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                  <text>L UNDO LUSTRADO

•

Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fá.brlcas de San RataeL

Año XV-Tomo 11

México, 16 de Agosto de 1908

CARRERAS DE RESISTENCIA

El Teniente J, Alessio Robles llega el primero á la meta,
y gana el primer premio en la carrera
d e 50 ki[6m etr.&gt;s,

Número 7

�198

EL MUNDO ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General 1

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS PROVISIONALES:

Segunda de las Damas 4. México, D. F. Apartado postal 2.570.-Telé!onos: Erlcson, 1476.
Compañía Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad ................................. S 1.25
En los Estados............... .. .. .. . .. . . . .. . . 1.50
En el Extranjero ,....... .. .. .. . .. . .. . . .. .. 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Caplta.1.. ...................... ... . SO 3/í cs.
En los Estados ...... ..................... . . S0.50 cs.

LLAMAR LA ATENCION
Llamar la atención es para la mayoría de
la humanidad un placer de dioses.
Atraer hacia sf las miradas; ser objeto de
todos los comentarios; recoger al paso como flores esparcidas las alabanzas, los testimonios de admiración; pasear en medio
del estupor de todos; que deliciosa fruicción 1
Cuando un hombre está seg·uro de que
en las conversaciones íntimas, en las columnas de la prensa, en las solitarias meditaciones del pensador es eje y pivote; de que su
persona, como el rayo de luz á los insectos,
atrae á las multitudes JT las hace revolotear
al rededor; cuando se siente centro ele convergencia lo mismo del amor que del odio,
lo mismo de la admiración que del menosprecio, lo mismo del homenaje que del e cupitajo, el hombre se siente grnnde, poderoso, semidiós.
Tal parece que lo peor en la vida es ser
ignorado, desconocido, según es grande el
afán de fijar la atención del mundo.
Ser ignorado es viYir desterrado, ó mejor, enterrado. Ese ostracismo es intolerable. Se siente la nostalgia de la notoriedad,
se experimenta el anhelo de ser alg·uien y
de llegar á ser algo.
Con tal de romper las rejas de la prisión,
con tal de escapar de esa profunda .r obscura caverna el hombre es capaz de todo,
del heroísmo como de la bajeza, del sacrilicio como del crimen, de lo sublime como de
lo ridículo.
Esa sed de notoriedad, ese afán de fijar
la atención ,,eJeidosa de las multitudes, en
las altas esferas de la actividad humana, en
el arte, en la ciencia, en la política son nobilísimos y se llaman amor á la gloria r
también amor á la humanidad.
Pero no sólo en esas elevadas regiones se
manifiestan y atraen y subyugan á los hombres. Ese anhelo es universal, porque todos,
en mayor ó menor escala lo experimentamos y lo es también porque no hay nada en
la vida que no lo provoque .Y estimule.
Hay quien vincule su ambición en ejercer el poder, en dominar pueblos, en deslumbrar con su grandeza; hay quien prefiere ceñir corona de mirtos á lauros de victoria; hay quien aspira á la aureola de la
santidad más que al cetro del mando ó á la
diadema de la gloria; pero hay también
quien aspira á la notoriedad por la ostentación del oropel; quien á falta de lo serio esgrime lo ridículo y no falta quien llegue
hasta el crimen con tal de hacer hablar de
sí mismo.
Para los grandes criminales de la Historia Augusto Comte pedía como supremo
suplicio el olvido.
Psicología profunda y trascendental. El
gran pensador sabía que hasta la picota de
la ignominia es, para ciertas almas, una
apoteosis y que muchas hay para quienes
el cadalso es un pedestal.

El criminal, abatido y trémulo en la capilla, se yergue y se agiganta en la plazuela frente al paredón &lt;le las ejecuciones.
La ramera, perseguida á pedradas por
los pilluelos, se siente radiante de promover
el escándalo.
El heroismo á solas es casi imposible, el
heroísmo ante las multitudes es mu.r fácil
y seductor. Sacrif:icarse á solas sin que nadie más que la víctima lo sepa es una indecible tol'turn; sacrificarse en pL'íblico es una
voluptuosidad.
Si el suicidio pudiera permanecer ignorado de aparecería casi por completo y lo
mismo el duelo é inumerables delitos .Y crímenes.
tQué hay en D. Juan? Alg·o sin duela ele
pel'Versidad; pero mucho sin duda, ele rnnidad. Chucho e] Roto aplicando el cloroformo al robo sin violencia procedía con la
mira principal y predominante de épater gcm
bourgeoi8, de dejar patitiesos á los ladrones del porvenir y pasmada á la sociedad. El Tigre de Sapta Julia sufriría la
más cruel de las decepciones si el público
se bañara en el Leteo y oh,idara al terrible
bandido y sus innumerables crímenes.
Tal así ,es de desmesurado el afán de la
notoriedad.
Todo, ya lo decimos, es capaz de despertarlo. Har gentes que, á falta de cosa
mejor, procuran llamar la atención con la
trompeta destemplada de lo ridículo .r de
lo grotesco.
En la imposibilidad de plantar un árbol,
de escribir un libro y hasta de engendrar un
hijo, dejan crecer de mensuradamente su
pelo .r su barba, montan en bicicleta ,·esti&lt;los de frac y corbata blanca, coleccionan
anillos de servilleta. beben té hirviendo ó
fuman opio ó marihuana.
Las mujeres caen fácilmente en estas y
otras extravagancias; se bañan en leche de
burra, toman fresas con éter, calzan tacones de tres pisos, se desnudan y se cubren
de diamantes, llevan en su sombreros toda la flora .\' toda la fauna del planeta .r n
poco má llevarían bocina como los automó,'iles ó cascabeles como los til-os de las
sillas de posta.
Todo eso de la 1r1oda pe,·so11a1, rlf crMt8
de .f1da110 JI 111a11Írt8 dezutrn10 son ansias de
notoriedad, pujos de vnnidad desbordante,
deseos desenfrenados ele asombrar, de singularizarse, de salir de lo común y de dejar
una huella en el espfritu y el corazón de
los hombre.
Y es que la Yida humana es á medias pe,·sonal .v á medias colectivn,; que vivimos, de
hecho, tanto en no otros mismos como en
los hombres que nos rodean; que lo que
los demás piensan ele nosotros.,· sienten por
nosotl'Os es parte integrante de nuestro modo ele senti r .Y de pensar.
La indiferencia agena, el olvido, matan en
nuestro sér lo mejor que tenemos y lo que
más estimamos, es decir, aquello que es
propio, peculiar r exclusivo del resto de
los hombres.
La vida humana es la Y ida de una hornaza. Cada tizón desprende calor y luz por
sí mismo; pero son marores y más intensos
el calor y la luz que recibe de] conjunto ele
las otras ascuas. Separada, cada una, se
extinguiría pronto sin alumbrar ni calentar cosa mayor. Todas juntas, brillan, chispean, flamean, alumbran y calientan hasta
reducirse á ceniza, consumando completa y
cumplidamente su destino.
Por eso queremos para nuestro humilde
tizón el calor y la luz de las otras brasas y
por eso queremos siempre avivarlas y encenderlas para que arda mejor la nuestra.

199

EL MUNDO ILUSTRA.DO

Crónica Científica
EL Uli111MO TRIUNFO DEL CONDE ZEPPEUN
Por primera vez en la historia del mundo, dicen
los telegramas que hablan sobre el asunto, un Rey
y su esposa han viajado á bordo de un globo dirigible. Los soberanos fueron el Rey Guillermo de
Wurtenburgo y sn esposa la Reina Carlota, quie· nes se hallaban á la orilla del lago de Constanza
y se aprovecharon de las experiencias que estaba
á punto de hacer el conde Zeppelin para dará este acontecimiento, de carácter puramente científico, un sabor de sensacionalismo que difícilmente
podrá ser igualado.
Pero por muy sensacional que sea el acontecimiento desde el punto de vista de la información
de los periódicos de información, es aun mucho
más importante si se considera desde el punto de
vista de su significación para la ciencia. El conde
Zeppelin probó en su viaje, llevando á bordo á
los reyes, que la teoría del &lt;rígido&gt; es capaz de
magníficos resultados.
Como es bien sabido, el globo del noble alemán
tiene la forma de un cigarro puro y está formado
por una arma.z ón de aluminio rodeada con una cubierta de seda¡ su largo es de algo más de ciento
treinta metros, y su diámetro en la parte más gruesa es de qnince metros aproximadamente.
Durante el real viaje, el conde personalmente
dirigía el globo, ayudado en su tarea por un mecánico y ocho ayudantes. Soplaba un fuerte viento del noroeste en el momento que el globo, con
Sus Majestades en la canastilla, se desprendió de
tierra y se elevó á una altura de cerca de mil pies.
A esa altura obedeció admirablemente su timón,
dió una media vuelta en dirección del lago, caminó un rato á merced del viento, y después hizo
un cuarto de conversión hallándose contra el viento. Entonces se pusieron á funcionar las hélices
rápidamente, y se consiguió que el globo siguiera
el camino deseado con facilidad.
Se hizo al globo caminar en derredor del lago y
se hicieron funcionar las hélices y los timones
horizontales y verticales, á los qne siempre obedeció el gran globo. A pesar de que el viento había
aumentado de intensidad se hicieron maniobras
de las más peligrosas obteniéndose en ellas el mismo bnen éxito. Frente al muelle del lago, se hizo
que el globo descendiera y ascendiera en línea recta, una y otra vez. En nna de ellas estaba solamente á unas cuantas yardas del suelo, y un momento después se hallaba á seiscientos pies de
altura. En seguida se hicieron diferentes ejercicios, se hizo al globo describir varios círculos
completos de diámetro muy reducido. Después se
recorrió el camino hasta la ciudad de Friedrichschafen, sobre la cual se maniobró con la mayor felicidad¡ finalmente el globo se detuvo delante de
los balcones del palacio real para que desembarcaran los regios viajeros. No hubo un solo accidente en todo el tiempo que el globo permaneció
fuera de su edificio al que regresó en perfecto estado.

**•
Los doce mil metros cúbicos de gas que se nsan
para el globo, se hallan almacenados en diez y seis
receptáculos, los cuales, á su vez, estáu protegidos
dentro de una construcción perfectamente cerrada, de manera que estén aislados por medio de
una capa de aire de los rayos del sol y de los cambios de temperatura del ambiente exterior, Dos
motores de ochenta y cinco caballos cada uno, cuyo funcionamiento es absolutamente independiente, sirven para mover las hélices. En la parte baja,
á todo lo largo del globo, hay un cable de acero
,;obre el cual se desliza un gran peso, á voluntad
de los tripulantes¡ y por las variaciones de posición de este peso se hace que el globo ascienda ó
descienda á pesar de cualquier cambio en la presión atmosférica.
El aparato para lastrar es de la mayor importancia en los momentos de embarque y desembarque, pero también es de mucha utilidad en los
viajes á grandes alturas. Hasta ahora sólo se ha
viajado y experimentado á alturas moderadas en
las que es sensiblemente constante la relación en-

Una Calle de Tlacotálpam.

El Palacio Municipal.
tre un metro cúbico de aire y un volúmen dado
de gas, pero pasando de los cuatrocientos pies la
atmósfera se enrarece y se pierde esa relación. En
este estado de cosas un globo de grandes dimensiones tiene muchas ventajas sobre uno pequeño.
En los viajes á grandes alturas el globo mientras más grande sea perderá menos de su bensina
y por lo tanto podrá permanecer más tiempo en
el aire¡ esto lo sal::en los que conocen de globos,
Pero no es esta la única ventaja¡ un globo que camine con una velocidad de cincuenta millas por hod urante cincuenta horas, será vencido por otro
globo que camine con una velocidad de cuarenta
millas por hora durante cien horas¡ el gasto de
aumentar la capacidad del globo está más que
compensado con las ventajas que se obtienen.

* **
El conde Zeppelin, el héroe del día en cuestiones de navegación aerea, tiene más de setenta años
, de edad. Poco tiempo después de haber empezado
sus experiencias á la orilla del lago de Constanza,
había gastado toda su fortuna en experiencias. Ha
podido continuar experimentando gracias á los
subsidios que le ha concedido el gobierno alemán¡
el Emperador Guillermo es uno de sus entusiastas admiradores y decididos protectores¡ éste le
envió un men~aje de felicitación por sus últimas
experiencias.
Si comparamos el primer modelo de globo empleado por el conde Zeppelin con su último modelo, vemos que los cambios hechos en él son de
poca importancia, y que el principio se ha conservado el mismo. Se ha aumentado el poder de
l os motores, sin aumentar su peso¡ en la parteanterior y en la posterior del globo se han colocado
cuadros de tela que se pueden manejar á volutad
para dirigir los movimientos en el plano horizontal.
Con estas modificaciones se asegura que el mes
pasado el conde ha podido llegar á velocidades de
cerca de veinte metros por segundo, con viento
moderado.

Una Trajinera de Tlacotálpam.

TLACOTALPAM
&lt;La perla del P~paloápam&gt; le llaman en toda la costa de Sotavento á la risueña población
que se asienta en las márgenes del maravilloso
río, á unos cuantos kilómetros de su desembocadura en el golfo de México. Es, en efecto,
una de las poblaciones más pintorescas de esa
región, que se di~tingue precisamente por la
belleza del pan0rama, por la limpieza de sus
poblados, por el esplendor de sus jardines.
Cuando se remonta el rio, partiendo de Alvarado, otro lugar precioso de la costa, á las pocas horas se descubre, sobre la margen derecha,
el caserio blanco que reverbera á los rayos del
sol, sobre el fondo de los bosques cercanos, y
sobre las ondas mansas del &lt;río de las mariposas.&gt; Este rio, menos caudaloso que el Grijaln.,
menos profundo que el Coatzacoalcos, es, sin
embargo, más ancho y actualmente puede ser

remontado por vapores de gran calado. Durante la temporada de lluvias el Papaloápam ere•
ce y se desborda en muchas partes. Entonces
se hace navegable en una gran extensión y los
vapores llegan hasta más allá di: Tuxtepec. El
rio merece el nombre que lleva. En sus riveras
se ve una variedad infinita. de mariposas de va.riadisimos colores, que le asemejan á un campo en plena floración.
Por las noches en el verano, el rio se puebla
de luciérnagas, como si fuera otro cielo, poblado de estrellas. Tlacotálpam no es una ciudad
opulenta; no tiene edificios grandiosos de qué
enorgullecerse; pero es sin disputa una de las
más pintorescas y hermosas del Estado de Veracruz.
Publicamos algunas excelentes fotogratias de
Tlacotálpam, que debemos á la amabilidad del
Sr. Don Diego de la Pefia.

