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                  <text>L UNDO LUSTRADO
R eg istra do como ar ttculo d e segun da clase, en 3 de Noviembre de 189 4.- Imp reso en papel de las Fa.brlcas de San Rafael

Año XV-Tomo 11

México, 11 de Octubre de 1908

Número 15

PAISAJES MEXICANOS

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a y la

E.I Río de Cuatan en Chiapas.

(Fot. Mumm.)

�l!lL MUNDO ll,USTRADO

470

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Altaro número 9. México. D. F. Apartado t&gt;OS·
tal 2.570.-Teléfonos: Erlcson, 1476.
Oompailía Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Ciudad .............................. $ 1.25
En los Estados........... . . . .. . . .. .. .. . . . . .. .. !.fiO
En el Extranjero. . . . .. . . . . . . ... . . . . . . . . . .. 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Capital. .......................... • !/-~ cs.
En los Estados.. . . .. .. . .. . .. . . .. . .. .. .. ...,. cs.

literaturas Extranjeras
UANDO una persona tiene la fortuna de haber tlomina&lt;lo por completo una lengua extranjera, nada
más natural que el que guste de
la literatura correspondiente, que la sienta
y la penetre á fondo.
Quien habla correctamente el alemán, el
inglés, el italiano, debe sentir fruiciones infinitas, delicias inefables le.vendo Fausto.
Hamlet, la Divina Comedia; pero lo que es
punto menos que incomprensible es que hay a o-entes que iO'noren una lengua y pre.tendan
"' penetrar,.. sentir y gozar de su 1·1teratura.
Y la raz6n es clara: en toda obra maestra del ingenio humano, forma .Y fondo, estilo é idea, lenguaje .Y pensamiento se funden y compenetran de tal suerte, constituyen unft unidad tan completa é indisoluble,
que pretender desligarlos y disociarlo~ es
destruír el conjunto; y creer quees posible
posesionarse del fondo rota 6 desvanecida
la forma que lo revestía á tanto e11uirale
como á contemplar sombras en Yez de seres
6 escuchar zumbidos en lugar de acordes.
T,·aduttore, t,·adittol'e, dicen los italianos y dicen bien, porque, hágase lo que se
qui~ra, traducir es adulterar, desfigurar, deformar, traicionat, en suma.
Menos profanadas resultarían la Venus
de Milo moldeada en arcilla de Cuautitlán
6 la lira de Orfeo remedada en el tamboril,
que resultan la Biblia traducida al vas~uense ó el Quijote vertido al papuano. Virgilio
en ruso, no canta, ladra; Isaías en italia1,o
no atruena, arrulla.
Lo que se llama en música arreglos y
transcripciones son algo semejante; y se necesitan oídos de mercader, de tepalcate decimos nosotros, para soportar el preludio
deLohengrin transcripto para trombón 6 la
Sinfonía Heroica arreglada para guitarra.
Dícrase
lo que se quiera
no resultan jamás
b
.
el IJies irae de Verdi en el octavino, ni el
1'1.tba 1ni!'urn de Berlioz en el clavicordio.
El piano es culpable de infinitas y cotidianas profanaciones de ese orden y significa ya en materia de iconoclástica musical
lo que, Dios no lo quiera, llegará á significar el esperanto en materia de mina y desolación literarias. Los traductores del porvenir nos reservan el oprobio y el dolor de
leer más tarde á Píndaro en esperanto y de
extasiarnos con Tirteo vertido al volapuk.
Y sin embargo, cada año aparece una versión de la Iliada á una lengua desconocida
y el Japón moderno goza indeciblemente
leyendo ya en japonés á Rugo, á Rostand
y d'Anunzio.

He conocido en París á un francesito que
había consagrado su juventud á estudiar el
español á conciencia para darse el placer de
dioses, de leer, entender y gustar del Quijote. Hablaba un español envidiable de pureza, de corrección y de elegancia; se sabía
el Quijote de memoria y sentía sus bellezas
como pocos cervantistas llegan á sentirlas.
Tenía por el habla española una veneraci6n
tan grande que en una ocasión le dió un
síncope al oír á un mexicano decir en un
caso apurado:
-La verdad, viejecito, ro me rajo porque está la cosa que arde!
Cuando se posee así una lengua puede
gustarse de su literatura; lo demás es tortas y pan pintado y pura conversación.
Y sin embargo, pululan las gentes que
Icen traducciones de poetas y literatos extranjeros y vinculan vanidad en comprenderlos y admirarlos.
Este extravío del gusto Yiene desde las
clases elementales de lenguas, en 'l ue es
costumbre, mala costumbre dn·íamos, hacer
traducir á los niños poesías extranjeras Y
trozos literarios selectos.
Cuando en los bancos de las aulas municipales comenzábamos á balbutir: &lt;Calipso
no podía consolarse de la partidu. de Ulises· en su dolor ella se sentía desgraciada
'
, ,
de ser inmortal .... &gt; el venPno comenzo n
infiltrarse en nuestras venas; .r m:ís tarde,
ií fuerza de traducir en disparates, en galicismos, anglicismos, germanismos, solecismos y barbarismos las obras maestras del
ino·enio humano se nos estraga el g·usto, se
"" embota la sensibi lidad y tomamos conos
mo moneda de buena IP,v la mo1Talla falsa
de las traducciones.
A este embotamiento de la sensibtlidad elebe atribuirse el r¡ue ha.va franceses qm' sueltan el trapo íi reír no bien comienzan á leer:
&lt;Dans un lieu de la Manche, dont je. ne vcux
pas me rapeller le nom, virait un gentil home de ceux qui ont leur lance dans l'ar,;enal, rosse maigre et lévrier coureur.&gt;
Pero en este orden de ideas nadie me ha
llamado más la atención que Don William,
un ,yankee pur sang, contratista de alcantarillas en un ferrocarril.
Don William adoraba á Becker; no había
para él poeta más inspirado, más fluido .\'
más castizo. Con su media lengua decía:
- Me se de memoria todas las poesías de
Becker.
-iDe ,,eras Don William? Ayer, recítenos algunas.
Y Don William se ponía en pie, solemne
y con una mano en el pecho .Y la otra en
alto comenzaba.

Volvé!'an los negros gol6nd1·inos
En tn balcón w.~ 11/do.~ cuelguen
Pero esos que aprende11 11ue8t1•0.y n011ib,·a(mientos
}tunea v1telve11.
Generalménte Don William se ganaba
una ovación. Esto lo indujo á publicar en
Boston una traducción de su poeta favorito. Un amigo nuestro que la leyó nos dijo
de ella:
-Es lástima que Becker no haya escrito
en inglés, porque Don William lo hubiera
traducido al español y lo hubiera calumniado menos.

471

EL MUNDO ll,USTRADO

lle tenía lesiones que por el momento se juzgaron graves, pero que afortunadamente parece que
no serán de consecuencias.
Ante este accidente todos temieron, y aun se
anunció así, que se interrumpiría la serie de experiencias, y que los aeroplanos serían relegados
al olvido, cuando menos por algún tiempo; pero
Wilbur Wright no es hombre para desanimarse
por tan poca cosa, y pocos días después del accidente ocurrido á su hermano, ganaba el premio
Michelín, recorriendo en una hora y media noventa y ocho kilómetros, y descendiendo sólo
obligado por la obscuridad de la noche, que había caído por completo.

LA CONQUISTA DEL ESPACIO
A lucha está empeñada; el hombre por un
lado con su inteligencia y sus adelantos
adquiridos á fuerza de varios miles de años
____,,_ _,.,,. dea,:xistencia sobre la tierra, y por la
otra el aire, Eolo con su odre de vientos y sus
iras olímpicas, se disputan el dominio absoluto
del espacio.
Desde que los hermanos Montgolfier encontraron la manera de sostenerse en medio del aire, invadiendo un elemento que había estado reservado
á los pájaros solamente, parece que el dios de los
vientos se sintió lastimado y juró guerra á muerte á los intrusos; pero éstos, que habían iniciado
la conquista de un nuevo imperio, vastísimo él;
ante las furias del que se juzgaba dominador absoluto del espacio redoblaron sus esfuerzos¡ lo que
se inició por una mera casualidad, pronto se convirtió en una lucha sin cuartel entre los dos antagonistas: el hombre y el viento.
Al principio el primero se contentó con marchar hacia arriba¡ el ideal de los aeronautas era
llegar más alto que los que les habían precedido¡
¡en esta competencia cuántos dejaron la vida!
cuántos, poseídos de la locura del espacio ó de la
fiebre de las alturas se lanzaban desde la canastilla de su aeróstato para venir á estrellarse en el
suelo ó sobre los accidentes de una ciudad. A estos los veía caer el furioso Eolo, y ante su caída
permanecía impávido, parecía querer hacer constar que él no había tenido nada que hacer en la
catástrofe; pero otras veces, desesperado por tanta osadía, abría sn formidable odre, y soplando
con toda la fuerza de sus enormes pulmones, aniquilaba á los atrevidos en medio de los remolinos furibundos de su ira desatada.

***

Tal es el debe y haber con que cuentan los hermanos Wright en su lucha contra el aire; el entusiasmo que han producido sus vuelos es enorme; todos esperan el triunfo de l os osados norteamericanos; pero ¿serán ellos los que dominen al
furioso Eolo? ¿estará reservado á los hijos del
maravilloso país del norte, el conceder aias á la

***
Después del increíble vuelo de Gay Lussac, que
según sus aparatos, llegó más allá de los ocho mil
metros de altura, en vista de los peligros, y las
pocas ventajas de esa clase de viajes, el hombre
desistió de ellos y se contentó con vuelos á poca
altura y con globos cautivos; por esa vez el viento había vencido, y el hombre parecía solicitar
un armisticio que la naturaleza, siempre buena,
aceptó de buen grado.
Pero la tregua no podía durar mucho tiempo, y
el hombre, que la había solicitado, fué quien la
rompió, y al romperla lo hizo con nuevos bríos
y con nuevas pretensiones¡ ya no se trataba solamente de elevarse y entregarse á la merced de los
vientos; sino que se trataba de desafiará esos mismos vientos y marchar á voluntad hacia arriba y
hacia abajo, hacia la derecha y hacia la izquierda,
para adelante y para atrás, en una palabra, conquistar al mismo tiempo el dominio del espacio
contra el viento y el dominio del viento contra
los pájaros.
Aquello era demasiado! el reto era insoportable,
y Eolo se preparó, riendo de antemano, á castigar al temerario pigmeo que á tanto se atrevía.
Y empezaron las víctimas. La división en los
campos de ataque tenía que ser funesta como lo
han sido las divisiones y disidencias entre los que
se proponen combatir un enemigo común. Unos optaron por los globos dirigibles y se afiliaron en el
ejército del «más pesado que el aire&gt; otros adoptaron los aeroplanos y máquinas ·volantes y se
llamaron partidarios del &lt;más pesado que el
aire.&gt;

•••
El enemigo común decidió aniquilar á unos y
á otros; de entre los partidarios del &lt;menos pesado&gt; cogió á los tenientes franceses Renard y
Krebs; al &lt;Nulli Secundus&gt; de los ingleses, á toda
la colección de los Santos Dumond, al &lt;Patrie&gt;
de los franceses y últimamente al Zeppelin de los
alemanes y con todos ellos se di vertió de diferentes maneras; á unos los estrelló en el suelo; á otros
los hizo salir de sus amarras y lanzarse rumbo al
polo, y al Zeppelin, como para hacerle honor por
su éxito aparente, pidió ayuda á su amigo Júpiter y lo hizo fulminar de un rayo.
En el otro bando no ha habido menos víctimas; Otto Lillienthal, demasiado confiado en sus
estudios, se levantó unos cien metros por el
aire para caer pesadamente de esa altura y convertirse en una masa informe de carne y huesos
al tocar el suelo.
Otros han pagado su atrevimiento de la misma
manera¡ pero ha llegado uno; es decir, llegaron dos, porque dos son los heramnos Wright,
que, á pesar de las amenazas del enemigo, á pesar
de la suerte que ha tocado á los predecedores, se
han empeñado en vencer, y lo que es más, hasta
ahora parece que están venciendo.

••*
Ocho años hace que Orville y Wilbur Wright
empezaron á estudiar una máquina, más pesada
que el aire, que pudiera permitirles lo que tantos
habían intentado sin éxito¡ dominar el espacio
en contra del viento, y dominar á éste &lt;como los
pájaros&gt;, expresión textual de Wilbur ante los
periodistas parisienses.

EL AEROPLANO "WRIGHT" EN PLENO VUELO.

Y la máquina que resultó de esos ocho años de
estudios y de experiencias ha volado, si no como
los pájaros, que duran en el aire por años enteros, ~i de una manera muy semejante.
Mucho se estudió y se trabajó antes de que se
llegara al resultado maravilloso de las recientes
experiencias de los Wright¡ una vez que se consideró que la máquina podía ser vista por todos,
Wilbur marchó á París, lugar que se ha considerado como centro de las experiencias de esa naturaleza, mientras que Orville permanecía cerca de
Nueva York para exhibirse ante sus paisanos. El
mismo espíritu de perseverancia y tesón mostrado durante los ocho años de trabajos de gabinete
y experiencias en pequeño, han mostrado los hermanos en sus viajes á bordo de la gran máquina¡
empezaron por hacer vuelos que sólo duraban
unos cuantos segundos, y lentamente fueron aumentando, á pesar de la impaciencia de los ingenieros franreses que hubieran querido un principio más brillante, de cinco en cinco segundos,
hasta llegar al record de una hora y treinta y dos
minutos, sin acompañante, y cincuenta y cinco
minutos y medio llevando un pasajero además
del aeroplanista.

***
Las personas que han visto volar los aparatos
de los hermanos Wright están de acuerdo en decir que á primera vista se les nota un aspecto de
seguridad y de equilibrio que tranquiliza á los
más desconfiados.
Se ve al enorme pájaro sobre sus frágiles patitas delante de la armazón de pirámide que sostiene el contrapeso que ha de dar el primer impulso; está parado sobre un riel, el qu~ ha de recorrer antes de elevarse por el espacio¡ el motor
está listo; todos y cada uno de sus detalles han
sido objeto de la cuidadosa atención de uno de los
hermanos Wright. Sin que se dé una voz ó se haga una seña, á la hora que saben l os ayudantes
que es oportuna, dejan descender el contrapeso
de treinta libras, y el aparato recorre su riel, y
una vez terminado éste se levanta describiendo
una curva graciosa tal como un pájaro, como lo
había prometido Wilbur antes de que empezara
la operación.
Después ya lejos, en el aire, la gran máquina
ha perdido sus dimensiones; ya no es más que un
ligero armazón blanco que se mueve suavemente
en el aire como lo haría una gaviota que con la
cara al Sol se divirtiera por la tarde cerca de la
costa con sus compañeras.
Ante este hermoso espectáculo el entusiasmo
de los que presencian la prueba estalla y mil gritos llenan la atmósfera llegando como himnos de
gloria á los oídos del hombre-pájaro que se mece

RETRATO DE WILBUS WRIGHT,

blandamente con su aeroplano por sobre las cabezas de los que sienten y admiran la incontestable superioridad que ha sabido conquistarse.

***
No ha dejado de haber sus tropiezos; Orville,
que permaneció en los Estados Unidos para mostrará sus conterráneos, de lo que es capaz el ingenio humano, después de ir día por día batiendo
l os records que él mismo había sentado el día
anterior, durante una semana entera, llegó á adquirir la confianza necesaria para aventúrarse en
un gran vuelo, acompañado por un teniente del
ejército americano, gran entusiasta de la aerostación.
Al principio todo marchaba bien¡ el aeroplano
se elevó como siempre, y sólo después del accid ente es cuando algunas personas han creído que
el vuelo empezó más lento de lo que es generalmente. Todo marchaba bien, decíamos, cuando repentinamente de todos los pechos se escapó un
grito; el aparato había vacilado, y después se vol •
có por completo y cayó pesadamente arrastrando
á sus tripulantes.
Cuando llegaron al lugar donde estaba la máquina, se hallaron con que e l entusiasta teniente
estaba moribundo (murió poco después) y Orvi·

LISTO PARA PARTIR.

humanidad? todavía no se sabe nada, lo que va
ganado, aun siendo mucho como es, no sirve para
un pronóstico seguro¡ pero si podemos decir que
nuestra generación está llamada á ver á Eolo, si
no dominado por completo, sí pidiendo treguas
como la que pidió el hombre al principio de la
lucha.

*

Mme. Loie Fuller, la famosa bailarina, está para florecer ahora como escritora. Pretende lanzar
una edición en alemán de sus :reminiscencias, las
cuales desea sean publicadas simultáneamente en
inglés, alemán y francés. El libro se ocupará de
describir la vida profesional de la autora en los
escenarios europeos y americanos, y dícese que
contendrá muchas sensacionales revelaciones que
afectan á conspicuos personajes de la vi da artística, intelectual y política de Londres, París, Viena, San Petersburgo, Budapest y Constantinopla,
así como de Nueva York, Chicago, Filadelfia y
otras de las principales ciudades americanas.

�472

EL MUNDO ILUSTRADO

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Cuartel Modelo de Infantería

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Vista general de la fachada del C11artel.-El patio can el zaguán alfando.
N diferentes ocasiones nos hemos ocupado de fiestas escolares efectuadas en
uarteles y edificios militares, las cuales
ablan muy alto del grado de instrucción
de educación á que han llegado nuestra
clase· de tropa y sus jefes y oficiales.
La Secretaría de Guerra se ha preocupado, desde hace algún tiempo, por levantar el nivel intelectual de todos los que dependen de ella, Y muy
particularmente de la clase de tropa, puesto que
los oficiales cuentan ya con planteles de educación, que están á la altura de los principales del
mundo, como son el Colegio Militar y la Escuela
de Aspirantes,
.
• La fiebre de construcciones que se ha deJado
sentir en todos los centros poblados, parece haber contagiado al elemento militar, y es que, siguiendo la idea que hemos mencionado anteriormente, la Secretaría ha hecho proyectar y construír edificios en toda la República que respondan al plan que se ha propuesto.
El último de estos edificios que hemos tenido
ocasión de visitar, es el Cuartel Modelo para In·
fantería, construido en el lugar donde estuvo anteriormente el cuartel de Teresitas.
Ocupa éste la mayor parte de lo que fué convento de Teresitas, detrás del templo de Santa Teresa la Nueva; para el nuevo cuartel se aprovecharon solamente algunos de los muros principales, y el resto se construyó nuevamente desde los
cimientos.
El cuartel está perfectamente acondicionado, Y
cuenta con todas las comodidades necesarias, en
cada uno de sus departamentos. Las cuadras para
los soldados son amplias, bien ventiladas, llenas
de luz y con el cupo necesario para la compañía.
Se ha abolido el mal sistema que ha existido

I

hasta ahora en los cuarteles de desatender los departamentos destinados
á servicios sanitarios; en éste los departamentos destinados á este servicio cuentan con gran cantidad de agua
y los gabinetes con los aparatos más
modernos é higiénicos.

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El patio del Cuartel desde el zag11án.-Detalle
central de la fachada.

