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                  <text>L LINDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en papel de las I•\l t,dcas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 20 de Septiembre de 1908

ül1onumen to á Hidalgo en Dolores.

Número 12

�3G6

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

!Dlnl!'edcric:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Oalle de Altaro número 9, México, D. F. Aoartl\dO
&amp;al 2.fi70. -TPlétonos: Erlcson, 147U.
Compailía Telefónica, 471.

DOS·

--

PRECJOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad .............................. $ l.2.i
l!.'n los E~tado&gt;. .............. . .. . . . . . . .. . . . . .
l.i"&gt;O
En el ExtranJer, , .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ~.00
NÚMEROS SUELTOS:

c.,.

En la Oapltal. ........................... $0 3.i
E 1 , ..., ~--~11.rtos.. .. .. . . . . . . . . . . . . .. . . . . ii0 :,O cs.

La mecánica y la ciencia
Tenemos una propensión acentuada á explicarlo todo, á discernirlo todo y á dilucidarlo todo
en función de fuerzas mecánicas, de acciones y
reacciones de potencias y de resistencias y de fe~
nómenos de quita y pon los más simples y accesibles á nuestra mente.
Nada más natural. Por más que la acción mecánica sea en el fondo tan incomprensible como la
reacción química ó como el influjo psicológico es
el caso que lo que es mecánico creemos conocerlo
mejor, nos parece elemental y simple y cuando
logramos más ó menos arbitrariamente reducir un
hecho á movimientos, á presiones, á choques ó
cosa semejante, tal nos parece que lo hemos escudriñado á fondo, que lo hemos comprendido y
que podemos explicarlo.
Encendemos un cerillo; acto continuo y con
una rapidez de cientos de miles de kilómetros por
segundo, la luz se propaga é in vade espacios y llena ámbitos muy lejanos del foco que la emite.
¿Cómo comprender esa transmisión del fenómeno? ¿A qué artificios recurrir para darse
cuenta de que esa luz producida acá llegue allá
y aun acullá con la rapidez del relámpago? Arcano impenetrable, misterio tenebroso, prodigio
inaudito. Pero el hombre no se arredra ante esos
arcanos ni se desorienta enmedio de e3as tinieblas.
Lo que no sabe lo inventa; lo que no comp7inde lo explica y recurriendo á ese &lt;Sésamo ábrete,&gt;
que todos los tesoros ocultos le prodiga, invoca á
la mecánica y el misterio se esclarece y el arcano
se ilumina.
La luz está constituida por partículas materiales que los focos luminosos despiden en todas direcciones como una ametralladora sus proyectile5. E~tas partículas surcan el espacio, hienden el
horizonte, van rectas ante sí, en línea recta hasta
el infinito y con velocidades vertiginosas. ¿Puede
darse nada más claro y más categórico? De manera que ese problema hondo é incomprensible de
la transmisión de la luz es el huevo juanelo, es
coser y cantar. Todo se reduce á considerar que
el foco luminoso es una cervatana múltiple que
en vez de arverjones lanza partículas lumínicas
en todas direcciones. A esto se le llama la teoría
de la emisión.
Pues bien, esta explicación, capaz de contentar
á los espíritus más recalcitrantes, ha tenido contradictores, y una explicación nueva y más luminosa ha reemplazado á la antigua.
No; la,1;~1z no es materia lumínica que los astros,
los faros y las linternas proyectan como el surtidor las 'á;¡uas, ó el fuelle los vientos. No; volvemos á repetirlo, la luz no es materia proyectada
sino vibración propagada.
Los fo~s de luz, que hace un rato eran hondas,
cerbatarlas, ametralladoras, etc., etc.; son ahora
simples centros de vibración como las cuerdas de
la lira de Orfeo ó las del violín de Paganini. Un
fluido sutil, invisible, impalpable, imponderable,
inco,eno.scíble, que diría Spencer, se encarg'l de
transmitir á lo lejos, en todas direcciones y con
la misma vertiginosa rapidez la vibración, como
se transmitía la partícula material de nuestra primera hipótesis.
Gracias á esta nueva doctrina, llamada de las
ondulaciones, todo se explica, menos innumera-

bles hechos que la de la emisión había logrado
hacer comprender. Y claro está; de~de el momen•
to en que explicamos nuevos hechos y hemos de•
jado de comprender los viejo,, la nueva doctrina,
la de las ondulaciones debía tener y ha tenido como las bailarinas y las tiples del género chico su
cuarto de hora de celebridad. Pero nótese bien
que la nueva y vieja teorías son esencialmente
mecánicas y que cambiando la primera por la segunda no hemos dejado de r,.currir á la mecánica
para medio comprenderlo que sucede.
En la actualidad comienza á envejecer la nueva
teoría-destino de coqueta-y ya comienzan á no
bastarnos las vibraciones para darnos cuenta de
los sorprendentes fenómenos del catodismo y de la
radiación.
Crookes que ha hecho grandes descubrimientos
á la vez que ha dicho colosales disparates, ha iniciado el descrédito de las ondulaciones; y ante
sus objeciones y reparos los espectadores de sal
del progreso científico tuvimos la ilusión de que
se encontrarían explicaciones que no fueran mecánicas de los nuevos como de los viejos fenómenos.

Y ¡oh cha5co! Las novérrimas explicaciones de
los rayos X, de los rayos Y, de los Z y de los W,
son pura y simplemente un salto atrás, un regreso
á la barbarie, una resurrección, y no al tercero
día sino al tercero siglo, de la vieja teoría de la
emisión ¡Diana de Poitiers resurrecta con colorete y dentadura postiza en un café cantante de
Montm:irtre!
Parecemos, pues, condenados á mecánica á perpetuidad, y nos causa envidia aquél criminal que
había sido condenado, según él, á veinte años de
cadena perpetua.
Véamos si en la química logramos emanciparnos
de la mecánica.
Para compurgar nuestras muchas culpas, los
químicos nos dirán que la afinidad, es decir, el
Deus ex machina de la composición y de la descomposición de los cuerpos, no es más que una
forma de la gravitación. ¡y otra te pego con la mecánica!
Los cuerpos están compuestos de átomos, sometidos, como los astros á las leyes de Kepler. Las
moléculas no son más que sistemas planetarios
que en nada-jcasi en nada! diríamos nosotrosdifieren del sistema solar. Así por eso, el agua está constituída por un Sol de oxígeno, al rededor
del cual revolotean dos planetas de hidrógeno, en
órbitas elípticas y con estricta sujeción á la ley
de las áreas.
¿Qué más podemos pedir, como no sea que se
nos redima de la mecánica?
Tal vez lo consiga la biología.
iQué sí quieres! Desde luego, la mitad más grande de las en que puede dividirse la fisiología, es
esencialmente mecánica. El esqueleto es agrupación de palancas, poleas, tornos, polipastos y cabrias; los músculos son resortes; los tendone$,
cuerdas, y así por ese orden. Los intestinos ¡horror de naturaleza! los pulmones, y en general todos nuestros órganos tienen atribuciones mecánicas. Lo menos media mitad de la respiración, de
la circulación, de la digestión, de la parturición y
otras yerbas es mecánica, y no es más que mecánica.
¿ Y la otra media mitad? Si no lo es, se lo atribuimos, que á tanto equivale.
La acción nerviosa, que en el cerebro es vibración, según los tratadistas, sigue siéndolo en los
nervios, para rematar como contracción en los
músculos, y como movimiento en los miembros.
¡y sigue lamecánical
Y siempre, según los tratadistas, la voluntad es
presión, la pasión empuje, la inteligencia luz
( véase más arriba), y en general, todo es movimiento, potencias, resistencias, palancas, en suma
todo es mecánica!
iQué hacer entonces! Recurrir á la Patología y
allí encontrar erguida á la puerta del templo, como un Lasciati o,gni speranza á la implacable mecánica. Y oír hablar de alimentos p,·gndos al intestino, de huesos soldados, de arrancar el empacho, de aire atravesado, de pituitas acumuladas, de
estancamientos de materias, etc. etc.
Y ante este Mane, Thecel, Phares, doblar la
cerviz al yugo (frase de orden mecánico) y resignarse á que lo mecánico, que es lo inferior, sea la

I

razón de ser de todo lo superior, á que lo sublime no ten_ía otra explicación que lo ridículo, y á
que la Roca Tarpeya sirva de cimiento al Capitolio.

DR. M.

3G7

FLORES.

Crónica Científica
LA FOTOGRAFIA DE LA VOZ HUMANA

UNQUE se ha tenido desde hace mucho tiempo la seguridad
de que es posible fotografiar en
una placa las ondas sonoras
producto de la voz humana,
los resultados con que se contaba en este sentido hasta hace
muy poco, estaban muy lejos
de ser satisfactorios.
Los trabajos mejor logrados eran los del sabio
inglés Duddley, quien obtuvo en una placa huellas de ondas correspondientes á las vocales, pero
debido á la falta de continuidad en las huellas
no se pudo determinar á qué letra correspondía
cada una.
Experimentando en el mismo orden de ideas,
un sabio francés, M. Devaux Charbonell, parece
haber llegado á la solución exacta del problema.
M. Charbonell es un antiguo empleado de los teléfonos y telégrafos del gobierno francés y se halla en condiciones muy ventajosas para esa clase
de experiencias; los resultados de ellas han sido
comunicados hace pocos días á la Academia de
Ciencias de París.
Después de complicadas y pacientes experiencias, Charbonell ha llegado á crear un sistema,
por medio del cual, se pueden distinguir las curvas características de cada una de las vocales y
consonantes tales como son emitidas por la voz
humana, transmitidas por medio de un micrófono
muy sensible y un oscilógrafo de Blondel muy
delicado intercalados entre el micrófono y una batería común de teléfono y enviadas á una placa
fotográfica donde dejan su huella.
En otras palabras, las vibraciones del micrófono obran sobre el oscilador eléctrico; éste está
provisto de un pequeño espejo que se ilumina
por medio de una chispa que se produce de una
manera automática y cuyos rayos, reflejados de
una manera intermitente sobre la placa foto~ráflca, dejan sobre ésta huellas en forma de ondas y
curvas irregulares.
Aunque la explicación que precede es muy complicada, la operación en sí es la sencillez misma,
y los que han visto el aparato lo llaman &lt;parológrafo&gt; del &lt;parole&gt; francés, aunque su autor estima que este nombre es quizás demasiado presuntuoso.
Mr. Joseph Brandreth, en magnífico artículo escrito en el &lt;Knowledge&gt; de Londres, dice que los
beneficios que el &lt;parológrafo&gt; está llamado á hacer á la humanidad son muy grandes; gracias á él
los abonados á las compañías telefónicas podrán
recibir mensajes aun cuando no se hallen en casa. El mensaje hablado puede ser reproducido en
una película sin fin de celuloide ó de otra substancia flexible, y el subscriptor podrá leer el mensaje una vez que esté revelado por los procedimientos fotográficos comunes. La interpretación de estos teléfonos escritos es cuestión de un aprendizaje tan fáci I como el de la estenografía.
En el curso de sus experimentos el inventor ha
hecho un descubrimiento notable. Es que, aunq ne
las características generales de cada letra son las
mismas para todos los individuos de la especie
humana, no hay dos personas que produzcan
exactamente la misma curva al pronunciar la misma sílaba. Por ejemplo, de veinte personas que
pronunciaron la vocal &lt;u&gt; ante el micrófono, no
hubo dos que dejaran sensiblemente la misma
huella en la placa, y las diferencias eran suficientes para identificar la pronunciación de cada uno
de los sujetos en la experiencia.
Esto es muy explicable si se tiene en cuenta
que la pronunciación de la &lt;u&gt; francesa no tiene
nada de natural, y por lo tanto es muy fácil que
se le pronuncie de diferentes maneras.
Sin embargo, las diferencias en las curvas producidas por otras letras son bastantes para justicar esta manera de identificación de la pronunciación de una persona. Fundado en esto M. Carbonell dice que su aparato será de gran uso para
la persecución de criminales y como medio absolutamente seguro para su identificación.
De la misma manera que las huellas de los pulgares son diferentes para cada persona, no hay dos
personas seguramente en todo el mundo que produzcan los mismos sonidos armónicos al pronunciar cada una de las vocales a, e, i, o, u. Por lo
tanto, sería muy provecho~o fotografiar las voces
de las personas que tieneu cuentas pendiente,
con la justicia y que pueden tener razones para
huír.