�200

EL MUNDO ILUSl'ltADO

COMBATE DE FLORES EN PUEBLA

201

EL MUNDO ILUSTRADO

La l![lesia de San Cosme á la llegada de los invitados al matrimonio
·
Bernal-Garc[a Pimentel.

La Iglesia de San Cos111e adornada para el matrimonio
Bernal-Garcia Ptmenlel.

ll-fatrimo11io Ber11al-García Fimenlel.
La novia llega á la Iglesia.

Carruaje de la Familia Revil/a.
La colonia francesa de la ciudad de Puebla se ha distinguido siempre por el entusiasmo,
alegría y &lt;savoir faire&gt; de que
hace gala en sus fiesta5, en las
que hace ver que no en vano
es hija de la nación más famosa de la raza latina, en cuestión
de festejos y alegrías.
Año por año, al acercarse el
mes de julio, todos y cada uno
de los miembros de la entusiasta colonia apuran su talento,
que de por sí es grande, para
idear lo más hermoso y lo más
atractivo, y aprovecharlo para
el programa de sus fiestas nacionales,
Este año, siguiendo sus tradiciones, la colonia citada organizó una serie de festejos que
no desdijo de la fama adquirida en los anteriores festivales.
El día 14 de Julio hubo una
kermese en el paseo Bravo, en
la cual se derrochó alegría y
entusiasmo; el señor Cónsul de
Francia estuvo presente á la
fiesta, así como las principales
autoridades del Estado y de la
ciudad.

Carruaje de la Familia Romay. (Segundo Premio.)

cernir los premios tuvo que
hacer un trabajo de selección
muy concienzudo para otorgarlos sin exponerse á ser tachado
de parcialidad.
Hecha la selección cuidadosa resultaron premiados los siguientes carruajes: Primeros
premios, los de los señores Dr.
Felipe Yarce y Claudio Voigt¡
segundos premios, carruajes de
los señores Ramón Romay, Gonzalo García Cano y Ranulfo
Castro Limón; los terceros premios fueron concedidos á los
carruajes de los señores Ign~cio Gómez Daza y Baraquiel
Calva. A la amabilidad del Sr.
D. Joaquín Pita, Jefe político
de la ciudad de los Angeles,
debemos las fotografías que
ilustran esta plana y que representan á los carruajes premiados; es la mejor prueba de la
justificación del jurado, asi como una muestra del buen gusto y de la elegancia que se desplegó durante el torneo.
Aparte de la exhibición de
Carruaje de la Colonia Americana.
los carruajes adornados, que de
por sí era ya una interesante
La Compañía Fábregas de ésta, lleva!ldo á la cabeza á nuestra laureada
diversión, la fiesta tenía el gran atractivo del combate, en el que se hizo decompatriota, dió una función de gala que constituyó brillante nota social.
rroche de proyectiles procedentes de todas las regiones de la República donde se producen flores, que son, si no todo el país, la mayor parte de él.
Pero de todas estas fiestas, á pesar de que todas ellas fueron un aconteciHubo gardenias de Veracruz, jazmines de Tlalmanalco y de Atlixco¡ romiento en su género, la más brillante, la más entusiasta y la que tuvo un
sas y azahares de Puebla, y cuando se levantó el campo después del reñido
sabor más netamente francés, fué la que cerró la serie: el combatefloral efeccombate, el suelo estaba cubierto de pétalos de todos los colores y de todas las
tuado el dos del presente en el ya citado paseo Bravo.
formas, y el aire estaba lleno de perfumes de toda5 las flores que habían sido
El entusiasmo de la colonia se comunicó á los no menos entusiastas poholladas por las rueda de los carruajes después de haber caído y resbalado soblanos, y las principales familias se disputaron los premios en el torneo de
bre los elegantes tocados de las damas y los muelles asientos de los lujosos trebuen gusto y elegancia al lado de los hijos de la gran República de Europa.
nes que conducían á los combatientes, Así se cerraron las entusiastas fiestas
Entraron á concurso gran número de carruajes y sus adornos fueron to. con las que la colonia francesa de la ciudad angelopolitana celebró la más
dos de tal manera hermosos y bien arreglados que el jurado encargado de disgloriosa de sus fechas nacionales.

1lfatrimonio Bernal-García Pimenlel.
Las da111as de H onor.

El día. diez de los corrientes se efectuó en el
templo de San Cosme la. Mremonia religiosa del
matrimonio de la. Sri ta. Rafaela Ga.rcía Pimentel con el Sr. D. Rafael Bernal. El templo lucia. un hermoso adorno floral.
Los contrayentes pertenecen á lo más distinguido de México, como lo es también la. concurrencia. que llenó el templo.
Al presentarse los novios á la pue1ta del templo fueron sal uda.dos con los acordes de la marcha. nupcial deGounod ejecuta.da por una. magnifica orquesta que ocupaba. el coro del templo.
Después de la misa los desposados recibieron en la sacristía del templo las felicitaciones
de la selecta concurrencia.. Las amista.des de
los contra.yentes obsequia.ron á éstos con ricos y
hermosos presentes como recuerdo de la. ceremonia nu pcia.l.
El día 17 del actual se unirán con los lazos de
himeneo la. Srita.. Elodia. Cussi y el Sr. D. Alberto Pella.ndini. La ceremonia religiosa se efectuará en el templo de Santa. Brfgida. y la civil
en la. casa de la desposada.
Próxima.mente se unirán también la. Sri ta. Maria Requena. con el Sr. Enrique Puig. En la presente plana publicamos fotografías de la ceremonia. religiosa del matrimonio Bernal-Pimentel y los retratos de los futuros contrayentes á
á quienes nos referimos.

Sr. A lberto Pellandini.

r,,.~
Srita. Elodia Cussi,

�202

EL l'tIDNDO ILUSTRADO

203

li1L l'tlU:m)O ILUS'.l'ltADO

ULTIMO Dlf\ DE Lf\8

FIE8Tf\8 FRANOE8f\8

ESCENAS DURANTE EL CONGUI&lt;SO DE TRAJES DE NIÑOS
Y DE JUEGO DE «DL\BOLO. &gt;

La serie de fiestas con que la colonia francesa. de esta ciudad celebró
el aniversario de la toma de la Bastilla, se cerró con una hermosa fiesta
infantil, efectuada el domingo último en el tivoli del Eliseo.
Por la mañana, el tiempo fué muy bueno, y, por lo tanto, la fiesta
tuvo gran lucimiento.
Los números principales de ella fueron un concurso de trajes de fantasía para niños y uno de juego de diábolo. Los dos torneos fueron muy
reñidos; en el primero hubo trajes muy originales, y en el segundo juga-

dores muy hábiles. Nuestro fotógrafo sorprendió algunas de las escenas
más interesantes de uno y otro, con las que ilustramos las presentes
planas.
El objeto principal de la fiesta era la rifa de beneficencia, que forma
parte de las fiestas; pero como no se han vendido todos los billetes, y no
se quiso efectuar la rifa sin una selección previa de los números, se tuvo
que aplazar para fecha posterior y en local cerrado.
Por la ma!'íana, además del concurso de trajes, hubo un baile infan

l. PIERROT Y COLOMBINA: NIÑOS SUSANA Y ALBERTO LEVIE.-2. UN EPISODIO DE «DIÁBOL0.&gt;-3. NIÑO MANUEL VILLA.SEÑOR.
4. UNA BUENA JUGADORA.-5. NIÑO ALBERTO BLOCK.- 6. CAPITÁN Y ALDEANA: NIÑOS COMPAROT.
VIVANDERA: NIÑA JULIETTE CABRUS.

til en el salón grande del ti voli, donde se desarrollaron las escenas más
graciosas que se pueda imaginar: diminutos oficiales del ejército francés
bailaban con graciosísimas colombinas; toreros liliputienses paseaban,
dando el brazo á damas de la corte del Rey Sol, mientras que zuavos de
cara de ángel, acompañaban á hadas "Primavera."
Y una vez que se iniciaba la música, todos los chiquillos se entrega-

banal placer de la danza, sin preocuparse por el compás y sin darse cuenta de si lo que bailaban era un valse, una polka ó un "two-step." En esos
momentos el salón tenía un aspecto verdaderamente feérico.
Como lo dijimos, la rifa. se hará sin nueva fiesta, y, por lo tanto, la
del domingo cerró con broche de oro las festividades de la colonia francesa en el presente afio.

�204

EL MUNDO ILUSTRADO

SR. CORONEL MANUEL ALARCÓN1

reel ecto Gobernad or de M o r e l os.

ARBOL MUERTO
Para "El llClfndo nust,.ado,"

¡Pobre árbol, viejo amigo de mi vida, de mi
casa y de mis sueiiosl
¿Por qué tuve hasta ayer el triste convencimiento de tu muerte ...... ?
A diario mis ojos te contemplaban desnudo
de hojas por la codicia de las rachas invernales,
y sin embargo no conocí ni supe tu agonía. Cada aiio hacias el simulacro de la muerte, escondiendo en la intimidad de tu organismo la
esencia de la vida, y cada ano resurgían tus
hojas brillantes y frescas bordando los ram ajes,
para formar tu veste.
Yo estaba en el secreto de tu ley-para mí
una broma y un símbolo.-Sabia que enamorado del Otoi'ío, le enviabas misivas y besos en
tus hojas pálidas de melancolía: que tus hojas
arrebatadas por el viento, gemían dulcemente
una canción extraiia: que t us hojas eran plegarias y homenajes á los crepúsculos luminosos
y fríos; y que tus hojas en fin, eran agotadas
en la persecución de tu suet'io .. .. . y te quedabas escueto y desengaiiado, no regresaba
hacia ti ninguna. rie las amorosas mensajeras,
esperabas en va.no: pero ¡ Oh sabiduria! tu sabias olvidar, y con la primavera riente, opulenta, pletórica de ansias y llena de ambiciones,
exteriorizabas un nuevo anhelo, vestías tu
manto palpitante y rico en cuyos pliegues se
colgaban nidos: y era así tu existencia, cadena
de muertes fingidas y de resurrecciones ciertas.
Broma tu muerte.
Símbolo tu vida.
Simbolo de las pobres ilusiones mías, d'e mis
intlmos anhelos de amor, de bien, defeliéidad.
Yo también he tenido muchas resurrecciones,
pero los inviernos de mi alma no han sido como los tuyos, árbol amigo, una broma.de muerte: la nieve del desengaiio ha congelado mis
alegrías todas, y carcomido mis esperanzas: cada vez mi vuelo es menos alto . .. y mi ca.ida
más honda.!

205

J&lt;;I l\1UNDO ILUS'f RADO

Srita. Josefina Santaella, que obtuvo primer premio en el concurso de simpaHa
abierto en Oaxaca por el semanario ·'Alborada." Fotof1rajía
cedida por "El Imparcial."

......
Antes que las golondrinas tornaran á los
polvosos nidos del viejo corredor, yo espiaba
pacientemente el primer signo de tu nueva vida. Vi cómo los demás árboles comenzaban á
lucir sus renuevos, y cómo el rocío dejaba temblar sus diamantes en las hojitas tiernas y débiles como un recién nacido. Llegó abril, é
inconscientemente se fué filtrando en mi una
tristeza indefinible, pero abrumadora.
Yo tenia fe en tu resurrección. ¿Por que habrias de morir, mi buen amigo? Mas mi esperanza se debilitaba ca.da vez más: ya en el bos-

que la Primavera habla tejido frondas, el sol
acariciaba con su ósculo de luz la.s primeras
flores, las yedras escalaban los muros como
Romeos en busca de Julietas, y las corolas se
abrían regalando al viento las primicias de su
aroma virginal.
Tú, majestuoso, erguido: con tu viejo tronco serio como un patriarca, y rugoso y obscuro
como la epidermis de una serpiente anciana ...
Me consolé creyéndote dormido.
Pensé que la Primavera, tu amada, solo trataba de excitar tu deseo, por hacer más codiciada su caricia: que si era un olvido, pronto,
contrita por su falta, iría á colmarte de exuberantes dones: llegué á imaginar que bastaría
una sola noche para que se verificara el milagro, y que la aurora podria hallarte ya arropado en tu veste de esmeralda.
¡Efímera esperanza! Ayer, pobre árbol, tuve
el triste convencimiento de tu muerte!
Agonizaba la tarde. El Sol se hundía lentamente en el ocaso, diluyendo tintas policromas
en el vapor de las nubes: las aves se dirigían
en parvadas á sus nidos. ¡Cada árbol era una
música de gorjeos, un coro de plegarias .... y
sólo M estabas solo, solo, abandonado: sin hojas, sin nidos, sin canciones!
«Sentí&gt; tu muerte, «sentí&gt; tu frío, tu abandono: comprendí que eres tumba, que nunca
renacerás á la vida, que tu a.mada. la Primavera
se olvidó de tí, y tu ensueño el Otoiio, no tendrá jamás la \la.ricia de tus hojas enfe rmas y
pálidas de melancolía . . .. ni yo tendré tu sombra, tu i¡ombra hospitalaria y dulce que me
amparó tantas veces, á mi, que soy un nido
grande y consciente de alados sueños é imposibles esperanzas!
SALVADOR PALENCIA Y LLERENA.

00
El Mvestro Gustavo E . Campa, Director del
Conservatorio, comisionado por el Ministerio de J,,strucci6n Pública y Bellas
Artes para ir á Europa á estudiar
los establecimientos de educa•
ción musical.

