<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="4129" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/4129?output=omeka-xml" accessDate="2026-06-10T21:31:36-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2775">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4129/Mundo_ilustrado_El._1908._Vol._15._No._10._Septiembre._0002011851.ocr.pdf</src>
      <authentication>e6cfdc189f81806e4215e9946c980f5d</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117955">
                  <text>L UNDO LUSTRADO
Reg istrado como a r ticulo d e segunda clase, en 3 de Noviem br e dr. 189 4.-Impreso en papel de las Fé.bricas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

---

México, 6 de Septiembre de 1908

Número 10

En honor del Sr. Anderson.

GRUPO OE INVITADOS AL BANQUETE OFRECIDO POR EL SR, SECRETARIO DE RELACIONES, --EN LA PRIMERA FILA : S R . D ON R AMON
CORRAL, VICEPRESIDENTE DE LA REPUBLICA; EXCMO. SR. LUIS ANDERSON; EX CMO. SR. DAVID E , THO MPSON,
EMBA.JADOR DE LOS E , U ; SR. LIC. IGNACIO MARISCAL, SECRETARIO DE R ELACI ON ES¡
SR, GRAL, MANUEL GONZALEZ COSIO, SECRETARIO
DE GUERRA Y MARINA .

�EL MUNDO ILUSTRADO

294:
liebre, Arquímedes se dijo: ¿Si tomara un
baño tal rnz le daría yo á la bola~ Así lo
hizo; se metió á la tina .v el Enreka bl'otó
al punto de entre las linfas trayendo en la
Director, Dr. Luis Lara y P ardo.
mano la anhelada respuesta de la Esfinge.
Que en los libros se encuentran á milloGerente General,
nes los microbios, es cosa que saben de coALFONSO E. BRAVO .
ro todos los hig·ienistas; pel'o da la desgTacia de que no se dejan ver. Pasteur, desesOFICINAS:
perado ele encontrarlos en libro alguno, los
Calle de Altaro número 9. México, D. F. Aoartn.do t&gt;OS·
buscó .Y encontró mejo!' que en cualquier
tal 2.570. -Teléfonos: Erlcsnn, 1470.
Compañía Telefónica, 471.
;,, !'olio en una cuba de fermentación. Desde ·aquel día memorable retembla!'on hasta
en sus cimientos las enfermedades mns viPRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:
l'll lentas.
En la 01 udad...... .. . . . . ........... . .. . .. .. .. $ 1.2.'i
Watt, no perdió su tiempo en lecturns.
En los Esta.dos............... .. .. . . .. .. . .. .. . t.ñO
En el Extranjero ,... ... . .. .. . .. .. . . .. .. . 2.00
A l'mÓ su tetera, la cargó .Y se puso á obN1ÍMEROS SUELTOS:
sel'Val' lo que pasaba. De aquella tetera saEn la Oaplta.l. .......... ................. $0.35 cs.
lió el •1•apo,· que había de transfigurar al
En los Estados ..... ....................... $0.50 cs.
mundo.
¡Pues y Vol ta .Y Franklin .Y toda la pléyade!
Los comunistas que incendiaron la biblioteca de París deben haber tenido en cuenta
estos hechos; .Y el tan calumniado Ornar, al
incendiar Jade Alejanclría,se propuso sin eluA veces dan ganas de preguntarse qué
da apresurar el progreso humano impidienvan á hacer las gentes á las bibliotecas .,·
do á los hombres perder su tiempo en lectupor qué piden á los libros la~, enseíian~as
ras para que lo aprovecharan en observaque puede darles la obse1Tac10n l'efiex1rn
ciones. Cosa análoga hicieron nuestros conde lo que las rodea. Persona:&lt;; ha,v que h~n
(] uistadores destru,renclo papirus, geroglíencanecido sobre los pergaminos que enc1eficos, códices r cuanto les cayó á la mano;
l'!'an la sabiduríade lahumanidad .Y que no
res cosa sabida '}ne á nuestros conquistahan chri!rido una ojeada, siquier distraída Y
~lores debemos todos los beneficios de la cii•agcuos~, al mundo en que viven, á las C?vilización.
sas, á los hechos y á los hombres en mecho
Para quien quiere investigar y aprender
de los cuales actúan y que son una perenne
los grandes libros son la natul'alezay lasociey elocuente enseñanza de todo cuanto nos
dad. Para extraer de ellas todas las nutridas
conviene estudiar y aprender.
enseñanzas que contienen, se necesita bien
Los libros! Para aclr1uirir la ciencia los
poco. Basta tan sólo con mirar en vez de
libros son lo de menos .r la naturaleza .Y la
ver, con escuchar en lugar de oír, con palsociedad lo de más.
par ,\' no contentarse con tocar.
Nótese, desde luego, que los grandes desAl derredor ele nosotros, donde quiera,
cubrimientos, las verdades más trascendenen el fenómeno más f útil, en el hecho más
tales de la ciencia no han salido de la meinsignificante, en el sér más despr eciable,
ditación de los textos sino de la observahay siempre principios .Y enseñanzas. Un
ción de los hechos.
,. simple guijarro puede ser un diamante, un
Los pastores caldeos á quienes debemos
accidente puede ser una ley, de un choque
las rnrdacles primas y los principios elesuele nacer la chispa. La caída ele una manmentales de la Astronomía ten qué libros
zana es toda la gravitación; la convulsión
los aprendieron? ¿ele qué pergaminos lo~
de una rana toda la electricidad; el hervoi·
&lt;lesentraíiaron? 1Ialamente, puesto que m
ele una tetera encierra toda la regeneración
existían los libros ni se había inventado el
del mundo. •·
per!ffimino. Les bastó leYantar la ,1 ista al
Dicen que ,Jenner descubrió la vacuna
ciel~ 1 contemplar el constela.do firmamento,
o.vendo platicar á dos vaqueras.
meditar sobre lo que \'eÍan .Y con ello fun-A mí no me darán las viruelas-decía
daron la ciencia de los astros.
la una-porque ya tuve el granito.
En tiempo de Galileo los tratados de me-tQué haré para tenerlo1-decía la otra.
cánica no se., ocupaban poco ni mucho ele
..-Ordeñar vacas que lo tengan.
establecer las le,\'C'S que rigen las oscilacioY Jenner fué y escudriñó, y encontr ó
nes del péndulo. El ilustre sabio en vano
vacas con granito en las tetas, vaqueras con
las hubiera buscado en las bibliotecas ó en
pústulas en las manos é inoculó los granilas librerías &lt;le viejo. iQué hizo entonces?
tos .Y la vacuna fué 1
Irse á la Catedral &lt;le Pisa, ponerse á conAsí miradas las cosas, lo más despreciatemplar la lámpara inmortal ele la que &lt;lijo
ble puede ser lo más precioso; como dice
un poeta:
la Escritura: los más pobres serán los más
Que todada si la encienden, arde.
ricos .v. una carretada ele basur a, bien esy sometiendo á análisis sus majestuosos motudiada puede revelar toda la moral, toda
vimientos, descubr ir las le~'es en cuestión
la riqueza, toda la civilización de un puey preparar el advenimiento de los relojes
blo.
que por eut !'azón se llaman péndu los.
Ad,·ertido el hombl'e y puesto sobre aviNewton había enca]yeciclo buscando traso todos podemos ser.sabios. Basta con satadistas que le hablaran de la g1·a,·itación
ber ,·er, oír, oler, gustar y tocar.
universal .r de sus pr incipios. Y nada! que
P r ocediendo por observación y análisis
se gastó un pico en obras clásicas~' románla naturaleza .Y la sociedad nos revelarán
ticas y jamás encontró lo que en ellas no
todos sus secretos, puesto que en los hechos
había. Después ele tragar en rnno algunas
están contenidos, como la planta en el gratoneladas ele polrn ele los archivos ¿qué hino ó en el huevo el ave.
zo1 Oogi6, se fué al campo sin un mal caLo importante es desentrañarlos. A los
lendario de Galván en el bolsillo, se sentó
que saben y pueden hacerlo se les llama sabajo de un corpulento fresno .v aprestó la
bios J' genios; pero en rigor los tontosy
nariz para cog·er al vuelo la primera manlos ignorantes lo son, más que por otra cozana que le cayera encima. Y dicho y hesa, porque ni se imaginan siquiera que los
cho, la manzana cayó y con ella las leyes
tesoros de la ciencia se encuentran regados
de la gravitación universal aún vigentes.
en la calle.
Arquímedes se había subscripto á todos
El día que nos convenzamos de esto últilos gabinetes ele lectura r á todos los 111amo todos seremos gambusinos, todos lavagazines científicos de la época y de la loremos las arenas y todos extraeremos de
calidad para encontrar una receta útil que
ellas las pepita8 que contienen.
le pcrmitiern resolver un arduo problema.
Y como donde menos se piensa salta la
DR. M. FwRES.

ID&gt;füredoirfo:

--

El Libro y la Naturaleza

~:1.

Crónica Científica

La
Comisión

Influencia del hombre sobre
los animales

Geográfica
Exploradora

E

STÁ fuera de duda que el hombre ejerce una influencia decisiva sobre los animales, pero
7"'. l o que no está claramente probado, es qué clase de influencia
es la ejercida. Sobre este asunto, el doctor Sk owronnek, de
-Z:!!!~,6!1 Berlín, escribió en día~ pasados
u n hermoso artículo, que está
lleno de interesantes observaciones.
Al empezar s u artículo, recuerda el autor que
un escritor inglés notó, hace poco tiempo, que e l
caballo se vuelve estúpido cuando se le hace vivir en l os establ os, sometido á una v i da metódica
y doméstica. Ese escritor dice que los que crían
caballos se fijan en que presenten ventajas, desd e
el punto de vista físico; que sean hermosos, fuertes y ligeros, y que sean capaces de perpetuar
esas cualidades en su raza descendiente, pero no
se cuid a de que sean inteligentes. Hace notar
que l os caballos de Austral ia y de la A mérica
del Sur, que viven en un estado de semi-salvajismo son mocho más inteligentes que los caballos
de las mejores caballerizas de Inglaterra, el país
que, sin disputa, se dedica con mayor éxito á la
educación de estos animales.
E sta aseveración es corroborada por el doctor
alemán, qu ien dice que también él ha observado
un grado de in teligencia muy superior entre l os
caba llos asiáticos, que jamás han sentido el yugo
d ominador del hombre, que entre los domesticad os. Los viajeros relatan cómo los caballos sal vajes en medio de las grandes llanuras, escapan hábil:nente de las persecucion es de los animales feroces, ó en caso de necesidad, hacen fren te á s us
ataques, algunas veces con éxito.
P or l o que se refiere á domesticación, debemos
recordar que la ausencia d e ciertas necesidad espor ejempl o la ausencia de peligro por la vidae jerce una influencia d ecisiva sobre las facu ltades
intelectual es. No cabe duda que la lucha por la
vida aguza las potencias mentales. E l animal
aprende á distinguir l os peligr os y sabe dónde y
cómo puede procurarse el alimen to; y esto se nota especialmen te en el hombre, al que la civilización ha desprovisto de muchas de las habilidades
y fuerzas de que disfrutó en el estado salvaje.
E n este estado, el d esarrollo d e la inteligencia
es en un determinado sentido, y no general. E l
ciervo ofrece un ejemplo d e esto: su única defensa es la fuga. Las gotas de lluvia y los copos de
nieve sacudid os d e los árbol es por el viento, lo
hacen salir de sus escondites en los bosques y
lanzarse al campo abierto¡ no ha aprendido á distinguir entre los sonidos, la lucha por la vida no
l o ha hecho precavido, sino miedoso.
Algunos animal es, tales como los pájaros de
presa, se muestran mucho mejor educados en est e
sentido.
Los animales que mejor manifiestan l a atrofia
de sus facultades mentales como resu ltado de la
domesticación son el ganso y el pato. El primero
especialmente es muy digno de la fama de estúpido de que disfruta. Sin embargo, cuando est á
libre es uno de los animales más precavidos. Los
cazad ores se han ingeniado en vano para cazar
las parvadas de gansos salvajes, á las que el rigor d el invierno hace bajará regiones menos frías.
Mucho antes de que el cazador se halle á tiro se
oye un grito dado por algu no de los gansos que
han sido puestos en acecho y toda la parvada se
dispersa inmediatamente. Y lo mismo se pued e
decir d el pato salvaje.
La mayor diferencia entr e el ejemplar salvaje
y el domesticado se observa entre el ganado caprino. Los naturalistas están de acuerdo unánime
al describirá la cabra sal vaje como un animal
d otado d e una gran previsión. Es observadora,
desconfiada, y cuando huye se aprovecha de los
accidentes del terreno para su defensa. En cambio la cabra doméstica es tan estúpida como el
ganso; es sumamente tímida y el miedo la hace
perder su serenidad apenas se presenta el mín i mo peligro. Al menor ruído toda la manada se
escapa en el mayor desorden, quizás para caer en
el verdadero peligro.
No puede decirse mucho acerca de la influencia
del hombre sobre los l(ansos, los patos, el ganado porcino, el caprino ó el bovino. Nunca se ha
procurado mejorar sus facultades mentales.
Excepto en el caso de que se use el ganado como animales de tiro, no se hace ningún uso d e
él· se le encierra en establos alejado del mundo
e¡terior y se le mata generalmente á los dos ó tres
años de su edad. El encierro y la circunstancia d e
ser sacrificados en una edad tan prematura hace
creer que las facultades de estos animales nunca
llegan á un desarrollo perfecto, y por lo tanto,
han acabado por perderlas en el transcurso de algunos cientos de años. Los mismos criadores de ganado han comprendido que el confinamiento destruye hasta la pasiva cualidad de los cerdos para
resistir á las enfermedades, y los dejan ahora q ue
disfruten algo más del aire libre.

295

MUNDO H,U8TRAD0

..

Una vista de la Guardia en presici6n..- Una vista del
arroyo Victoriano en la sierra de Chihuahua
El gato ocupa un lugar muy peculiar como animal
doméstico. Ha conservado su independencia, y sólo
cuand o se le ha tenido por varias generaciones apartado de l as ratas es cuando se hace tratable. En un
pueblo ó en u na finca rural donde no se le hace caso conserva su carácter libre con la única excepción de que
reconoce la casa como suya, permaneciendo en ella cuando sus habitantes la abandonan, lo que prueba su despego hacia el hombre. Esto no es culpa de ellos, si se les

Una vista de la secci6n de calculadores

Una secci6n itineraria en t'/ campo.

Secci6n A~tron6mica en marcha.
educa debidamente son capaces de
seguirá sus amos en largas travesías.
El caso más curioso de la influen·
cia del hombre sobre los animales,
es el perro¡ nadie podrá negar que
el hombre es quien ha elevado las
facultades del perro hasta hacer
que obre con verdadera premeditación

Una sec,ci6n Astron6mica determinando la longitud
por telegrafía sin hilos.

Una secci6n Hidrográfica en trabajo.

�EL J\IDNnO ILUST~DO

296

•

EL MUNDO ILUSTRADO

El nuevo departamento cuenta con un edifi~io . propio donde están debidamente instaladas todas las maqumas _necesarias para el objeto que se persigue.
.
. ,
Como su nombre lo indica, la nueva oficma servir~ par~ que
los ingenieros y constructores p1;1edan pr_obar ,la resist~ncia_ de
un material cualquiera, y1l se~ a la pr~sión, a la torsión, a la
flexión, á la tracción, ó á la mfluencia de los elementos atmosféricos.
.
h'
Cuenta la oficina ensayadora con una sene de ~r~nsas idráulicas con las que se puede ejercer des_de la mmima p~e:
sión hasta la de quince toneladas por um~ad de s1:1pei;ficie,
en estas prensas se puede someter cualq_uier material a una
presión muy superior á la que puede sufrir en una construcción por pesada que sea.

La mesa dispuesta para el banquete.

La carta 6eneral de la República
Gabinete de Química.

Prensa hidráulica de 1 S toneladas.
Una de las máquinas más notables es u1;1~ &lt;Unive_r~al&gt; automática que sirve para las pruebas de flexion, t~accion Y co~presión¡ esta máquina es una verdadera _maravilla de i:necámca, y relativamente sencilla en su maneJO. Hay también una

Cortadora para metales.
En días pasados se inauguró una oficina que indudablemente será de mucha utilidad, dada la fiebre de construcciones
que se nota desde hace varios ~ños en la ci_udad,,Y que en ve~
de disminuir aumenta cada dia¡ nos referimos a los talleres
para la prueba de resistencia de materiales.

Máquina &lt;Universal.&gt;

Prensa hidráulica de dos y media toneladas.

sierra para corte de metales que es de gran utilidad y de mucha sencillez en su uso.
Para las pruebas relativas á la acción de los elementos atmosféricos cuenta la oficina con un gabinete de química perfectamente dotado y á la altura de los demás departamentos.
Desde luego se comprende los inmensos servicios que está
llamada á prestar la nueva oficina, pues los ingenieros tendrán un lugar en el que, con toda seguridad, puedan darse
cuenta de las cualidades de resistencia de los materiales que
tengan que usar, y de esta ~anera no tendrá~ que co~fiar de
las garantías, muy, convencionales, ,d_e l?s fabncant~s m de los
conocimientos mas ó mtnos empiricoit. de un &lt;010 de buen
cubero.&gt;
La nueva oficina está anexa á la Comisión Hidrográfica, en
la Secretaría de Comunicaciones.
Ilustramos esta plana con fotografías de las principales máquinas y departamentos de la nueva oficina, tomadas el día de
s11 inauguración.