Bajo la dirección del ayudante de la clase de
Etnografía del Museo Nacional, Sr. D. Agustín
Agüeros, un grupo de alumnos y alumnas hicieron hace pocos días una excursión á la Huasteca,
la región que se extiende entre los Estados de
San Luis, Tamaulipas y Veracruz. Formaron la
excursión los señores F.lfego Adán, Alfonso Rodríguez Gil, José Romero y Manuel Torres fotógrafo del Museo, y las señoritas Isabel Gamboa,
María Atienza y Luz Istas. En una de las fotografías que ilustran esta página, se ve á todqs los excursionistas. Se dirigieron á San Luis Potosí, de
allí á la estación de Valles, desde donde se internaron en la Huasteca, hasta llegar á Tancanhuitz,
adonde hicieron el viaje á caballo. Todavía visitaron otros puntos, donde pudieron observar el
tipo y las costumbres de los indios huastecos, que
han podido conservar su pureza étnica; y que no
J::.an abandonado muchas de sus primitivas costumbres.
Los excursionistas permanecieron poco más de
una semana entre los indios, y tuvieron oportunidad de presenciar una ceremonia matrimonial,

A lo que parece el matrimonio entn los huastecos se realiza por voluntad de los padres, quienes
casan á sus hijos á su antojo, sin consultar para
nada la voluntad de ellos. Presenciaron el llamade &lt;baile del Rey» con el que concluye la ceremonia matrimonial, y que es muy grotesco. Durante la ceremonia religiosa d el matrimonio, el
novio da á la novia el regalo de boda que consiste en un tápalo ó mantón, con el que substituye
al que ella lleva puesto, y la novia obsequia á su
prometido un morral de algodón, tejido por ella
misma. El morral es una prenda indispen~able
para los indios huastecos, pues en él llevan todo
cuanto pudieran necesitar: alimentos, cigarros, armas y el indispensable aguardiente.

** *

Los huastecos viven en chozas hechas con carrizos cubiertos de ban·o y con techo de paja que
llega hasta cerca del suelo, de manera que la entrada por regla general es muy baja. En uno de
nuestros grabados se ve una choza, y un indio y
una india con su habitual indumentaria¡ el cal-

zón, la camisa de manta, el sombrero de palma y
el morral, en el hombre, y h camisa y la ena_íua
á rayas en la mujer.
En otro de los grabados se ve una iglesia rudimentaria, y en el otro la escuela de una congregación de indios, la cual tiene la particularidad
de que ha sido fabricada por los mismos alumnos,
q ne se hau esmerado en hacerla amplia, en res1nar las paredes y en dar al techo mayor altura
que la ordinaria, hacer, en suma, un edificio lujoso para ellos. La escuela está bastante concurrida,
y los alumnos manifiestan mucho empeño en el
aprendizaje. Los huastecos son inteligentes, humildes, y fáciles de educar. Su gran mal consiste
en el vicio del alcohol, que tienen arraigado desde hace muchas generaciones.

�EL MUNDO fLUSTIUOO

EL MUNDO ILUSTRADO

DESDE LA CANASTILLA

Cl -

de quinientos metros sobre el si::elo, hay colecciones de placas que
muestran verdaderas preciosidade~. Halos, auroras especiales y mares
de nubes en los que se pierden los globos, son motivo para placas en
las que el no iniciado empieza por no comprender nada, pero que una
vez estudiadas descubren efectos hermo,ísimos.

•••
Y no se crea que, aun con
los 'métodos modernos de fotografía y con los globos perfeccionados, la tarea de sacar fotografías desde grandes elevaciones es fácil. Los rayos de
luz reflejados pasan por capa,
de aire cada vez menos densas
y sufren desviaciones á las que
no están acostumbrados los fotógrafos que sacan vis1as en
las que raras veces in ten ienen

Desde que se renunció á l!IS exc11rsiones aerostáticas á grandes alturas, en vista de los desastrosos resultados de ellas¡ después de que Gay Lussac llegó á la espantosa altura de cerca de ocho
mil metros, á mediados del siglo XIX, hasta que
se empezaron con formalidad los estudios de dirección de l os aeróstatos¡ un período de treinta
años, poco má~ ó menos, no se supo que hacer
con los globos, y se trató de utilizarlos, ya como
observatorios, ya como estaciones meteorológicas,
ya como simples objetos de diversión.
Uno de los usos para los que necesariamente
estaba indicado el globo, era para la foto~rafía de
i!randes ext?n~iones, y desde el año de 1858. Mr.
Nadar, figura prominente en los anales de la aerostación en el siglo pasado, se dedicó á estudios
fotográficos en globo, cuyos resultados no corres•
pondieron á la dedicación y á los trabajos de Nadar.
Proyectaba el célebre aeronauta hacer el catastro de la República Francesa por medio de fotografías en un globo que se mantuvieraá una altura constante de mil metros sobre el suelo. Dados

los procedimientos fotográficos de la época y la
imperfección de los globos, el proyecto era absolutamente irrealizable, y después de varias experiencias que dieron un resultado muy desconsolador, se convenció Nadar de que no era factible
el catastro por ese procedimiento,
Sin embargo, sus trabajos no fueron infructuosos, probaron que la fotografía en globo, á pesar
de sus grandes dificultades, es factible¡ que con
globos más perfectos que los q11e él usó y con
procedimientos fotográficos menos defectuosos se
podrían obtener preciosas vistas desde la canastilla de un aeróstato.

,*
* *
Y el pronóstico se ha cumplido¡ los globos de
que se puede disponer actualmente están muy
distantes de aquellos aeróstatos d e boca libre que
usaba Nadar¡ el primitivo procedimiento fotográfico del colodión húmedo y del colodión seco ha
sido substituído por el procedimiento al gelatin~

bromuro, y los aparatos fotográficos han evolucionado de una manera asombrosa en los últimos
veinte años.
Con estos elementos la fotografía aérea se ha
simplificado mucho y se han llegado á hacer clichés muy hermosos¡ buena prueba de ello son los
que presentamos en plana aparte tomados á alturas que varían entre trescientos y mil doscientos
metros. Quizás ahora fuera factible el proyecto
de catastro que tantas desiluciones coEtó al ilustre Nadar.
Dos de las fot0grafías que acompañan estas líneas una de un pueblo y la otra de una barra de
río prueban lo que decimos, y no menos lo prueban la vista de la plaza de la· Estrella, que desde
esa altura justifica plenamente su nombre, y la de
la torre Eiflel, que nadie, excepto los aeronautas
pueden ver de esa manera.
Esto en l o que se relaciona con vista hacia abajo¡ por lo que respecta á las fotografías de las nubes y de la infinidad de fenómenos meteorológicos
res~rvado:; só lo á los que pueden elevarse á más

más de cien metros de aire y en una misma capa
horizontal que es sensible mente homogénea. Figuraos ochocientos metros de aire entre el objetivo y el objeto, y estos ochocientos metros de densidad variable, y comprenderéis todas las desviaciones que sufrirán l os rayos refractados tantas
veces.
•
Además de esto hay un elemento que perturba
mucho¡ el polvo que fe halla suspendido en la
atmósfera. En pequeñas distancias no es muy perceptible¡ pero en un kilómetro se nota mucho, sobre todo teniendo en cuenta que recibe luz de
arriba la cual es reflejada por cada una de las partículas en suspensión.
Por lo tanto se requieren una práctica especial y
conocimientos también especiales para llegar á
obtener buenas fotografías á los mil metros sobre
el suelo, pero los resultados son tan sorprendentes y tan hermosos que recompensan á quien los
obtiene de los trabajos y fatigas que se impone
para ello.

Una carrera accidentada é interesante
El deporte automovilístico está tomando gran impulso en los Estados de
1~ frontera _del Norte, y especialmente en el de Nuevo León, en el que con

cierta. relah"'.a _frecuencia se ~stán organizando carreras muy interesantes que
ha: ,sido recibidas con entusiasmo por los poseedores de carros motores en la
reb1on.

En u_no d~ nuestros recientes núln:eros nos ocupamos de la carrera en la
que se dis~1;1_to la copa de «El Porvemr&gt;, y en vista del entusiasmo que despertó, predipmos_ q,~e la prueba se repetiría pronto; el día 30 del mes próximo pasado se repiho, pero con mayores proporciones, y con un contingente
personal más numeroso.
La nuev~ ,carreras~ hizo entre.la ciudad de Monterrey y la hacienda de
&lt;La Co1;1cepcion&gt;, propiedad de los señores Armendáriz Sucs., con un recorrido,. de ida y de regreso, de ciento cincuenta kilómetros, por un camino muy
accidentado.
En la carrera se disputaba la copa «Concepción&gt; ofrecida por el señor
Don Joaquín Armendánz, uno de los propietarios de la hacienda 1
1f ,
A E D
, a cua ue
ganad ~ por. e1 senor
. . . erby, amateur, que guiaba una máquina Reo. Esta
máquma hizo el recorrido en cuatro horas, cincuenta minutos.

�370

EL MUNDO ILUSTRADO

371

EL MUNDO !LUSTRA.bó

LAS FELICITACIONES AL SR. PRESIDENTE
EN EL PALACIO NACIONAL

L,,:; JL/c.; y tfu..:.c..l"-.; e.e'" ¿i. .... , ,.. c,~11, pns ,.i,fr~:; J ~r, [ JI'. ft11n,.,.l," '-·~
l ,t Guern,, lJ. J.:.anuc. l C 011.z.,.hz C,J~Ío. fuer&lt;.,11 lu,-; 1" i111u c.,:; &lt; n f . . l.c.·:u:· c.l
.::i,·. l're.,idenlc ,.,, /,1 111,,i: , nu ,;ti /,.,.c.,. L~ta fdc¡! &lt;:/1&lt;1 1::::c,/1 u é. lvs fe.•
f·s 11,i/dan,,; reuni ..'os en t.·l l 'i,l,,ci1,1 c.:.-il...·::; t/0 t ,:,.ti .:.f.tci.:.,, L,,L.·c c::u:; ~..!
ven lus ./&lt;'f..!J d . .· I .s .,:.,ar¡,.JJ ra al.:.s.

El Cuzr:·o diplorr.ático extranjero felici/,í al cr. Presiden le 6 medio elfo dl'l
l.1;11J. Nuestro Jvt66 rofo obtuvo dos inst11nfáneas m que se ve á los señor~s diplomáticos en lus corredoses de Palacio.

El Sr. Presiden te. recibe en el SalJn rle Embnjadore.s, á las diversas co nisiones q11e va11 áf.-lícit,!rle. Detrás de_él están_ iodos los miembros del gabinel:1,
el in 'endente de Palac1n, el Secretano P,1rl1cular, Sr, Rafael Ch:msal y , v ,
mi~n bros del Estado Mayor.

Los miembros del "Círculo de Amigos," pre ·edidn.s de su
presidente D. Guillermo de Landa y Escand6n,
al lle¡ar á Palacio.

�373

EL ll[UNDO fLUSTTIADO

372

EL MUNDO ILUSTRADO

Cas:z de Abasolo.

16 DE SEPTIEMBRE
Una ,ez m:ís el pueblo ele México se ha reunido, hasta llenarla, en la gTan
nlaza, frente al viejo palncio ele los Yirre,YPS, para ver tremolar en las manos to&lt;lada firmes cel venerable Presidente de la República, la bandera tricolor, símb:&gt;lo ele la Patria. de la Libertad ~· ele la Independencia. Ha ,·enido, con el fe1·vor de todos los aíios, á renornr sus votos, á fortilicar su fe en los destinos de
la patria, :í, avi\'ar una rnz m:í.s sus esperanzas de libertatl y democracia. En la
b::rnclera que se ngita e;i lo alto, b:1.io In campana hi6tóricfl, ha nielto :í, ver una
promesa de felicidad, del reinado absoluto de la libertad. Casi nadie ha faltado
á la cita. Todos han ido en esa peregrinación anual , peregTinaci6n bendita, porque nos hace recordar que tenemos patria, l)ue debemos ser libres, que podemos ser grandes.
,
Ha sido, en verdad, acertaclí ima la idea de escojer la ceremonia &lt;lr "el grito" p!l.ra conmemorar la Inclepcndencia ele 11éxico. No importa que rsLé en desacuerdo con la historia, porque, en efecto, á esa hora ele la noche el Padre Hidalgo y su amigo y colaborador Allende descnnsaban tranquilamente en el curato
rle Dolores, J' ninguno de ellos pensaba en que unas cuantns horas despurs hahrían de conmornr á la comarca con su audaz grito de rebelión. :Ko importa qne
flifierfl rse grito, ese Yiva la indrpcnclencia mexica1rn, agitando la bandera de
lturhide, del clamor de nngnnza que inició en Dolores la tl'emenda, terriblemente sangrienta guerra ele los once niíos. }fas, cuán ¡ ropia parn clPspertnr el
patriotismo, }Jara recordar la unión, represc11taclfl rn el color central de la bandera, y la Ji berta&lt;l simbolizada en el lienzo rojo, es la ceremonia anual del 15 de
~.eptiembre! 011:ín consolador es, para los que miran al porvenir con ang·ustiosa
mirada escrutadora, ,·er qué fielmente el pueblo se reune; qué espontáneamente
acude á la llamada,~' con c¡ué ardor ahoga, en un grito inmenso, c¡ue llena el espacio, la ,·oz del mandatario supremo. Y esto que en torno del ,·iejo Palacio ele
los virreyes, tiene la inmensa majestad de los grandes movimientos populares,
es conmoredor hasta las lágrimas en los lugarejos, donde toclo es sencillo y pa&lt;.:asa ,ti: flitialgo. - Casa de Allend,., donde na~,ó.
triarcal.
El «&lt;&gt;Tito:» es el todo en esta celebración. Lo demás, el destile marci,tl que tanto entusiasma; la ceremonia c1,·1ca con la severidad.
de las de~ostraciones oficiales; ciertamente que impresionan; pero son comunes á otras fiestas cívicas. El gl'ito es único. Es la exploüón de un anhelo jamás satisfecho de libertad. Recuerda mu.y fielmente el clamor de las masas reunidas en Lomo del anciano apóstol,
que iban impulsacl~s por una fuerzi¡ apenas comprensible para algunos, en pos de aquél, cuyos propósitos ne• les eran enteramente inteligibles, cu~·as miras ernn para ellas un misterio, pero que les prometía libertad, la cesación del estado ah.recto en que se hallaban. Solo
que ahora, los odios de raza se han extinguido; nho1 ara no hay explosiones de venganza. Ahora no hay gritos de exterminio; ahora, el
pueblo sabe que no irá á la libertad por el sangriento camino de la g·uerra, del incendio, del saqueo; sino que llegará pcr otras .v mu_y
diversas rutas.
Al mediar la noche, pasada la imponente ceremonia en que miles de pechos saludan la independencia de México, cada uno se siente reconfortado, y vuelve á su hogar con una esperanza más en el porvenir de la Patria.

