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L LINDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fé.lirlcas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 18 de Octubre de 1908

...Al,onumento proyectado en hono1• de la C!orre9idora 9Jomtnguez
en .Querélaro. Proyecto de 0u/oglo

:T.

flJarrera.

(Primer Premio en el Concurso abierto por la Comisión del Centenario.)

Número 16

�502

li]L l'IIDNDO ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

lle de Alfara número 9, México, D. F. Apartado
tal 2.570.-Teléfonos: Erlcson, 1476.
Oompailía Telefónica, 471.

))OS·

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad .............................. $ 1.25
En los Estados........... . .. .. .. .. . . .. .. . . .. .. 1.50
En el Extranjero... .. . . .. . .. .. .. .. . .. .. .. 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Oapltal. ..... ...................... $0,85 cs.
En los Estados...... .. . .. .. .. .. .. . .. .. . $0.50 cs.

EL REGATEO Y EL MOSTRADOR
DA operación comercial, especialmente entre nosotros, es un duelo
á muerte en el que cada una de las
e partes contratantes se afana por
enirañar á la otra, y en el que se esgrime,
se ~taca, se para, se cambia de guardia y
no están vedadas las estocadas á la italiana.
El interés del vendedor está en vender
caro y más caro mientras más malo; .r el
del ~om.prador en adquirir barato, y mejor
mientras más barato.
Estos intereses encontrados é inconciliables se debaten á fondo, se dilucidan meticulosamente ó se finge dilucidarlos, y antes
de venir á una transacción, marchante .r
tendero polemizan, se engañan, se tienden
redes y escaramucean de lo lindo, á fin de
salirse cada cua.l con la suya.
¡y cosa sorprendente! Estipulado el pacto y realizada la transacción, cada uno de
los adversarios se retira á sus cuarteles de
invierno, con la firme convicción de haber
plantado al otro una banderilla.
Estas actitudes respectivas y estos procederes recíprocos, llevan nombres consagrados por el uso. Esa habilidad, esas artimañas, esa esgrima especial se llaman para el
que compra, regateo, para el que vende
mostrailol'.

Saber regatear, tener bue11 mo-~tmdor,
son una necesidad de primer orden, dados
nuestros hábitos comerciales; y tan inclispensable es para una ama de casa ó un jefe
de familia saber regatear como para un comerciante ó dependiente tener buen mostrador.
En ese &lt;Yénero de sport, como en todos,
hay verda~le1·os clwmpio11.~, y quienes á él
se entregan, y son legión, suelen practicarlo por dilettantismo, por amor al arte,
por verdadero vicio y con la asiduidad y la
testarudez de ajedrecistas.
Señora hay que sale de su casa á las 9
a. m. al 0011ie1·cio, según la frase consag1·ada, y' regresa á su casa á las 4 p. m.. jadeante sudorosa, muerta de hambre; ~~ por
toda c~m.pra trae un medio metro de listón
liberty ó un pañuelito de frivolité; y hay
dependiente que se pasa seis horas frente á
una compradora para lograr . venderle con
cinco centavos de recargo un decímetro ele
calicot.
Y qué derroche de ingenio, q!1é. gracejo,
cuanta literatura y cuanta sof1st1ca para
llegará tan exiguos resultados! Se o~en
risas exclamaciones, protestas, se cambian
confidencias, se miente sobre la calidad, la
procedencia y la duración, siempre garantizadas de la mercancía; se afirma audazmente ~ue en otra parte hay mejor y más
barato· se replica que será porque el artículo e; tramado, ó de imitación ó alemán
en vez de francés, y se concluye, cínicamente, prometiendo el dependiente_ comprar á ese precio todo lo que se le traiga, y
el marchante ofreciendo cargamentos de la
mercancía á la mitad del precio que se le
pide.'

Al caer la ta1·de, si el regateo ha empezado en la mañana, ó al peso de la noche, si
dió principio en la tarde, dependiente .r
marchante se separan sat.isfrchos ele haber
perdido seis horas y de haber lucrado seis
centavos; pero eso sí, radiantes r org·ullosos de su campaíia.
Poi· qué todo ésto1 tCómo es que el comercio que, mitológicamente hablando, tiene alas en los pies, resulta tener entre nosotros plomo en las alasi iCómo es que las
mercancías tienen escritos sus precios en
cifras . ignoradas, con signos cabalísticos,
aterradores é incomprensibles en vez de
ostentarlos en mímeros conocidos? Y cómo
nos resignamos á perder diez veces en
tiempo lo que no hemos de obtener una sola en precio del artículo?
Todo el mundo nos habla ele la rapidez de
las transacciones y de la necesidad de acelerarlas. Hombres de genio han inventado
máquinas ultrarrápidas, raudos vapores,
trenes relámpagos para hacer instantáneas
la producción ~• el transporte de las mercancía , r todos estos esfuerzos y todos esos
gastos Yienen á estl'ellarse ante el 11108! mdo,· de un dependiente y ante el l'egatPo de
una matrona.
Y todavía la actitud del dependiente es
explicable. El comienza, ésto es profesional
y humano, por ofrecer malo .í caro, r es
fuerza que con su all1ago, con sus buenos
modales y con su dialéctica impida que la
compradora se largue y lo deje plantado, ó
que le lance un paraguazo monumental.
Pero la matrona 1, poi· qué regatea? Con
oír el precio, saludar cortésmente r dar la
media vuelta, todo quedaría rápidamente
arreglado.
Seamos justos: es el rP(!rtfPO el que ha
creado el 1,108tmdo1·. Las seíioras, porque
1·egat,,o y bello sexo es la mi ma cosa, alegan que si el regateo engendra al mostrador, en cambio al regateo le ha engendrado
la mala fe del comerciante. Es posible; pero á la vez es indudable que con abstenerse
de regatear y, temporalmente, de comprar
se le quemaría el pasto á la mala fe comercial.
El dfa que el come1·ciante sepa que si el
precio f!UC pide, y que la mercancía debe
ostf'ntar, es exagerado nadie ha ele comprarle, se verá oblig;aclo á poner en armonía los precios con la calidad de la mercancía \' f'l estado del meclio comercial, á tl'ueque· de quedarse sin clientela. Entonces
adiós 11108fi'uilo,·.'
Pero qué sería del bello sexo si no regateara! Lo hemos privado de todos sus derechos _y por consiguiente de toda actividatl
política; le tenemos casi vedadas las investigaciones científicas, la polémica periodística, el ejercicio de las profesiones Ji berales.
Para él todo campo de actividad, de lucha.,
de batalla y por consiguiente ele triunfos,\'
de oforia están cercados .Y le son inaccesible;, .No le hemos dejado más t~rreno libre
(]_ue el de la moda y el del regateo, y así
como la ardilla eonfinada en su jaula se
ao·ita por hacerla girar, para dar ejercicio á sus miembros y satisfacción á sus
anhelos de actiYiclacl, así la mujer, se refu&lt;Yia en la moda y en el regateo para hacer;e la ilusión de la lucha y de la victoria .v
desterrar de su oído el monótono hervor del
puchero doméstico.
Los fenómenos que estudiamos, como todos los de orden social, tienen abolengos lejanos como cimentaciones profundas y para
acabar con el regateo y con su fastidiosa
consecuencia: el mostrador, será necesario
que el feminismo haga su obra, que emancipe á la mujer, que la levante hasta el nivel de la actividad del hombre.
Sólo que entonces lo probable es que
quienes practiquemos el regateo seremos
los hombres. En cambio disfrutaremos de
los atractivos del mostrador femenino.

DR. M.

FLORES.

l!ll. MUNl&gt;O 11.llSTltADI)

Crónica Científica

1i03

T olstoi á los ochenta años

Influencia del Desierto en el hombre.

L desierto no es sólo &lt;un asilo de la de•
solación y de la muerte, sino una fuente constante de energías vitales,
- - • - - ~ espirituales y de raza,&gt; tal es el
tema de un libro publicado recientemente en Inglaterra, que tiene por título &lt;Paseos por Arabia.&gt;
Su autor dice: «Todo lo que experimentamos
aquí,- las amargas y trabajosas jornadas, los in•
convenientes y estorbos á cada momento, la desnudez de la tierra, la alimentación frugal, el te•
rrible calor y el aire fino y penetrante-se co1;1•
vierten en dedos elásticos dedicados al traba¡o
constante de renovar una vieja idea. Teniendo esto en cuenta, considere el lector lo que han hecho y lo que han dejado de hacer el Islam y el
árabe y se encontrará con que este libro le da la
clave' del carácter de dos de las más potentes influencias que han obrado sobre los destinos de la
humanidad.&gt;
La raza árabe y la religión islamita son ~rod~ctos gemelos del desierto, .Y los dos han. e¡erc1do
sobre la humanidad el nnsmo efecto estimulante.
No sólo es el árabe el más excitable de los mortales sino que ha tenido siempre el don de comunicar su excitabilidad á los demás. La mitad de
los conflictos universales en los últimos mil dos•
cientos años han estado relacionados con la in·
fluencia árabe ó la sarracena. Los asirios, los indús los kurdos, los persas y los negros del Sudán'. han sufrido esa influencia y han sido eleva•
dos y después desprecia?os por ella.
.
El árabe ha sido el látigo de la humamdad. Aun
en las conquistas origin~les de los árab~ se ha
reconocido que no han sido tanto conquistas como revoluciones ; revoluciones universales y de
gran extensión contra el gastado paganismo, para
las que los árabes dieron jefes y les inyectaron su
propio impulsivis~o y ~u ~petuosidad. Para los
semi-esclavos del 1mpenahsmo los árabes fueron
más libertadores que conquistadores. Fueron el
latigazo que, atravesando la espalda de la h~nidad la hicieron ponerse de nuevo en movimient~. Y desde entonces han tenido en muchas
ocasiones el mismo papel.
En cualquiera parte del cercano Oriente y en
Africa Central ó del Norte donde ocurra alguna
revolución, levantamientos y luchas se puede tener la seguridad de ver al árabe aprontando combustible y atizando el fuego. El efecto de sus maniobras ha estado en una singular desproporción
con su fuerza numérica, la cual en la mayoría de
los casos debe haber sido escasa.
El desierto es el origen del Islamismo y de la
influencia de los árabes de una manera muy dife•
rente de como la Palestina es el origen del Cristianismo, ó Grecia el trono del Helenismo. No sÓ•
lo es el lugar de origen de fuerzas que pueden
ser trasplantadas y pueden operar con éxito en
cualquier parte. Es algo más, es una ~o~stante
inspiración siempre presente y una cond1c1ón necesaria de salud y vigor para lo que ha creado.
Nada es tan curioso en la historia como esa necesidad que ha existido siempre para la raza y la
religión del desierto de estar en continuo contacto con ese desierto para conservar su propia vitalidad ... ... Tanto Francia como Inglaterra aprendieron y pagaron cara la lección, que hay una
gran diferencia entre los moros de las ciudades y
los beduinos del desierto.
«El terrible calor, el aire puro y delgado que vibra en los sentidos, la desolación que impone á
todos los que viven aquí la necesidad de una resistencia sostenida, la falta de leyes que delega
sobre cada individuo la custodia de su propiedad,
de su honor y de su vida,&gt;-estas causas, obrando
sobre una raza durante cientos de generaciones
han estampado en ella un sello especial, no sólo
en su carácter y temperamento, sino en su moral
y costumbres. Han engendrado hombres que tienen confianza en sí mismos, indomables, arrogantes, orgullosos, valientes,- hombres imbuidos en
el más alto grado en esas virtudes viriles que todos los pueblos de la tierra han considerado como satisfactorias en ciertos períodos de su existencia, y en medio de las cuales la raza árabe se
ha establecido de una manera permanente; y han
engendrado un credo en el que estas virtudes y
esta manera de ser han sido consagradas,-un credo que, á pesar de ser estrecho de miras y desprovisto de riqueza y de profundidad, es el que
mejor responde á las necesidades del hombre como individuo .. .. . .
Así, pues, es como obra el desierto. Mantiene y
renueva las influencias árabes é islamitas llevando constantemente sobre ellas las mismas condiciones y circunstancias que las hicieron levantarse. Nada cambia en esta tierra donde el hombre
y sus ideas participan de la inamovilidad de la
naturaleza. La vida y las escenas que describieron los poetas de los tiempos de Mahoma, son las
mismas que Doughty, autor del libro citado al
principio de este artículo, describe en el mencionado libro.

Tolstoí y su esposa revisando la correspondencia y los p eriódicos.
O cabe lugar á duda de que Tolstoi es el más
universalmente conocido esc~itor de_ los q~e
viven actualmente, y se podna también decir
que quizás es el más conocido de los personajes de
la tierra. Por lo tanto, nada sería más natural que
una demostración mundial de simpatía al cumplirse el octogésimo aniversario del nacimiento
del gran ruso.
,
¿Quién es y qué representa ese ruso como simbolo de su país, para ser considerado como al¡(o
semejante al Kremlin, y qué es lo que ha hecho que su nombre haya llegado á ser familiar en
casi todos los hogares del mundo?
Hay r' ,s Tolstoi,-uno, el escritor dotado de
uua vi~ión artística y de un toque creador que
raras veces han sido igualados y quizá nunca sobrepasados, y el predicad_or cuya~ prédicas,_ aun•
que no han sido de gran mfluen:cia en la vida de
Jos hombres, si son sanos conse¡os á. un mundo ,
«cansado de vacilaciones y compromisos.&gt;
La vida del sabio de Yasnava Polvana está desprovista de acontecimientos notables. El reform,ador nació el año de 1828; el 28 de . Agosto, segun
el calendario ruso, y el 19 de Septiembre para la
cronología del Oeste. Después de un ~urso elemental en una escuela de campo, ,conhnuado_ en
la Universidad de Kasan, completo su ~d~cación
con un viaje por el Oeste de Europa. Sirvió _en el
ejército tres años durante la guerra de Cnmea,
casó con Sofía Andreyewna Bers, de Moscov:r, Y
ha sido padre de trece hijos, de los cuales viven
nueve.
• d
d
Sus trabajos en favor d~ la comuni~a , que eberían ser mencionados aun en sus biografías más
rusuperfic i'ales, son: organización de. las escuelas
.,
rales {1875); cooperación para la circu1acion y mejoramiento de publicaciones populares (1~5-1895);
organización de los socorros para las víchmas_del
hambre en la Rusia Central (1891-:92); renunc~a ~
todo derecho de propiedad literaria, monetaria o
de tierras (1895-96) y la publicación d~ sus muchos trabajos literarios, n,ovelasi opusc~üos ~
obras de teatro, cuya mayona ha sido dedica?ª a
señalar abusos del gobierno ruso. En 1?91 f~e excomulgado por el Santo Sínodo de la i$les~a rusa, y esto hizo que muchos de sus parhda_r,ios se
abstuvieran de tomar parte en la celebracion de
sus ochenta años.
.
Tolstoi, el artista y literato, se puede decir que
murió con la producción de su Anna. Karennma
escrita en 1875, un trabajo que el nnsmo autor
llama pobre y desgraciado, pero que, á pesar de
eso, será leído mucho despué_s de que se haya perdido el recuerdo de sus meiores sermones. ~o
hay que perder de vista el hecho de que el mismo Tolstoi divide su vida en dos ~art~s per~e~tamente definidas; la primera antenor a su cnsis
religiosa de los años de 1878-7~, du~ante _la c1;1al
escribió la mayoría de sus trabaJos hte~anos, m•
1 so su gran obra creadora: «Resurrección&gt;, tra~ajo que él ahora llama inútil_ y lle~o de mal.
«No puedo recordar esos días sm sentir ho:ror y
arrepentimiento.&gt; Había ensayado nos dice, la

