<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="4139" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/4139?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T20:09:44-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2785">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4139/Mundo_ilustrado_El._1908._Vol._15._No._20._Noviembre._0002011857.ocr.pdf</src>
      <authentication>d8e9979a0a88746029a32e56e914f047</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117965">
                  <text>L LINDO LUSTUADO
Registrado como articulo c1 e sc~unda c lase, en 3 de Noviembre ele 1894.-Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 15 de Noviembre de 1908

S. M. Eduardo VII, Rey de Inglaterra,
CUYO CUMPLEAÑOS CELEBRO LA COLONIA BRITANICA
EL LUNES ULTIMO.

,

Número 20

�EL MUNDO ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Al taro número 9. México. D. F. Ao..rtado oosta.l 2.570. -TP]éfl)ao~: Erlc,,s,,a, 1476.
Oomoa.ilfa Tel~tónlca, ~71.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓK:

En la Ciudad .............................. $ 1.25

F.o lOll F.~tados........... . . .. . .. .. . . .. .. .. . .. .

En el Extranjero....... .. .. .. . .. .. . .. .. ..

1.50
2.00

NÚMEROS SUELTOS:

Rn la Ca¡¡ltlLI. ........................... $0.3.'i cs.
En los &amp;!tac.los.. . .. . ... .. . : .. . . .. .. .. .. ¡¡¡.r,o cs.

VICTORIANO SARDOU
A muerte de Sardou deja
un gran rncío en la literatura dramática de Francia
y aun del mundo entero.
Por la fecundidad, por la
.
. intensidad, por el brillo .Y
por el éxito, Victoriano Sardou ha sido uno
de los primeros y de los más arandes en la
última mitad del siglo pasado~
Para apoderarse del público, pam deslumbrarlo, conmoYerlo .v subyugarlo, nadie como Sardou, .r pocos como él para divertirlo, entretenerlo, juguetear con él _y
hacerlo reir.
·
En su lira vibraban todas las cuerdas, desde la del alto drama hasta In del s1tinete; su
diálogo chispeante siempre fué rápido, fácil; su estilo, amplio ;v flrxiblc, se acomodaba á todos los géneros y á tod,1s las circunstancias ,v nada es comparable á su ingenio
para anudar y desenlazar la intriga, ¡mra
hacer surgir las peripecias y, sobre todo, para crear situaciones pungitivas ó escenas
dramáticas ó cómicas, ¡xttéticas ó 1·idículas.
Tanto talento y tanto éxito debían desencadenar contra él todas las iras de la crítica. Mientras el público todo lo toleraba
en Sardou y todo lo aclamaba, la crítica no
tuvo jamás la menor indulgencia para él.
Datos fundamentales, desenvolvimiento y
descripción de tipos y de caracteres intriga, peripecias ;v desenlace, estilo .,~ hasta
1nise en 11cene, todo le fué vituperado reprobado, anatematizado; y en tanto ei público llenaba el teatro con su muchedumbre
y con sus aplausos, Ja crítica entonaba
el de profu11dis y gimoteaba el delenda
est Oartago del arte dramático.
El alfanje que se esgrimió contra él fué
la acusactón persistente, monótona y testaruda de falsedad de todas sus creaciones.
Sus personajes eran meros fantoches· sus
il!trigas, burdas y mentirosas; sus situ~ciones, forzadas é inverosímiles; sus desenlaces, fantásticos é inaceptables. Nada dirra0
mos de su psicología, de su historia y de su
moral: la crítica encontraba todo ello monstruoso, cuando no ridículo ó e5candaloso.
Al ver la luz estas líneas puede aHrmarse que en la prensa mundial, como hoy se
dice, los críticos, sin dejar de enaltecér tí
Sardou, porque siempre se eualtece á los
muertos, concluirá sus ditirambos con esta
lamentación:
!Lástima grande
Q,ue no sea verdad tanta belleza!
Si fuéramos poetas ó dramaturgos, apeteceríamos que el único reproche á nuestras
producciones fuera el de no ser verdaderas.
No hay cargo más grande, si es fundado
para las obras de la ciencia ó de la filosofía;

no lo hay m:ts anoc1ino p:u-.L l.ts cr~:ic1ones
del arte.
Vituperar rí un artista la falsechd dC' sus
obras, es sólo aceptable parn quienes pro fosan, como los realistas modernos, que sólo
hay arte dentro de lo verdadero, ó que l:t
verdad, como muchos lo piensan, es la única belleza positiva.
Nada ha.y, sin embargo, menos admisible
que semejante axioma.
Si sólo dentro de la verdad existe el arte,
y si sólo por su verdad se justifica y se
a(Juilata, entonces el arte sitie sobrando.
Vi,·imos dentro de la realiditd; clhi nos
envuelve .v compenetra; doquiern que rnl\'emos la vista, cosas, seres, sucesos nos
muestran lo real en todos sus aspectos. La
vida misma, dentro de la hipótesis renlistn,
sería arte; y el a1-tc, imitación .Y aclulte1·ación de lo real, no tendrfa razón de ser.
¿A qué la pintura.)' la escultura si tenemos la natumleza1 ¿A qué la poesfa si tenemos el pensamiento y hi sensación 1 l A
qué el drama si tenemos la, sociedad?
Los poetas cantan el amor; pero nosotros
lo sentimos, y este realismo es mejor que
aquel li1·ismo. Huelgan las no,·elas ahí donde, como en el hombre .V en la sociedad
reales, hay pasioni&gt;s, intrigas, peripecias .Y
desenlaces. C.tda vida es un drama, :v con
vivir .v ver vivir nos habremos ahorrado el
ir al teatro y los gastos de librerfa.
El Rama.nrna hace combati1· á los monstruos; la Iliada á los dioses y á los héroes·
Lafontaine les da lrnbla :í los animales .Y le~
atribu,yc acciones absurdas; no se necesita
de Arpagon para contemplar las bajezas de
la a,·aricia, ni de Falstaff pa,ra conocer las
ridiculeces y las ignominias de la concnpiscencia: la vida ofrece esto último en abundancia .Y con un realismo insuperable; lo
primC'ro, la vida y la realidad lo nieg,rn
obstinacl:1mente, .Y sin emb:u·go, el !fama.vana, la Iliada, son grnnrles ~, bellos poemas, así como Lafontaine, Moliére y Shakespcarc grandes poetas.
iQué prneba todo er,to? Que el arte .Y
la \'erda&lt;l no son ni pueden ser la misma,
cosa: que el arte puede explotar lo Yerdad&lt;:'ro: pero que no le está vedado lo fab;o
ni siquiem lo absurdo.
Acusar d,~ falseclad ií un poeta, :í un dramaturgo 6 :í un artista en ganeral, no t'S,
por t&gt;Í misma, acusación de mucha trascemlcncia, y es hasta glorioso en ocasiones
ser objeto de los mismos cargos que se fo1·mulan contra Víctor Rugo, contra Calderón ó contra Ra,cine.
Lo que ha.v que pedir al arte no es tanto
la verdad cuanto la harmonía, que es su lógica, ni la precisión, sino hi fuerza, y que
8ardou fué lógico aun dentro de lo irreal
.Y que ha siJo poderoso, son cosas inne~
gables.
La crítica, ante el gran desaparecido acabará, por desarmar, y ht hom do la ju;ticia
sonará para él más allá de la tumb¡, como
resonó para su gloria, en vida, la trompeta
de la fama.
Mas de lejos, con mayor serenidad y menor ofuscación, se le reputará dianó sucesor
de los m:is graneles dramaturais ~· sobre
todo de los más ingeniosos .r fec'u~dos comedió~rafos del pasado siglo .Y de . la vieja
Francia; y cuando ya la crítica ni se acuP-rde de sus farnritos de hoy, todavía los teatros ofrecerán al público los encantos y las
emociones de la Familia Benoiton, de Rabagas, de Thermidor, de Di vorSlons y de
Madame Saos Géne.

635

tt MUNDO !LUSTltAbO

Crónica Científica
LOS ULTIMOS DESCUBRIMIENTOS

NO de los informes presentados últi mamente á la Academia de Ciencias
de París, que llamó justamente la
atención de los académicos, fué presenta_d o por el doctor Delbert y se
relaciona con las operaciones llevadas á cabo por el Sr. A. Carrel, preceptor de Lyón, por medio de las
cuales ha 111serto miembros ajenos en cuerpos de
perros.
Una de las operaciones más notables fué la nefrectomia doblei_ejecutada en u11 perro¡ después
de la vados los nnones en una solución conveniente. el cirujano colocó uno de ellos en su lugar suforando las arterias, el canal renal y los nrét¡ros.
Una hora después de terminada la operación se
restableció la circulación de la san~re, y el perro,
salvado de esta manera, pudo vivir perfectamente
con un solo riñón.
Otra operación, que es concluyente, fué ejecutada en un &lt;fox-terrier&gt;. Se le tuvo que amputar una
pata y se le insertó un miembro semejante de un
perro de la misma talla; se suturaron las arterias
l?s músculos, los nervios y la piel y se le sorne~
tJó á la inmovilización con un aparato de yeso,
después de lo cual, y transcurrido ef tiempo necesario, la inserción fué perfecta.
Est_a s operaci?nes hacen afirmar qite la inserción
de miembros aJenos será una de las más brillantes operaciones de la cirugía del porvenir. Para
resol ver, de una manera práctica y definitiva este
problema, sólo falta encontrar un modo de' conservar -~l injerto. S~ su¡(iere, á esterespecto, la conservac1on de los miembros en hielo para que estén listos para usarse en cualquier momento.
También, en este sentido, ha hecho grandes pro¡!resos M. Carrel, pues ha logrado insertar fracciooes de arteria que han estado, durante ocho días,
f~~ra del _organismo, conservadas en una soluc1on especial.

•••
El _p:i._p~l de trapos ya no es más qne un recuerdo h1stonco: hace muchos años que fuésubstituido por el de pulpa de madera, y apenas si una
qtte, otra vez se fabrican papeles especiales de lino o de seda. Pero el papel está despoblando los
bosqu~s, y si. sigue como hasta ahora, pronto se
ª&amp;?taran los arboles y no habrá de donde sacar
mas papel.
Ante esl~ amenaza, se ha tenido que buscar otra
materia pnma: 110 es nuevo el problema; se ha
tratado de resolverlo desde hace muchos años, sin
que se hu!:H~ra llegado á la solución sino hace
muy poco !tempo.
Los últimos ensayos se han hecho con el
ta_llo del algodonero que, hasta hace poco, 110 serv 1a P~:ª nada. A Texas, E stados Unidos, correspood,o la suerte de resol ver el problema. Después
de vanas experiencias infructuosas se logró obtener uua pulpa de magnífica calidad con el tallo
del a lgodonero.
P.:ro no es sólo eso, sino que ahora resulta que
la pulpa hallada es mucho mejor que la de cualquier olra madera de las usadas hasta ahora, y que
de ella se puede hacer un p:ipel tan resistente
c~mo el sacado de los mejores trapos. Los tallos
tienen un costo insignificante, como que hasta
ahora, ,110 habían servido para nada, y se hace un
favor a los plantadores,_ porque les evita el gasto
de recogerlos, que era bien pesado año con año.
La nueva utilización del tallo del algodonero
e~ u11 beneficio inapreciable cuando la planta ha
s1_do ata~ada por el gorgojo, pues en este caso es
bien sabido que se pierde la cosecha sin remedio
y ~omo el ta_llo se puede utilizar tanto con el gor~
go¡o como sm él, el beneficio es evidente.

** *
Ya que el papel está consumiendo1 á gran pris•
los pocos árboles que quedan en el mundo jusi~
es que substituya á la madera en algunos de sus
usos, y hay que advertir que la substitución se
está haciendo á gran prisa.
Después de haber usado papel para ruedas de
carros y para toneles, se le acaba de usar para hacer botes y navegar sobre ellos por regiones tan
escabrosas como las que recorre la corriente del
río Potomac en los Estados Unidos.
La invención se debe á un periodista que, no
hallando que hacer con los ejemplares no vendidos de su periódico, ideó hacer con ellos una barca capaz de navegar por ríos y por ruares como
cualquier yate ó bote de madera. El resu1t'ado obtenido por el constructor fué espléndido, y el
bote del nuevo material marchó como si hubiera
e~tado sacado del árbol más corpulento.

LL,·ga,I., de l.i ¡w1111era lncomo/ora de GuaJalaja,a á Colima -Una curva entre
Colima y Manzanillo.-Túnel cerca de la eslaci6n ''Madrid" entre
Colima y Manzanillo.
(F"ots. de José J. Ramos.)

El Ferrocarril de Colima á Manzanillo
Cerrado nuestro número anterior y después de insertas en él las fotografías que publi·
camos de la vía y de los trabajos del ferrocarril de Colima á Manzanillo, recibimos más fo.
tografías de esa misma línea¡ como la región fotografiada es una de las más pintorescas y hermosas de nuestro país, y la línea de que se trata es una de las má~ importantes que se han
construído en la República, publicamos las fotografías recibidas, en plana '.especial, y en vista de la belleza de ellas esperamos que sean del agr:,do de nuestros lectores.
Es probable que sigamos recibiendo de nuestros agentes y corresponsales otras vistas de
la región, y siempre que las estimemos dignas de ello, les daremos publicidad, pues el asunto nos parece merecerlo,

!ROMAN'lrilCA

Y

-

A VÉSPERO derrama su luz diamantina. Ha
un rato que comenzó la lucha entre los dos
irreconciliables enemigos. La tarde, airada,
pretende anular las fuerzas de su contrincante, la noche, con el soplo de sus brisas y con
el susurro de sus hojas. ¡Pobre! ¿No ves que agonizas? ¿No comprendes que las sombras implacables se acercan y que quedaráq, en breve, sumergida en ellas, como pétalo flotante en el torbellino?
Oye; yo soy tu poeta. Yo, al igual que tus flores,
te amo ha mucho tiempo: soy tu aliada. Cuando la
noche te s11ccde, busco un rincón en que refugiar

Túnel de •'Ju/a" entre Colima y Manza111ll0.-RebllJe
los "Amiales" entre Colima y Man2anillo.

ud

ce, , v ~e

(F"ots. de José J. Ramos.)

conmigo mis tristezas, y creeme, aunque me oculte, no dejo de atisbar los movimientos de tu negra
rival¡ si en algo te soy infiel, perdona, es una rival tan bella!
Yo sé ;ue tú, ya vencida, llegas á calmarte, saboreando de antemano el triunfo que sobre ella
obtendrás en el mañana. A quien no amo porque
tú odias, es al momento del combate, es al crepúsculo.
¡Ah! si supieras cuántas cosas sé de él. Un día
en que reinabas con todo tu esplendor me propuse esperar su llegada: quería ver el desarrollo de
aquella periódica contienda y iqué de ardides tramó para vencerte! Tú, tan fragante y débil, tenías
que doblegarte ásus artimañas de conquistador experto. Mandó brisas más frescas que las tuyas y
más perfumadas ..... . ultrajó todas las flores que

alentaste durante el día, les arrebató sus perfumes, hacieudo á muchas doblar sus cabecitas para
siempre .... hizo cantará tus pájaros; pero sus
tri nos parecían tristes despedidas.
En el cementerio vecino los sauces hablaron, y
al abrigo de sus sombras, contaron al crepúsculo
historias fabulosas ... .
Cerca de las ruinas que allá en el campo yermo levantan sus picachos derruidos, lo vi más
triste y me pareció que cantaba endechas conmovedoras á cosas muertas y lóbregas.
Allí terminó la lucha: fuiste vencida¡ tu sol
rojo de bochorno, acabó de ocultar su disco aUJ
eu el ocaso . . ... .
B E ATRIZ DE PoRTINARI,

tlf

�63(i

EL MUNUO ILUSTRA no

637

EL MUNDO ILUSTRADO

LA TEMPORADA DE BASE-BALL

«Tlalpam&gt;.-Al bat,

Temas del concurso de a, te decorat,w,:
El Molino del Rey.
Alrededores de Chap11ltepec.