"EL GRITO"
( Fragmento de "SANTA")
( Publicamos la siguiente página admirable, la
mejor descripción que en lengua española, se ha escrito de la ceremonia que conocemos con el nombre
de «El Grito)&gt;
Los aurigas aprovecharon para penetrar el oleaje que henchía la Plaza, la llegada del "Gremio
de Cargadores" y el desfile del Cuerpo de Bomberos en correcta formación, de cuatro eu fondo,
con banderas, estandartes y antor&lt;;has que imitaban cabelleras de furias, según lo que sacudían las
ígneas testas y el reguero de chispas que en los
aires se retorcían y por los aires morían y volaban. Pulgada á pulgada realizábase el avance de
los carruajes, hasta una cierta profundidad que
fué materialmente imposible trasponer. Más desde ahí, desde el forzoso anclaje, abarcaron el gran

cuadro: En el centro, el jardín colgado de farole~,
con su kiosko central echando más luz eléctrica
que fanal al que se le hubiesen roto los cristales
exteriores¡ luego, en la calleja de árboles que á
Palacio conduce, más farolillos á manera de guirnaldas. Palacio. severo, irregular, enorme, disfrazando la fealdad de su fachada con los cortinajes
de sus balcones y el sinnúmero de bombas de cristal en los barandales de éstos, que defienden de
los embates de la brisa á una cantidad igual de
mecheros de gas hidrógeno. Asomadas á los mismos balcones, cabezas de hombres, descubiertas
y entremezcladas á cabecitas femeni nas con sombreros de paja que se acercan y separan, en las
alternativas de los diálogos que no alcanzan á escucharse, cual si los pájaros disecados quisieran
volar y las plumas perderse y las llores de trapo
ir y alfombrar el empedrado que patea la plebe.
Son los balcones del célebre Salón de Embajadores, radiante, hecho una ascua, arrojando por los
vanos los raudales de luz que le sobra; y las cabezas que en ellos asoman, son las de los privilegiados que disfrutan cómodamente de la fiesta, por
invitación especial de los miembros del gobierno.

Sólo el balcón del medio, el histórico, el debarandal de b;:-once, aunque hmbién abierto, es·á e 1
tinieblas. Encima de él, el reloj palatino, de muestra transparente, marca las 10 y ¾, y encima del
reloj. muy alta, el asta de bandera con el pabellón
nacional asido á ella y ondeando soberbio en la
noche constelada! ... Abajo, en un claro, hileras
de sillas ocupadas por señoras y caballeros, y el
templete para la gigantesca orquesta militar. A la
izquierda, con sus instrumentos en el suelo, tendidas las bandas de tambores y cometas.
-¡Córcholis!-declaró "El Jarameño" con medio cuerpo fuera del coche,-esto está superior.
A espaldas del carruaje, los portales de Mercaderes truncos y asimétricos por el "Centro Mercantil" terminado casi y que en los pisos concluídos ya, ha derrochado las lamparillas incandescentes. A la diestra, la vetusta casa del Ayuntamiento, la "Diputación," también encortinada y
alumbradísima, sin lograr borrarse las arrugas y
el sombrío aspecto que le prestan los años: maciza, ingrata, anacrónica. A su frente,-limitando
a l Norte la extensa plaza,-la Metropolitana, monumental, eterna, imponente; erguidas sus torres,

Ruinas del taller de alfar~ría, fundado por Hidalgo.
llo, casi ignorado en esa época, el
Padre Hidalgo, el mártir, elaboró
el grandioso proyecto que debía
dar lugar á la f(lrmación de una
nueva naci,¡nalidad. Y conservan
con veneración cuanto se refiere
al sacerdote admirable, que consideran como gloria suya, y que él,
á su vez, amó profunda y tiernamente. Allí ei:tán las ruinas, que
ninguna mano se atreve á profanar. de la fábrica de alfarería, del
establecimiento de cría de gusano
de seda. que aquel homl::re genial
y amantísimo del progreso de su
¡:atria, estableció para mejorar las
condicione• del pueblo, A llí está
la casa de H idalgo, á la que llegan
peregrinos de todas partes del país,
y en la que parece que flota aún
el espíritu inmrnso del héroe.
Los detractores de Hidalgo, que-,
para baldón de ellos, los ha habido,
no sólamente entre los enemigos
á quienes combatía, sino aún entre sus compatriotas, aquéllos fOr
quienes combatía, y peor aún, entre los que recojieron su herenc:a
de libertad y de independencia;
los detractores del héroe le han
reprochado que marchara sin rumbo; que se lanzara á la ventura sin
plan fijo, sin más afán que el de
revolucionar y exterminar á los
opresores de la clase indígena. Todo esto es falso. El sabía muy bien
Ruinas de la fábrica de seda fundada por Hidalgo en Dolores.-Parroquia de Dolores Hidalgo.
hacia adonde marchaba. Pero, profundo conocedor de la situación
Pila donde se bautizó á Hidalgo.
eel país, de las condiciones rngrises sus muros, valiente su cúpula, formidable
óvalo de rayos eléctricos, surge el Presidente de
cialcs de lo que entonces era Nueva España, se
en su conjunto de coloso de piedra inconmovible
la R epública, símbolo en medio á tanta claridad,
cuidó muy bien de pr.:,entar á cada quien sus
sin otras divisas que la banda tricolor que le crual que no arredran ni el tiempo ni los odios, luce
proyectos en la forma en que mejor pudieran ser
igualmente faroles y colgaduras, todo arcaico, á la
za el pe:ho y lo convierte en el ungido de un
aceptados. Al iniio rudo sin ide1les políticos,
antigua todo, los faroles de aceite, las colgaduras
pueblo. Con noble gis to, coge la cuerda pendiente
analfabeta, que sólo conocía lo ab7ecto de su si•
desteñidas, venerables, olientes á incienso, con
de la esquila parroquial que atesora palacio, la
tuación por el yug;&gt; que le pesaba en las espalquién sabe cuántos lustros á cuestas! A su lado,
hace sonar una vez, dos veces, tres veces, y ella
das, por el hambre que le roía las entrañas, por
el Sagrario, en su perpetuo y desgraciado papel
suena maravillosamente, como ha de haber sonael esquilmo que sufría de los funcionarios eurode pegote churrigueresco.
do allá, en Dolores, cuando despertó á los que
peos, le hablab:i de venganza, de liberación, de
Por d ende quiera, vendimias, lumbraradas, chinos dieron vida en cambio de su muerte.
cesación de los tributos y le lanzó el decreto de
rriar de fritos, desmayado olor de frutas, ecos de
Cae de la Catedral tupida lluvia d e oro, sus
abolición de la esclavitud, con el cual gauó la vocanciones, fragmentos de discursos, arpegios de
campanas repican á vuelo. Atruenan los aires mi•
luntad d e millones de esclavos. Al cri;:,llo modeguitarra, lloro de criaturas, vagar de carcajadas,
llares de cohetes, las b~ndas ejecutan nuestro
rado y conservador, le habló del establecimiento
siniestro aleteo de juramentos y vocablos; el he·
himno, el Canto nacional¡ en la lejana ciudadela,
de un gobierno independiente, bajo el imperio de
dor de la muchedumbre más pronunciado; princidisparan los cañones la salva de honor; los asiros
un monarca europeo. La idea monárquica quedapio de riñas y final de reconciliaciones; ni un sóen el cielo, miran á la tierra y parpadean, cual si
ba en pie¡ la conservación de la forma de gobierlo hueco, una amenazante quietud; el r ebaño hu•
fuesen á verter lágrimas siderales, conmovidos
no, en el que sólamente se substituía u n virrey
mano apiñado, magullándose, pateando en un
ante el espectáculo d e un pueblo delirante de
por un emperador, era la única admisible para
mismo sitio, ansioso de que llegue el instante en
amor á su terruño, que una noche en cada año
tod9s aquello3 que formaban las clases directoras
que vitorea su independencia ..... .
cree en sí, recuerda que es soberano y es fuerte.
de la vieja sociedad. Y, como coronamiento de
D~ pronto, un estremecimiento encrespa todaHay madres, que han levantado á sus hijos por
su obra política, en medio de una sociedad · provía más aquella mole intranquila. Luego, un sicima de la multitud y eu alto los sostienen como
fundamente catolizada por los misioneros per- .
lencio que por lo universal asusta y emociona,
una ofrenda, como una restitución de san1re que
severantes, heroicos y ma~nánimos, Hidalgo emuno de esos silencios precunores de algo extraornada más á la patria pertenece.
puña como estandarte la Virgen India, la patrona
dinario. Diríase que hasta lo inanimado se reconY de todos los labios y de todas las almas, brode los mexicanos, la dispensadora de gracias, que
centra y se r ecoge. Compenetradas las cien mil alta un grito estentóreo solemne, que es promesa y
se había aparecidó;· como una esperanza de felicimas que inundan la Plaza, parecen no formar sino
es amenaza, que es rugido, que es halago, que es
dad, ante los ojos deslumbrados de Juan Diego.
una sola. ¡Todos callan, todo calla! ...... lo mismo
arrullo, que es epinicio:
Que Hidalgo había meditado todo esto; que en
las bandas unidas que los privilegiados de los
-¡¡¡Viva México!!!
la soledad de su curato habíalo examinado con
balcones y que los m,embros del rebaño. Todos
FEDERICO GAMBOA.
lúcido criterio, se demuestra hasta la evidencia
miran el reloj del Palacio, suspendida la respiraen sus actos, y más que todo, en el documento
ción, clavados los ojos en la diáfana muestra d e
con el que contestó á la arrogante oferta de in•
la impasible maquinaria, latiendo presurosos to.
quito del virrey. Pocos días antes de ser aprehen. ,
gos los corazones en todos los pechos ..... ,
di dos por la traición de Elizondo, Hidalgo y Allen.
Y pausadamente, el reloj de Palacio y el de la
de contestaron á la carta-o fel'la de indulto,. en ·1os
Catedral, rompen juntos ese silencio; prim~.r.o con
términos más cate.,góricos.
cuatro campanadas lentas,-los cuatro · cuartos de
Docume~tos . recientemente dados ¡l. conocer,.
El
pueblo
del
Estado
de
Guanajuato
en
qut
se
la hora,-déspués con once, que nacen con idéncpmpruebaµ esto; Hidalgo no era un ci.ego revoinició
la
guerra
de
independencia
es
uno
de
los
tica lentitud mecánica, No bien han nacido, cuanlucionador; obedecía á un plán de anteJnah8° fi.jado,
más interesantes de la República. Sus habitantes
do. todo á un tiempo, se enciende el balcón histórecuerdan con orgullo que allí se lanzó el grito
y
qu~ en .J?arte a~~l~ró ~l d.em1ori~ent9
~~
rico, el de ba~andal d~ \]ronce, y dentro i~ '\l~
~onsfUi\C~Qij,
·· • · ·
~e libertad, y 'lue en la ~ol~.lad d9 ese ~ueble~+,

00

Dolores H idal·go

~v

�El. 'fl'Yfll' 11,{l','f'I: \ PO

H,A~
S CEREMONIAS OFICIALES

E

EL MUNDO ILUSITADO

Í:as :!testas

en

!Janfa Áarfa.

: r. J--1 ,·.-.,,e,,te y , , Secretario de
G1:crra, lll'.i:m1cln á Chopultepec.

