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                  <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre d•! 1894.-Impreso en papel de Jru;¡ I&lt;'IH,rlcas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 25 de Octubre de 1908

PPO!Jeclo de ..Af_on.unzenlo á la eoPPegiOOPa en. .QuePélaPO,
2o. pPenzio en el con.cttPSOJ foPmaoo
ln.geniePo ea,•los ,,Alo,•iega.

Pº" el

Número 17

�534

EL MUNDO ILUSTRADO

IDñll'ecfo1rfo:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

O.,lle de Alt&gt;i.ro número 9. México. D. F. Ao!\rtl\do
~al 2.570. - Teléfonos: Erlcsnn, 1476.
Oompailía Telefóolca, 471.

1)09·

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la OludRd ..............................
F.n 109 E~tados, .............. .. .. .. .. .. .. .. ..
En el ExtranJtiru....... .. .. .. . .. .. . .. .. ..

$ 1.2,;

1.50

z.oo

HÚMEROS SUELTOS:

F.o la Capital. ..... . ..... , ............... $0 3/\ rs.
En los Estado,. .. .. .. .. .. .. .. .. . .. .. . $0./\0 cs.

EL YO
bien el hombre cree conocer á
ondo una cosa, parece formarse
&lt;lea cabal de ella, discernirla y saber cuáles .v cuántos son sus atributos, ;ya puede apostarse cualquier dinero
á' que no sabe lo que se pesca, ni de la misa la media, ni cosa que lo valga.
Nuestros antepasados creían conocer el
cielo, amplia cúpula azul, diáfana, tachonada ele estrellas; y después ha venido á
aYeriguarse que no hay tal bóveda ni tal
tachonamicnto, ni tal azul.
En realidad el hombre que menos sabe,
es quien cree más saber, .r la frase "sólo sé
que no sé nadtt", es frase de los sabios y
no com·icción del nilgo.
Son los médicos los que, en general, ignoran las causas, el mecanismo .v la naturaleza de las enfermc&lt;l,ldes, y los tratamientos que les con\'ienen; las masas nunca ignoran nacfa ele eso. Siemprn sabrn que
el enfermo tiene un aire atraN8ado, que
se le ha p egado algo en las tripas, ó que el
mal depende de una fuerte irritación. Y
sabe igualmente que con una vilmct de nixtamal con cal viva, unos papaclio8 fuertes
ó una infusión de tres bas1uita8 recogidas
en tres diferentes rincones, el paciente recobrará la s::tlud y quedará como nue,·o.
Son los estadistas, sociólogos ~- moralistas los que se devanan los sesos y se rompen la cabeza para averiguar el por qué de
la miseria pública, de los males que aquejan á las naciones, de la desmoralización
de los pueblos; para los simples burgueses
esos problemas han tenido solución y esos
fenómenos explicaci(m. Con afirmar que el
mal gobierno es el causante de todos esos
perjuicios, y con pedir que se expidan tales y cuales leyes ó que caiga el orden de
cosas establecido, ya todo queda arreglado
~r hecha la felicidad del país.
Ese hecho de siempre creer saber lo que
se ignora y de poseer la explicación de todo lo inexplicable es general á todos los hombres y á todos los ramos del saber humano.
iPor qué sopla el vientoi Los griegos
os dirán que porque á Eolo le place soplar
ó porque el Noto se escapó de los odres en
que lo habían encerrado los argonautas.
iPor qué giran los astrosi Los pueblos
primitivos os responderán que porque unos
ángeles se di vierten en hacel'los rodar.
iC6mo es que no vemos al sol volver
al Oriente para reanudar su errabunda
y cotidiana excursión i Simón el Bobito explica que cuando el sol regresa de su viaje
al Poniente, vuelve al Oriente por el mismo
camino que siguió á la ida; sólo que como
regresa de noche nadie lo vé pasar.
Y si sediento de curiosidad preguntáis
por qué el azogue es tan movedizo, no faltará quien, lleno de suficiencia, os replique:
Pues, Ibonito el azogue para estarse quieto!
Si todo lo anterior es cierto y lo es, es
de buena guerra, para medir nuestros conocimientos en una materia, contar, pesar

y medir las explicaciones de que disponemos para darnos cuenta de los hechos. Si
son muchas y satisfactorias y sobre todo
si son simples y llanas ya podemos dar por
cierto q ne no sabemos ni palabra en el
asunto en cuestión; de la misma manera
que para saber si ha.r medicamentos eficaces contra una enfermedad el mejor camino
es contar el número de los que se preconinizan: si es uno sólo .V se le recomienda sin
entusiasmo, ha.v esperanzas de que cure; si
son muchos é infalibles .va puede darse por
cierto que la enfermedad en litigio no se
cura ni con padres descalzos y que no la
ali vi.a ni San ,Tuan Bautista.
Tanto es así esto último que un médico
decfa á su enfermo: &lt;Apresúrese á tomar
la medicina nuev1i mientras cure; después
pasará de moda ,V ,va será tarde.&gt;
Volviendo á nuestro asunto haremos observar que nada creemos conocer mejor y
más profundamente que nosotros mismos;
por lo que, aplicando la regla de hace un
rato, lleg,tremos á la conclusión de que nada conocemos menos ni ignoramos más
completamente.
Veámoslo: Nuestra propia personalidad
nos aparece como compuesta de dos cosas
completa y radicalmP-nte distintas. La una
el yo que forma núcleo, centro, que es
soberana, indivisible é inmarcesible, y la
otra, ó mejor las otras, que son múltiples,
disímbolas, inconexas y que son mis atributos ó los atributos del yo.
En este supuesto una cosa so.v yo y otra
distinta mis brazos, mis piernas, mis ideas,
mis emociones y mi voluntad. Cuando hablo de mí. entiendo hablar de algo especial
y fundamental, .r cuando hablo de mis convicciones, de mis esperanzas, de mjs decisiones, de mis ideas entiendo hahlar de algo q ne es mío; pero que no es yo. De la misma manera hablo de mi levita, de mis zapatos
óde mis pantalones como cosas distintas y diferentes de mi cuerpo que ,·isten y protegen;
pero que no son mi cuerpo. El yo nos parece ser respecto á sus atributos lo que el
árbol á sus frondas, á sus flores y á sus frutos. Estos son secciones 6 apéndices transitorios, renovables, de aplicación, en tanto
que el árbol permanece perenne, inmutable, único, idéntico á través d., los otoños
que lo despojan y de las primaveras que lo
visten.
Justamente ese yo inmutable, tronco, en
relación con el ramaje, y núcleo con relación á los accidentes, e&gt;s lo q ne creemos conocer mejor y de lo que creemos estar más
enterados; y justamente eso es lo que, al
menos en sí mismo, conocemos menos.
Supongamos una mesa 6 una silla. Estos
objetos tienen su yo y sus atributos como
el hombre. El yo de estas cosas son la mesa
y las silla mismas y los atributos están
constituídos por las patas, el tablero, el respaldo, etc.
Ahora bien; suprimamos los atributos;
destruyamos las patas, el respaldo, etc., etc.
iQué queda de la mesa1 Nada. tQué fué
de aquel yo, de aquel núcleo, de aquel
asiento y sostén de las propiedades del objeto i Se ha evaporado.
Con el árbol de hace un rato pasaría lo
mismo. Si le quitamos las hojas, las flores,
las ramas, quedaría el tronco; pero ese tronco no es el árbol sino también atributo del
árbol. Suprimámoslo también .í suprimamos las raíces y todos lo&amp; atributos .Y adiós
árbol! te quedaste sin gente.
Apliquemos al hombre esa cirugía moderna. Quitémosle todo el cuerpo y quedará el alma. Cuidado no se escape, porque
sólo en ella tenemos esperanza de encontrar
el yo humano. Pero puesto que el alma tiene atributos suprimámoslos para aislar el
yo. Y por mucho cuidado que se tenga se
verá que una vez suprimidas las sensaciones, las ideas, las emociones y la voluntad
nos quedan las manos vacías y el yo se evaporó al disiparse sus atributos.

Ya se ve cuanta razón teníamos al comenzar. Cr.eiamos conocerá fondo el yo, lo considerábamos como fundamental ~, perenne,
por medio de él explicábamos sus atributos
y ahora nos resulta todo lo contrario, á saber, que conocíamos mejor los atributos que
su sujeto, que lejos el yo de explicar los
atributo,, éstos son los que explican el yo
y lo constitu.ven, creíamos éste inmutable
y ahora resulta cnrnbiadizo, lo creíamos
perdurable y no es sino efímero .r en fuerza
de sabe1· tanto respecto de nu&lt;'stro .110 hemos llegado á saber que no saLíamos nada
sobre el particular.
Al llegar á estos resultados nuestro cerebro es un Yolcán, ¡wotestamos con indiO'nación contm este rebajamiento de nuest;a
dignidad y preferimos reneg·1u· del análisis
que nos desencanta á perder la ilusión que
nos halagaba y si no hubieran .Yª pasado
los tiempos ele l,t persecusión ya n ríamos
arder en un candil, clig·o, en una hog·uera á
los más conspícuos psicologistas modernos.
DR.

M.

FLORES.

Crónica Científica.
QUE SON

LAS CELDILLAS

MUCHO se ha hablado últimamente de las celdillas cerebrales y de su funcionamiento, y
se ha llegado á creer por muchos que las celdillas son algo
peculiar al cerebro. Para que
los que se han formado esa ma::!!Eie!Ma~~ la idea se deshagan de ella y para que todos nuestros lectores se den cuenta de lo
que es ese admirable elemento que se llama celdilla. vamos á hablar algo acerca de él.
Decíamos antes que la celdilla no es elemento
exclusivo del cerebro, y ampliando la idea diremos que tampC'CO es elemento peculiar á cierta
clase de seres vivientes¡ tanto los animales como
las plantas están constituídos por celdillas· el ani~al más inferior de la creación, lo mismo' que la
infima planta están formados por una celdilla· los
animales y las plantas superiores están form¡dos
por grupos de celdillas, ésta es la diferencia esencial entre unos y otros: los seres inferiores son
monocelulares¡ los superiores son multicelulares.
El conocimiento y estudio de las celdillas no
progresó con rapidez. Hace medio siglo que se
hizo la campaña científica en favor de ellas y los
triunfos no fueron muy cercanos unos de otros
pero si fneron importantes y decisivos. En la&lt;iis'.
cusión tomaron parte los más grandes fisiólogos
de la época, entre ellos Schwan, Koliker, Virchow
y Huxley.
Al fin se llegó al convencimiento de que en todo tejido vegetal ó animal que se lleva ante el
microscopio se acaba por descubrir un elemento
ó unidad que se llama la celdilla, el cual varía
en la f?r1;0a_y el tamaño, y está formado por un
muro o limite¡ algunos elementos variables según el cuerpo de que se trate¡ y en el int~rior
una partícula que se llama núcleo, á la que acompaña otra partícula menor que se llama nucleolo.
Investigaciones posteriores mostraron que la celdilla en. su ~stado típico contiene el proto-plasma
ó materia viva, y actualmente se considera al núcleo y á su acompañante el nucleolo como las
partes principales de la celdilla en vista de que
son las que están íntimamente ligadas con el proceso de reproducción.
Esto hizo avanzar el estudio de la celdilla has,
ta el punto de llegar á concluír que no es necesario el límite ó muro para la existencia de la
unidad completa. La concepción actual de la celdilla es: una pequeñísima porción de materia viviente con un núcleo y un nucleolo. Esta pequeña unidad se asemeja en cierta manera al cuerpo
de .que forma parte. Es una especie de bosquejo
ó hp? ~el cuerpo, pues crece, se alimenta y se
mulhphca exactam~nte de la misma manera que
él. Las plantas y animales de las especies inferiores, como hemos visto, están formados por una
sola celdilla, y s in embargo cumplen con todas y
cada una de las funciones vitales.
Por tanto el cuerpo viviente no es más que
una corporación de celdillas, y esta manera de
representará los seres es muy acertada pues gracias á los esfuerzos combinados de las ~grupaciones de celdillas la vida se desarrolla con su gran
complexidad de fenómenos. Se puede decir que
las celdillas son los trabajadores de los cuerpos
pues gracias á ellas se llevan á cabo todas las ope'.
raciones de los vivientes.
El elemento constituyente del hueso es la cel·
dilla huesosa, la que no solo entra en la construc.

==--~~1

EL MUNDO n..USTRADO

.,

Tiradores citacando el flanco izquierdo.

El simulacro en Morelia.-Tiradores rodilla en tierra.
ción del hueso, sino que lo repara cuando ha sufrido averías. Son celdillas las que secretan
los jul(os digestivos¡ las del estómag_., hígado Y
glándulas salivares. El hígado es una ~ran colonia de celdillas encargadas de las funciones c~mplicadas de ese órgano¡ celdillas forman el te¡ido
de la piel lo mismo que la grasa quf: se halla ~ebajo de esa envoltura. Otras dan origen al musculo, y sobre todas ellas, ~e hallan. las que forman el cerebro y los nervios, que sirven para gobernar á l as demás.
Lo que hacen los cuerpos superiores no es más
que imitar las funcione_s de los monoc~lulares por
la cooperación de multitudes de celdillas de diferentes clases y grados de importancia. Asf es
que podemos conside~ á l_a ~~ldill,a como el tipo de toda vitalidad. Si eush,o algun estado anterior como es probable, podna representarse por
una :nasa de protoplasma más simple &lt;¡.U~, las
existentes, lo cual á su tiempo, se convirho en
las celdillas que conocemos ahora.
Desde un cierto punto de vista, ¡:or 1~ tanto,_ el
cuerpo de un animal, que parece un simple mdividuo, puede ser más bien considerado como el
tipo de una agrupación ó colonia. El cuerpo, como la nación, por ejemplo, está formado 1;or un
conjunto de unidades de diferentes categonas cuyo trabajo se evidencía por el buen ó el mal estado del conjunto general.
Aun los medios de defensa del cuerpo tienen
forma de celdillas, pues en la sangre hallam"s_pequeños corpúsculos blanco~,_llamados le~coc,!os
que sirven para la destrucci?n de los micro~1os
que se introducen al, orgamsmo. Estas. ce_ld11las
se pueden comparar a una columna samta1 ia vo•
lante que proteje al cuerpo contra ks ataques de
sus enemigos.
Hay otro aspecto de la vida des_de el cual _también tienen un interés muy especial las celdillas,
porque, en ciertas circunstancias, pueden convertirse ellas mismas en elementos de enfermedades
y de destrucción para el organismo. ~os tumores
cancerosos son originados por celdillas que se
han creado á expensas del mismo tejido, _Y que,
durante su vida errante son causa de senas enfermedades.
Hay otras muchas que son originadas por desarrollo defectuoso de las celdillas. Lo que ahora nos confunde es por qué estas celdillas muerden, literalmente, la mano que les da de comer.

00

Lucido Simuldcro en Morelia
La comisión organizadora de los festejos con
que se celebr~ en la capital del Estado de Michoacán el día onomástico del Señor Presidente
de la República organizó un simulacro de guerra
que debió haberse efectuado el día quince del
mes de septiembre último, y que no se llevó á
efecto ese día por las abundantes lluvias; la función de armas se efectuó el domingo once de los
corrientes en las lomas de Santa María cercanas á
Morelia.
Tomaron parte en
ella el batallón M'Jre
los de la Escuela Industrial Militar &lt;Porfirio Díaz&gt; y un batallón de tropas federales.
Antes del simulacro
el señor Gobernador
del Estado hizo entre)!a de bandera al batallón Morelos, con todas las formalidades
del caso.
La fie5ta despertó
gran entusiasmo en la
ciudad y una gran concurrencia fué á las lomas á presenciarla¡
publicamos algunas
fotografías tanto de la
ceremonia de entrega
de bandera como de
las diversas faces del
simulacro.

nos ocupamos en nuestras colulD:nas, ya otra ocasión hemos hablado sobre el mismo asunto, haciendo notar toda la importancia que las fiestas
escolares tienen para el adelanto y progre.s o del
ejército¡ esta fiesta tiene ~l principal a~r~chvo de
ser la primera qt!e llega a nuestra nohc1a de ~as
efectuadas en los Estados, pues todas l~s ~ntenores que han llegado á nuestro conocimu:nto se
efechiaron en la ciudad ó en alguna de los .alrededores, pero siempre en el campo. de acció~
de la comandancia militar del D1stnto Federa_l,
ojalá que tengamos que ocuparnos con frecuencia

r.-.~
NUEVA BIBLIOTECA MILITAR
El General Juan A. Hernández y los jefes y oficiales del octavo batallón en
la inauguración de la biblioteca militar.