Hace aproximadamente nueve años que un grupo esforzado de jóvenes afi.
ciouados al «sport&gt; idearon establecer una temporada de juegos de pelota al
aire libre ( base-ball) y, para ello, organizaron &lt;teams» y en un terreno inmediato á la calzada de la Reforma armaron su campamento para disputarse el
triunfo domingo á domingo. La idea fué ganando terreno y no tardó en establecerse un campeonato, que llegó á despertar entusiasmo entre los afectos al
saludable ejercicio deportivo. En 1905 el entusiasmo llegó á su más alto grado¡ los principales periódicos trataron de dar gran impulso al desarrollo del
«sport&gt; eu México, medida salvadora para nuestra raza; se levantó un parque
en la Reforma; «El Imparcial&gt; ofreció una hermosa copa de plata como trofeo para el vencedor, y ese invierno el campeonato de pelota hizo época eu
los auales de México, pues se jugaron partidos mejores que en muchas ciudades americanas.
Este año, la temporada se ha inaugurado y la inauguración ha pasado
inadvertida para la prensa diaria. El viejo parque ya no existe: ha sido convertido en centro de recreo de un colegio particular que lo usa poco, y donde-lo ha hecho saber un diario-se trata de dar novilladas. El noble y viril
deporte ha ido á refugiarse nuevamente al abrigo de la colonia de habla inglesa, al «Country Club&gt;, donde le han seguido fielmente los esforzados adeptos
mexicanos que aman la cultura del cuerpo tanto como la del espíritu.
Cuatro son los «teams&gt; que ahora se disputan el campeonato: el «Country
Club&gt;, el «Granger&gt;, el &lt;Tlalpam&gt; y el «México&gt;. Los dos primeros están cas i
totalmeute formados de americanos, con algunos mexicanos, entre quienes sobresale el joven Echegaray, mientras que los dos últimos clubs están formados principalmente de mexicanos.
En los juegos inaugurales, que resultaron interesantes y fueron presenciados por una concurrencia numerosa, resultaron vencedores los dos «teams&gt;
americanos. No será difícil que la proposición se invierta, porque repetidas
veces los mexicanos han obtenido notables triunfos.
Nuestro fotógrafo pudo lograr muy interesantes instantáneas de los juegos de inauguración.

La novena &lt;.GrangertJ en el &lt;.Counlry CluiJ»

Concurso de Arte Decorativo
En los últimos días del mes de Septiembre próximo pasado se iniciaron
en la Escuela Nacional de Bellas Artes, varios concursos entre los alumno~
de las diferentes asignaciones del plantel,
Hubo concursos de pi~tura y de es~ultura y todos obtuvieron muy buenos resultados; pero rev1sheron mayor importancia el de paisaje y el de pintura decorativa, especial mente el segundo, que fué una verdadera revelación
La importancia del concurso de paisaje está en su resultado, tanto por el nú:
mero de cuadros presentados á él, como por la perfección de éstos.
Pero el que sin duda tiene una importancia capital, es el de pintura decorativa, pues dado el desdén con que se ve generalmente este ramo ent
nuestros artistas, se temía que su resultado fuera algo menos que mediano r;
suce~ió todo lo contrario, pues si no se presentaron cuadros que puedan
cons1der~rse ~o~o de maestros, sí hubo varios que indican, aparte de muy
b~enas d1spos1c1ones para el ramo, una gran dedicación y un estudio concienzudo.
Las ilustraciones que acompañan estas líneas muestran algunas de las
combinaciones de _ornamen~a~ión presentadas al concurso, las cuales, como se
ve, son muy artísticas y ong1nales, y es seguro que si se continúa cultivand
esta clase de pintura, se llegará á crear un arte decorativo propio de nosotro;
Los alumnos que se distinguieron más en esta clase, fueron Quintero d~
la Torre y Benjamín Co~ia. En la de paisaje los mejores cuadros fueron firmados por Saturnino Herran y Romano d e la Torre.
Publicamos también alguno de los cuadros de paisaje que más sobresalieron en el concurso,

Una tirada á primera base.

Míckel, en prim era base, esperando la p elota.

�EL MUNDO ILUSTRADO

638

639

EL MUNDO ILUSTRADO

VENEZUELA Y SU PRESIDENTE
Una vez más están llamando la atención del mundo entero D. Cipriano
Castro, Presidente de la República de Venezuela, y el país que él gobierna.
Pocas personalidades han sido tan discutidas en los últimos tiempos como la
del señor Castro¡ mientras que muchos le consideran como un gobernante modelo y gran vigilante de los intereses de su país, y en éste se le da oficialmente el nombre de restaurador y libertador, otros dicen que es el tirano más
arbitrario y déspota que se conoce, y que, con sus caprichos, está arruinando
á la nación cuyos destinos se le han encomendado.
Todos, ó casi todos, están de acuerdo en que es un tirano¡ lo que se discute es si su tiranía es de las que benefician á los pueblosó de las que le hacen mal. En vista de algunos de sus actos, aun se ha llegado á dudar acerca
del equilibrio de sus facultades mentales.
Todavía no se olvidan las grandes discusiones á que dió origen el bombardeo de puertos venezolanos por buques holandeses, franceses y alemanes,
hace unos cinco años, bombardeo motivado por la negativa del Presidente
Castro á pagar ciertas deudas de la nación. La acción coaligada de los gobiernos y la neutralidad de los Estados Unidos, cuyo apoyo había solicitado Venezuela, dieron por resultado que Castro reconociera las deudas y arreglara
su pago, el que se fué verificando lentamente y en paz hasta que llegó su
turno á los Estados Unidos.
Tenía esta nación varias reclamaciones pendientes contra el gobierno venezolano por actos de éste en contra de compañías y ciudadanos de la Unión
americana, y el Presidente Castro se negó, de plano, á que se hiciera el pago
correspondiente. El gobierno de los Estados Unidos, en obvio de mayores
dificultades, se vió en la necesidad de desistir en sus reclamaciones y las
compañías norteamericanas se quedaron sin indemnización por los daños sufridos en sus intereses.
Parece que el éxito de esta maniobra alentó
al Presidente Castro, y, á renglón seguido, empezó á dictar leyes en contra de todas las compañías extranjeras que existían en el país. La
única comunicación de Venezuela con los demás países de la tierra era el cable de la compañía francesa, el cual quedó cortado desde el
bombardeo de los puertos, y desde entonces,
para comunicarse con sus semejantes los venezolanos, ha necesitado recurrir á la estación
de Willemstadt, en la isla de Curazao.
Es esta una posesión holandesa colocada
frente á las costas de Venezuela y á una distancia relativamente corta de ellas¡ por esta
razón el gobierno de Holanda es el que, con
más frecuencia, se halla sometido á los desastrosos resultados de las disposiciones del Presidente Castro.
El acontecimiento, que una vez más concentra en el señor Castro y en su país las miradas
de todo el mundo, es la expedición de un decreto del 14 de Mayo del presente año en el que
declaraba el jefe de la nación que quedaba prohibido el trasborde de-~mercancías destinadas
á puertos venezolanos en aguas de Curazao.
Esta disposición no podía convenir, de ninguna manera, á Holanda, y protestó en contra
de ella, protesta dela que el General Castro hizo tanto caso como el que acostumbra hacer de

Los excursionistas llegando á la Hacienda,

Los ¡ó,.enes que lomaron parte en la novillada.

A orillas del lago.

EXCURSION CAMPESTRE
~os jóvenes ~ue forman el &lt;Junior Club&gt; efectuaron el domingo una excursión á la Hacienda de San Juan de Dios, propiedad del Sr. D. Alejandro
d~ la Ar~na, con el ~n de festejar el día de días del Sr. Pbro. D. Carlos Heredia, Presidente de dich_o Club. Hubo en la Hacienda una novillada, en que tomaron parte algunos miembros de la citada agrupación.
La fiesta resultó ag~dabilísima y, durante ella, se tomaron fotografías, algunas _de las cuales publicamos en esta página, y que nos fueron galantemente cedidas por el Sr. Pbro. Heredia.

La Victoria: vista de la parte Sur.- La Universidad de Caracas.

*

GRAN INCENDIO EN EL ORO

Catedral de Caracas.

todas las protestas que proceden de gobiernos extranjeros. Ante la inacción de Venezuela sobre
el particular, y considerando que de seguir las cosas así el gobierno no había de hacer nada para
modificar la situación, le urgió para que revocara el citado decreto, indicación ante la cual el
Presidente Castro conservó su silencio despreciativo.
· --:=Holanda envió finalmente _un ultimátum, en el que especificaba que si para el primero de
Noviembre próximo pasado no estaba revocado el decreto eu cuestión, bombardearía los puertos
venezolanos, Ante este ultimátum el Presidente Castro permaneció tan impasible como antes y
dejó pasar el primero del presente mes sin haber revocado el repetido decreto.
Holanda no ha bombardeado todavía los puertos de la costa de Venezuela; pero hace preparativos militares en las aguas de Curazao. Ahora ¿valdrá la pena que Holanda tome la ofensiva
contra los puertos venezolanos? ¿los resultados que obtenga justificarán los gastos de las hostilidades? Creemos que estas cuestiones son las que han retardado la actividad hostil de Holanda.
~JCon la expedición del ultimátum se han revocado todos los tratados celebrados entre Venezuela y Holanda, y, entre ellos, uno firmado el 20 de Agosto de 1894, por el cual se comprometía
Venezuela á cancelar todas sus reclamaciones pendientes con Holanda, y ésta, por su parte, á evitar por todos los medios que estuvieran á su alcance la propagación de revoluciones en territorio venezolano. Desde la fecha del ultimátum se abolió el impuesto sobre armas en el puerto de
Willemstadt, Curazao, y se declaró que Holanda no se preocupará, en lo de adelante, por los
movimientos revolucionarios que haya en Venezuela.
Tal es el estado de cosas á que ha llegado la cuestión, y en todas partes se espera, con ansiedad, el resultado de todo esto.

La ~rósp~ra_ población de El Oro acaba de ser teatro de una catástrofe.
El domingo ulhmo se declaró un terrible incendio que destruyó totalmente
tres manzanas de las calles de 8 de Mayo, Luz del Día y El Desierto. Dícese
que el, r:uego no ~estruy~ las calles adyacentes, gracias á los esfuerzos del Jefe Pohhco, Sr. Lic. Rami~ez, Y. de los_ gerentes de las negociaciones mineras,
(ue,. ~yodados por e_l vecindario, pudieron ai&amp;lar el foco del incendio. Muchas
amihas quedaron sin albergue, y las pérdidas se calculan en doscientos mil
pesos.
1:,as fotografías relativas nos fueron remitidas por el Sr. N. Flores y ella
dan idea ~e los terribles efectos del fue¡(o.

Ahora daremos á nuestros· lectores datos acerca del país que probablemente será teatro del
conflicto armado que parece más cercano.
Venezuela se halla situada en la parte norte de la América del Sur, en la región comprend
1
dida entre el Ecuador y el Trópico de Cáncer. Su superficie, incluyendo las islas que se hallan
bajo su jurisdicción territorial, es de un millón quinientos mil kilómetros cuadrados, y su poblaHotel Klindt en Caracas.
ción, formada en su mayoría por la raza blanca, es alrededor de tres millones de habitantes.
De acuerdo con su configuración física, se divide el país en tres zonas que se llaman: de
las montañas, de los llanos y de los bosques¡ en estas dos últimas es donde Venezuela tiene sus grandes riquezas: el ganado y las maderas preciosas.
Además de la parte que puede llamarse propiamente Venezuela, hay una gran región conocida con el nombre de Guayana venezolana, famosa por sus enormes riquezas en minas de oro.
La capital de Venezuela se llama Caracas, ciudad famosa por la suavidad de su clima, la belleza de sus mujeres y la amabilidad de sus hombres. Es una
ciudad de cerca de cien mil habitantes. Nuestras ilustraciones reproducen algunos edificios de Caracas y parte de la ciudad de la Victoria.

El incendio en El Oro.-Sitío en que estuvieron las casas destruidas.

Los escombro.; humeantes.

�640

EL MUNDO ILUSTRADO

El Desmembramiento de Turquía

641

EL IIIUNDO ILUSTRADO

tó el territorio de Montenegro y confió á Austria la pacificación de BosniaHerzegovina y de Novi Bazar. Grecia recibió tres años más tarde, en premio de
haberse mantenido en actitud expectante en el conflicto anterior, un aumento en su territorio, en Tesalia y ei Epiro. En 1885, despues de la revolución de Filipópolis, la Rumelia oriental se unió á Bulgaria y los confines del
imperio turco se redujeron á lo que muestra el último de los mapitas más pequeños.
La guerra grecoturca de 1897 tuvo por efecto que las potencias reconocieran la autonomía administrativa; pero no la independencia de Cr.:ta. Por
último, los acontecimientos recientes, que aún tienen conmovida á Europa,
disminuyen muy considerablemente los dominios otomanos en ese continente é introducen cambios muy importantes en el mapa, puesto que Bulgaria se
hace independiente, lo mismo que Creta¡ Rumelia oriental se anexa á Bulgaria, y Bosnia y Herzegovina quedan definitivamente anexadas á Austria.
En caso de que estos hechos sean sancionados por las potencias, el mapa de los Balkanes quedará como lo muestra la carta más grande. El dominio turco no se ejercerá ya sino en Tracia turca y Albania musulmana, fieles,
á pesar de: todos los trastornos, á Constantinopla y Macedonia, en donde
siete pueblos distintos: griego, búlgaro, servio, turco, rumano, albanés y judío,
coexisten sin la menor simpatía ni unión. Turquía quedará limitada á los últimos confines de Europa, y habrá avanzado una etapa más en su agonía de
más de un siglo.

NUPCIAL
El lunes 9 de los corrientes vistió el templo de Santa Brígida sus
mejores galas para recibir á la selecta concurrencia que asistió á la ceremonia religiC\sa del matrimonio de la señorita Amalia Monteverde con el señor
Don Joaquín López Negrete.

Matrimonio L6pez Negreie-Monteverde.
saliendo del templo.