N

Tolstoi y

ciencia y la cultura modernas, y se retiró de ellas
en vista de que &lt;la primera no es capaz de resolver los problemas de verdadera importancia, y la
segunda es hueca y falsa.&gt; Por eso es por lo que
se dedicó á la vida sencilla y franca y á la ideal
de los campesinos que son la clase que más se
acerca á los verdaderos cristianos. Desde el año
de 1878 sus escritos han sido casi exclusivamente
polémicos y didácticos.
Las fotografías usadas para las ilustraciones de
este artículo uos dan idea muy exacta de la apariencia personal de Tolstoi. El autor lo recuerda,
durante una visita á Moscow, en 1900, como un
hombre grande, robusto, con los brazos muy largos caídos á los lados del cuerpo; nariz ancha, labios un poco gruesos, y ojos pequeños y grises,
una gran cabeza sólidamente sostenida sobre unos
hombro~ voluminosos y ligeramente combados,
una barba gris tirando á blanca y sobre todo esto
un aspecto indescribible de poder y dominio. Su
aspecto y su cara es de un intelectual, fanático
tal vez, pero no un soñador. Se ve que es un
hombre convencido de sus ideas, las que no habrá poder capaz de hacer vacilar.
Tolstoi dice que ha descubierto en el sermón
de la montaña cinco leyes las cuales ha convertido en su norma de fé y de conducta, y las cuales
encierran los grandes principios que deben regir
la conducta del mundo. Estos principios se resumen en la siguiente forma:
«Vive en paz con todos los hombres, y no con«sideres á ninguno como tu inferior.
«No tomes la belleza de tu cuerpo como motivo
«de orgullo.
«Cada hombre debería tener una sola mujer, y
«cada mujer un solo marido, y no deberían divor&lt;ciarse por ninguna razón.
&lt;No te vengues y no castigues al sentirte insul«tado ú ofenaido. Sufre todos los males y no los
&lt;pagues con otros males, pues todos somos hijos
&lt;del mismo padre.
«Nunca interrumpas la paz tomando como pretexto el patriotismo.&gt;
Los críticos pueden discrepar en sus opiniones
acerca de Tolstoi, pero nunca deberán rehusarse
á reconocer que los tres grandes trabajos: «Guerra
y Paz,&gt; &lt;Anna Karennina&gt; y «Resurrección&gt; son
obras maestras de creación. En estas obras, como
en todas las del gran escritor, hay dos historias,
la que está basada en el título de la obra, y la de
una alma, á la que se procura considerar desprovista de lo que la rodea; esta historia es la de
Tolstoi mismo, contada con una franqueza y una
ingenuidad á la que el público no está acostumbrado, lo que ha hecho que se le considere como
falsa.
¿Han ejercido la vida y la filosofía de Tolstoi
alguna influencia en su tiempo? Los críticos dicen que, aunque vive y viste como los campesinos v predica el evangelio de la pobreza, sus hijos «han casado con el dinero&gt; y han renunciado
al modo de ser del padre, y su tierna y devota
esposa ha procurado «colocar un pedazo de ter•

s11

hija predilecta Alejandra Lwowna.

ciopelo debajo de la corona de su esposo, justamente en el lugar en que él quisiera que fuera
más_pesada.&gt; Esto es verdad. Pero nada puede
¡ushficar el que un hombre martiriceá una mujer
y á unos hijos á quienes ama ce,n toda su alma.
Haciendo á un lado estas deficiencias inocentes, no puede discutirse el que la influencia de
Tolstoi en Rusia se extiende desde el Zar hasta
los más humildes campesinos. Si no hubiera sido
por las enseñanzas de Tolstoi, es probable que el
emperador de los Rusos nunca hubiera convocado el primer congreso de paz en la Haya. Gracias
á los escritos enérgicos y constantes de Tolstoi
a~n los rígidos ritos de la iglesia rusa están per:
d1endo algo de su intransigencia. A las condenaciones fulminadas por Tolstoy contra las riquezas se debe el que los prisioneros rusos sean tratados de una manera más humana en las cárceles
y que los ricos se dediquen más que antes á tra:
bajos y actos filantrópicos.
Sin una iglesia, sin una congregación1 frente á
las imprecaciones de la casta sacerdotal en su lejana casa.de campo, rodeado de su muj~r, sus hi¡os más Jóvenes y un pequeño séquito de entusiastas, Tolstoi ha sido el más ardiente predicador de la rectitud en su tiempo. Hay que confesar que ha sido impracticable y fuera de época.
P~ro mientras que los_ principios de la moral y la
vida de un hombre sm temores que rige su condu~t,a por su religi?n inspiren admiración y emulacion á la humamdad, León Tolstoi será una de
las más notables fuerzas morales de la época.

•

Damos á conocer la cantidad de carne que consumen varios de los países de Europa. El «record&gt;
de Alemania e:i en especial exacto y verídico,
puesto que ha sido hecho bajo las leyes de inspección de 1904. El consumo de la carne en Alemania, en el 1904 correspondió á 108.5 libras por
cabeza, este informe sin duda alguna se refiere al
peso de la pulpa de carne. El peso aproximado
declinó á 101.1 en 1905, y á 98 7 en 1906· la carne
de chivo y la de caballo, cada una de ell~s, en los
tres años declinó cerca de dos libras.

***
En el_ extranjero se proponen algunos industriales dedicarse á la fabricación de tejidos de fibra
de malva común, planta que crece espontáneamente en todos los climas y terrenos y que cunde con facilidad extraordinaria. La fibra de malva tiene además la ventaja de que se puede obtener por el sencillo procedimiento de la macera•
ción. La malva contiene un 40 por ciento de fibra.
Los tejidos qué con esta se fabrican son de gran
resistencia.

�504

EL l\1UNDO Il,USTRADO
1

~ ,MUNDO

5Ó5

ll..USTRADO

i

fscuela de Artes y Oficios para~eñoritas
La educación femenina es uno de los problemas de solución más difícil, y que en muy contados ejemplos se
ha podido realizar de una manera acertada, sobre todo
en México. Los unos, cediendo á las preocupaciones exclusivas que imperaron en otra época, quieren que la
mujer en estos tiempos, lo ignore todo y su vi~a no
sea más que una renunciación, que su papel en la sociedad
nº sea más que pasivo, y que su vida sea de perpetua

Fachada del nuevo edificio.
Vista interior del nuevo edificio.

Clase de e~critura en Máq,ri11a.
sumisión y dependencia del hombre, ya sea padre, esposo ó hermano. Otros por el contrario, quieren ir muy
de prisa, y educará la mujer como si fuera á vivirenel
medio cultísimo de una gran capital europea. y sostener
los rigores de una lucha reñidísima, de la competencia
industrial moderna que tantas víctimas hace, especialme entre las mujeres, en los grandes centro del trabajo.
Otros quiren seguir diversos caminos: desean dar una
cultura intelectual intensa á la mujer, sin darle habilidad técnica para ningún arte ú oficio: quieren hacer bachilleras, mujeres doctísimas. eruditas, pero cuya erudicción las colocará en un puesto sumamente falso en
la sociedad, puesto que les dará las exigencias de la vida culta, ~in los medios de obtenerla. El desequilibrio,
en este caso, es tau desastroso como el primero. La mujer adquiere aspiraciones: es pobre; pero su posición
social la hace alternar con la gente rica; sus aspiracio-

tir la atracción del medio, cuando éste es viciado, á salvar
rectamente los escollos de la vida. ó á sortearlos con habi lidad. Y en cuanto al otro punto, es claro que los establecimientos de educación especial para la mujer, deben procurar
difundir ampliamente aquella enseñanza técnica que tenga
por fin hacer el mayor número de educandas, hábiles y expertas en los oficios que más útiles resulten ser, por la bondad de los salarios, por la demanda que haya de esa clase de
trabajo y también porque resulten más apropiados y menos
dificultosos.
Esta clase de educación realiza, en la medida de nuestras
posibiJidades, la Escuela Nacional de Artes y Oficios para
mujeres, que acaba justamente de ser tr.msladada á un nuevo
edificio en la calle de N ecatitlán, del cual son las fotografías que
publicamos. Alli aprenden las alumnas de una manera esencialmente práctica, los oficios más usuales y mejor remunerados actualmente en la mujer, y que no requieren un aprendizaje largo y difícil. En el taller se hacen vestidos no solamente,

~--- Me. Gregor de F tores A ,atorre, Directora
Despachoi de to Sra.
del plantel.-Clase de fabricací6n de flores de género.

El local no tiene la amplitud requerida por las necesidades de la educación de las obreras en México. En los pocos
días en que ha estado allí instalada la escttela se ha advertido la estrechez del local; sin embargo es seguro que
allí permanecerá mucho tiempo, y como el edificio no se
presta á ampliaciones, lo más conveniente en nuestro sentir sería que se esteblecieran en otros rumbos de la ciudad
escuelas del mismo genero, destinadas á las obreras que, de
esta manera, encontrarían mayor oportunidad para instruírse en las labores industriales y para aprenderá proporcio·
se por sí mismas la subsistencia.

Clase de modas.

Cl&lt;1Se de costura dé ropa blanca.

Clase de dibujo.
nes son muy altas, en tanto que sus aptitudes son muy
cortas, y, ó la vida se convierte en una tortura constante,
ó la voluntad desfallece.
En todo estos exti:emos se h~ caído y se sigue cayendo
con mucha frecuencia en México. La educación de la mujer, para ser socialmente eficaz, debe tener por fin el de
armar á la mujer para proporcionarle á sí misma los medios decorosos de subsistencia; para mejorar sus condiciones de vida, para obtener puesto ventajoso en la competencia del trabajo. Esto es, en cuanto á la educación técnica,
que la educación moral por otra pa1ie, la enseñará á resis-

Clase de hechura de sombreros.

como en la mayoría de las esc~elas, con el fin de presentar á
fi de año una costura para salir del paso: smo que el taller
ti:ne trabajo para el público, de _ modo que las ed~candas se
familiarizan con los gustos de é~te y aprenden al mismo hem •
po á hacer las piezas de ropa y a maneiar un taller de costura.
En otros.talleres se aprende el, bordado_ que, ~unqu~ está
cayendo mucho en desuso, todavia es una mdustria mexicana
e · la que se emplea gran número de obreras. La repostería, la
f nb ·c•,ció,n de flores de, género, la escritura en máquina, tam- _,
rt forman.ramos
"" •· ,.
'" ·
t ant es en 1a ensenanza
•- r.
b'ª1én
muy
impor
esco....
La mejor prueba de que ~sta. escuela es d~ gran utilidad,
e ue el número de inscripciones ha venido aumentando
c~n~tantemente, hasta ba~er de ella uno de los establecimientos
más concurridos de México.
f
El nuevo local no ha sido hecho ~xpr~samente para ~ste ob. t . estaba destinado á Escuela Pnmana, pero, en vista de
Je º•el edificio de la calle de Chiquis, donde por muchos
que
. 1a esc~e1a, se encont raba casi. en rui.
estuvo establecida
anosel Mi'nisterio de Instrucción Pública y Bellas Artes connas, conveniente dar este d es1·mo .ª1 e d'fi
· que estaba a'
sideró
1 cio
punto de concluírse y en el cual se ha instalado la Escuela de
Artes y Oficios,

Clase de bordado.

�M6

EL MUNDO tt.USTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La fiesta de·· Caridad en Tacubaya
'
.:: ·...

:-' ...

1. Sl'ita.~. Oristi11a Ji',rías y Soto, Srira Dávila y Rebeca Dá-vila. (Trojes de gitanas).-f. Si·ita . .María huisa Díaz
González. (Traie de t~ra).-3. Sritas. Ooncepci6n y Dolores Rod!f'iguez J1finun6n. ( Valenciaruw).
4. Puesto de J,jmbola.-5, 6 y 7, Grupos de niñas de la Eseuela "Guillermo Prieto"

en tt'ajes de Jantasía.

I. I'ueslo de con/etti rora, atendido por las Sras. Luz Cervantes de Oca11tpo, Concepci6n Cervantes de !caza, y Sritas. María Luisa Reyes Spíndola y Marta Parlano-e. ( Obtzwo el premio de "El Mundo Iluftrado).-2. Grupo de la ;,ra. Carlota Morales de Ortega, principal organizadora de la.fiesta y las Sri/as. Niní Woif, Fanny Lahat, Concepci6n Iba,7ez, .María de M_en_dizábal, &lt;;armen de Mend1zába~ y Carmen Ferrer.-J Otro pues10 de confetti.-4 Srita. Carmen Zetina. ( Traje de Mora).-5 Canastillo de viole/as, pues/o de confetti !tia, _atendido Por las Sras, Mana f. de Vargas, Elena l. de Pradillo, María M. de Zepeda, y Sritas. Maria Luisa Durán, Estery
Berta Garcfa, Marta Maqueo, Berta Brezer fose.fina Serret, Aurora Gutiérrez y Trida Reynert.-6 Grupo de nilias de la Escuela "Guillenno Prieto."

�508

ltt, MUNDO ILÚSTltAbo

EL MIJNVO

1LUST1{ábo

JJlU!E.CiOS OILilM!FilCOS !E.N ~A!ASCA~ON!E.S

Fiesta en honor de Mnrelos.-Procesión c,vica.

Fiesta en honor.de Morelos.-Concurso de traje,.

CARIDAD

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gono,o,,s dam,s qn&lt; han nnido m
'Y;
nobles esfuerzos para formar un Asocia~ ción que tendrá uno de los más altos fi.
f ~ nes de la vida humana: el de protejer á
la especie en sus más fü:rnos vástagos,
no descansau en su labor. Hanse impuesto una
tarea difícil, delicadísima, que para realizarse de
una manera eficaz, necesita del trabajo constante,
atento, minucioso de todas y cada una de las señoras que á tan noble obra han consagrado su
atención, y ellas siguen concienzudamente en su
labor; nada las detiene: ya se transladan de un extremo á otro del país, llevando la buena noticia,
instalando por todas partes Juntas auxiliares, derramando la simiente; ya organizan funciones teatrales, conciertos, fiestas de sociedad, apuran su
ingenio para inventar novedades para sacudir á
nuestra sociedad de su genial torpeza, y para arbitrarse fondos con que comenzar su obra, que,
como todas las obras grandiosas, en estos tiempos
necesitan de mucho dinero para convertirse en
realidades.
Y entre todas las fiestas que el ingenio de las
señoras que forman esta caritativaAsociaciónha-

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fuese de una manera insignificante, al brillo de la
fiesta, se honró en ofrecer uno de los premios que
discretísimo jurado otorgó á los puestos mejor
ataviados. Complacidísimo se siente este semanario con que el fallo de los jueces haya destinado
este humilde homenaje de simpatía á la señora
Luz Cervantes &lt;ie Ocampo, señora Concepción
Cervantes de Icaza y señoritas María Luisa Reyes
Spíndola y Marta Parlange, que tuvieron á su cargo el puesto de confetti rosa, primorosamente decorado, semejando un viejo castillo.
En estas páginas publicamos fotografías obtenidas durante la festividad, que, comenzando el sábado once, terminó hasta por la noche del día
siguiente. Publicamos también grupos de las señoritas y niñas que, vistiendo primorosos trajes
de fantasía, contribttyeron en no po-a medida al
brillo verdaderamente extraordinario de la fiesta.