Con toda solemnidad
se inaugur ó en días
pasados la biblioteca militar adjunta al cuar_tel
que ocupa actualmente el octavo batallón de mfantería en la ciudad de Oaxaca.
La ceremonia inaugural fué rodea~a de tod:1 la
solemnidad que merecía dada su 1mportanc1a Y
significación¡ el señor General Don J?ª~. A. _Hernández jefe de la zona militar, presidio la rnauguración y durante ella se pro1:1unciaron discursos en los que se puso de mantfiesto la trascen;
dencia y significación del acto que se llevaba a
cabo.
No es ésta la primera fiesta de su especie de que

El batallón' Xorel1s" en linea desplegadc.1, antes del simulacro.

de esta clase de festividades que son tan hermosas.
t· ·
De la misma ciudad de Oaxaca tenemos no 1c1a
de importancia para la administración pública¡ 1~
renovación de ayuntamiento, la cual, conforme a
las leyes locales, se efectuó en los últimos días
del mes de septiembre próximo pasado.
Ilustramos estas líneas con fotografías tomadas
durante la fiesta inaugural de la biblioteca del octavo batallón.

Acto de la entrega de bandera al batallón ''Morelos."

�536

l!JI. MUNDO U,USTRAD(l

La Nueva Escuela Correccional

UN NUEVO ESTAooiIEUROPEO
La antigua y tan debatida cuestión
de los Balkanes, y la no menos antigua "cuestión de Oriente" están una
vez más de actualidad en Europa
y amenazan con interrumpir la paz
entre las potencias y provocar la tan
temida conflagración europea, por más
que esto último es un'\ probabilidad
muy remota pJ.ra los que están bien
informados acerca de la pótencia militar de cada uno de los países europeos.
Según el tratado firmado en Berlin
el año de 1878, por medio del cual se
aplacó po1--algún tiempo la cuestión
que ahora se ha hecho de actualidad,
el extinto reino de Bulgaria, que en
aquella época era una provincia del
imperio turco, quedó constituido en
un principado independiente, pero
bajo la soberanía de Turquía¡ el mismo tratado pu,o á la provincia de la
Boznia-Herze;(oviu1 en el difícil predicamento de ser parte dzl impeno
tnrco. pero admini;trada por AnstriaHungría.
Estas libertades y anomalías tenían
que dar por n:sultado, tarJe ó t eni prano, pretension!, por una y olr.1
parte, y ese tra.t.,do que eu apl.neucia había arreglado tod:ts las cuestiones pendientes, lo que hizo fué preparar nuevas y más gr:t ves dificultades.
Desde 1878 á la fecha se han a¡,!i lado
más ó menos importautes cuestiones eu
lo, Balkanes, pero uintuna de ellas había 11 egado á asumir gr,m Importancia,
quizás porque los llllerese, que se
jugaban en ellas no eran tan ((r.rndcs.
Pero llegó un momento enelqneAustria vió la posibilidad y laco11vcnieocia de ancxar.,e de una maner.~ definitiva la provincia Boznia, y Bulgaria
notó qne el ferrocarril de Rumelia
oriental, región que ya antessel11bía
apropiado, era u11 buen ne.~ocio, y
casi al mismo tiempo declararou las
dos potencias ( ?} : una su deseo de
anexión, y la otra su falta de deseo
de desltacer,e del ferrocarril, ocupado por la fuerza.
Turquía protestó, como era natural contra estos dos actos, los que
di;ectamente herían su honor nacional, y como Bulg~ria sintió qne su
vasallaje al sultan le estorbaba en
sus planes decié.1ó ind_ependerse,, y
así l o hizo por declarac10n del pnnci pe Fernando. quien por ese acto
quedó con el título de Zar de Bulgaria.
Esta noticia fué comunicada á las
cancillerías extranjeras el día seis del
presente mes, y en todas ellas se manife~tó la mayor sorpresa.
Empezó la a_1itación general ; Turquía, juzgándose a~raviada por la actitud de Bul¿aria, se preparó para
castigar por las armas el atrevimiento, y Bulgaria, que ya estaba preparada para el golpe, no se hizo esperar
con su respuesta á los aprestos bélicos de sus antiguos dominadores. Todo estaba l isto; la guerra parecía ine1. La gran Mezquila.-2. El gran hotel Bu.lgaria.- 3. Una iglesia griega.-4. Campesino búlgaro á caballo.vitable, pero Rusia, guiada por ~u
buen corazón, ó porque no con venia
5. El Zar de Bulgaria y s11 esposa la Zarina.-6. El único vigilante del paso de Shipka.-7 y 8.
semejante guerra á sus intereses, inCampescnas btílgaras.-9. En la Plaza del Mercado.-10, Campesino búlgaro
tervino en la cuestión, regañó á los
arando.-11, Escena típica de calle.
búlgaros y les dijo que si seguían con
sus malas intenciones tendría que
da por alguien que tiene interés en que las cosas
imponer la paz con la punta de s~s bayonetas X
hacerse la guerra? Es lo que está por ver, pero
queden como van á quedar; se ha llegado á decir
la boca de sus cañones. El enemigo no parec10
es probable que si Inglaterra dice que no lo vale,
que Alemania tiene gran parte de culpa en el
despreciable al nuevo Zar, y prudentemente optó
es porque ya lo tiene bien visto.
conflicto, y el tan traído y llevado nombre del
por no proseguir en sus tareas bélicas, para las
En fin, la cuestión está pendiente todavía, y su
Kaiser, ha vuelto á figurar por una vez más como
que contaba con el apoyo de Servia y de Monteresolución no debe tardar mucho, pero confiamos
el &lt;Deus ex machina&gt; de todo lo sucedido.
negro.
en que el renacimiento de Bulgaria y la anexión
de la Boznia por Austria, si se lleva á efecto, se
harán en paz, y que todo se tratará en el bufete
*"*
•••
y no en el campo de batalla. Algunos dirán que
Luego que las potencias supieron que el estad_o
Nosotros, americanos, que vivimos tan lejos de
los tratados son siempre injustos y que vence el
de cosas había salido de su punto normal, deciesas cuestiones, y que no podemos apreciar en tomás fuerte, pero es casi seguro que sucedería lo
dieron celebrar una conferencia, recurso que está
da su importancia lo que valen las cuestiones de
mismo en el campo.
muy en boga entre ellas, con el objet~ d~ discutir
cancillería en Europa, no nos figuramos cómo se
la cuestión. Parece que asuntos de mas importandesarrollan y se llevan á cabo esas grandes comcia han en.tretenido á las cancillerías, y la confebinaciones en las que se juega con el equilibrio
rencia no ha llegado á efectuarse; lo cual no imde todo un continente. Si las potencias deciden
Hay gran número de ciudades notables por espide que se crea que la actitud de Rusia casi ha
que un país está de más en el mapa, optan á rentar edificadas en islas. Venecia está edificada en
dado al traste con el conflicto, y que la ccnferenglón seguido por repartírsela, y lo propio habían
118 islitas que se comunican por medio de 378
cia quizás no sea necesaria.
pensado hacer con Turquía; quizás en la próxima
puentes y pararelas. Viene después Amsterdam,
y en ese estado han quedado las cosas por ahoconferencia, si se efectúa, se llegue á la concluque extiende sus edificios en 100 islas unidas por
ra· Bulgaria se erigió en nación independiente y
sión de que está sobrando¡ en ese caso Turquía
cerca de 300 puentes. Gante en 26 islas con 280
soberana bajo el gobierno del Zar Fernando; Ausdejará de figurar en los mapas de la tierra¡ á últipuentes, y Stocolmo, la Venecia d el Norte, en una
tria se anexará probablemente á la Boznia, y la
ma hora se dice que Inglaterra se opondrá á la
infinidad de islotes que hacen de la capital de
paz europea no se alterará por eso¡ tanto mejor.
división, y ya se sabe que el voto de Inglat~rra
Suecia una de las más interesantes y pintorescas
Hasta aquí lo que se ha dicho y lo que los casignifica la primera marina del mundo, y un e¡érciudades del mundo.
blegramas han comunicado, pero debajo de todo
cito que si no es el primero, tampoco es el úlello los que ven con ojos de lince aseguran que
timo.
hay una combinación de das potencias&gt; y que
Y por otra parte, ¿acaso vale la repartición de
todo ello no ha sido más que una comedia fraguaTurquía el trabajo que se toman las potencias al

Preparándose para la marcha á Tlálpam.

0000~000000000000000

,

Fachada de la antigua escuela.- Corrigendos en formación
para ser trasladados.

1 1

El patio~de San Pedro y San Pablo.
•
El jueves de la semana próxima pasada fueron
Estas razones y otras de disciplina hicieron que
transladados al nuevo edificio que en Tlálpam se
se pensara en transladar la escuela á un lugar que
ha destinado á escuela correccional para menores
se encontrara en el campo, y que reuniera las nelos que ocuparon por mucho tiempo el edificio
cesarias condiciones de amplitud y aislamiento.
del ex-convento de San Pedro y San Pablo.
Estas se hallaron en un terreno situado en las
El edificio antiguo, á pesar de las reformas que
cercanías de la ciudad de Tlálpam á un lado de
se le hicieron hace unos diez años para mejor
la vía de tranvías de tracción animal que van de
adaptarlo á su objeto, era poco adecuado para él
la estación á la escuela de aspirantes.
en razón de su vetustez y de hallarse en el cenEl terreno mide cuarenta mil metros cuadrados
tro de una ciudad, donde por razón natural el aide superficie, la mayor parte de los cuales se dere que se ¡;espira está viciado por la respiración
dicarán al cultivo de plantas y 11:gumbres, lo que,
de los habitantes de la misma.
al mismo tiempo que servirá de útil solaz á los

537

l!JI, MUNDO ILU8TKAIJU

El nuevo edificio.
corrigendos, les hará tomar cariño por la tierra,
pasión muy poco desarrollada entre las personas
que se educan en el medio ambiente de nuestra
ciudad.
En el centro de este extenso terreno, se construyó el edificio, nuevo desde sus cimientos, y
bastante amplio para contener el doble ó más de
los corrigendos confinados actualmente en la escuela. La distribución que se ha dado al edificio,
responde perfectameute á las exigencias de lamoderna educación penal Las dependencias de que
consta están distribuídas en dos pisos¡ en el primero están los talleres y las clases¡ estas últimas
son de orfeón, de orquesta y de banda, y las necesarias para impartir á los reclusos la instruc·
ción primaria elemental y superior.
En la planta alta hay ocho salones dormitorios
grandes y bien ventilados, y dos más pequeños,
que se dedican á enfermería y servicio médico ;
éste cuenta, además, con departamentos para botiquín, cuarto de practicantes y demás dependencias necesarias para un servicio médico completo.
El director de la escuela, Capitán A. Sotelo, ha
tenido cuidado de que todos los departamentos
sean emplios y bien acondicionados. Los talleres
están en salones que miden veinticinco metros
de largo por seis de ancho, y reciben luz y aire
por amplias y numerosas ventanas.
Para facilitar el despacho de asuntos que se relacionen con las causas judiciales que se siguen
á los corrigendos, se ha instalado en el mismo
edificio de la escuela una oficina dependiente del
juzgado del Tlálpam, en la que se tramitaráu, hasta donde sea posible, todas las causas de los reclusos.
Ilustramos estas líneas con una vista general de
la nueva escuela, varias de la antigua y fotografías tomadas durante la translación de los corrigendos del edificio de San Pedro y San Pablo al
nuevo de Tlálpam.

00
I

�538

EL MUNDO ILUSTRADO
EIL MUNDO ILUSTRADO

t

••• •

539

r ..-- .., , ,. .., , ,. .., , ,. ..--.~..-1•HIMENEO•
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o-:upa ta fábrica fué proyectada y dirigida por oficiales del cuerpo de
ingenieros constructores, y la instalación de la maquinaria fué hecha
por una comisión e~pecial que estudió el asunto en Alemania; esta
comisión estuvo presidida por el senor General lberri, quien ha quedado como director del nuevo establecimiento militar.

Sra. Dolores Verdugo de Zubieta y Sr. Pedro C. Zub1eta.
(Fot. Valleto.)

El viernes 16 de:los corrientes!se .efectuó, en presencia del senor
Presidente de la República, la inauguración de la Fábrica Nacional de
Cartuchos, que se levanta al Oeste del bosque de Chapultepec.
La fábrica está dotada de todas las máquinas necesarias para la fabricación de material para armamento de siete millmetros, de sistema
Mauser, en uso en nuestro ejército. La construcción del edificio que

Srita. Sara Estela Reyes Splndola.
Ayer han debido unir sus destinos, conforme al ceremonial del culto católico, la Srita. Sara Estela Reyes Spíndola y el Sr. Enrique Meyer. La ceremonia no se ha hecho con pompa exagerada ni con insolente lujo. Modesta,
como la virtud misma, la desposada ha querido que la ceremonia no fuese
deslumbrante, á pesar de que á ello tiene derecho por su posición en sociedad. Mas, en cambio, al altar la ha acQ.mpañado un coro de admiraciones
sinceras y de homenajes rendidos á su belleza, á su virtud, á su cultura y
á su raro talento.
La Srita. Reyes Spíndola es uno de los ornatos más valiosos de la sociedad mexicana, de la que es predilecta y que unánimemente ha hecho votos por su felicidad eterna.
El Sr. Meyer es un caballero muy
estimable, y difícilmente un nuevo
hogar podría establecerse bajo más
venturosos auspicios.
*

**

También se unieron con los lazos
del himeneo, el lunes 12 de los presentes y en el templo de Santa Brígida, la señorita Dolores Verdugo y
Rosas y el señor Don Pedro C. Zubieta. Es proverbial la elegancia de las
ceremonias nupciales que se efectúan
en el templo mencionado¡ así es
que sólo diremos que la fiesta nupcial
fué notable por su lujo y elegancia, y que una concurrencia selectísima llenó el templo y prodigó
las más calurosas muestras de estimación y aprecio á los contrayentes.
Otro hogar feliz se formó recientemente con la unión de la señorita MaSr. Enrique Meyer.
ría Ponsáa é Hilión y el Sr. Guillermo Ortega y Franco, quienes celebraron la ceremonia nupcial en uno de los más elegantes templos de esta
ciudad.

\

Fachada de la f á brica.-Departamentode lavado.-Sa16n de máquinas.
Máquina para embutir cartuchos.-Hornos de recocer.-El señor Presidente presenciando las pruebas del nuevo fusil-ametralladora.

Sr. D. Guillermo Ortega Franco y Sra. María Ponsáa
de Ortega Franco.

*

�54L

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

540

Fiesta en honor del Sr. Obregón González

La Instalación Eléctrica de "San Pedro."··Toluca, México.
En número anterior nos ocupamos de la importancia que tiene la Fábrica de Casimires de Tejidos de lana, de la propiedad del señor Ingeniero
Don Manuel Medina Garduño; dijimos, entonces,
cómo es notable ésa industria genuinamente nacional, y cómo ha alcanzado merecido prestigio
en todos los mercados de la República.
Describimos, en esta ocasión, la hermosa finca
de campo, elevada á un grado de producción extraordinaria, debido á la reconocida dedicación y
aptitudes de su inteligente propietario. El maíz y
el trigo se producen en proporción envidi_able, y
los otros esquilmos son dignos de encomio, habiéndose obtenido, mediante prolongada y cuidado~a labor, que las lanas del ganado sampedreño
sean de la mejor calidad.
Fáltanos ahora ocuparnos de la Instalación eléctrica que motiva el presente artículo, y que es
origen de legítimo orgullo para el apreciable propietario de la opulenta «Negociación Agrícola é
Industrial de San Pedro, Estado de México.»