Los desposados

Proclamaci6n de /a~Independencia de Bulgaria.
La serie de pequeños mapas que publicamos en
esta página muestran, gráfica y claramente, las dis·
minuciones sucesivas que, durante los últimos
cien años, ha sufrido el territorio dominado por
los turcos, por los grandes invasores que, siglos
antes, fundaran uno de los más poderosos imperios de la tierra. Estas disminuciones se refieren
exclusivamente á la parte europea del imperio,
pues, por lo que respecta á la parte asiática, los
cambios en los límites del imperio otomano han
sido menos frecuentes y, sobre todo, mucho menos importantes. Ya desde antes de 1812, en que
se firmó el tratado de Bucarest, el imperio otomano había comenzado su retirada de Europa. Desde su última conquista, la ocupación de Candia
en 1669, los turcos habían perdido Hungría, Transilvania y una parte de su autoridad sobre los
principados moldovalacos. Le quedaba, no obstante, una gran extensión territorial, como puede
verse en el primer mapa de la parte superior.
En el segundo mapa, que corresponde á los re·

sultados del tratado de Bucarest, firmado después
de la campaña feliz de Rusia, se ve el imperlo
otomano reducido por la pérdida de toda Besarabia. Desde esa época, además del peligro exterior en que se halla el imperio, por el debilitamiento de sus fronteras, empieza á presentarse el
peligro interior, por el despertar de los pueblos
cristianos que, durante siglos, habían estado bajo
su dominio¡ despertar que informa, por sí sola, la
historia contemporánea de la península de los
Balkanes y de la cuestión de Oriente.
La tercera carta muestra la situación creada para Turquía por el tratado de Andrinópolis, que
puso fin á la insurrección griega y que fué completado por los protocolos de Londres. Por ese
tratado, Grecia se hizo independiente y Rusia adquirió el protectorado, de hecho, sobre los principados moldovalacos (Rumanía), que no quedaron unidos á Turquía sino por el vasallaje virtual. Los principados danubianos, libres del protectorado ruso por el tratado de 1856, y de la in-

gerencia política de Turquía desde 1858, se reunieron en 1861 en un solo Estado (Rumanía] autónomo, pero aún tributario del sultán.
Bosnia- Herzegovina y luego Bulgaria se sublevaron en 1875 y dieron lugar á la guerra rusoturca de 1877. A consecuencia de la toma de Plewna, Turquía tuvo que firmar el tratado de San Estéfano, y sus fronteras quedaron modificadas conforme se ve en el mapa de 1878. Por ese tratado
se fundó el principado de Bulgaria, que debía
extenderse desde el Danubio hasta el Archipiélago heleno y desde el mar Negro hasta las montañas de Pinde, y habría aislado Constantinopla del resto de la Turquía europea. Las potencias no quedaron conformes con esas cláusulas, que eran demasiado favorables á la influencia rusa, y el convenio se reformó por el tratado de
Berlín, que redujo á sus dos terceras partes al
principado búlgaro, hizo de la Rumelia oriental
una provincia turca autónoma, reconoció la independencia completa de Servia y Rumanía, aumen-

La co11c11rrcncia llegando al templo.

Sra. Gloria Lillo de Jenkins.

f1
1

1

i

M

Ef R

L
Mapas de Turquía, en diversas épocas, desde principios del siglo XIX, hasta la Independencia de Bulgaria.

El adorno floral era particularmente bello: además de un tapiz de llores
blancas de las clases más exquisitas, había, de trecho en trecho, jarrones de
metal y de porcelana, sosteniendo plantas finas de rico follaje. En el altar
mayor, en el cual se celebró la ceremonia, y en los laterales inmediatos, se
habían colocado ramos de llores formando artístico conjunto.
A las once y media de la mañana los preludios de la marcha nupcial de
Lohengrin hicieron saber á los presentes que llegaba la contrayente, acompañada por sus señores padres, que fueron padrinos en la ceremonia, y luciendo el simbólico traje blanco, de corte princesa irreprochable, hecho de rica
piel de seda y adornado con no menos ricos encajes.
En el vestíbulo del templo, corno es costumbre, se efectuó la ceremonia que se llama de manos, la cual, como ya lo dijimos, fué apadrinada
por los señores padres de la desposada: Don Francisco Monteverde y Doña
Carmen E. de Monteverde. Terminada est:i parle de la ceremonia, los novios
se dirigieron al pie del altar mayor, en el cual se celebró la misa de velación,
acto que fué apadrinado por el señor Don Angel López Negrete y la señora
Doña Petra Salcido de López Negrete.
La ceremonia civil se efectuó por la tarde en la casa habitación de los
señores padres de la desposada¡ el acta matt-imonial fué firmada por el señor
Vicepresidente de la República, Don Ramón Corral¡ Lic. Esteban Fernández,
Gobernador del E stado de Durango¡ Don Arturo Branilf, Ingeniero Don Gabriel Ortiz, Don Antonio Monteverde, Lic. Jesús F. Uriarte, Don Javier Icaza
y Landa, Don Ricardo Otero, Don Angel López; Negrete y los padres de la
desposada.

Damas de honor de la desposada.

J/ 7

�EL l\IUNDO ILUSTRADO

643

EL ~mNDO ILUSTRADO

CASA HABITACIÓN DE MR. TAFT, EN CINCINNATI.

TAFf INTIMO
Sra,~María C. de Bacmeister, fundadora de la Asociación para socon·er á los niños pobres.

Srita. Concepción Granja, fundadora de la Aso·
ciación para auxiliar niños pobres.

Srita. Elena Zapata, Directora del jardín de niños «Pestalozzi&gt; y fundadora de la Asociación
para auxiliar niños pohres.

\

El Presidente electo de los Estados Unidos, Mr. William H. Taft, está descansando
de las fatigas de la campaña electoral en
una de sus quintas de campo, antes de entregarse á la turbulenta vida de primer magistrado de la gran Unión americana.
El importante personaje político es de un
carácter afable y cariñoso en su trato íntimo¡ gusta de los juegos al aire libre, en los
que es muy diestro, principalmente del
«golf&gt;, juego que siempre practica en sus
residencias campestres, y en el que siempre
derrota á sus contrarios.
Publicamos retratos de Mr. Taft en traje
de c:golf~, en una de sus quintas de verano
y las casas donde nació y donde vive actualmente.

*

La Futura Duquesa de los Abruzzos
Don Pedro de A/varado, minero millonario q11e vino
especialmente á conocer al Señor Presidente.

Ha quedado decidido el matrimonio del
Duque de los Abruzzos, miembro de la fa.
MR, TAFT EN SU QUINTA DE VERANO.

MR. TAFT JUGANDO

11

GOLF."

milia real italiana, con la señorita Katherine Elkins, hija de un senador de
los Estados Unidos.
La futura miembro de la familia real está educada conforme á los sanos
principios de las familias norteamericanas, y es gran aficionada á los deportes y á los ejercicios al aire libre¡ las fotografías adjuntas la representan en
traje de s_alón y saltando una cerca á caballo.

Ilmo. Sr. José M. Cáceres y Martfnez, Obispo de
Sri/a. Rosaura Zupata, fundadora de la Asocia•
Zamora, que acaba de ser nombrado arzol1ispo titular.
ción para auxiliar niños pobres.

SR. CANÓNIGO MIGUEL MU~OZ Y PAREDES,
·j·

el 6 riel acfzia l.

Ml SS KATHERINE ELKINS1 FUTURA DUQUESA DE LOS ABRUZZOS.

Banquete e,i el Club Inglés para celcbrari,?l cµm¡:,le9ñ 011 del_Rey Eduarao.

Banquete en el Club.-La mesa de honor.

MISS ELKINS ES UNA GRAi&lt;:ECUESTRE.

�645
EL l\IUNDO ILUSTRADO

644

EL MUNDO ILUSTRADO
bajo el ardoroso fuego de un sol primaveral, fuí
á verla. Recibióme en el corredor luminoso con
un abrazo, jcon un abrazo tan fuerte, que quería
decir tantas cosas! ... Me miró luego con sonrisa
alegre en los labios y triste en los ojos. Su mauo
blanca, su mano nerviosa, agarrábase á mi hombro
con desmayada expresión de regocijo.
-Primo, primo .... ¡Cuánto tiempo, Dios mío,
cuánto tiempo!. .. .
Y en tales palabras, y en su semblante, en el
que á duras penas podía reprimir angustiada mueca, advertí el dolor contenido, pero latente. ¡Oh,
cuán distinta la María Rosario de hoy á la de en-

tonces!

E las mozas de mi pueblo, pocas ó ninguna tan feliz como
mi prima María Rosario.
Todavía me acuerdo, en los instantes de vagarosa nostalgia
• en que parece adonnirme una
:' racha de la mansa brisa del
lugarejo, de aquella chicuela
grácil, menudita, de rizosos
cabellos castaños que sobre lo sonrosado del cutis, cuando se esparcían tenían visos de oro· de
la~ios frescos y ~uaves ·y'de ojos casi glaucos, ~ue
chispeaban sonriendo al par que los labios.
. Porque es de advertir que María Rosario era
hnda, c_on _la belleza un tanto infantil y sosa de
la provmc1ana¡ pero con la misma sana frescura
con igual desbordamiento de vida que las mucha:
chas que, desde su tierna infancia, han sido extrañas á los ,refinamientos del tocador, y respirado l~s sa,lu~1feros aires de las vegas, y tenido por
medios umcos para realzar su encanto los fondos
azulados y purpúreos del cielo libre, los arrullos
de las arboledas por la tarde durante el paseo· y
en el interior, en el hogar, el embalsamado a:nbiente de los patios llenos de flores, en los cuales, sobre el aroma múltiple descuella el de los
naranjos aljofarados de az~har como promesa
nupcial.
'

D

Pero noto que me he corrido en el elogio de mi
primita. He dicho, si la memoria no me es infiel
al correr de la pluma, que era extraña á los refinamientos del tocador, y no es verdad. ¡Perra
manía esta de considerar á las señoritas del terruño poco menos que como rústicas aldeanas! No:
María Rosario sentía adoración amable por los
polvos de azurea, el cold-cream y la esencia d e
white-rose,muy en boga entonces. María Rosario reinaba en su alcoba, budoír también, como una princecita de novela moderna. ¡Como que era el ídolo
de sus padres, mis buenos tíos que paz hayan los
cuales mirábanse en las niñas de sus ojos ~hispeantes, que sonreían al par que los labios!
No puede bortárseme de la memoria el hermoso cuarto de mi prima María Rosario. ¿Ni cómo

iba á olvidarlo si allí la vi refr¡ si allí contemplé
extasiado su ir y venir de gorrióninquieto¡si allí,
en suma, deleitéme ante aquella su vida juvenil
Y suave, la única que convenía á su natural de
v!r~en nacida para gozar de la espuma frívola, esp1ntuosa de la común existencia y no de sus sedimentos amargos?
Era una habitación pequeña, más larga que ancha, luminosa, con enrejada ventana hacia la calle principal del pueblo, tan llena de sol al mediodía como obscura y lóbrega al entrar la noche.
En un rincón, discretamente oculto á ojeos curiosos, hallábase el tocador, con su cubierta de mármol,-de mármol, sí señor , que era el asombro de
la cíudad,-materialmente tapizada de cuantas
chucherías ideó el majín de fabricantes de porcelanas y bordadoras de cojines, relojeras, alfileteros y otras cosas más que escapan á mi impericia
masculina en achaques costureriles, y la enorme
luna biselada donde en tantas ocasiones ella se
lisonjeó al ver reflejado su rostro, ó escudriñó
atónita en su imagen, sobre la tersura del cristal,
rastros vagos de pena .... Al fondo, el lecho seerguía, una cama angosta de doncella, con amplio
pabellón de seda azul, el que, sin duda, en sus
sueños de adolescencia, hizo las veces &lt;!e cielo
estremecido por el aletear de los ángeles. Y aquí,
y ahí, y acullá, en de1Tedor, en todas partes, mil

lindos y menudos objetos, veladores, sillas de sutil tallado, cuadros, caracoles del mar en confus ión, como fiel trasunto que e·,•an de aquella naturaleza jubilosa de niña mimada, de niña grande.
Muchas veces, mientras se peinaba, yo la pregunté:
-María Rosario: ¿eres feliz?
Y ella me respondía:
-¡Oh, mucho, primo, muchísimo, inmensamente! Para otros, la vida es lar~a fastidiosa tarda
e!1 pasar: á mí los días se me figuran así, clliquihues-y mostrábame s u primoroso meñique¡-y
cuando transcurren me imagino vivirlos en sueños, por lo rápidos ... .. .
.: ~ra_ verdad: jamás padre alguno festejó á su
hi¡a umca como á la suya festejaron mis tíos. Ha-

bía que ver á aquel excelente viejo de barba entrecana
sentando en sus piernas
María Rosario y diciéndola:
&lt;Hija, llegaron novedades á
la tienda de don Rafael¡ hay
'.11~selinas, gas~s, listones, sombreros ..... Anda,
1p1de lo que quieras!&gt;-O bien: &lt;Esta noche tendrem_os función en el teatro; tomé una platea;
?onv1d~ á d~s _de tus amiguitas y arréglate&gt;.l Y dona Cnshna? ¿Dónde se vió madre más
amant~ ~e su retoño_?, Lo menos la comparaba con
la Punsn~a Concepc1on- que era, por cierto, muy
fea en mi pueblo¡-y de tan alto hubiera querido
ponerla en las propias estrellas.
En el lugar la envidiaban las pollas¡ requeríanla de amor los mozos¡ la aromaban, con dulces
aromas, las flores de su jardín¡ y yo, á menudo,
cuando la veía en la calle, en su casa, en el paseo
ó en el ~eatro, s~lía preguntarla:
- Mana Rosario: ¿eres feliz ?
Y ella ?'1e respondía, cuando no con los labios
con los o¡os.
•
Todos estos recuerdos los hago ahora, cuando
~e _desnudo, en ~l cuarto del hotel, añorando los
mc1dentes del dia, ~l primero de vacaciones que
paso,. después de dilatada ausencia, en la tierra
de mis mayores, _donde no me queda ya otro pariente que María Rosario. A la
luz del velón de sebo, de este largo, de este patriarcal velón que
parpadea en la mesa de noche en
t~nto me recojo al lecho, pien;o y
pienso ....
Llegué por la mañana. ¡He visto
tantas cosas! ¡He sentido tanto! En
c:ida rincón de calle, en cada puntiaguda guija del empedrado en
cada florecilla silvestre que temblequeaba en las grietas de los
muros, sourióme un recuerdo con
sonrisa triste, con la triste sonrisa
de lo que pasó y no volverá nunca. En el 9mpanario de la parroquia saludáronme sones argentinos, en los que creí reconocer vcc~s amada~ y de tiempo acá no
oidas; el cielo radioso, vestido de
azul, parecía saludarme también
con la mueca cordial de otros
días .. Y, á l_a _vez que el regocijo,
conturbo m1 animo la congoja del
desterrado que torna al suelo natal y en él encuentra, tan sólo, un
fantasma de las realidades muertas.
Todo está igual. No cambiaron
la~ cosas, sino las gentes. ¡Veo tantas caras extrañas! ¡Me conocen
tan pocos!
En el Casino hube de toparme
con Pepe Mendoza, con Luis Méndez, con Paco Ramfrez, únicos amigos de mi infancia que aquí restan. A ellos pregunté, tras de sabr4:1sa y ab~ndante charla, por mi
pnma Mana Rosario, y ellos me
contaron la historia lamentabl e.
Algo de ésta sabía yo¡ pero el oírla relatar en el teatro mismo de
los sucesos conmovióme dolorosamente.
María Rosario había contraído
matrimon}o con aquel ricach o que
yo conoci, en los preliminares de
sus amores. Se casó enamorada,
rebosante de ilusión: era- dícenme,-al entrar en la iglesia ceñido
su cu_erpo ~~nudito por el traje
nupcial, la nmagrande de siempre.
Su sonrisa infantil trocóse en llan1o, sin embargo, cuando el sacerdote enlazó la
mano de la esposa con la del esposo. Los pobr~~ ~iejo~, mis tíos, lloraron también: el gorrion mqui~to abandonaba su jaula de oro .... y
no _parece smo que aqu~llas lágrimas fueron el
prologo_de º!ras amarguisimas: ella quedó huérfana un ano m~s tard~. ~ mamita siguió al padre con
un mes de diferencia, mcapaz, quizá, de ver fríamen_te las torturas del ídolo... . ¡Un horror! El
m~nd_o, degenerado, la despreció en cuanto las
m1senas ~~l embarazo deformaron sus redondeces
~as~as Y hneron s~s mejillas con la palidez del
1acmto¡ había nacido un niño¡ hablábase de golpes, de borracheras formidables . ... iun escándalo, un verdadero escándalo en el pueblo!
¡Pobre María Rosario! Ahora mismo, esta tarde,

á

El patio exhalaba un aroma de jazmín y de claveles. Yo permanecía extático. Ella exclamó, recobrándose, con un supremo esfuerzo de matrona
valerosa que me hizo olvidar por un instante á
la muñeca ingenua que tanto quise:
-Pasa, pasa .... Anda, vamos á la sala .... ¡Tenemos que hablar por los codos! ¡Ah! ¿Quieres
conocer al bebé, á mi hijo, á tu sobrino?. . . Y
á una señal de asentimiento por parte mía: -¡Natalia! ¡Natalia! Traiga al niño.

