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                  <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como articulo d

Año XV-Tomo 11

P.

segu nda clase, en 3 de Noviembre de 189 4.-Impreso en papel de las I•'H,,•icas de San Rafael.

México, 27 de Septiembre de 1908

Número 13

OON AOUSTIN Oti ITURBIDE,
EMPERADOR Df: MEXICO.
(De un retrato ,ntiLUO ~ue se cons,rva en el M, seo Nacior.al de IY.édco, 1

�398

lt .MUNDO n.úst.RADO
ID&gt;ñredcrlc~

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General 1

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Oalle de Alfaro número 9. México. D. F . ADartado DOS·
tal 2.570. -Tttléfnnos: Ertcson, 1476.
OomDañía Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad .............................. $ 1.25
~n los ffistadn•. ......... .. . .. . .. . . . . . . . .. .. .. l.ñ()
En el ExtranJer, ,. . .. . .. .. .. . .. .. . .. .. .. .. 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Oal)ltal. ................. . ......... $0 3.5 cs.
En lo,j ~.~a11u,..... .. ................ $0.50 cs.

NUESTRO BUEN HUMOR

Lpíritos primitivos en general,

A juerga ejerce sobre los es-

sobre los pueblos latinos en
===-----"4, particular, en el mexicano
muy especialmente una fascinación irresistible.
Gritar, brincar, chacotear reír, hablar hasta por los codos .v jugar i1asta el enervamiento son para ciertos
temperamentos, entre ellos el nuestro, necesidades imperiosas, embriagueces di vi nas,
voluptuosidades celestes.
No bien nos reunimos media docena de
o-entes, sobre todo &lt;lel sexo fuerte, cuando
;os entra una especie ele comezón imperiosa de o-ozar, de jugar y de reír. De obra ó
de pal;bra hemos de emprender juntas tumultuosas, polémicas interminables, verdaderas orgías &lt;le acción .r de pensamiento en
que desbordan nuestra exuberante imaginación y nuestro insaciable anhelo e.le emociones.
.B~sto, en principio, nada tiene de malo,
es enteramente animal y revela exceso de
energías acumuladas que buscan amplio é
impetuoso desahogo.
Pero ha.r juerg·a y juerga y no es aquélla de que en México g·ustamos la más sana ni la más mornl.
Los franceses, por ejemplo, g·ustan de la
sociedad, son inquietos, agitados, turbulentos. 8eis franceses hacen más ruido(] ue sesenta ingleses ó seiscientos alemanes. En
libertad, como se dice de los caballos &lt;le circo, los franceses son incansaLles .r rolcánicos; pero su juerga ofrece ésto &lt;le particular, que no es agresiva ni tiránica de pala.bra ni de obra; que no sacrilica la alegría
de nadie al placer de los demás; que, por
el contrario, trata de procurar satisfacci6n
y placer á todo el mundo, de buscar para
cada cual el género de goces que prefiere .Y
que se manifiesta respetuosa de la voluntad
agena.
El francés, sabe divertirse como nadie.
Pero es que gusta del canto y no del alarido, que baila, pero no combate; que discute, pero que no injuria.
El hombre más circunspecto puede entrar á una reunión de estudiantes turbulentos, tigurar en el banquete ruidoso .r cuasi
orgiástico de una boda popular, seguro de
que nadie se burlará de él, ele que nadie lo
importunará y de que serán respetadas su
seriedad y su moderación.
En los bailes públicos, que constituyen
para ciertas tarambanas todo el encanto de
París, se reune la gente de trneno, los per&lt;l ularios más redomados como las cortesanas más degradadas, lo cual no obsta para
que el turista observador, el hombre serio
puedan mezclarse en el tumulto sin que nadie S j ocupe de ellos, ni 1, s ex.ija nada, ni
siqlliera repare en su 1,Jrcscncia.
1~osotros entendemos las cosas de ot1 o
modo. Cuando nos proponemos divertirnos
ha de ser de porfuerzaácostaagena. Nuestro bullicio y nuestra alegría son agresivas,

ltscogemos slempré en el grupo, uno 6 varios chivos expiatorios y sobre ellos descargamos nuestra alegría como un revólver,
injuriándolos, maltratándolos de obra, burlándolos hasta el escarnio, hasta desenlazar
nuestro pic-nic ó nuestro baile con una riña
y golpes, un:t batal11t campal con la policía
y una comparecencia en masa ante el comisario de la demarcación.
-tQué tal se didrtieron anoche1
-La mar I Acabamos á palos.
Este diálogo es la regla después de una
parranda.
Alejandro Dumas padre dice que la primera observación que á un francés se le
ocurre hacer en presencia de un desconocido es un elogio. Lo primero que nosotros
solemos hacer es un vituperio.
AgTedir es nuestro fuerte .Y nuestro placer de dioses. Criticar, N:'I' dwela, dar carga, comer prójimo, quemarle la sangre al
pinto de la paloma !qué deleite! De cien
conYersaciones de sociedad lo menos noventa son de crítica y de crítica acerba de nuestras relaciones y conocidos.
Todo pasa por el crisol de nuestra crítica
despiadada. El traje, la fisonomía, la posición social, la fortuna y lo que es peor, las
intimidades, las poridades, los hechos que
no debían transpirar fuera del sagrado de[
hogar ó del fuero interno de las gentes.
Elogiar, hacer justicia, mostrar tolerancia, saber que es paja la del ojo del vecino
y viga la que llevamos en el nuestro es cosa para nosotros imposible.
Este modo de ser nuestro hace difícil y
casi imposible la vida social. Se nos hace
cuesta arriba llamará las gentes á nuestra
casa para que hablen mal de nosotros y vituperen hasta los agasajos con que los recibimos y tratamos de tenerlas contentas; .r
no nos es menos penoso el ir á la sociedad
en busca de críticas que nunca creemos merecer .Y que, aún merecidas, no gustamos
de saber se han formulado.
De la crítica al chi.~111(' .r de éste á la intriga no ha,r más que un paso. Así como
gustamos de mal hablar de las gentes y pur
]a, misma razón; porque gozamos con dañarlas, así nos encanta hacerles saber lo malo
que de ellas se dice ó piensa.
Tal se nos tig·ura (] ue el haber Yituperado
ú oíúo \'ituperar á excusas, es soso é insustancial. Ln sal pimienta del vituperio
consiste en que llegue á oídos de la víctima.
iParn qué el cáustico si no ha de leYantar
ámpulal Y para que la levante hay que
aplicarlo al paciente.
Más suele no bastar el cliisme para saciar
la malevolencia. En este caso hay que recurir á la intriga.
No basta pensar .Y hablar mal de las gentes; es fuerza divulgarlo .r propalarlo. Y no
basta haberlo divulgado y propalado, es
fuerza que la víctima sufra las consecuencias de aquello que, á veces gratuitamente,
se le atribuye.
Y para saciar este refinamiento de lamaledicencia la intriga teje sus hilos, urde su
trama y el insecto acaba por caer en las redes de la araña.
De este proceder surgen desavenencias
conyugales. rupturas de amistades firmes,
desprestigios y decadencias inexplicables
para quien las sufre; y de él también resulta ó acaba por resultar esa aridez del
trato, esa seqnía de las relaciones, que
transforma la sociedad en un Sahara escueto y triste, cuando no en un pantano miasmático y corrupto.
Si queremos vida social, amplia, grata,
útil y expansiva, tenemos que curarnos del
vicio de la malevolencia y de la tendencia
arraigada á cambiar toda conversación en
un proceso, toda polémica en una disputa
y todo juego en una riña.
l'or desgracia el mal es viejo y está en la
sangre, y sólo una larga educación podrá
curarlo.

DR. M. FLoRES.

EL .MUNDo ILUSTRADO

399

~ Dónde está la tierra~ ! dónde vamos eon ella~
&lt;CRONICA CIENTIFICA)

OR ageno que sea vuestro espíritu á. las teorías especulati vas
de la astronomía, seguramente
a:..'!1\1111.....:imque alguna vez os habéis hecho
la siguiente pregunta: &lt;¿Donde
me hallo exactamente?&gt;
La respuesta no es nada fácil,
pues el problema es más complicado de lo que parece. Dejando á un lado las
teorías filosóficas que no tienen aplicación aquí; os
ruego que hagais esta pregunta al campesino, al
labrador que no ha explorado más que los alrededores de su país natal. Para él no hay má.s que
su pueblo donde tiene todos sus afectos, sus intereses, sus campos y sus viñas, y que, para él, forman el centro de la tierra.
Pero para el hombre instruído el país en el que
vive tiene su lugar en el globo terrestre. La esfera que representa á éste en su estudio es una reproducción en miniatura de la tierra. Conoce su
situación respecto al ecuador y á un meridiano
cualquiera, el de París ó el de Londres por ejemplo.
Pero si después de llegar á. saber esto reflexiona un poco, comprenderá que no ha hecho más
que complicar la solución del problema.
Sabe que la tierra es redonda y que gira al rededor de su propio eje¡ por lo tanto cualquier
punto de su superficie se desaloja constantemente; y si vive en París, por ejemplo, no tardará en
convencerse de que camina con una velocidad de
trescientos metros por segundo.
Pero no podrá detenerse ahí, se le ha enseñado
que la tierra gira al rededor del sol describiendo
una enorme órbita cada año. El cálculo le énseñará que, por este hecho, viajamos á razon de
treinta kilómetros por segundo. Hay que fijarse
bien en la cifra, treinta kilómetros por segundo,
seiscientas cincuenta leguas por día, es decir, cerca de setenta veces la velocidad de ur a b tla de
obus al salir del cañón!
Una vez que los sabios astrónomos del siglo pasado hubieron fijado los ant.,riores datos creyeron
haber determinado el lugar de la tierra que gira
á unos 149 millones de kilómetros del sol.
{Pero este astro central que nos alumbra, que
nos vivifica con sus rayos; este astro al que estamos ligados por las inexorables leyes de la atracción, dónde se halla?
Los antiguos se imaginaban que estaba en el
centro del mundo, pero las cosas se han complicado de una manera inesperada al saber que ese
Sol nos lleva por el espacio con una velocidad
loca de diez y seis kilómetros por segundo.
Si en un tiempo ocupó el centro del universo
visible esa situación fué muy efímera, pues, con
la velocidad de que está. animado, se desaloja en
dos días cerca de tres millones de kilómetros¡
júzguese lo que se habrá desalojado en varios miles de años!
Un examen superficial de la bóveda celeste nos
da, en efecto, la idea de que estamos en el
centro del espacio y de que todas las estrellas se
hallan á la misma distancia de nosotros.
Esta concepción no podía disiparse sino después del descubrimiento de los anteojos, y á. William Herschel le estaba reservada la empresa de
abordar el problema con las mayores probabilidades de éxito. El estudio de la vía láctea fué lo
que lo puso en el buen camino. Este vasto cinturón blanquecino que rodea la esfera celeste no es,
como se puede ver en las fotografías del cielo,
más que un gran conjunto de estrellas. Cada una
de esas es un Sol como el nuestro, que bien puede alumbrar planetas habitados, y hay que tener
en cuenta que los cartas fotográficas del cielo nos
han permitido contar ciento cuarento millones de
ellas.
Ciento cuarenta millones de soles de todas magnitudes que quizás alum~ren planetas que llevan
seres vi vientes! Y todos ellos se desalojan con
velocidades que en la mayoría de los casos son
superiores á las que hemos mencionado.
¿Cómo reconocernos en &lt;'Se inmenso caos?
Los grabados representan nebulosas, imágenes
fieles de lo que hemos sido antes. Sus anillos, en
forma de espirales, llevan adheridos á sus extremidades soberbios globos incandescentes que están
prontos á. desprenderse para formar nuevos planetas. En el centro se ve al Sol del sistema envuelto, como en la bella nebulosa de Andrómeda,
por un ligero velo transparente.
Hay también nebulosas en que el ojo del astrónomo más experto no podría descubrir, en medio
de su desorden aparente, cual ha sido la ley que
ha presidido á. su formación: tal es el caso de la
bella nebulosa de Orión.
Más lejos se descubren sistemas de estrellas que
hacen necesario el uso de los anteojos más perfectos para darse cuenta de cuantas son. Y sin
embargo, cada una de esas estrellas está separada
de las otras por distancias fantásticas. La lu.z emplea, cuando menos, tres años para recorrer la
distancia que las separa, y ya sabemos que la luz
recorre trescientos mil kilómetros por segundo!

La neoutosa del Tríángulo.-1,po del prímer período de condensación.
Hay algunas estrellas que están tan lejos que su luz necesita varios siglos para llegar á nosotros.
.
Todos estos números, que no tienen nada de fantasía, nos dan una idea
de la magnitud del universo enmedio del cual se nos ha lanzado juntos con
nuestro Sol.
Como sus otros hermanos en el espacio, cae con una velocidad inaudita
en las profundidades del cielo, y no ocupa entre ellos más que un lu~ar
muy secundario. Uno de los hermanos menores¡ pero cuá.ntos hay que henen volúmenes mucho mayores que él!
A pesar de ello, este Sol al que estamos ligados es el que más llama nues-

La gran nebulosa de Andrómeda.

Dwgrama que muestra las direcciones relahvas de las dos corrientes
de estrellas que farman el Universo visible.
tra atención, y su destino nos preocupa más que el de ninguno de sus compañeros.
Los estudios anti~uos y los tanteo~ acerca de las dimensiones y forma
del cielo no, habían dado la id.,a de que nos hallamos en el centro de uu
inmenso universo que tenía la forma de un disco aplanado, muy del,!!ado
en el centro y con bordes gruesos, una especie de lente biconvexa. Colocados en el centro de este universo estamos destinados á girar sin tregua ni
descanso· pero el círculo que describíamos era tan grande que sus elementos se co~fµndían con la línea recta. Ademá.s, esto parecía comprobado por
el hecho de que desde que empezaron las observaciones, caminamos en Jí.
nea recta hacia u~ punto que se halla colocado en plena constelación de Hércules.
Por extraña que nos parezca esta concepción que nos condena á girar
constantemente como en una noria, he aquí que el examen de los clichés
nos acaba de descubrir el más extraordinario de los hechos que haya registrado la astronomía.

Tipo de nebulosa en forma de espiral.
Hasta ahora todo tendía ha hacernos creer que formamos parte de un universo, inmenso, es cierto, pero cuyas partes eran solidarias, por decirlo así.
Todas las estrellas giraban al rededor de un centro ideal, y en el contorno de esa enorme lente se habían refugiado las bellas nebulosas de las que
damos algunos ejemplos.
Pues bien, hay que dejar á. nuestros abuelos con estas ideas infantiles.
El universo se nos aparece ahora netamente doble.
Figuráos dos grandes procesiones de soles que recorren dos caminos que forman entre ellos un á.ngulo de
ciento quince grados próximamente. Las estrellas de
la primera corriente marchan con una velocidad tres veces mayor que las de la segunda. Nuestro Sol forma
parte de una de esas corrientes, y se halla ahora en la
intersección de los dos caminos.
Sabemos ya donde estamos, pero no por eso ignoramos
menos nuestra dirección, y nos parece cosa aún más
difícil precisar el objeto de nuestro viaje y dar una
contestación satisfactoria á la segunda pregunta: ,4:¿A
dónde vamos?&gt; Cuándo llegaremos? Y después? ¿No
estaremos destinados á la suerte que ha tocado á algunas estrellas? No iremos á chocar contra una, ya que
tanto abundan en este camino y quedar desechos en tan
formidable choque?
Estamos sumergidos en un verdadero caos de misterios. Mientra~ más avanza la ciencia más se agranda
el horizonte de la inteligencia que estudia la obra del
Creador.
T. M.

o

En casa de un vendedor de antigüedades:
-¿ Quiere usted comprarme el cráneo auténtico de Richelieu?
- Ya tengo uno.

•••

Educar, no es dar carrera para vivir, sino templar el
alma para las luchas de la vida.

•••

La inexplicable nebulosa de Orión.-La más grande del cíelo.

No son los muertos los que en dulce calma
La paz disfrutan de la tumba fría:
Muertos son, los que tienen muerta el alma
Y viven todavía.

�rno

Ell ,MUNDO ILUSTRADO

El Ferrocarril Pan-Americano
\

401'

EL Mt1NDO-ll..t1STRAOO

FIESTA DEPORTIVA

EN GUADALUPE HIDALGO
r

El día tres de julio próximo pasado se efectuó,
sin solemnidad de ninguna clase, la colocación
del último clavo de la vía del ferrocarril PanAmericano en la parte que corresponde á México.
Al efecto se reunieron á la orilla del SucJ:tiate, en
la frontera con Guatemala, el presidente de la
compañía explotadora, el de_ la compañ!a constructora y el inspector técnico, del gob1e;no, y
ante los tres se hizo la colocac1on de ese ulhmo
clavo, ceremonia que es de gran trascendencia.
El ferrocarril .Pan-Americano fué ideado y
aprobado en la primera reunión del Con~reso

Grupo de m11m1bros del CluiJ:Hércules.-El venc•edor en
metros recibe una banda de honor.