•
••

Se necesita conocer ·de cerca y en todos sus pormenores esta curiosa Instalación eléctrica, para
formarse cabal idea del esfuerzo realizado.
No es una Instalación grandiosa, ni presume de
ello; pero el dueño debe ufanarse, con legítima
ufanía, de lo que ha sabido hacer; porque este establecimiento industrial, modelo de orden, economía y limpieza, es, en su género, la demostración
elocuente de lo que pueden y alcanzan el talento
humano y una discreta y hábil distribución de la
riqueza privada.
Este centro productor de energía eléctrica cuenta ya once años de perfecto y no interrumpido
funcionamiento. Y cuando se penetra en aquellos
salones y se contempla el estado de conservación
en que se halla la maquinaria, no obstante los
años de trabajo que han transcurrido, se puede
creer que hace muy poco tiempo que está en uso,
que apenas un año ó dos tendrá de vida activa, y
que una hada cariñosa protege la finca, dotándola de los necesarios elementos para el logro del
bonancible éxito que se admira.
Y conste que lo que estamos describiendo y que
representa un gran capital acumulado allí, es producto de un solo hombre, quien no ha necesitado
de concursos extraños para colocar su Instalación
Eléctrica á la altura de cualesquiera otras, por la
regularidad de su trabajo, no interrumpido ni de
día ni de noche,

***

Esta notable Instalación de que venimos ocupándonos fué la primera que proporcionó á la bella capital del Estado de México, un alumbrado
público de doscientos focos de arco, de sistema
alemán, tan perfecto como el de la capital de la
República, y cuya claridad, fijeza é intensidad,
nos fué dado reconocer años atrás que visitamos
á Toluca. En la actualidad son dos Compañías las

La inauguración del túnel «Porfirio Díaz,» mejora de importancia capital para la ciudad de
Guanajuato, ha sido origen de numerosas manifestaciones del aprecio en que es tenido por sus
gobernados el señor Don Joaquín Obregón González, primer magistrado del Estado de ese nombre.
La última manifestación de ese carácter de que
tenemos noticia fué un simpático día de campo
organizado por varios amigos íntimos del señor
Gobernador, el cual se efectuó el domingo cuatro
de los presentes en la &lt;Quinta de Rocha» cercana
á la ciudad de Guauajuato.
Si el señor Obregón hubiera dudado alguna vez
acerca del aprecio en que se le tieue, hubiera
bastado el franco entusiasmo y la sincera alegría
manifestada en e~ta fiesta para disipar esas dudas.
A las once de la mañana partieron los invitados de la estación respectiva del ferrocarril Central para dirigirse en carruajes al sitio elegido
para la fiesta, el cual, en manos de las comisiones
encargadas de ello, había sido convertido en un
sitio de recreo engalanado preciosamente para
una gran fiesta. A la una se sirvió un banquete
de trescientos cincuenta cubiertos, durante el
cual reinó la más franca alegría y al fin de él
se pronunciaron elocu_entes y sentidos brindis.

que, unidas, hacen el servicio que por espacio de
diez años desempeñó, por
s í s o 1 a, la Instalación
Eléctrica de San Pedro.
Esta misma Instalación
proporciona, de i gua 1
manera, alumbrado de
luz incandescente, para
las oficinas públicas y las
casas particulares, á un
precio que envidiaríamos para México y con
un servicio que ya desearíamos también para la
misma capital.

*

* *de tejidos
La fábrica
de lana de que hicimos
mérito en anterior artículo y en las líneas que
preceden, es t á movida
por la fuerza eléctrica de
esta Instalación; fuerza
que abastace a l g u nas
otras industrias que radican en Toluca, y que de
día en día se siguen desarrollando al amparo de
la producción de la fuerza motriz eléctrica, tan
favorablemente ministra·
da á las múltiples colmenas del trabajo.

Hermoso carro alegórico de los comerciantes de Zacatlánen las 1ílt1mas fiestas patri6ticas.- Puebla.

A la sombra del manzano
Fábula de HE.LTAI.

En el jardín de un magnate, discurrían seis personas: un sabio, un mercader, un poeta, un abogado, un joven profundamente enamorado y una doncella. Una racha de viento arrojó seis manzanas al suelo, y cada cual eligió
una ftuta.
El hombre de ciencia, al levantarla, descubrió una ley natural.
El mercader vendió la suya.
El poeta se la comió.
El enamorado la regaló al objeto de su cariño.
El papiniano entabló pleito con el dueño del árbol por un golpe que recibió al caerle la fruta en la cabeza.
En cambio, la joven obsequió su manzana al potentado, conquistó su
afecto, y en medio de la~ riquens que rodeab1n á su ·protector, vivió dicho•
sa el resto de su vida.

***

Las dos instalaciones
terminales de esta Fábrica, la productora y la receptora, la una en la Hacienda de San Pedro y la
Ing. Manuel Medina Garduño, Propietario de la Fábrica d(San Pedro.
otra en Toluca, merecen
diversos intereses que tienen á su cargo, con poser conocidas, por sus elegantes y costosos edifisitivo
gusto y verdadera dedicación.
cios, construidos ad-hoc y dotados con todos los
Se les pagan buenos jornales;se les concede haaparatos y maquinarias necesarios pa\·a la distribitación higiénica y gratuita; no existe aquí la
bución eléctrica.
inicua &lt;Tienda de Raya;:&gt; se ha organizado una
banda de música, y al lado de todo esto, lo que
***
es más hermoso y más loable: junto al templo del
En el monte, el acueducto y la arquería por
trabajo el templo del saber.
donde se conduce la hulla blanca, generadora de
Los hijos del obrero tienen su escuela. El camluz y fuerza, es un trabajo de ingeniería que honpo, los aires purísimos de aquellas montañas vira á su autor, el Sr. Medina Garduño.
gorizan sus organismos, y el pan eucarístico de
Ahora bien, detrás de estas tres hermosas prola.enseñanza les da vigor para el espíritu.
piedades- la finca agrícola, la Fábrica de hilados
Por todos es estimado y q 1 1erido el Sr. Ing. D.
y tejidos de lana y la Instalación Eléctrica-se
Manuel
Medina Garduño¡ y cuando su vida se
adivina una muchedumbre que vive con la vida
apague, cuando Natura le llame á su seno, el mehonrada que proporciona el trabajo.
Los empleados de todas estas propiedades, en
jor epitafio para su tumba, será el recordar á cuantos la contemplen, que Manuel Medina Garduño
su mayoría, tanto los superiores como los inferio
res, están creados y educados en la misma finca,
fue un alto espíritu, digno de respeto y cariño,
y connaturalizados con ella, cuidan con esmero los
porque fué bueno, fué honrado y fué trabajador.

•

J. G. G.

Grupo de personas que asistieron á_la fiesta en honor del Sr. Gohemador
de. Guana;uato, en primera fila el Sr. Obreg611.
El señor Lic. Don Bonifacio Olivares ofreció el
banquete y la fiesta al señor Gobernador, en nombre de los organizadores, y el magistrado contestó dando las gracias; durante su discurso el señor
Obregón se ocupó de describir el carácter del
pueblo guanajuatense y lo hizo de una manera tan
fiel y entusiasta, que sus palabras fueron acogidas
con un espontáneo y unánime aplauso de los concurrentes. Después' de los discursos de estilo, el
poeta Lanuza pronunció unos versos y un cuento
galante para las damas, los que fueron muy celebrados.
Terminada la comida los concurrentes pasaron
á la plaza de toros ; en el coso improvisado se
efectuó una corrida de toros en la que tomaron
parte personas de la misma concurrencia; la cual
estuvo llena de incidentes cómicos unos y emosionantes otros. Después de la corrida los invitados se dedicaron al baile, y al caer la tarde regresaron á Guanajuato después de haber pasado
un día muy agradable del que guardarán gratísimos recuerdos, sobre todo el señor Gobernador y
su apreciable familia, quienes recibieron en ese
día una prueba más de lo mucho que se les estima entre los habitantes de la entidad federativa
que con tanto acierto gobierna el señor Obregón.
~~

*'"

Mr. G. Zillgwit, de Inglewood {Califomia], posee un caballo con una magnífica crin de 6 metros
de longitud. El afortunado propietario ha recibido varias ofertas de algunos conspicuos directores de circos ecuestres, algunas de las cuales han
llegado á la bonita suma de 50,000 francos, sin
que ninguna de ellas lie haya decidido á desprenderse de su magnífico ejemplar.

Instalací6n en San Pedro.

Instalación eléctrica de la Fábrica de San Pedro.

Ayuntamiento electo recie11le111.enle en lq, ciudad de Oaxaca.-En la primera fila, sentados, al centro:
Sr. Adolfo G. Silva, P residente; á su derecha: Lic. José Guillermo Toro, Dr. Severo Cervantes, Pedro
l,asseur y Octavio Fígueroa; á su izquierda: Líe. Manuel Palacios y Silva, Dr. Francisco ftfartínez, Ismael Colmenares y Rafael Olivera Toro; en pié, de derecha á ízgttierda: Daniel Vargas, Tesorero; Miguel D{az, Enrique Ulmo, Manuel Velásquez Uriarte, Angel Ortega, Nicolás E. Tejada, Farmacéutico
José R. Núñez, Farm'.lcéutíco Gondlo Ramírez, Manuel Martínez y Secretario Angel Figueroa.

�542

F.l. MUNDO IT,USTRADO

Et MUNDO

543

ILUSTRADO

Budha escapa y se torna asceta. Vive cuarenta y
cinco años en retiro monástico y predicando la
redención, y muere vulgarmente á los 80 años.
Ante el cadáver del hombre-luz, los discípulos,
hombres y mujeres, se arrodillan y exclaman en
una sola voz, toda convencimiento y fe, la palabra resumen de su creencia: ¡Nirvana! ;Nirvana!
que es conformidad en los dolores pasados, resignación en los desencantos sufridos, perfección en
la muerte por desprecio á la vida.
Y Gautama expira con su palabra de conformidad entre los labios: ¡Nirvana.!
Obra que propaga y enseña una de las más hondas filosofías religiosas, es este poema dialogado
de Paul Verola, cuyos versos se escucharon devotamente en la vetusta sala del Odeón.
M. Antoine inicia su temporada con un triunfo.

De los teatros de París que abren sus puertas
á la temporada de invierno, es el Odeón el primero que en el año actual inicia y despierta el interés del público con el estreno de un poema dramático de Paul Verola, musicado por M.F. Richepin.
Para M. Antoine, el director del Teatro Nacional del Odeón, que es tan amante de las obras de
espectáculo, habrá hallado de seguro en &lt;El Nirvana&gt; de Paul Verola, amplio terreno donde mostrar sus altas facultades de director y sus vastos
conocimientos de indumentaria.
Antoine se precia de esto. Recuerdo que en 1906,
cuando se hizo en su teatro la reprisse de la célebre tragedia shakespiriana «Julio César&gt;, fué
tan rigorista en la propiedad de la mise-en scene,
que cuantos trajes vistieron los personajes de la
obra eran auténticos y comprados en casas de anticuarios. Tal atrezzo importó á la empresa varios miles de francos.
&lt;El Nirvana&gt; de Verola pasa en la India, el
país legendario y soñador, lleno de colorido y
fantasía. Es el momento de la revelación de un
credo religioso, y su fundador, Budha, aparece en
la obra con su nombre verdadero: Sidharitha, apodado también Gautama, y es él quien se impone
la carga de penetrar de su sabiduría á todos los
ciegos del espíritu¡ sol de almas, aurora de siglos,
Budha es el primer Dios-Hombre.
Así nos lo presenta el poeta, lleno de fe, en los
jardines primitivos, queriendo alejar de sí todo
lo que es desagradable en la vida y sufre el primer desencanto de los &lt;Cuatro Encuentros&gt;, que
le muestran las máscaras horribles del Dolor, la
Vejez, la Miseria y la Muerte.
Abandona los bosques paternales, la casa y el
reino lareales y aparece más tarde, solo, á la sombra de una higuera, meditando los nuevos ev.angelios que derramará en el mundo. Sus primeros
discípulos, espantados, le abandonan¡ pero las
fuerzas de sus teorías, la profundidad de su ciencia hacen agrupar nuevos discípulos en torno suyo, y llegan á ser tan numerosos, que los brahmanes se alarman y quieren darle muerte, de la que

Hécior Brrlro¿

En Arbeu, un nuevo éxito para la Sociedad de
Conciertos.
Berlioz fué el elegido y el consagrado en la última audición. Su «Sinfonía Fantástica&gt; llenó los
ámbitos del viejo coliseo, con el florecimiento de
pasión que vibra en todos los pasajes de esta tragedia musical.
El viejo maestro, torvo, lleno de escepticismo,
casi excéntrico, se muestra en su obra, vacía en
ella toda su alma que fué flor de pasión - Berlioz
lloraba de amor á los 60 años-y el espectador
que escucha esta maravillosa obra, va siguiendo
en ella, sin ayuda del folleto explicativo, necesario en todas las sin[onías, el éxodo de amor que
recorrió este espíritu aislado y -rehacio que nació
para su[rir.
La &lt;Sinfonía Fantástica&gt; es, seguramente, la obra
más inspirada de Luis Héctor, pues que tuvo por
musa una pasión, la que supo inspirarle Miss
Smithson, joven artista intérpretedeShakespeare.
De este hondo amor Berlioz fortificó su espíritu que floreció en su intensa &lt;Sinfonía&gt;.
Nosotros la hemos sentido, porque, como él, hemos amado, y en cada pasaje, en cada tiempo, en
cada vibración, en cada nota, recordamos una
mujer, un ensueño, un dolor ó un beso que amamos y nos dieron.
Berlioz llegó á la cumbre con su &lt;Sinfonía fúnebre y triunfal&gt;¡ mas ni esta obra ni &lt;La Vuelta

•

•
•

Carlota Pla.
Primera actriz Enriqueta de Palma.
El eminente actor Enrique Borrás.

Camino- Garr:g6.

*••

á la Vida&gt;, ni &lt;Las Sombras de Hamlet&gt; ni mucho
menos su &lt;Benvenuto Cellini&gt;, que fué silbado
por mala interpretación, pudieron salvarle de la
miseria y murió pobre de recursos é inmensamente rico de amor.
El más cruel de los calvarios de la vida.
De la interpretación de las obras de este creador apasionado y del triunfo del maestro Julián
Carril}o, daremos nota amplia en nuestro próximo numero.

El eminente actor Borrás está ♦ndo término á
su temporada en Cuba, y pronto le tendremos en
nuestro Teatro Arbeu.
Publicamos hoy algunas fotografías de las-principales figuras de este cuadro dramático.

*••

•
••

Consuelo Badil/o.

- ...,.
Alberto Villaseñor.

•

Juana Ramón.

En Orrin se ha presentado un cuadro de zarzuela formado con elementos conocidos y estima,.
dos de nuestro público: Juana Ramón Aurora
Prado, el barítono Flores y, como novedad Cristino lnclán, un joven barítono español ~ue hizo
su presentación con la vieja obra de Chapí, &lt;La
Tempestad&gt;, en el papel de Simón.
El debutante posee una buena voz, amplia y
robusta, cuya emisión clara se hace grata al oído,

Borrás en "Don Alvaro 6 la Fuerza del Sino"
En noches de más tranquilidad para él podremos juzgarlo con más certeza.
Los elencos anuncian á nuestra privilegiada cantante Chole Goyzueta, á quien el público desea
volverá esc11char. Tal vez muy pronto quede satisf¡:ch9,

En el Teatro «Virginia Fábregas&gt; se ensaya cuidadosamente la preciosa comedia francesa &lt;La Sacrificada&gt;, traducida por Alberto Michel. En mi
próxima crónica hablaré de esta obra, que tanto
impresionó al público de la Ciudad-Luz.
LORELEY.