Es un hecho que ha entrado en la conciencia
de todos nosotros el que no conocemos nuestro
país. Personas hay, nacidas en esta capital, que no
se dan cuenta de que exista Cuautitlán sino ~s
por el absurdo proverbio de que &lt;fuera de México todo es Cuautitlán&gt;¡ y que nunca se han tomado el trabajo de preguntar á qué distancia del
Zócalo están Chapultepec ó la capilla de San Joaquín en el camino de Tacuba, á pesar de que en
ésta hay una placa en que dice que hay exactamente una legua.
Si esto sucede con nociones geográficas tan rudimentarias con cuanta más frecuencia, aunque
con menos ;azón, se ignora que existe una Comitión encargada de estudiar, observar y verificar
sodos los datos que se relacionan con la topogr~fía, configuración y organizac~ón de nu~s_t;o ter~itorio nacional. Sin embargo dicha Comision existe y aunque pocos se ocupen de sus trabajos, no
por eso son menos meritorios.
La Comisión Geográfica Exploradora, álaque nos
referimos, está formada por ingenieros aptos éi1;1teligentes, hijos en su mayor parte del Colegio
Militar, á qúienes se ha encomendado el enorme
y laborioso trabajo de darnos á conocer nuestro
país. Para ello van sus miembros por sobre cerros, por llanos y desiertos¡ baj~ el s&lt;:l abrasador
ó empapados por aguaceros copiosos a buscar todos los lugares poblados, por insignificantes que
sean y anotarlos en sus libres de _apuntes. con
todos los datos relativos á su población, su situación, la configuración del terreno en ~l q~~ se
hallan asentados y las condiciones cltmatencas
de la región.
Estos datos son pa~ados después al papel de
montea en el gabinete y se obtienen cartas exactas de todos los lugares recorridos.
Como se comprende, el trabajo no es sencillo,
ni con mucho un levantamiento, como se llama
el trazado de ~n camino ó de un terreno, exige
una observación constante del ingeniero encargado de hacerlo, quien con su ruda taximét~ica, su
brújula, su aneroide y su reloj tiene que 1r p~o
á paso midiendo distancias, ángulos y alturas, sm
que se le escape una elevación de un centímetro
ó una desviación de un grado.
.
Y este enorme trabajo ha sido hecho en ~i
todo el territorio de la República¡ están termma-

El comedor de la Presidencia.

das las cartas de veintitrés Estados, el Distrito
Federal y el Territorio de Quintana Roo.
La importancia de estos estudios desde el punto de vista geográfico es inegable¡ gracias á ellos
llegaremos al conocimiento perfecto del país en el
que nos tocó la suerte de nacer¡ sabremos que es
inmensamente grande y que está muy lejos de estar bien poblado. Pero si desde ese punto de vista son muy importantes los trabajos de la Comisión, hay otro punto desde 'el cual su importancia
es quizás mayor, el de la estadística¡ por orden del
jefe de la Comisión, General D. Angel García Peña, se está haciendo un estudio comparativo de
los datos obtenidos por los ingenieros y los que
constan en el último censo oficial de la República¡
el resultado á que se ha llegado es desconsolador
para la estadística¡ en el censo oficial faltan por
recontar cerca de siete mil ochocientos lugares
habitados. Indudablemente que este estudio de
comparación será de gran utilidad para los trabajos de estadística que se hagan en lo futuro.
Actualmente la Comisión tiene su cuartel general en Jalapa y se ocupa del levantamiento del
plano del Estado de Veracruz. Ilustramos estas
líneas con algunas vistas del cuartel general y de
los trabajos de campo y de gabinete de los ingenieros comisionados.

ha conservado, sino de la cual ha hecho partici-

par á sus vecinas las naciones de Centro América que estuvieron por mucho tiempo en estado de continua revolución. Habló en seguida
el primer magistrado de la conferencia de paz de
Washington, del establecimiento de la Suprema

o
En honor del señor Anderson

La estancia del Excmo. Sr. D. Luis Anderson entre nosotros fué con su carácter de enviado extraordinario con misión especial, motivo para que
México mostrara al representante de la progresista nación centroamericana, las simpatías que abriga para un país que, como Costa Rica, se ha conservado en paz y tranquilidad en medio de las
turbulencias y agitaciones de las naciones sus vecinas.
El huésped de la nuestra ba sido objeto de merecidas atenciones tanto de parte del elemento
oficial como de los particulares¡ en su honor se
han celebrado banquetes y fiestas sociales con las
que se ha tratado de manifestar el aprecio en que
se tiene á su personalidad y á su país.
El viernes 28 del mes próximo pasado el señor
Presidente ofreció un espléndido banquete en honor del señor Anderson en el suntuoso salón-co·
roedor del Palacio Nacional• Este banquete, como
todos los que se efectúan en los salones de
la residencia del poder ejecutivo, fué brillantísimo: el adorno
era artístico como en
pocas ocasiones. E 1
jardincillo artificial
que se instaló en la
parte baja y en el descanso de la escalera
de honor era encantador, y la mesa lucía
un adorno sobrio y
elegante á la vez. Como la fiesta era de carácter oficial se excluyó de ella á las damas.
A la hora del champagne el señor Presidente de la República
pronunció un elocuente brindis en el
que empezó por saludar á Costa Rica y
alabarla por su cariño
á la paz y á la tranquilidad que no sólo
Adorno de /a escalera de la Presidencia, para el banquete al Sr. Anderson.

Vestíbulo, adornado especialmente para
el banquete.
Corte de Justicia en Cartago, y de la trascendencia de esos dos acontecimientos en favor de la paz
centroamericana. Terminó brindando por que el
citado tribunal continúe sus trabajos sin interrupción y por la prosperidad de Costa Rica y de su
primer magistrado.
A este brindis contestó el señor Anderson agradeciendo los conceptos que le ofrecen y en los
que se elogió á su país. Se refirió á los trabajos
de México en favor de la paz, y terminó brindando por la prosperidad de nuestro país, por la felicidad personal del señor Presidente, y por la de'
cada una de las distinguidas personas que asistieron al banquete.
Después del suntuoso festival ofrecido por nuestro primer magistrado, el señor Secretario de Relaciones Exteriores, Lic. Ignacio Mariscal, ofreció
otro banquete en honor de nuestro visitante, el
cual se efectuó en el café de Chapultepec, y al
que fueron invitados todos los miembros del
cuerpo diplomático residente en la ciudad.
El señor Mariscal ofreció el banquete en un
brindis en el que manifestó las simpatías que todo el mundo d ebe tener por Costa Rica que aunque es la nación más pequeña de la América Central, es la que más méritos tiene ante el mundo
civilizado, merecimientos que hicieron que su
representante fuera nombrado presidente de la
conferencia de paz ceiebrada en Washington y
que una de sus ciudades haya sido elegida para
asiento de la Suprema Corte de Justicia de Cen-

�298

EL MUNDO ILUSTRADO

la sed les impedirla huir, me dirigi hacia ellos; pero me equivoqué, porque volvieron
sobre sus pasos llevándome siempre doscientos metros de delantera, trotando cuando
yo andaba más de prisa, marchando al paso si se crelan en seguridad. Un enorme macho de magnifica melena obscura cerraba la marcha, deteniéndose de vez en cuando para mirarme."

299

EL MUNDO ILUSTRADO

CC(Q)V A[))(Q)JNGA

EN LA AL.,TURA

El Sr. Anderson contestando el brindis del Sr . .Mariscal.

troamérica. Al terminar brindó el señor Mariscal por Centroamérica y especialmente por Costa Rica.
El señor Anderson improvisó un corto brindis en el que daba las gracias por los honores. que se le han tributado y expresó sus esperanzas en
él tribunal de paz de Cartago. Al terminar todos los concurrentes oyeron de
pie el himno de Costa Rica.

***
El distinguido visitante salió de esta ciudad el día treinta y uno del mes
próximo pasado á bordo de uno de los carros presidenciales.
Las fotografías del banquete en Palacio con que ilustramos estas líneas
fueron tomadas el día del banquete y son las únicas que se tomaron de él.

Allá en la cresta de aquel enorme volcán, venerado de los aborlgenes en remotos
tiempos, hube de contemplar, de pie sobre un picacho de roca de color de ocre veteado
de negro, la salida del sol. Abajo, á mis plantas, nubes, sólo nubes blanqulsimas, que
semejaban, unas á continuación de otras basta esfumarse en el horizonte, copos de
algodón aéreo, impalpable. Arriba, un cielo azul purlsimo en cuya parte oriental aparecla, medio velada por la luz de la aurora, una media luna blanca que lentamente ib,.
desvaneciéndose.
No velamos, pues, sino un azul arriba, un blanco abajo, nuestra bandera, y entre
ambos la patria, que en uno de los volcanes se alzaba por encima de las nubes para tocar el cielo.
Eran las seis de la mafiana, sobre poco más ó menos, cuando un compafiero mio
que con emoción esperaba satisfacer su curiosidad, me gritó, tirándome de un brazo:
1el sol, ah; mlrale, el soll Y asombrado, estupefacto, llena el alma de emoción y henchida la mente de curiosidad, miré ali!, Acorta distancia mía, surgir de entre los copos
de algodón un gran octógono, Tonatiuh, que bafiado quizás.en sangre de indios ascendió
refulgente; poco á poco, con lentitud, hasta perder, ya encima de las nubes, el color de
sangre y tornarse redondo, tal como desde la tierra baja, le vemos á diario.
Después cuando el rey de nuestro sistema se elevó más, los copos de. algodón se
disgregaron en fragmentos sutiles, transparente.~, y por entre los claros que dejaban
apareclan, ali! una aldehuela, aquf un cacerlo de nacimiento, á un lado una montaña
vestida de verde y amarillo, y más allá un espejo, el lago de Amatitlán, que parecla
haberse caldo del cielo.
JOAQUIN GARCIA SALAS. (Guatemalteco.)

*

LA NOCHE
Para "El Mundo llu,trado."

*

Matando leones en masa
Narraciones de un cazador

1

1,

El cazador de fieras, Guillermo Vasse, que acaba de publicar sus aventuras cinegéticas de tres años de estancia en Mozambique, en Le Tour de Monde, refiere algunos
episodios muy curiosos de la caza del león.
" Por la noche-dice el viajero-olmos por todas partes á los leones. Escucho atentamente sus rugidos para averiguar en qué sitio van á dormir, porque aqul, en el invierno, los leones salen por la tarde de su retiro donde han pasado el dla á la sombra.
Después de beber, persiguen en grandes grupos los rebafios de antílopes y se reparten
la presa. Se hartan de carne, y al amanecer, con la tripa llena, van á beber de nuevo.
Después lanzan algunos rugidos de triunfo, y antes que el sol caliente demasiado,
vuelven á sus escondrijos. Dada esta manera de ser, el mejor medio para matar un
león es visitar los abrevaderos preferidos por las fieras, y cuando por los rugidos se
ha adivinado donde duermen la siesta los leones, se deja entre estos dos puntos un
animal que sirve de cebo, después de abrirle el vientre para que huela más fuerte.
"Por la mafiana, en medio de una ligera neblina, oigo el aullido de los chacales en
la dirección en que be dejado el cebo. "Atenclón,-me dice uno de mis negros-los chacales gritan, por alll hay leones." Avanzo con prudencia, y á sesenta metros, veo en
el sitio del cebo dos grandes leonas. una está tendida, la otra sentada sobre el cuarto
trasero, se lame una pata. Le tiro á esta última al cuello, que en mi concepto es el sitio
mejor para una distancia de menos de cien metros. Si yerra el tiro, la fiera huye rápidamente, lo que le quita á uno la idea de seguirla, y si se acierta se le rompen las vértebras ó se le corta la carótida ó la yugular, y el animal queda muerto. Esta vez be
apuntado bien, porque la leona cae sin movimiento; la otra, al oir el disparo, da un
salto, me ve y sale huyendo. Le tiro á ciento veinte metros y le coloco una bala en la
espaldilla. Da un rugido, pero sigue corriendo y se mete en una espesura cerca de un
rlo. Examino la sangre que ha derramado por la herida, y comprendo que le be atravesado el pulmón. Los accidentes que me han contado y los que yo be presenciad:&gt; en mi
vida de cazador, me han hecho prudente y abandono aquella pieza.
" Aquella misma tarde maté dos antllopes más y dejé uno como cebo, no lejos del
sitio donde maté la primera leona. Habla visto por ali! huellas de una numerosa bandada
de leones, que acostumbraba ir á beber al rlo. Al llegar á la madrugada siguiente, veo en
aquel sitio ocho leones. Dos enormes machos y una leona están echados; son los qu,;
se encuentran más lejos de mi. Tres leonas se hayan sentadas ó de pie, en actitudes
diferentes; dos leoncillos se disputan un hueso gru!lendo. A lo lejos tres chacales presencian la escena.
"De un balazo en el cuello tiendo á una de las leonas. Al oir la detonación toda la
familia se levanta y mira á ver de donde ~lene el ataque, porque yo me be escondido
para volverá cargar. un segundo balazo tiende á una segunda leona junto á la primera. Esta vez me han visto tres leones los dos machos y una hembra, que huyen volviéndome grupas. La otra leona y sus dos cachorros , menos prudentes, vienen en derechura hacia ml. La leona me ve, se agacha un segundo, se vuelve á levantar y carga
contra mi con la cola tiesa y las oreJas echadas atrás. Sus hijos la siguen. un balazo
en el pecho acaba con esta madre furiosa. Los leoncillos se detienen junto á ella grufiendo y enseñándome los dientes. Como no me quedan más que dos cartuchos, cambio
el cargador por precaución y con dos balas envio á los dos cachorrros, ya bastante respetables, á juntarse con su madre. Pongo á toda mi gente á desollar aquellas hermosas
piezas, y cuando acabamos es ya cerca del medio dla.
" Pocos dias después , cerca del sitio donde habla matado estos cinco leones, encuentro sobre el cebo otros tres, dos machos y una hembra, y 111e aproximo á ellos hasta cuarenta metros. El primer león cayó de un tiro en el cuello; la leona rodó de un balazo que le rompió los dos omóplatos, y el último habiendo cometido la Imprudencia de
pararse á ver que era de sus compañeros, recibió una bala que le partió los ri!lones.
" Catorce dlas más tarde, el 4 de septiembre, volvla de visitar mis cebus, cuando vi
á lo lejos un animal amarillento que bajaba á beber al Sungüe. Detrás de él conté otros
cuatro iguales. Eché mano á los gemelos; eran tres leonas y dos leones. Esperando que

Cua.nda la. diosa Luz cierra los ojos, surge la Noche vaporosa y
t riste.
La Noche es negra c0mo todo lo impenet rable; bajo sus t upidos velos no existen horizontes, ni alturas, ni abismos: todo se confunde en
una sola masa, el color muere y la línea se pierde!
Una Noche sin estrellas, es un inmenso dolor sin esperanzas: los
astros irradiando en la extensión del firmamento, son la piedad consolando una desgracia.
La. diosa Luz, da su magnificencia á las montañas, su encanto á los
cielos, su irisación á las aguas; inflama las gotas de rocío, los vapores de
las nubes, y da á la vida de la tierra las auroras y los crepúsculos.
¡La Noche todo lo borra! En ella se diluyen montañas, cielos, aguas.
Ninguna belleza se destaca. ni brilla.. Bajo su manto triste y denso, sólo a.lienta el sonido como una voz enigmática.
·
La Noche es el sueffo, es el olvido, es la. sombra.. La sombra es la clámide que sobre sus mondados hombros lleva la Muerte. La sombra es una
ausencia, es un luto, es una negación: la negación implacable y et erna
con que responde el misterio inescrutable, á todas las interrogaciones del
hombre!
S ALVADOR PALENOI A Y LLEREN A.

Cou el brillo acostumbrado empezaron las fiestas con que anual mente _celebran los españoles residentes en México, la ?ª_talla de Covaddnga, que s2mboliza la guerra de reconquista, llena de hero1c1dades. Como todos loS'an~s,
uno de los números salientes ha sido la corrida de toros efectuada el dommgo último en la plaza de toros «El Toreo,» galantemente cedida~por la empreEl comedor de Chapuliepec durante el banquete.

sa. Nuestro fotógrafo pudo obtener las instantáneas que publicamos en esta
página.
1 y 2.-Los tendidos de sombra.- 3. El Sr. Alberto Braniff ovacionado.- 4. El señor Braniff entrando á matar.-5. Recorte capote al brazo.-6. Citando á banderillas.- 7. Una buena vara.

�300

EL MUNDO ILUSTRADO
EL .lllUNOO ILUSTRADO
pás del comercio y le sirven de base ó de punto
de apoyo. Así hicieron los Venecianos; y desde su
establecimiento en las lagunas, los Vénetos convierten sus numerosas salinas en uno de los ramos más lucrativos y seguros de su comercio¡ sacan· de las vastas sel vas -.ue cubren su territorio
maderas de construcción para venderlas ó para
aprovecharlas ellos mismos en las obras de carpintería y ebanistería; desde antes del Siglo XII
edificaron fábricas; de la de cristales y espejos, situada en la isla de Murano, salían vidrios de todos colores y formas, con imitaciones de llores,
frutas y animales¡ brazaletes, collares, candelabros y otros mil objetos de capricho y de lujo,
elaborados con supremos gusto y elegaucia; célebres espejos, cristales para anteojos, é instrumentos de óptica muy estimados. Fabricábanse también paño de oro, tejidos de seda y el terciopelo
y los ricos encajes, conocidos con el nombre d e
punto de Venecia; paños finos y en especial, los de
escarlata, productos todos que realzaban la soberana y proverbial belleza de las venecianas, y de
. l os que la República proveía á toda Europa, no
obstante la competencia que le hacía Florencia.
E l origen del Banco de Venecia, que primero se
llamó Monte, y después Banco de ¡!iro, es decir,
de circulación, se remonta al Siglo XII. El primer
capital fué producto de un empréstito forzoso,
cuyo importe, representado por certificado3 que
llevaban interés, hizo nacer la idea de dar á estos
certificados el mismo uso que la moneda, y el
Banco comenzó á efectuar por cuenta de ciertos
particulares el pago de letras de cambio. Calcúlase en unos cien millones de francos las rentas de
que el Danco disponía, y en 1463, hallábase su
crédito sólidamente establecido, y era tanta la
confianza en los certificados de depósito, que muy
pronto exportó el Banco casi todo el numerario
que le servía de garantía, sin que los ciudadanos
concibiesen por ello el menor recelo.
Las disposiciones concernientes á las tarifasdice Sismonde de Sismondi-gabelas y aranceles,
constituían una legislación, fundada en los principios de la más rígida prohibición, y dejaban un
vasto campo á la arbitrariedad á que daban margen las preocupaciones y deseos, así del Gobierno
como de los particulares.