En un empeño á media noche.
-¡Vecino, favor de abrir que me urge!
-Vamos á ver, ¿qué le pasa, vecino?
-Necesito saber qué horas son .
-¿ Y para eso me levanta á estas horas.
-Bueno, pues usted tiene mi relox.

•••
Los buenos libros deben ser las joyas que más
amemos.

En la Escuela Nacional de B ellas Artes se ha abierto la Exposición de los trabajos enviados por los alumnos pensionados en Europa
E ntre las obras expuestas, descuellan las esculturas de Nava y de Domínguez. Especialmente "El beso," de la cual
reproducimos dos foto11rafías distintas, es muy hermosa. El busto y lafif1ura de mu¡er que
se ve á la derecha, están igualmente bien (agrados y muestran
el temperamento artístico de su aufor.

:t:t:t:t:t:t* i-:H-:iéfc~

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EL MUNDO ILUSTRADO

207

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS CARRERAS

DE RESISTENCIA
renta y nueve minutos y dos segundos. El mismo había sentado el record, no hace mucho
tiempo, de una hora y cuarenta y cinco mi_nutos, pero si se tiene en cuenta. que el cammo,
en el que se hizo la. carrera, estaba en un esta.do desastroso, tanto por el descu ido en que se
Je tiene generalmente, como por lc1s abundantes lluvias de los dia.s anteriores á la carrera.,
se comprenderá que á no ser por estas desfavorables circunstancias, quizás se cont'l.ria artualmente con un nuevo record.
Siete caballos tomaron parte en la carrera.,
y llegaron seis al hipódromo; el sexto recorrió
ia. distancia total en dos horas, veintiún minutos. El caballo del teniente Saavedra se inutillzó en el camino y no llegó.
Terminada la carrera, objeto principal de la
fi~sta, se corrieron cuatro carreras sobre la pist,a: en vista del estado de ésta, no se pudo correrá grandes velocidades, á pesar de Jo cual,
hubo competencias muy reñidas é interesantes.

El Rey del Violín
Al fin conocimos á Burmester; el gran violinista se presentó ante nuestro público á justificar
plenamente su renombre de &lt;rey del violín.&gt;
Y se confirmó también lo que dijimos de él
al hablar de su próxima llegada, es clásico, es pa-

Emeric Stefjaniai, discreto acompañante de Bu.rmester.

Willy Burmester, "Rey del Violín."
ganinista, es romántico, y es más, es.... Burmester.
Es un gran intérprete, fiel y clásico, pero no servil; en su ejecución hay algo que, sin traicionar
al maestro, hace destacar su personalidad, su estilo. Además tiene transcripciones y arreglos de
las grandes melodías hechos por él en los que se
muestra un gran artista.
Ejecutando á Bach difícilmente se le hallará
igu'll y en los rondós y composiciones melódicas
de los siglos XVI y XVII hace gala de una d u lzura que no se había oído antes á nadie.
El público ha comprendido al artista y ha premiado su labor con cariñoso y entusiasta aplauso.
Un elemento que ha servido para hacer lucir en
todo su valor al genio del violinista ha sido la
atinada discreción del acompañante. Ya nuestro
público había tenido oportunidad de oír y aplaudir á Steffaniai, pero no lo había visto plegar su
talento para hacer resaltar las bellezas de un ejecutante. cosa que ha hecho ante el genio colosal
de Burmester, á sus reconocidas dotes ha aumentado la de discreto acompañante, muy meritoria
dado sus notables méritos propios.

♦
MANUEL M. LUNA
Por conducto de nuestro Ministro en Bélgica, la
Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes

Distribución de premios á los aspirantes que tomaron parte
en la carrera de resistencia.

Llegada del Teniente Gonz ález,

qiie

obtuvo segundo lugar.

El domin¡¡-o próximo pasado, el Hipódromo de Peralvillo fué teatro de una tiesta, á la que podriamos llamar et écnira,&gt; de carreras.
Las tribunas estaban vacías, no había. la animación de las reuniones que generalmente constituyen .:notas brillantes&gt; para. los cronistas de sociedad.
No se trataba de una fiesta social; se trataba de una reunión neta y clásicamente deportiva: probar que los alumnos de la escuela
de aspirantes de Tlálpam son capaces de correr cincuenta kilómetros á caballo, en menos de dos horas.
y los oficiales de la citada. escuela lo hicieron. El vencedor, Teniente Alessio, recorrió los cincuenta kilómetros en una hora, cua-

Manuel M. Luna.
Momentos antes de la salida para la carrera de una milla.

recibió en días pasados la grata nueva de que Manuel M. Luna, al umno del Conservatorio Nacional de Música, pensionado por el ¡!obierno mexicano para que perfeccione su educación musical en Europa, obtuvo en Bélgica el primer premio en un concurso de violín, efectuado en los
días 29 y 30 del mes de junio próximo pasado en
el Conservatorio Real de Bruselas.
E l citado establecimiento es de fama universal,
y l os lauros obtenidos en él consagran á los laureados entre los elegidos del arte clásico; por lo
tanto el triunfo de nuestro compatriota es de los

que deben causar justo orgullo á quien lo logra.
El triunfo fué disputado con otros diez y seis
artistas que fueron considerados por el jurado
dignos de la distinción suprema. Entre ellos estaban los solistas Dubois y Miglioni á quienes se
concedió primer premio distinguido; la impresión
que produjo Luna en el auditorio fué igual á la
producida por los dos citados.
La Secretaría del Ramo ha comunicado la noticia á todos los alumnos del Conservatorio como
un estímulo en sus labores.

TEATRALES
La. humilde burguesía que llenaba el vasto
ciclo, está triste. Y sin emba.rf,!o, cuando en
sus butacas escuchaba las notas, fa.milla.res por
oídas, de óperas invariablemente representadas
en todas las temporadas al.Juales, hacia. mohines, murmuraba desprecios y hasta lanzaba reproches.
¿Por qué?
¡Ah! porque nuestros &lt;amateurs&gt; son así
siempre: lo mismo presenciando la honda psicología de un drama de Shakespeare ó de Ibsen,
que escuchando el misticismo angélico de Palestrina, un sollozo musical de Leoncavallo, ó
un murmullo de Amor del poeta lirico Puccini;
igual ante el efectismo romántico de Kreisler
que ante el severo y maravilloso clasicismo de
Burmester; y en otro orden inferior, muy inferior y distante de la. emoción estética, lo mis•
mo en el sangriento espect,áculo espai'iol, que
en el brutal sport americano, nuestros camateurs,&gt; decía, son siempre crueles consigo mismos, ya que, previamente llevan planteado en
su espíritu, el problema de una ecuación.
No van al teatro á disfrutar simple, espontánea y sinceramente del arte que se les brinda.
No, eso no. Van investidos de suficiencia á hacerse y hacer comparaciones, entre el cantante
que escuchan y algún otro que han escuchado;
entre el actor que recita y otro actor que interpretó antes el mismo personaje.
Y así, apropiand:i esta observación á la temporada actual, escuchando á Viderique y Jiménez, piensan y citan á Carusso y Constantino
(que solo oyeran en discos fonográficos) 6, los
menos exigentes, comparan su dicción, su timbre de voz, su expresión declamatoria, con Collenz 6 De Marchi.
Y ahondando, retrocediendo, investigando se
pierden en consultas, tentalean juicios y se alej1.n, en fin, del objeto que les JJevó al espectáculo.
Pero el problema está en pie:
¿,Cuál es mejor? ¿Quién canta mejor? ¡Qué
diferencia. entre éste y aquél!
Como si un literato, un músico ó un crítico,
arrellenados en la poltrona de su estudio, me
jorque disfrutar la obra que estudian, se pusieran á divagar ¡,quién es más estético y más artisco, Dante ó Milton, Palestrina 6 Bach, Tirso de Molina 6 Edmundo Rostand'l
Y aún así, las co:nparaciones resultan en un
mismo plano.
Pero entre nosotros, entre los misérrimos florecimientos que dá nuestra anémica vida artística, divagar en juicios y ecuaciones tan dis·

tantes y tan desproporcionadas, es un torpe
deseo de amargarse el placer, ó una errónea y
punible vanidad.
Porque es claro, y no culpamos al mártir que
sacrifica todo; al pobre iluso de arte que por
un aplauso, por un triunfo en su carrera, vive
sin comodidades, sin sociedad, ya que la nuestra los presenta hasta sin familia., ya que muchos hay que la pierden por el crimen de amar
el arte. No, ellos uo tienen culpa de no ser geniales; culpa es del país donde nacieron, del
tiemp') en que viven y del medio en que flotan.
Rápsodas y griegos, engendraron la Iliada.
La hidalguía caballeresca, que chocando ace-

M arcelino Dávalos,
autor de "As{ pasan ... . ·•

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EL MUNDO ILUSTRADO

La Compañía Mexicana de Opera

209

EL 111UNDO ILUSTRADO

"ASI PASAN ........"
Marcelino Dáva.los, que ya. ha obtenido otros triunfes en el teatro acaba de estrenar, con la. cooperación decidida. de la compañia
Fá.brega.s, un nuevo drama. «Así pasan&gt; es una pieza simbólica.. La.
protagonista es una. actriz de gran talento, que, en el primer acto,
[época. del efímero imperio de Maximilia.no] se encuentra en la. plenitud de su talento. La. aman Gabriel, autor dramá~ico, hijo de una
familia de la vieja nobleza, y Ma.rcelino, actortamb1~n. E_lla prefiere á Gabriel que escribe para. ella una obra revoluciona.na, por la
cual a.mbos'son perseguidos y se salvan. gracias á la hidalguía. del
gen;ra.l Iba.rrondo. Al triunfo de la república., la. actriz, Victoria. de

i11ter arto.- 1'ictoria ( Virgwia
Jbarrando el salvo-cond1uto, p
quie1i v.1. á capturar la

Srita. Adriana Delgado, Contralto.

Srita. Flora Arroyo, Soprano.

Sra. María de Jesús Magaña de L6pez,
Soprano.

Srita. Sofía Camacho, Soprano.

ros; cantaba trobas en la lengua romance castellana, produjo un Cervantes y con él la ingeniosa y trágica figura de Don Alonso Quijano,
y viniendo á nuestros tiempos, pongamos nuestros ojos en el país azul de mar Y cielo, en la
divina Italia que lo canta todo y siempre; que
lleva sin cesar en los bermejos labios del popolino, la dulce canronrta, toda. a.mor, toda. tristura. ó toda plegarla.
Allí la base, :i.lli el polen. Los grandes maestros y compositores de esa. patria, no son más
que el fruto, la perfección de esa alma musical
en incesante comunión con ellos.
Por eso el alma. Ita.liana que reza. con Perossi
y Merca.dante, que gorjea. con Rossini y Donnlzzetl; que solloza. con Mascagni y transverbera.
el alma con Puccinl, canta. por los labios de
Ci.ruso, de Bonci y Constantino.
Aquí, nosotros, con las a.las implumes, con
el aire malsano y espeso, con la agobiadora. atmó,fer de la. bruma atlética del Norte y la. molicie heredada pesando sobre las espaldas del
pueblo, ni volamos ni cantamos.
De allí todos los fracasos de arte anteriores.
Por eso cuando un carácter enérgico, una. vo·
!untad de virtu0so y una perseverancia inquebrantable corno la del maestro Aragón, sacuden
un poco el. desaliento de nuestro medio social y
nos dan arte y alientan esperanzas y hacen un
triunfo de lo que eternamente era un fracaso,
debemos elogiar ese esfuerzo y prescindir de
ese vicio presuntuoso de las ecuaciones de arte;
dar el aplauso ingénuo que aliente á quien lo
gana, sin condiciones, sin prejuicios, con alegria para. matar la. angustia de la derrota, con
fe para enaltecer el triunfo, con amor para perdonar la insuficiencia; que a.sí llegaremos á ha·
cer perfectos y cuando surjan, nada. importa
que quede en nuP.&lt;;t,ras manos la manzana de
oro y que nuevos Pa.ris, va.cilPlnos entre acordarla á Juno ó preferir á Minerva., mientras
llega la deslumbrante Afrodita que 'nos decida.
á la. consagraciób de la Belleza eterna.
Sr. Rafael L6pez, Barítono.

MARIO.