�,
54.4

F.L MUNDO TI,USTltADO

los Zapatos de la Muñeca
[Cuento de Edrriundo Frank]

I

-E-1 XISTIERON
hace algún tiempo una
niña llamada Lilí y un anciano za-

~~
h

patero de viejo á quien decían el
Padre Kolbus.
La tienda de éste se encontraba junto á la casa de los padres de Lilí; y
si aquella en nada embellecía dicha casa, en cambio tenía una comodidad para sus habitantes: cuando el calzado
estaba &lt;enfermo,&gt; se hallaba el médico á la mano.

,~

.

f

Por otra parte, había reconocido la voz de su
pequeña vecina que, estando bien educada, jamás
dejaba de saludarlo cuanao pasaba frente á la
tienda.
Pero como el trabajo urgía, el viejo no estaba
dispuesto á charlar.
Sin embargo, Lilí insistía:
- Sr. Kolbus! señor Kolbus!
-¿Qué deseas, amiguita?
Sr. Kolbus, se trata de los zapatos ....
El zapatero se decidió entonces á levantar los
ojos, y pudo ver la gentil, la blonda cabeza de_ L1lí, que apenas sobrepa~aba el mostrador de la henda, notando también con gran asombro sobre aquél,
otra personita, mny bien vestida, á fe mía! cuyas
faldas recogidas descubrían sus pequeños pies, finamente calzados.
-Los zapatos de mi muñeca, concluyó Lilí sin
desconcertarse.
El Padre Kolhus podía
haberse reído, levanta1·
los hombros y decirle:
- Señorita, es usted una
pequeña tonta. No se distrae para semejantes naderías á un trabajador
ocupado. ¿Tengo acaso
tiempo que perder, componiendo zapatos de muñecas?
En lugar de sonreír ó
de refunfuñar, dejó su
trabajo y acomodándose
sus gafas, se puso á examinar con mucha seriedad los minúsculos borceguíes, volteándolos por
todos lados enlre sus toscos dedos, ennegrecido~
por la cera y la pez; palpándolos con sus largos
pulgares aplastados en
forma de espátula.
-Los empeines? Hum!
Hum!..... . Los contrafuertes? Peuh! Peuh!. . . .
Las zuelas? Oh! oh! . .. .
Se hubiera dicho que
era la consulta de un doctor, con el fruncir de sus
cejas, con las muecas de
sus labios; sus sordas exclamaciones hacían conocer la gravedad del
diagnóstico.
-Ya veo lo que necesitan. añadió.
-Costará mucho? preguntó ansiosamente Lilí.
- No te inquietes por
esto, que siempre habrá
tiempo para arreglarlo.
- Dilatará , Ud. _demasiado?
-Bastante. Vuelve mañana á la misma hora.
- -Sobre todo, no deje
~sted de cumplir su palabra . .. .
Y penetrada de la importancia del asunto que
acababa de tratar ella sola,· como si fuera una persona grande, Lilí se alejó,
apretando á su muñeca
contra su pecho.
Al día siguiente:
- Buenos días, señor
Kolbus, están listos?
-Míralos, mi pequeña
cliente!
Y puso el par de zapatitos sobre el mostrador,
no sin habe_rles dado antes &lt;la última pasada&gt; con
una punta de su mandil.
-Cuánto debo á Ud. señor Kolbus?
-Hum! Recosidos los
empeines . . . .. reforzados
los contrafuertes ... compuesta una zuela .... Es mucho tra~ajo..
Lilí, de sonrosada que era de~rdmano, se puso
roja como una peonia y balbuceo:
.
-Es que . . .. yo uo tengo más de dos céntimos
que mamá me había dado para comprar un pastel;
y yo los guardé porque creía ....
Y el temor á un regaño hacía que las lágrimas
asomaran á sus ojos.
El Padre Kolbus mentía con el aplomo de un
sacamuelas. En realidad no había tocado los zapatos de la muñeca. casi nuevos aún y en ex~elente estado. Pero no era él de esos pedantes msufribles que pretenden no dar jamás la r~zó~ á
los niños, y destruir sistemáticamente sus 1l_us10nes desde su más tierna edad. Porel contrano, su
sabiduría de humilde zapatero le había hecho
comprender que entre los chiquillos, la imaginación es muchas veces un estimulante muy eficaz
del espíritu práctico. Por esto había tomado tan
en serio su papel en esta infantil co~edia.
-Bueno, amiguita, añadió el anciano, guarda

----~ ~ ~
1

Por otra parte, la vecindad del · Padre Kolbus
no era desagr~able: el buen hombre C9sía tranquilamente e'l"'cnero, agujereáb.dolo con la lezna y
tirando del cáñamo; algunas veces acompañaba
su trabajo de algún cantar de pasados tiempos, introduciendo un poco de animación y de alegría
en aquel rincón de la tranquila calle de provincia.
Un día, mientras golpeaba una zuela con el
martillo, lanzaba al viento una canción más vieja
que él mismo.
Margarita, vida mía,
Margarita de mi amor,
Para abrirte el apetito
Un regalo te haré yo .. . .
Cuando llegaba á la mitad de una «fioritura&gt; final, fué interrumpido por una voz clara y sonora:
- Buenos días, señor Kolbus.
- Muy buenos, nifia mía, contestó aquél, que
estimaba que una cortesía c;;on otra debe pagarse.

-

545

EL MUNDO ILUSTRADO

tu dos céntimos, y págame con dos besos, un_o en
cada mejilla. Es un precio especial para m1 vecina· con ellos quedaré pagado.
Lilí aceptó este arreglo cou la mejor gracia del
mundo; y el Padre Kolbus la _besó á su vez, para
otorgarle el recibo correspondiente.
Y entretanto aqnél reía de buena ga_na, los zapatos viejos, coltados á los muros,. baJO el toldo
de la tienda, parecían sonreír también.
A.M. C.

La Rebelión de la Mujer
__¿,

·••\il

-

N la actualidad la m1;1jer est á en_ plena
rebelión, y esta rebehon es un signo de
los tiempos. Sn protesta aparece en todas las clases de la sociedad y en todos
los extremos de la tierra. Ha penetrado en la literatura, en el arte y en la economía. Vibrn en la
política de Occidente. Todas las convenciones y
las costnmbres aparecen inciertas, y los viej~s
ideales yacen en el polvo desechos y desacreditados. Salta á la vista por todas partes y hace presentir nuevos rumbos. Es tan poderosa y tan re?l,
que hay que reconocerla como una de las tendencias de la época, censurada ó recibida con regocijo, hay que admitirla c?mo una fucrz_a.
La rebelión de la muier contra las ligaduras que
la oprimen no es de esta generación ~olamente:
aunque probablemente en est~ gener~c1ón llegara
á un período culminante. Existen senales de que
la rebelión de la mujer es tan antigua como las
circunstancias contra las que se rebela. La agitación se ha hecho sentirá través de toda la histo•
ria del mundo civilizado y del no civilizado. Sn
rebelión contra la sujeción y la esclavitud, ha sido un problema que se presenta periódicamente
ante el hombre que ha luchado para dirigir exclusivamente los destinos de la humanidad. Su
existencia no se hace constar positivamente en
las páginas de la historia, porque los historiadores del mundo han sido, por regla general, hombres para quienes la suerte y los sen!imientos de
las mujeres eran materia de escasa impor~~nc1a;
pero la evidencia de una constante rebeho~ se
manifiesta por todas partes. La delatan la h1st~ria, la literatura, los dichos populares, la tradición hablada lo mismo que los usos y reglas que
demuestran qué precauciones se adoptaban ó qué
represiones se imponían.
En refranes y aforismos ha cristalizado el concepto que el hombre tiene de la mnjer, y en toda
época este concepto.ha demostrado el temor y el
convencimiento de que aquélla no se conforma
con su situación.
La frase admitida, &lt;esfera femenina,&gt;. basada
en la necesidad de la reclusión de la muJer dentro del bogar, prueba que las energías de la opinión pública y de la ley, lo mismo qne los consejos de la Iglesia, han tenido que emplears~ para
apartar á las mujeres del empleo de su achv1dad
en más amplios intereses.
La solidez de las fuerzas requeridas para sujetarlas allí, prueba que las mujeres h~~ considerado el hoóar más bien como una pns1on que como un ref:gio. Esta costumbre de ,la recl_usión
doméstica, general toda vía en los paises orientales y no muy rara en algunas clases y en algunos
países de Europa, suministra, la prueba de la
creencia masculina de que el contacto con el
mundo exterior era una causa poderosa de descontento. Las mujeres estaban y están recluídas,
porque existe en ellas una potencialidad para la
rebelión que no necesita más que la libertad para encontrar forma y expresión. El hombre ha
creído que con proverbios, el auxilio sacerdo_tal,
instituciones como el harem y otras podía evitar
que la rebelión llegase á su madurez, ahogando el
gérmen· pero en rigor no ha hecho más que cambiar el ~entro del desorden, y en el interior del
hogar aquélla se ha manifestado por medio del
malestar y del desasosiego, y los esfuerzos que el
hombre ha tenido que estar constantemente haciendo para mantener en equilibrio una ine~table
balanza, demuestran el vigor de las fuerzas con
las que ha tenido que luchar.
.
Las tradiciones nos demuestran que la persistencia de la rebelión ha obligado al hombre á emplear el soborno, la lisonja y las amenazas para
conquistar una sombra de paz. Pero esto no es lo
peor; cuando la persnasión no surtía e~ecto, se
empleaba como aguijón y como escarmiento el
castigo. Los museos de antigüedades conserva_n
las muestras del empleo de la tortura para repnmir la rebelión. La hechicería, los aparatos de
tormento, la fl.agelación, ,la mordaza, se han usado
en Inglaterra y otros pa1ses como armas para conseguir el fin propuesto.
El empleo de semejantes procedimient~s para
obtener la sumisión, aunque no pueda JUShficarse,
puede explicarse por una ~encilla ~onsideración;
e l hombre miraba su propia aut,,ondad como un
derecho incuestionable y sagrado. Inclinándose
aute el altar de la fuerza bruta, y deseando obtener la snmisión donde fuera posible, aceptó las
enseñanzas de la ciega costumbre con espontánea
vanidad. Toda infracción de esta autoridad, toda

Paisaje Mexicano.

•

discusión de este derecho superior está fuera, no
sólo de su voluntad, sino de su inteligencia. La
mujer estaba hecha para servir; debía estar hecha
para servir. Y si el problema de su esencia no
desarrollada ni expresada, luchando á través de
un velo de injusticias, se presentaba alguna vez
ante su mente con fuerza especial, el hombre inclinaba su cabeza como si estuviese delante de
un misterio sagrado, y adoraba á la misma criatura á _quien se esforzaba por encadenar.
En la actualidad, el clamor en demanda de libertad y justicia se oye por todo el mundo. Las
mujeres de Occidente están poseídas de entusiasmo, y las de Oriente despiertan al conocimiento
de nuevas necesidades. En algunos países, tanto
del nuevo como del viejo mundo, se han conquistado ya la mayor parte de las libertades, y la actual rebelión encuentra por primera vez su adecuada organización. En Oriente se clama por la
educación, aunque también se comprenda la necesidad de libertad política, y lo mismo en China
que en el Japón se ha iniciado un amplio movimiento educativo entre las mujeres. Las mujeres
de raza musulmana de algunas ciudades como
Elizabetpal, Hadgi y Ufa han organizado recientemente sociedades para librar á sn sexo de los
límites de la ignorancia y de la opresión. Sus
hermanas de Oranburgo han enviado una conmovedora petición á la Duma pidiendo instrucción,
libertad personal y la condición de seres humanos.
El movimiento en Europa y en los países de
lengua inglesa ha adquirido vigor, gracias á la
energía y á los auxilios del neo- sufragismo, que
considera tan necesaria la protesta y la presión
como la propaganda. El c 1amor principal en estos
países se refiere á la igualdad política de los sexos, al derecho de representación política, al voto parlamentario. Las hijas de Occidente piden el
poder y la cindadanía en todos los grandes imperios del mundo, y esta petición significa algo
más que la expresión del deseo de tomar mayor
parte en la vida nacional: significa que la mujer
pide un amplio reconocimiento de su personalidad humana, idéntica á la personalidad del hombre. Detrás de la petición del derecho á votar se
manifiesta la convicción de que las mujeres están
capacitadas lo mismo que los hombres para el
ejercicio de todas las libertades de pensamiento,
acción y expresión, y de que la libertad no es
una necesidad del sexo, sino una necesidad humana. La rebelión de las mujeres de Occidente
crece en este sentido rápidamente.
En Nueva Zelanda, en Anstralia, en cuatro Estados de América, en Finlandia y en Noruega, han
conseguido el voto parlamentario. Las mujeres de
estos países son ciudadanas, y, por lo tanto, pueden
ejercitar constitucionalmente sus derechos; pero
en otros países la tarea es toda vía tarea revolucionaria. Las mujeres suecas y dinamarquesas han con·
segnido recientemente los derechos municipales,
y actualmente se lanzan con gran entusiasmo á la
lucha por la representación nacional. En Suecia
se ha hecho mención en el discurso de la Corona
del sufragio femenino, y este asunto forma parte
del programa del partido liberal, y organízanse
grandes demostraciones, con objeto de conseguir
su inclusión en el bill de reforma electoral, prometido para este año.
En Alemania, en Austria y en Italia, el moví-

miento es vigoroso. Las mujeres italianas han pedido á las dos Cámaras la revocación de la parte
del Código civil que limita su libertad, y en el
último mes de Abril celebraron un Congreso nacional magno, que se vió honrado con la asistencia de la Reina y del Ministro de Instrucción, ante los cuales se adoptaron resolucione~ referentes
a la igualdad política de ambos sexos. En Alemania y Austria se han vencido varios obstáculos,
como eran la prohibición de celebrar reuniones
públicas y de mezclarse en cuestione~ políticas.
El aspecto polit,co de la rebelión de las mujeres aparece á Jo~ ojos de la mnltitnd con caracteres desproporcionados, y l"On frecuencia se forma
de él una idea equivocada. Esto obedece á dos
causas: á que ha sido más universal la acción
contra la incapacidad de las mujeres para la política que la que se refiere á la esfera industrial y
social, y á que aquéllas han luchado principalmente por conseguir derechos políticos; pero la
lucha por el voto es un medio para conseguir
un fin.
Los adversarios de la emancipación de la mujer
convendrán en que el mayor trastorno producido
por la revolución femenina es el q11e se refiere á
la maternidad involuntaria y excesiva. Las estadísticas trimestrales demuestran que el número
de nacimientos disminuye constantemente, y aunque á ello contribuyan diferentes causas, no puede negarse que el principal es el delil)erado propósito de evitar la maternidad, propósito producido algunas veces por causas económicas, pero
en la ma}oría de los casos por una rebeldía personal, fundada en la libertad que en cuestiones
vitales debe tener la mujer, y en su derecho á
elegir. La mujer cree que la maternidad consciente es la verdadera maternidad conveniente para
la madre y el hijo.
Ya se mire con simpatía ó con prevención el
problema que plantea la rebelión de la mujer,
hay que reconocer que existe y puesto que existe, hav que reconocer que tiene una causa y obedece á las injusticias que las mujeres han sufrido
ó revela la limitación y la debilidad de un sexo
que en vano el hombre se ha esforzado en elevar
á la condición humana. Para los que honradamente sostienen esta última conclusión, el acual estado debe producirles gran desasosiego, pues la
existencia real de la rebdión y las ventajas adquiridas serían un nuevo peligro; pero, además,
el argumento de que las mujere5 son por naturaleza de un sexo que debe permanecer en la servidumbre, resulta ridículo frente á los hechos. En
primer lugar, lo que por naturaleza debe ser esclavo no se revela, y sería más que improbable,
sería imposible que, como demuestra la historia,
la mujer hubiese estado en constante estado de
rebelión si su condición hubiese sido conforme á
su naturaleza.
Los adversarios de la emanci pa;ión señalan
triunfalmente la existencia de 1111 cierto número
de mnjeres contentas con su suerte en di fe l'entes
estados¡ pero habría que averiguar si es cierta esa
conformidad ó sólo una apariencia d e ella para
dejará salvo la dignidad.
Las leyes de todos los países son injustas e n
sus términos y en su aplicación respecto á las
mujeres, cuya persona y cuyos bienes no están
asegurados contra el abuso. Las leyes matrimoniales y de parentesco hacen injustas distinciones

entre hombres y mujeres ; en la lucha por la vida,
las mujeres trabajadoras sufren las consecuencias
de la desigualdad y de los prejuicios. Contra todo esto tiene que rebelarse la mujer, y es en ella
un sagrado deber. En esta lucha no se encuentra
sola, pues en todas partes existen agrupaciones
de hombres, más numerosas cada vez, que, abandonando el criterio masculino, sostienen el criterio humano, que conduce á la pnrificación de la
vida.
El movimiento feminista es prueba evidente de
la nueva interpretación de la vida, de sentimientos más nobles. Establece que la condición de ser
humano y no la de sexo es la base de la libertad,
del derecho y de la responsabilidad. Pero, además
de este resultado, producirá otros; rstablecerá los
fundamentos de un mundo nuevo, por los grandes problemas que á este sexo penetran en la vida de la raza y que exigen una solución en todas
las esferas de la actividad humana. Intimamente unidos con ellos están los problemas de
raza, de moralidad, de salud, de riqueza, y en cada una de estas grandes corrientes del esfuerzo
humano, el exclusivismo masculino ha producido
desgracia~ y desequilibrios. Unicamente de la
cooperación de ambos sexos puede surgir un
concepto claro y sano, una honrada y fuerte
organización, puesto que el esfuerzo de ambas
partes es la normal ex-presión del esfuerzo humano. El fin es cierto y la victoria está próxima,
pues es evidente que la rebelión de la mujer se
extiende por todas partes y es la característica de
la época.
TERESA füTTINGTON-GREIG.