El ramo de instrucción está perfectamente atendido; el cuartel cuenta con un salón de conferencias y cátedras, y una bien surtida biblioteca para los oficiales, y con un departamento de escuela para la tropa y un salón de estudio y de lectura para la misma.
Los oficiales cuentan además con una sala de
esgrima y un departamento para ejercicios gimnásticos y baños, así como un campo abierto para
ejercicios al aire libre.
En la parte de atrás del edificio hay un departamento para las acémilas del batallón y para los
caballos de los oficiales.
Los grabados que ilustran esta plana representan: la fachada del cuartel, que es de un estilo severo y airoso; los balcones de ella corresponden
á los cuartos de los oficiales, los que son amplios
y perfectamente ventilados. Otro grabado representa el detalle central de la misma fachada en el
que se pueden apreciar mejor los detalles del estilo arquitectónióo.
Los grabados restantes son de fotograíías tomadas en el patio principal del edificio y uno de sus
corredores, todo ello de gran amplitud y muy
apropiado para el uso á que se le destina.
Ha sido destinado para inaugurar el edificio el
vigésimo tercer batallón de infantería el que ya
está trasladando sus muebles y útiles; la inauguración se señalará con una fiesta que será muy
brillante y á la que contribuirán todos los ele-

;..:_.;';",:'

,··.. ·,

....

mentos con que dispone el batallón. Esta fiesta
vendrá á aumentar el número de las muy simpáticas á las que nos referíamos al principio de esta reseña.
El edificio que á grandes rasgos hemos dado á
conocer á nuestros lectores es una muestra de lo
muy adelantado que se halla el cuerpo de ingenieros constructores de nuestro ejército, pues
bien se le puede considerar como un modelo en
su clase, y el nombre de «Cuartel Modelo&gt; que se
le da está perfectamente justificado por las magníficas condiciones en que se encuentra.
Sabemos que la Secretaría de Guerra intenta
continuar la construcción de edificios de esta clase, y que pronto todos los cuarteles estarán á_ la
altura del que nos ocupa; lo cual contruibu1rá
indudablemente al mejoramiento físico, moral é
intelectual de la importante institución del ejército.
Contando con oficiales aptos, como los que se
forman en nuestras escuelas de enseñanza militar
y con una tropa que á su disciplina y educación
agregue un desarrollo físico apropiado, nuestro
ejército podrá compararse con los más adelantados.

'

·,,.. /
'

;~:,~',

�EL MUNDO ILUSTRADO

•

Modelo de los cañones de costa con que se va á forlilicar Salina Cruz.

Ultimos cuadros de Gedovius

G

ERMÁN GEDOVIUS es, entre todos los pintores mexicanos de esta época, uno de los que
tieuen personalidad más vigo~osa. Desde hace ~iez
ó doceaños cuando estaba recién llegado áMéx1co,
después de haber estado en Europa estudiando
con mucho tesón, y nos dió á conocer sus primeros
trabajos, vimos en él no solamente un técni~o _que
hubiera sorprendido los secretos del procedim~e1;1to pictórico sobre el cual demostraba un domm10
verdaderamente notable; sino el temperamento, la
intuición; lo que constituye el verdadero talento
en el pintor, y que le hace percibir al momento
la belleza de las formas y del color.
De entonces á la fecha, la personalidad de Germán Gedovius se ha destacado aún más. El artista ha llegado á la madur~z de su talent~, ha _p erfeccionado los procedimientos de su técmca, siempre sobria sin que por eso haya perdido la frescura que ~ una de las características de su colorido. En estas páginas publicamos dos que_pueden
considerarse como obras maestras del artista. La
una es un ramillete de amapolas, en que la variedad infinita de matices está tratada con sorprendente acierto, y la otra es el retrato, acabado
de concluír, de D .Roberto Block. Creemos que este retrato, por la manera magistral con q_ue está
tratado, es uno de los mejores que han sahdo del
pincel mexicano.

*

La fortificación de nuestras costas

D

ADA la extensión de nuestros litorales; la situación geográfica de nuestro país en el cruzamiento de las líneas de tráfico mundial,
tanto de Norte á Sur como de Oriente á Poniente, y la reciente construcción de una línea
interocéanica en la parte más estrecha de nuestro
territorio, se hacen indispensables la fortificación y
protección de nuestras costas, las cuales pueden
ser aprovechadas con fines comerciales ó estratégicos por los países del Oriente contra los del
Poniente, ó los del Norte contra los del Sur.'
La obra de fortificación de nuestros principales
puertos importaría un desembolso. ·de tal consideración, que sería presuntuoso mtentarla toda
de una vez y tratar de llevarla á cabo en un corto tiempo, pero la situación bonancible de la hacienda pública, permite ahora mejor que uunca,
emprender algo que puéda considerarse como un
ensayo formal, y que inicie los grandes trabajos
que á su debido tiempo, y conforme lo permita el
estado financiero del país, se llevarán á cabo.
El puerto de Salina Cruz, situado en la extremidad Sur del Ferrocarril Nacional del Istmo, es,
sin duda, el punto sobre el que se fija la atención
de todo el mundo; es el centro de tráfico más apropiado tanto para los que quieran ir de los países
del extremo Oriente á Europa, como para los que
del mismo Oriente vayan al Norte, ó para los que
del Norte quieran c~municarse con el Sur de
nuestro continente y viceversa.
Por estas razones nuestro gobierno se fijó de
preferencia en este puerto y en él se empezarán
los ensayos de que l!.abl¡w1c:,s m~s arriQíl, i.a tarea

f

de artillar un puerto es
difícil y costosa; necesita
estar encomendada á persona que esté al tanto de
los últimos adelantos en
la materia y que tenga
práctica en esta clase de
operaciones. La selección
de la Secretaría de Guerra en lo que respecta á la
persona encargada de estos trabajos no podía ser
más acertada; se comisionó al señor General Don
Manuel Mondragón, jefe
del departamento de Artillería, p e r so na q u e
cuenta con los más altos
conocimientos en la materia, y que á ellos reune
una práctica especial y
grandes conocimientos de
las fábricas de material
de artillería en Europa
en las que es ventaiosamente conocido.
El señor general Mondragón ha estado varias
veces en las principales
fábricas de cañones de
F r a n cía dirigiendo la
construcción de cañones
y fusiles del modelo inventado por él, Y ha teEl cierre automático de que es inventor el Sr. General Mondrag6n.
nido oportunidad de fa.
miliarizarse con los procedimiento~ usad?s y con
las complicadas maniobras, y n_a~1~ esta en mejores condiciones que él para d1ngir una operación de esa naturaleza.
El reciente viaje del señor genera~ á Francia
tuvo dos objetos: dirigir la construcción de cu~tro mil fusiles automáticos, modelo «Porfirio
Díaz &gt; y ordenar la construcción de dos cañones
de c~stas de doce metros de largo dotados del
cierre automático Mondragón, que ya ha sido ensayado, y que tan buenos resultados ~\ó en nuestro
material de artillería de ochenta mihmetros.
Los citados cañones pueden arrojar proyectiles
de cuatrocientas cincuenta libras con una velocidad inicial de ochocientos cincuenta metros por
segundo, la cual es capaz de darle ~n~ fuerza de
penetración que no puede ser resistida por las
corazas más gruesas. El mecanismo está arreglado
de tal manera que cada·cañón sólo ~ecesit~ una
dotación de ocho hombres para su funcionamiento.
Cada uno de estos cañones cuesta doscientos
mil pesos y se necesitarán diez de ellos, cuando
menos, p;ra artillar convenienteme~te el puerto
de Salina Cruz. Los dos primeros canones estarán
listos para su instalación dentro d; _dos_ años.
Añadiremos que el cierre automahco mven~a~~
por el Señor General Mondragón, _pen:1;11tira
disparar proyectiles con una frecuencia y a una
velocidad que hasta hoy no se han alcanzado.
Debemos alegrarnos de que el ejército nacional
se perfeccione más y más cada día¡ y este ¡,erfeccionamiento tendrá que ser constante, mui_nt~as
se cuente con mllitares tan estudiosos y d1shn•
guidos como el señor Mondragóu, cuyo nombre
está prestigiadísimo en Europa.
.
Entre los muchos proyectos que tiene la Secretaría de Guerra se hallan los concursos del Cuerpo de Artillería, que comenzarán á efectuar~e
próximamente, y que redundarán en benefic10
Sr. General Don Manuel 11.Jondragóu, Jefe del Dede la oficialidad.
partaménto de Artillería.

_· ACABAN de publicarse en un artlcuC,/1 lo que insertan casi todos los periódicos de Europa de las últimas
semanas, detalles muy interesantes que,
hasta hoy, hablan perm 1necldo ignorados, respecto á la
locura de la Princesa Carlota de Bélgica, hija de Leopoldo I, Que se casó cuando tenla veinte años, con el
Archiduque Maximiliano de Austria, á quien la pol!tica
europea dió en 1864 la corona de México. Muy pocas veces mujer más seductora, mejor dotada de gracia, de
cuerpo y de esplritu, fué á ocupar un trono: la Princesa
era también heroica, y cuando sintió vacilar en la frente
de su esposo á quien amaba, la frágil dia:lema. lo mi~mo gue una catástrofe, atravesó el O~éano para conseguir auxilio de sus aliados de Europa.
Comp.rendió pronto que e,;tos no se daban por entendidos del nuevo Imperio Mexicano: á medida Que aumentaban sus decepciones, al pensar que habla abandonado á su marido, expuesto á todos los peligros, y
que no tenla nada que pudiera servirle de ayuda, enloqueció, perdió la razón, y es po~ible que Maximiliano, preso entonces en México, haya ignorado la magnitud de la
catástrofe que habla herido á su valerosa compaflera. Ella, por su parte, no ha sabido
jamás el fin trágico de aquél á quien amaba. Hay en este drama incidentes que hasta
ahorapermaneclan secretos, y QU~, revelaciones recientes, permiten reconstituir en
parte.
Al llegar á Saint-Cloud para implorar ali! el apoyo de Napoleón 111, Carlota, á la
negativa del Emperador, sufrió una primera crisis que inquietó mucho á los que la
acompailaban. La llevaron á Suiza, y ella se dejó llevar dócilmente, como si no se interesara ya en los asuntos que la hablan llevado á Europa.
Súbitamente fué presa de terrores inesperados. Como si su esplritu clarividente
adivinara el porvenir y presagiara la tragedia que poco tiempo después terminarla con
la vida de su esposo, ve, en todo desconocido un asesino: el encuentro de un mendigo
en un camino en el curso de un paseo, la salida del portero del hotel , la entrada súbita
de un criado la hacen delirar. Hay que sacarla de Suiza á toda prisa. La pobre Princesa quiere ir á Roma: los soberanos de Europa la abandonan; está persuadida de que
en el Vaticano encontrará el auxilio deseado.
Apenas llega á la Ciudad Eterna, reclama de Pio IX una audiencia privada: El carruaje del santo Padre va á recogerla á su hotel, la llevan á San Pedro, donde el cardenal la espera para conducirla primero á la Capilla reservada á los visitantes reales;
pero desde que Carlota aparece, su aspecto produce una sensa~ión de trastorno y de
espanto. La etiqueta, en efecto, ordena á las mujeres, cualQUiera que sea su rango,
que no se presenten en el Vaticano sino con la cabeza cubierta con sólo una mantilla
negra. Y la infortunada Archiduquesa, á pesar de las súplicas de sus doncellas, entra
al Vaticano luciendo una
gran capota blanca.
Después de olr. misa, l_a
Archiduquesa es mtroduc1da al departamento del Papa, quien, á pesar de lapoca importancia Que da á la
cuestión de tocado, no puede reprimir su estupor al ver
á la Princesa. La bendice,
sin embargo, y trata de consolarla.
De lo que pasó en el curso
de la entrevista de Pio IX y
Carlota, muy poco se habla
sabido hasta ahora. La servid·1mbre del Santo Padre,
que estaba en el secreto á
causa de sus funciones, no
lo refiere jamás: los de la
infortunada Archiduquesa,
obedecie:tdo á un sentimiento de respeto afectuoso, hablan guardado el mismo silencio.
Adolfo Villemard, en un
articulo notable que acaba
de publicarse en Bruselas,
ha levantado el velo que cubria esta trágica historia; lo
que escribe dice saberlo por
las personas que se encontraban presentes alli. Afirma que su relato tiene el
valor de una narración de
testigo ocular, y es uno de
los capitu los más lastimosos
de historia contemporánea.
Plo IX se sento y trató de
consolar á su vi~itante, á
quien vela abatida: repentinamente carlota pide una
taza de chocolate, y decl.a ra
que está muerta de hambre.
Que no se atreve á comer, y
que todo lo que se le presenta está envenenado. El
Papa, inquiet!simo, no manifiesta, sin embari!O, ninguna emoción: escribe una
palabra al Cardenal Antonelli, suplicándole que vayá
inmediatamente con dos médicos disfrazados de sacerdotes, á fin denodarelalerta á la Princesa. Mientras
tanto, ella se calmó, se puso
á hablar con firmeza de los
asuntos de México, de una
manera razonable, y el Papa
se aprovechó de este reposo, pan poner fin á la entrevista. Pero Carlota no
Quiso abandonar el Vaticano. Asegura al Santo Padre
Que irá con él á todas partes, que nadie tendrá que
ocuparse de ella, que se
ocultará cerca de una ventana, y que no le molestará
en lo más mlnimo.:Declara

475

Que no saldrá del palacio sino por la noche, y bajo un disfraz, á
fin de despistará los asesinos que la acechan. Estalla una nueva
crisis: en este momento entran los dos méjicos pedidos por el Papa, pero la Archiduquesa no les dirige la palabra; se va detrás de
Plo IX; lo sigue por fuerza á su biblioteca, en la cual el Pontlfice
logra ocultarse. Llegan personas del séquito de la princesa, á
Quienes se ha mandado llamar y se permiten hacerla observar que
llega la hora del almuerzo, que es tiempo de regresar al hotel; pero ella se niega á todo.
- ¿A usted también le han comprado? dice al Conde de Bombelles. ¿También usted desea ex ,)onerme á morir? He dicho que no
me moveré de aqul hasta la noche, y espero que el Santo Padre
nts dará de comer y de cenar.
¿Qué responder? E~ necesario satisfacer este nuevo capricho: se
sirve el almuerzo en el gran comedor: lo preside el Cardenal Antonel!i; Carlota, sentada al lado de su dama de honor no come sino del plato de ésta,· desconfiando de todo
cuanto se le da.
La cena fué triste: todos estaban llenos de dolorosa tensión. Carlota está pensativa
y dirige miradas desconfiadas á los criados; llega la noche; de nuevo trata el Conde de
Bombelles de recordar á la Archiduquesa· la realidad; le pide la orden para los carrua·es, pero ella responde que no saldrá del palacio; Quepermanecerá dura:ite la noche en
a sala en que se encuentra. ¡Qué conflicto! Una mujer pernoctando en el Vaticano en
la Biblioteca del Santo Padre, ¡amás se habla visto! En presencia de esta enormidad,
todos los esfuerzos se unen. El Doctor Semeleder, el médico de la Princesa, la dama de
honor, la conjuran á que se vaya al hohl: Carlola permanece inflexible. Plo IX, informado de este nuevo incidente, da su consentimiento bondadosamente para aquella infracción de las tradiciones seculares; nunca la residencia de los Papas habla sido teatro de semejante trastorno. En media hora el Vaticano Pontifical quedó transformado
en una espléndida recámara; se colocaron dos camas de bronce para la Emperatriz y su
dama de honor; la guardarropla del Palacio dió para es a ocasión un tocador bermejo y
cubrepiés de encajes de un precio inestimable. Un candelabro de plata maciza alumbraba el dormitorio improvisado.
Al dla siguiente fué necesario insistir para llevará la desdichada princesh á su hotel. Se negó enérgicamente, Habrla que llevará fuerza á la Archiduquesa demente. El
Cardenal Antonelli propuso una estratagema: Unos religiosos fueron á rogar á Carlota que visitara un asilo: dsspués de mu~ha~ vacilaciones consintió en seguirlos; subió
á su carruaje presa de un terror inexpresable. Pero en cuanto llega al convento recobra toda su calma y asombra por ti juicio y la lucidez de su~ razonamientos. Recorre el establecimiento y parece muy divertida. La hermana cocinera le ofrece un platillo; Carlota lo rechaza:
'·El veneno all!; ali! está el veneno! miradlo."
Sel'iala el cuchillo de que se sirvió la cocinera, que tiene una pe~ueila mancha de moho. La Princesa se arrodilla y da gracias á Dios por haberla protegido. Se vuelve hacia los presentes, increpa al
asesino para que se dé á conocer. Luego declara que se
está muriendo de hambre.
Antes de que hubieran podido detenerla, se lanzó sobre el caldero hirviente y sacó con una mano un pedazo
de carne, que se llevó á la
boca. Parecla no sentir el
dolor de la quemadura en su
piel delicada. Hay que cortar la manga de su vestido
para curarla, y al contacto
del acero Carlota lanza un
grito y se desmaya. El Doctor Semeleder, al curar la
quemaaura no intenta hacer
volver en si á su infortunada cliente. Quiere aprovechar su desvanecimiento parra llevar á la enferma á su
carruaje, y de alll al hotel.
El movimiento del Jandeau
en que la han colocado la
despierta. Se levanta, grita,
pide la saquen del carruaje,
Que se detiene en el hotel.
Se debat!a con tal violencia,
que, no obstante su l(ran repugnancia, los médicos se
vieron obligados á poner á
la pobre Archiduquesa una
camisa de fuerza.

¡

La Princesa Carlota no
ha muerto aún. Hace más de
cuarenta ailos que dura su
suplicio; el silencio, el misterio, el secreto de común
acuerdo rodean el martirio
de esta victima de la polltica europea. Es raro Que un
periódico del otro lado del
Atlántico imprima el nombre de esa pobre mujer ta1;
animosa, tan inteligente y
tan enamorada de su marido, y herida en pleno amor
por un destino atrozmente
doloroso. Parece que una
especie d~ respeto prohibe
toda alución á esa frente
que tocó la corona por un
instante, pero Que desde
entonces se dobló bajo el
peso de esa corona, y se
marchita como las flores de
las leyendas, á un contacto
m lldito,

�476

I

EL MUNDO n.USTltADO

tct MUNi&gt;O íLt1SfitA.Dó

Sr. Dr. Ram6n lcaza, Presidente.

Sr. Dr. José Ramos, Vicepresidente.

6randes mejoras en Chihuahua
Una de las ciudades que celebró de una manera
más entusiasta y provechosa á la vez, las fiestas
nacionales de la conmemoración del aniversario
del grito de Dolores fué la de Chihuahua; la ciudad donde fué sacrificado el padre de nuestra independencia, parecía querer prqbar con sus manifestaciones que estima al heroiéo anciano en lo
que vale y que siente que su tierra haya sido regada con una sangre vertida tan injustamente.
Los discursos, las procesiones cívicas y las manifestaciones de todas clases fueron sumamente
entusiastas, pero lo que marcó la celebración de
una manera que no se olvidará fácilmente fué la
inauguración de mejoras que serán de gran trascendencia para la ciudad en el porvenir.
El señor Gobernador del Estado Don Enrique
C. Creel presidió personalmente las ceremonias
inaugurales, y con su presencia les dió un carácter de solemnidad muy importante.
Está por demás hacer el elogio de las mejoras
inauguradas, baste hacer mención de ellas para
que se comprenda su itnportancia. Una es la Penitenciaría del Estado; otra el rastro de ciudad y
la otra la gran presa sobre el río Chuviscar.

