
de estas impr~siones.
Valenzuela canta le que siente; lo que cayó bajo
el dominio de sus sentidos. Es él en las estrofas
desmañadas y pesantes, como en los versos sobriamente hermosos y espléndidamenre alados.
Fué rico de oro. Sigue siendo rico de bondad y de
amor al a rte.
4

**

LA «CANCION DEL CAM INO.&gt;-FRANCISCO A. ICAZA.-Desde las E/hueras hasta este
tomito de verde portada, Pancho lcaza-no quiero
llamarle de otro modo distinto de como le llamo en
la intimidad-sigue un camino lleno de canciones;
digo así para hacer un retruécano del título de la última producción.
lcaza, al contrario de Valenzuela, sabe revestir
sus pensamientos, aun los más pueriles, de un ropaje primoroso. Las voces que él sabe combinar en
armónicas y delicadas bordaduras, son cristalinas.
En esta Canción del Camino, el escéptico elegante,
tan alabado y admirado, se complica de burgués
tierno. Es que el amor paternal le h:i echado á per·
der el castillo m el aire de su burlona filosofía. Estos
versos son canciones más conmovedoras que las
otras. lcaza no va solo por su camino: lleva, como
el creador de las Contemplaciones, á una niña de
la mano. Y esa compañía vuelve a legre al triste y
creyente al pesimista. La poesía de lcaza es como
más límpida, como más casta, suave y adorable. Y
es que todo el libro está sintetizado en este cantarcito que es una filigrana:
Muchas veces has oído
decir de un hómbre que es
más fúnebre que un ciprés.
Pon en el ciprés un nido,
verás si es triste después.
4

SR BENITO FE.NTANES

*..

"ALMAS QUE PASAN."-AMADO NERVO.
- Hace diez años apareció "El Bachiller,'' que cau-

'Retratos hechos respectivamente, por Clarke, M. Torres, 'R.- Diai [Oriraba] y A. tlvfacias [Veracru,.]

Al llegar á esta línea, se detiene mi mano. Una
voz conocida acaba de marcarme el alto.
-Ya no es posible escribir más.
- ¿Por qué?-pregunto_
-Porque ha hecho usted más de una plana; se
ha excedido usted; cabrán sólo otras diez líneas de
su artículo.
- ¿Diez líneas? Pues en ellas citaré tres bellos libros provincianos: "Cuentos Costeños" de Rodríguez Beltrán; primorosamente escritos; cuadros re·
gionales d'apres 11ature! "Esbozos" de Benito Fen·
tanes; lindas acuarelas llenas de sol; y .... un tomo
de versos del inspirado y suave Eduardo J. Correa.
Se me quedan en el tintero la "?revivida'' de
Sánchez Mármol, los Informes y maniflestos presiden·
ciales, seria recopilación de Anacleto Castillón, obra
de interés histórico y de utilidad indudable, llevada
á cabo con paciente inteligencia; la biografía del General Díaz, de autor anónimo, pero asimismo interesante y útil para conocer de cuerpo entero al insigne estadista; un estudio sintético sobre la nove·
la, gravemente pensado y donosamente escrito por
José López Portillo y Rojas .. ..
Un momento, señor Regente; quedan otros nom•
bres de libros en la cartera; permítarne usted ....
¿No? Está bien; conste que no soy el culpable; quise, y no me dejaron, que este ligero trabajo fuese, al
menos, completo.
Tiro la pluma, y entrego la última cuartilla. ¡Alabado sea Dios! ....
LUIS G . URBINA.

Diciern bre de rgo6.

.,.

�'

,....-.

~/\J ~

◄:---.

des; otras por el contrario, el exceso de agua
las ahoga., las mata. Causa. admiración ver brotar entre secos peñascos, fresco y lozano, el
cáctus, con su deslumbrante color de púrpura.
Las rosas de .Jericó, las amapolasl dulcama·
ras y peonias, mueren poco después ae que han
sido arrancadas de la planta. Los nardos, las
camelias y la.s crisantemas, viven mucho, lucen en los jarrones varios días en todo
el vigor de su belleza sin igual.
Las flores encubren también sus cualidades ó sus defectos; bajo el aspecto
insignlfl.cante y humilde de las florecillas de sauco y de borraja, se esconden
útiles propiedades medicinales, y el estramonio y la verbena, ba.jo sus pomposas corolas, guardan en su seno activos
venenos.
La Imaginación soñadora de la humanidad fué dando á. las flores hermoso
simbollsmo, forjando con tan variado
tema. encantadoras leyendas.
El narciso, retratado
.,..,.,
en el espejo del lago, se
enamora de su propia
r-

Desde la.s primeras épocas de la. vida huma·
na que la mirada investigadora de la historia
nos presenta con caracteres de realidad, encontramos ligados á todos los actos de la existen·
cia del hombre, las flores.
Es indudable que los primeros seres racionales que habitaron el globo, tuvieron especial
predilección por las flores, tal vez porque á su

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belleza. El aciano, de blanco que era, se convierte en azul, bailado por la sangre noble de
un principe á quien hirió á traición un plebeyo.
Las estreJJas se enamoran del césped y caen
sobre la tierra trocándose en margaritas. Un
rayo de luna baja á besar .í. una onda azul del
lago y nace el lirio.

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ALMÁCIGAS

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gracia y su delicadeza reunían la venta
r, •
ja de estar á su alcance.
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La primera joven que quiso adornar
sus cabellos, anheló, sin duda, una diadema de estrellas, ignorante de la magnitud real de ellas; pero la imposibilidad de alcanzarlas, la hizo conformarse.
con una guía de albas margaritas.
Y las flores, que empezaron por servir únicamente de adorno, fueron cobrando importan·
cia al descubrir á los hombres además de su
exquisita belleza, su grande utilidad y sus numerosas aplicaciones.
La vida de las flores está llena de encantado·
res misterios; es menos perfecta que la nuestra, pero más ideal.
Igualmente frágiles y delicadas, no todas las
flores tienen la misma duración, ni resisten
iguales temperaturas.
Jamás una adelfa tropical viviría en las frias
reglones polares, ni el eléboro, llamado generalmente rosa de Navidad, resistiría sin morlrJ durante algunos momentos, el soplo abra.saaor de los vientos ecuatoriales.
Unas flores son sedientas; el almendro abre
sus capullos cuando hay chubascos y tempesta.-

Una hada se pierde en el interior de
un bosque, y después de muchos días de
caminar, rendida. ya de sed, encuentra
una. mata que se cubre de campánulas
para ofrecerle dulcfsimo néctar.
Una. princesa rubia va á desposarse y
la víspera de su boda, muere; las lágrimas del amado, cayendo sobre la frente
pálida de la virgen muerta, se transforman en
azahares.
Y otras mil y mil leyendas aparecen para
cada flor, y se le eligieron entonces como emblema en los más encumbrados blasones de la
heráldica, y como místicos símbolos en la Ji.
turgia.

,.
*•

En todos los actos de la vida encuentran
aplicación las flores.
¡Cuántas veces una encendida. rosa ó un pálldo ramillete de violetas, llevan el encargo de
hacer la más entusiasta declaración de amor!
Los primeros reflejos de la fe bailan el alma
del ni!Io, cuando en el mes de mayo deposita.
sobre el mármol de los altares haces de fragantes azucenas.
Sobre el sombrlo ca.ta.fa.leo que &lt;;0stiene el

LAS FLORES EN EL TOCADO FEMENINO.
(Fotograf(as de Valle/o, especiales Para "El tMundo Ilustrado.")

cuerpo Inanimado de un ser querido que nos
abandona. para siempre, depositamos como última ofrenda coronas de pensamientos y siemprevivas.
cuando algún fausto acontecimiento reune

á la mesa un grupo de amigos, los grandes ramos de flores presiden la. fiesta, y la alegría rebosante, el júbilo entusiasta. deshoja nardos y
violetas sobre la dorada espuma del champa.gne.

Pero donde las flores lucen desde tiempo inmemorial, es en el tocado femenino. Todas las
mujeres, desde las más humildes basta las encumbradas, buscan como principal elemento
de:su adorno las flores.

�La campesina teje guías ásus cabellos
declemátides silvestres la, dama elegante adorna su traJe de baile y su peinado
con artísticos grupos de hortensias y ~eráneos, la reina hace figurar en su nea
diadema flores de zafiros y rubíes con estambres de valiosos diamantes.
Si recorremos diversas épocas y distintos pueblos, siempre encontraremos
en el tocado femenino flores.
Las razas más antiguas de Asia, la china y la japonesa, conservan en los bordados de sus trajes clásicos, las florPs exóticas de las generaciones pasadas. Las
tm,rmés se adornan hoy, como hace muchos siglos, prendiendo á su tocado entre
alfileres de oro, suaves lotos y disciplinadas crisantemas.
Y como en ésta, en las otras razas encontramos igual tendencia, la misma predilección por las flores.
En los juegos olímpicos de Grecia, los
palcos de los concurrentes, los carros de
los vencedores y las cabezas de las mujeres competían en su adorno floral.
En los grandes festines de los emperadores romanos, se formaban lechos de
flores para las damas, y éstas llevaban
guías de mirtos y rosas en la cabeza, en
el cuello, en el talle, prendidas á las gasas de sus túnicas y ornando las cintas de
sus sandalia-s.
Y ya en la época medioeval, un jacinto desprendido de un corpiflo, da origen
á que dos caballeros se reten á combate
terrible.
El mejor galardón para el triunfador
en un torneo, fué una rosa purpúrea
arrancada á una opulenta cabellera femenina y ofrecida con mano temblorosa al
noble victorioso que deponía su lanza y su
alma á los pies de la hermosa castellana.
Las flores serán eternamente compañeras de las mujeres, porque tienen gran
semejanza con ellas; parece que esos seres vegetales poseen un espíritu que las
anima.
¿Qué soplo misterioso obliga á la rosa
efimera á teilirse de escarlata con la alborada y á palidecer gradualmente mient ras avanza el día, para morir con el crepúsculo vespertino y dejar caer sus pétalos marchitos completamente blancos?
¿,Por qué el girasol busca siempre mirar de frente al astro del día y la diamela
se estremece si se la toca?
Los mirasoles, esas humildes florecillas
silvestres de matices pálidos, basta acercarlas un poco á la boca para que sus pétalos se adhieran á los labios como ansiosos de besos.
Las flores tienen también pasiones y
sentimentalismos: la dalia es orgullosa, el
alelí es humilde; la yedra y la rosa blanca
son tristes, las azaleas, alegres y opulentas. El heliotropo necesita estar en pleno sol para despedir su aroma delicioso,
el don Diego de Noche sólo abre sus ánforas de esencia en la penumbra ó á la
claridad indecisa de la luna.

*
••

..

Xuestro país es de los más privilegiados en su flora. En este suelo se desarro.
llan infinitas variedades de flores bellísi.
mas, que se han ido perfeccionando gracias á un esmerado cultivo.
Nada es tan hermoso como seguir paso
á paso el desarrollo de una planta; las fa.
ses de la germinación, del crecimiento y
de la florescencia ofrecen á cada momento sorpresas agradables.
Todas las mujeres cultivan flores
en México, en escala m~s ó menos
grande, según les permiten sus recursos. Unas en los amplios jardines de sus residencias de verano,
donde se han logrado aclimatar varias
clases de plantas exóticas; otras en pequeñas macetas; pero en ninguna casa
mexicana falta un tiesto de claveles
ó una corti na de madre-selva.
La prodigalidad de nuestro suelo, hace que aqui,mejor que en ninguna otra
parte, las fiestas flerales sean incompa·
rablemente bellas. Después de,. un com
bate de flores, las calles de las principales avenidas y las calzadas de
nuestro hermoso bosque de Chapultepec quedan completamente
cubiertas por gruesa alfombra de
policrom1s corolas.

•••
En nuestro país, la raza indígena.
se ha dedicado desde hace mucho
tiempo al cultivo de las flores, y la
vent,ade ellas forma un ramo del
comercio bastante lucrativo.
Pero á pesar de que el indio se
dedica á cuidar las flores para que le pro•
duzcan ganancias, les profesa un íntimo
respeto, una. profunda veneración un
acendrado cariño. Perdura aún en e\ alma del indígena actual, aquella tendencia de sus antepasados á amar todo lo que
les producía benelicios: el sol, las plantas,
los animales.
·
El indio ama la.s flores porque en su
instinto idólotra cree encontrarse en
ellas el hálito de la divida.a, y las encantadoras leyendas que ellos han forjado
son tan tiernas y tan inspiradas como
las más opulentas de la Mitología.
Recuerdo que una vez, en un paseo campestre, por uno de los pueblecillos cercanos á Xochimilco, un g rupo de amigas
nos embarcamos en una pequefla canoa
que guiaba un indígena de la más pura
raza. Llévanos donde quieras, le dijimos,
y en pocos minutos el remero nos condujo á un lugar delicioso dondP. el canal,
ampliándose, formaba un diminuto lago casi cubierto de yerbas acuáticas esmaltadas de albos nenúfares.
Quisimos cortar algunos, pero el indio
lo impidió.
- ¿Es que tienen dueño'? preguntamos
disgustadas.
-No, contestó él; pero al obscurecer
las almas de las doncellas muertas se esconden en estas flores ..... . .
MARÍA. LUIRA.

�Y sin embargo, lejos
de los dobles dolientes
y de las lágrimas de los
cirios amarillos, México indiferente y liviano seguía celebrando
con heróica displicencia los ritos profanos de
su vida mundana.
Así Bocaccio durante
la peste de Florencia,
bajo los cipreses, en las
glorietas de márrnol,
alejaba el fantasma de
la muerte y ante el pasmo de las hermosas desgranaba las cuentas almizcladas de su galante
Decamerón .... .

municando la orden t errible: "¡al baño~" los " peladitos" . p3:lidecian bajo
su mugre secular. Diríase que el baño 1ba á ser de pez h1rv1e~te ó q~e _el
gendarme los conducía al Santo Oficio donde el agua les seria adm1mstrada como en el legendario tormento del embudo. El resultado de esa
inmoral hidrofobia fué profundamente moral. El pueblo no fué á la pul·
quería, ni al delito, ni al crimen; se quedó en casa por temor al agual .
y entonces los sabios descubrieron una verdad flamante de, la química sociológica. El crimen urbano debía ser tratad_o no por la v1a seca como antai'Io, sino por la vía húmeda. Problema social perfectamente solu·
ble .... en el agua!

** *
El Tifo, su iJ:.1.visible
gérmen, al par que su
fatal tarea llevaba á
SR. DR. D. EDUARDO LICEAGA,
cabo otra irrisoria de
'Presidente del Consejo Superior de Salubridad.
duende chocarrero y
[Fot. Valleto.]
burlón. Tiró de la académica peluca de los
sabios tomándoles el pelo con absoluta irreverencia y una bell¡_i, ma.l'iana se asomó al objetivo de un microscopio df ?nos cua~tos _diámetros. El "Eureka" del sabio sonó en toda _la ;R,epubllc~ r la victoria de ,la
ciencia nacional nos llenó de orgullo patriótico y de CI nea mega.lomama.

..

~O de 1906, con recogimiento silencioso contemplo cómo te hundes en el
caos de los tiempos consumados! Llegas del Nirvana lleno de oro, y con
el rostro manchado por la exantema del tifo. Cubres tu rostro enfermo con la máscara opulenta y aúrea
de los reyes leprosos; pero para diferenciarte de esos viejos monarcas,
vas al caos en automóvil y llevas
tras de ti tus sucesos notables, moviéndose y gesticulando como en el
claro de luna de un espectral cinematógrafo. Porque has sido, ¡oh ai'Io
de 19061 el ai'Io del oro en circulación,
el ai'Io del tifo siniestro, el año de la
fiebre del automóvil y del sarampión
del cinematógrafo. También arrastras una púrpura solemne porque
tuya fué la conmemoración centenaria del inmortal Juárez y el magno festival científico del Congreso
Geológico.
Y has pasado con la sonrisa y el
retintín jubiloso de tu oro, con el
hálito impuro del tifo devastador y
tronaron en tus ámbitos las artillerías del Centenario, y sonaron las
músicas que acogieron á los próceres
de la Ciencia, á los sabios delegados
por todos los países cultos que así confirmaron en el nuestro la confraternidad de la ciencia y de la civilización!
Fuiste pues, oh afio transcurrido, generoso y terrible, sol:J1ne y magnánimo. Esos fueron los timbres de tu blasón. Ahora deja que evoque
los gestos que pasaron sobre la vida de tu rostro, hoy inmóvil y mudo como el de las estatuas de los reyes tendidas en los profundos mausoleos.
EL ORO,

UE de oro la primera sonrisa del año y
en su primer crepúsculo pareció incendiarse y reverberar todo el aúreo metal de los hidalgos. A los plácemes de
Año Nuevo, á las jubilosas congratulaciones juntaron su elocuente y placentero retintín las monedas que surgían
de las Arcas de la Nación y caían trémulas en los mostradores y dormían
breves sueffos en la profundidad de los
bolsillos. Hubo un instante en que el
más humilde servidor de la nación se
creyó en sus adentros un rey Midas ...
Lle".aba consigo la piedrl!- filosofal, y á
su s1mp\e contacto un tlmdo rejuvenecedor circulaba por sus venas, infundiéndole desconocidos arrestos y ardentías. Sentíase con una alma intacta y
fragante, como si Altothas hubiera vertido entre sus labios una gota del licor
de inmortalidad. El oro, ese oro que había pasado á ser un tópico de la literatura romántica y de los recuerdos
de otros días; el oro que sólo Rocambole gastaba con sus compañeros de
folletín llegó á convertirse en realidad tangible. Cuando los abueJos echaban á volar sus recuerdos y nos contaban que en la feria de San Agustín
de las 9':levas el monte tenia planchas de oro, muy en lo interior nuestro
escept1msmo dudaba. ¿Montes con oro? ¡Puede ser! pero en los días que
corren no hay más montes con oro que el torero y sus trajes de luces ... .
Los demás montes, no digo planchas de oro, pero ni árboles tienen ya . . . .
planchas á secas!

***
. Así soliloquiaba nuestra duda. Y he aquí que de pronto, el metal
hipotético surge y cae en sonoro y dorado alud. Mutación de escena que
nos coloca en medio del Potosí submarino y deslumbra la vista con los cofres repletos de zequíes de las Mil y una Noches! ¡Cuánto espíritu abatido, cuánto postrado anhelo se irguió como el viejo DoQtQr .Fausto reju-

venecido por Mefisto!
~
Los billetes de banco
crasos y desteñidos se
antojaban una hojarasca inútil buena tan sólo para abono (al sastre ó á la casera), hojarasca vil junto á la
Primavera cuyos fr«tos de oro eran los flamantes hidalgos. Y de
pronto el oro desapareció y los economistas
descubrieron que el ahorro comenzaba á nacer
entre los mexicanos,por
idiosincracia. imprevisores y roa.ni rotos. Pero el fenómeno duró po•
co. Las señoras de casa,.
las buenas' 'menageres"
se cansa.ron del juguete
nuevo y lo cambiaron
en el cajón y en el cinematógrafo. Más de un
Hidalgo, después de hacer la independencia de
un hogar donde no volvió á oirse el grito de
Dolores, cayó en poder
de los españoles que no
Jo pondrán en libertad,
pues son rencorosos y
saben más de ahorro
que nosotros ...
Hoy, comocon la plata gris, nos hemos familiarizado con el oro, le
Sr. LIC. D. JOSE IVES LIMANTOUR,
hablamos de tú y con
toda irreverencia gas- á Clf1'a gestión¡ en el Ramo de Hacienda, se debe en gran
parle a Reforma Monetaria que ha traido
tamos un hidalgo en ....
consigo la circulación del oro
grana.ditas ó en cualen &amp; éxico.
quier otra cosa.
( Fot. Schlattman.)
Porque nos hemos
convencido que el oro en manos mexicanas tiene que ser siempre un
oro .... volador!

L Centenario de Juárez culminó magestuosamente entre todos los acontecimientos como un Acróvolis sobre una
ciudad tendida á su sombra. De todos
los rincones de la Patria ascendió un
incienso azul que brotaba de los pechos
ardientes y se unía con el pireo incandescente que la Metrópoli hizo arder en
honra del i?ran héroe. Las fiestas orl!;i..
nizadas oor la Comisión del Centenario
fueron deslumbradoras vsolemoes. H~
aue lamentar aue de ese orui?rarua nu
se haya curnvlido el número que me301
11
sublimaría la eterna men,una. del héroe. Lástima que por el fallo conct::p
tuoso y bizantino del jurado caliiU,"bo·
dor el monumento al gran patriot,a m,
haya sido erigido! Aun recuerdan l~
inteligentes,entre los proyectos preseIJtados, uno lleno de origin&amp;.lidad y dt&gt;
extraña belleza, aquel de estilo zapoteca que condensaba harmoniosamente las magnificencias~e Monte Albán,
ese emporio de una civilización muerta, Y cuyo autor, ??1lle~o de Heredia unió al saber de un arqueólogo consumado la estet1~a trmnfante de
un 'artista innovador y original. L~stima que e! so1:Jerb10 arte zapoteca
no haya sido encontrado por aquel Jurado arch1clás1Co, en su eterno catálogo de pastiches greco- romanos!

** *
De todas las solemnidades que honrando la memo~ia del patric_io lleI?aron el espacio de fulguraciones, algo quedará en el tiempo. Del himno ID·

Personal de la Oficina de Desinfección, dependiente del Consejo
Superior de Salubridad,

Pero la Academia de Medicina no estuvo de acuerdo con que el gérmen hubiera sido descubierto sin su facultativo permiso y se dió en cuerpo y alma á la tarea de descubrir que nada había sido descubier_to. Todos
se descubrieron al paso de la ciencia. En las droguerías se reahzaron las
retortas, las probetas y todo el ''stock" de gelatinas. Los institutos s_e
estenuaron en investigaciones intensas y obstinadas y todo el protomedicato padeció un agudo "surmenage."
Y en efecto, el germen, como un obscuro cometa del microcosmos, no
volvió á aparecer, volvió al plasma natal sin dejar una huella.
No fué descubierto,
pero en cambio descubrió el cobre de los microscopios ultradorados.
Y en los caldos de cultivo las anilinas dejaron escritas cinco letras
fatídicas: "Nihil"..... .

***

EL TIFO.

OMO de las pestes que asolaron á las poblaciones indígenas de antes de la Conquista, como del Cocolixtle y del Matlazahuatl, así hablamos ya del Tifo
cuyo aterrador fantasma acaba sin embargo de volvernos las espaldas. México en este caso tiene cierto parecido
con esa corte del príncipe Próspero que
Edgard Poe describe en "La Máscara
de la Muerte Roja." Mientras la epidemia segaba vidas y amenazaba pala-Cios
y suburbios, la ciudad afectó una indiferencia verdaderamente asombrosa
~adie estaba seguro de escapar al mai
impío y no obstante los teatros y los
paseos siguieron siendo frecuentados.
Muchos duelos resbalaron sin turbar
el alborozo de la vida social y los ataúdes pasaban como las negras góndolas
de un Carnaval de Venecia por los canales adriáticos que con vertía en jardi-

.
.
nes la magia de un sol onental.
. Como el Satán de la aguafuerte de Rops la epidemia pasaba sobre la
ciudad sembrando los maleficios entre los surcos abiertos de las calles urbanas. Se escuchaba sobre 1~ ataúdes el martilleo del carpintero de las
balaqas alemanas, ): al crepusculo, pegados á los vidrios de los balcones
se ve1an rostros pálidos de madooas acongojadas. La elegía de!'TJeinab~
S?S cabell~s Y las noches, ~ayendo sobre las tardes pálidas fingían •¡na lluvia de cemza torva y pertmaz.

CENTENARIO DE JUAREZ,

Arbol Conmemorativo del Centenario de Juáret en la
Caltada de la Reforma.

El pueblo de México
se alegra porque el Consejo de Salubridad persiguió con heroísmo y
tezón al Tifo y lo ha
vencido hasta en su última trinchera. Pero no
se alegra porque el Ti fo
se haya acabado; se alboroza, porque muerta
esa plaga, se acabó también el baño obligatorio.
El tifo en sí es bien
soportable para el pueblo de la capital indiferente al dolor y estoico
ante la muerte. Lo terrible de esa enfermedad es el agua. su profilaxia, y el baño lo más
pavoroso de su cuadro
de síntomas. Por eso se
vieron escenas desgarradoras, cuadros patéticos y tragedias desesperantes, en los parajes
suburbanos. Cuando el
gendarme llega,ba. co-

Sesión de apertura del Congreso Geológico en la Escuela de Ingenieros.

menso que la gratitud de un pueblo consagró al inmortal ciudadano algo
vivirá perdurando en líricas estrofas y en prosas magníficas. De lo mucho que la intelectualidad produjo hay que rememorar el poema á Juárez de Francisco M. de Ola.guíbel, unánimemente aplaudido como el más
inspirado, y el discurso magistral y definitivo pronunciado por D. Justo
Sierra en la velada de Arbeu. En mi recuerdo de esa prosa memorable
hay puntos en que la luz se acumula con raros esplendores. Vertió el poderoso tribuno profundos conceptos encerrados en cláusulas de grandiosa
oratoria y puede decirse que en esa magnífica oración se condensó supremamente el tributo rendido por la Patria al héroe conmemorado.
No fué esa ardiente exaltación el único homenaje del gr:rn artista al

El Sr. 'Presidente de la República de regreso del acto de apertura del Congreso Geológico

�heraldos del buen nombre de México, de sus tesoros por explotar y de la
alta respetabilidad de su gobierno.
Hay que mencionar como gran factor del éxito de ese Congreso los
trabajos de nuestro Instituto Geológico dirigidos con verdadera abnegación por los ingenieros .Aguilera y Ezequiel Ordóñez.
EMBELLECIMIENTO DE LA CAPITAL.

¡¡==,¡¡¡¡¡¡¡r,:::::~~::"iiiiiiiií= N el transcurso del año que ha pasado, la

Capital se ha embellecido grandemente. Hay una zona en el rifión de la ciudad donde ese embelJecimiento se ha
manifestado de una manera cautivadora. Esa zona en que antaño se ag omerab:tn los grises y tediosos edilicios
del México viejo, es hoy una risueña
perspectiva de ciudad moderna digna
de cualquiera capital europea. Es esa
zona la terminación del 5 de l\Iayo.
En su final culminan ya las poderosas estructuras de hierro del gran Teatro Nacional, y cerca, entre flamantes
edificios de suntuosidad imponente, levanta sus arquitecturas admirables y
prestigiosas la nueva Casa de Correos.
Edificio del Instituto Geológico.
Esa bellísima construcción, proyect11d:i
por Adamo Boari y ejecutada por Gongobernante llerúico. El maestro Sierra es también el arquitecto de un sozalo Garita, es hasta hoy el más hermo.
berbio mon~1mento á ,J u~rez que día á día va acumulando como egregios
bloques cap1t11los marmoreos. Es ese monumento el libro: ".Juárez- su so edificio del México nuevo y puede figurar honrosamente entre los más
obra y su tiempo, " mag-nílico arco de triunfo literario, fuerte arquitec- bellos de la América toda. En la misma calle mencionada el Jockey Club
tura his~úr_i~a cuya lapidaria_ dedicatoria á la.Juventud, cuyas "Reflexio- Ita levantado nueva fachada á su legendario y suntuoso palacio. Esta
nes previas son uu rnsto relieve mural exornando el pronaos de un tem- nueva oura sigue á maravilla los encantos del estilo colonial, y aunque diversa en sus detalles de la fachada el.; Guardiola, harmoniza con ella adplo suntuoso.
mirablemente.
EL CONGRESO GEOLOGICO.
Su autor. Don_ G~illermo de llerNlia: es el espíritu mPjor penetrado
de, todos los florec1m1ent,os del arte mexicano dPsde que México existe y
A. celebración en México del Congreso as1 en su bella_obra se revela un amor por ese arte que admira, cautiva y
Geológico internacional, es un suceso produce en quien la contempla una alta emoción estética.
lleno de significación y de trascendenPor doquiera se mirau escombros, caen las viejas mansiones con pecia que ha conferido al país un alto ho- sar de poetas y arqueólogos; pero México le da á su rostro el sentimiento
nor cientítico, sancionando y recono- de su alma civilizada y morlerna.
ciendo su intelectualidad y su cultura
De esos escombros, de esas rn inas surge poco á poco la Ciudad Nuey preparando una vía magnífica al pro- va. Los
gestos coloniales torvos, ascéticos y llenos de ha:,,tío se van de&amp;g reso material futuro. Cada uno de los v_aneciendo sobre su rostro que asume la serenidad y la fuerza de un sóilustres sabios áquien México liosped6, lJdo progreso.
vuelve á su remoto país penetrado de
los progresos realizados por ~1 éxico y
***
avalorando justamente tras de concie11~ste ano pr~senciará victoriosas jornadas; los monumentos públicos
:rnda observación, los grandes recursos
del territorio. Cada uno de esos sabios y privados seguirán brotando del asfalto: tal vez el agua de Xochimilco
proclamará en su cátedra y en su gre- llegue á )~ ~iudad J?Olyosa y sedienta_, derramando en los hogares lasamio científico lo que el país significa lud y el Jubilo, red1m1endo á las barnadas de su oprobiosa miseria can'
pará quienes vengan á él á invertir su tando uu himno triunfal en las fuentes de los parques.
dinero y su trabajo. Las grandes sumas
Entonces será una gloriosa sonrisa la vida metropolitana!
gastadas tan inteligentemente por
-- - -· nuestro gobierno en darles hospitaliJOSÉ JUAN TABLADA.
dad á esa pleya de sabios, producirán grandes frutos en época cercana. Y
Diciembre, 1!J0Ci.
esos cerebros robustos, ilustrados en el saber, serán los más convencidos

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Detalle principal de la Fachada del nuevo Ed ifi cio de correos.

Establecimientos Públicos Notables
Desde los tiempos de la dominación española,
los Gobiernos se preocuparon por reunir y con
servar en sitios adecuados los documentos sobre antigüedades mexicanas existentes en los
archivos del Virreynato, como se ve por el de·
creto del Virrey D. Antonio M. de 8ucareli y
Urzúa, quien dispuso fuesen transladados á la
Real Universidad, como lugar más á propósito
para el uso de sus noticias.
Con efecto, siempre será idéntica la tendencia natural de la humanidad, que la lleva á librar del olvido y la destrucción los hechos y
las cosas que constituyeron su historia; Jo mis ·
moque ese afán de supervivencia ingénito en
su naturaleza, revelado de tan maravillosa manera en los monumentos antiguos, en las gigantescas obras que llevó á cabo el g rupo liumano, cuando obedecía unánime á una sola voz
y flexionaba al ademán de un solo brazo, y cu}'ª realización apenas se alcanza á comprender
hoy, en que las diversas y múltiples actividades que forman la vida moderna, al mismo
tiempo que engrandecen la personalidad, aminoran el esfuerzo.
De aquí el interés que en todas partes toman
Gobiernos y particulares, no sólo por la conservación de los museos, sino por su constante enriquecimiento; por resguardar y mantener esos
variados hacinamientos que han dejado á su
paso las edades pretéritas, inmensos muest,rarios de las civilizaciones muertas en donde el
ojo del sabio busca la filiación de la humanidad, y el del poeta encuentra el indecible asombro que inspira el misterio de todo lo lejano y
desaparecido; y lo mismo el naturalista que el
ignoro, el erudito como el analfabeta, se sienten poseídos de un sentimiento de veneración
al penetrar á cualquiera de esos lugares en
donde el hombre, ayudado por el tiempo, va
acumulando sin cesar los secretos arrancados á
la Naturaleza y á la Vida en el rápido camino
que recorre; y es que quizás en el fondo de todo
ser, ya se trate del filósofo ó del ingenuo, se
despierta el indeclinable latido de la solidaridad humana.
Por la importancia, pues, del asunto, hemos
creído conveniente dedicar una sección de nuestro almanaque á los principales Museos existentes actualmente en México, con las fotografías que nos fué dable adquirir y que fueron tomadas especialmente para este artículo.
Así, comenzamos, como es natural, con el

X~USEOS
DE: MEXICO

.,;

~ I~

,:~

J"'\u5eo f{a.cior,a.l &lt;ht J"'\éxico

que ocupa el edificio que el Marqués de Casa
Fuerte fundó para casa de moneda bajo el reinado de Felipe V en la misma manzana del
Palacio Nacional y con vista á la calle de la
:Moneda. Como todas las rle su época, esta cons•
trucción lleva el sello del dominio espafíol, en
la solidez, amplitud éirregularidad qµe presenta, y fué el•Archiduque Maximiliano quien dispuso que las piedras arqueológicas y demás anti güedades reunidas hast~, entonces en la Universidad por orden del segundo Conde de Revillagigedo (1789-17!J-l) fuesen transladadas á dicho
lugar; con excepción, según rezan las crónicas,
del enorme monolito conocido con el nombre
de Calendario Azteca, que no fué traído al lugar que actualmente ocupa sino hasta 1885.
Aunque el celo y cuidado de los directores
del Museo han hecho que adquiera una importancia material y científica notable, sólo hasta
el último tercio de siglo pasado, entró franca mente en su engrandecimiento, siguiendo así
el impulso progresista que no abandona la administración actual, y que afirma cada día
más. De entonces data la publicación de Los
Anales, obra ya numerosa en volúmenes, y después han visto la luz un Boletín, diversas entregas de la Biblioteca Histórica y Lingiiística
y otras obras de verdadera importancia cientí·
tica. El primer catálogo de las colecciones h i stórica y arqueológica fué publicado en 1882,
si bien es de advertir que ya en 1827 se había
dado á, la estampa la Colección de Antigüedades mexicanas con I itografías de Waldeck; y
por último, en 1887 se registró un acontecimiento notable en la historia del Museo: la inauguración que de la !l"ran galería de monolitos hizo
el Sr. General D1az.
Además, cuenta el establecimiento con una
Imprenta para la publicación de sus obras y
con una biblioteca de más de 5,000 volúmenes,
que.nos pareció digno pedestal del sabio Sahagún, cuyo retrato de tamaño natural está tijado arriba de la plataforma.
El establecimiento contiene hasta la fecha
cuatro secciones, la de Arqueologia,llistoria ::-íatural, Antropología y Etnografía é Historia de
México. Sin duda que la primera es una de las
más interesantes que encierra, pues ahí están
colocados los monolitos procedentes de diYersos lugares de la República, ya de excavaciones, ya de ruinas, ya de donaciones partícula-

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MUSEO NACIONAL-HtSTORtA

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res, en espera. de la. cienci_a q11e arranque la.
historia completa del MéXIco ancestral, ¡ruarda.da en las actitudes hieráticas de las divinidades en las misteriosas figuras de los relieves,
en las'lápidas conmemorativas y en los pétreos
hieróglifos; en todo ese enorme florecimiento
lapídeo, cuya sola enumeración rebasa las dimensiones de este artículo.
Siguen las demás secciones en la parte alta
del edificio, importantes sin duda para _los visitantes especialistas y metódicamente dispuestos; pero la que conserva !as reliquias _históricas posteriores á la conquista, es la sección más
admirada por la generalidad; únicamente la
colección de sus retratos la hace interesantísima en grado sumo; allí se encuentran los 62
retratos de los Virreyes de Nueva España, algunos, al decir de la crítica, de alto valor artístico, y todos interesantes para los que gustan seguir el cambio de la indumentaria y pa·
ra los aficionados al estudio de la heráldica..
Pero sería muy prolijo entrar en detalles que
volverían interminables estas notas1 y pondremos punto á las descripciones toda.v1a emocio·
na.dos por el recuerdo del "Lote J uárez, '.' cuyos
objetos marcados de una austera sencillez republicana, subrayan el oropel pomposo de la
corte imperial en cuyos muertos brillos resbala
la mirada curiosa .. . . . .
J"\us,ro ele liistorla. l'(a.tural (Ta.cul&gt;a.ya.)

