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                  <text>L LINDO LUSTRADO
Registrado como articulo ¡le sc~unda clase, en 3 de Noviembre &lt;ltl 1894.--Impreso en papel de las Fé.bricas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 22 de Noviembre de 1908

Excmo. Sr. D. Francisco L. de la Barra,
NOMBRADO EMBAJADOR DE MEXICO EN ,LOS ESTADOS UNIDOS.

Número 21

�667

EL MUNDO ILÚSTRADO

it MÚNDO ILÚSTRADb
-

ll)füred@rlc:

EL- ENIGMA

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.

HE.RMOSA NOVELA

TRADUCCION ESPECIAL, CON

Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.

ILUSTRACIONES DE RAFAEL LI•

LLO •

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LA NOVELA COMPLETA SE TER·
MINARA EN POCO TIEMPO

-

OBRAS NUEVAS Y ESCOGIMOS

.TI. !Bs!EJRJR cdl~ .JJlUJRil(QlUIE

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que ha hecho sensación en Paris

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comienza hoy á publicarse en

0alle de Alfaro número 9. México, D. F. Aoutado postal 2.570. -T"léfnnos: ErlCSS"n, 1476.
Compañía Teletónlca, 471.

"EJ Mundo Ilustrado"

--

PRECIOS PE SUBSCRIPCIÓi,;:

En la Ciudad .............................. $ 1.2"
F.n los Estados........... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . l.óO
En el Extranjero.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Capital. ........................... $0.3-'i cs.
En los Estados. . . . . . . . ..... :. . . . . .. . . $0.50 cs.

Snobismo y Progreso

r

ADA más común ni más natural,
ntre moralistas y soci6logos, que
studia1· .r probar las malas conseuencias ele nuestros vicios .v los
excelentes resultados de nuestras virtudes.
La relación que existe entre el vicio .v
el mal, la virtud y el bien, es la materia
prima de la moral, su base fundamental y
científica, y es, también, uno de los capítulos interesantes y mu.r principales de la
sociología.
Pero nadie, ó muy pocos, han emprendido el estudio, no menos interesante .r capital, de las ventajas que pueden tener
nuestros defectos .Y de los inconvC'nientes
reales y efectivos de la ma,yor parte ele
nuestras virtudes.
Sea dicho con verdad, esas cosas ni han
dejado ni podido dejar de estudiarse; pero
tan sólo indirectamente, de una manera
vergonzante, como á hurtadillas y jamás
de una manera franca .r metódica.
Así, por ejemplo, los economistas, algunos de ellos al menos, han sostenido que
el lujo, y con él el despilfarro, son un gran
estímulo á la industria, fomentan la Pl'O··
ducción, dan trabajo á los obreros y que
el bolsillo del pródigo es el cuerno de la
abundancia del trabajador.
iSi esto no es probar los bienes que un
vicio es ca1)az de producir, que venga Dios
y lo diga! ·"Cuando los destiladores de alcoholes,
como hoy los cultivadores de vid en Francia, se lamentan de que sus productos no
se venden, lo que hacen es protestar contra la sobriedad, que es una gran virtud,
en razón de los males que acarrea á una
industria floreciente, es decir, á un sinnúmero de capitales y de brazos.
La lucha eterna entre el consumidor y el
productor revela hechos de la misma índole. El productor quiere vender caro y el
consumidor comprar barato; la parsimonia
de este último en g·astar, virtud estimabilísima, es perniciosa á aquél, digno también
de estimación; y como no puede ser más
que una vil'tud la de sacarle al prnpio trabajo todo el provecho posible, que es el
caso del productor, resulta que las virtudes de cada beligerante tienden á resultar
dañosas para el otro, cosa que pretendíamos demostrar.
•·
Los conflictos cotidianos entre el capital
y el trabajo evidencian el mismo hecho. El
obrero aspira á trabajar menos .Y á ganar
más, cualidad inestimable, salvo para fil capitalista; y el capitalista propende á pagar
menos y á hacer trabajar más, virtud que
distingue á toda buena ama de casa .Y que
todos convienen en ensalzar, salvo los trabajadores. Nuevo ejemplo de virtudes perniciosas.

QUEREMOS DAR A CONOCER

DE

1

1

'

Y así, por ese orden, en todo lo demás.
Entre los vicio, modernos m:'ís cargantes, mús vituperados .Y, en el fondo, más
benéticos, figura el Mobis1110, es decir, la
novelería., el µrurito de lo inédito rnalizado sistemática, automáticamente, en frío,
por decirlo así.
No hay que confundir al .~11oh con el
excéntrico. El 8i10bis1110 es imitativo, la
excentricidad es originnl. El excéntrico
puede engendrar y engen&lt;lrn al .~nob; el MIOb
presupone al excéntrico.
Ahora bien, el s11ob1s1110 es el agente más
activo &lt;le la difusión .Y, por consiguiente, &lt;le
la realización del progreso.
Si todos fuéramos, como pasa en China,
rutrnarios, amigos de lo conocido, desconfiados &lt;le lo original .Y de lo novedoso, la
mayor parte de los progTesos humanos no
se hubieran realizado .r hubieran muerto
en gennen como en Ch ina, que Víctor Hugo llama: «Un frasco lle110 de fetos&gt;.
Para generaliznr el consumo del zapote
prieto, se necesitó un héroe, acaso un excéntrico: el primero que lo comió .Y, además,
una falange de 1mohN que sig11ieron comiéndolo porq ne vieron comerlo y que generalizaron su uso.
Las gentes &lt;le nuestra generación han
presenciado esa influencia en multitud de
casos. Por puro snobi,~mo comenzamos á
comer queso Grnyére, que nos producía
náuseas. De ese modesto peldaño partimos
para escalar la cima en donde se ciernen el
Roquefort, el Limbugo y el queso de yerbas más nauseosos que el Gn1yére y hoy
de mu.v general consumo. 8upl"imid los peldaños &lt;le nuestro snobisnw y se acabó la escala de Jacob.
La bicicleta fué fruto del snobismo. Se
liacírt bicicleta porque otros la hacían y se
afrontaban, por snobis1110, los peligros de ese
género de.~vort.
Un díi.t ine encontré todo entrapajado, con
muletas y un brazo en cabrestillo, á un amigo que, tres días antes, disfrutaba de la más.
cabal salud.
• -¿Qué ha sido elloi le preg·unté.
- La bicicleta-me r espondió un tanto
avergonzado.
-¿ Y por qué moqtas en bicicleta?
- Por higiene. Y luego, rectificando,agregó:-No, viejecito: monto por 8nobismo.
La bicicleta ha producillo desastres bastantes á su completa prnscripción y el snobi.~1110 la ha mantenido en el solio.
Un día un ciclista cayó de su cabalgadura J' se rompió media docena de huesos.
Acudió al punto el gendarme del mismo y,
compasivo, preguntó al herido:
-¿Se ha hecho. usted mucho dañoi
- Mucho, vecino, suspiró el lesionado.
-¡Pobre señor! ¿Qué es la primera vez
que monta usted en bicicleta?
- !No, gendarme, la última!
Si todos tu vieran esa dosis de sentido común, ningún progreso se hubiera realizado. Pero el .snobismo sostiene y alienta en
la adversidad, y el prngreso es.
Un día se le octu·:i.:.e á un extravagante
plantarse un panamá con las alas abPtidas
y salir á la calle con la cabeza dentro de un
tompeate de á dosciento':l pesos. Todo el
mundo se ríe de él, lo burla J' lo escarnece;
en el barrio de la Bolsa lo apedrean. Uual-

(

ESTA, NO TRADUCIDA AUN • •
EN CADA NUMERO, PARA DAR

LECTURA MAS ABUNDANTE - - 1

\

quiera creería que á nadie mús se le ocurriní repetir el disparate.
!Error! Al dfasig-uiente ya circulnn rninte tompeates, al otro cien, y el tompeate
panameño se convierte en institución, gracias al empuje propagador del .~noÓ18//IO.
Pues ¿_y el automóvm Ahora J' H comienza á abrigarse la esperanza de salir en automóvil del garage y de llegar si(Juiem á
la esquina. Al principio no se veía, otra cosa, en calles y caminos, que automóviles ni
panne y cha11jfi,1uw en pepitoria.
El sólo número ele las dctimas que ha
hecho el automovilismo bastaría para haber
clado al traste con ese 8port. Pern el 8110bl.~mo vela; gracias á él ,ya se ven en ,1~xico
más automóviles que transeúntes y el lote
de las víctimas es el más poblado del panteón de Dolores.
·
Al automóvil seguirán el aereoplano .r el
dirigible, y el s11obiN1110 mantendrá en alto
el pabellón, hasta que estos nuevos medios
lleguen á serlo de locomoción y no de exterminio.
El'go: sin el snobi,rn1~ no habría progreso, que era nuestra tesis.
El 81100, como el pu lq ne, es mal comprendido y vive \'ilipendiado cuando merecía
ser bendecido.
Dn. l\,I. FLORES.

o
La Mujer Española y su Influencia
N un reciente artículo, publicado en &lt;España Moderna&gt;, hace el autor, Mr. Havelock
Ellis, algunas notables a preciaciones acerca de la mujer
española y la influencia que
ésta ejerce en las costumbres
,·
de su tiempo-y de su pueblo.
Empieza Mr. Ellis por considerar á la mujer
españéla desde el punto de vista de su apariencia
física, y dice que, sin duda, es la más hermosa del
mundo. Dice que pbsee un buena apariencia una
maravillosa complexión, rasgos finos y ojo~ brillantes¡ pero agrega que su principal belleza está
en su manera de marchar.
«~l andar de la mujer española es digno y su
achtud es reposada, como la de una sacerdotisa
que llevara la urna sagrada .... ;á pesar de esto, posee la gracia y la agilidad de los felinos, cu yo
cuerpo es intensamente vívido y cuyos movimientos son armoniosos y mesurados&gt;.
Es una equivocación el figurarse que la mujer
española se deja llevar por lo que los franceses
llaman &lt;temperament&gt;. Tiene muy poco de ello.
Indudablemente que está dotada de una gran capacidad para las pasiones-su misticismo, tenacidad y fervor lo prueban bastante;-pero la misma
intensidad de su carácter le impide ser emotiva.
La muje'. española típica es muy despreocupada; sus atnbutos son la fuerza y la dulzura¡ se
muestra siempre tranquila y dueña de sí misma
y en sus relaciones con el hombre, su conducta'.
aunque agradable y franca, tiene siempre el sello
de esa serenidad innata y propio dominio. Espera y recibe muchas atenciones del sexo contrario·
sin embargo, éstas raras veces conducen á más qu~
un mero cambio de cumplidos. La mujer española necesita muchos admiradores á su derredor, porque gusta de escoger y no de ser escogida. Esta
muestra de independencia no es motivo de la menor admiración en España.
. Quizás. ?ºr ~sto sea por lo que las mujeres que
tienen h110s, sm ser casadas, no son obj~to de des•
precio como en otros países, y que los hijos efe
uniones ilegítimas no llevenenEspaña el estigma
á que se les condena en otras partes. Esto se de.
be, sin duda, en gran parte á los restos de las pri.

El feretro al ser descendido de la carroza

El cortejo fúnebre llega á la Villa de Guadalupe.
mitivas costumbres del patriarcado, á las que los
españoles se han adherido de una manera tan tenaz.
El uso de que los hijos de matrimonios legítimos lleven el nombre de la madre, de preferencia
al del padre, cosa que sucede con frecuencia, demuestra la carencia de arrogancia por el lado paterno ...... Desde el siglo IV de la era cristiana
las mujeres españolas insistieron en conservar su
nombre de solteras después de la boda- el Sínodo de El vira había atentado en contra de esta costumbre,-y, para citar un ejemplo, el gran pintor
Velásquez llevó el nombre de su madre y no el
de su padre. Aún ahora es costumbre llevar los
dos nombres: el del padre y el de la madre .... Es
curioso observar que en España, que ha sido considerada siempre como el país más fanáticamente
católico, las mujeres han disfrutado, desde hace
varios siglos, de libertades que nunca se les han
concedido en los países protestantes.
En toda la historia de España se ve á la mujer
grandemente respetada. En algunas épocas se ha
hallado á una altura muy superior al hombre,
desde el punto de vista intelectual, y ha desempeñado cargos de responsabilidad en los gobiernos, dando muestras del mayor acierto. Concepción Arenal, por ejemplo, vistió el traje varonil
para poder estudiar en la Universidad y su marido nunca se opuso á ello. Emilia Pardo Bazán,
la escritora más grande de España en est&lt;'s tii:mpos, deplora que, bajo el sistema constitucional
que rige, «los hombres sean dueños de todos los
derechos y hayan dejado á la mujer todas las
obligaciones&gt;; pero esto no es más que &lt;una faz
transitoria, debida á las condiciones políticas actuales. Espai'ia adoptó el sistema parlamentario
ingles, el que no ha podido asimilar todavía&gt; .. ,.
&lt;La campaña en favor del sufragio femenino no
ha tenido, hasta ahora, un éxito favorable¡ pero
esto no quiere decir que se tenga indiferencia por
los asuntos de la nación¡ el sufragio masculino no
es más que una farsa indecorosa que existe en
teoría y no en la práctica¡ por lo tanto, ¿por qué
habíamos de envidiarlo las mujeres? Pero luego
que la vida política de la nación entre en un estado de verdadera actividad, las mujeres tomarán
una parte principal en ella, para lo cual están admirablemente dotadas&gt;.
Tomar á la &lt;Carmen&gt; de Merimée como el verda-

no sabe cómo se deletrea su propio nombre, muestra más tacto y prudencia que muchas de sus hermanas mejor educadas de otros países. La educación superior no les está prohibida; pero muy
pocas se dedican á los estudios; las tradiciones
semiolientales tienen toda vía gran influencia sobre las costumbres y se necesita mucho valor para desafiar la o pinion pública.

♦

El Sr. Dr. D. Manuel Ortega Reyes

SR. DR. MANUEL ORTEGA REYES,

t el 13 del actual.
dero retrato de las muchachas españolas, es absurdo. Seguramente que el tipo tiene algunos puntos
de semejanza con las gitanas; pero la trabajadora
española y la cigarrera no tienen nada de común
con la famosa heroína. Son sensibles y trabajadoras, y, en caso de contraer matrimonio, son muy
buenas madres y esposas.
Se cita el caso de una trabajado a que apareció
entre las filas de los huelguistas durante una huelga ocurrida hace pocos años en Barcelona, animó
á la multitud que desfallecía ante las bayonetas
de los soldados, y desapareció sin que se supiera
di', dónde babía venido ni para dónde se marchó.
La mujer española recibe una instrucción muy
rudimentaria, y varias no saben leer ni escribir.
Pe.ro seguramente que no hay país en el mundo
en el que se vea más la poca importancia de esto. La mujer de la clase baja, que con frecuencia

Mom~ntos antes de descender á la fo~a d férdro.

El Sr. Gral. Díoz entrando al panteón á la cabeza del cortejo.

_..

El viernes 13 de los corrientes dejó de existir, á la edad de ochenta y nueve años, e l señor
Doctor Don Manuel Ortega Reyes, senador al
Congreso de la Unión.
El señor Ortega Reyes fué padre de la señora
Doña Delfina Ortega de Díaz, primera esposa del
señor Presidente de la República y madre del señor teniente coronel Porfirio Díaz.
Durante su larga vida, el hoy finado desempeñó importantes puestos en la Administración pública, tanto en la capital de la República como
en Oaxaca, capital de su Estado natal. En esta última fné Director del Instituto Científico, del
Hospital Militar, profesor de Historia Natural en
este establecimiento, Director de la Casa de Moneda y ocupó uu alto puesto en la Dirección del ferrocarril Mexicano del Sur.
Fué autor de la primera carta geográfica del
Estado dP. Oaxaca, y escribió varios libros acerca
de la Hü t ~ria Natural y de la medicina locales.
Escribió una historia de la vida y hechos del
General Don Vicente Guerrero, y deja inédita una
obra acerca de Juárez y un trabajo sobre Geología,
ciencia en la que era muy competente.
Como dijimos ya, á su muerte ocupaba un puesto en el Senado, y por varios años fué miembro
de la Cámara de Diputados.
A los funerales del señor Ortega Reyes, efectuados el sábado 14 bajo la presidencia del señor
General D. Porfirio Díaz, asistió una distinguida
y numerosa concurrencia, y sobre la tumba del
finado, en el panteón del Tepeyac, se depositaron
numerosas coronas como prueba póstuma de la
estimación en que fué tenido en vida.

•

�668

EL MUNDO ILUSTRADO
I, MU:'&gt;DO ILUSTRADO

UNf\ VIR PINTORESOf\

660

EL CONCURSO DE GANADERIA EN COYOACAN

El Señor Presidente y .,us acompañantes saliendo del edificio de la Exposic16n.- El departamento de perros.
El domingo 15 de los corrientes inauguró el Primer Magistrado de la República el concurw de ganadería, que se
celebra actualmente en el edificio especial levantado en la
villa de Coyoacán.
Hace muchos años que se celebran concursos de esta clase en el mismo edificio, y cada uno, casi sin excepción, ha
sobrepasado al anterior en importancia. El que se celebra
actualmente bien puede decir~e que hará época en la historia de ellos por la belleza y variedad de los ejemplares
presentados, y por las entusias1as y significativas fiestas á
que ha dado origen su apertura.