Kil6mefro 52 Ferrocarril Pan-Americano.-Oficina General de San Jer6nimo~-Juchifán (Oax.)
Talleres y Estación del Ferrocarril Pan-Americano en Jalisco (Chis.)
Caja de A[!ua y Mercado de Tona/a (Chis,)

Pan-Americano y el proyecto ha sido mejorad~ y
perfeccionado en las reuniones post~riores del citado Congreso; el objeto del ferrocarril es establece~
una vía directa desde la frontera norte del Canada
hasta el extremo sur de la Patagonia; e~ los ~stadcs Unidos y en casi todo el Canad~ ex1st~n lineas
que se enlazan y que forman una v1a continua, pero en nuestro territorio faltaba una parte entre el
ferrocarril Nacional de Tehuantepec y la frontera
con Guatemala, y á esa porción es á la q~e se ha
dado especialmente el nombre de ferrocarril PanAmericano, porque ha sido construído con el exclnsivo objeto de llevará cabo la id~a ~el Congreso.
La vía principal de este ferrocarril hene una e~tención de 458 kiiómetros; empieza en San J erón1mo Estado de Oaxaca1 donde conecta con el ferrocarrii Nacional del Itsm0, y termina en la orilla del
Suchiate, en el Estado de Chiapas, límite con Guatemala.

lu

cw,c:ru

úc:

'i,vt,IJ

El domingo 20 de los corrientes se celebró en la Villa de Guadalupe una
fiesta deportiva con la que se cerró la serie de ellas con que se conmemoró el
aniversario de la independencia nacional. Organizó el torneo el Club Hércules
y sus esfuerzos se vieron coronados con un éxito halagador.
Frente á la entrada de los antiguos baños de Aragón se colocó la tribuna para
las reinas de la fiesta y para el público, y como pista se hizo uso de la calzada que
conduce de la Villa á esta ciudad, en medio de la cual se habían colocado las
estacas que sirvieron para señalar las distancias y los recorridos de cada carrera.
Instaladas en su palco las reinas que eran: las señoritas Sánchez Tagle, Pingarrón, de la Torre, Martínez, Sierra y Varona, dió principio la fiesta con una carrera en bicicleta á trescientos metros que fué ganada por el señor Riquelme á
quien se otorgó una medalla de plata; igual premio se concedió al señor García
Heras vencedor en la segunda carrera, que fué también en bicicleta y á quinientos
metros de distancia, y al vencedor en la tercera carrera, á mil metros de distancia, se le obsequió con un estuche de viaje.
La carrera que era esperada con ansiedad y que más llamó la atención, fué la
de resistencia, á pie, á cuatro mil ochocientos setenta y tres metros, teniendo que hacer durante ella la ascensión y el descenso del cerro llamado de Gachupines,
La prueba era dura y se le esperaba con desconfianza por algunas de las personas que la presenciaron. Diez corredores se inscribieron para la carrera, y sólo
dos de ellos faltaron á la llegada á la meta. Estos dos corredores sufrieron accidentes durante el ascenso del cerro, los cuales se cree que afortunadamente no serán
de consecuencias. Llegó en primer lugar á la meta el señor Guadalupe Moreno, á
quien se premió con un reloj de oro.
Después de esta gran carrera se hicieron tres á caballo á distancia de trescientos y cuatrocientos metros, que fueron ganadas: la primera por el teniente Benja•
mín González, la segunda por el teniente Antonio Escoto y la tercera por el
teniente Manuel Saavedra.
Terminado el programa de deportes, los asistentes á la fiesta se dirigieron á la
casa delseñarGarcía Villegas donde se hizo formal entrega al presidente del club
Hércules, señor Guillermo Velásquez, de la condecoración que le concedió el
club deportivo de ciclistas de la ciudad de Nueva York.

La junta orl!anizadora en cuyo centro se ve al Sr. Don Francisco More•
no, Prefecto de la Villa.-Grupo de corredores esperando la orden de partida,-El vencedor en la carrera de bicicleta,
recibe sii premio.

~
i'6'i'

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

'

Los desposados en la sacristla de la Iglesia.

Bermejillo-Espinosa de los Monteros

IE

L Sábado 19 de los corrientes el hermoso y
elegante templo de Santa Brígida vistió su
ropaje blanco en honor de la señorita Virginia Bermejillo y Martínez Neirete, quien
en ese día unió sus destinos á los del bizarro alférez de la armada española Don Al varo Espinosa
de los Monteros.
Desde el atrio del templo, convertido en un lindo jardincillo de palmeras y laureles de la India
hasta el altar principal del templo, el adorno floral espléndido y continuo; sobre el fondo verde
obscuro del follaje de las camelias y las gardenias
s.-: destacaban las albas flores de las mismas plantas; los púlpitos y las gradas del altar lucían paramentos blancos y en el balcón del coro había
figuras formadas con flores.
El Ilmo. Arzobispo de Guadalajara recibió á los
desposados quienes penetraron al templo á los
ac.:irdes de la marcha nupcial de Mendelsohn, y
celebró la ceremonia matrimonial.
La familia Bermejillo á la que pertenecen los
dos contrayentes es una de las más distinguidas,
tanto en esta ciudad como en la capital de Jalisco, y el templo se vió lleno de una selectísima
concurrencia entre la que pudimos anotar á las
siguientes personas: señoras Bermejillo de Fernández Somellera, Bermejillo de Cortina, Sevilla
de Cólogan, Raigosa de Bermejillo, García Teruel
de Schmidtlein, Schulz de Arrillaga, Echave de
Suinaga, Menocal de Menocal, de Rubio Almoedo,
Flores de Lascuráin, Solórzano de Solórzano, Velasco de Horcasitas, Portilla de Suinaga, de Azcué, de Robles Gil, de Elcoro, de Iturbide, de Ashlander, Fernández del Valle, Aguayo de Quintanilla, de Stampa, de Vizcaíno, Martín de Corona,
de Arce, de Martínez del Río, y Cortina de Alvarez Rul. Señoritas Suinaga, Stampa, Quintana, Teresa y Virginia Iturbide, Lascuráin, Elcoro, Solórzano, Elisa y Josefina Horcasitas, Sota Riba,
María Cólogan, Carmen y María Bermejillo, Guadalupe Orvañanos, Ana Negrete, Susana Soto, Jo.
sefina Moreno, María Obregón, señoritas Dozal y
Nelly Arce.
Señores: Excmo. señor Don Bernardo J. de Cólotan y Cólogan, Don Gabriel FernándezSomellera, Don Manuel Fernández del Valle, Don Ignacio Cortina, Don Justo Fernández del Valle, señor
Almoedo, Cónsul de España; Don Nicolás Menocal, Don Luis Bermejillo y Acevedo, Don Antonio Martínez, Don José M. Bermejillo, Don Eduardo y Don Benito Angoitia, Don Alejandro Arena,
Don Fernando Fernández Somellera, Don Pedro
Celestino Negrete, Don Wenceslao Quintana, Don
Augusto lbáñez, Don Diego Moreno, Don Gabriel
Quintana, Don Enrique Fernández del Valle, Don

4.03

.

Sra. Virginia Bermejillo de Espinosa de los Monteros.
El Templo del Sagrario durante la fiesta en honor del Sr.
Presbítero Enrique Berenguer.

Adolfo de Artave, Lic. Javier Cuevas, Don Francisco Icaza Flores, Lic. Luis Felipe Vera, Pedro
Celestino Negrete, jr., Lic. Julián Morineau y Jo.
sé Juan Tablada.
Después de la misa los desposados recibieron
en la sacristía las felicitaciones de sus amistades
y las expresiones de los buenos deseos de las mismas por su felicidad eterna.
En la casa de la señora madre de la desposada
se sirvió un banquete de setenta cubiertos al que
se sentaron las personas de la familia y amistades
íntimas.

irreprochablemente entallado, dan á la persona
que los lleva, un aire inconfundible de alta distinción y buen gusto; y más vale, según dijimos
arriba, un vestido de suma corrección y buenas
telas, que otros muchos que puedan confundirse
con la interminable lista de los que á diario sa·
len de talleres de segundo orden.
El &lt;trousseau&gt; de la señorita Berme j illo, actualmente señora de Espinosa de los Monteros, también se confeccionó en la casa A. Lafage Sucs., y
consta de muchos y riquísimos trajes para paseos,
recepción, teatro, comida, casa, etc.
Sus trajes parecen cortados y confeccionados en
París, pues tanta así es su gracia y corrección. Y
para decir verdad, declararemos que ni en París
mismo pueden ejecutarse- obras más perfectas y
vistosas que en la gran casa de moda á que nos
hemos referido en esta nota social, que indudablemente será del agrado de nuestras lectoras.
Por nuestra parte, felicitamos á la casa A. La·
fage Sucs.; que ha logrado obtener en México
tanto éxito.

EL "TROUSSEAU"
Uno de nuestros redactores estuvo presente en
el acto religioso de Santa Brígida, y quedó altamente sorprendido al ver el riquísimo traje blanco
que lucía la estimable señorita Bermejillo.-Tan
elegante, vistoso é irreprochable era el vestido,
que no pudimos ahogar nuestra curiosidad, y tras
breves investigaciones supimos que había sido
confeccionado en el primer taller de modas que
hay en la capital de la República. Entonces comprendimos la razón de tanta elegancia y esbeltez.
Es casi seguro que nuestras simpáticas lectoras
desearán saber cuál es ese taller de modas y para
satisfacer su curiosidad les diremos que se trata de
la gran casa A. Lafage Sucs, situada en el número 64 de la A venida J uárez.
La fundadora de ese magnífico taller de modas
fué Madame Lafage de gran renombre entre nuestra sociedad elegante; pero á la vuelta de varios
años de trabajo y después de haber conquistado
un crédito indiscutible, la señora Lafage regresó
á radicarse á París, su ciudad natal, y dejó todos
sus negocios en manos de dos distinguidas señoritas francesas que adquirieron en propiedad la
acreditada negociación.
Estas señoritas que giran actualmente con la
razón social de A. Lafage Sucs., no sólo han conservado el prestigio de su antecesora, sino que
han aumentado considerablemente los negocios
de la casa, al grado de que en estos momentos es
el "rendez-vous" de la clientela más elegante en
México.
A título de mera curiosidad acabamos de hacer
una visita á la importante negociación y quedamos altamente sorprendidos al ver el lujo con que
están montados todos los departamentos, y la exquisita c.:&gt;rtesía de las dueñas de esa casa que todos los días y á todas horas están tratando con las
damas más selectas del México elegante.
La señora Lafage estableció esa casa hace treinta años y por aquel entonces sólo contaba con un
reducido número de operarias; pero ahora, en
nuestra reciente visita á los talleres, vimos que
hay más de cien costureras y que todas demuestran rara habilidad para confeccionar las prendas

Sr. Don Alvaro Espinosa de los Monteros, alférez de la Real Armada Española.
más difíciles, siempre bajo la dirección de las dos
señoritas parisienses que son verdaderas artistas
para confeccionar vestidos de alta novedad.
Nos convencimos también de que en pocas partes pueden adquirirse las telas y los encajes que
hay en la casa A. Lafage Sucs. Todos estos géneros son de última novedad, y cada mes se reciben grandes remesas de exquisita, elegante y rica
mercancía que, como es natural, despierta el entusiasmo de la clientela.
Vimos también en lujosos escaparates y ostentosamente presentados, muchos legítimos sombreros modelos traídos directamente de París, y que
no sirven en México para copias de indénticos ó
semejantes sombreros, sino que se venden á las
personas que por su buen gusto y refinada elegancia, comprenden que adquiriendo esos modelos
adquieren una joya de inestimable valor.
Nada hay tan agradable y distinguido como
vestir bien; y nuestras bellas lectoras saben, qui·
zás por propia experiencia, que 1\P buen vestido
vale más que tres ó cuatro de calidad inferior.
Una falda lindamente cortada y un corpiño

Sr. Diputado Don José W. de Landa y Escandón
muerto recientemente.

LOS DESAPARECIDOS
En los últimos días la sociedad mexicana ha
tenido que lamentar la desaparición de tres _de
sus más distinguidos miembros ocurrida con mtervalos de pocos días.
. ;;:::- - El primero de ellos fué el Sr. D. José W. de
Landa y Escandón de una de las más distinguidas
familias de nuestra buena sociedad y hermano
del Sr. D. Guillermo 'de Landa y Escandón, Gobernador del Distrito, miembro prominente de
nuestra alta sociedad.
Durante muchos años el hoy difunto señor de
Landa fué diputado al Congreso de la Unión,
puesto que ocupaba al acaecer su muerte, la cual
ha sido justamente lamentada por todos los que
tuvieron oportunidad de tratar al digno caballero, de costumbres irreprochables que le hacían
dueño de las simpatías de los que lo rodeaban.

***

Otro caballero cuya muerte ha venido á poner
de luto no solo á la buena sociedad sino á las
ciencias y á la literatura nacionales, fué el Sr. D.
José María Roa Bárcena muerto hace muy pocos
días en su casa habitación de la calle de San Bernardo.
Fué el señor Roa Bárcena un distinguido escritor tanto en las lides periodísticas como en los
libros de los que dejó un buen número. Su estilo
y su lenguaje fueron claros y puros hasta haber
merecido el nombramiento de socio correspondiente de la Real Academia de la Lengua de Madrid, y miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, correspondiente de la Real
Española.
Escribió también obras didácticas que se estudiaron en las escuelas nacionales; entre otras un
compendio de historia antigua que tituló &lt;Historia Profana.&gt; Fué diputado al Congreso de la
Unión varios períodos; á su muerte estaba retirado de la vida pública.

**

..'
Sr. Don losé M. Roa Bárcena.

cuerpo diplomático representando á México en
las cortes de San Petersburgo y de Londres.
Descansen:en paz los fallecidos y acepten sus
distinguidos. deudos la expresión de nuestra condolencia. ~
• SS

-IC·

El señor Coronel D. José Rincón Gallardo también inscribió su nombre en el registro de los que
abandonan la vida, y su desaparición ha contribuído al dolor profundo que la socieda.1 mexicana ha experimentado.
Fué el señor Rincón Gallardo miembro de una
de las más distinguidas familias de esta ciudad,
por lo tanto el duelo por su muerte ha sido general.
Fué hermano el finado del señor General D. Pedro Rincón Gallardo, quien después de haberse
distinguido en el campo de batalla en defensa de
los fueros de la patria y de los principios liberales, prestó no menos meritorios servicios en el

Sr. Diputado Coronel José Rincón Gallardo.

El domingo último se efectuó en la parroquia
del Sagrario una fiesta religiosa para celebrar el
aniversario de la consagración del presbítero Enrique Berenguer.
El festejado cantó una misa que fué apadrinada
por el Excelentísimo señor Ministro de España
Don Bernardo de Cólogan y Cólogan y los señores Don Luis Rubio Amoedo, cónsul de la misma
nación; Don Quintín Gutiérrez, cónsul de la República de Santo Domingo; Don J. R. Luogo y Don
José Beltrán Rodríguez.
El templo estaba adornado con elegancia y buen
gusto y lleno por una distinguida y numerosa
concurrencia.
La cátedra sagrada fué ocupada por el padre
Angel C. Bruni, quien pronunció una fácil y elocuente pieza de oratoria sacra,

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EL MUNDO ll,USTRADO

405

EL MUNDO ll,USTRADO

27 DE SEPTIEMBRE

P11esto de ConJetti.

iembre de las fiestas d vicas, proy extrañas, ha terminado¡ se inicia
con los bulliciosos preparativos
de las fiestas españolas y nacionales del ocho, y continuado con las grandes
fiestas nacionales de la conmemoración de nuestra independencia, terminó con las entusiastas de
la colonia italiana, en conmemoración de la entrada de las tropas liberales á la ciudad de Roma, á las órdenes de Garibaldi, hecho que consumó la unidad de Italia.
Y el epílogo fué digno de las fiestas anteriores;
el bullicio y el entusiasmo de la raza latina, personificado por los italianos mejor que por ningún
otro pueblo, hicieron que las fiestas fueran muy
brillantes y animadas, como lo han sido siempre
las de los italianos las que, como las de otras colonias extranjeras, están tomando carta de naturalización entre nosotros.

•

**
Muchos italianos, á quienes seguramente no
gustan las ceremonias oficiales ni las fiestas bajo
programa, se marcharon al campo á disfrutar de
las delicias del aire libre y de las expansiones sin
etiqueta ni cumplidos. Muchas y muy pintorescas
caravanas se formaron con ese objeto, y en los
pueblos y ciudades campestres de los alrededores
de la capital, se organizaron hermosas fiestas de
carácter privado.
Los miembros prominentes de la colonia, que
ocupan puestos oficiales en la representación de
su país, se reunieron por la mañana en la legación de Italia, galantemente invitados por el señor Ministro, Conde Ranuzzi Segni.
La recepción acordada por el señor Ministro á
sns conterráneos, fué digna de la ocasión. Se sirvió durante ella un lunch champagne, y se pronunciaron entusiastas y sentidos brindis por la
patria ausente y por la adoptiva, que con los brazos abiertos recibe á los extranjeros que quieren
trabajar y ser útiles. Se brindó también por nuestro gobierno, del que se dijo que protege igualmente á los nacionales como á los que, proceden•
tes de otros países, se acogen bajo los pliegues de
nuestra bandera.