•••
La penitenciaría está construida sobre un plan
semejante á la del Distrito Federal, dividida en
crujías para los diversos departamentos, y responde á las exigencias de los más modernos sis-

temas de corrección penitenciaria. Las obras están casi terminadas y fueron recibidas á satisfacción de una comisión de ingenieros nombrada al
efecto, y aunque su inauguración no fué celebrada
de una manera oficial, la visita que se hizo á las
obras se puede considerar como fiesta inaugural.
El rastro de ciudad significa una gran mejora
para Chihuahua, desde el punto de vista sanitario, y desde el económico, pues anteriormente la
ciudad tenía que pagar una renta que le era muy
onerosa por el uso del rastro que tenía alquilado
para el servicio de matanza¡ con el pago de la misma cantidad la ciudad habrá amortizado ~n quince años el capital de cuarenta mil pesos que se
pidieron prestados para la construcción y los réditos del mismo.
La presa en el río Chuviscar, representa para
Chihuahua una mejora de capital importancia; situada la ciudad en un punto donde el agua no es
muy abundante, el crecimiento de la población
implica un problema complicado para dotar de
agua en cantidad suficiente á la ciudad; el único
medio que se presentaba para la solución de este
problema, era la construcción de la presa; la ciudad empezará dentro de poco á recibir los beneficios de esta trascendental mejora, que fué inaugurada el día quince del mes próximo pasado.
Sólo faltan los trabajos de adaptación de la cañería, que no es apropiada para la conducción de un
gran caudal de agua, como el que se tiene que llevará la ciudad desde la presa.
Tiene ésta una capacidad de tres millones trescientos setenta y un mil metros cúbicos, y un
costo de cerca de ochocientos noventa y dos mil
pesos.

***
Tales son las mejoras con que cuenta desde la
mitad del mes próximo pasado la ciudad de Chihuahua, y que la harán recordar con beneplácito
la celebración de las gloriosas fechas de la proclamación de nuestra independencia.
En la apertura del Congreso, el señor Gobernador del Estado leyó un interesante mensaje, en el
que hace mención de las:mejoras que acabamos
de señalar, y reseña el estado de progreso y tranquilidad en que se halla el Estado, y que le prometen un porvenir brillante bajo la dirección
patriótica y acertada de las personas que dirigen
su marcha.
Publicamos en la presente p 1ana vistas de las
ceremonias inaugurales de las tres mejoras puestas al servicio público.

Sr. Dr. Ricardo E . 1lfanuell. ler. Secretario.

NUEVO ARO ACADEMICO
LA Academia Nacional de Medicina inauguró
el día primero del presente mes los trabajos
de su nuevo año académico con una sesión solemne que fué presidida por el señor Secretario d'e
Instrucción Pública y Bellas Artes.
La sesión se rigió por el ceremonial reglamentario; el presidente saliente pronunció un discurso en el que recomendó á los académicos que siguieran trabajando en favor de la humanidad y
de la ciencia con el tesón con que lo han hecho.
Después de esto el Secretario dió cuenta de los
trabajos, y tras un discurso del señor Ministro se
procedió á la elección de nueva Mesa Directiva,
la cual quedó formada como sigue: Presidente,
Doctor Ramón !caza¡ Vicepresidente, Doctor José
Ramos; primer secretario, Doctor Ricardo E. Manuell; segundo, Doctor Ricardo E. Cícero; Bibliotecario, Doctor José Bandera¡ Comisión de Corrección de Estilo, Doctores Gregorio Mendizábal,
Juan Peón del Valle y F . La valle Carvajal.

o

De -una curiosa estadística de la prensa periódica, resulta que se publica el siguiente número
de diarios: Alemania, 5,500; Italia, 3,300; Francia,
2,819; Inglaterra, 2,500; Austria- Hungría, 1,200; Rusia, 800; Suiza, 450, y Estados Unidos, 50,000. El
valor aproximado de los gastos que demanda la
publicación de estos 66,569 diarios, es de ocho
millones de pesos.

o
Mr. John H. Creslip, de New York, y Miss You
Davis, de Meaver, se casaron hace poco en un coche, en medio de la calle. Los dos jóvenes se encontraron con el Reverendo Harvey Grimes, quien
estaba paseándose y le presentaron su licencia de
matrimonio, que el Reverendo leyó á -la luz de
un farol de gas. No había testigos, pero al cabo
de un rato acertaron á pasar Mr. y Mrs. Thomas
Mayes, quienes se prestaron con el mayor gusto
á ser testigos del original matrimonio. Celebrada
la ceremonia nupcial, bajo la luz no muy viva del
(arol, los novj.9s dieron las gracias y se fueron en

su ~9&lt;:h~,
Sr. Dr. Ricardo Cícero, 29 Secretario.
'

... ~ ~ •

1 l..

Los Sres. Licenciados Carlos Flores, 11/ anuel Garcla lli éitdez Alonso
R odríguez Jf iramón,y Francisco S. Carvajal, electos M~gistrados de la Suprema Ccrte de.fuslicia, dieron la protesta de ley ante el Presidente de la Cámara
de Diputados, el dia 6 del actual.
Eslajolografia /ué tomada en la Cámara el día de la protes.'a,

•

La Presa recibe el p1i mer chorro,

�·478

EL MUNDO ILUSTl{ADO

EL MUNDO ILUSTRADO

VID, el músico profeta, habló
D::7 Aenmendos.
sus salmos de los días tre«Dies irae:1&gt; del Juicio

El señor Presidente de la República visitó en días pasados. acompañado de varias personas distinguidas, el Colegio Militar, y presenció unos actos de atletismo.-Esta fotografiafué
tomada durante la visita.

RESULTADO DEL DECIMO CONCURSO
Recibimos una multitud de soluciones al Concurso número 10 de las líneas que deberían usarse para formar con ellas palabras y figuras geométricas.
Hemos encontrado que los premios corresponden, en primer lugar, á la
Srita. María Enriqueta Fuentes Berain, que nos remitió siete palabras formadas con las líneas propuestas, d e las cuales, cinco especialmente satisfacen
todas las condiciones requeridas, y nos remitió también tres figuras geométricas muy ingeniosamente combino.das.
La Srita. Adelaida Spence nos remitió diez palabras formadas, de las cuales, cinco estaban enteramente correctas, sin que la forma de las letras estuviese alterada ni faltaran ni sobraran líneas; y nos remitió también diez figuras geométricas.
La Srita. Eloisa Vasseur nos remitió una solución que contenía diez palabras, de las cuales, cinco estaban irreprochables, y nos remitió cinco figuras, de las cuales tres eran geométricas.
A dichas señoritas corresponden los premios ofrecidos, los cuales están
á su disposcición.

o

DUODECIMO CONCURSO DEL MUNDO ILUSTRADO
No puede darse mayor sencillez para el Concurso que hoy ofrecemos á
nuestras lectoras. Bastará simplemente reconocer en los fragmentos que se
ven en el grabado adjunto los anuncios de donde están tomados, y en seguida calcarlos y ordenarlos de tal manera que se forme con ellos una figura regular, cuando menos.
Las personas que envíen las tres mejores soluciones ::-ibirán cada una
un premio, consistente en un par de floreros artísticos p . : tocador, un perfumero de plata y cristal y u na sombrilla.

Los:miembros de la Colonia Vasca celebraron honras fúnebres en
memoria del gnm violinista Sarasate.-Esta fotografía:muestra el aspecto de la iglesia durante la ceremonia de Jesús María.

LOS DESAPARECIDOS
Durante la semana que hoy termina dejaron de existir dos serls, cuyas
muertes ponen luto á las l etras y las ciencias: los señores D. Alberto Leduc y Dr. D. Fernando Altamirano.
·
Alberto Leduc, hijo de padres franceses, se educó en México y fué poeta
tanto por herencia como por educación; sus conocimientos y dominio de los
idiomas de sus padres y de su país le permitieron verter de uno al otro varias obras, cuyo conocimiento debió nuestro público sólo á las habilidades literarias de L educ. Además de sus traducciones, escribió varias obras originales, algunas d e las cuales obtuvieron éxitos muy lisonjeros.
Sus trabajos periodísticos fueron de importancia¡ colaboró en &lt;Le Courrier du Mexique et de L'Europel&gt; y en la mayoría de los periódicos en español. Fué trabajador y activo, y á pesar de eso, á su muerte no contaba con
nada que pareciera un buen capital.
Deja solamente un buen caudal literario que lo hará vivir en la memoria d e los que aman las letras.

Universal y aquellas imponentes profecías, dieron un himno
al credo religioso, que es todo
1 u ego, todo plegaria, todo temor y que estaba reservado á
ser fuente de inspiración para el viejo Verdi, el
maestro viejo de música eternamente joven.
Así, su Misa de Requiero, que acabamos de escuchar en Arbeu, nos ha hecho admirarle y ensalzarle devotamente, con la misma emoción que sintieran los concurrentes á los funerales del poeta
Manzoni, cuando esta obra fué oída por vez primera en Milán el año d e 74.
Una impresión acorde, una opinión unánime
ha provocado la admiraMe obra del más vil(oroso,
del más rico talento musical italiano del pasado
siglo.
Su .Misa de Requiem, inspirada como dije en
l os salmos de David, en un canto místico, en un
ambiente de oración, no pudo subslraerseá la tendencia dramática qne se lla todas las obras del
mae,tro y se hunde en ella y con ella se perfuma
esta fervorosa plegaria por los muertos pue,ta en
el vago pero iuegable lengnaje de los sonidos.

r

mada de pedrería y ungida de santa y dolorosa
piedad.
La señora Ochoa d e Miranda alcanzó la más al ta perfección. Su fraseo en l a media voz es de
una frescura qp rosa y en l os ligamentos supera
al violín mejor sonado.
La señorita Jaime nos encantó con la revelación
de su divina voz, á pesar del temor con que
emitía.
De más claro fraseo la señora Belloni se esforzó y triunfó siguiendo en sus matices á la señora
Ochoa, y con ellas Sofía Camacho, de irreprochable discreción.
El tenor Magaña, cantó lleno de inspiración su
dngemisco,&gt; ese ruego dulce, apasionado, sollozante como una plegaria. Tuvo exquisitos matices
y notamos que la impostación de sus agudos ha
ganado mucho.
Malpica, en el «Rex Tremenda&gt; desbordó el torrente de su voz. Cantó con vehemencia, con religiosidad y con firmeza.
..Mar~n, con una medida perfecta en los tiempos,
dió bnllo á su parte. Y con ellos, todos, esencialmente la orquesta precisa, uniforme, justa y arrebatadora en sus efectos.
En el concierto del jueves se presentó la Mezzo

Roberto Marfn, barítono.
que si abre paso entre el pujante vibrar de los
clarines con el «Rex tremenda Majestates.&gt;
Clemencia, ruego, adoración, temor, sobrecoji miento, todo hay en esa ·partitura que eo: su potente gama expresa la infinita ansiedad de una
alma pecadora ante el Dios Creador destruyendo
los siglos. Cada frase concreta u n sentimiento, cadi número es una porción sólida, única, acabada,
de un plan admirablemente trazado para levantar
el grandioso monumento.
__ ',
Y el monumento quedó levantado, y nos fué
descubierto paulatinamente, de ascenso en ascenso bajo la nerviosa batuta del maestro Meneses,
que fué á nuestro espíritu como la vara mágica de
un encantamiento.
La orquesta, los solistas, las masas corales, to.
dos se esforzaron en interpretar esta música reca.

•••

El Sr. Dr D. Fernando Altamirano dedicó toda su vida en favor de la
ciencia, y principalmente á las ciencias médicas; su labor no es muy conocida en el público, pero los hombres de ciencia lo estimaron en todo lo que
valía. Dos veces estuvo en Europa con comisiones científicas de nuestro gobierno, las cuales desempeñó de una manera satisfactoria. Durante muchos
años, d esde la fundación, fué director del Instituto Médico Nacional, y en los
archivos de este plantel se guarda mucho desu labor:científica.

Ismael Magaña, tenor.
Manuel Romero Malpica, bajo.
1

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Duodécimo Concurso de «El Mundo Ilustrado.1&gt;

Dr. D. Fernando Altamirano, muerto súbi
lamente el 7 del actual.

Su alto tono dramático, alcanza tales profundidades en el sobrecogido espíritu de quien oye y
piensa, y medita y siente, que lo abstrae de la V~da y lentamente de capa en capa, de estremecimiento en estremecimiento, de dolor en dolor,
atraviesa el incienso de la pasión religiosa, de la
unción divina y au n del supremo temor cuando
palpa, toca y clama á las puertas del hondo problema.
Sí, es dramática l a .Misa de Requiero de Verdi ,
como deben serlo también todas las otras, desae
la de Palestrina, hasta la más grandiosa, la de
Mo'z art, (no obstante que quedó incompleta,) ya
que todas ellas han de ceñirse á la tragedia universal á l os acentos solemnes del Dies Irae, á la
supre~a angustia d el «Líbrame, Señor.l&gt;
.
Verdi ·realizó todo el doloroso asunto en páginas magistrales llenas de ciencia musical, tramados en un hábil consorcio de orquesta y voces, los
más finos matices de la lírica, desde el acento suave y temeroso que perturba apenas la quietud del
oído en el silencio religioso que envuelve el alma cuando el dngemisco:1&gt; hasta el grito estridente, lleno de angustiosa veneración del ruego

----------

Rafael Galindo, víoloncello,

Soprano Srita. Ninna Heideck del Conservatorio
de Colombia, cantando «Le Nozze de Fígaro,&gt; de
Mozart y &lt;Eslkünig:i, de Schnbert. Fué una nota
brillante en el concierto y eso q ue el programa
contaba con la divina Rapsodia Noruega de Svendsen, Zoraida, la deliciosa leyenda árabe, musicada por este gran poeta musical y la Cabalgata de
las Walkirias de Wagner.
Qué extraña impresión nos dejó esta joya del
severo genio alemán.
El allegro, de 9 por 8, estridente, endiablado,
que parece pasar sobre las cabezas de los oyentes
com_o ur.a borrasca, despierta en la imaginación la
trágica estela de muerte que dejan las Walkirias
de los caballos negros arrastrando los cuerpos de
los guerreros muertos en el combate.
Solo la ardiente imaginación de un Wagner, pudo expresar en sonidos tan fúnebre visión.
~ ·Se tocó por vez primera la Sinfonía Heroica de
Beethoven, dedicada á Bonaparte y cerraron el selecto programa &lt;Casse-noissette&gt; de Tcharkowsky
una deliciosa féerie musical, llena de armonía
a~cesible, encantadora, digna de ese poeta sonorí~
simo que tanto amamos y el Concierto de Lizt,
solemne y bello.
La temporada toma buenos rumbos y el éxito
no se ha hecho esperar.
LORELEY.

�480

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

481

En Honor del Licenciado Verdad

Adorno en la calle de Santa Teresa.-Aspecto del pafio
de la escuela de Jurisprudencia.

La ceremonia en la calle de Santa Teresa.
OMISION Nacional del Centenario de
Independencia inició la serie de las
as conmemorativas el domingo cuatro
del actual, con una dedicada á honrar
la memoria del Lic. Don Francisco Primo de Verdad, á quien se considera como el primer mártir
por la causa de la independencia nacional.
Mucho se ha discutido acerca de la forma en
que murió el Lic. Verdad; según la leyenda, al
descubrirse que conspiraba en favor de la emancipación de lo que entonces se llamaba Nueva
España, los agentes del gobierno colonial se pre·
sentaron en su casa una noche que estaba cenando y lo ahorcaron en e l mismo comedor de la casa de un clavo que, según dicen, se conservó hasta hace poco tiempo, en el lugar de la ejecución.
Ya dijimos que esta leyenda ha sido muy discutida, y el elemento religioso, sobre'todo, la califica de una calumnia; pero ha corrido muy válida
durante varios años. Sea de ello lo que fuere, lo
que se sabe de cierto es que el Lic. Verdad estuvo prisionero por sus ideas de libertad, y que murió, de uµa ó de otra manera, el cuatro de octubre
de 1808.
Para conmemorar el aniversario de esa muerte
fué para lo que se organizaron las manifestaciones del Domingo próximo pasado, las cuales fueron iniciadas por dos grupos diferentes y celebradas en diferentes lugares.
La Junta Nacional del Centenario, presidida
por el señor Gobernador del Distrito Don Guillermo de Landa y Escandón, escogió como sitio
para su manifestación la calle de Santa Teresa en
la esquina de la cual está la casa donde vivió el

Lic. Verdad y donde, según la leyenda, fué ahorcado. En procesión cívica recorrieron los manifestantes las calles que median entre la glorieta
central de la Alameda y la calle de Santa Teresa,
y una vez llegados á ella se pronunciaron discursos y poesías alusivas al acto, las niñas de las escuelas cantaron himnos en honor del mártir, y
después de ellos el señor Gobernador descubrió
una placa conmemorativa fijada en la fachada de
la casa que habitó el Lic. Verdad. Para terminar
se dió lectura al acta, la cual fué firmada por los
miembros de la Junta Nacional y por los funcionarios públicos que se hallaban presentes.

***
Los alumnos de la Escuela Nacional de Jurisprudencia organizaron otra manifestación en honor de Don Francisco Verdad, la cual se efectuó
en la citada escuela.
El local que c-cupa ésta en la calle de San Ildefonso había sido artísticamente adornado; el vestíbulo y el patio formaban cada uno un amplio
salón, los que se destinaron: el primero para recibir, y el segundo para la ceremonia.
En uno de los costados del patio se colocó un
dosel rojo debajo del cual se instaló la sillería
de la escuela para que sirviera á los convidados
de honor entre los que se hallaba el señor Presidente de la República que había sido invitado
para presidir la fiesta.
Una vez que el Primer Magistrado estuvo en
su sitio, se dió principio al programa acordado
que fué selecto y hermoso. La parte musical es-

tuvo á cargo de la orquesta del Conservatorio Nacional de Música, y los números ejecutados con
gran maestría fueron objeto de calurosos aplausos
de parte de la selecta concurrencia.
Los oradores, estudiantes todos ellos, mostraron
altos vuelos en sus piezas oratorias respectivas, y
la concurrencia los premió también con entusiastas y sinceros aplausos.
El número final del programa fué el canto de
un himno compuesto exprofeso para la ceremonia
por los señores García Naranjo y Berrueco; á los
acordes de él se dirigió el señor Presidente á la
puerta de la biblioteca de la escuela, sobre la cual
se había colocado una placa que fué descubierta
por el Primer Magistrado, y en la cual se lee lo
siguiente: BIBLIOTECA FRANCISCO P. DE VERDAD. 1808-1908.
En la ceremonia estuvieron representadas todas
las escuelas superiores de la capital á cuyos alumnos se debe la iniciati va de la fiesta.

***
De esta manera empezaron las fiestas con las
que se conmemorará el principio de la gran epopeya que hizo de la colonia española dela Nueva
España una nación libre y soberana, responsable
de sus actos y apta para entrar en el comercio
material é intelectual de las naciones soberanas
del mundo.
Dedicamos dos planas de nuestro número á las
fotografías tomadas durante las dos ceremonias
conmemorati vas.