Venecia.-Panorama del Arsenal.-Palacio Franchettí.

NACCilONAILillD)JAID)JES MlUJlEJRJAS
VENECIA
A la distinguida Señorita Marta
Luisa G6mez FarEas y Cañedo.

III
En la segunda mitad del Siglo XIV, las armas
de Venecia combatieron con varia fortuna, contra
Hungría, contra los rebeldes candíotas, contra
Génova, rival eterna dela República de las lagunas, contra Treviso y la liga formada por el duque de Milán Juan Galeazzo Visconti, y co~tra
los terribles Turcos, los más potentes enemigos
que había tenido hasta entonces la_ Repúblic~, la
que ganó en esta guerra la grande isla de Chipre.
Y ya en los postreros años de aquel sigl o, ligados contra la República, Francia, el duque de
Milán y el Papa, las armas venecianas derrotaron
á sus enemigos aliados en los campos de Fornova.
Así al terminar la décima cuarta centuria, Venecia había llegado al apogeo de su poderío: la bandera de San Marcos, triunfante en tierra firme, y
en los mares y tierras de Levante y Occidente, la
gloriosa bandera de San Marcos, al mando de los
ilustres dogos Gradénigo, Córnaro, Contarini, Miguel Marosini, Vaniero, Mocénigo, Fóscaro, Malipieri, Moro, Trono y los dos Barbarigo, había extendido el renombre de Venecia á remotas regiones, como la nación principal, marítima y mercantil de aquellas edades. Dividíase, entonces, su
territorio, en tres partes distintas: la ciudad de
Venecia y sus inmediatas dependencias, Chioggia,
Barano y Grado, etc., etc.¡ los estados de tierra
firme que incluían el Friul, y las comarcas de
Treviso, Pádua, Siena, Verona, Brescia, Bérgamo,
Brenta· los estados marítimos: Istria, Dalmacia,
(recon~uistada por el dux Tomás Mocénigo); el
litoral de la Albania, una parte de la Livadia en
Morea, con Patrás, Argos, Nápoli de Romanía, y
una parte de la Macedonia con Tesalónica; las islas de Zante y de Corfú en el mar Jónico; y finalmente, el fértil Chipre, la grande isla de Candía
y la de Negroponto. Las rentas de la República
excedían, entonces, de un millón de ducados,
cantidad á que llegaban apena-s las de Francia, y
superiores con mucho á las de España é Inglaterra, en aquel tiempo.

***
Queda dicho al principio de este breve trabajo
histórico, que la prosperidad mercantil prodigiosa á que llegó la República de Venecia, nunca la
conocieron igual los Estados de la antigüedad.
Preciso es demostrar con algunos detalles esa
afirmación general, porque esa prosperidad explica el papel importantísimo que cupo á Venecia
ejercer en los destinos humanos, durante casi toda la Edad Media y en los primeros tiempos de
la Moderna. Hubo en Italia, en la misma época,
ciudades, cabezas de pequeños estados, florecientes también por su activo comercio, tales como
Génova, Pisa, Amalfi; pero ninguna alcanzó como
Venecia el imperio de los mares, ni tuvo su importancia política que más tarde debió tener Holanda, y luego, en nuestros días, ha ejercido la
Gran Bretaña, en mucha mayor escala.
Desde luego, la posición misma de Venecia, explica en parte esa grandeza: alzándose enmedio
de las aguas, en el fondo del mar Adriático que
es un golfo entre las penínsulas itálica y balkánica, á la entrada de la misma Alta Italia, por el lado del Oriente, al pie de los grandes Al pes y cerca de los Alpes Julios, estaba al alcance de todos
los países transalpinos y los danubianos, y los
balkánicos, más al Este; cerca de los muchos ríos
que desembocan en las lagunas, desde los confines
de la Istria, hasta la Romanía, las naves venecianas pudieron comunicar, desde los primeros tiempos de aquella república, con las provincias de
Italia á la Alemania, Francia y Suiza; por mar;
un corto trayecto la puso en comunicación fácil
con todas las costas adriáticas, con el Archipiéla-

go Jónico y con el Archipiélago, propiamente dicho, (antiguo Mar Egeo); y con los puertos de
Egipto, Siria, Asia Menor y el Mar Negro, á los
que se dirigían de Oriente los productos del Africa, de la Armenia, de Persia, de la más apartada
India y de todas las demás comarcas del Levante.
Situada á las puertas de la Europa Central, Venecia fué, por decirlo así, el puente de las relaciones comerciales entre el Oriente y el Occidente.
Desde el Siglo VII, sus grandes buques con cargamento de sal, llevaban ese precioso é indispensable grano á las ciudades é islas, situadas entre
los Alpes y los Apeninos, y circulaban en los ríos
navegables como el lsonzo, el Piave, el Brenta, el
Adigio, el Po, el Adda, el Tesino y otros; y en embarcaciones más ligeras transportaban á las mismas comarcas, y por la misma vía, géneros y productos naturales é industriales del Oriente, los
que iban á buscar los buques de gran calado en
las escalas del Levante; estos productos eran principalmente especerías, armas, tejidos de seda, telas de oro, alfombras, algodón, perlas, pedrería,
plumas de avestruz, ébano, marfil y otros mil objetos y materias preciosas. Entre los artículos de
comercio de la República, los cronistas mencionan con frecuencia los esclavos, comprados en los
mercados del Oriente para venderlos otra vez en
Africa y en España, á los musulmanes. Este odioso y vilísimo tráfico, á que también se dedicaban
los genoveses, toscanos y griegos, se resistió mucho tiempo á las cristianas prohibiciones de los
pontífices romanos y de los dogos, y en la Dalmacia y la Istria se conservó hasta fines del siglo
décimoquinto-ese abominable tráfico.
Los Griegos bizantinos y Arabes, los pueblos más
civilizados é industriosos de la Edad Media, proporcionaban en el Oriente á los Venecianos, lamayor parte de los productos de que carecían los pueblos europeos, tales como drogas, tejidos finos de
seda y de lana, metales preciosos; recibiendo, en
cambio, granos, vinos, fü:rro, cobre, y con especialidad maderas de con,trucción, abundantes en
Italia y en las regiones transalpinas. Los musulmanes de Siria, Egipto y la extensa Berbería solicitaban hierro, maderas, y sobre todo, armas fabricadas en Francia, Alemania é Italia. Túnez y
Trípoli, puertos berberiscos, eran los puntos
adonde los Venecianos llevaban estos últimos productos, los cuales, en seguida se difundían por el
vasto interior del Africa. Las ciudades de Marruecos, Túnez, Fez, Tánger y Argel, en las cuales
Venecia tenía factorías y cónsules, vendían esclavos negros, aceite, oro en polvo, maderas tintóreas, goma, marfil de elefante y tejidos de seda y
de algodón.
Las especies de las Indias Orientales, cuyo comercio fué siempre tan productivo, afluían desde
sus remotas y opulentas procedencias á Alejandría
y Constantinopla, y &lt;!esde el Siglo VII hasta el X,
fué de esta última ciudad como la Europa se las
proporcionaba, por el intermedio de los Venecia·
nos, y aunque posteriormente entraron en concurrencia Génova, Pisa y Amalfi, siempre aquellos
conservaron la mayor participación en el productivo y rico comercio de las especies.
Sometida la Europa de la Edad Media al feudalismo, abandonaba á los pueblos Orientales el
ejercicio de las artes y de la industria. Los Francos, Lombardos, Alemanes, y en una palabra, todos
los pueblos septentrionales y del centro de Europa, miraban el comercio con desdén, y la industria la sujetaban á mil trabas; mientras que los
príncipes, los barones y los grandes y pequeños
feudatarios, siempre armados, en aquella guerra
interminable de todos contra todos, hacían tan
difíciles los menores viajes, que lvs negociantes

Venecia.-Rio Torresella.
extranjeros, obligados á viajar en caravanas, debían pagar muy caro la protección de aquellos
bandidos con blasón, siempre dispuestos á precipitarse como voraces aves de rapiña sobre una rica presa. P.,ro apesar de esos obstáculos, los Venecianos se esparcieron por ambos lados de los
Alpes, conductores de las mercancías de Oriente
y de los productos de sus propias fábricas. Por la
vía marítima, que les estaba abierta, y en la que
la bandera de San Marcos se hacía siempre respetar, frecuentaban los puertos de Francia, España,
los demás de Italia, Inglaterra y Flandes.
Anualmente el gobierno de la República enviaba varias flotas, y una de ellas, después de tocar en Brindis, Otranto . y Manfredonia, costeado la Sicilia, visitado á Túnez, Trípoli, Argel,
Tánger y Orán, pasaba el estrecho de Gibraltar,
dirigíase á Flandes y llegaba á Brujas, henchida
de las preciosas y variadas mercancías que recogía durante su carrera. De regreso, hacía escala en
Cádiz, Alicante y Barcelona, de dónde se llevaba
la seda en bruto. Hasta el lejano puerto de Arcángel llegó flotante el pabellón de San Marcos en
las galeras de Venecia, y en 1390 los hermanos Zeno llegaron hasta Groenlandia; los Cabot recorrieron las costas de la América Septentrional y los
Polo por sus viajes en casi toda el Asia, produjeron en Europa tanto asombro, que por mucho
tiempo fueron considerados como fabulosos.
Estas relaciones de comercio con los pueblos y
comarcas del Oriente y Occidente, que la mayor
parte de ese tráfico se efectuaba en la ciudad de
Venecia, adonde acudían los Lombardos, Franceses, Suizos, Alemanes, Dálmatas, Ingleses, Flamencos y Polacos, las inmensas ganancias que producían, introdujeron desde tiempos remotos el lujo
en Venecia; y desde el Siglo XI, las señoras llevaban allí vestidos de terciopelo y de tejidos de seda
y de oro, y sujetaban sus cabelleras con áureos
hilos y se ornaban con riquísimas joyas, extraño
contraste-dice un historiador-con la sencillez
primitiva que reinaba aun en las demás ciudades de
Lombardía y de Toscana; y según Villani, en 1273,
las señoras principales de Florencia no llevaban
ningún adorno, contentándose en las mayores solemnidades con un vestido de escarlata, y un ceñidor de cuero¡ y añade que en 1250 las ricas milanesas sólo se sujetaban el tocado con cintas de
hilo, que de lo mismo era la tela de sus vestidos,
ó de una especie de tejido de mezcla bastante
basto, que se llamaba pignoleto; que hasta 1340
empezó á penetrar el lujo en la capital de Lombardía, cuando hacía ya muchísimo tiempo que
los Venecianos usaban de ropas preciosas hasta
para engalanar sus naves, y que en 1205, las galeras que se enviaron á Pedro Ziani, recién elegido
dux, á fin de llevarlo de Arles á Venecia, estaban
empavesadas con flotantes banderolas y gallardetes, bordados de oro y seda, cuyos extremos se
mojaban en la superficie de las aguas.
Pero el comercio no puede existir en grande
escala sin la industria y las artes que le dan vida; y artes é industria se desenvuelven al com-

*

**

Tanta riqueza y poderío tanto, vendrían lentamente á menos desde el Siglo XVI, por múltiples causas, figurando en primer término el descubrimiento de América, y el paso á las Indias y
al Asia Oriental, doblando la extremidad meridional del Africa, sucesos magnos ambos, que habían de producir una completa revolución económica en las comunicaciones internacionales, y por
ende, en el comercio y en la industria de los pueblos. Añadamos, ahora, los incurables vicios del

301
gobierno aristocrático, que definitivamente dominó en Venecia, vicios que llevan siempre consigo
las aristocracias cuando, en mala hora, rigen los
destinos de los pueblos: un gobierno de intrigas
y envidias miserables, ninguna abnegación en aras
de la patria, desunión entre las clases nacionales,
incapacidad tan grande como la insuficiencia para
comprender la ciencia política-la de gobernar á
los pueblos,-la más vasta y más complexa en que
puede aplicarse la inteligencia humana¡ y finalmente, ese afán de guerras contínuas que hacía
decir al profundo pensador Maquiavelo, el ilustre secretario florentino, hablando de Venecia:
4:Paréceme que los Venecianos lo entienden: pues4:to que han hecho pintar á San Marcos con la es4:pada; esto significa que no había bastante con
«sólo el libro,» aludiendo así con fina ironía, el
gran pensador, al libro que el León de Venecia
tiene abierto bajo sus poderosas garras.
Pero antes de extinguirse tanta grandeza, juntamente con la famosa nación que fué Venecia, todavía fulgurará brillantes hechos su noble historia, como el sol que ya para hundirse en el Ocaso, ilumina el espacio con sus más vívidos resplandores.
En los primeros años del Siglo décimo-sexto
(1501), formóse la liga de Cambray entre el emperador Maximiliano, Luis XII, rey de Francia,
Fernando, que lo era de Aragón y de Sicilia, y el
pontífice Julio 11 (Julián de la Rovere); con la
mira de reconquistar los dominios que les había
q 11itado la Republica Veneciana, liga que por espacio de siete años ensangrentó y empobreció la
Italia. Venecia, sin ningún aliado, consideró serenamente la tempestad que la amenazaba. Por dicha
suya, el eximio senador Leonardo Loredano,fué elegido dux desde 1501 y debía durar en cargo por
espacio de veinte años, y su gobierno sereno y
firme hizo frente, casi siempre con fortuna, á tantos y tan poderosos enemigos, conjurados en su
daño; la astuta diplomacia veneciana supo desunir entre sí á sus poderosos enemigos, y en 1512
una nueva liga formada por Venecia, el emperador, el rey Fernando de Aragón, Enrique VIII de
Inglaterra y el pontífice León X (Juan de Médicis), se concertó contra Luis XII, rey de Francia,
cuya dominación en el Milanesado, á todos causaba envidia y recelos. Después de rudo batallar
y de bélicas peripecias entre los Estados beligerantes, firmóse la paz en 1517, perdiendo en ella,
Venecia, algunas plazas, como Cremona y Trieste,
que pasaron á poder del Austria¡ pero había consumido en aquella guerra más de cinco millones
de ducados de oro, empeñado sus rentas para muchos años, puesto á subasta los empleos y dignidades, y después de ver que había cundido la
desmoralizacion entre todas las clases sociales.
Muerto elgran dux Leonardo Loredano, sucedióle
en aquel alto puesto el habilidoso Antonio Grimani

(1521), precisamente cuando comenzó la larga y porfiada guerra entre Francisco I y Carlos V, elevado al
imperio de Alemania, cuando era ya rey de España toda, reunida bajo un solo cetro. Durante
veinte años, la política de Venecia, dirigida _por
el astuto Grimani, fluctuó, aliándose alternativamente á cada uno de los poderosos rivales que se
disputaban en Italia el rico ducado de Milán, hasta que en 1530 se hizo la paz, conservando
la República la integridad de su territorio, después de una lucha larga y sangrienta, en que no
siempre le fué favorable la suerte de las armas.
Y desde entonces, cuidó Venecia de mantenerse
en paz con el Imperio y con la Francia.
.
Libre la República de aquella guerra en Italia
que la había empobrecido, pudo convertir toda su
atención y energía, que era aún tenaz y formidable, contra las contínuas invasiones de los Turcos,
en el Occidente. Suleimán 11, el Magnífico, que
era emperador de los Osmaniíes desde 1520, después de ocupar Belgrado, de apoderarse de la isla de Rodas (1522) que había permanecido en poder de los Caballeros de San Juan de Jerusalén
durante 212 años, de vencer á los Húngaros en la
batalla de Mohatz, de tomar á Buda, y de atacar
sin éxito á Viena, donde perdió 50,000 soldados,
volvió sus armas contra Persia, sufrió grandes
descalabros en su empresa de apoderarse de la isla
de Malta, y se hizo dueño de la de Chio, antes
de que muriese en Hungría, nuevamente invadida por él. Las victorias del más notable de los
emperadores otomanos, y los aprestos bélicos de
su hijo y sucesor Selim II que dieron por primer
resultado la toma de la isla de Chipre (1570), obligaron á Venecia á celebrar una alianza con España, el Papa y con los Caballeros de Malta, alianza
que se llamó la sagrada liga. La flota de los aliados cristianos, alcanzó en 7 de octubre de 1571 sobre la armada otomana la célebre victoria de Lepanto, á la entrada del golfo que separa á la Grecia de
la Morea (antiguo Peloponeso); victoriaque alcanzó el almirante superior de la armada cristiana,
cuyas glorias pri ncipales correspondieron á las
doscientas galeras venecianas mandadas por el almirante Sebastián Vaniero, en que se ilustraron
los capitanes venecianos Benito Loredano, Antonio Lando, Malipieri, Julián Trono, Marco Antonio Querini, Benito Soranzo, Agustín y Andrés
Barbarigo. Este triunfo de donde salió herido el
futuro autor inmortal del Quijote, quebrantó á los
Otomanos y detuvo grandemente sus proyectos
de conquista en el Occidente cristiano, y fué el
principio de la decadencia- ya secular--en que
ha entrado el imperio de los Osmanlíes, después
de 118 años de su establecimiento, á mediados del
siglo décimo- quinto, sobre las ruinas del antiguo
imperio bizantino, y la sublime Puerta perdió
hasta hoy su supremacía en el Mediterráneo.
J uuo ZÁRATE.

Sres. Profesores Rafael David y R6mulo Timperi.

Un desplante del Pro/esor Timperí.

Un cuerpo á cue,po. Sres. P rofesor Merignac y Cap. G. Garmendia.