•

C(Q)hl(Q)N lH!UMAN(Q)
Oh! corazón tumauo, átomo en que está re5umido lo infinito!- Oh! mi~terio impenetrable! oh! indecible maravilla!-sol má~ noble que el inmenso
sol que abrasa los cielo•,-claridad más sagrada
que el fulgor místico de los luceros!. .. . ..
En tu seno, oh! va50 frágil-espuma un océano
más profundo y temible-que el que lanza contra el cielo sus olas rugidoras.
Tú tienes impulsos más poderosos y más intrépidos-hacia las alturas, hacia lo terrible Desconocido,-q ue las montañas gigantescas que se en_cumbran en el espacio.
En tu latido de un minuto el universo todo entero-palpita con calofríos de dolor y de amorde vida y de muerte¡ y tú tienes estremecimientos
que el universo ignora y que tú mismo has creado,-más impetuoso que la gran fiebre de las tempestades.
Eres la lámpara de la creación, débil y trémula,- pero la única que arroja un poco de claridad-en medio á la espesa noche de las cosas y
la única qne trata de darle un sentido al nniv~rso, p ues fuera de tí todo marcha inconscientey servil como una d ócil máqui na.
Oh! corazón humano, gloria á tí, oh! doloroso
mártir! Holocausto redentor! tú, escudriñador eterno-del áspero, sombrío é insondable enigma-tú
el más desgraciado y el más grande de los hijo~
de la natural eza.
A RCHAG T CHOBANI I\N,

�546

EL MUNDO ILUSTRADO

GRAN SENSlCION EN GUADALAJARA
EL LIC. D. JUAN R. OACI

Pocos asuntos han causado tanta sensación en
Guadalajara como el que se refiere á un ruidosísimo litigio, iniciado desde hace algunos años y
fallado definitivamente por la Suprema Corte de
Justicia de la: Nación, en los últimos días del pasado mes de Septiembre.
El negocio, en síntesis, es como sil(ue: el señor
licenciado D. Juan R. Orcí acaba de ¡!:mar, por
unanimidad de votos en la Suprema Corte, un
amparo que solicitó á nombre de D. Nicolás Tortolero y Vallejo contra D. Cenobio Sauza, de Guadalajara, á quien patrocinaba el licenciado D.
Eutimio Cervantes El negocio consistió sustancialmente en que el señor Tortolero denunció
unas minas de hierro llamadas &lt;La Esperanza&gt; y

Lic. Juan R. Orc1.

en que, habiendo obtenido su título y estando al
corriente del impuesto
minero, solicitó la reivindicación de dichas
minas, que son un rico
criadero de hierro, en
virtud de que el detentador de ellas, D. Cenobio
Sauza, no las había adquirido ori,~inariamente
de la Nación.
En Guadalajara ha sido
este un asunto de enorme resonancia, y del que
se han ocupado todos
los periódicos locales,
entre otros &lt;La Gaceta&gt;,
que todavía dedica varios artículos con motivo de la irrevocable decisión de la Suprema
Corte.
Dada la importancia
del litigio y el triun(o
tan honroso del señor licenciado Orcí, consideramos de justicia dedicar
unas cuantas líneas á la
personalidad de este distinguido abogado.
El señor licenciado D.
Juan R. Orcí, originario
del Estado de Sonora,
cursó en México sus estudios preparatorios y
normales, así como los
de jurisprudencia en los
que se distinguió notablemente. A la vez que
recibió el título de abogado, obtuvo el de profesor normalista¡ pero más
se ocupa en el foro que
El Sr. Lic. Ore{ en su despacho.
en la cátedra.
Su recepción fué en 1903 y, con motivo de ella,
cretario de Instrucción Pública y Bellas Artes.
presentó una tesis importantísima referente á la
Actualmente es concejal del Ayuntamiento de
clase de contratos que celebran los particulares
México y diputado suplente por uno de los cancon las compañías de luz eléctri&lt;"a y á la clase de
tones de Jalisco. Su prestigio como abogado le ha
delito5 que cometen los que clandestinamente
valido la representación de las siguientes empreusan de esa luz. Debemos advertir que cuando el
sas: &lt;Oyster Fish Co.&gt;, «Manufacturing Shoe
señor Orcí presentó su tesis, no se legislaba aún
Co.&gt;, &lt;Mercantil Banking Co.&gt;, de la que es aboacerca de esos delitos que él puntualizó claragado y secretario¡ «Compañía Italiana de Consmente en su trabajo.
trucciones&gt;. También es secretario de las compaEl señor Lic. Orcí ha desempeñado las cátedras
ñías carboníferas «Ciudad Porfirio Díaz, S. A&gt;. y
de Antropología Pedagógica en la Escuela Nor«El Rubio&gt;.
mal de Profesores y la de Psicología en la PrepaCon gusto publicamos el retrato del distinguido
ratoria, sustituyendo interinamente en esta últijurisconsulto, que ocupa lugar prominente en el
ma al licenciado D. Ezequiel A. Chávez, subseforo mexicano.

UN NUEVO PROFESOR
El profesorado de México cuenta con un nuevo
miembro, el señor D. NéstorE. Monroy, que hace
muy pocos días sustentó examen en el que fué
aprobado unánimemente. El señor Monroy es un
luchador inteligente y perseverante, muy conocido en México donde trabaja en labores pedagógicas desde muchos años antes de obtener el título,
pues su pericia en diversos ramos del saber, lo ha
hecho apto, desde que era estudiante, para trasmitir los conocimientos que posee.
Con motivo de su brillante examen y de las
muchas felicitaciones que ha recibido, creemos
de oportunidad publicar su retrato y dar á conocer algunos datos de su vida: el señor Monroy nació en el Estado de Hidalgo y á los diez y seis
años de edad vino á México ingresando como
alumno de la Preparatoria. Las malas condicio•
nes económicas por que atravesaba lo hicieron desistir en su propósito de seguir una carrera; pero
el Lic. D. Justo Sierra, Ministro de Instrucción
Pública y Bellas Artes, lo ayudó decididamente
facilitándole su ingreso en la Normal de Profesores y nombrándolo Repetidor de Química en Preparatoria. El señor Monroy tuvo entonces elementos suficientes para atender á sus necesidades y á sus estudios, y fué así como continuó la
carrera aumentando sus ingresos, pues tuvo varios alumnos particulares que le remuneraron sus
trabajos.
El señor Monroy, que tiene 29 años de edad, es
el tipo de los luchadores que gracias á sus personales esfuerzos, ha logrado colocarse en una posición indept.nü.iente y respetable. El &lt;Mundo Ilustrado&gt; lo felicita con motivo de su recepción.

los anuncios á que corresponden los fragmentos
que representa el grabado, y formar, con ellos, una
ó más figuras. Aconsejamos á las lectoras que si
no quieren mutilar sus ejemplares, calquen simplemente los fragmentos, así como la figura que
de ellos resulte.
Como el número de soluciones que recibimos
es cada vez mayor, ad vertimos que, en caso de que
haya mayor número de soluciones exactas que de
premios, se rifarán éstos entre los de igual ca•
lidad.

Nuestros Concursos
Cada vez obtienen mayor aceptación los concursos que, para entretenimiento de las subscriptoras de &lt;El Mundo Ilustrado&gt;, hemos establecido. El interés que esas cuestiones despiertan se
ve claramente en el número de soluciones que
recibimos y que aumenta de día en día.
Deseamos hacer algunas aclaraciones respecto á
estos concursos, y muy especialmente al número
12. Las soluciones á este concurso deben recibirse, para tomarlas en cuenta, á más tardar mañana lunes 26 de Octubre, y el resultado se publica,
rá el domingo siguiente.
El concurso consta de dos partes, según lo expresamos en las bases respectivas; Designar el ó

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MONUMENTO A LA CORREGIDORA

Prof. Nésfor E. Monroy.

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A iniciativa de la Junta Central del Centenario
de la Independencia del Estado de Querétaro, se
elevará dentro de poco tiempo un monumento en
lugar céntrico de la ciudad capital del citado Estado, á Doña Josefa Ortiz de Domínguez, esposa
del corregidor de la ciudad el año de 1810.
Para poder aprovechar hasta donde fuera posible todos los elementos artísticos de que se puede disponer en el país, la junta abrió un concurso
para que se presentaran proyectos para el mencionado monumento, de entre los cuales se hizo
una selección por un jurado formado por los señores: arquitecto Antonio Rivas Mercado, Ingeniero Armando J. Santacruz é Ingeniero Salvador
Alvarez.
Estos caballeros, después de examinar los proyectos presentados, dictaminaron que es acreedor
al primer premio el que reproducimos en la pri·
mera plana de ese número, firmado por el señor
Don Eulogio Ferraez Barrera. Por la fotografía
que publicamos, los lectores podrán darse cuenta
de las bellezas del proyecto.
El premiado en segundo lugar es también muy
hermoso y entró al concurso calzado con la firma
del ingeniero Carlos N oriega.
Una vez aprobado el proyecto, se iniciarán dentro de poco los trabajos de construcción, pues la
junta desea que este monumento sea inaugurado
el 15 de Septiembre de 1910, cuando se celebre el
primer centenario del mensaje enviado por Doña
Josefa Ortiz de Domínguez á los conjurados de
Dolores, mensaje que, en gran parte, hizo que Hidalgo se decidiera á proclamar la independencia
en las primeras horas del día siguiente,

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EL MUNDO ILUSTRADO

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Instantáneas de las última&lt; funciones laurinas.-A la izquierda de arrib1 á abajo: Una pica de Álfu}elas (Plaza ''México"). - N.lampaguito en un pa3e (Plaza "El Toreo").-Martín Vnzquez adornániosr (" El Toreo").-Una ver6níca de "Chíquífó de Begoña
("Méxíco").-A la derecha: Cngída de Ganna (''Méxicn").-Relampag11it,&gt;en 11n lance de arrojo ("El Toreo") - Una b11enn var.1
de "Veneno" ('·El Torro") -Gao'la ,·, 1117/ari lri rn q•,il&lt;' ("México.")

�548

EL MUNDO ILUSTRADO

549

EL MUNDO ILUSTRADO

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
(CONTINÚA.)

UY LISONJEADO! Solo que
M1ette adore ó no á su profesor de arpa, eso no importa. Aunque no viviera
bajo mi techo la sobrina
de mi viejo Merlm, Miette
serla siempre sagrada ....
Gastón se apresura á exclamar:
-Es verJad, quien podrla
pensar otra cosa!
-Entonces, qué pensabas?
-Lo contrario! es decir, la
ceremonia civil, el cura, los órganos, la "flor de azahar,
toda la batshol11 de la ceremonia .. .. Cuamto la seflorita
M1ette entró ayer en el salón, tu vida parecla depender
a,I menor de sus gestos ....
Nos levantamos de la mesa yendo hacia el salón de
música y dije á Gastón riendo:
-Veo que para dejarte enteramente el lugar cerca de
Genoveva Lambrecy va á serme necesario casarme con
mi cocinera 1
-Cocinera! ... Luis XVI fué esposo de Maria Antonieta, pastora de Trianon. La sefl~rita Miette_ entienle
de cocina menos que Maria Antometa de fabncar mantequilla ....
La comparación era favorable para mi.. . . Pero la locura de todo esto se me volverá á presentar en la mente;
estas tres semanas últimas deblan ser las únicas en mi
vida que habrla dejado absorver por esta joven linda,
deliciosa, admirable, llena de los dones más preciosos,
sea) Pero he encontrado otras ciertamente desde que
mi vida de hombre comenzó á las cuales se podría aplicar la misma enumeración de calificativo~, y á las cuales, sin embargo, no he puesto el anil,o de compromiso
en el dedo.
Pero no! Digamos la verdad: Miette es única. Jamás,
amás he vhto otra joven que me haya parecido iguaarle en el permanente triunfo de su belleza en plena florescencia.