...

~~
~

Según los datos probables y minuciosos cómputos, en la campaña que tan felizmente acabó con la
caída de Maximiliano, hubo en el período transcurrido de Abril de 1862 á Junio de 1867, mil
veinte acciones de guerra, entre batallas y escaramuzas, habiéndose cor,tado entre muertos y prisioneros, setenta y tres mil treinta y siete republicanos, y doce mil doscientos nueve imperialistas. Murieron, además, veinticinco mil franceses, y gastó la Francia, en la expedición, noventa
millones de francos.

La procesión cívica par la Avenida JuárPz.-El palía de la Escuela
de Jurisprudencia durante la ceremonia.

Tributo á México
La Srita. ,lfar_v Cochrane Rogers, disti11guidlsi111a escn'to1·a a111erica11a,
que se eur11e11tra 1•i.&lt;ita 11do
Jlféxico desde hace alg1111os
semanas, Ita tenido la amabilidad de ded irar al
",lf1mdo Tluslrado" el pri111ero de una serie de artículos que se propone remitirá uno de los más importantes Magazines de
Boston,justa111enle llamado La Atenas de los Estados Unidos, y en los cuales
relata sus ·impresio11es en
11,J h~ico. Esta,,, os sel(uros
que nuestros lectores leerán
c011 mue/to in/eró este tro::o que, además de ser 1111a
hermosa pági11a litrraria,
es un gafan/e tributo á nuestro país.

M

EXICO es un país encantado de
luz y sonrisas habitado por un
pueblo cuya felicidad es real,
· y cuyo optimismo es siempre
del matiz más brillante.
Una estancia en México significa algo más que una ociosa
·
peregrinación de lugar en lugar aspirando las bellezas de la naturaleza y saturándose con la luz deslumbradora del Sol y los
torrentes de colores de los paisajes. Da tenias para interesantes pensamientos y cuidadosas observaciones. Llena la imaginación con visiones de
días remotos y los pensamientos v-uelan en rápida
revista, del poderoso pasado al también poderoso
presente, pues en cada día se han llevado á cabo
grandes progresos en la civilización que ha transformado una tierra de tribus guerreras de indios
en una de las naciones más modernas é ilustradas

Invitadas de honor á la fiesta en la Escuela de Jurisprudencia.
Los manifestantes saliendo de la Alameda.

llamada á ocupar un puesto especial en el mundo
del presente.
De las leyendas y tradiciones se pasa á los días
de los grandes hechos, y las maravillas de la naturaleza toman las proporciones más amplias de
construcciones en el imperio de los hombres.
Por cualquiera parle que se vaya en México se
encontrará algo que llama la atención por mucho
tiempo después de que se ha pasado cerca de ello,
Europa no se puede preciar de tener nada que
sea tan interesante. Hay rincones tranquilos y caminos que encantan. Hay chozas llenas con el
dulce espíritu de la quietud. Hay ciudades en las
que el humo y el mido de las fábricas proclaman
la industria y el progreso. Hay colorido y variedad en la vida. En todo se ve lo viejo y lo eternamente nuevo. En México se encuentra más variedad de vestidos y más diversidad de idiomas
que en ninguna parte del mundo.
El pintoresco y amable peón, el último resto
de una época que está pasando, es de un temperamento más artístico que cualquier otro pueblo
que se halle en las mismas condiciones y en el
mismo medio, en cualquiera parte que sea.
Oh! y la alegría de las hermosas mañanas! cuando la dorada luz del sol parece llenar hasta el
borde la gran taza del firmamento y revasándola,
llena todo el Valle de México con su alegría líquida; baña las crestas y los picos de las montañas con sus tintes dorados, y transforma la tierra
en un jardín encantado donde se llega á tener el
deseo de buscar al príncipe que viene á despertarnos de nuestros ensueños,
Arriba el azul turquesa del cielo, á los lados,
por todas partes el azul velado de las montañas,
con el Popocatépetl tocando el cielo mientras que
al rededor las nubes se amontonan y se apresuran
en movimientos ascendentes para ir al encuentro
de los rayos del sol que bordan la nevada sábana
con que se cubre este indómito cráter y dan como
un cariñoso saludo al viejo Ixtaccihuatl «La mujer _blanca&gt; la cual, arropada bajo su argentina
tapicería espera su caricia matinal.
Ah! el recuerdo de esos días gloriosos embals~mados y saludables me seguirá para ~iempre'.
Siempre estaré deseando volver á ver á mis nevados amigos del Valle de México.
. Los grandes adelantos de la república en los últimos veinticinco años han hecho que se dirijan
las °:iradas del elemento pensante de todos los
demas países del mundo hacia este país, hacia los

grandes problemas que el amado presidente de
este pueblo ha tenido que resolver, y hacia la
gran habilidad que como estadista ha mostrado
en la solución de esos problemas.
Mncho de la ignorancia que ha prevalecido
hasta ahora respecto á México y sus va~tos recursos está desapareciendo. Un conocimiento más
amplio está reemplazando esa ignorancia,- tan común en otro tiempo, y al estrecharse las relaciones de México con los otros países se está conociendo mejor el país y sus habitantes lo cual no
puede menos de favorecer el crédito nacional. ,
Durante mi estancia en México sólo recibí cortesías de todos los mexicanos con quienes estuve
en contacto, tanto desde el punto de vista comercial como social. Todos los actos de l os cabelleras
mexicanos se caracterizan por una cortesía innata,
y muchas naciones del mundo podrían estudiar
con provecho el ejemplo que ofrece el trato con
la alta sociedad de México.
País agobiado de dificultades en sus primeros
días; probado en el crisol que cauteriza México
bajo la guía del presidente Díaz, justam~nte con'.
siderado como el más grande estadista del siglo
presente, ha surgido purgado de muchos vicios y
embellecido con sus ornamentos de grandes y
progresistas instituciones.
Nadie puede estudiar la historia de México sin
quedar impresionado con la nobleza de carácter
y los altos ideales que han animado á los que ha
tocado el deber de levantar á las masas desde un
profundo valle de desencantos bastas las altas cimas de la felicidad y de prosperidad general y á
los que han llevado á cabo ésto no se les p~drá
alabar nunca lo bastante.
Mi corazón se estremece de gratitud hacia el
gran _gobernante que condujo á su pueblo desde
los hempos turbulentos de guerras continuas hasta una era de prosperidad que ha durado por
treinta añ~s y que durará hasta después de que
haya termmado el drama de la vida de todos nosotros.
MARY CoCHRANE R OGERS.

�482

483

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

~Adelantos de la Industria Mexicana~

Máquina para fabricaci6n de lutos en papel. La.Papelería EL LAPIZ DEL AGUILA, que es la que marcha á la cabeza de
todas las papelerías d~ país, ha instalado en sus talleres, la primera y única máquina
destinada á la fal5ricaci6n de lutos en "papel.

LIBROS NUEVOS
(En esta sección mencionamos los libros cuyos
autores 6 editores remiten dos ejemplares á
"El !tundo Ilustrado.")

"Pajarito.''-1ovela por Uayetano Rodrigoez
Beltrán (Onateyae. )-1908. Eusebio G6mez
de la Puente, Kditor Librero. .Méxieo.-KI
~ señor Root en lll.éxieo, por Vitente morales
y llanuel Caballero. Imprenta y llotograbado de Arte y letras.
La comisión organizadora de las fiestas
con que futrcn agasajados el Honorable
seilor Elihu Root y su familia, durante su
permanencia en México, dió el encargo á
los seilores Don Vicente Morales y Don
Manuel Caballero, de hacer un folleto, en
el que se hieles~ una resella de la visita,
cuya importancia no se oculta á nadie.
Los comisionados han dado término á
su tarea, y acaban de comenzar-la distribución de un libro de poco más de trescientas páginas, con texto en español y
traducción Integra al inglés, hecha por
Luis D' Antin. La traduccion es verdaderamente curiosa, pues ha sido hecha en un
modo demasiado literal, y tiene giros y
expresiones peregrinos, que harán reirá
los que conozcan un poco esa lengua. Con
decir que en ur, pasaje, el traauctor ha
vertido "In fine," por Al fin!! ....
El texto del libro contiene en estilo ameno la relación de todos los festejos. Es de
se~tirse que dos circunstancias muy importantes hayan frustrado totalmente las
buenas intenciones del libro. En primer
lugar se fe ha distribuido al cabo de un
año ct'e que se efectuó la visita, y, naturalmente, eso le resta muchfsimo de su interés pues la crónica mera y simple de
las fiestas fué leida en los periódicos á su
debido tiempo. Semejante retraso en la
distribución, solamente se explicarla si el
libro fuese muy lujoso é tlustrado con verdadero arte; pero desdichadamente la impresión deja muchlsimo que de~ear, hasta

en el texto. Los grabados son excesivamente pobres, con muy pocas excepciones,
ya sea por defectos en los clichés, o por
mala impresión. No me ocuparla de es tos
detalles, si no fuera porque el libro será
distribuido en el extranjero y dará una
idea muy trbte del estadu que guarda el
arte tipográfico en México, pues quienes
vean el lloro impreso por oraen de la comisión organizadora de los fostejos, á todo costo, supondrán que se eligieron los
mejores elementos, y por el contrario, parece haber sido impreso en talleres de tercero ó cuarto orden. ¡Y para ello se emplearon doce meses!

•••

Voluminosa es la última novela que el
escritor Cayetano Rodrfguez Beltrán acaba de dar á las prensas, con amable dedicatoria al eminente novelista D. Rafael
Delgado y al distinguido critico D. José
López Portillo y Rojas. Voluminoso, más
no cansado es este libro con que el autor
de•· Perfiles del Terruño." "Cuentos Costeños" y ''Mi Heredaa" regala á los amantes de lecturas galanas y sabrosas. Su
autor llama al libr.o una novela; y, efectivamente, tiene de tal la intención; la trama, el desenlace; ·1a relación, -punto por
punto, de los episodios mas salientes de
la vida "de un hombre sin historia," que
los tiene dramáticos, conmovedores, éomó
son los lances trágicos en la vida liana y
simple de un obrero de aldea: la muerte
de la madre, el abandono del padre, la
desp~dida eterna de todo cuanto nos rodea. Y hay en esos episodios un dolor ínter.so y humano, que falta precisamente
en la trama novelesca, en los incidentes
que, como postizos, s.e añaden á la historia de "Pajarito," para sacarle de su obscuridad de aldeano, de su sencillez de trabajador ignorante y rudo, honradote, laborioso y franco. ;"Pajarito," apodo que
le viene de alguna travesura de chicuelo,
es hijo del ac..so, nacido en un desliz de
una sirvienta de una casa y un arranque
amoroso del dependiente de la tienda, vigoroso y joven, que huye después, acobardado ante la p~rspectiva del nacimiento de su hijo. El dependiente ibero triunfa por último, y rico ya y viejo, tiene el

remordimiento de su cobardla de · otro
tiempo y quiere recogerá su hijo y entregarle toda su fortuna, A lo cual, claro esta que se opone con todas sus fuerzas un
sobrino que ha vivido con él mucho tiempo
y ha trabajado fielmente en aumentar el
capital del tio, que ya consideraba como
el suyo propio. "Pajarito" ha crecido al
lado ae su madre: mujer á quien la primera falta no ha degradado, A quien _el infortunio ha fortalecido y la matprnidad dignificado, y que trabaja de sol á sol para
buscar sustento y educación á su hijo, y
muere precisamente cuando él, otro carácter firme y enérgico, ha llegado á la meta
-que la meta de '' Pajarito" no podla ser
otra que convertirse en un hombre fuerte,
en un traba-jador honrado, laborioso,
amigo del ahorro y enemigo de ostentaciones y vanidades. Y mientras tanto, el
viejo r1quisimo, santurrón y _debilitado p~r
la edad, hasta el punto de ser el protegido de su sobrino que le gobierna á su antojo, no tiene más obsesión que la de encontrará su hijo. De esta obsesión, que
raya en lo patológico, y que acabará por
enloquecerle, hay quien quiera obtener lucro: -su abogadillo luchón y chicanero, que
emprende la tarea, d1f1c1I en extremo, de
irá convencerá " Pajarito," de que debe ir
á presentarse ante su padre y hacerse reconocer de él. "Pajarito" acepta, no por
él, sino porque también tiene una hija, que
será quien disfrute de su herencia. La entrevista se efe~túa, sin éxito, porque el
sobrmo echa á perder los proyectos del
abogado, y el hijo abandonado ~ale de ali!
con la creencia de que su padre acaba de
morir. Vuelve "Pajarito" a su retiro en
la pintoresca Tlacotáipam, y no sobrevive mucho á la entrevista con su padre.
Su hija recibe finalmente dos mil pesos
con que el cauteloso sobrino salda todas
las responsabilidades del tlo, para entrar
tranquilamente en posesión de la hereaad.
Tal es la trama, la tesis, muy ampltamente diluida y que, por si sóla, interesa
poco. No, no está en ella ciertamente el
mterés del libro: más conmovedor, mas
impresionante que la escena principal en
que padre é hijo se encuentran, es cualquiera de las soledades del huérfano, de
lo.fo triviales incidentes de su vida, ~ue d

autor sigue paso á paso, presentándola
con una encantadora riqueza de colorido.
Al leer los primeros capltulos, queseantojan ~esligados unos de otros; c,mo páginas aisladas de un álbum, trazad1s
unas al pa\tel, con los tonos suavemente
fundidos y empastados; A la acuarela
otros, con vigorosas pinceladas, llenas de
contraste, bailadas por el sol tropical; las
otras apenas delineadas al crayón, como
envueltas en la nublazón de un amanecer
de invierno en la costa; al leer esos ca11ftulos, se v~ fielmente retratada la viaa
costeila; la más plácida, la más sencilla y
al propio tiempo, la más pintoresca. Se
ven las márgenes del maravilloso rlo tapizadas de verdor lujurioso, sobre el que
revolotean las mariposas; se ven las casucas de palma, rústicas y limpias, donde
se alberga una población franca, laboriosa, liberalqta y simpática; se oye el acento de la costa, bullicioso y enérgico. Todo:
hombre y cosas, paisajes y cuadros familiares , están retratados con una naturalidad que seduce. En uno de los últimos capitulos, el autor nos embarca á bordo de
uno de los diminutos vapores, que tan familiares son á quienes han viajado por la
costa, y nos lleva, río abajo, contemplando el panorama incomparable del gran rlo
á la salida del sol. Lástima grande que
no haya la misma fideltdad en la pintura
de las almas. Unas no estan más que esbozadas, delineadas con dos ó tres rasgos
de pluma; otras no ofrecen vigor bastante
para impresionar hondamente; en otras
los caracteres no se sostienen d~ un modo
perm~nente. El novelista puso toda su
atención, toda su finura de observación y
toda su destreza en el alma de " Po.iarito", que, sin embargo, no está 'iienÍpre
delineada con el mismo vigor y con el
mismo acierto. "Pajarito," salido del cuadro pintoresco de T,acotálpam, trac;lactado
A la Villa de los Granados. ha cambiado
súbitamente de esp1ritu: es otro hombre
distinto.
No obstante estos lunares, leed el libro;
él os. dara _en buena habla castellana, impre~1ones 1mprev1,tas y realmente encantadoras.
J. J. J.

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La Fiesta Popular de México.

En atención á que muchos lectores de «El Mundo Ilustrado» son afectos á las¡¡_
dias de toros, que sigu~n ~iendo_ la _fiesta más popul&lt;!r de Méx_ico, publicamos algunas fotografías de los pnnc1pales mc1dentes de las últimas corridas. Las cuatro de la
izquierda son de la Plaza de la Condesa Y representan: un lance de capa de "Moreni-

to de Algeciras;" la sa]ida de la cuadrilla; uri pase de pecho de "Morenito" y un excelente par de handenllas._ Las de la derecha re¡¡,resentan: Gaona acariciando al toro con la montera; la cogida del banderillero 'Aguilita;" y un pase de pecho do
Gaona.

�485

EL MUNDO ILUSTRADO

484

EL MUNDO ILUS1'RA1&gt;0

pww""«:~MMM
MAR t ADENTRO
«:~~

A Federico Gamboa.
RENTE, la ondulosa sucesióu de los
médanos servía de muralla al flanco de la
temible boca de la barra; una punta de
arena, con arrojo de sediento titán, se introducía
en el agua y formaba un promontorio, donde se
levantaba tosco poste de madera vieja y carcomida, coronado de un miserable farol, que fué fanal
allá cuando Dios qniso y los marineros lo n ecesitaron¡ de esta margen, las dunas, reverberantes al
sol y obscuras en la sombra, se elevan, se suceden, se encadenan y se pierden, cubiertas á las
veces por vegetación lujuriosa, perenne, de variado y fresco verdor, con que suelen envolverse los
surcos de la arena, verdaderos costurones en la
garganta de los arenales¡ abajo, el ribazo extenso,
bruñido y brillante por el vaivén del oleaje que
murmura no se sabe qué canción de ritmo melancólico y blando¡ aquí el rancho-barraca te-

chada de palmas secas y de tabiques de tablas endebles- se esconde en un recodo, prc,tegido por la
eminencia de un médano, de escasa verd11ra y
abundante arena, húmeda y cor,nplcta en las mañanas por el rocío de la noche, v suelta y escurridiza cuando el sol la calienta y la quema; contra la invasión de la arena, los habitan tes del
rancho pusieron un cerco obstinado de nopales á
la falda misma del médano¡ un seto vivo, en el
cual las verdes paletas, erizadas de espinas, son
impedimento y defensa para que el arenalejo no
se extienda é inunde la barraca¡ la chumbera está
á la sazón sin tunas, adornada coquetarnente con
florecillas amarillentas que ofrecen el fruto tinto,
de pulpa roja, dulce y sabrosa; s'ilvestre y buscado regalo para los rústicos habitantes de aquellos
contornos.
En este rancho vive tío Zacarías, viejo ya, á
pesar de que no se le hecha de ver la avanzada
edad en su rostro tostado por el sol, curtido por
las brisas salobres del mar y siempre barbihecho
por la costumbre marina de llevar diariamente la
barba y el bigote sin punta de pelos¡ á este hombre-mitad pescador, mitad campesino--le acompañan su mujer-señora entrada en años, pero de
buenas carnes y a~raciado rostro¡-Nico, su hijo,
mozo que no alcanza aún á los veinte, y un podenco que cumple á maravilla con sus obligaciones de guardián, de cazador y de amigo.
Más arriba hay otro rancho en un amplio escampado cercano al mar¡ aquí la casa tiene techo
de tejas, paredes de ladrillo y dilatado corral
que baja en declive simétrico hasta las aguas de
la ribera; en el corral, las vacas con sus crías bra•
man y rumian en los zacatales que medran por la
tierra blanda y próspera del aluvión; en el cosque, tapizado de rastrojos y hojarasca que arroja
el viento de marzo, los mangales, con brotes tiernos color de rosa, y tal cual ramaje de flores, prometen sazonado fruto para julio ó agosto; en los
médanos circunvecinos, los conejos hacen sus
ocultas madrigueras que los perros rastrean, y
arraigan fuertemente sus raíces retorcidas y ásperas los arbustos, á los cuales viene á ramonear el
ganado que vaga con libertad selvática por aquellos lejanos lugares,
'