A medio día se sirvieron muchos banquetes,
unos de carácter privado, y otros en los muchos
restaurants de la ciudad tenidos por italianos;
tanto en unos como en otros se brindó con entusiasmo por la patria ausente y se hicieron elogios
de nuestro país que ha sido abrigo seguro para
los laboriosos hijos de la Unión Italiana.

•
••
Pero la fiesta más popular y la más concurrida
al mismo tiempo fué la kermesse celebrada por la
tarde en el Tívoli del Eliseo.
El local ha servido para tantas fiestas y durante tantos años, que el público va á él como por
costumbre; si á esto se agrega el entusiasmo que
de antemano habían despertado las fiestas italia•
nas se comprenderá que á pesar &lt;1e la inclemencia del tiempo, el tívoli se vió lleno durante todo
el día de una gran cantidad de paseantes que se
dedicaron de la mejor voluntad del mundo á divertirse en honor de las glorias de Italia.
Desde poco después de medio día se descargó
sobre la ciudad y por lo tanto sobre el tívoli una
lluvia abundante y tenaz, pero eso no hizo decaer
el entusiasmo, y á penas si manchó los colores
de la infinidad de banderas y farolillos que servían de adorno entre los añosos árboles.
La concurrencia que asistió á la fiesta, además
de abundante era distinguida; ·entre ella pudimos
ver á damas y caballeros prominentes, tanto en la
colonia como de nuestra mejor sociedad. Los
puestos de confetti, artículo del que se hizo un
gran consumo, estaban al cuidado de hermosas y
elegantes señoritas, y en ellos se hizo derroche
de gracia, tanto en el adorno como en la manera
con que eran tratados los numerosos clientes.
A la hora que se encendieron los innumerables
focos de luz eléctrica el parque adquirió un as•
pecto féerico. Llamó la atención por su adorno
luminoso, especialmente, el kiosko levantado por
la junta organizadora de las fiestas. A esa misma
hora se empezaron á disparar hermosos cohetes
japoneses, cuyas combinaciones de luz contribuyeron mucho al ya de por sí hermosísimo adorno
luminoso.

llegar á ser exiguas son reducidas, y por la bondad de sus propietarios que lo ceden de la mejor
voluntad para las fiestas de carácter particular, el
teatro Virginia Fábregas se presta admirablemente para la celebración de fiestas que, aunque se
ofrecen al público en general, están dedicadas á
un cierto elemento de la sociedad que no es muy
abundante. Por eso quizás se le escogió para la
velada de gala organizada por el comité de las
fiestas italianas, velada que se celebró el miércoles últi'.'10 presidida por el Señor Presidente de
la República, quien fué invitado por el citado comité para dar mayor realce á la festividad.
El programa de la fiesta teatral fué muy variado
é interesante. Hubo una parte de concierto que
estuvo encomendada á la banda de Artillería, la
señorita Lucila Maldonado y e! profesor Ignacio
del Castillo, quienes se distinguieron en la ejecución de los números que les fueron encargados.
Después se representó la comedia italiana dnfiel,&gt; á cargo de la compañía Fábregas. La artística troupe tiene bien sentada su fama, y la interpretación de la citada pieza por ella ha sido objeto de elogios de parte de los cronistas de arte,
por lo tanto sólo diremos que en esta vez estuvo
á la altura á que se ha sabido colocar en otras
ocasiones.
El último número de la fiesta fué desempeñado
por Aldo, el célebre transformista italiano, quien
mantuvo el interés y la hilaridad de los asistentes á la función durante el tiempo que ocupó el
escenario.
La selecta y distinguida concurrencia se retiró
del teatro muy satisfecha de la agradable reunión
y guardando muy gratos recuerdos de ella.

Piezas de la vajilla:de Iturbide, que-se conservan en:el Museo Nacional.

Busto de Iturbide en relieve.

Hoy hace ochenta .r siete años que, con la entrada triunfal del
Ejército Trigarante en )féxico, terminó para siempre la dominación española y se consumó la independencia nacional.
,Ju~to es rendir un tributo al hombre que, cualesquier11. que
hayan sido sus errores antes y después de la consumación de la independencia, realizó de una manera directa .r eficaz el ideal por el
que durante once años lucharon tantos y tan heroicos campeones,
J' poi: el que _ta_n~as ,·idas se sacri~caron. Las disputas que por mucho tiempo chncheron á los mexicanos y que encendieron de una
man.em \"idsima las pasiones de partido, llegaron á no respetar ni
la nda de los héroes como Guerrero. ni la memoria de los apóstoles como Hidalgo, ni la ,·ida y la memoria de los caudillos como
Iturbide que f_ué sacrificado en Padilla y su nombre execrado durante mucho tiempo.
. )Ia:5 ahora, que las pasiones se han enfriado, si no totalmente
extmgu1~lo, que la lucha armada cesó completamente, que la razón
se ha abierto campo; que sabemos que todos los hombres, aún los

•

**

Cerró el programa de festejos el banquete organizado por el repetido comité de las fiestas y celebrado el jueves último en un céntrico restaurant¡ como en las fiestas anteriores, reinó en él el
mayor entusiasmo y se hicieron recuerdos sentidos de la patria ausente.

•••

Retrato de la Emperatriz Ana Maria,
esposa de Iturbide.

Por su decorado, por sus dimensiones, que sin

IIl,.'lS grandes, tienen y~rroJ, y que juzgamos á la luz de la crítica
debemos sacar del olvido a todos aquellos á quienes voluntariamen~
te sepultamos, ya que no ha~ peligro de que sus nombres se truequen _en una bandera de partido dispuesto á todo para aniq uilat· al
enemigo.

Y sohre t?do, ahora debemo~ -?roclamar la verdad, cualquiera
c¡ue ella_ sea, ~ buscar, en el análisis de los hechos históricos y en
el. estud1.o de los hombi:es que viviero~ antes que nosotros y· que
p1 ~p~rarnn con sus, ª?c1ones nuestra nda social presente, el descnbnmiento de ella, umca ;y exclusivamente.
Si no alabai:nos á Iturbide perseguidor de insurgentes; si no
~amos á It~rb1de e~perador,. a~mirémosle como realizador de la
mdependenc1~, como factor prmc1palísimo en el triunfo definitivQ
de laS. an:pa!:&gt; mBurgentes.

El C6ns11l de Italia ;y el Preside'l.le del Comité de las fiestas.

Grupo de niñas representando á Italia )' México.

Retruro de lfurbide vistiendo el Manto imperial ( de un lien.-u que se
~nservci en •l
Nat;ional.)

M"''º

�406

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La Gran Fiesta Estudiantil
Discurso· del Lic. Jesús U rueta

Como en otro tiempo, los estudiantes de la.~ Escuelas profesionales se
reunieron este año para celebrar las
fiestas patrias. Organizaron una espléndida velada que se efectuó en el
Teatro Arbeu, y en la que el Sr. p.
I,uis G. Urbina recitó unos hermosísimos versos y el Lic. Crueta, príncipe de la oratoria mexicana, pronunció nn brillantísimo discurso que
"El l\Iundo Ilustrado" tiene el honlr
de reproducir.
La hermosa pieza oratoria es como
sigue,

B

USTRE Thucydides grabó en el bronce
e su historia, con palabras austeras y vi• gorosas, este pensamiento profético de
la arenga de Pericles por los muertos en
la guerra: &lt;La tumba de los grandes hombres es
el universo entero¡ no se hace notar por algunas
inscripciones escritas sobre columnas como en las
sepulturas privadas, sino que, hasta en las comarcas extranjeras, y sin necesidad de renglones conmemorativos, el recuerdo y el culto de los hombres magnánimos que murieron por la patria se
conserva mejor en el espíritu inmortal y sereno
que en monumentos orgullosos y perecederos.&gt;
Señoras y señores:
En estos días que el amor del pueblo consagra
al recuerdo de nuestros antepasados, de los hombres magnánimos que murieron por el país, que
le inyectaron la savia de su sangre para que eternamente circulara en nuestra historia haciendo
fructificar la labor afanosa de los tiempos con el

SR. LIC. JESÚS URUETA,

autor del discurso que publicamos.
anhelo y la devoción de la libertad, nos juntamos
en la más honda y la más alta de las fraternidades, el amor á la patria, que es el comienzo y debe ser la base del amor á la humanidad: y, animados de un profundo respeto al pasado trágico
y glorioso, ya que hemos tenido la fortuna, ó la
desgracia, de no haber sido llamados á contemplar
en la vida, sino tan solo en la historia, las grandes revoluciones, los choques de los imperios,
los funerales y los nacimientos de los pueblos,
hemos de conformarnos con evocar á los héroes de nuestra Independencia, que permanecieron firmes hasta el fin en sus convicciones y en
sus ideales, y que la muerte encontró inmutables;
porque el rayo, podemos decirlo sin metáfora, los
había herido; un golpe fatal los había inmovilizado en la actitud heroica que sus almas adquirieron en la crisis suprema, actitud fascinante que
no hubieran podido abandonar sin que su carácter moral cayera en pedazos, en deshonor, en polvo, pues no tenían otro punto de apoyo que la
formidable roca de su Cáucaso, sacudida por la
tormenta y coronada, como en la tragedia de Esquilo, por una diadema de relámpagos!
Contemplándolos en su grandeza, envidiamos
su suerte; sentimos agigantarse nuestras energías¡
comprendemos el infinito placer que debieron experimentar sufriendo y muriendo por el grande
ideal¡ y, purificados un instante por el divino entusiasmo, anhelamos sufrir como ellos y como
ellos morir, aándole nuestra vida á ¡~ patria para

Adorno de la plataforma central donde estuvieron el Sr. Presidente, sus
ministros y las diplomáticos &lt;'xiranjeros.
que la patria la recoja en su inmortalidad y en su
gloria! Cuando los sacrificios que es preciso hacer por la verdad, por la libertad, por el bien,
son peligrosos y difíciles, deben estar acompañados de inapreciables delicias. En medio de las delaciones y de los ultrajes, en los calabozos y en los
cadalsos, es donde la probidad. la energía, el valor,
gozan de esta form:t heroica del placer, suprema
voluptuosidad de las conciencias altivas y puras
oue ponía el éxta~is de los cielos en los ojos de
Giordano Bruno cuando las llamas del infierno le
quPmaban los pies y hacía cantar un versn de
amor en los labios áticos de André Chénier cuando este joven dios de la libertad y de la gracia
era arrastrado á la muerte en la carreta de infamia
del Terror! El suplicio es el triunfo: además de
que la muerte libra á los buenos del tormento de
ver prosperar á los malvados, el que muere atacando á la tiranía, aunque no logre derrumbarla,
la obliga á multiplicar sus actos de furor y de
venganza, sus ostentaciones insolentes y sus carnavales &amp;angrientos¡ y brutal, rabiosa, enloquecida,
exhibiendo sus pompas bárbaras, prodigando sus
insultos á la desgracia, su desprecio á las ruinas
venerables, sus calumnias á la~ tumbas ¡!loriosas,
sus lauros efímeros al crimen y sus limosnas á la
adulación, no tarda en perderse, en cavar su propia tumba, su triste tumba sin recuerdos y sin
flores, pues hasta los más ciegos abren los ojos,
hasta los más indiferentes se sacuden, hasta los
más viles se aven(üenzan de mirar todo lo que
ella quiere, todo lo que ella puede, todo lo que
ella se atreve á hacer para conservar su infame
poderío¡ y entonces, siempre, fatalmente, se realiza en la historia la célebre profecía de Karl
Marx: &lt;cuando el manto imperial caiga sobre los
hombros de Luis Bonaparte, la estatua de bronce
de Napoleón será precipitada por el pueblo de lo
alto de la columna Vendome!&gt;
Pero estas evocaciones, señores, breves por intensas, no solo alumbran las grandiosidades épicas del pasado, sino que proyectan su luz sobre
el porvenir: son la columna de fuego que rasga
la sombra del sendero de nuestros destinos¡ y la
imagen de la patria, ensangrentada y vengadora
en su fondo de gloria, nos aparece limpia y serena en los mirages misteriosos y milagrosos del
Ideal. ... Si la amamos por lo que combatió y sufrió, má~ amor, si cabe, debemos tenerle por todo
lo que de ella sea obra nuestra en la paz del trabajo, por lo que podamos fortalecerla y embellecerla, por la riqueza, por la ciencia, por el arte,
por la justicia y por la humanidad que podamos
lel(arle con la constancia y con la energía de una
vida larga en obras y copiosa en frutos, y que
también tiene su belleza y que también puede tener sus heroicidades en las épocas de escepticismos profundos y de corruptora vanidad. No interrumpir jamás el progreso con la fatiga del brazo
y la molicie del espíritu, aunque sepamos incierto el triunfo, aunque lo sepamos imposible: que
siempre es fecunda y gloriosa la lucha contra las
inmoralidades y los crímenes que ha transmitido
al mundo la fatalidad histórica¡ y la misión del
hombre, del joven, sobre todo, no es encontrar la
verdad, sino buscarla¡ no es vencer, sino combatir, á pesar de todos los desengaños y de todas las
burlas de la frivolidad; y la mejor manera de honrar de veras, de corazón, con actos de fe, la memoria de nuestros padres, es desafiar el porvenir
con alegría y con confianza, cumpliendo diariamente el deber,-que es para la nación lo que es
el amor para _la familia, la fe para la iglesia, la

belleza para el arte, la ley de gravitación para el
mundo físico¡-porque los héroes de nuestra historia valdrán más cuando valgamos nosotros más
y crecerán en gloria á medida que la patria crez
ca en prosperidad! Son preferibles los excesos del
alma juvenil al tedio y la apatía¡ demostrad siempre, como ahora, que tenéis grandes energías morales que gastar en la lucha perseverante contra
lo desconocido, contra los enigmas del universo,
más numerosos, ay! de lo que Haeckel ha creído,
y que son los enemigos verdaderos de esta humanidad que trabaja, que piensa y que sufre;demostrad siempre, como ahora, que tenéis ideales que
os exaltan por toda causa legítima, por toda obra
buena, por toda apariencia bella, y que sois juventud rumorosa que se agita y que se mueve,
porque vive, y no solamente una vaga multitud
que vegeta, decrépita antes de ser vieja!
Debemos pensar que nuestro destino como me·
xicanos está íntimamente ligado á nuestro destino como hombres¡ que ya no es posible aislar del
universal desenvolvimiento de la historia, las acciones que por el progreso y la libertad cumple

SR. LUIS G. URBINA,

q11e recít6 11nos versos mny hermosos.
un pueblo, encerrándolas en orgullosos y egoístas
fastos, sino que, por el contrario, el mérito de los
hechos debe medirse por la sugestión que ejerzan
y por la simpatía que inspiren á todos los hijos
de la tierra, que, nacidos del mismo dolor, aun
cuando en el trágico curso de los tiempos se hayan combatido como enemigos, se juntan como
hermanos en una misma esperanza. Ahora que la
democracia socialista hace caer las viejas barreras
de castas y de clases, y dice á los hombres antes
encadenados por el arbitrio del tirano é inmovilizados por la compresión del feudalismo: id!

