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                  <text>EL llUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO IWSTRADO

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Registrado como artrculo de segunda. clase, en 3 de Xoviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fá.brlcas de San Ra.tael.

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Año XIV-Tomo 1

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México, 20 de Enero de 1907

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FICURINES 3, 4 y !S

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LA CORTESIA SE ACABA
Observaciones sobre la urbanidad
por F, de Nion,
Un diario ha abierto recientemente una
investigación que plantea un problema de
cortesla bastante Interesante.
¿Se debe saludar al entrar en un compartimiento de ferrocaml?
Hace solamente veinte ó treinta años,
semejante pregunta no hubiera podido ser
formulada aún; se saludaba mucho, quizás demasiado. Hoy ya no se saluda nada; no es quizás bastante,
¿Por qué no se saluda ya? Hay muchos
motivos, y el pnmero- y es el m3:5 melan1;ólico-es que hay menos urbanidad que
antes. ¿Dónde está esa cort~¡a, esa manifestación del corazón, esa expresión de
la bondad?
¿Por qué se ve desaparecer hoy poco á
poco de nuestras costumbres, convertirse,
precipitarse en brusquedad?
Antes, el viajero á quien se adelantab9:
uno en el camino, cambiaba un saludo, S1
el tiempo no os Apremiaba demasiado-¿y
quién hubiera pensado tener mucha urgen-

cia cuando era tan delicioso vivir?-se
contenla el paso, se refrenaba la cabalga.
dura y la conversación se entablaba.
Nuestras antiguas memorias, nuestras
antiguas novelas, están llenas de esos
encuentros, que á veces motivaban hermosas y buenas amistades.
Más adelante, un hombre se hubiera
creido de mal tono, si al entrar en una
tienda, en un lugar público, no se hubiera
llevado la mano al sombrero. Por último.
al acercarse á una mujer en la calle, el
mismo, con un ademán que tenla su manera, se quitaba el sombrero, se descubrta
completamente, lo tenla en la mano, aunque fuera al soló bajo un chaparrón, hasta que la senora con quien conversaba le
decla que se cubriera.
Pues bien: hace algunos anos, una moda procedente de ultra-Mancha, se Insinuó en nuestras costumbres, transmitida
como una consigna para los miembros
¡ayl de uno de nuestros clrculos más aris-

tocráticos. Se dijo que era chic saludarse,
entre hombres, con una guiñada de ojos
al pasar, con una señal imperceptible, y
como masónica, y que este modo de saludar hasta podla extenderse al otro sexo.
Y se vió á las personas más elegantes,
tocar solamente su sombrero y conservarlo cuidadosamente sobre la cabeza al
encontrar á una dama en la calle. El buen
sentido y la buena educación ha hecho
después Introducir al~unas restricciones á
este ensayo desgraciado, pero ha quedado algo.
¿Y cómo podrla ser de otro modo? Si en
el momento en que conversái5 con una
señora, con el sombrero en la mano, se
presenta un quidam que conserva su sombrero en la cabeza, os fondréis inmediatamente el vuestro y e hombre mal educado triunfa .... del otro. Así es como se
consolidan las revoluciones.
Sucede lo mismo en un ~aso en que el
problema- que vale tanto como otro-se
presenta bastante insoluble. Cuando entramos en un gran bazar moderno, entre
mil empleado,; y diez mil clientes, no se
nos ocurre la idea de saludar, como es de
suponer. Pero en una tienda reducida, cerrada, como la de una Joyerla, por ejemplo, en Que la persona que os sirve podrla
ser una igual por la educación y la vida,
¿qué debe hacerse? Si os quedáis con la
cabeza cubierta, sobre todo, acompaftando
á una senora, os sentls bastante cohibido

y tenéis la conciencia de no tener la actitud conveniente; si tenéis vuestro sombrero en la mano, os exponéis á extrañar
al vendedor-si no es el hombre que eréis
-y os exponéis también á encontraros en
singular postura si viene otro cliente y no
es tan cortés como vos.
He discutido con frecuencia conmigo
mismo esta cuestión de casulstica y de
urbanidad, sin llegar á una certeza.
Pero se puede, por otra parte, ser bastante descortés, hasta tocándose el sombrero. Tal es el caso del maligno, á quien
un sacerdote joven lela un ser•món sobre
el cual querta pedirle su opinión.
El pobre eclesiástico no tenla gran originalidad de pensamiento ni de estilo y
habla espigado aqul y allá, en las obras de
sus predecesores, giros é idt&gt;as que, por
un fenómeno frecuente, debla rápidamente
suponer suyos.
Nuestro cura, mientras lela, se dió cuenta de pronto que su juez se quitaba con
frecuencia el tricornio-estamos en el siglo XVIII.
- ¿Qué tiene usted? preguntó algo inquieto.
-Tengo la costumbre, respondió el otro,
de saludar á los conocidos que encuentro.
La anécdota no dice si el sermón con.
tlnuó.

..

-S~PULGRO DtFINITIVO Dfi LtON XIII,
En la Basllica de San Juan de Letrán, en Roma.

Número 3

�EL MU1'"1&gt;0 1LUST1tAl&gt;O

Lf\ 86Mf\Nf\
IIONTES EII U IIUERTE Y NOVELLI EII U VIDA.

Nadie habla ahora más que de Novelli. En
los corrillos de salón y de calle las muertes
del artista italiano se comentan con mayor
interés que la gravedad, quizlis la agonía, quizás la muerte del matador Montes, lo cual,
en una sociedad de pan y toros como la _nuestra,
es extraordiuario y casi puedo decir úulco.
Porque para nosotros la primera personalidad
artistica es el torero. A él se van, naturalmente, nuestra admiración y nuestra atención.
Pero-¡cosa extraña.!-:Novelll ha. e!)ta.blado
la competencia: su gloria ha sobrepuJado á. la
gloria de los toreros; las emociones que ha. despertado con sus fábulas escénicas han sido tan
inteusas como las que sacudieron en la plaza. á
las muchedumbres cuando vieron éstas có~o,
en un instante horrible, un animal enfurecido
recogió con sus agudos cuernos, de la. arena d~l
redoudel á un hombre indefenso en cuya. ropilla. bordida de oro, se abrió una flor de sangre,
que brillaba al sol.
.
Conveugamos en que, por esta vez, la ilusión ha
vencido á la realidad. Este hecho muestr~ la
potencia trasmisora del célebre _a ctor; su vigorosa energía hipnótica, su ampll_a facultad de
sugestiouador; su fuerza expres1 va de artista.
dramático.
Sin embargo, como es de rigor, la plaza de
toros está siempre más concurrida que el teatro Arbeu. El público del teatro, sin ser escaso no es caudaloso, no se desborda como en las
gr~das de la plaza.¿ De qué vie~e, pues, esa preponderancia, en los comentarios, de un espec·
táculo s;ibre otro? Indudablemente de la clase
de espectadores que asisten á uno y á otro. El
concurrente á Arbeu es un culto que sabe expresar su _entusiasmo;_ es una .alma culta ennoblecida por la emoción estética, que traduce
en cortada pero penetrante elocuencia. sus impresiones, que domina el medio que le rodea,
que ha.ce nacer la curiosidad en la llanura de
la indiferencia. El concurrente á Arbeu es un
intelectual, un propa.gandi~ta de civili_zaci_ón.
Obliga á que se le escuche; impone sus ¡uic1os,
los extiende, y los hace co_rrer de b~ en_ bo&lt;?ª·
Su admiración no se mamfiesta en mt~rJecc10nes estrafalarias, ni en frases de caló gitano,
sino en razonamientos encadenados, en expresiones claras y bien sentidas, en d_escripciones
pintorescas, en sintéticas pero rnteresa.ntes
impresiones.
De ahí que unas cuantas opiniones hagan atmósfera y de que el nombre de Novelli surja en
todas las conversaciones, al contacto de las
ideas, como salta la chispa del choque de los
hierros.
Mi intención es escribir algunos artículos
que reproduzcan esas impresiones genera.les,
que analicen un poco las ~a.usas de ese entusiasmo, y retraten, como Dios me dé á. entender, la figura y el espíritu de este gran artista.
italiano.No quiero toda.vía hacer critica.. Cuanto más tarde venga ella, mejor será: a.si habré
recogido más elementos para formula.ria.. Deseo completar, rectificar y fundar mis reflexiones acerca de lo que veo, oigo y siento1 frente
al tablado donde Novelli presenta. su aisímbola colección huma.na. Por ahora deseo trazar
sólo en unos cuantos rasgos de mi lápiz de cronista., la iigura sin traje teatral, la cabeza sin
a.fei tes ni pelucas, el rostro sin máscara.. Es
curioso todo ello; ya lo verás, lector.
Pero antes .... permiteme un desahogo: nohe
de desaprovechar la ocasión para decirte aquí,
en tres renglones, lo que pienso de la. rogtda de
Montes. Acuérdate de que es este asunto de
Sema11a, y de que no me salgo del deber con esta
digresión que procuraré aligerar y sutilizar
hasta donde alcancen mis conocimientos de
viejo narrador periodístico.
Los diarios de información, que siguen, como un termómetro constante, las fluctuaciones
de la tempera.tura. en el herido; que cuentan
sus pulsaciones, que miden su respiración, que
siguen los detalles clínicos como el médico de
cabecera., entre noticia y noticia, deslizan razonamientos tauromáquicos, encaminados á
cornproba.r las ca.usas del infortunado accidente. Quién opina que la culpa. es del toro, quién
que es del torero, quién la. a.tribuye á empleo
defectuoso de las reglas empíricas del arte,
quién, á descuido de la cuadrilla; ... .y á sotto
-vou, no falta malévolo que amplie estas opin.iooes contando rivalidades, despechos, rencorP'I y perlidias que encona el a.plauso al mérito
ajeno en el alma del lidiador.
'l'odas esas hipotesis, todas esas inferencias,
todos esos escarceos, no son sino el oculto afán
de esconder, de ta.par la verda.d.9ue palpita en
el fondo de cada conciencia. Es inútil: lo sabe
el mundo entero; no lo dice, pero lo sabe.
No debe buscarse la causa entre los· factores
de la lidia. Está más arriba, en las gradas, en
las lumbreras. El culpado es uno, ser monstruoso, proteiforme, mirlacéfalo, cruel, inconsciente, ávido de emociones, brutal. Es uno que
tiene muchas manos para aplaudir las temeridades, muchas bocas para gritar y para. a.zuzar y para infamar, muchos ojos para ver, insa.-

cia.blemente.las mortales convulsiones de la. vida que sucumbe. Este ser enorme no tiene pensamiento; no tiene tampoco sentimiento: tiene sensaciones nada más. Y las quiere tortura.ntes, trágicas, dolorosas. Allí donde la existencia. de un hombre en peligro se salva por
los misteriosos prodigios del acaso, alli goza
más. Ali! donde un tiel compa!'lero del hombre,
donde un inválido del trabajo útil, donde un
misera.ble ca.bailo que ha servido en la guerra
ó en la paz á los intereses humanos, recibe por
recompensa, no la muerte tranquila. y dulce
que merecían sus fatigas, sino la terrible de
una lucha innoble que él no provoca, y á la
cual entra á ciegas, allí se regocija hasta el
frenes!. Allí donde el bravo instinto de un toro, que ¡¡e defiende de incomprensibles agresiones, encuentra en el engaño la pica que punza, la banderilla. que desgarra, el estoque que
a.traviesa. el corazón, a.111 el mónstruo, atento,
se embriaga, con las visiones rojas de la sangre
y se sumerge en un insano delirio.
Si, es la multitud que se torna regresiva y
que recobra., por un momento, sus complacencias salvajes, sus primitivas ferocidades. Adquiere, además, una irritabilidad enfermiza.
que la. vuelve inquieta. é impaciente. Y este
conglomerado social pierde la noción de la piedad, pero,á diferencia. de otras multitudes que,
deslumbradas por un sentimiento dominante,
entran en el peligro, ésta. no; ésta conserva. su
egoismo, su instintivo egoísmo. Es cruel, pero
también cobarde. Mira jovialmente el brillante comba.te, pero no toma parte en él. Lo estimula., lo dirige para que sea. más fecundo en
dolores y terrores; pero si alguno de sus componentes, un loco, un temerario, se atreviera á.
arrojarse á la arena á desafiar la ira del toro,
entonces se a.Izaría. una protesta., un alarido de
pánico, una aclamación angustiosa; y un temblor pavoroso estremecerla al proteiforme ser
miricacéfalo, lo ha.ría. perder su homogeneidad y desgrana.ría su alma colectiva de bestia.
sanguina.ria, en fragmentos de piadosa. conciencia. humana.
Es el público de los toros el que tuvo la culpa del desastre; el público que silba y lapida
la prudente desconfianza del lidiador, y aclama
y vitorea. su estúpido arrojo. Es esa fuerza que
empuja al peligro, que recrudece vanidades
pueriles, necios orgullos, imbéciles deseos de
notorieJad, efimera.s glorificaciones .. . ... es el
público, es esa. suma de unida.des febriles que
dan un producto de criminalidad gigantesca. é
irresponsable, porque, como a.firman los psicó·
logos, la multitud suele llevar en su seno tendencia. criminal, como la lleva el niño. Son los
carácteres atávicos que perduran en el niño
como en la muchedumbre.
Por fortuna. para Fumtistas y O.fontistas, el re•
mordimiento de una culpa cometida. entre tantas gentes, se reparte de modo que á cada cual
toca una fracción tan pequeña, tan pequeíla.,
que es como una arenilla. en una montana. No
hay quien la sienta. El primer soplo de olvido
se la llevará para siempre.
Y el público, ávido de emociones, seguirá gri·
ta.ndo: 1Otro toro!