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Un nuevo templo católico

Los habitantes de la Colonia Roma, que ya forman un centro poblado de consideración, contarán dentro de poco con un nuevo templo que se
dedicará al culto católico y que, como edificio,
servirá para el embellecimiento de la ya hermo•
sa colonia.
Son autores del proyecto los ingenieros CéuThA•
sar y Carlos Novi, y por
las fotografías que de él
publicamos se podrán
dar cuenta nuestros lectores de las bellezas que
encierra.
El estilo que se adoptó
para el exterior es el
llamado Secesión; la
planta es en forma basilical, es decir, con una
nave central y dos á los
lados, formando c r u z
latina y con cúpula en
el cruzamiento de las naves principales.
Las proporciones de la
construcción contribuirán á darle un aspecto
monumental: su longitud
es de cuarenta y cinco
metros y medio próximaNueva Iglesia en la Colonia Roma.
mente, y el ancho máxi-

...

bía ideado, la que se efectuó el domingo último
en la poética alameda de Tacubaya fué brillantísima; ha sido una de las más interesantes y de las
más hermosas. La señora Carldta Morales de Ortega, que tuvo á su cargo muy principalmente la
organización de este festival supo llenarlo de toques, que no podían menos de despertar la simpatía y el entusiasmo. Y allá acudió lo más florido de la sociedad. Iban todos bien dispuestos á
hacer obra de caridad, á cooperar en lo posible á
este gran movimiento filantrópico, cuya trascendencia no tardaremos en palpar; pero iban también atraídos por la novedad de una fiesta, en que
cada detalle era una nota exquisita de buen gusto, de arte, de elegancia, de refinamient'o, en que,
desde el más pequeño hasta el más amplio tenían un sello que le apartaba de la vulgaridad. Difícil en extremo, era en verdad la tarea de
hacer una kermesse que no fuese trivial como las
que casi domingo á domingo se celebran en diversos sitios de este valle florido. Pero en esta
vez la fiesta fué novedosa¡ se apartó completamente de lo que estábamos acostru;¡ibrados á ver,
y ha hecho época entre los acontecimientos sociales de estos últimos tiempos.
La fiesta ha sido ya reseñada ampliamente. "El
Mundo Ilustrado," deseoso de cooperar, aunque

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Fachada principal.

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La casa de Morelos en Morelia.
roo, en el crucero, es de poco más de veinte metros; la altura máxima, en la cúpula, es de veintisiete metros.
Dado el crecimiento de la población en la colonia y el embellecimiento constante de ella, se
hacía necesaria la erección de un santuario dedicado á la religión qué, á pesar de su antigüedad
y de los ataques de que ha sido objeto, sigue
siendo dominante en nuestro país, y que tantos
progresos ha hecho últimamente en los Estados
Unidos, cuyos hijos forman gran parte de lapoblación de las nuevas colonias de los alrededores
de nuestra capital.
Las ilustraciones que acompañan estas líneas
muestran el templo proyectado, por su fachada
principal y por una de las laterales.

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EN HONOR DE MORELOS
Las fiestas celebradas en la ciudad de Morelia
en los días veintinueve y treinta del mes próximo pasado para conmemorar el aniversario del
nacimiento del héroe Don Jo5é María Morelos y
Pavón, fueron muy lucidas y alcanzaron un éxito que superó aún á las esperanzas de sus organizadores.
Por la mañana los manifestantes formaron una
procesión y se dirigieron al lugar donde se haya
el monumento erigido al héroe, al pie del cual
depositaron coronas de flores. En seguida hubo
un concurso de trajes de fantasía para niños al
que concurrieron más de treinta luciendo hermosos y originales vestidos. Después se publicó el resultado del concurso de simpatía del
que ya nos ocupamos en otra ocasión, y en el que
resultón vencedoras las señoritas María Pérez,
María lturbide, Concepción Macouzet y Guadalupe Paulín.
Por la tarde y noche se efectuó una animadísima kermesse en el Parque de San Pedro en la que
los puestos estuvieron á cargo de las más distinguidas damas de la sociedad moreliana.
Las fiestas harán época en la historia de las
efectuadas en el presente año. Publicamos algunas vistas que dan idea de lo animado que estuvieron las fiestas y del entusiasmo con que el público concurrió á ellas.

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La concurrenc·ia que asistió al colegio -La carrera de relPvo.-Salto de caballo á lo largo.Salto de altura.- Preparación para una carrera
de l 00 yardas.-Un salto en·- trampolín.-Salio de caballo á lo~lardo
,
- " •-El venced oren la carrera d e una milla.

Para celebrar la fiesfa
de San Francisco de Borja, patrón del Instituto
Científico de M é xi c 0
plantel q ne se conoce má~
con el nombre de Colegio
de Ma~carones, los alumnos Y profesores del mismo orl!anizaron una serie
de fiestas atléticas, que
se efectuaron el domingo
11 de los corrientes en
el edificio del colegio.
Para la fiesta deportiva
se hizo uso de los elementos valiosos con que
cuenta el plantel, y que
fo;man el Club «Junior,&gt;
mas algunos otros alumnos que no pertenecen á
esa agrupación.
La dirección estuvo á
cargo de personas peritas en cuestiones deportivas, y el programa estuvo lleno de atractivos para los amantes de los deportes viriles y de los ejercicios al aire libre.
Las carre~as á pie, en uno ó en dos, fue ron los numeros prominentes¡ las hubo á
todas las distancias, desde cincuenta yardas hasta una milla; aparte de ellas hubo
saltos, y como número final una lucha con
cuerda. La carrera de relevo á cien yardas y
la gran carrera de dos millas, fueron las dos
que más llamaron la atención, una por su
método y buena organización, y la otra por
la gran distancia que había que recorrer.
Después de las carreras se representaron
varias piezas de teatro, y en los entreactos
se distribuyeron los premios á los atletas
que se hicieron acreedores á ellos durante
los juegos.
El día anterior tuvo lugar la parte religiosa de la fiesta, que consistió en una mi:,;a solemne, bendición y fuegos artificiales
por la noche.
Dedicamos una plana á las fotografías tomadas por nuestro fotógrafo durante la fiesta deportiva, y en el exterior del edificio
antes de las fiestas religiosas.

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l!JL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO

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EMOS asistido á un verdadero carmen musical. El concierto del domingo en Arbeu fué un florilegio fragante, y aun nos
queda ese~cia de las flores escogidas conque el
maestro Meneses regaló el oído de su auditorio
aquel día.
Beethoven, Svendsen, Mozart, Tschaikowski y
el grandioso ~agner, form:aban el programa de
ese concierto, cuya memoria guardaremos frescamente.
Todo era exquisito, todo intenso, todo emocio-

Señorita· Carmen Mungu(a, pianista, que obtuvo un
ruidoso ~xito en Arbeu, con el gran
concierto de Liszt.
nante. La divina Leyenda ArabedeSvendsen, que
transporta el alma hasta encerrarla en los mu~os
repujados de las mezquitas, olientes á saume~os
y pebetes, donde Zoraida mira en la tranquila
fuente los círculos morados con que el amor le
subrayó los divinos ojos inconsolables¡ y allí la
aparición de la mora condenada á vivir si~ amores; y allí mismo, en esa fuente más tranquila q~e
la bondad piadosa de esas dos almas, el sueno
confortable de la "Rosa de la Alhambra."
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Paso á paso seguimos la leyenda, y el espiritu
tuvo igual deslumbramiento que el _de la Mor:a
ante la aparición brillante, y el . mismo recogimiento lleno de unción de Zulamita, la que desfallecía de amor en el Canta1 de los Cantares.
De semejante ternura y gracia nos in~ndó l:t
gentil ''Casse Noisette" d~l ~ago Tscha1kowsk1,
un miosotis, un grano de 1nc1enso, un canto de
canario.
.
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y en escala ascendente de impresión y va er,
debo citar en seguida el concierto en mi bemol de
Liszt ,ejecutada en piano porlaSrita. CarmenMunguía.
Nunca tan alta perfec~ión se ha ,observado ~n
manos femeninas. La Snta. Munguia tocó magistralmente, llena de brío, apasionada, segura; con
gran técnica y profundo amor. Justa fué la ova•
ción tributada.
y no menor la que alcanzó la Sra. Heidic_k,. en
"le Mozze de Fígaro" de Mozart. La Sra. Heid1ck
hace mérit9 ¡í §\lS ma~&amp;tr9s &lt;i~l Conservatorio de
Colonia,

Pero de todas estas selecciones, nada superó en
emoción á la que en nuestros espíritus produjeron, "Sinfonía Patética" de Tschaikowskiy la
"Cabalgata de las Walwas" de Waguer.
La Sinfonía Patética, en sus cuatro partes es, sensillamente, magistral.
Se ignoran las emociones que inspiraron á Tschai•
kowski, el título de esta sinfonía que fué bautizada en San Petershurgo al día siguiente de su estreno el 16 de Octubre de 1893, y aun parece q ne
él mi~mo no sabía como llamarla. Así escribía á
un amigo suyo llamado Davidov.
"En un viaje que hice á París en Diciemb~e de
1892 me vino la idea de hacer una nueva smfonía ~on programa que debe ser un enigma_ ~a~a
todos. Descífrelo quien pueda. Durante mi v1a1e
la fuí desarrollando en mi imaginación y más de
una vez se llenaron de lágrimas mis ojos."
También el auditorio del domingo en Arbeu
tuvo esta emoción, esencialmente en el &lt;Allegro
con grazia,&gt; música armoniosa, de un marcado sabor oriental.
El terna principal de este número que se anu_n·
cia en los cellos y se fortalece en las maderas, viene, después de la agitación del andante, como un
rayo de sol que atravesara un nublado: serenamente, tibio, confortador, lleno de consuelo que
va de rosa en rosa, de matiz en matiz, hasta confundirse en los tintes suaves de un crepúsculo.
Contrastando á la indolencia tropical de este
Allegro, surge el c:Molto viv~ce&gt; llen? de animación creciente hasta el mohvo marcial, donde el
tema de la marcha ejecutado á toda orquesta po•
ne en el ámbito su triunfante clamor.
Luego, como si un desaliento pasara por las
voces, el «Adagio lamentoso&gt; va rezando una_ oración, murmurando una plegaria toda angustias y
dolor.
El tema de este número es voluble como una
pasión: se queja, protesta, gime, se exalta y al fin
cede con desesperación.
De pronto una nota vibrante del «gong&gt; turba el oído con sus notas extrañas y da entrada
al Finale: un canto torvo, de notas sollozantes que
se extingue como un rayo de luz.
La obra de Tschaikowski de la que él mismo decía: «la considero la mejor de mis obras, la más
:&lt;incera de toaas; y la amo como á ninguna de mis
producciones anteriores,&gt; dejó en nosotros una
honda emoción.
La «Cabalgata de las Walkirias&gt; ese torbellino
macabro que sopla en nuestras almas con vientos
de borrasca, también nos estrujó; en forma menos
dolorosa, tal vez, pero más violenta; y en esas sacudidas impetuosas, en esos arrasamientos hui::a•
canados, los ojos del espíritu vieron la tragedia;
miraron la tropa de caballos negros arrastrando
prendidos á sus arzones, los cuerpos ensangrentados de los guerreros muertos, y siguieron anhe-

** •
Y nuevamente habdn sido escuchados estos dos
mae~tros en el concierto del jueves, del que dar~mos crónica en el número próximo.
Se repitió la Sinfonía Patética y figuraban en el
programa «La Muerte de Amor&gt; de Isolda, final de
esa exquisita tragedia Wagneriana; el momento
doloroso en que la prometida del Rey muere de
amor sobre el cadáver de su amado Tristan. Las
Impresiones de Italia&gt; de Charpentier y el &lt;Segundo concierto&gt; de Saint-Saenz.

Escena final de "Sardanápalo ".-El incendio.
En cuanto á repertorio, do más selecto del tea•
tro clásico y moderno,&gt; así rezan los carteles, y
hay que creerlo por lo que se cita antes de esta
aseveración. Entre otras promesas que encierra
ese repertorio, está la &lt;Tierra Baja,&gt; creación de
Borrás, y en la que tantas ganas tenemos de verlo.
Y esta compañía, con ese repertorio y esos antecedentes, trabajará los Martes, los Miércoles, los
Jueves. los Sábados y los Domingos¡ más valía

haber dicho que todos los días de la ~emana me•
nos dos, y los domingos y días de fiesta habrá
matinées.
Así, pues, debemos regocijarnos ante el aviso,
y prepararnos á una temporada clásica :española,
que deseamos tenga un gran éxito.
LORELEY.

lantes la desenfrenada carrera de las Walkirias, Y
con ellas entraron al templo de los dioses.
¡0h genial Wagner!
¡Oh soñador Tschaikowski!

Milán,fSeptiembre~de:1908.

Arte y Tribunales.-La nueva "Cavallería Rusticana" é "11 :Figlio di Yorio" -Muerte · del actor
Zampicrr.
Para

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Sr. Fernando Peña, pianista.

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Con tal e:i:quisités en los programas, unido á los
méritos de los ejecutantes y al concienzudo esesfuerzo del maestro Meneses, la temp;irada de
conciertos irá de triunfo en triunfo.

***
Mientras los teatros en Europa abren sus puertas á la temporada de invierno; su receso tiene
inactivas las plumas de los cronistas. Sólo nos
llega como saliente el triunfo del Kaiser con su
ballet suntuoso &lt;Sardanápalo&gt; del quedamos hoy
nota gráfica.
Esperemos los éxitos en puerta, de los teitros
de Europa.

***

Srita. Mimi Heidick.- Contralto del Conservatorio de Colonia.

Correo Artístico de Europa

Como final tenemos que anunciar un verdadero
acontecimiento; la compañía dramática del gran
Borrás está á nuestras puertas, pronto el vetusto
Arbeu se regocijará con la presencia de los eminentes artistas españoles, y tendremos la tan deseada época de teatro dramático español.
Los elencos, que se acaban de lanzará la publicidad, prometen mucho: juzguen nuestros lec•
lores por ellos mismos, les damos la lista tal como la hemos recibido:
Carmen Bové, Camino Garrigó, Juanita Gil, Carlota Ibáñez, Concepción Llorente, Dominica Martínez Enriqueta de Palma, Carlota Pla, Amparo
Plas¡ncia, Amalia Sánchez, Lola Virgili.
Femando Aguirre, Emilio Ariño, Enrique Borrás Luis Blanca, José García Leonardo, Rafael
Godiila Bernardo Jambrina, Arturo La~santas,
José López Alonso, Adrián Martí, Juan Román,
Luis M. Tovar y Miguel Tutau.
Pintarán las decoraciones: Amorós, Urgcllés,
Villomara, Moragas y Alarma.

"Sardanápalo" .-El Rey declara su intenci6n de incendiar el palacio.-Baile
del sable delante del Rey.