osad! ensayad vuestras energías en el universo
conciencia, exige que su patriotismo tenga una
ilimitado!¡ ahora que la ciencia descifra los orícompensación: el mejoramiento de las condiciogenes del planeta, y ofrece á nuestra curiosidad
nes materiales y morales del mayor número, es el
anhelante toda la duración del tiempo y toda la
medio más seguro de fortificar en el pueblo el
extensión del espacio¡ ahora que nuestra filiación
sentimiento patriótíco. He ahí un gran problema,
es explicada por la arqueología nombre que apaun noble trabajo, un bello ideal para ejercitar
reció algunos años antes de la Revolución franvuestras actividades en la paz, porque así iréis á
cesa, como si el gran drama de los tiempos nuela verdadera libertad, al verdadero progreso, acervos hubiera sido precedido por la palabra que
cando, fusionando, hermanando en la vida altísisignifica la ciencia de los tiempos antiguos, y se
ma del espíritu y bajo la magnificencia de la jushubiesen abierto á la vez á nuestro pensamiento
ticia, á todos los que la ley de fierro de la histoy á nuestro sueño las profundidades de la historia ha tenido separados¡ y sólo así no echaremos
ria y el porvenir social ilimitado¡ ahor.. que el
de menos lo que en medio de la guerra se veía
arte tiene, desde hace si¡(lo y medio, el genio y el
algunas veces aparecer, á pesar de todas sus crueldominio del mundo entero y que va á todas pardades y de todas sus tristezas: e! grande y unánites, á todos los pueblos, á todas las civilizaciones,
me extremecimiento de entusiasmo que daba prebuscando y difundiendo músicas, colores y símcio á la vida y coronas á la muerte!
bolos, y gritándonos á todos con el contagioso griCuando se atraviesan los patios del Binnenhof
to de los entusiasmos: amad la vida! tened la cuen la Haya, y que, á cada paso, se levantan deriosidad de todas las formas de la vida!, la humalante de nosotros los trágicos fantasmas de la Hismdad comienza á levantarse por encima de los
toria cadlisos, linch1miento5, asesinato5 nos
siglos sombríos y crueles, comienza á librarse de
parece que el pasado de ese país sólo está formasu servidumbre de odio y de ferocidad, comienza
do de sombras. de borrones, de negruras en donde
á ser fraternal y dulce; comprendemos y sentimos
se sumergen los monumentos de victoria, como
que de ella á la naturaleza se establecen vínculos
los reflejos del estanque en donde tiemblan 105
nuevos, que las ternuras ocultas y los misterios
viejos muros del palacio. Pero unos pasos más
de amor que duermen en el seno de las cosas surnos hacen subir la escalera que conduce al Mugen luminosos y castos: sabemos que el mundo
seo: todos los fantasmas se disipan, estamos en la
siempre responderá á la discordia del hombre con
mamión del arte. En el fondo de los marcos de
el silen,;io agónico de los campos desolados ó con
oro vemos gentes que aran la tierra, que construla infernal crepitación de los incendios, y á su
yen navíos, que pezcan salmón, que apacientan
fraternidad con una copiosa bendición de frutos
sus ganados, que navegan por el canal. ... , y una
y de flores!
aparición surge delante de nosotros, la aparición
Vosotros, vosotros todos, cuya alma sabe sentir
apacible y grandiosa de la vida universal, del
lo que es honrado y bueno¡ que tenéis una patria
pueblo que ni un sólo instante se cansa ni en el
y que sabéis lo que ts una patria¡ que recibís en
trabajo, ni en la vigilancia, ni en la disciplina, ni
vuestas frentes una ráfaga de ese benéfico espírien el amor, y que sano, enérgico, perseverante, no
tu de Numa de que habla Plutarco, que iba insi·
ha cesado de producir el pan que comemos, panuándose como un suave viento á través de la
sando la vida sin ruido, como las aguas que ferItalia abriendo los corazones á las dulzuras del
tilizan, y sin brillo, como las plantas que curan, y
bi?n y de la paz, después de los días salvajes de
que, aunque no lo mencione ningún Libro de Oro
Rómulo¡ vosotros que sentís entusiasmados en
y nin_gún Arco de Triunfo, sabe llegar, en los días
vuestras venas las pulsaciones de la sangre con la
de las grandes batallas sociales, á sal vario todo
esperanza febril y el ansia invocadora de días
cuando lo creemos todo perdido! iQué lejos estasiempre mejores para la patria y para la humanimos del sueño que torturaba el cerebro humeante
dad¡ debéis hacer una conspiración, una conspiy desequilibrado de Nietzsche, que veía dominaración patriótica, formar un virtuoso complot en
da con toda la fuerza de las leyes de la naturalecontra de todos los enemigos de la paz, del orza á la multitud inmensa é inerme por una arisden, de la felicidad pública, pues nada hay más
tocracia imperiosa, asamblea de dioses ó banda de
humano, más indulgente, más dulce que la severa
tigres!
inflexibilidad de las leyes justas¡ nada hay más
Antes la tierra sombría no tenía sino una vencruel que la clemencia para los crímenes contra
tana abierta á la luz del cielo, la muerte¡ ahcra
la humanidad¡ nada hay más noble, porque nos
que los dogmas caen en polvo, procuramos atar
eleva á la verdadera libertad, que la sumisión
de nuevo los hilos rotos que había t~jido antes
voluntaria á las leyes¡ y nada hay tan despótico
con tanta sagacidad el genio de Epicuro, y como
y tan sanguinario como la anarquía. Y, aunque
él, buscamos nuestro destino en la tierra, para
no tenéis todavía una larga experiencia de la lihacer de ella un paraíso. ¡Oh! un paraíso al que
bertad, haced que hable por vuestra boca la insiempre faltará al.~o, no mataremos jamás el dolor
trépida verdad, sin más límites que la honradez
y el mal; el hombre nunca será Dios. Razón de
en los principios y la cultura en la expresión,
más para trabajar con un ardor incansable en dis(que el pensamiento, como dijo un político espaminuir la suma de las miserias. Toda conquista
ñol, no delinque)¡ así acostumbraréis al puesobre el mal es un aumento, presente ó futuro, de
blo, con vuestro ejemplo, no á aprobar siempre
la felicidad humana. Sobre la débil corteza de
las leyes que debe obedecer, sino á ob~decerlas
e,te planeta exiguo, la hormiguera humana contisiempre, aunque las desapruebe¡ así obligaréis á
nuará la obra de las generacioues extinguidas, pelos imbéciles que quieran comprometer la vida
ro cada vez con una conciencia más clara de su
nacional á volverá su nulidad, y á los malvados
objeto: ¿hacer habitable y hasta confortable nuesque pretendan ultrajar la República á volver á .,, tro domicilio de un día, arrancar las espinas que
su fango, pues vuestrcs padres no conquistaron
hacen sangrar nuestros pies, domesticar á la fiera
la libertad para que vosotros olvidéis la civilizahumana ó limarle las garras, dar á la ciencia el
ción y el honor!
timón, á la justicia la autoridad, formar en torno
Puesto que ahora todas las fuerzas vivas de la
de la humanidad de mañana una atmósfera de
nación se orientan hacia los progresos industriaamor, quién puede pretender que no sea ésta una
les y sociales, hacia el arte de conservar y aumenobra soberbia, digna de verdaderos hombres? Y
tar lo que alimenta la vida y lo que la ennoblece
quién no siente qué alegría tan intensa debe exy embellece, anhelemos que la paz no sea solaperimentar desde hoy el obrero de tan noble
mente el reposo ó la indiferencia, peores que la
ideal? No trabajamos para nosotros, es cierto; pemuerte, ó el equilibrio inestable de la ambición
ro acaso es poco honor y pequeña gloria, que con
y del miedo, que, por un momento nada más,
los ojos fijos en tan alta empresa, podamos consuelta la rienda á todos los apetitos y á todas las
templar á lo lejos, en la prolongación de la línea
fantasías del Yo brutal y descarado, del E;!oísmo
que nos trazamos, el surco luminoso de la vida
curioso de emociones ficticias á falta de emocioacrecentada y de la felicidad triunfante? Esto no
nes fuertes y libre del úuico correctivo que se le
debe llenarnos de satisfacción, á nosotros que teconoce: la necesidad de la solidaridad en un gran
nemos sobre nuestros antepasados el privilegio
peligro nacional. La guerra tenía sus grandezas;
de saber lo que queremos y lo que hacemos, á
la paz, para igualarla, debe tener las suyas. No
nosotros que tenemos la conciencia de ser los
debe ser sino otro campo de batalla, con otros
creadores voluntarios de un porvenir grandioso,
enemigos que combatir: el vicio que endurece el
y como lo decía Renan, con una palabra maravi·
alma más que la lucha¡ la miseria que mata el
llosa, el enagenamiento de saber que "fabricamos
cuerpo mejor que las balas. Ah, señores! sentirse
á Dios"?
solidarios en el peligro, en el peligro que pone
Esta alta conciencia de la humanidad, formada
á desnudo en todos el instinto de conservación y
de las ideas y las tendencias más generales, proque iguala las vanidades de los grandes con los
ducto inestimablemente precioso de los siglos
sufrimiento~ de los desheredados mostrándoles el
pasados, se encuentra en cada uno de los grupos
mismo abismo y la misma tumba, es fácil¡ pero
nacionales que han llegado á la perfección de la
qué difícil es sentirse hermanos en la cooperacultura actual¡ pero con algo característico, con
ción de la paz, de la paz que descubre, en los priideas y tendencias secundarias ó suplementarias,
vilegiados de la fortuna, los instintos egoístas,
debidas á la herencia étnica y al medio, y que en
más ávidos cuanto más satisfechos, de los mercaunos, se han fortificado y desarrollado como en
deres de cochinos de Chicago, y hace brillar las
un terreno propicio, mientras que, en otros, abormaravillas de su industria y de su lujo sobre la
taban y dejaban el campo á ideas y cualidades
clase obrera, médula de la nación, miserable, heroidistintas¡ por lo cual cada grupo nacional, difeca y divina, que sostiene en sus espaldas el orden
renciándose de los demás, se presenta en la hissocial, porque es fuerza y trabajo, y que si se detoria con un carácter propio, con una figura definituviera un instante paralizaría la vida en una
da. Estos elementos secundarios y particulares son
angustia infinita .... Por eso Mirabeau, el primer
una fuerza y una riqueza que no debe debilitarse
anunciador de la huelga general, gritaba á los noni percterse, porque son los complementos y los
bles: &lt;Cuidado! no irritéis á ese pueblo que lo
apoyos indispensables de la conciencia univerproduce todo y que para ser formidable le bastasal. Ejercen su influencia de un grupo á otro¡ tiería inmovilizarse!&gt;
nen, en nuestra época de difusión y de penetraAh, señores! es preciso no sólo amar á la pación, ecos infinitos, y en este vaivén incesante se
tria, sino que la patria también nos ame. Desde
llenan las deficiencias y se suscitan energías nueque un grupo popular adquiere cierto grado de
Víls¡ y así, á fuer¡¡:a lle accion~s y lle reatcione~

407
recíprocas, se disuelven poco á poco oposiciones
que parecían irreductibles, y sin que se bor:ren los
caracteres fundamentales, cuya destrucción no
permiten ni el medio ni la raza, se forman entre
las ideas y los sentimientos de los diferentes pueblos las adaptaciones que son el preludio de l"
concordia futura y de la paz del mundo. Por esto, querer destruir las conciencias nacionales, no
sería solamente un crimen contra la patria, sería
un crimen contra la humanidad. La razón se encuentra, pues, de acuerdo con el sentimiento para continuar consagrando i la patria un culto fi.
lial, para conservarle su vitalidad y sus energías¡
porque si la idea de patria comprende los recuerdos emocionantes de un largo pasado y las alegrías mezcladas á las tristezas del presente, implica tambien todas las esperanzas del porvenir.
Todo lo que es la patria debe entrar, como un
don magnífico y sagrado, en el tesoro de la Humanidad. Lo que quitamos á una se lo robamos á
la otra.
Pero para que este supremo equilibrio y esta
perfecta armonía no se rompan, es preciso que
las aspiraciones particulares de la conciencia de
cada nación no se opon~an á las aspiraciones generales de la conciencia de la humanidad, Desgraciadamente, la vanidad, que hace ridículos á
los individuos, hace peligrosos á los pueblos: ella
les inspira la idea de ensancharse con la conquista territorial, de donde nace la guerra, contraria
al ideal humano¡ ella les inspira el deseo insensato de la hegemonía, de donde nace también la
guerra¡ ella es la que engendra esas enfermedades
del patriotismo, que muchas gentes de buena fe y
de buena voluntad confunden con él, y que reciben actualmente los nombres de nacionalismo y
de imperialismo, impidiéndoles comprender que
la patria no es solamente un dominio territorial
y que no pertenece solamente al pasado, sino que
es también un dominio moral que debemos concebir idealmente prolongado en el porvenir. Por
esto, elevando la conciencia nacional, elevamos,
engrandecemos la patria.
Afort•madamente, señores, esta vanidad del
imperialismo, que ha nacido en Inglaterra y
que orgullosamente pasean ahora por los mares
los acorazados americanos, no ha lle~ado á manchar la joven patria de Hidalgo. No hemos prestado todavía nuestro pabellón á los mercaderes
y á los agiotistas. A todas las glorias sangrientas del imperialismo, México, apenas desprendido del limo de la historia, puede oponer con orgullo la gloria más alta y envidiable de no haber
ofendido á nadie, de no haber hecho derramar lágrimas, de no haber provocado odios. Todas nuestras guerras han sido de defensa, ninguna de agresión. Nos hemos defendido, dejando alguna vez
pedazos de terreno pero jamás de honra, y hemos
cultivado el arte de matar, porque éste constituye
desgraciadamente una parte esencial del arte de
no dejarse matar, y porque no es hacer obra de
muerte, sino de vida, defender contra la barbarie,
venga de donde venga, la civilización y la dignidad adquiridas con tanto esfuerzo! He aquí los
frutos benéficos de nuestra pobreza! Si ella nos
ha impedido representar un papel eminente en la
civilización contemporánea, nos ha preservado á
lo menos del delirio de la conquista, permitiéndonos conservar, en medio de la disolución uni•
versal, esta atmósfera de pureza moral que respiramos felices y respetados. Tal vez la naturaleza,
cuyos ciegos caprichos son con frecuencia más
sabios que nuestras resoluciones más meditadas,
ha querido que al lado de pueblos saturados 4e
capitales, existan pueblos más pobres, á fin de li•
mitar el territorio en que el imperialismo pueda
desplegar su acción. La misión de los primeros
es llevar con el fierro y la sangre las invenciones
de la técnica y las maravillas de la industria á los
puntos extremos del globo¡ los segundos tienen
un destino más modesto, más silencioso, pero más
benéfico, proteger los tesoros de la civilización
que nuestros padres nos han legado. Este es el
premio que ha ganado México en la lotería de la
historia. En lugar del imperialismo político, que
anexa nuevos territorios á costa de la sangre y de
la muerte de poblaciones enteras, el destino reserva á México, en un próximo porvenir, un imperialismo intelectual que le permitirá figurar en el
mundo por los triunfos de su pensamiento¡ y si
hay quiénes encuentren este papel muy humilde¡
si hay quiénes prefieren las batallas y las expansiones violentas que han hecho conquistar tantos lauros á los pueblos más poderosos, yo, señores,-y vosotros conmig'}. oh jóvenes estudiantes
que vivis la alta vida dtl ideal,-debemos bendecir la suerte reservada á nuestro país, que, desviándolo de las conquistas bárbaras, le abre el camino regio de los nuevos Emperadores del mundo, el camino de las conquistas serenas y perdurables en los campos luminosos de la justicia y
de la piedad humana!
M~xi~o, Septiembre 19 de 1908,
JESÚS URVETA,

�408

EL MUNDO ILUSTRADO

409

El ~mNDO ILUSTRADO

Las regatas en Tampico.-Llegada del bote vencedor.
sa hacía algo más que narrar. Entre los pocos artistas de aquel primer género prominente es Rafael Lillo, algunas de cuyas mejores composiciones se han publicado en las páginas de &lt;El Mundo Ilustrado&gt;. Lillo tiene, antes que todo, una
intuición artística y una facilidad de ejecución
nada comunes. En sus dibujos no se encuentra
ningún rebuscamiento, ningún prodigio de técnica con los cuales algunos artistas revisten y disi-

Las regatas.-La comtliva á bordo del vapor "Pánuco·~

na!. Hay sobriedad en el dibujo¡ elegancia en las
figuras¡ personalidad, sinceridad, condiciones más
,:ue suficientes para hacer un artista completo.
Alguien ha expresado la opinión de que es imposible hacer arte mexicano, porque faltan elementor propios de la tierra para ello. Niegan que en
el arte precortesiano haya algo digno de ser continuado y declaran terminantemente que, aún
aquello que más pintoresco nos parece en los ti-

En Tampico.-La tribuna de las reinas en lajiesta deportiva.
mulan hábilmente obras medianas¡ no hay simbolismos indescifrables¡ pero no hay tampoco la vulgaridad, la estolidez, la inarmonía y la deformidad á que estábamos resignándonos, de tanto verla
prodigar como único producto del ingenio nacio-

La salida de los dos botes se marcó por medio
de un disparo de pistola, y desde luego se empe•
ñó la lucha que fué muy reñida, pues las tripulantes de los dos botes se habían ensayado con
dedicación y empeño en el manejo delos remos, y
la victoria estuvo indecisa en casi todo el trayecto de la carrera, por fin, cerca de la meta las
tripulantes del &lt;Nereo&gt; obtuvieron la ventaja so•
bre sus contrarias y llegaron en primer h1~ar en

Tampíco.-Entrada á la cíudad y el gran puente ''Romero Rubio''

pos y las costumbres nacionales, no es útil para
copiarlo ó reproducirlo en artística manera: y citan lo grotesco de las representaciones ti picas y
lo antiestético de los cuadros de costumbres mexicanas que corren por ahí de mano en mano en
las hojas impresas. Lillo ha demostrado la falsedad de este aserto¡ que no debe atribuirse más
que á incapacidad é infecundidad de los autores
de tales representaciones y reproducciones. Ha
hecho dibujos de costumbres que son fieles, que
ron reales, y que han merecido la acogida entusiasta de periódicos tan importantes como &lt;La
Prensa&gt; de Buenos Aires, que los ha publicado
no hace mucho tiempo.
El humorismo de Lillo también tiene caracteres de refinamiento que le distinguen, porque en
cada uno de ellos la intención burlesca está representada en forma llena de donaire é ingenio.
No hace sangrientas caricaturas; sus dibujos cómicos hacen reír sana y buenamente, sin herir á
nadie, sin que haya en ellos el resabio amargo de
una sátira venenosa.

medio de los entusiastas aplausos de la enorme
multitud que presenció las regatas.
La recepción acordada á las triunfadoras á bordo del vapor donde se hallaba el jurado de la re•
gata no fué menos entnsiasta que h ovación del

.

i

00
REGATAS EN TAMPICO

..