.................. , ..... ' ... ' ' .....

Pasé largas horas en la sala de su caserón provinciano.
¡Oh, la lenta extinción de la luz¡ la caída melancólica de la tarde, con el toque lejano d&amp; las
campanas que llamaban al rezo; el rumor de la
solitaria calleja que venía á morir en la grave
estancia confundido con el apacible de nuestra
plática! Hablamos de muchas cosas. Todo el pasado resucitó en la evocación piadosa: las familiares siluetas, la coqueta alcoba, el patio con sus
naranjos en flor cual promesa nupcial ... Yo miraba cómo su faz blanca, de tan pálida, iba borrándose en la penumbra. La luz expiraba allí,
tras de los cabellos castaños. Los gritos del niño,
á quien besara con amor momentos antes, iban
apagándose también en el silencio. No nos veíamos casi; yo escuchaba su voz y la mía, voces
ansiosas, que evocaban, que tenían un poder mágico para hacer surgir de las tinieblas á los fantasmas amados.
Y entonces, embriagado, poseído por rara alucinación que me hacía ver no sé si con mis ojos
ó con los ojos de mi alma á la primita de antaño, á la de las pupilas que chispeaban cuando
sonreían los labios, pregunté:
- María Rosario: ¿eres [eliz?
Ella me respondió, en la sombra, con un sollozo.
CARLOS GoNZÁLEZ Pi-:ÑII,

00
CONTRA EL DUELO
l A PRENSA EUROPEA se ocupa de los éxitos
obtenidos por el Príncipe Alfonso de Barbón
en su gran lucha contra el duelo en Enropa. Los
periódicos, con este motivo, han recordado paso á
paso los esfuerzos hechos en los primeros años
del siglo actual para la extinción de esto, que
consideran como un vestigio de épocas bárbaras.
El Príncipe Alfonso de Borbón escribió á su tío,
el Príncipe Cario~ de Lowenstain en 1900, pidiéndole que tratara de formar en Alemania una Liga
contra el duelo, El Príncipe Carlos, á principios
de Enero siguiente, había formado un pequeño
comité provisional y empezó á hacer prosélitos.
En Octubre del mismo año el Príncipe Carlos reunió en Léipzig la primera Junta contra el duelq,
en la cual se resolvió crear Tribunales de Honor.
Se estableció la Liga alemana contra el duelo, cuyo comité central se fundó en Junio de 1902. A
principios de 1907 el Príncipe Carlos indujo á
doscientos profesores de diferentes Universidades á que se unieran á la Liga. Cuando se retiró
á un monasterio de dominicos en Holanda, hace
pocos meses, la Liga contaba 30 comités perfectamente organizados y más de 3,000 miembros i nscritos de toda clase de bandos políticos y creencias religiosas. Entre los estudiantes al~manes se
han formado sociedades que tienden á disminuir
el duelo y que llevan el nombre de Freie- Studentenschaft. Actualmente el duelo en Alemania ha
sido infinitamente más raro. En Austria- Hungría
el movimiento comenzó en Mayo de 1901 con una
petición firmada por diez personas muy distinguidas. Pocos meses después los prosélitos llegaron á 1500, entre ellos 16 príncipes y364miembros
de la nobleza. La Liga Nacional Austriaca contra
el duelo quedó constituída definitivamente en
1902. La asociación contra el duelo de estudian-

tes, de la Universidad de Viena, se organizó en
1905, y tiene ahora 250 miembros¡ 6300 señoras se
han adherido á la Liga austriaca. La disminución
de los duelos en Austria es cada año más notable. La prensa austríaca está enteramente en favor de esos trabajos. La disminución de los duelos en Austria es cada año más notable. La prensa austriaca está enteramente en favor de esos
trabajos.
En Hungría, que se consideraba como el país
del duelo por excelencia, se creó una Liga Nacional contra el duelo en 1903. Como resultado de
ella los duelos están disminuyendo y los comités
de la Liga han podido impedir y evitar varios
duelos durante los últimos cinco años. Un oficial
en Budapest escribió una pieza teatral contra el
duelo en 1907. Galitzia, que después de Hungría
se consideraba como el país más duelístico en
Europa, ha seguido ahora un movimento contrario, y en el espacio de tres años los duelos casi
han desaparecido enteramente de allí. Los tribunales de honor, que se han instalado para reprimir esa costumbre, no son una mera farsa. Un caballero que había cometido una ofensa fué sentenciado ó bien á destierro ó á la muerte civil.
Esco)!ió el destierro y abandonó el país. Esos
tribunales de honor hacen prever que se establezca una nueva forma de presión social que resulte un valioso auxiliar para los tribunales ordinarios de justicia. Mil setecientas cincuenta señoras se han alistado en la Liga en Galitzia, y su
influencia ha contribuído mucho para la extinción
del duelo.
En Italia el Marqués Filipo Crispolti organizó
una Liga contra el duelo en 1902. Todos los médicos de Palermo. Messina y Siena se han comprometido á no asistir á ningún duelo. El Rey Víctor Manuel II aceptó el patronato de la Liga italiana en Diciembre de 1907.
En Francia el Príncipe Alfonso de Borbón se
dirigió á M. Joseph du Bourg, en Toulouse en Noviembre de 1907, para la formación de un comité
provisional, del cual forman parte muchas personas prominentes y no pocos antiguos militares.
En 1903 se creó en París la primera corte de honor, que estaba formada de militares muy distinguidos.
Gracias á la creación de jurados de honor en
el ejército belga en 1889, el duelo ha d esaparecido de allí. En España la liga fué organizada en
1904 por el Barón Albi. El Rey Alfonso aceptó la
presidencia honoraria en 1906 de la Liga Nacional Española contra el duelo. En 1907 sólo hubo
cuatro ó cinco duelo~ en España.
El duelo se ha extin~uido en México por cau~as muy diversas, sin que aean substituidos por
1ribunales de honor. Esta desaparición se refiere
exclusivamente al duelo con preliminares, con
testigos y formalidades dizque caballerescas. El
asesinato subsiste y aun aumenta en otras formas.
No hay, pues, que vanagloriarnos.

*

Melancolía de Otoño

r:

STA tarde, en Chapultepec, he visto caer
as primeras hojas.
Desprendíanse de las ramas de los fresnos, de los álamos, de los sauces inclinados sobre el espejo movedizo del agua,
s uavemente, dulcemente, arrebatadas por débiles
rachas de aire, d e un aire fresco, precursor del helado de invierno. Y allá iban, susurrantes. cantando su vieja y triste canción que arrulló la melancolía d e los poetas, d esde remotas edades, y
puso en lo5 amantes, de hoy y de ayer, una mirada
de mansa cou¡(oja.
Yo contemplaba su peregrinación, tan antigua
como el mundo y tan nueva como la sonrisa de
una mujer enferma que se despide de la juventud
y del amor¡ pere)!rinacióu doliente que trae al
ánimo la bienhechora caricia de la añoranza, y envuelve nuestros pensamientos en vaga penumbra,
haciéndoles resaltar del fondo borroso del pasado. Huían, arrastradas por el viento de la tarde,
primero lentamente, modulando un ruego-tan
apacible era su murmullo;-vertiginosas después,
sembrando la atmósfern, saturada de aromas de
selva, de plañideras quejas que se desvanecían
en el susurrar del bosque.
En el término del paseo, larga y angosta calleja orillada de ahuehuetes centenarios, irradiaba
un crepúsculo de tintas pálidas. Era una palpitación del ocaso, blanda, apenas perceptible; el

cielo, de nacarada trasparencia y veteado de oro,
tenía entonces sensibilidad de carne.
Y todo me pareció en tal instante animado de
profunda, de misteriosa euritmia: la coloración
amarillenta de las frondas¡ la caída de las hojas¡
el tramonto, revelador de la infinita melancolía
de la Naturaleza y de las cosas.
Y pensé entonces, en el recogimiento casi místico de aquel rincón de bosque, en el vulgarísimo
y, sin embargo, extraño fenómeno de que tantos
han hablado y han sentido tantos: la repetición
constante, á través de los tiempos, de los temas
inspirados por Natura.
¿Cómo es que espectáculos como el que en la
memorable tarde me deleitaba, han sido fuente
perenne de poesía, tesoro nunca agotado de belleza, ánfora en donde los prosistas y los poetas de
antaño y ogaño- desde las regiones en que
impera la blanca serenidad de la nieve, hasta
aquellas ebrias de luz solar y de verdor,-bebieron la divina ambrosía para derramarla en páginas admirables?
El rápsoda, que iba de pueblo en pueblo y de
aldea en aldea de la primitiva Grecia, de seguro
hizo sus jornadas en compañía de las hojas, durante la pálida estación que sigu11 al estío, y cantó al otoño y á las hojas ante el asombro del concurso, mozas y mancebos tocados del anhelo de
poesía. Los poetas romanos de la decadencia, al
abandonar el festín, laxo el espíritu y molido el
cuerpo por el placer, pisaron en la plaza pública
las hojas secas arrastradas por la brisa desde la
romana campiña, y relacionaron su cansancio con
el de los árboles, en los que á la lozanía de la
primavera sigue el despojo otoñal. Y los trovadores, hijos legítimos de los vagabundos helenos,
que como ellos de villorrio en villorio iban de
castillo eu castillo, iluminando con destellos de
luz la noche pesadísima de aquellas edades, cantaron también, ante los torreones de la mansión
que encerrara rubia princesa, la melancolía de
noviembre, exactamente como hoy lo hiciera un
poeta quintaesenciado de estos tiempos.
¡Eterno encanto de la belleza y de la poesía!
Así podrán venir nuevos artistas y nuevas obras
de arte; así podrán elegirse, dentro de muchos siglos, iguales asuntos: la sensación será intensa,
imborrable.
Con las generaciones de artistas sucede lo que
con las generaciones de hombres: que aun cuando sean las mismas corporalmente, é idénticos
sus ideales, y semejantes sus fu entes de emoción,
é insubstituible el marco de la naturaleza dentro
del cual s: mueven, son espiritualmente distintas, y traducen de modo vario, poliforme, las impresiones del vivir, ya en la vida misma, en las
letras ó en las artes.
Y mientras esto pienso, las hojas siguen su curso, á ras de tierra, sobre la arena que con los reflejos del crepúsculo ostenta matices rojos....... .
Algunas son pequeñitas y corren apresuradas, estrellándose ahora contra retorcido tronco, ó cayendo luego en el agua tranquila, inmóvil, de un
regato; otras, grandes, mgúsas, secas, de palidez
clorótica, se mueven con dificultad, secreteándose gravemente. Al mirarlas, se me ocurre preguntar, á semejanza del poeta:-¿Adónde irán?Acaso atraviesen áridas campiñas, arrebatadas por
e l cierzo de invierno¡ acaso suban á las montañas;
acaso, como meta de su viaje, alcancen las infinitas lejanías d el mar ..... .
Apenas quedan, en el poniente. rastros vagos
de la pnesta del sol. Acércase el fin de la tarde,
y el bosque parece adormirse en la semiluz que
precede á la noche. Del azul obscuro del cielo s¿
destaca la silueta del Granero del Molino del
Rey, á modo de fantasma¡ á lo lejos, por las avenidas umbrosas, se perciben murmullos indefinibles que tienen, asimismo, la vaguedad de la tarde expiraute.
He dejado mi rincón de hierba, yendo camino
d e la ciudad, que se adivina ruidosa tras de las
ramas. En uno de los islotes del lago dijérase
que el sol dejó, sobre la vestidura de un sauz,
partículas de su beso de oro. En el estanque, cloquean las ranas á tiempo que los gansos, de blanco plumaje, se recogen á la sombra de sus casetas. Entre el follaje, piar de pájaros se escucha
como arrullo. Reclinada, una mujer rubia, de amplia vestidura, oye el gorgoriteo de una fuente.
A mi paso, en un cenador, tengo la vislumbre de
dos sombras que se me figuran amantes ....
Y todo es suave, dulce, apacible¡ nada á mi alrededor disuena de la débil penumbra, d el murmullo de las caídas hojas. Todo lo envuelve la
melancolía otoñal, musa de los poetas.
C. G. P.

�M6

EL l\filNDO ILUSTRADO

647

EL MUNDO ILUSTRADO

REVISTA EXTRANJERA

Borrás en "Raffles"

Para "El Mundo Ilustrado."
Milán, Octubre 20 de 1908.
EL «GRAND GU!GNOU.-EL «DIANA KURSAL&gt;.-Los
SOMBREROS EN LOS TEATROS,

~:...~{. :~: ~=~: . ....
.

.

'
•

JEL CABLE nos ha trasmitido una dolorosa
noticia: ha muerto en París el maestro Sardou. El decano de los dramaturgos franceses muere viejo y feliz, triunfador y rico. Coronado en
vida por la egregia Sara Bernhardt, deja esa vida
luminosa coronada de inmortalidad¡ porque Sardou, más que todos, mejor que todos los dramaturgos contemporáneos, sabía el secreto de la
emoción escénica, conocía el resorte que sacude
los públicos con la intensidad del golpe teatral, y
sus obras, más que literarias, efectistas, eran hechas, no para deleitar el pensamiento, sino para
estrujar el alma á fuerza de sorpresas dolorosas,
de angustias imprevistas, de gritos inesperados y
llantos crueles, que, por humanos y brutales, estremecían las masas y arrancaban el aplauso.
Cuando se sale del teatro, después de haber visto
una obra de Sardou, no se lleva en el alma una
~rata memoria, sino un molesto abatímiento, consecuencia del trabajo físico en que estuvieron
nuestros nervios, contrayéndose y aflojándose, de
sensación en sensación y de sorpresa en sorpresa.
Porque Sardou, el maestro de quien dice Claretie
en su artículo necrológico que era &lt;el teatro hecho hombre&gt;, fué un mago de la escena. A su
conjuro aparecían el bien y el mal con su cohorte

de dolores, de suplicios, de angustias y martirios,
punzando almas increíbles, personajes falsos y
en historias fabulosas.
El teatro de Sardou es intangible, es convencional y, á veces, absurdo¡ pero allí frente á la escena lo vemos vivido, real y posible. El maestro
halló el secreto de esta magia, encontró el patrón
del éxito y sobre él dibujó todas sus obras.
&lt;En el teatro-dice Zola-el éxito es el todo¡
hace falta alcanzarlo é inmediato, bárbaro, absoluto. Un libro puede esperar; una obra escénica
ó triunfa ó se hunde.&gt; Así, Sardou no se proponía
más de una cosa al escribir, conquistar al público
á toda costa, achicándose á su medida cuanto hiciera falta, porque su ambición no iba más allá de
los aplausos.
Sólo una vez aspiró á más; quiso tener una
obra maestra y escribió &lt;El Odio&gt;, cuyo fracaso
fué como el rayo que cegó á San Pablo para darle la luz del alma, y en una carta, llena de acusaciones y arrepentimientos, prometió-ya que el
público no quería obras maestras-no volver á
escribirlas, cumpliendo su ofrecimiento desde
&lt;Dora&gt; hasta &lt;L' Affaire de Poisons&gt;, su drama póstumo.
El viejo autor, tan duramente criticado por Zola, tan cruelmente juzgado por todos los intelec-

.

I

•

t ...

tuales ~e Par~s, muere triunfador y rico porque
aprendió hábilmente el secreto de engañar.