Mundo lludrado. "

El tribunal de apelación de esta ciudad pronunció poco hace la sentencia en la causa instruída por cuenta del maestro Mascagni y del Editor
Sonzogno contra los hermanos Monteleone, el Editor Puccio y el escritor Giovanni Verga, por la
creación y ejecución de la nueva "Caballería Rusticana", que entre paréntesis mucho ha ¡!ustado
donde se ha hecho. La Corte confirmó la sentencia ya pronunciada del Tribunal, considerando la
violación de los derechos de autores, pues que
Giovanni Verga no podía autorizar nuevamente
que de su '·Cavallería" se hiciera otro libreto.
Así los hermanos Monteleone no podían musicarlo sin contra-hacer ó imitar la ópera de Mascagni, y el Señor Puccio haciéndose editor resultaba
cómplice en la falsificación. En consecuencia, novelista, libretista, músico y editor resultaron necesariamente cómplices en la falsificación y condenados in solídum á daños y costas por este nuevo juicio. Para el editor Puccio quedó excluída
la desleal competencia afirmada por el tribunal.
Así la nueva ópera queda secuest rada y prohibida su representación.
Otra cuestión judicial se ha resuelto en Nápoles
en la 8~ Sección del Tribunal. Cuando Gabriel
D'Annunzzio dió á la escena su &lt;Fliglia di Yorio&gt; con tanto éxito, el célebre actor cómico y
autor napolitano Eduardo Scarpetta, hizo una parodia de la tragedia, con el nombre de dl figlio
di Y orio,&gt; que hizo reír mucho al público y encolerizar al poeta que lo acusó ante el Tribunal.
Muchos fueron los incidentes en esta causa en
que el autor se defendió con mucha gracia y talento. Entre otras cosas, dijo que si el señor
D'Annunzzio hizo la hija de Yorio é l (Scarpetta)
hizo un hijo y no reconocía al poeta el derecho
tutelar á toda la familia. El Tribunal absolvió á
Scarpetta, y el abogado Simeoni de D'Annunzzio
recurrió al Procurador General, en apelación. El
Procurador interino estudió la causa y el recurso, y no creyó oportuno conceder la apelación,
de modo que la absolución de Scarpetta fué definitiva y D'Annunzzio deberá pagar los daños que
el actor hace ascender á más de sesenta mil francos,
Con bastante pena he sabido la muerte en u na
casa de Salud de F lorenciadelactorVittorioZampieri, esposo de la Mariani y tan conocido y esestimado en México. Deja un grande vacío en su
compañía, si no como actor, sí como director,
pues que muy pocos sabrán como él adunar los
mejores elementos para formar sus compañías
tan homogéneas, las que desgraciadamente casi no
e-xisten en Italia, pues que cada artista célebre
por r egla general se rodea de malos elementos para realzar sus cualidades¡ cosa que impide la perfección tan deseada en el arte.
G. P,

B.

�512

EL MUNDO ILUSTRADO

513

EL MUNDO ILUSTRADO

ALREDEDORES DE MAZATL,\N. - IW.MPIENTES DEL OESTE EN EL PASEO CLAUSEN.

EXPOSICI0N FUSTER,.

La Exposición Fuster
LOS REBELDES.-ROSA MÍSTICA.-MELANCOLÍA.
ABANDONATI-.AUTO RETRATO.

00000000000000000000

A noticia de que Alberto Fuster de reeso de Europa acababa de abrir en la Esuela de Bellas Artes una exposición de
~ sus obras más recientes, me llevó, y conmi'-{_e~
go á todos los que en México se interesan un poco en asuntos de arte, á los salones de
la academia con el deliberado propósito de ver con
atención lo que de nuevo nos trajera el joven pintor mexicano. Le conocía ya por algunas de sus
obras y tenía sinceros y grandes deseos de apreciar los adelantos que hubiera podido hacer durante su último viaje. Sabía que es muy laborioso¡ que tiene el amor de su arte y la firme voluntad de estudiar y trabajar concienzudamente, y
procuré ver con detenimiento sus obras.
Son estas poco más de cincuenta entre bocetos,
estudios y cuadros concluídos.
En cuanto lo permitan las dimensiones de un
artículo escrito rápidamente, daré á conocer á los
lectores de «El Mundo Ilustrado» algunas de las
principales obras nuevas de Fuster, tal como la
impresión persc,nal me las ha revelado. No quiero
hacer crítica; pero tampoco es mi deseo hacer una
simple enumeración, que resuHaría sin interés.
«Los Rebeldes» titula Fuster á su cuadro de
mayor aliento: un tríptico cuya figura central es
Jesús crucificado; á la izquierda está Prometeo; á
la derecha Luzbel. Y cabe preguntar desde luego
¿por qué el Mártir del Gólgota, el Apóstol de la
Montaña, el Humilde Pescador; que predicaba
«Amáos los unos á los otros» y que acostumbraba
saludar con la fórmula de concordia; «la paz sea
con vosotros;» ¿por qué quién hizo del amor á la
humanidad la base inquebrantable de su apostolado; por qué es un Rebelde? Luzbel sí; Prometeo
quizás también; más Cristo que fué al martirio
voluntaria, mansa, apaciblemente; que no tuvo
más que un instante rápido de rebelión, del cual
no tardó en arrepentirse y llorarlo y sufrir por
él hasta el punto de sudar sangre; Cristo no fué ni
pudo haber sido rebelde. Por eso es que el cuadro,
de gran aliento y empuje, está lejos de causar la
impresión que de su simbolismo debía esperarse.
En cuanto á la ejecución, y sin entrar ahora ep.
detalles de técnica, pude notar una desigualdad
muy considerable entre las tres figuras del cuadro. La mejor de todas es, indudablemente, la de
Luzbel; el dibujo es correcto, el color vivo, en el
sentido estético de esta palabra. Si esta figura fuese sólo el cuadro ganaría mucho la obra. Menos
acabada y hermosa es la figura del centro; su di·
bujo está lejos de la corrección que ofrece la primera; su color es muerto, opaco, casi uniforme en
la figura, y el fondo carece de ambiente. Y toda-

vía la diferencia es más marcada en la figura del
Prometeo, cuya expresión, no obstante la crispadura de los músculos del rostro, resulta inerte.
De mucho menor aliento, pero más valioso, en
mi opinión, es el pequeño cuadro que el autor
llama «Abandonati»: una figura de mujer de medio cuerpo, amamantando á un pequeño, abandonado como ella. Sin que la impresión causada
por este cuadro sea de~garradora, conmueve la
tranquila y resignada tristeza de la mujer, y la
indiferencia del niño, glotón y rozagante. La ejecución de este cuadro es, en mi sentir, mejor que
la del anterior; el color se acerca mucho más á la
verdad; el dibujo es irreprochable; hay ambiente;
en la figura se advierte naturalidad encantadora:
ha sido estudiada á conciencia y no vacilaría en
colocarla á la cabeza de todas las obras de Alberto Fuster.
No es de menor mérito el auto-retrato de medio cuerpo que se ve en la misma sala; éste descuella encima de todos por la espontaneidad; la
verdad del colorido; por la sinceridad de la ejecución, y, como retrato, es el mejor de todos los
que adornan la galería.
Aparte de estos tres cuadros, que son los más
interesantes de toda la exhibición, y de un conjunto ce estudios y bocetos, Fuster ha presentado composiciones de índole decorativa, en las
cuales el pintor ha querido seguir las huellas de
los modernos, especialmente de la escuela inglesa.
No podría decirse sin embargo, que existe en ellos
mucho más que una tentativa más ó menos seria. El mayor de los cuadros es una alegoría de
La Paz; en él se confirma esta verdad incontrovertible: que cuando el artista busca algo distinto
de la producción de una obra estética, su intento
fracasa sistemáticamente. Las figuras son, casi todas, defectuosas. Este cuadro es, sin duda alguna,
la menos vigorosa y la más pobre de las composiciones de Fuster. De todos estos estudios de arte
decorativa el mejor es El Poeta, que ya conocíamos, y en el cual se ad vierte cierto amaneramiento, que domina en casi todas las composiciones
de este género, y que casi podríamos decir que
hace fracasar una tentativa, que, más espontáneamente realizarla, bastaría para dar á Fuster una
reputa.-:ión artística.
Juzgada en su conjunto, la obra pictórica de
Fuster puede considerarse como una intención
alta, una concepción grandiosa, realizada por un
pincel vacilante y rebelde. En sus cuadros más
interesantes se advierte indecisión en el dibujo;
en las figuras, especialmente en el desnudo, el dibujo deja mucho que desear, como que para ha-

cerio irreprochable es necesario el estudio atento,
minucioso de la forma humana, no solamente en
el estudio del pintor, sino también en el anfiteatro. No menos vacilante es el color: detrás de cada pincelada, se advierte una multitud de toques y retoques, que quitan toda transparencia al
color y lo hacen aparecer como muerto. El pincel no es firme, y por esto la técnica adolece del
amaneramiento que antes hemos apuntado. Esto
se nota muy principalmente en los retratos, y con
más particularidad en el de uno de los jóvenes
Casas, en otro del poeta Rubén Campos, y en un
retrato de dama que se encuentra en la misma sala. ~ advierte desde luego que han sido corregidos y enmendados repetidas veces. La señora lucía originalmente un escote, que fué luego cubierto con muy poca fortuna, por pinceladas que simulan un tosco encaje. Y no se diga que esta es
la especial manera del pintor, que buscara muy
justamente dar personalidad á sus cuadros y á su
técnica porque se nota, aunque no tan marcadamente, en las copias, de las cuales nos presenta
algunas, y que, examinadas aún á la ligera hacen
ver el mismo esfuerzo paciente y laborioso, y la
misma indecisión, en el pincel en que acumula
unas sobre otras las capas de color; y precisamente en las copias, el pintor no solamente debe tratar de reproducir el cuadro original, sino ha de
imitar, en cuanto sea posible, la técnica especial
á cada uno de los autores que copia, porque de
esta técnica depende, más que de ninguna otra
cosa, el carácter individual de cada obra de arte.
Este juicio podrá parecer severo, porque estamos habituados á ensalzar á diestra y siniestra á
nuestros artistas, juzgándolos con la benevolencia con que se juzga á un simple aficionado. Pero
creo que un pintor de la talla de Fuster no debe
ser examinado á la ligera, porque su obra no merece ya ser juzgada como el ensayo, el tanteo de
un principiante. Fuster ha estudiado, ha trabajado á conciencia; es un convencido de su arte; no
es un discípulo más ó menos aventajado, que está
en vías de formación. Es un artista formado ya;
que se ha creado su personalidad y de quien debemos exigir mucho más que de cualquiera otro
de los pintores de la nueva generación de México, porque ha demostrado en algunas de sus obras
que es capaz del dominio de la forma y del color.
Hace seis años Alberto Fuster era una promesa
para el arte mexicano; hay pues que pedirle ahora
algo más que esbozos, diseños, ó promesas de producción seria y perdurable.

L. L. P.

�EL lllUNl&gt;O lLUS'l'UADO

515

NUfVO APARATO Dt C4LUACCION

El Sr. Lic. Don Guillermo Novoa

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XIII Concurso del "Mundo Ilustrado"
Las nue ve S Ii uet a s

E l concurso que esta semana ofrecemos á nuestras l ectoras seguramente ha de causarles mucho
int erés: se trata simplemente de descifrar q uienes
son los personajes que representan las siluetas
adjuntas. Todos ellos son personajes de países
distintos y que ocupan lugares muy prominentes
en la política de sus respectivas naciones. Advertimos q ue todas estas siluetas están calcadas de
fotografías, de manera q ue representan exactamente á estos personajes en las actitudes q ue l es
son más propias. Casi todos ellos son su mamente
conocidos, de manera que no será muy difícil l a
solución del problema.
Se darán tres premios á las soluciones más aproximadas que se reciban antes del lunes 2 de Noviembre· en caso de que recibamos más de tres
solucion'es exactas, los premios se rifarán entre
ellas.
Los premios serán: un medallón, unos anteojos
de teatro y una caja de perfumes.

*

RESULTADO DEL XI CONCURSO
De todas partes d e la República, nuestras lectoras, para quienes los concursos del «Mundo Ilustrado&gt; son entretenimientos muy agradables, nos
remitieron un número e_xtraordinadamente gran-

de de soluciones al concurso número 11, que pedía la formación de nombres de flores con letras
tomadas de la primera línea éle los anuncios publicados en ese número. Recibimos combinaciones ingeniosísimas y listas muy largas. Desgraciadamente muchas de ellas no se atuvieron exactamente á los términos del ooncurso, que señalaba como condición que los nombres se formaran
cada nno de ellos con letras de distintos anuncios, de manera que no hubiera dos tomadas para cada nombre, de un mismo anuncio. Esto nos
obligó á desechar al¡!unas de las listas más largas
y más in~eniosas y á otorgar los premios á aquellas de nuestras subscriptoras que nos enviaron
listas aunque no tan numerosas, pero sí sujetas á
l os términos exactos de este concurso.
El primer lugar corresponde á la lista remitid'l
por la Sra. Mar¡!arita A. de Isla, de Querétaro, la
cual contiene 78 nombres de flores formados con
letras de distintos anuncios cada uno.
El segundo lu¡!ar corresponde á la señorita·
Guadalupe Galindo, de .Monterrey, calle del Colegio Civil número 90, quien nos envió una lista
conteniendo 75 nombres de flores, formados de la
misma manera.
El tercer lugar corresponde á la señorita Josefina Pérez, de Monterrey; calle de Morelos númern 148, c uya lisia incluye 6&lt;I nombres en iguales
condiciones.
A e~tas perspnas corresponden los premios
ofrecidos.
Además, citaremos como soluciones ingeniosas
y dignas de especial mención por su exactitud,

las que nos remitieron la señorita: consueloJCalvo, de Oaxaca, con 104 nombres¡ la señorita Raquel Vallejo, de Pachuca, con SO nombres¡ la señora C. Zal dívar Luna de Garza, de Monterrey,
que contenía 56 nombres¡ la señorita Dolores Guerra, de Monterrey, cuya lista comprendía 40 nombres¡ la señorita Esperanza Sodi, de Oaxaca, que
nos envió una lista con 12 nombres.
Entre las más numerosas, pero que no fueron
preferidas á las anteriores por no estar sujetas á
las bases del concurso que antes mencionamos,
merecen citarse por lo ingenioso de las combinaciones, las siguientes:
• La señorita Juana de la Garza, de Salinas Victoria, con 205 nombres¡ la señorita .Margarita Vasseur, de Oaxaca, con 180 nombres¡ la señorita
María Enriqueta Beráin, de Saltillo, con 81 nombres¡ la señorita María Carlota B. y Pu_
ga, de Lagos, con 51 nombres¡ la señorita Josefa Villalvazo,
de Guadalajara, con 103 nombres¡ la señorita María de la Luz Romo, del Oro, con 53 nombres¡ la
señora María E. de Ga viño, con 46 nombres¡ la señorita Esther Sterling, de Ciuaad Lerdo, con 24
nombres¡ la Srita. Ma. Enriq neta del Corral, de Pachuca, con 25 nombres¡ la señorita Luz Villanueva, de Torreón, con 30 nombres¡ la señorita María
González, de Tacubaya, con 30 nombres; la señorita Maria L Galera, de Orizaba, con 21 nombres¡ la
señorita Aurora Fernández López, de Torreón,
con 26 nombres.
Fueron innumerables las que recibimos con menos de veinte nombres, que no mencionamos por
no hacer esta lista interminable.