RAFAEL LILLO. -DE UN RETRATO AL ÓLEO POR A, GEDOVIDS.
Tiene el ilustrador de periódicos una labor excepcionalmente difícil¡ sus escollos son peculiares y para vencerlos se requieren un talento especial¡ una finura de observación, una ductilidad
extraordinaria y, al mismo tiempo, un dominio
nada común de la técnica. El ilustrador de periódicos ha de recojer las impresiones de una rápida
lectura¡ y luego ha de darles forma adecuada, y,
finalmente ha de trasladarlas con precisión y firmeza, y todo esto en el tiempo brevísimo de una
á otra edición.
Labor inte]lsa quEI, cuando es fecunda y cuando
es bella, puede valer lo que una obra maestra,
producto de larga.s meditaciones, de ensayos repetido~, dé' elaboración lenta y delicada, de estudio pacieijt~, Y si ~ien iio ij~~d., t,~er ~g¡ica lla

perdurabilidad de las grandes obras, es quizá más
provechosa para el desenvolvimiento general, más
fructífera para el desarrollo de la cultura artística, más valiosa por su acción social, eminentemente educativa. La ilustración de periódicos lleva por todas partes, ó por lo menos, debe ll_evar,
una impresión de arte. No cabe duda que ni los
Wagner, los Mozart, los Bach, los Donizzeti ha~
sido factores de primer orden para el desenvolvimiento del arte musical; no han sido ellos, sin
duda, quienes han hecho de Italia y de Alemania países eminentemente musicales, y han llevado la cultura hasta lo más hondo del alma nacional. Han sido los cantores populares, los ejecu•
tantes que ponen su talento al servicio del público,

C\'1~"~ ~ll YOijido1 do cene~ci6ii en(ene~ci6~,

haciendo esa inmensa labor educativa. Alosgrandes museos van los privilegiados á disfrutar de
los incomparables tesoros de arte. El magazine, e~
periódico, la revista, van de ma~o en mano, y ~1
han da llenar un objeto noble, s1 han de cumphr
una misión social distinta de la meramente in•
dustrial y comercial, deben ir sembrando por doquiera un germen de verdad, de felicidad, de
arte.
Son contadísimos quienes, entre nosotros, hayan
cultivado con fruto este género, como que las
oportunidades no han sido frecuentes. No me refiero aquí á los que han hecho del dibuj) satíri•
co una especialidad. Ejemplos, muy notables he•

mas tenido, especialmente en la época enqueaún
-• ~~ poriodi~o polfüqo •~ 14t~ico "( la pren•

La copa "Concepción" cedída por el Sr. Joaquzn
.4rmendáríz, para el vencedor en la carrera de

pµtom6vi~s de ¡ ~O kil6metrg~

Uno de los números más atractivos del programa
con que se celebraron en Tampico las fiestas de
Septiembre, fué una regata entre dos botes tripulados por señoritas que se efectuó el día ocho de
los corrientes, por la mañana.
Los botes que tomaron parte en la regata fueron el &lt;Eolo,&gt; tripulado por las señoritas Ester
Domínguez, Hortensia y Celina Ruiz, Luisa Jordán, Loreto Herrera y Rosalía Barberena¡ era patrón de este bote el señor Salvador del Río, y
&lt;Nereo&gt; tripulado por las señoritas María Domínguez, Concepción Garza, Amalia San Pedro, Franky Fre-ston, Amalia del Río-.y l4aría_Gi\r;!l¡ pa,

t.6n, Fenia111l91, ~ene~¡¡~,

Automóvil Reo, de Mr. Derl&gt;y, que ganó la copa Concepció11,'.haciendo 150 kilómetros en
4 h. 50 m., por mal camino.
fÚblico; el presidente del jurado entre1ó á las
tripulantes una medalla conmemorativa,de las
fiestas.
Además de esta re~ata hubo serenatas, iluminaciones y fue~os artificiales¡ carrera~ de cintas y
otras diversiQU\:li muy lucidas é interesantes,

..

�410

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

La capital de Michoacán es una de las poblaciones
más interesantes por su historia, pues ha dado á la patria hijos grandes entre los grandes¡ por su papel en algunas de las más importantes épocas de nuestra vida social y política, y por sus actuales progresos que la han
transformado y modernizado muy rápidamente.
. En esta página se ve°: algunas fotografías que dan
idea de lo que es Moreha ahora, y de algunas sitios pintorescos del mismo Estado. Las fotografías representan
dos hermosos chalets modernos, construídos en el bosque de San Pedro, sitio verdaderamente encantador· la
henn~sa calzada ~el Desierto que va á Zinapécuar~, y
una vista panorámica de Morelia. Publicamos también
el retrato de D. Aristeo Mercado, actual Gobernador
del Estado, y el del Sr. Mayor Lauro Guzmán progresista
jefe político de Morelia.
'

'

Srita. Concepción:Macouzet.

CONCURSO DE SIMPATIA
EN MORELIA

J

A hermosa y florida capital
del Estado de Michoacán está
siendo actualmente teatro de un
!,.M torneo mu y propio de la simpáti• ca ciudad.
Fama muy merecida tiene Morelia por
la hermosura de sus mujeres y de sus
flores, y á penas habrá ciudad del país
donde mejor encaje un concurso de belleza ó de simpatía femenina. El torneo
no tiene por objeto discernir quién es
la más bella; quizás se estimó que esta
labor sería demasiado difícil, y se prefirió buscar quién es la señorita que goza
de más simpatías en la ciudad. La tarea,
aunque algo simplificada, no es fácil¡
¡son tan simpáticas todas las morelianas!
Pero, en fin, el jurado no tendrá que hacer más que un recuento de votos, y esto es más fácil que escoger entre tanta
belleza una que sea superior á las demás.
La idea fué recibida con el entusiasmo que era
de esperarse, y los votos han llegado en gran nú·
mero á los comicios, haciendo vacilar la opinión
acerca de quien sea la vencedora en el recuento
final. Este se acerca, pues el concurso deberá cerrarse el treinta del presente, y los recuentos diarios empiezan á indicar con cierta aproximación
el triunfo definiti"º·
Ocupan actualmente los primeros lugares en las
votaciones las señoritas María Iturbide y del Moral, Concha Macouzet, Lupe Paulin, María Pérez
y Paz Infante, y todo hace creer que ellas serán
las que se disputen de hoy en adelante los tota·
les más altos hasta llegar al triunfo. Ilustramos
estas líneas con los cinco retratos de las mencionadas señoritas, para que nuestros lectores se afilien al concurso¡ quizás de esa manera nos quepa el gusto de haber contribuído al triunfo de la
linda vencedora.

•
••

Dijimos antes que la florida ciudad de Morelia
es quizás la más apropiada para la celebración
de un concurso de esta clase, y lo que decimos
de la ciudad capital podríamos decir de todo el
Estado: la íeracidad de la tierra produce en
abundancia toda clase de árboles y plantas, y
hace de los descendientes de la vigorosa raza tarasca, hermosos ejemplares de la raza humana.
Cuenta el Estado, debido á sus corrientes y depósitos de agua y á lo accidentado de su territorio, con grandes bosques donde se produce toda
clase de maderas ricas y preciadas¡ y debajo de
esas riquezas que se ostentan en la superficie del
suelo hay otras tanto ó más preciadas que las anteriores en forma de metales preciosos cuya e:iplotación promete pingües ganancias.

Srita. Paz Infante.
Srita L11pe Paulin.
Inmensos son los recursos del rico Estado, pero
necesitan ser explotados con método y bajo un
plan administrativo adecuado que haga que rindan ventajas al mismo tiempo á los explotadores
y á los habitantes del Estado á quienes la naturaleza ha dado derecho á una parte, cuando menos,
de las inmenzas riquezas en medio de las cuales
han nacido.
Esa ha sido la labor del Señor Don Aristeo
Mercado en los años durante los cuales ha tenido
en sus manos las riendas de la administración de
la entidad federati va.

Que la gestión del Señor Mercado ha sido benéfica para Michoacán, y que así lo han reconocido
sus gobernados lo prueba la circunstancia de que,
al tratarse de designar nuevo mandatario para el
próximo período gubernativo, el pueblo en masa
expresó sus deseos de que siga ocupando el alto
puesto quien por tantos años lo ha ocupado con
acierto.
Y no carece de razón indudablemente el pueblo michoacano al fijarse en la persona á quien
tantos beneficios debe. Entre las muchas mejoras
que el Señor Mercado ha llevado á cabo recordamvs la dotación de agua potable en abundancia
para la ciudad de Morelia, mejora que fué la iniciación del embellecimiento del parque de San
Pedro, que actualmente e, uno de los más hermosos paseos de la República.
Nos ocupamos en alguno de nuestros números
pasados del combate de flores y concurso de carruajes adornados efectuados en Morelia, fiestas de
esta ~t~eza, para que alcani;:e11 el lucimie11tq

Srita. Mar{a Pérez.
Srita. María Iturbide y del Moral.
de la á que nos referimos necesitan hacerse en ciudades que disfruten de todas las comodidades, sólo compatibles con el bienestar y el progreso.
Mucho nos complace haber tenido esta oportunidad de ocuparnos de la labor del Señor Mercado y del estado de adelanto que gracias á él ha
alcanzado Michoacán.

••

No amar es cosa dura,
Y amar es dura cosa¡
Pero amar sin retorno
La más dura de todas.

**•
Sólamente reconoce un beneficio, el que lo merece,

•
••
El silencio es la fuerza de los débiles.

•••
Envidiar á otro, es confesarse inferior á él.

*

* *ser engañado, es creerse
El verdadero medio de
lllá$ ílstuto que los demás.

411

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~~~~~
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~m~m~

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412

EL MUNDO ILUSTRADO

Los constantes progresos de México

1 -:~

'
ALt.1ACENES DE

LA.ClU □ AO

DE MEXtCO.

e

418

EL MUNl&gt;O ILUSrRADO

~ I por las páginas de este semanario han desfi~lado constantemente en forma gráfica y narrativa, las narraciones de los progresos que sin cesar
realiza la capital de la República, justo y debido es
que ahora consagremos algunas líneas á una de
las negociaciones mexicanas más florecientes y
quizás á la más antigua de todas, entre las de su
género.
Nos referimos á &lt;La Ciudad de México&gt;, el gran
almacén de ropas situado en el Portal de las Flores números 8 y 9 que fué establecido muy pocos
años después del grito de Independencia y que
todavía vive hoy, floreciente y poderoso, siendo
testigo elocuente de lo que puede y vale la constancia.

Fachada del Almacén.

&lt;La Ciudad de México&gt; ha tenido muchos propietarios y todos ellos conservan viva la escuela
de sus predecesores: escuela de honradez y de laboriosidad. Actualmente gira esta casa con la razón social de F. Manuel y Cía. y se dedica á las
ventas al por mayor y al menudeo contando como
clientes á todos los comerciantes de ropa de la
República. Tiene corresponsales en todas las comarcas y en todos los poblados: desde el pequeño
é insignificante de las serranías, hasta las capitales de Estado que como Monterrey, Guadalajara,
Puebla y otras muchas, coadyuvan con su incesante desarrollo material, al progreso de todo el
país.
Además los señores F. Manuel y Cía. son accionistas de las principales fábricas mexicanas de hilados y tejidos y ocupan lugar prominente en
otras muchas industrias de empuje y envidiable
porvenir.
Más de cuarenta empleados forman el personal
de &lt;La Ciudad de México&gt;, amén de innumerables
costureras y pequeños artesanos que constantemente están dedicados á productivas y difíciles
labores.
Un redactor de &lt;El Mundo Ilustrado&gt;hizo últimamente una visita á esta importante negociación
y quedó gratamente sorprendido de la afabilidad
de los Señores Manuel y de la exquisita educación con que los empleados tratan á la clientela.
Recorrí-nos los diversos departamentos de la
casa y vimos que el surtido de telas es de lo mejor que puede encontrarse en México. Por cada
vapor se reciben las últimas novedades europeas,
pues las fábricas de aquel continente están pen•
dieDtes de enviar á la &lt;Ciudad de México&gt; las
primicias de sus diversos productos.
La casa cuenta además con un magnífico departamento de artículos para iglesia, el mejor que
hay en México, y como clientes de este importante ramo, se hallan todo el alto clero de la República y los millares de sacerdotes humildes que hay
en pueblos y aldeas. Deslumbra la vista de ese
gran departamento donde hay custodias, cálices,
ornamentos de todas clases y precios, cruces, ciriales, candelabros, lámparas, misales, etc.
Varios agentes viajeros de &lt;La Ciudad de México&gt; están recorriendo constantemente la República y no es difícil que muchos lectores de &lt;El
Mundo Ilustrado&gt; hayan recibido con verdadero
adrado la visita de estos comerciantes viajeros
q:e siempre llevan en sus catálogos y muestrarios
las últimas novedades de la casa.
La mercancía es variad{sima, pues consta de
productos nacionales y extranjeros, que «La Ciudad de México&gt; vende siempre á los precios más
bajos de la plaza.

***
Felicitamos cordialmente á los señores F. Manuel y Cía. por su inteligencia y actividad para
los negocios, y les auguramos un porvenir lisonjero y envidiable.

Lic. Joaquín Baranda, Primer Vicepresidente del
Senado, vuelve á figurar en la política, después de haber estado varios años
retirado de ella.

•'

Lic. Ignacio Burgoa, nuevo Secretario del Gobierno del Distrito, a la derecha del Sr. Gobernador;
á la izquierda el Sr. Lic. Ricardo R. Guzmán, antiguo Secretario. Fotografía tomada
el dia de la toma de posesión del Sr Burgoa.

I

Dr. Gregario Mendizábal, Presidente de la C,ámara de Diputaaos.-Aspecro aeL

FIESTA INFANTIL EN ORRIN
Para hacer que los niños pobres guardaran un
recuerdo grato del aniversario de nuestra independencia, la junta organizadora de las fiestas
dispuso, como final-de ellas, una infantil que se
efectuó el día diez_y_siete_de los corrientes en el
circo Orrin.

l),rco

vrnn aw,mte la .riesta Jnfanltl.

El espacioso local fué adornado con banderas
y en n interior se acumularon grandes cantidades de juguetes que personas caritativas repartieron entre los niños desvalidos.
Aparte de los niños asilados en los establecimientos de caridad pública como el Hospicio de
pobres, la escuela industrial de Huérfanos y la
Casa Amiga de la Obrera, se hizo concurrir también á los discípulos pobres de las escuelas pri·

marias y entre todos ellos se hizo el reparto de
juguetes, y á todos se les invitó á los actos de títeres y otras diversiones que se habían organizado al efecto.

•••

' Los chiquillos-pasaron ratos muy agradables de
los,que conservarán muy gratos recuerdos unidos
á los de la gloriosa fecha conmemorada.

�414

EL MUNDO ILUSTRADO

PSALMO PROFANO
Me detuve un sólo instante en mi camino, y
canté frente á tu templo la salmodia de mis versos.
Y olvidé mis desengaños, y olvidé la tempestad de mis dolores al mirar el cielo azul de la esperanza ..... .
¿Fué un ensueño?
Te asomaste al hondo abismo de mis penas, y al
saber de mis tristezas, y al saber de mis nostalgias, quizás tu alma blanca y pura tuvo miedo de
mi alma, de mi alma tan enferma, de mi alma tan
herida por los dardos inclementes y traidores del
Dolor ..... .
¡Adelante! Ya se pierde tu silueta en la ;ndeci•
sa vaguedad de los recuerdos, y el oleaje de mis
luchas va empujándome más lejos.
¿Pensarás, acaso un día, en el triste peregrino
que al pasar volvió sus ojos implorando tus mi•
radas, y sus últimas estrofas como flores intoc:idas
las regó bajo tus pies?
Cuando sepas de es:i.s dudas que consumen la
existencia como llamas de un rncemlio, cuando
sep:i.s de esas quejas que revelan amarguras de
protesta¡ y cuando sepas dd horror de esas batallas que se libran en silencio; no maldi,~as al reb t lde que al pasar junto á tu templo cerró el labio á la blasfemia, y cantó para tu obsequio la
salmodia de sus versos.
¡Princesita! El horizonte está muy negro, y la
nave en que yo viajo va impulsada por et' viento
hacia las playas del Misterio.
Si aún recuerdas las tristezas del ausente, no
maldigas al rebelde que al pasar junto á tu templo, cerró el labio á la blasfemia y cantó para tu
obsequio la salmodia de sus versos!
PEDRO Huco DELGADO.

•

•

AJEDREZ
Problema No. 13, ror C

P.

Stubbs.

N.EO&amp;AS,

Sarasa te.
O mi crónica hoy con una nota doloroa. Pablo Sarasate, el sublime virtuoso es•
pañol ha muerto en Biarritz.
Toda España lo llora. Todo el mundo lo siente.
Y es que en ese glorioso desaparecido fundaba
la Península un orgullo. Ejecutante, avasallaba
al público con su técnica dominadora, justa, severa y sentimental. Compositor, encantaba al es•
píritu con el perfume de los aires de su patria,
con la dulce armonía de sus canciones puestas
en el fácil sollozo de su &lt;Playera&gt; ó en la escabrosa alegría del &lt;Zapateado.&gt;
Pero más que ejecutante y que creador fué un

MODAS MASCULINAS

Ultimos mo&lt;lelos.- Los abrigos que se usarán en :?iféxico en el próximo im·iemo
son enteramente no\'e&lt;losos.-En este grabado se ven algunos &lt;le los
modelos que más han ele usarse.