�303

EL MUNDO ILUSTRADO

302

EL MUNDO ILUSTRADO

ELICITACION U SEÑOR VICEPRESIDENTE

1
~

DC ~A ACPUBLIGA

Sres. Profesores L. {tferignac y H. Morteau.

EN LA SALA MERIGNAC
LUCIDA FIESTA DE ARMAS

El jueves 27 del mes de agosto próximo pasado
se efectuó en el local de la escuela magistral de esgrima que dirige el maestro Merignac, una lucida
fiesta de armas en honor del señor Coronel D. Miguel Ahumada, Gobernador del Estado de Jalisco.
. En el programa figuraban asaltos en los que tomaron parte los más hábiles profesores y aficionados de la capital, y por lo tanto se esperaba de antemano un éxito muy lisonjero para la exhibición,
esperanza que no resultó frustrada, pues todos y
cada uno de los participantes se mostró un gran ti-

Sres. Profesores L. Merignac y Angel Escudero.

viene precedido de una gran fama como tirador de
sable y espada de combate, hizo uso de esta última
arma en el asalto de que nos ocupamos, justificando plenamente su fama; fué su contrario el Sr. Fernando Fernández Somellera, aficionado, quien causó verdadera sorpresa por el magnífico juego que
hizo en contra de un adversario verdaderamente
formidable.
Tiró en seguida el profesor Merignac con el Sr.
Gustavo Garmendia, florete, y después los profe·
sores Timperi y Marteau con espada de combate.
El número final del programa de la función de•
portiva fué un asalto á florete entre los profesores
Merignac y Escudero, digno broche de la reunión.
La fiesta fué 1'rillante, el señor Coronel Ahumada, en cuyo honor se celebró, se mostró muy com-

Ace¡.-taron la invitación del señor de la Arena los
señores:
Enrique Marteau, Angel Escudero, Rafael de
Arrillaga, M. Dórcas, Gustavo Garmendia. Rómulo Timperi, Hugo Scherer, Luis Romero Dusmet,
Manuel Carrillo, Luis Labadie, Guillermo Liman·
tour, Diego Redo, Octavio Malvido. Fernando Fernández Somellera, Manuel Rincón Gallardo y Alfre·
do Limantour.
Lus citados caballeros fueron ocupando por riiuroso turno de pares la palestra para !Jacer sus disparos, vestidos con grandes sacos negros que pasaban más abajo de las rodillas. El objeto de estos
sacos es que se marquen los tiros del contrario, que
se hacen con una pasta suave que deja huella donde toca. Por cada disparo que toque la rn1'eza ó el

El dia treinta y uno del mes próximo pasado fué
el aniversario del natalicio del Sr. D. Ramón Corral, Vicepresidente de la República; con este motivo el alto funcionario recibió muestras del aprecio
en que se le tiene tanto en los círculos oficiales como entre los particdares.
Los empleados de la Secretaría de Gobernación y
ctras ofic.inas públicas aprovecharon el sábado anterior para expresar al señor Corral sus votos por
la felicid.ad del funcionario y sus felicitacione:; por
el grato aniversario.
El día treinta y uno se agregaron á estas felicitaciones las de las personas de todas clases sociales
que estiman y aprecian al señor Corral, que son
muchas.
El señor General D. Porfirio Díaz, Presidente de
la República, hizo en la mañana de ese día, una
visita cortés al señor Corral, quien permaneció en
su residencia de la calle de las Artes rodeado de su
familia.

o
BANQUETE AL SEÑOR AHUMADA
El día primero de los corrientes se efectuó en
el salón principal del restaurant Sylvain un banquete ofrecido al señor Gobernador del E~tado de
Jalisco; Coronel Miguel Ahumada, por la Compañía Bancaria de Obras y Bienes Raíces.

SR. D. RA)IÓN CORRAL, VICEPRESIDENTE DE LA REPÚBLICA,
(F ol. Clarlr., )

ciudad el distinguido gobernante á bordo del tren
regular del Ferrocarril Central rumbo á Chihuahua, donde pasará algunos días antes de irá Guadalajara á encargarse de nuevo de las importantes labores de su elevado cargo; acompaña al señor Ahumada en su viaje la señorita su hija.

Sres. Raoul Mille y Prof. Angel Escudero.

rador, rayando á gran altura los profesionales como
era de esperarse.
El primer número del programa fué digna inicia·
ción de la brillante fiesta; tiraron el profesor Merignac y el profesor Marteau, haciendo uso del flo•
rete; los nombres de los dos combatientes son la
mejor garantía del interés que despertó el asalto y
la gran habilidad que se derrochó durante él.
A éste siguieron otros dos asaltos á florete, el
primero entre los profesores Rómulo Timperi y Rafael David, y el segundo entre el profesor Angel
Escudero y el aficionado Raul Mille; los cuatro com- ·
batientes hicieron un juego muy lucido y estuvieron á la altura :le la reunión.
El siguiente número era esperado con impacien•
cia, pues se iba á ver por primera vez en una exhibición pública al profesor Octavio Malvido, quien

Grupo de tiradores que tomaron parte.

placido con ella é .hizo elogios de la buena organización y dotación de la sala Merignac.

00

La primera "ponle" de pistola
Por primera vez se efectuó en México una "poule'' de pistola de comb.,te; invitados por el señor
Don Alejandro de la Arena, se reunieron los aficionados al deporte del tiro, y organizaron la primera
reunión de esa clase que se recuerda en México.
La circunstancia de la novedad, unida al interés
que de por sí tienen estos torneos, hizo que se despertara gran enti1siasmo por asistir á la "ponle."

Preparando~im:encuentro á pistola

Poco antes del banquete estuvo el señor Coronel en los salones del Club Jalisciense con el ob·
jeto de despedirse de sus numerosos amigos; en
ese lugar fué objeto de calurosas y entusiastas
muestras del aprecio y del cariño que justamente
le tienen sus gobernados.

cuerpo de los combatientes, se cuentan tres puntos,
y por cada uno que toque los brazos ó la~ piernas,
se cuentan dos puntos.
Todos íos tiradores mostraron gran habilidad é
hicieron buen número de puntos; hecho el recuento
de éstos, resultaron vencedores; en primer lugar, el
señor Fernando Fernández Somellera, con catorce
puntos, y en segundo el teniente Gustavo Garmendia, que obtuvo ocho puntos. A los citados caballeros se otorgaron los premios que habia designado el
organizador de la fiesta deportiva.
Los vencedores fueron calurosamente aplaudidos
por los concurrentes.
Se escogió para la reunión el terreno del "Polo
Club," cuyas tribunas estuvieron llenas de una escogida y numerosa concurrencia, formada en su totalidad de amateurs del difícil deporte.

Hacíendo fuego.

Sr. Ing. D. Mariano Barragán, Subdirector
de la Comísí6n Hídrográfica y jefe de
la ofícina técnica de ensayo de resísJencía de materiales que
acaba de ínaugurarse.
Tanto el salón como la mesa ostentaban hermoso y artísco adorno. Se sentaron á la mesa, además del anfitrión, las siguientes personas:
Señores Fernando Pimentel y Fagoaga, Lic. Pablo Macedo, Hugo Scherer, jr., Federico Kladt,
Lic. Luis G. Tornel, Francisco Ricón Gallardo,
Guillermo de Landa y Escandón, José Castellot,
E. N. Brown, Presidente de los Ferrocarriles Nacionales; José Luis Requena, Pastor de Celis,
Leandro F. Payró, Víctor Garcés, Jesús Salcido,
Enrique Tron, C. W. Cook, Lic. Fernando Duret,
Antonio Pliego Pérez, José González Misa, Fransisco Yarza Javier Icaza Landa, Lic. Joaquín D.
Casasús, Li~. Antonio Pérez Verdía, Manuel Cues~
ta Gallardo y Luis G. Navarro.
A la hora del Champagne fué ofrecido el banquete al señor Ahumada en elocuente brindis Y
él contestó en muy acertadas frases, dando las
gracias por la merecida muestra de aprecio de que
era objeto.
Al día siguiente, por la noche, partió de esta

FOTOGRAFÍA TOMADA DURANTE EL BANQUETE OFRECIDo)oR LA;coMPARÍA BAl'CARJA DE ORRAS Y B I ENES
R AÍCES AL SEífOR CORONEL AHUMADA,

o

�•

304

EL MUNDO ILUSTRADO

RIO DE l,A8 BAL8A8

E,L,

EL MUNDO [LUSTRADO

305

La navegación por el Balsas, cuesti ón que ha preocupado á
tantas personas duran1e tantos años,está á punto de ser un h echo. Ni ven, el gran amante del río, es quien está en vísperas
de realizar es1a hazaña, de~pnés de haber trabajado para ello,
no sin provecho, con una tenacidad y un empeño ejemplares.
El Balsas es, si no el más grande y el más importante de todos los ríos que cruzan nuestro territorio, el más pintoresco,
sin duda, de todos ellos. Su d esarrollo por los Estados más
fértiles y más poblados de vegetación de la República, hace que
s u paso sea saludado, salvo en algunos lugares de Guerrero,
por los bosques más espesos y tupidos, y que en sus aguas se
miren los árboles más corpulentos y las malezas más intrincadas. Nace en el Estado de Michoacán, en plena región de bosques, la que tan famosa ha hecho la industria maderera del
Estado que vió nacer al gran Morelos, y desde que se llama
Tlapaneco y Amacuzac hasta su desembocadura corre siempre cubierto por los bosques, las selvas y las malezas. La parte en que lleva el nombre de Mezcala, es quizás la menos grata de él, pues en varios lugares la naturaleza no se ha mostrado pródiga, y por más que el río pasa bdndando la vida con
sus a~uas, las tierras de las orillas son áridas; pero esta aridez
desaparece á penas se llama Balsas; las aguas parecen querer

,

Una canoa de indios.
Puebla el e 1:irme recorrido d el río, está en las sel vas, en los
bosques de mad ·ras preciosas d onde se hace leña para el comal
con rajas de caoba, de cedro y d e infinid:i.d de maderas preciosas:donde por muchos años se h:i.n he:!io ·'atados" de leños de

P,\TZCUARO. - ESTUDIO FOTOGR,\FICO DE FLORES LL.

El Cubo.
mostrar _que si no nacen yerbas á la orilla del Mezcala, no es
porque el agua sea mala, sino que se le hace correr en medio de
las arenas más ingratas que vió la naturaleza.

Cómo se navega el río ahora.

madera fina y se han echado al agua para que la
corriente los lleve á su bajada y de esa manera
aprovechar aunque sea una parte de las riquezas
que el río brinda á quien quiera y sepa hacerse
de ellas.
Y en los lugares donde no hay vegetación, donde
no se presentan los bosques y las selvas, es porque debajo del suelo y á muy poca profundidad
hay enormes criaderos de oro, placeres que sólo
exigen un poco de la misma agua del río para
dar pingües utilidades á quien se quiera tomar el
trabajo de lavar sus arenas.
Allí es donde Niven ha hallado oro que lava y
limpia con el mayor cuidado; allí es donde él
mismo ha hallado una región difícilmente i gualada en el mundo; allí es donde, por fin, el repetido Ni ven encontró no hace muchos días uranio
y quizás algo de es~ metal del que el mundo científico se halla ávido¡ de radio.
Eso y mucho más se halla á las orillas del río,
pero éste, que por un lado ha servido de guía
para que se hallen esas preciosidades, por otro
lado parece oponerse á que sean arrancadas de su
lado y llevadas lejos de él. El transporte portierra no es nada fácil¡ la vegetación y lo acciden1ado del terreno hacen poco practicable la construccción de una línea de ferrocarril¡ por lo tanto sólo queda el transporte por agua y la única vía
aprovechable es el mismo río, el cual, como ya lo
dijimos, parece oponerse á que se le despoje de las
riquezas que por tantos siglos le han acompañado.

***

El agua corre con gran ímpetu: el cauce irregular y la extremada pendiente hacen que el líquido se precipite de una manera muy desordenada
formando raudas, remolinos y cataratas en las
cuales están en peli-Jro de perd erse las vidas de
los que osadamente ~e acerquen al río para despojarlo de sus tesoros.
En los laderos de las fértiles montañas d el Sur
del E stado de Puebla nacen de cristalinos manantiales ligeros hilos de agua que se escurren por
las resquebrajaduras de las peñas y corren entre
ellas hasta que loiran reunirse y formar una sola
co1Tie11te que se llama el río de Amacuzac; en los
los límites entre Puebla y Tlaxcala nace ~e la
misma manera el Atoyac que al Sur del pnmero de los Estados se junta con el de Amacuzac, y
ya juntos empiezan á correr con el n ombre de

Rápidas cerca de Coyuca.
Ya con el nombre de Balsas,y másaun después con el n ombre de Zacatula, el río muestra que no en vano es pariente,
aunque con un parentesco le janísimo, del padre d el Egipto;
del Nilo que mereció y sigue mereciendo l a adoración de
los que viven cerca de él. Desde Balsas hasta la d esembocadura del Zacatula, la región es encantadora, los bosques se
suceden sin interrupción y el Delta d e la desembocadura, irregular y malo como tiene fama de ser, es bastante bueno y hermoso para haber inspirado envidias á muchos, y buenos cuadros á oh-os.
11

Mu~k

Un poco d espués entra el río por primera vez
al E stado de Guerrero y empieza su curso á hacerse irregular; entre Mezcala y el primer puebl.o
que tiene el nombre de Balsas se hallan las pnmeras rápidas que son muy peligrosas¡ d~spués,
cerca de Coyuca, hay otras no menos peligrosas,
y antes y después de ellas hay infinidad de re_molinos. Sobre esas rápidas y sobre esos remolinos

***
La costa de Guerrero, cerca de los límites con Michoacán
donde desemboca el Balsas, la región de la costa del prime;
Estado, el Sur de Michoacán, el Norte de Guerrero y el Sur

.

Una v;reda cerca del Balsas.

hay que deslizarse en ligera barca para
conquista del vellocino de oro del Balsas. irá

laf'
1 ,, ,'
1

, 1

Hace más de treinta años que por primera vez
se intentó encontrar la manera de aventurarse
por la corriente. En los primeros años d e la década de los ochenta un ingeniero americano, el
May or Gorsuch, hizo un reconocimiento del río é
in fo rmó que era impracticable de todo punto: d e
entonces acá las cosas han cambiado y acaba d e
hacerse el viaje que en esa época se d ecbró imposible.
A pesar del infor:ne del ingeniero americano,
el gobernador del E stado, el señor Gen~ral Don
Franci sco O. Arce, trató d e hacer cornr por el
río un bote de vapor¡ el ensayo no dió ningún resu ltado. Dur,mte la construcción del ferrocarr il
de Cuernavaca y Pacífico se trató de ha.:er traficar un bote que atravesara el río, pero la compañía á la que se encomendó la con,truc:ión del
bote envió á un representante el que una vez en
la orilla d e él y sin tomarse siquiera el traba jo
de medir la velocidad de las aguas, declaró la
empresa imposible; el buque fué enviado al lago
de Chapala; el proyecto siguió su sueño y los indios de la región siguieron transportándose por
el río á paso de tortuga en sus enormes canoas.
Algunos años después se trató nuevamente de
probar que el río es navegable, y para ello el señor Henry Reed hizo un viaje entre el puente de
Balsas á Tetela del río, en un bote d e lona¡ d espués un ingeniero del ferroca1Ti1 Central llegó
hasta la costa en una d e las canoas de los indios.
Ha~e tres años que el pro fesor Ni ven empezó á
estudiar la posibilidad de n avegar el río en mejores condiciones que lo que se puede hacer en las
primitivas embarcaciones de los indígenas. En es:i
época hizo un viaje de inspección entre la es1ación de Balsas del ferroca rril Central y Coyuca
de Catalán, un recorrido como de doscient0~ kiló metros¡ durante el viaje se estudió la naturaleza del terreno y de la corriente, y se to111arou muchas fotografías. Los señores Ortiz, ricos minaos
de la región, se interesaron en esos estudios, y
trataron de establecer una línea de vapores, pero
los ingenieros que estudiaron la cue~tión declararon que el proyecto era impr.icticable. Hace po co más de un aiio otro minero hizo llevar un bote de gasolina á Coyuca de Catalán, y desde allí
emprendió el viaje río arriba; después de marc!:iar
á toda velocidad durante algo más de una hora
preguntó al maquinista cuánto tiempo se necesitaría para llegar al puente de Balsas; el maquinista respondió que unas tre , ó cuatro semanas, y en
vista de esto se dirigió la proa á Coy nea y se
guardó el bote, q ue todavía está donde le pusieron entonces.

• **

4

Los indígenas hacen viajes:á.Jo)argo del río, y
por algún tiempo ha habido catorce canoas que
viejan regular, pero lentamente, y que de ninguna manera pueden satisfacer las necedidades de
un tráfico actívo. En vista de eso, y de los múltiples intereses que ha sabido crearse el profesor
Niven en la región, tenía que preocuparse muy
especialmente de resolver un problema tan importante.
Para resol verlo construyó el citado profesor un
bote al que llamó q;La Mexicana,&gt; y en él hizo un
viaje entre el puente de Balsas y Coyuca de Catalán, viaje que se hizo con toda felicidad y durante el c ual se llevaron á cabo estudios muy importantes y que serán de gran utilidad en el porven ir,
El bote tiene una forma especial cuyas caracter ·sticas son proa estrecha y poco calado: este bote
con un motor capaz d e hacerlo caminar con
una velocidad de diez y seis á diez y ocho millas
por hora, será bastante para afrontar las rhás rapi das corrientes d el Balsas y caminar con una velocidad de tres ó cuatro millas por h ora con una
carga de diez toneladas. Así lo afirma el profesor
en s u informe sobre su viaie.
Como la mayor dificultad que encuentran los
indios en su s viajes n o es la misma corriente sino
la maleza y los árboles que en tiempo de aguas
se desarrollan con gran rapidez á las orillas del
río, u na limpia de las orillas sería muy benéfica
para el sis tema de navegación por medio de tracción humana ó con caballos, y unas ligeras modificaciones al fondo d el río harían más practicables
algunas de las rápidas que en casos de gran creciente del río serían peligrosas.