***
Por fin llegó Borrás.
Un gran entusiasmo, una ferviente curiosidad
lo esperaba. Seguíamos con avidez los avisos que
nos daba la empresa y anhelábamos el anuncio de
la primera representación. Esta llegó por fin y un
aplauso unánime de cortesía, ó eco de una fama
sabida, saludó al actor español en &lt;Tierra Baja&gt;
que fué la obra elegida.
'
Pasaron las escenas del primer acto en un vasto
si~encio, ese callar acostumbrado de nuestro público, que no se atreve nunca á exteriorizar su impresión sino después que ha leído la prensa. Pero hubo de romper esta vergonzosa temeridad por
la fuerza imperiosa, atrayente, dominadora del
gran actor, y en el segundo acto el aplauso brotó
espontáneo, sincero, uniforme y devoto ante los
matices psicológicos de ese Menelich de Guimerá que hasta ahora conocimos. Borrás entra en el
tipo vastamente, lo subraya, lo encarna; más aún
le da alma, su alma superior y vidente que v~
desde la plegaria dicha al ras de la tierra, frotando el rostro en el polvo mismo, hasta la potencia brutal, que contrae los dedos para cortar la vida del amo-lobo
En &lt;El Místico&gt; (el contraste de &lt;Tierra Baja&gt;)
Borrás ha superado las demás creaciones que le
hemos visto. Ese vaso de eterno amor, todo unción y ternura, todo caridad y perdón que pinta
Rusiñol, fué creado por Borrás con toda el alma·
en la hora de la muerte lo vimos palidecer en 1~
agonía, amoratarse en la asfixia, contraer las facciones nerviosamente con un profundo estudio
patológico, que hizo daño en las almas de los
oyentes á fuerza de la verdad con que fué hecha;
pero nada mejor expresado, nada mejor sentido
que aquel sollozo incontenido que cierra la escena con «Marta&gt; en el acto tercero.
Todos los ojos lloraban y todas las manos aplaudían.
Pasaba por nuestro espíritu la convicción del
martirio¡ sufríamos con él y con él lloramos.
Sí, Padre Ramón: por tu eterna bondad fuimos
una hora buenos¡ nos hiciste. tuyos, y, alma de tu
alma, ascendimos contigo al calvario de tu dolor
donde te dejaron solo, exclamando tus divinas palabras: &lt;sólo Cristo tiene siempre los brazos
abiertos&gt;.
Y la soledad que tú sentiste, la sentimos nosotros al mirarte, porque nos convenciste de ella
con tu genialidad. ¡Bendito seas!
El entusiasmo me alejó del camino que debo
seguir. Me aparté de la aspereza de la crónica por
ir á ese carmen florido de la lírica. Pido perdón y
vuelvo sobre mis pasos.
Son estas dos obras, repito, en las que Borrás se
ha presentado más victorioso y alto. Inspirado
siempre, genial á veces y artista excelso en cada
acción, palabra y gesto, la personalidad que nos
visita es digna de la fama que la anunció.
Tan grande es, tan alto está, que su brillo hace
esfumar las figuras que le rodean. Pero no á tal
grado que no hayamos podido apercibir una alta
discreción y una suprema belleza en la Sra. Palma:
una gentileza y aun algo más, temperamento si se
quiere, en la Srita. Pla y estudio y arte en los
Sres. Martí y García de Leonardo.
En resumen: la compañía, entre sí, homogénea,
aunque distante del genial actor.
El público, como es penosa costumbre, escaso,
muy escaso.
Nuestra argentocracia en casa.
¿Será que tampoco entiende el español?
LORELEY.

A imitación del teatro existente en París, conocido en esa capital con el nombre de El «Grand Guignol&gt;, se ha organizado en el «Olimpia&gt;, de esta
ciudad, una compañía semejante á aquélla para representar, traducido, su repertorio especialísimo,
con el agregado de las muy pocas obras dramáticas italianas en un acto que existen actualmente.
El «Grand Guignol&gt; fue creado en París diez
años hace en el patio de una casa, y su repertorio es lo que le ha dado notoriedad. Hay autores
que escriben especialmente para él, y en su repertorio figuran aun los de más nota, que también
le dedican algunos trabajos ajustados á su escena.
Así ofrece sin cesar novedades que atraen un público no siempre popular.
Las representaciones se componen de cuatro
piezas en un acto, siendo muy diversas entre sí;
pero todas de un sabor característico. Comienzan
con un acto en verso, de asunto histórico, fantástico ó romántico¡ después una comedia de costumbres¡ en seguida la piece, que es la parte típica
del «Grand Gnignol&gt;. Un drama breve, sensacional, terrorífico, destinado á satisfacer la curiosidad morbosa y triste que hay en el alma popular
y que arrastra á los espectáculos más ho1ribles é
imponentes. Estos drama~ ofrecen episodios angustiosos, torturantes, presentados á veces con
aparatos mecánicos que aumentan el efecto. Dra•
mas del género de &lt;Al Teléfono&gt;, de De Lorde,
que es uno de los poseedores de ese teatro. La
última parte la constituye un sainete, generalmente grotesco ó de color muy subido. Estas condiciones especialísimas no pueden fácilmente adaptarse á otros ambientes, y así al &lt;Olimpia&gt; se suceden noche á noche las protestas de un público
no habituado á contrastes tan curiosos. La sorpresa, la hilaridad, las lágrimas, la indignación,
la angustia, etc., en contrastes continuados, fatigan hasta abrumar cuando no fastidian.
El .-Diana Kursal&gt; es un nuevo teatro que se
ha estrenado en esta metrópoli lombarda, aumentando el número, ya grande, de los existentes.
Era un baño: antes existía sólo una muy larga y
estrecha alberca, á orillas de la cual pusieron el
indispensable cinematógrafo y un expendio de
bebidas y helados; pero como el punto es populosísimo y está lejos del centro y cerca de la estación central de los ferrocarriles, lo tomó por su
cuenta una compañía que ha erigido (siempre en
torno á la alberca) un gran hotel con muy elegante restaurant, un frontón y el teatro, que ya
fué estrenado con buen éxito de la compañía de
opereta Maresca, Queda ubicado en el cuartel llamado de «Puerta Venecia&gt; y, dentro de poco, se
estrenarán los salones de juego, con ruleta y todo.

••*
El tan traído asunto de los sombreros de las señor:is en los teatros ha quedado aquí definitiva·
mente resuelto. Después de grandes escándalos,
que casi noche á noche suscitaba el público masculino sin el menor respeto para el femenino, la
Sociedad Su vine y Zervoni, explotadora de ocho
teatros y á imitación de la tradicional costumbre
de la «Scala:1&gt;1 dió la orden (sin que para ello interviniera la autoridad y dándole la mayor publicidad) de no permitir á ninguna señora, por ningún
motivo, asistirá los espectáculos con el sombrero
puesto, poniendo á disposición de ellas el guardarropa gratuito. Mucha indignación causó al
principio esto á las señoras¡ pero ahora ya se sujetaron á la orden, no sin haber causado, antes, los
grandes gritos y suspensiones momentáneas de
los espectáculos. Y así el problema tan difícil
(aquí con energía brutal y en otra parte con delicadeza exquisita) ha quedado resuelto, y las señoras ya están contentas, pues á más de poder
lucir sus sombreros á la entrada y salida de los
espectáculos, han hallado oportunidad de lucir
sus elegantes peinetas, ~ue están usándose muy
lujosas, y el gusto de sus peinados.
J. M. L.

Acto 30, escena antepenúltima: Guendolin, Sra. de Palma; Raffles, Sr. Borrás; Mollders, Sr. Tovar;
El Conde, Sr. Martf, y Belfor, Sr. García de Leonarrlo.

N &gt; se debe contrade:ir abiertameJte la opinión de
aq 1el á q:1ien se desea ~ersuadir.

** *
El sabio duda á roeoudo; el necio de r.a la duda, todo
lo sabe, menos su propia ig:norancia.

***

M. VICTORIANO SARDOU

Y

SU NIETO,
(De 11110:de los:úllimos retratos.)

Lleva el hombre en la estrechez
De una vida de pobreza,
Desembotados los pies
Y embJtada la cabeza.

Acto 39, escena penúltima: Mme. Vidal, Sra. Sarrá;:Ra!Jles, Sr. Borrás, y Manders, Sr. Tovar.

�l!lL MUNDO [LUSTRADO

649

EL MUNDO ILUSTRADO

ºJo

RA el tiempo en que
Nuestro Señor creó el
Universo, cuando hizo
no solamente el mundo, sino también los
animales y las plantas,
dando á cada uno su
nombre propio.
Pasaron entonces mu·
chas y grandes cosas
que si se supieran, no
habría en el mundo nada inexplicable; mas, por
ignorarlas, hay mucho que aún no podemos comprender.
Era el día en que el Señor, en el Paraíso, pintaba los pájaros. Había gastado ya todos los colores de su paleta; d e suerte que, si no hubiera.secado sus pinceles sobre las al~s del cardenal, este
no habría sido pintado tan brillantemente._ . ,
Fué también entonces cuando el asno recib10 en
herencia sus largas orejas¡ él no entendió el nombre que se le había dado, ó por mejor decir, se le
olvidó mientras avanzaba unos cuantos pasos en
el verde césped del Paraíso; tres veces volv~ó á
preguntar cómo se llama~a, hast~. que el Senor,
asiéndole por las dos ore¡as, le di¡o: &lt;Tu nombre
es asno, asno, asno&gt;.
y mientras el Señor hablaba, le tiraba de las
orejas, á fin de que ent~udiese mejor y se acordase de lo que se le dec1a.
Sucecieron tantas cosas singulares en aquel
tiempo ..... .
Majestuoso y dulce, el Señor trabajaba y c_reaba infatigable, y ya al caer la tarde tuvo la idea
de formar un pequeño pájaro gris.
&lt;Acuérdate que tu nombre es Petirrojo&gt;, dijo e l
Señor al pájaro cuando estuvo termiuada_s,u creación. Y, poniéndolo sobre su mano, lo de¡o volar.
Mas cuando el pájaro hubo volado por un momento y contempló la her~osa re~i~n donde debía vivir tuvo deseos de mirarse a st mismo. Entonces n~tó que su cuello era tan gris como todo
el resto de s u cuerpo. El Petirrojo volvía varias
veces á mirarse en el agua, mas no pudo descubrir ni una sola pluma roja. De maner~. que el
pajarillo resolvió vol ver adonde estaba el Señor.
Grande y bueno, el Creador continuaba su obra,
y de sus manos salían mariposas que revoloteaban sobre su frente, palomas que arrullaban s-ibre sus hombros; y los lirios, las rosas y los amarantos crecían á sus pies.
El corazón del pajarillo latió de emoción¡ mas
al fin con ligeros saltos, se aproximó al Señor, y
posá~dose sobre su mano, le dijo:
- Deseo hacerte una sola pregunta.
-¿Qué quieres saber? dijo el Señor.
. .
-¿Por qué causa me has llamado Pehrro¡o
cuando soy óris desde el pico hasta el fin el e la
cola? ¿Por "qué me llamas Petirrojo cuando no
tengo ni una sola pluma roja?
.
.
y el pájaro, con sus pequeños o¡os negros, miraba al Señor de una manera suplicante. A su lado veía faisanes todos rojos, excepto una mancha
de oro· papagayos con sus magníficas corbatas carmesíes\ gallos con rojas crestas, sin hablar de las
mariposas y de los peces dorados y rosas. E l pajarillo pensaba, naturalmente, co1: cuanta facil_idad podría ponérsele una ?equena mancha ~o¡a
sobre s u garganta, siendo as1 un hermoso pá¡aro
que respondiera á su nombre.
-¿Por qué me llamo Petirrojo si soy enteramente gris? preguntó de nuevo e,l pajarillo, esperand o que el Señor le re~pondena:

&lt;Amigo mío, veo que he olvidado pintar de rojo las plumas de tu cuello; espera solamente un
instante y ésto quedará hecho ...... &gt;
Mas el Señor no hizo ningún movimiento y replicó:
&lt;Te he llamado Petirrojo y así te llamarás¡ pero has de ser tú quien ha de merecer tener el cuello rojo&gt;.
Y el Seño.- levantó la mano, y de nuevo el pajarillo voló hacia el vasto mundo. Descendió del
Paraíso sumido en profundas reflexiones. l Qué
podía hacer un pobre pájaro para procurarse unas
plumas rojas? Lo único que supo discurrir fué
alojarse en un seto y poner su nido entre un rosal. Tal vez esperaba que un pétalo de aquellas
llores se adhiriese á su garganta y le diese su hermoso color.

...
«

Años sin número habían transcurrido desde ese
día que había sido el más feliz de la tierra. Desde entonces los animales y los hombres habían
abandonado el Paraíso, esparciéndose sobre todo
el mundo¡ y los hombres habían aprendido á cultivar los campos; hacíause vestiduras, cubriéndolas de adornos; y sabían construir grandes templos
y poderosas ciudades, como Tebas, Roma y Jerusal én.
Levantóse por fin un día, del cual debía conservarse siempre el recuerdo en la historia del
mundo. En esa mañana, el petirrojo estaba posado sobre una colina escueta, íuera de los muros
de Jerusalén; allí cantaba para sus pequeñitos,
que reposaban en su nido en medio de las rosas.
El petirrojo describía á sus hijuelos el día maravilloso de la creación y de su bautismo; relato
que cada petirrojo había hecho á sus hijos, desde
el primero que lo había escuchado de Dios mismo, cuando había salido de su mano.
- Y ved aquí, concl uyó melancólicamente el pajarillo, tantos años han pasado, tantas rosas se han
abierto, tantos pájaros han salido del huevo desde la creación, que sería imposible contarlos; mas
el petirrojo continúa siendo siempre un pequeño
pájaro gris, y no ha merecido aún tener plumas
rojas.
Los pequeñuelos abrieron sus largos picos y
preguntaron si sus antecesores no habían procurado cumplir alguna grande acción para ganar el
incomparable color rojo, y aseguraron valientemente que ellos alcanzarían el fin por el cual sus
ascendientes habían luchado tan largo tiempo sin
éxito alguno; mas el petirrojo les contestó que esto era casi imposible. ¿Qué podían esperar ellos
cuando ¡espetables antecesores suyos habían fracasado? ¿Qué podían hacer, sino amar, cantar y
luchar? ¿Qué podían .... ? El pájaro se detuvo á
la mitad de su frase, pues por una de las puertas
de Jerusalén salía un gran número de gentes, y
esta multitud se dirigía hacia la colina donde habitaba el pájaro. Venían caballeros en briosos
corceles; hombres á pie con largas picas; ayudantes de verdugos llevando clavos y martillos; sacerdotes y jueces avanzando con majestad¡ mujeres que lloraban, y una gran multitud de mendigos y vagabundos, corriendo y aullando. El pajarillo gris estaba posado sobre el borde
de su nido y temblaba. A cada i n sta n t e
creía que el seto iba
á ser hollado por los