Por el lugar que ocupa, ca.si es desconocido
este Museo; pero su valor científico es ya tan
important~, que no vacilamos en colocarlo en
segundo término en estos apuntes.
Se encuentra en la histórica ciudad de los
Mártires, instalado en el antiguo edificio del
ex-Arzobispado y es su Director el Ing. Fernando Ferrari Pérez, el eminente naturalista
de la Comisión Geográfica Exploradora.
Haremos la historia rápida del edificio, porque es digna de consignarse. Fué en un tiem·
po residencia veraniega de los arzobispos de la
Metrópoli; allí murió el virrey D. Bernardo de
Gálvez; y posteriormente, cuando las guerras
de la Reforma, sirvió de refugio á los liberales
atacados por el traidor Leonardo Márquez que
hizo allí prisioneros á los Mártires en la fecha
luctuosa del 11 de Abril de 1857; y por último,
estuvo ocupado por el Colegio Militar y fué
morada de los colonos austriacos.
Actualmente ocupa el Museo cuatro salones
espaciosos con sus colecciones, sin contar el herbario, laboratorio, salón de Dirección y otras
dependencias. Su biblioteca técnica se compone
de 3,000 volúmenes y la Sección cuenta diversos premios y diplomas, discernidos por las
Exposiciones extranjeras en que ha tomado
parte.
El deplorable accidente acaecido en 1884,
cuando se incendió el Vapor que llevaba 123
cajas de sus colecciones para el Certamen de
Nueva Orleans, no hizo mella en su Director,
cuyo amor á la. ciencia se aquilató en esta ocasión, ya. que en menos de cuatro meses y merced
á un trabajo laborioso, pudo embarcar en febrero del año siguiente una nueva colección tan
importante que obtuvo un diploma de Gran
Premio. Este viaje á la vecina República proporcionó al señor Ferrari Pérez la ocasión de
comparar nuestros ejemplares con los de las
ricas colecciones del Museo Smitsoniano de
Washington.
Los ejemplares del Museo se encuentran
arreglados y clasificados científicamente, seg(m
la Biologia Centra.Ji Americana, y la estantería en que se muestran, de hierro y grandes
cristales. permite apreciar el método del arreglo y el detalle de la clasificación.
El establecimiento posee 600 mamíferos, más
de 3,000 aves del pais, y gran cantidad de rep•
tiles, peces y una numerosa y pintoresca colección de moluscos, cuyos ejemplares pasan de
5,000; además, en insectos cuenta más de 60,000
ejemplares¡ que actualmente clasifican los sefiores Rio ae la Loza y R. Al varado, á quien
debemos los presentes datos.
Añadiremos, finalmente, que la Sección guarda en piel más de 1,000 mamíferos, 5,000 aves y
numerosos duplicados de reptiles, peces, etc.
Se ve, pues, la grande importancia de este
Museo, el más completo en su género que tenetnos en México, y que por su riqueza, su disposición y su orden, es digno de ser más cono•
cido, y favorecido por el Ministerio del ramo,
ya que se puede afirmar, sin hipérbole, que es
al esfuerzo de un hombre de buena voluntad
á quien se debe su desarrollo actual.
J"\USCO &lt;l,r Artllleria.

Ocup&amp;. una dependencia de la Maestranza N.
de Artillería, en la Ciudadela, y está compuesto de tres salones, el Hidalgo, el Morelos y el
Guerrero, y de una biblioteca con importantes
obras de la materia. Su entrada es soherbia;
está decorada por artísticos bajorelieves de
bronce, restos del Pabellón Azteca levantado
en Paris cuando la Exposición de 1889 y que
representan á los reyes Itzcoatl, Netza.hualco-

yotl, Totoquihuatzin, Ca.cama, Cuitl!!-hul!-c Y
Cuauhtemoc, que junto con algun~ divimda.des indígenas le dan un aspecto de imponente
grandeza.
.
Se puede decir que la verdadera importancia
de este Museo, data de la fecha en que fué Mi·
nistro de la Guerra el General Berriozábal, cu·
ya gestión administrativa le dió un gran des·
arrollo.
Hace quince años más ó menos se efectuó con
grandes honores la solemne translación de las
banderas conservadas en distintos lugares, ac·
to que presidió el señor Presidente de la República y al que concurrieron los más ilustres je·
fes del ejército.
Al entonces Coronel D. Gilberto Luna, debe
el Museo el adelanto que presenta; bajo su dirección se enriqueció el establecimiento con
una biblioteca, y la organización y el orden que
se observa se debió á su cuidado.
Su actual Director es el Coronel Carlos Gar·
cia Aguirre, estando á cargo de un capitán 2Q
el cuidado de los salones, que exhiben, en su
uniforme estantería, reliquias históricas de
nuestros héroes y de nuestros mártires, al lado
de toda suerte de armamentos, desde los más
rudimentarios hasta los novísimos. En una
evocación inconsciente, oímos el estallido de
esas armas cuando las empuffara la defensa
nacional, vemos esas banderas, hoy inmovili·
zadas, flamear al frente de los batallones sacudidas por soplos de tempestad y de gloria; esas
espadas que tranquilamente cruzan sus reflejos
en las panoplias. nos hablan de los brazos que
las hicieron arder con placas sangrientas en las
gloriosas luchas de la Insurrección y del Im·
perio, y las sombras augustas de los muertos
heroicos parece que velan en ese recinto por
la grandeza y la prosperidad de la .República.
Con,lsl6r, ele ParasltoloJía.

Es una de las dependencias de la Secretaria
de Fomento y tiene por objeto dar indicaciones
para el exterminio de las plagas de la agricultura, la protección de los cultivos, etc. Su indo·
le, por lo tanto, es distinta de la del Instituto
Médico, puesto que no debe estudiar las plantas desde el punto de vista de la Terapéutica.
En Julio de 1900quedó instalada la Comisión
provisionalmente en la calle de la Condesa,
siéndolo definitivamente, según parece, en el
lugar que ocupa al presente, Betlemitas, 8.
Tiene un laboratorio situado en la31J. calle del
Naranjo, destinado á la preparación de las vacunas contra la fiebre carbonosa, carbón sinto·
mático, cólera de las gallinas etc., etc.
El Director de esta comisión Jo es el Profesor
Sr. Alfonso L. Herrera, y las colecciones del museo se exhiben en dos salones elegantemente
disp~estos, cuyos muros están tapizados con
ejemplares hechos á la acuarela por el pintor
naturalista seiíor Armenta.
Hasta la fecha el Establecimiente posee 3,000
ejemplares preparados, estudiados y clasifica·
dos en su mayor parte, y está dividido en tres
secciones: Insecticidas; aparatos. enfermedades
fungosas. Sección de animales útiles á la Agricultura y nerjudiciales; insectos nocivos. Sección de Bacteriología, destinada á la preparación de la nitragina, del virus Danysz contra
las ratas salvajes y otras enfermedades bacte·
ria.nas de las plantas.
Publica también un Boletín, Circulares y
estudios sobre plagas de la agricultura, pres·
tando de esta manera utilísimos servicios á la
riqueza agrícola del país; por último, su biblioteca está formada de 3,000 volúmenes.
.
Por falta de espacio no hacemos más que c1•
tar, para concluir estas notas, el Instituto Geológico, instalado en Santa María, que cuenta
con un Museo últimamente enriquecido con
más de 6,000 ejemplares. entre rocas, minerales
y fósiles, cedidos por el Museo de Tacubaya, y
el que existe en la Escuela de Minería, particular del Establecimiento.
l"\USl!.0 DI!. l"\l!.DICINA

Nuestra. información gráfica sobre los distintos Museos incluye también el salón de la Escuela de Medicina donde, convenientemente
clasificadas y ordenadas, se encuentran, entre
otras cosas, di versas piezas anatómicas de gran
utilidad para el estudio de los alumnos. Este
museo está atendido con sumo cuidado, procurándose cada dia más, enriquecerlo con nuevas
adquisiciones.

*

* * la significaci~n de
Es obvio, pues, ponderar
todos esos establecimientos en donde el OJO observador puede apreciar el proceso lento Y progresivo del adelanto humano, á pesar de todos
los obstáculos. El hombre, como el persona.Je de
Esquilo, se estrella frecuentemente contra la
fuerza ciega de la Naturaleza, la eterna esfinge que siempre tendrá enigmas que proponer,
pero que la ciencia y el trabajo resuelven con
grandes esfuerzos, poco á poco, á través de los
siglos.
México, 1906.

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___ EL ALMANAQUE PATERNO

A los menores nos ~staba casi prohibida la entrada al cuarto de mi padre. Con los años he com.
prendido el por qué.
Era el más pequeño y el más apartado de la casa; tenía una
ventana no muy grande, desde la cual se miraba un murallón
/
denegrido con cimera de yerbas anónimas, y sobre éste, el paisaje siempre cambiante de un pedazo de cielo. La luz que por esa
ventana penetraba parecía distinta de la reinante en el resto de la finca: más pálida, m~ serena, más severa, Concordaba. con el arr~glo, li~. pieza y paz casi celular del aposento, donde, ni con lente, se hubiera podido sorprender mota ni mancha.
Un lecho austero de blanquísima colcha vestido; en la pértiga, bien colgadas
ropas; debajo de la cama, irreprocha.'Jle hilera. de zapatos y pantuflas; el ta.pete, sin un pliegue; en su sitio el sillón de brazos; en el bur6, bruñida. palmatoria, fosforera de porcelana, y en limpia redoma, agua clarisima. Por las paredes. hojas de portulano, mapas, itinerarios, carta estelar; y un grupo de jefes y
tripulación de cafionero, fotografía injuriada por el viento salobre, amarillenta, en la que apenas se dlstinguia á mi padre, con uniforme de dril, en pie, cerca de enrollado calabrote.

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,
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La mesa de trabajo, pegada al muro. Larga sería la enumeración de los objetos que ahí ocupaban lugar fijo y conveniente: tintero, lacres, caja de papel,
brújula, sellos, agujas y bramante; lente de aumento, salvadera, &lt;!ortaplumas,
mucilago; y en tres anaqueles colgadizos, algunos libros ya renerables, ya bien
cuidados, ya protegidos por recio papel de a.forrar. Sobre la carpeta de hule la
obra por leer,- un clásico-con plegadera. entre las hojas y unos espejuelos encima. A la derecha, antigua lámpara de estudiante, nimiamente acicalada, con
tubo limpio y .::ampánula. verde. Era aquello el camarote de un marino que,
disponiendo de poco trecho, llevaba al colmo la. destreza para. acomodar muebsle y cosas indispensables. Como el menaje sencillo y sMid&lt;' era de cedro, el ambiente estaba impregnado de olor grato, un olor de armario antiguo
que no puedo aspirar sin sentirme en el acto rct,raido á la infancia. Algo semejante me sucede con el perfume de los jabones Windsor, y á la vista
de una de aquellas toallas bordadas con seda que las mujeres de los marineros decoran en el bastidor de las veladas, mientras el marido, lejos del
puerto lucha contra las deidades del océano.
Al entrar al camarote de mi padre, sentíamos, los ;&gt;equeños, un supersticioso respeto; el que infunden lasca.pillas solitarias, los sa.:ones de actos,recogimiento.
vacíos; todo sitio en que los muebles guardan simetria oficial 6 profesional, como si las cosas fueran ca.paces de imponer silencio ó suscitar ideas
de
Alm:ís
alcance
la mano,
junto
á la peana de un relojito incorregible y á la. postre mudo, campeaba un gran alma.naque exfoliado r. De la estancia, eso
que de
nada,
detenía
mi atención.
Todos los años, poco dec:pu és de Navidad, una mañana, me vestian el trajecito de lujo y me tocaban con ancho sombrero de cinta. azul, ilustrada
con el rótulo "Libertad'' y dos anclas de oro. Ello era. señal de que mi padre me llevaba á una librería tenebrosa donde habla variado surtido
de
almanaques.
El almanaque es libro que dura un afio y que sólo para un afio s irve, para un fragmento de vida; y habla algo de simbólico en aquellos cartones de formas caprichosas, con grecas de oro y chillantes cromos. Cada. parroquia.no podía. elegir el emblema. que mejor le acomodase: santos, héroes,
alegorias, manolas, toreros y paisajes. :'lli padre, nostálgico de la vida naval, enfermo ya. de enfermedad que no se a venia con los peligrns de los náutas, buscaba. de preferencia las marinas.
¡Nada más opuesto que aquellas trescientas sesenta. y cinco hojas de papel, cortadas por el mismo patrón, impresas con igual tipo de letra,
consignando cronológicamente fechas y fiestas, fases de la luna y demás; llevando al dorso si la anécdota, si la. receta de cocina, si la efeméride, si
el chascarrillo, que, de seguro, no habrían de concordar siempre con los dolores event u a.les del poseedor; nada más opuesto, que el primero de los
dias
el corte
y el asunto del paisaje: el océano eternamente rebelde; mudable arcano, juguete de las Furias y de las Gracias; dominio
de losengomado
vientos ypor
de las
aguas!
Después de comparar los exfoliadores y ajustado el precio de uno de ellos, mi padre se volvía violentamente hacia mi, para decirme con voz
emocionada., luchando por dominar cierta angustia:
- Vamos, hijo, escoge el que más t e guste!
Con manos temblorosas, tomaba yo el más cercano. ¡No sabia que las Parcas soltaban el hilo que ataba los amores y las ternuras de mi casa, y
no lo cortaban tan sólo porque un chicuelo irreflexivo, al elegir un almanaque, como que presentaba á las implacables el expediente de un indulto!
El mismo, á las doce de la noche del 31 de diciembre arrancaba la cubierta del almanaque para que, grande, esbelto, airoso, a.pareciera el t\&gt;
de enero. Toda la familia habilita.da de copas y con gran algazara, rodeaba la mesa de trabajo; pero en el instante de descubrir la fecha. festiva,

cuando el jefe, con un ademán casi sacerdotal lo hacía enmudecíamos, cerrábamos loS
ojos, como ~i de aquel salidizo de foliosenig- ,
máticos fueran á. saltar ü un chorro de luz o un
chorro de lágrimas.
d ba.c;
Todas las maña.nas, ya con el sombrero puesto, afia_nza os
·
tón y peri6dico, él se detenía. para quitar del exfoliador, el día
pasado: dos minutos dedicaba. á informarse del santoral) de 1~
máxima contenida en el reverso. Cuando alguna enfermedad 1
ret~nia en el lecho, uno de nosotros á hora fija, desglosaba el tenue papelillo que poníamos en sus manos.
-¿,Ya vió tu papá el almanaque? Esta era una frase de ritual part\
inquirir si estaba á punto de marcharse.
.
di
He visto muchos calendarios, en forma de libro, mecámco,~~ :o!geªae· brama11zos anunciadores; en marco suntuoso; fijos al muro por u
I dos de tinta
tes; abarquilla_dos Y grasosos; olvldad?s en¡~; ~o:i~~t:i~.
veces nuesen un escritorio, y parécenme misterwsos
o
,
ti ·a.o en
tros ojos distraidos al buscar la rech~ de una ~-:s~r::
s:eg~a, reotra insignificante en ese momento. meses m,l ,
sa.lt~rá en la blancura mate de una lápida.!
.
.
llevó cerca
Imprecisamente recuerdo ahora aquella. despedida. M1 madrel met to á co•
la Ca.pita
con fuera
en , para.
del lecho, se incorporó él para. a ec1rme
que bviniera á lloran,
Ni que
1
nocer bellos edificios_! d~~~~~- c~~~:s ~:s~;s "~~vió sus ~jos llenos de luz, de

ir~~~:s

~:~~P;:;:\

~::r::

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rel!\mpago de interior angustia., so¡ ~:t:~!e:i::~:.~~v~~
1
una lluvia de lágrima, ~la rde f~gaz de ~al~:~m~:;~e~ !arcaba un tr~senorsus ojos, por siempre tlJos ~~omn:e:~ooyr e~fermo; es cualquier cosa, me recojo
me!- Pronto nos veremos. ~' ,
d r. todos "
á J · ·
muchos recuer os a
·
por precaución nada. m s:, ud1c10 Y
Sali sin volver el rostro Y al pié de la
Una caricia una opres10n e manos. '
cudhé su tos su tos pertinaz, crudelisima.......................... .
escalera
es
,
. . . . . . . . . . . las
. . . . .manos
. . . . . . . .enclavijadas;
. .... ....
. nerviosa,
.
.
.
ieron el cuento de hadas
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .......... á d
pero riendo con risa
mterrump
Mis tfas Ji vidas como muertas, Y mart1nz n o_se

;~:~f~~~;~7;~~~;.;lr~!~Jr;i~:~t~1~~f;~~~fI!;}~;§;}~~~~¡:~:::~:.t~.~~::1;~:::f;i:::~~iE~li
ue nos decía 'una abuela en la sobremesa de la. memmda.......

,

bar ue mañana ó pasado. Acabamos de recibir un telegrama. Y na1

el libro de estampas, Y la. caja de soldados, Y las camcas, Y e

us1 ,

'

.

pra.no!......
y una por una me besaron largamen~, con eso~ besos violentos que parecen ser una manera d e compn"mir los labios contra la frente a.Jena
no O ó en una. imprecación.
para que no rompan en un so z
t . ví un grupo escaso de dolientes. Na.die de los mios estaba en la estación. Xa.die me recibió
Desde el tren- el tren pasa cerca del cem~~
sala Mi madre rodeada. de vecinas: me estrechó convulsa.sin poder hablar.
al pie de la esca.lera del hogar. Gentes desconoc1 a e '
.
- •Se ha embarcado ya?- pregunté.

:n~a

0t

_ ;e ha. embarcado-respondió una. voz desolada.
.
. no estaba. en orden. Los muebles abiertos unos, asimétri?os
Para convencerme, sin que pudieran a.ta.j_ar U:\~a.r;e~ar;~~~~:~1~r:~t:t:~r::dicinas; los libros al a.zar arrinconados: un santo lleno de m1la. 1 lecho destendido; en la mesa. de traba.Jo, o ,1 a o

ros,sobre
e el buró .... ••
.
.
·a de Jo más hondo del alma,
gros
11 instantes sentí cómo recóndita. savia, naci a
Yo era un arbusto, un arbusto endeble sin flores aún; pero en _aqur: º~ta de llanto para cuajarse en la. primera durisima espina ... .. .
acibarada, acérrima, circulaba. por todo mi ser para ~:nar e: ~:::;:;ecJa de la antev;spera: la facha de su epitafiol-aquel ol\•ido, aquel anacroVolvi el rostro ¡Gran Dios! el almanaque exfolia or se a
nismo me revelaron toda .b.
la. desventura!
b I
sa de trabajo de su padre ' cerca del libro familiar, espolvoreado todavía con la
1 huérfano que solloza so re a. me
¿Quién puede_descn u_a
materna. angustia. de las angustias, clama:
ceniza. del postrer cigarro, mientras una voz
- Hijo, ¡,dónde estás?
MICROS.

�DOS EXPOSICIONES: PINTURA y ESCULTURA,-LOS PENSIONADOS MEXICANOS EN EUROPA,-ACONTECIMIENTOS MUSICALES DEL AÑO,

REPRO~ON l&gt;E VN CVADRO DE Jl?.AClVIN SOROLLA

f\1'\0 NUEVO
Para los espíritus prácticos, para las almas refractarias al ideal y al
ensueño un afio que pasa y un al'lc que viene no son más que convencionalismos y artificios, simples metáforas ó figuras de retórica e~ las
que nada de real ni de substancial se encuentra.
Para ellos, dentro de la continuidad indefinida del tiempo, todos los
momentos son iguales, y tanto da considerar que un año muere á la media noche del 31 de diciembre como á aceptar, según el fisco, que termina á la misma hora del treinta de junio.
.
En el fondo así es la verdad. Lo que llamamos años, lustros. siglos,
no son sino taja.das más ó menos gordas, rebanadas más ó menos tinas
que hacemos en esa masa compacta é infinita. que llamamos el tiempo.
Que unos, como los musulmanes, lo cuenten por lunas; que otros, &lt;?O·
mo los afiliados al rito griego, no tengan en cuenta ia reforma gregoriana y se encuentren atrasados de noticias y con los papeles mojados en
punto á cronología, es lo de menos. La verdad es que el tiempo transcurre igualmente para todos y que así como el computarlo en onzas ó en
gramos, en yardas ó en metros no altera el peso ni la medida de las cosas,
tampoco altera ni modifica la duración del tiempo ni sus estragos, que es
lo peor, el computarlo como los antiguos en idus y calendas, ó como los
modernos en afios naturales y fiscales.
Es lo mismo que con la moneda. Un peso mexicano, sistema actual,
equivale á dos francos cincuenta á la par en Francia, á medio dolar en
Norteamérica ó á ciento cincuenta mil contos de reis en Portugal. lo cual
no obsta á través de la diversidad, vertiginosa á veces, de las unidades
de medida que quien tiene sólo un peso en realidad casi no posea ni un
real.
En este orden de ideas los portugueses viven en un estado de perpetua ilusión y nadan sin cesar en un sofisma. Creen ó a1¡&gt;arentan creer q_ue
subdividiendo indefinidamente una cantidad la acrecientan hasta lo rnfinito, dándose así la satisfacción de poseer millones de veces más de lo
que poseen y de ser incomparablemente más de lo que son.
El anterior ejemplo de los reis lo demuestra superabundantemente;
pero no faltan hechos que corroboren el !tecito. Nosotros acostumbramos
computar nuestra caballería en caballos y nuestra. infantería en hombres.
A ellos esto les parece poco y computan en patas de caballo y en miembros de hombre respectivamente.
No dicen nunca mil caballos sino cuatro mil·• patas, ni mil infantes
sino cinco mil miembros, con lo cual creen cuadruplicar ó quintuplicar
sus efectivos, también respectivamente.
El tonelaje de su flota corre parejas con el efec~iyode su ejército.
Como quiera que no cuentan por toneladas srno por m1hgramadas, re_sulta que el par de lanchones guarda- costas de que se compone su marina,
puestas en cifra representan un ' 'miligramaje" de miles de millones capaz de avergonzar á la misma Inglaterra.

Pero volvamos al tiempo, que aún es tiempo de hacerlo, y apliquemos
las consideraciones que anteceden á lo que hemos convenido en llamar
Navidad, Noel ó .Año Nuevo.
¿En qué consisten? Pues en que disipado, evaporado, disperso y desaparecido un momento del tiempo, otro momento del mismo viene á substituirlo.
Esperamos con ansia. El árbol de afio nuevo despide los mil destellos
de su iluminación mágica. La mesa del festín cintila constelada de flores
de invernadero y de la pedrería del cristal cortado y de la vajill.i, cincelada. En los cuellos de las botellas los tapones impacientes quieren saltar
por sí solos estallando en salvas de regocijo y esparramándose en espumas
blancas é irisadas. El cierzo empuja las ventanas como queriendo entrar.
La lluvia llama discretamente á las vidrieras como en demanda de hospitalidad y de un rincón junto al fuego del hogar. La escarcha decora los
balcones y platea los tejados como para tomar parte en la fiesta. Los astros pestañean como para ver mejor lo que pasa dentro, y de tiempo en
tiempo la luna rompe con su cuchilla la bruma para agregar un destello
á los destellos de adentro como á las cintilaciones de afuera.
Momento de angustias y al par delicioso. Lento y pesado el péndulo
deja escapar los segundos como palpitaciones de un corazón fatigado. Nadie lo pierde de vista y todos, viejos y niños, bellezas y virilidades, juventudes y senilidades esperan con impaciencia la conjunción de las manecillas y el solemne tal'ler de la campafia que anuncia el año nuevo.
¡Las doce!
Y todo estalla en clamores y en hurras, los niños cantan y bailan, se
entrecruzan los parabienes, los deseos de bienandanza, los abrazos tiernos, los leales apretones de manos.- ¡Feliz año! claman todos; y entre el
atronar del champal'la y el rumor de repiques y cohetes fuera todo el ho1 el escollo
gar y toda la amistad se conmueven y vibran como si salvaao
del ano viejo el al'io nuevo le.s ofreciera mar libreó como si náufragos del
pasado miraran en aquel momento la tierra que ha de ofrecerles salvación y refugio.
¿ Y qué ha pasado en realidad? Lo mismo que un momento antes y
que un momento después; el paso fugitivo de un instante á otro instante; un relámpago de) ~iempo des~ués de otros innumerables relámpagos;
un destello que se disipa para deJar lugar á otro destello· una vibración
que se e~tingue para que otra la suceda y cqntinúe.
'
_Y as1 es la vida y así son sus _goces: Creaciones de la pura fantasía;
fi~1ones que oponem~s á las reahdades; etapas artificiales en las que fing1m~s reposar y cambiar de rumbo para en definitiva seguir bregando y
contmuar la ruta que ha de conducirnos á la única y decisiva meta: el sepulcro.
DR. M. FLORES,

Sólo para los ojos de buho del torvo escepticismo, sólo para los ansiosos febriles que quieren que el Progreso acelere su ritmo evolutivo y pase con la rapidez de
un automóvil á la cuarta velocidad, solo para esos envenenados por el plomo del pesimismo ó por el azogue
ele la impaciencia puede ser dudoso el adelanto del arte
nacional. Es claro que estas últimas palabras son relativas. No tenemos arte; nos preparamos para tenerlo
apenas; pero en el conjunto de circunstancias propicias
á ese advenimiento, es donde notamos un adelanto y un
progreso.
En los últimos tiempos. dentro del año
de 1900, cuyo cariz artistico reseñaré, se
han producido hechos que en épocas nada
remotas hubieran sido imposil,les. El movimiento teatral, cuyo examen no me incumbe, registra sucesos inusitados.
En el arte plástico palpita una vitalidad latente; la vieja monotonla de s~s
planicies se hincha al esfuerzo del germen; la monocromla de su aridézcomienza
á matizarse de flores .... Lo que parecla
un ataúd flotando á la deriva en un mar
muerto asume de pronto la fiera silueta de
un baj; I. En vez de abandonarse á las olas
que lo mecían, las embiste y las surca; de
su prora empinada surge una entena, Y se
encumbra un mástil donde rotundo y cándido se hincha un velámen de lino. Y el
bajel que semejaba un ataúd singla ágil Y
sonoro sobre u,, ruar matizado como un ¡a, din hacia los cielos ignotos que iluminan
nuevas constelaciones!

..

**

Dos Exposiciones de artes plásticos s_e
celebraron durante el año de 1900: una pnvada, la del periódico •·Savia Moderna" Y
otra oficial , la de obras de pensionados
por nuestro gobierno en Eur~pa. Amt-as
fueron interesantis1mas y tuvieron un carácter por demás halagador.
La Exposición del periódico de arte mensionado ha sido la única que se haya celebrado en México contando sólo con elementos particulares. Al inaugura~se es7
certámen, el pintor Gerardo Munllo dio
una conferencia trascendente y llena de
enseñanza en que con t oda claridaC: expuso las tendencias de la Pintura Y Escultura cont emporáneas. En México, donde
los pintores son poco cultos y no saben hablar causó gran impresión la elocuente d1sert~ción de Murillo, que además de ser
un pintor fuerte y sincero, es un es teta de
vasta mentalidad.
En ese certamen llamaron la atención de
los amaleurs varios "inter iores" de Gedovi.us tratados con la notable técnica reconocida en ese artista; paisajes de Diego
M. Rivera llenos de verdad, de entonación
y de ambiente; delicadas impresiones y
notas de color de Francisco de la Torre, figuras de Antonio y Alberto Garduño, Herrán, Pina, Ortega y Lillo y
varias esculturas de Gabino Zárate, ejecutadas con f ran
inteli!!:encia del natural y demostrando grandes dotes escultóricas.
Pero el "clou" de ese salón fué el lote de cuadros al
óleo presentado por Joaquín ~lau~el,_admirable personalidad artlstica que se revelo al pubhco en aquella ocasión.
Es Clausel un poderoso temperamento de artista que
incurre en todas las audacias y manifiesta todas las ingenuidades, lleno de si nceridad y de v!go~, satura.~o de
espontaneidad y de franqueza. Sus pa1sa¡es, una Calzada de Sauces" de valiente ejecución, lleuadeaire y vi-

brante de color- una "Marina" que era una melodla violeta y sus estudios de los volcánes, Justos, si~téticos,
y luciendo admirables armonias intimas, merecieron el
aplauso de los reticentes escolásticos y de los impetuosos modernistas. Unánimemente fué consagrado el
triunfo de Clausel.
Junto á Clausel lució ot ro singular artista: Jorge Enciso, de Guadalajara. Es Enciso un pintor de distinción
suprema; un dibujante de int~nsas y raras facultades.
Como ilustrador es un alto s1mbohsta, y su fantasla y
su buen gusto son igualmente exquisitos. Como dibujan-

ficativo y brillante fué la Exposición en la Academia de
Bellas Artes, de los envíos hechos por artistas pensionados pornuestro Gobierno en Europa.
Los salones de ese plantel donde flota una atmósfera
de tedio, do,nde las obras de la Escuela de Clavé nada
dicen y nada sugieren que detenga al espectador en un
ensueño ó insinúe una emoción en su espfritu, se convirtieron de pronto en un jardin lleno de fragancias y
de matices. Parecfa que una racha de cálido viento hubiera barrido la atmósfera enrarecida y claustral, que
el sol hubiera entrado por un vasto lucernario, inundando todo con su lumbre, y sin metáfora, se
vela más claro y se respiraba mejor. El esplritu creador de los artistas, castigado
tanto tiempo por el nefasto convencionalismo académico, se dilataba tomando formas nuevas é imprevistas y como un fakir
aletargado una centuria, se convertía en
un efebo, se bañaha en el sol y partfa
ági l y embriagado de celeridad. El sol desterrado, la luz proscrita, tomaba un desquite victorioso prodigándose en vibraciones y armonlas, en riquezas melódicas, en
vigorosos contraste5, animando y vivificando con sus virtualidades milagrosas,
óleos, pasteles y acuarelas.
Recordemos los episodios de ese certamen memorabl e.
Figuraron en primer término las obras
de Alberto Fuster. En una impr esión critica publtcada á ralz del certamen dije que
las obras original es de este pintor tenían
más interés psicológico que pictórico.
En efecto, una de ellas pretende exaltar
el arte de esos maravillosos ceramistas
helenos que decoraron tanto l éxcito, tanta crátera y tanta hidria, atesorados hoy
por los museos. El otro cuadro pretende,
á semejanza del primero, exalta la poesla
erótica personificada en la impetuosa y ardiente "Sato." El interés psicológico está
manifiesto; pero, y el pictórico? No existe,
ni el dibujo, ni los valores de luz, ni el color, y sus inevitables harmonlas están
respetadas allí. Menos desgraciado se
manifestó Fuster en sus copias, en el
"Sileno" de Rubens y el " Mártir" del Sodoma.
Prestigiosamente estuvo representado
en el Sal ón , Alfredo Ramos Martinez. su
obra resultó interesantísima. Su personalidad , sin embargo, no se iergue aún triunfadora y gravitan sobre el artista la5 influencias de grandes maestros modernos.
Tiene obras en que hay impresiones del
paisajista Menard, otras en que la preocupación de Carriere es manifiesta; alguna en que Besnard obsesionó al pintor;
otras, por fin, en que palpita á través de
los modernos el influjo del maestro de
CA IN Y AB E L ,
Barbizón, Millet.
(E•cult,wa de Enrique Gue,•ra.)
Es claro que esto no envuelve un reproche categórico.
te, recordamos su melancólico " 2 de Noviembre" y sus
La con~uista de la personalidad y su afirmación vigo"Reyes Magos;" en que une al sentimiento de la linea
rosa es el fin supremo de un artista. A ello debe tender
una asombrosa inteligencia de tonos y valores. Sus obras
Ramos; que entretanto para ser estimado tiene ya su
pictór icas lo proclaman un colorista encantador, sus
sentimiento del color que harmoniza deliciosamente, el
acordes y sus gamas armónicas poseen bella suavidad.
aire que sabe dará sus obras y su obstinado espfritu de
En l a Exposición á que me refiero presentó Enciso una
trabajo.
Impresión de noche y un paisaje de Chapala de armonia
Juan Téllez Toledo presentó tres retratos y un estuanaranjado y violeta, de aguas transparentes y de térdio. De aquellos, el retrato del padre y de una hermana
minos llenos de ambiente.
del artista son interesantisimos. No hay rebuscamiento
Bastaron esos elementos para que la Exposición de
de técnica, nilalarde de procedimiento; sino una simplici"Savia Moderna" tuviera un éxito cabal.
dad sintética y una bella sinceridad. No hay efectismos
de color, ni iluminaciones de est11dio, ni osadias deplein
*
air sino una severa gama harmónica y una exquisita to* *
El otro acontecimiento artlstico del año, el más signinalidad. Además los retratos de Téllez tienen gran ca-

�de Amado Nervo, que atestiguaron su sensible adelanto.
Enrique Guerra triunfó y proclamaron su talento "La
Sulamita," y su gracia de sensual abandono· la "Crisálida" Y "La Perla," dos mármoles de suavldad cautivadora; el "Alhajero," adquirido por D. Jesús Luján,
donde hay una sirena de gran sentimiento anatómico y
obra culminante entre sus obras; '·La Mendiga," fuerte,
austera, llena de dolor irremediable y de amarga verdad. En esta estatua Guerra se emancipó del paganismo clásico. Lejos de la imposible Grecia y de la Roma
obsesora, está el arth,ta en plena vida moderna. Preguntad á '·La A\endiga," formulad ante ella la pregunta
que debe pensarse ante toda obra de arte:-" ¿Qué me
dices tú? .... " Y con el rostro doloroso y emaciado, con
la boca enjuta, con el parpadeo de sus ojos muertos,con
el gesto que envuelve y ampara á su hija desfallecida y
acurrucada, os dirá aquella fuerte obra su tremendo secreto de dolor ... .
También dice mucho la admirable escultura de A. Domi11guez,llena de fuerza, airada por la pasión y cargada
de pensamientos! Aquel rostro de obrero está surcado
por mil gestos ardientes de inútiles rebeliones. La ejecución de esta obra denota en su autor enormes progresos. Recuerda á constantin Metnier, ese rápsoda de la
fuerza y del trabajo.

•* •

EN AUVERNIA, por A, Ramos Martlnez.

triunfa y llega á la sintesis. Bellas son sus iluminaciones violentas, en que la plena luz meridiana resalta con
apoyaduras de aguache, pero el encanto de Goytia no
está en los contrastes de luz, sino en los misterios de
la luminosidad media, en donde las medias tintas ricamente matizadas se envuelven en una atmósfera eviCAZA AL OSO, por Enrique Guerra.

FUENTE DE SI LEN O, por F. L. Nava,

rácter y fuerte expresión. Y hay un no sé qué anémico,
influencia espiritual, efluvio del yo interno que presta á
esas obras un misterio vital. Como el inmenso whistler.
Téllez tiende á pintar no al individuo, sino á su "segunda realidad."

Los estudios de Roma de Leandro tzaguirre, bien pintados algunos. tienen en su contra un rebuscamiento
clásico que es falso y adverso al sentimiento moderno.
Hay sin embargo en ese lote un "Leon XIII" en que esos
caracteres no influyeron y que resultó una bella obra.

El ai'io musical, como el pictórico, registró episodios
brillantisimos. Gracias al estudio y al esfuerzo de un
grupo de artistas, el gusto por la alta música se depura

,-

DOLOR, por F, L, Nava.