E l dinero es un buen servidor y un mal ducJ::,.

Tomando la filiación á uu gitano, dictaba un
juez á su escribiente:
-Ojos verdosos ..nariz aguileña... color cetrino ......
Y el gitano interrumpió a l juez, diciendo:
-¿Pero uzía me va á retratá ó es que va á pin·
tá un papagayo?

�306

EL MUNDO ILUSTRADO

307

EL MUNDO ILUSTRADO

tor . .. ... Y más de una persona, sin embargo, se
quejará de no encontrar aquí más que una sombra de Loti. Lamentará no encontrar el secreto
estremecimiento de las frases leídas y releídas, el
sabor de los epítetos, el ritmo profundo y continuo, en fin, la presencia misma del artista en su
obra y la magia que tiene de evocar los paisajes,
de hacérnoslos sentir y respirar, y mezclar algo
de nuestra alma en su intimidad. Pero allí están
las decoraciones y la música de Pierné, que han
sabido restituir á la obra su total encanto, y reunir uno á otro, por una trama sutil, los fragmentos dispersos de la sinfonía.
&lt;Aparece primero la casa de Ramuntcho, en la
tarde, en que le aguarda, rodeada de objetos
familiares, la buena madre Franchita. El muchacho entra corriendo, fatigado por una larga carrera, no teniendo más que un instante para comer y
dormir en seguida, antes que suene el silbido de
Itchua, bajo cuya dirección unos muchachos van
á introducir, en la noche, un cargamento de telas
de seda y terciopelos, á través de la frontera española. Porque Ramuntcho, como todos los mozos del país vasco, es contrabandista. Contrabandista y pelotari¡ su juventud esbelta y audaz le
inclina y le hace sobresalir en esos dos deportes
ancestrales que confieren á quienes les ejercitan
con l ucimiento en ellos cierta nobleza local. ...
&lt;Entre nosotros, los vascos, creo que el contrabando es un pecado que el buen Dios fácilmente
perdona; está en la sangre de nuestra vieja raza.&gt;
-dice el viejo cura á Franchita, que le confía la
inquietud que le causan aquellas correrías nocturnas. Ella ama á Ramuntcho tanto más cuanto que
su nacimiento la ha causado penas y mortificaciones. Porque Ramuntcho nació de la unión culpable de la campesina vasca y un señor de París
que la sedujo. Por esto es que el muchacho, aunque devuelto desde temprana edad á la tierra
vasca, y á la parroquia de Etchezar, tiene confundidos en el corazón, por su doble origen, opue~ ·
tos deseos¡ la necesidad de las aventuras y el tierno amor al país natal. Este último ha prevalecido hasta ahora, y, más dichoso que muchos de
sus camaradas, Ramuntcho ama á una muchacha
del lugar¡ Gatchutcha Detchary. Ella es la que le
guarda la blusa, en tanto que él jue~a á la pelo'a

•

TEATRALES
Toca á su fin la temporada de Arbeu, y la empresa, apegada á la vieja costumbre, fortalece el espectácul o con l a
extremaunción de las &lt;seratas d'honore&gt; á sus artistas preferidos.
Y como &lt;á tout seigneur tout honneur&gt;, Rosa Fuertes inició el
viernes último esa serie de noches triunfales, todas halago y cariño
en que el artista recoge, como un escolar aplicado la rec&lt;;&gt;mpensa de sus
esfuerzos y fatigas, entre alfombras de rosas y entre ambiente de aplau sos.
&lt;Carmen,&gt; la sollozante partitura de Bizet, fué la obra elegida para esa función en que Rosa triunfó con soberanía. Aquella noche no
quedó un hueco en el teatro, ni ~na flor en las huertas.

•••

Mucho hay que hacer para competir y no desmerecer, después de un éxito tan franco, y Magaña ofrece una real atracción para su función de gracia,
que cuando aparezcan estas lí':1eas ya se habrá celebrado..
. .
Opera en español, anuncian los cartel es, y &lt;Bohemia,&gt; la d i vina &lt;Bohemia&gt; de Puccini, será cantada en nuestra l engua.
Seguramente que la poesía de. Illica y Giacco~a _perderá la_ dulce sonor~dad de su rima y la suave cadencia del acento tomco. He ho¡eado la parti·
tura y encuentro aquí y allá, danzas y prosaísmos en que incurre el traductor,
acaso por su pobreza de léxico ó tal vez porque el autor es más comerciante
que poeta.
De todos modos, es una novedad la que nos brinda Magaña, y en ella el
público descubrirá muchas bellezas que le hacía ignora~ la venda del idioma
extraño.

•
••

En el Fábregas, &lt;María Victoria&gt;, de Linares Rivas, y &lt;Las Flores&gt;, el
más lindo poema dramático de los hermanos Quintero, han llenado el cartel
de la semana.
Son obras ya juzgadas y apreciadas, y por eso no hago más que mencionarlas en esta breve glosa.
Sólo me ocuparé con especialidad del sainete que Pablo Parellada escribió exprofeso, según se nos informa, para yirginia Fábregas.. .
&lt;De Pesca&gt; .... que así se llama la obrita, es u n entretemm1ento lleno de
gracia y de todas gracias. El chiste pasa en el diálogo con todos los matices.
Desde el blanco hasta el rojo¡ y con todos los sabores, desde la miel hasta
la mostaza.
El público ríe, disfruta y aplaude, y lo que es más en estos tiempos de
apatía, llena á reventar su teatro favorito,

•••

El Principal dió como estreno una nadería vistosa: &lt;El Hijo de Budha.&gt;
Poco interés despierta su trillado asunto.
Poco ingenio desgrana su diálogg soso y muy poco entusiasmo su música sabida, donde suena con insistencia la marcha de &lt;Aida&gt; apenas disimulada. Salva la obrita el lujo de su &lt;mise en scene.&gt;
Y por cierto un lujo mal empleado, pues que el Sr. Director de escena,
que demostró conocimiento y práctica en el movimiento coreográfico hizo
gala de ignorancia en la indumentaria.
La obra se desarrolla en Ceylán, en la India inglesa, y no vimos, entre

...
J.- Escena de María Victoria .-2 y 3. Escenas de la Pesca, obro

escrita especialmente para VirJ1inia FábreJlas.-4. Escena
culminante de 11!arfo Victoria.

y

los ciento pico de trajes que desfilaron por la escena, uno solo característico de ese país.
.
.
Había allí, japoneses, apaches y hasta reverendos arzobispos m1trados, con
báculo y todo.
. ,
.
Como complemento á ese pele-mele, Sara López nos bailo en plena India,
el tango de la Canela, vestida de coupletista francesa.
¡Olé!
Lo que el público admiró más, fué ver cómo se han blanqueado aquellos
habitantes del ardiente Ceylán. ¡Era rara ver un negro!
y pasando á un mundo mejor, daré una noticia que dará contento á muchos de los buenos amateurs.
.
El maestro Meneses inaugura próximamente su temporada de co?c1~rtos.
Los espíritus se abren al deleite de ,cant~s supremos, de armonias. 1&amp;noradas aún, que vendrán como el Cristo a decir en la tumba del Arte d1v1110,
las pal abras de consuelo:
¡Levántate y anda!
LORELEY.

M

RAMUNTCHO
Pierre Loti el delicioso escritor francé~ que ha dejado muchas y muy hermosas impresio~es de viaje, ha puesto en el teatr_o uno de sus ~!timos libros,
&lt;Ramuntcho&gt; la historia sentimental del pelotari y contrabandista vasco, conocida ya en los países de habla española. La obra t~atral se ha rep~esentad_o
con música de Gabriel Pierné, y es actualmente motivo de comentarios y criticas en París. Constituye una de las novedades teatrales del momento, y EL
MUNDO ILUSTRADO, que se ufana de ocupar~e de novedades, as_í artísticas como
científicas no puede dejar pasar inadvertido un suceso seme¡ante.
Jacqu~s Cuppeau, el reputado cronista parisiense, consagra á la obra un artículo, del que entresacamos los siguientes concept?s: .
&lt;Al transportar, dice, al teatro s:u novela, ó me¡or dicho, su poema ~e Ramuntcho, Pierre Loti no ha pretendido hacer labor de ~raf':1aturgo. Simp~emente ha desprendido del libro al~u?os cuadros, lo_s ep1sod1os _más apropiados en su sencillez0 para hacer revivirá nuestros o¡os la emocionante aventur~ del jugador de pelota y su novia Graciosa. Ha escrito diálogos pintorescos y conmovedores, que no son muy dramáticos, pero qu~ llevan impresa ~a
noble y apacible rusticidad, la sobria poesía que caracterizan al gran escri-

Ramuntcho.-acto JJI.-Escena entre aduaneros y contrabandistas.

teatro que en la novela. Más se confiaba en el auen otro tiempo sus amores, asegura que si su hertor. Se sabía que posee el secreto de conmover. Y,
mana viese otra vez á Ramuntcho.. . .. Y entone fectivamente, el fin de la obra es superior al
ces en el espíritu del joven se bosqueja un prcprincipio. Llega la hora de la partida, y ante la
yecto audaz, casi sacrílego: forzar el retiro de su
casa de Graciosa, Ramuntcho le dice adiós. Juran
amada, arrancarla de allí, casarse con ella y huir
ser felices. Nada impedirá á Graciosa amar á Raá América ....
muntcho y esperarlo¡ nada, ni aun la voluntad de
&lt;Y Franchita ve que él va á alejarse para siemla orgullos:i Dolores, á quien se ve pasar amenapre de la casa en que ella está ahora agonizante.
zadora. Y Franchita, agotada por el dolor, ruega,
Antes de morir, le confiesa su origen, trata de
prevenirle contra los peligros y las seducciones,
sostenida por Graciosa,
ruega al buen Dios que
y le dice que, si le llevó desde niño á su país nanin_g una desgracia alcantal, {ué &lt;para tenerte más cerca de mí, hijo mío,
ce á Ramuntcho.
para que fueses siempre de los nuestros, de nues&lt;El cuarto y el quinto
tra raza.&gt; Por fin, cuando ella muere y queda allí,
acto son los más puncon los ojos cerrados y las manos cruzadas en el
zantes, los más dramátipecho, Ramuntcho se apresura á destruir todo lo
cos de la obra. Ha pasado
que en la casa pueda recordar al extranjero: carel tiempo. Ramuntcho,
tas viejas, viejos retratos. Arrodillado ante el leque había estado en las
cho mortuorio, hace el juramento. &lt;Seré lo que
colonias, va á regresar.
querías que fuera . . . uno de tu raza y de tu puePero desde su partida toblo, santa madre mía!. ... Y no tendré jamás sino
do ha cambiado. Dolores,
tu nombre querido: Ramuntcho, el hijo de Franno se sabe cómo, explochital&gt;
tando sin duda la incli«::,olo en el mundo, Ramuotcho trata de reu!lación que desde niña
nirse á Graciosa. Acompañado de Arrochkoa se
mostraba Graciosa hacia
dirige al convento, y allí encuentra á su amada,
las cosas de religión, la
pálida, la mirada 1ranquila, la expresión inHte.
ha hecho entrará un conUnos cuantos meses de vida conventual la han
vento. Cariacontecido y
cambiado completamente. Y él, el intrépido Raabatido llega Ramuntcho
muntcho, en el santuario en que el reounciamien
á su casa, á pesar de los
to, que&lt;acaba todo lo de este mundo&gt;, tiene caugalones que adornan su
tiva á la vida de su vida, siente que su esperanmanga y de las condeco'l.a desfallece y su corazón se hiela. El grito de su
raciones que luce en el
angustia humana no encuentra eco en esas bóvepecho. Encuentra enferdas. Confiesa su amor y su proyecto sacrílego; más
ma ásu madre, casi morila fuerza y la vol untad le faltan para realizarlo.
bunda, al cuidado de la
&lt;Partirá sólo y desesperado. Sin embargo, la
fiel criada Pilar. La recomadre su periora autoriza á Graciosa á que le acomnoce apenas en las palapañe hasta la puerta del convento, para no exigir
bras que le murmura, en
más que de ella misma y por la gracia divina, el
Ramuntcho.-acto V.-Ramuntcho reJ1resa á su casa.
las lágrimas de que le barenunciamiento absoluto ... . Todas las hermanas
ña: tan destruída y enveoran por la monja «cuya alma está en peligro de
y gana. A ella elige siempre por compañera en ~l
jecida está. El destino se ha declarado enemimuerte.&gt; Muy pronto se oyen los cascabeles del
baile¡ con ella ha hecho juramento de pasar la _vigo¡la dicha ha terminado¡ la vida no tiene atraccarruaje que se aleja, y Graciosa entra, fuera de
da, Pero no se les ve, como á los otros novios,
tivo en esos dos séres, de los que uno va
sí. Va á caer al pie de la imagen de la Virgen, exandar juntos, mano entre mano, en los paseos. Es
á morir ya, y el otro, desesperado, no sabe si
clamando: &lt;Virgen de los Dolores, estoy aquí á
que Dolores Detchary, la madre de Graciosa es la
partir ó quedarse allí. Sin embargo ........ .. .
tus pies, ayuda á tu hija!&gt;
única, en el pueblo, que no ha perdonado nu_nca
Arrochkoa, hermana de Graciosa, y que favoreció
á Franchita su falta. Las dos mujeres se odian;
pero, mientras Franchita no pone nada en este
mundo antes que la felicidad de su hijo, y se considera feliz de ver que Ramuntcho se c~e con
Graciosa, Dolores ha jurado oponerse siempre
á esa unión. Y entonces Ramuntcho, como Romeo, va solamente de noche á verá su amada, allá,
á lo alto de la montaña, en un banco ante la puerta de la casa, rodeado de laureles rosa. La decoración es encantadora. Los diálogos tienen una
sencillez y un candor penetrantes. Los muchachos no piensan más que en casarse cuanto antes. Acabarán por convencerá Dolores1 entonc~s
se irán á América á reunirse con el ho Ignacio
que gana mucho dinero allá y que les servi~á. ~e
ayuda. Más hay un gran punto ne&amp;ro. A peticion
de Graciosa Ramuntcho se hace ciudadano fran cés, y si pa;tiera sin haber cumplido el servicio
militar, tendrían que perder la esperanz,a de volver
algún día á establecerse al país natal a la casa de
los padres. Esto sería intolerable: hay, pues, que
esperar: después de todo, nada se pierde, la boda
será al vol ver del regimiento.
.
&lt;Se admira uno de que Pierre Lot~ ~ya po~1~0
hacer, de una historia tan banal,. el idilio dehc1~so que todos conocen ya. A dec1~ verda~, lo cotidiano del asunto se ha hecho mas sensible en el
Ramuntcho.- acto V.-El convento de Amezqueta.

�EL MUNDO Il,USTRAJ)()

EL MUNDO ILUSTRADO

309

Los descendientes del Emperador Moctezuma

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
ILUSTRACIONES DEJEORGE SOOTT-

(CONTLNÚA. )

A

NTE esta ingenua pregunta de M1ette flotan
en mi mente imágenes
del pasado. visiones
de ángeles que fueron
malvados ó más bien
malvadas conmigo...
Pero no será á esta
n•fla de diez y ocho
años á quien descubra de un golpe tojo
el fondo de crueldad
de la vida, y le digo
en medio de una sonrisa:
-De todos modos
Miette, no será usted quien tenga que temer un desengaflo.
-¿Por qué? señor.
-¿Qué ya no se acuerda con qué entusiasmo cantaba
el otro dla delante de su espejo?:

Sr. General Don Francisco Ortiz
de Zárute.
La sentida muerte del señor Don Mariano Ortiz de Zárate, ha hecho que se sepa que existe en
esta ciudad una familia que desciende directamente de dos emperadores, Moctezuma II é Iturbide.
El emperador azteca tuvo una hija en su matrimonio con la princesa Teotalco, hija de Cuihtláhuac; la princesa se llamó Teucichpoc, mientras
conservó la religión de sus padres, pero se convirtió al cristianismo después de la conquista y
llevó el nombre de Isabel, quedando bajo la tutela del conquistador Hernán Cortés.
La princesa Isabel se casó por tres veces, y tuvo un hijo de su segundo matrimonio y cinco del
tercero. El primer hijo se llamó Don Juan deAndrada Moctezuma, y los otros cinco Don Pedro,
Don Gonzalo, Don Juan, Doña Isabel y Doña Catalina Cano de Moctezuma.
Don Juan Andrada Moctezuma tuvo cinco hijos, que eran los legítimos herederos al trono d e
Anáhuac, y para que renunciaran á este derecho el
Rey de España les concedió una pensión perpetua que pas3.r[a á su familia. El mayorazgo de ella
era Don Juan Andrada Moctezuma Castañeda, á
quien se llamó «el Viejo,'&gt; y éste fué el primero
en administrar el dicho mayorazgo¡ de éste d esciende directamente la familia del señ:,r Ortiz de
Zárate, que hasta la fecha disfruta de la pensión
que le fué concedida el año de 1590.
Actualmente es mayorazgo de la familia y repre,enta sus derechos el señor Don Felipe Ortiz

Doña Jesús Iturbide de Herrera nieta
del Emperador AgusUn L

Sr. Coronel Don Manuel Ortiz de Zárate,
hermano de Don Francisco.

Sra. Doña Mariana lfurbide de Ortiz de Zúrate,
nieta del emperador Agus/{n I, abuela de
Don Felipe.