Como lo rrz~ban los pro~ramas, el
ammecer dd dÍ't diez y seis fué ruidoso y entusiasta; en medio del repique de las campanas de todas lasigle•
sías, entre las q ne se oían la5 majestuosas de la Catedral junto á las pequeñas y sonrientes esqui las de los
templo5 de barrio. ,e percibían á intervalos acompasadas y uniformes las
dcscar::(as de lo, caünnes de la ciudadela, y por encima d-, lodo e,to flotaban la• dianas de la• bandas m ilitares
y las piezas de músicas no militares:
desde los grandes grupos musicales
bien homogéneos y perfectamente armonizados, hasta las charan~as de á
peseta la hora, que toc1ban con el mayo'!' desenfreno las «mejores piezas de
su r~pcrtorío.&gt;
Todo este conj,rntn de rnidos y de
cntu,iasmos era p n-., saludará la enseña n~cional que en .-sos momento;
era izada en to:.los los edificio, públicos y en varios de los r1rticular::s, y
cuando el sol se levantó c11contro á
Al lletar á la tnbuna.
la ciudad vcstiJa de g.,b, o,kntando
adornos y cortinages por todas partes,
v á sus habit,,nl.!s prep;,1.:odose rara di•fn tarde todos los atradivos c¡ue
~ll vistosos p101ramas Labíau ,muncia 'o las au!oridades de la ciudad.

Las "tortugas."

A las diez de 1:\ md:ana la tribuna :í la que con justicias:: b, d ;ido el
11ombre de mon,, n,enfal se mcstrat-a • n nH"dio de sus eternos rci,-r;•teros, l&lt;'s
cipHses, a&lt;'&lt;'rn2c!.1 y ,·n¡!alanaca para rccitfr {. la i nnume1 al&gt;l ~ con&lt;'l'JTCncia
que minuto, c!ep'l'és la 111v«dió p,ra asistir al acto oficial de la conmcmoraoon dd dh.
El primer Ma.~j,trad0 ge la l•facíñp, a,:ompaíiado por sus srcrcfarins, l\e¡!Ó á latribuua y fucrec.bidp ,:on lasmuestras de cariño que siempre d¿sp;nt,1
su presencia¡ en oc;:uicta. se dió cumplimiento ~I pro~ram:i ,1cord&lt;1do para el
acto,
Dc,puéq de leíd:i el A&lt;"ta d e Independencia redactada por el Con~i-cso de
Chilpanciu~o, o::upn la tnb11na Don Juan Antonio Mateo• para pronnnciar un
hermoso di&lt;curso llrno de ideas viriles y de figuras brillantes.
El orfeón popular ac,·mpañado por el de la villa de Guad~l,,pe rnlonó
un poeuu en cu,,tro ,ante, ll t,nñdO &lt;Por la Patria&gt;, y la tanda d~ Polich ejecutó l 1 {:,ntasía de Nein ,tcr t Ervin.~
En se,;uida el seiior Don Manuel Marrón recitó una hermos1 composic ión
poética, que fué mu y aplaudida por el auditorio,
Cerró con bro:h ~ d~ oro la fi ~;ta el ~r.rn conc?rtante de orfeón, ejecutado por las señoritas alumnas de la Es~ucla Normal para Frofe~oras, los
miembros de los orfeones Catalá n y Popular y del mixto di:: G11ad~h•pe F.idalgo. Toda esta ¡!ran masa coral, bajo l!\ d ir ecci ón del maestro Au,h-1 1 cantó
de una maneu ma',!istral el Himno á laP,1z del mismo maes 1r.:i.
Fué sorprendente 1:\ unidad del conjnnto y la s uavidad d e modulación
d ~I gran coro que ,;ont.tba indudablem ente ,·o_n má5 d.: mil voces.
!:ie cautabau aú n las estrofas de este gran hi::nnn, cuando se r e1iró el S?·
üor PresiJente d e 1, Repúbli c~ , en mec i) &lt;le la ovación más entusiasta y cs1,..,- táne., que se l e ha trib utado desde hace al lúu th:mpo.

Tribunas para el público.
Una de las niñas co·redoras.
La carrera de ciclistas,

.

••

Desde las gradas de b ~r:in tribuna, y á lo lar-;o d.-t paseo de la Reform'l
se hallaba en correcta formacion l I divi,ion que d !':lí:i d esfilar mnmentos
d e~p11és por la5 calle: d , 1, c rnl td, 11 un rn:.lo la atl! :ic ó n d e t odM los habitanles de di., y de l o, que e&gt; ¡.,rcsarneutc 1)¡11 a verla v111icr.:i11 d e to:lo, lo5 Est.1&lt;.10 , de la Re'pública.
A la cabeza del d esfile iban los ~adetes de h Escuela Naval. }05 &lt;le la
E~cu ela de Aspirante5 y los del Cole1io Militar¡ es bien s.1bido el cariíioqne
,::l pueblo tiene p or estos futuros soldado•, y así no se ei:lrañará que La1.1n
1id0 aclamados y ~¡;;la1.d1dos á su paso por las c,dles.
I&amp;H11!~~ l!),U~slr¡+s ~f affrtP f~yH;,ieron los rurales, y los Gendarmes del

Ll u,·~-..Jil.1 1r1 ,lllc.u· Ji·e,de a t'c...11...H:.,v.
Los fiestas en Snnta Marla.-La ·'carrera"
de los polvorones.

Ejfrcito C&lt;' n

s 11 q

nuevos nniforrnes llamuon la ate::1ci611 por la novcd;¡d ) Ja

c~c.~aud., d ; ~U0,;.

Por la 110,he S:! prep.1raba b ;!ran fiesta popular: los ín e;os artificialeF¡
p~ro d ¿,de las cmco d e la tarde empezó una lluvia t e uz, y todo d mund o
creyó qne se apbzaría¡ no fué así, se qul!rnaron á las once d e la noche, pero la ma yoria d e los entusiastas se habían marchado cou ~\lS es peran;¡:as fru~tradas, y l os fuegos se quemaron casi «en familia,,:t

Cada afio se empefian la• Juntas Patrióticas de
las demarcaciones de policía, por idear algo que
haga de sus fiestas las más notables de las organi•
zadas para celebrar el aniversario de la procla•
mación de nuestra independencia,
La Junta de la séptima demarcación vi6 coro•
nldos sus esfuerzos por el éxito más lisonjero
por la organización de los &lt;juegos olímpicos&gt;,
que se efectuaron el día quince por la mañana en
los alrededores de la hermosa alameda de Santa
María,
Parece que el hecho de hacerse una fie5ta en la
citada alameda, es una garantía de que en ella se
d errocharán buen gusto, elegancia y alegría; así á
l o menos se entiende entre' la mayoría de los habitantes de la ciudad, quienes concurren desde
los barrios más apartados á divertirse al realmente b ello parque.
Conste, por segunda vez, que los juegos bien lo
merecían; el que hayan sido más ó menos olímpicos, no es punto que discutiremos, baste que
sus organizadores les hayan llama.do así; pero lo
que sí podemos asegurar, es que fueron sumamente divertidos é interesantes,
El programa se componía en su totalidad de carreras por toelo:; los medios posibles: á pie¡ en bi-

cicleta, en automóvil; de velocidad, de lentitud y
hasta de polvorones; los organizadores de las carreras agotaron todos los más originales y entretenidos recursos para hacer que la fiesta dejara un
recuerdo que no se borrará fácilmente.
Las carreras, que pueden llamarse de introduc·
ción, fueron una de velocidad á pie, á cien yar.
das de distancia, en la que resultó vencedor el
joven Juan Carvajal sobre otros nueve competi,
dores, y una en bicicleta para corredores de peso.
Después de éstas siguió una en bkicleta también,
para nifio~, Obtuvo el triunfo en ella el joven Al,
berto Arellano, quien obtuvo otro triunfo en la
siguiente carrera, que fué á pie y á media milla
de distancia,
Tras breve intervalo se continuó el programa
con una carrera á pie, qtte fué la de más conside•
rici6n por la distancia recorrida,
Todas las carreras anteriores, si bien muy inte•
r esantes en sí, no tenían nada de peculiar, y sólo
llamaron la atención de los conocedores y aficio•
nados á los deportes, A partir de la siguiente,
empezaron las ideas originales y las carreras lla·
maron poderosamente la atención del público,
Un grupo de simpáticos niñitos se puso en línea para disputarse el premio en una carrera á
pie, que fué graciosísima en sus incidentes; ninguno de los chiquillos pasaba seguramente de los
diez años, y su conjunto fué objeto d e todas las
simpatías; después de rudos esfuerzos Rafaelito
Velasco Rus venció á sus «temibles&gt; contrincantes, obteniendo por su agilidad un bonito premio
y muestras de las simpatías que se conquistó esp e:ialmente entre las damas.
La carrera que siguió fué s umamente original;
se trataba de que un grupo de señoritas «arriara&gt;
á otro de gallinas, procurando que la suya llegar a
á la meta antes que las de sus competidoras. La
originalísima idea dig 9ri~en ~-i~cidentes de mu~

cha gracia¡ los volátiles, al sentirse conducidos
de una manera á la que no están aco,tumbrados,
trataban de huír, y no siempre por donde lo deseaban sus conductoras. Al fin, después de nna
serie de peripecias muy divertidas llegó en primer lugar la gallina que conducía la señorita Sara Núñez.
Después de una . carrera de relevos se hizo la
que era, esperada con mayor ansiedad, una carrera, el11 l11nt!tud, di} la,s llamadas de &lt;tortuga,&gt; en
bic:icleta,s, No es tare¡¡ fácil la ele sostenerse en la
bic!c:leta á paso ele tortuga, y :ie necesitan ciclistas
hábiles y de pierna&amp; ele acero para, no caer duran•
te la. carrera, Roberto A.1 varez, ciclista cuya fama
es de tiempo atrb reconocida, fué el triunfador
como el más lento.
Para cerrar la fiesta se ideó la carrera más ori•
ginal que pueda imaginarae, una carrera de pul•
vorones, Como esto no es muy común hay que
explicar en qué consiste. Se colocan en amplias tri.
bunas varias señoritas armadas de sendos polvorones, otros tantos caballeros tienen que partir de
la línea dirigiéndose á la citada tribuna con los
nudos de las corbatas deshechos; las señoritas tie.•
n i n que hacer los nudos de las corbatas y d espués poner en la boca de cada uno de los corredor es un polvorón,
Dejamos á nuestros l ectores la tarea de pemar
á qué incidentes se prestará esta carrera, básteles
saber que una vez que los corredores tuvieron su
polvorón respectivo en la boca, ninguno pudo seguir corriendo para llegar de nuevo á la línea de
partida, y todos se declararon vencidos y sin
aliento para más.
La lucida fiesta terminó en medio de las risas
de todos y durante ella no decayeron un momen•
fQ 4rJ 4rJltus~as~o y la alegría.

..

�376

F.T, MUNDO ILUSTRADO

377

EL MU:,iDO TLU.3T RADO

Objetos de la época de la Independencia que se conservan en el
Museo Nacional de México .

•#

l:19IQUlíl)
;

5TOP{A

LAS FIESTAS EN SANTA: MARIA
Los grabados representan, de arriba á abajo: á la izquierda:- Un
incidente de la «carrera de l a gallina&gt;; el principio d e la misma carrera; el principio de la carrera de cien yardas; un incidente de la
carrera de niños. A la derecha, fin de l a carrera de cien yardas; prin.
cipio de la carrera de resistenci a; grupo de señoritas que form.an.la .
mesa directiva d el «CluQ Azub de patiip.doras, rec;itn forll\ado,

1 . E,;tandarte con la Virgen de Guadalupe
que sirvió á alguna de las huestes insurgentes.2. Cuadro que conlfrne una estola, una bufanda
de seda y un puño de bastón que usó el Cura Hidalgo.-3. Armas de la época de la Indepencia; fueron usadas unas por los soldados de Hi-dalgo y otras por los de Mina.- 4 . Estatua de
madera que representa al Cura Hidalgo; se atribuye á un compadre del héroe.- 5, Sillones que
pertenecieron á Hidalgo.-6. Tintero y moldes
de (larro )I una espuela pertcncr;;ientes Hidalgo.

a

111a.T"'!......:: ...

�;,78

) 11

~'.l. "ll'°f)() TUJST!t \JVl

TEATRALES
No se ha dado la importancia merecida, la trascendencia que re¡:rcsenta á la prueba pública ele
los alumnos de la clase de I:eclaruación de nuestro Conservatorio.
La prensa diaria hizo rrsdias, apuntes, nota~
simplemente de e-a cxposic1ó11 ,sc,,lar, como si
se tratara de croniquear un estrn10 de género cuico ó una representación en el Vir~inia Fábrega.•.
Y no debió ser eso. Aquel la noche asistimos á
algo más interesante, n:ás pcrdt:rable que la mala
ó lrncna impresión de un e~pectáculo.
Fuimos á una .iurorn, fuimos á nna promesa,
fuimos á una csper~nza.
No vestí:nnos la toga roja de los jueces, sino la
túnica morada de las redenciones, ya qne r eden·
c1ón será para nuestro constante pecado de arte,
un real florecimiento de actores por venir.
A Eugenia Torres de tiempo couocida y exaltada como arti,ta, hoy en su nueva vocación de
profesora, le e,tá reservado ese incubo y ese rultivo. Es ella quien nos pon!'! en el alma la espe-

El Sr. l11s/)rrlor 1·at!e y /t&gt;s 111i, mbros ,1,, /11 Junta F-alrió/,r,,
r11 ti /u11d1 i11a11.e-11ral.