Undécimo Concurso
NOMBRES DE FLORES

Nuestras lectoras encontrarán agradable buscar
entre los anuncios del presente uúmero, los nom·
bres de sus flores favoritas. Más como no hay en
ellos muchas palabras que puedan ser utilizadas
con ese fin, habrá necesidad de tomar de cada
anuncio una sóla letra. Se darán tres premios á
las lectoras que nos remitan el mayor número de
nombres de flores formados de tal manera quepara ello usen únicamente alguna ó algunas de las
letras con tenidas en la primera línea de los anuncios contenidos en este número. Tienen allí un
gran número de letras de las cuales pueden escoger las que mejor les convengan para formarnom•
bres de flores.
En las soluciones que nos remitan se servirán
indicar los anuncios cuyas letras se hayan utilizado para formar los nombres referidos.
Se recibirán soluciones hasta el domingo 11 de
Octubre, y el resultado del concurso se publicará
en el domingo siguiente.
Los premios son:
Un par de floreros dorados.
Un relojito de mesa.
Un alhajero de cristal.
Objetos todos comprados en la afamada joyería
La Esmeralda.

00

Resultado del noveno Concurso

415

EL Mt1NDO tr,t1STRADO

alto ~patriota, un eterno enamorado de
su provincia.
Por Navarra, por su Pamplona, diera
todas las caricias de la gloria. Por eso,
cuando su médico le aconsejaba en sus
últimos días que en bien de su salud
prescindiera ya de la obligación que se
había impuesto de tocar anualmente en
las fiestas de San Fermín, Sarasate replicó lleno de amor á la tierruca: &lt;Tocaré
en las fiestas aunque tocando muera.&gt;
Y así lo hizo: el día 2 de este mes, Sarasate hacía la última caridad de su divino arte para morir algunos días después en Biarritz.
También México pudo agasajarlo,
Cuando estuvo entre nosotros, sobre los
triunfos que coronaron su cabeza, debe
haber llevado como mejor, el encanto
que produjo á un pobre indio, vendedor
de violines, de esos mal forjados instrumentos que hasta hace poco se vendían por las calles.
-Aquella tarde, Sarasate departía con
un grupo de amigos cuando acertó á pa•
sar el indígena, pregonando su culta
mercancía y llegó hasta ellos á ofrecerla.
Hubo bromas, críticas al fabricante y
coro de risas á cada agudeza.
Cómpralo su mercé,-decía el indio
al «genio del violín&gt;-suena bonito.
Y el virtuoso, apoyando en su hombro
el burdo instrumento que se le ofrecía,
tocó aquel violín grotesco de madera
blanca, con igual complacencia que un
Amati.

\

)
/
/

Juegan las blancas y dan mate en tres jugadas

+ -,

I

SR. CARLOS LOZANO,

Pianista que acaba de dar su primer recital
en México.
Todos callaron; pero ante el encantamiento del
maestro, el indio, admirado, tuvo en su rudeza
para manifestar lo que sentía, una sola expresión
elocuente en su miseria y dijo:
- ¡Señor, se lo regalo; lléveselo su mercé!
El Sarasate de entonces, fué glorificado después
por todos los públicos cultos de la Europa. La
clarinería de su fama llegaba hasta nosotros como
llegan hoy los requiems de su desaparición.
Sarasate se ausenta de la vida dejando en ella
un gran dolor y llevándose un gran desconsuelo:
Su mucho vivir.
Los genios deben morirse jóvenes.

++

•
••

LUISA RODRÍGUEZ,

Arlísta q·1:! debutó últimamente en el Principal.

•
••
En el Coliseo de la tanda se ha presentado Luisa Rodríguez, de quien la prensa nos había hecho
elogios y hemos podido confirmarlos.
Luisa Rodríguez es un temperamento.
Siente, expresa lo que siente y hace sentir lo
que expresa. Tiene amplio el camino del éxito.

***

BL!NOAB

Solución al problema número 9.
El concurso de los nombres de zarzuelas tuvo
muchos aspirantes á los premios, lo cual prueba
Blancas.
Negras.
que aun hay gran afición á la zarzuela. Recibimos
I -T 7 A.
A.
X T
una multitud de soluciones conteniendo desde
2.-C S A
P 4 A ú otra.
uno hasta catorce nombres de zarzuelas, conforme
3.-C
P ó C 4 R.
á las condiciones del concurso. Muchísimas soluVar1a11/es.
ciones no incluían más que uno ó á lo más, tres
(1)-" T X T Tár,tra óA2T,
nombres, y naturalmente, no eran bastantes para
(2)-C. t R.
Cual4uiora.
competir con los que, ingeniándose más, llegaron
(3)-C 3 A.
t
á formar más nombres. Hecha la revisión de las
(1)-"cartas recibidas, encontramos que las tres solucio1. 3 c.
(2)-C 5 A.
e s A. ú otra.
nes que mejor corresponden á las 'bases publica·
(3)-P
X
e,
Ó
C
4
R.
das en el número diez de este semanario, son: La
del Sr. Antonio Hernández, de Zamora, Michoa(t)-"Mueve peón.
cán, que remitió los nombres de las piezas si(2)-T 7 C R.
e 3 c.
guientes: &lt;Esperanza,&gt; &lt;Las Mujeres,&gt; «Enseñanza
(3)-T XC
Libre,&gt; &lt;La Dolores,&gt; &lt;Mujer y Reina,&gt; &lt;Ellos y
VICTOR M. DIEZ BAR~OSO.
Nosotros,&gt; &lt;El Niño,&gt; &lt;La Influenza,&gt; &lt;Colegio de
A este problema hemos recibido también s1Jluc1ones de
Señoritas,&gt; &lt;La dama del Rey,&gt; &lt;De Guadalajara los sefiores Olallo Rubio, de Cananea y V S. R.
á New-York,&gt; &lt;El Señor Joaquín,&gt; &lt;La Edad en
Solución al número 10.
la Boca.&gt;
Blancas.
Negras.
El Sr. Enrique C. Olivera, de Oaxaca, Avenida
1.-T 2 R.
A X T.
Morelos 21, remitió las siguientes soluciones:
2.-P4 D. +
P X P [al paso.]
&lt;Mujer y Reina,&gt; &lt;Enseñanza Libre,&gt; &lt;La Edad
3.-C 4 A
t
de Hierro,&gt; &lt;Tarjetas Postales,&gt; &lt;El Hombre es
débil,&gt; &lt;La Dolores,&gt; &lt;La Gran Vía,&gt; &lt;El General&gt;
t. _ u _
P 6 R. P 6 T ó P 7 C.
y &lt;Las Mujeres.&gt;
2.-C 4 A jA
C.
La señorita Belem Villalobos envió las solucio3--T
p
nes siguientes: «Enseñanza Libre,&gt; &lt;El General,&gt;
t. _,,_
A (7 A ú 8 C.)
&lt;El Primer Reserva,&gt; &lt;El Señor Joaquín,&gt; &lt;Tarje2-C
X A
Cu1:1l.:¡u1er1:1.
tas Postales,&gt; &lt;Rayos X,&gt; &lt;La Dolores&gt; y &lt;Sangre
3.- T
P -t +.
Azul.&gt;
A disposición de estas personas están los pre1. - " A á otra.
mios ofrecidos, y que, como dijimos, consisten en
T X P ++.
un portaretratos muy artístico, un reloj de buró
México, septiembre 10-r&lt;Jo8.
y una polvera muy hermosa, objetos que han siVICTOR M. DIEZ BARROSO.
do comprados en la conocida y reputada joyetía
Recibimos también solución á este p1 o;ilema, del sefior
&lt;La Esmeralda.&gt;
Olallo Rubio, de Cananea, Son.

Srita. Eugenia Torres, actriz mexicllna.

Eugenia Torres prepara su segunda prueba pública de declamación. Sus alumnos en la clase
respectiva de nuestro Conservatorio, estudian con
ardor y vehemencia. Hoy publicamos el retrato
de la joven artista profesora riue con tanto entusiasmo alienta ese grupo de esperanzas de nuestro arte nacional.

Entusiasmado con el éxito grandioso que la
&lt;Danza de Salomé&gt; ha logrado en los teatros de
Londres y New York, me sedujo el anuncio de
este espectáculo en un teatrillo recientemente
abierto al público.
El desencanto fué mortal.
Allí no hay Salomé, ni danza, ni siquiera Bautista. Una horripilante cabeza de pelele y una es·
cueta señora que con el pretexto de bailar, enseña al público lo que debiera esconder aún de sus
propios ojos.
Profanaciones de estética semejantes debieran
ser proscritas del centro de la ciudad ....
Y hasta del mundo.

***
El Sr. Ballescá, el distinguido editor y entusiasta amigo del arte, hospedó en su sala de conciertos, el miércoles último, al joven pianista Carlos
Lozano, que, además de una disposición notabilísima para la música, posee perseverancia y ánimo excepcionales. Se presentó modestamente, como un discípulo de Alberto Villaseñor y en verdad es un discípulo que puede llegar y en tiempo relativamente corto, á maestro.
LORELEY.

o
Uno de los individuos que estuvieron aplaudiendo á Roosevelt durante cuarenta minutos, en
la Convención de Chicago, falleció á consecuen•
cía de sus vociferaciones.

***

Si se continúan los trabajos de excavación de
Pompeya en la forma en que se están ejecutando
la ciudad no quedará enteramente descubierta antes del año de 1970.

***

Un sabio europeo acaba de obtener, por medio
de aplicaciones del &lt;radium,&gt; que á las 24 horas de
sembrada una semilla nazca y se desarrolle la
planta y dé el fruto correspondiente.

�EL MUNDO ILUSTRADO

¿Qué tus 010s no hablan?

(CONTINÚA. )

E todoc; modos, me parece
extrano-y algo m o rt i ficante, lo confieso-que se
haya escog1do mi casa, la
casa de un celibatario que
no ha llegado siquier11 á
los treinta años. como lugar de asilo para esa muchacha I Me parece que por
esta vez Merhn ha entendido. muy mal el afecto que
le profeso y del que le he
dado tantas pruebas ... Lo
menos que se: hubiera debido hacer, era solicitar mi
consentlmento ae,pués de haberme pue,to en el secreto ... Pues bien, ese secreto, exijo que se me revele en
seguida! No dejué pasar otro ella sin saber reclamar la
más amplia explicación! ....
Me dirijl al boton del timbre con el brazo tendido, pero permanecl en esa actitud sin terminar la obra. Merlin vendrá: hablará; vo sabré obligarlo á ello, pero ¿qué
sucederá después? Miette, confundida ante la revelación de la novela de su corazoncito, no querrá aparecer
más en mi presencia; saldrá de su asilo, puesto que no
se puede contar con la debilidad de su tio para contenerla, y se abandonará á las peores aventuras
Hay quo obrar mAs cuerdamente. Hay q·1e hacer que
Miette misma adquiera confianza y haga confidencias; á
fuerza de bondad y de sonrisas hagamos que su joven
corazón se abra y revele el secreto que tan bien esconde bajo la gracia encantadora de su alegria natural; y
entonces mis consejos de hermano mayor la curarán poco á poco, y comprenderá la imposibilldad de su primer
ensueno, en pre,encia del amplio horizonte que le abriré en el reino del arte....
.
Toqué· Merlín se presentó, aún impresionado por mis
observaciones, y no se arriesgó más que á penetrar á
medias en el salón.
-¿ Podrla venir Mlette á cantar canciones provenzales de Navidad? . . digo ... en caso de que no esté demasiado cansada ...
-Miette no está cansada en lo mlnimo; pero no subió
sino unos diez minutos después. y mientra~ tanto se quitó su traje.de senorita y lo cambió por ~l de arleslana. El
cambio me disgustó, sin embargo me siento más en confianza.
.
- Ya se quitó su traje de calle, M•ette?....
-Senor ... pensé que para cantar en provenzal este
serla mejor ... .
Se puso á cantar en su lengua sonora cerca de mi al
lado del piano; de cuando en cuando cambiamos sonrisas por la inocencia de los ingenuos poemas. burlescos á veces como en el que yo tomo el papel de hostelero de corazón de piedra quien sintiendo que le llaman á
la me'.lia noche se levanta del peor humor é interpela á
los inoportunos con una voz ruda:
Me sieu deja leva tres cop:
Seico duro, durmirai gaire.
Que pico abas? qu'es tout aco?
Quau sias? Que voulés? Que tau faire?
(Ya me he levantado tres veces; si esto sigo~ no d~rmiré nada. Quién toca? De qué se trata? Quién só1s?
Qué queréis? Qué hay que hacer?)
y Miette haciendo el papel de San José responde con
voz suplicante:
Moun bon ami, prenés la peno
De descendre un pau eicavau:
Voudrias louJa dios voste oustau
leu solamen éme ma femo ?
(MI buen amigo, tómese el trabajo de bajar un rato:
¿Quisiera usted damos alojamientos, sólamente á mi y
á mi mujer?)
.
.
El hostelero endurecido se mega mucho tiempo en recibir al pobre peregrino, á quien trata de salteador de
caminos hasta que la esposa le causa compasión y decide al fin permitirles que pasen la noche ~n el estal'lo,
que está llamado á ser lugar del gra'l milagro en esa
noche.
Después Miette entona el ca~to en que convoca á los
pastores á la visita del Nii\o-D1os:
Pastre, Pastresso
Courrés, vene·s tousl
y su bJca afecta un tono de graciosa piedad, para relatar los sufrimientos del nii\o:
Lou pichot plouro
Vous faire pieta ....
(El chiquillo llora hasta dar compasión .·:.)
.
Pero yo también tengo compasión de M1ette y cierro
el plano, pues recuerdo que es ella, aunque con otro
traje á quien vi esta noche pasear tan largamente por
los boulevares. A mi compasión se junta el tor~ento de
su misterio: ¿En cuál de los dos trajes está M1ette dls·
frazada? ¿Cuál era el que portaba eri su t ierra ante los
admirados ojos de su adorador? . . : Sólo ella podría decirlo porque lleva los dos con la misma elegante natu .
ralid~d;-cuando cambia uno por otro su beileza, varia
de toPo, pero no resplandece menos por ello.
Conversamos al lado del fuego, y yo estuve espiando
al paso la más lljera palabra que me permitiera asaltar
los sentimientos de su corazón .
El candor pueril de Miette harla creer que Jamás ha
vivido fuera de un cuadro m~y estrech~; que no ha entrevisto más allá de su hum1lc!e fam1ha: á rengl~n se·
guido me muestra rincones dt su esplntu que solo una
educación refinada pudo haber adornado de una manera