*

* * con mi lápiz de diHeme a.qui nuevamente
bujante, No me queda bien-ya losé-la montera. doctoral. Me la quito y sigo con la cabeza. descubierta frente al actor italiano. Es
un hombra.zo. Un cuerpo grande que acusa una
robusta. osa.tura.. Sobre las piernas largas se
yergue un amplio y fuerte to.rso, el cual se co·
rona. con una cabeza chica, que al sagaz observadorble ca.usa. efecto de desproporción, de desequill río.
Y en ella reconcentra. el observador la. curiosidad. ¡Qué cabezal No crecido, sino más bien
ralo el ca.bello; la faz imberbe. aloogada. y angulosa., el promontorio central de la nariz, ocupando mayor espacio que el que harmónica.mente le pertenece, como un cerro que se levantara. en medio de una estrecha. llanura; la
boca extensa, en relación con la nariz- una
zanja al pie del cerro;-pero de labios delgados;
no grandes, ni miteriosos, ni profundos los
ojos, al contrario, con la. mirada á flor de pupi •
la, como las fuentes r.ibosantes que descomponen en brillos la luz sobre la clara superficie
de sus liafas; la frente recogida. y encuadra.da.
entre los suaves a.reos de las cejas y la dura linea de la cabeller&amp;., una frente no modelada
con amplitud de curvas sino á cortos y serenos
planos.
La cara de Novelli, en la intimidad es una
cara que sonríe. Mira á alguien, alguien se
acerca al actor, y ya la boca se contrae en una
sonrisa. grande que empuja hacia atrás los carrillos, y q11e parece detenida. como una corriente por dos compuertas, po'r las dos arrugas que se forman junto á. la comisura de los
labios. Los ojos chispean de amable alegría.
Todo el rostro se ilumina. de modesta afabilidad.

Es el g1&lt;sto habitual en los a.rt,lstas que están obligados á tener el rostro como un salón
de recepciones; siempre dispuesto á recibir diplomáticamente á los que llegan. Pero Novelli lo ennoblece, lo dignifica., lo aristocratiza.
Y en esta ca.ra que se ilumina á giorno sor-

prendemos desde lue~o, una. inteligencia. vivaz, una imaginación rntranquila., un cerebro
que fantasea, un poeta. Claro que aquella es
una cabeza perennemente exaltada por los sueños. Se le descubre el afán de investigación de
los problemas y misterios de la vida.
Este descubrimiento despierta. en nosotros
una curiosa. simpa.tía. Entrevemos que estamos en contacto con un espíritu original. Y
charlamos, charlamos ....
La verba del cómico está salpicada. de ingeniosas observaciones, de rasgos pintorescos, de
tropos y sfmiles nuevos, de rosadas ironías de
hombre de mundo, de reticencias maliciosas
de escarmentado cortesano, de cuentos y anécdotas vividas que nos producen la impresión
de páginas de un libro de viajes maravillosos
como los de Simbad el marino, de cultura. delicada, nimia, hecha grano á grano en una tormentosa y trashumante existencia., no en el
rincón de las bibliotecas ni en las aulas de las
Universidades, de amor al arte, al arte literario y al arte plástico, á la poesía que crea en
la. azul región de las ideas, y á la. prntura y á
la escultura que crean en el dominio de las formas y de los colores. ¿La música'/ Probablemente ha de amar á esta creadora. en la comarca. de la emoción.
Si, es un fantaseador, decididamente un poeta. Gusta., como todos los.pensatflltos, de volver
hacia atrás la mirada, y de mandar á la. imaginación á las obscuridades de los tiempos pasa.dos, como se envía á una paloma mensa.jera.
á través de la. noche.-Este fenómeno de su carácter explicará, quizás, su preferencia por
ciertas obras griega.sbshaskesperia.nas y goldonia.nas: rehacer hom res de las remotas generaciones. Vestir la túnica de Edipo, la capa de
Ha.mlet, la casaca. del Bulbero benifiro. para que
dentro de ellas palpite su corazón con los viejos y eternos latidos del a.mor y del dolor.
Novelli es un adorador de la arqueología, de
las artes suatua.rias, de las cosas antiguas, de
los objetos que, como dice Spencer, al dejar de
ser útiles, se volvieron artísticos: las sedas
descoloridas, las armas herrumbrosas, los muebles que el tiempo patina y apolilla., los relojes vetustos, los incunables amarillentos.
A todo esto, mientras ois, estáis mirando y
entendiendo, más que por las palabras, por las
gesticulaciones de ese rostro que ha adquirido
con la tibieza. dela charla., una expresión-;qué
digol-mil expresiones estupendas que por si
solas tra.asmiten el pensamiento. Son las mismas máscaras que luego veréis en el teatro; las
mismas manifestaciones espontáneas de una
excesiva é hiperestesiada. nerviosidad.
Y aquí os dais cuenta del tempera.mento: el
de un sensitivo extra.ordinario. Una emoción
de cristal, frágil, sonora, delicadísima. Una lira. acordada en tonos altos, con las cuerdas en
tensión ma.rtiriza.nte.
Novelli siente con una intensidad a.sombrosa..
Sus sensaciones son agudas, puesto que las
refleja, las traduce y trasmite con tanta elocuencia.. Y notamos que ya no sólo el rostro es
el oue gesticula, sino las manos.
¡Qué ma:::.osl Grandes, largas, admirables de
ductilidad, maleables, parlantes. Los dedos se
doblan, se yerguen, se estiran, se flexionan, en
actitudes violentas ó .quietas, forzadas ó natura.les, en crispaciones patológicas ó en abandonos voluptuosos; manos expresivas como el
rostro, más tal vez que el rostro, y que parecen nadar en un fluido luminoso. Manos de
conde batallador, de sefior feudal, de las que
empuiia.ban 1a. espada de siete cuartas con elegancia. igual á. la que usaban para abrirse como
una ancha flor de carne, sobre el pecho toiso
nado, en señal de leal juramento.
Faz y manos se mueven para engendrar la
persuación. Y el cuerpo, de estatu'ra elevada,
un poco desgarbado, se inclina en tanto, como
para entrar en una afectuosa intimidad.
NuE&gt;stra curiosa simpatía. se a.honda. en un
presentimiento de admiración. Porque poco á
poco vamos conociendo al hombre completo:
después del imaginativo, el sensitivo, y después de éste, el sentimental.
Es un tierno; es un a.moroso. Enciende sus
ideales en la llama que brota perennemente de
su corazón generoso. Las a.venturas y desventuras del comediante no han ahogado en él las
supremas aspiraciones, que, al contrario, acosadas por la marea de los desencantos, se encaraman convulsas á los altares, como dijo el
poeta..
Alta.res parece tener el alma de este hombre. Se vislumbran en la penumbra de una.discreta confidencia.. No penetramos; nos quedamos en la puerta de ese espíritu, como á veces
nos asomamos á. la entrada. de un templo solitario, en cuyo fondo sombrío brillan cirios y
ornamentos sagrados.
No nos cuenta la tragicomedia. de una vida de actor, célebre; pero vagamente la adivinamos a.qui y allá, en reticencias y alusiones.
Y entonces comprendemos por qué !lStá en. noblecida. y di¡mlficada esta sonrisa de artista..
Porque detrás de ella vive un hombre que ha
sufrido y ama.do mucho.
Lms G. URBINA.

EL MUNDO ILUSTRADO

UNA flfSTA "SI6NlflCATIVA
SOLEIIIIE OISTRIBUCIOII DE PREMIOS ENTRE LOS
EXPOSITORES IIEXICAIIOS.

.1

¡;

"►

En el teatro Arbeu, lleno de una concurrencia. selecta. y numerosa, se efectuó el día trece
del corriente, por la maiiana, la solemne distribución de premios entre los expositores mexicanos que concurrieron al Gran Certamen
Internacional de San Luis Missouri, de 1904.
A dar mayor brillo á este acto verdadera.mente significativo, puesto que viene á patentizar los adelantos que México ha realizado en
todos los órdenes de la actividad humana., contribuyó la presencia de Mr. David R. Francis,
ex-Gobernador de Luisiana., que fué Presidente
del Certamen, y que hizo viaje á nuestro pafs
con el exclusivo objeto de poner en manos del
Sr. General Diaz la medalla. de oro que le fué
otorgada por la Junta. Directiva de la Exposición, en recompensa del empeño con que procuró que el contingente de México fuera lo más
brillante y completo posible, y como un homenaje á sus prendas de gobernante.
En el escenario del teatro se dispusieron los
lugares de honor para el Sr. General Diaz y
para los miembros de su Gabinete, ocupando
el fondo; y, á los lados, se coloca.ron varias sillas que fueron reservadas á los empleados superiores de la Secretaria de Fomento.
Instalada. la comitiva oficial, dlóprincipio el

•

tJ,fr, D. R. Francis.

.

., ~ ..,1 ,:1

ll'

.,,. I;

..

..

EL 5RPRE51DENTE, DE REEiRESO.
brillante festival con una una poesía que recitó el Sr. Prisciliano R. Maldona.do, procediendo en seguida. el Sr. Presidente de la República á hacer entre un grupo de expositores el reparto de recompensas. El Maestro Castro tocó
después al piano una hermosa polonesa., obra
suya, que le fué muy aplaudida., y la Sra. Doña
Antonia. Ochoa de Miranda. cantó con verdadera delicadeza, con hondo sentimiento, un
vals de Ardite que el público escuchó con deleite, ovacionándola..
Antes de terminar la fiesta, y para hacerse
el reparto de premios entre los expositores que
quedaban por recibirlo, el Sr. Francis tomó la
palabra para pronunciar un discurso en que,
con frases muy halaga.doras, se refirió á la participación de México en el Certamen Missourla.no, á los progresos obtenidos por nuestro
país en los últimos tiempos y á la magna labor del Sr. General Díaz, de cuya. personalidad
hizo el elogio más entusiasta. Después entregó
al Primer Magistrado la medalla. de oro y el
diploma. correspondiente que le fueron enviados por la Junta Directiva del Certamen. La
medalla contiene esta inscripción:
"Genera.! Porfirio Día.z, Presidente de la República de México. En reconocimiento de su
distinguido patronato y de la comprensible,
ilustra.dora y artística representación de las
condiciones sociales é industriales de los Esta.dos Gnidos de )féxico. "
El Sr. General Dfaz, á quien el público a.clamó entusiasmado en los momentos de recibir
de manos de )Ir. Francis la honrosa. r1:compensa. á que nos referimos, contestó al discurso de este prominente caballero con palabras
de profundo agradecimiento, as! por la honra
con que se Je distlnguia, como por la buena
acog_ida que tuvo en San Luis el contingente
mexicano.
Algunos de los concurrentes á la última Exposición de San Antonio Texas recibieron también el mismo día las medallas y diplomas que
obtuvieron como premios.
La fiesta terminó á. la una de la tarde, retirándose á esa hora. el Sr. Presidente. Una

..

compa.iiía. del batallón de Zapadores con bandera. y música., le tributó los honores de ordenanza.

FANTASIA ESCARLATA
El divino reír de las huríes
tienen tus labios de coral, los míos
están desde aquél ósculo tao fríos,
que se ha.o muerto sus tintas carmesíes.
Arden rojos los tuyos cuando ríes
y cuando esquiva. muestras tus desvfos,
y es porque llevan en su tez los bríos
que llevan en su entra.na. los rubíes.
Tienen mis labios el color quebrado,
como el carmín del traje descuidado
del bufón de una reina enamorada.;
y el color de los tuyos tanta vida
como el rojo vibrante de una herida
donde acaban de dar la puiialada..

..

EL MADRICiAL DEL VENCIDO
Fui con don Sancho á Uclés y he visto rota
la flor de las leyendas castellanas,
y han chafa.do las armas mahometánas
la urdimbre milanesa. de mi cota.
Ni en Uclés fué tan dura mi derrota.
como lo ha sido al pie de tus ventanas
ni me arredran las lanzas africanas '
como el desdén que en tus pupilas flota.
Y he de ofrecerte de tu triunfo en prenda.
por si llego al rescate con mi ofrenda.
'
y a.si en tributo acabará mi duelo,
'
sacarme el corazón del coselete,
prensarlo hasta teñirme el guantelete
y engarzarlo á un joyel de tu mantelo.'
ENRIQUE LóPEZ 4-LA.RCÓN.