Encantadora criatura! Ah! la sirena siempre nueva!
Lo que me impide que suspire ruidosamente, lo qu;}
impide á mi corazon y mi voz ablandarse cuando contesto á.los buenos dlas de Miette, es acaso el deseo evidente que descubro;emella de provocar mi sorprtsa y mis preguntas. He quedado verdaderamente contento de mi
cuando habiéndole designado mi bufete, en el cual se
amontona un paquete de hojas en blanco, le dije:
-Tengo un articulo que escribir con urgencia esta maflana; Miette, quiere usted escribir á mi oictado? De esta mallera será más rápido, según me parece.
Sin decir palabra (y aún creo que quedó casi decepcionada) Miette se instaló con la misma premura con que
debe hacerlo en su recámara para redactar las cartas
que llevan en seguida el júbilo á su Provenzal enamorado .... Probó la pluma en su ufla, la mojó en el tintero
la pasó por la e~ponja húmeda, la volvió á mojar, y después, teniéndola en los dedos, esperó la voz de su amo.
Con mis notas en la mano, me puse á dictar; Miette
escribla muy rápidamente. y [lo cual me inquietaba un
poco] sin la menor vacilación en cuanto áortografla. Esta manera de trabajar con un secretario (Y qué secretario), me conviene más de lo que habla creldo ... Se sientP uno ya frei,te al público, á ese público selecto á quien
se ambiciona seducir ....
Miette no se detenta jamás; se mostraba perfectamente á sus anchas. Y resultó que yo lo estaba menos que
ella ... Lo que me venia á la boca no se parecfa absolutamente á lo que estaba en mis notas . .
Hablamos llenado ya tres grandes cuartillas; me acerq11é al bufete y tomé una .. .. La escritura, un poco larga,
pero muy clara, demuestra la idealidad de imaginación
y la precisión de carácter .... Ningún error ortográfico...
Como dice Merlín: Fuera de la cocina no hay cosa que
Miette no sepa!
Le pedí que me leyera lo que habla escrito, resignándome á olr ti cantoneo de la escuela de las monjas. No;
11\iette lee con toda naturalidad, y su acento provenzal
aqul y alli refuerza, según me parece, el sabor de mis
escritos.
Las palabras que pronunciaba Miette no eran ya las
DIARIO DE MIETTE
palabras que habla yo dictado, era11 las nota~, eran las
mallas de una red de armonla, de las que para siempre
Domingo 29 de Diciemrre.
vov á quedar prisionero, dichoso hasta lo inexpresable.
Acaso he sido demasiado presuntuosa? Mi temeridad
Reaccioné contra esta emoción de todo mi ser, y, como
que, y lo convengo, ha sido verdaderamente excesiva,
todas las reacciones, ésta fué brutal. Apenas Miette huestá á punto de ser castigada? A pe~ar de las órdenes
bo depositado la última hoja sobre el bufete, yo le dije
suficientemente precisas, aunq•ie indirectamente dadas
con el tono más irónico:
por mi primo, aperecl ante sus invitados ayer tarde. No
-Es decir que ahandona usted so traje de Artesiana,
era ni para verlos ni para mostrarme á ellos; era únicaMiette? Encuentra usted que no ha obtenido la otra nomente para conocer por fin á Genoveva Lambrecy, era
che todo el éxito que esperaba de él?
para que Marcos nos tuviera á las dos Juntas á la vista.
Con la pluma todavla en los dedos para un signo de
¿Quién saldrla triunfante en la prueba? Ella ó yo? Quién
p•mtuación que iba á poner, alzó la cara, levantó los
ha salido? Tiemblo al contestarme... Oh! el rubor, la
ojos medio cerrados y que me pareclan largos, largos
palidez, y otra vez el rubor. de Marcos cuando nuestras
como hendiduras de abismos, y me respondió no sin
miradas se cruzaro:i en los 1r,stantes en que adelantaba
cierta altivez:
en el salón ofreciendo la azucarera y alargando mucho
-No es esto, pero resueltamente no me gusta que me
el brazo (porque á pesar de todo experimentaba yo ciervean como un fenómeno de feria. como me han visto
to terror por mi audacia) de los demás, no he visto más
esos sefiores y esas damas, especialmente esas damas.
que á Genoveva Lambrecy: me ha parecido encantadoFácil era sobre-entender que afladla interiormente: ra y fina con su vestido Oe gasa blanca con t ranspareny sobre t?do la seflorita Lambrecyl
te azul lo que me h1 explicado la confosión de Merlín.
Entonces sintiendo que renacla, por su primera imE, muy distinguida tambi~n esta Pllrisiense, pero si yo
pertinencia, mi cólera del otro dla, le dije:
tuera Marcos, y lo digo con toda franqueza, preferiría
-Confesará U5ted que si estu exhibición ha tenido albuena y sencillamente á Miette. Por otra parte, á juzgo de mortificante para su vanidad, nadie más que usgar por la mirada que me ha dirigido. no ~ebe ser de una
ted es responsable.
dulzura extraordinó.ria, y á juzgar también por su voz
-Lo sé!
(pues Marcos la ha hecho cantar después), el pensa- •
Esto era claro y seco; significaba: Muy bienl son mis
miento es desolador si ama su voz, puede amar su perasuntos, no hablemos más!
sonal . . . Notas como puntas de agujas, se creerla ofr
Al contrario, yo ..no tenla otra cosa en la cabeza que
un cantorcito de la parroquia de San Sulpicio ...
hablar.
Esta maflana, Marcos estuvo escribiendo en su salón,
-Debla usted saber que ha cometido una inconsecuendespués Merlín le llevó la revista, que él se puso á leer
cia de las más desagradables ....
inmediatamente. Me he cuidado mucho de cantar; todo
-Una inconsecuencia? ....
debe ser tristeza en mi corazón puesto que he contristaLa orgullosa seflorita desapareció de nuevo; la ingedo á mi Sefior, y efectivamente lo es .... Marcos puede
nua fué quien hi10 la pregunta con sus grandes ojos llellamarme de un momento á otro para de:irme que expulnos de curiosidad y de asombro.
sa de su casa á su sirviente insubordinada, de la cual
-Sf, muchacha, si estas personas hubieran sido mese habla hecho erróneamente benefactor, y que su "esnos amigas mlas, usted podla comprometer su porver,ir
posa" Genoveva Lambrecy no pod_rfa p~rmitir que estupor esa audacia.. . ese porvenir no depende, y usted
viera cerca de ella. Ya ayer hab¡a ueJado entenderá
misma no lo ha creldo nunca, á pesar de sus misterios,
Merlin que se hacia necesari? tomar un partido cual·
del aprendizaje de la cocina; y ante estas mismas pariquiera porque yo no aprendena jamás la coc11.a.
sienses, á las cuales más tarde se necesitará pedir la
Quisiera saber, oh) quisiera saber todo lo que piensa,
consagración de su talento, estas paricieuses, á las cuatodo lo que trata de hacer ....
les para agradarles se debe arrojar tanto polvo en los
ojos, usted, acaba de presentárseles en el estado de
Por la noche.
simple criada, de pequeña Cenicienta)
Miette se volvió de espaldas; vió por la ventana hacia
No hubo lección de cinco á siete hoy tamp.&gt;col Mi priel exterior y ol su murmullo vehemente que me dijo:
mo salió casi inmediatamente después de cnmer; es muy
-Si usted se enojó porque ful al salón antier, no es
tarde· yo no sé qué horas de la noche ... Tal vez Marpor el daflo que esto pudiera ~acerme, no es á causa de
cos ha pasado la velada en casa de la seflora Lambrecy
mi
... de mi porvenir; es á causa de la seílorita Lambre''en femilia." Ya?
cy. de su prometida! ...
La incertidumbre me ahoga como una ráfaga de temComo en la noche de Navidad, Miette no me hablaba
pestad .... Quisiera mejor ser fulminada de una vez.
ya en tercera persona. Y asi es mejor en el orden de las
Cualquiera que sea el resultado cantaré maflana por la
cosasl Pero en este morrento no pensé sino en la frase
maflana.
de Gastón Sorreze, que se referla á las dos pequeflas
DIARIO DE MARCOS.
rivales. á las dos enamoradas de mi. . . . Miette celosa
de Genoveva? Bah! Miette que habla traldo á Parls toLunes 30 de Diciembre.
da una novela en su corazón y que, como habla yo tenido la prueba el dla de Navidad, esperab1 aún darle el
Esta manana ordené á N,erlln que me enviara á su sode~enlace más feliz! .... Por otra pane, vanamente me
brina. Yo no temla que ella e~tuviese á 1&gt;unto de morir
h•cia e,os razonamiento, tran~uilirndores, no sentía
de miedo porque acababa de olr el preludio de un canto
por eso cierta fitbre exlralh fermentar en mis venas .....
jubilante.
.
Me ou•e al unbono de su vehemencia.
Sin embargo sube en silencio; su, pasos 1Jge1os se
-¿Quié 1 le ha di:ho á u,ted 1.1ue amo á la seflorita
ac,mpaf11n solamente del fru fru de la sed.ten la alfomLamorecy?
¿Qtlién le ha dicho á usted que es mi promebrt porque no e~ ya mi arle;1ana la que abre la puerta
tida?
del 'salón! Mittte se me presenta en traje de calle con
-Era necesario que me lo dijeran?
alda de paño negro.

l

-Eso significa que lo ha visto usted? Pues bueno, en
qué? vamos, en qué?
-En que toda la vida de la casa st ha cambiado desde el dla en que usted esperaba recibirla.
Saboreo la palabra deli.:iosa: "La vid1 de la casa"
como si fuera la_intimidad. de nosotros dos la que gentes
importunas hubiesen vemdo á turbar sin derecho) Oh!
por qué continué el interrogatorio?
-¿Quiere usted decir simplemente que ha interrumpido nu~stras lecciones de canto y arpa?
Miette no respondió, pero no tenla necesidad de su
respuesta afirmativa para reir amargamente, muy bajo
de esta ilusión con Que me engaflaba hacia un instante'.
E:iamora&lt;ta de mi, Miettel No; como todas las mujeres,
Miette me consagra á mi, á su profesor. el exceso de su
sentimentalidad, si acaso, si no es que su celo obedece
simplemente al aguijón que se encuentra en et corazón
de todas las mujeres hermosas, y fatalmente conscientes
de su belleza.....este aguijón es el egolsmo, el instinto á
veces necesario, cruel, de acaparar ternezas, de acapa~
rar devociones, sacrificios de hombres fascinados por
ellas ...
Pero, en fin, ellas han nacido con todos los derechos,
as! es que yo no pienso ni un sólo minuto en negárselos
á mi adorable sirviente. Soy yo quien explica mi conducta, y, ¡ay1sólo yo quien sufre) ....
Desearla, por lo menos, que la alteración de mi voi
no traicionara mi sufrimiento ....
-Deberla usted saber por qué no la he llamado para
recibir mis consejos, y no debla usted echar la culpa á
la seflorita Lambrecy .... Recuerde usted la noche de Navidad ... quise entonces poner á usted en guardia contra un peligro que su imaginación y su inexperiencia podlan hacerle correr contra un desbordamiento de su corazón, demasiado joven aún para tener legltimamente
secretos ....
Usted me rehusó la confianza que yo solicitaba, sin
embargo, con el desinterés de un hermano mayor que le
ha dado á usted pruebas ciertas de su afecto .... Y Miette ahora vuelta hacia ,ni me miró con una mirada un
poco extraña, donde la vacilación y ternura se mezclan
á una especie de estudio ansioso que hizo de mi fisonomla ....
Por fin, murmuró, pero ahora su voz estaba más indecisa que.lamia!
-Retardar una confesión no es falta de confianza)
Me aproximé un paso, y aunque sufrla de antemano
por lo que iba á olr, endulzando mi voz para darle ánimo:
-Entonces,-le dije por fin,-cuál es el hombre en
quien usted piensa constantemente, aqoel por quien yo
lo he visto bien Miette, usted se condenarla á pan y
agua, con el fin de poder satisfacer uno de sus caprichos?
Y otra vez vela en los labios de Miette palpitar las
palabras de conf_estón .
Sus párpados se bajaron y se levantaron. ¿lrla á hablar? Para olr mejor (porque era él quien iba á olr) mi
corazón dejó de latir .... Pero Miette respiró, y después
ruborosa y agitada murmuró:
-¡Oh! Todavfa no ahora .....pronto, se lo juro, pronto!
-Me eché á reir:
-Pues bien! entendido! me lo dirá usted el dfa de mi
casamiento con la seflorita Lambrecy.
Y antes de haber dejado de reir, ol á Miette que replicó con los dientes apretados:
-Ese dla estaré lejos de aqufl ... .
¿Por qué pareció que ella sufrla? ... Me puseá pasear
en el salón por algunos minutos. Miette quedó completamente inmóvil en su silla; regresé cerca de ella, muy
cerca; mi mano se apoyaba en el escritorio; me incliné
un poco y vi que, á mi aliento, los rizos bronceados de
sus cabellos se agitaban y estremeclan. Habrfa sido
exquisito tomarlos entre mis labios y rozar la piel satinada de su frente baja y pura ..... Pero me incl rporé y
me retiré un poco para comenzar á decir con voz doctoral:
-Escuche usted, Miette; no será el dla de mi casamiento cuando sea necesario que usted se encuentre lejos de aqul, será mucho más pronto; inmediatamente.
Pero, gran Dios! cuál es esta mano misteriosa y extrafla, que sacude la,¡ sensibilidades tan especiales y
tan ingenuas?
Miette se puso en pie de un salto, y con las manos
juntas, la expresión enérgica, exclamó locamente.
-U,ted me despide; usted me expulsa. Oh! nol nol Lo
conjuro! No! Quiero permanecer aqull quiero quedar-

me!....

.

Le tomé las manos como para hacer que ella dejara de
experimentar la sensación del abandono:
-Pero chiquita insensata é incomprensible! No ha
visto usted lo que tiene de anormal su presencia en esta casa donde ningún titulo la retiene, ninguno, porque
el de criada no le conviene respecto de ninguna personal. ...
-Y si yo quiero ser su sirviente, quién tiena el derecho de prohlbfrmelo?
Volvl la vista á otro lado, incapaz de sostener el tierno desafio de la suya, antes de replicar:
-Yo no quisiera ver en tal exaltación infantil pisotear
las magnffi~as promesas que le hace la vida .... Le ruego querida Miette, sentarse de nuevo y escucharme.
Á\e obedeció; di algunos pasos, luego me acerqué A su
silla menos turbado de lo (lile parece.
-Si usted ha venido á Parls, es porque el joven á
quien amaba no querla ó no podla casarse con usted
no es esto?
(Continuará.)

NUBES DE OCASO
y después que se fueron la tardía experiencia
vino cruel, á dejarle, una amarga memoria. .
Al caer de la tarde
y al caer de las hojas
hacia el poniente,
bogando encima de su larga sombra,
se iba mi ensueño,
á perderse del cielo en las rosas,
nubes de ocaso.
Y rodando las hojas
á la cama del sol, cual mi ensueño,
perdidas iban.
¡Ay, otoño, mi &lt;-toño de gloria,
qué triste es tu calma serena y tranquila!
cuando corre al ocaso, á la hora
que el sol se traspone,
de ensueños la ronda,
sembrando en tierra,
semillas de otro mundo, largas sombras.
A la costa del sol van rodando
amarillas olas,
que ayer verdes, prendidas al árbol,
bebieron sus rayos del cielo en la copa,
del sol mismo hambrientas
buscando la sola,
la eterna ventura
de arder de su pecho en la fragua ardorosa.
Y allí, cenizas y humo,
dar á la tierra lo que de ella brota,
y á las nubes, al cielo, lo celeste,
y en las celestes costas,
el sol al acostarse cada día
rendido de su obra,
enjugarle el sudor de oro encendido,
la sa vía roja.
Y vosotros también, mis ensueños,
del árbol de mi vida frescas hojas,
en tierra dejaréis vuestra ceniza,
que fué tierra fangosa,
y al sol eterno,
en el templo de ~loria
en que oriente y ocaso se hei·manan,
el alma entera
rendiréis en suprema victoria,
vuelta al fin á su fuente de vida.
Al caer de la tarde
y al caer de las hojas,
amarillos como ellas, se van mis ensueños,
rodando cual olas;
en el lecho del sol van buscando
libertad redentora.

;Ya _pasó com? un s_ueño la fugaz muchedumbre! ...
el anciano, abatido, sm amor y sin lumbre,
aun solloza en la puerta de la humilde casita . . .
Y al mirar como el tiempo la derrumba á pedazos
vuelve al cielo los ojos y se cruza ele brazos
esperando, con miedo, la postrera visita! . .
GUILLF.R)IO DF. MONT.-\Gl'.

Septiembre de 1go8.

La Ciudad de Hierro
colmar tu regazo
con frutos de otoño.
Cuando puesto ya el sol, de tu sen&lt;&gt;
rebotan tus piedras
el toque de qneda
me parecen los siglos mejerse.
que el tiempo se anega,
y vivir una vida celeste
-quietud y visioues!Salamauca!
MIGlJEL DE UNAMUNO.

•

AYER Y HOY.
LA. CITA.
(Como se escribía oyer)
Burlando la tupida enredadera
Pasa 1111 rayo ele luna entre las flores .
l'n humilde arroyuelo sus amores
va arrullando á través ele la pradtra.
Sus perfumes le da la Primavera,
los encendidos astros sus fulgores,
sus gorjeos los dulces ruiseñores
y sn flébil susurro la Palmera . . . .
Dos cuerpos se dibujan vagamente
en la línea indecis:, que separa
la fresca linfa de la verde alfombra'.
Después. .

. , el rojo sol tiiie el Oritntr

y espuma la visi6n, cual si envidiara

ATARDECER DE ESTIO EN SALAMANCA.

la discreta ventura de la sombra! . . .