Túnel número 5 entre Colima y Manzanillo.-Puenle de
Cachipehule en el kil6metro 223.

Puente del Carpintero entre Colima y Manzanillo.-Un paisaje hermosís imo en el valle del
río Tuxpan.- Una calle de Colima.

Cumpliem:io la promesa que hicimos en nuestro número anterior, de dará conocer á nuestros lectores las fotografías que
recibiéramos de paisajes y detalles de construcción de la gran
vía ferrocarrilera que une á la ciudad de Colima con el puerto de Manzanillo, publicamos en esta plana las últimas recibidas, que son bellísimas.
Ya en otra ocasión dijimos que la nueva línea atraviesa una
de las regiones más fértiles y más accidentadas de nuestro territorio, y ésto hace que un viaje por ella esté lleno de sorpresas para el viajero, tanto desde el punto de vista de los
bellos paisajes, como del de las obras de arte y de ingeniería
que se han tenido que ejecutar durante la construcción de
la vía.
Abundan en ella las curvas atrevidas, los túneles enormes y
los puentes monumentales, y los paisajes á los lados de la vía
bien pueden contarse entre los más hermosos del mundo, como lo prueban las fotografías que acompañan estas líneas.
Entre ellas hay una que representa un puente llamado del
Carpintero, el cual tiene ciento setenta pies de alto y trescientos noventa y uno de largo. Otro puente, el de Cachipehule,
tiene ciento doce pies de alto y doscientos diez y ocho de
largo.
Las otras representan escenas tan hermosas, que basta su
vista para dar una idea de las enormes bellezas que esperan
al viajero que, cómodamente reclinado en los muelles cojines del carro Pullman. se deslice sobre los rieles entre Guadalajara, la perla de Occidente, y Manzanillo, el puerto de
mejor porvenir en el Pacífico, sin darse cuenta de los trabajos que costó construir la atrevida línea.

Escuchando el discurso del Director de la Escuela de
Agricultura.-La comitiva se dirige á la
estaci6n, después de la ceremonia inaugural.-La exhibici6n de ganado bovino,

Visita á los ejemplares de ganado equino.

"

A las diez y media de la mañana del citado día se presentó, á las puertas del edificio, el Señor General Don Porfi·
rio Dfaz, acompañado por el Señor Secretario de Fomento,
por el Señor Gobernador del Distrito y por varios ayudantes de Estado Mayor, y en seguida se dió principio al programa acordado, el que fué artístico y selecto.
Después de oír al Señor Director de la Escuela de Agricultura hablar de la importancia y trascendencia de los
concursos y de los bienes que hace al hombre el ganado,
el Señor Presidente declaró inaugurada la exposición, y en
seguida pasó á recorrerla detenidamente en todos sus departamentos.
Visitó primero los dedicados á ejemplares de ganado bovino, equino y porcino, y al fin en los que se hallaban las
aves y los abonos para cultivo de la tierra. Publicamos
varias fotografías tomadas durante la visita del Señor Presidente á la exposición y de la fiesta inaugural.

�EL MUNDO ILUSTRADO

670

METROPOLITANAS
GENTE DE COLETA
EN estos días de locura taurófila
no e~ raro que á la vuelta de la
t~'t':'~,."",."', '111=;;== esquina; en los bars elegantes;
t.'&gt;1-"'llfr:""1 en los almacenes cuando se
va de compras; en los jardines
iluminados por la deliciosa
claridad matinal de Noviembre, y aun en vuestra propia
casa, Clonne no parece sino que desde la cocinera hasta el ama están enteradas en achaques de
tauromaquia, veais que se traban discusiones terribles á propósito de toros y toreros. Háblase
con calor de las ganaderías: los cornúpetos de tal
tienen &lt;más arrobas&gt; que los de cual; pero éstos
muestran mayor bravura que aquéllos, Se entablan verdaderas r1ñas en pro ó en contra de los
diestros. Salen á relucir los nombres de los ídolos
famosos para comparar la faena_ que hicieron el
domingo tantos de hace quién sabe cuántos años,
con la realizada ayer mismo por Gaona ó «Gallito&gt;. Y entre el tintineo de las copas que vibran al
chocar, derramando licor de oro por sus bordes
ó mezclándose á las notas aladas, frágiles, que
brotan de los kioscos, esparciéndose luego en el
aire transparente, saturado de aroma de flores; ó
disonando de la charla argentina, dulce, de nuestras mexicanitas, tan lindas, tan muñecas, que alborotan en aceras y mostradores, oís estallar las
vociferaciones en jerga taurómaca, estruendosas,
tremendas, proferidas con verdadero calor meridional,
A los ojos del burgués, del utilitario, del que
todo quiere subordinarlo á lugares comunes de
compostura y protección á los animales, y que
sería capaz-por más que se las coma,- de privarse de un almuerzo de perdices, pensando tan
sólo en los estremecimientos de agonía de los
pebres bípedos al caer bajo la escopeta del caza·
dor, semejante espectáculo es grotesco, salvaje, in•
concebible en hombres civilizados. En cambio, para el artista, para el que sabe desentrañar las sensaciones de color y de luz, es bello.
Más, mil veces más hermosa es la visión meridional de nuestras muchedumbres, ebrias de sol,
entusiasmándose con las hazañas de un torero
que la de un grupo de yanquis discutiendo un
ro11nd en el cual se han roto las quijadas dos salvajes-y éstos sí que lo son de veras,-ó la de
otro de alemanes que apuestan ante dos panzudos
bebedores de cerveza, ó la de una multitud parisiense arrobada en la contemplación de insípidas
carreras de caballos.
Estos escándalos, estos torbellinos de admiración ante las proezas de la habilidad y del valor;
estas embriagueces colectivas que se desarrollan
en los circos, bajo la lluvia de fuego solar y animadas por los gritos y las armonías mitad acariciadoras, mitad tristes dentro de su reidor regocijo, de la música flamenca, demuestran, cuando
menos, la vivacidad de una raza; prueban, á falta
de cosa mejor, que hay impulsos, que hay nervios,
condición la más bella de nuestro temperamento
latino.
El espectáculo, si bien se mira, para los hombres verdaderamente cultos es inocente, aunque
al leer esto sonrían los señores de las perdices.
Blasco lbáñez, el vigoroso novelista hispano, lo
ha dicho en un artículo reciente: el artista va á
los toros á empaparse en el brillante colorido de

la fiesta y á aburrirse mirando, sin ver, los lances
propiamente taurómacos.
Y es verdad.
Aquel ambiente de desbordado entusiasmo, que
flota sobre los tendidos pletóricos, en los que junto á la faz sonriente y embellecida por los afeites
de la cortesana elegante obsérvase el rostro rubicundo y vociferador del taurófilo empedernido, y
en los que una muchedumbre heterogénea, sugestionada de antemano por la emoción próxima, bulle, se agita y palmotea; aquel desfile lento, ceremonioso, de las cuadrillas, fig11ras arrancadas de
un cuadro goyesco, en que el oro de los alamares
centellea sobre la tersa seda, y todos los colores:
el rojo, d perla, el azul, el verde, se funden y parecen adquirir una vibración radiosa á la caricia
del sol; la salida de la fiera que corre por el redondel, se revuelve y embbte á las capas de los
ligeros peones; los vuelos raudos del percal rojo
que el torero agita en la cabeza misma de la bestia; el banderillero que, paso á paso, se encamina
al ciego enemigo hasta clavarle en los morros los
palitroques multicolores¡ el porte arrogante del
espada, firme, erguido, evitando el peligro de la
acometida con la roja flámula, son componentes
bellos de un todo hermoso, que siempre deleitarán al artista que va en busca del encanto de la
línea.
¿ Y quién es el héroe en el torneo? ¿Quién es el
torero?
Si en vuestras correrías á través de la metrópoli, al mediodía ó por la tarde, os internáis en esa
1uidosa, en esa alegre calle del Coliseo que, como
muy bien piensa un amigo mío, es de las pocas
que en México ostentan un matiz característico,
podréis ver á la gente de coleta: hombres por lo
común de a{eminados andares, de moreno rostro
afeitado, algunos luciendo tufos, todos ocultando
la coleta, emblema del oficio, bajo el jerezano de
tendidas alas, y materialmente ceñidos por el tra•
je, traje curioso y raro, compuesto de la corta
chaquetilla que contrasta, por su gallardía, con el
ancho pantalón á cuadros.
He ahí á los ídolos. Si en la plaza reinan airosc,s, y enamoran mujeres, y, producen buena impresión, en la calle son cordialmente antipáticos
por lo chulescos.
Esto, por lo que toca al exterior; que si en su
alma nos metemos, muchas y muy singulares cosas podríamos encontrar, que ya han sido reveladas por los que de psicología de gente de coleta
se ocupan.
El sentimiento que domina al torero, el que le
inicia en la carrera, el que le empuja hacia el
éxito y el que en ocasiones suele también llevar•
le á la muerte, es uno inmenso, indomable, que le
subyuga y le ciega: el ansia de notoriedad.
En el mundo puede uno distinguirse por medio
de la creación de obras de arte: libros, estatuas,
cuadros, sinfonías; por el dominio completo de
una ciencia, cuyo conocimiento hondo puede movernos á descubrir nuevas verdades; por el ejercicio de grandes virtudes-aunque muchas de
ellas no rezan ya con nuestra época,-como la :filantropía, que infunde en el ánimo el deseo santo de ser benéficos á los demás.
Ahora bien, para realizarlo, para alcanzar el
triunfo siquiera sea momentáneo por alguna de
las susodichas sendas que hacia él convergen, necesítanse, cuando no el talento y el temperamento, la alta bondad, el supremo desprendimiento,
y de ambas cosas carece, por lo general, el torero.
¿Qué hace entonces?
Echar mano del recurso único que le resta para obtener, si no la gloria, sí el fugaz suceso: el
valor, el valor que hoy, como hace siglos, conmueve á las turbas; el valor, patrimonio, dentro

de sus elegidos, así del sabio como del patán, del
bueno como del malo.
Flaco recurso es este, en verdad, en los tiempos que corren. El hombre que tiene afán de popularidad, y para conseguirlo no dispone de otro
elemento que el aludido, encuentra estrecho el
campo, limitado el horizonte de acción. Antaño
le fuera fácil, confiado en la fuerza de su brazo y
la propia intrepidez, lanzarse á la guerra de Flandes, á vencer al turco en Lepanto, ó á la conquista de América¡ en nuestros días, en que no hay
guerras, ni quedan países por conquistar, ni existen aventuras como no sean las inventadas por el
señor Conan-Doyle, el valor, propiamente dicho,
es algo raro, por no decir inútil, que, si fuese posible materializarle, yacería en la penumbra de
los museos, como las tizonas y yelmos de los paladines famosos.
El joven diestro que en sus comienzos va de pueblo en pueblo y de capea en capea, hambriento, miserable, con los zapatos destrozados, soñando con
aclamaciones delirantes, y que viste el traje de
luces luego de algunas cornadas que á cambio de
su sangre le dan habilidad y conocimiento; el
mozo que al fin llega á torero profesional y va de
plaza en plaza, ídolo de muchedumbre, agasajado,
aplaudido, seducido, rico, y encuentra al cabo el
ocaso del vivir en los cuernos del toro, silbado
por los mismos que ayer le aplaudieron, ó dominado por ese innato orgullo que se llama ve,-giienza torera, ó bien se retira con millones de duros
á su cortijo, es quizá un trasunto del viejo paladín de las leyendas, retoño exótico de los tiempos caballerescos, degenerado, afeado, menos romántico é ideal en esta que don Francisco Navarro Ledesma llamó edad poltrona.
Y es infant il y triste, después de todo, el anhelo de esos seres rudos, venidos casi siempre del
redaño del pueblo, sin cultura, henchidos de aspiraciones de notoriedad: viven el éxito pasajero
de un día; gozan de todos los placeres fuertes;
son aclamados, adorados en la embriaguez de un
culto inmenso¡ pero, al encontrar á la Pálida de
que habló nuestro Duque, en la plaza misma ó en
sus retiros embalsamados de olor de claveles y de
azahar, cuando no en mísera zahurda, el olvido
les acoge á su sombra protectora, y la gloria, en
un tiempo esplendorosa, se disipa.
¿Quién se acordará, dentro de un siglo, de los
maestros de la tauromaquia?
Fuentes y «Guerrita&gt; serán, entonces, algo tan
vago, tan legendario, tan fantástico comoAmadís
de Gaula y Reinaldos de Monta! ván.

EL MUNDO ILUSTRADO

671

El Matrimonio Ham-Johnson
BRILLANTE NOTA SOCIAL DE LA SEMANA

CARLOS GoNZÁL'EZ PEÑA.

't:J?tittH-:f'

EL NUEVO PRESIDENTE DE CUBA

d:

El templo
Sonia Brítda durante la ceremonia nupcial,
la manana del miércoles 18 de los corrientes.

Sr. W. Kurtz Johnson y Sra. Eno Ham de Johnson .-Fot. de "El Mundo
Ilustrado," tomada al salir del templo.

Gral. José Miguel G6mez, Presidente de Cuba

Grapo de personas que tomaron parte en la mascarada de fantasía celebrada por el "Club Viole/a,"
de patinadores, la noche del miércoles 18 de los corrientes l'II el s•ilc'n «Fénix&gt;.

Ha sido electo Presidente de Cuba el candidato
del partido liberal, General Don José Miguel G6mez, á quien acompañará en el mando, con el carácter de Vicepresidente, el señor Lic. Don Alfredo Zayas y Alfonso.
La campaña electoral, iniciada apenas se
tuvo conocimiento de
las intenciones de los
Estados Unidos de
devolver á Cuba su
soberanía, fuémuyreñida, y tanto los liberales como los conservadores se mostraron
activos en pro de sus
respectivos candidatos, El triunfo del partido liberal es t u v n
muchas veces en peligro, en vista de las Lic. Alfredo Zayas y Aldisenciones o c u r r ii onso, Vicepresidente
das en su seno, y los
electo de Cuba.
conservadores consideraron en varias ocasiones su triunfo como seguro.

Ali/unos de los pri11cipc,les obsequios rrcibídos por la desposada .

•

�673

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

672

Las AGUAS
COMPARACION entre los volúmenes totales de agua en el río Nazas, _las P_Orciones de los volúm~nes aforados sobre el vertedor del Coyote, que correspondieron á los canales mferwres ~ los correspondientes_ á los
períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y del 15 de Agosto al 15 de Septiembre, durante los anos de
1898 á 1907, según datos oficiales.

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Canales Superiores y Canales Inferiores

ABIDO es que sobre el río Nazas hay nueve

de donde se derivan los diversos ca§ presas,
nales con que se efectúan los riegos de la re•

gión conocida con el nombre de &lt;La Laguna&gt;. Estas presas son en orden de localización en el se~tido de la corriente del río: la de Santa Margarita, la de San Fernando, la de Santa Rosa, la de
Calabazas la del Coyote, la del Cuije, la de Guadalupe, l¡ d~ San Pedro y la de la Colonia. El
Reglamento actual de distribución de. las aguas
del río, que expidió el Supremo Gobierno el 15
de Junio de 1895, subdivide los canales derivados
de dichas presas en &lt;canales superiores&gt; y &lt;canales inferiores&gt;¡ los &lt;superiores~ son los que se derivan de las cinco primeras presas, esto es, desde
la de Santa Margarita hasta la del Coyote, y los
&lt;inferiores&gt;, los que se derivan de las cuatro últimas, es decir, desde la presa del Cuije hasta la de
la Colonia.
Aforos en el Rio, las Presas y los Canales

&lt;La Comisión Inspectora del río Nazas&gt;, encargada de vigilar porque las aguas del río se di~tribnyan de acuerdo con el Reglamento antes citado, ha practicado aforos bastante c~idadosos en
el río, las presas y los canales, consignando sus
resultados en registros, de los cual~s se han tomado los datos necesarios para la formación de
los cuadros comparativos adjuntos.
Cuadro número 1

Como lo expresa su título, este cuadro es una
COMPARACIÓN entre los volúmenes totales de
agua en el río Nazas, los volúmenes aforados so•
bre el vertedor del Coyote y los correspondientes á los períodos del 20 de Agosto al 20 de Sep-

1&lt;?- (A} Promedio de los volúmenes aforados
sobre el vertedor
de El Coyote.... 378.794,600mts.cúb.
(B) Promedio de los volúmenes corres pondientes á los
períodos del 20 de
Agosto al 20 de
Septiembre....... 283.277,883 11
(C) Promedio de los volúmenes corres•

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períodos del 15 de
Agosto al 15 de
Septiembre.. . . . . . 271.044,075 mts. cúb.
Y, por lo tanto, las diferencias por investigar
resultan desfavorables á los &lt;canales inferiores&gt;
como sigue:
Diferencia en contra
de los canales in•
feriores, en caso de
concederles el gasto total del río,
durante el periodo
del 20 de Agosto al
20 de Septiembre
(A-B) .... ........ 95.516,717mts.cúb.