�EL ~fUNDO ILUSTRADO

ENTRE CAMPANAS
Para '' El Mundo Ilustrado. "

Desde la calda del campanario abajo de un arrapiezo
en momentos que echaba la "Chiquita" á vuelo en tarde del dla que se celebraba la Virgen del Rosario, calda
que le valió el apodo de "bola de hule" por haber salido ileso del golpe, Cordero, el diligente Cordero, no
dejaba de-tomar sus precauciones para evitar que los
muchachos subieran las desconchadas escaleras de piedra y andar á carreras y equilibrios por bóvedas y cúpula, y á tirones y repiques con cuerdas y campanas.
El hecho era tan reciente que no podla olvidarse, y,
parte por este recuerdo, parte por la prohibición de la
policla, la puerta del campanario, antes á merced de los
granujas, estaba de diario cerrada á piedra y lodo con
lástima de los rapaces, y se abrla sólo á la hora de los
repiques para darle paso á la mezquina humanidad del
campanero y á uno que otro zagalón que le ayudaba á
tirar de las cuerdas y á echar los repiques á manana y
tarde por dlas festivos; esta severa rigidez de Cordero
y el obstinado cerramiento de la puerta, abrlan más el
deseo de la subida entre los chicuelos, que encontraban
muy de su gusto aquello del repique á vuelo y el campanear á tira cuerda en la hora de la queda.
La manada de rapacejos, domingo con domingo, merodeaba al rededor de la puerta sin encontrar en su memoria el "sésamo, ábrete" para ganarse la entrada á
hurto del inflexible Cordero.
Chencho-aquel Chencho goloso que conocimos atiborrándose de golosinas en la pinata-capitaneaba la pandilla que intentaba tomar por asalto el campanario, sin
manera de dar con la mana y hallar la ocasión de salirse con su intento, de lejos tomado y al presente no sa-

STELLA

poniendo en los chapines una. alegría,
mientras sus ritornellos de albean tes flores
la nieve en todas partes entretejía.

•
Era. una. marga.rita. de resplandores
tan intensos y puros, la. estrella-guía,
que á los tres reyes magos adoradores
una. mira.da. tierna. les pa.recia..

En lugar de chapines, la celosía
guardó mis desenganos y mis clamores ....
y los reyes benignos, su estrella guía
deja.ron para ali vio de mis dolores.

Al discurrir los magos por la. sombría
sabana que envolvieran vagos rumores,
como una. enamorada les sonreia
la estrella cintilante con sus fulgores.

¡Y esa eres tú, mi Stellal tu luz de plata
vierte su lácteo polen en mi boscaje,
en cuyas sombras brillan tus nitideces,

Y proseguian todos la ca.mina.ta,
en tanto que la estrella de blondo encaje
á los reyes bailaba con palideces,
como una margarlta,-laúd de plata.
que prendiera en los rayos de su cordaje,
un ca.otar luminoso de nitideces!Iban los corona.dos grandes senores

como argentina estrofa que se retrata.
de mi lira bohemia sobre el cordaje,
y que inspiraran, hija, tus limpideces!
ÜTHÓN LóPEZ

M.

ti~fecho; el hijo de doí'la Mónica, que tenla en Chencho
un amigo á todo ruedo, no se le quitaba de la cola, y á
donde iba Chencho, allá le segula, confiado en los puños
del entonces mozalbete que ya trala una dedalada de
bozo sobre el labio, una punta de barba por las quijadas,
una voz en falsete en la garganta y redonda nuez en el
pe~cuezo, con todo lo cual contaba para ser un pillete
reJomado, de los de zancas al aire, panza al trote y picardias en la boca.
Ni engaí'los, ni aí'lagazas, ni artificios, vallan contra la
te,tarudez de Cordero, quien, erre que erre, no abrla la
puerta fuera de tiempo, y firme en su tozudo propósito,
le cerraba el paso á la desbor&lt;!ada banda en la primera
intentona de subida; y cuando no la contenía con crudezas de palabra y amenazas de lengua, bueno resultaba un pial con que mandaba zurriagazos á diestra y siniestra, poniendo en dispersión á la caterva atrevida y
vocinglera ...
Pero el mucho discurrir de la chiquillerla dió en el hito
para tomar la puerta por sorpresa: No habla cosa que
má, arrebatara á Cordero que el grito burlón y continuaJo de "¡jala, Cordero!" .... Al oírlo montaba en cólera, salla~e de quicio (y en verjad que dejaba el quicio
de ta puerta donde se estaba de centinela) esgrimía el
. pial, y echando ternos por la boca-pues no todos hablan de ser latines-se iba en volandas tras de los gritones, alcanzando á t:Ste con la tunda que disparaba,
empujando al otro con la mano que le quedaba libre, para volverse al umbral una vez que dejaba desgranada
aquella mazorca de zorrastrones.
Chencho, el astuto Chencho, ideó la celada en los
bancos de la escuela. Ya saben-dijo al corro que le ola
con la boca abierta-Ganote grita: ¡Jala, Cordero! IYo

cojo la puerta en cuanto se menée, á correr detrás de
Gallote y tóos me siguen jasta llegar arriba ...
Mucho se admiraron de la argucia y más aplaudieron
la inventiva del Chencho; y como se prometlan un triunfo seguro sobre la vigilancia de Cordero. esperaron con
impaciencia desde el lunes el domingo siguiente para
poner en planta la estratagema.
Llegó el domingo senalado para la burla; antes del
primer repique ya se vela la puerta del campanario cercada de muchachos. Como de costumbre, apareció Cordero; miró con seño aferruzado á los del cerco; sacó de
entre la pretina del pantalón la brillante llavesota; gruí'ló la cerradura y abrióse la puerta; aun no volvla la
llave á la pretina cuando Gaí'lote, con ese su vozarrón
que Dios le habla dado y que el diablo ahora hacia más
penetrante, gritó repetidas veces: ¡Cordero, Jala! ... .
¡Jala, Cordero(.. . . Dió un salto Cordero, abandonando
el resguardado puesto, enarboló el p,al y ¡zásl se fué á
brincos y á zan~das, á carreras y á rodeos en persecución de los insolentes; y por el salto aqul, y la carrera
allá, se descalzó de un pié, cayendo una de las descomunales chanclas que usaba por temporada como rico
botln en manos de los rapaces que la tiraban en alto con
gran vocerlo y estruendo; en tanto Cordero, á la pata
coja, con el pial por los aires andaba desatinado de un
lado para otro sin dar en firme los correazos que con
rabia tiraba, y del mucho correr y levantar el zurriago
se le enredó entre las piernas y cayó por tierra echando
maldiciones y juramentos con gran escándalo del sacristán que se santiguaba y reventaba de risa al ver el
trance en que se encontraba el campanero; todo esto pasaba en tiempo que Chencho se escurrla por la puerta
franca llevándose á rastras al temeroso Nicho, seguido
de unos diez de la partida; ganaron las escaleras en un
periquete, mientras la correa segula menudeando golpes
y el "¡Cordero, jala!" en gritos por todas partes.
Repuesto Cordero de la calda, daba una carrerita sobre los de abajo y otra con gana de tomar el campana-

rio; se quedaba á piernas abiertas, sin saber qué partido
seguir ante tan intempestivo ataque, con lo que dió espacio para que los de arriba cogieran á su sabor lugar y
cuerdas por bóvedas, campanas y badajos.
Nicho se achantó en un botarel de la cúpula; Chencho
se escondió en el contrafuerte de una bóveda y los de-

más se diseminaron por barandales y pilastras como en
terreno conquistado.
Cordero, que fuera de tirar de las campanas no sabia
mayor co~a, se aturrulló sin poder enderazar el entuerto; y como no era hombre que se calentara el magln en
diffciles soluciones, optó, con poco esfuerzo, por dejar
las cosas en estos y otros tales; subió los escalones de
dos en dos en largos trancos y se metió en sus campanas á lanzar el primer repique para llamar á misa.
Al oírse el toque, los muchachos, entusiasmados por
el ruido metálico y sonoro de los bronces, se fueron á las
campanas como á cosa suya; quién tiraba de la "Segunda," cuál de la esquila, tal del esquilón, y Cordero,
arrebatado por el tanido del repique, jalaba loco de la
cuerda de la mayor que cerraba con su ton prolongado
y hondo el vibrante campaneo, disparado alegre por las
ondas sonoras del aire en quietud ...
Pasados los momentos de sorpresa y calmados los
instantes de entusiasmo, Nicho dejó su escondrijo; trepó por una bóveda, paróse en la balaustrada, no sin
sentir al principio el vértigo del vaclo, y desde allf se
puso á mirar en todas direcciones el inmenso y colorido
panorama que ante sus ojos deslumbrados se desarrollaba brillantemente.
Primero su vista, contraída por la intensidad de la luz,
abarcó todo aquello en su conjunto policromo y sonriente; su imaginación de nlno voltejeaba, ofuscada, por loi.
alumbrados campos con incendiados reflejos de oro y
escarlata, cual si en sus inconscientes manos tuviese
un caleidescopio y lo moviera por el impulso de curiosidad infantil; después , sus pupilas se ensancharon y el
paisaje ribereno se le fué metiendo por ellas hasta lrsele
en hilo al tierno y sensible cerebro.
La mirada vérsatil era atraída por el reverberar de la
faja cristalina del rfo que se desenvolvía por el lado del
sur, derrubiando barrancos y espejeando caserlos; antes de deslumbrarse con la diáfana extensión del Papaloapan , el tócalo, diminuto, simétrico, con un almácigo

�EL MUNDO ThUSTRADO
J:.:L

de a rboleda y plantas, apretado de hojas y pintado de
variados colores, sobre el cual se yerguen con arrogancias triunfales las esbeltasya,euas, convidaba á detener
la vista en él para á poco dirigirla á la torre del reloj,
que se empinaba también, como para contrarrestar la
altanerla de las palmas, rígidas, inmobles, sin una ráfaga que agitara sus combos y alisados penachos; del reloj se iban los ojos al palacio municipal; un tanto raquítico por la distancia, no obstante sus pretensiones de
señorial mansión, abatíase ante la magnánima esplendidez del paisaje costanero que se ganaba todas las
miradas; el sol no estaba muy alto; humeaba el horizonte por los vapores que arrancaban los matinales rayos;
la linea roja de los tejados sucediéndose como cerco Impertinente en la ribera, no eran tan elevados que ocultaran el río, que, manso, transparente y coruscante dejaba pasar su callado curso cabe las orillas verdinas y
húmedas; allá, la quieta superficie del "San Judn," con
brillos de acero al temple, venia tardo, sumiso y cansado á lamer, antes de echarse soñoliento en brazos del
Papaloapan, una lengüeta de tierra cubierta de serpeantes zacatales y de yerbas espigadas, donde pasta
paciente el ganado, ó baja grave y despacioso á abrevar
al pié del huraño barranco; más distante, "San Pablo,"
con su corral de ordena, á la sazón desierto, está á la
vera de la orilla balanceando su blancura en la callada
tersidad del agua; de ali! para arriba, y en la opuesta
ribera, se apiñan unas casas sombreadas por altos cocoteros y circuidas de copudos árboles, entre los cuales
algunos inclinan sus viejas ramazones hasta remojarlas
en el apacible caudal del afluente del Papaloapan: es
"Santa Rita," un retazo de paisaje holandés incrustado en el lujuriante verdeguear de los solitarios campos ....
Del lado del sureste, aunque el panorama parece el
mismo, con ahondar la vista y afinar la observación, se
ve que hay diferencias entre los matices de verde glauco, esmeralda y cetrino, y el verde azuloso y amarillento de la parte del sur; por este otro lado se suceden cejas de monte obscuro y apel'luscado; vegas de abundante y fresco pasto; enmarañadas arboledas, entre cuyos
sombrajos sestean los ganados; cintas plateadas de
ocultos riachuelos; lagunas pequeñas de muertas aguas
que hacen fértiles las tierras y refrescan las vacadas;
toman reposo los ojos al mirar "San Rafael," en un claro del monte, subido sobre el barranco, con dos trapos
blancos que loquean en el tendedero para dar señales de
vida dentro de aquellas abandonadas y agrestes paredes; y esparciendo el dilatado mirar hasta las brumosas
tejanlas, que circuyen selvas y bosques distantes, un
hilillo de agua se alarga cauteloso por la mescolansa de
una ve¡¡etación feraz y grel'luda, la cual intenta esconderlo á despecho del brillar reverberante: es el rlo de
"Consolación," á una de cuyas enjutas orillas está el
rancho, y en toda su larga extensión predios rústicos
con ganaderla á la engorda; para matar el deseo anhelante de curiosidad que despiertan aquellos montes y
aquellas veredas, aquellos riachuelos y aquellos ranchos, el "San Martín," azuloso y erguido, cubierta de
blanquecinas nubes la apagada boca, cual si fueran sudario que indicara al viandante que el titán está muerto,
cierra el horizonte por ese rumbo para hacer volver la
vista á la parte contraria, por donde viene el Papaloapan describiendo zigzag por sus dos riberas, que se alcanzan á ver desde la altura; al hacer un ángulo en la
orilla derecha, la vista se apacienta, fatigada de tanta
luz y reverberos, en el rancho "La Magdalena," que está alll á modo de celoso guardián de aquellas prósperas
y cultivadas tierras; los ojos allvlados de la fatiga, se
fijan en la orilla izquierda por la que culebrea el rlo ell
profundos cantiles y en barrancos tapizados de espadi".
nal,s y sembrados de palmeras, paraJocultarse, al tér-