Sr. Alfonso Ferrer, organizador de la Compañía.

~~~~~~~~
fl~fl ~ ~ ~ fl~fl ~ fl~fl ~
:.&amp;/, :.&amp;/, :.&amp;/,
:.&amp;/,
:.&amp;/,

e,111 final. lºirfvrin, llegnda á la Vf'jez. siu pnderlrabajare
acej)la la proposición de matrimonio que le hace Jlfarcelc.

Acto primero: La tertulia en la casa de 1"ictori:a.

Sr. Julio Viderique, Tenor.
Los actores y el autor salen á escena al final de la representación.

Alba., obtiene el indulto del general, que estaba condenarlo á destierro. La. madre de Gabriel exige que Victoria se aparte rlel teatro,
p:ua consent,ir en el matrimonio. Victoria. se niega. y Gabriel la.
abandona. Pasan los años. y la actriz, ya anciana, tiene que trabaj:i.r en una compañia de género ínfimo, donde es objeto de las burlas
de una tiple á la moda Ma.rcelino, que también formaba. parte de
la compafi!a, es despedido. Victoria no puede trabajar más, y se reresigna á morir de hambre, cuando Marcelino, que no ha dejado de
amarla, y acaba. de obtener una canongia, le pide que sea su mujer.
Ella, a.l fin, acepta.
La. obra ha tenido éxito. Ha. sido puesta. con gran esmero por
Virginia. Fábregas y su compañia. Se advierten defectos de factura en ella.; pero revela al autor de talento. que indudablemente perseverará v dará mucho mejores frutos. El primer acto está dialogado con primor.

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EL MUNDO ILUSTRADO

211

EL MUNDO ILUSTRADO

ron soluciones, encontraron dicha frase, y formaron además, otras.
La Srita. Eloisa Vasseur, de Oaxaca, calle segunda de Juárez número 6, envió, además, las frases
siguientes:
Sí, triunfaré, con ingenio y paciencia,
Ignacio Trisini prefiere una canción.
A esta señorita corresponde el premio que consiste en un artístico tintero.
La Srita. Emma Salazar é Iñigo, de México,
cuarta calle de Hamburgo, nos envió como frase
distinta de la original, la siguiente:
Grecia, cuya inspiración no tiene fin.
Ha merecido la señorita Salazar el premio que
consiste en un estuche de tocador.
Los premios están á la disposición de las personas expresadas.
Creemos que merecen mención particular, por
haberse distinguido entre otras muchas, las soluciones enviadas por el Sr. J. Ernesto Martínez, de
Gómez Palacio; Josefina de Pablo, de Oaxaca, que
habría obtenido premio, si á su frase &lt;San Cipriano, ciego y rico, tenía fe,&gt; que fué una de las que
envió, no le hubiesen faltado letras; del Sr, Manuel Fernández, de Coatepec; del Sr: Fortunato
Rubalcava; del Sr. J. V. Laredo; del Sr. Ildefonso
E. Tiadifini; del Sr. Ricardo E. Mora; del Sr. Au-

sacudí agitadamente la falda de muselina, de
la que salla. mucho humo. Agitada, casi sin saber qué hacía, sacudi mi falda, y con ayuda de
las dos ancianas pude apagar los puntos rojos
que corrían rápidamente en diversas direcciones devorando la delgada tela. Ent onces vi el
dallo, una enorme la.ll'una se había. hecho en
unos cuantos segundos. ¿De donde procedía.
aquello? De un pasajero quP, consumido su
cigarro, había destapado cuidadosa.mente con
un alfiler su boquilla de !\robar, arrojando en
todas direcciones partículas de tabaco que eran
otras t antas brasas. Ay! mi falda de m uselina,
á grandes rayas, verde ni lo, en cu ya confección
habla. yo pasado casi una semana, proyectándola primero; confeccionándola después y por
último, la víspera de mi viaje á México, 0orrigiendo aquí un pliegue, allí una costura !
Afortuuadamente, ~abía llegado al fin de mi
carrera; y sólo el motorist a, impasible. pudo
darse cuenta de que en mis ojos estaba á punto
de desbordarse un mar de lágrimas.
A NDREA .

+

etropolitanas
E OIDO decir repetida.s veces. y aún me parece haberlo
leído en alguna parte, que el
carro de tranvia es un elemento democratizador por excelencia. Aún cuando no soy
afecta á estas trascendentales cuestiones, cuyo alcance
no comprendo ni trato de descubrir, tantas y
tan acaloradas discusiones he oído á mi padre
y sus tertulianos, entre partida y partida de
ajedrez en el vetusto salón de nuestra casa, que
al fin llegó á. fijársemela proposición. Luego en
ca.si todas las grandes ciudades que he visitado
he visto que el tranvía. acerca y casi nivela á.
las personas. No hay preferencia de ninguna
clase. He visto á multimillonarias ir de ple,
colgadas de la cinta de cuero, llevando bajo el
brazo la novela acabada de comprar ó el pequeño bulto recogido en la excursión á «compras.&gt;
En México, sin embargo, no podría decirse lo
mismo. Teµgo amiguitas un algo mayores que yo
[he de repetir, venga ó no á cuenta, que no he
cumplido los veinte] y que, habiendo vivido en
México casi siempre, no han traspasado jamás
el umbral de un tranvía. En casi todas las jóvenes á quienes conozco he advertido una aversión al carro urbano. En México, en cuanto las
distancias se alargan un poco, hay dos clases
en los tranvías; pero aparte de las personas que
viajan en una ú otra, hay una tercera clase,
infinitamente más dichosa que las otras dos: la
de aquellos que, por un motivo ó por otro, pueden pasarse sin el carro de tranvía..
Yo, por mi parte, estoy decidida. á no usar
de él, aún cuando resida en México, y espero
que, en este último caso, mi único viaje sobre
carros de rieles en esta hermosa ciudad, será
aquel en que sea conducida dentro de una caja
forrada de negro, entre cortinajts de paño.
No faltará, especialmente entre los lectores,
quienes me tachen de exagerada. No creo que
ha.ya lectora. que no esté de mi parte. Sé que
muchas de ellas han hecho promesa. semejante,
y estoy segura de que si mis lindas paisanas no
fuesen tan enemigas del ruido y del alboroto,
ya ha.bria surgido aquí un Club de Enemigas
del Carro U rbano, que emprendiera una cruza.da pérfida y tena:t., (como toda campaña nuestra), y cuyas socias hicieran solemne juramento de no viajar nunca en tra.nvia.. Habría mitines y demostraciones públicas, y el club tendría un éxito verdaderamente extraordinario.
Mas no exagero: quizás sea que por desgracia
mía., he sido muy infeliz en mis escasos viajes:
quizá lo que á mí me ha. pasado no es locomún ; pero sírvame de disculpa el declarar que
á casi todas mis amiguitas les ha 0currido algo
semejante, y que ninguna de ellas parece resignarse. Una, llena. de ingenio y gracia., me dict:
'' El andará pie me cuesta. un par de zapatos;
el viajar en carro me cuesta. un par de guantes
y una falda, cuando menos. "
Y tiene razón. Cuando por primera vez subí
á un tranvla, llevaba puesto un hermoso par
de mi tenes calados, de seda, sumamente cómodos, que oprimen poco y que pueden, sin moles·
tia alguna, llevarse durante varias horas. De
intento me los había. calzado, y me ufanaba de
ello. A la parada del tren, donde no hay estación ni cosa que le parezca., fué necesario afianzarme del pasa.mano para subir. Nunca lo hubiera hecho, triste de mil Esa barra de madera
y de metal había conservado en capas superpuestas "el polvo del camino" que dejaran
quién sabe cuantas mirladas de personas de todas c-Jases. La. sensación que me dejó en los dedor fué indescriptible. Sentía. un verdadero

malestar físico, que no cesaría, bien lo sabía.
yo, hasta que hubiese llegado á casa y sujetarme á repetidas abluciones.
Entré al carro, que estaba casi lleno. Todos
los asientos estaban ocupados. No desist i, sin
embargo, de hacer el viaje porque estaba de
prisa, y, además, habla oído ponderar tanto la
galantería. usual en México, que impide á las
señoras viajar de pie.
Puedo decir que mi entra.da ca.usó sensación; todos los que ocupaban el tren, y que
en su mayoria eran hombres, volvléronse á mirarme. No se tome esto como un alarde va.no;
á poco andar, me convencí de lo que he comprobado más tarde: que la entra.da de cualquier
mujer joven ca.usa. la misma gran sensación.
Todos, jóvenes y viejos, me mira.ron, y una vez
satisfecha su curiosidad, volvieron á su lectura
los más, y los menos á mirar á través de las
ventanillas. Nadie, empero, se movió de su
asiento.

El carro echó á andar, al repique estrepitoso
de la campana. Instintivamente, porla necesidad de mantenerme en equilibrio, a.largué la
mano, la pecadora mano con que me habla asido poco antes del pasamano del carro, hácia la
cinta de cuero que pende del techo. Tuve que
ret irarla. con presteza. El color amarillo de la
cinta habla desaparecido, bajo una. capa gruesa
de barniz lustroso, que habían dejado alli otras
manos, más afortunadas que las mías . .... . Entonces miré detenidamente el carro. En el piso, que probablemente no habla recibido en
muchos meses la caricia de una escoba, ni mucho menos la bienhechora y refrescante acción
del agua, habla todo un basurero, en el que revoloteaban los bolet os arrancados por el conductor, durante toda la mafia.na. Más transitable estaba la a.cera, la vía pública que humildes jornaleros se ocupa¡n incesantemente en
asear. Sin querer, volví á fi jarme en las cintas
que oscilaban en un bailoteo no excento de gracia. Todas estaban iguales y muy pocos eran
quienes se atrevían á tocarlas.
Mientras t ant o, era indispensable encontrar
punto de apoyo, y en todas partes, asi de las

puertas como de los respaldos, que tenía. al alcance de mi mano, veía la.misma capa obscura
que manchaba todos los sitios donde pudiera
encontrarse apoyo, Elegí, por fin , uno de ellos,
el menos entre todos los males, y me resigné á
todo evento. El tren se había más que llenado
y comenzaba. á distraerme, viendo las piruetas
que hacía para penetrar ca.da nuevo pasajero
cuando sentí que me tocaban del hombro con
impaciencia.. Volví la cara, y á unos cuantos
centímetros de ella, vi una mano extendida
Qué mano aquella, Dios mío! Sería ella la. qué
había. deja.do, en casi todos lps sitio!- del tranvía., la. _eterna h~ella grasienta, 6 al contrario,
había. ido recogiendo de cada sitio un poco de
aquel pringue que parecla tapizar literalmente el carro? Pertenecia al conductor que pedla el precio del pasaje. Recibí mi billete y el
cambio; pasó otra mano, que me pareció un
poco menos &lt;pintoresca;&gt; los dos hombres de
unif?rme azul , pasaron deslizándose entre los
pasa.Jeras.
Hasta entonces me fijé en mis compañeros de
viaje. Me ha. divertido mucho observar los rostros y las actitudes, y las escenas que se producen á bordo. No sé por qué me traen el recuerdo de sainetes; figuras familiares, que desfilan
a.l rápido correr de las cintas cinematográficas
Fijéme en mis vecinos y vf al momento un hom:
bre, mad~ro ya, de bigote rubio y ojos de gris
claro, casi obeso, con el ala del sombrero graciosamente ca.ida sobre la ceja izquierda, que
no apartaba de mf sus miradas. Ocupaba un
a.siento cercano, y sin duda habla. aguardado para ofrecérmelo, á que yo me hubiese fijad? en él. En cuanto le vf, se levantó como movido por un resorte, y entornando los ojos y con
el más a.graciado de sus gestos, me indicó que
podía ocupar su sitio. Los que á sus lados estaban se replegaron un tanto, y pude acomodarme, después de dar las gracias á aquel á
quien consideraba mi salvador.
Desde ese misme instante, le tuve plantado
en/rente, interceptándome la vista. No podía
m1rar ?e frente, sin encontrarme con sus ojos
adormilados, con su sonrisilla. El buen señor
me habla cedido su lugar y, en cambio ei,taba
cierto de recibir sonrisas y miradas ta.n'lánguidamente amorosas como las suyas: busfnm ; 5
businers. Me convencí de que tendría pantalla
enfrente hasta el término de mi viaje. Mientras tanto, mis vecinos de ambos lados que leían
atentamente sendos periódicos, ó mejor dicho
fingían leerlos con el propósito de no advertir la
presencia de dos señoras ancianas que tenían
delante y que á cada detención del carro eran
menos que derribadas: los dos señores me envolvían en una atmósfera de humo. E l uno fumaba precipitadamente un puro fuerte cuya
h_umareda me turbaba la vista y me daba vértigo, en tanto que el otro, mordía descuidadamente una enorme boquilla de madera, remata.da por un cigarro, cuyas cenizas caían sobre
los encajes de mi blusa. Y, como era cerca del
medio día. ~ el sol dejaba caer su lluvia quemante, mli vecmos hablan bajado las cortinas obscuras.
Y entonces pensaba qué habría sido de la
probervial galantería. mexicana, y por qué el
hombre 9-ue ad~ira y venera á la mujer, mientras la tiene leJos, lo mismo material que moralmente, se torna impertinente, irrespetuoso
grosero, en cuanto la tiene allf cerca. . . . ..
'
De Ill:is reflexiones me $8.CÓ la voz de una de
las ancianas:
- Seliorita, que se quema. Se estáquemando
su falda ! Me puse en pié, nerviosa y asustada
y entre el alboroto de todos los pasajeros, me

Séptimo Concurso Semanario
Con un papel transparente cálquese el círculo que
se ve en el grabado. En seguida únanse con líneas
rectas los puntos encerrados dentro de la circunferencia, de manera que formen una linea quebrada, teniendo cuidado de que no toque dos veces
el mismo punto, y no deje de tocar ninguno de
ellos, formando una línea cenada.

Sr. Bernardino Terés, director de orquesta del Tea
fro Principal, a,itor del hermoso ValsL ento que
con este número obsequia "El M undo Ilustrado'' á sus subscriptores.

las soluciones se hace con mucho escrúpulo, y
sin embargo, nos queda el temor de no haber discernido con toda la equidad que deséaramos.
Las soluciones que hemos encontrado más de
acuerdo con las bases del concurso han sido las
siguientes:
La señorita María González, de Monterrey, calle
Benito Juárez, núm. 102, nos envió la solución
exacta en cuanto á la colocación de las letras to•