Diferencia en contra
de los canales in•
feriores, en caso de
concederles el gasto total del río,
durante el período
del 15 de Agosto al
15 de Septiembre
(A-B} ........... . 107.750,525
ó bien:

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dichos canales si
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el gasto total del
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Agosto al 20 de
Septiembre...... .

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del río que correspondió á los cana•
les inferiores, se•
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vigente ......... .

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100-D

De las condiciones actuales de distribución de las aguas
del RIO NAZAS y las que resultan de conceder á los
CANALES INFERIORES el gasto del goce total del río
durante los periodos del 20 de Agosto a1 20 de Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Septiembre.

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!!!!1!2. -Todas las cifras de la columnas A, B, C, E, F y G expresan metros cúbicos.

Cuadros Comparativos

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tiembre y del 15 de Agosto al 15 de Septiembre,
durante los años de 1898 á 1907, según datos ofi•
dales.
Los aforos practicados sobre la presa del Coyote, como vertedor ó en el río, inmediatamente
abajo de este lugar (como se especifica en algunos
de los registros de aforos de la Comisión Inspectora del Nazas), dan los volúmenes de agua no
aprovechados por los &lt;canales superiores&gt;, y que
c;:orresponden, según el. Reglamento de d~stri~nción de las aguas del no, á los &lt;canales mfenores&gt;. Para los volúmenes correspondientes á los
períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y
del 15 de Agosto al 15 de Septiembre, se tomaron
los aforos relativos al gasto total del río, durante
esos períodos: así, pnes, la comparación que se hace en el cuadro de referencia, tiene por objeto:
investigar las diferencias (á favor ó en contra de
los canales inferiores) entre los volúmenes de
agua que les concedió á éstos el Reglamento vigente y los que les corresponderían en caso de
cambiar las condiciones actuales de distribución
de las aguas del río Nazas, por las que resultan
de conceder á los &lt;canales inferiores&gt; el goce del
gasto total del río durante los períodos del 2~ de
Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Sephem•
bre, respectivamente.
En las últimas columnas de la tabla que está en
la parte inferior del cuadro, se han consignado
los resultados obtenidos, de dos maneras: promediando las cifras correspondientes á cada uno de
los diez años considerados y determinando, en
tantos por ciento respecto al volumen medio total de agua en el río, las proporciones de éste q ne
correspondan á los canales inferiores en las di ver•
sas condiciones de distribución estudiadas. Estos
resultados son como sigue:

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NOTAS.- Las cifr~
::d:i~:t~!fos ~is~os y registros.-Las de la columna E fueron obtenidas de la manera. siguiente: desitnando los volú•
~n:sol~~~~os s~bre los vertedores del Coyote y de la Colonia y las pérdidas observadas en el .trayecto comprendld;entr~os mism~s v~rt~dores
por las letras que encabezan las columnas respectivas, esto es, por B, C y D, las cifras correspondientes de la columna , ser , para ca a ano

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COMPARACION entre los volúmenes totales de agua en el río Nazas, los volúmenes aforados sobre el vertedor del Coyote y los correspondientes á los períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y del 15 de
Agosto al 15 de Septiembre, durante los años de 1898 á 1907, según datos oficiales.

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se les concedier., el
gasto total del río,
durante el período del 15 de Agos•
to al 15 de Septiembre ......... .

28.01%
Pero quizás los resultados así obtenidos no pue•
dan aceptarse, desde el punto de vista científico,
en atención á que en el período considerado de
diez años hubo dos (1905 y 1906) en que las avenidas del río fueron, por su magnitud, verdaderamente excepciona/es, y los estudios que se han
hecho del río Nazas son bastante recientes para
que se pretenda, con ellos, definir su régimen y
asegurar que dichas aguas se rep,u rlirán periódica•
mente cada diez años. Examinando en el cuadro
de que se trata las curvas que representan gráficamente las leyes de variación de los distintos elementos por comparar, se ve de relieve la inlluencia tao grande que ejercieron las avenidas de
1905 y 1906 cu los resultados arriba consignados.
Para expresar numéricamente esta influencia, habrá que excluir dichos años de la comparación y
promediar, por ejemplo, sólo las cifras que corresponden á los siete primeros años, esto es, de
1898 á 1904 (inclusive). Los resultados, muy dis•
tintos de los anteriores, son:
(A) Promedio de los volúmenes aforado~
sobre el vertedor
del Coyote....... 179.538,757 mts. cúb.
(B) Promedio de los volúmenes correspondientes á los
períodos del 20 de
Agosto al 20 de
Septiembre. . . . . . . 221.343,070 11
(C) Promedio de los volúmenes correspondientes á los
períodos del 15 de
Agosto al 15 de
Septiembre. ...... 190.940,556 11 11
Las diferencias, ahora, resultan á favor de los
&lt;canales inferiores&gt;, como sigue:
Diferencias á favor
de los &lt;canales inferiores&gt;, en caso
de concederles el
gasto total del río,
durante el período
del 20 de Agosto
al 20 de Septiembre (B-A). . . . . . . . 48.804,315 mts. cúb.
Diferenciaá favor de
los &lt;canales inferiores&gt;, en caso de
concederles el gasto total del río, du-

rante el período
del 15 de Agosto
al 15 de Septiembre (C- A). . . . . . . . 16.401 799 mis. cúb.
Podría objetarse que tampoco las cifras anteriores son aceptables, desde el punto de vista cien•
tífico, como los verdaderos valores medios de los
elementos por comparar; sin embargo, atendiendo
á que los volúmenes de agua aforados sobre el
vertedor del Coyote se expresan siempre los
volúmenes aprovechados por los canales inferiores, pues una parte de dicha ~gua pasa algunas
veces _sobre la presa de la Colonia, como vertedor,
y va a perderse hasta la laguna de Mayrán, y precisamente las cantidades de agua que de esta manera se. perdieron los años de 1895 y 1896, según
los registros de aforos de la Comisión Inspectora del Nazas, excedieron á las aprovechadas por
los canales inferiores, los años restantes, se justifica en cierto modo, la exclusión que de dichos
dos años se hizo en la comparación anterior. Si no
obstante esto, se consideran inaceptables los resultados obtenidos, de éstos, de los consignados
en el cuadro número 1 y de las líneas anteriores,
pueden deducirse las siguientes conclusiones:
H-En años que pudieran llamarse normales,
como los de 1898 á 1904 (período que comprende
algunos años escasos y otro, abundantes, pero no
extraordinarios), en que casi toda el agua del río
se utiliza en la irrigación, los &lt;canales inferiores&gt;
resultarán favorecidos á expensas de los &lt;canales
superiores&gt;, si en vez de distribuir el agua del río
Nazas de,ac~erdo con el Reglamento vigente, se
concede a dichos &lt;canales inferiores&gt; el goce de
• todo el gasto del río durante los períodos del 20
de Agosto al 20 de Se~tiembre ó del 15 de Agosto
al 15 de Septiembre.
2~- La ventaja resultante para los canales inferiores y, por lo tanto, el perjuicio sufrido por los
&lt;canales superiores&gt;, es, en años como los citados
mucho mayor en el primer caso que en el segun:
do¡y
3~-:--En años como los de 1905 y 1906, en que las
avemdas del río sean extraordinarias, si se distribuye el agua de acuerdo con el Reglamento vigente, se satisfarán los derechos de todos los ri•
bereños (superiores é inferiores) y quedará un
e~cedente q~e se perderá en la laguna de Mayran, no pudiéndose definir, por ser insuficientes
los datos de sólo dos años, el sentido y valor de
l~s diíer~ncia_s resultantes para los &lt;canales superiores é. inf1mores&gt; entre los volúmenes de agua
que reciban en las condiciones actuales de distribución y las que recibirían si se concediera á los
&lt;canales inferiores&gt; el gasto total del río durante los períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Septiembre.
Para comprobar las conclusiones anteriores, ó
mejor dicho, para darles mayor fuerza no excluyendo del estudio los años de 1905 y 1906, se procedió á la formación del

Cuadro número 2.

que, como lo expresa su título, es una comparación entre los volúmenes totales de aguas en el
río Nazas; las porciones de los volúmenes aforad?s sobre el vertedor del Coyote, que correspondieron á los &lt;canales inferiores&gt; y las correspondientes á los períodos del 20 de Agosto al 20 de
Septiembre y del 15 de Agosto al 15 de Septiembre,. durante los años de 1898 á 1907, según datos
oficiales&gt;.
La única diferencia de este cuadro, respecto al
anterior, consiste en que: los volúmenes de agua
aforados sobre el vertedor del Coyote no expresando propiamente los volúmenes aprovechados
por los &lt;canales inferiores&gt;, puesto que algunos
años [s~bre todo los abundantes], pasaron, según
los registros de aforos de la Comisión Inspec•
tora del Nazas, cantidades apreciables de agua sobre el vertedor de la Colonia, se corrigieron dichos volúmenes, substrayéndoles los correspondientes á los aforos practicados sobre el vertedor
de la Colonia. Pero como hay pérdidas de agua
por evaporación é infiltración en el trayecto del
río comprendido entre los dos vertedores en cuestión, pérdidas observadas por la misma Comisión
Inspectora del Nazas y consignadas en uno de sus
registros citados, se hicieron, á su vez, las correcciones correspondientes á dichas pérdidas en las
cifras que expresan los volúmenes aforados sobre
el vertedor de la Colonia. Estas correcciones se
hicieron de la manera siguiente:
Designando los volúmenes aforados sobre los
v~rtedores del Coyote y de la Colonia y las pérdidas, expresadas en tantos por cientos, observa•
das en el trayecto comprendido entre los mismos
vertedores, por las letras que encabezan lascolumnas respectivas, en el cuadro número 2, esto
es, por &lt;B&gt;, &lt;C&gt; y &lt;D&gt; la corrección correspondiente á los aforos practicados sobre el vertedor de la Colonia, se deducirá de la siguiente
proporción:
100: 100- D : : X : C,
de donde:
X-aforo corregido-100 x C
100-D.
el c~al habrá que substraer, para cada año, de los
volumenes aforados sobre el vertedor del Coyote (&lt;B&gt;).
B- 100 X C
100-D
para obtener las proporciones de dichos volúmenes que verdaderamente utilizaron los ribereños
de abajo, en irrigación. L-as cifras que expresan
los volúmenes así obtenidos, se encontrarán consignadas en el cuadro de referencia, en la columna marcada con la letra &lt;E&gt;.
La simple '!inspección de las curvas construidas
con los resultados obtenidos de la manera arriba

�EL ~TUNDO ILUSTRADO

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675

COMPARACION entre los volúmenes totales de agua aforados sobre el vertedor del Coyote (río Nazas), con
exclusión de los correspondientes á los meses del 20 de Agosto al 20 de Septiembr~ y del 1S de Agost~ al
15 de Septiembre, respectivamente, y los v?lúmenes d~~ivados por los canales superiores en los meses citados, durante los años de 1898 á 1907, segun datos ofzczales.
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PROMEDIOS

de aforos de la «Comisión Inspectora del Río Nazas&gt;.t c_uadro, fueron tomados de los redistros
NOTAS.-Los datos que sirvieron para la formaciÓn d e es~
,.,
Todas las cifras en él consignadas expresan metros cub1cos.
indicada y las correspondientes á los períodos
del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y del 15 de
Agosto al 15 de Septiembre, respectivamente, basta para demostrar: &lt;que en case de cambiar las
condiciones actuales de distribución de las aguas
del río Nazas por las que resultan de conceder
á los &lt;canales inferiores&gt; el goce del gasto total
del río, durante los períodos del 20 de Agosto á
20 de Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Septiembre, dichos &lt;canales inferiores&gt; recibirán una
cantidad de agua mayor que la porción que verdaderamente aprovecharon de la que les concedió el Reglamento vigente en el decenio considerado de 1898 á 1907&gt;.

"Banco de Cobranzas Meruntile~"
En vista de lo que recieutemente han publicado varios periódicos importantes de esta capital,
referente al establecimiento del &lt;Banco de Cobranzas Mercantiles&gt;, hemos creido oportuno, por
considerarlo de positiva utilidad, adquirir exactos y fidedignos informes de la nueva institución.

CONCLUSIONES FINALES
De las consideraciones á que han dado lugar los
resultados de los cuadros núms. 1 y 2, y que han
sido consignados en las líneas anteriores, puede
deducirse, en resumen, las siguientes conclusiones.
1:i--Que las modificaciones estudiadas en el sistema actual de distribución de las aguas del río
Nazas, redundarán en beneficio para los &lt;canales
inferiores&gt; y, por consiguiente, en perjuicio para
los «canales superiores&gt; en años normales como
los de 1898 á 1904.
2~-Que en años extraordinarios, como los de
1905 y 1906, los datos de que se dispone no bastan
para definir las condiciones resultantes de las
modificaciones propuestas; pero siendo capaces
las avenidas del río Nazas de satisfacer todas las
necesidades, tanto de los ribereños de arriba como de los de abajo, ni unos ni otros pueden tener interés, en este caso, en cambiar las condiciones actuales de distribución de las aguas delrío;y
3~-Que la única modificación en el sistema actual de distribución que, sin pt&gt;rjuicio de los intereses ya creados, beneficiaría á toda la comarca
algodonera del Nazas, sería aquella que hiciera
aprovechables los volúmenes de agua q ne ahora se
pierden para la irrigación, yet1do, inútilmente, á
almacenarse á la la.l(una de Mayrán.
México, Octubre de 1908.

(Firmado): ING, PANr.

Lic. D. Gualberto Vargas Martinez

Así lo hemos hecho, y ahora podemos decir á
nuestros lectores que se trata, en efecto, de una
institución importante, nueva en su género, Y que
ha comenzado á prestar positivos beneficios al
comercio y á los particulares.
Obtuvimos una entrevi11ta del Lic. Don Gualberto Vargas Martínez, fundador del Banco, y de
sus labios oimos la historia y el desarrollo del
negocio.

HA sorprendido-y con pena por ciertover que la obra de Pepe Gamboa, á pesar
del éxito en su estreno, no ha vuelto á merecer los honores del cartel de ese teatro. ¿Por
qué?
De todos los esfuerzos que nuestra intelectualidad intenta en su paupérrimo medio de acción,
es &lt;El Día del Juicio&gt;, innegablemente, el mejor
logrado; por lo menos, es la primera comedia de
autor nacional que pasa triunfadora por nuestros
escenarios.

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Empresa difícil y ardua es la de entenderse con
deudores morosos, que ya por falta de elementos
ó por sobra de informalidad, detienen inmoderadamente el cumplimiento de sus compromisos.
Los acreedores, ya sean comerciantes ó particulales, desmayan muchas veces en sus trabajos de
cobranza, pues prefieren perder los adeudos en
vez de recurrirá tribunales, donde los largos juicios resultan costosos y á veces estériles; y de
esta manera se pierden innumerables cuentas que,
aunque de poca importancia si se consideran en
partidas sueltas, forman, en cambio, una suma
respetable consideradas en junto.
¿Por qué darse como perdidos muchos de tales
adeudos? ¿Por qué no recurrir á procedimientos
eficaces, nuevos y rápidos, para obtener el pa.l(o de
cuentas que se tenían por perdidas?
De esto precisamente se ocupa el &lt;Banco de
Cobranzas Mercantiles&gt; que últimamente ha entrado en una época de verdadero apogeo. La institución fué establecida hace seis años, tiempo en
el que, gracias á la inteligencia, empeño y trabajo
del Lic. Vargas, ha logrado colocarse :l. envidiable altura y llegará constituir una empresa índí~pensable. Sus métodos de cobranza son infalibles, y el Banco, que no es sociedad anónima, sino de propiedad particular, tiene agentes y sucursales en toda la República, lo mismo en grandes
ciudades que en pequeñas villas. Su domicilio
social está en México, calle de Celaya, 15 bis, y
por s.us oficinas desfilan, á diario, muchos hombres de negocios que, convencidos de la eficacia
y buenos servicios del Banco, le entregan cuentas
para su cobranza.
Felicitamos al señor Lic. Vargas y al comercio
de México; y declaramos que en nuestra reciente
visita á las oficinas, quedamos gratamente sorprendidos del orden que reina en ellas y de los
muchos negocios de la empresa, que cuenta, como
clientela principal, á las casas extranjeras más
importantes de México.