Lo que este pintor presentó brillantemente fueron sus
copias del Greco, Goya, Velázquez, Van Dych y Rivera.
En todas ellas traclujo muy notablemente el genio de
esos maestros revelando haberlos sentido y comprendido.
Julio Ruelas presentó dibujos, aguasfuertes y pinturas. En los primeros se reveló como siempre un gran
poeta sombrlo é inquietante, un dibujante analista y conocedor de la forma; en sus pinturas no convence, no
tiene entonación luminica, ni color, ni ambiente. En las
aguasfuertes en cambio se manifestó admirable. Su obra
de aguafortista será la obra por excelencia de ese dibujante poeta.
Roberto Montenegro presentó un triptico en que un
algo de su elegancia y des.is facultades de colorista se
revela; sin embargo, lo que envió es bien inferior á lo
que su gran talento puede producir.
Un bello paisaje lleno de sol, de sombras muy bien
estudiadas y logradas, fué el envio más notable del
pensionado Ignacio Rosas.
Gonzalo Argüelles Bringas presentó una obra copiosa (sr cuadros y estudios) en que el público admiró sobre todo un ramo de "Peonias" admirable, un gran cuadro "El Artista Enfermo," y varios interiores notables
por su entonación y ambiente.
Diego Rivera no pensionado aún, pero acreedor á ello
á más de un titulo, figuró con varios paisajes; un patio
de casa abandonada, dos paisajes de lxtacalco, una bella impresión de noche y un retrato lleno de carácter.
Francisco de la Torre con sólo dos cuadros, un conjunto de notas de color y una belllsima cabeza de labriego, dejó muy bien colocado su talento de gran artista.
Por fin, las obras de Francisco Goytia revelaron á un
artista de excepcionales facultades.
La obra de Goytia es intensa y admirable. Todo en su
serie de carbones está estudiado y comprendido. He ahl
á un artista que ve justo, que siente y se impresiona, y
que luego reproyecta con admirables cualidades de ejecución. Nada le arredra; analiza ios desconcertantes detalles de una arquitectura de iglesia de rica exornación
ojival y sin perderse en el microcosmos del detalle

ADIVINADORA, por Ramos Martlnez,

dente, y las sombras crasas y mates siguen siendo, no
un negro absoluto, sino una modificación de la luz. Los
interiores son bellísimos. De esa justicia de valores, de
ese ambiente que envuelve todo y que en todas partes
está, de esa tonalidad sabia se derivan los efectos subyugadores de esas obras, los caracteres de melancolia
arcaica y de soledad desamparada, que son el perfume
emanente de las obras de Goytia. El sentimiento y la
poesia, captados por el artista en la red psíquica de sus
impresiones, vuelven á reflorecer en el esptritu de los
que contemplan sus obras.
Los escultores figuraron prestigiosamente en esa exposición. Fidencio Nava presentó un bronce y un busto

Sr. Jullén Car,1110.

cada vez más en México. Muchas de las audiciones celebradas en el curso del ai'io presentaron programas dignos de los conciertos Lamoweux y C..olonne, de lama
universal. En esa educación y depuración del gusto público hay que reconocer la gran influencia del maestro
Carlos Meneses. No olvidan aún los amateurs la ejecución de la "Sinfonia s" en do menor de Beethoven; el
Preludio de "Los Maestros Cantores;" el encantamiento
de Brunehilda, de "La Walkiria;" el murmullo de la floresta del Sigfrido, todos esos fragmentos de la gran obra
de Ricardo Wagner evocados por la batuta de A\eneses
y que escuchó el público extasiado. La "Invitación al
Vals" de Weber instrumentada por Weingartner y la
"Danza Macabra" de Saint Saenz fueron también números memorables de los conciertos Meneses.

Srita. Elena Marrn.

(Fot. Yalleto,)

El concierto Bach, organizado por Julián Carrillo y
Luis Moctezuma fué asimismo un magno acontecimiento musical.
Julián Carrillo, que, anteriormente habla cautivado al
público como compositor con su admirable "Suite" y sus
prestigiosos "Tríos," acabó de asegurar su fama como
ejecutante al lado deMoctezuma en el "Concierto Bach"
y como director de orquesta en la Audición de Ana Maria Charles, dirigiendo sabiamente las oberturas de
"Leoaora" número 3 de Beethoven y "Der Freyschutz"
de Wagner.
Luis Moctezuma demostró no sólo su virtuosidad y
sus excepcfc,nales cualidades de ejecutante, sino también su talento de maestro y su empei'iosa eficacia para
desarrollar harmoniosamente los temperamentos artisticos que se confian á su dirección. Ah( está para demostrarlo, entre una pléyade, Ana Maria Charles, estrella
que tramonta esplendorosamente en los horizontes del
Arte:
Con Moctezuma rivaliza César del Castillo en esa tarea abnegada y dificil de abrir almas en el Florea! del
Arte. El concierto que este profesor organizó para pre-sentar á sus disclpulos dejó en el público el convencimiento de que la ensei'ianza arttstica es una actividad
l egitima y fecunda en el Profesor del Castillo. Entre las
disclpulas presentadas por este maestro se distinguieron las sei'ioritas Villalobos, Alba Herrera y Ogazón y
Rosa Maria Herrera.
El maestro Joaquin L. Beristain contribuyó brillantemente al éxito del ai'io musical dirigiendo "La Redención," el magnifico oratorio de Gounod, cuyo brillante
desempei'io, sobre todo en la parte coral, perdura aún
en el recuerdo de quienes lo escucharon y aplaudieron,
tributando al maestro Beristain una ruidosa y merecida
ovación.
Después de estos
episodios recordamos
aún los Conciertos de
Música de Cámara ce
febrados en la Unión
Cburch, en donde bajo la dirección de Rocabruna, se ejecutaron cuartetos de Haydu, Mozart, Bach,
Beethoven,Schumdu,
etc., y los conciertos
de Música de Cámara en que el maestro
Saloma, hizo escuchar al público las
"Noches" de Schubert y alta música de
Beetboven y Schuman.
La Srita. Elena f¡l.arln, una de nuestras
más notables artistas, se disti nguió
también durante el
ai'io en algunas de las
principales fiest as
musicales. El conciersr. Joaquín Berlstain.
to por ella organiza&lt;Fot . M. ToM-es )
do en honor de la Sra. Doña Carmen Romero Rubio de
Diaz, Y que se efectuó á fines de noviembre, tuvo un
éxito brillantisimo.
Basta lo reseñado para deducir que una brillante era
musical se ha iniciado en A\éxico.
Es de desearse, por el Arte y por sus devotos, que se
acentúe ese movimiento y que no obstante sus prestigios, el ai'io actual haga palidecer al que ha pasado.

OKUSAI.

ACUARELA de Ramos Martínez,

COPIA DE VELAZOUEZ, por lzagulrre.
Cuadro de Rosas.

Sr. César del Castillo.
(Eot, &lt;Jlaf'm,)

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TEATROS

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Drama, Comedla y Opera.-Las obras nuevaa.- E xito extraordinario de la temporada Barh li en A rbeu.
La Leyenda de Rudel.-Novelll é lea Puertae.-Género chico.

Conforme pasa el tiempo, nos afi rmamos más
en la idea de que fué un l!rave error derrumbar nuestro viejo teatro Nacional sólo porque
ocho años después de la destrucción (faltan
cuatro todavía) íbamos ,í, inaugurar un teatro nuevo Ilubo en esta disposición, parece que hubo, á Jo menos, dos cosas: imprevisión y desdén. La imprevisión salta á la vista: la ciudad carece desde hace cuatro anos de
un teatro decente y amplio para los
espectáculos cultos. Respect-0 del
desdén ..... Ojalá que el Estado, para corregirlo, tuvicrasiempre presente que el teatro es una interesante forma de educación social.
Es el caso Que para compensar este error, improvisamos de teatro
oficial el Arbeu, un apolilladojaca/ó11
de madera, que recuerda un poco
la cama de Don Quijote. (cuatro
mal lisas tablas sobre dos no muy
iguales bancos).
Mientras se concluye el ideal palacio del Arte que construye Adamo Boari, dominemos la impaciencia, y esperemos con resignación;
la resignación que el Kempis aconseja para los casos irremediables.

t reno que causaron más ruido y fueron más
aplaudidas, ó más comentadas: Los 111allied1ores
del bim y &amp;ás fuerte que el amor, de Benavente;
La Divina Palabra, de Linares Rivas, La &amp;usa
Loca, de los hermanos Quintero: 'Buena Gente, de
.Rusiñol, y [Jl(u11ca, de Acebal.
Los malluclions del bien, que traían un cartel
de Madrid, no alcanzaron aquí lgualsuceso, tal
vez porque, tratándose de una obra de tesis

•••

Prlmm, tentación

Segunda tentación

EN LA RIBERA.

el n- ~nf..'lt'l'in v pn 1-;¡ 'l(ay a
seco mi ropa, como el gran Latino;
~f rpcnPrt1n

1&lt;1. "ª' e ~ue ::,1~1 rna.::.tu V.1uu
hstJ otra vez para zarpar, se vaya;
yo no, que hundi tras la movible raya
del mar, mi fe, mi amor y mi destino ..
Dejadme este crepúsculo divino
en .¡ue mi vida, c~mo el sol, desmaya.
h\a; resurgen en mi las tentaciones,
cuando tú en la penumbra te perfilas,
de encararme á borrascas y aquilones;
y, volviendo á mis horas intranquilas,
perder mi último barco de ilusiones
en el abismo azul de tus pupilas. ¿;E;

y Qi.te

'"

Terma tentación

EN LA CIIIA

EN ELJARDIN IDEAL.

Blonda de nieve y sol, como lejana
cima, al fi n de un paisaje de leyenda:
blonda d~ luz y nit,ve. de estupenda
blancura de celaje en la mañana;
blonda de mármol y oro, de pagana,
y ritual actitud-¡Venus tremendalblonda de leche y miel, como una ofrfn
d,

pastoril, de bucólica romana.
Y bien; descifle del pudor la venda,
blonda ideal, que la pasión te enciend2
y que á un beso de amor, dulce y sonoro,
bajo la boca audaz que te ¡,rofana,
el rubor y el placer fundan en grana
nievas, mármoles, sol, nubes y oro!

:"f~-~~
..,..~-~,

Viniste á mi, cuando por vez primera
salla del dolor que hirió mi pecho,
como sale un doliente de su lecho
por ver en el jardin la primavera,
y morir .....Y llegaste; y lisonjera,
una voz gritó en mi: ¿Dime qué has hecho
de tu caudal de amor? ¿Con qué derecho
¿quieres matar tu fe? ¡Vive y espera!
Y aqui estoy, en la banca ensombrecida,
como un convalesciente que reposa,
leyendo el triste libro de la vida;
mientras que corres tú, gentil y airosa,
tras un sueño de amor entretenida,
como un niflo tras una mariposa.

~

I mpreso e n papel de las Fébricas de San Rafael y A nexas

s. A.

Del libro" Vida tJ MHe1•te."

El teatro Arbeu. investido y autorizado para funcionar como vficial, tuvo un afio de buen aprovechamiento. Su historia, durante
estos trescientos sesenta y cinco
días del novecientos seis, presenta, á decir verdad, solamente tres
serias temporadas. Xarremos un
poco á vuelo de pájaro.
Con la temporada de ópera, que
se retrasó en l!J05, y que fué un
completo fracaso, empalmáronse
los conciertos Re u ter-X ewstand.
La serie de audiciones fué muy
corta, pero muy interesante. El
adolescente teutón, Floridor Reuter se mostró un estupendo violinista. Este endiablado instrumento
posee un encanto de nigromancia.
Parece que su cordaje está hecho
con nervios de mujer histérica, y
que dentro de la caja sonora lloran,
gritan, rien y suspiran acentos endemoniados y voces angélicas, burlescos orfeones de gnomos y celest iales coros de querubines. El mu• '.4
chacho Reuter, un ejecutante de
mucha fuerza y de mucho sentimiento, hizo maravillas. Compartió con él los aplausos y las ovaciones un joven v distinguido pianista: Newstand: El éxito financino
de estas audiciones, fué poco menos que nulo.
La primera de las temporadas serias á. qi,:e
nos hemos referido, fué la de la compañía dramática española «Francisco Fuentes.&gt;
Se inauguró el domingo de Pascua. Trajo casi
los mismos elementos Que ya desde el año anterior Je conocíamos. Su característica era la
homogeneidad. No había desentonaciones ni
desequilibrios en el conjunto. Esta buena cualidad, unida á un repertorio flamante y espaíiol, conquistó el favor del público. Muy alabado estuvo. del principio al fin, el trabajo del
director de la farándula. el inteligente comediante Don Francisco Fuentes. El éxito obtenido por esta compaflía puede considerarse extraordinario. Muchas representaciones se efectuaron á teatro lleno. lle aquí las obras de es-

:~

quisito temperamento, una inagotable energía, hacen de este músico un notable intérprete de obras sinfónicas, y en general, líricas.
Meneses es, entre nosotros, un abnegado apó;;tol del arte, un tenaz luchador de la belleza.
Su carácter, como el de todo hombre que vive
mucho dentro sí mismo, es retraído, casi huraíio, y á esto y á su perseverancia en saltar sobre
las pasiones y los intereses que le ponen obstáculos, se at,ribuye una que otra embozada antipatía. Sin embargo, Meneses, logró imponerse, y sobre t.odo, imponer en México las a udiciones de buena música.
Los conciertos del afio llamaron y
retuvieron al público que concurría hasta el tumulto y aplaudía
hasta el frenesí.
Las obras más gustadas fueron:
la 5~ Sinfonía de Beethoven, la
obertúra de &lt;Los Maestros Cantores&gt;
de Wagner y «El Dilu1'io&gt; de Saint
Saens.
La 5~ Sinfonía provocó las más
delirantes emociones. Con este resultado vino á comprobarse que
Beethoven había entrado en el alma colectiva á ocupar su puesto de
emperador omnipotente. El sordo
sublime es como la cumbre de las
montañas: arriba de él sólo queda
el cielo.
La tercera temporada del año,
fué la de ópera; la mejor y más
larga y lucida.
Muy recientes están los recuerdos. _Aldo Barilll, 1;1n nervioso y
Jabonoso empresarw, trajo una
compa!Iía lírica vasta, com pleta
formada por discretísimos artistas'
algunos de ellos de primer orden'
como el tenor De irarchi, el baríto'.
no }[agini Coletti, y la mezzo-soprano Guerrini. Y con la bien compuesta compaflía trajo un repertorio moderno y excelente, y un atreiroy un decorado brillantt.s, para poner en escena las obras con una
propiedad verdaderamente nueva
entre nosotros.
El público correspondió á los esfuerzos del empresario y del Gobierno que prestó ayuda á éste, para que los precios de entrada pu•
C.LAAKE
dieran abaratarse y ponerse al alcance de la burguesfaque es la única
en }léxico que llega hasta el sacrifiR icardo Castro, autor de " La Leyenda de R udel.
cio por amor al teatro. Hubo algu(Fot. Cla,·1,e)
nos incidentes que amenazaron el
éxit o de la temporada, como la enpolítico-social, ésta no es aplicable á nuestro
fermedad del tenor De Marchi, anterior á su
medio. Sin embargo, la comedia alcanzó basdebut y que dió pávulo á la envidia y á la matantes repeticiones, y fué discutida por la
ledicencia para tejer guirnaldas de malignos
prensa..
embustes. Pero este artista que comenzó déEl defecto princi pal de que adolece esta
bil y desde!Iado, acabó por adueñarse de la siobra-dijo la crítica-es común á todas las de
tuación y ser una de la primeras, si no la prisu especie, y es, á saber: que sobre el convenmera figura de la compaíifa.-La otra fué
cional ismo ineludible del tablado, recárgase la
l\lagini Coletti, un excelso y concienzudo arficción con otro convencionalismo que deforma
tista, barítono de altas y educadas facultamás la vida real. la altera y la falsea. Esta codes. Se estrenaron-cosa qne parece increíble y
media es la existencia humana, variada, m(1lque da idea de la labor fatigosa llevada á cabo
tiple, amplia, rica en sutilezas y misterios, repor el maestro Mingardi-fueron: .Amico Fritr,
ducida á la forma escolástica y seca de un siloCo11denfición de Fausto, Siberfa y Lt!Jleltda de Rudel [esg ismo.
ta ú ltima ópera del maestro mexicano Ricardo
La segunda temporada seria fné la de los
Castro.] Y entre algunas del viejo repertorio
coociertos de la orquesta del Conservatorio. El
como Httgo11otes, Rigolello, 'Baile de &amp;áscaras, oímos
alma de esta orquesta es el maestro Don Caróperas que, si no estrenos, tlran novedades
los Meneses. Un excepcional talento, un exatractivas para nosotros, tales como Sansón y
•tlf,

11

�a.qui del proverbio bíblico: margaritas entre
los cerdos.
Y sucedió que una noche, del fango dorado
del género chico,el Principal se elevó á las más
atrevidas regiones del arte, que, á semejanza
del flaco manchego, donde quiera que está, está la cabecera. Una noche, y dos y quince y un
mes, la diva Barrientos substituyó á la tiple
Grifell.
María Barrientos es una cantante prodigiosa. Su garganta es un fenómeno de agilidad y
de ductilidad. La voz es una delicia, una caricia, un arrobamiento. Está en plenitud de facultades. Su juventud, como buena hada, la
conduce de la mano por el camino de la gloria.
La Barrientos electrizó al público, lo enloqueció á "fiorituri," "gru petti," trinos '•flautatti." y demás ruisefiorescas gimnasias. E.-,ta
ave del paraíso vino acompafiada de algunos
grajos graznadores. Y el Coliseo del '·género
chico" se estremeció emocionado por la música de Bellini, de Donizzetti y de Meyerbeer.
Despertó.
Después se volvió á arrullar con tangos, jotas v pasacalles, cant:;idos por Gavilanes y Bachiller.
Hay quien asegure que volverá á despetar.
Así sea.
TEATRO HIDALGO

EL TENOR EMILIO DE MARCHI.

Una escena de "La Leyenda de Rudel."
'Dalila, Lohengrin, Werther. No faltaron, por supuesto, Aida, Bohemia y Tosca.

Diez y ocho ó diez y nueve óperas se cantaron durante la temporada, todas con extraordinario éxito, y cinco ó seis con ferviente suceso. La Guerrini se hizo admirar, particularmente, como soberbia Dalila; la Picoletti, hi-

tica: el estreno de la ópera de Ricardo Castro.
Esta obra, escrita en Europa por el más inspirado de nuestros compositores, fué impuesta
por el Gobierno al empresario Barilli, como
una de las condiciones del contrato para ocupar el teatro Arbeu. El Ministerio de Instrucción Pública y El Imparcial, sufragaron los gastos necesarios para ponerla en escena con todo
lujo y propiedad.
"La Leyenda de Rudel" que tiene una música deliciosa, adolece de un defecto: no es teatral. El libreto, un poema delicado y fino, no
Interesa á la multitud porque carece de efectos y situaciones. Es obra de poeta, no de comediógrafo. La critica y el grupo selecto se
deshicieron en alabanzas ardorosas al maestro
mexicano que, en la nueva partitura, derrochó
inspiración, sentimiento y sabiduría.
Esta fué la historia del teatro oficial en el
año que terminó. El que comienza se abre suntuosamente: trae una promesa de arte supremo. Novelli está á las puertas de Arbeu. ¡Qué
actor tan grande, qué esperanza tan hermosa...
y qué puertas tan chicas y tan feas! . .. .

disputada. la Elena de esa Troya. Por fortuna
ahora Gavilanes está ya en su sitio en el viejo
coliseo, y el empresario Cardona y el·empresario Villar se han dado efusivamente el abrazo
de este Acatémpam de tanda. La propiedad, la
manzana de la discordia, se la llevaron, para
morderla en paz, las infatigables señoras Moriones.
Pero .... reanudemos el lazo de unión; la otra
temporada, la que ató el castellano al inglés,
fué la de la compañía Fábregas. Digno también
de aplauso ha sido el esfuerzo de esta compañía. á la que sobra buen deseo que, por motivo
de finchados elogios, se ha vuelto á últimas fechas loca y estorbosa vanidad. Es una lástima
- hemos dicho ya-que la voluntad y la inteligencia no se hayan adunado en la compañia.

hispano-mexicana. Porque en ella faltan dirección, unidad, experiencia, y sin estas cualidades los impulsos resultan estériles y el estudio
infructuoso. La mise en scene de esta compañía
es ostensiblemente iujosa, y por serlo suele pecar de impropiedad algunas veces. Virginia Fá
bregas conserva su hermosura y su decidido
amor al arte. Tiene en México admiradores
fieles; y su esposo Cardona tiene amigos cariñosos. Esta compañia, mal que bien [particularmente mal] tiene el mérito de ser vulgarizadora del teatro moderno francés, italiano y
catalán, y de coadyuvar al estimulo de nuestra incipiente dramaturgia.
Las obras que más gustaron,- al decir de la
crónica,-de las representadas por la compañía

¡

El teatro del melodrama popular tuvo asimismo en este afio su época aristocrática.
Allá por los meses de abril y mayo lo ocupó el
empresario Lambardi con una mediana compañía de ópera. Y en Hidalgo se estrenó la
«Germania&gt; de Franchetti, de inolvidable memoria, por la rica música del maestro italiano ........ y porque en la noche del estreno
la ciudad se quedó á obscuras hasta las diez
de la noche, hora en que dió principio la representación. El auditorio que era numeroso y curioso, aplaudió, aplaudió, después de su
impaciencia, y tuvo la oportunidad de salir del
teatro para ver en todo su esplendor la estrella de la mafíana.
El teatro Hidalgo tras esta efímera y deslumbrante temporada. 1 retornó á su repertorio melodramático y popular. Los Tenorios de este
año, no causaron, sin embargo, el alboroto de
otros tiempos.
TEATROS ME·NORES.

Comencemos por Orrin, que es como refugio
de pecadores. Lambardi, de Hidalgo, se pasó al
Uirco. FuetJtes continuó en él la temporada
de Arbeu. Orrin cobijó estrenos: la ópera italiana dió el "Chopín;" Fuentes "La máscara
del Amor." El circo, tuvo, pues, espectáculos
acrobáticos. Hricos, literarios y zarzuelescos.
Había en algunos de ellos una migaja de profanación; pero el&lt; ·irco es un local cómodo y barato. No se ve ni se oye, pero los precios son
reducidos, y asi se compensan las faltas.
¿Hablaré del Riva Palacio? Todo el año Cinematógrafo. Riva Palacio es el rey de esta plaga que hoy invade la ciudad.
El Lelo de Larrea y los otros teatrillos de barrio, reproducen,en miniat,ura los, gestos maliciosos del Principal. Y los hacen más canallescos. Para muchedumbres burdas, diversiones
grotescas.

ERMETE NOVELLI,

***

Esta es una revista movida, muy movida y ligera Hay en ella desde trozos sinfónicos hasta
cante.flamenco . Eso es lo que pide el público de
las tandas.
Tiene muy poco argumento y muchos cuadros. Este es el último, y, como se va alargando, urge cortarlo para que el público no se fastidie.
¡Maestro Gascón, aprisa, y telón rápido!
LUIS G. URBINA.

¿ ••••••• ?
Desvuelve en el espacio la madeja
de sus hilos la lluvia helada, fina,
y sus ruído monótono combina
misteriosas llamadas en mi reja.
Abro. A la calle recodada y vieja
vuela un largo reír de la vecina
estancia. Es risa alegre; y en la esquina,
echado junto al poste un cán se queja.
¿Por qué ríe la dama? ¿Por qué llora
el camino senil? De ella se sabe
que ferió su virtud y fué traidora.
El perro fué el leal al duefío impío:
y ella es feliz y tiene lecho suave,
y él triste y sin hogar muere de frío.
u. A . PÉREZ.

TEATRO DEL RENACIMIENTO.

FRANCISCO FUENTES,

zo una Fedora espléndida; la Ferraris se distinguió en la Carmen, en la {Margarita de la Condenación, y en la Carlota del Werther. De
Marchi alcanzó triunfos en Tosca, Baile de {Máscaras, Lohengrin y 'Payasos. Magini Coletti creó
entre nosotros el inolvidable {Mefistófeles de Berlioz. El tenor Pintucci fué también uno de los
favoritos del público. La ovación más entusiasta la obtuvo este joven artista en el 'Duque
de Mantua.

El maestro Mingardi fué el m\cleo vital de
la compafl.la. Muy inteligente, muy laborioso,
muy culto, puso todas sus cualidades en juego
durante la extensa temporada. El público lo
apreció y le rindió merecidos homenajes.
Debemos hacer aquí mención de un acontecimiento en los anales de nu~tra vida artís,

Así se ha llamado en 906. Cuéntase que en 907
se llamará "Virginia Fábregas."
Este teatro tuvo una temporada de comedia
americana. Estuvo traducido al inglés á principios del afio. El público que concurrió, en su
mayor parte yankee, se sintió complacido. Los
periódicos se hicieron len,:ruas de réclame. Las
crónicas aparecieron trufadas de retratos. La ,
estrella de la troupe brilló con fuertes fulgores.
Se llamaba Berly Hope. La pieza más celebrada
del repertorio fué la Sajo de Daudet, escenificada.
Como lazo de unión entre esta temporada en
idioma de Shaskespeare y la otra en idioma de
...... pondremos de Calderón que es el comparado¡y hasta contrapuesto por los filósofos alemanes al genio britano; entre esas dos temporadas, se incrustó como una piedrecica en la
juntura de dos sillares, el género chico. Y fué
la piedrecica .. . ... del escándalo. Porque hubo
mucho ir y venir, mucho traer y llevar del
Principal al Renacimiento y de éste á aquél:
que si los artistas, que si la propiedad, que si
los estrenos; y jueces y abogados y cómicos se
metieron en ruidosos embroUos. H,osa Fuertes
y Pilar Leredo dirigieron la escaramuza desde
el escenario del teatro de San Andrés, contra
la fortaleza del Principal. En aquel enredo de
~l?,, g~ San Balandrán, Gavilanes era la presa

EL BARITONO ANTONIO MAGINI COLETTI,

Fábregas, fueron: , El Despert0;r de Hervieu Y el
Cuaulitemoc de Domrnguez Illanes. ~sta_obra escrita en tono heróico, y de falsa historia cor~esiana. alcanzó gran número de representac~ones. El autor y la emprt!sa explotaron c~m atmgencia, el sentimiento patrio. Los peritos aseguran que el Cuauhtemoc está lle~&lt;? de anacronismos de indumentaria y decorac10n; pero que
está presentado muy vistosamente, eso sí, muy
vistosamente.
TEATRO PRINCIPAL.

EL MAESTRO CARLOS J, MENESES.

[Fot. Valleto.].

La rica comarca del género chico no estuvo
tan próspera como en otros añ?s· Faltaron en·
tremeses de picante escándalo y tiples de gancho
picaresco.
La Grifell creó la Gatita Blanca que duró largas noches en el cartPl. La :Fernández de Lara
fué un meteoro. Brilló intensamente, pero se
apagó pronto. Consuelito Vivanco- hecha ya
guapa moza-reingresó á la fila de !_as muchachas bonitas. Otro bólido, más Jummoso, pero
más violento, fué la Cha.lía en la zarzuela. Y

UNA ESCENA DEL DRAMA "CUAUHTEMOC" DE DOMINGUEZ ILLANI;~,

�L os a ntiguos mexicanos.-Sus bibliotecas.- O estrucclón de preciosos documentoa.-Orisen de la actua l
B ib lioteca N aclona l.- Otroa establecimientos.- O atos C u r iosos.

ITR6:S1NA f ERRARIS

ARTISTAS

l

JOSEFINA PICCOLE,TI

Hay en la ciudad de México cerca de cuarenta bibliotecas, no todas ellas abiertas al servicio público,
pero las más en condiciones de fácil acceso para la
gente de estudio.
Naturalmente no contamos entre éstas, las muchas y muy ricas particulares, á las que también
acuden varios bibliófilos, sino sólo las oficiales y la
de alguna que otra asociación científica.
La formación de las numerosas colecciones de libros, existentes en la Metrópoli, data de una época
relativamente cercana; mas no quiere esto decir que
nuestros antepasados hayan carecido de bibliotecas;
antes al contrario, los historiadorc:s Clavijero y
Torquemada nos proporcionan amplios y detallados
informes sobre ese punto.
"El pueblo que-dice el sabio Doctor campechano Don Joaquin Relingio
-tuvo reyes legisladores v reyes poetas; el pueb!o que tuvo héróes como los
de Homero, y bardos que inmortalizasen sus hazañas; el pueblo que midió
el tiempo y observó los astros con más
sabiJuría que los caldeos; el pueblo que
levantó pirámides tan grandiosas como
las de Egipto; el pueblo que cultivó
las artes antes que la misma Europa, artes cuya perfección admiran, sin
poderla imitar, la&lt;; naciones del viejo
continente, no pudo menos que tener
archivos que guardasen sus recuerdos
históricos."
Les antiguos mexicanos, en efecto,
llegaron á comprender lo necesario que
era archivar los manuscritos referentes
á sus costumbres, tanto en el orden
social como en el.político y religio~o, y
conservaban éstos, enrollados, ó bien,
doblados, y puestos entre dos tabletas,
de manera que tomaban la apariencia
de libros, y los designaban, lo mismo
que el papel de maguey, de que eran
construidos, con el nombre de amatl.
La mayor parte de sus bibliotecas se
hallaban en Texcoco. En Tenochtitlán
( hoy México) las había en menor número, y muchos empleados, bajo la vigilancia de un noble nombrado por el
emperador, se dedicaban exclusivamente á arreglar y copiar los manuscritos
de que se componian.
Por desgracia, las bibliotecas del México anterior á la conquista corrieron
la misma suerte que las primitivas de
Jerusalén, China, Bizancio y Alejandría: también fueron destruídas por
manos vandálic;,s; oues los tlaxcalteras, al entrará Texcoco aliados á los
conquistadores, dieron fin á la colección
de manuscritos que allí había, y en Tenochtitlán hicieron otro tanto.
Ya una vez posesionada España de
esta considerable porción de la Améif,
rica, el predominante elemento eclesiástico se encargó de fundar bibliotecas con libros traídos de la Península,
los que á poco se multiplicaron con la
introducción de la primera imprenta, debida al obispo Zumárraga.
Consumada la independencia, las nacientes instituciones liberales empezaron á tratar de difundir la
instrucción en todas las clases sociales, y poco después surgió la ijea de formar una gran Biblioteca
Nacional, á ejemplo de lasque existen en todos los
países civilizados; idea que, desgraciadamente, no
fué posible ver reali7ada, sin embargo de los varios
intentos que se hicieron por conseguirlo.
A los caudillos de la Reforma había de tocar ver
llevado á cabo tan bello pensamiento.
Exouestos los anteriores y brevísimos antecedentes históricos, damos á continuación una ligera reseña de las princioales bibliotecas que existen en la
capital de la República.
RIBLI OTF.CA NACIONAL,

Fué fundada por decreto de 30 de noviembre de
1867, expedido por el Presidente Juárez, siendo Mini!ltro de Justicia é Instrucción Pública Don Anto-

nio Martínez de Castro.
Se abrió a l público el 2 de abril de 1884, ya bajo
la administración del General Don Porfirio Diaz, y
ocupando la cartera de Justicia é Instrucción Pública
el Lic. Don Joaquín Baranda.
Ocupa el antiguo y majestuoso templo de San

Agustín, reconstruido y ad;,ptado para ese objeto,
por el arquitecto mexicano V icente Heredia.
Es este edificio uno de los más bellos que existen
en la ciudad, entre los muchos que nos legó la época de la dominación española. Su exterior es de una
monumental magnificencia. Ostenta encima de su
gran puerta princip;,I, un soberbio bajo relieve que
representa á San Agustín, y que le d:i un sello especial, y ~e halla limitado por un jardín que da á
dos calles: la norte, del frente, y la poniente, del
co~tado izquierdo.
Sobre las columnas que á trechos sostienen el enverjado del jardín, se alzan los bustos de los siguiPntes mexicanos ilustres: M;muel Carpio, Manuel Eduardo Gorostiza, Francisco Sánchez de Ta-

-

•

INTERIOR DE LA B I BLI OTECA NACIONAL.

gle, Francisco Javier Clavijero, Fernando A. Tezozomoc, Fernando Ramirez, Fernando A. lxtlixochitl
Lucas Alamán. Fr. Manuel Nájera, José B. Couto'.
Netrnhualcoyotl, Manuel de la Peña y Peña. Carlos
de Sigµenza y Góngora, José Antonio Alzate, José
Joaqu1n Pesado, Leopoldo Río de la Loza, Joaquín
Cardoso, Jo~é M. Lafragua, Fr. Manuel Navarrete
y Mariano Ve)tia.
U na artística reja de hierro forjado da entrada al
vestíbulo, cuya bóveda sostienen una doble hilera
de columnas estriadas. Una puerta de cedro y cao·
ba, de rica talla, abre paso al salón de lectura. el
cual es ~na extensa nave de cincuent:1 y un metros
de longitud, por trece de latitud y treinta y cinco de
altura, con una serie de doce columnas murales sobre !_as que descansan los seis arcos de las bóv;das.
PMttendo del arco del coro y yendo á rematar al de
~na enorme vidriera que hay a l fondo, corre por baJO y sobre los ventanales, un doble friso de piedra
que es un verdadero encaje.
'
Cerrando los arcos de las que fueron capillas del
tei:nplo, hay quince enormes estantes de cedro de
primorosa labor, y á uno y á otro lado de estos' correspondiendo al pie de cada columna, se ele~an,
sobre pedestales de dos metros de altura, las esta•
tuas en yeso, de tamaño mayor que el natural de:
Valmiky, Confucio, lsaías, Homero, Platón, Aris-

tóteles, Cicerón, Virgilio, San Pablo, Orígenes,
Dante, Alarcón, Copérnico, Descartes, Cuvier y
Humboldt.
Completan el adorno del salón, la escultura de
una inmensa águila mexicana destacándose sobre
la gran ventana del fondo; una gigantesca estatua
del Tiempo en actitud de volar, parada sobre un reloj de esfera, bajo el arco del coro; dos medallones
estucados, con los bustos de Juárez y de Martinez
de Castro, colocados sobre los tableros de uno y
otro lado de la puerta de entrada, y una estatua sedente de la Filosofía, que se alza en un extremo.
Forman el mobiliario, dos fi1&lt;1s paralelas de mesas
con atriles para los lectores, las mesas para los empleados y para las personas que toman apuntes, y la
corr~spondiente sillería.
La Biblioteca NaciJnal tiene en la actualidad como 300,000 volúmenes, clasificados y catalogados oor el sistema
francés Namur, que se divide en diez
gr;indes secciones: 11-', Enciclopedias
Bibliologia, Bibliotecas y periódicos;
2", Teología; 31\ Filosofot y Pedagogía; 4'\ Jurisprudencia; 5'', Ciencias
mat~IT!áticas, físicas y n~turales; 6",
Med1cma; 7f.\, Artes v Oficios; 8f.\, Literat ura general; 9\\ Historia, y 101!-, Misceláneas.
Su asistencia diaria es de 150 á 200
lectores, poco más 6 menos. Los ingresos para su enriquecimiento son de
1
1
1,500 á 2,000 volúmenes anuales, y éste se debe á compras, donativos y
canjes de bibliotecas extranjeras. Entre s us curiosidades bibliográficas
cuenta con el "Sermonario" de Roberto Litio, impreso en Venecia el año de
1472, y con varios incunables y manuscritos pertenPcientes al archivo de
la Universidad, algunos de ellos en lengua mex icana.
El actual Director dP ella es el sabio
humani~ta Don José Maria Vigil, quien
ocupa ese puesto desde hace diez y
ocho aiios, y á quien se debe su notahle organización, :isí como casi todos
los trabajos que sobre Biblioteconomía
y Bibliokcografía se han hecho en México. Fueron únicos ;intecesores de él
los literatos Don Joaquín Cardoso y
Don José María Lafragua.
Además del Director, tiene el establecimiento un Sub-Director, que en la
;ictualidad lo es el distinguido anticuano y paleógrafo Don José Maria de
Agreda; un Secretario, un Oficial,
un encargado del Boletín, un encarga do del departamento de publicaciones y
canje; diez escri):¡ientes, cinco dependientes de libros, dos vigilantes, un
conserje y la servidumbre necesaria.
Las horas en Que está abierta son:
de 10 a. m. á 5 p.m., excepto los do- "
mingos y días festivos.