mino de corto correr, por el boscaje que se enmaraña
como muro que cubre el agua que se acerca bajando paso á pasito por entre cañaverales susurrantes y ondulosos maizales ..... .
La vista, que anduvo ofuscándose por aquel diáfano
cristal del Popaloapan, seducida por la claridad de su
espejo, salta de aqul para allá, sin parar un punto; pasa
sobre la linea roja de los puntiagudo tejados, interrumpida por la verdura de los árboles copudos y las ramas
enflorecidas de los patios; detiénese en el blanco mate
de las encaladas paredes y en la continuación simétrica
de arcos y pilares, que se levantan gentiles sobre las
rojizas vetas paralelas de las aceras, vallas para el
verdoso tapiz de las calles, y se va resuelta por desordenado monte, dentro del cual apunta el albo color de
alguna casa, ó el cenizo de las barracas que abundan
por las afueras, con ei humear de la lel'la que se eleva
de las techumbres miserables, ennegrecidas y endebles,
ó la humareda de la quema para preparar la tierra y
sembrarla luego; y los ojos giran en redondo, y alll la
"Ciénega," de agua bruñida, reflejando el azul cobalto
del cielo, sangrada por largos caños que llevan el riego
á labrantías tierras, cruzada de extendidas cercas para
impedir la invasión de ganado propio á terreno ajeno,
donde á las veces bulle y aletea mancha negra devoraces zopilotes que hacen festfn en los fétidos despojos de
bestia muerta; y, por remate, una ondulación de médanos, escamosos de vegetación que no les llega á la cima,
á semejanza de cabeza calva que deja al descubierto la
coronilla, se cii'ie por el horizonte del norte para indicar
al espectador el discurrir del Papaloapan que corre afanoS'&gt; á pagar cumplido tributo al arrogante y celíudo
mar; y de los médanos se pasa á las palmas seculares
de "San Miguel," y de la pequel'la ermita, con su torre
achaparrada y sus campanas cascadas, al cementerio,
lugar que no es suficiente á hacerlo lúgubre el semillero
de cruces que guarda ni los obscuros cipreces que severos se levantan á la entrada, debido, quizás. al fondo
del paisaje en que se destaca. todo él fresco, lozano y
floreciente, por donde la naturaleza se ostenta con toda
su vitalidad y pujanza para hacer olvidar al hombre el
temor á la muerte y traerlo á pensar en la tramutación
eterna de las cosas humanas ... . ... .
Nicho se hartó por vez primera de aquel derroche de
luces, colores, reflejos, brillos, visos, cambiantes y matices, sin dársele un ardite el cuchicheo de los muchachos que en las campanas, á que tú, á que yo, se disputaban el esquilón y la "Segunda," sin regaños y aspavientos de Cordero, quien, dócil y contenido en sus
arranques, se estaba mano sobre mano sentado en el
tablón que da paso de la bóveda del coro al arco de entrada del campanario.
Chencho, menos taciturno que Nicho, nada que le placfa el panorama que por todos lados le salla al encuentro; su gusto lo hallaba en el repique; todo se le iba en
andar de aquf para allf palpando las campanas y auscultando sus redondos vientres; propinaba u11 papirotazo á la "Segunda," pegábale el oldo á los bordes, y
asl se quedaba sintiendo el cosquilleo de la vibración
que se le metla muy hondo por la oreja; después se pasaba á la esquila á darle toquecitos con los nudillos,
hasta que terminaba por el esquilón; en éste si que se
estaba las horas muertas por el deleite con que recibia
su oldo las notas aurlsonas de la campana; Chencho
habla lelc;o en la " Chiquita" la fecha y el nombre, que
en bien trazadas letras romanas rodeaba la banda de
sobre la falda con este letrero: " 25 de julio de 1844. 11"La Hija del Muñeco." Y sabia que la "Segunda" estaba en camino de tumplir un siglo, con seguridades de
celebrar su centenario, aunque nunca pudo le~r los latines que, como otros tantos jeroglíficos, se enlazaban
con grandes rasgos en la tendida boca cubierta de ver-

de pátina, no obstante de saber el "domi,111s vob1scum de
la misa y el ora Pronob(s de la tetania; y se entretenla
en hurgarle la hendidura á la esquila, herida de que se
lamentaba en cada tanido que le arrancaba la cuerda
agitada para dar las dos de la tarde y doblar el toque de
ánimas; y se daba vueltas y vueltas para rastrear por
donde pendla la mayor, rajada de la panza y comida por
el lado en que la golpeaba incesantemente el badajo; y
en aquella parte sobada por el continuo uso, Chencho
creia vislumbrar con ojo de zahorl las láminas invisibles de los diferentes metales que entraron en la fundición; se dió tanto á meterse entre campanas, que acabó
por conocerlas nada más por el toque de cada una de
ellas; esto entre las menores, porqlfe la mayor no ofrecla su ronco tañer manera de confundirla; era la esquila
aurina de sonido, con un retintfn cristalino de risa infantil, en la cual le salla una que otra nota quebrada á
causa de la grieta que se le abrla por un costado; la
"Chiquita" era de tintirintín alharaquiento, lenguraz y
parlero; el esQuilón ¡oh el esquilón! tenla la boca cerrada como señor de polendas; pero una vez que se le iba
la lengua, soltábase en tales registros y en tan timbrados tonos, que resultaba el pico de oro para aquellas
alegres y madrugonas campanas; cuanto á la "Segunda," se gastaba la voz en imitar al esquilón, y, por mucho que se esforzaba. se quedaba cinco puntos abajo de
la nota límpida, sostenida y vibrante del argentino repique de aquella campanita que al tocar parece llamará
asamblea á todos los ángeles y querubines, á todas las
virgenes y santos de la mismfsima corte celestial ... y
todo esto pensaba Chencho á su manera, mientras se
ebardecfa con los repiques y manoseaba y acariciaba,
pasándole la mano por los vientres, cual por los lomos
de pacientes caballerfas, á las mimadas campanas; en
tanto que su pacifico compañero, Nicho, gateaba con
miedo sobre ¡as bóvedas y se ensordecfa con el eco estruendoso de los bronces echados á vuelo.
Y acabados los repiques y calladas las quedas, Cordero arreó por escalones abajo á la rapazada que se le
metió por el ojo de la cerradura; bajaron en tropel la escalera de caracol, carcomida por los años y sucia por la
intemperie; Cordero juró no volverá dejarse ensoberbecer por la plebe de mocosos, asf le gritaran mil veces la
endiablada cantaleta; y Chencho y Nicho, antes de separarse. entraron á la iglesia para ver qué color tenla la
casulla del oficiante, á fin de darlo en sus casas como
prueba plena de que hablan concurrido á la misa dominguera, con lo que se salvaron de una felpa segura á
trueq::e de infringir el octavo mandamiento.
CAYETANO RODRIGUEZ BELTRAN.

De "Pajarito," novela en prensa.

-Los sabios ante la 11aturaleza son como los nil'los á
orillas del Océano, recogiendo una gota de agua en una
concha.
-Los pesares compartidos disminuyen, los goces divididos aumentan.
-Las lágrimas en los sinsabores son como la lluvia en
el desierto.

++++++++++++++++++++++++++++++++

DI\MI\S DISTINGUIDI\S

Srita. Amalia Monte-oerde.
(Fot. Clarke,)

PEQUEÑAS PARADOJAS
Es claro que si no hay poder huma.no que
llegue á obligarme á decir «deporte,&gt; cosa. que
parece reprocharme mi excelente a.migo Victoria.no Pimentel, no lo habrá tampoco, humano ni sobrehumano, que me fuerce á decir «pa.ra.dojitas.&gt; Por eso este articulo, ó lo que sea,
se llama «Pequeñas paradojas;&gt; asl. á la francesa, moda oue tiene sus ventajas á. la. vez que
su,; inconvenientes, toda vez que es preferible decir «paja.rito&gt; á «pequeño pájaro&gt; y
que na.die que se respete dirá jamás ~joyen
hombre&gt;á algún adolescente de su conoe1m1ento y estimación.
Quedamos, pues, en que «ésto&gt; se llamará
más decentemente «Pequeñas paradojas,&gt; mal
que pese á mis mejores amigos. Mas no po_rque
a.si se llame vaya á creerse que los anteno~es
desatinos lo informan. Otros mayores y meJores formarán su &lt;médula je los leones,&gt; que
dijo Gambetta..
En efecto, ha.y cosas que &lt;despampanan&gt; Y
hasta corroen. si ca.be el término, y algunas de
ellas formarán el nucleo ó armazón de este
«mal pergeñado escrito.&gt;
No cabe en el juicio, ó ca.be a.penas, el hecho
singular, estupefaciente é inesperado de que
el alfabeto, es decir, el verbo, la luz, la irradiación de la. ciencia. y la. difusión de la. razón
humana lo hayan inventado precisamente los
anal fa.betas.
Que ese maravilloso instrumento de progreso lo hubieran inventado los pastores caldeos,
los siete sabios de la Grecia ó que un Pro~eteo lo hut&gt;lera. robado, como el fuego, á los d10ses bien hubiera estado; nadie hubiera formula.do escrúpulo ni en ello ó sobre ello reparado.
Pero que hombres que no sabia.o de la. misa. la
media. ni conocian la. o por lo redondo hayan
desanidado del fondo del ingenio huma.no esa
mara.villa., la. octava, acaso, en el orden cronológico, pero la primera en importa!)cia., es cosa.
que desconcierta. por completo, y sm embargo,
es la estricta verdad.
Ila.y más aún. Nose concibe, ni puede aprobarse ni debe aplaudirse ese odio, ese rencor,
esa p~rsecución encarnizada contra. los analfabetas siendo asl que precisamente á ellos debijmo; el supremo bien, el alfabeto.
E-;ta. campai'la cruel contra. el analfabeta. ~e
da. idea de la no menos despiadada. que los cristianos tienen emprendida. hace siglos contra
los judíos y que hacía. exclamar al elocuente
a.bate Fremont en un discurso. "¡Señores antisemitas; sois cristianos y olvidáis la.ment~b)emente que Jesucristo, el fundador del cristianismo, fué judlo!
Esa. táctica resulta contra.producente á la
larga., porque si acabamos con los ju dios no tendremos esperanzas de un nuevo Jesucristo y si
a.lfa.betizll.Illos á los anal fa betas ya. no tendremos quien nos vuelva. á inventar el alfabeto.
Por lo demás esa. injusticia. huma.na &lt;es legión.&gt; Son los descalzos los que inventa.ron ~1
calza.do los desnudos los que crea.ron el vest1
do los inermes los que hicieron surgir las armas de la nada. Y es manifiesto que sin los
hambrientos no hubiéramos conocido el allroento ni sin los sedientos las linfas desaltera.ntes'. ni sin los pobres hubiéramos descubierto la riqueza, ni sin los pequeños sospechado
la. grandeza. Lo cual no obsta. para que nos encaprichemos en a.ca.bar con los desnudos, los
hambrientos, los sedientos, los pobres, los pequei'los «é I utti quanti&gt; como si quisiéramos
á toda costa. matar la gallina. de los huevos de
oro y sofocar en su «cuna&gt; el &lt;nido&gt; de todas
las grandezas y de todas las prosperidades huma.nas.
¡Ingratos y torpes! El cultivador cuand? levanta su cosecha separa. una buena. cantidad
de grano para. las slem bras futuras; el criador
reserva. la proporción de animales de uno y otro
sexo. de ambos sexos ó de los dos sexos [de todos modos está mal dicho] necesarios para. la
perpetuación de las especies y nadie «deja de
deJar&gt; en los nidos de las aves la. dosis de huevos que garantizarán los }?uevos fritos del porvenir bajo la forma. de drnastias de gallinas
ponedoras.
Nosotros padecemos de doctrinas Iconoclastas de un radicalismo alarmante. No queremos ignorantes, i.in considerar cuál será la
suerte de los sabios cuando la ignorancia ha.ya
desaparecido. Combatimos el pauperismo sin
reflexionar en que su extlncion coincidirá con
la. de la. riqueza: ¡ Pues qué! ¿cuando todos seamos Rockefl'eller habrá un solo Rocke1Ieller?
Aspiramos á la igualdad sin pensar que cuando no haya designa.ldades la. igualdad y la carabina. de Ambrosio serán la ml!,ma. cosa, y por
último y en slntesis, soi'lamos con la felicidad
un! versal sin meditar en que el dia. que no haya desgracia. la felicidad será un mito.
Pues bien. todo esto e.11, á los ojos del que habla., tortas y pan pinta.do al lado de la «Pequeña. paradoja.&gt; que paso brevemente á exponer y
que es como la. gertnga del charlatán:

:uu:xno

ILCSTRADO

«Slrlngo petlte, tama.!'io de grande .. . . !&gt; La.
dicha paradoja. (peque!la., se entiende) consiste
en que si el alfabeto lo hicieron los analfabetas, el ca.Izado los descalzos, el vestido los
desnudos, el alimento los hambrientos, la bebida. los sedientos, cómo es que las novelas solo las hacen los novelistas; los cuadros los pintores; las estatuas, los escultores; los edificios
los arquitectos; las poeslas los poetas, «et.,
coeteris pa.ribus.&gt;
La. cosa se comprende poco y se explica. mal.
La. ley debía «ser pareja..&gt; Debla.o ser los mudos los que hicieran la oratoria. y mucho ganaríamos con ello; los sordos, la. mt'lslca; los
ciegos, la. pintura., los idiotas, la poesla. y los
ignorantes la. ciencia.. Lo cual no pasa por desgracia. ó por fortuna; salvo acaso en poesía, ramo en el cual suelen descollar precisamente
los menos llamados al par que los peor elegidos.
Todo Jo cual no obsta. para que nos ufanemos
de nuestro siglo y de nuestro progre~. men?spreciemos Jo que si no hubiera. existido hubiera impedido la «existencia&gt; de lo «existente&gt; y
acabemos por creer que lo mejor puede subsistir sin Jo bueno, éste sin lo &lt;mediocre,&gt; éste
sin lo malo y lo malo sin lo peor.
De donde genuina.mente se Infiere que do
peor es lo supremo,&gt; paradoja. que del modesto
rango de pequefia., pasa á la. catogoria de colosal v que me recuerda. una aserción con que &lt;remató la. suerte&gt; un día. mi profesor de religión.
Después de razonar una hora larga nos espetó lo signlente:
-De todo Jo cual se deduce, señores, que solo Dios es inferior al Pontlfice.