madas de los anuncios, y combinó con ellas ocho
frases distintas, de las cuales, sólo siete satisfacen
las condiciones requeridas. Estas frases son:

•e

La longitud exacta de la línea quebrada ó sea
la suma de todas las rectas debe ser de 304 milímetros.
Se darán tres premios á las tres personas que
manden mayor número de soluciones distintas,
pero dentro de las condiciones expresadas.
Los premios serán:
Una lámpara de buró.
Un corte para blusa.
Un lapicero de oro.

Rica y necia, ningún rico pico sentiría.
Ciego, nunca parecería fino ni sin tí.
N1 tísica ni fea y rica urge. Ninón Copé.
Un pregón necio: ni tísica, ni fea y rica.
Gran infusión y ciencia tenía Perico.
Grecia y Fenicia nunca sintieron ipo.
Fino: sin tí nunca reí ni gocé. Cara y Pie.
A la señorita María González corresponde el
premio consistente en unos anteojos de teatro,
por haber enviado mayor número de frases hechas
con las letras señaladas. Algunas de estas frases
son verdaderamente ingeniosas. La diversidad de
ellas es tanto más notable, cuanto que no está contenida la que sirvió de base para elegir las letras,
y que es: «Con ingenio y p1ciencia triunfaréis&gt;.
La mayor parte de las personas que nos envía-

Sr. Don Ignacio H errerías,
nombrado Secretario de la P rensa Unida
de México.

relio de la Garza; del Sr. Francisco S. González, y
muchas otras que harían la lista demasiado larga.
Los premios de las personas que triunfaron en
el primer concurso fueron ya remitidos todos á
su destino, y tenemos á la vista los recibos de las
personas interesadas.

- ¿Qué tal te fué en tu cacería de tigres? ¿buena
suerte.?
- ¡Magnífica!
-Encontrarías muchos?
- -Por el contrario, ni uno solo.

#

Resultado del Cuarto Concurso

•
••

lLOlS JP'~!E.MilOlS

Los mismos patrones.
- ¡Hola Pedro! ¿para quién trabajas ahora?
- -Para los mismos de siempre: mi mujer y cinco hijos.

El interés de nuestras lectoras por los concursos semanarios que hemos establecido crece cada
día más, y con él las dificultades q~e tenemos
para discernir las recompensas. La revisión de

Cuando menos siete horas.
-Doctor ¿cuánto tiempo puede vivir un hombre
sin aire?
- No lo sé exactamente, pero yo he viajado siete horas á bordo de un cano Pullman.

•••

Niña María L uisa Moreno y Volante, hijita del Sr.
Isaac Moreno,Jot6grafo de "El 1lfondo Ilustra do," m uerta á la edad de 6 meses 2 0 días

- - - ..:.::::-- .=:..

~-.

' ,{j~ '

~--

�212

EL MUNDO ILUSTRADO

,.

ILA (Q)f!EN§IlVA
Novela original por Alberto Chabrol.

TIMstracionts dt :Jtor9t scott.
(CONTINÚA.)

Martes 3 de diciembre.
STA manana, al llevarme mi
chocolate á nu~ tro comedor de la servidumbre, Merlin me hizo leer una carta
ª'""-l~'6~~J;¡i:~Que
le acababa de entregar
el cartero. MI primo
1
Marcos se anunciaba para manan a por
la noche.
-Tú sabes, si quieres. partiendo en
seguida,-h a y un
tren á las diez-tendrla yo aún tiempo
de llevarte á los Angles y estar aqul mana::a á las siete para redbir al señor.
Me quedé contemplando con aire de ensueño estepapel con encabezado de hotel, y Merlin creyó que sentla
un remordimiento. ó al menos una cierta angustia, y
q·1e vacilaba como los conscrlptos antes del bautismo de
Juel!O- P~ro levanU la cabeza y le solté una carcajada
en µlenas narices, con lo c,ue lo dejé estupefacto, oyén·
dome cantar la primera estrofa de la Marsellesa.
N~, realmente no ~iento pesar al considerar que voy á
entrar en campaña. Y no es Que la soledad de estos dlas
me haya pesado. Mientras que Merlín limpia los mueble~. yo me he entretenido en descifrar las piezas de
mú,ica que no conocia; en los últimos tiempos mi tlo no
pedta ya las novedades.
Ha:;ta el domingo fué cuando Merlín me ·sacó; fuimos
al Luxemburgo; todas las mujercitas de dos ó tres anos
que vagan vacilante, al lado de sus nodrizas; con sus
pie:e,itos forrados de lana roja. blanca ó azul; todas
esas muchachitas de piernas de bolos, un poco agitadas
por sus ejercicios, debajo de sus tocas ó de sus grandes
sombreros de fieltro, me han recordado ese "yo," que
he sido en d1ferento:s ocasiones, aqul mismo, y me recuerdan mi viva felicidad de e~os tiempos. Era en la
época en que vo dttenta á mi primo, que regresaba del
liceo Luis el Grande, y lo hacia jugar conmigo, lo que él
aceptaba de bue:i gana.

E

Miércoles 4 de diciembre á las seis de la tarde.
Lo esperamos. He obligado á Merlín á que me compre
algunas flores; unos ramos de jacintos, rosas de Niza y
claveles. He arreglado todo en un vaso, el que será colocado sobre la me&lt;a durante la comida. Como últimos
cui.iados he rociado con agua el ramo para (lUe queden
algunas gotas de agua sobre las flores.
Merlín se rasca la cabeza mientras me ve: hasta que
lo hago que me exponga el m~tivo de su preocupación.

-Es que .... ninguna otra
cocinera .... Eugenia jamás
pensó en poner flores en la
mesa ....
-Justamente . ... se trata
de probar á mi primo que
las cocineras se suceden y
no se parecen.
Entonces mi confianza imperturbable le volvió la suya. La noche cae. Mientras
que escribo, Merlin va del
comedor á la cocina, haciendo sonar la lllza y los cristales. Tranquilos, los dos esperamos.
A las nueve de la noche.
Al sonar las siete se produjo un alto en el ruido que
el carruaje hacia sobre el pa•
vimento de la calle al acercarse. Merlín se precipitó al
encuentro del patrón, yo,
echada sobre un taburete,
espié por medio de una claravoya del cuarto de criados,
la llegada de mi futuro amo
y señor.
Como la farola del vestl·
bulo no arroja más que una
ténue claridad sobre la escalera del patio, no veo más
que una silueta alargada
que pasa rápidamente.
Cuando esta silueta llega
al pie de la e,calera un rayo
de luz me deja entrever un
bigote rojizo, y eso es todo ...
Unos pasos firmes y elásticos pasan por los corredo·
res, se abre una puerta interior, la de su recámara ....
sigue el ruido pesado de los
equipaje~ que se transportan .... Y después de un rato
veo la cara de Merlín que
viene al fogón. Todas las cacerolas se han he:ho dignas
de la confianza que deposito en ellas más que en mi:
re,piro.
Después de varias idas y
venidas de la cocina al comedor, me anuncia al fin que
mi primo se va á sentar á
la mesa, y llena la sopera.
Me viene una idea: sigo á
M erlin al piso alto, muy quedo, de manera que el ruido
de mis pasos se confunda con el de los suyos, y, por la
hc111Jldura de la puerta medio cerrada, veo al viajero
en los momentos en que pone la servilleta en las rodillas.
Y bien, pues no es un solterón: y no lo será á los cincuenta anos, ni nunca! Con esa frente sobre la que caen
r~s cabellos de una manera tan hermosa; esos grandes
o¡os mor~nos, llenos de luz, de inteligencia y de dulzura; ese bigote fino, esos labio, siemprd rosados y sonrientes, ¿cómo puede esperar que no haya una muchacha que se ocupe de él y haga todo lo posible por procurar que él á su vez se ocupe de ella?
Mi primo toma unas cuantas cucharadas de sopa, paseando sus miradas en derredor. Dice:
-Es admirable como se está mejor en su propia casa
que en ning~na otra parte, mi viejo Merlinl .. . .
A renglón seguido, y con una entonación en la que se
nota el mayor placer, dice:
-1Fl~res! ....
- SI, responde Merlln, ha sido una idea de A\lette.. .
Mi primo para la oreja:
-¿Y quién es Miette? ....
.Me parece que la voz de Merlín vacila al contestar:
-Ya lo sabe el senor: la nueva cocinera á quien debla
traer de LA TIERRA.
-¿Tu sobrina? ....
Merlín vacila aun más. Siento que el corazón me salta. Mi primo continua:
-¿Pero es que no se llama Mion, tu sobrina?
-SI, solo que Mion va á casarse, y he traldo á
Miette ....
-Mion, Miette, los dos nombres son igualmente gra •
cio•os: diminutivos de Maria, ¿verdad ?
Me dan ganas de gritarle:-Y de Enriqueta también
s~iíor, pero no lo hago, y escucho con la mayor atenc100.

-Bueno, y Miette no se casa también?
-¡Ahl no son ganas lo que le falta!
(Vamos, senor Merlín, con que haces juegos de ingenio á mi costa.)
-Entonces serán novios ... . ¿Qué, no es bonita como
Mion ?
-1Ohl diez veces másl peto es joven, y la juventud
da algunas ideas extravagantes! .. ..
Suspira. Mi primo se figura probablemente que se
trata de disgustos de familia, y para sacar d~ apuros á
Merlín, según creo, sigue:
-¿Ideas? Pero es que tiene algunas muy buenas; esas
flores están colocadas con gusto.
-En cuanto á eso, si sabe lo que hacel
-¿ Y en cuánto á la cocina?
-Merlín se muestra reservado.
-¡Buenol . . la verdad es que no lo hace muy bien,
pero yo la estoy formando ....
-Está bien, sigue! ....
Mi primo lanza una risa franca, la cual de buena gana acompanarla yo.
Pero CO!DO Mtrlln sale del comedor trayendo la sopera, me levanto la falda para que no haga ruido y corro
delante de él hasta la cocina.
Mi "tlo" llega muy descontento y grunón.
¡O~é si lo creo disp_uesto á sufrir semejantes interrogatorios acerca de mi personal .... qué si creo que ésto
es agradable! .... Además de que él no tiene la costumbre de decir mentiras, y llegará el dfa que no sepa
qué decir; esto es seguro, que yo harla muy bien en representar sóla la comedia que he imaginado ....
-Tranquillzatel yo apareceré en la escena cuando
haya llegado el momento preciso ....

e.,

Para tranquilizarlo tiro de sus patlllas y al fin consigo

que se ria.
Quiere servirme en seguida, antes de llevar los platos
arriba, de manera que yo coma al mismo tiempo que mi
primo, ya que no á la misma mesa. Me niego á ello de
plano. Nosotros comeremos después muy alegremente.
El suspira ;· me predice que antes de ocho dlas de este
sistema estaré flaca hasta el punto de causRr lástima;
pero al fin se decide á subir "lo Que sigue". Y yo, un
poco humillada de no haber tomado en la confección de
la comida más parte que mi ''envio de flores", me pregunto qué rodré hacer esta misma noche en servicio de
mi primo . ... Ya hallé.
Al caer el dla, Merlín, juzgando insuficiente el calor
del c_alorlfico, llev~ lena á \a sala. Pero, ¿acaso el fut&gt;go
va h1en? Será rec1b1do el viajero con una bonita danza
de flamas una vez que haya terminado su comida? Co·
rro á hacerme cargo de ello, y héme aqul en la pieza obscura echando leños á la chimenea, atizando para obtener á la mayor brevedad el más brillante y claro de los
fuegos. Noto que los asientos están demasiado lejos ...
A:erco un profundo "confortable" cerca de la chimenea
y coloco cerca de él una mesa de lectura; después enciendo una lámpara y la coloco sobre la mesa con la pantalla muy baja. El arpa y los demás instrumentos colocados en varios lugares del salón reflejan los rayos
de la luz como otras tantas miradas de inteligencia, ....
pero en estos momentos, un ruido de silla empujada me
hace saber que mi primo se levanta de la mesa, y me
escapo á toda carrera.
Viernes 6 de Diciembre.
Hice dos dlas que mi primo está aqul y túdavla no se
ha tfectuado un encuentro ni una escaramuza ... ... Sin
embargo, de cuando en cuando me arriesgo en reconoc1m1entos e1J los corredores, pero apenas oigo el más ligero rmfo, escapo á gran prisa con la intuición de que
no h1 lleg1do todavla el momento de descubrirme ante
el enemigo ....
. Durante el almuerzo de hoy, .Marcos interrogó á Merhn acerca de mi, ó más bien acerca de mi duphcado Enriqueta de los Angeles:
'
-Y mi prima no se ha puesto un poco más bonita?
-¡Oh, un ramillete, senorl
A este grito de admiración mi primo responde con una
Imprudente exclamación de duda:
-¡Ah! ¡vayal ¿De veras ?
-.Como lo digo, si aún llegamos á pensar mi hermana
Rosina y yo que es una lástima que . . en fin, seguramente que si el senor se hubiera detenido en los Angles
á su paso ...
-Mi prima me hubiera llamado la atención ¿no es
asl? . ...
'
-¿A quien no se la llama? dice Merlín como contesta•
ci~n, elevando los ojos al cielo al cambiar el plato de mi
pr1m ,.
Marcos repite:
-¡Ah! ¡vaya! ¿De veras?
Pdro me parece que e, ta v~z la imprudencia de la expresión está algo velada. No escucho más. Merlln sale
del comeJor, le precedo camino de la cocina siempre
ocultando el _ruido de mis pasos con el de los sdyos. Como sucede siempre de;pués de las comiJas, Merlín está de un humor desesperado; me urge para que tome la
responsabilidad de la comedia. Pero mientras que lo hago desempeñar el prologo, estoy meditando mi entrada;
la nece,ito brillante, si no '1ecisiva.

La Gran Carrera de Automóviles
LAS MAQUINAS FRANCESAS SUFREN
UNA GRAN DERROTA

El acontecimiento que con más derecho disputa el primer lugar en el mundo de los deportes á
los juegos olímpicos efectuados en Inglaterra, de
los que nos ocupamos en su oportunidad, es la
gran carrera de automóviles del circuito de Dieppe, en la que se disputaba. el &lt;gran~ _Prix&gt; del
&lt;Automóvil Club,&gt;de Francia, acontec1m1ento que
ha sido año por año uno de los de más resonancia en el mundo deportivo.
La que este año tiene la gran carrera es dolorosa, funesta, podría decir, para la industria francesa· pues Francia, que ha sido y sigue siendo la
cdna de la industria automovilística, sufrió esta
vez una derrota de la que difícilmente se repondrá; y lo más doloroso de ella es que lo~ vencedores fueron los alemanes, quienes obtuvieron su
victoria valiéndose de las mismas armas de los
franceses. De los seis primeros lugares de la carrera cinco fueron ocupados por alemanes; con
carros alemanes, y .... con neumáticos franceses,
con excepción del sexto.
El recorrido del circuito de Dieppe no es tarea
fácil; hay lugares como el recodo de Londinieres
en el que la tensión nerviosa del público llegó á
tal grado que uno de los espectadores murió de