•

BIBLIOTECA NOCTURNA (ANEXA A LA
NACIONAL.)

Mientras se trabajaba en la adaptación del edifici_o para la Biblioteca Nacion;il, en la pequeña Capilla de la Terc~ra Orden de San Agustin, contigua
al templo del mtsmo nombre, se estableció un servicio provisional (de 187r á 1872) , el cual se cerró
a l inaugurarse la biblioteca &lt;iiurna.
El 8 de mayo de 189~ se inai,guró solemnemente
en la mencionada Capilla. la Biblioteca Nocturna'
;mexa á la Nacional, con 8,000 volúmenes que, á 1~
fecha, poco 6 nada han aumentado.
Est11 biblioteca está abierta diariamente de 6 de la
tarde á 9 de la noche, y los domingos por la mañana. de 9 á 12. Tiene una asistencia de lectores c;1si
tan grande _como la de la N;icional diurna, y s,,
plan!a especial de ~mpleados está form:ida por un
Ofioal Jefe (el literato Don Enrioue Fernández
&lt;;,ranados) , dos escribientes y tres dependientes de
libros.
L;a capilla que ocupa está ahora siendo reconstr~ ,d~ C?nforme el estilo arquitectónico general del
ed1fi_c10 a que se halla anexa, oor el inteligente Ingeniero Don Alberto Robles Gil.

�edicina con libre acceso para el público;
cue1a de M
,
.
N' la atiende el señor Dr. Don Francisco unez, Y su
asistencia anual, como promedio, es de r ,O&lt;XJ lecto-

DE LA PREPARATOlUA

Sigue en importancia á las bibliotecas anteriores,
la de la Escuela Nacional Preparatoria, fundada en
el año de 1879 por Don Alfonso Herrera, con algunos de los libros que pertenecieron al Convento de
San Ildefonso. y enriquecida más tarde con los va•
liosos donativos de la señora Doña Concepción
Lombardo de Miramón, y del señor Don Eduardo
Prado.
Cuenta, en la actualidad, con 18,000 volúmenes,
entre los que las materias predominantes son cien·
· cias fisicas y naturales, y literatura clásica, clasificados por el sistema decimal Dewey, el mejor sistema de clasificación hasta hoy conocido, el más ra·
cional, el que están adoptando las bibliotecas de to·
do el mundo.
Tiene la Biblioteca de la Preparatoria, el carácter
de pública. Está abierta de 7 a. m. á I p. m., y de
3 de la tarde á 9 de la noche, con una asistencia diaria de 200 lectores.
Del mes de abril á esta parte, gracias el empeño
que por ella han tomado el Director de la Escuela,
Dr. Don José Terrés, y el actual Bibliotecario Don
Luis Echegaray Aragón, ha sido objeto de grandes
mejoras, tanto en su organización, como en su par•
te material. Se Je acaba de dotar de una estantería

res.
Las anteriores son las bibliotecas que se conside·
ran como principales; como las más ricas, tanto en
calidad como en cantidad de volúmenes; como las
que mayores servicios presta~ á la causa de la e?u·
cación popular. Tras ellas vienen otras menos importantes, aunque no menos útiles, Y so~: 1~ de la
Secretaría de Hacienda, al cuidado del h1stonógrafo
Don Angel Pola, con 10,0&lt;XJ volúme~es, Y de ca·
rácter privado; la de la Escuela Nac1on.al de Ingenieros, con 6,250 volúmenes y 2,835 opusculos, no•
table por el regio salón que ocupa en el P~l~clo de
Minería- la del Archivo General de la Nac1on, con
,0&lt;XJ v~lúmenes; la de la Escuela de . Agricultura,
9
con 5,0&lt;XJ; la de la Escuela de Comercio, con 3,000;
la de la Secretaría de Relaciones, con 6,0&lt;XJ; la de la
Sociedad de Geografía y Estadística, con 7,0&lt;XJ; la
del Conservatorio de Música, con 3,0&lt;XJ, Y la de la
Escuela de Bellas Artes, con 3,500.
Son también dignas de mencionarse, las del Instituto Geológico, Instituto Médico, Escuela Normal
para Profesores, Secretaría de Gobernación, Secre·

Don Gumersindo Mendoza, el año de 1887, y la
reorganizaron y enriquecieron los bibliógrafos Don
José María de Agreda y Don Francisco del Pazo y
Troncoso, cuya interesante labor se verá en breve
coronada con el catálogo que está formando el Bibliotecario Don Catarino López.
Las horas en que se abre al público son: de 10 á
12 de la mañana, y de 3,½ á 5,½ de la tarde.
DE'.JURISPRUDENCIA

Su fundación data del año de 1868, en el edificio
del antiguo Convento de la Encarnación, que todavía ocupa, de donde será transladada al nuevo local que va á ocupar dentro de poco la Escuela de Jurisprudencia, en la calle de San Ildefonso.
Tiene 12,000 volúmenes, que tratan, en su mayo•
ría, de ciencia jurídica y literatura clásica; está
abierta de 8 á 12 de la mañana, y de 3 á 6 de la tar•
de, con una asistencia mensual de ooo lectores, sin
contar los que llevan libros prestados á sus domi•
cilios. Su encargado es el señor Don José Juan Garza Galindo.
DE FOMENTO

Fué creada por iniciativa del señor Ingeniero Don
Manuel Fernández Leal, el año de 1900, empezan-

y un mobiliario de encino, verdaderamente lujosos,
que la hacen aparecer como la más elegante.
"ANTONIO ALZA.TE"

Se fundó al mismo tiempo que la Sociedad Científica del propio nombre, en 1884. Llena dos grandes
salas del entresuelo en el edificio del ex-Volador;
cuenta con 16,000 volúmenes, de los que sólo 7,000
están empastados, y se abre diariamente al servicio
de los socios y del público en general.
DEL MUSEO NACIONA.L

Importantísima, bajo todos puntos de vista, es la
biblioteca de este establecimiento. Su número de volúmenes asciende á 12,000, mereciendo mencionarse,
entre las curiosidades bibliográficas con que cuenta,
los manuscritos de las Causas de la Inquisición,
reunidos por el General Vicente Riva Palacio, en
setenta tomos; los manuscritos para la Historia Antigua de México, coleccionados en noventa y ocho
tomos, y conocidos con el nombre de '·Crónica de
Tezozomoc;" los Documentos para la Historia de la
Independencia; la Historia de la Compañía de Jesús, por Don Francisco Javier Alegre; los "Papeles
sobre México," recogidos por Veytia, y los famosos
Anales de Cantillán.
La generalidad de las obras versa sobre Historia
Natural é Hístoria de México.
Fundó esta biblioteca el ex-Director del Museo,

do á ser clasificada, conforme al sistema Dewey,
por el señor Don Fernando Ferrari Pérez.
Se encuentra en un vasto salón y en una sala Y
una bodega contiguas, en la ala derecha del Palacio ...
de Minería. No está abierta al público, lo que es una
lástima, por deficencias de local; pero pres:ª buenos
servicios á los empleados de la Secretan_a de Fo•
mento, á quienes, mediante ciertas formalidades, s_e
les facilitan las obras para fuera del eStablecimiento.
G R b'
El encargado actual, señor Don Luis • u m,
acaba de formar el catálogo, y proyecta un _re~la·
mento que se pondrá en vigor cuando sea pubhca,
Jo cual no ha de tardar mucho tiempo.
Dada la gran utilidad que esta biblioteca puede
prestar á determinadas personas, por las obras Y_ re·
vistas científicas y agrícolas que posee, es accesible
con sólo dirigirse al señor Rubín, á las horas de
oficina.
DE MEDICINA.

Clasificada también por el sistema Dewey, co~tiene esta biblioteca 6,500 volúmenes y 2,250 tesis
médicas perfectamente ca_talogados y puestos en
bonitos ~naqueles de factura americana.
Se halla en un salón de la planta alta de la Estaría de Justicia, Secretaría de Guerra, Cámara de
Senadores, Cámara de Diputados, Dirección General de Instrucción Primaria, Colegio Militar, Secretaría'de Comunicaciones, Sociedad "Leopoldo Río
de 1a' Loza," Escuela de Artes y Oficios para Hom·
bres, Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, y la ''Romero Rubio," que existe en Tacubaya.
Si el pasado y el presente de nuestras bibliotecas
no puede ser mejor, su porvenir es, seguramente,
brillante. Al Mini,terio de ln~trucción Pública y Be·
Has Artes, de reciente creación, toca la tarea de irlas poniendo á una altura que corresponda al ere•
ciente adelanto intelectual y artístico de la nación,
quitando á algunas de ellas el carácter que tienen de
simples gabinetes de lectura, para hacerlas lo que
deben ser: unos centros de investigación y estudio,
y estableciendo al propio tiempo biblicitecas esencialmente populares, así como creando una escuela
de bibliotecarios, cuya necesidad tanto se hace
sentir.
L UIS CASTILLO.

�MEXICANOS CONDECORADOS
Por Gobiernos extranjeros en 1906

Sr, Teniente Coronel Pablo 'E11eand6n.

[Fot. Arl. Nouveau.]

Si los progre,:os verdaderamente notables que
México ha realizado en todos los ramos de la
actividad social en el transcursorle los últimos
veinticinco años, no vinieran á justificar plenamente el concepto en que, como á país culto y
civilizado, se le tiene por las naciones más ade·
lantadas del globo, bastaria para patentizar
que tal concepto se funda en una exacta apre·
ciación del grado de adelanto que alcanzamos,
el hecho de que con una frecuencia tan significativa como halagadora, venga concediéndose
á compatriotas nuestros por gobiernos extra.ajeros, condecoraciones que únicamente son
otorgadas á los que se distinguen por su amor
á la ciencia, por sus grandes méritos militáres,
ó por los servicios que han prestado, ya para
estrechar las relaciones diplomáticas entre los
pueblos, ya para hacer cada día más factibles
los ideales de engrandecimiento y de bienestar
que persigue la gran familia humana.
El seiior General D. Porfirio Díaz, á quien
tantas distinciones de esta naturaleza se le han
concedido, recibió en el año q11e acaba de pasar_la Gran.Cruz_de la Orden del Baño, que le

confirió el Rey Eduardo de Inglaterra, y cuya insignia le fué personalmente entregada en
audiencia solemne por S. E. Reginald Tower,
Ministro Plenipotenciario de aquel país en
México. La Orden del Baíío, como es sabido,
fué creada en 1399 por Enrique IV, y tuvo su
0rigen, según algunos autores, en la costumbre de sumergir en el baño á los que eran armados caballeros.
E l señor Vicepresidente de la República, n.
Ramón Corral fué objeto de otra señalada distinción, por parte del go~ierno francés, que lo
nombró Comendador de la Legión de Honor.
Recibieron también insignias como nuevos
miembros de esta institución, á la cual pertenecen personalidades prominentes de todo el
mundo, los señores Gobernador del Distrito,
D. Guillermo de Landa y Escandón, Dip. D.
Rafael Chausal, Secretario Particular del Primer Magistrado de la República, y Teniente
Coronel D. Pablo Escandón, del Estado Mayor
Presidencial, que tienen el carácter de "oficiales," y, últimamente, se anunció que el seííor
Brigadier D. Manuel Mondragón que tanto se
ha hecho notar por sus inventos en el ramo de
Guerra, sería ascendido. de "caballero" que es
de la misma Legión, á Comendador.
El Sr. D. Luis Torres Rivas, Primer Secretario de la Legación de México en España, y el
señor Capitán D. Francisco Lacroix, fueron
agraoiados además, por el Gobierno francés,
con las insignias de "caballeros."
La Legión de Honor fué establecida por el
primer Cónsul Bonaparte en 19 de Mayo de
1802 para premiar servicios militares y civiles,
creándose cuatro grados: "legionario," ·'oficial," "comandante" y' 'gran oficial." En t iempo del Imperio se creó un grado superior á los
anteriores, el de "Gran Cordón," y los "legionarios" cambiaron su nombre por el de "caballeros.''

***
Con el grado de Gran Oficial de la Corona del
Rey de Italia fué distinguido el Sr. Ing. D.
Leandro Fernández, Ministro de Comunicaciones y Obras Públicas, y con los de Comendadores de la misma Orden, los seiiores Ing. D.
Gilberto Montiel Estrada, Subsecretario del

Ramo, é Ing. Norberto Domínguez, Director
general de Correos.
,
Esta "Corona" fué fundada por V1ctor Manuel 19 en 20 de febrero de 1868, Y po~,ee ~ªU:;
bién sus insignias, con el carácter de ofimal,
el señor Ingeniero. D. Ricardo Lóp~z ~uer_rero,
Jefe de una de las Secciones del M1mster10 referido.

***

No son estas las únicas condecoraci?nes que
durante el último año fuer~n conferidas por
distintos jefes de Estado á crndadanos mexicanos, pues á la list~ que acabamos de dar, tenemos aún que añadu algunos nombres.
El Gobierno alemán condecoró con la Cruz
del Aguila Roja Y con la Cruz d~ la Cor?11a
Prusiana, respectivamente, á los seuores Bng~dier D. Joaquín Ma.ass,actual Comandante Militar de Veracruz, y Capitán D. ~ustav~ A. Salas, jefe de la Guardia Presid~~c1al , qmen durante algún tiempo, por corn1s1ón que !e enc?mendara el Gobierno, permane~ió e_n el 1mp~i;~o
germánico estudiando la orgamzac1ón del eJe~ to, para lo cual estuvo incorporado á un regimiento alemán.
.
La Cruz del Agui la Roja tuvo su ongen en
una institución de caballeria que creó en 1705
con el nombre de ·'Orden de la S!nc~rid~d"
Jorge Guille rmo de Annspac_h.. La 10st1tuc1ón
fué reorganizada en 183-!, rec1biend? entonces
la denominación de "Orden del Agmla de Brandenburgo." En nuestros días lle ya el n ombr_e
con que la desi()'namos en estas llneas y su divisa es: "Siuce;e est Constan ter. ,, En cuanto
á la Orden de la Corona Prusiana fu~ establecida en 18 de octubre de 1861 por Gmllermo I.

** *
La Cruz de Isabel la Católica fué concedida
por el Gobierno español á los señores D. Francisco A. de Icaza, hoy Ministro de nuestro pais
en Berlin, é Ing. D. Enrique Fernández Castelló. La fundación de esta Orden, una de las
más prestigiadas de Espaíía, se debe ~l ~ey
Fernando VII que quiso con su establec1m1~n. - to (24 de marzo de 1815) premiar los servicios

que algunos espaííoles hablan prestado á la
monarquía en América. La Cruz es de oro, tiene cuatro brazos iguales con puntas de esmalte rojo orlas y ráfagas doradas y pende de una
corona' olímpica. Su lema es: "A la lealtad
acrisolada," y además de esta leyenda, lleva en
el anverso las columnas de Hércules Y las pa:
labras: "Plus Ultra." En el reverso se lee.
"Por Isabel la Católica."
..
Los Gobiernos de Persia y del_ Japón qmsieron también distinguir á tre;; cmdadano~ mexicanos con sus principales condecorac101;1es,
otorgando, el primero, á los Sres. D. Fr~nc1sco
de Ja Cruz y D. Germán Bulle-Secretario de la
Legación de México en -Viena-la placa de la
Orden del León y del Sol; y el segundo, concediendo las insignias de la Orden del Sol Naciente al Sr. Lic. D. Rómulo (?astañeda, que
desempeña el cargo de Secretano de la Legación de México en París.
En estas páginas figuran los ret ratos de las
personas agraciadas con distintas condecoraciones extranjeras durante el año de 1906, con
excepción de los de los señores Bulle Y de la
Cruz que no llegaron oportunamente á nuestras manos.
S1", D, LnlA Torrea R lvH,

�rrado en un trozo de cuarza, en las tinieblas de
ta tierra; aun el rey Midas, no te habla. abandona!º
en el cauce del Pactolo, pa.ra que te regara por
das partes el vencido de Clro, cuando ya mi nombre, con la Edad de bronce, significaba u~a etapa. en
la historia humana, notable por el domi010 del hombre sobre la fuerza fruta de la naturaleza, es~\!=
vizada gracias á mi poderosa. ayuda. E~~a una o1e
da. á la civilización fenicia., á la. asma, á la griega· considera el valor que supongo para la
primera, cua.ndo no vacilaba en apuntar la pr?ra de sus bajeles, en los m~res llenos de pellgros, rumbo á \as islas Ca&lt;:s1terides, lo_s actuales Sorliogas, de donde me sacaban, ¿en qu~
estima. me teodrlan esos audaces navegan~es
que sin otra brújula que la de las coostelac10oes rodando majestuosas sobre sus cabezas,
salían de las cuencas del Mediterráneo Y pasando por las columnas de Hércules, llegaban hasta la Isla de Chipre, la bondadosa madrina que
me dló su nombre? Todavla se ven en est~ lugar las inmensas galerías don?~ transcurrió mi
niñez y que los antiguos h1C1eron pa1a conquis~rme ...... ¿Te rles'? Pregunta á Strabon
y Herodoto.
.
El medio hidalgo no pensaba en reir, C1er~amente; al contrario, un fruncimiento de ce1as
daba un aspecto casi duro á su fisonomla sei'loril.
-La moneda de cobre prosiguió, imperturbable:
-Tampoco ha sido menos interesante la In-

DE LA MINA A LA CASA DE MONEDA
da.ron sonoramente por la tarima hasta. detenerse en un rincón, lo hicieron estremecer con
el ruido, como si oyera una lucha en la sombra de una encrucijada; en una palabra, el sumo grado de hiperestesia que sufría, dab&amp;. virtudes sensitivas á las cosas sin alma, y fué casi medroso que, amontonando atolondrada.mente en la mesa de noche las monedas caldas, se metió en la cama para pedir al suei'lo el
desvanecimiento de sus visiones.

Mediaba la noche cuando Rogelio, el sempiterno estudiante y perpetuo trasnochador, franqueaba la puerta de su casa. con paso distraído.
Sentía la cabeza dolorida y hueca por la sesión
de cinematógrafo, cuyos fantásticos desfiles,
persistentes en su imaginación, lo familia.rizaban con lo Imprevisto, predisponiéndolo al prodigio. Como un sonámbulo llegó hasta. su alcoba sin tocar el vaso de leche que, como de
costumbre, esperaba sobre una mesa, y que esa
noche se vela desdeiíado por una substanciosa
cena que la. mensualidad acabada. de recibir
proporcionara á. su duefio.

*

* *que era transcurrido,
Nadie sabe el tiempo
cuando el estudiante, incorporándose con pres-

oaea de Moneda.-Máqnlna• para dará lo•
.. riele■º el e■peaoT reqnerldo.

La Boca de un Tiro,

Bajada é la mina,

Rogelio comenzó á desnudarse en un estado
de excitación agudo; el fino tic-tac de su reloj,
traspasando el bolsillo de su chaleco, le parecla monologar como un ser dominado por una
obsesión tenaz; el chisporroteo de la lamparita de aceite suspendida en un ángulo del aposento, lo interpretaba como el estertor de una
moribunda que se queja antes de consumirse
en un supremo holocausto; su viejo catre gemla. como una aburrida bestia de carga, y algunas monedas caldas de su pantalón, y que ro-

teza, aguzó la oreja en un rumor insólito que
ola en la misma cabecera de su lecho; un rumor sutilmente metálico como el producido
por el dedo que roza apenas una cuerda de citara, rumor que, afinándose cada vez más, se
transformó en lenguaje, haciendo vibrar en el
silencio de la habitación estas palabras claras
precisas y altaneras:
'
-¡Largo de aquí, bellaco!
Entonces el estudiante, sin ver, adivinó de
donde part!a la imperiosa admonición: era di-

Entrada del "Pueble",-Ccrtando un Enaaye,

CASA DE MONEOA,-Fundlclón del metal y máquinas donde ae hacen loa "rieles,"

cha por un flamante medio hidalgo de oro, que
soportaba ,obre la condecoración aquilina de
su pecho. la vergüenza de un infeliz centa.v~
de cobre, sórdido y andrajoso como un mend1 •
go de la peor suerte.
En efecto, al colocar Rogelio el dinero s~bre
la mesa, una ironla del destino habla invertido,
literalmente, la posición social de amb~s monedas; y ante su asombro, sl~mpre creciente,
el medio hidalgo repitió colérico:
-¡Largo de a.qui, bellaco, ¿desde cuando pernoctan juntos un ludio como tú y un caballero
como yo? Tu sitio está en los graneros, en la
puerta. de mis cocheras, en el can~el de mis
palacios• repugna á mi aristocracia. nata el
contacW de tu cuerpo villano. Largo de aqul ·
El interpelado, de voz sorda pero firme, repllcó con mesura:
.
.
- ¿Por qué me desprecias? :Mi esttr:
pe es más antigua que ~a tuya, y mi
ascendencia se multlphcaba por el
mundo, cuando todavía yacías enceoua de Mooeda.-Máqnlna1 para cortar
"41100•.''

1

fluencia de mis ancestros en la Grecia batalladora y á riesgo de que me tomes por un pedante, t~ diré que ellos constituían los medios principales de defensa en la guerra de Troya; Po~
mi parte, con justo orgullo confieso que en m1
estado actual conservo una pequei'la partícula
desprendida del escudo de Héctor en su lucha.
memorable con el hijo de Peleo, y esto me compeusa ami,liamente, del papel desairado que he
hecho en la historia. precolombina de América
que no pasó de la Edad de piedra, y auoqu~ no
c:tehoquejarme, puesto que esta hermosa región,
a.l desconocer mi existencia, ignoraba mis buenas cualidades, siempre considero un poco humillado mi amor propio, cuando pienso que con
sólo la piedra prcdujo obras artlstic·as tao notables que los arqueólo~os de ahora comparan, razonablemente, con los monumentos de la el vilizaciones de allende el
mar; tu has visto que hast,a. hay quien asegure que aqul se ha vuelto á encontrar
el perfil helénico ..... .
La suficientlsta moneda se detuvo, es1 udiaodo el efecto de sus palabras en los ojos
del medio hidalgo que atuzaba C\.D nerviosa
roa.no las erizadas puntas de su bigotillo rubio.
Después continuó:

�CASA DE MONEDA,-PESANDO LAS PIEZAS ACUÑADAS,

-No es mi objeto hacerte la historia de mis
diversas metamorfosis, de las formas variadas
e_n oue soy úti! al hombre, á cuyo destino vivo
hgad9 tan íntimamente. Incorporado al zinc,
constituyo el latón, el metal blanco, el similor;
y de ese modo miro el alfa y omega de su vida,
puesto que estoy en el lecho que lo ve nacer y
morir: soy tálamo y túmulo; con el estaño soy
el bronce que levanta ante los ojos de la multitud el recuerdo visible de un Morelos y de un
Ju!l,~ez. Tengo, pues1 sobrados mot.ivos para
ex1g1r tu benevolencia, máxime si no olvidas
que, gracias á mí, puedes conservarte en for10a de moneda por la consistencia que te comunico con mi dureza, servicio que también
proporciono á tu hermana la plata.
-Por lo demás,-dijo el centavo de cobre con
~na dulzura que parecía pedir perdón de lo que
1b~ á s~guir-una simple afinidad química, mi
ox1dac1ón, es la base de t u superioridad· pero
yo, como tú, he dormido custodiado p~r los
!!'Domos en el corazón de las montai'las· allí
burlánd?los, me ha despertado la piqueta dei
gambusrno ó el «barreno&gt; del minero para sacarme á la luz por el túnel de un «socavón,&gt; ó
p_or el aguJero de un &lt;tiro.&gt; El rudimentario
sistema [los morteros de arrastre] inventado
por Bartolomé de Medina, últimamente modificado por los americanos del Norte, me puso
en condiciones de franquear la casa de Moneda donde, como un relapso en los tiempos
del virreynato, &amp;ufd los crueles tormentos de
la Inquisición.
Allí mi carne, fundida y vaciada en &lt;rieles &gt;
recibió los golpes de la «laminación&gt; hasta U~-

gar al espesor requerido; después me éortaron
en cospeles ó discos y para que recobrara 1a
maleabilidad perdida &lt;.;on la anterior operación, me sometieron á una temperatura infernal; por fin, el troquel dejó sobre mi pecho
«mut atis mutandis,&gt; las insignias que luces en
el tuyo.
En este punto de su peroración, el centavo
advirtió que el medio hidalgo pugnaba por contener una lágrima que al cabo rodó hasta ocultarse en el arriscado bigotillo rubiú. El gran
seílor estaba conmovido1 y como siguiera silencioso, el cobre parlanchrn, melancólico y soíiador como un poeta, continuó vagamente:
- Ya ves que fuera de la &lt;prueba de sonoridad,&gt; del «blanquimento&gt; y otros detalles que
se me escapan, tenemos, monetariamente la
misma historia. Asi no tienes derecho para desoreciarme, y debes soportar mi compañía, con
más benevolencia; sobre todo, si piensas que
todavía t1-;ugo otra ventaJa en mi favor la de
que tú, con la finura de tu acento y con tus alres donjuanescos, quién sabe cuáutas inocencias hayas querido mancillar, cuántas purezas
corromper, cuánt,as rectitudes hacer curvas al
servicio de los burgueses pecaminosos; mientrasq ue yo, indt:fectiblemente, caigo como una
bendición en la extendida mano del mendigo
y dejo un pedazo de pan en la hambrienta boca del necesitado . .... .
Una mano, como una garra, extranguló ta
voz en la garganta del hablador, .Y un criado,
despertando bruscamente á Rogelio, le dijo:
- ¡Señor, aquí está el periódico; he cogido un
centavo de su buró para pagarlo.
Pocos momentos después, el estudiante, to-

FEBRERO

ENERO

CASA DE MONEDA,- RECUENTO DE LAS PIEZAS ACUÑADAS.

davía am9dorrado, desplegaba pensativo las
ocho págmas de un «Imparcial&gt; v pensaba
para su coleto:
·
-¡ P~rdiezl mi centavo filósofo se comulgaba
~u m~Jor ~mpleo: el pan que proporciona á. la
mtehgenma con la letra de imprenta ..... .
Y comenzó á desayunarse cun el editorial.
TROQUIIL.

M. 1 La Circuncisión del Seflor.
M. 2 San Estéban Protomártir.
J. 3 San Juan Apóstol y Evangelista.
v. 4 Stos. Prisciliano y Aquilino.
S. 5 Stos. Tel esforo y Simeón Stihta.
D. 6 La Epifan;a del Seflor.
L. 7 La Vuelta del Niño Jesús de
Egipto.
JI\. 8 Stos. Apolinar y Teófilo.
M. 9 Stos. Juhán y Jocundo.
J. 10 San Gonzalo de Amarante.
V. n Stos. Higinio y Palemón Abad.
s. 12 Stos. Arcadio y Tigrio.
D. 13 Stos. Gumesmdo y Hermilo
mártires.
L. 14 Stos. Hilario y Félix.
M. 15 Stos. Mauro y Habacuc.
JI\. 16 Stos. Jl,\arcelo y Fulgencio.
J. 17 San Antonio Abad.
v. 18 Santa Pnsca.
S. 19 Sto~. Canuto y Mario.
D. 20 El Dulce Nombr~ de Jesús.
L. 21 Stos. Fructuoso, Augurio y Eul og10.
M. 22 San Aoastasio.
M. 23 Stos. lldefonso y Raymundo de
Peñafor.
J. 24 Nuestra Señora de la Paz.
V. 25 S.1n Juvencio ó Juventino.
S. 26 san Policarpo.
D. 27 Nue~tra Señora de Belem.
L. 28 San Tirso, mártir.
M. 29 Festividad de l a Oración del
Huerto.
J\\, 30 Stas. Martina y Aldegunda.
J. 31 San Pe:lro Nolasco.

V.
S.
D.
L.
M.
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J.

v.

S.
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M.
M.
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V.
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L.
M.
M.
J.

MARZO

San Ignacio.
La Purificación de Maria Santísima.
3 San Bias. obispo.
4 Stos. Andrés y Gilberto.
s San Felipe de Jesús, mártir mexicano.
6 Stos. Tito y Amando.
7 San Rómulo.
8 San Juan de Mata.
9 Stos. Cirilo y Alejandro.
10 Stos. Guillermo y Silvano.
n Nuestra Señora de Lourdes
12 stos. Melesio· y Gaudencio,
obispos.
13 San Benigno.
14 Stos . Valentin y Pedro Tomás,
obispo.
15 Festividad de la Corona de Espinas de Jesucristo.
16 San Onésimo.
17 Stos. Teódulo y Rómulo, mártire~.
18 San Heladio.
19 Stos. Gabino y Alvaro de Córdoba.
20 San Eleuterio, obispo confesor.
21 Sto5. Vérulo y Diego Carballo,
mártir.
22 Festividad de la Lanza y Clavos de Jesucristo.
23 San Pedro Damiano.
24 San Modesto.
25 Stos. Avertano y Cesáreo.
26 San Porfirio.
27 san Baldomero.
28 San Román.
1

V.
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2

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J.
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L.
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J.
V.
S.
D.

Stos. Rosendo y Albino.
Stos. Pablo y Feder ico.
3 Stos. Celedonio y Emeterio,
hermanos.
4 San Casimiro.
5 stos. Eusebio y Pablo Navarro,
mártir.
6 Santa Coleta.
7 Santo Tomás de Aquino, confesor.
8 San Juan de Dios.
9 Santa Francisca Romana.
10 San Macario.
II Stos. Eulogio y Const antino,
confesor.
12 San Gregorio.
13 Stos. Leandro y Rodrigo, mártires.
14 Santa Florentina.
15 San Raymundo de Fitero.
16 San Abraham.
17 San Patricio.
18 San Narciso.
19 El Castlsimo Patriarca Señor
San José.
20 San Cuberto.
21 San Benito Abad.
22 San Octaviano.
23 Nuestra Señora de la Piedad.
24 San Epigmenio.
25 La Anunciación de Maria Santisima.
26 San Cástulo.
27 San Juan Damasceno.
28 San Juan de Capistrano.
29 san Austa~io.
30 San Régulo.
31 Stos. Felix y Benjamln.
1
2

DESPACHO DEL .JEFE DEL DEPARTAMENT9 DE AMONEDACION,

ALREDEDORES DE TLALPAM.
TRICROMl4 DE "EL MUNDO ILUSTRADO,"

IMPRESO EN PAPEL DE LAS FABRICAS DE SAN RAFAEL y ANEXAS, S. A.

�FOLITIOf\ INTBRIOR

1
1

tativa.s, Sres. D. A.rlsteo Mercado;yfD. Manuel
Gulllén, resolvieron, muy sabia.mente, s?meter
el asunto al arbitraje del señor Presidente de
la República, considerando que nadie podria
estar más interesado que él en el arreglo más
conveniente de las dificultades hasta entonces
insolutas.
A mediados de septiembre último, el seBor
General Diaz pronunció su fallo, mediante el

1

ca Reforma monetarla.-Un tratado lmportantislmo con los estados Unldos.-Jlmglo de limites entre mtcboacAn y 6umero.€1mlón y mlmlón de 6obernadom.

La. marcha política y administrativa de nuestro país ha. tenido en 1906 etapas sumamente
nota.bles, como no podía menos de suce&lt;ler, dado que México adelanta con maravillosa rapidez, y cada paso en este sendero tiene que ser

En la época á que hicimos referencia al principio, el precio de la plata en Londres no llegaba aún á 28 peniques, pero ya parecfa. muy
alto, y con posterioridad ha llegado á valer
cerca de 33 peniques; de manera que la oscilación en el valor de la plata durante los doce
meses, ha sido de cerca de cinco peniques, ó sea
aproximadamente veinte centavos mexicanos.
Sin embargo, los tipos de cambio, que antes de
la reforma hubieran oscilado en limites mucho más amplios de los marcados por la relación entre los valores relativos de la plata y
del oro, se han mantenido firmes, con oscilaciones tan ligeras, que no han llegado nunca á
tener el valor de un centavo mexicano.
Estos hechos demuestran, (si acaso no fuera

LA PRESA INTERNAGIONAL.

No puede dejarse pasar inadvertido, en una
revista de los acontecimientos más notables
del ano, la celebración de un tratado con los
Estados Unidos, mediante el cual se acuerda
la construcción de una presa internacional en

ELECCIONES

Durante el afio que acaba de terminar, se
efectuaron elecciones en diversos Estados.
San Luis Potosi había quedado a.céfalo por
la muerte del Sr. Ing. D. Bias Escontría, Gobernador Constitucional. El Congreso del Estado nombró interinamente al Sr. Ing. D. José
Mariano Espinosa y Cuevas para llenar el cargo durante el resto del período constitucional,
y, posteriormente, fué electo para el nuevo periodo que acaba de inaugurarse.
En el Estado de Oaxaca se efectuaron las
elecciones generales para Gobernador del Estado, y resultó reelecto el Sr. Lic. D. Emilio Pi·
mente], que durante el período anterior ha dado pruebas de ser un gobernante recto, probo,
inteligente, que dedica sus energías á la buena administracción del Estado.
En Tabasco, la elección recayó en el señor
General D. Abra.ha.ro Banda.la, que tiene ya al·
gunos años de regir la administración de ese
Tutado con acierto y rectitud.

SR, LIC. DON EMILIO PIMENTEL,
Gobernador de oaxaca.

( Fot. JTaUeto.)

pi tal. En primer lugar, viene á poner término
á todas las controversias presentes y futuras,

SR. LIC, DON JOAQUIN D. CASASUS,
Embajador d e M éxico en los Eatados Unidos al
firmase el t ratado relativo é la Presa
1nternaclonal

SR, LIC. D, JOSE IVES LIMANTOUR,
Secretarl o de Hacienda.

(Fot. YaUeto. )

(Fot. Mora.)

trascendental é lmportantfsimo. Nos proponemos resellar, aunque sea en unas cuantas palabras, los acontecimientos más salientes que
marcan el progreso alcanzado en el año úl·
timo.
Precisamente el día primero de enero de 1906, ·
se reunia en el edificio del Banco Nacional de
México una concurrencia numerosa, formada
de banqueros, comerciantes, industriales, funcionarios, periodistas; de hombres, en suma,
interesados en el progreso de la República.
Tratábase de ir, por invitación del Presidente de la Comisión de Cambios y Moneda,
Lic. D. Pablo Macedo, á presenciar la apertura
de las cajas y barricas que contenian las primeras remesas de oro obtenido por la misma
comisión, á cambio de pesos mexicanos. Los
concurrentes vieron monedas de metal amarillo, de cuno americano, por valor de varios millones de pesos, destinadas á ser reacuñadas
con el seJlo mexicano.
En esa memorable ocasión se entrega.ron á
los gerentes de tres de los principales Bancos,
los primeros certificados de oro expedidos á
cambio de fuertes sumas en plata por la Comisión, y en ocasión tan solemne, el Sr. Ministro
de Hacienda pronunció un discurso, en el que
exponia. sus ideas respecto al éxito de la reforma Monetaria en México.
En los doce meses transcurridos del afio, todas aquellas piezas de oro americano, mas muchas otras adquiridas después, han sido rea.cunadas, y tenemos ya en circulación, con el cufio mexicano, una suma de oro muy respetable.
Se ha enrarecido el peso mexicano, substituyéndolo con la moneda de oro ó con la fracciona.ria; y, cosa importantísima, los tipos de
cambio, no obstante que la plata ha tenido oscilaciones marcadislmas, se ha mantenido ftrme, en derredor de la. cifra que sella.la la paridad legal.