(Como se escribe hoy)

,

Del color de la espiga triguera
ya madura
son las piedras que á tu alma revisten,
Salamanca,
y en las tardes doradas de junio
semejan sus torres
del sol á la puesta
gigantescas columnas de mieses
orgullo del campo
que ciñe tu solio.
Desde lo alto derrama su sangre,
lluvia de oro,
sobre tí el regio sol de Castilla,
pelícano ardiente,
y en tus piedras anidan palomas
que arrullan en ellas
eternos amores
al acorde de bronces sagrados
que lanzan al aire
seculares quejas
de los siglos.,
Los vencejos tu cielo repasan
poblando su calma
con hosannas de vida ligera,
jubilosa,
las tardes de estío,
y este cielo, tu prez y tu dicha,
Salamanca,
es el cielo que viste tus piedras
con oro de siglos.
Como poso del cielo en la tierra
resplende tu pompa,
Salamanca,
del cielo platónico
que en la tarde del Renacimiento
cabe el Tormes Fray Luis meditando
soñara.
Sobre tí se detienen las horas
de reveza,
soltando su jugo,
su savia de eterno,
y en tus aguas se mirau los siglos
dejando á la historia

,\ través de la5 hojas de arrayán y picuala
donde el tímido arroyo por el césped resbala,
cual sonrisa de plata, rompe las sombras una
tenue cinta formada por un rayo de luna. . .
Desde el negro infinito. los astros majestuosos
sobre el e-ampo den aman fulgores misteriosos . .
de la brisa hay aron1a de arrullos y de amores;
en la fronda se escapan trinos de risueñores . .
En el rayo de luna, sobre la verde alfombra,
dos cuerpos confundirlos en uno, lentamente
se dibujan, y avanzan despacio, muy despacio .
Una nube, oportuna, tiende discreta sombra,
perfume de dicha se esparce en el ambiente
y una tstela de besos atraviesa el espacio . . . .
1111

Filosofía de fo vida.
(Como se escribía ayer)
Nací, y fué mi desgracia el nacimiento;
pues al punto dolencias prematuras
me hicieron maldecir las desventuras
de la vida á que vine en tal momento.
Abandonéme un día al sentimiento
y del amor probé las amarguras;

encontré falsedades por ternuras
y la amistad negóse á mi tormento . .
La ciencia me arrancó la fé que amaba
sin darme la verdad á que aspiraba,
sueño es la gloria que buscó mi lira .
Y tras tantos engaños de la suerte,
¡falta, quizás, que la insondable muerte
me reserve también una mentira!

( Como se escribe hoy)
Ved sentado en la puerta de la casa vacía
el pobre viejecito de la faz arrugada
snspi rando al recuerdo de la dulce alborada
en que fueron sus huéspedes juventud y alegría.
Visitarou su casa el amor y la gloria,
el placer y la dicha, la ambición y la ciencia . . .

(NUEVA YORK)
A Enrique Henriquez y Fabio Fiallo.

Esta c_iudad agolpa sus casas en un juego
de naipe~ fabulosos, que desplomará lueóo
el soplo de los Siglos .... Nínive se levaita
de nuevo, Babilonia vuelve á bulhr. y tanta
ale¡!ría es, el eco de una tumba que canta ... .
pasara e~ orgullo de esta ciudad fornida ... .
.Oh Babiloma!, ioh Nínive!, joh fuente de la vida!

(ª

¿ Y qué valdrán, entonces, las cívicas preseas
las plazas resonantes, las vías luminosas
'
Y los ~ladinescos bosques de chimeneas?
Una ciudad no vale más que un jardín de rosas....

Sobre los oleajes de este trajín sonoro
hacen vibrar su cola los cetáceos del ~ro·
y hay en los engranajes de estas rueda~ c;njientes
ogros devoradores que rechinan los dientes ... '.
Trenes que van aéreos con afán visionario
cual si, s~ desgranaran las cuentas de un ;osario;
automovlles que huyen vertiginosamente
c?m? queriendo avaros descontar el pres~nte;
fabricas que parecen multiplicar las horas
entr~ u°: tropel de manos prestidigitador~;
resp1rac1ón de hornazas; crin de locomotoras·
1
polvo que~¡ sol se irisa y humo que enluta el c ielo:
la carrera _rncesante, pero jamás el vuelo·
Y por encima de este bullicio secular '
nn gran puente á manera de un grill;te del mar.
i_Oh Señor! P~ro ldónde la alada Poesía?
~dónde las ~iete cu~rdas y la sola armonía?
,dónde el so~ milagroso de Orfeo, que en un día
levantaba penascos y ciudades hacía?
iOh Señor! La trompeta de Watt Whittman es sólo
la del Angel del Juicio Final. ¿No es cierto, A polo?
Y no hay na,da que oprima tanto mi corazón
como nn pais enfermo de civilización . . ..
Poesí~_: aquí mismo te encuentro. Musa mía:
regoci¡ate en una sorprendente alegría .. . .
Este país de prosa cotizable y nefanda
que se envuelve del humo con los espesos tules
entre sus asperezas, tiene la nota blanda
'
de los cabellos rubios y los ojos azules ....
Así ~s como esta máquina es solamente un juego
de gigantes esclavbs de un cupidillo ciego·
Y así es como resume su vida fragorosa
'
en un botón de nácar, bajo un pulgar de rosa ....
JOSE SANTOS CHOCANO.

*

CONSONANCllAS.
Soy orgulloso, y mi valor me abona
pues de Cyrano el espadín me ciño· '
ansío de laurel una corona
'
y odio 1a obscuridad y am~ el armiño.
Pero á ese orgullo tu bondad destrona
lQué no puede la miel de tu cariño?
·
Ei_i mis _e~trofas tu piedad pregona
mi sensihvo corazón de niño.
¿Te dicen que no me ames? No hagas caso
Que tú y yo caminamos al ocaso
'
y la vida- tú sabes-es muy corta.
. No me muestres tus ojos desdeñosos;
si sabes que seremos muy dichosos,
lo que el mundo murmure, lqué te importa?
LUIS ANDRÉS

ZúflIGA.

�550

n

CRONICA
O es posible quejarse del otoño, lectoras mías; es cierto que
el frío avanza cpn vuelo demasiado presuroso; pudiera
decirse que trata de sorprendernos antes de haber hecho,
con toda previsión, los indispensables preparativos de la
estación de invierno; pero en cambio, ¡qué hermoso cielo azul y qué dulces mañanas nos ha
traído como una compensación! No más amenazas
de lluvia triste y constante, no más relámpagos
entre las nubes grises y sombrías; la fiesta del sol
y del tranquilo horizonte convida suavemente
á salir, á pesar del viento frío que recorre las calles y los campos, buscando, tal vez, un tibio nido para ocultar en él su propia inquietud de vagabu ndo descontento. Y vuela hacia los bosques,
en donde puede l ibremente sacudir los viejos árboles que meditan en su contemplación de sigl os;
los gruesos y nudosos troncos se burlan de sus
audaces embates; las ramas de edad le resisten
tranquilas y confiadas: es la experiencia y la discreción de los años que se ríe de los arrebatos y
de los impulsos de la irreflexiva juventud; pero
las pobres hojillas nuevas, los tiernos retoñ?s, no
tienen esa fortaleza y sucumben: el soplo impetuoso del viento triunfa al fin; se las lleva en
sus brazos invisibles, y una nube de polvo gris
las ciega y arrebata en loca carrera; mas ese cruel
tirano, despiadado é inconstante, bien pronto las
abandona, las deja sepultadas entre la tierra de
los caminos y veredas, para huir en busca de hojas nuevas y lozanas; de otras que no lancen ese
lamento apagado y melancólico, producido por el
crepitar de las hojas marchitas bajo el pie del indiferente caminante.
¿No os parece, lectoras mías, que tiene algo de
siniestro el aullido fatídico del viento en las tristes noches invernales? Es como un fúnebre idioma en el cual parece relatar dolorosas historias
qu~ él ha aprendido, tal vez, en su incesante viaje
de errante aventurero.
Por las cerradas puertas se introduce, atrevido
y curioso, para sorprender á la bella y melancólica pensativa que, con el libro entre las manos y
el recuerdo en el alma, sueña despierta; los pesados cortinajes agítanse inquietos al soplo del intruso que se ha deslizado en aquel tibio nido; un
estremecimiento nervioso hace á la dulce lectora
envolverse con premura en su abrigo; los sueños
huyen de su pensamiento como aves asustadas
por aquella racha de viento helado, y el vagabundo ríe tras los cristales con su burla maléfica.
Aun en el interior de la casa es preciso abrigarse bieu, á fin de evitar todas estas sorpresas
desagradables; por fortuna tenemos actualmente
los confortables y graciosos &lt;sweaters&gt; de estambre que tan útiles son para la presente estación.
Lo~ vemos en todos los colores y en diferentes
tejidos· tienen la ventaja de abrigar sin exceso, y
ademá;, no son de ningún modo estorbosos para
las ocupaciones domésticas, como pasa con los
chales y fichús de estambre. J!;n cuan~o á los abr~gos para salir, los hay de D)'llchos estilos y en diferentes telas: cheviot, terciopelo, paño y sarga.
En sus dimensiones y formas hay, también, una
gran variedad, pues unos son largos, otros cortos
y algunos semilargos; se usan sueltos y entallados, predominando en estos últim?s la forma de
jaqnetódelevita corta.~ este~shlo hay un m_odelo muy elegante y gracioso: hene un. req~eno
chaleco adicionado que le da mucha origrnahdad
en su confección. Para los días fre~cos del temprauo otoño, puede hacerse uno de estos model~s
en sarga azul marino, guarnecido con una trencilla de pasamanería del mis~o color, con chaleco
adicionado de seda clara ligera, bordada de soutache. En el cuello puede llevar una bonita corbata de gasa ó de encaje en colores claros; y las
mangas deben usarse largas ó semilargas. Estas
últimas, amplias y de corte de campana, han encontrado mucha aceptación.
En esta misma forma de abrigos, hay otro elegante modelo, hecho en c~eviot gris de &lt;punt~ de
espina&gt;, adornado de terciopelo negro y tren&lt;:1lla
del mismo color. El delantero es cruzado, de¡ando ver un pequeño escote; se abrocha con tres

N

grandes botones de fantasía. La orilla inferior de
este abrigo puede ser derecha ó formando puntas en los lados. Aún hay más riqueza y variedad
en los abrigos que la Moda trae para la presente
estación; continuaremos dando noticias de ellos
á nuestras lectoras, pues sin duda es el asunto
más interesante que puede ofrecerles en la actualidad.
MARGARITA,

CUESTIONES TRASCENDENTALES
LA D ICHA
O HAY asunto más discutido y
difícil de analizar que el de
saber definir cuáles son las bases más fijas y seguras para encontrar la dicha. Siendo esta
cuestión altamente interesante,
solicitamos de nuestras lectoras nos den á conocer su opi=&lt;!i:!!!::::=!&gt;= nión sobre cuáles son las cualidades que juzgan más indispensables en una
mujer para ser feliz. Sus respuestas serán, sin duda, leídas con agrado; y para comenzar desde luego á tratar el punto sin alargar demasiado el prólogo, damos hoy á conocer alJ!unos juicios muy
interesantes de escritores notables, publicados en
un conocido periódico francés, y que servirán de
base en el concurso de opiniones á que esperamos
se dignen cooperar, con las suyas, nuestras amables lectoras.
El conocido novelista Paul Bourget cree que la
dicha reside en el espíritu de aceptación; Mme.
Grazia Deledda, en la inteliJ!encia; Mme. Marie
Aune de Bovet, en la energía del carácter; M. Benson, en la actividad y en el placer de poner en
movimiento la actividad de los demás; y Mlle.
Ellen Key, en el dón de amar. E-sta última escritora dice que si la Naturaleza ha rehusado á la
mujer el gran dón de amar, no puede haber para
ella dicha posible, ó si bien, tiene esta facultad,
pero las circunstancias han impedido su completo desarrollo, se considerará siempre desgraciada.
Una resignación apacible será el estado de ánimo más próximo á la dicha que podrá alcanzar.
Y esto, si encuentra en sí misma la rara facultad
de hacer felices á los otros con los humildes goces de la vida práctica, y posea, además, otra cualidad más rara aún: la de soportar con grandeza
de al ma y en silencio, sus propias penas, aliviando bondadosamente las de los demás.
El escritor realista, Vicente Rlasco Ibáñez, es
de una opinión semejante á la anterior, si no en
la dicha que se encuentra en amar, al menos en
la de saber inspirar afecto. Piensa dicho escritor
que las cualidades más propias para asegurar la
dicha de una mujer, son aquellas que le ayudan
á hacerse amar. Dice que el amor es un estado de
ilusión capaz de endulzar todas las tristezas de
la vida, y que la monotonía de la existencia solamente puede soportarse engañándose á sí mismo, y de todas esas astucias convencionales, el
amor es la mejor de todas.
M. Michel Corday opina que la felicidad se basa en el perfecto equilibrio de una buena salud,
pues muchas veces la neurastenia hace sufrir, al
paciente y á los que le rodean, penas indecibles
é incalculables. Como segunda cualidad en la mujer para ser feliz, coloca este escritor la bondad.
No la debilidad del carácter muelle y perezoso,
sino una indulgencia lúcida y una activa complacencia.
Y reunida á la bondad interior, la ternura manifestada exteriormente, pues juzga ese escritor
que la facultad de amar es muy rara de encontrarse; y la ternura tiene varios racimos y di versas florecencias, como son: la maternidad, la amistad, el altruismo, y otras formas de sentimientos,
que son como el perfume de la vida. Con mucha
sutileza y espíritu de análisis, dice el citado autor que no hay &lt;una dicha&gt;, sino muchas, según
la inmensa diversidad de los seres humanos. Uno
la encuentra en los goces del arte ó de la ciencia;
otro, en la atmósfera del hogar; aquel, en las satisfacciones mundanas. La dicha en ciertos espíritus está en ser lihres, otros la encuentran viviendo en dulce sumisión; y de este modo, las

N

formas de felicidad cambian tanto, como los gustos é inclinaciones de cada persona, ?ero tratando de llegar á una opinión más general, podemos
ver, en otros escritores, juicios más concretos, como es el de Pérez Galdós, el cual opina que las
cualidades mejores en una mujer, para su dicha,
son aquellas que reflejan, completan y compensan las del hombre. La señora Pardo Bazán, que
á pesar de su espíritu casi varonil por su potencia y erudición, debe sentir todas las penas afectuosas de los corazones femeninos, dice que si
supiera cuáles son las cualidades indispensables
en la mujer para ser feliz, se habría consagrado á
adquirirlas. En España se dice con frecuencia:
&lt;infeliz de la que nace hermosa», y sin embargo,
la belleza es una cualidad inestimable, propia para alcanzar la dicha, habiendo, en cambio, personas que colocan la ventura en defectos ó cualidades inferiores, demostrando, con esto, lo relativo
y discutirle de tal asunto.
No hay menos melancolía en la respuesta de M.
Paul Margueritte, que dice así: &lt;¿Cuáles son las
cualidades mejores para asegurar la dicha de una
muja, ó más modestamente, su paz interior?
&lt;El equilibrio de su razón, una inteligencia op·
timista y la igualdad de humor. Reunamos en un
armonioso conjunto un cuerpo sano con un espíritu fuerte, y encontraremos en él dificultades
para ver las diferentes situaciones de la vida, como insoportables y desgraciadas; están en nosotros
mismos, más bien que en los demás, los elementos
para la satisfacción moral. En cuanto á la dicha
intensa y absoluta, es mucho pedir, y ni aun se le
debe buscar&gt;.
Por último, M. Jules Bois da una interesante
opinión, en la cual demuestra que el &lt;feminismo&gt;
no es lo más apropiado para hacer feliz á la mujer, y dice así: &lt;Las cualidades que debe desenvolver la mujer de nuestra época para encontrar
la dicha, son de dos clases: por una parte, las virtudes del pasado; por la otra, las fuerzas del porvenir.
La mujer debe elegir esposo por ella misma,
porque este asunto es una parte importante de su
destino. Ella sabe mejor que nadie cuál debe ser
su compañero, el padre de sus hijos. Los consejos
que á ese respecto reciba, debe atenderlos, mas no
seguirlos como órdenes ciegas, pues el matrimonio
debe decidirse por ella y no por los demás.
En cuanto á la mujer casada, debe ingeniarse en
la tarea, á veces difícil y siempre delicada, de
adaptarse á los gustos y al temperamento de su
esposo. Para esto, es preciso que sea modesta, dulce y paciente, cuidando de dar al hogar una atmósfera de confort, á fin de que, haciendo feliz á
su compañero, asegure ella \&gt;U propia felicidad.
Todas estas son las virtudes del pasado, pero
también es preciso atender á las fuerzas del porvenir. La mujer debe .:uidar de no permitir que
se atrofie su voluntad, y de saber contar con ella
misma en los casos difíciles, desarrollando supersonalidad y armándose de pies á cabeza, intelectual y prácticamente. La individualidad que se
ha ejercitado con la energía, encuentra en el infortunio un aumento de fuerzas para combatir; de
lo contrario, quedará expuesta á ser un resto de
naufragio moral, ó de perder la razón. Que en último resultado, la mujer sepa que su dicha integral no puede separarse de la del hombre, más que
la fuente de su seguridad no está solamente en él,
sino ante toda en ella&gt;. He aquí, lectoras mías, una
lista de opiniones dadas por escritores célebres;
todas son interesantes y se prestan á la discusión,
que presentamos en esta forma: ¿ La dicha eslá en
el carácter, y en cuál carácter? ¿Es preciso esperar
las condiciones del porvenir para la dicha de la
mujer? Toca á nuestras amables lectoras la contestación á estas preguntas.