Para "El Mundo Ilustrado. "
En este rancho hay mayor abundancia y mayores rendimientos que en el que atrás queda: le•
che, todas las mañanas¡ queso por los domingos,
y carne f, esca de ternera, cada y cuando se da de
mano á la comida de pescado y al adobo de conejo, ó deja de ser alimento diario la salazón que
tanto harta y empalaga.
En este lugar vive tío Simeón, viejo canijo, de
cara trigueña y amojamada, con patillas de boca
de hacha y cal va resguardada por rojo pañuelo¡ torcidas piernas y sarmentosas manos¡ viejo
que cuenta entre hijos muertos, y vivos, una
docena de ellos¡ de los supervivientes tres son
varones y cuatro hembras, llevándose de uno á
otro cada retoño, doce meses cabales; Lencho,
Toño y Perico son los mayores, y no tienen todos
junto~ cuarenta años: de las muchacha~, la más
crecidita es Juana, que está para cumplir sus

quince años, muy bien llevados, muy lucidos
muy galanos.
Tío Simeón dejó la pescl hace poco, y allá en
su juventud fué vaquero al principio, mayoral
después y á la postre dueño; casóse, como toda
esta gente de c~mpo, muy adolescente, con rapaza
de cortos años y de largos y envidiados encantos¡
ahora se e,tá las horas muertas sentado ála puerta en su cómodo butaqne, ya con la vihuela entre
las manos, sacándole consonnncias de repicapunto y haciéndola vibrar en sones de subida melancolía montuna, de los que toma cifra para desentonar, con voz cascada, cantos llaneros que le
recuerdan sus correrías juveniles y sus triunfos
tenoriescos sobre la resistencia salvaje de las
d oncellas campesinas; ya aspirando en bocanadas
la brisa salobre del mar que viene de allá dentro,
benéfica y refrescante, á henchirle los gastados
pulmones que resoplan mansamente como fuelle
viejo de fragua¡ ora dirigiendo las maniobras marineras de los muchachos que aparejan la embarcación para irse de jornada y aventurarse mar
af, e ·a¡ ora ayudando, más con el cqnsejo que con
las manos, á remendar las traqueadas redes que
snfrieron roturas y tienen agujeros por la abundancia de la última pesca.
La mujer del tío Simeón anda siempre por la
cocina ó el corral, con las muchachas á la cola,
para ayudarla en las faenas domésticas.
Entre tío Zacarías y el viejo Simeón existen
ciertos y añejos reconcomios por no sabemos qué
desaguisados allá en sus tempranos años; la murmuración, que en todo mete baza, dice que ese
tan lejano como persistente desagrado vino porque tío Simeón le birló la novia al amartelado
Zacarías en tiempo de sus mocedades y á punto
que ya tenía todo arreglado para la boda¡ también
afirman malas lenguas-que tocau en poblado á
nueve por cada diez habitantes-que tío Zacarías
envidia la abundancia y prosperidad de Simeón,
acrecentada la una por los despojos que arroja el
mar á la playa, y sostenida la otra por la industria y el bien hacer de los n:i.uchachqs¡ cosas son
estas tan pasadas de tiempo y tan metidas en secreto, que sería trabajoso y difícil desentrañarlas¡
pero la verdad es que ni tío Zacarías saluda, y

mucho menos visita á tío Simeón, ni tío Simeón parece curarse de los desaires de tío Zacarías; con todo lo cual, cada quien vive por su
lado y á la buena de Dios, sin importarles un bledo lo que el uno haga y lo que el otro deshaga.
Nico sí que ha trabado amistad con las muchachas de tío Simeón; por supuesto, á espaldas de
los viejos; porque el rencor que los aleja, obliga
á los hijos á vivir apartados y sin aparente inti•
midad, acaso por respeto á las serias disensiones
de sus padres.
En un fandango-al que concurrieron mozos y
mozas de cinco leguas á la redonda-Nico. hubo
de conocerá Juana.
¡Nunca la hubiera conocido!
Desde entonces le entró tal desasosie¡(o y tan
hondo y pertinaz mutismo, que á duras penas
abría los labios para formular monosílabos.

El buen Zacarías achacaba á herencia de caráci er lo que era amor acendrado del mozo .... «Sí se

¡: aeece á mí- le decía á su mujer-Jasta en ejto no
puee negar la pinta!&gt;
Nico, en tanto, se formaba toda clase de propósitos, á cual más desatinados, para acercarse á
Juana: sus proyectos eran vanos y sus resoluciones temerarias .... Hablarle á tío Zacarías del
asunto era echarlo todo á pique. ¡Mero estaba él
para pedirle favores y correrle la venia al viejo
Simeón!
Pero siempre pudo más el amor que el odio, y Nico se dió talmañaquetuvosus coloquios conJuana casi todas las noches, con el agua quieta y callada por testigo, la luna por antorcha y el bote
varado en la orilla por cómodo y apetecido
asiento.
Nico no sabía ¡qué había de saber! en que pararían sus contrariados amores; confiaba sí, en el
cariño de la rapaza¡ creía en sus juramentos vehementes y adoraba la gallardía de su amada, muy
por cima de la selvática y exuberante juventud
de las robustas mozas de los alrededores, que
eran todas ellas, comparadas con Juana, montaraces, zahareñas y relamidas.
Juana con sus quince abriles, abriéndose en flor
en el erial de la vida, riendo con sus ojos negros
y lán guidos y en su boca llena de promesas sin
medida¡ con su cuerpo virgen de carnes sonrosadas y túrgidas; con sus pantorrillas al aire y sus
piececillos descalzos, acariciados por la honda
risueña d e la playa; con sus cabellos sueltos, yéndoseles en derroche onduloso y tremulantes á impulsos de la brisa vespertina del mar, hacia las
pulposas espaldas¡ con sus caderas de curvas suaves y de rítmico vaivén; con su esbelto talle, ceñido por tosco y colorado delantal, y con su s
brazos mórbidos y velludos al descubierto, semejaba una visión mitológica en las ensoñaciones
placenteras del apasionado Nico, en tiempo y ocasión que departían amorosamente en el bote,
tumbado de una de sus bandas sobre la arena reblandecida y brillante por la creciente marejada.
iQué de proyectos para el porvenir en aquellas
horas solitarias de sabrosa plática!
El ya guardaba sus ahorros en el fondo del baúl¡

•

su padre le concedía parte en todas las faenas en
que le ayudaba con ardor y con constancia¡ en la
pesca, en el corte de leña, en la quema del carbón, en la milpa, en la caza del venado, en todo
ponía Nico su infatigable laboriosidad, juntamente con su valeroso empeño y su firmeza de granito; y en tiempo y en sazón que tuviera algunos
centenares de pesos y llegara á la mayor edad, se
casaría, sin duda, con Juana¡ este era su niayor
anhelo, el sueño de s us noches reposadas, el norte de sus avivados deseos; al principio, los viejos
harían asco de la boda¡ pero una vez que vinieran al mundo como una bendición de Dios los
netezuel.,s, adiós rencor de luengos años! jadiós
hurañías salvajes y desconfianzas extrañas!
Y con estas charlas halagüeñas se iban las horas, basta que el agua de la marea subía en las
noches de plenilunio, besaba los pies de la mu:
chacha y salpicaba los del mozo, y ambos, portan
mudo y obstinado aviso, terminaban su ardoroso
coloquio y se iban cada quien por su lado, con
las cabezas llenas de venturosos pensamientos y
los corazones henchidos de gratas y lccas ilusiones, mientras la luna ascendía por cima de un
amontonamiento de nubes con visos nacaradds,
las aguas tomaban una pálida claridad, y, sobre
los médanos, los árboles ye! horizonte, la calina,
como un velo diáfano, ocultaba la forl":la lejana de
las cosas y suavizaba los contornos y afilaba los
perfiles del ribazo y el soto cercanos

* **
«Nico, tú te ejtás gol viendo lo má flojo del mundo!. ..... Anoche mesmo se quemó el horno de
carbón........ ¡y á mi trabajo se lo llevó toitos los
demoños!
Yo ya ejtoy mu viejo pa pasarme la noche en
vela ..... .
Te vaj al monte á cortar leña ...... ¡y apenita si
en tóo el santo día picas doj tarea!... . .... jVamoj,
que yo no sé que te ejtá pasando!&gt;
Y Nico humillaba la cabeza y prometía la enmienda, no sin volverá las andadas.
El ayudaba á armar el horno de carbón, después
de cortada la leña de mangle; una vez formado el
primero, hecho el fogón, cubiertas las paredes con
esparto y reforzadas con tierra, puesto el ruedo 6
cerco, bien de hojas, bien de palmas secas, dado
el tropel necesario para que resultara el carbón
de excelente calidad, le ponía fuego al nido de
comején, que servía de hornija; se incendiaba,
entonces, la leña, y el cono aquél ardía interiormente, arrojando por sus intersticios hilillos de
humo; cada vez que la carbonera amenazaba hacer explosión, anunciada por uno que otro agujero que se le habría en la superficie, allí acudía
Nico á taparlo con menudos tueros, l e ponía paja
y le agregaba tierra, y el horno dejaba de inflamarse por la herida¡ pero á menudo confiaba mucho en la consistencia de la armazón, y lo dejaba
arder sin vigilarlo, para irse por toda la orilla,
salvar el ribazo, atravesar el soto y llegar al bote,
asiento de sus citas amorosas con Juana; y acudía
tan á tiempo, que ya la doncella lo esperaba, subida muy de punto su hermosura por los rayos
fríos de la luna que le alumbraban plácidamente
el bello y admirado rostro de virgencita de retablo.
Como de costumbre, á la hora del regreso subía
la marea, y, para poder correr á lo largo de la
playa, Nico se ceñía á la falda del médano y bajaba á la mojada arena cuando las olas se retiraban en acompasado vaivén; las veía venir á la luz
blanquecina de la luna, y las oía llegar cuando
espumareaban en la orilla y hervían al desparramarse en la lisa y abrillantada arena, ó se arremolinaban por el tope de algún tronco enterrado en
la ribera, para en seguida replegarse hacia la extensa sábana de agua y tornar á balancearse y á
extenderse ruidosas y rizadas sobre la playa.....

«Si sigue su mercé ansina, señor don Ni&lt;;o, de
jur9 que le alevanto la canajta, lía_ osté su petate ...... ¡y á dirse á bujcar magrecita que lo engüelva!- exclamaba tío Zacarías sacado de quicio
por las repetidas ausencias de Nico.
El muchacho se prometía no volver á sus excursiones nocturnas con descuido del trabajo que
le encomendaba su padre; y se obligaba á estarse
ausente de su amada, mientras durara la época de
carbonear: cumplía al pie de la letra su propósita por algunas seman~s, y entre dí~s se iba al r~ncho de tío Simeón, le1os de las miradas del viejo, que andaba siempre á esas horas por el corral
lavando y restregando con arena los abollados peroles, relucientes al sol corno si fueran de acendrada plata.
Nico entablaba charla con los muchachos mayores, y aún concertaban ir_ juntos á la pesca del
gunchinango cuando fuera hempo de ello.
Entre palabra y palabra, ¡(uiñaba á hurtadillas
el ojo á su amada, muy metida en los quehaceres
domésticos, y Juana, co1;1 c~alqu~erpretexto-que
las mujeres los tienen a discreción _en lo b~anco
de las uñas- salió á la playa á esperar la retirada
de Nico· allí los amantes se cambiaron dos palabras se 'estrecharon las manos y se dieron un beso t;n sonoro, que á los oídos del pobre tío Simeón llegó como el trino de las avecillas que revoloteaban picando las rojas tµllas ~n los nopale~

iiue fald~n el m~dilll9,

En ocho días Juana no vería á Nico¡ el horno
de carbón- que á los ojos del enamorado muchacho resultaba un demonio vivo, por apartado de
su querencia- le retendría largo de una semana
en el campo, bajo la tupida y sonante ramazón de
los altos árboles, vestidos con rosado ropaje por
los floridos bejucos de &lt;rosario&gt; que daban al
viento sus ensortijados zarcillos y sus menudos
y olorosos ramos .....
Permanecía Nico tumbado panza arriba á la
sombra plácida de los &lt;man¡(lares,&gt; cerca del monstruo ardiendo que arrojaba humo .por todos sus
poros, y cantando con bronca, pero entonada voz,
para curarse de la ausencia de su amada:
&lt;A una fuente me bajé
«A beber agua que mana ..... .
&lt;Vide loj ojos de Juana
«Y de ellos me enamoré ..... .
cuando se lle¡(ó á él Lencho, y sin más preámbulos, le dijo: «A fin de semana é la cosa: te ejperamo!&gt;
«¡De jnro!-exclamó Nico para afirmar su resolución de irá la desconocida pesca.
Pasaron los días entre los regaños de tío Zacarías por alguna picardihuela de Nico¡ los ladridos
del podenco, después que dejaha á la puerta misma de la barraca un conejo rastreado por los hoyancos de la arena¡ el cantar desapacible de la
vieja consorte y el tremer de la leña en el arrinconado fogón de la cocina.
Se recogió la hornada de carbón, tan bien aprovechada, que hasta el tizo resultaba vendible¡ contento el viejo Zacarías por este rendimiento que
lo resarcía con creces de las pérdidas pasadas,
alabó la industria de Nico y no anduvo remiso
en ofrecerle la mitad de las utilidades en aquella
venta.
Era por septiembre; comenzaban las primeras •
pescas de «guachinango&gt; mar afuera¡ hasta el rancho de tío Zacarías llegaba el sordo y armónico
mugido del mar¡ y desde la eminencia del médano se veía sereno, azul obscuro, rompiendo sus
imaculadas espumas en las puntas de los arrecifes, y extendiendo sus olas bordadas de vaporosos encajes sobre la pelona playa de los bancos
de arena¡ las velas blancas ó grises con remiendos
cuadrados, pasaban á distancia; las aves acuáticas
alzaban el vuelo para dispararse con la violenta
certeza de una saeta al fondo en demanda de pesca¡ el horizonte, límpido, se ceñía, impenetrable,
en el confín majestuoso de las inmensas aguas.
Nico vió el mar sereno y pensó en las peripecias del convenido viaje; quiso hablar con Juana
y despedirse de ella¡ pero como las muchachas se
turnaban en los quehaceres domésticos semana
con semana, resultaba en la mutación de faenas
que á Juana le tocó esta vez aplanchar la ropa, y,
por ello, le sería de todo punto imposible bajar á
la playa, á causa de que podría venirle un &lt;pasmo&gt; por semejante salida á cielo abierto; por todo lo cual, Nico no se vió con Jnana.
Las estrellas aun brillaban en el firmamento á
la hora en que el bote con seis hombres á su bordo (aparte de Nico) fué arrancado con enérgico
impulso del varadero¡ se empuñaron los remos y
se aparejaron las velas.
Silenciosamente partieron del rancho; sólo los
tumbos del mar se rompían en los bajos y en l os
escollos lejanos, y el finjo de la marea en la playa hacía dúo al acompasado golpear de los remos
y al chirrío seco de los toletes; debajo del banco
de proa iban las escasas provisiones y en el fondo de la embarcación los cordeles y los aparejos
de pesca¡ una botella de aguardiente añejo andaba en ronda de mano á mano.
Por la boca de la barra una lengüeta parda avanzaba sobre las aguas con el poste de madera carcomida peno~amente sosteniendo al miserable farol,
que fué fanal allá cuando Dios quiso y los marinos lo necesitaron¡ la luz d e la aurora se ensombrecía por densos nubarrones, y el horizonte obscura se hermanaba con el azul índigo de las al(uas;
el bote esquivó algunos arrecifes, burló no pocos
bajos y se hizo mar adentro, perdiéndose en las
brumas espesas qne, á trechos, ocultaban l os nacientes rayos del sol, cayendo al mar como flechas
d e oro que fueran arrojadas con furia por las barbacanas del cielo ....

* **
El viento del norte estaba deshecho¡ las olas
inmensas arrojábanse en inflexiones tumultuosas
hacia la playa y espumareaban en su ansia loca
d e destrucción y cólera.
En la barraca de tío Zacarías la arena se introducía á puñados por las rendijas de los tabiques,
por los intersticios de las puertas y por los agujeros de las ventanas¡ aullaba el viento en la techumbre miserable de palma¡ silbaba su sinfonía
selvática en la cima erguida de los manglares, que
cabeceaban locamente¡ domeñaba las mezquinas
copas de los arbustos que medraban en los arenales; arrojaba en torbellinos agitados la inútil hojarasca y levantaba las nubes de arena y de rastrojos que cegaban la vista é impedían la marcha
franca.
En el rancho del viejo Simeón, las mujeres rezaban arrodilladas ante la imagen de la alcoba¡
tío Simeón se daba á todos los diablos por la imprevista tormenta que se había venido encima, y
maldecía de las cabañ~~l!\s 'lue ~S~!l ve; l!lintie•

.ron, anunciando buen tiempo cuando lo había de
perros.
A pesar del viento salió fuera, no sin atarse un
pañuelo á la cabeza y tomar de trás de la puerta
un recio y nudoso bordón¡ subió al terromontero
que á mano tenía¡ hundió su vista de marino viejo mar adentro; vió la blancura de las rompientes
en los bajos; escudriñó en el horizonte, y su cansada vista no pudo mirar sino la car¡(azón que to•
do lo entenebrecía, así en el mar como en el cielo;
bajó con las ropas húmedas y con escozor en los
lagrimales por los granos de arena que en ellos
se le metieron¡ cabizbajo, silencioso y huraño entró á la casa¡ las mujeres estaban en la letanía, y
él, que se encaraba con los santos todos del cielo
y maldecía á Dios cuando le ~orprendía la tormenta en medio de las olas, él, quedamente al
pincipio, con voz entera después, contestaba solemnemente á las mujeres:
«¡Ora pro no bis!» .....