SR. LIC. DON PABLO MACEDO,
Presidente de la Comiaión de cambios
y Nloneda,

aún posible decir que México se encuentra ya
bajo la base de oro) que la Reforma Monetaria
ha. dado resultados prácticos, positivos, mucho
más hala.gadores que los que hace un afio hubieran previsto los más optimistas.

el cauce del Río Bravo. No obstante que este
asunto es más bien de política int1&gt;rnacional, y
hemos querido cellirnos á los asuntos interiores, creemos pertinente ocuparno, de él, ya que
ofrece puntos de interés muy alto para el porvenir de las regiones situadas en la margen mexicana del rio que marca la frontera del Norte.

/
SR. DON ARISTEO MERCADO,
Gobernador de Michoacén .

(Fot. Yalleto.)

Gobernador de Guerrero,

(Fot. ClMlu.)

El tratado referido concede autorización al
gobierno federal americano, para construir
una presa en Eagle, Nuevo México, con un valor aproximado de siete millones de dólares
con el objeto de aprovechar las aguas del rí~
Bravo, de las cuales deberá ceder, para el lado
mexicano, un caudal sificiente para irrigar una
extensión de terrenos no menor de sesenta mil
acres.
El tratado tiene varios puntos de interés ca-

Sr. l ng. D on Joa6 M. E spinosa Y Cuevaa,
Gobernador de San Lu is Potosí,
(.F"ot,

Ménde:e Hno~. )

cual se arreglaba. definitivamente la cuestión,
haciendo compensaciones 8atisfactorias para
LIMITES ENTRE ESTADOS
ambos Estados. En el Jaudo se tuvo presente
No menos interesante es la resolución del
la posibilidad de hacer efectiva la administra•
asunto de limites, que por mucho tiempo había
ción pública, más que la productividad ó la
densidad de población, puesto que el principal
q uedado pendiente ~ntre los Estados de }Ii•
ás fá ")
SR. GRAL, DON ABRAHAM BANDALA,
choacán y Guerrero.
fin de la división politica es 11acer m·
c1 y
Gobernador de Tabasco.
Los gobernadores de ambas Entidades Fedeeficaz la acción de las autoridades.
(Fot. Mora.&gt;
...........................+++ ........................,..,.,,.,,.,.,,.,,.,........,......,..,.,......,.,,..,....,.....,........,........,,..,.,..,......,.,,.......,,.......,........,........,........,........,........,........,........,........,,...............,........,,.,..............,........,

Nuestro Material Fotográfico
eontlngtnte de los prlnctpalu tanms dt la
ea,ttal.

f

SR, DON MANUEL GUILLEN,

suscitadas por el uso de las aguas del río en
irrigación de los terrenos situados á uno y otro
lado de la frontera.
Tiene, además, para México, la ventaja de
que, sin costo alguno de su parte, los Estados
Unidos Je suministrarán un caudal de agua suficiente para irrigar una vasta extensión de
terreno que, de otra manera, seria improductivo. De manera que este convenio, además de
que arregla satisfactoriamente cuestiones de
carácter internacional, beneficia muy directa·
mente á los agricultores comarcanos.

Sabido es aue la fotografía constituye uno
de los elementos indispensables con que deben
contar, para obtener un buen servicio de información 6 ráfica., todas aquellas publicaciones
que, como EL °MUNDO ILUSTRADO, consideran
de gran importancia para sus lectores la reproducción constante de retratos, monumentos y
escenas de la vida real, que los pongan en contacto con los sucesos más notables, así del orden social y del político, como del artístico.
A los fotógrafos establecidos en la Metrópoli
debemos en gran parte los retratos que aparecen en este Almanaque, y hemos creído justo
dedicarles a.qui algunas palabras, ya que ellos
fueron en esta ocasión, como han sido siempre,
nuestros más constantes y estimados colaboradores.
En los talleres de los Sres. Valleto y Com paliia, reputados con sobra de razón como los primeros de la capital, fueron hechos especialmente para esta edición los hermosos bustos
de mujer que adornan el artículo «Las Flores,&gt;
y alli mismo fueron tomados los retratos de
desposadas que ilustran las páginas de «Matrimonios del Año.&gt; La antigua casa de los Sres.
Va.lleto es demasiado conocida del público metropolitano para que nos detengamos á hacer
de ella un elogio que está en todos los labios:
los tres hermanos, D. Guillermo, D. Ricardo y
D. Julio, se ban conquistado palmo á palmo,
por sus propios méritos, el primer Jugar entre
los que a.qui se dedican al arte que ellos con

tanto éxito cultivan, y sus t rabajos han merecido siempre el aplauso de todas las personas
de buen gusto.
Al Sr. Arriaga, que tanto se ha hecho notar
por sus hermosas fotogra.fias de niños, ramo en
que, sin temor de equivocarnos, ha alcanzado
una perfección envidiable, se deben los retratos de los graciosos «bebéS&gt; que en otro lugar
reproducimos. Sabe el Sr. Arriaga sorprender
las más sujestivas actitudes de los niños con
ojo tan experto, que sus clichés resultan casi
siempre unos cuadros: allí está en prueba de lo
que decimos, una primorosa colección en que
un chiquitín de cuatro años refleja. toda su gracia, mostrándose ora malhumorado, ora risueño, ora pensativo . . .. .. Sus gestos son tan naturales, que no parece sino que aquel corazoncito
experimenta frente á la cámara fotográfica las
más encontradas emociones.
Clarke, que hace relativa.mente poco tiempo
se estableció entre nosotros, y que cuenta ya
con una numerosa clientela, debido á la belle7,a y elegancia que caracterizan todos sus trabajos. también ha contribuido para hacer que
resulte más completa nuestra parte gráfica,
proporcionándonos varios retratos, de cuyo
perfecto acabado pueden juzgar los lectores de
este Almanaque.
Don Octaviano de la Mora, que cerró últimamente sus talleres con gran sentimiento de
todos los que estimábamos como artista y
como amigo al popular fotógrafo, hizo también
algunos de los trabajos que reproducimos en
esta edición. Mora fué uno de los artistas más
acreditados en México y dejó aquí gratislmos
recuerdos.
También hay en este A.Imana.que t rabajos
hechos por los Sres. Lange, A. Moreno, M. To-

rres, Caboni, R. Díaz (de Orizaba), A. Macias
(de Veracruz), Kahlo, Sschlattman, y Villegas
(de Puebla), muy ventajosamente conocidos,
t odos, por la excelencia de sus obras.- El Sr.
Lange, como recordarán nuestros lectores, obtuvo el primer premio en el último concurso
fotográfico de EL MUNDO ILUSTRADO; el Sr.
Moreno, que durante largos anos permaneció
en New York, donde tenia abierto un gran taller, es en la actualidad uno de los artistas que
más se distinguen por sus buenos conocimientos en el ramo, y el Sr. Schlattman está reconocido, tratándose de retratos, como uno de
los más hábiles fotógrafos.
El Sr. Kahlo, que es particularmente digno
de mención por sus espléndidos &lt;interiores&gt; y
por sus vistas de calle, cuenta en México con
la justa reputación de ser realmente entendido
en su arte; es habilísimo para la hechura de
fotografias de edificios, especialmente.
En cuanto al Sr. Torres, quesiempre colaboró con tod:i entusiasmo en EL MUNDO ILUSTRADO, y que clausuró hace poco su taller, sólo
diremos que en distintas ocasiones tuvimos
oportunidad de dar á conocer magnificos estudios suyos, y que éstos fueron siempre muy celebrados. Actualmente es fotógrafo del Museo
Nacional.
El material fotográfico de este Almanaque
se debe, pues, en gran parte, á los mejores fotógrafos con que cuenta la Metrópoli. A los fotógrafos de EL MUNDO ILUSTRA.DO corresponden casi todas las vistas que publicamos, a.si
como las instantáneas de ejercicios atléticos y
escenas típicas diversas.

�UN NUEVO ARZOBISPADO.-DOS CONGRESOS.-RENUNCIA DEL OBISPO DE
TEHUANTEPEC.-LA SEDE DE TEPIC.

Como uno de los fines principales que se ha
propuesto "El Mundo Ilustrado" con la publi ·
cación de este Almanaque, ha sido el de consignar, reunidos en una sola de sus ediciones,
los sucesos más notables que registra la crónica de 1906, nos parece oportuno referirnos, siquiera sea brevemente, á los acontecimientos
más salientes que se relacionan con la Iglesia
Católica en México.
Lo más digno de consignarse es, sin duda alguna, la celebración del Primer Congreso Eucarístico mexicano, cuyas sesiones se efectuaron en Guadalajara con asistencia del señor
Ridolfi, Visitador Apostólico, y de un grupo de
prelados entre quienes mencionaremos como
los más prominentes á los señores Arzobispo de
Michoacán, Dr. D. Atenógenes Silva; Arzobispo de Oaxaca, D. Eulogio Gillow, Obispo de
Colima, Dr. D. Amador Velasco; Arzobispo de
Guadalajara, D. José de .Jesús Ortiz; Obispo
Coadjutor de Querétaro, Sr. Rivera y Obispo
de San Luis Potosí, D. Ignacio Montes de Oca.,
así como de otros miembros distinguidos del
Clero y de algunos particulares: médicos, abogados, ingenieros y periodistas, particularmente.
Los asuntos sometidos á la deliberación de
esta asamblea fueron, s i hemos de atenernos
al texto del programa, de verdadera trascendencia social: mejoramiento de la clase obrera, moralización de la juventud, remedio del
pauperismo, campaña contra la embriaguez, y
otros problemas de gran importancia para la
nación. No sabemos cuáles sean los resulta-

tuoso y sabio prelado D. Crescencio Carrillo y
Ancona, á quien debe la literatura nacional
trabajos meritisimos, será elevada á .Arzo
bispado, quedando al frente de éste, el actuai
Obispo, Sr. Dr. D. Martín Trischler.
. Para lo~ católicos yucatecos esta noticia ha
sido motivo m1:y pod_eroso de regocijo; pues
realmente era 1nexpl1cable que siendo la península una de las regiones más ricas del país
y por ende, una de las que con mayores ele'.
mentas pueden contribuir al sostenin,iento del
culto, _no se hubiera ~reado aún en Mérida un
Arzob1~pado. El Vat1ca~o h~ venido á llenar
ese vacw, con la precomzac1ón del mismo Sr
Trischler, para que ocupe el elevado puesto y
es probable que cuando salga á luz esta resella
se encuentre ya el virtuoso sacerdote desempeñando funciunes mucho más elevadas que
las que ahora, con beneplácito de los católicos
yucatecos, dasempefia. Serán sufragáneos de la
nueva Arquidiócesis, según se afirma, los Obispados de Chiapas y Campeche.

**...

lllmo. Sr. Dr. Don Martín Trlschler.

Fot. Mora.

coholismo entre los campesinos, y las penas que
á los ebrios deberían imponerse en las fincas
donde trabajaran.
Se propuso, entre otras cosas, que no se vendiera alcohol á los campesinos, que se establecieran capillas para atraer con los esplendores
del culto á los peones, alejándolos de los centros de prostitución, y que se descontara una
cantidad de su salario, como pena, al peón que
se embriagara . .Esta última proposición fué
enérgicamente combatida.
El Congreso Agrícola de Zamora se clausuró
sin que hubieran llegado á tratarse, como era
de esl?erarse, dado el _nombre que se le dió, las
cuest10nes que más directamente se relacionan
con las necesidades de la Agricultura nacional; excepción hecha del punto rel&amp;.ti vo á aboD?S concentrados, que se tomó en consideración ya cuando los congresistas se disponían á
emprender el regreso «á sus lares,» todo lo de~ás se _redujo á invest igaciones más 6 menos
bien orientadas sobre la condición moral de los
campesinos, y á buscar los medios de atraerlos
al camino del bien; cuestión, sin duda importa~tisima, pero que no era, ciertam~nte, la
l'lmca que debía haber tomado en cuenta la
asamblea.

Debido al mal estado de su salud, el Sr. Don
Carlos de Jesús Mejía se vió en el caso de renunciar ante la Santa Sede, el puesto de Obispo de Tehuantepec, y admitida que le fué su
renuncia, entregó la Diócesis al Sr. Trischler
que es el designado para regentearla como Ad:
ministrador .Apostólico, entretanto se nombra
el prelado correspondiente. Queda el Sr. Mejía
con el carácter de vbispo titular, ó «in partibus,» y en tal concepto, puede. conforme á las
leyes de la iglesia, oficiar aún de pontifical.

ABRIL

L.
M.

M.
J.
V.

s.

D.
L.

*

M.

* * también en la esfeAcont:eciJ?iento notable
ra ecles1ásti?a, fué en el aíío que acaba de pas~r1 la creación de un nuevo Arzobispado: not1c1a que llega á nuestra Redaccion en los días
~n que este Al maque entra en prensa 1 y que
J~zgamos verídica. La antigua Diócesi de Mérida, que gobernó durante algún tiempo el vir-

M.
J.
V.
S.
D.
L.
M.
M.

lllmo. Sr. Dr. Don José de Jesús Mora.

Fot. Volteto

J.

dos prácticos que se hayan logrado hasta la fecha ~on la ce_lebración del Congreso á que nos
refenm&lt;:&gt;s; qmzá estén aún muy lejanos, porque
la solución de todos aquellos problemas requiere largos estudios.
De todas maneras, es digno de hacerse notar
que el grupo de prelados reunidos en Guada!ajara, y los seglares que también tomaron parte
e~1 la 3:samblea, no se hayan limitado sólo á la
d1scus1ón de asuntos propios exclusivamente
de la Teología. Ojalá que la celebración del
Congreso Eucarístico redunde á la postre en
beneficio del país.

lllmo. Sr. Don Andrés Segura y Domínguez,

L~s renunc!:is presentadas por Obispos y Ar·
zob1spos mexicanos, desde la época de la Domin_a~1ó11 Española, y de las cuales se tienen not,icias, son las siguientes: 1Je Fray Bartolomé
de las Casas, ilustre Obispo de Chiapas, en
1550; de Juan del Valle, Obispo de Guadala.ja·
ra, e1_1 l6l8; del Arzobispo de México, D. Payo
d_e Rivera, en el mismo año; de D. Angel Mariano Morales, Obispo de Sonora, en 1834; de
D. Pedro "!J'onte, Arzobispo de México, en 1838;
de D. Isidro Pérez, Obispo de Oaxaca, en
1827; del Sr. José M. de .J. Belaunzarán Arzobispo de Linares, en 1837; y de D. Ramón Moreno, Obi~p~ de Chiapas, en 1886.
En los ult1mos años han renunciado los seño•
res Obispo de Tamaulipas D. Eduardo Sánchez
Camacho (1896) y Obispo de Tulancingo Don
Maximiliano Reynoso (1900).

***

Otro Congreso, si no direct,amente relaciona•
do con los intereses de la Iglesia Católica sí
constituido bajo los auspicios del clero fué el
que á principios de septiembre se re~nió en
Zamora con el nombre de Agrícola. Anteriormente se h3:bfa celebrado otro, á que convocó
el s~ñor Obispo Mora, en Tulancingo, y puede
decirse que á este prelado, principalmente se
debe la celebración del segundo.
'
Marcadas diferencias de opinión entre los delegados á la ~s~mblea de Zamora, fueron la
nota &lt;?aractenst1ca de algunas de sus sesiones.
Reu!ndo~ allí un gran númflro de agricultores,
se d1scut1eron con acaloramiento los puntos
principales del programa, como eran: las medidas que podrían tomarse para reprimir el al-

V.
S.
D.
L.

M.
J\\.

J.
V.

s.

D.
L.

M.

Santa Teodora.
San Francisco de Paula.
3 San Ricardo.
4 San Isidoro.
s Santas Emilia é Irene.
6 San Celestino.
7 San Epifanio.
8 Stos. Amando y Dionisio, confesor.
9 Santas Maria Cleofas y Casilda.
10 Stos. Pompeyo y Ezequiel, profeta.
u San Eustorgio.
12 San Julio.
San Hermenegildo.
14 El Divino Pastor.
15 Santas Anastasia y Basllisa,
mártires.
16 Santo,Toribio de Liébana.
17 San Aniceto.
18 Santos Perfecto y Galdino, obispo confesor.
19 Stos. Crescencio, Elfego y Expedito.
20 San Crisóforo.
2 1 San Anselmo.
22 San Cayo, mártir.
23 Stos. Jorge y Adalberto, mártires.
24 Stos. Alejandro y Leoncio.
25 San Herminio.
26 Nuestra Señora del Buen Consejo.
27 San Anastasio.
28 San Prudencio.
29 San Pedro de Verona.
30 San Amador.
1

2

r,

M.
J.

San Jeremfas.
San Atanasio.
V. 3 La Invención ó el hallazgo de
la Santa Cruz.
S. 4 San Agustfn ,
D. s Santa Crescenciana.
L. 6 San Evodio.
M. 7 Stos. Estanislao y Flavio mártires.
M. 8 San Miguel Arcángel.
J. 9 La Ascensión del Señor.
V. xo Santos Antonino, Gordiano y
Epfmaco.
S. u San Francisco de Gerónimo.
D. 12 Nuestra Señora de los Desamparados.
L. 13 Nuestra Señora del Socorro.
M. 14 Santa Enedina.
M. 15 Nuestra Señora de la Luz.
J. 16 San Juan Nepomuceno.
V. 17 San Pascual Bailón.
S. 18 San Venancio.
D. 19 San Pedro Celestino.
L. 20 San Bernardino.
J\\. 21 San Valente.
M. 22 Stos. Torcuato, lndalecio y Ce-cilio .
J. 23 Sao Epitacio.
V. 24 Nuestra Sefiora del Auxilio del
Cristiano.
S. 25 San Urbano.
D. 26 La Santi5ima TrinidaJ.
L. 27 San Ranulfo.
M. 28 San Germán.
M. 29 Santa Teodosia.
J. 30 San Fernando.
V. 31 Santas Angela y Petronila, virgen.
1
2

S.
D.

Nuestra Sei'lora de la Gracia.
Santos Marcelino,Pedro y Erasmo.
L. 3 santas Clotilde, reina y oliva,
virgen.
M. 4 San Francisco Caracciofo.
M. 5 San Doroteo.
J. 6 San Norberto.
V. 7 El Sagrado Corazón de Jesús.
S. 8 Santos Maximino, Heraclio y
Gildardo.
D. 9 Santos Primo y Feliciano, mártire5.
L. 10 Santa Margarita.
M. 11 San Félix.
M.. 12 Santos Cirino, Nabor y Nazario, mártires.
J. 13 San Antonio de Padua.
V. 14 San Basilio.
S. 15 Santa Crescencia.
D. 16 San Aureliano.
L. 17 Santos Ismael é lsauro.
M. 18 Santos Ciriaco y M.arcelino.
M. 19 San Gervasio.
J. 20 San Francisco Pacheco.
V. 21 San Luis Gonzaga.
S. 22 San Paulino.
D. 23 Santos Zenón y Agripfna, mártires.
L. 24 La Natividad de San Juan Bautista.
M. 25 Santa Febron~.
M. 26 Santos Juan y Pablo, hermanos.
J. 27 San Ladislao.
V. 28 San Plutarco.
S. 29 San Pedro y San Pablo.
D. 30 Santa Lucina.
1

2

** *

lllmo. Sr. Don Carlos de Jesús Mejía.
Fot. VaUeto.

La Sede Episcopal de Tepic, vacante por la
muerte del caritativo y humildísimo Obispo
D. Ignacio Díaz, fué últimamente ocupada por
e~ Sr. Dr. D._Andrés Segura y Domínguez, ant1~uo Arcediano de la Catedral de León. En la
misma Catedral fué solemnemente consagrado_ .
el n_uevo pastor, marchando en seguida para la
capital de su diócesis.

CHAPULTEPEC.
TRICROMIA QE "El. MUNDO ILUSTRADO."

IMPRESO EN PAPEL DE LAS FABRICAS DE SAN RAFAEL Y ANEXAS, S. A.

�LOS MATRIMONIOS DEL AÑO
Las crónicas sociales han dado cuenta de las bodas efectuadas en el ai'lo que acaba de transcurrir, y en estas páginas no
podrla faltar esa deliciosa nota blanca, formada por el inmaculado traje de la desposada y las simbólicas flores de azahar.
/1\uchos hogar es se han constituido, muchos amores han formado el ansiado nido y muchas almas se han unido para no
cruzar solas el camino triste.
Dfa á dl!f- se celebran bodas sin que jamás pierda este acto
su solemnidad. De5d~ la más re~ota antigüedad, cuando dos
ser es un_fan sus destinos, se verificaban fiestas y cer emonias
muy variadas, según el gr ado de civilización y la manera de ser
de cada pueblo. Actualmente, salvo circunstancias muy especiales. todos los matrimonios tienen por base el amor- están
ya lejanas las é_pocas en que la novia conocia á su prom'etido y
é5te á ella el mismo dfa de la boda; la ciega obediencia que r einaba entonces P.n todos senticlos, hacia que los padres arreglar~n la bodll; conforme á sus intereses, sin poner la menor afenc1ón en la importante y trascendental cuestión del corazón y
es Inútil agregar que sin tener por base el cann:&gt; y la mutua

estimación, la mayor parte de estos matrimonios eran completamente desgraciados.
Felizmente, hoy el matrimonio se hace sin opresión alguna,
y es el amor el que lleva á los altares á la joven prometida,
envolviéndola en su al bO traje, aureolando su frente con las
diminutas florecillas que representan pureza.
Los hog;ares de nuestra ép~ca ~on formados por el amor y
sostenidos en dulce paz y tranqu.ilidad por un r eciproco respeto, por una constante astlmaclón que han hecho nacer en los
espfntus las Ideas modernas.

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Fotozraftas da Valleto.

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LA

La Colonia de la Bolsa y las Colonias
Modernas
La &lt;Colonia de la Bolsa,&gt; no
es un nombre irónico. Cierto
que sus estercoleros, sus fangales, sus muladares atravesados por espectros de canes y
larvas de mendigos, lo que
menos sugieren es la visión
esbelta y blanca de columnatas de los suntuosos edificios
donde, en París, en Londres,
en Petersburgo, la codicia,
vestida de frac, ruge y se afana en el vértigo de los millones; pero en cambio sí presentan de bulto, fosca y mal
oliente, la imágen de las derrotas, de las caídas, de los olvidos en que se basan las colosales fortunas improvisadas; en que hunden los pies de
barro los ídolos de frente de
oro.
Un decidido empresario,que
soffaba grandes ganancias y
á quien atormentaba el espejismo de las modernas ciudades, quiso dominará lallanura, aplastarla bajo el pisotón
de mármol y de asfalto de la civilización; pero el &lt;llano.&gt;
rebelde y bravo, mostró sus agresivas insolencias al capital, que retrocedió espantado y en vez de las lujosas barriadas vislumbradas, surgió el estercolero áspero y maligno, hediondo y tenaz.
La Corte de los Milagros, vista á través de remembranzas literarias, tenía una profunda y obscura grandeza de
mal, oculta en la estrechez de sus encrucijadas, en la niebla, teñida de amarillo por opacas luces de sus tabernas;
la Colonia de la Bolsa, que tantas
veces se le ha comparado, carece de
toda grandeza y la poesía buscaría
en vano en sus aviesas rinconadas
un andrajo noblemente portado;
una faz de líneas puras encanalladas; un caserón ruinoso que reserve una leyenda.
Proyectada para ser ámplia, rica,
limpia, tiene anchas calles formadas por edificios no terminados 6,
lo que es peor, llenos de lacras y
desconchaduras cuando aún no pierden las alburas de su revoque, sin iestros como esas caras descoloridas de adolescente que teniendo todavía rasgos infantiles, nos revelan
en sus oquedades y en sus arrugas
prematuras la miseria, la enfermedad, el hambre, el vicio! Flamante

envejecida á un tiempo mismo no la eD;altece 13: nobl~za
fólida y arabesca de ningún caduco palac10 colomal, m el
misterio sombrío de algún ídolo azteca emp~trado en sus
esquinas; sus paredes son nuevas y ya carcomidas de lama
y de salitre y en sus puertas y ventanas _rectan~ulares_y banales, las maderas se pudren ó se apohllan, _sm que Jamás
una afectuosa mano femenina las haya abiert? para dar
luz y aire al gabinete de su enfPrmo, _6 par~ deJar escapar
un exceso gozoso de risas y parloteos rnfant1lPs.
Hoscas y mudas las casas sin revoque, mostrando _la des- .
nudez osamentosa de sus paredes de a?obe Y sus Jambas
claudicantts; con huecos tapiados á p1_edra. s~ca, con patios estrechos invadidos por una vejetac16n viciosa .Y ven_enosa de zarzas y estramonio; son el cubil fatal de tribus sm
raza, sin tipo y sin familia, identificadas con el estercolero conn&amp;turalizadas con el arambel y que, como lo~ hongo~, no podrían vivir fue:a d~ la somb~a y del pudndero.
Todos los imperfectos tipos mtermed10s en que las razas
se funden para desaparecer, allí se encuentran: va¡¡-os crepúsculos amenazadores en que la sombra predomma, como en esos crepúsculos lluviosos de la naturaleza en que
parece que el cielo frunce el ceffo.
.
. .
Cuanto la ciudad arroja de sí en su armomoso mov1m1~nto hacia la luz y hacia la vida, va á dar allá, al llano rn-

1 Santos Casto y Aaron.
2 Santa Isabel.
3 Santos Anatolio y Heliodoro,
obispo.
J. 4 Nuestra Señora del Refugio.
V. 5 San Antonio Maria Zacaria.
s. 6 San lsaías.
D. 7 Santos Cirilo y Metodio.
L. 8 Santa Isabel.
M. 9 Los Prodigios de Maria Santfsima.
JI\. 10 San Alejandro.
J. n Santos AbundioySidronio, mártires.
v. 12 Santos Nabor y Félix.
S. 13 San Anacleto.
D. 1 4 Nuestra Sefiora de Ocotlán.
L. rs San Enrique.
M. 16 Nuestra Señora del Carmen.
M 17 Santa Marcelina.
J.· 18 Santos Camilo de Lelis· y · Arnulfo.
v. 19 Santas Justa y Rufina.
S. 20 San Gerónimo.
D. 21 San Juan, mongey Daniel, profeta.
L. 22 San Platón, mártir..
.
.
M. 23 Santos Apolinar y L1bono, obispos.
M. 24 Santa Cristina.
J. 25 San Cristóbal.
V. 26 Señora Santa Anl!-.
S. 27 Santos Pantaleon y Aurelio,
mártires.
D. 28 San Nazario.
L. 29 San Faustino.
M. 30 Santa Julia.
M. 31 San Ignacio de Loyola.
L.
M.
M.

cierto é inundado, al caserío abandonado entre cuyas rendijas vegetan y se esconden víboras humanas. el homicida fugitivo y el ladronzuelo trashumante, el
que teme y el que amenaza, el trozo de
puffal y el andrajo destramado.
En ese aduar enclavado en medio del
fango, viven, aman, mueren,-mueren
sobre todo!- extraños seres de sombra en
cuyas almas jamás ha penetrado ó por cuyas almas pasó apenas como un vislumbre ya olvidado la soberana luz: el alfabeto. El fango es obra de ellos y ellos
parecen haber brotado del fango, que no
parece ser poderoso para entenebrecer ni
ensuciar más esas ánimas amasadas de
suciedad y de tiniebla.
Los tipos &lt;pintorescos&gt; abundan. Pintorescos á la manera de Goya, por supuesto, con muecas terribles y grotescas,
con perfiles de pesadilla y de aquelarre: viejas telarañosas en las que apenas
se dis~ierne el guiñapo de la piel; pordioseros barbudos y autoritarios como
santos de Rivera., y con ojos y labios licenciosos de sát,iro de Rubens; chiquillos cuya mirada y cuyas palabras pavorizan; rapaces hechos á todo, en cuyas
miradas chispea una codicia de usureros; mozallones sin oficio, macarenos de
arpías descalzas y aguardentosas, dispuestos lo mismo á vert,e r sangre que á
hartarse de pulque: á armar un bailoteo que á trabar una riña en la primera
encrucijada.
La cámara fotográfica, curiosa y audaz, con su obstinación de extranjero que
quiere verlo todo, no ha temido internarse por esos andurriales y en su excursión osada ha sorprendido instantáneas reveladoras de esa vida tenebrosa, que
está allí á dos pasos de nosotros y que sin embargo ignoran tantos de los que
pasean sonrientes por las avenidas encementadas, bajo los rayos blancos de las
lámparas eléctricas.
Un viejo hirsuto, holgazán de rostro hinchado como una odre de pulqut1, de
nariz y mejillas tumefactas; sombrero de palma que parece dest,inado á echar
un antifaz de sombra sobre el descaro de la faz, para que la lumbre de fosojos
.no desmienta el plaguear quejicoso de la voz que pide limosna; andrajos, un

SEPTIEMBRE

AGOSTO

JULIO

J.

1 Santas Fe, Esperanza y Caridad.
2 Nuestra Señora de los Angeles.
s. 3 San Esteban.
D. 4 Santo Domingo de Guzmán.
L. s La Dedicación de Nuestra Señora de las Nieves.
JI\. 6 Santos Sixto, Felicisimo y Agapito.
M. 7 San Cayetano.
J. 8 Santos Ciriaco, Esmaragdo y
Leonides.
v. • 9 Sa_ntos Justo y Román, már-

v.

tir.

S. 10 San Lorenzo.
D. n San Tiburcio.
L. 12 Santa Clara.
.
M. 133Santos Hipólitoy Cas1ano, mártires.
M. 14 San Eusebio.
J. 15 La Asunción de Maria Santfsima.
v. 16 Santos Roque y Jacinto.
S. 17 San Librado.
D. 18 Santos Agapito y Lauro.
L. 19 San Luis Flores.
M. 20 San Bernardo.
.
M. 21 Santa Juana Francisca.
J. 22 San Timoteo.
V. 23 San Felipe Benicio.
s. 24 Santa Aurea.
D. 25 San Luis,. rey. . .
L. 26 San Zefermo. mart1r.
M 27 San José de Calazans.
M. 28 San Hermas ó Hermetes.
J.· 2 9 Santa Sabina. .
V. 30 Santa Rosa de Lima.
S. 31 San Ramón Nonnato.

D.

1 Nuestra Señora de los Remedios.
L. 2 San Esteban, rey.
M. 3 San Aristeo.
M. 4 Santas Rosalfa y Rosa.
J. s San Lorenzo Justiniano.
v. 6 Santos Donaciano, Fausto y
Zacarlas.
S. 7 Santos Nemorio, Tomás y Miguel Nacaxima.
D. 8 San Adrián.
L. 9 San Gorgonio.
M. 10 San Nicolás de Tolenti no.
M. n Santos Proto y Jacinto.
J. 12 Santos Macedonio y Leoncio,
mártires.
V. 13 San Amado.
S. 14 Santos Crescenciano y Salust ia.
D. 15 San Nicomedes.
L. 16 San Cipriano.
M. 17 San Lamberto.
M. 18 Santa Sofia.
J. 19 Nuestra Señora de la Saleta.
V. 20 Santos Eustaquio, Agapito y
Cirilo.
S. 21 Santos Jonás y Efigenia.
D. 22 Santos Tomás de Villanueva y
Mauricio.
L. 23 San Lino.
M. 24 Nuestra Señora de la Merced.
M. 25 Santos Cleotas, Bardomiano y
Aurelia.
J. 26 Santa Justina.
v. 27 San Cosme.
S. 28 San Wenceslao, mártir.
D. 29 La Dedicación de San Miguel.
L. 30 San Jerónimo.

ALREDEDORES DE SAN ANGEL
TRIOR0MIA DE "EL MUNDO ILUSTRADO."

IMPRESO EN PAPEL DE LAS FABRICAS DE SAN RAFAEL Y ANEXAS, S. A.

�UNA CALLE DI, LA BOLSA.

brusco garrote que lo mismo puede servir para.
simbolizar debilidad y fa.Ita. de ánimo que para.
romper las costillas á un transeunte en una. es·
quina. Una. chiqullla-¿su nieta?...-que emplea en ca.zar moscas sus manos, sus pobres manos infantiles.... tal vez destinadas á cojer
luego pafluelos y portamonedas; prolegómenos del metate. del estropajo con &lt;; ue se es·
trlegan las baldosas de Belén.
Un jayán a.dormiladoen la somnolencia brutal

-

EL BARATILLO.

del pulque. Las moscas constelan la blancura
sucia de su camisa. Un perro de ronda ... ,. ¿,un
perro? una momia, un espectro, un esqueleto
forrado en pergamino, cerdoso, anguloso y fe·
roz, de can muerto de hambre yde roña áquien
el apetito ha hecho levantarse del muladar. su
sepultura, en busca de un hueso roído por cien
hocas, que le dé la sensación de dulzura del
alimento, después de las punzadas abrazadoras
de un hambre secular. La miseria esp:.ntosa
de ese bicho, resume la miseria de todo el Jugar. Donde no encuentra qué comer un perro
callejero ¿qt1é e.omerá el hombre·? Criaturas
abandonadas á sí mismas en medio de la calle;
mendigos que pidPn ante las puertas ahumadas de las accesorias; conversaciones sospecho-

"ROMEO Y JULIETA" EN LA BOLSA.

sas de hombres en quienes se adivina no el artesano que pregunta á su camarada dónde hay
trabajo, sino complots obscuros contra vidas y
haciendas, tramados en la jerga canallesca de
las bartolinas de Belén.
La familia es tribu, reunida por el azar y que
el azar dispersará; la casa un sombrajo derrumbado que resguarda de uno de los vientos dela
rosa. náutica; los muebles un huacal y algunas
piedras para sentarse, cuando no el santo sue·
lo; el apetito se sacia en
una esquina, ante el calde•
ro común en el que hierve
el bódrio infame de las
brujas de Barahona. Hay
amores también .... ¡amores! la acometida brusca,
el estrujón, el rebozo hecho jiras .... y luego, mas
tarde, celos feroces, cadáveres hallados en las zanjas verdosas con el torso
mezquino y flaco acribillado á puñaladas; baratillos
para los &lt;elegantes,&gt; á donde importan los rateros, de
los lejanos é ignorados países del centro, todo Jo que
no tiene ya salida posible
ni por donación graciosa,
lo que estorba, lo que se
enreda y se desgarra, lo
que hiede y ofende la vista; yacijas construidas con
tablas de cajón y latas
de petróleo que proporcionan pingües rentas á los
acaudalados de la vecln·
dad, dorm !torios de á centM'O por noche para
los refinados que no gustan del manto estrellado de los cielos como pabellón ....
Y, sobre todo, hay pulque y música; embriaguez que se bebe y embriaguez que se oye. Que
falte la comida, que falte el andrajo, que no haya un umbral en donde guarecerse ¡,qué importa, si se tiene una guitarra, si hay un arpa
destemplada que reprodU7.ca los sendos estribillos populares; si hay un valedor que convide
á la pulquería? Las rafees más profundas del
mal, del fango, de la sórdida miseria están en
esa música, en esa embriaguez, en esa nerviosa
alegría de hambreados á quienes un sonido y
una gota de alcohol, hacen entrar en un deliquio sombrío del que sale para el hospital y pa-

ra el presidio y para el cementerio. Cuan~o no
haya pulque, ni músicas, ni figones callejeros,
los escondrijos recelosos habrán terminado,
surguirán los talleres; en vez de la guitarra
quejumbrosa, febril, malsana, alzará sus ro-

UN "RESTAURANT. 11

bustas notas el canto poderoso de los martillos
y la Colonia de la Bolsa habrá desaparecido.
Y desaparecerá todo lo que es hoy y todo lo
que encierra. Las autoridades han puesto allí
sus ojos y al fin triunfarán en su noble labor
de extirpar vicios, de moralizar á nuestras clases ínfimas.