í'remi~s nfrecidns par la Junta Patriótica á los
1·r11rrdnn·s l'Jt las rarrerns de hay.

G, upo de ni,ios q.,e lomaron parte en la fiesta de Orrin.

Premios ofraidos por la Junta P,1/nóticu á tus
vencedores en las carreras de hoy.

,1

Entre los muchos fe3tzjos y ceremonias q ne p"lra solemnizar las glorias patrias se or!(anizar0n
este año en la ciudad de México, descollaron co•
mo principales, por lo significativas y novedosas,
las llevadas á efecto p:&gt;r la Junta Patriótica de la
sexta demarcación de policía, inte)!rada por respetables caballeros v ecinos de esa demarcación.
&lt;El Mundo Ilustrad:&gt;,&gt; fiel cronista de lo, sucesos culminantes de la sem1na. no podía desenttmderse de los brillantes actos habidos en la sexta
demarcación, y cumple ahora su labor informativa dando cuenta de ellos.

"

La Junta Patriótíca y sus invitados en la puerta
del Edificio inaugurado.

l.lc. José Jl.f. ZaJ•as,
Secretario.

.\r.

E1111/io Huerta,
Presidente.

0011

Ante todo diremos qne el éxito se debe á los
trabajos de la Junta Patriótica en Ll que fi!(uran,
c0n cargos principales, los estima'.&gt;les caballero,
D. Emilio Huerta, presidente¡ D. Juan Navarro,
vicepresidente, el Lic. D. José M. Zayas, secre·
tario y D. José Iglesias, tesorero. cuyos retratos
publicamos en estas columnas. E stos señores merecen una calurosa felicitación por sus inteligentes y desinteresados trabajos.
Las fiestas consistieron en las si~uientes ceremonias y espectáculos: el día 15 por la noche se
reunieron en el nuevo edificio de la sexta comisaría ( edificio del que más adelante nos ocupamos) los miembros de la Junta Patriótica, el comisario D. Eduardo del Valle y los vecinos más
caracterizados del rumbo. Form:mdo procesión
cívica abandonaron el edificio á las diez de la noc'.J.e y recorrieron las calles principales de México, para regresar al punto de partida donde el señor D, Juan Navarro &lt;dió el grito&gt; á las once. La
procesión parecía interminable dado el crecido
número de manifestantes.
El 16, á la, once de la mañana, se inauguró solemnemente el mal(nífico edificio destinado á oficinas pública, de la demarcación, y del cual,
aunque ya nos hemos ocupado en otras ocasiones, diremos que es el primero en su género y que
posée todas las comodidades y ventajas apetecibles. En él se hallan la comisaría, el juzgado sexto correccional, una de las estaciones de bomberos, departamento para vacuna, separos para reos¡
etc. Es una gran c:isa en la que el Gobierno invirtió fuerte S'.lma de dinero.
La inauguración consistió en recorrer el edificio, visitar sus departamentos y concurrir á u.a
lunch-champagne con qne la Junta obseqnió á
sus invitados. La ceremonia fué pre~idida por el
señor comisario D. Eduardo del Valle en representación del Inspector General, coronel D. Félix
Díaz.
En nombre de la J nnta improvisó una bella
alocución el señor licenciado D. José M. Zayas.
Tanto este señor como D. Emilio Huerta y D.
Juan Navarro atendieron solícita y galantemente á los in vitados.
El viernes 18, por la noche, se efectuó en el
teatro &lt;Virginia Fábregas&gt; la representación de
&lt;Madame:sans Géne&gt;. El espectáculo estuvo concurrido por las familias más escogidas de la sexta
demarcación.

Sr. Den fuan Navarro.
Vicepresidente.
A /Jn.

monje.

ranza de ver al¡!ún día, ct:aj~da, e•a bruma ar' ística que nos rodea y que se evapora sin dejar
nunca lrndla.
Lo realiza1á ·c)!uramcnte. Porque sn esfuerzo,
su laboriosid ad y su s;,ber, han hallado concie:1cia, volunt:id y materia en el grnpo de sus edu•
candt,s,
Allí est;i Amparo Roa¡ arasionada, serena, de
voz ¡!rata y emisión tranquila. la de may,,r autodominio, l::t más dueña de ~í. Su temperamento es
sen~ible v delicadas sus manera•. La alta cnmedia será ~l género que más cuadre á sus dotes. y

el público q11e más la aplauda será el intelectual.
Para E,tller Groizard, ~on otro género y otro
público los qne la har:\n tr,uufar.
De may&lt;1r S&lt;'nsibilidad que Amp:iro R0a, su
temperamento es intcnsam,·n!e nervioso y á con~•'cuencia de él, sus manife-tacione, más sinceras
tirnrn do, fase•: la r1'a y d llanto,
E~t:!n Groizard tl"Íunfará ,·n el dram:i y arr:inc.:i,..; forzosamn1te el aplauso d el )(ros pubbc.
Acaso tcnt• más «111aderJ&gt; que la Srila. Roa, pe: o
su mi ma 1wrvio,idad la daña y no pnecie abstraerse de la su~e,tión avasalladora del monstruo.
::,, fuera más serena, más calmada, ~u tr:unfo aq u ella noche habría sido d mejor.
De los actores, d señor d ! h Blnder:i es quien
m:is promete. l!.s natural en sus adema ne~, tiene
clara expresión, un poco monMona por ;iccntuar
los conceptos en un mismo tiempo de la frase,
pero su dicción es correcta y l:ri liante, y es gallardo en actitudes. Será un bravo actor.
Y como estos tres alumnos, qne fueron lo sobresaliente de los presentados en «Rosas de Otofio,&gt; todos lo~ que formaron el conjunto, mostraron voluntad, deseo, un noble de-eo de triunfar
qre todos aplaudimos y que á todos auguramos.
Es tiempo ya que nuestra cultura abra bs a!a;
con n 1mb,1 á campos mejo1 es, que sienta sn vuelo el ap0yo de un viento perfumado en los drmeue, del Arte y que llegue á prender su nido eu la
cumbre mejor.
E,o hará resurrecciones en nuestros espíritus
indolentes.
Tendremos arte propio y propia vida. Sanaremos de la anemia que nos mata y qne de se;(uir
a•í borra1 á todo vestigio, toda huella de =estro
paso por la Vida.

El Teatro es la historia de las almas.
Tod:i ale1ría, todo dolor que pasa queda en
el_l~. ¡!rab.1da ~ara i:nemoria de las almas por vem1, y en es:1 historia aprendemos todas las ciencias de la vida.
Tiempo es fª que ten.g3:mos propia hisbria¡que
el te.,tro refleJe nuestra vida y nos enseñe sus secretos, sus cautos y sus rezo;, todo lo nue,tro; todo_ lo que en nosotros nace, vive y muerr, para
qnit:-imo5 de los labio,eS1súplica eterna á Ja Madre Enropa que por impotencia nos oblida á exclamar eternamente como el personaje de &lt;Los
E,pec!ros&gt; de Ibsen:
&lt;Mama, dame il sole!~

*••
-!\-Ido vuelve á visitarnos y trae consigo la alegria de su espectáculo, puei él, como la mavor
parte de los transformistas, sólo se propone hacer reír á su público.
: Aldo lo consigue. ~s, después de Frégoli, el
mas comp~e!o de los artistas de este género que
nos han v1s1tado, Su figura menudita se adapta á
todas sus creaciones: cantante y chanteusse bailarü1a y prestidi~itador, director de orquesta, ~quihbnsta y ventnlocuo, es siempre un actor.
Este difícil arte, formalizado, si puede decirse
por Henry Monnier, predecesor de Frédoli tiene
una legión de afiliados¡ pero pocos so:;_ l~s qu~
pueden convencernos. Sobre todo en cuanto á la
rapidez de las transformaciones, y en este punto
Alao supera á Fréioli.
Si un comediante italiano del siglo XVII, que
fueron los verdaderos iniciadores del transformismo, asistiera en nuestros días al espectáculo
de Aldo, ha~laría una di ferencia de ra-pidez en las
transformaciones, comparable sólo á la de sus literas y nuestros automóvile~.
Aquellos actores realizaban transfdtmaciones
extraordinarias para su época, en la que hizo furor un~ obnta llam~da: 4-Colombina juez y parte,&gt;
comedia que parecrn desarrollar sus escenas en
Babel, porque en ella se hablaban todas las len-

guas.

:Su asunto era este:
Abandonada por Arlequín, que amaba á la rica
babel, Colombina se le preJenta sucesivamente
como Esp~ñol?, Camarera, Gascona, Mora y Doctor: es decir, cinc:&gt; transformaciones en un acto,
Lleva al perjuro Arlequín hasta á declarar que
va a casarse con Isabel, y cuando lo confiesa se
da á conocer, diciéndole estas palabras:
'
«¡Traidor! me tendrás en tus ojos si no quieres
te1erme en el alma&gt;.
Así terminaba esta obra de transformismo, y sus
palabras finales han quedado como un refrán en
Italia.
Hoy es menos simbólico el asunto de las obras.
Se trata sólo de caricaturizar los tipos de la vida
moderna¡ de criticar los defectos puramente person,al~s, de hacernos reír, en una palabra, que es
el umco ~n, como dije, que persiguen l os actores
de este ¡!enero de esp!ctáculos.
Aldo lo consigue y Aldo triunfa,
Su temporada será un éxito.

Sr. fosé Iglesias, Tesor.:ro.
·X-

**

Por último, hoy deben haberse efectuado, á las
diez de la mañana, varias carreras de caballos y
de bicicletas en la Calzada del NiñoPerdido. Había gran entusiasmo por asistir á esta fiesta que
indudablemente fué muy concurrida. En este número publicamos fotografías de los premios que
deben haberse otorgado á los vencedores y que
consisten en artísticos objetos tales como una copa de plata, un tintero con atributos hípicos, una
pequeña estatna de bronce, un reloj, un centro
de mesa y dos cigarreras de plata nielada.
Puede creerse que muy pocas jnntas patrióticas
han llegado á la altura de la anterior, por lo que
damos nuestros parabi~nes á los señ0res Huerta,
Navarro, Zayas é Iglesias.

*

* tan bien sabe di ver•
La colonia americana,* que
tirse, celebró en Orrin una función de caridad·
una _función carnavalesca, una mascarada llenad¡
gracia_y buen humor, y que al mismo tiempo
prod_u¡o excelentes rendimientos para la beneficencia.
La fiesta de carnaval en Orrin.-La concurrencia.

�380
EL 31UNDO ILUSTIL\llO

HIPOLITO Y ARICIA

TEATRALES

381

EL MUNDO ILUSTRADO

Uno de los más notables acontecimientos recientes del teatro francés, ha sido la resurrección
de la gran ópera de Rameau, Hipólito y Aricia,
llevada á la escena por los actuales directores del
Gran Teatro Nacional de la Opera de París.
La publicación de las obras del gran músico
francés, emprendida de la mejor voluntad por la
casa Durand, ha hecho que se recuerde al reformador de la ópera francesa, quien la llevó hasta
una altura de la que poco ha pasado¡ pero las representaciones de Cástor y Pólux en Montpellitr
y de Dardanus en Dijon, no habían sido más que
ensayo,, muy di,gnos de tom,¡rse en cou~ideración

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
ILUSTRACIONES OEJEORGESCOTT.

( CONTINÚ a.)

S

Una marinera.
pero que no sancionaban el movimiento eu favor
de Rameau.
La espléndida representación organizada en el
Teatro Nacion1l, ha sido la mejor sanción de ese
mo.vimiento d~ rehabilitación en favor d~l gran
artista francés¡ y hay que confesar que los directores de la ópera no escatimaron nada para que la
representación fuera digna del autor.
La !'lección se debió al hecho de que la obra, al

Decorado ,lJt primer acto.
s~r publicad:¡ por h cas1 Durand, había sido rev1sa1a por M. d'Iniy, y la revisión e;taba hecha
á c~nciencia y de tal minera, que se tuvo la segundad de que sería 11 que má, llamara la atención del público moderno.
Y realmente fué así, nadie más á pro¡:ósito para
la revisión que M. d'Indy que es un granadm1.r ador q.e los músicos antiguos, de5de Monteverde y
Charpentier hasta Bach y Rameau. Pero la obq

tiene un defecto del que no se dieron cuenta ni
el revisador ni los directores sino hasta qlle fué
llevada á la escena; su acción dramátic1 e; lenta
y por lo tonto result;i c111sida para un público
acostumbrado á las rapideces del teatro moderno.
Por lo d emás todo contribuyó para que la velada retrospectiva fuera un gran éxito que se recordará con gran placer por los amantes de Rameau y de su música.

E? 4mqr.