tan hermosa , con vpiniones muy originales acerca del
arte y de la vida.
Miette tiene la facultad encantadora, y tan rara entre
las muchachas, de saber escuchar. Peru creo que ha leido en mi frente la resolución de penetrar su i.ecreto . . ..
A~I es que esta noche h,biaba sin Interrupción, _inundándose con un aluvión de frases repentmas para impedirme Que yo a mi vez trate de Invadirla á ella. Me dirigia infi nidad de preguntas que se refieren á la in• talación de los pue$tos de navidad en los bJulavares:-1QJé
buena idea la de permitir á los trabajadores ganar un
paco de dinero en e,ta temporaJa en que todo el mundo
tiene ganas de comprar algol . . ..
Henos aqul al fi nl la conftsión de MiPtt~ va, llegar de
la manera más natural del mundo . .. . Vamos á h.blar de
Boutigny y de todo lo dem,s. Empiezo, haciendo uso de
la más amable de mis sonrisas:
- ¿Ha gastado usted mucho hoy, Mlette? temo que
sea usted un poco demasiado pródiga .. . .
- ¡Yo también lo temo, sei\orl Pero esta tarde no pensaba en nada de eso, y cuando pasaba frente á una barraca sin detenerme en ella, me parecla que hacia muy
mal .... Hubina querido comprarlo todo, hacerlos felices
á todos; aqul á lo~ comerciantes, y allá á los muchachos de " la tlerra" l Y después de esto que yo también
tengo especial carino por estos juguetes; hay algunos
quo son tan graclososl ....
Ella ardla de ganas de ensei\Armelos, y yo de satisfacer esas ganas .. ..Aplazo la explicación para un poco
más tarde, y pronunció la palabra que ella esptraba; en
seguida corrió al sub~uelo y volvió al poco rato seguida
de Merlin, á quien habla cargado con el infantil botln.
Merlin se escapó luego que puso los juguetes en el
rnelo, temiendo tal vez nuevas observaciones por la
prodigaliJ•d en Juguetes como las que le habla hecho
¡:or la comida en el restaurant.
Miette se arrodilló y comenzó á desatar los hilos; la
tarea duró más que su paciencia, y en vista de ello saqué unas tijeras de mi cartera, con las que cortaba sin
piedad los nudos gordianos que ella me presentaba. La
colección es compltta; están el violinista, la Lole Fuller,
un perro sabio, un terrocarrll,.con catástrofe, et~.
Dimos cuerda á las maquinitas, y prontll tuvimos á
más de la mitad de los juguetes trabajando al mismo
tiempo; para recoger á los que se les acaba la cuerda
tenla yo que meterme debajo de los muebles y estirar el
brazo hai,ta al;anzarlo~; aquello era muy divertido, y
pronto el salón estuvo tan lleno de ruidos como la feria
de Neuilly. Los labios de Miette dejaban escapar de
cuan(lo en cuando risas entrecortadas, y yo mismo me
dlvertla soberanamente; todo me parecla maravillosamente lngen·oso .. . aunque no haya entre todo ello nada tan maravilloso como la venida de esta muchacha,
que á veces es tan naturalmente en,antadora como en
estos momentos, y que á veces es tan bella como esta
tarde; á la casa de un cellbatario "de nacimiento." Cómo me siento poseldo de cólera contra el hombre que ya
ha dejado quemarse la flor de su alma al soplo de un
amor desgraciado ó equivoco!
Después, puestos en pie, miré-: on la mirada perdida, y el corazón también-la deliciosa carita de Mlette,
mientras que, con ~u cabeza levantada, redbla en sus
manos el • Santos Dumond" , que acababa de hacer una
nueva ascensión.
-¿De modo que esto es todo lo que compró usted en
los puestos?
Parece que ella no notó que mi vot temblaba un poco,
y me contestó en ,1 tono más natural:
- SI, senor, ¿no es verdad que he sido razonable en el
fondo?
- Razonable .... ¡hum! en las tiendas chicas tal vez,
pero ¿y en las grandes? ..
Con la mayor viveza me Interrogó con sus ojos, lo
mismo que con sus labios:
- ¿En las grandes? ...
-Que ¿no entró usted en las tiendas grandes? En la
de Boutigny, por ejemplo? . . . .
Ella mostró la misma Impresión de contrariedad que le
habla notado un momento antes al entrar al portal de la
casa, después se produjo en su cara la misma reacción
que antes, y vol vi á verla sonriente y divertida. Su~ urró ..
- 1Ahl el senor vió?
- Si vi, Miette, pero no he comprendido una palabra. . . Es verdaderamente incomprensible esa compra
de usted de una pescadera de á ciento cincuenta francos!
Ella me miró otra vez, pero con los párpados entrecerrados y por entre sus pestanas; parece que medita en
mi acto de espionaje para decidir si fué bueno ó fué
malo.
Continué:
-Me dirá usted, sin duda, que su tlo es muy dueño
de su dinero; pero, mi querida niñita, aprovechar asl,
para una locura semejante, de lv que le da á usted tan
llberalmentel
Ella revlicó, siempre en un tono apacible:
-M1 tlo r.o ha tenido que ver para nada en la compra
de la pescadera ....
Me asalta una idea:
- ¿Quizás sea una comisión que se les habla encargado á ustedes dos?
Vaciló, pero sus labios se resistieron á decir una
mentira, porque con un aire de ansiedad confiesa:
-No, no era una comisión.
-Vaya Miette, se atreverá usted á sostenerme que
tiene usted recursos que le permiten gastarsti ciento
cincuenta francos en regalos de Navidad?
I

4:17

EL "'MUNDo· •ILUSTRADO

Entonces la vi levantar su cabecita; echar hacia atrás
su C(lfia minúscula y su lbtón y conte~tarme:
-Sd puede ser pobre. y sin embargo tener ciento cincuenta frai.cos disponibles y querer obsequiarles de una
sola vez todos! .. . .
El atrevimiento de esta respuesta Que califiqué de Imprudente y la negativa de contestar que envolvía, excitaron mi rabia ha~ta el últimu grado: olvidé m1 promesa
de longanim1da.t. me crucé de brazos, y con voz alta,
con el tono de un agente del min1&gt;terio público, la apostrofé en los siguient~s término,:
- ¿Para quien gastó usted esos ciento cincuenta franCOi&gt;? A quién quisiera usteJ dar todo lo que le pertenece? ¿A Quién ha ordenado usted que se envié la pescadera? ¡Re, ponda en srguidal
Yo no sé como fué; no sé si Miette se irguió sobre la
punta de sus ples ó si pasú por una dt sus múltiples
transformaciones, pero me pareció grande, muy grande,
como esta tarde cuando la seguia, en su traje de sei\orita, al responderme:
-Tengo el derecho de no responder nada á nadiel
Aunque la cólera me S(lfocaba opté por el arma de la
irania:
-¿Realmente? Se cree usted tan por ,trriba de toda
autoridad? Me parece que ha venido usted á esta casa
para ejercitar actos de obediencia? ...
-No para obedecer en todo, sin embargo .... preferirla
marcharme!
Ya habla dado dos pasos hacia la puerta .... La Ingrata! . . . . 'ro senti en el corazón un pesar prtfundo y al
mismo tiempo una alarma peculiar, local Con mi actitud
y con mi voz traté de hacerla volver:
-Miettel . . . . ¿Cree usted que me he extralimitado en
mis derechos hasta ahora? Ha encontrado usted en mi
un amo tan exigente y tan severo?....
Ella volvió la cabeza, vi temblar sus labios rosa; su
cara se llenó de una espede de Inquietud y de pesar,
mientras que me contestaba en una especie de murmullo:
-Oh! perdóneme ustedl me he explicado mal . ...
Sonref lleno de un sentimiento iotfabie al ver á mi gacela temblorosa y domada. Me aproximé á ella y con mi
voz más amable y afectuosa le pregunté:
-Bueno! ¿Quiere usteJ explicar.e mejor ahora? Quiere usted decirme, sin que se trate de orden ó de obediencia, á quién destinaba la pescadera de la Casa Boutigny ?
Ohl que nii\a tan ,xtrana y enigmática.-Se ha descubierto lo mAs esencial de su secreto-¿no es verdad
que es más importante saber que envla obsequios al
hombre que la corteja que saber el nombre de ese hombre?-sln embargo, ella se niega á hacérmelo saberl La
vi volver la cara de nuevo, y en su perfil vi una expresión de una gravedad casi melancólka.
Varias veces sus labios se separaron, y otras tantas
se volvieron á cerrar sin haber dicho nada . . .. .. Al fin,
muy bajito, pero con una vehemencia muy particular me
declara:
-No puedo decir á usted nada por ahora .... no, ahora
nol . . . . Pero usted lo sabrá todo algún dla; le prometo
que lo sabrá todol
Miette ya no me hablaba en tercera persona, lo que
quiere decir que en su op10ión no concede al patrón el
derecho de Interrogar, pero que si lo soporta del amigo
bien-queriente.
Además su aspecto era adorable; palpitantt, con las
manos semitendidas; los párpados extremadamente levantados, y con su acento de desolación. Se le creerla
una nii\ita á quien se ha cogido en culpa, y que, con el
corazón lleno de pesar, pide que no se le castigue prometiendo que manana se portará mejor . .
Pero pienso que esta nina ha entregado ya ese corazón Inapreciable .. .. con todos sus tesoros de ingenuidad . . Una especie de dolor cruelmente progresivo parece desgarru el mio; me adelanto hacia Miette y le
pregunto con voz acariciadora:
- ¿Sabré todo . . . . el dla de su boda, verdad?
, M1ette se estremeció; habla Ido retrocediendo hacia la
puerta, y derrepente la nube Que pasaba desapareció. ..
Ella misma desaparece después de haberme echado á la
cara estas palabras en medio de una carcajada:
-Quids sea, sei\or, el dla de la de usted.
Me quedé parado enmedio del salón, entre los Juguetes esparcidos por el suelo, como Gulliver entre las casas y las personas del pals de Lilliput .. ..
Siento en el corazón la exasperación de un gigante
burlado! Como ha sabido esa chiquilla ligar mis manos
con cadenitas sentimentales para que no se apoderaran
de su alma, como lo intentaban, y como, en seguida, ha
sabido cantar victoria( Semejante á la esfinge que precipitaba á los.Que no eran bastante hábiles para dest1frar
su enigma . . . .
Habrla un modo muy simple de burlará la esfinge á
su vez, dejarla confundirse sola en el silencio de las
rocas . . Después de todo, ¿qué me importa la novela
de esta chiquilla y el gran mi~terio que ha venido á encerrar al subsuelo de mi casa? ¿De qué manera podrla
comprometerse en ella mi nombre? ¿Por qu é habla hacer
de 1?1ia causa para una revolución doméstica?. .. Vamos
á dormir con el absoluto olvido de mi cocinera, de sus
metamó1fosis pasadas y futuras; vale que, si yo la fuera á verá su recamarita color de primavera, la verla,
sin duda, sumergida en el más agradable de los suenos,
con las ventanillas de la nariz llenas de esas sonrisas
que le son peculiares; sonrisa alegre, sonrisa conciliadora, sonrisa temeraria, sonrisa aún tierna á veces , y
soonsa la más adorable que haya visto; sonrisa compuesta de todas ellas Juntas.
( CONTINUARA,)

LA VIRREINA DEL SOL

Para "El Munclo llustraclo."

A la S eñorita Orosia Figueras.
Un efluvio de luz como u na aurora
que en las sombras d e un cielo se dilata
dibujando sus tenues claridades
como promesas vagas,
una alegre inq u ietud de mariposas
q ue brillan como chi spas de esperanza
al mezclar en u n rit mo sus colores
el iris de sus alas,
un d ivino bosquejo de sonr isas
d onde nacen ternuras ii!noradas
como el perfume que al abrir sus pétalos
de las flores se escapa,
un fulgor como de astros q ue c int ilan,
u n recuerdo de cosas que son gratas,
una promesa, una i lusión un sueño .. . .
eso son tus miradas ....
¿ Y d ices todavía
q ue tus ojos no hablan ?
Para hacernos sentir cuando se siente
no hacen falta palabras,
para haci&lt;rnos llorar cuando se llora
basta ver u na lágrima!
Me h an hablado tus ojos de la gloria
entreabriendo la r ed de su s p estañas
como nos habla de su cielo un ángel
con sólo abrir las alas;
me han hablado tus ojos de poesía
pues si me ven, mi corazón traspasan,
y allí nacen mis versos, muy adentro,
en el fondo del alma.
Las flores tienen gotas d e rocío,
tus ojos tienen lágrimas
y también como ellas suaves p étalos
que en el foml.o las guardan ;
tus ojos son obscuros porque encierran
el misterio de tu .al ma,
pero son indiscretos porque d icen
lo que tus labios callan ;
tus ojos son mis sueños de poeta,
mi musa es t u mirada
me suby u gan, ip.e atraen, me enloquecen . ...
¡y dices que no hablan!. , ..
Ten~o una dicha más que tú: mirarlos,
entender su lenguaje sin palabras ....
porque tú no los ves, p or ern dices
que no sabes hablar con la mirada!
G USTAVO F . A GUILAR.

¿Qué perfume tan lánguido embalsama el ambiente?
¿Qué munnullo de espumas alboroza el oído?
¿Qué temblor de aureolas se hace ver blandamente?
::le diría una Corte de Virreyes que han sido......

El minué se desliza sobre espesas alfombras.
En la aljaba del Niño son de oro las flechas.
Y las lunas resaltan en las tímidas sombras,
como si eutre sus marcos se sintiesen estrechas.

Sentado á la puerta de la espadería,
el rey que contempla con ojos intensos
aquel sol triunfante que no se ocultaba
de nuestros dominios, en mágicos tiempos,
la espada analiza
cual si revolvieran sus manos un cetro,
y lanza la hoja
centellas al viento,
pájaros de lumbre que vuelan á Flandes,
que cruzan Italia con giros espléndidos,
saltan á Turquía
como mariposas de fúlgido vuelo,
Portugal recorren con alas de lumbre,
entran en el Asia veloces huyendo,
se lanzan á América,
corren por el Asia lanzando d estellos,
pasan deslizándose por Oceanía
cual aves de fuego,
y vuelven á Europa las alas de luces
hasta que de n uevo volando á Toledo,
tornan á la espada
que el Rey deslumbrado sostiene en sus dedos.
Cada vez que mueve
el Rey en_las manos la luz del acero,
igual que del plano
de límpido espejo,
nuevas mariposas de luz da la espada
que v uel an riendo
por Oceanía, por Asia distante,
por Africa llena de grandes d esiertos,
p or Turquía, por Flandes é Italia,
y tornan á Europa las alas de nuevo
y ot ra vez la espada buscando radiantes
tiemblan en la mano del Rey un momento.
Es el hierro inmortal de l a raza
que despide rayos por el Universo,
que salpica luces á toda la tierra, ,
y las cinco partes del mundo prendiendo,
las llena de gloria, d e lampos tri unfales,
y de ramalazos de sol y d e genio.

•
••

La espada de Felipe Segundo
E n la espadería
del rico Toledo,
abr illantan de sol las espadas
pulcros espaderos.
Un raudal de relámpagos brota
de l os pomos bellos,
de l os gavilanes,
de las cruces lujosas de acero;
y cual v uelan al aire impelidos
l os mari poseos
que la l uz arranca del fondo encantado
de vi vos espejos.
Saltan á los aires desde las espadas
relámpagos t rémulos
como mariposas que el v uelo desl izan
por los anchos suelos,
por l os lisos muros,
por los altos tech os,
cual si cada hoja llena de temblores
fuese un her vid ero
de lampos ardientes,
de trazos de fuego,
de pájaros l ocos de luz ; ue describen
veloces h uyendo,
escrituras, signos,
jeroglíficos, saltos y juegos.
Entre todas las h ojas bruñidas,
una espada de pomo soberbio.
Felipe Segundo
sostiene en sus dedos,
y está examinando
su temple supremo,
su taza de luces,
su brío guerrero.

No ha muerto esa espada:
sólo e : que grandiosa d ormita su su eño,
como los leones que entornan los ojos
y observan magníficas visiones por dentro.

Hay un viejo Velásquez que palpita en un muro,
encuadrando una copia de las finas Meninas,
que parece que salen de un sensual claro-obscuro
á decir ramilletes de palabras divinas.....
En los tibios rincones, pebeteros de plata
insintían suspiros de aromático vuelo,
que esa " ida pretérita en sus pliegues recata
como entre la inocente transparencia de un velo.
Candelabros de bronce, que en la atmósfera opaca
se desmayan á veces entre \'agos capuces,
fingen lírica selva que se impone y destaca
como en una florida primavera de luces.
Los tambores se hinchan con un trueno sublime·
las angélicas arpas sinfonizan aromas;
'
por las violas de otoño, pasa un viento que gime¡
y en los bosques de flautas, runrunean palomas.....
Esta fiesta es la fiesta de uu Virrey elegante,
que i lumina su alcázar para orlar tu belleza.
El prestigio pasado y el ensueño distante
han nimbado un instante tu dorada cabeza.
En tus hombros de nieve se recoje la flama
de una ttínica rosa que le ciñe en su amor;
y en tus manos ducales se cimbrea una rama.
como un cetro flexible donde se abre una flor .....
¡Oh las conchas de nácar de tus sienes de reina!
¡Oh las venas aznles que circundan tu frente!
!Oh la esclava morisca que te baña y te peina
eu el diálogo mudo del Bspejo y la Fuente!... '.
Yo no sé qué es mas bello: si tu seno 6 las olas
si la palma 6 tu talle, si la perla 6 tu cara.
'
Cuando se abren tus labios, finjo oyéndote á solas
una rosa que un céfiro al pasar deshojara.. ...
'
Pero en tí lo que acaso más ensueños me inspira
es aquélla mirada de humedad fascinante·
que no en vano parece que en tus ojos se ~ira
el azul de los cielos á través de un diamante .....
¡Salve á tí, rosa del abril de las almas!
Cuando vayan muy lejos á perderse mis huellas
buscaré tu figura mal copiada en las palmas
'
...... y astrológicamente miraré las estrellas!
JosÉ
Habana, Septiembre 7 de 19()8.

a

S ALVADOR R UEDA,

o

GRANADA

MASAYA

De mi libro Nicaragua.

[LA CIUDAD DE LAS f'LORES]
Oe Nicaragua.

Eras una llanada sin Sol y sin verdura
ni linfa. Eras eriazo monótono y desierto.
¡Infund ía tu sitio por lo triste y lo yerto
desolación inmensa é infinita pavura!
Con su cesto d e rosas, radiante de hermosura,
Flora cruza tu estepa camino de su huerto;
mas cae ante el Masaya, y es tal su desconcierto
que recoger su cesta vvlcada no procura.
Lanza el volcán un grito de espanto¡ el Sol curioso
asoma su ojo enorme¡ y Ticuautepe undoso
desgrana á fuer de lágrimas cri stales bullidores,
¡Tropezó Flora núbil; pero desde ese día
tienes ot ro pergeño, Sol, y agua, y al egría,
y un manto p olicromo: tu profusión de flores!
J UAN

Masaya, Nic,

S ANTOS CHOCANO,

B.