Pero no han valido ni el aplauso espontáneo con
que fué recibida la obra, ni los juicios alentadores de la prensa toda, ni el deseo que el público
manifiesta de ver estas raras floraciones del estéril carmen de nuestra dramaturgia. La comedía de
Gamboa se estrenó y .... gracias. Anotemos una
injusticia.
Mas ya que no ha vuelto á la escena, he de resignarme á escribir estas líneas con la impresión
compleja del estreno.
Aquella noche anoté un primer acto todo lnz y
color, arrancado de la vida misma y trasladado
á la escena con firmeza y vigor.
El diálogo entre Don Perfecto y Rafael, es largamente cansado y con paja, mucha paja.
En cambio, el final del acto es de una animación que reclama y obliga al aplauso.
Viene el acto segundo, el mejor de la obra, y
nos deja el convencimiento de la maestría con
que ha sido escrito, concentrando toda la fuerza
de la situación y la psicología de los perso!llljes
que determina el género de la obra, y que debemos clasificar como &lt;comedía de carácter&gt;.
Este acto, por más completo, fué el que dejó
mejor impresión; yo, individualmente, gusté más
del ambiente del tercero, á pesar de sus convencionalismos y del gravísimo error de poner, sin
necesidad, sin motivo, una escena repugnante de
ofensas y vulgaridades en los labios de María,
alma toda pasión, que nos tiene encantados y rendidos, y que rompe ese encantamiento con el
golpe brutal de unos celos malsanos y tardíos, expresados en vehementes recriminaciones sin
culpa.
El amor flota en los tres actos, como la luz en
el primero, inundándolo todo, penetrándolo todo
de un aroma que nos es conocido.
No hay complicaciones, ni problemas, ni siquiera dificultades; la escena pasa llanamente, sin
tropiezos; se dijera que el público no hace más
que contemplarse y enternecerse en ese tránsito
de nuestra vida misma por la escena.
Es una comedia juvenil de cortos vuelos.
De sus personajes, el mejor dibujado, el más
firmemente sostenido, es el Don Indalecio; Cervantes estuvo en él impecablemente.
Pero nadie se identificó más ni mejor que la
Sra. Fábregas en su María. Me atrevo á afirmar
que, en comedia, ningún personaje ·ha sido más
fielmente sentido y expresado por esta actriz.
¿Es el medio en que la obra pasa?
¿Es la hermandad de estas dos almas?
¿Es el cariño con que Virgínía:tom6 la-obra?

No lo sé; pero in~isto en afirmar que su María
es de lo mejor que ha hecho.
En mérito de interpretación sigue el actor Vásquez, en el Don Perfecto, y Solares en su Rafael.
Los demás personajes, por su poca fuerza en la
acción de la comedia, no oponían dificultades y
fueron dichos de la mejor manera,
Y repito: &lt;El Día del Juicio&gt; triunfó francamente, indiscutiblemente. Merece volverá escena
muchas veces.

***
EN ARBEU .-" Los Vlejos."-"La Madre Eterna. "

Dos dramas de Ignacio Iglesias, diferentes en
procedimfonto, idénticos en doctrina. Iglesias es
un apóstol del socialismo, un evangelista de ese

José Joaquín Gamboa, autor dramático mexicano,
que acaba de estrenar la comedia "Día del
Juicio" en el« Vireinia Fábre,gas&gt;.
Fot. H. J. Gutiérrez.
hálito humano que acaricia y remueve las conciencias jóvenes de su &lt;patria chica&gt;, y por eso,
ya sea todo dolor, como en &lt;Los Viejos&gt;, ya todo
poesía, como en &lt;La Madre Eterna&gt;, su doctrina
de amor y piedad universal va esparciendo á los
cuatro vientos sus evangelios de confraternidad
humana. &lt;Los Viejos&gt;, drama interno, que sin pasar en la escena grandes cosas, por nuestra alma
hace pasar grandes dolores. Iglesias hace daño,
tortura y desgarra el espíritu obligándolo á meditar en ese cruel tramonto de la vida obrera, que
cae, como las ramas y los troncos, secos de tanto
florecer y que, en vez de la savia que repuje su
vida ó que al menos la alargue, hallan el hacha y el viento huracanado para acercar la muerte.
Y la muerte llega, y no como la esperamos, lenta, fría, pausada, agotadora; llega brutal, momentánea, apoplética, ligando, inmovili~ando de un
golpe aquella voluntad, aquel vigor inmarcesible
del pobre Juan, á quien le niegan la vida y el derecho de vivir

Borrás hace de este personaje una creación genial. Hay tal diferenciación en este tipo de los
otros, tal cambio, tal disfraz en su gesto y en su
voz, que dió trabajo reconocerle. Ha hecho un
estudio concienzudo y sabio del viejo obrero de
Iglesias, y lo ha teñido con todos los tonos del
dolor, de la desesperanza y del crepúsculo. No
hubo ojos sin lágrimas al escuchar el discorde
&lt;canto á la juventud&gt;. En ese mutis genial pasó
por nuestros nervios el hormigueo del escalofrío
y fué imposible reprimir el llanto.
Toda la obra trasciende verdad y tristeza, y deja en el alma hondo escozor, amargo dejo de crueldad, desgarraduras que hace en el espíritu contemplativo la aspereza del procedimiento con los
garfios crueles de su naturalismo.
En &lt;La Madre Eterna&gt;, suave idilio de poesía
y muerte, Iglesias torna á predicar su doctrina de
amor y misericordia. Aquí el apóstol es Florencío, un poeta enfermo de tuberculosis, que va buscando la vida al campo y en el campo muere después de haber prendido, en las almas que le rodean, soles de fe y estrellas de esperanza; descendiendo hasta los espíritus obscuros de los campesinos para poner, en ellos, lamparitas de ensueño, Florencio es la bondad y la belleza, y esto
canta en sus versos y en su vida que corta fué,
Une dos almas que uu juramento inconsciente
tenía alejadas y muere, como el sol, regando luz.
Pasa el frío de la muerte por la escena.
El viento arroja puñado$ de hojas por la venta abierta. El invierno llega; y Florencío, cantando en suaves versos la canción del estío, muere
de asfixia, regando, como el viento, el puñado de
hojas de sus versos.
Esta escena final es intensa y dolorosa. Todas
las actitudes que encuadran el retablo de la muerte se alzan en la escena con el silencio que precede la catástrofe. Todo calla. Enmudece hasta
el viento y, en ese enmudecimiento, resbala el
llanto como único desahogo.
Creí que el drama terminaba así: mudo, torvo,
sin más sonido que el beso de piedad y amor que
pone María en los pliegos de papel donde Florencío escribió sus versos últimos; pero sorprendió
mi encanto un apéndice ridículo, extemporáneo,
vulgar, ínqigno, que pone el autor en labios de
Gabriel, quien sin un sollozo, sin el más leve
rasgo de dolor por la muerte de su benefactor,
declara que Florencio es inmortal.
¡Lástima grande de este postizo inútil!
Borrás, magnífico, portentoso y fervorosamente
ovacionado.
La Sra. Pla, correctísima. Insisto en mi opinión
de que es ella el temperamento más artístico del
cuadro.
Todos los demás, perfectamente en sus personajes, menos el Andrés, que me pareció un tanto
deplacé.
Y el público más numeroso. ¡Gracias á Dios!
iAh! En la función del lunes, á precios reducidos, estuvo toda la aristocracia que falta en las
funciones á precios normales. iOh, santa economía!
LORELEY,

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l!lL MUNDO ILUSTRADO

EL MONDO ILUSTRADO

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l'IU58TRO P f\ 1 8
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-Escucha, amor mío, escucha un antiguo cuento persa, que revela un senti~ c'?mún al alma de
todas las mujeres. Nos declaráis impenetrables Y
enigmáticas como esfinges egipcias, por ahorra~os
el trabajo de estudiarnos ó por egoísmo de no violentaros en complacernos.
-Te escucho.
.
-Era una princesa de un pa~s oriental, una
princesita de cabellos de oro y OJOS de esmeralda,

más codiciados por los caballeros que los tesoros
de su padre y el brillo de la diadema real. Pero
la princesita no era feliz: había contemplado su
imagen en la corriente de los ríos, entre las flores
del loto y sabía que era hermosa; había escuchado
su acento agitar los cascabeles del aire con notas
cristalinas y conoció la armonía¡ había sentido
estremécerse su corazón contemplando las estre
llas en el azul de lo infinito, y supo que existían
deleites ignorados para las almas soñadoras.
-Sigue ..... .
-El dolor mordió en S'ij alma, dolor de un a11•

'

helo imposible, de un amor extrahumano, intenso inmortal como se lo habían revelado la canción del ag~a, el alma de la n,oche, y el misterio
de los cielos. Mientras concebia asi el amor, atormentaba con crueldad de hermosa, que no compadece jamás sentimient?s que ~o comparte, á todos los galanes que suspiraban a sus pies.
El rey, su padre, deseaba casar!~, y sus heraldos, pregonando su voluntad, tra¡eron en torno

de la hermosa á los galanes caballeros del reino Y
á los príncipes más poderosos de todos los países
de la tierra.
.
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-Yo te amo le dijo un sabio.-No am~ Jamas
á otra mujer¡ si tú me coITespondes, trabaiaré día
y noche en mi laboratorio, . s?ndear~ los corazones, profundizaré en los vieios códices y arrancaré sus secretos á la Naturaleza¡ yo_ ll~g~ré á ¡enetrar por ti en el misterio del principio de la
vida y del enigma de la muerte.. Y o crearé una
humanidad nueva, sin dolores, sin enferme~ades!
de corazones puros, donde no existan ~el odio m

la traición. Un linaje de hombres buenos é inmortales. Am;vne y realizaré todo esto; serás la
redentora de tu especie.
Y la princesa sonrió triste y ,sus rizos de
cubrieron cou sus hebras, la nacar de sus mep1bs al a••Úa.r
la cabecita en un movimiento de ueb
gación.
-Yo te amo-le dijo un guerrero.-No hay nada en el mundo que se opon.~a á mi valor; sabría
deshacer entre mi~ dedos el arco de Rama Y quebrar las cadenas de Prometeo; sólo para ti, la amada única, hay ternura en mi alma; si m~ corres:
pondes, sembraré la muerte y el externumo; mi
brazo invencible someterá pueblos y nac10nes para alzarte un trono desde el que domines á t_od_a
la tierra; tu capricho y tu poder no tendrán limites, tuyos serán todos los tesoros. Amame y te haré reina del U ni verso.
.
y la princesa sonrió triste y en sus labios de
grana hubo una mueca de des~én.
. ,
-Yo te amo-· e dijo un arhstt,-y si t~ me ~orrespondes, perpetuaré tu imag~u con m~ gemo,
inmortalizaré tu nombre y los siglos vemder?s te
llamarán bienaventurada entre todas las muieres
porque fuiste la inspiradora de un a, lista: Amame y no tendrás rival. Mi amor es la gt~na.
y la princesa sonrió tnste y su peq nena mano
blanca hizo un signo de descontento. .
Empujado por la muititud l~egó_ al p_ie del trono un trovador que permanec1a silencioso.
- ¿No me dices nada?-interrogó la princesa.
-Admiro, señora, tu belleza y tu bondad.
--¿No aspiras á mi amor?
-No, yo no soy digno de poseerte porque nada
puedo darte.
-¿Cómo?
.
-Soy un trovador errante, un peregrino de
amor que vaga cant~ndo á la vida '( derrochando
pródigo mi existencia en los camarines de las castellanas. Adoré á muchas mujeres, que destroza~~n
mi alma y mi cuerpo entre sus brazos. Un hr~o
azul ha tendido sus pétalos sobre el marfil de mis
mejillas y en mis ojos de s~mbr_aarde el fueg?de
la calentura. Y o no soy sabio, lll gne;I'ero, m ~rtista y nada puedo ofrecerte con el ultimo é mtens~ rayo verde de mi existencia,
-¿Pero me amas?
-Sí te amo¡ con el amor consciente del que conoce t~dos los amores y todos los placeres; del
qu• puede aquilatar todo tu valer y tu hermoso:
ra .... _.Pero no puedo darte poder, renombre, ni
gloria.
-¿Cómo me amarías?
-No sé hacer nada ...... Estaría siempre á tus
pies arrullando tu oído con mis cantos; cuando
me mandases callar, permanecería mudo, arrobado
en tu contemplación, aspirand_o toda tu bel~eza y
toda tu idealidad¡ mis ojos, mis manos y mis labios no se cansarían de acariciar el tesoro de tu
cuerpo· me desvanecería en la tibia caricia de tu
aliento: y dentro de mi alma guardaría amoroso
el eco de todas tus palabras, de todos tus anhelos,
de todos tus pensamientos. Y o no sabría más que
adorarte.
.
y la princesa sonrió gozosa y en sus o¡os verdes hubo un reflejo de mar en calma.
-¡Oh, mi poeta! Yo te amo. Me ~s _dulce ~escender de mi solio para acercarme a h. A mi alma de mujer no la seducen la sabiduría, el poder
y la gloria cuan~o aspira al amor. El sólo es sabio, poderoso é mmortal.
.
.
_ y ahora, amor mío, ¿qué piensas de mi
cuento?
-Necesito todavía algunos datos para conocer
bien esa psic,ología que m_e presentas ~omo sín~esis del sentir femenino. Dime: lera artista tu princesa?
.
-Sí, y por eso había escu~hado á la quimera, y
por eso necesitaba la adoración de todos los momentos, envolverse en perfume de alma, ha,ce~
del amante un espejo en el q~e se advrase a s1
misma en continua contemplación. Anular sus vi-·
das para dar vida al amor.
- y, dime: ¿era egoísta tu princesa?
--¡Era mujer!. .....

º:.º

CARMEN DE BURGOS,

( Colombine).

tt

EL ATARDECER E~ EL LAG0 DE PÁTZCOARO,

LOSOJOSI
El eminente e~critor René Bazin
Dcaba de publicar su libro "Memories
d'u ne Vieille Fille," un hermoso volumen, donde ha invertido, á torrentes. su encanto de narrador, su penetración de psicólogo y su lucidez
como pintor de costumbres contemporáneas. De ese libro arrancamoG,
para nuestros lectores, estas páginas

deliciosas.

OS ojos! ¡Oh! hay unos que lo
dicen todo; hay otros que no
dicen nada: la mayor parte
dicen una ó dos cosas á lo
más.
He leido, en las novelas y en
los versos, elogios sin fin sobre
el irresistible atractivo de los
ojos color de violeta, de lo~
negros como la noche, de los jaspeados, de los azules, de los grises. Mas éstos son, casi siempre, los
ojos que aman. Yo- oídlo bien,-buscando más
sabiamente que esos escritores, he encontrado en
la vida los ojos que piensan.
¡Cuán hermosa es la belleza pensativa! Atrae y,
á la vez, intimida. Se os acerca, os habla, os
sonríe . ... mas guarda siempre en sus ojos la inmensidad desconocida del lugar de donde viene,
del país donde ha estado sola, enteramente sola, y
al cual volverán á llevarla esas alas misteriosas
que ha plegado un breve momento, por piedad
tal vez ..... .
Varias religiosas me han dado esta dulce y
cruel emoción; una, sobre todo, que conozco bastante. Es bella y no lo sabe. No tiene espejo para
prenderse el velo blanco; pero si éste le cuelga
más de un lado que del otro, sus compañeras, que
la adoran, vuelan á componer el gracioso desperfecto. Cuando entra al recibidor, y después de poner su mirada entera sobre toda mi persona, articula con sn clara voz: «Bnenosdías&gt;, me parece que
la luz "ntra con ella. ¡Oh! y cuando dice: «¡Cuánto gusto tengo de veros! Dadme noticias de los
que amo, ¡he pensado tanto en ellos! ¿Dónde está
Lucía? ¿Qué hace Juan? ¿Aún vive Manuel? . . . . »
entonces, al sentir que están pasando sobre n.í,
como una gran ola vi viente, todos los pensamientos
de esta alma, toda su ternura, todos sus recuerdos,