,...

ROPOSITO de un ruidoso negocio civil,
llado recientemente en uno de los tribunales de esta capital, negocio en el
que intervino como parte principal el millonario
norteamericano, Coronel W. C. Green, debemos
dedicar unas cuantas líneas al joven y distinguido abogado Don Guillermo Novoa, patrono del
señor Green y profesional muy estimado y conocido en México.
El negocio á que hacemos mención, y que á continuación referimos, ha sido muy comentado, no
sólo en México, sino en el extranjero¡ y si despertó tanto interés, no fué por su intrínseca cuantía,
sino por la alta personalidad del señor Green.
Quien defendió á este millonario y logró para
él un fallo absolutorio, es el licenciado Novoa,
que cuenta actualmente veintisiete años de edad.
El señor Novoa es hijo del Lic. Don Eduardo Novoa, Subsecretario de Justicia y abogado respetabilísimo.
El patrono de Mr. Green empezó sus estudios
preparatorios el año de 1893 en la Escuela Preparatoria de esta capital y los concluyó á mediados
de 1898. A principios de 1899 comenzó á cursarla
carrera de abogado, que concluyó en 1904, habiend-0 obtenido el título profesional el 12 de Abril
del año siguiente. Obtuvo premios en los exámenes de los cursos cuarto, quinto y sexto. Fué discípulo de los licenciados Pallares, Macedo . y Labastida. En su examen profesional presentó una
tesis sobre c:SOCIEDADES EXTRANJERAS&gt;, que
es muy conocida en el Foro.
Se dedica principalmente á negocios administrativos y juicios de amparo, y rara vez á contenciosos del fuero común.
Es abogado de la sección de construcciones de
la Compañía Bancaria: de la Compañía de la Huerta del Carmen, en San Angel S. A.¡ de la Compañía Comercial y de otras extranjeras y del país.
No tiene empleo alguno del Gobierno.
El ruidoso asunto del Coronel Green, por el
que acaba de obtener fallo absolutorio el señor
Novoa, consistió en una demanda presentada por
el Lic. Paz, por la cantidad de cincuenta mil pesos que reclamaba como honorarios. El señor

Sr. Lic. D. Guillermo Novoa.
Green probó haber pagado al señor Paz los servicios que le prestó, y en ese sentido el juez dictó
sentencia por completo favorable á la defensa
opuesta por el señor Green, condenando al actor
al pago de las costas y gastos del juicio. Dicho
fallo ha causado ejecutoria por no haber interpuesto hasta hoy recurso alguno el señor Paz.
Este negocio, ruidoso por mil títulos, ha valido
calurosas felicitaciones al j oven abogado Sr. Novoa, que á pesar de sus pocos años, revela poseer
conocimientos jurídicos y energías mu y poco comunes.
Con gusto publicamos un retrato del señor Novoa y una foto_grafía del despacho que ocupa dicho abogado, en unión del Lic. D. Eduardo Tamariz, con quien ha estado asociado desde que
ambos obtuvieron su título profesional, habiendo
logrado formar una buena clientela y adquirir
una sólida reputación, con sus mutuos esfuerzos.

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El Sr. D. René Boursier, laborioso industrial de
origen francés, que lleva algún tiempo de establecido entre nosotros ha ideado un magnífico aparato para calentar agua, gracias al cual se consigue el objeto deseado en poco tiempo y con un
gasto verdaderamente insignificante.
El nuevo aparato ha sido designado por su autor con el nombre de «El Rápido,&gt; y este nombre
es el que mejor le conviene, pues con una rapidez sorprendente calienta grandes cantidades d e
agua bastante para los usos domésticos tales como
el baño, el cocinado y el lavado de ropas. Es tal
la violencia con que funciona el nuevo aparato
que en cinco minutos se puede disponer de agua
bastante para un baño. A estas ventajas reune el
nuevo invento las de ser perfectamente limpfo,
no produce humo ni vapores, no tiene el mínilllO
peligro de explosión y no necesita de limpiarse
jamás. Su apariencia es elegante y puede colocarse en cualquier gabinete de aseo en el que será
un bonito mueble.
Su economía es otra circunstancia que también
lo hace recomendable, pues bastan cinco centavos de leña para calentar toda el agua que se necesita para el baño de una persona. El autor ga•
rantiza todos los aparatos que fabrica, y las personas que quieran convencerse del rápido y eficiente funcionamiento de él pueden pasar á la
Plomería Francesa del Sr. René Boursier, de quien
ya hemos dicho que es el inventor del aparato y
ver al «Rápido&gt; calentando agua á grandes cantidades y con una rapidez que pasma.

La d irección de la citada plomería es 3~ calle
de la Industria número 96 en esta ciudad¡ la casa
se encarga como especialidad, además de la fabricación de c:El Rápido,&gt; de las instalaciones de baños, tubería y plomería.
&lt;El Rápido&gt; ha sido visto funcionar por muy
prominentes personas de nuestra mejor sociedad,
quienes no han vacilado e¡i hacer de él los más
entusiastas y merecidos elogios¡ para que se vea
que la fama de c:El Rápido&gt; se funda en opiniones autorizadas y competentes, publicamos la siguiente lista de personas á quienes el señor Boursier cita como referencias:
Sr. General D. Porfirio Díaz, Sr. D. Fernando
González, Gobernador del Estado de México¡ Sr.
Teniente Coronel D. Porfirio Díaz, Dr. D. Sánchez
de Algara, Sr. D. Fernando Pimentel, Cía. Bancaria de Obras y Bienes Raíces, Sr. D. Benito Juárez, Sr. Luchichí, Sr. D. V. M. Garcés, Sr. Lic. Reyes Retana, Sr. D. A. Guzmán, Sr. D. A. Chabaud,
Sr. D. Raoul Duval, Sr. D. Ernesto Pugibet, Director de &lt;El Buen Tono¡&gt; Sr. Ing. D. J. O. Monasterio, Sr. Ing. D. O. González, Sr. D. E. Albert
Armour, Escuela Francesa , Sr. D. F. Baumgarteu ,
Sr. D. Lucien Merignac, Sr. D. Raoul Mille, Chocolatería Francesa¡ Sr. D. C. de la Arena, Sr. D.
Salvador Miranda, Sr. D. J. Miranda, Sr. Ing. D .
Augute Leroy, Sr. Ing. D. Luis de Lama, Sr. Ing.
Th. Menard, Sr. D. Gonzalo Garcés, Sr. D. Manuel
Robert, Sra. Viuda d e Bracho, Sr. D. A. Pontones,
Sr. A. Paez, Sr. D. J. Rennow, Sr. D. E. Schwob,
Sr. D. H . Marteau, Sr. D. R. Minetti, Sr. D. Carlos
Deeg, Sr. D. J. Ayllon, Sr. D. J. Loeb, Sr. D. Th.
Gendrop, Sr, D. J. Macías, Sr. D. Adrián Sovarnes,
Sr. D. H. Doumec, Sr. D. J. Riousse, Sr. D. A Borja, Sr. D. L. Zerliob, Sr. D. F. J. Koehler, Sr. D.
J . Lire, Sr. D. L. Herrera, Sr. D. C. Zubieta, Sr. D.
C. Schrempel, Sr. D. O. Lomelín y Sr. D. A. de la
Arena.

OCIO
El Sr. Lic. Novoa en su despacho.

�516

EL AJ.UN.lJO 1LlJ::,T1:...\lJO

EL MUNbo tttJSTRADO

517

Una nnta social de las más bralantes en Jllonterrey, fué el matrimonio de
la Sritci. Marfo Bl'lden cnn el Sr. Benjam{n 1lfodero.-l.a presente
Jotogrofíafaé tomada por el Sr. José L6pez E,;cal,•ra, en
el momento en qae los desposados saUa11
de la iglesia.

EL COMETA "MOREHOUSE"
Para el "Mundo Ilastrado.''
Tres cometas han hecho su aparición en el infinito espacio de los cielos en el tiempo tran~c11rrido del presente año. El día 2 de Enero de 1908,
el célebre astrónomo alemán Max Wolf, tan conocido por sus frecuentes descubrimientos de asteroides, encontró fotográficamente al cometa periódic 1 de Eocke, empleando el telescopio Bruce,
del Observatorio de la Universidad de Heidelberg.
El Cometa de Encke tiene un período de 3 años
299 y ha aparecido ya tres veces en el_ presente siglo: Una el 5 de A¡!osto de 1901, habiendo
sido el descubridor el Sr. Rambaud, del Observatorio de Argel, Africa; otra el 11 de Septiembre
de 1904, descubriéndolo el Sr. Augusto Kopff, del
Observatorio de Heidelberg, y otra, como ya dije,
el 2 de Enero del presente año.
El segundo cometa del año de 1908 fué descu ·
bierto el martes 1&lt;? de Septiembre por el Sr. D. W.
Morehouse, del Observatorio de Y erkes, que au n
cuando se levanta en el Estado de Wilsonsin, de
la Unión Norteamericana, depende de la Universidad de Chicago. El telegrama en que se me
anunciaba la aparición de éste cometa decía que
el astro era brillante y tenía larga cauda. Las coordenadas del nuevo cometa marcaban un punto
del cielo correspondiente á la constelación ci r cumpolar de la Girafa, El mal estado del tiempo
me impidió poder encontrar al astro cabelludo
que proviniente de lejanas é incógnitas regiones
venía á colocarse al alcance de nuestros telescopios, para despues alejarse, perderse de vista yno
regresar jamás á nuestro cielo.

Aspecto del cometa '"Morehouse" á las 8. 45 p. m.
del 11 de Octubre de 1908, en la Constelación del Cisne.
El martes 22 de Septiembre se desató una fuerte tormenta sobre el Valle de México, y, como es
frecuente en esa época del año, después del aguacero comenzaron las nubes á disiparse, resultando una noche bellísima, de atmósfera limpia y
transparente, muy apropiada para observaciones
astronómicas.
Aprovechando la belleza de la noche me puse
á escudriñar el cielo en la región, por donde debía
estar el cometa "Morehouse". Muy pocos días an·
tes había recibido las efemérides del cometa, calculadas por los Señores Einarsson y Meyer de la
Universidad de Berkeley, California. Dirigí mi
telescopio '"2:eiss" á la estrella "ga=a" de la
constelación de Cefeo y á los pocos momentos de

investigación tuve la fortuna de encontrar al celeste viajero. Esa noche
el cometa presentaba el
aspecto de una masa blanquecina redondeada, con
una condensación central
como de octava magnitud y una cola bastante
larga que se iba desvaneciendo suavemente. El
astro veíase rodeado por
numerosas estrellas, pertenecientes á la constelación de Casiopea.
La noche del 30 de Septiembre estuvo todavía
en mejores condiciones
que la del día 22 para observar el cielo, en atención á la gran limpidez de
la atmósfera. El cometa
"Morehouse" había aumentado de brillo y podía
ser fácilmente observado
con anteojos de teatro.
SR. BENJAMÍN H. RIDGELY1
Observado con el telescopio y empleando muy déCónsul General de Estados Unidos en México, muerto
bil aumento se notaba la
repentinamente en Monterrey.
cabellera bastante luminosa; la cauda era angosta
de un planeta, aun cuando haya pasado mu y ceren su nacimiento; pero despues se ensanchaba en
ca de él, y con el hecho de que la curvatura de
forma de abanico.
l as caudas y la aceleración en el movimiento de
A partir del 1&lt;? de Octubre las observaciones se
algunos de ellos indica que estos astros son afecdificultaron un poco, debido á la intensa luz de
tados por algún medio resistente, cuya influencia
la Luna. Sin embargo observé el cometa en los
jamás se ha observado en los planetas.
días 1, 2 y 3. Pasada la fecha de llena, que se veEl tercer cometa descubierto en el presente año
rificó el día 9, reanudé mis investigaciones. El
ha sido el de Tempel-Swift, que tiei..e un período
grabado q ue acompaña á estas líneas representa el
de 5 años 678. Fué observado el 29 de septiembre
aspecto telescópico del cometa "Morehouse" á las
por el señor Janelle, del Observatorio de Niza.
8 horas 45 minutos de la noche del domingo 11 de
El cometa &lt;Morehouse&gt; pasará por el perihelio
O;:tubre de 1908. El cometa se encontraba en las
el 5 de diciembre de 1908, así es que todavía pocercanías de la estrella 33 del Cisne y era claradremos observarlo durante mes y medio y en memente visible con anteojos de teatro. El dibujo
jores condiciones de visibilidad.
presenta la imagen invertida tal como la produce
México, octubre 14 de 1998.
un anteojo astronómico. Los anteojos de teatro
dan la imagen recta.
L ui s G. L EoN.
La última observación á que puedo hacer referencia en esta nota es la del martes 13 del presente mes. E l cometa se)!uía caminando en la
constelación del Cfsne, cerca de las estrellas "iota" y "kapa." Todas las personas que ccncurrie~\\llcerice dlcell C@lllla\\llll Ammcell'li~&amp;llll@
ron á mi observatorio pudieron observarlo con
gemelos, y algunos decían que podían verlo á la
simple vista como una mancha blanquecina difusa.
La muerte súbita del señor Don Benjamín H.
Es probable que este cometa sea pronto fácilRidgely, Cónsul General de los Estados Unidos
mente visible á la simple vista, y dada la zona
en esta ciudad, ha puesto de luto á toda la colodel cielo que tiene que recorrer en estos días, ponia.
drá verse al Norte de; de la puesta del sol. La
La noticia llegó de Monten-ey el sábado 10 del
constelación del Cisne es muy conocida, porque
corriente, y causó gran s orpresa, pues nadie sabía
sus estrellas principales forman los extremos de
que el señor Ridgely sufría una enfermedad del
una gran cruz. Muy cerca de esta cruz se halla la
corazón tan peligrosa.
hermosa estrella de H magnitud, Wega de la
Con la desaparición del señor Cónsul pierde el
Lira.
cuerpo consular americano, á uno de sus miembros más activos y trabajadores, y uno de los que
Tycho Brahé fué el primero en asegurar que los
contaba con una carrera brillante. Nació el señor
cometas eran cuerpos e;ctra-terrestres, opinión que
Ridgely en el condado de Carolina, Estado d e
confirmó con la observación del cometa de 1577;
Maryland, el año de 1861. Muy joven ingresó á la
Newton demostró matemáticamente que los coescuela de Leyes, pero su inclinación le llevó hametas están sujetos .en sus movimientos á las miscia el periodismo, en el que figuró con éxito.
mas leyes que los planetas, y Halley fué el priDurante la administración del presidente Clemero en asegurar que había cometas periódicos
veland, ingresó al· cuerpo consular d e su país é
que circulaban al rededor del sol.
inició sus trabajos en ese ramo en la ciudad de GéLas investigaciones espectroscópicas han comnova, donde tuvo la representación de su p aís. De
probado que los cometas son cuerpos luminosos
Génova
pasó á Málaga y de allí á Nantes, Francia,
por sí mismos. La materia gaseosa de que están
de donde se le trasladó al puesto de la ciudad de
formados, es extraordinariamente sutil, como
México.
queda demostrado con el hecho de que las estreEra el señor Ridgely de un carácter muy afallas se perciben claramente á través de la masa
ble, que le hacía muy querido para sus empleacometaria; con el hecho de que un cometa jamás
dos y para todas:las personas que tenían oportuha producido perturbación alguna en la marcha

nidad de tratarlo.