***
Pasaron tres días desde la tormenta acá; el bote
de tío Simeón con sus hijos no parecía por ninguna parte.
«Correrían el viento!»- decía el viejo para darse ánimo.
El lavadero estaba á flor de agua, con techo
rúst ico de palmas y delgadas estacas por sostén¡
lavaba la ropa la segunda de las hijas de tío Simeón, sin canciones en su boca y con muchos
pensamientos tristes en su cabeza por la larga ausencia y la posible muerte de sns hermanos.
De pronto vió venir sobre las aguas un bulto seguido por los revuelos fatídicos de negros
y voraces zopilotes; acercóse más al bulto arrojado por la reinante marea, y no hubo duda,
aquel era un despojo humano que el mar echaba
á la playa acompañado del cortejo funerario de
las aves de rapiña.
La muchacha no pudo reprimir un grito, mezcla de sorpresa y de temor tanto más angustioso,
cuanto que pensaba en la muerte de sus hermanos:
«iUn hogáo!&gt; .. . .
Toda la familia salió á la playa con el viejo Simeón á la cabeza¡ el menor de los muchachos-el
único·que había quedado en la casa-se arremangó los pantalones hasta las rodillas, chapu ceó en
el agua, y con una cuerda lazó al ahogado por la
cabeza¡ venía el náufrago boca abajo, desnudas las
espaldas, hinchadas y violáceas¡ los cabellos húmedos á flote como una esponja.
Sacáronle á la playa¡ instintivamente todos se
llevaron las manos á las narices: un olor acre y
nauseabundo inundó el ambiente¡ el ahogado estaba horriblemente desconocido: la cara sin ojos
presentaba los agujeros hondos y negros de las
cuencas vacías ; la boca, comida por los peces, tenía al aire la blanca dentadura, que semejaba una
risa sardónica y fúnebre¡ las palmas de las manos
y las plantas de los pies, blancas, con tonos verdosos y amarillentos ; el vientre túmido y el pelo
pegado á las sienes, ferozmente carcomidas por
falta de las orejas. Se dificultaba reconocer al cacáver; pues de ropa solo traía el pantalón azul,
prenda de vestir muy de uso entre la gente de
aquellos lugares, y el cuerpo guardaba la postura
del que nada, con las piernas y los brazos abier
tas, igualmente á las extremidades de las ranas en
el agua.
Entonces Juana se acercó al montón de carne
lavada y blanca, y como viera en uno de los regordidos dedos de la mano del muerto una tumbaga de arillo ancho con cifras entrelazadas, gritó
con espanto, como si por vez primera se le presentara el fantasma terrible de la muerte:
«iEj Nico, Dios mío!!&gt;-y seguía llenando de lamentos la playa.
El viejo Simeón depuso todo rencor y fuése por
sus propios pies á ver tío á Zacarías, formulando
monólogos largos y entrecortados por todo el camino.
Estaba el viejo vecino remendando unas redes
á la sombra tupida de un añoso «apompo&gt; que
mojaba sus duras y petrificadas raíces en las aguas
del r emanso.
- ¡Güenoj y santo díaj .&gt; vecino!. ...
Fué tan intempestiva la presencia del viejo Simeón en aquel lugar y á hora tan de mañana, que
tío Zacarías no contestó el saludo y se hizo cruces del suceso.
- ¿Un te dura la tirria?-replicó Simeón en vista del silencio de su vecino.
-¡No . ... si no é eso .... Simeón!. ... Pero ¡caracho! llegar ansina tan redepente!. .... .
- E cosa de dirnos orita mesmo pa casa ...... ¡y
andando, Zacarfas, que el asunto é grave!. ... :&amp;
Zacarías interrumpió su faena ; hizo un rollo con
las redes, entró á la casucha con ellas, tomó el
sombrero, y le dijo á su mujer á guisa de despedida:
~iOrita güel vo!:&amp;
Y siguió las grandes zancadas del viejo Simeón
que iba taciturno y callado.
Al verlos llegar, las mujeres saliéronles al encuentro con los gritos lastimeros de: ¡muerto!. ...
ihogáo!&gt;
Zacarías vió aquella podedumbre de carne fofa
y lavada, frunció el entrecejo, torció el gesto, y
dijo á las mujeres que seguían en sus lamentos,
acaso porque les había toca(lo i~ual sµerte á lo~
aµs~~t\\s muchachos.

�486

EL MUNDO ILUSTRADO

«¡Ostedes nacieron pa rezar y Horrar, caracho!...
¡Nonsotros loj ombres pa ponerle güena cara al
mal tiempo!&gt;... .
«¡Vamoj, Simeón, échame á la ejpalda al muchacho pa jondearlo al joyo!&gt; ....
Aunque estas palabras pretendía decirlas con
entereza, la voz se le velaba en la garganta y por
sus curtidas mejillas se deslizaban gruesas y silenciosas lágrimas.
Con dos remos y un pedazo de red se improvisaron las parihuelas, y en ellas se trasladaron al
inmediato rancho los despojos del infortunado
Nico.

***
- Náa de lagrimone .... mujer!. ... ¡Toitos tenemo la vida en un hilo ..... Unoj al prencipio y
otro al fin, el día meno pensáo noj vamoj derechito al joyo, caracho!. ...
«¿ Tú crées que no siento muncho la muerte del
defunto? .... Pero me aguanto . . .. no lloro .... y
sigo pa alante jasta que Dioj quiera, mujer!. .. .
Y si lo hubiera reflejáo ante, de juro que náa
hubiera pasáo .... porque de fijo que Nico .... ( que
Dioj guarde en su santo reino) . .. ... se casa con
Juanita ...... y toitos viviános aquí en santa pá y
jasta que Dioj quiera . .. .
¿Lloraj cómo enenantes? .. .. Mir~ tú y yo ejtamos ya muy viejos y cualisquier día noj vamoj
diendo pa el otro mundo sin que la tierra lo
sienta, mujer!. ... Conque ejperemo nuejta suerte
sin quebraderos de cabeza! ..... .

¡Si yo lo hubiera sabío!. ... Pero tóo se lo guardó Nico .... [Dioj lo haiga perdonáo] .... .. como
piedra en pozo!. ...
Ora me ejplico aquellas salías tan á menúo ....
y las quemaduras del carbón y . .... ¡Pero de tóo,
de toito, tuvo la culpa ese Simeón .... .. ¡Sí, Simeón, que porque tenía cuatro trijte riales, doj
vaquitas flaca, rancho de mampojtería, un bote
viejo, aparejos remendáos y otros cachivache má
que yo, ya se creiba un acaudaláo pa darle y prejtarle á cualesquier pela gatos que no juera tío
Zacarías .... .. ¡Porque yo no le pido ni lo negro
de la uña!. ... ¿sabes? ...... Pero en tratándose de
esos muchachos, entonce sí que sacaba lo que
guardo en el fondo del báule .... ¡y habría boda!....
¡y matábanos un cerdito! .... ¡y á comer tamales y
á festejar el velador!. ... ¡vaya que tendríanos fandango y jolgorio pa tré dia juntos!. ... Juanita sería mi nuera, pa traerla en la palma de la mano....
Y .... Simeón mi amigo .... ¡Y amigo creo que ora
sí loé!. ... Arrigulo que sí. ... porque mu á menúo
me viene á mercar carbón .... y te jace güenos regalos .... y noj mandó el aguinaldo de año nuevo ...... ¡Ya vej que ejto sí no é afiguración!
¡Sí yo lo hubiera sabio!. ... ¡Pero va ya esté adevinar ....
¿Pa que me sirven mij sesenta y pico de años
que llevo en ejta ejpalda má pesáos que doj tarea de leña junta? . . .. ¿Vamoj, mujer, pa qué?.....
¡Pa náa, caracho! . . . . ¡Pa no saber contar con loj
dedo de la mano. . . . ni destinguir meramente un
conejo de una garrapata!. ... ¡Y sobre tóo! .. .. pa
no conocer cuando el muchacho ejtaba enamorij-

cáo de Juanita!. . .... ¡Ya se ve ...... en mi tiempo
eso lo arreglaban con mucho intringules los pápas .... y uno se casaba con la cdjtiana que elloj
mandaban y ... . ¡Santaj Pajcuá!. ... Unque la verdá é que yo me casé contigo porque se me di6 la
rial gana .... y ya de algunoj años. . . . ¡Como que
era güérfano y no tenía que obedecer á náiden!.....
¿Te acuerdaj cuando noj matrimoniamos? ... .
¿Pero a tercas en seguir llorando, mujer? .... &gt;
Y á la pobre madre se le avivaba más y más el
recuerdo con la larga y deshilvanada charla del
viejo Zacarías, y lloraba, lloraba, bebiéndose en
silencio las lágrimas.
«¡Ya eso pasó, mujer-repetía el campesino-y
cáa quien á su trabajo!!. ... Me voy á dir al monte
á cortar leña . . . . .. Hay que armar el horno ..... .
¡Y no se quemará, no!. ... ¡Porque ya no hay Nico
'que lo abandone pa ejcaparse á verá Juanita ....
sino ejte pobre viejo que tiene güeno el olfato y
j uertes laj manos!. ... &gt;
Y tío Zacarías tomó el hacha, franqueó la puerta y siguió camino hasta llegar al médano, á la
falda del cual hacía las carboneras,
Desde la cima, con el hacha al hombro, dirigió
su fatigada vista al mar en calma, murmurante y
extenso¡ empuñó la mano en señal de amenaza, y
lloraba á lágrima viva en tiempo que repetía:
&lt;iSi yo lo hubiera sabío!&gt;
CAYETANO RODRÍGUEZ BELTRÁN.

Julio 5 de 1908.

PRO PATRIA
. ~ la m,·11wria del /Je. Francisco !'rimo Verdad , primer 1nárlir de la Independencia.

Conquistador hispano: cuando por vez primera
Viste cor~er la sangre de aquella raza fiera
Que venciste, en tu alma germinó una ilusión:
Unirá tu linaje viril aquel linaje,
Darle á la musa hispana inspiración salvaje,
Hacer de los dos pueblos heroico maridaje·
Encauzar las dos sangres á un mismo cora¡ón.
Y creció aquel anhelo, tomó cuerpo el ensueño
Cuando vió que Cuauhtémoc permaneció risue'ño
Sobre la hoguera: entonces comprendió Hernán Cortés
Que sobre los hispanos que incendian los bajeles
'
Ante los inciertos futuros. se alzaban los laureles
De 1~ raza de bronce que en los trances crüeles,
Sonriendo contempla incendiarse sus pies.

Cuando vió á la Malinche después de la tortura
De aquel monarca altivo, la miró con ternura
'
Entonces la ramera se redimió en la ofrenda
La mirada del héroe fué su mejor contiend~ '
Aquel abrazo ardiente fué su mayor leyend~
Su conquista más brava fué aquel beso de amor.

La abrazó castamente, la besó con ardor·

¡Beso amoroso y santo que borró los agravios!
iOh momento supremo en que unieron sus labios
La Malinche salvaje y el heroico adalid!
Se esparció por la historia un perfume de rosas;
Y el mundo preparóse para ver graneles cosas
Como si á un nusmo tiempo se alzaran de sus fosas
Ornar, llhuicamina, Julio César y el Cid!

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
(CONTINÚA.)

OR lo pronto, me hallo en desgracia; mi
primo el.ta furioso,
pero su cólera me
afecta menos q u e
el aire de tristeza
que asumió anoche
dos ó tres vece s
durante nuestra tempestuosa conversación No sé de donde ha forjado la historia de un novio á
quien supone que dejé en "la tierra," y
á quien envié suntuosos regalos de Navidad,-la pescadera de usted.
Maese Loriol. Al desempacarla no se imaginará usted
lo dificil que será que se sirva de ella para "lavarse
las manos" de m1 aventura, pues es lo más probable
qut! ella sea el "deux ex machin 1!"
Hoy rio, ¿será porque mañana tengo que llorar? como
dice el proverbio; de todos modos habré ganado ... Lloraré ... para mis adentros, pues no cantaré una sola
canción de menos porque se hayan interrumpido mis
lecciones de música, y porque él haya ordenado á Merlln que guarde el arpa dentro de su bolsa, ni porque,él mismo me lo acaba de anunciar-haya convidado á
comerá la señorita Lambrecy.
Viernes 27 de Diciembre.
Quise interrogar á Merlin acerca de esta joven parisiense.
-¿Realmente es bonita, Merlin?
Al principio hizo un gesto indefinido, después vaciló,
y al fin dijo:
-1Buenol ..... no se puede decir que si ni que no .... .
para mi es un poco flacucha .. ..un poco paliducha .. . . . .
pero está tan bien aderezada! ... .
-Pero, en fin, ¿sabes tú si mi primo ha pensado? ....
-No, él no; cuando menos. nunca le ha tomado por lo
serio, pero ella y su madre si. .... y ya vez que parece
que muerden ....
Tío Merlin, la músi:a no es siempre la que conviene á
la canción, entiéndelo. y yo leo como en un libro abierto
las reflexiones que se habrá hecho mi primo:
-Si mi vida de Padre del desierto comienza á pesar111e; si esta arlesianita, venida por casualidad á ll'is soledades, me hace pensar en las alegrlas que pudiera
' traerá mi casa una mujer que no sea demasiado fea ni
demasiado banal. ¿Por qué no habla de casarme con Genoveva Lambrecy?
¿Por qué? .... ,... pues porque la arlesianita no dejará
que haga usted esa locura, primo mio, porque no se
ama á una para casarse CO'I otra, y no es á Genoveva
sino á Miette, su cocinera; EnriquPta de los Angles, su
prima, á quien usted ama, y si no la ama ahora, la amará dentro de muy poco tiempo! ...
T,mgo necesioad de hacerme esas afirmaciones á mi
misma para tranquilizarme en contra de los malos indicios. Mi primo parece tomar muy á fondo lo de la comida Lambrecyl Ha hecho pedir "algunas cositas"; es un
verdadero banquete, cuyo "menú" acaba de traer Merlín de la casa Potel y Chabot.
Sábado 28 de Diciembre.
El carruaje de Potel y Chabot acai,,a de llegar. Merlín
y el mozo se ocupan de bajar las cosas bajo el ojo vigi•

lante del cocinero que se encargará de poner y de mantener todo en su debido punto.
Los ·'extra" saben que soy sobrina de Merlin, el viejo criado, y, por lo tanto, un poco "la niñ'I de la casa,"
a~! es que nadie debe murmurar acerca de mi traje ni de
mi persona; el codnero, con su mitra blanca, oficia de
pontifical al reJeJor de ••mi," hornos, pero el mozo ,
simple familiar Je obisp1. se conforma con lanzarme alguuas mirada~ por la h mdidura de la puerta.
En el cuarto de criados me o;upaba d~I empleo que me
señaló el •·~mo"; arreglaba Jas flores á lo largo de pequ, ños p'lsillos de mesa de cri,tal, y que, una vez que
estaban arreglados, lltvaba de uno en uno á la mesa
que ya estaba cubierta con el mantel de damasco, las
porcelanas de refle¡os de perlas y los frascos de brillos
de rubf.
Mi primo cu, o papel es aún menos complicado que el
mio, se presenta en la pue•ta del salón cada vez que
subo con un nuevo vaso. No se si presiente algo de su
comida, pero tiene el aspecto de un general qu1: se apesara la vlspera de una bltalla por los muertos que ha·
brá al dla siguiente.
¿Será quizás que mi canto continuo le cansa los nervios? pero asi como hay personas que no sat;en bailar
sin música, yo no podría mover mis manos sin acompañarme de algo de canto. Además me he prometido que
cantarla y tengo que cantar!
Ahora ya no canto: el momento es solemne; hay varios convidados en el salón, y no quiero que uno de ellos
vaya á olrme y quiera que se me haga subir para una
exhibición, como si fuera un perico que dice cosas curiosas. Además, nada serla más contrario á las órdenes del "amo" que una exhibición de mi persona, ha
prohibiJo á Merlín que yo intervenga en el servicio: mi
mexp~riencia lo echarla todo á perder, y además hay
que concederme un descanso puesto que he adornado
la mesa como una florista experta ....
Este cumplido ha de haber sido para endnlzar lo que
tiene ia orden de demasiado amarga. ¿La obedeceré? Me
muero de ganas de quebrantarla! esto seria afrontar la
cólera de Marcos! .... pero tengo tantos deseos de ver
cómo es la señorita Lambrecyl .. . . ¿Es bonita? ... ¿Tiene gracia? .... Es imposible formarse una idea con las
incoherencias de ~erlinl ... Le acabo de preguntar qué
clase de tocado trae, y no ha sabido decirme siquiera de
qué color es .. Es blanco, pero no completamente blanco! ... Es azul, pero no enteramente azul! ....
DIARIO DE MARCOS.
Domingo 29 de diciembre.
Cómo comprendo, desde ayer, el gran alivio que debe
haber sentido J,hová cuando abrió lo~ odies del diluvio
univer,al sobre la humanidad culpable! Me siento presa
de una ira igual á la suya, y no cuento, ni con mucho,
con un meJ10 para apla;arla, tan apropiado como el diluvio!
Me levanté ayer por la mañana para pasar el dfa critico ante, de "la comiJa," con un malestar general.
Aunque tranquilizado en algo por la presencia de Merlín, el mejor de los perros de guarda, me desagradaba
mucho que Miette se hallara en el cuarto de los criados
en contacto con las gentes de Potel y Chabot; mi repugnancia en ese sentido se hizo tan grande, que lle•
gué aun á tomar en consideración el partido imposible
de mandar decir á mis invitados que ur,a enfermedad
repentina-un ataque de esa bienaventurada ir.fluenza
que estf desterrando á la complaciente jaqueca-me
impedia recibirlos ese dla. Pero no hay üada que me ha-

ya causado más graves disgustos que la mentira, y por
lo tanto, he procurado descartarla sistemáticamente de
mi vida_des~e hace mucho_ tiempo. Asl es que me resigné á lo mev1table, prometiéndome, á lo menos, que ninguno de mis convidados llegará á darse cuenta del pomponcito de encajes con que Mlette adorna su tocado.
Luego que di á Merlín órdenes en ese sentido, hubiera
podido asistir á los preparativos con mayor tranquili•
dad, si su sobrina no se hubiera ¡1ropuesto quebrantarlas por todos los medios ordinarios y extraordinarios que
ella tiene en su poder.
Como su inexperiencia en asuntos de cocina me habla obligado á no emplearla más que en la paite decorativa de la comida, después del almuerzo ful á casa de
una florista, donde me limité á comprar un ramillete de
flores y un poco de musgo para que ella se ocupara de
hacer el adorno floral de la mesa.
-Quizás nunca haya hecho cosa semejante? Crees
tú que á pesar de eso sabrá arreglarse de buena manera, Merlín?
-Ohl señor, pero acaso no ha visto usted á Miette
hacer cosas mucho más dificiles que arreglar unas cuantas flores?
Tiene razón Merlín; está muy bien que tome mi desconfianza con el aire del mayor desprecio. Para Miette
es cosa de juego revolotear,.con la complexidad de su
naturaleza, en medio de las peripecias de la vida: hacerse traer á París con el carácter de cocinera, ella que
no sabrla hacer más .:¡ue un mal caldo; metamorfosearse, con la rapidez del cinematógrafo, de sencilla "hija
de Arles" en "bella señorita;" tocar el arpa como un
P!imer premio del conserv&amp;torlo y cantar como una pens10nada del Sagrado Corazón; extasiarse ante las barracas de Navidad, para volver la cara en seguida y comprar una obra de arte con un aire magistral; llevar dentro de sí una historia de amor contrariado y conservar
lt risa cándida de un niño y hacer que todo esto parezca en ella natural, ciertamente que es mayor prodigio
que arreglar flores en un vaso.
Pero . . eo fin . . . me sentla tranquilo de verla trabajará mi vista ... ay! he tenido que olrla también con
mis propias orejas . ... lejos de imitar á Merlín y al mozo, quienes en medio de un murmullo, y sin hacer á penas chucar los cristales, se dedican silenciosamente á
su faena; y sin cuidarse para nada del "amo" que recorrla á grandes pasos el salón y salia de tiempo en
tiempo á ver como marchaba la cosa, Miette entraba,
disponfa los vasos en la mese. y una vez que habla colocado alguno se retiraba para juzgar del efecto; descendla, volvla á subir, y, al rededor de la mesa, por los corredores, abajo, en el fondo del subsuelo, una tonada,
siempre la misma, salia de sus labios y corria por toda
la casa:
Faites-lui mes aveux ... .
Y yo, pensando que hay alguien á quien ella envia obsequios para expresarle su ternura-aunque en el fondo esté seguro de que todo esto no es más que una fantasla de niño deslumbrado,-sentla crecer mi irritación,
la irritación de un hombre racional á quien toda la razón no basta para ¡joner coto á un torrente de locuras
pueriles .. ..
(CONTINUARA.)