siento inmensos deseos de ponerme de rodillas. 'f' el secreto: Luisa era amada; el pretendiente le
en actitud devota .. .. ; mis no lo hago porq ne ella
había revelado su amor en esa misma tarde: unas
no lo consentiría.
flores, un pañuelo olvidado, una carta recogida
•
de prisa, todo esto era el rastro de la eterna his••
toria de amores.
Los ojos que piensan, los ojos de mujer, sobre
Pero entonces, si la historia era alegre porque
los que flota otra sombra más honda qne la de la
la respuesta de la declara.:ión no dependía de
ternura, existen: yo los he enccmtrado. El campo
otros labios que de los de la misma Luisa, ¿ por
no los ignora; he solido verlos en las granjas,
qué aquel aire triGte v de~agradado? ·
en las eras, en las alqueríaG. Os a~eguro que los he
-Vamos-le dijo Fernanda,-adivino tu amor
visto, qne los he observado largamente.
y el de tu enamorado; pero lo que sí no puedo
En Bance, un pequeño pueblecillo, vivía Feradivinar es el motivo de ese aire mohíno que
nanda con Luisa su hermana: eGta última la más
tienes, de esa inquietud; di: ¿qué te pasa, qué es
hábil costurera de la comarca. Las doG, ocupadas
lo que temes? ....
de la mañana á la noche y desde el 19 de Enero
-¿Qué temo? respondió Luisa mirándola fijahasta el 31 de Diciembre, cosían y cosían siempre,
mente y envolviéndola en sn cólera:-jtemo tns
ya trabajando en su propia casa, ya saliendo á las
ojos!
ajenas.
iAh! temía sus ojos, temía su pensamiento.
-¡Cuánt;:i se pare:en Feruanda y Luisa,-decían
El enamorado volvió por la respueGta; pero
su~ vecinas.
Luisa tuvo cuidado de citarlo para el otro extreY había razón para ello, porque las dos hermamo del pueblo, en el huerto de una amiga suya.
nas eran gemelas.
El era un buen hombre, un poco rudo, que no
Su ele!(ancia, su talle flexible, sus ojos negros,
sabía de conquistas y que estaba satisfecho con
sus mejillas rosadas, todos estos encantos eran
los ojos de Luisa y con las economías que ella
alabados, por igual, al tratarse de las dos muchahabía guardado. Sin embargo, tres meses después
cha~.
del noviazgo, cuando sólo faltaban ocho días pa-Si tuviera que escoger para nuera mía á una
ra la boda, las dos gemelas tuvieron que separarse.
de esas dos jóvenes decía más de una vieja,-no
Fernanda, anegada en llanto, vino á verme. Parsé á cuál de las dos escogería.
tía muy lejos; iba á buscar su vida en otro pueCiertamente que las dos muchachas tenían el
blo. Lloraba angustiosamente, acnsaba á su herespíritu vivo; mas Fernanda llevaba en el coramana y repetía entre sollozos aho~ados:
zón una dulce inquietud que la fatiga del día no
- ¡Miradme, miradme bien! ¿ ten_go acaso la cara
era bastante para dormir y apagar. Estudiaba la
de una coqueta?
fisonomía de las gentes y de los animales; sacaba
-iOh, no! Fernanda.
una filosofía de cada historia que venía á meterse
- Y bien, Dios mío, es por mis ojos. sólo por
por su puerta; sabía gustar la belleza de las tarmis ojos por lo que tengo que partir. Mi hermades; pensaba en todo ese vasto mundo que ella
na está como loca. ¿ Creeis que ayer me ha dicho:
no conocía; pensaba también en la muerte ..... .
«ino te puedo sufrir! Cuando levantas los ojos
Todo esto le había hecho crecer el alma. En tanpara verme, busco asustada si no está él por alto que la de Luisa habíase quedado de igual tagún rincón del cuarto?&gt; ... .
maño. Mas esto nadie lo notaba, y todos seguían
Miré largamente á aquella mujer, y comprendí
diciendo:
cuánta razón asistía á su hermana para obligarla
-¡Qué igualdad! No pueden negar que son geá partir: Fernanda tenía los ojos que piensan; la
melas.
otra sólo tenía los ojos que aman.
Una tarde, al volver Fernanda de la J!ranja
vecina, en donde había pasado el día confeccioRENÉ BAZII,.
nando una camisola, quedóse un tanto sorprendida de encontrar á su hermana Luisa inquieta,
(De la Academia Francesa).
caprichosa, ya riendo, ya suspirando, ya en expansiva charla, ya en silencio huraño ....
-Di, Luisa- preguntóle Fernanda:- ¿qué tienes hoy que tan rara me pareces?
Y aunque Luisa nada dijo, Fernanda adivinó

�678

EL MUNDO ILUSTRADO

El-ENIGMA
Novela por J. Berr de Turique.

PRIMERA PARTE.

I

ODOS los años,
desde los primeros
días de Junio, el
señor y la señora
Le Quesnel, con su
hija Lucy, iban á
instalarse h as t a
Noviembre en su
casita de campo
de &lt;Iris&gt;, en Dammartin, á algunos
k i 16 me t ros de
Coulommiers.
En la época, lejana ya, en que
el señor Le Quesnel había comprado la casa de
campo, su posición pecuniaria no igualaba, ni con
mucho, á la que adquirió después.
Así, esa modesta quinta estaba lejos de ofrecerle un confort igual al que encontraba en París
durante el invierno en su lujosa residencia del
boulevard Hanssmann.
A veces, disgustado de sentirse allí demasiado
estrecho y mirando al mismo tiempo con envidia
las otras propiedades más amplias, mejor comprendidas y situadas en lugares más cercanos á
la vía férrea, hablaba entonces de cambiar de residencia. Pero esta veleidad duraba poco. En el
fondo, él y su mujer tenían mucho cariño á esa
casa, en la cual habían pasado tantas horas felices y habían visto crecer á su hija.
En el año mismo de su casamiento fué cuando
el señor Le Quesnel, interesado en negocios de la
región, compró la casa de campo, á fin de poder
cuidar de ellos lo más cerca posible. En aquel
momento la propiedad modestísima no abarcaba
más que una hectárea. Poco á poco había crecido
y se había embellecido. En lugar del antiguo patiecillo, inmediato á la casa, había ahora un amplio jardín, extendido en terrenos adquiridos posteriormente. Por el lado opuesto, en terrenos
comprados al año siguiente, se había plantado un
pequeño bosque, cuyos árboles eran exactamente
contemporáueos de Lucy.
En el interior tambiéu se habían hecho adiciones, ensanches, edificación de una ala, construcción de una terraza, etc., etc., todas las cuales recordab'lln á los habitantes dedr~s&gt; algunas fechas
felices de su existencia: un buen negocio, mejoramiento de situación, curación, fiesta ó aniversario.
Sin embargo, estas transformaciones sucesivas
no habían podido cambiar el carácter primitivo
de su construcción, que conservaba todavía su
puerta de entrada demasiado estrecha, su minúsculo portón, su escalera sin estilo y los techos
muy bajos.
A pesar de todos estos inconvenientes, en los
momentos en que Lucy se acercaba á los veinte
años, cuando esas paredes y esos árboles guardaban toda la historia de su infancia, ¿cómo abandcnar tales recuerdos?
Otra razón ataba también al señor y á la señora
Le Quesnel á esa casa: las relaciones de sociedad.
Sin hablar de los habitantes de Dammartin, cultivadores, comerciantes, que les consideraban,
hasta cierto punto, como los castellanos de la re•
gión, sentimiento más y más raro de parte de los
campesinos, respecto á los parisienses, y les de-

mostraban confianza y respeto, el señor y la señora Le Quesnel, durante esos veinte años, se. ~abían ligado íntimamente con diferentes familias
de las cercanías.
A Pezarches, desde luego, situado á diez kilómetros de Dammartin, estaban el conde Y la condesa de Theil, dos viejos amables, indulgentes y
rancios, que parecían salidos de una novela de
Jules Sandeau.
Un poco más lejos, en sn castillo magnífico, se
encontraban los Tillier: él, gran refinador, hombre
de negocios, que manejaba ~~Bones¡ no ~acía, es
cierto, más que breves apariciones en &lt;lns&gt;¡ pero
su mujer era una persona amable y dulce, co_n la
cual la señora Le Quesnel gustab~ de platicar.
Además, Teresa Tillier, de la misma edad de
Lucy, se había convertido, para ést~, en una verdadera amiga, y su hermano Máximo ~levaba á
esas partidas de juventud todo el entusiasmo de
su buen humor de hijo de familia.
Por otra parte, en el mismo Coulo~mier•, tod_a
una pequeña colonia había emprendido el camino de &lt;Iris&gt; donde sabía que sería acogida con
aJ!rado, que 'encontraría un té bien serv!do, Y ~o
que es preferible para algunos, una partida sena
de bridJ!e, pues el señor Le Quesnel era un gran
aficionado á este juego.
Así es que el domingo, durante los meses de
estío, había gran concurrencia en &lt;Iris&gt;, y cada
uno llegaba allí según sus medios, sea en carruaje, en auto ó por ferrocarril.
El señor Plassard, gran industrial de Couloi_nmiers, consejero general, iba junto con su mu¡er
en su Panhard de último modelo, conduciendo
casi siempre á su prefecto, señor Manuel Leroy,
soltero jovial, y á su amigo íntimo, Ricardo Duroc, procurador de la República, célibe también,
de más de cuarenta años¡ pero todavía muy agradable en su persona y poseedor de una bellísima
fortuna, que hubiera hecho de él uno de las m~jores partidos, si sus aires de solterón endurecido no le hubieran puesto al abrigo de las tentaciones matrimoniales. Finalmente, para completar esta reunión, el ejército se hacía representar
por el comandante Mandru, que, acompañado de
la comandante, habría considerado como una
deserción no ocurrir regularmente todos los domingos á hacer un visita á sus amigos Le Quesnel.
Estos ¿hubieran podido encontrar en cualquier
parte nuevos elementos de distracción para su hija y para ellos mismos?
He aquí por qué, al hablará veces de trasladarse á otra parte, como ciertas personas visitan las
casas vacías, sabiendo muy á fondo de sí mismas
que no se decidirán jamás á mudar de casa, el
propietario de &lt;Iris&gt; regresaba puntualmente con
su familia, todos los veranos, á Dammartin.
II

Aquel año los Tillier debían instalarse mucho
más pronto que de costumbre en su castillo de
Rozoy. Teresa había estado bastante enferma durante el fin del invierno, y el médico le aconsejó
ir sin tardanza á reparar sus fuerzas en el campo.
Mas la joven no se sentía muy inclinada á salir
de París desde el mes de Abril, cuando todas sus
amigas se quedaban allí.
iSi acaso los Le Quesnel hubieran podido adelantar su viaje á Dammartin! Pero, precisamente,
l(raudes negocios detenían al señor Le Quesnel en
París en ese momento y una temporada en Vichy,
que el médico había prescrito á su mujer, iba á
retardar por un mes su llel(ada á «Iris&gt;.
-¿Y tú también vas á Vichy? preguntó Teresa
á Lucy con aire melancólico.
-Yo .... no sé todavía .... No me gustaría ....
¿Pero qué haría sola en París sin mamá y con un
papá tan ocupado como el mío?
-Bueno, pues ven conmigo á Rozoy. Espera-

rás muy tranquilamente á que tus padres se instalen en «Iris&gt; para regresar con ellos.
-¡Vaya qué luminosa idea! ¿Qué dice de ello
tu mamá?
-Pues si. ..... ¡si acaso el señor Tillier no encuentra obstáculo!
Como esta combinación satisfacía á todo el mundo, ocho días después Lucy se encontraba en una
recamarita flamante, preparada á propósito al lado de la de Teresa, en el castillo de Rozoy.
Estas seis semanas de permanencia en la casa
de los Tillier fueron para la joven particularmente exquisitas. . .
.
.
La compañía constante de su amiga, la vida al
aire libre, los deportes, las partidas ~e a1;1tomóvil,
tenían para ella un enca.ito tanto mas vivo cuanto que Máximo tomaba parte en ellas.
Máximo, apuesto, la mirada viva, el bigote fino
levantado audazmente de una manera que senta. ba muy bien á sus veintitrés años, era un caballero seductor.
Cuando se paseaba en el campo entresu hermana Teresa, una morena picante, un poco fuerte de
aspecto, altiva, y Lucy, rubia, de tinte brillante,
delicada y distinguida, era difícil no fijarse en
este grupo, cuyos elementos variados se hacían
resaltar uno á otro en tan feliz conjunto.
Licenciado en derecho, Máximo empezaba á ponerse pausadamente al tanto de los asuntos de su
padre. Pero sus ocupaciones le dejaban ocios que
había aprovechado para convertirse en un &lt;chauffeur&gt; consumado.
-Con mi hermano, proclamaba Teresa, los riesgos de accidentes se encuentran reducidos al mínimum.
Así es que ella no confiaba en ningún otro, y
el mecánico que las acompañaba veía generalmente su papel reducido al de un cuidador del carruaje, cuando las jóvenes se bajaban de él para
admirar alguna iglesia más de cerca ó para descansar á la sombra de la arboleda.
Máximo, instruido, sensible á las bellezas de la
naturaleza, afectísimo á las cosas de arte, era para
Teresa y Lucyun compañero culto en esos paseos,
y sabía, según los casos, llamar la atención de
ellas sobre el color de un paisaje ó el carácter de
un edificio. Por supuesto que su ciencia teológica no dañaba ni su destreza ni su agilidad, y en
el &lt;tennis&gt; era alternativamente para las jóvenes
un compañero precioso y un adversario terrible.
Con esos papeles diversos de camarada, de guía
y de mentor que Máximo asumía re,pecto de Lucy, fatalmente debían conducirle al papel de enamorado.
Una hermosa mañana gris, una noche un poco
agitada, ocurrióle buscar la causa de esta agitación, y tuvo que reconocer que en él germinaba
un sentimiento nuevo, muy diferente de los arranques que había podido experimentar hasta entonces ante un maniquí de modista ó el figurín de
un periódico de modas. La emoción que sintió
algunos instantes después, durante el almuerzo,
al encontrarse frente á frente de Lucy, no le dejó
ninguna duda sobre la realidad de su descubrimiento.
Precisamente entonces no había bajado todavía
Teresa.
La señorita Le Quesnel, sola en el comedor, esperando la llegada de su amiga, se encontraba d~
pie ante un gran ventanal leyendo una carta que
la criada, al distribuir el correo, acababa de entregarle.
En el primer instante, absorta por la lectura, no
había advertido la entrada de Máximo.
Este la contempló con delicia, admirando la
gracia natural de su actitud, la frescura de su tez,
el encanto particular que de toda su persona emanaba.
Mas Lucy levantó los ojos á pocos instantes.
Aunque Máximo no hubiera hecho movimiento
alguno, aun cuando hubiese detenido su respiración para poder prolongar la ternura de ese mo-

679

EL MUNOO lLUSTHADO

mento, ella experimentó, por instinto, la sensación
de que estaba siendo observada.
-Cómo, ¿estaba usted aquí, Máximo?-dijo sorprendida.
-Sí, desde hace un momento.
- ¿Y por qué no anuncia usted su llegada?dijo sonriendo.
- No quería perturbará usted en la lectura de
esa carta.
- ¡Oh! no me hubiera usted perturbado. Por lo
demás, ya concluí. Es mamá que me anuncia que
su temporada de baños va á termínar: está ya en
el décimonono día.
-Entonces .... ¿va á querer recogerá usted?
Máximo pronunció la palabra recoger con un
tono tal como si se hubiese tratado de un rapto.
Lucy no pudo menos que notarlo.
-¡Vaya! ¡Confieso que me apenaría que fuese
de otra manera! Sabe usted bien que hace tres
largas semanas que no he abrazado á mi querida
mamá, y veo bien, por sus cartas, que eso le hace
falta tanto como á mí.
Máximo dijo:
-¿Y usted espera partir? ....
-Dentro de tres días.
- ¿Para ir inmediatamente á &lt;Iris&gt;?
-Tal vez no inmediatamente¡ pero pronto, con
certeza. Deseo que sea lo más pronto posible para no estar mucho tiempo lejos de Teresa. La
transición sería demasiado brusca para mí si tuviera, después de haber vivido tan íntimamente
con ella durante tres semanas, que se.pararme de
una manera completa.
Ciertamente, en Rozoy, en Dammartin, como la
distancia era corta y Máximo habría tenido, con
frecuencia, ocasión de encontrarse otra vez con
Lucy .... pero sólo en visita .... no la vería ya
sino en presencia de otras personas. Las palabras
que cambiarían serían banales por fuerza, ó, cuando menos, indiferentes.
Esto le causó desgarradora pena.
Tuvo la impresión clarísima de que si dejaba
marchar así á la joven, sin hacerle conocer su estado de ánimo, i,in saber qué sentimiento experimentaba ella respecto de él, no se presentaría jamás otra ocasión de explicación.
-Cuando menos, le dijo, espero que usted no
conservará un recuerdo demasiado malo de su
permanencia en esta casa.
Ella sonrió.
-En inglés, esto se llama &lt;echar el anzuelo
para sacar cumplidos&gt;.
-Entiendo el inglés, dijo Máximo.
Por un momento permanecieron silenciosos.
Un tanto turbada, Lucy dijo por decir algo:
-1Es curioso! Teresa tarda en bajar hoy! Es la
primera v;ez que es tan perezosa.
Máximo, entonces, con un afectuoso reproche,
dijo:
-iVaya! Usted se equivocaba hace un momento
al expresar alguna desconfianza por las impresiones que usted iba á llevarse de aquí, en lo que
me concierne personalmente, cuando menos. ¡Apenas hace cinco minutos que está usted aquí conmigo y ya le pesa!
Sin saber, justamente, si Máximo hablaba en serio, Lucy le contestó:
-¡Perdón si le he molestado! No era esta mi intención.
Y agregó con voz ligeramente:
-¡No le creía tan susceptible!
Máximo se apresuróá rectificar un poco conmovido, porque se acercaba el momento de la confesión:
-No es susceptibilidad. Es temor cuando menos.
-¿Temor? preguntó Lucy, sin comprender aún
adonde llegarla el joven.
-Sí, tengo tanto temor de dis{!ustarla, ó más
bien, de no serle bastante agradable!
Lucy, turbada, bajó los ojos.
Máximo entonces se aproximó á ella.
-Sí, es necesario que usted lo sepa, señorita
Lucy-en ese momento su voz se estremecía ligeramente,-que .... por fin, que estoy muy triste por
la idea de que usted se vaya. ¡Me había habituado
tanto á vivir cerca de usted!. ... La casa, desde
que usted forma parte de ella, ¡me parece tan animada tan atrayente!. ... Y yo no me daba cuenta
con ¡xactitud. ¿comprende usted? lo que experimentaba .... Pensaba que mi buen humor, mi alegría, provenían únicamente de lo hermoso del
tiempo, de la libertad de que disfruto hoy. Pero
ahora, veo claro en mí: es usted, usted sola la
que me atrae y la que me retiene aquí .... ¡porque
la amo!
Lucy, oprimida, respondió:
-¿Está usted bien seguro, Máximo, de haber leido en sí mismo completamente? ¿No toma usted
por amor verdadero lo que no es, tal vez, sino simpatía ó un capricho que pase? Desde hace quince días que estoy en Rozoy con su hermana, y
que ninguna otra persona extraña ha estado cerca
de usted, tengo para mí la ventaja de haberme
presentado á sus ojos sin ninguna comparación
posible. ¿Significa, sin embargo, que pueda desafiarlas todas? En París, en cualquiera parte, durante
el verano, cuando usted encuentre otras jóvenes
infinitamente más seductoras-¡oh! yo le aseguro
que hay muchas, añadió respondiendo anticipadamente al gesto negativo de Máximo!-¿sus sentimientos hacia mí no se modificarán?
Máximo replicó:

·-No me engaño: la amo con un amor puro y
profundo. La turbación que me invade cuando
usted está presente; la impaciencia con que la espero cuando tarda aunque sea instantes¡ el desgarramiento que me produce el sólo pensamiento
Je que usted vaá alejarse, no pueden dejarme ninguna duda y deben también tranquilizar á usted
plenamente. Si usted consiente en llevar mi nombre, ninguna mujer, yo se lo juro, habrá sido más
amada, más adorada por su marido. Así, lo que
le suplico que haga es que lea dentro de sí misma para saber si por su parte usted se siente capaz de amarme un poco!
Si Lucy hubiérase encontrado más dueña de
sí misma, habría aprovechado el pretexto que se
le ofrecía para diferir su respuesta, á fin de que,
poniendo alguna distancia entre ellos, Máximo
pudiera medir exactamente la profundidad y la
tenacidad de sus sentimientos. Pero cuando ella
había exhortado al joven á que no comprometiera
su vida á la ligera, fué por un exceso de escrúpulo, y estremeciéndose al verlo batir en retirada,
porque ya su corazón mismo había hablado.
Esta declaración, que Máximo le hacía ahora, la
esperaba ella, la deseaba.
Así es que, incapaz de ocultar su emoción: «¡Oh,
dijo ella, en cuanto á mí, ya lo he pensado! hace
tiempo que lo he pensado&gt;.
Gozo inmenso entró entonces en el corazón de
Máximo.
·
iLeamaba!
Sus brazos se abrieron por sí mismos, y atrayendo á la joven hacia sí, la estrechó contra su co•
razón.
Así permanecieron durante algunos segundos,
con el pecho oprimido, incapaces de pronunciar
una palabra.
Luego, Máximo. llevando á sus labios la cabellera dorada de Lucy, dijo como en éxtasis:-¡Mi
esposa! ¡Mi querida esposa!
- ¡Mi prometido! murmuró Lncy.
Fué todo.
¿Qué harían ahora los dos? ¿Cuándo anunciaría cada uno la noticia á sus respectivos padres?
No tuvieron ni siquiera el tiempo de preguntárselo.
Teresa, que había llegado hacía un momento,
vió y oyó todo, y le saltó al cuello:
-iAh, amigos míos! ¡Si supieran qué feliz soy!
Los dos jóvenes, turbados como si hubieran sido
sorprendidos en alguna falta, intentaron disculparse.
-Pero ..... .
- ¿Pero de qué justificarse? ¿Hay algo más genil que este casamiento? Por mi parte, siempre he
pensado en él. Estaban ustedes creados el uno para el otro ...... Pero de la simpatía al amor podía
haber alguna distancia. .... En fin ..... Está he-:ho.
Así estoy segura de que la mujer de mi hermano
no intentará alejarlo de mí y que el marido de
mi amiga más íntima no querrá separarse de ell ,.
Lucy no pudo evitar sonreír.
-¿ Qué, en verdad .... teníais miedo? ..... .
- Yo sí. ... Se han visto .... hermanas políticas
que no se avienen. Y entonces en vano se es hermano y hermana, porque se convierten casi en
extraños el uno para el otro.
-Te aseguro, querida hermana-dijo Máximoque esta perspectiva no era de temer entre nosotros.
-No, tal vez .... En fin, ¿qué quieres? Como
hermana, prefiero Lucy á cualquiera otra. Esto no
podrá enfadarte, según creo . .... .
-No¡ no me enfada ....
- Ni á mí,-añadió Lncy sonriendo y lloro&lt;a,
porque por una reacción natural, sus ojos se habían llenado de lágrimas.
Se oyeron pasos. El señor y la señora Tillier
iban á llegar.
·
- Cálmate-dijo vivamente Teresaá Lucy. Evi
ternos que mis padres comprendan lo que pasa.
Lucy hizo un ademán de temor.
- ¿Cómo? ¿Podrían tus padres oponerse? . ...
Teresa se echó á reir.
-No. Ni siquiera hay dificultades de dinero
que vencer, puesto que tú también eres rica. Sólo
que yo conozco á papá. Es un hombre práctico.
Con él las cuestiones de sentimiento vienen en
segundo término. En cuanto á mamá, es la corrección en persona. La idea de que tu mamá se disgustara por no haber sido ad vertida . . . . . En fin,
creeme, vale más esperar. Y esta tarde, en nuestro paseo, tendremos tiempo de trazar tranquilamente nuestro plan.
- ¡Ah! decididamente, Teresilla--dijo Máximo-tú eres un gran general.

III
Hacía dos semanas que Lucy se había instalado de nuevo en «Iris&gt;. Pero su pensamiento no
había salido de Rozoy, y esperaba con impaciencia febril que llegara el momento, felizmente cercano, en que Máximo informara de sus proyectos
á sus padres. Porque esta confidencia, que debería
coincidir con la partida de Lucy, se había retardado por consejo de Teresa, á causa del estado de
ánimo de su padre, que no parecía estar entonces
en la mejor disposición. Desde hacía unas semanas que el señor Tillier parecía, si no inquieto,
porque su ~ran fortuna le ponía al abrigo de cualquier contin~encia, al menos preocupado por
cierta depresión anormal en el mercado de azú·
car. Se hablaba de casas que habían ya suspendido sus pa.~os y de otras que estaban á punto de
suspenderlos. Había, por lo tanto, que tomar medidas extraordinarias, modificar las órdenes de
compra y de venta, y reunir pronto al consejo de
administración. De aquí la necesidad de dirigirse
casi á diario á París, de donde regresaba de mal
humor, diciendo pestes de aquellos que, por su
imprudencia ó su mala fe, le quitaban el reposo.
-Creedme, niños- había dicho Teresa á los
enamorados que tascaban el freno-no es todavía
el momento. En tanto que papá tenga la misma
arruga en la frente, no hay que hacer nada. Esperemos que el azúcar esté en alza.
Máximo y Lucy esperaban, pues, pero con impaciencia. Quien más sufría era Lucy. Al menos
Máximo tenía á Teresa, con quien podía hablar
de ella. Pero ella no tenía á nadie. Ni siquiera
tenía la distracción de las visitas, otras veces tan
numerosas, y que la hubiesen quitado por momentos su idea fija¡ porque sus padres no se habían decidido aún á abrir su casa, pues el estado
de los negocios, que influía en los nervios del señor Tillier, repercutía también en la vida del señor Le Quesnel.
Obligado á estar casi constantemente en París,
no teniendo automóvil para cortar el trayecto y
regresar á buena hora, el señor Le Quesnel pernoctaba en la casa de la calle de Hausmann casi
todos los días, acompañado únicamente de Pedro,
su antiguo camarista. En esas condiciones, con
reducido personal y en ausencia del jefe de la
casa, era difícil recibir. Lucy pasaba, pues, sus
días monótonos, sola con su madre, porque Teresa, que se encontraba un tanto indispuesta, no había podido ir á verla.
De tiempo en tiempo, es verdad, Lucy se dirigía á Rozoy¡ pero en carretela el trayecto de casi
veinte kilómetros, de ida y vuelta, se convertía
casi en un viaje, y no podía hacerlo con frecuencia.
Solamente el &lt;procurador&gt; había presentádose
en esos días en la quinta &lt;Iris&gt;. Se había cometido un robo en un lugar de las cercanías, y el funcionario había ido al desempeño de su deber: al
pasar por la quinta, que vió habitada, le pareció
correcto entrar á saludar á sus moradores.
Era un extraño sujeto, este Ricardo Duroc. A
pesar de su fortuna y de su verdadero talento,
vegetaba desde hacía quince años en el mismo
puesto, sin que pareciera que &lt;los de arriba• pensaran en promoverlo y mejorarlo. Alguien achacaba ese abandono al excesivo celo profesional
del magistrado. Se hablaba de ciertos careos en
los cuales, por su empeño en descubrir la verdad,
no había vacilado en sujetará los acusados á interrogatorios torturantes. En realidad tales rumores eran exagerados. Duroc debía su situación á
cierta falta de tacto que, muy al principio, le había hecho en un asunto delicado la reputación de
magistrado poco complaciente. En la época de su
noviciado tuvo que ini,truir un proceso sensacional, en el que se encontraba complicado un alto
personaje. En lugar de apresurarse á despachar el
asunto, se había dejado arrastrar por la necesidad
de descubrir completamente el misterio . .... . Naturalmente esto le había perjudicado.
- Vea usted, amigo mío - le dijo en cierta ocasió un antiguo consejero del tribunal de casación,
que mostraban interés por él, y que acababa de
hacer inútilmente uu nuevo intento en su favor¡usted es víctima de su celo! Su antigua curiosidad le cuesta caro. Que esto le sirva de lección.
Y si mañana se presentaren las mismas circunstancias ... .
(Continuará).

�680

ÉL MUNDO fLUS'fRADO
EL MUNDO ILUSTltADO

68L

El Hijo Pródigo

Las más bellas fantasías
naufragan en tus demencias¡
ni las artes ni las ciencias

Abre, madre; soy yo, que hasta tus puertas,
de vuelta de la vida,.
llamo tímido, en busca de un consuelo
para el alma angustiosa y dolorida.

Endulzan tus agonías,
ídolo de las ausencias,
prior de melancolías.

Abre, madre; soy yo¡ sí, soy tu hijo
que, débil y cansado,
vuelve á ti tras inmensos infortunios,
como el ave á su nido abandonado.

¡Oh monstruo de afinidades! ....
domador de omnipotencias
las más libres y bravías:
Verdugo de soledades,
ídolo de las ausencias,
prior de melancolías.

Soy tu hijo, el infiel, aquel ingrato
que hoy vuelve arrepentido,
buscando entre tus brazos maternales
para todas las penas el olvido!

ARMAND V ASSEUR.

II
Tú me viste crecer: era yo un lirio
que, siempre perfumado,
adornó tus altares ¡madre mía!. . . . .
La niñez lno es un lirio inmaculado? ..... .
Cuántas veces las lágrimas corrieron
(oh madre! de mis ojos,
al recuerdo inmortal de aquellos días
en que estuve á tus pies, puesto de hinojos.
iMadre, madre mía! quiero ser bueno¡
yo quiero ser el niño
que orgulloso llevaba á tus altares,
con las flores de Mayo, su cariño.
Que vuelvan esas horas encantadas,
que vuelvan esos días,
en que en ti nada más cifré constante
todas las santas esperanzas mías! ....
Tengo sed de ese amor, amor del cielo,
del que jamás olvida:
para mi alma, la enferma, la insaciable,
jnada son los amores de la vida!
Quiero amar¡ pero amar como te amaba,
con infinito anhelo,
con ese amor que en irisadas nubes
¡huye del mundo, hasta tocar el cielo!

III
Abre, madre, soy yo¡ sí, soy tu hijo
que, débil y cansado,
vuelve á ti como el ave que, aterida,
vuelve en busca del nido abandonado.
Soy tu hijo, el ingrato, aquel que un día
creyó en loco desvelo,
encontrar en humanos corazones
otro anhelo más grande que tu anhelo.
Mas perdóname, madre¡ al fin he vuelto
y torno arrepentido,
buscando entre tus brazos maternales
para todas mis penas el olvido!

Y amo también-perdona,-hasta el suspiro
que en tu alma pura tímido se es~onde,
y que exhalas, cruel, cuando te miro,
enviándolo ¡ay de mí! quién sabe adónde.
A. RODRÍGUEZ PORTILLO,

A Raúl Dehera.

San Salvador, 1908.

*
POEMA
Llevando las espinas del martirio
sobre la triste frente anacarada,
joven y bella, la encontré muriendo
de un hospital en la desierta sala.
Amó, sedienta del amor tranquilo,
cuando estaba su vida en luz plenaria
y aun parece que besa, en la agonía,
su corona de flores marchitadas.
Mostrando los estragos del suicidio
sobre la altiva frente destrozada,
joven y-hermoso le encontré cadáver
del ancho mar en la desierta playa.
Mártir errante de la fe perdida,
no iluminó su ruta la esperanza
ni radiosos destellos de la dicha
constelaron su noche desolada!. ....
Sin flores que consagren la memoria,
como altar de una ermita abandonada,
allá, sobre la tierra de los muertos,
se levantan dos cruces solitarias.
Reposan á su sombra protectora
despojos de dos almas olvidadas ....
sólo la yedra, amiga de las ruinas,
como amante caricia las enlaza.
LUIS V. VARELA.

*

c5\'IANOS DE ARTISTA

ARISTEO DE LA TORRE.

:HOMENAJE
Amo todo lo tuyo. Adoro el leve
gorjeo de tu voz arrulladora,
y la cadencia que tu planta breve
ritma al andar, con gracia seductora.
Amo la lumbre de tus ojos pardos,
auroras de candor y de cariño,
y tus senos erectos y gallardos,
palpitando en la red de tu corpiño.
Amo tu perfumada cabellera
suelta en madejas en tu dorso bello,
ya profusa, besando tu cadera,
ó en espeso &lt;bandean&gt; junto á tu cuello.

A Ta izquierda, de arriba abajo: ..Bienvenida"'de.•pué.s de matará .s11 primer ioro.-Un magnífi&lt;:o par de "Bienvenida " Una vara de "Chicorrito."-A la derecha: ManueZ-M.ejía.s, "Bienvenida."- Vicente Segura perfilándose para matar.-"Bienvenída '' adornándo.•e con Ta.s banderillas.-(Plaza "El:Toreo. ")

Amo el coral que tu sonrisa leve
deja admirar, en la armonía pura
del rojo contrastando con la nieve
de tu pareja y alba dentadura.

CROMO

Manos suaves de seda, ligeras cual bruma,
perfumadas y tibias como boa de pluma,
que lleváis á las mías la caricia suprema
en la pu1posa palma y en la rosada yema,
¿qué Pan enamorado, qué castálida ondiua
robaron envidiosos la flauta cristalina?
¿En dónde están ¡oh, pétalos de la pálida camelia'
las flores de la locura que deshojaba Ofelia?
Manos que sois los lirios en la sagruda Homilía
predicaron los santos al hablar de Cecilia,
tocad el clavicordio de la adorable santa,
tan dulce como el eco de su gentil garganta.
Volved, volved al piano, preludiad la sonata
de la luna que tiembla sobre el lago de plata
y la góndola de oro, que silenciosa rema
hacia el recodo obscuro de la dicha suprema
donde sobre los frescos y entre las rocas áridas,
despe;ezan sus élitros las dormidas cantáridas .
Tocad . . esa es ¡oh, manos! la divina romanza
de las almas que buscan ensueño y esperanza.
ARMANDO

R. PORTILLO.

DE A.GONIAS

Amo el tibio perfume de tu traje
con que el alma y sentido me conturbas,
y hasta el dru-frú&gt; del temblador encaje
sobre la gloria de tus regias curvas.

!dolo de las ausencias,
prior de melancolías,
que haces noches de los días
y de las noches demencias.

Amo también el roce acariciante
de tu trémula mano entre la mía,
si, al mismo tiempo, tu mirada amante
en mi alma enciende el luminar del día.

Tus congojosas violencias
tornan las horas sombrías,
ídolo de las ausencias,
prior de melancolías.

Bajo el toldo de luz de un sol radiante
que tiñe el cielo de escarlata y oro,
la cuadrilla-al rumor de inmenso coro desfila ante la turba delirante.
De pronto, entre el bullicio discordante,
suenan las notas del clarín sonoro,
y con ímpetu ciego parte el toro
á bregar en la lid, noble y pujante.
Llega el supremo trance, y el torero
brinda, empuñando el reluciente acero,
con vivo ardor . ...
En actitud serena
aguarda la frenética embestida,
y, cuando rueda el animal sin vida,
un ibrav..,! atronador vibra y resuena.

Raúl A. Esteva.

SUEÑO
DE ADA NEGRT.