IN cuidarme'poco ni mucho de las miradas
furiosas de vecinos y
vecina~, me adelanté,
no tanto, sin embargo,
~ue llegara á la rrimcra fila, en la que
vela el rostro jovial
de Merlín, pue, no
querla 11 ama r la
atención de Miette
ni la suya. ¿Miette?
Oh, Dios mio; acaso se habla perdido
entre la multitud,
pues no se encuentra cerca de él? Mas
no¡ ali! e~tá Miette, es decir, no es Miette, no es la
linda provenzal del pafs de Arles¡ es una senorita, la
más exqui,ita entre las ex-¡uisitas parisienses ...... .
Bajo la toca de Astrskán, los rizos de sus sienes
tienen más rtflejos, á la luz de las lamparillas eléctricas; su, facciones se ven más delicadas; sus lahios rosados parPcen más rosa aún y má~ espirituales ...
Las miractas de Mittte siguen con risuPll1 atención las
evolucione, de un juguete novedoso ... Miette acerca su
mamta enguantada de negro; el comerciante y Merlín
comprenden el gesto; el pnmero toma el juguete y lo coloca de nuevo en su caja, y de~oué, la envuelve en u11
papel; todo pasa ámanos de Merlin, que ha sacado ya
su porta me neda y entrega una cantidad de monedas. Y
los tres seguimos adelantr; yo, ocultándome y agazapándome pa ra dejarles que tomen la delantera.
Les sigo pa,o á
ahora, y en verdad sin riesgo de
cue me descubran. Merlin, cargado de paquetes,-pul's
rio era esa la primera compra de Miette, camina con
cuidado para evitar un encuentro demasiado brusco;
1'\1•tte va, divertiJlsima, de una á otra barraca. deteniéndose cada vez que ve algo que la interesa. Nos detenemos varias ve:es. Y después de cada alto, Miette
sigue su camino con paso de conquistadora, en apostura de princesa que fuera de "incógmtJ." Su traje sastre
de pallo negro, dibuja su busto grácil aún, pero de perfiles admirables; el bolero se detiene un poco arriba de
la cintura, y se alarga hacia arriba en el cuello Médicis,
adoro.ido de astrakan, del que sobresilen los rizos dorados de su cabellera y las florecitas rosadas de ~us
orejas.
Siento volverme loco de pensar que esa princesita es
mi cocinera. Me asalta el de,eo de hacérs~lo saber a todos. Tengo derecho d~ addlantmne á ,u paso y deCHle
en voz alta, ante la mull!tud asombrada, incréJula:
-Miette, he resuelto cenar en casa. a~f es que es hora de regresará casa y prepararme la cena.
Por fortuna me ba&lt;ta l 1 satbfawón Intima de reconocerme ese derecho, y no uso de él. Ahora l:t persona
de Merlín, añadid! á la de los paquttas que lldva, hace
tanto volumen como un vendedor de globos que llevase
consigo su mercancia. Miette acaba pcr advertirlo y
quiere tomar para si parte del cargamento, pero Merlín
se rehusa enérgicamente. La multitud que los rodea les
atropella á tal punto, que M1ette se resigna; mete otra
vez las manos en su manguito y sigue su pasto, pno
ya nada más dirige ojeadas á las barraca~; se d11ige
ahora á los hermo:,os almacenes. alumhrados con gr~n
profu~ión, y, sin apresurarse, admira las suntuosid1tdes
de los aparaoores. La veo detenerse ante la casa Bou•
t1gny, pasar revista muy despacio á todo lo que hay en
los aparadores, y, finalmente, entrar en el almacén.
La vi detenerse ante la ca:,a BJutigny, y pasar revi•ta m·1y de,pacio á los magnificos artlculos de cri~tai dd
Vmeda. Su dddito Indice senalaba un objeto; me parece que era una hermosa pescadora "siglo XV", color de
amatista con montadura de oro ó de oropel. Hahlaba á
Merlin con una animación sonriente. mientras que éste
hacia la peor de sus caras, y ~e atrevió á formular la más
inútil de las ob,ervaciones, después de algunos segundos penetró é hizo penetrar con infinidad de trabajos
todos sus bultos por la puerta de la tienda, en segmmiento dé Midtte, que ya se hal!aba en trato~ con un
joven dependiente que casi se prosternó delante de ella,
mientras que un sefior gordo y mtfletudo-el gerenté ó
patrón-le enviaba desde dttras de su mostrador sus
sonrisas más melosas.
El joven vendedor extendió sus manos blanca~ y amamradas hacia el aparador d~ exhibición y tomó de él la
pescadera, cuyas bellezas hizo notar, y cuvas IJces hizo jugar ante los ojos atónitos de Miette. Ella misma se
atrevió á tocarla con un dejo :i, á rato, me pareció que
hacia algunas observacionPs d1g11as del mejor conocedor, acerca de algunos detalles que no son de su agrado. Sin embargo, despué, de estas observaciones, hizo
una sena! de cabeza á Merlín para indicHle que e~taba
hecha su elección. El dependiente se acer,ó á Merhn, á
quien parece considerar como al intendente de ·•su alteza." Le dijo algunas palabras, una cifra sin duda;-M~rlin querfa colocar sus bultos por el suelo, p, ro el señur
grue;o se apresuró á tom rlos y ponerlos sobre el mostrador, y después se puso á hacer cara banas á Miette,
á quien tantos honores no desconcertaban como si hJbiera nacido en la corte de Esoaña .. E,ta vez 110 lué
su po~tamonedas_\o gue ~acó Merlín, sino su ca1tern; y
el vie¡o loco ten~10 do, billetes _azules al amahle patron,
mientras que M1ette hacia e-cnb1r al dependiente bajo
su dictado.-¿Un nombre? ¿Una direcció1,? ...... Si. sin
duda, la casa se encarga de hacer remisiones directamente.

"ª'º

Bueno, pero ¡á quién está
destiuado e~ te suntuoso
regalo? ¿Cómo es que mi
•·coci11era" y su tio se pufden permitir la compra de un
srtfcuio tan extravagante,
dados sus recursos? Otra
vez más me parecía tocar los
limites de la locura, ó que,
habiéndome quedado dormido al lado de la Jumhre en un
rincón de mi sala estaba sufriendo los ensuenos más
ridfculamente absurdos! ....
Miette, triunfante y Merlín, resignado reaparecidron
de nuevo en la banqueta;
apenas pa$aron frente al lugar á cuya sombra me había
refugiado, me prec1p1té al
interior de la tienda.
Con salutaciones un roco
menos calurosas que las
tributadas á Miette, pero
c,,n la misma pre,te1a, el
d~pendiente me c,freció todos
los BJutigny que se ven en
los aparadores. Al notar que
yo miraha con particular
insbtencia la pescadera me
dijo:
-Esa ra está vendida,
pero si el senor desea una
igual? ...
-Ah l con que está vendida .... tal vez á la senorita
que acaba de salir? Crtf
que habia renunciado á ella,
como 110 la llevó ...
-Senor, nos encargamos
de hacer envfos directos . ...
Con la estúpida esperanza
de que se me diera en seg ,Ua el nombre dictado por
MiettP; repliqué:
-¿Expiden ustedes directamente aún á las provincias? ....
-Si senor, y aún al Extranjero . . ..
-Y ¿cuánto vale esa pescadera?

-Ciento cincuenta francos senurl
-Es demasiado cara!
'
Después de e~ta declararión hecha con sequedad. y no
queriendo marcharme ~in hacer una compra, me deciJI
p,-r una bnmhunera de dos luises que Genoveva Lam),recy recibirá 111ailana como regalo de Navidad, y la cual
podrá a_domar con todas las du1zuras de una rsperanza.
El ú~1,o resultado de mi indiscreta y poco correcta
mamobra fué substraerá Miette y á Merlín de mi persecución ... En vano giré yendo d.: uno á otro de los grupos que hallaba en la calle; no volvf á ver la toca de a~trekán, y si la vela. la cara que se hallaba debajo de
ell11 era rruy diftrente de la de Miettel
Descorazonado al fin, renuncié á mi, pesquizas v me
mar ché á comer al cfr~ulo donde me parecieron fastidiosas las conv~rsaciones de mis vecinos de me,a, las sonri sas de lo~ muzos y el alumbrado deslumbrador de los
sa•ones. D~sde á las nueve de la noche no tuve otro
pensamiento que el de retirarme á mi casa á acostarme,
á dormir. orometiéndome no sonar con las extravagancias _de e,ta Navidad; me sentla posefdo de estos pensamientos enrnedio de un1 lasitud infinita ...
En la ca1le de Notre-Dame-Jes-Champs, me vine á
dar cuenta ,te un coche que desde Saint-Gemain-desPré, marcha ha al unisono con el mio; me pasó en un
largo de cutll? y mi cochero tuvo que detener la brida
para colocarse detrás del otro co,he que ya descargaba
á 111 puerta de mi casa.
Oi la alegre charla de Miette:
-En primer lugar no olvidemos nada en el coche!
Y mientras que Merlin abrfa su po1tamunedas por la
últ•ma vez del dfa, para pagar el c,che, ella descendió
de él todos los bultos para depositarlos en la banqueta,
excepto los últimos, los que con~ervó en la mano.
A Dios gracias! &lt;in ser de una generación tan vieja
como se lo figura Merlin al ver mi-; C0!,tumbres de vi&lt;JO
celibatario, pertenezco á lo menos á una en que todavfa
se ensenaba la cortesfa á los jóvenes, y me foé insopo~table verá esa muchacha ti.n graciosa y tan di,tingu1Ja, Ct n tanto~ bultos á la mano, con su ma.igu1to y
con nna e110,me f licia que levantar.
-Permftame, Miettel . .. .
. Mt pdrec~ un gran gol1,e de audaci t habla ria por su
d1m10ut1vo mientras que me apodero de las puntas de
algunos hilos de los paQuetes.
M1ette, demasiado ocupada para haber si~uiera m t t·
d~ el c~che que segufa al suyo; lanzó un gnto de adm1rac1011 al ve1 me cerca de ella, y se me quedo mirando
con un aire de la mas viva contrariedad; después, ya
r~puesta de ~u primera impresión, me soltó en las nances la mas fresca de las carcajadas, y, sin cuidarse de
cortume los dedos, me arrancó de entre ellos los hilos
ae lo~ paquetes y se marchó por el corredor del zaguán
por el que se oyo el alegre frou fru de su falda.
Los coches se marcharon, Merlin y yo nos quedamos
frente á frente. El tenla un air~ misteriosamente furtivo; escondió su embarazo inclinándose á juntar los pa-

qu, t¿s más granJe3, que Miette dejó en el suelo; y yo,
para tratar de recobrar mi aplomo, hice uso de mi derecho de patrón para hacer al~unas observaciones:
-Volverá esta hora, Merlinl ... .y sin haber comido! . ..
-Perdón, senor, pero Miette quiso que comiéramos
en el restaurant.
-Comer en el reshurantl Pero tu S( brina te hace girar como á una veleta mi pobre Merlín!
-Senor .. .. es Navidad ..
Y como esta respuesta le parece definitiva, puesto
que la copia de su sobrina, no se preocup,j por decir mas
y se marchó por el patio procurando alejarse del patrón
que esta noche parece del peor humor, y se dirigió al
subsue10 en seguimiento de Miette, mientras que yo
subfa la escalera para encerrarme en mi soledad.
Llegado al salón, con el alma sumergiJa en las más
profundas sombras, con la~ manos á la espalda, como
se pinta al gran emper.idor, empecé á recorrtr los famosos cien pa,os¡ ya se me habla quitado la gana de acostarme y dormir sin ensueño,; al contrario, perfectamente despierto, pensaba en los extrafíos acontecimientos
del dla, con el interés lleno de irritación que excita la proximidad del misterio. Hay algún misterio en fa corta
exbtencia de Miette; meterla la mano á la lumbre si nól
Esa pescadera comprada tan á lo loco no está destinada
para el rústico campesino ni para el maestro de escuela . . . una corbata de seda roja hubiera contentado al
primero, y en cuanto al segundo se hubiera dado por muy
fo iz con un secante con inidales doradas, el que le hubiera transpo1tado hasta el séptimo cielo ....
Y ademá.s de esto la actitud de Mie,te con su traje de
senorita; no, no me queda lugar á duda; Miette no ha
sido educada por sus paores: por la hermana y el cunado de Merlin. Como sucede á menudo, la granja de éstos se hallaba cerca del castillo del lugar: la gracia de
Miette la habrá hecho ser aceptada á los juegos del heredero, después habrá sido admitida á la mesa del castillo y en el salón, gracias á sus talentos de nina prodigio ... .
De esa manera, al crecer, los muchachitos que en otro;
tiempos jugaron á las munecas habrán acabado por jugar á los amores hasta hacer,;e los más locos juramentos . .. . La nobiefami1ia se opone, como es natural á una
unión tan desproporcionada; pero los parientes de Miette, con la mgenuidad caracterfstica de los campesinos,
e~peran que todo se arregle, pues el honrado Merlín, por
loco que esté con su ,obrma, no hubiera consentido en
la compra de la pescadera si no se tratara de obsequiar
á un novio ... .
(CONTINUARA.)