pies de la multitud, y que sus hijuelos morirían.
-Tened 'cuidado, gritaba á los indefensos pequeños; est~echaos los unos junto á los otros y
guardad silencio; he aquí un caballo que avanza
en dirección nuestra; más allá viene un guerrero
calzado de fierro; ahí viene ya cerca una multitud
salvaje que se precipih hacia acá.
Repentinamente el pájaro calló y cesaron s~s
advertencias· casi olvidó el peligro que le hacia
estremecer. Saltó de su nido y extendió las alas
delante de sus pequeñuelos.
-No, esto es espantoso, dijo, yo no quiero que
veais este espectáculo; son tres malhechores que
van á ser crucificados.
Y abrió sus alas de tal suerte, que los pajarillos no pudieron ver nada¡ solamtnte escuchaban
el mido de los golpes del martillo; gritos y lamentos de dolor, unidos á los salvajes aullidos de
la multitud.
El petirrojo observaba todo lo que pasaba con
los ojos dilatados por el terror.
-Cuán crueles son los hombres, dijo después
de un momento; no les ha parecido bastante clavará esas pobres gentes en la cruz, sino que sobre
la cabeza de uno de ellos han colocado una corona de espinas; éstas han herido su frente y la
sangre corre en abundancia; este hombre es tau
bello, lanza en su derredor miradas tan dulces,
que es imposible no amarlo.
El pajarillo estaba penetrado de la ?1ás profunda compasión por el coronado de espmas.
-Si yo fuese mi hermana el águila, pensaba,
arrancaría los clavos de sus manos y despedazaría con mis ganas á aquellos que lo hacen sufrir.
Vio la sangre que continuaba corriendo de la
frente del crucificado, y no pudo permanecer por
más tiempo en su nido.
-Aunque yo sea débil y pequeño, haré algo eu
favor de ese pobre hombre, pensó el pájaro. Y
dejando su nido, tendió su vuelo describiendo
grandes círculos a l, derredor d,e la _cruz.
Varias veces volo cerca de el, sin osar acercarse· era un pobre animalillo que jamás se había
aproximado á ningún hombre. Mas poco á poco
sé íué alentando, llegóse muy cerca, y con el pico logró sacar una espina que estaba clavada en
la frente del mártir.
Mientras esto hacía, una gota d e sangre cayó
sobre el cuello del pájaro; la gota se extendió y
pintó de rojo las plumas de su garganta ....
Entonces el crucificado abrió los labios y murmuró:
- Tú has conquistado, por piedad, todo aquello
por lo que tu raza ha luchado desde la creación
del mundo.
Al volver el pájaro á su nido, le gritaron sus
pequeñuelos:
- Tu garganta está roja: las plumas de tu pecho
son más rojas que las rosas.
-Esto no es más que una gota de sangre de la
frente del pobre hombre, dijo el pájaro; y desaparecerá cuando me bañe en un riachuelo ó en una
fuente cristalina.
Mas por mucho que se bañó el pajarillo el ~~­
lor rojo que esmaltaba su pecho no desaparec10;
y cuando sus pequeñuelos crecieron, el mismo color de sangre brillaba sobre sus pechos, como brilla ahora sobre el de todos los petirrojos
que hemos visto hasta hoy.
SELMA LAGERLOF.

J

. ,
· .-«Gallito&gt; adornándose (Toreo). -&lt;Gallito&gt; en un par al tercer toro (foreo). )'i
A la izquierda, dearn~a aab~J \ -La o-ran estocada de Martín Vásquez (Toreo).- A la derecl~~: Mai·_tm
-Gaona entrando á mata1 (México :11 (T~reo) -Un par de banderillas de fuego á un toro dC' Cienegudla
Vásquez r~matandodespues
un lapcded a rod~
(México).-Gaona
mu r de su t~rcer toro (México). - &lt;Gallito&gt; liando la muleta (Toreo).

1 i:

�651

650

EL MUNDO ILUSTRADO

ILA OIFIENSilVA

oaldas de corazones de oro, á tos cuales pronto agregaremos uno Marcos y fOI Yademás, ¡tantas gentes, hombres Y mujeres, arrodilladas delante del altar del privilegiad_o, y esos cirios que ardlan alrededor de los lampadanos como pequellas almas ardientes como la mla! .. .

(CONCLUYE)

LOS ANGLES.
AMBIEN ella cuchicheaba con la voz
trémula; pero sus
hermosos ojos ¡tri·
ses, en los que flotaba una luz celestial, estaban fijos
en mis olos .. ¿Qué
querla decir? ¡oh,
gran Dlosl ¿Q u é
querla decir? ¿Por
qué me miraba as!?
¿Por qué esa mirada invadla todo mi
sér, mi vida, mi
1¡
cólera, mi dolor? ...
¿Qué es to que me
Ql!eda de mi mismo? Sólo mi amor y ta embriaguez de
m1 amor hecha de gozo vacilante, de dicha temerosa
de alegria desordenada!
'
-1Qué locura, rezar por un ingrato! habla de rezar
por et que la ama, porque está aqul á sus pies ...
Le hablaba de rodillas, y as!, como 'ella habla besado
locamente mi mano en la mallana, yo besé su pequella
mano crispada, que se retiró inmediatamente como un
pájaro asustado... Pero ella no se retiró, y enteramente erguid.a, con el rostro despojado por un momento de
sus gracias pueriles para revestirse con el encanto divino de la modestia virginal, pronunció ta frase deliciosa:
-¡Recé por el que está aqu!I ...
Querla salir ahora; pero la retuve. Ya no Je ordenaba,
sino le suplicaba:
-¡Miette, por piedad! 1Le aseguro que me es imposible
esperar hasta mallana para saber todo! ....
Y como si en la mujer, cualquiera que sea su Juventud, fuera et amor maternal el que se agita encima de
todo otro sentimiento á ta vista del hombre que sufre,
A\lette hizo et ademán adorable de apoyar por un segundo su mano en mi frente, y casi en un suspiro me dijo:
-No esperará usted hasta mallana ... .
Cinco minutos más tarde, Merlín llegó poniendo con
precaución sus pantuflas en la alfombra, y ha!&gt;lando en
voz baja como en la recámari. de un enfermo:
-:Ml~tte escribe al sellor; ruega al sellor que tenga
pac1enc1a.
¿Qué puede escribirme Miette? ... Apostarla yo á que
es una confesión de ailla que va á la primera comunión.
Ha llegado et momento de la comida; oigo á Merlin que
pone el cubierto ... . ¡Cuánto tarda Miette e,1 enviarme
su confesión! .... Temo que ta pobre nilla se atormente á
causa de sus pequellos misterios; ¿pero acaso no he obtenido to esencial de su confesión, puesto que me ama?
¡Oh, yo quiero que su confianza no le cueste ningún
esfuerzo, haciéndole saber que ta mla es infinita, y .:¡ue
nada de to que puede escribirme ella desde et fondo de
su alcoba virginal me podrla quitar ta persuasión de que
es la más pura como la más linda prometida que hom•
bre alguno haya tenido jamás .... Voy á ordenará Merlio que añada á mi mesa el cubierto de A\iette y et suyo
también; comeremos los tres "en familia!"

1r

Viernes s de Enero.
Llegamos al amanecer. Si Marcos tomó el tren inmediato, llegará aqul dentro de un instante y estará presente á la hora del almuerzo. su cubierto está en la mesa, lo mismo que el de Maese Lorlol, pues envié á Merlln C0':110 heraldo para anunciar mi victoria. No puedo,
no Quiero dudar de ella por un solo Instante ...
Pasé unos ratos frente al espejo; mi apariencia no es
mala á pesar de la noche de viaje..... Marcos no encontrará aqul al figurón de mis doce allos ....
Consulté una vez más el indicador de los ferrocarriles;
me parecla que el tren de Marcos estaba atrasado ....
Rosina, no menos impaciente que yo, fué como explorador hasta el otro lado de la plaza, donde empieza la
calle en descenso ...... Yo iba á la ventana á cada minuto ....
Rosina agitaba su li~tón con la cabeza y su palluelo
con la mano .... ¡Nada! .... 1Nada! ....
¡Ahora si hay 11lgo! .... Rosina echa á reir y su listón
se agita de una manera desordenada.... .
Yo tiemblo .... me estremezco!. .. .
e vi venir tal como me lo habla figurado algunos dlas
después de la muerte de mi tfo. . . . Primero surgió su
cabeza, desp~és toda su persona con un aire elegante,
tranquilo y vivo á la vez. Detrás de él venia Merlin radiante, cargando la maleta, hacia la cual se lanz;ron
dos chiquillos que jugaban á las canicas y que quedaron
deslumbrados ante el espectáculo tan poco común de un
viajero en los Angles. Al fin, detrás de todos venia
otro hombr_e que á penas podía contener una sonrisa:
Maese Lonol, quien con los movimientos de su cabeza
parecía querer de_cir: "Todo ha salido bien; pero es contra toda prudencia y contra toda previsión."
Marcos no perdió el tiempo en tomar una actitud! De
c~atro p_ascb atravesó _la plaza y penetró al zaguán al
mismo tiempo que Rosma,
-¡Miettel 1Miettel
1La voz del amo querido! .... No puedo; no puedo obedecerla. Temblando de la cabeza á los pies, permanezco apoyada de codos sobre el escritorio de mi tlo Pero
él me adivinó y entró á la pieza.. . . .
·
-1Miette1
Oigo su aliento; sus brazos se apoderan de mi• me
estrechan contra su pecho .... su cara se acerca 'á la
mla, que trato de apartar .... ¡Oh, Dios mlol ¿para qué
tomé "La Ofensiva" si él era quien habla de hacer resonar el clarin de la victoria?

l

ALBERTO CHABROL.
FIN.

PROBABlllDADfS fNLA RUUJ A

~1:1

ª O D A Europa se ha conmovido con la
nueva&lt;leyde los números pequeños&gt; último descubrimiento del Doctor Ch~les
Henry, quien se ha dedicado, desde hace
mucho tiempo, á la aplicación de los
cálculos matemáticos á las ruletas de Montecarlo.
Quizás nuestros lectores crean que eso de &lt;toda Europa&gt; es una exageración; pero ya se irán
convenciendo, en el curso de este artículo, de que
no hemos exagerado en lo más mínimo
Después de laboriosos y continuados cálculos,
el Doctor Henry-, basado en lo que él llama la ley
de las secuencias, asegura que el negro y el rojo
&lt;llegan&gt; en una proporción perfectamente definida.
Dice que el cálculo de probabilidades se puede
aplicar cuando el número de tiradas es indefinido; pero que en un cierto límite, cuando sólo se trata de :pocas tira~as, hay que aplicar nuevas leyes.
Estudia la cuestión desde un punto de vista que
llama sicofísico y funda sus investigaciones en las
vibraciones elementales de las partículas y el intervalo musical de la quinta, lo que le da como
resultado una proporción de 3:2, la cual adopta
para la ruleta. Sobre esta base el calculador formula leyes, las cuales asegura que harán ganar á
cualquier jugador en Montecarlo.
Ahora va una de las pruebas de la importancia
que en Europa se da á estas cuestiones: uno de
los periódicos científicos más serios y más caracterizados de Inglaterra, «El Nature» de -Londres,
1

DIARIO DE MIETTE.
A bordo del ferrocarril.
Merlín me lleva de nuevo á los Aogles. Lo he querido
asl. Et ejecuta to que te mando sin comprenderlo.
-Bueno, me decla, ¿por qué te marchas, ya que tu
primo no está disgustado contigo?
-Precisamente por eso, porque no está disgustado....
Mientras que yo acababa de escribir mi confesión y la
metfa en un sobre, junto con ta carta de Maese Lorlol,causa de tantas lágrimas, Merlín fué á buscar al portero de
una de tas casas vecinas que se encarga de los "extras" cuando los hay en la C'lSa.
A tas siete en punto, hora á la que deberla salir nuestro tren de ta estación de Lyón, este buen hombre subirla al comedor, pondrla en manos de mi primo mi confesión y te servirla la comida. Todo estaba arreglado:
eran las seis y media de la tarde; Merlin se habla acorazado con su mejor sobretodo, y, para estar más de
acuerdo con et programa de nuestra fuga, se metió et
sombrero hasta las cejas. Tomó el rollo de las mantas
y mi saquito de mano; no llevamos otra cosa. Marché
delante de él envuelta en mi grao abrigo de pieles, y
suavemente, muy suavemente para: no hacer ruido, atravesamos el patio. I:nvié con mi mano un beso hacia el
salón .... y salimos á la calle.
A cincuenta pasos de la puerta nos esperaba un carruaje, y diez minutos antes de la hora de partida del
rápido estábamos instalados cada uno en un rincón del
tren .... Este camina desde hace una hora ... .
Marcos debe haber terminado ya la lectura .... 10h no,
ahora que sé lo mucho que me ama y cuánto lo amo yo
no hubiera consentido, por nada, en¡dormir bajo el mismo
techo que él! fOh, qué felicidad que Marcos no haya
venido á los Angles durante tos últimos allos, y que no le
haya yo empezado á amar más que de una maner.t infantil. De otro modo, jamás me hubiera atrevido á tomar la ofensiva, y 1hubiéramos permanecido los dos
tan desgraciados en nuestra separación!....
'
Bueno, ¿y tengo la absoluta seguridad del éxito?
Marcos, que es un hombre que sabe, desde hace mucho
tiempo, lo que es el amor, ¿no irá á desconocerme precisamente por lo que he hecho por él? ...... ¿No Irá á desconfiar y á creerme dotada de un gusto innato por las cosas románticas? ... .
¡Oh, pero qué es lo que estoy pensando! ¿No me ha
declarado él su amor y le he hecho ver el mio, y ¿no ha
empezado á efectuarse et milagro desde mi regreso de
Nuestra Sellora de las Victorias? 1Habla rogado tanto y
con tanta confianza! 1Cómo habrla podido dudar de la
posibilidad de los milagros, al ver los muros incrustados de tantas plaquitas de.mármol y adornados con guir-

-~

dedica largos y bien fundados artículos á probar
que los cálculos del Dr. Henry carecen por completo de base científica y no pueden conducir á
1;1ada. Algunas personas, muchas, han empezado
a ensayar las reglas del doctor calculista y el periódico científico les interpela para que ~o sigan
usando de un método que no se basa en nada racional. &lt;Las matemáticas de que se vale el calculador están muy lejos de merecer tal nombre1 y
no hay ninguna razón científica en que se basen
sus procedimientos&gt;.
Sin embargo de esto, y conira los consejos del
«Nature&gt;, hay ~uchas pers?nas, tanto en Europa
c~mo en Amén~a, que sostienen que la ley de los
numeros pequenos puede ser tomada en consideración. &lt;El Nature&gt;, á pesar de mostrarse enemigo de las teorías del Dr. Henry, admite que la construcción de las ruletas de Montecarlo da á la
banca _una ventaja sobre lo~ jugadores, que puede estimarse en 1.35 por ciento en las tiradas
simples y 2.7 por ciento en las series largas.
Estos tantos por ciento se refieren al capital
colocado sobre la carpeta y procedente de un jugador. Supongamos que uno de ellos coloca una
apuesta de cinc_o francos sobre un número; por
ese hecho los cmco francos sufren una depreciación que los convierte en cuatro francos noventa y tres céntimos. Colocada la misma apuesta en
cualquiera otra parte, sólo vale cuatro francos
ochenta y seis céntimos. Si la apuesta queda sobre la carpeta, ya sea que haya ganado previamente ó no, la depreciación continúa y la suma
de estas depreciaciones hace al fin el beneficio de
la banca.
Las est~dísticas_ muestr~n que cada mesa gana,
por té~mmo medio, 400 hras por día, lo cual quiere decir que se apuesta en ellas como 200000 liras
diariamente. De esto se desprende que l as nueve
mesas que se usan en la temporada de invierno
ganan 3,600 liras por día, y que las apuestas que
se hacen en todas ellas, durante la misma temporada, llegan á la respetable suma de 180 000 liras
por día.
'
Bien puede considerarse que la mayoría de los
jugadores pierden. Hay algunos que se contentan
con perder lo que les parece conveniente· otros
pierden una cantidad que han fijado de antemano
y dejan de jugar, y otros pierden algo más de lo
que se habían propuesto. Algunos de los jug:idores ganan; pero el número de éstos disminuye
mientras más se alarga el tiempo que permanecen
jugando.
Muchos de los jugadores, casi todos, han ganado seguramente; pero han tratado de obtener mayores ganancias y en ello ha estado el mal, pues
al fin pierden. Pocos jugadores saben el momento
en el que deben dejar de jugar y cuando tienen
una ganancia razonable, tomando en consideración
el capital con que se juega. Siempre que un jugador, que llega á la mesa con un pequeño capital,
trata de desbancar á la casa con ganancias desconsideradas, sucede que á la postre pierde, ya
sea que la banca sólo tenga un tres por ciento de
probabilidades ó que tenga más ó menos.
El gran capital de la banca le da una enorme
ventaja sobre el jugador, cuyo capital es relativa•
mente corto, ventaja que es independiente de la
forma de distribución de las mesas.
La influencia del capital puede verse en un simple juego de &lt;rojo y negro&gt;. Supongamos que Pedro y Pablo son los jugadores y que ponen cinco
pesos en cada apuesta. Es seguro que, á la larga,
alguno de ellos pierde todo su capital. Cuál de los
dos pierda, depende de la proporción que haya entre sus dos capitales. Puede probarse fácilmente que
las probabilidades de arruinarse que tiene cada
uno de ellos están en razón inversa de sus capitales. Si el capital de Pedro es de quinientos pesos y el de Pablo es de cuatrocientos, Pablo tendrá probabilidades de ser arruinado en razón
de 5:4.
La afirmación de que si se prolonga bastante el
juego dará por resultado la ruina de alguno de
los jugadores, puede parecer aventurada á algu.
nos; pero eso es porque no se ha estudiado el caso con detenimiento. Hay la creencia, muy popularizada, de que el número de tiradas que gana
cada uno es sensiblemente igual; pero esto no es
cierto: si al principio generalmente la proporción
entre las jugadas ganadas por los jugadores es
sensiblemente igual á la unidad, esta proporción
tiende á aumentar mientras más se juega.