Una vez yo soñaba.
Y vi una inmensa población: hermanos
sus hijos é inven:cible ella en el mundo:
virgen de rebeliones y tiranos.
Y nada era más santo y más jocundo
que tal amor entre hombres: toda gloria
de él emanaba y un ardor fecundo
De serena grandeza y de victoria ....
.. . ,¡Oh venturoso, oh libre, oh envidiado
pueblo sin tradición y sin historia,
á un porvenir de paz encaminado! ....
.... Una vez yo soñaba.
MANUEL S. PICHARDO.
Noviembre, 1908.

!LA MA)Q)!RJE. CillE.GA
- ¿Qué ruido es ese, Lucía?
¿Quién ha movido la puerta?
-Es .... el aire, madre mía,
Que está la ventana abierta.
-Ciérrala, porque ha tocado
La campana á la oración.
Niña, ¿no oíste? ¡Han sonado
Pasos en la habitación!
-Es .... . . que se ha puesto á enredar,
Madre, el travieso perrillo,
Y se divierte en saltar
Jugando con un ovillo ...
-Hija, acércate hacia mí¡
Tal vez el recelo influya;
Mas me parece que oí
Una voz que µo es la tuya. ,
Ven, acércate, Lucía¡
¡Niña! ¡niña! ¡Ay, Dios! ¿Qué es eso?
-Madre .. .. aquí estoy ..... ,
-[¡Juraría
Que había escuchado un beso!]
REMIGIO CAULA.

�682

EL MUNDO ILUSTRADO

683

EL MUNDO ILUSTRADO

se desea y se aprecia, que aprender á estimar
aquello que los demás juzgan valioso. Y al decir estas palabras, la linda caprichosa acariciaba
su brazalete favorito, que contenía dos ojos de
gato sin ningún valor&gt;.
Esta es la breve y graciosa historia que el autor
inglés pone en una de las páginas de su interesante obra¡ ¿acaso calumniará al bello sexo? Mis
amables lectoras responderán, á sí mismas, esta
pregunta.

00

LA MODISTA EN CASA
EXPLICACIONES PRACTICAS

CRONICA

1&lt;~I

ODOS los seres y las cosas tienen un
objeto determinado, 6, más bien dicho,
una misión que llenar¡ ·y de una mane,;¡..
ra admirable se encuentran dotados
unos y otros, con cualidades suficientes
para cumplir su destino. Aunque es cierto, y nadie puede dudarlo, que la mujer tiene en la vida
un papel muy importante, el cual varía de aspecto tanto como pueden variar las múltiples circunstancias en que suele encontrarse colocada,
convendrán sin dificultad, mis amables lectoras,
en asegurar que uno de esos objetos de primera
importancia, en la existencia femenina, es formar
el dulce atractivo, el principal encanto de las
personas que le rodean. Para alcanzar este alto
fin, no hay sacrificio interior 6 exterior á que la
mujer no se sujete con todo gusto¡ la sociedad y
la crítica desconocen, con mucha frecuencia, la
causa interna de estos sacrificios¡ se les ll3JI1an
esfuerzos de vanidad y fragilidades de espíritus
débiles¡ se les considera como un culto ridículo
del amor propio y aun llegan á ponderar, casi de
un modo ofensivo, el constante cuidado y la preocupación del bello sexo por aparecer siempre de
un modo agradable. Pero si los críticos fuesen un
poco más piadosos y sinceros, encontrarían bien
pronto la causa secreta y determinante que obliga
á la mujer á pensar constantemente en el arreglo
de su persona, pues teniendo un exterior grato á
la vista, que es la primera é indispensable aceptación, ya será posible después manifestar los más
exquisitos encantos del espíritu, las más delicadas flores de los &lt;jardines interiores&gt;, cultivadas
quizá á duras penas¡ regadas, en muchas ocasiones,
con silenciosas lágrimas, y desconocidas innumerables veces, ocultas como están, en el secreto
santuario de algunos corazones.
La mujer necesitaba de un auxilio oportuno y
eficaz para que secundase sus incesantes y á veces penosos esfuerzos¡ pocos ha encontrado en la
sociedad para ser ayudada moralmente¡ mas en lo
exterior, el arte, la industria y el comercio, combinándose armoniosamente en provecho suyo y
del embellecimiento femenino, ha contribuido
siempre á los caprichos y exigencias de la Moda,
multiplicando sus creaciones y refinando, cada
vez más, el gusto y la comodidad de los arhculos
de lujo y de confort. Diremos hoy algo á nuestras
amables lectoras sobre las novedades que trae la
presente estación para los sombreros de las damas.
Como puede considerarse que estamos en pleno
invierno, á causa de lo riguroso del frío se ha
marcado ya el carácter definitivo en los nuevos
modelos. Antes de señalar algunos de éstos, es
conveniente fijar la atención en importantes observaciones de un orden completamente general.
El sombrero tiene una influencia directa, tanto
sobre la belleza del rostro, como sobre el conjunto del atavío femenino.
Vemos, en efecto, muy hermos:is mujeres desmerecer mucho en el aspecto de su toilette, á causa del mediano 6 mal gusto que han tenido para
elegir sus sombreros, y en cambio otras, infinitamente menos favorecidas por la Naturaleza, ofrecen un delicioso conjunto, provenido de la gracia
que el sombrero les presta. Es bien sabido el decisivo efecto de los peidados sobre el encanto del
rostro¡ pero en seguida debe considerarse, como
muy importante, el capítulo de los sombreros, y
una de las circunstancias que ha de tenerse en
cuenta es la de saber adaptarlos al tipo y á la
edad, El sombrero, en efecto, debe tender á exagerar las cualidades del tipo y atenuar los defectos de éste, á menos que se tenga la excéntrica
idea de formarse una fisonomía demasiado original y ponderar, así, el rasgo característico del rostro, á fin de ponerlo de relieve. Mas éste es, ciertamente, un procedimiento bastante escabroso,
en el cual no pueden tener buen éxito sino algunas mujeres muy seguras de su belleza, y que
gustan de subyugar á su fantasía y á su capricho
las severas leyes de la Moda. Una mujer discreta
y de buen gusto,. que no desea atraer so?re ella
demasiada atención, debe atenerse á lo dicho anteriormente. Llévense, por consi,~uiente, sombr¿ros que pongan de relieve las cualidades del rostro y o::ulten hábilmente los defectos de éste. L:is

jovencitas de dieciséis á dieciocho años pueden
preferir los sombreros de atrevida forma, que descubren del todo el rostro y caen un poco sobre la
nuca, pues una tez suave y joven debe dejarse
admirar en su deslumbrante frescura. Por tanto,
las formas levantadas por el frente serán las indicadas en este caso¡ y como adornos propios, vienen en los modelos de invierno abullonados de
seda liberty 6 algunas rosas, las que de gasa en
e~tío y de tafeta en otoño, serán, en invierno, de
ricos terciopelos en tonos salientes y vi vos.
No es posible menos que lamentar la intransigencia de la Moda que impone á las mujeres jóvenes el uso de la monumental capelina. Las dimensiones de los sombreros de invierno son, de
verdad, exageradas¡ algunos miden un metro diez
centímetros de circunferencia¡ la forma es monótona y sin variedad, muy plana y rodeada de
bandas torcidas de terciopelo 6 seda. A veces se
adornan con una sencilla corona de grandes flores
de terciopelo. Hay mujeres á quien&amp;$ estos sombreros hacen aparecer deliciosas, y existen, en
cambio, rostros que no pueden soportarlos sin
desmerecer notablemente. Las señoras de alguna
edad, si tienen la fortuna de conservar su tez
fresca y sonrosada y la flexibilidad de su talle,
pueden verse muy elegantes con grandes sombreros de fieltro ó terciopelo negro, algo inclinados
por el frente. La toca debe ádoptarse solamente
por las personas de mayor edad, y se lleva en
terciopelos de tonos obscuros y discretos, que encuadran perfectamente el rostro. Aun cuando estos detalles parecen minucioso~ y sin aparente
importancia, mis lectoras comprenderán que, en
realidad, la tienen muy grande, y disculparán, sin
duda, que les haya hablado tan largamente en ese
sentido.

MARGARITA.

*

EL BUEN GUSTO PARA LA ELECCION
DE LOS_GUANTES

OS guantes son una parte muy importante
del atavío femenino, porque están constantemente expuestos á las miradas. Cuántas
~
...__ _.,,. veces uu lindo traje no luce, pues la
persona que lo lleva no conoce las reglas, por de•
cir así. que se necesitan para usar guantes con propiedad.
En primer lugar, deben excluirse de ellos los colores llamati vos, como verde, rosa, azul y rojo.
El café rojizo obscuro puede usarse en invierno¡
el plomo, café y negro siempre se ven bien cuando se llevan trajes obscuros. El color blanco rara
vez se ve impropio¡ h&gt;s colores de paja y gris
perla se han considerado muy elegantes este año,
así como los de cuero en tonos claros. Nunca será
de buen gusto, ni propio, usar guantes de otros colores que los ya mencionados. Si el traje es obscuro, como verde, azul marino 6 guinda, deberán
usarse guantes de colores discretos como gris, café 6 negro. S i es blanco ó de color claro, solamente se verán bien los guantes blancos, color de paja ó perla. Los guantes de color café sirven para
todos los trajes de estilo sastre¡ pero no se ven
muy ell1gantes sino cuando el traje es del mismo
color. Los guantes negros no deben usarse con los
trajes escotados, porque los vuelven sombríos, ni
con los vestidos de telas ligeras, blancos 6 muy
claros, que son la nota dominante del verano.
Los de color de paja y gris perla se llevan mucho, actualmente, con trajes claros. Los vestidos
blancos requieren siempre guantes del mismo color. El matiz plomo 6 gris obscuro no está muy
aceptado en los guantes de última moda, y cuando se usan es, por lo regular, con trajes de estilo
sastre, negros ó grises de cualquier estilo.
Debe tomarse en consideración, no sólo el color de los guantes, sino también su calidad. Los
de seda y los de hilo nunca son elegantes, y sólo
deben llevarse en las mañanas con trajes de lino
6 de algodón, en color blanco 6 beige. Son muy
cómodos para salir á hacer compras; pero mu y impropios para nacer visitas. Para éstas se usan de
cabritilla 6 piel de Suecia. También se llevan los
de gamuza, que son muy cómodos durante el verano, pues son muy fre~cos y tienen la venfaja

de poderse lavar en casa. Vienen en dos colores,
el suyo propio y blancos¡ los primeros se han
usado mucho este verano con trajes estilo sastre,
ya sean de paño 6 de lienzo, y con vestidos sencillos, propios para paseos en la mañana. Los
de piel de Suecia se usan siempre durante el es
tío, porque son más frescos que los de cabritilla.
Para estar correctamente vestida, deben usarse
en todo caso estos últimos¡ son caros, pero duran
mucho y hay gran facilidad para limpiarlos bien.
Las mujeres elegantes deben ser muy cuidadosas en el buen gusto que se requiere para elegir
sus guantes con discreción.

Cómo cortar el Corpiño
( 1"éause lasfiguras publicadas en rl nú111e,-o anterior)

FIGURA

8

Poned todavía más alfileres de cada lado.

FIGURA

11

Medid un trozo de muselina partiendo de la altura de la oreja hasta una cuarta más abajo de la
cintura, y cortadlo,

*

Caprichos Femeniles
Tomamos de una obra muy sugestiva, cuyo autor es inglés, las siguientes líneas, que tienen un
sentido más profundo del que aparece superficialmente, y tal vez interesen á nuestras lectoras.
&lt;Desearía saber, preguntaba una jovencita á un
sabio, por qué causa una mujer que tiene magníficas joyas con diamantes, perlas, esmeraldas y
rubíes prefiere, sobre todas éstas, un topacio amarillo cu yo color no le gusta, por cierto, y que no
siempre le queda bien al conjunto de su atavío.
Cuantas veces ha usado este topacio, ha tenido
que arrepentirse, porque se le cae 6 la lastima su
engarce¡ tiene algún disgusto, 6 por último, lo
pierde un día y no puede encontrarlo, á pesar de
todos los esfuerzos que para esto emplea.
&lt;Desde que no tiene el topacio, las otras piedras
preciosas, que solía admirar, pierden todo encanto ante sus ojos y no cesa de lamentar la pérdida
de su joya preferida.-Mira las brillantes luces que
despido- le dice el diamante¡-te vuelvo deslumbradora y envidiada¡ no me despecies.
-Soy suave y hermosa-le susurra la perla¡- cuando me tienes cerca de tu blanca piel, la acaricio y
la vuelvo más fresca y más bella: llévame contigo.- Teugo talento-dice la esmeralda¡-cuando me
usas, despierto tu ingenio; ¿por qué no me estimas ya?-Mi color de sangre da un brillo fulgente
á tu hermosa piel, haciéndola más tersa y suave
- le canta el rubí-y, sin embargo, no me quieres.
Todos los días hablan de esta manera sus joyas
á la mujer, que no les presta atención por estar
pensando en el feo topacio cuyo encanto aumenta para ella cada día¡ ¿por qué sucede esto, sabio?
preguntó la joven.
-&lt;La primera razón-contestó el sabio- existe
en que la mujer es una necia que ignora el valor
de las joyas que posee. La segunda es que el topacio es más necio todavía, pues no comprende la
ventaja de estar cerca de la piel suave y blanca
de la mujer, en V4'Z de permanecer olvidado en el
polvo del camino, 6 ser recogido por un extraño,
para quien es despreciable ó indiferente. Pero la
razón principal es que las cosas son más deseadas cuando se hallan fuera del alcance de aquel
que tanto las anhela¡ y también, porque el mundo
está lleno de necios, en los cuales no existen
ideas ni opiniones justas, sino caprichos irracionales&gt;.
No quedó satisfecha la joven con la respuesta
del sabio, y se puso á reflexionar. Después de un
rato, sacó estas conclusiones:
Indudablemente que si la mujer admiraba tanto su topacio, es porque no era un topacio sino
en la apariencia y, en realidad, era un diamante
raro, cuyo gran valor no escapó á su instinto femenino. No debía, sin embargo, haberle prodigado sus caricias y sus preferencias, pues por esto
llegó á fastidiarlo. Ni las joyas soportan tantas
mieles. Si la mujer llegara á encontrar su diamante amarillo, debería guardarlo en el fondo de
su alhajero y no demostrarle que lo prefería á
sus otras joyas¡ así el topacio apreciaría sus iavores.
- ¿Para qué pides mi opinión - repuso el sabiosi te atienes á la tuya? Esa mujer es probable
que no recobre su topacio, el cual estará muy
contento disfrutando su libertad, y al cabo del
tiempo se destruirá como toda materia¡ y entre
tanto, después que la mujer haya enrojecido sus
ojos por el continuo llorar, comenzará á encontrarle bellezas y encantos á algún zafiro que la
consolará, y no vol verá á acordarse del topacio.
- Nome convencen tus razones, sabio-contestó
lajoven;- sicmpre es más agradab!e poseer lo que

FIGURA

5

Extended la pieza y aplastad con los dedos la
costura, sin quitar los alfileres.
FIGURA

9

Cortad una espalda muy grande, mucho más de
lo que sea nec:-esario¡ esto con el objeto de que la
tela no estorbe al cortar bien el lado. Cortad ta mbién lo que sobre ( de aquí deberá sacarse el pe queño lado que se uneá la espalda), y trazad con
cuidado, la línea del hombro.
'

FIGURA

12

Colocad la muselina á la altura de la oreja (sin
apoyarla en el rostro). Y para que crucen los botones, dejad tres dedos más de tela partiendo del
centro del pecho.

tum~res¡ las de hoy no son favorables á ella. Los
medios de locomoción están de tal modo transformados, que ningún vehículo sería capaz, hoy
por hoy, de transportar ~se estorboso mueble.
Además, actualmente la muier es de trabajo como
el ~o~bre¡ lconcebís el martirio de una pobre
oficimsta cargando toco el día semejante peso y
es!orbando con sus dimensiones el paso de los demas? ·; .. Seria un absurdo, una cosa incalificable·
tendria que haber una revolución en toda form'
para hacer que la crinolina volviera á las cova~
chas obscuras &lt;le donde Miss Reed pretende sacarla hoy&gt;.
FIGURA 6

LA CRINOLINA

Pero no ha sido necesario llegar á tanto porque
la clientela de Miss Reed se ha declarado'. por esta sola vez, en rebeldía. Sus bellas y elegantes
c~ientes quieren los paños á la griega, las colas
bien largas como la de los pavos reales y las caderas esbeltas y aristocráticas. Y ha sid~ preciso
darlas gusto. Miss Reed, con profundo descontento, ha guardado las hojas sueltas,-quizás para
volver á s~carlas más tarde,- y no sin cierto desdén ha deJado correr la tijera por la línea recta
de la~ _largas y estrechas faldas. Ante todo hay
que vivir¡ l_a ley del_ pan se impone¡ y Miss Reed
no es. caprichosa, s_mo una mujercita razonable
que siempre está mirando la manera de traer novedade~ á su taller. Por esta vez fracasó en s
propósitos.
us

En días pasados, una modista de fama que impone
su gusto en la aristocracia de Nueva York tuvo la
audaz idea-porque audaz se puede ll~mar-de
pretender hacer revivir la muerta crinolina. En
hojas suelta~, elegantemente impresas y con grabados de primer orden, hizo el panedírico del ridículo accesorio femenino, pondera;do su belleza (?), y ~ca~ndo por llamarla tómoda y elegante.
Los periódicos de aquella ciudad combatieron
enérgicamente la idea de Miss Reed, con tanto
calor, ~omo si se tratase de asunto político. &lt;No
es _posible- decían- que á la exageración de los
pemados y de los sombreros de las damas se añada ahora el volumen de la crinolina no es posible. Cuando ésta se usaba, eran otras las cos-

Para demostrar hasta qué extremo llega la propaganda electoral Yla desenfrenada afición que se ha desarroltado en algunos medios, 11. los depones, se cuenta ue
un comité electoral presentaba 11. sus electores 11. M Rq
kln, candidato A la Cll.[!lara de los Comunes y
man eléctrico, en los siguientes términos: "Sportman
activo Y emprendedor, M. Raukin sufrió la fracturad
la nariz en un combate de box, se partió un dedo Ju~
gando al polo, se rompió una pierna en un partido d
foot-ball. Después de haber salido de la Unlversld ~
de Oxford, M. Raukin emprendió largos viajes. Hacaz!do la cabra montés, la cabra blanca, el oso blanco y 1
oso en la~ montanas Rocallosas. Cazó el bisonte en le
Malasia,"
a
Evidentemente todos estos eran tltulos mll.s que 50•
brados ....