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1... :.:

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I nstantáneas de las corridas efectuadas el Domingo 11 de octubre en México. Al lado izquierdo de arriba para abajo: Una pica de «Chicorro».
(Plaza «El Toreo.»)-Un pase de Relampagu.ito. (Plaza 11 El Toreo.»)-Relampaguito lleva ~n la mano 1', orPia del toro. que le filé concedida por su
faena monumental. (Plaza •El Toreo.» )- Un pase de Gaona. (Plaza «México.» )-A la derecha Un pase de Moreno.- (P laza «El Toreo.» )-Relampaguito citando para un pase nat ural. (Plaza 11 El Toreo.•)-Gaona en un par de banderillas. ( Plaza «México.» )-Jerezano en un pase. (Plaza «México." )
- E n las instantáneas de la plaza de la Conctesa se ve parte de la concurrencia más numerosa que hasta hoy ha pisado un coso taurino en México.

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EL MUNDO TLUSTRADó

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NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL

El Crepúsculo de los Cóndores

ILUSTRACIONES DE GEORGESOOTT.

Teñidas de carmín y de topacio
Flotan las nubes en la agreste sierra;
Todo se baña en luz en el espacio!
Todo suspira amor sobre la tierra!

(CONTINÚA)

--i OR fin. no pudiendo soportar más
I e~te barullo de fiesta que trastornaba mi casa desde los cimientos, no pudiendo soportar más
esos convidados, A pesar de que
no hablan llegado todavla, respondl con un "muy bien" glacial
a Miettequemepedla mi opinión,
no mis consejos, y sall á·renour
mi dotación de cigarros acompuerta de la calle por la romanza de

P

11añ,do
Siebel.
Cuando regresé, hora y media después, tuve el gusto
de hallar la casa en el silencio de santuario que venia
deseando. Merlín y el criado, revestidos ya de ceremonia están graves y serios como diáconos, á cada lado
de la puerta de entrada del comedor. Las luces eléctricas, ligeramente veladas y opalizadas por las guardabrisas calan sobre el mantel. Miette se habla recogido
á su cuarto. A mi me lo anunció Merlin á quien tuve la
debi•idad de interrogar.
-Yo le llevaré su comida señor.
-SI, mi querido Merlín, pues ya lo vez, va á ser necesario que nos pasemos sm ella: tu sobrina sirve menos para cocinera que tú para zapador-bombero! ....
Vi á Merlín que alzó todavla una vez los ojos al cielo; pensé que querla tomarle por testigo de su amarga
decepción, y me apresuré á endulzársela.
-Pero le encontraremos algo mejor, y mucho mejor,
no tengas cuidado!
A pesar de esta promesa, Merlín, á quien se la hacia
yo en mi recámara, anudándome la corbata, movió su
buena cabeza melancólica, sin tener siquiera el valor de
darme las gracias, y salió para ir á la puerta, donde llamaban los primeros convidados.
Eran las señoras de Lambrecy. Pude notar la encantadora coqueterla de Genoveva, que babia querido monopolizar por un momento mi admiración, antes de que
pudiera establecer un paralelo entre su gracia y el brillo
de la señora Dessollier.
Genoveva no tiene ni tendrá jamás frescura; sin embargo, á la luz de las lámparas, su piel, sobre todo en
los hombros adquiere agradables transparencias, y además, hay que confesar que sus rasgos son de una delicadeza enteramente aristocrática. Cuidé por medio de
alabanzas, de poner su belleza en un desbordamiento
supremo y entonces, mientras mis ojos se complactan con
mirarla, me hice en el corazón de viejo soltero el reproche de apartarme de la dicha fácil que estaba al alcance
de la mano, para dejar que mi corazón fuese arrastrado
por una pequefia esfinge irónica que se mostraba desrleñosa, al fin. como todas las esfinges lo han sido aún para aquellos que descubrieron las palabras del enigma.
Los convidados llegaron con algunos minutos de intervalo. Merlín los anunciaba; ofrecl el brazo á la Generala Versombre, y la cena, mi gran cena, se desenvolvió
en un servicio armonioso, en tanto que la pequeña estinP-e, sin duda ignorando el nombre mitológico que dentro~de mi estaba atribuyéndole, dormla tal vez en su recamarica color de primavera.
E,ta imagen de Miette dormida me causaba un ligero
enternecimiento lleno de encanto; mi gozo Intimo se traducla, según creo, por un cierto brlo; por lo menos me
pareció que cuando regresamos al salón, Genoveva me
consideraba con el asombro conmovido que se experimenta después de revelaciones agradabillsimas para el
.:orazón.
Formábamos tres grupos; el más numeroso rodeaba la
chimenea; la señor'l Dessollier acompañaba al General
á pasear por la pieza. Genoveva y yo, de pie cerca de
m1 biblioteca de arte, platicábamos de una obra publicada últimamente. Viendo á Merlín que introducla en el
salón la mesa en que estaba servido el café, me aproximé á él seguido de Genoveva. Graciosamente la seflora
Desso1lier y ellaquisieron librarme del cuidado de hacer
los honores, y ya distribulan las tazas, cuando una exclamación nos hizo á todos mirarle. Merlin habla quitado el cigarro de sus labios, y vuelto hacia l1&lt; puerta, su
rostro expresaba una sensación intensa de estupor, de
curiosidad de placer, de deslumbramiento ...
Por la p~erta entreabierta, una mano en puño y la otra
tendiendo á M.erlin la azucarera que se habla quedado
olvidada en la alacena, mi lindlsima, mi inveroslmil cocinera, Miette la Artesiana estaba de pie. .
-Una Miriellel exclamó la señora Dessolher.
La mano gruesa de Merlín recojla de los finos dedos
de su sob1 ina la azucarera.
-Oh! no! no! que entre ella. Si es adorat&gt;lel
Creo que habla enrojecido y palidecido cuando menos
diez veces por minuto por 11\iette, que, por su parte, no
Juzgaba á propósito cambiar el tono rosado de sus mejillas. Sentl caer sobre ella y sobre mi al mismo tiempo.
los ojos de Genoveva, e~os ojos tan rápidos y de tan
breve intuición de la parisiense... los gritos del general y el entusiasmo de todos los otros me obllgaron á
intervenir.
Hab:endo hablado el amo á Miette, no vaciló, y encontrando primero á Genoveva que tenla en la mano
una taza llena, le presentó la azucarera. Genoveva se
sirvió, y en los segundos que duró el gesto de cada una
de ellas, las dos jóvenes se miraron, se palparon por
decirlo as!, se penetraron de.Pa.rte á parte, y se sorprendieron mutuamente sus sent1m1entos.
M.iette dió rápidamente la vuelta en derredor de los
invitados que todos (aún en este mo111ento lo noté con
cierto triunfo) le dieron las gracias como se las habrfan
dado á Genoveva, sin añadir una SQ.nrisa ni un cuiu¡,li-

do familiar, y M.iette, depcsitando la azucarera en la
mesa, desapareció rápidamente, y las miradas que la
hablan seguido hasta la puerta, como decepcionadas,
se fijaran todas en mi. La pregunta tan manifiesta no
podia eludirse:
-Es Miette, la sobrina de Merlín, dije ensayando tragar un pequtño. ptqufñisimo trago de moka.
-La sobrina de Ud! bueno! no se moleste.
Y esta interpelación del general á mi viejo Merlín,
que servia el cognac en las copas, hadéndonos reir,
disipó esta especie de encanto que Miette habla dejado
en los invitados.
-Ud. ha sido quien ha hecho visitará su sobrina Parls?
E~ta pregunta era de Genoveva, y admiraba la astucia femenina, que buscaba la verdad, por una vla
en apariencia indirecta.
-Oh! no señorita, Miette no ha venido á visitar Parls ....
-¿Pues entonces á ~ué?
Esta vez la interrogación
era colectiva, y yo tomé la palabra:
-11\iette querla comenzar cerca de su tlo su aprendizaje de
cocinera, pero no demuestra
dis11osiciones muy clara~ para
la ciencia del guisado ....
-En cuanto á eso, saca mejor partido del arpa ....
Esta confesión de Merlín, [que
yo estaba. lejos, muy lejo~ d.e
pedirle,] dló suelta á la cur1os1.
dad, cuya explosión nada fué
capaz de refrenar.
Tomé un tono á la vez desprendido y profesional:
.
-Sr, por una gran casualidad, he descubierto, en efecto,
que Miette tiene, 110 digo talento, pero si u1_1a buena disposición .. es posible que el año
próximo sea admitida en el
Conservatorio, y puede entrar
al Concurso para el premio; por
lo menos tal es mi opinión.
Qué gané con estas dec!arac1ones? .... Ahora no se pide
nada menos que hacer subir otra
vez á Miette para que v.enga á
exhibir su talento musical, y
Genoveva, entre miel y vina•
gre, dice á su mamá:
-Después, no es verdad? la invitará Ud. á su matinée de pasado mañana, verdad mamá? Dará buen
efecto esta muchachita tocando el arpa con su cofia de
Arlesianal ....
Pero resistl á todo con actitud invencible de viejc tutor austero; y resistl también, lo confieso, para castigar
á Miette y para afectará los ojos de Genoveva mi desprendimiento de esa muchacbica desde que no tenla ya
su arpa en las manos, y rogué á mi prima que cantara
conmigo un duo de Schubert.
La voz de Genoveva, aunque de soprano un poco rlspida agradaba por la seguridad de su método. Pude
elog{ar1a sin contrariar mt propio gusto. Creo que me·
lo agradeció, y habla en verdaii muy poco enojo aparente en su sonrisa cuando me preguntó, fijando en mi
sus ojos:
-También canta su Arlesiana?
-Oh! Como una alumna!
Habla puesto el mayor apresuramiento posible para
dar esta contestación, que no contenla sino el mlnimun
de mentira. Tuve la satisfaccion de ver el rostro de Genoveva iluminarse de nuevo, pero las mujeres tienen
el triunfo indbcreto, y Genoveva, en una sonrisa divina de hipócrita benevolencia, añadió:
-¿Sabe Ud. que deberla cantar en los patios? Su traje le permitirla recoger tantos centavos, que después
con ellos podria costear los gastos de su anualidad en
el Conservatorio.
La mordida que me di en el labio inferior para retener
la primera de las réplicas que pugnaba por salir, lo hizo sangrar cruelmente .. ..
Al cabo de algunos segundos pude responder, ó al
menos lo crel. con la placidez de Merlin.
.
-Oh! M.iette no carece de algunos pequeños bienes;
y también aprovechará de las economías de su tlo.
-Y además tendrá también sus gajes como cocinera ...
Y en una ligera careada, que debla desgraciadamente
todo á la sequedad de su voz y nada al beneficio del método. me dejó en el piano y la vi irse á sentar cerca de
Gastón Sorreze.
Ciertamente la brisa que me habla llevado hacia Genoveva en los últimos dlas estab1 ahora muy indecisa
y muy débil. Sin embargo, no me fué indiferente que por
la primera vez se defendiera de aspirar el soplo de ella
con las delicias de una flor presta á entreabrirse.
Ahora, qué decisión iba yo á tomar? Cuál de mis. proyectos iba á ejecutar por fin? .... Separarme de M1ette:
era indispensable! Pobre niña, es ella la que lo ha querido, revelando ayer su presencia extravagante hasta
lo absurdo, en la casa de un soltero1. . . . Pero. acaso la
despediré sencillamente! . . . . La pondré en un mternado
para que espere, completando su instrucción, q~e debe
ser muy ¡:,rimitiva, que llegue el Otoflo, época de msmpciones en el Conservatorio( ...

Deberla llamarla, cuando menos para dirigirle los reproches que merece, para hacerle comprender qut no
se Juega con la vida como con una madre tierna de sonrisa inagotable, sino que es necesario cuidarse de ella
como de una madrastra parsimoniosa, y al mismo tiempo no comprometer los dones que nos ha hecho contra
su voluntad ... . Qué serla de ella, pobre chiquita! Si la
opinión del mundo despertada por su temeraria entrada
de ayer me obligara á de~interesarme en su porvenir? ...
Pero si le digo todo esto no me responderá con la más
impertinente de las sonrisas que le marcan hoyuelos en
las mejillas y sus locas esperanzas románticas, que no
tengo por qué inquietarme? ....
Advierto que si yo no me pongu en orden, nada me
detendrá razonando de la manera más loca sobre el estado psicológico de Miette. He aqul á Merlín que me
trae la Revista del Arte y de los Artistas con un aire
contrito .... Miette no canta? Bueno! tanto mejor! No se

saborea bien la lectura sino en una atmósfera de
claustro.
Por la noche, 29 de Diciembre.
Y á pesar de todo, temeroso de ser débil, de llamará
mi culp ..ble disclpula á su lección de arpa, desde por la
tarde á la cinco me tul al circulo.
De cinco á siete, escondido detrás del más grande de
los periódicos, pude evitar que fuesen á abordarme mis
vulgares camaradas; á la hora de comer me encontré,
como con frecuench,, al lado de Gastón Sorreze. Gastón, á quien habla visto comunmente sombrlo en estos
últimos dlas, me ha mostrado un rostro alegre, franco
y feliz .
-No tocaré una carta esta noche, me dijo después de
la copa: gracias á ti, podrla yo perder buenas monedas.
Desde que se habla estrellado ante los destinos de
Genoveva, Gastón con cierta frecuencia se consolaba
en derredor de las mesas de juego.
-Digo gracias á ti, aunque ciertamente no sea culpa
tuya si la señorita Miette vino ayer tarde á exhibirse
ante los ojos de Genoveva Lambrecy ... La sorpresa y
la cólera se lelan en tu rostro, como tú has podido leer
la admiración en los nuestros .... Todavia no vuelvo en
mil Qué maravillosa aparición( .. . .
-Dios mio! dije con indiferencia. Demasiadas palabras para una pequefla cofia de Arlesianal Que Miette
se hubiese presentado en un traje menos especial, ninguno de nosotros hubiera hecho el menor caso de ella 1
-Oh! Oh! ... Quisiera Justamente ve1la vestida como
Genoveva. . . . Pero no tendremos tal vez má~ tarde el
espectáculo de volver á verlas una frente á la otra.
En esto üastón se echó á reir con risa franca y alegre q:ie no le habla o!do desde hacia tiempo, y bajando
los ojos en el momento en que alguien se sentaba cerca
de él. me dijo:
-Nol Demasiado pronto han reñido ccn las miradas
las dos pequeflas rivales, las dos enamoradas de ti. . .
--Enamorada de mi Miette? E&lt;tás loco? ....
-Grito del corazón, replicó Gastón sin perder nada de
su alegria. Me concedes que Genoveva te ama?.. . . No
te defiendas, está entendido que el papel de "peor es
nada" es el único que me da alguna esperanza acerczt
de ello. En revancha, hay que convenir en que Miette
adora á su maestro de arpa hasta volverse celosa con
todo el odio que puede agitar el alma de un pájaro ....
-¿Quién te dice que no ha venido á Parls para olvidar un primer ensueño? ....
-Ohl á su edad, en cuestión de sueños se pierde sin
dificultad: es como las mariposas sobre las flores, de la
más bella á la más bella ...
(Continuará)