DELGADO,

La gama de los rojos en tu ámbito detona
cuando te besa F ebo con ósculo incentivo
y ostentas-nobiliaria de regio porte alti; olas torres de t us templos á guisa de corona.
E s tu ~lasón ~e gules lo que mejor te abona,
del espanol caracter eres trasunt o vivo
y narra tus leyendas un bardo sensitiv~:
tu Lago, cuya lira divino salmo entona.
Granada: por tu origen , por t u ínclita nobleza
y por tu amor al Arte-tu culto á la Bellezaes just o que conquistes laureles y renombre.
iA vanza! Y mie ntras si entas de Dios el almo beso
ábrete á l os propicios fulgor es d el progreso
'
tri unfante y dulce como la fruta de tu nombre.
J UAN

Granada, Nic,

B,

D ELGADO.

�418

EL MUNDO Il.USTRADO

419

ll:t MONDO ILUSTRADO

B

un tibor de forma sencilla, con una planta de sombra.
Los cuadros que decoran las paredes, pueden
ser de asuntos risueños, como paisajes y motivos
florales.
Representando nuestro grabado uu modelo para
amuebtar un comedor de casa de campo, no requiere el aparatoso lujo que se pide en las elegantes residencias de la ciudad, así creemos, que

TRE las piezas de una casa, el comedor
ocupa un lugar muy importante. Del arre•
glo,limpieza que reinen en él, depende mu·
chas veces hasta el apetito para comer con agrado,
ó en el caso contrario, una repugnancia y malestar de que no se da uno cuenta á la primera impresión.
Un comedor con poca luz y mal ventilado, sin

CRONICA
N pocos casos se ha encontrado más divida la opinión de l,os filósofos, pensadores, y de todos aquellos que
tienen el anhelo de penetrar y
definir el espíritu del hombre, como cuando se
trata de aclarar y poner de manifiesto el supremo
y elevado secreto escondido en el genio artístico,
sea cualquiera la forma en que éste se nos presente.

cios,1.s ó el esmalte bordan en ellas, hÓjas y flores
de extraños contrastes, lirios con largos tallos de
obscuros y aterciopelados verdes; nenúfares fantásticos, y tréboles de hojas recortadas por líneas
sombrías que dan un enérgico relieve á las figuras. En los dijes y hebillas, se ve también la inspiración del arte nuevo, lo mismo que en los objetos de piel, como carteras, portamonedas y otros
artículos de ese género.
Hasta en los finos pañuelos de las damas, ha
tendido sus fantásticas flores, ó sus extraños di-

blancos en verdes y rojos, pintando las espléndidas rosas con matices que éstas nunca tuvieran, y
dando en cambio á las hojas, suaves colores de
pétalos de flor, jugando con el orden y la armonía
de la naturaleza como un niño audaz que toma
entre sus inquietas y traviesas manos, las delicadas y exquisitas joyas de su madre, mientras ésta
se ha distraído en graves asuntos,
La gran madre naturaleza, debe, sin duda, estar
muy distraída, pues no ha hecho una enérgica reclamación al caprichoso y loco arte nuevo, que
tan atrevidamente está jugando con sus más bellas
joyas; podrían en su lugar reprenderlo mis amables lectoras, pero ¿querrán hacerlo cuando tantos objetos bellos les ofrece el audaz é inspirado
pequeñuelo? Sin duda que no, y por tan discreta
resolución no puedo menos que felicitarlas sinceramente.
MARGARITA.

•

USOS DE SOCIEDAD

EL CONGRESO DE MADRES DE OAXA.CA.

Fotografía tomada durante la sesí6n inaugural. Preside la Sra. González Cosfo de L6pez, y á sus
lados se encuentran las Sras. Aliamírano de Casasús, Luz Pimentel de Hernández,
Estela Gastañaga de Grandesson, Sríta. Ana -Maríu Rodríguez Verdín,
Sra. Luz Mariscal de Varela, JosPjina V. de Walace,
y Carolina Carrán de Esteva.
Una multitud de escogidos escritores, ha dado
sus definiciones sobre asunto tan interesante; pero siendo éstas tan diferentes entre sí, no es posible señalar como verdadera á ninguna, por tanto
lo mejor es adherirse á la opinión que más simpatía tenga con la propia. Una de las más notables y exactas de esas definiciones, es acaso la que
dió á ese respecto un inspirado escritor español,
diciendo que, el arte es, &lt;la verdad, sentiJa intensamente, y expresada con belleza." De esta
opinión se deduce la influencia tan directa que
ejerce sobre algunos temperamentos artísticos, la
hermosura de la naturaleza; y explica claramente
como ésta fué la musa inspiradora de tantos pintores célebres, de tantos literatos geniales, que
uniendo en un canto de gloriosa armonía el amor
y la naturaleza, produjeron las obras de arte que
á través del tiempo y de las transformaciones del
gusto, causan aún, encanto y admiración. Esa poderosa influencia de la naturaleza, se refleja también, aunque de una manera fantástica, en el arte
nuevo, el cual, como decíamos á nuestras lectoras,
se va desarrollando cada día más, y tomando mil
formas distintas é 'interesantes. En las joyas ha
puesto su sello caprichoso y original, dibujando
en finos esmaltes sus líneas vigorosas y determinadas, arabescos fantásticos, animales extravagantes, y flores, de matices solamente soñados por
imaginaciones ardientes y sin límites para sus
creaciones, En las peinetas, vemos igualmente, dibujos extraordinarios, que tienen indudablemente una atractiva forma de belleza, las piedras pre-

bujos de ornato, siempre distintos y siempre originales. En los puños de las sombrillas, de los paraguas y bastones, vemos su genio característico;
en los clavillos de los sombreros y hasta en los
grandes cristales de las puertas y balcones. En este último género de invención, hay verdaderas
creaciones de indiscutible belleza; el conjunto es
de un extraño encanto, lazos de listones en colores marcados, se extienden en líneas caprichosas
rodeando con sus enlazadas puntas, flores y hojas
de una gigante vegetación; á veces, el arte nuevo
impulsa su vuelo hasta tocar atrevidamente la
más alta de las formas en que se muestra la belleza: la figura humana. Entonces se manifiesta en
perfiles melancólicos y expresivos; esta es la inspiración del arte nuevo, la expresión, buscada con
la audacia más ilimitada. Así, los rostros que dibuja, son tal vez incorrectos en la línea, pero todo
su atractivo está en lo que expresan. Las líneas
de triste suavidad que forman los labios, las pupilas, obscuras ó claras, de los grandes ojos que
miran intensa y profundamente, hasta las abundantes cabelleras bajando en opulentos rizos, tienen una vida enérgicamente expresada.
Para el final, quédanse las flores de terciopelo
que en el último invierno nos ofreció como una
novedad el arte nuevo. Mis lectoras se habrán fi.
jado, sin duda, en esas rosas de increíbles colores
que dan idea de alguna travesura fantástica de
magos y encantadores. Puede creerse que, con su
varita mágica han tocado las flores de los jardines, transformando los pensamientos morados y

En las ciudades más cultas y civilizadas, se goza
de varias impresiones gratas que no se analizan,
tal vez, en detalle, pero que su conjunto forma
una atmósfera de bienestar.
Uno de esos detalles es indudablemente la atención é importancia que las personas bien educadas dan á las mil pequeñeces que entran en lo
que llamamos &lt;cortesía,&gt; y que, como los insignificantes toques de un cuadro, ó los distintos sonidos de una orquesta, los cuales por sí solos no
darían resultado ninguno, forman en su unión y
totalidad un verdadero placer. Hablemos de algunas de esas fórmulas que tan importantes son
en la fisonomía de la vida social.
Cuando se reunen varias personas con el objeto
de consagrar algún tiempo á escuchar buena música, es deplorable la poca atención, ó por mejor
decir, la ninguna cortesía con que se hace notará
los artistas que su talento no es apreciado ni aún
siquiera discutido por la concurrencia, la cual,
formando grupos, se dedica á conversar, produciendo con su charla un murmullo que debe ser
una verdadera tortura para el artista que toca ó
canta, y para los devotos que con vivos deseos
quisieran escucharle. Es fácil suponer que la inspiración y el impulso necesarios en toda producción artística exigen un medio exterior propicio
para su completa expansión, y uno de esos medios, acaso el más útil, es el recogimiento.
El arte es hijo de la vida interior é intensa de
las almas escogidas, y jamás se ha visto manifestación genial ninguna en seres que no viven esa
vida. El artista tiene como principal anhelo, dilatar y transmitir su sensación á los que le escuchan, y por esto, su desagrado debe ser muy grande y justo, al ver que derrocha las energías de su
inspiración sin que nadie recoja las cristalinas
gotas del manantial fecundo de su genio.
Por lo que toca al auditorio, puede ser muy
bien que entre los concurrentes se encuentren algunos que, verdaderos devotos del arte, vayan á
esas reuniones con el exclusivo objeto de gozar
unos momentos de tan alto placer, y también para estos debe ser, y es en efecto, un disgusto muy
grande el no poder escuchar con la atención y el
recogimiento debidos, á causa de la inoportuna
plática de los demás.
Esto constituye una gran molestia y falta de
cortesía, muy frecuentes por desgracia en las reuniones de sociedad.
A medida que las ciudades progresan en todos
sentidos, tambié:i el adelanto intelectual se hace
notar en los círculos sociales, y uno de esos adelantos, es, la propiedad y corrección para conducirse en los diferentes actos de la vida de sociedad.
Por esto, en los países cultos, hay esa forma de
buena educación tan grata é indispensable para el
desarrollo del talento artístico, pues siempre el
estímulo ha sido el mejor terreno para la florecencia de esa planta exquisita del arte.
Ser comprendido y estimado, es el más bello
aplauso que pueda escucharse, la ambición más
exigente no debe pedir un grado más alto de
gloria.
No neguemos este aplauso de atención y cultura á quien nos proporciona el más noble y elevado de los placeres, al artista, que con la luz de su
talento, nos ilumina un tanto, la obscura senda
del vulgar camino de la vida,

las cortinas pueden ser de alguna etamina en colores crudo, blanco ó crema, y tal vez, sería de
mejor gusto hacerlas del mismo granité de que
están hechas las cubiertas, bordándolas de igual
manera.
No hay que descuidar, lectoras mías, el arreglo
del comedor, pues en derredor de la mesa y en
la grata reunión de familia, se pasan con frecuencia, ratos agradables de franca y alegre expansión.
La gracia y la limpieza contribuirán sin duda á
ella.
MARGARITA.

una exquisita limpieza y hasta graciosa coquetería en los manteles, sin flores en la mesa, y con el
servicio de la vajilla poco ordenado y limpio, es
la cosa más desagradable y poco simpática que
puede haber. Y no se diga, la mala idea que infunde á las visitas, respecto de la dueña de la casa, pues en una breve y silenciosa revista, quedará hecho el juicio poco favorable que merece
el ama de aquel hogar tan triste y poco agradable.
Daremos á nuestras amables lectoras, unas ligeras indicaciones respecto del arreglo y decorado
que darán al comedor un bonito aspecto.
Ante todo, debe procurarse que tenga suficiente luz, la cual podrá graduarse discretamente, ya
sea con persianas, transparentes de matices suaves,
ó bien, con vidrios de colores. Si en la casa hubiere jardín, será muy conveniente que el comedor tenga una ó más ventanas para este sitio, pues
la frescura de los árboles y el perfume de las flores, contribuirían en gran manera á darle atractivo y encanto. Las dimensiones de dicha pieza, es
preferible que sean las más amplias posibles, pues
teniendo que reunirse en ella todo la familia y las
personas invitadas, resulta muy molesto un comedor estrecho, en el cual, ni los criados pueden
desempeñar su servicio con facilidad y molestan,
aunque no quieran hacerlo, á las personas que están sentadas á la mesa. El papel que tapice las
paredes, debe ser de un color suave, teniendo
cuidado de que armonice con la madera de los
muebles. La costumbre de colocar plantas de sombra en el corredor, es de muy buen gusto; y da
un aspecto poético y delicioso á la habitación.
Ofrecemos ahora á nuestras lectoras, un ángulo
de comedor para casa de campo. que puede servirles de modelo por su graciosa sencillez. La
madera de lo muebles es de roble ó de nogal; las
cubiertas del aparador, trinchador y mesa, son de
granité con bordados de trencilla, en colores vivos, y llevan á la orilla un ancho calado que les
presta mucho lucimiento. En cada una de las esquinas se coloca un sencillo &lt;tripié&gt; que soporta

el borde superior del cuello propio de la blusa ó
corpiño. Ellos resguardan perfectamente la blan•
cura y el brillo de los cuellos, y como los cubrecuellos son lavables, ( pues precisamente debe escogerse, para su confección, tela que admita el
jabón y la plancha,) siempre pueden estar en perfecto estado de aseo y elegancia.
El grabado número dos es también de batista
blanca, igualmente en forma de picos, orlados éstos por una angosta tira bordada que sea bastante
calada para que resulte de mucha fantasía. Este
adorno sobre un vestido de color obscuro, azul
marino por ejemplo, ó verde hoja seca, resulta
muy distinguido,
He aquí otro bonito modelo que nos ofrece el
grabado número 3. Está hecho de muselina finísima, adornado con encaje muy fino también, del
ancho de cuatro centímetros. La muselina de este cubrecuello es transparente; así es que debajo
de él se ve el color del cuello del traje, el cual
debe ser de matiz muy suave, azul pálido por
ejemplo, ó rosa, ó paja. Con los vestidos frágiles
y de colores discretos, se verá muy bien.
Ahora bien, no es preciso que todos los cubrecuellos sean de color blanco. Los hay también de
c&lt;'lores obscuros, hechos en seda, de raso liberty
de gró, de tafeta, Por ejemplo, el grabado número
4, presenta un modelo de estos, hecho en gró azul
pavo, orlado por un encaje de guipuri color
marfil.
Y el grabado número S, es copia de otro, hecho
de tafeta negra, orlado por encaje crudo.
Estos encajes que ribetean los picos, no deben
ir plegados, sino lisos; solamente al dar vuelta en
donde lo pida la forma del pico, se plegarán ligeramente.
Pueden también hacerse los cubrecuellos de la
misma tela del vestido, y en ese caso deberán confeccionarse dos ó tres, para poder cambiarlos
cuando ya alguno de ellos esté un poco maltratado. Pues el objeto del cubrecuello, según lo dijimos al principio, es ese, el de evitar que el cuello
aparezca ajado.

00
El médico en casa

o

La Neuralgia

Cubre-cuellos de última novedad
lo que la moda inventa es superfluo
N Oé todo
inútil. Por ejemplo, los cubrecuellos de
que vamos á hablar á nuestras lectoras, reunen, á
su gracia y elegancia, la más completa utilidad.
Nada hay más difícil que conservar los cuellos
de los corpiños en todo su primitivo estado después de haberlos usado por algunas veces. Como
esa parte del traje es tan delicada, pronto se aja
y pierde el matiz. Muchas veces ha sido necesario prescindir de un traje que aún tenía buen aspecto, únicamente porque el cuello se había marchitado y descompuesto. Pero eso no puede suceder ya desde que la moda in ventó estos accesorios útiles y graciosos: los cubrecuellos. Presentamos á nuestras lectoras algunos modelos de ellos
y pasamos á explicarlos por su orden.
El grabado número 1 muestra el modelo de un
cubrecuello hecho de batista muy fina, dobladillada al ojo en sus orillas, (sacando seis hilos) y orlando los dobladillos con un encaje valenciano,
de fina labor, cuyo ancho sea de tres centímetros.
Estos picos se colocan á lo largo del cuello,
montados, para explicarlo más claramente, sobre

Fíg.1.

Bajo este nombre se incluye un grupo de síntomas caracterizados por dolor, pero que no manifiestan evidencias de inflamación.
La neuralgia ocurre con mucha frecuencia, y en
algunos países la sufren casi todas las familias.
Parece que las neuralgias se están haciendo mas
frecuentes, pero muchas de las afecciones llamadas así ahora, antes se describían como reumáticas ó espasmódicas. Cualquiera parte del cuerpo
que tenga nervios sensibles, puede ser afectada
por la neuralgia.
La neuralgia puede ocurrir repentinamente, pero en el mayor número de casos está precedida
por ciertos síntomas preliminares. Estos consisten
en una sensación de peso y de calor ó piquetes
en la parte atacada. Después de esto, la sensación
está seguida por un verdadero dolor que puede
ocurrir continuamente.
La neuralgia puede durar un tiempo indeterminado. Algunas veces, después de persistir por meses enteros, termina espontár:e1mente. Una causa
frecuente, en la neuralgia, es la debilid..d general,
y entonces su principal remedio debe ser tonificar al paciente.
Estos enfermos deben tener buenos alimentos,
abundancia.a.de aire, sol y ejercicio.

Fig. 2.

Fig. 3.

-

-

.

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·~•-~~:.¡.·-':líi~~ -:.-i ~-¡.; j: -."''j,;·-.;·
!

Fig. 4.

�,,

FoT. FÉLIX, DE PAnís.- MoDAS BECHOFF DAvm.

Abl'igo ele estilo japonés.- Confcccionaelo en tussor ele ·color rosa Yiejo, .v hecho en formo, ele manto. A la Ol'illa ele las
mang·as, y del cuello, que se prolonga formando un escote,
lleva una ancha guarnición ele borelaclo japonés.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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