una enfermedad del corazón por la ansiedad de
ver las maniobras de los carros en ese lugar. El
camino es estrecho¡ la curva, si es que curva se le
puede llamar, es cerrada y en ese lugar se hallaron al mismo tiempo, más de una vez dos y aún
tres carros. Por un verdadero milagro no se registraron accidentes allí.
Otro lugar en el que los chauffeurs necesitaron
de toda su habilidad para no estrellarse, fué el
Pont D'Eu donde Hemery, segundo lugar en l a
carrera, dejó en suspenso cada vez que pasaba á
todos los presentes, quienes esperaban á cada vez
verlo pulverizarse bajo la pesada máquina de su
carro.

DIARIO DE MARCOS.
Viernes 6 de Diciembre.
Ahora que las muchachas se emancipan, según parece, y qu_e no temen decir en alta vo~ _todo lo q•Je piensan, la inocente costumbre de escribir "su" diario va
á pasar seguramente á los viejos solterones como yo.
Cuando menos me ha dado hoy por ese capricho con la
compañia de este magnifico fuego, bajo los rayos de mi
lampara cuya luz velada de rosa es inofensiva y ale·
gre como la risa de un niiío.
Esta noche coml en casa de la condesa de San Marcel
casa que me es fam iliar, y que, generalmente, encuen~
tro muy agradabl_e. No sé por qué hoy todo me ha parecido soso, ta c~~1da y los convidados, á pesar de la halagadora atencton de que ha sido objeto el viajero. .Me
aproveché de esta misma atención para hablar de mi fa.
t1ga y regresar á mi casa temprano. Al atravesar la sala, las flamas han parecido llamarme y he veniao á sentarme á la mesa con mi lámpara que me esperaba en el
vestlbulo. La ~aveta de esta mesa encierra el cuaderno
de ••mi diario;" he tomado la llave, de entre todas las
que traigo conmigo, y heme aqul garrapateando sobre el
papel en vez de aco~tarme á dormir. Tengo una disculpa: despues de cierta edad es necesario ll1mar los ensuenos en plena vigilia porque ya no nos visitan más
en medio del sueño ....
-Y-¿serla voluntario?-ya no escribo: estoy sonando. Mi pluma está inmóvil entre mis dedos; me sorprendo ' •néndome con los ángele~" como se dice á los ni nos·
merlo d~ la más exquisita, de la más féerica y aun po~
drla decir de la más extravagante aparición.
Había venido á mi casa como á las seis de la tarde,
P!lra vest1rme de ft_lqueta. Al desabrochar el primer bo·
ton de m1 saco, opnml el boton del timbre para llamar
Nadie viene; vuelvo á llamar y cambio mi calzado· lo
mismo que antes. Por 1A primera vez, desde que esta·
mos juntos, el buen Merlin falta á sus obligaciones ...
Algo urgente tal vez. Pero ¿quién puede haberla dado
que hacer? Además, no está la cocinera para suplirle?
iba á llamar.de nuevo pero me detengo; esta Miette mi
nueva cocinera, á quien no he visto todavla, y que probablemente no sabe cuál es mi cuarto, no se atreverá á
ofrecerse á hacer el servicio.
Sin embargo, la hora me urge; sin esperar más tomo
mi olla y bajo al sótano. Luego que abro la puerta que
da á la estrecha escalera, llega hasta mi como un ligero
vuelo de manposas. Abajo se canta el aria de las Joyas:
''Ah! Ah! Ahl je ris.
De me voir si belle
Dans ce miroirl .... "

( Continuará.)

213

EL MUNDO ILUSTTI.ADO

El Aulom6vil de Cissac, después del accidente. En
el áng11 lo de la derecha se ven los neumáticos
desprendidos. En el de la izquierda la bandera de peligro, puesta momentos
después de la catástrofe.

* **

El resultado fué como sigue: llegó en primer
lugar Lautenschlager que conducía un carro Mercedes el que recorrió los 770 kilómetros de las
diez vueltas en seis horas, cincuenta y cinco minutos y cuarenta y tres segundos; lo cual da una
velocidad media de 111 kilómetros 276 metros por
hora. Uno de los consuelos de los franceses es que
esta velocidad es inferior á la del vencedor del
año pasado¡ Nazzaro recorrió cerca de dos kilómetros más por hora. En segundo lugar llegó
Hemery, otro alemán, que llevaba un carro Ben~ en
el que hizo el recorrido total en 7 horas, 4 mmutos, 24 segundos. Este fué el corredor que sufrió
graves lesiones en un ojo debido_ á la rupt~r~ de
uno de sus anteojos en el recorrido de la ulhma
vuelta. Ocupó el tercer lugar Hanriot, otro alemán todavía, con una máquina Benz; tiempo. 7
horas 5 minutos, 13 st:gundos. El cuarto lugar
corre~pondió al fin, á un francés, Rigal, quien
guiaba una Clement Bayard é hizo la carrera en
7 horas, 30 minutos, 36 segundos. Los lugares
quinto, sexto y séptimo fueron ocupados por otros
tantos alemanes: Poegge, Joerns y Erie con un
Mercedes, un Oppel y un Banz respectivamente.
·X,

·lf

Lautenschlager, el vencedor, se retrat6 al
concluir la cerrera.
No hace muchos números que entretuvimos la
atención de nuestros lectores hablando de los peligros y peripecias á que se exponen los corredores en estas grandes pruebas de velocidad, de habilidad y de sangre fría, La carrera de Dieppe no
estuvo exenta de ellos; Hemery, de quien acabamos de hablar, sufrió durante la penúltima vuel·
ta del circuito la ruptura de uno de sus anteojos,
cuyos pedazos penetraron en el ojo; á pesar de
esto, ocupó el segundo lugar entre los vencedores, y quizás sin este accidente hubiera ocupado
el primero; es alemán, lo mismo que el vencedor.

* **

Mucho se discutió entre los técnicos franceses
el derecho de los alemanes al triunfo; se decía que
teniendo en cuenta tales y cuales circunstancias,
se podía considerar que el triunfo moral, ya que
no el efectivo, debía ser de los franceses, pero al
fin ~e han convencido de su derrota; ojalá que esta convicción les dé nuevas energías para obtener
el triunfo en las carreras del año entrante, en las
que, sin duda, los alemanes tratarán de conservar
el puesto que obtuvieron en éste.
¿A qué se debió la derrota? Los técnicos dicen
que á las ruedas y á los neumáticos, Llantas de
las llamadas inamovibles lo eran á veces á tal
punto, que se necesitaba cerca de un cuarto de
hora para cambiarlas, mientras que en.9tros casos
se desprendían de las ruedas durante la carrera
dando lugar á accidentes que, aunque no fueron
de graves consecuencias, más que en un caso, pudieron serlo en otros muchos.
Convienen en que las máquinas francesas eran
tan buenas como las alemanas, esto lo dicen franceses, y en que se mostraron dignas de haber acabado la carrera en los primeros lugares, pero lo
cierto es que la primera máquina francesa que
lleg6 á la meta ocupó el cuarto lugar,

gundos; este record fué excedido desde la primera vuelta por Salzer que la hizo en 36 minutos,
31 segundos, record que las carrera de 1908 dejan
á los corredores de 1909.
La velocidad media ya dijimos que fué inferior
á la del año pasado. Hay que tener en c uenta que
durante toda la carrera los concurrentes fueron
azotados por un viento tempestuoso, pero sobre
todo las dilaciones en cambios de llantas es la
culpa principal de ese atraso. Los carros que tomaron parte en la carrera son de doscientos á trescientos kilogramos más pesados que los del año
pasado, y á pesar de que la temperarura exterior
era favorable para la conservación de los neumáticos, la enorme velocidad y el peso de los carros hicieron que éstos se convirtieran en grandes devoratlores de caucho, lo cual, los tratadistas se cansan de repetirlo, fué la causa de la derrota de los franceses.

*

Todas las esperanzas que se habían cifrado en
los campeones de renombre quedaron desvanecidas con la desaparición de ellos antes de que la
carrera estuviera cerca de su fin. De la segunda
vuelta regresó Sziss á paso de tortuga y con una
llanta menos¡ su record en la primera vuelta hubiera hecho pensar que ocuparía un buen lugar en
el final. Despues de él, Duray, Lancia, Wagner,
Nazzaro y Tiery al fin, se separaron del grupo
de corredores desesperados por el tiempo que
habían tenido que perder debido á les desperfectoa de los &lt;pneus&gt;. Rigal, el primero de los franceses, estuvo á punto de ocupar un lugar aún
más secundario al final, pero logró reponer el
tiempo perdido y llegó en cuarto lugar, el que
hubiera tocado á Tiery á no ser por la descompostura de una rueda durante la última vuelta.

Un cañoncíto dí6 la señal de /apartida.
Desde el punto de vista de las velocidades obtenidas, el resultado de la carrera ha sobrepasado
con mucho á la del año próximo pasado. El record de 1907 fué establecido por Nazzaro durante
la novena vuelta que hizo en 38 minutos, 24 se-

***
Un sólo accidente mortal se produjo durante la
carrera; Cissac, un francés que llevaba una máquina Panhard, perdió las dos llantas traseras y su
~arro se volcó lanzando al mecánico contra un
árbol y cogiendo al infortunado conductor debajo de su pesada mole.
El mecánico se estrelló el cráneo y murió en el
acto, Cissac, con el pecho destrozado por el volante de su máquina, sobrevivió dos horas al accidente y murió en nna granja á donde se le llevó con el objeto de ver si se le podían prestar algunos auxilios.

Querer encontrar en est,a vida la felicidad
perfecta, es crearse la desventura.

El Mercedes con que triunfó Lautenschlager

Cuando las penas ajenas
Mido por la.s penas mías,
¡Quién me diera á, mi sus penas
Para. hacer mis alegrías!

�215
214

EL MUNDO tt.úS'l'RAOO

EL MUNDO ILUSTRADO

Negociación Agrícola é Industrial, "San Pedro"
Hombre de empresa, modelo.
La Hacienda, l a Fábrica y la lnstalacl6n Eléctrica.

«fina., la. que produce artículos regul~rmente p~a:i~fa. ~
&lt;la que admite mejor la competencia de la a
ª,,
&lt;con el capital· y entonces el industrial de "San Pedro
«determina. la 'producción de sus tela.res: ora son zar:•
«pes de calidad superior, cobertores de dos vistas, Ym s
«tarde ponchos elegantes. La Fábrica, que apenas co«mien~a, se da muy luego á conocer porque sus artículo~
«demuestran la. honradez de la empresa que no engalla,
&lt;lo acabado rle la manufactura en relación con lo que
«circula en el mercado del país; lo exquisito d~l gus~
«en el dibujo correcto, en el ·color escogido, ~n as m
&lt;cualidades con que se sorprende y ben~fic1a. al_ consu:
&lt;midor, logrando pronto que el comercio solicite su~

Fachada de la Fábrica.

IDIDIDIDIDIDIDIDIDIDIDIDIDIDID~IDIDID

Máquina de cardar lanal
tas riquezas naturales desu heredad, concepción que en el terreno de la
práctica se ha. visto coronada por el éxito más completo.
Ocuparse de reseñar lo que este alto y progresista. espíritu ha realiza.
do, es dedicarse á un trabajo generador de jubilosa. satisfacción.
Con cuánta justificación escribió no hace mucho tiempo uno de nuestros más inteligentes periodistas, en ocasión de la. obra de Medina Garduño, este hermoso concepto: &lt;10t.! si el sellor Ingeniero Medina tu&lt;viera serios imitadores en cada labrador, en cada industrial, en cada
&lt;empresario, qué rápida.mente cambia.ria. la situación de nuestro pals,
&lt;del que Humboldt pudo vulgarizar el engañoso aforismo de ser el pue&lt;blo más rico de la tierra.&gt;

•••

La Hacienda de "San Pedro" es una preciosa y encantadora finca de
campo, situada. en el hermoso y feraz Valle de Toluca, á una distancia. de
diez y seis kilómetros de la capital del Estado de México y al oeste
de ésta.
La topografía de esta finca es positivamente hermosa. Se encuentra
situada eu la fa.Ida de las montanas y a.l pie del Nevado de Toluca, y
esta circunstancia hace que los terrenos sean sumamente quebrados y
1nuy dlficiles para su cultivo. Esto, no obstante, el Ingeniero Medina.,
desechando por completo los procedimientos rutinarios que producen tan
mediocres resultados, ha aplicado el cultivo intensivo á sus laboríos, alcanzando resultados que asombran.
Nada es aquí empirico, todo cuanto se ejecuta. está inspira.do en las
prácticas cientlfica.s: el agua está convenientemente distribuida por mectlo de canales de situación y pendiente estudiadas, y los a.bonos químicos
y na.tura.les se emplean con toda. discreción; asl ha llegado el propietario de •'San Pedro" á obtener un rendimiento de SETENTA POR UNO, en
las siembras de trigo, y de CIENTO CINCUENTA y hasta DOSCIENTOS POR
UNO en las de maiz. A la. simple vista. se notan el cuidado y dedicación
timpleados con el cultivo del maíz y del trigo, y los hacenda.dos comarca.uos se hacen lenguas de la exúbera riqueza de aquellos campos tan fértiles y tan bien manejados.
La parte montaíiosa. de esta ha.cienda, que SJn los tres cuartos de la
superlicie total de la misma, se vé completamente poblada; porque el
propietario, enemigo de destruir, prefiere conservar íntegros sus montes
1in vez de c..ouvertirlos en dinero. Es probable que esto influya en beneficio de los plantios, conserva.ndo la. humedad del subsuelo durante las
frecuentes épocas de sequía, que tan nocivas son para la Agricultura..
No se encueatra un solo palmo de terreno desperdiciado, pues las cercas
y di visiones de las labores están hechas con planta. de maguey que produ..:e un pulque de muy buena calidad.
Todo lo que no es cultiva.ble está dedicado á pastos; y todo lo monta•
!l.oso se encuentra. cubierto de arboledas de ocote, oya.mel y encino.
Coliseo y Colegio para Niños.

**•

Patio de Secado y Tintorería.-Departamento de Cardas é Hilados
Nueva máquina automática de hilar.

Dentro de la labor periodística se eucuentran trabajos alentadores,
que proporcionan verdadera. satisfacción.
Hablar de la Negociación agrícola é industrial "San Pedro;" resellar
su notable incremento y portentoso desarrollo; poner de resalte lo que
vale y significa un trabajo activo y vigoroso, espoleado por una inteligencia cultivada y por una honradez purísima., es hacer el mejor y más