Desde el peflón, la vista derramada á lo lejos,
Contempla, fantaseado por celajes bermejos,
Un agreste dominio de rocas y tallares,
La fronda que abre sólo paso a la res arisca,
Es numerosa como las aguas de los mares;
Y sobre los truncados bastiones de arenisca
Que el manantial salvaje con su arabesco labra,
Pace una hispida hierba tal cual nudosa cabra.
Enarbola el coriáceo nopal su brava penca
En el talud que eriza de cilicio la zarza;
Y bajo la pantalla de bambú que lo engarza
Cual ojo paralitico brilla un lago en su cuenca.
M.ás allá el sol, ya hundido confunde en su agonla
Que orla de taciturno crespón los horizontes,
En palpitante caos las nubes y los mor,tesBajo una gigantesca luz de cosmogonla.
Con gracia casi lánguida, una emoción secreta
C:onmueve 1quel paisaje que el silencio completa
Como un alma. La tarde cuchichea un augurio
Con su brisa, en un escalofrlo de mercurio,
Infundiendo á las cosas esa corJial molestia
Bajo la cual se agobia la cabizbaja bestia,
Y que espiritualiza tan extrafias con!:;oja~
En el desasosiego tímido de las hojas.
Por el cenit que ahonda la ilusión ve~pertina,
Flota un cóndor inmóvil, de vuelta á la morada,
Y en su silueta negra y aguda ~e imagina
El vibrante equilibrio de una aguja imantada
Abajo, discerniendo los claros de la breña,
Mira los parapetos natales de su peña;
El lago, el sol, la rampa donde se azora el corzo,
Y con breve aletazo que en instantáneo escorzo
Del sol lo dora, á su ámbito montañés se aproxima.
Rosando, vuelta á vuelta, la hondonada y la cima,
En ebriedad de espacio su descenso posterga;
El viento zumba en su ala como en un alta verga;
Su vuelo cruza en largos soslayos de navaja;
Y cuando á breve trecho de su páramo baja,
Con la emoción sangulnea de un lmpetu bizarro,
Vibra la cresta en su áspera cabeza de guijarro
y una feroz codicia, qut: es paternal desvelo,
En la vivida gota de su ojo centellea.
Pronta á los habituales estlmulos de cielo,
La prole, ya magnifica en su imperial ralea,
Ensaya los ineptos muflones, y su buche
Hace estallar en plos el énfasis de un hipo.
Del flojel que la afelpa con tibiezas de estuche,
su lampifla cabeza surge en su extraño tipo
Que á una zurda ironla mezcla un altivo ceno,
La inexpugnable grieta que cobija su sueño,
Exhala un olor flavo, como un cubil felino.
A la glacial frescura que acera el aire andino
El hambre sang&lt;1inaria devora esos capullos,
De fiera, que en airada confusión de murmmllos,
Preguntan en las r&gt;ubes torvas anatomlas,
De tegumentos cárdenos y cruenclas bravla&lt;;
y ante e! sol agrupado S:&gt;bre sus parapetos,
Le gesticulan mimos como si fueran nietos.
El crepúsculo, en tanto, gana las cumbres solas,
Proyectando á las nube,, en acuarelas tiernas,
Ese angélico rosa de las nieves eternas
Que conoce el heráldico armiño de las golas.
Forjando algún antiguo recuerdo cinegético
En desdeñosas grietas, un viejo buitre, herméti~o
Cual un coleóptero, alza su bloque monolito
Que arraiga en el peñasco la zarpa ahora inerme,
y ante el flameado cielo dirlase que duerme,
Ahíto de montaña y hastiado de infinito.
Corsario de la ráfaga, el cielo fué su lente,
y las nubes su tálamo de luz, Y el sol poniente
Que dilataba la inmensidad, su candelabro,
A cuya luz suprema tendido el cuello glabro,
Mientras ya era de noche sobre toda llan:ira,
Prolongaba sus tardes á diez mil pies de altura.
En soledad huraña sobre su cordillera,
Un procelario anhelo !o asalta ante la hoguera
Del Ocaso, que en pólvoras de bermellón deflagra,
y adobando de fuerza su carne bruna y magra,
vuelve á su sér decrépito la pasión de la fiera.
El volador desciende con crujidos de brusco
Abanico, muy cerca del rlspido pedrusco
Que el viejo cóndor tiene de pedestal. Su prole
cuyo voraz insomnio coronaba la mole,
Bajo el paterno buche se agolpa, pla y bufa,

Ya tras el ancho cortinaje denso
De blancas nieblas y opalinas brumas,
Asoma el sol en el espacio inmenso
Cual barco de oro en piélago de espumas.
Y se eleva dorando los pensiles
Que esparcen sus balsámicos efluvios,
Al descender sus rayos cual sutiles
Hebras flotantes de cabellos rubios.

Y alzándose hasta el ampo de la viril corbata,
Hormiguean las negras cabecitas de trufa ....
Mas sordo á su bravla tribu, el Joven pirata
Junto al sombrlo abuelo pliega su doble foque,
Un sobresalto invade la inercia de aquel bloque;
Los cuellos se entrelazan, y sobre e, ho~co cerro
Cuya breña la noche con sus sombras intrinca,
Ante el sol que prolonga desolacione, de lncaTrábanse los dos picos en ósculo de hierro.
LEOPOLDO LUGONES.

*
AURORA
Huye la sombra! El pálido horizonte
De ondas de luz purísima se aniega,
Y por encima del andin;, monte
La hermo~a rubia á sus dominios llega.

Y avanza! Avanza! Y las inquietas nubes
Al recoger los rojos esplendores,
Se convierten en pálidos querubes
Que á hundirse van en mares de colores.
La aurora tiembla, el sol la mira y posa
Un ósculo en su cuerpo nacarado:
Ella lo e.nvuelve en su fulgor de rosa,
Y se extingue en la hoguera de su amado
Juuo

FLÓREZ.

*

LAS SIRENAS
Para "El Mundo Ilustrado."
Me llaman las sirenas de musical acento
y yo, que voy en busca de liricos palses, '
ante la hech1cerla de sus reclamos siento
la tentación inmensa que dominar.t Ulisesl

Miro ~I verdor de algas de sus pupilas, mir.¡
en su piel do la luna ha imprimido su rastro
suavidades de rasos y redes de zafiro
'
diluciones de rosas y alburas de alabÁstro!

Y se mece en hamaca de neblinas,
Casi desnuda, en el azul del cielo,
Desgarrando sus gasas purpurinas
Sobre los blancos témpanos de hielo.

Contemplo el chorro de ámbar de sus luengos cabellos
la.s húmedas guedejas que agravan mis asombros
'
cuando mueraen el mármol tremante de su . cuellos
los nardos de sus frentes ó el nácar de sus hombrosi

Mece el árbol la copa somnolienta,
Las hojas lucen brilladora escarcha,
Y allá arriba, dó ruge la tormenta,
La luz prosigue su infinita marcha.

Y lavo~, ~I enca~to de la voz que avasalla(
La voz du1c1da y triste que el corazón abruma
qun llega como un e.:o de citara á la playa '
envuelta en los florones de nieve de la espuma!

De la choza del rudo campesino,
Como buscando incógnitas regiones,
Suben, en impalpable remolino,
Como el humo sutil, las oraciones.
Yérguese el toro en la feraz llanura
Con el testuz cubierto de rocío,
Blanco vapor de su nariz obscura
Brota y se extiende en el ambiente frío.
Y muge; de la límpida mañana
El aire fresco sus pulmones hincha,
Mientras que el potro en la extensión lejana
Revuélvese, incorpórase y relincha.
'
Tiemblan los nidos! Las desnudas rocas
Dóranse al esplendor de la alborada,
Y abren las nubes, como azules bocas,
Franjas de cielo en la extensión callada.
Entre las ramas del follaje umbrío
Frases de amor arrullan las palomas;
Y en el césped cuajado de rocío,
La flor revienta en explosión de aromas.
Zumba el insecto; la sonora fuente
Murmura alegre y su raudal dilata,
Y ruge altiva en rápida pendiente
De peñón en peñón la catarata.
Hínchase el lago á la primer caricia
Del aura débil que en los juncos llora,
Y saborea con sensual delicia
Los castos besos que le da la aurora.
Allá, lejos, soberbio y palpitante,
Lucha el mar con las rocas de granito¡
El mar! ese colérico gigante
Que amenaza y atruena al infinito.
La violeta se esconde, y ya despierto
Se empina el girasol; rie la rosa
Y aparece el clavel rojo y abierto,
Ascua movible entre la selva hojosa.
Y en tanto que sacude el ala fría
El céfiro en el cáliz de las flores
Parece el bosque al despuntar eÍ día,
Jaula inmensa de alados trovadores.

¿Qué decir á las súplicas de aquellas manos plenas
de promesas, Y cAndidas cual lactescentes lises?
¿Qué responder al suave cantar de las sirenas
s1 no sé de las artes del ollmpico Ulises? . ...
¡Ah,~¡ llrico viaje por las aguas tranquilas( ....
Las deidades marinas consiguen en su empeño
que en el pérfido ponto de sus glaucas pu¡,ilas '
naufrague para siempre mi góndola de Ensuellol
José de J. Núñez y Dominguez.
1908.

*

EL GRAN LAGO
(DE MI LIBRO

Nicaragua.)

El Lago tiene vida. Si yace manso es como
un ga~o gigantesco que duerme y r.onronea;
má~ s1 cegado Eolo con furia lo espolea,
es tigre que rugiendo rabioso enarca el lomo.
A la del alba entintase con la color del domo
.que finge el infinito. Fulge al sol y rojea;
y cuanao blonda Venus rutila y parpadea
la mano de la sombra pincélalo de plomo.'
El Lago alienta, vive. Tal parece su frente
rugada por el numen La suferficie ingente
de su cristal bruñido gime a sentir la nao.
Y cuando sube y baja la comba de su seno
y fat_igosamente resuella á pulmón pleno, '
palpita con el ~ma del viejo Nicarao.
Granada, Nic.

JUAN B. DELGADO.

,,

�l!lt MUNDO ILUStltAt&gt;ó

520

EL MUNDO ILUSTRADO

521

EMELjJOGfl~
EL ENCAJE INGLES

ORONIOf\
ENSAR en el movimiento incesante de
dos los seres que la vida anima, coméndese, sin esfuerzo, la necesidad de
las transformaciones verificadas en todo lo que nos rodea. Y no sólo exteriormente,
sino también en la propia vida interior, se nota
esa constante variedad y mutación que hacen de
un ser el conjunto sorprendente de personalidades que cada quien encuentra dentro de sí mismo
cuando vuelve la vista hacia el pasado. No somos
ahora lo que éramos hace algunos años; nuestra
manera de sentir y de pensar, varía indispensablemente con el influjo de los acontecimientos
que, también á su vez, han ido cambiando y tomando diversos aspectos y diferentes situaciones.
Cuando se evoca el recuerdo de pasados días, parece imposible ser la misma persona que hizo ó
pensó de aquella misma manera, y esta absoluta
diferencia, verificada en sí mismo comprueba que,
ese movimiento silencioso, casi imperceptible, va
obrando una completa transformación en las ideas
y sentimientos propios. Cuántas veces á pesar de
la buena voluntad que en determinadas ocasiones
se pone para encontrar en una persona la simpática semejanza que era causa de una íntima y grata amistad, no hallamos en ella, ni sombra siquiera, de la fisonomía moral de aquella alma, en otra
época, hermana de la nuestra. Tratamos de reconstruír algunas de las pasadas impresiones, intentamos vol ver á la vida aquella muerta amistad; más
todo es inútil, el tiempo inexorable, se ha llevado el conjunto de esa personalidad, y con profunda tristeza vemos allí un ser extraño y desconocido que nos hace excla_mar desde lo más íntimo de nuestra alma: &lt;no tiene ya nada de aquél.&gt;
Y esto no es culpa de la fragilidad femenina, lectoras mías, nos acusan ligeramente atribuyendo á
nuestra variabilidad, lo que es efecto del cambio
necesario porque el tiempo obra en todos los seres; ellos se trausforman y nosotros también ¿cómo impedir esa evolución incesante? El campo,
el cielo, las flores y los astros, ~amiaan igualmente en armonioso y continuo movimiento; las esta~iones del año se suceden unas á otras sin que
sea posible detener el inmutable curso del tiempo. ¿Dónde está ahora el calor del lejano estío,
sus agitados huracanes y tempestuosas lluvias?
Casi no queda ya ni su recuerdo. Ahora se recibe
el beso helado de las brisas otoñales¡ las noches
de luna, frías y luminosas, con suaves reflejos
opalinos, son ya mensajeras de la nueva estació1;1;
las telas ligeras, desaparecen como nubes fugitivas que el viento arrastra, la~ flores de los s?mbreros también se han marchitado con este viento de hielo, y se les ha dado sepultura en los grandes y obscuros cajones de los almacenes; en cambio, los géneros abrigadores hacen s,u _aparición
en la escena social, presentados al publico por la
señora Moda, reina de todos los acontecimientos
y usos del adorno femenino.
Las elegantes blusas de franela están ahora en
privanza por lo confortables y útiles que son en
este tiempo. Su forma es, por lo general, de&lt;cuerpo camisa,&gt; haciéndose con tablones anchos, que
favorecen mucho al talle ó también con pequeños
y menudos pliegues, muy útiles á los bustos delgados. l'ara esta cl~se de blusas hay Ul,1ª infinid~d
de graciosos y bomtos lazos de enca¡e, gasa, listón ó seda ligera que, con los cuellos v.ueltos de
hilo ó cambray bordado, hacen muy buen efecto
y ponen un toque de gracia y de suavidad, en la
forma un tanto severa de esta clase de cuerpos.
El estilo marinero es también muy aceptado
para las franelas, cachemires y otras telas de
abrigo; hay una diversidad muy grande en las
combinaciones que la Moda nos ofrece para la
confección de estas blusas. El gracioso cuello marinero se presta muy fácilmente á tomar mil formas á cual más originales y elegantes, Los colores
preferidos para, este estilo, son blanco ó a~ul marino, sin excluir algunos otros colores discretos
que son también de muy buen efecto. El adorl1o
de soutache para los cuellos marineros es lo más
elegante y apropiado; y un lazo de listón en el
cierre de •éstos ó una corbata de se:ia 1istad'a,
completarán perlectamente el conjunto.
Con el traje de estilo sastre, los cuerpos camisas prestan generalmente muy buenos servicios;
todavía es posible salir en las bel.las mañanas con
este sencillo y ele·gante atavío; en las tardes y
noches, ya es diferente, pues el viento frío-del

Otoño es un poco travieso y gusta de jugar con los
lindos cabellos de las damas que agita con sus
impetuosos vuelos, haciendo estremecer ligeramente las bellas manos, bajo la piel perfumada de
los guantes. No debe dársele gusto á esa brisa juguetona, lectoras mías, es preciso abrigarse con
pieles y terciopelo, para conservarse con alguna
comodidad, y escapar de los resfriados propios
del cambio de estación que no desea para vosotras.
MARGARITA.