Decla un joven hablando con Fontenelle, que las
ocurrtncias fd1ce~ y los dichos agudos, no eran prueba de ingenio, ~mo efectll de la casualidad. Es cierto,
replicó Fontenelle. y también es una casualidad que no
se les ocurra ninguna á los tontos.

"""
En un tribunal.-¿Qué profesión ejerce usted1
-Son inventor.
-¿Y qué ha inventado usted?
-Hasta ahora nada, senor Presidente, pero estoy
pensando en descubrir algo extraordinario.

o

551

EL MUNDO ILUSTRADO

MUNDO ILUSTRADO

•

UDABLE que el orden y la propiepara arreglar la casa, producen, no
sólo bienestar y facilidad para
ejecutar los trabajos y ocupaciones indispensables en la vida, sino que influyen
directamente hasta en el estado del ánimo, proporcionando buen humor y deseo de cumplir mejor
con las obligaciones, pues cuando no hay orden
ni arreglo en el hogar, éstas se hacen p4:sadas y
enojosas.

1

Y tal vez parezca exageración lo que vamos á
decir; pero cuando la mujer es industriosa, ordenada, y sabe poner en todas y cada una de las habitaciones que componen su hogar un toque de
gracia y de refinamiento, se hace encantadora y
amable para todos los miembros de su familia,
conquistando incondicionalmente sus voluntades,
y haciéndose un sér indispensable del cual nadie
quiere prescindir. ¿ Os parece exagerado, lectoras
mías? Pues no es así; y la razón se encuentra fácilmente. Todos tenemos una tendencia innata á
la comodidad y al confort, y cualquiera que nos
los proporcione, nos hace disfrutar de un placer
casi necesario. Y de un modo muy particular vemos esta tendencia en el hombre. Es éste, por na-

en la parte superior de este mueble, alguna estatua artística y bella, como nos lo representa el
grabado.
Pueden creer mis lectoras, que con muy poca
esfuerzo, improvisarán según este modelo, un pequeño estudio, para ellas, ó para los niños, si tienen alguno que embellezca su hogar.
turaleza, un sér de placer y no se le puede tener
contento sino proporcionándole todas esas como·
didades que, por otra parte, es muy justo disfrute, como' una tregua y descanso de su vida, por
regla general, más fatigosa y accidentada que la
nuestra. ¡Cuántas veces hemos visto esposos, hijos y hermanos, dejar las diversiones y entretenimientos peligrosos, cuando las mujeres que forman su hogar procuran hacérselo a,l!radable y risueño, no sólo por medio de la afabilidad y del
trato cariñoso, sino también por el aspecto de elegancia y coquetería que una mujer hábil puede
imprimir en él!
No es indis'¡¡ensable tener muchos elementos
pecuniarios para hacer esto; con un poco de cuidado y de empeño, todas las mujeres lo conseguirán.
Hoy damos á nuestras lectoras el modelo de un
pequeño gabinete de estudio ó de trabajo, sencillo y fácil de improvisarse. Como no todas las casas tienen amplitud para destinar un cuarto á este uso, puede elegirse la pieza que sea más amplia
y que no tenga mucho tránsito, para tomar un espacio suficiente y colocar el cancel que representa nuestro grabado, cuidando de que alguna puerta ó ventana le dé luz. La madera de que se haga
queda enteramente al gusto y elementos de que
se disponga; debiendo preferir alguna de color
claro, para darle un aspecto más risueño. Como se
ve en el grabado, los muros del cancel están aprovechados forman.lo dos pequeños armarios destinados á libros y si es necesario á objetos de trabajo como pinturas, pinceles, modelos ú otros útiles de dibujo y aun de labores. Arriba pueden ponerse unas cortinas susceptibles de correrse. En el
primer compartimento pueden colocarse tiestos,
floreros con flores, ó cualquiera otro objeto agradable á la vista, como una estatuita, busto, tibor,
etc. El pequeño ajuar que está en el fondo es también de madera y debe procurarse que armonice
con la del cancel, tanto en el color, corno en la
construcción. Algunos cuadros 6 fotografías en
los muros representando artistas ó sabios que más se hayan
distinguido en el arte ó en la
ciencia que se prefiera, y á la
cual se dediquen esos ratos de
estudio que se supone transcurrirán gratos en ese pequeño
gabinete, servirán de mucho á
la imaginación para tenerla
atenta, y al aspecto, para embellecerlo. Las paredes podrán
quedarse con el mismo ta¡:iz
que el resto de la pieza; pero
sería preferible se le pusiera
alguno de acuerdo con la tendencia del pequeño estudio ó
biblioteca. No hay que olvidar la puerta ó ventana para
poner en ella alguna cortina
... ue la adorne y permita suavizar la luz cuando se necesite.
Dicha cortina puede hacerse de
algún género ligero, ya sea
blanco, crema ó crudo, según
el color de los muebles, cancel
y tapiz.
El segundo grabado representa un librero bufete, que se
puede colocar, por ejemplo, en
el ángulo opuesto á la puerta
ó ventana, y si no, donde el
gusto de la lectora crea que es
más conveniente para la armonía del gabinete. Este mueble
presta gran utilidad, pues sirve
de biblioteca y de escritorio.
Arriba de la pequeña cómoda
del centro, se extiende una tabla para escribir. Los armarios
de los lados pueden ocuparse
con papeles importantes ó útiles de trabajo, y en el tablero
del centro, el cual está cubierto por una cortinilla que puede hacerse del mismo género
de la de la ventana, se pondrán
todos aquellos objetos que es
preciso tener á la mano, al empezar á trabajar; como tintero,
lápices, reglas, compases, etc.
Será de muy buen efecto poner

o

CABEZAS FEMENINAS
Nunca , como ahora, se le ha d ado tanta importancia á la cabeza de la mujer. Sombreros, peinetas, flores y lazos. todo es poco para adornarla.
El gran moño que represen ta la figura de nuestro
grabado, se hace de muselina de seda azul pálido.
Para confeccionar este moño, córtese una tira de
muselina, que mida
treinta centímetros de
ancho; dóblese á la
mitad, y vaya sujetándose de veinte en
veinte centímetros
con puntadas finas para que no se vean.
Después, póngase en
el ceutro del lazo un
vistoso prendedor negro ó una hebilla dorada. Por debajo del
moño, se coloca una
horquilla convenientemente asegurada, con
la cual debe prenderse el lazo sobre el cabello.
Las peinetas tienen también un lugar muy preferente entre el peinado. Se usan solas y también
adornadas con listones de color. Estas últimas
son más bien las que están en privanza, pues resultan muy artísticas.
Aconsejamos á nuestras lectoras que escojan la
seda brillante para esta clase de adornos, pues da
muy buen efecto el brillo de la seda entre el brillo natural de los cabellos.
Se usa también llevar, según la moda griega, ramos pequeños de uvas entremezclados con listones de dos colores, torcidos uno con otro en elegante combinación. Así se usaba para las fiestas
de Baco; y ahora la moda resucita estas costumbres. No hay que olvidarlo, lectoras mías.

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FoT.

FÉux, DE

PARís.-MooAs

BfoHOFF

DAVID.

Traje de baile.-Confeccionado en crespón de China,
rosa pálido. La sobre-falda tiene forma de túnica corta y
en la orilla lleva un fleco de borlas de seda.
El cuerpo es completamente sencillo, con mangas cortas
y ajustadas, encima de las cuales lleva unas hombreras de
gasa rosa que caen flotantes por la ~spalda. A un la~o del
talle tiene un elegante lazo de terciopelo que termma en
dos borlas.

FoT.

FÉLIX, DE

PARfs.-MooAS

BÉC'IIOFF

DAvrn.

Elegante abrigo color de marfil, hecho en forma de manto, y adornado con bordados realzados,
ele seda del mismo color.

t,

.. .

�A LOS ENFERMOS

DEL ESTOMAGO
,

E INTESTINOS
¿Sufre V d. del estómago; no tiene apetito, digiere con
dificultad, tiene Vd. gastritis, dispepsia, gastralgia, disenteria, úlcera del estómago, dilatación del estómago, neurastenia gástrica, anemia con dispepsia, una enfermedad
de los intestinos?
¿Por la mañana, al levantarse, tiene la lengua sucia,
mal olor de aliento, está bilioso, tiene aguas de boca?
¿Después de las comidas, tiene V d. eructo, agrios,
gases, pirosis; vahídos, pesadez de cabeza, ruidos en los
oídos, sofocación, opresión, palpitación del corazón?

¿Tiene V d. dolores al vientre, á la espalda, vómitos,
estreñimiento, diarreas?
¿Se altera V d. con facilidad, está febril, se irrita por
la menor cosa, está triste, abatido, evita el trato social,
teniendo por la noche ensueños, sueño agitado, respiración difícil?
¿Desea evitar el mareo del mar al tener que embarcarse?
¿Ningún remedio, ningún régimen ha podido curar
á Vd? No se desespere, tome pronto

Elíxir Estomacal de Saiz de Carlos
Es seguro en sus efectos y SIEMPRE inofensivo, aunEs el remedio del día, usado en el mundo entero, el
que únicamente triunfa de las enfermedades rebeldes á que se use años seguidos. Cura las diarreas de los niños,
aumenta el apetito, tonifica y ayuda á las digestiones, por
todo tratamiento del estómago é intestinos.
Preguntad á todo el que lo tome y os dirá: "EL ELI- lo que es de uso necesario.
XIR ESTOMACAL de SAIZ DE CARLOS (stomalix)
De venta en todas las Droguerías y Farmacias.
me ha curado radicalmente, mientras que los demás medicamentos no me habían ni aún aliviado."

Agente 6enml en Amérlu, carios S. Prats, Apartado 468, México, D. F.

Consultas para las Damas
PARA U TEZ.
Presumida:-Puede usted usar en las
ocasiones que me indica, el ''Agua Oriental," pero teniendo siempre en cuenta, el
dai'io que hace á la piel, el uso de estas
composiciones. La que hoy recomiendo á
usted da muy buen efecto; pero usándola
diariamente, podrla maltratar su tez.

(J

~()

MONOGRAMA.
Lucla:-Day á usted el monograma que
desea, para marcar fundas.

VARIAS CONSULTAS.
Es¡,eranza:-No hay pintura que sea
Inofensiva para la tez; hasta ahora, no se
ha descubierto ninguna substancia de
esas, Que puedan usarse con frecuencia,
sin desmejorar mucho el cutis. Tal vez le
serla á usted útil, alguna crema como la
de " Simón" y otras, que sii:t perjuicio notable, blanquean la piel y la ponen tersa
y suave.

-El agua oxigenada para tel'lir de rubio
los cabellos, se usa, poniendo una cucha•
rada pequeih dt esta substancia, disuelta en medio vaso de agua simple. Ptro yo
me atrevo á aconsejarle que no haga uso
de esta preparación, pues además de quemar el cabello, el color rubio que le da, es
muy desagradable y no se puede quitar,
sino después de mucho tiempo.

RECETAS UTILES.
Mariota:-No he recibido ninguna carta
suya; hoy contesto con mucho gusto á sus
preguntas. Puede usted sumergir las escamas, en éter ó bencina, y si esto no da
resultado, serla bueno qu~ hiciese uso del.
sulfuro de carbono, ó de una solución débil, de carbonato de amoniaco.
-Para el panal de rosa. se hace almlbar con tres litros de azúcar, que se clarifica con una clara de huevo, y se deja
reposar hasta el dla siguiente. Luego se
cuela por un lienzo, se pone al fuego para
que tome el punto de caramelo; en seguida se aparta, se bate bien y sin dejar de
batir, se le mezclan dos claras de huevo,
también muy batidas, el zumo de medio
limón y una cucharadita de esencia de rosa. Después, se vaclan en las piezas en
q•1e se desean amoldar los panales, no
sacándose de alll, sino cuando se hayan
enfriado bien. Se pueden, también, adornar e.tos panales con figuritas de alftfü·
que ó con frutitas de pasta.
-No es fácil quitarle al cabello lo naturalmente rizado, pero, lavándoselo con
agua, en la que se hayan disuelto tomates verdes, á veces se consigue volverlo
un poco más lacio.
RESPUESTA.
Carlota:-No he tenido el gusto de recibir sus dos cartas anteriore,; es probable
que se hayan extraviado. Respecto de la
pregunta que se sirve hacerme, le digo

que, no es indispensable llevar, sino el
apellido paterno, pero á veces es más conveniente lle,•ar también el de la madre,
sobre todo cuando hay varias personas
que tengan el mismo apellido que uno
tiene.

CONSEJOS DOMESTICOS.
Gloria:-A la salsa de gitomate se le
pone la cebolla al tiempo de freirse, y después, al ponerle el agua, se deja alll para
que la sazone, sacándosela en seguida.
Puede usted anadirle un poco de vinagre,
para procurar de este modo que se conserve más tiempo.
- Para quitar el pano del rostro, se necesita, ante todo, saber de qué causa proviene éste, pues muchas veces lo produce
alguna otr1t enfermedad, ya sea de los ó,ganos digestivos, ó ~ualquiera perturbación del organismo. Serla conveniente que
consultara usted con un doctor á ese respecto, para que le dé su opinión. Como
remedio local, puede usted usar la leche
antefélica, que da á veces buenos resulta·
dos. Para las arrugas del rostro, es muy
eficaz el "massage facial."
- No creo que sea perjudicial el vapor
de agua caliente que usted usa, pero tal
vez no tiene efectos ningunos, para lo que
desea.
- Es muy conveniente, á fin de adelgazarse, evitar la alimeotación que contenga féculas y materias grasosas. El ejercicio es indispen~able para evitar la gordura exagerada.

•

_J
UN MODELO.

Aurora:-Doy á usted el modelo de abrigo para nina de dos á cuatro afios. Puede
hacerse en franela blanca, adornado con
con tiras bordadas de seda en la misma
franela, ó si no, con algún encaje grueso
y pasamanerlas.

PARA LAS MANCHAS.
UNA PREPARACION.
Costena:-El bálsamo de la Meca, no lo
hay ea nuestro pals, sino en la América
del Sur, pueJe substituirse con tintura de
benjul. En uno de los números anteriores,
di á usted esta misma respuesta, tal vez
usted no vió dicho número.

J. Benltez:-Nada es tan eficaz para
quitar las manchas de pintura, como el
aguarrás; y á fin de que desaparezca de
la tela que se ha limpiaJo, el mal olor de
esa substancia, bastará exponerla al aire
libre por dos ó tres dlas.
MARGARITA,

•

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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