cumplido elogio en honor de un compatriota progresista, de un hombre
de empresa que ha sabido conquistar envidiable puesto por el sólo impulso de sus energías y de su constancia y fe, para saber luchar y lograr
vencer.
El señor Ingeniero Don Manuel Medina. Ga.rdul'io, es un ejemplo vivo
de la prodigiosa fuerza de acción que entra!J.a el carácter. No ha. formado Compai'ilas anónimas, no ha buscado el concurso de elementos extraflos para engrandecer y hacer prosperar el modesto capital que le lega.ron
sus padres; se dedicó al estudio con positivo entusiasmo, nutriendo el
espíritu con el bendecido alimento que proporciona. la ciencia, y cuando
ya hombre hubo de trabajar por sí mismo, concibió el plan de explotar

Al ocuparnos de la insuperable fabricación de tejidos de lana-próspera Industria. establecida. en esta finca-no podemos resistir al deseo de
repetir las entusiastas frases dedicadas á esta parte de la. riqueza del
señor Medina, en reciente libro que se ocupa. del colosal desarrollo de
nuestra. patria. Hélas aqul:
&lt;Pero lo que encarna el progreso de "San Pedro," lo que cuenta
su Historia. y explica su prosperidad, es la Fábrica de tejidos de la.na..
&lt;Anta!J.o, cuando el seiior Medina. fundó esta Fábrica., no se conocían
&lt;en el pa.is el poder de la Inteligencia directriz en la industria. ni el al&lt;cance de la. organización acertada en el trabajo. Veinte anos atrás
«no se conoclan más que dos clases de industrias: la. mendicante de
&lt;nuestros operarios, sin voluntad para sacrificar el menor apetito en
&lt;aras del porvenir y sin instrucción para aprovechar su experiencia. que
&lt;á poco andar se convertía. en rutina., y la industria. opulenta, poderosa
&lt;de extranjeros, cuya competencia. formidable amilanaba los ánimo~
&lt;más resueltos. No habla clase media. industrial y no podia. haber ade&lt;lanto. El empresario en pequel'io doblaba las manos al primer contra&lt;tiempo, sin haber tenido lugar de observar~ de aprender, de acometer&lt;y el empresario prócer no se cuidaba de aefender una. posición inex'.
«pugna.ble para sus raquíticos adversarios. En esti.s circunstancias el
«señor M.edina Gardul'io ha.ce su ensayo de peque!J.a industria manu&lt;facturera.
;
&lt;Consagra una corta parte de su cal;)ital a.l establecimiento modes&lt;tísimo de la. Fábrica; trabaja. sin apresuramientos febriles, pero
&lt;con estudio cuidadoso y acertado de las condiciones que le rodean. Lo
&lt;primero que ha.ce es :fijarse en el objeto de su industria: la industria

Departamento de Almacén. -Un detalle del Pórtico.

«artículos cada día en mayor número, cuando ese mismo comercio, poco tiem«po antes, importaba toda esta mercancía. fina de lana, que no se producía en el
&lt;país, hasta que fué implantada por el seiior Medina Garduiio, quien dis&lt;frutó por diez años de un privilegio exclusivo por sus manufacturas.
&lt;Así el Sr. Medina Garduño daba. el impulso primero y feliz de ema.ncipa&lt;Ción de nuestra industria, especialmente fina.
&lt;Con efecto, no nos cansaremos de repetirlo: no habla antes de esta época
&lt;una. fábrica nacional acreditada en el comercio, de artículos finos de la.na.. La
«Fábrica de "San Pedro" fué la. primera que los prodajo y de tan buenas
&lt;cualidades que pronto fueron preferidos á sus similares los de las fábricas
&lt;extranjeras. Y para ello no se necesitaron gastos cuantiosos, ni industriales
«reputados, ni compañías robustas, ni nada de lo que en los prejuicios vul&lt;gares precisaba para. montar una fábrica de buenos productos: fueron ba.sta.n&lt;tes la. inteligencia y el trabajo.&gt;
¿Qué mejor elogio pudiera hacerse en honor del respetable industrial y
capitalista. que el que se consigna en los párrafos transcriptos't'
Nosotros agrega.remos que sus tejidos de lana son tan excelentes que en
muchas partes de la República y aún en la misma capital se realizan como de
procedencia. extra.ojera.
Ahora bien, si en cuanto á la calidad na.da puede reprocharse á esta pro•
ducoión, en lo que al precio respecta no admite competencia. posible.
Los diversos productos que "San Pedro" lanza a.l mercado son, entre otros,
cobertores de lujo de muy variados colores y dibujos, mantas de viaje de colores y dibujos escoceses, que no desmerecen a.nte las inglesas, ponchos y_ za.ra.-1
pes, todos estos artículos de tejido de dos vistas y de una gran variedad de es·
tilos y colores.

�2t6

217

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

s
CRONICA

LA

frecuencia con que se gusta de
algunos placeres acaba por hacerlos casi inadvertidos; mas hay
un momento imprevisto é inesperado, en que de una manera
accidental, se nos revelan nuevamente y en toda su plenitud.
Esto pasa muy á menudo con
esos mil atractivos que nuestra vista siente al
contacto de una grata visión. La experiencia nos
lo dice cuando en las tardes, al ponerse el sol, y
para huir de esa indefinible sensación de malestar que se apodera de nosotros en los tristes crepúsculos, se busca en el bullicio y en el deslumbramiento de las calles inundadas de gente, una
pasajera distracción.
Al confundirse entre la multitud, no se da cuenta la vista de ningún detalle; más de improviso,
un elegante carruaje corta el paso al distraído
transeunte y éste se ve obligado á levantar sus
ojos que, con misteriosa atracción, se lijan en la
bella desconocida, reclinada en los mullidos cojines de los asientos y mecida suavemente por el
movimiento, como una flor inmóvil y pensativa
que la corriente del agua balancea. Y en ese momento viene la revelación ya citada, de esos placeres imprevistos recibidos por el espectáculo de
algo bello y armonioso que, por ser contemplado
diariamente, se nos hace habitual y no siempre
apreciamos.
La lila de carruajes se desliza como una inmenza serpiente obscura con los mil ojos luminosos
que las linternas fingen; el confuso rumor de las
ruedas y las cadenillas de las guarniciones, con
su roce metálico, junto con el murmullo apagado
de las voces y el soplo vertiginoso de los fantásticos automóviles, enerva y divaga en un deslumbramiento fugitivo, pero que hace olvidar por un
breve paréntesis de tiempo, las preocupaciones y
fatigas de la vida diaria.
Alejarnos, en ratos, de nosotros mismos, es uno
de los grandes beneficios que nos trae la vida social, pues aunque dijo un notable pensador que:
"nunca era más de sí mismo, que cuando estab'\
solo," no siempre resulta grata esa propiedad;
porque á veces esas contemplaciones individuales son depresivas aun para espíritus fuertes, y
solo en casos determinados pueden producir bienestar.
Los mil objetos que en una multitud atraen
nuestras miradas, son huéspedes, inoportunos, tal
vez, pero que no carecen de utilidad al ocupar el
pensamiento con su bulliciosa invasión forzándonos á ofrecerles momentánea hospitalidad. La
impetuosa corriente de la imaginación se detiene
y juega con esos pequeños obstáculos que la vista
le ofrece, como el remolino de las aguas forma
círculos caprichosos en derredor de una hojilla
de árbol, ó de una flor-viajera entre las aguas que
corren sin cesar. Allí, en la impetuosa corriente
de paseantes que llenan las calles más concurridas, no faltan, también, flores vivas que llaman y
detienen la atención.
Los carruajes de diferentes estilos, pasan incesantemente llevando en su interior bellas y elegantes damas mostrand.:, en sus atavíos las principales novedades que ofrece la Moda en su
maravillosa fantasía. Un deslumbramiento de espectación nos hace ver, ya los trajes lijeros y vaporosos cubiertos de t ul bordado, ó de encaje; y a
también, los elegantes y originales de estilo sastre, en telas á rayas. que actualmente es la novedad más aceptada por el buen gusto.
En ese género de confecciones, se ven algunas
de verdadera el egancia¡ la falda ·•·Paquín" de paño ligero á rayas, que cae sobre una segunda falda
interior, en la cual se recogen sus plieges transversales con invisibles apuntes.
La levita, de paño liso, abierta por el frente,
con las puntas redondas y adornada en la orilla,
cuello y puños de las mangas con un bies de la
misma tela á rayas de la falda. Chaleco de paño
blanco sobre el cual cae una graciosa corbata de
tul blanco plisado, del mismo color. Sumamente
elegante, es, también, para traje de calle y paseo,
la combinación de falda y cuerpo en tela rayada
ó á cuadros, con chaqueta lisa de color más obscuro y sin mangas. En estos trajes, el buen gusto
sabe elegir los colores que armonicen mejor, por
ejemplo: un boruto modelo será un traje confeccionado en paño á rayas, havana claro y marrón,
en paño liso de este último color. El cuerpo,
adornado con grueso encaje irlandés color "écru,"

y la falda plegada que se abrocha por detrás, cae
suelta sobre una falda interior y luce sardinetas
de paño marrón con botones de fantasía. La chaqueta sin mangas, lleva sardinetas cuyos extremos montan sobre las cortas hombreras, bajo de
las cuales asoman las mangas de tela á rayas de
que está hecho el cuerpo.
Estos son los más nuevos y graciosos trajes que
nos trae la estación. Cuando ésta se aleje, como
viajera golondrina, se llevará en sus caprichosos
vuelos, todas estas galas, que tienen ,impática semejanza, con su vida lijera y fugaz.

00
U íWIUJIIR IN Ill. IHIOlGAIR
Aún cuando en todas las habitaciones de la casa se debe procurar que haya orden y buen gusto,
la pieza más íntima para nosotros y la que requiere mayor atención y comodidad, es aquella
que destinamos al descanso del sueño. Hablemos,
pues, de la recamara de una señorita.
Debe procurarse, ante todo. que reuna las condiciones indispensables para la salud, como son
la luz y el aire libri&lt;, sin los cuales, por lujosos
que sean los muebles, tendrá un aspecto triste y
desagradable.
Las dimensiones que debe tener una pieza destinada á pasar en ella la noche, es conveniente
que sean lo más amplias posible, pues de este modo habrá allí mayor cantidad de oxígeno y la atmósfera no se volverá pesada y mal sana.
El papel tapiz ó la tela que cubra las paredes,
es preferible elegirlos de colores claros, tanto porque así las habitaciones aparecen con más luz, como porque el polvo se nota mucho, y la limpieza
ss hace indispensable.
Las cortinas y colgaduras de las puertas y balcones, son más propias de telas ligeras como muselina, punto, etamina ó también de encaje, si así
lo requiere la elegancia de la habitación. No se
piense que el lujo de ésta tenga desmerecimiento
por suprimir las pesadas y elegantes colgaduras
de fel pa ó seda, pues substituyéndolas por encaje
inglés ó punto de Venecia, el buen gusto y la elegancia no dejarán nada que desear; y sí se obtendrá la inestimable ventaja de que esas telas pueden elevarse sin descomponerlas, detalle indispensable para la limpieza é higiene que debe t~ner la pieza de dormir.
El exceso de cuadros, repisas y demás adornos
que forman el decorado del aposento debe suprimirse, no dejando en él más que lo necesario para que el conjunto sea agradable y armonioso.
En los muebles se recomienda, también, la misma sobriedad, no sólo porque así lo pide el buen
gusto sino por ser lo contrario, perjudicial á la
higiene de la habitación. Respecto de la el ección
de dichos muebles, sin excluir de un modo absoluto las diferentes clases de maderas. puede preferirse la de &lt;ojo de pájaro&gt;, ó los de laca en colores claros, que harán una agradable armonía
con el aspecto general de la habitación. La colocación discreta del mobiliario depende exclusivamente de la buena apreciación de la perspectiva
que presenta la pieza; pero de un modo general
puede recomendarse que la cama no se ponga
frente de ningún balcón ó puerta, para evitar la
molestia que la la luz ocasionará, puesta aquélla,
en esa posición. Es preferible colocarla retirada
de los ángulos de las paredes, tanto para poder
arreglarla con mayor facilidad, como porque en
el caso de tener que asistir á algún enfermo, se
evitarían muchas dificultades colocada de esta
manera.
Bien sabido es, que el tocador debe estar en
posición contraria á la luz, para que no sea el espejo sino la persona quien la reciba de frente.
Distinta recomendación debe hacerse en cuanto
al pequeño escritorio que forma parte importante
del ajuar de la recámara; pues éste, debe recibir
la luz por el lado derecho del mueble, ó sea el
izquierdo de la persona que lo usa.
En un ángulo de la habitación, puede colocarse
un elegante ajuar de sofá y butacas que, además
de ser muy útil, completará el conjunto armonioso de la pieza.
Será de muy buen gusto poner en el tocador ó
cualquier otro mueble que lo permita, artísticos
vasos con flores que prestarán con su belleza y
perfume mayor encanto á esta habitación.
No se debe considerar prolijos y minuciosos
todos estos detalles, pues de éstos depende, muchas veces ó casi siempre, la impresión grata y
simpática que causa la dueña de la casa, por su
gracia é ingenio en el arreglo de ella,

Cuestiones trascendentales

CUENTO
A MA RGA RITA DEBAYL E

LAS LECTURAS

Con mucha frecuencia oímos comparar á los libros con buenos ó malos amigos que ejercen influencia directa sobre nuestras ideas y sentimientos. La comparación resulta un poco pálida, si se
piensa en la gran distancia que existe entre un libro y una amistad. El primero puede, si así lo
queremos, permanecer toda la vida cerca de nosotros. y la comunicación que con él tenemos es
tan frecuente como se pueda desear; mientras que
las amistades no siempre podemos conservarlas
largo tiempo, sujetas como están, á inumerable