***

Un rayo de luz rosada, fresca matinal, que
disipa una pesadilla.
Aquí no se trabaja; tampoco se trabaja allá,
en el centro de la ciudad, a.trafagada y fatigosa,

para obtener este bienestar esta luz, este aire
puro que hacen la-s mejillas de los nitios más sonrosadas y las miradas de las doncellas más luminosas. El confort, el arte, el lujo cuanto
pueda trocar en amable la vida dul~ifi.ca.r la
lucha y hacer compasivos y dell~ados los afectos, se reune aquí, en esa resultante de esfuerzos inteli¡rnntes que se llama civilización.
El aspecto tranquilo y alegre de las calles, la
corrección de porte_de los t ranseuntes, el lujo
flamante de carruaJes y automóviles dan idea
de una vida holgada, quieta, labori¿sa· vida de
quienes la aceptan resignados y valientes y saben que un placer se compra á costa de una fa.
t iga, que no hay que eludir, sino, por el contrario, afrontar y vencer.
El viejo palacio colonial, macizo de fachada
sombrío de patio y habitaciones, con cuadra~
obscuras y mal orientado; con puei tas de
cuarterones, empavesadas de telarañas y de
polvo seculares; c o n
crugías de monasterio
y azoteas decoradas de
azulejos, donde se añora la campanita monjil de quejumbroso soni do, representa la
riqueza vieja, campesina, consolidada en los
llanos abrasados por el
sol, donde el peón sufre, relinchan los caballos salvajes y muge sonoramente la torada;
la riqueza obtenida á
la fuerza, por el terror
de la cruz y los golpes
del mandoble. Por eso
está allá relegado, perdido entre el laberinto
alevoso de los barrios
En la Bolsa.
malsanos, á quienes antai'io agrupara, como
nidos de termitos, la secante de la traza con
su rudeza prohibitiva: " de aquí no pasarás,"
impuesta por el terror de los indio mazorrales,
de los léperos aviesos, de los negros fugitivos.
El hogar moderno no se agrupa temeroso y
en defensa; busca, al contrario, luz y amplitud,
jardines que le embellezcan y le perfumeo,
aire puro que respirar. Cuanto más espacioso,
mejor. Tiene coqueterías de mujer y quiere ser
visto y admirado con sus imprevistos caprichos
arquitectónicos, sus airosas torrec!llas, sus alegres tejados, sus corredores al aire libre. Los
hoscos murallones, las zanjas enlamadas y fétidas le asustarían á él que es una sonrisa acogedora, luz que juega en los colores claros de
sus aspectos de juguete. Los viejos palacios
requieren pesadas carrozas. legadas luego para
estufas del Santísimo; ricas estofas de seda y
oro; tibores panzudos y herméticos: muebles
rígidos; telas de Zurbarán y de Joan de Joanes;
cosas be:las y austeras pagadas con el sudor, la
sangre, las lágrimas de muchas generaciones;
la casa moderna, democrática, limpia, colorida
y vívida no Quiere sino frívolas y cómodas sillerías, alfombras claras. estaños, porcelanas,
cuanto propenda á reposar la vista y á regocijar el ánimo. En la primera, un artista sentiría vigorosas inspiraciones inexpresables; de la
segunda saldría alegre, reconfortado, dispues·
to al trabajo.
Entre el Palacio vetusto y la repugnante
f'olonia de la Bolsa, no sería difícil encontrar
viejos y estrechos lazos. Entre las colonias modernas y los arrabales de la capital no existe
relación ninguna.
Y aunque los espíritus solos, sedientos de bellezas punzadoras y crueles, se vuelvan voluntarios hacia la sombra. melancólica y pavorosa
del pasado, los que trabajan y aman y tienen
firme voluntad de vivir la vida, derrocan sin
miedo los misteriosos muros viejos, maculados
por el dolor de tantas luchas, para levantar
paredes ligeras y tejados rojos, para ganar los
cuales no es preci,,o empuñar la espada. ni aterrorizar las conciencias, sino que basta ser
diestro y constante en la labor, tener afectos
para. los que se necesite un abrigo, y considerar el fruto del traba.jo no como un árirto jornal que se derrocha en placeres comburentes,
sino como el premio de una fatiga., destinado
á evitarnos y á evitar á los nuestros futuras
fatigas y dolores.
Cuando esta persuación cunda, no habrá
&lt;Colonias de la Bolsa..&gt;

México Moderno.

CARLOS TORO.

CALLES DE LA COLONIA JUAREZ.
EL "MERCADO."

LOS "CARAMELITOS,11

Fot, Kahlo,

�~

-

IL@§ Nnfiñ@§

f

nuestro país, los niños, las flores y el cielo son de una belleza proverbial· lamayor parte d~ los pequeños mexicanos, retra~n en su semblante alegre, e~ el brillo de ~u_s OJ!)S y en la suave tersura de su piel, las bellezas incontables de esta tierra pnvileg1ada.
Es verdad que la hermosura y la delicadeza de nuestros niños se debe en gran
parte á la manera de ser de las madres en estas regiones que por instintos tradicionales
son exageradas en el cuidado de los hijos; el amor mater~o es mucho más intenso y exi~ente en l_a raza latina que en la sajona y parece que se ha refinado mucho más en las mu-·
¡eres mexicanas.
.. La ~adre entre nosotros es esclava de sus hijos, vive en continuo sobresalto, ejerce una
v1g1laoc1a constapt~, y al lado de los bebés pasa la vida inclinada sobre la cuna espiando
los ~eoores mov1m1entos del pequeño, y más tarde, si una educ.tción viciosa á fuerza de
ser tierna y llena de concesiones, hace del hijo un tirano,la madre sin quejarse sin protestar, es una esclava de los caprichos de sus hijos.
'
'
Los _niños son la nota blanca del hogar; es preciso que se desgrane la escala argentina
de sus risas,. p_ara que desaparezca el f!)-stid_io del padre cuyo ceño ha arrugado el mal éxito
de u~ negoc10. cuando resuena en el s1lenmo de la alcoba el llanto del niño la madre todo
lo de¡a, todo lo abandona, asila labor interesante. como el libro di vertido' para acudir al
l~do del pequeño, para in_da¡sar la causa de su pena y evitar desde luego cuanto pueda ocas10narle el más leve sufrimiento.

..

* *
La vida del niño, constituye la más importante
educación de sus padres·
desde que el lindo serafí~
de mejillas rosadas y rizos
sedosos ha derramado en
el hogar la dicha, los padres no tienen más pensa-

DICIEl\lBRE

NOVJEMBRI!:

OCTUBRE

M. r El Santo Angel Custodio de la
Nación mexicana.
M. 2. Santos Leodegario y Gerino,
mártires.
J. 3 San Gerardo.
V. 4 El Seráfico Padre San Francisco
de Asis.
S. 5 Santos Atilano y Plácido.
D. 6 San Bruno.
L. 7 Nuestra Seflora de la Victoria.
M. 8 Santa Brlgida.
M. 9 Santos Rústico y Eleuterio,
mártires.
J. 10 San Francisco de Borja.
V. n Santos Nicasio y Gumaro .
S. 12 Nuestra Sel'iora del Pílar de
Zaragoza.
D. 13 San Eduardo.
L. 14 Santa Fortunata.
M. 15 Santa Teresa de Jesús.
M. 16 San Florentino.
J. 17 Santa Eduwigis.
V. 18 San Atenodoro, obispo.
S. 19 San Pedro de Alcántara.
D. 20 San Felfciano.
L. 21 Santas Ursula y compal'ieras.
M. 22 Santa Alodia ó Elodia.
M. 23 San Germán, mártir.
J. 24 San Rafael Arcángel.
V. 25 santos Gabino y Januario.
S. 26 Santos Evaristo y Floro, confesores.
D. 27 San Frumencio.
L. 28 Sant~ Hermelinda.
M. 29 San Narciso, mártir.
M. 30 Santos Claudio y Lucano, mártires.
J. 31 San Nemesio.

V.

1

S.

2

D.

La Festividad de Todos los Santos.
La Conmemoración de los fieles
rnfuntos.
D. 3 San Hilario, mártir.
L. 4 San Carlos Borromeo.
M. 5 Santa Epistema·, mártir.
M. 6 San Leonardo.
J. 7 Santos Herculano y Ernesto.
V. 8 San Willehado.
S. 9 San Teodoro.
D. 10 San Andrés Avelino.
L. II San Martfn, confesor.
M. 12 San Aurelio, mártir.
M. 13 Santos Estanislao de Kostka y
Homobono.
J. 14 San Josafat.
V. 15 Santa Gertrudis y Eugenio ,
mártir.
S. 16 Santos Fidencio y Elphlio, mártires.
D. 17 San Gregorio Taumaturgo.
L. 18 San Hesiquio.
!,\. 19 Santos Ponciano y Abdfas.
M. 20 San Edmundo, rey.
J. 21 Santos Gelasio y Mauro, confesores.
V. 22 Santa Cecilia, virgen.
S. 23 Santas Felicitas ó Felicidad y
Lucrecia.
D. 24 San Crisógono, mártir.
L. 25 Santa Catarina, virgen.
M . 26 Santos Pedro Alejandrino y Ve-lino. mártires.
M. 27 San Facundo, mártir.
J. 28 San Rufo, mártir.
V. 29 San Saturnino, mártir.
S. 30 San Andrés, apóstol.

1

Santa Natalia.

L. 2 Santa Bibiana, virgen.
M. 3 San Francisco Javier.
M. 4 Santa Bárbara, mártir.

J.
V.
S.
D.
L.
M.
M.
J.
V.
S.
D.
L.

M.
M.

J.
V.
S.
D.
L.
M.

M.
J.
V.
S.
D.
L.

M

5 Santa Crispina.
6 San Nicolás, confesor.
7 San Ambrosio, confesor.
8 La PurfsimaConcepción de Maria Santfsima.
9 Santa Leocadia, mártir.
10 La Traslacion de la Santa Casa
de Loreto.
n San Victórico, mártir.
12 Nuestra Señora de Guadalupe.
13 Santa Lucia, mártir.
1 4 Santa Eulalia.
15 Santa Cristiana.
16 Santas Adelaida y Albina.
17 Santos Lázaro y Franco, confesores.
18 Santos Ausencio y Graciano,
confesores.
19 Santos Darlo y Timoteo.
20 Santos Domingo de Silos y Julio
mártir.
21 Santo Tomás, apóstol.
22 Sanfos Demeterio y Flaviano,
mártires.
23 San Mardonio.
24 San Delfino, confesor.
25 La Natividad de Jesucristo.
26 San Zózimo.
27 San Juan, apóstol y evangelista.
28 Los santos Inocentes, mártires.
29 San Crescencio.
30 San Honorio, mártir.
31 Santa Columba, mártir.

LLANOS DE ANZURES.
Fotografías de Aniaga.

TRICROMIA DE "EL MUND8 ILUSTRADO."

IMPRESO EN PAPEL DE LAS FABRICAS DE SAN RAFAEL Y ANEXAS, S. A.

�Asociación de Jóvenes Cristianos. - 1 orneo de bol iche.

Asociación de Jóvenes Cristisnos.-Box.

EL J\ÑO SPORTIVO
tonshttradonts gennalts. - tos clubs.-tos cam•
ptonu.-tos troftos.-EI "Box."-Uarlos
''sports.••-tarrtras.- Jlutomo•
vlllsmo.
miento que él. Mientras la madre llena la cuna de encajes vaporosos y sedas y pasa las horas
meciéndola al son de suaves cantos, el padre trabaja con ardor, soñando ya en formar para
su pequeñuelo un gran capital.
Después, conforme va corriendo el tiempo, la vida del bebé ofrece á cada momento un
nuevo encanto; ya es el primer paso vacilante é indeciso que da el niño tendiendo á lamadre los bracitos en busca de apoyo, ya las primeras palabras que.brotan de sus lapios, torpes y
balbucientes, pero que constituyen para los padres el más hermoso canto, y después la entrada
á la escuela, los triunfos alcanzados á costa de esfuerzos y afanes, los premios obtenidos como justa recompensa, que son en el hogar la más dulce nota de bendición.
Y junto á estos detalles de felicidad que los niños llevan á la existencia de sus padres,
:cuántos afanes y cuántas angustias que engendra el cariño también! Largas y congojosas noches pasadas á la orilla del Jecho donde la fiebre mina el delicado cuerpecito y hace palidecer las rosas de las mejillas; y si el peque!'ío bate sus alas y abandona la vida, tal vez porque
presiente en ella muchas tristezas y muchas amarguras, el hogar antes tan alegre y tan feliz se cubre para siempre de sombras!

*.
.,.

La educación de los niños es una ardua y difícil tarea, y entre nosotros mucho más por·
que el amor de la madre, absolutamente ciego, no ve el porvenir, vive con el presente y só•
lo trata de evitar al hijo todo lo que pudiera contrariarle ú ocasionarle pena.
Justo es que la madre mime al nil'ío, que lo acaricie, que evite
su llanto y sus pesares; pero hasta donde no lo perjudique; el secreto de una madre inteligente está en enjugar las lágrimas del hijo
sin consentir sus caprichos.
El orden y la disciplina es en todos los casos de la vida de una
gran importancia; la madre debe regularizar sistemáticamente la
vida del niño, con arreglo á la edad cte éste; dividir de una manera
adecuada y conveniente las horas de sueño, de descanso, de paseo,
de juego y, en tiempo oportuno, las de estudio.
Ser buena madre, queridas lectoras, no consiste en prodigar á los
hijos á toda hora y en cualquier circunstancia mimos y caricias;
es saber educarlos, hacer de ellos seres útiles, ofrecerles la vida de
una manera amable y dulce, pero inculcando al mismo t iempo en
sus almas el sentimiento del deber.
Las madres deben pensar que en el presente, están ellas para con.
solar y cuidar de los hijos,
pero que en el porvenir estarán solos, y es preciso
acostumbrarlos á que subordinen todas sus acciones al más estricto cumplimiento del deber, único
medio de alcanzar la felicidad.

Entre las innumerables fases del desarrollo del
país, es de sumo interés la que ofrece el progreso,
quizás lento pero firme y seguro, de la cultura física y de los ''sports" atléticos. Por fortuna están ya
bien muertos y sepultos en el oasado los tiempos en
que los ejercicios corporales y de'v igor físico eran
considerados como faenas plebeyas por la gente decente, y como monstruosidades por los intelectuales.
Hoy la ciencia, la fisiología la higiene, han rehabilitado á la cultura física y al atleUsmo racional. Sabe
el cti,bman que antes desdeñaba esas actividades y
se pasaba la vida esperando "lo plus belle" del bacarat, que la cultura física confiere una fuerza que
no sólo acude á los puños, dándoles contundencia
para riñas vulgares, sino que anima y sostiene al
individuo en todas las contingencias diarias, y le d!i
probabilidades y aun certezas de triunfo en la inevitable lucha por la vida.
El intelectual, redimido de seculares costumbres
de inercia y de confinamiento, comienza á frecuentar los clubs de gimnasia, se interesa en sus viriles
juegos, y uniendo el ejempl? á la pala!Jra, se convierte en un eficaz propagandista del masculo spMt
y de sus resultados óptimos. Los "bohemios'' de
merovingios intoxicados, adversos al peine y al
agua, que rimaban su vida con ritmos titubean.tes y
epilépticos, han muerto l?ºr fo;tuna. Hoy la ~11T!ple
palabra "bohemio" comienza a connotar algo 1msorio y ridículo, casi ultrajante, y lo que fué un título
de orgullo se ha transformado en un dicterio. El
artista, el ser mejor organizado para sentir las bellezas de la vida, aduna á su vigor intelectual la fuerza física. Su obra se resentirá gloriosamente de tan
fecundo influjo.
Hasta á la mujer ha llegado la persuación salva•
dora de que la cultura física y la disciplina higi~ica son condiciones de la vida. No hace muchos anos
las colegialas de un pla?~el aristocrático _ch~paban
limones para ponerse pahdas y darse romant1cos aspectos. Hoy en ese colegio se juega tennis y basket
ball .... .. Las mujeres se convencen, porfin, de que
el agua fría y el ejersi~io al aire libre, dan mej&lt;!res
colores que los cosmet1cos de todas las perfumenas;
que así se obtiene la grácil esbeltez mejor. que con
los corsés más famosos, y que una vida activa y sa·
na hace brillar los ojos mejor que las pomadas de

E:aoena de foot•bB 11

atropina. Ahí está proclamando todo esto con su belleza triunfadora, con su elegancia suntuosa, la mu·
jer americana, la que sin duda por la harmonía de
su encanto, puede mejor compararse á las que inspiraron las estatuas de la Grecia milagrosa.
.
La niñez, la juventud, se educan ya en ese sen_t1do. El Ministerio de Instrucción Pública subvenciona á un Club de gimnasia para que en él se imparta

patrocina, subvencionándolo )'. enviando á él á la
juventud de las escuelas profes ionales.
Cuenta este centro con boxeadores como Mitchel,
hasta hoy no vencido, con atletas como Alberto
Arias y Jacinto Navarro; con l~chadores como ~a rrauri y brincadores corno Salc1do. Entre lo.s a_fi~10nados á la esgrima,, box, lucha y otros.. eJerc1c1os ,
deben mencionarse a los hermanos T1Jera, Mar,
Manuel y Macario Pérez, Rou~he, Baz, etc., etc:
Actualmente organiza el activo gerente de dicho
club, Arturo Lozano, un gran torneo de "sport," I?ªº
ra cuyas varias competencias ha_n otorgad~ J?rem1os
el señor Presidente de la Repubhca, s us Mm1stros y
varios distinguidos particulares.
Salón Marteau

El club que funciona bajo la dirección del Profesor
Marteau, de la Escuela Militar de Joinville, tiene
por especialidad la enseñanza y práctica de la lucha
y del "box" francés. A él pertenece Spinnerque sostuvo recientemente con Mitchel una pelea de 10
rounds.
Como este club no ha dado exhibiciones públicas,
estamos imposibilitados de hablar de su cuadro atlético.
A1&gt;oclaclón de Jóvenes Cristiano&amp;

Con un programa muy vasto, social y sportivo,
funciona este club, que durante el año ha abierto
varias veces sus salones, celebrando en ellos conferencias literarias y científicas, reuniones sociales y
fiestas atléticas.
Una escena de golf.

educación física á los estudiantes profesionales; la
Escuela Normal tiene equipos de base y de foot-ball,
y por último, la Secretaría ya mencionada estudia
un proyecto que realizará en breve para ofrecer á
las escuelas un vasto y acondicionado parc;ue de
"sport," en que todos los juegos y ejercicios tengan
asilo.
Por sus virtudes éticas y estéticas, la cultura fí·
sica, el "sport," confieren belleza al ánimo y al
cuerpo. Esperemos que por todo lo expuesto el espíritu nacional se perfeccione, y esperemos también
que la plástica nacional gane en harmonía.
Bien lo necesita.
Lo&amp; Glub&amp;.-"Glub Olímplco."

Entre las varias asociaciones sportivas de la Metrópoli, no vacilamos en conferirle al "Club Olím·
pico" el primer lugar. Muerto el "Ugartechea" que
era el competidor del "Olímpico," todo el cuadro
de atletas de aquel pasó á éste, fundiéndose con sus
elementos propios. Este Club es el mayor centro de
educación fisica, y el Ministerio de Instrucción lo

Sport nacional.

Eaoena de lawn-tennls.

�L

D.

Pero esa pelea, aunque arreglada el año de 1900, no
tendrá lugar dado el tiempo necesario al trainin~ de
los contendientes, sino en el año actual.

Pr.lrl,TIV

Dase-Ball

PEDNE.S

Este juego ha decaído por falta de un diamante y
de tribunas organ izadas convenientemente. El año
que ha pasado ha sido nefasto para el más popular
de los &lt;sports.&gt;
Deben los aficionados reunirse y deliberar seriamente para reorganizar ese juego de una manera
eficaz y conveniente.
De lo contrario lo que se había ganado en pro•
paganda y atención del público se perderá irremisiblemente.
_Garreras

TROFEOS DE DISTINTOS CLUBS.

Los torneos de boliche tienen en esta asociación
particular interés. A ella pertPnecen en la rama mexicana, el grupo "La Unión,'' y en la americana los
grupos "Triángulos" y "Aztecas," con un promedio de tiro de 140 palos. Van en buen camino estos
jugadores para disputar el triunfo al grupo "Cosmopolita," posesor del campeonato, y cuyo prom~dio de tiro es de 200 puntos.
Tanto la rama mexicana del J. M. C. A., como la
americana, prosperan notablemente, pues es bi~n
conocida la buena organización de este club.
Reforml'I Glub

Este centro, el más importante de los extranjeros,
cuenta entre sus miembros muy numerosos á una
élite que se distingue en diferentes ejercicios. Sus terrenos de la Reforma son á menudo teatro de reñidos é interesantes torneos, tanto de sp01 Is recreativos. como atléticos. Sus courls de tmuis están siempre ocupadas por pdrejas de damas y cab:illeros y su
gridirou ó campo de/ool-balt se cubre á menudo de

Será este un Club modelo, sobre todo cuando organice mejor sus teams atléticos.
l..os Gampeones

Publicamos aquí los retratos de algunas de las
personas que poseen el campeonato de algún «sport&gt;
atlético.
Figuran entre ellos el Lic. Adolfo Valles, actual
poseedor del campeonato de sable; el alumno del Colegio Militar Gustavo Garmendia, campeón de espada; Eduardo Colín, primer campeón mexicano de
box en la división de peso ligero; Kid Mitchel que
virtualmente ha llevado á cabo las proezas de un
campeón pugilístico en la división de peso medio y
por fi n, del danés Joergenssen que resultó vencedor
en todas las luchas greco-romanas en que se le presentaron contrincantes.
Como una prueba de que el vigor físico no amen·
gua el poder cerebral, haremos notar que el Lic. Adolfo Valles, campeón del sable, es un inteligente abogado de notable cultura, ;, que el joven Gustavo
Garmendia se distingue como estudiante en los difíciles cursos del Colegio Militar. En el mismo caso
están otras personas bien conocidas socialmente, como Don Osea r J. Braniff, atleta de primera línea
prominente hombre de negocios y compositor musi'.
cal inspiradísimo, premiado en reciente certamen; el
tenient_e de ingenieros Eduardo Prieto y Sousa,
gran gimnasta, notable boxeador y al mismo tiempo medalla de oro como estudiante del Colegio Militar. El licenciado Valles que se ha distinguido tanto en la sala de armas como en la tribuna forense·
los jóvenes Prieto y Sousa y Garmendia desarro:
llando con igual eficacia su cuerpo y su espíritu y el
señor Braniff, alcanzando premios en los concursos
atléticos y en el certamen musical, prueban bien que
el sport no es un enemigo, sino un valioso aliado de
quienes lo practican con inteligencia.
l..o&amp; Trofeos

TROFEO DEL LIC. B. BARRIOS.

vigorosos teams que, según las reglas de "Association, '' se disputan el triunfo.
Entre las fiestas peculiares del Reforma, hay que
citar el famoso "Día de sport,'' que celebra dicho
centro cada 12 de diciembre, y que es, en verdad,
una de las fiestas más atrayentes y mejor organizadas.
Este club cuenta entre sus miembros un grupo de
corredores y sprimbts de lo más notable, y posee el
campeonato de /oot·ba/J inglés y el record de las carreras de relevo.
México Country Club

Fot. de "Et éllfundo Ilustrad-O."

Fot. Lan¡e.

Fot. de "El éllfund-0 Ilustrad-O."

Este Club es el mejor instalado en toda la Repúº
blica. Sus terreno, de Churubusco, por lo vastos y
bien acondicionados, pueden dar hospitalíJad á to·
dos los socios y sportmen que sábados y domingos acuden ahí en busca del benéfico outing. Los
"sports" más practicados en el México Country
son el golf, del que se han jugado interesantísimos
partidos, el criquet, el te1111is y el base-hall. En muy
poco tiempo quedará concluido el magnifico edificio
que en el centro de sus campos ha levantado el México Country.

En uno de nuestros grabados puede el lector ver
las distintas copas- trofeos que como suprema recom·
pensa á la habilidad de sus socios conservan en su
poder diversos clubs.
La primera de ellas es la copa del doble campeonato de lawn-t::;,11ís en poder del Reforma Club
y la del centro es la copa del campeonato de base
ball ofrecida por ''El Imparcial" y que guarda en su
poder el club "México."
Publicamos asimismo la plaqueta ganada por el
Lic. Benjamín Barrios en un concurso internacional
de tiro de pistola. l::s un honroso trofeo, el primero
tal vez que un mexicano haya ganado en un concurso de esa importancia, sostenido por competidores
de primera línea. El licenciado Barrios, á semejanza
de las personas citadas anteriormente, une á su vigorosa intelectualidad gran cultura, es un prominente abogado en el foro y un sportman entusiasta y
sincero.

Los Clubs Hípico Militar y Alemán son los dos
centros que mantuvieron vivo el culto por el más
aristocrático y señoril de los «sports.&gt; Pero á pesar
de los nobles esfuerzos de esas asociaciones nuestro hipódromo no fué precisamente un Epson, ni un
Longchamps, ni un Chautilly, ni siquiera un Colombes. Se rumora que pronto el Jokey Club de
México intentará volver a recoger su antiguo domi•
nio del t11rf, y hará un supremo esfuerzo para organizar la &lt;season&gt; hípica.-May be . ...
t\utomovlll&amp;mo

Pero si los sports hípicos periclitan, el automovilismo gana may, r terreno cada día. ¿Que no tenemos
carreteras? Cierto, pero eso no arredra á los caballeros del carburador. Desde el urbano limonsin y
el modesto run-about hasta el poderoso auto de carrocería ligera y 6o caballos, de la Plaza de Armas a l
B_osque, los taf- taf pasan sin cesar por nuestra avenida mas sinart. A la hacienda de la Mariscala se
lanzan los cl1aulfeurs tímidos, y el camino de Toluca,
c&lt;;&gt;n la siniestra ''Cola de pato,'' el aciag() Río Hon·
d1to y los nefastos postes telegráficos es amplio
campo para las máquinas que mascan con dificultad
el espacio 6 lo devoran simplemente. En 87 kilómetros se consuman proezas y se baten records al capricho.
Los tiempos resultan á más de 90 kilómetros por
hora. No le hace. Si una máquina italiana hizo 6o
minutos el jueves, el sábado un auto alemán hará 2
minutos menos .... Ni en las de111011-races de la playa de Florida encuentran rival esos señores que establecen records metafísicos sin que los inútiles cronógrafos les tomen el tiempo á la salida, pero á la
llegada tampoco.
Lo cierto de todo es que el chauffeur Le Roy en
una máquina "Royal" [todo fué real allí] de D. Tirso Sainz, del puente de Tacubaya al Panteón de
Toluca hizo ()9 minutos, 20 segundo~. Si hay al·
go seguro ahí está ese record. ¡A batirlo, señores
chauffeurs !
La importación y venta de máquinas ha aumentado considerablemente durante el aíio transcu rridv.
Desde la gran máquina de turismo, valuable en .. ..
$28,000 hasta los cadillac minúsculos de J,ooo, se
ha calculado en unos cuat ro millones de pesos el
caudal invertido en máquinas.
Tres caballeros hermanos, de la alta sociedad de
México, tienen máquinas por valor de $150,000.
Las oficinas del Gobierno del Distrito tienen 86o
máquinas registradas.
Testimonios todos de que el automovilismo cunde
y prospera.

***

Y ahí tienen los lectores el aspecto sportivo del
año que ha pasado.

CIBox

Aunque desterrado del Distrito Federal, el box no
ha muerto; sigue a lentando, y sus entusiastas partidarios siguen sus episodios á pesar de las dificul·
tades. Los encuentros más notables del año fueron
sostenidos por Mitchel que ha sido d urante ese pe·
riodo el Caudy boy del ring.
En combate Mitchel-Joergenssen quedó á favor
del primero que aquietó á su poderoso contrario en
dos ro1111ds.
En la lucha Mitchel- Esperón, volvió á triunfar el
Kid, Kuol&lt;eando á su contrario al principio del pri·
mer ro1111d.
Por fin, en la pelea Mitchel-Spinner, Mitchel ganó
por puntos, aunque en vi,,ta de un convenio privado el árbitro declaró entablada la pelea.
Cuando escribimos estas líneas Salvador Esperón
acaba de lanzar un desafío á Colin, y éste ha aceptado considerando que no podía negar un retumi11g
111atclz á quien había peleado valientemente con él
por el campeonato de peso ligero de la República.

EN EL HIP9DROMO DE PERALVILLO.

Esperamos que durante el actual se precise y se
en~randezca ese movimiento en pro de la cultura
física, ya que con él está vinculado estrechamente
el porvenir y el bienestar de la raza.
TAF TAF.

�·Progreso_s de ·l a Industria Papelera

Vista de una parte de la Fábrica de San Rafael.

Nuevas instalaciones en las Fábricas
de le Compeflíe de

San Rafael y Anexas, S.

Parte inferior d1I p1rfil de la tuber{ti de la última instalaif6n hecha

1tz

la Fábrica de San Rafael.

A.

Es verdaderamente notable y digno de aplauso el empeño con que la Compafiia de San Rafael y Anexas, S. A., viene atendiendo al mejoramiento de las fábricas que tiene en explo·
tación; pues no pasa día, puede decirse, sin
que se implanten en ellas importantes mejoras
con el objeto no sólo de perfeccionar hasta el
más alto grado posible la fabricación del papel, sino también con el de aumentar la capacidad productora. de las mismas, de manera que
pueda atenderse con largueza á las exigencias
cada vez mayores del consumo.
En San Rafa.el, las mejoras á que nos referimos han sido importantísimas. Citaremos, en
primer término, una nueva caída de agua de
cuatrocientos metros que se ha instalado aprovechando los manantiales del Ixtacihualt. para
mover una magnifica planta eléct,rica, también
nueva, establecida á cierta di&lt;.tancia de la fábrica, y cuya fuerza se transmite hasta ésta por
medio de cables conductores especiales.
Para ensanchar la misma fábrica se montaron t res máquinas de papel, recientemente
importadas, construyéndose al afecto un am·
plio edificio, así como otro que se destina á la
nueva instalación de pilas. La dotación de los
departamentos últimamente establecidos, se
completó haciendo venir del extranJero calandrias y cortadoras de las más modernas.
La fábrica cuenta también con un nuevo filtro para agua de fabricación; una bomba nueva para la misma, de 150 litros por segundo;
máquinas para moler el desperdicio del papel
y vol verlo á utilizar; economizado res de pulpa y tanques para pasta; todo construido ó
importado á todo costo, con el fin de que,
unido á la maquinaria ya existente y á las
obras ejecutadas con anterioridad, permitiera
á la negociación, como antes decíamos, ensanchar la capacidad product&lt;,ra del establecimiento y mejorar la calidad de los distintos
papeles. Debemos también mencionar otras
nuevas máquinas con que ha sido dotada la
fábrica de San Rafael: depuradores para limpiar la pasta de impurezas, tornos para los cilindros de las calandrias, cuatro calderas de
vapor, seis motores eléctricos y varios transforma-lores; cada máquina funciona en los talleres con su motor eléctrico con-espondiente.
Las calandrias, por ejemplo, que antes se movían por medio de turbinas, se mueven ahora
por electricidad, haciéndose uso de la misma
energía para el funcionamiento de las pilas.
No es esto lo único que en muy corto tiempo-pues hay que advertir que las mejoras de
que nos ocupamos datan de muy pocos mesesha hecho la Compai'iía de San Rafael para elevar á la más grande de sus fábricas á la altura
de las mejores del mundo. Deseosa de ir de progreso en progreso, ha ensanchando también

,u

Planta eléctrica de la 1Utima calda instalada m la Fábrica de San Rafael.

gran taller mecánico, que está provisto de la
más moderna maquinaria: ha puest, en servicio una fundición de fierro y broncP para hacer
en ella las reparaciones nece:sarias. y ha cons·
truido, por t'1lt,imo. cient.o cincnf'nta habita
ciones para ohreros. con P.1 nronó...ito de proporcionar á éstos las indispensables comodidades y acrecentar al mismo tiempo
el extenso pueblo de la fábrica.
No omitiremos un detalle muy curioso de que tomamos nota al rt~coger estos
apuntes. Para la construcción de los nuevos edificios fué necesario demoler un cerro. v a.si SP. hizo. rlejiíndose comoli&gt;t,amente despejado el terreno ·respectivo
en unas cuantas semanas.

t ura de magnifica calidad, que nada envidia•
rían á los extranjeros; y la segunda, donde se
hace la obra más fina, es notable por los distintos papeles que produce. Hemos visto papeles
de lino, para cart,as, de hermosa apariencia y
de un batido y una tersura superiores con mu-

cho á los del artículo similar extranjero de la
misma clase; «couche&gt; verdaderamente cligno
de llamar la atención por su perfecto acabado
y papeles de todas clases tan bien fabricados,
que pueden competir ventajosamente con los
que se producen en Europa y Estados Unidos.

Por lo que toca á la fábrica de "El
Progreso Industrial," anexa á San Rafael, la Compaffía va á montar la máquina más moderna y mejor del mundo
para papeles finos, con todos sus accesorios correspondientes como pilas, calandrias, cortadoras, etc. También han quedado montadas las de papel "couché" de
una y de dos caras, las cuales traba.jan
ya satisfactoriament e. Además, se está
haciendo otra instalación eléctrica de
.doce motores que se utilizarán para mover diferentes máquinas y se construyen con toda actividad un edificio que
servirá de «trapero,&gt; y amplicis salones
para escoger el papel y cincuent,a casas
más para operarios. Todas estas obras
quedaráncompletamentelistas dentro de
pocos meses.

***
Antes de cerrar este articulo debemos
hacer hincapié en los notables adelantos
que en punto á. fabricación han alcan1.ado las dos fábricas: San Rafael y «El
Progreso Industrial.&gt; La primera pro•
duce en la actualidad, principalmente,
papeles comunes de imprenta. y en vol-

El l xtaciliuatl 'Disto desde los manantiales de la última cascada.

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Los Bancos en México
Primeras Instituciones de Grédito
Notable desarrollo
La Intervención Francesa, que tan hondamente conmovió á la sociedad mexicana haciéndola sentir necesidades que antes no tenla é iniciándola en los primeros
pasos de la vida económica, trajo consigo la idea de la
fundación de un establecimiento de crédito. El papel
moneda habla sido desconocido para México hasta entonces, y el escaso movimiento de valores que se registraba en el pals se hacia en su totalidad con el numerario metálico.
En 1864, durante el Imperio, se fundó el primer Banco
de Emision, sucursal de una sociedad inglesa, que rápidamente conquistó la confianza del público y entró de
lleno en las operaciones comerciales. Transcurrieron
algunos años, y en 1875 el Gobierno del Estado de Chihuahua otorgó una concesión para el establecimiento en
aquella entidad Federativa de un Banco que se llamó de
Santa Eulalia y al que se facultó para emitir billetes
reembolsables en pesos mexicanos.
Por otra parte, el Nacional Monte de Piedad, institución fundada á fines del siglo XVIII con el benéfico fin de
hacer prést~mos prendarios á las clases menesterosas,
solicitó y obtuvo del Gobierno autorización para emitir
billetes hasta la cantidad de nueve millones de pesos,
y posteriormente. en 1881, un grupo de hombres de negocios de Francia, que representaba el Banco FrancoEgipcio, obtuvo del Gobierno de México una concesión
para establecer el Banco Nacional de México, con facultad de emitir billetes por el triple de la cantidad que en
efectivo ó en barras de metales preciosos tuvieran en
caja.
Esta fué la primera etapa de nuestras instituciones
de crédito. En 1882, algunos capitalistas radicados en
México fundaron el Banco Mercantil Mexicano que comenzó á operar casi al mismo tiempo que el Nacional.
y sucedió lo que no podla menos de ocurrir, c.iando los
hechos Se anticipan á los derechos que deben garantizarlos: como en nuestra legislación no existia ningún
prece-pto relativo á los bancos, suscitóse el problema de
que s1 el Gobierno pod1a legislar en esa materia ó si debla abstenerse de hacerlo, considerando que las operaciones bancarias estaban de hecho contenidas en el
precepto constitucional de la libertad de comercio.
Resultado de estas discusiones fué que se iniciara
una reforma á la Carta Fundamental de la República, facultando al Congreso para que sancionara un Código
de Comercio en el que deberlan incluirse las instituciones de crédito.