Velos, Sombreros y Actualidddes
(CADA día son más indispensables los velos
para el rostro, en una mujer elegante, pero
cada día, también, es más delicado usarlos, porque resultan tan caros como otros muchos accesorios de un traje. Un pedazo de tul ó de gasa
baratos, puestos sobre la cara, no dan buen resultado; se necesita que el velillo sea fresco, abierto
y que vaya de acuerdo con el color principal del
sombrero, excepto cuando éste tenga adornos
blancos, en cuyo caso es preferible usarlo de este
color, que lo mismo que el negro, es lo que más
favorece al rostro.
Los sombreros de alas derechas son los que más
se llevan para acompañar los trajes de estilo sastre. Se llevan de seda y de fieltro, en colores obscuros, y no excesivamente grandes, Dan muy bonito efecto las alas forradas ó ribeteadas de raso
ó de terdopelo obscuros, con cordón blanco en la
orilla. Los adornos de plumas de gallo son más
propios para esta clase de sombreros, que las de
aveztruz, á pesar de que éstas son más costosas y
delicadas.
Ya que de plumas se habla, diremos que se usan
actualmente en los sombreros de las damas, verdaderos enigmas, pudiendo elogiar solamente su
buen efecto, siendo imposible la mayor parte de
las veces, describir el origen de los plumajes de
los pájaros de brillantes colores, que adornan algunos sombreros modernos. Hay algunos en que
las plumas de gallo están combinadas con las de
avestruz, y no pocas veces, presta su contingente
el suave plumón de la pechuga de las pintadas.
También se ven plumas adornadas con profusión, de lentejuelas y cuentas, y aun con pétalos
de flores, puestos unos sobre otros y teñidos de
colores delicados, que dan un precioso efecto y
suplen por su elegancia á los adornos de flores,
que son más comunes.
Se usarán mucho en este invierno las plumas
sombreadas para los adornos de la cabeza y para
los sombreros. Hemos visto un bonito modelo que
se compone de un sombrero de alas anchas, forrado de seda gris ó beige muy claro, adornado
con plumas verdes hechas de plumas pequeñas,
puestas unas sobre otras y colocadas á ambos lados en el frente y sobre la copa del sombrero.
~~

°ii"

EL TRAJE DE "DEBUT"
~ ERÁ blanco? azul? ó rosa? He aquí la enes0
/) ~ tión que se presenta á vuestra imaginación
&lt;w· desde el momento en que se os anuncia
vuestra presentación ante el mundo de la elegancia en vuestro primer baile de sociedad. Todas las
señoritas sueñan en un traje ideal para este primer baile, y los ratos que se pasan en el arreglo de
ese traje, son de los más hermosos de la vida. Será, además, un recuerdo, y así se explica el deseo
de que no haya otro más hermoso ni más elegante. El tocado del primer baile es casi el símbolo
de la entrada en el mundo, las alas que se desplegan por primera vez hacia la vida, hacia sus quimeras y sus esperanzas. Es un pretexto para mil
conciliábulos, asunto para muchos consejos de familia. Hay que hacer que papá afloje los cordones de la bolsa, pero esta es tarea fácil, pues,
aunque papá siempre refunfuña al principio, al
fin acaba por hacer todo lo que nos da la gana.
Además de esto, se dispone de infinidad de recursos; mamá grande saca de su armario un &lt;pequeño complemento,&gt; con el que casi ·podría hacerse todo el traje. La hermaná mayor y la prima
hábil se hallan allí también para ayudar con sus

buenos consejos. Se inicia la gran carrera por los
almacenes y los talleres de las modistas; juicios
y críticas, comparaciones y reflexiones, vacilaciones, indecisiones, opiniones diversas .... hasta
que al fin se llega á la elección. Se regresa á casa
con las piernas despedazadas, la cabeza convertida en una farola, pero con una flama en la mirada,
pues en muchos casos se ha logrado descubrir el
matiz inédito, la forma nueva y original, siempre
joven.
Sí, hay que permanecer jóvenes á toda costa, y
ya que no se puede establecer una verdadera diferencia entre los trajes de las que fueron jóvenes señoritas ayer y las que lo serán mañana, siempre es bueno que las segundas se distingan por su
sencillez fresca, sin la cual no hay elegancia.
¿Será blanco? azul? ó rosa? El blanco lo sa~éis
bien, es el color clásico. Puede aconsejarse sin
vacilación, porque ¿qué señorita no se vería hermosa con un vestido blanco? Por lo tanto el vestido blanco será el que menos pierda su oportunidad, y el que, con un lil!ero retoque, podrá servir para el año entrante. Sin embargo, no hay que
despreciar el rosa que sienta muy bien á una morena siempre que sea un rosa pálido, del matiz
que se llama &lt;rosa de Francia.&gt; Y si el azul es el
que llama más vuestra atención mi querida señorita rubia, porque se armoniza con el color de
vuestros ojos, no debéis olvidar que es un color
muy traidor y desconcertante visto bajo diferentes luces. Así es que hay que tener en cuenta las
luces; un azul que á la luz del día se ve muy hermoso, se apaga con la luz de la noche, y el azul
que parece demasiado vivo durante el día, parece
pálido y muy hermoso á la luz artificial. Pero no
hay que salir del blanco, el rosa ó el azul: dejad
los colores, paja, los verdes, los rojos y los malva
á las señoritas que han pasado ya de la edad de
la presentación, y que han agotado todos los matices tiernos é inocentes.
En cuanto á la tela, la que más se lleva este año
es la muselina de seda: es quizás un poco menos
ligera que el tul, pero, aunque parezca una paradoja, es más sólida, permite que se le repare, se
le planche y se le arregle, cosa de la que ningún
tul puede preciarse. Hay que optar, por lo tanto,
por la muselina de seda, teniendo cuidado de orlar la falda con liberty del mismo matiz, lo que
le dará aderezo. En cuanto al fondo se hará de liberty ó de taffeta suave. Eu lo que concierne á
aplicaciones, se deben adaptar las más pequeñas;
las de Valenciennes están muy á la moda lo mismo que los entredoses semejantes. Tenemos también los galones bordados con pequeñas perlas
nácar, aunque éstos parecen demasiado costosos á
algunas mamás. Pero á ninguna le parecerán costosas las flores artificiales, realzadas ó bordadas en la
misma tela y serpenteando en forma de guirnaldas
delicadas. Hemos visto un traje de muselina de seda blanca sobre un fondo de taffeta azul y con
guías de musgo bordadas, era un traje verdaderamente exquisito. Además, hay infinidad de combinaciones con listones más ó menos estrechos,
dispuestos en formas ya sean regulares ó capichosas, las cuales dan resultados preciosos.
Los por abajo, 1os zapatos-que han de ser de
satín ó de cabritilla-deberán ser del mismo color que el vestido. Los tejidos de oro y de plata
que están tan de moda, no sientan á las señoritas
jóvenes. En cuanto á los guantes, deben ser de
piel de Suecia, blancos.
Queda entendido que una señorita joven no
lleva joyas. Sin embargo, se acepta la perla: hay
la costumbre, entre algunas familias, de ofrecer
una perla á las señoritas en cada una de sus fiestas, de esta manera las señoritas tienen en poco
tiempo collares de perlas muy hermosos, pero para esto se necesita que tengan muchas fechas memorables en el año.
Un consejo para terminar, mis queridas señoritas, no pongais polvo en vuestra cara, á menos
que no soportéis los cambios de temperatura, y
aun así, que no pase de una ligera capa de polvo,
que nunca será precedida de ninguna crema ó
cósmetico. Si tenéis la co,tumbre de usar perfumes, que sea también en muy pequeña cantidad;
y después de esto no nos queda más que desearos un buen éxito en vuestra presentación ante
el mundo elegante.

Bien podemos decir que es el reinado del encaje inglés. Ahora todo se adorna con él: las carpetas para l~s mesillas esto~bo; los &lt;mantelpieces&gt;
de las chimeneas, las servilletas, las colchas los
pañuelos, los manteles, los trajes y hasta la~ sábanas de lujo. Ultimamente, en un elegante matrimonio que se efectuó en Nueva Orleans, el novio encomendó sus donas á una de las mejores
modistas de aquella localidad, y esta señorita dec)aró que nada podría hacerse bueno y exquisito,
s1 no se le autorizaba para derrochar encaje in¡¿lés
en todas las prendas. El novio que era un millonario, se encantó con la proposición. Y así fué
como las donas de Mis Grean, resultaron una mara villa de arte y buen ,gusto.
No se necesita ser capitalista opulento para gastar el encaje inglés en las cosas de nuestro uso.

Figura l.
El arte del encaje inglés ha pasado ya á los do
minios del hogar, y hoy mismo tenemos el gusto
de ofrecer á nuestras lectoras un modelo de cuello y puños (fig. núm. 1) que presenta una vista
encantadora, y que no ofrecen dificultad ninguna,
desde el momento en que, con claras explicaciones vamos á facilitar su confección.
En todos los cajones y sederías, se encuentra la
&lt;puntilla para encaje inglés.&gt; Hay una muy sencilla y hay también otras más adornadas; para mi
gusto es mejor la sencilla, pues no distrae la vista ella, sino el conjunto, y así resulta menos recargado el encaje y más sobrio.

esté en armonía con el de la blusa. Puede
también, del mismo color de ella.

Figura 4·
cuell~ se usa sobre seda de un color, rosa viejo,
por e¡emplo, verde mar, ó gris plomo, se destacan
con gran propiedad.
También las hojas resultan muy naturales largas y flexibles, como hojas «arte nuevo.&gt;
'
En la figura núm. 3 está perfectamente indica~ª la manera de hacer el dibujo interno de la ho¡a._ La puntada es bien conocida, pues todas las
senoras, cual más cual menos, se han dedicado á
&lt;deshilar,&gt; y esta circunstancia las hace aptas para conocer la «puntada&gt; de que hablo. Hay que
dar dos vueltas con el hilo: la primera poniendo
el hilo tendido, y la segunda, enroscando sobre él
otra segunda hebra que es la que le dará la forma
definitiva y toda la consistencia que necesita.
Hay todavía una segunda manera de llenar el
interior de las hojas. El ,grabado núm. 4 lo muestra._ Ciertamente que los dos dibujos, son por igual,
fáciles y elegantes. Lo mejor sería alternar las hojas, ha~ien?o una de un modo y otra de otro; así
se dar1a mas variedad al cuello. Los puños están
hechos de igual manera.
El encaje inglés es de confección divertidísima
por lo variado que son sus dibujos. La fantasía
ha encontrado en él amplio campo; y las señoras
no cesan de pensar mientras lo tejen: «¡qué lindo,
qué elegante es!&gt;

$~
~¡¡

Este cuello está hecho de rosas y hojas.
Para hacer las rosaf, [fig. núm. 2), se frunce la
puntilla por un lado. Esta puntilla es de las que
llevan el orlado dividido en secciones, y sólo ella
puede fingir bien los pétalos de la rosa. Una vez
lruncida la puntilla, se procede á hacer el calado
interior que va en forma de pequeños agujeros,
cuadrados. Todas estas labores se hacen con un
hilo á propósito que se vende para el objeto, bastante grueso para que tenga la debida consistencia y para que presente, también, bonita vista.
Estas rosas son muy bien imitadas, y cuando el

Nadie, sino una americana, podía introducir las
labores de crochet en la confección de las blusas
de las damas. Si una mexicana lo hubiese hecho
segur~mente lo ~abríamos desaprobado¡ pero est~
nos viene de alla, de los Estados Unidos y es por
esto que inclinamos la cabeza y confesa:.Oos que
"es muy bonita esta moda". '

)

Figura 3.

,
~-

.
,i

✓,-j
,.i,¡ f

Damos el modelo de la corbata y el cinturón
anudada la primera, y abrochado el segundo, pa~
ra que nuestras lectoras se hagan cargo de ellos.

"~

El Crochet y las Blusas

Figura 2.

Culesquiera de esos embutidos puede servir
para confeccionar una corbata que se anude en el
c11cllo por medio de un bonito lazo.

I

.\

/ 1j
Háganse cargo nuestras lectoras y apréstense á
copiar los modelos. Con ellos, más ó menos anchos, puede hacerse un cinturón. Puede hacerse
también un fino embutido para adornar los delanteros de la blusa, incrustado á los lados de la solapa donde van los botones. El tejido al crochet
es sumamente sencillo, y no puede ser más barato. En hilo fino, resultan verdaderas filigranas.
Uno de l3s modelos que presentamos, es el de
u:na pequena _bolsa que va superpuesta sobre el
cinturón, y si_rve para guardar el reloj. Los centros de los crisantemos van en macizo, todo lo
demás se hace con la cadeneta. La bolsa puede
estar forrada de seda gruesa y fuerte, cuyo color

~~

SECRETOS DE TOCADOR.
PASTA DE ALMENDRAS.

Hoy _dedicamos unas cuantas palabras á algunos
cosméticos que son de tan poca importancia que
no merecen más.
costumbre que tienen los elegantes de terminar su tocado de las manos con un poco de
pasta.de almendras reposa sobre una observación
muy 1:usta. Se ha notado que la piel, cuando se le
despo¡a demasiado de su untuosidad propia, se
seca demasiado al contacto del aire y toma un aspect~ un poco_ rudo. La pasta de almendras obvia
este rncon vemente abandonando su albúmina vegetal, la cual constituye un perfume muy agradable. E~ta pasta.ºº es ot ra cosa más que la almendra misma mohda de la que se ha extraído lamayor parte del aceite escencial; pero la que se vende en el comercio, esta generalmente falsificada
con f,éculas más ó menos corrientes. Para hablar
1~ mas de acuerdo con la verdad diremos que "d
diez veces nueve" no es mas que polvo de almi~
dón ó fécula de papa mezclada con glicerina co
unas gotas de esencia de almendras amargas. En~
tonces para que pagar precios exhorbitantes por
ella ~ua:nd~ se puede hacer en casa con un costo
casi ms1gmficante.
Durante los grandes fríos, lo miso.o que durante los grandes ~alores, es cuando se debe recurrir
á la p_asta de almendras; las temperaturas extremas tienen el mismo efecto sobre la piel; la resecan. Hay que tener en cuenta que esa pasta
se puede substituír perfectamente con cualquiera
otra substancia grasa. Los habitantes de los países
del extremo Norte, que están obligados á luchar
con las temperat uras ~xtremadamente bajas hacen
uso del sebo, el cual a la circunstancia de ser tan
bueno como la pasta, reune la de ser infinitamente más barato; las mismas razones hacen que los
h?tentotes y los cafres usen bajo sus cielos ardien~es el aceite d~ :i,alma, el cual mientras más
rancio les es más_ uhl, pues les evita las picaduras_ de los mosquitos y otros insectos que en esas
l~htudes son te11;1ible~. Nuestros elegantes, como
he~en menos exigencias, escojen cosméticos que
esten más de acuerdo con sus gustos que siempre
son más refinados y exigentes que lo! d e esos pueblos, sobre todo en lo que concierne á olores.

!--ª

R. A.

P ORTF.R.

�.... •.·

·,.

.. ...· •'
. l

FoT. Fürx,

DE

PARfs.-)fonAs BADIN.

Traje de baile. - H ermoso y elegante traje, estilo princesa, hecho en tul color de oro y guarnecido
de rico bordado de acero. El talle está rodeado poi'
un cinturón de seda ligera, colol' de acero. El COl'piño es holgado, y completamente cubierto por la
guarnición bordada.

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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