¡

Nuestro Pafs.-Ctipula del Camarfn de San Diego, en
Aguas&amp;al,nltts.

:J(uestto Pa{s.-Camartti del Tnnplo de San Diego, en Aguascalientes.
(Fot.

.ui c.ui,uo.l

�EL :UUNDO ILUSTRADO
EL MUXDO ILCSTR.\DO

LA ARMADA NACIONAL
En nuestra edición anterior dimos á conocer
algunas fotografías de los principales barcos
con que cuenta nuestro Gobierno, asf como de
la estación lanza-torpedos establecida en Veracruz y que está anexa al Arsenal Nacional.
Para completar nuestra información relativa á este asunto, publicamos hoy otras fotografías que representan los cañones de popa de la
Corbeta escuela '·Zaragoza." y del cañonero
"Vera.cruz," asl como dos vistas del aspecto
exterior de este mismo barco y del "Progreso."

..

Los Horneros de la Risa

El Cañonero ' ''Proer,so."

Corbeta "Zaragoia".-Caiión d1 pepa á babor

La alegria comunicativa del t,alento espiritual es siempre rlsuefia, bajo los ardores del
trópico ó los hielos polares.
Uma hora de sol hace bmderir todo el dta, ha dicho
Sully Prudhomme. La sonrisa de la luz alegra
el alma más sombría. Asf la risa del chiste disipa las melancolfas de la vida, como la alegria
de las claridades, de los espacios y los horizontes borra las brumas de la naturaleza.
El alma de la vida está en todas partes, en
los seres, en las plantas, en las flores, en el aire, en los rumores, en las arenas del mar y del
desierto, hasta en las rocas, porque en todo
hay gérmenes de amor.
La alegria nació con la luz.
Al crear Dios el universo, el primer rayo que
alumbró la tierra y los espacios infinitos, disipando las sombras del caos, comunicó un sello
de risuei'ia esperanza á la naturaleza.
Fué la sonrisa de la vida que precedió al despertar de los mundos, al rumor sonoro de los
mares y á la música melodiosa de todas las armoofas del orbe.
Los horizontes se tlfieron de tintes sonrosados y las sensaciones brotaron en los organismos, desde la piedra de la montana, de la semilla al árbol y la fl-lr, del gérmen al espfritu
del hombre, desde el átomo á los astros, enrnlvlendo en claridades de risuellas ilusiones la
creación entera.
Dios, que dejó agitarse su inmenso espíritu
en los destellos del día luminoso, poniendo en
el sol esa colosal mariposa de fuego que cubre
con sus alas maravillosas á los astros, el alma
de su poder sin limites, dió á la humanidad ese
risueño encanto de su amor.
La aurora es la alegre sonrisa de la mafia.na,
tan dulce, tan suave, tan hermosa como la vaga expresión de dicha que se dibuja en los labios en flor del niño en la cuna.
La alegre sonrisa de la fuerza la puso en el
vigor del hombre y la de la belleza seductura
en la fascinación de la mujer, que domina por
el encanto de su ternura.
Es la risa la miel olorosa de los frutos exquisitos con cuya dulzura se mitiga el amargo acfbar del dolor
La brisa rie rumorosa en los bosques y en
los valles, cor'Jnaodo las cumbres de alegres
notas.
También ríe el abismo, negro y tenebroso
como el corazón desventurado, con la risa sa'.
tánlca del vértigo ó la mueca fria de la muer-

te.

Reir, es, á. veces, llorará. carcajadas, pero la
risa es entonces azulada nube caprichosa que
en sus pliegues lleva oculto el rayo y el estallido de la tempestad del alma.
La risa se convierte Pn anatema ó maldición
cuando la arrebata la desesperación del fondo
del corazón, lacerado por el desengaño.
Ateoua, amortigua, suaviza. las rudas luchas
del espíritu y del pensamiento, traduciéndose
en irónicas fantasfas ó en chistes· epigramáticos que disfrazan las desgarradoras explosiones del pesar, de las decepciones óde las derrotas.
El vencido que rle es toda.vfa fuerte para la
venganza., para la reparación, para la revancha.
ó la justicia..
Sin la risa, es decir sin el valor, la cruel realidad de la existencia devorarla al hombre
aniquilarla la paz social, destruirla el ordeJ
en el mundo.
Esto no es, por cierto, dignificar la burla
mordaz. ni hacer la apoteosis del sarcasmo que
es el escarnio de la risa.
No: la risa noble, que se inspira en un pensamiento humano, es distinta de la que hiere
como el pulla!. con la sangrienta lanceta del
ásoid ponzotloso.
La risa Irónica, sin piedad para la victima
elegida, envenena como la espina de la flor
maldita.
La risa a.legre, espiritnal, que nace en el picante choque de dos ideas diversas, opuestas 6
falsas, es la que se comuntcay se hace picardía
6 comedia.
La risa de la. sátira suele terminar en trage-

dia.

También la. risa tiene su epopeya., cuando la
inspira. la victoria., que siempre brilla gozoso
el triunfador.
En Homero la risa es la burla de los dioses.
)forno es un dios Arlequín en el Olimpo mitológico.
Mercurio es también un dios alegre, es la risa en movimiento y con alas en los pies y en la.
cabeza.
Arlstófanes es el risueño que se 1msalla implacable en el martirio del genio de Sócrates.
En Las Nub,s, comedia sangrienta, precursora
de las traiciones de la historia., consumó el holocausto del sabio y heroico maestro de Pla•
tóo, el divino rival de Jesús en el genio.
La risa dolorosa de Ilugo Fóscolo, en su novela .Tacobo Ortir, que inspiró á Goethe el melanc6llco We1ther, es la herencia de una. aspiración sin ideales.
Los simbolos antiguos, que evoca la humanidad dolorida, como Edipo, la Esfloje, Prometeo, en los cuales se ha. sintetizado la eterna
lucha del homhre con el destino, sombrío é
inmutable, ha.n sido creados por el gerio en
una hora de satánica ironía ó de acerba. carca.jada de terrible infortunio.
Hércules rie al desgarrar con sus brazos de
hierro las fauces del león.
Asl el hombre ríe cuando vence á un adversario formidable.
Juvenal, Lucrecio, Marcial, IIoracio, rien en
medio del placer de las bacanales romanas.
Los deleites mundanos les arrancaban las
risot:ldas histéricas de las saturnales del vicio.
Acaso Tácito sonrió con adusto sei'io, al describir las liviandades de Mesa!ioa en sus Anales,
porque sefialaba. el final de la. orgía de ~quena
vida de perpetuo festín pasional.
Los rlsuellos intelectuales de la poesía, de la
novela, del drama, del poema, que hicieron de
la. sátira, del epigrama, de la ironía un arma
de combate y de propaganda, dieron al chiste,
á la caricatura.,-en prosa-verso-ó lámina, á
la burla festiva el escozor de la picada de la.
abeja ó de la víbora venenosa.
As!Cervantes, Voltaire, Rabelais, Swift, Le
Sage, Quevedo, Larra, transformaron la. risa
espiritual y dooairosa, hijiuiel genio y del arte, en la lisa del pensamien?o, vibrante, conmovedora, para caracterizar un estado de alma. un período social, en un momento histórico, las extravagancias humanas ó los crlmenes de los reyes y de los hombres vulgares.

Cañonero "Veracru;."

..

PEDRO PABLO FIGUEROA..

Lo que dejaron los Reyes Mdgos
en ta zaoatllla de Helena.
Callados, muy quedo, besando apenas el suelo con su breve pie y extendidas las manos en
la. obscuridad, iban los Reyes Magos en busca
de un virtuoso niño á premiarle con dulces y
juguetes, cuando el dPlantero tropezó con el
lecho en que reposaba Helena, dormida.
Olqrosa como una flor, blanca como un cisne
y dol'ce como un ronde!, su cuello y su cabeza
,f't,tían del lino como gala de prima.vera en
,l:,~po Invernal. Ondeante el cabello, gentil
l &gt;iermaoo del oro de las minas profundas; sonriente la boca, cáliz codiciado por las más puras gotas 'ie rocío, más que mujer parecla una.
celeste aparición.
Galantes, como cumple á reyes, los Magos
detuvieron el paso á besar la mano de la hermosa, hermosa. mano de nieve y rosas formada,
que colgaba lánguidamente como fruto encanta.rtnr nne se inclina y aparta del árbol que lo
sustenta.
- 1Lt\!.tima grande que no cuente los años de
la aurora!-exclamó Gaspar.-Nuestro fuero no
se extiende á la malla.na. de la vida, y por digna que ella sea. de los homenajes del cielo.
-Su edad, sin embargo.-inslouó Melchor,no parece apartarse mucho del oriente. El candor del semblante y su Inocente sueno lo revelan. Sentemos una excepción como gracia á. su
gracia. como dulzura. á su dulzura. Démosle
flores de fragancia suave, tan suave como su
aliento, y miel tan dulce como la. que su pecho
acendra.
-¡,Queréis-preguntó el último de los Reyes
Magos-regar de estrellas el cielo, Yestir de espuma. el mar? La cándida. no necesita de candores. ni la hermosa de hermosura: toda la. esplendidez del firmamento no aumenta.ria. un
punto la riqueza de su ser. Sea el voto nuestra
ofrPnda: consagrémosla á la felicidad y á. la
dicha.
Uonvioleroo los demAs en su parecer y, de
rodllJa.s, un momento oraron. Y la. oración cayó sobre una. de las za.pa.tilla.s que Helena. dej&amp;ra., inadvertidamente, a.! ple del lecho, y qµe
semejaba un pequ~fi.o llrio¡cafdo al suelo.
AMÉRICO Luoo.

Cañón d, popa del "Veracru1.''

Cañ0111s d~l."Vlf'acrur."

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL XONDO ll,USTRADO

EL MAESTRO MERIGNAC
El CAMPEON OEL MUNDO EN LA ESGRIMA.

El maestro Merignac, notable tirador de esgrima.. que se encuentra.
actualmente en México, hizo su presentación en la. sala del Casino Nacional, á las 9.30 de la noche del 15 de enero. La primera parte del programa de la sesión en que tomó parte, se cubrió con números desempe.
na.dos por maestros y sportmen muy conocidos.
Figuró en primer Ju·
gar un asalto á. florete
"'j
entre los Sres. Raúl Mille y Juan J. Alla.rd. y
en seguida. se efectuó
una lección de «box&gt;
francés entre el profesor Eugenio Spinner y
el nifio Pedro Gendrop,
discípulo suyo.
El tercer n ú me ro
anunciaba un asalto á
espada. por los maestros
Luclano Merignac y Enrique Ma.rteau. La presentacióo de los tiradores fué sal udada con
una. nutrida. sal va. de
aplausos.
El asalto fué de lo
más interesa. n te; el
maestro Merignac, correcto y elegante, seganó desde sus primeros
movimientos la.completa. simpatía. del público;
todos los gol pes de este
notable campeón fuelucl1no Merl1n10.
ron magnificos y admicélebre campeón de esgrima.
ra.rou por su perfección
á Ja concurrencia, principalmente el golpe recto en pleno pecho, tan dificil en la espada. El maestro Martea.u alcanzó también gran altura..
Después de este a.salto, hubo otro á florete por los Sres. 1.Hlle y Güiseppe Ummarino del Guidice, y después volvieron á figurar los maestros
Merigna.c y Marteau, que se empeliaron en un asalto á florete, en el cual
Merigna.c hizo gala. de sus admira.bles facultades y amplios conocimientos, dando golpes tan magistrales, que el público delirante le tributó la
más calurosa ovación.
El notable campeón del mundo ha sido felicitado por muchísimas personas, y se nota un general interés por asistirá los asaltos que el maestro dará en «Arbeu.&gt;
El primer campeón de la. esgrima solo permanecerá algunos dfas entre
nosotros.

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CARICATURA 'DE ME1~JGNAC

por Z11bieta.

LOS RESTOS DE LEON XIII

LA DUDA DEL DOCTOR

Su translación á la Basílica de San Juan de Leuán.
El sepulcro definitivo

El cable ha. anunciado que probablemente en
estos dias serán transladados á la Basílica de
San Juan de Letrán, en Roma., los restos del
difunto Papa León XIII que hasta hoy ha.n
permanecido en la Catedral de San Pedro.
La translación se hará sin pompa. alguna, y
sólo concurrirán al acto los miembros del Sacro Colegio y otros altos dignatarios del Vaticano.
El monumento sepulcral de León XIII es
obra del escultor Tulodlni y se levanta precisamente en el sitio que, poco antes de morir,
indicó el mismo Pontífice como el escogido por
él para que alli reposaran, para siempre, sus
cenizas.
La hermosa. obra. de arte está corenada. por
una magnifica estatua que representa al Pontífice en actitud de bendecir. A uno y otro lado se ven, además, dos figuras: la de una mujer, que simboliza la. Religión, y la de un hombre que es á la vez un trabajador y un peregrino.