Don Felipe Ortíz de Zárate
descendiente de Moctezuma II.
de Zárate, quien quedó encargado de hacerlos
respetar á la muerte del señor su padre, acaecida
el día trece del presente.
El finado señor Don Mariano fué hijo del General de División Don Francisco, que fué diputado al Congreso de la Unión, y que falleció el nueve de Diciembre de 1868. Durante la vida del señor General, inició un litigio para que se di vidieran los dos mayorazgos de que él disfrutaba; pues
Don Juan, «el Viejo'&gt; recibió también el may orazgo que correspondía á su hermano Don F ernando¡ la división se hizo en favor d e la señora
Doña Francisca Nieto de Sil va Andrada Moctezuma, y, por lo tanto, la pensión de que disfruta
actualmente la familia Ortiz de Zárate es la original que concedió el R ey de España á los hijos
de Don Juan Andrada Moctezuma.
En cuanto á la descendencia del que se hizo
llamar emperador de los mexicanos, después de
consumada la independencia de nuestro país, le
v enía al difunto señor Don Mariano por la señora su madre Doña Maríana lturbide de Ortiz de
Zárate, que fu é niet a d e Don Agustín de Iturbide¡
la señora murió el año d e 1882.
El di funto señor Don Mariano era de costumbres muy extrañas¡ sumamente retraído, se negóá
salir de su casa a·bsolutamente durante los veinte
últimos años de su vida¡ p oseía varias fincas en
la ciudad y bienes de fortuna, que le permitían
vivir con cierto desahogo.

El actual mayorazgo de la casa es el señor Don
Felipe Ortiz d e Zárate, antiguo alumno del Colegio Militar, que ha o cupado varias veces puestos
en las redacciones de los periódicos de la ciudad,
con el carácter d e redactor informante.
La sucesión del emperador Moctezuma ha sido
muy discutida, así como lo ha sido el derecho á
la pensión de que sus descendientes disfrutan,
pero después de litigios que ocuparon muchos
años durante la dominación española, hubo uno
de ellos que duró más de cien años, quedaron
bien probados los derechos de los antepasados de
la familia Ortiz de Zárate.
No es ésta la única que desciende de los emperadores aztecas ni de Moctezuma¡ el señor Don
Luis Sierra y Horcasitas ha hecho valer los derechos que tiene á esa sucesión, lo cual comprueba
con documentos en debida fonna¡ la familia Sierra Horcasitas disfruta de otra pensión que tiene
un origen muy distinto á la de Ortiz de Zárate,
pero que también se relaciona con sn descendencia del emperador azteca.
En el E s tado de Guerrero, en la ciudad de Chilpancingo, vive la familia Ortega Martínez, que entre sus apelativos ostenta el de Moctezuma Ilhuicamina, y desciende del primero d e los emperadores que tuvieron ese nombre; el segundo fué
Xocóy otl, nombre que generalmente se conoce en
la forma Xocoy ótzin, porque se le ha aumentado
la partícula con que se trataba á los señores entre
los aztecas.

SR. DON MARIANO ORTIZ DE ZÁRATE,

t

el 13 del actual ( Retrato antiguo.)

Ah! ah! je ris
De me voir si belle ....
Arregla lo, hermosos bucles cobrizos que salen de su
toca y !&gt;USurra:
-Pero eso no quiere decir que uno sea al gusto
de .... de ....
-De aquél por quien se quisiera ser hermosa, ¿no es
asl?
Ella toma u na punta de su delantal para esconder su
cara sonrosada; y al ver su emoción se dlria que realmente e,conde algo en su corazón.
Presa de un disgusto cuya causa no puedo comprender me levanto, paseo agitado por el salón, y acabo
por'tanzar una carcajada¡ después le digo:
-Palabra de honor que voy á acabar por creer que
una muchacha de la eaad de usted es capaz de haber
sentido ya algo de amor?
-Señor! . . .
No protesta más escondida detrás de su delantal, pero esta exclamación basta para llevar al colmo mi enervamiento:
-¡Como si lo viera! Algún campesino que habrá
cantado al pie de su ventana la canción de los enamorados . ... Y la imaginación ha hecho de el un prfncipe encantador . .. ¡Ah! si usted se hubiera casado con él, es
seguro que entonces si babria tenido que llorar durante
toda su vida el pesar de haber amado una vez á tontas
y á locas!. . . ... Pero ya lo comprendo, seguro que para
dar fin á una tonta h1~tJria de esas, fué por lo que el tlo
Merhn trajo á usted á Parfs? .. . .. Pues bien, mi querida
niñita. tengo un consejo que_darle, que no v~elva á "la
tierra'' sino hasta haber olvidado al campesmo ese que
seguramente está muy por abajo de usted!
M1ette esconde algo más su cara detrás del delantal.
¿Llora? La idea de que puede experimentar pesar. por
lo que be dicho, me conmueve y me exaspera al mismo
tiempo. De repente me acuerdo de que están esperando
mis pruebas corregidas en la "Revista del arte y los artistas," y me marcho diciendo á Mlette "hasta luego"
con una voz un poco vacilante.
.
En la revista me encuentro al director en conferencia
con el formador. Al verme me dice:
-¡Acérquese usted, mi querido Delombrel ¡Justamen~
te iba á enviar á alguien en su busca; esto le indicara
que se ha atrasado un poco. ¿Estará usted quizás enamorado? ....
Pensé que iba á creer que continuaba su chiste si le
hubiera dicho:
-No, pero aca~o de dar ~na !ección de canto y otra
de buenos sentimientos á mt coc111era ....
Sin duda mi conversación con Miette es la cosa más
ridicula del mundo! ...... ¿Por qué habla yo de interesarme en la historia romántica de esta chiquilla? ... Sin embargo, vamos á ver, ¿no es cierto 9ue cuando nuestros
criados toman parte en los acontec1m1entos de la. familia, como mi viejo .M~rlin, acaban por merecer el mterés
que se manifiesta por los parientes vobres y humildes?
En verdad creo que harla una buena obra tratando de
apartar de los paso~ que co~ducen á_ lo irremediable..á
esta niña tan atractiva, á quien Merhn quiere como h1¡a
y á quien tiene tantas consideraciones como á mi me
consta.
Sábado 14 de Diciembre.
Esta tarde regresaba yo á mi casa preparado para
una de nuestras sesiones diarias de mú,ica, que he
acostumbrado entre cinco y siete de la tarde, cu~ndo al
abrir la puerta oi los sonidos de la arpa, de m1 arpa!
Hatiia alguien que la tocaba en el salón; las sonoras gotas Je agua de una pieza de Mendelsohn llegaban_ hasta mi como para celebrar mi llegada. Apagando mis pasos en la alfombra del corredor avancé lentamente. con
el corazón palpitante, pues ni por un momento me imaginé que fuera un artista amigo mio que me esperaba
de esta manera. Por la puerta abierta co_n toda clase
de precauciones, vi un cuadro hermosls1mo. C_on su
traje arcaico, con el arpa de pie cerca de_ ella, sm luz,
con su fino perfil destacándose en el crepusculo que se
fil traba por entr~ las cortinas de guipure, Miette tocaba
como no ta he oldo cantar aún; como una verdadera
inspirada.
•
Pero al aproximarme á ella se detiene, lanza un !Jgero
grito y se coloca de pie Junto á la arp~. La siento llena
de confusión y le digo afectando sevendaq:
¿Es asl como nos apoderamos de los bienes ageaos?
Miette?

Ella susurra:
-Hubiera debido peJir pe, miso! ....
- lndudablementel .... y también debla haberlo pedido
para tener esa habilidad . . que no puede menos de estorbar sus progresos en la cocina, asi lo temo!
Ella vuelve á susurrar:
-No me va á despMir el señor?
-TenJremos paciencia 1\\óette . . tendremos paciencia .. cua1&gt;do menos ror un poco rnás de tiempo.
Al labl&amp;r as! endeudo la luz Pléctrica; en la pared del
salón se en: itnden las flores. Miette, después de mterrogar mi cara, sonrie con la más rosada de sus sonrisas cerca dt las sonrisas de oro de la arpa que toma de
nuevo entre sus brazo, sin que yo se lo ordene, mientras que yo saco mi violín de su caja ... .
Apoyada apenas en el borde de una silla, un poco alta. Miette se halla tan segura de su instrumento que
toca muchas veces con los ojos en alto, y entonce" se
dirla Que su mirada se eleva perdiéndose por una abertura del cielo á donde ella, santita adolescente irá á
juntarse á los músicos celestiales, levantada por los
pliegues de su&lt; muselinas convertidas en alas ....
Criatura extraña y fascinadora! su talento bien puede
ser inagotal:le, pero su gracia y su edad hacen de ella
un " niñ&gt; prodigic !" Tal como me lo habia imaginado:
un nariente lejano, prubablemente retirado en ' ·la tierra" fué quien descubrió las felices disposiciones de
Miette; el buen hombre ha de haber sido arpista y no
teniendo más instrumento que su arpa, de él fué del que
ensefló todas la, particularidades á su disclpula.
-Miette, su pr~fesor debe lamentár su partida á esta
hora, digo yo.
Ella mueve la cabeza y con los ojos llenos de lágrimas responde:
-Oh! si él viviera no estarla yo en Parls.
-Tal vez él fué quien le aconsejó, antes de su muerte que viniera?
Deja pasar un rato, y después, en voz muy baja y trémula dice:
-1Si, él fué!
-Pero mi pobre niñita, hubiera debido decirle también
que cuando se tienen sus disposiciones no se viene como cocinera-alumna, sino como alumna del Conservatorio. En el otoño sustentarla usted su examen de admisión, y probablemente tendría un primer premio e~ te
mismo año ....
Miette levantó su barbita rosada:
-Señor, pero se hubiera necesitado mucho dinero! ...
Ahl el dinero! siempre el dinero! por qué no se da á
quien pudiera hacer de él al mejor uso? As!, porque esta
niña admirablemente dotada carece de esa palanca, que
ninguna otra pude substituir por desgracia, todos los dotes espléndidos que ha recibido de Dios y de la Naturaleza se perderán para la sociedad y para ella misma! su
destino ,erá sacrificado asi como las horas de !impida~
alegrlas que ella hubiera podido hacer conocer al mundo! ..
¿ Pero no será una indicación del cielo la venida de
Mtette á mi casa? No tengo mujer ni hijos, ni aún parientes cercano•; qué uso mejor podrla yo hacer de mb
bienes supérfluos que dedicarlos en favor de una exis·
tencia .... ? Yo hablaré á Merlin mañana mismo á primera hora cuando me traiga mi café con leche á mi cuarto.

do entre los que triunfan, alabados, aplaudidos, coro
nado• .. . .
.
Hoy pregunté á Merlin si no se siente alg &gt;admirado
de lo, talento~ de su sobrina adquiriJos con tan pocos
esfuerzo~. El movió la cabeza antes de responder y al
fin me di jo:
.
.
-De cual~uiera otra me admirarla pero no de i\\1ette!
EviJentemente piensa que el dla que Miette qul~iera
elevar,;e en globo hasta la Luna sin contar más que con
su voluntad. seguramente que lo harla . ... De,pués de
tod'l su infatuac1ón acerca de su linda sobrina es muy
justificada, y creo que pronto habrá otras personas que
participen de ella.

DIARIO DE MIETTE.
Miércoles 18 de Diciembre.
Mi vida cerca de mi primo me interesa de una manera
tan apasionada que apenas tengo tiempo de poner unas
lineas en mi diario de cuando en cuando.
A fas lecciones de canto Marcos ha aumentado lecciones de arpa desde hace algunos ellas, pues yo le he dejado ver mi3 habilidades en este instrumento.
Hubo una escena un poco embarazosa cuando me preguntó si mi "viejo profesor" era el que me habla aconsejado que viniera á Paris. Representar 11 comedia no
me repugna, pero mentir descaradamente! Por fortuna
un poco de reflexión me ha bastado para descubnr que
efectivamente he obedecido la exprese voluntad de mi
viejo profesor, de mi tio, de mi padre, cuando sal! de
los Angles para marchar al encuentro del que habla llamado su hijo desde el fondo de su corazón.
En cuanto al de mi primo creo que ha empezado á conmoverse en favor de Miette; mi pobreza, "que me impide cultivar mis habilidades," le enoja y le enternece al
mismo tiempo. Esto no es más que lástima, pero que
importa; los tifones deshacen los bancos de hielo aunque soplen de d,ferentes lados. El deshielo anuncia
siempre la Primavera, los dias buenos, los dlas floridos,
los dias he,mosos! ...
DIARIO DE MARCOS.
Jueves 19 de Diciembre.
Deddidamente no hablaré á Merlin sino hasta dentro
de alguno~ meses. El conservatorio está cerrado para
Miette por este año: ¿qué lecciones podria tomar que le
costaran menos Que las mias? Despué, la pondré en relación con algún profesor ilustre para asegurarle esas
consideraciones que son tan provechosas á los alumnos
por muy talentosos que sean.
Experimento cierto orgullo, al mismo t iempo que alegria al pensar que tengo entre mis manos los destinos
de una mujer, queá voluntad puedo dejarla en la obscuridad, lo, trabajos humildes y las privaciones, ó encumbrarla hasta la primera fila, en la gran escena del mun

SI; algunas veces pienso en el porvenir de Miette y
me asalta un fuerte malestar-debido al sentimiento de
mi responsabiiidad.-Me la figuro, ya no con el traje de
artesiana, sino crecida, con vestidos de cola, con su
talle ergido y modelado por los corsés á la moda; conserva su belleza acrecentada por los aretes femeninos;
conserva su boca rosa; sus ojos de un azul exquisitamente mezclado de gris, pero su opresión no está formada de ingenuidad, de travesura y de candor: sus olos
pueden ya contemplará los corazones sangrar sin derramar lágrimas de lástima ó0de arrepentimiento ....
Y cuando pienso en tales cosas me aplaudo doblemente de no haber hablado aún á Merlín . .. .
Miércoles 25 de Diciembre.
Si, hoy es Navidad! as! lo dijo i\\iette hace un momento antes de marcharse, y yo he quedado solo como un
estudiar,te que se ha hecho acreedor al encier¡o más severo.
Esta mañana, á la hora del almuerzo Merlin me pidió
permiso para llevará Miette á pasear'por los boulevares, á los puestos. No podia menos que consentir pero
tampoco pude ocult!'r á Merlin mi _sorpresa porque una
muchacha tan mtehgente como Mtette prefiriera las es pantosas barracas de noche-buena á los almacene, ~spléndtdos, museos vivos, por decir as(, Que de un lado
al otro están llenos de obras de arte. Merlin no hizo más
que mover la cabeza con aire de duda· para él no hay
más que lo que Miette quiera.
'

o

[CONTCNUARÁ.]

�310

EL JllUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

"LaCiudad de Hamburgo"

EN MEXICO SE FABRICAN CARROCERIAS DE AUTOMOVILES

Un Establecímiento de Confianza

Entre las muchas industrias que ha hecho nacer
y prosperar el desarrollo de la República, está la
de la carrocería que ha llegado á una altura tal
que sus productos igualan á los de fábricas similares de E11ropa y de los Estados Unidos. Hay muchas carrocerías en diferentes partes del país, pero pocas de ellas, si alguna, están montadas con el
lujo, la comodidad y la suficiencia de la de Irapuato.
Es propietario de ella el señor D. Román Rivera Nieto, hombre de empresa y de capital, que no
ha vacilado en emplear este último para conseguir
que su establecimiento industrial esté dotado de
todas las máquinas más modernas para dar cumplimiento á las exigencias de una casa de primer
orden en el ramo de carrocería fina y corriente,
fundición y carpintería moderna.
La instalación de máquinas es completa en to·
dos sus detalles, y cada una de ellas es un modelo de perfección y de mecánica. Los cepillos automáticos, la estafiladora de rayos, la poderosa
prensa de suajes, las enllantadoras de hierro y de
goma, los taladros, los escoplos, los tornos, las sierras, las máquinas para pulir y doblar madera, las
calibradoras y los bujes, y toda la infinidad de
aparatos complicadísimos que demanda una buena instalación de carrocería, trabajan con perfecta regularidad en los talleres de la casa del señor
Rivera.
Es director gerente de la negociación el señor
Don Germán Landa Yermo, hábil mecánico qur

(.,,.,., uaje fabricado en Ir..ipuato.
durante varios años trabajó en los talleres de los
Estados Unidos y que está familiarizado con las
grandes instalaciones de maquinaria del mundo¡
además, es un hombre activo y laborioso que dedica todos sus conocimientos y todas sus energías
á la prosperidad de la casa y del capital que se
han puesto en sus manos.

311

Automóvil del Sr. Furber, cuya carrocería fue hecha en la fábrica de Irapuato.
Es muy entretenido é interesante seguir las varias operaciones necesarias para la construcción
de esos hermosos carruajes de estilo francés que
vemos por las calles sin suponer el enorme trabajo y las energías que representan cada uno de
ellos. Las maderas que se emplean para la construcción de esos bellos carruajes en la casa del
señor Rivera Nieto son importadas y escogidas
entre las mejores de los Estados Unidos, y los herrajes y toda la obra de herrería se hace forjada,
lo que da gran solidez á los carruajes y, por consiguiente, les asegura una larga duración.
Una de las máquinas que más llaman la atención por lo complicado y perfecto de su trabajo,
es la enllantadora de goma, y sus productos son
tan perfectos, que se envían trabajos para ser ejecutados en ella desde esta ciudad.
Entre las ilustraciones que acompañan estas líneas, hay una que representa un automóvil construído en todas sus partes, excepto el motor y las
llantas, en los talleres que nos ocupan. Toda la
parte de carrocería y de tapicería, se hizo en los
talleres del señor Rivera Nieto, y el chasis y la
armazón del motor se hicieron en la fundición de
Irapuato, de la que es gerente el propietario del
automóvil,~señor Carlos K. Furber.