Cortad una tira, al hilo del género, y m~didla
al tamaño del cuello.

FIGURA

10

Prended y colocad bien sobre el cuerpo el ped~zo que sobró de la espalda, y cortad, siguiendo
bien la línea, al derredor del brazo.
.....,,. ~ · - - ~ ~ .....~ .....,,. ~11':.i ii:!!.1111':.i ii:!!.11

FIGURA

7

Poned la costura en el centro y prended cada
lado con un alfiler, á fin de que no se mueva la
tela.

*

sptt

�FoT. Ftux,

DE

PAHís. - MonAS CAI•'.rnÉ.

TRAJE DE ·ÓALLE.-Confeccionado en sa.tín aiu l
marino. L a sobl'elalda se prolonga, por el frrnte.
hasta la orilla de la falda interiol' fol'mando un pico. L as mangas son de gasa fantaHía rn colo!' marfil; en la parte superior llern una sobremanga
guarnecida de soutache. Camisola de la misma gasa, ;y, á la orilla del escote, lleva una guarnición de
soutache, igual á la q ne tiene la sobremanga. _

FOT.

FÉLIX,

DE PARís. -

MODAS LAF ERRIE~tE.

TRAJE DE BAILE. - H echo ele velo azul cielo,
bordado de oro, con motivos ele seda gris perla.
E l lienzo delantero de la falda sube hacia el hombro, en donde se l'CCog·e en e·legantes pliegues.
Este lienzo rn sujeto, en el lado derecho del talle, por un elegante b1·oche arte nuern. El corselete es ele tela de oro con bordados realzados.

�-

EL MUNDO ll,USTRADO

ELIXIR SAIZ DE CARLOS.
Cura el 98 por 100 cte los enfermos del estómago é intestinos, demostrado en
15 años de éxitos constantes, y lo recetan los principales médicos de las cinco par=
tes del mundo. Ayuda á tas di~estiunes, abre el apetito, quita el dolor y todas las
mole~tias de la digestión y tonifica. Cura las acedías, aguas de boca, el dolor y ar•
dor de estómago, los vómitos, vértigo estomacal, dispepsia, indigestión, dilatación
y úlceras del estómago, bipercloridria, neurastenia gástrica, anemia y clorosis con
dispepsia, mareo de mar, flatulencias, etc.; suprime los cólicos, quita la diarrea y
disentería, fetidez de las deposiciones, el malestar y los gases y es antiséptico. Cura
las diarreas de los niños, incluso en la época del destete y dentición, hasta el punto
de restituir á la vida enfermos irremisiblemente perdidos. Vigoriza el estómago é
intestinos, la digestión se normaliza, el enfermo come más, digiere mejor y se nu·
tre, aumentando de peso si estaba enflaquecido.

'

\

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Ag~nte General de América, Cario, S. Pra.t;

Apartado 468.

México, D. F.

ESTOMf\60 6 INTESTINOS ~
Consultas para las Damas
Gra~iella: _Doy á usted dos modelos pa-

ra tra¡e de mfia pequefia, á fin de que eli-

ja el que sea más de su gusto. Uno de
ellos es de cachemira liso en colores claros,

nerse una sefi. rita dE' veinte año&lt;; la collet de que usted me habla, teniendo solamente cuidado de usarla con un traje de
color discreto, pues con uno blanco ó muy
claro, harta muy mal efecto.

INDICACIONES A UNA SUSCRlTORA
Miml: En mi concepto no debe usted

}
eXíelente

al principio de tomarla. un/l vez C'ln,um1da deja gran tranquilidad y satisf.icc,ón
Intima, muy suficientes para equilibrar
prontamente todos los trastornos interiores, tan propios para dafiar la salud flsica y las facultades todas de una persona.
Si, como usted dice. desea que ta ayude
en esta situación dificil, le indicaré todo
lo que, en mi humilde juicio, debe hacer
para resolverse á tan dura determinación.

RESPUESTA
Airam: En nuestro número anterior se
publicó el modelo que se sirvió usted pedirme para traje de nifia.
Resptcto de la manera más propia de
ataviarla, me parece que estará muy elegante con dicho traje, sombrero blanco
adornado con plumas del mismo color, medias caladas de seda y zapatos bajos.
Los cabellos deben ir peinados igual al
figurin que dimos á usted, substituyendo
el lazo de listón obscuro por uno blanco.
(;uantes blancos de cabritilla. Con e~te
atavlo, la nina quedará elegantemente
arreglada para asistir á la ceremonia de
que usted me habla.

•

oCa f an¡a de esfa delicada (!;rve3 a es ur¡iversal, como lo prueban las. medallas
que }¡a oblenido en foOas las
€.rposiciones.

VARIAS RECETAS

con un bonito cuello de encaje. y un ampho corselete de red de seda igual al color del vestido.
'
El otro es de franela á cuadros, en colores medios, adornado con botones de
fantasla, pequefios volantes de seda ligera y treutilla. El canesú es de seda blanca
liberty.
PARA UNA SERORITA
Flor óe lis: Me parece que si puede po-

ream;1dar s~s relaciones con el joven que
tan 1mpres1onable se muestra á los encantos de otras amigas. No tema usted
empeorar en su enfermedad por la pena de
romper con ~sa persona á quien tanto
quiere; nada hace más dafio á una salud
delicada y á _un temperamento nervioso,
oue las contmuas luchas de corazón y la
debilidad para decidirse á tomar una resolución definitiva que, si bien hace sufrir

/\ ~

Chap: Las manchas de la cara desaparecen pronto empleando un ungüento de
harina de altramuces, hiel fresca de cabra,
zumo de limón y alumbre, mezclados en
cantidades iguales.
-Para preservar ta ropa de la polilla,
es conveniente sacarla al aire y al sol, ponerle después alcanfor en grano y envolverla en un género de lino. Las hQjas secas del tabaco, los granos de pimienta y
el almizcle, dan también buenos resultados para este objeto.
-Para quitar las espinillas de la cara
es muy eficaz ponerse un poco de glicerina mezclada con polvo de almidón.

La bebida de los hogares.
DOS MODELOS
Una su&lt;;critora: En esta sección verá
usted el modelo para traje de niña en el
géner~ que me indica. El adorno será muy
aprnp1ado de tiras bordadas ó encajes d~
bol1llo. Puede llevar cinturón ó banda de
seda anudada por detrás.
-El modelo de carpeta para piano vertical se hace en seda, cuyo color armonice
co~. _el de los muebles de la sala; y la guar111&lt; 101 puede ir de encaje mglés ó d~ bor(1,.Ju de aphcación.

La prefieren las familias

Si queréis tomar una buena Cerveza, pedid siempre

-

TOLUCA EXTRA

•

�r,

G88

EL MUNDO ILUSTRADO

La Turba, Fuente de Millones

Las Mejores
Gotas para
,
t ·
Curar la Tos
:
son Ias Gotas ·
. •_
del Pectoral~
de Cereza del
Dr. Ayer.

DE LA MULTITUD

*

Que han usado nuestra pre•
paración ó que la están usando
¡ en la actualidad jamás hemos
b'd d ·
'
h
La turba, material que cubre grandes to son los abonos, entre los cuales no hay
nada
mejor
que
tos
nitratos.
1 sa 1 o
e nmguno que no aya
extensiones de la tierra, habla sido conHasta
ahora
se
les
hacia
venir
de
Chile;
quedado
satisfecho
del
resultado.
•aderada, hasta hace poco tiempo, como algo desprovisto de todo valor; pero, gracias pero ante la amena~a de la desaparición No pretendemos nada que no
.
.
,
.
al reciente descubrimiento de un sabio de esos grandes criaderos, se produjo un
aulmico, el profesor Muntr., quien ha en- pánico en el mundo, el cual solo es com· haya sido ámphamente JUStificontrado la manera de extraer nitratos de parable co_n la alegria que ha causado el cado por la experiencia. Al rela turba, ésta se ha conve1tido en un ma- descubrimiento del profesor Muntz.
comendarl a á 1os enf ermos no
1
nantial de riquezas Incalculable, ~obre to•
.
tenemos
más que haoer referendo si tenemos en cuenta que se e~táu ago•**
tando los criaderos de nitrato en Chile,
cia
á
sus
mériLos. Se han obHablando con él acerca de esta cuestii n
los más vac;tos que se conocen en el
se
expresó
como
sigue:
tenido
grandes
curaciones y de
mundo.
-''Es verdad, hay una "cuestión de los seguro que se obtendrán muchas
El importante descubrimiento ha sido nitratos"
y
el
problema
se
presenta
con
explicado por su mismo descubrlior en cierto cerácter de agudez. El año de 1890 más. No hay y podemos a~eguuna entrevista con periodistas franceses. se pagaban diez y ocho francos por los cie11
rarlo honradamente, ningun okilos de nitratvs, y ahora valen veinticin4 *•
co y aun veintiocho. Esto quiere decir quP tro medicamento, que pueda em'"El número de comedores de pan. deda los nitratos se están agotando y que s~ plear~e con mayor fé y confianhace poco el célebre qulmico inglés Sir fin no está, quizás, muy remoto."
-'·He aqul porqué,señorprofesor, vue~- za. Alimenta y sostiene las .fuerWilliam Crookes. era de tre~cientos setenta millones en 1870. En 1895 era ya de tro procedimiento para extraer nitratos d zas del enfermo durante esos pequinientos diez y siete millones, y desde la turba está llamando tan justamente l. riodos en que falta el apetito
entonces sigue aumentando en la misma atención: ¿quisiera usted decirnos en qu,
y los alimentos no pueden diconsiste?"
proporción.
gerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de }¡¡,

W

Setenta años atrás los médicos
usaron por primera vez el Pectoral
de Cereza del Dr. Ayer, y desde
entonces ha sido el remedio tipo
para la tos en todo el mundo. Millares de familias en Europa, Asia,
Africa y América guardan siempre
en su casa un frasco de esta medicina para poder usarla en cualquier
caso imprevisto de urgencia. El

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer
domina los esfuerzos espasmódicos
del toser, alivia la congestión de la
garganta, calma la inflamación de
los tubos bronquiales é impide que
la afección interese los pulmones.
lfay muchos substitutos é imi•
taciones. Cerciórese de que sr.
obtiene el Pectoral de Cereza
"del DR. /\ VER." (No contiene

alcohol ni veneno)
C111/,r fr"sro n.&lt;IP»fa la fórmula en z,,
1·or,llrttr,. 1'1·,·f¡u11t,. ,,Mnt a su. ,nP(liNJ
fo ,¡uP opinu &lt;1'-1 J•ecturnl tle Cm•ez&lt;t ,kl
/J1•. Ayer,

Prepnrado por el DR. J. C. AYER y CIA.,
LowE'll, Maas.• E. U. de A,
1

Embellece en

1

Una Noche
Yo misma me quité las arrugas en tres
noches con un remedio casero descubierto
por mi, después de haberme cansado de
consultar médicos esiiecialistas, usar
cold
creams y someterme •a. so ¡&gt;a," f acia
· 1es
.
sm el m:nor resultado.
.
La senora A. Sáncbez, me escribe:
'' Es el único remedio eu el mundo que
r¡,almente extirpa las arrugas y el único
digno de recomendarse.''
'
La señorita E. L Vazquez d'ce·
''M
1
.

·

_

, •

.•

.~

hace parecer ve)nt! anos m~s J?ven.
Co~ gusto enviare detalles. a qu_1rn me
los pida, absolutamente gratis. Mi señas
son: fü•len Sanborn, Dept. 2204, Cleveland, Ohio, E. U. de A.
Antes i!e facilitar informes con res·
pecto á mi procedimiento, se me ha de
prometer absoluto secreto para protej~r
mis intereses. No se hará el menor caso
á quiene~ busquen satisfa.cPT una mera
curiosidad.

l:.xplolac:1ó11 ele una ~ul,trera en Chile.

"Ya hoy no se llega á producir montai'las de trigo mas que decuplicando el pojer de producción de la tierra por medio
de los nitrato~ Pero ¿qué se hará dentro
de cincuenta años, cuando se hayan agot~do las grandes salit;eras de Chile? Lleg irá el hambre, á menos que la ciencia
11aya encontrado, de aqul para entonces, la
manera d~ produc1f, nitratos artiticiales en
gran
cantidad
Pues
bien, la....
ciencia ha hecho ese des1cubrimiento, y hay que confesar quepo
cos tienen tanta importancia desde mu(hos
puntos de vista.
Las plantas tienen necesidad de los ni• rat'l°'! lo• _que se hallan abundantemente en
la tierra, SU!-o ralees los extraen de donde
to, encuentran; pero llfga un momento en
q 1e ~e agttao, y entoncts hay que devolver á la tierra to que ha perdid~; para es-

-"El procedimlentoqueyo,°en colaboración con M. Laine, he encontrado para la
fabricación de los nitratos, no es más que
una imitación de la Naturaleza. La mayor
parte de los nitratos que existen en la tie·
rra son obra de microbios.
"SI: loi. nitratos de que viven las plan·
tas son fabricados por los microbios de
cierta clase que pululan en las capas su·
perficia1es de la tierra. Estos microbios
qulmicos s~ben atacar, trabajar, fermen·
tar toda clase de detritus y desechos, tales como hojas secas y substancias orgánicas que se depositan sobre el suelo.
'·Lo 11ue es verdaderamente notable, es
que estos microbios, en sus tareas, han
simplificado el trabajo dividiéndolo. Cuando una cuadrilla, por decirlo ac;I, de estos
microbios quimicos ha convertido gran
parte de estos desechos en sales amonia-

"Preparación de Wampole" y
nin ella ninguna es legítima. Es
tan sabt·o.;.1, como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Malta y Cerezo Silvestre.
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apetito, ayuda á la
dige3ti.'.m, y vuelve ..í. los placeres
y tareas del mundo á muchos
· perdido ya toda esquo l1abian
p-3ranza. "El Profesor Adrian
de Uaray, dice; C.:&gt;n buen éxito
1c U3ado la Preparación de Wampole en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la neurastenia
y en otras enfermedades que deJ·an al or!?:anismo débil y la san~
gro empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y aumentado
en peso." En todas las Boticas

¡

ESPECIFICOS VETERINARIO&amp;
DEL DP..HUMPHRF.YS

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PARA CURAR, Á

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CURA

A.A. FIEBRES, Congestiones, Inflama•
cioncs.

B.3 . .AFECCIONES DE LOS TEN-

DONES Y JJLUSCULOS, espar•

e.e.

avanes reumatismo.

ENFEIWEDA.DES DE LAS
GLANDULA.S.
D.D, ENFERMEDADES ORIGINADAS POR LOS VERMES.
E,E. .AFECCIONES DE LAS YIAS
.RESPIR.A'l.'QRIA.S.
COLICOS, dolores de vientre diar,

"°.F.

rea, disentería.
1 -....C, HEllIORRA.GIAS O FLUJOS

DE SANGRE, y evita el aborto.

H.H. ENFERMEDADES -DE LA.
1,1.

J.K.

OIUNA. y de los lUNONES.
ENFE:JHIEDA.DES DE U
1'IEL, sarna roña.
ENFERMEDADES ORIGINAD.AS por indigestiones.

UNG1IBNTO VETERINARIO PARA OASOOS
PARA USO EXTERNO.
cl~eri°!'i~ef~':;-:¡;1nc1pales boticas y guarni•
El Manual del Dr. Humphreyg ('196 páginas),
oobre las enfermedades de los animo les y moda
de curarlas, se da gratis, pldese á su boticario,

HIJMPHREYS' MEDICINE CO,,
Extracción de turba en los yacimientos.

t:or, William ~ Anu Sts,.

NEW YORK.

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 21, Noviembre 22</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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