Los Poetas
r 1Dejad la carav_aoa sollador_a
cruzar por el desierto de la vida;
no interrumpáis su marcha de sonámbulos . ...
dejadla que prosiga!
Con su fardo &lt;le ensuellos á la espalda
pensativos caminan;
conocen los dolores: son poetas
y suellan: son artistas.
Extranjeros de todos los palses
en busca de la tierra prometida;
nómadas que levantan, á su p¡,so,
monumentos de rimas
en que la forma y el estilo marcan
su época de vida;
alll graban la historia de sus pueblos
como las tribus nómadas antiguas;
su canto es una imagen de su siglo
envuelta en harmonlas.
Levantan un altar á sus deidades:
Amor ó Libertad, Dolor ó Dicha,
algo de lo que es grande y lo que es bello,
algo de lo que son y á lo que aspiran;
llevan dentro de si sus dioses lares
y en caravana universal caminan ....
1No detengáis su marcha de sonámbulos:
dejadlos que prosigan!

***

¡un versol ¿y qué es un vers~~ .... es un murmullo,
un suspiro, una queja, una car1c1a;
algo que, siendo triste, nos subyuga
como dulce amargura de sonrisas;
algo que nos encanta y nos conmueve
como música llena de harmonla;
pensamientos en rltmlca bandada
:on sus alas de notas extendidas
en busca 1e la eterna primavera .....
Asl vuelan también las golondrinas
Y el poeta los suella; entre las brumas
del infinito del azur, los mira,
los suella en el gorjeo de las aves
y en el &lt;tébil murmullo de la brisa;
en et mirar ardiente de la que ama
y en et perfume de la flor que aspira,
en todo to que siente y lo que adora
y en todo lo que es vida.
Y el poeta los vive: sus dolores
hacen brotar arpegios de su lira;
sus quejas son baladas
y sus poemas lágrimas escritas;
perenne melancólico
la tristeza es su musa preferida,
envolviendo un suspiro en cada nota
y en C'lda frase toda la poesla.
Y esos versos que suena entre sus sueños,
y esos versos que viven en su vida,
el poeta tos une y los engarza
como perlas divinas,
y encierra una verdad en cada estrofa
y prende una belleza en cada rima.

***
Despreciando l~s zarzas del camino
cruzan por el desierto de la vida;
los hiere el desengallo, y son filósofos;
surge en ellos la Idea, y son artistas.
Extranjeros de todos los palses
de paso por el mundo donde habitan,
su patria es el pals de sus ensuenos,
ese bello ideal cosmopolita.
Allá van con su fardo de ilusiones
y en caravana universal caminan ...
¡No detengáis su marcha de sonámbulos:
dejadlos que prosigan!
GUSTAVO F. AGUILAR.

*

DE "HOLOCAUSTOS"
Para "El Mundo Ilustrado."

Igual que nardos en rubores tintos
en la elegancia eurítmica de un vaso,
la Tarde, entre los oros del Ocaso,
se ajaba como un ramo de jacintos!
Y á la purpúrea claridad que e?-viara
el Sol, ya oculto en nublazones fiJas,
se tornaba de múrice la clara
pedrería estelar de tus sortijas!
Fuiste mía, alba flor de neurastenia,
cuando en un deshojarse de gardenia
te rendiste al ardor de mis instintos;
mientras se ajó la tarde, paso á paso,
en el ánfora de oro del Ocaso
como un sangriento ramo de jacintos!
JOSÉ DE J. NIÍiíEZ Y DoMÍNGUEZ,

CAMPESTRE
A Ar{stides Mes/re.
La tarde se adormece en la llanura.
Incierto el panorama se destaca
bajo la luz anémica, ya opaca
en cada agrupación de la verdura.
La vespertina claridad perdura,
fingiendo una labor de fina laca,
en el espacio cóncavo, que es placa
donde pintan las formas su hermosura.
La noche se condensa en el contorno
del silencioso campo. De retorno
hacia la casa van con lento paso
El labrador y sus rendidos bueyes;
y son, yuntas y el hombre, únicos reyes
de aquellas soledades del Ocaso!. .. .

ODA CIVICA
(ENlU:lNAUGURACION DEL MONUMENTO AJUAREZ EN GUATEMALA)
Canto este viejo tronco de la montalla azt~ca,
Poblada ancestralmente de genios y vestiglos,
Y el torbellino al lado de su ho¡arasca seca,
Que levanta en los aires suco ~mna ~e si_glos.
Canto este viejo tronco de heroicas c1catnces, .
Erguido entre et tumulto de las banderas rojas.
Canto el sudor de sangre que baña sus ralees
y et viento de cleu allos que pasa por sus hojas ....
y fué en la media noche de América. Y el coro
De todos nuestros héroes se reunió en un pullo,
Turiferariamente se oyó un clarln sonoro;_
y otro héroe en cuyas sienes el Sol grabo su cullo,
Llegó con tal reposo por _largo derrotero
Como si en cada paso midiese un siglo entero.

En ese coro estaba Bollvar el primero,
Enarbolando el iris de su bander!I· un dla
Saltó á la pella que abre, como s1 fuese un brazo,
Del crespón Tequendama la majestad_bravla;
y recogió del fondo del agua aquel chispazo
De que hizo la bandera _que luego.!. e!1 su osadia,
Clavó en las irisadas meves del L.h1mborazo.
y el dios recibió en júbilo al héroe que venia.
Trala él las sienes opresas entre abrojos;
El rayo el tibio rayo de la melaocolla
En tas ~lucinantes cavernas de sus ojos;
y la fatiga eterna del herolsmo vano
En las desnudas plantas, que, por la selva umbria,
supieron de la piedra, la zarza y el pantano,
y entraron en la gloria sangrando todavla.

¿Quién era aquel trasunto de la vetusta raza,
Digno de que en el bronce de un medallón guerrero,
Pusiérase en 'su diestra la abrumadora maza
y en su siniestra el disco de s1:1 broquel, de ~uero?
El era como un tronco que tuviese conc1enc1a
En una florescencia de hero/cos desen~allos:
•Era la copa viva que recogió ta _esencia
Filtrada por los indios en oovec1eatos allosl
El entonó los cantos con que cantaba el sol
La imperativa musa de Netzahualc_oyotl;
El recogió las flechas finas como miradas
Que dejó en diez mil t_roncos Quet~alcoatl clavadas;
El aprendió la frase sm protesta m ruego,
Coa que Cuauhtémoc puso las plantas en el fuego;
y él sofló en una patria que fuese como u1,a
xochipatotl hecha de sol y algo de luna.
Si Je obstinó la suerte, como un corcel _salvaje
Que se encabrita al borde del antro, y sm vendaje,
Sin espuelas, cogido de la gr!ln crin sonora,
Jinete de los siglos está corneado ahora.
y et ritmo de los cascos de ese galope arran:a
Chispas para sus ojos, flores p~a su frente: ,
Clavó la última flecha en la estirpe, en et ~nea,
y asi partió hacia el viejo nopal de la serpiente.
Después del dla clásico en que él entró en el coro
De nuestros héroes, supo buscar las soledades;
y eternamente encima de su corcel de oro,
Aún corre por las selvas atravesando edades.
Juárez: no has concluido. Juárez: corre á to largo
De este mar del Balboa, no inútilmente amargo;
Tahvez tú, con el Istmo de .Morazán te aclama;
Retumbos de volcanes son trompas de tu fama.
Corre corre atraviesa todo mi Continente:
Poeta del Sur,' hago que mi ala~anza _vibre
Para invitarte al éxodo hacia m1 patria ausente.
¡Oh el Caballero Andante de ta Conciencia Libre
Et dla en que el Estrecho llegue á escuchar tus bronces,
todos seremos fuertes, todos seremos grandes;
y cual sofló Bollvar, han de formar, entonces,
L~ misma cordillera los pueblos que los Andes.
JOSE SANTOS CHOCANO.
Guatemala, 27 de Octubre de 1908.

DARÍO HERRERA

*

ALTER EGO
Mi espíritu ha pasado por no sé cuántas vidas;
siento, á veces, el eco de memorias perdidas
que, desde lejos, vienen y me punzan el alma
Unos ojos me dicen al robarme la calma:
"1Nos hemos visto ha tiempol"-Innu!Derabtes cosas
me levantan recuerdos que, como manposas
de tumba, cruzan prontas por mi cer~bro y vuelan
dejándome inquietudes que, á veces, me revelan
como ráfagas de otras existencias y seres
que no he visto y conozco .... y labios de mujeres
que en este mundo nunca jamás habla mirado,
siento que han sido mios y que los he besado!
¡Cosas extrallas todas! Y hay algo más preciso:
.Mi alma siente un encanto singular, un hechizo
al pensar en un tiempo que en ella está grabaoo,
como en un bloc de mármol, un relieve. El pasado
tiene en mi, como brecha de luz, una extinguida
porción que fué, hace siglos, mi más brillante vidal
Yo porté-estoy seguro-una tizona al cinto.
Recuerdo vagamente su ¡,cero, á veces tinto
en sangre y otras veces retampagueante y fiero,
cruzado en brava rilla con otro noble acero.
Yo vesti-no lo dudo-jubón y calcé espuela
y llevé de los hombros al tabardo, y en velapasé más de uaa noche, hasta llegar el dla,
rondando por debajo de alguna celosla,
al cuello la gorguera como un collar de espuma
y en et chambergo blanca y altanera ta pluma!
Vivl por aquel tiempo, sin duda. 1Hasta porflo
que un romance de entonces es un romance mio!
Galante ful y bizarro. Amé las aventuras,
logré muchas hazallas, hice muchas locuras,
ful poderoso á veces, á veces ful senclllo,
y, después de soldado, ful sellor de un castillo.
Por un rey muy glorioso fui armado caballero,
tuve un corcel de guerra, y tuve un escudero,
y aun á decir me atrevo que en batalla rel'lida
me atravesó una lanza y mor! de la herida!
Visiones esfumadas de lances y amorfos,
de caballos y de armas son los ensuellos mios.
Siento el romanticismo de aquella edad remota
como un perfume viejo que en mi esplritu flota ...
¿Que en dónde fué? ¡Quién sabe! Sólo decir podrla
que es la misma Que hoy quiero la mujer que querla
en ese tiempo antiguo, en la otra vida aquella,
y que, cual yo, vivla y que me amaba ella!
Me es familiar el nombre que tuvo y ella sabe
decir et mlo muy quedo, con una voz muy suave,
como la voz que entonces lo pronunciaba. Y tiene
esa voz como un eco que de muy lejos viene,
Por eso sé que antallo, y en una edad florida,
mi esplritu romántico pasó por otra vida!
ANTONIO MEDIS SOLIO.
México, Septiembre-1908.

o

EL ARIA
Para "El Mundo Ilustrado."

En el hilo del trino, sutil como de araña,
Se prendió mi embeleso atraído y domado
Por el raro prestigio del canto delicado
Que inundó mi sensorio de una impresión extraña.
En éxtasis sel(uía la diáfana maraña
De las notas del aria, y el pensamiento alado
Volaba hacia la voz ligero, apasionado
De lo que le causaba una emoción tamaña.
De pronto cesó el chorro sonoro y cristalino
De la voz armoniosa .... Cortóse la canción ....
Y tras breve silencio oyóse un mortecino
Suspiro, que al truncarme aquella seducción,
Me dejó un inefable recuerdo femenino
Y una indecible angustia dentro del corazón.
JEN'ARO ESTRADA,

Culiacán, Siualoa.

�G52

EL MUNDO ILUSTRADO

EJ. ;1rUN DO ILUS'rnA DO

((~41€l_~ÜJ
,

"

&gt;(

'

El Arte en los Visillos

CRONICA
L invierno está definitivamente entre nosotros¡ ha llegado presuroso como un monarca que codicia su reinado, y rindiéndose á este imperio, los seres y las cosas le tributan
completo vasallaje.
·
Si la bella estación primaveral tiene, como súbditos, los pájaros con sus cantos. y las ll~res_ con
sus galas y sus perfumes, también el m vierno
tiene su brill:inte cortejo de noches resplandecientes¡ sueña la lima en el tranquilo azu~ del horizonte su eterno sueño de ventura¡ y si el campo está entristecido por las llores marchitas que
el viento arrebata impetuoso y cruel, en cambio,
las estrellas, llores luminosas, abren sus pétalos
sobre el sereno azul del cielo. En los países del
Norte, los blancos copos de nieve caen como lluvia silenciosa de lirios y azucenas. La poesía de
la nieve triunfa aún del encanto peculiar de las
demás estaciones¡ las opulentas residencias de las
ciudades y las pobres casitas de las aldeas, igualmente que los picos de las montafias y las amarillentas arboledas de los bosques, cúbrense con
un manto de inmaculada blancura, como si tuviesen un supremo anhelo de fraternidad y de semejanza·1 diríase que el espíritu de una hada piadosa oc ulta entre los blancos copos de la nieve,
d¡spréndese de las nubes gris perla y baja hacia la tierra, llena de injustas desigualdades, para
vestir con un solo traje y un solo color tranquilo y suave, ya los palacios de los poderosos, ya,
también, las humildes ruinas de las chozas en qne
habitan los desamparados de la dicha. El hada de
la nieve desciende sonriente y silenciosa, en vuelta en los albos crespones de la niebla invernal¡ la
atmósfera, pura y serena, trasmite á larga distancia los toques lejanos de las campanas que anuncian el amanecer¡ los pájaros despiertan en sus
nidos y callan asustados al ver el misterioso sudario blanco que cubre las ramas y el verde césped¡ los habit~ntes de ~as popul_osas ciu~~des
despiertan también al discreto aviso de la grajea" que llama suavemente en los cristales, y el
hada misteriosa sonríe entre sus níveos velos al
ver extendido su manto de igualdad y de apacible blancura, que siquiera por breves momentos
trae á la memoria la dulce idea de considerar, como una sola y grande familia, á toda la humanidad.
Mas no tiene únicamente el invierno encantos
especiales en la Naturaleza: también la sociedad
trata de reemplazar las diversiones campestres y
los juegos de sport, que son el atractivo del Estío
y de la Primavera, con la a~ertura de teatros y
salones inaugurando sus brillantes temporadas
artístic~s, los grandes ~ailes y toda clase ~e espectáculos, que en el hemp_o de las lluvias fre·
cuentes no tendrían aceptación.
Verdaderamente espléndidos son los modelos
europeos que nos han llegado en las últimas publicaciones de modas para los trajes de baile y
de teatro. Hablaremos á nuestras lectoras, siquiera sea brevemente, de algunos de ellos. Un exquisito modelo para traje de baile está hecho en seda ligera, de color ros~ p_álido¡ absolutamente original es su forma de tumca¡ los delanteros, completamente sueltos y abiertos, dejan ver todo el
frente del traje, que es de tul bordado de perlas y
van recogidos en la parte inferior de la falda, formando una elegante drapería, sujeta ~on una rica
aplicación bordada de perlas en eshlo oriental.
Limitan el escote vaporosas bandas de gasa del
mismo color, que están recogidas en el centro por
una gran aplicació11 del mismo bordado de perlas fingiendo corselete. Mangas flotantes de gasa,
abiertas por enmedio, dejando ver el brazo y sujetas al hombro por otra lujosa aplicación bordada que termina en un fle~o de perlas. Este eleg~nte y original modelo tiene un ma~cado est_1lo
oriental no sólo por sus bordados, smo también
por su f~rma, que recuerda la graciosa indolencia
con que las bellas hijas de esos paíse~ saben ,11~var los trajes sueltos y las telas recogidas arhshcamente en caprichosos pliegues. Este modelo hará seguramente mucho favor á una muje~ esbelta
y elegante, que se?a lleva~lo con la gra~i~sa majestad que ese estilo requier_e. ~tro exquisito at~vío de teatro ó baile es: eshlo impeno, en satm
blanco con sobrefalda de tul, bordado de oro y
flores realzadas en seda blanca. Esta sobrefalda