El carruaje cuenta con un procedimiento de
suspensión, especialidad de la casa, y los constructores se comprometen á probar que no hay en
el mercado un automóvil que tenga mejor movimiento que el que ellos acaban de fabricar.
Las otras ilustraciones muestran otros trabajos
de la carrocería: carros grandes para transporte y
repartidores desde el más elegante hasta el carro
rabón de dos ruedas para caminos carreteros.
Anexos á los talleres de carrocería, hay una estufa para la desecación de las maderas que se
emplean, un taller de talabartería perfectamente

._,

"

'-

I

X ·;,

:.-· - - . z::-:.:...-~-=.:..--:::::_- ."-_-_..__,.:;.i-=-~
Victoria hecha en la car, ocaía.
montado, en el que se fabrican guarniciones de
todas clases, y nn taller de reparaciones para automóviles, en el que se cuenta con las máquinas
más modernas y con los operarios más aptos.
La fábrica y sus talleres anexos ocupan una
gran casa, marcada con el número 78 de la calle
tercera de Guerrero, en la ciudad de Irapuato, de
donde la carrocería toma su nombre. Cuenta la
casa con servicio especial de apartado en la oficina de correos, donde tiene el marcado con el
número 4, al que deberán dirigirse los pedidos y
comunicaciones, las que reciben siempre una esmerada y pronta atención.

"'

•

* *

Un rodaje hecho en la fábrica.

Muy grato nos es hacer mención en nuestras
columnas de establecimientos industriales de la
categoría del que nos ocupa, pues su existencia
indica que la industria nacional ha alcanzado un
estado de desarrollo que le permite competir, y á
veces con ventaja, con las similares de Europa y
de los Estados Unidos. Es bien conocida la fama
que los carruajes de procedencia extranjera han
venido entre nosotros, tanta ó más están llamados
á alcanzar los productos nacionales, pues á ~u
magnífica calidad reunen la circunstancia de estar
hechos en el país, y de que están garantizados
por una casa, que por tener sus talleres en la República, está en estado de cumplir con sus compromisos de garantía mejor que ninguna otra,

--~

Uno de los principales acontecimientos para
nuestro medio comercial, durante la semana que
hoy termina, fué la inauguración de &lt;La Ciudad
de Hamburgo,&gt; almacén de Ropa, Mercería y Sedería, de los s~ñores ~ustavo Struck y Compañía,
Sucesores, quienes henen establecidos almacenes similares en esta ciudad, en Veracruz y en
Hamburgo.
Esta casa comercial cuenta con una historia que
la hace digna de la confianza del público por sus
éxitos y su progreso constante. Se fundó en el
puerto de Al varado el año de 1818, y después de
algunos años, la magnitud de sus importaciones
hizo necesario su establecimiento en Veracruz;
pasaron los años, y la siempre creciente negociación abrió una casa sucursal en esta ciudad, y más
tarde una en Hamburgo.
La sucursal en esta ciudad se estableció primero en la calle de Cadena, de donde fué transladada á la de San Agustín, en busca de un local más
amplio. En San Agustín estuvo hasta el día treinta y uno de agosto último, y el martes primero
del actual abrió sn nuevo local en la avenida de
San Francisco número 74 (antes primera calle de
Plateros número 1 ).
De los años 1878 hasta 1906, la casa fué dirigida
por el conocido banquero y eminente hombre de
negocios, señor Don Gustavo Struck, quien fué
desde el fundamento de nuestro Banco Nacional
de México, hasta el día de su fallecimiento, con·
sejero de dicho Banco, y en cierta época Director
del mismo.
Desde el día su muerte se hicieron cargo del
negocio sus hijos Don Manuel y Don Gustavo,
quienes á la fecha son los que están al frente de
la casa.
En el nuevo local se ha abierto un departamento destinado especialmente al menudeo, el cual
ocupa la planta baja del edificio, y se llama &lt;La
Ciudad de Hamburgo.&gt;
En los diferentes ramos en que gira la casa, tiene, sin duda, los mejores surtidos que se pueden
hallar en la ciudad. El de casimires para caballeros es muy grande, y difícilmente habrá casa que
lo iguale; lo mismo puede decirse del de otros
artículos para caballeros, incluyendo camisería,
bastones, ropa interior, y todo lo que constituye
el guardarropa de un caballero elegante y á la
moda.
Una especialidad de la casa es el comercio en
telas blancas de lino y de algodón, en las que tiene verdaderas preciosidades: incluso cambray,
batistas, nipis y todas las variedades de telas fi.
nas, lo mismo que mantas y las telas de clase inferior.
En el ramo de telas para vestidos de señoras,
hay una inmensa variedad en sedas, lanas, muselinas, batistas, telas de algodón, etc., y el surtido
es variado y abundante hasta el punto de satisfacer á los gustos más refinados y exigentes.
La existencia de una casa sucursal en Hamburgo es una garantía de que las importaciones se
hacen directamente.
Las tiras bordadas y encajes que vende la
casa, son de lo mejor que se fabrica y en este
ramo si podemos decir sin duda y sin vacilación
que &lt;La Ciudad de Hamburgo&gt; cuenta con lo mejor de lo que se importa á la ciudad de México;
y lo que decimos de los encajes se puede aplicar
también al enorme y constantemente variado surtido de listones, sedas é hilos para coser y bordar, y lo que se relaciona con el ramo de sedería.
No hay necesidad de insistir en el hecho bien
conocido de todo el mundo de que las modas
cambian con frecuencia; sobre todo en lo que concierne á los artículos de uso entre las señoras, y
por lo tanto si se quiere satisfacer las demandas de
la clientela femenina, hay que estar muy bien dotados¡ pues bien, es tan grande el surtido con que
cuenta en ese ramo &lt;La Ciudad de Hamburgo&gt; y
tan diversos los modelos de ellos que nos permitimos recomendar á las damas la citada casa para todo lo que se les pueda ofrect"r, con la seguridad de que en muy contados casos llegará á suceder que no hallen algo de lo que necesitan.
Noventa años de existencia y de progresos contínuos dicen mejor que ningún elogio de qué manera ha sido .atendido el comercio al por mayor;
por lo tanto bastará decir que en la nueva casa
se seguirá 'atendiendo con la misma dedicación
que se ha hecho hasta ahora, con la ventaja de
que se cuenta con almacenes más amplios y con
un local más apropiado, del que se han aprovechado todas las ventajas que ofrece como establecimiento comercial.
La fiesta inaugural de la nueva casa fué muy
concurrida; los jefes de la negociación y los empleados superiores de la misma atendieron á los
clientes y á los invitados, y los obsequiaron galantemente. Los negocios del departamento de
menudeo se inauguraron bajo muy buenos auspicios, y es seguro que, dada la dedicación de los
propietarios del establecimiento y los elementos
con que la casa cuenta, muy pronto el nuevo departamento disfrutará de la confianza con que
cuentan los antiguos, confianza que, como ya hemos dicho, está perfectamente justificada por los
antecedentes comerciales de la firma y del establecimiento.

Fachada del Almacén.

Interior del Almacén.

El Escritorio.

�•
3LZ·

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRA DO

313

NOVENO CONCURSO SEMANARIO
DE

.;¡CASTelLANA

''EL MUNDO ILUSTRADO''

~

DEDICATORIA

NOMBRES DE ZARZUELAS

De el Dorado, (Epopeya Salvaíe)
Para obt ener los premios en este concurso, bastará revisar los anuncios
de e,te n1ímero y, tomando palabras de ellos, formar nombres de zarzuelas ya
sean españolas ó mexicanas.
S e otorgarán tres premios á quienes envíen mayor número de nombres
así obtenidos, en la inteligencia que no se debe tomar más de una palabra de
un solo anuncio.
Las soluciones se recibirán hasta el domingo 20 del actual, y el resultado del Concurso se publicará en el número del domingo siguiente. En las soluciones se debe expresar claramente de qué anuncio se ha tomado cada una

(INÉDITA)
de las palabras u suales. Debemos advertir que, para el caso, se considerarán
también como anuncios los dos artículos ilustrados que se publican en este
número, referentes á «La Ciudad de Hamburgo~ y á l a fábrica de carrocerías
para automóviles.

A la 111e111oria de mi ilustre
n11/t'j&gt;asado, l'I Gra11 Caj&gt;ilá11
non Gon=alo de Córdoba.
Para "El Mundo Ilustrado," de México.

Los tres premios serán:
Una polvera de plata.
Un porta retratos artístico.
Un reloj de buró.

Hoy me he regocijado con uno de esos viejos
vnlúm : nes de pa,tas bastas y carcomidas ....
¡Oh leyenda, heroicas que con tibios reflejos
tlurais las remembranzas de otras mejores vidas!
Me SLi, gratas acaso poroue fuisteis leidas
por mi, padres .. . M.e encanta todo lo que estil. lejos ...
E,to~ libros de ahora de extraña contextura
lucen ante mis ojos más ágil la figura,
pero dentro de su arte tienen un alma amoigua¡
v, a~I. g·1sto de aquellos, porque también me queda
la ati;ion con que vemos siempre en una moneda
el tro..¡uel que nos habla de alguna edad antigua ....

RESULTADO DEL SEPTIMO CONCURSO
El número de soluciones que recibimos para
este con curso superó con mucho al d e los ant eriores, de modo que la revisión de ellas ha sido
sumamente laborio~a¡ después de hacerla con una
minuciosidad y e scrúpulo grandísimos hemo5 encontrad o que los premios corresponden en primer lugar a l señor Alejandro Ramírez, empleado
de la Secretaría de Comunicac.iones y Obr.1s Públicas, quien nos remitió cincuenta solnciones enteramente exactas¡ el segundo lugar corresp o nde
á la señorita Elisa Hernández, de Zamora, Michoacán, quien nos envió treinta y do, solucione5

exactas¡ e l tercer premio corresponde á la señorita Inés Gonzá lez, de Chapa de Mota, que nos m and ó treinta y una soluciones.
El señor Manuel Puga, de Guanajuato, nos envió treinta y dos soluciones, pero de ellas dos
eran solamente aproximadas.
Las personas que obt u vieron los premios los
tienen desde lnego á su disposición.
Nos enviaron más de diez solnciones exactas
las personas siguientes: señorita María Legorreta,
de México, calle de Andalecio número 4.¡ el señor Manuel Asereto, d e México, diez y seis exac-

Plácenme las vetustas cosas por el encanto
que tienen las que fueron Edades ya pas adas.
¡Oh las empuñaduras de las nobles espadas!
Oh la~ pompas reales de corona y de manto! ,
us tapices borrosos, las !unas desconchadas,
las bujlas cansadas, tal vez de alumbrar tanto ....

tas y diez aproximadas¡ el señor Carlos Jaime,
de Durango, trece exactas¡ la señorita María González, de Monterrey, quince exactas¡ la señorita
Josefina Pérez, de Monterrey, diez exactas¡ el niño Manuel Herrera y Welch, d oce exactas¡ la seño rita Elena Silva, d e Oaxaca, catorce exactas; el
señor A. Rascón, de Guadalcázar, doce exactas¡ y
el señor Rosendo Treviño, d e Monterrey, diez y
ocho exactas.
Son inumerables los subscriptores que nos enviaron menos de diez soluciones.

¡

Gu,to beber mis vinos en rizados cristales,
leer las empolvadas crónicas coloniales
y escribir de un dudoso candil á los reflejos.
Me enamora el prestigio de las evocaciones,
y, asl, hay siempre en el fondo de todas mis canciones
sabor á vmos rancios y olor á infolios viejos ....
El volumen Que ha hecho mi solaz es de pocas
páginas: pergaminos, muy tinos ; escritura
como sartas de insectos con mayúsculas locas
de afán que se retuercen sangrando en la blancura
y dibujos lamidos de una sabidurlll
que hace juego con esa rara caligrafla.
En una de las hojas,
hay un letrero escrito con may úsculas rojas.
al pie de un árbol: "Arbcl de la geneatogla."
Y como et libro es sólo la fulgurante historia
de mis antepasados, en él está la mla.
¡Qué de nombres pululan en los discos pequeños
de aquel árboll M.ás de uno lo conoce la Gloria ... .
Y lo que en aquel árbol es timuló mis sueños
arrogantes, fué el tronco, sobre cuya corteza
léese el nombre, escrito con toda gentileza,
de Gonzalo de Córdoba.

Lo que dicen los Proverbios

Vida de fiPsta, vida
de fábula y ensueño. vida que corre henchida
como un rlo de plata por un cauce de oro,
vida de mariposa, vida de meteoro,
es la vida encendida del califato moro,
Jardines sin confines, en donae se consume
la carne de las , einas entre ondas de perfume:
jardines sin confines de mú~icas y olores,
con baños bullidores que calman los ardores
de cuerpos tentadores, y pájaros cantores
que dicen sus amores
en trinos cristalinos, y fino~ surtidores
que rlen en 111s tazas y Juegan con la~ flores.
Es como un sueño et largo desfile de las sombra~
de entonces: van califas con barbas arrogantes
y reinas que parecen bordadas sobre alfombras,
entre un raudal de potros esbeltos y piafantes
con liricos ginetes, que lucen relumbrantes
turbantes empedrados de perlas y diamantes ... ·
Hoysótamente es Córdoba una de esas ciudades
que son á la manera de viejos caracoles,
en que se oye el dormido rumor de las edades:
una ciudad solemne de hidalgos españoles.
Una historia hay escrita de voluptuosidades
en las piedras vetustas de sus clásicas moles:
deslumbradoras zambras{ moriscas liviandades
y fatigadas siestas balo ascivos soles.
Hoy sólamente es Córdoba una de esas ciudades
en que se oye el dormido rumor de tas edades:
una paz magna, un hondo cansancio, un sueno fuerte;
y un gran rlo que corre debajo de la muerte ....
Yo he vivido ta vida de Córdoba de suerte
que, aplicando á sus piedras inmóviles y graves
mi ofdo, escucho ... escucho revoloteos de aves
cesáreas, broncos sones de imperiales legiones,
moriscas algazaras, rugidos de leones
y runrunes de espuelas que pregonando van
el hierro en que cenido pasa el Gran C apitán.
Señor: en esta hora de las meditaciones,
en que oigo los lr.tidos de muchos corazones
dentro del mio y oigo la secular carrera
que á través de tos mundos daa cien generaciones
para llegar á sólo mi vida pasajera;
en esta hora, en que ávido emprendo mi camino
interior y penetro tal vez en mi cerr.1do
corazón, como en busca del áureo vellocino
ócon mayores ansias en busca del Dorado:
en esta hora s urjes del fondo del Destino,
te acercas y me dices:-Yo ful tu antepasado.Señor; senor: si es cierto y aquella Edad me inspira
que sus aceros choquen tu espada con mi lira;
y me dirás, entonces, si soy á tu mirada
digno de que mi lira descienda de tu espada.

..

JOSE SANTOS CHOCANO.

¡Oh Señor de la espada!
SI sangre de tu sangre me dió Naturaleza,
déjame que en tu nombre recree la mirada,
de modo Que leyéndolo incline la cabeza
como ave que en un pozo se mira reflejada ....
Es verdad. Yo te he visto,
en estas mudas horas de las meditaciones,
salir de mis tinieblas. Caballero de Ci isto,
comandabas un grupo frente á muchas legiones
de moros y de herejes, que baclan una marcha
llena de sobresaltos y de supersticiones.
Tú, ceñido en et ruido de una dura armadura,
ya bajo del Sol pleno, ya bajo de ta escarcha
de tos luceros, ibas como una gran figura,
á la cabeza siempre de aquellos españoles
que sablan de todos los luceros y soles.
Y tu espada desnuda, que ponla et espanto
en las almas, bacl1 zigzags en lo profundo
de las noches más negras; y su brillo era tanto
Que cuando el Sol nacla
y ella se desnudaba sobre la faz del mundo,
no se sabia si ella ó et sol hacia el dla.
(Como por ti era grande la Reina iluminada,
aquel Sol de tres siglos que nunca se ponla
rué una chispa tan sólo que saltó de tu espada.)

A río revuelto, ganancia de pescadores.
Al país que fueres, haz lo que v ieres.

Es verdad. Yo te he visto
salir de mis tinieblas. Caballero de Cristo,
en las llanuras muertas bajo un sello de plomo,
te ergulas entre el ascua de los soles ardientes,
impávido .... y ponlas tu mano abierta, como
un árbol su follaje, sobre todas las frentes¡
Y en las sierras nevadas, no sentlas las frias
tenazas ni en las carnes desnudas de tu sueño,
Y era de verte cuando de tu carpa risueño
con et alba sa !las
Y encontrabas de pronto, tras la noche de vela,
presentándote el arma y helado al centinela ....
Es verdad. Yo te be visto,
en estas mudas horas de las meditaciones,
salir de mis tinieblas; ¡Caballero de Cristo,
de las dos fortalezas y de los dos leones!

/
Barriga llena

.. corazón contento,

De tal p alo tal astilla,

Haz el bien y no mires á quien.

Y bien ¡hoy cuán tranquila, cuán siempre evocadora
ofrécese á los ojos de mi arte en esta hora
la ciudad de Gonzalo!

Canto de Primavera
( De

Ya, como nube errátil ,
transparente y espesa,
viaja la multitud de los d eseos.
Yo os doy la Primavera,
la límpida estación, con sus parterTes
hondos y azucarados, con sus tiernas
pomas y su licor y su veneno
y su mirada fúlgida y san grienta
de tigre bajo el palio d e las ros.is.
¡Corred , corred á estas di vi nas gncrras !
¡Oh languidez, oh filtro
de la subyugadora Primavera!
Ya flotan los perfumes por lo b:,j J¡
e l polen de las lilas en la siesta
se difunde. La tarde tendió á todos
su voluptuosa diestra,
con ojos embriagados, dirigidos
á los cielos azules, y en la arteria
de vuestro corazón , fluirá la sangre
bajo el calor d e su caricia inmensa.
¡Gozad, sufrid, es la estación que o~ llama!
Que todo vuestro sér, vibrando, sea
un torrente de ardor, y e l alma activa,
escapada á la esfera,
el firmamento humano
de la olorosa tierra!
MANUEL

E. ASTORQUIZA.-CHII.F.,

PlCHARDO,

00
CORINTO
A Rubén Dario, la primera maoi r,ue
apreté en mi arribo á Corinlo.
«¡Corinto! iNicaragua!-Grité al mirar ufano
tus naves, albos cisnes nadando ~n la bahía,
y tu palmeral móvil que a l tardecer mentía
las plumas del chambergo de un gigante Cyrano.
Rezongaban las o las del túmido Océano,
la noche se allegaba d ensamente sombría,
y -ojo inmenso de cíclope- tu faro se encendía
bajo el arco de triunfo d el cielo americano.
«¡Corinto! ¡Nicaragua!&gt; Y al pal parque era cierto.
mi arriboá tus umbrales, volví á gritar: «!Oh Puerto,
acoge al extranjero con paternal cariño!&gt;

Después .... ancló el gran buque ,mi planta holló
[tu aren ,1
y pensando en mi patria cabe la patria ajena,
lloré con la suprema simplicidad de u n niüo.

la Csse. Mathieu de Noailles).