-No-dijo el Doctor;- el alma no es una
fuer~a: es un movimiento. Resultado de las
funciones naturales del organismo las celdillas
cerebrales se agitan por la. misma.'causa que la
sangre circula en las arterias ó la savia en los
va.sos. de las plantas. Ver una causa donde no
ha.y srno un efecto, tal ha. sido el error de todas las coucep&lt;;iiones religiosas. Para mi, el de·
seo, el pensa.~iento, com_o las sensaciones, son
ú_nlca.}llente diferentes vibraciones de la matena á impulsos de la vida.
¿Por qué hemos de suponer al sér humano
regido por leyes diferentes á los demás seres
existentes? .c~sando la vida concluye por completo el ~nd1v1duo, hasta que los átomos que lo
hablan mtegrado, y que son imperecederos
según el a.x!o~a qutmico, se reunan aquí y ahí
para constituir ~evos seres. Pretender que
cada. hombre, lo mismo el que descubriera. las
leyes de la gravitación un! versal, que el campesino analfabeta para. quien el mundo termina en donde acaba. su terrulio, se perpetúe en
el tiempo y en el espacio, es, simplemente de
una. ingenuidad primitiva. Jamás se ha ll¿gado á demostrar conforme á la. lógica, la existencia. perennE: ?el espíritu; y al lado de las
verdades a.dqnrndas por la ciencia cuya claridad. cuya evidencia. nadie puede poner en duda las teorías sobrenaturales del Oriente tanto como las fábulas bíblicas, no son m~ que
los juguetes con que se ha entretenido la humanidad durante su ya larga infancia.
El joven doctor, una. vez impulsa.do por este
ca.mino, no se callaba fácilmente. Su tempera-

mento nervioso, al solo recuerdo del coneicto
en que lo hablan colocado sus convicciones \A '
fatal escepticismo, con la oplón sincera é ¡r..ti,..uei
mamente religiosa. de su prometida, se excitaba de una. manera. en ocasiones alarmante.
El seíior Barnum, casi acostado sobre un mecedor, parecía. contemplará través de los vidrios del balcón la calda. de aquella tarde plomiza, y los preparativos de tremendo aguacero
acusados por la invasión de nubes densísimas
en la bóveda celeste. Sus piés desaparecían entre pesados cobertores, y sobre sus dedos, hundidos en la. cenicienta barba, apoyaba. la cabeza de ancha frente.
Ha.bfa. sido el protector constante y decidido
del pobre huérfano. Desde su Infancia. lo habla
adoptado, le había. procura.do una educación
completa, y para coronar su obra- una vez vencidas las prevenciones de su hija, inspirada
por un anciano é intransigente sacerdote-iba.
á concederle la mano de su encantadora. Alicia
en breve plazo.
Se ha.liaba en su finca de campo de Coyoacán,
amplia y vetusta construcción del tiempo de
nuestros abuelos, adonde había ido en busca
del sosiego y del alejamiento de emociones que
se prescriben á los enfermos del corazón. Su
enfermedad orgánica. era, en efecto, una a.me·
na.za constante para su vida, y su ahijado, que
Jo asistía, no ignoraba. á qué peli~ro estaba expuesto.
1Ta.rde melancólica. aquella! Era la hora del
crepúsculo. La lluvia comenzaba á arreciar. y
la puerta del corredor, á la. presión del viento
que silbaba entre los arbustos del jardín, crugfa. á intervalos como gimiendo.
El doctor se paseaba á lo largo de la 1nan sala, meditando y esperando la réplica. Grave y
pausada., la. voz del selior Ba.rnum cortó aquel

prolongado silencio, que solamente interrumpían las pisadas de monótona regularidad y el
zumbido de los elementos desencadenados.
-.Amigo mio-exclamó el anciano lentamente,-eres médico y desconoces la enfermedad
de que t(1 mismo adoleces. Tu furor de negación es consecuencia natural de tu fanatismo
hacia. una escuela filosófica que no ha logra.do
descifrar ninguno de los misterios que envuel·
ven la vida terrestre. A falta de demostraciones positivas sobre sus principios, recurren tú
y los tuyos á un sistema de eliminación fundado en hipótesis que les seducen por su ingenio,
pero que ca.recen de valor real. 10h, tremendo
error el tuyo! Niegas la inmortalidad del alma
y tienes pensamiento. que es inmortal, y belleza, que es inmortal, y hmor. que es inmortal y
eterno!
La noche se venía encima, y sus sombras invadían la escena. La figura. del señor Ba.rnum,
inmóvil en su sillón antiguo, se destacaba. en
la penumbra como un fantasma negro.
¿En qué abstracción extra.na. sumergen á los
pensadores esta. clase de conversaciones, que
fijos en sus inextricables temas, hacen punto
omiso de todas las circunstancias que los rodean, como si fueran idiotas?
El doctor, muy ocupado en dar vueltas en la
estancia, no notó la dificultad con que se ex•
presa.ba su padrino, ni cómo se iba. extinguiendo la voz en su garganta.. Si le parecía que
nunca. habla sostenido tan abiertamente la fe
en la existencia de ult,ra.tumba, y Je asombraba. el tono de seguridad, de sentencia ó profecía., con que a.poyaba sus conceptos.
- Pobre hijo mio. tus sentidos te enga.l'la.n.
Sin embargo, es preciso que seas feliz: debes
creer, y yo hago este último esfuerzo para.con•
seguirlo. .Alicia se acerca y tengo que ca.llar;
pero nunca olvides que, como los átomos y las
fuerzas, las almas son indestructibles.
Calló el viejo, y. en efecto, apareció en el
marco de la puerta. la. luminosa. figura de su hija, que traía en un plato un frasco y una cuchara.
-¿.Han terminado ustedes de repetir todas
las preciosidades de sus sabios'l-interrogó jovialmen te, tendiendo su mano libre al joven.¿Por fin es cosa segura que somos monos?
De pie frente á su novia., el doctor se hallaba extático. Parecfa. que, como una prueba experimental de la realidad de un cmás a.llá&gt; se
le enviaba aquella visión paradisiaca.

- A veces lo duda. uno,-contestó sonriente,-y agregó en voz muy baja: como esta noche.
.
- Puesto que vas concediéndome algo, díjole ella al oído, aprovechándose de que su padre
no podia verlos en la posición en que estaba,
yo también te diré que. á. tu lado, creo á veces
en algo de la ciencia.
- ;.En qué. por ejemplo?
- En el principio de la atracción .... ¡Pero,
qué noche! continuó dirigiéndose al enfermo.
No han cesa.do los truenos y los rayosl ~Serán
capaces ustedes de no haberlo advertido'r
El sefior Barnum permaneció en silencio.
Acercáronse ambos jóvenes á examinar si dor•
mfa, y simultánea.mente lanza.ron do:s gritos
espantosos.
-¿Pero era posible aquello'?; ¿cómo pudo expirar tan tranquilamente?
Con mano febril, el do~tor tomó el pulso á
su generoso protector, lo auscultó, le vló los
ojos, la Jen¡:rua, con una lámpara casi pegada á
su rostro. ¡Imposlblel, exclamaba., ¡imposible!
Hemos hablado hasta hace un instante; no ha
hecho el menor movimiento ..... .
Lo atormentaba la pérdida., pero aún más lo

e1.aloquecía otra idea: la muerte no había sobrevenido hacía un minuto, ni dos, ni diez; la
frialdad del cuerpo, la rigidez de los miembros .... ¿qué médico no conoce cuando un fallecimiento no es reciente?
¡Luego había estado hablando con un cadáver, y. ¡cosa más horrible todavía! el cadáver
le habla replicado!
¡Imposible! ¡Imposible!

. .................. ·· ···.•····· .... , . ... .. ... .

• **
L:i.s personas encargadas actualmente de cuidarlo en el Hospital de San Hipóllto, aseguran
que es un loco verdaderamente extra.no, pues
razona con perfecto juicio, y discurre entre los
médicos del establecimiento con completa lucidez. Es más bien un monomaniaco que repite sin cesar ciertas palabras (las últimas que
escuchó del seílor Barnum) y en seguida grita:
¡Imposible! y en tremendos accesos de furor se
golpea la. cabeza contra los muros. acomete
contra. sus guardianes y jura que hasta los
muertos mienten.
El&gt;MUNDO Dlli L&amp;. PORTILLA.

............,........,..........................,.,... ,..,..........,.....h.••t•...... +,t,+......... ,t,1t,.•,...,.nt••·•,t,,t,+.............................................itnlnt,.........

LA HERMANA
En tierra lejana
tengo yo una hermana.
Siempre en primavera.
mi llegada espera
tras de la. ventana.
Y á la golondrina,
que en sus rejas trina,
dice con dulzura:
-¡Por aquella espina
que arrancaste á Cristo,
di me si le has visto
cruzar la. lla.nura!El ave su queja
lanza temerosa,
y en la tarde rosa
bajo el sol se aleja.

Desde su ventana
mi pálida hermana
pregunta. al viajero
que camina. triste:
-¡Por tu a.mor primero,
dime si le viste
por ese sendero!Pero el pasajero
su cal vario sube
y se aleja lento
dejando una nube
de polvo en el viento.
Desde su ventana,
á la luna grita

mi pálida herma.na:
-¡Por la faz bendita.
del Crueiflcado,
dime en qué sendero
tu rayo postrero

su paso ha alumbrado!La. luna la vaga.
llanura. ilumina,
trémula declina
y en el mar se apaga.
Acaso yo errante
pase. vacilante
bajo tu ventana,
y sin conocerme,
mi pálida hermana,
preguntes al verme.
venir tan leja.no:
- Dime, peregrino,
¿has visto á mi herma.no
por ese camino?
FRANCISCO VILLAJCSPltSA.

�EL lUUNDO ll,USTRADO.
EL )íUXDO ll,USTRADO

JR(S HOMBR(S NOTABHS
La falta de un establecimiento apropósito pa.ra
recluir en él á las mujeres menores de diez y ocho
a.fios que cometieran algún delito ó infringieran
los reglamentos de policfa, hizo que el Ministerio
de Gobernación se resolviera á fundar en Coyoacán una Escuela que. á semejanza de la que existe
en San Pedro y San Pablo, para hombres, pudiera.
ser para. las jóvenes acreedoras al r.astigo un medio eficaz de regeneración.
El Ministerio adquirió, al efecto, un amplio local situado en aquella población, y á fin de que
reuniera las indispensables condiciones de comodidad y de higiene, encargó al Sr. Ing. D.MiguelA.
Quevedo de la formación de un proyecto de reformas y mejoras, cuyo presupuesto fué de ochenta
mil pesos. Se dió desde luego principio á los trabajos correspondientes, y á la fecha se encuentra
ya t,erminada una buena parte del edificio, quedando sólo por concluir los departamentos que se
destinarán á talleres.
La Escuela quedó poro después abierta al servicio, rigiéndose por un Re1Iamento Provisional que formó el
Gobierno del Distrito entretanto se
expide el que deba regir en
definitiva. En el plantel se

de Medicina la exposición de sus trabajos, que
tuvieron tan magnifica acogida, le envió un
cheque de 100,000 francos como primera contribución á la obra del estudio del cáncer.
Esta liberalidad de Mecenas ha sido aplaudida por los periódicos del mundo entero, porque desde hace tiempo, este tilántropo admirable está acostumbrado á esos rasgos de desprendimiento.
Lo que deeasba el Dr. Ilenri Rotbschlld era
edificar un instituto como los que existen en
Inglaterra y en Alemania, donde se estudian
los medios de aniquilar el terrible mal.
&lt;Es preciso,-dice,-que todas las buenas voluntades, todos los filántropos, todos los franceses y todas las francesas ayuden para obtener la suma de que se tiene necesidad, á fin de
llegar al 1in propuesto.&gt;

illOlSS!X, POffilEB, ROTIISCHILD

Cada alío en el concurso del premio Nobel,
Francia se ve honrada. por una nueva recompe1.1sa..
Hoy, ha sido á una de las más notables figuras de la ciencia moderna, á un hombre que
sus trabajos han hecho de fama universal, á.
quien tocó tan bello trofeo.
Es modesto; cualquiera. que tenga la dicha
de aproximarse al gran químico, sabe que será
bien acogido por él.

Moissan, en s11 laboratorio.

Más tarde obtuvo fragmentos de diamante
legitimo y de rubí con la ayuda de un horno
eléctrico, calentado á 3,500 grados, tratando el
hierro ó la plata en presencia de un exceso de
carbono y dejando en seguida enfriar brusca.mente la mezcla saturada de carbón.
Moissan es comendador de la Legión de Honor.