Cuatro pétalos rojos de una rosa sangrienta
Cuatro rayos tonantes de una misma tonne~ta
Cuatro nubes teñidas por el mismo arrebol, '
C~t~tro pueblos que juntan sus pasados divinos,
V1S1godos y aztecas, árabes y latinos,
Son al mezclar sus sangres y fundir sus destjnos
Cuatro bronces hirvientes t!n el mismo crisol ' '
Desde entonces, oh Patria. enguirnaldan tu frente
A veces jonios mirtos, á veces el luciente
'
Casco del godo, á veces las plumas del quetzal;
Y ostentas en tu escudo, con árabes bulbules
Ora gansos latinos sobre lagos azules,
'
Ora leones rampantes sobre un campo de gules
Ora el águila heroica sobre el verde nopal!
'
Y al mismo tiempo árabe, goda, azteca y latina
En el teocalli, bajo la nave bizantina,
'
En el templo de Apolo ó en Catedral de amor
Adoras varios cultos, y llevas en tus manos '
El topilli unas veces de los dioses indiauoS:
Otr~s yeces d tirso de los rit?s paganos,
Casi siempre el cayado del chvino Pastor.
Más surgiste á la vida como obscura crisálida
Encantada princesa por las nostalgias pálida '
Te hallabas baj.., tierra cual futuro laurel· '
Al sentirte con vida te quedaste dormida'
Esperando la gloria de una aurora encendida
Y al amante ignorado cuya sangre vertida
En tus labios cayera como gota de miel.
Y llegó el Caballero; la Patria encarcelada
Lo esperaba impaciente; la cólera sagrada
Incendios de Bautista puso en su corazón;
Y al par que las dulzuras del alma galilea
Tenía rebeliones como el hijo de Rhea, '
Y llevaba en sus manos la prodigiosa tea
Conque Rousseau prendiera la gran Revolución '
Como las n 11bes épicas brotan del arroyuelo,
Como las tempestades descienden desde el cielo
Como abre entre las nieves su cráter el volcán '
En la frente de Hidalgo la cólera divina
'
Revivirá, y la esquila que en la hora vespertina
Toca celestes Angelus, celebrará la ruiua
'
Que por su paso vaya sembrando el huracán!
El arrullo del .cóndor es un brusco graznido,
El verbo enamorado del t igre es alarido
Las tempestades tienen un gran fondo &amp; amor·
Presagia libertades la Sibila de Cumas.
'

El oleaje encrespado se deshace en espumas,
Las nutes en tormentas, las tormentas en brumas.
Las brumas en rocío que ennoblece á la flor.
El olvido es el alma de los dioses errantes,
Es fa. bruma que esconde las estrellas.distantes,
El olvido es la racha que marchita el clavel;
Es piedad en la vida y en la muerte es pantra.
El erial es olvido de la madre Natura,
Es en Hebe el olvido ausencia de locura,
Y en la tumba del mártir ausencia de laurel.
Jtwentud, hoy despiertas al mártir del olvido,
Hoy de la tierra sacas al mármol escondido.
Y entonas en sus aras un himno de piedad;
El mármol roto tiene perfiles muy arcanos,
Más qué importa, si como la Victoria, sin manos
Sin cabeza y sin plantas, sobre furias de océanos
Tiende las blancas alas hacia la libertad!
Despierta, ilustre prócer. del sueño centenario,
J,a Patria redimida bendice tu Cah-ario:
Hoy camina debajo ele un cielo de zafir:
Su frente fué azotada por broncas tem pe'stades;
Pero las cuatro razas. que furias y piedades
Unieron con asombros de todas las edades·
I,as cuatro razas nunca podían sucumbir; '
I,a Patria vive y go~a de amor y libertades,
Y en tanto la cuadnga la lltva al porvenir.

J.

G.\RCIA X.\UA:SJ I,.

IlMlPIRIECA&lt;CilON
Inédito• para "El Mundo Ilustrado."

Recios ventarrones
doblaban los pinos
fingiendo en sus copas
locos alaridos ;
huían los pájaros
entre remolinos
d e hojarasca y polvo;
el cielo, plomizo,
meditaba en calma
un rudo castigo
para la opulencia
del follaje altivo . . ... .
Presto el huracán,
como áspid herido,
desenroscaría
todos sus anillos
sobre aquel paisaje
doliente y sombrío ..... .
Y o, en inmensa angustia,
tras el ventanillo
de la negra choza,
miraba el camino ..... .
Muy largo y angosto,
- fantástico hilo
que ata la cabaña
con desconocidos

lugares agrestes,huía entre espinos
y zarzas espesas,
negro y retorcido.
Tan sólo la Muerte
por aquel camino
y en aquella tarde,
se hubiese atrevido
á arrastrar la planta.
Ningún peregrino
se aventuraría
por aquellos sitios.
.... Y o, en la vieja choza,
junto al ventanillo,
con mi Desengaño
en abrazo íntimo,
él y yo enlazados
como prometidos,
mientras la tormenta
tronchaba los pinos,
mientras el relámpago
rayaba el abismo,
yo, en inmensa angustia,
el pecho oprimido
por aquel abrazo,
abrí el ventanillo
y hacia la vereda
arrojé este grito:
«¡Hoy, en esta tarde,
por este camino,
que venga la Muerte,
¡que venga, Dips mío!. .... . &gt;
MARÍA ENRJQUETA.

00
EL CEMENTERIO
iQué blanco está el cementerio
tendido entre la maleza!
¿Por qué será qne el misterio
tiene color de pureza?
¡Qué verde el campo parece
tendido allá en lontananza! ....
l Y por qué lo que florece
tiene color de esperanza?
El panteón junto á la ermita,
con su lánguida hermosura,
parece una hoja marchita
caída en plena verdura.
Y como nota d e horror,
y de lúgubre alborozo,
el nombre de enterrador
lo lleva un alegre n ozo;
y el mozo que abriendo á tajo
las tumbas, entierra muertos,
no cree que estén abajo
los cadáveres despiertos .. . .
Los fuegos fatuos le miran;
el mustio ciprés le llama;
las sombras en torno giran;
y él trabaja, y ríe, y ama.
El de las tumbas se olvida
para 'J)ensar en su suerte;
y su lucha por la vida
es la lucha por la muerte.
Los muertos l e están mirando;
le llama el viento que zumba;
ipero él sigue trabajando,
y se sigue alimentando
con el polvo de la tumba!
iQué blanco está el cementerio
tendido. entre la maleza!
¿Por q ué será que el misterio
tiene color de pureza!
J OSÉ SANTOS CHOCANO.

�488

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

••••
'

CRONICA
L fin, el otoño ha llegado; bien
venida sea la más bella estación del año, la que ha n..erecido ser llamada «dulce primavera de las almas tristes.»
El cielo, de un azul sereno
y luminoso, parece anunciar
alguna próxima ventura; flota
en la atmósfera una vaga promesa de esperanzas,
que nacen como tímidas flores postreras. La brisa
fría é inquieta, con sus rápidos vuelos, agita las
ramas amarillentas de los árboles; las hojas secas
caen á su beso, y dejándose arrebataren sus locos
giros, ruedan entre el polvo gris de las veredas
silenciosas, y caminan sin cesar impulsadas por
ese vierto helado, hasta caer en el misterioso espejo de una charca qne duerme su triste sueño de
quietud, bajo la sombra de los altos álamos. Esas
pobres hojillas amarillentas, son la imagen más
completa de algunas almas inquietas y soñadoras
qne, en busca del ideal, avanzan á veces por caminos extraños y sombríos, en los cuales, el encanto del misterio les sirve de guía infiel y traidor. De improviso, un golpe de viento las arrastra
al tranquilo espejo del agua que refleja el azul
horizonte; allí duerme quizás la dicha; un instante más, y las hojas naufragarán entre la linfa pérfida, y las raíces ocultas de flexibles y ahogadoras plantas acuáticas, semejantes á monstruosos
animales submarinos.
No hay que seguir el misterioso y traidor encanto de lo desconocido, lectoras mías; á veces,
la imaginación sirve de brisa inquieta, buscadora
de ideales; parece impulsarnos por bellos y desconocidos caminos, más no se le debe escuchar;
tal vez al fin de la vereda silenciosa y tranquila,
espera la muerte de algún ideal en las aguas dormidas y traidoras del cruel desengaño.
A veces el otoño que guarda una sorpresa para
cada día, tiende sus crespones grises y melancólicos sobre el horizonte; una dulce y extraña sensación de «cosas idas&gt; y de nuevos sueños, viene
entonces, á llamar por los opacos y húmedos cristales; la niebla flota ante nuestra vista, como una
ilusión que se muestra sin acercarse demasiado
para no dejarse aprisionar; las gotas de una 11 u via
fina y ligera, vienen á deslizarse por las hojas que
el otoño comienza á dorar y mojan las calzadas
polvorientas y tristes; los pájaros callan en sus
nidos; el frío reina como un señor tiránico y huraño; las puertas se cierran y los abrigos de terciopelo y de pesados y elegantes paños, salen de
los grandes armarios de perfumada madera. Es el
frío qne llega, es el otoño, hermano mayor del invierno, más amable y más poético que él, pero á
veces, con semejanzas fraternales muy marcadas.
Las tdas gruesas y los abrigos, comienzan su
efímero reinado. Vemos ya, algunas boas de pieles y de plumas, adorno que hace tan distinguidas y elegantes á las damas, prestando al más
sencillo atavío, un aspecto de lujo y de refinamiento de muy buen gusto. Los hay en la presente estación, de plumas de avestruz, de gallo; pieles de
zorro, de nutria, y otras muchas. Las de fino vellón de carnero, son muy bonitas, y su blancura
mate con reflejos argentados, hace mucho favor al
rostro. En cuanto á los sombreros, aunque no han
suprimido sus plumas, durante el estío, hoy están
en boga, éstas, con mucha privanza.
Se ve en las altas copas y las extensas alas de
eso~ sombreros, tina gran variedad de plumas.
Las de gallo, tienen en la actualidad mucha aceptación; se colocan en airosas combinaciones, casi
siempre en un lado, ya sea en elegantes «aigrettes,&gt; ó bien diagonales y tendidas, Las alas de paloma ó de tórtola, son también muy buscadas; este adorno da á los sombreros, una graciosa coquetería, digna de llamar la atención. A veces se coloca un grupo de plumas de gallo, finas y flexibles, que se levantan con atrevida gallardía, para
caer después suavemente, como la desmayada copa de un sauce. Las plumas de avestruz, grandes,
sedosas y exquisitas, continúan siendo, como
siempre, las reinas de las plumas, Su precio es
cada vez más alto, pero á pesar de esto, la Moda
no puede prescindir de la altiva y majestuosa belleza que éstas tienen,

/

En cuanto á las novedades que el otoño ha
traído para los abrigos, trataremos de ellas próximamente con nuestras lectoras, pues todavía las
brisas frías no obligan con sus rigores, á usar este artículo de lujo y de necesidad, pero muy pronto diremos algo sobre asunto tan interesante, pues
el abrigo, tiene tanta ó mayor importancia que los
trajes, durante la temporada de invierno.
MARGARITA.

CUESTIONES TRASCENDENTALES
LA SOLEDAD

' O poco extrañará á mis lectoras el título
' que encabeza estas líneas; sin duda preguntaránse con asombro: ¿por qué hablarnos de la soledad? Es cierto que, á primera vista, parece un tanto fúnebre y fuera de
propósito hablar de asuntos tan serios, y al p,a recer melancólicos, pero avanzando un poco más
en la lectura, encontrarán en ella mis amables
lectoras, las originales y delicadas ideas de un
ilustre escritor francés que, tratando de esta materia, ha sabido con el brillo de su talento, pre•
sentarla por su lado más poético y bello.
Dicho escritor dice que, en un conjunto de almas femeninas interrogadas por él sobre esta cuestión, la gran mayoría se declaró en favor de la
soledad, aceptando con agrado la idea de dar al
esptritu, unas vacaciones ó descanso de la vida
intelectual y sensitiva, por medio del aislamiento y la quietud. Es verdaderamente discreta y
oportuna dicha idea, pues del mismo modo que
en muchas enfermedades se recomienda tomar
ciertos baños de aguas medicinales, ó cambiar de
temperamento, así también, en las fatigas y molestias del espíritu, debe buscarse un remedio
apropiado, y muchas veces el mejor de todos se
encuentra en la soledad. La excesiva fatiga intelectual, provenida ya sea del estudio, ó ya de una
vida interior demasiaco activa, no puede curarse
sino con el silencio y el descanso que se encuentran solamente en el aislamiento. Por esto, los sabios ó artistas de la culta Europa, dan vacaciones
á sus labores, para aliviar un tanto el cansancio
que les produce el trabajo cerebral. En cuant~
la vida sensitiva, demasiado agitada, es indudable que necesita, también, de un paréntesis para
recobrar las fuerzas perdidas en la actividad, á
veces vertiginosa de la imaginación. Esto habla
más directamente con los espíritus femeninos, y
por tanto, nos dirigimos de un modo especial á
nuestras lectoras, y más particularmente, á las que
no se ruborizan de ser soñadora~ y sensitivas en
pleno siglo veinte. Ellas conoce11, sin duda, en el
misterioso santuario de sus íntimos secretos sentimentales, los dolorosos desgarramientos, las
profundas tristezas y las incurables nostalgias que
á veces enferman gravemente los corazones feme•
ninos; y no es, por cierto, en el bullicio de las
fiestas, y en el esplendor de los teatros y salones,
donde pueden curarse esas penosas enfermedades
del alma. La soledad es la única, la excelente
amiga de los que padecen, pues si bien es cierto
que el ruido ensordecedor de las diversiones,
opaca por algunos momentos la voz interna de las
penas sensitivas, ese remedio es pasajero, y terminada su breve acción, más dañado se encuentra
el paciente, y más se recrudece su dolencia con
el horror del hastío. Una delicada alma femenina, opinaba que la soledad es tan buena compañe·
ra para la tristeza como para la dicha. Y en efecto, ¿puede imaginarse mayor dulzura que la de
saborear un recuerdo grato en la más completa
soledad? Tal vez, mis lectoras, piensen encontrar
muchas dificultades para procurarse una breve
temporada de aislamiento como alivio á sus cerebros fatigados ó á sus dolencia5 sentimentales,
pero á esto debe oponerse la misma energía con
que se r\;sqelve~ las gificultades que se presentan

al irá tomar los baños curativos, ó las temporadas en el campo, para abreviar algunas convalecencias -largas y penosas.
¿Se cuidan la garganta ó los bronquios afectados? ¿se preocupan las personas de la anemia que
avanza lenta y terrible como una amenaza silenciosa?; pues no es menos prudente y justo, cuidar de algunas asfixias morales ó de a•gunos desfallecimientos del alma, que pueden llegar á la
depresión absoluta de las más nobles facultades,
No hay tiempo que perder en eso~ achaques del
espíritu, y muchas veces la soledad los alivia ó
cura por completo. Algunas cabecitas femeninas
sienten el vértigo más desagradable, al considerar
la soledad como un remedio; pero para tranquilizar á esas lindas temerosas, debemos asegurarles
,::ue si no desean la soledad, es, sin duda, porque
no la necesitan de un modo absoluto, y que tomándola á pequeñas dosis, la irán amando poco
á poco, como á todo lo hermoso y profundo; ¿no
es bello el horizonte azul y el inmenso océano,
en su augusta y tranquila soledad? Pues así, también, el alma puesta frente á frente de sí misma,
lejos del bullicio y de las frivolidades, encontrará un inmenso placer en la contemplación de sus
extensas facultades. Y si no son inclinadas á la
poesía de la silenciosa meditación, que embriaga
á ciertas almas con la fina observación de todo Jo
que les rodea, entonces, para amable compañía de
la soledad curativa, pueden buscar un buen libro
que no adolezca de la peligrosa enfermedad literaria, que se llama sentimentalismo exagerado.
Tal vez no todas mis lectoras gusten de esta compañía, pero, en tal caso, ¿ no podrán abrir el grande y hermoso libro de los propios recuerdos?
Allí, en esa grata soledad, tan útil para aliviar los
cansancios del alma, pueden hojear lentamente
ese libro siempre bello é interesante, y ciertamente que, llegarán sin hastío hasta el final, muchas
veces leído de sus últimas páginas.

Secretos de tocador

489

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1
EL • GUANTE 1
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••••

do de los mitones y los guantes. Estos no se conformaron con su destierro y se aprovecharon de
los primeros días del imperio para volverá estar
en el favor de las damas. Los hubo, en fina piel, todos bordados de oro, de sedas de colores, calados,
y cubiertos de lentejuela. Su vuelta fué de tal
modo triu$1, que una mujer elegante no podía
tener menos de seiscientos pares de guantes por
año, Un par de ellos, costaba de quinientos á
seiscientos francos. Los que valían solamente
diez francos, eran mu y corrientes y estaban destinados á personas pobres; si se deseaba tener algo
regular, había que invertir en su compra, lo menos dos luises.
El duque de Berry, compró en una ocasión, un
par de guantes, por el precio de seiscientos diez
francos. Los había de piel de cabra, de Suecia, de
Sajonia, más no eran bordados estos últimos, Se
renunció á adornalos de esta manora, pero se les
cubrió de pinturas de motivos galantes, en varios
estilos, y hasta á la acuarela. Esta época fué, como el apoteosis del guante. Desde entonces, el
gusto ha cesado de concentrarse en un sólo modelo, y vemos actualmente, la vuelta de los guantes antiguos, modernizados al estilo de nuestros

L guante es uno de los más útiles y también uno de los más bonitos acc~sorios
de la toilette femenina. Una mujer no
stá comp!etamente arreglada, ni presena un con¡unto elegante y agradable si
no lleva cubiertas las manos, con un par de guantes, finos é intactos.
Este es un artículo de lujo de los más exquisitos contra el que se protesta con mucha frecuencia, y sin el cual, á pesar de esas protestas, las
damas elegantes autoras de ellas, no pueden pasarse sin él.
Uno de los motivos que producen tales protestas, debe _ser, sin _d~da, lo muy caras que resultan
esas graciosas fuhhdades femeninas, pues gravan
el presupuesto dedicado á ese objeto más que
cualquiera otro artículo, desde el momento que
los guantes exigen estar siempre nuevos y sin el
menor desperfecto, por lo cual es indispensable
renovarlos con muchísima frecuencia,
En. la _actualidad los más "chic" son los guantes
de Suecia; están en auge á tal grado, que á veces
se ha a~otado su importación, aun cuando sea por
breve hempo. Los guantes legítimos de Sajonia
son también muy estimados, principalmente para

Guantes para reuni6n; de actualidad.