cambios y accidentes, tales como la ausencia, i;
variabilidad de afectos y otros mil imprevistos
acontecimientos que nos separan de ellas, ya sea
temporal ó definitivamente. Por todo esto, se puede considerar que, un libro tiene mucha mayor
influencia sobre nuestra personalidad que el amigo más íntimo, y aceptada esta idea, no hay exageración bastante para ponderar la importancia
que debe darse á la elección de lecturas.
Un notable autor francés, contemporáneo, expresa su opinión á ese respecto, dirigiéndose á varias señoras que deseaban recibir de él un consejo acerca de tan importante asunto, manifestándoles su parecer que, sin duda, debe tomarse en
cuenta para elegir la clase de lecturas, y también
la manera de dedicarse á éstas.
Dice ese escritor, que, no necesitando la mujer
una lectura tan extensa como un hombre de estudios, y teniendo menos tiempo que éstos para dedicarse á leer, debe consagrar una media hora,
poco más ó menos, todos los días, á una lectura
ordenada y escogida con cuidado. Porque, piensa
dicho autor, que más fácilmente se asimila esa pequeña parte de ideas, leídas con atención y recogimiento de la inteligencia, que una aglomeración
excesiva de lecturas, las cuales solamente fatigan
sin dejar huella.
Esto, en cuanto al tiempo que debe consagrarse
á leer, pero no debe darse menos importancia,
sino por el contrario, mucha mayor, á la elección
de las obras que han de escogerse para formar esa
sesión diaria de cultivo intelectual.
Cuestión, más que difícil, es ésta, tratándose de
la mujer, pues no siendo general en ella tener
instrucción tan vasta y sólida que guste de todas
las obras que se escriben, ya sean científicas ó literarias, y teniendo que reducir su elección á lo
que sus conocimientos pueden alcanzar, encontramos que no es muy extenso el número de libros que le proporcionen distracción y den á su
espíritu ese alimento indispensable para adquirir
cultura.
Todas las facultades se desarrollan ejercitándolas, y el cerebro de la mujer, excepto el de :iquellas que se dedican á los estudios, no tiene la
costumbre ni el ejercicio del trabajo intelectual
diario, por esto sucede, naturalmente, que no toda lectura puede serle grata cuando ésta no tiene
las condiciones para ello, y causa fatiga en vez de
procurar distracción útil y agradable.
Con frecuencia oímos en labios femeninos la
queja de que después de haber leído algunas obras
de importancia ó que tratan de serios estudios, la
memoria no retiene su recuerdo, sin dejar ningún
fruto esa lectura; y esto último se debe, sin duda,
á la mala elección de libros, pues no todos son
propios para formar la biblioteca de una mujer.
Como conclusión de estas . consideraciones, podemos deducir que, no siendo posible dar una
regla exacta para la elección de las lecturas, lo
más conveniente será escoger entre nuestras amistades, á alguna persona, de cuya ilustración, criterio y buen gusto, podamos liar por completo
para que nos guié en tan importante asunto. Y no
es exagerado llamar importante esta cuestión,
pues se ha observado ya que, no hay lectura sin
efectos benéficos ó dañosos, pues cuando menos,
si no dejan huella perjudicial, hacen perder el
tiempo y pervierten el gusto, el cual, después,
solamente querrá alimentarse de esa &lt;hojarasca
literaria&gt; que deja vacía y sin cultivo la inteligencia, entorpeciéndola y fatigándola á la vez.

Margarita, está liada la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar.
Yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy á contar
un cuento.
Este era un rey, que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes.
Un trono de malaquita,
un gran manto de tisú
y una gentil princesita
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.
Una tarde, la princesa
vió una estrella aparecer;
la princesa era traviesa,
y la quiso ir á coger.
La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas,
se parecen mucho á tí:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros, son así.
Pues se fué la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
á cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.
Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.
Cuando estuvo ya de vuelta,
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: ¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé,
¿y qué tienes en el pecho,
que encendido se te ve?
La princesa no mentía,
y así dijo la verdad:
"Fuí á cortar la estrella mía
á la azul inmensidad."

~CASTeILANA

J

La princesa está más bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen con la estrella
verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar.
Y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.
Ya que lejos de mi vas á estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.
R usb DARÍO,
Madrid, Julio de 1908.

*

Cábala
A Eolo8io Horla

Los hombres de ojos verdes sonsujestionadores:
tienen algo felino que en la sombra chispea.. .
Por eso cuando te oigo, sólo digo &lt;así sea&gt;;
y dejo que tu sierpe se arrastre por mis flores.
Me hablas de cosas llenas de miedos y temblores;
y en tu espíritu negro mi espíritu bucea
y saca á luz, á veces, la perla de una idea
en que se cuaja un brillo de llantos interiores.
¡Qué sé yo si eres grande¡ ¡pero sé que eres raro!
Hay en tus ojos, plenos de sol, un verde claro
que habla de los antiguos y nobles amuletos. . . ..
Y así eres, como un héroe de extrañas latitudes,
digno de ser cantado, por tus siete virtudes
y por tus siete vicios, en catorce sonetos.

Como prosapia de la musa _m ía,
linaje de Quevedo y de Arehno
tiene quizás mi amarga poesía,
que al surgir de mi vida en el camino
ven brillando el sol del Mediodía
mis ojos perspicaces de latino.
Madrid-1908.
PEDRO DE

R f PIDE.

EL ANIMA
Crecen en mi verjel todas las flores.
Y sujeto á un brujesco maleficio
el fuego de mi carne está propicio
á todos los demonios tentadores.
Al gran dolor de todos los dolores
hay siempre en mis altares sacrificio.
Los altares del templo donde oficio
al gran amor de todos los amores.
Amo por cada sér todas las cosas.
Y esclavo soy de espíritus fatales,
que me arrastran con voces misteriosas,
y llenan mi jardín con los rosales
donde florecen las sangrientas rosas
de los siete pecados capitales.
Madrid-1908.

o

PEDRO DE

RfPIDE.

IN Ell. CIMEMTEruo .

Jost SANTOS CHOCANO.
Julio de 1908.

*

El Madrigal de las Rosas
Al verte que en el pecho tenías una rosa
imaginé que tú eras un ramo que surgía
de un cáliz de alabastro; y en él se convertía
cada uno de tus ojos en una mariposa.
Rayos de Sol tejieron tu cabellera uodosa,
y así bajo tu cutis se transparenta el día;
por eso es que la rosa ceñirse parecía
en torno de una estatua de nieve ruborosa.

Miré sobre una tumba en que el olvido
descargó su impiedad y sus rigores,
entre el ramaje de fragantes flores
un pequeño nidal casi escondido.
-¡Quién tuviera epitafio tan sentido!me dije, y recordando mis dolores:
-¡También sobre una tumba mis amores
entre rosas de amor tienen el nido!
Los dones de la gloria apetecida
no anhelo para mí cuando sucumba:
se borra la inscripción adolorida;
muere la flor, la estatua se derrumba ....
¡Amigos! Como imagen de mi vida
un nido colocad sobre mi tumba.

Estatua que apareces nimbada por un astro,
con cara hecha de rosas y cuerpo de alabastro,
en un jardín de plata, bajo un temblor de luna:
al ver la rosa encima del busto de Carrara,
pensé yo que del ramo de rosas de tu cara
se había desprendido sobre tu pecho una . . . .

GABRIEL

E. Mu~oz.

NOAAS Dt AU8 t~ GIA

Jost SANTOS CHOCANO.
Y el rey clama: "¿No te he Jic?10,
que al azul no hay que tocar?
¡~ué locura! iQué capricho!
¡El Señor se va enojar!"
Y dice ella: "No hubo intento;
yo me fuí, no sé por qué.
Por las olas, en el viento,
fu{ á la estrella y la corté."
Y el papá dice enojado:
"Un castigo has de tener,
torna al cielo y lo robado,
vas ahora á devolver."
La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el buen Jesús,

Y así dice: "En mis campiñas
esa flor yo se la dí¡
son mis flores de las niñas,
que al soñar, piensan en mí."

Julio-1908.

LA FIGURA
El campo de mi frente es castellano
solar hidalgo de la mente loca.
Y el gesto impertinente de mi boca,
irónica y lasciva, es italiano.
Mi rostro, frío, grave y cortesano,
retratos de otro siglo acaso evoca.
El de alguna cabeza que se toca
con tocado de príncipe romano.

Músicas bullangueras de las estudiantina!',
que yo ola en las noches so~egadas de Enero,
acom:,asando algún pa '-O-doble torero,
que tenla inflexiones seductoras y finas
Llegando á los balcones de mi pi~o ter:ero,
me daban la impresión de rubias parisinas,
e~beltas sevillanas de mirar retrechero.
gitanas cordobesas y ardientes granadinr.s . ...
Y asl ese pasacalle que tocaba la Tuna,
en la calma serena de la noche de luna,
me hizo sonar mujeres que nunca serán mla~ ...
Y olvldaba,al Dolor, que es como un ase~ino,
que nos acecha siempre al borde del camio,,
para clavar sus garras aceradas y frias .. . .
Madrid, 1908.

ANDRES GONZALEZ BLANCO.

�_I' \,.

FoT. FÉLIX DE PARís.-MonAS FAIRYLAND.

Paletot &lt;le estilo japonés para niña ele cuatro á seis años.-Hecho en paño á rayas gris y crema. En el cuello y en la orilla ele las mangas, lleva una guarnici6n ele
un ancho gal6n bordado del mismo estilo japonés. Grandes botones de nácar completan el adorno.

FoT. FÉLIX DE PARfs.-MonAS BEcHoFF DAVID.

Traje de'"paseo.-De velo azul eléctrico. Sobre-falda larga por eI:delantero Y corta por detrás. Corpiño de soutache, estilo japonés, con canesúdegasa tableada.

�lDL MUNDO ILUSTRADO

220

Consultas para las Damas
MODELO DE TRAJE,

LA

SALVACION
DE LOS

Luz:-Con mucho gusto doy á usted el
modelo de traje que me pide. Me parece
que se verá muy bien, confeccionado en el
velo color de rosa de que usted me habla.
Creo que al volante de la falOa, puede
agregársele un entredós á cada lado del
grupo de alforzas que tiene el modelo.

lucido de este modo. Le agradezco la amabilidad que tiene para mi.
PARA HACER PREGUNTAS.

Una preguntona:-Para hacer consultas
en esta sección, no necesita usted sino dirigir su carta como la anterior, y con mucho gusto contesta1é á todas las prtguntas que desee hacerme.
DOS RESPUESTAS

Esperanza:-Para dar brillo á los punos, cuellos y pecheras de las camisas de
los sellores, es muy eficaz, después de
almldonarlas y cuando el&gt;tán ya dispuesta~ para que se planchen, mojar bien lo
que ha de quedar lustroso con una mezcla
de almidón cocido y altlncar, esprimiéndolas luego y procurando extenderlas lo
mejor posible.
A fin de obtener buenos resultado~, deben usarse planchas apropiada~ para este objeto
Se recomienda mucho para evitar la calda del pelo, usar al peinarse un cocimiento concentrado de corteza de quina roja ó
de zarzaparrilla. La manera de usarlo es:
mojar el cepillo en dicho cocimiento y procurar que la ralz Jel cabello se humedezca
suficientemente.

NINOS
Las enfermedades d~l aparato digestivo de
los niños tienen una frecuencia y una gravedad extraordinarias. En el primer año de la
vida ellas solas causan más víctima11, que todas
las demás enfermfdades reunidas. Unas veces es el tubo dig-estivo incapaz de elaborar
bien los alimentos para su asimilación, otras es
el alimento defec1uoso ó indigesto.
La mayor parte de sus o. facciones están
constituidas por la dispepsia gastro-intestina.
y diarreas crónicas. Son frNmentes los vómitos, las diarreas, en menos oasos el estreñimientn- 11 apetito disminuye, hay debilidad y
demacración, ~ue puede ser extrem&amp; en las
formas orónics.s riel ca.tarro intestinal.

•

ELIXIR
ESTOMACAL
SAIZ DE CARLOS
,

es tan útil en estas enfermedades de la niñez,
que no titubeamos en asegurar que la inmensa.
mayoría se alivian ó curan, como tienen ocasión de observar las notabilidades médicas que
lo emplean á diario, siendo de éxito tan seguro
que creemos no ha habido jamás ;nedicación
que esté tan indicada ni que produzca en tan
poco tiempo la curación de estos pacientes,
desde su más tierna edad y en la época del
destete, para curar el catarro intestinal y la
diarrea que produce éste.
Venta: Farmacias y Droguerías

MARGARITA.

SI le pone usted, en vez del cinturón,
una banda de listón liberty, que caiga sobre la falda en lugas puntas, creo que
mejorará mucho el conjunto del traje.
COMPOS ICIONES MUS ICALES.

Marta Elena:-Puede usted enviar sus
composiciones, siempre que sean fáciles
de ejecutar, y de un tamai'lo semejante á
las que se han publicado en los números
anteriores.
OISEQUIO.

lndiscreta:-El reg1lo conveniente para
el joven con ouien tiene u,ted relaciones,
,uede ser alguna joya model&gt;ta, como, por
.. jemplo: un alfiler de Cllrbata que no sea
muy val:oso, otambién, un libro serlo de
ouena literatura. SI él no es af(tto á las
10,·ela.s, puede u~ t~ ob,equiarle con al~unas narraciones de viajes, pues en ei.te
género de libros se han pu'rliado últimamente obras muy hermosas.
IIODlLOS PARA CUBRE-PIES.

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EXIJ ASE esta Marca

~ y el Nombre "CHRISTOFLE"
-

/\IEXICO : HAUSER

sobre cada pieza.
y ZIVY y e••.

!,\arla lsabel:-Doy á usted dos modelos para cubre-pies en cai'lamazo, que se
sirvió pedirme. Me parece mejor ponerle
una. guirnalda á lo largo, que un sólo ramo en el centro, pues podrla quedar poco

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 7, Agosto 16</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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