E

termina por el frente en un fleco de hilo de oro
y seda, que cae sobre la falda interior y se prolonga por los lados hasta cubrir toda la cola. El
corpiño es de tul bordado, sobre fondo de satín,
y al derredor del escote lleva una guarnición de
flores, también bordadas y realzadas, de seda
blanca.
Mangas de tul bordado, que llegan hasta el codo y en forma de campana. Muchos otros modelos, exquisitos en su confección y riqueza de telas y adornos, podríamos citará nuestras lectoras¡
pero no faltará otra ocasión de hacerlo, y entretanto que ésta lle¡;!a, se despide
MARGARITA.

•
Cuestiones Trascendentales
LA DICHA

E

N uno de 1-:&gt;s anteriores números propusimos á nuestras
lectoras la interesante y discutida cuestión de analizar
cuáles son las bases más ciertas para la felicidad de la mujer, y solicitamos de ellas nos
diesen á conocer su opinión
sobre asunto tan importante.
Con la amabilidad que las caracteriza, se han
dignado, desde luego, tomar parte en el propuesto
concurso. Hoy damos á conocer algunas de las
respuestas que á ese respecto hemos recibido. La
primera dice así: &lt;Es verdad, no es una, sino muchas las dichas que existen en la vida. Y tan poderosa influen.::ia ejerce sobre el las el carácter,
que la más grande,aquella áquien damos el nombre de felicidad, es muy distinta para cada individuo. Unos, la cifran en la gloria¡ otros, en el
poder¡ algunos, en las riquezas¡ muchos, en el
amor¡ todos en un ideal. De aquí que cada uno
define la dicha á su manera. Sabrá encontrarla el
carácter más práctico y la hallará, aunque no compt:nse por completo sus aspiraciones, el que sepa
llenar los inmensos huecos de la realidad, con los
nobles recursos de un alma generosa y grande.
RYMA». No es preciso ponderar el ingenio, la sutileza y el espíritu de análisis que esta respuesta
encierra. La inteligente é incógnita autora de ella
merece encontrar la dicha, pues los dos caminos
que indica para llegar á alcanzarla, son, indudablemente, los más rectos y dignos para conseguir
ese fin. En la mayoría de las respuestas que se
han dado á esa cuestión, predomina la idea de
colocar las bases para la dicha de la mujer en el
espíritu de aceptación, ó más bien dicho, de abnegación, tan necesaria al espíritu femenino. Las
palabras varían, las frases toman diferente forma¡
pero en la esencia se conserva la idea siempre
igual en todas las opiniones. Otra de las respuestas que hemos recibido dice algo semejante en
las siguientes palabras: &lt;Las bases más seguras
para la dicha de la mujer, no están fuera de ella,
sino en su misma personalidad: los elementos de
que esté formada su vida pueden serle adverscs
y contrarios¡ pero si ella tiene interiormente recursos para transformar esos acontecimientos, de
penosos y desagradables en actos de abnegación,
fortaleza y dulzura, encontrará, como una justa
compensación, la gratitud, estimación y atmósfera de cariño que forma, en la mayor parte de las
mujeres, la única y verdadera felicidad». Como
se ve, la opinión general se adhiere á esta misma
idea¡ los escritores más notables de Europa la
expresan bajo diferentes formas¡ pero la riqueza
del estilo y la galanura de las frases no cambia la

fisonomía de ella. Por ejemplo: para Glessé Amamy, la dicha en el amor no es fija ni durable¡ aun
admitiendo que se pneda ser feliz diez añ&lt;'s, ¿qué
hará del resto de su vida quien ha pnesto en la
pasión todos sus sueños y todas sus esperanzas?...
Muy distinto es el aspecto de este asunto si se
reemplaza la palabra &lt;amor» por la de &lt;afecto»¡
hay mujeres poco favorecidas por la naturaleza
que nunca serán esposas ni madres¡ mas á las cuales su gran corazón asegura una vida relati vamente feliz. Existen algunas que, ann clavadas en el
lecho del dolor, dan. sin embargo, ejemplo de serenidad y aun de tranquilo heroísmo, pues saben,
olvidándose á sí mismas, olvidar sus dolores.
Mme. Oddo Dellou, que ha estudiado especialmente la fisonomía del feminismo, opina que no
deben tenerse en cuenta las circunstancias favorables á la dicha, ni las pasiones sentidas ó inspiradas que pueden contribuir á ella¡ la clave del
enigma debe buscarse en el fondo permanente é
íntimo del propio sér¡ y espera, dicha escritora,
haberla encontrado en da flexibilidad del carácter». Esta opinión, apropiada en todos los casos,
lo será más aún á medida que se multiplican y
se hacen complicadas las relaciones de una persona cuya vida es necesaria á otros¡ por tanto, se
aplica mejor á una mujer casada. Aunque es evidente que la mujer reina por su belleza ó por su
ingenio, es igualmente cierto que esto no es una
virtud propia, sino una especie de delegación del
verdadero poder, del cual ella ha sabido atraerse
la concesión. No sería posible que alcanzase este
fin si contrariara constantemente los gu3tos é inclinaciones de su esposo. Lo menos que puede
hacer, si no los halaga, es soportarlos amablemente¡ actitud recompensada sin dnda con una amplia dispensación, por parte del esposo, de atenciones y favores de toda especie. De ll'.lQnera que
solamente con los recursos de la sumisión y dulzura la mujer puede reinar y ser feliz.
Después de haber establecido estas dos flexibilidades de carácter, la que viene de la propia naturaleza y la que se obtiene por la educación,
Mme. Oddo Defiou responde á una dificultad deducida de las anteriores consideraciones: &lt;el carácter más dócil, casi semejante á la simplicidad,
no será, ciertamente, un hermoso carácter. Hay
que convenir en esto¡ distinguirse por una gran
facilidad en atrofiar el ímpetu natural y seguir
una vía ya trazada, aceptar cualquiera forma del
destino, es distinguirse por cualidades negativas.
Mas ¿acaso es preciso buscar la dicha en la person~lidad fuertemente acentuada? De ningún modo¡ renunciando á la vanidad de se~ superior, se
adquirirá la prudencia y la modestia que man.tendrán la dicha de la mujer en un terreno sólido
y tranquilo». Si á estas cualidades se pueden reunir alguna discreción y gracia en el adorno de su
persona, la citada escritora promete, con su experiencia de mujer, la mayor dicha posible en el
lugar que el destino señale á cada una.
El novelista Camille Bruno da una graciosa
respuesta, llena de humorístico ingenio. Si se debe creer en su opinión, la dicha consiste en el
contento de sí mismo, ó más bien dicho, enla admiración de la propia belleza real ó supuesta. Dice que existen mujeres, y son, por cierto, las más
bellas, que viven en el_ éxtasis y en la sorpresa
constante de su propia hermosura. Ellas creen
que ese éxtasis es comparti~o _por todo el sexo
masculino, y, en consecuencia, Juzgan que el sexo
femenino las honra con unos celos feroces. Jamás
la duda de sí mismas, el temor de una rival, la
desconfianza de ser menos amadas ó una vaga
sensación de desaliento, vienen á rozar ligeramente su cerebro¡ y, ¿acaso estas mujeres no son
perfectamente felices? Dudamos de la sinceridad
de esta opinión, pues las personas de talento saben bien que la dicha esalgodiverso y mejorque
una satisfacción de amor propio.
Continuaremos dando á conocer las opiniones
de nuestras lectoras sobre tan interesante asunto.

O hay lugar más amplio ni mejor para
sembrar el buen gusto, que el campo, fecundo siempre, de los visillos y cortinas
para velar los vidrios de ventanas y balcones.
Las construcciones modernas, en las cuales campea el arte, no admiten ya las vidrieras de tableros
cnn vidrios: ahora aquéllas sólo se hacen de una

N

l lGJrlA

Fi.;¡ura 3.

...

Figura l.
pieza, con vidrios enteros, que prestan á las fa.
chadas un aspecto elegante y distinguido. Y con
la forma atrayente y linda de esas vidrieras, el
arte de la labor femenina se ha ampliado, y hoy
por hoy,-como el ave que va de paso y se d&lt;'tiene
á lanzar un trino en la copa de un árbol hermoso,-se ha detenido y se ha posado con verdadero deleite en las vidrieras de las ventanas ..
El arte-pájaro encantado que revuela sin ce·
sar-ha encontrado abrigo suave en los tenues ó
espesos pliegues de los visillos. Allí está parado.
Atrapadlo, lectoras mías, y ved lo que trae entre
las alas.
Desde luego el grabado número 1 no puede ser
más sugestivo de lo que es. Una transparente muselina, más transparente que las espumas del
agua, se dobladilla por ambos lados, se borda por
la parte inferior, escogiendo para este bordado una
hilaza blanca muy fina, y así al C'aer, como dicen
las señoras, se coloca sobre el bastoncillo de metal que, á la mitad del vidrio, debe estar atornillado sobre la madera de la hoja.

nefa puede ~er aznl obscnro, y las medias estrellas pueden ser blancas.
El grabado m1mero 4 representa otro l!énero de
visillo. Este se hace de raso gris perla. Es propio para ponerse en esas ve11tanas anchas, ba·
jo de las cuales gustan las señoras colocar un
canapé. Estas ventanas no llegan hasta el suelo,
sino qne se apartan de él, generalmente, por 1111

2

Para dejar tela con qué hacer los faldones del
corpiño, colocad la mano abierta, partiendo del
alfiler, y cortad la muselina debajo de la mano.

Figura 4.
metro de distancia. Y para ellas es propio este
visillo, porque no resulta transparente, sino que
es, por el contrario, grueso é impide el paso del
aire por las hendeduras invisibles que hay en toda ventana. El dibujo va pintado. Verdes los
ramos y rojos los pájaros.

FIGURA

3

Prended con alfileres un pliegue de tres dedos
de ancho.

* EN CASA
LA MODISTA
EXPLICACIONES! PRACTICAS

Figura 2 .
Respecto del grabado número 2, no hay elogi_o
suficiente para hacer notar las bellezas y la originalidad del motivo que adorna la parte inferior del visillo. La tela de éste es seda Japonesa,
color crema. El bordado está hecho al punto de
cruz con seda negra. El contraste que resulta entre el color crema del fondo del visillo y el
color negro de las golondrinas bordadas, es delicioso. Estos visillos se verían muy bien en la
recámara de una señorita, que estuviera tapizada
con papel azul.
El número 3 es de un tono y de una forma
muy serios. Este visillo se vería muy bien en la
alcoba de un caballero. La forma de esta cortinavisillo es propia para los vidrios anchos, p~i~s
como advertirán nuestras lectoras, son dos visillos en uno esto con el objeto de que puedan
abrirse separándose por la mitad y corriéndose
hacia los lados. La cenefa que adorna el derredor no es bordada: es una tira comprada y pegada sobre la tela. Esta última debe ser peluche rojo, y la cenefa debe, también, armonizar en color
con el de la tela. Por ejemplo, el fondo de la ce-

FIGURA

1
He aquí la manera de hacer un corpiño. Doblad
la muselina por la mitad y colocadla en el centro
de la espalda. Poned un alfiler (el cual veréis en
la figura siguiente) para indicar la cintura.
FIGURA

4

Cortad el sobrante del pliegue en la forma que
indica el grabado.

�~: ~

. '

... -

·... ~..:~ :'f .

.

Ftux,

DE PARís.-MODAS RoNDEAU.

TRAJE DE CALLE.-Confeccionado en paño blanco, adornado de soutache y botones de fantasía. Este elegante y
original traje, de estilo sastre, tiene el cuerpo de forma princesa, sobre el cual va un jaquet corto, sin mangas, completamente bordado de soutache. La falda lleva por el frente,
y en la orilla, un bordado de soutache. Camisola de encaje¡
en el cuello y en las mangas tiene vuelos de gasa blanca y
· lazos de terciopelo negro.

DE RATLE.-Hecho en &lt;;P,tla liberty, &lt;le
color tornasolado en plata y vioieta. La falrla
abiertii por un lado sobre una falda interior de la
misma seda. El cuerpo es ligeramente fruncido y
cerrado por un lado con dos graneles rosas de seda y gasa. Mang·as hasta el co&lt;lo, de gasa blanca.
THAJE

----------- '-------.---------·--~~~-'------------.......

. -

.

FuT.

FoT. F~:ux., DE PARís.- MoDAS DRECOLL.

.•.

........

�ES MI PREFERIDA

LA CERVEZA PILSNER, TOLUCA,
Es la más popular en México
Es la que toma todo el mundo. Sana, Pura y Delicada.

Hay que pedir la legítima, porque, como lodo lo
bueno, está siendo imitada. Pero su sabor es único,
y el que la ha tomado una vez, no puede confundirla con ninguna otra.

Compañía Cervecera Toluca y México, S. A.
Fijarse bien en la marca para no aceptar
las falsificaciones y modificaciones.

-··------------------

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="109029">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="109031">
            <text>1908</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="109032">
            <text>15</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="109033">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="109034">
            <text>20</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="109035">
            <text> Noviembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="109036">
            <text>15</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="109053">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109030">
              <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 20, Noviembre 15</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109037">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109038">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109039">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="109040">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="109041">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="109042">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="109043">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="109044">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109045">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109046">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109047">
              <text>1908-11-15</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109048">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109049">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109050">
              <text>2011857</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109051">
              <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109052">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109054">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109055">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109056">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="4794">
      <name>Esnobismo</name>
    </tag>
    <tag tagId="4797">
      <name>Ganadería</name>
    </tag>
    <tag tagId="325">
      <name>Literatura</name>
    </tag>
    <tag tagId="4796">
      <name>Mujer</name>
    </tag>
    <tag tagId="4795">
      <name>Progreso</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