AL P ROFESOR

S.

A gosto de 1908.

J UAN

B.

D RLGADO.

Corinto, 5 de abril de 1906.

Para El Mundo 1!11strado.-Méxfro.
Amores nuevos, cual raudal sublime,
descienden de las cuestas.
El espacio se empapa en cierto goce
tenue y cálido, en cierta
esperanza flotante:
es ya la Primavera!
escucha corazón, atento escucha:
es ya la Primavera;
¡El destino florece! Con sus tibias
bocanadas, al cielo el sol se eleva;
los perfumes ahogados
· al aire se exasperan
cual brazos extendidos. ¡Oh sollozos
suaves de las esencias!
Las lilas esparcidas,
Con sus pétalos rotos, mueven cerca
su olor como un incienso.-Deseamos
morir; iqué olvido del valor!, qué ausencia
del poder infinito voluptuoso.
¡Escucha, escucha, es ya la Primavera,
el futuro verano!
El viento con su orquesta
de ritmos y de risa,
bailando pasa y suspirando suena.
Los árboles recorre y en vez de alas,
fuertes címbalos lleva¡
sobre el follaje en que yo sueño, cimbra
y las savias dispersa.
¡Oh, vosotros los puros, los ardientes,
vivid¡ las verdes nuevas
de las felicidades han nacido
de los jardines en las hojas frescas!

D~ mi libro ,.Nicaragua "

iOh pueblo d e ad a lid es con sangre fecundado
en cuyo ambiente flotan inciensos olorosos:
encierran tus hogares- arcones herrumbrosaslas mil arcaicas joyas de un prósper.o pasado!
Eres como un infolio vetusto y empol vado
de rojas iniciales y exámetros piadosos¡
en cruz ornan tu pórtico dos símbolos g loriosos:
la militar espada y e l pastoral cayado.

Tu Catedral- poema de grave arquitecturaentre sus pétreas hojas guarda tu gesta pura,
tus místicas proezas, tus épicas acciones¡

y el procerato ilustre de que triunfal te ufanas,
pregónanlo en su lengua vibrante tus campanas
y alábanlo en su eterno mutismo tus leones.
J UAN

León, Nicaragua.

B.

D EL GADO,

�314

El , MUNDO lLUSTRAnO

CRONICA
N exquisito é inspirado poeta
habl ó en alguna ocasión del
"alma de las cosas", y en verd ad que con esa frase, se dice
todo lo que un temperamento
de artista ve, ó más bien, adivina en la silenciosa elocuencia de las bellezas naturales.
Esa mirada penetrante, la cual, casi podría decirse que ilumina lo obscuro y desconocido para los
demás; esa mirada que "sabe ver" todo lo digno
de ser admirado, mientras que, á los ojos de la
vulgaridad pasa inadvertido, tiene, también, el
poder de apreciar la fisonomía especial de cada
cosa.
Para el oído del poeta toda la naturaleza es
una arpa sonora que, al soplo del viento, vibra y
entona por sí misma, su grande y admirable sin·
fonía. El poeta sabe lo que cantan las nubes al pa
sar como fantásticas sombras,-imagen de las
quimeras é ilusiones,_ de los frágiles ensue~~s que
un soplo de viento d isipa;- sabe la canc1on de
las flores que por las mañanas sonrien con la bella sonrisa de su frescura y su perfume, pero que,
al poco tiempo, con el ardiente beso del sol, languidecen y se extingue su vida, breve como todo
lo hermoso y delicado. Sabe, en fin, el poeta, lo
que canta el río en el vértigo silencioso que arrebata sus aguas transparentes en eterno viaje; y la
misteriosa canción de los viejos árboles cuando
sus ramas dialogan con la brisa, y los pájaros soñolientos cantan en sus nidos dulces canciones
de amor .... Todo este gran concierto, habla al
poeta con voces vivas y claras, y le confía ese
dulce misterio que hay en todo lo que nos rodea,
eso que el poeta llamó: "el alma de las cosas".
Hasta los colores, que nada dicen á la generalidad de las miradas, pueden, también, sugerir una
idea, un sentimiento poético, á - qu,ien tiene esa
facultad. ¿No os parece, lectoras mias, que los colores tienen alguna expresión particular? El azul
hace pensar en cosas poéticas y extensas: el cielo,
el mar el ensueño. . . . En cambio, el rosa, evoca
la alegría y la juventud, bellos rostros y florecidos jardines; el color blanco, el más bello, el más
suave de todos, es la expresión de lo más exquisito ideal y delicado que se puede soñar, Si á la
di~ha debiera dársele forma, de ningún modo sería más exacta que envolviendo á alguna bella
figura en flotantes y tenues gasas blancas.
Por esto es de alabarse la idea de vestir á una
joven desposada con el poético traje de ese color,
y el vaporoso velo, símbolo de la ilusión. No es
posible representar mejor al ideal vivamente anhelado á la ventura entrevista y deseada, que con
esas v~stiduras que semejan alas de paloma ávidas de alzar el vuelo para alcanzar la dicha, ó
nieves inmaculadas que coronan la alta cima de
una ilusión.
El traje de la desposada ha sido siempre, para
la Moda, objeto de especial interés. Las creaciones más geniales y las combinaciones más elegantes han contribuido en todas las épocas, á adorna•'. con sus mejores galas el traje destinado á esta ceremonia. En los modelos más exquisitos, ve. mos algunos, dignos en verdad de mención.
Uno de estos es, confeccionado en seda liberty,
de corte princesa, que para esta clase de trajes es
acaso el más apropiado, La falda, absolutamente
lisa y adaptada al cuerpo, cayendo por detrás en
los severos y sencillos pliegues, que forman la elegante cola de los trajes de ceremonia. La parte superior del cuerpo, h~c~a e?- gasa ~ableada, con
aplicaciones de enca1e mgles, y subiendo del c~rselete, graciosas hombreras formadas de dos b1~ses de satín liberty, unidos con un rico entredos
de encaje inglés. Un ramillete de flores de azahar,
colocado en la parte superior del corpiño y del
lado izquierdo, completa este elegante atavío.
La manera de colocar el velo á una desposada,
según los últimos modelos, es muy artística y de
buen gusto. El peinado está rodeado por una corona de flores de azahar, teniendo ésta, á cado lado
un grupo de esas mismas flores, con los cuales se
recoge ligeramente el velo de tul, que cae en am-

plios pliegos cubriendo el traje, Esta manera de
colocar el velo, presta á la desposada un aspecto
encantador y distinguido. En otros modelos, el
velo no se recoge de ningún modo, sino que se
prende en la parte superior del peinado con un
broche de perlas, dejándole caer suelto, sencillamente á la judía. Este modo de poner el velo, es
aun más elegante y original.
Quién sabe cuántas de mis amables lectoras habrán contemplado, bajo los pliegues de estos velos aquí descritos, sus propios rostros que, tal
vez, muy pronto se cubrírán con ellos;-con
esos níveos velos, que son el símbolo de la blanca y tenue ilusión de una soñada ventura.

~

LA MODISTA EN CASA
La dificultad más grande con qne se tropieza al
hacer una falda, es la de que la parte inferior de
ésta resulte perfectamente redonda, es decir, que
no tenga lo que las señoras conocen comunmente
por el nombre de &lt;colas.&gt; Para evitar esto, nada

315

EL MUNDO ILUS'I'RADO

En ciertas regiones del Himalaya, las mujeres
son una verdadera mercancía, objeto de compra
y venta: una campesina cuestaJ gener~lmente entre cinco y seis pesos, que el amo ~ec1be con mucho gusto y gasta con mucho trabaJO,
Los padres y hermanos en !f ueva Zelanda, al
entregar su hija ó hermana, dicen al futuro esposo: «si no estás satisfecho con ell,a, puedes ~enderla 0 matarla ó comértela; eres su umco dueno&gt;.
En la corte de Uganda, no hay más criados q_ue
las mujeres, y en casi todos los países de Afnca
son nada más que bestias de carga.. .
No sólo los negreros, sino los keigh1s de la p~nínsula balkánica, ven á la mujer como un medio
de escapará las cargas del trabajo. Aquella, substituye á los bueyes en el arado porque es '!!á, barata necesita menos comida y se conforma con
peo; trato que dichas bestias.
Sin duda que es el Indostán el ~unto en q_ue
se trata peor á las mujeres. Todav1a no _se extingue allí la obligación que tenían las viudas de
quemarse vivas en las piras mort1:orias de sus
esposos; y una viuda, casada despues ~~ la muerte de su primer señor, es causa de positivo asombro en aquella tierra.
En el Japón, la mujer que pierde á su marido

',,

Ji\
pieza de encima sobre la de debajo. En el grabado está bien explicado esto, y también la manera
de proceder para ocultar los broches, pues no hay
cosa más desagradable que éstos queden á la vista. La costura limpia habla muy bien en favor de
una señorita.

•

Cosas de actualidad
¿Se trata de los sombreros de las señoras? Sí,
precisamente. Las damas están encantadas con esos
hermosos huertos á los cuales no les falta ni los
pájaros... Otros parecen torres, hasta con sus
veletas; y algunos tienen la forma exacta de un
navío de guerra. Las señoras no prescinden de ese
ele1ante accesorio, que mientras más grande es,
vale más, y más significa en tono y en chic. Los
señores son los que trinan contra ellos, y .... tienen razón. En las carreras, en los templos, en el
cinematógrafo, en el teatro y hasta en los trenes .... por todas partes se encuentran con el
«enemigo&gt;, el terrible enemigo que es el te-

cómodamente sin que sus majestuosos sombreros
sufran desperfecto alguno. (Nuestro grabado muestra el modelo de trenes á que estos señores se refieren.)
La caricatura es una buena arma de combate; y
muchas veces lo que no hizo el consejo razonado ó el buen sentido, ella lo ha logrado con creces. Tal vez no está lejano el día en que por cinematógrafos y teatros cueste algún trabajo dar con
«el enemigo.&gt;
Otro de los problemas para el interminable tiempo de lluvias es este: lQué clase de paraguas debemos de usar para poder resguardar de una manera conveniente nuestro traje? Porque no me
negarán las lectoras que los paraguas, tal como se
usan, por más grandes que sean, no bastan para
resguardarnos completamente del agua. El centro
de nuestro cuerpo es el que queda á cubierto, pero ¿la orilla del traje, los volantes de la falda,
las «colas&gt; de los jaquets de las señoras, los «pufs&gt;
de las mangas .... qué sucede con todo esto?
Pues sencillamente una cosa: que se empapan.
Con~engamos en que no se ha inv~ntado _todavía
el paraguas ideal, el que nos prote1a tan bien, qu~
despues de un chubasco en la calle, volvamos a
nuestra casa como si no hubiéramos salido de ella.
E l día en que esto se invente, seremos felices, sobre todo aquí en esta tierra que bien pu~de llamarse ya la «tierra del agua&gt;. Hay que mventar
algo que nos proteja contra la lluvia, pues los paraguas actuales no bastan, á no ser que sean co~o
el que muestra ese ~raba~it~, el cu~l no~ ha sido
remitido por un amigo, dibu1ante mgemoso, con
quien nos quejábamos el otro día á propósito de
esto.

o

Como se trata á la mujer en algunos países
Aun cuando sea de lamentarse lo severa que es
la sociedad en las ciudades civilizadas para juzgar á la mujer, sin embargo, al ~omparar la tr~ste
suerte que tiene en algunos pa1ses, se adquiere
cierta conformidad con nuestras actuales costumbres, y, no es posible sino que se despierte vivo
interés y profunda compasión por esas pobre~
mujeres que, ni por la debilidad de su sexo, m

más práctico que hacer lo que indica nuestro grabado. Póngase la falda la dueña de ella, y después
de tenerla perfectamente ajustada en la cintura,
súbase sobre una mesa. Si desea que la enagua
di•ste del suelo dos dedos ó má~, grabe esta distancia en un pedacillo de cartón, por medio de
una cortada, y haga que otra persona vaya clavando alfileres en la orilla de la falda, según lo indique la señal del cartón. Después, se dobla hacia
adentro lo que sobre, y se recorta el exceso, dejando una «pestaña&gt; conveniente. Por medio de
esta sencilla operación, la falda quedará completamente redonda.
Para que el cierre de atrás de la falda quede
ajustada y no haga arruga~, es preciso cuidar de
que lo menos tres ó cuatro centímetros monte la
Ión que no les deja ver nada. Y justamente
agraviados como están, no cesan de hacerles la
guerra de cuantas maneras pueden. Todos los periódicos extranjeros hablan de esto; en París se
adoptan medidas más enérgicas, obligando á los
empresarios de teatros á que pongan grandes cartelones en los pórticos con estas ó parecidas cláusulas: «Se prohibe á las señoras tomar asientos de
luneta cuando porten sombreros, exponiéndose á
11 na fuerte multa si faltaren á esta prohibición,&gt;
En Londres se hacen ya arreglos en igual sentido. Y no tardaremos en oir que aquí, en nuestra
culta capital, queda abolido llevar sombreros á
donde estorben, (que, según los caballeros, estorban en todas partes.) Tan sentidos están estos señores, y tan decepcionados de sus esfuerzos por
acabar con esos hermosos &lt;buques de guerra&gt; que
no falta por ahí quien diga que la próxima remesa de trenes que nos lleguen, vendrá ya «á propó•
sito&gt; para que las señoras puedan subir y bajar

En casi todos los países de Africa, !as mujeres hacen
las veces de las bestias de carga

En Nueva Zelanda es permitido golpear á la
mujer, matarla y hasta comérsela.
por la natural delicadeza de sus ~entimie~tos, re
ciben el tratamiento que el senhdo comun, y ~a
piedad más elemental, reclaman _del hombre hacia
esa parte más débil de la humamdad:
Suponiendo que á nuestras lectoras, l~s ha de
interesar conocer cómo es tratada la mu1er en algunos países, nos hemos propuesto ofrecerles un
breve resumen de las bárbaras costumbres que
hacen de la mujer en dichos países, una víctima
digna de toda compasión.
.
En Australia los hombres aprecian á sus mujeres principal~ente por los servicios que pueden prestarles como esclavas; cua~do se les pregunta por qué tienen tanto empeno en casarse,
responden sin falta que ~e ese mo~o pueden obtener alimentos, agua, lena y los bienes que las
mujeres lleven de su casa. En cambio, las esposas
reciben el peor tratamiento, y por la falta más
trivial se las golpea traspasándoles las piernas
con azagayas.
.
.
Las mujeres kafires, además de sus obligaciones
domésticas, tienen que hacer el papel de bueyes
en las labores agrícolas del esposo: «para eso las
hemos comprado,-dicen los maridos,-y nada
más justo que trabajen&gt;.
Entre los malagaros, es costumbre que las mujeres saluden al marido besándole los pies y las
manos y arrastrándose de rodillas á sus plantas.

Las mujeres malagras saludan á sus maridos
besándoles los pies.
tiene la obligación de ennegrecerse los dientes y
cortarse las cejas y las pestañas. En todo el Oriente, cuando las esposas hablan á su marido, se les
dirigen como señor y amo. Los proverbios orientales declaran que, «la mujer es como la pantufla: si se acomoda al pie, se lleva¡ si no, hay que
tirarla.&gt;
«La mujer es como la culebra, de bello aspecto, pero llena de veneno&gt;.
«La mujer debe:estar siempre de buen humor y
reverenciar á su esposo como si fuera un dios,
sin que importe nada que éste le sea infiel&gt;.
Causa pena é indignación el conocimento de
estos crueles tratamientos para la mujer, y sin
duda que, nuestras lectoras, tendrán al terminar
la lectura de este relato, un vivo deseo de que la
civilización redima á esas pobres mujeres que no
tienen más privilegio, por la debilidad de su sexo,
que soportar, tal vez poco tiempo, su triste y
mezquina existencia.

En Rusia las mujeres susbtituyen á los bueyes en
los trabajos del campo.

�. 1 •

Fo-r.

Ftux DE

PAnís.- MooAs FAIRYLANO.

Traje pal'a niña de diez á doce años. Confeccionado en
sarga 6 cachemir azul marino. Túnica floja, tableada, guarnecida de soutache y aplicaciones de tafeta color esmeralda.
11anga estrecha hasta el codo, cuello y puños de encaje de
g·uipul'e.

la
sí
ra

se
V

a1

a1

ax

pe
de

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="108749">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="108751">
            <text>1908</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="108752">
            <text>15</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="108753">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="108754">
            <text>10</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="108755">
            <text> Septiembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="108756">
            <text>6</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="108773">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="108750">
              <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 10, Septiembre 6</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="108757">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="108758">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="108759">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="108760">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="108761">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="108762">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="108763">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="108764">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="108765">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="108766">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="108767">
              <text>1908-09-06</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="108768">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="108769">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="108770">
              <text>2011851</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="108771">
              <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="108772">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="108774">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="108775">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="108776">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="4770">
      <name>Geográfica</name>
    </tag>
    <tag tagId="272">
      <name>Moctezuma</name>
    </tag>
    <tag tagId="4769">
      <name>Naturaleza</name>
    </tag>
    <tag tagId="1719">
      <name>Venecia</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