•

**

El Profesor Poirier.

l\loissan ha pasado ya de los cincuenta ailos,
fué discipulo de Berthelot, hoy es miembro
del Instituto y de la Academia de Medicina y
profesor de la Facultad, donde está encargado
del curso de Química general.
· De la multitud de trabajos suyos, dos sobre
todo han tenido un enorme renombre.
En 1886 Molssan logró aislar el fluor y licuarlo; este cuerpo tiene la propiedad de descomponer el agua en frío y de a.tacar á todos los
metales.
imparte á las corrigendas la instrucción primaria. completa., haciénd0seles que observen
los más sanos principios en punto á moralidad. Todas las alumnas concurren, además,
á una clase de costura., donde se les enseiía
jPreferemente la confección de la::. prendas
de vestir más indispensables.
P_a ra el buen orden interior, la Escuela está dividida. en dos departamentos: uno destinado á la
educación correccional, propiamente dicha. y otro
á las mujeres que habiendo cometido algún dell~
to, sean acreedoras al rigor del régimen penal.

...

El Dr. Poirier ha hecho recientemente en la
Academia. de Medicina, conocer sus estudios
sobre el cáncer.
El em!nente Profesor, en este estudio extrema.da.mente interesante, confiesa la ignorancia
absoluta que hay en la actualidad respecto al
origen exacto del mal y á su naturaleza, denunciando la inutilidad de ciertos sueros tenidos como muy eficaces hasta hoy, á pesar de
algunos adelantos pasajeros logrados por los
rayos X. El único tratamiento que ha dado
algunos resultados, es el quirúrgico, y aún éste
no ha curado al enfermo, sino únicamente prolongado su existencia.
M. Poirler ha dirigido principalmente sus
investigaciones sobre el cánoor de la lengua,
llamado vulgarmente cáncer de los fumadores,
el cual puede ser previsto y evita.do, y después
de un estudio profundo de la distribución de
los vasos linfáticos del cuello, ha inventado un
procedimiento de extirpación que parece destruirlo completamente. Sobre treinta y dos
casos A que fué llamado, sólo tuvo ocho muertos.

El 'Baron Hmri d4 Rotlzscl1ild

Es preciso asociarse de todo corazón á estas
nobles palabras y por medio de un esfuerzo supremo contribuir á la destrucción de ese azote
de la humanidad: el cáncer.

*
*.

•**

Ta.les son los tres hombres notables de la actualidad.

El Bn. Ilenri de Rothschild, al día siguiente
de que el Profesor Polrler hizo en la Academia

........................................................................,t,,t,,t,...................................................... ,t,,t,,t, ..............................................................................................................................................................

LA FOTOGRAFIA DE LA PALABRA
rara hater oir í los sordos.-Ua gran invento.
El Doctor A\orage de Parls ha presentado a los estudiantes de la Sorbonne un
extraordinarto aparato .
Por medio de un micrófono fija fotográficamente la palabra en pequeflas lineas,
y hace luego la reproducción con un vi-

brador especial que él ha Inventado, y que
tiene la propiedad de ser perceptible para
los sordos.
El Doctor Morage hizo la descripción de
su aparato al que llama "Pollak-Virag,"
en una extensa lectura; la inscripción de

...

•
••
••. .
•... .•.•. .••. . . ••. .. .
•
••' • •.• .• .. .. .• . • • • .
-· -·
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. . . .
··•'·
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• : . ·.. .
····~
.. .
•
.
: .- •• • ·.~ :•.. . ·.·1
~

Pffforaaones formadas en la escritura telegráfica.

la palabra puede aplicarse al telégrafo,
obteniéndose 40,000 palabras por hora.
Esto llevará grandes ventajas A l:&gt;. telegrafla, porque el aparato Morse usado
actualmente solo produce 400 palabras por
hora.

--=-

7

-=-1¡

~

1

-

Palabras tst:-rilas en 11n segu11do por- •
m1dio del abarato Pollak-Virag.

¡

L.¡¡. ·fialabra fotografiada.

El Doctor Morage, después de exponer
sus teorfas, hizo algunos ensayos prácticos en los que obtuvo un magnifico
éxito.
El 'Dr. tftforag, ha&amp;iendo oir á una sorda j)or medio del oi'brador
foto-lel1grálüo.

En presencia de una concurrencia bastante numerosa, hizo funcionar su apar41-to, logrando que una muchacha sordomuda percibiera con toda claridad la.s frases que se le hicieron oir.
El Doctor Morage fué felicitado calurosamente, y ahora prosigue con gran empello sus estudios, pues según ha .licho,
espera encontrar útiles aplicaciones para
su invento.

�ET, MUNDO tLttsmAl&gt;O

ET, MUNDO ILUSTRA:i&gt;ó.

Un Camino Prodigio~o

'Prsin,ra cogida &lt;Ú .Antonio Mont,s.

LA COGIDA DE MONTES
JIIJEBTE DEL DIESTRO

Fn la corrida de toros efectuada. en la plaza
"México" el dfa. 13 de enero, el matador Antonio Montes sufrió dos cogidas; la primera, leve
y sin importancia, le permitió seguir toreando; pero la segunda, muy grave, hizo nt:cesario
que el diestro fu.era conducido inmediatamente á la enfermería. donde practicó la primera
curación el Sr. Dr. D. Carlos Cuesta. Este fa.
cultativo extendió el parte correspondiente al
Regidor de turno, dando cuenta de que la herida era serla, pues el cuerno del toro penetró
por la región glútea Izquierda, interesando los
planos muscula.res y causando una gran hemorragia.

Con todas las precauciones necesarias, Montes fué lleva.do á su residencia del Hotel Edison en la ca.lle de Dolores, y se dió orden desde

Segunda cogida de Montes.

luego de que nadie penetrara á la habitación
del herido, teniendo en cuenta su delicadísimo
estado.
El miércoles, Montes se agravó de tal manera que á las nueve de la noche empezó á temerse un desenlace funesto y se llamó á un sacerdote que confesara. á Montes.
La simpatía general de que gozaba el nota.ble diestro se hizo muy patente en esta ocasión; sin cesar acudieron muchísimas personas, entre ellas algunas de alta posición social, á informarse del estado del enfermo, y
continuamente se estuvieron recibiendo telegramas de los Estados con frases cariliosas y
llenas de interés por la salud de del diestro.
En los momentos en que cerramos este número, se nos Informa que el aplaudido espada
ha deja.do de existir. Mucho sentirán, sin duda alguna, los aficionados y el púbJi.co en ge•
neral, el funesto suceso.
Los restos de Montes serán llevados á Espalia..

................................................................................................................................................................................................................................................................................................~............
OOSTUIBII.ES TRADICIONALES EN JERUS!LEIII

Existe entre las gentes de Jerusa.lem una costumbre que se ha conservado desde hace mucho tiempo
y que consiste en reunirse á lo largo de uno de los muros del templo
y orar en voz a.Ita de una manera
plaffidera. y triste, recordando las
glorias de J erusa.lem antes que fuera tomada por Tito, y sv. decadencia desde entonces hasta el esta.do
la.menta.ble en que se encuentra. actualmente.
Lo mismo que ésta, existen otras

costumbres análogas que pasan de
padres á hijos y no se pierden nunca, y entre las cuales hay unas en
extremo curiosas.

♦
UNA OPERA DE STRAUSS

de una manera admirable por la
nota.ble artista, se!lora. Destino y
Juan Bautista. fué perfecta.mente
desempeiiado por Hoffmann. Nues-

tro grabado representa una de las
escenas más culminantes de la obra
y que mereció los honores de una
larga y entusiasta ovación.

Para el 5 de febrero próximo,. está anuncia.da. la inauguración del ma.gnínco camino carretero, construido por una poderosa empresa.
industrial entre Temosachic y el mineral de
Oca.ropo, (Estado de Chihuahua.)
Para la construcción de este camino, considerado como una obra maestra de ingenierla.,
por las grandes dificulta.des que hubo necesidad de vencer, cruzando puntos de la Sie•
rra Madre considerados como Inaccesibles,
la Compañia. desplegó gran esfuerzo, pues invirtió en las obras fuertes sumas y empleó
en ella~ numerosas cuadrillas de operarios. En
uno de los sitios más accidentados fué preciso
abrir un túnel muy extenso y, en otros, practicar tajos verdaderamente notables.
Del carnet de un a.migo nuestro tomamos los
siguientes a.puntes en que se refleja la •ivlsima.
impresión que le produjo un viaje al mineral
de Oca.ropo, hecho por el nuevo ca.mino:
"Los gigantescos picachos han ca.ido portierra, los acantilados están desmoronados, las
ciclópeas moles contemplan, doloridas, los inservibles restos de sus antes Inexpugnables
conformaciones ....
Se necesitó el camino y el ca.mino ha sido y
será.
Las esfinges de granito, centinelas perpetuos
de las transformaciones geológicas, no serán
ha.bitadas de hoy en más por las agrestes fieras
y por los inmundos reptiles; la planta del hombre maculó la virginidad de aquel Océano de
piedra sur¡¡-ido de las entra.Has de Natura, y el
orgulloso Rey de lo creada tomó posesión de lo
que se creia. inabordable é inaccesible.
Las pendientes son rápidas, los precipicios
enormes, las alturas inmensas, las planicies
pequefíinas y contadas, los riachuelos abundosos, los barrancos insondables, los tajos y desfiladeros pavorosos, los bosques soberbios y repletos de majestad, grandeza. y excelsitud, y
todo fué hollado. En la respetuosa. soledad del
gabinete quedó traza.do el ca.mino carretero, se calcula.ron las resistencias por vencer,
fueron presupuestas las sumas para gastar, y
comenzó la obra."
"Ahi está ya.
Magnifica, suntuosa; admirable.
Allá, muy lejos, á una distancia. que provoca. el vértiRO é infinitas angustias por los abismos infranqueables que nos la separan, se divisa una línea. blanquecina extrema.da.mente
sinuosa.
Nos encontramos en la cima de una montaiia.: corre el carruaje guiado por expertas manos y tirado por hermosas mulas de grande alza.da., á lo largo del ca.mino; detenemos la respiración contemplando el terrible y grandioso
espectáculo; á. la izquierda un abismo sin fin;
por la derecha, enorme tajQ cuyo término no
alcanzamos á ver: al frente, lo pavoroso, Jo increlble, el camino siempre delante, llevándonos
á. mayores y más a.Itas montafl:as, á barra.neos
imposibles, á sendas profundidades, á pellgros
enloquecedores; en lo alto, el sol, la atmósfera.
saturada. de vivificante aire respira.ble y de
gratos perfumes de flores silvestres, tostando la.
piel y produciendo un calor sofacante; detrás
d~ nosotros, lo que hemos recorrido, lo que era
y ya no es, lo que hace poco nadie tra.nsita~a.;
y ahora se ve surcado por carruajes ligerísimos, atestados de viajeros y por pesados carros
de los que tiran doce, catarce y diez y seis mulas frisonas ...

Et nuew camino al min,ral &lt;Ú Ocampo.-Et túnel.

'· El mineral de Ocampo es [a.bundosamente
rico; de enormes existencias aureo-argentiferas, guarda en sus entra.ñas inagotables tesoros que brotarán del seno de la tierra y ,iue
producirán beneficios mil para la patria queri·
da y provechosos é indiscutibles estlmulos para cuantos amen el traba.jo y sepan que esta es
la única. felicidad posible que rodea al hombre
durante su breve paso por sobre la haz de la
tierra.

No ha.y grandes y fabulosos yacimientos de
oro, ni los minera.les por explot;i.r son de maravillosa. rlq ueza.; pero lo que es una. mara villa
y toca á los lindes de lo fabuloso es la inconmensurable existencia. de mineral; sus por hoy
contadas minas que llegarán á catalogarse por
centena.res y milla.res han producido muchos
millones de pesos; y es de advertirse que aquello no está explota.do ni en mfnima. esca.la.&gt;

La ópera de Ricardo Strauss llamada. «Salomé&gt; que tan buen éxito
alcanzó el a.!Io pasa.do en Dresde,
acaba de ser puesta en escena en
Berlin y agradó muchísimo.
El papel de la heroina. fué hecho

Nuulro paJs.-Una fusta profanor,lia;tosa en Ti.ama,
Otfuf,r1s orando en /erusalnn.

Una 1suna cu la 6pna "Salomi."

(E.

a, México,)

�e o

ULT'AS

EL MU1'"DO ILUSTRA.DO

TATUAJE.

PLUMA ELECTRICA PARA COPIAR.

Escribiente cansado: La. pluma á Que
Ud. se refiere, consta de un tubo metálico
terminado en punta. y del ta.maño de un
portaplumas ordinario; lleva en su Interior una airuja Que se asoma nueve ó diez
mil veces J.)Or minuto, J.)Or la punta del tubo, á Impulso de una bobina Influenciada
J.)Or una pila Que se tiene sobre la misma

EL ABANICO.

A. L. O: El tatuaje
es Indeleble.
LUTO.

Preguntona Impertinente: Pasados ocho
meses de la muerte
de su padre, puede
Ud. usar trajes de seda. y UD J.)0CO más tarde albaJas sln ple·
dras.
CREMA PARA LA CARA

mesa en Que se escribe. El papel ero1&gt;leado debe estar sobre otro secante y •e escribe con ¡,. rapidez habitual; el p,.pél
Que se ha us..do se coloca sobre nn bastidor á propósito y pasando J.)Or encima un
rodillo con tinta se p,.sa, é~ta á travé~ de
los airujerltos á otra. boj,. de papel blanco
puesta debajo y se repite la operación hasta se.car las coplas que se necesiten, las
cuales pueden lleear hasta 2.000.
PARA COIIBATIR LA COSTUMBRE DE FUIIAR.-

OBSEQUIO.