El guante mosquetero, modernizado.
paseos matutinos y excursiones campestres. Estos
guantes, son frescos, agradables y deliciosamente
perfumados. Por consiguiente, la Suecia y la Sajonia son ahora las privilegiadas para este artículo.
La historia del guante se remonta á la más lejana antigüedad. Una bonita y graciosa leyenda,
pretende que su invención se debe á la misma
Venus-este es su timbre de nobleza-pues se dice que, para defenderse de las espinas, que tiene
consigo toda rosa, la diosa de la belleza acostumbraba cubrirse sus lindas manos. Como se ve
á pesar de su espíritu aventurero, Venus tení~
la prudencia de la coquetería. Sus hijas de la
época actual, se le parecen un tanto en este punto. Todas las damas elegantes de la antigüedad,

han recurrido al guante, para defender sus manos
de los besos demasiados bruscos, á veces, del aire
y del sol. Cleopatra, Aspasia, Lais, Friné,Faustina y
otras muchas, tenían el refinamiento de cuidar sus
bellas manos guardándolas en exquisitos guantes
bordados.
Este mismo sentimiento de coquetería, se encuentra en todas las épocas; sería muy fácil de·
mostrar esto, haciendo aquí una historia completa del guante, que no carecería de interés para mis
lectoras, pero los pormenores minuciosos de fechas y nombres, no son del agrado de todas ellas,
y por lo tanto, es preferible apuntar solamente
estos ligeros datos. Diremos nada más, que el
guante ha tenido, como todas las chucherías y
frivolidades, sus épocas de entusiasmo y de desgracia. El Directorio, por ejemplo, que suprimió
de la toilette femenina, muchos artículos de indudable utilidad, puso inmediatamente fin al reina-

Girantes de la época actual.
tiempos. Hemos conocido todos los géneros de
pieles, desde la cabra, ha5ta . . .. el perro.
Al reinado de la cabra blanca, ha sucedido el
de piel de Suecia gris perla, el cnal ha vuelto á
destronar el de la cabra, y así, sucesivamente.
En la actualidad se prefiere el matiz perla del
cual la gama se extiende de una manera extraordinaria. Como se ve por estas líneas, la hi~toria
del guante, es una de las más variadas é interesante~; ha bastado el capricho de una mujer, para
cambiar el aspecto de ese accesorio del bnen gusto y de la elegancia. Espero que mis lectoras habrán leído con agrado estos breves apuntes. '

ALGUNos:MODELOS D~GUANTESfANTIGUOS.
UANDO la piel está muy seca y propensa á las erupciones, es conveniente
tomar mucha fruta y legumbres. El sudor
de las manos, se evita humedeciéndolas
varias veces al día, con un compuesto de
90 gramos de agua de Colonia y 15 gramos de
tintura de belladona, bien mezcladas, El mejor
remedio para quitar lo partido de las manos y de
los labios, es la manteca de cacao, que cuesta poco, dura mucho, y tiene la ventaja sobre todas las
combinaciones en que entra la vaselina, de que
tiene buen olor. Para los niños se recomienda
mucho la manteca de cacao, porque obra pronto
y eficazmente sobre la piel más delicada,
Una de las cosas más molestas y desa~radables,
son las espinillas, que deben atacarse inmediatamente que se presentan. Como están producidas
por substancias extrañas que se introducen en los
poros, es preciso que éstos se abran para quitarlas. Un medio eficaz, es lavarse la cara con agua
muy caliente, y frotársela después con una toalla,
Es muy conveniente dedicar un rato todas las
noches, antes de acostarse, al tocado y á la higiene del cuerpo. Lavarse la cara con agua caliente,
da muy buen resultado y produce tanto bienestar,
como una hora de sueño, Acepillarse el pelo durante minutos, vigoriza el cabello y calma los
nervios. Después de hecho ésto, abrigarse bien y
tomar algo caliente, ya sea leche, chocolate ligero,
ó té solamente, con una galleta ó tostada de pan,
evita los insomnios y hace que al día siguiente
despierte uno descansado, de buen humor, y con deseos de disfrutar de la existencia, y bien dispuesto
para las luchas de la vida. Nada es tan dañoso
para la piel, como salir al aire sin habérsela secado perfectamente, pues cuando esto no se hace,
el contacto del aire la parte inmediatamente, poniéndola áspera y desagradable al tacto y aún á
la simple vista. Las mujeres que desean conservar fina y delicada su piel, no deben olvidarnun,
ca esta recomendación.

Guantes con puños, adornados
de bordado5.

Epoca de la Revoluci6r..

Segundo Imperio.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

EL ARPA MARAVILLOSA
OS CABALLEROS se llegaron á aquella
morada en busca de una esposa. Pidieron á la hija menor y despreciaron á la
mayor. Es que la menor sabe hilar lino; la otra guardar cerdos. La menor
puede hilar oro; la mayor no puede hilar la lana.
Y acontece que la mayor dice á la menor: &lt;Vamos á la orilla del mar.&gt;
- ¿Qué haremos á orillas del mar? No tenemos
seda que llevar,- responde la otra.
- Nosotras nos parecemos ya; nuestra blancura
llegará á ser la misma,
- Aunque te laves todos los días, no te pondrás más blanca de lo que Dios quiere; y aunque
lo seas tanto como la nieve, no obtendrás á mi
prometido.
La menor se sienta sobre una piedra, y la mayor la empuja y la hace caer al agua,
Lo pobrecilla alza las manos en angustia infinita gritando:
- Querida hermana, sálvame, sálvame, ayúdame á volver á la orilla.
-No te ayudaré,- responde la otra,-si no me
prometes cederme á ese caballero que se llama tu
prometido,
-¡Ay de mí! te daré cuanto poseo; más de mi
prometido no puedo disponer, hermana mía,

Primer Imperio,

Guantes guarnecidos de
bordados en crín,

..........................................••e•~.........,.......~••~•..•••~

-Te ofrezco enviará buscar para tí un nuevo
esposo y un ajuar recamado de oro y pedrería.
Sopla el Norte, y arrastra el cuerpo hacia el alta mar. El viento corre por las cerúleas olas, y
vuelve á conducir el cuerpo hacia la orilla. Sopla al fin el viento piadoso del Levante, é impele el cuerpo al lugar donde reposa, calladamente,
una barca abandonada que oscila entre altos juncos verdes.
Dos peregrinos llegan, y encuentran el cadáver, el cadáver ya rígido, ya frío, pero hermoso
como un loto extendido sobre las aguas.... ,
Toman los brazos de la joven, y construyen con
ellos una arpa; toman sus rubios cabellos, y hacen
las cuerdas.
-Vayamos á la morada vecina donde se celebra una rica boda, ¿Qué mejor momento para que
el arpa cante sus mejores notas y diga cosas tiernas á la pareja enamorada?
-Vayamos, vayamos; no está lejos esa casa di•
chosa; vayamos á recoger para nosotros unas monedas, y para el arpa un aplauso.
Y siguen á lo largo del camino, junto á la orilla del mar, ensayando en voz baja sus mejores
canciones .... El viento se las llevaba, y el seno
del agua las recoge para devolverlas en plácido
susurro.
Comienzan á caer las sombras de la noche, En
la morada dichosa se prenden las luces, cada ventana es una boca q ne pregona la alegría; el rumor
de la fiesta sale en oleadas vibrantes y se esparce
por las cercanías.

Cuantos pasan exclaman: «iQué boda tan venturosa! iQué fiesta! ¡Cuánta dicha! ¡Cuánto vino
se derramará de las barricas· ¡cuántas flores se habrán deshojado á los pies de la novia, y cuántos
versos de oro habrán revolado sobre su cabeza....&gt;
Los peregrinos llegan. Colócanse jnnto á la
puerta, y tocan el arpa.
A las primeras notas, salen los convidados - la
1;ovia_ entre ellos,-y escuchan con interés 10' que
a dec1r va el arpa maravillosa.
La primera cuerda canta: &lt;La esposa es mi hermana.&gt;
La segunda cuerda dice: «La esposa me ha dado la muerte.&gt;
La tercera cuerda vibra: &lt;El esposo era mi prometido.&gt;
La n_ovia se pone roja corno una brasa, y grita
con grito destemplado:
- ;Esa arpa me molesta lleváosla, no quiero escucharla!
Mas la cuarta cuerda dice: «El arpa no callará.&gt;
Y así e~ en ~fecto, el arpa no calla, el arpa cuenta la trágica historia ... .
Al oírla completa, la novia, que está ya pálida
porque la Muer.e la tiene en los brazos, rueda
por el suelo como una hoja tronchada ...... Y el
novio, extático por el dolor, clava su vista en
aquellas cuerdas que tienen el rubio de los cabellos de la que fué su amada,

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FOT. FÉLIX, DE PARÍS.- :MODAS BADIN.
FoT. FÉLIX, DE PARÍS. -MODAS DALANG.

Traje ele ceremonia. - E legante . traje pri~c~sa,
hecho en terciopelo gris. Falda en forma de tumca,
abierta por un lado, sobre rico tul del mismo color,
b0rdado de plata. E l cuerpo, confeccionado en el
mismo tul bordado, abierto sobre una camísola de
finísimo encaje; mangas hasta el codo, y puños del
mismo encaje que la camisola.

Sombrero de satín blanco, for rado de terciopelo
gris acero. La copa está rodeada por ancha banda
del mismo terciopelo. En el frente, luce una g ran hebilla de acero, de la cual parten tres grandes plumas
blancas, .d e avestruz.

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. . .. ~ , --:.;

�492

EL MUNDO ILUSTRADO

ELIXIR. ESTOMACAL
-- DB SAIZ DB CARLOS -usTOMALIX ..

EUPEPTICO, TONICO=DIOESTIVO Y ANTIOASTRALOICO.
Constituye eHa especialidad el tratamiento más raciona! y seguro para la cumión de las enfermedades del estómago é intestinos,
porque quita el dolor, ayuda á las digestiones, abre el apetito y tonifica.
El funcionamiento casi continuo del aparato digestivo, los abusos en el régimen, las pasiones deprimentes, la mala calidad de los
alimentos y bebidas, los excesos de todo género, etc., etc., son las
causas que de ordinario, alterando la vitaltdad de la mucosa y glándulas digestivas, dificultan la secreción normal de los jugos gastrointestinales, y de aquí la pereza en las digestiones, primer eslabón
de la cadena que, de continuar, ha de ir enlazándose con la Saburra Gástrica, Pirosis, Pesadez general, Inapet,encia, Repugnancia
para ciertos alimentos, Pesadez de cabeza y Cefalal 6ias, Acedias,
Gastralgias ó Dolores de estómago; sensación de peso en esta víscera, Vómitos, Vérti 6o estomacal, Dispepsias, Enterargía ó Dolores
Intestinales, Estrefíimiento ó ·Diarrea, Cólicos, desarrollo de microorganismos, formación de gases, sensación de peso en el hipocondrio
derecho, Ictericia ó color amarillo, etc., etc. Claro está que muy
pocos enfermos tendrán este cuadro completo de síntomas, y muchos sólo dos ó tres de los enumerados, pues corresponden á diversas especies morbosas y no á una sola enfermedad.
El Elixir Estomacal de Sáiz de Carlos alivia desde las
primeras dosis y cura en casi todos los casos, las enfermedades y
síntomas expresados, aun cuando tengan una antigüedad de treinta
años, no habiendo una lesión irreparable y usándolo el tiempo necesario (de uno á varios meses); es Completamente inofensivo, y debido á la pureza qui mica de sus componentes, á la exacta
dosificación y á la seguridad de sus efectos, lo usa la clase médica,
con preferencia á todos los medicamentos conocidos hasta el dia..
Los médicos que nos han comunicado sus resultados, lo han ensayado en las enfermedades siguientes: Gastritis crónicas, Gastralgias, Dispepsias, Gastralgias y Dispepsias con Cloro-Anemia, Ilipercloridrias, Neurastenia gástrica, Dilatación del estómago, Mareo en el Mar, Ulcera del estómago, Gastro-Eoteritis crónicas. Disenterias y enfermedades Gastro- Intestina.les de los nii'ios. Han
usado en estos clientes el plan dietético conveniente en cada caso,
v como medicamentos sólo el Elixir Estomacal de Sáiz de
·carios, consiguiendo el alivio de síntomas tan molestos como el
dolor, vómitos, acedias, pirosis, inapetencia, diarreas, etc., etc.,
desde los primeros días y viendo con sorpresa la curación de úlceras del estómago, bi percloridrias, dispepsias, gastritis, gastralgias.
enteritis crónicas, algunas de treinta. años de antlgiiedad y el alivio considerable de muchos gastro-ectásicos, gastritis tuberculosa

y mareo de los que viajan por el mar. Los catarros gastro-intesti-

nales de los niños ceden igualmente con el uso de esta medicación,
siendo utilísimo en la época del destete.
El Elixir de Sáiz de Carlos es un preparado higiénico medicinal de agradable sabor, que ayuda á las digestiones, tonifica y
aumenta el apetito, por lo que lo mismo pueden usarlo los enfermos de dispepsia que las personas sanas. Tomando una cucharada
grande después de las comidas, se digiere bien, y no sólo evita. las
enfermedades del aparato digestivo, sino que las cura si las hay¡ las
fuerzas aumentan: el trabajo intelectual, lo mismo que el flsico, se
efectúan sin fatiga, y el individuo débil se vuelve fuerte: la vida
se prolonga, porque las funciJnes digestivas se hacen á la perfección; los sistemas nerviosos, muscular y óseo, se fortifican, y la
sangre adquiere los principios nutritivos más ricos para repartirlos
en toda la economía.
Es indispensable su uso para todos los individuos de esta época
de excesivo trabajo intelectual y fisico; no perjudica jamás aunque
se tome afíos seguidos, siendo útil para h,s trastornos digb&amp;tivos
del niño en la época del destete y desde su más tierna edad; para la
delicada sefiorita pálida, anémica, cuyas digl'stiones son perezosas
y su apetito débil, para el sabio, para. el hombre de bufete, para el
periodista, para el hombre de negocios, pues teniendo todos un exceso de funcionalismo en el cerebro por múltiples causas, poseen un
estómago delicado, al que hay que ayudar para que las digestiones
se terminen y el cerebro se nutra y funcione mejor; es útil para el
que se dedica á los trabajos corporales, porque en menos tiempo
repara las fuerzas perdidas, absorbiendo con rapidez los principios
nutritivos, y es, en fin, utilísimo para todas las edades, sexos y clases sociales, pues da fuerzas. salud y energías necesarias para la lucha por la existencia, cada dia más difícil en todas las naciones.
MAREO EN EL MAR.

'1

¡i

"Esta afección, cuyos síntomas se notan en el aparato digestivo,
predominando las náuseas y los vómitos, unidos a ' malestar general y originados por causas múltiples se combate con éxito con el
Elixir Estomacal de Sáiz de Carlos, pudiendo usarse como
preventivo antes de embarcarse y como curativo. en cuanto se notan las primeras molestias, después de la instalación á bordo.

ESTOMAGO E INTESTINOS

De venta en Farmacias y Droguerías.

Agente General de América, Carlos S. Prats.
Solución al problema núm. 13 de "El Mundo Ilustrado."
Negras.
Blancas.
r-A r A.
R 6 A.

AJEDREZ

Apartado 468. México, D. F.

Llegué á la orilla del mar: preso rugía en el
profundo abismo, en vano levantaba sus olas y
revolvía sus espumas ...... Fuí á la selva y E'nProblema No, 14, POr B. D. Bruce,
contré al tigre esclavo de su instinto, y al reptil
2-C IR. +
R s R.
de Shelburne, N. S,
en las garras de la envidia!
3-A 2 C. ++
Yo, preso en las redes de mi avidez, corría; coNEGRAS.
rría, contemplando yugos y más yugos!
R 4 D.
I--"Derramaba el sol su lumbre abrasadora sobre el
2-C IR.
R 5 R.
dilatado desierto; osé verlo, y lo ví con el grille3-A 2 C
te de sn ley invariable, seguir la eterna ruta que
México, octubre 1 °-19()8.
origina el día y hace la noche! Pensé en el planeVICTOR M. DIEZ BARROSO.
ta que pisaba, y &lt;sentí&gt; su vertiginoso rodar por
Hemos recibido también soluciones correctas á estos pro- el vacío!
Continué mi marcha errante por los campos y
blemas. de los señores Olallo Rubio, de Cananea, Son. y
V. S. R.
los montes, y hallé en mi sendero un hombre: caRecibimos solución correcta al número 10, por el seflor minaba prisionero de las pasiones, del dolor, de
R. Sandoval.
las miserias ...
Mis labios en su sed se consumían como quemados en el propio fuego de mi ambición!
Cerré los ojos, y miré en mi alma: y la miré en
la cárcel de mi cuerpo, como un reo inocente en
obscuro calabozo.
¡Mis labios destilaban sangre!
¡Me ví á mí mismo, sujeto á tanto desengaño, á
(FANTASIA)
. tanta insignificancia, esclavo de mi anhelo, víctima de mi codicia de libertad, de mi ensueño de
independencia!
Para "El Mundo Ilustrado."
Con la locura del desencanto seguí corriendo .
. . . . Me puse á recorrer la tierra. Una avidez de Crucé como un vértigo arenosos desiertos, valles
independencia, una sed abrasadora de libertad,
fértiles, torrentes bramadores, pasé ciudades y
guiaban inciertamente mis pasos, en busca de algo fronteras .... moles y llanuras de hielo deslumdesesperadamente deseado, pero inexplicable y
braron mi vista con su blancura casi luminosa:
desconocido. La obsesión del infinito me fascinaera el polo! Llegué hasta el centro, ascendí por la
ba: hubiera querido penetrarlo, sentir su fruición,
BLANOAS
escarpada pendiente, hollé con mis plantas la
hundirme en él.
Juegan las blancas y dan mate en tres jugadas
arista superior, y mi espíritu se sobrecogió de
Emprendí la jornada. En mi senda tropecé con miedo.
Solución al problema número II de EL MUNDO ILUSTRADO.
un río de aguas rientes y cristalinas¡ lo ví: corría
Emprendí el regreso jadeante y débil, sujeto al
encadenado á su cauce, siguiendo su destino. Ha- cansancio de mi estupenda jornada. Mi sed en el
Negras.
Blancas.
llé un árbol: estaba sujeto al suelo por sus raíces, paroxismo de su grandeza, se hizo insensible y la
R X C.
sus ramas presas en el tronco, sus hojas cautivas olvidé! Pisando las huellas que dejé en mi viaje,
r-D 8 T.
2-D I T
+.
en los tallos!
renovaba en cada sitio el espectáculo de una esPor un momento, la negruzca mole de una mon- clavitud, de una cadena.
Variantes:
taña obscureció mi camino, llegué hasta ella, y la
Ya se cerraban mis párpados al sueño, cuando
Mueve C ó P 6 C.
1--''miré presa en la llanura, en la reunión de sus en el brumoso horizonte divisé un espectro. Di2-C (1 C) 2 0
mismas rocas, de sus propios átomos! Alcé los rigía hacia mí sus pasos, sugestionándome con su
ojos, y por el foco de mi mirada cruzó un cóndor mirada de magnéticos fulgores: ¡Era la Muerte!.. ..
P 5 D.
I- -"gigantesco de alas potentes y corvado pi.::o, v lo . y mi vida también tuvo su yugo: se encadenó al
2-D 8 T
ví esclavo del viento, sin poder salir de nuestra misterio impenetrable, al infinito sujeto á Dios!
I - _ ,,_
atmósferai
SALVADOR PALENCIA Y LLERENA,
2-C se++.
Una tristeza infinita in:vadía mi espíritu: la sed
tenía secos y febriles mis labios!. ... . .
México, septiembre 25-19()8.

+

¡YUGOS!

+

++

++

,.

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 15, Octubre 11</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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