�EL MUNDO ILUSTRADO

'IrA~JDIE NlUlBIL.A!D&gt;A
(Inéditos, para ~El l!!uodo Ilustrado.&gt;)
La tarde me avisó que no vendrías ..... .
Soplaban del ocaso rachas frías,
y al cerrar mi vidriera,
con la an~ustia de aquél que nada espera,
rodaron por mi frente
las gotas de la lluvia, suavemente .. : ...
iTarde triste y velada
que no pudo anunciarme tu lle_:!ada!
Tarde triste y sincera
que no burló mi k diciendo: &lt;Espera.&gt;
... La ví morir en hondo desencanto
sin nubes, sin colores, sin un canto,
- las aves, por el cierzo entumecidas,
estab:&gt;.n tras las hojas escondidas;y ,cuando ya á lo lejos, con pereza,
vi acostarse la luz en h maleza,
la voz de la verdad vibró en mi oído
hablándome de ausencias y de olvido
Esa tarde tan triste ·y tan sincera
vivirá en mi memoria hasta que muera,
porque ella me avisó que no vendrías
y me dijo que tú no me querías ..... .'
iOh tarde perezosa!
lhe de llamarla cruel, ó fué piadosa?
No lo sé .... más en mi último momznto,
tras el gran ventanal de mi aposento,
he ~e.ver, cual un mágico espejismo,
la visión de esa tarde en mi lirismo,
de esa tarde tan mustia y desolada
que para todos estará olvidada .....
La luz ha de acostarse con perez:i.
sobre la alta maleza
que recorta las vagas lejanías ..... .
Soplarán del ocaso rachas frías;
la voz de la llovizna desde afuera
me llamará, toc1ndo en la vidriera ..... .
y yo, pensando en tí, veré el pasado
sobre el cristal que el aJua habrá empañado,
mientras muere la tarde en lontanJ.nz:i.
á la par con mi vida y mi esperanza ....

más ya no te sacuden sensuales convulsione,
y vives de recuerdos caduco y aterido.
iO!:i, Momotombo! Tu alta cabeza coniforme
dasgarra el aznr de índi_go, como una flecha enorme
y asómase á la limpia serenidad del agua.
'
Eres N_ar~iso: gustas, aunque cascado y viejo,
de sonrcir a solas ante el movible espejo
que forma con sus linfas el Lago de Mana;!ua.
JUA:i

León, Nic.

B.

DELGADO,

o
FILIAL UNO
En la tarde suave y cálida,
desde el diván carmesí,
alzas fielmente hasta mi
tus lentos oios de pálida.

MINIATURA
Para "El Mcnt!o lluttratlc."

S~b~e muelle chaisse-longue de terciopelo,
de hb1_a alcoba en la penumbra grata,
en actitud de voluptuosa gata
luce Marión su desnudez de hielo.
La dorada cortina de su pelo
por el busto marmóreo se desata;
y en su rostro de nieve y escarlata
pone el esplín su máscara de duelo.
De súbito en sus labios se dibuja
sutil sonrisa ...... Imperceptible aguja
hinca en el raso de su pierna fina;
y alegre al fin, con languidez mundana,
se entreJa la indolente cortesana
á un sueño delicioso de morfina.
RAÚL

A. E STEVA,

MOMOTOMBO
O vieux Momolombo, colosse chauve et nu,.,.
VICTOR HUGO.

Desde que el viejo Hugo te regaló el oído
con el sonoro ritmo de líricas canciones,
tu seno, antaño ignívomo; siente palpitaciones
Vernales. Y esa gloria le tiene envanecido.
Calvo á par que rugoso te yergues atrevido
so bald:iquin que exornan e~trellas y crespone~;

De mi libro NICARAGUA.

C~anJo tu nomh, P e•cucho rien,o en do1'3 i\\,rina
Y tn ::.u amante: •I bizarro ~on~u,stador ibt'r0

Hornán C, rté;. Tú l.jue hablas en terruño ~xtranjero

oe mi patria, en t11 lengt1a m1~t&lt;1iJ::.a y ctiv1nu.

sobre la fJsca noche de u11a md•ua enct1ina.
M 11in:_
he,_á rbol venn,to. árbol p•ó:er y amigo:
h= a~u1 a nll amad:i. B ·i11d3(~ tJ fro,cor y t,1 aong(l ,
iump• dé sus º"~talg1as lo; :tpretaJus laluS,

S 1•té11la en tu h1rc:1Jura de mu&lt;gll tapiZJdl,

y do N t1ahualc~yotl cántale una b.1lacta
como á n ñ1ta e1,fc:rn1:i que arrullas tn tus brazos.
JUAN B. DELGADO.

•

AlJN

Por el cielo an~elical
se ahonda en místico as::enso
la soledad de un inmenso
plenilunio inmaterial;

Mil veces me engañó; más de mil veces
abrió en mi corazón sangrienta herida:
de los celo31 la copa d esabrida,
me hizo beber hasta agotar las heces.

En escen1 baladí
te infunde su poesía
tan dulce melancolía,
que quieres morir así.

Fué en mi vid:1, con todas sus do'.lleces,
b causa de mi angustia-no extinguidaaunqu~ ¡pobre de mí! toda la vida
su mentiroso amor .... pagué con crece:;,
Los tie:npos han pasado: ya su boca
no me da sus caricias; no mi abraza
el fuego de sus ósculos de loc3.:
Y sin embargo mi p:1sión persiste ....
pues, cuando á vece3 por mi senda p.isa,
me alejo mudo .... y cabiz!lajo ... y triste ....

Con el mimo de estar triste
buscas mi arrullo más blando,
y te sorprendes llorando
lágrimas que no sentiste.

J ULIO FLÓREZ.

EL ARPA DEL JAGUAR
Pides, tan sola en b vida,
diminutivos de infancia
y tu tímida constancia '
quiere ser compadecida.
Con alteración ardiente,
en tu insaciable interés
de preguntarme &lt;quién es
tu .... &gt; eternamente!
Quisieras huír conmido
hacia un país de quime;'a,
donde no se conociera
la voz del mundo enemigo.
Al.;o eleva nuestro sér,
y la calma de la luna,
nos embarca como una
blanca nave ...... á no volver.
LEOPOLDO LUGONES.

o
lUIL.'ll"IlMA IL.lUZ
¿Qué aguardas junto á mí? ya el sol nos dora
el manto vespertino de la esfera,
'
y la nube en que sigo mi carrera
rompe la mar con fatigada prora.

Suele el jaguar, husm~ándoles la pista,
tortugas perseguir en la ribira;
y vaciarles la concha, cual lo hiciera
con fino tacto primoro,o artista.
En cada concha hiciese una conquista
el arte antiguo si á nacer volviera;
porque en los cascos que vació la fi?ra
sus cuerdas enclavar puede un arpista.
iAh! cuántas noches que en cobarde fuga,
llega donde el raudal pone su ese,
encuentra en vez de concha de tortuga,
la luna llena que su faz retrata
sobre el limpio cristal, como si fuese
una tortuga de bruñida plata ....
JosÉ

S. CHOCANO.

e
VIDA Y ARTE
Entre el Arte y la Vida repartí mis vigores,
y Arte y Vida me dieron su blasón má, preciado;
y viviendo otras vidas, Arte hallé en el pasado;
y por obra del Arte, viví vidas mejores.
Pes ~ un sello de audacias en mis odios y amores
y las formas rebelde, p:tra mi Arte he busc1do.
Como artista novísimo ó como héroe anticuado,
he ceñido mis sienes con espinas y flore,.

¡Cuán mustia del ocaso está la hora!
En la playa ¿qué dicha nos espera?
Ni palmas, ni sombrosa enredadera
Ni florido rosal, ni a ve cantora.
'
Más si al desierto de la orilla o'.&gt;scura
llegar alcanzo con la noche en calma
te ofreceré cuanto en mi afán poseo. '

Es el Arte en mi Vida lo que más la e11galan1;
y la Vida errabund1 de un11 Edad ya lejana,
e, en mi Arte dilecto la más óptima pule.

Y tendrás, pues no tengo otra ventura,
El amor que es aliento de mi alma:
¡Ultima luz que en mis tinieblas veo!

A •í es cómo en mi historia ccrebrada ó sentida,
he de hacer yo de mi Arte mi mejor fe de Vida
y he de hacer de mi Vida mi mejor obra de Arte .. ,

J .\CIIITO Ci;TIÉRPE3 COL,

JosÉ

S.\:lTOS C1-:0C'ANO,

CRONICA

'

TLI fronda es un pena · 110 de pluma encarnadina
un parasol dt flores tupido v t •rnpranero,
'
un coru~rante ca::,co d~ e,mer~tdino :ic~ru

Con la espectral ilusión
de la hora que te importuna,
un vago pavor de luna
te acerca á mi corazón.

MA-RÍA ENRIQUETA,

o

MALlNCHE

!t\ magua, Ni;,

Que encantando los jardines
viene casi lastimero,
delirado en un ligero
frenesí de violines.

383

EL MUNDO ILUSTRADO

El estío se vá; su despedida ha sido triste como
todos los alejamientos: la lluvia lánguida y tenaz,
le ha consagrado el homenaje de sus últimas lágrimas, y las flores, el de sus postreros perfumes.
Terminaron ya las tardes tempestuosas y ardientes; ahora tenemos en las nubladas lejanías
del horizonte, flotantes crespones, color de ceniza, y heladas brisas, vienen á traernos noticias
del próximo otoño.
Demos, pues, nuestro adios, al hermoso y espléndi&lt;!o verano, y mirémosle partir con la sua •
ve y melancólica nostalgia de todo lo que se aleja; ¿no es cierto, lectoras mías, que hay algo de
dulce é indefinible tristeza en aquello que se contempla á través del recuerdo? Volviendo la vista
hacia el pasado, todo se ve envuelto en la poética aureola de lo que nunca ha de volver; pasa en
la memoria lo que en las perspectivas de un paisaje campestre; el camino fué largo, penoso tal
vez, pero visto así, á larga distancia .... ¡cuín bello aspecto ofrece!; los grupos de árboles frondosos y sombríos, las azules montañas surcadas por
dorados toques, de tonos maravillosos y siempre
cambiantes; el risueño é inquieto río que pone su
nota de luminosa frescura entre las obscuras frondas ... todo, todo, aparece tranquilo y hermoso
contemplado en el mágico espejo de la distancia.
Así, de un modo análogo, sucede con nuéstros
recuerdos, miramos lo perdido y lo encontramos
bello, cuando tal vez al poseerlo no lo estimamos,
ni le concedemos siquiera nuestra atención.
Ahora que se aleja el verano, llevándose todos
los placeres que en él se disfrutan, verán tal vez
con tristeza, los lindos ojos de algunas de mis
lectoras, perderse en el pasado, los gratos recuerdos de la temporada en el campo; recordarán las
mañanas azules, llenas del suave perfume de las
flores de su jardín; los crepúsculos tibios, resplandecientes por los dorados reflejos del poniente, y los alegres toques del aguacero en los cerrados cristales; todos estos amables recuerdos evocarán, tal vez, pasadas venturas que huyeron como
las golondrinas al país del ensueño, buscando como ellas, las tierras florecidas y el beso del sol.
Todo cambia con la estación, el aspecto del campo y también el de las ciudades; la temperatura
influye directamente hasta en el giro de los pensamientos y en las inclinaciones del carácter; y de
un modo especial en la transformación que tienen
los adornos femenino~, pues la Moda, como ave
viajera, trae en sus ricos y espléndidos equipajes,
un inagotable surtido de diversas confecciones
para cada estación.
En la actualidad, el reinado de las faldas lisas
toca á su fin, para dejar sitio á la elegante sobre
falda. Hay en este género, una gran variedad de
combinaciones en sus diversas formas; la gracia y
el ingenio de la inventiva, rivalizan entre sí para
arreglar los pliegues de las sobre faldas de mil
distintos modos. Unas, se prolongan por el frente, en un ángulo que toca casi á la orilla de la
falda, otras, semejan cortas túnicas que se abrochan por un lado formando una elegante drapería; las hay, que se abren casi por el frente, cayendo sueltas por detrás y por los lados, con graciosa sencillez. Los trajes cubiertos de encaje,
aún están en absoluta privanza, y es probable que
ésta se prolongue bastante tiempo, pues son los
más hermosos y elegantes que hemos visto en la
estación de estío; tienen una distinción tan exquisita, que no es fácil substituirla con nin~una
otra confección. Reunen, además, la venta1a de
favorecer extraordinariamente el rostro, y al conjunto en general de quienes los llevan, dando un
aspecto ligero y alado que recuerda á las mariposas volando entre las flores de risueños jardines.
Como el encaje es un verdadero derroche de la
fantasía artística, hay en él una asombrosa variedad· y así vemos en estos trajes una gran diversid¡d; ya ~n tul bordado con dibujos vistosos y
realzados, ya de finísimas redes, con labores delicadas y apenas perceptibles; el encaje inglés con
sus tejidos de inagotables combinaciones, ó bien,
el de guipure con su elegante y fastuoso aspecto;
el encaje de Irlanda, representante de la severa
distinción y el gusto sobrio y exquisito; y también el de malla, ligero y gracioso, que es, acaso,
el más novedoso de esta temporada.
Como el verano al alejarse, se lleva el tesoro de

sus frescas flores, la Moda, ingeniosa y atrevida,
ha ideado poner en los corpiüos de las damas, el
lindo adorno de flores artificiales; y en esta clase
de confección, se ha desarrollado una fantasía
digna de mencionarse, el arte nuevo, introduce,
también, sus brillantes caprichos de artista .lesequilibrado y antojadizo; en alguna otra ocasión,
trataremos de este último, pues temo haber fastidiado á mis queridas lectoras, y el arte nuevo
merece ciertamente, capítulo aparte.
MARGARITA.