***
Entretanto, la República habla entrado en una tremenda crisis financiera que conmovió hondamente las
casas bancarias que funcionaban entonces en la República. El establecimiento que más daños experimentó á
consecuencia de esta crisis, fué el Nacional Monte de
Piedad, que se presentó en quiebra, ocasionando un
verdadero pánico en el público.
Ya por aquella época se habían unido el Banco Nacional y el Mercantil, cuyos capitales eran. re~pectivamente, de ocho y cuatro millones de pesos, y que en la fu.
sión quedó elevado hasta veinte.
Tuvo la quiebra del Nacional Monte de Piedad una
gran influencia en la historia de nuestras instituciones
de crédito. puesto que de ella se aprovecharon los partidarios del monopolio bancario para abogar por el establecimiento definitivo de un solo banco de emisión en
la República. Entretanto, se habla expedido el Código
de Comercio, cuyos artlculos relativos á las instituciones de crédito podían considerarse destinados á asegurar el monopolio de emisión de billetes á favor del
Banco Nacional, por las condiciones que imponlan á los
demás establecimientos bancarios que trataran de establecerse en el país.
Debemos, empero, adv ertir que antes de la expedi·
ción del Código mencionado se_ había otorgado una concesión para un Banco de Empleados, de~tinado especialmente, como su nombre lo indica, á practicar operaciones con los empleados públicos y con facultad para
emitir billetes al portador y á la vista. Este Banco fué
el que después tomó el ·nombre de Londres y México y
que, apoyado en el hecho de haberse establecido en el
pais antes de que las leyes sobre instituciones de crédito existieran, int erpuso ante el pQdef Judicl_al el fecut~

so de amparo. El debate terminó por una disposición
gubernativ a en la que se reconoció una existencia legal
al Banco de Londres, cerrando de esta suerte el paso al
monopolio.
Y no fué esto todo. Tres bancos de Chihuahua [ el de
Santa Eulalia, que arriba hemos citado, el Mexicano y
el Minero del pr.:;pio Estado] fundados antes de la expedición del Codigo de Comercio, se opusieron enérgicamente á aceptar las condiciones señaladas en ese Código, debate que terminó por fin en mayo de 1886, mediante un convenio celebrado entre los dos últimos,
limitándose á quince años la duración de sus concesiunes respectivas.
Y volvemos ahora á anotar una segunda crisis, la de
1884, que tuvo también repercusión muy notable en los
establecimientos de crédito. Rtpuestas las finanzas nacionales de los trastornos originados por esta segunda
crisis, se de¡·ó sentir en el país la necesidad de crear
nuevos estab ecimientos de crectito. de~tinados al servicio de todos los ramos de nue,-tra riqueza pública que
comenzaban á salir de su postración pasada. Acudieron
á la Secretarla de Hacienda solicitudes para fundar bancos de emic;ión, agrícolas, industriales y mineros en
Jalisco, Puebla, Guanajuato, San Luis Potosi, Durango,
Yucatán, Nuevo León, Veracruz, Sonora y Zacatecas.
Toios estos ~tablecimientos se fundaron dentro de
una situación anómala, puesto que_el prmcipio de libertad bancaria no estaba reconocido por el Gobierno de la
República. Forzoso era dejar establecida una legislación
que, ó bien garantizara esa libertad, ó de una manera
resuelta fijara el principio contrario. En 1896 la Secretaria de Hacienda solicitó y obtuvo del Congreso Federal
autorización para expedir una ley general de Instituciones de Crédito y nei¡:ociar con el banco Nacional que
renunciara á los privilegios que tenla en favor suyo y
que pudieran pugnar con la misma ley. Las negociaciones terminaron felizmente, en virtud de un convenio tan
equitativo para el Gobierno como para el referido establecimiento.
Ya entonces se pudo entrar definitivamente en el campo oe la libertad bancaria. Que ha dado por resultado la
pluralidad de instituciones de crédito, base del sistema
que ahora funciona en la República.

** *

Del frente ..... 153.700,000.00
De Querétaro. . ... . ... . . . . . . . r.000,000.00
De Zacatecas... .. .. .. . .. . .. . 1.000,000.00
De A\ichoacán . . . . . . . . . . . . . .
6oo,ooo.oo
De Aguascalientes. . . . . . . . . . .
6oo,ooo.oo
De Chiapas. . . . . . . . . . . . . . . . .
500,000.00
De Guerrero... . . . . . . . . . . . . ..
500,000 oo
Comercial Refaccionario. . . . . .
200,000.00
Suma .... Sr 58. 100,000.00
Y como de esta suma sólo falta por exhibir la de ..... .
$7.6oo,ooo.oo. resulta que se ha exhibido en efecti vo la
cantidad de $150 400,000.00. Hay además otros Bancos

sin concesión que funcionan con excelente resultado en
el pals. Para que se v ea en qué forma ha ido aumentando el capital bancario, diremos que á fines del año de
1898 el total de los capitales invertidos en instituciones
bancarias era de $48.500 oco.oo.
El billete de banco ha ido penetrando en la circulación
y es ace¡;tado en todo el pais sin el menor escrúpulo,
aun por personas que no hubiera podido creerse que lo
acogieran con tanta facilidad.
El valor de esos billetes que en 31 de odubre de r &lt;,06
fué de $95.108,750 .00 no pasaba de $54.294,109 oo en 3r
de octubre de 1898. Para formarse una idea del camino
andado, diremos que la circulación de billetes de los
Bancos Nrcional de México y Mercantil, al fusionarse
los dos e~tablecimientos, era de seis millones trescientos veinte mil novecientos ochenta y uno.

La Reforma Monetaria en la República, determinante
de la circulación de monedas de oro, ha modificado el
numerano en ca¡a de nuestros establecimientos de crédito. Poco á poco las existencias en oro han ido desalo·
jando á las de plata en el año de 1900, á extremo de que
en 31 de octubre de ese año las existencias en mttal
amarillo eran superiores á las de metal blanco: ....... .
il42.078,540,oo en oro y S25.:?47,788.oo en plata.
Lo,; Bancos de la República, atentamente vigilados
por la ley y garantizados en la forma que ella prescribe,
constituyen un auxiliar muy poderoso de todas las fuerzas vivas que funcionan actualmente en México.

Pe M9relos.. . . . . . . . . . . . . . . .

1.000,000.00

Al frente .... 153.700,000.00

1ietrato del Sr. Gral. Dfaz.
Ilust ramos las páginas de este Almanaque
con un magnifico retrato de cuerpo entero del
Sr. Gral. D. Portirio .l.Jíaz, debido al hábil é inteligente artista Sr. Antonio Cruces, jefe de
los talleres fot.ográticos del departamento de
Estado Mayor de la Secretaría de Guerra.
Este retrato, que por primera vez se publica,
es uno de los t'1ltimos que se han hecho del Primer Magistrado y, también, uno de los mejores
que conocemos, así por la exactitud del parecido como por la naturalidad de ia postura.
Entre otras_ fotografías igualmente notables,
hemos prefe rido la que hoy ofrecemos á nuestros lectores por aparecer en ella el Sr. Presidente vistiendo el gran uniforme de General de
División y llev_a ndo al pecho la mayor parte de
las condecorac10nes que le han sido conferidas
ya sea en nombre de la Patria ó por diferentes
gobiernos extranjeros.

Edificio del Banco :Jl(acioual.

$1 000,000.00.

Como dato curioso. apuntaremos lo siguiente: las acciones del Banco Nacional de México.
que 1884 se cotizaban á 115, se cotizaron en 1906
al rededor de 365.
Ya se verá, por lo que dejamos dicho, que la
importancia de la primera institución de crédito de la República ha ido contínuament,e en
aument,o, cosa que no es de extraiiar dado el
prestigio de que goza y ha gozado siempre,
como que está formada por hombres de negocios tan prominentes como honorables.
El Consejo de Administración está constituido por los Sres. D. Sebastián Camacho.Presidente; Lic. D. Pablo ~'[acedo. Vicepresidente;
y Consejeros: Antonio Basagoiti, Félix Cuevas,
Pablo Escandón, Agustín Garcin, Luis G. Lavie, Julio M. Limantour, Lic. Robert o Núñez,
Ernesto Ott,o, Ernesto Pugibet, Manuel Romano Gavito, José María Roa Bárcena, Saturnino
A. Sauto y Rugo Scherer, jr.
La Junta de París, que comparte en determinados casos la dirección de los a.,;untos del
Banco con el Consejo, está constituida por los
Sres. E. Huard, Wtluardo Noetzlin, Carlos
Démachy y Rafael de Bauer.
Son Subdirectores de la Institución los señores ~Ianuel Pereda y Javier M. Cancino; Cajero, el Sr. Joaquín Salas .A.; Contado1 el señor
Manuel A uza; abogados, los Sres. Líes. Pablo
Macedo é Indalecio Sánchez Gavito, y Secretario, el Sr. Enrique Angulo.

***

En la actualidad operan en la República los siguientes
Bancos, con los capitales que se expresan:
Nacional de México . . ........ S32.ooo,cx:x,.oo
Banco de Londres y México . . . 21.500,000.00
Central Mexicano . ... . ...... . 21.000,000.00
De Comercio é Industria.. . . . . 10.000,000.00
Internacional é Hipotecario. .. 5.000,cx:x,.oo
Agricc,la é Hipotecario... . .. . . 2.000,000.00
Yucateco.... . . . . . . . . . . . .. .. 12.000,cx:x,.oo
Mercantil de Yucatán , . . . .
6.000,cx:x,.oo
Oriental de México. . . . . . . . . . 6.000,000.00
De Jalisco........ ..... . . ... .. 6.000,000.00
Minero de Chihuahua. . .
5.000,000.00
Merca11til de Veracruz . . . . . . . 3.000,000.00
Del Estado de México... .. . . . . 3.000,CXX&gt;.oo
De Guanajuato.. . . . . . . . . . . . . . 3.000,000 oo
Mercantil de Monterrey. . ... . . 2. 500,000.00
De Nuevo León. . . ... . . ... . ... 2.000.000.00
De Durango . . . . . . .. . . .. . . . . . . 2.000,000.00
D e Coahuila. . . .. . .. . . . . . . . 1.6oo 000.00
D e Sonora.. . . .. . . . . . . . . . . . . r.500,000.00
Occidental de México. . . . . ... . r.500,000.00
De San Luis Potosi.. ..... . ... r. 100,000.00
De Hidalgo. . .. . . . . . . . . . . . . . . r .000,000.00
De Oaxaca... .. ....
r.000,000.00
De Tabasco. . . . . . . . . . . . . . . . . . r.000,000.00
De Tamaulipas. .. . . • . . . . . . . r .000,000.00
De Campeche.. . . . . . . . . . . . . . . . r .000,000.00

Al frente de todas las instituciones de crédito que funcionan en la República, debemos
considerar, por la cuantía de los intereses que
represent a y por la importancia de sus operaciones, á la que, de largos años atrás, cono:iemos con el nombre de «Banco Nacional de .México.&gt;
Fundado en 1881 el establecimiento que le
dió origen, con el nombre de «Banco Nacional
Mexicano,&gt; mediant e el contrato celebrado con
la Secretaría de Hacienda por el Sr. D. Eduardo Noetzlin, se fijó desde luego el capital de la
negociación en una suma que podría llegar hasta veinte millones de pesos, pero que no podría
bajar de seis, autorizándose la emisión de billetes de 1, 2, 5, 10, 100, 500 y 1000 pesos, en proporción de tres millones de pesos por cada millón que en efectivo ó en barras tuviera el
Banco en sus cajas.
En 1882 se estableció en la capital una nueva
instit ución de crédito que se llamó «Banco
Mercantil Mexicano,&gt; al frente de la cual figuraban prominentes hombres de empresa, de la
colonia espaITola en su mayoría,y poco después
surgió la idea de fusionar las dos negociacio·
nes, llevándose á cabo este proyecto el 2 de
Abril de 1884. La nueva personalidad jurídica
que surgió de esta fusión es la que en la actualidad opera bajo el nombre mismo que aparece
al frente de estas lineas. La combinación realizada trajo, además, el aumento efectivo del
capital social á veinte millones de pesos, que
quedaron completamente exhibidos en diciembre de 1000. Posteriormente, gracias al asombroso desarrollo del país y á la afluencia cada
día más considerable del capital extranjero,
aquella suma se elevó á $32.000.000.00.
En cuanto al fondo de reserva con que cuenta el Banco Nacional de México, bástenos decir
que en :io de junio de 1906. era de ............ .
$22.902,11:l.40; siendo el primer fondo de previsión de $2.000,000.00 y el segundo de ........ . . .

El Banco cuenta en el país con sucursales en
casi todas las capitales de los Estados y con
Agencias en otras de las ciudades de mayor
importancia. En el extranjero sostiene también
agencias y corresponsales: en Cuba, Guatemala, Est,ados Unidos, Canadá, Alemania, Austria, Béll!'ica, Dinamarca, Egipto, Espaí'ía,
.Francia, Holanda, Italia, Noruega, Portugal,
Rusia, Suiza, Turquía, Inglaterra é Irlanda.

***

Ir.,útil nos parece encarecer la importancia
que para el comercio y para la indust ria reviste el Banco Nacional de México, toda vez que
está en la conciencia de todos el influjo que ha
ejercido en el desarrollo de estos dos factores
inaoreciables de la riqueza pública.
m Banco Nacional, sólidame nte establecido,
con un crédito, puede decirse, ilimitado, y reffejando en todas sus operaciones la energía y
el talento de un grupo de hombres de cmpresn.
tan ,,onorables como aptos, merece que se le
considere como á una de las negociaciones que
en el momento actual coadyuvan con mayor
eficacia al progreso económico de la República.

ffl

Banco O'(uional.-'1Jespacbo.

�Banco Mexicano de eomercio é Industria.

Banco Jfgrícola t fiipottcarfo
dt mixlco,

El día primero de septiembre del afio de 1906, se inauguró el Banco
Mexicano de Comercio é Industria, y este acontecimiento ha sido des•
de entonces uno de los más importantes en el campo de las finanzas de
nuestro país.
Cuenta este Banco con el enorme capital de diez millones de pesos,
y está dirigido por algunos de los banqueros más inteligentes y conocedores del ramo, tanto de Inglaterra, Alemania, Estados Unidos y México.
El Banco Mexicano de Comercio é Industria constituye una de las
primeras y más notables casas bancarias de la América.
Tiene establecidas relaciones con otras casas análogas de renombre
universal, como el Deutsche Bank, de Berlín, y Syeyer Co. de Nueva
York y Londres. Este último fué el que agenció por medio de un Sindi•
cato el empréstito hecho· no ha mucho tiempo al Gobierno Mexicano, y
que ascendió á la suma de cuarenta millones de pesos.

s. .R.

Esta institución, de cuyo edificio publicamos algunas fotografla.s en esta página, fué
creada en virtud de un contrato celebrado con
el seiior Secretario de Hacienda y Crédito Público, con fecha 3 de mayo de 1900.
Inició sus operaciones con buen éxito, y ha
continuado hasta la fecha desarrollándose notablemente, pues en la actualidad tiene préstamos hipotecarios, ~onstituidos sobre fincas
en esta capital y en diversos puntos de la República por valor de cerca de $5.000.000.00.
El capital del Banco es de $2.000.000.00, que
J

***

:~ }}21

y

Desde que se pensó en su fundación, se hicieron llenar todos los requisitos que exige la ley relativa para obtener la Concesión del Gobierno Federal, y una vez obtenida ésta, la empresa ha entrado de lleno al
campo de los negocios, con prestigios iguales á los que tiener el Banco
de Londres y México, el Banco Central y el Banco Nacional, contando
entre todos con una suma de ochenta millones de pesos en moneda mexicana.
La Junta Directiva, que también pudiéramos llamar Consejo de Go·
~ierno del Banco Mexicano de Comercio é Industria, está formada de diez
y seis miembros, de los cuales tres residen en Alemania, tres en Nueva
York y diez en México. Son los Sres. Albert Ballin, de Hamburgo; Georg
Zwilgmeyer y Ludwig Roland Luecke, de Berlín; James Speyer, de la

HORAS

DEIOU

Despacho del Ge-rmte

derecho de preferencia para ser pagados antes que cualquier otro acreedor, con el capital social del mismo Banco y con el fondo de reserva que
puedan existir en cualquier momento. Además, el capital y réditos de
los honos, cuando son exigibles, producen una ac1.:ión ejecutiva contra el
Banco, previo un simple requerimiento hecho por medio de Notario.
Por lo tanto, los bono.-, que emite el Banco Agrícola, tienen mayor
estabilidad que ningún otro valor; gozan de una garantía de bienes inmuebles de un valor equivalente al doble de su importe, independientemente del fondo especial de garantía y servicio de intereses, y de que
están afectos á su pago, el capital social del Banco y su fondo de re•
serva.
El Banco Agrícola é Hipotecario recibe depósitos en cuenta de cheques, pagando por ellos el 4% anual sobre los saldos diarios mayores de
$1,000.00. Por los depósitos á plazo fi.jopaga el 6% anual.
El Consejo de Administración lo forman las personas siguientes:
Enrique C. Creei, Presidente.
Ramón Alcázar, Vicepresidente.

DF.SPACHO.

firma Speyer &amp; Co., de Nueva York; Jacob
Langloth, Presidente de la «American Metal
Co.&gt; y H. Clay Pierce, Presidente del Ferrocarril Central.
Los miembros de la Junta Directiva que tienen su residencia en nuéstro país, son: el señor Lic. Pablo Macedo, personaje prominente
por su talento é instrucción, y que es el Presidente del Consejo de Gobierno del Banco; Rodolfo Stoecker, Vicepresidente; J. B. Body,
Director Gerente de la casa de S. Pearson &amp;
Sons, Lidt., de Londres, en México; Franz Boker, Osear Braniff, Ernesto Otto, Martín G.
Ribbon, Guillermo de Landa y Escandón, Rugo Scherer jr., y E. H . Brown, Presidente de
las Líneas Nacionales de México.

**•
El sel!or James Walker, ex-administrador del
Banco de Londres y México, se ha hecho cargo de la administración del Banco Mexicano
de Comercio é Industria. Este estimable caballero es una persona de grandes conocimientos
en el asunto; se. le considera, y con justicia,
como una de las autoridades de más peso en
cuestiones bancarias, y el largo tiempo que
desempeiió la Gerencia del Banco de Londres,
es garantía suficiente de que posee la práctica y á la habilidad que se necesitan para ma.•
nejar negocios tan delicados c-:&gt;mo éste. Tiene,
además, el sel!or James Walker, la ventaja de
conocer muy á fondo las leyes del país y el estado en que se encuentran las industrias y los
negocios comerciales.
El seí'ior Albert Fricke está nombrado para
ayudar en sus labores al seiior James Walker,
y es seguro que desempeñará su puesto perfectamente, porque durantP- varios años ha sido
empleado superior en el Banco Alemán Tra•
satlántico, teniendo, por consiguiente, una
buena práctica en estos asuntos.
La organización de esta importante casa, se
debe á la iniciativa del seííor Wa1ker, en unión
del seííor Lic. D. Miguel S. Macedo, que ha. sido nombrado Abogado Consultor del Banco
Mexicano de Comercio é Industria.

Edilicio del 'Banco de Comercio é Industria

CONSEJEROS.

Propietarios: José Castellot, Fernando Pimentel y Fagoaga y José
González Misa.
Suplentes: Carlos Casasús. Nicolás del Moral, Lic. Fernando Duret,
Donato Chapeaurouge, y Jesús Salcido y Avilés.
COMISARIOS.

Edificio del Banco Agrtcola é Hipotecario.

fueron totalmente exhibidos; pero dicho capital se aumentará en el afio próximo en ....... .
$3.000,000.00 más.
Hace préstamos hipotecarios sobre fincas rústicas y urbanas, por un plazode25aííos, voluntario para los deudores y pagaderos durante este
plazo por medio de exhibiciones trimestra.les á
razón de $2ií.25 por cada $1,000.00 que reeibe el
deudor, en cuyas exhibiciones se comprende la
amortización de capital y·el pago de intereses.
Como estas operaciones son sumamente beneficiosas para los agricultores, existen en gran
número en el Banco solicitudes para adquirir
préstamos sobre fincas rústicas de la mejor espectati va y en las mejores condiciones que pueden encontrarse en la República. Todos los
préstamos se hacen en dinero efectivo.
El Banco emite, además, bonos hipotecarios
con un valor nominal de $100.00, $500.00 y... . . .
$1,000.00, que i¡-anan el 6% anual de interés, y
que son pagaderos en 25 aiios, por medio de
sorteos semestrales, en una cantidad igual al
reembolso que por cuenta del capital hayan
hecho dentro del semestre los deudores del
establecimiento.
E;;tos bonos representan los créditos hipotecarios constituidos á favor del Banco; siendo
de advertir que los préstamos hechos nunca
son mayores del 50% del valor de las fincas que
se ofrecen en hipoteca, las cuales previamente
son valuadas por peritos titulados.
El conjunto de las propiedades hipotecadas
al Banco, garantiza la totalidad de los bonos
que existen en circulación, y éstos tienen un

Propietario: Federico Kladt.
Suplente: Víctor M. Garcés.
Interventor: Dr. Manuel Gutlérrez Zavala.
Director Gerente: Donato de Chapeaurouge.
Secretario: Lic. Pascual Luna y Parra.
Contador y Cajero: J. J. Lemmens.
Abogado Concultor: Líe. Alonso Mariscal y Pilla.

'Baiuo Agrt&amp;0l11 I HiPotecario.-Caja.

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LA INDUSTRIA TABAQUERA
UNA GRAN FABRICA
El gran establecimiento indL1strial, conocido
con el nombre de «La Prueba&gt;, fué fundado en
Veracruz por el señor n. José Balsa y !lío, en
el afio de 1860, y desde entonces lla ido progresando rápidamente, hasta llegará ocupar uno
de los primeros y más importantes Jugares en•
tre las fábric:i.s de tabacos que existen en el
pais.
El administrador gerente de la negociación
es ahora el se!Ior D. José Balsa, hijo del fundador, y el gran establecimiento Qlle regentea
ocupa un soberbio edificio, construido sobre
una superficie de 34,000 pies cuadrados, y que
consta de dos pisos: en el inferior, están instaladas la.s oficinas de la Empresa., el departa.mento de empaque y el almacén de tabaco, y
en el superior se encuentran los talleres para
la elaboración y manufactura de puros. Diariamente salen de este local millares de puros
trabajados con toda perfección por más de 400
hábiles operarios que se ocupan en esta importante fábrica.
Además de las galeras donde se encuentran
los talleres, hay en el piso superior unos departamentos destinados al «rezagado,&gt; «despalillado&gt;, «fileteado&gt; y «escogido&gt; de los puros.
La magnífica calidad de los productos elabo-

rados en esta casa han hecho que los pedidos
sean de tal manera considerables, que la fábrica establecida en Yeracruz no pudo ya dará basto al consumo y fué preciso abrir una sucursal
en la ciudad de J)uebla.
El tabaco que se emplea para la elabo:ación
de los puros de «La Prueba,&gt; se cult iva en las
grandes plantaciones que en el Ya.lle Nacional
poseen los seiiores Balsa Hermanos, dueños de
la fábrica.
Tanto en Yeracruz como en Puebla, las casas elaboradoras de tabacos que figuran con el
acreditado nombre ne Balsa Hermanos, son conocidas y renombradas y su fama se extiende
á las demás entidades federa.tiras de la República.
El gran mérito de los productos de esta fí~brica está justificado por la gran demanda de
ellos; y también por el número considerable de
premios y recompensas que «La Prueba&gt; ha
obtenido en las diversas exposiciones tanto nacionales como extranjeras, en que ha figurado
s iempre, con gran éxito.
«La Prueba&gt; ha salido victoriosa en muchos
concursos: entre los nacionales se encuentran,
la Exposición Municipal de Tepic, en 1 :i; la
Exposición Municipal de Puebla, en 1880; la
Exposición Municipal de México, en 18i,"i; la
Exposiclún Xacioual de México, en 18ili: y la
Primera Exposición Veracruzana, en 1881.
En los certámenes extranjeros, «La Prneba&gt;
ha obtenido premios en la World's Columbian
Expositlon, de Chlcago, en 189:3; lnternatlonal
Exposltion Philadelphia, en 18W; Exposición

Universal de Paris, en 1889; Cotton States Internationál Exposit ion, Atlante, en 1895; Exposición Internacional de París, en 1900; y Exposición de Buffalo, en 1901.
El triunfo más reciente de esta notable fábrica ha. sido el que obtuvo en la Exposición
de Saint Louis l\fo. verificada últimamente y
en la. que «La Prueba&gt; obtuvo el único gran
premio entre todas las fábricas de este ramo
que se presentaron al concurso y que se disputaron la recompensa; lo cual demuestra que el
establecimiento de los seílores Balsa Hermanos
se ha conquistado un lugar preferente entre
todas las de su especie.
«La Prueba&gt; es una de las fábricas que ruás
honran cou su notable progreso á la industria
nacional, y es también de las que más contribuye11 en la actualidad al desarrollo de la miEma industria y al bienestar de las clases trabajadoras.
Esta gran fábrica de puros lleva ya una existencia de cuarenta aiios, y cada vez su crédito
va en escala ascendente, cosa que es una enorme
garantía para. los fumadores, que la consideran
superior á todas las demás establecidas en el
país.
La numerosa clientela de esta casa debe tener cuidado de exigir siempre la marca de puros «La Prueba,&gt; pues existe otra marca que
suele confundirse con ésta por llevar el nombre
de «La Balsa.&gt; Esta última no es de la propiedad de los señores Balsa IIermanos, y , por consiguiente, es ajena por completo á la Negociación.

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�Notable Institución Financiera

tran á estas páginas, todo en el-nuevo Palacio resulta grandioso y elegante, y sin duda que constituirá uno de los adornos de la transitada Avenida
de Plateros y San Francisco. T rataremos, siquiera
sea á grandes rasgos, de dar una descripción de es·
ta notable obra de arquitectura moderna.

•* •

LA PRIMERA EN SU GENERO
El notable incremento é incesante progreso alean•
z~do por LA MEXICANA, Compañía Anónima
Nacional de Seguros sobre la Vida, no puede pasar
inadvertido, ni para los pensadores, ni para los
hombres de negocios.
Esta acimira ble institución financiera es una de
las manifestaciones-&lt;:on seguridad de las más elocuentes,--Oe la prodigiosa evolución que ha alean·
zado la República en el último cuarto de siglo.

bajos constantes en pro del hogarnacional. Muchas,
muchísimas familias han reco~ido el bendito fruto
del ahorro, depositado por los Jefes de ellas en ma·
nos de LA MEXICANA; y en donde pudo aparecer
el odioso espectro de la miseria con su cortejo obli·
gado de hambre y de infortunios, ha esplendido el
bienhechor contacto del pan para los huérfanos y de
estímulo para la lucha por la vida.
Insistir sobre los veinte años que cuenta de vi•

SR, DON EMILIO BEBEA, Director General de La lllexloana.

. Una política sabia y prudente unida en feliz con•
sordo a una adminbtración atinada y vigorosa, en
manos de un estadbta de la gigantesca talla de
nuestro bien querido General Don Porfirio Díaz,
han hecho de la patria mexicana, hoy próspera y
feliz, un centro de adelanto y cultura, de bienestar
económico y de atracción universal, para que en él
puedan desarrollarse y florecer todas las inversiones
que, discretamente implantadas y prudentemente
dirigidas, constituyen verdaderos factores del bien
público, y_por consiguiente elementos de progreso
para el pa1s.
. Uno de los colaboradores más conspicuos de la
titánica labor del señor Presidente, para la reor~nización de nuestra México, el eminente financiero
don Enrique C. Creel,-en estos momentos Emba•
jador de la República ante el Gobierno de Wáshing•
ton-&lt;:on la clarividencia del superhombre, y siendo
como es econombta de altos vuelos y de gran prosa~pia intelectual, estudió cuidadosa y discretamente
un proyecto para la organización de una Sociedad
Anónima que tuviera por objeto establecer entre
!}OSO~ro.~ la benéfica institución del Seguro de Vida,
1mpnm1endola un carácttr genufaam,nle nacional.
Sus estudios no fueron estériles; su acuciosa in·
vestigación de la bondad del negocio le intimó con
las pro~ucciones de los más ilustres pensadores y
economistas que se han ocupado del Seguro sobre
la Vida, y así fué como la idea que se le propuso,
tomó cuerpo y vigor, y en Chihuahua, capital del
opulento y rico Estado fronterizo, se constitu'yó la
Sociedad y se aprontaron las primeras valiosas ex•
hibiciones para que dieran comienzo los trabajos de
LA MEXICANA.
Un año después de iniciados estos trabajos, LA
MEXICANA cambió su domicilio social á la capital
de la República y veamos lo que ha hecho.

** *
Ante todo es preciso señalar qu_e esta Compañia,
netamente mexicana, lleva VEINTE AfiilOS de tra-

tará nunca, con el capital social, llámese la sociedad, Anónima, en Comandita por acciones, Cooperativa, etc., etc.; este capital podr:í servir, como sirve de hecho, para poder efectuar los fuertes gastos
que demandan la instalación, iniciación y desarrollo
de la sociedad operante, así como para garantizar el
pago de las primeras é ineludibles obligaciones ven•
cidas; pero como las reservas de garantía se forman
con una parte proporcional de las primas que van

Hace tres años se compraron en el centro de la
Metrópoli mexicana, dos mil metros cuadrados, para hacer un edificio que tuviese sus fachadas á las
calles de Plateros y de San José el Real, y que también llegase al Cinco de Mayo, proyectandose un
pasaje de estilo moderno, el cual se llama "Pasaje
de la Mexicana,'' formándose de este modo un verdac1ero palacio comercial, puesto que parte de él se
destina á las oficinas de LA MEXICANA y la otra
parte á centros de negocios, á grandes almacenes y
á casas de importancia, todo lo cual significa rentas
é ingresos bastantes á convertirse en garantías
fuertes para la seguridad de los que poseen pólizas
en esta acreditada Compañia.
El proyecto que por aquel entonces era solamente
un plan, está ya en vías de hecho, puesto que las
oficinas se transladaron á la parte terminada ya del
Cinco de Mayo, y últimamente "La Mexicana''
acaba de adquirir las ca.,as contiguas de la calle de
Plateros, con lo cual hermoseará el edificio, presentando á esa calle un frente de 35 metros, lo bastan·
te para llamar la atención de todos los que admiran
los progresos de México.
La fotografía de la fachada del edificio á que ve·
nimos refiriéndonos impresiona ag_radablemente,
mereciendo elogios el arquitecto Sr. D. Genaro Alcorta, Gue ha logrado idear una construcción ele·
gante y suntuosa.
En ella, ante todo, se sigue el estilo que pudiéramos llamar de Renacimiento francés. Presenta un
aspecto completamente europeo.
El mármol blanco, brillante, pulido; los esbeltos
arcos, los ricos almohadillados, las arcadas arrogantes, las ménsulas suntuosas, las arquiboltas y arranques aéreos y finos, terminando con un ático ó quin•
to piso, tras del cual se destaca valiente torre, como
señalando con su aguda punta los extensos horizon_tes, las alturas sublimes á que llega el desarrollo
moderno de los negocios; todo tiene magnificencia y
buen gusto, todo demuestra que se han seguido los
más perfectos modelos arquitectónicos.
Y para que la casa tenga el caráctt&gt;r de su funda·
ción, en lo alto, dominándola como emblema, como
distintivo de la Sociedad propietaria del edificio, se
verá una matrona erguida, amparando á una mujer

y á un viejo, grupo admirable, alegoría consoladora,
poema inmortal esculpido para enseñanza de lo que
es LA MEXICANA: el sostén del anciano y del débil en los momentos críticos de la vida cuando más
s e necesitan los recursos, porque las fuerzas faltan
y el espíritu decae.
Y en esta misma esquina de las calles de Plateros
y San José el Real, rodeada de una suntuosa arcada, en lo alto irá un reloj y el nombre conocido de
LA MEXICANA, y á la altura del cuarto piso se
verán tres ventanas divididas por cariátides soportando un entablamento, con un frontón curvo que
coronará dos esculturas de mujer, sosteniendo en el
centro el escudo de la República mexicana.

***
Después de haber admirado la magnífica fachada
de mármol con el basamento de color gris, penetremos en el edificio, encontrándonos con una magní·
fica escalera de regio barandal de hierro, cuya fun·
dición, lo mismo que toda la ornamental de esa mis•
ma materia, se ha hecho en la fundición del Peñón,
en Turín, en un todo semejante á la de la nueva
casa de Correos de México.
Una cúpula oval hecha con cristales decorados,
cubrirá la escalera que dará acceso á los pisos superiores, en los cuales se instalarán oficinas para
alquilar en dicha parte del edificio. Comprenderá
un gran salón de 13 metros á la calle de Plareros, y
20 á la de San José el Real; un vestíbulo que dará
entrada á la escalera descrita, desarrollada en forma
de hemiciclo y terminando en cada piso por una gran
galeria, que dará á las oficinas luz y ventilación.
En la parte del Cinco de Mayo, cuyas oficinas
terminadas ya sirven para el servicio de LA MEXICANA. se encuentran: la Dirección, Subdirección,
Contaduría, empleados, Caja y los archiveros;
construidos estos últimos especialmente contra el
fuego, dotados de forma especial, según los últimos
adelantos de los Estados Unidos.
El segundo departamento se destina á la inspección médica y de actuarios; y un gran salón para
celebrar las Asambleas del Consejo, teniendo todas
estas habitaciones vista al Pasaje por el cual en·
trará la luz á torrentes.
Habrá, además, en este piso, salones para los
Agentes, Abogados de la Compañía y otro destina•
do también para Archivo, de igual forma que el anterior.
·
La altura del edificio en general es de veintitrés
metros, excepción del "pan coupé'' de la esquina,
que tendrá, incluyendo el grupo, treinta y cinco.

Todos los materiales-que han entrado son de primera calidad. Los cimientos son de cemento armado,
según el sistema moderno patentado Heunebique;
sobre ellos viene el magnífico esqueleto de hierro
construido con esmero y precisión admirables.
La obra de carpintería se distingue por lo perfecta y por lo artístico de los ~rabajos, y pu~de ~s~gu·
rarse que no se ha economizado en lo mas m1mmo,
para que hasta el menor detalle responda á la alteza
de miras y grandes propósitos que LA MEXICA·
NA quiere sean la norma de todos sus actos.
Este palacio ha de servir mejor que otro argumento, como razón convincente para demostrar
que una Compañía de Seguros es tanto más fuerte
cuanto que tiene sus bases constitutivas en el país,
y que sus fondos están afectos á propiedades que
todos los asegurados pueden ver y examinar. LA
MEXICANA en esto ha llegado al nivel más alto,
porque, ·además de las fincas que ya hemos referido,
posee una verdadera fortuna, en el que en breve
será un palacio grandioso, moderno, confortable y
con todos los adelantos que se conocen en la materia.