Herrolnla.: Se puede abandonar la costurobre de fumar, siempre Que se tenga
voluntad para hacerlo, con sólo Ir disminuyendo PoCO á poco y proirreslvamente
la cantidad de clirarros Que se fumen diaria.mente basta Que se acabe J.)Or suprlrolrlos en lo absoluto.
-La publicación á Que Ud. se refiere no
nos es conocida..
OualQuler objeto para. tocador, eleeante
y bonito, sería un obseQulo propio para
una amlea.
PANTALLAS.

Amella: Hoy están muy de moda la.s
pantallas nara tamizar la luz, en forroa
de pañuelo, como lo Indica la flirura correspondiente; el decorado Que puede hacerse p0r roedlo de bordados de diferentes ele.ses, de pinturas ó de l..bores de enCRje, depende del gusto de cad&gt;t. una. lo
mismo Que la tela., Que p0r Jo general se
elige entre las sedas deleadas como el
ponirée y el sure.h,

Antonia: La creroa
sobre la. cual me blzo una consulta "Slm
¡¡atiza.dora de María
Luisa" está formada
de substancias nocivas Que 1meden da•
ñarel cutis; la Que
Ud. usa., wr el contrario es de las roejo•
res y sólo podría ser
substituida con ventaJ&gt;t. p0r la crema gll •
miel.

A

PARA OBSEQUIAR A LAS VISITAS.

Cleopatra: No es propio obseQnlar
visitas en este tlemoo con bela.doa, o
cales Ud. mejor una taza de té ó un
cbe.
-Un traje estilo sastre no Q.Ueda bita
a.dorna.do con encaje, elija Ud mejor bonita 1&gt;asa.m,merfa de &amp;eda.

ASUNTO DOIIESTICO.

Maggy: Como el
asunto aue Ud. me
consulta es de lnte·
rés pu raroeJ te personal y P•ra tratar de ,
él de una manera detallada como es preciso, ocuparía un
irre.nde espacio de
Que nn e.q p05lble dlsPOner en esta sección, no puedo ocuparme de él en el periódico; pero Je re(
pito Que le daré mi
e
opinión con muy bue•
Las glándulas del estómaEo,
na. voluntad sobre lo
Que me pe.rece debe hacerse en caso semejante, siempre Que sea en lo particular.
Estoy á sus órdenes en Jasoflclnas de "El
Mundo Ilustrado."
ACCION DEL ALCOHOL EN LAS GLANDULAS
ESTOMACALES.

Pierre: El abuso del alcohol altera las
glándulas del estóroago haciéndolas aumentar de volumen y 1&gt;roduclendo por fin
ulceraciones dolorosas Que se 1&gt;ro1&gt;a1ran al
Intestino ocasionando diarreas peligrosas. Puede Ud. ver en el grabado respectivo el efecto aue produce el alcohol, tomado en cantidades ex..¡reradas, sobre las
glándulas del estómago; la primera figura
representa una irlándula es~omacal en estado normal, las otras lnJlcau las altera.}lones.
LAYADO DE PLUMAS.-TEÑIDO
DE TELAS DE ALCODON.

Evellna: No hace mucho
tlemp0 contesté á una de
mis lectoras Que we consultó también sobre córoo J.)0d~a llm1&gt;iar una boa de plumas blancas, Que oor Jo general no es P0Slble conseguir QUe la boa Quede llropla, porQue la pluma Q.ue se
usa en e,te caso, es peQ ueña
y ne puede sujetarse l.lavado y rizado. Sin embargo,
aconsejo á U d. lo mismo Que
á mi otra lectora, Que envíe su boa á alguna casa
donde se laven y ricen plumas, y en la Que t ..1 vez p0drfa obtenerse algo.
He publicado ya también
en distintas ocasiones fórmulas »ara teñir de negro
telas de alltodón: la falda de
Ud. es de nlpis y POr consleulente se le puede aplicar
dicha fórmula.

MAR(A Lmu.

De ca.da. cien personas babltantea de
ciudad de Nueva York, 61 son solteru.•
casadas, 5 viudas y tres dlvorcladu.

*

* y* Jugares de 41Los sitios de recreo
slón de la ciudad de Nueva York ~
453.000 asientos más Que los Quel)(laNDto,
das las Iglesias reunidas en la mlamamttróp0ll americana.

EN LAS MINAS DE SIBERIA
En una reglón de Slberla. es tan notable
la rlQueza de sus minas. á la vez Que tan

terrible y extremoso el cllroa, Que escase..n los trabaJadoresy se pierde una gran
utllld.,d 1&gt;or falta. de brazos, Que laboren
aQuellos terrenos; pero la fama de a.Quena reelón mortífera y horrible e.'! tal, Que
nadie se aventura á pesar de los enormes
s ..larlos y ventajas Q.ue se ofrecen. UJ &gt;,I-

mamente las mujeres de los Que por taer·
za tlt,nen Que habitar en aQ.uellaa N's!O
nes, han emprendido los trabajos de 111
rol nas. donde alternan sus J..bores coa IOI
trabajadores; estas rouJeres val8IOIII
luchan con un atan digno de encorolo. emprendiendo las más rudas tareas coa 1a
misma actividad de los bombres Qae Vfr"
baJan á su lado en las rol nas.

¿No piensas, dijo mi amiga en voz baja, mientras
acomodaba en la caja de cedro y raso su linda colección de abanicos, no piensas qué indispensable
es para la mujer, este objeto pequeño al parecer
inútil?
Surgieron en mi mente, evocados por aquella pre.
gunta, muchos recuerdos, y medí la importancia del abanico en la vida femenina.
.
•
Confiáme aquí, en secreto, buena lectara, cuántas veces el abanico te ha servido para- ocultar el impertinente carmín que cubrió tus mejillas al escuchar
una frase apasianada, para disimular
un importuno suspiro ó para esconder
J.
una lágrima furtiva que se desbordó de
tus ojos mientras seguías desde la penumbra del palco la escena que se desarrollaba en el foro, tal vez muy semejante á algunas de tu vida, quizá muy
en consonancia con el estado de tu alma.
Habla sin reserva, nadie nos oye, en
f~
este pequeño gabinete aislado, todo es
discreto: la luna biselada, el chiffonier
de palo rosa, el biombo de bordado japonés, y esos angelitos pintados sobre
la tela del bise-brise, que parecen mirarnos atentamente, son muy niños y
no entienden esas cosas.
¿Soy indiscreta? Perdóname, buena
amiga, pero yo te he visto abrir rápidamente el abanico y cubrirte con él el
rostro cuando "Werther" muy pálido,
iluminado por la dulce claridad de la luna, ofrecía su vida como holocausto en
aras de su triste amor.
Solo que, como la gasa del abanico
era muy transparente, pude ver tus
ojos llenos de lágrimas, y la expresión
dolorosa de tu semblante.
Ese abanico sutil y ligero, no es un
buen amigo, no supo guardar como debiera tu secreto.
Es preciso, para casos como ese, elegir otro abanico, entre las inmensas éxito, y en efecto, uno de los atractivos
variedades que nos ofrece la moda.
del abanico es su manejo, el ruido deToda clase de adornos se aplican á licioso del varillaje al abrirlo y cerrarlos abanicos; encajes, bordados, pintu- lo, el imperceptible rose de la seda.
ras, dibujos de pequeña lentejuela y
En algunos almacenes se vieron ejemotras mil fantasías deliciosas. El tama- plares de abanicos japoneses, se creyó
ño ha aumentado en estos últimos tiem- que harían época, pero no sucedió así;
pos, sin alcanzar grandes dimensiones; las mexicanas los vieron, los observapero ya no se llevan aQuellos abanicos ron por todos lados y con un gesto de
diminutos que casi se perdían en lama- indiferencia los dejaron.
no; los de ahora son de un tamaño re¿Serán mejor acogidos en este año?
gular, no pecan por ninguna exagera- Quién sabe; pero es necesario confesar
ción y su forma es muy bella.
que había algunos bellos y tal vez cóEn el estío y el otoño se usaron modos para el campo. Sus formas muy
unos abanicos, que cerrados simula- variadas, recordaban unas, por la puban un bouquet de flores, ya violetas, reze de sus líneas, los estilos del decoya rosas miniatura, '·no me olvides," rado de las épocas de Luis XV y Luis
jacintos ó lirios. Al abrirse tenían el as- XVI, otras se acercaban á las modas
pecto de una guirnalda; eran bellos, que dominaron en el tiempo del Direcpero tenían el defecto de ser muy volu- torio y del Imperio.
minosos; no obstante, creo que con la
Como siempre se tiende á ~acer renaprimavera volverán, sobre todo para cer las modas de tiempos pasados, papaseos campestres y aún para los pa- rece que se anuncia una resurrección
seos en la ciudad, porque desde hace de aquellos lindos abanicos todos de
pocos años se acostumbra ya llevar marfil, primorosamente labrados, alabanico por la calle, á las visitas, co- gunos de los cuales constituyeron vermidas, paseos y aún á la iglesia.
daderas obras de arte de inestimable
Algunas damas quisieron hacer un valor, y los más bellos ejemplares se
movimiento en favor de los abanicos conservan como reliquias entre las code una pieza, preponderando los de es- lecciones de algunas damas apasionatilo japonés, pero su tentativa no tuvo das de Inglaterra, Francia y~Holanda.

do tanto tiempo oorque nuestros exagerados sombreros no los dejaban ver, empezarán, sin dnda, á quejarse de que el ruido de nuestr-is abanicos no los
dejen oír.
¿Qué haremos entonces, seguir la moda malg,-é
tout ó dar gusto á nuestros amigos?

..

MARIA LUISA.

Terribte pugilato entre mujeres
En el Estado de Indiana, dos sel'ioras de
la alta sociedad, Mrs. Torrester y Mrs.
Mackema, se batieron á los boxes.
Los testigos del duelo eran sus respectivos maridos y algunos amigos de ambas
contendientes, Quienes declaran Que aQuello era digno de verse. En efecto hubo dieciocho asaltos y no fué sino en el último
que Quedó vencida Mrs. Mackema, debido á un fuerte golpe Que recibió de su adversaria en la mandlbula derecha.
Desde el principio del encuentro las dos
mujeres estaban bal'iadas en sangre, pero
á pesar de eso ellas continuaban la lucha
con ardor,alentadas por los gritos y apuestas de los espectadores. Varias veces Intentaron ellas arrancarse el pelo y aral'iarse, ,:&gt;ero entonces los Jueces suspendlan
el combate y haclan Que empezaran de
nuevo, haciéndoles observar estrictamente las reglas de la bo,u.
Varias policlas presenciaron entusiasmados este curioso cuanto sensacional
pugilato y sólo intervinieron en el último
mamento, cuando á causa de haber rodado Mrs. Mackema, el marido de ésta se
lanzó furioso contra Mrs. Torres ter, apeándosela de un terrible punetazo que le asestó en el ojo derecho.
Todos fueron conducidos á la prevención y después de corto interrogatorio, se
les puso en libertad bajo fianza.

;~j
~ -

Si se generaliza de nuevo el uso
de estos abanicos, lectora mía, nos
va á surgir una dificultad que es preciso prever: los caballeros que han clama-

Un Ingeniero norueiro llamado Berggraf, ha Inventado un sistema para deter
minar la profundidad del mar nor medio
del se nido. Ell:prlnclplo rs el mlsa:o Que
en el Que se basa el usado para,averfguar
la misma en los socav, ,nes de las minas,

***

Acaba de construirse en Austrla un automóvil para el Zar, blindado co1.uo un
buQue de ,ruerra. Ha costado 25.000 pesos.

❖

Ma~ame A. Lafage Sucesora
MODISTA DE LA ALTA SOCIEDAD.
..................................

10) &lt;IDInl cfü§
~AVENIDA JUAREZ JO.~
I\PI\RTI\DO 2185.

HU.FONO 2270.
MEXICO

, , 1-1~·
..
1..

�EL MUNDO U,USTRADO

FIGURINES DEL DIA

EL MUNDO lwSTRADO

Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fé.brlcas de San Rafael.

Año XIV-Tomo 1

México, 27 de Enero de 1907

Número 4

•

-

Traje de baile en gasa blanca con fondo de seda. La falda se adorna
en las costuras con un dibujo original de gusanillo y seda imitando plumas alargadas y con medallones bordados también con gusanillo y perfilados con perlas; éstas salpican, además, la falda repartidas de una
manera. artística.: el corp!lio escotado en redondo lleva un canesú ador-

nado con un dibujo de gusanillo, sobre el cual se monta el cuerpo con un
ancho rizado subrayado por un angosto -vivo de terciopelo negro; la manga sigue la forma del corpiño, y se ajusta por medio de un puño; el cinturón es de seda tableado y sobre él pasan los adornos de la falda,

l1 1

La ruta de Tehuantepec.-Buques descargande en Salina Cruz.
(.i'ot. Eden 11on»..6et1.)

FoT. "FÉLIX," DE PARIS, PARA "EL MUNDO lLUSTRADo."-MonAs BECHOFF DAVID.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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