La mujer y la Sociedad
En algún artícuh&gt;, relatabamos á nuestras lectoras las crueles costumbres que existen en algunos
países para tratar á la mujer.
Sin embargo, parece imposible que en ciudades
cultas, se dicten leyes que por no darles otro
nombre llamaremos extravagantes, y lo son á tal
grado, que no podemos menos de relatarlas á
nuestras lectoras, las cuales, sin duda, levantarán
interiormente una viva protesta en contra de
ell~. Citaremos algunas.
En el estado de Georgia (E. U. A.) que se distingue por su mogigatería entre los de la Unión
Americana, el diputado Glenn acaba de proponer
una ley suntuaria en virtud de la cual se mandará á la caree! por tiempo determinado á la doncella ó viuda que por artes que no sean las de los
encantos naturales, impulsen á un hombre á contraer matrimonio.
El famoso «Femeni.,e Wiles and Blandishmen's
Bill&gt;, lleva el enunciado de &lt;i:Acla para resucitar
y poner en vigor la que el parlamento indlés
adoptó en 1670, respecto á los afeites y trajes" femeninos para atraer á los cándidos y sencillo;
varones del Estado.&gt;
&lt;i:Sección 1 ~-Se decreta por el estado de Georgia ..... que todas las mujeres, cualesquiera que
sean su rango, profesión ó categoría, ya sean solteras ó viudas, qur. atraigan al matrimonio á los
confiados varones de este Estado, á contar de la
fecha de la expedición de esta ley, valiéndose de
afei~es, colorete, pinturas, polvos, perfumes, cosméticos, aguas de tocador, dientes ó pelo artificiales, corséts, acoginados, aretes, zapatos de tacón
a~to, blusas caladas, ropa blanca fina, encajes, medias bordadas 6 matizadas de diversos colores ó
en fin, por cualesquiera otros medios fraudulentos ó engañosos, incurrirán en las penas que
ahora se encuentran en vigor contra de la brujería, hechicería y otros crímenes y delitos así de
espantosos, y el matrimonio que concierten, una
vez comprobadas tales arterías, será por ese sólo
hecho nulo y de ningún valor.&gt;
Pero si es terrible y draconiano lo propue~to
por e~ diputado Glenn, más lo son, dos proyectos
q~e hene en estudio la legislatura de Luisiana, si
bien pocas trazas tienen de llegar á ser leyes. U no
es el llamado &lt;i:Acta obligando á los solterones ó
solteronas á casarse ó adoptar el número suficiente de niños que los obliguen á ocuparse de un
modo útil y conveniente.&gt;
E!o. título del otro es: &lt;i:Acta para considerar como rave falta el hecho de que un hombre bese
en domingo á su mujer ó á otra mujer cualquiera y estableciendo la penalidad consiguiente.&gt;
Y ya que se habla, de la observancia del domingo, diremos que las «bine laws&gt; no se observan en nin~una parte con tanto vigor como en el
Estado de Kansas.
Puede un hombre morirse de hambre sin encontrar en donde comer un pedazo de pan, pues se
hallan cerrados sin piedad todos los hoteles y
tien:las de la ciudad.
En Iola, ciudad de 25,000 habitantes, no es posible en domingo:
Enterrar á los muertos.
Andar en tranvía ó en carruaje de alquiler.
Comprar periódicos ó revi,tas.
Sacar la correspondencia de la estafeta.
Usar telégrafo, ó teléfonos.
Comer eu hoteles ó café•.
E¡ecutar cualquier trabajo manual y comprar y
vender la cosa más insignificante.

Verdaderamente causa sorpresa, y no aJradabl~
por cierto, ver leyes semejantes en países civilizados, y, no pudiendo protestar de ningún otro
modo, debemos siquiera reírnos, lectoras mías, de
lo extravagante é inju,to de estas costumbres.

00
LOSB&amp;OMBOS
Lo-; biombos. He aquí una co~a tan útil como
artística. No hay casa, acomodada ó humilde, que
no se adorne con ellos. Sirven para todo: para
ocultar dis..:retamente una puerta, para dar fondo
á uu canapé. para decorar un rincón, para improvisa, un cuarto de baño, para velar la luz d e una
ventana, para tapar un chiflón de aire, para esconder un desperfecto del tapiz .... ¿quién podrá, de
un golpe, enumerar todos los servicios que un
biombo puede prestar? Nadie; pero todos convienen en que no es posible pasársela sin los biombos. Y la verdad es que hay-;:razónJ¡)&gt;ara decir
este.

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Damos á nuestras lectoras el modelo de dos tapas para un biombo japonés. Lo esfumado y velado de las dos pinturas, puede permitir que sean
ejecutadas . hasta por aquellas personas que no
se han dedicado á la pintura y al dibujo.
La tela de las tapas es de raso de algodón- si se
quiere puede ser tela de seda pero nosotros nos
permitimos indicar á nuestra; lectoras que más
vale que ensayen el trabajo en tela de poco costo;-con tachuelas doradas se restira la tela sobre
el bastidor de madera ; después, se le da el fondo
con una mano de pintura de aceite, y después se
hacen las ~guras. En las tlapalerías venden, por
onzas, la pmtura ya preparada.
A la primera tapa, se Je da el fondo de un color gris perla; los ran..os de flores son azul cobalto con pequeüos toques rojo de ladrillo, y la fi~ura es rosa fresa, un poco desvanec ida hacia abaJO, La otra tapa lleva el fondo del mismo gris; la
luna blanca y las flores rojas con los tallos verde obscuro. Estas florecillas tienen algunos toques
ne~ros y otros café obscuro.

�FoF. Féux,

DE

PARid.- :\foDAS BEcrroF DAVID.

Traje de paseo.- Confeccionado en velo de color b3iga.
T,a falda lleva ricas aplicaciones de guipure que suben por el
d~Lintero ligara.mente abierto.
Corpiño de estilo japonés, adornado con la misma guarnici6a da h falda, dejando ver la camisola hecha en tul y encaje lig·ero.

FoT. FÉLIX, DE PARís. -MODAS RoUFF..

Traje de calle.-Hecho en «tussor» gris; el jaquet enter.1mente bordado de trencilla. Chaleco de seda ligera, rosa;
cuello de encaje valenciano.
La falda table.1da y con canesú bordado

�EL MUNDO ILUSTRADO

386

La Modista en Casa.
Nada hace más agradable el aspecto de una joven, como esos cuellos que la moda está desenterrando ahora y que ya en otras épocas hadan las
delicias de nuestras elegantes: me refiero á los
cuellos marineros.
Este que presentamos ahora á nuestras lectora~,
es uno de los más bonitos, tanto por su forma,
cuanto por la gracia de su adorno.
La confección de este cuello parece, á primera
vista, un poco complicada, pero no es sino un engaño¡ con las explicaciones que vamos á dar, se
verá cuán fácil es.

Figura 3.
en la parte izquierda del canesú. Esta bolsa, muy
útil por cierto, pues sirve para el pañuelo ó para
llevar el reloj, aumenta la gracia de todo el cuello. Puede ir pespunteada en sus orillas. Y el derredor del cuello, debe adornarse con cinco ó
seis hileras de cordoncillo, teniendo cuidado, al
elegir el color, que este armonice con el del
cuello.
El grabado núme,•o 3, muestra de una manera
perfecta y clara la forma que debe llevar el canesú, Nótese, que éste se extiende por la parte
inferior del brazo. Nótese, igualmente, que en los
hombros y en la parte correspondiente al cuello,
lleva unos pequeños cortecitos que tienen por
objeto evitar en una y vtra parte las arrugas, muy
fáciles en esos lugares cuando la tela no puede
dar de sí por la falta de los cortes indicados. En
la parte inferior del canesú lleva un peslafo doblada, del ancho de tres centímetros, hilvanada
con puntadas finas para que no se salte. Esta pestaña va sobre la del forro.
El grabado número 4, muestra la blusa completamente concl uída. Aquí ya puede apreciarse bien
la gracia del cuello. Como complemento, la blusa
lleva una ancla bordada al realce con seda sobre
las mangas, y otra ancla, bordada lo mismo, en la

Figura 1.
Mídase el ancho de hombro á hombro, y córtese un canesú en la forma que indica el grabado número 1, canesú que dé precisamente el ancho de los hombros. Una vez cortada la parte delantera, procédase á corlar l a parte de atrás, siguiendo exactamente la misma forma que el canesú tiene por delante. Después, hágase al canesú
de delante un corte,- comenzando por la parte de
arriba, la que corresponde al cuetlo,-que tenga
en su principio quince centímetros de ancho y
que vaya angostándose hacia abajo hasta concluír
en un pico. Córtese luego una pieza cuadrada, y
aplíquesela en e\ aerredor del cuello por detrás,
y por delante sobre las aletas que se formarán doblando el cant'sá que sobró del corte.
Despúes, según lo mdica el grabado número 2,
córtese otra pieza igual á la cuadrada, y otras dos
iguales á las aletillas dt'-1 canesú¡ pón!!anse toda~,
ya unidas primeramente, sobre las. otras qt'.e ya
estaban cosidas de antemano, temendo cuidado
que vayan revés con revés, para que luego, al doblar el cuello en su forma natural, resulte al derecho.
No hay que descuidar la~pequeña bolsa que va

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F1gttra 2.

Figura 4.

Figura 4.
parte delantera del interior de la blusa, el cual
debe ser de una tela lisa y clara que haga contraste con la tela del traje.
Cuatro ojales rematan el canesú. Por ellos se
hace pasar una cinta angosta de seda.

..

Consejos de Higiene
Generalmente se cree que la comida durante la
noche es daños.&gt; y perjudicial á la salud, porque
se carga el estómago de alimentos que alteran las
funciones de los órganos digestivos, y por esto se
recomienda que no se coma ni se cene durante la
noche, ó que por lo menos, transcurran tres horas entre la comida ó cena y el acto de acostarse.
En un periódico de Medicina, un acreditado
profesor, externa su opinión tanto á los enfermos
como á los que no lo están, procuren tomar alimento poco antes de acostarse, con tal que este no
sea pesado y de difícil digestión. Todos los animales después de comer duermen ó dormitan instintivamente, y hasta el hombre se pone soñoliento después de una abundante comida, porque la
sangre afluye al estómago para alimentar los jugos digestivos, dejatldo el cerebro adormecido, y
por consiguiente, más dispuesto al sueño¡ esto es
fisiológico. La sensación de abatimiento que experimenta el que se desvela, no es otra cosa que
la falta de alimentación cerebral, y el insomnio
mismo es á veces un síntoma del hambre¡ satisfágase ésta y el sueño será tal vez su comecuencia.
No hace mucho que un facultativo fué llamado
á las dos de la mañaua para asistir á una seiiora
enferma, de quien se le dijo estaba con síntomas
muy alarmantes; examinóla atentamente, vió que
tenía el calor natural, el pulso regular y que el
corazón funcionaba bien. Con asombro de la familia, recetó el médi.:o que se le diése inmediamente á la enferma leche caliente, ó en su defecto café, y un poco de pan.
A los pocos momentos de haber tomado el remedio prescrito por el médico, quedó enteramente curada la enferma y en disposición de dormir.
Desde entonces dejó de padecer los insomnios,
porque siempre antes de acostarse tomaba una
cena de alimentos nutritivos pero de fácil digestión.
Los anémicos, y los que sufren de debilidad general, se destruyen sin darse cuenta, su naturaleza,
con el ayuno tan prolongado que media entre la
comida y el desayuno del día siguiente, cuando
el alimento que se toma por las noches es insuficiente para nutrir el organismo dnrante el transcurso de tiempo que se dedica al sueño.
Es cierto que el estómago debe reposar¡ pero
no es menos cierto que cuando se tiene hambre
se debe comer. Los niños comen con mucha más
frecuencia que los adultos, pero es simplemente
porque los alimentos de estos, son de más fácil
digestión¡ pero una vez que ha terminado ésta, se
puede comer á cualquiera hora. Satisfágase el
hambre en la noche, y de seguro que el sueño será su consecuencia, como sucede con los niños
que después de tomar alimento se quedan dormidos casi siempre. Los enfermos y débiles deben
comer un poco antes de acostarse por las razones
que ya hemos expresado. Las mujeres que desean
conservar su belleza por largo tiempo, deben evitar con el mayor cuidado esos prolongados ayunos nocturnos que marchitan la tez más hermo~a y destruyen la más brillante juventud.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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