***
No prolongamos esta descripción. Lo dicho basta
para comprobar el florecimiento de esta institución
financiera que está llamada, dentro de un porvenir
no lejano, á ser la primera y más notable de las de
México.
Los empleados que sirven áLA MEXICANA son
de idoneidad y corrección reconocidas. Los distinguidos y respetables señores Berea y Sáenz, cuyos retratos publicamos en estas páginas, son modelos de caballerosidad, competencia y cultura social.
El Consejo de Administración está compuesto de
personas cuya alta posición social y reputaciones
sin mácula garantizan la pureza de manejos en los
procederes económicos de LA MEXICANA y sirven para escudar y prestigiar el buen nombre y reputación de esta Compañía.
El próximo Balance contendrá la elocuente demostración del bonancible estado en que se encuentra
LA MEXICANA.
Estos hechos y no ofertas vanas ni conceptos
aparatosos son la prueba más concluyente de que la
Compañía de Seguros sobre la Vida, LA MEXI•
CANA, es la primera y más importante de las que
existen en el país.

SR. DON B&amp;MON SAENZ Y B, Subdirector General•

da LA MEXICANA es asunto de verdadera importancia y que conceptuamos de trascendente significado.
A diario surgen nuevas Compañías de Seguros;
dentro de la noble emulación del trabajo y en esta
época avasalladora de la competencia, todas cuantas
nacen prodigan ofertas y circulan prospectos sugestivos en los que pretenden hacer resaltar la supre·
macía de la instit11ción que representan ó recomien•
dan; pero tratándose del porvenir de la familia, te•
niendo e~ cuenta que el sacrificio que un honrado
padre se impone hoy para constituir el futuro patri•
monio de sus hijos; cuidándose de que la educación
de nuestro pueblo, para hacerlo grande y feliz, tenga por base y fundamentos económicos la sana cos·
tumhre del ahorro, no sólo deben de preocuparse los
oganizadores de las Compañías de Seguros sobre la
la Vidl! de prestigiar la noble institución, sino que
procediendo con absoluta honradez deben de !1Uir
por con:ipleto del engaño aparatoso, que perjudica á
los débiles de espíritu, y daña y lesiona al altruista
fin perseguido por la institución. Los siete primeros
años, en todas y cada una de las Compañías de Seguros sobre la Vida, son otros tantos años de prueba que en muchas de las veces conducen al desas•
tre, desastre que siembra el luto y la orfandad allí
en donde pudo y debió de engendrarse el bienestar
y la gratitud.
Y esto es porque durante estos siete primeros
añ~~ de lucha y de trabajo no puede ninguna Com•
pama-sea de la naturaleza que fuere-ufanarse de
haber con.solidado y asegurado el fin para que fué
creada. Sm el transcurso de ese lapso de tiempo no
están bien constituidos, y por lo tanto, ase~urados
los fondos de reserva y de garantía, necesarios para
r~spo,n~er. honradamente á las justificadas exigen•
c1as e md1sputables derechos que tienen los asegurados, de que las sumas que ellos depositan en po·
der de una Compañía sean sagrados, como que sir•
ven para garantizar el pago de los compromisos que
con ellos se contraen.
Resulta bien fácil de comprender, por lo antes di•
cho, que el fondo de reserva de una Compañía de
Seguros sobre la Vida no está constituido, ni lo es•

pagando los asegurados, y no pudiendo obtenerse
P!áct_icamente este resultado, ~eg~n comprobación
c1ent1fica de hechos que ya nadie discute sino hnsta
pasados los siete primeros años de vida de cualquiera Compañía que se establezca, estamos en lo justo
y cumplirnos con un deber de extricta y absoluta
hon~ad_ez, llamando la.atención de todos, para que
el publico se penetre bien de la necesidad en que se
encuentran todas las Compañías de haber vencido
este escollo natural y científico, que significa la vi•
da, el progreso y adelanto de una Compañía de Se•
guros.
LA MEXICANA ya pasó este escollo referido y
vamos, con hechos, á puntualizar sus avances, p;ra
que de ellos se deduzca el por qué de la estimación
y preferencia que el público le concede.

***
Ha pagado, por diversos conceptos, más de DOS
MILLONES, OCHOCIENTOS MIL PESOS· su
fondo de reserva, en efectivo y en inversiones' de
primera calidad, excede de la suma de DOS MI•
LLONES ~e pesos; los Balances anuales que publica y hace circular profu~amente, son de claridad insuperable y revelan la solvencia y estabilidad de
esta institución, lo que da margen á que á medida
que el tiempo adelanta, LA MEXICANA adelante
igualmente, á todas sus similares dentro del territo'.
río nacional.
~!1s ofi~inas ~e esta poderosa y prestigiada Com·
pama estan ya instaladas en la parte concluida de
su nuevo y grandioso edificio, del que sin duda al·
guna se sentirán orgullosos todos los asegurados
en ella. Actualmente la entrada á estas oficinas
d_ignas de visitarse pa~a que sean conocidas, se prac'.
tica po~ la ,calle del Cinco de Mayo, ó bien por la de
la Alca1ceria.
Terminado que sea este edificio_ gue bien merece
.llamarse Palacio de LA.MEXICANA, su costo defi·
nitivo excederá á la cuantiosa suma de UN MI·
LLON QUINIENTOS MIL PESOS.
Como podrá juzgarse por los grabados que ilus·

GrllPO de loa Sr••• Dlreoto~aa y A.cantea para la Oapltal.J

�CERVECERIA

:r OCTEZU ~A
-- S. A . -

ORIZABA.

•

l

The beer that niade Milwaukee jealous.

LA UNICA CERVEZA EN MEXICO.
Grupo escultórico que coronará el Edjfjcio áe La MEXICANA, Compañía Anónima Nacional
de Sea-uros Sobre la Vida,

SIEMPRE LA MEJOR.

�Una Gran Negociación
"Sor¡,ma y Primaoera Unldas."-"trlstaltrla modtma."-"tludad de tondm."
Todas las grandes industrias de nuestro pals
han tenido como base el trabajo, y las casas
comerciales de más nota. y renombre han ido
progresando impulsadas por el continuo afán
de los hombres laboriosos.

La razón social J. Olliviery CI'\ conquegiran
los importantes establecimientos cu:yos nombres encabezan estas líneas, es una de las que
gozan de más fama y de mayor crédito en el
país por su reconocida honorabilidad y por el
amplio espíritu de empresa que distingue á
los caballeros que la constituyen.
Con la denominación de «Sorpresa y Primavera Unidas,&gt; los Sres. J. Ollivler y c:., tienen
establecido un gran cajón de ropa, donde se encuentran á la vent&amp;. toda clase de novedades y
artículos finísimos de mueblería. Esta casa
comercial está. situada en un gran edificio que
ocupa la esquina que forma la calle de la Palma con la gran Avenida de Plateros.
En los elegantes escaparates de esta ·casa
pueden verse continua.mente expuestos al público artículos de todas clases, en los que se
observa el lujo más refinado y el buen gusto
más exquisito.
En cuestión de confecciones, las que ocupan
los aparadores de la «Sorpresa y Prima.vera.
Unidas&gt; están tomadas de los últimos modelos que salen de las casas más acreditadas de
Paris, y que se envla.n directamente al establecimiento, donde ha.y constantemente trajes
muy elegantes propios para la estación, trabajados con cuida.do y esmero por h¡füiles mq,

distas, y en los cuales se emplean las telas de
mejor calidad¡ sombreros de última moda de
forma lujosa y adornos finlsimos, y toda clase
de accesorios para la toilette femenina, como en·
cajes, écliarpes, pieles, collets, etc., etc.

El departamento de mueblería. está perfectamente a.tendido y dotado; se encuentra. en él
todo lo necesario para el arreglo de las más
elegantes habitaciones: alfombras de excelente calidad, muebles de sala, de madera fina c:&gt;n
labores y torneados artísticos, tibores polícromos de estilo chino y japonés, lunas de Venecia de hermoso biselado, y mil blbelots, esta.tui! las, juguetes, cuadros; todo lo que puede
desearse para decorar el interior de un magnifico salón ó de un pequefio y delicioso gabinete.
·
En cuanto á mueblaje de recámara, el surtido es tan variado y bello qüe se vacila al elegir; la imaginación se divierte recorriendo tantos estilos diversos, observando tan ricos y delicados detalles; los grandes lechos de madera
esculpida, amplios y severos, se mezclan con las
graciosas ca.mas de esbeltas columnilias, y la
vista. pasa encantada de una hermosa colcha
de raso con aplicaciones de encaje á un suave
cubrepiés de blando acolchado, y de un almohadón «Duquesa&gt; á los m!\s finos cojines de
Persla.
Ali( lucen los soberbios cort,inajes y los tapices de Bruselas, Tripe, Wiiton y Moqueta, alternando con los brocados de seda.de Lyon. To{los los e&amp;til0$ se encuentran en "Sorpresa y

Primavera," reunidos para halagar todos los
gustos, todos los refinamientos y todas las elegancias; muebles de la época del Renacimiento, de los usados durante los reinados de Luis
XIV, Luis XV y Luis XVI; ric&amp;.S porcelanas
esmaltadas de las que hizo notables con sus escenas pastoriles perfectamente representadas,
Watteau.
La misma razón social, bajo la cual gira esta
importante casa comercial, ampara el nombre
de otra negociación análoga, muy conocida en
el pais y preferida también por el público de
buen gusto; nos referimos al gran cajón de ropa "La. Ciudad de Londres," que figura también en el mundo comercial con el nombre de
J. Ollivier y C~.
Esta casa ocupa un amplio local en una de
las calles de la Monterilla, y tiene una grande
y selecta clientela que busca diariamente sus
artículos exquisitos.
El talento comercial y la pericia que tienen
los:seiíores J. Olli vier y Cia. para esta clase de
asuntos, no se ha limitado á este ramo sino que
con igual buen éxito han emprendido otro negocio, adunando á su justa fama de comerciantes muy expertos y acreditados, la de industriales tan laboriosos como progresistas.
Los sefiores J. Olli,ler y Cia. son también
propietarios de la gran "Cristalería Moderna"
establecida en la ca.lle de la Palma y á la cual
han logrado darle un gran impulso. Para atender al consumo que tiene esta casa, sus propie·
tarios sostienen una magnifica fábrica que produce toda clase de artículos de loza que rivalizan por su perfección con los más r.ifinados
que nos llegan del extranjero, ya de las principales poblaciones de los Estados Unidos del
Norte, ya de las más importantes capitales europeas. En la "Cristalería Moderna" se ven á
través de las vitrinas de los grandes escapara•
tes, las más ricas porcelanas de estilo francés
y objetos de cristal admirablemente trabajado.
Es una hermosa. colección la que posee esta
casa de vajillas de todas clases y colores; platos, tazas inglesas, ochavadas ó lisas; tazas
«bernegal&gt; con sus platos correspondientes, piezas sueltas como soperas. azucareros, cafeteras,
jarras de las más bonitas formas, platones re·
dC'ndos y ovalados, fruteros y dulceras de matices muy bonitos y de aspecto artlstico y elegante.
Torios los artículos de esta cristalería se hacen completamente copiados de los modelos
más elegantes y su precio es relativamente
corto, puesto que reuniendo todas las bellezas
y buenas condiciones de la loza y cristal extranjeros, no tienen que sufrir el recargo indispensable en su valor por los gastos de transporte y derechos, cosa que sucede con los que se
expenden en otras casas y que siendo de la misma calidad y forma cuestan mucho más porque
se traen de fuera.
La fábrica rle que se surte la "Cristalería
Moderna," está situada en el Niiío Perdido, y
ocupa un local amplio donde fu ncionan con admirable precisión maquinarias modernas.
Los obreros y operarios que se emplean en
esta fábrica se eligen entre los más hábiles y
entendidos y gozan de muy buenos sueldos,
cosa que, naturalmente, hace que sus trabajos
sean perfectos. Los dibujos de las distintas piezas que fabrican son hermosos y elegantes y se
hacen, según el gust o, cifras enlazadas, alego·
rías, inscripciones, flores, paisajes y otras mu•
chas cosas.
Los señores Ollivler y Cia., vigilan constantemente las operaciones de la fábrica. y del des·
pacho, resultando de esto que todo marcha con
absoluto orden y no hay lugar para que se ha·
gan interrupciones ó se cometan faltas en el
servicio.
Las negociaciones que giran bajo la acreditada razón social de los seiiores J. Ollivier y Cia.,
son de las más renombradas en todo el país.

Gran "Cristalería -Moderna" de los Sres. J. Ollivier y Cia.

�de garantía. que Importa. un millón de pesos.
Los socios funda.doresde tan Importante institución son los seílores Osear J. Branlff, Tomás Braniff, Pablo Macedo, Ernesto Otto, Antonio Pliego Pérez, Andrés Bermejlllo, Vfctor
M. Braschi, Eman L. Beck, José Luis Reque•
na, Francisco de Sulnaga, JoséCastellot, Dante Cusi, llago Scherer jr., Jorge VeraEsta.fiol,
Guillermo de Landa y Escandón, Eduardo Li·
céaga., William Walter Whea.tly, .James Harold Warner, José de Landero y Cos, Julio Limantour, Luis Méndez, John B. Body, Justo
Fernández del Valle, Paul Iludson, Eusebio
González, José Méndez Ruiz, Charles G. Tenger, Horace F. Curtis, Walter S. Janes, Thomas Ryder, A. B. Ingalsbee, Burton W. Wilson, Luis J . Potss, John J. Kerr Caskie y.José
Castellot jr.
Todas las personas que figuran en la lista. anterior como fundadoras de la compañia de se·
guros menciona.da, gozan de gran Influencia y
de crédito envidiable en el campo de las finanzas en México.
La compai'!fa «Latino Americana&gt; tiene, además de todas las ventajas seílaladas, la de ser,
en realidad, como su mismo nombre lo indica,
una sociedad mutualista.; de manera. que cada
uno de los tenedores de pólizas interviene en
el manejo de la negociación, tiene libre voto y
derecho de ejercer vigilancia en todas las ope·
raciones, participando á la vez de todas las ga-

na.ocias y utilidades que están constantemente
á su vista.
La. compafifa &lt;Latino Americana.&gt; ofrece
otra ventaja. sobre todas las sociedades de este
género: la. validez indiscutible de la. póliza. desde el momento en que ha. salido de la compafiia., no habiendo, por consiguiente, en ninguno
de los seguros tomados en esta sociedad, el temor de lo que sucede y ha sucedido con demasiada frecuencia en otras compaílías: que la muerte
del asegurado, cuando acontece en fecha más
ó menos próxima á la toma de la póliza, da lugar á dudas y e.iscusiones que en la mayoría de
los casos se hacen asuntos judiciales que traen
como consecuencia un gran perjuicio para los
deudos del asegurado, que tienen que soportar
dolorosos detalles e.el juicio.
Atendlendc á esto, la compai'iia«LatlnoAmericana.&gt; tiene establecida en su reglamento una
cláusula de capital importancia, en la cual se
hace constar que la póliza se hará efecti,a en
cualquier circunstancia, por reciente que esté
su toma y sin fijarse en el género de muerte
del asegurado.
Con solo este detalle del reglamento de la
compafiia, lleva asegurado el éxito y el predo ·
minio entre todas las sociedades del mismo ramo, porque ninguna de ellas, por afamada y
antigua que sea, ofrece a! público tan Importante garantía.

UNA GRAN COMPAÑIA DE SEGUROS
"U LATINO AHRICm," IUTUALISTA

Hace poco tiempo se estableció en esta. capital una gran compai'iía de seguros sobre la vida, con el nombre que sirve de subtítulo á es·
tas lineas, entrando tan de lleno al campo de
los negocios, que funciona ya de una manera
admirable y ofrece las más sólidas garantías.
Su éxito estuvo asegurado desde el momento
en que se vió que figu raban al frente de esta.
sociedad prominentes ca.pita.listas conocidos
por su gran habilidad y su espíritu de empresa. El personal de la gerencia se elegió entre
las personas más competentes y conocedoras
del ramo, á fin de evitar cualquier trastorno
que pudiera ser motivado por poca. pericia. ó
práctica en el delicado asunto que iba á. emprenderse.
La. nueva compailía. de seguros, de cuyo edificio publicamos tres fotografías, cuenta con
poderosos elementos: en primer lugar, con un
capital considerable que desde un principio le
permitió abrir con éxito sus operaciones y hacer frente á los compromisos que se le para. ha.ten desde luego, y además, con una. reserva
11:SCRITORIO,

Se comprende, como es natural, que para cumplir este
Inciso del regla.mento, la compai'iía toma sus precauciones al extender una pó1'.za; pero aún esto redunda
en beneficio de los asegurados que, en suma, no son
otra cosa que socios de la misma negociación.

.....

El Cuerpo Directivo de &lt;La Latino Americana&gt; está
formado a.si:
ÜSOAR J. BR.t.NrFF, Presidente.
PABLO MACEDO, ler. Vicepresidente.
Lms MÉNDEZ, 29 Vicepresidente.
JAMES HAB0LD WARNER, 3er. Vicepresidente.
ANDRÉS BERM.EJILLO,
Secretario.
M. Á. PARRAOA,
W. W. WHEATLY,
Gerente Gral.
Tesorero.
DR. JOSÉ TERRES,
J. L. PEASE,
Director médico.
Cajero Contador.
La Compai1fa. principió sus operaciones expidiendo póizas hasta por la cantidad de $20,000.
Podemos a.segurar, sin temor á sufrir la más leve
equivocación, que la compai1ia mutualista de seguros
«La.tino Americana.&gt; será en breve una de las instituciones más ricas, importantes y acreditadas en nuestro
país.

�IBIL ~íf:AH!JJFgt\U¾Iíf ~IB @_WDITJILíf!BIPDIB~

Vleta dtol Salón Principal,

Abrigo confeccion_ado en la piel llamada "chinchilla." Es de corte
recto, con manga sencilla y cuello volteado, los puños y la vuelta del
cuello se adornan con gruesa pasamanería de seda blanca. Todo el abri-

go va formado con una tela de seda gruesa de color blanco 6 negro 6 de
un tono que art?lonice con el matiz predominante de la piel "chinchilla."
que es muy variado.

P-ot. "Félix," de Parfs, para "El Mundo llustrado."-Moda.s Bechoff David.

•

No hay seguramente en la capital, tratándose de los
establecimientos de su clase, un restaurant que. como
el de Chapultepec, pueda ufanarse con tanta just icia de
ser el preferido del mundo elegante y de reunir en materia de el estancia, confort y comodidad, tantas y tan notables ventajas.
Todos, en México, admiran aquel hermoso edificio que
parece surgir, como un palacio encantado, de entre las
frondas del parque; y cuantos en la Metrópoli gustan de
distraerse los domingos en el más bello de nuestros paseos, ó de ir entre semana á respirar un poco de aire
puro bajo los seculares ahuehuetes, han tenido ocasión
de ver cómo acuden ali! incesantemente las fami lias y
los caballeros más distinguidos, poblando en un instante ya el gran salón del suntuoso Café, ya las terrazas
desde donde se dominan los más espléndidos panoramas, ya, en fin, los saloncitos especiales rica y primorosamente decorados, con que cuenta el edificio y que de
toda preferencia buscan aquellas familias que anhelan,
sobre todo, estar apartadas del bullicio.
Y es que, asi para tomar una copa de buen vino ó de
exquisito licor, ó simplemente un refresco; para comer
bien ó para la celebración de banqmtes. no hay nada
que pueda compararse con el Restaurant de Charultepec. Los servicios de mesa y de cantina son magnificos;
las bodegas están siempre provistas de los mejores caldos, y todas las comodidades apetecibles se encuentran
alli como en ninguna otra parte.
En el salón principal, lo mismo que en Pl resto del edificio, se han llevado á cabo importantes mejoras, con el
fin de hacerlo, á la vez que más amolio, mucho más hermoso. Primorosas jardineras, instaladas en el elegante
salón, embellecen ahora aquel punto de cita de la sociedad elegante, comunicándole un aspecto muy sugestivo;
pues no parece sino que las mesillas destinadas al servicio de la clientela, están entre los prados de un jardln,
lleno siempre de flores y de aromas.
Los banquetes más aristocráticos se efectúan allí, y
puede ctecirse que casi no hay semana en que no se organice alguno. Ultimamente, el Restaurant de Chapultepec ha servido, entre otros que constituyen notas brillantisimas de la crónica social, uno con que el prominente capitalbta americano, Sr. A. Stilwell, obsequió á
los miembros de la excursión de su nombre, y otro con
que fué agasajado el Sr. D. Enrique C. Creel, con motivo
de su nombramiento de Embajador de México en los Estados Unidos.
Debemos también consignar que la casa se hace cargo de banquetes que deban efectuarse en otros puntos
de la capital y aún fuera de ésta, cosa de gran interés
para todos aquellos que, no pudiendo celebrar sus reuniones en el mismo local del Café, desean tener el servicio más esmerado.
Antes de cerrar esta breve nota, agregaremos que los
propietarios de tan elegante establecimiento no descansan jamás en su empeño de mejorarlo, y que sin cesar
se emprenden en él obras muy importantes. El buen
alumbrado ha sido una de las preocupaciones c,:,nstantes
de la casa, y á esto se debe que en la actualidad nada
deje que desear: numerosos focos incandescentes y de
arco lo iluminan á giorno, realzando asl la belleza de su
deeorado.
Aparte de los atractivos que hemos mencionado, el
Restaurant de Chapultepec ofrece otro valiosisimo: los
conciertos que. jueves y domingos, da en sus salones el
sexteto Jordá-Rocabruna. Multitud de personas acuden
las tardes de esos dlas á aplaudir la selecta música que
éste ejecuta con singular maestr!a; las audiciones son
brillantlsimas.
Con razón el Restaurant de Chapultepec cuenta con
una clientela tan aristocrática como numerosa. No hay
en la capital otro establecimiento de la misma lndoleque
pueda superarle en punto á buen servicio, elegancia y
belleza.

Una ~hta del Edificio,

ffi
Una de la• eacallnata• y nno de loa pabellone• laterale..

�FIGURINES DEL DIA

LA COMPAÑIA CERVECERA

Toluca y t\éxico, S. A.
DESEA A SU NUMEROSA CLIENTELA FELIZ AÑO NUEVO

tas Etrotzas dt toluca no titntn rioal por su sabor ddicioso Ypor la purtza dt su tlaboración
Traje de baile en muselina de seda lisa de color rojo púrpura A los
lados del delantero bajan bandas de pasamanería de seda de matiz más
obscuro; l~ parte baja.del _fustán va adornada con ramos de flores borda•
das en reheve con ap.hcac10nes de tela de seda bullan te; la falda se cil:le
á la cintura por medio de un grupo de ahuevados.

Etenel .corpifio se repite el a~orno de la falda, pero únicamente en el
delªn ro, 1as mangas son amphas y flotantes · t
Ih
plieguecillo desvanecido Yabiertas en la forma s~J: 1!: a;ti o~b1:~ con un
pe!di~asl. ,, Laicintura va cefiida con una banda de listón ut~rly '%1eªcnog10ªsr
roJo sm azo n nguno.

Fot. "Felix." de Paris, para "El Mundo llustrado."-Modas Rouff.

'-

. . lPIF~lllIDilCIDcdlCID§ ~mi tl@cdléal§ Il®§ IE~fi;)([})§Il~Il(O)fill~§

··VICTORIA ..
Es la marca prtftri da ~or todos los consumidorts dt butn gust~. ,._...••..._

�FIGURINES DEL DIA.

Traje de calle en paño color beige claro. Falda lisa orlada interiormente de un vivo de seda; chaquetilla corta de espalda lisa y ajustada
en los costados por medio de alforzas que se repiten en el delantero; chalecho de muselina de seda color crema y encajes Valenciennes. El ador-

no de la chaquetilla es de pasamanería de seda; la manga amplia termi~a sobre el codo con un puño volteado. La chaqueta se forra en su totahdad _de seda análoga á la que forma el vivo de la falda y en los costados
se de Jan unas aberturas que pueden utilizarse para hacer pequeñas bolsas·

Fot. "Felix;' de París, para "El Mundo llustrado."-Modas Drecoll.

+f?ágina~ de la NIoda~
Se dice, y con justa razón, lectora mia, que la
mujer mexicana está llamada á ser dentro de algunos años "árbitro de las elegancias" femeninas en
el mundo entero, porque une á la gracia natural de
la española, el refinamiento de la francesa, la observación de la americana y la dulzura de la italiana.
Cualquier detalle de modas que nos viene de Francia, de Inglaterra ó de Estados Unidos, al nacionalizarse, se hace más bello, porque pierde las exageraciones, se atenua y luce mucho más.
Cuando la mujer mexicana haya perdido esa gran
timidez que tiene en cuestión de modas, será la que
imponga su soberana voluntad.
Si estudiamos detalladamente, si observamos con
cuidado y raciencia la evolución de la moda femenina durante el año, veremos con qué exquisita elegancia han destilado bellísimos modelos de trajes,
adornos, sombreros, joyas, según la e!&gt;tación, la
hora, el objeto, ya se trate de una visita sencilla,
de una comida familiar ó de una velada modesta; ya
de una recepción, un concierto, un baile.
Durante toda la temporada de ópera, noche á no·
che se reunían en el teatro las damas escogidas de
nuestra buena sociedad, y en aquella infinita varie·
dad de trajes se encontraba la esencia de la aristocrática elegancia que se va haciendo proverbial entre nosotros.
En la primavera, cuando los paseos campestres
se imponen, cuando la frescura y lozanía del campo
hacen desear pasar la mañana bajo la caricia del ai·
re libre y de los vivos rayos del sol, pudimos contemplar trajes bellísimos llevados con toda propiedad; pues mientras las damas que se dedicaban al
"sport" en automóvil, llevaban sencillos trajes
''sa~tre" de piqué blanco ó de holanda color crudo,
con falda corta y redonda, con chaquetilla pespun·
teada ó bolero riheteado de ''vivos," con pequeño
sombrerillo cubierto de espeso y flotante velo, las
damas que preferían los paseos matinales al hermoso bosque de Chapultepec ó las excursiones y días
de campo á los pintorescos pueblecillos de los aire·
dedores , lucían con inimitable gracia los vaporosos
trajes de linón y nipis en colores claros, adornados
con amplios volantes, calados encajes y suaves la·
zos de finísimo listón, compktanc1o las últimas su
"toilett~" con el •·reboLO," el clásico rebozo de finísima seda, que realza con sus matices tornasolados
Y brillantes, el garbo seductor de mis bellas compatriotas.
El otoño nos mostró en seguida los primeros toques de severidad, que se harían mucho más preci·
sos en el invierno; aparecieron los paños delgados,
de colores medios: beige, gris, malva y resedá; los
adornos se hicieron más parcos y lc,s mitones suaves, ligeros y calados que tanto gustaban, comen·
zaron á dejar su lugar á los guantes. Los dedos
delgados y flexibles abandonaron las sortijas y se
encerraron friolentos en el estuche de piel de Suecia.
Los trajes de calle se hicieron serios, obscureciendo los tonos y eligiendo cortes poco recargados.
El invierno nos trajo los abrigos largos y flotantes, las estolas y los manguitos.
Todo el lujo se concentró entonces en los vestidos
de etiqueta; el teatro, los bailes, las recepciones
lucieron toda una colección de trajes elegantísimos.
Las señ.&gt;ras de cierta edad adoptaron las sedas
f~ertes y crujientes de tonos obscuros, las señoras
jóvenes las sedas claras, recubiertas de encajes maravillosos, y las señoritas las telas transparentes y
delicadas, gasas, tules y "velos."
Las flores entraron de lleno á reinar, bordadas en
relieve formando cenefas y ramazones en fustanes
y corpiños, agrupadas en ramilletes decorando peinados, prendidas medrosamente entre las plumas
temblorosas de :a elegante ''écharpe."
Así vimos desfilar en marcha triunfal y majestuosa, durante todo el año, trajes, adornos, sombreros
y flores, así pudimos observar los mil detalles que
la mujer mexicana embellece y transforma con gra·
ciadelicada y ver con qué exquisito gusto sabe adoptar modelos, escoger figurines, elegir telas y adornos
para formar un conjunto delicioso.
Con razón, con grande y justa razón, lectora mía,
se dice que en breve la mujer mexicana será llamada con el pomposo nombre de "árbitro de las elegancias."

MARIA LUISA.

Traje estilo "sastre" en paño color beige. La falda es un poco corta Y r~donda; se ad~rn~ ~l
bajo con motivos de paño rayado y se hace el ajuste en las caderas P?r medio de al~orzas 1~v1s1bles. El corpiño es una especie de bolero-esclavina, sobre un corpiffo ~Justado de encaJe, el cmturón es de la misma tela. del traje, cerrado al frente con una. gran hebilla. de acero. Se completa el
traje con una estola de piel de zorro y un bello manguito de igual piel.

Fot. "Félix," de Paria, para "El Mundo Ilustrado."

�+f?ágina~ de la Njoda4

FIGURINES DEL DIA.

[

Traje de calle en paño color beige claro. Falda lisa orlada interior•
mente de un vivo de seda; chaquetilla corta de espalda lisa y ajustada
en los costados por medio de alforzas que se repiten en el delantero· chalecho de muselina de seda color crema y encajes Valenciennes. El 'actor-

no de la chaquetilla es de pasamanería de seda; la manga amplia termi~a sobre el codo con un puño volteado. La chaqueta se forra en su totalidad _de seda análoga á la que forma el vivo de la falda y en los costados
se de Jan unas aberturas que pueden utilizarse para hacer pequeñas bolsas·

Fot. "Felix,'' de Paris, para "El Mundo llustrado."~Modas Drecoll.

~

'

V

Se dice, y con justa razón, lectora mía, que la
mujer mexicana está llamada á ser dentro de algunos años "árbitro de las elegancias" femeninas en
el mundo entero, porque une á la gracia natural de
la española, el refinamiento de la francesa, la observación de la americana y la dulzura de la italiana.
Cualquier detalle de modas que nos viene de Francia, de Inglaterra ó de Estados Unidos, al nacionalirarse, se hace más bello, porque pierde las exageraciones, se atenua y luce mucho más.
Cuando la mujer mexicana haya perdido esa gran
timidez que tiene en cuestión de modas, será la que
imponga su soberana voluntad.
Si estudiamos detalladamente, si observamos con
cuidado y raciencia la evolución de la moda femenina durante el año, veremos con qué exquisita elegancia han destilado bellísimos modelos de trajes,
adornos, sombreros, joyas, según la estación, la
hora, el objeto, ya se trate de una visita sencilla,
de una comida familiar ó de una velada modesta; ya
de una recepción, un concierto, un baile.
Durante toda la temporada de ópera, noche á no·
che se reunían en el teatro las damas escogidas de
nuestra buena sociedad, y en aquella infinita variedad de trajes se encontraba la esencia de la aristocrática elegancia que se va haciendo proverbial entre nosotros.
En la primavera, cuando los paseos campestres
se imponen, cuando la frescura y lozanía del campo
hacen desear pasar la mañana bajo la caricia del ai·
re libre y de los vivos rayos del sol, pudimos contemplar trajes bellísimos llevados con toda propiedad; pues mientras las damas que se dedicaban al
"sport" en automóvil, llevaban sencillos trajes
''sa~tre" de piqué blanco ó de holanda color crudo,
con falJa corta y redonda, con chaquetilla pespun·
teada ó bolero riheteado de "vivos,'' con pequeño
sombrerillo cubierto de espeso y flotante velo, las
damas que preferían los paseos matinales al hermoso bosque de Chapultepec ó las excursiones y días
de campo á los pintorescos pueblecillos de los aln:·
dedores , lucían con inimitable gracia los vaporosos
trajes de linón y nipis en colores claros, adornados
con amplios volantes, calados encajes y suaves lazos de finísimo listón, complttanclo las últimas su
"toilette" con el ''rebo,lO," el clásico rebozo definí·
sima seda, que realza con sus matices tornasolados
Y brillantes, el garbo seductor de mis bellas compa•
triotas.
El otoño nos mostró en seguida los primeros to•
ques de severidad, que se harían mucho más preci·
sos en el invierno; aparecieron los paños delgados,
de colores medios: beige, gris, malva y resedá; los
adornos se hicieron más parcos y lc,s mitones suaves, ligeros y calados que tanto gustaban, comenzaron á dejar su lugar á los guantes. Los dedos
delgados y flexibles abandunaron las sortijas y se
encerraron friolentos en el estuche de piel de Sue•
cia.
Los trajes de calle se hicieron serios, obscureciendo los tonos y eligiendo cortes poco recargados.
El invierno nos trajo los abri-gos largos y flotantes, las estolas y los manguitos.
Todo el lujo se concentró entonces en los vestidos
de etiqueta; el teatro, los bailes, las recepciones
lucieron tocta una colección de trajes elegantísimos.
Las señJras de cierta edad adoptaron las sedas
fuertes y crujientes de tonos obscuros, las señoras
jóvenes las sedas claras, recubiertas de encajes maravillosos, y las señoritas las telas transparentes y
delicadas, gasas, tules y "velos."
Las flores entraron de lleno á reinar, bordadas en
relieve formando cenefas y ramazones en fustanes
y corpiños, agrupadas en ramilletes decorando peinados, prendidas medrosamente entre las plumas
temblorosas de !a elegante "écharpe."
Así vimos de~filar en marcha triunfal y majestuo•
sa, durante todo el año, trajes, adornos, sombreros
y flores, así pudimos observar los mil detalles que
la mujer mexicana embellece y transforma con gra·
cía delicada y ver con qué exquisitc gusto sabe adootar modelos, escoger figurines, elegir telas y adornos
para formar un conjunto delicioso.
Con razón, con grande y justa razón, lectora mía,
se dice que en breve la mujer mexicana será llamada con el pomposo nombre de "árbitro de las elegancias."
MARIA LUISA.

Traje estilo "sastre" en paño color beige. La falda es un poco corta y redonda; se adorna el
b:1.jo con motivos de paño rayado y se hace el ajuste en las caderas por medio de alforzas invisibles. El corpil'!.o es una. especie de bolero-esclavina, sobre un corpiflo ajustado de encaje, el cinturón es de la misma tela del traje, cerrado al frente con una. gran hebilla de acero. Se completa el
traje con una estola de piel de zorro y un bello manguito de igual piel.

Fot. "Félix," de Parla, para "El Mundo Ilustrado."

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"EL r?ALA€]® de HIIDRR®." B- A.
ESQUINA DE SAN BERNARDO Y CALLEJtlELA:._:,MEXléO.-'-APARTADO

26. . . . . . ...

LOS MAS GRANDES, LUJOSOS YMEJOR SURTIDOS DE LA·REPUBLl:CA

EL MUNDO IWSTRADO
Registrado como artículo de seitunda clase, en_3 de Noviembre &lt;la 1894.-Impreso en papel de la.s FAIJricru. de San Rafael.

Año XIV-Tomo l

México, 13 de Enero de 1907

Número 2

~Precios lr,variablen,er,te Fijos.VV-

.
tXPOSICION PtRMANf.NH Df LAS MAS ALTAS NOtfDAD.fS. . ·

N1uebles. ~ortinajes. ~onfe&lt;:dones.
. LAS ULTIMAS CREAC/01/fS DE LAMODA El/ TRAJES 1/Efl/OS Y A LA ME/J!/JA.-- LO :MEJOR El/ ARTICIJLOS PARA IIIY!fRl/0
.

.

TROUSSEAUX PARA DESPOSADA, especialidad de la-casa. · ·
Sombreros Modelos para Damas.- Lencéría para Señoras y Niños~-- Oalzado de las Mejores
Marcas para Señoras, Homb~es y Niño~.--Artículos para Viaje y para Obsequio..

~Gran Surtido .de eristalerta.~

•

S. M. Muzaffer-ed-Din, Shah de Persia,
t el dla 7 del corriente,
(En la parle supert'or del grabado aparece 11 retrato del Princ,Pe l11r,d1ro Mohamm,d-aliMirra, y en la inferior la residencia d1l soberano mu,rto. ¡

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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